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    <title><![CDATA[elDiario.es - Pedro Oliver]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/pedro_oliver/]]></link>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Adivina quién viene a cenar esta noche: el Leviatán de proximidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/adivina-viene-cenar-leviatan-proximidad_129_4960005.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0603cd60-94b3-429a-befc-dcf0c3f1e04b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Adivina quién viene a cenar esta noche: el Leviatán de proximidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A nadie con sensibilidad democrática se le escapa que en España estamos sufriendo una auténtica deriva autoritaria</p></div><p class="article-text">
        El plato que nos han servido con ocasi&oacute;n de las marchas del 22M nos sabe a viejo. Un poco de  grupo de violentos por aqu&iacute;, una actuaci&oacute;n policial desproporcionada y arbitraria por all&aacute;. Sabe a viejo la reacci&oacute;n de la delegada del Gobierno, Cristina Cifuentes, apresur&aacute;ndose a aprovechar la ocasi&oacute;n para criminalizar a los manifestantes. Hasta la &uacute;ltima reacci&oacute;n del Gobierno <a href="http://www.eldiario.es/politica/Interior-CGPJ-Ley-Seguridad-Ciudadana_0_243226549.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">anunciando cambios en el texto del proyecto</a> de nueva Ley de Seguridad Ciudadana, por el <a href="http://www.eldiario.es/politica/Poder-Judicial-constitucionalidad-Seguridad-Ciudadana_0_243226464.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cuestionamiento de su constitucionalidad</a> por parte del CGPJ, tiene un regusto ya familiar. <a href="http://www.eldiario.es/politica/Moncloa-Interior-Seguridad-Ciudadana-suscitado_0_200880573.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ya lo han hecho antes</a>, jugando, como hacen, a generar confusi&oacute;n sobre cu&aacute;l es la ley vigente en la mayor&iacute;a de personas que no sigue los detalles de su tramitaci&oacute;n. Y testando el terreno, como globo sonda que es el anteproyecto, para los dem&aacute;s que s&iacute; lo siguen. Querr&aacute;n presentar como m&eacute;rito que eliminan las disposiciones m&aacute;s abiertamente inconstitucionales del texto. Tiempo al tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Pero no nos equivoquemos: hay ingredientes nuevos tras ese sabor a viejo, a rancio. Que Cifuentes mantenga el mismo 22M, en televisi&oacute;n, que la manifestaci&oacute;n ha sido pac&iacute;fica y hasta &ldquo;un &eacute;xito&rdquo;, y pr&aacute;cticamente al d&iacute;a siguiente <a href="http://www.eldiario.es/politica/Delegacion-Gobierno-Marchas-Dignidad-Madrid_0_242525843.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">incoe un expediente sancionador contra sus organizadores</a>, expresa algo nuevo: los ingredientes de un nuevo sistema de control social. Uno basado en una idea tambi&eacute;n vieja: que tenemos que pagar por ejercer derechos. &iquest;Acaso no quieren que paguemos por la sanidad, pese a estar reconocida como derecho universal en la Constituci&oacute;n? Pues tambi&eacute;n desean que paguemos por ejercer derechos pol&iacute;ticos, por manifestarnos, protestar, o usar el espacio p&uacute;blico. &iquest;La manifestaci&oacute;n? Pac&iacute;fica. &iquest;La participaci&oacute;n? Un &eacute;xito. &iquest;La reacci&oacute;n administrativa? La sanci&oacute;n m&aacute;s alta legalmente posible. S&iacute;: nos van a intentar hacer pagar, por mucho que ahora quieran demostrar disposici&oacute;n a negociar, con una mezcla de ingredientes viejos y nuevos que en distinta proporci&oacute;n est&aacute; ya en la actualmente vigente Ley de Seguridad Ciudadana (que es la que est&aacute; aplicando hoy Cifuentes), est&aacute; tambi&eacute;n en el anteproyecto filtrado hace meses, y estar&aacute; en sus futuras versiones, si no lo remedia nadie. Ingredientes que hay que aprender a paladear, para entrar en la cocina y exigir que nos los retiren del plato. O llegado el caso para poder escupirlos, pedir el libro de reclamaciones y si es posible irse sin pagar la cuenta.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; habr&aacute; de viejo en la nueva ley de Seguridad Ciudadana? Mucho. Bajo la etiqueta infrapenal de la &ldquo;sanci&oacute;n administrativa&rdquo;, tanto en la legislaci&oacute;n sobre seguridad como en las ordenanzas municipales, aparecen amalgamados conflictos sociales muy diferentes. As&iacute; ha ocurrido hasta ahora, y as&iacute; se va a mantener. Se seguir&aacute;n eludiendo debates sociales y pol&iacute;ticos de envergadura, como el del consumo de drogas o el de la prostituci&oacute;n: la nueva ley ya tiene previsto forzar su soluci&oacute;n punitiva, sin m&aacute;s medias tintas. Bajo el <em>totum revolutum</em> de la noci&oacute;n de sanci&oacute;n administrativa se insistir&aacute; en naturalizar el castigo, equiparando moralmente al macarra que con su moto no deja dormir al vecindario y al activista que blande un meg&aacute;fono para llamar a la protesta ciudadana, o al gamberro que destroza y guarrea los parques infantiles y al indignado que pinta las paredes con las letras y los colores de la movilizaci&oacute;n social. La atm&oacute;sfera banal de la sanci&oacute;n administrativa lo seguir&aacute; envolviendo todo hasta ocultarlo, eso s&iacute;, de manera dual y diferenciada. En el nuevo enfoque de control &ldquo;securitario&rdquo; se han venido desarrollando dos grandes l&iacute;neas de ejecuci&oacute;n que a la postre implican a una amplia red de poderes institucionales: por un lado el modelo de &ldquo;proximity police&rdquo;, con sus efectos &ndash;digamos- ambivalentes en los barrios m&aacute;s empobrecidos (en donde tambi&eacute;n act&uacute;an pr&oacute;ximos y circundantes al vecindario distintos dispositivos de protecci&oacute;n social que en la pr&aacute;ctica generan m&aacute;s control y m&aacute;s exclusi&oacute;n de la poblaci&oacute;n pobre e inmigrante); y por otro, la hipertrofia del marco sancionador administrativo, lo que podr&iacute;a representarse con la imagen inquietante y nebulosa de un Leviat&aacute;n de proximidad.
    </p><p class="article-text">
        Esto que se acaba de explicar no es nuevo. Pero es din&aacute;mico y est&aacute; cambiando. Todo indica que en nuestra &eacute;poca la sanci&oacute;n administrativa est&aacute; situ&aacute;ndose en el centro del sistema de control y castigo. Por eso, antes de entrar en la pol&eacute;mica de la nueva ley de Seguridad Ciudadana, deber&iacute;amos definir bien la funci&oacute;n pol&iacute;tica de la sanci&oacute;n administrativa en la represi&oacute;n de la protesta y la conflictividad, lo que en el &aacute;mbito de los movimientos sociales m&aacute;s activos ha empezado a llamarse &ldquo;burorrepresi&oacute;n&rdquo;: una vertiente poco estudiada de las actuales sociedades de control que, sin embargo, se podr&iacute;a rastrear hist&oacute;ricamente en la Espa&ntilde;a contempor&aacute;nea analizando el interesado uso pol&iacute;tico que distintos reg&iacute;menes y gobiernos han hecho de las normas de &ldquo;orden p&uacute;blico&rdquo; y las &ldquo;multas gubernativas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y qu&eacute; habr&aacute; de nuevo en la nueva ley de Seguridad Ciudadana? No tanto como parece, pero s&iacute; muy profundo. Las diferencias y desproporciones punitivas entre la &ldquo;ley Corcuera&rdquo; (hoy vigente) y la que presenta el actual titular de Interior ya han sido enumeradas y rechazadas con muchos argumentos propios y ajenos al compararla con otras hom&oacute;logas de pa&iacute;ses cercanos como Alemania. La tendencia compulsiva del gobierno del PP a recurrir a la mano dura policial y a la multa exagerada no es, pues, una cuesti&oacute;n menor en estos tiempos. Pero no es menos cierto que, hist&oacute;ricamente hablando, esta nueva ley de Seguridad Ciudadana, junto con otras como la de Seguridad Privada, se sit&uacute;a en las coordenadas de una nueva era de las pol&iacute;ticas de control en las sociedades occidentales: si, por un lado, se implementa la fuerza penalizadora de los viejos mecanismos de control disciplinario y penal (el policial, el judicial y el penitenciario), por otro, se extienden las nuevas t&eacute;cnicas de criminalizaci&oacute;n y control-sanci&oacute;n propias del nuevo Estado &ldquo;securitario&rdquo;. No es pura carambola que esa nueva ley de Seguridad Ciudadana sea el resultado l&oacute;gico de una reforma previa del C&oacute;digo Penal.
    </p><p class="article-text">
        Lo trascendente, lo que previsiblemente tendr&aacute; repercusiones hist&oacute;ricas, no es que la nueva ley de Seguridad Ciudadana sea m&aacute;s autoritaria, sino que esa misma ley estar&aacute; pensada para blindar el ejercicio mismo del autoritarismo al crear una suerte de &ldquo;nueva jurisdicci&oacute;n punitiva especial&rdquo; &#8213;la administrativa&#8213; que, al fin, podr&aacute; funcionar de forma aut&oacute;noma y por debajo del radar de los derechos fundamentales, mientras queda salvaguardada frente a eventuales controles jurisdiccionales. Es verdad que s&oacute;lo parece un ejercicio &ldquo;blando&rdquo; de control,  una represi&oacute;n de baja intensidad sin pelotas de goma, sin porrazos, que logra escamotear de la mirada p&uacute;blica su alcance disuasorio para evitar posibles muestras de solidaridad con las personas represaliadas. Sin embargo, forma parte de una empresa de derribos del garantismo jur&iacute;dico. Por eso no son <em>antisistema</em> las personas y entidades que m&aacute;s se han alarmado.
    </p><p class="article-text">
        La pol&eacute;mica suscitada a prop&oacute;sito del proyecto de ley de Seguridad Ciudadana apenas se ha iniciado. Todo indica que acabar&aacute; sonroj&aacute;ndonos, como ciudadanos de un Estado democr&aacute;tico, por m&aacute;s que el ministro responsable conteste airado a las cr&iacute;ticas que le llueven hasta desde sus propias filas, y se muestre proclive a pulir las peores aristas. A nadie con sensibilidad democr&aacute;tica se le escapa que en Espa&ntilde;a estamos sufriendo una aut&eacute;ntica deriva autoritaria. Esa ley, si finalmente prospera, formalizar&aacute; lo que ya ocurre formal e informalmente. Para eso se est&aacute; tramitando.  Que se lo digan, si no, a las delegaciones y subdelegaciones del Gobierno, que han sancionado administrativamente a miles de activistas entre 2011 y 2013 y obtenido, en no pocas ocasiones, un sonoro reproche judicial.
    </p><p class="article-text">
        Cuando terminaba 2011 no era descabellado barruntar que el PP se podr&iacute;a sentir tentado de quitarse de en medio algunos de los controles que han perdurado en nuestro ordenamiento jur&iacute;dico, porque alcanzaba, adem&aacute;s de la mayor&iacute;a absoluta y el gobierno del pa&iacute;s, una ampl&iacute;sima cota de poder en todo el entramado del Estado, y porque lo consegu&iacute;a cuando arreciaban tanto la crisis econ&oacute;mica como el nuevo ciclo de protestas que hab&iacute;a eclosionado con el movimiento 15-M. Lo que choca m&aacute;s  en el entorno de las democracias demoliberales, es que de forma tan contumaz y acelerada el PP se haya decidido a transitar el camino de lo que Lo&iuml;c Wacquant ha definido como el paso del<em> </em>Estado Providencia al Estado penal.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Oliver, Manuel Maroto]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/adivina-viene-cenar-leviatan-proximidad_129_4960005.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 27 Mar 2014 19:18:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Ley de Seguridad Ciudadana,Elecciones Andalucía 2015]]></media:keywords>
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