<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Kiko Llaneras]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/kiko_llaneras/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Kiko Llaneras]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/511165/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[La luz de las encuestas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/luz-encuestas_129_2636987.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Los resultados en las urnas vinieron sobre todo —y esto tiende a obviarse— a validar la foto general que daban los sondeos</p></div><p class="article-text">
        Nuestro sistema de partidos est&aacute; en ebullici&oacute;n. Los temblores empezaron con la emergencia de Podemos en las elecciones europeas y la irrupci&oacute;n de Ciudadanos durante el oto&ntilde;o no ha hecho sino agitar la situaci&oacute;n. Lo hemos visto en las tertulias, en la prensa, pero sobre todo en los sondeos. Las encuestas han sido la linterna con que observar la realidad electoral en estos meses. Han iluminado un clima de opini&oacute;n convulso, pero no pueden eliminar del todo la incertidumbre. De hecho son muchas las personas y no pocos los dirigentes que dicen desconfiar de las encuestas &mdash;especialmente cuando sus presagios no les gustan&mdash;. Como resultado, una mezcla de incertidumbre real y dudas sembradas nos ha mantenido en vilo por doce meses.
    </p><p class="article-text">
        Pero por fin el domingo pasado llegaron los comicios. Entonces pudimos comparar resultados y sondeos. Y mientras en l&iacute;neas generales el dibujo se confirm&oacute; acertado, hubo tambi&eacute;n varias sorpresas.
    </p><p class="article-text">
        Los resultados en las urnas vinieron sobre todo &mdash;y esto tiende a obviarse&mdash; a validar la foto general que daban los sondeos. Efectivamente, siguiendo la previsi&oacute;n, el PP perdi&oacute; muchos votos y seguramente muchos gobiernos. Efectivamente, el PSOE sigui&oacute; buscando su suelo aunque recupere presencia en las instituciones. Y efectivamente, Podemos, varias plataformas municipales y Ciudadanos irrumpen para dar lugar a un sistema multipartido. Todo ello lo d&aacute;bamos por sentado, s&iacute;, pero s&oacute;lo gracias a las encuestas. Sin ellas habr&iacute;amos estado pr&aacute;cticamente a ciegas.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, las encuestas esta vez no fueron completamente precisas &mdash;algo normal con decenas de frentes abiertos, pocos sondeos y un cambio del sistema de partidos en marcha&mdash;. En diferentes puntos del pa&iacute;s hubo resultados que se desviaron mucho de la l&iacute;nea demosc&oacute;pica, pero dos casos son llamativos: Valencia y Madrid.
    </p><p class="article-text">
        La capital vio c&oacute;mo la candidatura encabezada por Manuela Carmena mejor&oacute; por mucho las previsiones, incluso las de aquellos que anticiparon la situaci&oacute;n de empate. Por otro lado, las estimaciones para el PSOE, Ciudadanos e IU estaban aparentemente hinchadas. Una posible explicaci&oacute;n es que el voto antiPP se coordin&oacute; los &uacute;ltimos d&iacute;as en torno a una candidatura viable, la de Ahora Madrid. El hecho de que &Aacute;ngel Gabilondo consiguiera 170.000 sufragios m&aacute;s que su hom&oacute;logo en la ciudad, Manuel Carmona, parece apuntar en esta direcci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s dif&iacute;cil resulta interpretar lo ocurrido en la ciudad del Turia y el conjunto de la Comunitat Valenciana. All&iacute; Comprom&iacute;s destroz&oacute; todas las previsiones mientras el PP cay&oacute; considerablemente m&aacute;s de lo esperado. En este caso, el cambio parece algo m&aacute;s que una coordinaci&oacute;n estrat&eacute;gica sobrevenida, en tanto que no hay diferencias significativas entre los votos municipales y los auton&oacute;micos que recibi&oacute; a coalici&oacute;n liderada por M&oacute;nica Oltra. Adem&aacute;s su partido part&iacute;a como cuarta o quinta fuerza y eso no le hac&iacute;a el mejor candidato a priori para una coordinaci&oacute;n antiPP. Quiz&aacute;s estemos ante un cambio del voto de izquierdas en la regi&oacute;n, aunque a&uacute;n no podemos saber si ser&aacute; permanente o flor de un d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Otras sorpresas traspasan las fronteras. Las encuestas han sobreestimado el voto a Ciudadanos en muchos lugares, como Madrid, Arag&oacute;n o la ciudad de Barcelona. Y tampoco los resultados de Podemos se ajustaron perfectamente. En algunos lugares las candidaturas <em>moradas</em> fueron infraestimadas (Arag&oacute;n, Sevilla), mientras que en otros pas&oacute; justo lo contrario (Valencia, Madrid). Seguramente estas desviaciones se explican por m&uacute;ltiples factores, pero la novedad es uno de ellos. Por un lado, los encuestadores conocen peor a los votantes de los nuevos partidos y estos ser&aacute;n m&aacute;s vol&aacute;tiles que los dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        En resumen, el contraste entre elecciones y encuestas nos sirve para tres fines. Primero, nos recuerdan que la demoscopia, aunque imprecisa, no es nigromancia, sino un sensor aproximado pero &uacute;til del clima de opini&oacute;n. Segundo, subrayan la importancia de las expectativas. Precisamente porque sabemos que las encuestas no son una ficci&oacute;n esperamos que se cumplan en cierta medida y medimos el &eacute;xito o el fracaso de los partidos en funci&oacute;n de esas esperanzas. Esto explica lo que ha sucedido con la ligera decepci&oacute;n en torno a Ciudadanos, las sensaciones encontradas alrededor de Podemos y la euforia despertada por las plataformas municipales en Madrid y Barcelona. Tercero y &uacute;ltimo, el contraste nos recuerda que ciertas sorpresas no solo son posibles, sino habituales.
    </p><p class="article-text">
        Unas sorpresas que ser&aacute;n mayores mientras la ley proh&iacute;ba que se difundan encuestas los &uacute;ltimos d&iacute;as antes de cada elecci&oacute;n. Una norma que oculta una informaci&oacute;n a los ciudadanos que s&iacute; pueden tener partidos pol&iacute;ticos y quien quiera que encargue un sondeo. Una norma dif&iacute;cil de justificar. Porque si aceptamos que las encuestas son una forma de iluminarnos, no hay motivo para que los &uacute;ltimos d&iacute;as algunos vivamos a oscuras.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Kiko Llaneras, Jorge Galindo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/luz-encuestas_129_2636987.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Jun 2015 17:30:01 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La luz de las encuestas]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Elecciones Autonómicas 24M 2016,Encuesta]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Internet cambia el consumo de información política]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/internet-cambia-consumo-informacion-politica_1_5104626.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">La red ha cambiado la forma en la que nos informamos. Las consecuencias de este cambio son especialmente significativas en el caso de la  prensa escrita, por el ocaso  del papel y por las oportunidades que le  ofrece lo digital</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li> Los datos que presentan <a href="http://www.eldiario.es/autores/kiko_llaneras/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Kiko Llaneras</a> y <a href="http://www.eldiario.es/autores/edgar_rovira/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Edgar Rovira</a> muestran que la prensa escrita no pierde relevancia, al menos si se la entiende como un conjunto, pero s&iacute; es evidente que enfrenta un nuevo escenario</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        La crisis ha aumentado el inter&eacute;s de los ciudadanos por la pol&iacute;tica. Si en 2006 eran un 43% los espa&ntilde;oles que dec&iacute;an hablar o discutir sobre pol&iacute;tica al menos una vez por semana, hoy ese porcentaje se dispara hasta el 59% (fuente: CIS). Es m&aacute;s, se ha duplicado el porcentaje de ciudadanos entre 18 y 54 a&ntilde;os que afirman hablar sobre pol&iacute;tica todos los d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/interes-politica-espanoles_0_142436310.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Este aumento</a> del inter&eacute;s por la cosa pol&iacute;tica, natural y comprensible en tiempos convulsos, coincide, sin embargo, con una crisis de la prensa escrita y un estancamiento del resto de los medios tradicionales. Esta paradoja se explica por la irrupci&oacute;n de internet. La red est&aacute; transformando las preferencias de los ciudadanos a la hora de informarse.
    </p><p class="article-text">
        Eso es al menos lo que reflejan las encuestas. El porcentaje de ciudadanos que para informarse sobre pol&iacute;tica acuden con frecuencia semanal a medios tradicionales o bien se estanca (caso de la televisi&oacute;n) o bien disminuye (caso de la radio y la prensa en papel). Mientras tanto, el n&uacute;mero de personas que utiliza internet con ese mismo prop&oacute;sito se ha duplicado desde 2006.
    </p><p class="article-text">
        Esta tendencia es general, pero m&aacute;s intensa entre los m&aacute;s j&oacute;venes.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0bd6c969-380e-42a5-84e4-8de1d64b12ea_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0bd6c969-380e-42a5-84e4-8de1d64b12ea_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0bd6c969-380e-42a5-84e4-8de1d64b12ea_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0bd6c969-380e-42a5-84e4-8de1d64b12ea_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0bd6c969-380e-42a5-84e4-8de1d64b12ea_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0bd6c969-380e-42a5-84e4-8de1d64b12ea_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0bd6c969-380e-42a5-84e4-8de1d64b12ea_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Los j&oacute;venes, pese a su inter&eacute;s creciente por la pol&iacute;tica, a la hora de buscar informaci&oacute;n y noticias acuden menos a la televisi&oacute;n, apenas var&iacute;an su relaci&oacute;n con la radio y leen cada vez menos prensa en papel. Sin embargo, han doblado su uso de internet como fuente de informaci&oacute;n pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Es evidente que en los gr&aacute;ficos se mezclan dos din&aacute;micas simult&aacute;neas, el mayor inter&eacute;s por la pol&iacute;tica y el advenimiento de internet, pero ambas apoyan la misma narrativa: internet avanza y el resto de los medios retroceden.
    </p><p class="article-text">
        Estos datos preocupar&aacute;n a quienes venden peri&oacute;dicos, que observar&aacute;n nerviosos c&oacute;mo pierden audiencia en un tiempo de crisis que deber&iacute;a serles propicio. Sin embargo, es preciso matizar este diagn&oacute;stico. En realidad, es m&aacute;s que posible que el conjunto de la prensa escrita (y subrayamos eso, &ldquo;el conjunto&rdquo;) s&iacute; est&eacute; manteniendo su influencia, ya que es &uacute;nicamente su versi&oacute;n en papel la que pierde relevancia y atenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Los datos del CIS vuelven a apuntar en esa direcci&oacute;n. Cuando se pregunta a los espa&ntilde;oles qu&eacute; medios prefieren para informarse, el 56% elige la televisi&oacute;n y un 13,7%, la radio. S&oacute;lo un 9% cita el peri&oacute;dico en papel, pero a ese porcentaje hay que sumar otro 11,9% que prefiere los peri&oacute;dicos digitales. En otras palabras: hoy son m&aacute;s los espa&ntilde;oles que prefieren peri&oacute;dicos digitales (12%) que los que prefieren sus versiones en papel (9%). Es probable que la gratuidad de los segundos tenga que ver con esta preferencia, pero ese es un asunto para otro d&iacute;a.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b84451b6-3edd-4346-a2d2-ddf6a9aec33b_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b84451b6-3edd-4346-a2d2-ddf6a9aec33b_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b84451b6-3edd-4346-a2d2-ddf6a9aec33b_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b84451b6-3edd-4346-a2d2-ddf6a9aec33b_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b84451b6-3edd-4346-a2d2-ddf6a9aec33b_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b84451b6-3edd-4346-a2d2-ddf6a9aec33b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b84451b6-3edd-4346-a2d2-ddf6a9aec33b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Internet cambia las preferencias de los ciudadanos a la hora de informarse. No s&oacute;lo eso. Si atendemos a los datos por edad y proyectamos desde ah&iacute;, vamos a encontrar indicios que sugieren que esos cambios est&aacute;n todav&iacute;a arrancando.
    </p><p class="article-text">
        Si observan la tabla anterior, ver&aacute;n c&oacute;mo los m&aacute;s j&oacute;venes se alejan de la televisi&oacute;n, la radio y la prensa en papel en favor de los blogs, las redes sociales y, sobre todo, la prensa digital. Los consumidores del futuro tienden a mostrar una preferencia creciente por este ecosistema de medios digitales (que combinados representan las preferencias del 16% de la poblaci&oacute;n general, del 25% de aquellos entre 25 y 34 a&ntilde;os, y hasta del 32% de los j&oacute;venes entre 18 y 24 a&ntilde;os).
    </p><p class="article-text">
        De la encuesta sobresale otro dato esperanzador para la prensa escrita: si sumamos papel y digital, los j&oacute;venes muestran una mayor preferencia por la prensa que la poblaci&oacute;n general. Adem&aacute;s, tambi&eacute;n son m&aacute;s proclives a otros medios escritos, como son las redes sociales y los blogs, que en internet conforman ya un entramado complejo con los peri&oacute;dicos digitales.
    </p><p class="article-text">
        En resumen, lo que observamos es que internet ha transformado el consumo de informaci&oacute;n pol&iacute;tica. La televisi&oacute;n mantiene una base amplia, pero la radio y la prensa en papel retroceden con fuerza; a cambio, internet emerge. Las consecuencias son especialmente intensas en el caso de la prensa escrita, por el ocaso del papel y por las oportunidades que le ofrece lo digital. 
    </p><p class="article-text">
        Los datos sugieren que la prensa escrita no pierde su relevancia, al menos si se la entiende como un conjunto, pero s&iacute; es evidente que enfrenta un nuevo escenario. Un escenario, la red, donde de momento conviven m&aacute;s fuentes. No sabemos todav&iacute;a cu&aacute;l ser&aacute; el equilibrio a medio plazo pero, dado que internet reduce las barreras de entrada, lo previsible es que el resultado sea un mercado de informaci&oacute;n m&aacute;s fragmentado y m&aacute;s din&aacute;mico. Esta fragmentaci&oacute;n se debe a que surgen nuevas cabeceras para competir con los peri&oacute;dicos tradicionales, pero tambi&eacute;n a que emergen otros medios m&aacute;s peque&ntilde;os, especializados, o de nicho, que antes eran simplemente imposibles.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, aunque internet no acaba con la prensa escrita, s&iacute; es posible argumentar que las grandes cabeceras del papel podr&iacute;an perder influencia. Por un lado, porque enfrentan esa nueva competencia que internet hace posible, pero tambi&eacute;n por efecto de las redes sociales, capaces de dispersar nuestra atenci&oacute;n entre fuentes diversas. Si lo habitual fue siempre comprar nuestro peri&oacute;dico de cabecera, hoy adem&aacute;s leemos el de nuestros amigos por encima del hombro.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Kiko Llaneras, Edgar Rovira]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/internet-cambia-consumo-informacion-politica_1_5104626.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Dec 2013 19:25:42 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Internet cambia el consumo de información política]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Nueva Política]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
