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    <title><![CDATA[elDiario.es - Mayhem Revista]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/mayhem_revista/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Mayhem Revista]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Día 60: las tres puertas de salida de los CIE]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/dia-puertas-salida-cie_1_4917096.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/47ca7d3d-54de-4995-a8f8-61bed6e9f29a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Fragmento del reportaje sobre CIE"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las  puertas de los Centros de Internamiento de Extranjeros se abren de tres  formas muy distintas: la libertad, la deportación y, la más oscura, por la que cruzó Samba Martine</p><p class="subtitle">"A veces llega un amigo que lo han llevado al aeropuerto y viene con la cara hinchada. Y piensas: ¿el día que me toque a mí también voy a quedar así o me suben y me voy tranquilo?"</p></div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        Las  puertas de los Centros de Internamiento de Extranjeros se abren de tres  formas muy distintas. Tanto, que podr&iacute;a decirse que, en realidad,  tienen tres salidas diferentes. La primera y la m&aacute;s habitual, es la  puerta hacia la libertad. Es la puerta de llegada o de regreso a Espa&ntilde;a  para los internos de los CIE. Para cruzarla, suele ser necesario que  pasen sesenta d&iacute;as, el m&aacute;ximo tiempo de internamiento permitido por ley.  Un periodo suficiente para, en mayor o menor medida, cambiar a quienes  lo sufren.
    </p><p class="article-text">
        La  segunda es la puerta de la deportaci&oacute;n, la puerta hacia el avi&oacute;n que  lleva a quienes la traspasan a su pa&iacute;s de origen, en el mejor de los  casos. Un lugar del que muchos huyeron y al que nadie desea regresar en  las condiciones en que lo hace desde el CIE. A pesar de que el &uacute;nico  sentido legal de estos centros es que todos sus internos salgan por esta  puerta, son menos de la mitad los que finalmente lo hacen.
    </p><p class="article-text">
        La  tercera puerta es la m&aacute;s extra&ntilde;a y la m&aacute;s oscura. Fue la puerta que  cruzaron Samba Martine, Idrissa Diallo o, hace pocos meses, en  Barcelona, Alik Manukyan. Es la puerta de los que nunca saldr&aacute;n del CIE.
    </p><h3 class="article-text">La primera puerta: una libertad condicionada</h3><p class="article-text">
        A  pesar de que la &uacute;nica funci&oacute;n legal de los CIE es la de ser en un paso  previo a la deportaci&oacute;n de inmigrantes en situaci&oacute;n irregular, en la  pr&aacute;ctica, menos de la mitad de sus internos son finalmente expulsados  del pa&iacute;s. La mayor&iacute;a, pasados los sesenta d&iacute;as que establece la  ley como duraci&oacute;n m&aacute;xima del internamiento, son puestos en libertad,  dado que la deportaci&oacute;n ha sido irrealizable. En  2012, 11.300 personas pasaron por los ocho centros que funcionan  actualmente en Espa&ntilde;a, de los que solo 5.000 fueron finalmente  expulsados.
    </p><p class="article-text">
        Las causas que pueden hacer que un interno de los CIE sea puesto en libertad son diversas. La m&aacute;s com&uacute;n, seg&uacute;n explica Lluc S&aacute;nchez, abogado y miembro de la ONG <a href="http://www.sosracismomadrid.es/web/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">SOS Racismo</a>, tiene que ver con que &ldquo;muchas  veces, la polic&iacute;a solicita el internamiento a personas que no pueden  ser expulsadas, en su mayor&iacute;a porque no hay un acuerdo de repatriaci&oacute;n&rdquo; con su pa&iacute;s de origen.
    </p><p class="article-text">
        Este es el caso del &Aacute;frica subsahariana, una de las regiones del mundo con las que Espa&ntilde;a mantiene menos acuerdos de devoluci&oacute;n. Antonio D&iacute;az de Freijo, director de la <a href="http://www.asociacionkaribu.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Asociaci&oacute;n Karibu, Amigos del pueblo africano</a>, coincide con S&aacute;nchez en que esta circunstancia es bien conocida por la  Administraci&oacute;n que, ya antes del internamiento, &ldquo;sabe, como lo sabemos  nosotros, o mejor, que la mayor parte de los inmigrantes africanos no  pueden ser expulsados&rdquo;. Algo  que los miembros de Karibu explican a los internos a los que visitan en  el CIE de Aluche, en Madrid: &ldquo;Si viene un chaval de Costa de Marfil  lleno de p&aacute;nico porque lo van a expulsar, le decimos que est&eacute; tranquilo  &laquo;que a ti no te va a expulsar absolutamente nadie&raquo;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        D&iacute;az  de Freijo explica que, en &Aacute;frica, Marruecos y Senegal son,  pr&aacute;cticamente, los &uacute;nicos pa&iacute;ses de origen a los que pueden ser  retornados los internos de los CIE -<a href="http://www.lamarea.com/2014/03/09/el-gobierno-oculta-datos-sobre-las-redadas-racistas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a los que otras fuentes a&ntilde;aden Nigeria</a> o Mauritania-, pero esta circunstancia no se produce solo por la falta  de acuerdos bilaterales. Tras realizar un internamiento, Lluc S&aacute;nchez  cuenta que &ldquo;si hay dudas sobre el origen nacional de un extranjero, se  contacta con los consulados para que hagan una entrevista con los  internos y verifiquen cu&aacute;l es el pa&iacute;s de origen&rdquo;. En este punto, la  expulsi&oacute;n puede entrar en otro callej&oacute;n sin salida, pues D&iacute;az de Freijo  recuerda que, en muchos casos, &ldquo;ese pa&iacute;s al que podr&iacute;an pertenecer dice:  &laquo;ni son de nuestro pa&iacute;s ni los queremos&raquo;&rdquo;, desentendi&eacute;ndose por  completo de la situaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Por  &uacute;ltimo, otra cuesti&oacute;n que podr&iacute;a impedir la expulsi&oacute;n ser&iacute;a un recurso  contra el auto de internamiento que el juez considere adecuado. Recursos  que pueden apelar al arraigo del interno, a que haya sido v&iacute;ctima de la  trata de personas o a su menor&iacute;a de edad.
    </p><p class="article-text">
        Sissoko,  inmigrante maliense que pas&oacute; sesenta d&iacute;as en el CIE de Madrid en 2011,  no lleg&oacute; a ser expulsado. &ldquo;Lo m&aacute;s dif&iacute;cil son los primeros quince d&iacute;as,  seg&uacute;n me contaron cuando estaba reci&eacute;n llegado. A partir de ese momento,  cuando pasan treinta d&iacute;as, a&uacute;n hay opciones de que te deporten, pero a  los cuarenta o cincuenta d&iacute;as, ya puedes estar un poco confiado de que  no te van a deportar, aunque no totalmente. Pero bueno, empiezas a  pensar que te van a soltar&rdquo;, relata. La noticia de que iba a ser puesto  en libertad le lleg&oacute; a Sissoko el d&iacute;a que cumpl&iacute;a su periodo m&aacute;ximo de  internamiento en el CIE de Aluche: &ldquo;Llevaba toda la noche con dolor de  tripa y ped&iacute; ir al m&eacute;dico. Me llamaron por megafon&iacute;a y pensaba que era  por eso. Fui a la consulta y el m&eacute;dico me pregunt&oacute; que qu&eacute; hac&iacute;a all&iacute;,  porque no me hab&iacute;a llamado todav&iacute;a. Volv&iacute; a bajar y preguntaron que  qui&eacute;n era Sissoko. Dije que era yo y me dijeron que cogiera mis cosas y  me fuera. Yo, encantado, sub&iacute; corriendo, cog&iacute; mis cosas y sal&iacute;. [&hellip;]  Ten&iacute;a prisa por llegar a mi casa, ducharme, comer bien y relajarme. Para  m&iacute; era como un sue&ntilde;o. Como nunca hab&iacute;a estado en un sitio tan malo como  ese, sal&iacute; con cansancio. Sal&iacute; como si me hubieran quitado un mill&oacute;n de  pesos de encima&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sissoko  hab&iacute;a sido internado en el centro de la ciudad en la que viv&iacute;a, pero  eso no es siempre as&iacute;, una circunstancia sobre la que pone su atenci&oacute;n  Antonio D&iacute;az de Freijo: &ldquo;Hay otro problema que es muy importante y muy  injusto: los detenidos en provincias espa&ntilde;olas diferentes a Madrid. Los  traen aqu&iacute;, con un gasto impresionante (con uno o dos coches de Polic&iacute;a)  pero, a la hora de ponerlos libres, si es a las ocho de la tarde, mejor  que a las ocho de la ma&ntilde;ana. Se lo dije al director y me contest&oacute;:  &laquo;desde el momento en que yo recibo el acta del juez, si lo retengo y le  pasa cualquier cosa, me meten a m&iacute; en la c&aacute;rcel&raquo;. Se cumple esa  barbaridad de poner a las ocho o a las nueve de la tarde a una persona  en la calle sin tener ad&oacute;nde ir. Y el pobre chaval, lo que quiere es  volver a entrar en el CIE&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Quienes  han pasado por los centros quedan en una situaci&oacute;n legal compleja.  Haber sido puestos en libertad no implica que su orden de expulsi&oacute;n  quede anulada. Esto impide que puedan volver a ser internados, dado que  ya han superado el periodo m&aacute;ximo de estancia en el CIE, pero tambi&eacute;n se  convierte en una barrera frente a una posible regularizaci&oacute;n: &ldquo;Te dicen  &laquo;m&aacute;rchate y vuelve dentro de cinco a&ntilde;os&raquo; [periodo de vigencia de la  orden de expulsi&oacute;n]. Quedas manchado y puedes salir de eso  jur&iacute;dicamente, buscando un abogado y pagando una multa, pero cancelar la  orden de expulsi&oacute;n cuesta 500 euros. &iquest;De d&oacute;nde sacan los 500 euros?  Entramos en una din&aacute;mica de persona perseguida&rdquo;, explica el director de  Karibu.
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                </figure><h3 class="article-text">La segunda puerta: las deportaciones</h3><p class="article-text">
        <strong>La segunda puerta: las deportaciones</strong>Quienes  conocen el funcionamiento de los CIE y de los procesos de expulsi&oacute;n de  extranjeros hablan de dos tipos de deportaciones: las que se producen  mediante aviones fletados exclusivamente para ese cometido y las que se  realizan a trav&eacute;s de vuelos comerciales regulares. Ser expulsado a  trav&eacute;s de uno u otro m&eacute;todo depende del pa&iacute;s al que se vaya a realizar  la devoluci&oacute;n o del n&uacute;mero de internos en los CIE que puedan ser  repatriados a cada destino.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n puso de manifiesto una carta abierta de los internos del CIE de Madrid, <a href="//#carta" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">recogida por eldiario.es</a>, el primer m&eacute;todo de expulsi&oacute;n, tambi&eacute;n conocido como macrovuelos o macrodeportaciones -<a href="http://www.boe.es/boe/dias/2013/03/11/pdfs/BOE-B-2013-9440.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">operados por Air Europa y SwiftAir, tras ganar la concesi&oacute;n p&uacute;blica por valor de 11,8 millones de euros al a&ntilde;o [PDF]</a>-  cuenta con el agravante de que los deportados son avisados de su  expulsi&oacute;n en el &uacute;ltimo momento o que, incluso, no reciben notificaci&oacute;n  alguna. Ello, seg&uacute;n denuncian los firmantes, impide a los internos  despedirse de sus familias o hacerse con sus pertenencias. Esta  circunstancia contravendr&iacute;a la resoluci&oacute;n del juzgado de control de  Madrid, seg&uacute;n la cual los internos que vayan a ser expulsados deben  saberlo con un m&iacute;nimo de doce horas de antelaci&oacute;n. Para SOS Racismo,  este m&eacute;todo es cada vez m&aacute;s habitual.
    </p><p class="article-text">
        En  lo que coinciden ambos m&eacute;todos de deportaci&oacute;n es en los malos tratos de  la polic&iacute;a hacia los internos durante su proceso, seg&uacute;n buena parte de  los entrevistados. Mientras que Jos&eacute; Mar&iacute;a Benito, <a href="http://www.sup.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">portavoz del SUP</a>, habla de que los inmigrantes se resisten a la expulsi&oacute;n montando &ldquo;una peque&ntilde;a bronca en el avi&oacute;n, no hace falta que sea grave&rdquo;,  para que el piloto no permita el despegue y se evite as&iacute; la  repatriaci&oacute;n, Sissoko relata una situaci&oacute;n similar y, a la vez, muy  distinta.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;[Si  te expulsan en una macrodeportaci&oacute;n] no puedes hacer nada pero, si vas  en avi&oacute;n de pasajeros y te quejas mucho, puedes evitarlo. [&hellip;] Hay gente  que no lo sabe y, como van con nervios, se suben tranquilos y con miedo,  para que no les peguen y no les rompan los huesos. Hay gente que vuelve  con el cuerpo que ya no vale para nada y la mayor&iacute;a tiene miedo de eso.  Los que no tienen miedo, a los que les da igual morirse, se quejan y  gritan, como mi amigo Yaya. [&hellip;] &Eacute;l les dijo: &laquo;Yo no voy vivo. Si  ustedes me quieren mandar, me mandan muerto. Me matan, luego me suben al  avi&oacute;n y me mandan a mi pa&iacute;s. Vivo no voy&raquo;. Entonces,  lo bajan, lo llevan a un sitio que tienen ellos en el aeropuerto donde  dan palizas, lo meten en una furgoneta y lo llevan otra vez a Aluche un  par de d&iacute;as y despu&eacute;s lo sacan. [&hellip;] Lo llevaron cinco veces al  aeropuerto y las cinco veces le dieron hostias. El chaval volv&iacute;a con la  cara hinchada. Flipa t&iacute;o, te lo digo de coraz&oacute;n. A cualquier ser humano  que viera a ese chaval se le pondr&iacute;an los pelos de punta&rdquo;, cuenta.
    </p><p class="article-text">
        Una situaci&oacute;n similar fue la de Conrado Semedo <a href="http://www.lasexta.com/noticias/sociedad/conrado-podria-ser-deportado-cabo-verde-pais-que-pisado-vida_2014031200233.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">-aparecida en los medios de comunicaci&oacute;n en las &uacute;ltimas fechas</a>-. Nacido  en Bembibre (Le&oacute;n) y habiendo pasado toda su vida en Espa&ntilde;a, aunque sin  la nacionalidad espa&ntilde;ola, Semedo no pudo renovar su permiso de  residencia por encontrarse en prisi&oacute;n por menudeo de droga. Tras cumplir  su condena, le fue dictaminada la orden de expulsi&oacute;n a Cabo Verde &ndash;pa&iacute;s  de sus padres y del que &eacute;l tiene la nacionalidad-, que lo esperaba a su  salida de la c&aacute;rcel. Semedo se enfrent&oacute; a dos intentos de expulsi&oacute;n y  evit&oacute; ambos gracias a la intervenci&oacute;n de los comandantes de los  respectivos vuelos, antes de ser puesto definitivamente en libertad.  Mientras que <a href="http://www.eldiario.es/sociedad/resistencia-pasiva-Conrado-evita-deportacion_0_232377307.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en el primero, el piloto se neg&oacute; a despegar tras escuchar el testimonio de una azafata</a> que  hab&iacute;a presenciado la resistencia de Conrado y la actuaci&oacute;n de la  Polic&iacute;a para reducirlo y subirlo al avi&oacute;n, en la segunda fue la camisa  de fuerza que portaba <a href="http://www.eldiario.es/sociedad/Conrado-Semedo-carcel-mejor-CIE_0_237977321.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la raz&oacute;n por la que el comandante no permiti&oacute; su acceso a la nave</a>.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s  all&aacute; de la deportaci&oacute;n o no, este caso refleja las condiciones en las  que pueden llegar a producirse las expulsiones, con los deportados esposados o incluso con camisas de fuerza para evitar cualquier tipo de resistencia. Aunque Antonio D&iacute;az de Freijo recuerda otros casos en los que a los inmigrantes &ldquo;<a href="http://elpais.com/diario/1996/07/20/espana/837813620_850215.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se les drogaba con Haloperidol para que no protestaran</a>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Otra arista especialmente oscura tiene que ver con las deportaciones a terceros Estados, es decir la expulsi&oacute;n de personas &ldquo;a pa&iacute;ses que no tienen ning&uacute;n tipo de v&iacute;nculo con ellas, [&hellip;] por los que ni siquiera hab&iacute;an pasado&rdquo;, como manifiesta Mar&iacute;a Serrano, portavoz de <a href="http://www.es.amnesty.org/index.php" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Amnist&iacute;a Internacional Espa&ntilde;a</a>.  &ldquo;Amnist&iacute;a Internacional mantiene preocupaciones sobre los acuerdos que  tiene Espa&ntilde;a de repatriaci&oacute;n y de readmisi&oacute;n con terceros Estados,  porque en muchos casos no recogen garant&iacute;as de Derechos Humanos y  porque, aunque las recojan, como en el caso de Mauritania, al final son  papel mojado, dado que no hay mecanismos de vigilancia y monitorizaci&oacute;n  de las personas que son devueltas&rdquo;, asegura Serrano.
    </p><p class="article-text">
        Antonio  D&iacute;az de Freijo habla de estos acuerdos como de &ldquo;trampas&rdquo; que Espa&ntilde;a  utiliza para deportar a inmigrantes que por falta de tratados con sus  pa&iacute;ses de origen o de reconocimiento de la nacionalidad, no podr&iacute;an ser  expulsados. &ldquo;Lo que les preocupa es meterlos en el avi&oacute;n. &iquest;Ad&oacute;nde va el avi&oacute;n? Donde les han permitido aterrizar. Igual  no todos son de all&iacute;, pero all&iacute; los dejan y se lavan las manos  ol&iacute;mpicamente. All&iacute; cada uno tiene que buscarse la vida de inmigrante,  quedarse, o buscar dinero trabajando o dej&aacute;ndose explotar para volver a  su pa&iacute;s&rdquo;, explica el director de Karibu.
    </p><p class="article-text">
        Dos  pa&iacute;ses sobresalen cuando se habla de acuerdos para el control  migratorio con Europa, tanto en la devoluci&oacute;n como a la hora de evitar  la llegada: Marruecos y Libia. D&iacute;az de Freijo afirma que &ldquo;Marruecos act&uacute;a en la medida en que recibe beneficios. Si  t&uacute; le pagas, colabora. [&hellip;] Con la crisis, esto ha descendido mucho, lo  que puede haber hecho que Marruecos haya aflojado. Y de ah&iacute; que ahora  estemos viendo llegadas muy superiores a las de a&ntilde;os anteriores&rdquo;. Libia,  por su parte, ejerc&iacute;a una labor similar durante la etapa de Gadafi, con  acuerdos europeos que permit&iacute;an la devoluci&oacute;n a ese pa&iacute;s de inmigrantes  que no necesariamente ten&iacute;an la nacionalidad libia, como cuenta Serrano  &ldquo;la Comisi&oacute;n Europea e Italia han dado considerables cantidades de  dinero a Libia para que se ocupara de la detenci&oacute;n y la gesti&oacute;n de la  migraci&oacute;n. Y esto cuando la UE conoc&iacute;a que la situaci&oacute;n all&iacute; de las  personas subsaharianas eran las que eran, con arrestos arbitrarios, con  torturas en los centros de detenci&oacute;n&hellip; La UE ha aplicado [&hellip;] expulsiones  que, en muchos casos, no respetan los derechos humanos y acuerdos que no  recogen garant&iacute;as -en Libia no existe un procedimiento de asilo, por lo tanto las personas eran devueltas al peligro de tortura y muerte-&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una  tercera pata en la mesa sobre la que se asienta la pol&iacute;tica europea de  control migratorio en &Aacute;frica se situar&iacute;a en Mauritania, donde la  portavoz de Amnist&iacute;a Internacional relata que, con dinero de Cooperaci&oacute;n Espa&ntilde;ola,  se construy&oacute; durante la crisis de los cayucos de 2006 un centro de  acogida que, en la pr&aacute;ctica, serv&iacute;a para &ldquo;la detenci&oacute;n arbitraria de las  personas migrantes e incluso solicitantes de asilo y refugiados. Y lo  m&aacute;s preocupante era que las personas subsaharianas eran detenidas porque  se presum&iacute;a que quer&iacute;an llegar a Europa&rdquo;, aunque no hubieran cometido  ning&uacute;n delito. Con un estatus que no recog&iacute;a la legislaci&oacute;n mauritana, la poblaci&oacute;n local bautiz&oacute; al centro como &ldquo;Guantanamito&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">La tercera puerta: muertes en los CIE</h3><p class="article-text">
        La  opacidad que rodea a los CIE hace muy dif&iacute;cil saber a ciencia cierta un  dato tan b&aacute;sico como el n&uacute;mero de muertes de internos producidas desde  su puesta en funcionamiento. Las cifras bailan y se contradicen, dependiendo de la fuente a la que se acceda.
    </p><p class="article-text">
        Samba Martine,  congole&ntilde;a enferma de VIH, falleci&oacute; en el CIE de Madrid en 2011 por  falta de un tratamiento m&eacute;dico adecuado. Tras un largo periplo judicial, <a href="http://sociedad.elpais.com/sociedad/2014/01/28/actualidad/1390893210_410761.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la Audiencia Provincial de Madrid decidi&oacute;, el pasado mes de enero, reabrir la investigaci&oacute;n penal</a> sobre la responsabilidad que el servicio m&eacute;dico del centro podr&iacute;a tener en su muerte.
    </p><p class="article-text">
        A este fallecimiento habr&iacute;a que sumar, al menos, <a href="http://www.eldiario.es/catalunya/Muertes-opacidad-CIE-Zona-Franca_0_204030431.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">otras tres muertes producidas en el CIE de la Zona Franca de Barcelona</a>. La primera en salir a la luz fue la de Mohamed Abagui en 2010, joven marroqu&iacute; que, al parecer, tambi&eacute;n sufri&oacute; &ldquo;una falta de atenci&oacute;n m&eacute;dica&rdquo;, seg&uacute;n Karlos Castilla, abogado mexicano residente en Barcelona y colaborador de <a href="http://www.sosracisme.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">SOS Racisme Catalunya</a>. En enero de 2012 fue Idrissa Diallo,  guineano, quien perd&iacute;a la vida en unas circunstancias que no han  terminado de aclararse aunque, seg&uacute;n Castilla, podr&iacute;a tratarse de un  suicidio.
    </p><p class="article-text">
        El &uacute;ltimo caso se produjo el pasado tres de diciembre. El ciudadano armenio Aramayis Manukyan, &lsquo;Alik&rsquo;, se suicidaba ahorc&aacute;ndose en una celda de aislamiento del CIE de Barcelona. Ante esta situaci&oacute;n, las organizaciones que trabajan en el centro &ndash;<a href="http://tanquemelscies.blogspot.com.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tanquem els CIE</a>, SOS Racismo y <a href="http://www.migrastudium.org/php/index.php" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Migra Studium</a>-  iniciaron una investigaci&oacute;n y se personaron en el proceso judicial.  Tras algunas dudas sobre la causa del fallecimiento, motivadas por  testimonios que aseguraban que Alik hab&iacute;a mantenido enfrentamientos con  un agente de Polic&iacute;a poco antes de su muerte, Tanquem els CIE pudo acceder a la grabaci&oacute;n del v&iacute;deo en el que se observa que, efectivamente, Manukyan se suicid&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Esto,  sin embargo, no ha impedido que la acci&oacute;n legal contin&uacute;e pues, como  explica Karlos Castilla, que forma parte del equipo jur&iacute;dico que trabaja  en el caso, &ldquo;no es posible que ocurra el suicidio de una persona bajo custodia policial. Cuando  una persona estaba en una zona conocida como celda de aislamiento -la  cual tiene una videoc&aacute;mara que ve&iacute;a todos sus movimientos-, no es  posible que la polic&iacute;a no se haya dado cuenta que esta persona llev&oacute; a  cabo estos actos: quitarse los cordones, subirlos a estas rejillas,  colocarlos y colgarse&rdquo;. Por ello, para determinar &ldquo;las acciones o las  omisiones que generaron la muerte de Alik&rdquo;, SOS Racismo se ha mostrado  dispuesta, seg&uacute;n palabras de Castilla,  a &ldquo;agotar todas las instancias  nacionales&rdquo; e incluso a llevar el caso ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos &ldquo;para que se vea que estas graves omisiones no pueden estar ocurriendo en lugares donde hay personas bajo custodia policial&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las dudas en el n&uacute;mero total de muertes en los centros  las plantea, entre otros puntos oscuros, el caso del ecuatoriano Jonathan Sizalima en 2009, del que no se ha averiguado si perdi&oacute; la vida en el CIE de Barcelona o en la comisaria. Adem&aacute;s, no existe informaci&oacute;n de fallecidos en los otros seis centros actualmente en funcionamiento.
    </p><h3 class="article-text">El d&iacute;a 61: un reglamento que evita los cambios</h3><p class="article-text">
        Hoy, el principal debate en relaci&oacute;n a los Centros de Internamiento de Extranjeros tiene que ver con la puesta en marcha del <a href="http://www.lamoncloa.gob.es/NR/rdonlyres/2407C292-2AE5-4B8D-90C4-4C7FC8278A7C/0/REGLAMENTO_CIE.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reglamento que, recientemente, anunci&oacute; el Consejo de Ministros</a>. Postergada su aprobaci&oacute;n desde la &eacute;poca de gobierno de Jos&eacute; Luis Rodr&iacute;guez Zapatero, la nueva normativa apenas ha realizado cambios sustanciales en la situaci&oacute;n que, de facto, ya exist&iacute;a en los centros.
    </p><p class="article-text">
        Los  CIE seguir&aacute;n siendo administrados por la Polic&iacute;a y sus directores  mantendr&aacute;n una importante discrecionalidad para determinar el r&eacute;gimen  interno de cada uno de ellos. Por otra parte, uno de los puntos que m&aacute;s  ha llamado la atenci&oacute;n del texto ha sido la posibilidad de que las ONG  puedan prestar &ldquo;servicios de asistencia social&rdquo; dentro de los CIE si  firman convenios o contratos con el gobierno. Sin embargo, esto apenas  supone una novedad, pues no deja de ser la funci&oacute;n que ya ven&iacute;a  realizando una organizaci&oacute;n humanitaria como Cruz Roja. Y, aunque el  texto prev&eacute; avances en cuestiones como las horas dedicadas al paseo  diurno (de dos a cuatro) o la fiscalizaci&oacute;n que puedan realizar  &ldquo;organismos nacionales e internacionales de derechos humanos&rdquo;, la  realidad a la que se enfrenten los internos tendr&aacute; pocas diferencias con  las que han vivido quienes han pasado por ellos hasta el d&iacute;a de hoy.
    </p><p class="article-text">
        En  cualquier caso, con reglamento o sin &eacute;l, la ineficiencia de los CIE  queda de manifiesto atendiendo a las estad&iacute;sticas de personas que pasan  por ellos cada a&ntilde;o y las de quienes son finalmente expulsados. Unas cifras que llaman a la comparaci&oacute;n con el coste econ&oacute;mico que estos centros tienen para las arcas p&uacute;blicas. Sin apenas datos oficiales hasta la presentaci&oacute;n del reglamento, la <a href="http://www.civio.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Fundaci&oacute;n Ciudadana Civio</a> colabor&oacute; con Mayhem durante la realizaci&oacute;n de este reportaje para tratar de esclarecer la cuesti&oacute;n. <a href="http://www.elmundo.es/elmundo/2012/06/04/espana/1338801548.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Informaciones de la Agencia EF</a>E hablan  de m&aacute;s de ocho millones de euros invertidos durante 2011 en los  entonces nueve centros en funcionamiento, sin tener en cuenta el coste  que conlleva el personal destinado en los CIE. A ello, habr&iacute;a que sumar  m&aacute;s de un mill&oacute;n de euros dedicados a los servicios m&eacute;dicos. Todas ellas  son cifras similares a las que aporta el Ministerio del Interior en la  nueva normativa, seg&uacute;n la cual el gasto anual ser&aacute; de 8,8 millones de  euros -sin contar personal-, ampliables en otros 5,5 millones para  inversiones y mejoras y a los que se podr&iacute;a sumar una ayuda en forma de  &ldquo;financiaci&oacute;n comunitaria&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Estos datos, sin embargo, no parecen casar con otras publicaciones oficiales, pues solo el <a href="http://www.boe.es/boe/dias/2013/11/19/pdfs/BOE-B-2013-43526.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">contrato firmado en noviembre de 2013 entre el Cuerpo Nacional de Polic&iacute;a y Albie S.A. por el servicio de alimentaci&oacute;n</a>,  superar&iacute;a de largo los 8,8 millones de euros destinados a la totalidad  de actividades de los centros, m&aacute;s all&aacute; de nuevas inversiones y mejoras  planificadas. Y todo ello sin contar los 32,8 millones utilizados al a&ntilde;o  en una cuesti&oacute;n paralela a los CIE, como son las expulsiones de  inmigrantes en situaci&oacute;n irregular -seg&uacute;n datos de 2011-.
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a  Serrano, sin embargo, prefiere dejar de lado la cuesti&oacute;n econ&oacute;mica al  considerar que  sean estos centros &ldquo;econ&oacute;micamente viables o inviables,  en la medida que no est&eacute;n acordes con los Derechos Humanos, da igual. Es  cierto que, econ&oacute;micamente, si la opini&oacute;n p&uacute;blica conociera m&aacute;s los  datos, que realmente menos del 50% de las personas al final son  expulsadas y los efectos tan perniciosos que tiene sobre los Derechos  Humanos de las personas el mero hecho de estar internadas, esto tambi&eacute;n  podr&iacute;a cambiar. Pero, obviamente, se lanza un mensaje pol&iacute;tico: es  cierto que el internamiento no cumple la finalidad de expulsi&oacute;n en  muchos casos, pero el Estado est&aacute; lanzando el mensaje de que la  migraci&oacute;n no es bien recibida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, representantes de otras ONG como Lluc S&aacute;nchez, Karlos Castilla o Antonio D&iacute;az de Freijo se posicionan contra la mera existencia de los CIE y se muestran partidarios de su cierre definitivo.  Una idea en la que coinciden con el representante del Sindicato  Unificado de Polic&iacute;a, Jos&eacute; Mar&iacute;a Benito. Pese a que los entrevistados  plantean alternativas que van desde la libertad controlada durante el  periodo previo a la expulsi&oacute;n, hasta la conversi&oacute;n de los CIE en centros  de referencia sin que los internos estuvieran privados de libertad,  Lluc S&aacute;nchez da un paso m&aacute;s all&aacute; y concluye que &ldquo;la alternativa es  clara. Es el respeto por los Derechos Humanos, respeto a que cualquier  ciudadano del mundo pueda elegir su lugar de residencia. Pero eso no es  una utop&iacute;a, eso est&aacute; en la Declaraci&oacute;n de los Derechos Humanos. El  derecho a migrar, a irte de un sitio donde lo est&aacute;s pasando mal, es un  derecho universal&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las  consecuencias para quienes pasan en los CIE esos dos meses o para los  que son expulsados a un pa&iacute;s en el que, en muchos casos, no pueden  vivir, se acercan, seg&uacute;n relatan los entrevistados, al miedo. Miedo a la polic&iacute;a y a volver a verse encerrados. Miedo a vivir de nuevo esos sesenta d&iacute;as. &ldquo;Cada  vez que veo a la polic&iacute;a cogiendo a alguien, me pongo nervioso, porque  no me puede entrar en la cabeza que a la gente, por no tener papeles, la  manden a ese sitio. No s&eacute; sabe lo que puede pasar con la gente que  cogen, a lo mejor les sueltan o a lo mejor no, y eso me pone nervioso.  No me gusta, que quieres que te diga. Por otra parte, me hace pensar:  oye t&iacute;o, hay que seguir luchando, la vida es as&iacute;. La vida es as&iacute;&rdquo;. Lo  cuenta Sissoko que, tres a&ntilde;os despu&eacute;s, sigue viviendo en Espa&ntilde;a, con las  dificultades a las que se enfrenta una sociedad en crisis, pero  acentuadas por pertenecer a un colectivo social especialmente  desprotegido. Otros no tuvieron tanta suerte, otros no encontraron la  puerta correcta para salir del CIE.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mayhem Revista]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/dia-puertas-salida-cie_1_4917096.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 24 Apr 2014 18:35:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Día 60: las tres puertas de salida de los CIE]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Inmigración]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La vida dentro de un CIE: la espera]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/espera_1_4958841.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Cómo viven los internos? ¿qué sienten durante sus días de encierro?</p><p class="subtitle">Hablamos con ellos y con organizaciones que intentan visibilizar lo que ocurre en estos centros</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Segunda entrega de la serie sobre Centros de Internamiento para Extranjeros: lo que han sido, lo que son, y lo que podr&iacute;an seguir siendo despu&eacute;s de la aprobaci&oacute;n del <a href="http://www.eldiario.es/desalambre/arbitrariedad-continuara-reinando-direccion-CIE_0_239726852.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia"><strong>nuevo reglamento</strong></a></li>
                            </ul>
            </div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Pensaba que era el infierno&rdquo;. Sissoko recuerda n&iacute;tidamente su entrada en el CIE de Madrid en 2011 y la primera impresi&oacute;n que le gener&oacute; el centro. Durante la primera noche, sent&iacute;a miedo. Un  miedo que identifica con la incertidumbre de no saber si iba a ser  deportado y con las situaciones de violencia a las que pudiera  enfrentarse:  &ldquo;Ten&iacute;a miedo de cagarla y darle la raz&oacute;n a la Polic&iacute;a. Si yo me peleo  con alguien dos o tres veces, me van a marcar. Van a decir: 'Ah, a ese  t&iacute;o lo han cogido con raz&oacute;n'. Ten&iacute;a much&iacute;simo miedo de hacer cosas  all&iacute; que en la calle, realmente, yo no har&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Profundiza  Sissoko, maliense de 33 a&ntilde;os, en esta idea cuando insiste en una de las  cuestiones a las que m&aacute;s importancia da al hablar de su experiencia: la  capacidad del Centro de Internamiento para Extranjeros para cambiar a quienes pasan por &eacute;l. &ldquo;Ah&iacute; no se ense&ntilde;a a ser bueno, se ense&ntilde;a a ser malo. No  s&eacute; qu&eacute; quieren. &iquest;Hacernos delincuentes? &iquest;Est&aacute;n preparando un sitio para  meter a todos los inmigrantes y que aprendamos a ser delincuentes o  quieren que seamos buenas personas?&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Viviendo en un CIE: sesenta d&iacute;as a la espera</h3><p class="article-text">
        Una  vez superada la primera noche, y en caso de que la orden de deportaci&oacute;n  no llegue antes, los inmigrantes detenidos deben esperar en los Centros  de Internamiento de Extranjeros sesenta d&iacute;as que pueden resultar  eternos. &ldquo;El  d&iacute;a se te hac&iacute;a muy largo. A veces, sal&iacute;as con m&aacute;s &aacute;nimo y ten&iacute;as ganas  de luchar y a veces te levantabas pensando que no, que no quer&iacute;as pasar  por eso&rdquo;, recuerda Sissoko.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de los reci&eacute;n llegados a Espa&ntilde;a, la sensaci&oacute;n de desconcierto e inseguridad es a&uacute;n mayor. Antonio D&iacute;az de Freijo, director de la <a href="http://www.asociacionkaribu.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Asociaci&oacute;n Karibu, Amigos del pueblo africano</a>,  explica que, en las visitas de la organizaci&oacute;n a los internos, estos  les transmiten sus incertidumbres, &ldquo;la soledad en la que viven, sus  problemas: '&iquest;Qu&eacute; va a pasar? &iquest;Cu&aacute;ndo me echan? &iquest;Cu&aacute;ndo me mandan a mi  pa&iacute;s? &iquest;C&oacute;mo voy a vivir? &iquest;De qu&eacute; voy a trabajar? &iquest;Qu&eacute; hago cuando salga de aqu&iacute;? &iquest;D&oacute;nde voy a vivir? &iquest;C&oacute;mo puedo tener los papeles?'&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las  relaciones entre los grupos internos son, en muchos casos, dif&iacute;ciles. A  las enormes diferencias culturales que existen entre quienes son  obligados a convivir, se unen situaciones de tensi&oacute;n que se reflejan en  peleas o robos, como manifiesta Sissoko. Por eso, &ldquo;el  grupo en el que entres&rdquo; y el apoyo que este te aporte es fundamental  para sobrellevar la privaci&oacute;n de libertad de la mejor forma posible. Sissoko rememora c&oacute;mo &ldquo;nos d&aacute;bamos cari&ntilde;o entre nosotros, para no calentarnos la cabeza&rdquo; en los momentos dif&iacute;ciles.
    </p><p class="article-text">
        El tiempo de ocio que, para Lluc S&aacute;nchez, abogado y miembro de la ONG <a href="http://www.sosracismomadrid.es/web/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">SOS Racismo</a>, &ldquo;deja  mucho que desear&rdquo; ya que no existen m&eacute;todos para gestionarlo, se  desarrolla principalmente en el patio. Un espacio donde, seg&uacute;n el nuevo  reglamento, los internos podr&aacute;n pasar cuatro horas diarias a partir de  su puesta en marcha, por las dos anteriores. Sissoko confirma esa falta  de organizaci&oacute;n en el tiempo libre asegurando que &ldquo;t&uacute; hac&iacute;as tu propia actividad&rdquo;,  como &ldquo;la sopa de letras, alg&uacute;n libro, dibujando&hellip;&rdquo; &ldquo;Si ten&iacute;a mucho  &aacute;nimo, jugaba al f&uacute;tbol o daba vueltas corriendo para hacer ejercicio  con grupos. Jugaba a las cartas, a las damas&hellip; Nosotros sal&iacute;amos a las  tres. Ven&iacute;a la Cruz Roja y llevaba cosas: el bal&oacute;n, las damas o cartas  para pasar el tiempo en el patio&rdquo;, rememora.
    </p><p class="article-text">
        La Cruz Roja es, por el momento, la <a href="http://www.eldiario.es/desalambre/Gobierno-subcontratara-ONG-asistencia-CIE_0_238676690.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&uacute;nica organizaci&oacute;n</a> con acceso al interior de los CIE y, m&aacute;s all&aacute; de las visitas que puedan recibir de asociaciones o  allegados, el &uacute;nico personal con el que mantienen contacto los internos,  adem&aacute;s de la Polic&iacute;a, el servicio m&eacute;dico y el personal de  mantenimiento. Esto ha dado lugar a algunas cr&iacute;ticas puesto que, pese a conocer de primera mano lo que ocurre dentro, la instituci&oacute;n humanitaria no realiza denuncias de posibles irregularidades.
    </p><p class="article-text">
        Sin  embargo, D&iacute;az de Freijo defiende a la organizaci&oacute;n: &ldquo;No se puede  culpabilizar a las personas que est&aacute;n all&iacute;. Como todos los trabajos de  la Cruz Roja, en el CIE tienen un convenio para realizar esa actividad y  no para otras. Su convenio es para administrar servicios de higiene, de  atenci&oacute;n o de ropa. No s&eacute; si eso lo cubren bien o no -de hecho, a  nosotros a veces nos piden estas cosas-, pero lo que no puede hacer la  Cruz Roja, por su convenio con el Gobierno, es hacer otras cosas que no  tengan que ver con las competencias y el trabajo de sus funcionarios&rdquo;. A  pesar de ello, el director de Karibu s&iacute; reconoce que &ldquo;no en el nivel de  las personas que est&aacute;n all&iacute;, sino en  el nivel de la gerencia de la organizaci&oacute;n&rdquo;, quiz&aacute; la instituci&oacute;n  podr&iacute;a negarse a trabajar en las condiciones en que lo est&aacute; haciendo.
    </p><h3 class="article-text">Deficiencias: peor que la c&aacute;rcel</h3><p class="article-text">
        Las  denuncias, en cualquier caso, acaban por salir a la luz, principalmente  a trav&eacute;s de las asociaciones que visitan a los internos pese a que,  hasta ahora, no  pueden acceder directamente al interior de los centros y solo trabajan  con los testimonios que reciben. Algo que, seg&uacute;n el nuevo reglamento,  podr&iacute;a cambiar, puesto que plantea la posibilidad de que se firmen  convenios con ellas para la prestaci&oacute;n de servicios asistenciales dentro  de los CIE.
    </p><p class="article-text">
        Lluc  S&aacute;nchez, que define las condiciones de vida en los CIE como  &ldquo;precarias&rdquo;, destaca las dificultades para la comunicaci&oacute;n con el  exterior a las que tienen que enfrentarse los detenidos, privados de sus tel&eacute;fonos m&oacute;viles o de acceso a internet,  circunstancia que dificulta a&uacute;n m&aacute;s el contacto con sus abogados. Para  poder comunicarse, los internos suelen depender de tarjetas para  utilizar en tel&eacute;fonos p&uacute;blicos, que las organizaciones que los visitan o  la Cruz Roja les proporcionan.
    </p><p class="article-text">
        Otra denuncia que realiza S&aacute;nchez tiene que ver con el &ldquo;hacinamiento&rdquo;. En la celda en que se encontraba Sissoko, hab&iacute;a &ldquo;ocho personas, en literas&rdquo;, muy por encima de lo habitual en los centros penitenciarios, en los que <a href="http://www.que.es/ultimas-noticias/espana/201310110800-encarcelados-espana-recortes-drogas-masificacion-cont.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">normalmente conviven solo dos reclusos</a>. En esas celdas,  los internos sufren por la imposibilidad para poder acceder al cuarto de ba&ntilde;o durante la noche.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;De  d&iacute;a, los servicios est&aacute;n abiertos pero, a partir de las nueve, a cada  uno lo met&iacute;an en su celda. [&hellip;] Si t&uacute; ten&iacute;as ganas por la noche de ir al  ba&ntilde;o, llamabas. La Polic&iacute;a a veces iba y a veces no. Ten&iacute;as que mear en una botella. Si  necesitas cagar, tienes que gritar. Tus compa&ntilde;eros tienen que ayudarte a  pegar golpes para que ellos sepan que, si no te dejan salir, no van a  poder dormir tranquilos&rdquo;, dice Sissoko. En Barcelona, esas noches son  especialmente fr&iacute;as, seg&uacute;n relata Karlos Castilla, abogado mexicano residente en Barcelona y colaborador de <a href="http://www.sosracisme.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">SOS Racisme Catalunya</a>,  puesto que &ldquo;solo tienen un cobertor peque&ntilde;o que o les cubre la parte de  arriba o los pies. Dormir en esas circunstancias no es nada sano&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Sin  embargo, si hay una carencia que ha levantado cr&iacute;ticas un&aacute;nimes y una  m&aacute;xima preocupaci&oacute;n sobre las condiciones de vida en los CIE, tiene que  ver con el tratamiento m&eacute;dico. Preguntados por esta situaci&oacute;n, la respuesta de los entrevistados es un&aacute;nime: el estado de la asistencia sanitaria en los centros es inaceptable. &ldquo;No  te dan nada. Nada m&aacute;s que Ibuprofeno o Paracetamol. Te pase lo que te  pase, te dan Ibuprofeno. No hay m&aacute;s tratamiento para los enfermos&rdquo;,  afirma Sissoko.
    </p><p class="article-text">
        Una  idea en la que profundiza Lluc S&aacute;nchez: &ldquo;Aqu&iacute;, en Madrid, hay una  subcontrata con una enfermera y una m&eacute;dica. Es un servicio deficiente.  La prueba est&aacute; que ha habido fallecimientos por una falta de asistencia m&eacute;dica.  Y lo que nos relatan los internos es que parece ser que la detecci&oacute;n y  el tratamiento de las enfermedades no es el mejor&rdquo;. Esta situaci&oacute;n, que  Karlos Castilla reconoce tambi&eacute;n en el CIE de Barcelona, dio lugar a la  muerte de <a href="http://www.eldiario.es/desalambre/inmigracion/Samba-Martine-tratada-correctamente-evitado_0_222927707.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Samba Martine</strong></a> en Aluche, en diciembre de 2011. &ldquo;Era una chica  que ten&iacute;a SIDA y parece que no se lo detectaron en el CIE. Tambi&eacute;n  parece que fall&oacute; la historia m&eacute;dica. No le vino del CETI &ndash;centros  similares en Ceuta y Melilla que, normalmente, constituyen un paso  previo a la entrada en el CIE- y all&iacute; no detectaron que ten&iacute;a el VIH&rdquo;,  asegura S&aacute;nchez.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A  lo que nos han llevado ya las autoridades es a pedir que a las personas  migrantes o a las personas extranjeras se las trate, al menos, como si  estuvieran en un centro penitenciario. Con la gravedad que esto  implica&rdquo;, concluye Karlos Castilla acerca de lo que supone pasar sesenta  d&iacute;as encerrado en un CIE. Una reflexi&oacute;n en la que coinciden buena parte  de los entrevistados y que sintetiza Sissoko: &ldquo;Yo hubiera preferido estar en la c&aacute;rcel. En la c&aacute;rcel tienes tele y de todo. Los delincuentes est&aacute;n m&aacute;s liberados que nosotros&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">La Polic&iacute;a: el lugar donde nadie quiere estar</h3><p class="article-text">
        Otra  denuncia recurrente por parte de los internos tiene que ver con las  carencias que presenta la alimentaci&oacute;n del CIE. Fue esta situaci&oacute;n la  que dio lugar al mayor enfrentamiento entre Sissoko y los polic&iacute;as que  trabajaban en el recinto durante su internamiento: &ldquo;Tres personas nos  quejamos de que hab&iacute;a muy poca comida. Nos subieron a los tres -a un  colombiano, un dominicano y a m&iacute;- y nos encerraron. Ese d&iacute;a entero estuvimos sin comer, porque dec&iacute;an que  nos hab&iacute;amos quejado para que la gente se rebelase&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tanto  antes de que se aprobase el reglamento como ahora, la Polic&iacute;a tiene el  control absoluto de los centros. De hecho, la nueva legislaci&oacute;n refuerza  la figura del director, encargado de determinar las normas de r&eacute;gimen interno. Una responsabilidad que recae sobre un inspector del Cuerpo Nacional de Polic&iacute;a, lo que puede dar lugar a<strong> </strong>arbitrariedades, como reconoce Jos&eacute; Mar&iacute;a Benito, <a href="http://www.sup.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">portavoz del SUP</a>:  &ldquo;Si no est&aacute;n reguladas ni la estancia de los internos en el centro, ni  las funciones del personal que est&aacute; trabajando ah&iacute;, l&oacute;gicamente habr&aacute;  problemas de todo tipo. Y de hecho los hay&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
         Buena  parte de estos problemas vienen motivados por el hecho de que los  polic&iacute;as que trabajan en los centros no consideran adecuada su labor, lo  que da lugar a una importante frustraci&oacute;n entre los agentes all&iacute; destinados:  &ldquo;Los CIE son centros de detenci&oacute;n de personas que no han cometido  ning&uacute;n delito, sino una sanci&oacute;n administrativa con la que la ley permite  tenerlos hasta sesenta d&iacute;as internados. Encargar de eso a la Polic&iacute;a,  cuando ni es su misi&oacute;n ni est&aacute; preparada para ello, es un error de  bulto. [&hellip;] Nadie quiere estar en los CIE, por varias razones. Primero,  porque entienden que no es una funci&oacute;n policial. Los polic&iacute;as e  inspectores han estado prepar&aacute;ndose durante a&ntilde;os para realizar trabajos  de protecci&oacute;n de la seguridad ciudadana, de investigaci&oacute;n&hellip; Pero no para  estar en un CIE, que es lo m&aacute;s parecido, salvando las distancias, a un  centro de detenci&oacute;n o una c&aacute;rcel. Por eso, cuando  llega gente nueva, la Direcci&oacute;n General de Polic&iacute;a les destina all&iacute;  para relevar a los agentes que se encuentran en los CIE pr&aacute;cticamente  obligados. Y la din&aacute;mica se repite a&ntilde;o a a&ntilde;o cada vez que sale una nueva promoci&oacute;n&rdquo;, agrega el representante del SUP.
    </p><p class="article-text">
        Esta  constante rotaci&oacute;n a la que hace referencia Benito, unida a la falta de  una formaci&oacute;n espec&iacute;fica &ndash;otra cuesti&oacute;n que se plantea mejorar el  reglamento-, dificulta a&uacute;n m&aacute;s la relaci&oacute;n entre internos y polic&iacute;as, ya  de por s&iacute; tensa. &ldquo;Nosotros hemos recabado testimonios&rdquo; asegura Lluc  S&aacute;nchez, &ldquo;donde se han relatado malos tratos, tanto en el CIE como en  Barajas, o en el trayecto del CIE a Barajas, cuando se va a ejecutar esa  expulsi&oacute;n&rdquo;. Pese a que en la pr&aacute;ctica totalidad de los testimonios  recabados existe una coincidencia al asegurar que la mayor parte de los maltratos a internos tienen lugar durante el proceso de la propia expulsi&oacute;n, estos tambi&eacute;n se dan en el interior, seg&uacute;n todos los entrevistados. Una realidad que <a href="http://politica.elpais.com/politica/2014/01/18/actualidad/1390078124_231202.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">han recogido en repetidas ocasiones los medios de comunicaci&oacute;n</a> y que lleg&oacute; a denunciar en su momento el <a href="https://spdb.ohchr.org/hrdb/22nd/public_-_AL_Spain_09.11.12_(3.2012).pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">relator Especial sobre la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes de las Naciones Unidas</a>.
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        Jos&eacute;  Mar&iacute;a Benito, que se muestra contundente en su valoraci&oacute;n negativa de  este tipo de actuaciones, afirma que estas no responden a un patr&oacute;n,  sino &ldquo;individualmente al agente que las comete&rdquo; y afirma que &ldquo;como  norma general, y ah&iacute; est&aacute;n los datos, a la gente no se le tortura ni se  le maltrata en los CIE, sino que se les trata bastante bien.  Hay casos aislados pero, cuando han pasado, ha sido por una suma de  circunstancias: la falta de preparaci&oacute;n de los agentes y, en algunos  casos, el comportamiento inadecuado en los centros, incluso con  agresiones&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a Serrano, portavoz de <a href="http://www.es.amnesty.org/index.php" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Amnist&iacute;a Internacional Espa&ntilde;a</a>,  va m&aacute;s all&aacute; en su cr&iacute;tica a las situaciones de malos tratos y aporta un  punto de vista distinto, poniendo el foco en que &ldquo;es muy grave que,  cuando ocurre, no se investigue.  As&iacute;, hay una impunidad efectiva, que se agrava especialmente porque las  personas migrantes est&aacute;n en situaciones de irregularidad, internados,  con dificultades de denuncia, de acceso al exterior&hellip; Y,  adem&aacute;s, algunas de ellas son expulsadas, con lo cual el acceso a la  justicia es a&uacute;n m&aacute;s dif&iacute;cil&rdquo;. Para solucionar estos problemas, Serrano  recuerda que &ldquo;el mecanismo nacional de prevenci&oacute;n de la tortura hace  visitas peri&oacute;dicas, pero es necesario que existan c&aacute;maras, protocolos de  actuaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El  nuevo reglamento mantiene a la Polic&iacute;a como &uacute;nica responsable de la  seguridad en los centros, pero Jos&eacute; Mar&iacute;a Benito recuerda que el  ministro del Interior, Jorge Fern&aacute;ndez D&iacute;az, dentro de su Ley de  Seguridad Privada, manifest&oacute; anteriormente que podr&iacute;a otorgar esas labores a empresas privadas de vigilancia. Un  contexto muy diferente al de la normativa reci&eacute;n aprobada pero que,  para Benito, no supone soluci&oacute;n alguna, ya que &ldquo;nosotros seguimos siendo  los directores del CIE con lo que, ahora, en lugar de desarrollar la  labor de seguridad nosotros mismos, tendr&iacute;amos que controlar a los  vigilantes&rdquo;. Lluc S&aacute;nchez, por su parte, se muestra mucho m&aacute;s tajante en  su cr&iacute;tica a esa posibilidad: &ldquo;que se haga un negocio del Centro de  Internamiento de Extranjeros nos parece algo horrible, directamente. En  el fondo, que los CIE los gestionen entidades privadas con &aacute;nimo de  lucro es un modelo que no est&aacute; inventado aqu&iacute;. Viene de los Estados  Unidos. Si  una entidad privada se puede lucrar con el sufrimiento humano, habr&aacute;  gente a la que le parezca bien, como por ejemplo al ministro. A  nosotros, nos parece horrible&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para  Jos&eacute; Mar&iacute;a Benito, la soluci&oacute;n pasar&iacute;a entonces por &ldquo;dar paso a las  ONG. Los internos son personas que no han cometido ning&uacute;n delito, por lo  que deber&iacute;a ser una labor de asistentes sociales, ONG, personal de ayuda humanitaria y abogados que  les ayuden a gestionar su situaci&oacute;n de posible expulsi&oacute;n. Y, por encima  de todos ellos, no deber&iacute;a estar un polic&iacute;a, sino un funcionario del  estado cualificado para la tarea&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Las organizaciones: de la fiscalizaci&oacute;n a la ayuda humanitaria</h3><p class="article-text">
        Uno  de los avances m&aacute;s destacados de los &uacute;ltimos a&ntilde;os en los CIE fue,  precisamente, en ese sentido. La posibilidad otorgada a las  organizaciones sin &aacute;nimo de lucro de poder acceder a la zona de visitas  de los CIE para entrar en contacto con los internos ha permitido arrojar algo de luz sobre la realidad que se vive en los centros. En Madrid y Barcelona son varias las asociaciones que trabajan con los internos, llevando a cabo diversas labores.
    </p><p class="article-text">
        La  primera funci&oacute;n consiste, para Lluc S&aacute;nchez, en la fiscalizaci&oacute;n del  CIE &ldquo;para que, en el trato con los internos, si nos quieren contar alg&uacute;n  caso de malos tratos, o para alguna queja, nosotros hacemos un poco de  intermediadores con el juzgado de control del CIE&rdquo;. Dichos juzgados, &uacute;nica instancia ante la que pueden llegar a responder los responsables de los centros,  &ldquo;han hecho mucho. Por ejemplo, para que, a los internados que van a ser  expulsados, se les anuncie con el debido tiempo que van a ser  expulsados y a qu&eacute; lugar [ya que, tras una resoluci&oacute;n de estos  tribunales, existe la obligaci&oacute;n de notificar al interno su expulsi&oacute;n  con 12 horas de antelaci&oacute;n]&rdquo; reconoce Mar&iacute;a Serrano. Una &ldquo;segunda  labor&rdquo;, para Lluc S&aacute;nchez, consistir&iacute;a en &ldquo;asesorar e informar a los internos de su situaci&oacute;n legal. Un  caso, por ejemplo, es que no saben cu&aacute;l es su abogado de oficio. Pues  intentamos contactar con el Colegio de Abogados para ver si podemos dar  con su tel&eacute;fono&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las  condiciones de trabajo de las organizaciones en los centros var&iacute;an  seg&uacute;n el CIE y vienen determinadas, como cualquier otra cuesti&oacute;n, por la  direcci&oacute;n del centro. En Madrid, las distintas asociaciones trabajan de  forma coordinada, aunque &ldquo;seg&uacute;n los colectivos y la organizaci&oacute;n, se  trabaja de diferentes maneras&rdquo;, dice Antonio D&iacute;az de Freijo. La  asociaci&oacute;n dirigida por D&iacute;az de Freijo, Karibu, centrada en los  inmigrantes procedentes de &Aacute;frica subsahariana, opta, adem&aacute;s de por las  funciones ya mencionadas, &ldquo;por prestar una ayuda humanitaria a las personas que est&aacute;n y les falta contacto, visibilidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Karibu atendi&oacute; a 300 internos en 2012, una cifra superada en &ldquo;m&aacute;s del doble&rdquo; el pasado a&ntilde;o. &ldquo;Lo principal es darles la base de contactar con su familia, sea aqu&iacute; o en su pa&iacute;s de origen,  para que no conste durante sesenta d&iacute;as que esta persona ha  desaparecido del mapa del mundo. Es muy sencillo y el coste no es  enorme: les damos una tarjeta de tel&eacute;fono para que se puedan poner en  contacto con ellos. [&hellip;] En otros casos, hay situaciones m&aacute;s graves, como  con los que acaban de llegar. A los que llevan aqu&iacute; mucho tiempo los  ayudamos con tr&aacute;mites de cierta necesidad: pedir un papel, una partida  de nacimiento para que les den un pasaporte&hellip; Otra de las cosas en que  ayudamos es d&aacute;ndoles cosas de primera necesidad, como ropa&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, existe una dificultad a&ntilde;adida para los internos, pues tienen  que ser ellos los que soliciten ser visitados por una de las  organizaciones, a pesar de la desorientaci&oacute;n que existe en muchos casos, especialmente para quienes acaban de llegar a Espa&ntilde;a. Sin embargo, como reconoce D&iacute;az de Freijo &ldquo;en nuestro trabajo, tienes que aceptar participar de un juego con el que no est&aacute;s de acuerdo&rdquo;, puesto que el posicionamiento mayoritario de las ONG es contrario a la mera existencia de los centros.
    </p><p class="article-text">
        Como  otras organizaciones de ciudades diferentes, en Barcelona, SOS Racisme  Catalunya lleva a cabo una labor paralela a la que realiza dentro del  CIE fuera de &eacute;l, de cara a conseguir una mayor sensibilizaci&oacute;n acerca de  la situaci&oacute;n. &ldquo;Lo llamamos el Bus Tur&iacute;stico&rdquo;, explica Karlos Castilla,  &ldquo;de una forma un tanto ir&oacute;nica. Llevamos a personas en el autob&uacute;s 109  -que es el que sale de Plaza Espa&ntilde;a hacia el CIE- y les contamos un poco  la situaci&oacute;n. Los  llevamos frente al centro, a la hora de la visita de los familiares,  para que vean la realidad, a&uacute;n desde fuera, de lo que significa. Cuando  las madres o las esposas salen destrozadas o llorando, o llegan con los  hijos. Todo lo que desde fuera podemos ver y sensibiliza de la grave  situaci&oacute;n que se vive en estos centros&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La  labor de las organizaciones es normalmente reconocida por los internos.  Sissoko fue visitado por una de ellas durante su internamiento en el  CIE de Madrid, que le asesor&oacute; para denunciar a <a href="http://www.mayhemrevista.com/2014/02/14/sesenta-dias-dia-1-los-caminos-al-cie/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los polic&iacute;as a los que acusaba de haberle golpeado durante su detenci&oacute;n</a>.  &ldquo;Ellos me ayudaron mucho, me llevaron un mont&oacute;n de gente de la  asociaci&oacute;n para que fuera a verme. Les expliqu&eacute; todo lo que hab&iacute;a  pasado. [&hellip;] Todo el mundo sabe que un civil contra la Polic&iacute;a no puede  hacer nada, pero ellos me dijeron: 'eso no se sabe, Sissoko. Hasta que no luchas, no se sabe'. As&iacute; que les dije que adelante&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A todas estas funciones, se une la de escuchar las preocupaciones y las incertidumbres de los internos, tratando de apoyarles afectiva y psicol&oacute;gicamente durante una estancia que suele ser larga, plagada de conflictos y dudas.  Avanzan las horas y los d&iacute;as a la espera de la salida, aunque esta  puede desembocar en caminos tan diferentes como los que llevaron a los  internos a verse recluidos en los centros. Desde la puesta en libertad,  hasta la deportaci&oacute;n a un pa&iacute;s extra&ntilde;o, pasando por el creciente n&uacute;mero  de fallecimientos de los &uacute;ltimos a&ntilde;os, dejar atr&aacute;s el CIE puede tener un  significado distinto para cada uno de los internos que atraviesan sus  puertas.
    </p><p class="article-text">
        <span id="_plain_text_marker"></span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mayhem Revista]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/espera_1_4958841.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 30 Mar 2014 18:35:17 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La vida dentro de un CIE: la espera]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Inmigración]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los caminos al CIE]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/caminos-cie_1_4983418.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">La primera parte de "Sesenta días" trata del proceso anterior a la llegada al centro, donde prima el desconocimiento</p><p class="subtitle">Y el paso previo: los controles de identificación discriminatorios que, aunque han disminuido, continúan existiendo</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Tras la aprobaci&oacute;n del <a href="http://www.eldiario.es/desalambre/Gobierno-subcontratara-ONG-asistencia-CIE_0_238676690.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia"><strong>reglamento</strong></a> de los Centro de Internamiento para Extranjeros, publicamos una serie sobre ellos: lo que han sido, lo que son, y lo que podr&iacute;an seguir siendo</li>
                            </ul>
            </div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        Son varios los caminos que pueden llevar a una persona a verse internada en un CIE. De ellos, hay uno que ha suscitado una especial contestaci&oacute;n social: las redadas a inmigrantes. <a href="http://www.diariosur.es/v/20100210/espana/policias-acusan-interior-ordenar-20100210.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Descubiertas durante el mandato de Alfredo P&eacute;rez Rubalcaba como ministro del Interior</a>, en la &uacute;ltima etapa de gobierno socialista, estas ten&iacute;an un modus operandi muy definido. Los agentes de polic&iacute;a se situaban en zonas de tr&aacute;nsito habitual de extranjeros (bocas de metro de barrios con una importante poblaci&oacute;n inmigrante o locutorios) y solicitaban la documentaci&oacute;n a todo aquel que, por su perfil racial, pudiera ser un extranjero en situaci&oacute;n irregular.
    </p><p class="article-text">
        Sissoko, maliense de 33 a&ntilde;os, encontr&oacute; el inicio de su camino hacia el CIE de Aluche, en Madrid, a la salida de una estaci&oacute;n con un nombre entre premonitorio e ir&oacute;nico: Las Suertes.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Fue m&aacute;s o menos a las tres o tres y media de la tarde. Estaba saliendo de un curso de peluquer&iacute;a e iba de camino a otro de carpinter&iacute;a. Recuerdo que ten&iacute;a hambre. &Iacute;bamos tres compa&ntilde;eros y me pidieron los papeles. Yo les dije que no ten&iacute;a, que lo &uacute;nico que llevaba era el abono transportes. Me dijeron que lo sacara, se lo di y llamaron a la central. No sab&iacute;a lo que pasaba, pero entonces me cogieron con fuerza. Les ped&iacute; que me explicaran lo que estaba pasando, porque no lo entend&iacute;a. Ellos me dijeron que me callara, que ten&iacute;a derecho a guardar silencio. Yo quer&iacute;a saber qu&eacute; pasaba. 
    </p><p class="article-text">
        Pensaba que el agente se hab&iacute;a confundido. Entonces, me empezaron a golpear. Mi compa&ntilde;ero dio un par de gritos, pero no pudimos hacer nada, porque ellos eran dos polic&iacute;as peg&aacute;ndome con porras hasta que se me llevaron.&ldquo; La detenci&oacute;n de Sissoko se produjo en 2011, &rdquo;cinco o seis a&ntilde;os&ldquo; despu&eacute;s de su llegada a Espa&ntilde;a y tras haber recibido en cuatro ocasiones la negativa al solicitar el permiso de residencia.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esto se hac&iacute;a por una raz&oacute;n puramente estad&iacute;stica. Cada seis meses, el ministro del Interior comparece en el Parlamento y explica los detenidos y la situaci&oacute;n de la delincuencia en nuestro pa&iacute;s.El problema es que en cada comparecencia quer&iacute;a presentar m&aacute;s detenidos que en la anterior. Y los inmigrantes irregulares, aunque no hayan cometido ning&uacute;n delito, cuentan como detenidos para la estad&iacute;stica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Quien lo explica es Jos&eacute; Mar&iacute;a Benito, <a href="http://www.sup.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">portavoz del SUP</a>, sindicato policial que, en su momento, se posicion&oacute; contra estas pr&aacute;cticas. De esa situaci&oacute;n, pasar a un sistema de cupos de detenci&oacute;n de inmigrantes por pa&iacute;ses de origen no supon&iacute;a un gran salto. Era un paso casi l&oacute;gico. &ldquo;Se nos daban instrucciones -alg&uacute;n comisario incluso cometi&oacute; la imprudencia de hacerlo por escrito- para detener a personas de determinado pa&iacute;s. Dec&iacute;an, por ejemplo, &laquo;interesa la detenci&oacute;n de argelinos&raquo;, porque ellos calculaban que, con el tiempo que pod&iacute;an pasar los detenidos en el CIE, se pod&iacute;a preparar un vuelo a Argelia. Tan simple y tan retorcido como eso&rdquo;, explica Benito.
    </p><p class="article-text">
        El representante del SUP considera que estas pr&aacute;cticas &ldquo;se han reducido dr&aacute;sticamente, hasta el punto de que yo me atrever&iacute;a a decir que no existen&rdquo;. Una opini&oacute;n que no comparte Lluc S&aacute;nchez, abogado y miembro de la ONG <a href="http://www.sosracismomadrid.es/web/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">SOS Racismo</a>, para quien lo &uacute;nico que ha cambiado es &ldquo;la forma de desarrollarlas&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ahora han intentado invisibilizarlas, y lo que hemos detectado es que hay redadas dentro del metro, con polic&iacute;as vestidos de paisano, etc&eacute;tera&rdquo;, abunda. Coincide con S&aacute;nchez Mar&iacute;a Serrano, portavoz de <a href="http://www.es.amnesty.org/index.php" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Amnist&iacute;a Internacional Espa&ntilde;a</a>, quien, recogiendo datos aportados por el propio Ministerio del Interior, destaca que &ldquo;la poblaci&oacute;n migrante, siendo proporcionalmente menor a la espa&ntilde;ola, tiene mayores posibilidades de ser parada e identificada&rdquo;, pr&aacute;ctica que se acent&uacute;a en el caso de &ldquo;magreb&iacute;es y subsaharianos&rdquo;, como recuerda Serrano que <a href="http://www.20minutos.es/noticia/1949030/0/redadas/racistas/espana-informe/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">puso de manifiesto el Instituto de Derechos Humanos de Valencia</a>. Una tendencia, la de las identificaciones por perfil racial, que para la portavoz de AI es &ldquo;institucional, estructural&rdquo; y que resulta de la equiparaci&oacute;n entre &ldquo;criminalidad y migraci&oacute;n&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">La llegada desde &Aacute;frica: el CIE como bienvenida</h3><p class="article-text">
        <strong>La llegada desde &Aacute;frica: el CIE como bienvenida</strong>Antonio D&iacute;az de Freijo, director de la <a href="http://www.asociacionkaribu.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Asociaci&oacute;n Karibu, Amigos del pueblo africano</a>, coincide con S&aacute;nchez y Serrano, aunque pone el acento sobre otra forma de detenci&oacute;n que, de forma regular, nutre a los CIE con nuevos internos. Son &ldquo;las personas que detienen en los cayucos, en las pateras o en los saltos de las vallas. 
    </p><p class="article-text">
        Nosotros vemos en las im&aacute;genes de televisi&oacute;n la acogida impresionante y humanitaria [&laquo;la fotograf&iacute;a de medicamentos y comida de la Cruz Roja&raquo;, como la define en otro momento de la entrevista], pero eso dura los cinco minutos que sale por la televisi&oacute;n. De ah&iacute; pasan a los centros de detenci&oacute;n y se producen los tr&aacute;mites para retornarlos a sus pa&iacute;ses.&ldquo;
    </p><p class="article-text">
        Para D&iacute;az de Freijo, con los sistemas fronterizos instalados durante los &uacute;ltimos diez a&ntilde;os &ldquo;son muy pocos los que pueden huir del control policial, porque los sistemas modernos de alambradas que existen hacen un control m&aacute;s efectivo. Hoy, la gran mayor&iacute;a son detenidos, en torno al 75%, y pasan a los centros de internamiento.&rdquo; 
    </p><p class="article-text">
        De este modo, el CIE se convierte en el primer contacto con Espa&ntilde;a para una parte significativa de sus nuevos habitantes, ya que la mayor&iacute;a de los inmigrantes africanos, tras pasar por los centros, &ldquo;se quedan, son muy pocos los que pueden retornar. La excepci&oacute;n son los de Senegal y Marruecos pero, a los dem&aacute;s, es muy dif&iacute;cil.&rdquo;
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                </figure><h3 class="article-text">La c&aacute;rcel: una convivencia preocupante</h3><p class="article-text">
        <strong>La c&aacute;rcel: una convivencia preocupante</strong>Una tercera v&iacute;a de entrada est&aacute; en la c&aacute;rcel. &ldquo;Desde 2010, por una reforma del C&oacute;digo Penal, se est&aacute; poniendo en los CIE a personas con antecedentes penales. Esto es una grave situaci&oacute;n, porque sirve para criminalizar a todos, para criminalizar a la inmigraci&oacute;n misma&rdquo;, dice dice Karlos Castilla, abogado mexicano residente en Barcelona y colaborador de <a href="http://www.sosracisme.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">SOS Racisme Catalunya</a>. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esto tambi&eacute;n genera que, dentro de los CIE, se generen m&aacute;s conflictos, m&aacute;s situaciones tensas. Los abogados que trabajan en derecho penal tambi&eacute;n deben poner mucha atenci&oacute;n en esto. El CIE y los polic&iacute;as que est&aacute;n all&iacute; no tienen la preparaci&oacute;n para atender casos que pueden ser de peligrosidad m&iacute;nima, pero que no cumplen con las necesidades de rehabilitaci&oacute;n y de reinserci&oacute;n&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Esta es una de las situaciones que, supuestamente, tratar&aacute; de corregir el nuevo reglamento aprobado este viernes. Aunque, atendiendo a su redacci&oacute;n, no parece muy ambicioso: &ldquo;Se procurar&aacute;&rdquo; la separaci&oacute;n de los internos con condena penal de aquellos que no han cometido delito alguno, explican desde Interior.
    </p><p class="article-text">
        Antonio D&iacute;az de Freijo -a quien tambi&eacute;n preocupa esta situaci&oacute;n- habla, por su parte, de aquellos convictos que ya han cumplido su pena en prisi&oacute;n y que son puestos en libertad: &ldquo;lo que se suele hacer con estas personas es que, tras abrir la puerta de la c&aacute;rcel, viene un polic&iacute;a y les pide la documentaci&oacute;n. No la tienen y pasan a los CIE, porque es la &uacute;nica forma que tienen de expulsarlos&rdquo;.
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                </figure><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, Jos&eacute; Mar&iacute;a Benito tambi&eacute;n reconoce a un grupo de internos que han podido cometer delitos &ldquo;poco importantes, por los que se enfrenten a una pena m&aacute;xima con un determinado l&iacute;mite. No estamos hablando de delincuentes peligrosos, sino de alguien que ha cometido un robo, que ha participado en una pelea u otras infracciones menores&rdquo;, y que no llegan a ser juzgados ni, por lo tanto, condenados, a cambio de ser internados en el CIE y que se les inicie un proceso de expulsi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Lluc S&aacute;nchez afirma que, buena parte de los que forman este &uacute;ltimo grupo han sido imputados &ldquo;casualmente, por delitos de resistencia a la autoridad&rdquo;. &ldquo;En este sentido, hemos detectado que la Polic&iacute;a, ciertas veces, cuando hace una redada a ciudadanos extranjeros, denuncia con un poco de alegr&iacute;a por resistencia a las personas.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        A una situaci&oacute;n similar se enfrent&oacute; Sissoko cuando fue dictaminado su internamiento en el CIE de Madrid. Frente a sus acusaciones de malos tratos durante la detenci&oacute;n, los agentes denunciaron que Sissoko hab&iacute;a lanzado piedras contra ellos con anterioridad. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Por favor, &iquest;c&oacute;mo va a hacer eso un 'sin papeles'? Los inmigrantes que estamos aqu&iacute; no tenemos cojones para lanzar una piedra. [&hellip;] El juez dijo: &laquo;yo no estuve all&iacute;. T&uacute; has dado tu palabra y la polic&iacute;a la suya&raquo;. Claro, porque me pegaron. Ellos ten&iacute;an que decir algo para defenderse. Sab&iacute;an que la hab&iacute;an cagado y me quer&iacute;an joder vivo. [&hellip;] &iquest;Qu&eacute; se creen, que soy un reci&eacute;n llegado a Espa&ntilde;a? &iquest;Que en mi pa&iacute;s no hay polic&iacute;a? &iquest;Que en mi pa&iacute;s no hay ley?&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Ante este cruce de acusaciones, el juez dio la opci&oacute;n a Sissoko de entrar en el CIE de Madrid, permanecer all&iacute; &ldquo;sesenta d&iacute;as y, si ten&iacute;a suerte, me quedaba aqu&iacute; y, si no, me iba a m&iacute; pa&iacute;s. Yo le dije que encantado, porque no soy ning&uacute;n delincuente, ni en mi pa&iacute;s, ni mucho menos en el tiempo que llevo aqu&iacute;. Nunca me ha parado la polic&iacute;a, ninguna vez, y llevaba m&aacute;s de seis a&ntilde;os. Nunca me hab&iacute;an detenido en mi vida. Y encima, a m&iacute;, por gilipollas, me maltratan y luego me denuncian&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">En el camino: desorientaci&oacute;n</h3><p class="article-text">
        <strong>En el camino: desorientaci&oacute;n</strong>Ya en el camino hacia el CIE, buena parte de los inmigrantes coinciden en su desconocimiento de la situaci&oacute;n jur&iacute;dica en la que se encuentran. El contacto con sus abogados, mayoritariamente de oficio, puede llegar a limitarse a la comparecencia de internamiento en el juzgado y se producen &ldquo;casos en los que los internos no tienen ni el tel&eacute;fono, ni el nombre&rdquo; de sus representantes legales, como reconoce Lluc S&aacute;nchez.  
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n Amnist&iacute;a Internacional, seg&uacute;n traslada Mar&iacute;a Serrano, ha detectado &ldquo;numerosas insuficiencias en la asistencia letrada a la poblaci&oacute;n inmigrante&rdquo;, una situaci&oacute;n que se agrava &ldquo;porque la detenci&oacute;n e internamiento de una persona son ordenados en el lugar donde geogr&aacute;ficamente se encuentra, pero Centros de Internamiento solo hay en algunas partes de Espa&ntilde;a y se produce un traslado. Con lo cual, el abogado [al que el interno] que conoce del juzgado puede no ser el mismo que el que asiste dentro del CIE&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, los inmigrantes en procesos de expulsi&oacute;n no conocen, en muchas ocasiones, el escenario legal al que se enfrentan, ni su capacidad de recurrir por cuestiones como el arraigo, la solicitud de asilo o por ser v&iacute;ctimas de trata. Ya es tarde. Llegados a este punto, las puertas se cierran y el internamiento se vuelve inevitable. Es el final del camino hacia el CIE y, por delante, sesenta d&iacute;as de encierro que suelen estar marcados por la incertidumbre y el miedo esperan al nuevo interno.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mayhem Revista]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/caminos-cie_1_4983418.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Mar 2014 20:10:49 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Los caminos al CIE]]></media:title>
    </item>
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