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    <title><![CDATA[elDiario.es - Alain Badiou]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/alain_badiou/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Alain Badiou]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Alain Badiou: La bandera roja y la tricolor (sobre los crímenes de Charlie Hebdo)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/charlie-hebdo-roja-tricolor_129_4388840.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6b100240-2178-4e69-82a0-20a4c95510e7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Alain Badiou: La bandera roja y la tricolor (sobre los crímenes de Charlie Hebdo)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Alain Badiou, uno de los filósofos más importantes en la actualidad, desmonta en este artículo sobre los crímenes de Charlie Hebdo la alternativa "Occidente o barbarie"</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>La versi&oacute;n larga de este art&iacute;culo puede leerse tambi&eacute;n en castellano <a href="http://www.eldiario.es/opinion/AlainBadiouLabanderarojaylatricolor_EDIFIL20150204_0002.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">en este PDF</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Hoy en d&iacute;a, el mundo en su totalidad est&aacute; dominado por el signo del capitalismo global, sometido a la oligarqu&iacute;a internacional que lo regenta y sujeto a la abstracci&oacute;n monetaria como &uacute;nica figura reconocida de la universalidad.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto desesperante se escenifica una especie de representaci&oacute;n hist&oacute;rica enga&ntilde;osa. Sobre la trama general de &ldquo;Occidente&rdquo; &ndash;patria del capitalismo dominante y civilizado&ndash; contra &ldquo;el Islamismo&rdquo; &ndash;referente del terrorismo sanguinario&ndash; aparecen, de un lado, bandas asesinas o individuos armados hasta los dientes que esgrimen, para hacerse respetar, el cad&aacute;ver de alg&uacute;n Dios; del otro, en nombre de los derechos humanos y la democracia, salvajes expediciones militares internacionales que destruyen Estados enteros (Yugoslavia, Irak, Libia, Afganist&aacute;n, Sud&aacute;n, Congo, Mali, Rep&uacute;blica Centroafricana) y causan millares de v&iacute;ctimas sin conseguir nada m&aacute;s que negociar, con los bandidos m&aacute;s corruptos, una paz precaria en torno a pozos, minas, recursos alimenticios y enclaves donde prosperan las grandes empresas.
    </p><p class="article-text">
        Es falso presentar estas guerras y sus repercusiones criminales como la contradicci&oacute;n principal del mundo contempor&aacute;neo, aquella que iluminar&iacute;a el fondo de las cosas. Los soldados y polic&iacute;as de la &ldquo;guerra antiterrorista&rdquo;, las bandas armadas que reivindican un Islam mort&iacute;fero y todos y cada uno de los Estados pertenecen hoy a un mismo mundo: el capitalismo depredador.
    </p><p class="article-text">
        Dentro de este mundo unificado, diversas identidades artificiales, cada una crey&eacute;ndose superior a las otras, construyen sus peque&ntilde;os territorios de dominaci&oacute;n local. Hay diversas versiones de un mismo mundo real donde los intereses de los agentes siempre coinciden: la versi&oacute;n liberal de Occidente, la versi&oacute;n autoritaria y nacionalista de China o de la Rusia de Putin, la versi&oacute;n teocr&aacute;tica de los Emiratos, la versi&oacute;n fascistoide de las bandas armadas&hellip; En todas partes las poblaciones son llamadas a defender un&aacute;nimemente la versi&oacute;n que el poder local sostiene.
    </p><p class="article-text">
        Esto ser&aacute; as&iacute; hasta que el verdadero universalismo &ndash;la toma de las riendas del destino de la humanidad por la propia humanidad y, por tanto, la nueva y decisiva encarnaci&oacute;n hist&oacute;rico-pol&iacute;tica de la Idea comunista&ndash; despliegue su nueva potencia a escala mundial, anulando de paso el sometimiento de los Estados a la oligarqu&iacute;a de los propietarios y sus siervos, la abstracci&oacute;n monetaria y, finalmente, las identidades y contra-identidades que desatan las pasiones y desembocan en la muerte.
    </p><h3 class="article-text">Identidad francesa: la &ldquo;Rep&uacute;blica&rdquo;</h3><p class="article-text">
        <strong>Identidad francesa: la &ldquo;Rep&uacute;blica&rdquo;</strong>En esta guerra de identidades, Francia intenta distinguirse con un t&oacute;tem de su invenci&oacute;n: la &ldquo;Rep&uacute;blica democr&aacute;tica y laica&rdquo;, o &ldquo;el pacto republicano&rdquo;. Este t&oacute;tem refuerza el orden parlamentario establecido en Francia &ndash;al menos desde su acto fundacional, a saber: la masacre, en 1871, por los Adolphe Thiers, Jules Ferry, Jules Favre y otras vedettes de la izquierda &ldquo;republicana&rdquo;, de veinte mil obreros en las calles de Par&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Este &ldquo;pacto republicano&rdquo; al que se han sumado tantos ex-izquierdistas, entre ellos <em> Charlie Hebdo</em>, siempre ha sospechado que se tramaban cosas espantosas en los suburbios, en las f&aacute;bricas de las afueras, en los bares sombr&iacute;os de los arrabales. La Rep&uacute;blica siempre ha llenado las prisiones, bajo incontables pretextos, de los sospechosos j&oacute;venes mal educados que all&iacute; viv&iacute;an. Tambi&eacute;n ella, la Rep&uacute;blica, ha multiplicado las masacres y nuevas formas de esclavitud que requiere el mantenimiento del orden en el Imperio colonial. Un Imperio sanguinario que habr&iacute;a encontrado un referente fundamental en las declaraciones del propio Jules Ferry &ndash;decididamente un activista del pacto republicano&ndash; y su exaltaci&oacute;n de la &ldquo; misi&oacute;n civilizadora&rdquo; de Francia.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, hay que resaltar que un n&uacute;mero considerable de j&oacute;venes que habitan nuestras <em> banlieues</em>, m&aacute;s all&aacute; de sus actividades sospechosas y su falta flagrante de educaci&oacute;n (es extra&ntilde;o que la famosa Escuela republicana no haya podido, seg&uacute;n parece, obtener nada, aunque no llega a convencerse de que es por su culpa y no por culpa de los estudiantes), tienen padres proletarios de origen africano o ellos mismos han venido de &Aacute;frica para sobrevivir y, en consecuencia, a menudo profesan la religi&oacute;n musulmana. A la vez proletarios y colonizados, en suma. Dos razones para desconfiar y tomar serias medidas represivas al respecto.
    </p><p class="article-text">
        Supongamos que es usted un joven negro o un joven con aspecto &aacute;rabe, o incluso una joven mujer que ha decidido &ndash;queriendo ser rebelde, porque est&aacute; prohibido&ndash; cubrirse el pelo. Pues bien, tiene usted entonces nueve o diez veces m&aacute;s posibilidades de ser frecuentemente detenido en la calle por nuestra polic&iacute;a democr&aacute;tica y ser retenido en una comisar&iacute;a que si usted tuviera el aspecto de un &ldquo;franc&eacute;s&rdquo;, lo que quiere decir, tan solo, tener la fisionom&iacute;a de alguien que no es probablemente ni proletario, ni ex-colonizado. Ni musulm&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <em> Charlie Hebdo</em>, de alg&uacute;n modo, no hac&iacute;a m&aacute;s que seguir el juego a estos usos policiales, con el estilo &ldquo;divertido&rdquo; de los chistes con connotaci&oacute;n sexual. Tampoco esto es demasiado nuevo. No hay m&aacute;s que ver las obscenidades de Voltaire sobre Juana de Arco: su <em>Doncella de Orl&eacute;ans</em> es, sin duda, digna de <em> Charlie Hebdo</em>. Por s&iacute; solo, este poema guarro dirigido contra una hero&iacute;na sublimemente cristiana permite decir que las verdaderas y s&oacute;lidas luces del pensamiento cr&iacute;tico no est&aacute;n en absoluto ilustradas por este Voltaire de baja estofa.
    </p><p class="article-text">
        Al respecto, es reveladora la sensatez de Robespierre cuando condenaba a todos aquellos que llevaban a cabo violencias antirreligiosas en el seno de la Revoluci&oacute;n, no obteniendo as&iacute; m&aacute;s que deserci&oacute;n popular y guerra civil. Ello nos invita a considerar que lo que divide a la opini&oacute;n democr&aacute;tica francesa es estar &ndash;sabi&eacute;ndolo o no&ndash; o bien del lado constantemente progresista y realmente dem&oacute;crata de Rousseau, o bien del lado del negociante p&iacute;caro, del rico especulador esc&eacute;ptico y hedonista que estaba, como el genio malvado, alojado dentro de aquel Voltaire, por lo dem&aacute;s capaz de aut&eacute;nticos combates en otras ocasiones.
    </p><h3 class="article-text">El crimen de tipo fascista</h3><p class="article-text">
        <strong>El crimen de tipo fascista</strong>&iquest;Y qu&eacute; hay de los tres j&oacute;venes franceses que enseguida fueron abatidos por la polic&iacute;a? Yo dir&iacute;a que cometieron lo que hay que denominar un crimen de tipo fascista. Con ello me refiero a un crimen que tiene tres caracter&iacute;sticas.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar est&aacute; dirigido, no es arbitrario, porque su motivaci&oacute;n es ideol&oacute;gica, de car&aacute;cter fascistoide, es decir estrictamente identitaria: nacional, racial, comunitaria, tradicionalista, religiosa&hellip; En estas circunstancias, los asesinos son antisemitas. A menudo el crimen fascista apunta a publicistas, periodistas, intelectuales o escritores que los asesinos consideran representantes del bando contrario. En estas circunstancias, <em>Charlie Hebdo</em>.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, es un crimen de una violencia extrema, asumida, espectacular, porque aspira a imponer la idea de una determinaci&oacute;n fr&iacute;a y absoluta, que por lo dem&aacute;s incluye, de forma suicida, la probabilidad de la muerte de los propios asesinos. Es el aspecto &ldquo;&iexcl;Viva la muerte!&rdquo;, el rasgo nihilista de estas acciones.
    </p><p class="article-text">
        En tercer lugar, el crimen tiene la intenci&oacute;n &ndash;por su enormidad, su efecto sorpresa y su car&aacute;cter de excepci&oacute;n&ndash; de crear en el Estado y la opini&oacute;n p&uacute;blica una sensaci&oacute;n de terror que alimente, a su vez, reacciones incontroladas, totalmente volcadas en una contra-identidad vengativa, que a ojos de los criminales y sus jefes justificar&aacute;n, por simetr&iacute;a, el atentado sangriento. Esto es precisamente lo que ha ocurrido. En ese sentido, el crimen fascista ha supuesto una especie de victoria.
    </p><h3 class="article-text">El Estado y la opini&oacute;n</h3><p class="article-text">
        <strong>El Estado y la opini&oacute;n</strong>Desde el principio, el Estado se ha volcado en una utilizaci&oacute;n desmesurada y extremadamente peligrosa del crimen fascista, porque lo ha inscrito en el registro de la guerra mundial de identidades. Al &ldquo;musulm&aacute;n fan&aacute;tico&rdquo; se ha opuesto sin verg&uuml;enza el buen franc&eacute;s dem&oacute;crata.
    </p><p class="article-text">
        La confusi&oacute;n ha llegado al colmo cuando hemos visto que el Estado convocaba, de manera perfectamente autoritaria, a manifestarse. Es casi como si Manuel Valls hubiera pensado en encarcelar a quienes no fueron a las concentraciones o como si se hubiera exhortado a la poblaci&oacute;n, una vez manifestada su obediencia identitaria bajo la bandera tricolor, a esconderse en sus casas o a desempolvar el uniforme de reservista y partir hacia Siria a toque de corneta.
    </p><p class="article-text">
        Tanto es as&iacute; que, en el momento m&aacute;s bajo de su popularidad, nuestros dirigentes han podido, gracias a tres fascistas descarriados que no hubieran alcanzado a imaginar tal victoria, desfilar ante m&aacute;s de un mill&oacute;n de personas al mismo tiempo aterrorizadas por los &ldquo;musulmanes&rdquo; y alimentadas por las vitaminas de la democracia, del pacto republicano y de la soberbia grandeza de Francia.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a la &ldquo;libertad de expresi&oacute;n&rdquo;, &iexcl;hablemos de ella! La manifestaci&oacute;n afirmaba, al contrario, con gran refuerzo de banderas tricolores, que ser franc&eacute;s es que todos tengan, bajo la batuta del Estado, la misma opini&oacute;n. Era pr&aacute;cticamente imposible, durante esos d&iacute;as, expresarse sobre lo que suced&iacute;a de un modo que no consistiera en complacerse con nuestras libertades, con nuestra Rep&uacute;blica, en maldecir la corrupci&oacute;n de nuestra identidad por los j&oacute;venes proletarios musulmanes y las chicas horriblemente cubiertas por el velo, y en prepararse virilmente para la &ldquo;guerra contra el terrorismo&rdquo;. Incluso lleg&oacute; a escucharse el siguiente grito, admirable por su libertad expresiva: &ldquo;todos somos polic&iacute;as&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En realidad, es muy normal que la norma en nuestro pa&iacute;s sea la del pensamiento &uacute;nico y la sumisi&oacute;n timorata. La libertad en general, incluyendo la de pensamiento, expresi&oacute;n, acci&oacute;n, la de la vida misma, &iquest;consiste hoy en devenir un&aacute;nimemente auxiliares de polic&iacute;a para batir a unas decenas de reclutas fascistas, en la delaci&oacute;n universal de sospechosos barbudos o con velo y en la sospecha constante sobre las sombr&iacute;as<em> banlieues</em>, herederas de los arrabales donde anta&ntilde;o se masacr&oacute; a los partidarios de la Comuna? &iquest;O bien el esfuerzo central de la emancipaci&oacute;n, de la libertad p&uacute;blica, debe ser actuar en com&uacute;n con el mayor n&uacute;mero posible de j&oacute;venes proletarios de estos barrios, con el mayor n&uacute;mero de chicas, con o sin velo, eso no importa, en el marco de una pol&iacute;tica nueva, que no se refiera a ninguna identidad (&ldquo;los proletarios no tienen patria&rdquo;) y que anticipe la figura igualitaria de una humanidad que finalmente se haga cargo de su propio destino? &iquest;Una pol&iacute;tica que aspire racionalmente a desprendernos, al fin, de nuestros verdaderos y despiadados amos, los adinerados regentes de nuestro destino?
    </p><p class="article-text">
        Desde hace mucho tiempo ha habido en Francia dos tipos de manifestaciones: unas bajo la bandera roja, otras bajo la bandera tricolor. Cr&eacute;anme: incluso para acabar con las peque&ntilde;as bandas fascistas identitarias y asesinas &ndash;ya sean las que reivindican formas sectarias de la religi&oacute;n musulmana, la identidad nacional francesa o la superioridad occidental&ndash;, las banderas tricolores, dirigidas y utilizadas por nuestros amos, no son eficaces. Son las otras, las rojas, las que hay que traer de vuelta.
    </p><p class="article-text">
        <em>Este art&iacute;culo apareci&oacute; en el diario Le Monde el 27 de enero. Se publica ahora en eldiario.es gracias a la amable autorizaci&oacute;n de su autor. La versi&oacute;n completa, publicada por primera vez en Mediapart, puede leerse tambi&eacute;n en castellano en este PDF. </em><a href="http://www.lemonde.fr/idees/article/2015/01/27/le-rouge-et-le-tricolore_4564083_3232.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">apareci&oacute; en el diario Le Monde el 27 de enero</a><a href="http://blogs.mediapart.fr/blog/jean-pierre-anselme/290115/le-rouge-et-le-tricolore" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mediapart</a><a href="http://www.eldiario.es/opinion/AlainBadiouLabanderarojaylatricolor_EDIFIL20150204_0002.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en este PDF</a>
    </p><p class="article-text">
        <em> Traducci&oacute;n: Pablo La Parra P&eacute;rez</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Sobre la filosof&iacute;a pol&iacute;tica de Alain Badiou, en el diario.es puede leerse &ldquo;Un tiempo de revueltas&rdquo;, por Amador Fern&aacute;ndez-Savater</em><a href="http://www.eldiario.es/interferencias/Alain_Badiou-15-M-revueltas_6_177492256.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Un tiempo de revueltas&rdquo;</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alain Badiou]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/charlie-hebdo-roja-tricolor_129_4388840.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Feb 2015 20:26:28 +0000]]></pubDate>
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