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    <title><![CDATA[elDiario.es - Marcelo Expósito]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/marcelo_exposito/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Marcelo Expósito]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Una red global de ciudades sin miedo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/red-global-ciudades-miedo_129_3318500.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/50e55310-7f3e-4d4a-9427-84d39f0042ff_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una red global de ciudades sin miedo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No vamos a consentir que este sistema global siga ejerciendo crímenes contra la Humanidad en nombre de la economía y de los poderes no democráticos</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Adaptaci&oacute;n de la intervenci&oacute;n en el Plenario de apertura del encuentro &ldquo;<a href="http://fearlesscities.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Ciudades sin miedo. Redes globales de refugio y esperanza</a>&rdquo; (Barcelona, 9-11 de junio de 2017)</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        En el encuentro Ciudades Sin Miedo nos reunimos con hermanos y hermanas de 180 ciudades de cuatro continentes de todo el mundo. El encuentro tuvo su apertura significativamente en una plaza del barrio del Raval, territorio hist&oacute;rico de la exclusi&oacute;n y de la rebeld&iacute;a, hoy al cuidado de una mujer extraordinaria, nuestra concejala de distrito, la comandanta Gala Pin. Barcelona viene siendo un laboratorio pol&iacute;tico excepcional desde hace al menos un siglo y de cuya imaginaci&oacute;n pol&iacute;tica para la rebeld&iacute;a nosotras, Barcelona En Com&uacute;, nos sentimos humildemente herederos.
    </p><p class="article-text">
        El t&iacute;tulo de este encuentro muestra al menos dos caras. &ldquo;Ciudades sin miedo&rdquo; porque, como se afirm&oacute; una y otra vez en las hermosas intervenciones en la plaza de Ada Colau, de Manuela Carmena, de Caren Tepp, de Rena Dourou, de Helen Gym y de &Aacute;urea Carolina de Freitas, somos ciudades valientes en las que estamos intentando ejercer pol&iacute;ticas audaces. Pero mencionar el miedo significa tambi&eacute;n que reconocemos su existencia. Nuestras fuerzas pol&iacute;ticas surgen en un clima mundial de ansiedad para las mayor&iacute;as sociales que debemos mirar de frente. Nos encontramos, una vez m&aacute;s en la historia, en un mundo situado en la encrucijada entre la esperanza de la vida a plena luz y la incertidumbre de la oscuridad.
    </p><p class="article-text">
        Voy a decirlo de una manera m&aacute;s clara. Si miramos con atenci&oacute;n el plan del encuentro, observamos que su programa podr&iacute;a leerse como una especie de tribunal de los pueblos a punto de emitir un dictamen: no vamos a consentir que este sistema global siga ejerciendo cr&iacute;menes contra la Humanidad en nombre de la econom&iacute;a y de los poderes no democr&aacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        En contraste, cuando hablamos de municipalismo, nosotras reconocemos cu&aacute;l ha sido hist&oacute;ricamente la matriz de todos los movimientos populares: construir un espacio de cuidado mutuo, un espacio de protecci&oacute;n y autodefensa que inmediatamente hacemos pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        El municipalismo tal y como nosotros lo entendemos no es un fetichismo de las instituciones. Consiste en trasladar a las instituciones del gobierno local una &eacute;tica del cuidado aprendida ancestralmente, que busca restituir y reinventar el tejido de colaboraci&oacute;n y la consistencia relacional de nuestras sociedades que el neoliberalismo ha explotado y destruido desde hace varias d&eacute;cadas. &ldquo;Feminizar la pol&iacute;tica&rdquo; es ni m&aacute;s ni menos que el nombre reciente que damos a este proceso que han descrito entre nosotras personas como nuestra compa&ntilde;era de viaje municipalista <a href="http://www.eldiario.es/zonacritica/Feminizar-politica_6_585901437.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mar&iacute;a Eugenia Rodr&iacute;guez Palop</a>, y por eso mismo nuestro querido alcalde de Zaragoza, <a href="http://arainfo.org/pedro-santisteve-hemos-hecho-frente-a-la-asfixia-economica-sin-recortes-sociales/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pedro Santisteve</a>, habla de nosotras como &ldquo;ciudades cuidadoras&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cada uno de nosotros podr&iacute;a relatar una tradici&oacute;n propia de la cual provenimos (y nuestro hermano Jorge Sharp, el alcalde de Valpara&iacute;so, mencion&oacute; para mi emoci&oacute;n a Luis Emilio Recabarren, l&iacute;der obrero porte&ntilde;o de origen vasco que lleg&oacute; a ser diputado de la Rep&uacute;blica de Chile). De estas tradiciones, nosotras tenemos que recoger lo m&aacute;s hermoso y provechoso para dejar atr&aacute;s la pesada mochila del pasado y as&iacute; poder volar renovados, sin peso en las alas.
    </p><p class="article-text">
        Hace varios a&ntilde;os, un amigo a quien tambi&eacute;n quiero mencionar, el pensador italiano Paolo Virno, compa&ntilde;ero de viaje de los movimientos del Sur de Europa desde los a&ntilde;os setenta, reflexionaba sobre el fin del ciclo del movimiento contra la globalizaci&oacute;n neoliberal afirmando que se hab&iacute;a convertido en una enorme bater&iacute;a global totalmente cargada de energ&iacute;a cr&iacute;tica que no sab&iacute;a exactamente d&oacute;nde conectar para descargarse. El resurgir de los movimientos municipalistas que nosotras representamos en este encuentro de ciudades sin miedo, puede entenderse como un conector que descarga esa energ&iacute;a cr&iacute;tica global reforzando los contrapoderes locales, contrapoderes que ahora anhelamos dejar de solamente resistir para ejercer adem&aacute;s un buen gobierno.
    </p><p class="article-text">
        Los nuevos municipalismos nos enfrentamos as&iacute; a un doble reto por abajo y por arriba. Por abajo, superar las limitaciones de muchas de nuestras experiencias previas de contrapoderes locales, para convertir las resistencias en pol&iacute;ticas de gobierno que construyan un nuevo sentido com&uacute;n. Un sentido com&uacute;n que contrarreste el miedo tendiendo la mano a las mayor&iacute;as sociales dici&eacute;ndoles, no tanto &ldquo;ven al rinc&oacute;n de resistir&rdquo;, sino m&aacute;s bien: &ldquo;Tu miedo es real, pero somos mayor&iacute;a y seremos uno en los momentos de zozobra&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por arriba, tenemos la responsabilidad de no convertir el municipalismo en una compensaci&oacute;n por nuestra dificultad para construir nuevas formas de buen gobierno tambi&eacute;n a escala translocal. El municipalismo no solamente ser&aacute; internacionalista o no ser&aacute;. Tambi&eacute;n tiene que articularse con otros saltos de escala institucional sin los cuales, sencillamente, no tenemos futuro, porque sabemos que el neoliberalismo viene siendo tambi&eacute;n un proceso de estrangulamiento de las soberan&iacute;as locales y del poder de las instituciones municipales. Y del doble reto de articular estas escalas entre lo m&aacute;s peque&ntilde;o y lo m&aacute;s extenso debemos discutir tambi&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        No quiero concluir sin hacer una menci&oacute;n especial. Cuando el presidente de la Argentina, Mauricio Macri, visit&oacute; oficialmente nuestro Congreso de los Diputados hace unos meses, le dijimos que no es bienvenido si acude aqu&iacute; para vender su pa&iacute;s. (Algo complementario proclam&oacute; Gerardo Pisarello en la plaza: quienes ven&iacute;s a explotar nuestras ciudades, como los fondos buitres de inversi&oacute;n, no sois bienvenidos.) Y <a href="https://www.pagina12.com.ar/22182-por-milagro-sala-y-contra-la-restauracion-neoliberal" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">esta recepci&oacute;n que le dimos</a> sintetizaba en una sola imagen la demanda global de respeto a los derechos humanos que queremos expresar a trav&eacute;s de redes translocales e internacionales. Esa imagen la quiero evocar de nuevo: pedimos una vez m&aacute;s la excarcelaci&oacute;n de Milagro Sala y exigimos respeto para quienes en vuestros territorios trabaj&aacute;is y luch&aacute;is por la dignidad, el bien com&uacute;n y el buen gobierno de vuestros pueblos.
    </p><p class="article-text">
        Hace 25 a&ntilde;os, tambi&eacute;n desde una parte del mundo que parec&iacute;a insignificante surgi&oacute; el grito de: &ldquo;&iexcl;Ya basta! &iexcl;Ha llegado el momento de la Humanidad!&rdquo;. Desde muchas ciudades del mundo se sigui&oacute; este encuentro de ciudades sin miedo. Pero tambi&eacute;n desde Barcelona, en reciprocidad, afirmamos que todo el planeta es nuestra casa y no hay territorio peque&ntilde;o que se deba sentir desasistido. No est&aacute;is solos, no estamos solas, una gran nueva ola de solidaridad recorre el mundo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marcelo Expósito]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/red-global-ciudades-miedo_129_3318500.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 22 Jun 2017 18:35:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una red global de ciudades sin miedo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Barcelona]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pere Portabella i Metromuster: d'on venim i per què estem aquí]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/pere-portabella-metromuster-venim-estem_132_4134462.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Les pel·lícules documentals de Pere Portabella i Metromuster diuen clarament que hem arribat fins aquí perquè nosaltres som la nostra pròpia esperança</p></div><p class="article-text">
        La velocitat de les informacions pol&iacute;tiques en aquests dies fa semblar que les not&iacute;cies de dem&agrave; deixen enrere, molt llunyanes, les d'ahir. Resulten per aix&ograve; importants els relats que ens permeten prendre perspectiva des del darrere, impedint que oblidem qui som i d'on venim. Perqu&egrave; una revoluci&oacute; democr&agrave;tica segueixi oberta &eacute;s vital que es multipliquin les narracions que l'empenyen. Els relats en forma d'imatges, de m&uacute;siques, de can&ccedil;ons i de pel&middot;l&iacute;cules s&oacute;n imprescindibles a l'hora d'explicar els processos socials de canvi, al mateix temps que funcionen com un motor que els impulsa.
    </p><p class="article-text">
        He assistit aquests dies passats a l'estrena de dues pel&middot;l&iacute;cules que ning&uacute; s'ha de perdre, ambdues produ&iuml;des a Barcelona. Una &eacute;s &ldquo;Informe General II. El nou rapte d'Europa&rdquo;, de Pere Portabella; l'altra, &ldquo;Tarajal. Desmuntant la impunitat de la frontera Sud&rdquo;, del col&middot;lectiu Metromuster. S&oacute;n dues pel&middot;l&iacute;cules que tenen precisament la virtut de recordar-nos els malestars i tamb&eacute; les emocions de les que sorgeixen nostres processos col&middot;lectius recents.
    </p><p class="article-text">
        Pere Portabella &eacute;s el m&eacute;s gran dels nostres cineastes hist&ograve;rics vius. El 1976 va realitzar un documental que exposava les diverses opcions pol&iacute;tiques despr&eacute;s el Franquisme i en portes de la Transici&oacute;. El va titular &ldquo;Informe general sobre algunes q&uuml;estions d'inter&egrave;s per una projecci&oacute; p&uacute;blica&rdquo;. Just 30 anys despr&eacute;s, la segona part d'aquests &ldquo;informes&rdquo; ens mostra els proleg&ograve;mens d'una nova transici&oacute;: la que est&agrave; impulsada per un nou protagonisme ciutad&agrave; sorgit de la doble crisi econ&ograve;mica i de r&egrave;gim.
    </p><p class="article-text">
        La nova pel&middot;l&iacute;cula de Portabella &eacute;s valuos&iacute;ssima perqu&egrave; se situa sense dubtar-ho del costat de la gent: el salt des del carrer i les places a les institucions es mostra com a inevitable, davant la crisi de la representaci&oacute; pol&iacute;tica i l'extensi&oacute; de la corrupci&oacute;. Davant dels que consideren els resultats electorals dels mesos passats com una anomalia democr&agrave;tica que caldria esmenar, Portabella est&agrave; conven&ccedil;ut que el protagonisme de la gent en les institucions democr&agrave;tiques resulta imprescindible i ha vingut per quedar-se.
    </p><p class="article-text">
        Metromuster s&oacute;n coneguts per haver aconseguit la proesa d'obrir amb una pel&middot;l&iacute;cula, &ldquo;Ciutat morta&rdquo; (2014), un debat p&uacute;blic extens&iacute;ssim, a prop&ograve;sit del muntatge policial conegut com &ldquo;4F&rdquo;, que va conduir a l'empresonament de persones innocents i un dolor&oacute;s su&iuml;cidi. Si ho van aconseguir, va ser per la manera preciosa i incansable en qu&egrave; Metromuster saben teixir la seva feina -investigaci&oacute;, producci&oacute; i difusi&oacute;- en la pr&ograve;pia trama movimentista amb la qual la ciutadania organitzada ha fet front a tots aquests anys a la crisi de les institucions, instrumentalitzades per l'inter&egrave;s privat i la corrupci&oacute; de les elits.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tarajal&rdquo; busca ara reobrir un altre cas de repressi&oacute; amb resultat de mort: la de 15 immigrants africans a Ceuta. Aquestes morts es van produir en una situaci&oacute; mai del tot aclarida, ara fa dos anys. La pel&middot;l&iacute;cula planteja seriosos dubtes sobre l'actuaci&oacute; de les forces de seguretat a la frontera entre Espanya i el Marroc, i mostra amb detall l'opacitat imposada per una trama institucional coronada pel ministre d'Interior -Jorge Fern&aacute;ndez D&iacute;az- i el govern del Partit Popular.
    </p><p class="article-text">
        Les dues pel&middot;l&iacute;cules s&oacute;n &ldquo;documents&rdquo;, &ldquo;informes&rdquo;; encara que operen en sentits oposats. El model del cinema de Portabella &eacute;s la poesia: l'associaci&oacute; metaf&ograve;rica d'elements, per&ograve; manejant materials documentals, extrets de la realitat (entrevistes o declaracions d'Ada Colau en la seva &egrave;poca de portaveu de la Plataforma d'Afectats per la Hipoteca, I&ntilde;igo Errej&oacute;n i altres membres de Podem, marees i ocupacions de places del 15M ...).
    </p><p class="article-text">
        El model del cinema de Metromuster &eacute;s la prosa i el relat, oscil&middot;lant entre l'assaig (posen en circulaci&oacute; una teoria) i la novel&middot;la negra (tots els seus v&iacute;deos evolucionen com la investigaci&oacute; al voltant d'un crim no aclarit, i en el desenvolupament del cas investigat es revela l'estat d'una societat). Per&ograve; amb un tractament po&egrave;tic de les imatges molt expressiu, on els silencis i els paisatges musicals i geogr&agrave;fics resulten fonamentals. Partint d'extrems oposats, tots dos films es creuen en el cam&iacute; amb un inter&egrave;s com&uacute;: no permetre que caiguem en la indifer&egrave;ncia, facilitant eines audiovisuals amb qu&egrave; interpretar el present.
    </p><p class="article-text">
        Hi ha alguna cosa m&eacute;s que comparteixen. Les tem&agrave;tiques que toquen no es tracten com an&egrave;cdotes. Tots dos parlen de diferents aspectes de la crisi sist&egrave;mica, en les seves dimensions pol&iacute;tiques, econ&ograve;miques, territorials, ecol&ograve;giques o de seguretat. Els temes que plantegen s&oacute;n &ldquo;s&iacute;mptomes&rdquo; d'un estat de coses general greu, i apel&middot;len al protagonisme de la gent per buscar sortides. El mateix tipus de solidaritat col&middot;lectiva que aquestes pel&middot;l&iacute;cules retraten, &eacute;s la solidaritat que busquen amb els seus p&uacute;blics: les dues pel&middot;l&iacute;cules, diferents entre si, conviden a treballar conjuntament amb els seus espectadores i espectadors. No es limiten a retratar una realitat: ens exigeixen modificar-la. De fet, ens diuen clarament que hem arribat fins aqu&iacute; perqu&egrave; nosaltres som la nostra pr&ograve;pia esperan&ccedil;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marcelo Expósito]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/pere-portabella-metromuster-venim-estem_132_4134462.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Feb 2016 05:00:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Pere Portabella i Metromuster: d'on venim i per què estem aquí]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pere Portabella y Metromuster: de dónde venimos y por qué estamos aquí]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/pere-portabella-metromuster-venimos_132_4134572.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Para que una revolución democrática siga abierta es vital que se multipliquen las narraciones que la empujan</p><p class="subtitle">Los relatos en forma de imágenes, de músicas, de canciones y de películas, son imprescindibles a la hora de contar los procesos sociales de cambio</p></div><p class="article-text">
        La velocidad de las informaciones pol&iacute;ticas en estos d&iacute;as hace parecer que las noticias de ma&ntilde;ana dejan atr&aacute;s, muy lejanas, las de ayer. Resultan por eso importantes los relatos que nos permiten tomar perspectiva desde atr&aacute;s, impidiendo que olvidemos qui&eacute;nes somos y de d&oacute;nde venimos. Para que una revoluci&oacute;n democr&aacute;tica siga abierta es vital que se multipliquen las narraciones que la empujan. Los relatos en forma de im&aacute;genes, de m&uacute;sicas, de canciones y de pel&iacute;culas, son imprescindibles a la hora de contar los procesos sociales de cambio, al mismo tiempo que funcionan como un motor que los impulsa.
    </p><p class="article-text">
        He asistido en estos d&iacute;as pasados al estreno de dos pel&iacute;culas que nadie debe perderse, ambas producidas en Barcelona. Una es 'Informe General II. El nuevo rapto de Europa', de Pere Portabella; la otra, 'Tarajal. Desmontando la impunidad de la frontera Sur', del colectivo Metromuster. Son dos pel&iacute;culas que tienen precisamente la virtud de recordarnos los malestares y tambi&eacute;n las emociones de las que surgen nuestros procesos colectivos recientes.
    </p><p class="article-text">
        Pere Portabella es el m&aacute;s grande de nuestros cineastas hist&oacute;ricos vivos. En 1976 realiz&oacute; un documental que expon&iacute;a las diversas opciones pol&iacute;ticas tras el Franquismo y en puertas de la Transici&oacute;n. Lo titul&oacute; 'Informe general sobre algunas cuestiones de inter&eacute;s para una proyecci&oacute;n p&uacute;blica'. Justo 30 a&ntilde;os despu&eacute;s, la segunda parte de estos 'informes' nos muestra los proleg&oacute;menos de una nueva transici&oacute;n: la que est&aacute; impulsada por un nuevo protagonismo ciudadano surgido de la doble crisis econ&oacute;mica y de r&eacute;gimen. La nueva pel&iacute;cula de Portabella es valios&iacute;sima porque se sit&uacute;a sin dudarlo del lado de la gente: el salto desde la calle y las plazas a las instituciones se muestra como inevitable, ante la crisis de la representaci&oacute;n pol&iacute;tica y la extensi&oacute;n de la corrupci&oacute;n. Frente a quienes consideran los resultados electorales de los meses pasados como una anomal&iacute;a democr&aacute;tica que habr&iacute;a que enmendar, Portabella est&aacute; convencido de que el protagonismo de la gente en las instituciones democr&aacute;ticas resulta imprescindible y ha venido para quedarse.
    </p><p class="article-text">
        Metromuster son conocidos por haber logrado la proeza de abrir con una pel&iacute;cula, 'Ciutat Morta' (2014), un debate p&uacute;blico extens&iacute;simo, a prop&oacute;sito del montaje policial conocido como '4F', que condujo al encarcelamiento de personas inocentes y un doloroso suicidio. Si lo lograron, fue por la manera preciosa e incansable en que Metromuster saben tejer su trabajo &mdash;investigaci&oacute;n, producci&oacute;n y difusi&oacute;n&mdash; en la propia trama movimentista con la que la ciudadan&iacute;a organizada ha hecho frente en todos estos a&ntilde;os a la crisis de las instituciones, instrumentalizadas por el inter&eacute;s privado y la corrupci&oacute;n de las &eacute;lites. 'Tarajal' busca ahora reabrir otro caso de represi&oacute;n con resultado de muerte: la de 15 inmigrantes africanos en Ceuta. Estas muertes se produjeron en una situaci&oacute;n nunca del todo aclarada, hace ahora dos a&ntilde;os. La pel&iacute;cula arroja serias dudas sobre la actuaci&oacute;n de las fuerzas de seguridad en la frontera entre Espa&ntilde;a y Marruecos, y muestra con detalle la opacidad impuesta por una trama institucional coronada por el Ministro de Interior &mdash;Jorge Fern&aacute;ndez D&iacute;az&mdash; y el gobierno del Partido Popular.
    </p><p class="article-text">
        Ambas pel&iacute;culas son documentos, informes; aunque operan en sentidos opuestos. El modelo del cine de Portabella es la poes&iacute;a: la asociaci&oacute;n metaf&oacute;rica de elementos, pero manejando materiales documentales, extra&iacute;dos de la realidad (entrevistas o declaraciones de Ada Colau en su &eacute;poca de portavoz de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, I&ntilde;igo Errej&oacute;n y otros miembros de Podemos, mareas y ocupaciones de plazas del 15M...). El modelo del cine de Metromuster es la prosa y el relato, oscilando entre el ensayo (ponen en circulaci&oacute;n una teor&iacute;a) y la novela negra (todos sus v&iacute;deos evolucionan como la investigaci&oacute;n en torno a un crimen no esclarecido, y en el desarrollo del caso investigado se desvela el estado de una sociedad). Pero con un tratamiento po&eacute;tico de las im&aacute;genes muy expresivo, donde los silencios y los paisajes musicales y geogr&aacute;ficos resultan fundamentales. Partiendo de extremos opuestos, ambos films se cruzan en el camino con un inter&eacute;s com&uacute;n: no permitir que caigamos en la indiferencia, facilitando herramientas audiovisuales con las que interpretar el presente.
    </p><p class="article-text">
        Hay algo m&aacute;s que comparten. Las tem&aacute;ticas que tocan no se tratan como an&eacute;cdotas. Ambos hablan de diferentes aspectos de la crisis sist&eacute;mica, en sus dimensiones pol&iacute;ticas, econ&oacute;micas, territoriales, ecol&oacute;gicas, securitarias... Los temas que plantean son s&iacute;ntomas de un estado de cosas general grave, y apelan al protagonismo de la gente para buscar salidas. El mismo tipo de solidaridad colectiva que estas pel&iacute;culas retratan, es la solidaridad que buscan con sus p&uacute;blicos: ambas pel&iacute;culas, diferentes entre s&iacute;, invitan a trabajar conjuntamente con sus espectadoras y espectadores. No se limitan a retratar una realidad: nos exigen modificarla. De hecho, nos dicen claramente que hemos llegado hasta aqu&iacute; porque nosotros y nosotras somos nuestra propia esperanza.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marcelo Expósito]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/pere-portabella-metromuster-venimos_132_4134572.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 26 Feb 2016 19:08:23 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Pere Portabella y Metromuster: de dónde venimos y por qué estamos aquí]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Cine]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los efectos de la cultura como recurso]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/efectos-cultura-recurso_129_4446069.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">"Las políticas culturales oficiales han promocionado todo aquello adaptable a la oferta de una ciudad-marca, en detrimento de las formas de cultura disonantes", afirman los autores</p></div><p class="article-text">
        Los dos Planes Estrat&eacute;gicos de Cultura de Barcelona, lanzados respectivamente en los a&ntilde;os 1999 y 2006, enmarcan simb&oacute;licamente un ciclo hist&oacute;rico en la ciudad. Se trata de casi dos d&eacute;cadas durante las cuales las pol&iacute;ticas oficiales han otorgado a la cultura un papel relevante como motor econ&oacute;mico y herramienta de integraci&oacute;n ciudanana. Al leer hoy el Plan del 2006, nos damos cuenta sobre todo de la incapacidad de las &eacute;lites pol&iacute;ticas de la ciudad para focalizar de manera global la doble crisis econ&oacute;mica y de r&eacute;gimen pol&iacute;tico en la que estamos sumidos. Una crisis a la que no es ajena la propia pr&aacute;ctica de la gesti&oacute;n p&uacute;blica ejercida por esas mismas &eacute;lites a lo largo del tiempo.
    </p><p class="article-text">
        La concepci&oacute;n del papel de la cultura que destilan estos Planes oscila entre un idealismo reformulado por los intereses institucionales y un tecnocratismo indisimulado. Como explic&aacute;bamos en un <a href="http://www.eldiario.es/zonacritica/cultura-cuenta_6_338476157.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">art&iacute;culo anterior</a>, la cultura ha servido ejemplarmente en la ciudad de Barcelona como un &ldquo;recurso&rdquo;, deposit&aacute;ndose en las pol&iacute;ticas culturales la funci&oacute;n de operar como un ejercicio de &ldquo;excelencia&rdquo; creativa individual, como una &ldquo;industria&rdquo; activadora de la matriz productiva y como una pr&aacute;ctica &ldquo;cohesionadora&rdquo; del tejido social. Pero debemos a fecha de hoy someter a un severo diagn&oacute;stico las tendencias generales que dichos Planes han producido, empezando por c&oacute;mo la cultura ha sido utilizada como una forma de gobierno urbano que homogeneiza la ciudad a la que se dice querer promover en su diversidad.
    </p><p class="article-text">
        Apelar a la integraci&oacute;n de las diferencias mediante la cultura ha servido en muchos casos para desplazar conflictos sociales en beneficio de un imaginario urbano &ldquo;multicultural&rdquo;. Bajo esa visi&oacute;n, las pol&iacute;ticas culturales oficiales han promocionado todo aquello adaptable a la oferta de una ciudad-marca, en detrimento de las formas de cultura disonantes. El resultado ha sido una gobernanza que ha camuflado nuestra compleja y a veces problem&aacute;tica realidad urbana, intentando determinarla o sofocarla mediante cada vez m&aacute;s pobres estrategias de marketing, oscilantes entre la &ldquo;participaci&oacute;n&rdquo; teatralizada de la ciudadan&iacute;a hecha impotente y la aplicaci&oacute;n creciente de una regulaci&oacute;n autoritaria sobre el espacio p&uacute;blico urbano.
    </p><p class="article-text">
        Esta forma de gobernar (mediante) la cultura ha acabado favoreciendo crecientemente a aquellas &eacute;lites urbanas capaces de controlar los mecanismos de capitalizaci&oacute;n de aquello que hoy definimos de manera general como &ldquo;marca Barcelona&rdquo;. Tanto el capital simb&oacute;lico como los beneficios econ&oacute;micos producidos mediante el recurso a la cultura han beneficiado cada vez m&aacute;s a los grandes intereses empresariales e inversionistas que extraen su renta tambi&eacute;n del tejido &ldquo;creativo&rdquo; local. Barcelona se ha convertido as&iacute; en un escenario abierto a los lobbies tur&iacute;sticos e inmobiliarios y a las grandes corporaciones que orientan o directamente se encuentran detr&aacute;s de estrategias como el intento reciente de convertir Barcelona en una &ldquo;smart city&rdquo;. Con los a&ntilde;os, unas pol&iacute;ticas de la cultura que pretend&iacute;an protagonizar una nueva modernizaci&oacute;n hist&oacute;rica de la ciudad, se han ido pervirtiendo hasta convertirse en estrategias institucionales cada vez m&aacute;s decadentes desde el punto de vista de la calidad democr&aacute;tica. Por sintetizarlo en una imagen provocadora, se puede decir que a lo largo de estas d&eacute;cadas se ha ido estableciendo una conexi&oacute;n no siempre evidente entre las pol&iacute;ticas culturales oficiales y la venta de parcelas de territorio a las &eacute;lites financieras. La conexi&oacute;n entre el recurso a la cultura y la gentrificaci&oacute;n de las ciudades se remonta internacionalmente a la d&eacute;cada de 1980, y ha cobrado impulso en la ciudad de Barcelona en cada uno de los ambivalentes grandes eventos institucionales o en la construcci&oacute;n de grandes equipamientos culturales.
    </p><p class="article-text">
        La centralidad de la cultura en las pol&iacute;ticas de modernizaci&oacute;n o de remodelaci&oacute;n urbana de Barcelona ha provocado parad&oacute;jicamente una degradaci&oacute;n cada vez mayor de la ciudad. Barcelona como ciudad-marca ha capturado continuamente todas las cualidades de su entorno (territoriales, culturales, sociales...) para crear un &ldquo;valor diferencial&rdquo;. Ese valor es justamente el que ha buscado hacer destacar la marca-ciudad en el competitivo mercado de la globalizaci&oacute;n econ&oacute;mica, donde las grandes metr&oacute;polis internacionales compiten agresivamente por atraer turistas e inversores. La marca-ciudad ha ido convirti&eacute;ndose cada vez m&aacute;s en una mera representaci&oacute;n institucional que har&iacute;a apetecible Barcelona a la inversi&oacute;n especulativa o al consumo. Es dif&iacute;cil considerar Barcelona actualmente una ciudad democr&aacute;tica construida ampliamente por una ciudadan&iacute;a libre que produce una cultura rica, heterog&eacute;nea y din&aacute;mica. En sus dimensiones m&aacute;s visibles al mercado global, Barcelona se vive interiormente como una ciudad sobredise&ntilde;ada, con un tejido &ldquo;creativo&rdquo; precarizado que es explotado para producir un recurso cultural institucionalmente banalizado y puesto fundamentalmente al servicio de la frialdad comercial.
    </p><p class="article-text">
        Mediante este muy conciso diagn&oacute;stico queremos expresar la idea de que la crisis del modelo de pol&iacute;ticas culturales locales es indisociable de una doble crisis m&aacute;s general del modelo econ&oacute;mico y del r&eacute;gimen pol&iacute;tico que surge de la Transici&oacute;n, lo que en la revoluci&oacute;n democr&aacute;tica ciudadana denominamos sint&eacute;ticamente &ldquo;r&eacute;gimen del 78&rdquo;. Pero todo diagn&oacute;stico cr&iacute;tico severo ha de contemplar importantes matices para no provocar un bloqueo de la capacidad de leer qu&eacute; se&ntilde;ales positivas surgen en la crisis de este modelo. Es imprescindible saber reconocer los indicios de c&oacute;mo se podr&iacute;a devolver a la cultura una nueva centralidad, ahora al servicio de la revoluci&oacute;n democr&aacute;tica. Por ello, no somos muy amigos de los enfoques cr&iacute;ticos que plantean la &ldquo;marca Barcelona&rdquo; como un proyecto totalizador plenamente exitoso, sin tener en cuenta cu&aacute;les han sido a pesar de todo las ambivalencias que este modelo ha desplegado en sus momentos menos autodegradados. Para empezar por lo m&aacute;s obvio, la centralidad que el recurso a la cultura ha adoptado en las pol&iacute;ticas de gobierno de la ciudad, hacen que Barcelona sea actualmente una ciudad ampliamente dotada de equipamientos. La gran dotaci&oacute;n que Barcelona a pesar de todo disfruta en lo que se refiere a infraestructuras culturales de diferente escala, resulta un punto de partida que es inevitable tener en cuenta para una nueva planificaci&oacute;n cultural democr&aacute;tica y de iniciativa ciudadana.
    </p><p class="article-text">
        Interrelacionado de muy diversas formas con las infraestructuras culturales de la ciudad, el tejido cultural &ldquo;creativo&rdquo; fomentado por las pol&iacute;ticas oficiales como un caldo de cultivo del que extraer rentabilidad institucional y empresarial, ha crecido de una manera diferente a como preve&iacute;a la visi&oacute;n influida por el modelo de las &ldquo;industrias creativas&rdquo;. Este tejido &ldquo;creativo&rdquo; es ahora en la crisis una constelaci&oacute;n desregulada y precarizada que no obstante produce, difunde y distribuye cooperativamente la cultura, incrustada en el propio tejido metropolitano. Y de la misma forma, la funci&oacute;n otorgada en las d&eacute;cadas pasadas a la cultura como un mecanismo de cohesi&oacute;n social (de acuerdo a unos intereses de gobierno cada vez m&aacute;s homogeneizadores, restrictivos y autoritarios) no ha destruido sino que ha llevado a transformarse la riqueza de las formas de &ldquo;cultura popular&rdquo; de la ciudad. Unas &ldquo;culturas populares&rdquo; que han de ser arrancadas de su conceptualizaci&oacute;n m&aacute;s idealista, para comprender c&oacute;mo han constituido hist&oacute;ricamente verdaderas pr&aacute;cticas de articulaci&oacute;n pol&iacute;tica de las clases subalternas.
    </p><p class="article-text">
        Esas constelaciones de pr&aacute;cticas de muy diversa cualidad tienen que ser hoy d&iacute;a adecuadamente identificadas. Arraigadas hist&oacute;ricamente en la ciudad o sobrevenidas por el advenimiento de nuevas culturas urbanas globales, protagonizadas por sujetos territorializados o por sujetos n&oacute;madas, articuladas bajo formas administrativas o empresariales reconocibles o difuminadas en din&aacute;micas cooperativas informales, por completo ajenas o en relaci&oacute;n intermitente con las instituciones culturales oficiales... constituyen potencialmente el cuerpo de una ciudadan&iacute;a nueva. Este cuerpo ahora desatendido o desdibujado debe cobrar una nueva vida civil vigorosa, mediante unas pol&iacute;ticas culturales adecuadas a la revoluci&oacute;n democr&aacute;tica.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marcelo Expósito, Rubén Martínez Moreno]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/efectos-cultura-recurso_129_4446069.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Dec 2014 17:43:03 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Los efectos de la cultura como recurso]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Barcelona,Guanyem,Cultura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La cultura cuenta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/cultura-cuenta_129_4446145.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">"La crisis de las políticas culturales institucionales vigentes durante las décadas pasadas es inseparable de la crisis general económica y de régimen a la que actualmente la ciudadanía nos enfrentamos", defienden los autores</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;La cultura cuenta&rdquo;. As&iacute; lo afirmaba James D. Wolfensohn en 1999 cuando, siendo presidente del Banco Mundial, impuls&oacute; una concepci&oacute;n de las pol&iacute;ticas culturales como recurso para el desarrollo econ&oacute;mico. Desde entonces hasta ahora, hemos asistido a la creciente aplicaci&oacute;n internacional de par&aacute;metros econ&oacute;micos neoliberales a la producci&oacute;n, distribuci&oacute;n y consumo de bienes y servicios culturales. Pero antes del cambio de siglo, la cultura ven&iacute;a cumpliendo tambi&eacute;n una funci&oacute;n dinamizadora en ciertos modelos neoliberales de desarrollo urbano y regional. En suma, hace varias d&eacute;cadas que la cultura ha venido sirviendo como instrumento para gobernar nuestras sociedades y para mercantilizar nuestras ciudades. No escasean los ejemplos cercanos. Ah&iacute; tenemos las diversas pol&iacute;ticas culturales que despu&eacute;s de la Transici&oacute;n Democr&aacute;tica sirvieron en Espa&ntilde;a para construir un imaginario de modernizaci&oacute;n socialdem&oacute;crata, en Catalu&ntilde;a para reforzar un esencialismo identitario nacionalista y en Barcelona para rehacer la ciudad y hacer de ella una marca.
    </p><p class="article-text">
        Barcelona ha sido reconocida internacionalmente como un laboratorio de la cultura en tanto que recurso para la remodelaci&oacute;n urbana y para vender una identidad propia en el mercado competitivo de las ciudades globales. Exactamente el mismo a&ntilde;o de las declaraciones arriba citadas sobre la nueva funci&oacute;n de la cultura en las pol&iacute;ticas del Banco Mundial, el Ajuntament de Barcelona aprobaba su primer Plan Estrat&eacute;gico de la Cultura, inmediatamente posterior a la creaci&oacute;n del Institut de Cultura de Barcelona (ICUB) en 1996. El plan buscaba fomentar que toda una serie de recursos culturales tuviera un papel central en la construcci&oacute;n de Barcelona como una capital global. Este Plan supon&iacute;a una adaptaci&oacute;n de la visi&oacute;n que entonces era hegem&oacute;nica sobre las &ldquo;industrias creativas&rdquo; como estrategia pol&iacute;tica y de mercado, de acuerdo con el modelo anglosaj&oacute;n que instauraba ese documento ya hist&oacute;rico que fue el <em>Creative Industries Task Force</em> emitido en 1998 por el primer Gobierno brit&aacute;nico de Tony Blair. Dicho informe ejecutaba una reversi&oacute;n crucial: transformaba el concepto de &ldquo;industria cultural&rdquo; (un enfoque cr&iacute;tico sobre la funci&oacute;n de la cultura en la manipulaci&oacute;n de masas, propuesto en la d&eacute;cada de 1940 por los fil&oacute;sofos marxistas alemanes Adorno y Horkheimer durante su exilio en Estados Unidos), convirti&eacute;ndolo en las &ldquo;industrias creativas&rdquo;. No se trataba de un cambio conceptual meramente especulativo: las industrias creativas ven&iacute;an en auxilio de la incertidumbre econ&oacute;mica, el desempleo masivo y la tensi&oacute;n social que provocaban las oleadas de desindustrializaci&oacute;n requeridas por la mutaci&oacute;n del modelo de producci&oacute;n capitalista a escala global.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de Barcelona, estos planes no se dibujaban en el aire. Pon&iacute;an en valor institucional y econ&oacute;mico el rico humus de una ciudad donde las contraculturas y las experimentaciones vanguardistas, as&iacute; como unas estructuras incipientes de empresarialidad cultural, hab&iacute;an proliferado notablemente desde la d&eacute;cada de 1960. Dicho de otra manera, el modelo global de las industrias creativas, tanto como la planificaci&oacute;n estrat&eacute;gica barcelonesa, buscaban instaurar procesos que fomentasen de manera controlada tejidos metropolitanos &ldquo;creativos&rdquo;, donde las elaboraciones cr&iacute;ticas o vanguardistas de la cultura se pon&iacute;an al servicio de la construcci&oacute;n de una ciudad-empresa y una ciudad-marca competitiva en el nuevo mercado de la globalizaci&oacute;n. El primer Plan Estrat&eacute;gico de Barcelona declaraba as&iacute; la estrecha relaci&oacute;n entre cultura y sector tur&iacute;stico, programando la funci&oacute;n que los grandes eventos culturales tendr&iacute;an para impulsar la imagen exterior de Barcelona. Ello se concret&oacute; en el a&ntilde;o Gaud&iacute; (2002) o el a&ntilde;o del Dise&ntilde;o (2003), en un arco temporal de grandes acontecimentos que se podr&iacute;a considerar que tiene su primer prototipo en los Juegos Ol&iacute;mpicos de 1992 y culmina en el F&oacute;rum Universal de la Culturas de 2004. Un ciclo hist&oacute;rico en esta ciudad cuyo declive actual va de la mano del colapso de un modelo de gobernanza urbana centrada en una promoci&oacute;n ambigua de la &ldquo;participaci&oacute;n&rdquo;, entendida &eacute;sta como un mecanismo que buscaba implicar al conjunto de la ciudad en la producci&oacute;n de un imaginario de progreso te&ntilde;ido de &ldquo;cultura&rdquo;, cada vez m&aacute;s guiado por el vector de los intereses empresariales y financieros.
    </p><p class="article-text">
        En 2006 se lanz&oacute; un segundo Plan Estrat&eacute;gico de la Cultura en Barcelona (Nuevos acentos 2006). M&aacute;s amable en su formulaci&oacute;n que el anterior, este segundo plan mostraba una tensi&oacute;n contradictoria entre la apelaci&oacute;n a la cultura como &ldquo;excelencia&rdquo;, el fomento de la &ldquo;industria&rdquo; cultural y su funci&oacute;n &ldquo;social&rdquo; integradora. Pero este documento se mostraba significativamente ciego ante la complejidad de la situaci&oacute;n hist&oacute;rica general a la que buscaba in&uacute;tilmente responder: la crisis econ&oacute;mica y de r&eacute;gimen pol&iacute;tico que ahora vivimos, que el documento es negligente a la hora de identificar. Esta crisis sella el cierre de ese ciclo donde la cultura ha jugado un papel ambivalente. Ha supuesto un instrumento para el desarrollo econ&oacute;mico, la modernizaci&oacute;n urbana y la integraci&oacute;n social, pero tambi&eacute;n, de manera indisociable, para la experimentaci&oacute;n con unas formas de gobierno donde la &ldquo;participaci&oacute;n&rdquo; y la &ldquo;creatividad&rdquo; controladas de la ciudadan&iacute;a han desactivado el protagonismo de &eacute;sta, para acabar cediendo casi por completo el gobierno de la metr&oacute;polis a poderes no democr&aacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        En resumen, la constelaci&oacute;n compleja que actualmente engloba el concepto &ldquo;cultura&rdquo; est&aacute; lejos de la funci&oacute;n elitista a la que se redujo en otros momentos hist&oacute;ricos. Ha asumido durante las &uacute;ltimas d&eacute;cadas un papel destacado en los procesos sociales, m&aacute;s determinante de lo que suele reconoc&eacute;rsele desde las visiones cr&iacute;ticas de la pol&iacute;tica o por parte de los movimientos protagonistas del cambio social. La crisis de las pol&iacute;ticas culturales institucionales vigentes durante las d&eacute;cadas pasadas es inseparable de la crisis general econ&oacute;mica y de r&eacute;gimen a la que actualmente la ciudadan&iacute;a nos enfrentamos. Tener todo ello en cuenta resulta vital a la hora de pensar cu&aacute;l ha de ser la &ldquo;nueva pol&iacute;tica&rdquo; de la cultura en la actual revoluci&oacute;n democr&aacute;tica que impulsamos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marcelo Expósito, Rubén Martínez Moreno]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/cultura-cuenta_129_4446145.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 26 Dec 2014 19:08:43 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La cultura cuenta]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Barcelona,Guanyem,Cultura]]></media:keywords>
    </item>
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