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    <title><![CDATA[elDiario.es - Jorge Alemán Lavigne]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/jorge_aleman_lavigne/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Jorge Alemán Lavigne]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Podemos: la otra izquierda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/podemos-izquierda_129_4390379.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/954bfe3a-e51a-451f-b944-cc30b8d22f2d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Podemos: la otra izquierda"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La verdad que ha retornado a la política, a partir de Podemos, es que el corte que se ha efectuado sobre España se asienta en el linaje libertario del pueblo español, que impide a partir de ahora agotar el todo de la sociedad en el consenso, los dispositivos mediáticos o los conflictos intrapartidarios</p></div><p class="article-text">
        El recurso t&aacute;ctico utilizado por parte de Podemos de situarse fuera de la cl&aacute;sica oposici&oacute;n izquierda-derecha no debe confundirse con esa posici&oacute;n, caracter&iacute;stica de la ahora vieja posmodernidad, que apelaba a un terreno neutro, postideol&oacute;gico, incluso posthist&oacute;rico, propio de la llamada globalizaci&oacute;n. Normalmente lo que sol&iacute;a sostenerse en aquella postura era que las categor&iacute;as izquierda y derecha ya se hab&iacute;an vuelto anacr&oacute;nicas y no nos permit&iacute;an acceder a la nueva realidad. O que se reduc&iacute;an a su estricto sentido electoral y parlamentario, con el fin de disputar exclusivamente un consenso con id&eacute;nticas reglas de juego. Todo este escenario se acompa&ntilde;aba de peque&ntilde;as agrupaciones de izquierda marxista &ndash;de filiaci&oacute;n distinta a la del PCE&ndash;, que de un modo testimonial, a su vez asum&iacute;an que nunca iban a llegar al Gobierno. Pero, en Podemos, se trata m&aacute;s bien de un gesto de refundaci&oacute;n y de separaci&oacute;n de ese apego melanc&oacute;lico que las izquierdas hist&oacute;ricas y sus avatares posteriores no lograron disolver a partir de la ca&iacute;da de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, esta reformulaci&oacute;n demandaba&nbsp; asumir por parte de Podemos un an&aacute;lisis de c&oacute;mo los distintos dispositivos de dominaci&oacute;n han provocado una verdadera homogeneizaci&oacute;n del espacio pol&iacute;tico constituido por las derechas y las izquierdas hist&oacute;ricas. Es lo que se suele denominar el &ldquo;capital-parlamentarismo&rdquo;. Aceptar, en definitiva, que detr&aacute;s de los conflictos entre partidos que se disputan el resultado electoral, se esconde una neutralizaci&oacute;n de lo pol&iacute;tico que conlleva anular su capacidad transformadora e instituyente. Lo que Podemos ha sabido interpretar en su acci&oacute;n pol&iacute;tica y en la lectura que ha realizado de la situaci&oacute;n hist&oacute;rica, es que no se trataba de sumarse a lo ya constituido sino que hab&iacute;a que producir un corte, un acontecimiento, una diferencia, y fue el 15-M ese evento oportuno en el que se present&oacute; la posibilidad de efectuar dicho corte con la homogeneidad del espacio socio-simb&oacute;lico capturado por los dispositivos neoliberales. Un corte que solo pod&iacute;a ser realizado por la nueva izquierda instituyente que emerge con Podemos y los movimientos ciudadanos que permiten, al fin, la construcci&oacute;n de esta nueva izquierda.
    </p><p class="article-text">
        Pero efectuar un corte instituyente, reordenar las significaciones de la Transici&oacute;n y generar el espacio (la superficie de inscripci&oacute;n de nuevas pr&aacute;cticas de izquierda), debe tener en cuenta el problema m&aacute;s serio: que esto intenta realizarse en la &eacute;poca en que ya no se puede nombrar el exterior del Capitalismo y, por lo tanto, exige una asunci&oacute;n &ldquo;populista&rdquo; de la experiencia del 15M.
    </p><p class="article-text">
        Populismo implica, en este caso, aceptar que ya no existe un sujeto hist&oacute;rico ideal que sabe siempre en qu&eacute; direcci&oacute;n debe ir la historia&nbsp;y que no hay un &ldquo;nosotros&rdquo; esencial ya construido de antemano para la izquierda; sino que el mismo debe ser plasmado pol&iacute;ticamente a partir de la &uacute;nica materia que lo puede hacer posible: el lugar desde donde una nueva izquierda puede brotar, configur&aacute;ndose como una uni&oacute;n entre el malestar generado por el neoliberalismo y las subjetivaciones de ese mismo malestar engendradas por los movimientos sociales emergentes. Esta es la materia a partir de la cual anud&oacute; su aparici&oacute;n Podemos: el 15M, el malestar generalizado y los movimientos sociales organizados en sus diferentes demandas espec&iacute;ficas. Podemos es el ejercicio pol&iacute;tico que introduce en esta materia prima la &ldquo;raz&oacute;n populista&rdquo;, esa raz&oacute;n que nos permite pensar &nbsp;que si bien no hay un exterior nombrable en relaci&oacute;n al capitalismo, sin embargo en determinadas condiciones, siempre contingentes, una experiencia &ldquo;contrahegem&oacute;nica&rdquo; puede advenir.
    </p><p class="article-text">
        El populismo, en el sentido expresado por Ernesto Laclau, es la operaci&oacute;n discursiva y por tanto pol&iacute;tica (ya que ambos t&eacute;rminos son equivalentes en relaci&oacute;n a la constituci&oacute;n de la realidad) que permite traducir a esta materia antes aludida en la invenci&oacute;n de un pueblo, de una voluntad colectiva contra-hegem&oacute;nica, que se constituye justamente&nbsp; en aquellos lugares que la izquierda hist&oacute;rica hab&iacute;a reprimido y que ahora con Podemos retornan. Por ejemplo, cuando Podemos traza&nbsp;una frontera antag&oacute;nica ajena a las l&oacute;gicas homogeneizantes del capital parlamentarismo: Casta o Pueblo, un antagonismo que ya no puede ser pensado en los t&eacute;rminos de la lucha de clases como si se tratara de un automatismo que funciona como ley. En este aspecto, el populismo es m&aacute;s radical que esto, porque en lugar de funcionar como un supuesto te&oacute;rico, se organiza con el deseo del 15-M&nbsp;convertido en voluntad colectiva cuando se asume el antagonismo y la fractura que el mismo implica.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, al abandonar la idea de que la sociedad funciona como una totalidad que gestiona sus conflictos a partir del orden jur&iacute;dico, institucional, parlamentario o administrativo-econ&oacute;mico; el populismo siempre implica que la llamada sociedad est&aacute; atravesada por antagonismos irreductibles, que ninguna etapa hist&oacute;rica cancelar&aacute;, y que esos antagonismos son constitutivos de la experiencia pol&iacute;tica, ya que son anteriores a la subdivisi&oacute;n del llamado sistema social. Por esta raz&oacute;n, Pablo Iglesias, el pasado 31 de enero, enumer&oacute; un linaje hist&oacute;rico y m&iacute;nimo de los antagonismos: el levantamiento del 2 de mayo, la Rep&uacute;blica, que s&oacute;lo fue aludida indirectamente, y el 15M. Esta genealog&iacute;a en la que Podemos se reconoce es aquella donde esos datos hist&oacute;ricos son arrancados de su car&aacute;cter de efem&eacute;ride y desean ser recuperados en su potencial transformador. Potencial que las izquierdas constituidas no poseen porque se han alejado de la dimensi&oacute;n del acto instituyente impl&iacute;cito en los episodios nombrados. Por ello, en esta refundaci&oacute;n de la izquierda, el antagonismo y la soberan&iacute;a (las distintas apariciones de la palabra &ldquo;patria&rdquo; en el discurso de Iglesias) constituyen el n&uacute;cleo determinante del trazado de la frontera antag&oacute;nica. Ese punto de partida es inmanejable&nbsp; para&nbsp; las l&oacute;gicas parlamentarias actuales. La soberan&iacute;a se ha constituido en un espacio instituyente por una praxis colectiva, separada del juego conflictivo de los partidos, y se nutre&nbsp;de la encrucijada que ha hecho que la sociedad&nbsp; no pueda repartir sus partes como si formaran una totalidad homog&eacute;nea.
    </p><p class="article-text">
        La verdad que ha retornado a la pol&iacute;tica, a partir de Podemos, es que el corte que se ha efectuado sobre Espa&ntilde;a, que no es un comienzo absoluto, se asienta en el linaje libertario del pueblo espa&ntilde;ol, que impide a partir de ahora agotar el todo de la sociedad en el consenso, los dispositivos medi&aacute;ticos o los conflictos intrapartidarios. La condici&oacute;n de posibilidad de otra izquierda es que la misma surja del ejercicio soberano del antagonismo por parte de todos los sectores sociales concernidos por la ausencia radical de justicia e igualdad. Esta dimensi&oacute;n de la experiencia implica un afuera y un adentro al mismo tiempo. La izquierda popular es &ldquo;&eacute;xtima&rdquo;, habita en el interior de todos los dispositivos de dominaci&oacute;n mientras acepta el desaf&iacute;o de que las demandas diferentes que vehiculiza se extienden &ldquo;equivalencialmente&rdquo; en un proyecto colectivo, que incluye los resultados electorales, porque no pretende nunca un &ldquo;afuera&rdquo; del horizonte democr&aacute;tico y, sin embargo, anhela dejar la huella del paso por la historia de una izquierda popular y soberana.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jorge Alemán Lavigne]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/podemos-izquierda_129_4390379.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 07 Feb 2015 19:59:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Podemos: la otra izquierda]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Podemos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Acerca del 'kirchnerismo' y la nueva situación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/acerca-kirchnerismo-nueva-situacion_129_4051830.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        El <em>kirchnerismo</em> habit&oacute; integralmente, por razones de &eacute;poca, en el interior del neoliberalismo. Transit&oacute; entre sus&nbsp;dispositivos de poder como una contraexperiencia pol&iacute;tica llevando algunos puntos al l&iacute;mite y manteni&eacute;ndose, en otros, bajo los esquemas de dominaci&oacute;n neoliberal. En definitiva, es propio de las &eacute;pocas pos revolucionarias, donde no hay ruptura absoluta ni muertos por combate, realizar experiencias populares inestables, fr&aacute;giles, con giros puntuales donde una voluntad popular emerge con fuerza pero es intermitente y no est&aacute; del todo nunca asegurada como un sujeto hist&oacute;rico&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El <em>macrismo</em>, en cambio, es el&nbsp;neoliberalismo consumado en su esencia, es su despliegue como voluntad de poder. Por supuesto que se puede criticar al <em>kirchnerismo</em> e incluso demandar su autocritica en aquellos puntos donde no pudo, no supo, no quiso separarse de poder neoliberal; Pero los que quieren establecer una suerte de continuidad entre el <em>kirchnerismo</em> y el <em>macrismo</em>, porque el <em>kirchnerismo</em> no super&oacute; ni rompi&oacute; con los dispositivos neoliberales, le hacen el juego a los c&iacute;nicos del aparato medi&aacute;tico <em>macrista</em>, donde muchos de sus exponentes han conquistado su cinismo perverso gracias a su procedencia de &ldquo;izquierda&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El <em>kirchnerismo</em> es la huella de una contraexperiencia que merece, m&aacute;s all&aacute; de los problemas cr&iacute;ticos a los que remite, ser mantenida como expectativa y disposici&oacute;n hist&oacute;rica. No fue un corte ni una ruptura con el orden neoliberal, pero s&iacute; fue lo suficientemente perturbador como para establecer una nueva referencia para la izquierda que no es antiperonista, pero que ya atraves&oacute; la identificaci&oacute;n totalizante y religiosa con el peronismo de estado. La oposici&oacute;n al <em>macrismo</em> se debe hacer desde algunos aspectos cruciales del <em>kirchnerismo</em>, el <em>kirchnerismo</em> sigue siendo una disposici&oacute;n y una expectativa, es cierto que muy fr&aacute;gil como lo fue su contraexperiencia, pero es a&uacute;n el punto de partida de una nueva frontera de la pol&iacute;tica argentina, es la primera fuerza material y concreta que puede valer como referencia para un frente de izquierda popular a&uacute;n por formular en sus condiciones de posibilidad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jorge Alemán Lavigne]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/acerca-kirchnerismo-nueva-situacion_129_4051830.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 16 Apr 2016 19:27:30 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Acerca del 'kirchnerismo' y la nueva situación]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La paradoja democrática y su radicalización]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/paradoja-democratica-radicalizacion_129_4089884.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">La vigencia histórica de los escritos de Chantal Mouffe procede de la firme decisión de atravesar el impase de los consensos neoliberales, el populismo de derechas de tintes xenófobos y el esencialismo de corte marxista, incapaz de reconocer como se articulan, a partir del discurso, las identidades colectivas y la voluntad popular</p></div><p class="article-text">
        Cuando en la d&eacute;cada de los 90&rsquo; Chantal Mouffe ya planteaba una decidida  advertencia sobre la funci&oacute;n del &ldquo;consenso&rdquo; en el discurrir de la pol&iacute;tica, este aviso constitu&iacute;a una verdadera premonici&oacute;n te&oacute;rica y pol&iacute;tica. &iquest;Acaso no era el &ldquo;consenso&rdquo; el fetiche privilegiado de la mediaci&oacute;n pol&iacute;tica? Esa mediaci&oacute;n que se impon&iacute;a tanto en la gobernabilidad conservadora como socialdem&oacute;crata  funcionando como una realizaci&oacute;n plena del ideal democr&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        En los textos de <em>La Paradoja democr&aacute;tica</em> no solo el consenso no constituye un ideal pol&iacute;tico, sino que encubre y reprime al &ldquo;antagonismo&rdquo; pol&iacute;tico, ese antagonismo que se presenta como una negatividad radical ineliminable y sin posibilidad de ser cancelada dial&eacute;cticamente. De ah&iacute; el peligro del consenso, al que alude el subt&iacute;tulo del libro, como maniobra final de la pol&iacute;tica. Lo que el consenso reprime y evita es el antagonismo constitutivo de lo social que entonces retorna  de una manera feroz y ciega y a expensas de ser recogido por la ultraderecha que se nutre siempre de la amenaza que supone un enemigo nombrado y delimitado. En la &eacute;poca del capitalismo posfordista, el neoliberalismo ha capturado a la izquierda democr&aacute;tica y es entonces la ultraderecha la que se apropia de un modo perverso de las tradiciones referidas a la soberan&iacute;a popular, la constituci&oacute;n de un Pueblo y el car&aacute;cter antag&oacute;nico de lo pol&iacute;tico. Pero, en ultima instancia, la ultraderecha  despliega esta operaci&oacute;n con el &uacute;nico fin de darle consistencia  a una supuesta unidad nacional que necesita expulsar al exterior todo aquello que la cuestiona en su ser presentado siempre como un fundamento identitario.
    </p><p class="article-text">
        La vigencia hist&oacute;rica de los escritos de Chantal Mouffe -que prosiguen rigurosamente la l&oacute;gica iniciada junto a Ernesto Laclau en <em>Hegemonia y estrategia socialista</em>- procede de la firme decisi&oacute;n de atravesar el impase de los consensos neoliberales, el populismo de derechas de tintes xen&oacute;fobos y el esencialismo de corte marxista, incapaz de reconocer como se articulan,  a partir del discurso, las identidades colectivas y la voluntad popular. Para esta singular operaci&oacute;n te&oacute;rica, Chantal Mouffe propone revisar a todos los te&oacute;ricos liberales que inspiraron el giro al  &ldquo;centro&rdquo; de la socialdemocracia, as&iacute; como tambi&eacute;n a los te&oacute;ricos &ldquo;reaccionarios&rdquo; que permiten elaborar el crecimiento en Europa de los partidos ultraderechistas.
    </p><p class="article-text">
        La condici&oacute;n de posibilidad de esta singular  operaci&oacute;n es la invenci&oacute;n de un nuevo campo te&oacute;rico, el posmarxismo, construido en <em>Hegemonia y estrategia socialista</em> hace ya treinta a&ntilde;os, cuya originalidad m&aacute;s determinante consisti&oacute; en radicalizar el programa gramsciano a partir de autores posestructuralistas como Foucault, Derrida y Lacan. De esta original  vocaci&oacute;n te&oacute;rica surgi&oacute; una nueva ontolog&iacute;a de lo pol&iacute;tico que, en su intento de volver a pensar la Emancipaci&oacute;n y la tarea de una inacabable radicalizaci&oacute;n  de la democracia, traz&oacute; una frontera que separa a ese proyecto de una nueva izquierda. Diferenci&aacute;ndose tanto del esencialismo metaf&iacute;sico del marxismo que se refugia en la clase y la econom&iacute;a como fundamento &uacute;ltimo  de la sociedad, como del constructivismo posmoderno que remite a las relaciones de poder a su determinaci&oacute;n hist&oacute;rica, ignorando tambi&eacute;n el car&aacute;cter ontol&oacute;gico y estructural del antagonismo y la l&oacute;gica hegem&oacute;nica que lo aloja, lo modula y lo instituye como estructurante de lo social.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de los textos aqu&iacute; presentados, se insiste bajo distintos modos de enunciaci&oacute;n, de la &ldquo;paradoja democr&aacute;tica&rdquo; que nos habita en el quehacer pol&iacute;tico que se nos presenta. Por un lado, la tradici&oacute;n del pluralismo democr&aacute;tico liberal, por el otro, la tradici&oacute;n referida a la igualdad, la justicia y la soberan&iacute;a popular. Ambas tradiciones se presentan como irreconciliables y hasta ahora ha sido un verdadero s&iacute;ntoma de lo pol&iacute;tico suprimir a una en desmedro de la otra, esperar una reconciliaci&oacute;n dial&eacute;ctica o presentar la cuesti&oacute;n como una idea asint&oacute;tica al estilo kantiano, inalcanzable pero reguladora del espacio pol&iacute;tico. Para Mouffe, en cambio, se trata de habitar en la paradoja, sin esperar reconciliaci&oacute;n final alguna y a la vez apostando por una articulaci&oacute;n hegem&oacute;nica de las dos tradiciones.
    </p><p class="article-text">
        Se trata de construir una articulaci&oacute;n contingente, contaminada de una indecibilidad estructural, inestable en todas sus formas concretas y donde jam&aacute;s se encontrara el fundamento &uacute;ltimo de lo social. Dicho de otro modo, estas dos tradiciones s&oacute;lo se pueden &ldquo;suturar&rdquo; de modo contingente, a partir de decisiones pol&iacute;ticas que nunca reducen el elemento de lo indecidible, surgiendo as&iacute; una l&oacute;gica hegem&oacute;nica. Negatividad irreductible, antagonismo y  l&oacute;gica hegem&oacute;nica son los tres t&eacute;rminos que anudan al proyecto emancipatorio con la radicalizaci&oacute;n de la Democracia. Es evidente que la posici&oacute;n de Mouffe se distancia de otros autores del llamado posmarxismo que han decidido que ya no hay nada que hacer con respecto a la democracia. Estos autores suelen insistir en que el Otro de la democracia es el Capital y ya no hay emancipaci&oacute;n que pueda plantearse en el interior de la misma. En este aspecto, debemos se&ntilde;alar que dichos autores no dan otra propuesta pol&iacute;tica que el &ldquo;&eacute;xodo n&oacute;mada o la sustracci&oacute;n&rdquo; y que no se prodigan precisamente en formular como ser&iacute;a  una intervenci&oacute;n pol&iacute;tica frente a las hegemon&iacute;as ya sedimentadas y naturalizadas  por el Poder del Capital.
    </p><p class="article-text">
        La propuesta de Mouffe transita por otras v&iacute;as, no solo no cede con respecto a la democracia y su condici&oacute;n pluralista, sino que a&ntilde;ade un t&eacute;rmino no muy presente en la obra laclausiana: el <em>agonismo</em>. En la radicalizaci&oacute;n de la democracia, en un proyecto de izquierda populista y hegem&oacute;nico, el antagonismo debe ser elaborado pol&iacute;ticamente, de tal forma que el &ldquo;enemigo&rdquo; consustancial al antagonismo debe mutar en &ldquo;adversario&rdquo;. Mientras al enemigo se lo elimina, en la &ldquo;guerra de posiciones&rdquo; de la radicalizaci&oacute;n democr&aacute;tica se lo considera bajo la forma conflictual y agon&iacute;stica del adversario.
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, es necesario considerar que el pensamiento pol&iacute;tico de Mouffe acontece en la &eacute;poca posrevolucionaria donde las met&aacute;foras de una ruptura total  o un corte radical que vendr&iacute;a a dar a un nuevo comienzo absoluto han perdido toda operatividad pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Las distintas experiencias contrahegem&oacute;nicas que tuvieron lugar en Latinoam&eacute;rica, la nueva formaci&oacute;n pol&iacute;tica de Podemos en Espa&ntilde;a y otras experiencias incipientes en Europa, confirman la vigencia hist&oacute;rica de la  apuesta por el &ldquo;pluralismo agon&iacute;stico&rdquo; de Chantal Mouffe, en esa radicalizaci&oacute;n de la democracia que marca de un modo definitivo el trayecto siempre inconcluso de la Emancipaci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jorge Alemán Lavigne]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/paradoja-democratica-radicalizacion_129_4089884.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 28 Mar 2016 17:56:46 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La paradoja democrática y su radicalización]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Horizontes neoliberales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/horizontes-neoliberales_129_4200135.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Para todo el mundo ya es posible imaginar un mundo regido por corporaciones que organizarán de un modo cada vez más ilimitado el saqueo general de las materias primas, los recursos naturales y la destrucción absoluta de las soberanías populares</p></div><p class="article-text">
        El neoliberalismo posee una dimensi&oacute;n escatol&oacute;gica. Su &eacute;poca es por fin la que introduce una certeza para el futuro. Una especie de atractor, de im&aacute;n irresesistible, llama desde el futuro a consumar la pulsi&oacute;n de muerte, esa por la que se interrogaba Freud en relaci&oacute;n a su enigm&aacute;tico triunfo.
    </p><h3 class="article-text">El discurso capitalista hacia su consunci&oacute;n</h3><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de los distintos timbres apocal&iacute;pticos que sonaron a lo largo de la historia, ahora, a izquierda y derecha, ya se sabe que el mundo marcha hacia una cat&aacute;strofe final. Y que las decisiones que habr&iacute;a que considerar para poner freno a este desenlace, no lograr&aacute;n su cometido. Esto se podr&aacute; diferir, se podr&aacute; retrasar indefinidamente, hasta que finalmente se realice. Es en este horizonte, en este plus de certeza alojado en un futuro sin escapatoria, que Jacques Lacan afirm&oacute; que el Discurso Capitalista marchaba hacia su &ldquo;consunci&oacute;n&rdquo; , palabra que intenta designar en castellano un determinado modo de consumirse desde adentro.
    </p><h3 class="article-text">Acumulaci&oacute;n por desposesi&oacute;n</h3><p class="article-text">
        Este vector hacia el futuro que cifra el destino mortal de la humanidad se anticipa actualmente en un nuevo &ldquo;modelo de acumulaci&oacute;n primitiva&rdquo; tan violento como el que describi&oacute; Marx en el origen m&iacute;tico del Capital. En ese nuevo modo, la apropiaci&oacute;n se consumar&aacute; m&aacute;s all&aacute; de la forma habitual Capital-Trabajo, se realizar&aacute; como expolio y desposesi&oacute;n, como lo ha indicado de modo pertinente David Harvey en su tesis de &ldquo;acumulaci&oacute;n por desposesi&oacute;n&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Un desaf&iacute;o a tres bandas</h3><p class="article-text">
        Para todo el mundo ya es posible imaginar un mundo regido por corporaciones que organizar&aacute;n de un modo cada vez m&aacute;s ilimitado el saqueo general de las materias primas, los recursos naturales y la destrucci&oacute;n absoluta de las soberan&iacute;as populares. En un horizonte semejante la apuesta por una l&oacute;gica emancipatoria, la &uacute;nica contingencia que se puede introducir en aquello que se dirige al futuro, se encuentra con un desaf&iacute;o a tres bandas. En primer lugar, organizarse colectivamente sin sofocar la dimensi&oacute;n singular de la experiencia de cada uno. En segundo, vehiculizar a partir de la experiencia de lo pol&iacute;tico una transformaci&oacute;n del sujeto en relaci&oacute;n con lo real del sexo, la muerte y el lenguaje.
    </p><h3 class="article-text">Una nueva Internacional</h3><p class="article-text">
        Y por &uacute;ltimo, las nuevas experiencias populares de soberan&iacute;a deben aspirar a una nueva Internacional transversal al mundo de las corporaciones neoliberales y sus instituciones mundiales sometidas al Capital. Es evidente que la tarea es enorme, tal vez tan grande como lo fue la aparici&oacute;n de las grandes religiones, pero como ya no se trata de realizar una utop&iacute;a futura sino de evitar la gran cat&aacute;strofe, la apuesta merece deseos que la puedan sostener.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jorge Alemán Lavigne]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/horizontes-neoliberales_129_4200135.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Feb 2016 19:54:20 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Horizontes neoliberales]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Neoliberalismo,Capitalismo,Karl Marx]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Neoliberalismo: experiencias populares e izquierdas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/neoliberalismo-experiencias-populares-izquierdas_129_4258801.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Conviene señalar la emergencia de una nueva "derecha progresista", que en los últimos años ha sabido conjugar una suerte de sincretismo entre los manuales de autoayuda, la desafección por la política, una demagogia del amor, la felicidad y la proclamación de un mundo sin conflictos</p></div><p class="article-text">
        En la actualidad, nos encontramos con la &ldquo;izquierda cl&aacute;sica&rdquo; que defiende los &ldquo;intereses de la clase obrera&rdquo;, a la que todav&iacute;a considera &ndash;contra toda realidad hist&oacute;rica del capital- la fuerza material que cumplir&aacute; con la desconexi&oacute;n definitiva del modo de producci&oacute;n vigente y con la &ldquo;izquierda posmoderna&rdquo;, advertida ya del &ldquo;posfordismo&rdquo; y de que no se dispone a priori de ning&uacute;n sujeto hist&oacute;rico que sea identificable y necesario sin que medie la contingencia de la construcci&oacute;n pol&iacute;tica. Estas vertientes de la izquierda, a pesar de sus notables diferencias, coinciden en un punto crucial: en la cr&iacute;tica permanente a las experiencias populares latinoamericanas y las que despuntan en Europa, por no haber sido capaces de llegar a tocar, alterar o transformar lo &ldquo;real&rdquo; del capitalismo.
    </p><p class="article-text">
        Por ello una y otra vez, con distintas variaciones, repiten el mantra de que no se pudo salir del &ldquo;modelo extractivista&rdquo; y de la excesiva dependencia del valor de las materias primas en el mercado mundial, de que no se super&oacute; una l&oacute;gica distributiva que solo consigui&oacute; finalmente producir el efecto indeseado de una nueva &ldquo;clase media consumista&rdquo;, etc. Estos argumentos solo ser&iacute;an veraces, si se admite que el partido se juega en un terreno distinto al que la agenda neoliberal propone, y ya sabemos que casi nunca es as&iacute;. Lo que suele ocurrir es que la experiencia popular o el intento de una &ldquo;hegemon&iacute;a populista&rdquo; funciona de un modo siempre fr&aacute;gil e inestable en los pliegos del poder neoliberal y est&aacute; expuesta a su arma m&aacute;s directa: la producci&oacute;n de subjetividades. Esto provoca en la propia vida &iacute;ntima una relaci&oacute;n bloqueada casi en su totalidad con todo intento de transformaci&oacute;n, que no coincida con una mera &ldquo;gesti&oacute;n&rdquo; y rendimiento de la relaci&oacute;n consigo mismo y con los otros.
    </p><p class="article-text">
        En este aspecto, conviene se&ntilde;alar tambi&eacute;n la emergencia de una nueva &ldquo;derecha progresista&rdquo;, que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha sabido conjugar una suerte de sincretismo entre los manuales de autoayuda, la desafecci&oacute;n por la pol&iacute;tica, una demagogia del amor, la felicidad y la proclamaci&oacute;n de un mundo sin conflictos, donde todo intento de transformaci&oacute;n estructural es r&aacute;pidamente anatemizado como &ldquo;autoritario&rdquo; y &ldquo;antidemocr&aacute;tico&rdquo;. El derechista &ldquo;progre&rdquo;, que habla desde una supuesta democracia, utiliz&aacute;ndola como un valor incondicionado y universal, absolutamente descontextualizada de las relaciones de poder del Capital, se ha convertido en una de las figuras privilegiadas -incluso con m&aacute;s posibilidades de seducci&oacute;n que las derechas reaccionarias- del ordenamiento neoliberal tanto p&uacute;blico como privado. En este sentido, conviene recordar que la apropiaci&oacute;n neoliberal de las distintas esferas de la realidad ya han desestabilizado definitivamente la oposici&oacute;n p&uacute;blico-privado.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, la izquierda ya sea en su versi&oacute;n cl&aacute;sica o posmoderna, no habla de c&oacute;mo ser&iacute;a de verdad &ldquo;tocar&rdquo; al capitalismo, ni de cuantas miles de vidas habr&iacute;a que sacrificar, ni de que modo el capitalismo volver&iacute;a a reproducirse en la l&oacute;gica de Estado propuesta. Es cierto que la izquierda posmoderna, al estar plenamente advertida de todo esto, emplea l&oacute;gicas m&aacute;s esquivas con respecto al poder, como &ldquo;nomadismo&rdquo;, &ldquo;sustracci&oacute;n&rdquo; o &ldquo;reinvenci&oacute;n de lo com&uacute;n&rdquo;, todas posibilidades muy interesantes, pero que s&oacute;lo alcanzan su verdadera inteligibilidad si se describe como corresponde el antagonismo, condici&oacute;n inherente a toda estructuraci&oacute;n de la sociedad. Tambi&eacute;n la izquierda posmoderna deber&iacute;a dar cuenta de como actuar&iacute;a en el caso de afrontar los antagonismos que surgen en cualquier experiencia que sea capaz de afectar al poder neoliberal y su apropiaci&oacute;n de todas las esferas de la realidad.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, si estas experiencias populares est&aacute;n tan sobredeterminadas por el reformismo inoperante que nunca afecta a la estructura misma de las cosas propias de la dominaci&oacute;n neoliberal, &iquest;por qu&eacute; tanto empe&ntilde;o en las oligarqu&iacute;as financieras nacionales e internacionales en pagar cualquier precio por arruinar a esos proyectos y contratar a todo tipo de mercenarios medi&aacute;ticos para destruirlos? En la &eacute;poca del capitalismo, en su versi&oacute;n neoliberal, las pol&iacute;ticas transformadoras de signo popular tienen la ventaja hist&oacute;rica de haber roto con el c&iacute;rculo del terror sacrificial propio del modo de ser revolucionario, pero a su vez, sus transformaciones se inscriben en un orden donde no existe una totalidad abarcable c&oacute;mo estructura. Se trata s&oacute;lo de superficies de nuevas practicas de lo com&uacute;n, de experiencias subjetivas de invenci&oacute;n de nuevos lazos sociales, de distintas formas de anudamiento entre el Estado y los actos instituyentes surgidos de los movimientos sociales surcados por la heterogeneidad y en donde nunca se encuentra la respuesta definitiva sobre el verdadero alcance de la transformaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La nueva izquierda tal vez deba encontrar en la insistencia y en la reformulaci&oacute;n te&oacute;rica y pr&aacute;ctica permanente su nuevo estilo de mantener a lo pol&iacute;tico como un deseo y una apuesta y no como un Ideal que s&oacute;lo sirva para restituirle al narcisismo su estatua de bronce inerte.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jorge Alemán Lavigne]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/neoliberalismo-experiencias-populares-izquierdas_129_4258801.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 04 Dec 2015 19:36:46 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Neoliberalismo: experiencias populares e izquierdas]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La opción del Frente para la Victoria: elecciones en Argentina]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/opcion-frente-victoria-elecciones-argentina_129_2399915.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">En Argentina, más allá de todos los debates y discusiones, el obstáculo al neoliberalismo y su expansión incesante es la fórmula Scioli-Zannini</p></div><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, muchos pensadores hemos realizado un esfuerzo por tratar a lo real, a lo &ldquo;fuera de sentido&rdquo;, intentado salir tanto del c&iacute;rculo esc&eacute;ptico-c&iacute;nico como de la ingenuidad fantasm&aacute;tica ut&oacute;pica. En ese contexto, parece que no hay m&aacute;s remedio que saber vivir un desajuste permanente entre las elaboraciones te&oacute;ricas y los modos en que el capitalismo contempor&aacute;neo se apropia de la existencia mortal, hablante y sexuada. En este aspecto, lo pol&iacute;tico ya no tiene derecho a so&ntilde;ar y por dif&iacute;cil que sea debe mantenerse en el deseo de despertar.
    </p><p class="article-text">
        Sin la pantalla del Ideal, lo que resta es sostener el deseo de poner &ldquo;un freno de mano&rdquo;, como dir&iacute;a Benjamin, en la marcha ilimitada del capitalismo. Esos frenos de mano ya no son estrat&eacute;gicos, sino que son siempre t&aacute;cticos y nunca coinciden plenamente con los presupuestos te&oacute;ricos que nos animan. En el caso de Argentina, m&aacute;s all&aacute; de todos los debates y discusiones, el obst&aacute;culo al neoliberalismo y su expansi&oacute;n incesante es la f&oacute;rmula Scioli-Zannini.
    </p><p class="article-text">
        Con el m&aacute;ximo respeto hacia aquellos que critican al capitalismo y quieren una pol&iacute;tica id&eacute;ntica a esa cr&iacute;tica, es importante se&ntilde;alar que en algunas coyunturas como la actual, el esfuerzo por ponerse virtualmente a la izquierda de una posibilidad como la que representa el Frente para la Victoria puede contribuir a construir una imagen ideal irresponsable. Es irresponsable porque corroe el &ldquo;freno de mano&rdquo;, el escaso recurso del que disponemos frente a los dispositivos neoliberales.
    </p><p class="article-text">
        No se trata de ser &ldquo;posibilista&rdquo;, &ldquo;resignado&rdquo; o &ldquo;reformista&rdquo;. Cuando se habla as&iacute; desde una supuesta opci&oacute;n de izquierda, no se han sacado las conclusiones que un materialista debe extraer de lo sucedido en el siglo XX. Ser materialista implica caracterizar la mutaci&oacute;n capitalista en neoliberalismo y admitir que las figuras de desconexi&oacute;n del mismo por v&iacute;a violenta y revolucionaria se han revelado, mas all&aacute; de su acto instituyente igualitario, como formas sacrificiales, de&nbsp;terror organizado y, por &uacute;ltimo, inoperantes con respecto al Capitalismo. Una opci&oacute;n realmente materialista, &ldquo;materialista de lo real&rdquo;, deber&iacute;a apoyar la expansi&oacute;n de las pr&aacute;cticas emancipatorias y, desde las mismas, una y otra vez, intentar pensar la salida del Capitalismo. Salida que a&uacute;n permanece sin nombre y de la que se debe dar cuenta desde una l&oacute;gica contempor&aacute;nea.
    </p><p class="article-text">
        Los compa&ntilde;eros y compa&ntilde;eras de esta izquierda, en este contexto, suelen recordar el repertorio revolucionario o radical, mientras se abstienen y todo sigue igual o va a peor. No se trata de menospreciar dicho repertorio, ni de dejar de pensar las contradicciones del capitalismo y los l&iacute;mites de la democracia liberal, sino de pensar cu&aacute;les son los instrumentos emancipatorios con los que contamos ahora mismo. Especialmente, en una situaci&oacute;n como la actual, cuando solo quedan dos opciones, es importante tener en cuenta el candidato que tenemos enfrente y todo lo que representa. Es dif&iacute;cil justificar el inmovilismo y el abstencionismo de los que quieren denunciar las injusticias propias del neoliberalismo, cuando esta actitud favorece que su mayor representante llegue al poder.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jorge Alemán Lavigne]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/opcion-frente-victoria-elecciones-argentina_129_2399915.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 02 Nov 2015 19:21:33 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La opción del Frente para la Victoria: elecciones en Argentina]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Argentina,Elecciones Argentina]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La nueva apuesta y la crítica de izquierda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/nueva-apuesta-critica-izquierda_129_4262994.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">"Era previsible que el 'establishment' deseara, esperara e incluso ayudara a inventar una formación política como Ciudadanos", apunta Alemán</p></div><p class="article-text">
        Descontado estaba que la derecha espa&ntilde;ola, una vez que el fen&oacute;meno Podemos lograse instalarse en la escena pol&iacute;tica y fuera precisando sus prop&oacute;sitos pol&iacute;ticos, atacara con toda su artiller&iacute;a medi&aacute;tica y corporativa. Tambi&eacute;n era previsible que el 'establishment' deseara, esperara e incluso ayudara a inventar una formaci&oacute;n pol&iacute;tica como Ciudadanos. Lo decimos con prudencia para no decir directamente&nbsp; que fue&nbsp; inventada por la &ldquo;racionalidad&rdquo; neoliberal. Ciudadanos es una fuerza sin el gusto rancio de la derecha neofranquista, con el suficiente gesto &ldquo;antipol&iacute;tico&rdquo; que el momento hist&oacute;rico&nbsp; demanda y con una apariencia de novedad donde se combinan un &ldquo;supuesto grado cero de la ideolog&iacute;a&rdquo; con un una verdadera voluntad de ordenamiento y disciplinamiento pol&iacute;tico a&nbsp; la medida de la derecha neoliberal contempor&aacute;nea. Todo esto en un contexto de &ldquo;revoluci&oacute;n pasiva&rdquo;, como dir&iacute;a Gramsci, donde en Espa&ntilde;a no es muy dif&iacute;cil apreciar como los impulsos transformadores son reabsorbidos de modo eficaz por un despliegue restaurador sumamente potente.
    </p><p class="article-text">
        Podemos es una formaci&oacute;n pol&iacute;tica que asumi&oacute; uno de los desaf&iacute;os m&aacute;s dif&iacute;ciles que se pueden aceptar en el orden le lo pol&iacute;tico, entre otros, asumir el acontecimiento del 15M con todo lo que ten&iacute;a de acontecimiento imprevisible, de acto instituyente, de situaci&oacute;n desbordante e inconmensurable&nbsp; a cualquier intento de representaci&oacute;n y traducci&oacute;n pol&iacute;tica, y darle una forma institucional que desafiara las estructuras institucionales de los partidos dominantes. Una tarea que, hay que reconocer en el l&iacute;mite de lo imposible. &iquest;Como institucionalizar y representar lo que surgi&oacute; como aquello que cuestionaba todo orden de representaci&oacute;n sin traicionar el acto fundante que le dio lugar?
    </p><p class="article-text">
        Esto resulta especialmente complejo, cuando, como es sabido, la organizaci&oacute;n de una fuerza pol&iacute;tica no puede hacer otra cosa que jugar su apuesta en el terreno del enemigo. Sin embargo, se tuvo el coraje suficiente para asumir esta precariedad constitutiva, y de este modo, ahora vemos a Podemos sufriendo y padeciendo todos los impases pol&iacute;ticos de la contienda en un territorio que nunca es el suyo, haci&eacute;ndose&nbsp; un lugar en el mundo de las corporaciones medi&aacute;ticas y jugando el juego&nbsp; de los &ldquo;semblantes&rdquo; que la pol&iacute;tica dominante propone y exige. En este punto, es donde llama poderosamente&nbsp; la atenci&oacute;n la actitud de los compa&ntilde;eros cr&iacute;ticos de la izquierda. No nos detendremos aqu&iacute; en las fuerzas de izquierda previas al 15M, que tal vez en muchos casos, no dispon&iacute;an de las lecturas te&oacute;ricas para dar cuenta del mismo y, si las ten&iacute;an, no dudaron en ponerlas &nbsp;en juego para criticar a Podemos como un fuerza que se &ldquo;arrogaba&rdquo; representar aquello que como experiencia, ahora les pertenec&iacute;a a todos. Pero, lo sorprendente, es que&nbsp; numerosos intelectuales de izquierda , y no nos referimos a los de la cultura &ldquo;progre&rdquo; de derechas de los &uacute;ltimos a&ntilde;os, se dedicaron a tomar a Podemos como un objeto de estudio a desmontar.
    </p><p class="article-text">
        De este modo, hicieron&nbsp; de sus referencias te&oacute;ricas un espejo en el que Podemos se reflejaba como un engendro deforme. As&iacute;, todos los d&iacute;as vemos a una serie de&nbsp; advertidores y&nbsp; advertencias, desfilar en las redes frases como: &ldquo;Que si Podemos confisca la potencia de lo Com&uacute;n, que ignora las fuerzas materiales y la autonom&iacute;a de la clase obrera, que est&aacute; atrapado en la l&oacute;gica del Estado y en la forma partido, que sus lideres son arrogantes e inexpertos, que les falta la experiencia hist&oacute;rica de la izquierda, que la teor&iacute;a de Laclau no ha pensado el Estado y la explotaci&oacute;n, y por &uacute;ltimo que terminar&aacute; como un partido m&aacute;s de la izquierda&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Todo esto, no funciona como un debate en el interior de Podemos, lo cual ser&iacute;a interesant&iacute;simo, sino que m&aacute;s bien, juega en la l&oacute;gica de &ldquo;piensa que todo terminar&aacute; mal, que seguro acertar&aacute;s&rdquo;. Muchos hablan del &ldquo;cainismo&rdquo; en la izquierda, pero a nuestro juicio, m&aacute;s bien se trata del &ldquo;narcisismo de las peque&ntilde;as&nbsp; diferencias&rdquo;, donde cada &ldquo;alma bella&rdquo; mira el espect&aacute;culo desde el tendido, viendo como los pases fallan y entonces silban. &iquest;Se pensaba de verdad que una apuesta pol&iacute;tica de una izquierda distinta, con lideres pol&iacute;ticos in&eacute;ditos en la cultura espa&ntilde;ola, tanto por su estilo como por su enunciaci&oacute;n discursiva, iba a recorrer un camino que no estuviera surcado por imposibilidades estructurales de gran calado?
    </p><p class="article-text">
        En uno de sus &uacute;ltimos seminarios, Jacques Lacan afirma, &ldquo;los no incautos se equivocan&rdquo;, esta enigm&aacute;tica f&oacute;rmula indica que el verdadero gesto radical, muchas veces se sostiene en una apuesta sin garant&iacute;as, con muchas posibilidades de perder&nbsp;, pero de lo que se trata de verdad, es de no dimitir frente a un deseo que intenta abrirse camino a contracorriente de la inercia hist&oacute;rica que lo recibe y aloja.
    </p><p class="article-text">
        Tal como se&ntilde;ala Lacan con respeto a la experiencia amorosa: &ldquo;no te amo por tu bello rostro, tus labios, tu cuerpo&hellip; sino que encuentro bello tu rostro, tus labios y tu cuerpo precisamente porque te amo&rdquo;. Las cr&iacute;ticas te&oacute;ricas&nbsp; que desdoblan la realidad apuntando a lo &ldquo;no realizado&rdquo; y que no se sostienen en ning&uacute;n deseo, solo confirman la sagacidad del gran lector y su pureza &eacute;tica. Enti&eacute;ndase que con esto no se llama a la fe ciega, ni al voluntarismo obnubilado, ni a que la autocritica no juegue su rol decisivo, pero tambi&eacute;n hay que saber&nbsp; que a veces el ejemplo de un deseo decidido va mas lejos que una lectura te&oacute;rica.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jorge Alemán Lavigne]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/nueva-apuesta-critica-izquierda_129_4262994.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Oct 2015 18:13:29 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La nueva apuesta y la crítica de izquierda]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Podemos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El retorno de lo político y la política]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/retorno-politico-politica_129_2477484.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo político parece ser algo que no está siempre presente, que no está ahí, que no se nos presenta como algo estable, firme y consolidado</p><p class="subtitle">Publicamos la intervención de Jorge Alemán en el Foro Nacional y Latinoamericano por una Nueva Independencia</p></div><p class="article-text">
        En primer lugar el t&iacute;tulo &ldquo;El retorno de lo pol&iacute;tico&rdquo;, ya de entrada, implica que lo pol&iacute;tico parece ser algo que no est&aacute; siempre presente, que no est&aacute; ah&iacute;, que no se nos presenta como algo estable, firme y consolidado. Si hablamos de vuelta o retorno de lo pol&iacute;tico quiere decir que lo pol&iacute;tico puede ser evitado, puede ser reprimido, puede ser cancelado, puede ser olvidado, por eso para tratar este tema me voy a valer de la distinci&oacute;n entre lo pol&iacute;tico y la pol&iacute;tica, y voy a referirme a esta distinci&oacute;n cl&aacute;sica entre lo pol&iacute;tico y la pol&iacute;tica a trav&eacute;s de los trayectos te&oacute;ricos en los que me he sentido involucrado y concernido.
    </p><h3 class="article-text">1. Producci&oacute;n de subjetividad y singularidad irreductible</h3><p class="article-text">
        En primer lugar, una diferencia que para m&iacute; es clave y que se suele a veces solapar o confundir en el campo de la filosof&iacute;a, de las ciencias sociales y de las ciencias pol&iacute;ticas. Una cosa es, las l&oacute;gicas del poder, que en la formaci&oacute;n del neoliberalismo actual, como concreci&oacute;n del discurso capitalista producen subjetividades, el modo en que los medios de comunicaci&oacute;n, las corporaciones han tomado como su bot&iacute;n m&aacute;s valioso la producci&oacute;n misma de la subjetividad, y otra cosa es la propia constituci&oacute;n del sujeto por &ldquo;la lengua&rdquo;, constituci&oacute;n que se inaugura antes del nacimiento del sujeto y que prosigue despu&eacute;s de su muerte. Son dos lugares absolutamente a diferenciar, es m&aacute;s , constituyen la diferencia absoluta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La diferencia absoluta</strong>
    </p><p class="article-text">
        Una cosa es la producci&oacute;n de subjetividad por las l&oacute;gicas del poder, que asume distintas figuras: las producciones del emprendedor, vivir la propia vida como si fuera una empresa, la producci&oacute;n de las palabras horribles de autoayuda y autoestima, la producci&oacute;n del hombre endeudado, la producci&oacute;n del hombre que est&aacute; obligado y sometido a los imperativos de felicidad que cada vez lo vuelven un ser m&aacute;s atormentado, las industrias farmacol&oacute;gicas, los coaches, etc. etc., y otra cosa es esa singularidad irreductible que surge en el advenimiento con &ldquo;la lengua&rdquo; a su existencia hablante, sexuada y mortal; si se confunden estas dos cosas y creemos que el poder definitivamente capta ese momento de surgimiento del sujeto, el crimen es perfecto, y entonces s&iacute; podemos decir que los medios de comunicaci&oacute;n fabrican sujetos, producen sujetos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La singularidad no puede ser producida</strong>
    </p><p class="article-text">
        No, la singularidad no puede ser producida, llamo pol&iacute;tico al instante en donde el sujeto adviene y llamo pol&iacute;tica &ndash;en cambio&ndash; a las producciones de subjetividad, y esta es una diferencia que me parece grave, si esto se confunde, si se borra ese momento inaugural, estructural, si ustedes quieren &ldquo;ontol&oacute;gico&rdquo; de la constituci&oacute;n misma de esa singularidad donde hay en cada uno algo irrepetible, eso que nos hace ser a cada uno quienes somos, si se borra eso, y se confunde con la producci&oacute;n de subjetividades, como dije antes, entonces finalmente el poder ha realizado su crimen perfecto y no hay ya ning&uacute;n lugar ni para ejercer resistencia, ni para recuperar los legados hist&oacute;ricos, ni para practicar la rememoraci&oacute;n y la invenci&oacute;n. As&iacute; que esta es mi primera distinci&oacute;n clave entre lo pol&iacute;tico y la pol&iacute;tica, la pol&iacute;tica es todo eso que surge de los dispositivos del poder del capital y en cambio llamo pol&iacute;tico a lo &ldquo;inapropiable&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Lo inapropiable</strong>
    </p><p class="article-text">
        Si el discurso del capital, la l&oacute;gica de circulaci&oacute;n de la mercanc&iacute;a, la capacidad que tiene la mercanc&iacute;a para tratar a las subjetividades como si fueran fluidas, l&iacute;quidas, vol&aacute;tiles, logra borrar esta singularidad, efectivamente no hay ya ninguna otra posibilidad que pensar que el poder se ha adue&ntilde;ado de todas las existencias. Entonces, en este aspecto, considero que es un ejercicio fundamental del pensamiento pensar lo inapropiable. &iquest;Qu&eacute; es lo inapropiable? Aquello que el discurso del capital no puede capturar. &iquest;C&oacute;mo nombro aquello que el discurso del capital no puede capturar? Esta singularidad, que surge en el advenimiento de &ldquo;la lengua&rdquo;, y que es el lugar en donde efectivamente los retornos, entre ellos el retorno de lo pol&iacute;tico, se puede llevar a cabo.
    </p><h3 class="article-text">2. Diferenciar capitalismo de hegemon&iacute;a</h3><p class="article-text">
        Mi segunda distinci&oacute;n, aqu&iacute; me diferencio de ciertas construcciones te&oacute;ricas, no voy a dar nombres de autores pero voy a diferenciar al capitalismo de la hegemon&iacute;a. Yo mismo lexicalmente o idiom&aacute;ticamente digo: &ldquo;la hegemon&iacute;a neoliberal&rdquo;, &ldquo;la hegemon&iacute;a del capital&rdquo;, etc. etc., es un modo de hablar. Sin embargo creo que el capitalismo por su capacidad de conectar lugares, expandirse transversalmente, carecer de barrera, expulsar todo lo que sea imposible, absorber todas las crisis y potenciarse a trav&eacute;s de la crisis, porque las crisis las padecen los pueblos, las naciones, las familias y los sujetos pero nunca la l&oacute;gica del capital. Al ser el capital un movimiento circular, ilimitado, donde todo el tiempo lo nuevo llama a lo nuevo para anularse como novedad y no para producir ning&uacute;n acontecimiento, donde lo diferente llama a lo diferente para que nunca surja la diferencia, en ese sentido considero que el capitalismo no es una hegemon&iacute;a, el capitalismo es un poder.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La hegemon&iacute;a siempre es vac&iacute;a</strong>
    </p><p class="article-text">
        La hegemon&iacute;a por el contrario, se construye con las singularidades y por lo tanto siempre es vac&iacute;a, tiene como punto de partida la heterogeneidad, no puede borrar nunca las diferencias, pensemos por ejemplo la propia construcci&oacute;n hegem&oacute;nica cuando hablamos de las demandas no satisfechas por las instituciones del neoliberalismo y c&oacute;mo esas diferentes demandas ingresan en una cadena equivalencial, esas diferencias nunca son borradas en la l&oacute;gica de la articulaci&oacute;n hegem&oacute;nica, as&iacute; que opongo la estructura del discurso del capital &ndash;al que considero un poder&ndash;, de los proyectos hegem&oacute;nicos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Discurso del capital y voluntad ac&eacute;fala</strong>
    </p><p class="article-text">
        Llamo pol&iacute;tica al discurso del capital y a su vocaci&oacute;n fundamental de realizar como voluntad ac&eacute;fala la conexi&oacute;n de todos los lugares en el circuito de la mercanc&iacute;a y designo en cambio como pol&iacute;tico lo hegem&oacute;nico, que siempre es por esencia fallido, inestable, y que tiene que jugar su partida en la brecha (por eso surge de una manera tan reiterada la pregunta por el car&aacute;cter irreversible o no de los cambios), tiene que jugar su partida en la brecha de la estructura de emplazamiento del discurso del capitalismo, que como ustedes saben ya no podemos pensar que haya una contradicci&oacute;n interna que le asigne a un sujeto un lugar previamente determinado que logre salir del capitalismo. El capitalismo nos confronta a una paradoja &uacute;nica en la historia que es, por un lado, que no podemos nombrar su salida, no podemos reconocer su exterioridad, y por otro lado tenemos que seguir insistiendo en su car&aacute;cter contingente e hist&oacute;rico.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La construcci&oacute;n hegem&oacute;nica</strong>
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que, como ustedes ya han visto, he hecho dos distinciones entre la pol&iacute;tica y lo pol&iacute;tico, la primera, las fabricaciones de subjetividad de los dispositivos de poder de la singularidad subjetiva; la segunda, el poder del capital de la construcci&oacute;n hegem&oacute;nica, la construcci&oacute;n de una l&oacute;gica articulada y hegem&oacute;nica, el modo en que una voluntad popular emerge, siempre tiene como punto de partida lo heterog&eacute;neo, lo diferente, lo que no es susceptible de ser homogeneizado. El discurso del capital es un campo que se extiende transversalmente, homog&eacute;neamente; la hegemon&iacute;a nunca logra conquistar homogeneidad alguna, y su verdadera fuerza transformadora precisamente consiste en esa heterogeneidad con la que trabaja y por la cual es trabajada.
    </p><h3 class="article-text">3. Actos instituyentes e instituciones</h3><p class="article-text">
        Mi tercera distinci&oacute;n, y la &uacute;ltima, es la diferencia entre los actos instituyentes &ndash;as&iacute; los designo yo, no utilizo t&eacute;rminos de otras tradiciones como poder constituyente o praxis instituyentes&ndash;, y las instituciones.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Un acto instituyente es lo pol&iacute;tico</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo entiendo un acto instituyente?, un acto instituyente es lo pol&iacute;tico, entiendo un acto instituyente y pienso en su inteligibilidad para dar cuenta de c&oacute;mo lo nuevo entra en la historia, lo que caracteriza al acto instituyente es que por un lado &ndash;y prestemos atenci&oacute;n a esto&ndash; no es una creaci&oacute;n que viene de la nada, no es una creaci&oacute;n &ndash;como podr&iacute;amos decir&ndash; &ldquo;ex nihilo&rdquo;, es una creaci&oacute;n que exige las tramas simb&oacute;licas, las constelaciones hist&oacute;ricas, las herencias, sin embargo, en tanto acto instituyente, no es un mero resultado de esas condiciones hist&oacute;ricas, es m&aacute;s, exige la presencia de esas condiciones hist&oacute;ricas pero es a la vez una ruptura con respecto a las mismas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Soledad: Com&uacute;n</strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo nuevo entra en la historia a trav&eacute;s del acto instituyente y el acto instituyente est&aacute; siempre llevado a cabo por un colectivo de singularidades que he designado en mis textos bajo el nombre de &ldquo;Soledad: Com&uacute;n&rdquo; porque son tanto singularidades como por otro lado operan en el com&uacute;n de &ldquo;lalengua&rdquo;, y vuelven a ser otro nombre de lo inapropiable, as&iacute; como dije que el sujeto en su singularidad y advenimiento era inapropiable, ahora digo que un acto instituyente es tambi&eacute;n otro nombre de lo inapropiable, como tambi&eacute;n lo es la hegemon&iacute;a, la hegemon&iacute;a nombra tambi&eacute;n lo inapropiable.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Imposible-Contingente, Necesario-Posible</strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo que nos interesa pensar siempre es &iquest;qu&eacute; cosa el discurso del capital no puede apropiar? Este acto instituyente, como ustedes saben, el &uacute;nico destino posible que tiene es fundar instituciones, su trayecto final es ser recogido por la instituci&oacute;n, es como en la historia del amor, est&aacute; el encuentro contingente, y luego el desaf&iacute;o de la permanencia, del mismo modo el acto instituyente se juega en la relaci&oacute;n entre lo imposible y lo contingente, y la instituci&oacute;n se juega entre lo necesario y lo posible.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La aventura de la permanencia</strong>
    </p><p class="article-text">
        La instituci&oacute;n est&aacute; hecha de jerarqu&iacute;as, burocracias, inercias, autoridades, y todo el desaf&iacute;o es c&oacute;mo ese acto instituyente &ndash;que es lo pol&iacute;tico&ndash; se aloja en la pol&iacute;tica de las instituciones, de tal manera que la instituci&oacute;n no se puede clausurar &ndash;aunque lo intenta, con respecto a ese acto instituyente&ndash;, y a la vez el acto instituyente se caracteriza por no tener m&aacute;s remedio que pasar por la aventura de la permanencia. En este aspecto, ese acto instituyente... doy tres rasgos: la angustia (porque siempre se hace desde un lugar de desamparo, siempre se hace sin... &ndash;aunque haya una constelaci&oacute;n hist&oacute;rica que lo preceda&ndash;, en el acto instituyente hay una soledad radical, aunque sean muchos los que intervengan), luego, la certeza (la certeza siempre viene de la angustia) y por &uacute;ltimo la anticipaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Angustia, certeza y anticipaci&oacute;n</strong>
    </p><p class="article-text">
        Angustia, certeza y anticipaci&oacute;n son los tres modos del acto instituyente. La instituci&oacute;n por el contrario es la que lo va a acoger y entiendo por praxis militante aquella praxis que es capaz de llevar al seno mismo de la instituci&oacute;n la inestabilidad, la fragilidad, el desamparo, la angustia, pero tambi&eacute;n la certeza del acto instituyente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Entre el acto instituyente y lo instituido</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, nadie puede identificarse ni adue&ntilde;arse de un acto instituyente, porque ser&iacute;a un contrasentido, es siempre un colectivo an&oacute;nimo, que he designado como &ldquo;Soledad: Com&uacute;n&rdquo;, pero tampoco ninguna instituci&oacute;n, si quiere seguir estando en un proyecto emancipatorio y transformador puede borrar la memoria, la huella, la impronta de aquel acto instituyente. No queda m&aacute;s remedio que vivir todo el tiempo en una tensi&oacute;n entre el acto instituyente y lo instituido de la pol&iacute;tica, entre el acto instituyente inapropiable de lo pol&iacute;tico y lo instituido de la pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        S&eacute;, soy plenamente consciente, que no he hablado de ninguna de las situaciones del presente y no he nombrado a nadie, pero yo estoy seguro de que con la generosa imaginaci&oacute;n de todos ustedes pueden tal vez inferir de qu&eacute; estoy hablando.
    </p><p class="article-text">
        <em>Intervenci&oacute;n en el Foro Nacional y Latinoamericano por una Nueva Independencia (Tucum&aacute;n), junto a Ricardo Forster, Juan Carlos Monedero y Enrique Dussel</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jorge Alemán Lavigne]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/retorno-politico-politica_129_2477484.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 19 Sep 2015 17:55:56 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El retorno de lo político y la política]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Capitalismo sin Nombre del Padre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/capitalismo-nombre-padre_129_2610225.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Latinoamérica, Grecia y España pueden ser las señales de nuevas prácticas instituyentes que se abran a un modo de pensar lo político, realizando una brecha en la continuidad del discurso capitalista neoliberal</p></div><p class="article-text">
        El modo en que la crisis sist&eacute;mica del capitalismo se despliega sobre el mundo muestra con claridad la ausencia de un l&iacute;mite que haga barrera a la deriva financiera incontrolada. Nada funciona como punto de amarre; las naciones y sus agrupamientos, las instituciones mundiales, las medidas econ&oacute;micas que pretenden paliar la emergencia de inmediato se reabsorben y se diluyen en los movimientos del mercado. No aparece el lugar desde donde podr&iacute;a operar lo que Lacan denomina el Nombre del Padre y su efecto logrado: el que Lacan llama punto de capit&oacute;n. (N. de la R.: Lacan toma el concepto de punto de capit&oacute;n de la tapicer&iacute;a: son esos botones que, generalmente a intervalos regulares, fijan los almohadones y los tapizados, de modo que el relleno no pueda deslizarse y se conserve la forma. En el discurso, el punto de capit&oacute;n es aquel en que un significante queda abrochado a un significado y se constituye una significaci&oacute;n: a partir del punto de capit&oacute;n, ya no todo puede querer decir cualquier cosa). La hemorragia no se detiene, el efecto de autoridad simb&oacute;lica que debe acompa&ntilde;ar la decisi&oacute;n tomada se destituye con facilidad y el &ldquo;semblante&rdquo; del Padre que garantice, al menos coyunturalmente, una sutura en la hemorragia, no termina de emerger.
    </p><p class="article-text">
        En suma, la autoridad simb&oacute;lica, su credibilidad y la posible lectura retroactiva de lo sucedido no encuentran el tiempo ni el lugar para ejercerse de modo eficaz. &iquest;Se llama a esto &ldquo;crisis del capitalismo&rdquo;? Por el contrario, nuestra afirmaci&oacute;n es otra: es el propio capitalismo el que es capaz de poner en crisis todas las estructuras que hasta ahora ven&iacute;an simulando su regulaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En el llamado discurso capitalista, Lacan medita sobre un dispositivo donde el sujeto se ha convertido en un ente que no depende de nada, solo est&aacute; all&iacute; para que se conecten los lugares y, al ser el capitalismo la m&aacute;quina que conecta todos los lugares, el corte es imposible. Por ello, las autoridades simb&oacute;licas se licuan en el circuito de movimiento permanente y circular. La esencia del discurso capitalista es el rechazo de la modalidad de lo imposible. La crisis es la de aquellos organismos e instituciones que administran el capitalismo, al no saber qu&eacute; hacer con el excedente que siempre sobrevive destruyendo al aparato productivo y se expande como un exceso ingobernable.
    </p><p class="article-text">
        El sujeto del discurso capitalista realiza todo el tiempo su propia voluntad de satisfacci&oacute;n, en un circuito que al no estar cortado por ninguna imposibilidad, pues su prop&oacute;sito es que todo lo que es en el mundo se presente como mercanc&iacute;a. Desde esta perspectiva, el discurso capitalista no es una experiencia humana; la experiencia humana brota siempre de un fondo de imposibilidad, su condici&oacute;n primera es la falla, el l&iacute;mite, la castraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En el discurso capitalista, como en su d&iacute;a en los totalitarismos modernos, se encuentra el proyecto impl&iacute;cito de producir un sujeto nuevo, sin legado hist&oacute;rico ni herencia simb&oacute;lica. Este sujeto capitalista tributario de nada que no sea colaborar con la voluntad ac&eacute;fala que realiza, se caracteriza por no tener en cuenta consecuencia alguna. Autopropuls&aacute;ndose desde s&iacute;, en principio se presenta sin que se pueda pensar su exterior. Este r&eacute;gimen, inhumano si consideramos que lo humano es hijo incurable de la falla, es humano en tanto la historia de lo humano-occidental y su mundializaci&oacute;n han llevado a producir un m&aacute;s all&aacute; de su l&iacute;mite, un goce mort&iacute;fero que excediera a la propia constituci&oacute;n simb&oacute;lica, aun estando involucrado en la misma.
    </p><p class="article-text">
        El discurso capitalista es el dispositivo pertinente para considerar la econom&iacute;a de goce propia de la t&eacute;cnica. Pero para captar el alcance de la homologaci&oacute;n entre t&eacute;cnica y discurso capitalista, es necesario en primer lugar establecer la diferencia entre el sentido moderno de la ciencia y lo que aqu&iacute; llamamos t&eacute;cnica. En uno de sus grandes seminarios, &ldquo;&iquest;Qu&eacute; significa pensar?&rdquo; (1951), Heidegger presenta el siguiente axioma: &ldquo;La ciencia no piensa&rdquo;. Este axioma no habla de la ciencia moderna, fundada en Descartes y Galileo, sino que describe una metamorfosis radical, algo que desde el interior de la ciencia moderna rebasa y cancela su l&iacute;mite. Ya no hay m&aacute;s ciencia en el sentido moderno, o la ciencia es lentamente transformada en su espectro t&eacute;cnico.
    </p><p class="article-text">
        Heidegger capta el momento hist&oacute;rico de la ciencia moderna: muestra el surgimiento del nihilismo, la &eacute;poca que vuelve todo intercambiable, equivalente, evaluable, calculable. Lacan da un paso m&aacute;s. Al estudiar el modo en que la ciencia es una &ldquo;ideolog&iacute;a de la supresi&oacute;n del sujeto&rdquo;, se abre a distintas consideraciones epocales sobre los efectos directos, propios de la homogeneizaci&oacute;n llevada a cabo por el discurso de la ciencia. A saber: el aumento del odio racista, que siempre considera al Otro, o bien como un goce subdesarrollado, o bien como portador de un exceso de goce maligno. Por esta raz&oacute;n, Lacan capta en el campo de concentraci&oacute;n el punto de fuga de las sociedades contempor&aacute;neas. Lacan anticipa una nueva torsi&oacute;n de la ciencia donde el saber se anuda en la pulsi&oacute;n de muerte.
    </p><h3 class="article-text">Fabricaci&oacute;n de cad&aacute;veres</h3><p class="article-text">
        El campo cient&iacute;fico, en su estructura epistemol&oacute;gica, en las construcciones de su objeto, debe presentar un l&iacute;mite relativo al saber que se propone elaborar: cada ciencia es un saber de esto o de aquello. Es precisamente en relaci&oacute;n a este l&iacute;mite que el psicoan&aacute;lisis puede constituir su campo te&oacute;rico y cl&iacute;nico. El psicoan&aacute;lisis no es una ciencia, no por un d&eacute;ficit epistemol&oacute;gico, sino porque se ocupa de una materia distinta, que se estructura con la lengua y da lugar al sujeto del inconsciente. El sujeto del inconsciente es un l&iacute;mite interno de la ciencia; se sostiene en un espacio &ldquo;&eacute;xtimo&rdquo; (exterior e &iacute;ntimo) en relaci&oacute;n a la ciencia. Para que funcionen adecuadamente las estrategias de la ciencia, el sujeto es necesariamente rechazado ciencia moderna existe a condici&oacute;n de que el sujeto del lapsus, del sue&ntilde;o o del fantasma se mantenga en exclusi&oacute;n (interna) respecto del discurso cient&iacute;fico.
    </p><p class="article-text">
        La t&eacute;cnica, por el contrario, no tiene sujeto. En la t&eacute;cnica, se trata de un &aacute;mbito de apropiaci&oacute;n de los &ldquo;saberes de&rdquo;; una apropiaci&oacute;n al servicio de una voluntad que como afirma Heidegger, no puede dominarse ni por &ldquo;superioridad y soberan&iacute;a humana&rdquo; ni por ninguna entidad moral. A la t&eacute;cnica ni siquiera la limita la guerra y su devastaci&oacute;n. La t&eacute;cnica es un &aacute;mbito de apropiaci&oacute;n, que una vez que captura a los saberes de la ciencia moderna, los integra en un nuevo proyecto que se caracteriza por ser capaz de reunir al sujeto cartesiano con la voluntad de poder nietzscheana realizando algo sin precedentes: una voluntad ac&eacute;fala y sin l&iacute;mite.
    </p><p class="article-text">
        La t&eacute;cnica es la introducci&oacute;n de lo ilimitado. La ciencia tiene como l&iacute;mite aquello que necesita excluir para lograr su propia constituci&oacute;n como &aacute;mbito; la t&eacute;cnica ni incluye ni excluye, no se refiere a l&iacute;mite alguno. Introduciendo lo ilimitado en la escena del mundo, el mundo se vuelve el lugar donde los saberes y pr&aacute;cticas se convierten en campos de maniobra de la t&eacute;cnica. Como se&ntilde;al&oacute; Heidegger en 1938, ya no hay imagen del mundo porque el mundo ha devenido imagen.
    </p><p class="article-text">
        Esta metamorfosis de la ciencia, donde lo ilimitado pas&oacute; a modular la era de la civilizaci&oacute;n, tuvo lugar en una determinada secuencia hist&oacute;rica. &iquest;Cu&aacute;l fue el primer signo donde la t&eacute;cnica irrumpe en el paisaje hist&oacute;rico de la ciencia moderna? Esta provocaci&oacute;n dirigida al ser para que entregue hasta lo m&aacute;s &iacute;ntimo y nuclear de la propia vida humana tuvo su primera emergencia moderna en la Shoah. O tal, como lo dice Heidegger, siendo &eacute;l mismo part&iacute;cipe de la infamia, &ldquo;la fabricaci&oacute;n de cad&aacute;veres&rdquo;. La fabricaci&oacute;n de cad&aacute;veres, en su planificaci&oacute;n burocr&aacute;tica y serial, es la operaci&oacute;n a trav&eacute;s de la cual la voluntad ilimitada hace su ingreso en el mundo. La expresi&oacute;n &ldquo;soluci&oacute;n final&rdquo; no expresa un l&iacute;mite: por el contrario, hace referencia al acto que, por su car&aacute;cter ilimitado, no puede participar de la historia. No se sabe a&uacute;n si la humanidad podr&aacute; reponerse de semejante ingreso de lo ilimitado.
    </p><p class="article-text">
        El discurso capitalista, en su homolog&iacute;a estructural con la t&eacute;cnica, elimina la distancia entre el sujeto, la verdad, el saber y la producci&oacute;n. La t&eacute;cnica no es un hecho hist&oacute;rico o una secuencia que vendr&iacute;a a continuaci&oacute;n de la ciencia, al modo de una consumaci&oacute;n macabra de la misma. Es un empuje que impulsa a la ciencia hacia el dispositivo del discurso capitalista. Y, rec&iacute;procamente, es la manera en que el capital se apropia para su propio fin del espacio &ndash;verdad, sujeto, producci&oacute;n, saber&ndash;, destruyendo su l&iacute;mite.
    </p><p class="article-text">
        La fuerza material de la t&eacute;cnica se hace sentir en todo su alcance en la mitolog&iacute;a cient&iacute;fica actual y su campo de maniobras: m&aacute;quinas militares introducidas en el cerebro, f&aacute;rmacos que destruyen la capacidad intelectual del enemigo, interrogatorios a detenidos con un esc&aacute;ner que puede mostrar la &ldquo;verdad objetiva&rdquo; o la &ldquo;intenci&oacute;n impl&iacute;cita no dicha&rdquo;, pr&oacute;tesis cerebrales que transformar&aacute;n al soldado en cyborg, interfaz entre cerebro y m&aacute;quina, conexi&oacute;n de todos los cerebros a un sistema central y corporativo, cerebros estropeados por el estr&eacute;s, el p&aacute;nico, la depresi&oacute;n o la hipermotilidad, cerebros atrapados en una red en la que ya no pueden estar a la altura de sus funciones. Tanto la t&eacute;cnica como el discurso capitalista se presentan como un Saber absoluto, como un fin de la historia consumado. Como si el car&aacute;cter contingente del capitalismo, en su realidad hist&oacute;rica, pudiese ser naturalizado y esencializado de tal modo que ya no sea posible concebir su exterior.
    </p><p class="article-text">
        El Occidente desarrollado y Europa en particular se encuentran con su final. Sobre este final, distintos pensadores ensayaron un diagn&oacute;stico anticipado. Marx, indic&oacute; c&oacute;mo la l&oacute;gica del capital y el &ldquo;fetichismo de la mercanc&iacute;a&rdquo; iban a producir en la realidad tal dislocamiento que &ldquo;todo lo s&oacute;lido se desvanecer&aacute; en el aire y se hundir&aacute; en las aguas heladas del c&aacute;lculo ego&iacute;sta&rdquo;. Freud mostr&oacute; c&oacute;mo la civilizaci&oacute;n iba a intensificar sus exigencias de renuncia en los sujetos, al servicio voraz de la pulsi&oacute;n de muerte. Heidegger, anunci&oacute; que la metaf&iacute;sica europea desembocaba en una &ldquo;objetivaci&oacute;n y emplazamiento&rdquo; de la existencia humana que terminar&iacute;a uniformizando al mundo como imagen. Lacan, a partir de su teor&iacute;a del sujeto en relaci&oacute;n con lo real, concluy&oacute; que el nuevo malestar del capitalismo se definir&iacute;a como una in&eacute;dita extensi&oacute;n de la l&oacute;gica del campo de concentraci&oacute;n y por el aumento incesante de nuevas formas de segregaci&oacute;n. Marx, Freud, Heidegger y Lacan constituyen otro modo de pensar lo pol&iacute;tico por fuera de la racionalidad neoliberal que es la metaf&iacute;sica dominante del capital.
    </p><p class="article-text">
        Latinoam&eacute;rica, Grecia y Espa&ntilde;a pueden ser las se&ntilde;ales de nuevas pr&aacute;cticas instituyentes que se abran a un modo de pensar lo pol&iacute;tico, realizando una brecha en la continuidad del discurso capitalista neoliberal. &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jorge Alemán Lavigne]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/capitalismo-nombre-padre_129_2610225.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Jun 2015 16:16:38 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Capitalismo sin Nombre del Padre]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Capitalismo,Neoliberalismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Latinoamérica y el momento actual español]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/latinoamerica-momento-actual-espanol_129_2638033.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Si la experiencia de la nueva y otra izquierda se sigue sosteniendo en sus militancias y lecturas, una vez más, los históricos vasos comunicantes entre España y América Latina producirán nuevos intercambios simbólicos, nuevos relatos y tramas</p></div><p class="article-text">
        La sucesi&oacute;n de imputaciones delirantes proferidas por distintos responsables de la derecha espa&ntilde;ola guardan una gran afinidad tem&aacute;tica con los supuestos an&aacute;lisis &ldquo;cr&iacute;ticos&rdquo; que desde los medios dominantes en Espa&ntilde;a tienen por referencia a Latinoam&eacute;rica. En especial, los que se refieren a aquellos pa&iacute;ses del Sur que en la &uacute;ltima d&eacute;cada han afrontado proyectos pol&iacute;ticos transformadores en relaci&oacute;n al neoliberalismo vigente. En cierta forma, en muchas ocasiones, apenas cambiando puntos y comas, las pretendidas cr&iacute;ticas que se vierten sobre los proyectos latinoamericanos&nbsp; que han intentado reconstruirse de la devastaci&oacute;n neoliberal de los 90, se han dirigido despu&eacute;s a la &ldquo;nueva y otra&rdquo; izquierda espa&ntilde;ola. Esa que claramente se ha decidido por introducir una brecha en el armaz&oacute;n del bipartidismo corporativo. Incluso, no es dif&iacute;cil admitir que las imputaciones, las que se presentan como delirantes, tienen la funci&oacute;n final de operar como una amenaza velada. Pero tambi&eacute;n se debe de se&ntilde;alar que esas amenazas, que buscan instalar el p&aacute;nico en el horizonte social, han sido precedidas por distintos an&aacute;lisis por parte&nbsp; de numerosos intelectuales &ldquo;ilustrados&rdquo; que a&uacute;n mantienen su aura&nbsp; &ldquo;progre&rdquo;, y que le han dedicado a Latinoam&eacute;rica el mismo r&eacute;gimen&nbsp; de descalificaciones que se le dirige a la nueva y otra izquierda: totalitarismo, demagogia, esp&iacute;ritu de venganza, crispaci&oacute;n, cainismo, caudillaje y por &uacute;ltimo , el famoso &ldquo;populismo&rdquo;, como el nombre que designa una monstruosidad a expulsar de la escena pol&iacute;tica. La matriz narrativa de las imputaciones ilustradas se presenta del siguiente modo: desde un supuesto &ldquo;tribunal de la raz&oacute;n&rdquo; de car&aacute;cter universal, neutral, y representado por la tradici&oacute;n europea, que siempre es imaginada como portadora de valores democr&aacute;ticos eternos, se presenta un &ldquo;centro&rdquo; desde el cual los proyectos latinoamericanos constituyen &ldquo;anomal&iacute;as&rdquo; que est&aacute;n abocadas en cumplir con una suerte de destino fatal.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Se trata entonces de que no se pueden admitir las cr&iacute;ticas, la libertad de prensa u opini&oacute;n, como suelen repetir los medios mientras una y otra vez reiteran sus argumentos? M&aacute;s bien lo que ocurre es que la mayor&iacute;a de las veces se omite en esas cr&iacute;ticas el hecho mas crucial y determinante de los proyectos latinoamericanos, a saber: las construcciones pol&iacute;ticas latinoamericanas cuando se apropian del Estado reinvent&aacute;ndolo, lo hacen como un &ldquo;contrapoder&rdquo; a la verdadera dominaci&oacute;n del neoliberalismo que se extiende por su modo de reproducirse socialmente hasta el ultimo conf&iacute;n de la vida. Esto es importante dejarlo en claro, a pesar de los esfuerzos de aquellos pa&iacute;ses por sobrevivir a la devastaci&oacute;n neoliberal y la confiscaci&oacute;n de todos los &oacute;rdenes de lo p&uacute;blico, nunca los proyectos pol&iacute;ticos latinoamericanos han accedido a las instancias de Poder donde se gestionan y administran los flujos del capital en su dimensi&oacute;n global. Es a la luz de esta encrucijada que se pueden reconocer las nuevas l&oacute;gicas pol&iacute;ticas en curso, aqu&eacute;llas pr&aacute;cticas instituyentes que dieron lugar a un nuevo tipo de Estado e incluso que llegaron a alcanzar el rango de una nueva construcci&oacute;n regional contraneoliberal in&eacute;dita en la historia de Am&eacute;rica Latina. Esas pr&aacute;cticas instituyentes fueron reinterpretadas y distintas tradiciones ilustradas; la liberal, la jacobina y la socialista, encontraron acentos nuevos y distintos con la emergencia de actores populares que no s&oacute;lo abrieron distintos frentes de luchas sociales y pol&iacute;ticas, sino una nueva interpretaci&oacute;n de sus teor&iacute;as y sus pr&aacute;cticas. Las llamadas experiencias &ldquo;populistas&rdquo; en Am&eacute;rica Latina se asumen como perteneciendo a la &eacute;poca en donde no hay un progreso hist&oacute;rico que asegure de entrada un pasaje al socialismo. Por ello, han abandonado el concepto de revoluci&oacute;n y lucha armada, m&aacute;s bien se trata de procesos transformadores y constructores de Hegemon&iacute;a que se juegan &iacute;ntegros en el interior del Capitalismo y sus dispositivos de poder. En definitiva, esas construcciones hegem&oacute;nicas obedecen al deseo de radicalizar la democracia.
    </p><p class="article-text">
        He tenido la oportunidad y el privilegio de participar en debates donde han intervenido Laclau, Negri, Marramao, Zizek, entre otros&nbsp;y por supuesto, que en todos los casos y de distintos modos te&oacute;ricos seg&uacute;n los estilos, surgieron y fueron localizados los impases y las imposibilidades que atraviesan a esas experiencias. Esos debates y combates te&oacute;ricos han sido reprimidos durante mucho tiempo por el r&eacute;gimen que decide sobre el sentido del debate pol&iacute;tico y el modo en el que determinados intelectuales&nbsp;deben prestarse a ese debate. En esos encuentros dial&eacute;cticos, las izquierdas populistas latinoamericanas s&oacute;lo han existido como un espectro que sirve para confirmar lo que Espa&ntilde;a debe evitar. De todos modos, aclaremos que ahora no se trata de invertir la situaci&oacute;n y decir que se debe &ldquo;aprender&rdquo; de Latinoam&eacute;rica, pero s&iacute; que puede ser pensada de una manera distinta a esa inerte interpretaci&oacute;n que el &ldquo;extremo-centrismo&rdquo; neoliberal impuso.
    </p><p class="article-text">
        Por ello, la fisura evidente que la &ldquo;nueva y otra&rdquo; izquierda ha abierto en la trama narrativa que el bipartidismo se dio a s&iacute; misma, con respecto a Espa&ntilde;a y Latinoam&eacute;rica, se encuentra con la posibilidad de que la represi&oacute;n que la codificaba siempre del mismo modo, pueda ser abierta a nuevas lecturas. De hecho, que las &uacute;ltimas elecciones hayan hecho resurgir ese odio que confirma una vez m&aacute;s que &ldquo;un fascista es un liberal asustado&rdquo;, est&aacute; particularmente vinculado a dos motivos fundamentales: en primer lugar, porque esta otra izquierda que no se llama a s&iacute; misma izquierda, ha hecho posible el &ldquo;retorno de lo &rdquo;reprimido&ldquo;, provocando m&aacute;s all&aacute; de sus intenciones impl&iacute;citas, un acontecimiento rememorante de los asesinados por el golpe fascista. Se cumpla o no, esa nueva y otra izquierda, es la invitaci&oacute;n de una Justicia por venir, nunca garantizada por ning&uacute;n futuro imaginado como progreso. Cuando lo reprimido retorna, la verdad de los acontecimientos pasados vuelve a hablar. El otro lugar donde evidentemente se ha atravesado la barrera de la represi&oacute;n es con respecto a Am&eacute;rica Latina y el dispositivo de lecturas etnoc&eacute;ntricas que hab&iacute;a sepultado la especificidad latinoamericana y no permit&iacute;a que surgiera la fuerza de su interpelaci&oacute;n. Si la experiencia de la nueva y otra izquierda se sigue sosteniendo en sus militancias y lecturas, una vez m&aacute;s, los hist&oacute;ricos vasos comunicantes entre Espa&ntilde;a y Am&eacute;rica Latina producir&aacute;n nuevos intercambios simb&oacute;licos, nuevos relatos y tramas, que la pereza codificada de la derecha conservadora y la derecha &rdquo;progre&ldquo; de la zona euro hab&iacute;an vuelto inertes.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jorge Alemán Lavigne]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/latinoamerica-momento-actual-espanol_129_2638033.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 Jun 2015 16:54:30 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Latinoamérica y el momento actual español]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Capitalismo y hegemonía: una distinción clave]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/capitalismo-hegemonia-distincion-clave_129_2685199.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">La hegemonía no es la emancipación ya que la conexión entre ambas no es necesaria ni está establecida, pero es su condición de posibilidad</p></div><h3 class="article-text">Capitalismo</h3><p class="article-text">
        Actualmente, son muchas las maneras de concebir al capitalismo contempor&aacute;neo. Mucho se ha escrito sobre las transformaciones internas que le permiten al capital, incluso en cada crisis, alcanzar una nueva potencia. Tambi&eacute;n se ha tomado en cuenta el impulso incesante que lo lleva a expandirse sin l&iacute;mite por todos los confines del planeta y sobre su capacidad para transformar todas las relaciones sociales hasta alterar a la misma subjetividad en su modo especial de producirse.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, se han generado todo tipo de debates te&oacute;ricos y pol&iacute;ticos con respecto a estos puntos mencionados. No obstante, sean cuales sean, los modos en que estas concepciones actuales del capitalismo se presentan, existen ya una serie de conclusiones que, al menos desde un punto de vista hist&oacute;rico, parecen imponerse por su propio peso. En primer lugar ya no es posible pensar que alguna &ldquo;contradicci&oacute;n&rdquo; interna al capitalismo y su despliegue tenga la fuerza suficiente para transformarlo y hacerlo colapsar. Ese colapso, en todo caso, queda reservado para las naciones, los pueblos, las instituciones, los v&iacute;nculos sociales e incluso los propios sujetos. En segundo lugar, las aparentes novedades que el capitalismo presenta, no son otra cosa que la m&aacute;scara de un &ldquo;retorno&rdquo;, el velo de un movimiento circular que vuelve siempre al mismo lugar. Ese lugar, en donde de un modo cada vez m&aacute;s intenso y preciso se conecta, incluso en la pobreza m&aacute;s extrema, a la existencia de los sujetos con distintos mandatos impl&iacute;citos de consumo, a saber: tratar la vida, la relaci&oacute;n consigo mismo y con los otros, bajo las formas de la mercanc&iacute;a, la competencia, la gesti&oacute;n de intereses, el emprendedor de s&iacute;, la vida del endeudado o los diversos imperativos mort&iacute;feros de la autoayuda y la felicidad.
    </p><p class="article-text">
        En tercer t&eacute;rmino, el movimiento circular del capitalismo, que se autopropulsa y proyecta de modo ilimitado, se caracteriza por conectar todos los lugares, carecer de barreras que impidan esa conexi&oacute;n y no presentar ning&uacute;n l&iacute;mite que permita pensar en un exterior a la realidad capitalista.
    </p><p class="article-text">
        Si se tienen en cuenta los tres puntos hasta aqu&iacute; presentados, se podr&aacute; admitir tal vez que, al carecer de l&iacute;mite exterior, el capitalismo no permite entonces concebir ninguna operaci&oacute;n que lo desconecte en su funcionamiento circular. La cl&aacute;sica idea de que exist&iacute;a un &ldquo;sujeto&rdquo;, predestinado por su inserci&oacute;n en el aparato productivo, a finalizar con el capital y acceder a otro tipo de sociedad hist&oacute;rica, se revela como una idea &ldquo;metaf&iacute;sica&rdquo; que desconoce la potencia actual del capital.
    </p><p class="article-text">
        De este modo, estamos frente a una paradoja que se nos presenta como una elecci&oacute;n forzada y problem&aacute;tica y que sin embargo, no hay m&aacute;s remedio que afrontar. Por un lado el capitalismo es una realidad hist&oacute;rica, y por lo tanto no es eterno, no es el final ni el &uacute;ltimo escal&oacute;n de la realidad al cual la historia de la humanidad nos condujo, y por otro, sin embargo y como ya se ha dicho, hay serias dificultades para concebir su salida, para nombrar hist&oacute;ricamente su exterior y para adjudicarle a la historia un &ldquo;progreso&rdquo; que nos llevar&iacute;a a un nuevo mundo.
    </p><p class="article-text">
        Con esta paradoja es con la que no hay m&aacute;s remedio que enfrentarse e indagar cu&aacute;les son los distintos problemas que presenta. Para ello, hay que admitir que estamos frente a una dominaci&oacute;n que se ha &ldquo;naturalizado&rdquo; de tal modo que su poder mayor es presentarse como invisible y consustancial al propio sujeto. De all&iacute;, el grave problema que surge cuando se trata de buscar&nbsp; pol&iacute;ticas radicales que permitan al menos pensar en una posible Emancipaci&oacute;n del capital. Una emancipaci&oacute;n que, a diferencia de las llamadas &ldquo;revoluciones socialistas&rdquo;, no est&aacute;&nbsp; avalada por ning&uacute;n programa ni cient&iacute;fico ni objetivo.
    </p><h3 class="article-text">Hegemon&iacute;a</h3><p class="article-text">
        Es, en relaci&oacute;n a esta paradoja, que surge el problema de lo que se denomina hegemon&iacute;a. Pero sobre este complejo asunto, dado que no le otorgamos a ese t&eacute;rmino problem&aacute;tico su tratamiento habitual, es que resulta necesario establecer una serie de precisiones y diferencias que a nuestro juicio son determinantes.
    </p><p class="article-text">
        Tal como lo venimos formulando el capitalismo en su modo actual de funcionamiento est&aacute; atravesado todo el tiempo por marchas y contramarchas, crisis, ciclos, etc..., y que sin embargo, al ser una&nbsp; realidad absolutamente conectada y sin corte, su espacio se expande de un modo homog&eacute;neo. De ese modo, en el capitalismo existe &ldquo;lo diferente que llama a lo diferente&rdquo; pero no la diferencia, existe &ldquo;lo nuevo que llama a lo nuevo&rdquo; pero no el acontecimiento que interrumpa el circuito repetitivo de la mercanc&iacute;a, existen todo tipo de modos en que las nuevas subjetividades proliferan impregnadas por el narcisismo de los &ldquo;selfies&rdquo;, las compulsiones adictivas del consumo, el car&aacute;cter err&aacute;tico e inconsistente de las&nbsp; biograf&iacute;as pero no el advenimiento singular de cada existencia hablante, sexuada y mortal en el com&uacute;n de la lengua.
    </p><p class="article-text">
        El capitalismo conquista su homogeneidad rechazando la diferencia que constituye a cada sujeto, aquello que hace de cada uno alguien incomparable, no evaluable, irrepetible, en suma, una singularidad irreductible. Para esta operaci&oacute;n el neoliberalismo necesita producir distintos dispositivos que destruyan el campo simb&oacute;lico que siempre precede al sujeto, ese campo que hace posible en cada uno la posibilidad de una historia, una memoria, una temporalidad cuyo movimiento se puede traducir del siguiente modo: &ldquo;lo&nbsp;que habremos sido para lo que estamos llegando a ser&rdquo;. En este aspecto, el neoliberalismo es el intento m&aacute;s importante de deshistorizaci&oacute;n e incluso de &ldquo;desimbolizaci&oacute;n&rdquo; del sujeto, ya que a trav&eacute;s de los distintos artificios producidos por el mundo de la t&eacute;cnica, se intenta provocar el &ldquo;olvido&rdquo; de todo aquello que se puso en juego en el sujeto en su venida al mundo a partir del lenguaje. El capitalismo s&oacute;lo retiene del sujeto aquello que le permite conectarlo y enchufarlo permanentemente con aquellas pulsiones que no necesitan pasar por los otros y que confinan con un autoerotismo propio de la boca que se besa a s&iacute; misma. Fotograf&iacute;as en espejo, selfies, marcas y cortes en el cuerpo, tatuajes, etc&hellip;, dan testimonio de la reproducci&oacute;n narcisista a la que empuja la t&eacute;cnica del capital, pero tambi&eacute;n ejemplifican el esfuerzo por parte del sujeto de rescatar su singularidad expulsada por el funcionamiento capitalista.
    </p><p class="article-text">
        Volviendo entonces al problema de la Hegemon&iacute;a en su constituci&oacute;n l&oacute;gica, es decir cuando no la confundimos con una mera voluntad de poder o de acumulaci&oacute;n sin m&aacute;s de participantes, en definitiva, cuando la separamos de toda connotaci&oacute;n instrumental, se nos impone una distinci&oacute;n decisiva. El poder del capital no es hegem&oacute;nico.
    </p><p class="article-text">
        Somos conscientes de que esta propuesta parad&oacute;jica se aparta de la teorizaci&oacute;n cl&aacute;sica de la hegemon&iacute;a. Pero la Hegemon&iacute;a en su articulaci&oacute;n l&oacute;gica exige de entrada, en su punto de partida mismo, la heterogeneidad, la diferencia, el sujeto y la representaci&oacute;n siempre fallida. A diferencia de la homogeneizaci&oacute;n imperante en el orden del capital, la articulaci&oacute;n pol&iacute;tica de la hegemon&iacute;a solo se instituye a partir de la diferencia irreductible entre las demandas no satisfechas por las instituciones y donde la heterogeneidad de las mismas es ineliminable. De all&iacute; la fragilidad e inestabilidad de las equivalencias que de un modo contingente, se pueden llegar a plasmar en una voluntad colectiva. Las equivalencias entre las diferentes demandas, nunca vuelven homog&eacute;neo el espacio de la hegemon&iacute;a. Esta es una distinci&oacute;n clave. Solo de este modo, en la representaci&oacute;n siempre fallida de la articulaci&oacute;n hegem&oacute;nica, el sujeto encuentra su lugar como diferencia. Por ello, aunque hablemos coloquialmente de &ldquo;hegemon&iacute;a neoliberal&rdquo;, &ldquo;hegemon&iacute;a de la derecha&rdquo;, etc&hellip;, en un sentido estricto es necesario diferenciar el funcionamiento homog&eacute;neo, constante, circular y sin vac&iacute;o&nbsp;del capital, de la hegemon&iacute;a que nace siempre agujereada, fallida e inestable, y que nunca podr&aacute; ser circular como el capital.
    </p><p class="article-text">
        En este punto debemos insistir en que no se trata entonces de una oposici&oacute;n especular entre una hegemon&iacute;a del capital y una hegemon&iacute;a que pretende ser emancipatoria. El asunto es mucho m&aacute;s complicado, m&aacute;s bien se intenta, sin ninguna garant&iacute;a, en el espacio homog&eacute;neo y circular del capital que vuelve siempre al mismo sitio a pesar incluso de todo tipo de crisis org&aacute;nicas, de introducir una brecha, una ruptura con las &uacute;nicas armas a las que la pol&iacute;tica puede acceder: los discursos que articulan las diferencias y los sujetos que se instituyen por el com&uacute;n de la lengua a partir de sus pr&aacute;cticas. Son los &uacute;nicos recursos que permiten pensar que el capital no ha realizado su crimen perfecto. No hay ninguna singularidad del sujeto que no proceda del com&uacute;n de la lengua y de esa diferencia absoluta, es que puede surgir la igualdad. Sin esto, solo resta la producci&oacute;n biopol&iacute;tica de subjetividades, en todas sus modalidades, realizada por el capital.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, la hegemon&iacute;a no es la emancipaci&oacute;n ya que la conexi&oacute;n entre ambas no es necesaria ni est&aacute; establecida, pero es su condici&oacute;n de posibilidad. Sin la operaci&oacute;n Hegem&oacute;nica no hay campo popular y s&oacute;lo &ldquo;psicolog&iacute;a de las masas&rdquo;, o si se quiere, la servidumbre voluntaria del individualismo de masas propia de la &eacute;poca de la t&eacute;cnica. &iquest;Es la articulaci&oacute;n hegem&oacute;nica&nbsp; la constituci&oacute;n de un nuevo amo? Es posible, pero entonces primero habr&aacute;&nbsp;que pensar a partir de Jacques Lacan, por qu&eacute; al discurso del amo no lo destituy&oacute; ninguna insurrecci&oacute;n popular ni ning&uacute;n proyecto revolucionario, y fue m&aacute;s bien la marcha implacable del discurso capitalista lo que erosion&oacute; sus cimientos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jorge Alemán Lavigne]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/capitalismo-hegemonia-distincion-clave_129_2685199.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 16 May 2015 17:01:50 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Capitalismo y hegemonía: una distinción clave]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Capitalismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Apuntes sobre la Emancipación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/apuntes-emancipacion_129_4311455.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">La nueva lógica emancipatoria debe saber discutir qué se debe conservar, qué se debe impedir que se desvanezca en el aire y, por tanto, saber localizar qué elementos intervienen en la constitución de la existencia hablante, sexuada y mortal, que se resisten a ser integrados en el circuito de la Mercancía</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><em>Variante de la intervenci&oacute;n en el&nbsp;Foro Emancipaci&oacute;n e Igualdad realizado en Buenos Aires donde participaron, entre otros, Noam Chomsky, Ignacio Ramonet, Piedad C&oacute;rdoba, Camila Vallejo, Gianni Vattimo, Ricardo Forster, Axel Kiciloff, Germ&aacute;n, Cano, I&ntilde;igo Errej&oacute;n, Horacio Gonz&aacute;lez, &Aacute;lvaro Garc&iacute;a Linera&hellip;</em><a href="http://www.eldiario.es/politica/Errejon-Evita-argentinos-derecho-Espana_0_366763704.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Foro Emancipaci&oacute;n e Igualdad</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        1. El modo de acumulaci&oacute;n del Capital que conocemos bajo el nombre de Neoliberalismo, m&aacute;s all&aacute; de sus distintas caracterizaciones, se puede entender como un &ldquo;estado de excepci&oacute;n&rdquo;. No olvidemos su origen como experimento previo en Chile y en Argentina. Sin embargo, este &ldquo;estado de excepci&oacute;n&rdquo; ya no funciona bajo su modalidad cl&aacute;sica pues ahora se apropia de la forma democracia para extender planetariamente sus valores. Esos valores que nutren lo que podemos denominar &ldquo;individualismo de masas&rdquo;. La democracia neoliberal es un &ldquo;semblante&rdquo; de democracia que, como es bien sabido,&nbsp; excluye que los sectores populares intervengan de modo soberano en su destino colectivo. A su vez, el neoliberalismo actual, no s&oacute;lo es un modo de explotaci&oacute;n de las oligarqu&iacute;as dominantes, tambi&eacute;n est&aacute; habitado por una voluntad ilimitada de destrucci&oacute;n del planeta y de la vida, muy acorde con el programa de la pulsi&oacute;n de muerte descrito por Freud en el Malestar en la Cultura. El Capitalismo s&oacute;lo quiere morir a su manera, y en su modalidad especifica de extinci&oacute;n, se ponen en juego distintos procedimientos no necesariamente tortuosos, existiendo distintos imperativos de &ldquo;goce&rdquo;, de modos de satisfacci&oacute;n, que permiten entender que el neoliberalismo no s&oacute;lo somete, tambi&eacute;n y esto de un modo agudo y particular, establece dependencias, marcos de conducta, encuadramientos mentales y corporales, donde la subjetividad queda inscripta en una nueva versi&oacute;n de la servidumbre voluntaria. Incluso en un apego apasionado a la misma. Por &uacute;ltimo, el neoliberalismo no permite pensar a trav&eacute;s de ley alguna cu&aacute;l puede ser su superaci&oacute;n hist&oacute;rica o su salida hacia otro orden social.
    </p><p class="article-text">
        2. Desde esta perspectiva, el t&eacute;rmino Emancipaci&oacute;n debe ser examinado con cuidado. No es muy f&aacute;cil determinar qu&eacute; se desea emancipar y si se cuenta con los recursos suficientes para dicho acto. En primer lugar, se debe admitir que el t&eacute;rmino Emancipaci&oacute;n testimonia por parte de la izquierda, el duelo por la palabra Revoluci&oacute;n y todo el aparato conceptual y pol&iacute;tico que el t&eacute;rmino vehiculizaba. La Revoluci&oacute;n s&iacute; cre&iacute;a saber de qu&eacute; quer&iacute;a desconectarse, incluso dispon&iacute;a de una figura hist&oacute;rica que iba a realizar como sujeto hist&oacute;rico dicha desconexi&oacute;n. Finalmente, pod&iacute;a nombrar &ldquo;objetivamente&rdquo; a qu&eacute; nuevo orden social se iba a acceder. Este modo radicalmente moderno e ilustrado de interpretar el anudamiento entre una voluntad colectiva, una convicci&oacute;n pol&iacute;tica y el proletariado como sujeto orientado por una ley hist&oacute;rica, concluy&oacute; en el oscuro desastre totalitario. Por ello, en primer lugar, la Emancipaci&oacute;n, valga la redundancia, debe emanciparse de la &ldquo;metaf&iacute;sica&rdquo; hist&oacute;rica que la ten&iacute;a capturada bajo el nombre de Revoluci&oacute;n. La emancipaci&oacute;n no tiene ninguna ley hist&oacute;rica que asegure su acontecer, es una contingencia radical que se puede volver &ldquo;necesaria&rdquo; a partir de pr&aacute;cticas instituyentes que s&oacute;lo tienen como material com&uacute;n la lengua que se habita. En el Com&uacute;n de la lengua es donde se encuentran los distintos legados simb&oacute;licos, que se oponen a la deshistorizaci&oacute;n, a la &ldquo;desimbolizaci&oacute;n&rdquo;, que los distintos dispositivos de dominaci&oacute;n neoliberal promueven. La emancipaci&oacute;n es una apuesta sin garant&iacute;as que no dispone de ninguna f&oacute;rmula a priori de desconexi&oacute;n del Capital y que por lo tanto, no presenta un sujeto constituido ya que &eacute;l mismo debe advenir. El sujeto emerge a partir de las pr&aacute;cticas instituyentes en el com&uacute;n de la lengua realizadas colectivamente. En esas superficies de inscripci&oacute;n emancipatoria, los sujetos, sin perder su singularidad irreductible y de origen, pueden articularse en una voluntad pol&iacute;tica Hegem&oacute;nica. En este punto, hay que precisar que Hegemon&iacute;a no significa aqu&iacute; una mera voluntad&nbsp; de poder. Si hablamos de Hegemon&iacute;a, es siempre para indicar que no se puede realizar una contraexperiencia del neoliberalismo que se postule sin m&aacute;s como universal. La universalidad es imposible si a su vez no atraviesa el momento hegem&oacute;nico. Precisamente, el espejismo revolucionario consist&iacute;a en llegar a la universalidad de la sociedad sin clases disolviendo el momento hegem&oacute;nico definitivamente. La l&oacute;gica emancipatoria debe admitir en su &eacute;tica que la hegemon&iacute;a no se disuelve nunca, es el &ldquo;real&rdquo; y por lo mismo, s&iacute;ntoma, de toda construcci&oacute;n pol&iacute;tica. El momento &ldquo;posthegem&oacute;nico&rdquo; no deja de ser una fantas&iacute;a que imagina un mundo ac&eacute;falo s&oacute;lo entregado al cultivo de sus pulsiones. Pero eso mismo lo est&aacute; realizando mejor que nadie el propio Capitalismo que,&nbsp; para cumplir con sus imperativos de goce, como lo supo anticipar Pasolini, es capaz de destruir todos los lazos sociales. Por ello, y para concluir, la nueva l&oacute;gica emancipatoria debe saber discutir qu&eacute; se debe conservar, qu&eacute; se debe impedir que se desvanezca en el aire y, por tanto, saber localizar qu&eacute; elementos intervienen en la constituci&oacute;n de la existencia hablante, sexuada y mortal, que se resisten a ser integrados en el circuito de la Mercanc&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        3. Ninguna fuerza pol&iacute;tica actual, incluso las que hoy en d&iacute;a combaten al neoliberalismo, son en s&iacute; mismas emancipatorias. Pero pueden ofrecer, siempre en una tensi&oacute;n irreductible, un lugar de objeci&oacute;n al verdadero anhelo del Capital, a saber; tocar, alterar y producir al propio sujeto para situarlo por fuera del campo de experiencias de lo Simb&oacute;lico, ese campo que a&uacute;n eventualmente, le permite diferenciar el deseo del consumo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jorge Alemán Lavigne]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/apuntes-emancipacion_129_4311455.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Mar 2015 18:42:30 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Apuntes sobre la Emancipación]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Expertos y pueblo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/expertos-pueblo_129_4354518.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Solo la emergencia, siempre contingente de un sujeto popular soberano, puede abrir un hueco en el marco de la realidad construida por los expertos de la Técnica</p></div><p class="article-text">
        En el r&eacute;gimen de dominaci&oacute;n neoliberal, la apelaci&oacute;n a los &ldquo;expertos&rdquo; es el recurso &uacute;ltimo que legitima las decisiones econ&oacute;micas y sociales. Los expertos aseguran con su conocimiento &ldquo;especializado&rdquo; que el poder ya no es una fuerza coercitiva, que no impone nada arbitrariamente ya que las decisiones se toman despu&eacute;s de importantes evaluaciones y son &uacute;nicas e irremplazables porque emanan de la &ldquo;propia realidad objetiva&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los expertos constituyen una pieza clave del dispositivo neoliberal, encarnan el control por parte del saber sobre la poblaci&oacute;n que deja de estar constituida por &ldquo;sujetos&rdquo; y se presenta como cosas que deben ser gestionadas y calculadas. De este modo, recurriendo a t&eacute;cnicas contables, gr&aacute;ficos, esquemas te&oacute;ricos que se presentan como universales, neutros y por tanto desinteresados, construyen el marco de la realidad. Y especialmente, los l&iacute;mites que no deben ser atravesados si no se quiere ser acusado de &ldquo;irracional&rdquo;. En este aspecto, los expertos no s&oacute;lo se sostienen con este simulacro sino que dicho &ldquo;programa&rdquo; debe ser acompa&ntilde;ado de una ret&oacute;rica que encubra del modo m&aacute;s eficiente posible los antagonismos sociales que se presentan como irreductibles...Por ello, junto a ese relato t&eacute;cnico hay una permanente referencia a los &ldquo;valores democr&aacute;ticos&rdquo; que funcionan como la coartada mayor de la estrategia neoliberal; presentar una decisi&oacute;n que nunca fue ni ser&aacute; votada, como si la misma emanara del centro mismo de la democracia. Se&ntilde;alemos al pasar, que si se trata de la TV y las famosas tertulias, aun invitando a quienes sostienen una posici&oacute;n cr&iacute;tica y pol&iacute;tica con el dispositivo neoliberal, los programas est&aacute;n editados de tal modo que ya han secuestrado de antemano el sentido cr&iacute;tico que se quiere transmitir.
    </p><p class="article-text">
        En este despliegue t&eacute;cnico, los expertos deben expulsar y reprimir la cuesti&oacute;n crucial y constitutiva de lo que llamamos lo social: la existencia de una brecha que condiciona toda la realidad y que ning&uacute;n bien general construido bajo el modo neoliberal puede terminar de borrar. Finalmente, lo verdaderamente insoportable para el saber neoliberal, es que el antagonismo no puede ser absorbido por el espejismo de un consenso, porque es el antagonismo el punto de partida a partir del cual la realidad se estructura. Desde esta pendiente, el antagonismo es lo m&aacute;s &ldquo;real&rdquo; de la realidad.
    </p><p class="article-text">
        Ese antagonismo es modulado hist&oacute;ricamente con distintas significaciones. En nuestro tiempo se ha vuelto evidente el conflicto irresoluble entre los poderes olig&aacute;rquicos-financieros y sus corporaciones por un lado, y por otro con los trabajadores explotados, los excluidos de distinto signo y las vidas desnudas y sin amparo que son atacadas en lo m&aacute;s &iacute;ntimo del ser. Por ello, mientras hablen los expertos y determinen las reglas de juego de lo posible, lo que finalmente se produce es una abolici&oacute;n de lo pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Lo pol&iacute;tico comienza cuando los expertos no tienen nada que decir, porque ellos han estado solo presentes y han sido llamados a servicio para suturar la brecha del antagonismo social. Dicho de otro modo, lo pol&iacute;tico y el pueblo como sujeto, emergen cuando tiene lugar una pr&aacute;ctica instituyente cuyo principio es radicalmente distinto al encuadramiento t&eacute;cnico y objetivo de los expertos. La pr&aacute;ctica instituyente del pueblo, es la acci&oacute;n colectiva por parte de aquellos que han quedado fuera en el c&aacute;lculo de los expertos. Esa pr&aacute;ctica instituyente que surge precisamente como la verdad del antagonismo, es asumida por un sujeto popular cuya funci&oacute;n principal es rechazar el ordenamiento jer&aacute;rquico del saber de los expertos. Es evidente que con esta posici&oacute;n no se est&aacute; sugiriendo que no se respeten las competencias te&oacute;ricas y t&eacute;cnicas de cada &aacute;rea social. Estamos utilizando el t&eacute;rmino &ldquo;experto&rdquo; en otro sentido, ya que esas &aacute;reas pueden encontrar su verdadera operatividad cuando se emancipan del emplazamiento y la inercia que los expertos del r&eacute;gimen neoliberal han impuesto.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, cuando las pr&aacute;cticas instituyentes del sujeto soberano interpelan el relato de los expertos, empieza a surgir el verdadero rostro de los evaluadores de la realidad. Algo bien distinto al conjunto de argumentos que se presentaban bajo las apariencias de lo democr&aacute;tico. Aparece entonces el verdadero reverso de los especialistas econ&oacute;micos y t&eacute;cnicos, surgen las amenazas, las imputaciones, los chantajes que suelen ser modulados ret&oacute;ricamente seg&uacute;n las circunstancias: &ldquo;si no se cumple con esto o con aquello, la cat&aacute;strofe es inminente&rdquo;, &ldquo;se ha gastado lo que no se ten&iacute;a y ahora hay que pagar&rdquo;, &ldquo;es como una familia que consumi&oacute; lo que no correspond&iacute;a&rdquo;, &ldquo;hay que aprovechar la crisis y transformarla en una oportunidad emprendedora&rdquo;. Y por &uacute;ltimo, el recurrente vargallosismo que ha hecho escuela: &ldquo;el pa&iacute;s se arruin&oacute; a s&iacute; mismo y no sirve buscar culpables ni aludir a &rdquo;campa&ntilde;as en contra&ldquo;. En una extrapolaci&oacute;n perversa de la tesis sartreana sobre la &rdquo;mala fe&ldquo;, donde el sujeto deb&iacute;a responsabilizarse siempre de sus elecciones y no utilizar con &rdquo;mala fe&ldquo; argumentos sobre sus circunstancias adversas o su infortunio personal, el vargallosismo advierte, proclama sin ning&uacute;n pudor que los pa&iacute;ses deber&iacute;an actuar del mismo modo que el sujeto sartreano. Olvid&aacute;ndose del propio legado hist&oacute;rico, que habla de una larga secuencia de golpes, desestabilizaciones, masacres, asesinatos, desapariciones de todos los gobiernos o militantes que se hayan propuesto construir una contrahegemon&iacute;a al neoliberalismo. Cada vez que un pa&iacute;s se esfuerza por salir de los estragos del neoliberalismo y empieza a estar asediado internamente y por toda la prensa internacional, no puede referirse a ninguna &rdquo;campa&ntilde;a en contra&ldquo; porque ya existe todo un dispositivo medi&aacute;tico que la presentar&aacute; como una versi&oacute;n demag&oacute;gica y paranoica de la situaci&oacute;n. Y esto no se frena ni siquiera cuando ya se hace evidente la destituci&oacute;n programada internacionalmente.
    </p><p class="article-text">
        El regimiento de expertos entrenados para dar argumentos al neoliberalismo mantiene como prop&oacute;sito esencial el de deshistorizar a las poblaciones, arrebatarles el sentido de sus herencias simb&oacute;licas y ocupar sin m&aacute;s el presente absoluto de las &ldquo;leyes objetivas&rdquo; de los expertos. Solo la emergencia, siempre contingente de un sujeto popular soberano, puede abrir un hueco en el marco de la realidad construida por los expertos de la T&eacute;cnica.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jorge Alemán Lavigne]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/expertos-pueblo_129_4354518.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 01 Mar 2015 18:29:25 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Expertos y pueblo]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La operación mediática de la derecha argentina: todos al mismo libro negro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/operacion-mediatica-derecha-argentina-negro_129_4407762.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Allí están de nuevo los verdaderos señores de todas las guerras y genocidios intentando presentar a una Presidenta que hizo todo lo que tenía que hacer por la memoria y la justicia como sospechosa de una muerte que viene del mismo lugar de donde siempre viene la muerte en Argentina</p></div><p class="article-text">
        Robespierre asesino. Lenin asesino. Trotsky asesino. Mao asesino. Castro asesino. Guevara asesino... Ha sido siempre para la historia liberal democr&aacute;tica que rige la contemporaneidad, ingresar al campo donde se dirime la Justicia es finalizar en la lista de los estigmatizados.
    </p><p class="article-text">
        Se pueden promover cambios &ldquo;superestructurales&rdquo; pero tocar de verdad los intereses de las corporaciones, intervenir en la &ldquo;infraestructura&rdquo; lleva directamente a tener un lugar privilegiado en el &ldquo;libro negro&rdquo; de&nbsp;la Historia. Y es cierto que no se trata de la imputaci&oacute;n que procede de la tradici&oacute;n liberal, y su actual giro neoliberal. Es cierto que el c&iacute;rculo de virtud y terror que impregn&oacute; a las metaf&iacute;sicas totalizantes de la revoluci&oacute;n hizo que la Justicia y la sangre fueran desde un principio de la mano hasta que la sangre embargara a la Justicia.
    </p><p class="article-text">
        Las experiencias latinoamericanas que se propusieron ir a contrapelo del neoliberalismo vigente, tomaron nota de esta terrible cuesti&oacute;n e intentaron llevar adelante procesos colectivos soberanos y populares no solo custodiando el espacio democr&aacute;tico sino radicaliz&aacute;ndolo en sus distintos alcances, en los derechos humanos y civiles. Pero all&iacute; est&aacute;n de nuevo los verdaderos se&ntilde;ores de todas las guerras y genocidios, con toda impunidad, hablando de asesinato e intentando presentar a una Presidenta que hizo todo lo que ten&iacute;a que hacer por la memoria y la justicia, siendo ahora construida medi&aacute;ticamente como sospechosa de una muerte que viene del mismo lugar de donde siempre viene la muerte en Argentina.
    </p><p class="article-text">
        Que sean los diarios c&oacute;mplices de la dictadura argentina los que est&aacute;n detr&aacute;s de esta operaci&oacute;n y los diarios internacionales encubridores de todas las masacres perpetradas en los &uacute;ltimos tiempos es lo que termina por ponerle el acento macabro al asunto.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jorge Alemán Lavigne]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/operacion-mediatica-derecha-argentina-negro_129_4407762.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 25 Jan 2015 22:35:10 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La operación mediática de la derecha argentina: todos al mismo libro negro]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Cristina Fernández de Kirchner]]></media:keywords>
    </item>
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