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    <title><![CDATA[elDiario.es - Ramón Espinar]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/ramon_espinar/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Ramón Espinar]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Pedro y los lobos: actores, bloques y campos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/pedro-lobos-actores-bloques-campos_129_11329360.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/80aaf741-b256-40fb-9bd6-28359a8bf01b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La vicepresidenta segunda y líder de Sumar, Yolanda Díaz, junto al presidente Sánchez en el Congreso en diciembre pasado."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sánchez necesita la misma ayuda que el pueblo de izquierdas y esta convergencia es la que hace más pertinente su liderazgo: lo que defendemos es la posibilidad misma de que la izquierda pueda gobernar</p></div><p class="article-text">
        El paisaje despu&eacute;s de cinco d&iacute;as de batalla simb&oacute;lica se parece mucho al paisaje cinco minutos antes de la batalla. Pedro S&aacute;nchez ha anunciado un periodo de reflexi&oacute;n, ha amagado y ha decidido quedarse. Desde el punto de vista del an&aacute;lisis implacable de los hechos, no ha pasado nada m&aacute;s que la teatralizaci&oacute;n de una crisis. Y, sin embargo, todo ha cambiado.
    </p><p class="article-text">
        Pedro S&aacute;nchez alcanz&oacute; el Gobierno de Espa&ntilde;a por primera vez a lomos de una moci&oacute;n de censura que representaba el fin del ciclo del 15M. Porque destitu&iacute;a a un Gobierno, porque lo hac&iacute;a en nombre de la regeneraci&oacute;n y contra la corrupci&oacute;n y porque el proceso consagraba la traici&oacute;n a s&iacute; mismo de Pablo Iglesias. El l&iacute;der que hab&iacute;a ascendido a candidato a refundar el pa&iacute;s cambiando el eje y poniendo en el centro de la pol&iacute;tica institucional el clivaje arriba/abajo sacrificaba todo el capital simb&oacute;lico acumulado en el camino y aceptaba la vuelta al eje izquierda/derecha a cambio de un papel en la articulaci&oacute;n de un Gobierno y un orden restaurado. Los dos procesos electorales de 2019 confirmaron estas dos tendencias: la de Podemos a descomponer su capital pol&iacute;tico y la del eje izquierda/derecha a recuperar la centralidad en la conversaci&oacute;n pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        El fin de ciclo 15M en Espa&ntilde;a confluy&oacute; con una tendencia global: la emergencia de una derecha trumpista que tiende a desarrollar una estrategia rupturista y dinamitar la din&aacute;mica consensual de las democracias liberales en occidente. Vivimos un tiempo hist&oacute;rico en que las derechas han decidido desentenderse de los consensos pol&iacute;ticos en los que se cimentaban los &oacute;rdenes liberales. Es la consecuencia l&oacute;gica de la quiebra de la constituci&oacute;n material que hab&iacute;a regido entre el final de la II Guerra Mundial y la crisis global de 2008 -&ndash;Estado de Bienestar, democracia liberal y libre mercado&ndash;.
    </p><p class="article-text">
        Ese modelo de derecha a la ofensiva, apoyada en un sentido com&uacute;n epocal que descree de la pol&iacute;tica tras el empobrecimiento de 2008/2011 y el fiasco posterior respecto a las posibilidades transformadoras, tiene en Espa&ntilde;a un laboratorio frondoso. Desde el <em>tamayazo</em> de 2003 en la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre desarroll&oacute; una estrategia de construcci&oacute;n de un campo pol&iacute;tico derechista. Esto es, de una institucionalidad formal e informal en la que la derecha mantiene abierta de forma ininterrumpida una conversaci&oacute;n social (en redes, medios de comunicaci&oacute;n, &aacute;mbitos de influencia e instituciones electivas). Actores pol&iacute;ticos, medi&aacute;ticos, sociales, jur&iacute;dicos y empresariales comparten cada d&iacute;a una codificaci&oacute;n pol&iacute;tica de lo social y construyen, a trav&eacute;s de esta institucionalidad, una l&iacute;nea pol&iacute;tica a base de consensos y disensos. Vox y el PP, <em>El Mundo</em> y el <em>ABC</em>, Florentino y Cerezo, <em>Libertad</em> <em>Digital</em> y la COPE. Tienen intereses contrapuestos, l&iacute;deres enfrentados y opiniones divergentes. Pero comparten una institucionalidad, un <em>corpus</em> ideol&oacute;gico, marcos de interpretaci&oacute;n del mundo y, sobre todo, un enemigo. El enemigo es siempre el mismo y es siempre un trasunto del Frente Popular de la II Rep&uacute;blica. No hace ninguna falta que esto se parezca remotamente a la realidad. Zapatero fue ZetaP, Rubalcaba tuvo una intensa relaci&oacute;n con el yihadismo, Iglesias era &iacute;ntimo de Ahmadineyad y no les quiero ni contar qu&eacute; cosas con Junqueras, Otegi, Puigdemont, Ana Pont&oacute;n o M&oacute;nica Oltra. La antiespa&ntilde;a. Los rojos.
    </p><p class="article-text">
        El presidente del Gobierno, Pedro S&aacute;nchez, se ha convertido en ep&iacute;tome de todo eso. No hace falta decir que el presidente es un se&ntilde;or con formaci&oacute;n econ&oacute;mica neoliberal que pertenec&iacute;a al ala felipista del PSOE, esto es, a su derecha incluso en tiempos de Zapatero. Da todo igual. No es qui&eacute;n eres, sino c&oacute;mo el campo pol&iacute;tico de la derecha espa&ntilde;ola sita en Madrid, ha decidido dibujarte y c&oacute;mo sus terminales medi&aacute;ticas han terminado por alicatar tu retrato robot. El Perro Sanxe es un individuo en extremo ambicioso, sin palabra y capaz de arrodillar a Espa&ntilde;a ante separatistas y rojos para gobernar. Esto entronca con el proyecto para desmantelar Espa&ntilde;a que inici&oacute; Zapatero y que el PSOE lleva adelante desde que, en los albores del siglo, se atrevi&oacute; a ganarle las elecciones al PP y descabalgar al aznarismo de ese conglomerado de sobresueldos ilegales, neoliberalismo ca&ntilde;&iacute;, genuflexi&oacute;n atlantista y reparto torrentiano de dinero p&uacute;blico entre los amigos que fue el eje G&eacute;nova-Moncloa entre 1996 y 2004.
    </p><p class="article-text">
        S&aacute;nchez es un enemigo de Espa&ntilde;a. Y S&aacute;nchez le ha abierto la puerta de las instituciones fuertes del Estado a los podemitas, comunistas y separatistas de los que se acompa&ntilde;a para componer una mayor&iacute;a parlamentaria. El pasado 23 de julio S&aacute;nchez iba a perder las elecciones, pero las perdi&oacute; Feij&oacute;o por m&eacute;ritos propios. Y la izquierda fue capaz de articular una mayor&iacute;a parlamentaria exigua, esforzada y dif&iacute;cil, pero mayor&iacute;a. La derecha oli&oacute; la sangre al ver debilidad parlamentaria. Y no digiri&oacute; los resultados electorales. Muy en particular, Alberto N&uacute;&ntilde;ez Feij&oacute;o ha sido incapaz de aceptar un estado de cosas en el cual, en este rinc&oacute;n del multiverso, &eacute;l no es presidente sino l&iacute;der de una oposici&oacute;n agresiva, dura, faltona y desnortada. El campo pol&iacute;tico de la derecha espa&ntilde;ola contiene actores m&aacute;s h&aacute;biles y audaces que han sido capaces de marcarle el camino a trav&eacute;s de una estrategia de <em>lawfare</em> trumpista contra la mujer del Presidente. Y Feij&oacute;o, sin otra cosa mejor que hacer, ha surfeado esa ola. Hasta que S&aacute;nchez mand&oacute; parar.
    </p><p class="article-text">
        Y aqu&iacute; arranca la parte verdaderamente relevante de esta historia. Porque el presidente S&aacute;nchez decidi&oacute;, el pasado jueves 25 de abril, desarrollar una estrategia de alto riesgo: anunci&oacute; de forma teatral a trav&eacute;s de una carta a los espa&ntilde;oles que se tomaba cinco d&iacute;as para reflexionar sobre su propia dimisi&oacute;n. Cinco d&iacute;as despu&eacute;s, tras intensificar la derecha sus ataques y su violencia, comunic&oacute; que segu&iacute;a. La clave es c&oacute;mo.
    </p><p class="article-text">
        S&aacute;nchez, tras una pausa teatral que mantuvo en vilo al pa&iacute;s y produjo una t&iacute;mida movilizaci&oacute;n social a su favor, compareci&oacute; con un discurso de direcci&oacute;n moral del pa&iacute;s. Hay una ofensiva del trumpismo en Espa&ntilde;a, una ofensiva de la derecha rupturista que quiere tumbar al Gobierno. Han invocado todas las ret&oacute;ricas apocal&iacute;pticas y todos los relatos catacl&iacute;smicos del fin de Espa&ntilde;a, la democracia y la civilizaci&oacute;n. Pero lo cierto es que la causa de su movilizaci&oacute;n no est&aacute; en la agresi&oacute;n objetiva a sus valores, sino en la debilidad que perciben. Y no les falta raz&oacute;n. Y S&aacute;nchez lo sabe.
    </p><p class="article-text">
        La lectura correcta de la pausa de S&aacute;nchez es la que constata que, frente a un campo pol&iacute;tico de la derecha que opera en una l&oacute;gica de acumulaci&oacute;n de poder, en la izquierda solo hay actores desiguales componiendo un bloque parlamentario. No existe una articulaci&oacute;n pol&iacute;tica m&aacute;s all&aacute; del PSOE que haya sostenido a este Gobierno a pesar de que llevan a&ntilde;os vot&aacute;ndole investiduras y presupuestos. S&aacute;nchez sabe hoy que con el PSOE no le alcanza para confrontar la ofensiva que tiene enfrente. Tampoco con una mayor&iacute;a parlamentaria exigua y dif&iacute;cil de articular.
    </p><p class="article-text">
        El fundamento ausente del liderazgo de S&aacute;nchez es el pueblo de izquierda. El Presidente est&aacute; en condiciones de apelar a una construcci&oacute;n popular del campo pol&iacute;tico de la izquierda espa&ntilde;ola, de llamar a articularlo. Esto solo puede darse a condici&oacute;n de asumir que tal energ&iacute;a social opera con una l&oacute;gica aut&oacute;noma cuando es convocada. Abrir las puertas de la movilizaci&oacute;n social de la calle, las redes y los recursos que la izquierda puede movilizar implica asumir que, con su apoyo y sost&eacute;n al Gobierno, vendr&aacute;n tambi&eacute;n aparejados el impulso y la exigencia de llevar adelante transformaciones de calado. Ir m&aacute;s all&aacute; del PSOE y asumir el &ldquo;sanchismo&rdquo; como campo popular de izquierda requiere un ejercicio de generosidad a quienes nunca votar&aacute;n al PSOE pero acompa&ntilde;an este proceso, y de riesgo para el PSOE, que debe asumir que la ruptura del consenso por parte de la derecha implica asumir una pol&iacute;tica de conflicto y el ensanchamiento de los l&iacute;mites de lo posible. Ya hemos andado parte de ese camino con los indultos, la Ley de Amnist&iacute;a y las medidas sociales impulsadas por la vicepresidenta D&iacute;az, pero habr&aacute; que profundizarlo.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n el espacio pol&iacute;tico que fue del cambio deber&aacute; asumir una l&oacute;gica de ofensiva y p&eacute;rdida de complejos. Los sectores m&aacute;s conservadores ya han producido, desde lo m&aacute;s profundo de su zona de confort, un discurso reactivo en los &uacute;ltimos d&iacute;as apuntando a disociarse del Gobierno. El sector vinculado a las ruinas de Podemos tambi&eacute;n ha aparecido c&oacute;modo en la idea de una ca&iacute;da del Gobierno que les permita aparecer como adalides de la resistencia a Feij&oacute;o y Vox como estrategia de acumulaci&oacute;n de fuerza, <em>clicks</em> y monetizaci&oacute;n. Sortear con audacia las zancadillas y situar la contienda en un lugar que no produzca n&aacute;useas al electorado se antoja complicado, pero posible. 
    </p><p class="article-text">
        Hacer ver que el Gobierno de Espa&ntilde;a es hoy el que presenta una composici&oacute;n m&aacute;s progresista de todo nuestro entorno y se&ntilde;alar un horizonte de avance como su &uacute;nica posibilidad para resistir y vencer es hoy la principal tarea para dirigentes, representantes y creadores de opini&oacute;n. El presidente S&aacute;nchez no ha convocado a la sociedad porque se sienta fuerte, sino porque es consciente de su debilidad. No le defendemos porque sea el mejor de los l&iacute;deres posibles sino, precisamente, porque con uno que ha avanzado tan t&iacute;midamente como &eacute;l han desencadenado esta ofensiva para hacer imposible que haya otra despu&eacute;s. S&aacute;nchez necesita la misma ayuda que el pueblo de izquierdas y esta convergencia es la que hace m&aacute;s pertinente su liderazgo: lo que defendemos es la posibilidad misma de que la izquierda, que siempre ha tenido que arrancarle a la derecha la democracia en la Historia de nuestro pa&iacute;s, pueda gobernar. Y, adem&aacute;s, esta crisis representa la oportunidad de tomar las riendas de una construcci&oacute;n colectiva de poder social que tiene en su mano agigantarse y marcarle al Gobierno un rumbo desde la movilizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        No es la batalla que nos gustar&iacute;a dar, no es un momento pol&iacute;tico hermoso. Pero, para nuestra generaci&oacute;n pol&iacute;tica, es probable que represente una lecci&oacute;n importante: no escogemos las batallas que nos declaran. Y esta nos ha tocado darla.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ramón Espinar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/pedro-lobos-actores-bloques-campos_129_11329360.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 29 Apr 2024 21:41:44 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[Podemos y el poder: mantener las vacunas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/podemos-poder-mantener-vacunas_129_1002332.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cb30eaa8-4bf4-49e7-acd6-57495f02a7bd_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Pablo Iglesias durante la presentación de su candidatura para la III Asamblea de Podemos, el pasado domingo."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No es lo que van a cobrar lo que supone un torpedo en la línea de flotación de la ética política fundacional: las cantidades son discutibles, no los principios políticos</p></div><p class="article-text">
        La concepci&oacute;n del poder que tiene un actor pol&iacute;tico es uno de los rasgos con menor presencia expl&iacute;cita en el debate p&uacute;blico y, sin embargo, m&aacute;s relevantes para analizar su forma de actuar. De entre las instaladas entre la ciudadan&iacute;a, sobresalen tres formas de entender qu&eacute; cosa sea el poder pol&iacute;tico: la primera lo entiende como un lugar en que se est&aacute; o al que se llega; la segunda, como un objeto que se posee y la tercera, como una fuerza que se ejerce. Se trata de tres aproximaciones muy de andar por casa, pero trazan el mapa de la percepci&oacute;n generalizada sobre la cuesti&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La llamada Cultura de la Transici&oacute;n trabaj&oacute; siempre desde las dos primeras concepciones del poder. Quien ganaba las elecciones &ldquo;llegaba&rdquo; al poder y lo &ldquo;ten&iacute;a&rdquo; por cuatro a&ntilde;os. La cultura pol&iacute;tica que emergi&oacute; del 15M tras la crisis econ&oacute;mica de 2008 incorpor&oacute; al debate p&uacute;blico la tercera: el segundo mandato de Jos&eacute; Luis Rodr&iacute;guez Zapatero, con una acci&oacute;n econ&oacute;mica de gobierno muy alejada del programa del PSOE justificada en la presi&oacute;n internacional, recuper&oacute; para la vida p&uacute;blica espa&ntilde;ola la distinci&oacute;n entre poder y gobierno, que cal&oacute;. Las movilizaciones del ciclo que arranc&oacute; en 2011 eran perfectamente autoconscientes cuando se presentaban a s&iacute; mismas como &ldquo;poder popular&rdquo; en contraposici&oacute;n al institucional. Estaban trabajando con la idea de que el poder no es un lugar o un objeto, sino una relaci&oacute;n. Como la energ&iacute;a, el poder se crea y se transforma en la contienda pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        La irrupci&oacute;n de Podemos algunos a&ntilde;os despu&eacute;s como herramienta de representaci&oacute;n de la Espa&ntilde;a nueva que hab&iacute;a surgido en las movilizaciones y en el cambio cultural de la pasada d&eacute;cada se insert&oacute; tambi&eacute;n en esa concepci&oacute;n del poder. Solo era posible desafiar el <em>statu quo</em> del Sistema Pol&iacute;tico Espa&ntilde;ol desde la convicci&oacute;n de que pod&iacute;an surgir actores pol&iacute;ticos nuevos en el juego de la representaci&oacute;n si eran capaces de reformular la propia representaci&oacute;n a partir de la sistematizaci&oacute;n y agregaci&oacute;n de los diferentes malestares sociales en una propuesta pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Dicha propuesta se articulaba en tres ejes: la defensa de la soberan&iacute;a popular, una segunda transici&oacute;n democr&aacute;tica y un programa econ&oacute;mico que extendiera al reparto de riqueza la idea de democracia. A esos tres ejes se sumaban, de forma transversal, la apuesta por el feminismo y por construir una herramienta pol&iacute;tica que prefigurara su propio programa. Esto quiere decir que pusiera en marcha en su propia forma de hacer pol&iacute;tica aquello que propon&iacute;a para el conjunto de la sociedad.
    </p><p class="article-text">
        La fuerte impugnaci&oacute;n de las &eacute;lites pol&iacute;ticas que caracteriz&oacute; la irrupci&oacute;n de Podemos se condens&oacute; en la palabra &ldquo;casta&rdquo; y se&ntilde;alaba, de forma razonada y con amplio consenso social, a una clase pol&iacute;tica que llevaba d&eacute;cadas repartiendo la totalidad de responsabilidades de representaci&oacute;n y gobierno entre un grupo muy peque&ntilde;o de personas. Adem&aacute;s, en esa &eacute;lite o &ldquo;casta&rdquo; converg&iacute;an altas remuneraciones y periodos enormes de permanencia en la vida pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Esta situaci&oacute;n generaba un problema de fondo para la democracia que Podemos enunci&oacute; con precisi&oacute;n: no es posible cumplir el mandato de representaci&oacute;n si los pol&iacute;ticos viven durante d&eacute;cadas emancipados de los problemas de su pueblo; no se puede representar a una ciudadan&iacute;a que atraviesa situaciones de precariedad y desempleo masivos con enormes sueldos en el ejercicio de una pol&iacute;tica profesionalizada por parte de una clase pol&iacute;tica cronificada en sus cargos.
    </p><p class="article-text">
        Para prefigurar el modelo de Podemos no solo se enunci&oacute; la cr&iacute;tica. A medida que conquistaba posiciones institucionales de representaci&oacute;n, se instauraron una serie de medidas de limitaci&oacute;n para los cargos p&uacute;blicos del cambio pol&iacute;tico. Los representantes de Podemos tendr&iacute;an salarios limitados, estar&iacute;an en pol&iacute;tica para cumplir dos mandatos y no acumular&iacute;an cargos. La regla recog&iacute;a excepciones razonadas: recog&iacute;a la figura del &ldquo;lucro cesante&rdquo; para poder atraer a la pol&iacute;tica a quienes ten&iacute;an sueldos por encima de la limitaci&oacute;n y la vida organizada (jueces, m&eacute;dicas&hellip;), se ampliaban los l&iacute;mites salariales para personas con familiares a cargo y la limitaci&oacute;n de mandatos podr&iacute;a revisarse en momentos excepcionales previa consulta a la ciudadan&iacute;a. El modelo era enormemente innovador y su recepci&oacute;n por parte de la ciudadan&iacute;a fue positivo: gente corriente llegaba a las instituciones y generaba anticuerpos para mantenerse corriente y estar en ellas poco tiempo.
    </p><p class="article-text">
        El acierto de las medidas, en todo caso, no ten&iacute;a que ver con cu&aacute;nto exactamente cobra una diputada o un concejal -eso siempre gener&oacute; inter&eacute;s morboso en algunos sectores, pero no dio mucho m&aacute;s de s&iacute;-. El acierto radicaba en combinar una pr&aacute;ctica contrapuesta a parte de lo que no funcionaba en nuestra &eacute;lite pol&iacute;tica con una reflexi&oacute;n de fondo sobre la &eacute;tica pol&iacute;tica y el mandato de representaci&oacute;n. Las limitaciones no eran una pose, sino que part&iacute;an de firmes convicciones sobre c&oacute;mo ensanchar la democracia desde una formaci&oacute;n pol&iacute;tica que aspiraba a refundar Espa&ntilde;a. Ay.
    </p><p class="article-text">
        Cinco a&ntilde;os despu&eacute;s, en su tercera Asamblea Ciudadana, la &uacute;nica candidatura que concurre a la direcci&oacute;n de Podemos propone eliminar algunas de estas limitaciones y flexibilizar otras. La propia candidatura &uacute;nica ha desmentido que desaparezcan, argumentando que los cargos p&uacute;blicos donar&aacute;n entre un 5 y un 30% de su salario al partido, pero la argumentaci&oacute;n es endeble. Cualquiera con una calculadora en la mano y una conexi&oacute;n a internet puede aplicar un 30% de donaci&oacute;n a los salarios de los cargos p&uacute;blicos (todos disponibles en portales de transparencia institucionales) y ver un incremento sustancial de su cuant&iacute;a respecto a los 2.200 euros que, hace poco m&aacute;s de un a&ntilde;o, cobraba una senadora o un diputado en la Asamblea de Madrid. Con todo, no es la cantidad que van a cobrar los representantes de Podemos lo que ha supuesto un torpedo en la l&iacute;nea de flotaci&oacute;n de la &eacute;tica pol&iacute;tica con la que se fund&oacute;: las cantidades econ&oacute;micas son discutibles, no as&iacute; los principios pol&iacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        El paradigma de la limitaci&oacute;n salarial y de mandatos, fundamentada en una &eacute;tica de la representaci&oacute;n que implicaba conexi&oacute;n con la ciudadan&iacute;a frente a la cultura de la emancipaci&oacute;n de los pol&iacute;ticos, va a ser sustituido por un sistema de donaciones que aplican todos los partidos pol&iacute;ticos espa&ntilde;oles desde siempre. Hacer viable econ&oacute;micamente el aparato del partido, financiar campa&ntilde;as de publicidad y mejorar los materiales de agit-prop en redes sociales es fundamental para ganar elecciones, pero no puede confundirse una decisi&oacute;n administrativa con un programa de principios.
    </p><p class="article-text">
        La democracia estadounidense, que invent&oacute; las primarias como forma de elecci&oacute;n de los dirigentes pol&iacute;ticos dentro de los partidos, evidencia que un partido en el gobierno no puede tener una confrontaci&oacute;n interna por el liderazgo. Por eso hoy asistimos a unas vibrantes elecciones internas en el Partido Dem&oacute;crata mientras el Partido Republicano volver&aacute; a presentar a Donald Trump a las siguientes elecciones presidenciales. Es lo razonable y lo sensato. La misma l&oacute;gica invita a pensar en dejar hacer a la direcci&oacute;n del propio partido cuando enfrenta responsabilidades de gobierno por lejano que uno se encuentre de sus decisiones y formas de hacer. Pero no se puede permanecer en silencio cuando se presencia un tsunami en los rasgos de identidad esenciales de un proyecto pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Si al poder se llega y el poder se ostenta en lugar de construirse y ejercerse, cuando uno toma asiento puede considerarse un poderoso y sentirse tentado de comportarse como tal. Muchos poderosos de nuestro pa&iacute;s y de tantos otros, durante d&eacute;cadas, han dado lecciones de c&oacute;mo no conducirse en democracia. No es una buena idea seguir sus pasos. Las &eacute;lites pol&iacute;ticas de la Transici&oacute;n que terminaron emancip&aacute;ndose de su pueblo no eran, con toda seguridad, de peor pasta o condici&oacute;n que los dirigentes de Podemos. No tienen peores intenciones ni peor coraz&oacute;n que cualquier otro pero han estado expuestos, durante mucho tiempo, a las mieles del boato bajo la idea de que ten&iacute;an el poder. No es mala idea, en los tiempos que corren, mantener las vacunas contra las patolog&iacute;as de la democracia que ya conocemos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ramón Espinar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/podemos-poder-mantener-vacunas_129_1002332.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Mar 2020 21:44:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Unidas Podemos,Salarios]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tres preguntas para entender el ajedrez táctico de la investidura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/preguntas-entender-ajedrez-tactico-investidura_129_1428419.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d8bc859e-f854-4123-8c85-fd4099733f9c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El vodevil político y la dinámica de acuerdo/desacuerdo entre PSOE y Unidas Podemos se ha escenificado públicamente en torno a la composición del Gobierno</p></div><p class="article-text">
        El pr&oacute;ximo martes, el Congreso de los Diputados afronta, por primera vez en la historia de la Constituci&oacute;n Espa&ntilde;ola de 1978, una sesi&oacute;n de investidura en la que todo apunta a un gobierno formado por m&aacute;s de un partido pol&iacute;tico. El PSOE obtuvo el pasado 28 de abril una victoria electoral tan exultante como relativa. Con 123 diputados, duplicaba los representantes de la segunda fuerza &ndash;los 66 del PP&ndash; y triplicaba los de su principal competidor en el espacio progresista &ndash;los 42 de Podemos&ndash;, pero necesitaba un acuerdo para formar gobierno y convertir la victoria electoral en una mayor&iacute;a parlamentaria que asegure a Pedro S&aacute;nchez la presidencia del Gobierno.
    </p><p class="article-text">
        Durante los dos meses que han transcurrido entre las elecciones y la sesi&oacute;n de investidura que arrancar&aacute; este lunes se han barajado todas las hip&oacute;tesis posibles: desde un gobierno en solitario del PSOE con apoyo de Unidas Podemos y fuerzas nacionalistas hasta la abstenci&oacute;n de PP o Ciudadanos. Finalmente, la renuncia de Pablo Iglesias a formar parte del gabinete ha terminado por instalar en la opini&oacute;n p&uacute;blica la sensaci&oacute;n de que ser&aacute; posible un gobierno de coalici&oacute;n, liderado y controlado por el PSOE, con alg&uacute;n que otro ministro de Unidas Podemos a propuesta de la propia formaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El resultado satisface a la mayor parte de la ciudadan&iacute;a progresista, a pesar de que se desconoce a&uacute;n si el acuerdo existe o qu&eacute; se va a hacer en t&eacute;rminos de acci&oacute;n de gobierno. No hay programa ni acuerdo, pero hay consenso y un clima de optimismo respecto a la investidura de S&aacute;nchez. No es poca cosa.
    </p><p class="article-text">
        El vodevil pol&iacute;tico y la din&aacute;mica de acuerdo/desacuerdo entre PSOE y UP se ha escenificado p&uacute;blicamente en torno a la composici&oacute;n del Gobierno: tanto qui&eacute;nes pod&iacute;an o no incorporarse como la potestad del Presidente de escogerlos han sido el motivo fundamental de la disputa, al menos han sido los n&uacute;cleos de discurso en torno a los que se han armado los relatos de los actores pol&iacute;ticos protagonistas del proceso. Del an&aacute;lisis de c&oacute;mo se ha configurado esta din&aacute;mica, probablemente inspirada en su escenificaci&oacute;n en el d&uacute;o Pimpinela, pueden extraerse conclusiones muy valiosas para el futuro inmediato de la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola. Tratemos de explicar algunas:
    </p><p class="article-text">
        1. &iquest;Por qu&eacute; para el PSOE era inasumible la presencia de Pablo Iglesias en el Gobierno?
    </p><p class="article-text">
        Desde que accediera a la Presidencia del Gobierno tras la moci&oacute;n de censura a Mariano Rajoy, Pedro S&aacute;nchez ha dirigido (con &eacute;xito) al PSOE hacia tres objetivos fundamentales: 1) recuperar el electorado progresista que cambi&oacute; su preferencia electoral hacia Unidas Podemos y sus confluencias, 2) hacerlo sin competir en &ldquo;m&aacute;s izquierda&rdquo;, sino en arrebatarle a UP las banderas de la &ldquo;nueva pol&iacute;tica&rdquo; incorporando a su acci&oacute;n de gobierno discursos y elementos est&eacute;ticos de esta formaci&oacute;n y lanz&aacute;ndose a una pol&iacute;tica de reconocimiento de algunos movimientos sociales (feminismo, memoria, ecologismo) y 3) establecer, con la agenda catalana, al PSOE como un partido capaz de disputar buena parte del electorado m&aacute;s progresista de Ciudadanos.
    </p><p class="article-text">
        La entrada de Iglesias al Gobierno de Espa&ntilde;a como ministro hubiera sido recibida, en primer lugar, como una cesi&oacute;n de un presidente que, desde que accedi&oacute; al cargo, no ha cedido o negociado nunca a ojos de la opini&oacute;n p&uacute;blica y ha sido capaz de utilizar la Moncloa como un rodillo pol&iacute;tico a pesar de su debilidad parlamentaria. Adem&aacute;s, tanto en lo que tiene que ver con la descapitalizaci&oacute;n simb&oacute;lica de UP como con la recuperaci&oacute;n del electorado centrista, hubiera supuesto un escollo evidente: desde el Gobierno, Iglesias hubiera podido capitalizar como producto de su propia acci&oacute;n pol&iacute;tica y peso cada una de las pol&iacute;ticas progresistas del ejecutivo al tiempo que un cierto electorado hubiera sido receptivo a un relato construido para presentar un presidente d&eacute;bil y un Iglesias dirigiendo, desde el Gobierno, los designios del pa&iacute;s. S&aacute;nchez necesitaba doblar el brazo a Iglesias y lo ha hecho.
    </p><p class="article-text">
        2. &iquest;Por qu&eacute; para Podemos era innegociable una investidura que no convirtiera en ministros a algunos de sus dirigentes?
    </p><p class="article-text">
        Desde la moci&oacute;n de censura a Mariano Rajoy, la direcci&oacute;n de Podemos hab&iacute;a convertido el Gobierno en el eje central de su acci&oacute;n pol&iacute;tica. Buena parte de los mensajes lanzados en la &uacute;ltima campa&ntilde;a electoral se orientaron en esa direcci&oacute;n - &ldquo;salimos a gobernar&rdquo; en lugar de &ldquo;salimos a ganar&rdquo; u &ldquo;ot&oacute;rguennos la oportunidad de gobernar y, si les fallamos, no nos vuelvan a votar&rdquo;- y resituaron el mapa pol&iacute;tico. El objetivo dej&oacute; de ser el sorpasso al PSOE y la competencia por encabezar el espacio progresista para pasar a ser la construcci&oacute;n de un bloque progresista que permitiera, en previsi&oacute;n de un empeoramiento de los resultados electorales, restar importancia al fracaso de la formaci&oacute;n si los esca&ntilde;os sumaban una mayor&iacute;a con el PSOE.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, las grav&iacute;simas crisis internas y la ruptura del espacio pol&iacute;tico en las elecciones municipales y auton&oacute;micas aconsejaban, ante el previsible batacazo, buscar refugio pol&iacute;tico en el Gobierno que garantizar&iacute;a de forma inmediata una utilidad pol&iacute;tica sencilla de comunicar y una mayor movilizaci&oacute;n de recursos de los que facilita una posici&oacute;n &uacute;nicamente parlamentaria. Poder institucional para suturar heridas y paliar la p&eacute;rdida de apoyo e influencia social, en definitiva.
    </p><p class="article-text">
        Un escenario de partido roto, la p&eacute;rdida de m&aacute;s de 30 diputados y el clima de declive del proyecto hubiera abocado irremediablemente a un proceso de reconstrucci&oacute;n del espacio pol&iacute;tico y, probablemente, a un relevo profundo en la direcci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        3. &iquest;Por qu&eacute; la renuncia de Iglesias ha desbloqueado la investidura?
    </p><p class="article-text">
        La renuncia de Iglesias permite a todos los actores en liza mantener sus objetivos pol&iacute;ticos intactos, aunque sea el n&uacute;cleo dirigente de Podemos y el propio Pablo quien pague un precio m&aacute;s alto. Muy probablemente, el paso atr&aacute;s en el Gobierno supondr&aacute; tambi&eacute;n su relevo al frente de Podemos en el medio plazo, pero lo har&aacute; tras posicionar a UP en el Gobierno - es la primera vez que una formaci&oacute;n pol&iacute;tica a la izquierda del PSOE lo logra desde la Guerra Civil -, estabilizando la situaci&oacute;n pol&iacute;tica m&aacute;s delicada desde su fundaci&oacute;n y alcanzando, por primera vez en tres a&ntilde;os, un objetivo pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Para el PSOE y, en especial para S&aacute;nchez, la no presencia de Iglesias en el Ejecutivo es garant&iacute;a de que mantienen no solo el control, sino el liderazgo simb&oacute;lico del gabinete, puesto que no hay en UP ning&uacute;n otro perfil pol&iacute;tico en condiciones de disput&aacute;rselo a S&aacute;nchez y lo hacen despu&eacute;s de haber dado un golpe de autoridad. Adem&aacute;s, podr&aacute;n mantener el pulso de la competici&oacute;n por el electorado de izquierdas a trav&eacute;s de la inclusi&oacute;n de ministros de UP: no es lo mismo compartir el liderazgo que ejercerlo de forma un&iacute;voca e integrar sensibilidades, un atributo que siempre refuerza a un dirigente; y seguir aspirando a convencer al electorado centrista del papel testimonial de sus socios de gobierno. En definitiva, cumplir con la hoja de ruta del Presidente.
    </p><p class="article-text">
        Todo esto deja establecido el ajedrez t&aacute;ctico de la investidura y lo hace en muy buenas condiciones para que salga adelante. Ahora falta dar respuesta a la pregunta fundamental de la pol&iacute;tica: ya sabemos qui&eacute;n manda, ahora tienen que explicar qu&eacute; van a hacer con un pa&iacute;s que necesita un proyecto de transformaci&oacute;n profunda de su modelo econ&oacute;mico, de acuerdo territorial y de mejora de los mecanismos democr&aacute;ticos. Si se ha superado lo peor de la pol&iacute;tica, esperemos ahora lo mejor.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ramón Espinar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/preguntas-entender-ajedrez-tactico-investidura_129_1428419.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 20 Jul 2019 19:29:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tres preguntas para entender el ajedrez táctico de la investidura]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Pedro Sánchez,Pablo Iglesias,PSOE,Podemos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las cinco crisis de Podemos: nada grande puede hacerse sin grandeza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/crisis-podemos-grande-hacerse-grandeza_129_1525162.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/40cbf3ab-d550-4829-a44c-038db0638e8e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Tras los dos varapalos electorales, el partido vive una crisis de resultados, orgánica, de alianzas, de análisis y de proyecto", afirma el exlíder de Podemos en Madrid</p><p class="subtitle">"Recuperar el rumbo y a los compañeros que hemos perdido por el camino es una premisa para reconstruir un proyecto de país pensando que somos un proyecto del pueblo en las instituciones y no una nueva élite política"</p><p class="subtitle">Ramón Espinar pide una Asamblea Ciudadana urgente para abordar "el fracaso" de Podemos, "que está roto en pedazos"</p></div><p class="article-text">
        Nada grande puede hacerse sin grandeza. En <em>Las fuentes de poder social</em>, Michael Mann explica las dos formas en que se configura el poder: de un lado estar&iacute;a el &ldquo;poder sobre&rdquo;, esto es, la capacidad que tiene un actor social para imponer su voluntad a otros; de otro lado, el &ldquo;poder para&rdquo;, que es la capacidad que tienen los actores sociales para movilizar energ&iacute;as en una direcci&oacute;n, con un rumbo. Ambos conceptos funcionan juntos: no es posible alcanzar metas pol&iacute;ticas desde una instituci&oacute;n social sin capacidad para hacerlas valer sobre una comunidad, pero tampoco es posible instituir nada sin metas colectivas que todos asumen. La grandeza en pol&iacute;tica implica una relaci&oacute;n con el poder que prima el rumbo, la direcci&oacute;n hacia metas comunes sobre la propia posici&oacute;n de &ldquo;poder sobre&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Empezar por el principio implica explicar, de forma muy resumida, que Podemos surge como una herramienta de representaci&oacute;n de una realidad social que estaba, al menos de forma incipiente, articulando un sujeto colectivo que carec&iacute;a de voz en la pol&iacute;tica institucional. El 15M supuso para Espa&ntilde;a un momento pol&iacute;tico en tanto que una parte de la sociedad que est&aacute;, o se percibe, excluida de la comunidad pol&iacute;tica, irrumpe para reclamar su espacio.
    </p><p class="article-text">
        La aparici&oacute;n de Podemos representa el momento de institucionalizaci&oacute;n de esa energ&iacute;a social. Asumiendo que cualquier movimiento social es irrepresentable en su totalidad -la l&oacute;gica de la representaci&oacute;n y la de la participaci&oacute;n directa son antag&oacute;nicas-, se puede afirmar que Podemos y el espacio pol&iacute;tico del cambio fueron la pata institucional de un momento pol&iacute;tico de irrupci&oacute;n y cambio en la cultura pol&iacute;tica espa&ntilde;ola en torno a tres elementos: la democratizaci&oacute;n de la democracia y la disputa por su significado, la reivindicaci&oacute;n de mayor justicia social a trav&eacute;s de un modelo de redistribuci&oacute;n y la afirmaci&oacute;n de soberan&iacute;a democr&aacute;tica, y la aparici&oacute;n de un eje nuevo en la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola -configurada en torno a izquierda/derecha y centro/periferia desde la Transici&oacute;n- que ten&iacute;a que ver con lo nuevo y lo viejo, incluyendo en &ldquo;lo nuevo&rdquo; los elementos de democratizaci&oacute;n y redistribuci&oacute;n y en &ldquo;lo viejo&rdquo; a las viejas &eacute;lites y su corrupci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El ciclo 15M se ha cerrado en el &uacute;ltimo mes y medio con la celebraci&oacute;n de convocatorias electorales en todos los niveles de gobierno en Espa&ntilde;a, la victoria sin matices del PSOE y la estabilizaci&oacute;n de la crisis pol&iacute;tica ocho a&ntilde;os despu&eacute;s de su apertura. Los viejos ejes de debate han vuelto a la centralidad y el debate entre ruptura democr&aacute;tica o continuidad se ha saldado con una posici&oacute;n regeneradora del PSOE a trav&eacute;s de la muerte y resurrecci&oacute;n de Pedro S&aacute;nchez y la derrota del aparato del partido que hab&iacute;a configurado el aparato del Estado durante 40 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        La victoria electoral del PSOE aplaza al menos el ciclo de grandes transformaciones del Estado y desplaza la crisis de r&eacute;gimen hacia una crisis de los actores en liza, especialmente hacia Podemos. Terminado el ciclo pol&iacute;tico, a Podemos le toca plantearse la pregunta clave de la representaci&oacute;n pol&iacute;tica y evaluar cu&aacute;nto de estabilidad y legitimidad ha entregado al sistema pol&iacute;tico, poni&eacute;ndolo enfrente de cu&aacute;nto de democratizaci&oacute;n y justicia social ha sido capaz de devolver a la ciudadan&iacute;a. No se trata de una pregunta definitiva, pero s&iacute; de un balance de fin de ciclo que toca poner sobre la mesa de cuando en cuando. M&aacute;s a&uacute;n, cuando se acaba de sufrir dos varapalos electorales que dif&iacute;cilmente pueden escapar a la calificaci&oacute;n de fracaso.
    </p><h3 class="article-text">Las cinco crisis de Podemos</h3><p class="article-text">
        Podemos y el espacio pol&iacute;tico del cambio afrontan, al menos, cinco grandes crisis que deben afrontar para cerrar el ciclo que les vio nacer y poder afrontar el siguiente en disposici&oacute;n de ser un actor clave en nuestro pa&iacute;s:
    </p><p class="article-text">
        -Crisis de resultados: las pasadas elecciones generales arrojaron un resultado p&eacute;simo para Podemos. La lectura de los resultados en clave de un &ldquo;bloque progresista que suma&rdquo; puede servir para la noche electoral y puede canalizar el alivio del electorado progresista ante la amenaza de una fuerza pol&iacute;tica de extrema derecha que aspiraba a un gran resultado y qued&oacute; en la marginalidad parlamentaria. Pero dista de ser una lectura completa. En 2015, Podemos y el espacio pol&iacute;tico del cambio se situaron a unos pocos esca&ntilde;os del PSOE, en disposici&oacute;n para superar al partido que hab&iacute;a protagonizado la impugnaci&oacute;n social y cultural de las plazas en 2011.
    </p><p class="article-text">
        Exist&iacute;a la posibilidad de superar al PSOE entonces y encabezar un bloque de cambio&ldquo;, que no es un bloque &rdquo;progresista&ldquo;o &rdquo;de izquierda&ldquo;, porque se inscribe en una construcci&oacute;n pol&iacute;tica en torno a ejes diferentes. El eje izquierda/derecha no plantea las mismas preguntas que los ejes nuevo/viejo, regeneraci&oacute;n/continuidad o arriba/abajo ni, por supuesto, las mismas respuestas. Tras el resultado de las elecciones generales del 28A, la direcci&oacute;n actual de Podemos explic&oacute; que el resultado &rdquo;no era bueno, pero resultaba suficiente para nuestros objetivos&ldquo; y, un mes despu&eacute;s, en la convocatoria del 26M, perdieron otro mill&oacute;n largo de votos para el proyecto. La tendencia es de ca&iacute;da libre. Sin elecciones pr&oacute;ximas en el horizonte, hay tiempo para analizar y abrir debates sobre las causas cualitativas del desastre cuantitativo, pero hay que hacerlo desde una relaci&oacute;n honesta con la realidad: los resultados apuntan una tendencia a ocupar un papel testimonial de un partido de izquierda mucho m&aacute;s que a ser una fuerza popular llamada a refundar Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        -Crisis org&aacute;nica: en el &uacute;ltimo a&ntilde;o, Podemos se ha roto en pedazos. La fuerza pol&iacute;tica que consigui&oacute; m&aacute;s de cinco millones de votos en 2015 hoy mantiene sus siglas, pero no conserva a buena parte de sus dirigentes m&aacute;s destacados, tampoco los gobiernos municipales que dirig&iacute;a: ha perdido la mayor&iacute;a de sus diputados auton&oacute;micos, 30 diputados estatales y el grupo parlamentario en el Senado. Todas las organizaciones pol&iacute;ticas sufren mutaciones con el paso del tiempo, pero Podemos ha sufrido amputaciones en muy poco tiempo. Siempre es delicado el reparto de culpas y responsabilidades en cada una de las rupturas que se han producido con la direcci&oacute;n actual de Podemos y hay explicaciones para todos los gustos.
    </p><p class="article-text">
        Lo que es incuestionable es que, en los dos &uacute;ltimos a&ntilde;os, Podemos ha perdido capacidad de integrar la diferencia en su estructura y, como resultado -entre otras razones-, ha perdido apoyos. Hay diferentes formas de dirigirse a la sociedad, pero la que Podemos hab&iacute;a puesto en pr&aacute;ctica con &eacute;xito ten&iacute;a que ver con una pluralidad de portavoces que eran capaces de interpelar al conjunto de la sociedad desde un discurso de pa&iacute;s modulado con diferentes perfiles y tonos que permit&iacute;an la identificaci&oacute;n de sectores sociales diferentes con cada uno de ellos. La homogeneizaci&oacute;n de mensajes, perfiles y discursos ha empobrecido la capacidad de interlocutar con la sociedad, la ruptura del partido en varios espacios, ha transmitido un envejecimiento acelerado de la herramienta.
    </p><p class="article-text">
        -Crisis de alianzas: una derivada de la crisis org&aacute;nica y la ruptura de la unidad es la crisis de alianzas del Podemos actual. Del norte al sur y del este al oeste de Espa&ntilde;a, las candidaturas unitarias de 2015 que conquistaron los &ldquo;ayuntamientos del cambio&rdquo; se han quebrado una tras otra. Con la salvedad del inmenso resultado de Kichi en C&aacute;diz, los gobiernos del cambio han ca&iacute;do como moscas en 2019 y, en la pr&aacute;ctica totalidad de los casos, lo han hecho tras una ruptura de Podemos con alguna confluencia y tras perder el apoyo del partido que lidera el espacio pol&iacute;tico del cambio. Para una apuesta por un Podemos homog&eacute;neo hubiera sido inteligente mantener la pluralidad y la apuesta por interpelar desde diferentes perfiles con una pol&iacute;tica de alianzas electorales y confluencias m&aacute;s desarrollada. Pero tambi&eacute;n se han roto.
    </p><p class="article-text">
        -Crisis de an&aacute;lisis: ha cundido la sensaci&oacute;n en los &uacute;ltimos tiempos de que las explicaciones de la realidad que Podemos ofrece son una concatenaci&oacute;n de excusas. Explicar la distancia entre el resultado de las elecciones del 28A y las del 26M porque &ldquo;hicimos grandes debates&rdquo; va en esa direcci&oacute;n. Es, cuando menos, terriblemente naif pensar que los debates electorales pueden mover m&aacute;s de un mill&oacute;n de votos en una u otra direcci&oacute;n o que la movilizaci&oacute;n tremenda del 28A se produjo porque los debates motivaron a la ciudadan&iacute;a a acudir a las urnas. Antes del 28A exist&iacute;a en la sociedad espa&ntilde;ola una pulsi&oacute;n de miedo a un resultado enorme de Vox. Durante semanas, y especialmente en campa&ntilde;a, la izquierda pol&iacute;tica y medi&aacute;tica entr&oacute; en p&aacute;nico -no sin raz&oacute;n- ante las expectativas de que el franquismo tuviera, 40 a&ntilde;os despu&eacute;s, un peso decisivo en la gobernaci&oacute;n de nuestro pa&iacute;s. Y se produjo una movilizaci&oacute;n enorme del electorado progresista que vot&oacute;, de forma muy mayoritaria, al PSOE, pero tambi&eacute;n a Unidas Podemos. Esto explica tambi&eacute;n el salto de 10-12 diputados entre las encuestas preelectorales y el resultado final a favor de la coalici&oacute;n. Es solo un ejemplo del modelo de an&aacute;lisis exculpatorio que est&aacute; ofreciendo la direcci&oacute;n actual de Podemos sobre cada suceso de la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola. Hace tiempo que no aparecen an&aacute;lisis de lo que est&aacute; sucediendo en la sociedad y c&oacute;mo esto se traduce en apuestas pol&iacute;ticas. Siempre hay un acierto que explica lo que ha pasado y, entre acierto y acierto, un mill&oacute;n de votos que se pierden.
    </p><p class="article-text">
        -Crisis de proyecto: est&aacute; pendiente en nuestro pa&iacute;s la discusi&oacute;n sobre la pol&iacute;tica de bloques. Desde la construcci&oacute;n del bloque parlamentario que hizo posible la moci&oacute;n de censura a Mariano Rajoy, se ha puesto en circulaci&oacute;n la idea de que Espa&ntilde;a est&aacute; pol&iacute;ticamente dividida en un bloque conservador y un bloque progresista. Nadie ha empujado este mapa con m&aacute;s &eacute;nfasis que Podemos y el PP en los &uacute;ltimos tiempos. Con este imaginario, el PP consigue situarse como el actor mayoritario del bloque de la derecha, subsumir a Ciudadanos, obviar a Vox y situar frente a s&iacute; una amalgama del PSOE aliado con Podemos y los independentistas. No est&aacute; claro qu&eacute; consigue Podemos alentando un imaginario que convierte a los independentistas en parte del bloque progresista y al espacio del cambio en un actor subordinado al PSOE.
    </p><p class="article-text">
        La construcci&oacute;n simb&oacute;lica de ese bloque tiene sentido para la configuraci&oacute;n, en el corto plazo, de un gobierno de coalici&oacute;n pero supone una cat&aacute;strofe estrat&eacute;gica. Podemos pasar&iacute;a de representar una irrupci&oacute;n popular y desde abajo en la pol&iacute;tica institucional a consolidarse como una &eacute;lite pol&iacute;tica a la izquierda; pasar&iacute;a de haber incorporado ejes de debate m&aacute;s all&aacute; del izquierda/derecha y el centro/periferia a interiorizar estos dos sin posibilidad de liderar el primero ni una apuesta que supere el segundo; y, por &uacute;ltimo, asumir&iacute;a que comparte rumbo y destino con las formaciones pol&iacute;ticas independentistas abandonando la posibilidad de representar una idea de Espa&ntilde;a que la afirme desde postulados democr&aacute;ticos y progresistas frente a la derecha y a los propios independentistas.
    </p><p class="article-text">
        La consolidaci&oacute;n de la pol&iacute;tica de dos bloques en Espa&ntilde;a est&aacute; condenada al fracaso y es, adem&aacute;s, un negocio ruinoso para el espacio pol&iacute;tico del cambio que se posiciona como actor subalterno al PSOE y renuncia a poner un proyecto propio encima de la mesa. Por &uacute;ltimo, este mapa de la realidad ha terminado en una obsesi&oacute;n por el gobierno de coalici&oacute;n que ha vuelto a situar el debate en qui&eacute;n y no en qu&eacute;. Se entra al gobierno para garantizar cambios, pero se asume una correlaci&oacute;n de fuerzas que impide discutir, por ejemplo, la derogaci&oacute;n de la reforma laboral. Cuando eres parte del bloque, asumes la din&aacute;mica del bloque con lealtad. Todo patas arriba: en lugar de configurar un programa de exigencias a favor de la ciudadan&iacute;a y explicarle a S&aacute;nchez que solo va a gobernar si las incluye en su programa, se proponen negociaciones discretas para un gobierno de coalici&oacute;n sin una sola medida encima de la mesa.
    </p><p class="article-text">
        Podemos naci&oacute; como proyecto con una concepci&oacute;n del poder completamente centrada en el &ldquo;poder para&rdquo; de Michael Mann. Le cont&oacute; a Espa&ntilde;a que era posible socializar el poder acortando el espacio entre representantes y representados, democratizando la econom&iacute;a y acortando la distancia entre ricos y pobres. Le cont&oacute; a Espa&ntilde;a que era posible reconstruir un hilo democr&aacute;tico y progresista de nuestra historia para levantar un proyecto de pa&iacute;s que no planteaba lo que Espa&ntilde;a fue, sino que crec&iacute;a desde lo que quiere ser. Puso encima de la mesa un sentido de historicidad y cuestion&oacute; que hubiera un destino fatal para nuestro pueblo, dijo que el destino se construye y fue una plataforma para hacerlo. Lo hizo con grandeza y una cierta despreocupaci&oacute;n del &ldquo;poder sobre&rdquo;, del poder duro y el control f&eacute;rreo pensando que no hac&iacute;a falta, que quien lidera no necesita hacer de capataz.
    </p><p class="article-text">
        Ya no es tiempo de aprender de los errores, sino de aprender del fracaso. No es lo mismo. Los errores permiten una cierta indulgencia e invitan a pensar en el margen de mejora. El fracaso es m&aacute;s amargo, invita a la reflexi&oacute;n profunda pero tambi&eacute;n a la acci&oacute;n y al cambio. Espa&ntilde;a ha cambiado y el ciclo 15M ha modificado estructuras profundas de nuestra realidad social, pol&iacute;tica y cultural. Hay avances sin vuelta atr&aacute;s en un pa&iacute;s que hoy es m&aacute;s exigente con la pol&iacute;tica, m&aacute;s feminista, m&aacute;s contundente en defensa de lo com&uacute;n. No hemos fracasado como pa&iacute;s, sino como herramienta pol&iacute;tica de representaci&oacute;n de un pa&iacute;s nuevo.
    </p><p class="article-text">
        No hay nadie hoy en Podemos que no piense que lo razonable ser&iacute;a encontrarnos en una Asamblea Ciudadana. Recuperar el rumbo y a los compa&ntilde;eros que hemos perdido por el camino es una premisa para reconstruir un proyecto de pa&iacute;s pensando que somos un proyecto del pueblo en las instituciones y no una nueva &eacute;lite pol&iacute;tica de izquierdas. Nada grande puede hacerse sin grandeza. Y hay margen para una pol&iacute;tica de cambio a la altura de nuestro pueblo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ramón Espinar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/crisis-podemos-grande-hacerse-grandeza_129_1525162.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 02 Jun 2019 18:35:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las cinco crisis de Podemos: nada grande puede hacerse sin grandeza]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Crisis,Podemos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La parábola sobre el poder político de Juego de tronos]]></title>
      <link><![CDATA[http://vertele.eldiario.es/noticias/parabola-politico-Juego-Ramon-Espinar_0_2123787650.html]]></link>
      <description><![CDATA[]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ramón Espinar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[http://vertele.eldiario.es/noticias/parabola-politico-Juego-Ramon-Espinar_0_2123787650.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 May 2019 20:36:28 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La parábola sobre el poder político de Juego de tronos]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La España del 15M y las tareas del cambio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/espana-tareas-cambio_129_2933953.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f9bb7d97-d71c-42c1-bb58-abc79f6215f7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La España del 15M y las tareas del cambio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Solo una idea de nación abierta y proyectada hacia el futuro sirve para aglutinar y convencer: la comunidad política como voluntad de ser y no como un pasado glorioso</p><p class="subtitle">La España de Rajoy pertenece al pasado en términos políticos y de construcción de discurso. La España del 15M está cargada de futuro</p></div><p class="article-text">
        Si tuvi&eacute;ramos que definir el sentimiento que nos define como espa&ntilde;oles, la mayor&iacute;a caer&iacute;a en la cuenta de lo dif&iacute;cil que es formar una idea de Espa&ntilde;a, sin el sentir de las diferentes identidades que la configuran. La mayor&iacute;a tendemos a sentirnos espa&ntilde;oles sin perder de vista el lugar del que formamos parte o en el que hemos nacido, como demuestran los &uacute;ltimos resultados del CIS.
    </p><p class="article-text">
        Siempre decimos que nuestro pa&iacute;s arrastra una herida territorial, que es una patria dif&iacute;cil o que es una naci&oacute;n tard&iacute;a. Creo que es hora de asumir que nos equivocamos. Nos equivocamos porque siempre caracterizamos -y peleamos por hacerlo- nuestra identidad como pa&iacute;s en t&eacute;rminos de lo que fue, pero nunca de lo que va a ser.
    </p><p class="article-text">
        El concepto cl&aacute;sico de naci&oacute;n en Espa&ntilde;a ha estado en demasiadas ocasiones monopolizado por las &eacute;lites intelectuales, acad&eacute;micas y econ&oacute;micas. De esta forma, se nos quiso presentar la naci&oacute;n espa&ntilde;ola como un recipiente formado por barreras s&oacute;lidas que determinar&iacute;an nuestro car&aacute;cter, nuestro sistema pol&iacute;tico y nuestra cultura de forma natural, venida de un origen divino. Esta organizaci&oacute;n de la naci&oacute;n pretende prefigurar como ciudadan&iacute;a imponi&eacute;ndonos un deber ser, c&oacute;mo debemos ser. Todo ello siempre dictado desde afuera y desde arriba del cuerpo social. &nbsp;El concepto de naci&oacute;n de los pr&oacute;ceres y mitos son &uacute;tiles para el poder pero vanos para la cotidiana vida en com&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a nunca nos cre&iacute;mos a H&iacute;spalo pero tampoco fuimos capaces de sedimentar nuestra idea de naci&oacute;n desde su contrapunto, esto es, desde las pr&aacute;cticas y victorias populares. En definitiva, el problema no es el historicismo del an&aacute;lisis de la cuesti&oacute;n sino el ahistoricismo de la imposici&oacute;n de una concepci&oacute;n &ldquo;natural&rdquo; o &ldquo;divina&rdquo; de la naci&oacute;n, como un bloque monol&iacute;tico y exclusivo al que adaptarse. Esta exclusividad al final excluye a quienes no ven que el traje a medida de otros le valga, pero no es nuestro trabajo desvelar lo evidente, sino proponer f&oacute;rmulas de c&oacute;mo ser una comunidad basada en la decisi&oacute;n de ser juntos. Recuperar nuestro hilo popular que ante la naci&oacute;n mon&aacute;rquica opone un proyecto patri&oacute;tico de Espa&ntilde;a al servicio de las mayor&iacute;as sociales. La idea de Rajoy de Espa&ntilde;a como &ldquo;la naci&oacute;n m&aacute;s antigua de Europa&rdquo; sirve para aquilatar la confrontaci&oacute;n entre quienes comparten la idea conservadora de Espa&ntilde;a y quienes no. Solo una idea de naci&oacute;n abierta y proyectada hacia el futuro sirve para aglutinar y convencer: la comunidad pol&iacute;tica como voluntad de ser y no como un pasado glorioso. La Espa&ntilde;a de Rajoy pertenece al pasado en t&eacute;rminos pol&iacute;ticos y de construcci&oacute;n de discurso. La Espa&ntilde;a del 15M est&aacute; cargada de futuro.
    </p><p class="article-text">
        Ortega y Gasset ya conceb&iacute;a las naciones, desde la raz&oacute;n hist&oacute;rica, como entes org&aacute;nicos, vivos, que se constituyen como una comunidad de prop&oacute;sitos, de anhelos que conviven, no por estar juntos, sino para hacer algo juntos. Cuando aquejamos la falta de relato de nuestro pa&iacute;s lo hacemos siempre mirando como recoserlo hacia atr&aacute;s, lo que en realidad muestra nuestra incapacidad de recoser hacia el futuro. Es &nbsp;la ausencia del para hacer juntos que permita nuestro estar juntos el espectro conservador ha sido siempre incapaz de poner sobre la mesa y que en la &eacute;poca moderna se tradujo en el &ldquo;There is not alternative&rdquo;, o decretando el &ldquo;fin de la historia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En nuestro pa&iacute;s el decreto conservador ha tenido lugar con la aplicaci&oacute;n, en v&iacute;as de resolverse en el Tribunal Constitucional, de medidas bajo el amparo del Art&iacute;culo 155. El bloque que mira la naci&oacute;n tan solo hacia atr&aacute;s, otorgando una idea de suceso natural a la misma, fio toda su articulaci&oacute;n pol&iacute;tica a la interpretaci&oacute;n m&aacute;s coercitiva que implica un art&iacute;culo como el 155.
    </p><p class="article-text">
        Pues bien, las elecciones catalanas del 21D han dejado clara una cosa: el art&iacute;culo 155 de la Constituci&oacute;n espa&ntilde;ola no ha servido para solucionar nada. Estamos exactamente en la misma casilla de salida del 27 de septiembre del 2015. El independentismo mantiene sus dos millones de votos, pese a la pol&iacute;tica del miedo, pese al desgaste y pese a haber subido el voltaje pol&iacute;tico hasta l&iacute;mites insospechados. La represi&oacute;n, los encarcelamientos, los exilios, no han pasado apenas factura en las urnas. La sociedad catalana sigue igual de polarizada, de crispada y en Espa&ntilde;a vivimos la misma situaci&oacute;n de incertidumbre.
    </p><p class="article-text">
        Nuestro recurso en el Senado frente a la aplicaci&oacute;n, a nuestro juicio abusiva en sus medidas, del 155 comenzaba aportando un dato nada original pero no por ello menos acertado: la aplicaci&oacute;n de estas medidas no iba a suponer ning&uacute;n escenario de normalidad en Catalu&ntilde;a, porque la normalidad no se decreta. Nos vendieron que el art&iacute;culo 155 era imprescindible y la &nbsp;&uacute;ltima raz&oacute;n del Estado para defenderse del desaf&iacute;o independentista, de la Fake DUI de los d&iacute;as 10 y 27 de octubre. Pues bien, el saldo que nos llevamos es que el 155 no ha impedido que dos millones de catalanas sigan queri&eacute;ndose ir de Espa&ntilde;a, ha hundido hasta la irrelevancia al PP, convirti&eacute;ndolo pr&aacute;cticamente en una fuerza extraparlamentaria en Catalunya y que Puigdemont vuelva a ser el President &ndash;m&aacute;s all&aacute; de las cuestiones t&eacute;cnicas que deban resolver- de Catalunya.
    </p><p class="article-text">
        Esa estrategia de la idea obtusa de Espa&ntilde;a estrecha ya hab&iacute;a sido desbordada as&iacute; que sucedi&oacute; lo evidente: una clara derrota en las urnas. Los responsables pol&iacute;ticos de la estrategia del 155 deber&iacute;an asumir la autocr&iacute;tica y reconocer ante Espa&ntilde;a que han fracasado, que han sido incapaces de solucionar el problema y, sobre todo, que siguen sin conocer a nuestro pueblo. A nuestro pa&iacute;s de pa&iacute;ses.
    </p><p class="article-text">
        Nuestra historia se ha caracterizado por una permanente pugna entre una clase dirigente desp&oacute;tica, demasiadas veces sostenida por potencias y poderes extranjeros, y un pueblo digno que jam&aacute;s se ha doblegado ante las injusticias y las imposiciones. Desde las revueltas comuneras de Castilla en el siglo XVI hasta el 15M en el siglo XXI hemos atravesado multitud de momentos en los que los privilegiados al servicio de poderes extranjeros, cuando no directamente impuestos por &eacute;stos, han intentado desplegar planes y medidas que atentaban contra los derechos y los bienes comunes de nuestro pueblo. &nbsp;Si ajustamos la mirilla de nuestra Historia, observamos como en demasiadas ocasiones ha sido un pueblo que siempre ha sido mejor que sus gobernantes el que ha tenido que alzarse ante el entreguismo de los de arriba.
    </p><p class="article-text">
        El 2 de mayo fue un levantamiento popular contra, una vez m&aacute;s, el intento de imponer desde fuera y con la complicidad de la nobleza aut&oacute;ctona un modelo a medida de los privilegiados. Tampoco podemos olvidar, en este repaso, la que fue la m&aacute;s tr&aacute;gica de estas imposiciones venidas de fuera: el golpe de Estado del 17 de julio de 1936. Franco cont&oacute; con el apoyo armament&iacute;stico, militar y humano de potencias extranjeras (Alemania e Italia) y con la complicidad del imperio brit&aacute;nico y de Francia.
    </p><p class="article-text">
        El &uacute;ltimo cap&iacute;tulo de esta pugna entre un pueblo digno con una enorme sed de democracia y el intento de domesticarlo ha sido la gesti&oacute;n de una crisis econ&oacute;mica en la que la gran banca alemana, pero tambi&eacute;n los fondos de inversi&oacute;n norteamericanos aliados con las grandes multinacionales de aqu&iacute; (pero que tributan en el extranjero) nos han impuesto unos planes de ajuste totalmente inhumanos que &uacute;nicamente han protegido los beneficios de unos pocos -los ricos se siguen multiplicando- a costa del sufrimiento y la precariedad de las mayor&iacute;as. La Espa&ntilde;a de la austeridad que hipoteca las vidas de la gente com&uacute;n que levantan d&iacute;a a d&iacute;a este pa&iacute;s en pos de un entreguismo a Bruselas y Berl&iacute;n &nbsp;sigue intentando vencer a las pulsiones de cambio y dignidad.
    </p><p class="article-text">
        Esta identidad &ldquo;oficial&rdquo; impuesta desde arriba que trataba siempre de reestablecer un orden divino de lo que debemos ser nos ha forjado un car&aacute;cter muy espec&iacute;fico y se han trasladado muchas veces a lo m&aacute;s cotidiano de nuestro d&iacute;a a d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Y si hay algo cotidiano en nuestro d&iacute;a a d&iacute;a, eso es sin duda el f&uacute;tbol y el dispositivo del deporte como constructo del imaginario colectivo y de la guerra cultural. No hace tanto tiempo, era habitual aquello de escuchar que &ldquo;da igual lo que hagamos, nunca pasamos de cuartos&rdquo;. La selecci&oacute;n espa&ntilde;ola de f&uacute;tbol, pero tambi&eacute;n la de otros deportes, cristalizaba como ninguna otra este abandono a un derrotismo casi antropol&oacute;gico.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, es necesario romper esa ahistoricismo que impone la resignaci&oacute;n y buscar la forma de construir una identidad nacional desde abajo, basada en las victorias populares. Y en &eacute;stas, apareci&oacute; Iniesta. El minuto 116 del Holanda-Espa&ntilde;a del 2010 es un minuto que transforma para siempre el campo simb&oacute;lico sobre el que se ha construido Espa&ntilde;a. No es un minuto aislado, estuvo precedido por Gasol y el mundial de baloncesto del 2006, por Alonso y la F&oacute;rmula 1 pero tambi&eacute;n por Nadal y su dominio absoluto sobre la tierra batida.
    </p><p class="article-text">
        Puede resultarnos un an&aacute;lisis banal frente a las grandes &ldquo;gestas&rdquo; de la guerra, el dolor y la muerte que analizan la gloria de las &eacute;lites cargando el sufrimiento en los m&aacute;s humildes pero Iniesta marc&oacute; el gol de una generaci&oacute;n. Si no me creen bajen a la calle, pregunten en el bar o en el colegio cu&aacute;l es el hito que recuerdan haber vivido de nuestro pa&iacute;s. El efecto que ha tenido ese gol se ha infravalorado.
    </p><p class="article-text">
        En ese mundial, estaba el orgullo de un pa&iacute;s, el levantar la cabeza ante la eterna condena a ser perdedores, a ser s&uacute;bditos. Algo cambi&oacute; culturalmente en Espa&ntilde;a ese d&iacute;a. Yo soy de los que cree que no es casualidad que un movimiento como el del 15M tuviera lugar apenas 10 meses despu&eacute;s. No era solo el contexto internacional (hemos sido siempre un pa&iacute;s abocado hacia el afuera y nos miramos en nuestro entorno mediterr&aacute;neo), ni tampoco &uacute;nicamente una causa-efecto de la crisis econ&oacute;mica. Algo hab&iacute;a cambiado ya generacionalmente y ese cambio era poli&eacute;drico, venido de una multitud de factores que convergen. El mundial del 2010 y el 15M han sido el grito generacional de un pueblo que ya nunca m&aacute;s quiere volver a agachar la cabeza. Una transformaci&oacute;n profunda en nuestro universo cultural emerg&iacute;&oacute; en los dos acontecimientos.
    </p><p class="article-text">
        En aquel Mundial, much&iacute;simas personas nos pusimos con orgullo la camiseta de la roja. No era una cuesti&oacute;n identitaria o de realzar un sentimiento nacional-conservador latente: era una cuesti&oacute;n de orgullo patri&oacute;tico. Del &ldquo;S&iacute; se puede&rdquo; de la Eurocopa del 2008 al orgullo de ser conscientes de que pod&iacute;amos. Y hay peque&ntilde;os gestos pero de una enorme importancia que mantienen este vaso comunicante generacional: fue precisamente Iniesta qui&eacute;n hace tan s&oacute;lo dos meses hizo un llamamiento al di&aacute;logo para resolver la situaci&oacute;n de conflicto territorial que vivimos. Un gesto que sigue encarnando en s&iacute; mismo todo el potencial de cambio democr&aacute;tico pendiente en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Durante estas navidades, he podido hablar con numerosos familiares y amigos. Algunos de ellos, han colgado una rojigualda en sus balcones como respuesta a lo que entienden era un desaf&iacute;o independentista. Un desaf&iacute;o que pondr&iacute;a en duda el proyecto compartido de Espa&ntilde;a. Pero hab&iacute;a algo en com&uacute;n en todos ellos: por mucho que nos pudiera parecer que, a diferencia del mundial, esta exaltaci&oacute;n en vez de ser en positivo (en favor de) era en negativo (reactivo, en contra de) lo cierto es que no es del todo as&iacute;. Muchas de las personas que han puesto banderas en su balc&oacute;n son totalmente conscientes de que Espa&ntilde;a tiene que cambiar. La rojigualda en el balc&oacute;n no mira al pasado, mira a un futuro compartido consciente del car&aacute;cter plurinacional de Espa&ntilde;a. Esto se explica tambi&eacute;n por las encuestas, en las que por primera vez el refer&eacute;ndum es apoyado por el 57% de los espa&ntilde;oles.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a es un pa&iacute;s plurinacional, consciente de ello, que habla catal&aacute;n, euskera o bable y se siente orgulloso de ello. Un pa&iacute;s compuesto por pueblos que aspiran a tener un horizonte de m&aacute;s democracia, m&aacute;s reconocimiento y m&aacute;s justicia. Un pa&iacute;s abierto capaz de los progresos m&aacute;s avanzados en materia de derechos civiles (como ocurri&oacute; con el aborto o los de matrimonio homosexual, con una enorme tolerancia en nuestra sociedad). Es tambi&eacute;n un pa&iacute;s abierto al mundo, solidario y justo pese a que la mayor&iacute;a de las veces los gobiernos no est&aacute;n a la altura de las exigencias de nuestra ciudadan&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Por estas razones, sorprendi&oacute; mucho el tono, el gesto y la mirada desafiantes del rey Felipe VI. No solo el 3 de octubre, en un discurso para olvidar frente a millones de espa&ntilde;oles. Un discurso en el que no tuvo ninguna palabra para los ciudadanos heridos en la movilizaci&oacute;n del 1-O ni tampoco para el di&aacute;logo. Tambi&eacute;n en su discurso del 24 de diciembre mantuvo su mirada desafiante a la c&aacute;mara. Una mirada que en cierto grado, infund&iacute;a miedo, por mucho que las palabras hubieran cambiado. Decidi&oacute; Felipe hablar mirando hacia atr&aacute;s, a la divinidad de la monarqu&iacute;a y no hacia el necesario futuro que debemos darnos la ciudadan&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a tiene sed de cambio. Hay una pulsi&oacute;n democr&aacute;tica que no se resigna y que sigue empujando con fuerza para poner nuestro pa&iacute;s a mirar a un futuro con m&aacute;s esperanza. Construir nuestra identidad como naci&oacute;n, mirando a un futuro compartido que exige de cambios sustanciales en nuestra organizaci&oacute;n territorial, socioecon&oacute;mica y pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Tras el 21D y los convulsos meses que le han precedido es m&aacute;s necesaria que nunca una vuelta de tuerca en la dimensi&oacute;n plurinacional de nuestro pa&iacute;s, poniendo el foco en el cambio de las costuras que siguen manteniendo a un r&eacute;gimen del 78 totalmente en declive. Se abre el tiempo de una Espa&ntilde;a viva que sea en funci&oacute;n de lo que expresa su ciudadan&iacute;a y no solo sus dirigentes, que tenga un para hacer juntos en lo que la gente quiere, basado en una vida mejor y aqu&iacute; est&aacute; nuestra discrepancia con el gran Ortega. Espa&ntilde;a necesita romper con el r&eacute;gimen del 78 para abrir las alamedas de un futuro con m&aacute;s democracia, m&aacute;s progreso y m&aacute;s justicia social. Un futuro a la altura de la gente de este pa&iacute;s de pa&iacute;ses.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ramón Espinar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/espana-tareas-cambio_129_2933953.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 Jan 2018 19:44:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La España del 15M y las tareas del cambio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[15M,Independentismo,Cataluña]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dos mociones: un país en marcha]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/mociones-pais-marcha_129_3339511.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a1fdcb18-1687-4ecb-861c-471115bcdcef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Dos mociones: un país en marcha"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las dos mociones, contra Cifuentes y Rajoy, son dos mociones de futuro: dos mociones de un país en marcha que no se resigna, que es valiente y que quiere un gobierno y unas instituciones a su altura</p></div><p class="article-text">
        La dignidad se ha abierto paso en la legislatura ci&eacute;naga. Algunos han pretendido que se siguiera normalizando la corrupci&oacute;n en nuestro pa&iacute;s pero hace tiempo que la ciudadan&iacute;a ha pasado de pantalla: la impunidad no volver&aacute; a ser lo cotidiano en nuestra vida p&uacute;blica y pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Durante las &uacute;ltimas semanas, hemos asistido a una ofensiva para intentar desprestigiar el instrumento m&aacute;s contundente del que disponen nuestros parlamentos para controlar al Ejecutivo. Y en estas, surgi&oacute; una descomunal Irene Montero que sorprendi&oacute; a todo el ej&eacute;rcito de tertulianos, analistas y <em>opin&oacute;logos</em> de toda sensibilidad pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        El discurso de m&aacute;s de dos horas para presentar la moci&oacute;n de censura descoloc&oacute; por completo al Partido Popular y dej&oacute; fuera de juego a Mariano Rajoy. La intervenci&oacute;n de nuestra portavoz en el Congreso fue un repaso minucioso a toda la insostenible situaci&oacute;n de corrupci&oacute;n en nuestras instituciones de gobierno, amenizado con un relato de pa&iacute;s que serv&iacute;a de hilo conductor.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los mejores discursos que se han escuchado en sede parlamentaria y ante el cual Rajoy no pudo oponer ninguna respuesta de altura. La intervenci&oacute;n precocinada no casaba con el tono ni el contenido del discurso de Montero. Sin embargo, la sorprendente primera intervenci&oacute;n del presidente del Gobierno revel&oacute; dos cuestiones de m&aacute;xima importancia:
    </p><p class="article-text">
        (1) Rajoy, al tomar la palabra, elev&oacute; el perfil tanto de Irene Montero como del propio debate parlamentario sobre la moci&oacute;n de censura. De esta forma, la matriz erosiva de &ldquo;circo, espect&aacute;culo&rdquo; quedaba desactivada por el propio PP. Al ser el presidente el que interviene en tres ocasiones seguidas con Irene Montero, el debate dejaba de ser algo secundario para ser una preocupaci&oacute;n de primer orden.
    </p><p class="article-text">
        (2) Rajoy, al tomar la palabra, desautoriz&oacute; a Cristina Cifuentes y la estrategia llevada a cabo por &eacute;sta en la Asamblea de Madrid. De esta forma, exist&iacute;a un reconocimiento impl&iacute;cito al triunfo cosechado por Podemos durante el transcurso del debate del pasado jueves 8 de junio.
    </p><p class="article-text">
        El jueves pasado, Cifuentes se sent&oacute; en su esca&ntilde;o con una lecci&oacute;n aprendida de la comisi&oacute;n de investigaci&oacute;n: no transparentar el nerviosismo que estaba marcando todas y cada una de sus intervenciones desde que la UCO pidiera en dos informes su imputaci&oacute;n en el marco de la operaci&oacute;n P&uacute;nica. Un nerviosismo que dejaba entrever por primera vez una inseguridad en su posici&oacute;n de poder, un s&iacute;ntoma del que sabe que no ha sido siempre aquello que dec&iacute;a ser. Durante el transcurso del debate parlamentario, Cifuentes se escondi&oacute; detr&aacute;s de su tel&eacute;fono m&oacute;vil en una actitud burlona. Su sonrisa despreciativa se ha convertido en el s&iacute;mbolo del primer desaf&iacute;o que las fuerzas del cambio han opuesto al PP. A todos nos despert&oacute; el recuerdo de Aguirre: no s&oacute;lo era el fondo, sino tambi&eacute;n las formas.
    </p><p class="article-text">
        La superviviente Cifuentes &ndash;27 a&ntilde;os en la Asamblea de Madrid&ndash; empieza a ser consciente del ocaso de su larga trayectoria al frente del PP de Comunidad de Madrid y de la emergencia de una alternativa capaz de asumir el reto de gobernar en favor de las mayor&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Es importante poner de relieve que la Comunidad de Madrid ha sido un campo de pruebas para las pol&iacute;ticas del expolio p&uacute;blico del Partido Popular. Una joya de la corona donde el PP acumulaba su capital pol&iacute;tico &ndash;Madrid como s&iacute;mbolo de su modelo de Espa&ntilde;a&ndash;, pero tambi&eacute;n y notablemente su capital econ&oacute;mico &ndash;su modelo de saquear las arcas p&uacute;blicas, el dinero de todos, para un beneficio privado.
    </p><p class="article-text">
        La 'parasitaci&oacute;n' institucional de la Comunidad de Madrid fue la antesala de la 'parasitaci&oacute;n' institucional del Estado. Las t&eacute;cnicas m&aacute;s sofisticadas para expropiar lo p&uacute;blico y para presionar a la parte sana del Estado fueron testadas en nuestra Comunidad, para luego aplicarlas a gran escala en el gobierno del Estado. 
    </p><p class="article-text">
        Granados y Gonz&aacute;lez intervinieron desde la Comunidad de Madrid toda la estructura administrativa estatal. Desde el Gobierno de la regi&oacute;n al Ministerio de Justicia y a la Fiscal&iacute;a Anticorrupci&oacute;n. El tronco y el epicentro del modelo de corrupci&oacute;n espa&ntilde;ol se puso a prueba en la Comunidad de Madrid.
    </p><p class="article-text">
        La privatizaci&oacute;n de la Sanidad jam&aacute;s fue una apuesta estrictamente ideol&oacute;gica del PP, como tampoco lo fue su pol&iacute;tica de conciertos educativos. Ambas privatizaciones &uacute;nica y exclusivamente respondieron a la voracidad de los empresarios como Arturo Fern&aacute;ndez de llev&aacute;rselo crudo. Unos empresarios cuyo &uacute;nico sector de especializaci&oacute;n econ&oacute;mica era el propio Partido Popular de Madrid. Y unos pol&iacute;ticos que, como Granados, se llevaban un mill&oacute;n de euros en mordidas por cada escuela concertada que se constru&iacute;a. Una regi&oacute;n repartida entre las c&uacute;pulas de los empresarios amigos del PP y la propia c&uacute;pula del PP de Madrid.
    </p><p class="article-text">
        Rajoy, por su lado, tendr&aacute; que ir a declarar a la Audiencia Nacional por la financiaci&oacute;n ilegal de su partido. Absolutamente todos los resortes del declinante poder pol&iacute;tico del Gobierno de Espa&ntilde;a est&aacute;n manchados por la corrupci&oacute;n. Normalizarlo es da&ntilde;ar nuestras instituciones. Normalizar esta forma de gobierno ser&iacute;a naturalizar a un estado depredador de lo p&uacute;blico. Normalizar ser&iacute;a aceptar que en Espa&ntilde;a puede romperse la separaci&oacute;n de poderes y, por lo tanto, socavar los fundamentos del Estado de Derecho.
    </p><p class="article-text">
        No existe ninguna situaci&oacute;n equiparable a la que ocurre en Espa&ntilde;a que pueda encontrarse en los pa&iacute;ses de nuestro entorno. No podemos imaginarnos que en Alemania, Portugal o Francia se permita que un presidente tenga que declarar ante los tribunales por la financiaci&oacute;n ilegal de su partido y no ocurra absolutamente nada. Rajoy y el PP son un lastre para la imagen de Espa&ntilde;a en Europa. No olvidemos que, por ejemplo, en Alemania se oblig&oacute; a dimitir a su ministra de Educaci&oacute;n Annette Schavan por el descubrimiento de que plagi&oacute; su tesis doctoral. Aquellos que aman a su pa&iacute;s ponen a la altura de su ciudadan&iacute;a las exigencias en el buen gobierno de la naci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Las dos mociones son dos mociones de futuro. Dos mociones de un pa&iacute;s en marcha que no se resigna, que es valiente y que quiere un gobierno y unas instituciones a su altura. Dos mociones que han significado un grito de esperanza democr&aacute;tica en medio de un clima de cierre de filas en torno al Ejecutivo de Mariano Rajoy.
    </p><p class="article-text">
        Hemos activado el cron&oacute;metro: cada vez queda menos para recuperar las instituciones de todos y para ponerlas al servicio de las mayor&iacute;as sociales. Los dos triunfos en derrota &ndash;por la aritm&eacute;tica parlamentaria&ndash; de Rajoy y Cifuentes son la primera parada para la alternativa democr&aacute;tica. Vivimos el ocaso del reinado de la corrupci&oacute;n y empezamos a vislumbrar ya el nacimiento de un nuevo pa&iacute;s democr&aacute;tico que se pone a sus espaldas la tarea de levantar todo aquello que derrumbaron.
    </p><p class="article-text">
        Con 2019 y 2020 en el horizonte, a partir de esta moci&oacute;n toca dar certezas y garant&iacute;as en un proyecto de pa&iacute;s que desde el minuto 0 ya es capaz de cosechar victorias y progresos para el conjunto de las mayor&iacute;as sociales. Nos queda por delante seguir sumando a m&aacute;s y m&aacute;s personas que creen sinceramente que un pa&iacute;s mejor y m&aacute;s justo sigue siendo posible de construir entre todos y todas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ramón Espinar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/mociones-pais-marcha_129_3339511.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 13 Jun 2017 19:31:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Dos mociones: un país en marcha]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Moción de censura,Ramón Espinar,Podemos,Cristina Cifuentes,Mariano Rajoy]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[#16M]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/15m-16m_129_3394019.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4adcc8b3-ce89-40a0-81c2-2693a2839456_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="#16M"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El 15M supuso un momento democrático histórico para nuestro país, pero no puede convertirse únicamente en un hito o un fetiche: España sigue necesitando de la tensión transformadora de la primavera de 2011</p></div><p class="article-text">
        Mi recuerdo m&aacute;s hermoso del 15M no es de la propia manifestaci&oacute;n, sino del d&iacute;a siguiente.
    </p><p class="article-text">
        Recuerdo salir de la Universidad Aut&oacute;noma, comer algo r&aacute;pido en el tren y subir a Sol en bici. La llegada a Sol por Alcal&aacute; es una cuesta arriba desde Cibeles que, en un momento dado a la altura del antiguo edificio de Banesto, afloja. Hasta que no termina la cuesta, no se ve la plaza.
    </p><p class="article-text">
        La noche anterior, a eso de la 1 de la ma&ntilde;ana, hab&iacute;amos terminado de recoger los materiales de Juventud Sin Futuro y hab&iacute;amos tomado una ca&ntilde;a (o varias). Recuerdo a dos compa&ntilde;eros diciendo &ldquo;hay que quedarse esta noche, esto va a ser el Tahrir espa&ntilde;ol&rdquo; (en esos d&iacute;as mir&aacute;bamos con esperanza a las primaveras &aacute;rabes) y recuerdo habernos sonre&iacute;do e ido a casa con otros compa&ntilde;eros, agotados despu&eacute;s de la manifestaci&oacute;n. Sab&iacute;amos que en este pa&iacute;s hab&iacute;a condiciones para el cambio democr&aacute;tico, pero quien diga que entonces pod&iacute;a prever el 15M y no ten&iacute;a dudas y miedos es adivino.
    </p><p class="article-text">
        La ma&ntilde;ana siguiente result&oacute; que no era Tahrir, pero que hab&iacute;an aguantado unas decenas de personas en la plaza. Y que fueron llegando m&aacute;s a lo largo del d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        A eso de las cuatro de la tarde, pas&eacute; pedaleando y sin aliento por el antiguo edificio de Banesto y tuve perspectiva. Vi la plaza. Entre la estatua ecuestre de Carlos III y el monumento al oso y el madro&ntilde;o, varios cientos de personas celebraban una asamblea y ya hab&iacute;a alguna lona protegi&eacute;ndoles del sol.
    </p><p class="article-text">
        Nadie ten&iacute;a la menor idea de c&oacute;mo Sol se convertir&iacute;a despu&eacute;s en una especie de zoco democr&aacute;tico y de cu&aacute;ntos cientos de asambleas y gritos mudos iban a poblar la plaza. Nadie ten&iacute;a la menor idea de lo que iba a pasar despu&eacute;s y quiz&aacute; esa sea la mejor sensaci&oacute;n de todo el 15M: la incertidumbre derivada de la puesta en cuesti&oacute;n del orden pol&iacute;tico. Solo hab&iacute;a dos certezas esos d&iacute;as: que est&aacute;bamos descubri&eacute;ndonos a nosotros mismos que la pol&iacute;tica no les pertenec&iacute;a a los pol&iacute;ticos sino que pod&iacute;a ser de la ciudadan&iacute;a y la maravillosa revelaci&oacute;n de que un pueblo movilizado lo puede casi todo. Se acab&oacute; ver la pol&iacute;tica por la tele y tocaba un ciclo de protagonismo ciudadano.
    </p><p class="article-text">
        Pero el 16M a las cuatro de la tarde, nadie sab&iacute;a todo eso. Sin embargo, recuerdo levantar la cabeza y ver la plaza. Y recuerdo haberme derrumbado sobre el manillar de la bicicleta emocionado en un rato que no sabr&iacute;a decir si dur&oacute; cinco minutos o una hora &ldquo;con la carne del alma de gallina&rdquo;, que dec&iacute;a Sabina. En esos d&iacute;as ten&iacute;amos la sensaci&oacute;n de que se hac&iacute;a historia en las plazas y empezaba a parecer que Sol pod&iacute;a ser la nuestra. Y, adem&aacute;s, la manifestaci&oacute;n del d&iacute;a anterior no se hab&iacute;a diluido: hab&iacute;a cientos de cuerpos en la plaza impidiendo que se diluyera. Y una conexi&oacute;n entre la plaza y un sentido com&uacute;n que hab&iacute;a cambiado en este pa&iacute;s para siempre.
    </p><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s fascinante de aquellos d&iacute;as era la sensaci&oacute;n de que era imposible pero lo est&aacute;bamos haciendo: era impensable que la ocupaci&oacute;n (ilegal) de la plaza m&aacute;s emblem&aacute;tica de Madrid para impugnar el estado de las cosas, bajo el lema &ldquo;no somos mercanc&iacute;a en manos de pol&iacute;ticos y banqueros&rdquo;, pudiera durar tanto tiempo y calar tan hondo en la cultura pol&iacute;tica de nuestro pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Cayeron mitos en Sol: el mito de que la crisis era inevitable, el mito de la generaci&oacute;n ni-ni, el mito de los j&oacute;venes que no participan y de los mayores desencantados... Especialmente cay&oacute; el mito de que la Historia estaba escrita en libros, porque se demostr&oacute; que se puede hacer con las manos.
    </p><p class="article-text">
        Seis a&ntilde;os despu&eacute;s, las razones y el desencanto que nos llevaron a las plazas permanecen. Como permanece la estructura de poder que gestiona la crisis en beneficio de los de arriba y contra los de abajo.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, todo ha cambiado. Hay una generaci&oacute;n que ya conoce un camino: juntos y juntas, con la fuerza de la construcci&oacute;n colectiva, se puede casi todo. Esa generaci&oacute;n sigue dando la pelea por este pa&iacute;s y por el futuro en muchos frentes. Algunos hoy incluso en el Parlamento.
    </p><p class="article-text">
        No hay nada m&aacute;s hermoso, ni m&aacute;s revolucionario, que la sensaci&oacute;n de que las cosas pueden cambiar y la injusticia no es una condena. Es uno de los aprendizajes de la generaci&oacute;n de las plazas. Este pa&iacute;s lo record&oacute; en mayo de 2011.
    </p><p class="article-text">
        Como sucede a quien anda en bicicleta, el cambio pol&iacute;tico necesita movimiento: si no pedaleas, caes. El 15M supuso un momento democr&aacute;tico hist&oacute;rico para nuestro pa&iacute;s, pero no puede convertirse &uacute;nicamente en un hito o un fetiche. Espa&ntilde;a sigue necesitando de la tensi&oacute;n transformadora de la primavera de 2011 para ser un pa&iacute;s justo, moderno y con unas instituciones al servicio de su gente y a la altura de los tiempos. Sigue habiendo camino por hacer y sigue abierta la puerta para que la Historia no sea un tiempo pasado, sino presente continuo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ramón Espinar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/15m-16m_129_3394019.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 16 May 2017 12:15:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[#16M]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[15M,Ramón Espinar,Podemos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Crisis en Madrid: defender la democracia de la corrupción]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/crisis-madrid-defender-democracia-corrupcion_129_3449647.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3e0e4e58-63be-42cb-98bc-5efed24227ef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Crisis en Madrid: defender la democracia de la corrupción"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ni Cristina Cifuentes ni el PP tienen hoy legitimidad democrática para encabezar el Gobierno de la Comunidad de Madrid porque está en entredicho que se deban a sus votantes o a la ciudadanía</p></div><p class="article-text">
        El anterior presidente de la Comunidad de Madrid ha sido detenido por &ldquo;dirigir una organizaci&oacute;n criminal&rdquo; y pas&oacute; la noche en los calabozos de la Guardia Civil.
    </p><p class="article-text">
        El Partido Popular, que gobierna en Espa&ntilde;a desde 2012 y en la Comunidad de Madrid desde 1995, est&aacute; envuelto en varios casos de corrupci&oacute;n (G&uuml;rtel, P&uacute;nica, Lezo...) cuyos sumarios judiciales han arrojado la conclusi&oacute;n de que este partido se ha financiado ilegalmente y pagado sobresueldos ilegales a dirigentes durante, al menos, veinte a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Como consecuencia, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, tienen que declarar en sede judicial como testigos en causas vinculadas a la corrupci&oacute;n pol&iacute;tica.
    </p><h4 class="article-text">La Comunidad de Madrid como epicentro de la corrupci&oacute;n</h4><p class="article-text">
        Podr&iacute;amos reflexionar sobre la desigualdad en la Comunidad de Madrid, donde la esperanza de vida var&iacute;a en 7 a&ntilde;os entre las zonas residenciales de lujo del noroeste y algunos de los barrios populares del sur. Podr&iacute;amos reflexionar sobre el deterioro de los servicios p&uacute;blicos en una de las regiones m&aacute;s ricas de Europa y donde se llenan las listas de espera sanitarias con m&aacute;s de 70.000 personas. O sobre la apuesta decidida por concertar colegios privados que segregan alumnos por sexo mientras la ense&ntilde;anza p&uacute;blica se deteriora.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n podr&iacute;amos cuestionar por qu&eacute; se construye una Ciudad de la Justicia con una inversi&oacute;n de 105 millones de euros que termina sin uso, como una ruina. O por qu&eacute; se ha invertido cientos de millones de euros en carreteras radiales sin uso mientras no se garantiza la vertebraci&oacute;n territorial de la regi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La p&eacute;rdida absoluta de perspectiva de un proyecto de regi&oacute;n (y de pa&iacute;s) es preocupante porque genera desigualdad y sufrimiento social. Pero ni siquiera es lo m&aacute;s grave. El conflicto hoy est&aacute; instalado en el coraz&oacute;n mismo de la democracia: cuando el partido que gobierna est&aacute; salpicado por tramas y tramas de corrupci&oacute;n, la pregunta adecuada es saber qui&eacute;n manda en la Comunidad de Madrid. Y no est&aacute; en absoluto claro si es el mandato democr&aacute;tico de la ciudadan&iacute;a o el mandato esp&uacute;reo de quienes se han comprado al partido de gobierno a golpe de financiaci&oacute;n ilegal, sobrecostes y dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        No podemos asegurar a ciencia cierta si la Comunidad de Madrid est&aacute; gobernado con criterios de bien com&uacute;n e inter&eacute;s general o si son los intereses de una alianza entre &eacute;lites pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas quienes dirigen el rumbo de las instituciones pol&iacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        Es un principio de democracia elemental el que est&aacute; en cuesti&oacute;n. Si en Madrid hay un gobierno &ldquo;del pueblo, por el pueblo y para el pueblo&rdquo; o un saqueo de la ciudadan&iacute;a protagonizado por las &eacute;lites. Ninguna democracia homologada con la espa&ntilde;ola resistir&iacute;a una situaci&oacute;n as&iacute;, tan siquiera la duda. En el Reino Unido, Francia o Alemania una situaci&oacute;n similar del partido de gobierno reclamar&iacute;a una disoluci&oacute;n inmediata de las cortes y una convocatoria electoral.
    </p><h4 class="article-text">Cifuentes, m&aacute;s de lo mismo</h4><p class="article-text">
        Cristina Cifuentes es diputada del Partido Popular en la Asamblea de Madrid desde 1991. Fue parte de los consejos de administraci&oacute;n de Fundescam y del Canal de Isabel II, dos de los nodos de la corrupci&oacute;n del PP madrile&ntilde;o, y ha sido una de las dirigentes fundamentales de la formaci&oacute;n en los &uacute;ltimos veinte a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Cristina Cifuentes lleva dos a&ntilde;os al frente de la Comunidad de Madrid y no ha impulsado una sola reforma de calado en la administraci&oacute;n, no se le conoce una sola propuesta reconocible por la ciudadan&iacute;a y, desde luego, carece de un plan de gobierno que no signifique mucho m&aacute;s de lo mismo.
    </p><p class="article-text">
        Pero Cristina Cifuentes es tambi&eacute;n la presidenta del Partido Popular de Madrid y una dirigente fundamental en ese partido desde hace d&eacute;cadas. Ni ella ni su partido tienen hoy legitimidad democr&aacute;tica para encabezar el Gobierno de la Comunidad de Madrid porque est&aacute; en entredicho que se deban a sus votantes o a la ciudadan&iacute;a. Nadie sabe a ciencia cierta si defienden el inter&eacute;s general o el propio. Y nadie sabe a ciencia cierta qu&eacute; d&iacute;a estallar&aacute; el pr&oacute;ximo esc&aacute;ndalo.
    </p><h4 class="article-text">El papel de Podemos en la oposici&oacute;n</h4><p class="article-text">
        Todo eso sit&uacute;a a Podemos en el terreno de la impugnaci&oacute;n, de la discrepancia y, por tanto, en la oposici&oacute;n. No debemos permitir ni un minuto m&aacute;s una situaci&oacute;n de deterioro y deslegitimaci&oacute;n de la mejor herramienta que tiene nuestro pueblo para resolver sus problemas: las instituciones p&uacute;blicas y la democracia.
    </p><p class="article-text">
        Podemos en la Comunidad de Madrid tiene la obligaci&oacute;n de frenar el fen&oacute;meno m&aacute;s peligroso posible: la normalizaci&oacute;n de la corrupci&oacute;n y la banalizaci&oacute;n de un mal que corroe nuestra democracia. No estamos discutiendo diferencias ideol&oacute;gicas, sino un imperativo moral y democr&aacute;tico: defender nuestras instituciones y nuestro gobierno de cualquier inter&eacute;s que no sea el de la mayor&iacute;a social.
    </p><p class="article-text">
        Defender la democracia es, hoy, hacer todo lo posible para desalojar al Partido Popular del Gobierno de la Comunidad de Madrid y devolverlo a la ciudadan&iacute;a. Acabar con el secuestro.
    </p><p class="article-text">
        En la tarde del s&aacute;bado reuniremos a todos nuestros dirigentes y cargos p&uacute;blicos para dar un impulso a la construcci&oacute;n de una alternativa pol&iacute;tica a Cristina Cifuentes y emplazar&eacute; a mi organizaci&oacute;n a invitar al pueblo de Madrid a, una vez m&aacute;s, alzarse orgulloso para defender la democracia. Lo que est&aacute; en juego es una de las grandes cuestiones de nuestro tiempo: defender las instituciones p&uacute;blicas y ponerlas al servicio de la gente. Es lo que todos los cargos p&uacute;blicos de Podemos prometimos al tomar posesi&oacute;n y es nuestro compromiso con nuestro pueblo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ramón Espinar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/crisis-madrid-defender-democracia-corrupcion_129_3449647.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 21 Apr 2017 18:41:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Crisis en Madrid: defender la democracia de la corrupción]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ramón Espinar,Operación Lezo,Cristina Cifuentes,Madrid,PP - Partido Popular,Comunidad de Madrid]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Rajoy y el desastre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/rajoy-desastre_129_3851023.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Siempre hay, hubo y habrá frente al discurso de Rajoy una amenaza inminente para la convivencia que justifique el apoyo a sus políticas y, sobre todo, a sus dirigentes</p><p class="subtitle">Hay varias razones por las que tienen complicado continuar al frente del Gobierno de nuestro país: es difícil sumar mayorías con todos aquellos que han sido "el desastre" en el pasado</p></div><p class="article-text">
        Rajoy ha construido una carrera pol&iacute;tica, que arranc&oacute; en 1981 con su elecci&oacute;n como diputado gallego, sobre un axioma de una coherencia interna abrumadora: &ldquo;Nos tienen que apoyar porque la alternativa es el desastre&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En 35 a&ntilde;os el desastre ha cobrado diferentes formas y colores: desde el &ldquo;paro, despilfarro y corrupci&oacute;n&rdquo; de los 90 hasta las actuales &ldquo;tentaciones radicales de quienes quieren destruir la convivencia&rdquo; pasando por el hit de la primera d&eacute;cada de 2000, &ldquo;Espa&ntilde;a se rompe&rdquo;. Siempre hay, hubo y habr&aacute; frente al discurso de Rajoy una amenaza inminente para la convivencia que justifique el apoyo a sus pol&iacute;ticas y, sobre todo, a sus dirigentes. Las pol&iacute;ticas para evitar las diferentes plagas que ha combatido nuestro h&eacute;roe y presidente a tiempo parcial tambi&eacute;n han variado con el tiempo. Las personas, menos. El poder, pr&aacute;cticamente nada.
    </p><p class="article-text">
        Rajoy vuelve a presumir de ser predecible, de ser fiable en tanto que sabemos lo que podemos esperar de &eacute;l, acusa al resto del arco parlamentario (con la honrosa excepci&oacute;n de quienes le apoyan) de conducir a Espa&ntilde;a al desastre y pide el apoyo para presidir el gobierno.
    </p><p class="article-text">
        Al margen del manique&iacute;smo y la divisi&oacute;n intr&iacute;nseca a ese tipo de discurso de quien pretende arrogarse &ldquo;Espa&ntilde;a&rdquo; a base de construirla contra los 15 millones de ciudadanos espa&ntilde;oles que no le han votado, el discurso resulta poco efectivo.
    </p><p class="article-text">
        Hay varias razones por las que, una propuesta construida para la Espa&ntilde;a del turno y quien la ha&nbsp;encarnado, tienen complicado continuar al frente del Gobierno de nuestro pa&iacute;s: es dif&iacute;cil sumar mayor&iacute;as con todos aquellos que han sido &ldquo;el desastre&rdquo; en el pasado, es dif&iacute;cil sumar mayor&iacute;as sin abordar con seriedad ninguna de las grandes cuestiones de nuestro pa&iacute;s en este tiempo -la territorial, la social, la regeneraci&oacute;n democr&aacute;tica y la igualdad de g&eacute;nero-.
    </p><p class="article-text">
        Pero, por encima de todo, es profundamente incompatible con un tiempo pol&iacute;tico que clama a gritos por una democracia que encarne las demandas de la ciudadan&iacute;a, mantener un gobierno basado en el p&aacute;nico a cualquier cosa que no sea una realidad francamente deteriorada en lo que respecta a las condiciones de vida de los espa&ntilde;oles.
    </p><p class="article-text">
        Rajoy ha fracasado. Ahora se abre un tiempo en que el motor de la vida pol&iacute;tica en nuestro pa&iacute;s no sea el miedo, sino el deseo. Merece la pena, con todas las prevenciones, intentarlo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ramón Espinar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/rajoy-desastre_129_3851023.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 30 Aug 2016 18:40:52 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Rajoy y el desastre]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Investidura,Mariano Rajoy]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Zapata]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/zapata_129_2617784.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Si la nueva política consiste en que las portadas marquen la agenda y las decisiones o consiste en tratar de ir más allá de los titulares y explicar lo que sucede es discutible. Para muchos lo primero resultaría decepcionante</p></div><p class="article-text">
        Los tuits son infumables. &ldquo;Humor negro&rdquo; es una expresi&oacute;n que explica algunas barbaridades que todo el mundo dice o escucha en alg&uacute;n momento en el &aacute;mbito privado. Hay quien r&iacute;e y quien calla, pero resulta aceptable, dentro de los l&iacute;mites de la sensibilidad de cada cual, en tanto que entendemos que el humor es transgresi&oacute;n y siempre que esta se produzca en la intimidad o, esta es la &uacute;nica salvedad tolerada en la esfera p&uacute;blica, si quien dice la barbaridad es un profesional del mundo del espect&aacute;culo. Youtube est&aacute; lleno de v&iacute;deos, a su vez llenos de visitas, con este tipo de humor. Lo intolerable es que sea un representante, reci&eacute;n electo por la ciudadan&iacute;a, quien hace los chistes infumables. Hasta aqu&iacute; debe estar de acuerdo hasta el propio Zapata.
    </p><p class="article-text">
        Sucede que el caso de los tuits abre varios interrogantes en el coraz&oacute;n de un proceso de cambio pol&iacute;tico que tiene inter&eacute;s abordar y puede sentar un precedente. No hay nadie que, en el desarrollo de una vida corriente, no haya actuado en alguna ocasi&oacute;n de tal forma que, sometida esa actuaci&oacute;n al foco de la luz p&uacute;blica y los titulares de prensa, no sea susceptible de esc&aacute;ndalo. El tipo de interacci&oacute;n y de relaciones sociales que establecen las redes sociales como Twitter o Facebook son, adem&aacute;s, un campo de minas: cuando la gente de mi generaci&oacute;n quiera escribir biograf&iacute;as no tendr&aacute; que acudir a ficheros, sino a <em>timelines</em>. O, como dec&iacute;a Juan Carlos Monedero: &ldquo;Las redes sociales nos convierten a todos en bocazas&rdquo;. Y lo hacen porque producen interacciones entre pocos individuos, a menudo con relaciones personales fuera de esas redes, que son potencialmente masivas, que pueden convertirse en un titular de prensa cuando sus protagonistas abandonan la tranquilidad del anonimato y, por ejemplo, se presentan a unas elecciones con &eacute;xito.
    </p><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n, lo estudi&aacute;bamos en clases de Lengua desde peque&ntilde;os, es que la comunicaci&oacute;n se compone de varios elementos. El mensaje es crucial, pero hay algunos m&aacute;s: qui&eacute;n emite, qui&eacute;n recibe o cual es el contexto en que se inscribe. En el caso de los desafortunad&iacute;simos tuits de Zapata, algunos de estos elementos trascienden el mensaje y, adem&aacute;s, han cambiado. El contexto en el que se producen no es el de una persona que manifiesta sus opiniones: son mensajes entrecomillados y que alud&iacute;an a un debate p&uacute;blico sobre los l&iacute;mites del humor. Su posici&oacute;n al respecto es discutible: muchos situar&iacute;amos las fronteras de aquello sobre lo que se pueden hacer bromas mucho m&aacute;s ac&aacute; que &eacute;l. Pero es una posici&oacute;n que se puede comprender. El segundo elemento tiene que ver con el emisor: Guillermo Zapata, hoy concejal de Madrid y una de las caras visibles de Ahora Madrid, era una persona dedicada al mundo del espect&aacute;culo en 2011, cuando escribi&oacute; los tuits. Zapata era guionista. Se dedicaba a escribir y a hacer humor.
    </p><p class="article-text">
        La posici&oacute;n de Zapata ha cambiado porque el tiempo pol&iacute;tico ha cambiado. Llevamos tiempo pidiendo un tiempo nuevo en la pol&iacute;tica donde, quienes no son pol&iacute;ticos profesionales, puedan entrar en las instituciones para que sea la gente com&uacute;n quien recupere el protagonismo en democracia. Sucede que la gente com&uacute;n a menudo dice y hace cosas, en su vida com&uacute;n, que no son sostenibles en la esfera p&uacute;blica. El caso de los tuits de Zapata le invalidar&iacute;a para la vida p&uacute;blica si esos tweets expresaran sus convicciones, pero cualquiera sabe que no lo hacen, que forman parte de una desafortunad&iacute;sima broma utilizada en portadas y medios de comunicaci&oacute;n como ariete. Sin contexto, el mensaje produce espanto. Contextualizado representa un error que pone en jaque a Zapata, pero plantea un interrogante que no se resuelve f&aacute;cil: Zapata debe dimitir e irse por un error cometido hace cuatro a&ntilde;os y lo que cuenta es el texto o comprendemos el cambio de emisor y contexto.
    </p><p class="article-text">
        Hay otro elemento para el an&aacute;lisis: solemos decir que el proceso de cambio en Espa&ntilde;a est&aacute; protagonizado por gente corriente haciendo cosas extraordinarias. No es el caso. Zapata lleva a&ntilde;os haciendo cosas extraordinarias: ha formado parte del alma de procesos sociales desde hace a&ntilde;os y es un referente para una generaci&oacute;n entera. &Uacute;ltimamente se pone en valor el papel de la gente de Juventud Sin Futuro en ese cambio. Pues bien, hemos aprendido en y de procesos de los que Zapata ha sido una pieza clave. Como lo ha sido primero en Ganemos Madrid y despu&eacute;s en Ahora Madrid. No es una persona corriente, sino una persona absolutamente extraordinaria, un luchador brillante e imprescindible para buena parte de las cosas hermosas que le vienen pasando a Madrid desde mayo del 2011.
    </p><p class="article-text">
        La decisi&oacute;n sobre su futuro est&aacute; tomada, pero a Guillermo Zapata no le pueden manchar el nombre unos tuits desafortunados. Y, suceda lo que suceda desde ahora, a Ahora Madrid no le debe marcar la agenda de gobierno una ofensiva de este tipo. Van a venir muchas m&aacute;s porque, en el coraz&oacute;n del caso de los tuits, no est&aacute; el texto que encierran sino una contienda pol&iacute;tica de calado.
    </p><p class="article-text">
        Si la nueva pol&iacute;tica consiste en que las portadas marquen la agenda y las decisiones o consiste en tratar de ir m&aacute;s all&aacute; de los titulares y explicar lo que sucede es discutible. Para muchos lo primero resultar&iacute;a decepcionante.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ramón Espinar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/zapata_129_2617784.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 15 Jun 2015 18:40:09 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Zapata]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Guillermo Zapata,Ahora Madrid]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sí, exilio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desde-todas-partes/exilio-termino-juventud-sin-futuro_132_4441563.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/73c4e70e-fe83-4263-bde9-5c304fe7967d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sí, exilio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En esta entrada explicamos por qué utilizamos el término exilio y no otros para hablar de los miles de jóvenes que han abandonado nuestro país desde el inicio de la crisis</p><p class="subtitle">Si la RAE dice que “exilio” es “expatriación por razones políticas”, nos pone delante un arma de construcción masiva</p><p class="subtitle">Llamarles exiliados es una provocación. Pero la provocación, a menudo, funciona para construir en política cuando no se tienen a mano grandes recursos</p></div><p class="article-text">
        Exilio. (Del lat. exil&#301;um): <em>1. m. Separaci&oacute;n de una persona de la tierra en que vive. 2. m. Expatriaci&oacute;n, generalmente por motivos pol&iacute;ticos. &ndash; Real Academia Espa&ntilde;ola de la Lengua.</em>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hace ya alg&uacute;n tiempo que empezamos a decir eso de que no nos vamos, nos echan. Seis a&ntilde;os despu&eacute;s del inicio de la crisis en 2008 y tres de la intensificaci&oacute;n de la emigraci&oacute;n en busca de oportunidades en 2011, es un lugar com&uacute;n se&ntilde;alar que el &eacute;xodo tiene causas pol&iacute;ticas, causantes, responsables y es reversible. Cuando comenzamos con #NoNosVamosNosEchan, no lo era.
    </p><p class="article-text">
        El discurso sobre los aventureros intr&eacute;pidos que buscan experiencias fuertes e inmersiones idiom&aacute;ticas construido por los de arriba a trav&eacute;s de declaraciones pero tambi&eacute;n de dispositivos potentes como el programa de televisi&oacute;n <em>Espa&ntilde;oles por el mundo</em> y sus suced&aacute;neos regionales, ya no es dominante. Pero lo era. Vaya si lo era.
    </p><p class="article-text">
        Hacer pol&iacute;tica desde abajo consiste, a menudo, en politizar dolores. Para que la agenda pol&iacute;tica y medi&aacute;tica se haga cargo de un asunto suele ser necesaria una estrategia eficaz, contundente y algunas demostraciones de fuerza. A la gente de Juventud Sin Futuro, en 2012, nos empezaban a doler las sillas vac&iacute;as en las asambleas, en las comidas familiares y en las reuniones de amigos. Hac&iacute;a tiempo que nos dol&iacute;an las escenas lacrim&oacute;genas en los aeropuertos, los abrazos de despedida, los &ldquo;cu&iacute;date mucho, t&iacute;a&rdquo;, &ldquo;escribe pronto&rdquo; y los &ldquo;&iquest;cu&aacute;ndo vienes por Madrid?&rdquo;. Duele igual digan lo que digan los de arriba cuando la gente con la que compartes la vida desaparece de tu rutina y, a trav&eacute;s de Skype, solo los recuperas a retales dici&eacute;ndole a la pantalla del ordenador que los quieres. Pero si, adem&aacute;s, los poderosos que jam&aacute;s han tenido que marcharse hablan de irse a Laponia, de ninis, de Indiana Jones y de aventureros, el dolor comienza a convertirse en rabia, un sentimiento mucho m&aacute;s f&eacute;rtil para la pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Amigos, familiares y compa&ntilde;eros se estaban marchando del pa&iacute;s y muchos de nosotros empez&aacute;bamos tambi&eacute;n a mirar de reojo ofertas de trabajo fuera mientras los que nos estaban echando constru&iacute;an un relato de pel&iacute;cula de Walt Disney. Y decidimos construir el nuestro.
    </p><p class="article-text">
        Construir un buen relato en pol&iacute;tica, parad&oacute;jicamente, exige mucha concisi&oacute;n: hay que agrupar ideas complejas y sentimientos con los que se identifique mucha gente en pocas palabras e im&aacute;genes. La idea estaba bastante clara: cuando tanta gente se va del pa&iacute;s sin ganas de irse, no van a vivir una aventura, sino a buscar un futuro que, en su tierra, les han robado. &ldquo;No nos vamos, nos echan&rdquo;. Lo del exilio empez&oacute; como broma. La gente que se iba sol&iacute;a plantearlo en esos t&eacute;rminos para quitar hierro al asunto: &ldquo;pues nada, que me marcho a Berl&iacute;n, que me exilio&rdquo; y una sonrisa estampada debajo de los ojos tristes.
    </p><p class="article-text">
        La broma ten&iacute;a fuerza y pod&iacute;amos darle una orientaci&oacute;n pol&iacute;tica fuerte: si la RAE dice que &ldquo;exilio&rdquo; es &ldquo;expatriaci&oacute;n por razones pol&iacute;ticas&rdquo;, nos pon&iacute;an delante un arma de construcci&oacute;n masiva. Las razones del &eacute;xodo eran complejas y multicausales, pero pod&iacute;an resumirse en una sola: la gesti&oacute;n de la crisis ha arrasado el pa&iacute;s y las oportunidades de una generaci&oacute;n entera. Sin oportunidades, con un 54% de desempleo juvenil y un 80% de empleos temporales de los creados en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, al paro y la precariedad se sumaba el exilio. Y lo dijimos sin complejos.
    </p><p class="article-text">
        Es evidente que los j&oacute;venes (y mayores) que se van de Espa&ntilde;a hoy no se van como quienes perdieron la Guerra Civil. Vivimos una democracia de baja intensidad, pero los derechos civiles fundamentales se suelen respetar. Llamarles exiliados es una provocaci&oacute;n. Pero la provocaci&oacute;n, a menudo, funciona para construir en pol&iacute;tica cuando no se tienen a mano grandes recursos. Nosotros &eacute;ramos en 2012 (y seguimos siendo hoy), un colectivo que cuenta con poco m&aacute;s que las cabezas y cuerpos de quienes lo componemos. Proyectar a los medios de comunicaci&oacute;n un tema y colocarlo en el centro de la agenda pol&iacute;tica con esos medios es complicado. A menudo requiere de ciertas licencias. Esta es una que nos tomamos y sali&oacute; muy bien. Sali&oacute; incre&iacute;ble.
    </p><p class="article-text">
        Nadie puede hoy decir que los datos del paro mejoran sin que se le oponga el argumento de quienes se han ido del pa&iacute;s. Nadie se atreve a hablar de aventuras e inmersiones ling&uuml;&iacute;sticas. La gente que se ha ido es un problema grave que hay que tener en cuenta. Y se han organizado en la incre&iacute;ble Marea Granate en todo el mundo. Eso lo hemos conquistado entre quienes hicimos nuestro el #NoNosVamosNosEchan.
    </p><p class="article-text">
        Y s&iacute;, nos tomamos la licencia del exilio. Ya se puede dejar de utilizar si se quiere (aunque nosotros no pensamos hacerlo), porque ha cumplido su funci&oacute;n: hemos empezado a ganar. Convertir el dolor en pol&iacute;tica no cambia la realidad material, pero es un paso fundamental.
    </p><p class="article-text">
        Ahora nuestra gente se respeta. El siguiente paso es construir un pa&iacute;s para que puedan volver. Entre todos y desde todas partes.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ramón Espinar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desde-todas-partes/exilio-termino-juventud-sin-futuro_132_4441563.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 29 Dec 2014 19:39:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sí, exilio]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["En España no parece una prioridad estudiar cuánta gente se va"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desde-todas-partes/exilio-amparo-gonzalez-migracion-sociologia_132_4466540.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Hay estudios que dicen que m&aacute;s de un mill&oacute;n de personas se han ido de Espa&ntilde;a desde 2012. Los datos y las cifras oficiales no est&aacute;n nada claras. Para intentar esclarecer causas y cifras, entrevistamos a <a href="http://www.eldiario.es/autores/amparo_gonzalez_ferrer/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Amparo Gonz&aacute;lez Ferrer</a>, investigadora del CSIC y especialista en sociolog&iacute;a de las migraciones.</li>
                            </ul>
            </div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        Puedes ver la versi&oacute;n completa de la entrevista en <a href="https://www.youtube.com/watch?v=ALCN7I6TEBc" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">este enlace</a>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ramón Espinar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desde-todas-partes/exilio-amparo-gonzalez-migracion-sociologia_132_4466540.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 15 Dec 2014 19:54:09 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA["En España no parece una prioridad estudiar cuánta gente se va"]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Exilio,Sociología,Jóvenes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Seis de cada diez]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/seis-de-cada-diez_129_4499439.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Los jóvenes no nos estamos yendo, nos echan. Sin un proyecto de país que ponga las instituciones de la democracia y la economía al servicio de la gente, va a ser imposible volver; urge echarles del poder antes de que terminen por echar a todo el mundo del país</p></div><p class="article-text">
        Se abre el plano y alguien lee en la pantalla de su ordenador una <a href="http://economia.elpais.com/economia/2014/11/23/actualidad/1416766833_921888.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">noticia</a> que anuncia que seis de cada diez j&oacute;venes piensan en largarse a buscar trabajo a cualquier sitio donde haya oportunidades empujados por una situaci&oacute;n en que m&aacute;s de la mitad no encuentran trabajo, uno de cada cinco vive en riesgo de pobreza y, no se sabe muy bien la estad&iacute;stica, pero lideran los r&aacute;nkings europeos de consumo de antidepresivos y ansiol&iacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        En ese pa&iacute;s, uno de cada seis padres y una de cada seis madres sienten que el esfuerzo volcado en pagar libros de texto, matr&iacute;culas universitarias, neveras llenas o clases de idiomas ha servido para ver rodar por dieciocho de cada treinta mejillas l&aacute;grimas en un aeropuerto o una estaci&oacute;n de tren. Doce de cada veinte abuelos y abuelas, que han contribuido con los impuestos sobre sus pensiones, con pagas los domingos y con lo que hiciera falta el resto de los d&iacute;as, saben que solo ver&aacute;n a sus nietos, con suerte, en nochebuena y nochevieja. De los otros cuatro de cada diez, los que no se plantean irse, muchos no encuentran trabajo o soportan, cuando lo encuentran un mes s&iacute; y dos no, a salto de mata y por unos pocos cientos de euros, que les digan eso de &ldquo;estar&aacute;s contento, que por lo menos tienes algo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ojal&aacute; el plano fuera de cualquier pel&iacute;cula de ficci&oacute;n de esas, ahora tan de moda, que pintan panoramas terribles de sociedades destruidas, autoritarias y sin lazos de comunidad. Pero no. Es el plano de un documental que podr&iacute;a empezar a grabarse esta misma ma&ntilde;ana y que cuenta la vida de cualquiera en Espa&ntilde;a. La tuya o la m&iacute;a. La de cualquiera del mill&oacute;n de personas que se ha ido desde 2012. Ra&iacute;ces vigorosas, la senda de la recuperaci&oacute;n y vamos por el buen camino. Ya saben.
    </p><p class="article-text">
        Ojal&aacute; la rabia, las l&aacute;grimas y el filtro azul oscuro, casi negro, por el que la mayor&iacute;a social mira la realidad fuera el de <em>Los juegos del hambre,</em> el de<em> V de Vendetta</em> o<em> La carretera.</em> Pero qu&eacute; va: es tu vida.
    </p><p class="article-text">
        Jugarse la prosperidad en el casino de la especulaci&oacute;n inmobiliaria, desmantelar los derechos laborales o comprar sin matices el discurso de la promoci&oacute;n de los territorios para atraer capitales en lugar de desarrollar actividad econ&oacute;mica propia tiene consecuencias para la gente corriente. Ninguna probablemente para quienes tomaron las decisiones, para quienes hoy dicen que nos apretemos el cintur&oacute;n mientras los esc&aacute;ndalos de corrupci&oacute;n les rodean, consideran el exilio una aventura y los derechos laborales un lujo que no podemos permitirnos.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, los cualquiera, quienes no hemos formado parte de la org&iacute;a de decisiones desastrosas e impunes y ahora vivimos la distop&iacute;a en carne propia, necesitamos construir superh&eacute;roes colectivos. Da igual que sea en c&iacute;rculos, en partidos, en candidaturas ciudadanas, en movimientos sociales o plataformas vecinales, pero nos toca cambiar el gui&oacute;n. Toca transformar la mayor&iacute;a social en articulaci&oacute;n pol&iacute;tica, cambiar el des&aacute;nimo por esperanza y transformaci&oacute;n, ponerse la capa y el antifaz y echarles de una vez.
    </p><p class="article-text">
        Hace tiempo que lo venimos diciendo: los j&oacute;venes de este pa&iacute;s no nos estamos yendo, nos echan. Sin un proyecto de pa&iacute;s que ponga las instituciones de la democracia y la econom&iacute;a al servicio de la gente, va a ser imposible volver y, a estas alturas, no queda ninguna duda: esperar un giro en esa direcci&oacute;n de quienes nos han tra&iacute;do hasta aqu&iacute; es como esperar que apague un incendio una pandilla de pir&oacute;manos.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;, en los tiempos en que decir lo obvio es revolucionario, nos tachen de demagogos y populistas, pero ya da igual: urge echarles del poder antes de que terminen por echar a todo el mundo del pa&iacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ramón Espinar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/seis-de-cada-diez_129_4499439.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 24 Nov 2014 20:05:30 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Seis de cada diez]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nos preguntarán qué es ganar Madrid]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/preguntaran-ganar-madrid_129_4541690.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4798f69c-4cee-4f27-a9fc-b5d4c77ca776_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nos preguntarán qué es ganar Madrid"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Se trata de nada más (ni menos) que de construir una herramienta ciudadana que devuelva las instituciones a sus legítimos propietarios, los ciudadanos", afirma el autor</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Este martes 4 de noviembre a las 19.00 se presenta p&uacute;blicamente la iniciativa <a href="http://ganemosmadrid.info/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Ganemos Madrid</a> en el C&iacute;rculo de Bellas Artes</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Mirar la cuenta del banco, abrir un peri&oacute;dico, echar un ojo a la apertura de un telediario, tratar de pagar el alquiler o la hipoteca, esperar 15 minutos el metro o cuatro meses una operaci&oacute;n. Los malabares para pagar los libros de los cr&iacute;os a principio de curso, el llanto en el aeropuerto cuando ya no queda paciencia ni dinero para esperar una oportunidad que permita ganarte la vida trabajando... Es la acumulaci&oacute;n colectiva de rabia, frustraci&oacute;n y tristeza la que ha terminado por poner en marcha una alternativa que construye esperanza. La insoportable certeza de que, el empobrecimiento que la mayor&iacute;a padecemos y que hab&iacute;an atribuido al dios de las crisis, va tomando cara, nombre y apellidos de culpables humanos en cada caso de corrupci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Son cientos de entre aquellos a quienes hab&iacute;amos escogido para gestionar lo de todos crey&eacute;ndoles los mejores de entre nosotros. A quienes hab&iacute;amos delegado la funci&oacute;n de administrar lo colectivo lo han hecho de forma ineficaz y, a menudo, nos han robado. Han traicionado la confianza depositada en ellos, han quebrado el contrato de representaci&oacute;n. No una vez, sino muchas. No en momentos particulares, sino en el coraz&oacute;n de su gesti&oacute;n: gobernando en beneficio propio y de los poderosos y contra los due&ntilde;os de una representaci&oacute;n que ostentaban como pr&eacute;stamo de la ciudadan&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La democracia est&aacute; hecha, fundamentalmente, de dos materias primas: la participaci&oacute;n popular, directa o mediada por la confianza en los representantes electos, y el respeto a los derechos de la gente, las l&iacute;neas rojas que delimitan los m&iacute;nimos para que seamos ciudadanos y no siervos o s&uacute;bditos. Son dos materias primas que escasean en Madrid. Y ganar Madrid significa precisamente eso: recomponer la democracia, no resta&ntilde;ando los pedazos de lo viejo que ha quebrado, sino construyendo lo nuevo a golpe de participaci&oacute;n y derechos, de recuperaci&oacute;n ciudadana de la pol&iacute;tica. El monopolio de lo de todos en manos de unos pocos nos ha fallado ya demasiadas veces, ha truncado demasiados proyectos de vida y condenado a la pobreza y la tristeza a demasiados de nosotros. Nunca m&aacute;s la pol&iacute;tica en otras manos que no sean las de la gente. Y ganar Madrid significa tambi&eacute;n eso: recuperar la pol&iacute;tica como la actividad hermosa y vibrante en que todos participan para decidir qu&eacute; hacer con lo que de todos es.
    </p><p class="article-text">
        Porque vivimos tiempos en los que casi todo lo que conocimos est&aacute; en crisis y esa crisis no puede convertirse en un pozo al que caemos la mayor&iacute;a por la codicia de unos pocos. Porque necesitamos recuperar el rumbo colectivamente para transformar el pozo en una oportunidad para lo nuevo, para el cambio. Para construir juntos, entre todos, un proyecto de sociedad, de pa&iacute;s y de ciudad que no puede parecerse al de cinco minutos antes del desastre, sino renacer de la voluntad colectiva de ponerlo en pie sin hojas de ruta dise&ntilde;adas por quienes han cobrado en sobres, maletines o tarjetas negras, presentamos Ganemos Madrid.
    </p><p class="article-text">
        Somos la generaci&oacute;n de las plazas, que no se lleva en el DNI sino en la voluntad de construir lo nuevo, la decencia de las manos limpias y el orgullo de la cabeza alta que mira al cambio. Sabemos que la invitaci&oacute;n a votar sin m&aacute;s una lista forma parte de lo viejo. La invitaci&oacute;n es a la participaci&oacute;n, a la elaboraci&oacute;n colectiva de una herramienta de la gente, a que cada madrile&ntilde;o aporte y haga suyo el proceso de Ganemos Madrid. Queremos ser la iniciativa a trav&eacute;s de la cual la ciudadan&iacute;a le disputa a la casta las elecciones porque Madrid necesita que sea su gente quien vuelva a controlar las instituciones democr&aacute;ticas que hoy est&aacute;n secuestradas al servicio de una minor&iacute;a privilegiada.
    </p><p class="article-text">
        Necesitamos al Madrid que resiste. Al que lo aguanta todo, al que resist&iacute;a en las plazas y al que soporta la cola del paro cada d&iacute;a. Y necesitamos dejar de aguantar para pasar a la ofensiva. Una ofensiva amable: la de todos contra quienes han utilizado la democracia para suplantarla, que solo consiste en invitarles a irse para recuperar lo que nos pertenece por derecho.
    </p><p class="article-text">
        Nos dir&aacute;n tambi&eacute;n que somos buenos chicos, que tenemos buenas ideas, que es verdad que hubo excesos, pero que no estamos preparados para gobernar porque nunca lo hemos hecho. Es falso. La experiencia de gobierno en esta ciudad y esta regi&oacute;n solo marcan el camino que nunca m&aacute;s queremos recorrer: el de la cultura del pelotazo, la corrupci&oacute;n y la impunidad. Y la ciudadan&iacute;a, escogiendo entre s&iacute; a los mejores, imponiendo la participaci&oacute;n y la revocaci&oacute;n como mecanismos que garanticen la lealtad al contrato de representaci&oacute;n &ndash;tratando a los m&aacute;s honrados como a los m&aacute;s ladrones&ndash;, puede encontrar gestores mucho m&aacute;s honestos, capaces y eficientes que Botella, Gonz&aacute;lez, Carromero, Lamela, Lasquetty o Francisco Granados. Dirigentes escogidos en procesos de primarias abiertas que obedezcan el mandato de la ciudadan&iacute;a que vamos a transformar juntos en programa de gobierno, pero que debe partir de una certeza: las instituciones son patrimonio de la ciudadan&iacute;a y nunca m&aacute;s pueden estar de rodillas ante los poderosos. Solo pueden ser obedientes con sus due&ntilde;os: los ciudadanos.
    </p><p class="article-text">
        Dec&iacute;a Abraham Lincoln que la democracia es el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo. No se trata de nada m&aacute;s (ni menos) que de eso: de construir una herramienta ciudadana que devuelva las instituciones a sus leg&iacute;timos propietarios, los ciudadanos. Nadie m&aacute;s que nosotros y nunca m&aacute;s que ahora estamos en condiciones de hacer que el cambio comience en Madrid y lo protagonice la gente de abajo.
    </p><p class="article-text">
        Es la tarea m&aacute;s descomunal y hermosa que hemos enfrentado: recuperar la democracia para recuperar nuestras vidas. Para algunos es la primera vez; para otros, la segunda.
    </p><p class="article-text">
        Hag&aacute;moslo, Ganemos Madrid.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ramón Espinar]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 03 Nov 2014 20:00:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Nos preguntarán qué es ganar Madrid]]></media:title>
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