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    <title><![CDATA[elDiario.es - Francisco Trillo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/francisco_trillo/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Francisco Trillo]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Trabajo Garantizado: una propuesta necesaria y realizable]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/trabajo-garantizado-primero-mayo_132_2696171.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Con motivo del 1º de mayo, los autores, ambos iuslaboralistas, reflexionan sobre la espinosa situación que atraviesa el mercado laboral en España y exponen la propuesta del Trabajo Garantizado, indispensable para caminar hacia una organización del trabajo capaz de satisfacer el bienestar de las mayorías sociales</p></div><p class="article-text">
        Los datos de la &uacute;ltima Encuesta de Poblaci&oacute;n Activa, relativos al primer trimestre de 2015, muestran un panorama desolador. En los tres primeros meses del a&ntilde;o de la &ldquo;recuperaci&oacute;n&rdquo; el n&uacute;mero de personas que han sido expulsadas del mercado de trabajo ha aumentado y la precarizaci&oacute;n de las asalariadas se extiende mientras tambi&eacute;n se reduce el n&uacute;mero de las que realizan un trabajo aut&oacute;nomo. Seg&uacute;n los datos recientemente conocidos, el empleo disminuye, particularmente entre las mujeres (se vuelve a abrir la brecha) y los j&oacute;venes, la tasa de paro aumenta situ&aacute;ndose en un grav&iacute;simo 23,4%, la temporalidad sigue siendo la m&aacute;s alta de la UE y contin&uacute;a aumentando sin cesar. Como corolario de todo esto, la poblaci&oacute;n activa se reduce mes tras mes, evidenciando que la emigraci&oacute;n y el des&aacute;nimo est&aacute;n impregnando el mercado de trabajo espa&ntilde;ol.
    </p><p class="article-text">
        Ante esta situaci&oacute;n nos parece evidente que <strong>el tema central de cualquier propuesta pol&iacute;tica que persiga el bienestar de las mayor&iacute;as sociales debe ser el Trabajo</strong>. El Trabajo (con may&uacute;sculas) no se agota en el concepto &ldquo;empleo&rdquo;, ni mucho menos en las relaciones asalariadas precarizadas a las que los intereses empresariales nos abocan hoy en d&iacute;a. Al contrario, el Trabajo debe pensarse de manera amplia, entendi&eacute;ndolo como la relaci&oacute;n social que debe permitir a la mayor&iacute;a de personas satisfacer sus necesidades vitales, trascendiendo la din&aacute;mica del aumento de la tasa de ganancia empresarial para enfocarlo a la consecuci&oacute;n del bienestar social, a la superaci&oacute;n de la discriminaci&oacute;n sexual, a la regeneraci&oacute;n de din&aacute;micas de solidaridad, etc.
    </p><p class="article-text">
        No se trata de un cambio terminol&oacute;gico ni de una reflexi&oacute;n anclada en el plano te&oacute;rico, en absoluto. De hecho, <strong>el agotamiento del concepto de empleo actual puede evidenciarse con el fracaso de la clase empresarial para ser el actor que permita recuperar niveles de empleo compatibles con el bienestar social</strong>. No en vano la EPA nos dice que en el &uacute;ltimo trimestre el empleo privado se ha reducido en 143.500 personas, situ&aacute;ndose en 14.498.100, mientras que el p&uacute;blico ha ca&iacute;do en 29.200 personas.
    </p><p class="article-text">
        Ante esta situaci&oacute;n, es necesario avanzar hacia propuestas que, sin perder de vista el objetivo de generar puestos de trabajo (dignos), permitan a su vez una resignificaci&oacute;n del Trabajo y la superaci&oacute;n de la situaci&oacute;n de precarizaci&oacute;n y devaluaci&oacute;n de la prestaci&oacute;n laboral, que afecta especialmente a mujeres y a j&oacute;venes. En esta l&iacute;nea, la propuesta de Trabajo Garantizado (TG) aparece como particularmente interesante y tiene la virtud de romper esquemas y l&iacute;neas rojas de una clase empresarial que, en connivencia con el poder p&uacute;blico, se est&aacute; beneficiando de esta situaci&oacute;n de desastre social.
    </p><p class="article-text">
        Las bases de la propuesta de&nbsp;<a href="http://www.eldiario.es/zonacritica/Trabajo-garantizado-empleo-quiere-trabajo_6_331476866.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Trabajo Garantizado</a> han sido desarrolladas en el &aacute;mbito econ&oacute;mico en art&iacute;culos anteriores. Con ella <strong>se traslada al Estado la responsabilidad de garantizar un trabajo digno</strong> a aquellas personas que no lo consiguen en el mercado de trabajo privado o p&uacute;blico. As&iacute;, el primer objetivo de la propuesta es actuar como un freno de mano a la situaci&oacute;n de emergencia y excepcionalidad social en la que se encuentran millones de personas. Evidentemente, la magnitud del problema es tal (hemos alcanzado la terrible cifra de 5.444.600 personas desempleadas) que este objetivo requerir&aacute; una puesta en marcha paulatina, fij&aacute;ndose el objetivo inicial de garantizar un mill&oacute;n de puestos de trabajo durante el primer a&ntilde;o de su puesta en marcha. Ello comportar&iacute;a, seg&uacute;n los estudios econ&oacute;micos realizados al respecto, <strong>un gasto equivalente al 1% del PIB, lo que obliga no solo a replantear la fiscalidad sino tambi&eacute;n las ingentes sumas de dinero que reciben las empresas con la finalidad, jam&aacute;s verificada, de crear empleo de calidad</strong>. El segundo objetivo, de similar importancia en el medio y largo plazo, es la potencialidad del TG para resignificar pol&iacute;ticamente el Trabajo partiendo de la constataci&oacute;n de que frente a la escasez/inexistencia de empleo existe un trabajo socialmente necesario que se encuentra cada vez m&aacute;s desatendido. Como tercer objetivo, el TG busca recuperar el valor pol&iacute;tico que en s&iacute; mismo tiene el trabajo,&nbsp; superando el concepto de empleo y dot&aacute;ndolo de un contenido social para <strong>caminar hacia un modelo productivo que tome a las personas como sus destinatarias</strong> y no los intereses econ&oacute;micos y financieros de las grandes corporaciones.
    </p><p class="article-text">
        Naturalmente, para cumplir estos objetivos, la puesta en marcha de la propuesta deber&iacute;a realizarse junto con una serie de medidas orientadas a <strong>asegurar por un lado la dignificaci&oacute;n del trabajo asalariado y, por otro, la expansi&oacute;n de los servicios p&uacute;blicos</strong>. As&iacute;, es necesario que el TG no se plantee como una alternativa actual a ninguna de estas dos ubicaciones del trabajo sino como un instrumento transitorio para la soluci&oacute;n del problema del desempleo que adem&aacute;s sirva como punta de lanza de la reconceptualizaci&oacute;n y redignificaci&oacute;n del trabajo que venimos exigiendo.
    </p><p class="article-text">
        El desarrollo de la propuesta en t&eacute;rminos jur&iacute;dico-laborales es un reto interesante. Se plantea una relaci&oacute;n laboral con unas caracter&iacute;sticas muy determinadas, y por tanto con <strong>una modalidad contractual espec&iacute;ficamente creada al efecto</strong>, cuyo contenido podemos resumir en las siguientes notas: una jornada de 35 horas, un salario fijado por una norma estatal al nivel del SMI, un porcentaje de la jornada del 25% destinada a la formaci&oacute;n profesional y una duraci&oacute;n de la relaci&oacute;n laboral seg&uacute;n las necesidades particulares de cada persona y su relaci&oacute;n con otras relaciones de trabajo o prestaciones de seguridad social.
    </p><p class="article-text">
        Hay diversos puntos de la plasmaci&oacute;n de la propuesta de TG que deben ser tratados con especial atenci&oacute;n y que tan s&oacute;lo podemos dejar aqu&iacute; apuntados para el debate. Por un lado es necesario detallar la articulaci&oacute;n del ente u organismo que debe gestionar la ingente tarea de organizar el TG. A efectos de involucrar especialmente a los agentes locales, se podr&iacute;a plantear una regulaci&oacute;n marco estatal con un desarrollo auton&oacute;mico y una puesta en marcha fundamentalmente local. En esta puesta en marcha ser&iacute;a imprescindible la actuaci&oacute;n de los servicios p&uacute;blicos de empleo y deber&iacute;a involucrarse a asociaciones, movimientos sociales, organizaciones no gubernamentales, sindicatos&hellip; creando consejos de participaci&oacute;n que colaboraran con el desarrollo de la propuesta del TG.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de la regulaci&oacute;n de los instrumentos para su puesta en marcha, es imprescindible reflexionar sobre los sectores donde se van a ubicar los trabajos que se ofertar&aacute;n dentro del TG. En la misma selecci&oacute;n de estos sectores reside una de las potencialidades de la propuesta: la <strong>visibilizaci&oacute;n de los trabajos &ldquo;invisibles&rdquo; asumidos habitualmente por las mujeres</strong> cuyo reconocimiento y prestaci&oacute;n organizada y remunerada ir&iacute;a erosionando la tradicional divisi&oacute;n sexual del trabajo. De esta manera, frente a la actual falta de concreci&oacute;n de las pol&iacute;ticas activas de empleo, el TG ofrecer&iacute;a como virtud una selecci&oacute;n espec&iacute;fica de actividades donde se pretende invertir socialmente, a trav&eacute;s de f&oacute;rmulas de participaci&oacute;n ciudadana directa que permitan la detecci&oacute;n de aquellas necesidades sociales m&aacute;s acuciantes. De este modo, el significado y valor pol&iacute;tico del trabajo se ver&iacute;a reforzado haciendo posible el cumplimiento del tercer objetivo que encierra el TG.
    </p><p class="article-text">
        La propuesta cuenta ya con una elaboraci&oacute;n te&oacute;rica avanzada que permitir&iacute;a su puesta en pr&aacute;ctica, al menos de su primera fase, de una forma bastante inmediata. Somos conscientes de que m&aacute;s all&aacute; de lo acertado y avanzado de dicha elaboraci&oacute;n te&oacute;rica, existen dos factores que act&uacute;an a modo de resistencia. El primero tiene que ver con el entendimiento fetichista de que el modelo de relaciones laborales, tanto en el sector privado como en el sector p&uacute;blico, contin&uacute;a siendo una referencia a la que volver una vez superada esta etapa marcada por la crisis econ&oacute;mica y financiera. El segundo de los factores se desenvuelve en torno a un sentimiento por el cual el trabajo, especialmente el asalariado, resulta ser un &aacute;mbito de intervenci&oacute;n restringido exclusivamente al sujeto colectivo de representaci&oacute;n de los trabajadores. Uno y otro factor han de ser cuestionados -ya lo est&aacute;n en la pr&aacute;ctica-, <strong>abandonando ciertos dogmatismos que puedan estar impidiendo una representaci&oacute;n pol&iacute;tica del Trabajo acorde con el momento actual</strong>. Un trabajo que, repetimos, debe tener como objetivo la consecuci&oacute;n del bienestar para las mayor&iacute;as sociales.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Adoración Guamán, Francisco Trillo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/trabajo-garantizado-primero-mayo_132_2696171.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Apr 2015 18:31:43 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Trabajo Garantizado: una propuesta necesaria y realizable]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Trabajo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Combatir las políticas de sufrimiento]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/derecho-al-trabajo-huelga-puertollano_132_4738130.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">El discurso político imperante acepta el sufrimiento de las mayorías como condición para una quimérica recuperación económica.</p><p class="subtitle">Para ello, se vale de la criminalización del sindicalismo y de los derechos de los trabajadores.</p><p class="subtitle">El conflicto de Elcogas, en Castilla La Mancha, muestra que las cosas podrían hacerse de otra manera.</p></div><p class="article-text">
        Asistimos a un momento de agudo sufrimiento y preocupaci&oacute;n de todas aquellas personas que encuentran en el trabajo el veh&iacute;culo de acceso a determinados bienes con los que satisfacer sus necesidades b&aacute;sicas. Nuestra cotidianidad aparece conformada por un nivel de desempleo insoportable y por unas condiciones de trabajo y de vida que distan mucho de consentir una existencia digna a la gran mayor&iacute;a social.
    </p><p class="article-text">
        La respuesta consolidada en el tiempo, seis a&ntilde;os despu&eacute;s de la irrupci&oacute;n de la crisis econ&oacute;mica, resulta ser un desd&eacute;n camuflado de cientificidad econ&oacute;mica: devaluaci&oacute;n interna, reducci&oacute;n del d&eacute;ficit p&uacute;blico, competitividad exterior. El discurso pol&iacute;tico imperante acepta y justifica el sufrimiento y el padecimiento de las mayor&iacute;as sociales como condici&oacute;n indispensable para una quim&eacute;rica recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica. O lo que es lo mismo, para un cierto pensamiento pol&iacute;tico, el desempleo, el empobrecimiento o las desigualdades socioecon&oacute;micas constituyen buenos augurios de recuperaci&oacute;n de un determinado tipo de econom&iacute;a y de desarrollo que coincide plenamente con el tipo de econom&iacute;a que nos ha conducido hasta aqu&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Esta pol&iacute;tica del sufrimiento ha previsto, en el mismo sentido, una hoja de ruta de intervenci&oacute;n sobre los sujetos colectivos de representaci&oacute;n de los intereses de los trabajadores y el propio Derecho del Trabajo. De este modo, se justifica un constante asalto a la normativa laboral en base a una supuesta creaci&oacute;n de empleo, aunque &eacute;ste no se materialice nunca o carezca de derechos. Y lo mismo ocurre con la criminalizaci&oacute;n de los derechos colectivos de los trabajadores y, con ello, de las organizaciones sindicales por resultar un obst&aacute;culo al desarrollo econ&oacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        Esta ofensiva se perpetra bajo el envoltorio de sesudos planteamientos jur&iacute;dicos y econ&oacute;micos que convergen en la idea de que los derechos de los trabajadores impiden la creaci&oacute;n de empleo (<em>a salario cero, empleo infinito</em>). Sin embargo, la pol&iacute;tica del sufrimiento no prev&eacute; en su agenda temas tan imprescindibles para el empleo como la inevitable reforma empresarial y del modelo productivo.    
    </p><p class="article-text">
        Esta es la situaci&oacute;n que aparece n&iacute;tidamente expresada en el conflicto de Elcogas en Puertollano. Si se materializa el peor de los escenarios, el cierre de la Central podr&iacute;a tener hondas repercusiones socioecon&oacute;micas en la comarca y en la propia provincia de Ciudad Real. El origen del conflicto hay que situarlo, a grandes rasgos, en la pol&iacute;tica energ&eacute;tica desarrollada desde 1999 por los gobernantes del PP &ndash;y no solo-, basada en la privatizaci&oacute;n del sector y en la consolidaci&oacute;n de &eacute;ste como oligopolio. Los resultados obtenidos hasta ahora arrojan un fuerte contraste. Por un lado, el enriquecimiento de las grandes compa&ntilde;&iacute;as el&eacute;ctricas, que han visto multiplicar exponencialmente sus beneficios en un contexto de fingida competencia. Por otro, las tragedias sociales que comprenden desde el fen&oacute;meno denominado como pobreza energ&eacute;tica hasta la p&eacute;rdida, en el caso de Elcogas, de aproximadamente 300 puestos de trabajo. Esto es, el empobrecimiento generalizado de la mayor&iacute;a social.
    </p><p class="article-text">
        El conflicto de Elcogas en Puertollano deber&iacute;a ser entendido, en t&eacute;rminos generales, como una oportunidad para debatir, sobre otras premisas, el futuro econ&oacute;mico, del empleo y de las relaciones laborales. En definitiva, para hablar de una vez sobre el tan cacareado cambio de modelo productivo, que nunca parece ocupar un lugar concreto en la agenda pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        La experiencia empresarial desarrollada en Elcogas resulta interesante desde el momento en que acogi&oacute; desde sus inicios dos principios que suelen brillar por su ausencia en la iniciativa del empresariado espa&ntilde;ol: la inversi&oacute;n en investigaci&oacute;n y la preocupaci&oacute;n por una producci&oacute;n sostenible desde el punto de vista medioambiental.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de ello, el Gobierno de Castilla-La Mancha, al igual que el del Reino de Espa&ntilde;a, lejos de interrogarse sobre las implicaciones del cierre de una iniciativa empresarial como la de Elcogas y, por tanto, promover un debate serio al respecto, apuesta por la mordaza informativa y por la represi&oacute;n de los derechos de manifestaci&oacute;n y huelga. Esto explica la indignaci&oacute;n de los trabajadores de Castilla-La Mancha Televisi&oacute;n ante el apag&oacute;n informativo de las <a href="http://www.eldiario.es/clm/tele-Cospedal-ignora-manifestacion-masiva_0_280672211.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">masivas movilizaciones</a> vividas durante los meses de junio y julio.
    </p><p class="article-text">
        La sinraz&oacute;n de los gobiernos auton&oacute;mico y nacional llega a extremos tales como la de contrariar iniciativas europeas como el plan de reindustrializaci&oacute;n que se pretende poner en marcha tomando como horizonte el a&ntilde;o 2020, desaprovechando as&iacute; los recursos que la propia <a href="http://ec.europa.eu/commission_2010-2014/tajani/priorities/reindustrialisation/index_es.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Uni&oacute;n Europea</a> ha puesto a disposici&oacute;n de los agentes involucrados.                 
    </p><p class="article-text">
        Frente al <em>modus operandi</em> cada vez m&aacute;s extendido de una intensa violencia del poder p&uacute;blico, casos como el de Puertollano plantean la posibilidad esperanzadora de llevar a cabo <em>otra</em> pol&iacute;tica. Una pol&iacute;tica que parta del entendimiento de que el debate p&uacute;blico ha de ser el pilar sobre el que repose cualquier decisi&oacute;n que afecte a los intereses sociales y econ&oacute;micos de la mayor&iacute;a. Esta forma de hacer pol&iacute;tica se est&aacute; materializando a trav&eacute;s de una simbiosis, no siempre perfecta, entre los intereses de los trabajadores (lugar de trabajo) y aquellos otros que con car&aacute;cter general ata&ntilde;en a la ciudadan&iacute;a (el territorio).
    </p><p class="article-text">
        Las movilizaciones que han tenido lugar para impedir el cierre de Elcogas han obtenido ya como resultado positivo la convicci&oacute;n de esa gran mayor&iacute;a social de que esta <em>otra</em> pol&iacute;tica, as&iacute; como su articulaci&oacute;n material, constituyen la &uacute;nica v&iacute;a para afrontar el presente y el futuro de los trabajadores y ciudadanos de Puertollano. Y no solo para ellos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Trillo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/derecho-al-trabajo-huelga-puertollano_132_4738130.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 24 Jul 2014 17:58:18 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Combatir las políticas de sufrimiento]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Huelgas,Puertollano]]></media:keywords>
    </item>
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