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    <title><![CDATA[elDiario.es - Emmanuel Rodríguez]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/emmanuel_rodriguez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Emmanuel Rodríguez]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[¿Una nueva estrategia económica de las élites?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/nueva-estrategia-economica-elites_129_2431298.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4bcb8aa4-a951-49ca-96d6-cd95c54804f9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ciudadanos comparte, no obstante, con los conservadores el acercamiento estratégico al campo de la materialidad de la economía política, algo así como el nuevo proyecto social de las élites</p></div><p class="article-text">
        La irrupci&oacute;n de la nueva derecha de Ciudananos ha animado innumerables interpretaciones acerca del who's who en ese partido, as&iacute; como de sus posibilidades de ascenso electoral. Algunas son tan sobresalientes como la de Jaime Palomera sobre<a href="http://blogs.publico.es/contraparte/2015/10/07/ciudadanos-y-la-venganza-del-cinturon-choni/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> los contextos sociales de su crecimiento en el &aacute;rea metropolitana de Barcelona</a>. A pocos se le escapa que Ciudadanos es un partido establishment, formado por caras nuevas y sonrientes y que apenas intenta marcar diferencias cosm&eacute;ticas con el conservadurismo cl&aacute;sico del Partido Popular. Sus repetidos brindis a la regeneraci&oacute;n democr&aacute;tica &mdash;ese velo fino que recubre un recambio de &eacute;lites&mdash; a la transparencia y a la &ldquo;buena gesti&oacute;n&rdquo; com&uacute;n intentan distanciarse de un PP acosado por los casos de corrupci&oacute;n y la decadencia del orden institucional heredado. 
    </p><p class="article-text">
        Ciudadanos comparte, no obstante, con los conservadores el acercamiento estrat&eacute;gico al campo de la materialidad de la econom&iacute;a pol&iacute;tica, algo as&iacute; como el nuevo proyecto social de las &eacute;lites. Un proyecto quiz&aacute;s de escaso recorrido &mdash;&iquest;qu&eacute; restauraci&oacute;n del orden del capitalismo financiero podr&iacute;a aplicarse hoy?&mdash; pero que puede marcar la coyuntura pol&iacute;tica de los pr&oacute;ximos meses. Nos queda el PSOE, pero c&oacute;mo es ya cl&aacute;sico en el orden bipartidista el PSOE s&oacute;lo pone las cartas boca arriba cuando est&aacute; en el gobierno. Si llega ese momento, los de S&aacute;nchez asumir&aacute;n (que nadie lo dude) el mismo vademecum estrat&eacute;gico.
    </p><p class="article-text">
        Las recetas de PP-Ciudadanos no son originales. En primer lugar, apoyados en ese lugar com&uacute;n neoliberal de rechazo a los impuestos &mdash;o en otras palabras, a la redistribuci&oacute;n de la riqueza&mdash; y de canto ide&oacute;logico a la iniciativa individual &mdash;&ldquo;qui&eacute;n sabe mejor que uno mismo en qu&eacute; gastar el dinero&rdquo;&mdash;, ambos partidos pretenden hacer todo tipo de gui&ntilde;os fiscales, con muy poco componente redistributivo, a las rentas bajas y medias: un peque&ntilde;o empuj&oacute;n al consumo privado, al tiempo que descapitalizan en el medio plazo las posibilidades de consumo colectivo. Se mantiene, por supuesto, el r&eacute;gimen de privilegio fiscal de las rentas altas y muy altas.
    </p><p class="article-text">
        Pero en general, el &uacute;nico punto del sistema fiscal sobre el que ambos van a actuar pol&iacute;ticamente es el IRPF, un impuesto que, hoy por hoy, deja sin tasar a la inmensa mayor&iacute;a de la riqueza en Espa&ntilde;a que proviene, mayoritariamente, de las rentas de capital y de los beneficios patrimoniales, y cada vez menos de los salarios. Valga decir que esta semana tuvimos noticia de que en los a&ntilde;os que median entre 2011 y 2013, en plena crisis, la Comunidad de Madrid dej&oacute; de ingresar 1.500 millones de euros por la supresi&oacute;n del impuesto de patrimonio. Toda una amnist&iacute;a fiscal a las grandes y medianas fortunas de la regi&oacute;n. La consecuencia es clara: las enormes desigualdades que se ha han heredado de los treinta a&ntilde;os de ciclo neoliberal seguir&aacute;n creciendo. Y con ellas, el poder pol&iacute;tico de unas &eacute;lites dispuestas a rapi&ntilde;ar una parte cada vez mayor del producto social.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, PP-Ciudanos apuesta por la contenci&oacute;n del proceso de privatizaciones y de recortes en los servicios p&uacute;blicos. No deja de sorprender que los dos partidos mantengan una especie de pugna a ver cu&aacute;l va a mantener m&aacute;s los servicios p&uacute;blicos en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os. Naturalmente, ambos tienen muy claro que aqu&iacute; se concentra el grueso del malestar social y de las luchas de este ciclo.
    </p><p class="article-text">
        La &uacute;ltima vez que el PP aplic&oacute; un programa de recortes de 20.000 millones descendi&oacute; autom&aacute;ticamente diez puntos en las encuestas y vio como en educaci&oacute;n y sanidad se formaban las mareas verde y blanca, que a&uacute;n hoy resuenan en las demandas ciudadanas. En t&eacute;rminos materiales, este sorprendente compromiso con lo p&uacute;blico no se va a materializar m&aacute;s que en unas partidas presupuestarias que crecen nominalmente, aunque consideradas en el ciclo econ&oacute;mico largo se vayan descapitalizando por la paulatina ca&iacute;da del ingreso fiscal, sobre unos niveles financiaci&oacute;n de la sanidad y la educaci&oacute;n ya de por s&iacute; muy por debajo de las necesidades.
    </p><p class="article-text">
        Sea como sea, estas pol&iacute;ticas de contenci&oacute;n siguen subordinadas a la lectura de la coyuntura que se haga desde Berl&iacute;n. Mientras Alemania perciba que Espa&ntilde;a es un terreno de inestabilidad pol&iacute;tica para sus intereses mantendr&aacute; la contenci&oacute;n. Pero basta una circular de la UE para dinamitar la estrategia. Tambi&eacute;n esta semana la Uni&oacute;n Europea recordaba que el gobierno entrante tendr&aacute; que aplicar las medidas del Pacto de Estabilidad y Crecimiento a los presupuestos de 2016 para controlar el d&eacute;ficit p&uacute;blico. Y conviene recordar que queda pendiente un programa de recortes y privatizaciones de 25.000 millones de euros, pospuesto por miedo a que Espa&ntilde;a tienda un puente con Grecia y de un golpe serio a las pol&iacute;ticas de austeridad. Por supuesto, la aplicaci&oacute;n de un programa de recortes y privatizaciones de esta magnitud har&iacute;a que los presupuestos, no s&oacute;lo estatales, sino de Comunidades Aut&oacute;nomas y Municipios fueran poco m&aacute;s que papel mojado. Esto a menos que se plantee un desaf&iacute;o conjunto a las pol&iacute;ticas de austeridad que ni PP, ni Ciudadanos, ni PSOE van siquiera a atreverse a nombrar. De poco servir&aacute; luego apelar a la &ldquo;recuperaci&oacute;n&rdquo; econ&oacute;mica: los protocolos europeos de control del d&eacute;ficit est&aacute;n pensados para volverse m&aacute;s estrictos cuanto m&aacute;s crezca la econom&iacute;a, y no al rev&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, el grueso del ataque a la poblaci&oacute;n va a venir por la v&iacute;a del mercado de trabajo. Ambos partidos manejan esquemas de intervenci&oacute;n a partir del contrato &uacute;nico, abaratamiento del despido y, sobre todo, ayudas a la contrataci&oacute;n, que en &uacute;ltima instancia sirven para cubrir las perdidas del contratador y nunca para aumentar el poder de negociaci&oacute;n de los contratados. En l&iacute;nea con la reforma laboral, se trata de inflar el perfil proc&iacute;clico del mercado de trabajo para que se produzca una mayor contrataci&oacute;n en la parte ascendente del ciclo, seguida de expulsiones r&aacute;pidas en la parte descendente. De acompa&ntilde;amiento, y como simulacro de algo parecido a un &ldquo;nuevo orden social&rdquo;, ambos partidos van a lanzarse a un refuerzo de la figura social, tanto en t&eacute;rminos ideol&oacute;gicos como materiales, del &ldquo;empresario/emprendedor&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El remate del esquema es la supresi&oacute;n paulatina de los subsidios de desempleo, bajo ese gran mantra de los think tanks neocon de &ldquo;la mejor pol&iacute;tica social es el empleo&rdquo;. As&iacute; este a&ntilde;o, los presupuestos generales del Estado van a reducirse en la salvaje de cifra de 5.000 millones (un 21%) en la r&uacute;brica de subsidio de desempleo. Detr&aacute;s de estas medidas se persigue, lanzar el beneficio por aumento de la explotaci&oacute;n, destruyendo a&uacute;n m&aacute;s la capacidad de negociaci&oacute;n de los trabajadores, sin necesidad de una mayor inversi&oacute;n, que se ha puesto muy cara en aquellos sectores que no est&aacute;n relacionados con el inmobiliario. En t&eacute;rminos pol&iacute;ticos, ambos partidos saben perfectamente que este ha sido el flanco mas descubierto en nuestro ciclo de luchas y, muy posiblemente, pese m&aacute;s esta facilidad para intervenir pol&iacute;ticamente que la magnitud de unos beneficios que se puedan obtener por la explotaci&oacute;n creciente de una fuerza de trabajo ya muy atomizada y depauperada.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, en la m&aacute;s vieja tradici&oacute;n de nuestro capitalismo local, la apuesta de PP-Ciudadanos pasa por un nuevo ciclo inmobiliario que nos vuelva a traer la expansi&oacute;n del cr&eacute;dito familiar y los efectos riqueza de origen patrimonial. Estamos dentro ya de un mini ciclo inmobiliario, sobre todo en Madrid y en puntos del litoral, que requiere del relanzamiento de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. En el caso de Madrid, por ejemplo, el 30 % de la inversi&oacute;n extranjera, de la que el gobierno de Cifuentes se pavonea, llega directamente al sector de la construcci&oacute;n, la partida que m&aacute;s crece. A este respecto, las posiciones de los partidos conservadores tienen matices, sobre todo porque uno de ellos gobierna y otro no. En el caso del PP se reanima y amplia paulatinamente las viejas politices de expansi&oacute;n de infraestructuras, las mas &ldquo;consensuales&rdquo; de las medidas de burbuja. Basta considerar la panoplia de inauguraciones de lineas de AVE y autov&iacute;as en la que anda el gobierno. Por su parte, Ciudadanos ofrece reservas, pero siempre sin cuestionar el armaz&oacute;n pol&iacute;tico y jur&iacute;dico que tiende a favorecer de forma semi autom&aacute;tica las burbujas en el Estado espa&ntilde;ol. Algo que, por cierto, puede pasarle al Ayuntamiento de Madrid si no plantea una posici&oacute;n de fuerza sobre las operaciones Calder&oacute;n y Chamart&iacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Desde luego, ni PP, ni Ciudadanos, ni tampoco el PSOE tienen visos de reconstruir unas bases materiales m&iacute;nimamente estables para que se encabalgue un nuevo r&eacute;gimen pol&iacute;tico con proyecci&oacute;n de futuro. El relanzamiento inmobiliario es efecto de las pol&iacute;ticas expansivas de los bancos centrales y, aunque estas pol&iacute;ticas se est&eacute;n alargando por falta de alternativas, no van a durar indefinidamente. De hecho, esta estrategia nos devuelve la imagen de un orden neoliberal alejado de sus mejores momentos ide&oacute;logicos, calculador y envuelto en el aparato de Estado para justificar sus l&iacute;neas pol&iacute;ticas que se rearma encontrando los flancos d&eacute;biles de lo que queda del movimiento democr&aacute;tico de 2011. Queda por saber como vamos a articular pol&iacute;ticamente una nueva ofensiva social que cierre los flancos d&eacute;biles y abra nuevas l&iacute;neas de ataque al gobierno de las finanzas y sus aliados en las escalas locales, auton&oacute;micas, estatales y europeas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Isidro López, Emmanuel Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/nueva-estrategia-economica-elites_129_2431298.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 14 Oct 2015 18:56:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[PP - Partido Popular,Cs - Ciudadanos,Elecciones Cataluña]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La confluencia es cuestión de democracia, no de partidos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/confluencia-cuestion-democracia-partidos_129_2481359.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/515bb68f-85fb-44b4-9478-7822e7489f52_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Imagen de Ahora en Común"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sólo en aquellas ciudades donde la confluencia ha estado liderada por una parte que no es de parte (de partido) se han logrado victorias electorales</p><p class="subtitle">En muchos lugares, Ahora en Común se ha convertido en el ágora en el que se despachan las diferencias entre las distintas familias de IU</p></div><p class="article-text">
        Toda &eacute;poca trastornada &mdash;y esta desde luego lo es&mdash; suele expresar sus aspiraciones en torno a una convenci&oacute;n. El largo siglo XIX encontr&oacute; en el t&eacute;rmino socialismo un concentrado de ideales y pr&aacute;cticas que se opon&iacute;an a los paisajes dickensianos de la civilizaci&oacute;n burguesa. El '68 franc&eacute;s hizo del &ldquo;prohibido prohibir&rdquo; la forma ingenua del antiautoritarismo que, de modo mucho m&aacute;s abroncado, se manifest&oacute; en las luchas andisciplinarias de la escuela, las instituciones psiqui&aacute;tricas y los centros de trabajo. Hoy en Espa&ntilde;a, esa convenci&oacute;n se llama democracia. Recuerdan los esl&oacute;ganes del 15M &ldquo;lo llaman democracia y no lo es&rdquo; o &ldquo;democracia real ya&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El problema de una convenci&oacute;n es que no define exactamente los objetivos y las pr&aacute;cticas de cambio. Tan s&oacute;lo marca unas aspiraciones, a veces vagas, y una ret&oacute;rica, normalmente ambigua, que se puede torcer con m&eacute;todos y pr&aacute;cticas contrarios al ideal que aparentemente se expresa. Esto es lo que est&aacute; ocurriendo con la llamada confluencia y con el consabido baile de declaraciones entre Pablo Iglesias y Alberto Garz&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Recapitulemos. En mayo pasado &mdash;parece una eternidad pero fue antes de ayer&mdash;, las candidaturas ciudadanas lograron, entre otros muchos m&eacute;ritos, conquistar cinco grandes ayuntamientos del pa&iacute;s: Madrid, Barcelona, Zaragoza, Coru&ntilde;a y C&aacute;diz. Formalmente, y salvo en C&aacute;diz, estas candidaturas lograron el apoyo de la mayor parte de las formaciones hoy en liza en la llamada confluencia: IU, Equo y tambi&eacute;n Podemos. En t&eacute;rminos pr&aacute;cticos, no obstante, la mayor parte del trabajo que posibilit&oacute; las candidaturas municipalistas fue llevado a cabo por equipos que ten&iacute;an una larga trayectoria en movimientos sociales y/o se hab&iacute;an formateado (incluidos algunos militantes de partido) en el 15M, la PAH o las Mareas por los derechos sociales.
    </p><p class="article-text">
        Resultado: los cinco alcaldes de estas ciudades, as&iacute; como la parte del le&oacute;n de cada uno de los equipos de gobierno, son personalidades reconocidas de las nuevas figuras del protagonismo social: Colau portavoz de la PAH, Kichi de la Marea Verde, Santisteve activista del movimiento anti-c&aacute;rceles, Ferreiro abogado de movimientos sociales. Una lecci&oacute;n importante para la confluencia: s&oacute;lo en aquellas ciudades donde la confluencia ha estado liderada por una parte que no es de parte (de partido) se consigue un m&eacute;todo de participaci&oacute;n lo suficientemente inclusivo y democr&aacute;tico como para ser capaz de traducirse en victorias electorales.
    </p><p class="article-text">
        Habr&aacute; quien piense que todo esto obedece a una idea ingenua y maldiciente sobre los partidos, un viejo perjuicio libertario que impugna la base de toda vida democr&aacute;tica: el sistema de partidos y la participaci&oacute;n en pol&iacute;tica a trav&eacute;s de los partidos. La cuesti&oacute;n es que guste o no, acertada o no, esta idea informa, constituye y da sentido a la convenci&oacute;n de nuestra &eacute;poca. F&iacute;jense en el primer &eacute;xito de Podemos, &iquest;no se debi&oacute;, ante todo, a que era un &ldquo;partido-antipartido&rdquo;, un &ldquo;instrumento de la gente&rdquo;, en donde &ldquo;la gente lo decide todo&rdquo; en elecciones primarias, refer&eacute;ndum internos y hasta 1.100 asambleas (muy semejantes a las del 15M) repartidas por el territorio? Y de forma inversa, &iquest;no tiene que ver la r&aacute;pida ca&iacute;da de Podemos con su acelerado envejecimiento, convertido ya en un partido tanto o m&aacute;s jer&aacute;rquico y burocr&aacute;tico que todos los dem&aacute;s? Entre esas &ldquo;m&aacute;quinas de repartir cargos&rdquo; que son los partidos y la democracia como ideal de autogobierno ciudadano existe una contradicci&oacute;n casi insalvable.
    </p><p class="article-text">
        Por ir r&aacute;pido, en este pa&iacute;s existe un enorme potencial de cambio. As&iacute; lo han mostrado las elecciones municipales y las encuestas que en el oto&ntilde;o dieron a Podemos techos superiores al 25% del voto. Sin embargo, ese inmenso hueco electoral constituye una inc&oacute;gnita dif&iacute;cil de despejar. Si se moviliza de forma suficiente y convincente se puede convertir en la mayor fuerza electoral del pa&iacute;s. Si se deja a la inercia del juego partidario &mdash;los pactos y divisiones de las c&uacute;pulas de las formaciones&mdash; los resultados ser&aacute;n mediocres.
    </p><p class="article-text">
        Con el objeto de reproducir a escala ampliada el &eacute;xito de las municipales, a mediados julio se public&oacute; un manifiesto con el r&oacute;tulo 'Ahora en Com&uacute;n'. La idea era sencilla, levantar de nuevo lo que quedara del 15M para volcarlo sobre las generales en un escenario en el que Podemos parec&iacute;a perder fuelle como opci&oacute;n cre&iacute;ble de la &ldquo;convenci&oacute;n democracia&rdquo;. La puesta en pr&aacute;ctica de la idea ha sido, no obstante, mucho m&aacute;s modesta. El agotamiento provocado por el acceso a los ayuntamientos, la propia guerra interna en Podemos, los errores iniciales de la plataforma, han impedido construir los mimbres para que Ahora en Com&uacute;n se presente como una plataforma ciudadana suficiente, cre&iacute;ble e independiente de los partidos.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, ni IU ni Podemos, m&aacute;s all&aacute; de las iniciativas generosas de muchos de sus militantes, han contribuido gran cosa. Dejando a un lado la posici&oacute;n de la direcci&oacute;n de Podemos, casi siempre hostil, la actual participaci&oacute;n de IU en el proceso no est&aacute; siendo mucho mejor. En muchos lugares, Ahora en Com&uacute;n se ha convertido de hecho en el &aacute;gora en el que se despachan las diferencias entre las distintas familias de IU: los no confluyentes y los confluyentes. Pero incluso estos &uacute;ltimos tampoco est&aacute;n haciendo una gran contribuci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El patetismo &ndash;en el sentido original del t&eacute;rmino&ndash; de Garz&oacute;n, su &ldquo;gran angustia&rdquo; o &ldquo;padecimiento&rdquo; ante el agotamiento del reloj electoral se ha expresado en estos d&iacute;as en una serie de declaraciones a cada cual m&aacute;s inoportuna. Como aquella de que estar&iacute;a dispuesto a presentarse a las primarias a la presidencia en Ahora en Com&uacute;n, cuando ni siquiera el proceso de primarias est&aacute; ratificado por las asambleas territoriales. O todav&iacute;a mejor, esta otra de que &ldquo;Ahora en Com&uacute;n puede llegar a competir con Podemos&rdquo;, cuando &ldquo;Ahora en Com&uacute;n&rdquo; s&oacute;lo tiene sentido en el marco de una candidatura &uacute;nica. Involuntaria o conscientemente, estamos ante una cl&aacute;sica operaci&oacute;n de apropiaci&oacute;n. Cada vez m&aacute;s Garz&oacute;n-IU aparece como representante de Ahora en Com&uacute;n, en la misma l&iacute;nea que ya llevara a IU en las municipales a hacerse con la marca &ldquo;Ganemos&rdquo; con resultados, en su mayor&iacute;a, desastrosos para las posibilidades de cambio de gobierno.
    </p><p class="article-text">
        Desde 2011, la oleada desatada por el 15M ha mostrado golpe a golpe, que toda sociedad es capaz de resolver los problemas que se plantea. El nuestro ahora es el bloqueo que parece dirimirse entre aquellos que yendo solos no conseguir&iacute;an nada (IU) y aquellos a los que s&oacute;lo les queda el r&eacute;dito de sus primeros aciertos (la direcci&oacute;n de Podemos): un juego de resultados previsibles. Si como ha dicho alguno, la nuestra es una pol&iacute;tica del milagro (de los acontecimientos imprevistos) sobra decir, que hoy por hoy, necesitamos uno y bien grande.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Emmanuel Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/confluencia-cuestion-democracia-partidos_129_2481359.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 16 Sep 2015 19:51:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Ahora en Común,Unidad Popular]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ahora en Común es (hacer) democracia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/ahora-comun-hacer-democracia_129_2570660.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8cb2dfb7-95ba-434d-b08e-7ce03d4ebc4a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ahora en Común es (hacer) democracia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"La idea de Ahora en Común no es ni unión de izquierdas, ni unión de organizaciones, sino la pretensión de empujar una alianza ciudadana y democrática con participación de todas y todos, tal y como se pudo ver en la inspiración inicial de Podemos, y tal y como ocurrió en Madrid, Barcelona o Zaragoza con las candidaturas de unidad", afirma el autor</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Vivimos en democracia? En torno a esta pregunta ha girado toda la fuerza del ciclo pol&iacute;tico.&nbsp; &iexcl;Democracia Real Ya! fue una de los grupos y de los esl&oacute;ganes iniciales del 15M. La impugnaci&oacute;n del r&eacute;gimen del '78 ha sido tambi&eacute;n consigna principal de Podemos. Y, en general, el cuestionamiento o la sospecha sobre la (mala) calidad democracia espa&ntilde;ola han estado en la base de la crisis pol&iacute;tica m&aacute;s importante que haya atravesado el pa&iacute;s desde la Transici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute;, no obstante, de que nos pongamos o no de acuerdo sobre la condici&oacute;n de la democracia espa&ntilde;ola, conviene reconocer que en este tiempo se ha generado una incre&iacute;ble energ&iacute;a democr&aacute;tica. Al igual que en aquellos periodos hist&oacute;ricos de r&aacute;pido cambio pol&iacute;tico (las revoluciones), cada &ldquo;atasco&rdquo;, cada bloqueo que, en los &uacute;ltimos cinco a&ntilde;os, ha amenazado con devolvernos a la inquietante tranquilidad de una crisis sin soluci&oacute;n, ha venido seguido de una oleada de innovaciones pol&iacute;ticas y sociales capaz &mdash;incre&iacute;blemente capaz&mdash; de llevar m&aacute;s lejos la frontera de lo posible.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; fuimos testigos y parte de la sorprendente irrupci&oacute;n que explot&oacute; tras el 15M y donde se mostr&oacute;, por primera vez en casi tres d&eacute;cadas, que la palabra democracia ten&iacute;a valor y sentido y sobre todo que exist&iacute;a una mayor&iacute;a social dispuesta a defenderla y practicarla. De igual modo, las mareas verde y blanca nos ense&ntilde;aron que, a pesar de la supuesta atomizaci&oacute;n social, lo com&uacute;n sigue estando ah&iacute; como algo de todos y todas, y que tiene nombre de sanidad p&uacute;blica o de educaci&oacute;n p&uacute;blica. Posteriormente, Podemos practic&oacute; algo que antes parec&iacute;a imposible: convertir esa fuerza social en fuerza electoral. Y las candidaturas municipales de Madrid, Barcelona, Coru&ntilde;a o C&aacute;diz llevaron a&uacute;n m&aacute;s lejos el &oacute;rdago hasta ganar ayuntamientos que casi son como peque&ntilde;os pa&iacute;ses. En definitiva, si es cierto que una sociedad s&oacute;lo se plantea los problemas que puede resolver, esta ha sabido resolver casi todos.
    </p><p class="article-text">
        El pasado viernes se celebr&oacute; un acto singular que pretend&iacute;a responder a uno de esos bloqueos que hoy atascan el avance del ciclo pol&iacute;tico. Participaron en el mismo una decena de representantes de distintos partidos, iniciativas y corrientes. Hablaron all&iacute; desde Alberto Garz&oacute;n (IU) hasta Beatriz Taleg&oacute;n (exPSOE), desde un destacado dirigente de la catalana EUiA hasta otro de la Chunta Aragonesista. Tambi&eacute;n estuvieron algunos concejales de las nuevas formaciones municipalistas como Pablo Soto de Ahora Madrid o Arancha Gracia de Zaragoza en Com&uacute;n. El motivo era hablar de la &ldquo;confluencia&rdquo;, una palabra por definir, pero cuyo significado conviene resolver con urgencia en medio del revuelo que se ha levantado con la aparici&oacute;n de un manifiesto titulado &ldquo;Ahora en Com&uacute;n&rdquo;: apenas una declaraci&oacute;n de intenciones que va camino de recoger 25.000 firmas en poco m&aacute;s de cinco d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        El acto, disponible&nbsp;<a href="https://www.youtube.com/watch?v=wIDdlAYTSCs" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en este peri&oacute;dico</a>, vino encabezado por una pregunta de esas de rompe y rasga en la actual coyuntura &ldquo;&iquest;Te imaginas todos juntos?&rdquo;. Se trata de un interrogante dif&iacute;cil: la invitaci&oacute;n a &ldquo;imaginar&rdquo; no explica quienes son &ldquo;todos&rdquo; y c&oacute;mo van &ldquo;juntos&rdquo;. Si se atiende a los integrantes de la mesa, se podr&iacute;a pensar: &ldquo;Dal&eacute;... el frente de izquierdas, la uni&oacute;n de la izquierda, esa es la formula del &eacute;xito electoral&rdquo;. Prueba de que hay algo de verdad en esta afirmaci&oacute;n es que el publico asistente, varias cientos de personas, asinti&oacute; en varias de ocasiones de forma atronadora con el grito &ldquo;Unidad popular, unidad popular&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero &iquest;es realmente esta la f&oacute;rmula para ganar las elecciones? Conviene reconocer a Pablo Iglesias cuando dice que ese es el lugar en donde te quiere el enemigo: te encasilla en un palabra que s&oacute;lo funciona para una parte de la poblaci&oacute;n y que remite a organizaciones que en su momento no hicieron bien sus deberes. Por eso quiz&aacute;s sea mejor abordar la cuesti&oacute;n desde otra perspectiva, una radicalmente distinta. La clave est&aacute; en el motor del ciclo pol&iacute;tico y en la fuerza que lo ha empujado en todo momento, la democracia. El 15M invent&oacute; un t&eacute;rmino para nombrar a esa mayor&iacute;a que pod&iacute;a ser la base de una &ldquo;nueva rep&uacute;blica&rdquo; (de una nueva pol&iacute;tica): el 99 %, los de abajo.
    </p><p class="article-text">
        Volviendo al acto del pasado viernes. Entre la intervenciones m&aacute;s acertadas hubo una de Pablo Soto especialmente relevante. Casi sin levantar los ojos de su libreta, nombr&oacute; cuatro ideas, que seg&uacute;n &eacute;l &mdash;y yo comparto&mdash; hab&iacute;an sido la clave del &eacute;xito de Ahora Madrid. La primera: la marca no debe ir por delante, lo que quiere decir que ninguna organizaci&oacute;n se puede arrogar el protagonismo de la confluencia: se requiere de un trabajo discreto y generoso, que integre a todos y a todas. La segunda era que el proyecto / programa debe ser participado, resultado de un debate p&uacute;blico, horizontal y no limitado a expertos, o lo que es lo mismo, que la pol&iacute;tica no puede ser monopolio de profesionales y tecn&oacute;cratas, que es democr&aacute;tica o no es. La tercera tiene que ver con la elecci&oacute;n de los representantes: las primarias deben hacerse a partir de criterios de pluralidad y representatividad, s&oacute;lo as&iacute; se consigue la implicaci&oacute;n de todos los actores. Y por &uacute;ltimo, lo que no deja de ser un resultado de las tres condiciones previas: el entusiasmo.
    </p><p class="article-text">
        Esta f&oacute;rmula tiene poco que ver con un frente de izquierdas opuesto a Podemos y encabezado por IU, pero tampoco tiene mucho que ver con una coalici&oacute;n de partidos por el cambio con centro en Podemos. De hecho, la idea de Ahora en Com&uacute;n &mdash;y Ahora en Com&uacute;n es en principio poco m&aacute;s que una idea&mdash; prende justo en otro lugar: no es ni uni&oacute;n de izquierdas, ni uni&oacute;n de organizaciones, sino la pretensi&oacute;n de empujar una alianza ciudadana y democr&aacute;tica; una uni&oacute;n de los &ldquo;de abajo&rdquo; con participaci&oacute;n e inclusi&oacute;n de todas y todos, tal y como se pudo ver en la inspiraci&oacute;n inicial de Podemos, y tal y como ocurri&oacute; en Madrid, Barcelona o Zaragoza con las candidaturas de unidad.
    </p><p class="article-text">
        Por parad&oacute;jico que parezca esto no resta protagonismo a Podemos. No se trata de ir contra o frente a Podemos, sino con <em>Podemos y m&aacute;s all&aacute; de Podemos,</em> abarcando aquello que la marca no es ya capaz de recoger &mdash;<a href="http://www.eldiario.es/politica/PP-mantiene-primera-electoral-PSOE_0_408409282.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en este mismo medio</a> se publicaba hoy una encuesta que le colocaba como tercera fuerza con el 13,3% del voto&mdash;. En la direcci&oacute;n de lo se&ntilde;alado m&aacute;s arriba, un <em>Ahora Podemos</em> o un <em>Podemos en Com&uacute;n</em> construido sobre la base de unas primarias de circunscripci&oacute;n provincial y que garantizasen una pluralidad suficiente, acompa&ntilde;adas de un m&eacute;todo de elaboraci&oacute;n colectiva del programa, podr&iacute;an ser condici&oacute;n suficiente para afrontar las elecciones con mayores posibilidades de &eacute;xito.
    </p><p class="article-text">
        Los polit&oacute;logos suelen hablar de erosi&oacute;n de la democracia, de desafecci&oacute;n pol&iacute;tica, de crisis de la representaci&oacute;n. En las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, lo com&uacute;n &mdash;la pol&iacute;tica al fin y al cabo&mdash; ha sido cauterizado en pos de la mera administraci&oacute;n de los asuntos p&uacute;blicos. Tecnocracia y expropiaci&oacute;n (neoliberalismo) han sido los instrumentos de esta despotenciaci&oacute;n de la pol&iacute;tica. El 15M ha permitido revertir esa situaci&oacute;n sin dejar por ello de manifestar sospecha respecto a todo lo que huele a pol&iacute;tica profesional y luchas partidarias por la autoperpetuaci&oacute;n en el poder. Nuestro reto consiste en saber aplicar las claves del 15M en una situaci&oacute;n nueva.
    </p><p class="article-text">
        Vivimos en una &eacute;poca acelerada, apasionante y pol&iacute;ticamente exigente. Hoy medios y fines coinciden. Eficacia y democracia van de la mano. Igualdad, inclusi&oacute;n, cooperaci&oacute;n, decisi&oacute;n com&uacute;n se han convertido en requisitos de cualquier opci&oacute;n pol&iacute;tica que quiera ser viable. Por eso, Ahora en Com&uacute;n es quiz&aacute;s algo tan sencillo &mdash;o tan complejo&mdash; como anteponer la democracia a cualquier otra cosa. Parad&oacute;jicamente ese es justo el motor del &eacute;xito electoral.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Emmanuel Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/ahora-comun-hacer-democracia_129_2570660.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 13 Jul 2015 19:05:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ahora en Común es (hacer) democracia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ahora en Común,Podemos,IU - Izquierda Unida]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo se ganarán las próximas elecciones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/ganaran-proximas-elecciones_129_2638295.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">"La conclusión de estos comicios parece obvia. Si Podemos acude en solitario a las elecciones de noviembre, los resultados más probables auguran un techo en torno al 13 o el 14%: es evidente que Podemos tiene que ser algo más que Podemos en las próximas elecciones", afirma el autor</p></div><p class="article-text">
        Dicen que un buen pol&iacute;tico se define por la presencia y equilibrio de tres &ldquo;virtudes&rdquo;: una aguda capacidad de c&aacute;lculo, buenas dosis de audacia y arrojo, y un innegable oportunismo, enti&eacute;ndase sin juicio moral: &ldquo;Sentido de la oportunidad&rdquo;. El &eacute;xito de Podemos de hace un a&ntilde;o se debi&oacute; seguramente m&aacute;s a estas dos &uacute;ltimas facultades que a una estrategia bien definida y sabiamente calibrada.
    </p><p class="article-text">
        En enero de 2014, un pu&ntilde;ado de aventureros, que hab&iacute;an aprendido mucho de comunicaci&oacute;n pol&iacute;tica haciendo los programas de La Tuerka, acompa&ntilde;ados de la &uacute;nica organizaci&oacute;n de la extrema izquierda espa&ntilde;ola digna de tal nombre (Izquierda Anticapitalista), probaron suerte, lanzaron los dados. El resultado fueron los cinco eurodiputados de Podemos. No eran los &uacute;nicos que entonces entend&iacute;an que sin incidencia institucional el ciclo pol&iacute;tico del 15M estaba condenado al estancamiento. Pero fueron sin duda los m&aacute;s audaces y aparentemente los m&aacute;s capaces. Entre los otros &ldquo;equipos pol&iacute;ticos&rdquo; dispuestos a asumir el reto electoral, algunos tuvieron la vida de una estrella fugaz (el Partido X) y otros, de maduraci&oacute;n m&aacute;s lenta, se reorientaron hacia el municipalismo para dar cuerpo a lo que luego fue Barcelona En Com&uacute; y en parte Ahora Madrid.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En pol&iacute;tica institucional, debiera ser una m&aacute;xima que tomarse demasiado en serio te puede llevar al fracaso con igual rapidez que te llev&oacute; al &eacute;xito. En Podemos, la audacia y el oportunismo que empujaron a la organizaci&oacute;n casi por encima de IU fueron inmediatamente relevados por buenas dosis de autobombo, justificaci&oacute;n de decisiones imposibles y una desmedida inflaci&oacute;n de &ldquo;c&aacute;lculo&rdquo;. Desde el verano de 2014, la r&aacute;pida l&iacute;nea ascendente en las encuestas se convirti&oacute; en el centro de una estrategia &ldquo;atr&aacute;palo todo&rdquo;. Populismo, &ldquo;significante vac&iacute;o&rdquo;, ret&oacute;rica &ldquo;nacional popular&rdquo; y tantas otras consignas &ndash;que hoy quiz&aacute;s no se consideren m&aacute;s que simples ocurrencias&ndash; sustituyeron las claves iniciales del 15M &ndash;democracia, desborde, 99%&ndash;, as&iacute; como la demanda latente de lo que entonces hab&iacute;a provocado la irrupci&oacute;n de Podemos: el &ldquo;agotamiento del r&eacute;gimen&rdquo; y la necesidad de un &ldquo;proceso constituyente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Durante un tiempo, seguramente demasiado, el debate pareci&oacute; estar en suspenso. La sola posibilidad de que Podemos llegara al Gobierno, de que sus promotores tuvieran efectivamente la llave del triunfo, fue suficiente para tapar errores de bulto, como el desprecio por construir una organizaci&oacute;n amplia y democr&aacute;tica que resultara habitable para las decenas de miles de personas que se acercaron a los C&iacute;rculos; la rampante burocratizaci&oacute;n que llev&oacute; a elegir secretarios generales y &ldquo;consejos ciudadanos&rdquo; incluso en pueblos donde el C&iacute;rculo de Podemos sumaba menos personas que cargos; o la propia ausencia de debate pol&iacute;tico frente a una &ldquo;estrategia&rdquo; que se consideraba ganadora sin m&aacute;s refrendo que el de unas encuestas.
    </p><p class="article-text">
        Bast&oacute;, durante un tiempo, que no hubiera nada capaz de nublar la imagen de &eacute;xito. Y as&iacute; era: las tertulias de televisi&oacute;n se ganaban por goleada, algunas cadenas estaban satisfechas con las subidas de audiencia y los pol&iacute;ticos profesionales aparec&iacute;an viejos e incapaces. Hoy quiz&aacute;s debamos reconocer que la inteligencia del r&eacute;gimen (el oligopolio medi&aacute;tico) jug&oacute; a ser m&aacute;s idiota que sus adversarios. Mientras Podemos segu&iacute;a su ascenso, fueron preparando su propia estrategia, cumplida despu&eacute;s como un programa de demolici&oacute;n por fases: aniquilaci&oacute;n de las figuras de Monedero y Tania (en IU pero siempre pr&oacute;xima), endurecimiento de la oposici&oacute;n medi&aacute;tica y finalmente la Operaci&oacute;n Ciudadanos. Si queremos completar el an&aacute;lisis, deber&iacute;amos decir tambi&eacute;n que la pretensi&oacute;n de ganar al r&eacute;gimen en su terreno (los medios y las encuestas) fue una ingenuidad de costes previsibles.
    </p><p class="article-text">
        Por fortuna, o m&aacute;s bien porque la situaci&oacute;n es m&aacute;s compleja y rica de lo que parece, los &uacute;ltimos comicios han revuelto la situaci&oacute;n y, de nuevo, para bien. La entrada de nuevos jugadores (las candidaturas municipales) ha demostrado otra obviedad pol&iacute;tica que nunca se debi&oacute; pasar por alto. En este pa&iacute;s, en el que la tendencia al federalismo tiene la condici&oacute;n de casi una &ldquo;constituci&oacute;n natural&rdquo;, es pr&aacute;cticamente imposible hacer pol&iacute;tica sin atender a las singularidades de cada territorio. A la contra del jacobinismo presuntuoso que algunos proclamaron como la clave de la &ldquo;nueva pol&iacute;tica&rdquo;, Podemos ha obtenido sus mejores resultados all&iacute; donde se ha fundido con las realidades sociales locales. Es el caso de Arag&oacute;n y Asturias, y en menor medida de Madrid, justamente donde el proyecto ha tenido mejor aterrizaje territorial, d&oacute;nde se ha conquistado mayor autonom&iacute;a respecto de la direcci&oacute;n y d&oacute;nde la organizaci&oacute;n, a pesar de la competencia cainita provocada por un sistema de selecci&oacute;n absurdo (las listas plancha),&nbsp; se ha construido sobre la base de la integraci&oacute;n de trayectorias pol&iacute;ticas plurales y a veces contrapuestas. De igual modo, las candidaturas municipales, especialmente aquellas que han conquistado resultados impensables para Podemos, han sido el resultado de alianzas amplias y generosas, y siempre enraizadas en sus respectivas ciudades tal y como se puede comprobar en Madrid, Barcelona, Zaragoza y el eje atl&aacute;ntico gallego.
    </p><p class="article-text">
        La conclusi&oacute;n de estos comicios parece pues obvia. Si Podemos acude en solitario a las elecciones de noviembre, los resultados m&aacute;s probables auguran un techo en torno al 13 o el 14%, apenas por encima de los resultados que Anguita alcanzara en 1996. Ergo es evidente que Podemos tiene que ser algo m&aacute;s que Podemos en las pr&oacute;ximas elecciones. A&nbsp; fin de encarar este imp&aacute;s, circula ya una vieja idea tomada de la reserva estrat&eacute;gica de la organizaci&oacute;n, lo que al principio se llam&oacute;&nbsp; &ldquo;frente amplio&rdquo;, una propuesta que se baraj&oacute; con fuerza en los primeros tiempos de Podemos para ser dejada de lado por la &ldquo;hip&oacute;tesis populista&rdquo;. No cuesta mucho imaginar los fichajes de este nuevo Frente Ciudadano organizado en torno al n&uacute;cleo de Podemos: los restos todav&iacute;a vivos de IU con Garz&oacute;n a la cabeza, Comprom&iacute;s en Valencia y Anova en Galicia, as&iacute; como algunas caras visibles de la candidaturas municipales, o al menos de las m&aacute;s significativas como Ahora Madrid y Barcelona En Com&uacute;.
    </p><p class="article-text">
        Hagamos proyecciones. Si los t&eacute;rminos en los que se construye esta nueva constelaci&oacute;n electoral son los hasta ahora habituales, esto es, una serie de acuerdos por arriba entre aparatos y nuevas &eacute;lites pol&iacute;ticas, un sistema de elecci&oacute;n &ldquo;parip&eacute;&rdquo; por medio listas plancha o similares y un proyecto que no vaya m&aacute;s all&aacute; del imaginario del &ldquo;Gobierno de la izquierda&rdquo;; y si no hay ning&uacute;n imprevisto &ndash;como un brusco ataque de los mercados sobre la deuda espa&ntilde;ola&ndash;, los resultados electorales del &ldquo;frente amplio&rdquo; dif&iacute;cilmente rebasar&aacute;n la suma de partes. En otra palabras el Podemos Plus-Plus obtendr&iacute;a, en la versi&oacute;n m&aacute;s optimista, alrededor del 20% de los votos. Casi podr&iacute;amos decir, que esta alianza &ldquo;de la izquierda&rdquo; sustituir&iacute;a al PSOE en lo que este ya no es capaz de hacer: el recambio de Gobierno frente a una derecha desgastada. El hecho adem&aacute;s de que se siguiera necesitando de los socialistas para gobernar sobre el t&aacute;ndem PP-Ciudadanos anuncia la casi inevitable inclinaci&oacute;n hacia el conservadurismo y la &ldquo;responsabilidad institucional&rdquo;.&nbsp; La opci&oacute;n del &ldquo;frente amplio&rdquo; puede pues parecer ambiciosa, pero peca todav&iacute;a de demasiado &ldquo;c&aacute;lculo&rdquo;, de demasiada poca audacia y sentido de la oportunidad.
    </p><p class="article-text">
        Volvamos sobre nuestros pasos e intentemos reconocer lo que ha empujado el ciclo pol&iacute;tico, y lo que una y otra vez ha llevado a sus experimentos electorales a chocar con los l&iacute;mites se&ntilde;alados. A quien guste de f&oacute;rmulas sencillas y condensadas, le proponemos una consigna: &ldquo;desatar de nuevo al 15M&rdquo;. O lo que es lo mismo, no dar por superada, en ninguna f&oacute;rmula pol&iacute;tico-partidaria, lo que ha permitido la existencia de la ruptura, tambi&eacute;n en clave institucional. De hecho, mayor&iacute;a electoral y ruptura de r&eacute;gimen podr&iacute;an tener un camino compartido, pero s&oacute;lo a cambio de entender que el veh&iacute;culo electoral responde a algo mucho m&aacute;s amplio que un partido o una coalici&oacute;n de partidos o a una opci&oacute;n de gobierno, por muy de nuevo tipo que sea. Por resumir mucho, la presunci&oacute;n de nuestra hip&oacute;tesis es que existe una minor&iacute;a en movimiento y en camino de ser mayor&iacute;a que est&aacute; dispuesta a cambios pol&iacute;ticos fundamentales. En un art&iacute;culo que ya es demasiado largo, podr&iacute;amos resumir la gu&iacute;a de este proceso pol&iacute;tico en torno a tres elementos fundamentales:
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. &ldquo;Por una nueva asamblea constituyente&rdquo;,</strong> &uacute;nica demanda democr&aacute;tica y transversal al proceso de cambio pol&iacute;tico en curso. Se trata de recuperar el impulso del 15M que en las plazas se organiz&oacute; de acuerdo con la consigna de revisarlo todo, esto es, como una asamblea constituyente desde abajo. Recuperado de modo casi instintivo, el juntismo del 15M &ndash;hoy dir&iacute;amos la organizaci&oacute;n a partir de asambleas locales que demandan democracia&ndash; concit&oacute; niveles de simpat&iacute;a y apoyo superiores al 70%.&nbsp; M&aacute;s democracia y menos austeridad han sido, tambi&eacute;n, las demandas comunes detr&aacute;s del 15M, en el auge de Podemos y de nuevo en las candidaturas municipales. No tiene ning&uacute;n sentido rebajar su potencia en aras de no se sabe bien qu&eacute; idea de &ldquo;normalidad social&rdquo; o de un &ldquo;conservadurismo mayoritario&rdquo; que no parece confirmarse. En tanto referente com&uacute;n, la &ldquo;constituyente&rdquo; parece m&aacute;s exitoso y potente que las im&aacute;genes asociadas a una &ldquo;patria&rdquo; siempre cuestionable. Se trata adem&aacute;s de la consecuencia pol&iacute;tica l&oacute;gica de la apelaci&oacute;n directa a la caducidad del r&eacute;gimen. Y resulta, hoy por hoy, la &uacute;nica divisoria clara con los otros tres grandes partidos (PP, PSOE y Ciudadanos), o lo que es lo mismo, la principal v&iacute;a de agua a su recuperaci&oacute;n pol&iacute;tica. En palabras de Aguirre, la pol&iacute;tica esta hoy entre &ldquo;los partidos del r&eacute;gimen y los que est&aacute;n en contra&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. Protagonismo ciudadano.</strong> Ni los partidos, ni las &eacute;lites pol&iacute;ticas que quieran participar en el proceso pueden tener m&aacute;s funci&oacute;n que la de abrir y empujar de forma generosa y desinteresada. Podemos inici&oacute; su decadencia en el mismo momento en el que dej&oacute; de ser el espacio para una participaci&oacute;n y decisi&oacute;n real en el futuro del pa&iacute;s. La apertura de esta constituyente ciudadana debiera tener la misma dimensi&oacute;n de plaza y asamblea que tuvo el 15M, pero con una aspiraci&oacute;n pol&iacute;tica concentrada en noviembre como cita no para formar un gobierno, como propiamente una asamblea constituyente. En este proceso no debiera quedar fuera ninguna fuerza pol&iacute;tica comprometida con la ruptura democr&aacute;tica por inc&oacute;moda que esta sea en t&eacute;rminos de c&aacute;lculo electoral. Bildu o CUP por la izquierda, as&iacute; como muchos votantes de la derecha, son susceptibles de estar de acuerdo con el mismo programa de m&iacute;nimos contenido en la convocatoria de Cortes Constituyentes: m&aacute;s democracia y menos austeridad. Para convocar al voto de la nueva coalici&oacute;n basta con compartir la necesidad de que se abra un debate sobre el Estado en lo que se refiere a todos los niveles fundamentales, incluido el territorial. Las fronteras ideol&oacute;gicas (izquierda-derecha, nacionalismo de uno u otro tipo) no son determinantes, s&oacute;lo la consideraci&oacute;n de la caducidad del actual ordenamiento constitucional.
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. Representaci&oacute;n controlada y plural.</strong> La selecci&oacute;n de candidatos de la coalici&oacute;n ciudadana debiera ser ejemplar en tanto prueba o ensayo de elecci&oacute;n democr&aacute;tica de una asamblea constituyente. Tanto por coherencia de medios y fines, como en pro de concitar los m&aacute;ximos apoyos, la elecci&oacute;n de candidatos tendr&iacute;a que realizarse en igualdad de condiciones, de acuerdo con mecanismos claros de rendici&oacute;n de cuentas a asambleas amplias y expl&iacute;citamente reconocidas y por medio de m&eacute;todos que garantizaran la pluralidad y la representatividad de las listas. Esto excluye de forma expl&iacute;cita los mecanismos &ldquo;cesaristas&rdquo; de elecci&oacute;n, como el voto en plancha &ndash;en el que a partir del n&uacute;mero dos nadie conoce a nadie&ndash; y el voto de documentos cerrados.&nbsp;<a href="http://blogs.publico.es/contraparte/2015/03/14/mucho-mas-que-unas-primarias-el-experimento-de-ahora-madrid/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Los mecanismos de selecci&oacute;n probados por ejemplo en Ahora Madrid</a> fomentan la cooperaci&oacute;n y la complementariedad en lugar de la competencia y la exclusi&oacute;n de partes. Basta pues con ensayar a otra escala &ndash;la circunscripci&oacute;n provincial&ndash; mecanismos empleados ya en muchas candidaturas municipales.
    </p><p class="article-text">
        Obviamente no cabe ninguna ingenuidad. En un a&ntilde;o se ha perdido buena parte de la inocencia de la &ldquo;nueva pol&iacute;tica&rdquo; que en tantas ocasiones ha resultado demasiado pr&oacute;xima a lo que de peor tiene la antigua (las peleas de camarillas, las luchas de poder). No obstante, hay que reconocer que la huella y la herencia del 15M siguen tan vivas como para producir innovaciones pol&iacute;ticas poderosas casi cada semestre. Por eso, aunque ninguno de los elementos se&ntilde;alados lleguen a tener grados de desarrollo siquiera convincentes, todo lo que se avance en este terreno puede servir de base para la constituci&oacute;n del espacio pol&iacute;tico que abri&oacute; el 15M y que todav&iacute;a no se ha acabado de definir. Sobra decir que corre prisa y que los rumores de adelanto de las elecciones a septiembre atruenan como un grito.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Emmanuel Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/ganaran-proximas-elecciones_129_2638295.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Jun 2015 17:27:06 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Cómo se ganarán las próximas elecciones]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Elecciones Autonómicas 24M 2016]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dónde está la mayoría social o por qué la clase importa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/mayoria-social-clase-importa_129_2688650.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">El retorno –por imaginario que sea–  al puré indiferenciado de las clases medias sólo permite, sólo puede permitir, un recambio de élites</p></div><p class="article-text">
        La ciudadan&iacute;a, el 99%, la mayor&iacute;a y ya en la apoteosis del lenguaje directo &ndash;o lo que es lo mismo, de la pereza mental&ndash; la &ldquo;gente&rdquo;... &Eacute;stos son algunos de los t&eacute;rminos que se han vuelto lugares comunes de la ret&oacute;rica de la &ldquo;nueva pol&iacute;tica&rdquo;. No hay en ello mal alguno. Algunos de estas palabras han resultado aciertos notables. As&iacute;, por ejemplo, &ldquo;el 99%&rdquo;, que acu&ntilde;ara el 15M, es una expresi&oacute;n r&aacute;pida y novedosa que permite escapar, y al mismo tiempo renovar, la vieja dicotom&iacute;a pueblo / oligarqu&iacute;a. Igualmente un viejo concepto como &ldquo;ciudadan&iacute;a&rdquo; ha servido para hablar de &ldquo;todos&rdquo; en tanto &ldquo;sujeto pol&iacute;tico&rdquo; sin acotarse al viejo campo ideol&oacute;gico izquierda y derecha, y sin remitirse a las viejas organizaciones partidarias. En otro terreno, se invoca a la &ldquo;mayor&iacute;a&rdquo; con el prop&oacute;sito de ganar elecciones, al tiempo que sirve como forma de chantaje frente a todo lo que escape a la supuesta &ldquo;centralidad social&rdquo;. Pero, como suele ocurrir, la cuesti&oacute;n no est&aacute; en las palabras. No al menos cuando estas se usan como armas arrojadizas. El problema est&aacute; en si estas palabras sustituyen al an&aacute;lisis.
    </p><p class="article-text">
        Hoy se emplea &ldquo;gente&rdquo;, &ldquo;mayor&iacute;a&rdquo; o &ldquo;ciudadan&iacute;a&rdquo; para referirse a conglomerados sociales tan heterog&eacute;neos que cualquier intento de unidad se vuelve inmediatamente un artificio, &uacute;til ret&oacute;ricamente, pero confuso en todo lo dem&aacute;s. Valga decir que nuestro tiempo est&aacute; siendo extremadamente rico en innovaciones en el lenguaje pol&iacute;tico, pero extremadamente pobre en lo que se refiere a su capacidad para hacer sustentar los buenos prop&oacute;sitos en realidades sociales que, guste o no, son complejas y contradictorias. Hablamos, en efecto, de clases sociales.
    </p><p class="article-text">
        Pero puede algo tan opaco y <em>d&eacute;mod&eacute;</em> como las clases sociales resultar todav&iacute;a de inter&eacute;s. Quiz&aacute;s convenga empezar por otro lugar. &iquest;Qu&eacute; de &ldquo;nuevo&rdquo; ha alumbrado nuestra &eacute;poca? &iquest;Hasta donde se puede estirar el cambio? &iquest;Existe la posibilidad de algo as&iacute; como una &ldquo;ruptura&rdquo;? &iquest;O es esto otra forma de nombrar la vieja quimera de una izquierda siempre &ldquo;extrema&rdquo; y marginal? Se trata de preguntas cruciales que se anudan con la lectura que cada cual hace del 15M, pero tambi&eacute;n &ndash;he aqu&iacute; la gracia&ndash; con la propia estructura de clases de la sociedad espa&ntilde;ola.
    </p><p class="article-text">
        <em>Grosso modo</em> podr&iacute;amos decir que la interpretaci&oacute;n de la crisis pol&iacute;tica, y con ello las posibilidades del cambio, se han dividido en dos campos. A un lado, se organiza una pol&iacute;tica &ndash;seguramente mayoritaria en Podemos y en general en todos las iniciativas municipalistas como los &ldquo;En Com&uacute;&rdquo; y los &ldquo;Ahora&rdquo;&ndash;&nbsp; que arranca, aunque sea inconscientemente, de un aspecto capital de la crisis: la quiebra de las clases medias. Tres d&eacute;cadas de erosi&oacute;n salarial, proletarizaci&oacute;n de las profesiones liberales, devaluaci&oacute;n de los t&iacute;tulos universitarios, para llegar en 2008 a una crisis que termin&oacute; de constatar que el futuro para la mayor&iacute;a de los infantes de la clase media no era otro que la precariedad, la infrarremuneraci&oacute;n y la marginaci&oacute;n institucional. O acaso no era a esto a lo que han apelado campa&ntilde;as tan exitosas como aquella de Juventud sin Futuro, &ldquo;No es pa&iacute;s para j&oacute;venes&rdquo;, en referencia a esos &ldquo;talentos&rdquo; desperdigados y desperdiciados por Europa y EEUU.
    </p><p class="article-text">
        El problema de esta interpretaci&oacute;n, su l&iacute;mite, es que en la medida en que se cocina dentro de ese pur&eacute; m&aacute;s bien ins&iacute;pido que constituyen las clases medias, apenas consigue ir mucho m&aacute;s all&aacute; de la reclamaci&oacute;n de una restauraci&oacute;n. En su versi&oacute;n m&aacute;s estrecha, la pol&iacute;tica posible &ndash;el horizonte del cambio&ndash; se sit&uacute;a justo en ese lugar que se viene conociendo como &ldquo;regeneraci&oacute;n democr&aacute;tica&rdquo;. Por resumir mucho, el cambio consistir&iacute;a en terminar con la lacra de la corrupci&oacute;n, renovar el sistema de partidos y repartir de nuevo &ldquo;posiciones&rdquo; sobre la base de una meritocracia digna de tal nombre. De forma congruente, la l&iacute;nea de ataque se deber&iacute;a dirigir contra uno de los aspectos m&aacute;s escandalosos, pero tambi&eacute;n m&aacute;s superficiales, de la crisis org&aacute;nica: la rigidez pol&iacute;tica del r&eacute;gimen, especialmente en lo que se refiere a satisfacer el necesario recambio de &eacute;lites. La cuesti&oacute;n se podr&iacute;a dirimir casi en una renovaci&oacute;n generacional, y Ciudadanos con seguridad, y al menos una parte de Podemos y de los &ldquo;En Com&uacute;n&rdquo; estar&aacute;n ah&iacute; para solventarlo.
    </p><p class="article-text">
        La segunda l&iacute;nea de interpretaci&oacute;n, apenas explorada pero intuida por much&iacute;simos, arranca tambi&eacute;n de esa crisis social que tiene su centro en las clases medias. La diferencia estriba en la sospecha de que la fractura puede ser una v&iacute;a sin salida. El capitalismo financiero &ndash;o si se prefiere el neoliberalismo&ndash; ha llegado para quedarse. Y el declive de las clases medias es reconocible desde por lo menos treinta a&ntilde;os en todas las econom&iacute;as occidentales. El centro social que sirvi&oacute; de pivote a las democracias europeas se ha ido haciendo cada vez m&aacute;s fr&aacute;gil, al tiempo que la extrema derecha y nuevas izquierdas trataban, sin cesar, de sacar las lecciones oportunas.
    </p><p class="article-text">
        Dicho sea de paso, los movimientos sociales que han barrido Espa&ntilde;a y el continente desde hace d&eacute;cadas pueden ser considerados tambi&eacute;n como expresiones pol&iacute;ticas de la descomposici&oacute;n de las clases medias. Ciertamente si se consideran de forma aislada, estas experiencias, a medias pol&iacute;ticas, a medias culturales, no van m&aacute;s all&aacute; de la conquista de ciertos derechos civiles o sociales, o de la articulaci&oacute;n de formas de vida singulares, a veces con demasiada vocaci&oacute;n de marginalidad. Tomados sin embargo de forma conjunta, apuntan a la constituci&oacute;n de un nuevo sujeto pol&iacute;tico desviado respecto del consenso y el &ldquo;centro&rdquo; que tradicionalmente han representado las clases medias (&iquest;precariado?, &iquest;cognitariado?). Por eso el 15M puede ser considerado tambi&eacute;n como el resultado de una larga acumulaci&oacute;n que se reconoce desde los a&ntilde;os noventa en lugares tan distintos como la <em>okupaci&oacute;n</em>, el movimiento global, el movimiento contra la guerra, V de Vivienda o las luchas de Internet.
    </p><p class="article-text">
        Sea como sea, el problema de esta segunda interpretaci&oacute;n reside en que &uacute;nicamente se puede articular como hip&oacute;tesis pol&iacute;tica a partir del reconocimiento de su propio l&iacute;mite. Dicho de otro modo, estos grupos sociales politizados y tendencialmente desclasados s&oacute;lo lograr&aacute;n articularse como sujeto pol&iacute;tico de ruptura si conectan con un &ldquo;otro social&rdquo;, tan fragmentado y difuso como el mismo, pero cuya procedencia no se puede reconocer, ni por asomo, en ese caldo sin transiciones que hasta hace poco fueron las clases medias. Parece como si se repitiera un problema ya cl&aacute;sico: &iquest;c&oacute;mo se construye una mayor&iacute;a social, cuando el bloque que sosten&iacute;a lo viejo se ha quebrado, pero los elementos dispersos no se han reunido todav&iacute;a en torno a un proyecto social y pol&iacute;tico capaz de alumbrar lo nuevo?
    </p><p class="article-text">
        Hay un dato estad&iacute;stico sobre la sociedad espa&ntilde;ola que resume como una bofetada su car&aacute;cter eminentemente clasista. De los j&oacute;venes con residencia en Espa&ntilde;a, un 30% consigue acceder a estudios universitarios, al tiempo que m&aacute;s de otro 40% ni siquiera concluye la educaci&oacute;n obligatoria o bien se titula pero no sigue los estudios. Sorprendente &iquest;verdad? No tanto si se considera que este inmenso segmento social, que constituye la mayor de las minor&iacute;as del pa&iacute;s, apenas tiene m&aacute;s hueco en la &ldquo;sociedad oficial&rdquo; que como consumidor de televisi&oacute;n y estereotipo social. A ellos se dedican los <em>reality shows</em> de ligoteo y amor <em>(Adan y Eva, Hombres y Mujeres y Viceversa),</em> los programas moralizantes tipo <em>Hermano Mayor</em> o ep&iacute;tetos estigmatizantes como el de &ldquo;quillos&rdquo;, &ldquo;poligoneros&rdquo;, &ldquo;Jonis&rdquo;, &ldquo;Jennys&rdquo; o generaci&oacute;n &ldquo;ni-ni&rdquo; (ni estudian, ni trabajan). Son los actores ausentes del discurso pol&iacute;tico, dirigido sin sonrojo a las clases medias; pero constituyen a su vez la gran inc&oacute;gnita que planea sobre la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola.
    </p><p class="article-text">
        De todas formas, sabemos lo suficiente sobre este grupo como para tener algunas pistas de lo que podr&iacute;an significar para una pol&iacute;tica de ruptura. En relaci&oacute;n con su posici&oacute;n laboral, sabemos que constituyen el inmenso proletariado de servicios que, compuesto en gran parte por migrantes y mujeres, sostiene las econom&iacute;as altamente precarizadas de las grandes ciudades y la industria m&aacute;s poderosa del pa&iacute;s, el turismo. Si se consideran sus actuales posiciones pol&iacute;ticas, sabemos que en su mayor&iacute;a son desafectos cong&eacute;nitos, abstencionistas principalmente, no sindicados, algunos por cultura paterna todav&iacute;a votantes de la izquierda, pero por lo general desinteresados. Por todo ello, deber&iacute;amos saber tambi&eacute;n que sin el concurso de esta gigantesca minor&iacute;a no hay ruptura posible.
    </p><p class="article-text">
        De nuevo resumiendo mucho, el 15M ha desencadenado una crisis pol&iacute;tica que expresa algo m&aacute;s profundo que el hartazgo con la corrupci&oacute;n o la rigidez superficial del r&eacute;gimen. Ha expresado la fractura de las bases sociales del consenso. La cuesti&oacute;n parece residir ahora en decidir &ndash;y esto resulta crucial para Podemos y todos los partidarios del cambio&ndash; sobre qu&eacute; terreno se quiere jugar: aquel del &ldquo;corto plazo&rdquo; que se dirime en la &ldquo;regeneraci&oacute;n&rdquo;, o este m&aacute;s complejo de la formaci&oacute;n sujetos sociales que para ser eficaces requieren de maduraci&oacute;n pol&iacute;tica y de articulaci&oacute;n de alianzas complejas. Quiz&aacute;s convenga repetir que el retorno &ndash;por imaginario que sea&ndash;&nbsp; al pur&eacute; indiferenciado de las clases medias s&oacute;lo permite, s&oacute;lo puede permitir, un recambio de &eacute;lites.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Emmanuel Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/mayoria-social-clase-importa_129_2688650.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 07 May 2015 19:01:20 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Dónde está la mayoría social o por qué la clase importa]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Restauración,Podemos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Regeneración o Ruptura. Podemos o Ciudadanos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/regeneracion-ruptura-podemos-ciudadanos_129_4275921.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">La estrategia de llegar al gobierno de un solo golpe y desde ahí aplicar no se sabe bien qué programa de transformación se puede dar por fracasada</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Reforma o ruptura&rdquo;, esa era la discusi&oacute;n a principios de 1976. El franquismo hab&iacute;a sabido renovarse de la mano de algunos reptiles todav&iacute;a hoy recordados: Fraga, Areilza, P&iacute;o Cabanillas. Y la izquierda, el PCE sobre todo, pero tambi&eacute;n una pl&eacute;yade de partidos &ndash;m&aacute;s bien &ldquo;partiditos&rdquo;&ndash; pujaba por quebrar el franquismo sin Franco con un proceso constituyente que trajera la democracia (una de verdad) al pa&iacute;s. Apenas pasaron unos meses y sucedi&oacute; lo que ya conocemos. La ruptura pas&oacute; a ser &ldquo;ruptura pactada&rdquo;, ox&iacute;moron de una &eacute;poca en la que lo que realmente pas&oacute; fue la reforma de Su&aacute;rez-Fern&aacute;ndez Miranda.
    </p><p class="article-text">
        Casi estar&iacute;amos tentados a afirmar que la historia se repite, aunque los t&eacute;rminos, los sujetos y las condiciones son tan distintas que apenas se puede probar la comparaci&oacute;n m&aacute;s all&aacute; de esas inspiraciones que provocan los sue&ntilde;os livianos. La irrupci&oacute;n de Ciudadanos ha ca&iacute;do como una bofetada a quienes ve&iacute;an el camino libre para la &ldquo;ruptura&rdquo;, que en principio quiso representar Podemos. Se podr&aacute; decir que lo de Ciudadanos era algo previsto. Al fin y al cabo, la bala de UPyD llevaba a&ntilde;os preparada con un lenguaje de regeneraci&oacute;n y transparencia que s&oacute;lo por el desgaste y la antipat&iacute;a que han conseguido generar personajes como Rosa D&iacute;az acab&oacute; por pudrirse antes de ser disparada. Bastaba, sin embargo, con encontrar otro actor y empujarle un poquito para que ocupara un nicho pol&iacute;tico que ya estaba definido. Sobra decir que desde hace meses los de Albert Rivera estaban esperando a salir fuera de Barcelona como un grupo de adolescentes cuando acaban las clases.
    </p><p class="article-text">
        Hay, no obstante, alguna cosa m&aacute;s que se debiera considerar antes de agachar la cabeza y decir: &ldquo;Vaya es que no cont&aacute;bamos con lo de Ciudadanos&rdquo;. Podemos ha sido (es) muchas cosas, pero desde la primavera-verano de 2014, tras conocerse el avance de la formaci&oacute;n encuesta tras encuesta, se ha organizado en torno a una de esas estrategias tan audaces que no se sabe bien si es imparable (por brillante) o hilarante (por ingenua). En su &eacute;xito inicial hab&iacute;a probablemente algo de ambas cosas. Resumiendo mucho, Podemos ha tratado de vencer al r&eacute;gimen &ndash;o al menos a los dos partidos principales&ndash; all&iacute; donde se considera m&aacute;s fuerte: en los medios de comunicaci&oacute;n y en las elecciones. Para ello contaba con un incre&iacute;ble condici&oacute;n de partida: el enorme vac&iacute;o que hab&iacute;a abierto el 15M y la oleada de movilizaciones posteriores.
    </p><p class="article-text">
        En torno a esta estrategia se dise&ntilde;&oacute; la imagen y el esp&iacute;ritu de un partido capaz de gobierno, al tiempo que se despreciaba, e incluso se boicoteaba, algo tan imprescindible como la construcci&oacute;n de una organizaci&oacute;n amplia y democr&aacute;tica, articulada en torno a un n&uacute;mero suficiente de cuadros pol&iacute;ticos. De forma congruente con la hip&oacute;tesis de un solo asalto, Podemos quiso ser tan&nbsp;&nbsp; transversal como para recoger el voto de todos los &ldquo;indignados&rdquo;, de los de izquierda y los de derecha, de los profesionales y los parados, los universitarios y los sin estudios, los bien remunerados y los precarios, las clases medias y los desclasados. Una pretensi&oacute;n de &ldquo;universalidad&rdquo; similar a la de aquel anuncio de &ldquo;Coca-cola&rdquo;: &iquest;se acuerdan de aquella larga &ldquo;cadena equivalencial&rdquo; que con acento porte&ntilde;o empezaba &ldquo;para los gordos, para los flacos, para los altos, para los bajos, para los que r&iacute;en, para los que lloran...&rdquo;?
    </p><p class="article-text">
        El &ldquo;Podemos para todos&rdquo; se completaba con un relato de medida ambig&uuml;edad articulado en torno al mensaje del &ldquo;cambio&rdquo;, tan &ldquo;vac&iacute;o&rdquo; como para ser llenado por la imaginaci&oacute;n y las preferencias de cualquiera. La ofensiva, la radicalidad y la frescura del primer Podemos, que llevara a Pablo Iglesias al 8% en las europeas, qued&oacute; as&iacute; reducida a la repetici&oacute;n de un ataque cada vez menos eficaz: la &ldquo;casta&rdquo;, la &ldquo;corrupci&oacute;n&rdquo;, el &ldquo;electoralismo&rdquo;. La guinda del proyecto era est&eacute;tica; se&nbsp; apuntalaba con camisas y vestidos tan blancos como la misma pureza de la &ldquo;nueva pol&iacute;tica&rdquo;. Afortunadamente tal virginal blancura fue abandonada por evidente sentido del decoro.
    </p><p class="article-text">
        Hoy caben pocas dudas de que caminamos hacia un sistema cuatripartito que se ofrece a una gran variedad de combinaciones. En este escenario es improbable que Podemos obtenga una mayor&iacute;a suficiente en mayo o noviembre, y poco probable que tumbe por goleada al PSOE tras el empuj&oacute;n de Susana D&iacute;az en Andaluc&iacute;a. En otras palabras, la estrategia de llegar al gobierno de un solo golpe y desde ah&iacute; aplicar no se sabe bien qu&eacute; programa de transformaci&oacute;n se puede dar por fracasada. &iquest;Horror? &iquest;Desbandada? &iquest;Desencanto? &iquest;&ldquo;Ya os lo dijimos&rdquo;? S&oacute;lo si se insiste en la hip&oacute;tesis inicial.
    </p><p class="article-text">
        La oportunidad de la ruptura radica principalmente en c&oacute;mo se interpretan los tiempos del ciclo pol&iacute;tico. Si este es corto, se puede dar ya por perdido tal y como apunta el amago de recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica, el m&aacute;s que previsible cierre medi&aacute;tico y la emergencia de Ciudadanos como el partido de la gente de bien que quieren seguir si&eacute;ndolo. Si se entiende, sin embargo, que el viento de cola que ha empujado a Podemos, y en general a todas las apuestas de cambio, es algo m&aacute;s que una turbulencia pasajera, el debate estrat&eacute;gico debiera ser necesariamente otro.
    </p><p class="article-text">
        Por recuperar al viejo Gramsci, Podemos puede servir todav&iacute;a de veh&iacute;culo de ruptura si se articula como m&aacute;quina para la guerra de posiciones, antes que para una ataque rel&aacute;mpago sobre una fortaleza &ndash;la del r&eacute;gimen&ndash; con mayor capacidad de resistencia que la prevista. Para ello habr&aacute; que sacar los otros Podemos, que a pesar de esta estrategia, se han empe&ntilde;ado en resistir dentro de Podemos. De hecho, son ya muchas las voces que internamente postulan la necesidad de recuperar concreci&oacute;n y agresividad en el discurso, al tiempo que urgen a la apertura y apelan a la disposici&oacute;n para construir una organizaci&oacute;n con la suficiente capilaridad territorial, social y t&eacute;cnica como para afrontar el reto de un ciclo pol&iacute;tico de estas caracter&iacute;sticas. Para lo primero, ser&aacute; preciso volver al primer Podemos, al que supo leer la crisis y condensar los enunciados del 15M en un proyecto pol&iacute;tico. Era el Podemos de la explosi&oacute;n de los C&iacute;rculos que Pablo Iglesias represent&oacute; durante la primavera y el verano de 2014. Agilidad, flexibilidad en el discurso, amplio repertorio, esto es, una competencia pol&iacute;tica e intelectual superior a la de sus adversarios empujaron a la formaci&oacute;n como veh&iacute;culo electoral de ruptura. Para lo segundo, se requiere discusi&oacute;n, organizaci&oacute;n y una capacidad de intervenci&oacute;n real sobre el terreno, lo que necesariamente debiera conducir a una refundaci&oacute;n radical de Podemos; o lo que es lo mismo, a apostar por un &ldquo;partido org&aacute;nico&rdquo;, un partido-movimiento similar a lo que ha pretendido construir Syriza.
    </p><p class="article-text">
        Sin querer caer en comparaciones mec&aacute;nicas, hay algo en esta coyuntura que se parece mucho a la de los setenta. Entonces el PCE era el partido por antonomasia de la oposici&oacute;n al franquismo y el &uacute;nico con una conexi&oacute;n real con la oleada social democr&aacute;tica: el movimiento vecinal, las luchas de f&aacute;brica, los estudiantes. De acuerdo con una determinada lectura de la crisis del franquismo, en 1975-1976 la envejecida direcci&oacute;n carrillista se decidi&oacute; por la responsabilidad y la moderaci&oacute;n. La amenaza de la involuci&oacute;n militar, la vigilancia de EEUU, la fortaleza del Estado franquista &ndash;se dec&iacute;a&ndash; bloqueaban otra salida que no fuera la del pacto. En un giro controvertido, los comunistas no s&oacute;lo aceptaron la monarqu&iacute;a y la bandera, con la que tantas veces se atasca la izquierda en su cr&iacute;tica de la Transici&oacute;n, sino algo mucho m&aacute;s relevante. Desde los primeros meses de 1976, el PCE apost&oacute; por la desmovilizaci&oacute;n social, ajustando su pol&iacute;tica al papel de garante de la Transici&oacute;n, de su buen curso. En ese a&ntilde;o licenci&oacute; a sus militantes, liquid&oacute; las c&eacute;lulas de f&aacute;brica y sector profesional &ndash;propiamente la m&aacute;quina de movilizaci&oacute;n que era el PCE&ndash; y adopt&oacute; un modelo de organizaci&oacute;n volcado &uacute;nicamente a la realizaci&oacute;n de campa&ntilde;as electorales. Inspirado en el PC italiano, el PCE esperaba ser el primer partido de la izquierda espa&ntilde;ola, y de acuerdo con la nueva doctrina eurocomunista alcanzar, en el medio plazo, el gobierno del Estado.
    </p><p class="article-text">
        Los resultados de 1977 fueron decepcionantes. Apenas un significativo pero impotente 10% del censo dio su apoyo a los comunistas. Un PSOE menos remilgado y m&aacute;s dispuesto a explotar la verborrea radical obtuvo el 30% de los votos. M&aacute;s que en ning&uacute;n otro periodo de la historia reciente, la suerte y posterior ruina de la izquierda espa&ntilde;ola se jug&oacute; en aquellos meses.
    </p><p class="article-text">
        Hoy los resultados electorales previstos dan m&aacute;rgenes bastante m&aacute;s holgados que los del PCE en 1977 o en 1979, pero no suficientes como para ganar las elecciones. En t&eacute;rminos hist&oacute;ricos, el dilema resulta extra&ntilde;amente familiar: o jugarlo todo a la baza electoral, o redise&ntilde;ar completamente la estrategia sobre marcos m&aacute;s complejos. Si se apuesta por esto &uacute;ltimo, ser&aacute; preciso reconocer que &ldquo;ganar&rdquo; en un ciclo pol&iacute;tico largo es saber construir contrapoderes &ndash;sociales e institucionales&ndash; capaces de resistir no s&oacute;lo a la emergencia de operaciones como la de Ciudadanos, sino de levantar un espacio pol&iacute;tico nuevo. Un espacio &ndash;&iquest;radical democr&aacute;tico? &iquest;neorrepublicano?&ndash; que en el medio plazo sepa articularse como una alternativa social y pol&iacute;tica consistente a la mal llamada democracia espa&ntilde;ola. Mucho nos tememos que el tiempo de los atajos r&aacute;pidos y espectaculares se ha terminado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Emmanuel Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/regeneracion-ruptura-podemos-ciudadanos_129_4275921.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Apr 2015 19:40:46 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Regeneración o Ruptura. Podemos o Ciudadanos]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Podemos,Cs - Ciudadanos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Podemos o el problema del partido]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/podemos-problema-partido_129_4384206.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d42e60dd-1041-4b33-ba59-621265b944cd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Podemos o el problema del partido"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desgraciadamente, el método de selección de Podemos por medio de listas completas y voto aprobatorio ofrece un escaso margen para la construcción de esos Consejos Ciudadanos plurales y complejos que requiere la constitución de un partido orgánico</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Necesitamos cuadros comunistas&rdquo;.&nbsp;<a href="http://www.eldiario.es/politica/Anguita_0_350665490.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Esto dec&iacute;a Pablo Iglesias seg&uacute;n Anguita</a> hace unos d&iacute;as. Podr&iacute;a ser una afirmaci&oacute;n de los primeros a&ntilde;os veinte, cuando los comunistas, principalmente en Italia y Alemania, pujaban por consolidarse en el marco de la ola revolucionaria que sigui&oacute; al '17 y al final de la Primera Guerra Mundial. Sin embargo, se refiere a Podemos, ese partido que no es exactamente un partido: una organizaci&oacute;n todav&iacute;a no consolidada que hoy se presenta como vector electoral del cambio.
    </p><p class="article-text">
        Volver a los cl&aacute;sicos es un recurso en situaciones excepcionales, sobre todo cuando estos atravesaron y pensaron en coyunturas igualmente an&oacute;malas. Dec&iacute;a Gramsci &ndash;escrib&iacute;a, m&aacute;s bien, en las penosas condiciones de las c&aacute;rceles de Mussolini&ndash; que un partido, al menos uno verdadero, es solo aquel que tiene car&aacute;cter &ldquo;org&aacute;nico&rdquo;. Pon&iacute;a as&iacute; el acento en algo que todos conocemos desde el 15M: la pluralidad partidaria de las democracias modernas &ndash;como el bipartidismo espa&ntilde;ol PP-PSOE, o su variante nacional PSC-CiU&ndash; puede no ser m&aacute;s que una mera apariencia basada en diferencias marginales entre componentes de las mismas &eacute;lites. Para Gramsci, sin duda, no hay m&aacute;s partidos que los que se definen en torno a los distintos modelos de Estado (o sociedad) en liza, as&iacute; como por los grupos o alianzas sociales que representan y de los que en definitiva son su expresi&oacute;n pol&iacute;tica organizada. En palabras de Anguita hablando por Pablo, el horizonte de Podemos no es otro que la construcci&oacute;n de un &ldquo;partido org&aacute;nico&rdquo;, el partido de la democracia; una alternativa al r&eacute;gimen lo suficientemente s&oacute;lida como para no quebrar en el inevitable choque de la regeneraci&oacute;n y el recambio de &eacute;lites. Por eso aquello de los &ldquo;cuadros&rdquo; y por eso que estos sean &ldquo;comunistas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Dec&iacute;a tambi&eacute;n Gramsci &ndash;perd&oacute;n, escrib&iacute;a en la c&aacute;rcel&ndash; que el partido no coincide exactamente con la maquinaria pol&iacute;tico-electoral que habitualmente llamamos &ldquo;partido&rdquo;. Sus perfiles son mucho m&aacute;s amplios y, en caso de que se tenga opciones de victoria, su trabajo deber&iacute;a estar alcanzar hasta en el &uacute;ltimo rinc&oacute;n de la sociedad. Son c&eacute;lebres sus p&aacute;rrafos en torno al &ldquo;intelectual org&aacute;nico&rdquo;, que para el comunista italiano no es simplemente el intelectual te&oacute;rico, sino el &ldquo;organizador de base&rdquo;: el l&iacute;der local, el sindicalista, el periodista, el t&eacute;cnico comunista. O en otras palabras, todos esos cuadros &ndash;&iquest;comunistas?, &iquest;democr&aacute;ticos?&ndash;que, gracias a su trabajo, m&aacute;s bien lento y penoso, conquistan las parcelas de autonom&iacute;a y contrapoder, que para Gramsci acababan sum&aacute;ndose para construir ese efecto, hoy tan manido, de la &ldquo;hegemon&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Puede que todo esto parezca hoy un debate pol&iacute;tico demasiado viejo y abstracto, pero es probablemente el gran debate de Podemos y de todos aquellos interesados por un cambio que no sea&nbsp; meramente superficial. Lo que garantiza la construcci&oacute;n de un &ldquo;partido org&aacute;nico&rdquo;, y no de una mera &ldquo;m&aacute;quina electoral&rdquo;, reside en que nos prepara para los tiempos ya no tan cortos (reducidos a la clave electoral) del ciclo pol&iacute;tico. Aun cuando la aventura de Podemos acabe en el gobierno &ndash;que en ese caso ser&aacute; seguramente de coalici&oacute;n&ndash; tendr&aacute; que contar con una organizaci&oacute;n plural, extensa y compleja, tal y como muestra Syriza. Y esto no s&oacute;lo para gobernar, teniendo adem&aacute;s en cuenta que el poder del gobierno ser&aacute; s&oacute;lo uno en equilibrio entre muchos otros &ndash;la Uni&oacute;n Europea, las grandes entidades financieras espa&ntilde;olas, la sociedad civil del r&eacute;gimen o el propio Estado y todas sus inercias&ndash; sino tambi&eacute;n, y sobre todo, para sostener pol&iacute;ticas de cambio, que sin apoyo social o el trabajo de una organizaci&oacute;n extensa y molecular, acabar&aacute; por ceder a las demandas de esos otros poderes.
    </p><p class="article-text">
        En estos d&iacute;as se eligen los Consejos Ciudadanos de las Comunidades Aut&oacute;nomas. Desgraciadamente, el m&eacute;todo de selecci&oacute;n, por medio de listas completas y voto aprobatorio, ofrece un escaso margen para la construcci&oacute;n de esos Consejos Ciudadanos plurales y complejos, que requiere la constituci&oacute;n de un partido org&aacute;nico. No al menos, si la lista que resulta mayoritaria no contiene ya elementos suficientes para representar a las minor&iacute;as activas (los cuadros) de cada Comunidad Aut&oacute;noma, que pueden avanzar en la construcci&oacute;n del partido. Este puede ser el caso de la lista &Eacute;s Clar Que Podem, que avala Pablo Iglesias, en Catalunya, una lista en donde existe una representaci&oacute;n amplia de los segmentos comprometidos con la ruptura pol&iacute;tica que Podemos quiere movilizar.
    </p><p class="article-text">
        En otros lugares, sin embargo, han sido las listas que compiten con las de Pablo, las que han hecho un mayor esfuerzo por incorporar a los elementos que pueden ser embri&oacute;n del &ldquo;partido org&aacute;nico&rdquo;. Es el caso de Madrid y de la lista Podemos Ganar Madrid, liderada por Miguel Urban, presidida fundamentalmente por &ldquo;cuadros&rdquo; y caracterizada por la pluralidad y complejidad de los mismos. La componen cuatro pesos pesados (Jorge Riechmann, Jaime Pastor, el doctor Montes y Fernando Luengo), que representan lo mejor de la experiencia pol&iacute;tica heredada, sin la cual habr&aacute; poca innovaci&oacute;n sustantiva, adem&aacute;s de que por edad y por posici&oacute;n profesional apenas se les pueda reconocer m&aacute;s ambici&oacute;n que la de querer contribuir al proceso; media docena de activistas de los movimientos sociales en &aacute;mbitos tan diversos como la inmigraci&oacute;n o la cultura; y una nutrida representaci&oacute;n de muchos c&iacute;rculos de la Comunidad de Madrid, elegidos a puerta abierta y en procesos participativos locales. Ser&iacute;a absurdo afirmar que la lista oponente, Claro que Podemos, encabezada por Luis Alegre, carece de valores, algunos &ndash;como Pablo Padilla o Emilio Delgado, por citar algunos&ndash; destacan por su capacidad reconocida de pensar y organizarse en clave &ldquo;org&aacute;nica&rdquo;. Desgraciadamente el sistema previsto de primarias arruinar&aacute; los esfuerzos de la lista perdedora: una p&eacute;rdida de cuadros y de energ&iacute;as gratuita y absurda.
    </p><p class="article-text">
        Sea como fuere, lo dec&iacute;a Pablo por boca de Anguita &ldquo;necesitamos cuadros comunistas&rdquo;. Parad&oacute;jicamente, esto a veces puede significar votar por su opci&oacute;n &ldquo;Claro que Podemos&rdquo;, y en otras todo lo contrario. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Emmanuel Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/podemos-problema-partido_129_4384206.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Feb 2015 20:15:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Podemos o el problema del partido]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Podemos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pablo Iglesias o el nuevo Lerroux]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/pablo-iglesias-nuevo-lerroux_129_4449138.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">A Pablo le han comparado mucho estos días con Lerroux. El "lerrouxismo" en Cataluña es un insulto con el que se nombra toda forma presunta o real de populismo anticatalán y criptoespañol con buena acogida entre las clases populares</p></div><p class="article-text">
        Lo peor de la pol&iacute;tica institucional es que es una pol&iacute;tica de gestos: quien se abraza con qui&eacute;n, si se aparece o no en la foto&hellip; Es un reflejo de la inevitable teatralidad y la competencia infinita que corresponde con la pol&iacute;tica partidaria: t&uacute; voto puede ser el m&iacute;o, si desplazo aqu&iacute; mi discurso me como el de aquel, etc. Quiz&aacute;s no sea lo peor y se nos ocurran miserias mucho m&aacute;s graves, pero es el trasfondo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A m&iacute; no me ver&eacute;is d&aacute;ndome un abrazo con Rajoy ni con Mas&rdquo;. Lo dijo Pablo Iglesias el pasado domingo en Barcelona en referencia al abrazo del l&iacute;der de las CUP, David Fern&aacute;ndez, a Artur Mas durante el 9N. &iquest;Un &ldquo;golpe bajo&rdquo;, una &ldquo;bofetada&rdquo;? &nbsp;Las redes sociales se escandalizaron durante las horas que siguieron a las palabras de Pablo. &iquest;C&oacute;mo es posible que se critique a la cara m&aacute;s visible contra la corrupci&oacute;n en Catalu&ntilde;a? Lo cierto, no obstante, es que de esta colleja verbal se pueden extraer algunas conclusiones que van m&aacute;s all&aacute; del gesto:
    </p><p class="article-text">
        Lo del abrazo fue una respuesta al &oacute;rdago de la&nbsp;<a href="http://www.vilaweb.cat/media/continguts/000/093/725/725.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">carta de las CUP</a> en la que el partido catal&aacute;n saludaba la visita de Pablo &ldquo;als Pa&iuml;sos Catalans&rdquo; como al l&iacute;der de un pa&iacute;s extranjero. Y c&oacute;mo tal se le ped&iacute;a que se manifestase a favor de un proceso constituyente catal&aacute;n independientemente de lo que suceda en Espa&ntilde;a. La respuesta de Pablo podr&iacute;a haberse quedado en las im&aacute;genes del polideportivo de la Vall d'Ebron totalmente desbordado o a las encuestas que sit&uacute;an a Podemos como la primera fuerza en las estatales en Catalu&ntilde;a y la tercera o segunda en las auton&oacute;micas en intenci&oacute;n de voto &ndash;tres, cuatro o cinco veces mayor que las CUP&ndash;.
    </p><p class="article-text">
        Pero lo cierto es que Pablo &ndash;collejas aparte&ndash; no hablaba para el p&uacute;blico de las CUP, no hablaba para los segmentos activistas, ni para el independentismo de izquierdas, ni para ning&uacute;n sector de lo que podr&iacute;amos llamar la &ldquo;sociedad civil catalana&rdquo;, sino para otro mucho m&aacute;s grande y hasta hace poco invisibilizado. Lo dijo en clave de identificaci&oacute;n: &ldquo;Yo soy de Vallecas, y cuando voy a l'Hospitalet o Cornell&aacute; me siento como en casa&rdquo;. &nbsp;De repente el olvidado cintur&oacute;n rojo de Barcelona ha cobrado fuerza pol&iacute;tica, y como ha ocurrido otras veces, lo ha hecho del lado de un pol&iacute;tico con pocas ra&iacute;ces locales, pero que hablaba sencillamente de lo que importa.
    </p><p class="article-text">
        A Pablo le han comparado mucho estos d&iacute;as con Lerroux. El &ldquo;lerrouxismo&rdquo; en Catalu&ntilde;a es un insulto con el que se nombra toda forma presunta o real de populismo anticatal&aacute;n y criptoespa&ntilde;ol con buena acogida entre las clases populares. El ejemplo se toma de los primeros a&ntilde;os del siglo XX, cuando bajo el nombre de Lerroux se organiz&oacute; el primer partido obrero de Barcelona, el primero opuesto al catalanismo conservador de la Lliga. Hay otros t&eacute;rminos parecidos y todos en las misma l&iacute;nea: anselmolorencismo, fa&iacute;smo... Las &eacute;lites catalanas han tenido siempre una extraordinaria capacidad para convertir a sus enemigos en enemigos de todos, en enemigos de Catalunya.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Pero acaso no es la historia de este sector olvidado la parte que explica el resto? Durante los a&ntilde;os setenta, el antifranquismo de las clases medias vibraba con el cintur&oacute;n rojo de Barcelona. No le quedaba m&aacute;s remedio. Entonces era una verdad evidente: el fin de la dictadura vendr&iacute;a de las movilizaciones obreras. As&iacute; fue en las huelgas generales del Baix Llobregat, de Sabadell, que se sumaron a las de Vitoria, Madrid, y otros tantos lugares que en el invierno de 1976 hicieron inviable la continuidad del franquismo sin Franco. En 1979, tras las primeras elecciones municipales, Cornell&aacute;, Sabadell, Rub&iacute;, el Prat de Llobregat, Santa Coloma y hasta una treintena de ciudades obreras tuvieron un alcalde comunista.
    </p><p class="article-text">
        Pero en 1980, un partido no muy significativo, que hasta entonces no hab&iacute;a superado el 18% de los votos, CiU, lograba la mayor&iacute;a en las primeras elecciones auton&oacute;micas. Lo hac&iacute;a con innumerables apoyos, de la patronal, de las &eacute;lites catalanas, de Espa&ntilde;a &ndash;incluso Fraga decidi&oacute; no presentarse a &nbsp;estas elecciones para no dividir el voto de la derecha&ndash;. Su m&eacute;rito: haber evitado el primer gobierno social-comunista del Estado espa&ntilde;ol. Gan&oacute; hablando como la verdadera &ldquo;gent de casa&rdquo;. Su victoria, que a la izquierda le pareci&oacute; temporal y precaria, se repiti&oacute; durante los siguientes 24 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Durante ese largo periodo &ndash;el del r&eacute;gimen catal&aacute;n&ndash; el cintur&oacute;n rojo de la metr&oacute;poli barcelonesa sencillamente desapareci&oacute; de la pol&iacute;tica local, quedando como reserva de votos del PSC, los herederos del PSUC y de un creciente abstencionismo. La fuerza de Pablo el domingo residi&oacute; en se&ntilde;alar una obviedad: &ldquo;No tienen m&aacute;s patria que su dinero&rdquo;. Pero para decir esta obviedad hay que dar un triple salto mortal en Catalunya que consiste en reconocer que las posibilidades de ruptura no est&aacute;n en el estrecho marco de la &ldquo;sociedad civil catalana&rdquo;, sino fuera, entre los excluidos de la misma.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de si el abrazo fue un peque&ntilde;o desliz involuntario o un error estrat&eacute;gico grave, lo que se puede leer detr&aacute;s del gesto es que en Catalunya se ha generado un espacio simb&oacute;lico donde ese abrazo, no s&oacute;lo es posible, sino que hasta se ve como algo &ldquo;natural&rdquo;. Las CUP han contribuido a generar ese espacio y ello conlleva alguna responsabilidad. Quiz&aacute;s el domingo Pablo no haya abierto algo pol&iacute;ticamente nuevo en Catalunya, por desgracia los barrios siguen hoy tan desorganizados como antes del nacimiento de Podemos. Lo que s&iacute; parece seguro es que este nuevo partido ha mostrado a la izquierda catalana su incapacidad para dirigirse y organizar a aquel sector que de forma natural deb&iacute;a representar.
    </p><p class="article-text">
        Se pueden criticar muchas cosas de Podemos: su estrategia gobernista, su excesiva dependencia de los media, su renuncia a la organizaci&oacute;n. En todo ello, las CUP le llevan la ventaja de la democracia y de una organizaci&oacute;n asamblearia. Ojal&aacute; estas o cualquier otra nueva formaci&oacute;n de la izquierda catalana pudieran demostrar tambi&eacute;n, que son capaces, como Podemos, de localizar todas las brechas de ruptura all&aacute; donde las haya.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nuria Alabao, Emmanuel Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/pablo-iglesias-nuevo-lerroux_129_4449138.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 22 Dec 2014 18:50:11 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Pablo Iglesias o el nuevo Lerroux]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Cataluña,Independencia,Podemos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Política hipster: los límites de una época]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/politica-hipster-limites-epoca_129_4506017.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Se trata es de reconocer primero las viejas cuestiones de "clase" para reconstruir, luego, las alianzas y las organizaciones que hagan posible el cambio</p></div><p class="article-text">
        Moda hipster, m&uacute;sica hipster, literatura hipster e incluso sexo hipster, pero &iquest;pol&iacute;tica hipster? No hay diferencia m&aacute;s insalvable que entre quien est&aacute; interesado por la pol&iacute;tica &ndash;y por lo tanto por alguna idea de lo com&uacute;n&ndash; y un hipster. Al fin y al cabo, un hipster es poco menos que un tratadista del buen gusto, un esteta elevado a la potencia de s&iacute; mismo, un arist&oacute;crata en modas y hypes tan elevados y exquisitos que no parecen pasar por tales; en definitiva, un narciso empedernido.
    </p><p class="article-text">
        Esta es la principal conclusi&oacute;n de V&iacute;ctor Lenore y de su libro <a href="http://miedoaunplanetahipster.wordpress.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Indies, hipsters y gafapastas. Cr&oacute;nica de una dominaci&oacute;n cultural</em></a><em>.</em> Un libro en cierto modo excepcional no tanto por la sofisticaci&oacute;n de su argumentaci&oacute;n o por su ingenio y calidad literaria, sino porque trata de abrir un buen boquete en el muro de autocomplacencia de la cr&iacute;tica cultural espa&ntilde;ola. O dicho de otro modo, porque quiere hacer cr&iacute;tica cultural, lo que implica comprender los productos culturales, y los sujetos que los consumen, en su contexto social y pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        &Aacute;cido, descarnado y en buena medida atravesado por la biograf&iacute;a propia, Lenore nos muestra el universo de esta subcultura de clase media. Sus gustos superiores, su incurable anglofilia, sus preferencias musicales siempre minoritarias, sus rituales de cultura de festival. En definitiva, lo que podr&iacute;amos llamar &ldquo;sus idioteces&rdquo;, tan banales como las de cualquier otro grupo organizado en torno al gusto. Con esta descripci&oacute;n, Lenore apunta sin embargo a un fen&oacute;meno repetido en la historia y pocas veces estudiado. Las clases medias producen sus propias escenas culturales que permiten a algunas franjas y sectores &ndash;normalmente en la fase juvenil&ndash; producir un capital cultural de distinci&oacute;n que las separa a un tiempo de la &ldquo;masa&rdquo; y las eleva a otra esfera tan selecta y divina que s&oacute;lo est&aacute; al alcance de unos pocos.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, el libro de Lenore se cierra con un final prometedor. La cultura hipster y su individualismo cong&eacute;nito est&aacute;n al borde de la desaparici&oacute;n. El disolvente ha sido el 15M. Resulta que un buen d&iacute;a, ya avanzada la crisis, esos mismos j&oacute;venes, o no tan j&oacute;venes, pero siempre de clase media, se toparon con un presente hecho de precariedad, expectativas frustradas y promesas incumplidas. Ni los fines de semana de festival, ni la pretensi&oacute;n de goce en un trabajo cool y creativo, ni sus burbujas est&eacute;ticas pod&iacute;an sostenerse ya ante una realidad hecha de ausencia de futuro profesional e incertidumbre. La crisis de la clase media hab&iacute;a alcanzado a sus &eacute;lites culturales.
    </p><h3 class="article-text">15M y clase media</h3><p class="article-text">
        Parad&oacute;jicamente fue este car&aacute;cter de clase media lo que dio al 15M su &iacute;mpetu, su car&aacute;cter transversal, su condici&oacute;n de &ldquo;normalidad&rdquo;, lo que en Espa&ntilde;a quiere decir su posici&oacute;n hegem&oacute;nica. Sin querer hacer una caricatura: bast&oacute; que en la Puerta del Sol se reunieran unos cuantos miles de chicos y chicas bien y que decidieran quedarse un par de noches, para que la escena se repitiera en m&aacute;s de 200 ciudades. Siquiera el cerco medi&aacute;tico aguant&oacute; unos d&iacute;as. Pasada la sorpresa, periodistas, funcionarios, pol&iacute;ticos, profesionales reconocieron &ldquo;a los suyos&rdquo;, y aunque tardaron mucho en entender nada, hicieron de la protesta algo leg&iacute;timo.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Os imagin&aacute;is que habr&iacute;a sido del 15M si hubiese estado protagonizado por chonis y macoquis, jenis y jonis, canis y desarrapaos? No habr&iacute;an durado ni medio d&iacute;a. Aparte de que sus formas de protesta habr&iacute;an sido mucho menos pac&iacute;ficas, y por ende menos leg&iacute;timas para la sociedad oficial, la polic&iacute;a hubiera cargado inmisericorde todas las noches que hubiera hecho falta. O en otra hip&oacute;tesis: &iquest;qu&eacute; habr&iacute;a ocurrido si en lugar de una acampada mayoritariamente gobernada por universitarios de entre 25 y 35 a&ntilde;os lo hubiera sido por sindicalistas de m&aacute;s de 50 a&ntilde;os? Sin duda, habr&iacute;a sido recordada como una gran protesta por la dignidad del trabajo; una entre muchas otras en la larga serie de hechos pol&iacute;ticos que el pa&iacute;s atraves&oacute; en la segunda d&eacute;cada del siglo XXI. En definitiva, el 15M fue lo que fue porque llev&oacute; a los j&oacute;venes de clase media de sus preocupaciones mundanas y sus alambicados rituales de reconocimiento, a la palestra pol&iacute;tica. Y as&iacute; fue como una juventud formada y cada vez m&aacute;s desclasada pudo reconocerse en un proyecto pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Con el 15M se abri&oacute; pues una oportunidad al cambio. Casi se podr&iacute;a decir que fue una bisagra entre dos &eacute;pocas. Si ni los hijos del privilegio iban a ser integrados, &iquest;c&oacute;mo se podr&iacute;a sostener este r&eacute;gimen? La crisis pol&iacute;tica estaba servida. Y de ah&iacute; se pas&oacute; al movimiento por la vivienda y todas las mareas en defensa de la sanidad, de la educaci&oacute;n y los servicios p&uacute;blicos. El pa&iacute;s se movilizaba, vibraba con esos j&oacute;venes a la cabeza.
    </p><p class="article-text">
        La pregunta no obstante que todav&iacute;a retumba tras el estruendo y la marcha de este ej&eacute;rcito de indignados es en qu&eacute; consiste este cambio. O de una forma m&aacute;s precisa &iquest;cu&aacute;l es el cambio al que podemos aspirar? Desde aquel mayo de 2011 hemos sido muchos los que nos cre&iacute;mos que el nuevo horizonte consist&iacute;a b&aacute;sicamente en m&aacute;s democracia o #DemocraciaRealYa. La corriente de fondo parec&iacute;a que nos arrastraba hacia a un proceso constituyente, hacia una democratizaci&oacute;n radical de las instituciones que a la vez pusiera en marcha algo del viejo reparto de la riqueza. Resonaba sin quererlo la experiencia de las dos rep&uacute;blicas o incluso de lo mejor de la Transici&oacute;n. En los tres casos, el cambio pol&iacute;tico vino promovido por una vasta alianza social que reuni&oacute; en un proyecto compartido a las clases medias &ndash;la &ldquo;gente normal&rdquo; que se dec&iacute;a en el 15M&ndash; y a las clases trabajadoras. El 15M llam&oacute; a esa alianza 99%.
    </p><p class="article-text">
        Y sin embargo, este horizonte de oportunidad puede quedar rebajado, muy rebajado, respecto a este anhelo de m&aacute;s democracia. Recapitulemos: se trata de &eacute;lites culturales y de clases medias. Y recordemos con Owen Jones que hoy la &ldquo;clase obrera&rdquo; no existe m&aacute;s que como &ldquo;jenis y jonis, canis y desarrapaos&rdquo;. No hay organizaci&oacute;n obrera propiamente dicha, ni sindicalismo social, aunque algo valioso avanzara la PAH y los StopDesahucios y aun cuando todav&iacute;a exista buen sindicalismo.
    </p><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n es, pues, en qu&eacute; puede quedar el cambio. Si este se decanta en t&eacute;rminos de los intereses inmediatos de las &eacute;lites culturales y de los j&oacute;venes de clase media &ndash;marginados hasta hace poco del empleo, la profesi&oacute;n y las instituciones&ndash; podemos intuir lo que nos espera. Estaremos ante un recambio de &eacute;lites. Este se podr&aacute; aderezar con una regeneraci&oacute;n parcial de la democracia, reducida en lo b&aacute;sico al relevo de los actores pol&iacute;ticos. La sustituci&oacute;n se prolongar&aacute; por todo el espectro que forman las &eacute;lites culturales: el periodismo, los intelectuales p&uacute;blicos, la Universidad. Pero lo que desde luego no se har&aacute; realidad es esa promesa de m&aacute;s democracia con m&aacute;s reparto de la riqueza que hist&oacute;ricamente ha concitado la palabra Rep&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        Los s&iacute;ntomas, m&aacute;s bien inquietantes, de que este escenario de m&iacute;nimos puja al alza se observan aqu&iacute; y all&aacute;. Aparecen en el creciente desprecio a la participaci&oacute;n y al activismo, que ahora y desde un democratismo de delegaci&oacute;n, acusa a &eacute;ste de &ldquo;aristocratismo&rdquo; y &ldquo;elitismo&rdquo;. Tambi&eacute;n se observan en la rebaja del discurso que de forma congruente propone Podemos para conquistar la mayor&iacute;a electoral. Lo vemos tambi&eacute;n en la propia composici&oacute;n de su Consejo Ciudadano que m&aacute;s all&aacute; de las listas plancha nos propone una nueva versi&oacute;n del &ldquo;gobierno de los mejores&rdquo;. Un gobierno que coincide en una parte incre&iacute;blemente grande con profesores, alumnos y exalumnos de apenas dos carreras (filosof&iacute;a y pol&iacute;ticas) y de una Universidad (la Complutense de Madrid).
    </p><p class="article-text">
        Pero evidentemente no se trata de cargar las tintas sobre Podemos. El nuevo partido cabalga una &eacute;poca que con otros mimbres hubiera dado seguro otros resultados. De lo que se trata es de reconocer primero las viejas cuestiones de &ldquo;clase&rdquo; para reconstruir, luego, las alianzas y las organizaciones que hagan posible el cambio. La parte electoral ser&aacute; importante, pero por s&iacute; sola y sin la pluralidad social y pol&iacute;tica que requiere, puede contribuir m&aacute;s bien a devolvernos a un mundo &ldquo;hipster&rdquo; hecho ya no de entretenimiento de minor&iacute;as, sino opini&oacute;n p&uacute;blica, pol&iacute;tica de gobierno y cultura oficial.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Emmanuel Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/politica-hipster-limites-epoca_129_4506017.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 22 Nov 2014 19:12:06 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Política hipster: los límites de una época]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Podemos]]></media:keywords>
    </item>
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