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    <title><![CDATA[elDiario.es - Máriam Martínez-Bascuñán]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/mariam_martinez-bascunan/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Máriam Martínez-Bascuñán]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Política emocional: una guía para la campaña electoral]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/politica-emocional-guia-campana-electoral_132_4259669.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/81211227-a990-4fc3-8e06-d8ac68faced6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Política emocional: una guía para la campaña electoral"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">C´s se ha situado como partido de vanguardia, de la nueva política, sacando ventaja en gran medida del camino discursivo que preparó Podemos con temas como la regeneración democrática, nueva política, etc. Pero por otro lado, la formación de Rivera ha sabido granjearse una imagen de “partido de orden”, altamente eficaz y responsable en el mantenimiento del</p><p class="subtitle">status quo</p><p class="subtitle">gracias a la articulación cristalina de una postura unionista, que al mismo tiempo se conecta con un proyecto de modernización del país</p></div><p class="article-text">
        Hace tiempo que todo el universo de la comunicaci&oacute;n pol&iacute;tica viene demostrando que el cerebro pol&iacute;tico es fundamentalmente <a href="https://books.google.es/books?id=71NYEEaMb4oC&amp;printsec=frontcover&amp;dq=The+political+brain+Drew+Westen&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ved=0CCQQ6AEwAGoVChMIjJzmxdGPxgIVgRUUCh1wbwCg#v=onepage&amp;q=The%2520political%2520brain%2520Drew%2520Westen&amp;f=false" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">emocional</a>. Que el material del que est&aacute; hecha la pol&iacute;tica son las <a href="https://books.google.es/books?id=GXS_NAEACAAJ&amp;dq=redes+de+indignaci%25C3%25B3n+y+esperanza&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ved=0CB8Q6AEwAGoVChMI8bfysIuIyQIVyD0UCh1MawcT" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">emociones</a>. 
    </p><p class="article-text">
        Sabemos que la ideolog&iacute;a es una de las variables fundamentales para explicar el voto. Pero que hay contextos espec&iacute;ficos que activan m&aacute;s est&iacute;mulos emocionales, y que pueden hacer que los votantes cambien de <a href="http://press.uchicago.edu/ucp/books/book/chicago/A/bo5471683.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">comportamiento</a>. Uno de estos contextos es sin duda el de las campa&ntilde;as electorales. En relaci&oacute;n a ello, desde los a&ntilde;os 90, una amplia investigaci&oacute;n acad&eacute;mica viene probando 1) que las campa&ntilde;as pol&iacute;ticas tienen un <a href="http://press.uchicago.edu/ucp/books/book/chicago/C/bo3640346.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">importante impacto</a> en el resultado de las elecciones, a pesar de que durante mucho tiempo se minimiz&oacute; su efecto, 2) que el escenario donde se dirime la batalla pol&iacute;tica son fundamentalmente los <a href="http://pcl.stanford.edu/research/2011/iyengar-mediagame.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">medios de comunicaci&oacute;n</a>, 3) que el <a href="http://www.amazon.com/The-Sentimental-Citizen-Democratic-Politics/dp/0271022116" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">papel de las emociones</a> en las campa&ntilde;as electorales dirimidas en plataformas medi&aacute;ticas, y &uacute;ltimamente tambi&eacute;n en digitales, es absolutamente fundamental. A la luz de estas tres premisas, la pregunta que cabe hacerse es &iquest;c&oacute;mo afectar&aacute;n todas ellas a las elecciones generales del 20D? 
    </p><p class="article-text">
        <strong>El papel de las campa&ntilde;as </strong>
    </p><p class="article-text">
        Hasta ahora, la alta volatilidad expresada en las encuestas, y la cifra nada desde&ntilde;able de un <a href="http://www.eldiario.es/piedrasdepapel/dice-ultimo-barometro-CIS_6_449415058.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">22,2% de votantes indecisos</a> seg&uacute;n el &uacute;ltimo bar&oacute;metro del CIS, nos lleva a pensar que la decisi&oacute;n del voto depender&aacute; de las percepciones que se tengan sobre lo que est&aacute; en juego en estas elecciones, antes que de las caracter&iacute;sticas socioecon&oacute;micas y culturales de los votantes, como ocurr&iacute;a en el modelo de democracia tradicional de partidos. El <a href="http://www.shellypalmer.com/2008/06/obama-vs-mccain-the-first-networked-campaign/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">#YesWeCan</a> que llev&oacute; a Obama a la presidencia de EEUU en 2008 fue uno de los casos de estudio m&aacute;s emblem&aacute;ticos de movilizaci&oacute;n pol&iacute;tica desplegados en campa&ntilde;a electoral. La <a href="http://www.yorokobu.es/diez-claves-manuelamania/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">#ManuelaMan&iacute;a</a> que conquist&oacute; las redes y logr&oacute; dar un vuelco al resultado electoral en poco menos de un mes durante las pasadas elecciones de mayo, fue otro de los ejemplos paradigm&aacute;ticos de todo lo que se puede hacer en una campa&ntilde;a electoral. Especialmente cuando se tiene un candidato o candidata que sabe despertar sentimientos positivos en los votantes (y volvemos al tema de las emociones), y cuando se aprovechan los instrumentos con los que cada vez m&aacute;s se vincula la pol&iacute;tica, esto es, los medios de comunicaci&oacute;n y las redes digitales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>El papel de los medios de comunicaci&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En nuestro contexto hist&oacute;rico, tal y como ha se&ntilde;alado el propio <a href="https://books.google.es/books?id=V-hhQgAACAAJ&amp;dq=comunicaci%25C3%25B3n+y+poder+castells&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ved=0CB8Q6AEwAGoVChMIuqS2y4yIyQIVRrsUCh0iRAin" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Castells,</a> la pol&iacute;tica es fundamentalmente una pol&iacute;tica medi&aacute;tica. Esto quiere decir que si no est&aacute;s en las &ldquo;pantallas&rdquo; (de m&oacute;vil, de televisi&oacute;n o de ordenador), simplemente no existes, porque los medios de comunicaci&oacute;n, como se&ntilde;ala el soci&oacute;logo, &ldquo;no son el cuarto poder, sino el espacio donde se crea el poder&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Desde la publicaci&oacute;n de la emblem&aacute;tica obra de teor&iacute;a pol&iacute;tica contempor&aacute;nea de Bernard Manin titulada <a href="https://books.google.es/books?id=X1lAFllrYecC&amp;dq=Los+principios+del+gobierno+representativo&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ved=0CCAQ6AEwAGoVChMIt_7k6IyIyQIVxtYUCh0d8Az-" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Los principios del Gobierno Representativo&rdquo;</a>, sabemos que los canales de comunicaci&oacute;n pol&iacute;tica afectan a la naturaleza de la relaci&oacute;n representativa; por ejemplo, mediante la televisi&oacute;n, los candidatos se pueden comunicar directamente con los votantes sin la mediaci&oacute;n de un partido. En la &ldquo;democracia de audiencia&rdquo; se producen as&iacute; dos fen&oacute;menos; de un lado, una mayor personalizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica, y de otro, que el &ldquo;hombre de partido&rdquo; se transforme en un &ldquo;personaje medi&aacute;tico&rdquo; caracterizado por un dominio en t&eacute;cnicas de comunicaci&oacute;n medi&aacute;tica. La consecuencia fundamental seg&uacute;n Manin es que se transforma el proceso de selecci&oacute;n de las &eacute;lites pol&iacute;ticas porque ahora tienen m&aacute;s que ver con expertos en medios de comunicaci&oacute;n que con bur&oacute;cratas de partidos. Por eso hablamos de &ldquo;una democracia de audiencia&rdquo;, frente a la democracia tradicional de partidos, donde la ideolog&iacute;a y las caracter&iacute;sticas socioecon&oacute;micas de los votantes jugaban un papel mucho m&aacute;s importante en el comportamiento electoral. En tiempos de la &ldquo;democracia de audiencia&rdquo; o de la &ldquo;pol&iacute;tica medi&aacute;tica&rdquo; los temas pol&iacute;ticos lograr&aacute;n ocupar la agenda si despiertan sentimientos entre los votantes (lo estamos viendo con la crisis de Catalu&ntilde;a); y donde la personalidad, el carisma, el lenguaje corporal y verbal de los candidatos para movilizar sentimientos positivos&nbsp; tambi&eacute;n ser&aacute; decisiva. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>La campa&ntilde;a emocional</strong>
    </p><p class="article-text">
        El <a href="http://press.uchicago.edu/ucp/books/book/chicago/A/bo5471683.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio emp&iacute;rico del papel de las emociones</a> para calibrar los efectos de la propaganda pol&iacute;tica en el comportamiento electoral se centra en dos emociones b&aacute;sicas: el miedo y el entusiasmo. Esta divisoria alude a un eje central sobre el cual se va a dirimir nuestra campa&ntilde;a electoral basado en la distinci&oacute;n continuidad/cambio. El entusiasmo por un candidato siempre se vincula a un marco de cambio. No es casual que tanto partidos emergentes como el propio Partido Socialista est&eacute;n en pugna por ganar hegemon&iacute;a dentro de este marco del cambio; el &ldquo;cambio y no recambio&rdquo; de Pablo Iglesias, el &ldquo;cambio sensato&rdquo; de Albert Rivera, y &ldquo;el cambio que une&rdquo; de Pedro S&aacute;nchez, son esl&oacute;ganes bastante elocuentes a este respecto. Frente a ello, el Partido Popular apuesta por la experiencia, por la capacidad para resolver problemas y &ldquo;no vender humo&rdquo;. Estas palabras, como sostiene <a href="https://books.google.es/books?id=r6nOYYtxzUoC&amp;printsec=frontcover&amp;dq=Lakoff&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ved=0CCIQ6AEwAGoVChMI7PjBkZGIyQIVR9gaCh2LTgeU#v=onepage&amp;q=Lakoff&amp;f=false" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lakoff</a>, crean met&aacute;foras que anidan en las mentes de las personas en forma de miedo hacia lo desconocido, o de esperanza vinculada con un cambio que se desea. 
    </p><p class="article-text">
        Todo depender&aacute; de la habilidad de los candidatos para activar una u otra, y de c&oacute;mo sepan aprovechar las circunstancias. En relaci&oacute;n a ello, posiblemente una de las claves que explican el &eacute;xito de C&acute;s es que ha sabido transitar muy bien por ambos marcos aprovechando la crisis de Catalu&ntilde;a. Por un lado, C&acute;s se ha situado como partido de vanguardia, de la nueva pol&iacute;tica, sacando ventaja en gran medida del camino discursivo que prepar&oacute; Podemos con temas como la regeneraci&oacute;n democr&aacute;tica, nueva pol&iacute;tica, etc. Pero por otro lado, la formaci&oacute;n de Rivera ha sabido granjearse una imagen de &ldquo;partido de orden&rdquo;, altamente eficaz y responsable en el mantenimiento del <em>status quo</em> gracias a la articulaci&oacute;n cristalina de una postura unionista, que al mismo tiempo se conecta con un proyecto de modernizaci&oacute;n del pa&iacute;s. La soluci&oacute;n de la crisis de Catalu&ntilde;a pasa por un proyecto de modernizaci&oacute;n de Espa&ntilde;a. La defensa del unionismo (marco conservador) pasa por una renovaci&oacute;n profunda de Espa&ntilde;a (marco de cambio). 
    </p><p class="article-text">
        La gesti&oacute;n de esta crisis lo sigue disparando en las encuestas y muestra que hoy m&aacute;s que nunca las campa&ntilde;as electorales son plataformas fundamentales de movilizaci&oacute;n pol&iacute;tica. El problema de todo esto estriba en que la aceleraci&oacute;n de la comunicaci&oacute;n en ellas favorece a&uacute;n m&aacute;s su emocionalizaci&oacute;n, algo que hemos comprobado estos d&iacute;as con el impacto que han provocado los atentados de Par&iacute;s sobre nuestro contexto pol&iacute;tico activando fundamentalmente la emoci&oacute;n del miedo. Sin embargo, todos sabemos que la racionalidad s&oacute;lo es posible all&iacute; donde no hay velocidad. Para pensar hay que detenerse, salirse del ruido. <em>Stop and think</em>, que dir&iacute;a Hannah Arendt.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Máriam Martínez-Bascuñán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/politica-emocional-guia-campana-electoral_132_4259669.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Nov 2015 20:40:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Política emocional: una guía para la campaña electoral]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Teatralización de las fronteras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/teatralizacion-fronteras_132_4262757.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/18de338c-387e-4338-af94-ba2920d780ea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Teatralización de las fronteras"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los Estados siguen empecinados en mantener la ficción de que despliegan un control soberano de sus fronteras a través de la construcción de muros. La importancia de estos muros no se encuentra en esa supuesta eficiencia para detener las migraciones, como en la necesidad de la ostentosa visualización de un poder y de un control que se ven amenazados porque el marco desde el cual afrontan esta amenaza tiene que ver con una nostalgia decimonónica; la del estado nación “imaginado” como una entidad limitada, soberana y comunitaria.</p></div><p class="article-text">
        Europa se enfrenta a la <a href="http://internacional.elpais.com/internacional/2015/09/05/actualidad/1441474840_992586.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mayor crisis de refugiados</a> desde la Segunda Guerra Mundial. Frente a este desaf&iacute;o migratorio de asilo se han alzado <a href="http://www.dirittiglobali.it/2015/09/jurgen-habermas-sui-migranti-una-crisi-devastante-parigi-e-berlino-ora-salvino-leuropa/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">importantes</a> voces que piden la necesaria implantaci&oacute;n de un derecho cosmopolita de corte humanista y en sinton&iacute;a con los valores propios de nuestra tradici&oacute;n. Hablamos&nbsp; especialmente del reclamo normativo de la fraternidad, arraigado como concepto clave dentro de nuestro proceso de secularizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En esta l&iacute;nea, por ejemplo, el profesor de Lucas en su magn&iacute;fico ensayo titulado <a href="http://www.tirant.com/editorial/libro/mediterraneo-el-naufragio-de-europa-javier-de-lucas-9788416349890" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mediterr&aacute;neo: El Naufragio de Europa</a>, habla de un deber jur&iacute;dico (y por tanto, exigible) de solidaridad para este desaf&iacute;o migratorio, siguiendo ese proceso de <a href="http://www.amazon.de/Solidarit%C3%A4t-unter-Fremden-Hauke-Brunkhorst/dp/3596132258" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">transformaci&oacute;n en ley</a> de aquellos reclamos normativos que est&aacute;n dentro de una comunidad pol&iacute;tica bajo demandas de solidaridad. El elemento esencial sobre el que pivota la idea del profesor de Lucas radicar&iacute;a en el reconocimiento del derecho al derecho de cada ser humano. Estar&iacute;amos hablando por tanto de una variante de ese &ldquo;derecho a tener derechos&rdquo; enunciado por <a href="https://books.google.es/books?id=YVFSPwAACAAJ&amp;dq=los+or%C3%ADgenes+del+totalitarismo+arendt&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ved=0CDQQ6AEwAWoVChMIvIa0v823yAIVRloaCh04Wgq2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Hannah Arendt</a> dentro de la tradici&oacute;n universalista kantiana y desarrollado por una corriente de pensadores cosmopolitas que van desde <a href="https://books.google.es/books?id=3qr4YEJN8Z8C&amp;printsec=frontcover&amp;dq=Another+Cosmopolitanism+(Oxford,+2006)&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ved=0CCIQ6AEwAGoVChMI2sPdscm3yAIVR10UCh3eiglb#v=onepage&amp;q=Another%20Cosmopolitanism%20(Oxford%2C%202006)&amp;f=false" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Seyla Benhabib,</a>&nbsp; <a href="https://books.google.es/books?id=QXMpBgAAQBAJ&amp;pg=PA26&amp;dq=martha+nussbaum+cosmopolitanism+and+patriotism&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ved=0CDYQ6AEwA2oVChMI-d_Disq3yAIVTFoaCh3k4Ay5#v=onepage&amp;q=martha%20nussbaum%20cosmopolitanism%20and%20patriotism&amp;f=false" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Martha Nussbaum</a>, <a href="https://books.google.es/books?id=fWS8jOx_xAsC&amp;printsec=frontcover&amp;dq=Derecho+de+gentes+John+rawls&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ved=0CB8Q6AEwAGoVChMItsKhpMq3yAIVi1waCh081wJm#v=onepage&amp;q=Derecho%20de%20gentes%20John%20rawls&amp;f=false" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">John Rawls</a> hasta el propio <a href="https://books.google.es/books?id=W4t9QgAACAAJ&amp;dq=The+Postnational+Constellation+Habermas&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ved=0CB8Q6AEwAGoVChMI7pnzs8y3yAIVgs8aCh1nLwP0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Habermas</a> entre otros.
    </p><p class="article-text">
        En el contexto de la actual crisis de los refugiados, esta obligaci&oacute;n de solidaridad s&iacute; ha sido desplegada por la sociedad civil de pa&iacute;ses europeos como Italia, Alemania, Grecia o la propia Espa&ntilde;a. Parad&oacute;jicamente frente a ella, los Estados siguen anteponiendo la l&oacute;gica de protecci&oacute;n de las fronteras. Ante la crisis de los refugiados, pues, Europa se comporta como &ldquo;una fortaleza acosada&rdquo;. As&iacute; lo argumenta el profesor de Lucas cuando explica en su trabajo por qu&eacute; las respuestas adoptadas por los Gobiernos de los pa&iacute;ses europeos en materia de pol&iacute;ticas migratorias y de asilo est&aacute;n siendo auspiciadas sobre todo por la obsesi&oacute;n de un control absoluto sobre sus fronteras.&nbsp; &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el momento de mayor porosidad de los l&iacute;mites fronterizos impuesto por la globalizaci&oacute;n, los Estados reaccionan militarizando y fortificando cada vez m&aacute;s sus fronteras a trav&eacute;s de la construcci&oacute;n de muros hechos con vallas de vigilancia electr&oacute;nica y barreras de hormig&oacute;n. No s&oacute;lo en Espa&ntilde;a y Marruecos; hablamos&nbsp; de la valla de seguridad de Israel, de la barrera fronteriza de Estados Unidos y M&eacute;xico, de Brasil planeando construir un muro en la frontera con Paraguay, y de c&oacute;mo los Emiratos &Aacute;rabes Unidos est&aacute;n dise&ntilde;ando otra para su frontera con Om&aacute;n, por poner solo algunos ejemplos.
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;tiene sentido alzar estos muros desde el punto de vista de la eficiencia? Y si no es as&iacute;, desde la filosof&iacute;a pol&iacute;tica cabe preguntarse entonces por qu&eacute; y contra quienes se alzan estos muros.
    </p><p class="article-text">
        Hace tiempo que <a href="https://books.google.es/books?id=ndaEQv2wq2wC&amp;printsec=frontcover&amp;dq=Global+Surveillance+and+Policing&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ved=0CB8Q6AEwAGoVChMI_MWlv9C3yAIVSVYaCh0fIg2K#v=onepage&amp;q=Global%20Surveillance%20and%20Policing&amp;f=false" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">importantes soci&oacute;logos</a> vienen demostrando que las fronteras nacionales ya no exhiben un emplazamiento geogr&aacute;fico; ahora est&aacute;n en aeropuertos, lejos de los l&iacute;mites que marcan los territorios, y en bases de datos que a veces no se encuentran ni siquiera dentro del propio pa&iacute;s en cuesti&oacute;n. La existencia de estas &ldquo;fronteras m&oacute;viles&rdquo; hace que incluso los Estados se hayan vuelto irrelevantes tambi&eacute;n para ejercer un aut&eacute;ntico poder de vigilancia.
    </p><p class="article-text">
        Aun siendo conscientes de esto, de que las fronteras ya no tienen un emplazamiento geogr&aacute;fico, y de que por tanto,&nbsp; los focos donde los Estados pierden control de vigilancia y soberan&iacute;a son otros, &eacute;stos siguen empecinados en mantener la ficci&oacute;n de que despliegan un control soberano de sus fronteras a trav&eacute;s de la construcci&oacute;n de muros. Y adem&aacute;s reaccionan ante desaf&iacute;os como la crisis de los refugiados como aut&eacute;nticas fortificaciones medievales que ya no tienen ning&uacute;n sentido estrat&eacute;gico ni pol&iacute;tico. Es lo que <a href="http://www.casadellibro.com/libro-estados-amurallados-soberania-en-declive/9788425433610/2494074" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Wendy Brown</a> denomina la &ldquo;teatralizaci&oacute;n de la soberan&iacute;a&rdquo;. La importancia de estos muros no se encuentra en esa supuesta eficiencia para detener las migraciones, como en la necesidad de la ostentosa visualizaci&oacute;n de un poder y de un control que se ven amenazados porque el marco desde el cual afrontan esta amenaza tiene que ver con una nostalgia decimon&oacute;nica; la del estado naci&oacute;n &ldquo;imaginado&rdquo; como una entidad limitada, soberana y comunitaria, tal y como nos explicaba <a href="https://books.google.es/books?id=u9mCAAAACAAJ&amp;dq=Comunidades+imaginadas&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ved=0CCQQ6AEwAWoVChMIz7i94Kq4yAIVgjAaCh01UwNn" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Benedict Anderson</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, las &ldquo;democracias amuralladas&rdquo; entran en la &ldquo;problem&aacute;tica de la fantas&iacute;a&rdquo; en un segundo sentido, afirma <a href="https://books.google.es/books?id=y1FlT-P4UVAC&amp;dq=Nosotros+ciudadanos+de+europa+Balibar&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ved=0CB8Q6AEwAGoVChMI7pegpbS4yAIVSVYUCh1FGAow" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&Eacute;tienne Balibar</a>; la construcci&oacute;n de muros no se hace para defender a los Estados contra enemigos cl&aacute;sicos como otros Estados o ej&eacute;rcitos, sino contra agentes que son percibidos como amenazas. Pero hablamos de amenazas culturales, &eacute;tnicas, religiosas o econ&oacute;micas. De esta forma, el fetichismo de la frontera se habr&iacute;a convertido en el principal mecanismo de defensa inconsciente de nuestro tiempo, &ldquo;esencial para la sensaci&oacute;n de seguridad de una identidad narcisista&rdquo; de los Estados,&nbsp; en un momento en el que la promesa de soberan&iacute;a ha entrado en declive. En un momento en el que el poder y la pol&iacute;tica se separan, y lo hacen a ritmo&nbsp; vertiginoso, porque tal y como afirma Bauman en <a href="http://www.planetadelibros.com/ceguera-moral-libro-191494.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ceguera Moral</a>, mientras el poder circula por el espacio transnacional y global, la pol&iacute;tica sigue siendo local, cortoplacista e incapaz de reaccionar a los nuevos desaf&iacute;os. El primero de estos desaf&iacute;os sin duda es precisamente este; el hecho de que el poder y la pol&iacute;tica se van separando irremediablemente.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto seguimos en el marco de esas fantas&iacute;as de la democracia amurallada; las fantas&iacute;as de las invasiones masivas, la fantas&iacute;a del extranjero peligroso, la fantas&iacute;a de la renacionalizaci&oacute;n del discurso pol&iacute;tico como respuesta al espacio econ&oacute;mico desnacionalizado, seg&uacute;n afirma <a href="http://www.sigloxxieditores.com/libros/Inmigrantes-y-ciudadanos/9788432316524" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sassen</a>.&nbsp; El poder de estas fantas&iacute;as, como dir&iacute;a el <a href="https://books.google.es/books?id=Ep_JNAEACAAJ&amp;dq=obras+completas+de+Heidegger&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ved=0CB8Q6AEwAGoVChMI7e_-_q64yAIVxokaCh3NYQs_" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cl&aacute;sico</a>, radica en &ldquo;convertir el mundo amenazador de fuera en una imagen tranquilizadora&rdquo;, haci&eacute;ndonos pensar que la soberan&iacute;a no mengua. Parece l&oacute;gico ante esta forma de abordar los aut&eacute;nticos retos de nuestro tiempo que no sepamos dar respuesta a la crisis de los refugiados. Ni a muchas otras tantas. Cada vez parece m&aacute;s imperativo pues, revolucionar conceptos y enmarques para adecuarlos a las nuevas condiciones.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Máriam Martínez-Bascuñán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/teatralizacion-fronteras_132_4262757.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 13 Oct 2015 19:23:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Teatralización de las fronteras]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Segunda Guerra Mundial,Refugiados]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Por qué Podemos no debe confluir con Izquierda Unida?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/podemos-debe-confluir-izquierda-unida_132_4263843.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/25c6ac85-fdb7-4d93-9304-a3de25fd0518_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Por qué Podemos no debe confluir con Izquierda Unida?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Para Podemos, un frente de izquierdas es un límite, más que un horizonte de posibilidad. Su opción de experimentar con la oportunidad de crear un nuevo espacio político, de salirse de los porcentajes demoscópicos dados a partir de las categorías de izquierda/derecha, tiene que ver con la hipótesis lanzada por la formación de que existe una nueva cultura política que ahora más que nunca, permite desestabilizar un modelo de sistema de partidos.</p></div><p class="article-text">
        Mucho se ha hablado en los &uacute;ltimos meses sobre si Podemos deber&iacute;a concurrir a las pr&oacute;ximas elecciones generales con Izquierda Unida y otras candidaturas de unidad popular, bajo el formato de una coalici&oacute;n electoral hecha a escala nacional. A este respecto, la posici&oacute;n de la formaci&oacute;n que lidera Pablo Iglesias ha sido la de una rotunda negativa. La f&oacute;rmula que se est&aacute; negociando estos &uacute;ltimos d&iacute;as es la de un <a href="http://www.eldiario.es/politica/pce-estrategia-confluencia-alberto-garzon_0_428007445.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;pacto asim&eacute;trico&rdquo;</a> que integrara en las listas de Podemos a algunas de esas candidaturas y personalidades relevantes de otras formaciones pol&iacute;ticas sobre la base de acuerdos program&aacute;ticos hechos adem&aacute;s, territorio por territorio. 
    </p><p class="article-text">
        Esta opci&oacute;n por la que ha optado Podemos es distinta a la propuesta de una candidatura conjunta o &ldquo;de confluencia&rdquo; con Izquierda Unida, o con plataformas de Ahora en Com&uacute;n, con Comprom&iacute;s, Anova y otras formaciones pol&iacute;ticas. Desde muchos sectores de la izquierda, pero especialmente, desde la Izquierda Unida liderada por Garz&oacute;n, se ha dicho que una candidatura de confluencia a modo de frente de izquierdas o de unidad popular de todos ellos favorecer&iacute;a la suma electoral. Puesto que las reglas del juego comprenden un sistema electoral que beneficia a los partidos mayoritarios frente a los partidos m&aacute;s peque&ntilde;os que obtienen menos esca&ntilde;os por sus votos, se dice que la estrategia m&aacute;s inteligente que deber&iacute;a articularse para concurrir a las generales es la de una coalici&oacute;n electoralista a nivel nacional, viendo cu&aacute;ntas de esas formaciones ponemos juntas en una lista para as&iacute; tener m&aacute;s votos. El modelo debe ser el que llev&oacute; a Ada Colau o Manuela Carmena a la alcald&iacute;a de Barcelona y Madrid respectivamente, se a&ntilde;ade. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, las matem&aacute;ticas que se aplican a la hora de transformar los votos en esca&ntilde;os no rigen para la l&oacute;gica del comportamiento electoral; nadie garantiza que por el hecho de sumar fuerzas pol&iacute;ticas vayas a fagocitar a los potenciales votantes que pudieran tener esas fuerzas pol&iacute;ticas por separado. Sobre el grado de incertidumbre que implica esa premisa, giran al menos cuatro niveles de an&aacute;lisis&nbsp; que refuerzan la posici&oacute;n de Podemos para mantener su marca y descartar un frente com&uacute;n de izquierdas a nivel nacional. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Dial&eacute;ctica movimiento/partido</strong>
    </p><p class="article-text">
        Uno de los mayores atractivos de las candidaturas de unidad popular que en las pasadas elecciones auton&oacute;micas del 24 de mayo se hicieron con buena parte de las ciudades m&aacute;s importantes de nuestro pa&iacute;s como Madrid, Barcelona o Valencia, fue el hecho de constituirse como actores pol&iacute;ticos <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/blog/exito-candidaturas-unidad-popular_6_400419977.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;h&iacute;bridos&rdquo;</a> a medio camino entre movimientos sociales y partidos pol&iacute;ticos. El reto de Podemos, sin embargo, fue siempre el de erigirse como un partido pol&iacute;tico que supiera mantener el impulso de esos movimientos sociales y de la nueva cultura pol&iacute;tica surgida al calor del 15M. Una nueva cultura pol&iacute;tica que no se explica necesariamente bajo las claves de los valores de la izquierda, y que en ese momento consigui&oacute; granjearse <a href="http://politica.elpais.com/politica/2015/04/01/actualidad/1427900555_562001.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">m&aacute;s del 80%</a> del apoyo de la poblaci&oacute;n, aunque no todo el mundo ocupara las plazas. Es en el 15M donde Podemos identifica los nuevos caminos del cambio pol&iacute;tico que busca &ldquo;representar&rdquo;, como intermediario pol&iacute;tico, sin quitarle su propia voz al movimiento, pero siendo distinto de ese movimiento. Es ah&iacute; de donde obtiene su principal fuente de legitimidad y de capital pol&iacute;tico que debe preservar manteni&eacute;ndolo en tensi&oacute;n con el mayor grado de eficacia en la acci&oacute;n pol&iacute;tica sist&eacute;mica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Dial&eacute;ctica acci&oacute;n/legitimaci&oacute;n</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esa dial&eacute;ctica acci&oacute;n/legitimaci&oacute;n implica el reto de representar un movimiento sin quitarle su voz, de salir de verdad del &aacute;mbito de los movimientos sociales, sin perder la conexi&oacute;n con ellos. Podemos no quiere ser un partido pol&iacute;tico tradicional porque en nuestra democracia, m&aacute;s que el bipartidismo, lo que de verdad se ha quebrado ha sido el v&iacute;nculo entre representantes y ciudadan&iacute;a. La correlaci&oacute;n directa que existe entre la corrupci&oacute;n percibida y la menor confianza pol&iacute;tica es lo que ha marcado esa fractura con los <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/blog/disputar-centro-centralidad-politica_6_386071403.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">partidos pol&iacute;ticos</a>. Por tanto, si Podemos es &ldquo;palanca del cambio&rdquo;, tal y como ellos afirman, no puede configurarse como algo viejo, como algo que hace tiempo que entr&oacute; en crisis y que son los partidos pol&iacute;ticos de masas. Pero Podemos sabe que para acumular fuerza electoral debe organizarse como partido pol&iacute;tico. Sabe que en la era de la <a href="http://www.google.es/imgres?imgurl=http://t2.gstatic.com/images%253fq%253dtbn:and9gcscawyoeg0qb9ilg7ygoiceyrgh_-umw0ksugymz0pjpo0m0kxp&amp;imgrefurl=http://books.google.com/books/about/comunicaci%25c3%25b3n_y_poder.html?id%253dv-hhqgaacaaj%2526source%253dkp_cover&amp;h=1080&amp;w=7" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pol&iacute;tica medi&aacute;tica</a> es necesario disponer de la cabeza visible de un l&iacute;der eficaz en ese mundo, de una organizaci&oacute;n jer&aacute;rquica, de mecanismos formales de decisi&oacute;n y de una clara estructura interna de mando. Los imperativos de la eficacia obligan a que para poder competir electoralmente por el ejercicio del poder institucional Podemos deba convertirse en una <a href="https://books.google.es/books?id=dsskvzy5drwc&amp;dq=ostrogorski&amp;hl=es&amp;sa=x&amp;ved=0ccwq6aewawovchmixsgk9bblxwivrnyuch3sqwrj" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;maquinaria compleja&rdquo;</a> que transforme toda esa energ&iacute;a del electorado, en votos. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>La nueva cultura pol&iacute;tica</strong>
    </p><p class="article-text">
        En un contexto en el que la mayor&iacute;a de los ciudadanos no conf&iacute;a en sus gobiernos ni en sus parlamentos, y en el que adem&aacute;s se desprecia a los pol&iacute;ticos y a los partidos, tal y como han mostrado numerosos estudios entre los que se incluye la &uacute;ltima <a href="http://www.upf.edu/ess/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Encuesta Social Europea</a>, la pretensi&oacute;n de Podemos no puede ser la de convertirse en una suerte de &ldquo;nueva&rdquo; Izquierda Unida. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Fuente: Encuesta Social Europea
    </p><p class="article-text">
        Para Podemos, un frente de izquierdas es un l&iacute;mite, m&aacute;s que un horizonte de posibilidad. Su opci&oacute;n de experimentar con la oportunidad de crear un nuevo espacio pol&iacute;tico, de salirse de los porcentajes demosc&oacute;picos dados a partir de las categor&iacute;as de izquierda/derecha, tiene que ver con la hip&oacute;tesis lanzada por la formaci&oacute;n de que existe una nueva cultura pol&iacute;tica que ahora m&aacute;s que nunca, permite desestabilizar un modelo de sistema de partidos. Y que esta desestabilizaci&oacute;n puede ir m&aacute;s all&aacute; de la mera alternancia de partidos: evitar eso de &ldquo;cambiamos Podemos por lo que antes estaba en el lugar de Izquierda Unida&rdquo;. Que lo consigan es otra historia, pero es un hecho emp&iacute;ricamente probado que es un buen momento para intentarlo desde la l&oacute;gica que imponen las &ldquo;escalas de la democracia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Escalas de la democracia</strong>
    </p><p class="article-text">
        La caracter&iacute;stica de la gobernanza actual es el gobierno multinivel. Esto quiere decir que hay que ajustar el discurso y las estrategias pol&iacute;ticas a cada uno de esos niveles, con coherencia, pero bajo el ensamblaje de cada una de esas escalas. No es lo mismo construir una estructura organizativa desde el nivel local, que desde el nivel estatal. Los mecanismos de participaci&oacute;n son distintos, los l&iacute;mites y las posibilidades son distintas, los discursos tambi&eacute;n deben ser distintos. Por eso, la afirmaci&oacute;n de que &ldquo;hay que aplicar a nivel estatal el modelo que dio la alcald&iacute;a a Colau&rdquo; carece de sentido te&oacute;rico y pr&aacute;ctico. La vida local puede basarse en una mayor conexi&oacute;n de la gente con sus instituciones locales a trav&eacute;s de mecanismos como presupuestos participativos, redes de voluntariado y activismo, foros deliberativos, etc. Pero a medida que se asciende de nivel, el Estado se vuelve m&aacute;s tecnocr&aacute;tico por una mera cuesti&oacute;n de eficiencia en la gobernanza y de estabilidad, elementos que tambi&eacute;n pueden ser vistos como valores dentro de un sistema democr&aacute;tico. Mantener todos esos niveles conectados en red es distinto de mantener el mismo modelo de organizaci&oacute;n pol&iacute;tica para cada uno de esos niveles por separado, adem&aacute;s de ser imposible desde un punto de vista emp&iacute;rico. 
    </p><p class="article-text">
        Lo interesante del caso Podemos es que se va enfrentando a todas estas tensiones en la carrera electoral, y que las va resolviendo bajo su marca. Muchos ejemplos de estas tensiones reales vistas a la luz de la impecabilidad de ciertos discursos hacen que sea m&aacute;s f&aacute;cil subirlas a la superficie. Mirar de frente estas tensiones es mucho m&aacute;s productivo desde un punto de vista intelectual y pol&iacute;tico. Al menos para quien toma con toda su seriedad entender el juego de la pol&iacute;tica y su conexi&oacute;n con el poder.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Máriam Martínez-Bascuñán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/podemos-debe-confluir-izquierda-unida_132_4263843.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 12 Sep 2015 17:37:22 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El éxito de las candidaturas de unidad popular]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/exito-candidaturas-unidad-popular_132_4270718.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3efafa39-d3aa-44da-af42-5632177d0a92_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El éxito de las candidaturas de unidad popular"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La aparición de plataformas como “híbridos”, que oscilan entre movimientos sociales y partidos políticos, supone otra razón más para afirmar que en nuestro país están ocurriendo cosas realmente interesantes que trastocan el escenario político más allá del sistema de partidos</p></div><p class="article-text">
        Durante las &uacute;ltimas semanas se ha observado con mucha atenci&oacute;n la f&oacute;rmula de las candidaturas de unidad popular en nuestro pa&iacute;s. Esas candidaturas se han convertido en un laboratorio de ideas vistas con mucha curiosidad tambi&eacute;n desde fuera, porque parten de premisas sobre las que toda la izquierda europea est&aacute; reflexionando; austeridad, desigualdad, corrupci&oacute;n, y crisis de confianza p&uacute;blica. 
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que la naturaleza y las caracter&iacute;sticas de estas plataformas de unidad popular son muy diversas, por lo que resulta complicado establecer una tipolog&iacute;a ideal que nos ayude a comprender su l&oacute;gica. Quiz&aacute;s la raz&oacute;n de su atractivo radique en que constituyen una f&oacute;rmula intermedia entre actores pol&iacute;ticos que estaban claramente delimitados y conceptualizados en Ciencia Pol&iacute;tica. Bajo un entendimiento de la pol&iacute;tica como proceso, hasta ahora se nos hab&iacute;a hablado de actores pol&iacute;ticos &ldquo;puros&rdquo; que emprend&iacute;an acci&oacute;n colectiva bien desde la f&oacute;rmula de partidos pol&iacute;ticos, bien desde la forma de movimientos sociales. Los <a href="https://books.google.es/books?id=oSxVPgAACAAJ&amp;dq=ciencia+pol%C3%ADtica+una+introducci%C3%B3n&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ved=0CCsQ6AEwAmoVChMI_5-Ovs2PxgIVhl4UCh3H_whu" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">partidos pol&iacute;ticos</a> eran los instrumentos indispensables de mediaci&oacute;n entre los ciudadanos y las instituciones p&uacute;blicas. A diferencia de los partidos pol&iacute;ticos, los <a href="https://books.google.es/books?id=oSxVPgAACAAJ&amp;dq=ciencia+pol%C3%ADtica+una+introducci%C3%B3n&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ved=0CCsQ6AEwAmoVChMI_5-Ovs2PxgIVhl4UCh3H_whu" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">movimientos sociales</a> eran actores pol&iacute;ticos de fronteras m&aacute;s difusas, integrados por una variedad de entidades y plataformas, con estructuras descentralizadas y poco jerarquizadas y expresando v&iacute;as de intervenci&oacute;n pol&iacute;tica no convencionales activadas de cara a las instituciones, pero no dentro de las mismas. 
    </p><p class="article-text">
        La aparici&oacute;n de las plataformas como &ldquo;h&iacute;bridos&rdquo; que oscilan entre movimientos sociales y partidos pol&iacute;ticos, supone otra raz&oacute;n m&aacute;s para afirmar que en nuestro pa&iacute;s est&aacute;n ocurriendo cosas realmente interesantes que trastocan el escenario pol&iacute;tico m&aacute;s all&aacute; del sistema de partidos. Hay cosas que nos obligan a repensar concepciones asumidas, terminolog&iacute;as no cuestionadas con las que tradicionalmente trabajamos. La volatilidad electoral, por ejemplo, es un t&eacute;rmino pensado para la competici&oacute;n electoral en t&eacute;rminos de partidos de masas tradicionales, con afiliaciones numerosas, lealtades ideol&oacute;gicas obsoletas e implantaciones territoriales extensas. Pero &iquest;qu&eacute; ocurre cuando entran en la competici&oacute;n electoral otras formaciones pol&iacute;ticas que no siguen cultivando los rasgos propios de los partidos de masas tradicionales? &iquest;Valen los mismos conceptos explicativos?
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s es muy aventurado decir que ya no sirven determinados conceptos, pero es obvio que debemos estar muy atentos a tendencias, a otras formas de acci&oacute;n colectiva, a nuevos instrumentos de participaci&oacute;n pol&iacute;tica, a una fractura generacional clara, porque todos estos factores constituyen un ejemplo obvio de las nuevas formas de cambio social y pol&iacute;tico que pertenecen ya al siglo XXI. 
    </p><p class="article-text">
        A&uacute;n es pronto para saberlo. Pero s&iacute; sabemos que tanto la plataforma de Barcelona, como la de Madrid constituyen dos casos ins&oacute;litos de laboratorio pol&iacute;tico, a pesar de que se presentaron candidaturas populares en otras ciudades como C&aacute;diz, Zaragoza o Valencia con un enorme &eacute;xito tambi&eacute;n. M&aacute;s all&aacute; de la importancia evidente de estas ciudades, el ejemplo de Barcelona ha sido paradigm&aacute;tico porque a pesar de que el movimiento independentista est&aacute; ah&iacute;, y en contra de lo que muchos piensen, no es un sufl&eacute;, la candidatura liderada por Ada Colau ha sido capaz desestabilizar una l&oacute;gica pol&iacute;tica enmarcada por esa aspiraci&oacute;n soberanista y situar en la centralidad del discurso pol&iacute;tico el eje social. 
    </p><p class="article-text">
        El caso de Madrid fue paradigm&aacute;tico no solo porque por primera vez la abstenci&oacute;n (que como sostiene Michavila &ldquo;tambi&eacute;n juega un papel en el cambio&rdquo;) en <a href="http://lector.kioskoymas.com/epaper/viewer.aspx?noredirect=true" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">esta ciudad fue del PP</a> y no de la izquierda, sino porque adem&aacute;s, la candidatura de Manuela Carmena en Madrid <a href="http://resultadoslocales2015.interior.es/99MU/DMU1228907999_L1.htm?d=1920" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dobl&oacute; en n&uacute;mero de votos</a> a la presentada por Antonio Miguel Carmona por el PSOE. 
    </p><p class="article-text">
        Sin perjuicio de que haya otros, existen dos elementos fundamentales que explican esos resultados. En primer lugar, los emblem&aacute;ticos liderazgos tanto de Manuela Carmena como de Ada Colau, y en segundo lugar, la fuerte implicaci&oacute;n y movilizaci&oacute;n de las bases durante la campa&ntilde;a electoral.
    </p><p class="article-text">
        Durante estas semanas se ha hablado mucho del carisma y de las personalidades tan atrayentes de Colau y Carmena. El hecho de que dos mujeres ejerzan liderazgos parece que no es algo novedoso. Ah&iacute; tenemos los ejemplos de Aguirre o Rita Barber&aacute;. Sin embargo, s&iacute; hay un cambio cualitativo en los liderazgos de Colau y Carmena que es preciso destacar. Colau y Carmena no son dos mujeres ejerciendo poder, sino dos mujeres feministas ejerciendo poder. Sus liderazgos no son femeninos, sino feministas. Esto implica que han llevado a la pol&iacute;tica otra forma de entender la autoridad, la comunicaci&oacute;n pol&iacute;tica, la relaci&oacute;n con la ciudadan&iacute;a, y los valores que deben enarbolar nuestros representantes. 
    </p><p class="article-text">
        La visibilidad de las mujeres en el espacio p&uacute;blico y la importancia de que &eacute;stas est&eacute;n en puestos de decisi&oacute;n pol&iacute;tica, el hecho de poner por delante la escucha frente a los grandes discursos pensados para hacer brillar a un l&iacute;der, o situar por encima de una &eacute;tica de principios impersonal y abstracta otra &eacute;tica de la responsabilidad y del cuidado derivada de la experiencia de las mujeres, como sosten&iacute;a <a href="https://books.google.es/books?id=OujZ0iSyNWgC&amp;printsec=frontcover&amp;dq=In+a+difference+voice&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ved=0CCMQ6AEwAGoVChMIre_1sNKPxgIVgdgUCh2xlwDj#v=onepage&amp;q=In%20a%20difference%20voice&amp;f=false" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Carol Gilligan</a>, fueron algunos de los ejemplos que pudimos o&iacute;r en los discursos de investidura tanto de Colau como de Carmena. 
    </p><p class="article-text">
        Los movimientos de contestaci&oacute;n se caracterizan por eso, por contestar lo que parece evidente o lo que est&aacute; fuera de discusi&oacute;n. Fue lo que seg&uacute;n <a href="https://books.google.es/books?id=SFtUMSXhRWgC&amp;pg=PA7&amp;dq=cuestiones+de+sociolog%C3%ADa+bourdieu&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ved=0CCIQ6wEwAGoVChMI7bLcptCPxgIVxcAUCh3uTQBO#v=onepage&amp;q=cuestiones%20de%20sociolog%C3%ADa%20bourdieu&amp;f=false" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Bourdieu</a> ocurri&oacute; en mayo del 68 y lo que sucede con el movimiento feminista. La experiencia de politizaci&oacute;n del movimiento feminista como explica <a href="https://books.google.es/books?id=Gonp8GXTxb0C&amp;printsec=frontcover&amp;dq=inclusion+and+democracy&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ved=0CCEQ6AEwAGoVChMI5Z372NCPxgIVxbgUCh2oQgBx#v=onepage&amp;q=inclusion%20and%20democracy&amp;f=false" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Iris Marion Young</a>, se caracteriz&oacute; por llevar a la discusi&oacute;n p&uacute;blica cuestiones de orden dom&eacute;stico, privado, carencias y necesidades concretas que todav&iacute;a no hab&iacute;an encontrado un lenguaje normativo que las transformara en injusticias estructurales. La PAH, liderada por Colau durante mucho tiempo, supo convertir lo que la gente viv&iacute;a como verg&uuml;enza personal, en un fallo del sistema que hab&iacute;a que politizar y llevar a la expresi&oacute;n p&uacute;blica. Ese ha sido el modo de proceder feminista con la violencia de g&eacute;nero y con tantos otros temas. Esta lucha feminista&nbsp; abri&oacute; la posibilidad de avanzar hacia un planteamiento m&aacute;s experimental de las fuentes reales de opresi&oacute;n seg&uacute;n se sent&iacute;an, antes de ser domesticadas por el discurso de la racionalidad. No le falta raz&oacute;n a quienes como <a href="https://books.google.es/books?id=71NYEEaMb4oC&amp;printsec=frontcover&amp;dq=The+political+brain+Drew+Westen&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ved=0CCQQ6AEwAGoVChMIjJzmxdGPxgIVgRUUCh1wbwCg#v=onepage&amp;q=The%20political%20brain%20Drew%20Westen&amp;f=false" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Drew Westen</a>&nbsp; afirman que el &ldquo;cerebro pol&iacute;tico es un cerebro emocional&rdquo;, algo que muchos de nuestros representantes han subestimado en los &uacute;ltimos tiempos. 
    </p><p class="article-text">
        El entusiasmo es una de las emociones m&aacute;s importantes para el comportamiento pol&iacute;tico, seg&uacute;n la <a href="https://books.google.es/books?id=V-hhQgAACAAJ&amp;dq=comunicaci%C3%B3n+y+poder&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ved=0CCEQ6wEwAGoVChMI0vikjYKUxgIVye0UCh0mqgCC" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">teor&iacute;a de la inteligencia afectiva</a>. Este entusiasmo producido en gran parte por la personalidad de las candidatas, fue clave para activar a las bases. Esa fuerte movilizaci&oacute;n que protagonizaron sobre todo campa&ntilde;as independientes de la ciudadan&iacute;a, permitieron generar&nbsp; espontaneidad, creatividad y libertad para llevar a cabo acciones l&uacute;dicas y pol&iacute;ticas y difundir mensajes pol&iacute;ticos. Esa estrategia de campa&ntilde;a se traslad&oacute; en gran parte al contexto de Internet, desde el cual fue m&aacute;s f&aacute;cil conectar a las bases y dar m&aacute;s visibilidad a las candidatas. Sabemos que en tiempos de <a href="https://books.google.es/books?id=V-hhQgAACAAJ&amp;dq=comunicaci%C3%B3n+y+poder&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ved=0CCEQ6wEwAGoVChMI0vikjYKUxgIVye0UCh0mqgCC" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pol&iacute;tica medi&aacute;tica</a> los l&iacute;deres que no tienen presencia en medios de comunicaci&oacute;n simplemente no existen.&nbsp; En el caso de las campa&ntilde;as de Colau y de Carmena, gracias a esa movilizaci&oacute;n por Internet se viralizaron contenidos con canciones y mensajes pol&iacute;ticos consiguiendo la trasnversalidad a todas las plataformas; desde Facebook a Twitter, pasando por WhatsUpp o Telegram, llegando a YouTube y saltando incluso a la Televisi&oacute;n.&nbsp; Esa <a href="http://inteligenciacolectiva.bvsalud.org/public/documents/pdf/es/inteligenciaColectiva.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">inteligencia colectiva</a> convert&iacute;a a Manuela Carmena en un <a href="http://www.yorokobu.es/diez-claves-manuelamania/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">icono pop</a> y alimentaba una imagen&nbsp; tremendamente simp&aacute;tica incluso para aquellos que no sent&iacute;an ninguna afinidad pol&iacute;tica con ella, al tiempo que transformaba en caricaturescas las estrategias del miedo y del esc&aacute;ndalo puestas en marcha por Aguirre. 
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de esta experiencia hemos comprobado que las campa&ntilde;as s&iacute; pueden ser determinantes para movilizar y orientar el voto, aunque hab&iacute;a un trabajo previo muy importante. Como siempre, queda por ver si se estar&aacute; a la altura de las expectativas generadas, y si se sabr&aacute; aprovechar ese capital tan extraordinario de esperanza. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Máriam Martínez-Bascuñán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/exito-candidaturas-unidad-popular_132_4270718.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 19 Jun 2015 17:42:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El éxito de las candidaturas de unidad popular]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Disputar el centro o la centralidad política?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/disputar-centro-centralidad-politica_132_4272339.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6d4e4a30-c813-4fef-978b-d735741e346a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Disputar el centro o la centralidad política?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Perder la centralidad del tablero político es perder la hegemonía del</p><p class="subtitle">qué se habla</p><p class="subtitle">cómo se habla</p></div><p class="article-text">
        Lo peor de entrar en campa&ntilde;a electoral es que se deja de hablar de pol&iacute;tica. Para que se entienda mejor esta afirmaci&oacute;n es necesario establecer una distinci&oacute;n entre  ganar el centro pol&iacute;tico y ganar la centralidad pol&iacute;tica. La primera es una cuesti&oacute;n de posiciones distintas dentro de una &uacute;nica dimensi&oacute;n como lo es el eje simplificador izquierda/derecha. La segunda har&iacute;a referencia a una dimensi&oacute;n mucho m&aacute;s profunda que tiene que ver con la disputa por lo que es relevante para discutir pol&iacute;ticamente. La primera se analiza en t&eacute;rminos demosc&oacute;picos, la segunda en t&eacute;rminos de discurso pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        El hecho de que los &uacute;ltimos sondeos demosc&oacute;picos nos hayan presentado una competici&oacute;n de cuatro formaciones pol&iacute;ticas con empate t&eacute;cnico, ha propiciado que esta batalla por el &ldquo;centro electoral&rdquo; sea m&aacute;s descarnada. Para apelar a las mayor&iacute;as, los partidos pol&iacute;ticos estudian el perfil de los votantes que pueden ganar o perder con sus propuestas. Abren en definitiva, un escenario pol&iacute;tico basado en c&aacute;lculos electoralistas dentro de un escenario medi&aacute;tico fascinado tambi&eacute;n por los sondeos electorales.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, las encuestas electorales no son solo &ldquo;fotograf&iacute;as&rdquo; que reflejan la opini&oacute;n p&uacute;blica. Las encuestas electorales son tambi&eacute;n instrumentos de <em><strong>acci&oacute;n pol&iacute;tica</strong></em> porque influyen en la forma en la que la gente ve el mundo. No &ldquo;captan&rdquo; simplemente lo que existe, tambi&eacute;n lo transforman. En ese sentido se habla del car&aacute;cter &ldquo;reflexivo&rdquo; que ejercen sobre su objeto (la opini&oacute;n p&uacute;blica), porque al mismo tiempo que muestran un estado de opini&oacute;n, influyen sobre la comprensi&oacute;n que las personas tienen de la realidad pol&iacute;tica y social. Este fen&oacute;meno que ha sido ampliamente discutido por la teor&iacute;a social es lo que autores como Giddens han conceptualizado bajo la idea de la &ldquo;<a href="https://books.google.es/books?id=YD87I8uPvnUC&amp;pg=PT304&amp;dq=.+The+Constitution+of+Society.&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ei=4a1MVcz7LsfoUt_dgPgI&amp;ved=0CCAQ6AEwAA#v=onepage&amp;q=.%20The%20Constitution%20of%20Society.&amp;f=false" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">doble hermene&uacute;tica</a>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin negar el inmenso valor de las encuestas y el extraordinario trabajo que hacen sus int&eacute;rpretes, este escenario es preocupante porque los actores pol&iacute;ticos pierden de vista que lo que est&aacute; en juego no es disputar el centro pol&iacute;tico desde un punto de vista demosc&oacute;pico, sino la centralidad de la discusi&oacute;n p&uacute;blica, la pol&iacute;tica entendida en palabras del viejo <a href="https://books.google.es/books?id=Y6yFIgAACAAJ&amp;dq=Teor%C3%ADa+de+la+acci%C3%B3n+comunicativa+Taurus+Habermas&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ei=BMFNVfOZJsr9UKD9gMAK&amp;ved=0CCUQ6AEwAQ" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Habermas</a>, como &ldquo;acci&oacute;n comunicativa&rdquo;. Esto es, la hegemon&iacute;a de la definici&oacute;n del debate p&uacute;blico sobre lo que importa, sobre lo que es pol&iacute;tico, sobre cu&aacute;les son las cuestiones p&uacute;blicas de urgencia que puedan quedar atrapadas por discursos pol&iacute;ticos que de verdad cuestionen las din&aacute;micas estructurales injustas que gobiernan nuestra sociedad.
    </p><p class="article-text">
        Perder la centralidad del tablero pol&iacute;tico es perder la hegemon&iacute;a del <em><strong>qu&eacute; se habla</strong></em> y el <em><strong>c&oacute;mo se habla</strong></em>. Es en definitiva, como afirmaba <a href="https://books.google.es/books?id=6-NsAAAAIAAJ&amp;q=strategies+of+Discourse+Comprehension&amp;dq=strategies+of+Discourse+Comprehension&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ei=7sBMVdioIcSuUYGdgZgF&amp;ved=0CCMQ6AEwAA" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Van Dijk</a>, perder la capacidad de influencia. Esto que parece tan abstracto puede entenderse mejor si echamos un vistazo a nuestra realidad pol&iacute;tica m&aacute;s reciente. Por ejemplo, actualmente en Espa&ntilde;a  existe un problema de corrupci&oacute;n y un problema de terrorismo (entre muchos otros, claro). Las dos realidades conviven, pero el tema que se convierte en predominante es uno. Ambos existen, ambos est&aacute;n en la &ldquo;agenda pol&iacute;tica&rdquo;, pero todos sabemos que lo hacen de forma jerarquizada. &iquest;Por qu&eacute; sucede esto?
    </p><p class="article-text">
        En un estudio introductorio que Vallesp&iacute;n hace de un espl&eacute;ndido texto p&oacute;stumo de Javier Pradera publicado recientemente bajo el t&iacute;tulo &ldquo;<a href="https://books.google.es/books?id=ONHXoQEACAAJ&amp;dq=Corrupci%C3%B3n+y+pol%C3%ADtica:+los+costes+de+la+democracia+Javier+Pradera+galaxia&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ei=grFMVbuCGoGgUo3GgdgJ&amp;ved=0CCEQ6wEwAA" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Corrupci&oacute;n y pol&iacute;tica</a>&rdquo;, es posible comprobar esta l&oacute;gica de visibilidad p&uacute;blica de un problema central como lo es ahora la corrupci&oacute;n. Seg&uacute;n muestran los bar&oacute;metros del CIS durante el &uacute;ltimo periodo de gobierno socialista, con Felipe Gonz&aacute;lez a la cabeza, el tema de la corrupci&oacute;n apunt&oacute; un importante incremento dentro de los problemas se&ntilde;alados por los espa&ntilde;oles. Despu&eacute;s de las elecciones del 3 de marzo de 1996 ganadas por Jos&eacute; Mar&iacute;a Aznar y disputadas con la cuesti&oacute;n de la corrupci&oacute;n como uno de los asuntos centrales, &eacute;sta desaparece inmediatamente tras esas elecciones como problema <em><strong>visible</strong></em> para los ciudadanos. En 1999 seg&uacute;n muestra el gr&aacute;fico, la corrupci&oacute;n era un problema casi inexistente hasta  experimentar un espectacular ascenso producido en 2013, coincidiendo con la salida a la luz p&uacute;blica de algunos de los aspectos m&aacute;s t&oacute;rridos del caso Urdangar&iacute;n y el caso B&aacute;rcenas.
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                </figure><p class="article-text">
        Fuente: &ldquo;Tres problemas principales que existen actualmente en Espa&ntilde;a&rdquo; CIS
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Quiere decir esto que en 1996 desaparece la corrupci&oacute;n pol&iacute;tica? Todos sabemos que no. Sin embargo, deja de tener &ldquo;relevancia estad&iacute;stica alguna&rdquo;. Los asuntos de corrupci&oacute;n posteriores a la crisis econ&oacute;mica son escasos si los comparamos con los que se estaban gestando entonces y de los que hab&iacute;a un perfecto conocimiento (el propio libro de Pradera publicado ahora pero escrito entonces as&iacute; lo demuestra). Y sin embargo, es la crisis la que hace m&aacute;s insoportable este problema, y es este problema el que posteriormente acaba ocupando la centralidad del escenario pol&iacute;tico en el sentido que estamos intentando mostrar aqu&iacute;. &iquest;C&oacute;mo explicar por tanto este fen&oacute;meno?
    </p><p class="article-text">
        El problema de la corrupci&oacute;n que accede progresivamente al discurso p&uacute;blico a partir de la crisis se liga indisolublemente al de la desconfianza hacia los pol&iacute;ticos (esto tambi&eacute;n se observa en el gr&aacute;fico). Desde la <a href="https://books.google.es/books?id=qnrX8LAy8AMC&amp;pg=PA404&amp;dq=Hetherington+Marc+Priming,+Performance,+and+the+Dynamics&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ei=RrpMVb6bOMirUaK_gcAI&amp;ved=0CCAQ6AEwAA#v=onepage&amp;q=Hetherington%20Marc%20Priming%2C%20Performance%2C%20and%20the%20Dynamics&amp;f=true" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ciencia Pol&iacute;tica</a> se ha comprobado que cuando una mayor&iacute;a de ciudadanos no conf&iacute;a en sus pol&iacute;ticos, se produce una quiebra en la confianza p&uacute;blica que acaba derivando en una crisis de legitimidad pol&iacute;tica. En ese contexto, la gente comienza a percibir que el pa&iacute;s est&aacute; gobernado por unos cuantos grupos de inter&eacute;s que s&oacute;lo act&uacute;an en su propio beneficio.
    </p><p class="article-text">
        Esta percepci&oacute;n social fue captada por un discurso pol&iacute;tico muy poderoso que giraba en torno a la palabra casta, y que permiti&oacute; introducir ese eje pol&iacute;tico que hablaba de un pueblo enfrentado a una &eacute;lite olig&aacute;rquica corrupta. Esa palabra funcionaba como el condensador de un estado social generalizado que ocupaba la centralidad del escenario pol&iacute;tico de nuestro pa&iacute;s, identificado y nombrado gradualmente por Podemos dentro de una narrativa pol&iacute;tica. Podemos ocupaba &ldquo;la centralidad del tablero pol&iacute;tico&rdquo; en ese sentido, con independencia de su procedencia ideol&oacute;gica. Algunos pensamos que si hubiera aparecido como un partido de izquierdas sin ning&uacute;n tipo de ambig&uuml;edad, probablemente habr&iacute;a ocupado tambi&eacute;n esa centralidad en el sentido que estamos explicando aqu&iacute;. As&iacute; lo hizo Syriza, que sin renunciar a su identidad de izquierdas, supo colonizar esa centralidad pol&iacute;tica articulando un discurso pol&iacute;tico de regeneraci&oacute;n democr&aacute;tica que efectivamente conect&oacute; con una amplia mayor&iacute;a social.
    </p><p class="article-text">
        Por todo esto, resulta extra&ntilde;o que los partidos se empe&ntilde;en en reducir la disputa pol&iacute;tica a una competici&oacute;n por ese &ldquo;centro demosc&oacute;pico&rdquo;, especialmente en el caso de Ciudadanos y Podemos, cuando <a href="http://www.eldiario.es/piedrasdepapel/dice-nuevo-barometro-CIS_6_385721435.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los &uacute;ltimos estudios demosc&oacute;picos del CIS</a> han mostrado que ni siquiera comparten la f&oacute;rmula de sus apoyos electorales. Lo sucedido en este pa&iacute;s ha evidenciado que una cosa son los hechos, y otra el sentido que esos hechos cobran dentro de la disputa pol&iacute;tica. Vivimos de las palabras y de las met&aacute;foras que esas palabras construyen, dice <a href="http://www.amazon.es/Dont-Think-Elephant-Values-Debate/dp/1931498717/ref=sr_1_1?ie=UTF8&amp;qid=1431093017&amp;sr=8-1&amp;keywords=don%27t+think+of+an+elephant" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lakoff</a>. Por eso, no es el centro pol&iacute;tico lo que est&aacute; en juego, sino la centralidad de un discurso dentro de la disputa pol&iacute;tica. Esa disputa, insisto, debe ser la lucha por definir qu&eacute; es lo relevante para discutir pol&iacute;ticamente.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Máriam Martínez-Bascuñán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/disputar-centro-centralidad-politica_132_4272339.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 May 2015 21:36:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Disputar el centro o la centralidad política?]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Volver a Grecia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/proyecto_europeo/volver-grecia_1_4408658.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/963175e6-99c4-4e0c-86ff-2f37e65f2e15_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Volver a Grecia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La vertiginosa subida de Syriza en las encuestas se debe en parte a que su estrategia ha consistido en equiparar su propia victoria con la victoria de la democracia.</p></div><p class="article-text">
        Volvemos a Grecia. El mismo lugar donde comenz&oacute; la democracia, celebra hoy una de las elecciones que m&aacute;s expectaci&oacute;n ha suscitado de los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Probablemente porque estas elecciones ponen de manifiesto que se nos ha ca&iacute;do un modelo, y que comienza a abrirse otro que da una oportunidad a la <em>acci&oacute;n pol&iacute;tica</em>. Uno de los ejemplos m&aacute;s evidentes de esto, de que se nos derrumba un modelo, ha sido la decisi&oacute;n tomada esta semana por el Banco Central Europeo de inyectar liquidez en la zona euro. &nbsp;Tal y como <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/proyecto-europeo/Quantitative-Easing-puede-servir-riesgos_0_348565583.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sosten&iacute;a Jos&eacute; Mois&eacute;s Mart&iacute;n</a>, &ldquo;se trata sin duda de la mayor operaci&oacute;n monetaria del BCE desde su creaci&oacute;n&rdquo; y una &ldquo;consecuencia del agotamiento de las pol&iacute;ticas convencionales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hace a&ntilde;os que Europa no es europea. Con su lepenismo, su nacionalismo rancio y reaccionario, su &ldquo;tecnoestructura&rdquo; sometida a imperativos sist&eacute;micos y al r&eacute;gimen econ&oacute;mico de la austeridad. Hab&iacute;amos olvidado que el proyecto de radicalizaci&oacute;n de la uni&oacute;n pasaba por hacerlo m&aacute;s pr&oacute;ximo a los ciudadanos, y especialmente a los j&oacute;venes alejados de la pol&iacute;tica que han hecho los pol&iacute;ticos.&nbsp; Ese determinismo econ&oacute;mico puso en marcha una pol&iacute;tica de despolitizaci&oacute;n. Una tecnificaci&oacute;n de la pol&iacute;tica que con su conocimiento experto, tal y como ha se&ntilde;alado alg&uacute;n <a href="https://books.google.ie/books?id=gN_OAgAAQBAJ&amp;printsec=frontcover&amp;dq=la+riqueza+de+unos+pocos+nos+beneficia+a+todos+zygmunt+bauman&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ei=r3zDVOW_FcHxUp6ogPgM&amp;ved=0CB8Q6AEwAA#v=onepage&amp;q=la%20riqueza%20de%20unos%20pocos%20nos%20beneficia%20a%20todos&amp;f=false" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">soci&oacute;logo</a>, fue mermando cada vez m&aacute;s las posibilidades de acci&oacute;n y decisi&oacute;n colectiva. Pero adem&aacute;s, esa subversi&oacute;n tecnocr&aacute;tica cumpli&oacute; una funci&oacute;n ideol&oacute;gica; despu&eacute;s de observar las reacciones habidas en la crisis, a nadie se le escapa que muchas consideraciones pol&iacute;ticas se escondieron detr&aacute;s de supuestas decisiones presentadas ante la ciudadan&iacute;a como &ldquo;necesarias&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo verdaderamente extraordinario del momento es que hablar de Grecia pasa inevitablemente por hablar de Europa, y hablar de Europa, pasa inevitablemente por observar lo que pase en Grecia, hoy y a partir de ahora. Por primera vez en mucho tiempo incluso para los griegos, unas elecciones nacionales se interpretan en clave europea. Es inevitable, al mismo tiempo, que desde nuestro pa&iacute;s, todas las miradas est&eacute;n puestas en Grecia, y m&aacute;s extraordinario a&uacute;n que se haga desde ese doble enmarque nacional y europeo. &iquest;Significa esto que hemos recuperado Europa? &iquest;Por qu&eacute; son tan paradigm&aacute;ticas estas elecciones?
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, tanto aqu&iacute; como en Grecia, estas elecciones se han vinculado con un proceso de regeneraci&oacute;n democr&aacute;tica. La vertiginosa subida de Syriza en las encuestas se debe en parte a que su estrategia ha consistido en equiparar su propia victoria con la victoria de la democracia. Aunque Syriza no ha renunciado a su identidad de izquierdas, es cierto que progresivamente ha ido moderando su discurso, y conect&aacute;ndolo con otros t&eacute;rminos o <a href="https://books.google.ie/books?id=l3YHqyf42coC&amp;pg=PT207&amp;dq=la+raz%C3%B3n+populista&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ei=m37DVN9EivRQ_cKBkAs&amp;ved=0CC0Q6AEwAA#v=onepage&amp;q=la%20raz%C3%B3n%20populista&amp;f=false" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;significantes&rdquo;</a>&nbsp;con los que la gente que no es necesariamente de izquierda radical pudiera sentirse identificada. Nos referimos a la utilizaci&oacute;n de palabras como justicia, democracia o decencia que no s&oacute;lo representan a la izquierda, sino que se conectan con un proyecto de regeneraci&oacute;n, de cambio de pa&iacute;s con el que se puede identificar gente que viene de todas partes. Estos t&eacute;rminos potencialmente funcionan para producir un amplio consenso en torno a la identificaci&oacute;n que se quiere generar. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todas estas invocaciones adem&aacute;s, han conseguido producir posiciones de identidad, de una identidad patri&oacute;tica. De este modo, votar por Syriza es votar por Grecia, por un proyecto que ponga en marcha un verdadero &ldquo;rescate&rdquo; del pa&iacute;s. El contexto de desposesi&oacute;n de la ciudadan&iacute;a ha abierto la posibilidad de reapropiarse de ese c&oacute;digo patri&oacute;tico para mostrar la fragilidad de las pol&iacute;ticas y los discursos que supuestamente actuaban en beneficio del pa&iacute;s. Desde el an&aacute;lisis del discurso y de <a href="https://books.google.ie/books?id=sdvsAAAACAAJ&amp;dq=lenguaje,+poder+e+identidad+butler&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ei=Tn_DVI7JCob6UtGhgKAO&amp;ved=0CCEQ6AEwAA" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la comunicaci&oacute;n pol&iacute;tica</a>&nbsp;se sabe que las reglas que estructuran la significaci&oacute;n y que generan la posici&oacute;n de los actores pol&iacute;ticos, son las mismas que permiten su subversi&oacute;n y un cambio autom&aacute;tico de posiciones de los actores pol&iacute;ticos en el sistema de partidos. El contexto hace que sea posible crear un consenso amplio de gente empobrecida que encuentra una v&iacute;a alternativa al <em>estatus quo</em>. Una v&iacute;a alternativa que no identifica necesariamente con una fuerza que representa a un partido de izquierdas, sino con el partido que realmente representa los intereses de la naci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La gente piensa que el cambio es Syriza, frente a todo lo dem&aacute;s, y que ese cambio puede ir m&aacute;s all&aacute; de sus propias fronteras. Se piensa que con una posible victoria de Syriza se podr&aacute; recuperar la <em>acci&oacute;n pol&iacute;tica</em> frente a los condicionantes sist&eacute;micos de los mercados, ensayando medidas nuevas, nuevas conversaciones entre pa&iacute;ses, nuevos ejes de fuerza que despiertan en oposici&oacute;n a los tradicionales. Tambi&eacute;n nuevas l&iacute;neas de divisi&oacute;n dentro de la propia uni&oacute;n que van emergiendo desde el sur. El hecho de haber podido marcar esa nueva divisi&oacute;n y haber establecido nuevas alianzas implica que, quiz&aacute;s ahora, es posible escuchar la voz de aquellos pa&iacute;ses que la posici&oacute;n de poder de otros tend&iacute;a a silenciar. Esto no quiere decir necesariamente que Europa est&aacute; ahora m&aacute;s dividida, sino que existen nuevas voces en Europa con las que se tendr&aacute; que negociar. Y que en parte, el &eacute;xito o no de esas negociaciones condicionar&aacute; lo que ocurra en nuestro propio pa&iacute;s, porque cualquier fracaso de Tsipras ser&aacute; interpretado como un fracaso de Iglesias, del mismo modo que cualquier victoria de Tsipras reforzar&aacute; el proyecto pol&iacute;tico que defiende Iglesias en nuestro pa&iacute;s. Todos sabemos que esto puede ser un arma de doble filo.
    </p><p class="article-text">
        Pero lo m&aacute;s curioso es que despu&eacute;s de tanto tiempo volvamos otra vez a Grecia, donde se gest&oacute; el n&uacute;cleo normativo de nuestras democracias, y donde pese a todo, comienza a recuperarse lo mejor de nuestra tradici&oacute;n; una <em>acci&oacute;n pol&iacute;tica</em> que pueda devolver un renovado sentido al mundo pol&iacute;tico y al mundo social donde vivimos, comenzando desde ah&iacute;, desde la pol&iacute;tica misma.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Máriam Martínez-Bascuñán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/proyecto_europeo/volver-grecia_1_4408658.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 24 Jan 2015 18:46:06 +0000]]></pubDate>
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    <item>
      <title><![CDATA[La eficacia simbólica en la brecha de género]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/eficacia-simbolica-brecha-genero_1_4414499.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7db74312-a6b4-41a2-b64c-3e51b5385a0c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La eficacia simbólica en la brecha de género"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La discriminación de género está enraizada tanto en la estructura económica como en el orden cultural de nuestras sociedades</p></div><p class="article-text">
        La discusi&oacute;n acad&eacute;mica sobre la justicia de g&eacute;nero ha mostrado evidencia emp&iacute;rica para probar que a d&iacute;a de hoy sigue existiendo una estructura de desigualdad que atraviesa nuestras sociedades, provocando fuertes desequilibrios de poder entre hombres y mujeres. En relaci&oacute;n a ello, la gran pregunta que se suscita es de d&oacute;nde surge tal estructura de desigualdad o c&oacute;mo la podemos identificar.
    </p><p class="article-text">
        Sabemos que existe una estructura econ&oacute;mica que genera formas de injusticia distributiva espec&iacute;ficas de g&eacute;nero, y que comprende la explotaci&oacute;n basada en el g&eacute;nero, la desigualdad en t&eacute;rminos de salarios, carencia de poder, marginaci&oacute;n y privaci&oacute;n. Seguramente, una de las principales manifestaciones de esa injusticia distributiva espec&iacute;fica de g&eacute;nero tiene que ver con el mantenimiento de una estructura social b&aacute;sica que perpet&uacute;a la divisi&oacute;n sexual del trabajo. <a href="https://books.google.es/books?id=AQLH00u06Z4C&amp;printsec=frontcover&amp;dq=On+female+body+experience&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ei=skm9VJndC8nyUtmMgZgB&amp;ved=0CCIQ6AEwAA#v=onepage&amp;q=On%20female%20body%20experience&amp;f=false" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Seg&uacute;n Iris Marion Young</a>, la divisi&oacute;n sexual del trabajo hunde sus ra&iacute;ces en una asignaci&oacute;n de tareas por roles de g&eacute;nero. Esta divisi&oacute;n sexual del trabajo forma parte de la estructura econ&oacute;mica de nuestras sociedades al asumir como normal que son las mujeres las que deben emplear primeramente sus energ&iacute;as en el cuidado, bien del hogar, de los ni&ntilde;os, de personas dependientes o de otros miembros familiares.
    </p><p class="article-text">
        Esta divisi&oacute;n del trabajo provoca disparidades tales como que de todas las personas que dejan de trabajar despu&eacute;s de un a&ntilde;o del nacimiento de su hijo, el 85% sean mujeres. O que&nbsp;<a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/GRAFICO-Cuidado-queda-nombre-mujer_0_231327075.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">de cada 26 mujeres</a> que optan por el trabajo a tiempo parcial para &ldquo;conciliar&rdquo;, s&oacute;lo un hombre lo haga. O que tal y como se&ntilde;ala <a href="http://ep00.epimg.net/descargables/2015/01/19/62d0c22bd9df0a51b625047027c0352c.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el &uacute;ltimo informe de la OCDE</a>, las mujeres de 25 a 34 a&ntilde;os <a href="http://politica.elpais.com/politica/2015/01/19/actualidad/1421666442_720236.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">logren m&aacute;s t&iacute;tulos universitarios que los hombres</a>, pero su nivel de empleo sea m&aacute;s bajo porque muchas de ellas <a href="http://www.rtve.es/noticias/20150119/hombres-estudios-secundarios-tienen-mas-trabajo-mujeres-universitarias/1083750.shtml" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;se ven obligadas a asumir el rol tradicional de cuidadoras&rdquo;</a>.
    </p><p class="article-text">
        Debido a esto se alimenta un imaginario social que identifica a la mujer con un determinado tipo de tareas, al tiempo que se genera sobre ella un r&eacute;gimen de expectativas que se le imponen, multiplicando las dificultades para que &eacute;sta desarrolle otras capacidades o dedique su tiempo a otras actividades que no sean primordialmente las de cuidado. Ese conjunto de expectativas, de im&aacute;genes, de estereotipos, de normas sociales e institucionales conforman un orden cultural responsable de que las mujeres partan con una desventaja competitiva de inicio en t&eacute;rminos de poder, trabajo, reconocimiento o prestigio.
    </p><p class="article-text">
        Lo anterior muestra que el g&eacute;nero es una categor&iacute;a h&iacute;brida enraizada tanto en la estructura econ&oacute;mica como en el orden cultural de nuestras sociedades. Por eso, para erradicar la discriminaci&oacute;n de g&eacute;nero de una manera eficaz debemos combatir ambos frentes. El frente econ&oacute;mico, y el frente simb&oacute;lico. Entender ese&nbsp;<a href="https://books.google.es/books?id=_kERVhdvuG4C&amp;dq=Redistribuci%C3%B3n+o+reconocimiento&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ei=00q9VIm2GcP9Uq3fgIAF&amp;ved=0CCIQ6AEwAA" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">car&aacute;cter &ldquo;bidimensional&rdquo; del g&eacute;nero</a> es clave para comprender la complejidad de la discriminaci&oacute;n de g&eacute;nero y por qu&eacute; todav&iacute;a en nuestros d&iacute;as se sigue produciendo.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, de la misma manera que parece que la estructura econ&oacute;mica es algo tangible, mesurable, f&aacute;cil de identificar y de explicar, no ocurre lo mismo con esa otra cara de la discriminaci&oacute;n de g&eacute;nero que lo hace &ldquo;bidimensional&rdquo;, y que se refiere al orden simb&oacute;lico. Para <a href="https://books.google.es/books?id=_kERVhdvuG4C&amp;dq=Redistribuci%C3%B3n+o+reconocimiento&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ei=00q9VIm2GcP9Uq3fgIAF&amp;ved=0CCIQ6AEwAA" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Nancy Fraser</a>, el g&eacute;nero desde el punto de vista simb&oacute;lico debe verse como una forma de codificar patrones culturales omnipresentes de interpretaci&oacute;n y evaluaci&oacute;n que son fundamentales para entender por qu&eacute; las mujeres siguen experimentando discriminaci&oacute;n. Esa forma de codificar los patrones culturales pasa por lo que muchas te&oacute;ricas feministas como la propia Fraser han nombrado bajo la r&uacute;brica de &ldquo;androcentrismo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El androcentrismo seg&uacute;n la <a href="http://www.amazon.com/Justice-Interruptus-Reflections-Postsocialist-Condition/dp/0415917956" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">literatura feminista</a>, es un patr&oacute;n institucionalizado de valor cultural que privilegia los rasgos asociados con la masculinidad, al tiempo que deval&uacute;a lo codificado como &ldquo;femenino&rdquo;. Este fen&oacute;meno hace que incluso a veces se inviertan inconscientemente los juicios sobre las aptitudes. Hablamos, por ejemplo, de lo que <a href="https://books.google.es/books?id=sHISuSrAzWEC&amp;pg=PA268&amp;dq=Adrian+Piper+Higher+Order+Discrimination&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ei=q0G9VPm2GIK7UZS-gugI&amp;ved=0CDAQ6AEwAg#v=onepage&amp;q=Adrian%20Piper%20Higher%20Order%20Discrimination&amp;f=false" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Adrian Piper </a>denomin&oacute; como &ldquo;discriminaci&oacute;n de orden superior&rdquo; y que se produce cuando la gente menosprecia atributos en mujeres, que en hombres se considerar&iacute;an dignos de elogio, porque est&aacute;n vinculados con esos rasgos masculinos que la cultura androc&eacute;ntrica privilegia (pero s&oacute;lo en hombres). Nos referimos por ejemplo a conductas que muestran ambici&oacute;n, asertividad o pensamiento independiente. Desde un punto de vista abstracto, estas caracter&iacute;sticas pueden ser vistas como signos de alguien que quisieras tener en tu equipo de trabajo. Sin embargo, cuando son las mujeres quienes exhiben estos rasgos, acaban siendo evaluados como estridentes, o como signos de incapacidad para trabajar en equipo. Esto provoca muchas veces que las mujeres se inhiban de mostrar tales comportamientos, o que lo hagan al precio de sufrir, en los casos m&aacute;s graves, un trato vejatorio o denigrante, tildado despectivamente en ocasiones de &ldquo;poco femenino&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Estos patrones androc&eacute;ntricos de valor permean la cultura popular y la interacci&oacute;n cotidiana. Est&aacute;n ampliamente diseminados en estereotipos y clich&eacute;s, en im&aacute;genes escritas y visuales donde por lo general es complicado criticar el marco en el que aparecen porque lo que se presenta es &ldquo;dado&rdquo; como realidad, trasmitido muy poderosamente e incluso aceptado subliminalmente de modo que no se perciben como cuestionables. Esos estereotipos confinan a las mujeres a una naturaleza que con frecuencia va ligada de alguna manera a sus cuerpos, y que por tanto, no puede ser negada con facilidad. El ejemplo m&aacute;s obvio de esto podr&iacute;a ser el cuidado o su cosificaci&oacute;n como cuerpos. Gran parte de ese orden cultural se reserva para venerar la belleza femenina, pero en gran medida, como sostiene <a href="https://books.google.es/books?id=8saLZGyeI6sC&amp;printsec=frontcover&amp;dq=la+justicia+y+la+pol%C3%ADtica+de+la+diferencia&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ei=jU-9VMnJIYOqU7HiguAH&amp;ved=0CCMQ6wEwAA#v=onepage&amp;q=la%20justicia%20y%20la%20pol%C3%ADtica%20de%20la%20diferencia&amp;f=false" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Iris Young</a>, ese mismo &ldquo;camafeo ideal&rdquo; es el responsable de que la gran mayor&iacute;a de las mujeres sean vistas como cuerpos imperfectos.
    </p><p class="article-text">
        Lo parad&oacute;jico es que esa forma particular de codificar la realidad se&ntilde;ala a las mujeres primero por el hecho de ser mujeres, al mismo tiempo que las vuelve invisibles. Las marca a partir de representaciones estereotipadas, cosificadoras y despreciativas en los medios de comunicaci&oacute;n, al tiempo que las invisibiliza o las incluye desproporcionadamente en relaci&oacute;n a los hombres en foros p&uacute;blicos de debate e instituciones deliberantes.
    </p><p class="article-text">
        Desmontar el antropocentrismo pasa por transformar ese orden de estatus de g&eacute;nero y reemplazarlo por patrones que expresen igualdad en presencia y respeto hacia las mujeres. Desde la teor&iacute;a de la comunicaci&oacute;n pol&iacute;tica se sabe que los hechos no pueden estudiarse al margen de la forma en la que son presentados. De la misma forma, el orden cultural no puede desvincularse de esa lectura pol&iacute;tica que muestra la conexi&oacute;n entre cultura, g&eacute;nero y poder. M&aacute;s all&aacute; de la asimilaci&oacute;n acr&iacute;tica de lo existente, s&oacute;lo a partir de esta toma de conciencia podremos se&ntilde;alar los l&iacute;mites de nuestras sociedades y sondear todas sus potencialidades para avanzar en la lucha contra la discriminaci&oacute;n de g&eacute;nero.
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      <dc:creator><![CDATA[Máriam Martínez-Bascuñán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/eficacia-simbolica-brecha-genero_1_4414499.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 20 Jan 2015 20:02:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La eficacia simbólica en la brecha de género]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Impacto social]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ulrich Beck y las paradojas de la globalización]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/ulrich-beck-paradojas-globalizacion_1_4435597.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/62ab4272-e33e-4ed8-ba22-abc2c09ed458_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ulrich Beck y las paradojas de la globalización"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El sociólogo alemán será recordado por haber anticipado lo que en tiempos futuros ya será una evidencia, la necesidad de contrarrestar los desafíos de la globalización con un nuevo espíritu político</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Tras su lectura, uno deber&iacute;a tener la impresi&oacute;n de comprender mejor el mundo en el que vivimos&rdquo;, dice una carta de Arno Widmann, director del suplemento cultural del <em>Frankfurter Rundschau</em>, donde invita a Beck a hacer una compilaci&oacute;n de art&iacute;culos que en la edici&oacute;n espa&ntilde;ola se agrupar&iacute;an bajo el nombre de <a href="http://www.google.es/url?sa=t&amp;rct=j&amp;q=&amp;esrc=s&amp;source=web&amp;cd=1&amp;cad=rja&amp;uact=8&amp;ved=0CCMQFjAA&amp;url=http%3A%2F%2Fwww.planetadelibros.com%2Fcronicas-desde-el-mundo-de-la-politica-interior-global-libro-53487.html&amp;ei=_Y2pVMWMLMy9UfeWgqgL&amp;usg=AFQjCNGk0OyE4M0ZRIz6T5HAXSuel2gBJQ&amp;bvm=bv.82001339,d.d24" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cr&oacute;nicas desde el mundo de la pol&iacute;tica interior global </a>(2011). De la misma forma que <em>El Capital</em> de Marx desarroll&oacute; una filosof&iacute;a existencial del hombre en la econom&iacute;a, Beck pensaba que la situaci&oacute;n espiritual de nuestro tiempo se podr&iacute;a definir con ese t&eacute;rmino de &ldquo;pol&iacute;tica interior global&rdquo; o <em>Weltinnenpolitik</em>. Este libro &ldquo;no reflejar&iacute;a las cosas que vemos incesantemente en la televisi&oacute;n, sino los acontecimientos que pueden aclararnos hacia d&oacute;nde camina la historia mundial&rdquo;, la visi&oacute;n de los cambios en las relaciones de poder, o en qu&eacute; lugar se est&aacute; decidiendo el futuro para ver con mayor claridad &ldquo;d&oacute;nde se restaura lo antiguo y d&oacute;nde se da una oportunidad a lo nuevo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No es casual que el director del suplemento cultural del <em>Frankfurter Rundschau</em> eligiera a Beck para tal empresa. A este soci&oacute;logo que nos dej&oacute; el pasado jueves d&iacute;a 1, lo mov&iacute;a la intenci&oacute;n espec&iacute;fica de conocer cient&iacute;ficamente lo social, pero tambi&eacute;n el <em>por qu&eacute;</em> de ese mundo social. El &ldquo;esto es as&iacute;<em>&rdquo;</em> unido al &ldquo;por qu&eacute; es as&iacute;&rdquo;. En un mundo crecientemente complejo, en el que todo cambia constantemente, donde proliferan crisis y emergen situaciones nuevas al tiempo que la realidad no deja de sorprendernos con acontecimientos y paradojas, Ulrich Beck preparaba el camino para establecer conexiones y entender lo que ten&iacute;amos que entender.
    </p><p class="article-text">
        Probablemente esa fue la obsesi&oacute;n que gui&oacute; su pensamiento: entender los fen&oacute;menos. Y con ese fondo apareci&oacute; la obra que le catapultar&iacute;a a la fama mundial titulada&nbsp;<a href="http://www.google.es/url?sa=t&amp;rct=j&amp;q=&amp;esrc=s&amp;source=web&amp;cd=8&amp;cad=rja&amp;uact=8&amp;ved=0CEsQFjAH&amp;url=http%3A%2F%2Fwww.casadellibro.com%2Flibro-la-sociedad-del-riesgo-hacia-una-nueva-modernidad%2F9788449318924%2F1081911&amp;ei=Vo6pVJ2IL4n4UKeBgqgL&amp;usg=AFQjCNG3gnf2tVDtLx9tI4fdCutPdkg8Cg&amp;bvm=bv.82001339,d.d24" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sociedad del riesgo</a> (1986), y traducida a 35 idiomas. El libro sali&oacute; inmediatamente despu&eacute;s de la crisis de Chern&oacute;bil, aunque lo hab&iacute;a redactado antes, pero eso hizo que su impacto fuera inmediato. La tesis fundamental que esbozaba en &eacute;l era que la modernidad hab&iacute;a producido nuevas situaciones de riesgo que afectaban a todos por igual. Una tesis que el soci&oacute;logo resum&iacute;a con la magn&iacute;fica frase: &ldquo;el smog es democr&aacute;tico&rdquo;. Efectivamente, aunque algunos colectivos parten de situaciones m&aacute;s fr&aacute;giles, ninguno de ellos puede escaparse a las nuevas situaciones de riesgo que ha generado la modernidad, de la misma forma que tales situaciones ya no pueden resolverse mediante el recurso a medidas aisladas por parte de los Estados nacionales. Esos nuevos riesgos s&oacute;lo podr&iacute;an evitarse a trav&eacute;s de una constante acci&oacute;n preventiva m&aacute;s all&aacute; de las fronteras. La sociedad del riesgo es, en suma, un efecto m&aacute;s de la modernidad y su desarrollo tecnol&oacute;gico y presupone una constante acci&oacute;n anticipatoria de las posibles consecuencias no previstas de dicho desarrollo.
    </p><p class="article-text">
        Con posterioridad, el soci&oacute;logo volver&iacute;a a algunas de las posiciones se&ntilde;aladas en dicha obra, pero traslad&aacute;ndolas a nivel global, por ejemplo, en&nbsp;<a href="http://www.google.es/url?sa=t&amp;rct=j&amp;q=&amp;esrc=s&amp;source=web&amp;cd=6&amp;cad=rja&amp;uact=8&amp;ved=0CEMQFjAF&amp;url=http%3A%2F%2Fwww.planetadelibros.com%2Fla-sociedad-del-riesgo-mundial-libro-20183.html&amp;ei=g46pVLi5HIWrUeaChPAK&amp;usg=AFQjCNGuFvp0bAcMr4EdTSVqGgUQF6S_Xw&amp;bvm=bv.82001339,d.d24" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La sociedad de riesgo mundial</a> (2007). El problema de hoy no ser&iacute;a ya tanto la persistencia de riesgos &ndash;cambio clim&aacute;tico, energ&iacute;a nuclear, crisis financiera, flujos de inmigrantes masivos-, sino la diferente percepci&oacute;n de los mismos seg&uacute;n los pa&iacute;ses y sus intereses puntuales. La &ldquo;constante guerra preventiva&rdquo; frente a los nuevos peligros es global y exige, por tanto, medidas apoyadas sobre un consenso mundial entre los pa&iacute;ses, pero la ideolog&iacute;a dominante, el neoliberalismo, que antepone el negocio a los riesgos, impide que acaben de concretarse en medidas globales eficaces para combatirlo. De ah&iacute; que se produzca un &ldquo;choque de culturas de riesgos&rdquo; en vez del &ldquo;choque de civilizaciones&rdquo; anticipado por Huntington. A ello contribuye tambi&eacute;n nuestro &ldquo;d&eacute;ficit de conocimiento&rdquo;, la imposibilidad de definir con certidumbre absoluta el nivel exacto de los riesgos, lo cual permite refugiarse detr&aacute;s de todo tipo de racionalizaciones para no adoptar seg&uacute;n qu&eacute; medidas. El cambio clim&aacute;tico es un buen ejemplo a este respecto.
    </p><p class="article-text">
        La reflexi&oacute;n sobre la sociedad del riesgo pas&oacute; enseguida a formar parte de un an&aacute;lisis m&aacute;s general sobre los cambios que se ven&iacute;an produciendo en eso que &eacute;l calificaba como &ldquo;segunda modernidad&rdquo;. Beck fue un activo analista del cambio social en las sociedades desarrolladas, marcadas por la individualizaci&oacute;n y una creciente capacidad &ldquo;reflexiva&rdquo; para la construcci&oacute;n aut&oacute;noma de las biograf&iacute;as de los nuevos sujetos. Estos ya no aparec&iacute;an inmersos en estructuras, grupos o clases, sino que constru&iacute;an su identidad a partir de procesos de decisi&oacute;n aut&oacute;nomos, el sujeto se &ldquo;auto-bricolaba&rdquo; , se autodise&ntilde;aba. En esto coincidi&oacute; bastante con Anthony Giddens y su grupo de la LSE, con quienes mantuvo siempre un contacto directo y les permiti&oacute; construir una especie de c&aacute;rtel acad&eacute;mico que tendr&iacute;a una enorme influencia sobre movimientos tales como la Tercera V&iacute;a de Blair o la Neue Mitte de Schr&ouml;der. Con aquellos compart&iacute;a el af&aacute;n por desentra&ntilde;ar los desaf&iacute;os de la globalizaci&oacute;n, y la idea de que la teor&iacute;a social dejara de ser una especialidad acad&eacute;mica para convertirse en un instrumento con el que el p&uacute;blico tomara conciencia de la nueva situaci&oacute;n del mundo.
    </p><p class="article-text">
        Por eso Beck pertenec&iacute;a a esa clase de soci&oacute;logos que, como Bauman, se preguntaban sobre el uso y la utilidad de la sociolog&iacute;a. De ah&iacute; su af&aacute;n casi obsesivo por interrogarse constantemente sobre las herramientas conceptuales con las que nos dotamos para entender ese mundo. A este respecto, en un art&iacute;culo publicado <a href="http://elpais.com/elpais/2013/08/14/opinion/1376502906_653929.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en El Pa&iacute;s en agosto de 2013</a> y a ra&iacute;z de las revelaciones de Eduard Snowden, Beck sentenciaba una l&oacute;gica del riesgo completamente distinta donde lo que se pon&iacute;a en riesgo era nada m&aacute;s y nada menos que nuestra libertad. Para calibrar la envergadura de estos cambios, afirmaba Beck, hab&iacute;a que plantearse si &ldquo;nosotros, como cient&iacute;ficos sociales, hombres corrientes y usuarios de estos instrumentos de informaci&oacute;n digital, ya nos hemos dotado de conceptos adecuados para describir cu&aacute;n profunda y fundamentalmente se han transformado la sociedad y la pol&iacute;tica&rdquo;. Y a&ntilde;ad&iacute;a &ldquo;creo que carecemos a&uacute;n de categor&iacute;as, mapas y br&uacute;jula para ese Nuevo Mundo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por eso no ser&iacute;a aventurado afirmar que en Beck se dieron cita dos grandes esfuerzos. El primero, ir&iacute;a dirigido a <em>comprender</em> el mundo contempor&aacute;neo y dar cuenta de los peligros y ambivalencias de esta nueva modernidad tecnol&oacute;gica, reflexiva e individualizada. Los avances hab&iacute;an sido muchos, pero, a parte de los riesgos ya vistos, tales avances no habr&iacute;an desembocado necesariamente en la realizaci&oacute;n de las promesas de la &ldquo;primera&rdquo; modernidad, como pudieran ser la creaci&oacute;n de mayores cotas de solidaridad y democracia. El segundo de sus grandes esfuerzos y en parte derivado del anterior, buscaba adem&aacute;s de comprender el mundo, <em>transformarlo</em>. Para ello puso todo su empe&ntilde;o en desarrollar un nuevo cosmopolitismo que dejara atr&aacute;s lo que &eacute;l denomin&oacute; &ldquo;nacionalismo metodol&oacute;gico&rdquo;, con su amplia proliferaci&oacute;n de &ldquo;instituciones zombis&rdquo; incapaces de afrontar los nuevos desaf&iacute;os.
    </p><p class="article-text">
        La crisis europea no hizo sino confirmarle en sus hip&oacute;tesis, y sus &uacute;ltimos ensayos se centraron en reivindicar una mayor unificaci&oacute;n europea y en criticar la pol&iacute;tica de su pa&iacute;s en la gesti&oacute;n de la misma. Junto a Habermas se lamenta de que se est&eacute; apuntalando una <a href="http://www.amazon.es/Una-Europa-alemana-Estado-Sociedad/dp/8449328039" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Europa alemana</a> (2012), estancada adem&aacute;s en esa &ldquo;estela de la tecnocracia&rdquo;. El mayor objeto de sus cr&iacute;ticas fue la propia canciller alemana, A. Merkel, cuya indecisa posici&oacute;n por resolver los problemas planteados responder&iacute;a, a su juicio, a una maquiav&eacute;lica &ldquo;duda premeditada&rdquo;, a un no-decidir estrat&eacute;gico. De ah&iacute; que le diera el nombre de &ldquo;Merkiavelli&rdquo;. Su propia respuesta a la crisis la reflej&oacute; en un manifiesto que public&oacute; junto con D. Cohn-Bendit, &ldquo;Somos Europa&rdquo;, en el que apuesta por una integraci&oacute;n m&aacute;s profunda del continente. Previamente ya hab&iacute;a planteado la necesidad de crear partidos europeos que concurrieran en las elecciones nacionales de los diferentes pa&iacute;ses de la UE para ir creando m&aacute;s Europa de abajo arriba.
    </p><p class="article-text">
        Sin duda, aquello por lo que este prol&iacute;fico autor ser&aacute; recordado en la teor&iacute;a sociol&oacute;gica es por haber anticipado lo que en tiempos futuros ya ser&aacute; una evidencia, la necesidad de contrarrestar los desaf&iacute;os de la globalizaci&oacute;n con un nuevo esp&iacute;ritu pol&iacute;tico, eso que ya desde los estoicos recibi&oacute; el nombre de cosmopolitismo. No como una alternativa a los sentimientos nacionales, sino como el complemento imprescindible para hacer frente a los peligros y riesgos de esta nueva modernidad que hasta que &eacute;l apareciera estaba tan hu&eacute;rfana de teor&iacute;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Máriam Martínez-Bascuñán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/ulrich-beck-paradojas-globalizacion_1_4435597.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 04 Jan 2015 19:18:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ulrich Beck y las paradojas de la globalización]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Nueva Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Cómo se relacionan las redes con la crisis de la representación política?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/relacionan-redes-crisis-representacion-politica_1_4823671.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6ede307b-9466-40e4-b069-8aeb40530a18_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Cómo se relacionan las redes con la crisis de la representación política?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La expresión política que aparentemente privilegian las TICs es la de un ideal de democracia directa, rápida e inmediata. Pero la política es también relación entre extraños que no se entienden en un sentido inmediato y rápido, sino que interactúan además a través del tiempo y la distancia, y a través de actores intermedios.</p></div><p class="article-text">
        Desde hace alg&uacute;n tiempo la crisis de la representaci&oacute;n pol&iacute;tica est&aacute; en el centro de todas las reflexiones que tienen que ver con la teor&iacute;a de la democracia. Una de las articulaciones m&aacute;s evidentes de esta crisis qued&oacute; cristalizada en ese eslogan que inund&oacute; las plazas de las principales ciudades espa&ntilde;olas al grito del &ldquo;no nos representan&rdquo;. Esa denuncia profundizaba en lo que muchos te&oacute;ricos ven&iacute;an articulando como una crisis m&aacute;s general de negaci&oacute;n de la pol&iacute;tica. Para el soci&oacute;logo <a href="http://books.google.es/books?id=kC29AwAAQBAJ&amp;pg=PP1&amp;dq=despues+de+la+crisis+alain+touraine&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ei=e6h5VPjsNKbV7AbA8YGICA&amp;ved=0CCcQ6AEwAQ#v=onepage&amp;q=despues%20de%20la%20crisis%20alain%20touraine&amp;f=false" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alain Touraine</a>, por ejemplo, era necesario poner fin a la dominaci&oacute;n de la econom&iacute;a sobre el resto de las esferas sociales a trav&eacute;s de un debate pol&iacute;tico que la propia econom&iacute;a hab&iacute;a inoculado.
    </p><p class="article-text">
        El diagn&oacute;stico de Touraine era preocupante porque lo que en definitiva ven&iacute;a a poner en evidencia era que la reconstrucci&oacute;n de la vida social a partir de la crisis se hab&iacute;a hecho bajo la base de la dominaci&oacute;n de la econom&iacute;a, de los &ldquo;imperativos&rdquo; econ&oacute;micos, sobre la misma sociedad. Esto ocurr&iacute;a, en palabras de <a href="http://books.google.es/books?id=Y6yFIgAACAAJ&amp;dq=Teor%C3%ADa+de+la+acci%C3%B3n+comunicativa&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ei=3_R6VM6qEM-taY7hgMAF&amp;ved=0CCEQ6wEwAA" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Habermas</a>, porque el sistema de racionalidad particular propio de la econom&iacute;a se extend&iacute;a de manera ileg&iacute;tima m&aacute;s all&aacute; de su propio campo, hacia el coraz&oacute;n de otro dominio no guiado por esa misma racionalidad. Y eso hab&iacute;a acabado por deformarlo todo, estrechando la forma de pensar sobre las cosas. A ello se refer&iacute;a <a href="http://books.google.es/books?id=7qQt0jI97GIC&amp;printsec=frontcover&amp;dq=algo+va+mal&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ei=9Kt5VIysF9PfasO7gJAC&amp;ved=0CCIQ6AEwAA#v=onepage&amp;q=algo%20va%20mal&amp;f=false" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tony Judt</a> ir&oacute;nicamente cuando se&ntilde;alaba &ldquo;estoy seguro de que el poder de los intereses creados se ha exagerado enormemente en comparaci&oacute;n con la restricci&oacute;n gradual de las ideas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En realidad, dentro de las m&uacute;ltiples crisis, nos encontr&aacute;bamos ante otra m&aacute;s profunda que ten&iacute;a que ver con una grave quiebra de la imaginaci&oacute;n. Mientras ten&iacute;a lugar el proceso de dominaci&oacute;n de la econom&iacute;a sobre el resto de las esferas, mientras se profundizaba en esa &ldquo;crisis de lo pol&iacute;tico&rdquo; distorsionada en gran parte por los imperativos econ&oacute;micos, parec&iacute;a imposible plantear otras cosas. Por ejemplo, la estructura y procedimientos de toma de decisiones: qui&eacute;n decide y c&oacute;mo se decide, o lo que es lo mismo, donde deb&iacute;a residir realmente el poder. Bajo el paraguas de ese contexto, era f&aacute;cil entender por qu&eacute; se iba generando una tensi&oacute;n en el concepto mismo de la representaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La pol&iacute;tica aparec&iacute;a como un sistema que gestionaba o administraba un mundo sobre el que los representantes no ten&iacute;an un control directo, y mucho menos los ciudadanos. Los partidos y los sindicatos mayoritarios empezaban a verse como leales &ldquo;administradores&rdquo; del sistema, incapaces de abordar esas preguntas fundamentales, y de empatizar con los verdaderos problemas de la gente. Esa fue una de las principales causas del descontento social y el motivo fundamental por el cual los ciudadanos dejaron de sentirse &ldquo;representados&rdquo;. Desde el punto de vista acad&eacute;mico se volv&iacute;a a Hanna Pitkin <a href="http://books.google.es/books?id=AgUVWLswTNEC&amp;printsec=frontcover&amp;dq=The+concept+of+representation+Pitkin&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ei=TrV5VInTEcvD7gbrloDABA&amp;ved=0CCAQ6AEwAA#v=onepage&amp;q=The%20concept%20of%20representation%20Pitkin&amp;f=false" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">para conceptualizar</a> la cr&iacute;tica formulada por el Movimiento 15 M en una crisis del modelo representativo de democracia como <em>autorizaci&oacute;n,</em> y de las v&iacute;as de control de los gobernantes por parte de los gobernados a trav&eacute;s de la quiebra del sistema de rendici&oacute;n de cuentas.
    </p><p class="article-text">
        A esa sensaci&oacute;n de p&eacute;rdida paulatina del poder de los ciudadanos, y del sentimiento generalizado de no verse representados por sus representantes, hubo que a&ntilde;adir otro fen&oacute;meno fundamental como lo ven&iacute;a siendo la reconfiguraci&oacute;n del espacio p&uacute;blico y de los procesos de comunicaci&oacute;n propiciada por la irrupci&oacute;n de Internet y la generalizaci&oacute;n de las nuevas tecnolog&iacute;as en el funcionamiento del <a href="http://books.google.es/books?id=Vxt6n_DtcL8C&amp;printsec=frontcover&amp;dq=democracy+and+new+media+jenkins&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ei=dbl5VMmxMbLc7Qaz5oFQ&amp;ved=0CCMQ6AEwAA#v=onepage&amp;q=democracy%20and%20new%20media%20jenkins&amp;f=false" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sistema democr&aacute;tico</a>. La Ciencia Pol&iacute;tica deb&iacute;a preguntarse en qu&eacute; medida estaba influyendo sobre la crisis de la representaci&oacute;n la digitalizaci&oacute;n de una parte sustantiva de ese espacio p&uacute;blico y una parte cada vez m&aacute;s significativa de la opini&oacute;n p&uacute;blica. Desde la teor&iacute;a pol&iacute;tica pronto se tom&oacute; conciencia de algo importante; que la representaci&oacute;n de la crisis democr&aacute;tica a trav&eacute;s de las nuevas tecnolog&iacute;as formaba ya parte de la comprensi&oacute;n misma de la democracia. Tal y como sosten&iacute;a <a href="http://books.google.es/books?id=jNk0ohj3IGsC&amp;printsec=frontcover&amp;dq=Territorio,+autoridad+y+derechos+Sassen&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ei=CPt6VPX4C4TPaK6ygYAL&amp;ved=0CCsQ6AEwAA#v=onepage&amp;q=Territorio%2C%20autoridad%20y%20derechos%20Sassen&amp;f=false" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Saskia Sassen</a>, ese ensamblaje digital iba provocando un cambio sustantivo en la forma de entender los procesos democr&aacute;ticos y de actuar a trav&eacute;s de ellos. Como en todas las esferas de los sistemas democr&aacute;ticos, la dimensi&oacute;n representativa se vio afectada de una manera ambivalente.
    </p><p class="article-text">
        Por un lado, esa dimensi&oacute;n representativa comenz&oacute; a vincularse con la cuesti&oacute;n de la voz: &iquest;Qui&eacute;n ten&iacute;a voz en la esfera p&uacute;blica y qu&eacute; capacidad ten&iacute;a su voz para ser representada en el propio parlamento? &iquest;Hab&iacute;a una representaci&oacute;n institucional de las voces filtradas desde esa esfera p&uacute;blica digital? &iquest;La voz contaba como poder de influencia en el proceso de toma de decisiones? Si esto era as&iacute;, el poder no estaba solo en tomar decisiones, sino en ejercer presi&oacute;n para tomarlas, en visibilizar perspectivas desde enmarques ling&uuml;&iacute;sticos y <em>hashtags</em>, y por tanto, en poder dar proyecci&oacute;n p&uacute;blica a intereses y opiniones. Representaci&oacute;n en ese sentido ten&iacute;a que ver con influencia pol&iacute;tica; la habilidad o el poder de ser escuchado.
    </p><p class="article-text">
        Esto no era nuevo, el propio John Stuart Mill hab&iacute;a desarrollado esa dimensi&oacute;n de la representaci&oacute;n en sus <a href="http://books.google.es/books?id=oEvQmzNkDYUC&amp;dq=Consideraciones+sobre+el+gobierno+representativa+Stuart+Mill&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ei=zvZ6VNjSNIXwaOnMgYAI&amp;ved=0CCMQ6wEwAA" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Consideraciones sobre el gobierno representativo</a>. Seg&uacute;n el cl&aacute;sico, defender el sufragio para las mujeres o para la clase trabajadora no era suficiente sin una estructura previa que garantizase una voz influyente. En la democracia representativa la exclusi&oacute;n toma primero forma de silencio; una deja de ser escuchada porque su voz no cuenta proporcionalmente, o porque no es lo suficientemente fuerte como para ser o&iacute;da.
    </p><p class="article-text">
        Con las TICs la democracia puede pensarse como un proceso comunicativo de muchos actores pol&iacute;ticos que desemboca en la toma de decisiones. Si la democracia es un sistema en el cual el proceso pol&iacute;tico debe ser evaluado desde el punto de vista de todo el mundo (las mayor&iacute;as y las minor&iacute;as) y presupone que cada decisi&oacute;n se alcanza tras un debate cuyos participantes representan idealmente <a href="http://books.google.es/books?id=ZIY3AwAAQBAJ&amp;printsec=frontcover&amp;dq=inclusion+and+democracy+iris+marion+young&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ei=5fh5VPtWytY8wduBoAU&amp;ved=0CCkQ6AEwAA#v=onepage&amp;q=inclusion%20and%20democracy%20iris%20marion%20young&amp;f=false" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">intereses, opiniones y perspectivas de toda la sociedad</a>, el problema de la infra-representaci&oacute;n alcanzaba al coraz&oacute;n mismo de la cuesti&oacute;n sobre la voz en el espacio p&uacute;blico. Sin embargo, como se&ntilde;ala <a href="http://books.google.es/books?id=nj7ekQEACAAJ&amp;dq=La+mentira+os+har%C3%A1+libres&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ei=K_x6VPOqK4XOaM7qgYAP&amp;ved=0CCoQ6wEwAA" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Vallesp&iacute;n</a>, el aumento en la complejidad de la intermediaci&oacute;n pol&iacute;tica ha provocado tambi&eacute;n una crisis de los mediadores tradicionales entre sociedad y pol&iacute;tica como ven&iacute;an siendo los propios partidos pol&iacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        Representar es estar y actuar en lugar de otro. Pero la expresi&oacute;n pol&iacute;tica que aparentemente privilegian las TICs es la de un ideal de democracia directa, r&aacute;pida e inmediata en la que el actor no necesita ser representado porque &eacute;l puede ya representarse a s&iacute; mismo. Las TICs generan el entendimiento de los procesos pol&iacute;ticos no mediados, como alternativa a la impersonalidad, la alienaci&oacute;n y la burocratizaci&oacute;n de los gobiernos en las actuales democracias. Ofrecen la oportunidad de que los individuos puedan opinar y tomar decisiones colectivas de una forma descentralizada y al mismo tiempo. Pero la pol&iacute;tica es tambi&eacute;n relaci&oacute;n entre extra&ntilde;os que no se entienden en un sentido inmediato y r&aacute;pido, sino que interact&uacute;an adem&aacute;s a trav&eacute;s del tiempo y la distancia, y a trav&eacute;s de actores intermedios.
    </p><p class="article-text">
        Desde esta perspectiva para <a href="http://books.google.es/books?id=bWQPNQEACAAJ&amp;dq=agonistics+mouffe&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ei=Pv56VMiLKJLaatKegsgL&amp;ved=0CCIQ6AEwAA" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Chantal Mouffe</a> lo que de verdad provoca una crisis de la representaci&oacute;n es la ausencia de una verdadera institucionalizaci&oacute;n del conflicto en las c&aacute;maras representativas. La crisis de la representaci&oacute;n se produce cuando las fuerzas pol&iacute;ticas no representan las posiciones antag&oacute;nicas que hay en la arena social. Lo contrario a la representaci&oacute;n, por tanto, no es la ausencia de participaci&oacute;n, sino la ausencia misma de representaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Un verdadero enfoque radical de democracia deber&iacute;a empezar por reconocer un modelo integral en el que las dimensiones representativa, deliberativa y participativa no fueran excluyentes. Tener esto en cuenta es fundamental, porque la transparencia, la inmediatez y la ausencia de representaci&oacute;n que la gente cree encontrar en la red, lejos de crear relaciones m&aacute;s aut&eacute;nticas y puras en pol&iacute;tica, pueden acabar negando la pol&iacute;tica misma.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Máriam Martínez-Bascuñán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/relacionan-redes-crisis-representacion-politica_1_4823671.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 02 Dec 2014 20:37:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Cómo se relacionan las redes con la crisis de la representación política?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Nueva Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Cuánta democracia cabe en las redes?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/cuanta-democracia-redes_1_4550235.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/592e835c-e005-4cb2-ab27-d9dc9434b359_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Cuánta democracia cabe en las redes?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Pocas cuestiones sobre los sistemas democráticos pueden pensarse ya al margen de esa revolución tecnológica, porque apuntan al corazón mismo de los sistemas democráticos.</p></div><p class="article-text">
        El vertiginoso crecimiento de los dominios digitales comienza a plantear cuestiones muy relevantes en torno a la relaci&oacute;n entre internet y democracia. En pocos a&ntilde;os se ha producido una extensa bibliograf&iacute;a sobre ello. Esto por s&iacute; solo ya muestra la dimensi&oacute;n del fen&oacute;meno al que nos enfrentamos: con toda seguridad un cambio radical de paradigma, sin que a&uacute;n no seamos del todo capaces de calibrar.
    </p><p class="article-text">
        Sabemos, por ejemplo, que a partir de la revoluci&oacute;n digital la soberan&iacute;a de los estados no depende ya tanto del territorio como de la autonom&iacute;a tecnol&oacute;gica. Algo que China y Estados Unidos en seguida entendieron muy bien. Hablamos de la idea de vigilancia y de los l&iacute;mites a la libertad en la era del Big Data, del concepto de deliberaci&oacute;n y participaci&oacute;n en tiempos de Twitter, de la noci&oacute;n de fronteras nacionales cuando &eacute;stas se encuentran en aeropuertos o en bases de datos que ni siquiera est&aacute;n &ldquo;dentro&rdquo; del pa&iacute;s en cuesti&oacute;n. Nos referimos a la difuminaci&oacute;n de los l&iacute;mites de lo p&uacute;blico y lo privado en un momento en el que la exposici&oacute;n p&uacute;blica de lo privado es ya casi una virtud p&uacute;blica. Y esto por citar s&oacute;lo algunos ejemplos.
    </p><p class="article-text">
        Toda esta revoluci&oacute;n suscita muchas preguntas para la Ciencia Pol&iacute;tica por numerosas razones, pero sobre todo, porque la cuesti&oacute;n sobre internet, <a href="http://www.casadellibro.com/libro-comunicacion-y-poder/9788420684994/1613681" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como se&ntilde;ala Castells</a>, es inseparable de la cuesti&oacute;n sobre el poder. Y el poder es el objeto de estudio por excelencia de la Ciencia Pol&iacute;tica, encargada de analizar su naturaleza, <a href="http://www.casadellibro.com/libro-ciencia-politica-una-introduccion-8-ed/9788434417175/1701448" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">su distribuci&oacute;n y sus manifestaciones</a>. Precisamente por la Ciencia Pol&iacute;tica, ya podemos afirmar que internet es un instrumento que empodera o que nos despoja de poder, como bien se&ntilde;alan <a href="http://books.google.es/books?id=QRb30Rax__sC&amp;printsec=frontcover&amp;dq=El+desenga%C3%B1o+de+internet&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ei=fhlKVP7tKIGM7AatgoC4CQ&amp;ved=0CCkQ6AEwAA#v=onepage&amp;q=El%20desenga%C3%B1o%20de%20internet&amp;f=false" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">algunos te&oacute;ricos</a> del Big Data. Esta situaci&oacute;n tan ambivalente hace que los interrogantes en torno a la revoluci&oacute;n tecnol&oacute;gica lo sean tambi&eacute;n: &iquest;Ha contribuido internet a la eliminaci&oacute;n de estructuras de poder y por tanto a una mayor democratizaci&oacute;n de la sociedad? &iquest;La libre circulaci&oacute;n de informaci&oacute;n tiene un efecto democratizador, o por el contrario fluye en un espacio que ya est&aacute; estructurado y <a href="http://www.casadellibro.com/libro-internet-y-el-futuro-de-la-democracia/9788449327407/2031880" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">organizado en t&eacute;rminos de poder</a>? &iquest;Esa proliferaci&oacute;n de informaci&oacute;n contribuye a aumentar el grado de transparencia de nuestras sociedades, o en realidad sirve para <a href="http://www.amazon.es/Vigilancia-l%C3%ADquida-Estado-y-Sociedad/dp/8449329264/ref=sr_1_1?ie=UTF8&amp;qid=1414140844&amp;sr=8-1&amp;keywords=vigilancia+liquida" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;ocultar informaci&oacute;n a plena vista&rdquo;</a>?
    </p><p class="article-text">
        Es obvio que todas estas preguntas ponen de manifiesto que las nuevas tecnolog&iacute;as han transformado el mapa del pensamiento contempor&aacute;neo. Esto quiere decir que pocas cuestiones sobre los sistemas democr&aacute;ticos pueden pensarse ya al margen de esa revoluci&oacute;n tecnol&oacute;gica, porque apuntan al coraz&oacute;n mismo de los sistemas democr&aacute;ticos. Por ejemplo, qu&eacute; impacto ha tenido el uso de ciertas redes sociales sobre la llamada crisis de la representaci&oacute;n, o sobre la formaci&oacute;n de la opini&oacute;n p&uacute;blica y la posible fragmentaci&oacute;n del espacio de &ldquo;lo com&uacute;n&rdquo;. La cuesti&oacute;n es de suma importancia, pues al menos <a href="http://books.google.es/books?id=5F8qjMkoxZ0C&amp;printsec=frontcover&amp;hl=es&amp;source=gbs_ge_summary_r&amp;cad=0#v=onepage&amp;q&amp;f=false" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">desde Habermas</a> sabemos tambi&eacute;n que la opini&oacute;n p&uacute;blica tiene un valor normativo para nuestras democracias, porque pone voz a los problemas de la sociedad, los discute, los procesa, y finalmente los lleva a influenciar la formaci&oacute;n de la autoridad de la ley y de <a href="http://www.casadellibro.com/libro-los-principios-del-gobierno-representativo/9788420629049/624336" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas</a>.
    </p><p class="article-text">
        Identificar las posiciones de debate o la visibilidad de ciertas protestas o demandas en pugna dentro de la esfera p&uacute;blica es decidir qu&eacute; se considera como esfera p&uacute;blica de debate y que no <a href="http://books.google.es/books?id=IwVIUK6kSKMC&amp;pg=PT9&amp;dq=vida+precaria&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ei=ojFKVILVLqSP7AbV_4CwCQ&amp;ved=0CCAQ6AEwAA#v=onepage&amp;q=vida%20precaria&amp;f=false" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se considera as&iacute;</a>. Por eso la opini&oacute;n p&uacute;blica plural se vincula con la calidad de la democracia. Pero, &iquest;podr&iacute;amos afirmar que las nuevas redes sociales han profundizado en ese pluralismo?
    </p><p class="article-text">
        Parece que a&uacute;n no ha transcurrido el tiempo suficiente como para hacer un juicio de esa envergadura. Sin embargo, es posible identificar algunas tendencias sobre las que es necesario llamar la atenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Ya sabemos por ejemplo, que Twitter comienza a ser un instrumento que conforma la opini&oacute;n de las mayor&iacute;as. Que ejerce &ldquo;fuerza p&uacute;blica&rdquo;, a pesar de que el perfil del usuario (al menos en Espa&ntilde;a) est&aacute; fuertemente sesgado por caracter&iacute;sticas espec&iacute;ficas de edad, condici&oacute;n social, ubicaci&oacute;n <a href="http://www.usc.es/revistas/index.php/rips/article/view/1307" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">territorial e incluso g&eacute;nero</a>. Sin embargo, ya hay estudios emp&iacute;ricos que muestran que el impacto de Twitter como recurso de comunicaci&oacute;n pol&iacute;tica se mantiene en un grado elevado y representa una creciente tendencia de promoci&oacute;n de <a href="http://tcanalysis.com/blog/posts/publicamos-la-3%C2%AA-ola-del-observatorio-de-redes-sociales" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la opini&oacute;n p&uacute;blica</a>. A pesar de eso, Twitter es un instrumento que no conduce a la reflexi&oacute;n, sino a la movilizaci&oacute;n, y que la fuerza de su impacto a trav&eacute;s de los <em>trending topics</em>, por ejemplo, puede tener un efecto tir&aacute;nico de presi&oacute;n inquisitorial sobre el conjunto de la sociedad.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Estar&iacute;amos pues ante una nueva manifestaci&oacute;n del fen&oacute;meno de &ldquo;la dictadura de la mayor&iacute;a&rdquo; tal y como la analizaron algunos <a href="http://www.amazon.es/La-democracia-Am%C3%A9rica-Libro-Bolsillo/dp/8420673455/ref=sr_1_1?ie=UTF8&amp;qid=1414148672&amp;sr=8-1&amp;keywords=la+democracia+en+america" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cl&aacute;sicos como Tocqueville</a> cuando trataban de entender el surgimiento de los sistemas democr&aacute;ticos? Ya hay indicios suficientes como para pensar que la inmediatez y la simplicidad en los formatos comunicativos de Twitter estar&iacute;an facilitando la construcci&oacute;n de ese &ldquo;efecto reba&ntilde;o&rdquo; en la formaci&oacute;n de las opiniones cuando alg&uacute;n tema salta a la arena cibern&eacute;tica. En ese sentido, determinados usos de la herramienta Twitter podr&iacute;an ejercer un efecto de violencia intelectual que abrir&iacute;a las puertas a una nueva forma de censura o al surgimiento de opiniones disconformes en mitad de las ya <a href="http://www.amazon.es/En-el-enjambre-Pensamiento-Herder-ebook/dp/B00LZRV6UA/ref=sr_1_1?ie=UTF8&amp;qid=1414149817&amp;sr=8-1&amp;keywords=en+el+enjambre" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudiadas &ldquo;shitstorms&rdquo;</a>.
    </p><p class="article-text">
        La <em>shitstorm</em> es un fen&oacute;meno genuino de las nuevas formas de comunicaci&oacute;n digital, que en nada favorece al enriquecimiento del debate p&uacute;blico. Por el contrario, generan paulatinamente la p&eacute;rdida de respeto de esos di&aacute;logos digitales, al tiempo que producen la transformaci&oacute;n de un espacio p&uacute;blico de respeto, hacia otro espacio p&uacute;blico del esc&aacute;ndalo. Esa esfera p&uacute;blica del esc&aacute;ndalo acent&uacute;a lo que Vallesp&iacute;n, siguiendo a Adorno, denomina como el fen&oacute;meno del <a href="http://www.amazon.es/mentira-har%C3%A1-libres-Ensayo-ebook/dp/B00EUHU40A/ref=sr_1_1?ie=UTF8&amp;qid=1414148892&amp;sr=8-1&amp;keywords=la+mentira+os+har%C3%A1+libres" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;narcisismo de la opini&oacute;n&rdquo;</a>. Esto ocurre cuando la opini&oacute;n individual se toma como si fuera una cosa o un atributo que va adosado a la propia personalidad. Considerar que la opini&oacute;n es un atributo personal que conforma tu identidad de la misma manera que la conforma tu cuenta de Twitter, provoca que si otra opini&oacute;n se confronta con la tuya, esto sea percibido como un da&ntilde;o personal que pone en juego tu propia identidad. De esta manera, la opini&oacute;n no es un instrumento con el que debatir o interpretar la realidad, sino que &eacute;sta deviene en algo que va adosado a nuestro perfil, a esa imagen que t&uacute; proyectas y &ldquo;exhibes&rdquo; en ese espacio p&uacute;blico cibern&eacute;tico. Es entonces cuando el juego dial&eacute;ctico de Twitter abandona el terreno del entendimiento para entrar en el de la competici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; efectos acabar&aacute; teniendo todo esto, desde un punto de vista normativo sobre la esfera p&uacute;blica? &iquest;La supuesta democratizaci&oacute;n de las opiniones ha evaporado el filtro para discernir sobre aquellas que pueden tener relevancia o validez en t&eacute;rminos de razonabilidad o legitimidad? &iquest;O por el contrario hemos entrado en un mercado de las opiniones en competici&oacute;n d&oacute;nde acabar&iacute;an imponi&eacute;ndose aquellas m&aacute;s emocionales, o aquellas cuya formulaci&oacute;n estrat&eacute;gica tiene m&aacute;s impacto porque algunos internautas controlan mejor que otros los formatos y t&eacute;cnicas espec&iacute;ficas de las redes al uso? Si fuera as&iacute;, &iquest;cu&aacute;nta democracia cabe en las redes?
    </p><p class="article-text">
        Con independencia de que conozcamos o no la respuesta, mucho nos conviene no perder de vista esta cuesti&oacute;n. Especialmente para tener claro que el hecho de reconocer el valor y el potencial de las redes, no puede implicar privilegiarlas o presentarlas como modelo alternativo de las relaciones democr&aacute;ticas de toda una sociedad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Máriam Martínez-Bascuñán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/cuanta-democracia-redes_1_4550235.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 Nov 2014 21:09:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Cuánta democracia cabe en las redes?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Nueva Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[GRÁFICO: ¿De qué hablamos cuando decimos “consenso” en torno al aborto?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/grafico-hablamos-decimos-consenso-aborto_1_4623942.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a6c4ff72-15eb-40b2-b42b-01285557798c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="GRÁFICO: ¿De qué hablamos cuando decimos “consenso” en torno al aborto?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuando lo que se pregunta tiene que ver con el derecho de la mujer a decidir, el porcentaje de consenso en torno al sí es nada más y nada menos que del 75% de la población</p></div><p class="article-text">
        Ya en 1983 m&aacute;s de la mitad de la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola pensaba que el aborto deb&iacute;a estar despenalizado en todos los casos. Pero n&oacute;tese que la pregunta se formula en torno al hecho de &ldquo;despenalizar&rdquo; lo que hasta entonces hab&iacute;a sido entendido como delito y no como derecho. Todav&iacute;a en ese tiempo primaba la mirada penal sobre la forma de comprender el aborto. Todav&iacute;a en ese tiempo la producci&oacute;n del discurso en relaci&oacute;n al aborto no ten&iacute;a que ver con la libertad reproductiva de las mujeres, ni a favor de la propia elecci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Poco antes de aprobarse la Ley de Supuestos de 1985, m&aacute;s del 74% de la poblaci&oacute;n pensaba que el aborto deb&iacute;a estar despenalizado en todo caso si el embarazo supon&iacute;a un riesgo para la salud f&iacute;sica o mental de la madre. Hab&iacute;a consenso en se&ntilde;alar que era preciso poner por delante la protecci&oacute;n de la vida de la mujer en tanto que principal sujeto pol&iacute;tico responsable al que iba dirigido esta ley.
    </p><p class="article-text">
        El avance social impulsado en buena medida por el activismo feminista y la necesidad de equiparar el marco legal al contexto europeo, hicieron cambiar progresivamente el lenguaje y el tipo de preguntas que se hac&iacute;a en torno a estos temas. F&iacute;jense que en 2012 ya no se habla de despenalizar determinados supuestos, sino de la posibilidad de elegir voluntariamente la interrupci&oacute;n de un embarazo. Ese activismo feminista hab&iacute;a conseguido recuperar el pensamiento sobre la vida a trav&eacute;s de la defensa de una postura centrada en la libertad reproductiva. La defensa en torno a la vida no se basaba en una individuaci&oacute;n biol&oacute;gica, sino en las condiciones sociales que hac&iacute;an posible la idoneidad de la vida. Eso implicaba dialogar con otras leyes, como la ley de dependencia o la ley contra la violencia de g&eacute;nero. La base del pensamiento sobre la vida se hac&iacute;a sobre el principio de igualdad, y pon&iacute;a a la mujer en el eje central de su articulaci&oacute;n. De alguna manera, se culminaba con un proceso de concienciaci&oacute;n social que entend&iacute;a que las mujeres eran mayores de edad para elegir responsablemente sobre sus vidas, y que hab&iacute;a que desarrollar las condiciones institucionales necesarias para el desarrollo y ejercicio de sus capacidades individuales. N&oacute;tese tambi&eacute;n que el 75% de la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola pensaba que efectivamente, las mujeres embarazadas deb&iacute;an tener ese &ldquo;derecho a decidir&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Con una amplia mayor&iacute;a como la del 75% sorprende que el gobierno del PP pensara que el aborto deb&iacute;a entrar otra vez en la agenda pol&iacute;tica, pues en 2013, aunque no por una mayor&iacute;a aplastante, s&iacute; era cierto que la ley de plazos contaba con un respaldo mayor que la opci&oacute;n de regularlo mediante una ley de supuestos. Concretamente, un 46% frente a un 41% respectivamente. &iquest;Quiere esto decir que no hab&iacute;a consenso? Es muy probable que la respuesta haya que buscarla m&aacute;s en el tipo de pregunta que se hace a la gente que en el resultado que arrojan las propias respuestas. N&oacute;tese que para las preguntas seleccionadas en 2013, la mujer deja de ser el eje central de las mismas. Y en su lugar se interroga sobre si hay preferencia por una ley de plazos frente a una ley de supuestos. El interrogante que divide en torno a la preferencia por una ley u otra viene adscrita sin duda a una predilecci&oacute;n partidaria que polariza m&aacute;s. La pregunta por la ley de plazos se vincula con el Gobierno de Zapatero, mientras que no existe esta adscripci&oacute;n ideol&oacute;gica y partidaria tan clara con la ley de supuestos del 85. El propio PP pretend&iacute;a volver a ella (pas&aacute;ndola por un ba&ntilde;o ultraconservador, eso s&iacute;).
    </p><p class="article-text">
        Probablemente sea esto lo que explique ese salto tan llamativo de una cifra que asciende al 75% de la poblaci&oacute;n que entiende que &ldquo;la mujer debe tener derecho a decidir libremente si quiere seguir o no con su embarazo&rdquo;, a s&oacute;lo un 46% que piensa que el aborto debe ser legal seg&uacute;n un sistema de plazos. La libertad reproductiva y la propia elecci&oacute;n de la mujer quedan desplazados del eje central de la preguntas y es entonces cuando comienzan a cobrar protagonismo en este tema otra clase de intereses que poco tendr&aacute;n que ver con las mujeres y sus vidas. Sin embargo, y es necesario insistir, cuando lo que se pregunta tiene que ver con ese derecho de la mujer a decidir, el porcentaje de consenso en torno al s&iacute; es nada m&aacute;s y nada menos que del 75% de la poblaci&oacute;n. Esta comprensi&oacute;n sobre el aborto como derecho se ha naturalizado ya en la inmensa mayor&iacute;a de la sociedad espa&ntilde;ola.
    </p><p class="article-text">
        Eso merece una reflexi&oacute;n profunda, especialmente para los pol&iacute;ticos. No se puede ir en contra de algo que ya se ha adquirido, que ya es aceptado socialmente y valorado como progreso. Por ello, es importante en relaci&oacute;n a esto que algunos pol&iacute;ticos tomen conciencia de que afortunadamente estamos ya en el siglo XXI.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Máriam Martínez-Bascuñán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/grafico-hablamos-decimos-consenso-aborto_1_4623942.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 26 Sep 2014 19:01:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[GRÁFICO: ¿De qué hablamos cuando decimos “consenso” en torno al aborto?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Impacto social]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Ministro que instrumentalizó a las mujeres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/ministro-instrumentalizo-mujeres_1_4624932.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/51d1da6f-9bfe-4f90-844d-b1ce11da3bcc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Ministro que instrumentalizó a las mujeres"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En ningún momento al señor Ministro le ha temblado el pulso al ir diseñando una ley que era a todas luces humillante para las mujeres. Sin embargo, acabó siendo víctima de otra instrumentalización basada en un cálculo electoral distinto al que él estaba haciendo.</p></div><p class="article-text">
        Al comienzo de esta legislatura nos pregunt&aacute;bamos c&oacute;mo era posible que el hombre que hab&iacute;a defendido el matrimonio gay fuera el mismo que pretend&iacute;a satisfacer a la Conferencia Episcopal con la reforma del aborto. En la rueda de prensa que <a href="http://www.elmundo.es/el-mundo-tv/2014/09/23/5421a982268e3ee8458b457e.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dio el pasado martes</a>, el Ministro se escudaba en el mandato del gobierno para esgrimir el argumento de que la ley del aborto en realidad hab&iacute;a sido un proyecto del gobierno, y no del Ministerio de Justicia. Ese tono quejumbroso mostraba el lamento de una traici&oacute;n, probablemente la de la jugada maquiav&eacute;lica de Rajoy que al guardar esta ley en el caj&oacute;n, ha permitido finalmente quitarse de en medio a su delf&iacute;n. Conviene recordar que hubo un tiempo en el que Gallard&oacute;n era quien le hac&iacute;a sombra desde el sector m&aacute;s centrista del partido. Conviene recordar tambi&eacute;n que supuestamente Gallard&oacute;n era un liberal; m&aacute;s a&uacute;n, un &ldquo;pol&iacute;tico atractivo&rdquo; entre los votantes de <a href="http://www.eldiario.es/piedrasdepapel/fracaso-aborto-ideologia-minstro-Gallardon_6_134796528.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la izquierda y del centro</a>. Es muy probable que por todo esto haya ido traicionando la expectativa de lo que para mucha gente significaba su figura dentro del Partido Popular.
    </p><p class="article-text">
        Pero todo cuanto ha ocurrido en torno a &eacute;l y a su gran contrarreforma debe analizarse con cautela para extraer algunas conclusiones en clave pol&iacute;tica. Aunque es fundamental dejar claro que todas estas conclusiones nos deben ayudar a detectar el trasfondo que han marcado las maniobras del Ministro. Ese trasfondo, no lo olviden, ha sido el de la instrumentalizaci&oacute;n de las mujeres. En ning&uacute;n momento al Se&ntilde;or Ministro le ha temblado el pulso al ir dise&ntilde;ando una ley que era a todas luces humillante para las mujeres, porque con su contrarreforma, Gallard&oacute;n impuso una mirada penalista sobre el aborto que nada ten&iacute;a que ver con la vida, con el valor de la vida, con la protecci&oacute;n del derecho de las mujeres a vivir vidas que fueran significativas para ellas y elegidas por ellas mismas.
    </p><p class="article-text">
        El Ministro instrumentaliz&oacute; a las mujeres para garantizarse los votos del ala extrema del mercado electoral de su partido, de la misma manera que el gobierno las ha vuelto a instrumentalizar ahora para conservar los votos del sector m&aacute;s centrista de ese mercado electoral. As&iacute; lo aconsejaban los estudios sociol&oacute;gicos de Pedro Arriola al apuntar que al parecer, muchos de los votantes del PP se estaban <a href="http://www.elmundo.es/espana/2014/09/13/541357c822601d0f648b4599.html?cid=SMBOSO25301&amp;s_kw=twitter" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;sintiendo inc&oacute;modos con el tema&rdquo;</a>. De esto cabe concluir que tanto en un momento como en otro, las conminaciones de los consejeros y expertos electorales del PP han sido las que realmente han obligado a dedicarse a lo que importaba: la conquista de los votos. Habr&aacute; pocas leyes que atraviesen de forma tan profunda el proyecto de vida de las mujeres, y sin embargo lo que estaba en juego no eran las vidas que ellas quer&iacute;an vivir, ni el derecho a decidir sobre las mismas. Ni siquiera la supuesta protecci&oacute;n del nasciturus. Sin lugar a dudas con este espect&aacute;culo, parte del mundo pol&iacute;tico se ha visto reducido a una suerte de circo entregado a c&aacute;lculos electoralistas carente de toda convicci&oacute;n, proyectando una visi&oacute;n c&iacute;nica del mundo pol&iacute;tico sin precedentes.
    </p><p class="article-text">
        Pero adem&aacute;s con el Ministro Gallard&oacute;n hemos asistido a dos hechos inauditos hasta ahora en nuestra vida pol&iacute;tica. En primer lugar, un personalismo llevado hasta sus &uacute;ltimas consecuencias, pues la retirada de una ley ha supuesto el retiro autom&aacute;tico de quien la defendi&oacute;. De quien la defendi&oacute; adem&aacute;s con una forma de comunicaci&oacute;n pol&iacute;tica completamente novedosa, pues tambi&eacute;n conviene recordar que con Gallard&oacute;n nos enfrent&aacute;bamos a un adversario armado con <a href="http://elpais.com/elpais/2012/08/24/opinion/1345819039_131529.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un lenguaje progresista</a>. El titular de Justicia hablaba de los derechos de las mujeres mientras las instrumentalizaba, y de luchar contra la violencia estructural de g&eacute;nero al mismo tiempo que emprend&iacute;a su revoluci&oacute;n conservadora. Ahora sabemos que bajo esta circulaci&oacute;n ret&oacute;rica en realidad subyac&iacute;a la l&oacute;gica calculadora de alguien que iba ofreciendo un servicio ideol&oacute;gico a cambio de una posici&oacute;n de poder.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, Gallard&oacute;n ha inaugurado una nueva forma de hacer pol&iacute;tica a partir de un c&oacute;digo de activaci&oacute;n y desactivaci&oacute;n del tiempo pol&iacute;tico para entrar en la agenda, sin dejar nunca de estar ah&iacute;. En realidad hab&iacute;a una producci&oacute;n de discurso que no problematizaba la violencia estructural ejercida contra las mujeres, ni la lucha contra desigualdad de g&eacute;nero con un alcance social transformador. No exist&iacute;a una mirada interseccional que dialogara con los m&uacute;ltiples problemas a los que las mujeres se enfrentan cuando tienen que decidir si siguen adelante o no con un embarazo. Por el contrario, hab&iacute;a momentos. Momentos en los que se hablaba mucho de un Ministro que se enarbolaba como el guardi&aacute;n de las mujeres, y momentos en los que estrat&eacute;gicamente el Ministro se replegaba. Sin embargo, ese c&oacute;digo de activaci&oacute;n y desactivaci&oacute;n de la agenda ayudaba a mantener la tensi&oacute;n social y la atenci&oacute;n medi&aacute;tica. Profundizaba en su af&aacute;n personalista, intercalando Consejos de Ministros, comit&eacute;s de expertos, manifestaciones y declaraciones parlamentarias. Nos encontr&aacute;bamos ante la lucha por un capital simb&oacute;lico que se serv&iacute;a de una pol&iacute;tica de la presencia medi&aacute;tica permanente para procurar la cotizaci&oacute;n al alza de sus aspiraciones pol&iacute;ticas personales.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el Ministro que instrumentaliz&oacute; a las mujeres acab&oacute; siendo v&iacute;ctima de otra instrumentalizaci&oacute;n basada en un c&aacute;lculo electoral distinto al que &eacute;l estaba haciendo. Es importante no enga&ntilde;arse en relaci&oacute;n a esto; Gallard&oacute;n no ha dimitido, lo han echado. Por esto mismo, no debemos perder de vista todo lo que queda tras su ausencia. Por lo pronto, <a href="http://www.eldiario.es/sociedad/aborto-Gallardon-ley_0_306220385.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el recurso interpuesto ante el Tribunal Constitucional</a> contra la ley de plazos del 2010. Mucho nos conviene no bajar la guardia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Máriam Martínez-Bascuñán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/ministro-instrumentalizo-mujeres_1_4624932.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 24 Sep 2014 19:17:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Ministro que instrumentalizó a las mujeres]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Impacto social]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La condición ideológica del silencio en la violencia de género]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/condicion-ideologica-silencio-violencia-genero_1_4652837.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/afec3904-673b-40ef-a8c5-193e8a0923a8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La condición ideológica del silencio en la violencia de género"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La inacción y el silencio institucional en materia de violencia de género es lo que está despolitizando este tema</p></div><p class="article-text">
        Esta semana, la ministra Ana Mato sorprend&iacute;a con la noticia de necesidad de revisar la ley contra <a href="http://sociedad.elpais.com/sociedad/2014/09/09/actualidad/1410278093_228475.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la violencia de g&eacute;nero</a>. Sin embargo, en lo que llevamos de legislatura ninguno de los asesinatos cometidos por violencia de g&eacute;nero ha sido condenado por alg&uacute;n miembro del gobierno. Desde que Rajoy es presidente, los recortes para su prevenci&oacute;n se han reducido <a href="http://www.huffingtonpost.es/carmen-monton/que-mas-necesita-el_b_5748412.html?utm_hp_ref=spain" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en un 30%</a>. A d&iacute;a de hoy no existe, ni ha existido la articulaci&oacute;n de un discurso institucional sobre estos temas. Por otro lado, las cuestiones relativas a la organizaci&oacute;n de la lucha contra la desigualdad, las estructuras p&uacute;blicas de toma de decisiones en esta materia o los significados sociales que refuerzan la violencia ni se plantean ni se han planteado como algo problem&aacute;tico para perseguir la verdadera erradicaci&oacute;n de la desigualdad de g&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        Dec&iacute;a <a href="http://books.google.es/books?id=Kn_OAuktbq4C&amp;printsec=frontcover&amp;dq=The+Power+Elite+Mills&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ei=YPIGVNSMAoSi0QWPx4EI&amp;ved=0CCAQ6AEwAA#v=onepage&amp;q=The%20Power%20Elite%20Mills&amp;f=false" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Wright Mills</a> que la ausencia de cuestiones p&uacute;blicas no se debe a la ausencia de problemas, sino a la condici&oacute;n ideol&oacute;gica de su invisibilidad. Por eso, la soluci&oacute;n no radica en &ldquo;reformar&rdquo; una ley que en realidad no se est&aacute; aplicando. Es la inacci&oacute;n y el silencio institucional mantenido en materia de violencia de g&eacute;nero lo que est&aacute; funcionando ideol&oacute;gicamente para despolitizar esta lucha. Vamos a explicar por qu&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        La hegemon&iacute;a de la definici&oacute;n del debate p&uacute;blico sobre lo que es pol&iacute;tico, lo que importa y lo que no, sobre cu&aacute;les son las cuestiones p&uacute;blicas de urgencia, lo que ahora toca y lo que puede esperar, no ha dejado de cuestionarse por el movimiento feminista desde casi sus or&iacute;genes. Pero fue a partir de los a&ntilde;os 60 cuando muchos movimientos sociales insurgentes comenzaron a cobrar fuerza en este sentido, ampliando los l&iacute;mites de un supuesto pluralismo en el debate p&uacute;blico y llevando a la esfera de debate demandas sobre procesos de toma de decisiones, de imperialismo cultural, o temas relativos a relaciones personales de la vida cotidiana que jam&aacute;s hab&iacute;an tenido una lectura pol&iacute;tica. Discutir sobre estos asuntos implic&oacute; politizarlos porque por primera vez sal&iacute;an a la esfera de contestaci&oacute;n p&uacute;blica, cuestionando impl&iacute;citamente ese limitado pluralismo que manejaba la concepci&oacute;n tradicional de espacio p&uacute;blico de nuestras democracias.
    </p><p class="article-text">
        No es casual que el lema feminista que triunf&oacute; durante la d&eacute;cada de los sesentas fuera aquel que sosten&iacute;a que &ldquo;lo personal es pol&iacute;tico&rdquo;. Gracias a ese lema, el movimiento de mujeres sac&oacute; a la esfera p&uacute;blica muchos temas y pr&aacute;cticas que se entend&iacute;an como demasiado triviales, privados o &iacute;ntimos para someterlos a discusi&oacute;n o acci&oacute;n colectiva. La violencia de g&eacute;nero era <a href="http://books.google.es/books/about/La_justicia_y_la_pol%C3%ADtica_de_la_diferen.html?id=8saLZGyeI6sC" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">uno de ellos</a>. Hasta hace poco tiempo, el hecho de que una persona maltratara a su pareja era una cuesti&oacute;n privada que deb&iacute;a mantenerse en la esfera &iacute;ntima de las relaciones personales. Esto no era una cuesti&oacute;n pol&iacute;tica. Sin embargo, la visibilizaci&oacute;n de este problema ayud&oacute; a tomar conciencia de que &ldquo;el poder&rdquo; no es algo que se ejerce s&oacute;lo a nivel macro, sino dentro tambi&eacute;n de las <a href="http://www.mujeresenred.net/spip.php?article2061" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">relaciones de pareja</a>, porque esas relaciones de poder son expresi&oacute;n de pautas estructurales de desigualdad. Estaba claro que hab&iacute;a que resignificar los espacios de lo p&uacute;blico y lo privado, sacar determinados problemas del &aacute;mbito de lo privado y hacer que a lo privado llegara tambi&eacute;n la democracia.
    </p><p class="article-text">
        Para la teor&iacute;a feminista fue costoso mostrar que definiciones como la de &ldquo;violencia&rdquo; hab&iacute;an de ser contestadas en una situaci&oacute;n de dominaci&oacute;n masculina. Seg&uacute;n afirm&oacute; <a href="http://books.google.es/books?id=ZY5sAAAAIAAJ&amp;q=Feminist+perspectives+on+wife+abuse&amp;dq=Feminist+perspectives+on+wife+abuse&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ei=o0UDVIn-KeTT0QWgzYHwBA&amp;ved=0CCUQ6AEwAA" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Liz Kelly</a> en uno de los estudios de referencia sobre violencia de g&eacute;nero publicado en los a&ntilde;os 90, era f&aacute;cil entender por qu&eacute; los hombres, en defensa de sus intereses de grupo y como principales perpetradores de la misma, hab&iacute;an limitado en gran medida su propia definici&oacute;n. Se tom&oacute; conciencia de que definir algo siempre es problem&aacute;tico. Se necesita buena teorizaci&oacute;n y evidencia emp&iacute;rica. Pero tambi&eacute;n tener presente, como afirma <a href="http://books.google.es/books?id=P2-QPtBUYucC&amp;printsec=frontcover&amp;dq=martha+minow&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ei=lfQGVN6qLYKd0QWB-IGoCA&amp;ved=0CCYQ6wEwAA#v=onepage&amp;q=martha%20minow&amp;f=false" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Martha Minow</a> que las definiciones se construyen socialmente, que las categor&iacute;as no encajan de manera natural en el mundo, sino que van cargadas de prejuicios envueltos en normas culturales, o expectativas y valores sociales.
    </p><p class="article-text">
        Un intenso trabajo desde el feminismo permiti&oacute; problematizar las definiciones dominantes y ampliarlas de manera m&aacute;s inclusiva. El entendimiento de violencia pudo adaptarse gradualmente a lo que constitu&iacute;a la experiencia real de las mujeres, identificando un amplio rango de comportamientos f&iacute;sicos, verbales, sexuales, emocionales y psicol&oacute;gicos que &eacute;stas viv&iacute;an como violencia porque produc&iacute;an de forma sistem&aacute;tica humillaci&oacute;n y menosprecio, privaci&oacute;n de su autonom&iacute;a f&iacute;sica y mental, adem&aacute;s de una ruptura en el estrato m&aacute;s b&aacute;sico de su seguridad emocional y f&iacute;sica que en los casos m&aacute;s graves pod&iacute;a acabar provocando la profunda quiebra de un <a href="http://books.google.es/books?id=vkZHAAAAMAAJ&amp;q=women+and+social+policy+Christine+Hallett&amp;dq=women+and+social+policy+Christine+Hallett&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ei=PksDVLmnNIqy0QWr2oHIBw&amp;ved=0CCMQ6AEwAA" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">autorrespeto elemental</a>. Todav&iacute;a las investigaciones feministas hoy deben lidiar con estas tensiones entre las definiciones dominantes de lo que significa por ejemplo ser violada, y lo que muchas mujeres experimentan como violaci&oacute;n aunque guarden silencio. La evidencia emp&iacute;rica que muestra la <a href="http://books.google.es/books?id=Am-KVfNdxr0C&amp;pg=PA335&amp;dq=nothing+really+happened:+the+invalidation+of+women%C2%B4s+experience&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ei=dvsGVP2wB4Gm0AWG7YDYBw&amp;ved=0CDEQ6AEwAg#v=onepage&amp;q=nothing%20really%20happened%3A%20the%20invalidation%20of%20women%" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">literatura feminista</a> ha probado que muchas de ellas permanecen en silencio porque suelen anticipar la situaci&oacute;n de no ser tratadas con respeto o tomadas en serio por otras personas.
    </p><p class="article-text">
        Un contexto que promocione la expresi&oacute;n libre de estas experiencias de abuso es un contexto m&aacute;s democr&aacute;tico porque ayuda a identificar y a nombrar gradualmente estos problemas, hasta desarrollar un lenguaje normativo que nombre esa injusticia. Debe haber un contexto de politizaci&oacute;n y concienciaci&oacute;n que sea atrapado por un discurso pol&iacute;tico que de verdad cuestione las estructuras de g&eacute;nero que gobiernan nuestra sociedad.
    </p><p class="article-text">
        A d&iacute;a de hoy ese discurso sobre la desigualdad de g&eacute;nero se ha perdido. No hay ning&uacute;n miembro del gobierno que lo sostenga, ning&uacute;n proyecto institucional que tome partido y articule un marco pol&iacute;tico dirigido a erradicar las relaciones desiguales de poder que tienen su ra&iacute;z en la desigualdad de g&eacute;nero. Sin embargo, este no-discurso funciona ideol&oacute;gicamente, porque el no-discurso es el discurso impl&iacute;cito de no tener la igualdad de g&eacute;nero en el horizonte normativo de su erradicaci&oacute;n. Por este motivo, guardando silencio, este gobierno ha tomado partido. Antes que reformar esta ley, se&ntilde;ora Ministra, quiz&aacute;s es m&aacute;s importante que comience a aplicarla.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Máriam Martínez-Bascuñán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/condicion-ideologica-silencio-violencia-genero_1_4652837.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 Sep 2014 18:36:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La condición ideológica del silencio en la violencia de género]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Impacto social]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuerpos que son instrumentos de guerra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/proyecto_europeo/cuerpos-instrumentos-guerra_1_4734191.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cd163973-5ea9-4926-8b5b-71f9e754e503_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuerpos que son instrumentos de guerra"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aunque las cifras y los rostros son bien conocidos, las muertes de los niños no cuentan. Dejaron de contar cuando sus cuerpos se convirtieron en puro instrumento de guerra</p></div><p class="article-text">
        Durante estos d&iacute;as muchos art&iacute;culos nos han tratado de explicar qu&eacute; procesos hist&oacute;ricos han conducido a la masacre que se est&aacute; produciendo en Gaza. Cu&aacute;les son las caracter&iacute;sticas de una guerra definida fundamentalmente por sus <a href="http://internacional.elpais.com/internacional/2014/07/23/actualidad/1406126626_438856.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">t&eacute;rminos asim&eacute;tricos</a> en fuerza, recursos y contendientes. Conocemos las cifras con toda su desnudez. Pero aunque contadas todas las vidas, el hecho descarnado es que por s&iacute; mismas no logran explicar las condiciones de creciente vulnerabilidad y agresi&oacute;n que sufren unas frente a otras. Indagar sobre ello equivale a preguntarse &iquest;cu&aacute;les son las formas de distribuci&oacute;n de vulnerabilidad, de desposesi&oacute;n y miedo de esta guerra? Sobre la base de este interrogante vamos a tratar de reflexionar en este art&iacute;culo. 
    </p><p class="article-text">
        Desde que comenzara la ofensiva de guerra israel&iacute; contra Gaza en el mes de julio, el n&uacute;mero total de muertos palestinos <a href="http://www.emol.com/noticias/internacional/2014/07/25/671643/mas-de-800-paslestinos-han-muerto-desde-inicio-de-ofensiva-israeli.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">supera los 800</a>. Muchos de ellos son <a href="http://internacional.elpais.com/internacional/2014/07/24/actualidad/1406208878_216443.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">familias enteras</a>. Y entre ellas m&aacute;s del 20% son ni&ntilde;os. A partir de nuestros esquemas de representaci&oacute;n de la realidad estamos acostumbrados a decir que las cifras hablan por s&iacute; solas. Sin embargo a veces las cifras no hablan por s&iacute; mismas. Parece que la categor&iacute;a &ldquo;ni&ntilde;o&rdquo; puesta sobre la cifra le otorga m&aacute;s trascendencia y emotividad porque el ni&ntilde;o es el rostro m&aacute;s vulnerable de la guerra. Pero en esta ocasi&oacute;n, aunque las cifras y los rostros son bien conocidos, las muertes de esos ni&ntilde;os no cuentan. Las muertes de los ni&ntilde;os dejaron de contar cuando sus cuerpos se convirtieron en puro instrumento de guerra. De esta forma, aunque son las personas las que hacen la guerra y utilizan instrumentos materiales con los que emprenderla, lo ins&oacute;lito es que se ha convertido a los ni&ntilde;os en material de guerra. A trav&eacute;s de la t&eacute;cnica de la instrumentalizaci&oacute;n, las personas dejan de ser personas y pasan a transformarse en objetos. Y sabemos por los grandes te&oacute;ricos pol&iacute;ticos que la objetivaci&oacute;n es la estrategia m&aacute;s inteligente para el desposeimiento. Esa idea fue condensada de manera magistral por Adorno y Horkheimer cuando sentenciaron: <a href="http://books.google.es/books?id=CyE-CEklM-8C&amp;printsec=frontcover&amp;dq=La+dial%C3%A9ctica+de+la+ilustraci%C3%B3n&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ei=HpXSU9LXPKLK0QWNooCgCg&amp;ved=0CDIQ6wEwAA#v=onepage&amp;q=La%20dial%C3%A9ctica%20de%20la%20ilustraci%C3%B3n&amp;f=false" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;toda reificaci&oacute;n es un olvido&rdquo;.</a>
    </p><p class="article-text">
        Pero adem&aacute;s, hay un modo de enmarcar las p&eacute;rdidas de la guerra que seg&uacute;n <a href="http://www.egs.edu/faculty/judith-butler/biography/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Judith Butler</a> tiene que ver con una desigualdad dominante en la conceptualizaci&oacute;n del afecto. Esta fil&oacute;sofa jud&iacute;a guiada por su af&aacute;n de comprender lo incomprensible nos ha hablado de la existencia de una <a href="http://books.google.es/books?id=k1GyML7EO6UC&amp;printsec=frontcover&amp;dq=vidas+lloradas+Judith+Butler&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ei=q5XSU9jmEYyU0QXb4oGYAg&amp;ved=0CB8Q6AEwAA#v=onepage&amp;q=vidas%20lloradas%20Judith%20Butler&amp;f=false" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">distribuci&oacute;n diferencial del duelo</a> entre los pueblos. Esa distribuci&oacute;n diferencial del duelo sit&uacute;a en primer plano unas vidas por las que es posible llevar duelo, mientras que excluye a otras como merecedoras de ese dolor. Esa distribuci&oacute;n diferencial del dolor, del duelo, subyace dentro de un modo instituido de racismo que produce precariedad, vulnerabilidad y desposesi&oacute;n. Esa distribuci&oacute;n diferencial del duelo, asume que la guerra es parte de un negocio para mantener la precariedad y la vulnerabilidad como norma de vida cotidiana en Palestina. Por esta raz&oacute;n, el hecho de llevar esas poblaciones al l&iacute;mite, de mantenerlas en el l&iacute;mite de la precariedad, es una forma de violencia m&aacute;s efectiva si cabe que las propias bombas. 
    </p><p class="article-text">
        Israel tiene fuerzas suficientes como para aniquilar a toda la poblaci&oacute;n palestina de una sola vez, pero es consciente de que <a href="http://judithbutlerenespanol.blogspot.com.es/2012/09/libro-violencia-de-estado-guerra.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;no se les debe extraer todas sus v&iacute;sceras&rdquo;.</a> Es consciente de que ese sufrimiento prolongado en el l&iacute;mite de la precariedad le sale m&aacute;s rentable. Y qui&eacute;n sabe si tambi&eacute;n a una sociedad internacional pendiente siempre de su reconstrucci&oacute;n y abastecimiento a trav&eacute;s de poderes extranjeros y compa&ntilde;&iacute;as multinacionales, pero no de hacer efectiva una diplomacia que ponga fin al conflicto. El re-hacer de la guerra, dice la fil&oacute;sofa, forma parte del mismo <a href="http://books.google.es/books?id=zlcPZvsB6cgC&amp;printsec=frontcover&amp;dq=violencia+de+estado,+guerra,+resistencia+Judith+Butler&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ei=4pfSU62tEsHb0QXChoGYCg&amp;ved=0CCEQ6AEwAA#v=onepage&amp;q=violencia%20de%20estado%2C%20guerra%2C%20resistencia%20Judith%20Butl" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hacer la guerra</a>. Mientras un pueblo se convierte en impensable, mientras un pueblo permanece en ese terreno ambiguo de la frontera entre el existir y no existir como tal para la comunidad internacional, la guerra entonces, resulta m&aacute;s sencilla. 
    </p><p class="article-text">
        Desde hace mucho tiempo, la mayor&iacute;a de las organizaciones internacionales como Cruz Roja o la propia Naciones Unidas vienen alertando de que Gaza mantiene un nivel de alimentos  suficiente como para sobrevivir pero <a href="http://internacional.elpais.com/internacional/2014/07/23/actualidad/1406115488_267683.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no como para vivir</a>. Esta forma de hacer al otro permanentemente vulnerable es la manera de determinar al otro como radicalmente vulnerable. Por eso, nuevamente, cuando hablamos de Israel y Palestina, debemos volver a esa distribuci&oacute;n diferencial de la precariedad, a esa distribuci&oacute;n diferencial del duelo por las vidas perdidas, por las vidas que no son dignas del mismo dolor. 
    </p><p class="article-text">
        Esa es la base de la construcci&oacute;n nacional de Israel, negar el valor de las vidas de uno, para poder llorar sus muertos. Esa base de construcci&oacute;n nacionalista rechaza aquellos planteamientos  que las principales voces filos&oacute;ficas del momento est&aacute;n intentando articular, esto es, que ya no podemos pensar el orden social ni internacional fuera de la interdependencia; que cada uno de nosotros estamos expuestos al otro. Que <a href="http://books.google.es/books?id=IwVIUK6kSKMC&amp;printsec=frontcover&amp;dq=Vida+precaria+Judith+Butler&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ei=P4_TU_m4JsXb7AayxYHADA&amp;ved=0CB8Q6AEwAA#v=onepage&amp;q=Vida%20precaria%20Judith%20Butler&amp;f=false" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;estamos ligados al extra&ntilde;o&rdquo;</a>, a lugares donde nunca hemos estado. A sitios donde tal vez nunca iremos. Que estamos vinculados a las experiencias y los ejemplos de otras vidas que nunca conocimos o que jam&aacute;s escogimos. Desde esa base ontol&oacute;gica &ldquo;matar al otro es negar mi vida, que no es tan solo m&iacute;a, sino la noci&oacute;n de que mi vida es, desde el principio, e invariablemente, vida social, interdependiente, y por tanto, vulnerable&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La experiencia de la vulnerabilidad no tiene que conducir a la violencia militar ni a la represalia. Antes bien, el reconocimiento de nuestra propia vulnerabilidad, el reconocimiento de que hay otros de quienes depende mi vida, debe hacer pensarnos dentro de una comunidad pol&iacute;tica basada en la interdependencia, y por tanto, desde otro lenguaje y acciones. Ese y no otro, deber&iacute;a ser el punto de partida para pensar la paz. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Máriam Martínez-Bascuñán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/proyecto_europeo/cuerpos-instrumentos-guerra_1_4734191.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 26 Jul 2014 17:44:49 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Menos mujeres, menos democracia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/mujeres-democracia_1_4753608.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/53e734d4-fa3c-4ac0-9b51-db46acda79c7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Menos mujeres, menos democracia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La voz y la presencia de las mujeres es un indicador del grado de desarrollo humano de las sociedades</p></div><p class="article-text">
        A lo largo de los &uacute;ltimos a&ntilde;os muchas autoras han mostrado evidencia emp&iacute;rica de la brecha de g&eacute;nero que existe en lo que <a href="http://books.google.es/books?id=_kERVhdvuG4C&amp;dq=Nancy+Fraser&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ei=S2S9U-aQF4Ht0gWyw4GwCg&amp;ved=0CCIQ6AEwAA" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Nancy Fraser</a> denomina como &ldquo;las v&iacute;as de interpretaci&oacute;n y comunicaci&oacute;n de la sociedad&rdquo;. Tambi&eacute;n sobre la presencia abrumadoramente masculina en foros e instituciones p&uacute;blicas y privadas. <a href="http://books.google.es/books?id=KFuw2VZMlW0C&amp;printsec=frontcover&amp;dq=Politics+of+Presence&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ei=j2S9U6WvDaP80QXJ5oHICg&amp;ved=0CB8Q6AEwAA#v=onepage&amp;q=Politics%20of%20Presence&amp;f=false" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La pol&iacute;tica de la presencia</a> sigue siendo un tema clave en los principales debates sobre teor&iacute;as de la justicia porque <em>estar</em> es <em>contar</em>. Es por ello que la exclusi&oacute;n de las voces de las mujeres de la expresi&oacute;n p&uacute;blica y de sus instituciones contin&uacute;a perpetuando una de las maneras m&aacute;s peligrosas de minar los principios de justicia que deben ordenar nuestras democracias. Vamos a explicar por qu&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar debemos aclarar que la evidencia de dicha realidad sesgada no siempre se ve como problem&aacute;tica o lo que es peor, a veces ni se ve. En una sociedad en la que todas las personas son formalmente libres e iguales, en la que predomina una moral p&uacute;blica comprometida con los principios de igualdad de trato de todas las personas, parece razonable que los juicios sobre la superioridad o inferioridad sobre &eacute;stas se hagan individualmente, esto es, de acuerdo a aptitudes individuales. Esto quiere decir que si una mujer logra visibilidad y reconocimiento en los espacios p&uacute;blicos es porque &ldquo;ella lo vale&rdquo;, y aquellas que no lo logran, es porque no lo valen. Seg&uacute;n este razonamiento, si del total de miembros de la Real Academia Espa&ntilde;ola de la Lengua por ejemplo, <a href="http://blogs.elpais.com/mujeres/2012/03/el-informe-de-la-rae-el-error-humano-y-la-evoluci%C3%B3n-de-las-lenguas.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">m&aacute;s de un 80% son hombres</a>, la explicaci&oacute;n debe buscarse en la val&iacute;a personal de las escritoras. Ellas no lo valen. Este tipo de razonamiento (que pone la carga de la prueba sobre quienes sufren la discriminaci&oacute;n) nos impide reparar en el hecho de que es la forma en la que hemos organizado el orden de las cosas la que construye esa desigualdad como un h&aacute;ndicap individual.
    </p><p class="article-text">
        Sin merbago, cualquier cient&iacute;fico social sabe que estos datos son importantes porque ayudan a poner en evidencia una estructura de desigualdad. Cualquier cient&iacute;fico social sabe que la menor presencia de mujeres en foros p&uacute;blicos de opini&oacute;n, en tribunas, <a href="http://www.huffingtonpost.es/cristina-manzano/el-mundo-es-de-las-mujere_b_4188522.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">debates</a> o en <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/GRAFICO_0_275423183.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">suplementos culturales</a>, no obedece a la incapacidad individual de ellas, ni a las fuerzas misteriosas del azar, sino a una estructura social desigual que pone m&aacute;s obst&aacute;culos a ellas para alcanzar esa visibilidad, presencia y reconocimiento p&uacute;blicos. Conviene recordar que el reconocimiento p&uacute;blico est&aacute; vinculado con el reparto de poder. La palabra reconocida es una palabra autorizada, una palabra que se obedece aunque s&oacute;lo sea escuch&aacute;ndola. Por eso el reconocimiento es un tipo de <a href="http://books.google.es/books?id=SFtUMSXhRWgC&amp;printsec=frontcover&amp;dq=Cuestiones+sociolog%C3%ADa+Bourdieu&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ei=_G69U-9nwZfUBbLKgMAC&amp;ved=0CB8Q6AEwAA#v=onepage&amp;q=Cuestiones%20sociolog%C3%ADa%20Bourdieu&amp;f=false" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">capital cultural</a> que sigue siendo abrumadoramente masculino. &iquest;Pero qu&eacute; implicaciones tiene esto?
    </p><p class="article-text">
        El hecho de que del total de la Euroc&aacute;mara paralmentaria por ejemplo, s&oacute;lo <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/proyecto-europeo/Deberia-gobierno-proponer-Comisaria-europea_0_271573531.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un 36&rsquo;75%</a> sean mujeres, quiere decir que existe un fallo sistem&aacute;tico en la estructura social e institucional que indica que las mujeres, insisto, mitad de la poblaci&oacute;n, no est&aacute;n presentes de forma proporcional en los procesos que dan lugar a la toma de decisiones. Estos resultados muestran una falta de voluntad pol&iacute;tica para asegurar que las decisiones que se toman a todos los niveles, que afectan a la vida de todos los ciudadanos, se alcanzan tanto por hombres como por mujeres. Por eso la inclusi&oacute;n de mujeres logra una mejor promoci&oacute;n de la justicia, garantiza una equidad al establecer en la agenda p&uacute;blica todas las opiniones sobre los puntos fijados en ella, posibilita que un mayor n&uacute;mero de intereses y necesidades sean reconocidos en las deliberaciones que tienen lugar en el &aacute;mbito p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        Las cuotas son una medida que ayuda a paliar esta injusticia estructural, pero no son suficientes. Hay gente, sin embargo, que est&aacute; m&aacute;s preocupada por poner en cuesti&oacute;n el sistema de cuotas que por pensar en qu&eacute; medidas complementarias desde un punto de vista de la organizaci&oacute;n social e institucional deber&iacute;an ponerse en pr&aacute;ctica para solventar la discriminaci&oacute;n que produce el sexismo. Incluso medidas creativas tendentes a desafiar los estereotipos y los clich&eacute;s que est&aacute;n ampliamente diseminados y que refuerzan las posiciones de poder que ocupan mayoritariamente los hombres. Al estar tan ampliamente diseminadas, esas expresiones culturales se transforman en expresiones normales, universales, y por tanto corrientes. Por ejemplo, no parece llamativo ver un debate pol&iacute;tico en el que intervienen 6 hombres. &iquest;Se imaginan este caso a la inversa? Y si se lo pueden imaginar, &iquest;por qu&eacute; de hecho no sucede? Pensemos en el g&eacute;nero del relevo generacional de la clase pol&iacute;tica que est&aacute; experimentando este pa&iacute;s. &iquest;No es llamativo que las &ldquo;j&oacute;venes promesas&rdquo; destinadas a ocupar las c&uacute;pulas de los principales partidos sean todos hombres?
    </p><p class="article-text">
        Las cuotas deben ser entendidas como medidas complementarias a muchas otras, que no sirven para &ldquo;desfavorecer&rdquo; a los hombres, sino para crear sociedades m&aacute;s emancipadas. A todo ello se refer&iacute;a <a href="http://books.google.es/books?id=OujZ0iSyNWgC&amp;printsec=frontcover&amp;dq=in+a+different+voice+carol+gilligan&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ei=gWy9U5SwMNGT0AXTrIH4BA&amp;ved=0CCQQ6AEwAA#v=onepage&amp;q=in%20a%20different%20voice%20carol%20gilligan&amp;f=false" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Carol Gilligan</a> cuando afirmaba que la situaci&oacute;n de la mujer es la clave fundamental para entender el orden social, para mantener o transformar ese orden desde un nivel tan profundo que realmente ser&iacute;a revolucionario. Nuevas voces crean nuevos m&eacute;todos. Nuevas maneras de organizar la sociedad; de mirarla y de representarla. Si s&oacute;lo hablan los hombres, estamos construyendo una visi&oacute;n sesgada de la realidad.  Y eso tiene efectos importantes para la construcci&oacute;n del orden social y para la preservaci&oacute;n de principios fundamentales que afectan al grado de desarrollo de nuestras democracias. Un <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/representacion-mujeres-medios-comunicacion_0_193880948.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">medio de comunicaci&oacute;n</a> que no incorpora voces de mujeres de forma proporcional no es pluralista. Un partido pol&iacute;tico que no atiende a las <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/nueva-politica/democracia-paritaria-alla-paridad-electoral_0_142786299.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">listas cremallera</a> no es democr&aacute;tico. Como afirma <a href="http://books.google.es/books?id=K3HzOgAACAAJ&amp;dq=Mujeres+y+desarrollo+humano+Martha+Nussbaum&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ei=12u9U-TsB_Pa0QWg0IHQDg&amp;ved=0CEUQ6wEwBQ" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Martha Nussbaum</a>, la cuesti&oacute;n sobre la voz y la presencia de las mujeres es un indicador del grado de desarrollo humano de las sociedades.  Seg&uacute;n esto y a la luz de las cifras, &iquest;qu&eacute; tan desarrollada es nuestra sociedad?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Máriam Martínez-Bascuñán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/mujeres-democracia_1_4753608.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 17 Jul 2014 18:18:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Menos mujeres, menos democracia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Impacto social]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[GRÁFICO | Crisis silenciada: Brecha de género en la Ciencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/grafico-brecha-genero-ciencia_1_4762726.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Partiendo de igualdad de condiciones en el nivel de preparación y número, la restricción de plazas castiga más a las mujeres</p></div><p class="article-text">
        Los recortes han provocado una congelaci&oacute;n de plantillas en los organismos de investigaci&oacute;n muy preocupantes. Eso supone un profundo retroceso para la Ciencia que probablemente producir&aacute;  la erosi&oacute;n m&aacute;s grave en nuestra democracia. Por desgracia esto es algo que el gobierno parece incapaz de calibrar. Lo m&aacute;s alarmante es que de nuevo, como en todas las manifestaciones de la crisis, las mujeres volvemos a ser las m&aacute;s afectadas por los recortes. La crisis ha estancado el avance en igualdad de g&eacute;nero.
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                </figure><p class="article-text">
        Esta semana se present&oacute; el informe <a href="http://www.idi.mineco.gob.es/stfls/MICINN/Ministerio/FICHEROS/UMYC/Cientificas_cifras_2013.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Cient&iacute;ficas en cifras 2013</em></a>, elaborado por la Unidad de Mujeres y Ciencia del Ministerio de Econom&iacute;a y Competitividad. Este informe pone de manifiesto fundamentalmente una cosa: que la congelaci&oacute;n de plazas en los organismos de investigaci&oacute;n p&uacute;blicos ha supuesto un grave estancamiento en el acceso de las mujeres a las plantillas de esos organismos. Un sistema que produce un 58,3% de graduadas frente a un 41,7% de hombres, curiosamente consolida en la carrera investigadora a un 19,7% de mujeres frente a un 80,3% de hombres. &iquest;Qu&eacute; quiere decir esto? Que partiendo de una igualdad de condiciones en el nivel de preparaci&oacute;n y n&uacute;mero (o incluso una desigualdad estad&iacute;stica a favor de las mujeres en el punto de partida) la restricci&oacute;n de plazas las castiga a ellas m&aacute;s. Anula su potencial. &iquest;Qu&eacute; implica esto? Que cuando el Estado Social se debilita, debilita doblemente las posibilidades de las mujeres. Nuevamente las <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/Desposeidas-dimension-desigualdad-genero_0_239026393.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">desposee</a>.
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        Efectivamente existe una estructura de desigualdad mediada por las instituciones del Estado que no solo dificulta el aprovechamiento del potencial de las mujeres para que accedan a la carrera investigadora, sino que adem&aacute;s paraliza su promoci&oacute;n una vez que han tenido acceso a ella. Esta desigualdad ahonda en la diferencia de estatus, poder, riqueza y reconocimiento que ya exist&iacute;a antes de la crisis.  
    </p><p class="article-text">
        El estudio es enormemente relevante porque explora las relaciones de desigualdad de g&eacute;nero que vienen profundiz&aacute;ndose con la crisis sin que hayan sido suficientemente visibilizadas. Por esta raz&oacute;n, como no siempre se incorpora esta perspectiva, les pido que en cualquier an&aacute;lisis al que tengan acceso sobre desposesi&oacute;n, desigualdad o &iacute;ndice de desempleo provocado por la crisis, piensen siempre que todo eso afectamente doblemente a las mujeres. Esto es de suma importancia porque entre otras cosas, hablamos de la mitad de la poblaci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Máriam Martínez-Bascuñán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/grafico-brecha-genero-ciencia_1_4762726.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 11 Jul 2014 18:23:56 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[GRÁFICO | Crisis silenciada: Brecha de género en la Ciencia]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Impacto social]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ley del aborto: Una ley que produce violencia de género]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/ley-aborto-produce-violencia-genero_1_4826488.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8732983b-642e-4481-9b7b-f218908bad88_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ley del aborto: Una ley que produce violencia de género"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lejos de paliar los mecanismos de violencia estructural de género, la nueva ley del aborto los profundiza y los  agrava</p></div><p class="article-text">
        Mucho ha hablado nuestro Ministro de Justicia sobre la violencia estructural que afecta a las mujeres. Baste recordar que esa violencia estructural era, en palabras de Gallard&oacute;n, la que obligaba a las mujeres en muchos <a href="http://politica.elpais.com/politica/2012/03/07/actualidad/1331109997_755805.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">casos a abortar</a>. En las l&iacute;neas que siguen pretendo darle la vuelta a su argumento y demostrar que la ley del aborto que quiere aprobar produce m&aacute;s violencia de g&eacute;nero. Lejos de paliar los mecanismos de violencia estructural de g&eacute;nero que operan en nuestra sociedad, la nueva ley del aborto los profundiza y los agrava. Por tanto, la ley de Gallard&oacute;n, produce violencia de g&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        Pregunt&eacute;monos primero qu&eacute; es la violencia de g&eacute;nero. Responder a esta cuesti&oacute;n nos obliga a ir a la Ley Org&aacute;nica 1/2004 de Medidas de Protecci&oacute;n Integral contra la Violencia de G&eacute;nero, en cuya exposici&oacute;n de Motivos se sostiene que la violencia de g&eacute;nero es una violencia producida contra las mujeres cuando a &eacute;stas se les niega la libertad, el respeto y la capacidad de agencia, esto es, la <a href="http://www.boe.es/boe/dias/2004/12/29/pdfs/A42166-42197.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">capacidad de decisi&oacute;n</a>. Esa violencia es &ldquo;la manifestaci&oacute;n m&aacute;s brutal&rdquo; contra la igualdad, contra la creaci&oacute;n de la igualdad social a trav&eacute;s del reconocimiento de la dignidad, la integridad y el respeto de todos sus miembros.
    </p><p class="article-text">
        El primer paso de los polit&oacute;logos cuando se enfrentan al an&aacute;lisis de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas es el de preguntarse a qu&eacute; valores sirve esa ley. Cu&aacute;l es el objetivo normativo que persigue esa ley, esto es, qu&eacute; pretende mejorar, transformar o remediar. En ese sentido, la ley integral contra la violencia de g&eacute;nero iba ligada a una idea de justicia que ten&iacute;a como finalidad la <a href="http://www.congreso.es/public_oficiales/L9/CONG/BOCG/A/A_130-01.PDF" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">creaci&oacute;n de igualdad.</a> Una de esas dimensiones de la igualdad era la distribuci&oacute;n igualitaria de dignidad, respeto y capacidad de agencia, esto es, reconocer la capacidad de las mujeres de decidir por s&iacute; mismas sobre sus vidas, de elegir unas vidas significativas para s&iacute; mismas.
    </p><p class="article-text">
        El reconocimiento de la dignidad de las personas, de su libertad y su capacidad de agencia o de decisi&oacute;n ha sido un elemento esencial del concepto de justicia sostenido por los grandes pensadores. La idea de respeto, por ejemplo, tom&oacute; en el propio <a href="http://books.google.es/books?id=j8Nj-Vl1wj4C&amp;dq=Fundamentaci%C3%B3n+de+la+metaf%C3%ADsica+de+las+costumbres&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ei=MDOYU4-yIuKQ0QXBkIG4Dw&amp;ved=0CCoQ6AEwAA" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Kant</a> la funci&oacute;n de m&aacute;ximo principio de toda moral porque conten&iacute;a el n&uacute;cleo imperativo categ&oacute;rico de tratar a todas las personas como fines en s&iacute; mismas. Esto quer&iacute;a decir que ninguna persona pod&iacute;a instrumentalizarse para conseguir un fin. Que la vida de las personas era un valor en s&iacute; mismo, no un instrumento para dotar de valor a otras vidas o cosas. La ley del aborto instrumentaliza a la mujer y por tanto vulnera ese principio, pero &iquest;por qu&eacute;?
    </p><p class="article-text">
        El anteproyecto de ley org&aacute;nica se refiere a &ldquo;la protecci&oacute;n de la vida del concebido y de los derechos de la <a href="http://www.cadenaser.com/csermedia/cadenaser/media/201312/21/sociedad/20131221csrcsrsoc_1_Pes_PDF.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mujer embarazada&rdquo;.</a> N&oacute;tese que en el propio t&iacute;tulo se pone por delante la protecci&oacute;n de la vida del concebido, y despu&eacute;s se garantizan los derechos de la mujer en tanto que embarazada. Con la nueva ley, el valor de la vida de la madre es menor que el propio feto, la hace m&aacute;s precaria porque la arranca del fundamento &uacute;ltimo de toda vida; contar como sujeto, vivir una vida que tenga sentido para una misma. N&oacute;tese adem&aacute;s que hay un discurso sobre la maternidad que omite la subjetividad de la propia mujer porque &eacute;sta s&oacute;lo es protegida en tanto que embarazada. El embarazo deja de pertenecerle a ella y ella pasa  a convertirse en un contenedor donde se desarrollar&aacute; el feto. La mujer deja de ser sujeto para devenir en un objeto que habr&aacute; que amparar en tanto que recipiente del feto que se protege en primer t&eacute;rmino. La mujer s&oacute;lo interesa en tanto que cuerpo para contener un feto. La situaci&oacute;n previa en la que ella debe decidir si quiere seguir adelante o no con el embarazo no merece protegerse. No es un derecho. Su autonom&iacute;a y su capacidad de agencia para decidir no se garantizan. Esa fundamentaci&oacute;n moral de que los individuos s&oacute;lo pueden adquirir conciencia de su libertad cuando hacen uso de su autonom&iacute;a se vulnera. Esa negaci&oacute;n de la autonom&iacute;a es una de las formas m&aacute;s b&aacute;sicas de humillaci&oacute;n del sujeto, porque priva a las mujeres de su autonom&iacute;a f&iacute;sica en su relaci&oacute;n consigo mismas y por tanto, destruye una parte de su confianza b&aacute;sica con el mundo que es necesaria para desarrollar la <a href="http://books.google.es/books?id=Vl-3MQEACAAJ&amp;dq=Las+mujeres+y+el+desarrollo+humano+Nussbaum&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ei=1TaYU-a0GKTt0gWxzYHYAg&amp;ved=0CCwQ6AEwAg" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">autoconfianza y el autorrespeto</a>.
    </p><p class="article-text">
        Antes que reconocer a la mujer como sujeto con capacidad de agencia, la nueva ley del aborto la instrumentaliza en tanto que objeto para fecundar una vida. Esa cosificaci&oacute;n de su cuerpo, de su persona, viola el estado m&aacute;s b&aacute;sico de su seguridad emocional y f&iacute;sica para la exteriorizaci&oacute;n de sus necesidades, de sus sentimientos propios, de la facultad que permite a las personas buscar el sentido &uacute;ltimo de sus vidas, algo que est&aacute; estrechamente relacionado con su dignidad y que constituye la premisa b&aacute;sica para todas las formas de <a href="http://books.google.es/books?id=VgdFeCSlJcoC&amp;printsec=frontcover&amp;dq=Axel+Honneth&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ei=YTGYU6ezJqi40QW4moDoBA&amp;ved=0CCoQ6AEwAg#v=onepage&amp;q=Axel%20Honneth&amp;f=false" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">autoestima</a>.
    </p><p class="article-text">
        La privaci&oacute;n de un derecho a decidir que la mujer tiene supone un acto de humillaci&oacute;n en la medida en que no se le concede la imputabilidad moral de una persona jur&iacute;dica de pleno valor. Es una forma de menosprecio que vulnera el principio b&aacute;sico de igualdad de nuestras sociedades desde el momento en que deja de considerarse titular de los mismos derechos que el resto de miembros de la sociedad. Hablamos de las estructuras generales de una vida satisfactoria que reconocen a las personas como seres aut&oacute;nomos, iguales y a la vez singulares. Individualizarlas y reconocer el valor de sus vidas es sacarlas de una categor&iacute;a que las define primero como madres sin preguntarles si ellas lo quieren ser. Esta humillaci&oacute;n y degradaci&oacute;n sistem&aacute;tica ejercida sobre la mujer por el hecho de serlo, se&ntilde;or Ministro, se llama violencia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Máriam Martínez-Bascuñán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/ley-aborto-produce-violencia-genero_1_4826488.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 14 Jun 2014 18:15:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Impacto social,Violencia de género]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Por qué la autoridad es masculina?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/autoridad-masculina_1_4865889.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4897acc3-c8bc-476c-8fb1-d74107ebcf4e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Por qué la autoridad es masculina?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El poder que se ejerce con más eficacia es el invisible, el que se arraiga en estereotipos y símbolos</p></div><p class="article-text">
        En el momento actual relativo a la lucha por la igualdad mucha gente piensa que hombres y mujeres tienen las mismas oportunidades y que por tanto ya no hay discriminaci&oacute;n. Se dice  que si no hay m&aacute;s mujeres en pol&iacute;tica, en cabezas de lista electorales, en &oacute;rganos colegiados o en determinados foros, es porque no son tan buenas como sus hom&oacute;logos masculinos. Se afirma que dado el nivel de desarrollo de nuestras sociedades lo que debe importarnos ya &ldquo;es la persona&rdquo;, no si &eacute;sta es hombre o mujer.
    </p><p class="article-text">
        Es as&iacute; como surge el misterio de la desigualdad de g&eacute;nero: cuando todas las personas son formalmente libres e iguales, &iquest;c&oacute;mo puede haber dominaci&oacute;n masculina? La mayor&iacute;a de las teor&iacute;as feministas actuales intentan responder a esta pregunta.  Se piensa que haciendo expl&iacute;cita esta interrogaci&oacute;n se pone en cuesti&oacute;n el tema relativo al poder; a quien ostenta el poder de toma de decisiones en nuestras sociedades.
    </p><p class="article-text">
        Sabemos por los grandes te&oacute;ricos del poder como <a href="http://books.google.es/books?id=sVTjPAAACAAJ&amp;dq=microf%C3%ADsica+del+poder&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ei=FViIU4aAEceK0AWsuYGYDg&amp;ved=0CDMQ6wEwAA" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Foucault</a>, que aquel que se ejerce con m&aacute;s eficacia es el invisible, el que se arraiga en estereotipos y s&iacute;mbolos, aquel del que no somos conscientes de su funcionamiento o de que se despliega sobre nosotros. Por eso para <a href="http://books.google.es/books?id=rPzh0gG1mVEC&amp;printsec=frontcover&amp;dq=La+ideolog%C3%ADa+alemana&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ei=YV2IU_b1C8Or0QWyz4CADQ&amp;ved=0CDIQ6AEwAA#v=onepage&amp;q=La%20ideolog%C3%ADa%20alemana&amp;f=false" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Marx</a> el poder se ejerc&iacute;a mediante la ideolog&iacute;a, porque una ideolog&iacute;a condiciona nuestra mente de manera que adoptamos formas de ver el mundo que no cuestionamos, l&iacute;neas de razonamiento de las que es complicado salir, preguntas caracter&iacute;sticas que nos impiden formular los problemas con otras preguntas. Por eso las ideas funcionan ideol&oacute;gicamente cuando representan el contexto institucional en el que aparecen como algo natural. Como algo que debe ser as&iacute;, y nos impiden ver que las cosas podr&iacute;an ser de otra forma.
    </p><p class="article-text">
        A estas alturas no hace falta dar mucha evidencia emp&iacute;rica de que a lo largo de la historia, salvo algunas excepciones, han sido los hombres los que han ejercido el poder; los que dise&ntilde;aban nuestras constituciones, los &ldquo;founding fathers&rdquo;, los que establec&iacute;an los t&eacute;rminos de la ciudadan&iacute;a y quien encajaba en ellos. Los Estados y las instituciones de la vida p&uacute;blica adoptaban los atributos t&iacute;picos de los varones que hist&oacute;ricamente los hab&iacute;an fundado. Las mujeres descubr&iacute;an que no encajaban en esas normas y ese hecho las colocaba en una posici&oacute;n de desventaja a la hora de competir por ese puesto, o de pretender alcanzarlo. Quiz&aacute;s por eso cuando hab&iacute;a una mujer que lo ejerc&iacute;a, era algo llamativo, parec&iacute;a que se produc&iacute;a un desencaje entre su &ldquo;ser natural&rdquo; y el hecho de desempe&ntilde;ar una actividad que no se correspond&iacute;a con &ldquo;su naturaleza&rdquo;.  
    </p><p class="article-text">
        Para las mujeres ha sido muy complicado hacer ver que el hecho de que ellas no ocuparan puestos de representaci&oacute;n pol&iacute;tica no obedec&iacute;a a un azar. Que su responsabilidad en el trabajo dom&eacute;stico no respond&iacute;a a las leyes de la naturaleza, sino a una divisi&oacute;n moral del trabajo que identificaba la masculinidad con la raz&oacute;n y lo p&uacute;blico, y la feminidad con los cuidados y lo <a href="http://www.sup.org/book.cgi?id=2978" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dom&eacute;stico.</a> Ha sido costoso darse cuenta que con el desempe&ntilde;o del trabajo dom&eacute;stico no s&oacute;lo transfieren poder  a los hombres, sino que disminuyen su poder y sus capacidades en proporci&oacute;n mayor a la del poder transferido, porque con ello, las mujeres sufren privaciones materiales en forma de <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/trabajo-trabajos_0_255125120.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">salarios y de tiempo</a>, o de p&eacute;rdida del control sobre sus destinos, todo lo cual acaba priv&aacute;ndolas de importantes elementos de autoestima y autorrealizaci&oacute;n. Esta movilizaci&oacute;n y concienciaci&oacute;n pol&iacute;tica ha abierto a las mujeres la posibilidad de una acci&oacute;n colectiva de resistencia. Porque todo poder implica resistencia, rupturas de la rutina cotidiana, del quebrantamiento de instituciones que han contribuido a eternizar su subordinaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, en la era del compromiso discursivo con la igualdad las formas de discriminaci&oacute;n de g&eacute;nero se producen especialmente a trav&eacute;s de caminos simb&oacute;licos que adem&aacute;s de afectar a la autoestima, reproducen desigualdades materiales y perpet&uacute;an esa concepci&oacute;n naturalizada de los roles de g&eacute;nero. &iquest;Cu&aacute;l es la causa de que en el &aacute;mbito universitario, por ejemplo, por cada 2 mujeres que dictan una lecci&oacute;n inaugural lo hacen <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">36 hombres</a>? Es indudable que la mayor&iacute;a de ellos lo merecen. Pero muchas mujeres tambi&eacute;n. &iquest;Acaso no hay ya un n&uacute;mero suficientemente elevado de mujeres como para que esa ratio no sea tan desproporcionada? Si nos mantenemos en un orden simb&oacute;lico en el que se sigue asociando la masculinidad con roles tradicionales de autoridad, de prestigio, o de poder, es normal que cualquier acto solemne &ldquo;pida&rdquo; la presencia de un hombre antes que el de una mujer. Eso quiere decir que la autoridad sigue siendo masculina.
    </p><p class="article-text">
        Esta arbitrariedad cultural se ha naturalizado de tal manera que incluso aunque las cifras canten, la realidad permanece silenciada. Pero estas cifras muestran que siguen existiendo prejuicios sistem&aacute;ticos de g&eacute;nero que posicionan a la mujer en una situaci&oacute;n de desventaja sin que sea f&aacute;cil reparar en ello. No es casualidad que la propia Virginia Woolf denominara a este fen&oacute;meno como <a href="http://books.google.es/books?id=-jD_n2n6-nkC&amp;printsec=frontcover&amp;dq=al+faro+virginia+woolf&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ei=SlqIU7-VLNCf0wWjhYG4Dg&amp;ved=0CD4Q6wEwAA#v=onepage&amp;q=al%20faro%20virginia%20woolf&amp;f=false" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;el poder hipn&oacute;tico de la dominaci&oacute;n&rdquo;.</a> Esto lo afirmamos en tiempos en los que afortunadamente es posible objetivar de forma cient&iacute;fica y emp&iacute;rica esas operaciones propiamente simb&oacute;licas que muestran que la sociedad sigue ordenada de manera <a href="http://books.google.es/books?id=IP7sSQAACAAJ&amp;dq=La+dominaci%C3%B3n+masculina&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ei=_ZxvU5CmKKep0QWf4YCoCA&amp;ved=0CD8Q6AEwAQ" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">androc&eacute;ntrica.</a> Y lo hace de forma natural tanto en la realidad como en la representaci&oacute;n de esa realidad. Es complicado hacer ver, sin embargo, que si las instancias p&uacute;blicas del Estado, de la Escuela, de la Universidad o de otros espacios p&uacute;blicos siguen siendo lugares de reproducci&oacute;n de estos clich&eacute;s, esos principios de discriminaci&oacute;n se practicar&aacute;n en el interior del m&aacute;s privado de los universos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Máriam Martínez-Bascuñán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/autoridad-masculina_1_4865889.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 31 May 2014 19:14:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Impacto social]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dignidad frente a lógica económica]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/dignidad-frente-logica-economica_1_4927686.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1a4b81ba-0a66-4979-9acd-ac0df2448243_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Dignidad frente a lógica económica"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Describir la realidad desde una estricta representación económica, puede  contribuir a no tener una visión  global de los fenómenos</p></div><p class="article-text">
        Dice el prestigioso soci&oacute;logo Alain Touraine que el discurso pol&iacute;tico dominante ha codificado la crisis <a href="http://firgoa.usc.es/drupal/node/49225" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en t&eacute;rminos econ&oacute;micos</a>. En esas, comprobamos que Rajoy se&ntilde;ala el &eacute;xito de la implementaci&oacute;n de sus pol&iacute;ticas con palabras como prima de riesgo, crecimiento econ&oacute;mico o d&eacute;ficit p&uacute;blico. Sin embargo, cuando la gente sale a la calle habla de dignidad.
    </p><p class="article-text">
        Lo que en este art&iacute;culo se quiere poner de manifiesto es que describir la realidad desde una estricta representaci&oacute;n econ&oacute;mica, puede contribuir a oscurecer otras problem&aacute;ticas o a no tener una visi&oacute;n global de los fen&oacute;menos. Tales problem&aacute;ticas tienen que ver con pr&aacute;cticas cotidianas insertas en normas, formas de organizaci&oacute;n y reglas institucionales que no se cuestionan desde ese pensamiento econ&oacute;mico, pero que han contribuido a incrementar ciertas injusticias por las que la gente se moviliza y que es preciso visibilizar en el debate p&uacute;blico. Hablamos de la carencia de poder.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; las cifras no reflejan esta carencia de poder? &iquest;Por qu&eacute; a veces no dan cuenta de lo que la gente est&aacute; luchando por conseguir? Dice Judith Butler que aunque podamos saber contar o confiar en la fiabilidad de ciertas organizaciones para hacer recuentos que hablan de pobreza, por ejemplo, esto no es lo mismo que discernir sobre si las vidas humanas cuentan, o <a href="http://books.google.es/books?id=k1GyML7EO6UC&amp;printsec=frontcover&amp;dq=Judith+Butler,+Violencia+de+Estado,+guerra+y+resistencia,+Katz,+2011.&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ei=4PdMU8TDHoPV0QWVlYGoCw&amp;ved=0CEkQ6AEwBA#v=onepage&amp;q&amp;f=false" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">de qu&eacute; modo cuentan</a>. Aunque conocemos a ciencia cierta por ejemplo, el n&uacute;mero de mujeres que han muerto a manos de hombres por violencia de g&eacute;nero <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/necesidad-Pacto-violencia-analisis-critico_0_244625693.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en lo que llevamos de a&ntilde;o</a>, si estas muertes se producen en un contexto de silencio institucional, de ausencia de discurso institucional que las condene, puede resultar alarmante comprobar el nulo poder que tienen las cifras. Del mismo modo, cuando hablamos de 80.000 inmigrantes dispuestos a saltar la valla que custodia nuestras fronteras, hay un momento en el que contar esa vida ya no cuenta, porque ser contado implica que te conviertes en una estad&iacute;stica, y por tanto dejas de ser considerado como sujeto pol&iacute;tico para formar parte de la masa de una avalancha masiva. Y entonces pasas a alimentar eso que S.Sassen denomina como <a href="http://books.google.es/books?id=2zkvngEACAAJ&amp;dq=Saskia+Sassen,+Inmigrantes+y+Ciudadanos:+De+las+migraciones+masivas+a+la+Europa+fortaleza,+Siglo+XXI,+2013.&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ei=tfhMU7yyFYia0QWf7YGgDg&amp;ved=0CDMQ6wEwAA" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la iconograf&iacute;a de las migraciones masivas</a>.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Bajo qu&eacute; condiciones cuentan los n&uacute;meros? &iquest;Para qui&eacute;n o para qu&eacute;? &iquest;Por qu&eacute; a veces no cuentan para nada? No cuentan el n&uacute;mero de participantes que convocaron las marchas por la dignidad, pero s&iacute; lo hacen el n&uacute;mero de polic&iacute;as que resultaron heridos por un grupo de violentos. La forma de mostrar todo esto es importante porque despu&eacute;s formar&aacute; a pasar parte de lo que se admite como realidad.
    </p><p class="article-text">
        Hoy sabemos que las &uacute;ltimas previsiones del Banco de Espa&ntilde;a pronostican un crecimiento del 1,2 % para la econom&iacute;a de nuestro pa&iacute;s este a&ntilde;o, pero que existe un alto porcentaje de gente expulsada de la participaci&oacute;n &uacute;til en la sociedad. Sabemos que las privaciones materiales han aumentado, pero que la gente desea tambi&eacute;n tener voz, tener una voz sobre su vida pol&iacute;tica y sus opciones morales. Sabemos que una naci&oacute;n puede crecer bien sin tener garantizada una distribuci&oacute;n adecuada para desarrollar y ejercer capacidades, para expresar sus necesidades, sus pensamientos y sus sentimientos. Sabemos que una agencia de calificaci&oacute;n puede dar una alta evaluaci&oacute;n a un pa&iacute;s que no est&aacute; distribuyendo adecuadamente oportunidades educativas, o asistencia sanitaria, o integridad corporal b&aacute;sica, como muestra nuestro lamentable historial de violencia de g&eacute;nero, por ejemplo.
    </p><p class="article-text">
        Todos estos fen&oacute;menos producen una situaci&oacute;n de carencia de poder en la mayor&iacute;a de la gente de nuestras sociedades porque est&aacute;n dentro de un modelo institucional en el que no se construye colectivamente. Un modelo que se sigue pensando y representando para tener o no tener bienes, pero no para hacer cosas, para tener una voz sobre nuestro propio destino, para tener autonom&iacute;a, creatividad, autoridad, autoestima. Y aunque los bienes materiales son imprescindibles para desarrollar todas estas capacidades que tienen que ver con un empoderamiento efectivo de la gente, una econom&iacute;a restringida solo al crecimiento econ&oacute;mico puede olvidar algo muy obvio; que la unidad b&aacute;sica de desarrollo de un pa&iacute;s no debe ser el PIB, sino las propias personas.
    </p><p class="article-text">
        Partir del problema de la carencia de poder entendida en estos t&eacute;rminos implica defender un un modelo que se pregunte, <a href="http://books.google.es/books?id=KyFj8PHvLU4C&amp;printsec=frontcover&amp;dq=crear+capacidades+martha+nussbaum&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ei=1_pMU8W1IqnT0QXliYHYBg&amp;ved=0CD0Q6AEwAA#v=onepage&amp;q=crear%20capacidades%20martha%20nussbaum&amp;f=false" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como sostiene Martha Nussbaum</a>, qu&eacute; son realmente capaces de ser y de hacer las personas. Qu&eacute; oportunidades tienen verdaderamente a su disposici&oacute;n para hacer o ser lo que quieran. Supone reflexionar de qu&eacute; hablamos cuando decimos &ldquo;desarrollo&rdquo;, pensar en c&oacute;mo se designan los bienes, o qu&eacute; significado se les otorga. Esto en definitiva es una cuesti&oacute;n de poder, porque nos permite decidir por ejemplo, que tener alg&uacute;n bien social como el dinero, no sea imprescindible para acceder a otros bienes sociales, como la sanidad.
    </p><p class="article-text">
        Si es verdad, <a href="http://elpais.com/elpais/2014/03/21/opinion/1395415250_250015.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como dec&iacute;a Soledad Gallego</a>, que la cuesti&oacute;n social no debe caer en manos de economistas, tambi&eacute;n lo es que la econom&iacute;a no debe pensarse solo desde la disciplina econ&oacute;mica. <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/Democratizar-economia_0_244275870.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Democratizar la econom&iacute;a&rdquo;</a>, como sosten&iacute;a J. M. Mart&iacute;n puede significar hacerla sensible a las personas. Tomar conciencia de que la econom&iacute;a tambi&eacute;n es una disciplina normativa que debe conversar con la filosof&iacute;a y las humanidades.
    </p><p class="article-text">
        Esto ayudar&iacute;a a reparar en el hecho de que cuando la gente sale a la calle no lucha por la renta nacional, sino por su dignidad. Por una vida que tenga sentido para s&iacute; mismos, prolongada, saludable y creativa. Con acceso a libros, a obras de creatividad, a servicios b&aacute;sicos, a una salud f&iacute;sica y emocional, a una comprensi&oacute;n efectiva de sus problemas, de cu&aacute;les son sus privaciones, a una autonom&iacute;a para decidir sobre ellos, a sentirse &uacute;tiles para la sociedad, reconocidos y valorados. &iquest;Pueden citarme un solo ministro o ministra que hable sobre todo esto? Pues estos son los problemas reales de la gente real.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Máriam Martínez-Bascuñán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/dignidad-frente-logica-economica_1_4927686.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 19 Apr 2014 17:54:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Dignidad frente a lógica económica]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Impacto social]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Desposeídas: Otra dimensión de la desigualdad de género]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/desposeidas-dimension-desigualdad-genero_1_4982139.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/48925cd6-ebfc-4c6a-bb5a-82b8609ada7d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Desposeídas: Otra dimensión de la desigualdad de género"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La discriminación de género no consiste simplemente en una desigualdad de  poder o de riqueza en función del género, se trata además  de una estructura social</p><p class="subtitle">informal</p><p class="subtitle">que consume las oportunidades, las energías, el poder y las capacidades de las mujeres como grupo social</p></div><p class="article-text">
        <a href="http://www.planetadelibros.com/la-riqueza-de-unos-pocos-nos-beneficia-a-todos-libro-116361.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">En su &uacute;ltimo libro</a>, Zygmun Bauman, uno de los grandes te&oacute;ricos sociales de nuestro tiempo, sostiene que la desigualdad en el momento actual ha crecido, y que lo ha hecho incluso en el interior de las sociedades europeas. Afirmar que la desigualdad crece quiere decir en palabras de Bauman &ldquo;que los ricos, especialmente los muy ricos, son cada vez m&aacute;s ricos, mientras que los pobres, y especialmente los m&aacute;s pobres, son cada vez m&aacute;s pobres&rdquo;.  Esto que Bauman describe as&iacute; hace referencia a una dimensi&oacute;n de la desigualdad que se manifiesta a trav&eacute;s de un proceso de <em>desposesi&oacute;n</em>.
    </p><p class="article-text">
        La desposesi&oacute;n se produce cuando el poder, la libertad, la autorrealizaci&oacute;n o el estatus de una parte de la poblaci&oacute;n es posible precisamente porque otra parte es <em>despose&iacute;da</em>. Pero si bien esto es as&iacute; para la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n, cabe afirmar que el fen&oacute;meno de la desposesi&oacute;n ata&ntilde;e especialmente a la desigualdad de g&eacute;nero, como tratar&aacute; de explicarse en este art&iacute;culo.
    </p><p class="article-text">
        En la actualidad, la discriminaci&oacute;n de g&eacute;nero no consiste simplemente en una desigualdad de poder o de riqueza en funci&oacute;n del g&eacute;nero, que tambi&eacute;n. Se trata adem&aacute;s de una estructura social <em>informal</em> que consume las oportunidades, las energ&iacute;as, el poder y las capacidades de las mujeres como grupo social. Esto sucede muy a menudo sin que nos demos cuenta de ello, por eso hablamos de una estructura informal, invisible, muy dif&iacute;cil de identificar a nivel de la percepci&oacute;n. Pero precisamente porque es invisible, se reproduce y se afianza con mayor facilidad. Es una estructura que no se cuestiona porque la mayor&iacute;a de las sociedades piensan que es as&iacute; como las cosas deben de ser. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, esta estructura que no se cuestiona produce cifras muy llamativas. Por ejemplo, que las mujeres &ldquo;eligen&rdquo; contratos a tiempo parcial para &ldquo;conciliar&rdquo; su carrera profesional con la vida dom&eacute;stica. <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/GRAFICO-Cuidado-queda-nombre-mujer_0_231327075.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Berta Baquer mostraba</a> concretamente una ratio seg&uacute;n la cual por cada 26 mujeres que &ldquo;optan&rdquo; por los contratos a tiempo parcial para conciliar su trabajo con el cuidado de lo dom&eacute;stico, solamente un hombre elige la misma soluci&oacute;n. Esto significa que aunque todav&iacute;a hoy el Estado se niega a institucionalizar y regular el trabajo de los cuidados, existe de hecho una estructura informal que cubre estos cuidados a costa de desposeer a las mujeres de su tiempo, sus energ&iacute;as y sus posibilidades de autorrealizaci&oacute;n en otros &aacute;mbitos. En la medida en que el Estado se niega a institucionalizar esta situaci&oacute;n, esta estructura se mantiene gracias a que &ldquo;forma parte de la naturaleza de las cosas&rdquo; que las mujeres se dediquen a esos menesteres. Volvemos al &ldquo;es as&iacute; como las cosas deben ser&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        De este modo, mientras las energ&iacute;as de las mujeres son empleadas en trabajos que suministran bienestar y cuidado a otras personas que son generalmente hombres,  &eacute;stos a su vez tienen m&aacute;s tiempo para reforzar su estatus, para ocuparse de otros trabajos con mayor prestigio y reconocimiento social, trabajos m&aacute;s creativos o m&aacute;s importantes socialmente. Recordemos que el trabajo del cuidado tal y como est&aacute; establecido en nuestras sociedades es auxiliar, es instrumental al trabajo de otras personas que son las que finalmente reciben el principal reconocimiento social por hacer su trabajo. Este aumento de poder en unos es inversamente proporcional a la carencia de poder en otras.
    </p><p class="article-text">
        En la medida en que el Estado consiente y reproduce esta din&aacute;mica estamos entrando en una nueva forma de patriarcado p&uacute;blico precisamente porque este modo de desposesi&oacute;n se encuentra mediado por aquel. La falta de institucionalizaci&oacute;n de los trabajos de cuidado perpet&uacute;a un proceso social mediante el cual se produce la transferencia de energ&iacute;as de un grupo a otro para producir distribuciones que son desiguales y que limitan a las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        Todav&iacute;a a d&iacute;a de hoy, en el plano social, hay muchos comportamientos, im&aacute;genes, estereotipos que refuerzan esta desposesi&oacute;n. Que forman parte de las pr&aacute;cticas culturales dominantes. Por ejemplo, ese imaginario colectivo que asume que las mujeres son m&aacute;s aptas para desempe&ntilde;ar labores de cuidado. Esas asunciones tienen su proyecci&oacute;n en una divisi&oacute;n sexual de trabajo que persiste como parte de una estructura b&aacute;sica de la mayor&iacute;a de las sociedades del mundo. Tal y como ya argumentaron algunas te&oacute;ricas feministas como <a href="http://books.google.es/books/about/Love_s_Labor.html?id=84CAezBBZBkC&amp;redir_esc=y" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Feder</a> o <a href="http://www.amazon.com/Justice-Gender-And-The-Family/dp/0465037038" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Moller</a>, esa divisi&oacute;n es injusta porque limita las oportunidades de las mujeres para desarrollar otras capacidades y alcanzar el reconocimiento p&uacute;blico, adem&aacute;s de hacerlas m&aacute;s vulnerables a la pobreza, pues los trabajos orientados al cuidado siguen estando poco remunerados en el mejor de los escenarios. 
    </p><p class="article-text">
        Esa aptitud social es un elemento de la pr&aacute;ctica cultural dominante que se presenta como el trasfondo normal de una sociedad democr&aacute;tica comprometida con la igualdad. Aunque el mercado laboral abre todas las ocupaciones en conformidad con un principio de igualdad, de manera que todo el mundo puede acceder a todas ellas seg&uacute;n el principio del m&eacute;rito, de facto no sucede as&iacute;. Sin embargo, aparentemente es la forma m&aacute;s eficiente de organizar la econom&iacute;a, y es justa porque el sistema ofrece iguales oportunidades para todo el mundo para competir por todas las ocupaciones. Como en un juego, es leg&iacute;timo para las mujeres acabar siendo despose&iacute;das, porque todo el mundo tiene la suerte de &ldquo;competir&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, hay m&aacute;s mujeres que asumen las labores de cuidado. Todav&iacute;a hoy existen trabajos t&iacute;picamente femeninos fundamentados en labores de crianza, de educaci&oacute;n, de cuidar el cuerpo de otros, de mediar en las tensiones que pueda haber en el &aacute;mbito laboral etc. Todos estos trabajos est&aacute;n basados en el g&eacute;nero, y se realizan a menudo sin que nadie repare en ello o sin que sean reconocidos o remunerados. Es cierto que estas pr&aacute;cticas que forman parte de los h&aacute;bitos y costumbres no se pueden sancionar con una ley. El cambio en estas aptitudes solo puede ocurrir si se toma conciencia de ellas, si se politizan. Politizarlas implica trasladarlas a la discusi&oacute;n p&uacute;blica a trav&eacute;s de foros y medios de comunicaci&oacute;n que nos lleven a la experimentaci&oacute;n, a la toma de conciencia y a la formulaci&oacute;n de representaciones culturales alternativas. Por supuesto, todo ello deber&iacute;a ir acompa&ntilde;ado de una pol&iacute;tica activa de reorganizaci&oacute;n de las instituciones. De la adopci&oacute;n de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que no legislen sobre el g&eacute;nero, sino que mantengan una compresi&oacute;n cr&iacute;tica de las normas de g&eacute;nero que imperan en la sociedad, y que son restrictivas y excluyentes. S&oacute;lo as&iacute; podremos empezar a paliar este retroceso tan preocupante para la igualdad de g&eacute;nero que se ha producido con la crisis.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Máriam Martínez-Bascuñán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/desposeidas-dimension-desigualdad-genero_1_4982139.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 15 Mar 2014 19:25:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Desposeídas: Otra dimensión de la desigualdad de género]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Impacto social]]></media:keywords>
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