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    <title><![CDATA[elDiario.es - Laia Serra]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/laia_serra/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Laia Serra]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Las insumisas del silencio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/insumisas-silencio_129_13046930.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0aa38030-d533-402b-9795-325d352d1839_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las insumisas del silencio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las mujeres saben que los tribunales empatizaran más con el honor de un señor que con la libertad de expresión e información de las mujeres. Y lo más relevante, cuantas de ellas se pueden permitir dedicar la energía y los ingresos de años, en un procedimiento judicial que para obtener una decisión final, recorrerá diversas instancias durante años?</p></div><p class="article-text">
        El 8 de marzo es una fecha conmemorativa en la que las mujeres nos vemos constre&ntilde;idas a condensar nuestras reivindicaciones y se&ntilde;alar las problem&aacute;ticas que nos atraviesan en el fugaz espacio social y pol&iacute;tico de un d&iacute;a. Una de las problem&aacute;ticas sociales que est&aacute; mereciendo una insuficiente atenci&oacute;n, es la de la restricci&oacute;n a la libertad de expresi&oacute;n de las mujeres. 
    </p><p class="article-text">
        Cada vez que aparece un relato p&uacute;blico de denuncia sobre alguna forma de violencia, sea individual o colectivo, est&eacute;n o no judicializados los hechos, se disparan los resortes del juicio social hacia las que alzan la voz y se agita interesadamente el p&aacute;nico moral que rodea a la denominada &ldquo;cultura de la cancelaci&oacute;n&rdquo;. Este constructo es sexista por definici&oacute;n, dado que no solo hunde sus ra&iacute;ces en el estereotipo de la mujer mala por defecto, que se dedicar&iacute;a a da&ntilde;ar la imagen social del se&ntilde;or, de forma caprichosa e irresponsable o peor a&uacute;n, por motivos espurios, para cosechar alg&uacute;n tipo de r&eacute;dito. Este constructo, adem&aacute;s, implica negar que las mujeres somos sujetos pol&iacute;ticos con capacidad discursiva y de articulaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En realidad, las canceladas somos nosotras. Desde la &eacute;poca del #MeToo y sus oleadas posteriores, las mujeres venimos viviendo en silencio las represalias de alzar nuestra voz. Cuantas mujeres que han publicado relatos sobre discriminaci&oacute;n o violencias en abierto, han recibido un burofax de advertencia de alg&uacute;n gran despacho que defiende la reputaci&oacute;n del aludido o incluso del que se haya sentido aludido, que les exigen la inmediata eliminaci&oacute;n de su publicaci&oacute;n, bajo la amenaza de iniciar o bien un procedimiento penal por injurias o calumnias con publicidad o bien civil, de tutela al honor, en los que se anuncia que se solicitaran cuantiosas cifras en concepto de da&ntilde;o reputacional.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estos mecanismos de censura privada est&aacute;n teniendo el poder de silenciar a las mujeres, incluso cuando los hechos relatados son ciertos. Las mujeres saben que los tribunales empatizaran m&aacute;s con el honor de un se&ntilde;or que con la libertad de expresi&oacute;n e informaci&oacute;n de las mujeres. Y lo m&aacute;s relevante, &iquest;cu&aacute;ntas de ellas se pueden permitir dedicar la energ&iacute;a y los ingresos de a&ntilde;os, en un procedimiento judicial que para obtener una decisi&oacute;n final, recorrer&aacute; diversas instancias durante a&ntilde;os? &iquest;Y cu&aacute;ntas de ellas pueden asumir el riesgo de perder y enfrentar peticiones exorbitantes en concepto de da&ntilde;os y perjuicios? La expansiva mancha de aceite de la autocensura de las mujeres es una realidad democr&aacute;ticamente inasumible. En estas condiciones de asimetr&iacute;a, se puede sostener que las mujeres estamos teniendo la posibilidad de defender nuestra libertad de expresi&oacute;n?
    </p><p class="article-text">
        Las pocas mujeres que deciden no doblegarse y defender a capa y espada la veracidad de su relato y la legitimidad de su acci&oacute;n de denuncia social, enfrentando este tipo de procedimientos judiciales por &ldquo;difamaci&oacute;n&rdquo;, se ven abocadas a situaciones tremendamente desgastantes. Tienen que exponer y revivir la vivencia traum&aacute;tica que han relatado, pero estando ellas en la posici&oacute;n de investigadas o demandadas; tienen que recopilar pruebas, cuando a veces estas ya no son accesibles, o dependen de que quienes tengan informaci&oacute;n sobre los hechos, se avengan a dedicar su tiempo personal y a pasar por el mal trago de testificar en un juicio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n es compleja la situaci&oacute;n de las mujeres que han actuado de &ldquo;palomas mensajeras&rdquo; o de altavoz de otras agraviadas m&aacute;s an&oacute;nimas. Una vez amenazadas con la interposici&oacute;n de acciones legales, se ven en la tesitura de eliminar sus publicaciones de denuncia social, con la merma de su credibilidad personal, o de tenerse que defender probando la verdad, exponiendo a las agraviadas a salir a la luz y a declarar en un procedimiento judicial acerca de unos hechos, que por alguna raz&oacute;n ellas decidieron no denunciar ante la autoridad.&nbsp;&nbsp;&nbsp;Desde el punto de vista jur&iacute;dico y con acertado y consolidado criterio, los Tribunales exigen que para que la libertad de expresi&oacute;n e informaci&oacute;n prevalezca sobre el derecho al honor, los hechos denunciados de forma p&uacute;blica, tienen que ser ciertos. El problema reside en determinar cu&aacute;l es el nivel de prueba sobre la veracidad de los hechos que es razonable y l&iacute;cito exigir a las mujeres agraviadas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; la perspectiva de g&eacute;nero e interseccional deviene clave. Los procedimientos judiciales de tutela al honor deber&iacute;an tener en cuenta la dificultad intr&iacute;nseca de probar situaciones de discriminaci&oacute;n y violencia; la capacidad contaminante de los estereotipos de g&eacute;nero sobre la credibilidad de la mujer y la enorme influencia indirecta que el poderoso estatus social del demandante ejerce sobre muchos aspectos del procedimiento, entre ellos el de la aportaci&oacute;n de prueba testifical.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las mujeres demandadas por &ldquo;difamaci&oacute;n&rdquo; se ven en la compleja tesitura de demostrar situaciones que han podido suceder fuera de la mirada de terceros, que pueden haber sucedido d&eacute;cadas atr&aacute;s, que en su momento a&uacute;n no eran le&iacute;as como una forma de violencia por la sociedad, o sobre las que sea dif&iacute;cil encontrar quienes quieran testificar, por diversos motivos, sea por el miedo a las consecuencias negativas que pueda activar el demandante o incluso para evitar la incomodidad de tener que asumir ante un juzgado que cuando sucedieron esos hechos, miraron hacia otro lado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de las dificultades probatorias, no resulta infrecuente que en los procedimientos de tutela al honor se ignore tanto la dimensi&oacute;n democr&aacute;tica de la libertad de expresi&oacute;n e informaci&oacute;n, como el inter&eacute;s general de que las mujeres podamos realizar denuncia p&uacute;blica. Cuanto m&aacute;s ineficiente es la respuesta de las administraciones a la hora de proteger e investigar las discriminaciones y violencias que enfrentan las mujeres, m&aacute;s margen se nos deber&iacute;a conceder a la hora de realizar denuncia social.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hacer p&uacute;blico un relato social de denuncia, ni pretende ni puede desencadenar las consecuencias de una denuncia legal, porque su finalidad es la creaci&oacute;n de consciencia, la interpelaci&oacute;n y la transformaci&oacute;n social para avanzar en derechos para todas. Hemos tenido que esperar hasta el 2022 para que los organismos internacionales recordaran a los estados que sin la protecci&oacute;n incrementada de la libertad de expresi&oacute;n de las mujeres, no se lograr&aacute; avanzar hacia la igualdad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nos hallamos ante un momento hist&oacute;rico de progresiva comprensi&oacute;n por parte de la sociedad y del sistema judicial de que la denuncia p&uacute;blica de las discriminaciones y de las violencias que enfrentan las mujeres no es un conflicto entre privados, es una acci&oacute;n pol&iacute;tica que los valores democr&aacute;ticos llaman a proteger. Las mujeres que est&aacute;n peleando ese derecho, enfrentando incluso procedimientos judiciales, son nuestras insumisas del silencio. Estas mujeres merecen y necesitan todo el apoyo social, porque las resoluciones judiciales que se dicten en cada uno de sus procedimientos judiciales moldear&aacute;n el derecho a la libertad de expresi&oacute;n e informaci&oacute;n de todas nosotras. Una libertad, que en el actual contexto de regresi&oacute;n de derechos, deviene a&uacute;n m&aacute;s necesaria y valiosa que nunca.&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laia Serra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/insumisas-silencio_129_13046930.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 07 Mar 2026 05:01:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las insumisas del silencio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[8M,Feminismo,Libertad de expresión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El linchamiento digital de las mujeres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/linchamiento-digital-mujeres_129_10896534.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9dd12060-37f7-48cb-8016-b3cf427844c8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El linchamiento digital de las mujeres"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los barones de la machoesfera nunca se manchan las manos, suelen tener asesoramiento legal y saben bien que no deben cruzar la línea del insulto directo o del llamado a ejercer violencia contra estas mujeres. Su ejército de trolls hará el trabajo sucio</p></div><p class="article-text">
        Cuando el legislador ha querido encontrar la f&oacute;rmula para castigar una conducta lesiva que le parece relevante por los da&ntilde;os sociales que provoca, procura encontrar la manera. Un ejemplo paradigm&aacute;tico del desarrollo de pol&iacute;tica criminal alrededor de un delito es el supuesto del delito de incitaci&oacute;n al odio. El ah&iacute;nco en erradicar este tipo de conductas ha sido tal, que el legislador ha castigado su comisi&oacute;n directa e incluso indirecta y ha previsto una pena incrementada cuando este tipo de discursos se propaguen en el entorno virtual. Peri&oacute;dicamente se hacen formaciones a cuerpos policiales, judicatura y Fiscal&iacute;a, se han publicado gu&iacute;as espec&iacute;ficas de apoyo a las v&iacute;ctimas, todos los cuerpos policiales tienen protocolos espec&iacute;ficos sobre esta materia y en 2019, la Fiscal&iacute;a General del Estado public&oacute; una gu&iacute;a interpretativa sobre el delito de odio, para ayudar a que las fiscal&iacute;as de todo el Estado aplicaran ese delito de forma adecuada y con un criterio interpretativo unificado. 
    </p><p class="article-text">
        Otro ejemplo destacado de la proactividad del legislador en la persecuci&oacute;n de delitos cometidos en el entorno virtual es el de los nuevos delitos de divulgaci&oacute;n de contenidos que induzcan a los menores de edad al suicidio, a la autolisis o a los trastornos de la conducta alimentaria, introducidos por la Ley Org&aacute;nica 8/2012 de protecci&oacute;n a la infancia y la adolescencia frente a la violencia.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A la vista de los anteriores ejemplos delictivos, resulta inevitable preguntarse por qu&eacute; el legislador no se ha comprometido con la misma determinaci&oacute;n a sancionar las violencias digitales contra las mujeres que operan de forma muy similar. Los delitos del C&oacute;digo Penal aplicables a las violencias digitales contra las mujeres no son eficientes. El delito de acoso o <em>stalking </em>no se adapta bien al ciberacoso; el delito contra la intimidad est&aacute; francamente mal formulado y provoca serios problemas de interpretaci&oacute;n; las vejaciones leves s&oacute;lo est&aacute;n previstas para el marco de la (ex)pareja o las de contenido sexualizado, por incorporaci&oacute;n de la Ley Org&aacute;nica 10/2022 &ndash;Ley del &ldquo;s&iacute; es s&iacute;&rdquo;&ndash;; y las <em>deepfakes</em> sexuales s&oacute;lo parecen encajar en el delito gen&eacute;rico contra la integridad moral. En definitiva, necesitamos una revisi&oacute;n profunda de los delitos que pretenden dar respuesta a este tipo de violencias contra las mujeres tan extendido.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero la reflexi&oacute;n sobre las herramientas legales existentes para erradicar las violencias digitales contra las mujeres no se deber&iacute;a limitar al an&aacute;lisis de la efectividad de los delitos existentes sino que deber&iacute;a abordar aspectos m&aacute;s transversales, entre ellos, el de la propia conceptualizaci&oacute;n de la responsabilidad de quienes las ejercen.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El Derecho Penal tiene entre sus pilares irrenunciables el principio de que cada quien ser&aacute; responsable s&oacute;lo de su propia conducta. &iquest;C&oacute;mo conciliar este principio esencial con las diversas formas de ataque colectivo que ocurren en el espacio virtual? Entre las m&uacute;ltiples din&aacute;micas lesivas que ocurren en ese espacio, el linchamiento medi&aacute;tico de mujeres &ndash;sobre todo feministas&ndash; merece un lugar destacado. Cu&aacute;ntos casos conocemos de <em>tuiteros</em>, <em>youtubers, tiktokers</em> y otros barones de la <em>machoesfera</em> que se dedican a se&ntilde;alar mujeres &ndash;ridiculiz&aacute;ndolas, desprestigi&aacute;ndolas o denigr&aacute;ndolas&ndash; se&ntilde;alamiento que fruto de la comuni&oacute;n ideol&oacute;gica y del sentido de pertenencia a la comunidad, opera como un mandato indirecto y desencadena una aut&eacute;ntica carnicer&iacute;a virtual de &eacute;stas. El espacio virtual tiene unos c&oacute;digos propios y sus usuarios entienden perfectamente qu&eacute; respuesta adhesiva se espera de ellos cuando sus gur&uacute;s apuntan hacia un objetivo concreto. Los barones de la <em>machoesfera</em> nunca se manchan las manos, suelen tener asesoramiento legal y saben bien que no deben cruzar la l&iacute;nea del insulto directo o del llamado a ejercer violencia contra estas mujeres. Sin embargo, son plenamente conscientes de que el hecho de se&ntilde;alar a una mujer va a conllevar la inexorable consecuencia de que su ej&eacute;rcito de <em>trolls</em> hagan el &ldquo;trabajo sucio&rdquo; y crucen la l&iacute;nea delictiva, insultando, vejando y amenazando de forma grave esas mujeres, amparados por su car&aacute;cter masivo y a menudo, por el anonimato.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando este patr&oacute;n comunicativo deliberado se repite una y otra vez se cierne sobre un grupo de poblaci&oacute;n que ya enfrenta discriminaci&oacute;n estructural y adem&aacute;s, se genera con el prop&oacute;sito de obtener r&eacute;ditos en forma de audiencia, votos o monetizaci&oacute;n &iquest;acaso no se trata de una evidente forma de violencia contra las mujeres?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde la &oacute;ptica legal, cuando alguien ejerce una influencia sobre otra persona que tiene el potencial de hacer nacer en ella la voluntad de cometer un hecho delictivo sobre una v&iacute;ctima concreta se considera inducci&oacute;n, una forma de autor&iacute;a del delito. Podemos discutir si es m&aacute;s estrat&eacute;gico aplicar esta forma cl&aacute;sica de autor&iacute;a del delito a la provocaci&oacute;n al linchamiento virtual de mujeres o bien si ser&iacute;a mejor apostar por conceptualizar una nueva forma de autor&iacute;a espec&iacute;fica para el medio virtual. De lo que no cabe duda, es que cuando una conducta lesiva de gran alcance preocupa al legislador, &eacute;ste, activa todos sus recursos para darle respuesta. &iquest;Para cu&aacute;ndo pues la protecci&oacute;n de las mujeres en el entorno virtual va a empezar a ser considerada una prioridad?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laia Serra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/linchamiento-digital-mujeres_129_10896534.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Feb 2024 21:55:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El linchamiento digital de las mujeres]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Violencias sexuales mediante Inteligencia Artificial]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/violencias-sexuales-mediante-inteligencia-artificial_129_10278574.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/32fe1b42-f281-42f9-867b-5f97234475fa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Violencias sexuales mediante Inteligencia Artificial"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La consideración de las 'deepfakes' sexuales como nueva forma de violencia sexual plantea retos técnicos, éticos y legales. ¿Con base en qué elementos deberíamos definir qué consecuencias debe acarrear esta conducta?</p><p class="subtitle">Rosalía, tras las fotos manipuladas que la mostraban desnuda: “El cuerpo de una mujer no es una mercancía para tu estrategia de marketing”</p></div><p class="article-text">
        Rosal&iacute;a, hace unos d&iacute;as, despu&eacute;s de que un rapero divulgara un <em>nude</em> suyo ficticio, denunciaba v&iacute;a Twitter que esta pr&aacute;ctica era una forma de violencia y que los cuerpos de las mujeres no eran un objeto de consumo.
    </p><p class="article-text">
        Las violencias sexuales mediante las nuevas tecnolog&iacute;as est&aacute;n a la orden del d&iacute;a. Frente a este fen&oacute;meno, el Tribunal Supremo ha venido realizando una labor interpretativa muy innovadora. En 2021 castig&oacute; por primera vez la &ldquo;violaci&oacute;n online&rdquo;, en un supuesto de ciberintimidaci&oacute;n, en el que el agresor logr&oacute; que las adolescentes realizaran conductas sexuales indeseadas, consistentes en la introducci&oacute;n de miembros u objetos en sus propios cuerpos, acciones que este contemplaba a trav&eacute;s de las pantallas. Estos precedentes jur&iacute;dicos est&aacute;n ayudando a dejar atr&aacute;s la limitada concepci&oacute;n de la violencia sexual como acceso f&iacute;sico indeseado, para avanzar hacia el paradigma m&aacute;s amplio del respeto a la libertad sexual.
    </p><p class="article-text">
        Este es el prisma desde el que tenemos que analizar las nuevas formas de violencia sexual, como las cometidas mediante la Inteligencia Artificial. La Inteligencia Artificial generativa ya est&aacute; consiguiendo crear voz, imagen o v&iacute;deo con un grado tan alto de sofisticaci&oacute;n que consigue persuadir sobre su autenticidad, de ah&iacute; su nombre, <em>deepfakes.</em>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A nivel europeo, la propuesta de ley de Inteligencia Artificial est&aacute; teniendo en cuenta la necesidad de regular las <em>deepfakes,</em> estableciendo una serie de exigencias de transparencia a su creaci&oacute;n. Mientras tanto, la ciudadan&iacute;a no est&aacute; teniendo al abasto herramientas para chequear la veracidad de estas creaciones, que ya est&aacute;n circulando por doquier, y la sociedad sigue muy apegada a la creencia de que lo que se puede ver, es cierto. Este poder de convencer sobre la veracidad de algo que es falso no puede subestimarse, ya que tiene una enorme capacidad de incidir en la formaci&oacute;n de la opini&oacute;n p&uacute;blica y en la creaci&oacute;n de realidad social.
    </p><p class="article-text">
        La consideraci&oacute;n de las <em>deepfakes</em> sexuales como nueva forma de violencia sexual, plantea retos t&eacute;cnicos, &eacute;ticos y legales. &iquest;En base a qu&eacute; elementos deber&iacute;amos definir qu&eacute; consecuencias debe acarrear esta conducta?
    </p><p class="article-text">
        Quien crea estas <em>deepfakes</em> sexuales sabe que est&aacute; creando un producto comunicativo falso, que son una forma de enga&ntilde;o y manipulaci&oacute;n y que no cuenta con el consentimiento de la mujer. Tambi&eacute;n sabe del efecto social que va a provocar su divulgaci&oacute;n. Sus objetivos pueden variar mucho, puede consistir en una estrategia de marketing como en el caso de Rosal&iacute;a, en un ataque a una periodista cr&iacute;tica, en un acto de violencia contra la expareja, en un intento de desacreditar a una denunciante de violencia sexual, o en un acto de denigraci&oacute;n mis&oacute;gino, entre otros muchos. Lo que s&iacute; ser&aacute; un denominador com&uacute;n ser&aacute; la intenci&oacute;n. Divulgar la representaci&oacute;n de los cuerpos y contenidos sexuales todav&iacute;a consigue tener un devastador poder de represalia, descr&eacute;dito, desprestigio y estigma de las mujeres. A esta din&aacute;mica patriarcal se le a&ntilde;ade el hecho de que en la era de la posverdad, la distinci&oacute;n entre lo cierto y lo falso cada vez tiene menos valor social.
    </p><p class="article-text">
        La llamada ley del 'solo s&iacute; es s&iacute;', en su tr&aacute;mite de enmiendas, perdi&oacute; la oportunidad de regular como delito sexual las <em>deepfakes</em> a pesar de que una formaci&oacute;n pol&iacute;tica lo propuso, pero s&iacute; asent&oacute; unos muy buenos cimientos para abordarlas en un futuro pr&oacute;ximo, colocando el consentimiento sexual como elemento estructural del delito e incorporando por primera vez el concepto de da&ntilde;o social en las violencias sexuales.
    </p><p class="article-text">
        Actualmente, los recursos legales frente a las <em>deepfakes</em> no son demasiado operativos. Una primera duda es si los tribunales tendr&aacute;n la capacidad de determinar cu&aacute;ndo una imagen o v&iacute;deo ha sido creado mediante inteligencia artificial y por lo tanto es &ldquo;falso&rdquo;. Una segunda consideraci&oacute;n es la de si los tribunales sabr&aacute;n comprender que se trata de una forma de violencia contra las mujeres y que es grave. Y una tercera consideraci&oacute;n es la de si contamos con infracciones que sean aplicables a esa conducta. Por el momento, en los delitos del C&oacute;digo Penal como el de divulgaci&oacute;n inconsentida de im&aacute;genes sexuales, no le puede ser de aplicaci&oacute;n porque est&aacute; pensado para im&aacute;genes reales. El delito de <em>stalking,</em> consistente en la creaci&oacute;n de perfiles falsos en las redes sociales o en webs de contactos, provocando el acoso o la humillaci&oacute;n de la mujer, tambi&eacute;n le ser&iacute;a dif&iacute;cilmente de aplicaci&oacute;n. En casos muy espec&iacute;ficos, seg&uacute;n el objetivo de la <em>deepfake</em>, podr&iacute;a acudirse a otros delitos como el de injurias, el de propiedad intelectual, el de coacciones o el de obstrucci&oacute;n a la justicia, entre otros. Por lo tanto, de momento, en sede penal, solo podr&iacute;amos acudir al delito gen&eacute;rico contra la integridad moral. Otra opci&oacute;n ser&iacute;a acudir a otras jurisdicciones, como la normativa administrativa de protecci&oacute;n de datos o la jurisdicci&oacute;n civil, de tutela al honor, la intimidad y la propia imagen.
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que urge innovar y que crear nuevos delitos para esta nueva forma de violencia sexual, no ser&aacute; suficiente. Se tendr&aacute; que realizar una reforma m&aacute;s profunda, de car&aacute;cter conceptual. Ser&aacute; necesario repensar conceptos como el de privacidad, violencia, libertad, honor o dignidad, en un nuevo contexto social en el que el &aacute;mbito virtual, por mucha ficci&oacute;n que incorpore, es real, desde el momento en&nbsp;que lo son las consecuencias de las interacciones que se dan en &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        Lo que resulta claro es que la respuesta social y jur&iacute;dica a las <em>deepfakes</em> no puede considerarlas un fen&oacute;meno de menor gravedad por el hecho de que se trate de creaciones ficticias, dado que estas tambi&eacute;n tiene la capacidad de causar un grave da&ntilde;o social a las mujeres. Posicionamientos p&uacute;blicos como el de Rosal&iacute;a empujan a la sociedad a identificar estas nuevas formas de violencia sexual y a entender que el consentimiento sexual debe respetarse m&aacute;s all&aacute; de la esfera f&iacute;sica.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laia Serra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/violencias-sexuales-mediante-inteligencia-artificial_129_10278574.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 08 Jun 2023 20:42:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Violencias sexuales mediante Inteligencia Artificial]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Inteligencia artificial,Violencia,Violencia machista,Violencia sexual]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Violencia e intimidación vs consentimiento]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/violencia-e-intimidacion-vis-consentimiento_129_9943368.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a54ce5d2-2aee-4591-b006-d9c60854ff9a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Violencia e intimidación vs consentimiento"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los operadores jurídicos no han querido o no han sabido ver qué factores atravesaban las situaciones de violencia sexual y han realizado un análisis de brocha gorda de la intimidación, reservándola a menudo para casos extremos</p></div><p class="article-text">
        El ataque constante a la ley del solo s&iacute; es s&iacute; y, sobre todo, al Ministerio de Igualdad dificulta distinguir cu&aacute;ndo el disenso reside en la cr&iacute;tica jur&iacute;dica, en el inter&eacute;s partidista o en el machismo recalcitrante. Mientras tanto, las grandes damnificadas de esta tormenta perfecta son las mujeres, que se sienten abrumadas por el desconcierto y la inseguridad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La propuesta de reforma de la ley del PSOE aterriza en este escenario en un momento en el que la Ley ni tan solo ha podido desplegar ninguna de sus virtudes. Se pretenden equilibrios imposibles, por ejemplo, cuando se esgrime el &ldquo;efecto indeseado&rdquo; de las rebajas de las penas para justificar veladamente la reforma, para acto seguido admitir que esta no podr&aacute; frenarlas. A pesar de que la reforma reivindica su respeto al esp&iacute;ritu de la Ley, dado que mantiene indemne su definici&oacute;n de consentimiento, lo que persigue es neutralizar su innovador esquema delictivo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El C&oacute;digo Penal anterior divid&iacute;a los delitos sexuales con base en dos factores que, combinados entre s&iacute;, creaban cuatro escenarios posibles: los abusos con o sin penetraci&oacute;n y la agresi&oacute;n con o sin penetraci&oacute;n. La ley del solo s&iacute; es s&iacute; elimin&oacute; la distinci&oacute;n entre abuso y agresi&oacute;n y conserv&oacute; la distinci&oacute;n entre los casos con o sin penetraci&oacute;n. La Ley proyect&oacute; la graduaci&oacute;n de las penas seg&uacute;n la gravedad del caso, ampliando la horquilla de penas e incorporando un delito agravado que englobaba una serie de modalidades m&aacute;s reprochables, como la de la actuaci&oacute;n en grupo o la de la sumisi&oacute;n qu&iacute;mica. En s&iacute;ntesis, la nueva Ley no hac&iacute;a desaparecer la violencia y la intimidaci&oacute;n, sino que estas pasaban de ser un elemento que determinaba el encaje en uno u otro delito, a ser un elemento en base al cual graduar la pena aplicable.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La reforma del PSOE supone una enmienda a la totalidad de este esquema, porque resucita la violencia y la intimidaci&oacute;n como factores determinantes de un tipo u otro de delito. El enfrentamiento sobre el protagonismo que tienen que tener la violencia y la intimidaci&oacute;n en el esquema delictivo proviene de una apuesta conceptual y &eacute;tica &ndash;si ponemos el foco en el modo comisivo del delito, estamos relegando la ausencia de consentimiento en la definici&oacute;n del delito&ndash; pero tambi&eacute;n de una apuesta estrat&eacute;gica o pr&aacute;ctica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El C&oacute;digo Penal previo a la Ley se est&aacute; denominando como el &ldquo;C&oacute;digo de la Manada&rdquo; porque el hecho de tener que probar la existencia de violencia o intimidaci&oacute;n, en un sistema judicial sin perspectiva de g&eacute;nero, ha venido provocando que multitud de agresiones sexuales fueran err&oacute;neamente interpretadas como abusos, infravalorando el atentado a la libertad sexual de las mujeres que supon&iacute;an. La cifra estad&iacute;stica de condenas por uno y otro delito muestra esta tendencia generada por la aplicaci&oacute;n pr&aacute;ctica de ese esquema delictivo por parte del sistema judicial.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la pr&aacute;ctica jur&iacute;dica, hemos venido chocando a&ntilde;os y a&ntilde;os contra los mismos muros. A pesar de la abundante literatura forense sobre violencia sexual, en los juicios, de forma sistem&aacute;tica, si no hab&iacute;a lesiones -sobre todo genitales- no se lograba asentar la tesis de la agresi&oacute;n sexual. La interpretaci&oacute;n de la intimidaci&oacute;n todav&iacute;a era un terreno m&aacute;s arduo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Antes de ahondar en la problem&aacute;tica de la intimidaci&oacute;n, cabe resaltar que una de las virtudes de la Ley del s&iacute; es s&iacute; que no ha merecido suficiente atenci&oacute;n es el hecho de que esta parte de la ausencia de consentimiento. Este enfoque empuja el an&aacute;lisis del consentimiento al discernimiento de los elementos objetivos que avalar&iacute;an su existencia, dejando atr&aacute;s el paradigma del &ldquo;no es no&rdquo;. Seg&uacute;n este, solo hab&iacute;a delito si la mujer rechazaba de forma expl&iacute;cita la imposici&oacute;n sexual, desconsiderando muchas formas de negativa no confrontativa y sobre todo, cargando de forma injusta a las mujeres con la responsabilidad de exteriorizar negativas que no estaban en posici&oacute;n de poder expresar debido a la intimidaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La intimidaci&oacute;n se ha venido interpretando de forma inapropiada. Los operadores jur&iacute;dicos no han querido o no han sabido ver qu&eacute; factores atravesaban las situaciones de violencia sexual y han venido realizando un an&aacute;lisis de brocha gorda de la intimidaci&oacute;n, reserv&aacute;ndola demasiado a menudo para casos extremos en los que hab&iacute;a amenazas o uso de instrumentos peligrosos. El an&aacute;lisis de la intimidaci&oacute;n no ha comprendido que la misma reside en un entramado de factores coercitivos e inhibidores que son los que logran imponer las relaciones sexuales no consentidas. En los casos m&aacute;s avanzados, como la sentencia de la Manada, el sistema judicial ha alcanzado a perfeccionar el concepto de intimidaci&oacute;n ambiental, pero que sigue sin atender a los ejes de poder presentes entre v&iacute;ctima y agresor, como podr&iacute;an ser el v&iacute;nculo con &eacute;ste o la situaci&oacute;n administrativa de la mujer, y a factores sociales como la desigualdad de g&eacute;nero, la socializaci&oacute;n en la inhibici&oacute;n de la respuesta ante las violencias o la certeza de la falta de credibilidad de la palabra de las mujeres.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Detectados los problemas de interpretaci&oacute;n sobre el concepto de violencia y de intimidaci&oacute;n, es cierto que cualquier procedimiento judicial sobre violencia sexual enfrenta la dificultad de la prueba sobre los hechos. Esa dificultad probatoria responde en parte a la clandestinidad habitual en la que suceden esos hechos, pero, en gran parte, tambi&eacute;n responde a la forma de evaluar la prueba. Esta se centra en evaluar la credibilidad de las v&iacute;ctimas y a menudo deja de tomar en consideraci&oacute;n otros elementos probatorios. A su vez, el an&aacute;lisis de credibilidad de las v&iacute;ctimas, en lugar de atender a los elementos objetivos que respaldan o no su relato, se dedica a hacer valoraciones sobre la razonabilidad de sus conductas, con base en estereotipos de g&eacute;nero, a pesar del abundante y consolidado conocimiento cient&iacute;fico existente sobre la materia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No podemos dejar de tener en consideraci&oacute;n el resultado pr&aacute;ctico que nos ha dejado el esquema delictivo centrado en la violencia y en la intimidaci&oacute;n. A su vez, el debate deber&iacute;a situar en su debida medida la disputa sobre el redactado de los delitos sexuales. A fin de cuentas, a quienes se deber&iacute;a interpelar con m&aacute;s ah&iacute;nco es a los operadores jur&iacute;dicos, que son quienes -con la aplicaci&oacute;n pr&aacute;ctica de las leyes- tienen la llave del acceso a la justicia de las mujeres en materia de violencias sexuales. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laia Serra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/violencia-e-intimidacion-vis-consentimiento_129_9943368.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Feb 2023 21:08:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Violencia e intimidación vs consentimiento]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ley del 'solo sí es sí': ¿un debate jurídico o político?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/ley-si-si-debate-juridico-politico_129_9730732.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8797a21d-5961-4e8f-8fe5-ec38b43b3f41_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ley del &#039;solo sí es sí&#039;: ¿un debate jurídico o político?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El disenso entre el poder ejecutivo y judicial no solo está ensombreciendo una ley pionera, sino que le está haciendo el juego a las derechas, que están aprovechado de forma muy oportuna la deslegitimación del Ministerio de Igualdad</p></div><p class="article-text">
        El abordaje comunicativo de la pol&eacute;mica sobre la rebaja de penas como consecuencia de la entrada en vigor de la ley del 'solo s&iacute; es s&iacute;' est&aacute; generando una nociva sensaci&oacute;n de inseguridad y desprotecci&oacute;n hacia las mujeres. Un efecto comparable al del terror sexual provocado con la mediatizaci&oacute;n de los pinchazos en las discotecas. La comprensible preocupaci&oacute;n social, junto con la dificultad de comprender una cuesti&oacute;n jur&iacute;dicamente tan compleja, est&aacute; siento aprovechada para golpear fuerte al Ministerio de Igualdad. 
    </p><p class="article-text">
        En la batalla que se est&aacute; librando, el debate sobre la t&eacute;cnica legislativa, la interpretaci&oacute;n jur&iacute;dica de la situaci&oacute;n o los derechos de las v&iacute;ctimas e incluso de los condenados es completamente secundario. La reacci&oacute;n feroz de la judicatura y de otros operadores jur&iacute;dicos, como la Fiscal&iacute;a -incluso de sus sectores progresistas-, se ha centrado m&aacute;s en cerrar filas y defenderse de las cr&iacute;ticas que en explicar, de forma pedag&oacute;gica, por qu&eacute; algunos tribunales han empezado a revisar penas a la baja. 
    </p><p class="article-text">
        Esta reacci&oacute;n da cuenta de cu&aacute;nto ejercicio de poder est&aacute; atravesando la contienda y, sobre todo, de qu&eacute; poco arraigada est&aacute; la cultura de la rendici&oacute;n de cuentas y qu&eacute; poco receptivo es ese sector de la Administraci&oacute;n a la fiscalizaci&oacute;n. El disenso entre el poder ejecutivo y judicial no solo est&aacute; ensombreciendo una ley pionera, sino que le est&aacute; haciendo el juego a las derechas, que est&aacute;n aprovechado de forma muy oportuna la deslegitimaci&oacute;n del Ministerio de Igualdad. 
    </p><p class="article-text">
        Dicho esto, la mejor manera de disipar el ruido y reconducir la pol&eacute;mica hacia el genuino debate jur&iacute;dico es contribuir a esclarecer la situaci&oacute;n jur&iacute;dica. La ley del 'solo s&iacute; es s&iacute;' se aprob&oacute; con la vocaci&oacute;n de equiparar los derechos reconocidos a las v&iacute;ctimas de violencias machistas a las de violencias sexuales. Las disposiciones finales de la ley tambi&eacute;n modifican otras leyes, entre ellas el C&oacute;digo Penal. Adem&aacute;s de eliminar el abuso sexual, la ley opera diversos cambios estrat&eacute;gicos, como la introducci&oacute;n de la sanci&oacute;n de quienes compartan los v&iacute;deos &iacute;ntimos divulgados sin consentimiento que reciban, la incorporaci&oacute;n de penas innovadoras como el hecho de que la empresa pueda ser autora del delito de acoso, entre otros. En cuanto a las penas, la t&oacute;nica general, ha sido la de no modificar las penas m&aacute;ximas, y la de rebajar las penas m&iacute;nimas, ampliando as&iacute; el margen de la pena aplicable. 
    </p><p class="article-text">
        Sobre la reforma de los C&oacute;digos Penales hay que saber que las leyes de reforma suelen venir acompa&ntilde;adas de un manual de instrucciones llamado r&eacute;gimen transitorio, que fija los criterios para ir implementando el cambio. Pero cuando el C&oacute;digo Penal se reforma como consecuencia de la aprobaci&oacute;n de leyes que regulan otras materias, como ha sucedido en la L.O 8/2021 de protecci&oacute;n a los menores o la L.O 10/2022 del solo s&iacute; es s&iacute;, la reforma no suele venir acompa&ntilde;ada de ning&uacute;n r&eacute;gimen transitorio. 
    </p><p class="article-text">
        La incorporaci&oacute;n de nuevos delitos no genera demasiada problem&aacute;tica, pero si la reforma consiste en la modificaci&oacute;n y fusi&oacute;n de delitos, como en este caso, la situaci&oacute;n deviene jur&iacute;dicamente muy compleja. A falta de r&eacute;gimen transitorio definido, solo puede acudirse a los criterios interpretativos del C&oacute;digo Penal, entre los que se encuentra el principio de aplicaci&oacute;n retroactiva de la ley m&aacute;s favorable al reo y el principio de que en caso de duda, prevaldr&aacute; la interpretaci&oacute;n m&aacute;s favorable al reo. Estos criterios forman parte del sistema de garant&iacute;as y no deben ser puestos en cuesti&oacute;n, dado que nos protegen a toda persona que atraviese un proceso judicial. 
    </p><p class="article-text">
        Estos criterios son muy gen&eacute;ricos y la determinaci&oacute;n de cu&aacute;l es la ley m&aacute;s favorable es muy compleja, dado que hay que escoger en bloque una de las dos leyes y &eacute;stas pueden beneficiar al reo en algunos aspectos y perjudicarlo en otros. Por ello, las situaciones transitorias suelen resolverse de forma progresiva, a base de la aprobaci&oacute;n de criterios interpretativos por parte de los tribunales, sean las Audiencias Provinciales o el Tribunal Supremo, u otros operadores jur&iacute;dicos, como la Fiscal&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aterrizando a la revisi&oacute;n de sentencias condenatorias, &eacute;stas pueden provenir de la iniciativa del propio tribunal o de la petici&oacute;n de las partes. Esta revisi&oacute;n para nada es un proceso automatizado. La revisi&oacute;n debe respetar los hechos probados y los razonamientos jur&iacute;dicos de la sentencia firme y se debe realizarse mediante una resoluci&oacute;n motivada, que analice las particularidades del caos y justifique el criterio interpretativo en base al cual concede o no la revisi&oacute;n. La revisi&oacute;n no debe limitarse a una mera comparativa aritm&eacute;tica de cambios de penas. Y m&aacute;s cuando la reforma supone la reconfiguraci&oacute;n de delitos, porque los modifica o los fusiona, como ha sucedido. 
    </p><p class="article-text">
        Por ende, la revisi&oacute;n solo ser&aacute; posible para un sector muy concreto de condenas, que son las condenas en las que la sentencia haya argumentado la procedencia de aplicar la pena m&iacute;nima. Pena m&iacute;nima que, a su vez, tiene un tramo superior e inferior. Sobre este particular, conviene recordar que antes de ser aprobada, la ley del 'solo s&iacute; es s&iacute;' fue revisada por el Consejo Fiscal, por el Consejo de Estado y por el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). &Eacute;ste &uacute;ltimo advirti&oacute; que la rebaja de las penas m&aacute;ximas pod&iacute;a provocar la petici&oacute;n de revisi&oacute;n de sentencias, pero nada dijo sobre los posibles efectos derivados de la rebaja de los umbrales m&iacute;nimos de las penas. Probablemente el CGPJ no dijo nada al respecto, porque la rebaja del umbral m&iacute;nimo de las penas no conlleva el efecto de la necesaria revisi&oacute;n autom&aacute;tica de las penas. 
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n, como todo en Derecho, es interpretable y frente a la diversidad de posibilidades interpretativas, algunos tribunales han optado por la m&aacute;s alejada del esp&iacute;ritu de la ley del solo s&iacute; es s&iacute;. Y esa es precisamente la cr&iacute;tica que el Ministerio de Igualdad ha realizado a la judicatura a la vista de que algunos tribunales se han precipitado a conceder revisiones de sentencias con rebajas de penas, tan solo porque la reforma del C&oacute;digo Penal ha rebajado el umbral m&iacute;nimo de las penas. Este proceder resulta cuestionable, dado que cuando la pena de la sentencia dictada con el C&oacute;digo Penal precedente tambi&eacute;n forma parte de la horquilla de pena del nuevo C&oacute;digo, no tendr&iacute;a por qu&eacute; revisarse la sentencia. Al menos, este ha sido el criterio seguido en anteriores reformas del C&oacute;digo Penal.
    </p><p class="article-text">
        El foco cortoplacista, centrado en las penas, est&aacute; dificultando un an&aacute;lisis con m&aacute;s perspectiva de los efectos que puede reportar la ley. De entrada, la ampliaci&oacute;n de la horquilla de penas aplicables junto con el hecho de que en determinados casos no agravados del delito de agresi&oacute;n sexual, en atenci&oacute;n a la menor entidad del hecho, se pueda atenuar la pena, permitir&aacute; a los tribunales ajustar al m&aacute;ximo la proporcionalidad de las penas. Por otro lado, la rebaja de las penas m&iacute;nimas puede fomentar que los agresores opten por indemnizar las v&iacute;ctimas y por repararlas de otras formas, para llegar a juicios de conformidad, en los casos en los que la legalidad lo permita, fomentando la reparaci&oacute;n y la autonom&iacute;a decisoria de las mujeres en sus procesos judiciales. Pensando a largo plazo, quiz&aacute;s la reforma penal operada por la ley d&eacute; una sorpresa a todos los detractores del Ministerio y acabe contribuyendo a aumentar la tasa de condenas y a reducir la impunidad en las violencias sexuales.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laia Serra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/ley-si-si-debate-juridico-politico_129_9730732.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 21 Nov 2022 21:24:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ley del 'solo sí es sí': ¿un debate jurídico o político?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La estrategia comunicativa contra la autodeterminación del género]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/estrategia-comunicativa-autodeterminacion-genero_129_8875450.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/677aa694-4fd0-4b14-8f17-21b82f37508b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La estrategia comunicativa contra la autodeterminación del género"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las detractoras de la autodeterminación del género se reivindican víctimas de la censura, a pesar de que se encuentran en clara ventaja social, política y comunicativa respecto de las personas trans</p></div><p class="article-text">
        El pasado diciembre, el grupo <em>The Left</em> del Parlamento Europeo publicaba un informe sobre la estrategia comunicativa antifeminista de las derechas en Europa, que radiografiaba c&oacute;mo las proclamas contra el aborto o los derechos LGTBI a menudo tienen m&aacute;s de instrumento para activar ciertas inseguridades y/o ciertos sentimientos de pertenencia para cosechar voto conservador, que de debate ideol&oacute;gico genuino.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En Europa, las derechas est&aacute;n siguiendo una estrategia muy clara de gira de tornos, convirtiendo a los victimarios en v&iacute;ctimas. Bajo el pretexto del derecho a hablar de temas pol&eacute;micos como la inmigraci&oacute;n, introducen discursos racistas. Y cuando se les ponen l&iacute;mites, denuncian la censura de las izquierdas, que pretenden imponer el dogma de lo &ldquo;pol&iacute;ticamente correcto&rdquo;. Tambi&eacute;n buscan deslegitimar las izquierdas, cuando no criminalizarlas, por actuar con agresividad, a base de cancelaci&oacute;n y escrache. Las derechas han llegado a provocar exprofeso la judicializaci&oacute;n de algunos de sus mensajes pol&iacute;ticos, para darles m&aacute;s publicidad y reforzar su posici&oacute;n de parte agraviada. Otra estrategia <em>win- win</em>, muy manida de las derechas, es la de alimentarse de la indignaci&oacute;n. Expresan sus posicionamientos de forma provocadora e hiriente, para que tanto la ferviente adhesi&oacute;n de sus partidarios como la indignada cr&iacute;tica de sus detractores, les den publicidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La novedad reside en que por primera vez, un sector de mujeres organizadas, las detractoras de la autodeterminaci&oacute;n del g&eacute;nero, deja atr&aacute;s la espontaneidad del debate pol&iacute;tico genuino y adopta una estrategia comunicativa organizada y ambiciosa. Los mensajes mediante los cuales vehiculan sus posturas ideol&oacute;gicas, las dosis de demagogia, el perfil de quienes escogen como emisoras e incluso los acontecimientos alrededor de los que aprovechan para introducir discurso, est&aacute;n calculadamente pensados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El debate sobre la autodeterminaci&oacute;n del g&eacute;nero est&aacute; siendo tan hiriente como ingenuo. Las cr&iacute;ticas se reducen a su virulencia y a lamentar la divisi&oacute;n del movimiento feminista, en un inoportuno momento de retroceso de los derechos de las mujeres. Algunas obviedades, que claman al cielo, misteriosamente no est&aacute;n desencadenando ninguna reacci&oacute;n. Aumentan los feminicidios, las violencias sexuales est&aacute;n desbocadas, retiran las custodias a las madres que denuncian a los padres por abusos, etc... y de todas estas trincheras, las custodias del sujeto mujer escogen como prioridad pol&iacute;tica la supuesta amenaza que representa la elecci&oacute;n sentida del g&eacute;nero. &iquest;Realmente la autodeterminaci&oacute;n del g&eacute;nero representa una amenaza para las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de igualdad? &iquest;No ser&aacute; que en realidad este debate es s&oacute;lo ruido, una forma de distraer la atenci&oacute;n sobre la estrategia de verdad, la de lograr imponer un relato, que facilite la conservaci&oacute;n de ciertas cuotas de poder?&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; del folclore comunicativo, hay dos aspectos de la<strong> </strong>estrategia comunicativa contra la autodeterminaci&oacute;n del g&eacute;nero, que merecen ser reflexionados. La primera reflexi&oacute;n es en clave de autocr&iacute;tica: si los feminismos hubi&eacute;ramos debatido en profundidad sobre qu&eacute; l&iacute;mites &eacute;ticos nos auto imponemos en la expresi&oacute;n de nuestros disensos, y sobre qu&eacute; relaci&oacute;n directa tienen esos l&iacute;mites &eacute;ticos con la preservaci&oacute;n de nuestra identidad y legitimidad pol&iacute;tica, el debate, seguramente, se hubiera vehiculado de otro modo. Tener claras qu&eacute; fronteras discursivas no pueden cruzarse, por integridad y por empat&iacute;a, hubiera facilitado que la colectividad feminista se posicionara para frenar ciertas derivas.
    </p><p class="article-text">
        La segunda reflexi&oacute;n, enlazada con la primera, tiene que ver sobre c&oacute;mo concebimos la libertad de expresi&oacute;n desde los feminismos. Apostamos, como hacen las derechas, por la concepci&oacute;n liberal de la misma, seg&uacute;n la cual consiste en el derecho individual a poder expresarse sin l&iacute;mites derivados de restricciones ajenas. O bien por el&nbsp;modelo de derechos, seg&uacute;n el cual la libertad de expresi&oacute;n es un derecho que se puede ejercer con responsabilidad, en la medida que contribuya al debate p&uacute;blico, respete los derechos fundamentales y no discrimine a las colectividades subalternizadas. En este segundo modelo, la fijaci&oacute;n de los l&iacute;mites a la libertad de expresi&oacute;n, tiene en cuenta la relaci&oacute;n de poder existente entre la persona emisora y la persona destinataria, y si el objetivo del mensaje, es ampliar o restringir derechos.
    </p><p class="article-text">
        Partiendo de este prisma, no es dif&iacute;cil constatar qu&eacute; concepci&oacute;n de la libertad de expresi&oacute;n est&aacute;n ejerciendo las detractoras de la autodeterminaci&oacute;n del g&eacute;nero. Tampoco es dif&iacute;cil hallar similitudes con la estrategia comunicativa de las derechas. Las detractoras de la autodeterminaci&oacute;n del g&eacute;nero se reivindican v&iacute;ctimas de la censura, a pesar de que se encuentran en clara ventaja social, pol&iacute;tica y comunicativa respecto de las personas trans. Tambi&eacute;n se reivindican v&iacute;ctimas de la hostilidad de la <em>inqueersizi&oacute;n</em>, a pesar de que est&aacute;n banalizando opresiones, luchando contra la consolidaci&oacute;n de derechos y negando identidades.&nbsp; &iquest;Resuena a ejercicio de poder, no?&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Parece ser que el confort de la poltrona acad&eacute;mica y las fantas&iacute;as partidistas les ha hecho olvidar a algunas, las herramientas de lucha colectiva: el disenso, la confrontaci&oacute;n y la protesta. Los feminismos no podemos renegar de la denuncia social que nos ha servido hist&oacute;ricamente para conquistar derechos, ni podemos recriminar a quienes la est&aacute;n usando contra la opresi&oacute;n de la hegemon&iacute;a de la que formamos parte.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo absurdo de todo, es que en el fondo da igual lo que opinen esas se&ntilde;oras. Incluso da igual lo que opinemos todas. Manda la calle y la realidad es que las identidades diversas cada d&iacute;a fluyen con m&aacute;s fuerza. Las detractoras de la autodeterminaci&oacute;n del g&eacute;nero lograran titulares, el reconocimiento del <em>establishment</em>, formar partidos pol&iacute;ticos e incluso retrasar la aprobaci&oacute;n de leyes, pero la batalla del g&eacute;nero la tienen perdida desde hace tiempo.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laia Serra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/estrategia-comunicativa-autodeterminacion-genero_129_8875450.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 31 Mar 2022 04:01:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La estrategia comunicativa contra la autodeterminación del género]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las querellas clickbait contra feministas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/querellas-clickbait-feministas_129_8393266.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/262e2c9e-3543-4aaa-9d87-dbcd20ba229b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las querellas clickbait contra feministas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El fenómeno de presentar acciones legales para atraer la atención del público sobre personas, discursos y contenidos propios, no es nuevo. Lo que sí es nuevo es la tendencia de que se dirijan contra activistas, periodistas o artistas que reivindican los derechos de las mujeres</p></div><p class="article-text">
        El proceso judicial es un caramelo, como estrategia comunicativa, todo son ventajas. Su duraci&oacute;n consigue lo que cualquier campa&ntilde;a comunicativa ans&iacute;a, mantener el inter&eacute;s durante un tiempo prolongado. Las oportunidades comunicativas se multiplican, con el cap&iacute;tulo de la presentaci&oacute;n de la querella, el de la admisi&oacute;n a tr&aacute;mite, el de las declaraciones de los investigados, etc. hasta llegar al momento del juicio. En paralelo se desarrolla el juicio social, que explota las jugosas novedades legales, sean reales o ficticias. Las redes sociales arden y las tertulias organizan el circo de opin&oacute;logos que opinan sin criterio, pero ello no importa, porque el objetivo es entretener. 
    </p><p class="article-text">
        Los procesos judiciales son un producto comunicativo que interesa a todos. Siempre tienen la capacidad de generar un escenario de combate atractivo y de f&aacute;cil digesti&oacute;n: se dirimen victorias y derrotas, hay justos y pecadores. La contienda judicial suscita un morbo particular, el del espect&aacute;culo de c&oacute;mo va a reaccionar la persona denunciada ante la embarazosa tesitura de tener que dar explicaciones y someterse a interrogatorios. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando los procesos judiciales se dirigen contra las mujeres, el inter&eacute;s se multiplica. A nadie se le escapa que el terreno judicial no es amigo de las mujeres en general y del feminismo en particular. Que la mujer denunciada juegue con desventaja hace aumentar el morbo. Cu&aacute;nta excitaci&oacute;n genera la expectativa de contemplar la disciplina de la mujer rebelde denunciada, mediante las formalidades legales y su inevitable sujeci&oacute;n a la autoridad judicial. Ese doblegamiento moral es exactamente el efecto que busca la misoginia organizada. Con el impulso de esos procesos judiciales, saca r&eacute;dito de abanderar la osad&iacute;a de lo &ldquo;pol&iacute;ticamente incorrecto&rdquo;: ellos son los valientes que se atreven a denunciar a las mujeres rebeldes, son los patriotas de la masculinidad hegem&oacute;nica, los justicieros que le dar&aacute;n su merecido a esa mujer, y a todas las que ella representa. Qu&eacute; mejor pol&iacute;tica comunicativa hay que el castigo ejemplarizante, y qu&eacute; mejor castigo hay que el legal, el refrendado por el Estado. 
    </p><p class="article-text">
        El proceso judicial penal tambi&eacute;n tiene ventajas pr&aacute;cticas, si se pierde, no se imponen las costas al querellante y lo mejor de todo, el resultado final del proceso nunca acaparar&aacute; la misma atenci&oacute;n que gener&oacute; la presentaci&oacute;n de la querella. El archivo del proceso durante la fase de investigaci&oacute;n o la absoluci&oacute;n en juicio quedaran diluidos en la lejan&iacute;a de los tiempos. Al final del recorrido judicial, lo que quedar&aacute; en la conciencia social ser&aacute; una nebulosa sobre lo problem&aacute;tica que era esa mujer que fue denunciada. Criminaliza, que algo queda&hellip;
    </p><p class="article-text">
        En la experimentaci&oacute;n de c&oacute;mo cosechar r&eacute;dito pol&iacute;tico a base de acoso judicial, la misoginia organizada ha hecho un descubrimiento fenomenal: el delito de odio contra los hombres. Se trata de acusar a las feministas de odiar, vejar, discriminar y maltratar a los hombres. La perversi&oacute;n de girar los tornos, promete no dejar indiferente a nadie. El invento tiene todos los ingredientes para ser una f&oacute;rmula de &eacute;xito: genera indignaci&oacute;n, es un desaf&iacute;o legal, se basa en estereotipos y vehicula un mensaje pol&iacute;tico largamente reivindicado por la derecha: la violencia no tiene g&eacute;nero. Y si ellas tambi&eacute;n son malas, las pol&iacute;ticas de igualdad y la legislaci&oacute;n de violencia de g&eacute;nero no tienen justificaci&oacute;n. Bueno, bonito, barato.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los festines comunicativos organizados por el hooliganismo judicial de la misoginia organizada, nos empujan a reflexionar sobre nuestras estrategias de respuesta a sus pol&iacute;ticas comunicativas. El impulso de solidarizarnos con las mujeres atacadas no nos pude hacer caer en la din&aacute;mica de acabar dando a&uacute;n m&aacute;s visibilizad a los atacantes. Ser conscientes de que nuestras emociones son la gasolina de su expansi&oacute;n divulgativa, es un primer paso necesario. Nuestra solidaridad e incluso nuestra acci&oacute;n de denuncia o de cr&iacute;tica, catapultan la divulgaci&oacute;n de sus contenidos mucho m&aacute;s all&aacute; de sus c&iacute;rculos de influencia primarios. La misoginia organizada no solo se aprovecha de la sororidad, tambi&eacute;n lo hace del patriotismo masculino, que redivulga servilmente sus contenidos, para colaborar a defender el orden establecido y satisfacer su anhelo de pertenencia identitaria. Su pol&iacute;tica comunicativa es un &eacute;xito total, aunque por motivos antag&oacute;nicos, todos acabamos colaborando a amplificar sus discursos. Y con ello la banalizaci&oacute;n de las violencias y la deslegitimaci&oacute;n de las reivindicaciones legales y pol&iacute;ticas de las mujeres van perdiendo terreno.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de la batalla cultural que se est&aacute; librando, la misoginia organizada tiene otros objetivos m&aacute;s terrenales. La verdad es que con rascar un poco basta para darse cuenta que detr&aacute;s de cada cruzada antifeminista, no siempre brilla una batalla moral. Desde hace tiempo, una gran parte de la misoginia organizada ha dejado de priorizar el combate ideol&oacute;gico y el apego al valor de las ideas. El odio organizado de hoy tiene mucho de instrumental, es un reclamo, un anzuelo, es <em>clickbait</em>. Forma parte de una estrategia econ&oacute;mica millonaria que traspasa fronteras, en la que se invierten muchos recursos y de la que se espera mucho r&eacute;dito. La tajada, seg&uacute;n cada quien, es directa o indirecta y se concreta en votos, en influencia, en audiencias, en contratos, en<em> followers,</em> en publicidad, en clientes o en monetizaci&oacute;n de contenidos. Por ello, la mejor manera de dar apoyo a las mujeres asediadas por las acciones de la misoginia organizada es la de trabajar colectivamente para desenmascarar a los atacantes. Visibilizar qui&eacute;n hay detr&aacute;s de estas acciones legales, qu&eacute; objetivo real persiguen, qu&eacute; ideas est&aacute;n transmitiendo, qu&eacute; medios de comunicaci&oacute;n y qu&eacute; aliados pol&iacute;ticos les apoyan, nos permite adquirir perspectiva sobre la estrategia global en la que se enmarcan de forma totalmente calculada y deslegitimar a los atacantes. Que no nos enga&ntilde;en, no es debate ideol&oacute;gico, es violencia pol&iacute;tica contra las mujeres.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laia Serra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/querellas-clickbait-feministas_129_8393266.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 Oct 2021 20:31:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las querellas clickbait contra feministas]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El fin del monopolio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/monopolio_129_6510893.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6908813c-a47e-40c7-b190-b351e8276827_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El fin del monopolio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El sistema de protección de las mujeres frente a las violencias de género no puede seguir dejando fuera a una parte de las mujeres que las sufren. Se trata de sumar derechos, no de restar</p></div><p class="article-text">
        La propuesta de aprobaci&oacute;n de leyes estatales como la Ley LGTBI y la Ley trans, o la propuesta de reforma de la Ley 5/2008 catalana de violencia machista, ha suscitado un enconado debate sobre la autodeterminaci&oacute;n de g&eacute;nero o derecho a escoger el g&eacute;nero con independencia del sexo biol&oacute;gico, y sobre las consecuencias de instaurar el mismo. El estilo de las cr&iacute;ticas contra la reivindicaci&oacute;n de este derecho evoca demasiado el odioso lema de Hazte O&iacute;r: &ldquo;Que no te enga&ntilde;en&rdquo;. Por otra parte, la adscripci&oacute;n pol&iacute;tica de quienes sostienen esta postura, fundamenta la sospecha de si se trata de una discrepancia ideol&oacute;gica o sobre todo, de una pugna partidista.
    </p><p class="article-text">
        La objeci&oacute;n central de quienes est&aacute;n en contra de este derecho, es el hecho de que la desigualdad entre hombres y mujeres viene determinada por el sexo biol&oacute;gico y que el g&eacute;nero no puede ser elegido. Para sostener esta postura, se apoyan en la &ldquo;verdad cient&iacute;fica&rdquo; del sexo biol&oacute;gico, frente a la identidad de g&eacute;nero, que tildan de mero sentimiento. La postura favorable a la inclusi&oacute;n de la diversidad de g&eacute;nero defiende que este argumento es reduccionista y demag&oacute;gico. No se niega que el sexo biol&oacute;gico sea fundamental, ni que la mayor&iacute;a de las mujeres tengan vulva. Lo que se alega es que las mujeres que no tengan, tambi&eacute;n deben ser tenidas en cuenta. La identidad de g&eacute;nero consiste en la reivindicaci&oacute;n y la puesta en pr&aacute;ctica social de una identidad individual escogida, construida m&aacute;s all&aacute; del sexo biol&oacute;gico. Ello no es incompatible con admitir que existen unas normas socioculturales de g&eacute;nero, que nos son impuestas y que nos condicionan a todas las mujeres, incluidas las mujeres trans.
    </p><p class="article-text">
        El sistema patriarcal se sostiene a base de imponernos l&iacute;mites a las mujeres, recort&aacute;ndonos derechos, imponi&eacute;ndonos roles o restringi&eacute;ndonos espacios. Las violencias machistas son represalias por haber transgredido estos l&iacute;mites, poniendo en riesgo el poder masculino hegem&oacute;nico, sea por parte de mujeres cis, de mujeres trans o incluso de personas no binarias. Lo que determina la opresi&oacute;n y la desigualdad de las mujeres no es s&oacute;lo la vulva, sino sobre todo la construcci&oacute;n social que se le asocia, el g&eacute;nero. No podemos obviar la perspectiva interseccional, que nos recuerda que algunas mujeres enfrentan un impacto a&uacute;n m&aacute;s severo de aquellas violencias machistas, por su condici&oacute;n de colectivo discriminado y vulnerable.
    </p><p class="article-text">
        El otorgamiento de protecci&oacute;n a la diversidad de mujeres existente por parte de la normativa de violencia de g&eacute;nero machista no es algo nuevo. En Catalunya, es desde el 2008 que la ley sobre violencia machista viene reconociendo a las mujeres trans como merecedoras de protecci&oacute;n. El Tribunal Constitucional, desde su sentencia 929/2007, viene reconociendo que el Estado debe considerar el sexo sentido o social, por encima del biol&oacute;gico. Por su parte, la Fiscal&iacute;a, desde su Circular del 6/2011, ha venido avalando una interpretaci&oacute;n de la ley de violencia machista estatal 1/2004 que asegure la protecci&oacute;n de las mujeres trans. No parece que durante todos estos a&ntilde;os el sistema de protecci&oacute;n a las mujeres se haya resentido de haber ampliado el espectro de mujeres protegidas.
    </p><p class="article-text">
        Las posturas contrarias a la autodeterminaci&oacute;n de g&eacute;nero, han llegado a lanzar afirmaciones alarmistas como el hecho de que si la categor&iacute;a mujer dejaba de fundamentarse en algo tangible como la vulva, cualquiera podr&iacute;a reivindicar ser mujer. Esto podr&iacute;a llegar a provocar que algunos maltratadores evitaran la aplicaci&oacute;n de la ley de violencia machista. El fomento de temores irracionales recuerda demasiado el mantra de las denuncias falsas, estad&iacute;sticamente irrisorias, pero tan t&oacute;xicas de cara a la opini&oacute;n p&uacute;blica. Agitar esta falsa idea supone una irresponsable banalizaci&oacute;n de las violencias que rodean las vidas de las mujeres trans. Tambi&eacute;n supone una comprensi&oacute;n superficial y fr&iacute;vola de lo que es la identidad. Esta no es un capricho vol&aacute;til ni un producto neoliberal, sino que es un proceso, que, de hecho, no todas las personas tienen la valent&iacute;a de recorrer. La identidad atraviesa y condiciona todos los aspectos de la vida, las relaciones familiares y filiales, el acceso a la salud, a la vivienda o al trabajo. Las violencias que enfrentan quienes desaf&iacute;an la normatividad, hace muy poco plausible que nadie&nbsp; usurpe de forma instrumental una identidad.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de lo absurdo de este riesgo, est&aacute; sirviendo de pretexto para exigir a las mujeres trans que demuestren su identidad de mujer. La &uacute;nica ley que se ha permitido la obscenidad de otorgar &ldquo;carn&eacute;s de mujer&rdquo;, fue la Ley 3/2007 de rectificaci&oacute;n de menci&oacute;n registral del sexo. Una ley la derogaci&oacute;n de la cual viene siendo reclamada desde a&ntilde;os atr&aacute;s, porque contraviene los est&aacute;ndares internacionales que avanzan hacia la despatologizaci&oacute;n de la diversidad de g&eacute;nero. La identidad de g&eacute;nero forma parte de la autodeterminaci&oacute;n personal y ning&uacute;n estamento m&eacute;dico o judicial debe otorgarla. Las mujeres trans son mujeres por derecho propio, no por concesi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Ninguna de las nuevas propuestas de leyes LGTBI estatales, ni tampoco la reforma de la ley de violencia machista catalana, deja de considerarnos a las mujeres cis ni nos quita ning&uacute;n derecho, s&oacute;lo pretende ampliar el espectro de mujeres protegidas. A pesar de ello, se han articulado iniciativas que afirman sin pudor que estas leyes encubren una conspiraci&oacute;n para borrar a las mujeres. La idea subyacente a esta postura ha sido tachada de tr&aacute;nsfoba, porque presupone que las &ldquo;mujeres de verdad&rdquo; ostentan el monopolio de esta identidad y tienen derecho a fiscalizar la del resto de mujeres diversas. Algunas voces expertas han denominado la &ldquo;herida interseccional&rdquo; la agresividad con la que se responde quien siente que no se est&aacute; reconociendo su lucha, cuando se le interpela para tomar consciencia de sus propios privilegios. Si alguien puede quejarse de invisibilizaci&oacute;n, son las mujeres trans.
    </p><p class="article-text">
        Las contrarias a la ampliaci&oacute;n de la categor&iacute;a mujer m&aacute;s all&aacute; del sexo biol&oacute;gico, tambi&eacute;n esgrimen otras dos consideraciones de segundo orden. Una de ellas es la de la inseguridad jur&iacute;dica. En el &aacute;mbito registral y estad&iacute;stico, a nivel internacional, voces jur&iacute;dicas expertas ya est&aacute;n elaborando f&oacute;rmulas para acoger la diversidad de g&eacute;nero, incluidas las personas no binarias. A nivel estatal, el Pleno del Tribunal Constitucional, recientemente fij&oacute; una postura clara. En su sentencia de 99/2019 de 18 de julio, sobre la modificaci&oacute;n de la menci&oacute;n de sexo de un menor trans, asumi&oacute; que el orden p&uacute;blico legal no pod&iacute;a anteponerse al ejercicio de derechos fundamentales, entre ellos el de la dignidad y el de la libre determinaci&oacute;n personal. En el &aacute;mbito de la violencia machista, las mujeres trans ya vienen siendo incluidas en las estad&iacute;sticas. Respecto de la compleja cuesti&oacute;n de las personas no binarias, habr&iacute;a que empezar por preguntarles si no identific&aacute;ndose con una identidad masculina ni femenina, considerar&iacute;an adecuado obtener protecci&oacute;n en la normativa contra la violencia machista o bien en otras leyes antidiscriminatorias. La otra consideraci&oacute;n de segundo orden es si el cuestionamiento de la categor&iacute;a mujer, podr&iacute;a deslegitimar las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de igualdad, si se cuestiona la categor&iacute;a mujer. Este argumento no tiene ning&uacute;n fundamento objetivo. De hecho, lo &uacute;nico que ha venido erosionando estas pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, ha sido el embate de la extrema derecha y la falta de compromiso pol&iacute;tico, que se ha traducido en asfixia presupuestaria.
    </p><p class="article-text">
        Los feminismos hemos reivindicado la existencia de una categor&iacute;a &ldquo;mujer&rdquo; estrat&eacute;gicamente &uacute;til para aglutinar reivindicaciones y potencial pol&iacute;tico, y a la que no tenemos por qu&eacute; renunciar. Otra cosa, es que esa categor&iacute;a sea empleada para negar la diversidad de mujeres existentes. Lo cierto es que las mujeres cis no hemos hecho lo suficiente auto cr&iacute;tica hacia la exclusi&oacute;n de la diversidad que ha atravesado la construcci&oacute;n de nuestro feminismo blanco y cisheternormativo. Y este es el que hasta ahora ha impregnado las leyes sobre los derechos de las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s la &eacute;tica feminista sea la clave para posicionarnos en este hiriente debate: el sistema de protecci&oacute;n de las mujeres frente a las violencias de g&eacute;nero no puede seguir dejando fuera a una parte de las mujeres que las sufren. Se trata de sumar derechos, no de restar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laia Serra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/monopolio_129_6510893.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 18 Dec 2020 22:05:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El fin del monopolio]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La bofetada de Estrasburgo a las violencias policiales cotidianas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/bofetada-estrasburgo_129_6050943.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5bfc9f45-516e-4f34-8587-ed5b44f30f08_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La bofetada de Estrasburgo a las violencias policiales cotidianas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Tribunal cambia el paradigma interpretativo y sienta una pionera interpretación del concepto de malos tratos en el ámbito policial</p></div><p class="article-text">
        El 1 de julio del 2015, entr&oacute; en vigor la Ley Mordaza. Lo apropiado de su denominaci&oacute;n ha hecho que se instaurara de manera general, hasta el punto de tener su entrada en Wikipedia. Organismos internacionales como la Comisi&oacute;n de Venecia (Comisi&oacute;n Europea para la Democracia por el Derecho) del Consejo de Europa, se posicionaron en su contra, ya antes de su aprobaci&oacute;n. Los movimientos sociales han clamado para su derogaci&oacute;n desde el inicio, y es una asignatura ya inaplazable para el actual gobierno de coalici&oacute;n. La cascada de m&aacute;s de un mill&oacute;n de sanciones que se han dictado a su amparo durante el confinamiento para lograr el control de la poblaci&oacute;n y castigar a los sectores m&aacute;s vulnerabilizados, ha sido la gota que ha colmado el vaso.
    </p><p class="article-text">
        La Ley Mordaza se puede criticar desde muchas &oacute;pticas, pero quiz&aacute;s una de ellas, central y transversal, es la de instaurar el poder absoluto de las fuerzas del orden hacia la ciudadan&iacute;a en el espacio p&uacute;blico. Los conceptos de desobediencia y resistencia contenidos en una de sus infracciones graves, y de falta de respeto y consideraci&oacute;n, contenidos en una de sus infracciones leves, abren la puerta a actuaciones arbitrarias. M&aacute;s all&aacute; del abanico de atropellos concretos que han saltado a la palestra, lo m&aacute;s grave, es que esta el&aacute;stica base legal consolida una cultura de intervenci&oacute;n policial basada en la imposici&oacute;n, en lugar de la vocaci&oacute;n del servicio, e instaura la cultura del castigo como herramienta de gesti&oacute;n del conflicto social cotidiano.
    </p><p class="article-text">
        Precisamente, esta forma de intervenci&oacute;n policial comunitaria, fue la que, en septiembre de 2015, seis meses despu&eacute;s de aprobarse la Ley Mordaza, Estrasburgo dictara una trascendente y pol&eacute;mica sentencia: el asunto Bouyid contra B&eacute;lgica. La sentencia, con un voto particular discrepante, plasm&oacute; un cambio de postura hist&oacute;rico del Tribunal, acerca de qu&eacute; tipo de abusos policiales deb&iacute;a entenderse que vulneraban el Art&iacute;culo 3 del Convenio Europeo de Derechos Humanos, que proh&iacute;be la tortura y los malos tratos.
    </p><p class="article-text">
        El caso trataba de unos j&oacute;venes migrantes de una periferia de una gran ciudad belga, que hab&iacute;an tenido distintos encontronazos previos con los cuerpos de la polic&iacute;a local. Esa tensi&oacute;n previa, un d&iacute;a, llev&oacute; a un agente a exigir a uno de los j&oacute;venes que se identificara en la porter&iacute;a de su casa, a lo que &eacute;ste se neg&oacute;, pidiendo al agente que justificara su petici&oacute;n. Como respuesta, el agente se lo llev&oacute; a comisar&iacute;a, y ante la protesta por su detenci&oacute;n, el agente le plant&oacute; una bofetada en la cara.
    </p><p class="article-text">
        Unos meses m&aacute;s tarde, un hermano del primer joven, tambi&eacute;n fue conducido a comisar&iacute;a, para declarar acerca de un delito menor, y ante la actitud &ldquo;poco colaborativa y desafiante&rdquo; del joven, otro agente le abofete&oacute; tambi&eacute;n. Los hermanos Bouyid iniciaron una serie de procesos legales en los que denunciaban el acoso y las violencias reiteradas de los agentes de la polic&iacute;a local. Los agentes replicaban que se trataba de una familia problem&aacute;tica y que sus denuncias eran falsas. Las numerosas denuncias de la familia Bouyid no prosperaron, quedando impunes esos reiterados insultos, mofas, registros corporales, retenciones, controles de identidad y violencias f&iacute;sicas.
    </p><p class="article-text">
        Estrasburgo, para sorpresa de todos, acept&oacute; tramitar la demanda de amparo de la familia Bouyid frente a esos episodios de violencia policial cotidianos, ante la Gran Sala. Esa tramitaci&oacute;n de m&aacute;ximo nivel, auguraba una sentencia de tendencia, como as&iacute; fue. La sentencia, aborda de frente y con valent&iacute;a, la problem&aacute;tica de las violencias policiales &ldquo;pedag&oacute;gicas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En esta sentencia, Estrasburgo cambia el paradigma interpretativo seguido hasta esa fecha, y sienta una pionera interpretaci&oacute;n del concepto de malos tratos en el &aacute;mbito policial. Hasta entonces, la violaci&oacute;n de la prohibici&oacute;n de la tortura y de los malos tratos contenida en el Articulo 3 CEDH, requer&iacute;a que la violencia infligida alcanzara un umbral suficiente de gravedad, fuera por sus efectos f&iacute;sicos o morales en la v&iacute;ctima. Esta &oacute;ptica supon&iacute;a que el criterio validador de la violencia, era el de su proporcionalidad en atenci&oacute;n al objetivo policial perseguido. Estrasburgo, en este caso, cambia de paradigma con un fin utilitarista atendiendo al contexto y a la finalidad del Convenio.
    </p><p class="article-text">
        Este debe asegurar no s&oacute;lo derechos te&oacute;ricos, sino tambi&eacute;n pr&aacute;cticos y din&aacute;micos, adapt&aacute;ndose a las nuevas necesidades y sentires sociales. En el caso de la familia Bouyid, Estrasburgo atiende al contexto, seg&uacute;n el cual, numerosos informes nacionales e internaciones alertaban de la habitualidad de las violencias cotidianas de &ldquo;baja intensidad&rdquo; por parte de los cuerpos policiales belgas, en sus intervenciones comunitarias.
    </p><p class="article-text">
        Estrasburgo, con una clara vocaci&oacute;n de intervenci&oacute;n en ese contexto de degradaci&oacute;n de derechos, deja en un segundo plano el an&aacute;lisis sobre la proporcionalidad de la violencia policial, para priorizar el criterio de si la misma es necesaria en relaci&oacute;n al objetivo de la actuaci&oacute;n policial y de la conducta de la v&iacute;ctima. Estrasburgo concluye que, si un acto de violencia contra una persona bajo control policial no es necesario, con independencia de que sea m&aacute;s o menos intensa la violencia ejercida, ser&aacute; ileg&iacute;timo a la luz de la prohibici&oacute;n del Articulo 3 CEDH y, por lo tanto, considerado un maltrato.
    </p><p class="article-text">
        El Tribunal, en su hilo argumental, se hace eco del C&oacute;digo &Eacute;tico Europeo de la Polic&iacute;a, seg&uacute;n el cual la confianza de la poblaci&oacute;n hacia los cuerpos policiales est&aacute; &iacute;ntimamente ligada a la actitud de estos hacia la misma. Estrasburgo, con toda la intenci&oacute;n, para su sentencia de tendencia, selecciona una violencia policial sucedida en un pa&iacute;s de primera categor&iacute;a europea y selecciona el caso de dos j&oacute;venes migrantes an&oacute;nimos, para devolver al sistema la bofetada que les polic&iacute;as belgas les propinaron en comisaria.
    </p><p class="article-text">
        Estrasburgo no se ci&ntilde;e a un debate de m&eacute;todos policiales, sino que enfrenta el debate de fondo sobre la legitimidad de sus actuaciones. Declarando esas violencias policiales cotidianas &ldquo;pedag&oacute;gicas&rdquo; como ileg&iacute;timas y como una forma de maltrato, torpedea la l&iacute;nea de flote de un modelo policial que sostiene su autoridad a base de la impunidad de sus acciones. El mensaje es claro: en Europa no caben los modelos policiales basados en la imposici&oacute;n y el castigo. Precisamente el modelo que inspira y consolida la Ley Mordaza. El argumentario para su derogaci&oacute;n, est&aacute; servido.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laia Serra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/bofetada-estrasburgo_129_6050943.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 30 Jun 2020 20:52:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La bofetada de Estrasburgo a las violencias policiales cotidianas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ley Mordaza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La batalla legal del boicot]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/batalla-legal-boicot_129_6019066.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f89511d0-1bd3-4c36-af75-83aefd39242e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La batalla legal del boicot"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Estrasburgo determina que la condena de los activistas vulneró su derecho a la libertad de expresión</p></div><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de un pulso de a&ntilde;os, Estrasburgo acaba de zanjar una pol&eacute;mica legal y pol&iacute;tica hist&oacute;rica: <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/Tribunal-Derechos-Humanos-BDS-Israel_0_1036947145.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el Tribunal ha legitimado el boicot como herramienta pol&iacute;tica y de paso, la acci&oacute;n pol&iacute;tica del movimiento llamado &ldquo;boicot, desinversiones y sanciones&rdquo;</a> - BDS, que denuncia el incumplimiento de la legalidad internacional por parte de Israel y sus pol&iacute;ticas en los territorios ocupados.
    </p><p class="article-text">
        El nudo de la pol&eacute;mica resid&iacute;a en determinar si el llamamiento al boicot de productos y servicios provenientes de Israel, constitu&iacute;a una incitaci&oacute;n a la discriminaci&oacute;n o por el contrario, consist&iacute;a en una acci&oacute;n pol&iacute;tica de cr&iacute;tica a la actuaci&oacute;n de un gobierno, protegida por la libertad de expresi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Esta pol&eacute;mica se ha dado en varios pa&iacute;ses europeos, obteniendo pronunciamientos en uno y otro sentido. En esta contienda, Francia estaba en el punto de mira, por ser el &uacute;nico en tener una ley del 1881 que proh&iacute;be el boicot y por tener el &uacute;nico precedente negativo de Estrasburgo en la materia. Se trataba del caso de un alcalde que fue condenado por incitaci&oacute;n a la discriminaci&oacute;n por haber llamado al boicot de los productos israel&iacute;es, condena que Estrasburgo valid&oacute;, deneg&aacute;ndose amparo bajo su derecho a la libertad de expresi&oacute;n. Por ello, esta sentencia (Baldassi y otros c. Francia de 11 /6/2020), estaba siendo esperada con gran expectaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La sentencia aborda la condena de varios activistas pro Palestina por una acci&oacute;n del 2009 y otra del 2010 en supermercados. &Eacute;sta consist&iacute;a en informar y apelar a los consumidores a no comprar productos de origen israel&iacute;, distribuyendo panfletos informativos y peticiones de firma para pedir al supermercado de dejara de vender esos productos. Los activistas fueron absueltos en primera instancia y condenados en segunda instancia.
    </p><p class="article-text">
        El Gobierno franc&eacute;s justificaba la condena, en s&iacute;ntesis, porque la libertad de expresi&oacute;n pod&iacute;a restringirse cuando afectara los derechos de terceros. En este caso, la condena estaba basada en una ley, y trataba de proteger el derecho de los productores israel&iacute;es a acceder al mercado econ&oacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        Por su lado, los activistas reclamaban que hab&iacute;an sido condenados por &ldquo;discriminaci&oacute;n econ&oacute;mica&rdquo; cuando su acci&oacute;n pretend&iacute;a criticar un Estado, por medio del llamamiento al boicot de sus productos. La legislaci&oacute;n anti discriminaci&oacute;n proteg&iacute;a a las personas pero no a los productores, entendidos como grupo perteneciente a una naci&oacute;n, ni a los productos en s&iacute;. Alegaban tambi&eacute;n que su condena por los tribunales franceses hab&iacute;a sido largamente criticada por la Doctrina. Su actuaci&oacute;n se inscrib&iacute;a en una larga historia de protesta y de contestaci&oacute;n c&iacute;vica no violenta, destinada a informar a los consumidores sobre el sentido pol&iacute;tico, econ&oacute;mico y &eacute;tico de sus compras. Tambi&eacute;n se basaba en el derecho de los consumidores a escoger libremente la compra de productos y recordaba el precedente de las empresas petroleras, que hab&iacute;an sido consideradas responsables por la violaci&oacute;n deliberada de la legalidad internacional.
    </p><p class="article-text">
        Una primera alegaci&oacute;n de los activistas, era la vulneraci&oacute;n del Art&iacute;culo 7 de la Convenci&oacute;n Europea de Derechos Humanos que contiene el principio de legalidad. Los activistas denunciaban que hab&iacute;an sido condenados en base a un art&iacute;culo del C&oacute;digo Penal, que no preve&iacute;a la discriminaci&oacute;n econ&oacute;mica. Estrasburgo rechaza esta alegaci&oacute;n por cuanto adem&aacute;s de la existencia de ese art&iacute;culo del C&oacute;digo Penal, el linde de ese delito se complementaba con los precedentes jurisprudenciales, como el asunto Willem. Su existencia era suficiente para que todos supieran que llamar al boicot de los productos israel&iacute;es, era ilegal. Sobre este aspecto, la presidenta del Tribunal desarrolla un inteligente voto particular que aborda la seguridad jur&iacute;dica y la &ldquo;previsibildad&rdquo; de la legislaci&oacute;n que proh&iacute;ba ese tipo de discursos. Seg&uacute;n ella, el Tribunal deber&iacute;a haber dado raz&oacute;n a la vulneraci&oacute;n del art&iacute;culo 7, dado que cuando los activistas organizaron su acci&oacute;n de protesta no exist&iacute;a una l&iacute;nea jurisprudencial clara sobre qu&eacute; prohib&iacute;a la legalidad. Por ende, los activistas, incluso sus asesores legales, no pudieron conocer con suficiente precisi&oacute;n si esa conducta era delictiva o no, para acomodar su conducta a esta l&iacute;nea roja.
    </p><p class="article-text">
        Estrasburgo s&iacute; acoge la segunda alegaci&oacute;n de los activistas y determina que su condena vulner&oacute; su derecho a la libertad de expresi&oacute;n del Art&iacute;culo 10 CEDH. Sobre este aspecto, los activistas explicaron el origen y el objetivo del BDS, campa&ntilde;a internacional liderada por el pueblo palestino que busca que Israel respete el derecho internacional y los derechos del pueblo palestino para acabar con la ocupaci&oacute;n, el apartheid y el colonialismo. &Eacute;sta se dirige a la ciudadan&iacute;a como actor social y pol&iacute;tico, as&iacute; como al consumidor, para que pueda seleccionar y diferenciar su elecci&oacute;n de compra en base a motivos pol&iacute;ticos leg&iacute;timos y razonables. Esa campa&ntilde;a pretende reaccionar a la inercia de los poderes de no hacer respetar sus propias decisiones legales y al rechazo del gobierno de Israel de cumplir la legalidad internacional. El llamado al boicot se enmarca en una antigua tradici&oacute;n de acci&oacute;n ciudadana no violenta, de contenido pol&iacute;tico, de lucha contra el apartheid y la discriminaci&oacute;n. Tambi&eacute;n apela a armonizar el consumo con las propias convicciones, como forma de objeci&oacute;n de conciencia. En esa acci&oacute;n de protesta en los supermercados, su llamamiento no ten&iacute;a ninguna connotaci&oacute;n racista o antisemita.
    </p><p class="article-text">
        Los activistas denunciaban ante Estrasburgo que no se hab&iacute;a tenido en cuenta ni su perfil de personas vinculadas a los derechos humanos, ni el contexto de la acci&oacute;n. Los tribunales franceses hab&iacute;an despolitizado de manera artificial y arbitraria la g&eacute;nesis de su acci&oacute;n &ndash;la expresi&oacute;n pol&iacute;tica y militante sobre un asunto de geopol&iacute;tica de inter&eacute;s superior&ndash; para sustraerla del r&eacute;gimen de protecci&oacute;n del discurso pol&iacute;tico. Esa libertad comprende el chocar, inquietar. El llamado al boicot no equivale a la incitaci&oacute;n al odio, ni a una provocaci&oacute;n a la discriminaci&oacute;n basada en la pertenencia a un origen, etnia o religi&oacute;n. Es un llamado contra productos, no contra personas. Las entidades participantes en el litigio en Estrasburgo como <em>amicus curiae</em> defendieron que hab&iacute;a que distinguir claramente el discurso de incitaci&oacute;n al odio de los discursos y acciones-denuncia de las pol&iacute;ticas gubernamentales percibidas como contrarias a los derechos humanos, que deber&iacute;an ser fuertemente protegidos.
    </p><p class="article-text">
        Estrasburgo, entrando en el fondo del asunto, entiende que el objetivo de la condena de los activistas, pod&iacute;a obedecer a un fin leg&iacute;timo &ndash;la protecci&oacute;n de los productores israel&iacute;es&ndash; pero no era &ldquo;necesaria&rdquo; en una sociedad democr&aacute;tica. Los Tribunales franceses no hab&iacute;an analizado el caso con suficiente profundidad y amplitud de miras. Estrasburgo recuerda que la libertad de expresi&oacute;n protege el contenido y tambi&eacute;n la forma de la expresi&oacute;n, y comprende el derecho a provocar y estimular el debate social. El discurso pol&iacute;tico es origen de pol&eacute;micas y a veces virulento, pero no por ello tiene menos inter&eacute;s p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        El TEDH tambi&eacute;n acoge la alegaci&oacute;n de los activistas de que no pod&iacute;a aplic&aacute;rseles la fundamentaci&oacute;n del caso Willem, dado que no eran alcaldes sino simples ciudadanos que no deb&iacute;an guardar ninguna neutralidad y que no se encontraban en la posici&oacute;n de poder o influencia del alcalde.
    </p><p class="article-text">
        Sobre el nudo gordiano de la pol&eacute;mica - el boicot - entiende que se trata de una modalidad de expresi&oacute;n de protesta, que transmite opiniones que llaman a acciones espec&iacute;ficas. Combina la expresi&oacute;n de una opini&oacute;n de protesta con la incitaci&oacute;n a un trato diferenciado. Por ende, el mismo s&oacute;lo tendr&aacute; cobertura en la libertad de expresi&oacute;n si no llama a la discriminaci&oacute;n que provenga de la intolerancia. En suma, llamar a un trato diferenciado no siempre supondr&aacute; una incitaci&oacute;n a la discriminaci&oacute;n. El Tribunal considera que la prohibici&oacute;n total del boicot en la legislaci&oacute;n francesa no permit&iacute;a a los Tribunales nacionales contextualizar, captar la intenci&oacute;n subyacente y equilibrar los derechos en juego en cada caso.
    </p><p class="article-text">
        En suma, este precedente tendr&aacute; un efecto inmediato sobre diversos litigios en curso, en los que se est&aacute; pretendiendo criminalizar el BDS y sus activistas, y forzar una interpretaci&oacute;n del discurso de incitaci&oacute;n al odio antisemita que incluya la cr&iacute;tica a las pol&iacute;ticas del gobierno de Israel y el blanqueamiento de su imagen con la sinergia con el mundo acad&eacute;mico, deportivo, cultural, etc. Esta batalla legal no s&oacute;lo se ha desarrollado con la impugnaci&oacute;n de las mociones municipales de apoyo al BDS, sino que desde hace a&ntilde;os est&aacute; pretendiendo forzar la condena penal de estas acciones pol&iacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de esa cruzada en contra del BDS, en marzo del 2020 la Secci&oacute;n Tercera de la Audiencia de C&aacute;diz valid&oacute; el archivo de una acusaci&oacute;n por delito de incitaci&oacute;n al odio, por la cancelaci&oacute;n de un festival de cine organizado por la embajada israel&iacute;. Ahora solo falta que se archive el caso de los activistas encausados por un Juzgado de Valencia, por cuestionar la contrataci&oacute;n de un artista af&iacute;n al ej&eacute;rcito y a las pol&iacute;ticas de Israel en Palestina, cuando fue contratado en el festival Rototom del 2015. M&aacute;s all&aacute; de los casos judicializados, con este precedente Estrasburgo valida para todo el territorio europeo el boicot como herramienta y la desobediencia civil como forma de acci&oacute;n pol&iacute;tica.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laia Serra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/batalla-legal-boicot_129_6019066.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 11 Jun 2020 20:11:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La batalla legal del boicot]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Activistas,Conflicto Palestina-Israel]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Estrasburgo ampara la crítica mordaz a la policía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/estrasburgo-ampara-critica-policia_129_1949652.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/731b59d6-0a0a-465e-855b-02acddd9717e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Estrasburgo ampara la crítica mordaz a la policía"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La inusual abundancia de delitos que pueden ser usados para reprimir la crítica a los cuerpos policiales, así como sus elevadas penas no incentiva la moderación</p><p class="subtitle">Urge una reconsideración en clave democrática de las restricciones a la libertad de expresión</p></div><p class="article-text">
        El Tribunal Europeo de Derechos Humanos, el 28 de agosto, ha sentenciado el caso Savva Terentyev v. Rusia avalando la cr&iacute;tica ciudadana a la instituci&oacute;n policial y a sus actuaciones. Esta sentencia supone un punto de inflexi&oacute;n en la tendencia general a la restricci&oacute;n de la fiscalizaci&oacute;n de las instituciones del Estado por parte de la sociedad civil. 
    </p><p class="article-text">
        En febrero de 2007, en un contexto de elecciones regionales, la polic&iacute;a realiz&oacute; una entrada y registro en la sede de un peri&oacute;dico local, que apoyaba un candidato de la oposici&oacute;n. El hecho motiv&oacute; un comunicado de denuncia de una ONG local de Derechos Humanos, que desencaden&oacute; la publicaci&oacute;n de comentarios cr&iacute;ticos en algunos blogs. Entre ellos, el de un veintea&ntilde;ero que public&oacute; un comentario en un blog ajeno, para desmarcarse del posicionamiento de su autor, diciendo: [1] &ldquo;<em>Discrepo de la idea de que 'los oficiales de la polic&iacute;a todav&iacute;a tienen la mentalidad represiva de jarabe de palo  de los que tienen el poder'. En primer lugar, no son polic&iacute;as sino maderos; en segundo lugar, su mentalidad es incurable. Un cerdo siempre continuar&aacute; siendo un cerdo. &iquest;Qui&eacute;n se hace polic&iacute;a? S&oacute;lo los garrulos y los matones, los niveles m&aacute;s bajos y menos educados del mundo animal. Ser&iacute;a genial si en el centro de cada ciudad rusa, en la plaza central, hubiera hornos, como en Auschwitz, en los que ceremonialmente, cada d&iacute;a, de hecho, mejor dos veces al d&iacute;a (al atardecer y a medianoche) se quemaran los maderos infieles. Maderos. Ese ser&iacute;a el primer paso para limpiar la sociedad de la basura de maderos matones&rdquo;.</em><em> </em>
    </p><p class="article-text">
        Estrasburgo, para resolver el caso, admite que la condena del joven se fundament&oacute; en una ley -el C&oacute;digo Penal- y que persegu&iacute;a el objetivo leg&iacute;timo de proteger la reputaci&oacute;n de terceros, pero discrepa en cuanto a la necesidad y la proporcionalidad de la condena. Para dilucidar la legitimidad de las restricciones a la libertad de expresi&oacute;n, el Tribunal aboga por el an&aacute;lisis conjunto de todos los factores determinantes, como la naturaleza y la redacci&oacute;n del mensaje, el contexto, su potencial para llevar a cabo consecuencias perjudiciales y las razones de los tribunales nacionales para justificar la injerencia. 
    </p><p class="article-text">
        El Tribunal admite el car&aacute;cter vejatorio del lenguaje utilizado por el joven, y recuerda que el lenguaje ofensivo puede quedar fuera de la protecci&oacute;n de la libertad de expresi&oacute;n si busca denigrar gratuitamente. Pero el uso de frases vulgares, por s&iacute; mismo, no determina la consideraci&oacute;n como ofensiva de un mensaje, ya que &eacute;ste, puede perseguir un objetivo estil&iacute;stico. El estilo, forma parte de la comunicaci&oacute;n y como tal, est&aacute; tan protegido como la sustancia misma de las ideas e informaciones que se transmiten. Los sentimientos de ofensa, aunque comprensibles, no pueden establecer los l&iacute;mites a la libertad de expresi&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Estrasburgo considera que el <em>post</em> formaba parte de una discusi&oacute;n pol&iacute;tica m&aacute;s amplia, de indudable inter&eacute;s general, como era la participaci&oacute;n de la Polic&iacute;a en el silenciamiento de los pol&iacute;ticos de la oposici&oacute;n en contextos electorales. Por ende, el estado ruso ten&iacute;a un margen muy escaso para restringirla. Desde lo emocional, el joven trasmit&iacute;a su desaprobaci&oacute;n y su rechazo hacia lo que entendi&oacute; como un abuso de poder por parte de la Polic&iacute;a. A modo de cr&iacute;tica mordaz, transmiti&oacute; su punto de vista sobre los est&aacute;ndares &eacute;ticos de la polic&iacute;a rusa. El Tribunal entiende que la referencia a la incineraci&oacute;n popular de los &ldquo;maderos infieles&rdquo;, a pesar de su agresividad y hostilidad, constitu&iacute;a una met&aacute;fora provocativa, un s&iacute;mbolo de depuraci&oacute;n de los cuerpos policiales de agentes corruptos, en lugar de una llamada real a ejercer violencia contra los mismos. 
    </p><p class="article-text">
        Respecto a la menci&oacute;n de los hornos crematorios de Auschwitz, sobre los cuales el joven se disculp&oacute; hacia sus v&iacute;ctimas, el Tribunal reprueba el lenguaje virulento y el tono ofensivo del <em>post</em>, pero entiende que no revela una intenci&oacute;n de elogiar o justificar las pr&aacute;cticas nazis. De hecho, las sentencias de los tribunales rusos no mencionaron raz&oacute;n alguna por la que la polic&iacute;a rusa podr&iacute;a haberse visto afectada por esa menci&oacute;n. El Tribunal cita precedentes anteriores sobre la quema de s&iacute;mbolos, como la quema del retrato de los anteriores monarcas en el asunto Stern y Taulats v. Espa&ntilde;a alegando, que por s&iacute; misma, no pod&iacute;a ser considerada como un acto ilegal, sino como una expresi&oacute;n de insatisfacci&oacute;n y de protesta. 
    </p><p class="article-text">
        La sentencia considera que el <em>post </em>del joven no atacaba personalmente a agentes identificables, sino a la polic&iacute;a, en tanto que instituci&oacute;n p&uacute;blica. El Tribunal reitera que los funcionarios que act&uacute;an en cumplimiento de una funci&oacute;n oficial, est&aacute;n sujetos a unos l&iacute;mites m&aacute;s amplios de cr&iacute;tica. Cuando se trata de reacciones a conductas de los funcionarios que se perciben como injustificables o ilegales, puede estar justificado un cierto grado de inmoderaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        En relaci&oacute;n a los delitos de odio, el Tribunal niega que los agentes policiales puedan encajar en el concepto de grupo minoritario hist&oacute;ricamente oprimido y discriminado, y por tanto, necesitado de mayor protecci&oacute;n. Al formar parte del Estado, la Polic&iacute;a deber&iacute;a mostrar una mayor tolerancia al discurso ofensivo, a menos que &eacute;ste tenga la capacidad de provocar acciones ilegales o riesgo de violencia f&iacute;sica contra sus agentes. Ello s&oacute;lo podr&iacute;a suceder en contextos excepcionales, de tensi&oacute;n, conflicto armado, motines carcelarios o de lucha contra el terrorismo. La sentencia recrimina a los tribunales rusos que no justificaran la existencia de ese tipo de escenario, ni el potencial del <em>post</em> para generar un riesgo real de violencia hacia los agentes policiales, ni el por qu&eacute; &eacute;sta ser&iacute;a merecedora de la protecci&oacute;n incrementada inherente a la legislaci&oacute;n antidiscriminatoria. 
    </p><p class="article-text">
        En cuanto al impacto del <em>post</em>, el Tribunal relativiza su potencial para llegar e influenciar la opini&oacute;n p&uacute;blica. &Eacute;ste se colg&oacute; en un <em>blog</em> de un particular y si bien permaneci&oacute; en l&iacute;nea durante un mes, atrajo muy poca atenci&oacute;n. Fue el juicio contra el joven, el que dispar&oacute; el inter&eacute;s medi&aacute;tico del <em>post</em>. Estrasburgo recrimina a Rusia que sus tribunales no se esforzaran en descubrir qu&eacute; idea intentaba transmitir el joven, ni justificaran el por qu&eacute; lo consideraron como una amenaza para los fundamentos del sistema constitucional y la seguridad del Estado. A&ntilde;ade que la legitimidad de las condenas de prisi&oacute;n, dictadas en el marco del debate sobre cuestiones de inter&eacute;s general, es excepcional. El Tribunal concluye que la interferencia en la libertad de expresi&oacute;n del joven no era &ldquo;necesaria en una sociedad democr&aacute;tica&rdquo; ni tampoco proporcional y por ende no estaba justificada. 
    </p><p class="article-text">
        Veremos c&oacute;mo influye este precedente en la postura de la Fiscal&iacute;a y de los Tribunales del estado espa&ntilde;ol, en los abundantes procesos judiciales en curso por delitos de odio, calumnias, injurias, amenazas y provocaci&oacute;n de atentado contra los cuerpos policiales. La inusual abundancia de delitos que pueden ser usados para reprimir la cr&iacute;tica a los cuerpos policiales, as&iacute; como sus elevadas penas &ndash;que incluyen prisi&oacute;n&ndash; sin duda, no incentiva la moderaci&oacute;n. Urge una reconsideraci&oacute;n en clave democr&aacute;tica de las restricciones a la libertad de expresi&oacute;n, sobre todo en materia de cr&iacute;tica a las instituciones estatales, si no queremos acabar siendo comparados con Rusia.
    </p><p class="article-text">
        [1] Traducci&oacute;n propia, leer original pg. 3 sentencia <a href="https://hudoc.echr.coe.int/eng#%7B%22itemid%22:%5B%22001-185307%22%5D%7D" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">https://hudoc.echr.coe.int/eng#{%22itemid%22:[%22001-185307%22]}</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laia Serra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/estrasburgo-ampara-critica-policia_129_1949652.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 06 Sep 2018 18:43:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Estrasburgo ampara la crítica mordaz a la policía]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La llei LGTBI, complexa però completa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/llei-lgtbi-complexa-completa_132_3399468.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/63d95bba-f01a-457f-8ec8-9dfbdffbf561_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La llei LGTBI, complexa però completa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Llei LGTBI s'ha nodrit dels millors continguts de les lleis LGTBI autonòmiques preexistents, completant-les en diversos aspectes. Atesa la projecció de l'Estat espanyol en matèria LGTBI, és probable que aquesta Llei - la més moderna d'Europa- inspiri d'altres països o regions per legislar, per contrarestar extremismes sagnants com el què estan succeint a Txetxènia</p></div><p class="article-text">
        El 4 de maig d'enguany registr&agrave;vem la proposta de Llei LGTBI estatal. Es tractava d'una fita anunciada, per&ograve; igualment hist&ograve;rica, que vam intentar assaborir al m&agrave;xim. Diversos col&middot;lectius LGTBI catalans, en concebre-la com una oportunitat d'acci&oacute; col&middot;lectiva que incidir&agrave; en els drets i en les vides de la comunitat LGTBI de la resta de l'Estat, van decidir participar-hi. S'ha pogut compartir l'aprenentatge de la tramitaci&oacute; de la nostra Llei catalana i hi hem incorporat aportacions rellevants, tant de reivindicacions com d'aspectes t&egrave;cnics. La transformaci&oacute; de les demandes dels col&middot;lectius LGTBI en redactats legals i el seu encaix amb les lleis preexistents, ha estat complexa. Una part del col&middot;lectiu LGTBI catal&agrave; tamb&eacute; ha viscut la iniciativa amb desinter&egrave;s, en part per la desil&middot;lusi&oacute; general que est&agrave; provocant la manca de desplegament de la Llei LGTBI catalana, que ha quedat en un segon pla de l'agenda pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        D'entrada cal delimitar les expectatives: les lleis s&oacute;n &ldquo;regles del joc&rdquo; i, com a tal, v&eacute;nen dissenyades per perpetuar uns interessos i uns rols socials determinats. Una llei transversal i ambiciosa com la proposada, inevitablement xoca amb institucions tradicionals com el matrimoni, la figura del pare i de la mare o el binarisme entre d'altres. L'aprovaci&oacute; de la Llei comportar&agrave; grans canvis per&ograve; no la reforma del sistema cisheteropatriarcal. Analitzem ara les millores que incorpora la Llei. 
    </p><p class="article-text">
        S'ha nodrit dels millors continguts de les lleis LGTBI auton&ograve;miques preexistents, completant-les en diversos aspectes. De retruc, en futures reformes d'aquestes, s'hi podran emmirallar. Per altra banda, atesa la projecci&oacute; de l'Estat espanyol en mat&egrave;ria LGTBI, &eacute;s probable que aquesta Llei - la m&eacute;s moderna d'Europa- inspiri d'altres pa&iuml;sos o regions per legislar, per contrarestar extremismes sagnants com el qu&egrave; estan succeint a Txetx&egrave;nia.
    </p><p class="article-text">
        Sense possibilitat d'exhaustivitat, at&egrave;s que la Llei t&eacute; una extensi&oacute; d'una vuitantena de p&agrave;gines, s&iacute; que hi ha diverses aportacions a mencionar. Un primer punt a destacar &eacute;s que la Llei veta la discriminaci&oacute; provingui de les Administracions p&uacute;bliques, del sector privat o de particulars. En el pre&agrave;mbul, es justifica la necessitat de la Llei en haver detectat que la vulneraci&oacute; dels drets de la comunitat LGTBI roman a l'ordre del dia, arreu d'Europa, incl&ograve;s l'Estat espanyol. Des del punt de vista simb&ograve;lic, la Llei rendeix homenatge a la lluita del col&middot;lectiu LGTBI que ha sofert una repressi&oacute; i una discriminaci&oacute; hist&ograve;rica, creant-se la figura del Centre Nacional de Mem&ograve;ria Hist&ograve;rica LGTBI.  La Llei dedica un extens espai al conjunt de normes internacionals i europees que obliguen l'Estat espanyol a eradicar la discriminaci&oacute; LGTBI, per assegurar-se de que la interpretaci&oacute; que es faci de la Llei vagi en sintonia amb aquell marc normatiu. La Llei incorpora multitud de definicions que s&oacute;n molt &uacute;tils per definir conceptes que no sempre s&oacute;n coneguts. Especialment clau resulta la catalogaci&oacute; com a vulneraci&oacute; de drets, l'incompliment de les obligacions positives de l'Estat contingudes a la Llei.
    </p><p class="article-text">
        La Llei reivindica el pas de la igualtat formal a la real i m&eacute;s enll&agrave; del reconeixement de drets, proposa un seguit de mesures vinculants per eradicar la discriminaci&oacute; de la comunitat LGTBI. El disseny de la Llei ha pres cura de facilitar l'encaix de les futures normes que l'hauran de desenvolupar, extrem que est&agrave; sent dificult&oacute;s en altres lleis LGTBI auton&ograve;miques. En termes generals, la Llei ha estat redactada incorporant la perspectiva de g&egrave;nere, i t&eacute; en compte de manera expl&iacute;cita la interseccionalitat. Definitivament es preveu l'aplicaci&oacute; de la Llei integral contra la viol&egrave;ncia masclista a les dones trans*. Una altra assignatura pendent era la de preveure mesures espec&iacute;fiques envers les persones LGTBI amb diversitat ps&iacute;quica i funcional. Tamb&eacute; per primera vegada es contemplen mesures espec&iacute;fiques envers les persones intsersex. 
    </p><p class="article-text">
        La Llei s'ha ocupat de donar resposta a diverses necessitats urgents d'abordar. Per primera vegada es defineix i es reivindiquen mesures de protecci&oacute; i suport a les v&iacute;ctimes de la viol&egrave;ncia intrag&egrave;nere. Les v&iacute;ctimes ocupen un lloc destacat, siguin de delictes d'odi i discriminaci&oacute; o de les infraccions previstes a la Llei. Per aix&ograve;, tamb&eacute; es consolida la figura de les Fiscalies especialitzades en aquesta mat&egrave;ria. L'assetjament escolar o bullying, que tant de mal est&agrave; fent al jovent LGTBI tamb&eacute; es prioritza a la Llei. Una altra novetat &eacute;s el de la previsi&oacute; expl&iacute;cita dels drets sexuals i reproductius de la poblaci&oacute; LGTBI, entre ells l'acc&eacute;s a la reproducci&oacute; assistida aix&iacute; com l'eliminaci&oacute; de les traves per inscriure els nadons. El reconeixement i suport a les fam&iacute;lies LGTBI tamb&eacute; respon a una demanda hist&ograve;rica del col&middot;lectiu.
    </p><p class="article-text">
        A nivell d'eixos d'intervenci&oacute;, la Llei cobreix totes les etapes de la vida i els &agrave;mbits socials: s'adopten mesures en l'&agrave;mbit de la cultura, de l'esport, del treball, de l'educaci&oacute;, l'acc&eacute;s a b&eacute;ns i serveis o els mitjans de comunicaci&oacute;. Les previsions que s'hi detallen s&oacute;n innovadores i propositives per&ograve; tamb&eacute; vinculants com la regulaci&oacute; del tan mal aplicat dret d'admissi&oacute; als establiments oberts al p&uacute;blic. N'hi ha que suposen canvis generals en la manera d&rsquo;actuar de les Administracions com la incorporaci&oacute; de cl&agrave;usules antidiscriminat&ograve;ries en la contractaci&oacute; p&uacute;blica i d'altres que proposen mesures concretes com els incentius fiscals en la contractaci&oacute; laboral de persones trans*. Un &agrave;mbit en qu&egrave;  els canvis seran especialment apreciats ser&agrave; en el de les condicions de privaci&oacute; de llibertat i en el de les intervencions policials envers les persones LGTBI. Els agents policials, aix&iacute; com la resta d'operadors jur&iacute;dics i d'agents de la seguretat privada, hauran de rebre formaci&oacute; obligat&ograve;ria en mat&egrave;ria de diversitat, viol&egrave;ncia intrag&egrave;nere i delictes d'odi i discriminaci&oacute;. La Llei tamb&eacute; aborda aspectes relatius a la cooperaci&oacute; internacional i previsions especifiques en l'asil de les persones LGTBI.
    </p><p class="article-text">
        Un dels &agrave;mbits m&eacute;s punters de la Llei &eacute;s el de la incorporaci&oacute; del dret a l'autodeterminaci&oacute; del g&egrave;nere, aix&ograve; suposa concebre la viv&egrave;ncia trans* com una opci&oacute; vital, lluny de binarismes i per tant, el reconeixement legal passa a suposar un senzill tr&agrave;mit. El model de salut tamb&eacute; ha estat consensuat amb els col&middot;lectius trans*, tant per adults com per menors, deixant definitivament enrere la patologitzaci&oacute; i els diagn&ograve;stics, per convertir-lo en un proc&eacute;s d'acompanyament i de suport en el proc&eacute;s individualitzat de transici&oacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Una altra incorporaci&oacute; estrat&egrave;gica &eacute;s la de l&rsquo;obligaci&oacute; de realitzar estudis i estad&iacute;stiques. Sense radiografia de la situaci&oacute; de la discriminaci&oacute; del col&middot;lectiu LGTBI no es poden dissenyar pol&iacute;tiques p&uacute;bliques efectives. Aquesta obligaci&oacute; vincula totes les Administracions, els cossos policials, les Fiscalies i el Consell General del Poder Judicial. La necessitat d'obtenir dades objectives, forma part del Full de Ruta LGTBI europeu del 2014.
    </p><p class="article-text">
        Finalment cal dir que la incorporaci&oacute; sens dubte m&eacute;s potent &eacute;s la del r&egrave;gim sancionador de la Llei. Aquest preveu un ventall de conductes sancionables per via administrativa que omplen el buit entre la impunitat i els delictes previstos al Codi Penal. S'ha procurat donar resposta a les situacions que m&eacute;s habitualment perjudiquen les persones LGTBI, incloent-hi el ciberodi. La seva redacci&oacute; corregeix l'error de moltes de les lleis LGTBI auton&ograve;miques precedents, d'ometre conductes o de regular-ne d'altres ja previstes com a delicte. Per garantir la for&ccedil;a vinculant de la Llei i de les sancions que s'hi contemplen, es preveu l'exist&egrave;ncia d'un organisme independent, ens que cap altra Llei LGTBI havia assolit incloure fins ara.
    </p><p class="article-text">
        La Llei doncs t&eacute; un potencial enorme. Manca veure fins a quin punt la tramitaci&oacute; parlament&agrave;ria, que obeeix a l&ograve;giques i objectius diferents dels dels col&middot;lectius LGTBI en preserva o en descafe&iuml;na el resultat final. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laia Serra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/llei-lgtbi-complexa-completa_132_3399468.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 14 May 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La llei LGTBI, complexa però completa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[LGTBI]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La ley LGTBI, compleja pero completa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/ley-lgtbi-compleja-completa_132_3399463.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/63d95bba-f01a-457f-8ec8-9dfbdffbf561_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La ley LGTBI, compleja pero completa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Ley LGTBI se ha nutrido de los mejores contenidos de las leyes LGTBI autonómicas preexistentes, completándolas en varios aspectos. Dada la proyección de España en materia LGTBI, es probable que esta ley - la más moderna de Europa- inspire a otros países o regiones para legislar, para contrarrestar extremismos sangrantes como el que están sucediendo en Chechenia</p></div><p class="article-text">
        El 4 de mayo de este a&ntilde;o registr&aacute;bamos la propuesta de Ley LGTBI estatal. Se trataba de un hito anunciado, pero igualmente hist&oacute;rico, que intentamos saborear al m&aacute;ximo. Varios colectivos LGTBI catalanes, al&nbsp;concebirla como una oportunidad de acci&oacute;n colectiva que incidir&aacute; en los derechos y en las vidas de la comunidad LGTBI del resto del Estado, decidieron participar. Se ha podido compartir el aprendizaje de la tramitaci&oacute;n de nuestra Ley catalana y hemos incorporado aportaciones relevantes, tanto de reivindicaciones como de aspectos t&eacute;cnicos. La transformaci&oacute;n de las demandas de los colectivos LGTBI en redactados legales y su encaje con las leyes preexistentes ha sido compleja. Una parte del colectivo LGTBI catal&aacute;n tambi&eacute;n ha vivido la iniciativa con desinter&eacute;s, en parte por la desilusi&oacute;n general que est&aacute; provocando la falta de desarrollo de la Ley LGTBI catalana, que ha quedado en un segundo plano de la agenda pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        De entrada, hay que delimitar las expectativas: las leyes son &ldquo;reglas del juego&rdquo; y, como tal, vienen dise&ntilde;adas para perpetuar unos intereses y unos roles sociales determinados. Una ley transversal y ambiciosa como la propuesta, inevitablemente choca con instituciones tradicionales como el matrimonio, la figura del padre y de la madre o el binarismo entre otros. La aprobaci&oacute;n de la Ley conllevar&aacute; grandes cambios pero no la reforma del sistema cisheteropatriarcal. Analicemos ahora las mejoras que incorpora la Ley.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se ha nutrido de los mejores contenidos de las leyes LGTBI auton&oacute;micas preexistentes, complet&aacute;ndolas en varios aspectos. De rebote, en futuras reformas de estas, se podr&aacute;n reflejar. Por otra parte, dada la proyecci&oacute;n de Espa&ntilde;a en materia LGTBI, es probable que esta ley - la m&aacute;s moderna de Europa- inspire a&nbsp;otros pa&iacute;ses o regiones para legislar, para contrarrestar extremismos sangrantes como el que est&aacute;n sucediendo en Chechenia.
    </p><p class="article-text">
        Sin posibilidad de exhaustividad, dado que la Ley tiene una extensi&oacute;n de ochenta p&aacute;ginas, s&iacute; hay varias aportaciones a mencionar. Un primer punto a destacar es que la Ley veta la discriminaci&oacute;n provenga de las administraciones p&uacute;blicas, del sector privado o de particulares. En el pre&aacute;mbulo se justifica la necesidad de la Ley al haber detectado que la vulneraci&oacute;n de los derechos de la comunidad LGTBI permanece a la orden del d&iacute;a, en toda Europa, incluido Espa&ntilde;a. Desde el punto de vista simb&oacute;lico, la Ley rinde homenaje a la lucha del colectivo LGTBI que ha sufrido una represi&oacute;n y una discriminaci&oacute;n hist&oacute;rica, cre&aacute;ndose la figura del Centro Nacional de Memoria Hist&oacute;rica LGTBI. La Ley dedica un extenso espacio al conjunto de normas internacionales y europeas que obligan al Estado espa&ntilde;ol a erradicar la discriminaci&oacute;n LGTBI, para asegurarse de que la interpretaci&oacute;n que se haga de la Ley vaya en sinton&iacute;a con ese marco normativo. La Ley incorpora multitud de definiciones que son muy &uacute;tiles para definir conceptos que no siempre son conocidos. Especialmente clave resulta la catalogaci&oacute;n como vulneraci&oacute;n de derechos, el incumplimiento de las obligaciones positivas del Estado contenidas en la Ley.
    </p><p class="article-text">
        La Ley reivindica el paso de la igualdad formal a la real, y m&aacute;s all&aacute; del reconocimiento de derechos, propone una serie de medidas vinculantes para erradicar la discriminaci&oacute;n de la comunidad LGTBI. El dise&ntilde;o de la Ley ha tomado cuidado de facilitar el encaje de las futuras normas que tendr&aacute;n que desarrollar, extremo que est&aacute; siendo dificultoso en otras leyes LGTBI auton&oacute;micas. En t&eacute;rminos generales, la Ley ha sido redactada incorporando la perspectiva de g&eacute;nero, y tiene en cuenta de manera expl&iacute;cita la interseccionalidad. Definitivamente se prev&eacute; la aplicaci&oacute;n de la Ley integral contra la violencia machista en las mujeres trans*. Otra asignatura pendiente era la de prever medidas espec&iacute;ficas para las personas LGTBI con diversidad ps&iacute;quica y funcional. Tambi&eacute;n por primera vez se contemplan medidas espec&iacute;ficas para las personas intsersex.
    </p><p class="article-text">
        La Ley se ha ocupado de dar respuesta a diversas necesidades urgentes de abordar. Por primera vez se define y se reivindican medidas de protecci&oacute;n y apoyo a las v&iacute;ctimas de la violencia intrag&eacute;nero. Las v&iacute;ctimas ocupan un lugar destacado, sean de delitos de odio y discriminaci&oacute;n o de las infracciones previstas en la Ley. Por ello, tambi&eacute;n se consolida la figura de las Fiscal&iacute;as especializadas en esta materia. El acoso escolar o <em>bullying</em>, que tanto da&ntilde;o est&aacute; haciendo a la juventud LGTBI, tambi&eacute;n se prioriza en la Ley. Otra novedad es el de la previsi&oacute;n expl&iacute;cita de los derechos sexuales y reproductivos de la poblaci&oacute;n LGTBI, entre ellos el acceso a la reproducci&oacute;n asistida, as&iacute; como la eliminaci&oacute;n de las trabas para inscribir a los beb&eacute;s. El reconocimiento y apoyo a las familias LGTBI tambi&eacute;n responde a una demanda hist&oacute;rica del colectivo.
    </p><p class="article-text">
        A nivel de ejes de intervenci&oacute;n, la Ley cubre todas las etapas de la vida y los &aacute;mbitos sociales: adoptan medidas en el &aacute;mbito de la cultura, del deporte, del trabajo, de la educaci&oacute;n, la acceso a bienes y servicios o los medios de comunicaci&oacute;n. Las previsiones que se detallan son innovadoras y propositivas pero tambi&eacute;n vinculantes, como la regulaci&oacute;n del tan mal aplicado derecho de admisi&oacute;n en los establecimientos abiertos al p&uacute;blico. Las hay que suponen cambios generales en la manera de actuar de las administraciones, como la incorporaci&oacute;n de cl&aacute;usulas antidiscriminatorias en la contrataci&oacute;n p&uacute;blica, y otras que proponen medidas concretas, como los incentivos fiscales en la contrataci&oacute;n laboral de personas trans*. Un &aacute;mbito en el que los cambios ser&aacute;n especialmente apreciados ser&aacute; en el de las condiciones de privaci&oacute;n de libertad y en el de las intervenciones policiales hacia las personas LGTBI. Los agentes policiales, as&iacute; como el resto de operadores jur&iacute;dicos y de agentes de la seguridad privada, deber&aacute;n recibir formaci&oacute;n obligatoria en materia de diversidad, violencia intrag&eacute;nero y delitos de odio y discriminaci&oacute;n. La Ley tambi&eacute;n aborda aspectos relativos a la cooperaci&oacute;n internacional y previsiones espec&iacute;ficas en el asilo de las personas LGTBI.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los &aacute;mbitos m&aacute;s punteros de la Ley es el de la incorporaci&oacute;n del derecho a la autodeterminaci&oacute;n del g&eacute;nero, esto supone concebir la vivencia trans* como una opci&oacute;n vital, lejos de binarismos y por tanto, el reconocimiento legal pasa a suponer un sencillo tr&aacute;mite. El modelo de salud tambi&eacute;n ha sido consensuado con los colectivos trans*, tanto para adultos como para menores, dejando definitivamente atr&aacute;s la patologizaci&oacute;n y los diagn&oacute;sticos, para convertirlo en un proceso de acompa&ntilde;amiento y de apoyo en el proceso individualizado de transici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Otra incorporaci&oacute;n estrat&eacute;gica es la de la obligaci&oacute;n de realizar estudios y estad&iacute;sticas. Sin radiograf&iacute;a de la situaci&oacute;n de la discriminaci&oacute;n del colectivo LGTBI no se pueden dise&ntilde;ar pol&iacute;ticas p&uacute;blicas efectivas. Esta obligaci&oacute;n vincula todas las Administraciones, los cuerpos policiales, las Fiscal&iacute;as y el Consejo General del Poder Judicial. La necesidad de obtener datos objetivos, forma parte de la Hoja de Ruta LGTBI europeo de 2014.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, hay que decir que la incorporaci&oacute;n sin duda m&aacute;s potente es la del r&eacute;gimen sancionador de la Ley. Este prev&eacute; un abanico de conductas sancionables por v&iacute;a administrativa que llenan el vac&iacute;o entre la impunidad y los delitos previstos en el C&oacute;digo Penal. Se ha procurado dar respuesta a las situaciones que m&aacute;s habitualmente perjudican las personas LGTBI, incluyendo el ciberodio. Su redacci&oacute;n corrige el error de muchas de las leyes LGTBI auton&oacute;micas precedentes, de omitir conductas o de regular a otros ya previstas como delito. Para garantizar la fuerza vinculante de la Ley y de las sanciones que se contemplan, se prev&eacute; la existencia de un organismo independiente, ente que ninguna otra Ley LGTBI hab&iacute;a logrado incluir hasta ahora.
    </p><p class="article-text">
        La Ley pues tiene un potencial enorme. Falta ver hasta qu&eacute; punto la tramitaci&oacute;n parlamentaria, que obedece a l&oacute;gicas y objetivos diferentes a los de los colectivos LGTBI preserva o descafe&iacute;na el resultado final.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laia Serra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/ley-lgtbi-compleja-completa_132_3399463.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 May 2017 17:42:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La ley LGTBI, compleja pero completa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[LGTBI,Leyes,Congreso de los Diputados]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El efecto boomerang de llevar a juicio el discurso del odio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/judicializacion-discurso-odio-efecto-boomerang-hazteoir_129_3512403.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/29555a62-ac67-4d02-9ea9-f4f9f2888a31_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El efecto boomerang de llevar a juicio el discurso del odio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es necesario movilizar nuestra inteligencia colectiva para decidir cómo respondemos al creciente discurso del odio sin sepultar la libertad de expresión</p></div><p class="article-text">
        El <em>hate speech</em> o discurso del odio es un t&eacute;rmino que los organismos internacionales todav&iacute;a no han logrado consensuar y que se proyecta sobre &nbsp;diversos &aacute;mbitos legales. La sociedad civil y los tribunales suelen desconocer de d&oacute;nde proviene, qu&eacute; busca impedir y con qu&eacute; herramientas. Ante su vertiginoso avance y el peligro que representa, la Administraci&oacute;n est&aacute; pasando de la impunidad total al extremo opuesto: la judicializaci&oacute;n en clave penal.
    </p><p class="article-text">
        Todos los convenios internacionales prev&eacute;n la existencia de la libertad de expresi&oacute;n como un derecho limitado que puede ser sometido a restricciones cuando atente contra la dignidad de los dem&aacute;s. Su limitaci&oacute;n debe ser excepcional y debe obedecer a una &ldquo;necesidad social democr&aacute;tica&rdquo;, justificaci&oacute;n que va m&aacute;s all&aacute; de la lesi&oacute;n a derechos individuales. El discurso del odio es una catalogaci&oacute;n pensada para los mensajes que o bien incitan a la violencia o bien atentan muy gravemente contra la dignidad de una persona que ha sido seleccionada por su pertenencia a un colectivo tradicionalmente discriminado. El discurso del odio es un mecanismo de poder social que busca perpetuar la subordinaci&oacute;n de determinadas personas por raz&oacute;n de su origen, color de piel, identidad de g&eacute;nero, etc. El fen&oacute;meno es grave ya que causa un triple da&ntilde;o: a la persona, al colectivo al que pertenece y a los valores que fundamentan la organizaci&oacute;n social: dignidad, igualdad y libertad. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando se disparan mensajes transf&oacute;bicos como el del autob&uacute;s de HazteOir, es leg&iacute;timo y comprensible que desde los colectivos trans* se demande una respuesta contundente a las instituciones, que hasta la fecha han permanecido inertes antes sus demandas de intervenci&oacute;n y su dolor colectivo. Pero antes de reclamar cualquier restricci&oacute;n a la libertad de expresi&oacute;n, hay que pensar en t&eacute;rminos estrat&eacute;gicos con un an&aacute;lisis a corto, medio y largo plazo. Cada restricci&oacute;n que se fija genera un precedente que afectar&aacute; a toda la sociedad, incluido el colectivo reclamante.
    </p><p class="article-text">
        Judicializar como delito un mensaje discriminatorio puede generar alivio a corto plazo pero puede acabar siendo contraproducente a la larga. Utilizar la artiller&iacute;a m&aacute;s pesada &ndash;la penal&ndash; tiene consecuencias: si al final del recorrido judicial se da la raz&oacute;n al emisor, por desproporcionalidad en los medios empleados para restringir la libertad de expresi&oacute;n, se acaba empoderando al emisor y generando a&uacute;n m&aacute;s da&ntilde;o al colectivo agraviado. Europa nos muestra diversos ejemplo de c&oacute;mo la extrema derecha ha ganado muchas batallas legales y ha logrado a&uacute;n m&aacute;s difusi&oacute;n de sus mensajes intolerantes al erigirse en &ldquo;m&aacute;rtires&rdquo; de la libertad de expresi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En un contexto de creciente desigualdad social en que los medios de comunicaci&oacute;n, en su mayor&iacute;a, responden a intereses econ&oacute;micos o partidistas, la herramienta de acci&oacute;n pol&iacute;tica m&aacute;s potente de la sociedad civil, para hacer o&iacute;r sus reivindicaciones y fiscalizar las instituciones, es la libertad de expresi&oacute;n. Por eso es tan importante reivindicarla, a&uacute;n sabiendo que se cometen muchos excesos. Algunos de ellos precisamente por los propios colectivos sociales en situaci&oacute;n de discriminaci&oacute;n. La UNESCO planteaba en su &uacute;ltimo informe sobre odio e Internet que no se puede exigir a la cr&iacute;tica pol&iacute;tica que sea amable y educada en medio de tanto dolor social. La incisividad, el humor negro, la s&aacute;tira y la producci&oacute;n art&iacute;stica transgresora siempre han sido patrimonio del sector social cr&iacute;tico. Y a&uacute;n m&aacute;s importante es tener en cuenta que &nbsp;quienes dictan las Leyes y quienes las aplican siempre forman parte de los grupos dominantes, que nunca converger&aacute;n con las reivindicaciones de los colectivos en situaci&oacute;n de discriminaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Si vamos bajando el list&oacute;n de lo que se puede decir y dejamos en manos del legislador y del poder judicial su fijaci&oacute;n, acabar&aacute;n sufriendo la mordaza precisamente quienes reivindicaban su restricci&oacute;n con contundencia. No es la primera vez que asistimos a la perversi&oacute;n del uso de herramientas legales previstas para proteger determinados valores, en su contra. Es necesario movilizar nuestra inteligencia colectiva para decidir c&oacute;mo respondemos al creciente discurso del odio sin sepultar la libertad de expresi&oacute;n. De momento, los tribunales nos est&aacute;n adelantando por la derecha y &nbsp;actuando con discutible criterio. A la vista est&aacute; quienes est&aacute;n siendo condenados.
    </p><p class="article-text">
        Los l&iacute;mites a la libertad de expresi&oacute;n se deben fijar caso por caso. Para ello, existen una serie de par&aacute;metros que nos proporcionan organismos internacionales como Naciones Unidas, la Organizaci&oacute;n para la Seguridad y la Cooperaci&oacute;n en Europa (OSCE), la Comisi&oacute;n Europea Contra el Racismo y la Intolerancia (ECRI) o el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. En s&iacute;ntesis, determinan que la restricci&oacute;n debe pasar un triple filtro: tiene que estar prevista por ley, tiene que ser proporcionada en s&iacute; misma y en la sanci&oacute;n que se le aplique y adem&aacute;s, tiene que responder a una &ldquo;necesidad social democr&aacute;tica&rdquo;. Si no se cumplen todos ellos, ante el riesgo derivado de las consecuencias adversas asociadas a cualquier restricci&oacute;n de la libertad de expresi&oacute;n, entienden preferible que el Estado no intervenga.
    </p><p class="article-text">
        El Tribunal Europeo de Derechos Humanos, adem&aacute;s de ese filtro, tiene en cuenta factores como qui&eacute;n emite el mensaje: individuo, periodista, artista, l&iacute;der pol&iacute;tico o religioso, colectivo social; el alcance de la difusi&oacute;n; la intencionalidad de la misma; &nbsp;la persona o colectivo agraviado; el contexto social y pol&iacute;tico y las consecuencias de todo tipo &nbsp;derivadas de la restricci&oacute;n. Por contra, a nuestros Tribunales parece importarles demasiado qui&eacute;n emite la cr&iacute;tica y a qui&eacute;n se critica y caen en peligrosas confusiones entre discurso del odio y apolog&iacute;a del terrorismo.
    </p><p class="article-text">
        La lucha contra el discurso del odio es una cuesti&oacute;n de bistur&iacute;, no de brochazo. Los organismos internacionales insisten en que para combatirlo hay que partir de la legitimidad de cada restricci&oacute;n, y esta depende de su adecuada graduaci&oacute;n. Hay un primer nivel de mensajes que pueden inquietar, molestar o chocar pero que deben permanecer impunes porque as&iacute; lo requiere el debate pol&iacute;tico que asegura el pluralismo. Hay un segundo nivel que avala la restricci&oacute;n, pero con medidas como las condenas civiles a una indemnizaci&oacute;n por da&ntilde;os y perjuicios o las sanciones administrativas de leyes anti discriminatorias sectoriales como las leyes LGTBI auton&oacute;micas o la ley de prevenci&oacute;n de la violencia en el deporte. Y en el &uacute;ltimo pelda&ntilde;o, para los casos extremos, se sit&uacute;an los delitos penales.
    </p><p class="article-text">
        Si erramos en la proporcionalidad de la herramienta usada para restringir, condenamos al fracaso la intervenci&oacute;n protectora y, a&uacute;n peor, podemos restar legitimidad al colectivo reclamante que puede pasar de agraviado a ser juzgado como represor de derechos fundamentales. Si se hace un uso extensivo del delito de odio &ldquo;estrella&rdquo;, el recientemente reformado Articulo 510, se corre el riesgo de desnaturalizar esa herramienta y de acabar topando con la dolorosa impunidad al final del recorrido legal.
    </p><p class="article-text">
        La estrategia de c&oacute;mo responder al discurso del odio tiene que ser consensuada en primer lugar por los colectivos que lo sufren habitualmente. La pregunta a responder es doble: &iquest;existen herramientas legales adecuadas? Y en caso afirmativo, &iquest;la v&iacute;a sancionadora, sea civil, administrativa o penal es la m&aacute;s efectiva? Todos los organismos internacionales que vienen estudiando la materia proponen medidas de actuaci&oacute;n legales y otras no legales, puesto que estas &uacute;ltimas nunca son suficientes. El discurso del odio es un asunto pol&iacute;tico que no puede resolverse a golpe de sentencia. Ninguna red captura entera la mar.
    </p><p class="article-text">
        El ejemplo de la respuesta al autob&uacute;s de HazteOir, es muy ilustrativo. Ha sido muy positivo que la sociedad civil y las instituciones se posicionen al lado de los colectivos trans*. Por fin la transfobia se rechaza con unanimidad y se pone en el centro del debate p&uacute;blico el derecho a la autodeterminaci&oacute;n del g&eacute;nero y el necesario fin de la patologizaci&oacute;n. M&aacute;s all&aacute; de la sanci&oacute;n, el &eacute;xito se debe &nbsp;probablemente a la respuesta colectiva. Los movimientos sociales acumulamos mucha inteligencia colectiva y una capacidad comunicativa muy potente como para delegar en el Estado todo el peso de la lucha contra el discurso del odio. Tenemos sobrada capacidad para responder y neutralizar los mensajes t&oacute;xicos con potentes campa&ntilde;as comunicativas. Murales en las escuelas, comunicados, tuits, art&iacute;culos de opini&oacute;n, memes, v&iacute;deos virales, autobuses violetas y muchas otras m&aacute;s, que han dejado en evidencia a quienes propugnan la discriminaci&oacute;n y han evidenciado nuestra fuerza colectiva.
    </p><p class="article-text">
        Hay que partir de la base de que siempre existir&aacute;n quienes busquen expandir estos discursos intolerantes. La garant&iacute;a del &eacute;xito quiz&aacute;s no est&eacute; tanto en que no puedan decir lo que piensan sino en potenciar la contra-narrativa de los colectivos en situaci&oacute;n de discriminaci&oacute;n, las alianzas estrat&eacute;gicas y el sentido cr&iacute;tico general &ndash;sobre todo el de la juventud&ndash; que asegure que el mensaje no llegue a intoxicar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laia Serra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/judicializacion-discurso-odio-efecto-boomerang-hazteoir_129_3512403.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Mar 2017 19:20:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El efecto boomerang de llevar a juicio el discurso del odio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[HazteOir,Libertad de expresión,Delitos de odio]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La “manada”, misogínia organitzada?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/manada-misoginia-organitzada_132_3716998.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Reflexions jurídiques sobre una de les agressions sexuals dels Sanfermines: sembla que està passant desapercebut el component grupal i organitzacional sota el qual s'han comès els diferents delictes</p></div><p class="article-text">
        Durant les festes dels Sanfermines es van comptabilitzar un total de <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">28 casos d'agressions i abusos sexuals</a>. L'atenci&oacute; p&uacute;blica es va fixar en el cas de la violaci&oacute; m&uacute;ltiple, fent emergir un debat silenciat fins ara: el del corporativisme mascul&iacute; per cometre agressions sexuals. Gr&agrave;cies a les organitzacions feministes de tot el territori s'ha posat al centre del debat el &ldquo;no &eacute;s no&rdquo;, la &ldquo;cultura de la violaci&oacute;&rdquo;, la necessitat de renunciar als privilegis masculins, la indeguda responsabilitzaci&oacute; de la v&iacute;ctima en les agressions patides, la validaci&oacute; social dels agressors com element perpetuador, la viol&egrave;ncia sexual com a acte discriminatori i de l'afian&ccedil;ament de la dominaci&oacute; masculina, el cos de la dona com a terreny de conquesta...
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute; del cas <a href="http://www.eldiario.es/sociedad/Whatsapp-detenidos-violacion-Sanfermines-Follandonos_0_549095593.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">va revelar que els investigats compartien un grup de WhatsApp anomenat la &ldquo;manada&rdquo; en el qual compartien les seves gestes</a>. El cas &eacute;s paradigm&agrave;tic: un grup conformat nom&eacute;s per homes, units per una afinitat tribal i que actuen en &ldquo;manada&rdquo;. Comparteixen en les seves xarxes socials, amb naturalitat i confian&ccedil;a, les diferents conductes delictives perpetrades per uns o altres. Cap d'ells mostra desconcert o expressa desacord davant del fil de missatges en els quals es narra la preparaci&oacute; i comissi&oacute; delictiva. El grup recolza. Est&agrave; all&iacute; per validar i naturalitzar aquelles mostres d'autoafirmaci&oacute; de masculinitat dominadora. El conjunt de missatges fa aflorar un modus operandi; t&ograve;xics, cordes, armes, agressi&oacute; grupal, enregistrament dels fets i remissi&oacute; de les imatges. El trofeu &eacute;s demostrar la seva masculinitat hegem&ograve;nica, la viol&egrave;ncia amb la qu&egrave; perpetren les seves agressions, la seva superioritat. La mateixa manera de procedir que en la anterior agressi&oacute; a una altra dona en la localitat de Pozoblanco, que es troba sent investigada judicialment.
    </p><p class="article-text">
        Les juristes cr&iacute;tiques denuncien que el Dret &eacute;s un instrument que sorgeix per fixar unes regles del joc que consoliden privilegis, inclosos els de g&egrave;nere. Certament, els Jutjats acostumen a operar per in&egrave;rcia, aplicant rutin&agrave;riament els delictes &ldquo;comuns&rdquo;. S'obvia que el gui&oacute; preestablert no &eacute;s neutre, amaga biaixos culturals i perspectives jur&iacute;diques que encorseten el Dret i no deixen lloc al sorgiment de noves interpretacions.
    </p><p class="article-text">
        Un aspecte de l'agressi&oacute; dels Sanfermines que sembla estar passant desapercebut &eacute;s el del component grupal i organitzacional a l'empara del qual s'han com&egrave;s els diferents delictes. D'acord amb l'article 570 bis del Codi penal, la &ldquo;organitzaci&oacute; criminal&rdquo; &eacute;s aquella agrupaci&oacute; formada per dues persones o m&eacute;s, amb car&agrave;cter estable, que de manera concertada i coordinada es divideixen les tasques o funcions amb la finalitat de cometre delictes. Aquest mateix article preveu la imposici&oacute; d'una pena agreujada quan la organitzaci&oacute; es dediqui a cometre delictes &ndash; entre d'altres &ndash; contra la llibertat i indemnitat sexual o el comer&ccedil; de persones. Per la seva banda, l'Article 570 ter del Codi Penal, penalitza els qui es dediquin a cometre aquells mateixos delictes sent un &ldquo;grup&rdquo; criminal. Aquest es defineix com la uni&oacute; de dues o m&eacute;s persones que sense reunir algunes de les caracter&iacute;stiques de la &ldquo;organitzaci&oacute;&rdquo; criminal, tinguin per finalitat la perpetraci&oacute; concertada de delictes.
    </p><p class="article-text">
        La Circular 2/2011 de la Fiscalia General de l'Estat sobre criminalitat organitzada, no menciona la delinq&uuml;&egrave;ncia sexual, per&ograve; s&iacute; que ens d&oacute;na alguna idea m&eacute;s sobre qu&egrave; podria encaixar en aquell concepte d'ens criminal. L'element distintiu entre aquest i la codelinq&uuml;&egrave;ncia (uni&oacute; ocasional d'una pluralitat de persones per cometre un delicte) rau en l'exist&egrave;ncia d'un acord de voluntats per al pla delictiu; l'anticipaci&oacute; temporal a la execuci&oacute; de delicte; que la uni&oacute; no sigui espor&agrave;dica esgotant-se amb la comissi&oacute; puntual del delicte; la distribuci&oacute; de tasques; la coordinaci&oacute; adequada al delicte planejat i l'aprovisionament de mitjans idonis per a cometre'l.
    </p><p class="article-text">
        Les anteriors dades obren la porta a que en cas de condemna, es pugui castigar pel delicte d'agressi&oacute; sexual, el de robatori i el de pertinen&ccedil;a a &ldquo;grup&rdquo; criminal. La rellev&agrave;ncia rau en que existeixen opcions legals que ni tan sols es plantegen. No pas perqu&egrave; no tinguin recolzament t&egrave;cnic sin&oacute; perqu&egrave; es menyst&eacute; el dany afegit de la comissi&oacute; delictiva grupal i de la reiteraci&oacute; en aquest tipus de delictes. Aix&ograve; obeeix a raons culturals que s&oacute;n les que imprimeixen la nostra escala de valors i la nostra concepci&oacute; del que &eacute;s &ldquo;proporcionat&rdquo;. Podr&iacute;em imaginar aquesta mateixa resposta judicial en el cas d'un crim racista com&egrave;s per un grup de persones que hagu&eacute;s intervingut anteriorment en d'altres agressions semblants?
    </p><p class="article-text">
        En tot cas, la &ldquo;manada&rdquo; evidencia que existeixen grups d'homes organitzats per depredar sexualment, motivats pel seu menyspreu envers les dones. La negaci&oacute; de la dignitat i del valor hum&agrave; de l'altra persona quan es comet un crim, &eacute;s precisament el tret distintiu dels delictes d'odi. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laia Serra, Carla Vall]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/manada-misoginia-organitzada_132_3716998.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 24 Nov 2016 05:00:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La “manada”, misogínia organitzada?]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La manada, ¿misoginia organizada?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/manada-misoginia-organizada_132_3719808.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Reflexiones jurídicas sobre una de las agresiones sexuales de Sanfermines: parece estar pasando desapercibido el componente grupal y organizacional bajo el que se han cometido los diferentes delitos</p></div><p class="article-text">
        Durante las &uacute;ltimas fiestas de Sanfermines se contabilizaron un total de <a href="http://www.eldiario.es/sociedad/San-Fermin-agresiones-machistas-fiestas_0_536146900.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">28 casos de agresiones y abusos sexuales</a>. La atenci&oacute;n p&uacute;blica se fij&oacute; en especial sobre el caso de la violaci&oacute;n m&uacute;ltiple, haciendo emerger un debate silenciado hasta ahora: el del corporativismo masculino para cometer agresiones sexuales. Gracias a las organizaciones feministas de todo el territorio se ha puesto en el centro del debate el &ldquo;no es no&rdquo;, la &ldquo;cultura de la violaci&oacute;n&rdquo;, la necesidad de renuncia de los privilegios masculinos, la indebida responsabilizaci&oacute;n de la v&iacute;ctima en las agresiones sufridas, la validaci&oacute;n social de los agresores como elemento perpetuador, la violencia sexual como acto discriminatorio y de afianzamiento de la dominaci&oacute;n masculina, el cuerpo de la mujer como terreno de conquista&hellip;
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n de este caso, <a href="http://www.eldiario.es/sociedad/Whatsapp-detenidos-violacion-Sanfermines-Follandonos_0_549095593.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">desvel&oacute; que los investigados compart&iacute;an un grupo de whatsapp titulado &ldquo;manada&rdquo; </a>en el que compart&iacute;an sus haza&ntilde;as. El caso es paradigm&aacute;tico: un grupo conformado s&oacute;lo por hombres, unidos por una afinidad tribal y que act&uacute;an en manada. Comparten en sus redes, con naturalidad y confianza, las distintas conductas delictivas perpetradas por unos u otros. Ninguno de ellos muestra desconcierto o expresa desacuerdo ante el hilo de mensajes en los que se narra la preparaci&oacute;n y la comisi&oacute;n delictiva. El grupo apoya. Esta all&iacute; para validar y naturalizar esas muestras de autoafirmaci&oacute;n de hombr&iacute;a dominadora.
    </p><p class="article-text">
        El conjunto de mensajes hacer aflorar un modus operandi: t&oacute;xicos, cuerdas, armas, agresi&oacute;n grupal, grabaci&oacute;n de los hechos y remisi&oacute;n de las im&aacute;genes. El trofeo es demostrar su masculinidad hegem&oacute;nica, la violencia con la que perpetran sus agresiones, su superioridad. La misma forma de proceder que en la agresi&oacute;n anterior a otra mujer en la localidad de Pozoblanco que se halla siendo investigada judicialmente.
    </p><p class="article-text">
        Las juristas cr&iacute;ticas vienen denunciando que el Derecho es un instrumento que surge para fijar unas reglas del juego que consoliden privilegios, incluido el de g&eacute;nero. Ciertamente, los Juzgados suelen operar por inercia, aplicando rutinariamente los &ldquo;delitos comunes&rdquo;. Se obvia que el gui&oacute;n preestablecido no es neutro, alberga sesgos culturales y perspectivas jur&iacute;dicas que encorsetan el Derecho y no dejan lugar al surgimiento de nuevas interpretaciones.
    </p><p class="article-text">
        Un aspecto de esa agresi&oacute;n de Sanfermines que parece estar pasando desapercibido es el componente grupal y organizacional bajo el que se han cometido los diferentes delitos. De acuerdo con el art&iacute;culo. 570 bis del C&oacute;digo Penal la &ldquo;organizaci&oacute;n&rdquo; criminal es aquella agrupaci&oacute;n formada por m&aacute;s de dos personas con car&aacute;cter estable que de manera concertada y coordinada se repartan diversas tareas o funciones con el fin de cometer delitos.
    </p><p class="article-text">
        Ese mismo art&iacute;culo prev&eacute; la imposici&oacute;n de una pena agravada cuando la organizaci&oacute;n se dedique a cometer delitos &ndash;entre otros- contra la libertad e indemnidad sexual o la trata de seres humanos. Por su lado, el Art. 570 ter del C.P penaliza los que se dediquen a cometer esos mismos delitos siendo un &ldquo;grupo&rdquo; criminal. Este se define como la uni&oacute;n de dos o m&aacute;s personas que sin reunir algunas de las caracter&iacute;sticas de la &ldquo;organizaci&oacute;n&rdquo; criminal tengan por finalidad la perpetraci&oacute;n concertada de delitos.
    </p><p class="article-text">
        La Circular 2/2011 de la Fiscal&iacute;a General del Estado no menciona la delincuencia sexual, pero s&iacute; nos da alguna idea m&aacute;s sobre qu&eacute; puede encajar en ese concepto de ente criminal. El elemento distintivo entre &eacute;ste y la codelincuencia (uni&oacute;n ocasional de una pluralidad de personas para cometer un delito) es que exista un acuerdo de voluntades para el plan delictivo; la anticipaci&oacute;n temporal a la ejecuci&oacute;n del delito; que la uni&oacute;n no sea espor&aacute;dica y se agote con la comisi&oacute;n puntual del delito; la distribuci&oacute;n de tareas; la coordinaci&oacute;n adecuada al delito planeado y el acopio de medios id&oacute;neos para cometerlo.
    </p><p class="article-text">
        Los anteriores datos abren la puerta a que en caso de condena, se pueda castigar por el delito de agresi&oacute;n sexual, el de robo y el de pertenencia a grupo criminal. La relevancia de ello es que existen opciones legales que ni se plantean. No porque no tengan respaldo t&eacute;cnico sino porque se minusvalora el potencial da&ntilde;ino a&ntilde;adido de la comisi&oacute;n delictiva grupal y de la reincidencia en este tipo de delitos. Ello obedece a razones culturales que son las que imprimen nuestra escala de valores y nuestra concepci&oacute;n de qu&eacute; es &ldquo;proporcionado&rdquo;. &iquest;Podr&iacute;amos imaginar esa misma respuesta judicial en el caso de un crimen racista cometido por un grupo de personas que hubiera intervenido anteriormente en ataques semejantes?
    </p><p class="article-text">
        En todo caso, la &ldquo;manada&rdquo; evidencia que existen grupos de hombres organizados para depredar sexualmente, movidos por su menosprecio hacia las mujeres. La negaci&oacute;n de la dignidad y del valor humano de la otra persona cuando se comete un crimen es precisamente el rasgo distintivo de los delitos de odio. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laia Serra, Carla Vall]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/manada-misoginia-organizada_132_3719808.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 23 Nov 2016 17:49:24 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La manada, ¿misoginia organizada?]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[25N]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Agressions sexuals i violència institucional]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/reflexio-resposta-judicial-agressions-sexuals_132_3817672.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Ella diu la veritat; ni es planteja que el seu relat pugui arribar a ser qüestionat. Però es demana l'arxivament del cas perquè “no resulta degudament justificada la perpetració del delicte”</p></div><p class="article-text">
        Altre cop aquest tr&agrave;ngol amarg i frustrant d'haver d'explicar a una dona agredida sexualment que el seu cas judicial penja d'un fil. La reacci&oacute;, l'esperada i en aquest ordre: incredulitat, r&agrave;bia, impot&egrave;ncia i dolor.
    </p><p class="article-text">
        Ella va donar el pas, va denunciar. I es van precipitar una s&egrave;rie d'esdeveniments incontrolables. Ha d'encarar el flagell de responsabilitzar-se de l'agressi&oacute;: si hagu&eacute;s actuat diferent, potser ho hauria evitat? Dubta: magrejar els genitals tamb&eacute; es considera agressi&oacute; sexual? Si l'han penetrada, no t&eacute; dubtes. No es reconeix en la categoria de &ldquo;dona agredida sexualment&rdquo; o pitjor encara, de &ldquo;violada&rdquo;, una paraula innomenable. La rebutja. A partir d'ara, sap que s'expectar&agrave; d'ella el sacrifici d'un patiment resignat, exemplar. L'empatia social no abra&ccedil;a les v&iacute;ctimes reivindicatives. La primera condemna, l'estigma. L'horroritza pensar en qu&egrave; passaria si es desvel&eacute;s &ldquo;all&ograve;&rdquo; al seu entorn immediat o pitjor encara, a les xarxes socials. Estant tan vulnerable no resistiria el judici moral de l'arena p&uacute;blica. Sap que se la q&uuml;estionaria i se li recriminaria el demanar ajuda al sistema, quan va ser ella qui ho va provocar. Per fresca, per tornar sola de matinada, per dur un vestit massa ajustat o per haver begut m&eacute;s del compte, etc. A les &ldquo;dones de b&eacute;&rdquo; aquestes coses no els passen. 
    </p><p class="article-text">
        Enmig d'aquest col&middot;lapse d'emocions, el xoc amb la realitat dels Jutjats. Desorientaci&oacute; davant del laberint, perplexitat pel tracte rebut no sempre cur&oacute;s, inseguretat de reclamar una atenci&oacute; m&eacute;s respectuosa, incomoditat d'exposar la seva intimitat, estr&egrave;s per la presa de decisions legals, angoixa per la incertesa, vertigen per les conseq&uuml;&egrave;ncies de tot plegat... El proc&eacute;s s'allarga mesos i anys, condicionant el seu dia a dia. No aconseguir&agrave; tancar la seva recuperaci&oacute; emocional fins que acabi tot plegat. A cada tr&agrave;mit o novetat, un daltabaix. L'angoixa aflora en forma de desagradables s&iacute;mptomes f&iacute;sics. La segona condemna, el pas pel proc&eacute;s judicial. Per&ograve; cal resistir, si llen&ccedil;a la tovallola, tot quedar&agrave; impune, ell seguir&agrave; fent mal a d'altres dones i ella haur&agrave; de carregar amb el remordiment de no haver-se defensat.
    </p><p class="article-text">
        La sensaci&oacute; d'estafa &eacute;s inevitable. Va denunciar perqu&egrave; confiava en la Just&iacute;cia, en el poder de l'Autoritat. Ha col&middot;laborat, prioritzant el proc&eacute;s per sobre del seu benestar i de la seva seguretat. A on queda el &ldquo;denuncia i et protegirem&rdquo;? Esperava un resultat, una resoluci&oacute; justa que l'ajud&eacute;s a guarir la seva ferida i li torn&eacute;s la seva identitat d'abans. Donava per fet que la just&iacute;cia disposava de mecanismes per investigar, protegir-la i discernir la veritat. I ella diu la veritat, &eacute;s tan ferm, tan obvi, tan cert, que ni es planteja que el seu relat pugui arribar a ser q&uuml;estionat.
    </p><p class="article-text">
        Per&ograve; ens acaben de notificar que el Ministeri Fiscal demana l'arxivament del cas perqu&egrave; considera que &ldquo;no resulta degudament justificada la perpetraci&oacute; del delicte&rdquo;. Dubta d'ella i demana l'arxiu sense ni tan sols haver esgotat els mecanismes existents per analitzar la credibilitat de la v&iacute;ctima. D'ell no dubta. Ens han deixat soles. A partir d'ara, si avancem en el procediment, tindrem molta menys for&ccedil;a i ens arrisquem a qu&egrave; si absolen l'agressor ens carreguin les despeses de la seva defensa legal. Ella haur&agrave; de decidir si segueix o no i a m&eacute;s, fer-ho dins d'un breu termini.
    </p><p class="article-text">
        La manca de dades concretes ens impedeix fer afirmacions categ&ograve;riques. En el dia a dia judicial per&ograve;, tot sembla indicar que la vara de mesurar la credibilitat de les v&iacute;ctimes d'agressions sexuals &eacute;s diferent de la de la resta de delictes. La petici&oacute; d'arxivament durant la investigaci&oacute;, sense ni arribar a judici, &eacute;s excepcional i tamb&eacute; sembla molt m&eacute;s elevada en aquests delictes. La presumpci&oacute; d'innoc&egrave;ncia comporta que la c&agrave;rrega de demostrar els fets pesi sobre qui denuncia. Per&ograve; aquest pilar del nostre sistema de culpabilitat en el dret penal, no &eacute;s incompatible amb una reformulaci&oacute; dels criteris de valoraci&oacute; de la credibilitat de la v&iacute;ctima. Els raonaments judicials massa sovint estan travessats per una visi&oacute; estereotipada i irreal, tant de l'acte d'agressi&oacute; sexual com del victimari i de la v&iacute;ctima. Si ella no encaixa en els c&agrave;nons establerts, no &eacute;s que el criteri estigui mal formulat, &eacute;s que menteix. Fi de trajecte. La tercera condemna, la impunitat.
    </p><p class="article-text">
        Una de les idees preconcebudes m&eacute;s determinants i a on s'entreveu el biaix cultural dominant &eacute;s el de la configuraci&oacute; del &ldquo;consentiment&rdquo; de la dona. Se sol cribar l'exist&egrave;ncia o no de delicte segons si es compta amb la oposici&oacute; verbalitzada de la dona. Cal un &ldquo;no&rdquo; tangible. S'obvia que moltes dones queden paralitzades en aquestes situacions i que rarament arriben a vocalitzar res. Alhora, se solen infravalorar dades rellevants com l'exist&egrave;ncia o no de flirtejos previs, la difer&egrave;ncia d'edat, les reaccions f&iacute;siques d'ella, l'escenari dels fets, si l'agressor es trobava en una posici&oacute; de domini &ndash; f&iacute;sic o simb&ograve;lic - respecte d'ella, etc. El valor determinant d'aquell &ldquo;no&rdquo; evidencia que es parteix del prisma que l'home t&eacute; dret a accedir al cos de la dona. Ning&uacute; espera que ell compti amb un &ldquo;s&iacute;&rdquo; tangible com a factor habilitant. Aquesta exig&egrave;ncia del &ldquo;no&rdquo;, opera com a mecanisme de salvaguarda de la prerrogativa masculina de no veure's exposat a ser represaliat en el desplegament de la seva conducta sexual. I el sistema judicial, de moment, l'empara.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laia Serra, Laia Serra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/reflexio-resposta-judicial-agressions-sexuals_132_3817672.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 25 Sep 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Agressions sexuals i violència institucional]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Feminismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Agresiones sexuales y violencia institucional]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/reflexion-respuesta-judicial-agresiones-sexuales_132_3817662.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Ella dice la verdad; ni se plantea que su relato pueda llegar a ser cuestionado. Pero se pide archivar el caso porque "no resulta debidamente justificada la perpetración del delito"</p></div><p class="article-text">
        De nuevo ante la amarga y frustrante situaci&oacute;n de tener que explicarle a una mujer agredida sexualmente que su caso judicial cuelga de un hilo. La reacci&oacute;n, la esperada. Incredulidad, rabia, impotencia y dolor. Ella dio el paso, denunci&oacute;. Y se precipitaron una serie de acontecimientos incontrolables.
    </p><p class="article-text">
        Tiene que enfrentar la flagelaci&oacute;n de responsabilizar-se de la agresi&oacute;n: &iquest;si hubiera actuado de modo distinto quiz&aacute;s hubiera podido evitar la agresi&oacute;n? Duda: &iquest;el manoseo de los genitales tambi&eacute;n se considera agresi&oacute;n sexual? Si hay penetraci&oacute;n, no tiene dudas. No se reconoce en la categor&iacute;a de &ldquo;mujer agredida sexualmente&rdquo; o peor a&uacute;n, de &ldquo;violada&rdquo;, esa palabra innombrable. La rechaza. A partir de ahora sabe que se expectar&aacute; de ella el sacrificio de un sufrimiento resignado, ejemplar. La empat&iacute;a social no abraza las v&iacute;ctimas reivindicativas. La primera condena, el estigma. Le horroriza pensar en qu&eacute; pasar&iacute;a si se develara &ldquo;eso&rdquo; a su entorno m&aacute;s cercano, o peor a&uacute;n, en las redes sociales. Estando tan vulnerable no resistir&iacute;a el juicio moral de la arena p&uacute;blica. Sabe que se la cuestionar&iacute;a y se le recriminar&iacute;a el pedir ayuda al sistema cuando fue ella la que provoc&oacute; la situaci&oacute;n. Por fresca, por volver sola de madrugada, por llevar un vestido demasiado ajustado, por beber m&aacute;s de la cuenta, etc. A las &ldquo;mujeres de bien&rdquo; esas coses no les pasan.
    </p><p class="article-text">
        En medio de ese torbellino de emociones, el choque con la realidad judicial. Desorientaci&oacute;n ante el laberinto, perplejidad ante el trato recibido no siempre adecuado, inseguridad a la hora de reclamar una atenci&oacute;n m&aacute;s respetuosa, incomodidad por tener que exponer su intimidad ante terceros, estr&eacute;s por la toma de decisiones legales, v&eacute;rtigo por las consecuencias de todo ello... El proceso se alarga meses y a&ntilde;os, condicionando su cotidianidad. No lograr&aacute; cerrar su proceso de recuperaci&oacute;n personal hasta que acabe todo. A cada tr&aacute;mite o novedad judicial, un baj&oacute;n. La ansiedad aflora en forma de desagradables s&iacute;ntomas f&iacute;sicos. La segunda condena, el paso por el proceso judicial. Pero hay que resistir, si tira la toalla, el hecho quedar&aacute; impune, &eacute;l seguir&aacute; da&ntilde;ando a otras mujeres y ella tendr&aacute; que cargar con el remordimiento de no haberse defendido.
    </p><p class="article-text">
        La sensaci&oacute;n de estafa es inevitable. Denunci&oacute; porque confiaba en la Justicia, en el poder de la Autoridad. Ha colaborado, priorizando el proceso judicial por encima de su bienestar y de su seguridad. &iquest;D&oacute;nde queda el &ldquo;denuncia y te protegeremos&rdquo;? Esperaba un resultado, una resoluci&oacute;n justa que la ayudara a curar su herida y le devolviera su identidad de antes. Daba por hecho que la Justicia dispon&iacute;a de medios para investigar, protegerla y discernir la verdad. Y ella dice la verdad, es tan firme, tan obvio, tan cierto, que ni se plantea que su relato pueda llegar a ser cuestionado.
    </p><p class="article-text">
        Pero nos acaban de notificar que el Ministerio Fiscal pide el archivo del caso porque considera que &ldquo;no ha quedado debidamente justificada la perpetraci&oacute;n del delito&rdquo;. Duda de ella y pide el archivo sin tan siquiera haber agotado los mecanismos existentes para analizar la credibilidad de la v&iacute;ctima. De &eacute;l, no duda. Nos han dejado solas. A partir de ahora, tendremos menos fuerza y corremos el riesgo de que si absuelven al agresor, tengamos que cargar con los costes de su defensa legal. Ella tendr&aacute; que decidir si sigue o no y hacerlo dentro de un breve plazo.
    </p><p class="article-text">
        La falta de datos concretos nos impide hacer afirmaciones categ&oacute;ricas. Pero en el d&iacute;a a d&iacute;a judicial todo parece indicar que existe una vara de medir la credibilidad de las v&iacute;ctimas de agresiones sexuales diferente de la del resto de delitos. Las peticiones de archivo durante la fase de investigaci&oacute;n - sin llegar a juicio - que son excepcionales, tambi&eacute;n parecen m&aacute;s elevadas en estos casos. La presunci&oacute;n de inocencia comporta que la carga de demostrar los hechos denunciados pese sobre quien denuncia. Pero este pilar de nuestro sistema de culpabilidad en el derecho penal, no es incompatible con la reformulaci&oacute;n de los criterios de valoraci&oacute;n de la credibilidad de la v&iacute;ctima.  
    </p><p class="article-text">
        Los razonamientos judiciales est&aacute;n demasiado a menudo atravesados por una visi&oacute;n estereotipada e irreal, tanto del acto de la agresi&oacute;n sexual como del victimario y de la v&iacute;ctima. Si ella no encaja en los c&aacute;nones establecidos, no es que el criterio est&eacute; mal formulado, es que miente. Fin de trayecto. La tercera condena, la impunidad.  
    </p><p class="article-text">
        Una de las ideas preconcebidas m&aacute;s determinantes y donde se percibe el sesgo cultural dominante es en la configuraci&oacute;n del &ldquo;consentimiento&rdquo; de la mujer. Se suele cribar la existencia o no de delito seg&uacute;n si se cuenta con su oposici&oacute;n verbalizada. Hace falta un &ldquo;no&rdquo; tangible. Se obvia que muchas mujeres quedan paralizadas ante estas situaciones y que raramente logran vocalizar nada. Al mismo tiempo, se infravaloran datos relevantes, como la existencia o no de flirteos previos, la diferencia de edad, las reacciones f&iacute;sicas de ella, el escenario de los hechos, si el agresor se encontraba en una posici&oacute;n de dominio &ndash; f&iacute;sico o simb&oacute;lico &ndash; respecto a ella, etc. El valor determinante de ese &ldquo;no&rdquo; evidencia que se parte del prisma de que el hombre tiene derecho a acceder al cuerpo de la mujer. No se espera que &eacute;l cuente con un &ldquo;s&iacute;&rdquo; tangible como factor habilitante. Esa exigencia del &ldquo;no&rdquo;, opera como mecanismo de salvaguarda de la prerrogativa masculina de no verse expuesto a ser represaliado en el despliegue de su conducta sexual. Y el sistema judicial, de momento, le ampara. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laia Serra, Laia Serra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/reflexion-respuesta-judicial-agresiones-sexuales_132_3817662.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 25 Sep 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Agresiones sexuales y violencia institucional]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Agresiones,Agresiones sexuales,Feminismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Europa impone nuevas garantías para los detenidos y encausados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/europa-nuevas-garantias-detenidos-encausados_132_4806586.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Veremos cuál es la reacción de los estamentos policiales y judiciales frente a la nueva dimensión de los derechos y garantías de las personas detenidas y encausadas, después de tanto tiempo de acomodarse a concebirlos en términos casi simbólicos.</p></div><p class="article-text">
        La  Uni&oacute;n Europea adopt&oacute; el 30 de noviembre de 2009 una resoluci&oacute;n sobre un  plan de trabajo para reforzar los derechos procedimentales de los  encausados en procesos penales. Este  plan gradual supone ir dictando una serie de Directivas en el marco del  proceso judicial penal, sobre el derecho a la interpretaci&oacute;n y la  traducci&oacute;n; el derecho a la informaci&oacute;n sobre derechos y cargos (acusaci&oacute;n); el derecho al asesoramiento jur&iacute;dico y la justicia gratuita; el  derecho del detenido a comunicarse con sus familiares, con su empleador  y con las autoridades consulares y el derecho a la salvaguardia de las  personas encausadas vulnerables. En  2010 se dict&oacute; una primera Directiva que deb&iacute;a incorporarse a nuestro  derecho estatal a m&aacute;s tardar el 27/10/2013, lo que no ha hecho. Esta  Directiva preve&iacute;a notables avances en materia de traducci&oacute;n, desde el  momento en que regula que no puede existir un procedimiento justo o  equitativo en t&eacute;rminos del Convenio Europeo de los Derechos Humanos y de  la Jurisprudencia (precedentes) del Tribunal Europeo de Derechos  Humanos (TEDH) sin asegurar una traducci&oacute;n e interpretaci&oacute;n eficientes.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; pues, aquella Directiva 2010/64/UE prev&eacute; que el encausado pueda disfrutar de un int&eacute;rprete en su lengua materna u otra que domine, que se preste asistencia en la comunicaci&oacute;n con el abogado incluso durante el juicio, el poder exigir que se traduzcan los documentos que est&aacute;n en el expediente judicial -las pruebas, los escritos de las partes y las resoluciones judiciales-, poder recurrir la resoluci&oacute;n por la que se deniega el acceso a la traducci&oacute;n, y poder exigir, si la interpretaci&oacute;n no es de suficiente calidad, un cambio de int&eacute;rprete. Estas medidas chocar&aacute;n con nuestra realidad, en la que act&uacute;an int&eacute;rpretes sin cualificaci&oacute;n demasiado a menudo y en condiciones laborales precarias y en que las personas extranjeras ven muy radicalmente dificultado su derecho a la defensa porque no se pueden explicar, se consignan declaraciones err&oacute;neas y ni tan s&oacute;lo entienden del todo de qu&eacute; deben defenderse y c&oacute;mo pueden hacerlo.
    </p><p class="article-text">
        En un segundo momento, se dict&oacute; la Directiva 2012/13/UE que trata sobre el derecho a la informaci&oacute;n de los encausados en los procesos penales. Se prev&eacute; profundizar en el derecho a la informaci&oacute;n desde la vertiente de conocer los cargos (acusaci&oacute;n), conocer los derechos que le asisten y el hecho de poder acceder al contenido del expediente judicial desde el inicio. Esta &oacute;ptica de nuevo choca frontalmente con nuestra pr&aacute;ctica diaria en las comisar&iacute;as en que se interpreta de manera exageradamente restrictiva la funci&oacute;n del abogado convirti&eacute;ndolo en &ldquo;invitado de piedra&rdquo;. La Directiva prev&eacute; pues que el abogado pueda tener acceso al expediente judicial completo antes de que declare el detenido a comisar&iacute;a (con algunas excepciones muy restrictivas) y que el abogado pueda impugnar la negativa de la autoridad a permitirle acceder al expediente. Esto supone que los abogados podremos exigir acceder a todo el expediente judicial antes de la declaraci&oacute;n en comisar&iacute;a y entrevistarnos con el detenido antes de que declare, para asesorarlo en el sentido de si declarar o no y en qu&eacute; sentido, todo con conocimiento de causa. El Tribunal Europeo de Derechos Humanos recuerda en varias sentencias que el derecho a la defensa debe ser real y efectivo y no meramente formal. En definitiva, esta segunda Directiva deb&iacute;a incorporarse al derecho estatal como mucho tardar el 06/02/14, lo que tampoco se ha hecho.
    </p><p class="article-text">
        Es m&aacute;s, ya se ha dictado otra Directiva, que incorpora grandes mejoras en relaci&oacute;n a los derechos de los detenidos, la 2013/48/UE que regula el derecho a la asistencia de letrado en los procesos penales y en los procedimientos relativos a la orden de detenci&oacute;n europea, el derecho a que se informe a un tercero en el momento de la privaci&oacute;n de libertad y a comunicarse con terceros y con las autoridades consulares durante la privaci&oacute;n de libertad, que se incorporar&aacute; al derecho estatal antes del 11/27/2016.
    </p><p class="article-text">
        Aparte de las protestas que los estamentos jur&iacute;dicos puedan realizar frente al Legislador estatal -que cuando quiere dicta y aprueba normas con una velocidad extraordinaria como hemos visto estos d&iacute;as-por no haber incorporado estas normas que buscan progresar en la Europa &ldquo;abierta, segura y que sirva y proteja al ciudadano (en t&eacute;rminos del Programa de Estocolmo) &rdquo;en nuestro derecho estatal, y del impulso que espero que provoquen las mismas, los abogados deberemos plantarnos e invocar la aplicaci&oacute;n directa de ambas directivas que tienen &ldquo;ejecutividad vertical&rdquo;. Veremos cu&aacute;l es la reacci&oacute;n de los estamentos policiales y judiciales frente a la nueva dimensi&oacute;n de los derechos y garant&iacute;as de las personas detenidas y encausadas, despu&eacute;s de tanto tiempo de acomodarse a concebirlos en t&eacute;rminos casi simb&oacute;licos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laia Serra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/europa-nuevas-garantias-detenidos-encausados_132_4806586.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 Jun 2014 06:04:33 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Europa impone nuevas garantías para los detenidos y encausados]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Europa imposa noves garanties per als detinguts i encausats]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/europa-imposa-garanties-detinguts-encausats_132_4806578.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Veurem quina és la reacció dels estaments policials i judicials enfront  de la nova dimensió dels drets i garanties de les persones detingudes i  encausades, després de tant de temps d’acomodar-se a concebre’ls en  termes quasi simbòlics.</p></div><p class="article-text">
        La Uni&oacute; Europea va adoptar el 30 de novembre de 2009 una resoluci&oacute; sobre un pla de treball per refor&ccedil;ar els drets procedimentals dels encausats en processos penals. Aquest pla gradual suposa anar dictant una s&egrave;rie de Directives en el marc del proc&eacute;s judicial penal, sobre el dret a la interpretaci&oacute; i la traducci&oacute;; el dret a la informaci&oacute; sobre drets i c&agrave;rrecs (acusaci&oacute;); el dret a l&rsquo;assessorament jur&iacute;dic i la just&iacute;cia gratu&iuml;ta; el dret del detingut a comunicar-se amb els seus familiars, amb el seu empleador i amb les autoritats consulars i el dret a la salvaguarda de les persones encausades vulnerables. L&rsquo;any 2010 es va dictar una primera Directiva que havia d&rsquo;incorporar-se al nostre dret estatal a molt tardar el 27/10/2013, cosa que no s&rsquo;ha fet. Aquesta Directiva preveia notables aven&ccedil;os en mat&egrave;ria de traducci&oacute;, des del moment en qu&egrave; regula que no pot existir un procediment <em>just</em> o <em>equitatiu </em>en termes del Conveni Europeu dels Drets Humans i de la Jurisprud&egrave;ncia (precedents) del Tribunal Europeu de Drets Humans (TEDH) sense assegurar una traducci&oacute; i interpretaci&oacute; eficients.
    </p><p class="article-text">
        Aix&iacute; doncs, aquella Directiva 2010/64/UE preveu que l&rsquo;encausat pugui gaudir d&rsquo;un int&egrave;rpret en la seva llengua materna o una altra que domini, que es presti assist&egrave;ncia en la comunicaci&oacute; amb l&rsquo;advocat incl&uacute;s durant el judici, el poder exigir que es tradueixin els documents que estan a l&rsquo;expedient judicial -les proves, els escrits de les parts i les resolucions judicials-, poder rec&oacute;rrer la resoluci&oacute; per la qual es denega l&rsquo;acc&eacute;s a la traducci&oacute;, i poder exigir, si la interpretaci&oacute; no &eacute;s de suficient qualitat, un canvi d&rsquo;int&egrave;rpret. Aquestes mesures xocaran amb la nostra realitat, en qu&egrave; actuen int&egrave;rprets sense qualificaci&oacute; massa sovint i en condicions laborals prec&agrave;ries i en qu&egrave; les persones estrangeres veuen molt radicalment dificultat el seu dret a la defensa perqu&egrave; no es poden explicar, es consignen declaracions err&ograve;nies i ni tan sols entenen del tot de qu&egrave; s&rsquo;han de defensar i com poden fer-ho.
    </p><p class="article-text">
        En un segon moment, es va dictar la Directiva 2012/13/UE que tracta sobre el dret a la informaci&oacute; dels encausats en els processos penals. Es preveu aprofundir en el dret a la informaci&oacute; des de la vessant de con&egrave;ixer els c&agrave;rrecs (acusaci&oacute;), con&egrave;ixer els drets que l&rsquo;assisteixen i el fet de poder accedir al contingut de l&rsquo;expedient judicial des de l&rsquo;inici. Aquesta &ograve;ptica de nou, xoca frontalment amb la nostra pr&agrave;ctica di&agrave;ria a les comissaries en qu&egrave; s&rsquo;interpreta de manera exageradament restrictiva la funci&oacute; de l&rsquo;advocat convertint-lo en &ldquo;convidat de pedra&rdquo;. La Directiva preveu doncs que l&rsquo;advocat pugui tenir acc&eacute;s a l&rsquo;expedient judicial complert abans que declari el detingut a comissaria (amb algunes excepcions molt restrictives) i que l&rsquo;advocat pugui impugnar la negativa de l&rsquo;autoritat a permetre-li accedir a l&rsquo;expedient. Aix&ograve; suposa que els advocats podrem exigir accedir a tot l&rsquo;expedient judicial abans de la declaraci&oacute; a comissaria i entrevistar-nos amb el detingut abans de que declari, per assessorar-lo en el sentit de si declarar o no i en quin sentit, tot amb coneixement de causa. El Tribunal Europeu de Drets Humans recorda en diverses sent&egrave;ncies que el dret a la defensa ha de ser real i efectiu i no merament formal. En definitiva, aquesta segona Directiva havia d&rsquo;incorporar-se al dret estatal com a molt tardar el 2/6/14, cosa que tampoc s&rsquo;ha fet.
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;s m&eacute;s, ja s&rsquo;ha dictat una altra Directiva, que incorpora grans millores en relaci&oacute; als drets dels detinguts, la 2013/48/UE que regula el dret a l&rsquo;assist&egrave;ncia de lletrat en els processos penals i en els procediments relatius a la ordre de detenci&oacute; europea, el dret a que s&rsquo;informi a un tercer en el moment de la privaci&oacute; de llibertat i a comunicar-se amb tercers i amb les autoritats consulars durant la privaci&oacute; de llibertat, que s&rsquo;ha d&rsquo;incorporar al dret estatal abans del 27/11/2016.
    </p><p class="article-text">
        A banda de les protestes que els estaments jur&iacute;dics puguin realitzar enfront del Legislador estatal -que quan vol dicta i aprova normes amb una velocitat extraordin&agrave;ria com hem vist aquests dies- per no haver incorporat aquestes normes que cerquen progressar en la Europa &ldquo;oberta, segura i que serveixi i protegeixi al ciutad&agrave; (en termes del Programa d&rsquo;Estocolm)&rdquo; al nostre dret estatal, i de l&rsquo;impuls que espero que provoquin les mateixes, els advocats haurem de plantar-nos i invocar l&rsquo;aplicaci&oacute; directa d&rsquo;ambdues directives que tenen &ldquo;executivitat vertical&rdquo;. Veurem quina &eacute;s la reacci&oacute; dels estaments policials i judicials enfront de la nova dimensi&oacute; dels drets i garanties de les persones detingudes i encausades, despr&eacute;s de tant de temps d&rsquo;acomodar-se a concebre&rsquo;ls en termes quasi simb&ograve;lics.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laia Serra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/europa-imposa-garanties-detinguts-encausats_132_4806578.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 Jun 2014 05:51:11 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Europa imposa noves garanties per als detinguts i encausats]]></media:title>
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