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    <title><![CDATA[elDiario.es - Darío Adanti]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/dario_adanti/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Darío Adanti]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Lo que habremos hecho. A cincuenta años del último golpe de Estado en Argentina]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/habremos-hecho-cincuenta-anos-ultimo-golpe-argentina_1_13025602.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fed90605-7541-4965-b4b8-3f41c2b2062b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1137584.jpg" width="2563" height="1442" alt="Lo que habremos hecho. A cincuenta años del último golpe de Estado en Argentina"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La conmemoración del golpe más sangriento que sufrió el país coincide con el clima provocado por la bestial reforma laboral que ha impulsado Milei y una represión brutal en las calles argentinas</p><p class="subtitle">El último 'Rincón de pensar' - Clara Serra: “El derecho penal como herramienta de transformación social ubica a la izquierda en el terreno de la derecha”</p></div><p class="article-text">
        El pr&oacute;ximo 24 de marzo se cumplen cincuenta a&ntilde;os del &uacute;ltimo golpe de Estado en Argentina, el m&aacute;s sangriento y perverso de todos los golpes de Estado padecidos por aquel pa&iacute;s durante toda su corta historia. Una historia, por cierto, plagada de golpes militares.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta conmemoraci&oacute;n de esta fecha que dio inicio al golpe de Estado c&iacute;vico-militar perpetrado por los generales Videla, Massera y Agosti, que se autodenomin&oacute; &ldquo;Proceso de Reorganizaci&oacute;n Nacional&rdquo;, que instaur&oacute; el terrorismo de Estado dejando un salgo de 30.000 desaparecidos, se produce en un clima enrarecido por la despiadada reforma laboral del gobierno de Javier Milei y una brutal represi&oacute;n en la calle de la protesta ciudadana.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero recordemos los hechos que llevaron a aquel d&iacute;a infame de marzo de 1976.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El contexto local</strong></h2><p class="article-text">
        En la Argentina de la d&eacute;cada de los 40 del siglo pasado, el que logr&oacute; mediar entre los capitalistas y la masa trabajadora fue un general nacionalista popular llamado Juan Domingo Per&oacute;n, que fue encarcelado por haber beneficiado a los trabajadores desde su ministerio de Trabajo y Previsi&oacute;n. Por eso una masa obrera sali&oacute; a las calles a pedir su liberaci&oacute;n un 17 de octubre de 1945, lo que hizo caer al gobierno militar de entonces y llamar, al fin, a elecciones libres. Elecciones que ganar&iacute;a por mayor&iacute;a aquel general nacionalista, y las ganar&iacute;a por dos veces consecutivas desarrollando en sus gobiernos un gran Estado de bienestar y otorgando un buen n&uacute;mero derechos sociales fundamentales.
    </p><p class="article-text">
        Si bien su carisma y talante populista, no falto de un ramalazo autoritario, le granje&oacute; la antipat&iacute;a de las clases medias, fueron sus pol&iacute;ticas sociales y la redistribuci&oacute;n de la riqueza las que le valieron el odio furibundo de las &eacute;lites. Y su pol&iacute;tica de nacionalizaci&oacute;n de empresas de capital brit&aacute;nico le vali&oacute; ser el enemigo de las grandes potencias: Estados Unidos y Gran Breta&ntilde;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; empez&oacute; el primer desplazamiento: si bien aquel general era anticomunista, sus pol&iacute;ticas reformistas de &iacute;ndole keynesiano le valieron ser acusado de filocomunista por las &eacute;lites y&nbsp;los sectores reaccionarios.
    </p><p class="article-text">
        Y aquellos que fueron sus compa&ntilde;eros de armas le montaron un golpe de Estado cruento que lo derroc&oacute; en 1955. Y Per&oacute;n huy&oacute; del pa&iacute;s. Desde entonces, las &eacute;lites, la burgues&iacute;a y la c&uacute;pula militar fijaron como enemigos a las izquierdas de toda la vida y a la herej&iacute;a del peronismo.&nbsp;
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                    alt="Viñeta de la novela gráfica sobre la dictadura argentina &quot;Memoria de los Ausentes&quot; de Darío Adanti que editará la editorial Astiberri a finales del 2026"
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                Viñeta de la novela gráfica sobre la dictadura argentina &quot;Memoria de los Ausentes&quot; de Darío Adanti que editará la editorial Astiberri a finales del 2026                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>El contexto regional&nbsp;</strong></h2><p class="article-text">
        Dieciocho a&ntilde;os dur&oacute; la proscripci&oacute;n del peronismo y la persecuci&oacute;n a los trabajadores que se identificaban con &eacute;l. Lo que incluy&oacute; c&aacute;rcel, torturas y fusilamientos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como Per&oacute;n era militar y nacionalista, su movimiento hab&iacute;a sido una coalici&oacute;n heterog&eacute;nea que iba desde la derecha antiliberal hasta la izquierda antiimperialista. No por nada su primer gobierno estaba conformado tanto por socialistas disidentes como por ex falangistas unidos contra el poder econ&oacute;mico en la regi&oacute;n que era la oligarqu&iacute;a agropecuaria y las empresas de capital brit&aacute;nico y americano. Ambos polos de poder, nacional y transnacional, apoyaban a los sectores del ej&eacute;rcito que ostentaban el poder pol&iacute;tico y manten&iacute;an la proscripci&oacute;n y persecuci&oacute;n al peronismo.
    </p><p class="article-text">
        Pero entonces pas&oacute; lo que pas&oacute;.&nbsp;Y lo que pas&oacute; fue el triunfo de la revoluci&oacute;n en Cuba.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nuevas generaciones de j&oacute;venes argentinos entusiasmados con la idea de la liberaci&oacute;n continental de los intereses de Estados Unidos ve&iacute;an que lo m&aacute;s rancio de la sociedad, aquellos que apoyaba a los militares que tomaban el poder pol&iacute;tico por la fuerza cada dos por tres y que los reprim&iacute;an en calles, f&aacute;bricas y universidades, ten&iacute;an a Per&oacute;n como enemigo as&iacute; que ellos, por contraposici&oacute;n, empatizaron con las clases populares que se identificaban con el peronismo y que eran perseguidas y encarceladas por eso. All&iacute;, en Argentina, muchos vieron en el peronismo la versi&oacute;n local del nacionalismo cubano que hab&iacute;a originado la revoluci&oacute;n caribe&ntilde;a antes de que Fidel se alineara con la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica. Porque, no olvidemos, est&aacute;bamos en plena Guerra Fr&iacute;a.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>El contexto mundial</strong></h2><p class="article-text">
        Tras la nacionalizaci&oacute;n por parte del gobierno revolucionario cubano de las empresas americanas en la isla, empez&oacute; el bloqueo econ&oacute;mico de Estados Unidos a Cuba empujando a Castro a negociar con el bloque antag&oacute;nico a la democracia occidental, la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica. Tras el triunfo de los aliados sobre el eje nazi-fascista en la II Guerra Mundial, los dos grandes potencias vencedoras unidas en la lucha pero con paradigmas opuestos en casa, se hab&iacute;an dividido el mundo y luchaban ahora sin enfrentarse abiertamente en el campo de batalla por su influencia el tablero mundial.
    </p><p class="article-text">
        Estados Unidos era consciente de que el ejemplo de la revoluci&oacute;n cubana hab&iacute;a prendido en las mentes de los j&oacute;venes de todo el continente americano, pero no se pod&iacute;a permitir otra Cuba en su propia zona de influencia.
    </p><p class="article-text">
        Ante el bloqueo econ&oacute;mico a Cuba por parte de los Estados Unidos, a Guevara se les ocurri&oacute; crear una escuela de guerrilleros en la isla caribe&ntilde;a para entrenar y exportar la revoluci&oacute;n al resto de Am&eacute;rica Latina. S&oacute;lo as&iacute; podr&iacute;a debilitar la influencia americana en la regi&oacute;n dominada por gobiernos militares de derecha dirigidos desde Washington.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A su vez, desde Washington hab&iacute;an creado en Panam&aacute; la conocida como &ldquo;Escuela de las Am&eacute;ricas&rdquo;, donde agentes de la CIA y militares del ej&eacute;rcito franc&eacute;s que hab&iacute;an participado en la lucha contra el Frente de Liberaci&oacute;n Nacional en Argelia, entrenaron a miembros de las fuerzas de seguridad de varios pa&iacute;ses latinoamericanos en t&eacute;cnicas de tortura e infiltraci&oacute;n en lo que se llam&oacute; &ldquo;la guerra entisubversiva&rdquo; y que no era otra cosa que la creaci&oacute;n de grupos paramilitares y la implantaci&oacute;n del terrorismo de Estado para acabar con el comunismo en la regi&oacute;n. Y los militares argentinos adiestrados por Washington all&iacute; en Panam&aacute;, inclu&iacute;an en el t&eacute;rmino &ldquo;comunista&rdquo; a la resistencia peronista clandestina..&nbsp;&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Las guerrillas</strong></h2><p class="article-text">
        Grupos de j&oacute;venes y trabajadores que durante los dieciocho a&ntilde;os de proscripci&oacute;n y persecuci&oacute;n del peronismo se fueron escorando a la izquierda pasando de participar en la resistencia clandestina a formar movimientos guerrilleros armados y bien organizados.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, sectores marxistas disidentes del PC, sobre todo del trotskismo, empezaron a transitar, tambi&eacute;n, el camino de la revoluci&oacute;n a trav&eacute;s de la formaci&oacute;n de guerrillas urbanas y rurales.
    </p><p class="article-text">
        Ambos, marxistas y peronistas, empezaron a viajar a Cuba para ser entrenados en t&eacute;cnicas de guerrilla para hacer la revoluci&oacute;n en casa.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, la derecha peronista, representada por un aparato sindical burocr&aacute;tico que negociaba con los golpistas, fue creando estructuras mafiosas y adoptando sus formas. Estos ve&iacute;an a los j&oacute;venes de la izquierda peronista como infiltrados comunistas que les disputaban la hegemon&iacute;a del movimiento popular.
    </p><p class="article-text">
        Tanto la lucha sindical clasista contraria al aparato sindical, como la lucha estudiantil y las acciones violentas de las guerrillas peronista y marxista terminaron por debilitar todos los intentos de las &eacute;lites y los militares por mantener el control pol&iacute;tico del pa&iacute;s. Cay&oacute; la &uacute;ltima dictadura hasta entonces, se levant&oacute; la proscripci&oacute;n al peronismo y Per&oacute;n, el viejo l&iacute;der popular exiliado, pudo volver a su pa&iacute;s tras dieciocho a&ntilde;os de exilio.
    </p><p class="article-text">
        Per&oacute;n le hab&iacute;a prometido a aquella juventud revolucionaria que se identificaba con Evita y que luchaba por su regreso de que, cuando volviera al pa&iacute;s, construir&iacute;a una versi&oacute;n nacional del socialismo. No desde la revoluci&oacute;n armada al estilo cubano sino desde la victoria en las urnas y el apoyo popular. Algo imposible ya que en el contexto de aquella Guerra Fr&iacute;a global, Estados Unidos no pod&iacute;a permitirse otro socialismo en Am&eacute;rica latina. Per&oacute;n lo sab&iacute;a. Y la prueba estaba en el reciente golpe de Estado en Chile al presidente socialista Salvador Allende. Estamos ya en 1973. Faltan s&oacute;lo tres a&ntilde;os para el 24 de marzo de 1976.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Los paramilitares</strong></h2><p class="article-text">
        Al regresar la democracia y Per&oacute;n al pa&iacute;s, la guerrilla peronista dej&oacute; la clandestinidad. La marxista no dej&oacute; la lucha armada pero prometi&oacute; no actuar contra un gobierno popular, cosa que incumplir&iacute;a. Pero Per&oacute;n hab&iacute;a vuelto de su largo exilio con una nueva esposa, Isabelita, y un secretario, L&oacute;pez Rega, que apoyaban abiertamente a la burocracia sindical y a la derecha peronista. El viejo Per&oacute;n se hab&iacute;a escorado a la derecha. El tal L&oacute;pez Rega hab&iacute;a organizado un grupo parapolicial que luego actuar&iacute;a tambi&eacute;n en la Espa&ntilde;a de la transici&oacute;n y que se llamaba la triple A: La Asociaci&oacute;n Anticomunista Argentina. El objetivo: acabar con la infiltraci&oacute;n bolchevique dentro y fuera del peronismo. Y la Triple A empez&oacute; a perseguir y a matar a militantes, sindicalistas de clase, abogados sociales, periodistas&hellip;
    </p><p class="article-text">
        La izquierda del movimiento popular no vio con buenos ojos que, despu&eacute;s de luchar por su regreso, Per&oacute;n, electo como presidente por mayor&iacute;a, pusiera en cargos de su nuevo y esperado tercer gobierno a personajes de la ultraderecha como L&oacute;pez Rega que los estaban persiguiendo y matando en las calles.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En ese contexto, un grupo armado identificado con la izquierda del movimiento mat&oacute; al l&iacute;der de la derecha peronista y la burocracia sindical, un tal Rucci, por lo que Per&oacute;n expuls&oacute; a la izquierda revolucionaria y a la juventud peronista de su movimiento.
    </p><p class="article-text">
        No hubo tiempo para la reconciliaci&oacute;n: a los pocos meses muri&oacute; Per&oacute;n y el gobierno qued&oacute; en manos de su tercera esposa, Isabelita, y de su secretario y jefe de la Triple A, L&oacute;pez Rega. Se desat&oacute; la caza y el asesinato de izquierdistas vinculados o no con la guerrilla a la vez que las guerrillas marxistas y peronistas volv&iacute;an a la clandestinidad y a la lucha armada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y as&iacute; llegamos al 24 de marzo de 1976, en que un buen d&iacute;a, los argentinos amanecieron al comunicado n&uacute;mero uno del nuevo gobierno militar autoproclamado &ldquo;Proceso de Reorganizaci&oacute;n Nacional&rdquo; que acaba de cepillarse el gobierno, conflictivo y sumido en el caos pero surgido en las urnas y constitucional de Isabel Per&oacute;n.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>El partido militar</strong></h2><p class="article-text">
        &lsquo;Partido militar&rsquo; se le llama en Argentina a la insana costumbre de las Fuerzas Armadas de autopercibirse como fuerza pol&iacute;tica y tomar el poder con las armas derrocando gobiernos constitucionales para &ldquo;corregir&rdquo; el camino que deber&iacute;a seguir la naci&oacute;n seg&uacute;n su visi&oacute;n rancia de lo nacional.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a Seoane y Vicente Muleiro en su libro <em>El dictador: La historia secreta y p&uacute;blica de Jorge Rafael Videla</em><strong> </strong>describen ciertas caracter&iacute;sticas de este &lsquo;partido militar&rsquo;. Dicen que los militares se sent&iacute;an parte de &laquo;una casta (...), una &eacute;lite privilegiada como contrapartida del &ldquo;desorden&rdquo; del sufragio universal y la creciente participaci&oacute;n de las capas medias, medias bajas y obreras en la vida pol&iacute;tica. (...) una acentuada formalizaci&oacute;n de lo militar en la que el uniforme, las armas y el recio paso de desfile conformaban una armaz&oacute;n de altivez propia y desd&eacute;n para con el resto de los compatriotas&raquo;. Capaces, como los generales Videla, Massera y Agosti de &laquo;destripar las normas en nombre de su cumplimiento&raquo;
    </p><p class="article-text">
        Claro que nada de esto hubiera sido posible sin el apoyo de los Estados Unidos y todo el bloque de las democracias liberales occidentales que no estaban dispuestas a dejar que cundiera el ejemplo cubano y que se les arrebatara un continente, Am&eacute;rica Latina, rica en recursos y en productos primarios fundamentales para los grandes pa&iacute;ses industriales. Y menos en aquellas &eacute;pocas, la d&eacute;cada de los setenta del siglo pasado, cuando el capitalismo hab&iacute;a mutado en un neoliberalismo que hab&iacute;a que imponer a la fuerza en aquellas latitudes para poder abaratar aquellos recursos pero que, peque&ntilde;o detalle, se trataba de un continente que se hab&iacute;a llenado de j&oacute;venes dispuestos a luchar a todo o nada para acabar con el modelo imperialista y explotador del capitalismo.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El golpe silencioso&nbsp;</strong></h2><p class="article-text">
        Muchos creyeron de buena voluntad que con el golpe de Estado llegaba el orden en un pa&iacute;s sumido en la violencia pol&iacute;tica. Cuesta creer hoy que las clases medias, a la vista de la larga tradici&oacute;n local de golpes de Estado sangrientos surgidos de la connivencia del poder econ&oacute;mico y&nbsp;los cuarteles, creyeran que los militares podr&iacute;an resolver con la fuerza lo que la democracia no hab&iacute;a podido resolver con las instituciones y el consenso. Pero fue as&iacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por eso la mayor&iacute;a vivi&oacute; el golpe como un estado de terror latente con aspecto de normalidad. La gente que no hab&iacute;a tenido una participaci&oacute;n pol&iacute;tica, una militancia en un partido o sindicato o en la opini&oacute;n p&uacute;blica, segu&iacute;a con sus vidas como si nada estuviera pasando. Una pel&iacute;cula de terror psicol&oacute;gico donde la perversi&oacute;n omnipresente apenas se deja ver.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para los militares, las Fuerzas Armadas estaban haciendo &ldquo;patria&rdquo;, limpiando la patria de &ldquo;ap&aacute;tridas&rdquo; mientras le entregaban los recursos de la patria a los patriotas de otras patrias y a empresas que no tienen patria porque son patrias en s&iacute; mismas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A diferencia del patriotismo, que, seg&uacute;n el diccionario de la Real Academia Espa&ntilde;ola es el amor a la patria, aquel &lsquo;partido militar&rsquo; -al igual que el franquismo- ejerc&iacute;a, m&aacute;s bien, el patrioterismo, que es el uso de la fuerza sobre tus compatriotas para imponer tu moral, voluntad e intereses con la patria como justificaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        De m&aacute;s est&aacute; decir que los paramilitares de la Triple A se integraron con naturalidad en los grupos militares encargados de secuestrar, torturar y asesinar a los disidentes. La militancia de la izquierda peronista y marxista fueron sus blancos predilectos y componen gran parte de lo que llamamos &lsquo;desaparecidos&rsquo;.
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                    alt="Otra de las imágenes del libro que Adanti publicará a finales de año"
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                Otra de las imágenes del libro que Adanti publicará a finales de año                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>Algo habr&aacute;n hecho</strong></h2><p class="article-text">
        Cuando desaparec&iacute;a un vecino, cuando un compa&ntilde;ero de pupitre en el colegio ya no aparec&iacute;a en clase, se dec&iacute;a aquello de &laquo;algo habr&aacute;n hecho&raquo;. Y con eso se dec&iacute;a uno a s&iacute; mismo que eso no le pasaba a la gente normal como uno, a las buenas gentes que no se met&iacute;an en nada, que trabajaban con la boca cerrada y mirando siempre pal frente para no ver lo que pod&iacute;a pasar al costado y que eso de no aparecer m&aacute;s le pasaba a aquellos que estaban metidos en cosas raras. Cosas raras era ejercer tu derecho a la libre opini&oacute;n y asociaci&oacute;n y dem&aacute;s derechos que defiende el mismo liberalismo que apoy&oacute; y financi&oacute; al golpe de Estado desde el interior y exterior del pa&iacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y con ese &laquo;algo habr&aacute;n hecho&raquo; se calmaba la conciencia, se recuperaba la tranquilidad y se segu&iacute;a con esa supuesta normalidad de la rutina mientras las fuerzas represivas del Estado en manos del &lsquo;partido militar&rsquo;, de la casta armada meci&aacute;nica que actuaba con la connivencia de la mayor democracia del mundo, los Estados Unidos, desplegaba una basta red de represi&oacute;n, secuestro, tortura y silencio a la vez que desmontaba cualquier atisbo de Estado de bienestar para abrir el terreno a las pol&iacute;ticas neoliberales que el capital financiero multinacional necesitaba aplicar en la regi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Y finalmente se implant&oacute; el neoliberalismo y se acab&oacute; con los movimientos revolucionarios y con los j&oacute;venes dispuestos a luchar contra el capitalismo y que eran el gran escollo a superar por el nuevo paradigma mundial que ya no es hoy una idea econ&oacute;mica sino una fe irracional de la casta empresarial. Pero que, incluso en sus primeros tiempos, en sus primeros pasos entre nosotros como modelo econ&oacute;mico novedoso, ya empez&oacute; con las manos -y los pies- manchadas de sangre. Basta recordar la escuela de Chicago en el Chile de Pinochet, por poner s&oacute;lo un ejemplo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En mi pa&iacute;s, en Argentina, el paradigma econ&oacute;mico en el que vivimos hoy, el neoliberalismo, necesit&oacute; 30.000 desaparecidos.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>50 a&ntilde;os despu&eacute;s: revisionismo y consenso&nbsp;</strong></h2><p class="article-text">
        Mientras una parte recuerda aquel &laquo;nunca m&aacute;s&raquo; con el que el fiscal Julio C&eacute;sar Strassera acab&oacute; su alegato final en el primer juicio a los golpistas que retrat&oacute; la pel&iacute;cula 1985 y que ha servido de compromiso social, de pacto de consenso para no volver a permitir semejante atrocidad, otra parte de la sociedad argentina, la que llev&oacute; al poder al libertario Javier Milei con su voto, calla ante un gobierno revisionista que pretende exculpar a los genocidas resucitando el argumento de su defensa de que aquello fue una lucha contra el terrorismo. El mismo gobierno que cuestiona la cifra de desaparecidos no por rigor hist&oacute;rico sino para imponer el negacionismo de los cr&iacute;menes contra la humanidad perpetrados por aquel gobierno de facto que se instal&oacute; en el poder hace ahora cincuenta a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si a los Rockefeller y a los Kissinger de ayer no le conven&iacute;a ni la revoluci&oacute;n ni la democracia en Am&eacute;rica Latina, hoy tampoco les conviene a los tecn&oacute;cratas de Silicon Valley como Peter Thiel y Elon Musk.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; como ayer se desplaz&oacute; el concepto de &lsquo;comunista&rsquo; para que abarcara a la defensa del Estado de bienestar del peronismo, hoy se llama &lsquo;zurdo&rsquo; -t&eacute;rmino que utilizaba la Triple A y los militares para se&ntilde;alar a la izquierda- al m&aacute;s tibio de los progresistas, haciendo que todo lo que quede a la izquierda del centro ya pase a ser considerado extremista. Algo que se repite en Espa&ntilde;a cuando el PP y Vox llaman &lsquo;dictador comunista&rsquo; a Pedro S&aacute;nchez. Y aqu&iacute;, a igual que all&aacute;, la ultraderecha usa la patria como excusa mientras son financiados por Donald Trump.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El enemigo ya no es la revoluci&oacute;n sino el reformismo. Solo que esta vez se hace desde las instituciones y con el respaldo de los resultados en las urnas gracias a la desinformaci&oacute;n y los algoritmos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero esta vez, tambi&eacute;n hay que decirlo, una parte importante de la sociedad sigue unida en el consenso de aquel &rsquo;nunca m&aacute;s&rsquo; pronunciado por un fiscal en los tribunales frente a los responsables de un genocidio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Fue aquel &lsquo;nunca m&aacute;s&rsquo; y el posterior juicio y castigo a los militares por cr&iacute;menes de lesa humanidad durante los gobiernos Kirschneristas lo que instal&oacute; el consenso de que no podemos permitir el horror en nombre de ning&uacute;n orden.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de todo, mientras que el orden es lo que exige el capital financiero, la libertad, la de verdad, se parece mucho m&aacute;s al caos. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Darío Adanti]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/habremos-hecho-cincuenta-anos-ultimo-golpe-argentina_1_13025602.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Feb 2026 22:52:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lo que habremos hecho. A cincuenta años del último golpe de Estado en Argentina]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Argentina,Dictadura argentina,Cristina Fernández de Kirchner,Peronismo,Javier Milei]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El arzobispo gorila y el Papa peronista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/arzobispo-gorila-papa-peronista_129_12250664.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/520d6d16-0925-4dde-8040-5d28677f2f09_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El arzobispo gorila y el Papa peronista"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desde que murió el Papa Francisco he leído artículos críticos con su figura que lo tachan de ‘peronista’, como si el adjetivo sirviera para explicar algo que tiene significados diametralmente opuestos dependiendo de quién lo diga y desde dónde</p><p class="subtitle">Análisis - El entierro del papa Francisco: ¿un funeral o una cumbre de la hipocresía? Por Natalia Chientarolli</p></div><p class="article-text">
        Desde que muri&oacute; el Papa Francisco he le&iacute;do art&iacute;culos cr&iacute;ticos con su figura que lo tachan de &lsquo;peronista&rsquo;. Cr&iacute;ticas que vienen tanto de la izquierda como de la derecha. El &lsquo;Papa peronista&rsquo;, dicen como si el adjetivo sirviera para explicar algo que tiene significados diametralmente opuestos dependiendo de qui&eacute;n lo diga y desde d&oacute;nde.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El &lsquo;Papa peronista&rsquo;, dicen y resulta menos una definici&oacute;n de &lsquo;peronismo&rsquo; que una caricatura de su propio prejuicio sobre un movimiento de masas latinoamericano al que perciben como extra&ntilde;o por no cumplir la tradici&oacute;n local de lo que se espera de las masas&hellip; Desde Europa se suele creer que se puede entender lo pol&iacute;tico de aquel continente ignorando las particularidades de la historia del continente mismo.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, a m&iacute; que no me gustan los Papas porque no me gustan los poderosos ni los representantes de las instituciones de poder, digo ahora que Francisco no me ha ca&iacute;do bien nunca, tampoco ahora que ha fallecido, pero veo en todo esto algo interesante, y es que &eacute;l, como tantos otros, ha sido forjado por los conflictos de su contexto latinoamericano, por las cicatrices de la Historia en aquel lugar del planeta, por la evoluci&oacute;n en el espacio-tiempo de un pa&iacute;s -el suyo y que tambi&eacute;n es m&iacute;o- y del lugar que ocupa este en el mundo.
    </p><p class="article-text">
        Paso a explicarme.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Los Jesuitas en el fin del mundo</strong></h2><p class="article-text">
        El Papa Francisco era Jesuita, una orden que si bien hoy tiene un inmenso poder lleg&oacute; a ser considerada una herej&iacute;a por el propio poder eclesi&aacute;stico y fue prohibida por la monarqu&iacute;a Hisp&aacute;nica. Una orden con una profunda vinculaci&oacute;n con la historia de Am&eacute;rica del sur en general y con la de Argentina en particular, desde la conquista de aquellos territorios por el Imperio Espa&ntilde;ol hasta la victoria criolla en la guerra de la&nbsp; independencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Basta con citar que una de las provincias de Argentina se llama Misiones ni m&aacute;s ni menos que por las misiones jesuitas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Basta con citar que la herej&iacute;a jesuita en el nuevo mundo pasaba por proteger a los ind&iacute;genas, y a la vez que los evangelizaba arrebat&aacute;ndoles sus creencias, diseminaba sus tradiciones forjando ese sincretismo que a&uacute;n hoy perdura en las zonas rurales del pa&iacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Basta con citar que es probable que hayan sido los jesuitas, en sus idas y venidas por el territorio desde los tiempos de la colonia, los que popularizaron esa bebida del pueblo guaran&iacute; que llamamos mate y que hoy es tan caracter&iacute;stica de la Argentina.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mate que, por cierto, tomaba el llamado &lsquo;Papa peronista&rsquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El radicalismo de la burgues&iacute;a</strong></h2><p class="article-text">
        El propio Bergoglio cont&oacute; que su familia -inmigrantes italianos- fueron del radicalismo de los 90. Se refiere a la irrupci&oacute;n en la pol&iacute;tica argentina de finales del siglo XIX de la Uni&oacute;n C&iacute;vica Radical, formaci&oacute;n pol&iacute;tica que, tras varios levantamientos armados, logr&oacute; que la nueva burgues&iacute;a criolla accediera al poder, patrimonio exclusivo de las &eacute;lites hasta entonces. Partido que a&uacute;n existe, la UCR, cuyo gran caudillo, Hip&oacute;lito Yrigoyen, fue un l&iacute;der carism&aacute;tico al que Per&oacute;n admir&oacute; y por el que vot&oacute; cuando dichas revoluciones radicales de la burgues&iacute;a lograron que el partido &uacute;nico de las &eacute;lites porte&ntilde;as aceptara unas elecciones con voto universal y secreto &mdash;aunque solo masculino&mdash; y que fueron los primeros comicios democr&aacute;ticos del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Y aunque luego la UCR se convirti&oacute; en el gran rival electoral del peronismo, el propio Per&oacute;n siempre reconoci&oacute; que Yrigioyen fue para &eacute;l un modelo a seguir y que su figura contribuy&oacute; a la construcci&oacute;n de ese gran l&iacute;der popular que ser&iacute;a luego el propio Per&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Per&oacute;n y Bergoglio comparten tradici&oacute;n pol&iacute;tica.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>La herencia socialista</strong></h2><p class="article-text">
        Bergoglio admiti&oacute; que en su casa se le&iacute;a el peri&oacute;dico &lsquo;La Vanguardia&rsquo; del partido socialista argentino. Y ya siendo Papa, Francisco alab&oacute; a la pionera del feminismo criollo, la socialista Alicia Moreau de Justo, cuya lucha por el sufragio femenino a principios del siglo XX fue continuada por otra de sus admiradoras: aquella joven actriz que llegar&iacute;a a ser ni m&aacute;s ni menos que Evita Per&oacute;n, la mujer que lograr&iacute;a que el gobierno democr&aacute;tico de su marido, Juan Domingo Per&oacute;n, aprobara por mayor&iacute;a en el Congreso la ley por la que luch&oacute; la socialista Alicia Moreau y que las mujeres argentinas pudiesen votar, participar en pol&iacute;tica y acceder a puestos de poder institucional.
    </p><p class="article-text">
        Una parte importante de los logros del primer peronismo fueron herencia del socialismo y el primer gobierno de Per&oacute;n tuvo entre sus ministros a m&aacute;s de un socialista.
    </p><p class="article-text">
        Por cierto, el cura confesor de Evita, el padre Ben&iacute;tez, era, como el Papa Francisco, jesuita. Y, a&ntilde;os despu&eacute;s, el jesuita padre Bergoglio, antes de ser el Papa Francisco, fue el confesor de una de las hermanas de Evita.
    </p><h2 class="article-text"><strong>La irrupci&oacute;n del peronismo&nbsp;</strong></h2><p class="article-text">
        La irrupci&oacute;n del peronismo en la escena pol&iacute;tica argentina no dej&oacute; indiferente a nadie. Un general que se hace famoso entre las clases populares por sus pol&iacute;ticas sociales desarrolladas desde su puesto como ministro de Trabajo y Previsi&oacute;n de un gobierno militar que destituy&oacute; a un gobierno conservador y corrupto, pero que, a su vez, fue arrestado por ese mismo golpe militar por haber beneficiado a los trabajadores y perjudicado a las &eacute;lites con sus pol&iacute;ticas laborales&hellip; La historia es tan particular que s&oacute;lo pod&iacute;a dar paso a un movimiento particular.
    </p><p class="article-text">
        El ni&ntilde;o Bergoglio cumpli&oacute; diez a&ntilde;os cuando las clases populares argentinas -los descamisados- salieron a manifestarse en masa hasta rodear la Casa Rosada y abarrotar la Plaza de Mayo, exigiendo que el gobierno de facto liberara al depuesto ministro de Trabajo, Juan Domingo Per&oacute;n, y convocara elecciones libres. Elecciones que gan&oacute; el liberado Per&oacute;n por mayor&iacute;a iniciando el mito peronista.&nbsp; Algo que fue lo m&aacute;s parecido a una revoluci&oacute;n en aquellas tierras despu&eacute;s de aquella otra Revoluci&oacute;n de mayo de principios del siglo XIX con la que se inicia la independencia y la formaci&oacute;n del pa&iacute;s y cuyo gran pr&oacute;cer, el h&eacute;roe de la patria Don Jos&eacute; de San Mart&iacute;n, hab&iacute;a nacido, tambi&eacute;n, en una misi&oacute;n jesuita en las colonias del nuevo mundo del Imperio espa&ntilde;ol.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>El catolicismo de Per&oacute;n y el socialismo del Papa</strong></h2><p class="article-text">
        Bergoglio vivi&oacute; su infancia en el primer peronismo y la creaci&oacute;n de aquel gran Estado de Bienestar de Per&oacute;n basado en la justicia social que predicaba la enc&iacute;clica &lsquo;Rerum novarum&rsquo; del Papa Le&oacute;n XIII de 1891. Aquella que defend&iacute;a los derechos de los trabajadores y la creaci&oacute;n de sindicatos y que fue el eje vertebrador del &lsquo;justicialismo&rsquo; fundacional del peronismo. Aquella fue la primera enc&iacute;clica papal sobre el creciente problema de las diferencias sociales y las injusticias creadas por la revoluci&oacute;n industrial y dar&iacute;a comienzo a la doctrina social de la iglesia que, mucho m&aacute;s adelante y tras el concilio Vaticano II, dar&iacute;a, a su vez, origen a la Teolog&iacute;a de la Liberaci&oacute;n y al movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo que, por si fuera poco, alimentar&iacute;a la creaci&oacute;n de una parte del peronismo de izquierdas y la tendencia revolucionaria del peronismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Curiosamente, el Papa Le&oacute;n XIII pertenec&iacute;a a la Orden Tercera de San Francisco y hab&iacute;a estudiado con los jesuitas. Como para no influir d&eacute;cadas despu&eacute;s no s&oacute;lo en Juan Domingo Per&oacute;n, sino, tambi&eacute;n, en aquel que casi un siglo m&aacute;s tarde ser&iacute;a el primer Papa jesuita y argentino y que elegir&iacute;a por nombre papal ni m&aacute;s ni menos que el de Francisco.
    </p><h2 class="article-text"><strong>La furia ciega del antiperonismo</strong></h2><p class="article-text">
        Si bien el propio Bergoglio cont&oacute; en una entrevista que recordaba la etapa m&aacute;s autoritaria del segundo gobierno democr&aacute;tico de Per&oacute;n, reconoci&oacute; que lo que m&aacute;s le impact&oacute; fue conocer el odio furibundo hacia los pobres que se identificaban con el peronismo de aquellos sectores que se autodefin&iacute;an como antiperonistas. Coalici&oacute;n que, entonces, aunaba a derechas e izquierdas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &lsquo;Los gorilas&rsquo;, tal como eran llamados los antiperonistas por Per&oacute;n, no dudaron en celebrar que los aviones de la Marina argentina arrojaran sus bombas en la plaza de Mayo y mataran a civiles desarmados, desde mujeres y hombres que iban a sus trabajos hasta ni&ntilde;os que se dirig&iacute;an al colegio, todo con tal de derrocar al presidente electo y acabar de una vez por todas con Per&oacute;n en su despacho de la Casa Rosada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y que esos aviones tuvieran el s&iacute;mbolo de &lsquo;Viva Cristo Rey&rsquo; pintado en la cola porque la jerarqu&iacute;a eclesi&aacute;stica apoyaba a los golpistas cre&oacute; una brecha entre las &eacute;lites y las bases cat&oacute;licas criollas. El clero apoyaba el golpe de Estado tras enfrentarse a Per&oacute;n por el sufragio femenino, la ley del divorcio y otras pol&iacute;ticas de su segundo gobierno que lo enfrentaron directamente con la Santa Iglesia. Pero mientras el poder institucional de la Santa Iglesia aplaud&iacute;a la masacre perpetrada por los militares &lsquo;gorilas&rsquo;, los sacerdotes que trabajaban en los barrios pobres y obreros se sent&iacute;an cada vez m&aacute;s cercanos a ese identitarismo ahora prohibido: la herej&iacute;a del peronismo.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>La izquierda cat&oacute;lica&nbsp;</strong></h2><p class="article-text">
        A pesar de haber sido excomulgado, Per&oacute;n siempre se identific&oacute; con la l&iacute;nea social de la Iglesia y su gobierno hab&iacute;a premiado a Monse&ntilde;or De Carlo, Obispo de la Di&oacute;cesis de la ciudad de Resistencia, en la provincia del Chaco, por su labor social con los m&aacute;s necesitados. En aquella ocasi&oacute;n, Per&oacute;n dijo: &laquo;Dicen que De Carlo es peronista. &iexcl;Mentira! Per&oacute;n es Decarlista&raquo;. An&eacute;cdota que recordar&aacute; Bergoglio al ser preguntado sobre si &eacute;l, el Papa Francisco, era o no era peronista. Por cierto, De Carlo hab&iacute;a estudiado, tambi&eacute;n, con los jesuitas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ya en la d&eacute;cada del 50 del siglo pasado, cuando la jerarqu&iacute;a de la Iglesia Cat&oacute;lica Argentina apoy&oacute; la furia y el odio antiperonistas, un sector importante de los movimientos cat&oacute;licos se empez&oacute; a alejar de la &eacute;lite eclesi&aacute;stica formando algo as&iacute; como el ala izquierda del catolicismo criollo. Estos sacerdotes dejaron de ver a Per&oacute;n como un hereje y empezaron a empatizar con los suyos. Despu&eacute;s de todo los suyos eran los pobres, esos pobres que, se supon&iacute;a, deb&iacute;an ser aliviados por esa iglesia que aplaud&iacute;a que se los bombardeara desde el aire por seguir al &uacute;nico presidente que les hab&iacute;a dado derechos.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero entonces lleg&oacute; la revoluci&oacute;n Cubana y esa brecha se har&iacute;a a&uacute;n m&aacute;s grande.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y no s&oacute;lo en el catolicismo criollo sino, tambi&eacute;n, en el peronismo.&nbsp;&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Cuba y la lucha armada</strong></h2><p class="article-text">
        La revoluci&oacute;n cubana impact&oacute; en todo el continente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tras la Teolog&iacute;a de la Liberaci&oacute;n surgi&oacute; el movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo. Aunque las izquierdas ortodoxas lo vieran como un mero General populista y lo tacharan de &lsquo;reformista&rsquo;, aquel sector de la nueva izquierda surgida de los grupos cat&oacute;licos de base empatiz&oacute; con aquel General en el exilio pero, sobre todo, con su movimiento prohibido y perseguido en tierras gauchas.
    </p><p class="article-text">
        Surgi&oacute; la Teolog&iacute;a del Pueblo, variante argentina de la Teolog&iacute;a de la Liberaci&oacute;n que cambiaba al obrero como sujeto a liberar por el de &lsquo;pueblo&rsquo; y su liberaci&oacute;n, concepto que se manejaba desde los sectores antiimperialistas y los movimientos anticolonialistas y que encajaba con la ret&oacute;rica de la izquierda cat&oacute;lica y su m&iacute;stica de &lsquo;el pueblo de Dios&rsquo;, sobretodo en aquel mundo polarizado en dos bloques de la Guerra Fr&iacute;a. Por un lado, encajaba con sus cr&iacute;ticas al liberalismo del bloque occidental ante la comprobaci&oacute;n emp&iacute;rica de la injusticia social que provocaba el capitalismo de occidente en Am&eacute;rica Latina y, por otro, porque el bloque sovi&eacute;tico promov&iacute;a el ate&iacute;smo que iba en contra de su fe cat&oacute;lica. Adem&aacute;s, en muchos pa&iacute;ses del Tercer Mundo como Argentina se percib&iacute;a al comunismo como otra forma de imperialismo porque una revoluci&oacute;n marxista implicaba pasar de ser una colonia del capitalismo occidental a ser una colonia de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica. De ah&iacute; que la Tercera Posici&oacute;n encajara bien tanto en el nacionalismo de izquierdas como en la izquierda del catolicismo local.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y as&iacute; como muchos militantes de esta Teolog&iacute;a del Pueblo acabaron militando en la izquierda peronista, Bergoglio, que no era peronista, acab&oacute; metido en la Teolog&iacute;a del Pueblo.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Guardia de Hierro</strong></h2><p class="article-text">
        Tras el triunfo de la dictadura &lsquo;gorila&rsquo; que derroc&oacute; a Per&oacute;n en 1955 empez&oacute; la proscripci&oacute;n del peronismo y el encarcelamiento, tortura y fusilamiento de sus militantes, as&iacute; como la destrucci&oacute;n de sus s&iacute;mbolos y el desmantelamiento del Estado de Bienestar peronista y la p&eacute;rdida de los derechos sociales y laborales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La Resistencia peronista clandestina fue incrementando sus cuadros durante las casi dos d&eacute;cadas que dur&oacute; la proscripci&oacute;n gracias a j&oacute;venes que no ten&iacute;an edad para recordar los gobiernos peronistas, pero que viv&iacute;an a diario el odio furibundo del antiperonismo. Grupos de la Resistencia ya fogueados en la lucha callejera contra la represi&oacute;n, empezaron a viajar a la Cuba revolucionaria para ser adiestrados en la lucha armada en una escuela de guerrilleros montada por el propio Che Guevara.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero unos j&oacute;venes de aquella Resistencia peronista viajaron a Madrid y se entrevistaron con Per&oacute;n. Aqu&iacute;, estos j&oacute;venes se ofrecieron como soldados al viejo l&iacute;der exiliado para luchar contra los reg&iacute;menes militares que lo manten&iacute;an en el exilio. Quer&iacute;an entrenarse con los guerrilleros vietnamitas, pero Per&oacute;n los convenci&oacute; de que no, que lo mejor no era la lucha armada y los inst&oacute; a formar un grupo de j&oacute;venes peronistas que permitiera formar cuadros pol&iacute;ticos en la clandestinidad. As&iacute; naci&oacute; la Guardia de Hierro que, a&ntilde;os despu&eacute;s, cuando la clandestina juventud peronista se junt&oacute; para decidir c&oacute;mo continuar la lucha contra la dictadura &lsquo;gorila&rsquo; de entonces, se opuso a la v&iacute;a armada, lo que le vali&oacute; ser tachados de derechistas por la juventud peronista af&iacute;n a la guerrilla de Montoneros.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>C&aacute;tedras nacionales</strong></h2><p class="article-text">
        Por entonces el hermano Bergoglio, ya mandam&aacute;s de la orden de la Compa&ntilde;&iacute;a de Jes&uacute;s, recibi&oacute; la orden de sus superiores allende los mares de traspasar la direcci&oacute;n de la universidad jesuita argentina de El Salvador a personal laico vinculado a la misma. Y el hermano Bergoglio lo hizo dejando al frente a gente de su confianza que militaban secretamente en Guardia de Hierro, algo que &eacute;l ignoraba por completo pero que le valdr&aacute; luego el ser vinculado a esta agrupaci&oacute;n peronista.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Eso y que el que ser&iacute;a luego el Papa Francisco era seguidor de una gran fil&oacute;sofa argentina cuyo pensamiento influir&iacute;a en lo que se dio en llamar la &lsquo;izquierda nacional&rsquo;: Amelia Podetti, militante, tambi&eacute;n, de Guardia de Hierro. Amelia Podetti fue, adem&aacute;s, una de las responsables de lo que se llam&oacute; las &lsquo;las c&aacute;tedras nacionales&rsquo; de la Universidad de Buenos Aires. Un intento de los intelectuales de entonces de fundar una l&iacute;nea de estudio y pensamiento propios, independiente de la tradici&oacute;n europea de la academia y que tuviera presente el contexto particular latinoamericano.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero entonces vino el horror y &eacute;l, c&oacute;mo muchos, se vio atrapado en la paradoja a la que suelen empujarnos los reg&iacute;menes sanguinarios. Hablamos de la dictadura de Videla, Agosti y Massera. El per&iacute;odo m&aacute;s sangriento de la historia argentina contempor&aacute;nea.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Formas de sobrevivir al horror</strong></h2><p class="article-text">
        Hace ahora quince a&ntilde;os que el entonces Arzobispo de Buenos Aires, Jorge Mario Bergoglio, fue interrogado durante cuatro horas por la justicia argentina para aclarar el caso de los jesuitas secuestrados en el marco de la causa que investigaba los cr&iacute;menes cometidos por la Marina y ocurridos durante la dictadura militar entre 1976 y 1978. Bergoglio declar&oacute; que, una vez supo de la desaparici&oacute;n de sus dos compa&ntilde;eros, hab&iacute;a solicitado audiencia con el entonces jefe de la marina, el dictador Almirante Emilio Massera, para interceder por los dos jesuitas desaparecidos. Tras meses de secuestro y torturas, los dos jesuitas fueron, finalmente, liberados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Posteriormente Massera fue nombrado &lsquo;profesor honoris causa&rsquo; de la Universidad jesuita de El Salvador, en manos entonces de aquellos miembros de Guardia de Hierro, lo que levant&oacute; suspicacias sobre si dicho galard&oacute;n no habr&iacute;a sido una forma de agradecerle al dictador, la liberaci&oacute;n de los jesuitas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lejos de querer juzgar este hecho, cabe mencionar que en aquel r&eacute;gimen de terror donde la izquierda -y sobretodo la izquierda peronista- eran el blanco del terrorismo de Estado, y donde los sectores de la iglesia que se identificaban con los pobres eran, tambi&eacute;n, secuestrados, torturados y asesinados, algunos -no s&oacute;lo sacerdotes- intentaron negociar con la dictadura para salvar la vida de compa&ntilde;eros, algo que luego fue se&ntilde;alado como colaboracionismo sin serlo o siendo, incluso, todo lo contrario.
    </p><p class="article-text">
        Pero el se&ntilde;alamiento vino con posterioridad y fue, en realidad, porque Bergoglio se posicion&oacute; como gran opositor al kirchnerismo y fue desde este espacio que se record&oacute; todo esto como forma de desactivar al futuro Papa como opositor al gobierno.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>La grieta K</strong></h2><p class="article-text">
        Fue durante el primer gobierno de Nestor Kirchner, ya bien entrada la democracia, en el que Bergoglio choc&oacute; con el nuevo gobierno peronista. El entonces Arzobispo de Buenos Aires se convirti&oacute; en un duro opositor y pas&oacute; a ser considerado &lsquo;gorila&rsquo; -antiperonista- por el oficialismo. Fue aqu&iacute; que la prensa kirchnerista lo acus&oacute; de ser miembro de la Guardia de Hierro y de haber sido responsable del secuestro de sus compa&ntilde;eros jesuitas en tiempos de la dictadura, no siendo ciertas ninguna de las dos cosas. Algo que luego, ya siendo Papa, el mismo periodista que lo public&oacute; en su d&iacute;a termin&oacute; desmintiendo.
    </p><p class="article-text">
        Pero adem&aacute;s de se&ntilde;alar la corrupci&oacute;n, el entonces Arzobispo Bergoglio se opuso a proyectos de leyes progresistas de los gobiernos Kircneristas y fue un ferreo opositor a la ley del aborto. Esperar lo contrario hubiera sido pedirle demasiado a un representante de la iglesia cat&oacute;lica por m&aacute;s jesuita que fuera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero al tiempo fue nombrado Papa y la entonces presidenta argentina, Cristina Fern&aacute;ndez de Kirchner, pol&iacute;tica h&aacute;bil como pocas, supo que no era bueno tener de enemigo al primer Papa argentino, que adem&aacute;s era jesuita y que se estaba haciendo popular entre los pobres con un discurso cr&iacute;tico al neoliberalismo que lo situaba a la izquierda de la ortodoxia cat&oacute;lica, aunque eso no lo convierta en proabortista.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Fue as&iacute; que vino la reconciliaci&oacute;n entre el kirchnerismo y el exarzobispo y este dej&oacute; de ser considerado &lsquo;gorila&rsquo; para pasar a ser el primer Papa peronista.
    </p><p class="article-text">
        Y lo fue para los peronistas y lo fue para los antiperonistas, que no tardaron en aplicarle aquello de &lsquo;peronista&rsquo; pero en sentido cr&iacute;tico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y lo fue para la izquierda y lo fue para la derecha que con este adjetivo intentaban acusarlo de oportunista y demagogo pero por razones opuestas. Despu&eacute;s de todo, si el t&oacute;pico asocia la contradicci&oacute;n con el peronismo, no hay nada m&aacute;s peronista que el antiperonismo.
    </p><p class="article-text">
        El propio Bergoglio, ya como Papa Francisco, se cans&oacute; de decir que &eacute;l no era ni fue peronista, pero que no entend&iacute;a por qu&eacute; se lo dec&iacute;an como cr&iacute;tica: &laquo;&iquest;Y qu&eacute; tendr&iacute;a de malo si fuera peronista?&raquo;, preguntaba.
    </p><p class="article-text">
        Y yo me pregunto lo mismo.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>&iquest;A qu&eacute; le llaman peronismo?</strong></h2><p class="article-text">
        Nunca me cay&oacute; bien Bergoglio, ni cuando fue Arzobispo de Buenos Aires ni cuando fue el Papa Francisco. No me ca&iacute;a bien porque no me caen bien los representantes de un poder f&aacute;ctico reaccionario y conservador como es la Iglesia Cat&oacute;lica, la mayor religi&oacute;n del planeta, o de cualquier otra instituci&oacute;n religiosa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero ahora que ha fallecido y ya sabemos que no queda bien criticar a los muertos, si tengo que buscar algo por lo que el difunto me podr&iacute;a llegar a caer bien, confieso que es aquello que, desde derecha e izquierda, han se&ntilde;alado como insulto. Resumiendo: me cae mal lo que ten&iacute;a de Papa, pero me podr&iacute;a caer bien lo que supuestamente tuvo de peronista.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Porque lo que unos y otros tachan como contradicci&oacute;n, yo lo veo como la l&oacute;gica de un espacio-tiempo particular: la violencia pol&iacute;tica del siglo XX en ese pa&iacute;s llamado Argentina, durante la Guerra Fr&iacute;a y en el extremo sur de Am&eacute;rica latina.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        ---
    </p><p class="article-text">
        <em>Dar&iacute;o Adanti acaba de publicar '</em><a href="https://www.athenaica.com/libro/el-peronismo-explicado-a-los-espanoles_159090/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El peronismo explicado a los espa&ntilde;oles' (Athenaica ediciones).</em></a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Darío Adanti]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/arzobispo-gorila-papa-peronista_129_12250664.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 26 Apr 2025 19:49:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El arzobispo gorila y el Papa peronista]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Papa Francisco,Religión,Vaticano]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Condenados a no salir en la estampita]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/condenados-no-salir-estampita_129_11939567.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/202a5d7e-23f4-4952-a84e-fc9b9e6fc73e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Condenados a no salir en la estampita"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En una democracia occidental cada vez más secularizada, las redes sociales y los anacronismos de nuestro Código Penal -verbigracia: el artículo 525- son, para ellos, un modo de vida, la forma de promocionarse para seguir existiendo. Nadie le debe tanto a la blasfemia como ellos</p><p class="subtitle">Hazte Oír y Abogados Cristianos denuncian a Lalachus, Broncano y RTVE por la estampita del 'Grand Prix'
</p></div><p class="article-text">
        Ahora que los cruzados de las Santas &Oacute;rdenes de los Abogados Sectarios y de HazteloMirar han subido a sus corceles imaginarios y desenvainado por en&eacute;sima vez su santa espada virtual contra esta nueva blasfemia que amenaza con destruir a la religi&oacute;n m&aacute;s grande y poderosa del planeta, hablo de la estampita de la vaquita del Gran Prix que Lalachus os&oacute; mostrar en la televisi&oacute;n p&uacute;blica, record&eacute; un chiste popular de mi infancia que dec&iacute;a as&iacute;:
    </p><p class="article-text">
        	Est&aacute; Jes&uacute;s en la cruz y a sus costados est&aacute;n crucificados los dos ladrones. Jes&uacute;s se gira hacia el ladr&oacute;n de la derecha y le dice:
    </p><p class="article-text">
        	-&iexcl;Psst! &iexcl;Ey, t&uacute;! S&iacute;, s&iacute;, t&uacute;&hellip; Ven para aqu&iacute;, anda, ac&eacute;rcate un momento.
    </p><p class="article-text">
        	El ladr&oacute;n de la derecha, sorprendido, le responde:
    </p><p class="article-text">
        	-imposible&hellip; &iexcl;&iquest;No ves que no puedo moverme?!
    </p><p class="article-text">
        	Enfadado, Jes&uacute;s se gira hacia el otro lado y le dice al ladr&oacute;n de la izquierda:
    </p><p class="article-text">
        	-&iexcl;Psst! &iexcl;Oye, t&uacute;! &iexcl;S&iacute;, t&uacute;! &iexcl;Ac&eacute;rcate! Ven para aqu&iacute; un momento que no te arrepentir&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        	El ladr&oacute;n de la izquierda, tras hacer un gesto con la cabeza en direcci&oacute;n a sus manos clavadas en los maderos, le responde:
    </p><p class="article-text">
        	-Ya me gustar&iacute;a a m&iacute;, pero no puedo, me es imposible, ya lo siento&hellip;
    </p><p class="article-text">
        	Entonces Jes&uacute;s, visiblemente cabreado, mira al frente y les dice con desd&eacute;n:
    </p><p class="article-text">
        	-Vale, vale&hellip; pero luego no os quej&eacute;is si no sal&iacute;s en la estampita.
    </p><p class="article-text">
        Digamos primero que si me siento validado para opinar sobre este tema en particular es porque vengo de un lugar, Argentina, donde somos especialistas en los dos elementos centrales de esta blasfemia. Somos expertos en vacas y en estampitas de &iacute;dolos paganos. Por no hablar de mi dilatada experiencia como ofendedor habitual de los sentimientos religiosos de los miembros de ambas Santas &Oacute;rdenes, tanto de HazteloMirar como de los Abogados Sectarios.
    </p><p class="article-text">
        Como dije, no es secreto que all&iacute; de donde vengo, las lejanas tierras pampas, abundan las estampitas de &iacute;dolos paganos que podr&iacute;an ofender la hipersensibilidad reaccionaria tanto o m&aacute;s que la imagen de la Vaquita del Gran Prix. All&iacute;, en las humildes casas de los barrios populares, hace d&eacute;cadas que la estampita de la Virgen Mar&iacute;a y la del ni&ntilde;o Jes&uacute;s se resignaron a compartir espacio y oraciones con otras deidades paganas como Santa Evita, Maradona, el Gauchito Gil o Gladys, la Santa Bailantera, cantante popular que falleci&oacute; en plena gira en un accidente en la carretera.
    </p><p class="article-text">
        Si HazteloMirar y Abogados Sectarios abrieran oficina en aquellas tierras, la exposici&oacute;n continua a semejante ofensa podr&iacute;a fortalecer la extrema fragilidad de sus sentimientos religiosos. Eso, o se tendr&iacute;an que querellar con todas las clases populares sudamericanas que, adem&aacute;s de ser la mayor&iacute;a social, se definen por lo general como cat&oacute;licas o, al menos, como cristianas.
    </p><p class="article-text">
        Y hablando de chistes populares y de estampitas paganas, recuerdo que cuando adolescente, all&aacute; en aquellas lejanas tierras pampas, ten&iacute;a un amigo al que llam&aacute;bamos El Rulo y cuyo hermano mayor se hab&iacute;a hecho sacerdote. El hermano del Rulo era de esos curas que no parecen curas ni suelen ir vestidos como tales y que, adem&aacute;s de misas y oraciones, hacen trabajo social en las barriadas m&aacute;s pobres.
    </p><p class="article-text">
        El Rulo me cont&oacute; que cada vez que acompa&ntilde;aba a su hermano a repartir comida o mantas a los barrios de chabolas, lo invitaban a pasar a las casas y le ped&iacute;an que bendijera las estampitas que ten&iacute;an y a las que rezaban para que los santos los ayudaran a salir de la miseria en la que viv&iacute;an. Por eso el hermano del Rulo llevaba siempre en el bolsillo una petaquita de agua bendita, para bendecir las estampitas. Y las bendec&iacute;a a todas, sin importar si eran de las oficiales o de las paganas. &laquo;Dios Padre, te pedimos que bendigas esta estampita del Gauchito Gil y esta otra de nuestra querida Evita, para que protejan esta casa&raquo;&hellip;, dec&iacute;a el hermano del Rulo mientras le echaba unas gotitas de su agua bendita.
    </p><p class="article-text">
        Un d&iacute;a que le pregunt&eacute;:
    </p><p class="article-text">
           -Che, pero, &iquest;Eso de bendecir a los &iacute;dolos paganos no es herej&iacute;a?
    </p><p class="article-text">
        El hermano del Rulo se rio y me respondi&oacute; que, para &eacute;l, si hab&iacute;a algo realmente revolucionario en la fe cat&oacute;lica y que la diferenciaba de los dem&aacute;s grandes monote&iacute;smos era que ten&iacute;a un pante&oacute;n enorme de santas y santos de donde elegir y que, adem&aacute;s y sobre todo, permit&iacute;a el uso de im&aacute;genes.
    </p><p class="article-text">
           -&iquest;Hay algo m&aacute;s moderno? -me dijo- &iquest;Por qu&eacute; te cre&eacute;s que fue la primera religi&oacute;n en globalizarse? &iexcl;Porque pod&eacute;s elegir tus &iacute;dolos preferidos y tener sus figuritas en casa! &iexcl;Es una religi&oacute;n que te permite personalizarla! Con esto se adelant&oacute; miles de a&ntilde;os al Pop&hellip;
    </p><p class="article-text">
        	-Bien -le respond&iacute;-, pero eso no explica por qu&eacute; cuando vas a los barrios pobres acept&aacute;s bendecir las estampitas paganas&hellip;
    </p><p class="article-text">
        	-&iquest;Te acord&aacute;s el chiste de Jes&uacute;s en la cruz? &iquest;Ese que les pide a los ladrones que se le acerquen?
    </p><p class="article-text">
        	-Claro -, le respond&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        	-Yo bendigo todas las estampitas por eso mismo -me dijo-. Porque si los curas que vamos a los barrios nos ponemos muy tiquismiquis con  esas cosas, corremos el riesgo de quedarnos fuera de la estampita&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Volviendo a lo de la nueva cruzada de las Santas &Oacute;rdenes de HazteloMirar y los Abogados Sectarios para salvar de la destrucci&oacute;n a la religi&oacute;n m&aacute;s poderosa del planeta por culpa de la blasfemia de Lalachus y su estampita de la vaquita del Grand Prix, pasa algo parecido aunque de forma inversa.
    </p><p class="article-text">
        Estos grupos reaccionarios viven de ofenderse. Les da igual perder las querellas mientras que el esc&aacute;ndalo en s&iacute;, la impostaci&oacute;n p&uacute;blica de las incomprobables heridas de sus sentimientos religiosos, les permita promocionar p&uacute;blicamente su cruzada reaccionaria para que llegue all&iacute; donde ellos saben que su gesto sirve para tocar la tecla adecuada que necesitan o bien ganar un seguidor m&aacute;s, conseguir un nuevo mecenas que alimente la financiaci&oacute;n de la que depende su existencia, para mantener a los que ya tienen, o que les sirva como coartada para poder seguir trabajando de peones de qui&eacute;n pueda necesitarlos para menesteres m&aacute;s opacos e inconfesables.
    </p><p class="article-text">
        En una democracia occidental cada vez m&aacute;s secularizada, las redes sociales y los anacronismos de nuestro C&oacute;digo Penal -verbigracia: el art&iacute;culo 525- son, para ellos, un modo de vida, la forma de promocionarse para seguir existiendo.
    </p><p class="article-text">
        Nadie le debe tanto a la blasfemia como ellos.
    </p><p class="article-text">
        Nadie desea tanto ser ofendido como ellos.
    </p><p class="article-text">
        Si desapareciera la ofensa a los sentimientos religiosos como delito, si nuestros representantes borraran de una vez por todas ese y otros anacronismos de nuestro C&oacute;digo Penal, estos grup&uacute;sculos ultras y reaccionarios se quedar&iacute;an sin coartada legal, sin sustento jur&iacute;dico. Gritar&iacute;an, s&iacute;, pero ser&iacute;a un grito en el desierto.
    </p><p class="article-text">
        No es la libertad art&iacute;stica y de creaci&oacute;n la que tenga algo que decir en este asunto. No son ni los l&iacute;mites del humor ni los de la libertad de expresi&oacute;n los que aqu&iacute; tengan algo que aportar. Son nuestros representantes los que deben hacerlo. Y no s&oacute;lo hablo de los progresistas sino, y sobre todo, de todos aquellos que se dicen liberales, los de verdad, liberales en su amplia definici&oacute;n y no s&oacute;lo en su versi&oacute;n puramente economicista tan cacareada por conservadores y reaccionarios que, por lo dem&aacute;s, son sumamente antiliberales.
    </p><p class="article-text">
        Si nuestros representantes acaban de una vez por todas con esos anacronismos de nuestro C&oacute;digo Penal, estos grupos ultras y reaccionarios estar&iacute;an, ahora s&iacute;, condenados a no salir m&aacute;s en la estampita.
    </p><p class="article-text">
        El espacio p&uacute;blico donde se debaten libremente las ideas en una democracia plural, laica y libre, a eso me refiero aqu&iacute; con &lsquo;estampita&rsquo; y no a la de la vaquita del Gran Prix de Lalachus. &iquest;O acaso no es esta la estampita que realmente les ofende?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Darío Adanti]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/condenados-no-salir-estampita_129_11939567.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 Jan 2025 21:24:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Condenados a no salir en la estampita]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Y el populismo cambió de bando]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/populismo-cambio-bando_1_11501041.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bec8de0f-5c33-4c45-911e-ef0c5c5721cc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Y el populismo cambió de bando"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si el populismo servía ayer para ilusionar a las mayorías sociales en defensa del Estado como defensor de sus intereses, hoy los mismos recursos son utilizados para desmontar un Estado de bienestar que se considera que ya no es necesario porque no existe el riesgo de una revolución social</p><p class="subtitle">El último Rincón de pensar - El experimento demográfico que enraizó el franquismo a golpe de azada: la otra historia de los 'pueblos de colonización'</p></div><p class="article-text">
        Hasta hace nada, se tachaba de populista a lo que se llam&oacute; &lsquo;la nueva izquierda latinoamericana&rsquo; que, por su lado, defend&iacute;a su &lsquo;populismo&rsquo; sin que el t&eacute;rmino fuera peyorativo. Hasta ayer, una nueva izquierda espa&ntilde;ola intentaba importar la tesis de aquel populismo de centro izquierda del austro de Am&eacute;rica. 
    </p><p class="article-text">
        El populismo de izquierdas logr&oacute; llegar al poder en varios pa&iacute;ses de aquel continente aunque hoy, parece, est&aacute; de capa ca&iacute;da. Y aqu&iacute;, al otro lado del charco, esa nueva izquierda es parte del Gobierno de coalici&oacute;n y ya no es nueva y, seg&uacute;n indican las &uacute;ltimas elecciones, va perdiendo terreno. Mientras tanto, las formas del populismo que la caracterizaron aparecen hoy como parte de la irrupci&oacute;n en nuestras democracias de la ultraderecha m&aacute;s reaccionaria. &iquest;Qu&eacute; pas&oacute;? &iquest;Cu&aacute;ndo y c&oacute;mo el populismo cambi&oacute; de bando? Si es que lo tuvo alguna vez, claro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Lo popular y el populismo</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay un chiste famoso de Tono, uno de los grandes humoristas de la Codorniz, que dice as&iacute;:
    </p><p class="article-text">
        Va un hombre caminando por la calle y, al cruzarse con otro viandante, le suelta:
    </p><p class="article-text">
        -&iexcl;Pero, Don Guti&eacute;rrez, qu&eacute; cambiado que lo veo!
    </p><p class="article-text">
        -Es que yo no soy Don Guti&eacute;rrez, le responde el viandante.
    </p><p class="article-text">
        A lo que el primero le contesta: 
    </p><p class="article-text">
        -&iexcl;Pues m&aacute;s a mi favor!
    </p><p class="article-text">
        Lo popular, ya sea un chiste o un &lsquo;influencer&rsquo; se basa en la palabra &lsquo;pueblo&rsquo; y aqu&iacute; viene el quilombo: no hay consenso sobre qu&eacute; o quienes son &lsquo;el pueblo&rsquo;, si todos los habitantes de una determinada regi&oacute;n, la mayor&iacute;a de ellos o s&oacute;lo los m&aacute;s desfavorecidos. Con la palabra &lsquo;populismo&rsquo; pasa algo similar, se la utiliza para denominar a l&iacute;deres pol&iacute;ticos tan distintos como Per&oacute;n, Ch&aacute;vez, L&oacute;pez Obrador, Donald Trump o Javier Milei. Personajes cuyas ideas y pol&iacute;ticas son contrarias y que lo &uacute;nico que tienen en com&uacute;n es haber sido tachados de populistas. 
    </p><p class="article-text">
        Para sumergirnos en este apasionante tema tenemos, primero, que ponernos de acuerdo en a qu&eacute; le llamamos &lsquo;populismo&rsquo;. Vamos al l&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una breve definici&oacute;n</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tomamos aqu&iacute; la definici&oacute;n de &lsquo;populismo&rsquo; que el fil&oacute;sofo postmarxista argentino Ernesto Laclau traz&oacute; en su influyente libro <a href="https://www.casadellibro.com/libro-la-razon-populista/9788437507583/4138474" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">&lsquo;La raz&oacute;n populista</a>&rsquo; publicado en el 2005. No hace falta firmar la totalidad de su tesis para reconocer la validez de su definici&oacute;n. Sintetizando a lo loco, digamos que el populismo se basa en la capacidad de un l&iacute;der carism&aacute;tico de convertirse en el s&iacute;mbolo de un buen n&uacute;mero de demandas insatisfechas por el poder institucionalizado y que lo &uacute;nico que tienen en com&uacute;n es eso, que no han sido satisfechas. El l&iacute;der encarna una ret&oacute;rica que opera casi en un plano m&iacute;stico, por lo que &eacute;l mismo se convierte en s&iacute;mbolo de todas esas demandas. 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Laclau, el populismo no es una ideolog&iacute;a concreta sino una din&aacute;mica que permite alinear sectores diferentes para crear una fuerza capaz de disputar el poder al institucionalismo. Es, por tanto, representativa pero no es ideol&oacute;gica sino identitaria, y no es una idea pol&iacute;tica espec&iacute;fica sino una forma de construir lo pol&iacute;tico. Y esto hace que no est&eacute; basado en la raz&oacute;n sino en el deseo que no est&aacute; mediado por ideas sino por palabras que el propio l&iacute;der resignifica y que su producto es nada menos que la ilusi&oacute;n. Tranquilos, nos quedaremos con esta breve definici&oacute;n para ir explicando el asunto en tierras gauchas y trazar, luego, algunos puntos de conexi&oacute;n con nuestro entorno. Empecemos por describir los contextos en los que surge a trav&eacute;s de un cl&aacute;sico: Juan Domingo Per&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>El contexto populista</strong>
    </p><p class="article-text">
        Per&oacute;n no fue el &uacute;nico ni el primer populista latinoamericano, antes que &eacute;l estuvo Carranza en M&eacute;xico y Getulio Vargas en Brasil y, casi al mismo tiempo, Gualberto Villarroel en Bolivia o Luis Battle en Uruguay. En la primera mitad del siglo XX se dio en Am&eacute;rica del Sur un hecho curioso: la aparici&oacute;n de personajes, militares o caudillos, que se volcaron a la pol&iacute;tica con un gran apoyo popular y que lideraron movimientos de masas que no encajaban con la l&oacute;gica de lucha de clases de aquella Europa que se industrializaba a velocidad de v&eacute;rtigo y que, incluso, fueron tachados de filofascistas por la izquierda y de filocomunistas por la derecha. Eran populistas y pod&iacute;an ser una cosa, la otra o ambas al mismo tiempo. Pero veamos en qu&eacute; coincid&iacute;an sus respectivos contextos.
    </p><p class="article-text">
        Laclau afirma que las condiciones para el surgimiento del populismo se dan en la base productiva de una sociedad en momentos de transici&oacute;n entre un modelo y otro. Y menciona ciertas condiciones derivadas que son el caldo de cultivo para su emergencia: la desconexi&oacute;n de grandes sectores de la sociedad con la representaci&oacute;n pol&iacute;tica institucionalizada, la fragmentaci&oacute;n social debido a grandes diferencias socio-econ&oacute;micas y un momento de caos.
    </p><p class="article-text">
        Siguiendo con Laclau, todos surgieron en un momento de transici&oacute;n entre el modelo agr&iacute;cola y el industrial. Todos surgieron en un momento de crisis econ&oacute;mica aguda. Entre otros factores, de la repercusi&oacute;n en las econom&iacute;as locales de la Gran Crisis de 1929, cuando a&uacute;n ni siquiera se hab&iacute;an repuesto de la crisis econ&oacute;mica de la Primera Guerra Mundial y de la pandemia de la &lsquo;gripe espa&ntilde;ola&rsquo;. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>La representatividad </strong>
    </p><p class="article-text">
        Estos gobiernos populistas con l&iacute;deres carism&aacute;ticos lograron reformas fundamentales y fueron los primeros en regular las relaciones entre capital y trabajo en una regi&oacute;n -Sudam&eacute;rica- cuyas mayor&iacute;as sociales viv&iacute;an en r&eacute;gimen de semiesclavitud desde la formaci&oacute;n misma de aquellos pa&iacute;ses. Hab&iacute;a, adem&aacute;s, una crisis de representatividad: hasta la irrupci&oacute;n del peronismo, el poder era ostentado por un concordato entre conservadores y liberales, representantes de la oligarqu&iacute;a y la burgues&iacute;a criollas, que se turnaban en el poder. Y la corrupci&oacute;n era tal que a la d&eacute;cada anterior se la conoce como &lsquo;la d&eacute;cada infame&rsquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Las masas argentinas estaban fragmentadas: hab&iacute;a una nueva migraci&oacute;n desde el campo a la ciudad, desde el agro a la nueva industria, a la que se le sum&oacute; la llegada de la migraci&oacute;n europea de distintas culturas. El mestizaje abundaba en las clases populares mientras que en la burgues&iacute;a y las &eacute;lites eran blancos y europe&iacute;stas. Los sectores estrat&eacute;gicos estaban en manos de empresas extranjeras, mayoritariamente brit&aacute;nicas, lo que pon&iacute;a contra las cuerdas a las izquierdas locales: en el contexto de la Segunda Guerra Mundial que antecedi&oacute; al peronismo, el pa&iacute;s produc&iacute;a materias primas para Gran Breta&ntilde;a, por lo que, a pesar de que el nuevo proletariado exig&iacute;a derechos b&aacute;sicos, la orden desde Mosc&uacute; era no parar la industria para no perjudicar el esfuerzo de guerra de los aliados. Sin representaci&oacute;n en los partidos institucionales ni en las izquierdas clasistas, el proletariado se identific&oacute; con aquel general que mont&oacute; un amplio Estado de bienestar y le otorg&oacute; a las mayor&iacute;as sociales derechos que nadie hasta entonces les hab&iacute;a concedido. Y la sociedad se polariz&oacute;. Y la polarizaci&oacute;n, dice Laclau, es otra caracter&iacute;stica del populismo. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Perón no fue el único ni el primer populista latinoamericano, antes que él estuvo Carranza en México y Getulio Vargas en Brasil y, casi al mismo tiempo, Gualberto Villarroel en Bolivia o Luis Battle en Uruguay.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>La polarizaci&oacute;n </strong>
    </p><p class="article-text">
        Per&oacute;n buscaba un pacto entre clases, dijo ante los representantes de la patronal que &ldquo;o repartimos mejor el pastel o las masas hambrientas reclamar&aacute;n con violencia el pastel entero&rdquo;. Pero el pacto fracas&oacute;, las &eacute;lites criollas se negaron incluso a lo m&aacute;s b&aacute;sico: la regulaci&oacute;n del sueldo m&iacute;nimo y la jornada laboral. Y Per&oacute;n se qued&oacute; sin pacto pero con el apoyo de las masas desfavorecidas, los sindicatos, el nacionalismo -el conservador y el antiimperialista-, as&iacute; como de algunos socialistas, comunistas y trotskistas disidentes. La patronal, los conservadores y los liberales se unieron a las izquierdas y, financiados por el embajador de Estados Unidos, conformaron el bloque autodefinido como &lsquo;antiperonista&rsquo; que dio, por contraposici&oacute;n, nombre al peronismo. 
    </p><p class="article-text">
        Dos bloques heterog&eacute;neos enfrentados donde la clave ideol&oacute;gica se difumina para pasar a un enfrentamiento de campos identitarios. Per&oacute;n pas&oacute; a representar a las masas desfavorecidas y al proletariado a los que identific&oacute; como &lsquo;el pueblo peronista&rsquo; nombrando a los antiperonistas como &lsquo;gorila&rsquo;, &lsquo;cipayo&rsquo; o &lsquo;antipatria&rsquo;. La palabra &lsquo;pueblo&rsquo; pasa aqu&iacute; a ser un concepto resignificado para identificar a una parte de la sociedad como si fuera el todo. Per&oacute;n fue derrocado por un golpe militar que caracteriz&oacute; al peronismo como &lsquo;aluvi&oacute;n zool&oacute;gico&rsquo;, deshumanizando a sus seguidores que sufrieron la persecuci&oacute;n, la tortura y la c&aacute;rcel. 
    </p><p class="article-text">
        El estatismo caracteriz&oacute; a Per&oacute;n y a los dem&aacute;s populistas de Am&eacute;rica latina de su tiempo. Faltar&iacute;an muchos a&ntilde;os para que otro peronista utilizara el populismo para desmontar el Estado: Carlos Menem.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El neoliberalismo populista </strong>
    </p><p class="article-text">
        Con las banderas de la justicia social y el antiimperialismo del peronismo se present&oacute; Menem a las elecciones generales de 1989 en medio de una gran crisis econ&oacute;mica hiperinflacionaria que le dio el triunfo en las urnas y aceler&oacute; la ca&iacute;da del presidente saliente, Ra&uacute;l Alfons&iacute;n. Y, una vez en el poder, hizo todo lo contrario: implementar las pol&iacute;ticas neoliberales del conocido como &lsquo;Pacto de Washington&rsquo;. Privatizaciones de empresas p&uacute;blicas a tutipl&eacute;n y la convertibilidad por decreto de un peso en un d&oacute;lar como medidas estrella. Menem logr&oacute; lo impensable: que en el Jockey Club de Buenos Aires, epicentro de las &eacute;lites criollas furiosamente antiperonistas, cantaran el himno peronista. Pero, a su vez, dividi&oacute; al movimiento popular: la izquierda peronista se pas&oacute; a la oposici&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Las pol&iacute;ticas del menemismo acrecentaron las diferencias sociales y sus gobiernos acabaron con un aumento de la pobreza, el desempleo y la inseguridad y con varios esc&aacute;ndalos por corrupci&oacute;n que inclu&iacute;an al mismo presidente Menem. El gobierno del candidato radical que lo sucedi&oacute;, Fernando de la R&uacute;a, mantuvo al ministro de Econom&iacute;a de Menem y su pol&iacute;tica monetaria hasta que, al finalizar la convertibilidad, explot&oacute; la gran crisis econ&oacute;mica del 2001, el corralito, la renuncia del presidente y una sucesi&oacute;n de nombramientos y dimisiones de cinco presidentes en medio de un gran movilizaci&oacute;n popular de indignaci&oacute;n bajo el lema &lsquo;que se vayan todos&rsquo;. Estaban las condiciones dadas para el surgimiento de un nuevo populismo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El populismo progresista</strong>
    </p><p class="article-text">
        El Kirchnerismo vino, una vez m&aacute;s, a imponer el estatismo. Ahora, de la mano de N&eacute;stor Kirchner, el peronismo recuper&oacute; sus banderas de justicia social e independencia econ&oacute;mica. Para diferenciarse de los gobiernos de Menem y De la R&uacute;a, prioriz&oacute; la producci&oacute;n, la educaci&oacute;n, la salud y el reparto de la riquezas. Nacionaliz&oacute; empresas que hab&iacute;an sido privatizadas. La econom&iacute;a se recuper&oacute; y Argentina sald&oacute; su deuda con el FMI contra&iacute;da por los gobiernos anteriores. En materia de derechos humanos, impuls&oacute; la reapertura de las causas por cr&iacute;menes de lesa humanidad de la &uacute;ltima dictadura as&iacute; como leyes de g&eacute;nero y de despenalizaci&oacute;n del aborto. Si bien no lleg&oacute; al poder con un liderazgo consolidado, su popularidad se dispar&oacute; gracias a su perfil socialdem&oacute;crata convirti&eacute;ndose en un aut&eacute;ntico l&iacute;der de masas.
    </p><p class="article-text">
        Lo sucedi&oacute; en el cargo su esposa, Cristina Fern&aacute;ndez de Kirchner, que continu&oacute; con las pol&iacute;ticas estatistas, las nacionalizaciones y la ampliaci&oacute;n de derechos para las mujeres y los colectivos desfavorecidos como el LGTBI.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de los progresos econ&oacute;micos y sociales, una oposici&oacute;n bronca con apoyo de los grandes medios de comunicaci&oacute;n, el fuerte personalismo y la ret&oacute;rica de &lsquo;amigo o enemigo&rsquo; impulsada desde el poder pol&iacute;tico, agudizaron a&uacute;n m&aacute;s la polarizaci&oacute;n social t&iacute;pica de los procesos populistas, al extremo de que el pa&iacute;s se dividi&oacute; en dos: &lsquo;K&rsquo; y &lsquo;Anti K&rsquo;. Es lo que se llam&oacute; &lsquo;La grieta&rsquo;. Una grieta que se col&oacute; hasta el &aacute;mbito privado de las familias.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Cristina Fernández de Kirchner, expresidenta de Argentina."
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                Cristina Fernández de Kirchner, expresidenta de Argentina.                            </span>
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        <strong>La desilusi&oacute;n de la derecha 'mainstream'</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cristina Fern&aacute;ndez de Kirchner finaliz&oacute; su mandato presidencial en medio de esc&aacute;ndalos de corrupci&oacute;n. Corrupci&oacute;n que era vista por el bloque opositor como la confirmaci&oacute;n de la utilizaci&oacute;n espuria del Estado por parte del Kirchnerismo, y, por el bloque oficialista, como 'lawfare' impulsado por una oposici&oacute;n torticera con llegada a sectores del poder judicial.
    </p><p class="article-text">
        Macri, l&iacute;der de la oposici&oacute;n, tambi&eacute;n jug&oacute; la carta populista acentuando la polarizaci&oacute;n pero no logr&oacute; una identificaci&oacute;n popular con su figura y fue de una gran pobreza perform&aacute;tica. Sin embargo, logr&oacute; concentrar la oposici&oacute;n al kirchnerismo con el apoyo de las &eacute;lites econ&oacute;micas anti-K a las que &eacute;l mismo pertenec&iacute;a. El triunfo de la alianza de centro derecha liderada por Macri recuper&oacute; la agenda neoliberal impulsando la gesti&oacute;n privada en detrimento del estatismo kirchnerista y firm&oacute; el mayor pr&eacute;stamo en la historia del Fondo Monetario Internacional. Pero el pr&eacute;stamo fue a parar a manos privadas asumiendo la deuda el propio Estado. La crisis econ&oacute;mica le explot&oacute; en mitad de su mandato, que no estuvo exento de esc&aacute;ndalos de corrupci&oacute;n, incluyendo la aparici&oacute;n del propio presidente en los &lsquo;Papeles de Panam&aacute;&rsquo;. La vuelta al modelo neoliberal empez&oacute; a hacer aguas a mitad de su mandato que, si bien acab&oacute;, dej&oacute; a parte de su electorado hu&eacute;rfano de representaci&oacute;n. Se avecinaba la vuelta del peronismo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La desilusi&oacute;n del estatismo</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las elecciones las gan&oacute; el peronista Alberto Fern&aacute;ndez con Cristina Fern&aacute;ndez de Kirchner como vicepresidenta. Fern&aacute;ndez era visto por la oposici&oacute;n como un mero t&iacute;tere de Cristina por lo que no tard&oacute; en imponerse para dejar claro qui&eacute;n mandaba, lo que cre&oacute; tensiones internas en el propio gobierno. Hered&oacute; la crisis econ&oacute;mica y la monumental deuda con el FMI del macrismo a lo que se le sum&oacute; la ca&iacute;da en los mercados internacionales de la soja, cultivo que hab&iacute;a logrado impulsar la econom&iacute;a en el per&iacute;odo K. 
    </p><p class="article-text">
        Y pas&oacute; lo que pas&oacute;: una pandemia global que cambi&oacute; nuestro mundo para siempre. 
    </p><p class="article-text">
        En Argentina, el confinamiento dur&oacute; casi ocho meses y estuvo rodeado de esc&aacute;ndalos, como la violaci&oacute;n del confinamiento por parte del mismo presidente Fern&aacute;ndez, presuntas irregularidades en las contrataciones de seguros y acusaciones de enchufismo en el plan de vacunaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Una inflaci&oacute;n galopante, un d&eacute;ficit p&uacute;blico y una deuda con el FMI inasumible, una gesti&oacute;n de la pandemia cuestionada a diestra y siniestra y los niveles de pobreza y hambre en niveles estratosf&eacute;ricos, hac&iacute;an que el pa&iacute;s entrara, una vez m&aacute;s, en un contexto ca&oacute;tico y de descr&eacute;dito tanto de las instituciones como de los dos bloques consolidados por la polarizaci&oacute;n. El terreno quedaba abonado para la aparici&oacute;n de un nuevo l&iacute;der carism&aacute;tico que fuera capaz de capitalizarlo: Javier Milei.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Conclusiones: el 'influencer' como nuevo l&iacute;der carism&aacute;tico</strong>
    </p><p class="article-text">
        El sorpresivo triunfo de Milei en la segunda vuelta de las &uacute;ltimas elecciones presidenciales en Argentina tiene puntos en com&uacute;n con el resurgir del populismo en las derechas y ultraderechas de las democracias liberales de nuestro entorno. 
    </p><p class="article-text">
        Laclau afirma que los populismos se dan en momentos de transici&oacute;n entre un modelo y otro. Conviene aqu&iacute; ver en qu&eacute; transici&oacute;n estamos en la pospandemia tras la irrupci&oacute;n de las nuevas tecnolog&iacute;as y la IA. La desconexi&oacute;n de grandes sectores de la sociedad con la representaci&oacute;n pol&iacute;tica institucionalizada y la fragmentaci&oacute;n social promovida por la sociedad de consumo, los algoritmos y las redes sociales. 
    </p><p class="article-text">
        Tras la atomizaci&oacute;n del electorado y el derrumbe del bipartidismo, las opciones de gobernabilidad han derivado en alianzas que tienden a conformar dos bloques heterog&eacute;neos pero altamente polarizados, lo que promueve los liderazgos a trav&eacute;s de un v&iacute;nculo emocional con sus seguidores y la b&uacute;squeda de la identificaci&oacute;n a trav&eacute;s de la resignificaci&oacute;n de palabras como &lsquo;casta&rsquo;, &lsquo;libertad&rsquo;, &lsquo;dictadura&rsquo;, &lsquo;facha&rsquo;, &lsquo;zurdo&rsquo;, etc. 
    </p><p class="article-text">
        La deriva ca&oacute;tica del capitalismo global y el fracaso de la democracia liberal a la hora de solucionar la creciente desigualdad tras d&eacute;cadas de modelo neoliberal, sumado a la falta de un proyecto ambicioso por parte de las izquierdas en su encaje en el liberalismo tras la ca&iacute;da de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica, y la sensaci&oacute;n de hartazgo ante la corrupci&oacute;n y el 'lawfare', alientan la desconfianza en los partidos y las instituciones. Ya no se trata de una lucha por las ideas sino de una lucha de relatos. Y la pluralidad de la democracia muta en polarizaci&oacute;n, el debate en enfrentamiento y la expresi&oacute;n en movilizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La constataci&oacute;n de que en nuestras sociedades hay identidades distintas a la de la clase social -g&eacute;nero, raza, etc- y la institucionalizaci&oacute;n de los derechos de estos sectores vulnerables o postergados agrupados en estas identidades, ha derivado en que un sector de los j&oacute;venes -sobre todo hombres y blancos- perciban como rebeld&iacute;a al conservadurismo m&aacute;s reaccionario. Y, a su vez, las redes sociales han propiciado un nuevo tipo de liderazgos, los &lsquo;influencers&rsquo;, capaces de aglutinar una variedad de demandas no satisfechas por fuera de los canales pol&iacute;ticos tradicionales. 
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            <span class="title">
                Fotografía de archivo del presidente de Argentina, Javier Milei.                             </span>
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        Claro que a Milei, como la mayor&iacute;a de estos nuevos l&iacute;deres populistas de ultraderecha, tienen el apoyo de empresarios que ven en ellos una gran oportunidad para desactivar, con la legitimidad del voto democr&aacute;tico, las limitaciones al paradigma neoliberal que impone la crisis clim&aacute;tica, el mayor reto de nuestra especie, y que requiere de una revisi&oacute;n urgente de nuestras relaciones socioecon&oacute;micas, un reparto de las riquezas y una gesti&oacute;n racional de los recursos del planeta, lo que atenta directamente contra sus ganancias. 
    </p><p class="article-text">
        El populismo, como hemos visto, nunca tuvo bando porque es un mecanismo y no una ideolog&iacute;a. Si el populismo serv&iacute;a ayer para ilusionar a las mayor&iacute;as sociales en defensa del Estado como defensor de sus intereses, hoy los mismos recursos son utilizados para desmontar un Estado de bienestar que ya no es necesario porque ya no existe el riesgo de una revoluci&oacute;n social. 
    </p><p class="article-text">
        Lo que se presenta hoy como rebeld&iacute;a ante el caos beneficia a los mismos que nos han llevado hasta aqu&iacute;. Como en el chiste de Tono, pensar&aacute;n:
    </p><p class="article-text">
        -Pues m&aacute;s a mi favor.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Darío Adanti]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/populismo-cambio-bando_1_11501041.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 Jul 2024 20:24:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Y el populismo cambió de bando]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Populismo,Cristina Fernández de Kirchner,Javier Milei,Argentina,Neoliberalismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Libertario: O cómo el saqueo semántico de la ultraderecha nos está dejando sin palabras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libertario-saqueo-semantico-ultraderecha-dejando-palabras_1_10579283.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2ed5995a-c68b-4e6b-a6e4-6f17f5be1e45_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Libertario: O cómo el saqueo semántico de la ultraderecha nos está dejando sin palabras"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Antes, la palabra libertario definía a alguien como Buenaventura Durruti o Federica Montseny. Hoy, se presentan así el candidato argentino de ultraderecha Javier Milei y sectores de Vox</p><p class="subtitle">El último 'Rincón de pensar' - Steven Levitsky, profesor de Harvard: “Habrá más políticos como Trump y las democracias tendrán que lidiar con eso”</p></div><p class="article-text">
        Hasta hace nada, la palabra <em>libertario</em> era sin&oacute;nimo del movimiento anarquista: revolucionarios de izquierda en lucha obstinada contra el capitalismo. Hoy, es frecuente o&iacute;rla como etiqueta de la extrema derecha ultraneoliberal capitalista. 
    </p><p class="article-text">
        Antes, la palabra <em>libertario</em> defin&iacute;a a alguien como Buenaventura Durruti o Federica Montseny. Hoy, se definen as&iacute; el candidato argentino de ultraderecha Javier Milei y sectores de Vox.
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;c&oacute;mo pudo esta palabra pasar de representar una cosa ayer para representar hoy todo lo contrario?
    </p><p class="article-text">
        Siempre es bueno empezar por el diccionario, vamos a ello. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>Tiene la palabra el diccionario</strong></h3><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el diccionario de la Real Academia Espa&ntilde;ola, <em>libertario</em> es &ldquo;en el ideario anarquista, aquel que defiende la libertad absoluta y la supresi&oacute;n de todo gobierno y de toda ley&rdquo;. Y seg&uacute;n el diccionario de la Academia Francesa, <em>libertario</em> es aquel &ldquo;que considera ideal una sociedad donde no existir&iacute;a ley ni poder constituido y donde no se pondr&iacute;a ning&uacute;n freno a la libertad individual. Los anarquistas afirman tener dicha doctrina&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En ingl&eacute;s, en cambio, seg&uacute;n el diccionario Merriam-Webster, <em>libertario</em> es &ldquo;un defensor de la doctrina del libre albedr&iacute;o, que defiende los principios de la libertad individual, de pensamiento y acci&oacute;n. Un miembro de un partido pol&iacute;tico que defiende los principios libertarios&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Vemos que mientras que en nuestro diccionario y el de nuestros vecinos la palabra sigue asociada al anarquismo, en el ingl&eacute;s no se lo menciona y se hace alusi&oacute;n a miembros de un partido pol&iacute;tico libertario. Y, ojo a esto, en vez de libertad habla de libre albedr&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        En estos matices podemos rastrear la polisemia que permite que la palabra <em>libertario</em> nombre a dos antagonistas: proletarios anticapitalistas y burgues&iacute;a capitalista. Y esto tiene su historia. All&aacute; vamos. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>Un pase&iacute;to por el pasado </strong></h3><p class="article-text">
        Resumo aqu&iacute; un pu&ntilde;ado de siglos de Historia. Tras batallitas y follisqueos varios, los reinos europeos se fueron anexando y creciendo, lo que les obligaba a obtener cada vez m&aacute;s recursos. Incrementaron las rutas de comercio existentes e inauguraron nuevas saliendo a conquistar tierras y pueblos lejanos. As&iacute; llegamos a los imperios y al absolutismo mon&aacute;rquico. De pronto, unos franchutes muy avispados inventaron la ilustraci&oacute;n: pusieron a parir a la monarqu&iacute;a y se sacaron de la manga movidas tales como los derechos del Hombre, la igualdad, la fraternidad y la libertad. Aqu&iacute; surge la idea loca de que se pod&iacute;a ser libre en vez de ser s&uacute;bdito de un soberano harag&aacute;n. Es el nacimiento del liberalismo. 
    </p><p class="article-text">
        Los monarcas europeos prohib&iacute;an a sus colonias en el nuevo mundo comerciar libremente con otros reinos y les impon&iacute;an precios e impuestos. La pe&ntilde;a se vino arriba y mont&oacute; revoluciones. Primero en Estados Unidos, despu&eacute;s en Francia y, m&aacute;s tarde, en las colonias espa&ntilde;olas en Am&eacute;rica. Derrocaron gobiernos, crearon nuevos pa&iacute;ses y se organizaron en nuevos sistemas pol&iacute;ticos como la democracia. Aunque eran democracias parciales disfrutadas por unos pocos. Aquellas revoluciones marcaron la irrupci&oacute;n de la burgues&iacute;a en la esfera del poder, hasta ahora en manos de la oligarqu&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Pero entonces a <a href="https://www.biografiasyvidas.com/biografia/w/watt.htm" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">James Watts</a> se le ocurri&oacute; perfeccionar la m&aacute;quina de vapor de Newcomen y se lio parda: estall&oacute; la revoluci&oacute;n industrial y, con ella, nacieron las clases sociales que conocemos hoy en d&iacute;a. Surgir&aacute; aqu&iacute; la palabra <em>libertario</em>. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>Se viene el proletariado</strong></h3><p class="article-text">
        La revoluci&oacute;n industrial prendi&oacute; como la p&oacute;lvora y los pa&iacute;ses occidentales se industrializaron a saco. Aqu&iacute; empieza, tambi&eacute;n, la crisis clim&aacute;tica que tenemos encima. Algunos hijos de la burgues&iacute;a invirtieron en maquinaria y se convirtieron en capitalistas. Se empez&oacute; a fabricar en serie y, gracias al ferrocarril, se expandi&oacute; el mercado a una velocidad de v&eacute;rtigo. Pero todas estas m&aacute;quinas necesitaban mano de obra y quien extrajera el carb&oacute;n de las minas. Trabajaban de sol a sol y por dos centavos. Ahora, al terrateniente que explotaba al campesinado se le sum&oacute; el capitalista que explotaba a los trabajadores.
    </p><p class="article-text">
        Fue entonces que el franc&eacute;s <a href="https://www.biografiasyvidas.com/biografia/s/saint__simon_conde.htm" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Saint-Simon</a> le dio una vueltita m&aacute;s a lo que hab&iacute;an escrito sus antecesores ilustrados y tuvo la idea loca de que a la clase trabajadora hab&iacute;a que reconocerle sus derechos y necesidades. &iquest;C&oacute;mo lograrlo? Aqu&iacute; nacen las ideas de izquierda y, con ellas, el anarquismo.
    </p><h3 class="article-text"><strong>La palabrita en cuesti&oacute;n</strong></h3><p class="article-text">
        Por entonces las bondades del liberalismo eran un privilegio exclusivo de las &eacute;lites que, adem&aacute;s, ten&iacute;an el poder pol&iacute;tico. Saint-Simon y los suyos defend&iacute;an que hab&iacute;a que cambiar la funci&oacute;n del Estado: de ser el brazo armado del poder econ&oacute;mico para reprimir los reclamos obreros, ten&iacute;a que pasar a garantizar el reparto justo de recursos y beneficios.
    </p><p class="article-text">
        A mediados del XIX apareci&oacute; otro franchute, <a href="https://www.biografiasyvidas.com/biografia/p/proudhon.htm" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Pierre Joseph Proudhon</a>, que fue un poco m&aacute;s all&aacute;: se le ocurre que la mejor manera de descentralizar el poder pol&iacute;tico es atomizando el Estado en un federalismo que garantice la participaci&oacute;n ciudadana. Fue el padre del anarquismo. 
    </p><p class="article-text">
        Ley de vida: El viejo Proudhon se les qued&oacute; blandengue a las nuevas generaciones. Y fue otro anarquista franc&eacute;s, <a href="https://datos.bne.es/persona/XX903318.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Joseph D&eacute;jacque</a>, el que se defini&oacute; a s&iacute; mismo como libertario en contraposici&oacute;n a Proudhon al que tachaba de liberal. Y la palabrita prosper&oacute; en aquel ecosistema cultural convulso donde muchos intentaban pensar nuevas formas de organizaci&oacute;n social m&aacute;s justa. Pero los Estados, t&iacute;teres de las &eacute;lites econ&oacute;micas, reprimieron con todo a los movimientos obreros que surgieron gracias a estas ideas. Lejos de desaparecer, la palabra <em>libertario</em> se impuso.
    </p><h3 class="article-text"><strong>La palabrita se impone </strong></h3><p class="article-text">
        La prohibici&oacute;n de los peri&oacute;dicos anarquistas en la Francia de finales del siglo XIX impuls&oacute; el uso de la palabra <em>libertario</em> entre la prensa &aacute;crata como forma de evadir la censura. Surgieron peri&oacute;dicos, revistas, libros y ateneos que llevaban la palabrita en cuesti&oacute;n como sin&oacute;nimo de anarquista.
    </p><p class="article-text">
        La palabra se extendi&oacute; al resto de Europa. Y con la inmigraci&oacute;n masiva de obreros europeos al nuevo mundo, las ideas anarquistas y la palabra libertario llegaron a Sudam&eacute;rica. A principios del siglo XX, los sindicatos anarquistas eran los que contaban con m&aacute;s afiliados y los que m&aacute;s guerra daban al establishment. Fueron, tambi&eacute;n, los m&aacute;s combatidos por las fuerzas de represi&oacute;n del Estado. 
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, en el mundo anglosaj&oacute;n, libertario aparec&iacute;a ya asociado a otra esfera diametralmente opuesta: la religiosa. Ve&aacute;moslo.
    </p><h3 class="article-text"><strong>La palabra </strong><em><strong>libertario</strong></em><strong> en el mundo anglosaj&oacute;n</strong></h3><p class="article-text">
        En la Gran Breta&ntilde;a de finales del siglo XIX, en el marco del debate filos&oacute;fico dentro del protestantismo, se puso de moda la palabra <em>libertario</em> entre aquellos que defend&iacute;an el libre albedr&iacute;o otorgado por Dios a sus hijos en contraposici&oacute;n a aquellos que defend&iacute;an que las acciones humanas estaban determinadas por la voluntad divina. De ah&iacute; que el diccionario ingl&eacute;s hable de libre albedr&iacute;o y no de libertad. 
    </p><p class="article-text">
        Por aquel entonces, el brit&aacute;nico <a href="https://www.biografiasyvidas.com/biografia/s/spencer.htm" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Herbert Spencer</a> hab&iacute;a pillado el darwinismo y, sac&aacute;ndolo de contexto, lo llev&oacute; al campo econ&oacute;mico y social apuntando al Estado como el culpable de contener la potencialidad individual a la hora de comerciar y prosperar. Apareci&oacute;, tambi&eacute;n, la Escuela Austr&iacute;aca, tan fans del libre mercado como del individualismo. Sin embargo, para m&aacute;s confusi&oacute;n, la mism&iacute;sima palabra liberal estaba por cobrar un sentido espec&iacute;fico al otro lado del charco.
    </p><h3 class="article-text"><strong>La propiedad de la palabra &lsquo;liberal&rsquo;</strong></h3><p class="article-text">
        Ya en el siglo XX y en Estados Unidos, el presidente Roosevelt implement&oacute; el 'New Deal' para sacar a su pa&iacute;s de la Gran Depresi&oacute;n. Ahora el Estado tutelaba las relaciones laborales y se pon&iacute;a al frente de la producci&oacute;n creando puestos de trabajo y garantizando condiciones dignas para los trabajadores que, al tener m&aacute;s tiempo y dinero, se convert&iacute;an en consumidores que, a su vez, elevaban la demanda interna impulsando la producci&oacute;n. Idea que tambi&eacute;n hab&iacute;a tenido el brit&aacute;nico <a href="https://economipedia.com/definiciones/biografia/john-maynard-keynes.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">John Mainard Keynes</a>. Roosevelt empez&oacute; a utilizar la palabra <em>liberal</em> para identificar al partido Dem&oacute;crata, quedando fijada como sin&oacute;nimo de las pol&iacute;ticas progresistas que puso en pr&aacute;ctica para sacar a su pa&iacute;s de la crisis. 
    </p><p class="article-text">
        La aparici&oacute;n de esta nueva funci&oacute;n del Estado como tutelador de la econom&iacute;a y mediador entre clases logr&oacute; dos cosas: enfadar a las &eacute;lites que perd&iacute;an beneficios en favor del proletariado y, a la vez, reducir la combatividad de los movimientos obreros alej&aacute;ndolos de la tentaci&oacute;n de una revoluci&oacute;n social. Una tentaci&oacute;n muy real: hac&iacute;a poco m&aacute;s de una d&eacute;cada que hab&iacute;a triunfado la revoluci&oacute;n en Rusia.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, el movimiento anarquista estaba por tener un rev&eacute;s importante a nivel mundial<em>. </em>&iquest;Qu&eacute; pas&oacute;? 
    </p><h3 class="article-text"><strong>Ca&iacute;da del anarquismo</strong> </h3><p class="article-text">
        Pas&oacute; la Guerra Civil Espa&ntilde;ola, que dej&oacute; una amarga ense&ntilde;anza en el movimiento &aacute;crata: incluso con la solidaridad del proletariado internacional, el fascismo y su poderosa maquinaria de represi&oacute;n resultaron invencibles. Los que no murieron en el frente terminaron en campos de concentraci&oacute;n nazis o represaliados por Mussolini y Franco. Lo mismo pas&oacute; en Am&eacute;rica latina y otro tanto pas&oacute; en la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica de Stalin. 
    </p><p class="article-text">
        En Estados Unidos, al elevar el nivel de vida de los obreros, pocos quer&iacute;an jugarse la vida por una utop&iacute;a pudiendo comprarse un coche y una lavadora a plazos. Lo mismo pas&oacute; en Argentina cuando el primer gobierno de Per&oacute;n implement&oacute; las ideas keynesianas elevando el nivel de vida de la masa trabajadora.
    </p><p class="article-text">
        Llegada la d&eacute;cada de los 60, la Revoluci&oacute;n Cubana despert&oacute;, una vez m&aacute;s, la idea de la revoluci&oacute;n. Pero ahora el anarquismo era muy minoritario y lo que la petaba era la idea del Estado como el &uacute;nico capaz de articular un cambio sist&eacute;mico. 
    </p><p class="article-text">
        En los 70, la econom&iacute;a mundial entr&oacute; en crisis y las derechas liberales dar&iacute;an un nuevo salto. Se viene el neoliberalismo.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Adi&oacute;s al monstruo</strong></h3><p class="article-text">
        Tras una in&eacute;dita redistribuci&oacute;n de la riqueza en favor de los trabajadores gracias al Estado de Bienestar, la econom&iacute;a empez&oacute; a hacer aguas por diferentes factores. En <a href="https://economipedia.com/definiciones/escuela-de-chicago.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">la Universidad de Chicago</a> surgi&oacute; una nueva corriente econ&oacute;mica influenciada por Spencer y la escuela Austr&iacute;aca. Los de Chicago, contrarios a Keynes, predicaban una liberalizaci&oacute;n a tope del mercado: el neoliberalismo que propagar&aacute;n Thatcher y Reagan.
    </p><p class="article-text">
        Pero las potencias industriales necesitaban de materias primas tiradas de precio. Imponer esta nueva receta en los pa&iacute;ses latinoamericanos ten&iacute;a un escollo dif&iacute;cil de superar: los nuevos movimientos revolucionarios nacidos al sol de la revoluci&oacute;n cubana. Los golpes de Estado en Am&eacute;rica Latina fueron instrumentados por Estados Unidos. La represi&oacute;n continental del llamado Plan C&oacute;ndor, responsable del genocidio perpetrado por Pinochet, Videla y dem&aacute;s golpistas, acabaron con la posible resistencia al nuevo modelo neoliberal. 
    </p><p class="article-text">
        Poco despu&eacute;s, la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica termin&oacute; por desmoronarse y con la ca&iacute;da del muro de Berl&iacute;n desapareci&oacute; el fantasma del comunismo. 
    </p><p class="article-text">
        Los de Chicago aplaud&iacute;an con las orejas. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>La actualidad </strong></h3><p class="article-text">
        Sin la amenaza del monstruo sovi&eacute;tico, &iquest;para qu&eacute; seguir perdiendo dinero en favor de las mayor&iacute;as sociales? Ya no es el fantasma de la revoluci&oacute;n lo que se interpone entre ellos y su ambici&oacute;n, ahora es el Estado de Bienestar. 
    </p><p class="article-text">
        La derecha se ha quedado con la libertad de mercado del liberalismo despreciando las dem&aacute;s libertades y asociando la palabra <em>libertad</em> s&oacute;lo a la primera. Suelen obviar que el mism&iacute;simo <a href="https://economipedia.com/definiciones/adam-smith.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Adam Smith</a> pon&iacute;a un l&iacute;mite a <em>la mano invisible del mercado</em>: que estuvieran en riesgo los recursos planetarios. 
    </p><p class="article-text">
        Con una clase trabajadora identificada como clase media y donde la figura del trabajador es reemplazada por la del consumidor, la derecha sac&oacute; a relucir sin resistencia la palabra <em>libertario</em> como etiqueta de la idea de abolir el Estado como l&iacute;mite a la expansi&oacute;n capitalista. Logra as&iacute; disfrazar su conservadurismo reaccionario de rebeld&iacute;a revolucionaria. Es la misma perversi&oacute;n de Donald Trump llam&aacute;ndose anti establishment siendo &eacute;l un empresario millonario del establishment.
    </p><p class="article-text">
        Toda una perversi&oacute;n que est&aacute; importando la ultraderecha internacional.
    </p><h3 class="article-text"><strong>La perversi&oacute;n </strong></h3><p class="article-text">
        Guillermo Fern&aacute;ndez V&aacute;zquez, en su libro <a href="https://lenguadetrapo.com/libros/contextos/que-hacer-con-la-extrema-derecha-en-europa/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>Qu&eacute; hacer con la extrema derecha en Europa: el caso del Frente Nacional</em></a> (Madrid, Lengua de Trapo, 2019), llama a este saqueo de palabras por parte de la ultraderecha &lsquo;OPA sem&aacute;ntica&rsquo;, gracias a la cual Marine Le Pen logr&oacute; distanciarse del liderazgo de su padre y ampliar las bases y los votos de su partido utilizando t&eacute;rminos como &lsquo;mujer&rsquo;, &lsquo;trabajadores&rsquo; o &lsquo;pueblo&rsquo; que son propias del progresismo. 
    </p><p class="article-text">
        No es casual que <a href="https://www.eldiario.es/internacional/javier-milei-candidato-ultra-argentino-favor-venta-organos-aberracion-justicia-social_1_10444992.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Javier Milei</a> niegue a los desaparecidos de la dictadura argentina y reivindique la figura de Carlos Menem: la primera fue la encargada de barrer con la resistencia a la implantaci&oacute;n del neoliberalismo en Sudam&eacute;rica y el segundo fue el encargado de implementar la agenda neoliberal de privatizaciones de los servicios p&uacute;blicos y entrega de los recursos del pa&iacute;s a las multinacionales.
    </p><p class="article-text">
        Tal vez ser&iacute;a bueno no comprar el marco sem&aacute;ntico de esta ultraderecha reaccionaria disfrazada de nueva y alternativa y seguir reivindicando la palabra <em>libertario</em> como parte de la tradici&oacute;n obrera, en memoria quienes se dejaron la vida literalmente para que nosotros tengamos hoy los derechos que esta misma ultraderecha nos quiere arrebatar demoliendo el &uacute;nico dique que tenemos para contener su depredaci&oacute;n: el Estado de Bienestar. 
    </p><p class="article-text">
        Y m&aacute;s en tiempos en que la supervivencia de nuestra especie en el planeta exige un cambio dr&aacute;stico del paradigma de producci&oacute;n y consumo y una redistribuci&oacute;n de los recursos que acabe con la desigualdad. O, lo que es lo mismo, acabar con el neoliberalismo y su af&aacute;n depredatorio que defienden aquellos que hoy se disfrazan de alternativa novedosa bajo la palabra <em>libertario</em>. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Darío Adanti]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libertario-saqueo-semantico-ultraderecha-dejando-palabras_1_10579283.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 07 Oct 2023 20:17:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Libertario: O cómo el saqueo semántico de la ultraderecha nos está dejando sin palabras]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Anarquismo,Extrema derecha,Javier Milei,Donald Trump,Vox]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Discurso de odio: el caballo de troya del Código Penal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/discurso-odio-caballo-troya-codigo-penal_1_10263307.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d7c92482-e665-40a8-bad3-bd36deeed350_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Discurso de odio: el caballo de troya del Código Penal"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Puede llegarse a la perversa situación en la que los mismos que fomentan el racismo logren penalizar a aquellos que defienden la tolerancia y la sátira acusándolos de un delito de odio </p><p class="subtitle">El anterior 'rincón de pensar' - La libertad de expresión en los campus: el derecho a hablar, el derecho a protestar y el deber de escuchar</p></div><p class="article-text">
        Recientemente hemos visto dos casos de posibles l&iacute;mites a la libertad de expresi&oacute;n: <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/espana-frente-espejo-racismo-caso-vinicius-discriminacion-dia-dia_1_10241561.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los insultos racistas a Vin&iacute;cius</a> en el estadio de Mestalla durante el partido de liga del Real Madrid contra el Valencia y <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/jueza-imputa-humoristas-parodiaron-virgen-rocio-tv3_1_10234247.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la citaci&oacute;n como imputados a los tres participantes del sketch</a> de la Virgen del Roc&iacute;o en el programa &lsquo;Est&agrave; Passant&rsquo; de TV3. El primero podr&iacute;a vincularse al discurso de odio y el segundo, a la ofensa a los sentimientos religiosos.
    </p><p class="article-text">
        Sobre esto &uacute;ltimos ya expusimos en el art&iacute;culo <a href="https://www.eldiario.es/cultura/blasfemia-pecado-codigo-penal_1_10051418.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&lsquo;Blasfemia: un pecado en el C&oacute;digo Penal&rsquo;</a> la opini&oacute;n de los expertos que se&ntilde;alan la discordancia entre art&iacute;culo 525 que penaliza la ofensa a los sentimientos religiosos y la protecci&oacute;n constitucional del derecho a la libertad de expresi&oacute;n. Aquel art&iacute;culo terminaba diciendo que, seg&uacute;n algunos, para proteger el derecho a la libertad de culto ya est&aacute;n los delitos de odio recogidos en el art&iacute;culo 510, pero son muchos los actores jur&iacute;dicos que advierten que el punto 1.a) de dicho art&iacute;culo -el que penaliza el discurso de odio- puede convertirse en un caballo de Troya que, lejos de proteger a los vulnerables, termine por proteger a los poderosos.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Los derechos que salen torcidos</strong></h3><p class="article-text">
        Cuando hablamos de derechos y delitos -libertad, ofensa, odio-, estamos hablando de conceptos filos&oacute;ficos. El trabajo de los expertos en jurisprudencia es sustraer estos t&eacute;rminos del campo difuso de las ideas para delimitarlos en el campo de lo material. Empecemos por uno de esos conceptos complicados de definir: el odio.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la RAE, el odio es la &ldquo;antipat&iacute;a y aversi&oacute;n hacia algo o alguien cuyo mal se desea&rdquo;. El t&eacute;rmino tiene su origen en la palabra latina <em>odium</em> -odio, literalmente- que proviene, a su vez, de la palabra griega <em>odysso</em> que significaba, curiosamente, enojarse.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; claro que cuando nos referimos al odio hablamos de un sentimiento y estos, cuando intentan ser codificados penalmente, guardan una alta dosis de subjetividad que no los hace fiables a la hora de limitar derechos fundamentales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El origen de la facilidad con la que los sectores reaccionarios logran sentar a la s&aacute;tira ante la justicia estriba en la esencia misma de lo sat&iacute;rico y en lo difuso de la codificaci&oacute;n penal de estos conceptos. Como escribi&oacute; el profesor Peter Berger en su libro '<a href="https://editorialkairos.com/catalogo/risa-redentora" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Risa redentora</a>'<em>, </em>&ldquo;la s&aacute;tira es el uso de la comicidad con fines agresivos&rdquo;. Eso s&iacute;, una agresividad simb&oacute;lica que pasaremos a definir en su relaci&oacute;n con el odio.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Las tres motivaciones del humor</strong></h3><p class="article-text">
        En su libro <a href="https://lallamastore.com/products/simon-critchley-sobre-el-humor" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">'Sobre el Humor</a>&rsquo;, el fil&oacute;sofo brit&aacute;nico Simon Critchley menciona las tres explicaciones de lo c&oacute;mico planteadas por el fil&oacute;sofo americano John Monreal. Seg&uacute;n Monreal habr&iacute;a tres teor&iacute;as del humor: 1) El humor como superioridad, representado en las ideas al respecto de Plat&oacute;n, Arist&oacute;teles y Hobbes; 2) El humor como alivio, presente en Spencer y Freud; y 3) El humor como incongruencia analizado por Kant, Kierkegaard y Schopenhauer, entre otros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Qued&eacute;monos con el primero, el humor como superioridad, porque es aqu&iacute; donde se encuentra la clave para explicar la s&aacute;tira y su dificultad para establecer si tiene relaci&oacute;n o no con el discurso de odio. Empecemos por se&ntilde;alar que en tiempos primitivos la s&aacute;tira era un ritual m&aacute;gico que maldec&iacute;a al otro. Pillad bocata y batido de fresa que viajaremos a la prehistoria.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Maldita s&aacute;tira</strong></h3><p class="article-text">
        El antrop&oacute;logo Paul Radin se&ntilde;alaba que toda sociedad primitiva tiene una cultura preliteraria desarrollada en forma de mitos, leyendas y rituales en la que destaca especialmente la s&aacute;tira. En las hordas de cazadores recolectores la cohesi&oacute;n del grupo llevaba aparejado la ridiculizaci&oacute;n de aquellos otros grupos que compet&iacute;an por los recursos en su mismo territorio. El hecho de que palabras o gestos burlescos provocaran convulsiones f&iacute;sicas en los dem&aacute;s -la risa-, ten&iacute;a una carga m&aacute;gica que se utilizaba como hechizo para maldecir o censurar a distancia. En algunos pueblos originarios de Am&eacute;rica del norte se cortaba la lengua a los prisioneros antes de matarlos porque cre&iacute;an que la risa del condenado condenaba a sus verdugos a la mala suerte de por vida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otro ejemplo lo tenemos en la tradici&oacute;n del pueblo inuit: para castigar las malas conductas de alg&uacute;n miembro del grupo, contaban con un cham&aacute;n que mediante una canci&oacute;n sat&iacute;rica censuraba las actitudes inapropiadas parodiando al culpable. La s&aacute;tira ten&iacute;a un doble objetivo: la verg&uuml;enza p&uacute;blica fijaba en el acusado lo inapropiado de su acto y, a la vez, aleccionaba a los dem&aacute;s sobre aquellas actitudes perjudiciales para la convivencia del grupo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Vemos como, en su origen, la s&aacute;tira proviene de la primera teor&iacute;a del humor, la de la superioridad. Superioridad representada en el ritual de la reducci&oacute;n del contrario al rid&iacute;culo. La s&aacute;tira es, ni m&aacute;s ni menos, que la secularizaci&oacute;n de la maldici&oacute;n m&aacute;gica. La forma m&aacute;s civilizada de ejercer la libertad de odiar porque aqu&iacute; el odio est&aacute; sublimado en forma de ficci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero ojo que la cosa se complica.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Odio y tolerancia</strong></h3><p class="article-text">
        Cuando nuestros antepasados cazadores recolectores descubrieron la agricultura, el excedente de recursos nos volvi&oacute; sedentarios y nuestras sociedades crecieron hasta convertirse en grandes civilizaciones. Para poder lidiar con tanta pe&ntilde;a y sus necesidades de subsistencia, el mecanismo de intercambio se volvi&oacute; m&aacute;s extenso y complejo al punto de crear las grandes rutas comerciales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El intercambio de productos llevaba aparejado la movilidad de las personas que los transportaban con sus respectivas peculiaridades diferenciadoras, ya sea &eacute;tnicas o culturales. Fue tal vez el comercio el que nos forz&oacute; a la tolerancia por puro inter&eacute;s de conseguir aquello que necesit&aacute;bamos y sacarle provecho a aquello que nos sobraba. El crecimiento demogr&aacute;fico increment&oacute; la demanda de recursos, lo que impuls&oacute; la expansi&oacute;n a otros territorios y la invasi&oacute;n y colonizaci&oacute;n de otros pueblos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esas expansiones dieron origen a los imperios. Y los imperios desarrollaron la esclavitud como forma de utilizar a los pueblos conquistados como mano de obra esclava, lo que propici&oacute; el desarrollo del pensamiento racista y discriminatorio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Fueron dos de esas grandes civilizaciones las que encontraron la forma m&aacute;s civilizada con la conflictividad intr&iacute;nseca de la s&aacute;tira. Como no pod&iacute;a ser de otra forma, hablamos de los antiguos griegos y romanos.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Los griegos inventan el contexto c&oacute;mico</strong></h3><p class="article-text">
        En la cultura hel&eacute;nica la s&aacute;tira comenz&oacute; como liturgia po&eacute;tico-musical asociada a un dios extranjero, Dioniso, llegado de Oriente a trav&eacute;s de los esclavos, era el dios del vino, la agricultura y la catarsis. El odio simb&oacute;lico de la s&aacute;tira no era ni m&aacute;s ni menos que un proceso cat&aacute;rtico donde se invert&iacute;a la relaci&oacute;n de poder mediante una ficci&oacute;n ef&iacute;mera presentada en clave est&eacute;tica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La s&aacute;tira evolucion&oacute; como ritual religioso de los seguidores de Dioniso en el que se representaban los dos estados del envenenamiento et&iacute;lico leve: la burla faltona y el llanto del baj&oacute;n. &iquest;C&oacute;mo lidiar con el otro, con el diferente, con aquel cuyas costumbres, rasgos o creencias son distintos a los propios?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuenta Nietzsche que a los nobles atenienses -seguidores del racional y estilizado Apolo-, les resultaba tan ofensivas estas celebraciones de ese dios extranjero, que solucionaron el problema dej&aacute;ndoles un lugar en el templo de Atenea en las fechas espec&iacute;ficas de los rituales Dionis&iacute;acos. Y as&iacute; naci&oacute;, de aquel ritual religioso, la comedia y el drama, la versi&oacute;n simb&oacute;lica de aquella burla y aquel llanto propiciados por la ingesta de vino. Es decir: al otorgarle un contexto espec&iacute;fico naci&oacute; lo que hoy conocemos como teatro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la antigua Grecia, la comedia surgi&oacute; al mismo tiempo que la democracia y la libertad de expresi&oacute;n que, por entonces, se llamaba <em>parres&iacute;a</em>: libertad de palabra. Dicha libertad de palabra, fundamental para la participaci&oacute;n democr&aacute;tica que exige el autogobierno, ten&iacute;a como norma la sinceridad y el respeto. Respeto y sinceridad que se permit&iacute;a transgredir a la comedia, que ten&iacute;a permiso para ofender y no estaba obligada a expresar ninguna verdad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y los romanos, tomaron buena nota de los progresos hel&eacute;nicos y doblaron la apuesta.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Los romanos se pasan de tolerantes</strong></h3><p class="article-text">
        El imperio romano toler&oacute; tanto a los dioses de los pueblos que conquistaba como la agresividad de la s&aacute;tira, ahora latina -Horacio, Juvenal, etc-,&nbsp;a los que se les permiti&oacute; criticar los vicios del poder en sus poemas. El permiso para ofender dado por los griegos a la comedia tiene su correlaci&oacute;n en el concepto latino del Animus Jocandi, o &aacute;nimo jocoso, por el que algo que puede resultar ofensivo no lo es si su intenci&oacute;n es la de provocar la risa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Claro que resultaba mucho m&aacute;s f&aacute;cil aceptar las deidades ajenas en un marco polite&iacute;sta que en el posterior marco monote&iacute;sta. Tan tolerantes fueron los romanos con las creencias de los pueblos conquistados que terminaron convertidos a una de esas religiones extranjeras, el cristianismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y es aqu&iacute;, en la expansi&oacute;n de los grandes monote&iacute;smos, donde el odio se vuelve norma.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Y el odio lo peta fuerte</strong></h3><p class="article-text">
        Fue en la Edad Media donde terminaron por chocar los grandes monote&iacute;smos: el odio hacia el otro y la l&oacute;gica esclavista se reafirm&oacute; en la verdad divina revelada, lo que convert&iacute;a a cada pueblo en el elegido por Dios y al diferente en hereje o animal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el renacimiento estas din&aacute;micas de odio se expandieron a&uacute;n m&aacute;s con la conquista de otros continentes. Por si fuera poco, dentro de cada monote&iacute;smo surgieron escisiones con interpretaciones diferentes en continua guerra por imponer sus verdades a las otras. El odio al otro era la norma y la tolerancia, un signo de debilidad y pecado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Surgieron los imperios globales coloniales, como el espa&ntilde;ol o el brit&aacute;nico, que asentaron su riqueza en la esclavitud de pueblos africanos, orientales y americanos. Y esta mentalidad colonial que consideraba a las otras etnias como inferiores, pervive hoy en el pensamiento de amplios sectores de las sociedades occidentales. Est&aacute; presente, tambi&eacute;n, en la comparaci&oacute;n de Vinicius -o de cualquier afrodescendiente- con un mono.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Fue ya en la ilustraci&oacute;n cuando Voltaire, Montesquieu y toda su cuchipandi de pensadores desarrollaron la idea de la tolerancia como contraposici&oacute;n al odio. Se estableci&oacute;, tambi&eacute;n, el contexto sat&iacute;rico como propicio, enmarcado dentro de la libertad de expresi&oacute;n.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Y la tolerancia dijo &lsquo;hola&rsquo;</strong></h3><p class="article-text">
        Voltaire escribi&oacute; su <a href="https://ministeriodeeducacion.gob.do/docs/biblioteca-virtual/R2hF-voltaire-tratado-sobre-la-toleranciapdf.pdf" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">&lsquo;Tratado sobre la tolerancia&rsquo; </a>a ra&iacute;z de la ejecuci&oacute;n de Jean Calas, acusado injustamente&nbsp;del asesinato de su propio hijo. Acusaci&oacute;n que ocultaba la discriminaci&oacute;n por pertenecer a una minor&iacute;a religiosa -los hugonotes- por parte de la iglesia cat&oacute;lica dominante. Y es aqu&iacute; donde el fil&oacute;sofo franc&eacute;s defendi&oacute; la libertad de culto como cr&iacute;tica a las guerras religiosas. Otra paradoja: la libertad de culto no fue un invento religioso sino laico, un elemento esencial para la construcci&oacute;n de la convivencia en una comunidad plural que caus&oacute; rechazo en las religiones monote&iacute;stas que hoy la utilizan para exigir la censura en nombre de la libertad de culto. Sobre todo de la s&aacute;tira y la comedia que, curiosamente empezaron, tambi&eacute;n, como religi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pero lleg&oacute; la revoluci&oacute;n industrial y se hizo preciso definir mejor qu&eacute; era eso de la libertad. Fue Stuart Mill quien mejor desarroll&oacute; el concepto de libertad en el contexto de las democracias liberales. Sobre todo de la libertad de expresi&oacute;n. Para Mill, el individuo tiene libertad de acci&oacute;n sobre todo aquello que no afecte a los dem&aacute;s y la &uacute;nica raz&oacute;n leg&iacute;tima por la que la comunidad puede imponerle un l&iacute;mite es impedir que se perjudique a otros. Pero, &iquest;qu&eacute; es opinable y qu&eacute; no? &iquest;Puede el odio ser delito? Y, en todo caso, &iquest;el odio a qu&eacute; y por qu&eacute;? Ve&aacute;moslo.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Los &lsquo;peros&rsquo; de la opini&oacute;n</strong></h3><p class="article-text">
        La libertad de expresi&oacute;n se basa en el principio de igualdad. Hay aspectos que forman parte de lo que es esencial al otro como individuo -la raza, el sexo, el g&eacute;nero, el lugar de nacimiento, etc- que no son opinables. Es en la aceptaci&oacute;n de estas diferencias en las que se basa el principio de igualdad sin el cual no hay libertad de expresi&oacute;n. La aceptaci&oacute;n de la diferencia del otro es lo que permite discutir lo que s&iacute; es opinable: las ideas, las creencias, los gustos...&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y en este principio es en el que se basa la penalizaci&oacute;n de los discursos de odio, porque quitan el estatus de igual al otro mediante la cr&iacute;tica de sus aspectos esenciales. Pero es aqu&iacute;, tambi&eacute;n, donde la religi&oacute;n entra en conflicto con la libertad de expresi&oacute;n, porque gran parte de aquellos que profesan alguna fe consideran su religi&oacute;n como parte esencial de lo que son. Sin embargo, la religi&oacute;n pertenece al campo de las ideas que circulan en el &aacute;mbito p&uacute;blico y eso las hace plausibles de ser analizadas y criticadas. Y s&oacute;lo en caso de estigmatizar a determinada religi&oacute;n minoritaria y vulnerable, puede admitirse una restricci&oacute;n a determinadas opiniones sobre la misma.
    </p><p class="article-text">
        El principio de tolerancia, fundamental para la convivencia, no implica una tolerancia acr&iacute;tica de las ideas por m&aacute;s que el otro las juzgue esenciales a su individualidad subjetivamente, como es el caso de la religi&oacute;n. Una tolerancia acr&iacute;tica, lejos de fortalecer la convivencia, impone restricciones a la libre expresi&oacute;n empobreciendo el principio de igualdad en el debate de las ideas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De hecho, Stewart Mill defend&iacute;a la m&iacute;nima intervenci&oacute;n porque la verdad, escribi&oacute;, se fortalece enfrent&aacute;ndose a la mentira. Sin embargo, llegados los tiempos modernos, las democracias se vieron en la necesidad de legislar sobre el discurso de odio. &iquest;Qu&eacute; pas&oacute; entre Stuart Mill y los tiempos modernos? Pas&oacute; el nazismo, y millones de muertos a causa de su raza, color de piel, ideolog&iacute;a o sexo. La verdad no triunf&oacute; sobre la mentira. Cosas que pasan cuando las ideas se ponen a prueba en el campo de lo material.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>&iquest;Qu&eacute; hacer con el discurso de odio?</strong></h3><p class="article-text">
        Podemos resumir las posturas con respecto a los delitos de odio en los estados democr&aacute;ticos aconfesionales en dos: la americana y la europea. La americana apela al principio de intervenci&oacute;n m&iacute;nima de la justicia prevaleciendo el derecho a la libre expresi&oacute;n, incluso en los casos extremos de discursos racistas como el del Ku Klux Klan. Se considera que la palabra puede ser hiriente pero no da&ntilde;ina, entendiendo el da&ntilde;o como un hecho material. S&oacute;lo se podr&iacute;a limitar una expresi&oacute;n como delito de odio si existe una causalidad que vincule directamente a dicha opini&oacute;n con un hecho de agresi&oacute;n o violencia derivado de &eacute;l. La justicia europea, en cambio, tiende a lo contrario: a limitar la libertad de expresi&oacute;n en casos de discursos de odio para evitar la discriminaci&oacute;n y proteger a los colectivos vulnerables.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Garton Ash en su libro <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-libertad-de-palabra/246669" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">&lsquo;Libertad de palabra&rsquo;</a>, mientras que Am&eacute;rica trata a todos sus ciudadanos como plebeyos sin derecho a limitar la libre expresi&oacute;n de los dem&aacute;s, Europa los trata como si todos fueran nobles con el privilegio de censurar la opini&oacute;n que le resulte ofensiva. Esto crea diferentes problemas en cada uno de estas posturas con respecto al discurso del odio y la libertad de expresi&oacute;n.&nbsp;Veamos el caso espa&ntilde;ol.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Lo que dice el art&iacute;culo en cuesti&oacute;n</strong></h3><p class="article-text">
        El Art&iacute;culo 510 es el relativo a los delitos de odio y su punto 1.a) es el que refiere a los discursos de odio. Dice as&iacute;:
    </p><p class="article-text">
        1. Ser&aacute;n castigados con una pena de prisi&oacute;n de uno a cuatro a&ntilde;os y multa de seis a doce meses:
    </p><p class="article-text">
        a) Quienes p&uacute;blicamente fomenten, promuevan o inciten directa o indirectamente al odio, hostilidad, discriminaci&oacute;n o violencia contra un grupo, una parte del mismo o contra una persona determinada por raz&oacute;n de su pertenencia a aquel, por motivos racistas, antisemitas, antigitanos u otros referentes a la ideolog&iacute;a, religi&oacute;n o creencias, situaci&oacute;n familiar, la pertenencia de sus miembros a una etnia, raza o naci&oacute;n, su origen nacional, su sexo, orientaci&oacute;n o identidad sexual, por razones de g&eacute;nero, aporofobia, enfermedad o discapacidad.
    </p><p class="article-text">
        El problema radica en esa menci&oacute;n a &ldquo;otros referentes a la ideolog&iacute;a, la religi&oacute;n o creencias&rdquo;. Resulta altamente subjetivo qu&eacute; significa incitar indirectamente al odio en el caso de ejercer la libertad de expresi&oacute;n sobre la ideolog&iacute;a, la religi&oacute;n y las creencias, siendo estas ideas que deber&iacute;an ser materia opinable en el debate p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        La&nbsp;profesora titular de Derecho Penal de la Universidad de Valladolid, Patricia Tapia Ballesteros, en su monogr&aacute;fico &lsquo;El discurso de odio del art. 510.1.a) del C&oacute;digo penal espa&ntilde;ol: la ideolog&iacute;a como un caballo de Troya entre las circunstancias sospechosas de discriminaci&oacute;n&rsquo; se&ntilde;ala: &ldquo;Es necesario delimitar al colectivo que se encuentra en una posici&oacute;n de inferioridad o vulnerabilidad dentro de la sociedad (...). Prueba de ello es que, tanto en el Informe de delimitaci&oacute;n conceptual en materia de delitos de odio, se admite la sanci&oacute;n mediante el art&iacute;culo 510.1.a del C&oacute;digo Penal de discursos de odio contra la ideolog&iacute;a neonazi&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n est&aacute; redactado, odiar al nazismo puede ser interpretado, tambi&eacute;n, como delito de odio. &iquest;Peeeerdona?
    </p><h3 class="article-text"><strong>Aqu&iacute; nuestro caballo de Troya</strong></h3><p class="article-text">
        La ambig&uuml;edad de la definici&oacute;n del art&iacute;culo que penaliza el discurso de odio ha incentivados a que grupos nacional cat&oacute;licos tan reaccionarios como Abogados Cristianos, Hazte O&iacute;r o Manos Limpias, presuntamente vinculados a sectas de ultraderecha como el Yunque, utilicen este art&iacute;culo del C&oacute;digo Penal para limitar la libertad de expresi&oacute;n cr&iacute;tica con la religi&oacute;n, del mismo modo que utilizan el art&iacute;culo 525 que penaliza la ofensa a los sentimientos religiosos para promocionarse y censurar al pensamiento cr&iacute;tico laico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este es el caso de <a href="https://www.eldiario.es/sevilla/justicia-vuelve-dar-razon-cono-insumiso-sevilla-no-hubo-intencion-ofender-sentimientos-religiosos_1_7243004.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las activistas feministas del 'Co&ntilde;o Insumiso'</a>, demandadas por Abogados Cristianos en 2017 apelando a ambos art&iacute;culos: ofensa a los sentimientos religiosos y discurso de odio contra el catolicismo, como si la iglesia cat&oacute;lica fuera una minor&iacute;a religiosa en peligro de exclusi&oacute;n social.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo mismo pas&oacute; con los ya mencionados responsables del programa &lsquo;Est&agrave; Passant&rsquo; con <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/politica/humoristas-programa-tv3-comparo-mossos_1_1047371.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un sketch de 2019</a> en que llamaban perros a la polic&iacute;a y que les vali&oacute; una demanda por discurso de odio de parte de los sindicatos policiales. Es dif&iacute;cil pensar en la polic&iacute;a como una minor&iacute;a vulnerable y m&aacute;s cuando tienen permiso de portar armas y saben usarlas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y mientras que seg&uacute;n un informe del Ministerio del Interior el 90% de v&iacute;ctimas de racismo no presenta denuncia, cada vez son m&aacute;s frecuentes las demandas sobre discurso de odio de grupos de fan&aacute;ticos religiosos o reaccionarios que pretenden hacer valer su privilegio y silenciar las voces cr&iacute;ticas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; conclusi&oacute;n podemos sacar de todo esto?
    </p><h3 class="article-text"><strong>Una brev&iacute;sima conclusi&oacute;n</strong></h3><p class="article-text">
        En un contexto de crecimiento de la ultraderecha en nuestro pa&iacute;s, con VOX ya metido en las instituciones y con pol&iacute;ticos de su partido presuntamente vinculados a <a href="https://elpais.com/espana/elecciones-municipales/2023-05-31/uno-de-los-concejales-de-vox-elegidos-en-barcelona-es-fundador-de-la-secta-integrista-mexicana-el-yunque-en-espana.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">sectas como el Yunque</a>, se da la paradoja de que aquellos que normalizan el discurso de odio con carteles de campa&ntilde;a que criminalizan a los 'menas' o a los conciudadanos con nombres &aacute;rabes sin que esto les valga castigo alguno, son los mismos que utilizan la criminalizaci&oacute;n de la ofensa y el discurso de odio para silenciar la s&aacute;tira o la protesta. Un 'lawfare' que no va contra un pol&iacute;tico espec&iacute;fico sino contra un derecho fundamental democr&aacute;tico: la libertad de expresi&oacute;n. Puede darse el caso de que nadie sea condenado por los insultos racistas a Vin&iacute;cius pero que los mismos que fomentan el racismo logren penalizar a aquellos que defienden la libertad de palabra acus&aacute;ndolos de un delito de odio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es tan perverso y retorcido que ser&iacute;a un buen argumento para una comedia si no resultara tr&aacute;gico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Tambi&eacute;n queremos que pienses esto... </strong></em>
    </p><p class="article-text">
        El resultado electoral de las elecciones municipales y auton&oacute;micas no deja lugar a dudas. Viene una ola reaccionaria y la mayor&iacute;a de los medios nadan en esa misma direcci&oacute;n. elDiario.es se ha convertido en uno de los pocos peri&oacute;dicos de referencia, con capacidad de marcar la agenda y destapar investigaciones exclusivas, que sigue siendo independiente y no est&aacute; capturado por la derecha. Si crees que el periodismo importa y afecta a nuestras vidas, ap&oacute;yanos. Hoy te necesitamos m&aacute;s que nunca.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Hazte socio, hazte socia, de elDiario.es</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Darío Adanti]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/discurso-odio-caballo-troya-codigo-penal_1_10263307.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 03 Jun 2023 20:23:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Discurso de odio: el caballo de troya del Código Penal]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Delitos de odio,Código Penal,Racismo,Humoristas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Blasfemia: un pecado en el Código Penal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/blasfemia-pecado-codigo-penal_1_10051418.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6c492d13-9e05-4789-9862-9b841b0840d7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Blasfemia: un pecado en el Código Penal"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El derecho constitucional a la libertad de expresión ya tiene su límite en los delitos de odio y el derecho a no ser ofendido no puede limitarlo porque jurídicamente no existe</p><p class="subtitle">El anterior 'rincón de pensar' - La nostalgia es una tilde, por Elena Cabrera</p></div><p class="article-text">
        La historia de los pa&iacute;ses est&aacute; codificada en sus leyes y la historia del Derecho es la historia de la separaci&oacute;n entre el pecado y el delito. 
    </p><p class="article-text">
        En su cuento <a href="https://www.ucm.es/data/cont/docs/119-2014-02-11-Borges.El%20Aleph76.pdf" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>El Aleph</em></a>, Jorge Luis Borges describe un punto ubicado en el s&oacute;tano de una antigua casa en el que se puede ver el universo desde todos los &aacute;ngulos posibles. Algo parecido pasa con el art&iacute;culo 525 de nuestro <a href="https://www.boe.es/eli/es/lo/1995/11/23/10/con" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">C&oacute;digo Penal</a>, el que castiga la ofensa a los sentimientos religiosos: en &eacute;l se puede ver toda la historia de Espa&ntilde;a. &iquest;Que no? Pasen y vean.	
    </p><h3 class="article-text">Pecado y delito</h3><p class="article-text">
        La palabra &lsquo;blasfemia&rsquo;, de origen griego, significaba injuria contra alguien. La connotaci&oacute;n religiosa, en realidad, estaba tipificada en la <em>asebeia</em>, que era el cargo criminal por &ldquo;profanaci&oacute;n y burla de objetos divinos&rdquo; o &ldquo;irreverencia hacia los dioses del Estado&rdquo;. Por este cargo fueron condenados S&oacute;crates, a muerte, y Arist&oacute;teles, al exilio.
    </p><p class="article-text">
        La <em>asebeia</em> griega se traduce al lat&iacute;n como &lsquo;impiedad&rsquo;, entendida como falta de fe religiosa. Pero, en pos de la paz social, los romanos eran tolerantes con las religiones de los pueblos conquistados. Su soluci&oacute;n ante el problema de aquella nueva secta apocal&iacute;ptica que ven&iacute;a li&aacute;ndola parda, el cristianismo, fue dejar el asunto en manos de las autoridades y la justicia hebreas: Jes&uacute;s fue condenado por blasfemia, penada con la muerte por el c&oacute;digo Lev&iacute;tico. 
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s tarde, Santo Tom&aacute;s de Aquino, siguiendo la doctrina de San Agust&iacute;n, afirmar&aacute; que &ldquo;aunque todo delito es pecado, no todo pecado es delito&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Y ser&aacute; ya con el absolutismo cuando Estado y religi&oacute;n se abracen m&aacute;s pasionalmente: la expansi&oacute;n de los reinos devenidos en imperios requer&iacute;a la unidad pol&iacute;tica basada en la ortodoxia religiosa. 
    </p><p class="article-text">
        Apareci&oacute; Lutero con su cisma, y la blasfemia volvi&oacute; a estar de moda como forma de acabar con los que amenazaban la unidad doctrinal y el poder de Roma, castigada entonces con atravesamiento de lengua con barra de hierro, c&aacute;rcel y muerte, entre otras linduras.
    </p><p class="article-text">
        Tuvieron que plantearse el siguiente dilema: si la blasfemia ofend&iacute;a a Dios, &iquest;pod&iacute;a el Todopoderoso ser sujeto pasivo protegido por los tribunales terrenales? Sonaba a pecado de soberbia. Por no hablar de que era muy improbable que la v&iacute;ctima se presentara a poner la denuncia.
    </p><p class="article-text">
        Determinaron que la &ldquo;blasfemia her&eacute;tica&rdquo;, aquella que cuestiona la doctrina de la Iglesia, era un <em>delito de religi&oacute;n</em> y deb&iacute;a ser juzgada por los tribunales eclesi&aacute;sticos, y la &ldquo;blasfemia simple&rdquo;, la injuria o el escarnio de Dios y sus cositas, era un <em>delito contra la religi&oacute;n</em> y deb&iacute;a ser juzgada por los tribunales seculares. Aqu&iacute; ya no era a Dios al que se ofend&iacute;a sino los sentimientos de sus fieles. As&iacute;, la reacci&oacute;n que produce en los dem&aacute;s pas&oacute; a ser parte integrante de la blasfemia como delito de desorden p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        Pero lleg&oacute; el siglo XVIII y las ideas de la Ilustraci&oacute;n dieron un giro al asunto. O, como dir&iacute;an en el pa&iacute;s de Borges: se arm&oacute; el quilombo.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Se arm&oacute; el quilombo: lleg&oacute; la Ilustraci&oacute;n</strong></h3><p class="article-text">
        En la Revoluci&oacute;n francesa, y poco antes en la americana, se acab&oacute; con la relaci&oacute;n entre Iglesia y Estado y se cort&oacute; el cord&oacute;n umbilical que un&iacute;a el delito con el pecado, se plante&oacute; una ciencia del Derecho penal de car&aacute;cter emp&iacute;rico y la blasfemia dej&oacute; de ser delito en Francia en 1791. Aunque poco despu&eacute;s la moralidad cat&oacute;lica ser&aacute; restaurada, que se lo pregunten si no a Baudelaire o Flaubert.
    </p><p class="article-text">
        Estas ideas, origen del liberalismo, causaron una furibunda reacci&oacute;n en las &eacute;lites espa&ntilde;olas: Castilla era, desde tiempos de Isabel I, el reino elegido por Dios para expandir su palabra en un mundo con gran oferta en infieles.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, este divorcio entre pecado y delito tiene su propia historia de idas y venidas y dej&oacute; su huella en las diferentes constituciones y c&oacute;digos penales aparecidos a partir del siglo XIX, desde que las Cortes de C&aacute;diz promulgaron la Constituci&oacute;n de 1812, la cual, en cuanto a divisi&oacute;n entre Iglesia y Estado y al contrario de lo que se podr&iacute;a esperar, no fue, ni mucho menos, un viva la Pepa. 
    </p><p class="article-text">
         A pesar de su car&aacute;cter revolucionario, la necesidad de unidad frente a la invasi&oacute;n francesa los llev&oacute; a ser muy moderados en el tema religioso, y esto qued&oacute; reflejado constitucionalmente: &ldquo;La religi&oacute;n de la naci&oacute;n espa&ntilde;ola es y ser&aacute; perpetuamente la cat&oacute;lica, apost&oacute;lica y romana, &uacute;nica verdadera&rdquo;. En su C&oacute;digo Penal de 1822, se categoriza la blasfemia dentro de los &ldquo;delitos contra la religi&oacute;n del Estado&rdquo;, con penas de entre quince y cuatro meses de prisi&oacute;n. Una nader&iacute;a comparado con el apachurramiento de lengua de tiempos anteriores.
    </p><p class="article-text">
        Pero regres&oacute; el Borb&oacute;n, se grit&oacute; &ldquo;Vivan las cadenas&rdquo; y la cosa se torci&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Empezaba as&iacute; un tira y afloja entre dos ideas contrapuestas de Espa&ntilde;a, la confesional y la liberal, con la blasfemia como centro gravitatorio e Iglesia y Estado como esas parejas que no se pueden ni ver pero que no terminan nunca de perderse de vista.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Iglesia y Estado: una relaci&oacute;n t&oacute;xica</strong></h3><p class="article-text">
        Tras el apoyo incondicional de la Iglesia al absolutismo de Fernando VII empezaron las tensiones entre conservadores y liberales. En la Constituci&oacute;n de 1837 se mantiene la cat&oacute;lica como religi&oacute;n oficial, pero no se llega a aprobar el C&oacute;digo Penal correlativo. 
    </p><p class="article-text">
        Los moderados deciden reorganizar la sociedad: la Constituci&oacute;n de 1845 tiene una clara vocaci&oacute;n confesional y en el C&oacute;digo Penal de 1848 la blasfemia deja de ser delito grave y el escarnio a seres imaginarios pasa a ser solo una falta. La reforma de 1850 no aporta ninguna diferencia, pero tras la inestabilidad de los gobiernos de la d&eacute;cada de los sesenta, destronada y exiliada Isabel II, comienza la primera Rep&uacute;blica y vuelven las ideas de la ilustraci&oacute;n. Su Constituci&oacute;n de 1869 permite por primera vez el ejercicio de la libertad de culto y su C&oacute;digo Penal de 1870 ni siquiera tipifica la blasfemia como falta, algo que, para algunos, no tendr&aacute; perd&oacute;n de Dios.
    </p><p class="article-text">
        La reacci&oacute;n no se hizo esperar: en 1874 el general Pav&iacute;a disuelve las Cortes y el general Mart&iacute;nez Campos da un golpe de Estado y proclama a Alfonso XII nuevo rey. Empezaba la Restauraci&oacute;n cat&oacute;lica borb&oacute;nica. En la Constituci&oacute;n de 1876 la &uacute;nica y verdadera volvi&oacute; a ser la religi&oacute;n oficial del Estado. Pero segu&iacute;a vigente el C&oacute;digo Penal de 1870, que pasaba ol&iacute;mpicamente de la blasfemia, lo que resultaba discordante con la nueva Carta Magna.
    </p><p class="article-text">
        Los carlistas y los nuevos movimientos obreros no paraban de dar por saco. Para que no les fastidiaran el invento, liberales moderados y conservadores se alternaban en el poder con la regente Mar&iacute;a Cristina en el trono. Pero no les dio tiempo ni consenso para ponerse con el alicatado del C&oacute;digo Penal: un anarquista italiano se cepill&oacute; a C&aacute;novas del Castillo y por culpa de los gringos perdimos Cuba, Puerto Rico y Filipinas. Las &eacute;lites conservadoras estaban que echaban espuma por la boca. Le tocaba el turno a Alfonso XIII y la blasfemia segu&iacute;a sin ser castigada.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Siglo XX cambalache: el imperio contraataca</strong></h3><p class="article-text">
        Reci&eacute;n en 1928 se apa&ntilde;ar&aacute; esta contradicci&oacute;n entre el Estado confesional de la Constituci&oacute;n del 76 y el C&oacute;digo Penal del 70, que segu&iacute;a vigente: en el nuevo C&oacute;digo Penal de la dictadura de Primo de Rivera se recuperar&aacute;n los tipos de blasfemia, profanaci&oacute;n y escarnio como falta, ampli&aacute;ndolo a aquello que pudiera ofender a los dem&aacute;s cultos. 
    </p><p class="article-text">
        Tras la dimisi&oacute;n del dictador y la ca&iacute;da de Alfonso XIII llega la Segunda Rep&uacute;blica, y con su Constituci&oacute;n de 1931 se separan una vez m&aacute;s Iglesia y Estado. Aunque no sin resistencia: casi la mitad de la C&aacute;mara no particip&oacute; en la decisi&oacute;n. En su C&oacute;digo Penal de 1932 sigue el respeto a los sentimientos religiosos como bien jur&iacute;dico protegido. Tal vez la tensi&oacute;n con los sectores conservadores derivara en esta concesi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La reacci&oacute;n se vino arriba con el levantamiento militar del 36. Tras la Guerra Civil y el triunfo del bando nacional, Franco querr&aacute; revivir la idea m&iacute;tica del imperio espa&ntilde;ol, para lo que contar&aacute; con el sector m&aacute;s cavernario de la Iglesia cat&oacute;lica como pieza fundamental en su plan de adoctrinamiento social. El nacionalcatolicismo extender&aacute; sus tent&aacute;culos por todos los &aacute;mbitos, empezando por la educaci&oacute;n. Iglesia y Estado volver&aacute;n a su antiguo romance, y el C&oacute;digo Penal de 1944 rescatar&aacute; el delito de blasfemia, castigando el escarnio, el ultraje y las expresiones injuriosas contra el pante&oacute;n celestial.
    </p><p class="article-text">
        En 1967, tras las presiones del bloque occidental y en modesta concesi&oacute;n al liberalismo, se promulga una Ley Org&aacute;nica del Estado donde el r&eacute;gimen reconoce el derecho a la libertad religiosa, pero el C&oacute;digo Penal de 1973 mantiene el delito de blasfemia y ampl&iacute;a el amparo a los sentimientos religiosos a las dem&aacute;s supersticiones reconocidas. 
    </p><p class="article-text">
        Muerto Paco y con Juan Carlos como rey y dique de contenci&oacute;n de la conspiraci&oacute;n bolchevique-judeomas&oacute;nica, empezar&aacute; la Transici&oacute;n. No ser&aacute; f&aacute;cil teniendo al nacionalcatolicismo tutelando el camino. En la Constituci&oacute;n del 1978 se vuelve al modelo de un Estado aconfesional que reconoce y garantiza la libertad religiosa y en 1983 se reforma el C&oacute;digo Penal para ajustarlo al nuevo marco constitucional democr&aacute;tico. Se elimina la protecci&oacute;n especial a la religi&oacute;n cat&oacute;lica y en la Ley Org&aacute;nica de 1988 la blasfemia deja de ser delito, aunque se mantiene como falta para suprimirse finalmente en 1989. Pero permanecer&aacute; la protecci&oacute;n a la sensibilidad de los fieles, que se colar&aacute; en el C&oacute;digo Penal de 1995, vigente actualmente, donde ya no queda ni rastro de la palabra blasfemia pero sigue latiendo en el art&iacute;culo 525 con lo que, desde tiempos remotos, es parte de su definici&oacute;n: el escarnio a los sentimientos religiosos. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>O&eacute; o&eacute; o&aacute;, la religi&oacute;n es un sentimiento que no puedo parar</strong></h3><p class="article-text">
        El art&iacute;culo 525 dice:
    </p><p class="article-text">
        <em>1. Incurrir&aacute;n en la pena de multa de ocho a doce meses los que, para ofender los sentimientos de los miembros de una confesi&oacute;n religiosa, hagan p&uacute;blicamente, de palabra, por escrito o mediante cualquier tipo de documento, escarnio de sus dogmas, creencias, ritos o ceremonias, o vejen, tambi&eacute;n p&uacute;blicamente, a quienes los profesan o practican. </em>
    </p><p class="article-text">
        Gran parte de las religiones se basan en que su fe es la verdadera, siendo las otras falsas o meras desviaciones de la verdad divina revelada en exclusividad, lo que convierte a dogmas y postulados de unas en herej&iacute;as y blasfemias para las otras. Penalizar la ofensa a los sentimientos religiosos en el marco de la libertad de culto equivale a que todas las religiones puedan querellarse contra las dem&aacute;s por considerar sus divergencias como ofensas. Si quisieran, los musulmanes espa&ntilde;oles podr&iacute;an querellarse contra Salman Rushdie y aquellos que lo han publicado por lo ofensivo de sus <a href="https://www.google.es/books/edition/Los_versos_sat%C3%A1nicos/jHqZRkONrr8C?hl=es&amp;gbpv=1&amp;printsec=frontcover" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>Versos sat&aacute;nicos</em></a>. E incluso contra todos los medios que publicamos las caricaturas de Mahoma en solidaridad con <em>Charlie Hebdo</em> cuando el atentado en Par&iacute;s. Estar&iacute;an en su derecho.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, el art&iacute;culo 525, como concesi&oacute;n al laicismo, dice:
    </p><p class="article-text">
        <em>2. En las mismas penas incurrir&aacute;n los que hagan p&uacute;blicamente escarnio, de palabra o por escrito, de quienes no profesan religi&oacute;n o creencia alguna.</em>
    </p><p class="article-text">
        Y aqu&iacute;, en mi opini&oacute;n, se llega a una contradicci&oacute;n entre ambos puntos del art&iacute;culo, porque el laicismo y el ate&iacute;smo se basan en el empirismo aplicado a los sistemas de creencias disponibles en el campo p&uacute;blico de las ideas. Su sistema de creencias &ndash;por igualarlo a lo religioso&ndash; se basa en la cr&iacute;tica a las religiones, por lo que su expresi&oacute;n puede implicar una ofensa a los sentimientos de aquellos que s&iacute; creen en ellas. Si desde el laicismo se utilizara el punto 2 del art&iacute;culo podr&iacute;a darse la proliferaci&oacute;n de querellas contra el cristianismo por sostener p&uacute;blicamente que los que no creen en Dios son &ldquo;necios, empobrecidos de entendimientos y corrompidos&rdquo; (Salmos 14:1, Romanos 1:20-32, Efesios 4:18, entre otros), un clara ofensa a los sentimientos laicos. 
    </p><p class="article-text">
        Se romper&iacute;a as&iacute; la convivencia pac&iacute;fica y democr&aacute;tica de la pluralidad de ideas, por ser las convicciones de unos ofensas para los otros, y viceversa. 
    </p><p class="article-text">
        Por no hablar de lo dif&iacute;cil que resulta comprobar la veracidad de la ofensa y medir el da&ntilde;o en los sentimientos. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>Se busca perito experto en heridas de sentimientos</strong></h3><p class="article-text">
        No hay discusi&oacute;n sobre lo subjetivo de algo como la ofensa, y no hay perito capaz de comprobar si una herida en los sentimientos coincide con las caracter&iacute;sticas de aquello que se dice que la ha causado, trasladando la prueba emp&iacute;rica que relaciona causa y efecto a la valoraci&oacute;n personal del juez. 
    </p><p class="article-text">
        La catedr&aacute;tica de Derecho Civil Mar&iacute;a Paz Garc&iacute;a Rubio, en su estudio monogr&aacute;fico<em> </em><a href="https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=4812151" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>Arte, religi&oacute;n y Derechos Fundamentales. La libertad de expresi&oacute;n art&iacute;stica ante la religi&oacute;n y los sentimientos religiosos (algunos apuntes al hilo del caso Javier Krahe)</em></a>, dice sobre el punto 1 del art&iacute;culo 525 que &ldquo;la regla en cuesti&oacute;n no es a su vez manifestaci&oacute;n de otro derecho fundamental, sino resultado de la incorrecta elevaci&oacute;n de un bien infraconstitucional al rango de l&iacute;mite de un derecho de naturaleza constitucional&rdquo;. Y aclara que &ldquo;la Constituci&oacute;n permite la limitaci&oacute;n del derecho a la creaci&oacute;n art&iacute;stica &ndash;como de otras libertades fundamentales&ndash;, pero &uacute;nicamente si se puede fundamentar a partir de la garant&iacute;a de otros derechos, bienes o intereses constitucionales; pero si el hipot&eacute;tico derecho a no sentirse ofendido por las expresiones de otros no forma parte de la libertad religiosa, no se puede convertir lo que no es un bien constitucional en l&iacute;mite a un derecho fundamental; mucho menos cuando se adopta la forma m&aacute;s restrictiva de limitaci&oacute;n como es una tipificaci&oacute;n penal&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El derecho constitucional a la libertad de expresi&oacute;n ya tiene su l&iacute;mite en los delitos de odio, que necesita de una relaci&oacute;n directa entre lo expresado y acciones coercitivas posteriores en detrimento de un determinado colectivo o culto, y no se conoce caso de creyente que dejara de practicar su fe por herida en sus sentimientos. 
    </p><p class="article-text">
        Sin que exista el derecho a no ser ofendido, no puede este limitar el derecho fundamental de la libre expresi&oacute;n. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>Un pecado en el C&oacute;digo Penal</strong></h3><p class="article-text">
        Aunque la blasfemia no conste como bien jur&iacute;dicamente protegido, la utilizaci&oacute;n del escarnio a los sentimientos religiosos sirve para que, en pleno crecimiento de la ultraderecha, grup&uacute;sculos de fan&aacute;ticos herederos del nacionalcatolicismo exijan una protecci&oacute;n especial de su fe para acallar la libertad de expresi&oacute;n de los que piensan diferente. Y esta pr&aacute;ctica, se admitan o no a tr&aacute;mite las querellas, cuesta tiempo y dinero a los acusados por el hecho de ejercer su derecho constitucional de expresar libremente sus ideas, lo que desincentiva cualquier expresi&oacute;n contraria al catolicismo e impone el tab&uacute; sobre ideas e iconograf&iacute;as que son parte del espacio p&uacute;blico y de la historia com&uacute;n. Es as&iacute; como el pecado de blasfemia sigue latente en nuestro C&oacute;digo Penal no en su forma expl&iacute;cita pero s&iacute; en su resultado material coercitivo. 
    </p><p class="article-text">
        Nuestros legisladores tienen en sus manos el corregir esta discordancia entre la Constituci&oacute;n y el C&oacute;digo Penal para que por ese punto,<em> </em>el art&iacute;culo 525 <em>-nuestro Aleph-</em>, no se nos cuele aquella idea arcaica de Espa&ntilde;a como Estado confesional contraria al pensamiento liberal de las democracias modernas. Cerrar&aacute;n as&iacute; la ventanita por la que los demonios del pasado intentan volver para reclamar sus privilegios en un presente en el que ya no mandan y son ni m&aacute;s ni menos que uno m&aacute;s entre iguales.
    </p><p class="article-text">
        No hacerlo no ser&aacute; delito pero ser&iacute;a un pecado.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Tambi&eacute;n queremos que pienses en esto</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        elDiario.es se financia con las cuotas de 60.000 socios y socias que nos apoyan. Gracias a ellos, podemos escribir art&iacute;culos como este y que todos los lectores &ndash;tambi&eacute;n quienes no pueden pagar&ndash; accedan a nuestra informaci&oacute;n. Pero te pedimos que pienses por un momento en nuestra situaci&oacute;n. A diferencia de otros medios, nosotros no cerramos nuestro periodismo. Y eso hace que nos cueste mucho m&aacute;s que a otros medios convencer a los lectores de la necesidad de pagar.
    </p><p class="article-text">
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    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Darío Adanti]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/blasfemia-pecado-codigo-penal_1_10051418.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Mar 2023 20:40:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Blasfemia: un pecado en el Código Penal]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Código Penal,Derecho Penal,Literatura,Periodismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Están entre nosotros: tu vecina fue guerrillera y  tu amiga nació clandestina]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/vecina-guerrillera-amiga-nacio-clandestina_129_1531834.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/efd1aea4-5971-49a0-b554-ed60cfd4e0b5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Están entre nosotros: tu vecina fue guerrillera y  tu amiga nació clandestina"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">'Partidos', un proyecto documental sobre el exilio argentino en Madrid, quiere contar esas historias que nos rodean en silencio y que aún no han sido contadas: una parte de la historia reciente de Argentina que es hoy, también, historia de España</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Sab&iacute;as que esa se&ntilde;ora de canas que atiende tu pizzer&iacute;a favorita huy&oacute; de Argentina para que no la mataran? &iquest;Sab&iacute;as que tu fisioterapeuta escap&oacute; clandestina de la dictadura de Videla? &iquest;Sab&iacute;as que ese que te hace las camisetas con el logo de tu banda luch&oacute; contra el fascismo en sudam&eacute;rica? &iquest;Sab&iacute;as que aquel cantante de rock que te hace bailar desde los &lsquo;80 lleg&oacute; a Madrid huyendo de la represi&oacute;n con su madre para que no los secuestraran? Y ese actor que ves en el cine, y esa actriz que te emocion&oacute; en el teatro, y ese periodista, y ese taxista, y la due&ntilde;a de esa florister&iacute;a, y esa activista feminista, y esa otra que trabaja en Memoria Hist&oacute;rica, y el hippie que atiende ese puesto en el Rastro, y aquel que atiende un bar, aquella fot&oacute;grafa y ese otro que corrige galeradas en aquella editorial.
    </p><p class="article-text">
        Muchos espa&ntilde;oles no lo saben, pero est&aacute;n rodeados de exiliados pol&iacute;ticos, de simpatizantes, militantes y activistas que sobrevivieron a la masacre, de hijas e hijos de combatientes revolucionarios, de hijas e hijos de desaparecidos.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; es, en esta Espa&ntilde;a actual estamos rodeados de represaliados pol&iacute;ticos y exiliados. Y no est&aacute;n escondidos, han dejado atr&aacute;s su pasado y hoy son vecinos, amigos, compa&ntilde;eras, ciudadanas y ciudadanos.
    </p><p class="article-text">
        Pero hay algo que tal vez no sepas, estos exiliados y aquellos desaparecidos, adem&aacute;s de v&iacute;ctimas de la m&aacute;s inhumana represi&oacute;n, fueron militantes pol&iacute;ticos, sindicales, estudiantiles y sociales, o trabajadores y profesionales cuyas ideas pol&iacute;ticas pon&iacute;an en peligro sus vidas. Algunos cayeron combatiendo, a otros los sacaron a la fuerza de sus casas o sus trabajos, muchos fueron secuestrados y asesinados y otros lograron huir con sus hijas e hijos o con las hijas e hijos de aquellos que cayeron.
    </p><p class="article-text">
        No eran distintos: gentes como t&uacute; y como yo. Algunos se jugaron la vida con el solo hecho de opinar o participar pol&iacute;ticamente, otros se la jugaron luchando por un sue&ntilde;o colectivo, la revoluci&oacute;n o la justicia social. Hubo quien se fue para no vivir en dictadura y hubo quien se arm&oacute; contra el fascismo y la represi&oacute;n en aquella &eacute;poca de violencia tan distinta a la de hoy que parece que haya pasado un siglo pero que, sin embargo, pas&oacute; ayer. Ayer nom&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Empecemos por el principio. Por alg&uacute;n principio al menos. 
    </p><h3 class="article-text">Con el fascismo en casa y la revoluci&oacute;n en la esquina</h3><p class="article-text">
        El 24 de marzo de 1976 se produjo en Argentina el golpe de estado c&iacute;vico-militar que tiene el infame honor de ser la dictadura m&aacute;s sangrienta y perversa de la historia del pa&iacute;s austral. Un pa&iacute;s, Argentina, que hab&iacute;a vivido de dictadura en dictadura, salpicada de cortas democracias corruptas o elitistas que duraban lo que a la oligarqu&iacute;a, la potencias internacionales y las Fuerzas Armadas les pareciera conveniente.
    </p><p class="article-text">
        Generaciones de j&oacute;venes y no tan j&oacute;venes argentinos que se hab&iacute;an criado bajo gobiernos militares vieron en la revoluci&oacute;n cubana un foco de esperanza para una salida a aquel ciclo de horror que manten&iacute;a los privilegios de una peque&ntilde;a oligarqu&iacute;a hist&oacute;rica y marginaba, explotaba y negaba toda participaci&oacute;n en la vida pol&iacute;tica a la amplia mayor&iacute;a. Muchos de ellos so&ntilde;aron con la revoluci&oacute;n, despu&eacute;s de todo el Che era de su generaci&oacute;n y era, adem&aacute;s, argentino. So&ntilde;aron con crear un mundo mejor no ya en su pa&iacute;s sino en toda Am&eacute;rica Latina. No era s&oacute;lo un sue&ntilde;o local era, sobre todo, un sue&ntilde;o continental.
    </p><p class="article-text">
        Sab&iacute;an que la minor&iacute;a rica eternizada en el poder no iba a soltar sus privilegios por sensibilidad social. Sab&iacute;an que ten&iacute;an que organizarse. Sab&iacute;an, en aquel contexto represivo tan diferente al contexto democr&aacute;tico actual, que sus ideas los pon&iacute;an en peligro, que tendr&iacute;an que luchar y que la represi&oacute;n ser&iacute;a despiadada.
    </p><p class="article-text">
        Algunos de estos j&oacute;venes viajaron a Cuba, algunos lucharon en Bah&iacute;a Cochinos. Y regresaban a aquella Argentina reaccionaria y contaban la buena nueva de la revoluci&oacute;n. Sus relatos y experiencias corrieron como la p&oacute;lvora entre esas generaciones que ve&iacute;an como las dictaduras militares se suced&iacute;an, los generales Lonardi y Aramburu, el general Ongan&iacute;a, los generales Levingston y Lanusse&hellip; Dictaduras que prohib&iacute;an cualquier participaci&oacute;n pol&iacute;tica, que persegu&iacute;an a militantes, los encarcelaban y los torturaban.
    </p><p class="article-text">
        Por prohibir, hasta estaba prohibido llevar minifalda y besarse en la v&iacute;a p&uacute;blica. Porque as&iacute; de perverso es el fascismo: reprime el amor por considerarlo inmoral mientras practica la tortura como algo normal y cotidiano. Ese es su concepto de &lsquo;normalidad&rsquo;.
    </p><p class="article-text">
        El mismo Che Guevara, en su malograda campa&ntilde;a boliviana (de 1966 a 1967), hab&iacute;a creado un grupo de guerrilla en territorio argentino que ser&iacute;a su apoyo en la frontera entre los dos pa&iacute;ses. Tras la derrota del Che, ese grupo de guerrilla sirvi&oacute; de ejemplo a todas esas generaciones que, desde el a&ntilde;o 1955, viv&iacute;an de golpe de estado en golpe de estado.
    </p><p class="article-text">
        Si la revoluci&oacute;n hab&iacute;a expandido el sue&ntilde;o revolucionario, aquella experiencia tr&aacute;gica, la derrota del Che en Bolivia, fue como un Big Bang: en poco tiempo surgieron muchas formaciones pol&iacute;ticas revolucionarias clandestinas en Argentina: peronistas, marxistas, trotskistas, socialistas&hellip; Y a pesar de la persecuci&oacute;n y la c&aacute;rcel, aquellas organizaciones crec&iacute;an y segu&iacute;an enfrentando a los gobiernos militares de turno desde la clandestinidad.
    </p><p class="article-text">
        Pero en el a&ntilde;o 1973 lleg&oacute; la democracia y gran parte de aquellas organizaciones revolucionarias dejaron las armas y pasaron a ser partidos pol&iacute;ticos legales.
    </p><p class="article-text">
        Pero si aquellos golpes militares anteriores hab&iacute;an sido dur&iacute;simos y la represi&oacute;n hab&iacute;a sido despiadada, el golpe que estaba por venir superar&iacute;a todos los c&aacute;nones represivos conocidos hasta entonces en un pa&iacute;s ya marcado por la represi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        No lo sab&iacute;an pero tendr&iacute;an que enfrentarse al infierno en la Tierra. 
    </p><h3 class="article-text">El infierno en la tierra y en el mismo infierno</h3><p class="article-text">
        En aquella democracia d&eacute;bil de 1973, ganada, entre otros factores, gracias a la resistencia armada de las organizaciones revolucionarias, se consigui&oacute; levantar la prohibici&oacute;n al peronismo, el gran demonio popular que habitaba las pesadillas de todas las dictaduras militares desde el golpe de estado de 1955.  Tras el regreso y muerte de Per&oacute;n (1973-1974), su viuda y tercera esposa, Isabelita, y su secretario, el siniestro L&oacute;pez Rega, armaron un grupo paramilitar conocido como la triple A (Asociaci&oacute;n Anticomunista Argentina), que empez&oacute; a perseguir, secuestrar y asesinar a la izquierda peronista y a militantes y simpatizantes de izquierdas en general.
    </p><p class="article-text">
        Las organizaciones revolucionarias volvieron a la clandestinidad y a las armas, por la terrible represi&oacute;n instaurada y por un c&uacute;mulo de decisiones err&oacute;neas, y el gobierno de Isabelita y &lsquo;el brujo&rsquo; L&oacute;pez Rega llamaron a los cuarteles. As&iacute; se produjo el golpe de estado de Videla aquel 24 de marzo de 1976. El objetivo del golpe era claro: arrancar de ra&iacute;z cualquier oposici&oacute;n de izquierdas. Borrarlos del mapa. Matarlos a todos. Incluidos amigos, familias e hijos.
    </p><p class="article-text">
        Pero el infierno perverso de esta nueva dictadura c&iacute;vico-militar ten&iacute;a el apoyo internacional de las democracias occidentales. Aquellos monstruos hab&iacute;an sido entrenados en la tortura por la CIA en la Escuela de las Am&eacute;ricas de Miami, con los m&eacute;todos de la escuela de tortura francesa, aquella que hab&iacute;a usado De Gaulle para aniquilar al movimiento argelino de liberaci&oacute;n, el FLNA, y que hab&iacute;an sido entrenados por los croatas de Ante Pavelic, colaboracionistas nazis que, tras la derrota de Hitler, fueron contratados por los pa&iacute;ses occidentales como maestros de tortura.
    </p><p class="article-text">
        Tras la segunda guerra mundial los antiguos aliados se hab&iacute;an dividido el mundo, y esa parte del planeta hab&iacute;a quedado del lado del capitalismo. Estados Unidos y la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica compet&iacute;an por el tecnolog&iacute;a armament&iacute;stica y como sab&iacute;an que si ambas potencias se enfrentaban abiertamente en sus territorios su potencial nuclear podr&iacute;a acabar con la vida en el planeta, decidieron que la guerra se llevar&iacute;a a cabo en los pa&iacute;ses perif&eacute;ricos. Argentina fue uno de esos pa&iacute;ses perif&eacute;ricos. Argentina quedaba del lado del bloque occidental, despu&eacute;s de lo de Cuba no iban a permitir ninguna revoluci&oacute;n m&aacute;s de este lado del mundo.
    </p><p class="article-text">
        Para colmo, ya se hab&iacute;a decidido en los c&iacute;rculos de poder econ&oacute;mico de EEUU que Am&eacute;rica Latina ser&iacute;a el campo de experimentaci&oacute;n de la depredadoras recetas del neoliberalismo que luego globalizaran Reagan y Thatcher una d&eacute;cada despu&eacute;s. Pero para poder poner en pr&aacute;ctica esa depredaci&oacute;n de recursos ten&iacute;an que acabar de una vez por todas con la gran muralla de resistencia impl&iacute;cita en la izquierda en general y en esas organizaciones revolucionarias transversales -hab&iacute;a mujeres y hombres, j&oacute;venes y adultos, obreros y estudiantes, villeros e intelectuales- en particular.
    </p><p class="article-text">
        Pero la dictadura militar con el apoyo del bloque occidental no s&oacute;lo deb&iacute;a acabar con esa resistencia, deb&iacute;a, tambi&eacute;n, dejar claro el mensaje: la derrota no ser&iacute;a s&oacute;lo una derrota personal, ser&iacute;a una venganza hacia todos aquellos que quieres, te quieren y te rodean. En otras palabras: el infierno. 
    </p><h3 class="article-text">De la revoluci&oacute;n a la resistencia y de la lucha al exilio</h3><p class="article-text">
        Aquellas organizaciones revolucionarias se armaron y pasaron a la clandestinidad: ya no eran la revoluci&oacute;n, ahora eran la resistencia.
    </p><p class="article-text">
        Muchos de aquellos combatientes que lucharon desde la superficie o desde la clandestinidad fueron secuestrados, torturados y asesinados. Sus cuerpos fueron arrojados al mar, al r&iacute;o o en una tumba sin nombre. Sus familias represaliadas, sus hijos arrebatados para d&aacute;rselos a los asesinos. Los verdugos no s&oacute;lo deb&iacute;an acabar con el sue&ntilde;o revolucionario, deb&iacute;an acabar, tambi&eacute;n, con su memoria y la memoria colectiva de su lucha.
    </p><p class="article-text">
        Otras y otros lograron escapar, algunos de forma clandestina y con documentos falsos, todos gracias a la solidaridad de aquellos que se jugaban la vida por ayudar a sus amigas y amigos arriesgando as&iacute; la propia vida. Escaparon dejando atr&aacute;s a los seres queridos: padres, hermanas, hermanos, compa&ntilde;eras y compa&ntilde;eros desaparecidos o en la clandestinidad, todos bajo riesgo constante de caer bajo las garras del terror estatal.
    </p><p class="article-text">
        Esos que se fueron y lograron escapar son los exiliados argentinos.
    </p><p class="article-text">
        Esos que se fueron o lograron escapar fueron casi 400.000 (no hay cifras contrastadas). Casi medio mill&oacute;n de personas que tuvieron que rearmar sus vidas en otros pa&iacute;ses, buscar un trabajo y sacar adelante a sus familias desde cero, con el duelo diario de la compa&ntilde;era o compa&ntilde;ero que ca&iacute;a, con la noticia cotidiana de un nuevo amigo desaparecido. Sin apenas ayuda m&aacute;s que la solidaridad de los de all&aacute; y la solidaridad de los de aqu&iacute;, de los espa&ntilde;oles, de estos, sus nuevos vecinos. Todos con el dolor de saber lo que estaba pasando en su pa&iacute;s y sin siquiera poder contar aqu&iacute; quienes eran y el porqu&eacute; de su exilio.
    </p><p class="article-text">
        En aquella democracia joven y fr&aacute;gil de la Espa&ntilde;a de la d&eacute;cada del &lsquo;70 y los primeros &lsquo;80, con el franquismo a&uacute;n armado y llenando los cuarteles no era prudente contar que s&iacute;, que eran v&iacute;ctimas, pero que eso no los defin&iacute;a completamente: hab&iacute;an sido opositores pol&iacute;ticos y militantes revolucionarios.
    </p><p class="article-text">
        Y no eran tiempos de contar qui&eacute;nes eran porque, adem&aacute;s, sab&iacute;an que los servicios de inteligencia del ej&eacute;rcito argentino estaban infiltrando los c&iacute;rculos de exiliados en el exterior y que, aunque vivieran aqu&iacute;, en Espa&ntilde;a, sus vidas segu&iacute;an corriendo peligro. Porque ellos, los infiltrados, los asesinos que se hac&iacute;an pasar por exiliados, s&iacute; que sab&iacute;an qui&eacute;nes eran y el porqu&eacute; de su exilio y, como buenos depredadores que eran, los estaban vigilando.
    </p><p class="article-text">
        Algunos de aquellos exiliados dejaron aqu&iacute; a sus hijos y volvieron a Argentina, a seguir luchando contra la dictadura. Muchos de los que volvieron cayeron en manos de los asesinos. La gran mayor&iacute;a se qued&oacute; aqu&iacute; sobrellevando la p&eacute;rdida, las malas noticias frecuentes y la adaptaci&oacute;n a la cotidianeidad democr&aacute;tica de este, su nuevo pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Pero entonces lleg&oacute; la democracia a Argentina, y algunos de ellos decidieron regresar a su tierra. Sus hijos, en cambio, se sent&iacute;an m&aacute;s de aqu&iacute; que de all&aacute;. Ahora eran ciudadanos espa&ntilde;oles, pero eran ciudadanos sin pasado: segu&iacute;an sin poder contar qui&eacute;nes fueron sus padres, el porqu&eacute; de su exilio y todo aquello por lo que hab&iacute;an luchado. 
    </p><h3 class="article-text">Y la democracia los conden&oacute; y les devolvi&oacute; la dignidad</h3><p class="article-text">
        En diciembre del a&ntilde;o 1983 cay&oacute; el gobierno militar y comenz&oacute; la democracia en Argentina. Pero aquella democracia imperfecta y d&eacute;bil mont&oacute; la teor&iacute;a de los dos demonios: la violencia y el terror que hab&iacute;an vivido los argentinos ten&iacute;an dos culpables: los loquitos revolucionarios y los psic&oacute;patas militares. Igualaba as&iacute; a torturadores y a torturados, a las v&iacute;ctimas y a sus asesinos. Los palos siguieron: se promulgaron las leyes de &lsquo;Obediencia Debida&rsquo; y de &lsquo;Punto Final&rsquo; que imposibilitaba juzgar a los golpistas, y luego lleg&oacute; el indulto a los generales responsables de la masacre que quedaron libres.
    </p><p class="article-text">
        Las v&iacute;ctimas pod&iacute;an ahora cruzarse en la calle con sus verdugos.
    </p><p class="article-text">
        Algunos de aquellos exiliados que hab&iacute;an vuelto a Argentina regresaron a Espa&ntilde;a. Pero ellos y sus hijos segu&iacute;an sin poder contar su historia.
    </p><p class="article-text">
        Tuvieron que pasar a&ntilde;os para que, reci&eacute;n en la d&eacute;cada K (los gobiernos de N&eacute;stor y Cristina Kirchner), la presi&oacute;n popular, la voluntad pol&iacute;tica y la justicia hicieran que se juzgara, al fin, a los militares y civiles responsables del horror y se rescatara de la demonizaci&oacute;n a la lucha clandestina de aquellos que se jugaron la vida, muchos de los cuales son hoy los 30.000 desaparecidos y, muchos m&aacute;s, son parte del exilio argentino.
    </p><p class="article-text">
        De esos casi 400.000 exiliados alrededor de 60.000 vinieron a Espa&ntilde;a. Son tu compa&ntilde;era de asamblea, tu amiga de la marcha del 8M, esa que lucha por la memoria hist&oacute;rica de los represaliados del franquismo, ese periodista que escuchas en la radio por las ma&ntilde;anas, esa actriz, ese camarero, esa psic&oacute;loga, aquel que hace v&iacute;deos para la tele o portadas para revistas sat&iacute;ricas, ese guitarrista, ese cantante, esa taxista, fontanero, florista, pizzero, agricultor o masajista. Tu vecina y mi vecino.
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, lo mismo que hab&iacute;a pasado en Espa&ntilde;a durante el franquismo pas&oacute; ayer nom&aacute;s en Argentina y gran parte de Am&eacute;rica Latina. Y as&iacute; como una parte de la memoria de los republicanos y antifascistas espa&ntilde;oles que se exiliaron en Sudam&eacute;rica ilumin&oacute; con su ejemplo a esas generaciones de argentinos que se animaron a plantarle cara al fascismo austral, del  mismo modo, estos exiliados sudamericanos son hoy parte de la historia de Espa&ntilde;a y su ejemplo de lucha est&aacute; entre nosotros, late en silencio, est&aacute; en tu vecina, esa que nunca te cont&oacute; que fue guerrillera, y est&aacute; en tu amiga, esa que apenas cuenta hoy que naci&oacute; clandestina.
    </p><p class="article-text">
        Porque las dictaduras y la represi&oacute;n, la de aqu&iacute; y la de all&iacute;, lejos de arrancar la flor de la participaci&oacute;n pol&iacute;tica activa contra la intolerancia y el fascismo, esparci&oacute; por el mundo sus semillas. Esas semillas son las hijas y los hijos del exilio 
    </p><h3 class="article-text">Un proyecto documental sobre el exilio argentino en Madrid</h3><p class="article-text">
        Silvia Di Florio y Juan Gastaldi son amigos desde la adolescencia, se conocieron militando, ambos sufrieron la persecuci&oacute;n y la p&eacute;rdida, vivieron en la clandestinidad y ambos tuvieron que marcharse al exilio.
    </p><p class="article-text">
        Silvia ten&iacute;a 18 a&ntilde;os y estaba embarazada de 7 meses cuando se exili&oacute;. Luego, en democracia, regres&oacute; a la Argentina y all&iacute; se convirti&oacute; en documentalista de la memoria. Ha dirigido 'ESTELA' un documental sobre Estela Carlotto y las abuelas de Plaza de Mayo y, junto a Gustavo Cataldi,  'Anconetani', sobre la familia de inmigrantes italianos que, cien a&ntilde;os despu&eacute;s, sigue ejerciendo el oficio de construir acordeones en Argentina.
    </p><p class="article-text">
        Juan se exili&oacute; en Madrid y aqu&iacute; hizo su vida, su negocio, su familia, pero no olvid&oacute; su compromiso pol&iacute;tico: sigue participando y opinando sobre la realidad que ahora es la suya, la de Espa&ntilde;a, y opinando sobre esa otra realidad, la Argentina, con la misma pasi&oacute;n que d&eacute;cadas atr&aacute;s le llev&oacute; a jugarse la vida.
    </p><p class="article-text">
        Juan y Silvia se encontraron y junto a un grupo de profesionales argentinos del audiovisual se han dispuesto a contar el exilio argentino en Madrid. Algunas de esas historias mudas pero latentes que nos rodean, historias de ruptura, p&eacute;rdida, adaptaci&oacute;n y superaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Es historia Argentina y es, a la vez, historia de Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Y es parte de la memoria colectiva: de esa memoria que el fascismo intent&oacute; borrar expandi&eacute;ndola sin querer por el mundo.
    </p><p class="article-text">
        Por alg&uacute;n lado hay que empezar y este documental sobre aquel exilio en Madrid puede ser el punto de partida.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; puedes leer el resumen del proyecto y ver el trailer del documental 'Partidos' sobre el exilio argentino en Madrid y colaborar para financiar el proyecto:
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.verkami.com/projects/23548-partidos-una-historia-del-exilio-argentino-en-madrid%20" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">https://www.verkami.com/projects/23548-partidos-una-historia-del-exilio-argentino-en-madrid </a>
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; puedes ver la charla sobre el exilio argentino en Madrid que se realiz&oacute; en el teatro del barrio el pasado 13 de abril:
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.youtube.com/watch?v=llrwIe-3eDE" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">https://www.youtube.com/watch?v=llrwIe-3eDE</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Darío Adanti]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/vecina-guerrillera-amiga-nacio-clandestina_129_1531834.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 May 2019 20:03:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Están entre nosotros: tu vecina fue guerrillera y  tu amiga nació clandestina]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No es el humor, es la democracia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/humor-democracia_129_1810467.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/78292c14-9a08-4071-b0ea-77b49f816228_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="No es el humor, es la democracia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Declaración Universal de Derechos Humanos nos da, a todos y todas, la libertad de ofender</p><p class="subtitle">No es el humor, es la democracia lo que está en juego cada vez que se alguien hace un boicot o judicializa un acto de ficción, sea cual fuera</p><p class="subtitle">Y dejémonos ya de hablar de los límites del humor y hablemos de los límites de la democracia, porque el límite de la democracia se llama fascismo</p></div><p class="article-text">
        Ya nos hemos acostumbrado a escuchar la palabra fascista como arma arrojadiza contra quien no piensa como uno. Y no es algo exclusivo de los pol&iacute;ticos, vemos en redes sociales c&oacute;mo la palabra fascista se arroja como descalificativo con una naturalidad que espanta. Estamos vaciando la palabra de su verdadero sentido. El fascismo es mat&oacute;n, es criminal, es autoritario y atenta contra los derechos y libertades, se ceba con los d&eacute;biles, no acepta pactos de convivencia y atenta contra los derechos humanos.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, a pesar de esta utilizaci&oacute;n banal y recurrente de la palabra, el fascismo existe, siempre ha estado ah&iacute; y ahora ha salido del armario.
    </p><p class="article-text">
        Y no s&oacute;lo en Espa&ntilde;a, lo vemos en otros pa&iacute;ses democr&aacute;ticos. Est&aacute; pasando en Europa, el continente que m&aacute;s sangre ha derramado por culpa del fascismo. Es algo grave, de orden p&uacute;blico: se incrementan los cr&iacute;menes machistas, las agresiones a las mujeres, a los gays, las lesbianas, transexuales, extranjeros y, ahora, tambi&eacute;n, a c&oacute;micos y representantes de la cultura.
    </p><p class="article-text">
        No cabe ante esta situaci&oacute;n la recurrente pregunta de los l&iacute;mites del humor. Si es o no ofensivo el <em>sketch</em> de Dani Mateo o alguna de nuestras portadas es algo absolutamente irrelevante ante esto que est&aacute; pasando.
    </p><p class="article-text">
        Hace cuatro a&ntilde;os, en diciembre de 2014, un mes antes del atentado terrorista a <em>Charlie Hebdo</em>, escrib&iacute; un art&iacute;culo llamado <em>El humor es el primer muerto</em> donde explicaba que el humor era como el p&aacute;jaro en la mina, aquel que bajan los mineros a las profundidades de la tierra para medir los niveles de ox&iacute;geno. Un indicador, el de la s&aacute;tira y el humor, de la respirabilidad general en t&eacute;rminos democr&aacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        Dec&iacute;a entonces que los niveles de ox&iacute;geno de la libertad de expresi&oacute;n estaban bajando, que hab&iacute;a empezado una caza de todo humor que pudiera resultar ofensivo por diferentes motivos lo que demostraba nuestra escasa comprensi&oacute;n de la libertad de expresi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Lo triste es que si entonces este pajarito, el del humor, empezaba a tener dificultades para respirar, podemos decir que hoy, cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s, los niveles de ox&iacute;geno han bajado de forma tan alarmante que nuestro pajarito no logra inhalar aire sin intoxicarse al primer intento.
    </p><p class="article-text">
        Y esto, lejos de ser algo que afecte exclusivamente al oficio del humor, es un s&iacute;ntoma claro de que estamos perdiendo ese ox&iacute;geno que es la libertad de expresi&oacute;n y que es la &uacute;nica libertad que nos garantiza la respirabilidad, en esta mina que es o puede ser nuestra democracia.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; defend&eacute;is tanto el humor? Me dicen. &iquest;Es lo &uacute;nico que os importa? Nos han dicho reiteradas veces ante nuestra defensa p&uacute;blica de humores que ni siquiera nos gustan e, incluso, nos desagradan.
    </p><p class="article-text">
        He aqu&iacute; la respuesta:
    </p><p class="article-text">
        No, no es el humor, es la democracia lo que est&aacute; en juego cada vez que se alguien hace un boicot o judicializa un acto de ficci&oacute;n, sea cual fuera.
    </p><p class="article-text">
        Claro que deber&iacute;amos poder juzgar el humor, o los humores, desde el punto de vista de la cr&iacute;tica cultural, ni m&aacute;s ni menos que como hacemos con el cine, la literatura, el arte, la poes&iacute;a&hellip; Pero cuando la cr&iacute;tica al humor se ejerce desde una vocaci&oacute;n censora que exige la desaparici&oacute;n forzosa -ya sea por medios judiciales o violencia- de aquello que nos ofende y molesta, se agrega una cucharada m&aacute;s -o tres o cuatro o cien- de anh&iacute;drido carb&oacute;nico al ya enrarecido aire, el de la libertad de expresi&oacute;n, de esta mina nuestra, la democracia.
    </p><p class="article-text">
        No porque no tengamos derecho a expresar nuestra indignaci&oacute;n ante algo que nos moleste, eso tambi&eacute;n es libertad de expresi&oacute;n, sino porque el mismo derecho que nos otorga la libertad de expresi&oacute;n para expresar nuestro rechazo de ciertos tipos de humor -o de opiniones o creencias- ampara a aquel que expresa ese tipo de humor -u opini&oacute;n o creencia- a expresar aquellos que nos ofende.
    </p><p class="article-text">
        Y esto es much&iacute;simo m&aacute;s peligroso que cualquier ley mordaza. Porque las leyes mordaza, con movilizaci&oacute;n, activismo, periodismo y pol&iacute;tica, se pueden echar abajo con tiempo y esfuerzo, pero si la ciudadan&iacute;a no entiende la complejidad del derecho a la libertad de expresi&oacute;n y la incomodidad que este derecho exige gestionar, si no se ense&ntilde;a, se debate y se defiende, entonces la democracia pierde y le dejamos el campo abierto a lo peor que ha dado la especie humana, el fascismo en cualquiera de sus formas.
    </p><p class="article-text">
        Y lo cierto es que la libertad de expresi&oacute;n, que m&aacute;s all&aacute; de c&oacute;digos penales, leyes y constituciones es parte fundamental de la Declaraci&oacute;n Universal de Derechos Humanos, el art&iacute;culo 19, para ser m&aacute;s precisos, contempla y protege la libertad de expresar ideas, creencias, opiniones y creaciones que puedan, tambi&eacute;n, resultar ofensivas.
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, es as&iacute;, la Declaraci&oacute;n Universal de Derechos Humanos nos da, a todos y todas, la libertad de ofender.
    </p><p class="article-text">
        Esta libertad de ofender, obviamente, tiene un l&iacute;mite contemplado en dicho art&iacute;culo 19, y es el siguiente: &ldquo;nadie tiene derecho a importunar a otros por sus ideas y sus opiniones&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo que esto significa, hablando en plata, es que todos tenemos derecho a hacer p&uacute;blicas nuestras opiniones pero esto no significa que el otro est&eacute; obligado a escucharnos.
    </p><p class="article-text">
        Si no me gusta o me ofende algo de alguien, tengo pleno derecho a expresarlo, pero no a obligar al otro a escuchar lo que opino de &eacute;l y mucho menos a coartar su derecho a expresar aquello que a m&iacute; me ofende.
    </p><p class="article-text">
        De pronto hemos comprado definiciones generales que suenan progresistas y no son m&aacute;s que generalizaciones enga&ntilde;osas de conceptos complejos y ricos en matices.
    </p><p class="article-text">
        Hoy parece muy humanista estar en contra del odio y la ofensa y, sin embargo, el odio y la ofensa no tienen por qu&eacute; ser malos <em>per se</em>.
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo: Odiar al fascismo, al nazismo, al machismo, a la homofobia y al racismo no es malo, por el contrario, es algo deseable en todo aquel que sea dem&oacute;crata.
    </p><p class="article-text">
        Y si dej&aacute;ramos de expresar ideas porque pueden resultar ofensivas a los otros, estar&iacute;amos neg&aacute;ndole a la sociedad el progreso.
    </p><p class="article-text">
        Galileo fue ofensivo cuando defendi&oacute; las teor&iacute;as de Cop&eacute;rnico.
    </p><p class="article-text">
        Los derechos del trabajador fueron ofensivos.
    </p><p class="article-text">
        El feminismo y los derechos LGTBI fueron ofensivos y, lamentablemente, siguen si&eacute;ndolo hoy para los sectores m&aacute;s reaccionarios. Los mismos que hoy, curiosamente, boicotean actos de humor con amenazas de violencia.
    </p><p class="article-text">
        No se trata ya del humor, no es la comedia, no es Dani Mateo ni es Mongolia, es el tipo de sociedad en la que queremos vivir lo que est&aacute; en juego. Es la libertad y la tolerancia o el miedo y la violencia.
    </p><p class="article-text">
        Repito, no es el humor, es la democracia la que est&aacute; en juego hoy en este <em>in crescendo</em> de censura hacia el humor ajeno. Por eso es importante defender la libertad de ofender en t&eacute;rminos de ideas y ficci&oacute;n y en su respectivo contexto art&iacute;stico y siempre que el otro no est&eacute; obligado a presenciar aquello que lo ofende.
    </p><p class="article-text">
        Una antiguo <em>blues</em> del grupo argentino, Los redonditos de Ricota, dec&iacute;a: &ldquo;La libertad no es fant&aacute;stica, no es tormenta mental que da el prestigio loco, es mar gruesa y oscuridad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La libertad de expresi&oacute;n es mar gruesa y oscuridad. Y, o bien aprendemos y ense&ntilde;amos a nadar en estas aguas oscuras y contradictorias gestionando nuestro propio sentimiento de agravio hacia la expresi&oacute;n ajena que nos ofende o, por el contrario, dejamos que nos ahoguen los fan&aacute;ticos, los violentos y los intolerantes. Y aqu&iacute; ya no es el humor el que se ahoga, se ahoga la democracia.
    </p><p class="article-text">
        Defendamos la libertad de expresi&oacute;n, la libertad de creaci&oacute;n y la libertad a expresar ideas que puedan resultar ofensivas.
    </p><p class="article-text">
        Y dej&eacute;monos ya de hablar de los l&iacute;mites del humor y hablemos de los l&iacute;mites de la democracia, porque el l&iacute;mite de la democracia se llama fascismo.
    </p><p class="article-text">
        Y por eso, desde Mongolia, actuaremos en Valencia, en la Rambleta, con plena seguridad para trabajadores, p&uacute;blico y artistas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Darío Adanti]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/humor-democracia_129_1810467.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 30 Nov 2018 20:19:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[No es el humor, es la democracia]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Je suis Ortega Cano, el matador]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/je-suis-ortega-cano-matador_129_2219813.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/42652a01-66d1-44e9-a271-4b84c28b445f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Je suis Ortega Cano, el matador"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La justicia que condena la libertad de expresión, no es que sea un chiste malo, es que es el único chiste que, realmente y en términos materiales, es tremendamente peligroso</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>La revista Mongolia, <a href="https://www.eldiario.es/politica/condena-Mongolia-indemnizar-Ortega-Cano_0_750325184.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">condenada a pagar 40.000 euros a Ortega Cano</a>&nbsp;por utilizar su imagen en un cartel que anunciaba su espect&aacute;culo en Cartagena</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        S&iacute;, nos ha llegado la sentencia del juicio por la demanda que nos puso el torero Ortega Cano por utilizar su imagen para el cartel de nuestro show de Mongolia el Musical 2.0. en Cartagena en noviembre del 2016. La jueza asume enteramente lo exigido por Ortega Cano y nos condena a pagarle 40.000 euros sin explicaci&oacute;n de por qu&eacute; estima que la vulneraci&oacute;n del honor que el demandante atribuye a la utilizaci&oacute;n de su imagen en nuestro cartel vale esa suma y no otra.
    </p><p class="article-text">
        Si uno analiza la sentencia puede ver que lo que se determina como delito no es otra cosa que el mecanismo mismo de la s&aacute;tira: &laquo;Sin conocimiento previo del protagonista ni vinculaci&oacute;n de la imagen con la tem&aacute;tica del evento, la proyecci&oacute;n p&uacute;blica no ampara el uso indiscriminado de su imagen ni la burla de su figura, el rendimiento econ&oacute;mico con la vejaci&oacute;n y burla de la imagen&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Analizando esta frase uno advierte, si est&aacute; habituado al oficio de la s&aacute;tira de actualidad, varios problemas de base:
    </p><p class="article-text">
        &laquo;Sin conocimiento previo del protagonista&raquo;: es inimaginable pensar que los que hacen humor sat&iacute;rico sobre la actualidad tengan que contactar primero con los personajes p&uacute;blicos para avisarles de que ser&aacute;n satirizados.
    </p><div class="list">
                    <ol>
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            </div><p class="article-text">
        ...&laquo;ni vinculaci&oacute;n de la imagen con la tem&aacute;tica del evento&raquo;: el evento es un show que satiriza aquello que es p&uacute;blico, un show que se hac&iacute;a en la ciudad de nacimiento de un personaje p&uacute;blico que por aquellos d&iacute;as sal&iacute;a de la c&aacute;rcel tras ser condenado por homicidio imprudente y que, tras cumplir condena, volv&iacute;a a los ruedos a torear para festejo de algunos medios dedicados al mundo del coraz&oacute;n es algo que, ll&aacute;menme loco, a m&iacute; me resulta un v&iacute;nculo bastante claro entre la im&aacute;gen y la tem&aacute;tica del evento que no es otro que la s&aacute;tira.
    </p><div class="list">
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            </div><p class="article-text">
        ...&laquo;la proyecci&oacute;n p&uacute;blica no ampara el uso indiscriminado de su imagen&raquo;: seg&uacute;n el diccionario de la RAE, &laquo;discriminar&raquo;, en el caso que nos ocupa, significa &laquo;seleccionar&raquo;, es decir que &laquo;no discriminado&raquo; significa &laquo;sin seleccionar&raquo;&hellip; no se me ocurre peor palabra para alguien que, por su imagen p&uacute;blica y por lo que fue p&uacute;blico de &eacute;l, fue seleccionado especialmente como imagen para dicho cartel.
    </p><div class="list">
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            </div><p class="article-text">
        ...&laquo;ni la burla de su figura&raquo;: otra vez seg&uacute;n el diccionario de la RAE, la s&aacute;tira es un &laquo;discurso o dicho agudo, picante y mordaz, dirigido a censurar o ridiculizar&raquo;, y &laquo;ridiculizar&raquo;, seg&uacute;n el mismo diccionario, no es otra cosa m&aacute;s que &laquo;exponer a la burla&raquo;. Es decir que la s&aacute;tira son dichos mordaces dirigidos a censurar -o ejercer la opini&oacute;n cr&iacute;tica- a trav&eacute;s de recursos que le son propios como es el de ridiculizar al personaje p&uacute;blico...
    </p><div class="list">
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            </div><p class="article-text">
        ...&laquo;el rendimiento econ&oacute;mico con la vejaci&oacute;n y burla de la imagen&raquo;: es al menos sorprendente que se mencione el &laquo;rendimiento econ&oacute;mico a trav&eacute;s de la burla&raquo; porque una revista sat&iacute;rica vive de la s&aacute;tira que no es ni m&aacute;s ni menos que la burla a las actitudes de personajes que son p&uacute;blicos. Lo que tambi&eacute;n es sorprendente es que si la ganancia neta del show para la revista, descontando gastos de desplazamientos, alojamientos y dietas, y honorarios de t&eacute;cnicos y actores, fue de 828 euros, resulta desmesurado que se determine que el da&ntilde;o producido por dicho rendimiento econ&oacute;mico a trav&eacute;s de la burla, es decir, de la s&aacute;tira, sobre el vulnerable honor del personaje en cuesti&oacute;n, se cifre en 40.000&hellip;
    </p><div class="list">
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            </div><p class="article-text">
        La s&aacute;tira, tal como la conocemos hoy en Occidente, viene de la Grecia antigua primero, y de la cultura latina despu&eacute;s, y tiene m&aacute;s de 2.500 a&ntilde;os. Y, sin duda, uno de sus m&aacute;ximos referentes fue el comedi&oacute;grafo Arist&oacute;fanes que, en sus comedias, se preocup&oacute; mucho por burlarse de todo lo p&uacute;blico, desde la nobleza hasta los autores tr&aacute;gicos como Eur&iacute;pides o los fil&oacute;sofos de moda como S&oacute;crates; desde actores o poetas de su tiempo a pol&iacute;ticos, militares y hasta de los propios dioses. Ni m&aacute;s ni menos que como hacemos los que hacemos s&aacute;tira hoy. Y Arist&oacute;fanes lo hac&iacute;a siempre con iron&iacute;a, sarcasmo, escatolog&iacute;a, exabruptos, insultos o sutilezas&hellip; haciendo uso indiscriminado de las figuras p&uacute;blicas y no tan p&uacute;blicas a trav&eacute;s de la burla y vejaci&oacute;n de sus im&aacute;genes. Y s&iacute;, parece que el tipo viv&iacute;a de eso, es decir: se lucraba de la imagen -o prestigio, u honor- de aquellos a los que caricaturizaba en sus comedias.
    </p><p class="article-text">
        Por cierto, la comedia de Arist&oacute;fanes de fuerte car&aacute;cter pol&iacute;tico y sat&iacute;rico -en el sentido actual de la palabra- se desarroll&oacute; sobre aquella primera democracia griega y desde entonces el g&eacute;nero sat&iacute;rico ha estado ligado especialmente a las democracias, no hay totalitarismo, del signo que sea, que soporte la s&aacute;tira.
    </p><p class="article-text">
        Y la s&aacute;tira es parte fundamental de la libertad de expresi&oacute;n porque prueba la elasticidad de sus l&iacute;mites -de la propia libertad de expresi&oacute;n y del pensamiento en general- y de nuestra propia tolerancia ante algo tan superficial como son las ofensas cuando, no nos enga&ntilde;emos, hablamos de ofensas que son pura ficci&oacute;n articulada no s&oacute;lo para hacer gracia sino, tambi&eacute;n, para opinar.
    </p><p class="article-text">
        Hablamos de libertad de expresi&oacute;n -y de opini&oacute;n y de s&aacute;tira- que naci&oacute; tambi&eacute;n en la antigua Grecia con la &laquo;libertad de palabra&raquo; de la que hac&iacute;an gala los fil&oacute;sofos c&iacute;nicos de la secta del perro, como Di&oacute;genes, Crates o Hiparquia, que optaron por vivir fuera de las imposturas sociales de la polis y decir en voz alta a los viandantes y en plena calle aquello que les ven&iacute;a en gana. S&iacute;, incluidos los insultos.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de que nunca entend&iacute; el concepto de &laquo;vulneraci&oacute;n al honor&raquo; porque siempre cre&iacute; que el honor se lo labra o se lo demuele uno mismo con sus actos y que no hay chiste, dicho, imagen u ofensa que pueda modificar aquello que no es m&aacute;s que responsabilidad de cada uno como portador del propio honor, estamos viendo c&oacute;mo, con demasiada frecuencia, se judicializan opiniones formuladas desde el humorismo, la s&aacute;tira u otras formas de expresi&oacute;n cultural.
    </p><p class="article-text">
        Cuando publiqu&eacute; en enero de 2017 mi ensayo en forma de c&oacute;mic <em>Disparen al humorista</em> sobre la libertad de expresi&oacute;n y los tan cacareados &laquo;l&iacute;mites del humor&raquo;, lo hice porque, entonces, hace ya un poco m&aacute;s de un a&ntilde;o, me alarm&oacute; comprobar que, tras el apoyo masivo en defensa de la libertad de expresi&oacute;n despu&eacute;s del atentado a los dibujantes del Charlie Hebdo -con aquel emblem&aacute;tico &laquo;Je Suis Charlie&raquo;-, los casos de esc&aacute;ndalos, juicios o sentencias relacionados a la expresi&oacute;n -especialmente la humor&iacute;stica- lejos de disminuir, se multiplicaron.
    </p><p class="article-text">
        Y un a&ntilde;o despu&eacute;s de publicar el c&oacute;mic, los casos judicializados relacionados con la libertad de expresi&oacute;n se han vuelto el pan de cada d&iacute;a y las sentencias no parecen avalar aquel &laquo;Je Suis Charlie&raquo; con el que las buenas mentes de Occidente defendieron el derecho a expresarse, sino m&aacute;s bien parecen mostrar un aut&eacute;ntico y alarmante retroceso en la calidad democr&aacute;tica. Hoy vemos al humor, con peligrosa insistencia, en el banquillo de los acusados cuando no, de los condenados.
    </p><p class="article-text">
        En aquel libro dec&iacute;a que el problema de judicializar el humor, la s&aacute;tira o cualquier otra forma de expresi&oacute;n, es que aquellos que mediante la demanda pretend&iacute;an que desaparezca aquello que les ofendi&oacute;, lograban, en estos tiempos de viralizaci&oacute;n, el efecto contrario: la amplificaci&oacute;n y la multiplicaci&oacute;n de aquello que quer&iacute;an ocultar.
    </p><p class="article-text">
        En aquel libro dec&iacute;a, tambi&eacute;n, que el problema de judicializar el humor es que cuando la justicia juzga lo c&oacute;mico la propia justicia, se convierte, me temo, en un chiste.
    </p><p class="article-text">
        Y ese chiste, el de la justicia que condena la libertad de expresi&oacute;n, no es que sea un chiste malo, es que es el &uacute;nico chiste que, realmente y en t&eacute;rminos materiales, es tremendamente peligroso. Peligroso, al menos, para los que queremos vivir en una democracia plena y total.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Darío Adanti]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/je-suis-ortega-cano-matador_129_2219813.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 15 Mar 2018 23:32:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Je suis Ortega Cano, el matador]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Revista Mongolia,José Ortega Cano,Libertad de expresión,Censura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Humor vs Trump: La incorrección política contra la política de la incorrección]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/humor-vs-trump-incorreccion-politica_129_3750589.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">El tema de la corrección política se utiliza tanto para criticar a un candidato impresentable como Trump como para censurar un capítulo de South Park</p><p class="subtitle">La diferencia no es tan confusa: el humorista puede utilizar las palabras como máscara para disfrazarse de monstruo, en el caso de payasos de la política como Trump las palabras no son máscaras sino su ausencia</p></div><p class="article-text">
        En estos tiempos confusos en los que vivimos, suele pasar cuando empiezan los siglos, las luces p&aacute;lidas del pasado se convierten en el foco que lo ilumina todo y que es, a la vez, el productor de las actuales sombras. Lo explica bien John Updike en su novela 'La feria del asilo', no es lo que est&aacute; hoy en el centro lo que terminar&aacute; expandi&eacute;ndose y conformando el ma&ntilde;ana, es la periferia desapercibida del presente lo que se transforma en el n&uacute;cleo central del futuro.
    </p><p class="article-text">
        Esa luz apareci&oacute; como parte de la contracultura hippie que reaccion&oacute; contra los valores conservadores de las d&eacute;cadas anteriores. La Guerra Fr&iacute;a les aport&oacute; su desconfianza a la ciencia por culpa y miedo a la bomba at&oacute;mica. Hubo un resurgir del misticismo dentro de la contracultura que se asoci&oacute; a la pr&eacute;dica del respeto por la diferencia y las minor&iacute;as que sus padres y abuelos no hab&iacute;an tenido.
    </p><p class="article-text">
        Esta periferia se acerc&oacute; al centro en los setenta, y pas&oacute; de leer a Hegel y a Marx para entregarse a Rabindranath Tagore y al I Ching: reneg&oacute; del materialismo para abrazar el hor&oacute;scopo.
    </p><p class="article-text">
        Esta reacci&oacute;n de su tiempo termin&oacute; coincidiendo con el pensamiento reaccionario al que se enfrentaba: a ambos le molestan las palabras aunque a cada uno le molesten palabras distintas.
    </p><p class="article-text">
        De esta periferia del siglo pasado deviene la omnipresente correcci&oacute;n pol&iacute;tica de hoy que se ha convertido en un convencionalismo totalizador, en arma arrojadiza de la derecha reaccionaria y en moral religiosa de la izquierda sensible.
    </p><p class="article-text">
        Es decir, la correcci&oacute;n pol&iacute;tica se ha convertido en el centro mismo del presente.
    </p><p class="article-text">
        En estos tiempos confusos en los que vivimos, suele pasar cuando empiezan los milenios, el tema de la correcci&oacute;n pol&iacute;tica se utiliza tanto para criticar a un candidato impresentable como Donald Trump como para censurar un cap&iacute;tulo de South Park o Padre de Familia.
    </p><p class="article-text">
        En estos tiempos confusos, humoristas de izquierdas y periodistas de derechas se mofan igualmente de la correcci&oacute;n pol&iacute;tica y c&oacute;micos libertarios y pol&iacute;ticos fascistas utilizan las mismas palabras degradantes aunque, y esto no lo lee la correcci&oacute;n pol&iacute;tica, est&aacute;n diciendo cosas distintas.
    </p><p class="article-text">
        El mejor ejemplo es que el derechista Donald Trump, el m&aacute;s incorrecto y humor&iacute;stico de los pol&iacute;ticos, demand&oacute; hace unos a&ntilde;os al izquierdista Bill Maher, el m&aacute;s incorrecto y pol&iacute;tico de los humoristas, por haber dicho que su madre, la de Trump, se hab&iacute;a follado a un orangut&aacute;n de Sumatra para tener al peque&ntilde;o Donald...
    </p><p class="article-text">
        Y Maher ha tenido suerte de que no le pusiera otra demanda alg&uacute;n grupo animalista por comparar a un inocente mono con semejante esp&eacute;cimen humano.
    </p><p class="article-text">
        Recientemente, en su programa para la HBO 'Real Time with Bill Maher', uno de sus tertulianos mencionaba que el problema de la correcci&oacute;n pol&iacute;tica es que son personas que est&aacute;n siempre dispuestas a escanearlo todo en busca de palabras que activen sus alarmas. Lo mismo le pasa a la derecha conservadora cuando las palabras ata&ntilde;en a su propia esfera de respeto.
    </p><p class="article-text">
        Convengamos que escanear es justo lo contrario a leer, y si no est&aacute;n en el diccionario como ant&oacute;nimos, deber&iacute;an estarlo.
    </p><p class="article-text">
        Explica el fil&oacute;sofo Slavoj &#381;i&#382;ek que la obscenidad es tambi&eacute;n una forma de intimidad y, por lo tanto, puede ser inclusiva. Mis amigas y amigos espa&ntilde;oles me suelen llamar 'El Sudaca' o 'El Inmigrante', y yo, a los espa&ntilde;oles de mi entorno m&aacute;s &iacute;ntimo, los suelo llamar 'Neandertales': no cabe duda de que en mi grupo social nos llevamos de maravilla.
    </p><p class="article-text">
        Pero en casi todas las charlas sobre los l&iacute;mites del humor a las que soy invitado surge el tema de c&oacute;mo distinguir la incorrecci&oacute;n como forma de la incorrecci&oacute;n como contenido. C&oacute;mo diferenciar la incorrecci&oacute;n pol&iacute;tica cuando funciona como insulto de la que funciona como iron&iacute;a, cu&aacute;ndo se usa lo obsceno para expulsar y cu&aacute;ndo, para incluir.
    </p><p class="article-text">
        Y en casi todas estas charlas respondo que la diferencia es tan grande como la que hay entre el humor y la pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Esto, que es tan evidente, suele pasar desapercibido cuando hablamos en t&eacute;rminos abstractos pero queda claro cuando pongo un ejemplo concreto: la diferencia es la misma que la que hay entre Donald Trump y South Park.
    </p><p class="article-text">
        No es tan confuso despu&eacute;s de todo: el humor es reflejo mientras que la pol&iacute;tica es objeto, el humor es juego mientras que la pol&iacute;tica no deber&iacute;a serlo. Y mientras que el humorista puede (o no) utilizar las palabras como m&aacute;scara para disfrazarse de monstruo, en el caso de payasos de la pol&iacute;tica como Trump o bufones de la opini&oacute;n como Sostres, las palabras no son m&aacute;scaras sino su ausencia, es decir: lo que estamos viendo no es otra cosa que a ellos mismos.
    </p><p class="article-text">
        Le deber&iacute;amos tener m&aacute;s aprecio a la incorrecci&oacute;n pol&iacute;tica, gracias a ella sabemos que Sostres es Sostres y que Trump es Trump.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        <em>Mongolia TV, el canal audiovisual de Revista Mongolia, estrena este viernes su especial Donald Trump 2016. Pedimos a colaboradores como Roger Crunch, &Aacute;cido en la Red, Langer, El Ni&ntilde;o Rodr&iacute;guez y Vali&ntilde;o, entre otros, que hicieran humor incorrecto contra la incorrecci&oacute;n de Trump.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Darío Adanti]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/humor-vs-trump-incorreccion-politica_129_3750589.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 03 Nov 2016 20:44:34 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Humor vs Trump: La incorrección política contra la política de la incorrección]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Donald Trump]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Atención, Audiencia Nacional: No se juzga a Strawberry, se juzga a la RAE]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/atencion-audiencia-nacional-strawberry-rae_129_3906452.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Hoy se juzga en la Audiencia Nacional a César Strawberry, miembro del grupo Def Con Dos, por un delito de enaltecimiento al terrorismo por unos chistes de humor negro publicados en Twitter. Se juega veinte meses de prisión, dos años de libertad vigilada y la inhabilitación por ocho años para ser funcionario público. Poca broma.</p></div><p class="article-text">
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    </figure><p class="article-text">
        Desde peque&ntilde;o que soy disgr&aacute;fico, que no es otra cosa que dislexia escrita. Me pas&eacute; toda la infancia con una logopeda buscando y copiando palabras. Ser&aacute; por eso que me gustan los diccionarios y ser&aacute; por eso que, desde no recuerdo cu&aacute;ndo, invent&eacute; un juego al que llam&eacute; mi<em> Cinta Sem&aacute;ntica De Moebius.</em>
    </p><p class="article-text">
        Las reglas de la <em>Cinta Sem&aacute;ntica De Moebius </em>son muy sencillas:
    </p><p class="article-text">
        Me apunto las palabras claves del texto y las busco en el diccionario de la RAE buscando, tambi&eacute;n, toda palabra clave que derive de la definici&oacute;n de las palabras buscadas anteriormente. El juego puede resultar eterno pero hay un modo para salir del laberinto: cuando aparece una palabra que ya has buscado como parte del significado de una palabra que acabas de buscar, la b&uacute;squeda se termina. Y as&iacute; cuantas veces se quiera o se requiera.
    </p><p class="article-text">
        Utilicemos el caso que nos ocupa y veamos de qu&eacute; estamos hablando. Subrayo las palabras que se me antojan claves a m&iacute;, que por algo es mi juego:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<em>Se juzga a </em><em>Strawberry </em><em>por un delito de </em><em>enaltecimiento</em><em> del </em><em>terrorismo</em> <em>por unos </em><em>chistes</em><em> de </em><em>humor negro</em> publicados <em>en su cuenta de twitter&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        Veamos qu&eacute; dice la RAE de las palabras apuntadas:
    </p><p class="article-text">
        <strong>A) Enaltecer: </strong>Alabar, manifestar aprecio o admiraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>B) Terrorismo: </strong>Actuaci&oacute;n criminal de bandas organizadas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>C) Chiste: </strong>Chanza, burla, broma.
    </p><p class="article-text">
        <strong>D) Humor negro: </strong>Humorismo que se ejerce a prop&oacute;sito de cosas que suscitar&iacute;an, contempladas desde otra perspectiva, piedad, terror, l&aacute;stima o emociones parecidas.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, &iquest;qu&eacute; es el humorismo?
    </p><p class="article-text">
        <strong>E) Humorismo: </strong>Modo de presentar, enjuiciar o comentar la realidad, resaltando el lado c&oacute;mico, risue&ntilde;o o rid&iacute;culo de las cosas. / Actividad profesional que busca la diversi&oacute;n del p&uacute;blico mediante chistes, imitaciones, parodias u otros medios.
    </p><p class="article-text">
        Busquemos la definici&oacute;n de parodia:
    </p><p class="article-text">
        <strong>F) Parodia: </strong>Imitaci&oacute;n burlesca.
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;qu&eacute; es la burla?
    </p><p class="article-text">
        <strong>G) Burla: </strong>Bromas o mentiras.
    </p><p class="article-text">
        Hemos llegado a broma como definici&oacute;n de burla(G) que, a su vez, ya aparec&iacute;a como definici&oacute;n de chiste(C).
    </p><p class="article-text">
        Ahora supongamos que no sabemos qui&eacute;n es Strawberry. No est&aacute; en la RAE pero podemos buscarlo en su pariente pagana, la Wikipedia:
    </p><p class="article-text">
        <strong>H) C&eacute;sar Strawberry</strong>: escritor, compositor y cantante espa&ntilde;ol, muy popular por ser miembro y portavoz del grupo Def Con Dos. / <strong>I) Def Con Dos</strong>: grupo de m&uacute;sica espa&ntilde;ol, formado en Vigo en 1988 (...). Sus letras (...) se caracterizan por (...) el uso de juegos metaf&oacute;ricos llenos de mordacidad e iron&iacute;a (&hellip;)&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ya  podemos volver a nuestra amiga la RAE con dos nuevas palabras claves que acaban de aparecer:
    </p><p class="article-text">
        <strong>J) Mordaz:</strong> Que murmura o critica con acritud o malignidad no carentes de ingenio.
    </p><p class="article-text">
        <strong>K) Iron&iacute;a:</strong> Expresi&oacute;n que da a entender algo contrario o diferente de lo que se dice, generalmente como burla disimulada.
    </p><p class="article-text">
        Hemos llegado por segunda a vez a la palabra burla(G) que acaba de aparecer en Iron&iacute;a(K) y que ya hab&iacute;a aparecido en chiste(C). Acabamos de terminar una vuelta completa de nuestra <em>Cinta Sem&aacute;ntica De Moebius.</em> 
    </p><p class="article-text">
        Volvamos a analizar el caso que nos compete con la nueva informaci&oacute;n que nos ha aportado el diccionario y la wikipedia y reemplacemos las palabras por alguna de sus definiciones:
    </p><p class="article-text">
         Un m&uacute;sico y escritor(H) de un conocido grupo(I) que se caracteriza por ejercer la cr&iacute;tica(J) como forma de comentar la realidad(E) sobre cosas que suscitar&iacute;an piedad, terror, o l&aacute;stima contempladas desde otra perspectiva(D) es juzgado por haber expresado admiraci&oacute;n(A) a una asociaci&oacute;n criminal(B) con una mentira(F y G) que expresaba, en realidad, lo contrario de lo que estaba diciendo(K)...
    </p><p class="article-text">
        Atenci&oacute;n Audiencia Nacional: estamos ante un error ling&uuml;&iacute;stico o ante un disparate judicial. Algo falla&hellip;
    </p><p class="article-text">
        A no ser que la denuncia tambi&eacute;n sea una Iron&iacute;a(K) y no se est&eacute; juzgando a C&eacute;sar Strawberry(H+I) por enaltecer(A) el terrorismo(B) sino por construir parodias(F) o, lo que es lo mismo: por transformar mentiras(G) en met&aacute;foras con el fin de expresar una cr&iacute;tica sobre la realidad(J).
    </p><p class="article-text">
        O se equivoca la RAE, o se equivoca la denuncia. Las dos no pueden tener raz&oacute;n. De hecho, si busc&aacute;is en el diccionario, ver&eacute;is que enaltecimiento(A) y cr&iacute;tica(J) son palabras ant&oacute;nimas por lo que resulta imposible que la una se constituya en prueba de la otra.
    </p><p class="article-text">
        Y ahora regresemos a nuestra <em>Cinta Sem&aacute;ntica De Moebius </em>y busquemos ox&iacute;moron, a ver qu&eacute; sale... 
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/752770335506915329?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Darío Adanti]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/atencion-audiencia-nacional-strawberry-rae_129_3906452.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 11 Jul 2016 18:40:25 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Atención, Audiencia Nacional: No se juzga a Strawberry, se juzga a la RAE]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[César Strawberry,Audiencia Nacional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ni puta gracia (sobre los límites del humor y su contexto)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/puta-gracia-limites-humor-contexto_129_2617790.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Me piden una reflexi&oacute;n sobre el humor, ahora que el caso Zapata es tema de debate en los medios. Pero yo no voy a hablar del caso Zapata, voy a hablar del humor. El suyo es uno m&aacute;s de tantos casos parad&oacute;jicos relacionados con el humor que es, parad&oacute;jicamente, un juego de paradojas.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Tiene l&iacute;mites el humor? Me preguntan, y respondo: &ldquo;S&iacute;, los tiene, aunque deber&iacute;a no tenerlos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo he dicho a menudo: el humor es un g&eacute;nero de ficci&oacute;n y la ficci&oacute;n deber&iacute;a ser, para nosotros, mortales, ese lugar sin l&iacute;mites.
    </p><p class="article-text">
        He reflexionado en un c&oacute;mic que publiqu&eacute; en el especial de verano de <em>Mongolia</em> del 2013 sobre el humor negro: &iquest;acaso tiene l&iacute;mites la creaci&oacute;n de la tragedia, de la &eacute;pica, de la aventura, de la poes&iacute;a? No. &iquest;Por qu&eacute; debe tener limites el humor, que tambi&eacute;n es ficci&oacute;n?
    </p><p class="article-text">
        Me dir&aacute;n: un chiste puede causar dolor.
    </p><p class="article-text">
        Es verdad, pero es un dolor m&iacute;nimo, un dolor pasajero, un dolor casi virtual.
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, me responder&aacute;n, pero es dolor.
    </p><p class="article-text">
        Claro, es dolor, y si a alguien le ha dolido, se pide perd&oacute;n y la vida sigue con otros dolores que no son ni tan virtuales, ni tan pasajeros, ni tan m&iacute;nimos.
    </p><p class="article-text">
        El humor, hecho para el placer, puede causar, tambi&eacute;n, dolor, y, a la vez, sirve, parad&oacute;jicamente, para olvidar a estos otros dolores m&aacute;s notorios.
    </p><p class="article-text">
        Un chiste puede ofender, me dicen.
    </p><p class="article-text">
        Es cierto, pero, &iquest;c&oacute;mo valoramos la ofensa y la sensibilidad hacia la ofensa? &iquest;C&oacute;mo la medimos? &iquest;C&oacute;mo la cuantificamos?
    </p><p class="article-text">
        S&oacute;lo podemos creer en la palabra y la sinceridad del que se dice ofendido. No tenemos m&aacute;s pruebas que esa.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo saber si el autor del chiste pretend&iacute;a dar placer o causar dolor?
    </p><p class="article-text">
        S&oacute;lo podemos creer en la palabra y en la sinceridad del que ha hecho el chiste. No tenemos m&aacute;s pruebas que esa.
    </p><p class="article-text">
        Lo he dicho otras veces: el humor es como el sadomasoquismo, un juego entre partes que aceptan jugar a ese juego.
    </p><p class="article-text">
        Hay un contrato t&aacute;cito entre lector y autor, espectador y actor, ama y esclavo: ambos saben a qu&eacute; se jugar&aacute; y ambos pactan los l&iacute;mites de su juego.
    </p><p class="article-text">
        Por cierto: el sadomasoquismo tambi&eacute;n duele un poco, como el humor.
    </p><p class="article-text">
        Lo que debe tener l&iacute;mites es todo aquello que no es ficci&oacute;n: &ldquo;Por sus actos los conocer&eacute;is&rdquo;&hellip; O algo as&iacute; dec&iacute;a uno de los protagonistas de una mis novelas de ciencia ficci&oacute;n preferidas y que se llama La Biblia (VVAA).
    </p><p class="article-text">
        Me dir&aacute;n: pero la ficci&oacute;n tambi&eacute;n es un acto.
    </p><p class="article-text">
        Es cierto...
    </p><p class="article-text">
        Entonces puedo concluir que lo que debe tener l&iacute;mites no es el humor sino el cu&aacute;ndo y el d&oacute;nde de la representaci&oacute;n del humor como acto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es decir: lo que limita al humor es su contexto.
    </p><p class="article-text">
        Ese, amigas y amigos, es su l&iacute;mite.
    </p><p class="article-text">
        Seamos sinceros: follar es una cosa maravillosa que no s&oacute;lo no tiene nada de malo sino que, adem&aacute;s, tiene todo de bueno. Bien, pero, sigamos siendo sinceros: no est&aacute; bonito ponerte a follar frente al ata&uacute;d de tu abuelo en pleno velorio...
    </p><p class="article-text">
        No es el acto de follar lo malo, es su contexto lo que lo vuelve conveniente o no para los otros, que se convierten sin quererlo en espectadores de algo que no han convenido presenciar.
    </p><p class="article-text">
        Lo mismo pasa con el humor.
    </p><p class="article-text">
        Este viernes pasado present&eacute; el magn&iacute;fico libro de Amarna Miller <em>Manual de Psicon&aacute;utica</em> (ed. Lapsus Calami), y en la presentaci&oacute;n me permit&iacute; comparar a la pornograf&iacute;a con la s&aacute;tira. Compar&eacute; sexo y humor. La risa y el orgasmo tienen mucho en com&uacute;n. De hecho yo soy de esos que despu&eacute;s de un buen orgasmo les entra la risa tonta. Algo que, por otro lado, no le contar&iacute;a a mi abuela en el velatorio de su difunto marido..
    </p><p class="article-text">
        Ambos, sexo y humor, son de esos pocos juegos que nos permitimos jugar los adultos.
    </p><p class="article-text">
        Y ambos, sexo y humor, necesitan un contexto previamente pactado que, en ambos casos, se da de forma espont&aacute;nea: decido ver, leer, seguir, escuchar, besar, mirar, asistir, tocar, dejarme mirar, dejarme tocar, dejarme leer y un mont&oacute;n de otras voluntades.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n puedes no ver, no leer, no comprar, no seguir, no besar, no asistir, no dejarte leer ni tocar ni besar... Resumiendo: no firmar el contrato.
    </p><p class="article-text">
        Entendamos primero algo b&aacute;sico del humor que nos viene desde que &eacute;ramos hom&iacute;nidos: el humor es el territorio del aprendizaje sin riesgo y la risa es la forma involuntaria en que demostramos que comprendemos el juego. Un mono se r&iacute;e y le pega una hostia a un mono m&aacute;s peque&ntilde;o y el mono peque&ntilde;o entiende que no est&aacute; en peligro su vida, que esa hostia es un juego y que ese juego le servir&aacute; como entrenamiento para cuando alguien le pegue esa otra hostia que no lleva risa asociada y que ya no es juego.
    </p><p class="article-text">
        Visto de fuera, cualquiera puede pensar que el mono grande le est&aacute; pegando, de verdad, al mono peque&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        La risa de ambos es la firma del convenio.
    </p><p class="article-text">
        Una curiosidad: la risa y el bostezo tienen en com&uacute;n que ambos son dos actos reflejos que se contagian. Las dos son formas de ponernos en sinton&iacute;a con el resto de la manada. El bostezo indica que es hora de que durmamos, la risa indica que es hora de que juguemos. As&iacute; somos los hom&iacute;nidos de sociales y dependientes unos de los otros. Si no te r&iacute;es con nosotros, si no bostezas con nosotros, entonces puede que pertenezcas a otra manada. No tiene nada de malo, la variedad humana es admirable y podemos convivir muchas y muy distintas manadas en esa gran manada que somos los seres humanos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sobre el contexto:</strong> un chiste sobre el holocausto contado por una v&iacute;ctima del holocausto significa una cosa, el mismo chiste contado por un nazi, significa otra.
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, el se&ntilde;or McLuhan sigue teniendo raz&oacute;n: el medio es el mensaje.
    </p><p class="article-text">
        Y cuando no hay medio, el medio es uno mismo.
    </p><p class="article-text">
        Es as&iacute;, el principio de autoridad siempre facilita la comprensi&oacute;n del chiste porque sit&uacute;a ideol&oacute;gicamente al humorista de un lado u otro del chiste.&nbsp; Pero no podemos trazar un Rubic&oacute;n del humor con base en el principio de autoridad porque ser&iacute;a como pedirle a los escritores de aventuras que ellos mismos hayan sido previamente aventureros.
    </p><p class="article-text">
        No, el principio de autoridad, como otras f&oacute;rmulas, es eso, una f&oacute;rmula pr&aacute;ctica que puede hacer m&aacute;s comprensible el texto y ponerlo de forma m&aacute;s r&aacute;pida en contexto pero, como toda f&oacute;rmula, no debe ser tomada como dogma porque el dogma es territorio de la fe y el humor pertenece a las tierras del descreimiento.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, convengamos, el pecado del nazi no es el chiste, es ser nazi. El chiste, en su caso, es una reafirmaci&oacute;n cruel de su pecado contra su propia especie, no el pecado en s&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        El problema de sacar chistes de su contexto es que dejan de ser chistes, es como ir a buscar a unos que est&aacute;n follando en privado y arrastrarlos sin su consentimiento al velatorio de tu abuelo para luego se&ntilde;alarlos y acusarlos de impudicia.
    </p><p class="article-text">
        Imp&uacute;dico es el que ha sacado a aquel juego de contexto porque ha matado lo que ten&iacute;a de juego.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sobre el contexto:</strong> yo no quiero que, viendo lo que pasa en la valla de Melilla, el ministro del Interior cuente un chiste de humor negro sobre los inmigrantes. Pero no por el chiste en s&iacute;, sino por su contexto.
    </p><p class="article-text">
        Creo que cualquier persona tiene derecho a ejercer el humor sobre cualquier tema incluyendo chistes negros sobre inmigrantes: lo que importa es el contexto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sobre el contexto:</strong> a pesar de que yo s&iacute; juzgo al ministro del Interior por su inhumanidad con coartada num&eacute;rica, no ser&eacute; yo el que lo juzgue por un chiste sobre la inmigraci&oacute;n que haya hecho muchos a&ntilde;os antes de ser ministro. Me la trae floja lo que haya hecho antes, pero me importa mucho lo que haga como ministro.
    </p><p class="article-text">
        Esa es mi reflexi&oacute;n sobre el humor y sus l&iacute;mites. Pero no soy due&ntilde;o de ninguna verdad. Y as&iacute; como el que soy hoy opina distinto del que fui ayer, puede que ma&ntilde;ana opine distinto de lo que opino hoy.
    </p><p class="article-text">
        Como en el humor, la opini&oacute;n y el tiempo tambi&eacute;n forman curiosas paradojas.
    </p><p class="article-text">
        Y como conclusi&oacute;n final, un chiste f&iacute;sico que intentar&eacute; adaptar al lenguaje escrito:
    </p><p class="article-text">
        Un loco va caminando por la calle y para a un transe&uacute;nte.
    </p><p class="article-text">
        El loco levanta su mano derecha con el dedo &iacute;ndice extendido, lo mueve en c&iacute;rculos de dentro hacia afuera y le pregunta al transe&uacute;nte:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Sabes usted lo que es esto?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No&rdquo;, responde el transe&uacute;nte.
    </p><p class="article-text">
        Entonces el loco empieza a mover el dedo &iacute;ndice en sentido inverso, es decir, de afuera hacia dentro, y dice:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iexcl;Ah! Entonces me lo guardo&rdquo;...
    </p><p class="article-text">
        Lo mismo pasa con el humor...
    </p><p class="article-text">
        Por cierto, una vez le cont&eacute; este chiste a un amigo y me dijo que no le hac&iacute;a ni puta gracia.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Entonces me lo guardo&rdquo;, le dije, y tan amigos.
    </p><p class="article-text">
        FIN
    </p><p class="article-text">
        <strong>Nota:</strong> si ya han le&iacute;do otras opiniones m&iacute;as sobre el humor y creen que aqu&iacute; he repetido algunos conceptos, que sep&aacute;is que eso, en nuestra jerga de humoristas, se llama <em>chiste recurrente...</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Darío Adanti]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/puta-gracia-limites-humor-contexto_129_2617790.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 15 Jun 2015 18:37:28 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Ni puta gracia (sobre los límites del humor y su contexto)]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Guillermo Zapata,Humor]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Con Mahoma no hay cojones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/mahoma-cojones_129_4431069.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Si con la muerte pretenden callarnos, solo lograrán que se nos ocurra un nuevo chiste</p></div><p class="article-text">
        La ma&ntilde;ana del d&iacute;a despu&eacute;s de que los Reyes Magos, esos reyes que vienen de oriente, nos trajeran regalos, otros reyes, del terror en este caso, sembraban de muerte la redacci&oacute;n de una de las revistas sat&iacute;ricas m&aacute;s emblem&aacute;ticas: Charlie Hebdo. Doce muertes y otros tantos heridos es el coste sangriento que el fanatismo se cobr&oacute; por algo tan peque&ntilde;o como es el oficio de hacer humor.
    </p><p class="article-text">
        Los tel&eacute;fonos de Mongolia, hija de Charlie Hebdo y de tantas otras, empezaron a sonar: amigos de la prensa quer&iacute;an saber nuestra opini&oacute;n. La familia no paraba de llamar: el miedo a que su ser querido, dedicado a aquello que a priori parec&iacute;a tan inofensivo, el humor, ahora fuera blanco del terror homicida. Y, como ya es costumbre en las redes sociales de Mongolia, tampoco se hicieron esperar cientos de twitts con la ya cansina frase de: &ldquo;Os met&eacute;is con el cristianismo pero con Mahoma no ten&eacute;is cojones&rdquo;&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Para aquellos que les hiere el humor que tiene como blanco sus creencias, parece que todo se reduce a un tema de genitalidad. No es reprochable ni los muertos ni los heridos, lo que es reprochable, para estos yihadistas de la cristiandad patria, es la falta de test&iacute;culos para re&iacute;rse de quienes s&iacute; pasan esa frontera inapelable que es el atentado y el asesinato. 
    </p><p class="article-text">
        Para hacer humor no hace falta emular las proporciones glandulares del Espartero, para hacer humor s&oacute;lo hace falta tener sentido del humor. Si lo tienes, hacer humor es inevitable.
    </p><p class="article-text">
        Pero lo que realmente parecen querer decir con el consabido &ldquo;con Mahoma no hay huevos&rdquo; es, en realidad, un mensaje en espejo: no somos nosotros, los humoristas, los que necesitamos cojones para hacer chistes sobre Mahoma, los hacemos cuando es noticia o los hacemos cuando se nos ocurren, sino que son ellos, los que increpan enarbolando esta frase, los que, secretamente, parecen envidiar la capacidad homicida de los terroristas, mediante ese sistema hist&oacute;ricamente ib&eacute;rico del &ldquo;pique&rdquo;, pretenden que sean estos, los mismos que han atentado contra el Charlie Hebdo, los que realicen esa venganza sangrienta que ellos a&ntilde;oran secretamente pero que las nuevas modas de su superstici&oacute;n local les prohibe.
    </p><p class="article-text">
        El humor es ficci&oacute;n, puede ser inc&oacute;modo o molesto, pero es ficci&oacute;n y s&oacute;lo cabe dos tipos de respuestas ante &eacute;l: ignorarlo o responder con otra ficci&oacute;n, y si es humor&iacute;stica, touch&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es imposible dialogar con el dolor f&iacute;sico&rdquo;, dec&iacute;a Cioran, y con raz&oacute;n. Todo acto de violencia, de muerte, nos deja sin respuestas, sin capacidad de di&aacute;logo, no hay debate, no hay dial&eacute;ctica en la muerte. La muerte es discurso &uacute;nico y viceversa. 
    </p><p class="article-text">
        Pero dec&iacute;a Bukowski, bastante m&aacute;s vital que Cioran, que &ldquo;follar era darle de patadas en el culo a la muerte&rdquo;. A m&iacute; me gusta pensar que el humor es como follar, porque es, tambi&eacute;n, darle de patadas en el culo a la muerte: a esas muertes cotidianas que tienen forma de injusticia, de intolerancia, de absurdo&hellip;   y eso es lo que hace el Charlie Hebdo, y eso es lo que hacemos todos los humoristas y todas las revistas de humor del mundo: darle de patadas en el culo a las muertes cotidianas del ciudadano com&uacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Pero los humoristas somos cabezotas, no porque tengamos cojones, que nos los tenemos ni los necesitamos, somos cabezotas porque la testarudez y hacer aquello que el otro no espera que hagamos es un mecanismo b&aacute;sico de  nuestro oficio, que te de la risa en medio de la misa es un buen s&iacute;ntoma si quieres ser humorista. 
    </p><p class="article-text">
        Si con la muerte pretenden callarnos, s&oacute;lo lograr&aacute;n que se nos ocurra un nuevo chiste&hellip; Cada tab&uacute;, cultural o labrado a base de munici&oacute;n y sangre, es una nueva frontera que el humorista debe traspasar por imposici&oacute;n de su oficio, el humor&hellip;  porque es nuestra manera de pegarle patadas en el culo a esa muerte que se nos impone. No es valent&iacute;a ni se le emparenta.
    </p><p class="article-text">
        Qu&eacute; le vamos a hacer, es inevitable: somos humoristas. 
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, los cinco puntos que planteamos en Mongolia ante al atentado del Charlie Hebdo
    </p><p class="article-text">
        <strong>1.-</strong> En Mongolia consideramos que la libertad de expresi&oacute;n es un valor superior y que ninguna religi&oacute;n puede coartarla o limitarla.
    </p><p class="article-text">
        <strong>2.-</strong> Ning&uacute;n acto terrorista nos va a hacer renunciar a nuestra superior creencia respecto de la libertad de expresi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>3.-</strong> Si algunos radicales cree que asesinando a 10 personas callar&aacute;n a quienes trabajamos en el mundo de la s&aacute;tira y de la informaci&oacute;n se equivocan, estas muertes nos obligan a redoblar nuestros esfuerzos y trabajo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>4.-</strong> Hoy estamos con todos los compa&ntilde;ero de Charlie Hebdo y, especialmente, con las familias y seres queridos de los asesinados; confiamos en una pronta recuperaci&oacute;n de los heridos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>5.-</strong> Revista Mongolia estar&aacute; siempre con los perseguidos y hoy esos son los caricaturistas y periodistas que se atreven a cuestionar una visi&oacute;n ileg&iacute;tima e inmoral de una determinada religi&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Darío Adanti]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/mahoma-cojones_129_4431069.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 08 Jan 2015 08:23:53 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Con Mahoma no hay cojones]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Charlie Hebdo]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
