<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Andrea Momoitio]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/andrea_momoitio/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Andrea Momoitio]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/511370/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[¡Hasta siempre!]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/hasta-siempre_132_10388507.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f957ede3-eb1c-4e65-bba6-d9a0d06eeacc_16-9-discover-aspect-ratio_default_1077670.jpg" width="1280" height="720" alt="¡Hasta siempre!"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tras nueve años de colaboración, +Pikara, el blog de Pikara Magazine en elDiario.es, deja de actualizarse. Podéis bucear en nuestra hemeroteca o buscarnos en nuestra web para seguir disfrutando de nuestro periodismo feminista, crítico, transgresor y disfrutón
</p></div><p class="article-text">
        Frente a lo que suelen decir los gur&uacute;s del amor cat&oacute;lico, lo cierto es que las feministas sabemos que todos los amores se agotan. A veces, agotados, resisten o, m&aacute;s bien, aguantan. Tras d&eacute;cadas de teor&iacute;a feminista en torno a la importancia de querernos bien, algunas hemos aprendido que no es necesario estirar ning&uacute;n chicle, que soltar es un ejercicio doloroso, pero imprescindible en muchos casos
    </p><p class="article-text">
        En <em>Pikara Magazine</em>, hemos escrito mucho sobre el amor y hemos escrito tambi&eacute;n sobre las rupturas. <a href="https://www.pikaramagazine.com/2021/02/rompes-cuando-rompes-pareja/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Las rupturas de pareja</a> que dan pie a la construcci&oacute;n de nuevas relaciones que, a veces, son m&aacute;s bonitas; sobre<a href="https://www.pikaramagazine.com/2021/11/despues-de-una-amiga-ya-no-hay-nada/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> las rupturas entre amigas que nos dejan sin hoja de ruta</a>; hemos hablado de <a href="https://www.pikaramagazine.com/2021/05/cuidar-al-decir-adios/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">c&oacute;mo cuidar al decir adi&oacute;s</a>, de <a href="https://www.pikaramagazine.com/2020/12/la-responsabilidad-afectiva-otros-cuentos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">responsabilidad afectiva</a>. Si alguien, al otro lado, necesita transitar una ruptura, (<em>h)amor roto, </em>de la editorial Continta me tienes es un buen b&aacute;lsamo. Eso s&iacute;, la mejor medicina es el tiempo. Lo dice <strong>Mercedes Sosa</strong>: &ldquo;Cambia lo superficial, cambia tambi&eacute;n lo profundo, cambia el modo de pensar, cambia todo en este mundo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tras varios intentos por darle una nueva oportunidad a este blog &ndash;algo tan t&iacute;pico, por otro lado, de las parejas que se niegan a decirse adi&oacute;s&ndash;, tanto desde la redacci&oacute;n de <em>Pikara Magazine</em> como desde elDiario.es, por distintas razones, creemos que esta fase ha acabado para ambos. elDiario.es maneja cada vez una cantidad de informaci&oacute;n y de opini&oacute;n mayor y nosotras queremos apostar por los contenidos que publicamos tanto en nuestra web como en nuestros monogr&aacute;ficos y anuarios. La oportunidad que <em>Pikara Magazine </em>pudo ofrecer en su momento a este diario se ha suplido, de alguna manera, con el trabajo de compa&ntilde;eras de su redacci&oacute;n. A m&iacute; que me disculpe el resto, pero esta que escribe ha disfrutado y aprendido much&iacute;simo con el trabajo de la incansable <strong>Marta Borraz</strong>. Pero son muchas m&aacute;s, lo s&eacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ha sido, sin ninguna duda, una alianza muy enriquecedora. Cuando arrancamos la colaboraci&oacute;n, en febrero de 2014, <strong>June Fern&aacute;ndez, </strong>dec&iacute;a que abr&iacute;amos +Pikara &ldquo;para acercarnos a las lectoras y lectores de elDiario.es, proponiendo los temas que nos interesan, nos conciernen y nos inquietan, esperando que se convierta en un espacio agradable de encuentro y di&aacute;logo&rdquo;. En t&eacute;rminos generales, as&iacute; ha sido. Eso s&iacute;, enfrentarnos a un p&uacute;blico mucho m&aacute;s generalista que el nuestro tambi&eacute;n nos ha causado alg&uacute;n que otro disgusto que hemos sabido sortear con las ganas de seguir haciendo el periodismo feminista que nos caracteriza. Entonces, cuando las compa&ntilde;eras de elDiario.es nos hicieron la propuesta, asumimos el reto consciente de estar enfrent&aacute;ndonos a lo que<strong> V&iacute;ctor Gil </strong>llama &ldquo;el mundo grande&rdquo;.<strong> Ana Requena</strong> le ha entrevistado hace poquito <a href="https://www.google.com/search?client=firefox-b-d&amp;q=victor+viruta+eldiario" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">por aqu&iacute;.</a> A nosotras nos contaba en 2015 que &ldquo;el mundo normal, el mundo grande&rdquo; estaba muy lejos de &eacute;l. Hemos disfrutado del mundo grande y, ahora, m&aacute;s mayores, volvemos a resguardarnos en el calor de nuestra casa.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute;, en estas p&aacute;ginas, se quedan decenas de reflexiones. Algunas m&aacute;s acertadas que otras, algunas m&aacute;s sesudas, otras m&aacute;s mamarrachas. Una peque&ntilde;a muestra de qui&eacute;nes somos, del mundo con el que so&ntilde;amos y del tipo de periodismo por el que apostamos desde que nos presentamos al mundo en noviembre de 2010. Nos avalan<a href="https://www.pikaramagazine.com/premios/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> muchos premios</a>, el calor de grandes medios y la confianza de una comunidad de lectoras que nos siguen all&aacute; d&oacute;nde publicamos. Aqu&iacute; quedan tambi&eacute;n muchos art&iacute;culos de<a href="https://www.eldiario.es/autores/lucia_martinez_odriozola/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong> Luc&iacute;a Mart&iacute;nez Odriozola</strong></a>, una de las fundadoras de nuestra revista, maestra y amiga querida, que nos dej&oacute; hace un par de a&ntilde;os. Ella acabar&iacute;a este texto con alg&uacute;n comentario encendido, pero no de los que muestran enfado sino viveza. Cierren al salir. Cuiden todo lo que dejamos aqu&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Hasta siempre.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Momoitio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/hasta-siempre_132_10388507.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 29 Jul 2023 09:00:26 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f957ede3-eb1c-4e65-bba6-d9a0d06eeacc_16-9-discover-aspect-ratio_default_1077670.jpg" length="465759" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f957ede3-eb1c-4e65-bba6-d9a0d06eeacc_16-9-discover-aspect-ratio_default_1077670.jpg" type="image/jpeg" fileSize="465759" width="1280" height="720"/>
      <media:title><![CDATA[¡Hasta siempre!]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f957ede3-eb1c-4e65-bba6-d9a0d06eeacc_16-9-discover-aspect-ratio_default_1077670.jpg" width="1280" height="720"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Muchas amenazas para la prensa crítica]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/amenazas-prensa-critica_132_8371993.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6737c7fc-5678-40bf-a74b-410fa5c5e2b5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Muchas amenazas para la prensa crítica"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La caída de Facebook, WhatsApp e Instagram pone en evidencia la dependencia de los medios de comunicación de grandes gigantes tecnológicos</p><p class="subtitle">Toda la verdad sobre el chiringuito de ‘Pikara Magazine’</p></div><p class="article-text">
        Me cagu&eacute;. De verdad. Menudo susto. No es ninguna broma. Caen Facebook, WhatsApp e Instagram y &iquest;qu&eacute; hacemos? &iquest;C&oacute;mo llegamos a vosotras? Los medios de comunicaci&oacute;n tenemos una relaci&oacute;n atroz con las redes sociales. Las feministas hemos machacado a Amaral por <em>Sin ti no soy nada</em> &mdash;un tema maravilloso, por cierto&mdash;, pero para dependencia... la que tenemos la prensa de las redes sociales. No deben ser nuestros portales muy atractivos para pasear porque las lectoras siempre eligen pasarse primero por alguno de los escaparates que ofrecen las redes m&aacute;s conocidas. Yo la primera. Mirad mi mano y mirad la piedra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todas las noches, antes de dormir, dedico un ratito largo a visitar a Mar&iacute;a Pombo, Balamoda y compa&ntilde;&iacute;a. Podr&iacute;a aprovechar para leer todos los art&iacute;culos que van pasando delante de mi pantalla a lo largo del d&iacute;a, pero, oh, sorpresa, prefiero desconectar del mundo viendo chorradas que no me interesan en absoluto. Bueno, qu&eacute; narices, me interesan, pero no me aportan gran cosa. Quiz&aacute; es que tampoco me importa demasiado eso de nutrirme. Yo qu&eacute; s&eacute;, que me l&iacute;o.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La movida es que me asust&eacute; mucho. Una de mis principales funciones en <em>Pikara Magazine</em> es nutrir las redes sociales y eso significa haceros llegar los contenidos que publicamos. Por todas las v&iacute;as posibles: Facebook, Twitter, Instagram, Youtube, TikTok, Telegram e, incluso, &iexcl;Pinterest! Pensar en mensajes atractivos, con cierto gancho, que os lleven a nuestra web, a los contenidos con los que nutrimos nuestro proyecto cada mi&eacute;rcoles. No es una tarea nada sencilla, las cosas como son. Es f&aacute;cil que entr&eacute;is a leer un art&iacute;culo de <a href="https://www.pikaramagazine.com/2017/02/que-viva-el-amor-companero-y-el-companerismo-amoroso/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Coral Herrera sobre amor rom&aacute;ntico </a>o que os interes&eacute;is por los <a href="https://www.pikaramagazine.com/2021/09/el-yugo-del-yoga/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">abusos sexuales y las din&aacute;micas de poder que se dan en el yoga</a>, pero cuesta un poco m&aacute;s que le&aacute;is <a href="https://www.pikaramagazine.com/2021/03/el-eco-silenciado-de-los-pantanos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sobre desplazamientos forzosos</a> o sobre <a href="https://www.pikaramagazine.com/2021/08/garifunas-honduras-resisten-asesinatos-criminalizacion-desapariciones-forzadas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">defensoras de Derechos Humanos.</a> Lo entiendo. Recordad que me trago todas las stories de Mar&iacute;a Pombo. A pesar de los esfuerzos y de haber tratado, a lo largo de casi once a&ntilde;os, de consolidar otras v&iacute;as de comunicaci&oacute;n con nuestra audiencia, lo cierto es que son las plataformas de Mark Zuckerberg las que m&aacute;s nos acercan a vosotras. La diferencia es abismal entre unas redes y otras. Y eso que Facebook est&aacute; de capa ca&iacute;da.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Me preocupa mucho la dependencia que tenemos los medios de comunicaci&oacute;n de las redes sociales. Pensaba, mientras todo estaba ca&iacute;do, que si en alg&uacute;n momento se iban todos esos canales de comunicaci&oacute;n al carajo tendr&iacute;amos, probablemente, que cerrar la revista. Alguien se preguntaba en Twitter c&oacute;mo ser&iacute;a el mundo si no pudi&eacute;ramos, de repente, acceder a la red. Nosotras, para empezar, nos quedar&iacute;amos sin trabajo. Da un poco de v&eacute;rtigo. Freddy Vega, de <a href="https://t.co/463d3VjVY8?amp=1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">platzi.com</a>, dec&iacute;a en Twitter que &ldquo;de Whatsapp depende mucha econom&iacute;a informal y formal en Am&eacute;rica Latina. El impacto de hoy va a doler mucho en la regi&oacute;n&rdquo;. &Eacute;l mismo apuntaba a algo importante tambi&eacute;n: &ldquo;Internet NO es una red descentralizada a prueba de bombas. Es una serie de redes nacionales y corporativas interconectadas, interdependientes, con cierta resiliencia pero tambi&eacute;n fragilidad. Y depende 100% de ingenier&iacute;a humana, pol&iacute;ticas p&uacute;blicas y MUCHA cooperaci&oacute;n global&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es grave: dependemos de grandes empresas para llegar a nuestras lectoras y a veces parece que la audiencia es, no s&eacute;, &iquest;humo? &iquest;Alguien se acordar&iacute;a de entrar a leernos si dejamos de aparecer por redes? Prefiero no pensarlo, la verdad. No son las redes la &uacute;nica dependencia &mdash;o tiran&iacute;a, no s&eacute; c&oacute;mo llamarlo&mdash; a la que nos enfrentamos los peque&ntilde;os medios de comunicaci&oacute;n. Las que podemos presumir de no depender de grandes anunciantes, sin embargo, dependemos de gigantes tecnol&oacute;gicos y de nuestras suscriptoras, &iexcl;con lo que eso significa! Algunos de estos temas los abordaremos, por cierto, en el <a href="https://lab.pikaramagazine.com/periodismo-feminista/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">II Congreso de Periodismo Feminista Luc&iacute;a Mart&iacute;nez Odriozola</a> que estamos preparando. Si os interesa, apuntad las fechas: 1, 2 y 3 de diciembre. Online.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No entiendo mucho de tecnolog&iacute;a, pero parece ser que si hay un problema en alg&uacute;n servidor estadounidense &mdash;&iquest;por ejemplo?&mdash; puede ser que todo nuestro trabajo se vaya al carajo. Wow. Al menos me lo pas&eacute; bien en Twitter comentando MasterChef Celebrity y pidiendo m&aacute;s cercan&iacute;a a nuestras lectoras.
    </p><p class="article-text">
        Los medios de comunicaci&oacute;n &eacute;ramos una ventana al mundo, pero &iquest;qu&eacute; somos ahora? Tenemos discursos, pero no tenemos la propiedad de los canales de comunicaci&oacute;n m&aacute;s importantes. Creo que esto habr&aacute; que apuntarlo en el pr&oacute;ximo DAFO que hagamos. Cada vez son m&aacute;s las amenazas para la prensa cr&iacute;tica.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Momoitio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/amenazas-prensa-critica_132_8371993.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 07 Oct 2021 04:00:27 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/6737c7fc-5678-40bf-a74b-410fa5c5e2b5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="257760" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/6737c7fc-5678-40bf-a74b-410fa5c5e2b5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="257760" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Muchas amenazas para la prensa crítica]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/6737c7fc-5678-40bf-a74b-410fa5c5e2b5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nadie ha pedido perdón a Dolores Vázquez]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/nadie-pedido-perdon-dolores-vazquez_132_8066366.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f55b2f23-01fa-4607-8611-cedbe07b0dbb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nadie ha pedido perdón a Dolores Vázquez"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">'El caso Wanninkhof - Carabantes', un documental de Tània Balló Colell (Barcelona, 1977), muestra la lesbofobia mediática que sufrió Dolores Vázquez tras ser acusada de asesinar a Rocío Wanninkhof.</p><p class="subtitle">Tània Balló:  "La ausencia de Dolores Vázquez en el documental confirma las consecuencias de la barbarie"</p></div><p class="article-text">
        Las plataformas digitales de contenidos audiovisuales tendr&aacute;n muchas pegas. No conozco en profundidad la industria, pero en ning&uacute;n sector es una buena noticia que cuatro o cinco gigantes lo copen todo. En cualquier caso, tambi&eacute;n es cierto que est&aacute;n promoviendo que se puedan hacer trabajos que quiz&aacute; hace unos a&ntilde;os no hubieran conseguido hacerse un hueco en las grandes cadenas. Primero fue <em>Nevenka</em> y, ahora, <em>El caso Wanninkhof - Carabantes, </em>un documental de T&agrave;nia Ball&oacute; Colell (Barcelona, 1977). Ball&oacute; es una obsesa de la memoria y su trabajo est&aacute; atravesado por la denuncia social y cultural desde una perspectiva de g&eacute;nero. Quiz&aacute; uno de sus trabajos con m&aacute;s &eacute;xito haya sido el documental <em>Las Sinsombrero</em> (2015), un proyecto transmedia coproducido por Televisi&oacute;n Espa&ntilde;ola. En los &uacute;ltimos meses, adem&aacute;s, ha participado en la creaci&oacute;n del <a href="https://twitter.com/mujeresdel36" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Museo Virtual de la Mujer Combatiente</a> con Gonzalo Berger. Entre una cosa y otra, ahora se ha lanzado a tratar de analizar c&oacute;mo y por qu&eacute; pudo darse un tratamiento medi&aacute;tico tan brutal tras el asesinato de Roc&iacute;o Wanninkhof.
    </p><p class="article-text">
        El caso hab&iacute;a sido analizado ya en profundidad por Beatriz Gimeno en su libro <em>La construcci&oacute;n de la lesbiana perversa.</em> A todas las lesbianas que nos hemos interesado por el tratamiento medi&aacute;tico del lesbianismo &mdash;y probablemente a muchas lesbianas en general&mdash;, el da&ntilde;o que se le hizo a Dolores V&aacute;zquez nos atraves&oacute; completamente porque casi ninguna nos dimos cuenta. Necesitamos que Gimeno publicase su libro para entender que hab&iacute;amos observado, sin mover un dedo para evitarlo, c&oacute;mo p&uacute;blicamente se machacaba a una mujer inocente a partir de la construcci&oacute;n de un relato sobre ella que no respond&iacute;a a la realidad. De ella dijeron que era fr&iacute;a, que era calculadora, mala, que, en definitiva, pod&iacute;a haber asesinado a la hija de su expareja. En la prensa la bautizaron con decenas de eufemismos: examiga &iacute;ntima, por ejemplo. En el juicio preguntaron por su rol en las relaciones sexuales y, ella, impert&eacute;rrita aguant&oacute; el chaparr&oacute;n sin que ninguna sali&eacute;ramos en su defensa.
    </p><p class="article-text">
        Nadie ha pedido perd&oacute;n a Dolores V&aacute;zquez todav&iacute;a. Cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s del asesinato de Roc&iacute;o, el cad&aacute;ver de Sonia Carabantes aparec&iacute;a con restos gen&eacute;ticos. Era el mismo ADN que el que hab&iacute;a aparecido junto al cuerpo de Roc&iacute;o, pero tanto la prensa, como la polic&iacute;a y la justicia, hab&iacute;an construido ya un personaje medi&aacute;tico que era culpable. &iquest;Qu&eacute; otra cosa pod&iacute;a ser esa mujer fr&iacute;a, que no se derrumbaba, que parec&iacute;a impasible al dolor? A partir de un c&uacute;mulo de malentendidos y a base de repetir que Roc&iacute;o no aceptaba la relaci&oacute;n que Dolores ten&iacute;a con su madre, desde la opini&oacute;n p&uacute;blica compramos un relato que, hoy, nos resulta inveros&iacute;mil.
    </p><p class="article-text">
        Nadie ha pedido perd&oacute;n a Dolores V&aacute;zquez. Ella ha decidido callar y, &iquest;qu&eacute; otra cosa pod&iacute;a hacer? En una entrevista que me ha dado T&agrave;nia Ball&oacute; Colell para <em>Pikara Magazine</em>, asegura que respeta y apoya la decisi&oacute;n: &ldquo;Esa ausencia, como documentalista, me ayudaba a confirmar las consecuencias de la barbarie. Intent&eacute; entrevistarla, claro, pero nunca constru&iacute; la pel&iacute;cula con ese personaje. Habl&eacute; tambi&eacute;n con Alicia Hornos, la madre de Roc&iacute;o Wanninkhof, pero por cuestiones personales y de salud, decidimos mutuamente que era mejor no filmarla. Adem&aacute;s, tengo que decirte que, una vez llegu&eacute; a la conclusi&oacute;n de que Alicia no estar&iacute;a, tambi&eacute;n sent&iacute; algo de justicia en esa decisi&oacute;n. Los dos personajes que siempre, por desgracia, acaban confluyendo en cierta rivalidad, son tratados desde un mismo lugar: la imagen de archivo. Creo que hay cierta justicia narrativa en eso. No es algo que predispuse, pero esa decisi&oacute;n acab&oacute; ayud&aacute;ndome narrativamente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En el &uacute;ltimo n&uacute;mero de <em>Pikara Magazine</em> en papel hicimos una especie de &aacute;lbum de cromos. El tema central de la revista eran las villanas, esas mujeres que, por una raz&oacute;n o por otras, acaban convertidas en malas mal&iacute;simas, que son cuestionadas, vilipendiadas, machacadas. Pol Serra ilustr&oacute; a algunas de esas mujeres. Entre ellas, Dolores V&aacute;zquez. Trat&oacute; de ser nuestro peque&ntilde;o homenaje por no habernos dado cuenta de todo el da&ntilde;o que le hicieron. Beatriz Gimeno, una de las personas que mejor conoce el caso y en cuyo trabajo se ha basado te&oacute;ricamente el documental, entona el mea culpa: ni el movimiento LGTB ni el movimiento feminista fuimos capaz de detectar a tiempo lo que estaba sucediendo. Optamos por el silencio.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, T&agrave;nia Ball&oacute; Colell apuesta por la luz. En el documental habla con la exmujer de Tony King, el asesino de Sonia y Roc&iacute;o, la misma mujer que advirti&oacute; de sus sospechas. Entrevista tambi&eacute;n a una mujer que hab&iacute;a sido agredida sexualmente por &eacute;l a&ntilde;os antes. Pone ante las c&aacute;maras a amigos y amigas de Roc&iacute;o, a la madre de Sonia; analiza las sentencias judiciales y los partes policiales, pero, sobre todo, nos pone delante de la hemeroteca. Buscaba, me dice, saber qui&eacute;nes &eacute;ramos entonces y qui&eacute;nes somos ahora. Quiz&aacute;, me temo, no somos mucho mejores, pero tambi&eacute;n es cierto que hoy, probablemente, nos dar&iacute;amos cuenta antes de lo que estaba sucediendo. Hemos aprendido mucho y, aunque no sea suficiente, deseo profundamente que este camino que hemos atravesado en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas sirva para calmar t&iacute;midamente el dolor de V&aacute;zquez, aunque todav&iacute;a no sepamos c&oacute;mo pedirle perd&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        *Nota de la autora: Nos ha costado decidirnos a utilizar esta imagen de Pol Serra para ilustrar este tema. Es un retrato que hizo para el &uacute;ltimo n&uacute;mero de Pikara en papel en el que quisimos resignificar a mujeres que han sido consideradas malas. Lo que hicieron con Dolores V&aacute;zquez fue mucho peor, pero en la imagen est&aacute; medio sonriente, parece serena y es esa la imagen que nosotras queremos visibilizar de ella.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Momoitio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/nadie-pedido-perdon-dolores-vazquez_132_8066366.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Jun 2021 04:01:05 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f55b2f23-01fa-4607-8611-cedbe07b0dbb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="629225" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f55b2f23-01fa-4607-8611-cedbe07b0dbb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="629225" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Nadie ha pedido perdón a Dolores Vázquez]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f55b2f23-01fa-4607-8611-cedbe07b0dbb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Feminismo,LGTBI]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Blindar las escuelas frente al fascismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/blindar-escuelas-frente-fascismo_132_8018717.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/62579511-0cdf-4c03-8505-f62d7557ed68_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Blindar las escuelas frente al fascismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La libertad de las familias para elegir la educación para sus hijos e hijas —y la libertad en general— no puede poner en tela de juicio ciertos valores que nos hemos dado como sociedad</p><p class="subtitle">El monólogo de Pamela Palenciano es una amenaza… para el fascismo</p></div><p class="article-text">
        Hace unos meses estuve dando unas charlas en un instituto cerquita de Bilbao. Llegu&eacute; m&aacute;s o menos ilusionada. A m&iacute; no me gusta especialmente hablar delante de adolescentes, pero bueno. Me anim&eacute; en aquella ocasi&oacute;n porque me parec&iacute;a que pod&iacute;a ser una experiencia interesante tanto para ellos y ellas como para m&iacute;. Pens&eacute; que podr&iacute;a interesarles conocer un proyecto de comunicaci&oacute;n feminista como <em>Pikara Magazine</em>. Llevamos m&aacute;s de diez a&ntilde;os dando guerra y tenemos mucho que contar. All&iacute; me plant&eacute; con ganas de contarles qui&eacute;nes &eacute;ramos, a qu&eacute; nos dedicamos, por qu&eacute; era importante que desarrollasen una mirada cr&iacute;tica que les ayudase a entender mejor el mundo convulso que les ha tocado vivir.
    </p><p class="article-text">
        Estuve con un par de grupos. El primero mostr&oacute; cierto entusiasmo y me acribillaron a preguntas: hablamos de periodismo, de sexo, de amor rom&aacute;ntico, de violencias machistas. Me hicieron much&iacute;simas preguntas y charlamos tranquilamente. Nos re&iacute;mos bastante tambi&eacute;n. Algunos no estaban de acuerdo conmigo en algunos de mis planteamientos y los debatimos con cari&ntilde;o. Fue una experiencia bonita, que se enturbi&oacute; cuando tuve que enfrentarme al otro grupo. Lo not&eacute; seg&uacute;n entr&eacute;: ten&iacute;an ganas de jarana. Sab&iacute;an que iban a tener un encuentro con una periodista feminista y ten&iacute;an claro por d&oacute;nde iban a tratar de atacarme. Lo not&eacute; desde el principio, as&iacute; que respir&eacute; y trat&eacute; de exponer mi punto de vista. Iba a ser un encuentro complicado, s&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        No hablaron todos los chavales, pero es que no dijo ni mu ninguna de las chicas de esa clase. Los que estaban m&aacute;s rabiosos con un feminismo que cre&iacute;an que iba a arruinarles la vida me hablaron de Santiago Abascal y de &ldquo;Un t&iacute;o blanco hetero&rdquo;; aseguraron conocer a un mont&oacute;n de chicos que hab&iacute;an acabado en prisi&oacute;n acusados falsamente de ser agresores y llegaron, incluso, a cuestionar que las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de discriminaci&oacute;n positiva fueran una buena cosa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Les puse la t&iacute;pica foto de unos cr&iacute;os, de diferentes tama&ntilde;os, tratando de ver un partido de f&uacute;tbol. En una imagen, todos tienen el mismo alzador as&iacute; que el m&aacute;s bajito no consigue ver el partido. En la otra, el m&aacute;s peque&ntilde;o tiene un alzador m&aacute;s grande y todos pueden ver lo mismo. Seguro que sab&eacute;is de qu&eacute; foto os hablo. Me impresion&oacute; y me preocup&oacute; profundamente que no les pareciera bien que los recursos se adapten a las distintas circunstancias para lograr una situaci&oacute;n de igualdad. Las profesoras y los profesores que me acompa&ntilde;aron se preocuparon tambi&eacute;n. &iexcl;C&oacute;mo no! &iquest;Por d&oacute;nde empiezas si creen que la igualdad es su campo de batalla? &iquest;Qu&eacute; les dices si les est&aacute;n vengan a decir que el hecho de que las mujeres consigamos estar en una situaci&oacute;n de igualdad respecto a ellos les pone en peligro? A ellos. No a sus privilegios: a ellos. Tienen miedo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No hab&iacute;a vuelto a acordarme de esto hasta que estos d&iacute;as se ha gestado la campa&ntilde;a de acoso que se ha gestado contra Pamela Palenciano a partir de un v&iacute;deo descontextualizado de una de sus intervenciones en un instituto. No he visto su mon&oacute;logo nunca en directo, pero conozco su trabajo y la conozco a ella. Se me encoge el cuerpo ante tanta violencia y me sobrecoge pensar que muchas de las que nos dedicamos a tratar de difundir el pensamiento feminista estamos tan expuestas a tantas violencias. Pamela es mucho m&aacute;s valiente que yo y, estoy segura, ella no dejar&aacute; de agitar conciencias en instituciones, universidades, barrios. S&eacute; que no va a tambalearse ni un poquito aunque tenga todo el derecho a caerse ante un acoso de tal magnitud. Otras, sin embargo, ahora pensamos mucho qu&eacute; decir y d&oacute;nde decirlo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En unas declaraciones que le dio el otro d&iacute;a a mi compa&ntilde;era June Fern&aacute;ndez, Pamela Palenciano aseguraba que la campa&ntilde;a de desprestigio que hab&iacute;a iniciado la diputada de Vox, Alicia Rubio Calle, se hab&iacute;a articulado en torno a unas &ldquo;cr&iacute;ticas artificiales, oportunistas y antifeministas&rdquo; que forman parte de una estrategia fascista para defender el pin parental, una propuesta que permite que las familias puedan intervenir en las actividades que los colegios desarrollan para seguir formando a los chavales y las chavalas en valores democr&aacute;ticos. As&iacute;, una familia con valores racistas, machistas o fascistas puede impedir que sus criaturas sepan que esas opiniones son contrarias a los Derechos Humanos y atentan contra infinidad de tratados y acuerdos internacionales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La libertad de las familias para elegir la educaci&oacute;n para sus hijos e hijas &mdash;y la libertad en general&mdash; no puede poner en tela de juicio ciertos valores que nos hemos dado como sociedad. Por eso es tan importante la escuela: porque en casa puedan decirte que una boda entre dos mujeres, por ejemplo, es una barbaridad, pero en el colegio tienen que decirte no solo que es legal sino que el matrimonio igualitario es el resultado de una conquista social democr&aacute;tica. Es solo un ejemplo, pero ya me entend&eacute;is. Por suerte, la libertad de nuestros padres y de nuestras madres no est&aacute; por encima de los derechos que todas las personas tenemos en una sociedad democr&aacute;tica y libre.
    </p><p class="article-text">
        Tardaremos m&aacute;s o menos, pero lograremos blindar las escuelas frente al fascismo. Mientras, eso s&iacute;, algunas est&aacute;n soportando unos niveles de violencia, menosprecio y acoso intolerables. Pamela le dec&iacute;a a mi compa&ntilde;era que estaba un poco m&aacute;s fuerte que otras veces, pero que estaba cansada. &iquest;C&oacute;mo no va a estarlo? Que estas palabras sean aliento porque somos &mdash;tenemos que ser&mdash; el muro de contenci&oacute;n que se merecen nuestras criaturas para evitar que el fascismo les arruine la vida.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Momoitio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/blindar-escuelas-frente-fascismo_132_8018717.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 12 Jun 2021 20:23:23 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/62579511-0cdf-4c03-8505-f62d7557ed68_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="153800" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/62579511-0cdf-4c03-8505-f62d7557ed68_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="153800" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Blindar las escuelas frente al fascismo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/62579511-0cdf-4c03-8505-f62d7557ed68_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué no tenemos que dejar de seguir a Lucía Etxebarria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/no-seguir-lucia-etxebarria_132_6951270.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d69b2b1c-67b1-4764-905b-507fd0cfb51a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué no tenemos que dejar de seguir a Lucía Etxebarria"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los medios de comunicación que tienden a buscar la sostenibilidad económica sobre las suscripciones se enfrentan a una nueva forma de control: las opiniones de sus lectoras y lectores.</p></div><p class="article-text">
        En <em>Pikara Magazine</em> llevamos 10 a&ntilde;os sorteando pol&eacute;micas. Han sido tantas que, de verdad, podr&iacute;amos rifar alguna los lunes, el d&iacute;a que enviamos un bolet&iacute;n con productos para sortear entre nuestras suscriptoras. La primera creo que fue cuando publicamos <a href="https://www.pikaramagazine.com/2013/07/tetas-y-toros/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&lsquo;Tetas y toros&rsquo;,</a> un art&iacute;culo de <strong>Emilia Arias</strong> sobre abusos sexuales en San Ferm&iacute;n; poco despu&eacute;s llegaron los v&iacute;deos de <strong>Alicia Murillo</strong>, que indignaron a hordas de <em>machirulos</em>; tuvimos tambi&eacute;n bastantes grescas por publicar un art&iacute;culo e<a href="https://www.pikaramagazine.com/2011/10/estoy-en-contra-de-la-lactancia-materna/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">n contra de la lactancia materna</a> de <strong>Beatriz Gimeno</strong>; con cada alusi&oacute;n a la prostituci&oacute;n en t&eacute;rminos de &ldquo;trabajo sexual&rdquo; se ha montado la Marimorena; una vez se lio parda porque en <a href="https://www.pikaramagazine.com/2019/05/la-epidural-y-la-importancia-de-poner-comillas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un tuit pod&iacute;a parecer que est&aacute;bamos en contra de la epidural</a> y nunca olvidaremos aquel memorable d&iacute;a en el que publicamos <a href="https://www.pikaramagazine.com/2018/02/amarna-miller/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>una entrevista con Amarna Miller</strong></a><strong>.</strong> Hemos recibido decenas de correos electr&oacute;nicos de nuestras suscriptoras pidiendo que retiremos art&iacute;culos o que rectifiquemos algunas afirmaciones; las abolicionistas nos han acusado de promover el proxenetismo; las feministas que est&aacute;n a favor de la regulaci&oacute;n de la prostituci&oacute;n nos han insinuado que no nos mojamos suficiente en el debate; m&aacute;s de lo mismo con los vientres de alquiler. Pod&eacute;is imaginar todas las veces que hemos decepcionado a alguien a lo largo de 10 a&ntilde;os: lo que hemos dicho y lo que hemos dejado de decir, las entrevistas que hemos publicado y las que nos han faltado por hacer, los enfoques que hemos presentado y los que han quedado fuera. No voy a decir que ya no nos afectan las pol&eacute;micas. En mi caso, de hecho, me agarra una angustia brutal cada vez que siento que nos atacan, pero tambi&eacute;n es cierto que, de alguna manera, hemos normalizado estar en el ojo del hurac&aacute;n. Es lo que hay, ni m&aacute;s ni menos.
    </p><p class="article-text">
        &Uacute;ltimamente, sin embargo, no puedo m&aacute;s que observar at&oacute;nita una nueva tendencia: mensajes de seguidoras de la revista que nos piden que dejemos de seguir en redes sociales a determinadas personas. <strong>Luc&iacute;a Etxebarria</strong>, entre ellas. Vaya por delante que, a pesar del inevitable cari&ntilde;o que tengo a <em>Beatriz y los cuerpos celestes</em>, me horroriza el discurso actual de la escritora y, sobre todo, el escarnio contra una tuitera trans en Twitter en el que ha participado activamente. Por cierto, hace a&ntilde;os publicamos una entrevista con ella que tuvo bastante &eacute;xito. A pesar del estupor que me producen algunos discursos, peticiones tan expresas por parte de nuestras lectoras me dejan helada. No s&eacute; si tiene que ver con una polarizaci&oacute;n de los discursos que tiene mucho que ver con las din&aacute;micas propias de las redes sociales o con que las personas que nos leen sienten una cercan&iacute;a con el proyecto que les da pie a hacer esas cr&iacute;ticas, pero, en cualquier caso, me preocupa.<strong> </strong>Somos periodistas y, al margen de nuestras opiniones personales sobre algunas cuestiones, tenemos tan claro d&oacute;nde est&aacute;n los l&iacute;mites entre la libertad de expresi&oacute;n y del odio,<strong> </strong>como que tratar de aportar enfoques plurales a nuestro trabajo es imprescindible. No quiero pecar de <em>naif</em>, por supuesto. No me interesa lo m&aacute;s m&iacute;nimo ser altavoz de la violencia, pero creo que tenemos la obligaci&oacute;n moral y pol&iacute;tica de denunciarlo; y la obligaci&oacute;n period&iacute;stica de seguir de cerca de las personas que generan discurso p&uacute;blico aunque sea radicalmente opuesto al nuestro.
    </p><p class="article-text">
        Me preocupa que creamos que los discursos con los que no estamos de acuerdo tienen, simplemente, que silenciarse. Me preocupa que nuestra argumentaci&oacute;n contra la transfobia se limite a derribar dejando a un lado <a href="https://www.pikaramagazine.com/2020/10/cistrans-algunas-consideraciones-linguisticas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la construcci&oacute;n colectiva de pensamiento</a>, la acci&oacute;n y la lucha pol&iacute;tica que nos permitan ganar esta batalla discursiva que cada vez es m&aacute;s violenta con las personas trans. En <em>Pikara Magazine</em> lo tenemos claro:<strong> </strong>no cabe la transfobia, pero si caben, por ejemplo, los debates reposados sobre cualquier ley.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al margen de todo esto, me preocupa tambi&eacute;n c&oacute;mo los medios de comunicaci&oacute;n en la actualidad, sobre todo los que queremos hacer de las suscripciones nuestra principal fuente de ingresos, nos encontramos expuestos a las opiniones de una comunidad de personas lectoras que no siempre valoran la pluralidad ni la diversidad. En nuestro caso, que apenas tenemos ingresos por publicidad, por ejemplo, miramos con cierto miedo los comentarios de nuestras suscriptoras temerosas de fallarles, de no escribir exactamente lo que quieren leer. Insisto en algo que ya dije <a href="https://www.pikaramagazine.com/2018/02/carta-a-las-lectoras-de-pikara-magazine/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cuando tuvimos que explicar por qu&eacute; entrevistamos a una actriz porno</a> en la revista: si est&aacute;s de acuerdo con todo lo que lees en un medio de comunicaci&oacute;n, probablemente est&eacute;s ante un panfleto pol&iacute;tico. No tienen nada de malo, por supuesto, ese tipo de publicaciones. S&oacute;lo faltaba. Cada colectivo, cada grupo pol&iacute;tico, tiene todo el derecho del mundo para crear los &oacute;rganos de difusi&oacute;n que considere m&aacute;s oportuno para promover sus ideas. Eso, sin embargo, no tiene nada de periodismo aunque compartan ciertas t&eacute;cnicas o formatos.
    </p><p class="article-text">
        No podemos prometer que os vaya a gustar todo lo que publicamos. Es m&aacute;s: a m&iacute; no me gusta todo lo que hemos publicado en esta d&eacute;cada. Estar&iacute;a bueno. Estar&iacute;a mal hecho.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Momoitio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/no-seguir-lucia-etxebarria_132_6951270.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 20 Jan 2021 21:58:35 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d69b2b1c-67b1-4764-905b-507fd0cfb51a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="229564" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d69b2b1c-67b1-4764-905b-507fd0cfb51a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="229564" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Por qué no tenemos que dejar de seguir a Lucía Etxebarria]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d69b2b1c-67b1-4764-905b-507fd0cfb51a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La resistencia manuscrita de las presas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/resistencia-manuscrita-presas_132_6747721.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/21c7db4b-ccb4-4637-9462-7d5121cc846c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La resistencia manuscrita de las presas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las presas de Picassent lanzan una revista, Expresas, para hacer llegar sus demandas como reclusas</p><p class="subtitle">Descarriadas</p></div><p class="article-text">
        Escribe Delphine de Vigan en <em>Basada en hechos reales </em>que &ldquo;los verdaderos impulsos creativos est&aacute;n precedidos por una especie de oscuridad&rdquo;. Yo intento creer que la escritura<strong> </strong>es un oficio cualquiera, que se trata de juntar una palabra detr&aacute;s de otra con un poco de gracia y sin mucho m&aacute;s misterio. Supongo que es una estrategia para no sentirme tan presionada ante el teclado. Aqu&iacute; hemos venido a contar historias y punto. En cualquier caso, si la creatividad tiene que ver con la oscuridad, entiendo que hay lugares que son m&aacute;s propensos que otros a la creaci&oacute;n. La c&aacute;rcel es uno de ellos y, en un breve vistazo a la obra de de Vigan, podemos intuir tambi&eacute;n que la familia es otro de esos lugares oscuros de creaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; por eso, <em>Huye, hombre, huye</em>, de Xox&eacute; Tarrio es uno de los libros m&aacute;s reveladores y duros que he le&iacute;do jam&aacute;s. &Eacute;l nos recordaba en el ep&iacute;logo de su obra que para poder escribir aquel diario hab&iacute;a sido necesario sufrimiento, dolor y muchas muertes. Insist&iacute;a en recordar que &ldquo;todas las personas encarceladas en prisi&oacute;n han sido ya juzgadas de una u otra manera&rdquo; y ped&iacute;a a sus lectoras y lectores que no dict&aacute;ramos un nuevo juicio contra las personas presas sino contra nosotras mismas: &ldquo;&iquest;Es deseable este sistema o hay que cambiarlo e intentar uno mejor? Sois responsables directos de todo aquello que pag&aacute;is y sosten&eacute;is con vuestros impuestos, y a vosotros os toca decidir qu&eacute; cosas se hacen con ellos&rdquo;. Tarrio apuntaba al coraz&oacute;n. Escribir, de alguna manera, alivi&oacute; la oscuridad en la que vivi&oacute; todos los a&ntilde;os que estuvo preso, pero la literatura no le salv&oacute; de la muerte. Eso s&iacute;, hoy, para todas las personas que creemos en otros mundos posibles, su obra es un faro. La c&aacute;rcel es el lugar en el que escondemos nuestras miserias como sociedad, pero ya lo dijo Mario Benedetti: &ldquo;Todo se hunde en la niebla del olvido, pero cuando la niebla se despeja el olvido est&aacute; lleno de memoria&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de la crueldad del sistema carcelario, de las dificultades a las que se enfrenta la poblaci&oacute;n reclusa y del abandono social e institucional al que condenamos a todas las personas que fracasan en el proyecto patriarcal y capitalista, la resistencia se deja asomar tambi&eacute;n en las prisiones.<strong> </strong>Desde la c&aacute;rcel de mujeres de Picassent (Valencia) va a empezar a distribuir por primera vez la revista en la que est&aacute;n trabajando las presas. Pilar Almenar, periodista y directora del proyecto, ha asegurado en una nota de prensa que &ldquo;es necesario fomentar que la sociedad sea permeable a la reinserci&oacute;n. Para ello, es importante que la ciudadan&iacute;a conozca qui&eacute;nes y c&oacute;mo son las mujeres internas en las prisiones: sus talentos, sus anhelos y los esfuerzos que realizan por reinsertarse. De esta forma, construiremos una sociedad que las acoja y las apoye al salir de la c&aacute;rcel&rdquo;. No est&aacute; mal mientras, a&ntilde;adir&iacute;a Angela Davis, desarrollamos otras formas de justicia que promuevan una sociedad m&aacute;s emp&aacute;tica y lejos del neoliberalismo, sistema en el que las c&aacute;rceles y la polic&iacute;a generan el lucro que necesita para sostenerse. &ldquo;Esto nos exige desarrollar estrategias para entender en un mismo marco la econom&iacute;a, el control policial y las c&aacute;rceles, el racismo o el capitalismo&rdquo;, dec&iacute;a Davis en su &uacute;ltima visita a Bilbao hace ya cinco a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        No es el primer n&uacute;mero que escriben las presas de Picassent. La revista se llama <em>Expresas</em> y ha sido creada &iacute;ntegramente por las mujeres internas en el centro penitenciario. &ldquo;Ellas han decidido los temas a abordar, el enfoque en su redacci&oacute;n, el material gr&aacute;fico que acompa&ntilde;a a los textos y el propio dise&ntilde;o de la publicaci&oacute;n&rdquo;, aseguran en el texto que acompa&ntilde;a la campa&ntilde;a de<em> crowdfunding</em> que acaban de lanzar para sacar el primer n&uacute;mero que quieren distribuir fuera de la prisi&oacute;n. Este &uacute;ltimo n&uacute;mero de la revista termin&oacute; de escribirse durante el confinamiento. Las presas hac&iacute;an llegar sus textos como cartas manuscritas. Recordad que en prisi&oacute;n no hay ordenadores, ni tel&eacute;fonos m&oacute;viles, ni acceso a internet. La pandemia ha servido de excusa para, adem&aacute;s, limitar a&uacute;n m&aacute;s las comunicaciones de las personas presas con el exterior. Entonces, Noelia Acedo, presidenta de la asociaci&oacute;n <a href="https://familiasfrentealacrueldadcarcelaria.noblogs.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Familias frente a la crueldad carcelaria</a>, dec&iacute;a a <em>Pikara Magazine</em> que desde su colectivo esperaban que la sociedad tomase algo de conciencia: &ldquo;La c&aacute;rcel no es un hotel donde los presos viven mejor que nadie. El confinamiento que estamos viviendo ahora no es nada comparado con lo que viven en la c&aacute;rcel. Los que est&aacute;n en primer grado pueden estar 22 o 23 horas en una habitaci&oacute;n sin nada y un rato solos en el patio. El primer grado es una tortura, la c&aacute;rcel dentro de la c&aacute;rcel&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Probablemente escribir no sea, al menos en el caso de las presas de Picassent, un ejercicio que se limita a poner una palabra detr&aacute;s de otra. Puede que las palabras, escribirse y leerse, aporten algo de luz a su falta de libertad. En cualquier caso, fuera esperamos atentas escuchar sus demandas, leer sus anhelos y conocer sus propuestas. Es probable que muchos de sus sue&ntilde;os sirvan para mejorar esa libertad que nos falta a todas.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Momoitio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/resistencia-manuscrita-presas_132_6747721.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 14 Jan 2021 05:01:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/21c7db4b-ccb4-4637-9462-7d5121cc846c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="208336" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/21c7db4b-ccb4-4637-9462-7d5121cc846c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="208336" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La resistencia manuscrita de las presas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/21c7db4b-ccb4-4637-9462-7d5121cc846c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lo siento muchísimo, Andreas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/siento-andreas_132_6445860.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2852a83a-40d2-40e4-ab3b-edeec5ee5f18_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lo siento muchísimo, Andreas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Andreas murió en un hospital porque sus síntomas de meningitis se achacaron a un problema psiquiátrico y ahora una jueza ha decidido archivar el caso. Colectivos de personas psiquiatrizadas entienden que detrás de este caso hay un evidente sesgo de género.</p><p class="subtitle">Orgullo Loco: incordiando hasta la victoria</p></div><p class="article-text">
        Andreas muri&oacute; porque el sistema psiqui&aacute;trico parece que, a veces, vive de espaldas a las personas psiquiatrizadas. Falleci&oacute;, en abril de 2017, tras 75 horas atada a una cama en el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA). <strong>Ten&iacute;a un diagn&oacute;stico de amigdalitis aguda</strong>, pero fue ingresada en psiquiatr&iacute;a porque, seg&uacute;n denuncia su entorno, su madre ten&iacute;a un diagn&oacute;stico de esquizofrenia. Intent&oacute; salir de esa unidad, pero entonces el ingreso se convirti&oacute; en involuntario y la ataron. En Psiquiatr&iacute;a a eso lo llaman contenci&oacute;n mec&aacute;nica y as&iacute; estuvo, atada, casi tres d&iacute;as. Muri&oacute; a causa de una &ldquo;meningitis y una miocarditis que no fueron detectadas a tiempo debido a que sus s&iacute;ntomas se achacaron a una problem&aacute;tica de salud mental&rdquo;, seg&uacute;n se asegura en el <a href="https://www.apdha.org/manifiesto-en-repudio-a-la-muerte-de-andreas-debido-a-contencion-mecanica/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Manifiesto en repudio a la muerte de Andreas debido a contenci&oacute;n mec&aacute;nica</em></a><em>. </em>Desde entonces, su familia, especialmente su hermana Aitana, no han parado de pelear para lograr que la justicia reconociera la negligencia m&eacute;dica.
    </p><p class="article-text">
        La causa acaba de ser archivada provisionalmente por una jueza de Oviedo, que <strong>no ha observado mala </strong><em><strong>praxis</strong></em><strong> por parte de ninguno de los siete facultativos que estaban acusados</strong>. El hospital se defendi&oacute; con unos informes que hab&iacute;a realizado el equipo m&eacute;dico y forense. La defensa present&oacute; otro informe de 50 profesionales sanitarios. Tras la muerte de Andreas, el hospital bilba&iacute;no de Basurto hizo un peritaje externo. Es ese el informe que la jueza ha tenido en cuenta para archivar la causa, aunque desde las organizaciones de personas psiquiatrizadas que est&aacute;n denunciando el caso, denuncian que se trata de un informe repleto de parquedad, con ciertas lagunas; un informe que no da respuesta a las contradicciones que se&ntilde;alaban los 50 profesionales en el que se apoy&oacute; la defensa de la familia de Andreas. Hay muchas preguntas sin respuesta: &iquest;<strong>Por qu&eacute; no se hicieron pruebas para descartar el origen org&aacute;nico</strong> de los s&iacute;ntomas que presentaba? &iquest;Por qu&eacute; la aceptaci&oacute;n del ingreso involuntario lleg&oacute; despu&eacute;s de que muriera? &iquest;Por qu&eacute; nadie escuch&oacute; sus palabras?
    </p><p class="article-text">
        Los colectivos de personas psiquiatrizadas, que han abanderado como propia la lucha de la familia de Andreas, entienden que detr&aacute;s de este caso hay un evidente sesgo de g&eacute;nero. Las palabras de Andreas no se escucharon porque se escuchan poco nuestras voces. Menos todav&iacute;a, claro, si esas voces son de mujeres psiquiatrizadas. <strong>Marta Plaza</strong>, una de las activistas m&aacute;s reconocidas en este &aacute;mbito, escrib&iacute;a en el libro <a href="https://tienda.pikaramagazine.com/home/128-feminismos-miradas-desde-la-diversidad.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Feminismos. Miradas desde la diversidad</em></a><em> </em>que hemos editado desde Pikara Magazine: &ldquo;Con el diagn&oacute;stico, especialmente si tu etiqueta se considera de un &lsquo;transtorno mental grave cr&oacute;nico o duradero&rsquo;, <strong>llegan tambi&eacute;n una serie de decisiones sobre ti, tu cuerpo, tu vida</strong>, en la que a menudo no eres escuchada&rdquo;. No. Las voces de las locas no se escuchan. Lo de Andreas fue un error en el diagn&oacute;stico, vale, &iquest;pero qu&eacute; m&aacute;s da eso? Su caso nos ha ayudado a visibilizar, una vez m&aacute;s, las violencias que se ejercen contra las personas psiquiatrizadas en muchos hospitales. Puede que su caso nos apele m&aacute;s a todas esas que no estamos diagn&oacute;sticas: &ldquo;Joder, qu&eacute; faena, se equivocaron&rdquo;, pero insisto. Eso es lo de menos.
    </p><p class="article-text">
        Es urgente que miremos a la Psiquiatr&iacute;a como uno de esos sistemas de poder y dominaci&oacute;n, que generan y provocan violencias en muchas personas aunque en otras ocasiones, y esto lo digo por experiencia, tambi&eacute;n puedan calmar moment&aacute;neamente algunos sufrimientos. Ayer me dec&iacute;a una psiquiatra, por una historia que no viene a cuento, que la locura suele proteger de algunos dolores. A Andreas no pudo protegerla nadie, y encima, todav&iacute;a hoy, <strong>ni siquiera se reconoce que su muerte pudo haber sido evitada</strong>. Lloremos el dolor de su familia, s&iacute;, pero que no sea, por favor, el error lo que nos mueva. Que nos mueva la violencia que viven las personas psiquiatrizadas, que nos muevan sus voces. Escribe Princesa Inca y me conmueve: &ldquo;Se forman debajo de mis ojos canales de llorar tanto y atravesar la noche en forma de aullido, soy extrema como el precipicio y grito desmedida en el centro de la noche. &iquest;Cu&aacute;ndo vendr&aacute; la figura de ojos repetidos y vibrantes? &iquest;Cu&aacute;ndo me dejar&aacute; de atravesar la melancol&iacute;a como un rayo en el pecho? &iquest;Cu&aacute;ndo dejar&eacute; de preguntarme cosas y no comprender nada?&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Cu&aacute;ndo dejaremos, me pregunto yo, de ignorar esos dolores que hacen tanto da&ntilde;o.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Momoitio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/siento-andreas_132_6445860.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 Nov 2020 05:00:57 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/2852a83a-40d2-40e4-ab3b-edeec5ee5f18_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="66443" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/2852a83a-40d2-40e4-ab3b-edeec5ee5f18_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="66443" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Lo siento muchísimo, Andreas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/2852a83a-40d2-40e4-ab3b-edeec5ee5f18_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una violencia que no acabamos de creernos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/violencia-no-acabamos-creernos_132_6093474.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b2cbc03a-41bd-4fc6-8257-93ee7782301c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una violencia que no acabamos de creernos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La agresión en Eibar ha contado con la condena y el reconocimiento de la ciudadanía porque está grabada en vídeo</p></div><p class="article-text">
        El v&iacute;deo ha corrido como la p&oacute;lvora. Se han hecho declaraciones institucionales y la audiencia se ha echado las manos a la cabeza: &ldquo;&iexcl;Qu&eacute; horror!&rdquo;; &ldquo;&iexcl;Qu&eacute; barbaridad!&rdquo; y expresiones menos cohibidas: &ldquo;Valiente capullo&rdquo;. <strong>Nos ponen delante un v&iacute;deo de una agresi&oacute;n machista y, sorpresa, parece que entonces nos creemos que &eacute;sta existe. </strong>La agresi&oacute;n en Eibar ha contado con la condena y el reconocimiento de la ciudadan&iacute;a porque est&aacute; grabada en v&iacute;deo. Si nadie hubiera estado ah&iacute; delante para filmarlo o si la persona que grababa hubiera decidido dejar de grabar para ayudar a la mujer agredida, la condena social probablemente habr&iacute;a sido otra muy distinta. Es m&aacute;s: quiz&aacute; no ser&iacute;a noticia a escala estatal. Lo habr&iacute;an contado los medios locales y poco m&aacute;s, pero ten&iacute;amos im&aacute;genes. Im&aacute;genes violentas, impactantes; las im&aacute;genes de un horror que, en el fondo, parece que la sociedad no acaba de creerse.
    </p><p class="article-text">
        El tratamiento de la violencia machista en los medios de comunicaci&oacute;n es una de las grandes asignaturas pendientes del periodismo. Se han escrito infinidad de gu&iacute;as y se han firmado decenas de documentos llenos de buenas intenciones, compromisos que nadie recuerda cuando tienen delante un v&iacute;deo que saben que se va a convertir en viral en cuanto se publique. La tiran&iacute;a de las audiencias, el morbo, la necesidad de im&aacute;genes impactantes para contar lo que ya no parece suficiente decir con palabras. <strong>Desde </strong><em><strong>Pikara Magazine</strong></em><strong>, que este a&ntilde;o cumplimos 10 a&ntilde;os, no paramos de pensar en estrategias para informar sobre violencias machistas en clave de resistencia, empoderamiento, Derechos Humanos. </strong>Ayer, cuando vi publicado el v&iacute;deo en redes sociales, mand&eacute; un WhatsApp al grupo editorial de la redacci&oacute;n: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; os parece que se publiquen v&iacute;deos as&iacute;?&rdquo;. <strong>Teresa Villaverde</strong> fue la primera en contestar. Me contaba que cuando visit&oacute; Paraguay estuvo en un centro comercial que se hab&iacute;a quemado. Al iniciarse el fuego, los responsables mandaron cerrar todas las puertas para evitar que la gente robase. Murieron abrasadas 230 personas. Las familias organizaron con el tiempo un memorial en el que colgaron fotos de cuerpos calcinados para evitar el olvido: &ldquo;Son im&aacute;genes del horror, pero en un contexto determinado, que acaban adquiriendo un peso. Tenemos que tener cuidado con banalizar el horror&rdquo;. Contexto y objetivos: nada que ver con la difusi&oacute;n de las im&aacute;genes de Eibar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>June Fern&aacute;ndez</strong> no hab&iacute;a visto el v&iacute;deo cuando contest&oacute; a mi pregunta y, en ese momento, yo tampoco. El titular y la miniatura en la noticia de<em> La Sexta</em> fueron elementos suficientes para que se nos removiera el est&oacute;mago. Ella me remiti&oacute; directamente a unas declaraciones de <strong>Rita Segato</strong> en <em>Pikara Magazine: &ldquo;</em>Falta una discusi&oacute;n profunda de editores, de profesores de carreras de Comunicaci&oacute;n&hellip; una discusi&oacute;n que s&iacute; hubo en relaci&oacute;n al suicidio, que se sabe que es contagioso y mim&eacute;tico. Hay suicidios que son espectaculares y ser&iacute;an grandes noticias, pero existe un acuerdo entre los medios de no mostrarlo. La violencia contra las mujeres, y tambi&eacute;n la homof&oacute;bica, est&aacute; en ese mismo lugar. Tambi&eacute;n es contagiosa, tambi&eacute;n es espectacular, tambi&eacute;n puede ser transformada en espect&aacute;culo&hellip; pero no hay el mismo acuerdo que con relaci&oacute;n al suicidio&rdquo;. Al preguntarle sobre el efecto llamada, Segato no duda: &ldquo;La violencia mediatizada muestra un sujeto potente. Un sujeto monstruoso, pero es un monstruo potente. Y lo que la masculinidad busca es la potencia, aunque sea monstruosa&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Volvemos a lo de siempre: &ldquo;Todo el rato se repite el mismo error. Los medios se detienen en hechos concretos, pero no se nos explica por qu&eacute; hay hombres que agreden a mujeres&rdquo;, dice June Fern&aacute;ndez. Adem&aacute;s, insiste en algo: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; pensar&aacute;n las mujeres, los ni&ntilde;os y las ni&ntilde;as que han vivido una situaci&oacute;n as&iacute; al ver las im&aacute;genes?&rdquo;. Antes de emitir algo as&iacute; tendr&iacute;amos que preguntarnos: <strong>&iquest;Qu&eacute; efecto va a tener en la opini&oacute;n p&uacute;blica a la hora de juzgar la violencia ver im&aacute;genes as&iacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Irantzu Varela</strong> trabaja con nosotras en la redacci&oacute;n y tampoco duda. Ella pone el foco en la persona que grababa la agresi&oacute;n y condena la espectacularizaci&oacute;n de la violencia machista: &ldquo;Me preocupa que necesitemos ver a hombres pegando a mujeres para asumir que la violencia es real. La sensaci&oacute;n de impunidad que tienen es tal que son capaces de hacerlo en mitad de la calle. No s&eacute; qu&eacute; aporta que veamos c&oacute;mo un hombre agrede a su compa&ntilde;era. Ya sabemos que la violencia machista existe&rdquo;. En teor&iacute;a, claro. Hablamos entonces de la famosa foto de Kevin Carter: &ldquo;Esa foto aporta un discurso. Est&aacute;bamos saturadas de ver ni&ntilde;os y ni&ntilde;as muri&eacute;ndose de hambre en &Aacute;frica. No nos impactaba y esa foto nos atraves&oacute;. El fotoperiodismo es eso: conseguir que una imagen diga lo que las palabras ya no pueden decir, romper con esa insensibilidad&rdquo;. Nada que ver con la difusi&oacute;n de las im&aacute;genes de Eibar. En esa misma l&iacute;nea, <strong>M&ordf; &Aacute;ngeles Fern&aacute;ndez</strong> recuerda la importancia del fotoperiodismo, el valor de construir relatos visuales: &ldquo;Durante la pandemia, muchos fotoperiodistas han criticado la falta de im&aacute;genes de muertes, la ausencia de un relato visual de lo que ha ocurrido&rdquo;. Eso es una cosa, claro, y otra muy distinta es dar cabida en los medios de comunicaci&oacute;n al v&iacute;deo que ha grabado una persona particular con su m&oacute;vil, sin ning&uacute;n rigor, sin ning&uacute;n c&oacute;digo deontol&oacute;gico, sin af&aacute;n de informar ni de transformar. <strong>En las im&aacute;genes, tanto la mujer agredida como su hijo aparecen pixelados, pero &iquest;es suficiente para proteger su imagen? Resulta evidente que no. Son perfectamente reconocibles para sus familiares y amistades</strong>, as&iacute; como para probablemente gran parte de la ciudadan&iacute;a de un municipio relativamente peque&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Queremos sacar la violencia machista de nuestras casas, s&iacute;; queremos hacer de la violencia machista una cuesti&oacute;n p&uacute;blica y pol&iacute;tica, pero sin perder de vista el derecho a la intimidad de la v&iacute;ctima y de su hijo. Esas im&aacute;genes, en definitiva, no han servido de nada. No responden a ning&uacute;n criterio period&iacute;stico de calidad, ni recogen la apuesta feminista por evidenciar que las violencias machistas responden a una l&oacute;gica estructural, que trasciende lo personal. Lo personal es pol&iacute;tico, pero, para que as&iacute; sea, hay que politizarlo. Lanzar al mundo unas im&aacute;genes tan dolorosas solo provocan una falsa sensaci&oacute;n de empat&iacute;a cuando lo que necesitamos son pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, discurso feminista y periodismo de calidad. Vale ya, por favor.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Momoitio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/violencia-no-acabamos-creernos_132_6093474.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Jul 2020 19:38:09 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/b2cbc03a-41bd-4fc6-8257-93ee7782301c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="170583" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/b2cbc03a-41bd-4fc6-8257-93ee7782301c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="170583" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Una violencia que no acabamos de creernos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b2cbc03a-41bd-4fc6-8257-93ee7782301c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No se nace mujer, se parece]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/nace-mujer-parece_132_6077967.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fe332cf2-daec-439b-ba19-e92fa6286386_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="No se nace mujer, se parece"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Me preocupa que el movimiento feminista no esté siendo siempre el espacio para imaginar vidas libres de violencias que a mí me gustaría para las personas trans</p></div><p class="article-text">
        Si naces con vagina est&aacute;s jodida. Aqu&iacute; y all&aacute;. Dijo Simone de Beauvoir que las mujeres no nacemos mujeres sino que nos construimos as&iacute; en el camino. Me imagino que ella trataba de explicar que los genitales son una pista para que nos comportemos de una determinada manera. Esa manera cambia con el tiempo. A veces, ser mujer significa abnegaci&oacute;n. Luego, llega cierta corriente pol&iacute;tica y ser mujer empieza a significar que tienes que ser madre abnegada, s&iacute;; pero tambi&eacute;n profesional de &eacute;xito y, c&oacute;mo no, una tipa sexy. <strong>En fin, que ser mujer significa cosas distintas en cada momento hist&oacute;rico, en cada territorio, en cada cultura.</strong> Resultar&aacute; sorprendente que, ahora, un adalid del feminismo como Lidia Falc&oacute;n se cargue una consenso tan importante diciendo que las mujeres nacemos y punto, pero, vamos, que pronto ser&aacute; la historia, y no yo, quien le de un lugar en el mundo. El caso es que cuento esto porque parece que las feministas estamos divididas por eso de la participaci&oacute;n de las mujeres trans en &ldquo;nuestro movimiento&rdquo; aunque, en realidad, estamos divididas porque algunas son tr&aacute;nsfobas y otras no.
    </p><p class="article-text">
        Un d&iacute;a, pegu&eacute; a un cr&iacute;o. Yo tambi&eacute;n era una cr&iacute;a, as&iacute; que lo que podr&iacute;a parecer un delito es una simple an&eacute;cdota. Sal&iacute;a de casa con una amiga y el muy imb&eacute;cil grit&oacute; &ldquo;maric&oacute;n&rdquo; antes de esconderse. Fuimos a por &eacute;l y le pegamos un tortazo. Me daba miedo que su madre pidiera explicaciones a la m&iacute;a, as&iacute; que lo cont&eacute; en casa y no recib&iacute; ning&uacute;n reproche. Bueno, quiz&aacute; s&iacute; que me dijeron algo, pero no lo recuerdo. Es la primera acci&oacute;n de autodefensa de la que soy consciente, pero, luego, hemos vivido muchas m&aacute;s. Juntas y por separado, me imagino.<strong> Nada nuevo para las mujeres, que hemos crecido sabiendo que en cualquier momento pod&iacute;amos ser agredidas por cualquier tipo que no tuviera nada mejor que hacer en este momento.</strong> Porque pueden y punto. Mi amiga es una mujer trans y, como todas, ha tenido que enfrentarse al odio de una sociedad que llama &ldquo;no entender&rdquo; a la violencia. Yo pensaba que el mundo siempre hab&iacute;a as&iacute; una mierda para las personas trans porque la educaci&oacute;n que he recibido nunca ha tenido en cuenta otras cosmovisiones. Por eso, estoy entusiasmada con una historia que hemos contado en<em> Pikara Magazine </em>hace poco. Resulta que <a href="https://www.pikaramagazine.com/2020/05/la-menstruacion-y-embarazo-trans-en-la-nacion-mojave/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el pueblo mojave</a>, un pueblo ind&iacute;gena norteamericano, cuenta con rituales de aceptaci&oacute;n para las personas trans. A las mujeres trans se refieren como &ldquo;Alyha&rdquo; y a los hombres trans les llaman &ldquo;Hwame&rdquo;. Entendiendo, me imagino, la importancia de lo simb&oacute;lico, el pueblo mojave cuenta con tradiciones espec&iacute;ficas para que las personas trans sientan el reconocimiento de su pueblo. Las mujeres trans eran consideradas como tal desde que bailaban como bailaban las mujeres cis (las que no son trans) de su cultura; al encontrar marido, simulan tener la menstruaci&oacute;n. M&aacute;s adelante, adem&aacute;s, &ldquo;con el fin de <em>performar</em> un embarazo, la &rdquo;alyha&ldquo; introduc&iacute;an trapos en su camiseta y, para cuando le hubiera tocado parir, tomaba una decocci&oacute;n de estre&ntilde;imiento. Al cabo de uno o dos d&iacute;as de dolores estomacales, cavaba un agujero donde defecaba en posici&oacute;n de dar a luz. Las heces eran tratadas como un reci&eacute;n nacido fallecido y la pareja se recog&iacute;a el pelo en una se&ntilde;al t&iacute;pica de luto&rdquo;. Todo esto lo cuenta Serena Nanda en su libro<em> Gender Diversity: Crosscultural Variations</em>, que creo que no est&aacute; traducido al castellano.
    </p><p class="article-text">
        Me emociono cada vez que lo leo porque si bien me preocupan todas las formas de violencia que a&uacute;n sufrimos, m&aacute;s me preocupa que el movimiento feminista no est&eacute; siendo siempre el espacio para imaginar vidas libres de violencias que a m&iacute; me gustar&iacute;a para las personas trans. &Uacute;ltimamente se suceden los comentarios y las pol&eacute;micas que evidencian que no todas estamos dispuestas a construir un mundo m&aacute;s habitable para todas nosotras. TODAS NOSOTRAS. La &uacute;ltima pol&eacute;mica parte del ideario que se ha publicado del Partido Socialista, que recoge, no podemos negarlo, el sentir de una parte importante del movimiento feminista. <strong>Parten de una obviedad (nacer con vulva nos pone en una situaci&oacute;n de vulnerabilidad evidente en todo el mundo) para negar la existencia de las mujeres trans.</strong> Y no, no puede asumirse un discurso as&iacute; o, al menos, muchas de nosotras no estamos dispuestas a que nos reconozcan en esas palabras.
    </p><p class="article-text">
        Y vamos a ir poco a poco porque esto es complejo y no todo el mundo tiene asumidos ciertos conceptos que s&iacute; tenemos asumidos las feministas. En la especie humana hay infinidad de formas corporales, pero podemos distinguir, a grandes rasgos, entre cuerpos con vulva y cuerpos con pene. Eso s&iacute;, sin dejar de reconocer por esto que hay muchas otras formas de corporalidad entre esas dos y, sobre todo, que ninguna de ellas puede considerarse ni anormal ni err&oacute;nea. Cada uno de esos cuerpos, desde el mismo momento en el que nacemos, recibe una educaci&oacute;n muy espec&iacute;fica. Una educaci&oacute;n y unas expectativas, claro. A las ni&ntilde;as se nos trata con m&aacute;s delicadeza, por ejemplo, esperando que lo seamos nosotras tambi&eacute;n. Se nos agujerean las orejas para distinguirnos de los ni&ntilde;os. Se nos ponen a jugar con mu&ntilde;ecas y a las cocinitas. Se nos pide que elijamos a nuestro novio en la guarder&iacute;a y nos inculcan unos valores que buscan despertar un instinto que, por aprendido, deja de serlo. A partir de una forma de educaci&oacute;n muy concreta, nosotras nos construimos de una manera determinada. <strong>A esos patrones culturales es a lo que llamamos &lsquo;g&eacute;nero&rsquo;, lo que determina qu&eacute; significa ser mujer y qu&eacute; significa ser hombre.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El g&eacute;nero es una construcci&oacute;n social y, sorpresa, en esto estamos de acuerdo todas las feministas. Eso s&iacute;, eso no significa que sea f&aacute;cilmente deconstruible, ni much&iacute;simo menos. Si as&iacute; fuera, con arrancarnos los pendientes, con quemar sujetadores o tirar todos los zapatos de tac&oacute;n ya habr&iacute;amos acabado con el patriarcado. Y muchas de esas excompa&ntilde;eras que braman en los p&uacute;lpitos contra las personas trans llevan agujereadas sus orejas y el patriarcado en sus tacones. El &lsquo;g&eacute;nero&rsquo; es una construcci&oacute;n social que sufrimos todas, pero que no podemos quitarnos de encima tan f&aacute;cilmente, que nos configura como personas y sociedad; que nos delimita y nos sit&uacute;a; que nos abre y nos cierra puertas; que nos permite ser y nos evita serlo.
    </p><p class="article-text">
        Nos sit&uacute;a de una manera muy concreta en el mundo, pero no es menos cierto que esas construcciones sociales asociadas a esa cuesti&oacute;n biol&oacute;gica, la vulva, cambian con cada tiempo y cada cultura. Dice Lidia Falc&oacute;n que las mujeres <em>no nos hacemos</em> sino que somos y punto. Contradice as&iacute; a la mism&iacute;sima Simone de Beauvoir con su famoso: &ldquo;No se nace mujer, se llega a serlo&rdquo;. Pero, perdonadme el atrevimiento, las dos se equivocan: las mujeres ni nos hacemos ni nacemos mujeres, lo parecemos. Por eso, las bolleras somos violentadas. Porque no parecemos mujeres de verdad <em>(Gui&ntilde;o a Wittig)</em>. Por eso, las maricas son violentadas porque parecen mujeres, pero no llegan a serlo. Por eso, las mujeres trans son violentadas tambi&eacute;n: a veces porque parecen mujeres y, otras veces, porque no llegan a parecerlo. Por eso, los hombres trans, cuando se evidencian, son rechazados. Nadie sirve si deserta y somos muchas las que decidimos hacerlo. Las tipas cis que decidimos follar con otras tipas; las trans que presumen de sus pollas; los trans que reivindican sus co&ntilde;os y sus &uacute;teros; las maricas que plumean, las bolleras que se exhiben. Todas <em>las raritas </em>vamos a una y en nuestra barca (de mierda) no caben aquellas que nos hacen elegir a qui&eacute;n salvar.
    </p><h2 class="article-text">Sigue el debate en Pikara Magazine:</h2><p class="article-text">
        <a href="https://www.pikaramagazine.com/2020/05/la-menstruacion-y-embarazo-trans-en-la-nacion-mojave/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La menstruaci&oacute;n y embarazo trans en la Naci&oacute;n Mojave</a>
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.pikaramagazine.com/2020/07/la-falacia-del-argumentario-terf-la-necesidad-feminismos-interseccionales/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La falacia del argumentario terf y la necesidad de feminismos interseccionales</a>
    </p><h2 class="article-text">&nbsp;</h2>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Momoitio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/nace-mujer-parece_132_6077967.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 Jul 2020 19:57:57 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/fe332cf2-daec-439b-ba19-e92fa6286386_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="144112" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/fe332cf2-daec-439b-ba19-e92fa6286386_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="144112" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[No se nace mujer, se parece]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/fe332cf2-daec-439b-ba19-e92fa6286386_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Transfobia,Estereotipos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los silencios y los armarios en cuarentena]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/silencios-armarios-cuarentena_132_5946439.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/03f09c0a-aefd-4589-be69-86d3010b3c8b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los silencios y los armarios en cuarentena"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El confinamiento puede agravar algunas de las formas de violencia que todavía vive hoy la población LGTBQI+</p></div><p class="article-text">
        Haizea me pide que me invente un nombre para ella. Es muy poco probable que su padre llegue a leer lo que escriba, pero qui&eacute;n sabe. Decidi&oacute; volver a casa cuando anunciaron el estado de alarma y, desde entonces, est&aacute; viviendo un infierno. &Eacute;l sabe perfectamente que es lesbiana y precisamente por eso hace comentarios lesb&oacute;fobos cada dos por tres. Estos d&iacute;as anda que trina con las declaraciones de Jorge Javier V&aacute;zquez: &ldquo;Este es un programa de rojos y maricones&rdquo;, dijo el presentador de S&aacute;lvame. Se revuelve en el sof&aacute; y arde: &ldquo;Ser&aacute; sinverg&uuml;enza. Maricones. Qu&eacute; asco&rdquo;, dice entre murmullos. Haizea no aguanta m&aacute;s de 10 minutos con &eacute;l en el sal&oacute;n y est&aacute; todo el santo d&iacute;a en su cuarto. Volver a casa est&aacute; siendo un aut&eacute;ntico infierno para muchas personas de la comunidad LGTBQI+, que se enfrentan a viejos conflictos sin resolver y silencios desagradables.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un grupo de profesores y profesoras de distintas universidades, coordinados por la Universidad Rey Juan Carlos y la Universidad Aut&oacute;noma de Barcelona, han puesto en marcha un estudio para analizar qu&eacute; consecuencias est&aacute; teniendo en la poblaci&oacute;n LGTBQI+ el confinamiento. El estudio todav&iacute;a est&aacute; en marcha, pero los primeros resultados arrojan ya datos llamativos: el 60% de las personas entrevistadas aseguran que, en alg&uacute;n momento durante esta cuarentena, han sido discriminadas en su barrio o en el domicilio en el que est&aacute; pasando estos d&iacute;as. La LGTBfobia es una forma de violencia contra la poblaci&oacute;n LGTBQI+ que tiene consecuencias directas en nuestra salud f&iacute;sica y emocional. Los datos que arrojan los diferentes observatorios e instituciones p&uacute;blicas cada a&ntilde;o lo demuestran, pero, para evidencia, nuestros propios relatos. Haizea, por ejemplo, no lo lleva del todo mal. Ella sabe de sobra que su padre jam&aacute;s va a aceptar que sea lesbiana y, precisamente por eso, decidi&oacute; hace mucho que no quer&iacute;a mantener ninguna relaci&oacute;n con &eacute;l. Ahora, pandemia mediante, no ha tenido m&aacute;s remedio que volver a casa, pero volver&aacute; a marcharse en cuanto pueda. Vive en otra ciudad, en un piso compartido con algunas de sus compa&ntilde;eras de Universidad, y vive tranquila. Hace a&ntilde;os que tiene que novia y s&iacute;, no le hace ni pu&ntilde;etera gracia no poder llevarla a casa. Eso ha generado ciertas tensiones entre ellas. A nadie le gusta sentir que te esconden.
    </p><p class="article-text">
        Paula Alcaide es psic&oacute;loga y autora del libro <em>C&oacute;mo superar un drama bollo</em>. Trabaja habitualmente con mujeres lesbianas y se encuentra con esta situaci&oacute;n con frecuencia: &ldquo;Yo suelo hablar de disparidad homof&oacute;bica, de esos diferentes niveles de lesbofobia y bifobia interiorizada, que hacen que en un momento determinado una se averg&uuml;ence, se sienta culpable, ansiosa, hipervigilante. Si ocultas una la relaci&oacute;n, la est&aacute;s degradando por miedo al estigma social. Se generan din&aacute;micas perversas en la que una parece la amante. Esa ocultaci&oacute;n genera mucho dolor y afecta al autoestima&rdquo;, me dec&iacute;a hace unos meses en una entrevista para Pikara Magazine.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hace unos d&iacute;as hemos celebrado el d&iacute;a de la visibilidad l&eacute;sbica, que se conmemora cada 26 de abril en el Estado espa&ntilde;ol. En Argentina, por ejemplo, es el 7 de marzo. Este d&iacute;a recuerdan a Natalia Gait&aacute;n, una joven lesbiana que fue asesinada por el padrastro de su novia. Las lesbianas no queremos m&aacute;rtires, pero s&iacute; queremos construir nuestra propia memoria, que ha sido tradicionalmente invisibilizada. Invisibilizada por un movimiento feminista que durante mucho tiempo no ha querido que la sociedad crea que todas las feministas son lesbianas; invisibilizadas por el movimiento LGTBQI+, que ha estado tradicionalmente liderado por hombres gais; invisibilizadas por nuestras familias, por nuestras parejas, por nuestras amigas. Todav&iacute;a me acuerdo de la furia que recorri&oacute; mi cuerpo cuando me di cuenta de que mi padre ten&iacute;a memorizada a mi novia con una coletilla innecesaria: &ldquo;Fulanita, amiga de Andrea&rdquo;. Qu&eacute; necesidad, aita.
    </p><p class="article-text">
        La invisibilidad, sin embargo, ha sido tambi&eacute;n una estrategia de protecci&oacute;n para muchas lesbianas, que ha evitado tambi&eacute;n que suframos el mismo nivel de violencia f&iacute;sica que s&iacute; han sufrido hist&oacute;ricamente los hombres gais. Hemos escondido nuestros amores para preservar nuestra integridad f&iacute;sica. No es mala estrategia, pero es dolorosa. Deja unas huellas en la autoestima que son dif&iacute;ciles de borrar, que se&ntilde;alan que nuestra forma de amar sigue siendo una alternativa de segunda.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La novia de Haizea dice que no pasa nada, que, en realidad, tampoco es tan importante que ella no le haya contado a nadie de su familia que est&aacute;n juntas. Haizea se defiende: &ldquo;Bueno, en realidad, mi hermano ha estado con ella un mont&oacute;n de veces y no hay ning&uacute;n problema&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Pero, &iquest;sabe que es tu novia?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Yo creo que lo intuye.
    </p><p class="article-text">
        La intuici&oacute;n, me temo, que no suele tenernos en cuenta.
    </p><h2 class="article-text">Contenidos relacionados:</h2><p class="article-text">
        <a href="https://www.pikaramagazine.com/2020/04/armarios-y-miedos-que-sellan-el-encierro/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Armarios y miedos que sellan el encierro</a>
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.pikaramagazine.com/2020/02/las-relaciones-lesbianas-veces-se-pierde-contacto-fisico/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;En las relaciones entre lesbianas a veces se pierde el contacto f&iacute;sico&rdquo;</a>
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.pikaramagazine.com/2020/01/salidas-del-armario/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Salidas del armario</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Momoitio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/silencios-armarios-cuarentena_132_5946439.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Apr 2020 20:00:28 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/03f09c0a-aefd-4589-be69-86d3010b3c8b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="124402" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/03f09c0a-aefd-4589-be69-86d3010b3c8b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="124402" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Los silencios y los armarios en cuarentena]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/03f09c0a-aefd-4589-be69-86d3010b3c8b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Coronavirus,Confinamiento]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Andrea es una puta y Viki, fea]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/andrea-puta-viki-fea_132_2138786.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/199815bb-0234-4aef-97a5-a765683fdc3b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Andrea es una puta y Viki, fea"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Salamanca está plagada de pintadas y pegatinas con un mensaje tan simplón como misógino: "Viki eres muy fea"</p></div><p class="article-text">
        Este fin de semana he estado en Salamanca porque estoy completamente obsesionada con Vetusta Morla y empezaban all&iacute; su gira. Esto puede parecer que no tiene ninguna importancia y, efectivamente, as&iacute; es. No tiene ninguna importancia, pero si no llego a ir a Salamanca (a gozar con Vetusta Morla, insisto) probablemente no me me hubiese enterado nunca de esta historia. El caso es que me di cuenta de que la ciudad estaba plagada de pintadas y pegatinas con un mismo mensaje inquietante: en portales, en persianas, escrito sobre tuber&iacute;as, en ba&ntilde;os de bares.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qui&eacute;n ha escrito todos esos mensajes? &iquest;Por qu&eacute; lo ha hecho? &iquest;Desde cu&aacute;ndo est&aacute;n ah&iacute;? &iquest;Por qu&eacute; nadie los ha tachado de las paredes? &iquest;Por qu&eacute; no se han arrancado esas pegatinas? El mensaje es igual de contundente que simpl&oacute;n: Viki eres muy fea. Entonces vinieron a mi memoria muchos de los mensajes escritos en las paredes de mi pueblo, en los ba&ntilde;os de mi colegio; los que me dirigieron a m&iacute; y los que nunca supe a qui&eacute;n se dirig&iacute;an, pero todos llenitos de odio y misoginia, con un tufo de venganza y maldad, que tienden a pasar desapercibidos por su apariencia inocente, pero que traen consigo muchos quebraderos de cabeza. Lo s&eacute; bien.
    </p><p class="article-text">
        Alguien escribi&oacute; en una de las paredes de una oficina bancaria del pueblo en el que siempre he veraneado este cl&aacute;sico literario, que, claro, me dirig&iacute;an a m&iacute;: &ldquo;Andrea Momoitio puta&rdquo;. No s&eacute; por qu&eacute; lo hizo, pero siempre tuve claro qui&eacute;n hab&iacute;a sido. Recuerdo perfectamente la verg&uuml;enza y el miedo que me daba que pudiera verlo mi familia. No s&eacute; si lo leyeron alguna vez, nunca me lo han dicho, pero fueron pasando los veranos, como pasan los inviernos, hasta que dej&oacute; de importarme. Estaba en un sitio bastante inaccesible para mi torpeza cr&oacute;nica, as&iacute; que tampoco intent&eacute; borrarlo.
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; qu&eacute; habr&aacute; hecho Viki. He tratado de resolver el enigma y me he encontrado con que en La Malhablada, un espacio precioso de Salamanca dedicado a los microteatros, proyectaron el a&ntilde;o pasado un&nbsp;<a href="https://youtu.be/zhSsNzmkY9g" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&lsquo;documental&rsquo; de Fauna Moderna</a> en el que trataban, en clave de humor, de desvelar el misterio. Uno de los autores del v&iacute;deo, C&eacute;sar Valladares, me asegura por tel&eacute;fono que pretend&iacute;an reflejar una &ldquo;situaci&oacute;n confusa entre lo que opina la gente y la opini&oacute;n ficcionada del autor&rdquo; porque, aunque &eacute;l sabe de qui&eacute;n se trata, no quiere que se desvele su identidad.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Pero, &iquest;Viki existe?&ndash;, pregunto.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Viki es lo de menos. La idea es repetir el mensaje hasta que pierda sentido.
    </p><p class="article-text">
        Ni rastro de Viki ni de lo que opina ella de todo esto, pero ante la mesa, un cl&aacute;sico que no parece perder sentido ni vigencia: la misoginia. En este caso, disfrazada de arte, de humor, de cultura alternativa y urbana. Vaya, que el misterioso autor no ha inventado nada.
    </p><p class="article-text">
        S&oacute;lo hay que darse un paseo por los ba&ntilde;os de cualquier estaci&oacute;n, visitar los gimnasios de cualquier instituto o leer con atenci&oacute;n las paredes de nuestros barrios para darnos cuenta de que es escandalosamente habitual encontrarnos con mensajes de odio contra las mujeres, mensajes que promueven y fomentan los estereotipos de g&eacute;nero sin ning&uacute;n pudor y en la m&aacute;s absoluta impunidad. La que no es una puta, es fea. Por no hablar, claro, de esos mensajes tan habituales tambi&eacute;n en los que aparecen leyendas del estilo: &ldquo;Me gusta comer pollas. Ll&aacute;mame&rdquo; junto a un n&uacute;mero de tel&eacute;fono. Nunca, claro, he comprobado si son n&uacute;meros reales, pero &iquest;qu&eacute; m&aacute;s da?
    </p><p class="article-text">
        Las paredes hablan, vaya que s&iacute; que hablan, del papel al que nos han relegado la sociedad y la cultura. Seguimos a cuestas con la cl&aacute;sica distinci&oacute;n entre mujeres buenas y malas, putas y santas, esas a las que te follas &mdash;con o sin su consentimiento&mdash; o con las que te casas. Evolucionan los c&oacute;digos y los canales, pero apenas var&iacute;an los mensajes. Si hay algo que no podemos atribuir al patriarcado es originalidad.
    </p><p class="article-text">
        Exista o no exista Viki, sea esto una intervenci&oacute;n est&uacute;pida o una est&uacute;pida intervenci&oacute;n art&iacute;stica, evidencia la exposici&oacute;n p&uacute;blica a la que estamos sometidas las mujeres. No encuentro muchas diferencias entre esto y&nbsp;<a href="http://www.pikaramagazine.com/2015/05/como-sera-vivir-sin-miedo-al-porno-de-venganza/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&lsquo;el porno de la venganza&rsquo;</a> que denunci&oacute; <a href="http://www.pikaramagazine.com/author/barbijaputa/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Barbijaputa</a>, la&nbsp;<a href="http://www.pikaramagazine.com/2012/12/misoginia-por-whatsapp/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">misoginia por WhatsApp</a> o los troleos masivos a compa&ntilde;eras feministas en Internet. El mensaje que nos env&iacute;an est&aacute; claro: &ldquo;Si te sales de la norma, te se&ntilde;alaremos sin piedad&rdquo;. Qu&eacute; habr&aacute; hecho Viki para merecer tal escarnio.
    </p><p class="article-text">
        Hace unos a&ntilde;os cont&aacute;bamos en Pikara que la campa&ntilde;a <a href="http://www.pikaramagazine.com/2013/05/%C2%BFvandalismo-o-violencia-machista-2/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&lsquo;Mujeres por la ciudad&rsquo;, desde diferentes ciudades de Am&eacute;rica Latina</a>, denunciaba el trato que recibimos la mujeres en el espacio urbano. En Monteviedo se hab&iacute;an instalado diez figuras de madera blanca que sufrieron todo tipo de ataques durante el tiempo que dur&oacute; el experimento: &iquest;Vandalismo o violencia machista? Quiz&aacute; Viki tenga la respuesta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Puede que te interese:</strong>
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://www.pikaramagazine.com/2012/12/misoginia-por-whatsapp/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&mdash;Misoginia por WhatsApp</a>
    </p><p class="article-text">
        Los ataques a la intimidad de las j&oacute;venes a trav&eacute;s de las redes sociales responden a una l&oacute;gica sexista que a&uacute;n est&aacute; muy presente entre los adolescentes: aquella mujer que decide sobre su cuerpo es una guarra.
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://www.pikaramagazine.com/2015/05/como-sera-vivir-sin-miedo-al-porno-de-venganza/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&mdash;&iquest;C&oacute;mo ser&aacute; vivir sin miedo al porno de la venganza?</a>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Es ah&iacute; donde dan masajes er&oacute;ticos?&rdquo;. Recibo esta llamada y me pregunto: &iquest;C&oacute;mo ser&aacute; ir por la vida sin temer a que un desnudo o un simple dato personal puedan destrozarte al hacerse p&uacute;blicos? &iquest;C&oacute;mo ser&aacute; que te d&eacute; igual que se difundan im&aacute;genes er&oacute;ticas tuyas porque en el peor de los casos quedas como un supermachote?
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://www.pikaramagazine.com/2016/07/redes-sociales-ciberviolencias/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&mdash;33 veces violada, infinitamente victimizada</a>
    </p><p class="article-text">
        Usar las redes sociales para divulgar violencias sexuales, femicidas, lesbo y transf&oacute;bicas es un fen&oacute;meno de los tiempos violentos que corren. Pero &iquest;qu&eacute; ocurre cuando la violaci&oacute;n sexual a una joven pasa a formar parte del torrente de tuits en nuestro cotidiano? En Facebook y Twitter, las violencias se multiplican pero tambi&eacute;n los pedidos de justicia. &iquest;Podemos ser autoras de una narrativa en internet que nos ayude a vivir sin violencias?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Momoitio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/andrea-puta-viki-fea_132_2138786.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 02 May 2018 18:30:40 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/199815bb-0234-4aef-97a5-a765683fdc3b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="70889" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/199815bb-0234-4aef-97a5-a765683fdc3b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="70889" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Andrea es una puta y Viki, fea]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/199815bb-0234-4aef-97a5-a765683fdc3b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Violencia machista,Machismo,Feminismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lesbianas, tierras y tomates]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/lesbianas-tierras-tomates_132_2248401.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/86c3a6a8-68f3-4d00-9cb1-4af49cda015f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lesbianas, tierras y tomates"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Es la sensación de arraigo un privilegio? ¿Qué personas pueden disfrutar de él y quiénes no tienen lugar al que volver?</p><p class="subtitle">'Encajar' es un verbo muy difícil de conjugar para quienes rompen con las expectativas sociales: las lesbianas, por ejemplo</p></div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2">“Quiero la libertad de tallar y cincelar mi propia cara,<br/><br/>de endurecer el sangrado con cenizas,<br/><br/>de forjar a los propios dioses de mis entrañas”<br/><br/>                                                                  Gloria Anzaldúa<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        Puedo caminar por all&iacute; con los ojos cerrados y no perderme, pero, en el fondo, no s&eacute; d&oacute;nde estoy. La iglesia es ahora de otro color. Mi colegio, m&aacute;s alto. La tienda de gominolas de Moni est&aacute; cerrada y han borrado todas las pintadas irreverentes que hicimos en el parque. Reconozco el tejido de los &aacute;rboles, pero apenas conozco ya a ninguna de las personas con las que me encuentro por la calle. Podr&iacute;a describir con exactitud el camino de mi casa al ambulatorio y, a la vez, me siento ajena a las calles empinadas e ins&iacute;pidas de ese pueblo. &nbsp;He aprendido a vivir con la sensaci&oacute;n de no tener ra&iacute;ces, de no sentir bajo mis pies tierra, de no poder plantarme en ning&uacute;n sitio. Es una sensaci&oacute;n de nada; de no tener pasado, ni lugar al que volver. Da mucho miedo asumir que no s&eacute; transplantarme, que voy de un tiesto a otro, pero en ninguno enra&iacute;zo porque mis ra&iacute;ces son tan d&eacute;biles como algunos recuerdos. Da miedo a asumir que me he equivocado mucho, que salirte del tiesto implica correr el riesgo de no volver a florecer en ning&uacute;n lugar. Al menos, no con la fuerza con la que se agarran a la tierra las plantas que nadie ha arrancado nunca. Esa sensaci&oacute;n de pertenencia fiel a un lugar, sin embargo, s&oacute;lo pueden tenerla quienes encuentran en esa maceta todo lo que necesitan. No es mi caso, ni mi casa.
    </p><p class="article-text">
        Escucho con atenci&oacute;n a las personas de mi entorno que hablan con fervor de su tierra y sus palabras me provocan una emoci&oacute;n encontrada entre la envidia y la rabia. Me invade cierta culpa por no haber puesto m&aacute;s empe&ntilde;o en esa tarea, para m&iacute; demasiado ardua, de encajar. &ldquo;Pod&iacute;as haberlo intentado m&aacute;s, Andrea&rdquo;, pienso cada dos por tres. Lo pienso y me castigo, en un bucle de culpa y coraje por no haber cumplido con el plan d&eacute;spota que se hab&iacute;a establecido para m&iacute;. Durante mucho tiempo celebr&eacute; ser la nota discordante de mi entorno, la protestona, esa para la que nunca llueve a su gusto, la que no est&aacute; conforme con nada y siempre tiene algo que decir, celebr&eacute; la diferencia y me cre&iacute; m&aacute;s importante que el resto por no tener nada que ver con lo que ve&iacute;a a mi alrededor. Entre mis sue&ntilde;os de grandeza, el ego, las ansias de libertad y las resistencias a lo establecido para m&iacute; hu&iacute; de mi entorno como huyen los gatos del agua y mi novia de la piscina. Pero ahora, escucho con atenci&oacute;n a las que hablan con fervor de su tierra, de su infancia, de sus ra&iacute;ces y me lamento, pero &iquest;qui&eacute;n puede arraigarse? &iquest;A qui&eacute;n le corresponde el privilegio de tener un lugar al que volver? A las que no decepcionan. Situarse en ese lugar de decepci&oacute;n es doloroso. Maldigo todas las consignas que nos animan a rupturas, que luego nadie sabe acompa&ntilde;ar. Maldigo todos los sue&ntilde;os de rebeld&iacute;a, que luego se convierten en pesadillas para muchas si nadie te ayuda a buscar lugares de calma. Repaso entonces, a todo correr, las frases subrayadas de &lsquo;Identidades l&eacute;sbicas&rsquo;, de Olga Vi&ntilde;uales, y encuentro, una vez m&aacute;s, un poco de paz en sus palabras: &ldquo;Las conjeturas sobre la identidad sexual son dolorosas porque ponen en cuesti&oacute;n un sistema de valores en el que las implicadas han sido educadas. No saber qu&eacute; est&aacute; sucediendo, junto a la creciente conciencia de saberse fuera de la norma, hace que algunas mujeres se formulen todo tipo de preguntas&rdquo;, pero a esas preguntas, y a muchas m&aacute;s, dan respuestas mujeres fort&iacute;simas como Gloria Anzald&uacute;a, que lo tiene claro y construye con sus palabras un hogar para las ap&aacute;tridas emocionales: &ldquo;Yo no traicion&eacute; &nbsp;a mi gente, sino ellos a m&iacute;. De modo que s&iacute;, aunque el &lsquo;hogar&rsquo; permea cada tend&oacute;n y cada cart&iacute;lago de mi cuerpo, a m&iacute; tambi&eacute;n me da miedo ir a casa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero vale ya de culpas. Si yo me fui y ahora siento que no tengo a d&oacute;nde volver es, en parte, porque crec&iacute; escuchando que fulanita era &ldquo;tortillera&rdquo; con un tono despectivo e hiriente y me hice mayor sufriendo las sonrisas de complicidad cuando mi abuelo contaba que de joven se divert&iacute;an tirando piedras a los maricones; si me fui es porque no encontraba la forma de encajar en el mapa cuadrado de las calles empinadas de mi pueblo mi manera de entender el mundo; si me fui, quiz&aacute; sin pelear demasiado mi pertenencia, es porque antes de decidirlo tuve que mentir mucho para soportar tanto miedo. Resulta dif&iacute;cil sentarte delante de gente a la que quieres, con la que has crecido y conocido el mundo, para decirles que ese novio del pueblo del que llevas tiempo hablando no s&oacute;lo no es tu novio sino que es esa chica con la que te han visto tanto &uacute;ltimamente y que ya no aparece por all&iacute; porque te ha dejado por SMS y tienes el coraz&oacute;n roto en mil pedazos. Pero nadie te abraza. No es f&aacute;cil volver a esa casa en el que O., compa&ntilde;era de clase desde que &eacute;ramos unas cr&iacute;as, decide no volver a cogerte el tel&eacute;fono solo porque le dices que t&uacute; eres una de esas bolleras de mierda que ella no soporta. Es dif&iacute;cil florecer en una tierra que est&aacute; envenenada para ti, pero m&aacute;s dif&iacute;cil es a&uacute;n curarte esa culpa de bollera de mierda, de contestona, de mentirosa, desapegada y desabor&iacute;a. Pero la culpa y las heridas se curan, s&iacute;. &iquest;C&oacute;mo? Aprendiendo a florecer en otro lugar sin perder de vista el camino que te lleva hasta all&iacute;. Igual que los tomates culeros. As&iacute; llama Eneko a los que crecen en algunas riberas de los r&iacute;os a partir a las semillas que generosamente enviamos hasta all&iacute; previo paso por nuestros v&aacute;teres y ensaladeras; rojos y gordos, libres despu&eacute;s de haber estado en la mism&iacute;sima mierda.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Momoitio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/lesbianas-tierras-tomates_132_2248401.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 27 Feb 2018 20:17:50 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/86c3a6a8-68f3-4d00-9cb1-4af49cda015f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="89533" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/86c3a6a8-68f3-4d00-9cb1-4af49cda015f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="89533" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Lesbianas, tierras y tomates]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/86c3a6a8-68f3-4d00-9cb1-4af49cda015f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La locura de mis sueños]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/locura-suenos_132_2994396.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f0a1d727-cd5e-43b1-af27-9e9803151ed0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Me vibra el cuerpo cada vez que pienso que tengo genéticamente más posibilidades que el resto para perder la percepción de la realidad, para dejar de distinguir qué pasa fuera y qué pasa sólo dentro de mí</p></div><p class="article-text">
        No tengo muchos miedos, pero todos son recurrentes. Me da miedo quedarme descalza en la calle, perder los zapatos o que alguien me los robe; me asusta el destino porque no s&eacute; qu&eacute; significa, d&oacute;nde est&aacute; ni a d&oacute;nde quiere llevarme, lo que tendr&aacute; pensado para m&iacute; o, peor, que pretenda seguir adelante sin contar conmigo. Me asusta mi carga gen&eacute;tica, los planes de mis c&eacute;lulas madre, el tick tack de mis pulmones, el dolor de mi escafoides, la memoria de mi piel, la suerte de mis tetas, mi posible artrosis, no saber qu&eacute; tren tiene guardado para mi el mejor final, qu&eacute; amores me llenar&aacute;n la mirada de sonrisas, qu&eacute; futuro es el m&iacute;o, qu&eacute; proyectos me aguardan detr&aacute;s de qu&eacute; esquina, qu&eacute; ausencias no voy a soportar, qu&eacute; rabia me va a vencer, qu&eacute; conflicto no voy a saber superar, qu&eacute; gota colmar&aacute; mi paciencia, qu&eacute; va a romperme, qui&eacute;n me ayudar&aacute; a recomponerme, qu&eacute; canciones me quedan por escuchar, cu&aacute;ntas palabras a&uacute;n tienen que ponerme los pelos de punta, qu&eacute; piruleta o pirueta ser&aacute; la que haga que se me caiga el &uacute;ltimo diente. Pero, sobre todo, lo que m&aacute;s miedo me da en el mundo es volverme loca. Me vibra el cuerpo cada vez que pienso que tengo gen&eacute;ticamente m&aacute;s posibilidades que el resto para perder la percepci&oacute;n de la realidad, para dejar de distinguir qu&eacute; pasa fuera y qu&eacute; pasa s&oacute;lo dentro de m&iacute;. Disfruto de mi imaginaci&oacute;n apabullante con un p&aacute;nico atroz a quedarme atrapada dentro de m&iacute;, como si salir de aqu&iacute; fuera posible alguna vez.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-PcJUzvern5M-6419', 'youtube', 'PcJUzvern5M', document.getElementById('yt-PcJUzvern5M-6419'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-PcJUzvern5M-6419 src="https://www.youtube.com/embed/PcJUzvern5M?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        Busco protegerme de este miedo hablando con las amigas, atenta a cualquier signo que pueda evidenciar que me he ido de m&iacute;, buscando explicaciones a las locuras propias y ajenas, cuid&aacute;ndome de la frivolidad externa e interna, controlando los factores ajenos a m&iacute; que podr&iacute;an llevarme a experimentar los cambios de percepci&oacute;n que provocan muchas enfermedades mentales, tratando de entender los mundos paralelos en los que viven y sue&ntilde;an personas a las que quiero profundamente, buscando la manera de llegar all&iacute; sin juicios, sin expectativas, leyendo, aprendiendo, creciendo, viviendo. Si bien hemos repetido hasta la saciedad que los miedos paralizan, en este caso, este, mi gran miedo, convive conmigo como un buen fantasma, que me ayuda a valorar el norte en el que todav&iacute;a vivo. A veces, muchas veces, lamento tambi&eacute;n lo anclada que sigo a&uacute;n a lo real, a lo com&uacute;n, porque no encuentro aqu&iacute; muchas cosas que merezcan la pena o que valgan la alegr&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        En esta lucha contra la locura,&mdash;porque a pesar de haber convivido con ella tambi&eacute;n est&aacute; dentro de m&iacute; el estigma que tanto da&ntilde;a a muchas de las personas que han sido diagnosticadas con cualquier enfermedad mental&mdash; encontrar en el camino iniciativas y personas que trabajan por acabar con los estereotipos y con el miedo ha resultado imprescindible en mi propio proceso de reconciliaci&oacute;n con los locos y las locas de mi vida. Estos d&iacute;as me he tropezado (y emocionado una y otra vez) con el tr&aacute;iler del documental 'Veus contra l&rsquo;estigma', de Marta Espar i Marc Parramon, en colaboraci&oacute;n con Federaci&oacute; Veus, una organizaci&oacute;n catalana que re&uacute;ne distintas asociaciones de personas &ldquo;con experiencia propia en salud mental&rdquo;. Buscan hacer incidencia pol&iacute;tica para que se reconozcan sus derechos y para que sus experiencias tengan cabida en la puesta en marcha de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de las que, de otra manera, ser&iacute;an s&oacute;lo sujetos pasivos. Frente a la idea de ser beneficiarios de servicios p&uacute;blicos, buscan contribuir a construirlos desde su propia experiencia para que atiendan a sus necesidades. Hace unos meses, mientras conduc&iacute;a, me encontr&eacute; en la radio con un programa dedicado a la salud mental en el que participaban psiquiatras, psic&oacute;logos y psic&oacute;logas, personas diagnosticadas y, por tanto, se&ntilde;aladas; familiares, amigos, amigas, parejas. Todas y todos coincid&iacute;an en que la estigmatizaci&oacute;n sigue siendo terrible y la medicalizaci&oacute;n, la &lsquo;soluci&oacute;n&rsquo; m&aacute;s extendida. El programa se emiti&oacute; en torno al 10 de octubre, d&iacute;a internacional de la salud mental. Este a&ntilde;o, las asociaciones del Estado espa&ntilde;ol han elegido el lema &lsquo;Trabajar sin M&aacute;scaras. Emplear sin Barreras&rsquo;, para reivindicar un acceso al mercado laboral justo, pero, adem&aacute;s, insisten en la importancia de hacer un llamamiento generalizado a todos los entornos laborales para que se hable &ldquo;sin tab&uacute;es y se cuide la salud mental, se prevengan los trastornos mentales y se comprenda, con naturalidad, a las personas con problemas de esta &iacute;ndole&rdquo;. El reto, ambicioso. La necesidad, urgente.
    </p><p class="article-text">
        El tema me persigue. Hace un tiempo, no recuerdo c&oacute;mo, d&oacute;nde ni cu&aacute;ndo exactamente, estuve leyendo sobre una asociaci&oacute;n de personas que escuchan voces, pero que, lejos de acallarlas, buscaban f&oacute;rmulas para convivir con ellas. Frente a la idea, m&aacute;s extendida, de encontrar en esos pensamientos un problema, trataban de encontrarle las fortalezas y resurgir desde ah&iacute;. Yo no escucho voces. A&uacute;n no. Pero siendo plenamente consciente de la delgada l&iacute;nea que nos separa a todas de poder vivir una situaci&oacute;n, puntual o no, de este tipo, s&oacute;lo pido que si alguna vez alguien me habla desde dentro me recuerde que &ldquo;lo superficial es una vida sin rincones&rdquo;. De momento, una pintada en la orilla de la r&iacute;a, me lo recuerda cada ma&ntilde;ana.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;A todas esas pupilas dilatadas de tanta qu&iacute;mica</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>que miran aturdidas y absortas</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>pero tienen la luz m&aacute;s hermosa&ldquo;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>                                                Princesa Inca</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Momoitio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/locura-suenos_132_2994396.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 19 Dec 2017 20:11:36 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f0a1d727-cd5e-43b1-af27-9e9803151ed0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="73667" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f0a1d727-cd5e-43b1-af27-9e9803151ed0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="73667" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[La locura de mis sueños]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f0a1d727-cd5e-43b1-af27-9e9803151ed0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Salud mental]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La autobusa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/autobusa_132_3166368.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1356e175-8fb2-4228-9edf-15ceb11050d4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La autobusa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Ayuntamiento de Bilbao concede el Premio Paseante a "la mujer bilbaína"</p><p class="subtitle">El consistorio de la capital de Bizkaia parecer ignorar el reto al que nos enfrentamos las mujeres de la ciudad con la movilidad</p></div><p class="article-text">
        No estoy muy acostumbrada a coger el autob&uacute;s. Vivo exactamente a dos minutos de la redacci&oacute;n de Pikara. Esto puede sonar maravilloso, pero nunca me da tiempo a escuchar una canci&oacute;n entera y, creedme, eso no me hace ninguna gracia. El caso es que yo no sab&iacute;a lo dif&iacute;cil que puede ser la vida si eres madre de dos criaturas y tienes que coger el autob&uacute;s cada ma&ntilde;ana en Bilbo. El otro d&iacute;a mont&eacute; en uno para ir a trabajar porque hab&iacute;a dormido con Z. Ella vive en una zona un poco alejado del centro. Es un barrio de los de siempre, tranquilo, de trabajadores y de trabajadoras, un barrio de gente que probablemente no tenga tiempo para ir paseando mientras escucha m&uacute;sica al trabajo y usa el transporte p&uacute;blico cada ma&ntilde;ana. Ah&iacute; quer&iacute;a llegar yo: al autob&uacute;s. Estaba esperando al 56, que pasa cada 15 minutos. A mi lado, cinco mujeres con, al menos, ocho ni&ntilde;os. Menuda jaur&iacute;a ten&iacute;an montada, la verdad. Escuchaba sus conversaciones con nitidez y eso que ten&iacute;a los cascos puestos con Vetusta Morla a tope. &lsquo;Te lo digo a ti&rsquo;, por cierto, es un temazo. Realmente no me acuerdo si era esa la canci&oacute;n que estaba sonando en ese momento, pero me apetec&iacute;a decirlo. El caso es que lleg&oacute; el 56 y, como cada ma&ntilde;ana, estaba a reventar de gente. El Ayuntamiento podr&iacute;a pensar en ampliar el servicio a esas horas para evitar que empecemos el d&iacute;a traumatizadas, pero no se les ha ocurrido. Est&aacute;n muy ocupados en en el Guggenheim y el barrio de Z. est&aacute; lejos de all&iacute;:
    </p><p class="article-text">
        -Ya hay dos sillas. No puedes subir.
    </p><p class="article-text">
        -Pero eres el tercer conductor que me lo dice. No llegamos al colegio.
    </p><p class="article-text">
        -Ya lo siento, chica, pero no puedes subir. Si pasa algo es cosa m&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Silencio y agotamiento en su cara.
    </p><p class="article-text">
        -Mujer, ll&eacute;vale en una mochilita - sentencia otra pasajera mientras pica su billete con la misma indiferencia con la que se atreve a opinar sobre c&oacute;mo deber&iacute;a llevar esa mujer a su criatura.
    </p><p class="article-text">
        Las puertas se cierran ante su incredulidad. Arranca el autob&uacute;s y se queda all&iacute;. Decir tambi&eacute;n que, en lo que para m&iacute; fue un claro ejercicio de desobediencia, otra mujer mir&oacute; con un profundo odio al conductor, sac&oacute; a su ni&ntilde;a del carro, dobl&oacute; la silla y entr&oacute; arrasando en el autob&uacute;s. No s&eacute; si la otra pudo coger el siguiente, si su hija mayor lleg&oacute; al colegio, si ella tendr&iacute;a que ir a trabajar despu&eacute;s, si se arrepinti&oacute; de haberle hecho caso o si se tumbaron en el parque a pasar de la vida. Total, la vida pasa de nosotras. Que el sistema patriarcal nos tiene ahogadas se evidencia tambi&eacute;n en c&oacute;mo est&aacute;n construidas las ciudades: desde la ubicaci&oacute;n de los bancos o los ambulatorios a la manera en la que se organiza el transporte p&uacute;blico. El mundo no est&aacute; hecho para que lo vivamos felices. Al menos, no nosotras.
    </p><p class="article-text">
        En <a href="https://www.google.es/url?sa=t&amp;rct=j&amp;q=&amp;esrc=s&amp;source=web&amp;cd=1&amp;cad=rja&amp;uact=8&amp;ved=0ahUKEwiyqoTDtMPWAhVFZlAKHSFzCD8QFggnMAA&amp;url=http%3A%2F%2Fwww.setem.org%2Fsetem_ftp%2Feuskadi%2Fconsumimosviolencia_estudio.pdf&amp;usg=AFQjCNHp-0xW77mbtVMAZ5kDyH2h8grATg" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un estudio de Setem Hego Haizea</a> sobre la relaci&oacute;n entre las violencias machistas y el consumo, analizan tambi&eacute;n los problemas de movilidad que sufrimos las mujeres. La organizaci&oacute;n denuncia que las infraestructuras de movilidad que se construyen se centran principalmente en los autom&oacute;viles y las llaves de los coches siguen en bolsillos de hombres. En el mismo informe aseguran que un 41,2% de los hombres utiliza el coche privado como instrumento de movilidad. En el caso de las mujeres, la cifra desciende hasta un 24,2%. No ser&aacute; este art&iacute;culo un alegato del uso de medios de transporte privados porque su propia l&oacute;gica atenta contra el mundo feminista por el que abogo, pero lo cierto es que disponer de un veh&iacute;culo propio ofrece independencia. Autonom&iacute;a y cambio clim&aacute;tico, claro.
    </p><p class="article-text">
        La an&eacute;cdota del 56 podr&iacute;a haberse quedado en una mera an&eacute;cdota, pero todav&iacute;a estaba rond&aacute;ndome la cabeza cuando me encuentro con que el Ayuntamiento de Bilbao ha decidido entregar este a&ntilde;o el premio a la movilidad a &ldquo;la mujer bilba&iacute;na&rdquo;. La primera pregunta es evidente: &iquest;Qui&eacute;n es esa mujer? &iquest;La mujer bilba&iacute;na? &iquest;En serio? Anda que no habr&aacute; diversidad entre las mujeres de Bilbao. No cabemos en ese singular, Ayuntamiento. Los candidatos propuestos eran &ldquo;Greenpeace, el director gerente de la Asociaci&oacute;n de Comerciantes del Casco Viejo, Jon Aldeiturriaga y la Mujer bilba&iacute;na&rdquo;. Ja. Es alucinante. Greenpeace y la &ldquo;Mujer bilba&iacute;na&rdquo;. La M esa may&uacute;scula est&aacute; copiada de la web municipal. No es cosa m&iacute;a, vaya. Dicen tambi&eacute;n en su portal, sin sonrojarse, que el Premio Paseante de Bilbao reconoce &ldquo;la labor o los valores de personas y colectivos que contribuyen a hacer de Bilbao una ciudad m&aacute;s amable, habitable y sostenible&rdquo;. De verdad, me meo. &iquest;De qu&eacute; van? Me encantar&iacute;a escuchar al listo que haya tomado esta decisi&oacute;n dici&eacute;ndoselo a la mujer que no pudo montarse en el autob&uacute;s porque no hab&iacute;a hueco para la silla de su beb&eacute;. &ldquo;Gracias por hacer de Bilbao una ciudad m&aacute;s amable, habitable y sostenible a costa de tu salud y de tu tiempo, querida&rdquo;, dir&iacute;a. Me encantar&iacute;a saber qu&eacute; responder&iacute;a ella, qu&eacute; habr&aacute; pensado al ver la noticia en la prensa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Momoitio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/autobusa_132_3166368.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 26 Sep 2017 19:26:42 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/1356e175-8fb2-4228-9edf-15ceb11050d4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="667756" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/1356e175-8fb2-4228-9edf-15ceb11050d4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="667756" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La autobusa]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/1356e175-8fb2-4228-9edf-15ceb11050d4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Bolleras a popa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/bolleras-popa_132_3309679.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2c662918-8b41-4766-b88a-614db952f8a6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Bolleras a popa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La falta de referentes para lesbianas sigue siendo una de las principales demandas del movimiento, pero lo cierto es que cada vez contamos con más personajes lésbicos, al menos, en ficción</p><p class="subtitle">El problema de los referentes lésbicos es que sólo recogen el sentir de una parte de la comunidad lésbica. El trinomio amor-matrimonio y maternidad es la llave para la aceptación social de gais, lesbianas y trans</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><a href="http://www.eldiario.es/orgullo_2017" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia"><strong>ESPECIAL | Orgullo LGTBI 2017</strong></a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Dej&eacute; de ver con mi madre <em>Hospital Central</em> cuando supe que era lesbiana. Pens&eacute; que me notar&iacute;a algo raro cuando salieran Maca y Esther, los personajes l&eacute;sbicos de la serie m&aacute;s longeva de la televisi&oacute;n en el Estado espa&ntilde;ol. Entonces yo a&uacute;n lloraba por ser bollo. Interpretadas por Patricia Vico y F&aacute;tima Baeza, probablemente sean la pareja m&aacute;s popular de la ficci&oacute;n espa&ntilde;ola. No fueron las primeras lesbianas representadas en una serie de televisi&oacute;n, pero sus papeles marcaron un antes y un despu&eacute;s. El argumento, sencillo: doctora lesbiana, de clase alta, rechazada por su familia seduce a una enfermera de barrio, de tradici&oacute;n heterosexual, que se deja llevar por el amor. Una serie de esas que se piensan para que se vean en familia contando una historia de amor entre dos mujeres. &iquest;C&oacute;mo fue posible?
    </p><p class="article-text">
        Precisamente por eso: la historia cumpl&iacute;a con todos los requisitos para ser aplaudida. El trinomio amor mon&oacute;gamo-matrimonio-maternidad es la llave para la aceptaci&oacute;n social de gais, lesbianas y trans. En los cuartos oscuros, claro, creer&aacute;n que no hay amor. La serie de Telecinco fue la primera en retratar una boda entre parejas del mismo sexo. El cap&iacute;tulo 'O calle para siempre', en el que Maca y Esther se casan, fue emitido en diciembre de 2005, cinco meses despu&eacute;s de la aprobaci&oacute;n en el Parlamento espa&ntilde;ol del matrimonio igualitario. Ninguna serie se atrevi&oacute; antes a imaginar un enlace as&iacute;. Curioso que, hasta en la ficci&oacute;n, tuvi&eacute;ramos que esperar tanto para lograrlo.
    </p><p class="article-text">
        El <em>boom</em> fue tal que los personajes de Maca y Esther empezaron a moverse entre la ficci&oacute;n y la realidad. Esto, claro, se debe al propio &eacute;xito de la serie pero, sobre todo, a la falta de referentes l&eacute;sbicos de carne y hueso. <a href="http://www.eldiario.es/pikara/Lesbianismo-media-voz_6_232786753.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mientras Elena Anaya dedicaba el Goya a &ldquo;su amor&rdquo;</a>, las actrices, Patricia Vico y F&aacute;tima Baeza eran galardonadas con diferentes premios por su trabajo a favor de la visibilidad de las lesbianas. Patricia Vico, la actriz que interpretaba a Maca, llev&oacute; a cabo en 2006 una campa&ntilde;a en contra de la homofobia y la lesbofobia junto a Jes&uacute;s V&aacute;zquez, promovida por Amnist&iacute;a Internacional. Las cr&iacute;ticas del movimiento LGTB se escucharon t&iacute;midamente entonces, pero cabe suponer que para dos actrices heterosexuales resulta m&aacute;s c&oacute;modo abanderar la visibilidad l&eacute;sbica que para muchas lesbianas.
    </p><p class="article-text">
        El espejismo de la igualdad, del que tanto se ha escrito desde el movimiento feminista para denunciar la idea falsa de que hombres y mujeres gozamos ya de los mismos derechos, puede aplicarse sin mayor dificultad a la realidad del colectivo LGTBI. No ser&eacute; yo quien defienda lo que siempre he entendido como una falta de valent&iacute;a, pero, todav&iacute;a hoy, ser lesbiana es un acto de resistencia al poder hegem&oacute;nico. La normatividad es heterosexual y no todas estamos dispuestas a vivir de guerrilla en guerrilla.
    </p><p class="article-text">
        El elemento definitorio de las lesbianas en las series de televisi&oacute;n que m&aacute;s me llama la atenci&oacute;n, al menos en las series que analic&eacute; para mi tesina '<a href="https://addi.ehu.es/bitstream/handle/10810/15506/De%20la%20invisibilidad%20a%20la%20irreverencia.-Andrea%20Momoitio.pdf;jsessionid=EB88E81E638A13D242360720BAC98BDB?sequence=1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">De la invisibilidad a la irreverencia: Lesbianas en televisi&oacute;n</a>', es la falta de conciencia sobre el lesbianismo que tienen los personajes. El hecho de ser bollera, m&aacute;s all&aacute; del trauma que supone para casi todas ellas en el proceso de salida del armario, no implica nada m&aacute;s. La lesbofobia apenas cabe en la ficci&oacute;n, no se representa como estructura y ninguna de las bolleras que aparecen en la tele parecen necesitar de activismo LGTBI ni de amigas lesbianas con las que despotricar de lo dif&iacute;cil que sigue siendo ser bollera.
    </p><p class="article-text">
        En <em>Hospital Central</em> s&iacute; que representaron en un cap&iacute;tulo c&oacute;mo Maca y Esther tuvieron alg&uacute;n problema para encontrar piso, pero la lesbofobia a la que se enfrentaron entonces se subsan&oacute; con mucho amor entre ellas. Y ah&iacute; est&aacute; otra clave: el amor. Es el elemento que m&aacute;s define las representaciones de personajes LGTBI en televisi&oacute;n y es el mismo razonamiento que se utiliza desde las instituciones y el movimiento m&aacute;s conservador para trabajar por la igualdad.
    </p><p class="article-text">
        El Ayuntamiento de Madrid ha empapelado la ciudad con un eslogan que tengo que reconocer que, en un primer momento, me emocion&oacute;: &ldquo;Ames a quien ames, Madrid te ama&rdquo;. Pero, despu&eacute;s de detenerme a pensarlo un poco m&aacute;s, me asaltaron las alarmas porque no es cierto. La ciudadan&iacute;a, gracias a todo el trabajo del movimiento, ha aprendido ya que el amor no entiende de g&eacute;neros, pero no hemos logrado a&uacute;n que se celebre la diversidad en las distintas formas de habitar el mundo. Las bolleras, si se visten de blanco para casarse y tienen beb&eacute;s, si los domingos van a ver a la familia y trabajan de lunes a viernes, pueden formar parte de la sociedad sin recibir demasiadas cr&iacute;ticas; con los maricas pasa igual y tambi&eacute;n con las compa&ntilde;eras trans, que ganan aceptaci&oacute;n social seg&uacute;n aumenta su binarismo. La ambig&uuml;edad no est&aacute; bien vista en un mundo que apuesta por los blancos y los negros.
    </p><p class="article-text">
        La visibilidad sigue siendo un punto clave en la agenda l&eacute;sbica, pero lo cierto es que ya no estamos sometidas al mismo ostracismo. Si desde el lesbofeminismo se sigue reivindicando la necesidad de encontrar referentes l&eacute;sbicos ya no es tanto por la falta de estos sino por lo planos que son todos. Es un puntazo que Sandra Barneda se haya animado a hacer visible su forma de amar, pero necesitamos de referentes m&aacute;s diversos.
    </p><p class="article-text">
        Las lesbianas que aparecen en los medios de comunicaci&oacute;n haciendo visible su condici&oacute;n bollo no pueden referenciarme si en sus declaraciones quitan importancia a la cuesti&oacute;n, si tienen una posici&oacute;n econ&oacute;mica a la que ni aspiro y, sobre todo, si su imagen no se corresponde a la que encuentro yo a mi alrededor. Aqu&iacute; tambi&eacute;n nos encontramos ante una cuesti&oacute;n muy representativa de c&oacute;mo son las bolleras de la tele y es que ninguna tiene pluma. Ninguna. Miro en mi entorno y las bolleras que veo, lo parecemos. Es una cuesti&oacute;n de estereotipos, pero es que estos han funcionado siempre tambi&eacute;n como estrategia de reconocimiento entre iguales, como forma de conocernos y, sobre todo, de poder encontrarnos.
    </p><p class="article-text">
        No me encuentro en Maca y Esther, no tienen nada que ver conmigo, pero su historia fue imprescindible tambi&eacute;n para la m&iacute;a. Por primera vez ve&iacute;a un beso entre dos mujeres en televisi&oacute;n, comentaba con la que era mi novia entonces aquella historia de amor y drama, nos emocionamos con su enamoramiento y lloramos con su ruptura. Ojal&aacute; entonces me hubiese atrevido a tumbarme en el sof&aacute; con mi ama para verlo juntas. Ella, ahora, disfruta con ese entusiasmo de mis amores, de mi propia historia. El camino no ha sido f&aacute;cil, pero nosotras ya no necesitamos ficci&oacute;n para entendernos. Maca y Esther tienen algo que ver en ello.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Momoitio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/bolleras-popa_132_3309679.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 26 Jun 2017 18:20:52 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/2c662918-8b41-4766-b88a-614db952f8a6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="48448" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/2c662918-8b41-4766-b88a-614db952f8a6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="48448" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Bolleras a popa]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/2c662918-8b41-4766-b88a-614db952f8a6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Orgullo LGTBI,LGTBI,Lesbianas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué una mujer trans no puede ser juzgada por violencia de género]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/trans-puede-juzgada-violencia-genero_132_3380786.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ee9562e4-0db4-486c-b0b2-174ce281b69d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="La noticia en El Correo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El caso de una mujer transexual acusada de maltratar a su pareja, también mujer, antes de su proceso de transición, evidencia que el sistema jurídico no tiene en cuenta a las personas trans</p><p class="subtitle">La lucha contra la violencia de género en contextos heterosexuales no puede promover los discursos de odio</p></div><p class="article-text">
        Las generalidades nunca han sido buenas aliadas y, sin embargo, las leyes se construyen a partir de ellas. No puede ser de otra manera porque la realidad es poli&eacute;drica y cambiante, igual que la ciudadan&iacute;a para la que se dictan normas jur&iacute;dicas. El Estado de Derecho, que rara vez hace honor a su nombre, se vuelve del rev&eacute;s ante nuestro mundo, que es tan complejo como quienes lo habitamos.
    </p><p class="article-text">
        El peri&oacute;dico m&aacute;s le&iacute;do de Bizkaia, El Correo, <a href="http://www.elcorreo.com/bizkaia/sociedad/201705/22/acusado-violencia-genero-cambia-20170521214851.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">publicaba ayer una noticia</a>, escrita desde la mism&iacute;sima transfobia, en la que se narraba la encrucijada judicial ante la que se encuentra un abogado: su clienta, una mujer trans, es acusada de haber ejercido violencia contra su expareja, tambi&eacute;n mujer. Los hechos denunciados se produjeron antes de la transici&oacute;n social de la acusada por lo que la denuncia fue registrada como un caso de violencia de g&eacute;nero, que s&oacute;lo incluye los delitos de violencia ejercidos en el marco de una pareja heterosexual. Esta ley, una de las grandes victorias del movimiento feminista del Estado espa&ntilde;ol, pretend&iacute;a, por un lado, garantizar medidas punitivas y de protecci&oacute;n espec&iacute;ficas y, sobre todo, el reconocimiento social de que la violencia que los hombres ejercen contra las mujeres responde a una l&oacute;gica social, cultural, estructural. Los hombres agreden y asesinan m&aacute;s a sus parejas mujeres porque vivimos en una sociedad que permite y legitima la dominaci&oacute;n masculina. Ahora bien, y volviendo al inicio, la realidad nos enfrenta cada d&iacute;a a nuevos retos.
    </p><p class="article-text">
        El caso es complejo y abre distintas v&iacute;as para el debate, pero hay una cuesti&oacute;n ineludible: <strong>la acusaci&oacute;n de violencia no justifica que se cuestione la identidad de g&eacute;nero de la acusada</strong>. El respeto a la identidad de g&eacute;nero es una cuesti&oacute;n de Derechos Humanos. La noticia de El Correo, firmada por Marta Fdez. Vallejo, evidencia la falta de profesionalidad de muchos periodistas y de medios de comunicaci&oacute;n, adem&aacute;s de una falta de respeto flagrante a la identidad de g&eacute;nero de las personas trans. La autora se refiere en todo momento a la acusada en masculino. Ya en 2013, la Federaci&oacute;n de Asociaciones de Periodistas de Espa&ntilde;a <a href="http://www.pikaramagazine.com/2013/02/la-fape-resuelve-contra-11-medios-por-usar-el-genero-masculino-para-referirse-a-una-transexual-victima-de-violencia-de-genero/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">inst&oacute; a rectificar a once medios que nombraron en masculino</a> a una mujer trans v&iacute;ctima de violencia de g&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        La ley 3/2007, de 15 de marzo, reguladora de la rectificaci&oacute;n registral de la menci&oacute;n relativa al sexo de las personas, recoge requisitos suficientes para que resulte <strong>muy poco probable que nadie se enfrente a un proceso de transici&oacute;n como estrategia jur&iacute;dica</strong>. La noticia de El Correo se&ntilde;ala que la acusada cumpli&oacute; con los requisitos para conseguir la rectificaci&oacute;n registral de la menci&oacute;n del sexo: haber recibido tratamiento hormonal durante al menos dos a&ntilde;os &ldquo;para acomodar las caracter&iacute;sticas f&iacute;sicas al sexo reclamado&rdquo; (argumenta la ley), haber sido diagnosticada de disforia de g&eacute;nero (un criterio patologizante contra el que lucha el movimiento trans), y no mostrar trastornos de personalidad que puedan influir en su deseo de transici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Una circular de la Fiscal&iacute;a del Estado espa&ntilde;ol, publicada en 2011, analiza los criterios a tener en cuenta para la actuaci&oacute;n del Ministerio Fiscal en materia de violencia contra las mujeres y <strong>reconoce a las mujeres trans como posibles v&iacute;ctimas de violencia de g&eacute;nero</strong>, incluso cuando no hayan accedido a la rectificaci&oacute;n registral, una excepci&oacute;n (admito que para mi sorpresa) que busca proteger a las v&iacute;ctimas extranjeras, excluidas por la Ley de Identidad de G&eacute;nero. Este documento evidencia que <strong>la ley de violencia de g&eacute;nero obvi&oacute; la existencia de mujeres trans.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El caso que nos ocupa es distinto y no parece que haya jurisprudencia. Una mujer transexual es acusada de ejercer violencia contra su pareja antes de la transici&oacute;n. <strong>&iquest;Cabe sostener que era hombre en la &eacute;poca en la que ejerci&oacute; presuntamente violencia psicol&oacute;gica contra su pareja?</strong> Las vivencias trans son tan dispares como las personas que las viven: algunas personas sienten que habitaban un cuerpo que no les correspond&iacute;a y otras no describen esa disociaci&oacute;n sino una evoluci&oacute;n en su identidad. Algunas necesitan que se garantice su derecho a la invisibilidad despu&eacute;s del proceso de tr&aacute;nsito, y otras se visibilizan como activistas trans. La mujer acusada de ejercer violencia contra su pareja, seg&uacute;n cuenta su abogado en la noticia que publica El Correo, se reconoce como tal desde el nacimiento. No es la &uacute;nica manera de entenderse trans, pero es la suya y, por tanto, en este caso, la &uacute;nica v&aacute;lida.
    </p><p class="article-text">
        Pretender que la acusada sea juzgada como hombre, si ella nunca se ha reconocido as&iacute;, pone de manifiesto la falta de reconocimiento de su identidad y <strong>favorece la preocupante distinci&oacute;n entre las mujeres de verdad y las otras</strong>, una categorizaci&oacute;n claramente tr&aacute;nsfoba y, desgraciadamente, muy presente tambi&eacute;n entre cierto sector del movimiento feminista. Lo cierto es que lo trans cuestiona muchos de nuestros planteamientos y propuestas, que se han basado tradicionalmente en la b&uacute;squeda de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas y propuestas que tratan de subsanar las desigualdades entre hombres y mujeres <a href="http://glosario.pikaramagazine.com/glosario.php?lg=es&amp;let=b&amp;ter=biomujer-y-biohombre-cismujer-y-cishombre" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cisg&eacute;nero</a>. La sociedad sigue siendo, al menos en los aspectos formales, binaria y simple; pero la ciudadan&iacute;a es mucho m&aacute;s cambiante y heterog&eacute;nea que las leyes. La noticia, si pone algo de manifiesto, es tambi&eacute;n la lentitud de un sistema judicial que siempre es impuntual.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, descartar que se juzgue a una persona que nunca fue hombre por un delito de violencia de g&eacute;nero no implica absolverla. Con el C&oacute;digo Penal en la mano, el art&iacute;culo 153 reconoce como un delito espec&iacute;fico cuando la v&iacute;ctima es &ldquo;su esposa&rdquo; o una mujer con la que tenga &ldquo;una an&aacute;loga relaci&oacute;n de afectividad aun sin convivencia. Esta conclusi&oacute;n abre, en todo caso, el debate sobre si la violencia entre parejas del mismo sexo deber&iacute;a tener tambi&eacute;n un tratamiento espec&iacute;fico.
    </p><p class="article-text">
        La Ley de Medidas de Protecci&oacute;n Integral contra la Violencia de G&eacute;nero, aprobada en 2004, ha servido para concienciar a la sociedad de la ra&iacute;z estructural de las violencias machistas en el &aacute;mbito de la pareja heterosexual. A nivel formal, lo logramos, pero el n&uacute;mero de asesinadas no cesa. La urgencia por evitar que nos sigan matando, sin embargo, no puede evitar que sigamos avanzando para construir leyes y contextos pol&iacute;ticos que reconozcan la diversidad de nuestras sociedades pero, sobre todo, esa urgencia no pueden fomentar los discursos de odio contra las personas trans. El titular de la noticia que ha suscitado este an&aacute;lisis dec&iacute;a que &ldquo;Un acusado de violencia de g&eacute;nero se cambia de sexo durante el proceso judicial&rdquo;. Ese titular s&iacute; que es de juzgado. De juzgado de guardia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Momoitio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/trans-puede-juzgada-violencia-genero_132_3380786.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 23 May 2017 19:21:23 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ee9562e4-0db4-486c-b0b2-174ce281b69d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="239718" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ee9562e4-0db4-486c-b0b2-174ce281b69d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="239718" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Por qué una mujer trans no puede ser juzgada por violencia de género]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ee9562e4-0db4-486c-b0b2-174ce281b69d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[LGTBI,Violencia de género,Justicia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pasear entre putas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/pasear-putas_132_3588623.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/73027647-1fee-4b5f-87ef-17e562a044f8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Resultado de la falta de experiencia de Andrea con el Photoshop con base de Google Maps"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En Amsterdam, el modelo de turismo se construye para satisfacer el deseo masculino. Las mujeres en escaparates rojos son tan famosas como sus puentes y canales</p></div><p class="article-text">
        Amsterdam no existe en realidad. La ciudad, dicen, es el m&aacute;ximo exponente de lo que es capaz de hacer el ser humano. Construida sobre agua, la poblaci&oacute;n ha aprendido a vivir en constante movimiento. Nada parece casual. Las casas est&aacute;n un poco inclinadas hacia delante para que los muebles no golpeen con la fachada cuando los suben por el exterior. Por esas escaleras tan estrechas, no caben grandes armatostes. En el tejado de casi todas las viviendas hay colgado un gancho, que utilizan para agarrar las poleas. A casas estrechas, grandes soluciones. Los impuestos aumentaban en funci&oacute;n del ancho de la vivienda, as&iacute; que construyeron hacia arriba.
    </p><p class="article-text">
        Ciudad de mercaderes, la capital holandesa ofrece hoy a sus visitantes lo que ofrec&iacute;a tambi&eacute;n a los primeros marineros que hicieron pie all&iacute;: un ocio en el que no cabe ning&uacute;n juicio de valor. En una misma calle, justo detr&aacute;s de la Iglesia Nueva &ndash;Oude Kerk&ndash;, de un vistazo, encuentras una tienda en la que venden trufas de setas alucin&oacute;genas, un coffee shop y mucha cerveza. S&oacute;lo unas calles m&aacute;s all&aacute;, el aderezo que faltaba para la gran fiesta: las mujeres. Ellas est&aacute;n en el Barrio Rojo. La mayor&iacute;a no son holandesas, que <a href="http://eige.europa.eu/gender-statistics/gender-equality-index/countries-comparison" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pueden presumir de haber logrado una igualdad, al menos formal, aceptable</a> si se compara con otros pa&iacute;ses europeos, y trabajan detr&aacute;s de otros escaparates. En los que est&aacute;n iluminados con la caracter&iacute;stica luz roja, que antes era un c&oacute;digo pero ahora es un <em>souvenir,</em> las mujeres son principalmente de Am&eacute;rica Latina y de Europa del Este. Muchos de los clientes s&iacute; son ciudadanos holandeses y pasean por las calles del barrio rodeados de turistas, que acuden a la zona por distintas razones.
    </p><p class="article-text">
        Algunas personas visitan el barrio por curiosidad, por puro morbo, para darse codazos entre ellas luego y susurrar: &ldquo;Look, look&rdquo;. Lo que ven son putas. Esas luces rojas causan sensaci&oacute;n, pero esta es muy distinta seg&uacute;n qui&eacute;n mire. En la calle principal del famoso Barrio Rojo, Oudezijds Achterburgwal, el sexo es el producto estrella y todo est&aacute; dise&ntilde;ado para satisfacer los deseos de hombres heterosexuales. Puedes pagar dos euros por ver dos minutos de un espect&aacute;culo er&oacute;tico a trav&eacute;s de una mirilla; ver porno en vivo; o acostarte con una prostituta. La tarifa habitual es de 50 euros por un servicio de 20 minutos, que incluye coito y felaci&oacute;n. Ellas pagan entre 80 y 90 euros por el alquiler diario de las cabinas, que habitualmente se gestiona a trav&eacute;s de una especie de sindicato, que est&aacute; situado en los aleda&ntilde;os de la iglesia del barrio. En Amsterdam, el pecado y el perd&oacute;n; la marihuana y los dulces, conviven puerta a puerta. &ldquo;Que no os falte de nada&rdquo;, podr&iacute;a ser el lema de la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        En Holanda son expertos en negocios y se manejan sin dificultad en una doble moral, que imprime car&aacute;cter. Todo vale si no molestas. Las reglas de oro son la discreci&oacute;n, y manejarse bien en los negocios. En el Barrio Rojo, debido al turismo masivo, la discreci&oacute;n holandesa no es tan viable. Adem&aacute;s, ahora, en un intento institucional de darle otra cara a la zona, empiezan a aparecer nuevos restaurantes desde los que puede verse esa cara de la ciudad que la poblaci&oacute;n tolera en la sombra. Las zonas oscuras son ideol&oacute;gicas. Una de las luces de ne&oacute;n m&aacute;s grandes del pa&iacute;s est&aacute; en este barrio, anunciando espect&aacute;culos de sexo en vivo. Las entradas, agotadas. En la cola, grupos de amigos y parejas dispuestas a divertirse. En la puerta, el due&ntilde;o, un hombre mayor, de pelo blanco y largo, que controla con gesto de apat&iacute;a todos los locales que tiene en la calle. Su emblema, un elefante rosa. Entre sus virtudes no debe estar la originalidad, pero en su cuenta corriente hay ceros suficientes para comprar y vender cualquier cosa. Bienvenido es, pues, en la ciudad en la que se vendi&oacute; la primera acci&oacute;n del mundo.
    </p><p class="article-text">
        Paseo por sus calles junto a mi hermano. Me pregunto c&oacute;mo alguien se puede empalmar con lo que para m&iacute; es la versi&oacute;n humana de las tradicionales ferias de ganado. &Eacute;l tampoco se lo explica, pero tiene ante &eacute;l los privilegios de la masculinidad, que pueden llevarse hasta el l&iacute;mite si tienes dinero. Nos dicen que esto es el &lsquo;Disneyland&rsquo; de los adultos. Es cierto que, en este mundo, se trafica sin escr&uacute;pulos con ratones; igual que con mujeres.
    </p><p class="article-text">
        Me sorprendo sinti&eacute;ndome fervientemente abolicionista. Al menos, hasta que mi est&oacute;mago vuelva a colocarse en su sitio. La &uacute;ltima vez que estuve aqu&iacute; no quise visitar la zona. Hoy, asumo mis contradicciones: No. No me gusta ver a mujeres expuestas en escaparates. &ldquo;A qui&eacute;n le importa lo que te guste a ti&rdquo;, pensar&aacute;n algunas. Es verdad. Adem&aacute;s, aqu&iacute;, poco importa mi opini&oacute;n si no puede comprarse. El neoliberalismo brilla con fuerza en Amsterdam.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Momoitio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/pasear-putas_132_3588623.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Feb 2017 20:17:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/73027647-1fee-4b5f-87ef-17e562a044f8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="195198" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/73027647-1fee-4b5f-87ef-17e562a044f8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="195198" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Pasear entre putas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/73027647-1fee-4b5f-87ef-17e562a044f8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Amsterdam,Prostitución]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La tienda de ultramarinos de Herminia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/tienda-ultramarinos-herminia_132_3668604.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d7b6c359-9104-4e4d-9a1d-7c2d5062147b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La tienda de ultramarinos de Herminia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los procesos de recuperación de la memoria histórica, si no tienen perspectiva feminista, sólo sirven para afianzar la lógica patriarcal sobre la que se construye la historia</p><p class="subtitle">Recuperar sólo edificios vinculados a los poderes políticos como un ejercicio de memoria colectiva invisibiliza las vidas de las mujeres</p></div><p class="article-text">
        Los primeros recuerdos que tengo en mi barrio, en Ortuella, me traen sensaci&oacute;n de libertad, verano y las vaquillas de Gran Prix. Apenas tengo recuerdo de los inviernos. Corr&iacute;amos de arriba a abajo; intent&aacute;bamos entrar a la mina y, de hecho, lo hac&iacute;amos; salt&aacute;bamos por huertas ajenas; y nos cre&iacute;amos un poco Pippi Calzaslargas. Bendita ni&ntilde;a irreverente. Entre botes y botes de mercromina me recuerdo diciendo que quer&iacute;a ser periodista. Lo cierto es que creo que yo lo que quer&iacute;a era tener una excusa para hablar con gente y estar perfectamente informada de todo lo que pasaba a mi alrededor. En la Universidad intent&eacute; profesionalizar mi instinto innato al cotilleo.
    </p><p class="article-text">
        De peque&ntilde;a, en aquellos d&iacute;as de verano, me pasaba por la tienda de Herminia, con algunas preguntas escritas en un papel, y hablaba con ella de c&oacute;mo hab&iacute;a llegado hasta all&iacute;. Me dec&iacute;a, con una gran sonrisa en la boca, que no se aburr&iacute;a en aquella peque&ntilde;a tienda de ultramarinos que, ahora, lleva a&ntilde;os en venta.
    </p><p class="article-text">
        Pas&eacute; tambi&eacute;n alguna tarde con las hijas de Don Agust&iacute;n, de las que no recuerdo el nombre. Su padre fue el m&eacute;dico del pueblo y, a&uacute;n hoy, much&iacute;simos a&ntilde;os despu&eacute;s de su muerte, su nombre sigue precedido de ese Don. Muchas de las vecinas que entrevist&eacute; entonces, sin saber que aquello eran entrevistas, hab&iacute;an nacido en Galicia, en Castilla y Le&oacute;n, en Extremadura, en <a href="http://www.pikaramagazine.com/2016/10/feminismo-y-andaluzofobia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Andaluc&iacute;a</a>. Llegaron a Bizkaia en busca de una vida mejor. No s&eacute; si lo lograron. No supe pregunt&aacute;rselo entonces y ya es demasiado tarde para muchas de ellas.
    </p><p class="article-text">
        Recuperar la memoria hist&oacute;rica de las mujeres de mi entorno m&aacute;s cercano, la nuestra propia, es el ejercicio que me pide el cuerpo cuando escucho hablar en abstracto de la memoria; y sobre todo, ahora, que una iniciativa del Ayuntamiento de mi pueblo busca la participaci&oacute;n ciudadana para lograr la protecci&oacute;n de algunos edificios hist&oacute;ricos del municipio.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; l&oacute;gica determina qu&eacute; elementos de un pueblo deben ser protegidos y cu&aacute;les no? &iquest;Qu&eacute; entendemos como p&uacute;blico? &iquest;Qu&eacute; ha pasado con las mujeres de nuestra familia? &iquest;Qu&eacute; violencias sufrieron? &iquest;Qu&eacute; hemos aprendido nosotras? &iquest;Cu&aacute;ntos de sus dolores llevamos ahora en nuestras pieles? &iquest;D&oacute;nde se reun&iacute;an? &iquest;Para qu&eacute;? <strong>Es urgente que ampliemos el concepto de patrimonio a todos esos espacios de socializaci&oacute;n m&aacute;s informales donde se construye y teje vida</strong><a href="http://www.pikaramagazine.com/2016/07/el-museo-como-guardian-de-la-memoria-feminista/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> concepto de patrimonio</a>, que el concepto se extienda m&aacute;s all&aacute; de lo arquitect&oacute;nico.
    </p><p class="article-text">
        Desde DUNAK talea, un colectivo de arquitectas con perspectiva feminista, plantean que el problema reside en la recuperaci&oacute;n de edificios p&uacute;blicos bajo &ldquo;esa neutralidad que esconde la larga historia de invisibilizaci&oacute;n y opresi&oacute;n que hay detr&aacute;s&rdquo;. Los edificios que pretenden recuperar en este caso est&aacute;n vinculados al poder y no recogen ni los valores ni las personas que hay detr&aacute;s de todos ellos. &ldquo;La memoria tiene distintas dimensiones &ndash;contin&uacute;an&ndash; y <strong>no se puede, por ejemplo, hablar s&oacute;lo del edificio de la escuela si no se habla del valor de los cuidados y de las mujeres que hist&oacute;ricamente se han dedicado a la ense&ntilde;anza</strong><a href="http://www.pikaramagazine.com/2015/12/maestras-profesoras-e-institutrices/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las mujeres que hist&oacute;ricamente se han dedicado a la ense&ntilde;anza</a>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los grandes informes sobre las minas de la zona, los estudios sobre urbanismo e industrializaci&oacute;n, las tesis sobre las luchas de clases que se libraron en esta zona de Bizkaia, el &lsquo;sangre minera, semilla guerrillera&rsquo; ni reconocen ni sostienen las vidas de mis vecinas, de las mujeres cuyos nombres no hemos escrito ni en los m&aacute;rgenes de los libros de historia. <strong>La memoria es un ejercicio de poder, y &eacute;ste siempre ha estado en manos masculinas</strong>. Vuestra historia no me pertenece, ni pretendo que lo haga, hasta que en ella se reconozca que la tienda de ultramarinos de Herminia es un enclave tan importante para entender nuestro municipio como lo fueron las minas.
    </p><p class="article-text">
        Las mujeres necesitamos de <a href="http://www.pikaramagazine.com/2014/03/ancestras-y-maestras/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">genealog&iacute;a propia</a>&nbsp;para no olvidar las huellas que hay en nuestros cuerpos, esas que no se recogen en ninguna gu&iacute;a tur&iacute;stica ni arquitect&oacute;nica. El otro d&iacute;a pensaba en la historia de mi bisabuela, que vivi&oacute; en Sevares (Asturias) hasta que se qued&oacute; embarazada sin estar casada. Su familia decidi&oacute; por ella que aquello era imperdonable y le obligaron a casarse con mi bisabuelo, que acababa de quedarse viudo. Mi abuela recuerda c&oacute;mo dec&iacute;a que prefer&iacute;a llevar a sus hijas al cementerio que ver c&oacute;mo se casaban con un hombre al que no quisieran. <strong>Nadie conoce muchos m&aacute;s detalles sobre su historia: &iquest;la vendieron?, &iquest;qui&eacute;n pag&oacute; por ella?, &iquest;cu&aacute;nto?</strong> Se llamaba <a href="http://www.pikaramagazine.com/2014/03/julia-justa-maria-y-esther/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Esther</a>, como mi madre, y muri&oacute; muy joven. Aquella vida le provocaba dolor de est&oacute;mago; el c&aacute;ncer hizo el resto. Est&aacute; enterrada en su pueblo. Hace a&ntilde;os visit&eacute; su tumba, rob&eacute; una rosa de otra l&aacute;pida, y la puse en la suya. Nada grave teniendo en cuenta todo lo que le quitaron a ella. Esa es mi memoria. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Momoitio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/tienda-ultramarinos-herminia_132_3668604.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 20 Dec 2016 19:48:50 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d7b6c359-9104-4e4d-9a1d-7c2d5062147b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="311798" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d7b6c359-9104-4e4d-9a1d-7c2d5062147b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="311798" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La tienda de ultramarinos de Herminia]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d7b6c359-9104-4e4d-9a1d-7c2d5062147b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Patrimonio,Feminismo,Memoria Histórica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las feministas se avergÜEnzan]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/feministas-averguenzan_132_3891971.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fe6b975b-f171-4424-8ed3-dde4e2a16b3b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las feministas se avergÜEnzan"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una caravana de autobuses viaja del Estado español a Grecia para denunciar las políticas europeas de migraciones</p><p class="subtitle">En la iniciativa destaca la participación de colectivos feministas con una visión internacionalista</p></div><p class="article-text">
        En la cola del concierto en homenaje a Angela Davis que se celebr&oacute; hace cinco meses en Bilbao, un grupo de feministas hablaban indignadas de la situaci&oacute;n de las personas en busca de refugio a las puertas de Europa. Nada de lamentos. Ese mismo d&iacute;a quedaron en pensar posibles acciones de protesta. Antes ya hab&iacute;an convocado en su ciudad&nbsp;una manifestaci&oacute;n por los derechos de las personas refugiadas. Si algo sabemos las mujeres es de lucha, aunque la nuestra no forme parte de los libros de historia. Las primeras reuniones de la plataforma que se constituy&oacute; entonces, <a href="https://www.facebook.com/OEEBizkaia/?fref=ts" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ongi etorri Errefuxiatuak Bizkaia</a>, se celebraron en el Centro de Documentaci&oacute;n de Mujeres vinculado a la Asamblea Feminista de Bizkaia. No es casualidad. Esta an&eacute;cdota es uno de los g&eacute;rmenes de la <a href="http://caravanaagrecia.info/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Caravana a Grecia</a>, una iniciativa de distintos movimientos sociales y colectivos ciudadanas Por no repetir plataforma...Colectivos ciudadanos?O colectivos sociales y movimientos ciudadanos?  que busca denunciar la actitud de indiferencia de los gobiernos europeos. Lejos de garantizar el derecho a la vida de las miles de personas que est&aacute;n huyendo de la guerra, Europa vuelve ahora a mostrar su peor cara. En realidad, la &uacute;nica que muestra nos queda La &uacute;nica que muestra? .
    </p><p class="article-text">
        El 15 de julio, desde distintas ciudades del Estado espa&ntilde;ol, alrededor de 300 personas empiezan un viaje a Grecia, en cinco autobuses, para mostrar el rechazo que les provocan los gobiernos europeos. <strong>La iniciativa se plantea, desde el primer momento, como una acci&oacute;n de denuncia pol&iacute;tica que trascienda la solidaridad.</strong> &ldquo;Tenemos la ilusi&oacute;n puesta en este tipo de iniciativas, las que nos permiten recorrer distintos pa&iacute;ses encontr&aacute;ndonos con diferentes movimientos y personas&rdquo;, asegura Bea Plaza, de la organizaci&oacute;n Omal-Paz con Dignidad. El feminismo, que trabaja no s&oacute;lo por hacer visibles las desigualdades que viven las mujeres, sino tambi&eacute;n otras personas con identidades de g&eacute;nero m&aacute;s all&aacute; del binarismo, permite mirar m&aacute;s lejos: <strong>&ldquo;&iquest;Qu&eacute; poderes est&aacute;n detr&aacute;s?; &iquest;Qu&eacute; multinacionales se est&aacute;n lucrando?; &iquest;A qu&eacute; poderes les interesa que gran parte de la poblaci&oacute;n est&eacute; en riesgo y en continuo desplazamiento?</strong>&rdquo;, se pregunta. Diana Urrea, parlamentaria de EH Bildu, tambi&eacute;n viaja en uno de los autobuses y recuerda que la mirada internacionalista es indispensable para el movimiento feminista que &ldquo;tiene que tener totalmente clara la importancia de una perspectiva de ciudadan&iacute;a global y solidaridad entre los pueblos&rdquo; para hacer frente a la situaci&oacute;n. Denuncia que los gobiernos europeos no s&oacute;lo est&aacute;n vulnerando los Derechos Humanos sino que, en el caso de las mujeres y las ni&ntilde;as, est&aacute;n obviando normas establecidas por los organismos internacionales como el Convenio de Ginebra o el Protocolo de Estambul. &ldquo;Las mujeres son las que se llevan la peor parte -sigue- porque est&aacute; m&aacute;s que comprobada<strong> la violencia sexual, la explotaci&oacute;n y todo tipo de vejaciones que sufren durante el proceso migratorio</strong> por parte de mafias, por otros refugiados o la polic&iacute;as O la polic&iacute;a de fronteraMe falta el art&iacute;culo  de frontera&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No se trata de una crisis humanitaria. &ldquo;Lo que est&aacute; en crisis es Europa, que est&aacute; y totalmente vaciada de contenido pol&iacute;tico, desorientada frente a los Derechos Humanos, pero muy bien orientada a los intereses del capital y las empresas transnacionales. Las pol&iacute;ticas que se aplican no s&oacute;lo son injustas para la mayor parte de la poblaci&oacute;n sino que son il&iacute;citas&rdquo;, denuncia Plaza. Anabel Sanz, una de las personas m&aacute;s activas en la organizaci&oacute;n de la caravana, explica que<strong> las pol&iacute;ticas migratorias responden a un sistema social, econ&oacute;mico y pol&iacute;tico que es &ldquo;patriarcal, militarista y capitalista&rdquo;</strong>, pero ambas aseguran que el feminismo es la teor&iacute;a de pensamiento que m&aacute;s propuestas y denuncias hace ante estos sistemas. Entre otras razones, por su visi&oacute;n internacionalista.
    </p><h4 class="article-text">Apostar por el internacionalismo</h4><p class="article-text">
        El patriarcado es tan universal como la lucha de las mujeres por destruirlo. &ldquo;El primer movimiento internacionalista que conocemos es el movimiento sufragista. Las feministas hemos estado hist&oacute;ricamente organizadas entre nosotras. Las mujeres en todas las partes del mundo somos capaces de establecer formas de resistencia y, de hecho, lo hacemos. No los&nbsp;conocemos, no porque no existan, sino porque el nivel de presi&oacute;n del patriarcado es tan grande que nos borra del mapa&rdquo;, cuenta Sanz. En una reuni&oacute;n que se celebr&oacute; ayer en el barco que llevaba a todas las integrantes de la caravana hacia Tesal&oacute;nica, un grupo de mujeres se re&uacute;nen en la cubierta. Todas se asumen como feministas y eso, para muchas de las compa&ntilde;eras que llevan a&ntilde;os en esta pelea, es motivo suficiente para sonre&iacute;r.
    </p><p class="article-text">
        ---
    </p><p class="article-text">
        Te puede interesar:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><a href="http://www.pikaramagazine.com/2016/03/una-mirada-feminista-sobre-la-crisis-de-refugio-en-europa/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Una mirada feminista a la crisis del refugio en Europa</a>. An&aacute;lisis de&nbsp;Mar&iacute;a Vilellas</li>
                                    <li><a href="http://www.pikaramagazine.com/2015/11/refugiados-la-historia-no-empieza-en-nuestras-playas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Refugiados. La historia no empieza en nuestras playas</a>. Fotorreportaje de Judith Prat</li>
                                    <li><a href="http://www.pikaramagazine.com/2015/10/cecile-entre-refugiada-y-migrante/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Cecile, en la delgada l&iacute;nea entre refugiada y migrante</a>. Cr&oacute;nica de Luc&iacute;a Mu&ntilde;oz</li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Momoitio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/feministas-averguenzan_132_3891971.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 19 Jul 2016 17:25:07 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/fe6b975b-f171-4424-8ed3-dde4e2a16b3b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="4138452" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/fe6b975b-f171-4424-8ed3-dde4e2a16b3b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="4138452" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Las feministas se avergÜEnzan]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/fe6b975b-f171-4424-8ed3-dde4e2a16b3b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Refugiados,Crisis de refugiados,Feminismo,Caravanas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una tierra en la que quepamos todas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/tierra-quepamos-todas_132_4043536.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">El concepto de soberanía alimentaria recoge el derecho de los pueblos a producir sus propios alimentos de forma sostenible y ecológica, lejos de las lógicas de los mercados</p><p class="subtitle">La Vía Campesina prepara su VII Conferencia Internacional, que se celebrará en Euskal Herria en 2017, para valorar el estado de sus luchas y marcarse nuevas metas</p></div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe src="https://player.vimeo.com/video/163099895" webkitallowfullscreen="" mozallowfullscreen="" allowfullscreen="" frameborder="0" height="360" width="640"></iframe>
    </figure><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2"> <em>Vídeo realizado para promocionar la VII Conferencia de La Vía Campesina. La letra de la canción ha sido compuesta por el escritor Joseba Sarrionaindia; interpretada por “En tol Sarmiento” con la colaboración de Ines Osinaga (Gose).</em><br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        El movimiento internacional La V&iacute;a Campesina, formado por alrededor de 200 millones de campesinos y campesinas, recoge las demandas de m&aacute;s de 200 organizaciones en 80 pa&iacute;ses del mundo. Una organizaci&oacute;n as&iacute; necesita de una cantidad ingente de trabajo detr&aacute;s para hacer posible que se materialicen propuestas en com&uacute;n, pero llevan haci&eacute;ndolo desde 1992. A pesar de las dificultades y de la criminalizaci&oacute;n a la que est&aacute; sometida la lucha por la tierra en gran parte del mundo les unen dos claves: el concepto de campesinado y la idea de movimiento. Abogan por una transformaci&oacute;n social y cultural que reconozca que la alimentaci&oacute;n es un derecho y no un negocio, por respetar la tierra, por transformar el entorno y lo hacen bas&aacute;ndose en el concepto ideol&oacute;gico de clase, en un diagn&oacute;stico en com&uacute;n, que une las necesidades de un pastor maliense y de una baserritarra de Abadi&ntilde;o.  
    </p><p class="article-text">
        En 1996, La V&iacute;a Campesina introdujo la idea de soberan&iacute;a alimentaria en la Cumbre Mundial de la Alimentaci&oacute;n de la Organizaci&oacute;n de las Naciones Unidas para la Alimentaci&oacute;n y la Agricultura (FAO) que se celebr&oacute; en Roma. El concepto recoge el derecho de los pueblos a producir sus propios alimentos de forma sostenible y ecol&oacute;gica, lejos de las l&oacute;gicas de los mercados. Es una apuesta por un cambio de paradigma estructural, que coloque en en el centro nuestras vidas. Est&aacute; &iacute;ntimamente ligado con la econom&iacute;a feminista, que busca romper la dicotom&iacute;a entre el capitalismo y la vida.
    </p><p class="article-text">
        Bajo la apuesta por &ldquo;globalizar la lucha, globalizar la esperanza&rdquo;, La V&iacute;a Campesina est&aacute; preparando ya su VII Conferencia Internacional, que se celebrar&aacute; en Euskal Herria en 2017. Las resistencias ante las que se est&aacute; encontrando el movimiento, que aumentan al mismo ritmo que gana terreno el neoliberalismo, les ha llevado a los titulares recientemente debido al asesinato de <a href="http://www.pikaramagazine.com/2014/01/la-defensa-del-medio-ambiente-es-antipatriarcal/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Berta C&aacute;ceres</a>. Su historia se ha hecho un hueco en los medios de comunicaci&oacute;n de todo el mundo, pero el asesinato de C&aacute;ceres no es el &uacute;nico. En la presentaci&oacute;n de la Conferencia, que sirvi&oacute; tambi&eacute;n como acto conmemorativo del 17 de abril, d&iacute;a de las luchas campesinas, Paul Nicholson, miembro de La V&iacute;a Campesina, record&oacute; que los asesinatos de dirigentes campesinos e ind&iacute;genas aumentan al mismo ritmo que lo hace el capitalismo. Pero no solo el movimiento campesino tiene en sus manos la llave de la transformaci&oacute;n social sino que sus demandas tienen que ser asumidas por toda la ciudadan&iacute;a para, que de una vez por todas, se reconozca nuestro derecho no solo a la soberan&iacute;a alimentaria sino tambi&eacute;n a la soberan&iacute;a de nuestros pueblos y cuerpos. Ahora, en manos de las l&oacute;gicas neoliberales. La V&iacute;a Campesina emplaza a toda la ciudadan&iacute;a a que tomemos conciencia sobre los abusos que est&aacute; sufriendo la tierra y nos invita a tomar parte de la lucha por vidas m&aacute;s dignas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/69cefede-c1d4-46bf-8758-0b0699e1776f_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/69cefede-c1d4-46bf-8758-0b0699e1776f_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/69cefede-c1d4-46bf-8758-0b0699e1776f_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/69cefede-c1d4-46bf-8758-0b0699e1776f_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/69cefede-c1d4-46bf-8758-0b0699e1776f_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/69cefede-c1d4-46bf-8758-0b0699e1776f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/69cefede-c1d4-46bf-8758-0b0699e1776f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>El papel de las mujeres</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<a href="http://www.pikaramagazine.com/2014/01/las-mujeres-sin-tierra-alimentan-al-mundo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Las mujeres, sin tierra, alimentan al mundo</a>&rdquo;, escrib&iacute;a mi compa&ntilde;era M&ordf; &Aacute;ngeles Fern&aacute;ndez hace ya un par de a&ntilde;os en <a href="http://www.pikaramagazine.com" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pikara</a>. Cont&aacute;bamos entonces que solo entre el 3 y el 20% de las personas propietarias de tierras son mujeres. Este dato se convierte en m&aacute;s escalofriante a&uacute;n cuando lo contrapones a las cifras que ofrece la FAO sobre qui&eacute;nes trabajan la tierra: en los pa&iacute;ses empobrecidos, alrededor del 70% de la producci&oacute;n est&aacute; en manos de las mujeres. Si bien las desigualdades entre hombres y mujeres son flagrantes en la producci&oacute;n de alimentos, el movimiento por la soberan&iacute;a alimentaria trata de hacer frente a este desigualdad introduciendo la perspectiva de g&eacute;nero en su apuesta pol&iacute;tica. No es un reto f&aacute;cil porque la situaci&oacute;n en t&eacute;rminos de igualdad de g&eacute;nero es muy distinta en cada territorio. Labrar un camino hacia el feminismo exige mucho esfuerzo cuando los ritmos son tan distintos. Este es otro de los retos que se plantea La V&iacute;a Campesina para su pr&oacute;xima conferencia, que contar&aacute; con espacios diferenciados para que tanto las mujeres como los y las j&oacute;venes puedan explicitar cu&aacute;les son sus demandas pol&iacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de lo que diga Lorca (&ldquo;Tierra, tan solo tierra&rdquo;) lo cierto es que en esa tierra tienen que caber muchas y, sobre todo, tenemos que poder caber todas. Una vida digna es incompatible con este mundo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Momoitio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/tierra-quepamos-todas_132_4043536.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 19 Apr 2016 18:37:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Una tierra en la que quepamos todas]]></media:title>
    </item>
  </channel>
</rss>
