<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Silvia Nortes Manjavacas]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/silvia_nortes_manjavacas/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Silvia Nortes Manjavacas]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/512536/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Murcianos en el origen del universo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/sociedad/murcianos-origen-universo_1_3214772.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/52a59b5f-28ad-43f0-b557-52d76c26a3c5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Murcianos en el origen del universo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hablamos con Fran, Javier y José, tres jóvenes murcianos que trabajan en el acelerador de partículas de Suiza</p></div><p class="article-text">
        Si les digo &lsquo;Laboratorio Europeo de F&iacute;sica de Part&iacute;culas Elementales&rsquo;, seguramente les suene a algo muy importante, pero igual de tedioso. Si les aclaro que en ese lugar se estudia de qu&eacute; se compone el Universo y c&oacute;mo empez&oacute; todo, y que lo hacen con el acelerador de part&iacute;culas m&aacute;s poderoso del mundo, quiz&aacute; empiecen a interesarse algo m&aacute;s. Y si, adem&aacute;s, les cuento que unos cuantos murcianos est&aacute;n ayudando a descifrar el enigma, entonces puede que ya les tenga enganchados. Si es as&iacute;, les agradezco que sigan leyendo, y que conozcan a tres j&oacute;venes que han cambiado el calor y la comodidad de casa por la rigurosidad de la ciencia.
    </p><p class="article-text">
        En 1954, la frontera franco-suiza vio surgir este proyecto de colaboraci&oacute;n internacional en f&iacute;sica de part&iacute;culas, conocido como CERN. Naci&oacute; con esp&iacute;ritu internacional como uno de los primeros laboratorios conjuntos en Europa, con Espa&ntilde;a como uno de los miembros fundadores. A d&iacute;a de hoy, veinte estados financian los estudios del CERN y aportan un valios&iacute;simo capital humano que conforman m&aacute;s de 10.000 personas, entre las que se encuentran Fran, Javier y Jos&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo es trabajar en el laboratorio de f&iacute;sica m&aacute;s importante del mundo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ingeniero mec&aacute;nico, inform&aacute;tico y f&iacute;sico respectivamente, estos tres murcianos representan a la juventud cualificada de la Regi&oacute;n en el centro de la innovaci&oacute;n cient&iacute;fica. Fran, de 27 a&ntilde;os, y Jos&eacute;, de 28, se acaban de incorporar a las &lsquo;entra&ntilde;as del cosmos&rsquo; con el programa FTEC de pr&aacute;cticas para espa&ntilde;oles, mientras que Javier, de 22, acaba de terminar su primer a&ntilde;o como &lsquo;technical student&rsquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hay numerosas nomenclaturas para cada uno de los programas de formaci&oacute;n y empleo que ofrece el CERN pero, en el d&iacute;a a d&iacute;a, todos tienen su carga de responsabilidad. &ldquo;Sacas proyectos adelante y trabajas como cualquiera. Tienen muy en cuenta que t&uacute; est&aacute;s ah&iacute; para formarte, y te dan todas las oportunidades de entrar en un programa l&iacute;der sin apenas experiencia&rdquo;, comenta Javier.
    </p><p class="article-text">
        Fran, por su parte, destaca la importancia de la colaboraci&oacute;n. &ldquo;Hay muchos proyectos de menor escala que el acelerador, pero todos al final trabajamos para &eacute;l. Es como una cadena en la que todo tiene que funcionar perfectamente, y de eso somos responsables desde el primero hasta el &uacute;ltimo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Abusando deliberadamente de la simplificaci&oacute;n (necesitar&iacute;amos un volumen de la Espasa para explicar su funcionamiento), el CERN est&aacute; compuesto por una estructura de aceleradores y detectores de part&iacute;culas. Los aceleradores forman una cadena que impulsan a las part&iacute;culas, hasta que colisionan. Los detectores observan los resultados de esas colisiones.
    </p><p class="article-text">
        Fran est&aacute; trabajando en la mejora de uno estos aceleradores, que inyecta radiofrecuencia a los imanes que aceleran las part&iacute;culas; Javier da soporte de <em>software</em> para los experimentos que giran en torno a los detectores; y Jos&eacute; colabora en la puesta en marcha de un detector de neutrinos.
    </p><p class="article-text">
        Son programas concebidos para transferir conocimiento alrededor de los estados miembros. Esto es, para que los frutos del aprendizaje se pongan despu&eacute;s en pr&aacute;ctica en proyectos cient&iacute;ficos espa&ntilde;oles. &ldquo;Esto es muy bueno, porque lo que aprendamos lo podremos aplicar en cualquier tipo de empresa&rdquo;, recalca Fran.
    </p><p class="article-text">
        Antes de entrar en el CERN, y como viene siendo lo habitual entre los j&oacute;venes espa&ntilde;oles, tuvieron que enfrentarse a un escenario laboral inestable.
    </p><p class="article-text">
        Fran dio &ldquo;mil tumbos por ah&iacute;&rdquo;. Trabaj&oacute; como becario en una peque&ntilde;a oficina t&eacute;cnica que termin&oacute; cerrando, y estuvo buscando trabajo durante un a&ntilde;o. Despu&eacute;s de un tiempo en una empresa de aerogeneradores, se lanz&oacute; a la piscina y estableci&oacute; su propia empresa. &ldquo;El proceso de b&uacute;squeda de empleo fue muy frustrante, as&iacute; que decid&iacute; aplicar lo que hab&iacute;a aprendido durante las pr&aacute;cticas en un proyecto m&iacute;o&rdquo;. Y en ello estaba, cuando le llamaron para irse a Suiza.
    </p><p class="article-text">
        Para Jos&eacute; no fue dif&iacute;cil encontrar trabajo, pero &ldquo;otra cosa es encontrar un trabajo con unas condiciones dignas y que sea interesante. Cuanto m&aacute;s interesante era, m&aacute;s precarias eran las condiciones.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Javier tuvo m&aacute;s suerte, y se incorpor&oacute; al proyecto reci&eacute;n salido de la facultad. Ya conoc&iacute;a a gente que hab&iacute;a conseguido entrar, y nos promete que el proceso no es para nada dif&iacute;cil. &ldquo;Una vez que se abre la convocatoria, env&iacute;as tu curr&iacute;culum, y a esperar. No tienes que pasar mil pruebas ni buscan a gente con much&iacute;sima experiencia.&rdquo; &ldquo;No hay entrevistas ni procesos farragosos, tan t&iacute;picos en Espa&ntilde;a, donde se hacen procesos de selecci&oacute;n para becas &lsquo;cutres&rsquo; como si fueran verdaderas oposiciones&rdquo;, apostilla Jos&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        Los tres coinciden, adem&aacute;s, en las comodidades e incentivos que ofrece el CERN para sus trabajadores. &ldquo;Seas del escalaf&oacute;n m&aacute;s bajo o del m&aacute;s alto, te van a tratar igual. Desde el primer momento te involucran en los procesos, y colaboras con dise&ntilde;os y tomas de decisiones que luego se llevan a cabo. Es muy gratificante ver c&oacute;mo tu criterio se valora y se aplica, aunque seas un reci&eacute;n llegado&rdquo;, nos cuenta Javier.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pero&hellip; &iquest;en qu&eacute; nos beneficia el CERN?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando a uno le cuentan que se trabaja con f&iacute;sica de part&iacute;culas, es casi inevitable imaginarse un escenario con m&aacute;s de ciencia-ficci&oacute;n que de realidad plausible, sin nada que ver con nuestras vidas mundanas de oficinas, compras y escapadas a la playa. Pero no nos dejemos apabullar por conceptos enrevesados, porque el conocimiento que se genera en el CERN es m&aacute;s aplicable de lo que podamos pensar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para Jos&eacute;, &ldquo;lo m&aacute;s significativo son los&nbsp;proyectos enfocados a f&iacute;sica m&eacute;dica, como puede ser la radio terapia. Hoy d&iacute;a puede haber todo un sistema de aceleradores en cada hospital. En ese sentido, s&iacute; que hay un impacto &lsquo;indirecto&rsquo; mayor de lo que uno cabr&iacute;a esperar, aunque hay que decir que Espa&ntilde;a se aprovecha poco.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Aqu&iacute; se investiga con conceptos tan elevados que en muchas ocasiones hay que desarrollar la tecnolog&iacute;a y herramientas necesarias, ya que no existen fuera. Por ejemplo, las radiofrecuencias que se dise&ntilde;an en el CERN sirven para la lucha contra el c&aacute;ncer, porque hacen m&aacute;s precisa la eliminaci&oacute;n de tejidos da&ntilde;inos&rdquo;, a&ntilde;ade Fran.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Fuga de cerebros, o intercambio de conocimiento?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n los &uacute;ltimos resultados publicados por el Instituto Nacional de Estad&iacute;stica, 6.400 j&oacute;venes murcianos de entre 20 y 35 a&ntilde;os residen actualmente en el extranjero. Esta cifra supone un aumento de algo m&aacute;s del 60% con respecto al mismo indicador en 2012. Nuestros tres murcianos en el origen del Universo son s&oacute;lo una peque&ntilde;a muestra de esta poblaci&oacute;n joven que, queri&eacute;ndolo o no, se aventuran a trabajar en un entorno distinto al habitual, manejando otro idioma y, en definitiva, aprendiendo a crecer fuera de la tan mencionada &lsquo;zona de confort&rsquo;.
    </p><p class="article-text">
        Les preguntamos si, detr&aacute;s de estos datos y de su propia experiencia se encuentra el hecho de que los profesionales de sus especialidades est&eacute;n mejor valorados fuera de Espa&ntilde;a. &ldquo;En la industria es complicado encontrar trabajo en Murcia&rdquo;, se lamenta Jos&eacute;, &ldquo;porque no hay empresas que apliquen el conocimiento que se genera aqu&iacute;. Y en el sector p&uacute;blico es dif&iacute;cil, salen pocas plazas, y hay mucha competencia. Adem&aacute;s, cualquier cosa en Espa&ntilde;a con el adjetivo nuclear se encuentra con el rechazo de la poblaci&oacute;n.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Fran a&ntilde;ade que &ldquo;en Murcia hay sitios en los que ni siquiera conocen el CERN, as&iacute; que puede que lo vean en mi curr&iacute;culum y se queden igual. Pero creo que en grandes ciudades como Madrid o Barcelona s&iacute; que me valorar&iacute;an de la misma manera que pueden hacerlo fuera&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Jos&eacute; incide en lo relevante del intercambio de conocimiento. &ldquo;Hay que plantearse qu&eacute; condiciones es necesario crear para que el flujo de profesionales sea positivo. Ahora sale m&aacute;s de ese conocimiento del que entra, y habr&iacute;a que revertir esa situaci&oacute;n, y conseguir que profesionales vengan a Espa&ntilde;a y traigan conocimiento de fuera al pa&iacute;s.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Para Javier, el problema son las condiciones. &ldquo;S&iacute; creo que estar en el CERN me har&aacute; m&aacute;s f&aacute;cil el optar a un buen puesto en Espa&ntilde;a, pero puede que me ofreciesen empezar de prueba o pr&aacute;cticas, y eso no lo aceptar&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, los tres subrayan lo gratificante, personal y profesionalmente, de vivir una experiencia internacional. &ldquo;Si quieres formarte tienes que salir fuera, a aprender de los mejores&rdquo;, comenta Jos&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La vuelta, en el horizonte</strong>
    </p><p class="article-text">
        Trabajar en b&uacute;squeda del origen del Universo suena muy bien, pero volver a Espa&ntilde;a en un futuro siempre es una opci&oacute;n. Javier, por ejemplo, no se hab&iacute;a dado cuenta de la vida tan c&oacute;moda que te da Murcia hasta que tuvo que salir. &ldquo;En Suiza hay otras cosas que aqu&iacute; no encuentras, un modo de vida de ciudad m&aacute;s europea, oferta cultural, diversidad&hellip; pero la calidad de vida que hay en Espa&ntilde;a es dif&iacute;cil igualarla. La pena es que tengas que salir para valorarlo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Echo de menos a la gente que tengo en Murcia, pero hoy en d&iacute;a las distancias son cortas y&nbsp; los vuelos baratos. Y, si me apetecen michirones, me los hago&rdquo;, concluye Jos&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        Fran se une a estas ganas de volver en un futuro. &ldquo;A m&iacute; me gustar&iacute;a volver y seguir desarrollando mi proyecto. Ya hab&iacute;a conseguido algunos clientes en poco tiempo, as&iacute; que estar&iacute;a bien continuar con ello&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En un momento poco halag&uuml;e&ntilde;o para la investigaci&oacute;n en Espa&ntilde;a (la media de inversi&oacute;n en ciencia en la Uni&oacute;n Europea es del 2% del PIB, mientras que en nuestro pa&iacute;s no supera el 1,5%, seg&uacute;n datos de la OCDE), es necesario poner en valor a j&oacute;venes como Fran, Javier y Jos&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        De profesionales como ellos depende que nuestro pa&iacute;s se asegure un futuro en la vanguardia del desarrollo cient&iacute;fico. Y, sin son de Murcia, &iexcl;mejor que mejor!
    </p><p class="article-text">
        Nosotros os esperamos por aqu&iacute;, chicos. Que el origen del Universo os pille trabajando.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Silvia Nortes Manjavacas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/sociedad/murcianos-origen-universo_1_3214772.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 30 Aug 2017 18:40:49 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/52a59b5f-28ad-43f0-b557-52d76c26a3c5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="278018" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/52a59b5f-28ad-43f0-b557-52d76c26a3c5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="278018" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Murcianos en el origen del universo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/52a59b5f-28ad-43f0-b557-52d76c26a3c5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Murcia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Londres no es de nadie]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/londres-nadie_132_3359399.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/95fb7ca1-4699-4a34-baec-5124a3a2d771_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Londres no es de nadie"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"No paró por ti, y no parará por estos. Entérate. Londres no es de nadie. Es suya, y es eterna."</p></div><p class="article-text">
        Londres te da todo. D&iacute;as de cal y d&iacute;as de arena. La amas y la odias en una relaci&oacute;n autodestructiva que no termina de destruirse nunca. Te da todo y, a veces, te quita, para recordarte que no es tuya y que no est&aacute; por ti. Te rompe el coraz&oacute;n y las ganas y al d&iacute;a siguiente vuelve y te dice que te quiere m&aacute;s que a nadie. Te pide perd&oacute;n en un d&iacute;a de sol y t&uacute;, despojado de toda voluntad, la perdonas. Porque no hay ciudad de acero y ladrillo m&aacute;s bonita que Londres. 
    </p><p class="article-text">
        Llegar&aacute; el d&iacute;a de la despedida, cuando uno de los dos haya decidido que ya est&aacute; bien de cal y ya est&aacute; bien de arena, y te ir&aacute;s con un adi&oacute;s de comisura. El amor del bueno no se grita. Y te ir&aacute;s dignificado, &iquest;feliz? S&iacute;, feliz. Ella se quedar&aacute; con la casa, con el perro, con el estr&eacute;s y la contaminaci&oacute;n del aire y la vida.
    </p><p class="article-text">
        Pero un microinstante, mientras lavas los platos, coges el autob&uacute;s o cambias de canal, ah&iacute; estar&aacute;. El &aacute;tomo del echar de menos, la part&iacute;cula del 'ojal&aacute; estuviera contigo'. Y te jode. Te jode la sensaci&oacute;n de haber perdido. De saber que has sido el d&eacute;bil de vuestra historia, porque Londres siempre se recupera. Siempre. Y seguir&aacute; con su urgencia y su baile de gentes, con sus pasos r&aacute;pidos y su impersonalidad, con sus idas y venidas, su arena y su cal, sus 'te quieros' y sus abandonos. 
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;chale lo que sea, pero ten por seguro que ella no para nunca. No par&oacute; por ti, y no parar&aacute; por estos. Ent&eacute;rate. Londres no es de nadie. Es suya, y es eterna.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Silvia Nortes Manjavacas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/londres-nadie_132_3359399.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 04 Jun 2017 15:51:25 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/95fb7ca1-4699-4a34-baec-5124a3a2d771_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="58433" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/95fb7ca1-4699-4a34-baec-5124a3a2d771_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="58433" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Londres no es de nadie]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/95fb7ca1-4699-4a34-baec-5124a3a2d771_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Atentado Londres]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[A España le da miedo ir al médico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/espana-da-miedo-ir-medico_132_3364774.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/357dde10-c03c-42ed-9de3-6cfa28cfa7c7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="A España le da miedo ir al médico"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Dejar pasar el tiempo es la mejor manera de obviar la corrupción</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Conoce a alg&uacute;n hipocondr&iacute;aco? Ese amigo que va al m&eacute;dico al menos treinta veces al a&ntilde;o para &ldquo;un chequeo rutinario&rdquo;, dice, y entonces llega el d&iacute;a en el que nota un peque&ntilde;o bulto en alguna parte, o peque&ntilde;os dolores en el pecho, y ese mismo d&iacute;a decide que no va a volver a ir al m&eacute;dico, no vaya a ser que esa cosita que est&aacute; notando sea, despu&eacute;s de todo, real.
    </p><p class="article-text">
        De repente, este amigo comienza a dejar pasar el tiempo. A veces recuerda ese peque&ntilde;o bulto o esa presi&oacute;n en el pecho, pero conf&iacute;a en el que el tiempo &ndash;el &lsquo;tiempo&rsquo;, ese concepto al que le hemos cargado con la responsabilidad de curar todo por s&iacute; mismo- evitar&aacute; que esa potencial enfermedad se convierta en real. Y lo har&aacute; sin necesidad de medicinas, pinchazos o diagn&oacute;sticos.
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. Definitivamente, conoce a alguien as&iacute;, &iquest;verdad? Entonces, es mucho m&aacute;s claro para m&iacute; el intentar describir la actitud del Gobierno frente a la corrupci&oacute;n. Y esta actitud ha llamado la atenci&oacute;n de Bruselas. Ay, Bruselas, si supieras por lo que estamos pasando&hellip;
    </p><p class="article-text">
        La &uacute;ltima recomendaci&oacute;n de la Comisi&oacute;n Europea se refiere a la reforma de 2015 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal. Esta reforma fue aprobada por el Congreso gracias a los votos del Partido Popular, que &lsquo;ech&oacute; mano&rsquo; de su mayor&iacute;a parlamentaria y no necesit&oacute; el apoyo de ning&uacute;n otro partido. De esto va la democracia. Con mayor&iacute;a de votos, el ganador tiene carta blanca.
    </p><p class="article-text">
        Concretamente, lo que no le gusta a Bruselas son los l&iacute;mites que esta reforma impone en las investigaciones judiciales. Es por todos de sobra conocido que la justicia en Espa&ntilde;a se caracteriza por su lentitud. Teniendo esto en cuenta, es f&aacute;cil inferir que los llamados &lsquo;macrocasos&rsquo; de corrupci&oacute;n pueden ser una aut&eacute;ntica agon&iacute;a y llevar incluso a la expiraci&oacute;n del l&iacute;mite temporal y la consecuente prescripci&oacute;n de los delitos. Y hay unos cuantos &lsquo;macrocasos&rsquo; de corrupci&oacute;n bajo investigaci&oacute;n judicial en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; es cuando entra en escena la legislaci&oacute;n, que est&aacute; siendo empleada al servicio del gobierno. La mencionada reforma de la Ley de Enjuiciamiento Criminal establece los l&iacute;mites de las investigaciones en seis meses para casos simples y 18 para complejos. Ambos l&iacute;mites pueden ser ampliados a un m&aacute;ximo de 36 meses. Y esto es precisamente lo que enfada a la Comisi&oacute;n Europea, que ha advertido de que los largos procesos de enjuiciamiento en los casos de corrupci&oacute;n podr&iacute;a suponer la expiraci&oacute;n de estos l&iacute;mites y, por tanto, favorecer la impunidad de los acusados.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, la decisi&oacute;n del juez Eloy Velasco ha hecho saltar las alarmas a&uacute;n m&aacute;s. Velasco, que ha estado a cargo del caso &lsquo;Lezo&rsquo; y &lsquo;P&uacute;nica&rsquo;, dos de los mayores casos de corrupci&oacute;n en Espa&ntilde;a, dej&oacute; la semana pasada el juzgado de instrucci&oacute;n n&uacute;mero 6 de la Audiencia Nacional, por lo que estas investigaciones han sido transferidas a la jueza Carmen Lamela, hasta que la vacante de Velasco se ocupe. Pero Lamela ya advirti&oacute; que su carga de trabajo no le permite dedicarse como deber&iacute;a a los casos que deja inconclusos Velasco.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; tenemos por delante, entonces? Los candidatos al puesto de Velasco tienen 15 d&iacute;as para presentar las solicitudes, que despu&eacute;s tendr&aacute;n que ser revisadas. Esto supone que el puesto permanecer&aacute; vacante durante, al menos, el mes de junio. Una vez que el nuevo juez comience en el cargo, tendr&aacute; que dedicar mucho tiempo a &lsquo;empaparse&rsquo; de los cientos de miles de papeles de las investigaciones.
    </p><p class="article-text">
        Y, por supuesto, los l&iacute;mites establecidos por la Ley de Enjuiciamiento Criminal no ser&aacute;n suspendidos hasta que el nuevo juez comience su trabajo. Es m&aacute;s conveniente paralizar estos &lsquo;macrocasos&rsquo;, mientras se deja pasar el tiempo. Porque eso es en lo que somos buenos: dejar pasar el tiempo. Y, quiz&aacute; de esa manera, la opini&oacute;n p&uacute;blica se olvidar&aacute; de la corrupci&oacute;n y seremos felices para siempre.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; har&aacute;n los pol&iacute;ticos y legisladores espa&ntilde;oles ante la advertencia de Bruselas? Probablemente, dar&aacute;n las gracias a la CE por sus sugerencias, pero nada m&aacute;s. Seguir&aacute;n confiando en que el tiempo har&aacute; desaparecer ese peque&ntilde;o bultito.
    </p><p class="article-text">
        Porque algunos est&aacute;n demasiado ocupados como para conceder importancia a la corrupci&oacute;n. Porque es mejor reformar las leyes en funci&oacute;n de lo que queremos o no queremos que se perciba. Porque a Espa&ntilde;a le da miedo ir al m&eacute;dico.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Silvia Nortes Manjavacas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/espana-da-miedo-ir-medico_132_3364774.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 01 Jun 2017 15:28:58 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/357dde10-c03c-42ed-9de3-6cfa28cfa7c7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="440164" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/357dde10-c03c-42ed-9de3-6cfa28cfa7c7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="440164" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[A España le da miedo ir al médico]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/357dde10-c03c-42ed-9de3-6cfa28cfa7c7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La tumba del país que conocí: relato de la degeneración de Turquía en los últimos dos años]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/conoci-relato-degeneracion-turquia-ultimos_132_3419679.html]]></link>
      <description><![CDATA[<figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/edc839a0-fd4e-43ef-8cce-966b51fcc8e0_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/edc839a0-fd4e-43ef-8cce-966b51fcc8e0_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/edc839a0-fd4e-43ef-8cce-966b51fcc8e0_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/edc839a0-fd4e-43ef-8cce-966b51fcc8e0_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/edc839a0-fd4e-43ef-8cce-966b51fcc8e0_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/edc839a0-fd4e-43ef-8cce-966b51fcc8e0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/edc839a0-fd4e-43ef-8cce-966b51fcc8e0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Llegu&eacute; a Turqu&iacute;a un siete de enero del a&ntilde;o 2015. Sab&iacute;a poco del pa&iacute;s, salvo por los primeros cap&iacute;tulos de <em>Estambul. Ciudad y recuerdos</em>, el libro de Orhan Pamuk.
    </p><p class="article-text">
        Llegu&eacute;, y lo hice en medio de una tormenta de nieve del que, dec&iacute;an, estaba siendo el peor invierno que se recordaba en Estambul desde hac&iacute;a tres d&eacute;cadas. El fr&iacute;o blanco, que se alarg&oacute; durante meses, no contribuy&oacute; a suavizar el choque cultural que me sorprendi&oacute; nada m&aacute;s bajar del avi&oacute;n de Turkish Airlines.
    </p><p class="article-text">
        El aeropuerto de Atat&uuml;rk era una especie de mercado de abastos en hora punta, sin mercado y sin abastos, pero con toda su gente, su desorden y sus decibelios.
    </p><p class="article-text">
        Estambul fue dura. No le gustaban las bienvenidas, y siempre nos costaba uno o dos d&iacute;as de re-adaptaci&oacute;n la una a la otra, la otra a la una. Pero, cuando llega el momento de darle un beso de adi&oacute;s, es como si te despidieras de tu propio recuerdo.
    </p><p class="article-text">
        Turqu&iacute;a es ese helado que te deja la boca forrada, ese vino que se te agarra a la garganta, ese perfume que te lima el olfato y se te impregna en los poros y el pensamiento.
    </p><p class="article-text">
        Turqu&iacute;a es &uacute;nica. Siempre consigue que quieras volver, aunque todos te lo desaconsejen. La echo de menos y ella me echa de menos a m&iacute;, porque hay una Turqu&iacute;a en cada uno que la visita, una Turqu&iacute;a el&aacute;stica, azarosa y repentina.
    </p><p class="article-text">
        La involuci&oacute;n del pa&iacute;s en los &uacute;ltimos meses me ha martilleado los sesos con una pregunta: &iquest;c&oacute;mo llegamos hasta aqu&iacute;?
    </p><p class="article-text">
        Esta es una enumeraci&oacute;n as&eacute;ptica y breve de los hechos m&aacute;s rese&ntilde;ables que han llevado a un gran pa&iacute;s a la sumisi&oacute;n y a la pena. A la tumba de lo que conoc&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Junio 2015</strong>
    </p><p class="article-text">
        El partido de Erdo&#287;an, el islamista AKP, gana las elecciones legislativas generales, aunque sin llegar a la mayor&iacute;a necesaria para poner en marcha el ansiado refer&eacute;ndum para los cambios constitucionales.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9a848785-dda5-40bf-84df-c69e88c173d7_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9a848785-dda5-40bf-84df-c69e88c173d7_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9a848785-dda5-40bf-84df-c69e88c173d7_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9a848785-dda5-40bf-84df-c69e88c173d7_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9a848785-dda5-40bf-84df-c69e88c173d7_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9a848785-dda5-40bf-84df-c69e88c173d7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9a848785-dda5-40bf-84df-c69e88c173d7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        El HDP se convierte en el primer partido pro-kurdo con grupo parlamentario en Turqu&iacute;a. Su l&iacute;der, Selahattin <em>Demirta&#351;</em>, declara que el pa&iacute;s ha &ldquo;cerrado con estas elecciones el debate sobre la dictadura y la presidencia ejecutiva.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Julio 2015</strong>
    </p><p class="article-text">
        Un atentado causa 33 muertos en Suru&ccedil;. Las v&iacute;ctimas se hab&iacute;an concentrado para anunciar un plan de reconstrucci&oacute;n de la ciudad siria de Kobane, que hab&iacute;a estado bajo control del Estado Isl&aacute;mico. La organizaci&oacute;n terrorista reivindica el atentado y Turqu&iacute;a comienza los ataques a&eacute;reos contra posiciones de ISIS.
    </p><p class="article-text">
        El PKK, partido nacionalista kurdo, acusa al AKP de conspirar secretamente con el Estado Isl&aacute;mico. Erdo&#287;an aprovecha la coyuntura para bombardear tambi&eacute;n posiciones kurdas en el norte de Irak y Siria. Termina as&iacute; una tregua con el PKK que se prolongaba desde 2013.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Octubre 2015</strong>
    </p><p class="article-text">
        Dos bombas matan en Ankara a m&aacute;s de 100 personas congregadas en la manifestaci&oacute;n organizada, entre otros, por la Confederaci&oacute;n de Sindicatos Progresistas, el HDP kurdo y la Confederaci&oacute;n de Trabajadores P&uacute;blicos como protesta contra la violencia entre el gobierno y el PKK.
    </p><p class="article-text">
        Los detractores de Erdo&#287;an le acusan de organizar el ataque e incrementar la sensaci&oacute;n de inseguridad en su propio beneficio, transmitiendo la imagen de que, sin un gobierno estable y en mayor&iacute;a, el pa&iacute;s est&aacute; a la deriva.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1d1fd01e-5eb3-4f5b-8e4f-0865b25a3c12_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1d1fd01e-5eb3-4f5b-8e4f-0865b25a3c12_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1d1fd01e-5eb3-4f5b-8e4f-0865b25a3c12_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1d1fd01e-5eb3-4f5b-8e4f-0865b25a3c12_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1d1fd01e-5eb3-4f5b-8e4f-0865b25a3c12_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1d1fd01e-5eb3-4f5b-8e4f-0865b25a3c12_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/1d1fd01e-5eb3-4f5b-8e4f-0865b25a3c12_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Noviembre 2015</strong>
    </p><p class="article-text">
        El AKP obtiene mayor&iacute;a en las nuevas elecciones generales, convocadas ante la inhabilidad para formar un gobierno de coalici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El resultado es considerado una victoria contundente para Erdo&#287;an, aunque el AKP sigue sin el n&uacute;mero de esca&ntilde;os necesarios para organizar el refer&eacute;ndum constitucional.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Verano 2016</strong>
    </p><p class="article-text">
        En junio, un atentado suicida en el aeropuerto de Atat&uuml;rk mata a 42 personas. Se cree que los atacantes ten&iacute;an relaci&oacute;n con el Estado Isl&aacute;mico, aunque la organizaci&oacute;n terrorista no lo lleg&oacute; a reivindicar.
    </p><p class="article-text">
        En julio, una facci&oacute;n del ej&eacute;rcito turco da un golpe de estado contra la &ldquo;administraci&oacute;n pol&iacute;tica que ha perdido toda legitimidad&rdquo;. El presidente Erdo&#287;an, en paradero desconocido, llama a sus seguidores a tomar las calles y enfrentarse a los golpistas.
    </p><p class="article-text">
        El golpe fracasa, dejando m&aacute;s de 300 v&iacute;ctimas mortales y m&aacute;s de 40.000 detenciones entre profesores, jueces, militares, periodistas&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Erdo&#287;an acusa a su archienemigo <em>Fethullah G&uuml;len </em>de organizar el golpe, pero se extiende la creencia de que el presidente sab&iacute;a que se producir&iacute;a y lo dej&oacute; pasar para reprimirlo y reforzar su imagen de &lsquo;hombre fuerte&rsquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Enero 2017</strong>
    </p><p class="article-text">
        Un terrorista isl&aacute;mico asalta el club Reina durante la celebraci&oacute;n de Nochevieja y mata a 39 personas. Estado Isl&aacute;mico afirma estar detr&aacute;s del ataque.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Abril 2017</strong>
    </p><p class="article-text">
        El refer&eacute;ndum constitucional se celebra en medio del estado de emergencia y con un panorama medi&aacute;tico e informativo controlado por el gobierno, sin apenas medios independientes.
    </p><p class="article-text">
        El &lsquo;s&iacute;&rsquo; se impone por escasa diferencia -51,4% <em>s&iacute;</em>, 48,6% <em>no</em>- aunque observadores internacionales de la OSCE afirman que la votaci&oacute;n se celebr&oacute; en un &ldquo;marco legal inadecuado&rdquo; y con falta de informaci&oacute;n &ldquo;imparcial&rdquo; sobre las propuestas, y la oposici&oacute;n turca cuestiona el resultado oficial.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; viene despu&eacute;s? Si Erdo&#287;an se sale con la suya, y todo apunta a que as&iacute; lo har&aacute;, el sistema presidencialista supondr&aacute;, entre otras cosas:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>- Poderes ejecutivos para el presidente, que se convierte en jefe de Estado y de Gobierno, con poder para nombrar y destituir ministros.</li>
                                    <li>- Influencia sobre el poder judicial. El presidente puede elegir a la mitad del Alto Consejo de jueces y fiscales</li>
                                    <li>- Reducci&oacute;n del peso de Ej&eacute;rcito &ndash;fuerza tradicionalmente opositora al gobierno islamista- en la vida civil mediante la supresi&oacute;n de los tribunales militares... y un largo etc&eacute;tera.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        La tumba del pa&iacute;s que conoc&iacute; se resume r&aacute;pido, pero Erdo&#287;an la ha cavado con ah&iacute;nco y c&aacute;lculo matem&aacute;tico durante a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        El turco es un pueblo servicial, espont&aacute;neo, amable, acogedor. Y ahora es un pueblo, adem&aacute;s, abocado a la represi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Llegu&eacute; a Turqu&iacute;a en enero de 2015, en el peor invierno que se recordaba en Estambul desde hac&iacute;a tres d&eacute;cadas.
    </p><p class="article-text">
        Hace tiempo que dej&eacute; el pa&iacute;s, pero aquel fr&iacute;o blanco que pens&eacute; extinguido sigue ah&iacute;. Congelando libertades y derechos.
    </p><p class="article-text">
        Un fr&iacute;o m&aacute;s duro, seco, y g&eacute;lido que nunca.  Un fr&iacute;o con nombre propio.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Silvia Nortes Manjavacas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/conoci-relato-degeneracion-turquia-ultimos_132_3419679.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 03 May 2017 11:43:41 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La tumba del país que conocí: relato de la degeneración de Turquía en los últimos dos años]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La teta papal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/teta-papal_132_3631296.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        La loba Luperca amamanta a los hermanos R&oacute;mulo y Remo desde hace qui&eacute;n sabe cu&aacute;nto en la Piaza del Campidoglio de Roma. Los peque&ntilde;os fundadores de la ciudad beben directamente de las ubres de su madre, que parece esperar paciente a que a sus lobeznos les llegue la saciedad a los est&oacute;magos. Qu&eacute; espont&aacute;nea y despreocupada publicidad la de la estatua. Qu&eacute; necesidad y qu&eacute; urgencia.
    </p><p class="article-text">
        Hace ya unos d&iacute;as, se reflejaba como noticioso en medios <a href="http://internacional.elpais.com/internacional/2017/01/08/actualidad/1483886442_833141.html?id_externo_rsoc=TW_CM" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">espa&ntilde;oles</a> e <a href="https://www.theguardian.com/world/2017/jan/08/pope-francis-encourages-mothers-breastfeed-sistine-chapel" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">internacionales </a>el hecho de que el Papa Francisco, durante una ceremonia bautismal celebrada en la Capilla Sixtina, animase a las madres de los ni&ntilde;os bautizados a amamantarlos &ldquo;sin miedo&rdquo; y &ldquo;con tranquilidad&rdquo; en p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        Al parecer, no es la primera vez que el Papa se manifiesta a favor de la libertad de las madres a hacer algo tan natural y sano como amamantar a sus hijos en el lugar que les plazca. O, mejor, cuando y donde sus hijos lo necesiten. En las ocasiones anteriores, los medios tambi&eacute;n lo consideraron noticia.
    </p><p class="article-text">
        En el siglo en el que la comunicaci&oacute;n con la otra punta del mundo es instant&aacute;nea, en el que se sustituyen &oacute;rganos enfermos por r&eacute;plicas artificiales, en el que se construyen aceleradores de part&iacute;culas para estudiar el origen del Universo, el mismo mundo Occidental que hace todo lo anterior, convierte en noticia que el Papa les diga a las mujeres que no pasa nada, que son totalmente libres de dar de mamar si les parece oportuno.
    </p><p class="article-text">
        Y la culpa de que esto sea noticia la tenemos todos. Porque a estas alturas no hemos sido capaces de superar el machismo que apuntala a muchas sociedades, en las que la primera connotaci&oacute;n de un pecho ha sido siempre y sigue siendo la sexual.
    </p><p class="article-text">
        Un pecho &ldquo;al aire&rdquo;, cualquiera que sea la circunstancia, es un generador de tensi&oacute;n. Como cuando hay un compa&ntilde;ero de oficina que a todo el mundo le cae mal, pero nadie se atreve a comentarlo. Ese tipo de tensi&oacute;n con miradas de reojo entre los que la notan, porque todos notan lo mismo, pero no se puede decir.
    </p><p class="article-text">
        Una mujer amamantando a un ni&ntilde;o es indisociable de las &ldquo;miraditas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Porque es algo que s&oacute;lo hace la mujer. Y, al ser algo forzosa y &uacute;nicamente femenino, pasa de manera autom&aacute;tica a ser algo que llama la atenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        A ninguno nos resulta inc&oacute;modo que un chico juegue al bal&oacute;n en una plaza, porque eso lo puede hacer cualquiera. Es &ldquo;normal&rdquo;. Pero si, en esa misma plaza, en ese mismo momento, una chica est&aacute; amamantando a su beb&eacute;, lo m&aacute;s probable es que ese acto natural y necesario tenga el mencionado efecto m&aacute;gico de las &ldquo;miraditas&rdquo;. Y no son &ldquo;miraditas&rdquo; as&eacute;pticas. Son &ldquo;miraditas&rdquo; con su propia opini&oacute;n. A unas les parecer&aacute; precioso que esa madre est&eacute; dando de comer a su ni&ntilde;o. Otras pensar&aacute;n que bien podr&iacute;a haberse metido al ba&ntilde;o de un bar. En todo caso, la acci&oacute;n de esta mujer generar&aacute;, en la mayor&iacute;a de los que la vean, o animadversi&oacute;n o ternura.
    </p><p class="article-text">
        A pocos dejar&aacute; indiferente, lo que es ya se&ntilde;al de que su acto no est&aacute; normalizado. Pocos se fijar&aacute;n, para bien o mal, en un padre que le da un bocadillo a su hijo en el autob&uacute;s. Tambi&eacute;n pocos se sentir&aacute;n ofendidos o enternecidos por una madre son&aacute;ndole los mocos a su beb&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        Pero por dar de mamar, s&iacute;. Claro, &iexcl;es que es una teta!
    </p><p class="article-text">
        De ah&iacute; que, con este panorama, la permisividad del Papa nos resulte fuera de lo com&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Tiene que ser &eacute;l -con todo el trabajo atrasado que tendr&aacute;, que eso de ser emisario de Dios en la Tierra debe de ser muy cansao- el que lo normalice.  
    </p><p class="article-text">
        &iquest;De verdad es esto necesario? &iquest;No bastar&iacute;a con legalizar al respecto?
    </p><p class="article-text">
        En Inglaterra, por ejemplo, un pa&iacute;s al que hemos dado por todos lados por querer &ldquo;desentenderse&rdquo; de Europa, la Ley de Igualdad de 2010 declara ilegal el expulsar a una mujer de un espacio p&uacute;blico como cafeter&iacute;as, tiendas o medios de transporte por amamantar a su hijo.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, una encuesta realizada por la Universidad de Swansea revela que un 40% de las encuestadas que dejaron de dar el pecho en los primeros seis meses lo hicieron por la &ldquo;actitud p&uacute;blica&rdquo;, y otro 20% por simple y llana verg&uuml;enza.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a no existen normas a este respecto, a pesar de varias iniciativas como la lanzada en Change.org o la proposici&oacute;n no de ley presentada por Comprom&iacute;s hace ya casi un a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la encuesta dirigida por la Dra. D&iacute;az G&oacute;mez y desarrollada por el grupo de trabajo espa&ntilde;ol de la Iniciativa Mundial de Lactancia Materna (IMLM), el segundo inconveniente m&aacute;s importante que las madres encuentran a la hora de dar el pecho es el sentirse inc&oacute;modas al hacerlo en p&uacute;blico. En concreto, un 43% de las encuestadas escogieron esta respuesta.
    </p><p class="article-text">
        El caso es que necesitamos que el mism&iacute;simo Papa Francisco anime a las madres a amamantar en p&uacute;blico para que nos parezca que ya, ahora s&iacute;, son libres de hacerlo. O al menos para que nos parezca que merece la pena generar debate. A ra&iacute;z de un comentario de la cabeza de una instituci&oacute;n a la que ni siquiera todos damos cr&eacute;dito. Una instituci&oacute;n que, adem&aacute;s, ningunea a las mujeres y les niega el alcanzar ciertos puestos reservados s&oacute;lo para sus compa&ntilde;eros hombres. Quiz&aacute; es porque se parecen m&aacute;s a Dios.
    </p><p class="article-text">
        Pero es de aplaudir que el Papa les deje dar de mamar. Es un signo de evoluci&oacute;n. Es un Papa que se excede de sus obligaciones. Un Papa &ldquo;progre&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A tres kil&oacute;metros de la Capilla Sixtina, la loba Luperca amamanta a los hermanos R&oacute;mulo y Remo desde hace qui&eacute;n sabe cu&aacute;nto en la Piaza del Campidoglio de Roma.
    </p><p class="article-text">
        Qu&eacute; espont&aacute;nea y despreocupada publicidad la de la estatua. Ser&aacute; que se sabe poderosa. Ser&aacute; que se sabe libre.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Silvia Nortes Manjavacas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/teta-papal_132_3631296.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 17 Jan 2017 20:04:17 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La teta papal]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Murcia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hágase la civilización]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/hagase-civilizacion_132_3680507.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        V&iacute;ctor Israel y Roger Casement, personajes de El sue&ntilde;o del celta de Mario Vargas Llosa, discuten en un pasaje del libro sobre el concepto de Civilizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Para uno, la Civilizaci&oacute;n es algo que se impone por la fuerza. Es la victoria de Occidente sobre los pueblos analfabetos y salvajes del otro lado del mundo.
    </p><p class="article-text">
        Para el otro, se trata de respetar &ldquo;la propiedad privada y la libertad individual&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Vargas Llosa sit&uacute;a esta conversaci&oacute;n a finales del siglo XIX, en plena fiebre del caucho, pero en 2016, la idea de Civilizaci&oacute;n sigue sin estar definida.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, la consideramos una cualidad inherente a nuestras sociedades desarrolladas. La asociamos con el buen comportamiento, con el urbanismo y el sentido com&uacute;n. Como dejar salir a la gente del metro antes de entrar uno mismo, por ejemplo.
    </p><p class="article-text">
        La Civilizaci&oacute;n a gran escala se relaciona con conceptos m&aacute;s amplios, como lo es la defensa de los Derechos Humanos. Los occidentales somos tan civilizados que admitimos nuestros propios errores y creamos una sociedad transnacional para no cometerlos de nuevo. Las Naciones Unidas es el Valhalla de la Civilizaci&oacute;n. Los guardianes constantes de los valores c&iacute;vicos. Menos mal que existe. Menos mal.
    </p><p class="article-text">
        La Civilizaci&oacute;n nos tiene henchidos de orgullo. Ahora miramos hacia atr&aacute;s y nos avergonzamos del imperialismo occidental de nuestros antepasados. La barbarie a la que se someti&oacute; a gentes lejanas, ese complejo evangelizador del mundo desarrollado. V&iacute;ctor Israel y Roger Casement viv&iacute;an en un mundo en el que las empresas extractoras de caucho explotaban a miles de ind&iacute;genas bajo la excusa de estar ayudando a su Civilizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pero ahora somos mucho m&aacute;s civilizados que antes. Ahora vivimos en un mundo diferente. Menos mal.
    </p><p class="article-text">
        Ahora vivimos en un mundo en el que la ONU tarda 6 a&ntilde;os en reconocer su carga de responsabilidad por el brote de c&oacute;lera que mat&oacute; a alrededor de 9,500 personas en Hait&iacute;, un pa&iacute;s ya diezmado por el terremoto que hab&iacute;a sufrido poco antes. Hubo que esperar a que un estudio realizado por un asesor de derechos humanos de la ONU, en el que se denunciaba el silencio de la organizaci&oacute;n, se filtrase al The New York Times.
    </p><p class="article-text">
        Ahora vivimos en un mundo el que la tercera econom&iacute;a de Europa, mantenida en gran parte por el trabajo de inmigrantes, desea abandonar la Uni&oacute;n Europea para, entre otras razones, poder recuperar el control de sus fronteras nacionales. Seg&uacute;n The Economist, las zonas que experimentaron un aumento de m&aacute;s del 200% en poblaci&oacute;n extranjera entre 2001 y 2014 registraron una mayor&iacute;a de votantes del leave en un 94% de los casos.
    </p><p class="article-text">
        Ahora vivimos en un mundo en el que un aut&oacute;crata como el presidente turco Erdogan emplea como amenaza una potencial apertura de fronteras para permitir el paso de refugiados hacia Europa. Una amenaza, porque romper&iacute;a el acuerdo firmado por ambas partes para &lsquo;devolver&rsquo; a Turqu&iacute;a a los refugiados que lleguen a Grecia.
    </p><p class="article-text">
        Leyendo El sue&ntilde;o del celta, uno se siente aliviado de que esas cosas que cuenta ya no pasen. Aliviado de que hayamos alcanzado el &ldquo;estadio de progreso material, social, cultural y pol&iacute;tico propio de las sociedades m&aacute;s avanzadas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Menos mal que ahora vivimos en un mundo distinto.
    </p><p class="article-text">
        Ufff&hellip; &iexcl;menos mal!
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Silvia Nortes Manjavacas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/hagase-civilizacion_132_3680507.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 14 Dec 2016 13:48:39 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Hágase la civilización]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La gran meada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/gran-meada_132_3829208.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        En &ldquo;La Juventud&rdquo;, de Paolo Sorrentino, la trascendencia de las grandes fatigas humanas se habla con el lenguaje trivial y f&uacute;til de lo cotidiano.
    </p><p class="article-text">
        Fred Ballinger y Mick Boyle, dos amigos veteranos, est&aacute;n en esa raci&oacute;n de la vida en la que lo pasado gana a lo futuro en cantidad, y tambi&eacute;n en calidad. Hospedados en un hotel en los Alpes suizos, donde gastan las vacaciones, Fred y Mick visten sus tristezas con un entorno exuberante, como para que salgan perdiendo en la comparaci&oacute;n y se hagan m&aacute;s peque&ntilde;as.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La Juventud&rdquo; es una muestra natural, el resultado de meter la mano en el saco de lo que todos somos, revolver un poco, y extraer de ese Todo una parte que, aun siendo parte, nos evidencia.  
    </p><p class="article-text">
        Ni&ntilde;os, viejos, pensadores, vividores, &iacute;dolos venidos a menos y mediocres venidos a m&aacute;s, cuerpos exprimidos, cuerpos excesivos&hellip; actores de reparto en las vidas de Ballinger y Boyle, que los observan casi por accidente.
    </p><p class="article-text">
        La aceptaci&oacute;n de sus pobrezas es m&aacute;s f&aacute;cil en ese momento y en ese lugar, porque las pobrezas de los dem&aacute;s les acompa&ntilde;an, igual de end&eacute;micas y fatigosas.
    </p><p class="article-text">
        Cada d&iacute;a, los dos viejos amigos se preocupan por la salud de sus pr&oacute;statas respectivas. &ldquo;&iquest;Has meado hoy?&rdquo;, pregunta uno. &ldquo;M&aacute;s o menos&rdquo;, responde el otro. Es el ensalzamiento de la miseria f&iacute;sica y su normalizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hoy estoy feliz&rdquo;, le notifica Fred Ballinger a su amigo uno de esos d&iacute;as. &ldquo;He echado una gran meada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Mear es excelente, y a la vez lamentable. Es la noticia que cuenta el que ya no tiene nada que contar. Una manera vulgar de sacar a flote los miedos m&aacute;s hondos del que habla. S&iacute;, no tener nada que contar da miedo, y significa que: o es usted demasiado viejo para contar, o es usted un ignorante. O las dos cosas, si es que es posible ser viejo e ignorante al mismo tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Si mear le parece noticioso porque es viejo, y no cuenta nada salvo los d&iacute;as, entonces sepa usted que no hay soluci&oacute;n posible.
    </p><p class="article-text">
        Si mear le parece noticioso porque es un ignorante, le invito a que reflexione, en la medida de sus posibilidades.
    </p><p class="article-text">
        Puede que su ignorancia no se limite a s&iacute; mismo, si no que afecte a otros menos ignorantes, pero sujetos a la ignorancia suya, de usted.
    </p><p class="article-text">
        Puede que haya algunos que piensen que es usted de verdad ignorante, y no se sientan siquiera ya ofendidos por su ignorancia. No decepciona del que nada se espera.
    </p><p class="article-text">
        Puede que haya otros que piensen que, en realidad, usted no es ignorante. Puede que lo consideren una t&aacute;ctica astuta y defiendan su ignorancia aparente.
    </p><p class="article-text">
        Puede que haya personas esperando a que usted un d&iacute;a se despierte y deje de ignorar, y deje de hablar en el idioma de los ignorantes, y deje la micci&oacute;n a un lado y se ponga a trabajar en cosas menos individuales, y m&aacute;s de todos.
    </p><p class="article-text">
        Puede, incluso, que no sea usted el &uacute;nico ignorante, si no que trabaje con otros como usted. Que se pregunten todos los d&iacute;as si han meado. Que su ignorancia, de usted, y la suya, de los otros, se retroalimenten. Para esto, ustedes usar&aacute;n con seguridad el t&eacute;rmino feedback.
    </p><p class="article-text">
        Puede que haya situaciones irresolutas que dependan de usted, y de los otros ignorantes, para desencallarse. Para ventilarse y zanjarse. Puede que su ignorancia las est&eacute; ignorando. Y puede que esto sea malo para otras personas, que no ignoran tanto.
    </p><p class="article-text">
        Puede que esas situaciones sean malas tambi&eacute;n para usted. Pero, claro, lo ignora.
    </p><p class="article-text">
        Puede que su ignorancia tenga la cualidad de la expansi&oacute;n y est&eacute; creando m&aacute;s ignorantes, a los que cada vez les importa menos todo.
    </p><p class="article-text">
        Piense en todo esto, si su ignorancia se lo permite, y resuelva si quiere usted seguir o no ignorando.
    </p><p class="article-text">
        A lo mejor, &iquest;qui&eacute;n sabe?, lo ignoro, deja usted de repente de ignorar, y otros con usted, y nos sacuden lo que tenemos encima.
    </p><p class="article-text">
        Esto que tenemos encima lo expulsaron ustedes, los ignorantes. Un d&iacute;a llegaron con una sonrisa, y nos contaron lo que cuentan los que ya no tienen nada que contar.
    </p><p class="article-text">
        Esto que tenemos encima no pasa muy a menudo. Por eso, cuando pasa, ustedes, los ignorantes, lo trillan y lo dejan macerar. Lo dejan que empape.
    </p><p class="article-text">
        Esto que tenemos encima, lo ignoremos o no, es el producto de su miseria y su miedo.
    </p><p class="article-text">
        Esto que tenemos encima, si usted me permite, es una gran meada.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Silvia Nortes Manjavacas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/gran-meada_132_3829208.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 15 Sep 2016 10:11:15 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La gran meada]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Murcia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El malo de la película]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/malo-pelicula_132_3896986.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Cuando en Espa&ntilde;a pensamos en un golpe de Estado, nos viene inevitablemente a la memoria, por haberlo vivido o por haberlo estudiado, el 23 de febrero de 1981.
    </p><p class="article-text">
        Consideramos un golpe de Estado casi como una maniobra terrorista, al menos terrorismo contra el orden establecido democr&aacute;ticamente. En aquel 23 de febrero, el pa&iacute;s luchaba sin duda alguna por un futuro mejor, por unas instituciones representativas, por el derecho al voto. Luchaba, en definitiva, por la libertad.
    </p><p class="article-text">
        Esta predisposici&oacute;n a pensar en el 23-F como el &uacute;nico modelo de golpe de Estado puede llevarnos a una interpretaci&oacute;n sesgada de lo que ayer ocurri&oacute; en Turqu&iacute;a. Todas las interpretaciones llevan impl&iacute;cito un sesgo, pero el panorama pol&iacute;tico y social turco tiene demasiadas aristas como para tildar a los unos de malos, y de buenos a los otros.
    </p><p class="article-text">
        Durante los &uacute;ltimos d&iacute;as se vienen haciendo valoraciones a la ligera de un conflicto profundo y complejo.
    </p><p class="article-text">
        Estos son los puntos de fricci&oacute;n principales entre el Ej&eacute;rcito turco y el presidente de la Rep&uacute;blica que deber&iacute;amos tener en cuenta a la hora de repartir los papeles en este &ldquo;culebr&oacute;n otomano&rdquo;:
    </p><h3 class="article-text">Conflicto de ideolog&iacute;as religiosas</h3><p class="article-text">
        Tradicionalmente, el Ej&eacute;rcito turco ha sido una instituci&oacute;n laica, defensora de una democracia secular. La deriva del presidente de la rep&uacute;blica Recep Tayip Erdo&#287;an hacia una pol&iacute;tica claramente islamista puede haber sido uno de los detonantes de la acci&oacute;n militar.
    </p><p class="article-text">
        Como muestra un bot&oacute;n: el &ldquo;kemalismo&rdquo;, la ideolog&iacute;a del fundador de la Rep&uacute;blica de Turqu&iacute;a &ndash;Mustafa Kemal Atat&uuml;rk-, caracterizada por su rechazo al Islam y al separatismo kurdo, es la base de la ense&ntilde;anza en las escuelas militares.
    </p><p class="article-text">
        Una de las medidas m&aacute;s controvertidas de Atat&uuml;rk fue la prohibici&oacute;n a las mujeres de llevar velo en instituciones p&uacute;blicas -con la excepci&oacute;n del poder judicial, militar y policial-, una medida revocada por Erdo&#287;an d&eacute;cadas despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n ha levantado las sospechas de los sectores m&aacute;s seculares el hecho de que el canto del muec&iacute;n para llamar a la oraci&oacute;n volviese a sonar en Santa Sof&iacute;a por primera vez en 85 a&ntilde;os. La antigua mezquita fue convertida en museo laico por Atat&uuml;rk en 1935.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, declaraciones como que el intento de golpe de Estado ha sido un &lsquo;regalo de Dios&rsquo;, o que ninguna familia musulmana deber&iacute;a utilizar m&eacute;todos anticonceptivos, contribuyen a alimentar la sensaci&oacute;n de que la Rep&uacute;blica de Turqu&iacute;a tiene cada vez menos de secular.
    </p><p class="article-text">
        Lo anterior son s&oacute;lo algunos ejemplos sueltos de la intensificaci&oacute;n del clima represivo que se vive en el pa&iacute;s.
    </p><h3 class="article-text">Lucha de poder</h3><p class="article-text">
        A lo largo de la historia moderna de Turqu&iacute;a, las Fuerzas Armadas han jugado un papel muy activo en pol&iacute;tica, protagonizando golpes de Estado y forzando la dimisi&oacute;n de l&iacute;deres pol&iacute;ticos. Con la llegada al poder del AKP, el protagonismo del Ej&eacute;rcito se debilit&oacute;, y Erdo&#287;an comenz&oacute; a influir en el nombramiento de comandantes.
    </p><p class="article-text">
        Junto con el sesgo islamista del Gobierno, el creciente autoritarismo de Erdo&#287;an tambi&eacute;n ha generado recelos en el cuerpo militar. Atr&aacute;s quedan los famosos procesos Ergenekon y Sledgehammer, que acabaron con numerosos generales entre rejas, acusados de conspiraci&oacute;n para derrocar al gobierno del AKP. Es curioso que las investigaciones fuesen promovidas por miembros gulenistas del poder judicial, por entonces aliados del Gobierno.
    </p><h3 class="article-text">Apoyo civil</h3><p class="article-text">
        La vertiginosa evoluci&oacute;n del pa&iacute;s en su historia contempor&aacute;nea ha forjado una conciencia pol&iacute;tica muy intensa en la sociedad turca. Podr&iacute;a decirse que casi rozando lo radical en sus ideas, tanto para lo bueno como para lo malo. Tomemos el ejemplo de Mustafa Kemal &ldquo;Atat&uuml;rk&rdquo;. Atat&uuml;rk, general del Ej&eacute;rcito en 1911, se levant&oacute; contra las &oacute;rdenes del sult&aacute;n e hizo frente a los invasores en la Primera Guerra Mundial. Gracias a su intervenci&oacute;n, Turqu&iacute;a se libr&oacute; de ser desmembrada. Atat&uuml;rk depuso al sult&aacute;n e instaur&oacute; un r&eacute;gimen laico, cimentado en un fuerte apoyo civil. Aunque acusado tambi&eacute;n de autoritarismo, Atat&uuml;rk sigue siendo un s&iacute;mbolo de libertad, principalmente para la clase media-alta y para los j&oacute;venes. Como decimos entre amigos, &ldquo;Atat&uuml;rk es un icono pop&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El apoyo civil ha sido clave en la resoluci&oacute;n del golpe. En 1980, cuando se produjo el golpe de estado m&aacute;s sangriento de la historia del pa&iacute;s, el Ej&eacute;rcito cont&oacute; con el apoyo masivo de la ciudadan&iacute;a. Esta vez, los partidarios del Gobierno del AKP han sido mucho m&aacute;s numerosos. Conviene recordar que, en las &uacute;ltimas elecciones generales, el partido de Erdo&#287;an revalid&oacute; su poder con casi un 50% de los votos. Las im&aacute;genes de ayer mostrando civiles enfrent&aacute;ndose a los tanques lo dicen todo.
    </p><h3 class="article-text">Conflicto kurdo</h3><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos meses, Erdo&#287;an ha dado libertad al Ej&eacute;rcito para enfrentarse a los insurgentes kurdos. Los militares siempre hab&iacute;an visto con malos ojos el alto el fuego entre el PKK &ndash;Partido de los Trabajadores del Kurdist&aacute;n- y el Gobierno turco, por lo que el retorno de las hostilidades supuso una mejora en la relaci&oacute;n entre los dos poderes.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, corr&iacute;an rumores de que el Ej&eacute;rcito pod&iacute;a sentirse llamado a actuar si la violencia en los n&uacute;cleos urbanos del Kurdist&aacute;n se recrudec&iacute;a. Si la seguridad del pa&iacute;s se ve&iacute;a amenazada y la ciudadan&iacute;a se echaba a la calle a protestar, Erdo&#287;an intensificar&iacute;a la represi&oacute;n policial, el apoyo al Ej&eacute;rcito como guardi&aacute;n de la estabilidad podr&iacute;a verse reforzado.  Algo que, visto lo visto, no ha terminado sucediendo.
    </p><p class="article-text">
        Todos estos puntos de fricci&oacute;n han ido alimentando la relaci&oacute;n entre los poderes que se enfrentaron el pasado viernes.
    </p><p class="article-text">
        Sin duda, el intento de deposici&oacute;n de un Gobierno elegido democr&aacute;ticamente es siempre condenable. Pero hay muchas cuestiones que cabe plantearse en el caso turco:
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Vive el pa&iacute;s en democracia, y esta democracia fue puesta en peligro por el intento de golpe?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Existe una divisi&oacute;n de poderes f&aacute;ctica?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Iba a acabar el Ej&eacute;rcito con el autoritarismo?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;les van a ser las consecuencias de la victoria del Gobierno?
    </p><p class="article-text">
        No es prudente, por tanto, asignar el papel de v&iacute;ctima y verdugo a la ligera.
    </p><p class="article-text">
        La &uacute;nica v&iacute;ctima clara va a ser la m&aacute;s d&eacute;bil: la sociedad civil. La brecha que se est&aacute; abriendo entre vecinos, unida al poder reforzado de Erdo&#287;an, es la consecuencia m&aacute;s temible y desestabilizadora.
    </p><p class="article-text">
        Citando declaraciones de Selahattin Demirta&#351;, l&iacute;der del partido opositor HDP: &ldquo;Que el golpe de estado haya fracasado no quiere decir que tengamos democracia en Turqu&iacute;a.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        La lucha contin&uacute;a, me temo, en la calle.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Silvia Nortes Manjavacas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/malo-pelicula_132_3896986.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 18 Jul 2016 21:33:05 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El malo de la película]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Turquía,Murcia,Recep Tayyip Erdogan]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Este lugar fue testigo de uno de los peores crímenes del siglo XX  (y no se hizo nada por evitarlo)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/reportajes/testigo-peores-crimenes-xx-evitarlo_3_4178197.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f58f6996-b954-4ef0-b238-aab852545752_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Este lugar fue testigo de uno de los peores crímenes del siglo XX  (y no se hizo nada por evitarlo)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Observamos sobre el terreno las huellas de uno de los episodios que más vergüenza levanta en las conciencias de los estrategas y organismos internacionales de Occidente</p></div><p class="article-text">
        Observamos sobre el terreno las huellas de uno de los episodios que m&aacute;s verg&uuml;enza levanta en las conciencias de los estrategas y organismos internacionales de Occidente
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Silvia Nortes Manjavacas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/reportajes/testigo-peores-crimenes-xx-evitarlo_3_4178197.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 Feb 2016 17:16:13 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f58f6996-b954-4ef0-b238-aab852545752_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1717546" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f58f6996-b954-4ef0-b238-aab852545752_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1717546" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Este lugar fue testigo de uno de los peores crímenes del siglo XX  (y no se hizo nada por evitarlo)]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f58f6996-b954-4ef0-b238-aab852545752_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Murcia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¡Qué injusta es la justicia!]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/injusta-justicia_132_2338048.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Su tarjeta de empresa no lo podr&iacute;a dejar m&aacute;s claro. Se apellida Levi, y es joyero en uno de los cientos de puestos del Gran Bazar de Estambul. Nos escuch&oacute; hablar en castellano, y en castellano nos dijo que aquellos anillos costaban 35 liras. Unos regateos y unas risas m&aacute;s tarde, conseguimos una rebaja y una historia.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mis antepasados eran sefard&iacute;es, as&iacute; que yo mismo soy sefard&iacute;. Voy a pedir la nacionalidad espa&ntilde;ola. Despu&eacute;s de echarnos de Espa&ntilde;a, por fin se nos recompensa&rdquo;. El Sr. Levi hab&iacute;a vivido unos a&ntilde;os en M&eacute;xico, de ah&iacute; su dominio del castellano, aun adulterado con una mezcla de acento turco y mexicano. De la historia y la cultura ib&eacute;rica poco sab&iacute;a. S&oacute;lo lo relacionado con los jud&iacute;os y el Edicto de Granada. Pero tendr&aacute; que ponerse a estudiar.
    </p><p class="article-text">
        En junio de 2015, el Congreso de los Diputados aprob&oacute; la Ley que hace posible la obtenci&oacute;n de la nacionalidad espa&ntilde;ola por los descendientes de los sefard&iacute;es expulsados de Espa&ntilde;a en el siglo XV. El joyero Levi, como muchos otros en Turqu&iacute;a, Argentina, Estados Unidos, Canad&aacute;, Brasil&hellip; quiere que se haga justicia. Una justicia retrospectiva y que poco importa ya a los que dejaron la Pen&iacute;nsula hace siglos. Pero a los vivos les importa, y mucho. Para conseguirla, el Sr. Levi tendr&aacute; que acreditar estudios de historia y cultura espa&ntilde;olas, conocimiento del ladino, figurar en las listas de familias sefard&iacute;es protegidas por Espa&ntilde;a o realizar actividades ben&eacute;ficas en beneficio de alguna ONG espa&ntilde;ola.
    </p><p class="article-text">
        Deber&aacute; pasar, adem&aacute;s, una prueba de idiomas y un test de integraci&oacute;n. Tiene trabajo, el Sr. Levi. De ah&iacute; que, entre bisuter&iacute;as varias, guarde alg&uacute;n que otro libro de Historia.
    </p><p class="article-text">
        Dice Javier Mar&iacute;as en boca de uno de sus personajes en &lsquo;As&iacute; empieza lo malo&rsquo;:
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;-&iquest;La justicia? [&hellip;] La justicia no existe. O s&oacute;lo como excepci&oacute;n: unos pocos escarmientos para guardas las apariencias, en los cr&iacute;menes individuales nada m&aacute;s. Mala suerte para el que le toca. En los colectivos no, en los nacionales no, ah&iacute; no existe nunca, ni se pretende. A la justicia la atemoriza siempre la magnitud, la desborda la superabundancia, la inhibe la cantidad&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        La justicia es, en efecto, uno de esos t&eacute;rminos ambiguos, ambivalentes; representaciones camale&oacute;nicas que se adaptan al que las piensa o las prueba. Una promesa que aspira a ser universal. Un empe&ntilde;o que termina siendo particular. Particular, como lo es para el Sr. Levi. Jam&aacute;s universal, como jam&aacute;s lo ser&aacute; para otros tantos jud&iacute;os, para otros tantos palestinos, para otros tantos de otros pueblos y otros tiempos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A todo el mundo le subleva y le duele lo que les han hecho a ellos o a sus allegados o a sus antepasados, no lo que se ha hecho &lsquo;en general&rsquo;. Ser&iacute;a una tarea desproporcionada y rid&iacute;cula, enfrentarse con lo &lsquo;general&rsquo;, jam&aacute;s se ha acometido eso en ninguna &eacute;poca ni en ning&uacute;n pa&iacute;s. Labor de desocupados o de fan&aacute;ticos, de individuos pose&iacute;dos de s&iacute; mismos, que se mueren por encontrarse una misi&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Acierta, el personaje de Mar&iacute;as, en lo desproporcionado y rid&iacute;culo de la justicia a gran escala. La justicia al por mayor no existe. Perseguirla es in&uacute;til. Y el que lo hace, no es m&aacute;s que un fan&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Lo es el que pretende contener lo incontenible. El que negocia con gobiernos represivos para buscar lo que cree un &lsquo;bien mayor&rsquo;. El que adula por conveniencia, como la Uni&oacute;n Europea adula al presidente turco Erdo&#287;an. Porque busca una justicia general. Porque no es justo que Europa se convierta en un centro de acogida. Porque lo justo es que los europeos disfruten de su estatus, sus derechos y su libre circulaci&oacute;n. Porque nos toc&oacute; la loter&iacute;a de nacer europeos. Y, el que no tuviera esa suerte, &lsquo;se siente&rsquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por eso Turqu&iacute;a tiene derecho a proteger su espacio a&eacute;reo, aunque esto suponga derribar aviones ajenos. Por eso Obama lo defiende. Por eso la OTAN lo defiende. Porque, mientras por un lado protege sus fronteras a&eacute;reas, por otro protege tambi&eacute;n las europeas. As&iacute; que, en pos de la justicia universal, pong&aacute;monos de nuevo una venda en los ojos y estrechemos la mano del pr&oacute;ximo aliado, por muy sucias que las tenga. O que ambos las tengamos.
    </p><p class="article-text">
        Fan&aacute;tico es, tambi&eacute;n, el que se toma la justicia por su mano. El que defiende la libertad. La igualdad. La fraternidad. El que las defiende con opresi&oacute;n, discriminaci&oacute;n y discordia. El &lsquo;l&aacute;nzame aqu&iacute; unas bombas&rsquo; evita, seguramente, muchos cassement de t&ecirc;te. Este tipo de fan&aacute;tico pasa por alto que el germen del problema ya no est&aacute; &ndash;&uacute;nicamente- en esa tierra que bombardea, sino en sus propias calles adoquinadas. En sus escuelas. En sus parques. En los hijos de inmigrantes musulmanes tra&iacute;dos a Europa para reforzar la mano de obra tras la Segunda Guerra Mundial.
    </p><p class="article-text">
        Cerca del 20% de los musulmanes que han viajado a Siria para unirse a organizaciones yihadistas proceden de Europa Occidental. Ciudadanos europeos de pleno derecho que se unen a las filas de la yihad. Alentados por discursos del islam pol&iacute;tico. Cegados por la promesa de un califato que acabar&aacute; con sus problemas de identidad. Exclusi&oacute;n social, educaci&oacute;n insuficiente&hellip; todos estos, g&eacute;rmenes tambi&eacute;n del enemigo de Europa, son parte de la Europa misma.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es un rasgo de megaloman&iacute;a, no tolerar la impunidad en asuntos que ni nos van ni nos vienen, &iquest;no? Los justicieros se cuelgan una medalla y se miran al espejo con ella y se dicen: &lsquo;Soy insobornable, soy implacable, no dejar&eacute; pasar nada injusto, me afecte o no me afecte a m&iacute;&rsquo;.
    </p><p class="article-text">
        Somos justicieros. Insobornables e implacables. Poco importan los polvos que generaron estos lodos. Como poco importan los medios, si el fin est&aacute; justificado.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que, mientras alentamos el ajusticiamiento a gran escala, mientras centramos la mirada en alianzas internacionales y grandes operaciones militares, seguiremos ciegos ante la ra&iacute;z del problema. Ante esa injusticia peque&ntilde;a, min&uacute;scula, que a base de tiempo se convierte en la gran amenaza a combatir. Esa injusticia que se cura con educaci&oacute;n inclusiva, con memoria hist&oacute;rica, con conciencia social.
    </p><p class="article-text">
        Inquieta, d&iacute;scola, insolente justicia. Para el Sr. Levi, tienes forma de pasaporte espa&ntilde;ol. Para el Sr. Hollande, tienes forma de venganza. Pero, por m&aacute;s que lo intentes, nunca ser&aacute;s justa para todos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Silvia Nortes Manjavacas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/injusta-justicia_132_2338048.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Nov 2015 21:12:44 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¡Qué injusta es la justicia!]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Turquía,Conflicto en Siria,Terrorismo yihadista]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El tablero de juego en Turquía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/tablero-juego-turquia_132_2416120.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        No tienes ni idea de nada. No la tenemos, ninguno de nosotros. Y aun as&iacute; escribimos y hablamos. De todo, sin cortapisas. Total, siempre habr&aacute; alguien que sepa menos. Opinar es gratis. E informar, las m&aacute;s de las veces, tambi&eacute;n. Lo dif&iacute;cil es decidir. Decidir qu&eacute; dices, qu&eacute; escribes. Las palabras que no teclees, las frases que no construyas, nadie sabr&aacute; de su existencia. Y seguiremos sin tener ni idea de nada. Porque no la tenemos, ninguno de nosotros. Perm&iacute;teme, ahora que me lees con m&aacute;s o menos inter&eacute;s, que te cuente el origen de esta reflexi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Me propuse no escribir, o escribir muy poco, sobre Turqu&iacute;a. Porque uno se siente inc&oacute;modo tratando temas que desconoce. Por mucho que se conozca, nunca se conoce lo suficiente. Conozco m&aacute;s, seguramente, que los que tienen al kebab como primera referencia. Pero el llevar diez meses viviendo en un pa&iacute;s no me da derecho a juzgarlo. Porque no es el m&iacute;o. &ldquo;No tienes ni idea&rdquo;, me dec&iacute;a. &ldquo;No la tenemos, ninguno de nosotros&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El problema viene cuando ese pa&iacute;s empieza a preocuparte. Cuando pasas de verlo desde la platea y te adentras en bambalinas. Cuando sabes que el rumbo que toma vuelve locas a las br&uacute;julas. Que el capit&aacute;n es tuerto y torpe. Cuando sigue sin ser tu pa&iacute;s, pero a veces deseas que lo fuera. Para maldecir a los que lo destrozan, para llorarle sabi&eacute;ndole tuyo. No tienes ni idea de nada, es cierto. No la tenemos, ninguno de nosotros. Pero Turqu&iacute;a est&aacute; siendo tan injustamente tratada, que no tener ni idea ya no es una excusa.
    </p><p class="article-text">
        Han pasado dos semanas desde que el pa&iacute;s se estremeciera con la muerte de m&aacute;s de cien personas que se manifestaban pac&iacute;ficamente en Ankara por el fin del conflicto entre el gobierno turco y el PKK (Partido de los Trabajadores del Kurdist&aacute;n). Dos semanas en las que Turqu&iacute;a ha ocupado la primera plana de la actualidad internacional. Lejos de crear uni&oacute;n ante la adversidad, el devenir de la pol&iacute;tica turca est&aacute; contaminando a una poblaci&oacute;n que acumula recelos, desconfianza y rencores.
    </p><p class="article-text">
        Y, &iquest;qui&eacute;n es qui&eacute;n en este entramado de ataques y culpas? El tablero lo ocupan varios actores fundamentales:
    </p><p class="article-text">
        Las amenazas: El Estado Isl&aacute;mico y los kurdos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>ISIS</strong>: se le atribuye el atentado de Ankara, aunque no ha reivindicado, a pesar de que una de las caracter&iacute;sticas de su modo de hacer sea, precisamente, el marketing. Reivindicar cada una de las masacres que cometen en honor a su bandera negra. &iquest;Por qu&eacute; no lo han hecho esta vez? No sabe, no contesta. Si ISIS busca sembrar el terror en el panorama internacional, &iquest;no habr&iacute;a optado por atentar en Santa Sof&iacute;a, en la Mezquita Azul, o en cualquiera de las atracciones tur&iacute;sticas que reciben miles de visitas cada d&iacute;a en Estambul? Si, como anunci&oacute; en agosto el grupo terrorista, considera a Erdogan como un &ldquo;traidor&rdquo; que &ldquo;no ha gobernado seg&uacute;n las leyes de Al&aacute;&rdquo;, y pretende &ldquo;conquistar Estambul, que el traidor Erdogan est&aacute; intentando entregar a toda costa a los cruzados&rdquo;, &iquest;no habr&iacute;an hecho lo propio? &iquest;Por qu&eacute;, entonces, ataca a grupos concretos, como son los opositores al poder de Erdogan y del AKP que se manifestaban por la paz?
    </p><p class="article-text">
        No olvidemos, adem&aacute;s, que Erdogan y Bachar Al-Assad, el presidente sirio, no son precisamente <em>best friends forever</em>. El levantamiento de los rebeldes sirios le vino al primero &lsquo;de perlas&rsquo; para intentar quitar del tablero al segundo. Con este prop&oacute;sito, Erdogan ha estado permitiendo el entrenamiento de los rebeldes en suelo turco y les ha provisto de armamento. Y, &iquest;ad&oacute;nde han ido a parar muchos de los rebeldes? A las filas de ISIS.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Kurdos</strong>: representados en pol&iacute;tica por el HDP &ndash;culpable de haber evitado la mayor&iacute;a absoluta para el AKP de Erdogan en las elecciones generales del pasado 7 de junio-. El PKK, partido formado en 1978, es considerado como organizaci&oacute;n terrorista por el Estado turco, la Uni&oacute;n Europea y Estados Unidos. A grandes rasgos, podr&iacute;amos resumir su raz&oacute;n de ser en la lucha por el autogobierno del Kurdist&aacute;n. En 1984, el partido se enzarz&oacute; en la lucha armada contra el gobierno turco hasta finales de 2012, cuando comenzaron las conversaciones para el proceso de paz entre ambas partes. Proceso que se trunc&oacute; en julio de este a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El poder</strong>: Recep Tayip Erdogan, primer ministro desde 2003, presidente de la Rep&uacute;blica desde 2014. Amado y odiado a partes iguales. Para unos, el que encamin&oacute; a Turqu&iacute;a en la senda del desarrollo en aspectos como sanidad, infraestructuras, y en la econom&iacute;a en su conjunto. Para otros, la figura desp&oacute;tica y autoritaria que pretende revertir el secularismo instaurado en 1923 por el fundador de la rep&uacute;blica, Mustafa Kemal Atat&uuml;rk, y convertirse en una especie de sult&aacute;n con plenos poderes ejecutivos para hacer y deshacer a su antojo. Enfadado, muy enfadado desde que no consiguiera la mayor&iacute;a absoluta requerida para instaurar una rep&uacute;blica presidencialista en las elecciones del 7 de junio.
    </p><p class="article-text">
        En julio, 32 personas murieron en un atentado atribuido a ISIS &ndash;pero no reivindicado- en la localidad kurda de Suruc. Grupos kurdos acusaron al gobierno de no tomar las medidas necesarias para frenar al Estado Isl&aacute;mico, y unos d&iacute;as despu&eacute;s el PKK mat&oacute; a dos polic&iacute;as en la ciudad de Sanliurfa. Erdogan declar&oacute; entonces el fin de la tregua con los kurdos y comenz&oacute; los bombardeos en la frontera Siria y en el norte de Irak. Con el fin de luchar contra ISIS y, de paso, quitarse a unos cuantos kurdos de en medio.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La oposici&oacute;n</strong>: CHP, MHP, HDP&hellip; Distintas siglas, distintas ideolog&iacute;as, unidas por su rechazo a la represi&oacute;n dictatorial de Erdogan, plasmada en el arresto de opositores de cualquier tipo y en el abuso del, supuestamente independiente, poder judicial con fines pol&iacute;ticos. En 2013, por ejemplo, en el caso conocido como &lsquo;Ergenikon&rsquo;, altos mandos del ej&eacute;rcito, periodistas, abogados, acad&eacute;micos y pol&iacute;ticos fueron acusados de conspirar para acabar con el gobierno del AKP, y 17 de ellos fueron encarcelados de por vida.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El pueblo</strong>: dividido entre defensores y detractores de Erdogan. Se convocan manifestaciones al grito de &ldquo;&iexcl;estado, asesino!&rdquo;, mientras que en el campo de f&uacute;tbol de Konya &ndash;una de las ciudades m&aacute;s conservadoras de Turqu&iacute;a- se abuchea a los muertos durante el minuto de silencio. Muertos, recordemos, pertenecientes a sindicatos, organizaciones pro-kurdas&hellip; en definitiva, cr&iacute;ticos con el presidente y el gobierno del AKP. &iquest;Sab&iacute;a el gobierno turco que un ataque de estas caracter&iacute;sticas pod&iacute;a suceder y mir&oacute; para otro lado? &iquest;Acaso estaba incluso al tanto de este atentado en concreto, y no puso medidas? &iquest;Ha sido el propio gobierno, a trav&eacute;s de la conexi&oacute;n de sus servicios de inteligencia con el Estado Isl&aacute;mico, una de las fuerzas impulsoras de la masacre? &iquest;Por qu&eacute; es tan dif&iacute;cil arrestar a terroristas isl&aacute;micos identificados como tales, y tan f&aacute;cil detener y encarcelar a periodistas y activistas opositores?
    </p><p class="article-text">
        Todas estas preguntas sobrevuelan el pa&iacute;s a algo m&aacute;s de una semana para la celebraci&oacute;n de las segundas elecciones generales del a&ntilde;o. Para m&aacute;s inri, la UE ha decidido ofrecer al pa&iacute;s una posici&oacute;n de mercenario ante la llegada de refugiados. Esto ya es otro cantar, del que tampoco tengo ni idea.
    </p><p class="article-text">
        No la tenemos, ninguno de nosotros. Pero la injusticia, el terror y el cinismo son universales.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Silvia Nortes Manjavacas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/tablero-juego-turquia_132_2416120.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 22 Oct 2015 19:33:39 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El tablero de juego en Turquía]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hay Georgia después de la Supercopa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/reportajes/georgia-despues-supercopa_3_2501470.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/62553d42-b880-47e7-aea9-98590be1ab12_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hay Georgia después de la Supercopa"></p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Silvia Nortes Manjavacas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/reportajes/georgia-despues-supercopa_3_2501470.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 04 Sep 2015 21:55:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/62553d42-b880-47e7-aea9-98590be1ab12_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2009174" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/62553d42-b880-47e7-aea9-98590be1ab12_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2009174" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Hay Georgia después de la Supercopa]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/62553d42-b880-47e7-aea9-98590be1ab12_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Cómo cargarte tu país' for dummies]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/cargarte-pais-for-dummies_132_2518444.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        El pasado 24 de mayo, el panorama pol&iacute;tico espa&ntilde;ol dej&oacute; de ser el que era. Las nuevas formaciones pasaron a ocupar esca&ntilde;os que parec&iacute;an reservados a los de siempre y para siempre. Se presentaban por delante jornadas interminables de negociaciones. De cambio. Hab&iacute;a que buscar apoyos dentro de las filas enemigas. El concepto de &lsquo;coalici&oacute;n&rsquo; dej&oacute; de sonarnos a escandinavo y ti&ntilde;&oacute; el mapa de las autonom&iacute;as de multicolor. Esto trajo la esperanza a unos, el miedo a otros. Llegu&eacute; a o&iacute;r en una conversaci&oacute;n ajena: &ldquo;a ver si diera un golde de Estado el Ej&eacute;rcito&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Al final, como en las buenas historias, hubo ganadores y perdedores, y el pa&iacute;s no se sumi&oacute; en la inestabilidad comunista a la que tem&iacute;an los m&aacute;s agoreros. Quiz&aacute; pactar no sea tan malo al fin y al cabo.
    </p><p class="article-text">
        Paradojas de la vida, lo que en Espa&ntilde;a daba v&eacute;rtigo y parec&iacute;a anunciar el fin del sistema, en otros pa&iacute;ses es la soluci&oacute;n que muchos ans&iacute;an. Unos cuantos miles de kil&oacute;metros al este de esta Espa&ntilde;a poli-pol&iacute;tica, Turqu&iacute;a acaba de dejar pasar una oportunidad de oro para el pacto.
    </p><p class="article-text">
        Tras no lograr la mayor&iacute;a en las pasadas elecciones generales del 7 de junio, el partido islamista moderado de Erdogan &ndash;AKP- ha mantenido reuniones con las diferentes fuerzas pol&iacute;ticas con las que podr&iacute;a formar un gobierno de coalici&oacute;n. Finalmente, el lunes 17 de agosto se quemaron todos los cartuchos y se anunci&oacute; que las conversaciones no hab&iacute;an sido fruct&iacute;feras, lo que pone en el horizonte unas m&aacute;s que probables elecciones generales anticipadas en noviembre. En este caso, es la falta de coalici&oacute;n la que augura una inestabilidad que puede ser fatal para el pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Y la verdadera ra&iacute;z del problema no son las ideolog&iacute;as. La ra&iacute;z del problema es que Erdogan quiere ser sult&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Cuando Mustafa Kemal Atat&uuml;rk proclam&oacute; la moderna Rep&uacute;blica de Turqu&iacute;a en 1923, depuso al sult&aacute;n Mehmet y acab&oacute; con la autoridad religiosa que hab&iacute;a controlado el Imperio Otomano durante siglos, llegando a abolir el califato en 1926. A esto le siguieron una serie de reformas dirigidas a la occidentalizaci&oacute;n de la sociedad, instaurando una &lsquo;dictadura laica&rsquo; que, por ejemplo, desmantel&oacute; las escuelas cor&aacute;nicas y prohibi&oacute; el uso del velo.
    </p><p class="article-text">
        En sus a&ntilde;os al frente del pa&iacute;s, Erdogan ha querido romper con este pasado laico y ha enfocado Turqu&iacute;a hacia una nueva islamizaci&oacute;n, revirtiendo las medidas de Atat&uuml;rk. Pero el ahora presidente de la Rep&uacute;blica no ha parado ah&iacute;. Cierres espor&aacute;dicos de redes sociales como Twitter y Facebook, arresto de periodistas, uso de gases lacrim&oacute;genos y represi&oacute;n policial en las manifestaciones... Por si fuera poco, su objetivo inmediato es reformar la Constituci&oacute;n para abandonar el parlamentarismo e instaurar una rep&uacute;blica presidencialista que le otorgar&iacute;a plenos poderes ejecutivos. Pero los malos resultados obtenidos por su partido en las elecciones generales alejaron esta posibilidad.
    </p><p class="article-text">
        Y he ah&iacute; el porqu&eacute; de la ausencia de acuerdo para gobernar en coalici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Erdogan quiere ser el nuevo sult&aacute;n del siglo XXI que haga y deshaga a su antojo en un pa&iacute;s que lleva ya un tiempo notando los s&iacute;ntomas de un gobierno cada vez m&aacute;s autoritario. Quiere mirar a sus s&uacute;bditos desde su palacio de Ankara y alimentar su ego.
    </p><p class="article-text">
        Para ello, ha dado por terminado el proceso de paz con los kurdos y ha iniciado los bombardeos contra las bases del PKK &ndash;Partido de los Trabajadores del Kurdist&aacute;n, considerado organizaci&oacute;n terrorista- en el sur de Turqu&iacute;a. Todo bajo la excusa de proteger a los turcos frente a una supuesta escalada de violencia kurda. Si recordamos que el principal culpable de que el AKP no alcanzara la mayor&iacute;a absoluta fue el HDP, partido pro-kurdo de izquierdas, &lsquo;blanco y en botella&rsquo;.
    </p><p class="article-text">
        El pa&iacute;s navega ahora en medio de una tormenta pol&iacute;tica, social y econ&oacute;mica. Ante la falta de coalici&oacute;n, unas elecciones anticipadas podr&iacute;an restar votos al HDP como represalia ante el conflicto kurdo. Mientras tanto, Erdogan se muestra como el salvador de Turqu&iacute;a ante sus archi-enemigos hist&oacute;ricos.
    </p><p class="article-text">
        Unos delirios de grandeza que se traducen en:
    </p><p class="article-text">
        -Incertidumbre econ&oacute;mica. La lira ha alcanzado ya m&iacute;nimos hist&oacute;ricos en su cotizaci&oacute;n frente al d&oacute;lar, los tipos de inter&eacute;s suben y se empieza a temer que las agencias de rating puedan bajar la nota de Turqu&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        -Desde que se anunciara el inicio de la operaci&oacute;n turca contra ISIS y kurdos, los episodios de violencia son casi diarios en Turqu&iacute;a. El martes 18 de agosto, ISIS llamaba en un v&iacute;deo a los ciudadanos turcos a rebelarse contra Erdogan y recuperar Constantinopla. El &uacute;ltimo ataque ha tenido lugar este mi&eacute;rcoles 19 de agosto en el ic&oacute;nico Palacio de Dolmabah&ccedil;e, uno de los principales atractivos tur&iacute;sticos de Estambul.
    </p><p class="article-text">
        Quedan cerca de tres meses para que se celebren las elecciones anticipadas tan ansiadas por Erdogan, y nada parece indicar que vayan a ser tranquilos. Ser sult&aacute;n conlleva ciertos sacrificios. Est&aacute; en juego que su pueblo sea o no uno de ellos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Silvia Nortes Manjavacas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/cargarte-pais-for-dummies_132_2518444.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 Aug 2015 08:37:08 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA['Cómo cargarte tu país' for dummies]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Turquía,Kurdos,Kurdistán,Recep Tayyip Erdogan]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué pasa en Turquía?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/pasa-turquia_132_2542757.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Turqu&iacute;a se ha puesto patas arriba. En cuesti&oacute;n de horas, la senda de la pol&iacute;tica internacional del Gobierno de Ankara tom&oacute; un rumbo, cuanto menos, controvertido. Lo que d&iacute;as antes no supon&iacute;a una amenaza directa a la seguridad del pa&iacute;s, se ha convertido en el enemigo a combatir, cueste lo que cueste. M&aacute;s a&uacute;n: la alianza de Turqu&iacute;a con Estados Unidos en la guerra contra el Estado Isl&aacute;mico se enmarca en un contexto de inestabilidad pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Las pasadas elecciones del 7 de junio no dieron al Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), los votos necesarios para gobernar en mayor&iacute;a, y el presidente, Recep Tayip Erdo&#287;an, no pudo llevar a cabo sus planes de instaurar una rep&uacute;blica presidencialista. Como consecuencia, la pol&iacute;tica turca gira a d&iacute;a de hoy alrededor de la negociaci&oacute;n. El 31 de agosto es la fecha l&iacute;mite para formar un Gobierno de coalici&oacute;n. Si esto no se lograse, Erdo&#287;an convocar&iacute;a nuevas elecciones generales.
    </p><p class="article-text">
        El que s&iacute; consigui&oacute; un resultado m&aacute;s que satisfactorio fue el Partido Democr&aacute;tico de los Pueblos (HDP), la formaci&oacute;n pro-kurda e izquierdista que, con un 13% de los votos, impidi&oacute; la continuidad del AKP como partido mayoritario en el Parlamento.
    </p><p class="article-text">
        Da la casualidad, adem&aacute;s, de que esta repentina cruzada del Estado turco se dirige no s&oacute;lo contra ISIS, sino tambi&eacute;n contra territorio kurdo. Los bombardeos sobre bases del Partido de los Trabajadores del Kurdist&aacute;n (PKK) comenzaron el 25 de julio y no tienen visos de atenuarse. El proceso de paz entre el Estado y el PKK, considerado grupo terrorista por Washington, es ya cosa del pasado.
    </p><p class="article-text">
        Unos cuantos, como el Gobierno de Estados Unidos, ven las acciones militares como una respuesta efectiva y necesaria ante las afirmaciones kurdas que acusan a Ankara de colaborar con los fundamentalistas isl&aacute;micos. Esta creencia estuvo detr&aacute;s, por ejemplo, del asesinato de dos polic&iacute;as turcos el pasado 26 de julio.
    </p><p class="article-text">
        Selahattin Demirta&#351;, el l&iacute;der del HDP, se sit&uacute;a en el otro bando; en el de los que creen que la uni&oacute;n de Turqu&iacute;a a la lucha contra el Estado Isl&aacute;mico es una simple excusa para atacar a los separatistas kurdos. De esta forma, con la secular t&aacute;ctica de sembrar el caos, el AKP y Erdo&#287;an lanzar&iacute;an un mensaje a los votantes: ya veis lo que pasa sin un gobierno en mayor&iacute;a. Si no se alcanzase la coalici&oacute;n necesaria y se celebrasen de nuevo unas elecciones, parte de los ciudadanos que votaron al HDP podr&iacute;an retirarle su apoyo.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, en Estambul se recomienda evitar las zonas tur&iacute;sticas, aglomeraciones y los viajes en transporte p&uacute;blico por peligro de ataque terrorista. Tres situaciones casi inevitables en el d&iacute;a a d&iacute;a de los que trabajamos aqu&iacute;. Sea la alerta necesaria o no, las semanas venideras prometen ser decisivas para el devenir de un pa&iacute;s que no termina de lograr la estabilidad que pretende.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Silvia Nortes Manjavacas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/pasa-turquia_132_2542757.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 Aug 2015 15:29:59 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Qué pasa en Turquía?]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Turquía,Isis,Kurdos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Bullshit, man]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/bullshit-man_1_2565902.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fd4e219c-34cc-4929-bad3-79f179fb4b57_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Bullshit, man"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Recuerdos de un viaje a Israel y Palestina</p></div><p class="article-text">
        Las pantallas del avi&oacute;n de Pegasus con destino Tel Aviv informan durante todo el trayecto de la velocidad, altitud y trayectoria de la aeronave. El puntito amarillo sobre Estambul, lugar de origen del vuelo, queda cada vez m&aacute;s lejos. Volamos sobre Esparta, Antalia, Nicosia, y finalmente cruzamos el Mediterr&aacute;neo. En las pantallas, enfrente de la figura que simula el Airbus que nos transporta, aparecen las costas de Siria y L&iacute;bano. Comenzamos entonces el descenso hasta el aeropuerto de Ben Gurion.
    </p><p class="article-text">
        Lo primero que llama la atenci&oacute;n es la iluminaci&oacute;n de la ciudad israel&iacute;. Innumerables puntos de luz de la misma intensidad y tonalidad anaranjada distribuidos homog&eacute;neamente. Como si fu&eacute;ramos a aterrizar en un paraje artificial con una planificaci&oacute;n urban&iacute;stica perfecta. Alrededor, s&oacute;lo oscuridad.
    </p><p class="article-text">
        Tomamos tierra minutos antes de la medianoche. &ldquo;Tesekk&uuml;rler. Enjoy your trip&rdquo;, repite el personal de cabina a cada pasajero. Con esos buenos deseos y una curiosidad casi infantil descendemos por las escaleras acopladas al avi&oacute;n y nos subimos al autob&uacute;s que nos llevar&aacute; a la terminal. Una pantalla luminosa sobre la luna delantera nos da la bienvenida a Israel en ingl&eacute;s y hebreo. Mientras, en el asfalto, algunos operarios del aeropuerto esperan a ciertos pasajeros que algo me dice no recibieron una bienvenida tan calurosa.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iexcl;Pedazo de aeropuerto!&rdquo; &oacute; &ldquo;&iexcl;C&oacute;mo se las gastan estos jud&iacute;os!&rdquo; son las primeras exclamaciones que intercambiamos en suelo israel&iacute; los diez amigos que viajamos juntos. En efecto, el m&aacute;rmol y los omnipresentes anuncios protagonizados por Bar Refaeli provocan en nosotros, visitantes primerizos, una cierta sensaci&oacute;n de bienestar.
    </p><p class="article-text">
        Es momento de pasar el control de pasaportes. En las colas para ciudadanos israel&iacute;es hay abrigos largos de color negro, kip&aacute;s y sombreros. En las de ciudadanos extranjeros, mochilas y algo de expectaci&oacute;n. Acostumbrados a la libre circulaci&oacute;n europea, el tr&aacute;mite fronterizo es bastante fastidioso. M&aacute;s a&uacute;n cuando esperas ser sometido a un tercer grado acerca del motivo de tu viaje, qu&eacute; sitios vas a visitar, qui&eacute;nes te acompa&ntilde;an&hellip; Ah, y tambi&eacute;n tienes que pedirle al agente que, si es tan amable, no te selle el pasaporte para evitar problemas en caso de querer visitar pa&iacute;ses &aacute;rabes. &ldquo;Nunca lo sellamos&rdquo;, me responde con una sonrisa mi interrogador particular. Muy considerado por su parte. &ldquo;Vaya, se me ha colgado el ordenador&hellip; bueno, bienvenida a Israel&rdquo;, dice mientras me devuelve el pasaporte y un permiso de entrada al pa&iacute;s que proteger&eacute; como oro en pa&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Dejo atr&aacute;s las casetas de revisi&oacute;n y me siento como un ganador del &lsquo;Grand Prix&rsquo;. He entrado en Israel. No ha sido para tanto. Primera etapa del viaje superada y tres d&iacute;as por delante para conocer lo que para unos es la Tierra Prometida y, para otros, la invasora.
    </p><h3 class="article-text">TEL AVIV</h3><p class="article-text">
        Tel Aviv es tranquila. La Ciudad Vieja de Yafo recuerda al casco antiguo de una localidad mediterr&aacute;nea y portuaria, a medio camino entre la relevancia hist&oacute;rica de sus 3.000 a&ntilde;os de antig&uuml;edad y el atractivo tur&iacute;stico de casas empedradas y callejones en claroscuro. La Jaffa palestina anterior a la Nakba daba de comer a sus 80.000 habitantes &aacute;rabes mediante el cultivo de la naranja y el comercio mar&iacute;timo. Su puerto, reconocido como uno de los m&aacute;s antiguos del mundo, vio partir en 1948 hacia Gaza y L&iacute;bano a cerca de 50.000 vecinos expropiados por la guerra. Ahora sitio para talleres y galer&iacute;as de arte, parece que la Historia se diera la espalda a s&iacute; misma, convertida en plazas apacibles y paseos costeros con vistas a la prosperidad de los rascacielos telavivenses.
    </p><p class="article-text">
        Como unos visitantes m&aacute;s, un grupo de chicos armados con fusiles consultan mapas y curiosean en los puestos de souvenirs. &ldquo;Si os resulta chocante, ya pod&eacute;is ir acostumbr&aacute;ndoos&rdquo;, nos advierte nuestro gu&iacute;a, Ryan. &ldquo;En Israel, cuando empiezas el servicio militar, tu arma se convierte en tu novia. Vas con ella a todas partes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El sherut job&aacute; &ndash;&lsquo;servicio obligatorio&rsquo; en hebreo- exige que todo ciudadano israel&iacute; de entre 17 a&ntilde;os y medio y 18 a&ntilde;os declarado apto cumpla tres a&ntilde;os de servicio militar, en el caso de los hombres, y dos a&ntilde;os, en el caso de las mujeres. Es muy habitual ver a chicos y chicas portando armas y macutos, subiendo a autobuses, preparados para incorporarse a filas. Efectivamente, el verde camuflaje nos acompa&ntilde;&oacute; durante toda nuestra estancia. El kiosquero, la joven que merienda en el parque, el universitario que compra tabaco&hellip; el uso de armas no entiende de discriminaciones.
    </p><p class="article-text">
        Gastamos lo que queda de la tarde caminando sin hacer caso de mapas, esta vez por la Tel Aviv moderna. Paseando en paralelo al mar, curioseando entre los puestos de alg&uacute;n mercado. Piezas de fruta de la pasi&oacute;n y guayaba, cerveza israel&iacute; a precio de oro, especias y vinilos de coleccionista. Una ciudad Bauhaus, en definitiva, sin m&aacute;s atractivo que el que forje el propio visitante al saberse en el ya hist&oacute;rico Estado de Israel. Al caer la noche, con las piernas y los &aacute;nimos cargados, cogemos un minib&uacute;s; no sin antes interpretar el ritual del regateo con el ch&oacute;fer.
    </p><h3 class="article-text">JERUSAL&Eacute;N</h3><p class="article-text">
        Jerusal&eacute;n es nuestro pr&oacute;ximo destino. La Ciudad Sagrada. Tan sagrada para tanta gente que uno siente que en cierta manera &lsquo;invade&rsquo; ese halo de fe. Casi como si estuvieras usurpando un trozo de su devoci&oacute;n con cada foto, como si fueras demasiado ajeno como para entenderla.
    </p><p class="article-text">
        Por la ma&ntilde;ana visitamos el barrio de jud&iacute;os ultraortodoxos de Mea Shearim, al norte de la ciudad. La vida en sus calles no ha cambiado desde su fundaci&oacute;n, a mediados del siglo XIX, y ning&uacute;n visitante externo puede esperar ser bien recibido. Nos cruzamos incluso con alg&uacute;n cartel alertando de lo poco que les gustan los grupos numerosos o las indumentarias que se alejen de lo que consideran &lsquo;recatado&rsquo;. Gris y negro son los colores predominantes, casi los &uacute;nicos, y la oraci&oacute;n y el estudio de la Tor&aacute; la base del d&iacute;a a d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Adoptamos una actitud de &lsquo;donde fueres haz lo que vieres&rsquo; y recorremos el barrio en silencio. Entre las callejuelas desordenadas, apenas se oyen los movimientos de nuestros anfitriones. Quien dijera que viajar al pasado es imposible, no hab&iacute;a visitado Mea Sharim.
    </p><p class="article-text">
        La Ciudad Vieja de Jerusal&eacute;n, a la que entramos por la puerta de Jaffa, es todo lo contrario. La sensaci&oacute;n de premura y el ajetreo, la diversidad de cultos y de razas, los grupos de turistas siguiendo d&oacute;ciles las banderitas que agitan sus gu&iacute;as. A veces parece que estemos en un parque tem&aacute;tico de la fe.
    </p><p class="article-text">
        Almorzamos a contrarreloj peque&ntilde;os hojaldres rellenos en una confiter&iacute;a que se prepara para el Shabbat. &ldquo;Six sheckles! Thank you&rdquo;. Los dependientes nos cobran presurosos, y desde la trastienda se percibe la premura que exige la llegada del d&iacute;a de descanso. Es viernes y s&oacute;lo quedan unas horas para la puesta de sol, momento que marca el inicio de la jornada sagrada. La oraci&oacute;n y el reposo son las &uacute;nicas actividades permitidas, y en la zona jud&iacute;a de Jerusal&eacute;n el tiempo se detiene.
    </p><p class="article-text">
        Con el apetito saciado reemprendemos el camino, esta vez hacia el Muro de las Lamentaciones. Esta pared robusta de cuatro metros de altura es el &uacute;nico vestigio del Templo de Jerusal&eacute;n, y representa para los jud&iacute;os su eterna alianza con Dios, indestructible pese al devenir de los tiempos. Una verja separa la zona masculina de la femenina. Las mujeres rezan en el lado derecho del muro, bastante m&aacute;s peque&ntilde;o que el lado izquierdo, en el que rezan los hombres.
    </p><p class="article-text">
        Si bien la pr&aacute;ctica de darse cabezazos contra piedras seculares puede carecer de sentido alguno para agn&oacute;sticos y ateos, la energ&iacute;a de las plegarias se deja sentir para cualquiera. Aun a riesgo de pecar de incoherente, escribo un deseo improvisado en un trozo de papel y lo coloco a duras penas en las grietas del muro. Al fin y al cabo, la vida es demasiado corta como para mantener la coherencia.
    </p><p class="article-text">
        Seguimos despu&eacute;s la ruta de la V&iacute;a Dolorosa, el camino que recorri&oacute; Jes&uacute;s portando la cruz tras ser condenado por Poncio Pilato. Las distintas estaciones del V&iacute;a Crucis est&aacute;n se&ntilde;aladas en las fachadas con numeraci&oacute;n romana. A lo largo del trayecto sagrado de los cristianos, se disponen api&ntilde;ados los puestos del barrio &aacute;rabe.
    </p><p class="article-text">
        Rosarios, cruces, surtidos de peque&ntilde;as botellas que prometen contener agua bendita del r&iacute;o Jord&aacute;n y piedras de Tierra Santa. Al lado, postales y gu&iacute;as de turismo religioso. Tambi&eacute;n kip&aacute;s, estrellas de David y candelabros de siete brazos. Aqu&iacute; no importa en lo que creas. Ni siquiera es necesario que creas en nada. En Jerusal&eacute;n, los unos se adaptan a los otros. En medio de ese batiburrillo de religiones y formas de vivir, uno es m&aacute;s consciente de que los miedos y los anhelos son, al fin y al cabo, los mismos para todos.
    </p><p class="article-text">
        La Bas&iacute;lica del Santo Sepulcro vive un trasiego constante de fieles que esperan el turno de su genuflexi&oacute;n. Seis comunidades cristianas celebran el culto entre sus muros. Franciscanos, griegos ortodoxos, armenios ortodoxos, coptos, sirio-ortodoxos y et&iacute;opes conviven en un espacio bab&eacute;lico en el que cada rinc&oacute;n es distinto a los dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Jerusal&eacute;n. La b&iacute;blica, la mencionada en tantas clases de religi&oacute;n, en tantas misas obligadas de domingo. Jerusal&eacute;n. Cuando empec&eacute; a recorrerte, empec&eacute; a anhelarte.
    </p><h3 class="article-text">PALESTINA (BEL&Eacute;N)</h3><p class="article-text">
        Esa noche, el sue&ntilde;o tarda en vencerme. Por culpa de la humedad de la habitaci&oacute;n, del fr&iacute;o impertinente de marzo. Por culpa de la certeza de que ese d&iacute;a que acaba de terminar ha sido, con toda probabilidad, uno de los m&aacute;s interesantes de mi vida.
    </p><p class="article-text">
        Durante el corto trayecto en autob&uacute;s hasta el checkpoint de Bel&eacute;n, todos somos conscientes del sentido hist&oacute;rico de lo que estamos a punto de hacer. Quiz&aacute; en unos a&ntilde;os, muchos o pocos, los turistas se fotograf&iacute;en con los restos de un muro semiderribado y compren sus pedacitos como recuerdo.
    </p><p class="article-text">
        Llegamos al puesto de control en un momento de cierta tranquilidad. Desfilamos relajados por los pasillos estrechos, pasamos tornos y arcos de seguridad sin ver a ning&uacute;n militar israel&iacute; y sin que se nos pida en ning&uacute;n momento la documentaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Una vez fuera, y algo asombrados por la aparente falta de control, lo primero que nos encontramos es un grupo de unos quince taxis aparcados al lado de la salida. Los taxistas esperan sentados y, al vernos, se apresuran a rodearnos. Extranjeros, j&oacute;venes y nuevos en la zona. Tenemos todas las papeletas para ser objeto de codicia.
    </p><p class="article-text">
        Discuten con nosotros, discuten entre ellos, y al cabo de unos 15 minutos irritantes nos metemos en el taxi de un joven palestino. Saca un folleto de Bel&eacute;n de la guantera y nos ofrece llevarnos de ruta por 150 sheckles. Pasa las p&aacute;ginas y describe los lugares que merece la pena visitar con un entusiasmo fruto de la mera necesidad. Lleva cerca de cinco d&iacute;as sin clientes y se esmera en la tarea de convencernos. Cansados de negociar con todo hijo de vecino, finalmente aceptamos la oferta.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de sus intentos por a&ntilde;adir m&aacute;s paradas a la ruta &ndash;con el consiguiente aumento de precio- nuestro ch&oacute;fer particular resulta ser bastante amigable y sol&iacute;cito. Con &eacute;l visitamos el campo de refugiados de Aida, creado por la UNRWA (Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Pr&oacute;ximo) en 1950. El muro de Cisjordania es su &uacute;nico paisaje y, al igual que las paredes del campo, est&aacute; atestado de grafitis reivindicativos. Se respira una quietud inquietante, fruto quiz&aacute;s de enfrentamientos pasados que prefieren mantener en ese tiempo verbal.
    </p><p class="article-text">
        El resto de la ruta pasa por enclaves de importancia cristiana como la peque&ntilde;a iglesia que conmemora el lugar donde se anunci&oacute; a los pastores el advenimiento de Jes&uacute;s y la Bas&iacute;lica de la Natividad. En una ciudad en la que el turismo representa el 65% de la econom&iacute;a, los betlemitas se aferran a los visitantes cristianos como a un clavo ardiendo.
    </p><p class="article-text">
        Pero lo m&aacute;s interesante de ese d&iacute;a en Bel&eacute;n fueron las palabras de nuestro gu&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No piso el asentamiento jud&iacute;o. &iquest;Para qu&eacute;? Adem&aacute;s, me matar&iacute;an nada m&aacute;s verme&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los jud&iacute;os os dicen que no veng&aacute;is a Palestina, que es peligroso. Pero lo hacen para que nosotros no recibamos turistas. Aqu&iacute; siempre ser&eacute;is bienvenidos y no correr&eacute;is peligro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En Europa no conoc&eacute;is la realidad. Muchos pa&iacute;ses occidentales ayudan a Israel, mientras que en Palestina hay toda esta pobreza&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Aqu&iacute; no atacamos, no se lanzan c&oacute;cteles ni nada parecido. S&oacute;lo los ni&ntilde;os lanzan piedras a veces&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Frases todas ellas que contrastan con el &ldquo;&iquest;Para qu&eacute; hab&eacute;is ido a Palestina? &iquest;Qu&eacute; puede haber interesante all&iacute;? &iexcl;No lo entiendo!&rdquo; del taxista que, esa misma noche, nos lleva a la zona de copas de Tel Aviv. Y uno no puede sino pensar que todo &ndash;la miseria y la abundancia, el &aacute;rabe y el hebreo- ocupa el mismo trozo de tierra. Y te sientes tambi&eacute;n algo hip&oacute;crita por estar ah&iacute;, sin m&aacute;s. Por ser un espectador que le contar&aacute; a amigos y familia lo que vio esos d&iacute;as, y que se sentar&aacute; en el sof&aacute; para ver el telediario y poder decir &ldquo;&iexcl;ah&iacute; he estado yo!&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Faltan minutos para que llegue el tren que nos llevar&aacute; de vuelta al aeropuerto de Ben Gurion. En el and&eacute;n compartimos espera con varios chicos en uniforme militar. Uno de ellos nos pregunta de d&oacute;nde somos y para qu&eacute; hemos ido a Israel. Nuestra respuesta le deja con la boca abierta. &ldquo;&iquest;Hab&eacute;is venido de turismo a Israel? &iexcl;Pero qu&eacute; cojones! &iexcl;Venir a un pa&iacute;s en guerra con su vecino! &iquest;Me lo est&aacute;is diciendo en serio?&rdquo; No sabemos muy bien qu&eacute; responderle. Uno de nosotros le pregunta si le gusta el servicio militar. De nuevo una expresi&oacute;n sarc&aacute;stica. &ldquo;&iquest;Si me gusta estar tres a&ntilde;os en el servicio?&rdquo;. &ldquo;Pero, si recib&iacute;s un ataque, ten&eacute;is que saber defender al pa&iacute;s.&rdquo; La respuesta del joven israel&iacute; no deja lugar a r&eacute;plica. &ldquo;That&rsquo;s bullshit, man!&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y, en efecto, lo es. Cualquier opini&oacute;n prefabricada que uno lleve en la maleta en su viaje a Israel y Palestina palidece y termina por evaporarse. Simplemente, no somos qui&eacute;nes para juzgar. Recoges testimonios e im&aacute;genes y te das cuenta de que es m&aacute;s sensato &lsquo;callarse la boca&rsquo;. Con lo que uno se queda, despu&eacute;s de todo, es con que el ser humano es su peor enemigo. Con que las ganas de separar terminan siendo m&aacute;s fuertes que las ganas de unir. Con que todo es bullshit, man.
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://www.eldiario.es/murcia/cultura/BULLSHIT-MAN_12_410628934.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Galer&iacute;a de im&aacute;genes del viaje</strong></a><strong>.</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Silvia Nortes Manjavacas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/bullshit-man_1_2565902.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Jul 2015 00:15:02 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/fd4e219c-34cc-4929-bad3-79f179fb4b57_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="3451636" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/fd4e219c-34cc-4929-bad3-79f179fb4b57_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="3451636" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Bullshit, man]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/fd4e219c-34cc-4929-bad3-79f179fb4b57_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Israel,Palestina]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[BULLSHIT, MAN]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/bullshit-man_3_2565141.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2cd1d254-43ae-46a9-9935-95c681bc7a92_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="BULLSHIT, MAN"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Recuerdos de un viaje a Israel y Palestina</p></div><p class="article-text">
        Recuerdos de un viaje a Israel y Palestina
    </p><p class="article-text">
        Las pantallas del avi&oacute;n de Pegasus con destino Tel Aviv informan durante todo el trayecto de la velocidad, altitud y trayectoria de la aeronave. El puntito amarillo sobre Estambul, lugar de origen del vuelo, queda cada vez m&aacute;s lejos. Volamos sobre Esparta, Antalia, Nicosia, y finalmente cruzamos el Mediterr&aacute;neo. En las pantallas, enfrente de la figura que simula el Airbus que nos transporta, aparecen las costas de Siria y L&iacute;bano. Comenzamos entonces el descenso hasta el aeropuerto de Ben Gurion.
    </p><p class="article-text">
        Lo primero que llama la atenci&oacute;n es la iluminaci&oacute;n de la capital israel&iacute;. Innumerables puntos de luz de la misma intensidad y tonalidad anaranjada distribuidos homog&eacute;neamente. Como si fu&eacute;ramos a aterrizar en un paraje artificial con una planificaci&oacute;n urban&iacute;stica perfecta. Alrededor, s&oacute;lo oscuridad.
    </p><p class="article-text">
        Tomamos tierra minutos antes de la medianoche. &ldquo;Tesekk&uuml;rler. Enjoy your trip&rdquo;, repite el personal de cabina a cada pasajero. Con esos buenos deseos y una curiosidad casi infantil descendemos por las escaleras acopladas al avi&oacute;n y nos subimos al autob&uacute;s que nos llevar&aacute; a la terminal. Una pantalla luminosa sobre la luna delantera nos da la bienvenida a Israel en ingl&eacute;s y hebreo. Mientras, en el asfalto, algunos operarios del aeropuerto esperan a ciertos pasajeros que algo me dice no recibieron una bienvenida tan calurosa.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iexcl;Pedazo de aeropuerto!&rdquo; &oacute; &ldquo;&iexcl;C&oacute;mo se las gastan estos jud&iacute;os!&rdquo; son las primeras exclamaciones que intercambiamos en suelo israel&iacute; los diez amigos que viajamos juntos. En efecto, el m&aacute;rmol y los omnipresentes anuncios protagonizados por Bar Refaeli provocan en nosotros, visitantes primerizos, una cierta sensaci&oacute;n de bienestar.
    </p><p class="article-text">
        Es momento de pasar el control de pasaportes. En las colas para ciudadanos israel&iacute;es hay abrigos largos de color negro, kip&aacute;s y sombreros. En las de ciudadanos extranjeros, mochilas y algo de expectaci&oacute;n. Acostumbrados a la libre circulaci&oacute;n europea, el tr&aacute;mite fronterizo es bastante fastidioso. M&aacute;s a&uacute;n cuando esperas ser sometido a un tercer grado acerca del motivo de tu viaje, qu&eacute; sitios vas a visitar, qui&eacute;nes te acompa&ntilde;an&hellip; Ah, y tambi&eacute;n tienes que pedirle al agente que, si es tan amable, no te selle el pasaporte para evitar problemas en caso de querer visitar pa&iacute;ses &aacute;rabes. &ldquo;Nunca lo sellamos&rdquo;, me responde con una sonrisa mi interrogador particular. Muy considerado por su parte. &ldquo;Vaya, se me ha colgado el ordenador&hellip; bueno, bienvenida a Israel&rdquo;, dice mientras me devuelve el pasaporte y un permiso de entrada al pa&iacute;s que proteger&eacute; como oro en pa&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Dejo atr&aacute;s las casetas de revisi&oacute;n y me siento como un ganador del &lsquo;Grand Prix&rsquo;. He entrado en Israel. No ha sido para tanto. Primera etapa del viaje superada y tres d&iacute;as por delante para conocer lo que para unos es la Tierra Prometida y, para otros, la invasora.
    </p><h3 class="article-text">TEL AVIV</h3><p class="article-text">
        Tel Aviv es tranquila. La Ciudad Vieja de Yafo recuerda al casco antiguo de una localidad mediterr&aacute;nea y portuaria, a medio camino entre la relevancia hist&oacute;rica de sus 3.000 a&ntilde;os de antig&uuml;edad y el atractivo tur&iacute;stico de casas empedradas y callejones en claroscuro. La Jaffa palestina anterior a la Nakba daba de comer a sus 80.000 habitantes &aacute;rabes mediante el cultivo de la naranja y el comercio mar&iacute;timo. Su puerto, reconocido como uno de los m&aacute;s antiguos del mundo, vio partir en 1948 hacia Gaza y L&iacute;bano a cerca de 50.000 vecinos expropiados por la guerra. Ahora sitio para talleres y galer&iacute;as de arte, parece que la Historia se diera la espalda a s&iacute; misma, convertida en plazas apacibles y paseos costeros con vistas a la prosperidad de los rascacielos telavivenses.
    </p><p class="article-text">
        Como unos visitantes m&aacute;s, un grupo de chicos armados con fusiles consultan mapas y curiosean en los puestos de souvenirs. &ldquo;Si os resulta chocante, ya pod&eacute;is ir acostumbr&aacute;ndoos&rdquo;, nos advierte nuestro gu&iacute;a, Ryan. &ldquo;En Israel, cuando empiezas el servicio militar, tu arma se convierte en tu novia. Vas con ella a todas partes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El sherut job&aacute; &ndash;&lsquo;servicio obligatorio&rsquo; en hebreo- exige que todo ciudadano israel&iacute; de entre 17 a&ntilde;os y medio y 18 a&ntilde;os declarado apto cumpla tres a&ntilde;os de servicio militar, en el caso de los hombres, y dos a&ntilde;os, en el caso de las mujeres. Es muy habitual ver a chicos y chicas portando armas y macutos, subiendo a autobuses, preparados para incorporarse a filas. Efectivamente, el verde camuflaje nos acompa&ntilde;&oacute; durante toda nuestra estancia. El kiosquero, la joven que merienda en el parque, el universitario que compra tabaco&hellip; el uso de armas no entiende de discriminaciones.
    </p><p class="article-text">
        Gastamos lo que queda de la tarde caminando sin hacer caso de mapas, esta vez por la Tel Aviv moderna. Paseando en paralelo al mar, curioseando entre los puestos de alg&uacute;n mercado. Piezas de fruta de la pasi&oacute;n y guayaba, cerveza israel&iacute; a precio de oro, especias y vinilos de coleccionista. Una ciudad Bauhaus, en definitiva, sin m&aacute;s atractivo que el que forje el propio visitante al saberse en el ya hist&oacute;rico Estado de Israel. Al caer la noche, con las piernas y los &aacute;nimos cargados, cogemos un minib&uacute;s; no sin antes interpretar el ritual del regateo con el ch&oacute;fer.
    </p><h3 class="article-text">JERUSAL&Eacute;N</h3><p class="article-text">
        Jerusal&eacute;n es nuestro pr&oacute;ximo destino. La Ciudad Sagrada. Tan sagrada para tanta gente que uno siente que en cierta manera &lsquo;invade&rsquo; ese halo de fe. Casi como si estuvieras usurpando un trozo de su devoci&oacute;n con cada foto, como si fueras demasiado ajeno como para entenderla.
    </p><p class="article-text">
        Por la ma&ntilde;ana visitamos el barrio de jud&iacute;os ultraortodoxos de Mea Shearim, al norte de la ciudad. La vida en sus calles no ha cambiado desde su fundaci&oacute;n, a mediados del siglo XIX, y ning&uacute;n visitante externo puede esperar ser bien recibido. Nos cruzamos incluso con alg&uacute;n cartel alertando de lo poco que les gustan los grupos numerosos o las indumentarias que se alejen de lo que consideran &lsquo;recatado&rsquo;. Gris y negro son los colores predominantes, casi los &uacute;nicos, y la oraci&oacute;n y el estudio de la Tor&aacute; la base del d&iacute;a a d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Adoptamos una actitud de &lsquo;donde fueres haz lo que vieres&rsquo; y recorremos el barrio en silencio. Entre las callejuelas desordenadas, apenas se oyen los movimientos de nuestros anfitriones. Quien dijera que viajar al pasado es imposible, no hab&iacute;a visitado Mea Sharim.
    </p><p class="article-text">
        La Ciudad Vieja de Jerusal&eacute;n, a la que entramos por la puerta de Jaffa, es todo lo contrario. La sensaci&oacute;n de premura y el ajetreo, la diversidad de cultos y de razas, los grupos de turistas siguiendo d&oacute;ciles las banderitas que agitan sus gu&iacute;as. A veces parece que estemos en un parque tem&aacute;tico de la fe.
    </p><p class="article-text">
        Almorzamos a contrarreloj peque&ntilde;os hojaldres rellenos en una confiter&iacute;a que se prepara para el Shabbat. &ldquo;Six sheckles! Thank you&rdquo;. Los dependientes nos cobran presurosos, y desde la trastienda se percibe la premura que exige la llegada del d&iacute;a de descanso. Es viernes y s&oacute;lo quedan unas horas para la puesta de sol, momento que marca el inicio de la jornada sagrada. La oraci&oacute;n y el reposo son las &uacute;nicas actividades permitidas, y en la zona jud&iacute;a de Jerusal&eacute;n el tiempo se detiene.
    </p><p class="article-text">
        Con el apetito saciado reemprendemos el camino, esta vez hacia el Muro de las Lamentaciones. Esta pared robusta de cuatro metros de altura es el &uacute;nico vestigio del Templo de Jerusal&eacute;n, y representa para los jud&iacute;os su eterna alianza con Dios, indestructible pese al devenir de los tiempos. Una verja separa la zona masculina de la femenina. Las mujeres rezan en el lado derecho del muro, bastante m&aacute;s peque&ntilde;o que el lado izquierdo, en el que rezan los hombres.
    </p><p class="article-text">
        Si bien la pr&aacute;ctica de darse cabezazos contra piedras seculares puede carecer de sentido alguno para agn&oacute;sticos y ateos, la energ&iacute;a de las plegarias se deja sentir para cualquiera. Aun a riesgo de pecar de incoherente, escribo un deseo improvisado en un trozo de papel y lo coloco a duras penas en las grietas del muro. Al fin y al cabo, la vida es demasiado corta como para mantener la coherencia. 
    </p><p class="article-text">
        Seguimos despu&eacute;s la ruta de la V&iacute;a Dolorosa, el camino que recorri&oacute; Jes&uacute;s portando la cruz tras ser condenado por Poncio Pilato. Las distintas estaciones del V&iacute;a Crucis est&aacute;n se&ntilde;aladas en las fachadas con numeraci&oacute;n romana. A lo largo del trayecto sagrado de los cristianos, se disponen api&ntilde;ados los puestos del barrio &aacute;rabe.
    </p><p class="article-text">
        Rosarios, cruces, surtidos de peque&ntilde;as botellas que prometen contener agua bendita del r&iacute;o Jord&aacute;n y piedras de Tierra Santa. Al lado, postales y gu&iacute;as de turismo religioso. Tambi&eacute;n kip&aacute;s, estrellas de David y candelabros de siete brazos. Aqu&iacute; no importa en lo que creas. Ni siquiera es necesario que creas en nada. En Jerusal&eacute;n, los unos se adaptan a los otros. En medio de ese batiburrillo de religiones y formas de vivir, uno es m&aacute;s consciente de que los miedos y los anhelos son, al fin y al cabo, los mismos para todos.
    </p><p class="article-text">
        La Bas&iacute;lica del Santo Sepulcro vive un trasiego constante de fieles que esperan el turno de su genuflexi&oacute;n. Seis comunidades cristianas celebran el culto entre sus muros. Franciscanos, griegos ortodoxos, armenios ortodoxos, coptos, sirio-ortodoxos y et&iacute;opes conviven en un espacio bab&eacute;lico en el que cada rinc&oacute;n es distinto a los dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Jerusal&eacute;n. La b&iacute;blica, la mencionada en tantas clases de religi&oacute;n, en tantas misas obligadas de domingo. Jerusal&eacute;n. Cuando empec&eacute; a recorrerte, empec&eacute; a anhelarte.
    </p><h3 class="article-text">PALESTINA (BEL&Eacute;N)</h3><p class="article-text">
        Esa noche, el sue&ntilde;o tarda en vencerme. Por culpa de la humedad de la habitaci&oacute;n, del fr&iacute;o impertinente de marzo. Por culpa de la certeza de que ese d&iacute;a que acaba de terminar ha sido, con toda probabilidad, uno de los m&aacute;s interesantes de mi vida.
    </p><p class="article-text">
        Durante el corto trayecto en autob&uacute;s hasta el checkpoint de Bel&eacute;n, todos somos conscientes del sentido hist&oacute;rico de lo que estamos a punto de hacer. Quiz&aacute; en unos a&ntilde;os, muchos o pocos, los turistas se fotograf&iacute;en con los restos de un muro semiderribado y compren sus pedacitos como recuerdo.
    </p><p class="article-text">
        Llegamos al puesto de control en un momento de cierta tranquilidad. Desfilamos relajados por los pasillos estrechos, pasamos tornos y arcos de seguridad sin ver a ning&uacute;n militar israel&iacute; y sin que se nos pida en ning&uacute;n momento la documentaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Una vez fuera, y algo asombrados por la aparente falta de control, lo primero que nos encontramos es un grupo de unos quince taxis aparcados al lado de la salida. Los taxistas esperan sentados y, al vernos, se apresuran a rodearnos. Extranjeros, j&oacute;venes y nuevos en la zona. Tenemos todas las papeletas para ser objeto de codicia.
    </p><p class="article-text">
        Discuten con nosotros, discuten entre ellos, y al cabo de unos 15 minutos irritantes nos metemos en el taxi de un joven palestino. Saca un folleto de Bel&eacute;n de la guantera y nos ofrece llevarnos de ruta por 150 sheckles. Pasa las p&aacute;ginas y describe los lugares que merece la pena visitar con un entusiasmo fruto de la mera necesidad. Lleva cerca de cinco d&iacute;as sin clientes y se esmera en la tarea de convencernos. Cansados de negociar con todo hijo de vecino, finalmente aceptamos la oferta. 
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de sus intentos por a&ntilde;adir m&aacute;s paradas a la ruta &ndash;con el consiguiente aumento de precio- nuestro ch&oacute;fer particular resulta ser bastante amigable y sol&iacute;cito. Con &eacute;l visitamos el campo de refugiados de Aida, creado por la UNRWA (Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Pr&oacute;ximo) en 1950. El muro de Cisjordania es su &uacute;nico paisaje y, al igual que las paredes del campo, est&aacute; atestado de grafitis reivindicativos. Se respira una quietud inquietante, fruto quiz&aacute;s de enfrentamientos pasados que prefieren mantener en ese tiempo verbal.
    </p><p class="article-text">
        El resto de la ruta pasa por enclaves de importancia cristiana como la peque&ntilde;a iglesia que conmemora el lugar donde se anunci&oacute; a los pastores el advenimiento de Jes&uacute;s y la Bas&iacute;lica de la Natividad. En una ciudad en la que el turismo representa el 65% de la econom&iacute;a, los betlemitas se aferran a los visitantes cristianos como a un clavo ardiendo.
    </p><p class="article-text">
        Pero lo m&aacute;s interesante de ese d&iacute;a en Bel&eacute;n fueron las palabras de nuestro gu&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No piso el asentamiento jud&iacute;o. &iquest;Para qu&eacute;? Adem&aacute;s, me matar&iacute;an nada m&aacute;s verme&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los jud&iacute;os os dicen que no veng&aacute;is a Palestina, que es peligroso. Pero lo hacen para que nosotros no recibamos turistas. Aqu&iacute; siempre ser&eacute;is bienvenidos y no correr&eacute;is peligro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En Europa no conoc&eacute;is la realidad. Muchos pa&iacute;ses occidentales ayudan a Israel, mientras que en Palestina hay toda esta pobreza&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Aqu&iacute; no atacamos, no se lanzan c&oacute;cteles ni nada parecido. S&oacute;lo los ni&ntilde;os lanzan piedras a veces&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Frases todas ellas que contrastan con el &ldquo;&iquest;Para qu&eacute; hab&eacute;is ido a Palestina? &iquest;Qu&eacute; puede haber interesante all&iacute;? &iexcl;No lo entiendo!&rdquo; del taxista que, esa misma noche, nos lleva a la zona de copas de Tel Aviv. Y uno no puede sino pensar que todo &ndash;la miseria y la abundancia, el &aacute;rabe y el hebreo- ocupa el mismo trozo de tierra. Y te sientes tambi&eacute;n algo hip&oacute;crita por estar ah&iacute;, sin m&aacute;s. Por ser un espectador que le contar&aacute; a amigos y familia lo que vio esos d&iacute;as, y que se sentar&aacute; en el sof&aacute; para ver el telediario y poder decir &ldquo;&iexcl;ah&iacute; he estado yo!&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Faltan minutos para que llegue el tren que nos llevar&aacute; de vuelta al aeropuerto de Ben Gurion. En el and&eacute;n compartimos espera con varios chicos en uniforme militar. Uno de ellos nos pregunta de d&oacute;nde somos y para qu&eacute; hemos ido a Israel. Nuestra respuesta le deja con la boca abierta. &ldquo;&iquest;Hab&eacute;is venido de turismo a Israel? &iexcl;Pero qu&eacute; cojones! &iexcl;Venir a un pa&iacute;s en guerra con su vecino! &iquest;Me lo est&aacute;is diciendo en serio?&rdquo; No sabemos muy bien qu&eacute; responderle. Uno de nosotros le pregunta si le gusta el servicio militar. De nuevo una expresi&oacute;n sarc&aacute;stica. &ldquo;&iquest;Si me gusta estar tres a&ntilde;os en el servicio?&rdquo;. &ldquo;Pero, si recib&iacute;s un ataque, ten&eacute;is que saber defender al pa&iacute;s.&rdquo; La respuesta del joven israel&iacute; no deja lugar a r&eacute;plica. &ldquo;That&rsquo;s bullshit, man!&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y, en efecto, lo es. Cualquier opini&oacute;n prefabricada que uno lleve en la maleta en su viaje a Israel y Palestina palidece y termina por evaporarse. Simplemente, no somos qui&eacute;nes para juzgar. Recoges testimonios e im&aacute;genes y te das cuenta de que es m&aacute;s sensato &lsquo;callarse la boca&rsquo;. Con lo que uno se queda, despu&eacute;s de todo, es con que el ser humano es su peor enemigo. Con que las ganas de separar terminan siendo m&aacute;s fuertes que las ganas de unir. Con que todo es bullshit, man.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Silvia Nortes Manjavacas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/bullshit-man_3_2565141.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Jul 2015 00:00:11 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/2cd1d254-43ae-46a9-9935-95c681bc7a92_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="4330857" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/2cd1d254-43ae-46a9-9935-95c681bc7a92_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="4330857" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[BULLSHIT, MAN]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/2cd1d254-43ae-46a9-9935-95c681bc7a92_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Estamos de rebajas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/rebajas_132_2583482.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Madrid. Nueve de la ma&ntilde;ana de un d&iacute;a de primeros de julio. El &eacute;xodo de los veraneantes ha restado ajetreo a las calles. Cincuenta, sesenta, setenta personas se amontonan frente a la puerta de un establecimiento. Se mezclan los sudores y los alientos, impacientes. &ldquo;&iexcl;Que abren, que abren!&rdquo;. En segundos, la concentraci&oacute;n se disuelve y avanza en formaci&oacute;n capilar. A la vanguardia, esa se&ntilde;ora. La de siempre. La del bolso adherido al costado y las piernas cortas pero r&aacute;pidas. La que ocupaba la portada de los informativos el primer d&iacute;a de las ansiadas rebajas de verano. &iquest;Qui&eacute;n no la recuerda?
    </p><p class="article-text">
        Hace tiempo que dej&oacute; de acudir a esa cita ineludible de b&uacute;squeda entre montones de retales y peleas por la &uacute;ltima talla 46. Pero las rebajas siguen llegando cada a&ntilde;o. Puntuales. Atractivas.
    </p><p class="article-text">
        Estamos de rebajas, se&ntilde;ores.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n est&aacute;n de rebajas las promesas, por cierto. Qu&eacute; bonito t&eacute;rmino y qu&eacute; poco respetado. F&iacute;jese, est&aacute;n ah&iacute;, al lado de los robots de cocina y las lavadoras al 40%. Si no se la lleva, se arrepentir&aacute;. Luego no vuelva a por ella, que me la quitan de las manos.
    </p><p class="article-text">
        Como la promesa del ministro Montoro de aumentar la financiaci&oacute;n de las Comunidades Aut&oacute;nomas en 10.000 millones de euros para 2016. Promesa que, a su vez, ha llevado a los gobiernos auton&oacute;micos a prometer mejoras sociales en educaci&oacute;n, sanidad o ayuda a dependientes.
    </p><p class="article-text">
        De ah&iacute; que Pedro Antonio S&aacute;nchez, nuestro flamante presidente auton&oacute;mico, haya asegurado en la primera sesi&oacute;n del Debate de Investidura que, entre otras cosas, se reducir&aacute;n los impuestos y que &iexcl;oh, sorpresa! se abrir&aacute; el aeropuerto de Corvera. Para esto &uacute;ltimo no ha puesto fecha. Que ser&aacute; pol&iacute;tico, pero no tonto.
    </p><p class="article-text">
        Y, si me aprieta un poco, le doy un perd&oacute;n de regalo. Mucho m&aacute;s barato que pedir permiso &iexcl;A precio de saldo, oiga!
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; tambi&eacute;n Pedro A. S&aacute;nchez tenga que pedirlo alg&uacute;n d&iacute;a, si es que le imputan por el &lsquo;caso Auditorio&rsquo;. <a href="http://www.eldiario.es/murcia/politica/Sanchez-imputan-delitos-corrupcion-politica_0_402110696.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sabe que ahora no es momento de hacerlo</a>. El perd&oacute;n cotiza a la baja y es mejor esperar. O quiz&aacute; tampoco lo pedir&iacute;a entonces. Total, hasta que uno no se vea entre rejas, no tiene por qu&eacute; ser culpable de nada. Y, algunos, ni por esas.
    </p><p class="article-text">
        Que se lo digan al nuevo Gobierno de la Generalitat Valenciana que, nueve a&ntilde;os despu&eacute;s, ha pedido perd&oacute;n a las v&iacute;ctimas del accidente de metro de 2006. Que <a href="http://asociacionvictimasmetro.blogspot.com.tr/2013/04/accidente-metro-en-valencia-3-julio.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Francisco Camps</a>, presidente por aquel entonces, lo hiciera, eso ya era m&aacute;s engorroso. Tantas citas con el sastre le dejan a uno poco tiempo para trivialidades.
    </p><p class="article-text">
        Para colmo, a m&aacute;s de uno le tocar&aacute; tambi&eacute;n pedir perd&oacute;n por manifestarse. A estos les saldr&aacute; m&aacute;s caro. Concretamente, el precio que fije la <a href="http://www.eldiario.es/sociedad/Ley-Mordaza-vigor-manana_0_403859798.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&lsquo;autoridad competente&rsquo;</a>. Eso nos pasa por no ser aforados.
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;No se vaya todav&iacute;a! &iexcl;Que se pierde el producto estrella! La honradez, a medio c&eacute;ntimo de euro el kilo. Pero de los euros buenos, no de los de las pesadillas hel&eacute;nicas. Barat&iacute;sima, &iquest;verdad? Tirada, dir&iacute;an muchos. S&iacute;, por los suelos. La honra nos suena a decimon&oacute;nico, y faltarle al respeto es el pan nuestro de cada d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Algunos la buscan en las nuevas formaciones pol&iacute;ticas. Esas que empiezan a viciarse con los efluvios del poder y <a href="http://www.eldiario.es/politica/Pablo-Iglesias-primarias-generales-circunscripciones_0_403509987.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se parecen cada vez m&aacute;s a las antiguas</a>. Tanto, que hasta&nbsp;<a href="http://www.eldiario.es/zonacritica/quieres-PP-vota-Ciudadanos_6_385721472.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se dan la mano</a> para, dicen, sacar a la honradez de la secci&oacute;n de descuentos. Darle el valor que se merece, y un escaparate para ella sola.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Ve? As&iacute;, a lo tonto, ya tiene las bolsas llenas y la cartera vac&iacute;a. &iquest;Nada m&aacute;s? &iquest;Est&aacute; seguro? Gracias por su visita.
    </p><p class="article-text">
        Eso s&iacute;, pi&eacute;nselo dos veces. Si en casa se da cuenta de que estas promesas, este perd&oacute;n y esta honradez no le sientan bien, tendr&aacute; que quedarse con ellas. Ya sabe que en Espa&ntilde;a no le reembolsamos su dinero.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Silvia Nortes Manjavacas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/rebajas_132_2583482.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Jul 2015 22:30:45 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Estamos de rebajas]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Corrupción,Aeropuerto de Corvera,Pedro Antonio Sánchez,Murcia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La más corta de las noches]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/corta-noches_132_2598756.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        En la m&aacute;s corta de las noches, las hogueras flamean. Los pies descalzos las evitan por cent&iacute;metros, y en ellas se quema lo malo, lo pasado, lo que se quiere olvidar. En la m&aacute;s corta de las noches, los mundos son tan distintos entre s&iacute; como lo eran la noche anterior.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute;, en Estambul, la m&aacute;s corta de las noches es tambi&eacute;n noche de reuni&oacute;n. Los tambores rompen la madrugada, pasean por los barrios llen&aacute;ndolos de estruendo, despertando a las familias para que se apresuren a comer antes de que salga el sol. Por delante, horas de ayuno y calor en el Ramad&aacute;n m&aacute;s duro de las &uacute;ltimas tres d&eacute;cadas. Diecisiete horas con la boca sellada al sol. Anochece y el muec&iacute;n se arranca con esa llamada a la oraci&oacute;n que suena a cante jondo, a una fe rojo pasi&oacute;n como el horizonte de este d&iacute;a de julio. Es el momento del <em>iftar</em>, la comida nocturna con la que se rompe el ayuno. Primero con un d&aacute;til y un poco de agua; despu&eacute;s con lo que uno crea conveniente, pero siempre en reuni&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En la frontera de Siria con Turqu&iacute;a, la m&aacute;s corta de las noches no se parece en nada a la primera. Las milicias kurdas defienden su territorio frente al Estado Isl&aacute;mico. Meses de combates, de refugiados, de hacinamiento. Una hoguera a gran escala que no quema ni lo malo, ni lo pasado, ni lo que se quiere olvidar. S&oacute;lo <a href="http://www.eldiario.es/politica/Donantes-incumplen-promesas-refugiados-situacion_0_402460102.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">quema las esperanzas</a>.
    </p><p class="article-text">
        Para otros, la m&aacute;s corta de las noches es tan larga como las dem&aacute;s. Como cualquiera de esas noches que han pasado desde que la Polic&iacute;a lleg&oacute; a casa. Para <a href="http://www.eldiario.es/sociedad/FOTOS_12_354984499.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Umberto</a>, para <a href="http://www.eldiario.es/andalucia/Kichi-impedir-primer-desalojo-mandato_0_401410463.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Antonio y Ana</a>, y para alrededor de <a href="https://www.es.amnesty.org/noticias/noticias/articulo/espana-la-vivienda-un-derecho-hipotecado/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">600.000 familias</a> que han sido desahuciadas en Espa&ntilde;a desde 2008. Tambi&eacute;n para el constructor que regaba sus cenas con <em>Mo&euml;t &amp; Chandon</em> y que ahora las riega con deudas. Ese que puso su granito de arena en la construcci&oacute;n de un parque de viviendas que, m&aacute;s que parque, es un cementerio de m&aacute;s de tres millones de <a href="http://www.ine.es/censos2011_datos/cen11_datos_inicio.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">casas vac&iacute;as</a>. Y, &iquest;por qu&eacute; no? Tambi&eacute;n para el polic&iacute;a que no tiene valor para negarse a desalojar a un vecino. Porque el valor no da de comer.
    </p><p class="article-text">
        La m&aacute;s corta de las noches, algunos la han pasado en vela y negociando. En despachos de Bruselas, acuciados por un plazo que amenaza con vencer. Decidiendo los destinos de aquellos otros que la pasan pegados a la radio y al miedo.
    </p><p class="article-text">
        La m&aacute;s corta de las noches se hace justicia a s&iacute; misma en los anhelos de los que la honran. Los que arrojan sus deseos escritos al fuego para despu&eacute;s olvidarlos, abrazando unas horas de oscuridad como si fueran las &uacute;ltimas antes del alba eterna. Esa noche, la m&aacute;s corta, la m&aacute;s m&aacute;gica, es tambi&eacute;n la m&aacute;s injusta.
    </p><p class="article-text">
        Porque, en la m&aacute;s corta de las noches, unos celebran lo que tienen y otros pelean por tener algo que celebrar. En Estambul, en Siria, en Madrid, en Bruselas. Cada cual la pasa a su manera, como puede.
    </p><p class="article-text">
        Pero todo sigue igual al final de la m&aacute;s corta de las noches.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Silvia Nortes Manjavacas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/corta-noches_132_2598756.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 26 Jun 2015 09:15:54 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La más corta de las noches]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De angustias, votos y palabras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/angustias-votos-palabras_132_2661584.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        La angustia ante el papel en blanco es despiadada y brutal. Una masa monocroma que te reta, sabi&eacute;ndote vac&iacute;o de ideas, buscando El Dorado en cualquier resquicio de un cerebro que se come las u&ntilde;as de puro aburrimiento. Las musas ya no est&aacute;n. Hace tiempo que se fueron con los directores de cine y la promesa de <em>premiers </em>y portadas de revista. Las letras, con menos remuneraci&oacute;n y m&aacute;s incertidumbre comercial, ya huelen a naftalina.
    </p><p class="article-text">
        Maldices a las lenguas, a los dialectos, a las jergas, a los diccionarios, a los &aacute;rabes que parieron a las jarchas y al romanticismo <em>golondr&iacute;nico</em> de B&eacute;cquer. La riqueza de vocabulario no es m&aacute;s que un desguace sem&aacute;ntico in&uacute;til. Te acuerdas, entonces, de aquella libreta que te compraste en El Rastro una ma&ntilde;ana con el esp&iacute;ritu period&iacute;stico subido. Porque ibas a anotar todas las ocurrencias que te asaltaran para convertirlas en art&iacute;culos brillantes. O, quiz&aacute;, porque te daba un toque bohemio. S&iacute;, definitivamente, fue por esto &uacute;ltimo.
    </p><p class="article-text">
        Ya no queda veta de la mesa que no hayas escrutado, y los minutos se te echan encima y te contracturan los hombros y el ingenio. Te lanzas a la b&uacute;squeda de noticias que te provoquen. Algo que te indigne lo suficiente como para que tus dedos, alfiles a la espera de &oacute;rdenes, empiecen a moverse a ritmo de vals por el teclado. Quiz&aacute; es esto &uacute;ltimo el problema. Si tu &lsquo;<em>Personal Computer</em>&rsquo; fuera una <em>Olivetti</em>, las palabras sobrevendr&iacute;an prestas, s&oacute;lo para admirar tan exquisito artilugio. Y ah&iacute;, atolondradas en medio del &eacute;xtasis sensorial, las cazar&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ah, las palabras&rdquo;, escribe Luis Landero en &lsquo;El Balc&oacute;n en Invierno&rsquo;. &ldquo;El milagro de la portentosa fecundidad entre las palabras y las cosas&hellip; A veces ocurr&iacute;a que me enamoraba perdidamente de una palabra hasta entonces desconocida y durante varios o muchos d&iacute;as viv&iacute;amos un amor turbulento, excluyente, febril, y yo escrib&iacute;a poemas donde esa palabra era la protagonista, la estrella invitada, y las dem&aacute;s hac&iacute;an de teloneras.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Las palabras. Tan concretas y tan ambiguas. Tan dependientes de la boca que las habla, de los o&iacute;dos que las escuchan, de los ojos que las leen.
    </p><p class="article-text">
        Las palabras. Esas de las que muchos abusan, enarbolando la bandera del debate y la oratoria.
    </p><p class="article-text">
        Y, de repente, de s&uacute;bito, de sopet&oacute;n, atolondrado, aturdido, atropellado, te encuentras de frente con la angustia de la indecisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Qu&eacute; malo es no saber por d&oacute;nde tirar. Pasar del blanco al negro, tontear con el gris perla para decidir despu&eacute;s que te casas con el plomo. Pedir el divorcio al d&iacute;a siguiente. Esa indecisi&oacute;n que se envalentona y coge fuerza delante de tus narices mientras t&uacute;, desarmado, vuelves la cabeza y te haces el sueco.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La juventud va a tener un papel decisivo&rdquo;, dicen. Y desear&iacute;as que las opciones te mirasen desde una vitrina en el agosto murciano del 98. Que se llamasen lim&oacute;n, nata, chocolate belga y sorbete de fresa. Que no las tuvieras subidas a la chepa. Ah&iacute;, con todo su peso, oblig&aacute;ndote a elegir. Porque, si no eliges, o si eliges mal, entonces chaval, est&aacute;s decepcionando a la democracia y est&aacute;s desperdiciando la oportunidad de cambio.
    </p><p class="article-text">
        Pero a ti esos conceptos se te escapan, te llenan la mesa de papeletas color salm&oacute;n, impresas con nombres propios que tendr&aacute;n hijos, facturas de la luz y casas con armarios empotrados, pero que a ti te suenan a desconocido.
    </p><p class="article-text">
        Te convences de la intrascendencia de tu voto y dejas caer el sobre, displicente. Y esto es lo peor. Votar sin ganas, sin conocimiento, sin ilusi&oacute;n. Porque entonces, amigo, ya nos han derrotado.
    </p><p class="article-text">
        La angustia ante el papel en blanco es despiadada y brutal.
    </p><p class="article-text">
        La angustia ante el voto, &eacute;sta es s&oacute;lo triste.
    </p><p class="article-text">
        <em>&nbsp;</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Silvia Nortes Manjavacas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/angustias-votos-palabras_132_2661584.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 21 May 2015 20:55:58 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[De angustias, votos y palabras]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lo que lo universal tiene de falso]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/universal-falso_132_2715303.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        El sufragio universal masculino adquiri&oacute; vigencia definitiva en 1890, durante el gobierno de Sagasta, y conced&iacute;a el derecho al voto a todos los varones mayores de 25 a&ntilde;os. No fue hasta la Constituci&oacute;n Republicana de 1931 que se consigui&oacute; el sufragio universal como garante de la anhelada soberan&iacute;a popular. Soberan&iacute;a de la que hoy tanto se hace gala, pero que tan poco efectiva resulta a veces.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, en la primavera de 2015, existe todav&iacute;a la represi&oacute;n sufragista. No se convocan manifestaciones en defensa del voto, ni se recoger&aacute;n nuestros a&ntilde;os en los libros de historia como a&ntilde;os de lucha en pro de este derecho, pero las facilidades para ejercerlo escasean.
    </p><p class="article-text">
        Los espa&ntilde;oles residentes en el extranjero, por ejemplo, nos encontramos con parapetos tales como una burocracia excesiva y una lentitud en los tr&aacute;mites que dejan en inc&oacute;gnita nuestra papeleta. Nadie nos asegura que la documentaci&oacute;n llegue a tiempo a nuestro domicilio actual, a pesar de haber realizado todos los tr&aacute;mites en los plazos establecidos. Plazos que, por otra parte, son de todo menos razonables. Para las pr&oacute;ximas elecciones auton&oacute;micas, por ejemplo, los que se hayan inscrito como residentes en el extranjero despu&eacute;s del 31 de diciembre de 2014 disponen de <strong>una semana</strong> para acudir a su consulado y reclamar su inclusi&oacute;n en el censo de espa&ntilde;oles con derecho al voto.
    </p><p class="article-text">
        Un derecho cuyo ejercicio se presenta como una especie de &lsquo;Battle Royal&rsquo; a la que s&oacute;lo sobreviven los participantes m&aacute;s convencidos de su papel en la democracia.
    </p><p class="article-text">
        En las pasadas elecciones al Parlamento andaluz, como recogi&oacute; el portal &lsquo;Marea Granate&rsquo;, los andaluces residentes en Alemania que se hab&iacute;an inscrito como tal despu&eacute;s del 1 de noviembre, quedaron fuera del censo de espa&ntilde;oles residentes permanentes debido al adelanto electoral. La &uacute;ltima opci&oacute;n que les quedaba era entonces inscribirse como residentes temporales en el ERTA, algo que le fue denegado a los que llevaban m&aacute;s de un a&ntilde;o en el pa&iacute;s e incluso a las personas que segu&iacute;an figurando como inscritas en Espa&ntilde;a. Todo esto a pesar de que ni la Ley Org&aacute;nica del R&eacute;gimen Electoral General ni el Real Decreto 1621/2007 limitan expresamente la inscripci&oacute;n en el ERTA a un a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Luego est&aacute; el asunto del voto rogado, introducido por la Ley Electoral que sacaron adelante PP, PSOE y CiU en 2011. Esto supone que los dados de alta en el ERTA como residentes temporales o no residentes tienen que <strong>rogar</strong> el voto en el consulado. No habr&iacute;a m&aacute;s t&eacute;rminos para escoger en el diccionario.
    </p><p class="article-text">
        El &ldquo;mal de muchos, consuelo de tontos&rdquo; tampoco nos vale. Si comparamos &ndash;y las comparaciones suelen dejarnos a la altura del bet&uacute;n- los tr&aacute;mites que tiene que pasar un expatriado espa&ntilde;ol con los de un expatriado brit&aacute;nico, por ejemplo, pareciera que la democracia participativa fueran conceptos diferentes para cada gobierno.
    </p><p class="article-text">
        Los hijos de la Gran Breta&ntilde;a residentes en el extranjero no solo no tienen que rogar, sino que pueden escoger a una persona de confianza que est&eacute; en el pa&iacute;s durante el proceso electoral para representarle y votar en su nombre. As&iacute; de f&aacute;cil. El interesado debe rellenar un formulario y enviarlo a su oficina local de registro electoral. El formulario tiene que llegar a su destino s&oacute;lo 6 d&iacute;as antes de la celebraci&oacute;n de las elecciones. Adem&aacute;s, el registro en el censo electoral para expatriados brit&aacute;nicos cierra el 20 de abril de 2015, 15 d&iacute;as antes de las generales del 7 de mayo.
    </p><p class="article-text">
        Alex Robertson, Director de Comunicaciones de la Comisi&oacute;n Electoral, afirma que &ldquo;mucha gente no es consciente de que se pueden registrar como votante en el extranjero para las elecciones generales; necesitamos desafiar esta concepci&oacute;n de que una vez que te has trasladado fuera no puedes tomar parte en la votaci&oacute;n&rdquo;. Por eso han desarrollado un plan de comunicaci&oacute;n internacional para animar a los electores en el extranjero a participar.
    </p><p class="article-text">
        El registro en el censo para expatriados espa&ntilde;oles cerr&oacute; el 31 de diciembre de 2014, meses antes de las auton&oacute;micas y mucho m&aacute;s de las nacionales. Y si se te ha pasado la fecha, entonces tienes siete d&iacute;as -&iquest;para qu&eacute; queremos m&aacute;s? Ni que tuvi&eacute;ramos que trabajar y cumplir horarios- para presentar una reclamaci&oacute;n en el consulado. Ah, y rogar, claro. No hablemos de planes de comunicaci&oacute;n internacional para animar al voto. La propaganda de los partidos es lo primero. Que todos sepamos qui&eacute;n es rojo, azul, magenta, morado, naranja o rosa palo. Pero que sepamos y podamos votar, eso es secundario.
    </p><p class="article-text">
        Lo de los franceses va m&aacute;s all&aacute;. Hay once circunscripciones electorales fuera del pa&iacute;s. Los expatriados eligen por tanto a once diputados que representen sus intereses en la Asamblea Nacional. Se estima que entre 1,5 y 2 millones de franceses residen en el extranjero &ndash;seg&uacute;n <em>Le Monde</em>-. De acuerdo con el &uacute;ltimo padr&oacute;n del Instituto Nacional de Estad&iacute;stica de enero de 2015, son 2.183.043 las personas con nacionalidad espa&ntilde;ola residentes en el extranjero. &iquest;Ser&iacute;a viable crear circunscripciones exteriores para Espa&ntilde;a? &iquest;Mejorar&iacute;a el sistema electoral o derrochar&iacute;a dinero p&uacute;blico? La respuesta es cosa de economistas, pero desde luego da que pensar.
    </p><p class="article-text">
        Queridos compa&ntilde;eros en pa&iacute;ses m&aacute;s o menos lejanos: el pap&aacute; Estado ya no nos quiere. Tuvimos que salir de su cobijo y buscar un porvenir &ndash;para muchos, a&uacute;n por venir- cuando el trabajo empez&oacute; a ser un lujo, y ahora parece que nos quisiera quitar adem&aacute;s el alivio de sentir que ostentamos un m&iacute;nimo de capacidad decisoria en sus asuntos. Surge entonces una abstenci&oacute;n forzada fruto del des&aacute;nimo y la impotencia. &ldquo;&iquest;Para qu&eacute; voy a molestarme, perder tiempo y paciencia si ni siquiera me aseguran que pueda votar? Total, mi voto no va a cambiar nada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Desde un punto de vista pragm&aacute;tico, algo tiene de sentido una afirmaci&oacute;n como esa. &lsquo;Disfrutamos&rsquo; de un sufragio censitario disfrazado de universal. El idealismo de defender algo por lo que lucharon nuestros antepasados es el mayor est&iacute;mulo al que nos podemos aferrar, porque en la esfera de lo real nuestra participaci&oacute;n ni se valora ni se respeta.
    </p><p class="article-text">
        Menos mal que F&aacute;tima B&aacute;&ntilde;ez nos anima. Menos mal que tenemos una envidiable &lsquo;movilidad exterior&rsquo;. Porque ser &lsquo;emigrante&rsquo; es s&oacute;lo para pobres.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Silvia Nortes Manjavacas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/universal-falso_132_2715303.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Apr 2015 20:52:06 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Lo que lo universal tiene de falso]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Elecciones,Derecho al voto]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
