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    <title><![CDATA[elDiario.es - Rafael Narbona]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/rafael_narbona/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Rafael Narbona]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Por qué el mundo gira hacia un nuevo fascismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/mundo-gira-nuevo-fascismo_129_13087270.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/61db9abf-c8d2-4870-965e-ac9a1390c334_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1187y514.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué el mundo gira hacia un nuevo fascismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Trump no es un fenómeno aislado. Otros idiotas superlativos han escalado hasta lo más alto, causando estragos con su colosal megalomanía</p></div><p class="article-text">
        En un mundo racional, Donald Trump no ser&iacute;a presidente de los Estados Unidos. Narcisista, irresponsable, insensible, inmaduro, corrupto, vengativo y temerario, solo un insensato o un necio apoyar&iacute;a su candidatura. Sin embargo, Trump consigui&oacute; 76.815.110 millones de votos en un pa&iacute;s con algo m&aacute;s de 342 millones de habitantes. Es decir, el 50&rsquo;9% del voto. No import&oacute; que hubiera sido condenado penalmente por un total de 34 delitos graves de falsificaci&oacute;n de registros comerciales en primer grado para ocultar el pago de 130.000 d&oacute;lares a la actriz pornogr&aacute;fica Stormy Daniels a cambio de su silencio sobre un encuentro sexual en 2006, ni que un jurado lo declarara responsable de agredir sexualmente y difamar a la escritora Elizabeth Jean Carroll, ni que se le hubiera condenado por inflar fraudulentamente el valor de sus activos para conseguir mejores condiciones en pr&eacute;stamos y seguros. Adem&aacute;s de un delincuente convicto, Trump es vergonzosamente ignorante, lo cual tampoco ha preocupado demasiado a sus electores. En 2019, afirm&oacute; que en 1775 los patriotas que luchaban contra los brit&aacute;nicos &ldquo;tomaron el control de los aeropuertos&rdquo;, algo imposible y rid&iacute;culo, pues hasta 1909 no se construy&oacute; el primer aeropuerto en Estados Unidos. Tambi&eacute;n asegur&oacute; que el presidente Andrew Jackson, que hab&iacute;a muerto en 1845, se mostr&oacute; muy enojado por el estallido de la Guerra Civil en 1861, y elogi&oacute; al hist&oacute;rico abolicionista Frederick Douglass, fallecido en 1895, como si a&uacute;n estuviera vivo: &ldquo;est&aacute; haciendo un trabajo incre&iacute;ble y est&aacute; siendo reconocido cada vez m&aacute;s&rdquo;. Podr&iacute;a a&ntilde;adir m&aacute;s datos sobre la inestabilidad, la indecencia y la estulticia de Trump, pero ni el lector m&aacute;s paciente ser&iacute;a capaz de llegar hasta el final de un texto descomunalmente prolijo. Aunque la popularidad del antiguo especulador inmobiliario con una mata de pelo que parece una zanahoria pisoteada ha descendido hasta un 37%, sigue conservando el apoyo de millones de estadounidenses y es el l&iacute;der indiscutible de la ultraderecha global.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Trump no es un fen&oacute;meno aislado. Otros idiotas superlativos han escalado hasta lo m&aacute;s alto, causando estragos con su colosal megaloman&iacute;a. En el Cono Sur hay un tal Javier Milei que afirma comunicarse con Conan, un perro fallecido hace tiempo, gracias a una m&eacute;dium y que jura haber llegado a la Casa Rosada por voluntad divina. Y, si nos desplazamos hacia el Este, nos topamos con el zar Vlad&iacute;mir Putin, que ha incrementado su popularidad con sus filigranas de judoca 8&ordm; dan y varias estampas &eacute;picas, como la exhibici&oacute;n de su torso desnudo montando a caballo o portando un rifle de gran calibre. Se insiste mucho en que la ultraderecha no es un nuevo fascismo, pero lo cierto es que todos los l&iacute;deres que he citado han dedicado grandes esfuerzos a promover el culto a la personalidad, como hicieron Hitler, Mussolini y Stalin. En Espa&ntilde;a, tambi&eacute;n hay mamarrachos con delirios mesi&aacute;nicos, como Aznar, que pos&oacute; con el disfraz de Cid Campeador, o D&iacute;az Ayuso, a la que sus admiradores han disfrazado de Agustina de Arag&oacute;n, retocando un cuadro de Ferrer-Dalmau. A pesar de que sus gestos parecen extra&iacute;dos de una &oacute;pera bufa, estos botarates han cautivado a millones de personas. Al igual que los l&iacute;deres totalitarios del siglo XX, han logrado suscitar esa falsa impresi&oacute;n de seguridad y protecci&oacute;n que demandan las sociedades en momentos de crisis o estancamiento. Todos los que piensan que los problemas del mundo se resuelven a patadas o dando un pu&ntilde;etazo en la mesa han sucumbido al hechizo de estos demagogos, que se presentan como figuras providenciales con una misi&oacute;n sagrada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Trump ha renombrado monumentos, edificios oficiales y aeropuertos, a&ntilde;adiendo su apellido al de personajes hist&oacute;ricos de gran prestigio. El Centro Kennedy de Artes Esc&eacute;nicas ahora se llama Trump Kennedy Center. Ayuso no se ha conformado con incorporar su imagen a la vasta colecci&oacute;n de Funko Pop. Despu&eacute;s de perder la fe a los nueve a&ntilde;os, experiment&oacute; una conversi&oacute;n durante la pandemia de covid-19, tal vez fruto de los remordimientos causados por dejar agonizar sin asistencia sanitaria a 7.291 ancianos, y, en un arrebato m&iacute;stico, decidi&oacute; posar como la Virgen de los Dolores, con las manos cruzadas sobre el pecho y gesto de alumbrada. Los alumbrados, una secta her&eacute;tica del siglo XVI, pensaban que no necesitaban los sacramentos, pues manten&iacute;an una conexi&oacute;n directa con Dios gracias a una iluminaci&oacute;n interior propiciada por el Esp&iacute;ritu Santo. La soberbia de Ayuso sugiere que ha interiorizado esa convicci&oacute;n, a&uacute;n sin saber qui&eacute;nes fueron los alumbrados. O quiz&aacute;s en este caso, el Esp&iacute;ritu Santo se llama Miguel &Aacute;ngel Rodr&iacute;guez.
    </p><p class="article-text">
        El fascismo moderno ha recuperado la vieja estrategia del fascismo cl&aacute;sico, que explot&oacute; el poder de las im&aacute;genes para manipular las emociones de las masas. Algunos analistas, como Daniel Gasc&oacute;n, han se&ntilde;alado que es impropio hablar de fascismo para referirse a figuras como Trump, Ayuso, Milei, Marine Le Pen o Abascal, pero yo creo que s&iacute; es pertinente usar el t&eacute;rmino. Al igual que los grandes almacenes renuevan sus escaparates para evitar una sensaci&oacute;n de repetici&oacute;n o hast&iacute;o, el fascismo ha modernizado su imagen, desechando las botas y los correajes. El atrezo ha cambiado, pero el programa es el mismo: acabar con la divisi&oacute;n de poderes, alentar el miedo a los extranjeros, demonizar a la oposici&oacute;n, exaltar la guerra, controlar los medios de comunicaci&oacute;n, exacerbar el patriotismo. Trump agita el lema de hacer grande a Am&eacute;rica otra vez y Abascal y Ayuso, dos de sus perritos falderos, copian su consigna, celebrando los grandes logros del imperio espa&ntilde;ol. Seg&uacute;n la presidenta de la Comunidad de Madrid, &ldquo;los de la cruz&rdquo; llevaron la civilizaci&oacute;n al otro lado del oc&eacute;ano, creando la Hispanidad, uno de los mayores hitos de la historia. La muerte del 90% de los nativos solo fue un desdichado accidente, no la consecuencia de un saqueo brutal y matanzas como la masacre de Cajamarca, donde 2.000 incas desarmados fueron exterminados por Francisco Pizarro y sus hombres. &ldquo;Todo tiempo tiene su fascismo&rdquo;, dijo Primo Levi, superviviente de Auschwitz, y el siglo XXI no constituye una excepci&oacute;n. Dado que el fascismo caus&oacute; la muerte de sesenta millones de personas durante el siglo XX, &iquest;por qu&eacute; tantos ciudadanos abrazan hoy su ideolog&iacute;a t&oacute;xica?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El ser humano es un animal gregario. Necesita sentir que pertenece a algo grande. Despu&eacute;s de varias d&eacute;cadas de progresivo empobrecimiento de las clases medias en Europa y Estados Unidos por culpa de las pol&iacute;ticas neoliberales, muchas personas se sienten abandonadas a su suerte y con la autoestima menoscabada. El nacionalismo es un excelente ant&iacute;doto contra ese sentimiento. El orgullo de ser estadounidense, espa&ntilde;ol, alem&aacute;n, franc&eacute;s o, sencillamente, blanco, ayuda a sortear los sentimientos de inferioridad. El nacionalismo siempre est&aacute; asociado a la xenofobia y el racismo. Estados Unidos y Europa mantienen una estrecha alianza con Israel desde la Guerra de los Seis D&iacute;as. Eso ha provocado que el antisemitismo haya retrocedido y su lugar haya sido ocupado por el odio al Islam. El fascismo no puede prosperar sin enemigos a los que combatir. Por eso, su odio no se proyecta solo sobre los musulmanes, sino que tambi&eacute;n afecta a las feministas, las personas LGTBIQ+, los intelectuales, los ecologistas, los animalistas. En los noventa, los partidos socialdem&oacute;cratas adoptaran las f&oacute;rmulas econ&oacute;micas del neoliberalismo, provocando la desafecci&oacute;n de la clase trabajadora. La precariedad y la incertidumbre se vuelven m&aacute;s ligeras cuando se responsabiliza a otros de todos los males. Los chivos expiatorios proporcionan un desahogo inmediato y desv&iacute;an la atenci&oacute;n de las verdaderas causas de los problemas. Odiar ayuda a combatir la ofuscaci&oacute;n y permite forjar una s&oacute;lida identidad, un salvavidas muy tentador en un mundo convulso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La izquierda no ha sabido construir un discurso convincente. Los partidos alternativos que han surgido en los &uacute;ltimos a&ntilde;os gozaron de un apoyo ef&iacute;mero, pues enseguida se enredaron en disputas internas y adoptaron un discurso posmoderno que provoc&oacute; estupor e irrisi&oacute;n. En las elecciones de Castilla y Le&oacute;n, Alvise P&eacute;rez ha doblado los votos de Unidas Podemos. Es un dato muy revelador, pues pone de manifiesto que a mucha gente se le ha indigestado el paquete ideol&oacute;gico compuesto por la cultura de la cancelaci&oacute;n, la teor&iacute;a <em>queer</em> y el lenguaje inclusivo. Los valores del fascismo son muy elementales y ah&iacute; radica su fuerza: luchar por engrandecer a tu pa&iacute;s, aborrecer a los elementos extra&ntilde;os que atentan contra la pureza original, adorar mitos que falsean la realidad, idealizar el pasado, priorizar la seguridad sobre la libertad, restaurar la familia tradicional, abrazar la fe, no sentirse mal por contaminar, comer carne o contemplar con desagrado a los que se desv&iacute;an del canon establecido, buscar el amparo de un l&iacute;der carism&aacute;tico, utilizar la fuerza sin mala conciencia, no dejarse confundir por un exceso de racionalidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nada indica que este nefasto c&oacute;ctel vaya a dejar de intoxicar mentes en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os. Los efectos no pueden ser m&aacute;s alarmantes. Ayuso ya habla sin complejos del Gran Reemplazo, Trump afirma que ocupar&aacute; Cuba, acelerar&aacute; su plan de deportaci&oacute;n masiva de inmigrantes y continuar&aacute; bombardeando Ir&aacute;n por diversi&oacute;n, Netanyahu sigue avanzando en su proyecto de anexi&oacute;n de Gaza, Cisjordania y el sur del L&iacute;bano, Ursula von der Leyen se mofa del derecho internacional, Meloni hostiga a las ONG que rescatan a inmigrantes en el Mediterr&aacute;neo, Francia, Alemania y Reino Unido criminalizan a los ciudadanos que protestan a favor de Palestina, Orb&aacute;n no cesa de aprobar leyes que restan derechos a la comunidad LGTBIQ+ y amordazan a la prensa. Si alguien lo desea, puede a&ntilde;adir m&aacute;s ejemplos. No tendr&aacute; que esforzarse demasiado.
    </p><p class="article-text">
        El fascismo vende una ficticia seguridad, promesas vac&iacute;as de prosperidad e inyecciones de autoestima. En cambio, el discurso igualitario de la izquierda produce malestar, pues no parece realista ni convincente en un mundo donde se compite despiadadamente por la supervivencia. El fascismo no es un fen&oacute;meno hist&oacute;rico, sino una epidemia como la que describi&oacute; Albert Camus en <em>La peste</em>. Altamente contagiosa, solo hay una medida verdaderamente eficaz para frenar su propagaci&oacute;n: cultivar esa raz&oacute;n comunicativa de la que hablaba el recientemente fallecido J&uuml;rgen Habermas y cuyo objetivo primordial es el entendimiento mutuo. No hay otro camino para lograr una convivencia saludable. Si renunciamos a esa meta, la peste contaminar&aacute; todo y la decencia se convertir&aacute; en una rareza.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Narbona]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/mundo-gira-nuevo-fascismo_129_13087270.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Mar 2026 20:47:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué el mundo gira hacia un nuevo fascismo]]></media:title>
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      <title><![CDATA[La guerra contra las mujeres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/guerra-mujeres_129_13068827.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b2ea68a2-70b2-4021-8248-7cb56221953c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La guerra contra las mujeres"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Esta clase de noticias no son algo excepcional, sino un goteo que no se interrumpe. Una sociedad civilizada solo puede responder con indignación y solidaridad, pero curiosamente cada vez más hombres jóvenes exhiben su hostilidad hacia el feminismo</p></div><p class="article-text">
        Las 168 ni&ntilde;as iran&iacute;es asesinadas por Estados Unidos en una escuela de la ciudad de Minab corroboran algo que ya sab&iacute;amos: los m&aacute;s vulnerables son los que m&aacute;s sufren en las guerras. Los ni&ntilde;os y las mujeres son dos de los blancos preferidos de los criminales como Trump y Netanyahu. En Gaza, las Fuerzas de Defensa de Israel han asesinado a 33.000 ni&ntilde;as y mujeres adultas con la ayuda de Estados Unidos, Reino Unido y la Uni&oacute;n Europea, que han proporcionado armas o coartadas ideol&oacute;gicas. Todo sugiere que el n&uacute;mero total de v&iacute;ctimas podr&iacute;a ser mucho m&aacute;s alto, pues miles de cad&aacute;veres a&uacute;n se encuentran bajo los escombros y, probablemente, jam&aacute;s ser&aacute;n recuperados. Los informes de los relatores especiales de la ONU se&ntilde;alan que el Ej&eacute;rcito israel&iacute; utiliza sistem&aacute;ticamente la violencia sexual con los palestinos sometidos a su custodia. Los varones no se libran de esta forma de tortura e intimidaci&oacute;n. No hay v&iacute;ctimas de primera o segunda categor&iacute;a. Todas las v&iacute;ctimas merecen nuestra solidaridad, pero creo conveniente subrayar que la violencia contra las mujeres tiene un car&aacute;cter estructural. Dicho de otro modo: es un signo de identidad de nuestra especie.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las mujeres sufren especialmente en los conflictos b&eacute;licos, pues los agresores no ignoran el efecto desmoralizador que producen los abusos y las violaciones. El objetivo no solo es destruir, sino tambi&eacute;n humillar y crear sensaci&oacute;n de impotencia. Afortunadamente, a veces las conciencias se remueven, como sucedi&oacute; con la ni&ntilde;a vietnamita abrasada por el napalm del Ej&eacute;rcito estadounidense, pero el auge de la ultraderecha ha menoscabado la sensibilidad general y, lo que es a&uacute;n peor, ha alimentado un discurso victimista en muchos hombres. Aunque los casos de hombres maltratados o asesinados por sus parejas o exparejas femeninas son minoritarios (en 2024, solo 4 casos en Espa&ntilde;a frente a 47 feminicidios), han surgido voces que acusan a las mujeres de agredir a los varones mediante denuncias falsas. Esas voces cuestionan los datos de la Fiscal&iacute;a General del Estado y el Consejo General del Poder Judicial, seg&uacute;n los cuales esa clase de denuncias solo representan un 0&rsquo;02%. Aunque no hay una cifra oficial de las ventas de <em>Esto no existe: Las denuncias falsas en violencia de g&eacute;nero</em>, el malicioso y falaz ensayo de Juan Soto Ivars, todo sugiere que la obra ha sido un <em>best-seller</em>. Colaborador habitual de Cuarto Milenio, el programa de Iker Jim&eacute;nez, que ha pasado de abordar lo paranormal a normalizar el discurso de odio de la ultraderecha, Soto Ivars, <em>enfant terrible</em> de pacotilla, ya es uno de los &iacute;dolos de la cultura machista.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde que apareci&oacute; <em>Esto no existe</em> en noviembre de 2025, se han registrado oficialmente once casos de mujeres asesinadas, pero algunas fuentes elevan la cifra a veinte. La violencia machista no cesa. Tres mujeres murieron asfixiadas en Miranda de Ebro la noche del 10 al 11 de marzo de este a&ntilde;o a causa de un incendio provocado por la expareja de una de las v&iacute;ctimas. Pocas horas despu&eacute;s, la Guardia Civil localiz&oacute; los restos &oacute;seos de Francisca Cadenas en un patio de Hornachos, Badajoz. La mujer hab&iacute;a desaparecido en 2017 y uno de sus vecinos, que conviv&iacute;a con su hermano, ha confesado que la mat&oacute; por razones a&uacute;n desconocidas. Esta clase de noticias no son algo excepcional, sino un goteo que no se interrumpe. Una sociedad civilizada solo puede responder con indignaci&oacute;n y solidaridad, pero curiosamente cada vez m&aacute;s hombres j&oacute;venes exhiben su hostilidad hacia el feminismo. Casi la mitad de los chicos con edades comprendidas entre los 15 y los 29, opina que el feminismo ha ido &ldquo;demasiado lejos&rdquo; y se ha convertido en una herramienta de manipulaci&oacute;n. Decir que el feminismo ha ido demasiado lejos en una sociedad donde todos los a&ntilde;os casi medio centenar de mujeres son asesinadas constituye una inmoralidad o un ejercicio de cinismo. Los que realmente han ido demasiado lejos son los agitadores disfrazados de periodistas que acosan a figuras como Sarah Santaolalla, Ana Pardo de Vera y Cristina Fallar&aacute;s, aut&eacute;nticas profesionales de la comunicaci&oacute;n, o pol&iacute;ticas como Irene Montero e Ione Belarra, quiz&aacute;s el t&aacute;ndem m&aacute;s odiado por la ultraderecha.
    </p><p class="article-text">
        Se repite una y otra vez que el Islam menosprecia a la mujer, pero se omite que la civilizaci&oacute;n cristiana occidental posee un largo historial de mis&oacute;gina institucionalizada. En la tradici&oacute;n cat&oacute;lica abundan los comentarios hirientes y despectivos. Terturliano describe a la mujer como &ldquo;la puerta del demonio&rdquo;. San Agust&iacute;n afirma que no aprecia nada estimable en la mujer, &ldquo;salvo la funci&oacute;n de concebir ni&ntilde;os&rdquo;. San Ambrosio asegura que en el coraz&oacute;n de la mujer &ldquo;reina una malicia insondable&rdquo;. En su Enc&iacute;clica <em>Casti conubbi</em> (<em>Del matrimonio casto</em>, 1930), P&iacute;o IX declara que la causa de la emancipaci&oacute;n de la mujer es &ldquo;un crimen horrendo&rdquo;. La tradici&oacute;n protestante no es m&aacute;s respetuosa. Mart&iacute;n Lutero advierte que &ldquo;si la mujer muere en el parto, no hay que afligirse. Para eso est&aacute;. Es la voluntad de Dios&rdquo;. Hace unos a&ntilde;os, el pastor evangelista Pat Robertson, amigo personal de George Bush y presentador de un influyente programa televisivo, afirm&oacute; que &ldquo;el feminismo es un movimiento socialista contrario a la familia, que estimula a las mujeres a abandonar a sus maridos, matar a sus hijos, practicar la brujer&iacute;a, destruir el capitalismo y a convertirse en lesbianas&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La Ley jud&iacute;a desaconsejaba a los hombres hablar en p&uacute;blico con las mujeres, incluso con sus propias esposas, pero Jes&uacute;s de Nazaret se rode&oacute; de mujeres, como Mar&iacute;a Magdalena, Junia y Marta y Mar&iacute;a de Betania, hermanas de L&aacute;zaro, salv&oacute; a una ad&uacute;ltera de ser lapidada y habl&oacute; con una samaritana en un pozo, infringiendo un doble tab&uacute;: conversar con una mujer y mostrarse amistoso con un habitante de Samaria, tierra impura para los jud&iacute;os por su mestizaje con los colonos asirios y su rechazo de los escritos prof&eacute;ticos y las tradiciones rab&iacute;nicas. La misoginia no forma parte de la predicaci&oacute;n de Jes&uacute;s. Aparece por primera vez en Pablo de Tarso, que en sus ep&iacute;stolas escribe que las mujeres deben callar en las iglesias (Corintios 14, 34-35) y aprender en silencio con total sumisi&oacute;n (Timoteo, 2, 9-15). Seg&uacute;n Karen Armstrong, historiadora de las religiones y premio princesa de Asturias de ciencias sociales 2017, esos pasajes son textos ap&oacute;crifos, a&ntilde;adidos posteriores. Todo indica que la misoginia no es una ense&ntilde;anza evang&eacute;lica, sino una tradici&oacute;n romana asimilada por las comunidades cristianas en su intento de congraciarse con el imperio, cuyas leyes somet&iacute;an a la mujer a la tutela del paterfamilias y las prohib&iacute;a ocupar cargos p&uacute;blicos. La Iglesia Cat&oacute;lica asumi&oacute; esa perspectiva discriminatoria y a&uacute;n hoy excluye a las mujeres del sacerdocio y el diaconado.
    </p><p class="article-text">
        Se afirma que el Cor&aacute;n es sumamente hostil y represivo con las mujeres, pero en Pakist&aacute;n y Banglad&eacute;s, dos pa&iacute;ses musulmanes, el cargo de primer ministro ha sido ocupado por mujeres como Benazir Bhutto, Khaleda Zia y Sheik Hasina, algo que no ha sucedido nunca en Estados Unidos o Espa&ntilde;a. En Reino Unido, Dinamarca y Alemania, ya hay mujeres que ejercen como imanes, y en Chicago funciona una mezquita centrada en las mujeres y las personas LGTBIQ+. Ciertamente, el Cor&aacute;n pide a las mujeres que obedezcan a los hombres, pero ese mandato tambi&eacute;n se encuentra en el juda&iacute;smo y la tradici&oacute;n cristiana. Se afea que las musulmanas usen el hiyab, pero hasta hace poco las cristianas ocultaban su pelo en las iglesias con un velo para emular la castidad de la Virgen. Algunas musulmanas afirman que el hiyab puede utilizarse para sustraer a la mujer de su rebajamiento a la condici&oacute;n de objeto sexual. Ciertamente, dentro del Islam hay corrientes reaccionarias, como el salafismo, pero tambi&eacute;n tendencias progresistas, que piden interpretar el Cor&aacute;n desde la perspectiva de nuestra &eacute;poca. En definitiva, el problema no es tanto la religi&oacute;n como su uso para legitimar la hegemon&iacute;a masculina.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El origen de la discriminaci&oacute;n de la mujer se remonta al Neol&iacute;tico, cuando surgen los primeros asentamientos humanos y el concepto de propiedad privada. La divisi&oacute;n sexual del trabajo engendr&oacute; el patriarcado. En el Paleol&iacute;tico, hombres y mujeres cazaban y recolectaban sin distinci&oacute;n. El fin de la vida n&oacute;mada estableci&oacute; que los hombres asumieran las tareas de producci&oacute;n y las mujeres se limitaran a engendrar hijos y trabajar en labores dom&eacute;sticas. La propiedad privada llev&oacute; a la concentraci&oacute;n de la riqueza en unas pocas familias y a la necesidad de ej&eacute;rcitos que perpetuaran las desigualdades. En el campo de batalla, el hombre superaba a la mujer y ese hecho determin&oacute; que los derechos de propiedad se convirtieran en un privilegio masculino. El feminismo despunta en Occidente con la Ilustraci&oacute;n y se consolida en el siglo XIX con la aparici&oacute;n del liberalismo, el socialismo y el sindicalismo. Sin embargo, hoy en d&iacute;a muchos hombres contin&uacute;an resisti&eacute;ndose a la definitiva igualaci&oacute;n de los sexos en todos los &aacute;mbitos de la sociedad. &iquest;Cu&aacute;l es el camino para acabar con las distintas formas de discriminaci&oacute;n que a&uacute;n perduran? Quiz&aacute;s, asumir que &mdash;como escribi&oacute; Simone de Beauvoir&mdash; &ldquo;no se nace sino que se deviene mujer&rdquo;. Se puede ser mujer sin haber nacido mujer. Se puede ser mujer de coraz&oacute;n, identific&aacute;ndose con su sufrimiento, luchando por sus derechos, enfrent&aacute;ndose a cualquier forma de exclusi&oacute;n, exigiendo una igualdad plena, verdadera, real.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La guerra contra las mujeres no finaliza porque muchos hombres experimentan inseguridad al verse superados por las mujeres. Los Vito Quiles, los Antonio Naranjo, los Nacho Abad, los Santiago Abascal y los Bertrand Ndongo son un ejemplo de esa frustraci&oacute;n. Humillar e intimidar a una mujer es una forma de sentir poder y sortear el complejo de inferioridad que a&uacute;n atormenta a muchos hombres. Espero que esta lacra desaparezca alg&uacute;n d&iacute;a, pero hasta entonces no desperdiciar&eacute; la ocasi&oacute;n de devenir mujer cada vez que se produzca una injusticia, un agravio o una discriminaci&oacute;n. Como la escritora nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie, pienso que &ldquo;todos ser&iacute;amos m&aacute;s felices si no soport&aacute;ramos el peso de las expectativas de g&eacute;nero&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Narbona]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/guerra-mujeres_129_13068827.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 14 Mar 2026 21:36:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Mujer,Machismo,Machistas,Violencia machista]]></media:keywords>
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    <item>
      <title><![CDATA[¿Teléfono rojo? Volamos hacia Teherán]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/telefono-rojo-volamos-teheran_129_13047524.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f494f390-876c-41fb-994b-df1ba2ccec13_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Teléfono rojo? Volamos hacia Teherán"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No hay teléfono rojo entre Estados Unidos e Irán. Trump ha preferido volar directamente hacia Teherán. Aunque no lo ha hecho montado sobre una bomba y con un sombrero de cowboy, las consecuencias para el mundo podrían ser muy parecidas</p></div><p class="article-text">
        De ni&ntilde;o, envidiaba a Franco por algo que ahora parece banal. En el Palacio Real de El Pardo, su residencia habitual, hab&iacute;a ordenado instalar un cine casero. El general que firmaba sentencias de muerte mientras tomaba chocolate caliente con picatostes o sobaos albergaba una gran pasi&oacute;n cin&eacute;fila. Se calcula que vio unas 2.000 pel&iacute;culas durante sus casi cuarenta a&ntilde;os en el poder. Era un fan declarado de Disney, el western, la comedia, James Bond, y los filmes de car&aacute;cter religioso, como <em>Ben-Hur</em> y <em>Los diez mandamientos</em>. Se cuenta que hab&iacute;a reunido una peque&ntilde;a colecci&oacute;n de pel&iacute;culas er&oacute;ticas y pornogr&aacute;ficas, lo cual resulta extra&ntilde;o, pues -al margen de Carmen Polo, su esposa- no se le conocen amor&iacute;os y, seg&uacute;n su m&eacute;dico personal, una fimosis que no quiso operarse redujo su vida sexual a episodios aislados, casi anecd&oacute;ticos y no muy gratificantes. Al parecer, tambi&eacute;n ve&iacute;a pel&iacute;culas que la censura hab&iacute;a prohibido en Espa&ntilde;a por razones morales o pol&iacute;ticas. Hitler actuaba del mismo modo. De hecho, sus bi&oacute;grafos refieren que vio varias veces <em>El gran dictador</em>, de Charles Chaplin, pero no he encontrado ninguna informaci&oacute;n sobre c&oacute;mo reaccion&oacute; ante las im&aacute;genes que le caricaturizaban con tanto ingenio. Hay pocas fotograf&iacute;as del <em>F&uuml;hrer</em> sonriendo y las que se conservan producen escalofr&iacute;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Franco no se limit&oacute; a disfrutar del cine como espectador. Adem&aacute;s, escribi&oacute; el guion de <em>Raza</em>, utilizando el pseud&oacute;nimo Jaime de Andrade. Pensar que el autor de esa trama delirante y grotesca gobern&oacute; Espa&ntilde;a durante un largo per&iacute;odo, sugiere que la cima del poder no es el hogar de esas minor&iacute;as selectas invocadas por Ortega y Gasset. El &eacute;xito de Donald Trump en dos elecciones presidenciales confirma esa terrible sospecha. Al parecer, al ogro de pelo naranja y llameante no le gusta tanto el cine como a Franco y Hitler, pero s&iacute; ha declarado p&uacute;blicamente su admiraci&oacute;n por ciertas pel&iacute;culas. Le encanta <em>Ciudadano Kane</em>, de Orson Welles. No por sus innovaciones formales, sino porque recrea la historia de un magnate. Eso s&iacute;, dudo que Trump a&ntilde;ore el trineo de su infancia y deje al mundo en suspenso por murmurar &ldquo;Rosebud&rdquo; en el momento de partir hacia el m&aacute;s all&aacute;. <em>Lo que el viento se llev&oacute;</em> es otra de las pel&iacute;culas favoritas del presidente estadounidense. Admito que el dato me fastidia enormemente, pues Vivien Leigh es una de mis grandes pasiones. Dudo que Trump se conmueva con la belleza de la actriz inglesa y su intensa interpretaci&oacute;n de Scarlett O&rsquo;Hara. Imagino que lo que le fascina de esa pel&iacute;cula es la evocaci&oacute;n del Sur, una civilizaci&oacute;n que no sufr&iacute;a el acoso del pensamiento woke. En Los Doce Robles y Tara, las dos grandes plantaciones del film, cada uno sab&iacute;a el lugar que le correspond&iacute;a y, gracias a eso, Am&eacute;rica era grande y pr&oacute;spera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las pel&iacute;culas de g&aacute;nsteres tambi&eacute;n entusiasman a Trump, especialmente la saga de <em>El padrino</em> y <em>Uno de los nuestros</em>. Presumo que le seduce la figura de Vito Corleone, pero evidentemente carece de su elegancia. No le imagino en el Despacho Oval con una flor en el ojal de la americana y acariciando a un gato. Creo que se parece m&aacute;s a Tommy DeVito, el mat&oacute;n interpretado por Joe Pesci. No me sorprender&iacute;a que alguna vez haya sustituido en su imaginaci&oacute;n el rostro de Billy Batts por el de Joe Biden en la famosa escena del bar, experimentando un placer inconfesable al ver c&oacute;mo DeVito patea a Batts. Trump no esconde su fascinaci&oacute;n por la violencia. Admirador de Jean-Claude Van Damme, no ha escatimado elogios a <em>Contacto sangriento</em>, un film de 1988 que narra la participaci&oacute;n de un agente de la CIA en un torneo ilegal de lucha libre en Hong Kong, donde los combates a veces desembocan en un nocaut mortal. Aventuro que la escena preferida de Trump es la concatenaci&oacute;n de las cuatro espectaculares patadas con las que Van Damme derrota a su adversario chino, el hasta entonces imbatible Chong Li. Esas cuatro patadas se parecen bastante a lo que acaba de hacer con China al atacar Teher&aacute;n con la ayuda de su fiel colega, el belicoso Netanyahu. Ya que la patada helic&oacute;ptero, el particular sello de Van Damme, est&aacute; fuera de su alcance, 81&rsquo;6 toneladas de bombas de alta capacidad sobre objetivos estrat&eacute;gicos no es una mala alternativa para demostrar el poder de Am&eacute;rica. No importa demasiado que algunas bombas hayan impactado en la escuela primaria Shajareh Tayyebeh en la ciudad de Minab, matando a casi doscientas ni&ntilde;as. No se pueden hacer tortillas sin romper los huevos y el objetivo de la guerra justifica estos da&ntilde;os colaterales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Solo los ingenuos o los c&iacute;nicos como Ayuso, Aznar, Feij&oacute;o o Abascal se atreven a sostener que Trump ha atacado a Ir&aacute;n para acabar con una inicua tiran&iacute;a. En Arabia Saud&iacute;, se violan sistem&aacute;ticamente los derechos humanos y se descuartiza a los periodistas impertinentes como Jamal Khashoggi, asesinado en el consulado saud&iacute; de Estambul por &oacute;rdenes del pr&iacute;ncipe Mohamed bin Salm&aacute;n, al que Trump agasaj&oacute; en el Despacho Oval y justific&oacute;, despachando el crimen como un incidente sin importancia: &ldquo;son cosas que pasan&rdquo;. Solo hace falta leer un poco para saber que el objetivo de la guerra ilegal contra Ir&aacute;n es consolidar la hegemon&iacute;a de Estados Unidos e Israel en Oriente Medio, garantizar el control de las rutas comerciales y los recursos estrat&eacute;gicos (petr&oacute;leo, gas y minerales), expulsar a China y Rusia de la regi&oacute;n, los dos grandes competidores de Washington, y desviar la atenci&oacute;n del malestar causado por la violencia del ICE y los papeles desclasificados de Epstein. Nadie sabe c&oacute;mo finalizar&aacute; esta historia. 
    </p><p class="article-text">
        Se barajan varias posibilidades: una transici&oacute;n hacia la democracia (poco probable), una guerra civil (algo m&aacute;s probable) o la supervivencia del r&eacute;gimen que tal vez alg&uacute;n d&iacute;a lograr&iacute;a culminar su ambici&oacute;n de poseer armas nucleares, convirti&eacute;ndose en la versi&oacute;n isl&aacute;mica de Corea del Norte. &iquest;Podr&iacute;a desembocar la confrontaci&oacute;n entre Rusia, China y Estados Unidos en una Tercera Guerra Mundial? Las grandes tragedias no son &oacute;peras o sinfon&iacute;as cuidadosamente elaboradas, sino el fruto de chapuzas monumentales, temeridades injustificables y estupideces &eacute;picas. Con Trump en la Casa Blanca, no hay que descartar ninguna calamidad. Cuando parec&iacute;a que podr&iacute;a ganar las primeras elecciones presidenciales, Matt Damon dijo que si se cumpl&iacute;a esa expectativa, al mundo no lo salvar&iacute;a ni Jason Bourne. Han pasado nueve a&ntilde;os desde entonces y el apocalipsis ya no es una hip&oacute;tesis remota, sino una posibilidad inquietante que cualquier d&iacute;a podr&iacute;a asomar sus orejas por el horizonte.
    </p><p class="article-text">
        No creo que Trump frecuente el cine de Stanley Kubrick. Dudo que haya visto <em>&iquest;Tel&eacute;fono rojo? Volamos hacia Mosc&uacute;</em>, la divertida distop&iacute;a estrenada en 1964, dos a&ntilde;os despu&eacute;s de la crisis de los misiles de Cuba. Trump me recuerda a Jack D. Ripper, el general de la Fuerza A&eacute;rea de los Estados Unidos que interpreta Sterling Hayden. Jack D. Ripper est&aacute; tan perturbado como Jack the Ripper (Jack el Destripador). Convencido de que los sovi&eacute;ticos han contaminado el agua para destruir los &ldquo;preciosos fluidos corporales&rdquo; de los americanos, ordena un ataque nuclear contra la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica sin consultar con el presidente. Aunque la Casa Blanca consigue que los aviones americanos vuelvan a sus bases, uno de los B-52 no recibe la orden porque un misil ruso ha da&ntilde;ado su radio. Como el impacto tambi&eacute;n ha bloqueado la compuerta que libera la carga explosiva, el mayor T.J. &ldquo;King&rdquo; Kong&ldquo;, que ha sustituido su casco de aviador por un sombrero de cowboy, la abre manualmente y no puede evitar caer con una de las bombas. Lejos de amilanarse, sujeta el proyectil con una mano y agita su sombrero con la otra, como si participara en un rodeo. Los rusos responden al ataque con el Dispositivo del Fin del Mundo, un mecanismo que se activa autom&aacute;ticamente y que garantiza la extinci&oacute;n de cualquier forma de vida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Creo que la imagen del mayor T.J. &ldquo;King&rdquo; Kong&ldquo; a lomos de una bomba como un cowboy de rodeo es una excelente met&aacute;fora de la irresponsabilidad de Trump. &iquest;Nuestro destino como especie es corroborar la famosa paradoja de Fermi, seg&uacute;n la cual las civilizaciones tecnol&oacute;gicas m&aacute;s avanzadas se autodestruyen? Ni pu&ntilde;etera idea, pero s&iacute; tengo una cosa muy clara: no hay nada m&aacute;s peligroso que un imb&eacute;cil en el poder. Y Trump lo es en grado superlativo. Los canallas (Trump tampoco est&aacute; exento de esa cualidad) son muy nocivos, pero a veces se contienen por instinto de supervivencia. Franco interrumpi&oacute; los fusilamientos masivos en 1944, cuando advirti&oacute; que Hitler perder&iacute;a la guerra, pero un tonto como Trump es menos calculador.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No hay tel&eacute;fono rojo entre Estados Unidos e Ir&aacute;n. Trump ha preferido volar directamente hacia Teher&aacute;n. Aunque no lo ha hecho montado sobre una bomba y con un sombrero de cowboy, las consecuencias para el mundo podr&iacute;an ser muy parecidas. En la pel&iacute;cula de Kubrick, el Dr. Strangelove, excient&iacute;fico nazi y asesor del Pent&aacute;gono (encarnado por un polifac&eacute;tico Peter Sellers, que tambi&eacute;n hace de presidente de Estados Unidos y de general brit&aacute;nico), propone que un selecto grupo de humanos se esconda en refugios excavados a 1.000 metros de profundidad para repoblar la Tierra dentro de cien a&ntilde;os. No es un plan muy realista, pero en un mundo tan desquiciado quiz&aacute;s ya es in&uacute;til apelar al sentido com&uacute;n. Kubrick hizo una pel&iacute;cula de ciencia ficci&oacute;n. Sin embargo, hoy en d&iacute;a parece una profec&iacute;a con el guion ligeramente modificado. Al final Shakespeare ten&iacute;a raz&oacute;n: la vida es un cuento narrado por un idiota y buscarle un significado constituye una p&eacute;rdida de tiempo. Solo tenemos clara una cosa: lo que viene es mucho ruido y mucha furia.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Narbona]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/telefono-rojo-volamos-teheran_129_13047524.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 07 Mar 2026 21:37:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Teléfono rojo? Volamos hacia Teherán]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Irán,Estados Unidos,Israel,Donald Trump,Benjamin Netanyahu]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los canallas duermen en paz]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/canallas-duermen-paz_129_13029702.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4b1e1340-0233-45b5-b027-fa2963d55193_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los canallas duermen en paz"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El exministro de Hacienda descansa plácidamente cada noche, como los ejecutivos de Los canallas duermen en paz, la famosa película de Akira Kurosawa estrenada en 1960. Cuando escalas la cima del poder con una poderosa red preparada para protegerte de cualquier traspiés, la sensación de impunidad no altera los ritmos circadianos</p></div><p class="article-text">
        El caso Montoro podr&iacute;a ser uno de los mayores episodios de corrupci&oacute;n de la historia de la joven democracia espa&ntilde;ola. El exministro de Hacienda est&aacute; acusado de utilizar su despacho de abogados para cobrar cerca de diez millones de euros en comisiones de grandes empresas de gas y electricidad a cambio de normativas fiscales favorables. La investigaci&oacute;n en curso aventura que el despacho, que escogi&oacute; el as&eacute;ptico e inexpresivo nombre de Equipo Econ&oacute;mico, canaliz&oacute; comisiones disfrazadas de informes de asesoramiento fiscal para desviar cincuenta millones de euros a distintos para&iacute;sos fiscales. A pesar de la gravedad del caso, apenas se habla de &eacute;l en los medios y los jueces no parecen tener prisa. El procedimiento contra el exfiscal &Aacute;lvaro Garc&iacute;a Ortiz discurri&oacute; con la rapidez de un monoplaza de la Escuder&iacute;a Ferrari, mientras que el caso de Montoro avanza con la lentitud de un tractor con el motor medio gripado. Mientras tanto, el exministro de Hacienda descansa pl&aacute;cidamente cada noche, como los ejecutivos de <em>Los canallas duermen en paz</em>, la famosa pel&iacute;cula de Akira Kurosawa estrenada en 1960. Cuando escalas la cima del poder con una poderosa red preparada para protegerte de cualquier traspi&eacute;s, la sensaci&oacute;n de impunidad no altera los ritmos circadianos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Montoro se parece extraordinariamente al Sr. Burns, el malvado propietario de la planta nuclear donde trabaja Homer Simpson. Su media sonrisa, sus manos de seminarista acostumbrado a sobar las cuentas de un rosario y su mirada burlona de sapo semienterrado en el fango producen los mismos escalofr&iacute;os que el <em>Nosferatu</em> de Murnau, calvo, demacrado y con orejas puntiagudas. Los malos no suelen tener miedo, pues juegan con ventaja. En Espa&ntilde;a, la separaci&oacute;n de poderes solo es un subg&eacute;nero de la literatura fant&aacute;stica. La judicatura no oculta su simpat&iacute;a por la derecha ni su inquina por la izquierda. De ah&iacute; que algunos investigados ahuequen su almohada cada noche con la tranquilidad del que no teme al futuro, pues saben que las togas de Mordor velan sus sue&ntilde;os. El poder de la Tierra Negra, un paisaje salpicado de volcanes, cenizas y extra&ntilde;as criaturas, es invencible, providente y ubicuo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que las togas de Sauron nunca se dan por vencidas. De ah&iacute; que la secci&oacute;n cuarta de la Audiencia de Valencia haya ordenado abrir juicio a M&oacute;nica Oltra en contra del criterio del juez y la Fiscal&iacute;a. En cambio, la justicia ha pospuesto el juicio contra Alberto Gonz&aacute;lez Amador para despu&eacute;s de las elecciones de 2027, alegando que no quiere interferir en las din&aacute;micas electorales. Imagino que en Villa Quir&oacute;n, la residencia de la feliz pareja compuesta por Isabel D&iacute;az Ayuso y Alberto Burnet, secreto admirador de Lon Chaney, el hombre de las mil caras, las noches son sumamente tranquilas. Aunque Ayuso se ha convertido al catolicismo despu&eacute;s de romper con su ate&iacute;smo de joven rebelde, no creo que vivir en pecado le obligue a recurrir a los hipn&oacute;ticos para conciliar el sue&ntilde;o y su novio, un bigardo con la voz de Gracita Morales, seguramente duerme a pierna suelta, so&ntilde;ando que recorre las calles de M&oacute;naco con su flamante Maserati. No s&eacute; si su mente a veces le juega malas pasadas y, as&iacute; como algunos sufrimos la pesadilla recurrente de perder nuestras titulaciones por un suspenso retrospectivo, &eacute;l se despierta ba&ntilde;ado en sudor, pensando que vuelve a trabajar como un simple empleado de El Corte Ingl&eacute;s del Paseo de la Castellana. Si es as&iacute;, seguro que Ayuso le consuela, asegur&aacute;ndole que Miguel &Aacute;ngel Rodr&iacute;guez, su Luca Brasi particular, triturar&aacute; a los periodistas que han sacado a luz su irresistible ascensi&oacute;n a la c&uacute;pula del imperio Quir&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estoy convencido de que Jos&eacute; Mar&iacute;a Aznar tambi&eacute;n duerme a pierna suelta. No s&eacute; si ha afeitado su bigotito de Charlot para borrar de su rostro esa expresi&oacute;n de villano de spaghetti-western, aficionado a disparar por la espalda. Ahora prefiere cultivar la imagen de hombre de negocios feliz y satisfecho. Es el ex presidente de Espa&ntilde;a con un patrimonio m&aacute;s abultado y sigue despertando el fervor de los votantes de la derecha, que a&ntilde;oran su hiperliderazgo y su esp&iacute;ritu libre de complejos. Aznar no se averg&uuml;enza de su fervor juvenil por Jos&eacute; Antonio Primo de Rivera ni de que 12 de los 14 ministros con los que form&oacute; gobierno en 2002 hayan sido imputados, encarcelados o implicados en asuntos judiciales. Y nunca se ha planteado que cometi&oacute; una vileza al implicar a Espa&ntilde;a en la segunda invasi&oacute;n de Irak con el falso pretexto de las armas de destrucci&oacute;n masiva. Piensa que gracias a su colaboraci&oacute;n con el amigo americano, Espa&ntilde;a recobr&oacute; el lugar que le correspond&iacute;a en el mundo. La famosa fotograf&iacute;a de las Azores con George Bush y Tony Blair quiz&aacute;s le parece tan &eacute;pica y admirable como el abrazo entre Franco y Eisenhower o el retrato ecuestre de Carlos V en M&uuml;hlberg pintado por Tiziano. Probablemente, considera que dejar correr el bulo de que el atentado del 11-M hab&iacute;a sido obra de ETA no fue una maniobra perversa, sino un ejemplo de astucia pol&iacute;tica. Al igual que diplom&aacute;tico florentino que alcanz&oacute; la fama con <em>El pr&iacute;ncipe</em>, un cl&aacute;sico sobre el arte de gobernar al margen de la &eacute;tica, Aznar ha comprendido que &ldquo;un hombre que quiere ser bueno entre tantos que no lo son labrar&aacute; su propia ruina&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aznar, uno de sus hijos y su yerno han aparecido en los papeles de Epstein. Imagino que ese detalle no ha perturbado el sue&ntilde;o del expresidente, que solo necesita leer unas p&aacute;ginas de Roca Barea o P&iacute;o Moa para sumirse en un dulce descanso. Dudo que Pablo Iglesias e Irene Montero pasen unas noches tan reparadoras. Quiz&aacute;s todav&iacute;a resuenan en sus cabezas los pitidos, caceroladas e insultos de la horda que durante meses rode&oacute; su chalet de Galapagar, un hogar de clase media y no una mansi&oacute;n de lujo. Aquel episodio, con algo de asedio medieval, puso de manifiesto que en Espa&ntilde;a los rojos y los &ldquo;perro-flautas&rdquo; no duermen en paz, sino sobresaltados por el temor de que Abogados Cristianos, HazteO&iacute;r, Manos Limpias, el PP o Vox les pongan una querella por asociaci&oacute;n il&iacute;cita, apropiaci&oacute;n indebida, desobediencia, cohecho, financiaci&oacute;n ilegal o supuestas cuentas en para&iacute;sos fiscales. Basadas en recortes de peri&oacute;dico o rumores, estas querellas no suelen prosperar, pero al menos no dejan dormir tranquilos a los pol&iacute;ticos de izquierdas, las cabezas visibles de esa anti-Espa&ntilde;a que abre las puertas a la invasi&oacute;n isl&aacute;mica, ayuda a materializar los planes de ETA o pervierte a los ni&ntilde;os al incluir la diversidad sexual en los planes de estudio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La Espa&ntilde;a Negra que retrat&oacute; el pintor Guti&eacute;rrez Solana sigue viva y no ha cambiado de ropajes. Los obispos contin&uacute;an ostentando sus mitras, los guardias civiles pasean sus tricornios en ceremonias y actos oficiales, los jueces se enorgullecen de sus pu&ntilde;etas, muchos periodistas siguen hundiendo sus manos en el fondo de reptiles y los pol&iacute;ticos comparten mesa con banqueros, prebostes y arist&oacute;cratas ociosos. Como las encuestas vaticinan un triunfo abrumador del t&aacute;ndem PP-Vox en las pr&oacute;ximas elecciones, yo ya he comprado una caja de melatonina para poder dormir en la Espa&ntilde;a dist&oacute;pica que se avecina, con hospitales colapsados, escuelas con telara&ntilde;as y goteras, polic&iacute;as patri&oacute;ticas y actos de afirmaci&oacute;n nacional en la Plaza de Col&oacute;n, con Toni Cant&oacute; como maestro de ceremonias y Mario Vaquerizo y sus <em>Nancys rubias</em> berreando el himno de la Legi&oacute;n con acordes de electropop y rock petardo.&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Narbona]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/canallas-duermen-paz_129_13029702.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Feb 2026 22:52:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los canallas duermen en paz]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cristóbal Montoro,José María Aznar,Corrupción,Ministerio de Hacienda]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Valle-Inclán en la corte de Isabel Díaz Ayuso]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/valle-inclan-corte-isabel-diaz-ayuso_129_13010242.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/19d10e4a-3a1a-4d5a-9239-271ec50ffd5c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Valle-Inclán en la corte de Isabel Díaz Ayuso"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hace poco releí 'Tirano Banderas' y 'La corte de los milagros' y, como otros admiradores de Valle-Inclán, añoré su brillante pluma para describir la corte de Isabel Díaz Ayuso, un círculo tan putrefacto y grotesco como el de Isabel II o el de Santos Banderas, dictador de la ficticia República de Santa Fe de Tierra Firme</p><p class="subtitle">Auge y caída de los Pocholos, el grupo al que Ayuso confió un presupuesto de 7.000 millones</p></div><p class="article-text">
        La rebeld&iacute;a suele ser un rasgo juvenil. En la mayor&iacute;a de los casos, se aplaca con la edad y, en no pocas ocasiones, se transforma en fervor antirrevolucionario. Es lo que le sucedi&oacute; a Vargas Llosa, que pas&oacute; del entusiasmo por la revoluci&oacute;n cubana a la adoraci&oacute;n servil de Margaret Thatcher y Esperanza Aguirre, a la que describi&oacute; como &ldquo;una Juana de Arco liberal&rdquo;. Muchas veces, esa evoluci&oacute;n no es nada desinteresada.&nbsp;Siempre es mejor estar a la sombra de un drag&oacute;n que salir a la intemperie para desafiarlo. Al rev&eacute;s que el Nobel peruano, Ram&oacute;n del Valle-Incl&aacute;n fue conservador en su juventud y un radical en sus &uacute;ltimos a&ntilde;os. Defensor de la tradici&oacute;n carlista por su solemnidad catedralicia, las penalidades de la clase obrera en la Espa&ntilde;a de Alfonso XIII le acercaron al anarquismo hasta el extremo de pedir en <em>Luces de bohemia</em> la instalaci&oacute;n de una guillotina el&eacute;ctrica en la Puerta del Sol.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Valle-Incl&aacute;n invent&oacute; el esperpento, un procedimiento literario que deforma sistem&aacute;ticamente la realidad para mostrar su faz oculta. El escritor gallego utiliz&oacute; el esperpento en <em>Tirano Banderas</em>, que inaugur&oacute; el g&eacute;nero de las novelas protagonizadas por dictadores, la trilog&iacute;a teatral <em>Martes de Carnaval</em>, las piezas breves del <em>Retablo de la avaricia, la lujuria y la muerte</em>, y el ciclo inconcluso de <em>El ruedo ib&eacute;rico</em>, que incluye <em>La corte de los milagros</em>, una s&aacute;tira feroz del final del reinado de Isabel II, donde las intrigas de palacio, la frivolidad de las &eacute;lites y la corrupci&oacute;n pol&iacute;tica contrastan tr&aacute;gicamente con el clamor popular a favor de una sociedad m&aacute;s justa e igualitaria. Hace poco rele&iacute; <em>Tirano Banderas</em> y <em>La corte de los milagros</em> y, como otros admiradores de Valle-Incl&aacute;n, a&ntilde;or&eacute; su brillante pluma para describir la corte de Isabel D&iacute;az Ayuso, un c&iacute;rculo tan putrefacto y grotesco como el de Isabel II o el de Santos Banderas, dictador de la ficticia Rep&uacute;blica de Santa Fe de Tierra Firme. Isabel D&iacute;az Ayuso posee los mismos rasgos que la Reina Castiza: chulapona superlativa y privilegiada, propensa a soponcios y congojas, caprichosa como una generala, beata de ocasi&oacute;n, melosa y artera, vulgar y delirante, desinhibida y chabacana, felizmente ignorante y, a pesar de sus arrebatos de furia, d&oacute;cil como un perrillo con los ricos y poderosos. En definitiva, el pelele de una oscura camarilla de conspiradores con una codicia insaciable y una desmedida ambici&oacute;n de poder.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entre los aduladores de Ayuso, una verdadera corte palaciega, hay bravucones como Alfonso Serrano, que prodiga improperios soeces y comentarios con un insufrible tufo machista, periodistas hampones que vendieron su alma al dinero hace mucho tiempo, como Eduardo Inda, Carlos Herrera, Jorge Bustos o Marhuenda, artistas megal&oacute;manos y con tendencias paranoicas, como Nacho Cano, plum&iacute;feros conversos proclives al trazo grueso y el adjetivo malsonante, como Andr&eacute;s Trapiello y Fernando Savater, perritos falderos como Ismael Sirio L&oacute;pez Mart&iacute;n, tuitero desaforado y diputado imperceptible,&nbsp;sombr&iacute;os gur&uacute;s que sue&ntilde;an con la gloria de los Tercios y el poder de la vieja Monarqu&iacute;a Hisp&aacute;nica, como Antonio Castilla Algarra, pocholos y cayetanos que han forjado su visi&oacute;n del mundo en los pubs m&aacute;s pijos de Chamber&iacute;, Arg&uuml;elles y el Paseo de la Castellana, convencidos de ser la espuma de un porvenir ultraliberal, donde se impondr&aacute;n las reglas del darwinismo social m&aacute;s despiadado. En resumen, patriotas de cart&oacute;n piedra que revolotean como moscas alrededor de Ayuso, fascinados por el ejercicio desacomplejado de la arbitrariedad, el oportunismo y la insensibilidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si D&iacute;az Ayuso es la versi&oacute;n actualizada de la castiza y ordinaria Isabel II, Miguel &Aacute;ngel Rodr&iacute;guez es una fotocopia de mala calidad de Santos Banderas. Pr&iacute;ncipe de las cloacas, maestro de la manipulaci&oacute;n, mu&ntilde;idor con jeta de mafioso, Miguel &Aacute;ngel Rodr&iacute;guez es el lechuzo insomne de la presidenta, la voz maliciosa y falaz que susurra en la sombra, el titiritero de gesto displicente que sue&ntilde;a con triturar a sus adversarios. Amparado por togas que planean amenazantes sobre los impertinentes que se atreven a protestar contra los abusos del Ayusato, Rodr&iacute;guez, literato de poca monta en sus ratos libres, profesa el mismo culto a la contundencia que la defenestrada Cristina Cifuentes. No ha llegado a exclamar &ldquo;si sacas la pistola es para disparar&rdquo;, pero s&iacute; ha confesado que su lema es &ldquo;a cada insulto, dos&rdquo;. En una entrevista de 2024, afirm&oacute;: &ldquo;vivimos en guerra y no voy a ser yo quien de un paso atr&aacute;s&rdquo;. Ciertamente, no solo no retrocede, sino que embiste con la furia de un Miura, como cuando llam&oacute; &ldquo;nazi&rdquo; al doctor Luis Montes, falsamente acusado &mdash;seg&uacute;n sentencia judicial&mdash; de haber aplicado sedaciones terminales injustificables, o como cuando declar&oacute; que Maite Rodr&iacute;guez, hija de una anciana fallecida en una residencia de Madrid durante el Covid-19, ment&iacute;a, pues su madre no hab&iacute;a muerto en ninguna residencia. Se disculp&oacute; al d&iacute;a siguiente, incapaz de mantener un bulo inmediatamente desmentido por los hechos, pero dej&oacute; en el aire el olor a azufre de los calumniadores profesionales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la corte de Isabel D&iacute;az Ayuso hay ogros, como Miguel &Aacute;ngel Rodr&iacute;guez, y bufones, como Jim&eacute;nez Losantos. El novio buscavidas y defraudador a&ntilde;ade un toque de sainete. Alberto Gonz&aacute;lez Amador se parece a Juanito Santa Cruz, el sinverg&uuml;enza que seduce y abandona a Fortunata, y a &Aacute;lvaro de Mes&iacute;a, el donju&aacute;n cobarde y c&iacute;nico que labra la desgracia de Ana Ozores. De fondo, como una sombra lejana y l&uacute;gubre parecida a la del padre de Hamlet, Aznar, gran comendador de la Espa&ntilde;a que conspira sin descanso, completa el cuadro esperp&eacute;ntico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En <em>Luces de bohemia</em>, Valle-Incl&aacute;n afirm&oacute; que &ldquo;en Espa&ntilde;a se premia ser ladr&oacute;n y sinverg&uuml;enza&rdquo;. &iquest;Por qu&eacute; lo consienten los espa&ntilde;oles? El escritor gallego respondi&oacute; en <em>Los cuernos de Don Friolera</em>: porque no somos un pueblo de b&aacute;rbaros sanguinarios, como se ha dicho en alguna ocasi&oacute;n, sino de borregos. Isabel D&iacute;az Ayuso gobierna con mayor&iacute;a absoluta y algunos no descartan que podr&iacute;a llegar a ser candidata a la presidencia de Espa&ntilde;a. Sus ojos hiperactivos quiz&aacute;s alg&uacute;n d&iacute;a se paseen por los pasillos de La Moncloa. Siempre he pensado que esa mirada algo enloquecida es la expresi&oacute;n del temor a ser desenmascarada. Detr&aacute;s de sus exabruptos y su ret&oacute;rica demag&oacute;gica, solo hay vac&iacute;o. Como todos los peleles no es capaz de alumbrar ni una idea, pero resulta &uacute;til para neutralizar a la izquierda. No est&aacute; de m&aacute;s recordar que los peleles se rompen al cabo del tiempo, dejando salir la paja al exterior. &iquest;Ser&aacute; ese el destino de Ayuso?
    </p><p class="article-text">
        Valle-Incl&aacute;n era algo extravagante. Su simpat&iacute;a por el anarquismo no le impidi&oacute; elogiar a Mussolini en 1933 mientras ocupaba el cargo de director de la Academia Espa&ntilde;ola de Bellas Artes de Roma. Parad&oacute;jicamente, meses atr&aacute;s hab&iacute;a participado en el Primer Congreso de Amigos de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica, manifestando su simpat&iacute;a por el marxismo. Los escritores no son infalibles y a menudo incurren en incoherencias. Las extravagancias de Valle-Incl&aacute;n no restan valor a &ldquo;la matem&aacute;tica perfecta del esperpento&rdquo;, una t&eacute;cnica literaria que se revela muy fecunda a la hora de retratar la corte de Isabel D&iacute;az Ayuso. P&eacute;rez-Reverte afirm&oacute; que Jos&eacute; Luis Rodr&iacute;guez Zapatero &ldquo;era tonto y se hizo malo&rdquo;. Sinceramente, no creo que Zapatero sea ninguna de las dos cosas. En cambio, D&iacute;az Ayuso s&iacute; merece los calificativos de P&eacute;rez-Reverte, pero con una salvedad. La presidenta de la Comunidad de Madrid no ha evolucionado. Inmutable como las Ideas plat&oacute;nicas, ha sido tonta y mala desde sus inicios, cuando trabajaba como becaria en Radio Intereconom&iacute;a y, seg&uacute;n Eduardo Garc&iacute;a Serrano, era &ldquo;una falangista de rompe y rasga&rdquo;. No s&eacute; si al final Ayuso ser&aacute; arrojada a un desv&aacute;n, como un mu&ntilde;eco de trapo, pero lo cierto es que de momento no cesa de causar estragos en la Comunidad de Madrid, convertida en su corte personal y en el laboratorio de lo que podr&iacute;a ser Espa&ntilde;a bajo un gobierno ultraliberal y trumpista.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Narbona]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/valle-inclan-corte-isabel-diaz-ayuso_129_13010242.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Feb 2026 20:55:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Valle-Inclán en la corte de Isabel Díaz Ayuso]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Isabel Díaz Ayuso,Comunidad de Madrid,Educación,PP de Madrid,Madrid]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Operación Rufián]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/operacion-rufian_129_12991676.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b3a03dde-f720-472d-bb3f-273b2286a2f5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Operación Rufián"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La izquierda debe reconstruirse desde abajo, trabajando a pie de calle. Hay que ir a los barrios, acercarse a la gente, organizar actividades comunitarias</p><p class="subtitle">La alianza que propone Rufián agita a la izquierda confederal</p></div><p class="article-text">
        No es un secreto que la divisi&oacute;n de la izquierda merma gravemente sus posibilidades electorales. El inquietante ascenso de Vox en todos los frentes ha despertado el temor a un giro autoritario similar al que ya est&aacute;n viviendo Estados Unidos, Argentina o Italia. La desafecci&oacute;n a la democracia cada vez est&aacute; m&aacute;s extendida entre las nuevas generaciones. El gobierno de Pedro S&aacute;nchez destaca los buenos datos de la econom&iacute;a espa&ntilde;ola, pero la clase trabajadora y la clase media, ya casi indistinguibles, sufren para llegar a fin de mes, encontrar un trabajo estable y con un salario digno o alquilar una vivienda a un precio razonable. La situaci&oacute;n no es tan dram&aacute;tica como en 1929, cuando el viernes negro de Wall Street desat&oacute; una crisis global que arroj&oacute; a la pobreza y el desamparo a millones de ciudadanos, pero hay un malestar real que sirve de combustible a la ultraderecha. El movimiento de los indignados impuls&oacute; el crecimiento de la izquierda alternativa, pero una agresiva campa&ntilde;a de acoso de los medios conservadores y una mala estrategia de los nuevos partidos surgidos al calor del 15-M condujo a la irrelevancia a una alternativa que podr&iacute;a haber saneado la vida pol&iacute;tica. Encerrados en burbujas narcisistas, muchos l&iacute;deres se quemaron enseguida, v&iacute;ctimas de sus propias contradicciones. Podemos, que lleg&oacute; a sumar 71 diputados, ahora solo tiene 4. Desde su punto de vista, son la aldea de Ast&eacute;rix, el &uacute;ltimo basti&oacute;n de la izquierda contra la oleada reaccionaria. Otros, sin embargo, pensamos que cada d&iacute;a se parecen m&aacute;s a esos soldados japoneses que no se enteraron de que su pa&iacute;s se hab&iacute;a rendido y continuaron luchando en la jungla, pensando que el Imperio del Sol Naciente alg&uacute;n d&iacute;a lograr&iacute;a la victoria definitiva sobre sus enemigos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Gabriel Rufi&aacute;n ha planteado la uni&oacute;n de todas las fuerzas pol&iacute;ticas situadas a la izquierda del PSOE. No est&aacute; claro si pretende asumir el liderazgo de una coalici&oacute;n que agrupara a independentistas y progresistas en un proyecto capaz de servir de dique de contenci&oacute;n a las huestes de Vox, cada vez m&aacute;s envalentonadas. La sopa de letras en que se ha convertido la constelaci&oacute;n de partidos que se disputan el espacio ocupado durante muchos a&ntilde;os por IU produce el mismo estupor que el ingente n&uacute;mero de partidos legalizados durante la Transici&oacute;n. Conservo un librito que serv&iacute;a como gu&iacute;a en esos a&ntilde;os de reci&eacute;n estrenada democracia. Casi todos los partidos de izquierdas que aparec&iacute;an en ese folleto desaparecieron sin dejar ning&uacute;n recuerdo en la memoria colectiva. La derecha tambi&eacute;n sufri&oacute; esa dispersi&oacute;n, pero la desaparici&oacute;n de Fuerza Nueva despej&oacute; el camino al PP, que absorbi&oacute; a la mayor&iacute;a de los nost&aacute;lgicos del franquismo con un discurso a medio camino entre el pragmatismo y el nacionalismo espa&ntilde;ol. El PCE no desapareci&oacute;, pero se qued&oacute; en los m&aacute;rgenes, desempe&ntilde;ando un papel testimonial. El bipartidismo goz&oacute; de buena salud durante d&eacute;cadas, pero la crisis de 2008 dibuj&oacute; un nuevo paisaje. Cobr&oacute; fuerza la tesis de que PP y PSOE eran lo mismo, las dos caras del r&eacute;gimen del 78, lo cual favoreci&oacute; las actitudes antisistema. Durante el 15-M, volvi&oacute; a circular la ret&oacute;rica revolucionaria. De nuevo, se puso de moda el Che, se habl&oacute; de &ldquo;jarabe vietnamita&rdquo;, de &ldquo;asaltar los cielos&rdquo; y se exaltaron a figuras como Gudrun Ensslin y Ulrike Meinhof, dos de las dirigentes de la Fracci&oacute;n del Ej&eacute;rcito Rojo, un grupo terrorista de extrema izquierda que acab&oacute; con la vida de 33 personas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El sarampi&oacute;n revolucionario remiti&oacute; pronto, entre otras cosas, porque los l&iacute;deres surgidos del 15-M se acomodaron al sistema y adoptaron el estilo de vida burguesa que tanto hab&iacute;an criticado. Decepcionados, muchos de los que votaron a Podemos en sus inicios, desviaron su mirada hacia Vox. Poco a poco, el discurso antisistema cambi&oacute; de mantras. En vez de &ldquo;asaltar los cielos&rdquo;, ahora se habla de &laquo;remigraci&oacute;n&raquo; y los nuevos &iacute;dolos no son guerrilleros con boina y una metralleta colgada del hombro, sino los soldados de los Tercios de Flandes, idealizados en novelas y ensayos hist&oacute;ricos. Pedro Ins&uacute;a, profesor de filosof&iacute;a e historiador aficionado, afirma que los Tercios no eran tropas mercenarias y brutales, sino la quintaesencia del genio hispano y la vanguardia de la vasta misi&oacute;n civilizadora del Imperio espa&ntilde;ol. Hace a&ntilde;os, solo se le&iacute;an cosas as&iacute; en los ensayos del perturbado Ernesto Gim&eacute;nez Caballero, el &ldquo;Groucho Marx&rdquo; del fascismo, seg&uacute;n acertadas palabras de Francisco Umbral. El pseudohistoriador Javier Rubio Donz&eacute;, creador de Academia Play, se mueve en la misma onda delirante. En sus v&iacute;deos con dibujitos infantiles, se blanquea a Torquemada y Franco, mientras se demoniza a la izquierda. En circunstancias normales, estos delirios solo producir&iacute;an irrisi&oacute;n, pero hoy en d&iacute;a constituyen un motivo de preocupaci&oacute;n, pues proporcionan argumentos a la ofensiva reaccionaria que cada vez seduce a m&aacute;s j&oacute;venes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay que llamar a las cosas por su nombre. Al igual que otros pa&iacute;ses, Espa&ntilde;a no se desliza hacia la derecha, sino hacia un nuevo fascismo. Vox no se pasea por las calles con s&iacute;mbolos nazis, como N&uacute;cleo Nacional, pero plantea las mismas tesis: las elites globalistas utilizan la inmigraci&oacute;n para destruir la civilizaci&oacute;n blanca, cristiana y occidental, la avalancha migratoria podr&iacute;a transformar Europa en un archipi&eacute;lago de teocracias isl&aacute;micas, el wokismo pretende destruir la familia tradicional, la sagrada unidad de Espa&ntilde;a solo podr&aacute; preservarse ilegalizando a los partidos independentistas. Celebro la iniciativa de Gabriel Rufi&aacute;n, al que considero m&aacute;s apto como agitador que como hombre de Estado, pero no me parece sensato plantear la reconstrucci&oacute;n de la izquierda sin contar con el PSOE y, sobre todo, sin elaborar un discurso capaz de competir con los sugestivos bulos de la derecha. Las mentiras son deleznables, pero poseen un poder hipnotizador. En los a&ntilde;os 30, ech&oacute; ra&iacute;ces la idea de que una conspiraci&oacute;n judeo-bolchevique pretend&iacute;a dominar el mundo. Hoy, el papel de chivo expiatorio se reparte entre los inmigrantes, las elites globalistas, la izquierda woke, el feminismo, el colectivo LGTBIQ+ y los ecologistas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Gabriel Rufi&aacute;n no se equivoca al afirmar que los departamentos universitarios y los plat&oacute;s televisivos no son los mejores espacios para crear un discurso capaz de calar en la sociedad. La izquierda debe reconstruirse desde abajo, trabajando a pie de calle. Hay que ir a los barrios, acercarse a la gente, organizar actividades comunitarias. Los &ldquo;curas rojos&rdquo; de los 70 actuaron de ese modo y muchas veces convirtieron sus parroquias en focos de resistencia popular contra la dictadura. Mi mujer naci&oacute; y creci&oacute; en el barrio obrero de Moratalaz, situado en el extrarradio de Madrid. All&iacute; ten&iacute;a su parroquia el padre Mariano Gamo, que en 1963 se hizo cargo de Nuestra Se&ntilde;ora de la Monta&ntilde;a, donde coloc&oacute; el cartel &ldquo;La Casa del Pueblo de Dios&rdquo;. Entre sus muros, comenzaron a reunirse de forma clandestina las primeras Comisiones Obreras y el incipiente movimiento vecinal. Detenido en 1969 por pedir durante la eucarist&iacute;a la liberaci&oacute;n del pueblo oprimido por la tiran&iacute;a de una minor&iacute;a, Gamo fue juzgado por el infame Tribunal de Orden P&uacute;blico y enviado a la c&aacute;rcel de Zamora, donde pas&oacute; tres a&ntilde;os. Fue uno de los 120 sacerdotes encarcelados por la dictadura. En 1973, Gamo se neg&oacute; a que se rezara en su parroquia un padrenuestro por Carrero Blanco. Detenido por el s&aacute;dico polic&iacute;a Billy el Ni&ntilde;o, ingres&oacute; en la c&aacute;rcel de Carabanchel en tres ocasiones. Tras la muerte de Franco, dej&oacute; la parroquia y en 1977 se present&oacute; a las elecciones por la Organizaci&oacute;n Revolucionaria de los Trabajadores (ORT). No sali&oacute; elegido, pero en los noventa fue diputado regional por Izquierda Unida. Muri&oacute; a los 92 a&ntilde;os, pero hasta que se lo permiti&oacute; su salud se implic&oacute; en movimientos sociales, vecinales y trabaj&oacute; con las comunidades cristianas de base.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mariano Gamo afirmaba en broma que &eacute;l hab&iacute;a creado los Guerrilleros de Cristo Rey, pues uno de los primeros atentados del grupo terrorista de extrema derecha creado &mdash;seg&uacute;n todos los indicios&mdash; por los servicios secretos del Estado (SECED) durante la presidencia de Carrero Blanco, consisti&oacute; en quemar su parroquia, donde mi mujer iba a celebrar su primera comuni&oacute;n a los pocos d&iacute;as. Mariano Gamo, un hombre valiente y con ingenio, no se dej&oacute; intimidar y organiz&oacute; la celebraci&oacute;n en la calle con bancos de un parque p&uacute;blico. Los padres de los ni&ntilde;os cubrieron el suelo y los bancos con s&aacute;banas blancas y flores para crear un ambiente festivo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El padre de Mariano Gamo fue asesinado por milicianos republicanos durante la Guerra Civil, lo cual no le impidi&oacute; alinearse con los m&aacute;s humildes despu&eacute;s de un per&iacute;odo como capell&aacute;n del Frente de Juventudes. Su p&eacute;rdida no solo no ofusc&oacute; su juicio, sino que exacerb&oacute; su sentido de la justicia y el compromiso. La izquierda necesita figuras de su talla moral, acreditadas por su trabajo en los barrios, por su cercan&iacute;a a los problemas de la gente, por su coraje y coherencia. Las estrellas que surgen en la atm&oacute;sfera t&oacute;xica de ciertos platos televisivos o en departamentos universitarios desconectados de la calle no inspiran la misma credibilidad y su trayectoria pol&iacute;tica suele ser tan fugaz como un cometa. Mucho ruido y pocas nueces. Gabriel Rufi&aacute;n ha puesto el dedo en la llaga, pero creo que hace falta algo m&aacute;s que organizar encuentros, participar en tertulias y firmar pactos. Para que la pol&iacute;tica sea un arma cargada de futuro, hay que arremangarse, cultivar la humildad y pisar barro.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Narbona]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/operacion-rufian_129_12991676.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 14 Feb 2026 21:22:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Operación Rufián]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gabriel Rufián,Izquierda,Elecciones,Unidad Popular]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Morir de soledad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/morir-soledad_129_12971824.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f15d0d9e-8dcc-4e49-aa32-d51de3d30de4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Morir de soledad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No quiero parecer apocalíptico, pero creo que el drama de la soledad no deseada no es un problema menor, sino el signo de un fracaso colectivo. El ser humano es un animal social, como señaló Aristóteles. Se puede morir de soledad</p></div><p class="article-text">
        Siempre me ha gustado la ciencia ficci&oacute;n, especialmente cuando aventura distop&iacute;as. Durante el Renacimiento se puso de moda la literatura ut&oacute;pica. Tom&aacute;s Moro, Tommaso Campanella y Francis Bacon imaginaron sociedades ideales donde imperaban la justicia, el bien y la belleza. Despu&eacute;s de Auschwitz, Hiroshima y el Gulag, la literatura ut&oacute;pica se convirti&oacute; en un g&eacute;nero casi ofensivo. Ning&uacute;n autor se atrev&iacute;a a fantasear con un porvenir feliz y luminoso. Por el contrario, surgieron ficciones apocal&iacute;pticas que anticipaban un futuro terror&iacute;fico. En v&iacute;speras del ascenso de Hitler al poder, Aldous Huxley public&oacute; <em>Un mundo feliz</em>, una novela que prefiguraba una sociedad donde la tecnolog&iacute;a, la manipulaci&oacute;n y las drogas divid&iacute;an a la humanidad en castas para destruir cualquier vestigio de libertad, dignidad o autonom&iacute;a. En 1949, George Orwell public&oacute; <em>1984</em>, una novela que describ&iacute;a c&oacute;mo ser&iacute;a la vida bajo un r&eacute;gimen totalitario capaz de controlar el pensamiento, el lenguaje y los afectos. Ya en 1953, cuando el senador Joseph McCarthy a&uacute;n gozaba de un poder casi ilimitado para acosar, cancelar y encarcelar a los supuestos comunistas infiltrados en la cultura, la pol&iacute;tica y la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica de Estados Unidos, Ray Bradbury public&oacute; <em>Fahrenheit 451</em>, una novela donde los libros estaban prohibidos y las grandes pantallas de televisi&oacute;n, omnipresentes en todos los hogares, se utilizaban para enajenar a las masas. Lejos de apagar fuegos, los bomberos se dedicaban a buscar bibliotecas clandestinas para reducirlas a cenizas.
    </p><p class="article-text">
        Algunas de las predicciones de Huxley, Orwell y Bradbury se han cumplido: la tecnolog&iacute;a se ha convertido en una poderosa arma de manipulaci&oacute;n, las grandes pantallas de plasma han desplazado al libro y el consumo de drogas ha desactivado la conciencia cr&iacute;tica de miles de ciudadanos. Como en <em>Un mundo feliz</em>, el sexo se ha banalizado e instrumentalizado. La pornograf&iacute;a ha asumido la educaci&oacute;n sexual de las nuevas generaciones, degradando la imagen de la mujer a simple objeto de consumo. En la esfera de la pol&iacute;tica internacional, tres potencias que no respetan los derechos humanos (Estados Unidos, Rusia y China) luchan por el control del planeta. La tensi&oacute;n permanente que desata este conflicto erosiona la convivencia, normalizando el miedo, la crueldad y la inseguridad. Los analistas ya no descartan posibilidades como una guerra civil en Estados Unidos o una peligrosa escalada de confrontaci&oacute;n entre Pek&iacute;n, Mosc&uacute; y Washington. De hecho, ya luchan en pa&iacute;ses como Venezuela, donde se disputan los minerales, el petr&oacute;leo, las rutas comerciales y las posiciones geoestrat&eacute;gicas. De todas formas, no hace falta situarse en zonas tan calientes para afirmar que vivimos en una &eacute;poca dist&oacute;pica. En 1969, Adolfo Bioy Casares public&oacute; <em>Diario de la guerra del cerdo</em>, una novela donde grupos de j&oacute;venes atacan y matan a los ancianos porque no soportan contemplar lo que les espera a ellos. Matar a un anciano es una forma de suicidarse, pues nadie escapa de la vejez, pero eso no importa. Lo esencial es acabar con la imagen que proyectan las personas mayores. La vida es salud, insolencia, frescura. O, al menos, eso parece. Sin embargo, la vejez muestra que la vida tambi&eacute;n es enfermedad, decadencia y desamparo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ya sab&iacute;a que algunos ancianos japoneses comet&iacute;an peque&ntilde;os delitos para ser encarcelados y poder huir de la soledad. Hace unos d&iacute;as, circul&oacute; la noticia de que el porcentaje de personas de la tercera edad que actuaban de ese modo en Jap&oacute;n ascend&iacute;a al 13% de la poblaci&oacute;n reclusa. Con pensiones miserables e hijos que consagran todo su tiempo al trabajo y el ocio, la opci&oacute;n de estar entre rejas resulta mucho m&aacute;s sugestiva que pasar los d&iacute;as aislado en un apartamento min&uacute;sculo y con la nevera semivac&iacute;a. Las c&aacute;rceles japonesas se han visto obligadas a adaptarse a este fen&oacute;meno, convirti&eacute;ndose en residencias. Los funcionarios de prisiones est&aacute;n perplejos y desorientados, pues su trabajo ya no consiste solo en vigilar, sino tambi&eacute;n en cuidar. Muchos no est&aacute;n preparados para esa responsabilidad y los directores de prisiones han tenido que ampliar sus plantillas con personal sanitario y trabajadores sociales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>La balada del Narayama</em>, una novela de 1956 de Shichir&#333; Fukazawa adaptada al cine en dos ocasiones, populariz&oacute; la idea de que en Jap&oacute;n se abandonaba a los ancianos en bosques y monta&ntilde;as cuando se convert&iacute;an en una carga para la comunidad. No es falso, pero eso solo sucedi&oacute; en remotas &eacute;pocas de escasez, cuando el hambre diezmaba a la poblaci&oacute;n. Como se puede apreciar en <em>El crisantemo y la espada</em>, el famoso ensayo escrito en 1946 por la antrop&oacute;loga Ruth Benedict para ayudar a las tropas estadounidenses a comprender la mentalidad de los japoneses, los ancianos del Jap&oacute;n de la posguerra gozaban de un enorme respeto y una gran autoridad en la sociedad, algo que comenz&oacute; a cambiar por la influencia de la cultura occidental, como reflej&oacute; magistralmente Yasujir&#333; Ozu en <em>Cuentos de Tokio</em>, una obra maestra de 1953. En 1949, Ozu estren&oacute; <em>Primavera tard&iacute;a</em>, una conmovedora pel&iacute;cula sobre una joven que se resiste a contraer matrimonio para no dejar solo a su padre viudo. Cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s, los lazos familiares ya se hab&iacute;an relajado por culpa de un individualismo autodestructivo, fruto del contacto con el modelo cultural estadounidense.
    </p><p class="article-text">
        En 2021, Jap&oacute;n cre&oacute; el Ministerio de la Soledad y el Aislamiento por el incremento de suicidios de j&oacute;venes y ancianos. La soledad no deseada se ensa&ntilde;a con los ancianos, pero tambi&eacute;n golpea con dureza a los m&aacute;s j&oacute;venes. Muchos adolescentes se encierran en sus habitaciones y cortan los lazos con el exterior. A los que se comportan de ese modo se les conoce con el nombre de &ldquo;hikikomori&rdquo;. &iquest;Estamos mejor en Espa&ntilde;a? Otro d&iacute;a hablar&eacute; de los j&oacute;venes. Hoy me limitar&eacute; a comentar la situaci&oacute;n de las personas de la tercera edad. Dos millones de mayores de 65 a&ntilde;os viven solos. Son un 23% de esa franja de poblaci&oacute;n. De esos dos millones, 850.000 han superado los 80. Es una de las consecuencias de la desintegraci&oacute;n de la familia tradicional. Evidentemente, no ser&iacute;a deseable retroceder en el tiempo, pues ese modelo de familia arrojaba sobre las espaldas de las mujeres la tarea de cuidar a ni&ntilde;os y ancianos. Sin embargo, no se puede desmontar una estructura sin crear otra. Hay algo peor que una tiran&iacute;a: un pa&iacute;s o una regi&oacute;n sin ley. Ahora el modelo familiar se ha diversificado. Se han normalizado, como era de justicia, las relaciones homosexuales mediante el matrimonio igualitario y muchos hombres comparten con las mujeres las tareas del hogar, pero los n&uacute;cleos familiares se han vuelto sumamente inestables y fr&aacute;giles. Espa&ntilde;a tiene una de las tasas m&aacute;s altas de rupturas sentimentales: alrededor del 60%. Este porcentaje de fracasos quiz&aacute;s es una de las explicaciones de fen&oacute;menos como el <em>cohousing</em> o covivienda, comunidades de casas privadas con espacios comunes donde se realiza una intensa vida social y se comparte toda clase de experiencias.
    </p><p class="article-text">
        No quiero parecer apocal&iacute;ptico, pero creo que el drama de la soledad no deseada no es un problema menor, sino el signo de un fracaso colectivo. El ser humano es un animal social, como se&ntilde;al&oacute; Arist&oacute;teles. Se puede morir de soledad. Seg&uacute;n la OMS, el aislamiento es un factor de riesgo tan grave que puede elevar hasta en un 39% las probabilidades de morir. El sufrimiento que produce la soledad no deseada incrementa el riesgo de depresi&oacute;n, suicidio, ansiedad, alcoholismo, tabaquismo, infarto, ictus, deterioro cognitivo, Alzheimer, c&aacute;ncer y otras patolog&iacute;as asociadas al debilitamiento del sistema inmunitario. El azar quiso que yo empezara a colaborar con este diario a ra&iacute;z de un tuit sobre lo que representaba cumplir sesenta a&ntilde;os sin hijos y con problemas de salud. Al parecer, ya se hab&iacute;an planteado pedirme que escribiera columnas, pero ese breve texto propin&oacute; el empuj&oacute;n definitivo. El tuit traspas&oacute; fronteras y varios pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina me entrevistaron para hablar sobre el tema. El impacto de mi reflexi&oacute;n fue tan alto seg&uacute;n parece porque muchas, muchas personas sufren un problema similar y se sintieron identificadas con mis palabras. No me agrada constatar ese hecho.
    </p><p class="article-text">
        No me resigno a vivir en un mundo dist&oacute;pico. Hablar de utop&iacute;as parece ingenuo, pero yo creo que es muy necesario. El principio de esperanza, como advirti&oacute; Ernst Bloch, es el motor de la historia. Por eso, espero que la distop&iacute;a de un mundo en el que los ancianos prefieren la c&aacute;rcel a la soledad sea alg&uacute;n d&iacute;a reemplazada por la utop&iacute;a de un mundo m&aacute;s fraterno y compasivo, donde todos asumamos que el cuidado de los otros y la solidaridad entre las distintas generaciones no es una pesada obligaci&oacute;n, sino el pilar de una convivencia verdaderamente humana.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Narbona]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/morir-soledad_129_12971824.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 07 Feb 2026 21:03:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Morir de soledad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tercera edad,Ancianos,Japón,Cultura,Cuidados familiares]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La estrategia de la tensión de Díaz Ayuso]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/estrategia-tension-diaz-ayuso_129_12952829.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e84efd26-24da-4b07-8927-1fd9a8e7a594_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La estrategia de la tensión de Díaz Ayuso"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Díaz Ayuso sigue la misma estela de Donald Trump, que ha convertido el insulto, el nepotismo y la brutalidad en una táctica política</p></div><p class="article-text">
        No creo que <a href="https://www.eldiario.es/temas/isabel-diaz-ayuso/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Isabel D&iacute;az Ayuso</a> haya le&iacute;do al jurista nazi Carl Schmitt, pero su estrategia parece inspirada por la dial&eacute;ctica amigo-enemigo, seg&uacute;n la cual la esencia de la pol&iacute;tica consiste en concebir al adversario como una amenaza existencial. El liberalismo, la ideolog&iacute;a que se atribuye D&iacute;az Ayuso, reconoce el derecho a la discrepancia y dirime los conflictos en el plano del debate, lo cual &mdash;seg&uacute;n Carl Schmitt&mdash; deja al Estado en una situaci&oacute;n de vulnerabilidad. El genio pol&iacute;tico nace de la capacidad de proteger la propia identidad neutralizando la intromisi&oacute;n de cualquier forma de alteridad. Es el famoso o &ldquo;ellos&rdquo; o &ldquo;nosotros&rdquo;. En ese conflicto, casi siempre creado artificialmente, la tregua y la negociaci&oacute;n se interpretan como gestos de debilidad. Por eso hay que deshumanizar al otro, no reconocerle un &aacute;pice de dignidad y subrayar que constituye un peligro para la comunidad. Esa falsa sensaci&oacute;n de inseguridad es lo que se ha llamado &ldquo;estrategia de la tensi&oacute;n&rdquo; y es uno de los recursos cl&aacute;sicos de las fuerzas pol&iacute;ticas autoritarias para lograr el apoyo de la sociedad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al <a href="https://www.eldiario.es/madrid/ayuso-llama-plataforma-frustrados-familiares-victimas-residencias-denunciaron-tribunales_1_12944093.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">llamar &ldquo;plataforma de frustrados&rdquo; a los familiares de las v&iacute;ctimas del COVID-19</a> o al acusar de antisemitas y totalitarios a los que han alzado la voz contra el genocidio de Gaza, D&iacute;az Ayuso ha demostrado que su concepci&oacute;n de la pol&iacute;tica no se inscribe en la tradici&oacute;n de Adam Smith, Jeremy Bentham o John Stuart Mill, sino en los dos pilares del autoritarismo antidemocr&aacute;tico: la dial&eacute;ctica amigo-enemigo de Carl Schmitt y la estrategia de la tensi&oacute;n aplicada en Italia durante los a&ntilde;os de plomo para frustrar el acuerdo hist&oacute;rico entre el eurocomunismo de Enrico Berlinguer y el democristiano Aldo Moro. Esta semana hemos sabido por un correo interno de Carlos Mur, ex alto cargo de la sanidad de la Comunidad de Madrid, que el gobierno de Ayuso hab&iacute;a sido informado de que las residencias no se medicalizaron durante la pandemia. Seg&uacute;n el Informe de la Comisi&oacute;n Ciudadana por la Verdad (una comisi&oacute;n independiente formada por juristas, m&eacute;dicos y acad&eacute;micos), se podr&iacute;an haber evitado al menos 4.000 de las 7.291 muertes registradas. Y los fallecidos podr&iacute;an haberse ahorrado una horrible agon&iacute;a. Dado que s&iacute; se traslad&oacute; a hospitales a los pacientes con seguros m&eacute;dicos privados, se trata de un caso inequ&iacute;voco de &ldquo;denegaci&oacute;n de auxilio&rdquo;. Ya sabemos que los jueces, mayoritariamente alineados con la derecha, han archivado sistem&aacute;ticamente las demandas de las familias de las v&iacute;ctimas, pero a&uacute;n hay causas abiertas en distintos juzgados y altos cargos imputados, lo cual permite conservar la esperanza de que la justicia a&uacute;n mantenga esa independencia y compromiso con la verdad sin la cual solo ser&iacute;a una pantomima.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Negar asistencia m&eacute;dica a un enfermo es un acto de extrema crueldad, sobre todo si al mismo tiempo tu hermano y tu novio se est&aacute;n enriqueciendo con comisiones millonarias a costa de la compraventa de material sanitario. D&iacute;az Ayuso sigue la misma estela de Donald Trump, que ha convertido el insulto, el nepotismo y la brutalidad en una t&aacute;ctica pol&iacute;tica. Hace poco, la congresista de origen somal&iacute; Ilhan Omar sufri&oacute; el ataque de un fan&aacute;tico en el ayuntamiento de Minneapolis tras solicitar la disoluci&oacute;n del Servicio de Control de Inmigraci&oacute;n y Aduanas de Estados Unidos (ICE) por los recientes asesinatos cometidos contra dos manifestantes pac&iacute;ficos. Omar, que lleg&oacute; a Estados Unidos con doce a&ntilde;os tras pasar cuatro en un campo de refugiados en Kenia, es uno de los blancos preferidos de Trump. No solo la ha llamado &ldquo;basura&rdquo;. Con su falta de escr&uacute;pulos habitual, ha mentido, acus&aacute;ndola de apoyar a Al Qaeda y de casarse con su propio hermano para arreglar sus papeles. Cuando un presidente llama &ldquo;basura&rdquo; a un congresista, crea la atm&oacute;sfera necesaria para que se produzcan actos de violencia. Isabel D&iacute;az Ayuso llam&oacute; &ldquo;hijo de puta&rdquo; a Pedro S&aacute;nchez en el Congreso y se burl&oacute; de los que criticaron su exabrupto, asegurando que solo hab&iacute;a dicho que le gustaba la fruta. Enseguida aparecieron camisetas con ese lema, regocij&aacute;ndose con la obscena ocurrencia. No me sorprende que hace unos d&iacute;as, Falange Espa&ntilde;ola de las JONS haya distribuido por las redes un montaje fotogr&aacute;fico de Pedro S&aacute;nchez en un f&eacute;retro, asegurando que esa es la imagen que desean contemplar los espa&ntilde;oles de bien. Quiz&aacute;s no hay una responsabilidad penal directa entre las ofensas de Ayuso contra el presidente y la macabra broma de la Falange, pero s&iacute; una inequ&iacute;voca conexi&oacute;n moral.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La deshumanizaci&oacute;n del adversario mediante el improperio soez, el desprecio por las familias de las v&iacute;ctimas de la pandemia o el respaldo al genocidio perpetrado por Netanyahu alimentan esa espiral de intolerancia que ya ha cristalizado en la proliferaci&oacute;n de movimientos de ultraderecha, cuyos m&eacute;todos evocan el matonismo de otros tiempos. &iquest;Cu&aacute;l es el objetivo final de esta forma de actuar? Demoler el Estado del bienestar. De momento, las universidades p&uacute;blicas de Madrid y sus hospitales bordean el colapso, mientras el sector privado no deja de crecer. El ultraliberalismo de Ayuso ha convivido mucho tiempo con el espa&ntilde;olismo neofranquista de Abascal y sus sat&eacute;lites, pero sin suscribir el discurso antiinmigraci&oacute;n. No creo que Ayuso haya le&iacute;do a Ramiro de Maeztu, pero reivindica la Hispanidad, tal vez influida por su entorno ideol&oacute;gico. Sabe que necesita a esos miles de venezolanos antichavistas que han convertido el Barrio de Salamanca en una Little Caracas y a los inmigrantes que trabajan en la construcci&oacute;n, el servicio dom&eacute;stico y la hosteler&iacute;a. Abascal tambi&eacute;n exalta el ideario de la Hispanidad, pero &uacute;ltimamente ha descubierto que el discurso contra la inmigraci&oacute;n no admite matices y ha comenzado a sumarse a la teor&iacute;a del Gran Reemplazo. Abascal quiere &ldquo;salvar a Espa&ntilde;a&rdquo; mediante la &ldquo;remigraci&oacute;n&rdquo;, un eufemismo del concepto de &ldquo;limpieza &eacute;tnica&rdquo;. Ayuso, m&aacute;s pragm&aacute;tica, prefiere aprovechar su fuerza de trabajo o su riqueza.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A pesar de sus discrepancias, Ayuso y Abascal comparten la misma estrategia de la tensi&oacute;n. Seg&uacute;n ellos, Espa&ntilde;a est&aacute; a punto de desintegrarse por culpa del comunismo, el independentismo, la inmigraci&oacute;n incontrolada, el animalismo, la teor&iacute;a queer y el feminismo. Ese discurso falaz, oportunista y vac&iacute;o ha logrado seducir a muchos de esos ciudadanos que, a pesar de las buenas cifras de la econom&iacute;a, malviven con sueldos raqu&iacute;ticos y sufren graves problemas para acceder a la vivienda. Todas las encuestas le dan la victoria a la derecha en las pr&oacute;ximas elecciones, pero &iquest;qu&eacute; suceder&aacute; despu&eacute;s, cuando los ciudadanos que presumiblemente apoyar&aacute;n en las urnas al PP y Vox descubran que su situaci&oacute;n econ&oacute;mica no mejora? No est&aacute; de m&aacute;s recordar que ambos partidos han votado contra la subida de los salarios, las pensiones, las ayudas sociales y las medidas para proteger a los inquilinos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No soy el primer analista que plantea esta pregunta. Algunos creen que renacer&aacute; la indignaci&oacute;n del 15-M, cuando muchos ciudadanos comprendieron que vivimos en democracias secuestradas por el poder econ&oacute;mico. La izquierda alternativa ser&iacute;a la gran beneficiaria de esta reacci&oacute;n. Otros aventuran que la ultraderecha crecer&aacute; a&uacute;n m&aacute;s y desplazar&aacute; definitivamente a la derecha tradicional, impulsada por la idea de que urgen soluciones radicales y no simples reformas. Seg&uacute;n Ayuso, &ldquo;los tibios no entrar&aacute;n en reino de los cielos&rdquo;, una sentencia quiz&aacute;s inspirada por la frase atribuida a Jesucristo en el Apocalipsis: &ldquo;como eres tibio, y no fr&iacute;o ni caliente, voy a vomitarte de mi boca&rdquo;. Redundo en mi escepticismo sobre el bagaje intelectual de Ayuso, a la que no imagino navegando por los vers&iacute;culos b&iacute;blicos, pero es probable que Miguel &Aacute;ngel Rodr&iacute;guez, el &ldquo;genio maligno&rdquo; a su servicio, le haya soplado la frase para confundir y enga&ntilde;ar a los incautos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; nos espera? No lo s&eacute;, pero me parece importante comenzar a restablecer un concepto de la pol&iacute;tica alejado de la dial&eacute;ctica amigo-enemigo de Carl Schmitt y de la estrategia de la tensi&oacute;n, dos caminos que solo garantizan la destrucci&oacute;n de la convivencia pac&iacute;fica y democr&aacute;tica.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Narbona]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/estrategia-tension-diaz-ayuso_129_12952829.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 31 Jan 2026 21:20:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La estrategia de la tensión de Díaz Ayuso]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Isabel Díaz Ayuso,Falange,Donald Trump,Ultraderecha]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El rescate del perro Boro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/rescate-perro-boro_129_12932802.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/01ddbb01-e797-4ee6-a05b-3fee349f147d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El rescate del perro Boro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Fernando Savater repite a menudo que hablar de los derechos de los animales es tan absurdo como hablar de los derechos del triángulo isósceles. Es un argumento falaz e inconsistente, pues un triángulo isósceles carece de la capacidad de experimentar emociones como el miedo, la angustia o el desamparo</p><p class="subtitle">Boro ya está con su familia: el perro que sobrevivió al accidente de Adamuz ha sido rescatado</p></div><p class="article-text">
        Creo que la mayor&iacute;a de los ciudadanos de Espa&ntilde;a y otros pa&iacute;ses se han conmovido con la historia de Boro, el perro mestizo de Ana y Raquel, dos hermanas que sobrevivieron al tr&aacute;gico accidente ferroviario de Adamuz. Ana pudo salir del tren por su propio pie, pero Raquel, que est&aacute; embarazada de cinco meses, se encuentra en la UCI, luchando por su vida. Poco despu&eacute;s del accidente, Ana apareci&oacute; ante los medios, con la cara magullada y l&aacute;grimas en los ojos. Cont&oacute; que se despidi&oacute; de su hermana con la mirada, pensando que no volver&iacute;a a verla nunca m&aacute;s y que observ&oacute; con impotencia c&oacute;mo agonizaban otros pasajeros. Despu&eacute;s, a&ntilde;adi&oacute; que viajaba con ellos su perro Boro, un mestizo de Schnauzer y perro de aguas, y suplic&oacute; ayuda para localizarlo, pues hab&iacute;a huido aterrorizado por el impacto. Emocionada, afirm&oacute; que los animales &ldquo;tambi&eacute;n son familia&rdquo;. Sus palabras sacudieron la sensibilidad de cualquier persona con un criterio moral sano y razonable. D&iacute;as m&aacute;s tarde, el padre de Ana y Raquel hizo un llamamiento parecido, asegurando que sus hijas quer&iacute;an mucho al perro y que representar&iacute;a mucho para ellas reencontrarse con &eacute;l. Ana, algo m&aacute;s serena, coment&oacute; que Raquel intent&oacute; proteger a Boro con su cuerpo y que por eso se golpe&oacute; en la cabeza, sufriendo una conmoci&oacute;n cerebral.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las personas de buen coraz&oacute;n se conmovieron con la historia y PACMA se ofreci&oacute; a colaborar con la Guardia Civil para rescatar a Boro. De inmediato, surgieron otras ofertas de animalistas con experiencia en este tipo de situaciones. Tras un avistamiento bajo la lluvia, <a href="https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/boro-familia-perro-sobrevivio-accidente-adamuz-sido-rescatado_1_12926544.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los rescatistas pudieron finalmente atraerse a Boro, retenerlo y devolverlo a su familia</a>. Ya en compa&ntilde;&iacute;a de su perro, Ana salud&oacute; a los medios desde el asiento trasero de un coche y dio las gracias con la cara a&uacute;n llena de heridas. Ahora solo hay que esperar la recuperaci&oacute;n de Raquel. No dudo que se alegrar&aacute; cuando abra los ojos y vea a Boro, al que protegi&oacute; con tanto cari&ntilde;o y coraje. En las redes sociales, se ha celebrado masivamente el rescate, pero tambi&eacute;n han surgido voces que han deplorado el &ldquo;despilfarro&rdquo; de recursos empleados para rescatar a Boro. No han faltado los demagogos que han recordado el amor de Hitler a su perra Blondi. Se trata de comentarios basados en la ignorancia y la mala fe. Hitler amaba tanto a Blondi, un pastor alem&aacute;n, que orden&oacute; envenenarla con una c&aacute;psula de cianuro. Quer&iacute;a probar el efecto del veneno que guardaba para suicidarse. El suboficial Fritz Tornow abri&oacute; la boca a Blondi y la oblig&oacute; a masticar la c&aacute;psula, lo cual le caus&oacute; una muerte dolorosa entre convulsiones. De ah&iacute; que Hitler decidiera combinar el cianuro con un disparo en la cabeza para no sufrir tanto como su &ldquo;amada&rdquo; perra. Hitler tambi&eacute;n orden&oacute; que mataran a tiros a los cuatro cachorros de Blondi y a los dos perros de Eva Braun.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otra muestra del &ldquo;amor&rdquo; de Hitler a los animales se puso de manifiesto cuando orden&oacute; que todas las familias jud&iacute;as del Reich sacrificaran a sus perros, gatos, p&aacute;jaros o cualquier animal de compa&ntilde;&iacute;a. As&iacute; lo cuenta en sus <em>Diarios</em> el prestigioso fil&oacute;logo jud&iacute;o Victor Klemperer, primo del c&eacute;lebre director de orquesta Otto Klemperer. Victor confiesa que sacrificar a sus dos gatos fue una de las experiencias m&aacute;s dolorosas de la larga lista de humillaciones sufridas por ser jud&iacute;o. Ser despojado de su c&aacute;tedra de filolog&iacute;a en la Universidad de Dresde por las leyes raciales no le afect&oacute; tanto como acudir al veterinario con su esposa para cumplir esa odiosa imposici&oacute;n. Ambos salieron de la consulta profundamente acongojados. Victor se libr&oacute; de ser deportado gracias a su esposa Eva, que no era jud&iacute;a y permaneci&oacute; a su lado hasta el final de la guerra. Expulsados de su hogar, aprovecharon la confusi&oacute;n desatada por el bombardeo de Dresde para escapar de la Gestapo, que ya hab&iacute;a decidido su deportaci&oacute;n a un campo de exterminio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En Estados Unidos, maltratar a un animal es un delito federal castigado hasta con cinco a&ntilde;os de prisi&oacute;n. Entre otras cosas, porque se ha comprobado que la crueldad con los animales suele ser el rito de iniciaci&oacute;n de los asesinos en serie. Cuando torturar y matar a un animal comienza a resultarles poco estimulante, buscan algo m&aacute;s emocionante, como torturar, violar y matar a un ser humano. Arthur Schopenhauer apunt&oacute; que &ldquo;la compasi&oacute;n por los animales est&aacute; &iacute;ntimamente asociada con la bondad del car&aacute;cter y se puede afirmar que el que es cruel con los animales no puede ser una buena persona&rdquo;. Algunos afirman que los derechos est&aacute;n ligados a los deberes, lo cual excluir&iacute;a a los animales de la posibilidad de estar protegidos por la ley. Fernando Savater repite a menudo que hablar de los derechos de los animales es tan absurdo como hablar de los derechos del tri&aacute;ngulo is&oacute;sceles. Es un argumento falaz e inconsistente, pues un tri&aacute;ngulo is&oacute;sceles carece de la capacidad de experimentar emociones como el miedo, la angustia o el desamparo. &iquest;Y qu&eacute; deberes se pueden exigir a un reci&eacute;n nacido o una persona afectada por el Alzheimer? Si vinculamos los derechos a los deberes, desembocamos en la rampa de Auschwitz, donde se seleccionaba a los que ya no pod&iacute;an trabajar para ser enviados a las c&aacute;maras de gas. Adem&aacute;s, establecer escalas para garantizar derechos es sumamente peligroso. En una situaci&oacute;n de crisis, como la pandemia del COVID-19, &iquest;se puede establecer claramente que un joven como el asesino de Pioz tiene m&aacute;s derecho a un respirador que un anciano decente? Este tipo de especulaciones son sumamente peligrosas y pueden utilizarse para justificar aberraciones como la eugenesia, los asesinatos extrajudiciales o la tortura.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El fil&oacute;sofo jud&iacute;o Martin Buber apunt&oacute; que &ldquo;los ojos de un animal tienen el poder de hablar un gran lenguaje&rdquo;. Cualquier que haya convivido con un perro, un gato, un caballo o incluso un cordero puede advertir que ese razonamiento no constituye una extravagancia. Albert Camus se estremeci&oacute; al escuchar el grito de una gallina sacrificada por su madre en el patio familiar. Advirti&oacute; que no era el simple automatismo de un organismo vivo, sino una expresi&oacute;n de espanto. Al igual que Leonardo Da Vinci, Lev Tolst&oacute;i abogaba por el veganismo. El novelista ruso afirmaba que comer carne era un vestigio de primitivismo y que abstenerse de ese h&aacute;bito deber&iacute;a ser la consecuencia natural de la Ilustraci&oacute;n. Muchos escritores, intelectuales, artistas, pol&iacute;ticos y algunos l&iacute;deres religiosos se han alineado con los derechos de los animales: Anatole France, Charles Darwin, Oscar Wilde, V&iacute;ctor Hugo, Abraham Lincoln, Gandhi, Albert Schweitzer, Jeremy Bentham, Mark Twain, Gabriel Mir&oacute;, Juan Ram&oacute;n Jim&eacute;nez, Bernard Shaw, Paul McCartney, Theophile Gautier, Jane Goodall o el Dal&aacute;i Lama. En nuestros d&iacute;as, el Nobel sudafricano John M. Coetzee es quiz&aacute;s uno de los animalistas m&aacute;s radicales. Coetzee ha expresado sus ideas mediante un personaje imaginario, la escritora Elizabeth Costello, seg&uacute;n la cual los mataderos industriales son el Treblinka de los animales. Coetzee ha recordado que los nazis visitaron los mataderos de Chicago para aprender su funcionamiento y aplicarlo en los 40.000 campos de exterminio repartidos por la Europa ocupada. Los matarifes solo pueden realizar su trabajo &ldquo;cosificando&rdquo; a los animales. Es lo que hicieron los nazis con los jud&iacute;os. No es f&aacute;cil matar a un ser capaz de sentir. En cambio, no resulta complicado matar y despedazar a una &ldquo;cosa&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La prote&iacute;na animal no es imprescindible para la supervivencia humana. La Cl&iacute;nica Mayo informa en su p&aacute;gina web que &ldquo;las personas que no comen carne por lo general consumen menos calor&iacute;as y menos grasa y tienden a pesar menos. Tambi&eacute;n, corren un riesgo m&aacute;s bajo de tener una enfermedad card&iacute;aca en comparaci&oacute;n con los no vegetarianos&rdquo;. El consumo de carne roja incrementa el &ldquo;riesgo de morir debido a una enfermedad card&iacute;aca, un accidente cerebrovascular o la diabetes&rdquo;. Es mucho m&aacute;s saludable &ldquo;una dieta vegana centrada en frutas, verduras, granos o cereales, frijoles (alubias, porotos), arvejas (guisantes, ch&iacute;charos), lentejas y frutos secos. Tiene un alto contenido de fibra, vitaminas y otros nutrientes&rdquo;. En cambio, &ldquo;una alimentaci&oacute;n con bajo contenido de frutos secos, semillas, mariscos, frutas y verduras aumenta los riesgos para la salud&rdquo;. El escritor y periodista Javier Morales ha explicado en su excelente ensayo <em>La hamburguesa que devor&oacute; el mundo</em> que el modelo ganadero industrial intensivo, simbolizado por la hamburguesa, es incompatible con la habitabilidad de la Tierra. Al margen del sufrimiento animal, el consumo masivo de carne puede destruir nuestro ecosistema y comprometer la continuidad de la vida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qui&eacute;nes han criticado el rescate de Boro? Los que consideran que amar a un animal es un gesto de pobreza intelectual, inmadurez o incluso un signo de decadencia. Alguien de cuyo nombre no quiero acordarme lleg&oacute; a decir que el apego excesivo a las &ldquo;mascotas&rdquo; pon&iacute;a en peligro nuestra civilizaci&oacute;n. No voy a perder el tiempo rebatiendo sandeces, pero s&iacute; quiero se&ntilde;alar que la palabra &ldquo;mascota&rdquo; no es la m&aacute;s adecuada para referirse a un animal. Un perro no es un complemento o un juguete. No es algo de usar y tirar. Tras su domesticaci&oacute;n, el perro y el gato han perdido su entorno natural. Ya no pueden vivir sin la ayuda de los humanos. El rescate de Boro no ha constituido un obst&aacute;culo para atender a las v&iacute;ctimas de nuestra especie. Y ha servido para atenuar el dolor de una familia. Raquel, que sigue en la UCI, agradecer&aacute; el esfuerzo realizado, pues intent&oacute; proteger a Boro y Ana, su hermana, ahora dispone de un apoyo emocional que le servir&aacute; para superar el trauma. Solo un desalmado puede contemplar con desagrado esta historia. Los que no son as&iacute;, los que demandan un trato &eacute;tico y compasivo con el resto de las especies, celebrar&aacute;n esta nota de esperanza en mitad de una horrible tragedia. La historia de Boro revela que Espa&ntilde;a no es el pa&iacute;s de los toros y la caza, sino una sociedad que ha progresado moralmente y que comienza a asimilar la reflexi&oacute;n de la novelista estadounidense Sigrid Nunez en su extraordinaria novela <em>El amigo</em>, galardonada con el National Book Award: el d&iacute;a en que ya no seamos capaces de experimentar amor a los animales, &ldquo;ser&aacute; un d&iacute;a terrible para todo ser viviente, [&hellip;] nuestra ca&iacute;da hacia la violencia y la barbarie ser&aacute; mucho m&aacute;s veloz&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Narbona]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/rescate-perro-boro_129_12932802.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 24 Jan 2026 21:22:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El rescate del perro Boro]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Accidente trenes Adamuz,Animales,Animales domésticos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No es trumpismo, es fascismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/no-trumpismo-fascismo_129_12915154.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/00832d62-d1f8-4552-844a-4900806d502c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="No es trumpismo, es fascismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Llamemos a las cosas por su nombre. El movimiento MAGA, liderado por Donald Trump, indigno presidente de Estados Unidos, no es una forma de conservadurismo radical. Es fascismo. Pura y simplemente</p><p class="subtitle">Miedo en Groenlandia ante las amenazas de Trump: “Temo que EEUU nos traiga su violencia”</p></div><p class="article-text">
        Llamemos a las cosas por su nombre. El movimiento MAGA, liderado por Donald Trump, indigno presidente de Estados Unidos, no es una forma de conservadurismo radical. Es fascismo. Pura y simplemente. No importa que no utilice correajes, botas, camisas pardas, negras o azul Mah&oacute;n. El asalto al Capitolio en 2021 es un acontecimiento similar al Putsch de M&uacute;nich en 1923, cuando Hitler y sus secuaces intentaron derrocar al gobierno democr&aacute;tico de la Rep&uacute;blica de Weimar, con una maniobra similar a la Marcha sobre Roma encabezada por Benito Mussolini en 1922. Al igual que el Putsch de M&uacute;nich, el asalto al Capitolio fracas&oacute;, pero con el tiempo se revel&oacute; como una derrota temporal. Aunque Hitler pas&oacute; unos meses entre rejas, el Partido Nacionalsocialista Obrero Alem&aacute;n se convirti&oacute; en la primera fuerza pol&iacute;tica en las elecciones de 1932 y, pese a no conseguir la mayor&iacute;a absoluta, el apoyo de las fuerzas conservadoras permiti&oacute; que su l&iacute;der se convirtiera en canciller el 30 de enero de 1933. Hitler solo necesit&oacute; unos meses para disolver el Parlamento, despu&eacute;s de una operaci&oacute;n de falsa bandera, pues el incendio del Reichstag se atribuy&oacute; a un comunista. Poco despu&eacute;s,&nbsp;comenz&oacute; su pol&iacute;tica de represi&oacute;n contra la oposici&oacute;n interna y puso en marcha sus planes de expansi&oacute;n imperial, con el pretexto de conquistar &ldquo;el espacio vital&rdquo; que necesitaba Alemania para garantizar su desarrollo y seguridad.
    </p><p class="article-text">
        No hace falta ser historiador para advertir que Donald Trump, tan narcisista, manipulador, grotesco y mentiroso como Hitler, est&aacute; siguiendo los mismos pasos. <a href="https://www.eldiario.es/internacional/trump-convertido-agencia-antinmigracion-milicia-particular_1_12894548.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El Servicio de Control e Inmigraci&oacute;n de Aduanas</a> (ICE) est&aacute; perpetrando una limpieza &eacute;tnica disfrazada de lucha contra la inmigraci&oacute;n ilegal. Esta vez, el chivo expiatorio no son los jud&iacute;os, sino los latinos y los africanos, que conspiran contra la identidad y la cultura estadounidense. Trump no ha disimulado su preocupaci&oacute;n porque el espa&ntilde;ol pueda llegar a desplazar al ingl&eacute;s. De ah&iacute; que <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/eeuu-suspende-visados-migrantes-75-paises-brasil-colombia-rusia-considerarlos-carga-publica_1_12908029.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">haya congelado de forma indefinida el visado de inmigraci&oacute;n</a> a los ciudadanos de Brasil, Uruguay, Nicaragua, Hait&iacute;, Cuba, Jamaica, Guatemala, Bahamas, Belice, Barbados y otras naciones de Am&eacute;rica Latina. Tampoco ha ocultado su aversi&oacute;n hacia las naciones africanas, a las que ha llamado &ldquo;pa&iacute;ses de mierda&rdquo;, y <a href="https://www.eldiario.es/internacional/cronicas-desde-trumplandia/24-horas-despotismo-trumpiano-indultar-narco-llamar-basura-somalies-anular-ordenes-hacerlo_132_12816126.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ha puesto como ejemplo a Somalia</a>, a cuyos habitantes ha descrito como &ldquo;sucios y repugnantes&rdquo;. Hablar espa&ntilde;ol en Estados Unidos o cualquier otro idioma extranjero ya constituye un peligro. Tras el asesinato a sangre fr&iacute;a de <a href="https://www.eldiario.es/internacional/poeta-esposa-madre-renee-nicole-macklin-good-mujer-asesinada-tiros-ice-mineapolis_1_12893970.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la ciudadana estadounidense Ren&eacute;e Good</a>, el ICE ha recrudecido su violencia en Minneapolis y ha protagonizado nuevas agresiones que han despertado valientes protestas ciudadanas. Un agente del ICE ha vuelto a disparar, hiriendo en una pierna a un migrante venezolano. Ante el volumen de las protestas, <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/trump-amenaza-aplicar-ley-insurrecciones-minnesota-protestas-asesinato-mujer-37-anos_1_12910046.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Trump ha amenazado con aplicar la Ley de Insurrecci&oacute;n</a>, que permite movilizar al Ej&eacute;rcito para reprimir una sublevaci&oacute;n o una invasi&oacute;n. Stephen Miller, jefe adjunto de Gabinete de la Casa Blanca y <a href="https://www.eldiario.es/internacional/stephen-miller-asesor-trump-obsesionado-migrantes-altavoz-imperialismo-crudo_1_12897235.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">principal art&iacute;fice de la ofensiva contra los inmigrantes</a>, ha acusado a las autoridades de Minneapolis de &ldquo;insurgencia&rdquo; y Karoline Leavitt, portavoz de la Casa Blanca, ha asegurado que la izquierda obstruye las &ldquo;operaciones leg&iacute;timas de las fuerzas del orden&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ya hay muchos analistas que describen el genocidio de Gaza como el laboratorio donde se ha gestado un nuevo orden mundial. Si se puede diezmar impunemente a la poblaci&oacute;n civil sin que las naciones civilizadas adopten medidas para frenar la matanza, ya no hay ning&uacute;n motivo para no cometer toda clase de fechor&iacute;as, como secuestrar a un presidente, bombardear lanchas de supuestos narcotraficantes y matar a los supervivientes, amenazar con la invasi&oacute;n de Groenlandia (un territorio del Reino de Dinamarca, un pa&iacute;s de la OTAN) o preparar nuevas agresiones militares contra M&eacute;xico, Colombia o Cuba. Mientras tanto, se asfixia y maltrata a las instituciones y a los ciudadanos que a&uacute;n se atreven a protestar en Estados Unidos contra el proyecto de una Am&eacute;rica cristiana, blanca y patriarcal. Por solo citar unos ejemplos, Trump ya ha batallado contra The New York Times, la CBS, la CNN, Harvard y Columbia, intentando reducir a la impotencia a los medios independientes y a las universidades que no secundan sus caprichos o se oponen a sus pol&iacute;ticas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; suceder&aacute; si Trump pierde los comicios de 2026, que juzgar&aacute;n su medio mandato? En una entrevista con Reuters desde el Despacho Oval, ha declarado que esas elecciones no deber&iacute;an celebrarse, pues &ldquo;cuando se gana la presidencia no se ganan las elecciones de medio mandato&rdquo;. Con su vanidad habitual, ha celebrado su gesti&oacute;n en una entrevista para la Fox: &ldquo;Creo que lo hemos hecho muy bien. Quiz&aacute; hayamos hecho el mejor trabajo de la historia en el primer a&ntilde;o&rdquo;. Karoline Leavitt ha reaccionado de inmediato, afirmando que Trump solo bromeaba al cuestionar los comicios de medio mandato. &iquest;Verdaderamente las palabras de Trump solo son una broma de mal gusto? Interpelado por periodistas de The New York Times sobre si reconoc&iacute;a alg&uacute;n l&iacute;mite a su poder, Trump ha contestado: <a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/no-necesito-derecho-internacional-trump-dice-limitado-propia-moralidad_1_12895004.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;S&iacute;, hay una cosa. Mi propia moralidad. Mi propia mente. Es lo &uacute;nico que puede detenerme&rdquo;</a>. Esa declaraci&oacute;n apenas difiere del <em>F&uuml;hrerprinzip</em>, un t&eacute;rmino del nacionalsocialismo alem&aacute;n que puede traducirse como el &ldquo;principio de supremac&iacute;a del jefe&rdquo;, seg&uacute;n el cual la voluntad del l&iacute;der tiene fuerza de ley y, por tanto, exige &ldquo;una obediencia absoluta&rdquo;. No me parece descabellado afirmar que el movimiento MAGA no aceptar&aacute; una derrota en las urnas. Si en noviembre de 2028, un Trump ya demasiado mayor para presentarse a un tercer mandato, una posibilidad que no ha excluido, cediera el testigo al vicepresidente J.D. Vance y sufriera una derrota en las urnas, no podemos descartar un nuevo asalto al Capitolio o una acci&oacute;n similar. &iquest;Se encamina Estados Unidos a un escenario como el de <em>Civil War</em>, la pel&iacute;cula de Alex Garland estrenada en 2024? Si es as&iacute;, tal como aparece en el film, no ser&iacute;a una guerra convencional, con ej&eacute;rcitos regulares combatiendo en campos de batalla, sino una guerra de milicias. David Mamet, el prestigioso guionista cinematogr&aacute;fico, y la polit&oacute;loga Barbara F. Walter, autora del ensayo <em>C&oacute;mo empieza una guerra civil</em> (2022) han destacado que el discurso de Trump est&aacute; preparando el terreno para una confrontaci&oacute;n civil. El multimillonario hace lo posible para crear dos bandos: por un lado, negros, latinos, musulmanes, feministas, liberales, intelectuales, cient&iacute;ficos, personas con &ldquo;malos genes&rdquo; y ciudadanos de las grandes urbes; por otro, blancos, cristianos, personas sanas, hombres nost&aacute;lgicos del patriarcado, mujeres que desean volver a ser amas de casa (<em>tradwife</em>), amantes de las armas y habitantes del mundo rural. La Am&eacute;rica tradicional, el pa&iacute;s del rifle y la Biblia, se siente amenazada. Ya no goza de su antigua hegemon&iacute;a y quiere recobrarla. Antes de que Trump atacara Venezuela y amenazara a otros pa&iacute;ses, Barbara F. Walter declar&oacute; en una entrevista: &ldquo;Estamos plenamente instalados en una anocracia. Con la vuelta de Trump, se ha producido una ca&iacute;da dr&aacute;stica de la calidad del sistema. Sucede r&aacute;pido, y todo indica que el presidente quiere debilitarlo a&uacute;n m&aacute;s. Si puede, eliminar&aacute; los contrapesos del poder ejecutivo. Puedo imaginarlo como un dictador&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Siri Hustvedt, escritora estadounidense de padres noruegos y premio Princesa de Asturias de las Letras 2019, ha pedido que dejemos de referirnos al trumpismo como una forma de conservadurismo. <a href="https://elpais.com/internacional/2026-01-11/un-nuevo-tipo-de-fascismo-que-afecta-al-mundo-entero.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">En un art&iacute;culo publicado en El Pa&iacute;s</a>, ha advertido que hay que llamar a las cosas por su nombre. Trump y sus secuaces no quieren conservar nada, sino destruir el Estado de Derecho y suprimir las libertades democr&aacute;ticas. &ldquo;Los medios de comunicaci&oacute;n tienen que dejar sus peroratas sobre la polarizaci&oacute;n y sus llamamientos sentimentales al di&aacute;logo &mdash;afirma Hustvedt&mdash;. Los estadounidenses est&aacute;n polarizados con motivo. A nadie se le ocurrir&iacute;a hoy decir que, si un grupo de jud&iacute;os se hubieran sentado a conversar amigablemente con Hitler, se habr&iacute;a podido evitar el Holocausto&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si el trumpismo es fascismo, solo hay una opci&oacute;n: resistir, crear alternativas, defender la democracia. No nos enga&ntilde;emos. Europa est&aacute; colonizada por Estados Unidos desde la posguerra del 45, con 275 bases o emplazamientos militares (bases &aacute;reas, bases navales o simples centros de mando) repartidos por su territorio. Por cierto, la mayor&iacute;a se encuentran en Alemania. Y esos puestos militares no est&aacute;n concebidos para garantizar la defensa de Europa, sino para fortalecer la pol&iacute;tica exterior de Estados Unidos, que recientemente ha incluido el apoyo log&iacute;stico a Israel en su campa&ntilde;a de exterminio en Gaza. La fantas&iacute;a de que Estados Unidos protege a Europa ya solo enga&ntilde;a a unos pocos incautos. De hecho, ahora mismo est&aacute; amenazando a Dinamarca, presiona a Ucrania para que acepte la anexi&oacute;n rusa de parte de su territorio y promueve a la ultraderecha para transformar las democracias en autocracias. La &uacute;nica salida a este momento cr&iacute;tico es que en Estados Unidos los dem&oacute;cratas se unan para sacar a Trump de la presidencia mediante un &ldquo;impeachment&rdquo; tras la deseable derrota en las elecciones de medio mandato. Al mismo tiempo, Europa debe trabajar por su autonom&iacute;a, reforzando sus medios de defensa y sus se&ntilde;as de identidad: la tolerancia, la diversidad, el pluralismo, el respeto a los derechos humanos y, sobre todo, el Estado del bienestar, sin el cual los ciudadanos acaban desarrollando aversi&oacute;n al sistema democr&aacute;tico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta semana nos ha dejado dos momentos dignos de ocupar un lugar destacado en la historia universal de la infamia: el gesto de pleites&iacute;a de Corina Machado a Donald Trump al entregarle la medalla del Nobel de la Paz (Knut Hamsun hizo algo parecido, pues le regal&oacute; a Goebbels su medalla del Nobel de Literatura) y la encendida defensa de Julio Iglesias por parte de D&iacute;az Ayuso. Ojal&aacute; estos gestos miserables contribuyan a abrirnos los ojos y nos ayuden a llamar a las cosas por su nombre. Lo de Trump y sus lacayos (en Espa&ntilde;a, se llaman Abascal, Ayuso, Esperanza Aguirre, Hermann Tertsch) no es conservadurismo, sino fascismo. Hagamos todo lo posible porque el futuro no se parezca a <em>Civil War</em>, con milicias aterrorizando a sus vecinos y pa&iacute;ses en llamas por los delirios de grandeza de un megal&oacute;mano sin escr&uacute;pulos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Narbona]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/no-trumpismo-fascismo_129_12915154.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Jan 2026 21:49:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[No es trumpismo, es fascismo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Donald Trump,Estados Unidos,Fascismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Donald Trump: decadencia y caída de Occidente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/donald-trump-decadencia-caida-occidente_129_12898291.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e2ea67a9-2606-4f1d-a42e-3afa1fc4ece8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Donald Trump: decadencia y caída de Occidente"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Groenlandia, Cuba, Irán, México y Colombia están en el punto de mira de Trump, que no se molesta en disfrazar sus agresiones de intervenciones humanitarias. Solo le interesa apoderarse de los recursos y evitar que Rusia y China puedan invertir o negociar en SU hemisferio</p><p class="subtitle">El Gobierno y los partidos de Groenlandia plantan cara al imperialismo de Trump: “No queremos ser americanos”</p></div><p class="article-text">
        Donald Trump ya no disimula. Su codicia es insaciable. Cada vez se parece m&aacute;s a Adenoid Hinkel, el dictador creado e interpretado por Chaplin para escarnecer a Hitler. Al igual que el dictador de Tomania, Trump es grotesco, narcisista y manipulador. La escena en que Hinkel juega con un globo terr&aacute;queo es una de las secuencias m&iacute;ticas de la historia del cine. Despu&eacute;s de escuchar a Garbitsch, uno de sus hombres de confianza, Hinkel se deja llevar por ese infantilismo que tambi&eacute;n caracteriza a Trump y ensaya distintas piruetas con un globo terr&aacute;queo hinchable. Interpretado por Henry Daniell, Garbitsch le ha animado a atacar al imaginario Austerlich, asegur&aacute;ndole que esa agresi&oacute;n provocar&aacute; un shock global: &ldquo;Despu&eacute;s no habr&aacute; que luchar. Ser&aacute; suficiente amenazar. Una naci&oacute;n tras otra capitular&aacute;. En un par de a&ntilde;os el mundo estar&aacute; bajo tu dominio y te adorar&aacute;n como a un dios&rdquo;. Embriagado por estas palabras, Hinkel pide unos momentos de soledad y comienza a jugar con el globo terr&aacute;queo: lo hace girar como una peonza sobre un dedo, lo impulsa con el pie, las rodillas, el trasero, lo abraza. Su sue&ntilde;o de ser emperador del mundo est&aacute; al fin al alcance de su mano, pero cuando menos lo espera, el globo explota. Desolado, Hinkel se desploma sobre la mesa de su despacho y solloza como un ni&ntilde;o. No s&eacute; si Trump llorar&iacute;a en esa situaci&oacute;n, pero s&iacute; est&aacute; claro que sus delirios imperialistas est&aacute;n colocando al mundo al borde del abismo.
    </p><p class="article-text">
        El secuestro de Nicol&aacute;s Maduro en Caracas y unos bombardeos selectivos que han dejado cien muertos &mdash;muchos civiles&mdash; apenas difieren de la Blitzkrieg o &ldquo;guerra rel&aacute;mpago&rdquo; de Hitler: golpear sin previo aviso, abusar de la fuerza contra un adversario m&aacute;s d&eacute;bil, ignorar el derecho internacional. Como explica Garbitsch a Hinkel, despu&eacute;s de una acci&oacute;n tan devastadora, quiz&aacute;s ya no ser&aacute; necesario volver a recurrir a la violencia. Bastar&aacute;n las amenazas. El Garbitsch de Trump se llama Stephen Miller. Jefe adjunto de Gabinete de la Casa Blanca, hijo de un especulador inmobiliario y amante de los trajes a medida, habl&oacute; con el mismo cinismo que Garbitsch <a href="https://www.eldiario.es/internacional/ultima-hora-situacion-venezuela-agresion-militar-eeuu-directo_6_12888322_1117866.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">durante la entrevista que le hizo Jake Tapper en la CNN</a>: &ldquo;Vivimos en un mundo en el que podemos hablar todo lo que uno quiera sobre sutilezas internacionales y dem&aacute;s, pero vivimos en un mundo, el mundo real, que est&aacute; gobernado por la fuerza, gobernado por la dureza, gobernado por el poder&rdquo;. Estados Unidos no necesita excusas para apoderarse de Groenlandia. &ldquo;Somos una superpotencia&rdquo; y, &ldquo;desde el principio de los tiempos&rdquo;, las &ldquo;f&eacute;rreas reglas del mundo&rdquo; se basan en la fuerza y no en principios morales o legales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Groenlandia, Cuba, Ir&aacute;n, M&eacute;xico y Colombia est&aacute;n en el punto de mira de Trump, que no se molesta en disfrazar sus agresiones de intervenciones humanitarias. Solo le interesa apoderarse de los recursos (petr&oacute;leo, litio, oro, diamantes, tierras raras) y evitar que Rusia y China puedan invertir o negociar en SU hemisferio. Aficionado a las may&uacute;sculas, Trump enfatiza todas sus declaraciones con hip&eacute;rboles o con signos superlativos. Su rapacidad ha dejado desnuda a la derecha, que ya no puede emplear esl&oacute;ganes como &ldquo;civilizaci&oacute;n o barbarie&rdquo; para justificar guerras como las de Iraq o Afganist&aacute;n. Trump piensa que puede bombardear y secuestrar a l&iacute;deres, siempre y cuando respete las &aacute;reas de influencia de Rusia y China. El final de la historia del que hablaba Fukuyama no consiste en una nueva &ldquo;Pax Romana&rdquo; con dos siglos de duraci&oacute;n, sino en un escenario terror&iacute;fico similar al de <em>1984</em>, la c&eacute;lebre novela dist&oacute;pica de George Orwell, donde tres superpotencias (Ocean&iacute;a, Eurasia y Estasia) mantienen una guerra eterna.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las buenas relaciones entre Trump y Putin parecen garantizar que no habr&aacute; una guerra entre Rusia y Estados Unidos, aunque se repitan nuevas incursiones como la de Venezuela. La pr&oacute;xima podr&iacute;a ser en Groenlandia, con los Delta Force o los SEALS ocupando el Parlamento, los medios de comunicaci&oacute;n y las comisar&iacute;as de polic&iacute;a, una &ldquo;operaci&oacute;n militar extraordinaria&rdquo; que dinamitar&iacute;a definitivamente el derecho internacional. Aunque Putin y Trump han utilizado la misma expresi&oacute;n para encubrir una indigna agresi&oacute;n b&eacute;lica, como ha se&ntilde;alado el profesor e historiador estadounidense Timothy Snyder, su buena sinton&iacute;a podr&iacute;a romperse, pues ambos son imprevisibles y desleales. El pacto de no agresi&oacute;n entre Hitler y Stalin, que ocultaba cl&aacute;usulas secretas para repartirse Europa Oriental, salt&oacute; por los aires un a&ntilde;o y diez meses despu&eacute;s de su firma, cuando la <em>Wehrmacht</em> inici&oacute; la Operaci&oacute;n Barbarroja, una &ldquo;operaci&oacute;n militar extraordinaria&rdquo; que cost&oacute; treinta y cinco millones de vidas, seg&uacute;n algunos historiadores. Otros rebajan el n&uacute;mero de v&iacute;ctimas a solo veintisiete, lo cual no altera la valoraci&oacute;n moral de una invasi&oacute;n concebida como una guerra de exterminio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s alg&uacute;n lector pensar&aacute; que estoy jugando a Casandra, la sacerdotisa de Apolo que predijo el enga&ntilde;o del caballo de Troya, pero ya nadie se r&iacute;e cuando Trump habla de sus ambiciones sobre Groenlandia y otros pa&iacute;ses. No hay que olvidar que al comienzo de su segundo mandato tambi&eacute;n habl&oacute; de anexionarse Canad&aacute;. Y en cuanto a Putin, no parece conformarse con la Rep&uacute;blica Popular de Donetsk, la Rep&uacute;blica Popular de Lugansk, y los &oacute;blast de Zaporiyia y Jers&oacute;n. Al margen de sus depredaciones en Ucrania, ya ha comenzado a provocar a Finlandia, Estonia, Polonia y Moldavia. China tampoco esconde sus intenciones sobre Taiw&aacute;n. Nos encontramos, pues, en una situaci&oacute;n que recuerda los pre&aacute;mbulos de las dos grandes Guerras Mundiales, cuando los imperios luchaban entre s&iacute; para controlar los recursos y las rutas comerciales del mundo. Alemania fue la gran perdedora del reparto colonial en el XIX y Hitler intent&oacute; corregir ese descalabro, colonizando Europa oriental. Si Francia e Inglaterra no le hubieran declarado la guerra tras invadir Polonia, quiz&aacute;s se habr&iacute;a limitado a ocupar los pa&iacute;ses del Este. De hecho, elogi&oacute; al Imperio Brit&aacute;nico en varias ocasiones y mostr&oacute; simpat&iacute;a por Estados Unidos. Los anglosajones le parec&iacute;an un pueblo digno de respeto, no como los eslavos, los latinos o los jud&iacute;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las declaraciones de Stephen Miller sobre &ldquo;las f&eacute;rreas reglas del mundo&rdquo; y el derecho de las superpotencias a anexionarse otros pa&iacute;ses evocan una sobrecogedora frase de Hitler: &ldquo;Quien renuncia a luchar en un mundo cuya ley es una lucha constante, no merece vivir&rdquo;. El fascismo de Trump no se refleja solo en su pol&iacute;tica exterior. El pasado 7 de enero <a href="https://www.eldiario.es/internacional/poeta-esposa-madre-renee-nicole-macklin-good-mujer-asesinada-tiros-ice-mineapolis_1_12893970.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un agente del ICE mat&oacute; a una mujer en Mine&aacute;polis</a>. Se llamaba Ren&eacute;e Nicole Good, ten&iacute;a 37 a&ntilde;os y era ciudadana estadounidense. Se ha alegado que intent&oacute; atropellar al agente que le dispar&oacute;, pero las im&aacute;genes solo muestran que el veh&iacute;culo, tras bloquear el paso a la polic&iacute;a, intent&oacute; huir. Trump y Vance ya han responsabilizado del crimen a la extrema izquierda. Sin embargo, parece m&aacute;s cre&iacute;ble afirmar que la limpieza &eacute;tnica promovida por el movimiento MAGA ha propiciado esta tragedia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La pol&iacute;tica interior y exterior de Trump se basa en el mismo principio que la Alemania nazi: el derecho del m&aacute;s fuerte. Es un principio que implica el ocaso de la civilizaci&oacute;n, tal como se defini&oacute; despu&eacute;s de 1945 con la creaci&oacute;n de Naciones Unidas y la Declaraci&oacute;n Universal de Derechos Humanos. En su breve ensayo titulado <em>El hundimiento</em>, el historiador alem&aacute;n Joachim Fest escribe a prop&oacute;sito de Hitler: &ldquo;Fue esa completa falta de escr&uacute;pulos en cuanto a medios y en cuanto a fines lo que le ayud&oacute; durante alg&uacute;n tiempo a conseguir sus sensacionales &eacute;xitos&rdquo;. Hitler se comportaba como &ldquo;el jefe de una cuadrilla de bandidos&rdquo;, sin otro objetivo que acumular poder y riquezas. &iquest;No es la forma de obrar de Trump, un megal&oacute;mano que presume de haber creado la &ldquo;Doctrina Donroe&rdquo;, una nueva m&iacute;stica imperial que resucita la teor&iacute;a del Destino Manifiesto? En 1845, el periodista John L. O'Sullivan escribi&oacute; en la revista <em>Democratic Review</em> de Nueva York que la Providencia hab&iacute;a asignado a Estados Unidos la misi&oacute;n de extenderse por todo el continente americano: &ldquo;Es un derecho como el que tiene un &aacute;rbol de obtener el aire y la tierra necesarios para su desarrollo&rdquo;. Trump no esconde su af&aacute;n expansionista, alardea de nacionalismo y explota la ret&oacute;rica cristiana para atribuir a sus decisiones un car&aacute;cter casi sagrado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para condenar la Blitzkrieg de Trump, no es necesario defender a Nicol&aacute;s Maduro, que ha cometido graves violaciones de los derechos humanos &mdash;seg&uacute;n organizaciones como Amnist&iacute;a Internacional o Human Rights Watch&mdash; y perpetr&oacute; un fraude en las elecciones presidenciales de 2024. El porvenir siempre es incierto, pero ahora se ha vuelto particularmente inquietante. Con la segunda presidencia de Trump, podemos decir que estamos asistiendo a la decadencia y ca&iacute;da de Occidente, hasta hace poco s&iacute;mbolo de la democracia y la libertad. Hoy m&aacute;s que nunca, los dem&oacute;cratas deben trabajar conjuntamente para evitar que el ma&ntilde;ana no se parezca a la distop&iacute;a orwelliana, donde &ldquo;la guerra es la paz, la esclavitud es la libertad y la ignorancia es la fuerza&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Narbona]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/donald-trump-decadencia-caida-occidente_129_12898291.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Jan 2026 21:45:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Donald Trump: decadencia y caída de Occidente]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Donald Trump,Estados Unidos,Nazismo,Fascismo,Colonialismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Reventar a la derecha]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/reventar-derecha_129_12883615.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b68c578a-410c-4cbc-a169-bbcd9544de87_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Reventar a la derecha"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No se puede dialogar con quienes pretenden destruirte con bulos, denuncias falsas y amenazas. Reventar en este contexto significa desarmar, neutralizar, desmontar</p></div><p class="article-text">
        Se critic&oacute; mucho a Ione Belarra, diputada y secretaria general de Podemos, cuando en noviembre de 2025 se dirigi&oacute; a Pedro S&aacute;nchez en el Congreso de los Diputados y exclam&oacute;: &ldquo;En este momento, presidente, solo tiene dos opciones: o reventamos a la derecha y le quitamos todos sus privilegios o la derecha reventar&aacute; el pa&iacute;s&rdquo;. Poco despu&eacute;s, cuando el fiscal general del Estado, &Aacute;lvaro Garc&iacute;a Ortiz, fue condenado sin pruebas inequ&iacute;vocas por cinco magistrados de la Sala Segunda del Tribunal Supremo, la eurodiputada Irene Montero a&ntilde;adi&oacute; que Belarra se hab&iacute;a &ldquo;quedado corta&rdquo; y se&ntilde;al&oacute; que en Espa&ntilde;a hab&iacute;a una mafia judicial, medi&aacute;tica y policial al servicio de la derecha. Montero cit&oacute; la persecuci&oacute;n que hab&iacute;an sufrido los diputados de Podemos, los sindicalistas de la CNT que protestaron contra la pasteler&iacute;a La Suiza, en Gij&oacute;n, los seis j&oacute;venes de Zaragoza que supuestamente participaron en una protesta contra un acto de Vox, los j&oacute;venes de Alsasua a los se acus&oacute; de terroristas por una reyerta callejera. No cit&oacute; el caso de Juan Manuel Bustamante Vergara, alias Nahuel, un joven que pas&oacute; a&ntilde;o y medio en la c&aacute;rcel por escribir el tuit &ldquo;Goku vive, la lucha sigue&rdquo; (para el que no lo sepa, Goku es el protagonista del manga Dragon Ball) y por guardar en la nevera de su casa zumo de naranja y col lombarda, dos ingredientes que &ndash;seg&uacute;n la polic&iacute;a&ndash; pueden utilizarse para fabricar explosivos. Se ve que el zumo de naranja, tan popular, es tan peligroso como el napalm o la Goma-2. 
    </p><p class="article-text">
        Nahuel, que pertenec&iacute;a al grupo anarquista vegano Straight Edge fue enviado a prisi&oacute;n en 2015 por Carmen Lamela, hoy magistrada del Tribunal Supremo y una de las firmantes de la sentencia que ha condenado al ya exfiscal general del Estado. Tambi&eacute;n se acus&oacute; a otros miembros de Straight Edge, un grupo al que se calific&oacute; de c&eacute;lula terrorista. Diez a&ntilde;os despu&eacute;s, la Audiencia Nacional ha absuelto de todos los cargos a Nahuel y al resto de los acusados. Juan Manuel Bustamante Vergara recibir&aacute; una indemnizaci&oacute;n de 54.650 euros. La cantidad es casi una burla, pues nada compensa pasar a&ntilde;o y medio entre rejas, soportando durante muchos meses el estricto r&eacute;gimen de aislamiento impuesto a los terroristas.
    </p><p class="article-text">
        El caso Nahuel no es tan espeluznante como el crimen de Almer&iacute;a, cuando tres j&oacute;venes fueron confundidos en 1981 con un comando de ETA y fueron torturados hasta la muerte por un grupo de agentes de la Guardia Civil. Nahuel &ldquo;solo&rdquo; ha sufrido prisi&oacute;n y aislamiento, pero su peripecia pone de manifiesto que algunos funcionarios del Estado conceden prioridad a las medidas represivas sobre la investigaci&oacute;n objetiva de los hechos. No est&aacute; de m&aacute;s recordar que Lamela envi&oacute; a prisi&oacute;n a los principales l&iacute;deres del proc&eacute;s, suscitando la protesta de Amnist&iacute;a Internacional, que la acus&oacute; de restringir derechos fundamentales, como la libertad de expresi&oacute;n y el derecho de reuni&oacute;n pac&iacute;fica. En 2017, se recogieron 160.000 firmas para pedir su inhabilitaci&oacute;n, alegando que &ldquo;la prisi&oacute;n es un recurso &uacute;ltimo, es excepcional y ha de ser utilizado m&iacute;nimamente&rdquo;, pero &ldquo;para la jueza Lamela privar de libertad parece ser la regla&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Solo desde la mala fe pueden interpretarse las palabras de Ione Belarra como una incitaci&oacute;n a la violencia. &ldquo;Reventar a la derecha&rdquo; es una forma de pedir la movilizaci&oacute;n de la izquierda para desenmascarar y desmontar el golpismo blando ejercido por una oposici&oacute;n cada vez m&aacute;s agresiva y demag&oacute;gica. No creo que Jos&eacute; Mar&iacute;a Aznar, falangista en su juventud, haya sido nunca un pol&iacute;tico de centro, pero en los noventa alardeaba de moderaci&oacute;n, pues sab&iacute;a que era la &uacute;nica forma de conseguir una mayor&iacute;a parlamentaria. Ahora las cosas han cambiado. Despu&eacute;s de la Gran Recesi&oacute;n de 2008, irrumpi&oacute; una nueva izquierda que consider&oacute; inaceptables las pol&iacute;ticas neoliberales. Las elites se sintieron amenazadas y la derecha gir&oacute; hacia posiciones extremistas, explotando el poder de seducci&oacute;n de abstracciones como la patria, la libertad y la seguridad.
    </p><p class="article-text">
        Ninguno de estos conceptos es intr&iacute;nsecamente perverso, pero su car&aacute;cter difuso se presta a la manipulaci&oacute;n. Y es lo que hizo la derecha populista, asociando la inmigraci&oacute;n a una supuesta invasi&oacute;n que atentaba contra la seguridad y la soberan&iacute;a nacional. Al mismo tiempo, prostituy&oacute; el concepto de libertad, vincul&aacute;ndolo a la destrucci&oacute;n del Estado del bienestar. El anarcocapitalismo de Milei es un buen ejemplo de esa aberraci&oacute;n ideol&oacute;gica. Esta interpretaci&oacute;n de la libertad corri&oacute; paralela a la idea de que el &ldquo;movimiento woke&rdquo; no obedec&iacute;a al deseo de reivindicar los derechos de las minor&iacute;as, sino al prop&oacute;sito de demoler los pilares de la civilizaci&oacute;n occidental: Dios, la patria y la familia.  
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, D&iacute;az Ayuso, tambi&eacute;n falangista en su juventud, se sum&oacute; enseguida a esta oleada reaccionaria. Cuando puso en circulaci&oacute;n esl&oacute;ganes como &ldquo;Comunismo o libertad&rdquo; o &ldquo;Que te vote Txapote&rdquo; arroj&oacute; m&aacute;s gasolina al fuego que ya ard&iacute;a en los sectores m&aacute;s ultras, como ese chat privado de altos mandos militares que so&ntilde;aban con el aniquilamiento de 26 millones de espa&ntilde;oles. Ayuso es una mujer hueca, con graves carencias intelectuales. Aunque le sobran descaro y belicosidad, nadie ignora que Miguel &Aacute;ngel Rodr&iacute;guez y Jos&eacute; Mar&iacute;a Aznar son los titiriteros que mueven los hilos de su discurso. Ayuso ha pretendido investirse de autoridad con declaraciones sumamente provocadoras, como cuando afirm&oacute; en una entrevista concedida a<em> El Mundo</em> que el rey, los jueces y ella no permitir&iacute;an que el gobierno de S&aacute;nchez cambiara Espa&ntilde;a por la puerta de atr&aacute;s. &iquest;C&oacute;mo? Reventando a los que pretenden crear un pa&iacute;s m&aacute;s plural e igualitario.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de Ayuso y sus creadores, reventar no es un eufemismo, sino una feroz estrategia de acoso y derribo. Gracias a medios regados con dinero p&uacute;blico, sicarios medi&aacute;ticos sin escr&uacute;pulos y jueces que solo necesitan unos recortes de peri&oacute;dico para admitir a tr&aacute;mite una denuncia, resulta muy sencillo destruir a los adversarios. En una democracia liberal, no hay que sacar los tanques a la calle. Es suficiente tener mucho dinero para controlar los medios de comunicaci&oacute;n y las redes sociales, y contar con el apoyo de una &ldquo;polic&iacute;a patri&oacute;tica&rdquo; y unos jueces alineados con las ideas m&aacute;s retr&oacute;gradas. Con esos recursos, ya no hay necesidad de montar numeritos como los del 23-F. Una D&iacute;az Ayuso lanzado exabruptos dictados por maestros de la intoxicaci&oacute;n es mucho m&aacute;s letal que los tiros de Tejero en el Congreso.
    </p><p class="article-text">
        No se puede dialogar con quienes pretenden destruirte con bulos, denuncias falsas y amenazas. Hay que reventarlos, como han se&ntilde;alado Ione Belarra o Irene Montero. Y reventar, insisto, en este contexto significa desarmar, neutralizar, desmontar. La derecha ya no tiene ideas, sino prejuicios y hay que mostrarlo claramente. Su meta es miniaturizar el Estado del bienestar, favorecer los intereses de las grandes empresas, garantizar privilegios injustos, amordazar a la ciudadan&iacute;a m&aacute;s cr&iacute;tica. Si no queremos que la derecha nos reviente, si no estamos dispuestos a que la desigualdad siga creciendo y a que retrocedamos veinticinco a&ntilde;os en derechos libertades, hacen falta esa determinaci&oacute;n y valent&iacute;a que siempre caracterizaron a Marcelino Camacho. Su lema &ldquo;Ni nos domaron, ni nos doblaron ni nos van a domesticar&rdquo; sigue siendo una poderosa inspiraci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Narbona]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/reventar-derecha_129_12883615.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 03 Jan 2026 21:29:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Derecha,Isabel Díaz Ayuso,Sánchez,Podemos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hakuna o el regreso del 'cristofascismo']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/hakuna-regreso-cristofascismo_129_12873033.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b46e2733-2deb-445d-94d8-1b481c5a8ceb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hakuna o el regreso del &#039;cristofascismo&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El integrismo religioso elude las cuestiones más incómodas, como la pobreza, la injusticia, la guerra, la desigualdad, la explotación del hombre por el hombre. Prefiere hablar de “gozo”, “alegría” y “eternidad”</p><p class="subtitle">Ayuso y Feijóo bailan el pop cristiano de Hakuna en la Puerta del Sol de Madrid</p></div><p class="article-text">
        El concierto de Hakuna en la Puerta del Sol el pasado 22 de diciembre, con Alberto N&uacute;&ntilde;ez Feij&oacute;o e Isabel D&iacute;az Ayuso bailando en las primeras filas como dos adolescentes embriagados por una fe renovada, es el perfecto ejemplo de lo que Dorothee S&ouml;lle llam&oacute; &ldquo;cristofascismo&rdquo;. S&ouml;lle, te&oacute;loga luterana, pacifista, feminista y poeta, invent&oacute; ese neologismo para describir la alianza entre el fundamentalismo cristiano y el poder pol&iacute;tico y econ&oacute;mico. El &ldquo;cristofascismo&rdquo; despolitiza el mensaje cristiano para fomentar la obediencia de las masas, deslegitimar las protestas ciudadanas y marginar a las minor&iacute;as. Esta maniobra constituye una obscena perversi&oacute;n del ideal igualitario de Jes&uacute;s de Nazaret, que utiliz&oacute; la famosa met&aacute;fora del camello y el ojo de la aguja para condenar la opresi&oacute;n sufrida por el pueblo trabajador jud&iacute;o bajo el yugo de Roma y su principal colaborador, el Sanedr&iacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Aparentemente, Hakuna es un inofensivo grupo de pop cristiano fundado en 2013 por el ex sacerdote del Opus Dei Jos&eacute; Pedro Manglano. El origen de este conjunto de m&uacute;sica solo puede inspirar desconfianza, pues el Opus Dei, tal como atestiguan infinidad de antiguos numerarios, supernumerarios, agregados o numerarias auxiliares, siempre ha funcionado con el secretismo y la hipocres&iacute;a una secta. 'El minuto heroico', la fant&aacute;stica miniserie documental de M&ograve;nica Terribas Sala, muestra c&oacute;mo la &ldquo;obra&rdquo; ha explotado, manipulado, maltratado y saqueado a miles de personas, con el pretexto de que solo les ayudaba a transitar por el camino de la santidad. Casi nadie ignora los v&iacute;nculos de Jos&eacute; Mar&iacute;a Escriv&aacute; de Balaguer con la dictadura del general Franco. &ldquo;San Josemar&iacute;a&rdquo; aliment&oacute; una concepci&oacute;n tridentina del catolicismo con frases como &ldquo;Bendito sea el dolor, amado sea el dolor, santificado sea el dolor, glorificado sea el dolor&rdquo;, unas palabras que sol&iacute;a susurrar a los moribundos, explic&aacute;ndoles que su sufrimiento era un tesoro espiritual, pues los acercaba al martirio de Jes&uacute;s en la cruz. 
    </p><p class="article-text">
        El carisma de Hakuna es transmitir &ldquo;la alegr&iacute;a de seguir a Cristo&rdquo;. Nutrido inicialmente por estudiantes del Icade y de la Escuela de Ingenieros, uno de los mayores &eacute;xitos del grupo se titula 'Un segundo', un tema con una letra cursi y vac&iacute;a:  &ldquo;Reviento de amor y estoy temblando de gozo / Hay tanta locura en este amor que no controlo / Pierde tu vida, recibir&aacute;s la eternidad / La alegr&iacute;a de ser esclavo, esclavo de mi libertad / Si por un segundo vieras c&oacute;mo te miro / No querr&iacute;as ver nada m&aacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El integrismo religioso elude las cuestiones m&aacute;s inc&oacute;modas, como la pobreza, la injusticia, la guerra, la desigualdad, la explotaci&oacute;n del hombre por el hombre. Prefiere hablar de &ldquo;gozo&rdquo;, &ldquo;alegr&iacute;a&rdquo; y &ldquo;eternidad&rdquo;. El integrismo cat&oacute;lico reduce el cristianismo a una serie de ritos vac&iacute;os y suscribe el paquete ideol&oacute;gico del movimiento provida: oposici&oacute;n al aborto, la eutanasia, el preservativo y el matrimonio homosexual. Un feroz anticomunismo y la teor&iacute;a del gran remplazo (la inmigraci&oacute;n es el caballo de Troya de la islamizaci&oacute;n de Occidente)  completa esta grotesca interpretaci&oacute;n del mensaje cristiano.
    </p><p class="article-text">
        Hakuna y todo lo que orbita alrededor, incluidos sat&eacute;lites inesperados como la conversa D&iacute;az Ayuso, que hizo el camino de Damasco durante la pandemia, pasan por alto las reflexiones del papa Francisco en su enc&iacute;clica '<em>Fratelli tutti</em>'. El papa argentino describe la pobreza como la consecuencia del ego&iacute;smo de una minor&iacute;a acaparadora y, al igual que &Oacute;scar Romero e Ignacio Ellacur&iacute;a, asesinados por la ultraderecha salvadore&ntilde;a, cuestiona la propiedad privada: &ldquo;La tradici&oacute;n cristiana nunca reconoci&oacute; como absoluto o intocable el derecho a la propiedad y subray&oacute; la funci&oacute;n social de cualquier forma de propiedad privada&rdquo;. El integrismo cat&oacute;lico, muy arraigado en el obispado espa&ntilde;ol, jam&aacute;s disimul&oacute; su antipat&iacute;a hacia Francisco y algunos sacerdotes, como los energ&uacute;menos de La Sacrist&iacute;a de La Vend&eacute;e, una &ldquo;tertulia sacerdotal contrarrevolucionaria&rdquo;, llegaron a manifestar su deseo de que el papa argentino subiera pronto a los cielos.
    </p><p class="article-text">
        La mayor desgracia del cristianismo fue la conversi&oacute;n del sanguinario Constantino I. El emperador romano transform&oacute; las comunidades horizontales de los primitivos seguidores de Jes&uacute;s en una estructura vertical, con una organizaci&oacute;n jer&aacute;rquica similar a la del imperio y una idea de Dios copiada del despotismo de los c&eacute;sares. Constantino pens&oacute; que el cristianismo le ayudar&iacute;a a consolidar su poder y aglutinar a sus s&uacute;bditos bajo un credo que invitaba a la obediencia. Jes&uacute;s de Nazaret es una de las figuras m&aacute;s deformadas y tergiversadas de la historia. El evangelio de Marcos, el m&aacute;s primitivo, se redact&oacute; alrededor del a&ntilde;o 70 d.C. Es decir, en las mismas fechas en que las legiones romanas llevaron a cabo la segunda destrucci&oacute;n del templo de Jerusal&eacute;n. Las comunidades que redactaron el evangelio de Marcos y los otros tres evangelios can&oacute;nicos intentaron congraciarse con Roma, domesticando la figura de Jes&uacute;s, al que se present&oacute; como un pacifista y un colaborador con la ocupaci&oacute;n y no como lo que fue realmente: un l&iacute;der pol&iacute;tico que luch&oacute; contra el imperialismo y sus sicarios. Cuando le entregaron un denario y le preguntaron si hab&iacute;a que pagar impuestos, Jes&uacute;s examin&oacute; la moneda y contest&oacute; &ldquo;dadle al C&eacute;sar lo que es del C&eacute;sar y a Dios lo que es de Dios&rdquo;. No suele mencionarse que en el denario aparec&iacute;a la siguiente inscripci&oacute;n: &ldquo;Tiberio, hijo del divino Augusto&rdquo;, una frase que constitu&iacute;a una blasfemia para un jud&iacute;o. Jes&uacute;s respondi&oacute; ir&oacute;nicamente, sugiriendo que el C&eacute;sar, un falso dios, no merec&iacute;a nada y que hab&iacute;a que dar a Dios lo que realmente nos ped&iacute;a: solidaridad con los pobres, los extranjeros, las viudas y los hu&eacute;rfanos. Ese mensaje es el &ldquo;hilo rojo&rdquo; que seg&uacute;n el fil&oacute;sofo marxista Ernst Bloch recorre toda la Biblia. 
    </p><p class="article-text">
        El hijo de una humilde familia de trabajadores no pod&iacute;a pedir que se pagaran los tributos impuestos por el invasor romano para sostener a las elites. Jes&uacute;s desafi&oacute; al poder pol&iacute;tico y religioso de su &eacute;poca, hablando de la inminencia de un Reino donde ya no habr&iacute;a pobres ni hambrientos. De ah&iacute; que sufriera una muerte pol&iacute;tica, pues la cruz, una forma de ejecuci&oacute;n particularmente atroz, se reservaba para los sediciosos y los esclavos rebeldes. Los supuestos ladrones que le acompa&ntilde;aron en el G&oacute;lgota probablemente eran insurgentes, miembros de la resistencia jud&iacute;a. Muchos historiadores apuntan que movimientos nacionalistas jud&iacute;os radicales, como los zelotes y los sicarios, se gestaron probablemente alrededor de Jes&uacute;s. Los evangelios conservan hechos que muestran el car&aacute;cter beligerante del galileo y sus disc&iacute;pulos, como la expulsi&oacute;n de los mercaderes del templo a latigazos o la resistencia de los ap&oacute;stoles en el huerto de Getseman&iacute;, que sacaron espadas para defender a su maestro, pese a que las autoridades romanas hab&iacute;an establecido la pena de muerte para los jud&iacute;os que portaran armas. 
    </p><p class="article-text">
        Los evangelistas acusan al pueblo jud&iacute;o de la muerte de Jes&uacute;s y exoneran al prefecto Poncio Pilato, algo inveros&iacute;mil, pues &ndash;seg&uacute;n Fil&oacute;n de Alejandr&iacute;a&ndash; su mandato se caracteriz&oacute; por su &ldquo;corruptibilidad, robos, violencias, ofensas, brutalidades, condenas continuas sin proceso previo, y una crueldad sin l&iacute;mites&rdquo;. Sus abusos fueron tan escandalosos que Tiberio le convoc&oacute; en Roma para investigarlo y juzgarlo. Los evangelistas culminaron su ejercicio de contorsi&oacute;n hist&oacute;rica y teol&oacute;gica ocultando que Jes&uacute;s ten&iacute;a hermanos -como Jacobo, tambi&eacute;n conocido como Santiago el Justo- e introduciendo viejos mitos para divinizar su figura. Al igual que Horus y Mitra, Jes&uacute;s nace de una virgen y como Osiris, Dionisio e Inanna muere y resucita. Y ya en el siglo IV, la iglesia fija el 25 de diciembre como fecha de su nacimiento, el d&iacute;a en que los romanos celebraban el solsticio de invierno. De este modo, Cristo se convierte en luz del mundo y s&iacute;mbolo del renacimiento de la vida. 
    </p><p class="article-text">
        Hakuna es uno de los frutos de la brutal represi&oacute;n pol&iacute;tica y religiosa orquestada por Wojtyla y Ratzinger contra la Teolog&iacute;a de la Liberaci&oacute;n. Gustavo Guti&eacute;rrez, el padre de esta escuela teol&oacute;gica, afirm&oacute; que Jes&uacute;s abog&oacute; por una radical opci&oacute;n por los pobres y se opuso frontalmente a los ricos y poderosos. El mensaje cristiano es una utop&iacute;a porque &ldquo;es una denuncia del orden existente&rdquo;, una voz &ldquo;movilizadora y subversiva&rdquo;. Por el contrario, Hakuna representa el deseo de conservar el orden establecido, con sus grandes dosis de injusticia y desigualdad. Si no fuera as&iacute;, N&uacute;&ntilde;ez Feijoo y D&iacute;az Ayuso no bailar&iacute;an sonrientes al son de sus canciones. Es desolador comprobar que el &ldquo;cristofascismo&rdquo; ha regresado y que figuras como Pere Casald&agrave;liga, Ernesto Cardenal o Diamantino Garc&iacute;a Acosta, firmemente comprometidos con la liberaci&oacute;n del ser humano de cualquier forma de opresi&oacute;n o explotaci&oacute;n, ya solo son un entra&ntilde;able recuerdo en la memoria de unos pocos nost&aacute;lgicos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Narbona]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/hakuna-regreso-cristofascismo_129_12873033.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Dec 2025 19:19:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Hakuna o el regreso del 'cristofascismo']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cristianismo,Fascismo,Teología,Isabel Díaz Ayuso]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Te recuerdo, Víctor Jara]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/recuerdo-victor-jara_129_12855648.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d0e571c7-ceda-4f69-bc2a-b7a543f6e767_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Te recuerdo, Víctor Jara"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Más de siete millones de chilenos han concedido la presidencia a un admirador de Pinochet. Evidentemente, no todos simpatizan con el dictador. A muchos solo los mueve el desencanto y la desesperanza. Cambian los gobiernos, pero la desigualdad persiste y Kast, como otros líderes ultraderechistas, ha utilizado la inmigración ilegal y su supuesto vínculo con la inseguridad para movilizar a los votantes</p></div><p class="article-text">
        La victoria del ultraderechista Jos&eacute; Antonio Kast es un ultraje a la memoria de V&iacute;ctor Jara. En el plebiscito de 1988 sobre Augusto Pinochet, Kast vot&oacute; s&iacute;, argumentando que el general no hab&iacute;a usado la fuerza para derribar a un gobierno leg&iacute;timo, sino para salvar a Chile del comunismo. En esas fechas, solo ten&iacute;a veintid&oacute;s a&ntilde;os y su padre Michael, natural de Baviera, hab&iacute;a militado en el Partido Nacionalsocialista Obrero Alem&aacute;n y hab&iacute;a adquirido el grado de oficial de la Wehrmacht por su participaci&oacute;n en la ocupaci&oacute;n de Par&iacute;s y la invasi&oacute;n de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Como los criminales de guerra Ante Paveli&#263;, Adolf Eichmann y Josef Mengele, Michael logr&oacute; huir a Argentina y, m&aacute;s tarde, a Chile, utilizando la &ldquo;ruta de ratas&rdquo; creada por el Vaticano para que nazis y fascistas pudieran abandonar Europa y no responder ante la justicia aliada.&nbsp;Su hijo Miguel, oriundo de Oberstaufen, fue ministro de Estado y presidente del Banco Central durante la dictadura de Pinochet. Formado en la Universidad de Chicago, aplic&oacute; las ideas de Milton Friedman y Arnoldo Harberger, ordenando una oleada de privatizaciones y el despido masivo de empleados p&uacute;blicos. A la larga, sus medidas provocaron una ca&iacute;da del PIB de 13,6 % (la m&aacute;s alta de la historia Chile desde la crisis de 1929), una tasa de desempleo del 20% y la quiebra de un gran n&uacute;mero de bancos e instituciones financieras.
    </p><p class="article-text">
        No es extra&ntilde;o que con esos antecedes familiares, Jos&eacute; Antonio Kast declarara en 2017 que si Pinochet viviera, votar&iacute;a por &eacute;l. En 2021, Kast se declar&oacute; partidario de clausurar el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH), retirar a Chile del Consejo de Derechos Humanos de la ONU y suprimir el Ministerio de la Mujer. Aunque durante su campa&ntilde;a presidencial se centr&oacute; en el control de la migraci&oacute;n, la seguridad y el crecimiento econ&oacute;mico, nada indica que su agenda de valores haya cambiado. Nunca ha ocultado su oposici&oacute;n al aborto en cualquier circunstancia y su desd&eacute;n por el colectivo LGTBIQ+.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El presidente Gabriel Boric fracas&oacute; en su proyecto de reforma constitucional y no logr&oacute; que el Congreso aprobara una subida de impuestos para mejorar los servicios sociales, pero cre&oacute; un sistema m&aacute;s equitativo y solidario de pensiones, adopt&oacute; medidas para rebajar las listas de espera quir&uacute;rgicas, estableci&oacute; el copago cero en el sistema p&uacute;blico de salud para las personas con menos ingresos, consigui&oacute; un crecimiento moderado el PIB y mantuvo la tasa de desempleo en un 8&rsquo;4%. Adem&aacute;s, realiz&oacute; importantes gestos simb&oacute;licos, como rendir homenaje a la estatua de Salvador Allende situada a las afueras del Palacio de La Moneda, pedir al Parlamento el reconocimiento constitucional a los pueblos ind&iacute;genas del pa&iacute;s, alegando que Chile ganar&iacute;a en paz y unidad o manifestar el deseo de ver a Netanyahu y a los responsables del genocidio de Gaza sentados en el banquillo de la Corte Penal Internacional.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el gobierno de Boric no ha cambiado el paisaje social. Chile contin&uacute;a siendo uno de los pa&iacute;ses m&aacute;s desiguales de la OCDE. El 10% m&aacute;s rico acumula el 60% de la riqueza total, mientras que el 50% m&aacute;s pobre solo disfruta del 8&rsquo;2%. La pobreza afecta al 27%, lo cual significa sufrir graves carencias en salud, educaci&oacute;n y vivienda. Los grupos m&aacute;s afectados son los menores, las personas de la tercera edad, los discapacitados, las mujeres y los migrantes. Los avances macroecon&oacute;micos no han menoscabado la desigualdad estructural. Es inevitable pensar en Espa&ntilde;a, donde los buenos datos econ&oacute;micos conviven con los bajos salarios, el problema de la vivienda y una bolsa de doce millones de personas en riesgo de pobreza o exclusi&oacute;n social. Resulta particularmente desolador que desde hace d&eacute;cadas Espa&ntilde;a posea una de las tasas m&aacute;s altas de pobreza infantil de la UE, con un mill&oacute;n de ni&ntilde;os afectados por una pobreza severa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Salvador Allende fue mucho m&aacute;s radical que Boric, pues sab&iacute;a que la lucha contra la desigualdad exig&iacute;a medidas dr&aacute;sticas. De ah&iacute; que nacionalizara la gran miner&iacute;a del cobre, pusiera en marcha una ambiciosa reforma agraria, congelara los precios de las mercanc&iacute;as y aumentara los salarios de todos los trabajadores. Las empresas estadounidenses Anaconda y Kennecott fueron dos de las grandes perjudicadas, pues no recibieron ninguna compensaci&oacute;n econ&oacute;mica. Se justific&oacute; esa decisi&oacute;n por la acumulaci&oacute;n de beneficios abusivos gracias a unas baj&iacute;simas tasas fiscales.
    </p><p class="article-text">
        La respuesta del presidente Richard Nixon y su secretario de Estado, Henry Kissinger, consisti&oacute; en organizar un boicot contra el gobierno de Allende mediante la negaci&oacute;n de cr&eacute;ditos externos. Estrangulada por esta represalia y por la emisi&oacute;n de moneda para subir salarios y conceder subsidios, la econom&iacute;a chilena sufri&oacute; una inflaci&oacute;n desorbitada y una crisis de desabastecimiento.  Financiada por la CIA, la prensa opositora (El Mercurio, La Segunda, La Tercera, Las &Uacute;ltimas Noticias, La Prensa de Santiago, La Tarde y Tribuna) atac&oacute; sin tregua al gobierno de Allende. La escasez de productos b&aacute;sicos y el florecimiento del mercado negro dispararon el descontento social. La huelga de los camioneros agrav&oacute; a&uacute;n m&aacute;s la crisis. Los atentados de la Vanguardia Organizada del Pueblo y el Movimiento de Izquierda Revolucionaria, dos organizaciones que practicaban la lucha armada porque consideraban impracticable la v&iacute;a democr&aacute;tica hacia el socialismo, solo a&ntilde;adieron m&aacute;s tensi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, el 11 de septiembre de 1973 el ej&eacute;rcito se sublev&oacute; bajo la direcci&oacute;n del general Pinochet y, tras sufrir una incursi&oacute;n de los cazabombarderos Hawker Hunter, Allende muri&oacute; en el Palacio de la Moneda. En su &uacute;ltima alocuci&oacute;n en Radio Magallanes, el presidente declar&oacute;: &ldquo;Trabajadores de mi Patria, tengo fe en Chile y su destino. [&hellip;] Sigan ustedes sabiendo que, mucho m&aacute;s temprano que tarde, de nuevo abrir&aacute;n las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El cantautor V&iacute;ctor Jara fue una de las v&iacute;ctimas de la feroz represi&oacute;n desatada por Pinochet, una operaci&oacute;n monstruosa que se sald&oacute; con 3.126 desaparecidos y alrededor de 10.000 personas torturadas. Con un valor simb&oacute;lico similar al de Federico Garc&iacute;a Lorca en Espa&ntilde;a, Jara padeci&oacute; un aut&eacute;ntico tormento en el Estadio Chile. Brutalmente maltratado por el joven teniente Edwin Dimter Bianchi, al que llamaban El Pr&iacute;ncipe, y por otros esbirros de la misma cala&ntilde;a, sufri&oacute; m&uacute;ltiples fracturas y quemaduras. Los torturadores se ensa&ntilde;aron con sus manos por lo que representaban: un canto libre, una herramienta para protestar contra las injusticias. Antes de morir, a&uacute;n tuvo tiempo de escribir con la ayuda de sus compa&ntilde;eros de cautiverio: &ldquo;Canto que mal que sales / Cuando tengo que cantar espanto / Espanto como el que vivo / Espanto como el que muero&rdquo;. El cad&aacute;ver de V&iacute;ctor Jara fue arrojado en las cercan&iacute;as del Cementerio Metropolitano con cuarenta y cuatro impactos de bala.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora, m&aacute;s de siete millones de chilenos han concedido la presidencia a un admirador de Pinochet. Evidentemente, no todos simpatizan con el dictador. A muchos solo los mueve el desencanto y la desesperanza. Cambian los gobiernos, pero la desigualdad persiste, y Kast, como otros l&iacute;deres ultraderechistas, ha utilizado la inmigraci&oacute;n ilegal y su supuesto v&iacute;nculo con la inseguridad para movilizar a los votantes. A pesar de todo, creo que muchos te recuerdan, V&iacute;ctor Jara. Siempre ser&aacute;s un s&iacute;mbolo de ese anhelo de justicia y fraternidad que enciende la esperanza de los humillados y olvidados. Hoy tal vez no es el tiempo que puede ser ma&ntilde;ana, pero la esperanza no se basa en hechos, sino en bellos, insensatos e irrenunciables sue&ntilde;os.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Narbona]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/recuerdo-victor-jara_129_12855648.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 20 Dec 2025 21:18:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Te recuerdo, Víctor Jara]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Chile,José Antonio Kast]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¡Me cago en Franco!]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/cago-franco_129_12843611.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e129f6c1-0668-4296-8b02-40446a558bf4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¡Me cago en Franco!"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La sentencia contra Álvaro García Ortiz, ex fiscal general del Estado, no ha sido tan severa, pero no es menos arbitraria, pues —como han señalado los votos discrepantes de las magistradas Susana Polo y Ana Ferrer— se ha vulnerado la presunción de inocencia al optar por la hipótesis más perjudicial para el inculpado</p><p class="subtitle">El Supremo considera que el ex fiscal general “o alguien de su entorno” filtraron la confesión de la pareja de Ayuso</p></div><p class="article-text">
        El Tribunal de Orden P&uacute;blico, continuador de la labor represiva del Tribunal Especial de la Represi&oacute;n contra la Masoner&iacute;a y el Comunismo, se estren&oacute; con Timoteo Buend&iacute;a, que al ver a Franco en el televisor de un bar grit&oacute;: &ldquo;&iexcl;Me cago en Franco!&rdquo;. Era el 2 de octubre de 1963 y Buend&iacute;a hab&iacute;a bebido varios vasos de vino, lo cual quiz&aacute;s lo envalenton&oacute; y le solt&oacute; la lengua. Los jueces no apreciaron ninguna atenuante y lo condenaron a diez a&ntilde;os de c&aacute;rcel. La sentencia contra &Aacute;lvaro Garc&iacute;a Ortiz, ex fiscal general del Estado, no ha sido tan severa, pero no es menos arbitraria, pues &mdash;<a href="https://www.eldiario.es/politica/juezas-discrepan-sentencia-ex-fiscal-general-no-quedado-acreditado-sea-autor-filtracion_1_12816442.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como han se&ntilde;alado los votos discrepantes de las magistradas Susana Polo y Ana Ferrer</a>&mdash; se ha vulnerado la presunci&oacute;n de inocencia al optar por la hip&oacute;tesis m&aacute;s perjudicial para el inculpado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La sentencia atribuye la filtraci&oacute;n del c&eacute;lebre correo del abogado de la pareja de Isabel D&iacute;az Ayuso al anterior fiscal general del Estado &ldquo;o una persona de su entorno inmediato&rdquo;. Se da por probado que Garc&iacute;a Ortiz se comunic&oacute; por tel&eacute;fono con el periodista de la Cadena Ser Miguel &Aacute;ngel Campos para transmitirle informaci&oacute;n reservada. Se pasa por alto que la comunicaci&oacute;n solo dur&oacute; cuatro segundos seg&uacute;n la grabaci&oacute;n de la UCO, un brev&iacute;simo lapso de tiempo que puede corresponder con la respuesta autom&aacute;tica del contestador y no con una charla que apenas habr&iacute;a permitido formular tres o cuatro palabras. Campos neg&oacute; que el ex fiscal le hubiera filtrado el correo. El secreto profesional, reconocido por la ley, no incluye el derecho de mentir con impunidad. Si los magistrados que han condenado a Garc&iacute;a Ortiz estiman que el periodista minti&oacute;, su obligaci&oacute;n ser&iacute;a incriminarlo por falso testimonio.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a la famosa nota informativa del exfiscal no puede interpretarse como un delito, pues no revelaba ning&uacute;n secreto. Solo incid&iacute;a en hechos que ya eran de dominio p&uacute;blico. Cinco de los siete magistrados del Tribunal Supremo no conceden credibilidad a los testimonios de media docena de periodistas, pero s&iacute; se muestran cr&eacute;dulos con las patra&ntilde;as, los bulos y las manipulaciones de Miguel &Aacute;ngel Rodr&iacute;guez, que ya est&aacute; recorriendo los platos televisivos para celebrar la sentencia y afirmar que la democracia funciona impecablemente en Espa&ntilde;a, pese a las maniobras totalitarias y liberticidas del gobierno de Pedro S&aacute;nchez. Al margen de las consideraciones jur&iacute;dicas, la sentencia consolida algo que ya han advertido muchos ciudadanos: un sector mayoritario de la judicatura est&aacute; alineado con esa marea reaccionaria que intenta desactivar o cancelar las pol&iacute;ticas progresistas. Si un fiscal general del Estado puede ser condenado sin pruebas inequ&iacute;vocas, cualquier ciudadano est&aacute; expuesto a correr una suerte similar. En cierta manera, la sentencia impone lo que Giorgio Agamben llam&oacute; el &ldquo;Estado de excepci&oacute;n permanente&rdquo; en la segunda entrega de su tetralog&iacute;a <em>Homo Sacer</em>. En el Estado de excepci&oacute;n, el poder judicial suspende el derecho presuntamente para proteger el imperio de la ley, pero en realidad lo que pretende es evitar que el derecho se utilice para menoscabar el poder del Estado o los privilegios de las elites. En el caso de Garc&iacute;a Ortiz, se ignora uno de los fundamentos elementales del derecho &mdash;justificar una sentencia con pruebas irrefutables&mdash; para fortalecer una perspectiva ideol&oacute;gica. Pienso que Agamben adscribir&iacute;a esta sentencia a la &ldquo;guerra civil legal&rdquo; contra los sistemas garantistas, donde el ciudadano no puede ser despojado de su inocencia por meras especulaciones sin un fundamento emp&iacute;rico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los jueces deben obrar con escrupulosa imparcialidad, pero casos como el de los seis de Zaragoza, condenados sin m&aacute;s pruebas que los testimonios de la polic&iacute;a, la campa&ntilde;a del juez Peinado contra los medios que cuestionan sus procedimientos, el absurdo juicio contra H&eacute;ctor de Miguel por su broma sobre el Valle de los Ca&iacute;dos, la exculpaci&oacute;n de Esperanza Aguirre por su implicaci&oacute;n en la financiaci&oacute;n ilegal del PP o la extraordinaria sinton&iacute;a entre M. Rajoy y el juez &Aacute;ngel Hurtado, instructor del juicio contra Garc&iacute;a Ortiz, evidencian que el poder judicial no es neutral. Enrique L&oacute;pez L&oacute;pez, magistrado y Consejero de Presidencia, Justicia e Interior de la Comunidad de Madrid desde 2021, ni siquiera se molesta en ocultarlo. En una entrevista concedida a <em>La Raz&oacute;n</em>, declar&oacute;: &ldquo;El PP tiene el apoyo de la mayor&iacute;a de la carrera judicial&rdquo;. No est&aacute; de m&aacute;s recordar que durante su etapa en el CGPJ la mayor&iacute;a conservadora equipar&oacute; el matrimonio homosexual a la zoofilia. Un sistema obsoleto de acceso a la judicatura propicia este sesgo ideol&oacute;gico. Solo los opositores procedentes de clases sociales pudientes pueden permitirse una media de cuatro o cinco a&ntilde;os de preparaci&oacute;n, atados a la pata de una mesa para aprender a repetir como papagayos leyes y art&iacute;culos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las pruebas selectivas no miden la madurez o el buen criterio de los candidatos, sino sus habilidades t&eacute;cnicas y memor&iacute;sticas. Eso explica que la mayor&iacute;a de las sentencias judiciales puedan calificarse de actos de terrorismo gramatical: concatenaci&oacute;n innecesaria de subordinadas, mal uso de los signos de puntuaci&oacute;n, abusos de formas arcaicas del subjuntivo, comillas omitidas o improcedentes. Pienso que muy pocos jueces han le&iacute;do las recomendaciones de Antonio Machado en <em>Juan de Mairena</em>. Escribir con elegancia implica huir de la ret&oacute;rica. &ldquo;Lo que pasa en la calle&rdquo; es una expresi&oacute;n mucho m&aacute;s bella y atinada que &ldquo;los eventos consuetudinarios que acontecen en la r&uacute;a&rdquo;. Aventuro que los jueces son m&aacute;s aficionados a la prosa de Feliciano de Silva, autor de la <em>Segunda Celestina</em> y de libros de caballer&iacute;as, que nos dej&oacute; perlas como &ldquo;&iexcl;O amor, que no hay raz&oacute;n en que tu sinraz&oacute;n no tenga mayor raz&oacute;n en sus contrarios!&rdquo; y al que Miguel de Cervantes parodi&oacute; en el primer cap&iacute;tulo de la primera parte del <em>Quijote</em>: &ldquo;La raz&oacute;n de la sinraz&oacute;n que a mi raz&oacute;n se hace, de tal manera mi raz&oacute;n enflaquece, que con raz&oacute;n me quejo de la vuestra fermosura&rdquo;. No s&eacute; si algunos jueces sue&ntilde;an con emular los retru&eacute;canos de los literatos m&aacute;s grandilocuentes del Siglo de Oro o si se limitan a maltratar el idioma porque sus lecturas no van m&aacute;s all&aacute; del C&oacute;digo Penal, el Bolet&iacute;n Oficial del Estado y, en el mejor de los casos, los informes de actualidad de la Fundaci&oacute;n FAES.
    </p><p class="article-text">
        El mensaje impl&iacute;cito en la condena del exfiscal Garc&iacute;a Ortiz es que ciertas figuras son intocables y el resto est&aacute; a expensas del humor o la ideolog&iacute;a del juez de turno. Despu&eacute;s de la condena de Timoteo Buend&iacute;a, el Tribunal de Orden P&uacute;blico dict&oacute; otras 3.797 condenas, incluida la del c&eacute;lebre proceso 1.001 en 1972 contra los dirigentes de Comisiones Obreras. Aunque en 1977 el gobierno de Adolfo Su&aacute;rez suprimi&oacute; el Tribunal de Orden P&uacute;blico, diez de sus diecis&eacute;is jueces con plaza titular se convirtieron en magistrados del Supremo o de la Audiencia Nacional. Es uno de los pecados originales de nuestra ejemplar democracia. Hoy en d&iacute;a, gracias a la Ley Mordaza, que limita derechos constitucionales y criminaliza la protesta pac&iacute;fica y la labor informativa, y el apoyo mayoritario de los jueces al PP, no me atrever&iacute;a a asegurar que emular a Timoteo Buend&iacute;a no pueda acarrear un disgusto. Para muchos jueces, llamar &ldquo;hijo de puta&rdquo; a Pedro S&aacute;nchez, como hizo D&iacute;az Ayuso en el Congreso con desparpajo castizo, es un derecho garantizado por la libertad de expresi&oacute;n, pero exclamar &ldquo;&iexcl;Me cago en Franco!&rdquo; tal vez podr&iacute;a interpretarse como un delito de odio. Por si las moscas, hay que tener la boquita cerrada, salvo que se est&eacute; dispuesto a ser apisonado y triturado por la &ldquo;raz&oacute;n de la sinraz&oacute;n que a mi raz&oacute;n se hace&rdquo; de jueces como Hurtado, Peinado o Carlos del Valle. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Narbona]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/cago-franco_129_12843611.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 Dec 2025 20:54:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¡Me cago en Franco!]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francisco Franco,Represión franquista,Tribunal Supremo,Justicia,Álvaro García Ortiz]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El PP en modo 'vintage']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/pp-vintage_129_12826468.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ae98d96a-d85f-4a1a-ba74-cdb435c8531b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x990y447.jpg" width="1200" height="675" alt="El PP en modo &#039;vintage&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El 30 de noviembre hizo mucho frío en Madrid. Eso no impidió que Núñez Feijóo lanzara una arenga en el Templo de Debod sin utilizar abrigo. Al contemplar su imagen, se vino a mi cabeza la estampa de José María Gil Robles</p><p class="subtitle">Óscar Puente, sobre la manifestación del PP en Madrid: “Había más gente en el mercadillo de Navidad de Valladolid”</p></div><p class="article-text">
        El 30 de noviembre de 2025 hizo mucho fr&iacute;o en Madrid. Eso no impidi&oacute; que N&uacute;&ntilde;ez Feij&oacute;o lanzara una arenga en el Templo de Debod sin utilizar abrigo. Al contemplar su imagen, se vino a mi cabeza la estampa de Jos&eacute; Mar&iacute;a Gil Robles hablando bajo una intensa lluvia en Santiago de Compostela el 1 de septiembre de 1935 ante las Juventudes de Acci&oacute;n Popular.
    </p><p class="article-text">
        El gesto del l&iacute;der conservador despert&oacute; la admiraci&oacute;n de la multitud. Mostrar desprecio por las inclemencias climatol&oacute;gicas es sin&oacute;nimo de fuerza y determinaci&oacute;n. Al parecer, Jos&eacute; Antonio Primo de Rivera tambi&eacute;n sol&iacute;a prescindir del abrigo cuando sub&iacute;a al estrado. Mussolini a&uacute;n iba m&aacute;s lejos, exhibiendo su torso desnudo ante las masas. Feij&oacute;o no ha llegado a tanto, pero su aparente indiferencia hacia las bajas temperaturas solo puede interpretarse de dos maneras. O bien llevaba una camiseta t&eacute;rmica, lo cual no es nada reprobable, o bien decidi&oacute; imprimir a su imagen, demasiado blanda para los tiempos que corren, un aspecto de dureza y gallard&iacute;a. Ser&iacute;a demag&oacute;gico afirmar que el PP ha emprendido una Cruzada contra el Gobierno de Pedro S&aacute;nchez, si bien es cierto que lo ha comparado en muchas ocasiones con el Frente Popular de 1936, pero no me parece descabellado afirmar que se ha puesto en modo <em>vintage</em>. 
    </p><p class="article-text">
        Feij&oacute;o utiliz&oacute; un tono apocal&iacute;ptico para describir el momento hist&oacute;rico que vivimos. Nada de moderaci&oacute;n o reflexi&oacute;n. Solo trazo grueso. En su discurso, afirm&oacute; que no est&aacute; en juego la alternancia pol&iacute;tica, sino la democracia. S&aacute;nchez no es un presidente leg&iacute;timo, sino el jefe de una banda de facinerosos. Feij&oacute;o, que ya no disimula su deseo de emular la belicosidad de D&iacute;az Ayuso, introdujo una variaci&oacute;n en el exitoso lema &ldquo;comunismo o libertad&rdquo;. Reemplaz&oacute; la alusi&oacute;n al bolchevismo por una referencia m&aacute;s cinematogr&aacute;fica: &ldquo;Mafia o democracia &rdquo;. He ah&iacute; el dilema. Tal vez en su inconsciente flot&oacute; una expresi&oacute;n m&aacute;s directa: &ldquo;Hampa o Reconquista&rdquo;. Afortunadamente, el supery&oacute; ejerci&oacute; su papel, reprimiendo las pulsiones primarias del inconsciente.
    </p><p class="article-text">
        Feij&oacute;o asegur&oacute; que la concentraci&oacute;n del Templo de Debod representaba a la mayor&iacute;a de los ciudadanos de Espa&ntilde;a. Imagino que el resto son esa &ldquo;anti-Espa&ntilde;a&rdquo; de la que hablaban los capitostes del r&eacute;gimen gracias al cual disfrutamos, seg&uacute;n Mayor Oreja, de un per&iacute;odo de &ldquo;extraordinaria placidez&rdquo;. La arenga de Feij&oacute;o no desde&ntilde;&oacute; el toque dram&aacute;tico: &ldquo;Esto no va simplemente del PP o del PSOE. Esto va de verg&uuml;enza o dignidad. Esto va de mentira o verdad. Esto va de corrupci&oacute;n o limpieza. Esto va de delinquir o servir&rdquo;. Y servir, al parecer, incluye &ldquo;bajar los impuestos&rdquo;, sin preocuparse por que esa medida deteriore a&uacute;n m&aacute;s las pol&iacute;ticas sociales y redistributivas, y llevar a cabo una operaci&oacute;n quir&uacute;rgica: &ldquo;Espa&ntilde;a necesita una limpieza total y se har&aacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hablar de &ldquo;limpieza total&rdquo; en el Templo de Debod no me parece muy afortunado. El templo egipcio se levanta sobre el antiguo Cuartel de la Monta&ntilde;a, escenario de uno de los episodios m&aacute;s tr&aacute;gicos de la guerra civil espa&ntilde;ola. Presumo que las im&aacute;genes de la carnicer&iacute;a que se produjo tras el breve sitio no inspiraron el tono guerrero de Ayuso, pero lo cierto es que su intervenci&oacute;n fue totalmente &ldquo;guerracivilista&rdquo;. La presidenta de la Comunidad de Madrid acus&oacute; de cobard&iacute;a a los moderados y equidistantes, con &ldquo;esguinces de cuello&rdquo; por mirar hacia otro lado. Con un tono unamuniano, exclam&oacute;: &ldquo;Nuestros dolores son otros: en el alma&rdquo;. Aunque hab&iacute;a un toque joseantoniano en las intervenciones, reforzado por la imagen de un Feij&oacute;o con el pelo te&ntilde;ido, sin gafas y el pecho henchido, el fondo se parec&iacute;a m&aacute;s a la dial&eacute;ctica a&ntilde;eja de Gil Robles. En el santuario de Covadonga, el l&iacute;der &ndash;o, m&aacute;s exactamente, el &ldquo;Jefe&rdquo;&ndash; de la CEDA, una coalici&oacute;n contrarrevolucionaria, afirm&oacute; el 9 de septiembre de 1934 que hab&iacute;a que restaurar la dignidad de Espa&ntilde;a &ldquo;con locura, con paroxismo, con los que sea: prefiero un pueblo de locos a un pueblo de miserables&rdquo;. Para los que puedan acusarme de exagerar con las analog&iacute;as, les recordar&eacute; una frase de Ayuso ese fr&iacute;o 30 de noviembre: &ldquo;ETA est&aacute; preparando su asalto al Pa&iacute;s Vasco y a Navarra, mientras sostiene a Pedro S&aacute;nchez. Que me diga que es mentira&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El PP lleva mucho tiempo en modo <em>vintage</em>. En 1987, cuando ejerc&iacute;a como presidente de la Junta de Castilla y Le&oacute;n, Aznar pos&oacute; para el fot&oacute;grafo Luis Mag&aacute;n en el castillo de Villafuerte de Esgueva. <em>El Pa&iacute;s </em>hab&iacute;a pedido a una serie de pol&iacute;ticos que eligieran un disfraz y Aznar, en un arrebato muy <em>vintage</em>, escogi&oacute; el de Rodrigo D&iacute;az de Vivar, el Cid Campeador. Muy alejado de la apostura de Charlton Heston, parec&iacute;a Mart&iacute;nez el Facha con capa, bacinete y espada. Seguramente, Aznar no pretend&iacute;a rescatar el esp&iacute;ritu de la Cruzada, pero al contemplar su disfraz parece inevitable recordar las palabras de Franco en Burgos en 1955: &ldquo;el Cid es el esp&iacute;ritu de Espa&ntilde;a&rdquo;. Durante la dictadura, tambi&eacute;n se exalt&oacute; a Agustina de Arag&oacute;n. No s&eacute; si eso influy&oacute; en el &aacute;nimo del asesor de la Consejer&iacute;a de Educaci&oacute;n y Juventud de Madrid, Jos&eacute; Mar&iacute;a Lorenzo, cuando experiment&oacute; un rapto <em>vintage</em> y felicit&oacute; a Isabel D&iacute;az Ayuso por su cuadrag&eacute;simo segundo cumplea&ntilde;os con una imagen de Ferrer Dalmau que representaba a la hero&iacute;na del sitio de Zaragoza rodeada de cad&aacute;veres al pie de un ca&ntilde;&oacute;n. Lorenzo sustituy&oacute; el rostro de Agustina por el de Ayuso y a&ntilde;adi&oacute; una bandera de la Comunidad de Madrid, ondeando entre el humo de la batalla. En sus terror&iacute;ficas charlas radiof&oacute;nicas, el general Queipo de Llano exalt&oacute; a Agustina de Arag&oacute;n &ndash;por supuesto, omitiendo que hab&iacute;a nacido en Reus&ndash; como ejemplo de &ldquo;la mujer espa&ntilde;ola que se siente capaz de emular el gesto de sus antecesoras de Sagunto y Numancia&rdquo;. La leyenda dice que las mujeres de estas dos ciudades prefirieron suicidarse a rendirse. La ocurrencia de Lozano le sali&oacute; cara a Ayuso, pues su imagen entre cad&aacute;veres no parec&iacute;a una feliz idea tras la muerte de 7.291 ancianos en las residencias de la Comunidad de Madrid durante la pandemia, cuando unos infames protocolos determinaron que agonizaran en la soledad de sus habitaciones, sin recibir ninguna clase de atenci&oacute;n m&eacute;dica. 
    </p><p class="article-text">
        Espero que alg&uacute;n genio del <em>marketing</em> asesore mejor al PP y le explique que el modo <em>vintage</em> no es la elecci&oacute;n m&aacute;s adecuada para crear una buena imagen de marca. Eso s&iacute;, para que le hicieran caso, Aznar deber&iacute;a dejar de leer a P&iacute;o Moa, algo bastante improbable, pues &ndash;a diferencia del Cid, siempre dispuesto a servir a quien mejor le pagara&ndash; es un hombre de ideas fijas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Narbona]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/pp-vintage_129_12826468.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 Dec 2025 20:40:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El PP en modo 'vintage']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alberto Núñez Feijóo,José María Aznar,Isabel Díaz Ayuso]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La paradoja de la tolerancia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/paradoja-tolerancia_129_12807571.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5c163ee6-0a26-44f9-ade2-04a904e89383_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La paradoja de la tolerancia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En las sociedades democráticas se ha olvidado la advertencia que el cineasta sueco Ingmar Bergman deslizó en 'El huevo de la serpiente': las peores pesadillas se gestan poco a poco, muchas veces favorecidas por una tolerancia mal entendida</p><p class="subtitle">Las extremas derechas más allá de Vox y la estrategia global del neofascismo</p></div><p class="article-text">
        Superar los sesenta a&ntilde;os te permite mirar hacia atr&aacute;s y comprobar que realmente los tiempos han cambiado. Por desgracia, no siempre para mejor. Antes casi todos los j&oacute;venes eran inconformistas. Ahora muchos a&ntilde;oran la supuesta paz y orden de un r&eacute;gimen autoritario. Esos nost&aacute;lgicos no soportar&iacute;an pasar un solo d&iacute;a en una sociedad donde la violencia en hogares y escuelas se consideraba un excelente recurso pedag&oacute;gico, se censuraban pel&iacute;culas y libros y se prohib&iacute;a cualquier forma de disidencia. Yo estudi&eacute; en un colegio religioso del centro de Madrid y soport&eacute; bofetadas, capones y reglazos, a veces por el simple hecho de girar la cabeza o esbozar una sonrisa. 
    </p><p class="article-text">
        Las dictaduras no son simples formas pol&iacute;ticas, sino modelos de sociedad que penetran en todos los estratos de la vida cotidiana. Su capacidad de envenenar la convivencia y distorsionar los afectos es pavorosa, como se aprecia en 'La vida de los otros', la excelente pel&iacute;cula de Florian Henckel von Donnersmarck, donde los amantes se delatan y los amigos se traicionan para librarse de la c&aacute;rcel o el ostracismo. Eduardo Haro Tecglen, al que la derecha llamaba despectivamente la &ldquo;momia estalinista&rdquo;, escribi&oacute; una oda al fundador de Falange. Lo hizo con la esperanza de que ese gesto aliviara las penalidades de su padre, el comedi&oacute;grafo y periodista republicano Eduardo Haro Delage, condenado a muerte por un consejo de guerra. Aunque Jaime Campmany y Esperanza Aguirre sacaron a relucir ese texto, considero insensato y poco &eacute;tico censurar un comportamiento inspirado por el miedo y la impotencia. De hecho, mi padre, el periodista y escritor Rafael Narbona Fern&aacute;ndez de Cueto, public&oacute; un art&iacute;culo similar sobre Jos&eacute; Antonio Primo de Rivera por razones de la misma &iacute;ndole.
    </p><p class="article-text">
        Saco a la luz estos hechos porque evidencian el poder corruptor de las dictaduras. Bajo su manto opresivo, prosperan las claudicaciones m&aacute;s humillantes y las conductas poco ejemplares. La visi&oacute;n idealizada del franquismo de muchos j&oacute;venes de hoy procede de lo que Karl Popper llam&oacute; la &ldquo;paradoja de la tolerancia&rdquo; en su cl&aacute;sico ensayo 'La sociedad abierta y sus enemigos'. La tolerancia deja de ser una virtud cuando se consienten actitudes e ideas que conspiran contra la convivencia democr&aacute;tica. Hace poco, le&iacute;a un <a href="https://www.google.com/amp/s/www.eldiario.es/sociedad/hitler-defensa-raza-reconquista-expansion-nucleo-nacional-grupo-une-nazis-franquistas-falangistas_1_12487588.amp.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">reportaje sobre N&uacute;cleo Nacional</a>, una organizaci&oacute;n neonazi incomprensiblemente legalizada por el Ministerio del Interior. Los l&iacute;deres de este grupo, que se declara abiertamente &ldquo;racista&rdquo; (o, m&aacute;s exactamente, &ldquo;racialistas&rdquo;), y que poseen un local en Las Tablas con un sal&oacute;n de actos presidido por una fotograf&iacute;a de Hitler, han manifestado abiertamente que su objetivo es llegar al Congreso para reventar la democracia desde dentro. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo hemos desembocado en esta situaci&oacute;n? &iquest;C&oacute;mo es posible que demagogos sin escr&uacute;pulos lleguen a la presidencia con el apoyo de los votos? Hace poco, Trump se dirigi&oacute; a los generales y almirantes de Estados Unidos y les habl&oacute; de la necesidad de combatir al &ldquo;enemigo interior&rdquo;, sugiriendo que las ciudades gobernadas por dem&oacute;cratas podr&iacute;an ser un inmejorable campo de entrenamiento para sus tropas. En Espa&ntilde;a, Abascal ha pedido el hundimiento del Open Arms y no ha cesado de criminalizar a los menores migrantes. Esta estrategia, lejos de descreditar a su partido, le ha reportado un notable crecimiento en las encuestas sobre la intenci&oacute;n de voto. 
    </p><p class="article-text">
        En las sociedades democr&aacute;ticas se ha olvidado la advertencia que el cineasta sueco Ingmar Bergman desliz&oacute; en 'El huevo de la serpiente': las peores pesadillas se gestan poco a poco, muchas veces favorecidas por una tolerancia mal entendida. No me gusta utilizar alegremente el t&eacute;rmino fascismo, pero creo que en este caso es leg&iacute;timo recordar unas palabras de Primo Levi, superviviente de Auschwitz: &ldquo;Cada &eacute;poca tiene su fascismo&rdquo;. Y no siempre se impone por la fuerza. Muchas veces, solo necesita negar o distorsionar la informaci&oacute;n, contaminar la justicia, paralizar la educaci&oacute;n y &ldquo;defender de modos muy sutiles la nostalgia de un mundo en el que reinaba el soberano orden y, en el cual, la seguridad de los pocos privilegiados descansaba sobre el trabajo y el silencio forzado de muchos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La internacional del odio que se extiende por las democracias occidentales emplea estos medios: crea y difunde bulos, interfiere en el funcionamiento de la justicia, manipula la educaci&oacute;n y exalta un pasado de supuesto esplendor. Trump y Abascal comparten eslogan: restaurar la grandeza perdida, hacer grande otra vez a Estados Unidos o Espa&ntilde;a. Ya no es necesario movilizar escuadras fascistas. Basta con controlar las redes sociales y los medios, crear fundaciones y hacer que se tambalee la independencia judicial. Si no es suficiente, siempre cabe recurrir a la Guardia Nacional y hacerla desfilar por ciudades gobernadas por la oposici&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;l es el ant&iacute;doto? &iquest;Cultivar el lema de Saint-Just: &ldquo;No puede haber libertad para los enemigos de la libertad&rdquo;? Creo que no hace falta aplicar la f&oacute;rmula de uno de los jacobinos m&aacute;s radicales. Nada de jarabe vietnamita. Pienso que ser&iacute;a suficiente hacer pedagog&iacute;a. En las escuelas, las familias, las instituciones. Mantener viva la memoria de lo que significa vivir bajo una dictadura y mostrar contundencia en la defensa de ciertos valores, incluso mediante el uso de la ley. Legalizar a organizaciones como N&uacute;cleo Nacional, cuyas siglas imitan las runas de las SS, no es un gesto de tolerancia, sino un ejemplo de no haber entendido la paradoja de Popper. La pedagog&iacute;a de la que hablo necesita voces como las de Bertrand Russell, Albert Camus, Ernst Bloch, Jos&eacute; Luis Sampedro o Manuel Sacrist&aacute;n, pero muchos intelectuales han considerado que madurar consiste en combatir la &ldquo;imperiofobia&rdquo;, el &ldquo;ingenuo utopismo&rdquo; y la vigorosa fiscalidad que sostiene el Estado del bienestar.  
    </p><p class="article-text">
        Espero que los j&oacute;venes que perciben un r&eacute;gimen autoritario como un mal menor, recapaciten y comprendan que en una democracia, si llaman a las cuatro de la ma&ntilde;ana a la puerta de tu casa, tal vez es un repartidor inexperto de Amazon que se ha liado con el GPS y no una pareja de esbirros con la orden de aplicarte el tercer grado en un sombr&iacute;o calabozo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Narbona]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/paradoja-tolerancia_129_12807571.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 29 Nov 2025 21:17:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La paradoja de la tolerancia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Vox,Ultraderecha,Democracia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Gabriel Miró, el pastor y el cordero]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/gabiel-miro-pastor-cordero_132_2640081.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5c398f55-79fc-4c39-bb76-5bc0a46d3f0a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="&#039;El escritor Gabriel Miró&#039;. Ilustración de Carlos Guijarro realizada para El caballo de Nietzsche"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor Gabriel Miró (1879-1930), que siempre contempló con desagrado el rigor y la intransigencia de los adultos de su época con los niños, no disimuló el espanto que le producía la violencia contra los animales. Su literatura representa la utopía de un porvenir más compasivo.</p><p class="subtitle">La Compañía de Jesús y la prensa conservadora impidieron su entrada en la Real Academia de la Lengua, acusándole de anticlericalismo y de "un repelente homosexualismo".</p></div><p class="article-text">
        Casi nadie lee a Gabriel Mir&oacute;, que naci&oacute; en Alicante en 1879 y muri&oacute; en Madrid en 1930. Es uno de nuestros mejores cl&aacute;sicos, pero su prosa po&eacute;tica e introspectiva exige una disposici&oacute;n semejante a la que demanda un poema o un cuadro. Mir&oacute; trabaja como un miniaturista. Esculpe cada palabra, labra cada frase, explora hasta el fondo la relaci&oacute;n entre la palabra y el concepto. Ese procedimiento le permite recrear lo aparentemente insignificante: un pueblecito olvidado, la melancol&iacute;a de un ni&ntilde;o, el dolor de un animal.
    </p><p class="article-text">
        En nuestros d&iacute;as se presta mucha atenci&oacute;n a la infancia. No sucedi&oacute; as&iacute; en un pasado reciente, cuando los ni&ntilde;os com&iacute;an en una mesa aparte, segregados de los adultos. Si retrocedemos hasta el mundo antiguo, descubrimos que fenicios, cartagineses y sirios inmolaban ni&ntilde;os a Moloch, s&iacute;mbolo del fuego purificante, prohibiendo a sus padres llorar o exteriorizar su pena. Agamen&oacute;n, rey de Micenas, sacrific&oacute; a su hija Ifigenia en las costas de &Aacute;ulide para aplacar la ira de Artemisa, que hab&iacute;a detenido el viento, impidiendo la partida de las naves fletadas para cercar Troya. Algunas versiones del mito afirman que en el &uacute;ltimo momento Artemisa sustituy&oacute; a Ifigenia por una corza. Algo semejante sucedi&oacute; en el Monte Moriah con Abraham e Isaac. Cuando el viejo Abraham levanta el cuchillo sobre su primog&eacute;nito, Yav&eacute; env&iacute;a un &aacute;ngel para que un carnero ocupe el lugar de Isaac.
    </p><p class="article-text">
        Hemos repudiado estos mitos, pero s&oacute;lo en un aspecto. Seguimos aceptando que la vida humana es incomparablemente m&aacute;s valiosa que la de cualquier animal, sin plantearnos que el hecho de infligir dolor f&iacute;sico y ps&iacute;quico es un mal objetivo. No es necesario torturar y matar a individuos de otras especies para garantizar nuestra supervivencia. Hay alternativas m&aacute;s &eacute;ticas. Los animales no son objetos de consumo. Su dolor es muy real y nada m&iacute;tico o ancestral.
    </p><p class="article-text">
        Gabriel Mir&oacute;, que siempre contempl&oacute; con desagrado el rigor y la intransigencia de los adultos de su &eacute;poca con los ni&ntilde;os, no disimul&oacute; el espanto que le produc&iacute;a la violencia contra los animales. En <em>El libro de Sig&uuml;enza</em> (1917), recrea una jornada de tiro de pich&oacute;n en una explanada redonda con tapiales blancos y una red que marca los l&iacute;mites de la competici&oacute;n. El arrullo de las palomas cautivas recuerda el rumor de un r&iacute;o, pero el ensue&ntilde;o se disipa con los primeros escopetazos. Los tiradores usan unos cartuchos largos, cuyo objetivo es destrozar, pulverizar. La explanada est&aacute; a orillas del mar y los pichones m&aacute;s afortunados esquivan los plomos, intern&aacute;ndose en la inmensidad azul, pero la mayor&iacute;a son abatidos. Los m&aacute;s infortunados agonizan entre las rocas del puerto, malheridos, hasta que llegan los perros o los ni&ntilde;os, que se los disputan con una mezcla de alborozo y ferocidad. Sig&uuml;enza, <em>alter ego</em> del escritor, se pregunta: &ldquo;&iquest;No es inmoral que los ni&ntilde;os aprendan a gozar y apetecer la muerte de un palomo?&rdquo;. Un amigo le acusa de ser un hombre rid&iacute;culo: &ldquo;Tus l&aacute;stimas son enfermizas. [&hellip;] Guarda esas querellas y lamentaciones para mejores causas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Presumo que muchos le dar&aacute;n la raz&oacute;n, pero se trata de un argumento falaz. Todas las buenas causas son ridiculizadas, escarnecidas, minimizadas. Los que ped&iacute;an la abolici&oacute;n de la esclavitud soportaron las burlas de los que justificaban la servidumbre, alegando que los salvajes &ndash;africanos, asi&aacute;ticos, nativos americanos y otros pueblos supuestamente inferiores- carec&iacute;an de raciocinio e incluso de alma.
    </p><p class="article-text">
        En el <em>Libro se Sig&uuml;enza</em>, Gabriel Mir&oacute; relata con id&eacute;ntico pesar el sacrificio de un cordero. El animal pasa dos d&iacute;as en la oscuridad, sin beber ni comer, pues a fin de cuentas s&oacute;lo le espera la muerte. A pesar de todo, se alegra al ver al pastor. Cuando &eacute;ste le derriba, at&aacute;ndole los brazos y las piernas, lame la cuerda, quiz&aacute; por sed o hambre. O por un incomprensible afecto hacia su verdugo. Sig&uuml;enza espera que el pastor emplee un enorme cuchillo de matanza, pero esgrime un cuchillo viejo y sin afilar, que hunde lentamente en el cuello: &ldquo;Se o&iacute;a el ruido de pellejo, de carne, de garganta, de tendones rotos&rdquo;. El cordero dilata las pupilas, mientras el cuchillo &ldquo;rudo y corto&rdquo; le lima el cuello. Al desatarlo, el recental sufre una convulsi&oacute;n horrible. A&uacute;n vivo, intenta levantarse, con la cabeza colgando, pero enseguida se desploma. El cabrero empieza a desollarlo, sin preocuparse del resuello que se escapa por el horrendo tajo. Sig&uuml;enza le suplica que espere un poco, hasta que el animal haya muerto del todo. El matarife le hace caso de mala gana. Mientras limpia la sangre del cuchillo en la blanca lana de su v&iacute;ctima, exclama: &ldquo;Tuviera vista de poder la cordera, la madre, que est&aacute; all&aacute;, en aquel casal, y a buen seguro que ve&iacute;a lo que hemos hecho con su hijo&hellip;&rdquo;. El coraz&oacute;n de Sig&uuml;enza tiembla ruidosamente, pero a&uacute;n tendr&aacute; nuevos motivos para sobrecogerse. El pastor agujerea una de las ancas con la baqueta de un fusil viejo y sopla hasta hinchar monstruosamente al corderito, separando con destreza la piel del cuerpo. Despu&eacute;s, cuelga la carne &ndash;desnuda y azulada- de un gancho y comienza a extraer los &oacute;rganos, comentando con brutal sinceridad: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; le parece, si se pudiera hacer lo mismo con algunos, teniendo igual pena que por este?&rdquo;. Al igual que en el tiro de pich&oacute;n, un enjambre de ni&ntilde;os presencia todo, celebrando cada incidencia con risas.
    </p><p class="article-text">
        Aunque en los pueblos todav&iacute;a se mata a los animales en p&uacute;blico, convirtiendo su agon&iacute;a y descuartizamiento en un festejo, las ciudades prefieren la discreci&oacute;n de los mataderos industriales, que funcionan &ndash;casi- como centros clandestinos donde nadie ajeno al proceso puede husmear. Yo pas&eacute; un par de horas en uno de esos complejos. Desde fuera, las naves parec&iacute;an sarc&oacute;fagos, con la techumbre plana y sin ventanas. De vez en cuando, aparec&iacute;a un cami&oacute;n o un grupo de trabajadores, casi siempre extranjeros con cara de fatiga. La aparente inactividad del recinto me desconcert&oacute;, provoc&aacute;ndome la impresi&oacute;n de deambular por una central nuclear abandonada. Me sorprendi&oacute; el silencio. Detr&aacute;s de los muros que me rodeaban, se mataba en cadena, pero no se escuchaba ni un quejido. Sab&iacute;a que era una sensaci&oacute;n falsa, pero no comprend&iacute; la magnitud del dolor que escond&iacute;an hasta que llegu&eacute; a casa y le&iacute; los pasajes de Gabriel Mir&oacute; que he comentado.
    </p><p class="article-text">
        Los grandes escritores son la voz de los que viven, sufren y mueren en silencio. Mir&oacute; fue propuesto para ocupar un sill&oacute;n en la Real Academia de la Lengua, pero la Compa&ntilde;&iacute;a de Jes&uacute;s organiz&oacute; una campa&ntilde;a contra &eacute;l, acus&aacute;ndole de anticlerical por <em>El obispo leproso</em> (1926), una novela extraordinaria que muestra la hipocres&iacute;a de la Iglesia Cat&oacute;lica, tan alejada de la dulzura del evangelio. La prensa conservadora no escatim&oacute; insultos, asegurando que en los libros de Mir&oacute; se apreciaba &ldquo;un repelente homosexualismo&rdquo;. No han cambiado mucho las cosas. Los animales siguen sufriendo, mientras miramos hacia otro lado, y los que defienden sus derechos soportan los mismos ataques que los abolicionistas o los que prestan &ndash;o prestaron- su pluma a los m&aacute;s d&eacute;biles y vulnerables. La literatura de Gabriel Mir&oacute; representa la utop&iacute;a de un porvenir m&aacute;s compasivo, pero s&oacute;lo unos pocos han reparado en su caudal de ternura y su anhelo transformador. El mundo ser&iacute;a un lugar mejor si hubiera m&aacute;s lectores de <em>A&ntilde;os y leguas</em>, <em>El obispo leproso</em> o <em>El libro de Sig&uuml;enza</em>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Narbona]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/gabiel-miro-pastor-cordero_132_2640081.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 02 Jun 2015 16:31:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Gabriel Miró, el pastor y el cordero]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[España, tierra de Platero]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/espana-tierra-platero_132_4352853.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c19809ac-545a-4e66-b61e-eefaf4958cd4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="&#039;Platero y Juan Ramón&#039;. Ilustración de Carlos Guijarro realizada para El caballo de Nietzsche"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La obra de Juan Ramón Jiménez es la plasmación de una España que reivindica el humanismo, la pedagogía, la ética, la delicadeza; el protagonismo de un animal menospreciado y humillado para expresar el amor a los más humildes.</p><p class="subtitle">Ahondando en la figura de Platero, el autor defiende que el burro sustituya al toro de Osborne como símbolo de España.</p></div><p class="article-text">
        <strong>Somos muchos los que no nos identificamos con el toro de Osborne, ondul&aacute;ndose en la bandera de Espa&ntilde;a</strong>. El toro es un herb&iacute;voro de indudable belleza, pero su final tr&aacute;gico en el albero, vomitando sangre y con unos ojos ardientes de pena, es un <strong>s&iacute;mbolo de la Espa&ntilde;a Negra</strong>, con su carga de crueldad, atraso e intolerancia. Saber que poetas como Garc&iacute;a Lorca, Alberti, Bergam&iacute;n o Rafael Morales escribieron meritorios poemas sobre la tauromaquia, no mitiga mi rechazo hacia un espect&aacute;culo b&aacute;rbaro e inhumano. El marqu&eacute;s de Sade es un brillante prosista, pero cuando exalta la tortura y el asesinato su literatura se despe&ntilde;a por el mismo abismo que sedujo a Ezra Pound, Louis-Ferdinand C&eacute;line y Pierre Drieu La Rochelle, tres conocidos apologistas del nazismo. El talento y la insensibilidad pueden convivir sin estorbarse, cuestionado la supuesta equivalencia entre verdad y belleza. Garc&iacute;a Lorca era un poeta extraordinario, con una personalidad cautivadora y un final particularmente dram&aacute;tico, pero su pasi&oacute;n por los toros es un discutible tributo a un casticismo rancio y umbr&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        La penumbra moral aparece donde menos lo esperamos. Podr&iacute;amos decir lo mismo del patriotismo, un sentimiento que se presta a las peores manipulaciones. <strong>Espa&ntilde;a es patrimonio de todos, pero los sectores m&aacute;s conservadores han secuestrado el sentimiento nacional</strong>, asoci&aacute;ndolo a sus valores. El principio b&aacute;sico de un pa&iacute;s democr&aacute;tico consiste en ampliar derechos, no en violarlos o restringirlos. Es una triste paradoja que las leyes espa&ntilde;olas penalicen el maltrato de los animales dom&eacute;sticos y toleren las fiestas populares, afirmando que son una expresi&oacute;n de nuestra tradici&oacute;n. Evidentemente, es un argumento falaz, pues &iquest;qu&eacute; clase de tradici&oacute;n puede justificar el martirio de seres vivos, con un sistema nervioso central, capaz de experimentar emociones complejas, como el p&aacute;nico, la angustia o la depresi&oacute;n?
    </p><p class="article-text">
        <strong>La tradici&oacute;n no es un sin&oacute;nimo de atavismo, sino de excelencia</strong>. S&oacute;lo un insensato puede identificar la tradici&oacute;n espa&ntilde;ola con la carnicer&iacute;a que acontece en una plaza de toros. Nuestra tradici&oacute;n nos proporciona ejemplos de ternura y humanidad que deber&iacute;an constituir nuestra se&ntilde;a de identidad.
    </p><p class="article-text">
        <em>Platero y yo</em> se public&oacute; en 1914 y, para muchos, simboliza esa otra Espa&ntilde;a que los caciques, los espadones y el clero combatieron con ferocidad. En alg&uacute;n lugar he le&iacute;do que a Juan Ram&oacute;n le gustaban los toros, pero en <em>Platero y yo</em> cuando la fiesta llega a Moguer, el poeta, siempre generoso con los ni&ntilde;os, se niega prestarles su burro para pedir las llaves de la plaza. Poco despu&eacute;s, se dirige a Platero y le comenta: &ldquo;&hellip;mientras diestros y presidentas se est&eacute;n vistiendo, t&uacute; y yo saldremos por la puerta falsa y nos iremos por la calleja al campo, como el a&ntilde;o pasado&hellip;&rdquo;. En otro pasaje, habla de un toro huido y celebra su libertad: &ldquo;En una polvareda, que el sol que asoma ya, toca de cobre, el toro baja, entre las pitas, al pozo. Bebe un momento, y luego, soberbio, campeador, mayor que el campo, se va, cuesta arriba, los cuernos colgados de despojos de vid, hacia el monte, y se pierde, al fin, entre los ojos &aacute;vidos y la deslumbrante aurora, ya de oro puro&rdquo;. No parecen las palabras de un enamorado de la tauromaquia.
    </p><p class="article-text">
        Yo s&oacute;lo he asistido a una corrida. En los ochenta se puso de moda el toreo. Algunos corifeos de la Movida, con plaza de fil&oacute;sofos, ensalzaban a Anto&ntilde;ete, al que defin&iacute;an como cl&aacute;sico, castizo, tel&uacute;rico y solar. Yo vi una faena de Curro Romero. Mis compa&ntilde;eros de universidad me aseguraron que era un artista, con esa inspiraci&oacute;n andaluza que evoca los grandes logros de la cultura mediterr&aacute;nea. La inspiraci&oacute;n de Curro Romero consisti&oacute; en clavar el estoque en el costado del toro, mientras pasaba a su lado corriendo, con la cara desfigurada por el p&aacute;nico. El pobre animal necesit&oacute; catorce descabellos para morir entre abucheos y almohadillazos dirigidos al matador.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Ese brutal y bochornoso espect&aacute;culo expresa la esencia de lo espa&ntilde;ol? Creo que no. De hecho, atrocidades semejantes -peleas de perros, peleas de gallos, animales salvajes sometidos a palos en circos ambulantes- son moneda corriente en casi todas las latitudes y s&oacute;lo reflejan la iniquidad del ser humano con el resto de las especies. Si Kant no se equivocaba y existe un progreso moral hacia lo mejor, el especismo alg&uacute;n d&iacute;a nos producir&aacute; la misma repulsa que el racismo o el machismo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Platero y yo -una indiscutible obra maestra de la literatura universal- es la plasmaci&oacute;n de una Espa&ntilde;a que reivindica el humanismo renacentista, el erasmismo cervantino, la espiritualidad sincera de Teresa de Jes&uacute;s y Juan de la Cruz, la reforma del derecho de gentes impulsada por Bartolom&eacute; de las Casas y Francisco de Vitoria, el romanticismo liberal de Espronceda, la tradici&oacute;n republicana de Pi y Margall, el krausismo, la pedagog&iacute;a de Giner de los R&iacute;os, las Misiones Pedag&oacute;gicas y la Edad de Plata, que despunta en 1902 y muere en 1936</strong><em>Platero y yo</em>. La guerra civil malogr&oacute; la modernizaci&oacute;n de nuestro pa&iacute;s, pero nada ha podido borrar ese legado. <em>Platero y yo</em> es una lecci&oacute;n de &eacute;tica y delicadeza en un pa&iacute;s que sigue ahorcando galgos y arrojando pavas o cabras desde campanarios.
    </p><p class="article-text">
        Juan Ram&oacute;n ama su Moguer natal, pero no oculta el sufrimiento de los animales, los ni&ntilde;os, los locos y los pobres. Al observar a Platero -&ldquo;tierno y mimoso igual que un ni&ntilde;o, que una ni&ntilde;a&hellip;&rdquo;-, se pregunta qu&eacute; suerte habr&iacute;a corrido, &ldquo;si en vez de caer en mis manos de poeta hubiese ca&iacute;do en las de uno de esos carboneros que van, todav&iacute;a de noche, por la dura escarcha de los caminos solitarios, a robar los pinos de los montes&rdquo;. Afortunadamente, Platero &ldquo;tiene una cuadra tibia y blanda como una cuna&rdquo; y cuando muera, sus restos no ir&aacute;n &ldquo;a la marisma inmensa, ni al barranco del camino de los montes, como los otros pobres burros, como los caballos y los perros que no tienen quien los quiera&rdquo;. El poeta le ha reservado otro destino. &ldquo;Vive tranquilo, Platero. Yo te enterrar&eacute; al pie del pino grande y redondo del huerto de la Pi&ntilde;a, que a ti tanto te gusta&rdquo;. De ese modo, &ldquo;todo el a&ntilde;o los jilgueros, los chamarices y los verderones te pondr&aacute;n, en la salud perenne de la copa, un breve techo de m&uacute;sica entre tu sue&ntilde;o tranquilo y el infinito cielo de azul constante de Moguer&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Yo vivo en las afueras de un pueblo de Madrid. Mi casa linda con la estepa castellana y todos los a&ntilde;os escucho los escopetazos de los cazadores, con sus jaur&iacute;as de perros. Es un espect&aacute;culo tan rid&iacute;culo como repelente, pues se movilizan recursos desproporcionados para abatir a conejos, avutardas o perdices. Los perros a veces son transportados en los maleteros de los coches y, al final de la temporada de caza, muchos son abandonados, a veces con signos de maltrato. No hablo de o&iacute;das, pues he recogido varios perros con el terror en los ojos, profundamente traumatizados por vivencias que no puedo ni imaginar. Los perros de los pastores de ovejas no son mucho m&aacute;s afortunados. Sucios y desastrados, las pulgas y las garrapatas forman aut&eacute;nticas colonias en su piel. Y, &iquest;qu&eacute; puedo decir de los galgos? Todos los a&ntilde;os los veo correr y siento escalofr&iacute;os al pensar que su esperanza de vida raramente sobrepasa los tres a&ntilde;os, pues, apenas declinan sus dotes atl&eacute;ticas, sus desalmados propietarios los ahorcan, los arrojan a pozos o los matan a tiros.
    </p><p class="article-text">
        Parece imposible que en la Espa&ntilde;a de 1914 un poeta transformara a un burro en protagonista de un libro de prosa po&eacute;tica, pero no fue un algo casual. <strong>Juan Ram&oacute;n escogi&oacute; a un ser menospreciado, humillado, escarnecido y explotado para manifestar su amor hacia los m&aacute;s humildes y desamparados</strong>. Es famosa su lecci&oacute;n de &ldquo;asnograf&iacute;a&rdquo;, aclarando que asno no es sin&oacute;nimo de necio: &ldquo;&iexcl;Pobre asno! &iexcl;Tan bueno, tan noble, tan agudo como eres! [&hellip;] Paciente y reflexivo, melanc&oacute;lico y amable, Marco Aurelio de los prados&hellip;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Creo que el toro de Osborne deber&iacute;a ser reemplazado por un burro, pues el poeta no se equivocaba al escribir: &ldquo;&iexcl;Si al hombre que es bueno deber&iacute;an decirle asno! &iexcl;Si al asno que es malo deber&iacute;an decirle hombre!&rdquo;. <strong>Me gustar&iacute;a ver en la bandera de Espa&ntilde;a a un burro como Platero. No suceder&aacute; hasta que la sociedad espa&ntilde;ola comprenda que su alma est&aacute; en la palabra de sus poetas y no en ritos de un pasado que deber&iacute;a hundirse en el olvido</strong>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Narbona, Rafael Narbona]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/espana-tierra-platero_132_4352853.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Feb 2015 19:27:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[España, tierra de Platero]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Maltrato animal,Derechos animales,Juan Ramón Jiménez]]></media:keywords>
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