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    <title><![CDATA[elDiario.es - Cristina Hernández]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/cristina_hernandez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Cristina Hernández]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Soy humana]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/humana_129_9888745.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4e308366-3431-4e79-b757-3134c7972131_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Soy humana"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las mujeres deberían abandonar la política por las mismas razones que los hombres, no porque estén agotadas, porque el acoso haga mella en su salud o porque quieran tener y cuidar hijos</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Soy humana&rdquo; dijo Jacinda Arden mientras dimit&iacute;a como primera ministra de Nueva Zelanda. &ldquo;Soy humana y yo tambi&eacute;n echo de menos la alegr&iacute;a y la diversi&oacute;n&rdquo;, dijo Sanna Marin este verano mientras ped&iacute;a disculpas por echarse unos bailes con sus amigas. &lsquo;Ser humana&rsquo; como disculpa v&aacute;lida para no seguir en pol&iacute;tica o para justificar los errores que se cometen. A cualquier persona que tenga un m&iacute;nimo de sentido de la &eacute;tica y la justicia cuando escucha &lsquo;soy humana&rsquo; como una disculpa se le tienen que abrir las carnes. Ninguna palabra es casual. El simple planteamiento de la humanidad de una persona como incompatibilidad para la pol&iacute;tica deber&iacute;a sacudirnos.
    </p><p class="article-text">
        La dificultad de las mujeres para compatibilizar la vida personal con el trabajo es una realidad en casi todos los sectores laborales. Ahora bien, la pol&iacute;tica no es un sector laboral. Nuestro sistema democr&aacute;tico toma cuerpo en nuestros representantes pol&iacute;ticos en parlamentos e instituciones. La ausencia o desigualdad de las mujeres en la representaci&oacute;n pol&iacute;tica es un fracaso conceptual y pr&aacute;ctico de la democracia representativa. Eso ya deber&iacute;a ser suficiente para tomarnos en serio la participaci&oacute;n en igualdad de las mujeres en pol&iacute;tica. Pero es que, adem&aacute;s, es necesario tener en cuenta que solo desde la pol&iacute;tica podemos actuar para acabar con la desigualdad en el resto de los &aacute;mbitos de la sociedad. 
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que la desigualdad de g&eacute;nero, la conciliaci&oacute;n o la violencia contra las mujeres no son temas que solo puedan ser defendidos en el espacio p&uacute;blico por las mujeres. Pero lo cierto es, y ah&iacute; est&aacute;n los diarios de sesiones para corroborarlo, que hasta que las mujeres no han llegado a las instituciones, los temas que afectan a la desigualdad de g&eacute;nero han estado fuera de la agenda pol&iacute;tica. El sistema democr&aacute;tico fue construido por varones, con sus reglas, normas y modos de actuaci&oacute;n. Son muchas las mujeres que se sienten ajenas en espacios que fueron construidos sin nosotras. Las mujeres deber&iacute;an abandonar la pol&iacute;tica por las mismas razones que los hombres, no porque est&eacute;n agotadas, porque el acoso haga mella en su salud o porque quieran tener y cuidar hijos. Son todav&iacute;a muchas las normas que cambiar, muchas las reglas que hay que desmontar hasta alcanzar la igualdad en pol&iacute;tica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nos ense&ntilde;&oacute; Celia Amor&oacute;s que el feminismo no cuestiona las decisiones individuales de las mujeres, sino las razones que obligan a tomarlas. Elijamos bien desde donde miramos la desigualdad. Pensemos en esas razones que llevan a las mujeres a abandonar la pol&iacute;tica, observemos la estructura que permite el odio, el acoso y el hostigamiento. Tengamos como objetivo cambiar el andamiaje que sostiene la actividad pol&iacute;tica y saquemos de todo juicio las decisiones individuales de las mujeres que, casi siempre, hacen lo que pueden.
    </p><p class="article-text">
        El feminismo no te da la vida: te la devuelve. Te devuelve la vida que te han quitado los estereotipos, las expectativas, los mandatos sociales. El feminismo es -sobre todo- un compromiso. Compromiso con las mujeres y con su derechos, con las que estamos y con las que vendr&aacute;n. Y el feminismo conlleva tambi&eacute;n compromiso con una misma: con una vida en la que el deseo y las necesidades propias est&aacute;n en el centro. Con una vida sin culpa, con disfrute, desde la alegr&iacute;a, con goce. El compromiso feminista con nosotras mismas nos permite decir no, irnos, decir basta, cambiar el rumbo de nuestra vida si no estamos satisfechas, si no nos reconocemos, si no somos felices. Incluso si eres presidenta de un pa&iacute;s y quieres ser y parecer humana.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/humana_129_9888745.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 Jan 2023 05:01:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Soy humana]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sexo, mentiras y vídeos en Twitter]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/sexo-mentiras-videos-twitter_129_9571014.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0a231fd7-77d2-4871-a963-f208cfab8353_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sexo, mentiras y videos en Twitter"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La paridad en las listas electorales es una herramienta para mejorar la calidad de nuestra democracia. Pero de la paridad en las listas electorales no deriva automáticamente la igualdad de las mujeres en política</p><p class="subtitle">Vox lleva a Irene Montero ante el Supremo por sus declaraciones manipuladas sobre la educación sexual</p></div><p class="article-text">
        Que a las mujeres les queda mucho por recorrer hasta alcanzar la igualdad en pol&iacute;tica podemos observarlo casi a diario. Result&oacute; evidente cuando el v&iacute;deo privado en el que la primera ministra de Finlandia, Sanna Marin, bailaba &mdash;oh, cielos&mdash; con amigos, se convirti&oacute; en una pol&eacute;mica a nivel mundial. 
    </p><p class="article-text">
        La paridad no es igualdad. Aunque casi la mitad de los pa&iacute;ses del mundo han introducido alg&uacute;n tipo de cuota electoral para favorecer la presencia de mujeres, son escasos los pa&iacute;ses en los que existen leyes para garantizar la paridad de hombres y mujeres en las listas electorales. Espa&ntilde;a es uno de ellos. La ausencia de mujeres del espacio pol&iacute;tico supone un fracaso conceptual y pr&aacute;ctico de la democracia representativa. La paridad en las listas electorales es una herramienta para mejorar la calidad de nuestra democracia. Sin embargo, de la paridad en las listas electorales no deriva autom&aacute;ticamente la igualdad de las mujeres en pol&iacute;tica. La paridad en las listas electorales garantiza el derecho a la representaci&oacute;n pol&iacute;tica de hombres y mujeres en igualdad en las listas electorales. Y ya. La igualdad efectiva significa la ausencia de discriminaci&oacute;n y para alcanzarla en el &aacute;mbito pol&iacute;tico queda mucho camino por recorrer. 
    </p><p class="article-text">
        Quienes todav&iacute;a critican las cuotas electorales o las listas paritarias son residuales; &uacute;nicamente la ultraderecha se atreve a cuestionar esta herramienta. Es un debate que se gan&oacute; en la sociedad espa&ntilde;ola y en el Tribunal Constitucional ante un recurso que puso el Partido Popular para eliminar esta medida. Sin embargo, resulta m&aacute;s extendido el discurso de que con la paridad en las listas electorales ya est&aacute; alcanzada la igualdad en pol&iacute;tica. Que queda poco por hacer. Y es un grave error.
    </p><p class="article-text">
        La paridad garantiza la participaci&oacute;n de las mujeres, pero no el liderazgo pol&iacute;tico. Quince a&ntilde;os despu&eacute;s de la aprobaci&oacute;n de la ley para la igualdad efectiva entre mujeres y hombres, que modific&oacute; la ley electoral para introducir la paridad, solo el 22% de las alcald&iacute;as y de las presidencias de comunidades aut&oacute;nomas tienen una mujer al frente. Hay m&aacute;s mujeres en pol&iacute;tica, pero el poder y los liderazgos se resisten. La paridad en las listas no garantiza a las mujeres la ausencia de discriminaci&oacute;n en el ejercicio de los cargos p&uacute;blicos y tampoco en el trabajo org&aacute;nico dentro de los partidos pol&iacute;ticos. La renuncia a tener hijos y las dificultades para atenderlos y educarlos es un obst&aacute;culo. Los procesos de toma de decisiones e influencia en los partidos pol&iacute;ticos muchas veces se hacen en espacios informales para los que se necesita una gran cantidad de tiempo. El acoso, la burla y la cr&iacute;tica destructiva a la que las mujeres est&aacute;n expuestas por su ropa o por su talla resulta intimidatorio para quien lo sufre y disuasorio para el resto de las mujeres. De la pol&eacute;mica de Sanna Marin la &uacute;nica pregunta v&aacute;lida que me parec&iacute;a &uacute;til era si el ejercicio de la pol&iacute;tica es compatible con la vida de las mujeres. La respuesta a la que llegu&eacute; no me gust&oacute;. La desigualdad de las mujeres en pol&iacute;tica resulta tan evidente que no parece una gran aportaci&oacute;n volverlo a se&ntilde;alar. Sin embargo, es tal el d&eacute;ficit democr&aacute;tico y tan c&oacute;moda la normalidad con la que nos hemos acostumbrado que resulta escandaloso. 
    </p><p class="article-text">
        La ministra de Igualdad, Irene Montero, ha sido recientemente v&iacute;ctima de una campa&ntilde;a de difamaci&oacute;n por unas declaraciones descontextualizadas sobre educaci&oacute;n sexual. Apuesto a que la semana que viene habr&aacute; m&aacute;s porque el objetivo de quienes difunden esas informaciones no es criticar o confrontar las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que impulsa Montero sino destruirla personalmente. Solo as&iacute; se puede entender el uso de la mentira y no los argumentos. El debate sobre las pol&iacute;ticas de igualdad que se produjo en aquella comisi&oacute;n de la que se extrajeron esas declaraciones descontextualizadas no tuvo ninguna trascendencia. En cambio, la mentira y la manipulaci&oacute;n s&iacute; est&aacute; teniendo gran repercusi&oacute;n y lamentablemente esto empieza a ser frecuente. Ning&uacute;n grupo pol&iacute;tico, ni siquiera quienes han acusado de ped&oacute;fila (sic) a Irene Montero tras la difusi&oacute;n de ese v&iacute;deo, ha hecho alusi&oacute;n en el transcurso de la comparecencia a algo parecido. Pero esa era la noticia. Lo m&aacute;s escandaloso del esc&aacute;ndalo es que te acostumbras, en palabras de Beauvoir.
    </p><p class="article-text">
        Algunas pol&iacute;ticas de otras formaciones mostraron su apoyo a Irene Montero por esta manipulaci&oacute;n y otras pol&iacute;ticas utilizaron ese v&iacute;deo para atacarla. La solidaridad entre mujeres es la cuerda a la que todas en alg&uacute;n momento nos hemos agarrado fuerte. Cientos de mujeres, muchas de ellas l&iacute;deres mundiales, mostraron su solidaridad con Sanna Marin ante los terribles ataques que recibi&oacute;. La solidaridad entre mujeres es una estrategia de pura supervivencia, aunque como hemos visto no es infalible. Las mujeres hemos o&iacute;do tantas veces que otras mujeres ser&aacute;n nuestras &lsquo;mejores&rsquo; enemigas que desobedecer y tejer alianzas entre nosotras resulta subversivo. En pol&iacute;tica, buscar complicidades es una estrategia necesaria para ganar posiciones en una estructura que ha sido construida sin nosotras. 
    </p><p class="article-text">
        Pero la solidaridad entre mujeres no significa la ausencia de discrepancia entre ellas. En pol&iacute;tica, hombres y mujeres, participan del espacio p&uacute;blico con una ideolog&iacute;a, tienen agenda e intereses. Las mujeres no son id&eacute;nticas, no son intercambiables, no piensan igual. Los lazos de solidaridad entre mujeres tejen un &lsquo;nosotras&rsquo; que m&aacute;s all&aacute; de los desacuerdos y las diferencias es compartido: combatir la discriminaci&oacute;n por ser mujeres, luchar contra la violencia machista o el compromiso por el derecho a la dignidad dibuja ese espacio compartido de solidaridad. Se&ntilde;alar el machismo y la violencia que sufren las mujeres en pol&iacute;tica, independientemente de la ideolog&iacute;a de quien la sufra, siempre ha sido objeto del feminismo porque es lo justo. Ahora bien, no encuentro un razonamiento l&oacute;gico para pensar por qu&eacute; las mujeres deben mostrarse solidarias o alegrarse con los &eacute;xitos de otras mujeres que tienen como agenda arrebatar derechos. Meloni, Olona, Arrimadas. Una cosa es se&ntilde;alar la desigualdad y otra apoyar a cualquier mujer como si no tuvi&eacute;ramos criterio pol&iacute;tico. 
    </p><p class="article-text">
        La igualdad en pol&iacute;tica no es un tema m&aacute;s. Por un lado, es una cuesti&oacute;n que apela directamente a la calidad de nuestra democracia. Por otro, y aunque hombres y mujeres deber&iacute;an sentirse interpelados por igual ante la injusticia, lo cierto es que cuestiones que afectan directamente a la vida de las mujeres como la violencia de g&eacute;nero, la igualdad salarial o la conciliaci&oacute;n se han politizado cuando las mujeres han llegado a las instituciones. Mujeres que han estado y est&aacute;n en pol&iacute;tica porque otras antes se partieron la cara por conseguir la paridad en las listas. Intentar destruir personalmente a cualquier mujer en pol&iacute;tica solo hace m&aacute;s dif&iacute;cil el camino a las que vendr&aacute;n. Tiene que ser posible avanzar en igualdad en el espacio p&uacute;blico con nuestros disensos ideol&oacute;gicos y nuestras diferencias estrat&eacute;gicas. Todas las mujeres en pol&iacute;tica deber&iacute;an compartir al menos un objetivo: que su voz se escuche en igualdad y sin violencia. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/sexo-mentiras-videos-twitter_129_9571014.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 26 Sep 2022 20:12:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sexo, mentiras y vídeos en Twitter]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Irene Montero,Igualdad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Enfadadas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/enfadadas_129_8984815.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e02296a8-8772-45e5-bef4-65843499c1ed_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Enfadadas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El enfado frente al machismo es todo lo contrario a la aceptación de la desigualdad, a la sumisión. Eso sí, resulta agotador. Es injusto que el ejercicio de la política suponga tal desgaste a las mujeres</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Enfadada, triste y con determinaci&oacute;n&rdquo;, as&iacute; se mostraba la senadora dem&oacute;crata Elisabeth Warren al saber que el Tribunal Supremo de Estados Unidos se dispone a derogar el derecho al aborto vigente desde 1973. Warren se mostraba enfadada tras la filtraci&oacute;n del proyecto que anular&iacute;a el fallo de Roe contra Wade mientras recordaba que las mujeres m&aacute;s pobres, las que no pudieran pagar un avi&oacute;n, ser&iacute;an las mujeres m&aacute;s afectadas. Hace unos d&iacute;as una pol&iacute;tica me comentaba con sorna que un compa&ntilde;ero le hab&iacute;a mandado un mensaje al terminar una rueda de prensa para decirle que parec&iacute;a muy agresiva en ellas. Que sonriera m&aacute;s. Otra me habla de la notable irritaci&oacute;n que genera tener que explicar lo mismo una y otra vez, a&ntilde;o tras a&ntilde;o, y el desgaste que supone tener que estar vigilante en la defensa de los derechos de las mujeres que nunca se pueden dar por consolidados. A ella tambi&eacute;n le han dicho que con lo bonita que tiene la sonrisa no puede parecer tan seria. Todas son mujeres enfadadas, con el desgaste personal que supone, haciendo pol&iacute;tica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el espacio p&uacute;blico, la ira en las mujeres surge de la pura necesidad de tener que devolver el golpe. El enfado es una respuesta a la injusticia, es la rabia de no sentirnos iguales brotando en cada cent&iacute;metro de nuestro cuerpo. La ira y la rabia de las mujeres generan rechazo y un cuestionamiento sobre sus capacidades y aptitudes. Es evidente que el enfado no es juzgado por igual en hombres que en mujeres: hist&eacute;rica, loca o amargada son calificativos que &uacute;nicamente se aplican a las mujeres. La ley del agrado es una reflexi&oacute;n de Amelia Valc&aacute;rcel que se&ntilde;ala c&oacute;mo las mujeres somos educadas en la obligaci&oacute;n de agradar. Las mujeres somos modeladas socialmente como seres para otros, como cuerpos para otros. El sistema nos dice que existimos por y para la mirada de los dem&aacute;s: se espera de nosotras que estemos sonrientes, d&oacute;ciles, guapas por no decir a dieta, discretas por no decir difuminadas, atentas por no decir disponibles. As&iacute; nos esperan y as&iacute; nos comportamos cuando tratamos de encajar en una vida siempre enmarcada en relaciones de dominaci&oacute;n-sumisi&oacute;n que tan inteligentemente supo explicar Bourdieau. Enfadarnos, gritar basta, tambi&eacute;n significa romper estereotipos.
    </p><p class="article-text">
        En el espacio pol&iacute;tico el enfado tambi&eacute;n es una respuesta de poder y, al mismo tiempo, el &uacute;ltimo recurso para hacer valer una posici&oacute;n. Enfadarse es poder alzar la voz, poder expresar la disconformidad, nombrar un malestar. La ira manifiesta el descontento, la desaprobaci&oacute;n, el reproche. El enfado frente al machismo es todo lo contrario a la aceptaci&oacute;n de la desigualdad, es lo contrario a la sumisi&oacute;n. Eso s&iacute;, resulta agotador. Es injusto que el ejercicio de la pol&iacute;tica suponga tal desgaste a las mujeres. El enfado de las mujeres en pol&iacute;tica es la &uacute;ltima trinchera ante la inoperancia para garantizar la ciudadan&iacute;a plena de las mujeres, ante la incapacidad para construir estructuras que aseguren la libertad y la igualdad de las mujeres. El enfado y la rabia bien organizada son una poderosa herramienta pol&iacute;tica como se ha demostrado desde el movimiento feminista: con cabreo, ira y hartazgo surgieron el Me Too, las manifestaciones de rechazo a la sentencia de La Manada o la lucha por el derecho al aborto de las argentinas, por se&ntilde;alar algunos ejemplos.
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, estamos enfadadas: es 2022 y el derecho al aborto en Estado Unidos est&aacute; siendo cuestionado.&nbsp; Estamos asqueadas, llevamos demasiado tiempo explicando lo obvio, contando lo mismo, diciendo que no se trata de aborto s&iacute; o no, sino de aborto seguro o inseguro. Estamos cansadas, para qu&eacute; ha servido tanta movilizaci&oacute;n estos a&ntilde;os si los hombres cambian tan poco y tan despacio. Prostituidas, en las fronteras, los pisos y las calles. Violadas, cada cinco horas. Asesinadas, 1143.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estamos enfadadas porque nos sentimos muy solas teniendo que explicar que los derechos de las mujeres no son una cuesti&oacute;n de las mujeres sino de democracia. S&iacute;, cansadas de los machirulos de siempre, de la violencia en las redes sociales, del acoso en la calle. Pero tambi&eacute;n hartas de se&ntilde;ores que nos explican el feminismo, la violencia que sufrimos y nuestras emociones. Enfadadas con hombres que nos hablan de l&oacute;gicas patriarcales mientras ignoran nuestros deseos, que manipulan pero hablando de responsabilidad afectiva, hombres que hacen luz de gas pero con lenguaje no sexista.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las mujeres no somos una suerte de adorno o de <em>atrezzo </em>ni en la pol&iacute;tica ni en la vida de otros. Las mujeres no hemos peleado la democracia paritaria para hacer atractivas las listas electorales o para que la pol&iacute;tica parezca m&aacute;s amable o cercana. Las mujeres estamos en pol&iacute;tica por derecho propio y porque es condici&oacute;n de posibilidad de la democracia. El derecho al aborto, la brecha salarial, la violencia machista o la prostituci&oacute;n no son temas de mujeres. Son temas de igualdad, por tanto, son asuntos de calidad democr&aacute;tica. Suelen ser cuestiones de los hombres que afectan a las mujeres. Cuestiones que afectan la seguridad, autonom&iacute;a y libertad de las mujeres y que las mujeres siguen peleando solas. Lo raro ser&iacute;a que no estuvieran enfadadas. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/enfadadas_129_8984815.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 May 2022 20:28:25 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Otra mujer asesinada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/mujer-asesinada_129_8879112.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f35c9778-44d2-4935-8088-72866a55451b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Otra mujer asesinada"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Resulta especialmente preocupante ver al Partido Popular, siguiendo la flauta de Vox, difundir bulos sobre la financiación de las políticas de igualdad, ridiculizando la aportación de estas políticas al bienestar de la ciudadanía o cuestionando el propio concepto de violencia de género</p></div><p class="article-text">
        Me pregunto si cuando se publique este texto otra mujer habr&aacute; sido asesinada. Otra. Otra mujer. Asesinada. Otra mujer asesinada. Nos hemos acostumbrado a esta frase como al tintineo de la lluvia. Recibimos las noticias de los asesinatos machistas como la informaci&oacute;n sobre cat&aacute;strofes meteorol&oacute;gicas: diciendo que es horrible y pensando que es inevitable. Otra. Lamentarse. Otra mujer. Basta. Van no s&eacute; cu&aacute;ntas -decimos- como si una vida pudiera entrar en una celda de excel, como si semejante da&ntilde;o pudiera caber en un tuit. Los asesinatos por violencia machista son las muertes que socialmente s&iacute; parece que podemos asumir, con las que podemos convivir. Las mujeres asesinadas son los nombres que podemos olvidar, las vidas que acumulamos en cifras. Terrible, pero ah&iacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El feminismo lleva d&eacute;cadas explicando que el origen de la violencia machista es la desigualdad de las mujeres. Esta idea la repetimos tanto que el cansancio ya me hace dudar, &iquest;se entender&aacute; eso que decimos? El-origen-de-la-violencia-machista-es-la-desigualdad-de-las-mujeres. Eso quiere decir que las pel&iacute;culas que vemos, las canciones que escuchamos, los cuentos que nos contaron importan. Significa que el lenguaje si es sexista crea un imaginario social desigual. Que las mujeres necesitamos autonom&iacute;a econ&oacute;mica y emocional para ser libres e iguales. Significa que si las mujeres nos construimos como seres para otros donde el amor y el agrado es lo que nos valida (ser la madre, la hija, la amante o la esposa), entonces nos situamos en un plano de dependencia, nos colocamos en una trampa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La mejor forma de prevenir la violencia machista es garantizar a las mujeres una vida en igualdad. Los asesinatos machistas son la parte m&aacute;s dolorosa de la violencia de g&eacute;nero por el da&ntilde;o que causan y porque ya no podemos hacer nada por esa vida. Es la parte m&aacute;s terrible pero solo es la punta de un iceberg. Si desvinculamos los asesinatos de todo el proceso previo que sufren las mujeres llegaremos siempre tarde. Si queremos dejar de contar mujeres asesinadas tenemos que indignarnos ante el aislamiento, el desprecio, la luz de gas y los silencios que sufren las mujeres. Alertarnos frente al control de la ropa, contrase&ntilde;as, dieta y la &uacute;ltima conexi&oacute;n en l&iacute;nea. Y tambi&eacute;n frente a todo aquello que coloca a las mujeres como ciudadanas de segunda categor&iacute;a. Los asesinatos machistas no son casos o sucesos: son una manifestaci&oacute;n de la estructura de violencia que sufrimos todas las mujeres. Si rompemos el hilo que vincula un asesinato machista con la igualdad de las mujeres, destruimos el recorrido que tenemos que hacer para prevenir la violencia machista. Los zapatos que necesitamos para hacer ese camino son las pol&iacute;ticas de igualdad.
    </p><p class="article-text">
        Las pol&iacute;ticas de igualdad son el instrumento para conseguir una vida segura y libre para las mujeres. Sin embargo, observamos un cuestionamiento del feminismo y las pol&iacute;ticas de igualdad que est&aacute; rompiendo consensos y generando un caldo de cultivo que facilita la proliferaci&oacute;n de discursos que cuestionan la igualdad entre mujeres y hombres. Resulta especialmente preocupante ver al Partido Popular, siguiendo la flauta de Vox, difundir bulos sobre la financiaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas de igualdad, ridiculizando la aportaci&oacute;n de estas pol&iacute;ticas al bienestar de la ciudadan&iacute;a o cuestionando el propio concepto de violencia de g&eacute;nero.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En democracia no es admisible el cuestionamiento de las pol&iacute;ticas de igualdad porque los retrocesos en igualdad y en la lucha contra la violencia de g&eacute;nero se cuentan -literalmente- en vidas de mujeres. En la ridiculizaci&oacute;n, menosprecio y mofa de las pol&iacute;ticas de igualdad anida la estrategia de la ultraderecha para reducir el impacto de las pol&iacute;ticas de igualdad e impulsar modelos conservadores de familia que colocan a las mujeres en posiciones de subordinaci&oacute;n. El objetivo de Vox es normalizar lo inadmisible en una democracia: la desigualdad y la violencia contra las mujeres.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A todo avance de los derechos de las mujeres le sigue una reacci&oacute;n patriarcal, como una ola con su resaca, y en estos momentos estamos sufriendo la reacci&oacute;n patriarcal a la huelga del 8 de marzo 2018 y a poner en el centro de la agenda pol&iacute;tica y medi&aacute;tica la violaci&oacute;n de La Manada. El cuestionamiento del feminismo y de las pol&iacute;ticas de igualdad es el precio que estamos pagando. Nada nos ha sido regalado a las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        Las mujeres que vivir&aacute;n con maltratadores dentro de diez a&ntilde;os puede que todav&iacute;a no los conozcan. Invertir en pol&iacute;ticas de igualdad y de prevenci&oacute;n de la violencia machista significa que hoy, ahora, estamos a tiempo de evitar esos encuentros con maltratadores y esas vidas bajo la violencia machista: bien porque las pol&iacute;ticas de igualdad facilitar&iacute;an que las mujeres est&eacute;n m&aacute;s protegidas frente a la violencia machista o bien, y esto es lo m&aacute;s deseable, porque los hombres tienen actitudes m&aacute;s igualitarias y menos violentas. La violencia machista se puede prevenir, no es un fen&oacute;meno meteorol&oacute;gico. Esa posibilidad es la esperanza del feminismo, el anhelo de no volver a escribir otra mujer asesinada.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/mujer-asesinada_129_8879112.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 02 Apr 2022 20:06:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Otra mujer asesinada]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La decisión de Pablo Casado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/decision-pablo-casado_129_8597089.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cc03c0a0-d218-4dc1-a511-fce2b0ed83ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La decisión de Pablo Casado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La preocupante deriva de Casado le ha llevado a tirar al barro su discurso político como líder de la oposición para mantener una particular competición con la ultraderecha por el voto más reaccionario y captar algo de atención mediática</p><p class="subtitle">Pablo Casado alimenta los bulos que hablan de niños torturados en Catalunya por hablar castellano</p></div><p class="article-text">
        Existe un enorme riesgo para la democracia cuando se deval&uacute;a la palabra en las instituciones. En la pol&iacute;tica institucional quien toma la palabra no lo hace en nombre propio, sino en nombre de la ciudadan&iacute;a que representa. La responsabilidad de la representaci&oacute;n p&uacute;blica deber&iacute;a llenar de seriedad y argumentos cada discurso pol&iacute;tico. La democracia toma cuerpo en las instituciones donde la palabra es la herramienta y el di&aacute;logo es el m&eacute;todo. Las palabras dan forma a las ideas pol&iacute;ticas y nunca son inocuas: unen o excluyen, legitiman o deshumanizan, vertebran o rompen. La calidad democr&aacute;tica de nuestro pa&iacute;s depende en parte del nivel del discurso pol&iacute;tico de quien toma la palabra, de c&oacute;mo se expresa y a qui&eacute;n se dirige. Existe un peligro claro para la democracia si se vac&iacute;an de contenido los conceptos, si se deslegitima al otro, si se deshumaniza o cosifica al adversario. Si despreciamos la importancia que tiene cada intervenci&oacute;n p&uacute;blica de quienes nos representan y preferimos gracietas clamando por los focos a los argumentos pol&iacute;ticos y los datos, la democracia se deteriora.
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos d&iacute;as hemos escuchado a Pablo Casado apoyarse en informaci&oacute;n falsa, hacer demagogia y recurrir a expresiones soeces para hacer pol&iacute;tica. No es buena noticia para nadie. Casado ha tirado al barro su discurso pol&iacute;tico para intentar mantener una competici&oacute;n con la ultraderecha por el voto m&aacute;s reaccionario al tiempo que capta algunos minutos de atenci&oacute;n medi&aacute;tica. Si esta es la oposici&oacute;n que nos espera los pr&oacute;ximos meses, la ciudadan&iacute;a tiene motivos para estar preocupada porque Pablo Casado no es cualquier pol&iacute;tico: es el l&iacute;der de la oposici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En una democracia se espera del l&iacute;der de la oposici&oacute;n que ejerza el control de la acci&oacute;n del gobierno y que proponga el modelo alternativo con el que aspira gobernar el pa&iacute;s. Sin embargo, deslegitimar al presidente del gobierno y lanzar falsedades como argumentos parece una estrategia orientada m&aacute;s a arrasar con la credibilidad de las instituciones democr&aacute;ticas que a intentar liderarlas. El coste de la decisi&oacute;n de competir electoralmente con la ultraderecha, en lugar de hacerle frente como ha sucedido en Francia o Alemania, es el desgaste democr&aacute;tico. La erosi&oacute;n de la democracia se produce palabra a palabra, paso a paso. Y aunque analizando cada exabrupto individualmente pueda incluso resultar insignificante en comparaci&oacute;n con la fortaleza de nuestras instituciones, el proceso de deterioro democr&aacute;tico ya est&aacute; en marcha. Polarizar a la ciudadan&iacute;a, deslegitimar las instituciones y cosificar a los adversarios genera un clima pol&iacute;tico de hostilidad y desconfianza en la ciudadan&iacute;a que da&ntilde;a gravemente nuestro modelo de convivencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        V&iacute;ctor Klemperer nos explic&oacute; que el lenguaje es la herramienta m&aacute;s poderosa del fascismo al ser la manera m&aacute;s eficaz de modificar el imaginario colectivo. Nos dijo el fil&oacute;logo alem&aacute;n que &ldquo;<em>el modo de hablar nazi, tan pobre y empobrecedor, se apoder&oacute; de todos los &aacute;mbitos, p&uacute;blicos y privados (&hellip;) La lengua, fuera hablada o escrita, deb&iacute;a ser apelaci&oacute;n, arenga e incitaci&oacute;n&rdquo;.</em> Por tanto, la degradaci&oacute;n del lenguaje en el &aacute;mbito pol&iacute;tico es un asunto al que no debemos restar importancia o dejar pasar como si no nos jug&aacute;ramos mucho. Abandonar la profundidad en el pensamiento pol&iacute;tico y despreciar el conocimiento nos lleva a un empobrecimiento intelectual cuyas terribles consecuencias en Europa no podemos decir desconocer. Es una estrategia que puede encontrar alborozo entre los m&aacute;s reaccionarios, sin embargo, el coste de poner la pol&iacute;tica al nivel de una fosa s&eacute;ptica tiene grav&iacute;simas consecuencias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de cada palabra, el discurso pol&iacute;tico de la ultraderecha tanto en las instituciones como en los medios de comunicaci&oacute;n esconde muchos m&aacute;s peligros de los que alcanzamos a ver. La semana pasada en el Congreso de los Diputados, Macarena Olona llam&oacute; &ldquo;fea&rdquo; a la vicepresidenta y ministra de Trabajo, Yolanda D&iacute;az. No es una descalificaci&oacute;n casual. El 18 de mayo de 1938, un art&iacute;culo publicado en &ldquo;Arriba&rdquo;, &oacute;rgano de expresi&oacute;n de Falange Espa&ntilde;ola,&nbsp; llamaba&nbsp; feas a las mujeres republicanas. Se ridiculizaba a las mujeres republicanas como &ldquo;<em>feas, bajas, patizambas, sin el gran tesoro de una vida interior, sin el refugio de la religi&oacute;n, se les apag&oacute; de repente la feminidad y se hicieron amarillas por la envidia&rdquo;.</em> En el marco de un discurso, se llama dog-whistle a usar conceptos o palabras que tienen un significado pr&aacute;cticamente neutro para la mayor&iacute;a de la audiencia pero que un grupo espec&iacute;fico de personas, en este caso los fascistas, es capaz de descodificar, contextualizar y dar un significado con mayor contenido. Llamar feas a las mujeres de izquierdas, ridiculizarlas, no es una ocurrencia m&aacute;s: es una estrategia hist&oacute;rica de la ultraderecha para intentar despreciar la contribuci&oacute;n de las mujeres a la democracia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;El nazismo se introduc&iacute;a m&aacute;s bien en la carne y en la sangre de las masas a trav&eacute;s de palabras aisladas, de expresiones, de formas sint&aacute;cticas que impon&iacute;a repiti&eacute;ndolas millones de veces y que eran adoptadas de forma mec&aacute;nica e inconsciente&rdquo;,</em> nos dej&oacute; como advertencia Klemperer. &lsquo;Coletas&rsquo;, &lsquo;perro s&aacute;nchez&rsquo;, &lsquo;chiringuitos&rsquo;, &lsquo;okupa&rsquo;, o &lsquo;feminazis&rsquo; son claros ejemplos de c&oacute;mo hoy en d&iacute;a la ultraderecha usa el lenguaje para cosificar y deshumanizar a sus adversarios pol&iacute;ticos y de c&oacute;mo ese lenguaje se est&aacute; incorporando a las conversaciones cotidianas.
    </p><p class="article-text">
        Por todo esto, resulta especialmente grave que el l&iacute;der de la oposici&oacute;n decida seguir la senda de devaluaci&oacute;n democr&aacute;tica que marca la ultraderecha. Pablo Casado tiene la responsabilidad de elegir hacia donde quiere que camine el electorado conservador: hacia posturas que encajen en el juego democr&aacute;tico o hacia posiciones que lo saca fueran de la cancha de juego. La decisi&oacute;n es crucial porque en la deriva antidemocr&aacute;tica no hay camino de vuelta. Los actos pol&iacute;ticos, los discursos, est&aacute;n teniendo ya consecuencias directas en la ciudadan&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Unos versos de Cristina Peri Rossi dicen que la &uacute;nica compa&ntilde;&iacute;a que no falla son las palabras. Es cierto, las palabras siempre est&aacute;n disponibles para dar cuerpo a la realidad que queremos construir, para dar forma a nuestro deseo. Pablo Casado debe tomar una decisi&oacute;n: elegir si la compa&ntilde;&iacute;a que quiere para sus palabras es el desgaste de nuestras instituciones, el empobrecimiento del lenguaje y la erosi&oacute;n de la democracia, o no.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/decision-pablo-casado_129_8597089.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Dec 2021 20:31:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La decisión de Pablo Casado]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mujerismo no es feminismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/mujerismo-no-feminismo_129_8470792.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/70d02a7a-326c-4ecb-9e84-537ba3813581_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mujerismo no es feminismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Confundir la presencia de mujeres, el mujerismo, con el feminismo es un grave error. Mientras que lo primero es una condición básica de la democracia representativa, lo segundo es aquello que pretende conseguir que esas democracias sean también más justas socialmente</p><p class="subtitle">Mary Beard: "Ser feminista me ha traído más problemas que ser republicana"</p></div><p class="article-text">
        Hay quien dice que las mujeres somos capaces de hacer otra pol&iacute;tica. Cuando lo escucho me quedo pasmada. Por un lado, no s&eacute; muy bien de qu&eacute; pol&iacute;tica hay que diferenciarse: si de la que hace el gobierno o la oposici&oacute;n, si de la que se hace en los ayuntamientos o en el parlamento europeo. Y por otro no s&eacute; muy bien a qu&eacute; mujeres se refieren a la hora de hacer esa otra pol&iacute;tica. Porque si pienso en mujeres y pol&iacute;tica, me vienen a la cabeza Adriana Lastra, M&oacute;nica Oltra, Irene Montero o Yolanda D&iacute;az, pero tambi&eacute;n Macarena Olona, Isabel D&iacute;az Ayuso o Roc&iacute;o Monasterio. Y no s&eacute;, me parece que todas son mujeres, que todas ellas hacen pol&iacute;tica, que todas ellas tienen el pleno derecho representar a la ciudadan&iacute;a, pero que lo hacen de manera muy distinta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No debe estar tan de moda el feminismo si tenemos que explicar que las mujeres no somos un colectivo con capacidades y habilidades similares para la pol&iacute;tica. El discurso que coloca a las mujeres como m&aacute;s conciliadoras, emp&aacute;ticas, cooperativas, con m&aacute;s capacidad de llegar a acuerdos o que tienen menos ego es un discurso sexista. Si desde el feminismo propugnamos que mujeres y hombres pueden desarrollar sus vidas fuera de los roles y estereotipos que impone esta sociedad machista, &iquest;Por qu&eacute; en la pol&iacute;tica iba a ser distinto? &iquest;Por qu&eacute; iba a ser esperable que las mujeres se comporten de una determinada forma?&nbsp;Es injusto y una trampa esperar de&nbsp; las mujeres un comportamiento distinto o extraordinario en pol&iacute;tica. Si pretendemos conseguir la igualdad en el espacio pol&iacute;tico, construir un discurso de la excelencia sobre las cualidades femeninas puede resultar tan perjudicial como los discursos que mantienen a las mujeres en posiciones de inferioridad o dominaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las mujeres est&aacute;n presentes en el espacio pol&iacute;tico por derecho propio. La ausencia de mujeres del poder pol&iacute;tico es un fracaso conceptual y pr&aacute;ctico de la democracia representativa. Las mujeres somos <em>demos</em>, somos pueblo, somos ciudadanas, somos representantes y representadas. Y la paridad no es otra cosa que aspirar a que el sexo de las mujeres no opere en su contra. Y ya.&nbsp;A partir de ah&iacute; las mujeres pueden ser de izquierdas o de derechas. Fascistas, progresistas o comunistas. Una vez superado ese enorme obst&aacute;culo que supone la discriminaci&oacute;n por raz&oacute;n de sexo las mujeres en pol&iacute;tica son lo que ellas quieran o puedan ser. Aunque cabe se&ntilde;alar, llegadas a este punto, es de justicia reconocer que la herramienta b&aacute;sica que facilita la participaci&oacute;n de todas las mujeres, en todos los partidos, son las listas electorales paritarias aprobadas por el gobierno del PSOE en 2007. Una batalla que las feministas ganaron con mucho esfuerzo en sus organizaciones pol&iacute;ticas para llevarla despu&eacute;s al BOE y a pesar de los recursos de inconstitucionalidad de la derecha.
    </p><p class="article-text">
        Que haya mujeres en pol&iacute;tica es una cuesti&oacute;n b&aacute;sica de calidad democr&aacute;tica, pero eso no garantiza que haya feminismo en la pol&iacute;tica. El feminismo es otra cosa muy diferente a la presencia de mujeres. Y conviene tenerlo en cuenta. El feminismo en pol&iacute;tica es hacer de la igualdad el objetivo de cualquier pol&iacute;tica p&uacute;blica. El feminismo es hacer de la lucha contra la violencia machista, de la desigualdad laboral y de las agresiones sexuales una prioridad en la agenda pol&iacute;tica. El feminismo se nota si los presupuestos tienen enfoque de g&eacute;nero, si la diplomacia y las relaciones internacionales tienen en cuenta los derechos de las mujeres. El feminismo es que la garant&iacute;a de los derechos sexuales y reproductivos de todas las mujeres, en cualquier lugar del mundo, sea asunto en la agenda de los gobiernos. Feminismo es pensar el urbanismo y las pol&iacute;ticas de movilidad con mirada de g&eacute;nero. El feminismo en pol&iacute;tica es tener presente, en todo momento, que la igualdad, seguridad, libertad y dignidad de las mujeres no es un asunto ni negociable, ni secundario.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El feminismo en pol&iacute;tica no es decir, es hacer. Y, si observamos c&oacute;mo se comportan los gobiernos liderados por mujeres conservadoras, liberales o fascistas en todo el mundo, y a lo largo de la historia, es f&aacute;cil apuntar que el feminismo no es cuesti&oacute;n de ser mujer, es cuesti&oacute;n de ideas pol&iacute;ticas. Confundir la presencia de mujeres, el mujerismo, con el feminismo es un grave error. Porque si bien es cierto que lo primero es una condici&oacute;n b&aacute;sica de la democracia representativa, lo segundo, el feminismo, pretende hacer de esas democracias no solo representativas, sino tambi&eacute;n, m&aacute;s justas socialmente y m&aacute;s seguras y libres para las mujeres. Y para eso necesitamos feministas al frente porque ser mujer no basta.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/mujerismo-no-feminismo_129_8470792.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 Nov 2021 20:52:12 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sí, Clara, valió la pena]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/si-clara-valio-pena_129_8350715.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d0f0f318-45e4-4f00-a033-88858b1b2ca6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sí, Clara, valió la pena"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sí, tenemos el voto desde 1931, pero es 2021 y las mujeres españolas queremos ya la igualdad en política. Y si la igualdad es la ausencia de discriminación, es más que evidente el camino que nos queda por recorrer</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando veo cu&aacute;l ha sido el resultado pr&aacute;ctico de nuestras antiguas luchas me pregunto si verdaderamente vale la pena hacer algo en la vida&hellip; cierto es que no hay otro pa&iacute;s como el nuestro para el paso atr&aacute;s y el paso al medievo&rdquo;. Con esta amargura le escrib&iacute;a Clara Campoamor a Mar&iacute;a Telo en 1959 desde Lausanne. Las mujeres espa&ntilde;olas le debemos el voto a Clara Campoamor y a Mar&iacute;a Telo le debemos la igualdad jur&iacute;dica. La correspondencia entre ambas, accesible en el Archivo Hist&oacute;rico Nacional, podr&iacute;a ser de esos recursos a los que acudir de oficio para citar en los grandes discursos cuando hablamos de patria, memoria, pa&iacute;s, democracia. Sin embargo, como casi todo aquello que tiene mujeres como protagonistas, parece caer en el olvido, en un lugar secundario de la historia de Espa&ntilde;a. 
    </p><p class="article-text">
        Nuestra democracia, que tuvo padres de la Constituci&oacute;n, se construy&oacute; tambi&eacute;n sobre vergonzosos silencios y olvidos. Solo as&iacute; se puede explicar que vinculemos a Campoamor con el feminismo pero no tanto con la democracia espa&ntilde;ola. Solo con silencios podemos explicar lo desconocida que es la figura de Mar&iacute;a Telo. Solo con olvidos se puede explicar que desconozcamos que hubo una mujer que se entreg&oacute; a la lucha por la igualdad jur&iacute;dica y a la que le debemos que las mujeres espa&ntilde;olas pudieran tener sin permiso de un var&oacute;n una cuenta corriente en un banco, el carnet de conducir o el pasaporte.
    </p><p class="article-text">
        Las democracias europeas se construyeron sobre la consideraci&oacute;n de la mujer como menor de edad, como ciudadana de segunda, y esa idea pareci&oacute; buena durante siglos. En Suiza hasta 1971, nada menos. Durante d&eacute;cadas hicieron falta mujeres fuertes, movilizadas, huelgas de hambre y hasta tirarse a los pies de los caballos de manera literal para conseguir el derecho al voto de las mujeres. Este viernes conmemoramos el 90&ordm; aniversario de aquella gesta pol&iacute;tica en la que Campoamor consigui&oacute; el voto para las mujeres y por ello fue, en sus propias palabras, &ldquo;combatida con animosidad&rdquo;.<em> </em>
    </p><p class="article-text">
        Clara Campoamor escribi&oacute; que se lleg&oacute; a sentir odiada en el Parlamento espa&ntilde;ol por defender el sufragio femenino. Me pregunto si, noventa a&ntilde;os despu&eacute;s, las mujeres parlamentarias siguen sintiendo odio por parte de la c&aacute;mara cada vez que toman la palabra para defender lo obvio. Ayer el voto para las mujeres, hoy que no nos maten, que no nos violen, que nos dejen en paz decidir sobre nuestro cuerpo. Los derechos de las mujeres se convierten en cuestiones de sentido com&uacute;n para la generaci&oacute;n siguiente pero nunca, ning&uacute;n derecho de las mujeres, ha sido conquistado sin una feroz resistencia. 
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, tenemos el voto desde 1931, pero es 2021 y las mujeres espa&ntilde;olas queremos ya la igualdad en pol&iacute;tica. Y si la igualdad es la ausencia de discriminaci&oacute;n, es m&aacute;s que evidente el camino que nos queda por recorrer. Tenemos las listas paritarias, pero solo un 22% de las alcald&iacute;as o el 13% de las diputaciones provinciales est&aacute;n presididas por mujeres. Somos la mitad del Parlamento, pero queremos subir a la tribuna sin que nos insulten, nos acosen o nos intimiden mientras hablamos. Sin que <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/ultima-hora-coronavirus-actualidad-politica-21-de-septiembre_6_8321641_1077690.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nos llamen </a><a href="https://www.eldiario.es/sociedad/ultima-hora-coronavirus-actualidad-politica-21-de-septiembre_6_8321641_1077690.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>bruja</em></a>. Las mujeres nos queremos dedicar a la pol&iacute;tica sin tener que elegir entre la familia o la pol&iacute;tica. Ejercer la pol&iacute;tica en igualdad tiene que significar que las mujeres sean juzgadas por el desempe&ntilde;o de su tarea y no por sus relaciones afectivas o la ropa que llevan. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mi ley es la lucha&rdquo;, escribi&oacute; Campoamor. Gracias a ella y a todas las mujeres que nos precedieron en el movimiento feminista hoy podemos votar y ser elegidas. Ahora, la lucha tiene que ser por ejercer nuestros derechos pol&iacute;ticos en igualdad y sin discriminaci&oacute;n. Ojal&aacute; todas las mujeres espa&ntilde;olas respondiendo a la carta de Campoamor a Telo: S&iacute;, Clara, vali&oacute; la pena.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/si-clara-valio-pena_129_8350715.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Sep 2021 20:17:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sí, Clara, valió la pena]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Democracia,Sufragistas,Clara Campoamor]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El teatro como latido]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/teatro-latido_129_8229731.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/52254277-2d92-473e-869e-e3f066316bc6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El teatro como latido"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El teatro es también una forma de luchar contra la despoblación, sirve para promocionar el territorio, activar el turismo</p></div><p class="article-text">
        En mi caso no fue con la vacuna. Yo sent&iacute; que empez&aacute;bamos a superar la pandemia cuando volv&iacute; a aplaudir en un teatro el pasado mes de junio. El teatro se mostr&oacute; como evidencia de lo testaruda que es la vida. Y es que el teatro no soporta el <em>streaming</em>. El hecho teatral necesita presencia, requiere ojos que miran, manos que aplauden, una voz que se proyecta. El teatro necesita de cuerpos que se observan y escuchan. El teatro apareci&oacute; como fe de vida despu&eacute;s de lo peor de la pandemia. Con distancia de seguridad y con mascarilla, pero ah&iacute; estaba yo, de vuelta. Y no debo de ser la &uacute;nica a la que regresar al teatro ha supuesto un hito en esto que llamamos nueva normalidad. Hace unos d&iacute;as salieron a la venta las entradas para la 24 Feria de Teatro de Castilla y Le&oacute;n y los espectadores volvieron a la taquilla como cada mes de agosto en Ciudad Rodrigo (Salamanca). 
    </p><p class="article-text">
        El teatro no pertenece a nadie, ni siquiera a los actores o a las actrices. Y tampoco deber&iacute;a pertenecer a las ciudades. La mitad de los grandes eventos culturales de nuestro pa&iacute;s tienen lugar en Madrid, el resto, casi todos, en otras grandes ciudades de Espa&ntilde;a. La Feria de Teatro de Ciudad Rodrigo aparece en esos rankings como una excepci&oacute;n, casi como un s&iacute;mbolo de resistencia que recuerda que en el mundo rural la cultura tambi&eacute;n es derecho. La Feria de Ciudad Rodrigo est&aacute; lejos de los grandes escenarios de nuestro pa&iacute;s y de los espacios donde se toman las decisiones. Pero en esta esquinita de Salamanca, cerca de Extremadura y frontera con Portugal, el teatro es m&aacute;s que teatro. Lejos de las ciudades un proyecto cultural puede ser mucho m&aacute;s que cultura. El teatro es tambi&eacute;n una forma de luchar contra la despoblaci&oacute;n, sirve para promocionar el territorio, activar el turismo. Cada mes de agosto entre 30.000 y 35.000 espectadores disfrutan del teatro en esta ciudad de 13.000 habitantes. Cada a&ntilde;o este lugar ofrece sus m&aacute;s bellos rincones como escenarios: hemos visto bailar sobre murallas, actuar en claustros o re&iacute;r en patios de palacios del siglo XV.
    </p><p class="article-text">
        En su famoso discurso a los actores, Hamlet nos dice que el teatro es un espejo en el que podemos ver la verdadera realidad de la naturaleza, de la vida, del deseo. La Feria de Teatro en Ciudad Rodrigo quiere atravesar ese espejo y transformar esa realidad. El espejo del teatro nos devuelve un patio de butacas que convierte a espectadores tambi&eacute;n en actores, en ciudadan&iacute;a que clama por una vida m&aacute;s justa. En Ciudad Rodrigo el teatro nos hace re&iacute;r y disfrutar pero sobre todo agita la conciencia porque el compromiso de la Feria es con una sociedad mejor. En la 24 Feria de Teatro veremos espect&aacute;culos que abordan el reto de la sostenibilidad ambiental, la no-emancipaci&oacute;n juvenil, el impacto del porno en la sociedad o las consecuencias de la pandemia. El espejo del teatro volver&aacute; a reflejarnos quienes hemos sido en 2021 y, sobre todo, nos har&aacute; pensar en quienes queremos ser en el futuro.
    </p><p class="article-text">
        El teatro ha cambiado a las gentes que vivimos en este oeste tan al oeste. En Ciudad Rodrigo hemos aprendido a amar el teatro como algo natural, algo con lo que hemos crecido: amamos el teatro igual que aprendimos a nadar en el r&iacute;o. El teatro nos abri&oacute; horizontes, los textos nos convirtieron en personas m&aacute;s comprometidas, m&aacute;s exigentes, m&aacute;s libres. En Ciudad Rodrigo el teatro ha hecho mejores a miles de ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes que pasan cada verano por su programa de animaci&oacute;n teatral. Cada mes de agosto, el teatro se muestra como un latido de esta tierra que viva y digna, reivindica una vida en igualdad y con futuro. Est&aacute; a punto de subir el tel&oacute;n la 24 Feria de Teatro y est&aacute;n ustedes invitadas. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/teatro-latido_129_8229731.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 22 Aug 2021 19:54:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El teatro como latido]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Teatro,Despoblación rural]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El feminismo no se trasmite por ósmosis]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/feminismo-no-trasmite-osmosis_129_8195738.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b2a84b8e-71d7-483d-bf05-820c84defbaf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El feminismo no se trasmite por ósmosis"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No está mal que los hombres nos acompañen en nuestra lucha, que nos apoyen en nuestras reivindicaciones, pero los hombres tienen un camino propio que recorrer en el feminismo que las mujeres no podemos hacer</p></div><p class="article-text">
        El feminismo es una puerta que se abre a un espacio del que no se regresa. No es una teor&iacute;a pol&iacute;tica m&aacute;s que ayuda a interpretar el mundo. Cuando cruzas la puerta, el feminismo pasa a habitar tu cuerpo. Se funde para siempre en tus ojos, en las manos, en los pulmones porque explica tu vida, habla de ti. Es como una revelaci&oacute;n. Cambias. No es posible dejar de ser feminista.
    </p><p class="article-text">
        Con el feminismo impugnamos las creencias sexistas con las que hemos crecido y los estereotipos que pretenden disciplinarnos.&nbsp;Ser feminista es vivir haciendo una revisi&oacute;n de g&eacute;nero de todo lo que nos rodea, tambi&eacute;n de nosotras mismas. Ser feminista es una posici&oacute;n inc&oacute;moda, pesada, que te convierte en una especie de pepito grillo en todos los espacios pero que tambi&eacute;n te hace m&aacute;s libre, m&aacute;s fuerte, m&aacute;s aut&oacute;noma. Las feministas hacemos estos aprendizajes a trav&eacute;s de lecturas, reflexiones y encuentros en los que hablamos y nos escuchamos. Contar lo que nos pasa siempre ha sido nuestra mejor estrategia para darle forma a los problemas que no ten&iacute;an nombre. Al compartirlo con otras mujeres aprendimos que lo personal es pol&iacute;tico porque nada sucede s&oacute;lo a una mujer. 
    </p><p class="article-text">
        Me pregunto si los hombres que se dicen feministas est&aacute;n realizando procesos similares. Si llaman a sus amigos para decirles que no han sabido reaccionar cuando su jefe les ha ofrecido irse de putas, si comparten que les da verg&uuml;enza que su novia gane m&aacute;s dinero o est&eacute; en una posici&oacute;n con mayor prestigio, si hablan de la presi&oacute;n por tener que &ldquo;rendir&rdquo; en la relaciones sexuales, si est&aacute;n pensando en estrategias para que las mujeres no sientan miedo al volver a casa por la noche, si est&aacute;n reflexionando sobre qu&eacute; pueden hacer ellos para combatir la violencia contra las mujeres. Si se se&ntilde;alan el machismo los unos a los otros. Me pregunto si est&aacute;n leyendo sobre estas cuestiones como lo hacemos nosotras, escribiendo, leyendo, escuchando y aprendiendo los unos de los otros. Me pregunto si realmente han identificado sus privilegios como hombres y est&aacute;n pensando como desmontarlos. Me pregunto si en esta cuarta ola feminista en la que participan tantas mujeres y tan j&oacute;venes, y en la que han surgido tantas iniciativas, est&aacute;n participando activamente los hombres, montando grupos de reflexi&oacute;n, impulsando proyectos. Me lo pregunto porque, salvo queridas y maravillosas excepciones, no creo ni que el feminismo est&eacute; arraigando en una mayor&iacute;a de hombres, ni que los hombres est&eacute;n haciendo autocr&iacute;tica de manera colectiva y feminista.
    </p><p class="article-text">
        El feminismo no se trasmite por &oacute;smosis. Tener a una feminista como pareja, como amiga o en el trabajo no te hace feminista. Conozco del tremendo esfuerzo pedag&oacute;gico que hacen las feministas en sus entornos pero no es suficiente. Ser feminista no es decir que eres feminista. Es hacer. El feminismo es discurso pero sobre todo pr&aacute;ctica. No est&aacute; mal que los hombres nos acompa&ntilde;en en nuestra lucha, que nos apoyen en nuestras reivindicaciones, pero los hombres tienen un camino propio que recorrer en el feminismo que las mujeres no podemos hacer. Necesitamos que caminen solos, que hagan su parte del trabajo y teniendo en cuenta la envergadura de la tarea apenas han comenzado. Entiendo que no resulta atractivo pensar, revisar y renunciar a los privilegios pero, queridos amigos, acudir a la mani del 8 de marzo y poner tuits de vez en cuando no es suficiente para desmontar un sistema que empobrece, agrede y mata a las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        La violencia de machista es un problema masculino que afecta a las mujeres. Son miles los hombres que a diario intimidan, presionan sexualmente, insultan, controlan el m&oacute;vil y el dinero de las mujeres. Son muchos los hombres que violan y golpean. Podemos seguir construyendo socialmente a los maltratadores como monstruos o manadas para pensar que son ajenos a nuestra cultura en lugar de aceptar que el machismo y los machistas son resultado de ella. De los hombres depende frenar al machismo y frenar una violencia que en Espa&ntilde;a asesina cada seis d&iacute;as y viola cada cinco horas. Las mujeres de este pa&iacute;s hemos hecho y cambiado mucho y estamos esperando a que una mayor&iacute;a de hombres tambi&eacute;n lo haga. Nada cambiar&aacute; si no cambia todo, si no cambi&aacute;is todos. Del feminismo no se regresa y estamos esperando a que una mayor&iacute;a de hombres en este pa&iacute;s crucen esa puerta. A las mujeres nos va &ndash;literalmente&ndash; la vida en ello.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/feminismo-no-trasmite-osmosis_129_8195738.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 Aug 2021 19:31:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El feminismo no se trasmite por ósmosis]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Feminismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No quieres un sugar daddy, necesitas una beca]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/no-quieres-sugar-daddy-necesitas-beca_129_8174676.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1b908d16-e188-4000-bb09-91e360ce48b5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="No quieres un sugar daddy, necesitas una beca"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los conceptos novedosos pretenden esconder que estamos hablando de prácticas reconocibles y antiguas. Ese nuevo lenguaje quiere disimular que detrás del 'sugardaddismo' hay una relación en la que existe abuso de poder y la mercantilización del cuerpo de las mujeres</p></div><p class="article-text">
        Si usted busca <em>sugar daddy </em>en la red se dar&aacute; cuenta de que las primeras entradas son servicios web para poner en contacto a <em>sugar daddies</em> con <em>sugar babies.</em><em><strong> </strong></em>Puede que no sepa exactamente a qu&eacute; me estoy refiriendo, y no solo por el uso de t&eacute;rminos en ingl&eacute;s, sino porque el patriarcado se caracteriza por borrar, difuminar o edulcorar el significado pol&iacute;tico que tiene la desigualdad entre hombres y mujeres.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los <em>sugar daddies</em> son hombres mayores con dinero y las <em>sugar babies</em> son chicas j&oacute;venes y atractivas con necesidades econ&oacute;micas. Lo que se ha dado en llamar sugardaddismo es una pr&aacute;ctica en la que un hombre mayor y con dinero mantiene una relaci&oacute;n con una chica muy joven con la que establecen un &ldquo;arreglo&rdquo; en el que el hombre puede demandar a la chica que le acompa&ntilde;e a eventos, art&iacute;culos de lujo y/o relaciones sexuales a cambio de satisfacer necesidades materiales de la chica. El &ldquo;arreglo&rdquo; es un contrato en el que ambas partes definen los t&eacute;rminos de la relaci&oacute;n. En definitiva, se puede decir que un <em>sugar daddy</em> es un viejo verde pero con dinero y, sobre todo, con lo que el dinero conlleva: el poder.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No pretendo cuestionar las relaciones sexuales y afectivas en las que existe una gran diferencia de edad, aunque que casi siempre estas relaciones est&eacute;n protagonizadas por hombres mayores y mujeres j&oacute;venes bien merece un an&aacute;lisis de g&eacute;nero. El sugardaddismo es otra cosa: es un intercambio afectivo y/o sexual por bienes materiales. Los conceptos novedosos pretenden esconder que estamos hablando de pr&aacute;cticas reconocibles y antiguas. Ese nuevo lenguaje quiere disimular que detr&aacute;s del sugardaddismo hay una relaci&oacute;n en la que existe abuso de poder y la mercantilizaci&oacute;n del cuerpo de las mujeres<em>. </em>En este intento de redefinir pr&aacute;cticas bien conocidas como algo moderno e incluso liberador, un <em>sugar daddy </em>se define como proveedor de las cosas materiales que una chica necesita y lo hace hasta con cierto halo de triunfador en el &aacute;mbito sexual. Usar estas nuevas palabras y estos nuevos conceptos hace m&aacute;s c&oacute;moda la vida a estos hombres, ya que barniza con glamour y diversi&oacute;n lo que es una relaci&oacute;n de abuso de poder, adem&aacute;s de eliminar cualquier estigma que pudiera aparecer asociado. Ya sabemos que el patriarcado es hacer que la desigualdad de las mujeres parezca 'natural' o resultado de la libre elecci&oacute;n de las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        La red est&aacute; inundada de tutoriales de v&iacute;deos para conseguir un <em>sugar daddy</em>, publicaciones con recomendaciones sobre qu&eacute; ropa llevar, la importancia de cuidarse el cuerpo, de estar delgada, de ser atractiva a la mirada masculina.<em> </em>Las p&aacute;ginas web que facilitan estos contactos indican que uno de los principales beneficios es la mejora en la seguridad econ&oacute;mica para las chicas. Estas mujeres consiguen que les paguen el alquiler, art&iacute;culos caros o un estilo de vida de clase alta. Un grupo numeroso de estas mujeres son chicas universitarias con dificultades para pagarse los estudios. En el sugardaddismo colisiona la desigualdad de g&eacute;nero con la de clase, poniendo a las mujeres en una situaci&oacute;n de extrema vulnerabilidad. Una sociedad justa es la que elimina la desigualdad entre hombres y mujeres. Una sociedad digna es la que remueve las barreras de clase para que todas las personas puedan desarrollar vidas de manera aut&oacute;noma. Es evidente que estas chicas no necesitan un <em>sugar daddy,</em> lo que necesitan es una beca o un salario digno.
    </p><p class="article-text">
        La ponencia marco del PSOE que se debatir&aacute; en el pr&oacute;ximo 40&ordm; Congreso ha introducido el sugardaddismo como una nueva forma de mercantilizaci&oacute;n de los cuerpos de las mujeres. El patriarcado esconde bajo el mito de la libre elecci&oacute;n, otra vez, nuevas formas de dominaci&oacute;n de las mujeres. El cuerpo de las mujeres no puede convertirse en mercanc&iacute;a con cada crisis, cuando las mujeres pierden el empleo, cuando pasan por apuros econ&oacute;micos, cuando no pueden terminar sus estudios. El feminismo es el movimiento que lucha por la emancipaci&oacute;n de las mujeres de toda opresi&oacute;n. No existe autonom&iacute;a en la necesidad de ofrecer tu cuerpo por dinero. A las mujeres no podemos decirles que esa no es una opci&oacute;n sin ofrecerles una salida. Urgen pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de redistribuci&oacute;n de la renta, de lucha contra la pobreza, de apoyo a mujeres emprendedoras. Como sociedad es indigno permitir que un hombre a cambio de afecto, compa&ntilde;&iacute;a o sexo sea quien ayude a saltar los obst&aacute;culos que estas mujeres se encuentran en la vida. Debe ser el Estado quien garantice la igualdad eliminando esos obst&aacute;culos que tienen en la vida esas mujeres. Una mujer joven no necesita ni quiere un viejo verde con dinero. Necesita becas, vivienda asequible y un empleo digno y no un se&ntilde;or mayor que le diga que le va a solucionar la vida cuando lo &uacute;nico que est&aacute; intentando arreglar es su fl&aacute;cido ego.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/no-quieres-sugar-daddy-necesitas-beca_129_8174676.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 27 Jul 2021 20:32:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[No quieres un sugar daddy, necesitas una beca]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Feminismo,Desigualdad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Utoya en el corazón]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/utoya-corazon_129_8156936.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4070bd0f-2be8-4738-b66e-d500d6947826_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Utoya en el corazón"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La masacre de Utoya fue un intento de borrar en unas horas a toda una generación política de Noruega: jóvenes comprometidos que apostaban por la interculturalidad, la igualdad de género y la diversidad sexual</p></div><p class="article-text">
        Utoya es un nombre que quienes queremos construir una Europa sin odio tenemos grabado en el coraz&oacute;n. El 22 de julio de 2011 el neonazi Anders Breivik ejecut&oacute; un plan que termin&oacute; con la vida de 77 j&oacute;venes militantes de las juventudes socialistas en Noruega. Los atentados en Oslo y la posterior ejecuci&oacute;n de los chavales y chavalas en el islote de Utoya al grito de <em>&iexcl;ten&eacute;is que morir todos!</em> mostr&oacute; lo fr&aacute;gil que puede ser la democracia. La masacre de Utoya fue un intento de borrar en unas horas a toda una generaci&oacute;n pol&iacute;tica de Noruega: j&oacute;venes comprometidos que apostaban por la interculturalidad, la igualdad de g&eacute;nero y la diversidad sexual. Chicas y chicos implicados en el futuro de su pa&iacute;s y que fueron asesinados por su ideolog&iacute;a.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Utoya es memoria y tristemente presente. Aquellos 77 asesinatos fueron cr&iacute;menes de odio por motivos ideol&oacute;gicos al igual que el asesinato de la diputada laborista Jo Cox en Reino Unido. En Espa&ntilde;a, hace unas semanas Samuel Luiz fue asesinado al grito de maric&oacute;n. Probablemente tambi&eacute;n existan motivaciones de odio en el asesinato de Isaac L&oacute;pez hace solo unos d&iacute;as en Madrid. Lucrecia P&eacute;rez fue asesinada por racismo, Sonia Rescalvo por transfobia y Rosario Endrinal, por aporofobia. Aitor Zabaleta, Guillem Agull&oacute; o Carlos Palomino fueron asesinados a manos de grupos de ultraderecha.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Los mayores males del mundo son los males cometidos por don nadies&rdquo; </em>nos dej&oacute; como lecci&oacute;n Hannah Arendt. En 'Eichmann en Jerusal&eacute;n' Arendt conceptualiza la banalidad de mal para explicar c&oacute;mo las mayores atrocidades pueden ser cometidas por personas corrientes. <em>&ldquo;A pesar de los esfuerzos del fiscal, cualquiera pod&iacute;a darse cuenta de que aquel hombre no era un monstruo&rdquo;</em> escribi&oacute; Hannah Arendt sobre el juicio a Adolf Eichmann, responsable de la deportaci&oacute;n y ejecuci&oacute;n de millones de personas del pueblo jud&iacute;o en los campos de concentraci&oacute;n nazi. La reflexi&oacute;n de la fil&oacute;sofa alemana est&aacute; extraordinariamente vigente. &lsquo;Son chicos del barrio&rsquo;, &lsquo;Ten&iacute;a una vida normal&rsquo; o &lsquo;Pertenece a una familia corriente&rsquo; son discursos que hemos escuchado sobre autores de terribles asesinatos, agresiones o violaciones. Quienes promueven y difunden la intolerancia, quienes discriminan, agreden y asesinan por motivos de odio puede que no parezcan socialmente &ldquo;monstruos&rdquo;, quiz&aacute; incluso parezcan gente educada y respetable. Puede que sean personas normales y corrientes que viven en una sociedad que consiente el rechazo hacia quien piensa, act&uacute;a o parece diferente. Por eso debemos permanecer especialmente vigilantes, por eso el riesgo de no combatir a la ultraderecha es extremadamente alto.
    </p><p class="article-text">
        El odio, la intolerancia y la violencia no llegan de repente. A todo crimen de odio siempre le precede un discurso que previamente legitima esos actos. El fascismo es una lluvia fina que en cada gota tiene palabras que da&ntilde;an la democracia. Palabras que deshumanizan, que rompen puentes, que no reconocen las diferencias inherentes a una sociedad libre. El mejor paraguas para esa lluvia fina es una ciudadan&iacute;a cr&iacute;tica, reflexiva y dialogante. Una ciudadan&iacute;a formada e informada que reconozca que en nuestra sociedad tenemos que caber todos, muchos y diferentes porque somos muchas y diferentes. Una ciudadan&iacute;a sensible a la injusticia y compasiva frente al sufrimiento, una ciudadan&iacute;a intolerante con lo intolerable.
    </p><p class="article-text">
        En el d&eacute;cimo aniversario de la masacre de Utoya tenemos la obligaci&oacute;n de recordar a aquellos j&oacute;venes progresistas que fueron asesinados en un campamento de verano. La democracia se da&ntilde;a y resquebraja f&aacute;cilmente y la indiferencia y el olvido no es una opci&oacute;n para quienes aspiramos a una Europa sin odio. La democracia se apuntala y defiende cada d&iacute;a en los hospitales, las escuelas y en nuestras familias. La democracia no es, la democracia la hacemos. Con memoria y sin odio, Utoya en el coraz&oacute;n.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/utoya-corazon_129_8156936.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 21 Jul 2021 20:25:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Utoya en el corazón]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Alcalde majete]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/alcalde-majete_129_8121457.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a83d4b1d-d2c9-4949-ae65-a41774fc27c0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Alcalde majete"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Somos una sociedad donde el alcalde de Madrid y portavoz del principal partido de la oposición puede despreciar la ley que va a proteger a las mujeres de las agresiones sexuales sin apenas contestación. A Martínez-Almeida no se le recuerda por ninguna medida. Solo por los chistes sin gracia</p></div><p class="article-text">
        A Jos&eacute; Luis Mart&iacute;nez-Almeida, alcalde de Madrid, le pareci&oacute; buena idea iniciar una entrevista mof&aacute;ndose de la ley que tiene como objetivo protegernos a las mujeres de las agresiones sexuales. Le pareci&oacute; gracioso despreciar la ley contra la violencia sexual mientras tonteaba con una periodista cuando trabajaba. A Mart&iacute;nez-Almeida le podemos llamar machista, <em>se&ntilde;oro</em> o cretino pero creo que el despreciable gesto del alcalde merece una reflexi&oacute;n. Con dolor, en este pa&iacute;s aprendimos que una democracia no admite terrorismo. Y tambi&eacute;n supimos que la repulsa un&aacute;nime, continua y contundente contra la violencia es clave para impulsar cambios sociales. Los discursos pol&iacute;ticos son mensajes a la ciudadan&iacute;a y se manda un mensaje de puro maquillaje pol&iacute;tico cuando uno se pone un lazo el 25 de noviembre y menosprecia la lucha contra la violencia machista en verano.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El menosprecio de Almeida a la necesidad de consentimiento de las mujeres en las relaciones sexuales no es una lamentable excepci&oacute;n. Con la aprobaci&oacute;n del Proyecto de Ley Org&aacute;nica de garant&iacute;a integral de la libertad sexual han vuelto los chascarrillos sobre si tendremos que firmar un contrato antes de acostarnos. Dicen algunos que es imposible saber cu&aacute;ndo una mujer est&aacute; consintiendo las relaciones sexuales. Imag&iacute;nese lo excitante y sugerente que puede resultar a las mujeres este tipo de comentarios burdos y mis&oacute;ginos. No le dar&iacute;a importancia si no supiera que estas ideas toman cuerpo en quienes forman nuestros cuerpos y fuerzas de seguridad, en quienes tienen que impartir justicia, en quienes representan a la ciudadan&iacute;a en las instituciones p&uacute;blicas y en quienes tienen la responsabilidad de generar opini&oacute;n a trav&eacute;s de los medios de comunicaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a se denuncia una violaci&oacute;n cada cinco horas pero la dimensi&oacute;n del problema es much&iacute;simo mayor ya que seg&uacute;n indican expertas en violencia sexual entre el 70% y 80% de las agresiones sexuales no se denuncian. Un 2,2% del total de mujeres en Espa&ntilde;a han sido violadas alguna vez en su vida seg&uacute;n la Macroencuesta de Violencia contra la Mujer (2019). Detr&aacute;s de la frialdad de los porcentajes hay vidas de mujeres. Quiz&aacute; quien me lea pueda recordar alguna vez que aquello no acab&oacute; bien, que al final se dej&oacute; hacer para que terminara y la dejara en paz, que accedi&oacute; a hacer algo por miedo a que se enfadara o que mantuvo relaciones sexuales simplemente porque tocaba. Si es usted un var&oacute;n, imag&iacute;nese perseguido por una turba que le va a penetrar analmente contra su voluntad. Tampoco est&aacute; de m&aacute;s, si lo prefiere, preguntar con cuidado y cari&ntilde;o a las mujeres de su alrededor si en alg&uacute;n momento de su vida han tenido alguna mala experiencia. Escuchen atentos.
    </p><p class="article-text">
        La Ley del 'solo s&iacute; es s&iacute;' saldr&aacute; adelante como todas las leyes feministas de este pa&iacute;s: con la oposici&oacute;n del machismo y el empuje de las mujeres. La violencia sexual que sufrimos las mujeres tiene m&uacute;ltiples formas como el acoso, el exhibicionismo, la explotaci&oacute;n sexual o la pornograf&iacute;a no consentida y esta ley ofrecer&aacute; atenci&oacute;n especializada a todas las v&iacute;ctimas. Es una ley que marca claramente que si no hay consentimiento mutuo en una relaci&oacute;n sexual lo que se est&aacute; produciendo es una violaci&oacute;n. Ser&aacute; una ley para sentir orgullo de pa&iacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una sociedad decente no puede permitirse que las vidas de las mujeres valgan menos. Una sociedad digna no puede permitir que la seguridad, que la libertad sexual de las mujeres pueda ser objeto de mofa. Sin embargo, ah&iacute; los tenemos. Somos una sociedad donde el alcalde de Madrid y portavoz del principal partido de la oposici&oacute;n puede despreciar la ley que va a proteger a las mujeres de las agresiones sexuales sin apenas contestaci&oacute;n. A Mart&iacute;nez-Almeida no se le recuerda por ninguna medida en m&aacute;s de dos a&ntilde;os al frente del ayuntamiento de Madrid. Solo por los chistes sin gracia de alcalde majete.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/alcalde-majete_129_8121457.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Jul 2021 19:54:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Alcalde majete]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De Aído y Pajín a Irene Montero y Adriana Lastra: la violencia en política]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/aido-pajin-irene-montero-adriana-lastra-violencia-politica_129_7912962.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e0486df8-bade-496b-9d13-8c0cd4073691_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De Aído y Pajín a Irene Montero y Adriana Lastra: la violencia en política"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es urgente reconocer que hay mujeres que ejercen su derecho a la participación política en un contexto de acoso y violencia sexual que poco tiene que ver con la legítima, y ojalá constructiva, crítica política</p></div><p class="article-text">
        <em>&iquest;Pero por qu&eacute; tengo yo que aguantar esto, Cristina?, </em>me respondi&oacute; hace unos meses Andrea Fern&aacute;ndez, diputada por Le&oacute;n, cuando juntas pens&aacute;bamos estrategias para combatir el machismo, la violencia sexual y el acoso que sufre en redes sociales desde que es diputada. Sinceramente, no supe contestarle. No s&eacute; por qu&eacute; las mujeres tienen que aguantar violencia por participar en pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Recientemente hemos visto en redes sociales una campa&ntilde;a violent&iacute;sima contra Lilith Vestrynge. Una semana s&iacute; y otra tambi&eacute;n, es contra Adriana Lastra. El acoso que sufre a diario la ministra de Igualdad, Irene Montero, ha traspasado las pantallas para llegar a la puerta de su casa y su vida familiar. Esta violencia no es nueva: Leire Paj&iacute;n y Bibiana A&iacute;do sufrieron un proceso de deshumanizaci&oacute;n, cosificaci&oacute;n y acoso que, m&aacute;s de diez a&ntilde;os despu&eacute;s, todav&iacute;a es visible en internet y en las hemerotecas. No parece casual que todas ellas sean mujeres j&oacute;venes de izquierdas. Mujeres que han demostrado inteligencia pol&iacute;tica, mujeres que tocan, y a veces rompen, los techos del poder. Mujeres con &eacute;xitos pol&iacute;ticos, con capacidad para generar discurso pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        No tengo duda de la determinaci&oacute;n de las mujeres con altas responsabilidades pol&iacute;ticas. Son fuertes, aguantan, resisten y contin&uacute;an con su d&iacute;a a d&iacute;a como si no pasara nada. Lamentablemente, vivimos d&iacute;as en los que insultar a representantes pol&iacute;ticos parece gratis, ya sean hombres o mujeres, con el grave desgaste que esto supone para la calidad democr&aacute;tica. Sin embargo, es urgente reconocer que hay mujeres que ejercen su derecho a la participaci&oacute;n pol&iacute;tica, adem&aacute;s, en un contexto de acoso y violencia sexual que poco tiene que ver con la leg&iacute;tima, y ojal&aacute; constructiva, cr&iacute;tica pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Violencia pol&iacute;tica con forma de meme, tuit o editorial que objetualiza y deshumaniza a estas mujeres. Violencia pol&iacute;tica que centra en cuestiones personales una cr&iacute;tica feroz, escondiendo los resultados pol&iacute;ticos que tengan estas mujeres. Violencia que tiene como &uacute;nico objetivo que esas mujeres abandonen el espacio p&uacute;blico, porque es evidente que si Adriana Lastra o Irene Montero dejaran sus cargos y se marcharan a sus casas el acoso cesar&iacute;a de inmediato. Violencia que vincula el poder de las mujeres a favores sexuales con varones. Violencia y acoso que sufren unas mujeres pero que resulta correctiva para todas las dem&aacute;s, &iquest;qu&eacute; chica va a querer el poder viendo lo que se puede sufrir? Una violencia que siempre se dirige contra las mujeres que amenazan al patriarcado, que cuestionan las estructuras tradicionales de poder, en t&eacute;rminos tambi&eacute;n de clase. Una violencia insidiosa contra las feministas.
    </p><p class="article-text">
        Esta violencia pol&iacute;tica contra las mujeres quebranta el derecho a la participaci&oacute;n pol&iacute;tica de las mujeres y por tanto, menoscaba la calidad democr&aacute;tica en nuestro pa&iacute;s. En Espa&ntilde;a ya aprendimos que la democracia no soporta que representantes pol&iacute;ticos tengan que sufrir violencia por representar a la ciudadan&iacute;a y, por eso, resulta dolorosa la impunidad de la violencia cuando quienes la sufren son mujeres y el motivo de la violencia es sexual. Es dram&aacute;tico para una democracia que esta violencia, por ser frecuente, se pueda considerar por medios de comunicaci&oacute;n y actores pol&iacute;ticos como normal. No podemos resignarnos a que la participaci&oacute;n pol&iacute;tica de las mujeres tenga que darse en contextos de desigualdad, no podemos normalizar la violencia y el acoso. Me niego a que ese sea un coste que las mujeres tengamos que pagar por participar y protagonizar la pol&iacute;tica. Y resulta especialmente bochornoso tener que apuntar que el silencio es c&oacute;mplice tambi&eacute;n de esta violencia. Ninguna violencia machista debe ser minimizada. Es evidente que la igualdad efectiva de las mujeres en pol&iacute;tica es mucho m&aacute;s que las listas cremallera y estamos todav&iacute;a muy lejos de conseguirla.
    </p><p class="article-text">
        Sigo sin respuesta a la pregunta de Andrea. No s&eacute; por qu&eacute; las mujeres tienen que aguantar esto, pero tengo claro que no estoy dispuesta a acostumbrarme a esta violencia. Entre no hacer caso a <em>trolls</em> y a mis&oacute;ginos con columnas y editoriales y normalizar esta violencia pol&iacute;tica hacia las mujeres tiene que existir un espacio que no atisbo a encontrar. Desconozco qu&eacute; estrategia es la perfecta para abordar esta violencia pero tengo algunas certezas. Las mujeres estamos en pol&iacute;tica por derecho propio y vamos a quedarnos. Los derechos pol&iacute;ticos de las mujeres se arrancaron con vidas de mujeres que se entregaron, que pusieron el cuerpo al servicio de los derechos de futuras generaciones de mujeres, y eso es lo que vamos a seguir haciendo, abrir m&aacute;s camino. Y para que no nos cueste tanto dolor, tanto cansancio, tanto desgaste, necesitamos mucha solidaridad feminista. 'Si nos tocan a una, nos tocan a todas' tiene que ser mucho m&aacute;s que un lema, tiene que ser una forma de estar y hacer pol&iacute;tica. Sabemos que el silencio no nos proteger&aacute;. La respuesta, compa&ntilde;eras, siempre estar&aacute; en el feminismo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/aido-pajin-irene-montero-adriana-lastra-violencia-politica_129_7912962.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 09 May 2021 19:56:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De Aído y Pajín a Irene Montero y Adriana Lastra: la violencia en política]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Machismo,Política,Irene Montero,Adriana Lastra]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Inés Arrimadas, Yolanda Díaz y los acantilados de cristal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/ines-arrimadas-yolanda-diaz-acantilados-cristal_129_7378324.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2a5f0fd4-a23e-4f1b-b452-66e7cf2c4996_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Inés Arrimadas, Yolanda Díaz y los acantilados de cristal"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La igualdad de las mujeres en la política es una cuestión fundamental de calidad democrática. Es imprescindible visibilizar los acantilados de cristal a los que muchas mujeres se enfrentan y que tantas veces sortean haciendo sencillo lo que es extremadamente complicado</p></div><p class="article-text">
        Conceptualizar es politizar, nos dice la fil&oacute;sofa Celia Amor&oacute;s. Conceptualizar es pasar de la an&eacute;cdota a la categor&iacute;a. Es dar forma a un fen&oacute;meno social para que sea visible en nuestra sociedad. Conceptualizar es ponerle nombre a la desigualdad para poder combatirla. Son numerosos los problemas que no ten&iacute;an nombre a los que el feminismo les ha dado forma para traerlos a la sociedad, para que los veamos, para que los cambiemos. De hecho, conceptualizar la desigualdad que el patriarcado pretende esconder o hacer pasar como normal o natural es la tarea b&aacute;sica del feminismo. 
    </p><p class="article-text">
        Son numerosos los conceptos que se han desarrollado para explicar la desigualdad que sufrimos las mujeres en la estructuras de poder. El techo de cristal, por ejemplo, nos sirve para nombrar los obst&aacute;culos, que no son otra cosa que relaciones entre varones y roles y estereotipos asignados a las mujeres, que impiden a las mujeres llegar a los puestos de poder. El concepto de suelos pegajosos visibiliza todas las responsabilidades y tareas vinculadas al trabajo dom&eacute;stico y de cuidado de menores o personas dependientes que impide a las mujeres progresar en su carrera profesional o muchas veces siquiera empezarla. Menos conocido pero igualmente necesario es el concepto de acantilado de cristal. Michelle K. Ryan y Alexander Haslam, docentes en la Universidad de Exeter, acu&ntilde;aron el concepto acantilado de cristal en un art&iacute;culo titulado <em>The Glass Cliff: Evidence that Women are Over-Represented in Precarious Leadership</em> <em>Positions</em>. Definieron el concepto de acantilado de cristal para explicar c&oacute;mo las mujeres tienen muchas m&aacute;s probabilidades de acceder a puestos de poder cuando las circunstancias son precarias, adversas y cuando existen grandes posibilidades de fracaso. 
    </p><p class="article-text">
        Un claro ejemplo de acantilado de cristal son las condiciones en las que In&eacute;s Arrimadas asumi&oacute; el liderazgo de Ciudadanos, teniendo que gestionar el resultado de unos nefastos resultados electorales. In&eacute;s Arrimadas es una de las primeras mujeres que ha liderado una formaci&oacute;n pol&iacute;tica en Espa&ntilde;a y lo hace en circunstancias muy precarias, en una situaci&oacute;n org&aacute;nica extremadamente complicada y con escasas oportunidades de ofrecer un liderazgo pol&iacute;tico exitoso. Recientemente Yolanda D&iacute;az ha asumido la responsabilidad de liderar a Unidas Podemos dentro del Gobierno de Espa&ntilde;a al tiempo que tendr&aacute; que seguir ofreciendo una respuesta efectiva en una de las carteras con mayor responsabilidad en una situaci&oacute;n de crisis como es el Ministerio de Trabajo y Econom&iacute;a Social. La magnitud del reto al que se enfrenta Yolanda D&iacute;az es enorme y la tarea no es sencilla: liderar a Unidas Podemos en un gobierno que mantiene negociaciones permanentes, gestionar los conflictos y seguir desarrollando de manera eficaz las tareas del Ministerio de Trabajo. No hay duda de que las expectativas sobre la vicepresidenta tercera son alt&iacute;simas y que las dificultades son enormes. Pero no se trata s&oacute;lo de Arrimadas y D&iacute;az. Theresa May y la crisis del Brexit es otro ejemplo muy ilustrativo de la trampa que puede suponer para las mujeres asumir el poder en condiciones precarias y de crisis. Y estoy segura de que a quien lee este texto le resultar&aacute; sencillo pensar en candidatas que asumieron el reto de optar a la alcald&iacute;a en ciudades y pueblos donde era casi imposible ganar.
    </p><p class="article-text">
        Las consecuencias de desafiar estos acantilados de cristal no son &uacute;nicamente para las valientes mujeres que los enfrentan. Cuando una mujer rompe un techo de cristal, todas las mujeres avanzamos. Pero sin duda, que las mujeres rompan los techos de cristal en condiciones precarias y excesivamente complejas, con altas posibilidades de fracaso y con costes alt&iacute;simos, muchas veces personales, impacta tambi&eacute;n en el resto de las mujeres. Dibuja unos escenarios para las mujeres en el poder poco deseables para quienes eval&uacute;an los costes de su participaci&oacute;n pol&iacute;tica. 
    </p><p class="article-text">
        La igualdad de las mujeres en la pol&iacute;tica es una cuesti&oacute;n fundamental de calidad democr&aacute;tica. Es imprescindible visibilizar los acantilados de cristal a los que muchas mujeres se enfrentan y que tantas veces sortean haciendo sencillo lo que es extremadamente complicado. La igualdad en pol&iacute;tica para las mujeres no puede ser solo de participaci&oacute;n sino que tiene que ser tambi&eacute;n en las condiciones en las que las mujeres acceden al poder. 
    </p><p class="article-text">
        En pol&iacute;tica los cargos no siempre vienen acompa&ntilde;ados del poder para ejercerlos. El poder es otra cosa. El poder no se cede. Las mujeres el poder se lo ganan, lo pelean y lo tienen que defender a diario porque siempre est&aacute; en cuesti&oacute;n. El poder no se tiene, el poder te lo reconocen. La autoridad, el respeto a las decisiones y los liderazgos pol&iacute;ticos no se imponen con un cargo sino que vienen con el reconocimiento de los otros. Y no descubro nada nuevo si digo que nuestra sociedad machista ha sido conformada para no reconocer la voz de las mujeres, que cuestiona la legitimidad de los discursos de las mujeres. Una sociedad, una pol&iacute;tica, que, todav&iacute;a hoy, coloca a las mujeres sobre acantilados de cristal.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/ines-arrimadas-yolanda-diaz-acantilados-cristal_129_7378324.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 06 Apr 2021 20:28:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Inés Arrimadas, Yolanda Díaz y los acantilados de cristal]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Igualdad,Feminismo,Conciliación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuidar la democracia: de Teruel a Washington]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/cuidar-democracia-teruel-washington_129_6734894.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c82d0694-0274-4cee-9250-a3bb5001d546_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuidar la democracia: de Teruel a Washington"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El acoso a Guitarte para que modificara el sentido de su voto no fue excepcional. Aquellos días, escuchamos animar al transfuguismo desde la tribuna del Congreso como si se tratara de una herramienta política más y no una práctica deleznable</p></div><p class="article-text">
        Hace un a&ntilde;o Tom&aacute;s Guitarte, diputado por Teruel Existe, se vio obligado a dormir fuera de su domicilio habitual y con protecci&oacute;n policial antes de ir a votar la investidura de Pedro S&aacute;nchez como Presidente del Gobierno. En el municipio de Calamocha en el que reside Guitarte hab&iacute;an aparecido pintadas con la palabra &ldquo;traidor&rdquo; unos d&iacute;as antes y se tem&iacute;a por su seguridad. A las acciones pol&iacute;ticas siempre las precede un discurso que las legitima. Y antes de las pintadas en el pueblo de Guitarte ya ten&iacute;amos el discurso que legitimaba esas acciones de acoso e intimidaci&oacute;n que son inaceptables en democracia: <a href="https://twitter.com/Santi_ABASCAL/status/1213564962905477121?ref_src=twsrc%5Etfw%7Ctwcamp%5Etweetembed%7Ctwterm%5E1213564962905477121%7Ctwgr%5E%7Ctwcon%5Es1_&amp;ref_url=https%3A%2F%2Fwww.huffingtonpost.es%2Fentry%2Fcriticas-a-abascal-por-esta-amenaza-en-twitter-a-tomas-guitarte-diputado-de-teruel-existe_es_5e119572e4b0b2520d22a88f" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Santiago Abascal dec&iacute;a en un tuit</a><em> &ldquo;Si yo fuera turolense estar&iacute;a acampado ya en la plaza del ayuntamiento hasta que el se&ntilde;or Guitarte renuncie a traicionar a todos los espa&ntilde;oles y haga que Teruel exista para Espa&ntilde;a, no para someterse a los separatistas&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        El acoso a Guitarte para que modificara el sentido de su voto no fue excepcional. Aquellos d&iacute;as, escuchamos animar al transfuguismo desde la tribuna del Congreso como si se tratara de una herramienta pol&iacute;tica m&aacute;s y no una pr&aacute;ctica deleznable de pol&iacute;ticos corruptos. Aquellos d&iacute;as, los representantes democr&aacute;ticos de la ciudadan&iacute;a, las diputadas y los diputados, fueron acosados y amenazados a trav&eacute;s de sus correos electr&oacute;nicos y redes sociales para que votaran en contra de la investidura del &ldquo;traidor&rdquo; de Pedro S&aacute;nchez. En aquella investidura se gener&oacute; con discursos una tensi&oacute;n pol&iacute;tica que no respond&iacute;a a lo que estaba sucediendo: la normalidad democr&aacute;tica de dar un gobierno a Espa&ntilde;a por una mayor&iacute;a elegida democr&aacute;ticamente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los d&iacute;as previos a la investidura de Pedro S&aacute;nchez algunas mir&aacute;bamos con estupefacci&oacute;n el acoso, la intimidaci&oacute;n y las amenazas a los representantes de la ciudadan&iacute;a. Tambi&eacute;n hab&iacute;a quienes normalizaban el acoso, la intimidaci&oacute;n y las amenazas enmarcando estas acciones en la conocida como 'bronca pol&iacute;tica' en el Congreso de los Diputados. Aquello no fue ni una bronca, ni una discusi&oacute;n, ni un debate. Aquello fue un ataque frontal a nuestra democracia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La disputa y el disenso en pol&iacute;tica no solo es leg&iacute;timo sino que es deseable e imprescindible en democracia. Las palabras son las herramientas con las que se construye la pol&iacute;tica. Con las palabras nombramos nuestras ideas, con las palabras las argumentamos y con las palabras diferenciamos nuestras posiciones pol&iacute;ticas de otras. Con las palabras debatimos. Con las palabras tambi&eacute;n podemos unir e incluir (solidaridad, comunidad, acuerdo) y si queremos podemos estigmatizar, dividir y excluir (mi cultura, mi pa&iacute;s, mi clase social). 
    </p><p class="article-text">
        En pol&iacute;tica las palabras no son inocuas, las palabras tienen el poder de dar forma a realidades sociales y por eso son elegidas con atenci&oacute;n en los discursos pol&iacute;ticos. Las palabras que deshumanizan y deslegitiman al adversario nos deber&iacute;an alertar a quienes nos consideramos dem&oacute;cratas porque en esos procesos no hay confrontaci&oacute;n de ideas. Los discursos que deslegitiman al adversario no pretenden ganar debate alguno, tienen otros objetivos. Hemos visto como las derechas, ante su frustraci&oacute;n por perder el poder que consideran suyo y la falta de argumentos s&oacute;lidos, hacen un discurso no para convencer sino para deslegitimar y deshumanizar al adversario. El objetivo no es enriquecer un debate pol&iacute;tico sino doblegar voluntades. No es lo mismo llamar a una defensora de derechos humanos &ldquo;feminista&rdquo; que &ldquo;feminazi&rdquo;. No es lo mismo llamar traidor, fel&oacute;n, desleal, ileg&iacute;timo, mentiroso compulsivo, rid&iacute;culo, okupa o sepulturero a un presidente del Gobierno, que no hacerlo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La tolerancia mutua es una de las reglas b&aacute;sica de la democracia, tal y como han explicado Steven Levitsky y Daniel Ziblatt en su libro <em>C&oacute;mo mueren las democracias</em>. Significa aceptar que los adversarios pol&iacute;ticos que acatan las reglas constitucionales tienen derecho a existir, a competir por el poder y gobernar cuando son capaces de construir una mayor&iacute;a. Por tanto, referirse como ileg&iacute;timo a los miembros de un gobierno democr&aacute;tico, decir que hay que fusilar a 26 millones de hijos de puta, decir que el gobierno de Pedro S&aacute;nchez es el peor en 80 a&ntilde;os de historia o referirse, casi cotidianamente, al Gobierno como criminal es del todo incompatible con una democracia que goce de su mejor estado de salud.
    </p><p class="article-text">
        V&iacute;ctor Klemperer (1881-1960) fil&oacute;logo alem&aacute;n, comunista y jud&iacute;o, demostr&oacute; en su estudio sobre la lengua del totalitarismo que &ldquo;<em>las palabras contienen dosis &iacute;nfimas de ars&eacute;nico, uno las consume sin apenas darse cuenta y pasado un tiempo ejercen su efecto letal&rdquo;.</em> La democracia es fr&aacute;gil y las palabras que se disparan contra su esencia calan como una lluvia fina. Por frecuentes que sean, la indiferencia ante discursos pol&iacute;ticos que ilegitiman, cosifican y deshumanizan es un lujo que no podemos permitirnos quienes defendemos la democracia. La lecci&oacute;n que nos dej&oacute; Klemperer es que la influencia m&aacute;s poderosa sobre las personas se ejerce a trav&eacute;s de palabras y frases sencillas, que se dicen una vez y luego otra y otra hasta que son asumidas como normales.
    </p><p class="article-text">
        La democracia es el sistema pol&iacute;tico de la palabra. La democracia es el r&eacute;gimen pol&iacute;tico del di&aacute;logo, del acuerdo y tambi&eacute;n del disenso. Cuidar la democracia es combatir los discursos que cosifican y deshumanizan. Cuidar la democracia es argumentar frente a quienes tienen como bandera la antipol&iacute;tica que deslegitima a las instituciones. Cuidar la democracia es no dar como normal, aunque sea frecuente, el menosprecio, el acoso y la intimidaci&oacute;n. Cuidar la democracia es cuidar las palabras con las que nombramos la vida. Y debemos cuidar la democracia porque, como hemos visto estos d&iacute;as en Estados Unidos, incluso las democracias m&aacute;s antiguas del mundo est&aacute;n amenazadas.
    </p><p class="article-text">
        Hay &eacute;pocas en las que la indiferencia es criminal, dijo Albert Camus. Estoy segura que estamos de nuevo ante una &eacute;poca en las que la indiferencia tiene graves consecuencias para nuestra convivencia y calidad democr&aacute;tica, pero tambi&eacute;n, que estamos en un momento en el que nombrar y combatir las ideas fascistas, una vez m&aacute;s, es la mejor aportaci&oacute;n que podemos hacer a la democracia espa&ntilde;ola.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/cuidar-democracia-teruel-washington_129_6734894.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 07 Jan 2021 22:23:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuidar la democracia: de Teruel a Washington]]></media:title>
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      <title><![CDATA["Pilladas" con doble rasero]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/pilladas-doble-rasero_129_4713636.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">El viejo machismo se moderniza y se adapta a las nuevas formas de  comunicación  Las utiliza como herramientas para seguir controlando la  sexualidad de las mujeres</p></div><p class="article-text">
        Las verbenas de pueblo ya no se llevan como antes, han sido reemplazadas por los festivales veraniegos. El vino y los cubatas han sido sustituidos por drogas de dise&ntilde;o. Con el baile, ya no se roba un beso o se baja la mano m&aacute;s de lo debido, sino que directamente se pasa a <em>mayores</em>. &iexcl;C&oacute;mo est&aacute;n cambiando los tiempos! Esto ya no es como en los 50 o los 60. O s&iacute;&hellip; El machismo de siempre es una especie de ser vivo que se adapta a las costumbres cambiantes.
    </p><p class="article-text">
        Esta reflexi&oacute;n viene a cuento debido a que hace unos d&iacute;as en un festival musical en Tenerife una pareja heterosexual fue grabada  manteniendo relaciones sexuales en p&uacute;blico y el v&iacute;deo fue subido a la <em>nube</em> de manera no consentida. La gravedad reside en que no es s&oacute;lo que el video se haya convertido en viral, sino que alguien tuvo la desfachatez de extraer fotos del perfil personal de una red social p&uacute;blica y hacer un montaje&hellip; pero s&oacute;lo de la chica. Parece que las intenciones del v&iacute;deo eran claras, humillar y vejar, y para eso s&oacute;lo interesaba la figura femenina en el v&iacute;deo. De ella sabemos todo, y de &eacute;l nada. Si es que exist&iacute;a algo grave, importante o morboso en ese v&iacute;deo que ha tenido 30.000 visitas, lo que fuera, lo estaba realizando ella y no &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        El doble rasero con el que se juzgan las pr&aacute;cticas sexuales sigue funcionando. Suena antiguo, pero los estereotipos siguen vigentes, si ellos tienen sexo en p&uacute;blico, son unos machotes y ellas unas zorras. Han cambiado las pr&aacute;cticas sexuales que son permisibles tanto para hombres como para mujeres, pero seguimos poniendo etiquetas diferentes a hombres y mujeres por las mismas pr&aacute;cticas sexuales: no ha cambiado la doble vara de medir. Ni las consecuencias sociales. Hoy la acosada, ridiculizada y estigmatizada es ella, no &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        Parece que nos hacemos m&aacute;s modernos, pero no en todo. Las nuevas generaciones siguen estigmatizando a las j&oacute;venes por sus pr&aacute;cticas sexuales. Podr&iacute;amos pensar que con el exceso de c&aacute;maras llegar&aacute; un punto en que sea tanta la gente grabada que dejar&aacute; de tener la fuerza estigmatizadora que vemos actualmente. O no. Pero romper el doble rasero&hellip; Llevamos siglos de lucha y se resiste.
    </p><p class="article-text">
        El viejo machismo se moderniza y se adapta a las nuevas formas de comunicaci&oacute;n  Las utiliza como herramientas para seguir controlando la sexualidad de las mujeres. Lo que subyace, las ideas soterradas debajo de este montaje no consentido, y su distribuci&oacute;n, son las ideas rancias, retrogradas y sexistas que las mujeres no deben de vivir su sexualidad plenamente, como quiera que les de la gana de hacerlo, mientras que los hombres s&iacute; pueden.
    </p><p class="article-text">
        S&oacute;lo nos queda apelar a la responsabilidad individual de quienes han visto y distribuido ese v&iacute;deo sin cuestionarse la injusticia cometida. Sin reflexionar sobre la ausencia de una figura masculina en ese v&iacute;deo que pretend&iacute;a humillar. Sin preguntarse qu&eacute; es lo que lleva a juzgar de manera distinta los mismos actos, si quien los realiza es un hombre o una mujer.
    </p><p class="article-text">
        Llegar&aacute; el momento que las mujeres podr&aacute;n vivir y gozar su sexualidad con la misma libertad que un hombre, pero ha quedado claro que no en este verano.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Hernández, José Saturnino Martínez García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/pilladas-doble-rasero_129_4713636.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 Aug 2014 18:21:14 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA["Pilladas" con doble rasero]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Machismo]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
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