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    <title><![CDATA[elDiario.es - José Luis Fdez. Casadevante "Kois"]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/jose_luis_fdez_casadevante_kois/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - José Luis Fdez. Casadevante "Kois"]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Salvar árboles para arraigar otro modelo de ciudad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/salvar-arboles-arraigar-modelo-ciudad_132_9996868.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8cc343f4-a8ff-4464-8bff-08f9be221d17_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Salvar árboles para arraigar otro modelo de ciudad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ayuntamientos como el de Madrid adolecen de una falta de sensibilidad con su arbolado y sus zonas verdes, son de discursos verdes y prácticas grisesº</p></div><p class="article-text">
        A la Revoluci&oacute;n Francesa le debemos la ilustrada idea de llenar de &aacute;rboles el espacio p&uacute;blico de las ciudades. Los &aacute;rboles de la libertad se plantaban en las plazas de barrios y municipios, imitando lo sucedido tras la Guerra de Indepenencia Americana, de forma que estos monumentos vegetales conmemoraran con su crecimiento la llegada de las nuevas instituciones. M&aacute;s de sesenta mil &aacute;rboles se plantaron en ciudades y pueblos, convirti&eacute;ndose en un s&iacute;mbolo del regeneracionismo, encabezado por los sectores sociales m&aacute;s progresistas pol&iacute;tica y culturalmente de la &eacute;poca. 
    </p><p class="article-text">
        V&iacute;ctor Hugo escribi&oacute; un discurso para una de estas plantaciones donde afirmaba: &laquo;&iexcl;Un &aacute;rbol es un s&iacute;mbolo hermoso y verdadero de libertad! La libertad tiene sus ra&iacute;ces en el coraz&oacute;n de la gente, como el &aacute;rbol en el coraz&oacute;n de la tierra; como el &aacute;rbol, levanta y extiende sus ramas en el cielo; como el &aacute;rbol, crece sin cesar y cubre a las generaciones con su sombra&raquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Muchos de estos &aacute;rboles fueron renombrados como &ldquo;&Aacute;rboles de Napole&oacute;n&rdquo; durante el Imperio y ajusticiados durante la Restauraci&oacute;n. No es de extra&ntilde;ar que durante la insurrecci&oacute;n de 1848 o la Comuna de Par&iacute;s se volvieran a plantar estos &aacute;rboles cargados de valores. Y es que partiendo de este simbolismo, el arbolado urbano se expandi&oacute; de forma muy acelerada por Europa y lentamente se fue consolidando como una nueva realidad que se incorporaba a la planificaci&oacute;n urban&iacute;stica. 
    </p><p class="article-text">
        Posteriormente, ante la expansi&oacute;n de la ciudad industrial y la conformaci&oacute;n de entornos urbanos inhabitables, el higienismo reivindic&oacute; la importancia de los &aacute;rboles para mejorar la calidad del aire. Desde entonces se ha superado esa mirada unidimensional, para reconocer como la presencia de naturaleza en las ciudades refuerza el bienestar de sus habitantes de forma integral. Reverdecer va mucho m&aacute;s all&aacute; de embellecer y mejorar el confort ambiental, implica sorprendentes beneficios para la salud y el bienestar individual, mejora la cohesi&oacute;n social, rehabilita las relaciones interpersonales e intensifica el funcionamiento de los espacios p&uacute;blicos.
    </p><p class="article-text">
        La historia del verde en las ciudades oscila entre una arqueolog&iacute;a de los privilegios de las &eacute;lites y una cr&oacute;nica de las luchas sociales reivindicando parques o huertos urbanos, una pugna entre la ingenier&iacute;a y los modelos ut&oacute;picos de ciudad, un conflicto entre las veleidades esteticistas del arte y una necesidad vital para las masas, una tensi&oacute;n entre el capricho y lo imprescindible. 
    </p><p class="article-text">
        Hoy sabemos que salud p&uacute;blica, justicia social y sostenibilidad, est&aacute;n m&aacute;s entrelazadas que nunca en cualquier futuro que imaginemos para la ciudad. En medio de una emergencia clim&aacute;tica la renaturalizaci&oacute;n puede simult&aacute;neamente mejorar y salvar vidas, reequilibrar territorios y ecologizar los entornos urbanos. Los &aacute;rboles son como una navaja suiza que nos ofrece soluciones a m&uacute;ltiples problemas.
    </p><p class="article-text">
        El gran soci&oacute;logo Jes&uacute;s Ib&aacute;&ntilde;ez describ&iacute;a el paso a la sociedad de consumo a trav&eacute;s del zumo de naranja. Una vez que se empez&oacute; a industrializar su producci&oacute;n y envasar, la publicidad se esforzaba por remarcar que se trataba de zumo natural aunque ya no lo fuera. Posteriormente aparecieron los refrescos de naranja, donde cada vez hab&iacute;a menos naranja pero el producto era de un color y un sabor m&aacute;s intenso. Seg&uacute;n desaparec&iacute;a la naranja real m&aacute;s presencia simb&oacute;lica ten&iacute;a lo naranja en su apariencia y en su descripci&oacute;n. Ayuntamientos como el de Madrid tiene una relaci&oacute;n similar con su arbolado y sus zonas verdes. Discursos verdes y pr&aacute;cticas grises, palabras grandilocuentes que las pol&iacute;ticas desmienten.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/madrid-pierde-78-616-arboles-maduros-calles-parques-durante-mandato-almeida_1_9957294.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Seg&uacute;n datos del propio ayuntamiento se han perdido 78.616 &aacute;rboles, un quinto de su masa arb&oacute;rea madura. De estas p&eacute;rdidas 21.000 se atribuyen a Filomena</a>, lo que deja un saldo de algo menos de 15.000 &aacute;rboles talados cada a&ntilde;o de mandato. Tras esta cifras escandalosas se encuentra la desaparici&oacute;n de &aacute;rboles en plazas y calles emblem&aacute;ticas; las intervenciones sobre parques consolidados artificializando suelos y talando ejemplares; o las malas pr&aacute;cticas jardineras asfaltando y cementando &aacute;rboles hasta el tronco. A esto se sumar&iacute;a<a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/almeida-clausurado-2-188-alcorques-madrid-preve-cerrar-2-044-ano_1_9938633.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> el sellado masivo de alcorques</a>, pues vac&iacute;os incitan a imaginar lo que podr&iacute;a haber y sellados son una invitaci&oacute;n al olvido y la resignaci&oacute;n; as&iacute; como el ataque a proyectos comunitarios como el Bosque Urbano de Barajas o el Huerto de Lavapi&eacute;s. Y por &uacute;ltimo, asistimos a plantaciones masivas que se descuidan y terminan convertidas en bosques fantasma.
    </p><p class="article-text">
        <em>Y Madrid se fundi&oacute; con el bosque </em>dec&iacute;a la propaganda institucional del Bosque Metropolitano. La realidad es que durante el pr&oacute;ximo verano se fundir&aacute; con el calor que emane del asfalto y del cemento. Hubo un tiempo, con Agust&iacute;n Rodr&iacute;guez Sahag&uacute;n de alcalde, en que la ciudad plantaba un &aacute;rbol y pon&iacute;a una placa con el nombre de los reci&eacute;n nacidos. Una forma de generar un v&iacute;nculo singular entre una persona y un &aacute;rbol, y otro colectivo entre habitantes y naturaleza. Hoy el alcalde les regalar&iacute;a un coche de juguete.
    </p><p class="article-text">
        Una sociedad que prospera bien es aquella donde las personas plantan &aacute;rboles cuya sombra saben que no disfrutar&aacute;n, afirmaba un proverbio griego. &iquest;Qu&eacute; podr&iacute;amos decir de aquella dispuesta a talar sus &aacute;rboles de forma acr&iacute;tica por no perjudicar al tr&aacute;fico motorizado? La incompetencia, la incapacidad de pensar a largo plazo y la falta de sensibilidad ambiental resultan especialmente dolorosas cundo vienen de instituciones que deber&iacute;an estar liderando procesos de renaturalizaci&oacute;n urbana. 
    </p><p class="article-text">
        Menos mal que nos queda la ciudadan&iacute;a. Los tejidos vecinales llevan d&eacute;cadas luchando por defender los &aacute;rboles y las zonas verdes, pero adem&aacute;s est&aacute;n protagonizando proyectos como el <a href="https://www.asociacionvecinaldebarajas.org/bosque-urbano" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Bosque Urbano de Barajas</a> donde la gente lleva a&ntilde;os construyendo un parque forestal en un enorme solar, o los 70 huertos comunitarios que autogestionan zonas verdes, jardines donde se producen alimentos y se cosechan relaciones sociales. Una creatividad que se encuentra en otras geograf&iacute;as como el proyecto <a href="https://www.elsaltodiario.com/ecologia/proyecto-vecinal-getafe-miyawaki-perales-rio-convierte-escombrera-mini-bosque-rodeado-encinas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alba, Acci&oacute;n Local por un Bosque Aut&oacute;ctono, que est&aacute; plantando el primer bosque miyawaki en una antigua escombrera de Getafe</a>; las gentes del <a href="http://bosqueurbanomalaga.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Bosque Urbano de M&aacute;laga</a> que llevan a&ntilde;os luchando de forma ejemplar por un pulm&oacute;n verde en unos antiguos terrenos industriales.
    </p><p class="article-text">
        Talan los &aacute;rboles para que renunciemos al bosque, cortan los troncos para evitar que arraigue un modelo de ciudad alternativo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Luis Fdez. Casadevante "Kois"]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/salvar-arboles-arraigar-modelo-ciudad_132_9996868.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 28 Mar 2023 04:01:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Salvar árboles para arraigar otro modelo de ciudad]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[He visto el futuro ¡Ganamos!]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/he-visto-futuro-ganamos_132_9613558.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9c738187-0f39-4558-b1d7-2ca3af4a1871_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="He visto el futuro ¡Ganamos!"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No resulta posible transmitir credibilidad sin creer que nuestras propuestas son creíbles. No resulta posible ilusionar a nadie sin transmitir ilusión por lo qué hacemos y decimos. Necesitamos relatos esperanzadores que sean fruto de la confianza en nuestras propias ideas y no meros ejercicios de voluntarismo impostado.</p></div><p class="article-text">
        Hay un conocido mito griego que nos habla de un escultor llamado Pigmali&oacute;n. Este se esforz&oacute; por hacer una hermosa escultura de una mujer, puso tanto empe&ntilde;o en materializar sus sue&ntilde;os que acab&oacute; enamor&aacute;ndose de ella. Una pasi&oacute;n que le llevaba a tratarla como si fuera una mujer real. Al ver este an&oacute;malo y sincero enamoramiento, Afrodita hizo que la escultura tomara vida. As&iacute; pudieron casarse y tener una hija.
    </p><p class="article-text">
        Al tratar a la estatua como si estuviera viva esta lleg&oacute; a cobrar vida. Un fen&oacute;meno que llev&oacute; a denominar como Efecto Pigmali&oacute;n a unos sorprendentes descubrimientos en el campo de la psicolog&iacute;a y la pedagog&iacute;a. A finales de los a&ntilde;os sesenta, el psic&oacute;logo Robert Rosenthal realiz&oacute; un experimento, estudiando la capacidad de un grupo de personas para entrenar a unas ratas que deb&iacute;an completar un laberinto. A la mitad del grupo se le dijo que sus ratas eran extremadamente inteligentes, y a la otra mitad lo contrario, cuando ambas eran iguales. El resultado es que las ratas calificadas como inteligentes se desempe&ntilde;aron mucho mejor que aquellas tipificadas como tontas.
    </p><p class="article-text">
        Intrigado por los resultados, Rosenthal comenz&oacute; a colaborar con la pedagoga Lenore Jacobson para adaptar la investigaci&oacute;n a un colegio. Al comienzo del curso a un grupo de maestros de primaria se le dijo que entre el nuevo alumnado hab&iacute;a personas con un talento y un potencial extraordinarios. Esta informaci&oacute;n, completamente inventada, se proporcion&oacute; de manera aleatoria sobre el conjunto del alumnado. Al final de a&ntilde;o, aquel alumnado que se hab&iacute;a descrito como m&aacute;s talentoso aument&oacute; significativamente su rendimiento en las pruebas de coeficiente intelectual, respecto al inicio de curso.
    </p><p class="article-text">
        No era magia, sino el Efecto Pigmali&oacute;n, demostrando la influencia que ejerce tener expectativas y creencias positivas sobre las potencialidades de una persona. Al esperar lo mejor de alguien ayudamos a que sea mejor; le tratamos en concordancia con las expectativas que tenemos, de forma inconsciente condicionamos su rendimiento, influimos en su motivaci&oacute;n y estimulamos su voluntad. Aunque debemos ser conscientes de que este efecto tambi&eacute;n funciona en sentido contrario, las expectativas negativas tienden a que obtengamos peores resultados y nos desmotivemos. Robert Rosenthal concluye que &laquo;cuando esperamos ciertos comportamientos de otros es probable que actuemos de manera que haga que el comportamiento esperado sea m&aacute;s probable de ocurrir&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        El ecologismo lleva d&eacute;cadas asumiendo la tarea de decir las verdades inc&oacute;modas, comport&aacute;ndose como un molesto despertador que trata de espabilar a una sociedad que se hace la dormida. La mejor ciencia disponible dibuja escenarios de futuro aterradores (emergencia clim&aacute;tica, Pico del Petr&oacute;leo y materiales, p&eacute;rdida de biodiversidad, contaminaci&oacute;n, desigualdad social, erosi&oacute;n de las democracias&hellip;), que las im&aacute;genes de los peri&oacute;dicos y telediarios no hacen m&aacute;s que confirmar. Y sin embargo, sin renunciar a los diagn&oacute;sticos rigurosos, considero que una de nuestras prioridades deber&iacute;a ser transmitir esperanza.
    </p><p class="article-text">
        Puede parecer fr&iacute;volo reivindicar un impulso ut&oacute;pico mientras nos asolan olas de calor, estallan guerras, se profundizan hasta la obscenidad las desigualdades sociales y la extrema derecha emerge a nivel planetario. No se trata de ingenuidad sino de la certeza de que debemos comportarnos como ese profesorado influenciado por el Efecto Pigmalion, que apuesta a lo mejor de la gente, muestra convicci&oacute;n en las potencialidades de las embrionarias alternativas existentes, especula con el despliegue de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que todav&iacute;a no tienen programa electoral, infunde coraje y moviliza a la ciudadan&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La neurociencia lleva tiempo habl&aacute;ndonos de la importancia de las narrativas, <span class="highlight" style="--color:transparent;">evidenciado los procedimientos mediante los cuales analizamos la informaci&oacute;n y solemos aceptar nuevas ideas, confirmando que para lograr cambios significativos no es suficiente con disponer de una gran cantidad de informaci&oacute;n, argumentos s&oacute;lidos y evidencias emp&iacute;ricas; por desgracia tener raz&oacute;n no resulta del todo persuasivo. Los relatos encarnados en biograf&iacute;as y anclados en experiencias colectivas son la mejor forma de activar aquellas partes del cerebro que permiten a un oyente convertir la historia en una experiencia propia; haciendo que la informaci&oacute;n compartida resulte memorable. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">En estos tiempos de incertidumbre y demanda de certezas no parece cre&iacute;ble que la gente vaya a involucrarse en procesos de cambio sin que les ofrezcamos algunos esbozos de c&oacute;mo ser&iacute;a el mundo por el que estamos luchando. El esfuerzo de imaginar horizontes de futuro deseables y compartirlos en formatos seductores deviene un imperativo urgente. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Necesitamos relatos esperanzadores que sean fruto de la confianza en nuestras propias ideas y no meros ejercicios de voluntarismo impostado. No resulta posible transmitir credibilidad sin creer que nuestras propuestas son cre&iacute;bles. No resulta posible ilusionar a nadie sin transmitir ilusi&oacute;n por lo qu&eacute; hacemos y decimos. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Un utopismo que asuma el realismo ecol&oacute;gico y trate activamente de provocar un Efecto Pigmali&oacute;n sobre la sociedad, contrarrestando la inflaci&oacute;n de futuros apocal&iacute;pticos. &iquest;Y si el monocultivo cultural de distop&iacute;a que consumimos fuera una forma de proyectar expectativas negativas sobre nuestras cabezas? &iquest;Y si la distop&iacute;a sembrase impotencia y desconfianza en las capacidades de la sociedad para hacerse cargo pol&iacute;ticamente del desaf&iacute;o que supone la crisis ecosocial? &iquest;Y si la sombra del colapso es demasiado alargada y eclipsa el posible despliegue de nuestras alternativas? &iquest;No es un s&iacute;ntoma de nuestros tiempos que el Ministerio de Agenda </span>2030 lance una campa&ntilde;a institucional contra la distop&iacute;a, como si hubieran le&iacute;do el interesante ensayo de <a href="https://www.lacajabooks.com/libro/contra-la-distopia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Francisco Martorell publicado en La Caja Books</a>?
    </p><p class="article-text">
        Hace unas meses 100 personas cogidas al azar, como una muestra representativa de la sociedad espa&ntilde;ola, conformaban la <a href="https://asambleaciudadanadelcambioclimatico.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Asamblea Clim&aacute;tica</a> encargada de ofrecer propuestas que orienten la toma de decisiones del gobierno. Tras un proceso de deliberaci&oacute;n y reflexi&oacute;n junto a personas expertas en la materia han elaborado un interesante documento de propuestas. Un programa de transformaci&oacute;n social sin partido que lo asuma. Un s&iacute;ntoma esperanzador que podr&iacute;a funcionar como el inicio factible para una ficci&oacute;n clim&aacute;tica sobre c&oacute;mo logramos hacer una transici&oacute;n ecosocial exitosa, que nos ahorrase las consecuencias m&aacute;s dram&aacute;ticas de la crisis que empezamos a transitar.
    </p><p class="article-text">
        Hay una camiseta del movimiento Black Lives Matter que me fascina. Un fondo negro con unas grandes letras en blanco que afirman: He visto el futuro y ganamos. La determinaci&oacute;n y la esperanza son indispensables, y lo que es m&aacute;s importante, son contagiosas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Luis Fdez. Casadevante "Kois"]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/he-visto-futuro-ganamos_132_9613558.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 Oct 2022 04:00:57 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En defensa de los oasis urbanos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/huertos-urbanos-ecologia-urbanismo_132_9296590.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ecd027b8-0f31-4fdf-bd5f-07c4f5367f49_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En defensa de los oasis urbanos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los oasis urbanos son fruto de una artesanía institucional capaz de generar lugares que promuevan el contacto entre diferentes, las dinámicas comunitarias de ayuda mutua, la colaboración vecinal mediante el establecimiento de relaciones cara a cara o la renaturalización de zonas grises</p></div><p class="article-text">
        Los oasis son uno de los ecosistemas m&aacute;s fr&aacute;giles que existen en el planeta, burbujas de vida rodeadas de hostiles desiertos. La palabra proviene del egipcio y quiere decir lugar f&eacute;rtil, haciendo referencia a las porciones m&aacute;s o menos extensas de terrenos verdes regados por una surgencia en medio de las arenas. Adem&aacute;s de ofrecer agua y espacios de cultivo a quienes habitan en sus proximidades, sirven para abastecer a las caravanas que atraviesan los mares de dunas. Localizaciones imprescindibles para que la vida pueda reproducirse en entornos hostiles.
    </p><p class="article-text">
        Los oasis han sido considerados lugares sagrados, que deb&iacute;an protegerse y cuidarse mediante estrictas reglas de mantenimiento de forma que se garantizara su continuidad en el tiempo. Espacios de acogida, proclives a tej<span class="highlight" style="--color:transparent;">er complicidades, estimular la cooperaci&oacute;n y pacificar las relaciones. Escenarios donde las hostilidades y las batallas estaban vetadas, el riesgo de contaminar o malograr un pozo era demasiado alto.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">El desierto se hace habitable y transitable por su existencia, son lugares donde reponer fuerzas y tejer alianzas para hacer frente a las adversidades. Algo similar le pasa a las ciudades, aunque en este caso los oasis no preexisten sino que deben construirse. Para ello es necesario desarrollar una artesan&iacute;a institucional capaz de generar lugares que promuevan el contacto entre diferentes, las din&aacute;micas comunitarias de ayuda mutua, la colaboraci&oacute;n vecinal mediante el establecimiento de relaciones cara a cara o la renaturalizaci&oacute;n de zonas grises. Iniciativas capaces de transformar la vida de las personas implicadas y simult&aacute;neamente promover cambios radicales a peque&ntilde;a escala. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Hace unos d&iacute;as le&iacute;a la an&eacute;cdota que dio origen al primer jard&iacute;n comunitario de New York en los a&ntilde;os setenta. En uno de los miles de solares llenos de escombros que asolaban la ciudad, una joven ecologista blanca, Liz Christy, vio a un ni&ntilde;o negro jugando dentro de un refrigerador abandonado, simulando que era un barco que le permit&iacute;a navegar por los mares del sur. Entonces pregunt&oacute; a la madre: &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; no limpi&aacute;is este espacio para que tu hijo tenga un lugar decente para jugar?&rdquo;. A lo que ella respondi&oacute;: &ldquo;Tengo dos trabajos y cuatro hijos. &iquest;Por qu&eacute; no lo hac&eacute;is t&uacute; y tus amigos?&rdquo;.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Liz recogi&oacute; el guante, moviliz&oacute; a sus amigos para crear un modesto oasis en medio de una ciudad en crisis. En ese solar adem&aacute;s de plantas y relaciones sociales </span><a href="https://raicesyasfalto.files.wordpress.com/2017/09/libro_raices_en_el_asfalto-2ed.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;">nacieron las Green Guerrillas que en pocos a&ntilde;os ayudaron a que florecieran m&aacute;s de mil huertos y jardines en el conjunto de la ciudad</span></a><a href="https://raicesyasfalto.files.wordpress.com/2017/09/libro_raices_en_el_asfalto-2ed.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">.</a><span class="highlight" style="--color:transparent;"> Una historia que nos habla de empat&iacute;a social y justicia ambiental, de complicidad entre diferentes, de la importancia de nuestras acciones m&aacute;s que de nuestras opiniones y de la necesidad de que las alternativas transmitan ilusi&oacute;n. Los entornos urbanos son habitables porque alojan muchos oasis: espacios vecinales, centros sociales, huertos comunitarios y equipamientos colectivos cuya acci&oacute;n est&aacute; orientada hacia las comunidades locales (escuelas, bibliotecas, clubs deportivos&hellip;). </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Ante la amenaza creciente que supone la crisis ecosocial las ciudades deber&iacute;an estar facilitando la proliferaci&oacute;n y expansi&oacute;n de oasis urbanos, donde la gente aumente sus conocimientos, habilidades sociales y capacidad de autoorganizaci&oacute;n para intervenir sobre el mundo. Muchos oasis han sido capaces de crecer enfrent&aacute;ndose a leyes y normativas, obst&aacute;culos y desprecios institucionales, as&iacute; que resulta pertinente preguntarse: &iquest;De qu&eacute; ser&iacute;an capaces con mayor legitimidad, apoyo y reconocimiento? &iquest;Qu&eacute; potencialidades de cambio estamos desperdiciando por la desconfianza de las instituciones hacia la ciudadan&iacute;a?.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Distintos gobiernos locales se dedican a la destrucci&oacute;n sistem&aacute;tica de oasis, con el de Madrid a la cabeza. El desmantelamiento del huerto vecinal de Lavapi&eacute;s hace unos d&iacute;as se suma a la tala del bosque vecinal de Barajas, el desalojo de espacios vecinales o el desprecio hacia las redes de ayuda mutua durante la pandemia. M&aacute;s que miedo hacia la creatividad y el protagonismo de la gente, lo que subyace en esta arrogante y destructiva forma de gobierno es la imposici&oacute;n de la tristeza y la voluntad de alimentar nuestra impotencia.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">En la Historia Interminable, su protagonista, Atreyu, tuvo que viajar a los pantanos de la tristeza para encontrarse con la sabia tortuga Vetusta Morla, y aprender que la Nada solo puede enfrentarse si se mantiene la esperanza y se cultiva la imaginaci&oacute;n. Los movimientos sociales debemos reponernos del des&aacute;nimo que ha ido invadi&eacute;ndolo todo en nuestra ciudad, y una de las mejores formas de hacerlo es empe&ntilde;arnos en que proliferen los oasis, que aunque no acaban con el desierto nos siguen ayudando a hacerlo m&aacute;s habitable. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Muchas de estas peque&ntilde;as iniciativas son atacadas no por lo que son, poca cosa, sino por lo que pueden llegar a ser. Su importancia es que puedan convertirse en imprevistos detonadores de cambios culturales: pr&aacute;cticas capaces de promover una nueva sensibilidad, satisfacer necesidades de forma alternativa, socializar otros estilos de vida, trasladar im&aacute;genes inesperadas sobre el futuro urbano y predisponer a la gente a asumir transformaciones de mayor envergadura. No se equivocaba Mario Benedetti cuando dec&iacute;a que en ciertos oasis el desierto es solo un espejismo, pues nos permiten anticipar y vivenciar muchos de los rasgos que contiene la ciudad que desear&iacute;amos habitar. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Al sur del S&aacute;hara llevan m&aacute;s de una d&eacute;cada construyendo la </span><a href="http://www.grandemurailleverte.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gran Muralla Verde</a><span class="highlight" style="--color:transparent;">, una estrategia internacional coordinada para plantar millones de &aacute;rboles a lo largo de una franja de 8.000 km. Una iniciativa de reforestaci&oacute;n, restauraci&oacute;n de suelos y fomento de la agricultura familiar, a gran escala promovido por la Uni&oacute;n Africana con el objetivo de frenar la expansi&oacute;n del desierto. Voluntad pol&iacute;tica y recursos, determinaci&oacute;n y esperanza, permiten enfrentarse exitosamente y ganar terreno al desierto.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Igualmente, defender los oasis urbanos no supone caer en la autocomplacencia y resignarse al desierto, sino disponer de enclaves desde los que enfrentarlo. Este archipi&eacute;lago de oasis no frena por si solo la barbarie, pero resulta determinante a la hora de revitalizar cualquier impulso municipalista que sea capaz de hacerlo.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">En este contexto de crisis ecosocial el municipalismo est&aacute; llamado a operar</span><a href="https://lapublica.net/es/articulo/municipalismo-y-transiciones-ecosociales/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> como un espacio de di&aacute;logo entre cooperaci&oacute;n social y pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, salvaguarda de derechos en proximidad y entorno de experimentaci&oacute;n, apego a los problemas cotidianos y refugio de los impulsos ut&oacute;picos, retaguardia y vanguardia de las transformaciones por venir.</a><span class="highlight" style="--color:transparent;"> Los oasis inquietan porque invitan a redefinir de forma creativa y constructiva las relaciones entre gobiernos y ciudadan&iacute;a, quienes los cuiden dispondr&aacute;n de ant&iacute;dotos contra la desconfianza y podr&aacute;n articular de forma virtuosa din&aacute;micas de cooperaci&oacute;n p&uacute;blico-comunitaria.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Baja a la calle, encu&eacute;ntrate con tus vecinas y comprom&eacute;tete con el cuidado del oasis que tengas m&aacute;s cerca. Son los puntos de apoyo donde colocar las palancas que muevan al mundo.</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Luis Fdez. Casadevante "Kois"]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/huertos-urbanos-ecologia-urbanismo_132_9296590.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 14 Sep 2022 04:01:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[En defensa de los oasis urbanos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Huertos,Huertos urbanos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Refugios climáticos, soluciones colectivas y salud pública]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/refugios-climaticos-soluciones-colectivas-salud-publica_132_9100482.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b7b2bd30-e035-4d53-8b6f-8695ee2195db_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Refugios climáticos, soluciones colectivas y salud pública"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los refugios climáticos y la renaturalización urbana son modestos avances para lograr las transformaciones más ambiciosas y estructurales que necesitamos, pero forman un binomio del que no puede desentenderse ninguna agenda de transformación urbana</p></div><p class="article-text">
        Las &uacute;ltimas olas de calor nos dejan dos certezas, la primera es que necesitamos protegernos de estos fen&oacute;menos extremos que cada vez ser&aacute;n m&aacute;s recurrentes y agresivos, la segunda es que habilitar refugios individuales resulta inviable econ&oacute;mica, energ&eacute;tica y ambientalmente. Mientras el mercado se encargar&aacute; de lucrarse refrescando a los privilegiados, lo p&uacute;blico deber&iacute;a ejercer de salvaguarda colectiva del derecho a la salud.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los padres de la bioeconom&iacute;a, Georgescu Roegen, afirmaba que la base de una acci&oacute;n ecologista se basaba en minimizar los remordimientos futuros. Hacer lo que sabemos que debemos hacer, decir lo que sabemos que toca decir. La adaptaci&oacute;n de las ciudades a estos fen&oacute;menos meteorol&oacute;gicos extremos pasa, en el corto plazo, por desplegar una red de refugios clim&aacute;ticos, capaz de hacerse cargo del conjunto de la poblaci&oacute;n durante las situaciones de emergencia. Y en el largo plazo, por renaturalizar el espacio urbano p<span class="highlight" style="--color:transparent;">ara mitigar el efecto isla de calor que provoca la concentraci&oacute;n de asfalto y de materiales p&eacute;treos que retienen la temperatura. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Los refugios clim&aacute;ticos nos recuerdan que ante la crisis ecosocial colectivizar la satisfacci&oacute;n de nuestras necesidades va a tornarse un imperativo. A corto plazo nos toca actuar como las amebas, esos seres unicelulares que se comportan como tales mientras el ambiente se lo permite; pero si las circunstancias cambian y el entorno se vuelve hostil, tienen la capacidad de unirse y conformar un ser pluricelular que les permite sobrevivir, al funcionar consumiendo menos energ&iacute;a y recursos. En el caso de nuestras sociedades, esto pasa por asumir la nueva centralidad de la que deben disfrutar los equipamientos colectivos, entendidos como las &uacute;nicas infraestructuras que pueden permitirnos descender el consumo de recursos y minimizar los impactos ambientales, a la vez que mantenemos calidad de vida. Ante situaciones de crisis se comportan como una navaja multiusos que de forma vers&aacute;til puede resolver distintos problemas, haci&eacute;ndose cargo de imprevistos y necesidades emergentes.</span>
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.barcelona.cat/infobarcelona/es/tema/emergencia-climatica/cerca-de-doscientos-refugios-climaticos-para-hacer-frente-al-calor-en-la-ciudad_1185391.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Barcelona</a><span class="highlight" style="--color:transparent;"> ser&iacute;a una de las grandes urbes que est&aacute; tratando de anticiparse, planificando intervenciones integrales como una red p&uacute;blica de doscientos refugios clim&aacute;ticos que se encuentran repartidos por toda la ciudad. Estos son diferentes equipamientos municipales y espacios p&uacute;blicos (bibliotecas, equipamientos de proximidad en los barrios y distritos de la ciudad, centros deportivos municipales, parques y jardines, escuelas y museos) que tienen otros usos pero podr&aacute;n activarse como refugio de las altas temperaturas, especialmente para personas vulnerables al calor (beb&eacute;s, mayores, enfermos cr&oacute;nicos, personas con menos recursos...). Esta iniciativa arranc&oacute; hace un par de a&ntilde;os y ha ido evolucionando, incorporando un n&uacute;mero creciente de equipamientos. Actualmente el 95% de la ciudadan&iacute;a de Barcelona tiene uno de estos refugios a menos de diez minutos andando desde su casa, y el objetivo es que dentro de unos a&ntilde;os lo tengan a menos de cinco minutos. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Una de las principales estrategias que se despliegan en los planes urbanos de adaptaci&oacute;n al cambio clim&aacute;tico es la renaturalizaci&oacute;n. M&aacute;s all&aacute; de cuestiones est&eacute;ticas o de las m&uacute;ltiples bondades ambientales y sociales que tiene renaturalizar los entornos urbanos (como se apunta en un reciente </span><a href="https://www.ecologistasenaccion.org/182804/informe-las-ciudades-frente-a-la-crisis-ecologica/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe de Ecologistas en Acci&oacute;n</a><span class="highlight" style="--color:transparent;">), aumentar la vegetaci&oacute;n y las superficies permeables supone la mejor forma de reducir el efecto isla de calor, contar con vegetaci&oacute;n, arbolado y agua en el espacio p&uacute;blico mejora el confort ambiental exterior, pero tambi&eacute;n contribuye a mejorar el confort en las viviendas, aportando un sombreado natural. A esto se pueden sumar soluciones como las cubiertas verdes, que mejoran el aislamiento t&eacute;rmico de los edificios. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Plantar &aacute;rboles hoy y cuidarlos durante los pr&oacute;ximos a&ntilde;os, nos ofrecer&aacute; protecci&oacute;n ante las olas de calor de las pr&oacute;ximas d&eacute;cadas. Aunque en ciudades compactas y urban&iacute;sticamente consolidadas ganar suelo para la vegetaci&oacute;n implica disput&aacute;rselo a los coches, que acaparan un 75% del espacio p&uacute;blico. Adem&aacute;s de que las plantas invadan calles y azoteas, renaturalizar la inmensa red de equipamientos p&uacute;blicos supondr&iacute;a una oportunidad para aumentar el mosaico de piezas verdes en el centro de las ciudades. Refugios clim&aacute;ticos y estrategias de renaturalizaci&oacute;n pueden darse la mano, el paso corto y la mirada larga convergen en las mismas dotaciones p&uacute;blicas.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Par&iacute;s es una de las ciudades m&aacute;s densas y con menor superficie de zonas verdes por habitante, as&iacute; que en el marco del Acuerdo de Par&iacute;s para luchar contra el cambio clim&aacute;tico a nivel global, ha lanzado el Proyecto Oasis. Una imaginativa iniciativa orientada a renaturalizar los 800 patios escolares de la ciudad para 2050, lo que sumar&iacute;a una superficie de unas ochenta hect&aacute;reas, si bien no ser&aacute;n totalmente recubiertas de plantas y arena, pues se reservar&aacute;n espacios para la pr&aacute;ctica deportiva. Estas islas verdes funcionar&iacute;an como oasis, especialmente durante las olas de calor que en verano golpean con fuerza la ciudad. Se abordan como proyectos de redise&ntilde;o participativo que implican tanto a la comunidad educativa como a entidades vecinales, pues se pretende que estos espacios puedan usarse por colectivos vulnerables durante los fen&oacute;menos clim&aacute;ticos extremos, y que puedan abrirse al p&uacute;blico durante los horarios no lectivos.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Un enfoque al que se ha sumado </span><a href="https://www.barcelona.cat/barcelona-pel-clima/es/escuelas-refugios-climaticos" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Barcelona</a><span class="highlight" style="--color:transparent;"> con una estrategia para convertir los patios escolares en refugios clim&aacute;ticos. El proceso de renaturalizaci&oacute;n incorpora componentes de agua, como fuentes o estanques, adem&aacute;s de elementos vegetales; de forma que sirvan para refrigerar el ambiente en las zonas m&aacute;s densas y compactas del coraz&oacute;n de la ciudad. Adem&aacute;s se fomenta el uso de los patios como espacios p&uacute;blicos para familias fuera del horario escolar, en fin de semana y en periodo de vacaciones escolares. Para ello hay un servicio de monitores encargados de ofrecer alternativas de ocio en un contexto seguro y de proximidad; as&iacute; como de la apertura y supervisi&oacute;n de un buen uso de las instalaciones.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Por contraste, quienes habitamos en la regi&oacute;n madrile&ntilde;a nos estamos acostumbrando tanto al abandono de lo p&uacute;blico, como a ser abandonados por lo p&uacute;blico. Aqu&iacute; toda crisis (pandemia, Filomena, olas de calor...) se convierte en una oportunidad de negocio y en una ocasi&oacute;n para invitar a la gente a buscarse la vida, en vez de ocasiones para mostrar atenci&oacute;n y cuidado por la poblaci&oacute;n. Entre muecas y chascarrillos se ridiculizan las propuestas de crear refugios clim&aacute;ticos, se coquetea con el negacionismo, se cierran los parques o decenas de piscinas p&uacute;blicas permanecen cerradas durante las olas de calor y se manda literalmente a la gente a refrigerarse en misa o en el centro comercial. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Los refugios clim&aacute;ticos y la renaturalizaci&oacute;n urbana son modestos avances para lograr las transformaciones m&aacute;s ambiciosas y estructurales que necesitamos, pero forman un binomio del que no puede desentenderse ninguna agenda de transformaci&oacute;n urbana: el cuidado de las personas y del entorno construido, una nueva sensibilidad hacia lo colectivo y hacia la naturaleza, defensa de la salud p&uacute;blica y caballo de Troya para el ecourbanismo.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Oscar Wilde bromeaba diciendo que la conversaci&oacute;n sobre el clima era el &uacute;ltimo refugio de la gente sin imaginaci&oacute;n. Ahora que estamos en plena crisis ecosocial, hablar de la importancia estrat&eacute;gica de los refugios clim&aacute;ticos es un s&iacute;ntoma de personas con capacidad de imaginar lo que est&aacute; por acontecer y de responsabilizarse de lo que debemos hacer para adaptarnos. </span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Luis Fdez. Casadevante "Kois"]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/refugios-climaticos-soluciones-colectivas-salud-publica_132_9100482.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Jun 2022 04:00:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Refugios climáticos, soluciones colectivas y salud pública]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Adoctrinamiento ecosocial en las aulas?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/adoctrinamiento-ecosocial-educacion_132_8998806.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/61b67dd8-ec27-43f2-a628-d3ba1897df5c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Adoctrinamiento ecosocial en las aulas?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ante la progresiva apertura de la esfera pública, y especialmente del entorno educativo, a debatir de estas cuestiones, la respuesta es una ofensiva que pretende cerrar la conversación. Tras la naturalización del sistema dominante se encuentra su negativa a ecologizarlo</p></div><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la RAE, el adoctrinamiento consiste en inculcar en alguien determinadas ideas o creencias. Una palabra cuyas resonancias evocan imaginarios totalitarios, imposici&oacute;n en las formas de ver el mundo, falta de libertad de expresi&oacute;n y sistemas educativos perversos. No es casualidad que se haya escogido para justificar la retirada del curr&iacute;culo de educaci&oacute;n secundaria, en la Comunidad de Madrid, t&eacute;rminos como: ecosocial, ecofeminsimo, Objetivos de Desarrollo Sostenible, memoria democr&aacute;tica&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Al acusar de &ldquo;terminolog&iacute;a ideol&oacute;gica&rdquo; a la Agenda 2030 impulsada desde Naciones Unidas, se est&aacute; cuestionando el mayor consenso global que existe. Al burlarse de las palabras que desde el ecologismo tratan de nombrar los problemas y alumbrar los cambios que necesitamos, se pretende invalidar las propuestas m&aacute;s serias y rigurosas alineadas con el mejor conocimiento cient&iacute;fico. Ante la progresiva apertura de la esfera p&uacute;blica, y especialmente del entorno educativo, a debatir de estas cuestiones, la respuesta es una ofensiva que pretende cerrar la conversaci&oacute;n. El terraplanismo pol&iacute;tico ataca preventivamente, elude las discusiones en nombre de la defensa de la libertad y de unos valores amenazados. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">A lo largo de nuestra historia, los procesos de renovaci&oacute;n pedag&oacute;gica y de ecologizaci&oacute;n del sistema educativo han avanzado junto a los procesos de democratizaci&oacute;n de la sociedad. Contextos en los que las reformas educativas coincid&iacute;an con el desarrollo de horizontes transformadores que desbordaban el recinto de la escuela.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Recordemos c&oacute;mo los movimientos por la libertad de c&aacute;tedra fueron el germen de la Instituci&oacute;n Libre de Ense&ntilde;anza, una de las experiencias internacionales m&aacute;s importantes de reforma educativa de su tiempo. Entre sus innovaciones se encontraba el desarrollo del laicismo y el racionalismo, la educaci&oacute;n infantil y secundaria, la supresi&oacute;n de los ex&aacute;menes, la sustituci&oacute;n de los r&iacute;gidos programas y los libros de texto por clases pr&aacute;cticas, los avances en coeducaci&oacute;n&hellip; y la introducci&oacute;n de las cuestiones ambientales. De forma pionera incorporaron el contacto directo del alumnado con la naturaleza mediante clases experimentales, excursiones y acampadas, as&iacute; como con la puesta en marcha de huertos escolares.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Medio siglo despu&eacute;s, a la salida de la dictadura, los Movimientos de Renovaci&oacute;n Pedag&oacute;gica MRP reactualizaron los principios de la educaci&oacute;n activa y cooperativa, introdujeron las propuestas educativas alternativas y sugerentes de la &eacute;poca, como Sumerhill o Barbiana, y abordaron debates como la desescolarizaci&oacute;n o la educaci&oacute;n no directiva. En medio de esta efervescencia pedag&oacute;gica, los MRP fueron tambi&eacute;n pioneros en la reintroducci&oacute;n de las cuestiones ecol&oacute;gicas en los centros escolares, siendo protagonistas destacados de la traducci&oacute;n a nuestro contexto de las corrientes internacionales que impulsaban la educaci&oacute;n ambiental en esos a&ntilde;os.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Un rasgo que comparten ambas experiencias es su preocupaci&oacute;n por transformar los sistemas educativos de su tiempo. En ellas late una sensibilidad por la justicia social que resulta determinante a la hora de entender c&oacute;mo las innovaciones deben trasladarse a la educaci&oacute;n p&uacute;blica, logrando que sean universalizables y lleguen al conjunto de la poblaci&oacute;n. Este di&aacute;logo entre sociedad y escuela, entre experimentalismo e institucionalizaci&oacute;n, sigue siendo pertinente.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">El escritor de ciencia ficci&oacute;n HG Wells sol&iacute;a decir que la civilizaci&oacute;n es una carrera entre la educaci&oacute;n y la cat&aacute;strofe. Y si hay una cat&aacute;strofe sobrevolando el horizonte es la crisis ecosocial, que nos garantiza que vamos a vivir tiempos de ruptura, donde las condiciones ambientales y econ&oacute;micas van a irse volviendo progresivamente hostiles. El modelo convencional de aprendizaje de &ldquo;mantenimiento&rdquo;, &uacute;til para la reproducci&oacute;n cultural de una sociedad, no resulta funcional en un contexto de discontinuidad hist&oacute;rica. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Detr&aacute;s de las acusaciones de adoctrinamiento y de usar &ldquo;t&eacute;rminos ideol&oacute;gicos&rdquo; lo que se esconde es la normalizaci&oacute;n del modelo dominante, la justificaci&oacute;n de las desigualdades y un inmovilismo reaccionario. Tras la naturalizaci&oacute;n del sistema dominante se encuentra su negativa a ecologizarlo. En esas condiciones la escuela se convierte en la agencia de publicidad que te hace creer que necesitas la sociedad tal y como es, como dec&iacute;a Ivan Illich. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Mi hijo va a la educaci&oacute;n p&uacute;blica madrile&ntilde;a y el miedo que compartimos la mayor parte de las familias no es que adoctrinen a la infancia, sino que se profundice el deterioro de nuestros colegios y de las condiciones de las personas que en ellos trabajan. Madrid es la comunidad aut&oacute;noma que menos invierte por alumno y la regi&oacute;n donde existe una mayor segregaci&oacute;n educativa por cuestiones econ&oacute;micas a nivel europeo.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Negar la importancia de las cuestiones ecosociales es una forma de profundizar este abandono institucional, pues niega la trascendencia de que se adquieran habilidades y conocimientos que van a resultar imprescindibles para comprender e intervenir sobre un mundo en transformaci&oacute;n. La educaci&oacute;n ecosocial plantea la necesidad de </span><a href="http://www.garuacoop.es/proyectos/como-educar-con-perspectiva-ecosocial-y-medioambiental/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;">ecologizar el currriculum y los procesos pedag&oacute;gicos</span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;">, ambientalizar las escuelas (patio, huerto, comedor, residuos, energ&iacute;a, pol&iacute;tica de compras&hellip;) y facilitar una reconexi&oacute;n con la naturaleza que permita vivir experiencias significativas (excursiones, campamentos, grupos de senderismo familiar&hellip;).</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">No existe educaci&oacute;n objetiva pues ser&iacute;a transmitida por objetos y no por personas. No hay neutralidad sino compromiso con unos m&iacute;nimos consensos en contenidos y valores compartidos, que han sido forjados mediante largos y complejos procesos de validaci&oacute;n institucional. A algunas personas les parecer&aacute; una agenda excesiva, a otras nos parece demasiado poco transformadora, la virtud de la educaci&oacute;n p&uacute;blica es que en esos consensos m&iacute;nimos cabemos todas. Y por ello est&aacute;n siendo atacados.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Antes los poderosos negaban la educaci&oacute;n a las clases populares, hoy les niegan la educaci&oacute;n ecosocial. Detr&aacute;s de estas guerras culturales, en muchas ocasiones, se disfraza la lucha de clases. La ecolog&iacute;a es indispensable para entender que la justicia social es inseparable de la justicia ambiental. Los barrios donde se concentra la pobreza, el fracaso escolar, la mala nutrici&oacute;n o la menor esperanza de vida son los mismos que se sit&uacute;an m&aacute;s cerca de infraestructuras t&oacute;xicas como incineradoras, vertederos, depuradoras o pol&iacute;gonos industriales, tienen menos zonas verdes o sufren los peores efectos durante las olas de calor.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">La democratizaci&oacute;n de la educaci&oacute;n ecosocial supone integrarla de forma vertebral en la educaci&oacute;n p&uacute;blica, de forma que tenga capacidad para revolucionar diversos aspectos de la vida escolar; a la vez que se va m&aacute;s all&aacute; del sistema educativo para convertirla en una herramienta capaz de ecologizar otras realidades como las familias, los movimientos sociales, los sindicatos, el cooperativismo o las empresas. Este proceso implica la necesidad de que la educaci&oacute;n ecosocial dialogue y se enriquezca con otros campos del conocimiento: pedagog&iacute;as cr&iacute;ticas (comunidades de aprendizaje, aprendizaje cooperativo&hellip;), econom&iacute;a social y solidaria, arte y comunicaci&oacute;n, ciencia y saberes tradicionales, mediaci&oacute;n y gesti&oacute;n de conflictos socioambientales&hellip;</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">La educaci&oacute;n ecosocial no es una f&oacute;rmula para que los adultos nos descarguemos de nuestras obligaciones y traslademos a las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes todav&iacute;a m&aacute;s responsabilidades a la hora de evitar la cat&aacute;strofe. M&aacute;s bien es la forma en la que nos hacemos cargo de un compromiso conjunto a la hora de comprender la complejidad del mundo y protagonizar su transformaci&oacute;n.</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Luis Fdez. Casadevante "Kois"]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/adoctrinamiento-ecosocial-educacion_132_8998806.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 May 2022 04:01:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Adoctrinamiento ecosocial en las aulas?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ayuda mutua, anticipación y crisis por venir]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/ayuda-mutua-anticipacion-crisis-venir_132_8854046.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bde71318-30bb-470b-9207-428bb5023a9a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ayuda mutua, anticipación y crisis por venir"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El movimiento protagonizado por las redes de ayuda mutua durante la pandemia es el suelo fértil donde sembrar las semillas de cambios más profundos y perdurables.</p></div><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">La incapacidad para recordar informaci&oacute;n tras una experiencia traum&aacute;tica se denomina amnesia disociativa. Resulta frecuente que suceda para facilitar el olvido de sucesos especialmente negativos. Lo llamativo de nuestra sociedad es que tambi&eacute;n tiene tendencia a sepultar aquellos episodios que deber&iacute;an ser fuente de orgullo, inspiraci&oacute;n y esperanza para cambiar las cosas. Las urgencias, lo coyuntural y la tiran&iacute;a de la actualidad dificultan la elaboraci&oacute;n de una memoria significativa de acontecimientos, como pudo ser el surgimiento de las redes vecinales de ayuda mutua durante la pandemia. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">La ayuda mutua fue teorizada por el ge&oacute;grafo anarquista ruso Kropotkin, que asumiendo los postulados de Darwin denunci&oacute; el biologicismo simplista impulsado por muchos de sus seguidores, que restring&iacute;an la lucha por la vida a la competencia y la pervivencia de los m&aacute;s fuertes o mejor adaptados. Una visi&oacute;n ante la cual desarroll&oacute; la noci&oacute;n del apoyo mutuo, que reconoc&iacute;a en la sociabilidad una ley de la naturaleza del mismo rango que la competencia. La cooperaci&oacute;n, la interdependencia y el cuidado ser&iacute;an el principal factor de la evoluci&oacute;n en la naturaleza y por extensi&oacute;n de los sistemas sociales. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">La figura de Kropotkin ha sido injustamente menospreciada por la historiograf&iacute;a y la sociolog&iacute;a, suele desconocerse que fue el autor m&aacute;s influyente en nuestra geograf&iacute;a a principios del siglo XX y que </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>La conquista del pan</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> fue el libro de ensayo m&aacute;s editado en la Espa&ntilde;a de la &eacute;poca. Tal vez sea solo otro olvido.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Ante la aguda y acelerada crisis social derivada de la pandemia, la ayuda mutua emergi&oacute; como la f&oacute;rmula que serv&iacute;a para nombrar y explicar la oleada de iniciativas solidarias que tomaron cuerpo en barrios y pueblos. Centenares de redes vecinales se volcaron en organizar despensas comunitarias, donar o prestar dispositivos tecnol&oacute;gicos para atender a las clases on-line de los colegios, montar roperos solidarios, evitar el aislamiento, apoyar emocionalmente a personas afectadas por la soledad no deseada, pasear mascotas, apoyar en tr&aacute;mites administrativos, asesorar legalmente, orientar laboralmente o denunciar incumplimientos en materia de derechos sociales.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">A dos a&ntilde;os de la declaraci&oacute;n del estado de slarma conviene recordar como en una situaci&oacute;n de emergencia, ante el fallo y la impotencia de los mecanismos de mercado (intercambio) y de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas (redistribuci&oacute;n) para resolver las necesidades b&aacute;sicas de miles de personas, se activ&oacute; una l&oacute;gica comunitaria basada en la reciprocidad. Esta moviliz&oacute; una econom&iacute;a moral, que ten&iacute;a m&aacute;s que ver con valores y normas culturales como la empat&iacute;a, el altruismo, la solidaridad y la justicia, que con el c&aacute;lculo en t&eacute;rminos monetarios o la inmediatez en la devoluci&oacute;n de favores.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Y es que las redes funcionaron como una </span>pol&iacute;tica p&uacute;blica desde abajo. <span class="highlight" style="--color:transparent;">La agilidad, la flexibilidad y la capilaridad les permitieron activar recursos, coordinar actores y crear mecanismos de intervenci&oacute;n participativos de forma temprana, dotando de una mayor capacidad de resiliencia a nuestras sociedades; al mismo tiempo que contribu&iacute;an a generar y compartir una cultura ciudadana solidaria. Este sorprendente ejercicio de autoorganizaci&oacute;n ciudadana fue un complemento imprescindible a la acci&oacute;n de las Administraciones P&uacute;blicas, que tienen tendencia a olvidar c&oacute;mo ante cat&aacute;strofes y situaciones excepcionales no resulta factible una respuesta autosuficiente que eluda cooperar activamente con la sociedad civil.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Rebecca Solnit en </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Un para&iacute;so construido en el infierno</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">, </span><a href="https://capitanswing.com/libros/un-paraiso-en-el-infierno/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">editado por Capit&aacute;n Swing</a><span class="highlight" style="--color:transparent;"> muestra c&oacute;mo los acontecimientos dr&aacute;sticos y dram&aacute;ticos, no deseados ni planificados, que interrumpen la normalidad y nos obligan a adaptarnos a unas circunstancias muy adversas, cambian las prioridades y abren huecos para que sucedan fen&oacute;menos que d&iacute;as antes resultaban impensables. Una inapelable constataci&oacute;n de que la cat&aacute;strofe suele sacar lo mejor de la gente (compromiso, creatividad, solidaridad, anhelo de vida p&uacute;blica, sentimientos comunitarios&hellip;), de que las situaciones de emergencia pueden ofrecer fugazmente escenarios donde predomina el cuidado de la vida y las l&oacute;gicas prosociales. Espont&aacute;neos y forzosos ensayos de que otros mundos son posibles. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Las redes vecinales surgidas durante la pandemia vendr&iacute;an a ratificar estas ideas, siendo una mezcla de las respuestas espont&aacute;neas de comunidades del desastre y de la experiencia acumulada durante d&eacute;cadas por los tejidos asociativos a la hora de establecer mecanismos de solidaridad colectiva. Un movimiento que ha evidenciado la importancia que juegan los tejidos sociocomunitarios en estas situaciones: tienen arraigo en los territorios, atesoran una alta capacidad de improvisaci&oacute;n, pueden articular redes informales y movilizar recursos, disponen de una complicidad previa con profesionales de los servicios p&uacute;blicos de proximidad y suelen disponer de canales de di&aacute;logo abiertos con las instituciones locales.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">A este movimiento se sumar&iacute;an las microsolidaridades a nivel de escalera que fueron determinantes para garantizar de forma invisible el bienestar de muchas personas. Unas din&aacute;micas informales de solidaridad, basadas en la m&aacute;xima proximidad que representa el bloque de viviendas. Las escaleras adoptaron temporalmente din&aacute;micas comunitarias, que se tradujeron en cuestiones como compras conjuntas, juegos en los balcones y celebraci&oacute;n de cumplea&ntilde;os, pr&eacute;stamo de pel&iacute;culas y libros, intercambio de juguetes, pero tambi&eacute;n de recetas y de platos de comida cocinados, la muestra de gestos de afecto&hellip; Unas pr&aacute;cticas de cuidado, in&eacute;ditas en muchos edificios o urbanizaciones que indirectamente aumentaron la interacci&oacute;n vecinal y mejoraron la convivencialidad. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">No se trata de pretender universalizar y hacer permanentes los patrones de comportamiento que acontecen en momentos extraordinarios, sino de ser capaces de identificar los aprendizajes que deber&iacute;amos sistematizar y protocolizar de cara al futuro. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Pandemia, desbastecimientos, Guerra en Europa, crisis energ&eacute;tica, coaliciones de gobierno con extrema derecha&hellip; son las piezas que vistas como problemas aislados y coyunturales nos impiden ver el puzle de la emergencia ecosocial que las conecta. Ahora vamos siendo conscientes de que  los fen&oacute;menos disruptivos y las situaciones de crisis van a volverse recurrentes, por lo que  desperdiciar y desaprovechar las ense&ntilde;anzas derivadas de la experiencia de las redes de ayuda mutua ser&iacute;a un error imperdonable. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Desde el Grupo Cooperativo Tangente hemos tratado de hacernos cargo de este desaf&iacute;o y presentamos la investigaci&oacute;n </span><a href="https://tangente.coop/wp-content/uploads/2022/03/Solidaridades-de-Proximidad_Tangente.pdf" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:transparent;">Solidaridades de proximidad.</span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;"> Un ejercicio de memoria de lo acontecido, as&iacute; como un modesto aporte a la importante labor de hacer un balance. Hemos tratado de extraer pautas y patrones organizativos de &eacute;xito, identificar prototipos replicables, reconocer obst&aacute;culos y fragilidades, as&iacute; como analizar las claves que permiten aumentar la resiliencia social ante las cat&aacute;strofes. Una forma de anticiparnos a las nuevas situaciones de excepcionalidad que nos esperan a la vuelta de la esquina.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">El movimiento protagonizado por las redes de ayuda mutua durante la pandemia es el suelo f&eacute;rtil donde sembrar las semillas de cambios m&aacute;s profundos y perdurables. Buena parte de nuestra esperanza a la hora de mirar al futuro reposa en esas min&uacute;sculas semillas. Tenemos la responsabilidad de ofrecerles luz frente al eclipse que las asfixia, de ser generosos con nuestra capacidad de cuidarlas y de sostenerlas, viendo en ellas su potencialidad para desplegar las mejores versiones de lo que somos capaces como sociedad. </span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Luis Fdez. Casadevante "Kois"]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/ayuda-mutua-anticipacion-crisis-venir_132_8854046.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 28 Mar 2022 04:00:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ayuda mutua, anticipación y crisis por venir]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿A setas o a Rolex? un dilema ecosocial]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/setas-rolex-dilema-ecosocial_132_8674751.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7ed00de8-ef52-4ef8-85c5-f3d4c6d47577_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿A setas o a Rolex? un dilema ecosocial"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los mundos del matsutake nos muestran ingeniosas formas de combinar derechos particulares y colectivos, derechos de uso y de mercado, aprovechamientos y sostenibilidad</p></div><p class="article-text">
        Durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os, de forma t&iacute;mida, se ha ido avanzando en la construcci&oacute;n de una nueva sensibilidad hacia la naturaleza. Esta contempla desde un mayor cuidado de los animales, al descubrimiento de fen&oacute;menos como la inteligencia vegetal divulgada por investigadores como Stefano Mancuso. Aunque quiz&aacute;s lo m&aacute;s novedoso est&eacute; siendo la reciente aproximaci&oacute;n hacia el mundo de los hongos y las setas, reconociendo su importancia en el funcionamiento de la trama que sostiene lo vivo.
    </p><p class="article-text">
        Un auge al que sin duda han contribuido libros como <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-la-red-oculta-de-la-vida/321882" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La red oculta de la vida </a>de Sheldrake Merlin , editado por Planeta, que nos muestra c&oacute;mo los hongos permiten al 90% de las plantas nutrirse del suelo y protegerse. Adem&aacute;s esta relaci&oacute;n simbi&oacute;tica explica la forma en que se conectan las ra&iacute;ces de plantas y &aacute;rboles, dando pie al complejo funcionamiento de los bosques y sus mecanismos de solidaridad subterr&aacute;nea.
    </p><p class="article-text">
        Los hongos son seres mucho m&aacute;s sofisticados de lo que pens&aacute;bamos. Uno de los mayores y m&aacute;s complejos organismos del mundo, pueden vivir miles de a&ntilde;os y llegar a medir varios kil&oacute;metros cuadrados. Vemos la seta pero nos resulta imperceptible el enorme micelio que de forma invisible la hace crecer. Hay hongos que sobreviven en el reactor de Chernobil usando la radioactividad como fuente de energ&iacute;a, otros sirven para descomponer sustancias contaminantes mediante la micorremediaci&oacute;n, y otros m&aacute;s conforman el 15% de las vacunas o son clave en la producci&oacute;n de alimentos como el pan, la cerveza o el vino.
    </p><p class="article-text">
        Los hongos son vitales para mantener la biodiversidad y la fertilidad del suelo, pero hasta hace poco tiempo se desconoc&iacute;an muchos de estos procesos. Ahora el iceberg micol&oacute;gico que habita bajo tierra comienza a hacerse visible. En palabras del experto en conservaci&oacute;n de la naturaleza Mark Tercek &ldquo;las redes de hongos sustentan la vida en la Tierra. Si los &aacute;rboles son los 'pulmones' del planeta, las redes de hongos son los 'sistemas circulatorios'&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n sobre los hongos est&aacute; ayudando a consolidar el paso de la biolog&iacute;a a la ecolog&iacute;a, un tr&aacute;nsito donde resulta menos relevante estudiar a individuos que tratar de comprender relaciones complejas entre seres vivos. Al incorporar la forma en la que se relacionan los seres humanos con las setas, abrimos un espacio de encuentro entre la ecolog&iacute;a y la antropolog&iacute;a, como el que nos propone otro fabuloso libro: <a href="https://capitanswing.com/libros/la-seta-del-fin-del-mundo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La seta del fin del mundo de Anna Lowenhaupt</a>, editado por Capit&aacute;n Swing.
    </p><p class="article-text">
        Este nos narra las potencialidades de reconstruir otras relaciones sociales y ambientales entre las ruinas del capitalismo, partiendo de las comunidades dedicadas en Oreg&oacute;n a la recolecci&oacute;n y comercializaci&oacute;n de la seta matsutake, la m&aacute;s preciada y valorada en Jap&oacute;n. Una seta que tiene predilecci&oacute;n por crecer en bosques que se han regenerado tras ser asolados por la silvicultura industrial hace d&eacute;cadas, y que a su vez es recolectada por comunidades de supervivientes que viven en los m&aacute;rgenes de la sociedad: desde los grupos de nipoamericanos a los refugiados asi&aacute;ticos llegados tras las guerras de Corea o Vietnam, pasando por los grupos de blancos autoexiliados, que hacen de la autonom&iacute;a y la libertad sus principales valores. Comunidades que huyen de la disciplina asalariada y que fraguan fr&aacute;giles mecanismos de solidaridad, mientras vivencian una nueva sensibilidad hacia la naturaleza de la que dependen.
    </p><p class="article-text">
        Un puzzle donde las piezas son las distintas interacciones humanas y ambientales que se producen con la seta. La sincronizaci&oacute;n de los ef&iacute;meros mundos rurales reconstruidos en los campamentos temporales de los recolectores y el dise&ntilde;o de eficientes cadenas de comercio globales que operan a tiempo real. Una seta que se resiste a ser cultivada, debido a su compleja relaci&oacute;n simbi&oacute;tica con las ra&iacute;ces de los &aacute;rboles, pero que una vez recolectada se convierte en una codiciada mercanc&iacute;a que se destina principalmente a ser regalada. Y es que el texto explora los elementos no capitalistas de los que el capitalismo depende y la forma en que existen alternativas al capitalismo en sus m&aacute;rgenes.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto en Jap&oacute;n, el gran importador de matsutake, el cuidado de los entornos en los que brota esta seta ha permitido desarrollar complejos y avanzados mecanismos para racionalizar la propiedad, inspirados en la l&oacute;gica de los comunes. En aquellos bosques no comunales, la propiedad del terreno no otorga derechos exclusivos de recolecci&oacute;n, pues se asume que el subsuelo que acoge al micelio no puede ser privatizado pues puede exceder las propias lindes de la propiedad. As&iacute; que lo usual es que haya una subasta de los derechos de recolecci&oacute;n de tres quintos de la superficie, mientras se reserva el resto para las excursiones micol&oacute;gicas de las cooperativas locales. En estas jornadas semanales de recolecci&oacute;n colectiva se juntan las personas socias para cosechar, posteriormente reparten equitativamente las setas que se hayan encontrado o se reservan para una comida en com&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Los comunes ser&iacute;an esa inseparable confluencia de un recurso, una comunidad y unas normas que regulan su aprovechamiento de forma que no se comprometa su reproducci&oacute;n o accesibilidad en el futuro. Los mundos del matsutake nos muestran ingeniosas formas de combinar derechos particulares y colectivos, derechos de de uso y de mercado, aprovechamientos y sostenibilidad. El funcionamiento de estos artificios sociales exigen de una &eacute;tica y una cultura que podr&iacute;an trascender la recolecci&oacute;n de setas, para apuntar rasgos que deber&iacute;a contener toda sociedad que quiera hacerse cargo de la crisis ecosocial.
    </p><p class="article-text">
        Leyendo este hermoso libro me acordaba del chiste de los dos vascos que iban por el monte buscando setas, y de pronto uno de ellos encuentra un Rolex de oro en el suelo y se lo comenta alborozado a su compa&ntilde;ero. Y este le responde enfadado: &ldquo;Patxi, a ver si nos centramos, &iquest;estamos a setas o a Rolex?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y es que el chiste encubre un verdadero dilema ecosocial, como es decidir a qu&eacute; damos importancia. Una de las principales disputas es por definir a qu&eacute; le otorgamos de forma consciente nuestra atenci&oacute;n. Imaginar cualquier transici&oacute;n hacia la <span class="highlight" style="--color:transparent;">sostenibilidad nos aboca a centrarnos, como se le ped&iacute;a a Patxi. Diferenciar la satisfacci&oacute;n de necesidades y el consumo superfluo, el valor de uso y el precio de mercado.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Necesitamos conformar sociedades donde dediquemos menos tiempo a producir Rolex y donde lucirlos ostentosamente no tenga un reconocimiento social positivo. O lo que es lo mismo donde destinemos m&aacute;s tiempo a caminar con nuestras amistades por los bosques, conocerlos en su complejidad y ser capaces de recoger setas para el autoconsumo.</span>
    </p><p class="article-text">
        Probablemente las alternativas que pueden llevarnos a ese escenario est&eacute;n creciendo como las setas, literalmente. De forma invisible, subterr&aacute;neamente, conformando ecosistemas cooperativos y movilizando a comunidades capaces de sobrevivir en territorios devastados por el capitalismo. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Luis Fdez. Casadevante "Kois"]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/setas-rolex-dilema-ecosocial_132_8674751.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 08 Feb 2022 05:00:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿A setas o a Rolex? un dilema ecosocial]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Insomnio individual y sueños colectivos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/insomnio-individual-suenos-colectivos_132_8561923.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f6e6cdf1-80cf-461c-b27b-63871fb550ee_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x827y377.jpg" width="1200" height="675" alt="Insomnio individual y sueños colectivos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No debería sorprendernos la paradoja de una sociedad que pasa más tiempo sin dormir pero está cada vez menos despierta. No deja de ser lógico que una sociedad que sacrifica el sueño individual termine renunciando a soñar colectivamente</p></div><p class="article-text">
        Hace tiempo me llam&oacute; la atenci&oacute;n que desde hace a&ntilde;os la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS) considerase que los trastornos y la p&eacute;rdida del sue&ntilde;o son una epidemia de salud p&uacute;blica. Un mal que afecta especialmente a las sociedades hiperdesarrolladas, donde el 40% de la poblaci&oacute;n duerme mal. La luz artificial, la regulaci&oacute;n de la temperatura, la cafe&iacute;na y el alcohol, o los horarios laborales ser&iacute;an las principales causas; a las que en los &uacute;ltimos tiempos se a&ntilde;aden situaciones como la ansiedad o la depresi&oacute;n derivadas de la creciente precariedad.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que me pudo la curiosidad y me propuse profundizar en la importancia biol&oacute;gica que tiene el sue&ntilde;o y c&oacute;mo nos afecta su ausencia. Acud&iacute; al libro <a href="https://capitanswing.com/libros/por-que-dormimos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&iquest;Por qu&eacute; dormimos? de Matthew Walker</a>, uno de los cient&iacute;ficos del sue&ntilde;o m&aacute;s reputados, que edit&oacute; hace un tiempo Capit&aacute;n Swing. Resumiendo mucho, podr&iacute;amos afirmar que no dormir lo suficiente implica un deterioro de las funciones cognitivas.
    </p><p class="article-text">
        La memoria y el aprendizaje se ven afectadas pues durante el sue&ntilde;o se procede a destilar los recuerdos, pasando estos de la memoria a corto a la de largo<span class="highlight" style="--color:transparent;"> plazo, de forma que se protegen aquellos que pueden ser &uacute;tiles o significativos para que est&eacute;n disponibles. As&iacute; que una falta de sue&ntilde;o implica dificultades para generar nuevos aprendizajes y facilidad para olvidar antes la nueva informaci&oacute;n.</span>
    </p><p class="article-text">
        No dormir tambi&eacute;n erosiona la creatividad pues durante el sue&ntilde;o REM nuestro cerebro construye conexiones entre elementos de informaci&oacute;n distantes, de una forma que nunca lo har&iacute;amos racionalmente en estado de vigilia. No se diferencia pasado y futuro o se suspenden muchas de las reglas que rigen nuestra vida cotidiana. El despliegue de esta capacidad hiperasociativa es una fuente de inspiraci&oacute;n para el desarrollo de la creatividad. Consultar las cosas con la almohada es algo m&aacute;s que un dicho, reconoce la potencialidad del sue&ntilde;o para encontrar soluciones a los problemas que nos inquietan.
    </p><p class="article-text">
        La ausencia de un sue&ntilde;o de calidad incide en el acoplamiento entre los hemisferios cerebrales, alentando un desequilibrio entre emoci&oacute;n/raz&oacute;n. Algunos experimentos evidencian c&oacute;mo nos cuesta distinguir emociones con precisi&oacute;n en el rostro de la gente o leer de forma equilibrada el entorno social que nos rodea.
    </p><p class="article-text">
        Y por &uacute;ltimo, dormir es esencial para la reparaci&oacute;n biof&iacute;sica del cuerpo, pero tambi&eacute;n psicol&oacute;gica. El sue&ntilde;o brinda una forma de terapia nocturna, al reducir la angustia de los episodios vividos durante el d&iacute;a y los recuerdos dolorosos, permitiendo una restauraci&oacute;n emocional cuando despertamos al d&iacute;a siguiente. Rosalind Cartwright de la Universidad de Chicago estudi&oacute; los sue&ntilde;os de personas con depresi&oacute;n debido a heridas emocionales (divorcios, rupturas, muertes&hellip;). Aquellos pacientes que so&ntilde;aban expresamente con sus experiencias dolorosas o traum&aacute;ticas lograban recuperar<span class="highlight" style="--color:transparent;">se mentalmente y dejaban de tener rasgos cl&iacute;nicos de depresi&oacute;n.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">No deber&iacute;a sorprendernos la paradoja de una sociedad que pasa m&aacute;s tiempo sin dormir pero est&aacute; cada vez menos despierta, con d&eacute;ficit de atenci&oacute;n hacia los problemas sustanciales y una enfermiza obsesi&oacute;n por lo superficial. Inventamos sorprendentes despertadores, como ese que tritura un billete si no te levantas lo suficientemente r&aacute;pido para desconectarlo, con el af&aacute;n de ganar tiempo de vigilia para ser productivos, a la vez que nos invade la sensaci&oacute;n de que estamos perdiendo el tiempo. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">El insomnio y las pesadillas se padecen individualmente pero tambi&eacute;n nos hablar&iacute;an de nuestra dificultad para tener sue&ntilde;os compartidos. Una epidemia nunca es una mera agregaci&oacute;n de problemas individuales sino algo que debemos abordar en com&uacute;n. Y es que resulta sorprendente c&oacute;mo aquello que deteriora el d&eacute;ficit de sue&ntilde;o, coincide con habilidades y capacidades que necesitamos como sociedad para hacernos cargo de la crisis ecosocial.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">No deja de ser l&oacute;gico que una sociedad que sacrifica el sue&ntilde;o individual termine renunciando a so&ntilde;ar colectivamente. Necesitamos revindicar la importancia que juega en todo proyecto de transformaci&oacute;n la construcci&oacute;n de im&aacute;genes y relatos esperanzadores sobre el futuro. Imaginar visiones de c&oacute;mo podr&iacute;amos alimentarnos, habitar, movernos, edificar, educar o cuidar de forma alternativa, pues es la &uacute;nica forma que tenemos de enfrentarnos a esta cultura propensa al monocultivo de distop&iacute;a. El presente con todas sus imperfecciones termina siendo un consuelo, preferible al muestrario de mundos futuros catastr&oacute;ficos que imaginan por nosotros, como muy bien denuncia Francisco Martorell en su reciente libro </span><a href="https://www.lacajabooks.com/libro/contra-la-distopia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;">Contra la distop&iacute;a</span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;">, editado por La Caja Books.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Ahora que se habla tanto de entornos creativos en la empresa, probablemente necesitemos lo mismo en los movimientos sociales, dotarnos de tiempo, espacios y metodolog&iacute;as para so&ntilde;ar juntos. La ausencia de un impulso ut&oacute;pico en la esfera p&uacute;blica refuerza la erosi&oacute;n de la creatividad y la imaginaci&oacute;n pol&iacute;tica. Una de las formas de conjurarse simult&aacute;neamente contra la inevitabilidad de la cat&aacute;strofe y los espejismos del ilusionismo tecnol&oacute;gico, implica democratizar el proceso de elaboraci&oacute;n de im&aacute;genes y relatos sobre el ma&ntilde;ana, disponer de m&aacute;s miradas y que estas sean m&aacute;s plurales. Hablemos, debatamos y demos forma a futuros donde nuestras sociedades hayan sido capaces de ajustarse a los l&iacute;mites ecol&oacute;gicos manteniendo niveles dignos de calidad de vida. Resulta urgente socializar escenarios de futuro alternativos, esbozar sociedades postcapitalistas y crear poderosas im&aacute;genes capaces de estimular el experimentalismo social e institucional.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Tambi&eacute;n necesitamos la m</span>emoria y la posibilidad de aprender del pasado, tanto de las crisis anteriores y las respuestas ciudadanas, como de luchas sociales del pasado. El futuro es lo que est&aacute; por pasar a partir de lo que nos ha pasado, as&iacute; que al preocuparnos activamente por el ma&ntilde;ana buscamos inspiraci&oacute;n en lo acontecido ayer, que nos ayuda a reinterpretar el presente y proyectar alternativas.
    </p><p class="article-text">
        Los sue&ntilde;os colectivos pueden ayudarnos a forjar un necesario equilibrio entre lo racional y lo emocional. Asumir de forma realista la gravedad, la urgencia y la discontinuidad hist&oacute;rica que plantean nuestra reali<span class="highlight" style="--color:transparent;">dad clim&aacute;tica, los l&iacute;mites biof&iacute;sicos y el deterioro provocado en los ecosistemas sobre los que se sostiene la vida; a la vez que actuamos siendo conscientes de que nuestra carencia no son diagn&oacute;sticos m&aacute;s afinados sino disponer de relatos esperanzadores. Las narrativas por si solas no cambian la realidad, pero sin ellas no movilizaremos el deseo y la rabia necesarios para pasar a la acci&oacute;n.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">La depresi&oacute;n social no es solo la presencia excesiva de sentimientos y afectos negativos, sino especialmente la ausencia de emociones positivas y experiencias placenteras. So&ntilde;ar despiertos y en grupo nos ayudar&aacute; a restaurarnos emocionalmente, mejorar&aacute; nuestra autoestima colectiva y nos ofrecer&aacute; herramientas comunicativas con mayor poder de seducci&oacute;n.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">La precariedad existencial y la ecoansiedad comparten la angustia ante la dificultad para proyectar nuestra vida en el tiempo. Necesitamos un horizonte de futuro, lo que hoy nos permite descansar es saber que hay un ma&ntilde;ana. La historia nos ense&ntilde;a que muchas transformaciones que inicialmente se percib&iacute;an como imposibles, cuando una masa cr&iacute;tica suficiente las va haciendo suyas se tornan en realidades que son percibidas como inevitables. El primer paso siempre es imaginarlas. Sue&ntilde;os contra pesadillas.</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Luis Fdez. Casadevante "Kois"]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/insomnio-individual-suenos-colectivos_132_8561923.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Dec 2021 05:00:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Insomnio individual y sueños colectivos]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El desfibrilador y la huelga climática]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/desfibrilador-huelga-climatica_132_8327536.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a109faa0-7bd0-4e17-9d19-532d75e191ab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El desfibrilador y la huelga climática"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El desafío es cómo evitar conjuntamente un suicidio político en el corto plazo, si nos desentendemos de las condiciones materiales de vida de las mayorías sociales en el presente, a la vez que prevenimos un suicidio colectivo a medio plazo, asumiendo la inevitabilidad de una agenda política alternativa</p></div><p class="article-text">
        Un desfibrilador analiza autom&aacute;ticamente el ritmo de una persona que est&aacute; sufriendo un paro card&iacute;aco, de forma que cuando es necesario libera una descarga el&eacute;ctrica sobre el coraz&oacute;n para restablecer su ritmo normal. Estos aparatos suelen usarse cuando se han agotado otras opciones y se trata de una cuesti&oacute;n de vida o muerte.
    </p><p class="article-text">
        Ante las recurrentes cat&aacute;strofes (incendios, inundaciones, olas de calor, colapso de ecosistemas como el Mar Menor&hellip;) y los s&iacute;ntomas de agotamiento (Pico del Petr&oacute;leo, escasez de materiales estrat&eacute;gicos, fallo en cadenas globales de suministro...) se empieza a percibir de forma intuitiva una aceleraci&oacute;n de la crisis ecol&oacute;gica. A esta sensaci&oacute;n le acompa&ntilde;a una constatada evidencia cient&iacute;fica, que podr&iacute;amos encontrar en las <a href="https://ctxt.es/es/20210801/Politica/36970/IPCC-capitalismo-insostenible-informe-filtracion-cambio-climatico.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">filtraciones de los borradores de diversos grupos de trabajo del IPCC</a> o <a href="https://www.climatica.lamarea.com/mensaje-sin-precedentes-revistas-salud/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la editorial conjunta de m&aacute;s de 230 revistas m&eacute;dicas </a>que piden tomar medidas de emergencia para transformar las sociedades y limitar el calentamiento global, restaurar la biodiversidad y proteger la salud.
    </p><p class="article-text">
        Nos encontramos ante una evidente disyuntiva de vida o muerte &iquest;Usamos el desfibrilador?
    </p><p class="article-text">
        No hacerlo supone eludir la gravedad y la urgencia de la situaci&oacute;n, simulando que es compatible el crecimiento econ&oacute;mico ilimitado mientras chocamos con los l&iacute;mites ecol&oacute;gicos, as&iacute; como fantaseando que tenemos tiempo para una transici&oacute;n lineal mediante la cual, poco a poco, podremos hacer sostenible nuestra econom&iacute;a y realizar un largo proceso de concienciaci&oacute;n social. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque si nos animamos a usarlo, conviene recordar que un desfibrilador no puede salvar a una econom&iacute;a sin coraz&oacute;n, en todo caso puede alargar su agon&iacute;a. La apuesta por usarlo para reactivar este modelo socioecon&oacute;mico, cuya violencia contra las personas y la naturaleza parece descontrolada, supone dilapidar la cantidad ingente e irrepetible de recursos que suponen los fondos Next Generation. Tal y como dice el proverbio chino, para salir del agujero lo primero es dejar de cavar. 
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Al ni siquiera haber socializado la realidad de nuestra coyuntura durante las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, nos encontramos en una situaci&oacute;n indeseable donde ya no hay una salida que no sea traum&aacute;tica. El desaf&iacute;o es c&oacute;mo evitar conjuntamente un suicidio pol&iacute;tico en el corto plazo, si nos desentendemos de las condiciones materiales de vida de las mayor&iacute;as sociales en el presente, a la vez que prevenimos un suicidio colectivo a medio plazo, asumiendo la inevitabilidad de una agenda que ejerza la salvaguarda de los ecosistemas mediante un decrecimiento y reorganizaci&oacute;n del metabolismo econ&oacute;mico, un proceso de redistribuci&oacute;n sin precedentes y una profundizaci&oacute;n de la democracia frente a las crecientes tentaciones tecnocr&aacute;ticas y autoritarias para gestionar estos dif&iacute;ciles momentos.</span>
    </p><p class="article-text">
        Ante la ceguera de los mercados y la indecisi&oacute;n pol&iacute;tica puede que hayamos perdido la oportunidad que representaba el desfibrilador. Ya solo nos queda acudir al masaje card&iacute;aco para reanimar a una sociedad exhausta y deprimida. Un esforzado y esperanzado gesto que aspira a reactivar el ciclo de acci&oacute;n colectiva lanzado por la nueva generaci&oacute;n de movimientos clim&aacute;ticos en 2019 y que la pandemia fren&oacute;. <a href="https://juventudxclima.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La huelga clim&aacute;tica que se est&aacute; convocando para el 24 de septiembre</a> tiene que salir bien, debemos conjurarnos en que esta movilizaci&oacute;n nos ayude a recuperar el pulso.
    </p><p class="article-text">
        Una huelga donde el conflicto ya no es entre comunidades obreras y empresarios que extraen plusval&iacute;a, sino entre capital y vida. Una movilizaci&oacute;n que interpela al conjunto de la humanidad. Un llamamiento global que se disputa en cada territorio local, donde recientemente hemos asistido a &eacute;xitos como como la lucha contra la mina de litio en C&aacute;ceres o la efervescencia ciudadana contra la ampliaci&oacute;n del aeropuerto de El Prat.
    </p><p class="article-text">
        En la anterior crisis se populariz&oacute; una frase que algunos m&eacute;dicos dedicaban a sus pacientes con ansiedad y depresi&oacute;n: usted lo que necesita no es un psic&oacute;logo sino un sindicato. Frente a la emergencia ecosocial necesitamos acci&oacute;n colectiva. Marguerite Yourcenar dec&iacute;a que hay que escuchar a la cabeza, pero dejar hablar al coraz&oacute;n. Os invitamos a hacer que miles de corazones latan juntos, que miles de voces griten a la vez y que miles de pasos vuelvan a resonar en las calles.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Luis Fdez. Casadevante "Kois"]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/desfibrilador-huelga-climatica_132_8327536.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Sep 2021 04:00:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El desfibrilador y la huelga climática]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Olas de calor e infraestructura social]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/olas-calor-e-infraestructura-social_132_8090170.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/db1b52f1-0c38-4d82-9a31-06f029123a09_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Olas de calor e infraestructura social"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La epidemiología establece relaciones directas entre vínculos vecinales, salud y longevidad; lo que no suelen contarnos es que para que esta ayuda mutua se encuentre disponible en el momento necesario hace falta la existencia de una infraestructura social robusta</p></div><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Desde hace d&iacute;as una in&eacute;dita ola de calor ha azotado Canad&aacute; y el norte de EEUU, una subida de temperaturas que ha llegado a 47,9&ordm;, batiendo todos los r&eacute;cords hist&oacute;ricos previos. M&aacute;s de un centenar de muertes, e im&aacute;genes del agotamiento de los stocks de ventiladores y aires acondicionados, o de las habitaciones de hotel con aire acondicionado multiplicando por cuatro su precio. No hay salidas individuales para quienes no sean privilegiados econ&oacute;micos. Frente a esto emerge lo colectivo, con los locales climatizados como polideportivos, centros de convenciones, bibliotecas e incluso centros comerciales, que se han convertido en refugios capaces de acoger a una poblaci&oacute;n exhausta. Adem&aacute;s, las clases escolares se han suspendido y asistimos al deterioro de infraestructuras como carreteras y aceras, que se est&aacute;n quebrando, o cables de instalaciones el&eacute;ctricas que se est&aacute;n derritiendo. Un escenario dram&aacute;tico que parece sacado de otra distop&iacute;a clim&aacute;tica.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">En julio de 1995, otra ola de calor tropical golpe&oacute; Chicago provocando la muerte de m&aacute;s de 700 personas. Cuando se analizaron las muertes, parec&iacute;an correlacionarse con la segregaci&oacute;n y la desigualdad, pues ocho de las diez &aacute;reas urbanas con las tasas de mortalidad m&aacute;s altas eran en gran parte afroamericanas y ten&iacute;an altos niveles de pobreza y delincuencia. Sin embargo, como explica </span><a href="https://www.theguardian.com/books/2018/oct/08/palaces-for-people-how-build-more-equal-united-society-eric-klinenberg-review" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;">Eric Klinenberg</span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;">, otros elementos de las estad&iacute;sticas no resultaron tan predecibles. Tres de los diez vecindarios con las tasas de mortalidad m&aacute;s bajas tambi&eacute;n eran pobres, violentos y predominantemente afroamericanos, mientras que otro era pobre, violento y predominantemente latino. &iquest;C&oacute;mo estas zona vulnerables eran m&aacute;s resilientes que muchas de las &aacute;reas m&aacute;s pr&oacute;speras de la ciudad?</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">La respuesta era la existencia de una densa </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>infraestructura social</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">. En situaciones excepcionales y de emergencia, cuando los grandes dispositivos fallan, la infraestructura social puede resultar determinante para nuestra supervivencia. Durante la ola de calor los v&iacute;nculos familiares o comunitarios extensos, el volumen de interacciones cotidianas que incitan a preguntar y preocuparse por la situaci&oacute;n de personas vulnerables conocidas, la existencia de comercio de proximidad de uso diario, la pertenencia a redes informales o a experiencias asociativas se relacionaron con menores tasas de mortalidad. La epidemiolog&iacute;a suele establecer relaciones directas entre v&iacute;nculos vecinales, salud y longevidad; lo que no suelen contarnos es que para que estas relaciones de ayuda mutua se encuentren disponibles en el momento necesario hace falta la existencia de una infraestructura social robusta que las sostenga en el tiempo.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">El soci&oacute;logo Eric Klinenberg estudi&oacute; este episodio y dio forma a la noci&oacute;n de infraestructura social en su libro </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Palacios para el pueblo, </em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">que pr&oacute;ximamente publicar&aacute; </span><a href="https://mcusercontent.com/382b4bc66b9c0b4aa229fcdda/files/c45e1821-597c-0a44-e315-5a1b37ede5a8/CapitanSwing_Novedades2021_2semestre_1_1.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;">Capitan Swing</span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;">. Y por infraestructura social se refiere a los equipamientos p&uacute;blicos (bibliotecas, parques, centros culturales, polideportivos...) y a los espacios f&iacute;sicos gestionados por organizaciones comunitarias (espacios vecinales, centros sociales, huertos urbanos&hellip;) que son conocidos y reconocidos como lugares que permiten a la gente mantener relaciones recurrentes y hacer conjuntamente cosas que disfrutan, haciendo que las relaciones sociales se vuelvan m&aacute;s robustas. Espacios donde las personas pueden reunirse, socializar y quedarse un rato sin tener que consumir para hacerlo. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">En nuestra geograf&iacute;a la emergencia de las redes vecinales de ayuda mutua y cuidados durante la pandemia nos demuestran la importancia de la acci&oacute;n comunitaria a la hora de gestionar situaciones excepcionales. Pr&aacute;cticas que conectan con una nueva generaci&oacute;n de iniciativas estrechamente ligadas a los tejidos sociocomunitarios, en las que el &eacute;nfasis se pone en la respuesta pr&aacute;ctica, colectiva y participativa ante distintos retos ambientales. Experiencias como los huertos urbanos o la gesti&oacute;n ciudadana de espacios p&uacute;blicos y equipamientos se orientan a reducir los umbrales de vulnerabilidad de las ciudades; pero su principal valor tiene que ver con la reconstrucci&oacute;n de v&iacute;nculos sociales, el fomento de capacidades y conocimientos que permiten la autoorganizaci&oacute;n, la socializaci&oacute;n en otras coordenadas culturales, la dimensi&oacute;n educativa de los procesos o la capacidad de innovaci&oacute;n de la ciudadan&iacute;a. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Y es que ante la amenaza que supone la crisis ecosocial las ciudades y municipios deber&iacute;an estar facilitando el desarrollo de su &ldquo;infraestructura social&rdquo;, de forma que la gente aumente sus conocimientos, habilidades y capacidades para intervenir sobre el mundo. Muchos de estos dispositivos son capaces de transformar la experiencia vivida de las personas y simult&aacute;neamente promover cambios radicales a peque&ntilde;a escala. Y lo que resulta sorprendente es que en muchos casos se han desarrollado enfrent&aacute;ndose a leyes y normativas, obst&aacute;culos e inercias institucionales. Ante lo que cabe preguntarse: &iquest;De qu&eacute; ser&iacute;an capaces con mayor apoyo y reconocimiento? &iquest;Qu&eacute; potencialidades de cambio estamos desperdiciando por las desconfianzas entre sociedad civil e instituciones? </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Ante la evidencia de que este tipo de fen&oacute;menos clim&aacute;ticos extremos se van a volver m&aacute;s recurrentes e intensos, y que la crisis ecosocial nos garantiza que asistiremos a nuevas situaciones excepcionales (pandemias, inundaciones, sequ&iacute;as&hellip;), una de las prioridades de cualquier gobierno local deber&iacute;a ser aumentar la resiliencia de sus municipios. Para ello resulta imprescindible legitimar y fortalecer la autonom&iacute;a de los tejidos sociales, as&iacute; como aumentar la importancia de una esfera p&uacute;blica no estatal a nivel local. Esto implica intensificar f&oacute;rmulas de cooperaci&oacute;n p&uacute;blico-comunitaria, buscando inspiraci&oacute;n en las innovaciones ciudadanas como un repositorio donde encontrar nuevas formas de dise&ntilde;ar, desplegar y evaluar las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, como propone este interesante </span><a href="https://lahidra.net/informe-patrimonio-ciudadano-un-marco-para-la-colaboracion-publico-comunitaria/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe sobre el programa Patrimonio Ciudadano de Barcelona</a><span class="highlight" style="--color:transparent;">. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Y sin embargo muchos gobiernos locales se dedican a la destrucci&oacute;n sistem&aacute;tica de su infraestructura social, con el de Madrid a la cabeza (desalojo de espacios vecinales y ataque a las redes de ayuda mutua, desmantelamiento de canales de participaci&oacute;n como los Foros Locales o el desguace de proyectos de innovaci&oacute;n ciudadana como Medialab). En repetidas ocasiones los responsables pol&iacute;ticos acaban comport&aacute;ndose como la Nada de la Historia Interminable. Esa destructiva tormenta que arrasa con todo atisbo de vida seg&uacute;n avanza, generando un vac&iacute;o que se ensancha a medida que perdemos la esperanza y nos invade la tristeza. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">En un contexto ecol&oacute;gicamente adverso, en el que ninguna instituci&oacute;n p&uacute;blica va a poder abordar los grandes retos ecosociales en solitario y donde tampoco parece realista que los movimientos y tejidos comunitarios puedan alcanzar de forma autosuficiente los niveles &oacute;ptimos de resiliencia, la cooperaci&oacute;n p&uacute;blico-comunitaria se vuelve imprescindible. La profunda reorganizaci&oacute;n del funcionamiento de nuestras sociedades y de sus metabolismos socioecon&oacute;micos solo ser&aacute; viable en la medida en que se desarrollen estrategias colectivas, donde se enfatice la creatividad y el protagonismo social, a la vez que ineludiblemente se produzca una complicidad y una conflictividad creativa entre instituciones y sociedad civil. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">* Agradecer a Oscar Rebollo, director del servicio de Acci&oacute;n Comunitaria del Ayuntamiento de Barcelona, que me pusiera tras la pista del libro de Klinenberg.</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Luis Fdez. Casadevante "Kois"]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/olas-calor-e-infraestructura-social_132_8090170.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 01 Jul 2021 20:20:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Olas de calor e infraestructura social]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Falta de tiempo, tiranía de la inmediatez y prospectiva]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/prospectiva-futuro-ecologia-2050_132_7954176.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9a68c060-b5a8-4cb2-874d-1ffe431d03c5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Falta de tiempo, tiranía de la inmediatez y prospectiva"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Necesitamos asumir que los relatos de lo que está por suceder también forman parte de aquello por lo que merece la pena luchar. La prospectiva es un campo de batalla</p></div><p class="article-text">
        Cada vez vivimos m&aacute;s tiempo y a la vez disfrutamos de menos tiempo disponible. Un ritmo acelerado, la precariedad y las jornadas laborales maratonianas hacen que nuestro d&iacute;a a d&iacute;a vivamos la sensaci&oacute;n de que el tiempo se nos escurre entre los dedos. El arte de la improvisaci&oacute;n se impone sobre la voluntad de planificar. La incapacidad de proyectarnos hacia el futuro ahonda en la sensaci&oacute;n de p&eacute;rdida de control sobre nuestras vidas. Lo que est&aacute; por venir es tan incierto que da miedo y nos genera ansiedad, resulta dif&iacute;cil concebir un ma&ntilde;ana que transmita esperanza y alimente la osad&iacute;a pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        El auge del <em>speed yoga</em> o la <em>speed meditation</em> simbolizar&iacute;an esta sensaci&oacute;n de vor&aacute;gine temporal, ante la cual proliferan las falsas soluciones individualizadas como las apps para optimizar la organizaci&oacute;n de agendas o los cursos de coaching en gesti&oacute;n del tiempo; cuando lo que tocar&iacute;a ser&iacute;a explorar respuestas colectivas, forjando densas redes de apoyo mutuo. En este contexto, solamente la cooperaci&oacute;n es capaz de devolvernos algo del tiempo sustra&iacute;do por el mercado. 
    </p><p class="article-text">
        Las redes familiares y de amistad basadas en la reciprocidad, los grupos de crianza compartida, las cooperativas de cuidados o los bancos de tiempo, funcionan bajo el imperativo de interactuar, socializar, deliberar y acordar con otras personas. En esta coyuntura, un manejo m&aacute;s pausado del tiempo se convierte en un privilegio individual o en una estrategia colectiva. Disyuntiva ante la cual resultan urgentes medidas pol&iacute;ticas como la reducci&oacute;n de jornada de trabajo sin reducci&oacute;n salarial. Redistribuir el tiempo de vida disponible a la vez que se redistribuye el empleo es lo que nos plantea el debate de las 32 horas.
    </p><p class="article-text">
        Oscar Wilde bromeaba afirmando que el problema del socialismo es que requer&iacute;a muchas tardes libres. Hay que dedicar un enorme esfuerzo social a construir otras formas de organizaci&oacute;n social. Y sin invertir un m&iacute;nimo de tiempo esta es una tarea imposible. Ante la tiran&iacute;a de la inmediatez y la urgencia de los cambios necesarios, dar importancia a reflexionar e imaginar futuros alternativos parece un lujo que no podemos permitirnos. 
    </p><p class="article-text">
        Frente a la paradoja de &laquo;vivir cada vez m&aacute;s tiempo y pensar cada vez m&aacute;s a corto plazo&raquo;, Roman Krznarick ha escrito <a href="https://www.romankrznaric.com/good-ancestor" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The Good Ancestor</a>. Un interesante libro donde indaga sobre la importancia de tomarnos el futuro en serio, la necesidad de desarrollar mecanismos de solidaridad intergeneracional y estimular las potencialidades humanas para abordar proyectos que impliquen una perspectiva de largo plazo. Una invitaci&oacute;n a convertirnos en buenos ancestros, que se esfuerzan por transmitir un legado digno a las siguientes generaciones.
    </p><p class="article-text">
        Hist&oacute;ricamente la construcci&oacute;n de las ciudades, y especialmente de muchas de sus infraestructuras m&aacute;s importantes, resultaba indisociable de un liderazgo pol&iacute;tico capaz de asumir ambiciosos desaf&iacute;os colectivos y de establecer s&oacute;lidos compromisos sostenidos en el tiempo. Unas cuantas generaciones atr&aacute;s, no resultaba tan extra&ntilde;o encontrar sentido a comenzar proyectos sabiendo que quienes los impulsaban no los ver&iacute;an terminados y no los disfrutar&iacute;an. En nuestra geograf&iacute;a, las catedrales simbolizar&iacute;an este esfuerzo social, pues eran arquitecturas tan costosas y complejas que no pod&iacute;an acometerse en una generaci&oacute;n. Recordemos c&oacute;mo la Sagrada Familia de Barcelona lleva casi un siglo y medio construy&eacute;ndose, y todav&iacute;a quedan varios a&ntilde;os para que pueda finalizarse. 
    </p><p class="article-text">
        Hacernos cargo de la crisis ecosocial implica necesariamente desarrollar nuestra capacidad para trascender el presente inmediato en el que estamos encerrados. Hay un proverbio griego que resume de forma hermosa esta necesidad, cuando afirma que una sociedad crece cuando los ancianos plantan &aacute;rboles a cuya sombra saben que no se van a sentar.
    </p><p class="article-text">
        Los estudios analizados por Krznarick arrojan algunas cifras sorprendentes, como que el 80% de nuestros pensamientos sobre el futuro se orientan a lo que acontecer&aacute; durante el mismo d&iacute;a o al siguiente, solo un 14% de nuestras reflexiones van m&aacute;s all&aacute; de un a&ntilde;o y &uacute;nicamente un 6% supera los diez a&ntilde;os. Nos cuesta proyectar nuestra imaginaci&oacute;n en el tiempo, pensar qu&eacute; pasar&aacute; dentro de 20 a&ntilde;os es un ejercicio que pr&aacute;cticamente no realizamos. Y al no ejercitar esa imaginaci&oacute;n a largo plazo, desligamos el futuro al que aspiramos de nuestra forma de comportarnos en el presente. 
    </p><p class="article-text">
        El pensamiento cortoplacista y utilitarista nos encamina hacia la cat&aacute;strofe, frente al cual Krznarick presenta el Intergeneracional Solidarity Index, que combina diez indicadores sobre pol&iacute;ticas que incorporan una perspectiva de largo plazo. Este se ha aplicado a m&aacute;s de cien pa&iacute;ses a nivel mundial y el resultado es que de los 25 pa&iacute;ses mejor situados, el 84% son democracias. As&iacute; que una conclusi&oacute;n ser&iacute;a que necesitamos m&aacute;s democracia en la pol&iacute;tica y en la econom&iacute;a, entre otras muchas cosas reduciendo la jornada laboral sin rebaja salarial, para estar en mejores condiciones de preocuparnos por el ma&ntilde;ana y para facilitar que se democratice la generaci&oacute;n de relatos alternativos sobre lo que est&aacute; por acontecer. 
    </p><p class="article-text">
        En 2015 el gobierno socialdem&oacute;crata de Suecia creaba el <a href="https://www.government.se/government-of-sweden/prime-ministers-office/mission-the-future/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ministerio del Futuro</a>. Una instituci&oacute;n cuyo objetivo era reinstaurar la mirada de largo plazo en la gesti&oacute;n pol&iacute;tica, de forma que resultase factible identificar las tendencias emergentes, los cambios y desaf&iacute;os que se avecinan, as&iacute; como fortalecer la capacidad de establecer consensos sociales y compromisos pol&iacute;ticos que superen las exigencias de lo inmediato. Su actividad se ha vertebrado en torno a la preocupaci&oacute;n sobre el trabajo y los impactos de la automatizaci&oacute;n, la transici&oacute;n verde y la cooperaci&oacute;n global; articulando una amplia participaci&oacute;n social en torno a comisiones de estudio y plataformas de reflexi&oacute;n conjunta con la sociedad civil. Este ministerio no persigue tanto predecir el futuro, como que este se convierta en un elemento de discusi&oacute;n y reflexi&oacute;n en la esfera p&uacute;blica, permitiendo que la agenda pol&iacute;tica pueda librarse de la dictadura del corto plazo.
    </p><p class="article-text">
        Recientemente la Oficina de Prospectiva del Gobierno, cuya creaci&oacute;n es una iniciativa muy interesante, presentaba su informe Espa&ntilde;a 2050. <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2021/05/20/el_gobierno_plantea_2050_sostenible_sin_vuelos_peninsulares_menos_carne_plato_con_dos_grados_calentamiento_120707_1012.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">En el aparatado relacionado con la emergencia clim&aacute;tica</a> se abren debates interesantes sobre consumo y estilos de vida (dietas, movilidad&hellip;) o medidas de justicia social compensatorias ante las transiciones en marcha. No se habla de agroecolog&iacute;a o se abordan los regad&iacute;os en escenarios de agua menguante, el coche el&eacute;ctrico se impone sobre el refuerzo del tren, y la palabra bicicleta solo aparece una vez... Adem&aacute;s se apuntan como propuestas de futuro medidas que el gobierno se ha negado a impulsar en la vigente legislatura. El proceso de elaboraci&oacute;n por un comit&eacute; de expertos no ha contado con la participaci&oacute;n de organizaciones y movimientos sociales, por lo que se han desperdiciado un mont&oacute;n de posibles aportaciones enriquecedoras y de aproximaciones cr&iacute;ticas pero constructivas. Resulta ilusionante que se abran este tipo de discusiones, resulta iluso no pensar que nos han dibujado un escenario demasiado optimista.
    </p><p class="article-text">
        Estas innovaciones en clave prospectiva conectan con algunas de las demandas de la democracia deliberativa, como la puesta en marcha de asambleas ciudadanas, donde personas elegidas al azar se re&uacute;nen para abordar alguna problem&aacute;tica compleja y elaborar propuestas. Estas son impulsadas para ayudar a las administraciones p&uacute;blicas a definir sus pol&iacute;ticas, por lo que son procesos de una duraci&oacute;n prolongada, donde se remunera a la gente por su tiempo y sus aportaciones, y que cuentan con el asesoramiento cient&iacute;fico de personas expertas para que las decisiones que se tomen sean informadas. Las asambleas ciudadanas se han empleado en diversos pa&iacute;ses para definir hojas de ruta para abordar la emergencia clim&aacute;tica. Aqu&iacute; se ha anunciado y su puesta en marcha se va posponiendo de forma indefinida.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de las interesantes conclusiones a las que estas asambleas ciudadanas suelen llegar, lo m&aacute;s interesante de estos procedimientos es que garantizan una discusi&oacute;n sosegada entre personas de diversas procedencias, que generalmente no se encuentra influenciada por los intereses de las elites, ni por las servidumbres que impone el corto plazo. Y por tanto son m&aacute;s representativas de la sensibilidad de la gente y dan lugar a posicionamientos m&aacute;s valientes que los que podr&iacute;an plantearse quienes viven pendientes de las encuestas electorales.
    </p><p class="article-text">
        Igual que la memoria y el pasado se han convertido en un campo de disputa para interpretar lo sucedido, necesitamos asumir que los relatos de lo que est&aacute; por suceder tambi&eacute;n forman parte de aquello por lo que merece la pena luchar. Jean Paul Sartre sol&iacute;a bromear con c&oacute;mo no iba a poder cambiarse el futuro, cuando los historiadores no paraban de demostrar que hasta el pasado es susceptible de modificarse y reinterpretarse. La prospectiva es un campo de batalla.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Luis Fdez. Casadevante "Kois"]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/prospectiva-futuro-ecologia-2050_132_7954176.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 May 2021 20:54:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Falta de tiempo, tiranía de la inmediatez y prospectiva]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿ Y si ha llegado el momento de hacer el indio?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/ecologia-indigena-cultura_132_7837472.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/50a672f6-5550-4b1e-acb3-56e88d7c992e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿ Y si ha llegado el momento de hacer el indio?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las cosmovisiones indígenas pueden ser inspiradoras para desarrollar nuevas narrativas, pues humildemente y sin idealismos nos ayudan a replantearnos nuestras relaciones con los otros y con la naturaleza. Nos invitan a hacernos nativos del lugar que habitamos y a comprometernos colectivamente en su cuidado</p></div><p class="article-text">
        Me encanta la ambig&uuml;edad de la expresi&oacute;n &ldquo;hacer el indio&rdquo;, pues en ella conviven la cr&iacute;tica y el desprecio con la admiraci&oacute;n por la libertad y la irreverencia. Verse asociado a lo ind&iacute;gena implica una cr&iacute;tica abierta o un elogio encubierto, todo depende del contexto, el tono y la intencionalidad de nuestro interlocutor. Nuestras sociedades mantienen desde hace siglos esta ambivalente relaci&oacute;n con lo ind&iacute;gena. Hist&oacute;ricamente desde la cultura dominante se ha reprimido, acallado y maltratado, mientras que desde las subculturas se ha idealizado y convertido en una referencia ineludible para movilizar imaginarios transformadores.
    </p><p class="article-text">
        El nacimiento de la utop&iacute;a moderna, de la mano de la obra hom&oacute;nima de Tomas Moro, resulta inexplicable sin el impacto que supuso conocer las f&oacute;rmulas comunitarias de organizaci&oacute;n ind&iacute;gena, sus cosmovisiones y su relaci&oacute;n con la naturaleza, o su abierto desprecio por las relaciones de mercado. La ficci&oacute;n literaria que invitaba a construir un nuevo mundo se encuentra estrechamente influenciada por este acontecimiento, de la misma manera que la novela influenci&oacute; singulares experimentos ut&oacute;picos en la Am&eacute;rica colonizada, como los pueblos-hospitales que Vasco de Quiroga construy&oacute; junto a comunidades ind&iacute;genas a principios del siglo XVI. 
    </p><p class="article-text">
        La visi&oacute;n rom&aacute;ntica de lo ind&iacute;gena enlaza con el humanismo renacentista o la Ilustraci&oacute;n, donde se populariza por Rousseau de la mano del mito del <em>buen salvaje</em>. Posteriormente otras nociones como el <em>comunismo primitivo marxista</em> o la <em>ayuda mutua entre los salvajes</em> de Kropoktin no podr&iacute;an entenderse sin explicar la importancia de lo ind&iacute;gena como referencia pr&aacute;ctica de otra forma de habitar y organizar la vida.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de la teor&iacute;a pol&iacute;tica la influencia de lo ind&iacute;gena en nuestras culturas lo podemos encontrar en ejemplos como el de los <a href="https://lafelguera.net/catalogo/apaches-los-salvajes-de-paris/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Apaches</a>, una fascinante subcultura criminal de los bajos fondos franceses durante la <em>belle &eacute;poque, </em>con sus c&oacute;digos de comportamiento, su est&eacute;tica y hasta su propia danza. Unas d&eacute;cadas m&aacute;s tarde, parte de los movimientos juveniles que proliferaron en la Italia de los a&ntilde;os setenta se conocieron como los <a href="https://www.traficantes.net/sites/default/files/pdfs/El%20movimiento%20del%2077-TdS.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">indios metropolitanos</a>. Colectivos contestatarios que transmit&iacute;an a su revuelta toques de humor y de guerrilla comunicativa, disfraz&aacute;ndose de indios y desenterrando hachas de guerra mientras participaban en huelgas, okupaban edificios o montaban radios libres. 
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Este hilo podr&iacute;a seguirse y conectarse con los usos sociol&oacute;gicos m&aacute;s posmodernos de lo tribal, usados para tratar de dar cuenta de la metamorfosis del lazo social en nuestras sociedades, como hace Maffesoli en el cl&aacute;sico </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>El tiempo de las tribus.</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> Lo tribal expresar&iacute;a el placer de la horizontalidad, el sentimiento de la fraternidad o la importancia del peque&ntilde;o grupo como refugio ante el auge del individualismo. La importancia del sentimiento de pertenencia, a un lugar y a un colectivo como fundamento esencial de toda vida social </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Y es que m&aacute;s all&aacute; del abuso y el sensacionalismo medi&aacute;tico ligado a las </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>tribus urbanas</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">, lo tribal ha sido una met&aacute;fora recurrente para referirse a los mecanismos de solidaridad colectiva y de cuidado comunitario. Hace unos a&ntilde;os Carolina del Olmo reflexionaba en </span><a href="http://www.claveintelectual.com/titulos/donde-esta-mi-tribu/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>&iquest;Donde est&aacute; mi tribu?</em></span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;"> sobre la hostilidad d</span>e nuestras sociedades hacia el desarrollo de pr&aacute;cticas de crianza en com&uacute;n. Recientemente una de las<span class="highlight" style="--color:transparent;"> centenares de </span>redes vecinales de ayuda mutua surgidas durante la pandemia en nuestra geograf&iacute;a recib&iacute;a el Premio Ciudadano 2020 del Parlamento Europeo, se llama <a href="https://somostribuvk.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Somos Tribu</a> y ha vertebrado de forma ejemplar las din&aacute;micas de solidaridad ciudadana en el madrile&ntilde;o barrio de Vallecas.
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Y por &uacute;ltimo convendr&iacute;a recordar que el ecologismo moderno surge aunando de forma simult&aacute;nea nuevas formas de conocimiento, las bases cient&iacute;ficas de la ecolog&iacute;a, y nuevas formas de vida, el experimentalismo ligado a una contracultura que se replanteaba las formas de relacionarse entre las personas y de estas con la naturaleza. Un rasgo del primer ecologismo de los a&ntilde;os sesenta fue su acercamiento y puesta en valor de los saberes y pr&aacute;cticas ind&iacute;genas; en un contexto de reactualizaci&oacute;n de las luchas indias, que protagonizaban su propia versi&oacute;n del movimiento por los derechos civiles.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Todas estas reflexiones se me ven&iacute;an a la cabeza mientras le&iacute;a </span><a href="https://capitanswing.com/libros/una-trenza-de-hierba-sagrada/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Una trenza de hierba sagrada. Saber ind&iacute;gena, conocimiento cient&iacute;fico y las ense&ntilde;anzas de las plantas</em></span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;"> de Robin Wall Kimmer, recientemente publicado por Capitan Swing. Su autora es bot&aacute;nica y profesora de universidad, a la vez que ind&iacute;gena implicada en la defensa de los pueblos nativos americanos, por lo que sus p&aacute;ginas son un preciso y precioso ejercicio de simbiosis entre literatura y ciencia, entre relatos biogr&aacute;ficos e historias de las cosmovisiones ind&iacute;genas. Un ecofeminismo donde se trenzan lo mejor del conocimiento cient&iacute;fico disponible y los saberes ancestrales de los pueblos ind&iacute;genas, cuya &laquo;relaci&oacute;n con la tierra no est&aacute; tan bien escrita en ning&uacute;n libro como en el mismo terreno&raquo;.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">En una de sus clases de bot&aacute;nica en la universidad nuestra autora suele preguntar por alguna relaci&oacute;n positiva entre las personas y la naturaleza. A un alumnado plenamente consciente de las diversas expresiones de la crisis ecosocial no se le ocurre ninguna, su percepci&oacute;n generalizada es que las personas son incompatibles con el cuidado de la naturaleza. La explotaci&oacute;n eclipsa cualquier otra relaci&oacute;n que permita imaginar patrones de interacci&oacute;n y beneficio mutuo con la naturaleza.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Groucho Marx se preguntaba provocadoramente </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>&iquest;Por qu&eacute; deber&iacute;a preocuparme por las generaciones futuras? &iquest;Qu&eacute; han hecho ellas por m&iacute;? </em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">Y es el resumen perfecto del pensamiento cortoplacista y utilitarista que nos aboca a la cat&aacute;strofe. Una forma de mirar el mundo que vuelve incomprensible el funcionamiento de las culturas sostenidas sobre din&aacute;micas de reciprocidad expandida, capaces de integrar a la naturaleza. Frente a este distanciamiento, las cosmovisiones ind&iacute;genas asumen que la vida humana forma parte de la trama de la vida, no de una forma abstracta sino encarnada, que nuestro estilo de vida no puede perdurar si no se compromete en cuidar y hacerse responsable de reproducir las condiciones de vida que lo hacen posible. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">En un hermoso pasaje Robin describe el amor como un deseo de estar juntos, la generosidad de compartir recursos, el disfrutar de la interdependencia, la celebraci&oacute;n de valores compartidos, la creaci&oacute;n de belleza o el cuidado. Un amor con el que expresa la relaci&oacute;n con su huerto, y que la inmensa mayor&iacute;a ser&iacute;amos incapaces de trasladar m&aacute;s all&aacute; de nuestro v&iacute;nculo con una persona amada. En sus palabras: &laquo;Una escultura no es m&aacute;s que un trozo de roca con una topograf&iacute;a tallada y cincelada, pero su contemplaci&oacute;n puede abrirte el coraz&oacute;n en canal, convertirte en una persona nueva. Transmite su mensaje sin palabras. No todas la entender&aacute;n claro, el lenguaje de la piedra es dif&iacute;cil. Sin embargo las plantas hablan un idioma que toda criatura puede comprender. Sus ense&ntilde;anzas se transmiten en un lenguaje universal: el alimento&raquo;.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Entre sus p&aacute;ginas asistimos al esfuerzo por recuperar la memoria de los pueblos ind&iacute;genas, por validar cient&iacute;ficamente muchos de sus conocimientos pr&aacute;cticos, reducidos a folklore. Al acabar el libro uno tiene la sensaci&oacute;n de que nos sobran diagn&oacute;sticos, y que a la vez carecemos de la capacidad de emocionar y movilizar el deseo de vivir de otra manera entre quienes nos rodean. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">M&aacute;s de cuatro siglos despu&eacute;s de la descripci&oacute;n de Utop&iacute;a, lo ind&iacute;gena sigue vivo y representa una posibilidad de retroinnovaci&oacute;n, es decir, de innovar tomando como punto de partida ideas y formas de funcionamiento virtuosas de sociedades tradicionales. Las cosmovisiones ind&iacute;genas pueden ser inspiradoras para desarrollar nuevas narrativas, pues humildemente y sin idealismos nos ayudan a replantearnos nuestras relaciones con los otros y con la naturaleza. Nos invitan a hacernos nativos del lugar que habitamos y a comprometernos colectivamente en su cuidado. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Hoy somos plenamente conscientes de que tener raz&oacute;n no es suficiente, puede que efectivamente est&eacute; llegando el momento de hacer el indio.</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Luis Fdez. Casadevante "Kois"]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/ecologia-indigena-cultura_132_7837472.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 30 Apr 2021 04:00:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿ Y si ha llegado el momento de hacer el indio?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cultivar la esperanza ante el urbanismo fósil]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/cultivar-esperanza-urbanismo-fosil_132_7266700.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6ffe5728-826c-40a6-9f36-3e4c799fbd36_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cultivar la esperanza ante el urbanismo fósil"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Muchas ciudades han aprovechado la salida de los confinamientos para impulsar un nuevo sentido común urbanístico, basado en que salud pública, justicia social y sostenibilidad resultan inseparables</p></div><p class="article-text">
        Al terminar la Segunda Guerra Mundial hubo centenares de soldados japoneses que tras la rendici&oacute;n oficial siguieron combatiendo en las islas del Pac&iacute;fico, primero contra las fuerzas aliadas y posteriormente contra la polic&iacute;a local. Mantuvieron las hostilidades durante a&ntilde;os, y hasta d&eacute;cadas, a pesar de que se lanzaban octavillas desde aviones o se les mandaban mensajes por megafon&iacute;a. Al perder la comunicaci&oacute;n y no haber recibido una orden directa de sus superiores, no se fiaban de nadie.
    </p><p class="article-text">
        Ya fuese por fanatismo o por miedo al deshonor, estos rezagados segu&iacute;an luchando sin querer asumir o creer que hab&iacute;an perdido la guerra. Muchos se negaban a aceptar un resultado que no era cuestionable u opinable. Siempre que pienso en el urbanismo de Madrid se me vienen estos rezagados a la cabeza, veo a sus principales responsables defendiendo de forma vehemente un modelo de ciudad fracasado. No son los &uacute;nicos, pero probablemente sean los m&aacute;s aplicados.
    </p><p class="article-text">
        Un modelo guiado por la promoci&oacute;n de nuevos desarrollos y grandes operaciones, junto al olvido de la ciudad consolidada y la desatenci&oacute;n de la escala humana; que mira desde el centro y olvida la periferia, profundizando sus desequilibrios territoriales; que se inspira en la empresarializaci&oacute;n y la colaboraci&oacute;n con el sector privado a la vez que desprecia la cooperaci&oacute;n p&uacute;blico-comunitaria y la actividad de los tejidos sociales; que defiende al coche a ultranza y descuida al transporte p&uacute;blico, y las infraestructuras ciclistas o peatonales. Un urbanismo insensible y hostil hacia los grupos vulnerables, especialmente hacia una infancia que parece sobrar en el espacio p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        No es f&aacute;cil poner fecha al momento exacto en que se consum&oacute; la derrota cultural de este modelo, pero resulta obvio que los pol&iacute;ticos madrile&ntilde;os han apostado por un camino en el que no queda ninguna otra gran ciudad. Y es que, igual que quienes son v&iacute;ctimas del <a href="https://www.bbc.com/mundo/noticias/2013/12/131217_inteligencia_y_autocritica_finde_vp" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">efecto Dunning-Kruger</a>, cuantas menos habilidades, capacidades y conocimientos tienen, m&aacute;s se sobreestiman y menos conscientes son de su incompetencia. Desde la prepotencia, Madrid hace o&iacute;dos sordos a lo que afirmaba Kafka: en tu guerra contra el resto del mundo, apuesta siempre por el resto del mundo.
    </p><p class="article-text">
        Muchas ciudades han aprovechado la salida de los confinamientos y el escenario postpand&eacute;mico para impulsar un nuevo sentido com&uacute;n urban&iacute;stico, basado en la constataci&oacute;n de que salud p&uacute;blica, justicia social y sostenibilidad resultan inseparables. As&iacute; que una vez superada la primera y sorpresiva oleada de la cat&aacute;strofe, quienes dispon&iacute;an de una agenda transformadora predefinida y un modelo alternativo han podido sentar las bases para el desarrollo de una ciudad m&aacute;s convivencial, paseable, verde y sostenible. Un proceso de reflexi&oacute;n y experimentaci&oacute;n en el campo del urbanismo del que una vez m&aacute;s Madrid no participa.
    </p><p class="article-text">
        La mejora del medio ambiente urbano y la ocupaci&oacute;n masiva e intensiva del espacio p&uacute;blico por parte de la ciudadan&iacute;a han ganado centralidad en la esfera p&uacute;blica y han orientado a las nuevas pol&iacute;ticas municipales de referencia: peatonalizaciones, redes de carriles bici, ampliaci&oacute;n de aceras y de zonas caminables, puesta en valor de las zonas verdes, procesos de renaturalizaci&oacute;n, mejora del confort ambiental, agricultura urbana, supermanzanas, planificaci&oacute;n orientada a favorecer una vida urbana de proximidad, ciudad de los 15 minutos, accesibilidad universal y el reconocimiento de la infancia en la ciudad&hellip; As&iacute; las propuestas ensayadas en las pr&aacute;cticas sociocomunitarias y en el ecourbanismo defendido por acad&eacute;micos y profesionales durante d&eacute;cadas, dejan de ser minoritarias corrientes subterr&aacute;neas; abandonan el restringido campo de la innovaci&oacute;n social y se convierten en el repositorio al que acuden en busca de inspiraci&oacute;n los pol&iacute;ticos y profesionales m&aacute;s convencionales. 
    </p><p class="article-text">
        La economista Kate Raworth ha propuesto la<span class="highlight" style="--color:transparent;"> </span><a href="https://www.eldiario.es/ballenablanca/economia/economia-satisface-necesidades-personas-limites_128_3000932.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;econom&iacute;a del donut&rdquo;</a>, una idea muy &uacute;til para comunicar visualmente y hacer pedagog&iacute;a sobre los desaf&iacute;os del ecourbanismo, al vincular la necesidad de definir un suelo de necesidades b&aacute;sicas que deben ser satisfechas universalmente, y por debajo del cual no es posible una vida digna (ingresos, educaci&oacute;n, sanidad, alimentaci&oacute;n, energ&iacute;a, igualdad de g&eacute;nero&hellip;), y de reconocer la existencia de un techo marcado por los l&iacute;mites ambientales, que no podemos superar si queremos construir sistemas socioecon&oacute;micos perdurables (acidificaci&oacute;n de oc&eacute;anos, clima, usos del suelo, agua&hellip;). El espacio seguro y justo para la humanidad se situar&iacute;a entre esos umbrales, cualquier apuesta por una transici&oacute;n ecosocial implica reacomodar nuestras sociedades entre ese suelo social y el techo ambiental. Ciudades como <a href="https://www.kateraworth.com/2020/04/08/amsterdam-city-doughnut/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;">Amsterdam y Portland</span></a> han asumido la &ldquo;econom&iacute;a del donut&rdquo; como marco de referencia para redise&ntilde;ar y vertebrar sus pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, de forma que la reconstrucci&oacute;n se reoriente a su buen funcionamiento socioambiental. 
    </p><p class="article-text">
        Tras la pandemia, en nuestra geograf&iacute;a ciudades como Valladolid han dado un fuerte impulso a la movilidad sostenible, Logro&ntilde;o o Valencia han dado pasos valientes, pero hay que reconocer especialmente la audacia de Barcelona. A trav&eacute;s del <a href="https://ajuntament.barcelona.cat/superilles/es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Plan Superilla</a> se ofrece una visi&oacute;n de futuro alternativo para el conjunto del Ensanche, expandiendo las supermanzanas, recuperando amplios espacios convivenciales y zonas verdes, y priorizando la movilidad sostenible. Un proceso que se acompa&ntilde;a de la peatonalizaci&oacute;n de un centenar de entornos escolares, proce<span class="highlight" style="--color:transparent;">so empujado por la conocida como Revuelta Escolar, donde AMPAS y entidades vecinales</span> o ecologistas se han coordinado en la plataforma <a href="https://www.eixamplerespira.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Eixample Respira</a>, que lleva meses cortando calles aleda&ntilde;as a los colegios para demandar menos contaminaci&oacute;n y espacios m&aacute;s saludables, m&aacute;s seguridad y menos ruidosos.
    </p><p class="article-text">
        En Barcelona encontramos una din&aacute;mica de conflictividad creativa, donde claramente se ve una retroalimentaci&oacute;n positiva entre el experimentalismo institucional y las movilizaciones ciudadanas. El municipalismo se presenta como un aliado natural, que se atreve a adoptar pol&iacute;ticas p&uacute;blicas arriesgadas en la medida en que a nivel social existe y se alienta un clima proclive a dicha experimentaci&oacute;n. Una conflictividad que elude la mera confrontaci&oacute;n y se muestra como un acelerador de los procesos de cambio urbano, el m&uacute;sculo de los movimientos y la valent&iacute;a en las instituciones se encuentran estrechamente ligadas. 
    </p><p class="article-text">
        Son tiempos de arriesgar, experimentar e involucrarnos en la promoci&oacute;n de peatonalizaciones, huertos comunitarios, reverdecimiento de infraestructuras, innovadoras zonas de juego infantil, nuevos equipamientos colectivos, y de extender la gesti&oacute;n ciudadana&hellip; a pesar de que puedan tener efectos no deseados, como la agudizaci&oacute;n de procesos gentrificadores, si no se controla el precio de la vivienda o de los locales comerciales. Modestos avances para lograr las transformaciones m&aacute;s ambiciosas y estructurales que necesitamos. M&aacute;s all&aacute; de sus carencias y sesgos, el valor de estas peque&ntilde;as acciones se medir&aacute; por su capacidad de solucionar problemas y afectar a la vida cotidiana de la gente, a la vez que simult&aacute;neamente sirvan para regenerar los imaginarios, las pr&aacute;cticas y hacer pedagog&iacute;a ciudadana.
    </p><p class="article-text">
        Buckminister Fuller sol&iacute;a decir que nunca cambiar&aacute;s las cosas luchando contra la realidad existente. Para cambiar algo, se debe construir un nuevo modelo que haga que el actual se vuelva obsoleto. A quienes estamos obligados a enfrentarnos a pol&iacute;ticos y urbanistas rezagados o con el s&iacute;ntoma de Dunning-Kruger, atrincherados en su defensa de modelos de ciudad obsoletos, solo nos queda esperanzarnos sabiendo que no son el futuro y cultivando una mirada apreciativa hacia las alternativas emergentes que brotan en los barrios.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Luis Fdez. Casadevante "Kois"]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/cultivar-esperanza-urbanismo-fosil_132_7266700.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Mar 2021 05:01:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cultivar la esperanza ante el urbanismo fósil]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Elogio de una juventud maltratada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/elogio-juventud-maltratada_132_6497281.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b12c16f4-f5c5-4d11-804a-7668532a85d6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Elogio de una juventud maltratada"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No me negaréis que no ha sido un ejercicio de cinismo mayúsculo, que aquellos que ignoran o alientan la destrucción de las bases materiales y los ecosistemas sobre los que se sostendrá la vida futura de las generaciones más jóvenes, no hayan parado de apelar a la responsabilidad intergeneracional. Haz lo que yo diga, no lo que yo haga</p></div><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Uno de los rasgos del primer ecologismo fue tratar de dar voz a las generaciones futuras que iban a heredar un planeta devastado. La fuerza narrativa de esta idea impregn&oacute; hasta la definici&oacute;n institucional del desarrollo sostenible, formulado a finales de los a&ntilde;os ochenta en el Informe Brundtland, como la capacidad de satisfacer las necesidades de la generaci&oacute;n presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">M&aacute;s all&aacute; del debate sobre las necesidades o sobre la escasa operatividad de un concepto que no quer&iacute;a ser inc&oacute;modo, cuestionando la inviabilidad del modelo socioecon&oacute;mico, resulta interesante y pertinente la apelaci&oacute;n a una abstracta solidaridad intergeneracional. Y es que toda sociedad que pervive en el tiempo se sostiene sobre un pacto de este tipo, por el cual la poblaci&oacute;n adulta cuida de la infancia y de las personas mayores. Un acuerdo t&aacute;cito, no escrito, que en t&eacute;rminos ideales se sustenta sobre las relaciones de reciprocidad entre grupos de edad a lo largo del tiempo. Y que en la pr&aacute;ctica ha necesitado de m&uacute;ltiples arreglos institucionales como el sistema de pensiones o los servicios p&uacute;blicos especializados, a la vez que dejaba buena parte de la tarea recayera sobre los hombros de las mujeres. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">En nuestras sociedades la juventud es la franja de edad que peor acomodo encuentra en este arreglo, demasiado mayores para transmitirnos la vulnerabilidad de la infancia y demasiado peque&ntilde;os para incorporarse plenamente a una sociedad audultoc&eacute;ntrica. Ignorada y desatendida sistem&aacute;ticamente, la juventud es ubicada en el punto ciego al que no llegan las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Y mientras tanto, habitan esa tierra de nadie donde se concentran los </span><a href="http://www.cje.org/descargas/cje7490.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;">niveles m&aacute;s altos de pobreza</span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;"> y las mayores dificultades para acceder a la vivienda, lo que se explica por la precariedad y por </span><a href="https://www.eldiario.es/economia/la-tasa-de-paro-juvenil-se-dispara-hasta-el-40-4-en-el-tercer-trimestre-su-valor-mas-alto-desde-2017_1_6341360.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;">una obscena tasa de paro juvenil del 40,4%</span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;">. A la vez padecen la paradoja de disfrutar de los mayores niveles de fracaso escolar de la UE y a la vez de un </span><a href="https://elpais.com/economia/2019/10/22/actualidad/1571744383_117922.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;">36,3% de sobrecualificaci&oacute;n</span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;">. Y aunque no nos gusta mucho hablar de ello, su principal causa de muerte es el suicidio. No hay una explicaci&oacute;n &uacute;nica pero m&aacute;s all&aacute; de los vaivenes emocionales de la adolescencia, los y las j&oacute;venes son </span><a href="https://cadenaser.com/emisora/2019/11/02/radio_valladolid/1572688188_460135.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;">el grupo de edad m&aacute;s infeliz y pesimista</span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;">. La dificultad de proyectar una vida con unas certidumbres m&iacute;nimas o las expectativas negativas sobre el futuro, seguro que tienen mucho que ver.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">En la primera oleada de la pandemia fueron el grupo de edad m&aacute;s ignorado, y durante la desescalada y el inicio de esta segunda oleada se fueron convirtiendo en el fantasma al que se culpaba de todos nuestros males. Buena parte de la clase pol&iacute;tica, de los profesionales bienpensantes y de los tertulianos sabelotodo no han parado de hablar de la irresponsabilidad de la juventud, de su falta de compromiso hacia los deberes c&iacute;vicos y especialmente hacia sus mayores. Sus comportamientos nos pon&iacute;an a todos en riesgo, como ejemplifica </span><a href="https://elpais.com/espana/madrid/2020-11-16/la-comunidad-lanza-la-segunda-campana-en-15-dias-con-mensajes-destinados-a-jovenes.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;">la insultante campa&ntilde;a institucional de la Comunidad de Madrid</span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;">.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Esta caricatura de la juventud despreocupada e irresponsable se hac&iacute;a en nombre de una poblaci&oacute;n adulta sensata y plenamente comprometida con el pacto entre generaciones. Quienes llevan d&eacute;cadas  orientando las pol&iacute;ticas, la econom&iacute;a y la cultura de nuestra sociedad, hacia un colapso ecosocial se atreven a dar lecciones de solidaridad intergeneracional. </span>No me negar&eacute;is que ha sido un ejercicio de cinismo may&uacute;sculo, que aquellos que ignoran o alientan la destrucci&oacute;n de las bases materiales y los ecosistemas sobre los que se sostendr&aacute; la vida futura de las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes, no hayan parado de apelar a la responsabilidad intergeneracional. Haz lo que yo diga, no lo que yo haga.
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Parece un pasado remoto, pero hace algo m&aacute;s de un a&ntilde;o que la juventud mundial desataba una oleada de movilizaciones en defensa del clima, reivindicando un abordaje riguroso de la crisis ecosocial. Estos movimientos actuaron como el molesto despertador que se esforzaba por sacudir la normalidad de una sociedad que se hac&iacute;a la dormida. Las generaciones futuras de hace unas d&eacute;cadas, empezaban a hablar en primera persona del plural. No elud&iacute;an que esta crisis ten&iacute;a como responsables a las generaciones precedentes, que les hab&iacute;an expropiado el futuro al ser incapaces de redise&ntilde;ar el funcionamiento de unas econom&iacute;as que sistem&aacute;ticamente profundizan las desigualdades sociales y depredan los ecosistemas.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">El reproche que pod&iacute;an hacer a quienes desde hace d&eacute;cadas no hemos sido capaces de reorientar el funcionamiento de unas sociedades que se asoman al precipicio del colapso ecosocial es dif&iacute;cil de nombrar, y sin embargo apostaron por redefinir el conflicto de forma que pudieran tejer complicidades y solidaridades con sus antecesores. Nos invitaron a escuchar a la ciencia y a desconfiar de los economistas convencionales, apelaban al protagonismo de la sociedad y defend&iacute;an la desobediencia civil, interpelaban a la valent&iacute;a de la clase pol&iacute;tica para pensar a largo plazo y asumir su responsabilidad hist&oacute;rica ante el mayor problema que compartimos como civilizaci&oacute;n.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">La COVID1-9 ha frenado la movilizaci&oacute;n juvenil m&aacute;s esperanzadora de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, convirtiendo a sus alabados protagonistas en irresponsables villanos. Comunicativamente hemos estado m&aacute;s preocupados de se&ntilde;alar a la juventud, obviando sus problem&aacute;ticas estructurales y el abandono institucional que padecen, que por enfatizar la relaci&oacute;n directa entre destrucci&oacute;n de ecosistemas primarios, sistema alimentario industrial y econom&iacute;a globalizada con las pandemias. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Descarbonizar la econom&iacute;a, redistribuir la riqueza, decrecer en el consumo de materiales y energ&iacute;a, proteger la biodiversidad, poner la reproducci&oacute;n de la vida en el centro&hellip; ser&iacute;an los fundamentos de un Pacto Intergeneracional a la altura del momento hist&oacute;rico que vivimos. Eludir est&aacute; evidencia cient&iacute;fica, biof&iacute;sica y pol&iacute;tica s&iacute; que es un verdadero acto de irresponsabilidad para nuestros conciudadanos y especialmente para las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Antiguamente parec&iacute;a muy intelectual decir aquello de &ldquo;quien no es revolucionario a los 20 a&ntilde;os no tiene coraz&oacute;n, y quien lo sigue siendo a los 40 es que no tiene cerebro&rdquo;. Hoy sabemos que quienes realizan estas afirmaciones suelen ser gentes que nunca tuvieron ni cerebro, ni coraz&oacute;n. Impulsar transiciones ecosociales puede parecer una agenda revolucionaria, pero en realidad es una apuesta muy conservadora, la que apunta a conservar aquello de lo que depende la vida. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Elogiemos a esa juventud maltratada que esta llamada a protagonizar cambios de cuidado, en todas las acepciones de la palabra. Os acompa&ntilde;aremos.</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Luis Fdez. Casadevante "Kois"]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/elogio-juventud-maltratada_132_6497281.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 18 Dec 2020 05:00:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Elogio de una juventud maltratada]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ciudades hambrientas y urbanismo alimentario]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/ciudades-urbanismo-alimentacion_132_6454220.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8743f869-0f54-407a-a269-5ea0ae3fb482_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ciudades hambrientas y urbanismo alimentario"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Igual que ante una inundación lo primero que escasea es el agua potable, ante la evidencia de que la alimentación es uno de los retos del futuro, proliferan muchos más planteamientos superficiales que análisis integrales y rigurosos que respondan a la urgencia de cambios radicales, especialmente desde el urbanismo.</p></div><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">El hambre ha vuelto a ser visible en nuestros entornos urbanos, y en muchos casos est&aacute;n siendo las despensas comunitarias y las redes de ayuda mutua vecinal quienes de forma ejemplarizante est&aacute;n garantizando el derecho a la alimentaci&oacute;n ante la lentitud y pasividad institucional. En este art&iacute;culo, mirando m&aacute;s all&aacute; de la evidente urgencia social y de la emergencia de respuestas a la misma que se est&aacute; dando, queremos apuntar algunas reflexiones sobre la necesidad de repensar las relaciones entre urbanismo y alimentaci&oacute;n a medio plazo. Si miramos a la ciudad con una perspectiva hist&oacute;rica, advertimos los sucesivos cambios tecnol&oacute;gicos, culturales y normativos que han sido necesarios para responder a las necesidades y reclamaciones de la poblaci&oacute;n, asegurando una organizaci&oacute;n urbana suficientemente equilibrada para evitar un colapso o una revuelta. En cada &eacute;poca el encaje de estas piezas ha definido las prioridades y valores de la sociedad.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">La urbanista Carolyn Steel suele afirmar que al igual que las personas, las ciudades son lo que comen. La profundidad de esta sencilla afirmaci&oacute;n se desarrolla en su libro </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Ciudades Hambrientas. C&oacute;mo la alimentaci&oacute;n condiciona nuestras vidas</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">, recientemente </span><a href="https://capitanswing.com/libros/ciudades-hambrientas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">editado por</a><a href="https://capitanswing.com/libros/ciudades-hambrientas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;"> Capit&aacute;n</span></a><a href="https://capitanswing.com/libros/ciudades-hambrientas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Swing</a><span class="highlight" style="--color:transparent;">, en el que </span>rastrea la historia de las relaciones entre ciudad y alimentaci&oacute;n, siguiendo a la comida desde que se produce, hasta que llega a la ciudad, se comercializa, se prepara, se consume, y deja de considerarse un alimento. De esta forma se va visibilizando c&oacute;mo la manera en que nos alimentamos ha condicionado la tipolog&iacute;a de las viviendas, la morfolog&iacute;a de las ciudades y hasta nuestra forma de habitarlas. 
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">La ciudad es una memoria organizada, afirmaba la fil&oacute;sofa Hannah Arendt, y por tanto hay que tener la sensibilidad, la paciencia y la capacidad para poder interpretarla. Lo podemos hacer gracias a planos y fotograf&iacute;as hist&oacute;ricas, cuadros y novelas; al mismo soporte construido, con el trazado de las calles, la estructura de los espacios verdes, o el origen del patrimonio edificado; y a elementos inmateriales como el folklore, las fiestas populares, la toponimia que nombra algunas calles y plazas, la gastronom&iacute;a tradicional&hellip; Todas ellas son huellas que nos permiten desvelar los cambios operados en el sistema alimentario y en las culturas alimentarias sobre las que se sostienen. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Hoy la alimentaci&oacute;n se encuentra situada con fuerza en la esfera p&uacute;blica, en la agenda pol&iacute;tica e incluso en la programaci&oacute;n televisiva. La defensa de los espacios agrarios periurbanos, el crecimiento exponencial de la agricultura urbana, la proliferaci&oacute;n de cooperativas de consumo agroecol&oacute;gicas, el aumento de los mercados de productores locales en espacios p&uacute;blicos, la revalorizaci&oacute;n de los mercados de abastos y otras formas de expresi&oacute;n de los v&iacute;nculos entre ciudad y alimentaci&oacute;n, no son fruto de una moda sino el s&iacute;ntoma m&aacute;s visible de una disputa cultural, pol&iacute;tica y urban&iacute;stica. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Una corriente subcultural de car&aacute;cter global que ha ido ganando reconocimiento y legitimidad en el imaginario social, acad&eacute;mico y pol&iacute;tico; hasta inspirar una oleada de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas alimentarias urbanas, cuyo hito simb&oacute;lico ser&iacute;a la firma del Pacto de Mil&aacute;n en 2015 por 122 alcaldes y alcaldesas de todo el mundo y al que se siguen sumando ciudades (210 en 2020). Un Pacto que arranca asumiendo que la alimentaci&oacute;n ser&aacute; uno de los grandes retos globales en el medio plazo, y ante el cual las ciudades deben asumir su responsabilidad como un actor central a la hora de ordenar la transici&oacute;n hacia sistemas agroalimentarios m&aacute;s sostenibles, saludables, socialmente justos y resilientes. Una tarea que exige una mirada sist&eacute;mica, capaz de fomentar las sinergias y la articulaci&oacute;n entre los programas de acceso a la alimentaci&oacute;n para las poblaciones m&aacute;s vulnerables, la dinamizaci&oacute;n de la econom&iacute;a local o la sostenibilidad urbana en relaci&oacute;n con el sistema agroalimentario. </span>
    </p><p class="article-text">
        Igual que ante una inundaci&oacute;n lo primero que escasea es el agua potable, ante la evidencia de que la alimentaci&oacute;n es uno de los retos del futuro, proliferan muchos m&aacute;s planteamientos superficiales que an&aacute;lisis integrales y rigurosos que respondan a la urgencia de cambios radicales. Y podr&iacute;amos poner tres ejemplos que ilustran este desprop&oacute;sito. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. Innovaci&oacute;n as&eacute;ptica o di&aacute;logo de culturas.</strong> Los laboratorios que investigan las potencialidades de la biotecnolog&iacute;a y la alimentaci&oacute;n sint&eacute;tica acaparan presupuestos millonarios; mientras aquellos centros de investigaci&oacute;n, formaci&oacute;n e innovaci&oacute;n agroecol&oacute;gica sobreviven gracias a un impulso militante. Tal y como nos indican los presupuestos dedicados a I+D, hoy parece menos fantasioso dise&ntilde;ar un men&uacute; a base de carne sint&eacute;tica y algas criadas en tanques, que modificar la dieta, los h&aacute;bitos de consumo o los manejos agron&oacute;micos. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. Dise&ntilde;o high-tech o regeneraci&oacute;n de los recursos territoriales.</strong> En las ciudades el imaginario <em>smart city</em> se aplica a la agricultura urbana dando lugar a las granjas verticales,<span class="highlight" style="--color:transparent;"> que vienen a plantear que la seguridad alimentaria se va a resolver mediante la construcci&oacute;n de grandes rascacielos cuya funci&oacute;n sea producir alimentos. Sus defensores presentan visiones futuristas de ciudades abastecidas a partir de edificios inteligentes y sistemas hipertecnol&oacute;gicos de producci&oacute;n de alimentos, liberados de las limitaciones naturales, sustituyendo los ciclos naturales por circuitos cerrados de agua y luz el&eacute;ctrica, y ajenos a las limitaciones ambientales como plagas, sequ&iacute;as, inundaciones&hellip;</span> La agricultura urbana es una pieza esencial del cambio y las ciudades pueden realizar aportes significativos en la reducci&oacute;n de su vulnerabilidad alimentaria, pero la agricultura urbana debe asumir sus contradicciones y explicitar factores limitantes (balances energ&eacute;ticos, riego con agua potable, contaminaci&oacute;n&hellip;). La clave es que maximizar sus potencialidades no suponga caer en la prepotencia de ignorar la existencia de una cultura campesina y de un mundo rural que nos da de comer, y que no puede suplantarse as&eacute;pticamente por rascacielos orientados a la producci&oacute;n de comida.
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. Campos urbanizados o ciudades ruralizadas.</strong> La consecuencia de esta concepci&oacute;n banalizada del medio rural, desemboca en su museificaci&oacute;n y la construcci&oacute;n de megainfraestructuras tur&iacute;sticas para urbanitas. La met&aacute;fora perfecta de este fen&oacute;meno ser&iacute;a la construcci&oacute;n del rascacielos m&aacute;s grande de Europa en Brande, un municipio rural poco poblado y referencia para las actividades al aire libre de Dinamarca. La Torre Bestseller, impulsada por la corporaci&oacute;n textil nacida en dicha comarca, medir&aacute; m&aacute;s de trescientos metros y dispondr&aacute; de un complejo con hotel, centro comercial, restaurantes y equipamientos. Todo ello edificado siguiendo severos controles de calidad ambiental y buscando una integraci&oacute;n est&eacute;tica con el entorno. Este proyecto plantea atraer centenares de miles de visitantes anuales y convertirse en el motor que dinamice la econom&iacute;a local.
    </p><p class="article-text">
        Rascacielos que producen lechugas en la ciudad, rascacielos de oficinas y centros comerciales en las campi&ntilde;as que terciarizan el medio rural y dan la espalda a las actividades tradicionalmente campesinas. Una din&aacute;mica que supone la simplificaci&oacute;n m&aacute;xima del pensamiento sist&eacute;mico que plantea la ecolog&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Un urbanismo alimentario no deber&iacute;a ser c&oacute;mplice de esta narrativa donde la insostenibililidad del sistema alimentario se reduce a una cuesti&oacute;n meramente t&eacute;cnica, incentivando la desnaturalizaci&oacute;n, la industrializaci&oacute;n y la hipertecnologizaci&oacute;n de la forma en la que nos alimentamos. Las opciones por las que se apost&oacute; en el pasado han configurado unos soportes f&iacute;sicos y unas infraestructuras que demandan enormes esfuerzos para ser transformadas, por lo que para configurar nuevos asentamientos partiendo de las viejas ciudades debemos priorizar un cambio cultural por el que la gente desee y perciba como factibles otras formas de vivirlas. La mayor flexibilidad de recomposici&oacute;n de los sistemas sociales (los estilos de vida, valores, creencias, deseos o normas sociales), los convierte en la palanca desde la que activar los necesarios cambios estructurales. Transformar el funcionamiento del sistema alimentario, como nos plantea Ciudades Hambrientas es una magnifica forma de empezar.
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Francis Bacon sol&iacute;a afirmar que algunos libros son probados, otros devorados, pero poqu&iacute;simos son masticados y digeridos. Y es que en la digesti&oacute;n nos fusionamos con aquello que comemos, ya sean alimentos o palabras, pocos elogios mayores se pueden hacer a un libro como este, capaz de hacernos charlar sobre urbanismo y alimentaci&oacute;n durante largas sobremesas. As&iacute; que a la mesa, que es la hora de leer!!! </span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nerea Morán Alonso, José Luis Fdez. Casadevante "Kois"]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/ciudades-urbanismo-alimentacion_132_6454220.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 03 Dec 2020 05:01:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ciudades hambrientas y urbanismo alimentario]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alimentación,Ciudades sostenibles]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Depresión social, creatividad política y activismos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/depresion-social-creatividad-politica-activismos_132_6323373.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3eeda0b5-e623-49e4-8b32-9c69bb134af8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Depresión social, creatividad política y activismos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hay motivos para creer que cuanto más negativa sea la representación del futuro que se hace una sociedad, más va a costarle esbozar proyectos alternativos que contengan una dosis mínima de optimismo</p></div><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>"Todo lo s&oacute;lido se desvanece en el aire; todo lo sagrado es profano, y las personas, al fin, se ven forzadas a considerar serenamente sus condiciones de existencia y sus relaciones rec&iacute;procas."</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">  Este prof&eacute;tico aviso lanzado por Marx y Engels en el Manifiesto Comunista se ha vuelto tan vigente como hace siglo y medio. Durante esta larga pandemia hemos ido atravesando un carrusel de emociones, donde parece haberse ido imponiendo el des&aacute;nimo y la tristeza.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">La precarizaci&oacute;n, el aislamiento y la</span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"> incertidumbre han aumentado de tal manera que no resulta exagerado plantear que v</span><span class="highlight" style="--color:transparent;">ivimos una suerte de depresi&oacute;n social. Esta se </span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">traduce en la imposibilidad de proyectarse vitalmente hacia el futuro y en un creciente miedo hacia lo que est&aacute; por venir. En t&eacute;rminos m&eacute;dicos la depresi&oacute;n se entiende como una tristeza persistente y un fuerte desinter&eacute;s por la vida, y suele ir acompa&ntilde;ada de ansiedad, ese sentimiento de preocupaci&oacute;n incontrolable sobre acontecimientos que suceden en nuestra vida. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#ffffff;">La pandemia ha agudizado y extendido una tendencia previa, pues seg&uacute;n la OMS</span><a href="https://iris.paho.org/bitstream/handle/10665.2/34006/PAHONMH17005-spa.pdf?sequence=1&amp;isAllowed=y" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;">,</span></a><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"> entre 2005 y 2015, el n&uacute;mero de personas que padecen ansiedad ha aumentado un 15% y las que conviven con la depresi&oacute;n, un 18,4 %. </span><a href="https://iris.paho.org/bitstream/handle/10665.2/34006/PAHONMH17005-spa.pdf?sequence=1&amp;isAllowed=y" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;">La depresi&oacute;n afecta a m&aacute;s de 300 millones de personas a nivel mundial, y en Espa&ntilde;a a cerca de dos millones y medio, el 5,2 % de la poblaci&oacute;n. </span></a><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">Una epidemia global que presenta unos &iacute;ndices sustancialmente superiores en los pa&iacute;ses enriquecidos, cuyos modelos se han convertido en verdaderas f&aacute;bricas de infelicidad. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">El miedo, la ansiedad, la depresi&oacute;n y el pesimismo erosionan la imaginaci&oacute;n y nuestra capacidad para desplegar un pensamiento pol&iacute;tico creativo. Los investigadores han dado por hecho durante d&eacute;cadas que el hipocampo del cerebro albergaba la memoria; en tiempos recientes se ha descubierto que en &eacute;l reside tambi&eacute;n nuestra habilidad para pensar e imaginar el futuro. Pasado y futuro se encuentran estrechamente entrelazados, al rememorar situaciones pasadas o anticipar escenarios futuros se activan las mismas &aacute;reas de nuestro cerebro. Las personas que han sufrido traumas o lesiones en el hipocampo, tienden a experimentar la vida cotidiana de una forma m&aacute;s estresante y concebir  el futuro como potencialmente negativo, seleccionando las informaciones que confirman esa mirada pesimista sobre el mundo</span><a href="//#sdfootnote1sym" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;">1</span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;">. Si trasladamos estos descubrimientos a la escala social, hay motivos para creer que cuanto m&aacute;s negativa sea la representaci&oacute;n del futuro que se hace una sociedad, m&aacute;s va a costarle esbozar proyectos alternativos que contengan una dosis m&iacute;nima de optimismo. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Igual que muchas m&aacute;quinas se reinician a s&iacute; mismas, tras una ca&iacute;da de corriente, los seres humanos nos reiniciamos despu&eacute;s de una cat&aacute;strofe, para volver a un estado altruista, comunitario imaginativo, regresando a algo que siempre supimos hacer. La posibilidad del para&iacute;so la llevamos dentro, como una configuraci&oacute;n por defecto</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">. Estas palabras son de </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Un para&iacute;so construido en el infierno</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> de Rebecca Solnit, recientemente </span><a href="https://capitanswing.com/libros/un-paraiso-en-el-infierno/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;">editado por Capit&aacute;n Swing</span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;">. Una hermosa, emocionante y sugerente obra donde se presenta un muestrario de utop&iacute;as ef&iacute;meras surgidas en medio de cat&aacute;strofes vividas en distintas &eacute;pocas y lugares. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Rebecca Solnit nos presenta aqu&iacute; un manual divulgativo de las principales ense&ntilde;anzas que pueden sacarse de estos acontecimientos dr&aacute;sticos y dram&aacute;ticos, no deseados ni planificados, que interrumpen la normalidad y nos obligan a adaptarnos a unas circunstancias muy adversas, cambiando las prioridades y abriendo huecos para que sucedan fen&oacute;menos que d&iacute;as antes resultaban impensables. Una inapelable constataci&oacute;n de que los acontecimientos terribles suelen sacar lo mejor de la gente (compromiso, creatividad, solidaridad, anhelo de vida p&uacute;blica, sentimientos comunitarios&hellip;), de que las situaciones de emergencia pueden ofrecer fugazmente escenarios donde predomina el cuidado de la vida y las l&oacute;gicas prosociales. Espont&aacute;neos y forzosos ensayos de que otros mundos son posibles. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Las comunidades surgidas en la cat&aacute;strofe contrastan con aquellas que se han ido organizando intencionalmente para tratar de anticiparse a las cat&aacute;strofes por venir, asumiendo nuestra responsabilidad y capacidad de influir en la creaci&oacute;n de futuros deseables que resulten veros&iacute;miles. Iniciativas sociocomunitarias decididas a construir esforzadamente m&aacute;s que forzosamente suced&aacute;neos del para&iacute;so, utop&iacute;as imperfectas que se prolonguen en el tiempo y resulten habitables. Minor&iacute;as activistas empe&ntilde;adas en construir referencias positivas y ejemplarizantes, ensayando a peque&ntilde;a escala otras formas de convivir, producir, trabajar, cuidar...</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">M&aacute;s que un horizonte transformador, realista y replicable para las mayor&iacute;as sociales, estas comunidades, ef&iacute;meras o intencionales, funcionan como una reserva de esperanza. Una invitaci&oacute;n a aproximarse a la realidad con una mirada m&aacute;s apreciativa, capaz de redescubrir que la gente ordinaria es capaz de hacer cosas extraordinarias. Estas pr&aacute;cticas resultan inspiradoras y suponen un est&iacute;mulo para que la gente se implique en acciones colectivas para intervenir en los</span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong> </strong></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">problemas que perciben como relevantes.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">En anteriores crisis se populariz&oacute; una frase que algunos m&eacute;dicos dedicaban a sus pacientes con ansiedad y depresi&oacute;n: usted lo que necesita no es un psic&oacute;logo sino un sindicato. Y podr&iacute;amos a&ntilde;adir una asociaci&oacute;n vecinal, un grupo de la PAH o una organizaci&oacute;n ecologista... toboganes que arrancan con un malestar y desembocan en cambios vitales de cierta envergadura. M&aacute;s que los cambios graduales, las investigaciones recientes muestran que son las transformacione</span>s significativas las<span class="highlight" style="--color:transparent;"> que resultan m&aacute;s consistentes, pues ayudan a forjar una nueva identidad, aumentan la sensaci&oacute;n de compromiso y nos predisponen a implicarnos m&aacute;s, como cuenta Andreu Escriv&aacute; en </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Y ahora yo qu&eacute; hago</em></span><a href="https://capitanswing.com/libros/y-ahora-yo-que-hago/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>, tambi&eacute;n editado por Capitan Swing.</em></span></a>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">M&aacute;s que el asalto a los cielos o para&iacute;sos en la tierra, las propuestas con mayor capacidad movilizadora suelen ser m&aacute;s modestas. M&aacute;s que historias individuales excepcionales, los activismos que provocan un efecto imitaci&oacute;n ser&iacute;an los de aquellas personas con las que nos podemos identificar. M&aacute;s que sacrificios heroicos, necesitamos compromisos fuertes pero asumibles por cualquiera.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Recuerdo la historia sobre la guerrilla contra la dictadura brasile&ntilde;a que contaba Fernando Gabeira en su autobiograf&iacute;a. Mientras manten&iacute;an secuestrado al embajador de Estados Unidos, para lograr la liberaci&oacute;n de presos pol&iacute;ticos, en una conversaci&oacute;n informal un ch&oacute;fer de autob&uacute;s le dijo a otro integrante de la guerrilla que las personas que m&aacute;s admiraba en el mundo eran los secuestradores del embajador y los astronautas. Gabeira comprendi&oacute; entonces que para la gente com&uacute;n un guerrillero era alguien valiente, admirable pero tan alejado de sus vidas, que se encontraba a cientos de kil&oacute;metros de distancia. Esto le llev&oacute; a dejar de lado la lucha armada y aproximarse a otras formas de activismo m&aacute;s comunitarias.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">La pandemia nos ha dejado un infierno de baja intensidad del que no nos van a sacar los libros de autoayuda, el coaching o la psicolog&iacute;a positiva, sino la proliferaci&oacute;n de distintas f&oacute;rmulas activismo y organizaci&oacute;n social. Siguiendo a Italo Calvino</span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em> hay dos maneras de no sufrirlo. La primera es f&aacute;cil para muchos: aceptar el infierno y volverse parte de &eacute;l hasta el punto de dejar de verlo. La segunda es peligrosa, exige atenci&oacute;n y aprendizaje continuos: buscar y saber qui&eacute;n y qu&eacute;, en medio del infierno, no es infierno, y hacer que dure, y dejarle espacio. </em></span>
    </p><p class="article-text">
        <a href="//#sdfootnote1anc" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">1</a> Hopkins, Rob (2019) <em>From what is to what if. Unleashing the power of imagination to create future we want.</em> Chelsea Green. London
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Luis Fdez. Casadevante "Kois"]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/depresion-social-creatividad-politica-activismos_132_6323373.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Nov 2020 00:33:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Depresión social, creatividad política y activismos]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Frente al colapso, una cultura con pájaros en la cabeza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/cultura-colapso_132_6218806.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ca16fbb3-e1c6-4879-a16d-94f67ae0e9b7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Toda posibilidad de pilotar transiciones ecosociales de forma relativamente ordenada pasa por acelerar un enorme cambio antropológico</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://forotransiciones.org/2020/05/24/sr-presidente-abramos-un-gran-debate/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El pasado 24 de mayo</a><span class="highlight" style="--color:transparent;">&nbsp;enviamos desde el&nbsp;Foro Transiciones&nbsp;una carta p&uacute;blica al presidente del Gobierno donde se planteaba la necesidad de abrir un gran debate sobre la crisis ecosocial. Una discusi&oacute;n que debe formar parte del proceso de reconstrucci&oacute;n tras la crisis COVID-19, pues las apuestas pol&iacute;ticas y las inversiones econ&oacute;micas que se realicen determinar&aacute;n en enorme medida las oportunidades de pilotar transiciones ordenadas, que superen la insostenibilidad socioecon&oacute;mica y ambiental del modelo de crecimiento actual. Recuperando ese esp&iacute;ritu profundizamos en un aspecto estrat&eacute;gico: la cultura. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Tras la pandemia se reabr&iacute;a el Gran Teatro Liceu de Barcelona con un concierto para m&aacute;s de dos mil plantas que ocupaban las butacas del anfiteatro y los tres pisos de balcones. Un cuarteto de cuerda interpretaba con total solemnidad la obra &ldquo;Crisantemi&rdquo; del italiano Giacomo Puccini para un p&uacute;blico vegetal. Este poema visual fue concebido por el artista Eugenio Ampudia durante el confinamiento, mientras escuchaba a los p&aacute;jaros y ve&iacute;a crecer a las plantas desde su balc&oacute;n, como una f&oacute;rmula para reflexionar sobre nuestra relaci&oacute;n con la naturaleza. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Puede parecer una frivolidad pero el imprescindible cambio de valores y pr&aacute;cticas que requiere la transici&oacute;n ecosocial demanda de otra inteligencia, pero tambi&eacute;n de otras emociones. Y es que toda posibilidad de pilotar transiciones ecosociales de forma relativamente ordenada pasa por acelerar un enorme cambio antropol&oacute;gico, pues, m&aacute;s que tecnol&oacute;gico o normativo, a lo que nos enfrentamos es a un enorme desaf&iacute;o cultural. O lo que es lo mismo, a la necesidad de cambiar los imaginarios y los estilos de vida, replantearnos que es vivir bien o cuales son unas expectativas de futuro realistas en tiempos del Antropoceno. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Las pol&iacute;ticas culturales deber&iacute;an ser nucleares en este proceso de socializar nuevos conocimientos y sensibilidades que permitan a la ciudadan&iacute;a comprender la encrucijada en la que nos encontramos, establecer complicidades con las rupturistas pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que necesitamos e imaginar futuros alternativos lo suficientemente seductores como para involucrarse personal y colectivamente en su construccci&oacute;n. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>Los medios y el medio ambiente</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">El poder para incidir en nuestras sociedades se juega en la mente de las personas, por lo que uno de los principales campos de disputa es el modo en que se definen la realidad y las posibilidades para intervenir sobre ella. Manuel Castells defend&iacute;a que atender pol&iacute;ticamente un problema exige situarlo en la agenda, lograr que se priorice a nivel comunicativo y que su marco de referencia lo haga inteligible, de forma que permita el posicionamiento deseado por parte de la ciudadan&iacute;a. La crisis ecosocial se encuentra en la periferia de la agenda medi&aacute;tica, su nivel de prioridad comunicativa es bajo y, aqu&iacute; aparece el principal problema,</span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong> </strong></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">su enmarcado elude tanto la gravedad de la situaci&oacute;n como la urgencia temporal para lograr cambios radicales.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Este verano he estado un poco obsesionado con el art&iacute;culo publicado en </span><a href="https://www.nature.com/articles/s41598-020-63657-6.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;">Nature</span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;">, donde se plantea que nuestras sociedades tienen un 90% de probabilidades de colapsar. Vamos que un jugador de ruleta rusa con cinco balas de seis cargadas en el revolver tendr&iacute;a mayor esperanza de sobrevivir que nuestro sistema socioecon&oacute;mico. Me da la sensaci&oacute;n de que la pol&iacute;tica solo &ldquo;escucha a la ciencia&rdquo; cuando no le anuncia cosas tan desagradables como el inevitable colapso del capitalismo.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Sabemos que m&aacute;s all&aacute; de informaciones objetivas, la valoraci&oacute;n intuitiva de los riesgos est&aacute; construida a partir de elementos psicol&oacute;gicos, sociales y culturales que nos ayudan a estimar subjetivamente cu&aacute;l es el nivel de amenaza. Los estudios demuestran que generalmente la percepci&oacute;n del riesgo aumenta en la medida en que puede haber riesgo de muerte inminente, si afecta especialmente a grupos vulnerables (infancia, mayores...), si no se conoce el desencadenante y los posibles efectos, si la exposici&oacute;n al riesgo no va acompa&ntilde;ada de un c&aacute;lculo positivo coste/beneficio, si los riesgos benefician a un tercero y se est&aacute; sometido a ellos involuntariamente, o si aparece en los medios de comunicaci&oacute;n. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">La crisis de la COVID-19 nos ha demostrado el enorme poder de influencia que tienen los medios de comunicaci&oacute;n a la hora de definir urgencias, conformar estados de &aacute;nimo, divulgar buenas pr&aacute;cticas e incitar comportamientos colectivos. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&iquest;Por qu&eacute; este art&iacute;culo de Nature no produce desasosiego en todas las redacciones de los medios de comunicaci&oacute;n, incluida la de El Diario? &iquest;Por qu&eacute; la Declaraci&oacute;n de Emergencia Clim&aacute;tica no se ha visto acompa&ntilde;ada de un esfuerzo comunicativo a la altura del desaf&iacute;o que supone? &iquest;Imaginamos el impacto que tendr&iacute;an la radio y la televisi&oacute;n p&uacute;blicos si impulsaran de forma rigurosa, persuasiva y seductora, la necesidad de promover transiciones ecosociales?</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"> Informativos, programas culturales, series y pel&iacute;culas de ficci&oacute;n, documentales, programaci&oacute;n infantil o </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>eco reallitys</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">, como el </span><a href="http://greenkeralam1.blogspot.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;">Green Kerala Express</span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;"> que desde la televisi&oacute;n de la India organiza un concurso orientado a visibilizar las mejores iniciativas comunitarias en sostenibilidad urbana. Todas estas iniciativas comunicativas sincronizadas, al servicio de cambiar las gafas con las que se percibe la realidad y nuestras posibilidades de intervenir sobre ella, indudablemente tendr&iacute;an una influencia social enorme y provocar&iacute;an un efecto arrastre, por limitado que fuese, sobre la programaci&oacute;n del resto de medios. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Si asumimos que la construcci&oacute;n medi&aacute;tica de la realidad es una parte significativa de la percepci&oacute;n social del mundo que compartimos, no podremos cambiarla sin intervenir desde estos medios de comunicaci&oacute;n. Y aquellos a los que se les puede y debe exigir la responsabilidad de alentar procesos de transici&oacute;n es a los medios de comunicaci&oacute;n p&uacute;blicos. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>La industria cultural y la visualizaci&oacute;n de futuros alternativos</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Tal y como afirmaba hace poco, </span><a href="https://ctxt.es/es/20200801/Firmas/33157/#.X0P_THlWaBs.twitter" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;">enfrentar la crisis ecosocial va a exigir que, adem&aacute;s de disponer de informaci&oacute;n rigurosa, nos convirtamos en mejores narradores de historias.</span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;"> Junto al conocimiento cient&iacute;fico disponible necesitamos im&aacute;genes del futuro capaces de seducir y emocionar, de hacernos visualizar nuevas cotidianidades y dotar a la gente de horizontes de sentido para los cambios sociales que demandamos. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Las comunidades de creadores y creadoras deber&iacute;an asumir el liderazgo necesario para ayudarnos a socializar una cultura capaz de hacer cre&iacute;bles y deseables otros futuros. Sus reflexiones, narraciones, pel&iacute;culas, canciones, instalaciones&hellip; deber&iacute;an ayudarnos a proyectar marcos culturales, econ&oacute;micos y pol&iacute;ticos, donde se haya logrado realizar transiciones ecosociales exitosas. Sin caer en idealizaciones banales, pero que representen sociedades con menor consumo de energ&iacute;a y materiales, m&aacute;s cooperativas, con estilos de vida relocalizados y reconciliados con la naturaleza. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Frente al miedo, la ansiedad, la depresi&oacute;n y el pesimismo, el arte y las industrias culturales deber&iacute;an repensar su funci&oacute;n social en estos tiempos de emergencia ecosocial. Una tarea prioritaria ser&iacute;a representar modelos de sociedad que hayan sido capaces de ajustarse a los l&iacute;mites ecol&oacute;gicos y fuesen capaces de mantener niveles dignos de calidad de vida. Proyectos capaces de combinar la libertad creativa con un nivel b&aacute;sico de realismo ecol&oacute;gico, apostando por esbozar utop&iacute;as cotidianas donde puedan representarse con cierta complejidad nuevos estilos de vida. Historias que m&aacute;s que acontecimientos excepcionales arraigasen en la vida cotidiana, mostrando nuevas formas de habitar, convivir, trabajar, movernos, cuidar, comprar, alimentarnos, relacionarnos con el entorno natural&hellip; </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Una estrategia que deber&iacute;a movilizar los recursos del sector p&uacute;blico (presupuestos, l&iacute;neas de subvenci&oacute;n para creadores e industrias culturales, concursos y premios&hellip;) y coordinar a una amplia red de actores culturales (museos y organismos culturales, comunidades de creadores/as y tejidos profesionales) y contar con la complicidad de los tejidos asociativos.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>Ecologizar la pedagog&iacute;a y hacer pedagog&iacute;a ecol&oacute;gica.</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">M&aacute;s all&aacute; de las luchas en defensa de los sistemas educativos p&uacute;blicos, amenazados por procesos de privatizaci&oacute;n y mercantilizaci&oacute;n, existe una preocupaci&oacute;n creciente sobre el funcionamiento y el sentido de la acci&oacute;n educativa en contextos de alta incertidumbre sobre el futuro. Estos enfoques cr&iacute;ticos aspiran a una transformaci&oacute;n en el funcionamiento de los sistemas educativos, que permita reorganizarlos de forma que sean funcionales para afrontar los actuales retos ecosociales. No en vano, el escritor de ciencia ficci&oacute;n HG Wells sol&iacute;a decir que la civilizaci&oacute;n es una carrera entre la educaci&oacute;n y la cat&aacute;strofe.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">El modelo convencional de aprendizaje de &ldquo;mantenimiento&rdquo;, &uacute;til para reproducir culturalmente una sociedad, no resulta funcional en un contexto de ruptura, discontinuidad hist&oacute;rica y amenaza de colapso. As&iacute; que una de las medidas m&aacute;s urgentes ser&iacute;a transversalizar una competencia ecosocial en el curr&iacute;culo de la educaci&oacute;n formal, ecologizando los contenidos y las competencias desde la educaci&oacute;n infantil a la educaci&oacute;n superior. </span><a href="https://educacionambiental26.com/competencia-ecosocial/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;">Una reivindicaci&oacute;n que se viene articulando de forma insistente desde el mundo de la Educaci&oacute;n Ambiental</span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;">. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Las experiencias de educaci&oacute;n ecosocial m&aacute;s relevantes avanzan en esa direcci&oacute;n, combinan contenidos curriculares cr&iacute;ticos (pensamiento sist&eacute;mico, introducci&oacute;n de los l&iacute;mites biof&iacute;sicos, cr&iacute;tica del consumismo...) con el aprendizaje emocional (vivencias y experiencias significativas de contacto directo con la naturaleza); as&iacute; como las reflexiones sobre la &eacute;tica o nuestras obligaciones morales con el desarrollo de habilidades en din&aacute;micas grupales, procesos participativos y gesti&oacute;n de conflictos. Una s&iacute;ntesis de los cambios necesarios se encuentran perfectamente descritos </span><a href="https://www.elsaltodiario.com/educacion/luis-gonzalez-reyes-coronavirus-educar-tiempos-colapso-sistemico?fbclid=IwAR1uIsnKHTZN8P77VvPL7ubSJt3kJl6jKwuUuqs42MRkxetpQlMBbaUheiE" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;">en este texto de Luis Glez Reyes</span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;">.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Adem&aacute;s deber&iacute;a de abordarse el nuevo protagonismo que debe tener la educaci&oacute;n ambiental, como una actividad clave de intermediaci&oacute;n entre ciencia, pol&iacute;ticas p&uacute;blicas y sociedad civil. Una tarea cuyos primeros pasos podr&iacute;an encontrarse en torno al reciente </span><a href="https://www.miteco.gob.es/es/ceneam/plan-accion-educacion-ambiental/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;">Plan de Acci&oacute;n de Educaci&oacute;n Ambiental para la Sostenibilidad PAEAS</span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;">.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">A esto se a&ntilde;adir&iacute;a la necesidad de cierta innovaci&oacute;n pedag&oacute;gica vinculada a los movimientos sociales, entendidos tambi&eacute;n como movimientos educativos. Muchas pautas de conducta no son fruto de decisiones conscientes e intencionales, sino que responden a cambios en los h&aacute;bitos y procedimientos, que con el tiempo se vuelven consistentes en nuestra personalidad y forma de entender el mundo. Aunque parezca contraintuitivo puede que lo que m&aacute;s sensibilice sea la propia existencia de ecosistemas de pr&aacute;cticas alternativas, acciones o buenos ejemplos que demuestren que el mundo puede cambiarse.  </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Un aproximaci&oacute;n innovadora que se ha recogido en el Plan Nacional de Adaptaci&oacute;n al Cambio Clim&aacute;tico PNACC, como la necesidad de fomentar los estilos de vida resilientes y adaptados al clima. En un contexto en que ninguna instituci&oacute;n p&uacute;blica va a poder enfrentarse en solitario a la profunda reorganizaci&oacute;n del funcionamiento de nuestras sociedades y de sus metabolismos socioecon&oacute;micos, esta tarea solo ser&aacute; viable en la medida en que se desarrollen estrategias colectivas y donde se desarrollen ambiciosos </span><a href="https://raicesyasfalto.wordpress.com/2019/05/22/y-si-desde-el-gobierno-local-vienen-a-ayudar-la-ordenanza-de-cooperacion-publico-social-en-madrid-y-la-redefinicion-de-las-relaciones-entre-instituciones-y-tejidos-sociocomunitarios/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;">mecanismos de cooperaci&oacute;n p&uacute;blico comunitari</span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;">a</span><a href="https://raicesyasfalto.wordpress.com/2019/05/22/y-si-desde-el-gobierno-local-vienen-a-ayudar-la-ordenanza-de-cooperacion-publico-social-en-madrid-y-la-redefinicion-de-las-relaciones-entre-instituciones-y-tejidos-sociocomunitarios/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">.</span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;"> </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Una estrategia capaz de simultanear la intervenci&oacute;n en los medios de comunicaci&oacute;n, las industrias culturales y la educaci&oacute;n supondr&iacute;a un verdadero acelerador para los imprescindibles cambios que la emergencia ecosocial demanda. Tal vez solo nos quede la cultura para salvar la naturaleza, pero una cultura con p&aacute;jaros en la cabeza.</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Luis Fdez. Casadevante "Kois"]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/cultura-colapso_132_6218806.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 21 Sep 2020 20:48:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Frente al colapso, una cultura con pájaros en la cabeza]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[COVID-19 y la otra primavera silenciosa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/covid19-primavera-silenciosa_132_5956595.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/aab2f422-7934-4feb-b79b-6b66a2b50044_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="COVID-19 y la otra primavera silenciosa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ante lo excepcional de la situación, debemos impulsar un experimentalismo en las políticas públicas, especialmente en las urbanas, pues en esta coyuntura salud y la sostenibilidad están más unidas que nunca</p></div><p class="article-text">
        El nacimiento formal del ecologismo suele fecharse simb&oacute;licamente en el a&ntilde;o 1962, cuando la bi&oacute;loga Rachel Carson escribi&oacute; <em> Primavera silenciosa </em>, donde se alertaba de los peligros del DDT para la biodiversidad y la salud humana. El t&iacute;tulo alud&iacute;a especialmente a la p&eacute;rdida de aves por comer insectos contaminados, y el silencio que dejaba su ausencia en los campos. La publicaci&oacute;n del libro inspir&oacute; una enorme movilizaci&oacute;n social, que logr&oacute; que el Departamento de Agricultura revisara su pol&iacute;tica sobre pesticidas y el DDT fuera prohibido por la legislaci&oacute;n de los EEUU.
    </p><p class="article-text">
        A ra&iacute;z de la emergencia sociosanitaria de la COVID-19 hemos vivido <em>otra </em><em>primavera silenciosa</em>, donde se ha callado el ruido que hacemos los humanos. El estado de alarma y el confinamiento global han mantenido apagados los motores de millones de coches; se ha paralizado la actividad de cientos de miles de f&aacute;bricas; aviones y cruceros se han quedado en tierra, las personas permanecemos recluidas en las casas, el consumo de objetos superfluos ha descendido significativamente&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Y la naturaleza ha demostrado su enorme capacidad de resiliencia, recuperando de forma ef&iacute;mera. As&iacute; que m&aacute;s all&aacute; de lo pintoresco y conmovedor de estas escenas, el reto que tenemos para reencajar nuestras sociedades en la biosfera es la imitaci&oacute;n del funcionamiento de la naturaleza. Algo que venimos haciendo desde hace mucho tiempo en el dise&ntilde;o de objetos, el kevlar de los chalecos antibalas est&aacute; inspirado en los tejidos de las telas de ara&ntilde;a o la forma aerodin&aacute;mica de los trenes, en la de determinadas aves. Aunque en este caso se trata de algo menos restringido y m&aacute;s complejo, como el redise&ntilde;o del funcionamiento de nuestras econom&iacute;as y de nuestros estilos de vida.
    </p><p class="article-text">
        Tras el griter&iacute;o y el alegre bullicio de la oleada de movilizaciones clim&aacute;ticas globales del a&ntilde;o pasado, que situaron la crisis ecosocial en la esfera p&uacute;blica y en la agenda pol&iacute;tica, esta primavera silenciosa se presenta como la coyuntura decisiva para el despliegue de un nuevo ciclo para el ecologismo. Aunque formalmente nos encontr&aacute;bamos en una situaci&oacute;n de emergencia clim&aacute;tica, declarada por el Parlamento y la UE, nuestras vidas cotidianas no se hab&iacute;an alterado, las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas no se hab&iacute;an reorientado lo m&aacute;s m&iacute;nimo y el modelo productivo funcionaba de forma inalterada. La dram&aacute;tica crisis sociosanitaria, y la devastaci&oacute;n social que le ha acompa&ntilde;ado, perfilan el dif&iacute;cil escenario en el que habr&aacute; que disputar al servicio de qu&eacute; y de qui&eacute;nes se pone la &ldquo;nueva normalidad&rdquo; y los cimientos sobre los que se reconstruir&aacute; nuestro modelo socioecon&oacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        Y en esta coyuntura conviene recordar a la polit&oacute;loga alemana Elisabet Noelle-Neumann, que teoriz&oacute; sobre la conformaci&oacute;n de la opini&oacute;n p&uacute;blica como mecanismo de control social, denominando a este fen&oacute;meno<em> la espiral del silencio</em>. Las personas y colectivos que al observar su entorno social, mediado por la representaci&oacute;n que ofrecen los medios de comunicaci&oacute;n, perciben que sus ideas y opiniones obtienen apoyo social, se reafirman en ellas sin temor a expresarlas en p&uacute;blico. Por el contrario, aquellas que perciben que sus ideas carecen de apoyo social se vuelven m&aacute;s recelosas de expresarlas abiertamente y tienden a caer en el silencio. Debido a que los primeros expresan con mayor comodidad sus puntos de vista y las minor&iacute;as se mantienen en silencio, se crea una influencia sobre la forma en que el p&uacute;blico percibe la situaci&oacute;n. Las posturas mayoritarias parecen tener m&aacute;s apoyo del que realmente tienen, mientras que las minoritarias parecen tener menos.
    </p><p class="article-text">
        Hoy debemos ser plenamente conscientes de que la comunicaci&oacute;n y la cultura se convierten en un recurso de extrema importancia para romper la espiral del silencio en torno a la crisis ecosocial, pues estamos convencidos de que contamos con m&aacute;s fuerzas y apoyos de los que se muestran abiertamente en la esfera p&uacute;blica y medi&aacute;tica. Otra clave para crecer en apoyos es el contacto directo con las personas y las realidades m&aacute;s afectadas por la crisis econ&oacute;mica, ligando de forma inseparable ecolog&iacute;a y justicia social. El ecologismo ha sabido asumir un protagonismo en el desarrollo de las redes de ayuda mutua vecinal y en la defensa activa de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de car&aacute;cter social.
    </p><p class="article-text">
        La reconstrucci&oacute;n de los v&iacute;nculos colectivos, la nueva centralidad de la esfera barrial y de lo pr&oacute;ximo, situando la interdependencia en primer plano, se presentan como el primer paso para socializar en un futuro inmediato la noci&oacute;n de ecodependencia. Una met&aacute;fora perfecta ser&iacute;an<a href="https://elpais.com/espana/madrid/2020-04-19/pancartas-reivindicativas-de-greenpeace-reconvertidas-en-equipos-contra-el-virus.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> la </a><a href="https://elpais.com/espana/madrid/2020-04-19/pancartas-reivindicativas-de-greenpeace-reconvertidas-en-equipos-contra-el-virus.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">forma en la que se </a><a href="https://elpais.com/espana/madrid/2020-04-19/pancartas-reivindicativas-de-greenpeace-reconvertidas-en-equipos-contra-el-virus.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">han </a><a href="https://elpais.com/espana/madrid/2020-04-19/pancartas-reivindicativas-de-greenpeace-reconvertidas-en-equipos-contra-el-virus.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">est</a>ado<a href="https://elpais.com/espana/madrid/2020-04-19/pancartas-reivindicativas-de-greenpeace-reconvertidas-en-equipos-contra-el-virus.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> reutiliza</a><a href="https://elpais.com/espana/madrid/2020-04-19/pancartas-reivindicativas-de-greenpeace-reconvertidas-en-equipos-contra-el-virus.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ndo</a><a href="https://elpais.com/espana/madrid/2020-04-19/pancartas-reivindicativas-de-greenpeace-reconvertidas-en-equipos-contra-el-virus.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> las pancartas de Greenpeace</a> para realizar materiales de protecci&oacute;n individual. Ayer se usaron para cuidar el planeta y desobedecer a quienes imponen la barbarie, hoy se reconvierten en materiales para cuidar de quienes nos cuidan.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que ante lo excepcional de la situaci&oacute;n debemos impulsar un experimentalismo en las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, especialmente en las urbanas, pues en esta coyuntura salud y la sostenibilidad est&aacute;n m&aacute;s unidas que nunca. Los debates sobre el modelo de ciudad que necesitamos en esta coyuntura deben ligarse al modelo de ciudad que deseamos: peatonalizaciones, desarrollo de infraestructuras ciclistas, fortalecimiento del transporte p&uacute;blico, agricultura urbana, &ldquo;ciudades 15 minutos&rdquo;, ciudades acogedoras con la infancia&hellip; deben de entrar con fuerza en la agenda pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Esta <em>primavera silenciosa</em> se ha compensado con una explosi&oacute;n de di&aacute;logos en los hogares, con familiares y amistades a trav&eacute;s de los dispositivos tecnol&oacute;gicos, pero tambi&eacute;n con esos desconocidos con los que conviv&iacute;amos puerta con puerta. Dec&iacute;a Jes&uacute;s Ib&aacute;&ntilde;ez que una revoluci&oacute;n es una inmensa conversaci&oacute;n, esperemos que el murmullo de las cocinas y los balcones, de las despensas comunitarias y de las redes de ayuda mutua, abra el camino para que como sociedad podamos establecer un gran debate que asuma en toda su complejidad la crisis ecosocial.
    </p><p class="article-text">
        Y ojal&aacute; tengamos la imaginaci&oacute;n y la creatividad suficientes como para inventar mecanismos capaces de sostener la acci&oacute;n colectiva en estos tiempos de &ldquo;distanciamiento f&iacute;sico&rdquo;. Nos va la vida en ello.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Luis Fdez. Casadevante "Kois", Nerea Morán Alonso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/covid19-primavera-silenciosa_132_5956595.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 12 May 2020 21:38:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[COVID-19 y la otra primavera silenciosa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Coronavirus]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Más ciencia ficción y menos spin doctors frente a la emergencia climática]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/utopia-distopia-resiliencia_132_1189399.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f860ca36-6650-4499-a034-d638e5494a07_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Más ciencia ficción y menos spin doctors frente a la emergencia climática"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El verdadero desafío político no es la disputa por el relato sobre lo que ha sucedido, el terreno de los</p><p class="subtitle">spin doctors</p><p class="subtitle">, sino el de los relatos de lo que está por suceder</p><p class="subtitle">La tarea de desencadenar o acelerar un cambio de paradigma nos exige realizar un enorme ejercicio de imaginación ecológica, de generación de nuevo conocimiento a partir de procedimientos y recursos que no resulten tan habituales y que ofrezcan resultados no predecibles</p></div><p class="article-text">
        Hubo un tiempo en que los <a href="https://www.youtube.com/watch?v=wsdy_rct6uo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>spin doctors </em></a>eran un popular grupo de m&uacute;sica, no esas figuras que entre bambalinas se han apoderado de los partidos, que se han rendido ante estos consejeros, encargados de tomar decisiones clave que los dirigentes se encargan de escenificar. Los principios, los programas o las estrategias colectivas se han vuelto secundarias una vez que lo pol&iacute;tico se ha reducido por la dictadura del corto plazo, el tacticismo comunicativo y el marketing.
    </p><p class="article-text">
        El especulador George Soros afirmaba que en econom&iacute;a financiera las inversiones a largo plazo eran cinco minutos; para los <em>spin doctors</em>, expertos en moverse bajo la presi&oacute;n de la actualidad y lo instant&aacute;neo, el largo plazo se limita a la publicaci&oacute;n del pr&oacute;ximo sondeo electoral. La pol&iacute;tica est&aacute; en manos de estas personas, incapaces de definir estrategias para temas cuyo horizonte temporal de reflexi&oacute;n y actuaci&oacute;n exceda lo coyuntural. Imposible ir m&aacute;s all&aacute;. As&iacute; que no resulta muy cre&iacute;ble, ni recomendable, que puedan hacerse cargo de una cuesti&oacute;n tan compleja, inc&oacute;moda y multidimensional como la crisis ecol&oacute;gica.
    </p><p class="article-text">
        La emergencia ecosocial nos exige otro tipo de liderazgos pol&iacute;ticos (valientes, emp&aacute;ticos, did&aacute;cticos, cre&iacute;bles, compartidos&hellip;), pero tambi&eacute;n otras figuras de asesor&iacute;a y acompa&ntilde;amiento, que sean capaces de comunicar la discontinuidad de este momento hist&oacute;rico, de anticipar escenarios de futuro, de ofrecer nuevos imaginarios y de saber otorgar protagonismo a la ciudadan&iacute;a. Si los <em>spin doctors</em> son como el copiloto de un rally, que solo puede avisar de las siguientes curvas y la marcha con la que conviene abordarlas, lo que necesitamos se parecer&iacute;a m&aacute;s a alguien que escribiera ciencia ficci&oacute;n. Si lograr una transici&oacute;n justa hacia la sostenibilidad nos parece una marcianada &iquest;no tendr&iacute;a sentido abordarla de la mano de quienes realmente se han dedicado a imaginarla?
    </p><p class="article-text">
        Necesitamos una narrativa distinta de lo que est&aacute; aconteciendo, el momento exige un derroche de inventiva y experimentaci&oacute;n. En una &eacute;poca en la que la pol&iacute;tica institucional adolece de creatividad, estas afirmaciones pueden parecer una provocaci&oacute;n, pero van totalmente en serio. No en vano una de las frases que se atribuyen a Einstein dice que en periodos de crisis solo la imaginaci&oacute;n es m&aacute;s importante que el conocimiento. Y lo gracioso es que este tipo de aventuras no ser&iacute;a la primera vez que suceden en la historia.
    </p><p class="article-text">
        En 1908 Alexander Bogd&aacute;nov, uno de los l&iacute;deres bolcheviques rusos publicaba <em>Estrella Roja</em>, una novela futurista sobre una sociedad socialista en Marte, donde se plantean debates sobre la tecnolog&iacute;a, el feminismo, la demograf&iacute;a o los l&iacute;mites el uso de recursos. Unas discusiones que se trasladaron al partido y que ser&iacute;an uno de los desencuentros por los que un a&ntilde;o despu&eacute;s ser&iacute;a expulsado por Len&iacute;n. Por esas fechas H.G. Wells, el famoso autor de <em>La m&aacute;quina del tiempo</em> o <em>La guerra de los mundos</em> se convirti&oacute; en asesor sobre innovaci&oacute;n cient&iacute;fica de Churchill; que se enganch&oacute; tanto al tema que termin&oacute; publicando sus propios relatos de ciencia ficci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Unas d&eacute;cadas despu&eacute;s Isaac Asimov, autor de <em>Yo Robot</em> y la saga de <em>Fundaci&oacute;n</em> entre otras novelas, trabaj&oacute; para la Agencia de Proyectos Avanzados de Investigaci&oacute;n del Departamento de Defensa de Estados Unidos, realizando un estudio sobre la creatividad en el marco del dise&ntilde;o de un sistema de antimisiles durante la Guerra Fr&iacute;a. Y recientemente el gobierno de<a href="https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-49054272" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Macron ha creado </a><a href="https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-49054272" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Equipo Rojo</a>, un grupo de trabajo conformado por escritores de ciencia ficci&oacute;n, cuyo cometido ser&aacute; proponer escenarios futuros que no hayan sido pensados antes por los estrategas militares y anticipar as&iacute; posibles amenazas.
    </p><p class="article-text">
        Las relaciones entre escritores de ciencia ficci&oacute;n y pol&iacute;tica institucional han estado marcadas por una colaboraci&oacute;n en asuntos militares y estrategias de defensa. Aunque indudablemente suponen un antecedente para pensar otras tem&aacute;ticas y formas posibles de cooperar entre quienes inventan mundos y quienes gobiernan el mundo, especialmente para abordar retos como la emergencia clim&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Los relatos sobre el futuro nunca han sido narraciones neutrales o meros juegos literarios, pues en las im&aacute;genes sobre el ma&ntilde;ana lo que principalmente se se est&aacute; proyectando son reflexiones acerca del presente y de las posibilidades de intervenir sobre &eacute;l. El pensamiento ut&oacute;pico evolucion&oacute; desde la concepci&oacute;n de sociedades ideales ubicadas en lugares imaginarios, a sociedades ideales que no estaban pensadas en otro espacio sino en otro tiempo. El pensamiento cr&iacute;tico pas&oacute; del idealismo ut&oacute;pico a las distop&iacute;as, como literatura de los malestares sociales y de denuncia de los apocal&iacute;pticos futuros a los que nos dirigimos de no corregir el rumbo de nuestras sociedades. La distop&iacute;a fue un refugio para compartir reflexiones sobre las posibles derivas autoritarias de nuestros reg&iacute;menes pol&iacute;ticos, la falta de control social del conglomerado tecnocient&iacute;fico, la creciente desigualdad, las m&uacute;ltiples formas de opresi&oacute;n o la emergencia de ecofascismos ante la insostenibilidad ecol&oacute;gica.
    </p><p class="article-text">
        Los futuros catastr&oacute;ficos ficcionados en el pasado comienzan a ser demasiado probables, y pierden el valor que podr&iacute;an tener como detonadores del cambio social. Un ejemplo perfecto ser&iacute;an las sobrecogedoras im&aacute;genes de los incendios de Australia, que parecen una pel&iacute;cula o un videojuego, y que son tal y como habr&iacute;amos imaginado el fin del mundo.
    </p><p class="article-text">
        En el escenario actual de previsible colapso ecol&oacute;gico, las distop&iacute;as han devenido conservadoras y previsibles; transmitiendo la incertidumbre, los miedos o el malestar presente en nuestras sociedades. Hace unos d&iacute;as una<a href="https://www.youtube.com/watch?v=4_oUHYjWuik&amp;feature=youtu.be" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> campa&ntilde;a de Ecologistas en Acci&oacute;n</a> jugaba con esta idea, cuando comunicaba la crisis ecosocial como una serie con un final predecible que se puede evitar. A las distop&iacute;as se suma el surgimiento de retrofuturos, la nostalgia de pasados idealizados que nunca existieron y a los que es imposible regresar, pensemos en las variantes del <em>Make America Great Again</em>.
    </p><p class="article-text">
        Y vemos como el imaginario del desastre ha ido traslad&aacute;ndose de las ficciones a la vida real, capilarizando una difusa sensaci&oacute;n de miedo e inseguridad. Las consecuencias no deseadas de estos temores sociales son la necesidad de adelantarse al caos por venir, lo que se traduce en la proliferaci&oacute;n de urbanizaciones cerradas y aisladas del exterior para las clases adineradas, con sus herm&eacute;ticas e impenetrables habitaciones del p&aacute;nico; o mediante fen&oacute;menos como los <a href="https://www.espinof.com/internacional/como-una-serie-de-national-geographic-consiguio-que-empezase-a-tener-miedo-inminente-al-fin-del-mundo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Preppers</em></a>, grupos de personas o individuos que se est&aacute;n preparando ante cat&aacute;strofes que consideran pr&oacute;ximas e inevitables (construyen bunkers o viviendas autosuficientes, acaparan desde comida liofilizada a armamento, aprenden primeros auxilios avanzados y t&eacute;cnicas de supervivencia)
    </p><p class="article-text">
        Ante esta inflaci&oacute;n de imaginarios sobre el colapso lo que m&aacute;s urgentemente necesitamos son relatos que sin eludir la complejidad de la realidad, estimulen nuestra imaginaci&oacute;n, alimenten nuestra esperanza y refuercen una determinada voluntad de transformaci&oacute;n. El verdadero desaf&iacute;o pol&iacute;tico no es la disputa por el relato sobre lo que ha sucedido, el terreno de los <em>spin doctors</em>, sino el de los relatos de lo que est&aacute; por suceder.
    </p><p class="article-text">
        Marina Garc&eacute;s suele decir que hemos perdido el futuro, pero no podemos seguir perdiendo el tiempo. As&iacute; que por contraintuitivo que parezca, puede que una de las cosas m&aacute;s pr&aacute;cticas que podemos hacer es armar una narrativa sobre c&oacute;mo ser&iacute;an nuestras sociedades si hubiera habido &eacute;xito en las transiciones ecosociales que tenemos por delante. La tarea de desencadenar o acelerar un cambio de paradigma nos exige realizar un enorme ejercicio de imaginaci&oacute;n ecol&oacute;gica, de generaci&oacute;n de nuevo conocimiento a partir de procedimientos y recursos que no resulten tan habituales y que ofrezcan resultados no predecibles.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; pues, el reto de nuestro tiempo es esbozar representaciones de sociedades alternativas al capitalismo. Una tarea similar a revisitar <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Ecotop%C3%ADa_(novela)" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ecotop&iacute;a</a>, la inspiradora novela escrita en los a&ntilde;os setenta por Ernest Callenbach sobre una transici&oacute;n ecosocial durante el apogeo de la contracultura, y ser capaces de adaptarla a los nuevos tiempos.
    </p><p class="article-text">
        Necesitamos im&aacute;genes del futuro capaces de seducir y emocionar, de visualizar nuevas cotidianidades y dotar a la gente de horizontes de sentido para los cambios sociales que demandamos. La mejor materia prima que tenemos para desencadenar este ejercicio de entusiasmo ser&iacute;an nuestras modestas alternativas, desarrollando una mirada apreciativa, capaz de imaginar las potencialidades de determinadas pr&aacute;cticas si crecieran, proliferaran, gozaran de legitimidad institucional, recursos y marcos regulatorios favorables. All&iacute; donde lo sencillo ser&iacute;a encontrar insuficiencias, carencias y defectos, el reto es adivinar las claves que pueden hacer de las pr&aacute;cticas alternativas realidades m&aacute;s factibles, cre&iacute;bles e inspiradoras.
    </p><p class="article-text">
        Hay una alianza pendiente de tejer entre creadores de ficciones, narradores de historias, artistas, por un lado, y la comunidad cient&iacute;fica y el activismo ecologista, por otro. Desde espacios como el <a href="https://forotransiciones.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Foro Transiciones</a> andamos tratando de construir esas complicidades, y mientras lo logramos, nos conformamos con ir publicando en Ultima Llamada una serie de art&iacute;culos que doten de contenidos a las distintas dimensiones de la emergencia clim&aacute;tica. Una forma de ampliar y divulgar conocimientos y problem&aacute;ticas que deben formar parte de los relatos sobre futuros alternativos deseables.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Luis Fdez. Casadevante "Kois"]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/utopia-distopia-resiliencia_132_1189399.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 13 Jan 2020 21:59:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Más ciencia ficción y menos spin doctors frente a la emergencia climática]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Resiliencia urbana, MARES y marejadas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/resiliencia-urbana-economia-solidaria_132_1247576.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8a201610-0cc1-453a-ba5b-c0b8fffb9ecd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Resiliencia urbana, MARES y marejadas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Madrid es una de las ciudades más desiguales de Europa y un verdadero reequilibrio territorial exigiría de ambiciosas medidas redistributivas coordinadas a lo largo del tiempo</p><p class="subtitle">MARES ha aportado su grano de arena al poner la periferia en el centro de la innovación social, ejerciendo una suerte de reequilibrio simbólico de la ciudad. Hace unas semanas terminaba y el nuevo consistorio municipal se negaba a darle continuidad, en un ejercicio de incomprensible revanchismo político</p></div><p class="article-text">
        La ficticia independencia de las ciudades frente a los ecosistemas naturales en los que se sustentan, convierte los sistemas urbanos en los m&aacute;s vulnerables ante factores altamente desestabilizadores como la emergencia clim&aacute;tica, la crisis energ&eacute;tica o las consecuencias territoriales de la crisis socioecon&oacute;mica (hiperespecializaci&oacute;n productiva en sector servicios y turismo, segregaci&oacute;n espacial, deterioro de servicios p&uacute;blicos, exclusi&oacute;n social, cambios demogr&aacute;ficos&hellip;). Una fragilidad inc&oacute;moda que suele ignorarse y que en entornos altamente artificializados no se percibe con facilidad.
    </p><p class="article-text">
        Ante esta situaci&oacute;n, se ha ido haciendo hueco<a href="https://raicesyasfalto.wordpress.com/2018/03/14/cultivar-la-resiliencia-los-aportes-de-la-agricultura-urbana-a-las-ciudades-en-transicion/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> la noci&oacute;n de resiliencia, entendida como </a><a href="https://raicesyasfalto.wordpress.com/2018/03/14/cultivar-la-resiliencia-los-aportes-de-la-agricultura-urbana-a-las-ciudades-en-transicion/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la capacidad de adaptaci&oacute;n y reorganizaci&oacute;n de un sistema ante</a><a href="https://raicesyasfalto.wordpress.com/2018/03/14/cultivar-la-resiliencia-los-aportes-de-la-agricultura-urbana-a-las-ciudades-en-transicion/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> perturbaciones </a><a href="https://raicesyasfalto.wordpress.com/2018/03/14/cultivar-la-resiliencia-los-aportes-de-la-agricultura-urbana-a-las-ciudades-en-transicion/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">y </a><a href="https://raicesyasfalto.wordpress.com/2018/03/14/cultivar-la-resiliencia-los-aportes-de-la-agricultura-urbana-a-las-ciudades-en-transicion/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cambios severos, </a><a href="https://raicesyasfalto.wordpress.com/2018/03/14/cultivar-la-resiliencia-los-aportes-de-la-agricultura-urbana-a-las-ciudades-en-transicion/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">desarrollando nuevos modos de organizaci&oacute;n</a>. Un concepto que proviene de la f&iacute;sica de materiales y que mide la capacidad para sufrir presiones y volver a su estado original, como un muelle; que ha pasado por la psicolog&iacute;a para analizar la capacidad de las personas para rehacerse a traumas y cat&aacute;strofes; hasta llegar a usarse por la biolog&iacute;a para hablar del funcionamiento de los ecosistemas ante fen&oacute;menos disruptivos o m&aacute;s recientemente por el urbanismo para pensar la inaplazable transformaci&oacute;n de ciudades y ciudadan&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        La resiliencia ha sido popularizada por los movimientos sociales, especialmente los ecologistas, y durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha sido ampliamente recogida en la literatura cient&iacute;fica y de los organismos internacionales. Un t&eacute;rmino tan multiuso que parece una navaja suiza ling&uuml;&iacute;stica, y cuyo riesgo es que, al valer para todo y usarse de forma indiscriminada, termine banaliz&aacute;nose y no sirva para nada. Ante esta confusi&oacute;n se agradecen iniciativas como <a href="http://www.solidaridadandalucia.org/recursos/horizontes_ecosociales/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Horizontes Ecosociales</a> que ponen a disposici&oacute;n de proyectos, organizaciones y comunidades locales, recursos e indicadores para analizar su nivel de resiliencia. Herramientas para respondernos colectivamente a la pregunta: &iquest;C&oacute;mo de alternativas son nuestras alternativas?
    </p><p class="article-text">
        <strong>El proyecto MARES de Madrid</strong>
    </p><p class="article-text">
        Durante tres a&ntilde;os he participado de la comunidad de profesionales que daba vida a <a href="https://maresmadrid.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">MARES de Madrid</a>, un proyecto europeo liderado por el Ayuntamiento de Madrid durante el anterior mandato, orientado a aumentar la resiliencia de la ciudad. Una iniciativa que, recogiendo las innovaciones de la ciudadan&iacute;a para enfrentar la crisis, impulsaba una transformaci&oacute;n urbana a trav&eacute;s de la econom&iacute;a social y solidaria, fomentando la creaci&oacute;n de tejido productivo y comunitario en barrios desfavorecidos. El proyecto aspiraba a cambiar modestamente la ciudad incidiendo en cinco sectores estrat&eacute;gicos para transitar hacia modelos urbanos sostenibles: movilidad, alimentaci&oacute;n, reciclaje, energ&iacute;a y cuidados.
    </p><p class="article-text">
        La filosof&iacute;a del proyecto contemplaba rehabilitar espacios municipales en desuso para que se convirtieran en epicentros de la actividad, situando estos nodos de innovaci&oacute;n social en las periferias de la ciudad. Edificios tem&aacute;ticos que funcionaban como lugares de referencia para cada uno de los nodos sectoriales, as&iacute; como para generar ecosistemas territoriales que permitieran llevar la econom&iacute;a solidaria a los barrios.
    </p><p class="article-text">
        Algunos de los resultados de este proyecto,<a href="https://maresmadrid.es/actualidad/memoria-final-mares/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que se pueden reducir a datos</a>, nos dir&iacute;an que se han rehabilitado tres espacios municipales en desuso, que han participado m&aacute;s de trece mil personas, que se han realizado m&aacute;s de mil eventos de formaci&oacute;n y sensibilizaci&oacute;n, que se ha colaborado con m&aacute;s de quinientas empresas, se han asesorado m&aacute;s de 330 proyectos y se han generado 48 nuevas entidades en los distintos sectores. Adem&aacute;s, se han creado m&aacute;s de cuarenta comunidades de aprendizaje, como espacios de intercambio de conocimientos, habilidades y experiencias, en cuestiones como huertos urbanos inclusivos, comedores escolares saludables y sostenibles, crianza compartida, corresponsabilidad, ciclolog&iacute;stica, feminismo y movilidad, autoconsumo energ&eacute;tico, reciclaje y moda sostenible...
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo medimos la innovaci&oacute;n social?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No obstante, personalmente, creo que donde se han realizado los aportes m&aacute;s significativos son en las cuestiones no cuantificables, pues no todo lo que puede medirse cuenta y no todo lo que cuenta puede medirse. &iquest;C&oacute;mo se mide el valor de la innovaci&oacute;n social? Desde luego no se puede reducir al n&uacute;mero de empresas creadas o de personas que han asistido a determinados eventos, sino que tendr&iacute;a que ver con el nivel de creatividad para construir nuevas definiciones de la realidad y con organizar colectivamente a las comunidades afectadas en torno a las soluciones a distintas problem&aacute;ticas. Reformular problemas, dar respuestas in&eacute;ditas y modelar prototipos de nuevas formas de satisfacer necesidades bajo una l&oacute;gica econ&oacute;mica alternativa.
    </p><p class="article-text">
        MARES ha sido clave para abrir el debate sobre los supermercados cooperativos y participativos, dejando tres proyectos en marcha en la regi&oacute;n que agrupan a miles de personas; vertebrar a las peque&ntilde;as tiendas de alimentaci&oacute;n ecol&oacute;gica de barrio para que cooperativicen servicios de cara a ser competitivas frente a las grandes superficies; impulsar un centro log&iacute;stico agroecol&oacute;gico cooperativo; poner en marcha la primera cocina p&uacute;blica que sirve como incubadora de proyectos gastron&oacute;micos; impulsar una pionera cooperativa de consumo de servicios de cuidados; ayudar a conformar su propia cooperativa de servicios ciclolog&iacute;sticos a un grupo de riders, hartos de las grandes plataformas; consolidar una cooperativa de comercializaci&oacute;n de energ&iacute;a el&eacute;ctrica renovable; apoyar la creaci&oacute;n de una asociaci&oacute;n que agrupe a diversas entidades implicadas en la moda sostenible&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Madrid es una de las ciudades m&aacute;s desiguales de Europa y un verdadero reequilibrio territorial exigir&iacute;a de ambiciosas medidas redistributivas coordinadas a lo largo del tiempo. MARES ha aportado su grano de arena al poner la periferia en el centro de la innovaci&oacute;n social, ejerciendo una suerte de reequilibrio simb&oacute;lico de la ciudad. Personalmente, uno de los rasgos m&aacute;s entra&ntilde;ables del proyecto y que m&aacute;s he disfrutado, ha sido llevar a los barrios las visitas internacionales, las jornadas universitarias, los proyectos piloto&hellip; Una manera de hacer que muchas personas conocieran fragmentos de la ciudad que est&aacute;n excluidos de los mapas tur&iacute;sticos, que conocieran sus problemas y la tozudez con la que los tejidos comunitarios locales defienden sus barrios, incluso que gente del resto de la ciudad tuviera la ocasi&oacute;n de &ldquo;viajar&rdquo; a la periferia, esa gran desconocida.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Invirtiendo las prioridades de la econom&iacute;a convencional</strong>
    </p><p class="article-text">
        El economista chileno Max Neef defend&iacute;a que ante grandes males, necesitamos muchas soluciones peque&ntilde;as, coordinadas, coherentes. MARES era un proyecto piloto valioso, con todas sus insuficiencias y carencias, pues esbozaba algunos de los cambios que cualquier ciudad deber&iacute;a acometer para avanzar hacia un sistema socioecon&oacute;mico que tenga la justicia social y la sostenibilidad en el centro. Un modest&iacute;simo ejercicio de anticipaci&oacute;n que mostraba la viabilidad empresarial de proyectos que invierten las prioridades de la econom&iacute;a convencional: satisfacci&oacute;n de necesidades frente a &aacute;nimo de lucro; territorializaci&oacute;n y vinculaci&oacute;n con el entorno frente a la amenaza de deslocalizaci&oacute;n; cooperaci&oacute;n frente a competencia; rentabilidad social frente a tasa de ganancia; apuesta por el empleo y por los grupos sociales m&aacute;s vulnerables frente a aquellas empresas intensivas &uacute;nicamente en capital; atenci&oacute;n a los cuidados dentro y fuera de nuestros equipos; compromisos ecol&oacute;gicos fuertes&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Obviamente no pretendo disfrazar de neutralidad mis valoraciones, aunque coinciden en buena medida con las evaluaciones realizadas desde la Uni&oacute;n Europea en<a href="https://www.uia-initiative.eu/sites/default/files/2019-06/Madrid_MARES_Journal%204.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sus positivos informes de seguimiento</a>.
    </p><p class="article-text">
        Hace unas semanas MARES terminaba y el nuevo consistorio municipal se negaba a darle continuidad, en un ejercicio de incomprensible revanchismo pol&iacute;tico. Y yo no hago m&aacute;s que recordar las palabras de una amiga cooperante, al afirmar que, parad&oacute;jicamente, lo primero que escasea tras una inundaci&oacute;n suele ser el agua potable. Algo similar nos ocurre con el acceso a la informaci&oacute;n potable en un tiempo de posverdades, fake news y sobreinformaci&oacute;n: que cuesta distinguir lo verdadero y relevante, aunque lo tengamos delante de los ojos.
    </p><p class="article-text">
        El disfrute del mar en Madrid representa la utop&iacute;a, como cada verano recuerda la <a href="https://batallanavalvk.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Batalla Naval vallecana</a>. As&iacute; que estamos convencidos de que esto no es el final de MARES, sino su transformaci&oacute;n en una imperceptible marejada. Un movimiento moderado de olas, o como dice la segunda acepci&oacute;n de la RAE, una exaltaci&oacute;n de los &aacute;nimos y una se&ntilde;al de disgusto, manifestada sordamente por varias personas, y que suele preceder al verdadero alboroto. Un alboroto que impugne constructivamente este modelo de ciudad y de econom&iacute;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Luis Fdez. Casadevante "Kois"]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/resiliencia-urbana-economia-solidaria_132_1247576.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 25 Nov 2019 22:28:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Resiliencia urbana, MARES y marejadas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Madrid,Urbanismo]]></media:keywords>
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