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    <title><![CDATA[elDiario.es - Antonio Turiel]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/antonio_turiel/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Antonio Turiel]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Lo que no Podemos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/podemos_132_4587876.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ec5d1430-ae95-4576-89e9-3b1dc386dbdc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lo que no Podemos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Con el fichaje de Vicenç Navarro y Juan Torres para la elaboración de su programa económico, Podemos ha optado por la fórmula neokeynesiana del crecimiento sin límites y se ha asegurado, de este modo, el apoyo de una mayoría social.</p><p class="subtitle">Nuestra sociedad no es decrecentista; ni sabe ni quiere saber que el decrecimiento ya está en marcha, sin que lo hayan puesto en marcha los decrecentistas, y sin que nadie lo pueda parar.</p></div><p class="article-text">
        Una fracci&oacute;n min&uacute;scula del internet espa&ntilde;ol est&aacute; estos d&iacute;as revolucionada, no por la aparici&oacute;n del virus del &eacute;bola en la capital de Espa&ntilde;a, sino por algo que consideran un desastre todav&iacute;a mayor: que Podemos, a trav&eacute;s de Pablo Iglesias, le haya encargado a Juan Torres y a Vicen&ccedil; Navarro la elaboraci&oacute;n del programa econ&oacute;mico de esa formaci&oacute;n pol&iacute;tica. Los miembros de esta fracci&oacute;n intern&aacute;utica diminuta e imperceptible no se escandalizan porque tengan miedo de que las propuestas de los dos catedr&aacute;ticos sean terriblemente progresistas o porque, dado el crecimiento de la formaci&oacute;n, esas ideas puedan llegar a poner en peligro algunos valores tradicionales muy asentados; qu&eacute; va, hay quienes se preocupan por eso, pero son un grupo que aunque minoritario es mucho mayor que aquellos de los que hoy me ocupo. Lo que realmente preocupa a mi caterva insignificante, despreciable en su peque&ntilde;ez, es justamente lo contrario: que las propuestas de los dos intelectuales quedar&aacute;n demasiado cortas; que, dadas las orejeras que les imponen su formaci&oacute;n cl&aacute;sica, ni Juan Torres ni Vicen&ccedil; Navarro aceptar&aacute;n nunca que el mundo tiene l&iacute;mites y centrar&aacute;n su discurso en redistribuir, bas&aacute;ndose sobre todo en aquello con lo que se crece, sin ver ni querer entender que el mundo est&aacute; abocado a un decrecimiento duro y prolongado.
    </p><p class="article-text">
        Conviene no olvidar que hace no demasiados meses estos dos mismos eruditos, Juan Torres y Vicen&ccedil; Navarro, polemizaban con Florent Marcellesi sobre el significado pol&iacute;tico del decrecimiento. Desgraciadamente, a pesar de su honestidad intelectual y su compromiso con la sociedad, ninguno de ellos pareci&oacute; comprender que el decrecimiento no es un movimiento pol&iacute;tico reaccionario delante de una realidad desagradable, sino una realidad desagradable a la que uno s&oacute;lo puede reaccionar, en alg&uacute;n caso, a trav&eacute;s de un movimiento pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Vicen&ccedil; Navarro llev&oacute; m&aacute;s lejos a&uacute;n la pol&eacute;mica, <a href="http://blogs.publico.es/dominiopublico/9039/los-errores-de-las-tesis-del-decrecimiento-economico/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">lanzando repetidas andanadas contra el decrecimiento en general y contra Florent Marcellesi en particular,</a> alguna de las cuales yo intent&eacute; devolver desde mi mucho m&aacute;s modesto nav&iacute;o intern&aacute;utico, <a href="http://crashoil.blogspot.com/2014/02/revista-de-prensa-vicenc-navarro-en.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The Oil Crash.</a> Y ah&iacute; qued&oacute; la cosa... o no qued&oacute;, porque unos meses m&aacute;s tarde un peque&ntilde;o grupo de acad&eacute;micos y activistas, que inclu&iacute;a al citado Marcellesi y accidentalmente a un servidor, decidi&oacute; lanzar el <a href="https://ultimallamadamanifiesto.wordpress.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">manifiesto &Uacute;ltima Llamada</a> (y m&aacute;s tarde este blog), con el prop&oacute;sito de denunciar que no s&oacute;lo las medidas de austeridad ciegas llevan a la pobreza y la desesperaci&oacute;n a la mayor&iacute;a, sino que tambi&eacute;n las pol&iacute;ticas neokeynesianas (a las que Navarro y Torres parecen ser adeptos) pueden llevarnos por ese mismo camino, a pesar de tener mayor voluntad social que las otras. En aquel fin de semana extra&ntilde;o en que el manifiesto &Uacute;ltima Llamada viera inopinadamente la luz, aparecieron varias decenas de firmantes iniciales de los que yo nunca hubiera sospechado que estuvieran al tanto de lo que est&aacute;bamos preparando aquel pu&ntilde;ado de &ldquo;mindundis&rdquo;. Y <a href="http://www.eldiario.es/sociedad/manifiesto-ultima-llamada_0_278922288.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">entre los firmantes iniciales del manifiesto est&aacute;, bien arriba de todo, el nombre de Pablo Iglesias.</a>
    </p><p class="article-text">
        &Uacute;ltima Llamada ha supuesto para ese peque&ntilde;o grupo que comentaba al principio un atisbo de esperanza en medio de la sinraz&oacute;n del debate completamente polarizado de hoy en d&iacute;a. Delante de un escenario en que se plantean s&oacute;lo dos opciones posibles (austeridad del neoliberalismo o &ldquo;crecimiento v&iacute;a el ahorro&rdquo; versus redistribuci&oacute;n y neokeynesianismo o &ldquo;crecimiento v&iacute;a el consumo&rdquo;), &Uacute;ltima Llamaba creaba una nueva e imprescindible dimensi&oacute;n a lo largo de la cual moverse, como diciendo: &ldquo;&iquest;Y qu&eacute; pasa, se&ntilde;ores, si crecer ya no es f&iacute;sicamente posible, aparte de no ser deseable?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ninguno de los dos leviatanes econ&oacute;micos, neoliberalismo y neokeynesianismo, ha prestado la m&aacute;s m&iacute;nima atenci&oacute;n al alfe&ntilde;ique del decrecentismo hasta que sus tesis no han comenzado a ganar adeptos, a medida que el tiempo pasa y la crisis no se soluciona. Pero ahora que ese tercero en discordia ha comenzado a ganar un cierto (y escaso) terreno, los dos gigantes del pensamiento econ&oacute;mico han optado por dos estrategias diferentes respecto a &eacute;l: ridiculizarle e ignorarle (con mucho, la mayoritaria) o intentar desarmarlo intelectualmente (la opci&oacute;n de Navarro).
    </p><p class="article-text">
        Los que apuestan por el decrecentismo, seamos honestos, son las personas desencantadas de tantas promesas incumplidas y que ya s&oacute;lo buscan una tierra firme que pisar, no importa cu&aacute;n baja sea. Para estas personas, la &uacute;ltima y &uacute;nica alternativa final al decrecentismo es el colapso entero de la sociedad, y no es por eso casualidad que uno de los grupos de Facebook donde se contempla el decrecentismo como &uacute;ltima esperanza se llame as&iacute;, &ldquo;Colapso&rdquo;. Los decrecentistas han perdido ya la fe en la actual pero moribunda sociedad del consumo, y buscan, como otros muchos sectores de la sociedad, una regeneraci&oacute;n, un cambio profundo que haga viable la sociedad desde bases m&aacute;s s&oacute;lidas y mejor asentadas. Y por eso muchos decrecentistas y personas con pensamiento af&iacute;n vivieron con gran ilusi&oacute;n la emergencia de Podemos y de Pablo Iglesias como una &uacute;ltima esperanza de hacer las cosas bien hechas.
    </p><p class="article-text">
        Sucede, sin embargo, que aquellos que han transitado por el camino del decrecentismo, que lleva a comprender la necesidad e inevitabilidad del decrecimiento, han ido mucho m&aacute;s lejos que los que s&oacute;lo perciben la corrupci&oacute;n de nuestro mundo y la necesidad de que nazca un mundo nuevo. Los decrecentistas son, por ello, mucho m&aacute;s cr&iacute;ticos, porque ya han pensado mucho en el problema y ya han descartado muchas falsas soluciones; sus mochilas se han vaciado, tras un largo proceso de reflexi&oacute;n y raciocinio, de renuncia a muchos sue&ntilde;os, y ahora ya son libres de toda carga material y s&oacute;lo esperan que podamos emprender como sociedad el camino del descenso necesario.
    </p><p class="article-text">
        Por eso resulta comprensible que, ahora que Pablo Iglesias se desmarca de esas ideas con un discurso de tonos ya no s&oacute;lo neokeynesianos sino incluso socialdem&oacute;cratas, la decepci&oacute;n de estas personas sea grand&iacute;sima. Y el fichaje de Vincen&ccedil; Navarro y Juan Torres para la elaboraci&oacute;n del programa econ&oacute;mico se percibe como una traici&oacute;n, perpetrada por aquel en el que algunos decrecentistas hab&iacute;an puesto sus &uacute;ltimas esperanzas.
    </p><p class="article-text">
        Y sin embargo, a mi modo de ver, se equivocan los que piensan as&iacute;. Se equivocan porque no comprenden qu&eacute; es Podemos. Por encima de todo, Podemos es un partido pol&iacute;tico. Uno que aspira a regenerar la vida pol&iacute;tica, bien es cierto; pero es un partido al fin y al cabo. Y dada la din&aacute;mica de los partidos en las democracias liberales, Podemos se ve en la necesidad de hacer m&aacute;s aceptable su discurso si quiere llegar, alg&uacute;n d&iacute;a, a ser alternativa de Gobierno e incluso, m&aacute;s a&uacute;n, la base de una nueva visi&oacute;n hegem&oacute;nica. Pero como se repite en las discusiones de estos d&iacute;as, Podemos no puede llegar a ser un movimiento mayoritario con un discurso decrecentista. Y la raz&oacute;n es obvia: como digo desde el principio del art&iacute;culo, los decrecentistas son cuatro gatos.
    </p><p class="article-text">
        A la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n no le puedes explicar que tiene que vivir con menos porque, aunque se reparta lo que hay entre todos, a la mayor&iacute;a le acabar&aacute; tocando a menos (porque cada vez habr&aacute; menos); no te querr&aacute;n creer, porque en la tele, los diarios, las revistas... no se habla del fin del crecimiento ni del fin del capitalismo. Podemos aspira a ser el movimiento de toda esa gente, la que se da cuenta de que un cambio es necesario &ndash;que es la mayor&iacute;a&ndash;, pero no de los que se dan cuenta de que ese cambio tiene que ser radical &ndash;que es una minor&iacute;a&ndash;. Contentar a ambos colectivos a la vez es imposible sin mentir, y Podemos ha elegido al primero porque, simplemente, son much&iacute;simos m&aacute;s, y con su fuerza aspiran a poder gobernar, y poder al fin hacer los cambios que consideran necesarios.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, Podemos es o aspira a ser un reflejo de una sociedad que se ha sentido ignorada y enga&ntilde;ada por sus dirigentes, y tambi&eacute;n aspira a ser reflejo de sus cambios. Y, admit&aacute;moslo, nuestra sociedad no es decrecentista; no ha entendido el decrecimiento ni sabe ni quiere saber que el decrecimiento ya est&aacute; en marcha, sin que lo hayan puesto en marcha los decrecentistas, y sin que nadie lo pueda parar.
    </p><p class="article-text">
        No culpemos a Podemos por no ser como aspiramos que sea, por no ser c&oacute;mo sabemos que deber&iacute;a ser si no quiere estrellarse. Podemos es s&oacute;lo el espejo donde se mira la sociedad, y por tanto ese &ldquo;Podemos&rdquo; de su nombre es m&aacute;s bien &ldquo;Lo que podemos&rdquo;, aquello que la sociedad es capaz de decir, pensar y hacer. Al o&iacute;r su nombre, &ldquo;Podemos&rdquo;, pensamos que son todo posibilidades, que su nombre es la expresi&oacute;n de una voluntad regeneradora e ind&oacute;mita; sin embargo, en realidad su nombre significa &ldquo;Lo que podemos&rdquo;: no es todo lo que podr&iacute;amos hacer, sino una delimitaci&oacute;n de lo que nos atrevemos a ser y a pensar; no son todo verdes praderas sino una expresi&oacute;n de nuestras limitaciones como sociedad. Simplemente, no podemos m&aacute;s. Esto es lo que somos y esto es lo que podemos. En realidad, al decir &ldquo;Podemos&rdquo; insistimos sobre &ldquo;Lo que no podemos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los decrecentistas, en realidad, tienen que entender que hay que seguir haciendo pedagog&iacute;a con la sociedad. Hay que seguir explicando que el ecosistema planetario est&aacute; gravemente enfermo, y que esta frase no es un lugar com&uacute;n sino <a href="http://crashoil.blogspot.com.es/2014/06/cronica-de-un-planeta-gravemente-enfermo.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un hecho constatado y doloroso;</a> hay que seguir diciendo que esta crisis no va a acabar nunca y <a href="http://crashoil.blogspot.com.es/2010/06/digamos-alto-y-claro-esta-crisis.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">explicar el porqu&eacute;;</a> hay que decir en voz cada vez m&aacute;s alta que ni el <a href="http://crashoil.blogspot.com.es/2013/11/el-fracking-se-fractura.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fracking</a> ni las <a href="http://crashoil.blogspot.com.es/2014/08/post-de-resumen-los-limites-de-las.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">renovables</a> ni ninguna otra tecnolog&iacute;a-milagro van a resolver nuestros problemas; hay que advertir que a pesar de los sue&ntilde;os de recuperaci&oacute;n <a href="http://crashoil.blogspot.com.es/2014/09/la-ilogica-financiera.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estamos a las puertas de una gran recesi&oacute;n que puede traer consecuencias peligrosas e imprevisibles;</a> hay que gritar, a pleno pulm&oacute;n, <a href="http://crashoil.blogspot.com.es/2013/04/la-verdad-la-cara.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la verdad a la cara.</a> S&oacute;lo cuando sepamos podremos comprender mejor lo que sucede, cambiando tambi&eacute;n lo que somos. S&oacute;lo cuando cambiemos lo que somos cambiaremos lo que podemos. Y s&oacute;lo entonces podremos.
    </p><p class="article-text">
        Podemos. Hag&aacute;moslo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Turiel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/podemos_132_4587876.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 13 Oct 2014 18:13:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lo que no Podemos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Juan Torres,Vicenç Navarro,Podemos,Pablo Iglesias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una tormenta en un vaso de agua]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/tormenta-vaso-agua_129_4563230.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Nos acercamos a una fase de aceleración de la escasez de petróleo y, por ende, de otras materias primas, caracterizada por una salvaje volatilidad en precios y una rápida desinversión en la explotación de materias primas</p></div><p class="article-text">
        El castellano es una lengua sutil, rica en matices. Peque&ntilde;os cambios en una desinencia verbal, el uso h&aacute;bil de las diversas personas del sujeto de una frase, el empleo discrecional de las preposiciones y de los signos de puntuaci&oacute;n y entonaci&oacute;n y otros muchos recursos hacen que una frase de longitud kilom&eacute;trica (pues &eacute;ste es otro de los excesos propios a la lengua de Cervantes) pueda decir una cosa o pr&aacute;cticamente la contraria al cambiar una sola letra, pasando el cambio casi desapercibido en la inmensidad de la unidad sem&aacute;ntica que lo contiene. Parad&oacute;jicamente, pasa, sin embargo, que el car&aacute;cter castellano es bastante menos sutil que la lengua que utiliza; quiz&aacute; por ser un pueblo de sangre mediterr&aacute;nea y culturalmente m&aacute;s extravertido y dado a los excesos, o pudiera ser por una historia forjada a fuerza de espada y sue&ntilde;os de conquista, el caso es que los espa&ntilde;oles son, por lo general, broncos y para nada sutiles. Tal disonancia entre car&aacute;cter y lengua es motivo de no pocas confusiones y espurias disputas. Y esto parece ser lo que ha pasado con el profesor Juan Torres y el art&iacute;culo que <a href="http://www.eldiario.es/ultima-llamada/Podemos_6_313278693.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">publiqu&eacute;</a> el otro d&iacute;a en el blog <a href="http://www.eldiario.es/ultima-llamada/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&Uacute;ltima llamada</a> que aloja <a href="http://www.eldiario.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">eldiario.es.</a>
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://www.eldiario.es/zonacritica/Respuesta-invenciones-Antonio-Turiel_6_313978606.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cree Torres</a> que cuando hablo de lo que opinan ciertos grupos de las redes sociales sobre su <em>fichaje</em> por Podemos estoy expresando mi opini&oacute;n o que de alg&uacute;n modo coincido con ese parecer. No es as&iacute;: en el p&aacute;rrafo inicial de mi art&iacute;culo simplemente expongo de lo que se est&aacute; hablando, y dejo claro de que se trata de un c&iacute;rculo muy, muy reducido. Cree tambi&eacute;n que yo opino que Torres y Navarro no son conscientes de los l&iacute;mites del planeta, y tampoco es cierto: de nuevo, reproduzco pensamientos que he le&iacute;do en esos grupos, y a ellos se los atribuyo. El nombre de Torres se menciona cuatro o cinco veces en todo el art&iacute;culo, y yo s&oacute;lo hago una vez una valoraci&oacute;n personal de &eacute;l y de Navarro justamente para se&ntilde;alar su &ldquo;honestidad intelectual y compromiso con la sociedad&rdquo;; y no hablo de su oposici&oacute;n al concepto de los l&iacute;mites del planeta, sino a su debate con Florent Marcellesi sobre la interpretaci&oacute;n del decrecentismo pol&iacute;tico. En otro momento digo que &ldquo;parecen ser adeptos&rdquo; a las pol&iacute;ticas neokeynesianas; ese &ldquo;parecen&rdquo; es importante, puesto que yo no lo afirmo tajantemente, y aqu&iacute; seguramente el exceso de generalizaci&oacute;n proviene de meter en el mismo saco al profesor Torres y al profesor Navarro. Soy consciente de que el profesor Torres, y tambi&eacute;n el profesor Navarro, han denunciado en repetidas ocasiones la agresividad suicida del capitalismo y el culto al dios del crecimiento; tambi&eacute;n soy consciente, sin embargo, que sus propuestas de actuaci&oacute;n concretas se basan mucho en la redistribuci&oacute;n (loable en s&iacute; misma) y poco en las medidas concretas que tomar, aqu&iacute; y ahora, para lidiar con el problema de los recursos que, junto con el del impacto ambiental, simplemente ya no pueden esperar m&aacute;s. Hasta que, como bien apunta el profesor Torres, no me lea el documento de bases que est&aacute;n preparado para Podemos no me podr&eacute; hacer una idea m&aacute;s cabal de qu&eacute; es lo que proponen en este momento concreto; y ser&aacute;, entonces s&iacute;, que podr&eacute; dar mi opini&oacute;n al respecto si es que lo veo necesario. Y probablemente no lo har&eacute;: resulta un poco tonto, a mi modo de ver, criticar a Navarro, Torres y Podemos cuando est&aacute;n profundizando en aspectos esenciales que al resto del arco pol&iacute;tico les cuesta abordar; justamente mi art&iacute;culo se dirig&iacute;a a los grupos decrecentistas, anim&aacute;ndoles a prestar menos atenci&oacute;n a Podemos y m&aacute;s a la sociedad de la cual Podemos es o aspira a ser su reflejo.
    </p><p class="article-text">
        El profesor Torres se ha sentido ofendido por el art&iacute;culo que yo escrib&iacute;, y sin embargo no hab&iacute;a en mi &aacute;nimo intenci&oacute;n de ofenderle, casi ni de hablar de &eacute;l. Pues el art&iacute;culo pretend&iacute;a hablar de y se dirig&iacute;a a ese colectivo de decrecentistas, colapsistas y otra gente de mal vivir (porque se vive mal cuando est&aacute;s convencido de que la &uacute;nica sociedad en la que sabes vivir est&aacute; condenada a desaparecer en el plazo de tu propia vida). Mi intenci&oacute;n era decirles que no le pidieran peras al olmo y que no le pidieran a Podemos que haga lo que como sociedad (a&uacute;n) no podemos hacer; mi motivaci&oacute;n era apaciguar los &aacute;nimos despu&eacute;s de haber observado en las redes sociales una gran agitaci&oacute;n contra Podemos por haber solicitado a Juan Torres y Vicen&ccedil; Navarro que se ocupen del programa econ&oacute;mico de la formaci&oacute;n. Al contrario, lo que yo les ped&iacute;a es que hicieran el esfuerzo de seguir haciendo pedagog&iacute;a y siguieran explicando a la sociedad por qu&eacute; del agujero en el que hemos ca&iacute;do no vamos a salir con facilidad.
    </p><p class="article-text">
        Las sutilezas del castellano, quiz&aacute;, o mi desma&ntilde;ada redacci&oacute;n, m&aacute;s probablemente, no dejan ver que lo &uacute;nico que yo opino de Navarro y Torres en el art&iacute;culo es su &ldquo;honestidad intelectual y compromiso con la sociedad&rdquo;; y que las otras pocas cosas que se dicen al respecto de estas personas no son mis opiniones personales sino lo que se est&aacute; diciendo por las redes (y no pocas veces expresado m&aacute;s bien con el esp&iacute;ritu del castellano de carne y hueso que con sutileza del castellano lenguaje). Es cierto que en la entradilla de mi art&iacute;culo se habla de crecimiento sin l&iacute;mites y otras expresiones que quiz&aacute; no hayan gustado a Juan Torres. Cabe decir que no fui yo quien redact&oacute; esa sinopsis de mi art&iacute;culo &ndash;ni me fij&eacute; en ella durante los primeros d&iacute;as&ndash;, sino alguien a quien posiblemente mi poco afortunada redacci&oacute;n tambi&eacute;n confundi&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        En castellano se prodigan poco las excusas. Tenemos literalmente miles de maneras de agraviar intolerablemente al otro, y sin embargo muy pocas f&oacute;rmulas para pedir perd&oacute;n; un escueto &ldquo;lo siento&rdquo; es lo m&aacute;ximo que llegamos a usar, y a&uacute;n eso espor&aacute;dicamente. Y encima nos cuesta, culturalmente, decirlo. &Eacute;sa es una de las cosas que me esfuerzo en superar de mi origen cultural y por eso le digo, Sr. Torres, que lo siento; que si alguna cosa de lo que escrib&iacute; le he ofendido le pido no una sino mil disculpas, pues nada hab&iacute;a y hay m&aacute;s lejos de mi intenci&oacute;n; y quiero que sepa que sigo con inter&eacute;s tanto su trayectoria como la del Sr. Navarro, que en mi vida he le&iacute;do muchos de sus art&iacute;culos y que comparto sus preocupaciones (aunque, respetuosa y leg&iacute;timamente, tengo mis dudas respecto a sus propuestas).
    </p><p class="article-text">
        Cabe decir, por dem&aacute;s, que a m&iacute; el decrecentismo no me interesa como movimiento pol&iacute;tico. Ni milito ni militar&eacute; jam&aacute;s en una opci&oacute;n decrentista. A m&iacute; no me interesan los argumentos ideol&oacute;gicos, s&oacute;lo los l&oacute;gicos. Y yo veo la l&oacute;gica implacable de un mundo finito que impone limitaciones materiales a nuestra actividad, porque somos entes materiales que, m&aacute;s que tener necesidades materiales (que las tenemos, pero que forman una fracci&oacute;n menor de la actividad econ&oacute;mica en los pa&iacute;ses occidentales), lo que tenemos es una manera <em>material</em>, basada en la materia, de interactuar con nuestro medio f&iacute;sico y econ&oacute;mico, y no sabemos hacerlo de otra manera (y hay buenas razones para pensar que nunca lo haremos de otra manera). Peor a&uacute;n: que nos acercamos a una fase de aceleraci&oacute;n de la escasez de petr&oacute;leo y, por ende, de otras materias primas, caracterizada por una salvaje volatilidad en precios y una r&aacute;pida desinversi&oacute;n en la explotaci&oacute;n de materias primas.
    </p><p class="article-text">
        Si la opci&oacute;n de Juan Torres o de cualquier otra persona para salir del presente atolladero econ&oacute;mico es apostarlo todo a una tecnolog&iacute;a milagrosa, bien sea creyendo a pies juntillas cierta publicidad enga&ntilde;osa, bien teniendo inconmovible fe en el progreso, entonces respetuosamente yo alzar&eacute; mi voz y dir&eacute;: &ldquo;No, por aqu&iacute; no vamos bien&rdquo;, y aqu&iacute; podr&eacute; hablar con cierta propiedad, porque mis conocimientos t&eacute;cnicos versan sobre estas materias. Si la opci&oacute;n del profesor o de cualquier otra persona es apostar por la redistribuci&oacute;n de lo que hay, entonces respetuosamente yo dir&eacute;: &ldquo;Cierto, pero no perdamos de vista que tenemos que hacer frente, y tenemos que hacerlo ya, a un grave problema ambiental y de recursos&rdquo;. Si la opci&oacute;n del profesor es apostar por la redistribuci&oacute;n mientras preparamos un plan para el descenso energ&eacute;tico inminente y la adaptaci&oacute;n ambiental, entonces yo le dir&eacute;: &ldquo;D&iacute;game c&oacute;mo puedo ayudarle&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Turiel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/tormenta-vaso-agua_129_4563230.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Oct 2014 19:12:23 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Una tormenta en un vaso de agua]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Viéndolas venir: Rockefeller abandona el negocio petrolero]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/viendolas-rockefeller-abandona-negocio-petrolero_132_4619981.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/89cb0e30-c9cd-49f1-bb68-9ae8ec87fbb4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Viéndolas venir: Rockefeller abandona el negocio petrolero"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se van a invertir en renovables, porque ya ven que eso del petróleo no tiene demasiado futuro. Lo malo es que las renovables tienen muchos límites y tampoco van a poder mantener la actual sociedad de consumo autista y ecocida</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;&Eacute;stos ya est&aacute;n vi&eacute;ndolas venir&rdquo;. Eso fue lo que dijo un compa&ntilde;ero m&iacute;o cuando le coment&eacute; lo que me parec&iacute;a una de las noticias m&aacute;s importantes del d&iacute;a, que seg&uacute;n reza el titular de la BBC es &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; los Rockefeller abandonan el negocio petrolero?&rdquo; Un amigo de Facebook dio la respuesta m&aacute;s corta, sint&eacute;tica y veraz: &ldquo;Porque ya no es un negocio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La noticia de que los herederos del fundador de Standard Oil han renunciado voluntariamente a los ingresos que les garantizaban sus participaciones en las empresas del mundo petrolero es, ciertamente, chocante. En el art&iacute;culo que lo explica, el periodista nos cuenta que han decidido poner todo su dinero en empresas del sector renovable, porque &ldquo;es donde est&aacute; el futuro&rdquo; y, aparentemente, por conciencia ambiental. Es curioso que a esta familia le haya entrado la conciencia ambiental de repente, despu&eacute;s de m&aacute;s de un siglo dedic&aacute;ndose a un negocio poco respetuoso con el entorno pero muy lucrativo. &iquest;Ser&aacute; que les han convencido las huecas palabras que hemos escuchado en la convenci&oacute;n del clima de Naciones Unidas, celebrada unos d&iacute;as antes en Nueva York? &iquest;O ser&aacute; m&aacute;s bien que les ha convencido esta preocupante gr&aacute;fica del Departamento de Energ&iacute;a de los EE UU, publicada el pasado mes de julio?
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        En este gr&aacute;fico se ve la evoluci&oacute;n reciente de los ingresos (l&iacute;nea verde) y gastos (l&iacute;nea azul) de las 127 mayores compa&ntilde;&iacute;as de explotaci&oacute;n de petr&oacute;leo y gas del mundo. Como ven, desde 2012 los gastos est&aacute;n superando con creces a los ingresos, y actualmente el desfase contable asciende ya a la astron&oacute;mica cifra de 110.000 millones de d&oacute;lares al a&ntilde;o (como las cifras grandes marean y nos hacen perder la perspectiva, les dir&eacute; que eso equivale a un 8,5% del PIB de Espa&ntilde;a y a un poco m&aacute;s del 0,65% del PIB de los EE UU). Y lo que nos dice la gr&aacute;fica, tambi&eacute;n, es que las p&eacute;rdidas operativas de estas empresas son de alrededor del 20% de su facturaci&oacute;n (fuera del mundo de los hidrocarburos, una empresa con semejante nivel de p&eacute;rdidas se ver&iacute;a obligada a cerrar en un par de a&ntilde;os, como m&aacute;ximo, o, al menos, a acometer una dr&aacute;stica reducci&oacute;n).
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; han perdido tanto dinero, si el del petr&oacute;leo y el gas natural es un negocio tan rentable? Porque hace ya unos a&ntilde;os que el petr&oacute;leo y el gas f&aacute;ciles de explotar se acabaron, y s&oacute;lo queda ya morralla. Como reconoce la propia Agencia Internacional de la Energ&iacute;a (un organismo aut&oacute;nomo de la OCDE y poco sospechosa, por tanto, de veleidades ecologistas o marxistas) el petr&oacute;leo crudo lleg&oacute; a su m&aacute;ximo productivo o <em>peak oil</em> en 2005, s&oacute;lo 5 a&ntilde;os m&aacute;s tarde de lo que predijo Marion King Hubbert en 1972. Desde entonces, estamos cubriendo la creciente brecha (en 2005 el mundo produjo de media 70 millones de barriles diarios de petr&oacute;leo crudo, mientras que en la actualidad se mueve ya por los 68 millones de barriles diarios, y bajando) con malos suced&aacute;neos del petr&oacute;leo: hidrocarburos de extracci&oacute;n dif&iacute;cil y cara, muy contaminantes y con una producci&oacute;n m&aacute;xima limitada. Nos dan un tiempo de descuento no muy prolongado, de unos pocos a&ntilde;os, pero econ&oacute;micamente son ruinosos. Los m&aacute;s ruinosos son los que se explotan mediante la t&eacute;cnica del fracking, un invento americano para reba&ntilde;ar el plato geol&oacute;gico de los hidrocarburos m&aacute;s degradados, y que s&oacute;lo se ha podido explotar, y por pocos a&ntilde;os, gracias a las sucesivas medidas de &ldquo;alivio cuantitativo&rdquo; (l&eacute;ase &ldquo;imprimiendo m&aacute;s d&oacute;lares&rdquo;). Y ni aun as&iacute;: el fracking es una burbuja que ya est&aacute; estallando.
    </p><p class="article-text">
        Como se indica en la gr&aacute;fica de m&aacute;s arriba, las compa&ntilde;&iacute;as &ldquo;pueden&rdquo; cerrar este agujero con m&aacute;s deuda y vendiendo activos, eufemismo para indicar que justamente est&aacute;n haciendo eso: contraer cada vez m&aacute;s deuda y vendiendo aquellos yacimientos o explotaciones que son menos rentables (y que encuentran alg&uacute;n arrojado emprendedor, generalmente una empresa peque&ntilde;a, que se arriesga a explotarlos: el endeudamiento de las peque&ntilde;as empresas debe ser a&uacute;n m&aacute;s grande en t&eacute;rminos relativos). Dado que el desbalance dura varios a&ntilde;os ya, en la actualidad la deuda acumulada debe estar no muy lejos del medio bill&oacute;n de d&oacute;lares (el 40% del PIB de Espa&ntilde;a y el 3% del PIB de los EE.UU.). Lo m&aacute;s curioso del asunto es que parte de este endeudamiento se est&aacute; usando para pagar dividendos a los accionistas. Lo han le&iacute;do bien: empresas que durante los tres &uacute;ltimos ejercicios han tenido p&eacute;rdidas operativas del 20% de la facturaci&oacute;n est&aacute;n pidiendo cr&eacute;ditos para poder arrojar dividendos. No les queda otra. Los grandes fondos de inversi&oacute;n y de pensiones que controlan grandes paquetes de acciones de estas compa&ntilde;&iacute;as exigen que se les entregue un dividendo anual de acuerdo con sus objetivos de rentabilidad. Sin embargo, esta estrategia mina el capital de estas empresas y las aboca a una quiebra cierta en no demasiado tiempo.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Le ve Vd. la l&oacute;gica a esto? Los Rockefeller tampoco. Por eso abandonan el barco. Se van a invertir en renovables, porque ya ven que eso del petr&oacute;leo no tiene demasiado futuro. Lo malo es que las renovables tienen muchos l&iacute;mites y tampoco van a poder mantener la actual sociedad de consumo autista y ecocida. Pero es que ya no quedan, realmente, m&aacute;s oportunidades de negocio en un mundo literalmente saturado de ellas porque es finito. El planeta no se va a hacer m&aacute;s grande, sus recursos renovables y no renovables no van a aumentar, y su capacidad regenerativa no puede absorber m&aacute;s impactos. Y no lo podemos cambiar: no hay planeta B, no hay una Tierra de repuesto. Quiz&aacute; lo que tendr&iacute;amos que empezar a pensar es en cambiar otra cosa: nuestra manera de hacer, nuestro sistema econ&oacute;mico, nuestras relaciones sociales, nuestra relaci&oacute;n con el medio ambiente. O quiz&aacute;, querido lector, prefiera Vd. mirar a otro lado, a esperar que &eacute;sta, como otras burbujas, reviente. A verlas venir, como los Rockefeller, pero sin su dinero. Si es as&iacute;, le deseo mucha suerte. La va a necesitar. Todos la vamos a necesitar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Turiel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/viendolas-rockefeller-abandona-negocio-petrolero_132_4619981.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 Oct 2014 18:47:48 +0000]]></pubDate>
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