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    <title><![CDATA[elDiario.es - Hervé Falciani]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/herve_falciani/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Hervé Falciani]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Depredadores sociales en manada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/depredadores-sociales-manada_129_5050365.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d94b8db1-ce64-4859-8a73-7fac52f5683a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Hervé Falciani en un momento de la entrevista con eldiario.es"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Pongamos en marcha un servicio de reagrupamiento de las transacciones  financieras a nivel europeo para, al mismo tiempo, acabar con  la impunidad y mantener la confidencialidad del ciudadano", afirma el exinformático del banco HSBC, colaborador del Partido X</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Texto publicado en <a href="http://www.eldiario.es/redaccion/Revista-especial-Blesa-disponible-amenazas_6_220187987.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">'Retrato del poder'</a>, el n&uacute;mero 4 de la revista 'Cuadernos' de eldiario.es, monogr&aacute;fico sobre los correos electr&oacute;nicos de Miguel Blesa. Aqu&iacute; tienes la <a href="http://www.eldiario.es/cuadernos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia"><strong>lista de librer&iacute;as y quioscos</strong></a> en los que puedes encontrar la revista</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Los fil&oacute;sofos medievales ya profetizaban con el fin del mundo, con la llegada del acontecimiento que destruir&iacute;a la tierra. Tras la recesi&oacute;n iniciada en 2008, hemos asistido a las mismas advertencias, con la banca convirti&eacute;ndose en el nuevo dios al que hay que servir para mantener alejada la amenaza de nuestro final. 
    </p><p class="article-text">
        Esta banca, que hasta entonces carec&iacute;a de rostro, trataba de convencernos de que, como cualquier poder, ten&iacute;a sus necesidades, sus exigencias. M&aacute;s adelante aprendimos que los &ldquo;demasiado grandes para caer&rdquo; no exist&iacute;an, pero s&iacute; los &ldquo;demasiado grandes para ir a la c&aacute;rcel&rdquo;. Este tipo de denominaciones &ndash;procedentes principalmente del periodismo de investigaci&oacute;n, las redes ciudadanas, los medios serios y devotos de la informaci&oacute;n&ndash; han permitido que la banca tome cuerpo, que exista para nuestros conciudadanos, que deje de ser una abstracci&oacute;n para ser restaurada en su humanidad falible y accesible.
    </p><p class="article-text">
        El miedo nos lleva a aceptarlo todo. Tenemos que pagar una deuda, la de las entidades financieras, que no nos corresponde, tenemos que aceptar la impunidad de los criminales y sus c&oacute;mplices. La opacidad persiste, como existe la materia oscura descubierta por los astr&oacute;nomos. Hay que aclarar que una enorme parte de los activos, acciones y participaciones de empresas que cotizan en bolsa no aparecen en las estad&iacute;sticas. Conforman eso que el economista Gabriel Zucman llama &ldquo;la riqueza oculta de las naciones&rdquo;, en referencia al famoso libro de Adam Smith. Estas anomal&iacute;as estad&iacute;sticas entre los activos y los pasivos declarados por los pa&iacute;ses son actualmente del orden de 5,8 billones de d&oacute;lares. El dinero se oculta al abrigo de para&iacute;sos fiscales y gracias, precisamente, a los mecanismos de intermediaci&oacute;n. Gracias a una red de actores financieros, perdemos progresivamente la pista de qui&eacute;n posee qu&eacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Esta crisis de confianza en nuestras instituciones financieras o pol&iacute;ticas marca el paso de una &eacute;poca de creencias y de augurios a una de mejor conocimiento de nuestra sociedad y nuestras situaciones personales. Cualquier persona con cierta lucidez puede constatar su esclavitud, ya sea a un cr&eacute;dito inmobiliario, a un partido pol&iacute;tico o a la ausencia de una alternativa.  Para ir m&aacute;s all&aacute; de esta observaci&oacute;n, hay que, en primer lugar, confirmar algunas verdades fundamentales:
    </p><p class="article-text">
        1.- La confianza ciega en el hombre sometido a la tentaci&oacute;n o perversi&oacute;n del poder ya no es posible.
    </p><p class="article-text">
        2.- Para esclavizar, desde los tiempos de los faraones, las estructuras jer&aacute;rquicas han sido siempre los modelos m&aacute;s eficaces para permitir el control de un gran n&uacute;mero de individuos por parte de un grupo reducido. 
    </p><p class="article-text">
        3.- Para resistir el control, internet demuestra la extrema eficacia de la red de malla, que se forma como un tejido en el que se entrecruzan los hilos. Hace falta desplegar un gran n&uacute;mero de medios para controlarlo.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, para resistir el control, como en el caso del reciente esc&aacute;ndalo de la manipulaci&oacute;n del l&iacute;bor, los operadores financieros han actuado en bloque para mantener artificialmente los tipos bajos. Este engranaje esencial de la banca, que afecta principalmente a dominios tan sensibles como los cr&eacute;ditos &ndash;incluyendo los inmobiliarios&ndash;, se ha revelado en esta ocasi&oacute;n tambi&eacute;n como una mentira.
    </p><p class="article-text">
        Hemos llamado a esta crisis la de las hipotecas subprime (alto riesgo), pero se trata &uacute;nicamente de la acci&oacute;n de un grupo de financieros que se coordinan como lo hacen los lobos u otros depredadores sociales, en manada. Mientras que para vigilar al ciudadano se ha desarrollado un arsenal de sistemas de vigilancia, para la banca no se ha desarrollado ninguno. M&aacute;s bien al contrario. Las decisiones pol&iacute;ticas han preservado la independencia de las instituciones financieras, eso que se ha venido a llamar desregulaci&oacute;n. Si comparamos la banca con la red de carreteras, la desrregulaci&oacute;n quiere hacernos creer que no es realmente necesaria una polic&iacute;a para vigilarla. Ahora bien, &iquest;qui&eacute;n querr&iacute;a ir por una autopista en la que cualquiera pudiera ir en sentido contrario? 
    </p><p class="article-text">
        Para controlar internet, la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) de EEUU ha puesto en marcha un sistema jer&aacute;rquico para reagrupar la  informaci&oacute;n y analizarla. El mismo sistema se puede utilizar para las transacciones financieras, no es nada complicado ni inaccesible. En principio, cualquier banco tendr&iacute;a que estar encantado de recibir ayuda en su deber de controlar las actividades financieras. Pongamos en marcha un servicio de reagrupamiento de las transacciones financieras por pa&iacute;ses o, mejor a&uacute;n, a nivel europeo, algo que se pueda llevar a cabo con medios muy sencillos para, al mismo tiempo, acabar con la impunidad y mantener la confidencialidad del ciudadano. La recogida de datos con el detalle de las transacciones, sin la identidad de los beneficiarios (los titulares de las cuentas), permitir&iacute;a localizar los patrones de fraude distribuidos entre numerosos bancos, lo que es dif&iacute;cil de hacer hoy en d&iacute;a, ya que los bancos no tienen acceso m&aacute;s que a sus propias transacciones. Aunque protegiendo el anonimato de los datos, el an&aacute;lisis del flujo financiero har&iacute;a posible compartir la informaci&oacute;n entre todas las administraciones, incluso con las universidades, para descubrir nuevos tipos de fraude. Permitiendo estos cambios, ninguna autoridad podr&aacute; obstruir ni limitar la cooperaci&oacute;n entre administraciones, como ocurre en la actualidad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Hervé Falciani]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/depredadores-sociales-manada_129_5050365.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Jan 2014 12:02:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Depredadores sociales en manada]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Hervé Falciani,Partido X,Miguel Blesa,Caso Blesa]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Valorización de los datos alternativos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/valorizacion-datos-alternativos_132_1254189.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Frente a las fake news y el uso indebido de nuestra informaci&oacute;n m&aacute;s &iacute;ntimas nos encontramos en una fase hist&oacute;rica en la que los &ldquo;Datos Alternativos&rdquo; o &ldquo;Alternative Data&rdquo; seg&uacute;n su denominaci&oacute;n inglesa, entendidos como el conjunto de datos recogidos por las empresas, han demostrado su inconmensurable valor dentro de la econom&iacute;a y no solo de la digital. Como ejemplo, solo en este a&ntilde;o, los gestores de fondos financieros est&aacute;n invirtiendo m&aacute;s de mil millones de d&oacute;lares en estructuras de recogida y an&aacute;lisis de datos alternativos ya que han visto que no hacerlo les supondr&iacute;a considerables p&eacute;rdidas y un empobrecimiento de los servicios que ofrecen a sus clientes.
    </p><p class="article-text">
        Este volumen de datos que producimos cada uno de nosotros en cantidades ingentes (incluida la redacci&oacute;n de este art&iacute;culo, realizada mediante un procesador de texto de una marca comercial a trav&eacute;s de un ordenador enchufado a la red) son recabados por empresas y multinacionales sin pagar nada a los due&ntilde;os de los mismos, es decir, a los ciudadanos, lo que les permite obtener gracias a ello, enormes ganancias, que no necesitan ser justificadas, del mismo modo que no se justifican ni su utilizaci&oacute;n ni su aprovechamiento. Estos datos alternativos o &ldquo;alternative data&rdquo; seg&uacute;n su nombre en ingl&eacute;s, se encuentran, no solo detr&aacute;s de nuestro manejo digital, sino que tambi&eacute;n se obtienen gracias a la informaci&oacute;n que nuestras actividades cotidianas, como ir a supermercado o comprar unos zapatos, genera sobre nosotros. Hoy el sesenta por ciento de nuestra actividad diaria pasa por instrumentos digitales. Si adem&aacute;s se duerme con un instrumento de vigilancia del sue&ntilde;o, a&ntilde;&aacute;danle un veinte por ciento m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; ciertas tiendas, habitualmente de grandes empresas comercializadoras, nos preguntan un dato tan concreto como el c&oacute;digo postal, cuando no adem&aacute;s la edad o profesi&oacute;n? &iquest;Por qu&eacute; sistem&aacute;ticamente nos ofrecen tarjetas de descuentos e insisten en ped&iacute;rnosla cuando hacemos compras para, supuestamente beneficiarnos de descuentos? La respuesta es evidente, porque gracias a este dato, relacionado con los datos de los productos comprados y tratados digitalmente mediante los c&oacute;digos de barras (marca, calidad, cantidad, precio, d&iacute;a y hora de la compra y otras caracter&iacute;sticas) que regalamos sin negarnos ni demasiados aspavientos, esas empresas son capaces de determinar ventas futuras, ubicaci&oacute;n de nuevas tiendas, crecimientos urbanos futuros, localizaci&oacute;n de colectivos con diferente poder adquisitivo, etc. y todo ello sin tener que dar nada a cambio.
    </p><p class="article-text">
        A la vista del extraordinario valor econ&oacute;mico que se deriva de los datos alternativos, &iquest;no resultar&iacute;a razonable pedir al empleado que nos pregunta nuestro c&oacute;digo postal que nos pague 10, 100 o 1000 euros a cambio de esos datos? Es obvio que los ciudadanos de modo aislado no pueden ejercer este tipo de exigencia sobre las grandes empresas y que solo si todos lo hici&eacute;ramos podr&iacute;amos presionar y por tanto surtir&iacute;a alg&uacute;n efecto. Pero quien s&iacute; puede hacerlo, porque tiene el monopolio del poder, es la administraci&oacute;n p&uacute;blica, algo, que, por cierto, no hace. Es m&aacute;s, visto el reciente acuerdo del Instituto nacional de Estad&iacute;stica (INE) con las tres grandes compa&ntilde;&iacute;as de telecomunicaciones, lo que parece es que hace exactamente lo contrario. Les paga y no poco, por unos datos que no les pertenecen, incluso en algunos casos en los que hemos negado la cesi&oacute;n de los mismos a terceros (anonimizados o no) y sin que los aut&eacute;nticos propietarios recibamos, nuevamente, nada a cambio.
    </p><p class="article-text">
        A la vista de esto, las empresas de tratamiento de estos datos alternativos son los nuevos bancos de cr&eacute;dito que, en lugar de utilizar moneda de curso legal, utilizan datos de curso digital. Las tres compa&ntilde;&iacute;as disponen de unidades de Big Data (llamado &ldquo;Luca&rdquo; en el caso de Telef&oacute;nica; Vodafone Analytics la de Vodafone, y la de Orange, Flux Vision). Teniendo en cuenta las relaciones comerciales o dependencia empresarial de estas compa&ntilde;&iacute;as con otras empresas (ONO, Movistar, O2, Jazztel, Amena, MasMovil, etc) es f&aacute;cil pensar que disponen de todos los datos de todos los n&uacute;meros. De hecho, los mismos tres operadores que se repart&iacute;an todo el mercado hace doce a&ntilde;os, hoy se siguen repartiendo el 80% del mercado m&oacute;vil y el 90% del mercado de banda ancha fija. A esta situaci&oacute;n se llega tras una oleada de concentraci&oacute;n del mercado donde Ono pas&oacute; a manos de Vodafone; Jazztel, Simyo y Rep&uacute;blica M&oacute;vil a manos de Orange; y Yoigo, Pepephone, llamaya y Happy M&oacute;vil a manos de M&aacute;sM&oacute;vil. Adem&aacute;s, los grandes grupos tambi&eacute;n lanzaron sus nuevas marcas low cost con las que han intentado frenar el &eacute;xodo hacia operadores m&aacute;s baratos, a trav&eacute;s de O2 o Tuenti en el caso de Telef&oacute;nica, Lowi en el caso de Vodafone y Amena en el caso de Orange. En total, encontramos que el 91% del mercado m&oacute;vil y m&aacute;s del 95% del fijo se encuentran en manos de cuatro empresas, que prestan servicio a trav&eacute;s de 16 marcas diferentes con el objetivo de captar diferentes p&uacute;blicos sin forzar demasiado la competencia y enmascarando as&iacute; pr&aacute;cticas (casi) monopol&iacute;sticas.
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, en el caso de las compa&ntilde;&iacute;as de telefon&iacute;a mencionadas, estas entregan al INE el recuento an&oacute;nimo y agregado de posiciones de m&oacute;viles en las 3.500 celdas en las que se divide el territorio nacional con un m&iacute;nimo de 5.000 habitantes por cada cuadr&iacute;cula. Y <em>el INE solo puede conocer los movimientos entre esas celdas. Nada m&aacute;s, </em>afirman, (ni nada menos podr&iacute;amos decir) en teor&iacute;a para garantizar la anonimizaci&oacute;n de los datos y la seguridad de su manejo<em>.</em> Esto se traduce en que ahora el INE no podr&aacute; obtener informaci&oacute;n de esos datos agregados, pero por ese mismo principio, las tres compa&ntilde;&iacute;as y el resto de operadoras relacionadas comercialmente con ellas, s&iacute; que podr&aacute;n. Es m&aacute;s, directa o indirectamente ya lo hacen, debido a que estas compa&ntilde;&iacute;as comparten la cesi&oacute;n de datos con compa&ntilde;&iacute;as de an&aacute;lisis de datos que, a su vez, trabajan con empresas o aplicaciones que solicitan nuestro n&uacute;mero de tel&eacute;fono para verificar que quien compra, usa una aplicaci&oacute;n o entra en una p&aacute;gina web, es la persona correcta. Pero mediante esta cesi&oacute;n se produce el cruzado de datos que se relaciona con nombre completo, DNI, domicilio, y dentro de poco con datos biom&eacute;tricos como huella digital o nuestra cara. Por cierto, aviso a navegantes, de nada sirve usar los buscadores en modo privado.
    </p><p class="article-text">
        Esta realidad multiplica su complejidad y sus riesgos con el abusivo uso de los datos m&eacute;dicos que est&aacute; haciendo Google en EEUU (Nightingale Project, Proyecto Ruise&ntilde;or) y que ha sido recientemente descubierto. Las consecuencias de este cruzado de datos producidos dentro y fuera de la organizaci&oacute;n sanitaria est&aacute;n por determinar pero, en primera instancia son una riqueza que, no solo no revierte a la poblaci&oacute;n sino que se vuelve en su contra. Para evitar esos abusos y sus graves consecuencias se requiere de un marco legal muy estricto y espec&iacute;fico que incluya, s&iacute; o s&iacute;, la participaci&oacute;n de las entidades sociales en el control del manejo de estos datos.
    </p><p class="article-text">
        Y no es que me oponga al Big Data ni al uso de los datos alternativos, al contrario. Lo que planteo aqu&iacute; es que esta riqueza debe producir beneficios para aquellos que la genera, o sea, los due&ntilde;os de los datos y que exista un control exhaustivo de la administraci&oacute;n con participaci&oacute;n de la sociedad. La Ley de Protecci&oacute;n de Datos lo que realmente ha producido es que los usuarios de internet para poder utilizar un servidor o consultar cualquier p&aacute;gina Web deban marcar un sinf&iacute;n de autorizaciones a cosas que ni siquiera sabe lo que son porque de otro modo no se les permite navegar en las p&aacute;ginas que desean consultar. &iquest;De qu&eacute; modo protege eso al usuario?  O autorizas que utilice tus datos o no puedes navegar en mi p&aacute;gina.  
    </p><p class="article-text">
        Por todo lo anterior, y a la vista de la recaudaci&oacute;n indiscriminada de datos para su uso posterior, &iquest;no ser&iacute;a una cuesti&oacute;n de justicia social que estas empresas acaparadoras de &ldquo;datos alternativos&rdquo; contribuyeran al bienestar de la sociedad? &iquest;Qu&eacute; revirtieran en el ciudadano las ganancias que los ciudadanos han producido?
    </p><p class="article-text">
        Hoy en d&iacute;a, los datos suponen una riqueza que supera con creces a la del dinero. Son el oro del siglo XXI, motivo por el cual creo que ser&iacute;a justo que del mismo modo que el Estado cobra impuestos sobre los ingresos obtenidos por las actividades econ&oacute;micas de las empresas, para, en cierto modo, redistribuir la riqueza, resultar&iacute;a razonable que se introdujera el Impuesto sobre los Datos, pagadero no en dinero sino en Datos. Un impuesto sobre datos, satisfecho en datos. As&iacute;, los ciudadanos, cuyos datos han sido recabados en numerosas ocasiones sin su consentimiento ni su conocimiento ser&iacute;an los beneficiarios indirectos de la riqueza que esos datos generan. Estos &ldquo;alternative data&rdquo;, pagados a la administraci&oacute;n p&uacute;blica para satisfacer el impuesto de datos, podr&iacute;an ser entregados o distribuidos entre PYMES, que representan el 95% de las empresas en Espa&ntilde;a, para que estas disfrutaran tambi&eacute;n de la riqueza que esos datos generan y mejorar, como en el caso de las empresas financieras, su competitividad.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, permitir que este gran volumen de &ldquo;alternative data&rdquo; sea acumulado, analizado y aprovechado s&oacute;lo por las empresas que cuentan con los medios para ello pone en peligro la libre competencia, generando situaciones de injusticia, ya que les sit&uacute;a en una posici&oacute;n privilegiada de conocimiento. Solamente, mediante la introducci&oacute;n de un Impuesto sobre los Datos, que deber&iacute;a ser pagado por las empresas en datos alternativos, se podr&iacute;a proteger la libre competencia creando un entorno en el que se ofrecer&iacute;an y nivelar&iacute;an los beneficios para aquellos que los generan. De este modo, gracias al Impuesto sobre Datos o Data Tax, se contribuir&iacute;a a la econom&iacute;a sostenible permitiendo que todas las empresas, grandes o peque&ntilde;as, as&iacute; como los ciudadanos puedan obtener valor de los mismos y beneficiarse de las grandes ventajas que este gran volumen de conocimiento genera gracias a la informaci&oacute;n que se puede extraer. Hoy en d&iacute;a los datos son la nueva fuente de riqueza por lo que tambi&eacute;n esta se deber&iacute;a redistribuir.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Hervé Falciani, Alfonso Puncel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/valorizacion-datos-alternativos_132_1254189.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 Nov 2019 09:40:37 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Valorización de los datos alternativos]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pronto iremos todos a Delaware]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/pronto-iremos-delaware_129_4069495.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Podemos estar seguros de que Estados Unidos será el verdadero beneficiario a corto plazo de las revelaciones de los papeles de Panamá</p></div><p class="article-text">
        Al a&ntilde;orado Umberto Eco le gustaba decir que la verdad es mucho m&aacute;s dif&iacute;cil de demostrar que la mentira. Lo veremos una vez m&aacute;s con el baile de los habituales de la palabrer&iacute;a, con los acostumbrados a la excusa f&aacute;cil: &ldquo;es legal, es mi padre el que...&rdquo;. Incluso con los del &ldquo;os lo dije&rdquo;, como nuestros amigos de la OCDE, siempre dispuestos a tranquilizarnos con su capacidad de resolver una problem&aacute;tica que sin embargo es cada vez m&aacute;s dif&iacute;cil.
    </p><p class="article-text">
        Por muy excepcional que sea el acontecimiento de los papeles de Panam&aacute;, la informaci&oacute;n importante solo se obtiene analizando lo que ocurre delante de nuestros ojos desde que empez&oacute; la &uacute;ltima crisis econ&oacute;mica. Es a partir de 2007 y 2008 cuando la competencia econ&oacute;mica se acentu&oacute;. Y en esa competencia, con una econom&iacute;a que gira cada vez m&aacute;s en torno a la informaci&oacute;n, ha cobrado especial importancia la inteligencia econ&oacute;mica, que es la que ha revelado buena parte de las &uacute;ltimas filtraciones, como las de Wikileaks.
    </p><p class="article-text">
        Para un servicio de inteligencia de capacidad media, entrar en los servidores de una empresa no supone gran dificultad. El &uacute;nico obst&aacute;culo a este tipo de operaciones secretas, cuando lo hay, es pol&iacute;tico. &iquest;C&oacute;mo convencer a un jefe de Gobierno o a un ministro europeo de meterse en los ficheros de una empresa como Mossack Fonseca? El problema no es peque&ntilde;o. Adem&aacute;s de los riesgos de fuga, que a partir de ahora ser&aacute;n cada vez m&aacute;s probables, es cierto que una operaci&oacute;n de &ldquo;transparencia&rdquo; contra Panam&aacute; o cualquier otro centro de opacidad supone para un Gobierno europeo o sudamericano dispararse en el propio pie.
    </p><p class="article-text">
        En ese contexto, Estados Unidos ofrece la opci&oacute;n m&aacute;s fiable, y podemos estar seguros de que ese pa&iacute;s ser&aacute; el verdadero beneficiario a corto plazo de estas revelaciones. Para evitar que lo sea tambi&eacute;n a medio o largo plazo, hay que protegerse a nivel local contra ese c&aacute;ncer que suponen los para&iacute;sos fiscales para nuestras econom&iacute;as. Como todo c&aacute;ncer, el econ&oacute;mico tampoco se combate desde fuera, sino desde dentro. Estar&iacute;a bien que pudi&eacute;ramos curarlo con caricias, pero a priori es mejor optar por una v&iacute;a sana y, de forma accesoria, como &uacute;ltimo recurso, por la cirug&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        En realidad existen iniciativas concretas contra ese c&aacute;ncer. Empiezan a tomar forma terapias que previenen el dolor para evitar tener que curarlo. Al igual que pude generar asombro al declarar que la Administraci&oacute;n judicial espa&ntilde;ola era la mejor equipada de Europa, volver&eacute; a asombrar diciendo que en Espa&ntilde;a existen innovaciones importantes para preservar nuestra econom&iacute;a, para mantener y apoyar a nuestras empresas en este contexto de guerra econ&oacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        Les invito a consultar lo que han desarrollado los expertos de <a href="https://keepy-i.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Keepy-I.com</a>. Es uno de los proyectos que se inscriben totalmente en el marco de la preservaci&oacute;n local de las actividades m&aacute;s sensibles y m&aacute;s importantes para nuestras empresas. Su actividad, sin reducirla a eso, forma parte del &aacute;mbito del GRC: Gobierno, Gesti&oacute;n de Riesgos y Cumplimiento. A d&iacute;a de hoy, este mercado est&aacute; casi de forma exclusiva en manos de empresas estadounidenses o australianas.
    </p><p class="article-text">
        Traducci&oacute;n de <a href="http://www.eldiario.es/autores/jaime_sevilla_lorenzo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jaime Sevilla Lorenzo</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Hervé Falciani]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/pronto-iremos-delaware_129_4069495.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 05 Apr 2016 18:39:57 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Pronto iremos todos a Delaware]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Los Papeles de Panamá,Paraísos fiscales,Hervé Falciani]]></media:keywords>
    </item>
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