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    <title><![CDATA[elDiario.es - Nociones Comunes]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/nociones_comunes/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Nociones Comunes]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Democracia de propietarios]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/democracia-propietarios_132_2477449.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8a50bf34-0e87-4c59-9ece-1f1b20177598_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Nociones Comunes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Para las nuevas ciudades democráticas es urgente incorporar a la creciente capa de no-propietarios y nómadas que habitan hoy el núcleo de la riqueza metropolitana. Sin embargo, ningún gobierno local puede desconocer la prioridad política que ha tenido la amplísima capa de pequeños propietarios inmobiliarios.</p></div><p class="article-text">
        El aumento de los precios de la propiedad inmobiliaria, al calor de la evoluci&oacute;n alcista del <a href="http://www.eldiario.es/economia/compraventa-viviendas-ciento-junio-notarios_0_421008038.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">n&uacute;mero de operaciones de compraventa</a>, parece el signo de la resurrecci&oacute;n del sector inmobiliario. En el caso espa&ntilde;ol, esto transciende a la marcha de un &aacute;rea econ&oacute;mica cualquiera ya que, como demostraron <a href="http://www.traficantes.net/libros/fin-de-ciclo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">I. L&oacute;pez y E. Rodr&iacute;guez</a>, desde el <a href="http://www.observatoriometropolitano.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Observatorio Metropolitano de Madrid</a>, la econom&iacute;a espa&ntilde;ola se ha convertido en un polo de captaci&oacute;n de capitales financieros internacionales con objeto de su procesamiento e incremento a trav&eacute;s de esta especializaci&oacute;n productiva. Desde una perspectiva pol&iacute;tica, &eacute;ste es un contexto favorable a la continuidad del <em>status quo</em>, en la medida en que, por la particular estructura social de la propiedad, con una mayor&iacute;a de propietarios, los periodos alcistas del ciclo inmobiliario-financiero se traducen en incrementos patrimoniales y sensaciones de riqueza bastante distribuidos, ant&iacute;tesis de la exclusi&oacute;n creciente que ha supuesto el rasgo sociopol&iacute;tico y la oportunidad seguramente m&aacute;s singular de la crisis.
    </p><p class="article-text">
        De forma menos coyuntural, desde la perspectiva de la producci&oacute;n de subjetividad y de las relaciones metropolitanas, la propiedad inmobiliaria marca una brecha sin mediaci&oacute;n. Uno de los puntos de contacto recurrentes, en particular al inicio de curso, es el alquiler. Como toda interacci&oacute;n comercial, el arrendamiento de vivienda para uso habitual est&aacute; repleto de violencias, especialmente crudas en torno a la necesidad impostergable que tiene una de las partes de disfrutar de un piso. La cualidad minoritaria de las poblaciones no-propietaras las convierte en sospechosas habituales. Constantemente deben exihibir pruebas de confianza, de solvencia y de vida normalizada que nunca se pedir&iacute;an a la contraparte del contrato, cuyo t&iacute;tulo de propiedad atrae <em>per se</em> esa condici&oacute;n de ciudadano, sujeto de confianza y eje por escelencia de las democracias liberales. Incluso la ola municipalista, democratizante en su esencia, acusa de forma constante ese deje territorializador en la pol&iacute;tica de los barrios, de las asociaciones y de la ciudadan&iacute;a propietaria en definitiva.
    </p><p class="article-text">
        Nada muy distinto ocurre, como hemos comprobado estos d&iacute;as, en el impusto municipal por excelencia. En tanto que vinculado a la propiedad inmobiliaria, el IBI se encuentra en las ant&iacute;podas de la universalidad. Sin embargo, existe tanta gente sin otro patrimonio que aquel objeto de gravamen que en el debate pol&iacute;tico, con motivos m&aacute;s o menos fundados, opera como asunto universal, igualando perversamente la condici&oacute;n de ricos hasta la nausea y de titulares m&iacute;nimos, de personas para quienes la propiedad es su &uacute;nico medio de inclusi&oacute;n social y de empresas para quien es un puro medio de producci&oacute;n. Se trata todav&iacute;a del terreno de la democracia ciudadanista de propietarios.
    </p><p class="article-text">
        El derecho a la vivienda, cuyo coraz&oacute;n no se sit&uacute;a en la condici&oacute;n abstracta de la propiedad sino en la f&aacute;ctica de la posesi&oacute;n, puede dibujar una ruptura respecto a este cierre de la polis de propietarios. Desde este enfoque, las pol&iacute;ticas de empoderamiento de la condici&oacute;n de no propietario (medidas anti-desahucios, pro-arrendamiento, gravamen de viviendas injustificadamente vac&iacute;as, estrategias de mediaci&oacute;n a gran escala...) podr&iacute;an reducir la intensidad de esa violencia invisible que atraviesa nuestras ciudades e integrar por la v&iacute;a material m&aacute;s que ret&oacute;rica a ese cuerpo de excluidos tradicionales en el marco discursivo de la pol&iacute;tica metropolitana. As&iacute;, una democracia post-ciudadanista se parece m&aacute;s a la composici&oacute;n actual y plebeya de la riqueza urbana que aquella obligada a guardar las servidumbres hederadas de la estructura social tardofranquista.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>David Vila-Vi&ntilde;as.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nociones Comunes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/democracia-propietarios_132_2477449.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 18 Sep 2015 20:05:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Democracia de propietarios]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Soberanía tecnológica y otras cosas tropicales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/soberania-tecnologica-cosas-tropicales_132_2291847.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Los procesos de inversi&oacute;n en infraestructuras tecnol&oacute;gicas que necesitan nuestras ciudades para avanzar hacia una econom&iacute;a del conocimiento se encuentran con notables problemas de financiaci&oacute;n. La privatizaci&oacute;n de la explotaci&oacute;n de estos recursos comunes, como contrapartida de la financiaci&oacute;n, tiene efectos lesivos sobre las posibilidades de la ciudadan&iacute;a y del sector p&uacute;blico de aprovechar estos avances y de empoderarse para su gesti&oacute;n democr&aacute;tica
    </p><p class="article-text">
        La transici&oacute;n econ&oacute;mica de nuestras ciudades, necesitadas de encontrar nuevos sectores de actividad, empleo y producci&oacute;n rentable, requiere a menudo de fuertes inversiones en infraestructuras. Algunas son una extensi&oacute;n virtual de las infraestructuras de la era industrial, como las conexiones wi-fi, y es f&aacute;cil mostrar el beneficio colectivo de su implantaci&oacute;n. Otras infraestructuras tienen un sentido menos claro que incluso repele tal nombre. Por ejemplo, tener acceso a mejores datos de eficiencia y consumo energ&eacute;tico de nuestros edificios mejorar&iacute;a mucho la planificaci&oacute;n familiar y urbana, y fomentar&iacute;a esa necesaria l&iacute;nea de rehabilitaci&oacute;n y econom&iacute;a verde. Un avance de este tipo (bien expuesto, claro) parece rentable, pero tambi&eacute;n costoso, debido a los sensores que habr&iacute;a que colocar, los servidores y sistemas necesarios para guardar y procesar esos datos y la inteligencia requerida para hacerlos &uacute;tiles.
    </p><p class="article-text">
        Aunque la posibilidad de esta riqueza social se imagina al alcance de la mano, la ausencia de capacidad financiera (y de liderazgo) del sector p&uacute;blico hace que la mayor parte de las infraestructuras necesarias (levantadas o por levantar) para lanzar estos nuevos ciclos de producci&oacute;n solo puedan desplegarse bajo una titularidad privada que limita el potencial beneficio social de sus productos. No est&aacute; de m&aacute;s recordar que la materia prima de la que se nutren las ciudades (y los procesos de las smart cities m&aacute;s que ning&uacute;n otro) es la misma productividad social difusa, es decir, lo com&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Austeridad no significa tanto ahorro como ausencia de inversi&oacute;n. Algo que es fatal para una transici&oacute;n econ&oacute;mica, por muy alta que la propuesta se sit&uacute;e entre las prioridades del programa electoral. En un contexto de austeridad (y de favorecimiento de las oportunidades de negocio, todo hay que decirlo) una f&oacute;rmula com&uacute;n de financiaci&oacute;n de las inversiones para la administraci&oacute;n p&uacute;blica es la concesi&oacute;n de los r&eacute;ditos de la gesti&oacute;n. Conforme a esta f&oacute;rmula, la entidad empresarial hace operativa una infraestructura dada a cambio de explotarla durante un periodo de tiempo m&aacute;s o menos extenso, prorrogable, intenso, etc. Soluci&oacute;n financiera cl&aacute;sica y bastante obvia, el citado modelo abre, a su vez, dos nuevos problemas, si nos ce&ntilde;imos a esta cuesti&oacute;n de c&oacute;mo puede relanzarse en nuestro contexto la citada transici&oacute;n productiva.
    </p><p class="article-text">
        Por una parte, la concesi&oacute;n tiene sus servidumbres. Buena parte de la riqueza levantada con ese avance infraestructural queda cerrada a la exclusividad de la explotaci&oacute;n y del control del financista. Puede que la ciudadan&iacute;a en su conjunto no pudiera explotar esos datos de manera directa (aunque tambi&eacute;n puede que s&iacute;; depende del caso) pero, en cualquier supuesto, al no tener acceso a los mismos, al venir de este modo restringida la informaci&oacute;n, va a ser dif&iacute;cil que participe en las decisiones sobre el uso de esos datos. &iquest;Deber&iacute;a tener el tranv&iacute;a una segunda l&iacute;nea? &iquest;Por d&oacute;nde deber&iacute;a pasar? Pues salvo que queramos tomar estas decisiones sacrificando cabras o seg&uacute;n el vuelo de las palomas, ser&iacute;a bueno que la ciudadan&iacute;a contara con datos precisos acerca de los viajeros que se mueven por tal itinerario o por cual l&iacute;nea de bus. Tampoco podr&aacute;n participar demasiado en la orientaci&oacute;n de esa transici&oacute;n econ&oacute;mica para que &eacute;sta se dirija al beneficio del com&uacute;n ni en aprovechar las oportunidades de negocio o de utilidad que ofrezca.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, y dado que los ecosistemas de trabajo y explotaci&oacute;n que se desarrollan son privativos y operan como cajas negras, no suelen garantizar mecanismos de transferencia tecnol&oacute;gica hacia el sector p&uacute;blico y hacia la ciudadan&iacute;a en general. Pasado el tiempo de la concesi&oacute;n, es poco probable que la ciudadan&iacute;a y la administraci&oacute;n sepan mucho m&aacute;s de lo que sab&iacute;an sobre el servicio o las infraestructuras concesionadas y tampoco lo es mucho m&aacute;s que as&iacute; puedan recuperar el protagonismo en la gesti&oacute;n de servicios que ser&aacute;n esenciales para la vida de las ciudades en un futuro muy pr&oacute;ximo. Un conocimiento cerrado no nos permite aprender, de modo que aumenta nuestra dependencia tecnol&oacute;gica.
    </p><p class="article-text">
        Resulta parad&oacute;jicamente colonial que la soberan&iacute;a tecnol&oacute;gica solo aparezca en las agendas pol&iacute;ticas de los pa&iacute;ses del Sur, cuando cada proceso de innovaci&oacute;n tecnol&oacute;gica al que se enfrenta una administraci&oacute;n en los pa&iacute;ses del Norte destapa no pocas verg&uuml;enzas de desempoderamiento y de dependencia tecnol&oacute;gica de este estilo. La soberan&iacute;a (d&iacute;gase autonom&iacute;a) en este terreno es una cuesti&oacute;n de inter&eacute;s general, m&aacute;s que una cuesti&oacute;n de Estado, en el sentido de que no puede alcanzarse solo por arriba, contando solo con buena capacidad t&eacute;cnica y financiera por parte de los cuerpos expertos de la funci&oacute;n p&uacute;blica. En la ciudad de la producci&oacute;n basada en los comunes estas distancias solo operan como brechas.
    </p><p class="article-text">
        <em>David Vila</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>@dabivv</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nociones Comunes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/soberania-tecnologica-cosas-tropicales_132_2291847.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 14 Dec 2015 23:45:38 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Soberanía tecnológica y otras cosas tropicales]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Conciencia precaria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/conciencia-precaria_132_2313435.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        El interesant&iacute;simo programa de Jordi &Eacute;vole <em>&iexcl;Viva la clase media!</em> emitido el pasado d&iacute;a 22 nos hac&iacute;a reflexionar sobre la p&eacute;rdida de la conciencia de clase y sus causas. El relato que se daba en el programa responsabilizaba de esta circunstancia a la creaci&oacute;n de subjetividad que los ide&oacute;logos del neoliberalismo, a trav&eacute;s de los medios de comunicaci&oacute;n de masas, han generado. Su objetivo ser&iacute;a consolidar una sociedad de individuos que compiten entre s&iacute;, para que as&iacute;, despojados estos de herramientas colectivas, se pudiera imponer un nuevo modelo social.
    </p><p class="article-text">
        Lo que no aport&oacute; el programa es, una vez que tal modelo se ha impuesto, qu&eacute; capacidad tenemos de darle de nuevo la vuelta a la tortilla. La &uacute;nica opci&oacute;n que parece intuirse se refiere a un retorno a la constituci&oacute;n de esa conciencia de clase pero, &iquest;es esto posible ahora en los mismos t&eacute;rminos que antes?
    </p><p class="article-text">
        En un momento del programa, &Eacute;vole nos traslada a uno de los escenarios del cambio del modelo productivo: los astilleros de Asturias. En las localizaciones de la pel&iacute;cula <em>Los lunes al sol</em>, se nos ilustra acerca del papel que ha jugado el sindicalismo de concertaci&oacute;n en la desmovilizaci&oacute;n y desactivaci&oacute;n de los espacios de trabajo como lugar de luchas. En la cinta de Fernando Le&oacute;n, Santa, el protagonista, es preguntado sobre el motivo por el cual no busca trabajo como hacen sus ex-compa&ntilde;eros, a lo que &eacute;l responde que no puede tener otro trabajo, que &eacute;l es soldador del naval y ya no hay soldadores del naval.
    </p><p class="article-text">
        Posiblemente, esta es una de las claves. A Santa su trabajo, el remunerado, claro est&aacute;, lo defin&iacute;a, le daba identidad. Esto es precisamente lo que ha cambiado. Preguntando a los empleados de una gran superficie o un <em>call-center</em> te dir&aacute;n: &ldquo;soy ingeniera, soy vegano, soy de Huesca o soy del Bar&ccedil;a&rdquo;, pero posiblemente ni los m&aacute;s veteranos habr&aacute;n dicho jam&aacute;s la frase &ldquo;soy cajero&rdquo; o &ldquo;soy teleoperadora&rdquo;. Lo que se utiliza es la f&oacute;rmula &ldquo;trabajo de&rdquo;. No hay identificaci&oacute;n con el trabajo realizado, s&oacute;lo es lo que hago para subsistir, no lo que soy.
    </p><p class="article-text">
        Si nos fijamos en los &uacute;ltimos conflictos sindicales con alguna presencia en los medios, &eacute;stos siempre se producen en espacios laborales m&aacute;s parecidos al astillero de Santa, como las plantas de Coca-cola o Panrico, por ejemplo. Se refieren a la resistencia del antiguo modelo productivo, mientras que, en el resto de espacios laborales, m&aacute;s disgregados, con mayor rotaci&oacute;n y menores jornadas, la precarizaci&oacute;n avanza casi en silencio. Sin embargo, son estos &uacute;ltimos los trabajos que la mayor&iacute;a de la masa laboral desempe&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Al contrario de lo que pudiera parecer, las dificultades para utilizar este entorno laboral como lugar para el empoderamiento colectivo son mayores cada d&iacute;a. En parte esto se debe a que la capacidad de estos trabajadores para asumir riesgos es menor, ya que no pueden permitirse perder el empleo en el contexto de desprotecci&oacute;n social en que se encuentran.
    </p><p class="article-text">
        En todo caso, &eacute;ste no es el &uacute;nico motivo. Gran parte del problema (o al menos de la novedad) se encuentra en que el trabajo remunerado nos parece, cada vez m&aacute;s, algo que hacemos un ratito al d&iacute;a, pero lo que somos es algo que se sustancia y ocurre fuera de &eacute;l. Como si vendi&eacute;ramos nuestros cuerpos y mentes por ese tiempo, como si no fu&eacute;ramos nosotros los que estamos all&iacute;. Est&aacute; claro que no nos interesa volver a ser como Santa y definirnos por lo que hacemos para subsistir, de modo que, por lo tanto, el tipo de conciencia de clase que movilizaba a trabajadores como Santa quiz&aacute; ya no nos sirve.
    </p><p class="article-text">
        Si lo que nos importa est&aacute; fuera del centro de trabajo, es l&oacute;gico que la construcci&oacute;n de movimientos de masa que intenten cambiar el sistema tambi&eacute;n lo est&eacute;, pero &iquest;una vez constituidos c&oacute;mo se introducen y se expanden en el &aacute;mbito laboral?
    </p><p class="article-text">
        Se da el hecho de que personas cr&iacute;ticas con el sistema y muy activas en movimientos como las mareas o la P.A.H., al entrar a trabajar, no se molestan en luchar por sus derechos laborales, convirti&eacute;ndose en empleados d&oacute;ciles, pensando s&oacute;lo en acabar su jornada sin problemas y salir a luchar en otros espacios. La idea de temporalidad del trabajo y la esperanza de que pronto encontremos uno en el que nos sintamos mejor permite aguantarlo todo, pero lo que suele pasar es m&aacute;s bien que simplemente se cambia de un empleo a otro con peores condiciones.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; podemos hacer para saltar este muro que separa el sindicalismo social del entorno laboral? No creo que podamos permitirnos el lujo de abandonar ese terreno en el que habitamos tanto tiempo si queremos construir un movimiento lo suficientemente fuerte que tumbe al sistema.
    </p><p class="article-text">
        Pato P&eacute;rez 
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://twitter.com/Patochadas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">@Patochadas</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nociones Comunes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/conciencia-precaria_132_2313435.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 06 Dec 2015 21:11:14 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Conciencia precaria]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ecosistemas de conocimiento abierto contra el colonialismo 2.0]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/ecosistemas-conocimiento-abierto-colonialismo_132_2385556.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Hace casi un siglo ya se utilizaba la idea de la sociedad como un sistema interconectado y auto-organizado. Fue utilizada como un discurso para justificar el colonialismo del Imperio Británico. Hoy, la punta de lanza de esta idea es la</p><p class="subtitle">smart city</p><p class="subtitle">como un organismo vivo interconectado al servicio de un</p><p class="subtitle">status quo</p><p class="subtitle">neoliberal. Frente al discurso de una organización interconectada diseñada de forma centralizada, rescatamos la idea de</p><p class="subtitle">ecosistema</p><p class="subtitle">aplicado a lo social como una forma de analizar, no sólo cómo se interconecta un sistema, sino qué mecanismos tiene para conectarse con su realidad material</p></div><p class="article-text">
        En los a&ntilde;os 20 del siglo pasado el bot&aacute;nico y socialista brit&aacute;nico Arthur Tansley, inspirado en la idea de Freud del cerebro como una compleja m&aacute;quina de unidades el&eacute;ctricas interconectadas y reguladas entre s&iacute;, propuso describir los sistemas naturales como sistemas interconectados en los que diferentes especies y procesos se regulan y equilibran mutuamente seg&uacute;n leyes universales. M&aacute;s adelante, Tansley plasm&oacute; esta idea en el concepto <em>ecosistema</em>.
    </p><p class="article-text">
        Poco tiempo despu&eacute;s, el general sudafricano Jan Smuts elabor&oacute; algunas ideas similares en una teor&iacute;a mucho m&aacute;s ambiciosa a la que llam&oacute; <em>holismo</em>. Smuts defend&iacute;a que la naturaleza y la sociedad se organizaban como una serie de sistemas que se integraban en otros sistemas hol&iacute;sticos mayores. Igual que las c&eacute;lulas de un organismo, o los electrones orbitando alrededor de un &aacute;tomo, las diferentes partes del sistema se ponen al servicio de un orden mayor de forma desinteresada. Smuts propon&iacute;a trasladar este &ldquo;orden natural&rdquo; a la pol&iacute;tica humana, las diferentes partes del sistema deb&iacute;an integrarse y actuar para preservar un macro-organismo mayor. Curiosamente, Smuts fue uno de los hombres m&aacute;s poderosos en el Imperio Brit&aacute;nico, conocido como un &ldquo;firme defensor&rdquo; de los derechos humanos (autor del primer borrador del pre&aacute;mbulo de la Carta de las Naciones Unidas en 1945) a la vez que reprim&iacute;a brutalmente a la poblaci&oacute;n negra sudafricana, sindicalistas y activistas pol&iacute;ticos, siendo recordado como el general que encarcel&oacute; a Gandhi.
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://www.theguardian.com/environment/2011/may/29/adam-curtis-ecosystems-tansley-smuts" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tansley critic&oacute; duramente las ideas de Smuts y sus seguidores</a>, acusandoles de crear una filosof&iacute;a de la naturaleza y su auto-organizaci&oacute;n con el objetivo de justificar la opresi&oacute;n de los sudafricanos negros y un orden social (el establecido por el Imperio Brit&aacute;nico). Frente al holismo de Smuts, Tansley defend&iacute;a su concepci&oacute;n de un ecosistema [1], en la que no hay un todo o un &ldquo;organismo&rdquo; &uacute;ltimo al que pertenecer, sino que la vida est&aacute; basada en el mantenimiento mutuo entre las diferentes capas que lo componen: los ciclos clim&aacute;ticos, el mantenimiento de superficies f&eacute;rtiles, y las especies vegetales y animales participan en un proceso cooperativo en un equilibrio din&aacute;mico, sin que esto signifique que diferentes especies se fundan en un macro-organismo &uacute;nico.
    </p><p class="article-text">
        La met&aacute;fora de la sociedad como un sistema auto-organizado y en red ha perdurado con fuerza y en la actualidad es inmensamente popular. La ret&oacute;rica de la <em>smart city</em> es hoy la punta de lanza de este discurso. Mediante soluciones <em>inteligentes</em>, podemos introducir tecnolog&iacute;as que permitan interconectar ciudadanos y administraciones, impulsar la participaci&oacute;n ciudadana, mejorar la comunicaci&oacute;n, etc. permitiendo a sociedad civil e instituciones regularse en mejores formas de gobernanza. No es raro escuchar la met&aacute;fora de que la <em>smart city</em> piensa la ciudad &ldquo;como un organismo vivo&rdquo;. El problema es que, a menudo, las soluciones propuestas han venido de la mano de grandes multinacionales o de gobiernos poco interesados en una participaci&oacute;n democr&aacute;tica real.
    </p><p class="article-text">
        En la pr&aacute;ctica, la <em>smart city</em> no impide pr&aacute;cticas predatorias: <a href="http://diarioelprisma.es/la-tecnologia-de-smart-city-suele-acabar-robando-datos-gratis-a-los-ciudadanos-gemma-galdon/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">apropiaci&oacute;n por parte de grandes multinacionales de datos ciudadanos</a> para su explotaci&oacute;n, <a href="http://blogs.elpais.com/seres-urbanos/2014/11/afro-ciudades-inteligentes-o-la-privatizaci%C3%B3n-de-los-servicios-p%C3%BAblicos.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">exclusi&oacute;n social tecnol&oacute;gica</a> o <a href="http://www.eldiario.es/catalunya/opinions/Barcelona-smart-city_6_313278670.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">entrada de grandes multinacionales en la gesti&oacute;n de lo p&uacute;blico</a>. Si la ciudad inteligente es un organismo vivo, su centro de operaciones est&aacute; peligrosamente en manos del antiguo <em>status quo</em> de intereses empresariales y pol&iacute;ticos. Igual que en la Sud&aacute;frica de los a&ntilde;os 20, una ideolog&iacute;a de progreso basado en las redes y la autoorganizaci&oacute;n social se usa para justificar un sistema de dominaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        A&uacute;n estamos a tiempo de plantear un enfoque alternativo y superar una visi&oacute;n de la tecnolog&iacute;a y las redes como un instrumento al servicio de un superorganismo controlado desde el poder pol&iacute;tico y empresarial. En su lugar, la met&aacute;fora del ecosistema nos permite pensar en mecanismos para sostener y regular nuestras vidas de forma cooperativa y distribuida. &iquest;C&oacute;mo podemos mantener un suelo f&eacute;rtil que permita a cada persona acceder y cultivar la tecnolog&iacute;a, los datos y el conocimiento para pertenecer a una sociedad del conocimiento? &iquest;C&oacute;mo implementar una econom&iacute;a social para defendernos y cuidarnos de los envites clim&aacute;ticos de las crisis financieras? &iquest;C&oacute;mo poner en marcha mecanismos que nos permitan intervenir para que nuestras instituciones no sean tomadas contra nuestra voluntad por &ldquo;par&aacute;sitos&rdquo; pol&iacute;ticos?
    </p><p class="article-text">
        La met&aacute;fora de la ciudad inteligente s&oacute;lo es liberadora si viene con los mecanismos que nos permitan organizarnos aprovechando la pluralidad, la diversidad y la autonom&iacute;a de la ciudadana. Frente a una <em>smart city</em> dise&ntilde;ada de forma centralizada, necesitamos mecanismos de libre acceso a los bienes comunes (datos, conocimiento, tecnolog&iacute;a), formas de democracia directa y formas de econom&iacute;a al servicio de la sociedad, abiertas y colaborativas. Si las pol&iacute;ticas &ldquo;smart&rdquo; no permiten la conservaci&oacute;n y desarrollo de un ecosistema social cooperativo y compartido, no podr&aacute;n ir m&aacute;s all&aacute; de una suerte de colonialismo 2.0.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Miguel Aguilera</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>@pinkorad</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong> </strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>[1] Tansley, A. G. (1935). The use and abuse of vegetational concepts and terms. Ecology, 16(3), 284-307.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nociones Comunez, Nociones Comunes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/ecosistemas-conocimiento-abierto-colonialismo_132_2385556.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Nov 2015 22:50:13 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Ecosistemas de conocimiento abierto contra el colonialismo 2.0]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Ciudad contra el Estado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/ciudad_132_2530619.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">La hipótesis municipalista que ha puesto a las ciudades en el centro de las estrategias de gobierno y tranformación social podría ser leída como un nuevo Renacimiento de las Ciudades-Estado. Sin embargo, los procesos abiertos permiten someter a crítica la noción misma de "Ciudad-Estado" y sustituirla por otra, no sólo con mayor capacidad explicativa, sino también de mayor alcance político: "la Ciudad contra el Estado"</p></div><p class="article-text">
        La propuesta impl&iacute;cita en las candidaturas municipales de confluencia ciudadana que han accedido a gobernar los ayuntamientos de algunas de las ciudades m&aacute;s importantes del territorio espa&ntilde;ol supone un importante desplazamiento en lo que a las formas de gobierno se refiere. Al situar a la ciudad en el centro de la estrategia de intervenci&oacute;n y al reivindicarla como el lugar desde el que hacer pol&iacute;tica se ponen en entredicho otros &aacute;mbitos de gobierno, como pueden ser las Comunidades Aut&oacute;nomas y, sobre todo, la Naci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, antes de celebrar este desplazamiento, conviente evaluar hasta qu&eacute; punto y bajo qu&eacute; condiciones este movimiento juega en favor o en contra de la racionalidad neoliberal que se dice estar tratando de enfrentar. El desplazamiento que situa a la ciudad en el centro no resulta necesariamente en un proceso de emancipaci&oacute;n ni de profundizaci&oacute;n democr&aacute;tica, mucho menos a&uacute;n de ruptura con las din&aacute;micas de acumulaci&oacute;n por desposesi&oacute;n. El movimiento municipalista se enfrenta a dos peligros que le son intr&iacute;nsecos y que debe conjurar: 1. La sobrecodificaci&oacute;n estatal de la ciudad y 2. La captura capitalista. 
    </p><p class="article-text">
        Para conjurar el primero de estos peligros hay que distinguir dos l&iacute;neas de composici&oacute;n diferentes, que si bien pueden ser simult&aacute;neas e, incluso, en muchos casos encontrarse articuladas, no por ello deben ser confundidas. La l&iacute;nea de composici&oacute;n de la forma-ciudad no coincide con la l&iacute;nea de composici&oacute;n de la forma-estado. Uno y otro proceso son diferentes. Hasta el punto de que algunos investigadores han llegado a diferenciar entre dos modelos urbanos dependiendo de si la ciudad se encuentra o no capturada bajo el Estado. As&iacute;, habr&iacute;a un sistema palatino, en el que la ciudad ser&iacute;a una excrecencia del palacio o del templo, y un sistema ciudadano, en el que el palacio o el templo no ser&iacute;an m&aacute;s que un punto de concreci&oacute;n de la ciudad como conjunto de procesos perif&eacute;ricos. Por decirlo con las met&aacute;foras hoy en d&iacute;a en voga, habr&iacute;a un modelo construido de arriba a abajo, con un n&uacute;cleo irradiador, y, frente a &eacute;ste, un modelo construido de abajo a arriba en el que el centro ser&iacute;a s&oacute;lo el efecto de entrecruzamientos.
    </p><p class="article-text">
        En el marco hist&oacute;rico-pol&iacute;tico en el que nos encontramos esto se traducir&iacute;a en dos din&aacute;micas pol&iacute;ticas del todo diferentes. Una primera en la que el ayuntamiento funciona como centro desde el que emanan las propuestas pol&iacute;ticas y de participaci&oacute;n ciudadana, y, por tanto, alrededor del cual se organiza la vida urbana; una segunda, en la cual son los procesos perif&eacute;ricos los que priman, sin por ello dejar de articular un punto de concreci&oacute;n secundario como lugar de autogobierno.
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, mientras que el modelo palatino responde a la integraci&oacute;n de la ciudad en el mosaico del Estado, compuesto de m&uacute;ltiples ciudades asociadas  organizadas en torno a una capital, el modelo ciudadano responde a un esquema de red en el que cada ciudad constituye un nudo en el interior de una malla distribuida,  una zona caracterizada por un diferencial que la especifica respecto del resto de sus iguales, respecto del resto de ciudades con las que se encuentra conectada.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, la ciudad nunca existe de manera aislada, sino siempre asociada a otras ciudades. Ahora bien, esta asociaci&oacute;n puede ser horizontal y en red, dando lugar a un modelo urbano ciudadano; o bien puede ser vertical y en mosaico, dando lugar a un modelo palatino, con una capital como eje veretebrador, efecto todo ello de la captura por parte del Estado.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, ha de ser puesta entre par&eacute;ntesis la noci&oacute;n de &ldquo;Ciudad-Estado&rdquo; manejada por los historiadores. En la Antig&uuml;edad los fenicios, los griegos o los cartagineses producen redes de ciudades cuya organizaci&oacute;n no responde ni se refiere a la forma-estado si no es, precisamente, para conjurarla. Lo mismo ocurrir&iacute;a con la red de ciudades italianas a partir del siglo XI, o con las ciudades hanse&aacute;ticas, sin funcionarios ni ej&eacute;rcito. Estas redes de ciudades no son tanto Ciudades-Estado como Ciudades contra el Estado, en la medida misma en que su articulaci&oacute;n les permite inhibir la captura en el mosaico de Estado.
    </p><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n m&aacute;s inmediata ahora es c&oacute;mo componer un tejido de ciudades rebeldes capaces de conjurar la captura estatal. Sin entrar a discutir si el Estado es un producto end&oacute;geno o ex&oacute;geno de la red urbana, es necesario poner de relieve que el Estado siempre est&aacute; presente como virtualidad de la red, como su peligro y su m&aacute;s inmediata posibilidad. La red siempre est&aacute; a punto de convertirse en mosaico, aunque ello suponga su destrucci&oacute;n. Y es s&oacute;lo a trav&eacute;s de mecanismos de anticipaci&oacute;n e inhibici&oacute;n de la forma-estado que se pueden desplegar las din&aacute;micas de autogobierno ciudadano.
    </p><p class="article-text">
        Como bien apuntara Braudel, en el conflicto entre Ciudad y Estado, casi siempre gana el Estado: &ldquo;el Estado ha disciplinado a las ciudades, violentamente o no, con un ensa&ntilde;amiento instintivo, donde quiera que miremos a trav&eacute;s de Europa&rdquo;. Hoy, que el Estado ya no es exactamente el Estado-Naci&oacute;n, sino una composici&oacute;n de instancias supranacionales compuesta, entre otros, por la Comision Europea, el FMI y el BCE, en las cuales se concentra actualmente la soberan&iacute;a, las ciudades han de articularse para renovar los mecanismos de inhibici&oacute;n y conjura. Para ello no parece que haya otra v&iacute;a que la supresi&oacute;n de todo monopolio en lo que se refiere a la toma de decisiones y, por tanto, la implementaci&oacute;n de procedimientos de redistribuci&oacute;n del poder pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        <em>Pablo L&oacute;piz Cant&oacute;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>@plopiz</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nociones Comunes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/ciudad_132_2530619.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 10 Aug 2015 19:20:56 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La Ciudad contra el Estado]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En el núcleo de la democracia, la deuda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/nucleo-democracia-deuda_132_2538540.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Las decisiones sobre las deudas / inversiones tienen efectos muy intensos sobre la ciudadanía, como la crisis de la UE ha mostrado. Por ello es imprescindible que esas decisiones se realicen con las mayores garantías democráticas. Este es el objetivo de los procesos ciudadanos de auditoría de la deuda y de presupuestos participativos que ahora se inicia y que deben estar articulados</p></div><p class="article-text">
        Desde 2010, casi todos los extremos de Europa padecen la austeridad como una subordinaci&oacute;n a trav&eacute;s de la deuda. La guerra contra Grecia a trav&eacute;s de la deuda marcar&aacute; nuestro imaginario sobre la gobernanza europea mucho m&aacute;s que la PAC y que los carteles de obras financiados por la UE. Suerte de las nuevas generaciones que podr&aacute;n prescindir de Graeber, Lazzarato y de rastrear en Nietzsche para advertir lo que hoy se impone como evidencia: que la deuda es el principal instrumento de sujeci&oacute;n cuando el ambiente ah&iacute; fuera es, como en la canci&oacute;n, lo que algunos llaman paz.
    </p><p class="article-text">
        Dado que la asimetr&iacute;a de la deuda es el estado natural del tracto mercantil, tal es la situaci&oacute;n de los Estados pero tambi&eacute;n de las distintas administraciones territoriales, las familias, los partidos pol&iacute;ticos o los clubes de f&uacute;tbol. La colecci&oacute;n de malos ratos que recientemente estamos pasando en raz&oacute;n de la deuda (porque las experiencias latinoamericanas y africanas de d&eacute;cadas anteriores no ten&iacute;an nada que ver con nuestro mundo) nos ha llevado a cogerle cierta tirria al mecanismo y entorpece su tratamiento pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Por una parte, porque trasladamos la din&aacute;mica microecon&oacute;mica de la deuda a unidades pol&iacute;ticas. Tales unidades, pongamos un municipio, pueden tener problemas de liquidez (lo que no es menor) pero es muy dif&iacute;cil que tengan problemas reales de solvencia, es decir, de capacidad de producci&oacute;n de riqueza para gestionar tal o cual deuda. Hay que recordar que, incluso en el peor de los casos, los cuerpos pol&iacute;ticos no se liquidan, como las empresas, y nada impide en &uacute;ltimo t&eacute;rmino, sino una violencia contraria a su naturaleza, el reinicio de sus capacidades productivas.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, es normal que con tanto esquilmar la riqueza colectiva parezca que el ciclo necesario de la deuda es el de redirigir inversiones sociales a los amigotes para perfilar los mecanismos de sujeci&oacute;n con los que redirigir nuevos recursos sociales a m&aacute;s amigotes y fortalecer el ciclo. Este c&iacute;rculo virtuoso del rentista est&aacute; lejos, sin embargo, de la funci&oacute;n que la deuda puede cumplir, como pasivo de la inversi&oacute;n, para ser el esfuerzo sostenido en el tiempo de una unidad pol&iacute;tica a fin de acortar los plazos de determinadas mejoras en las condiciones de vida.
    </p><p class="article-text">
        En t&eacute;rminos democr&aacute;ticos, el mecanismo es complejo porque compromete el esfuerzo de sujetos que ni siquiera est&aacute;n en el tiempo de constituir la deuda pero &eacute;sta se pagar&aacute; por s&iacute; sola siempre que la inversi&oacute;n se destine a mejorar las condiciones de vida de las poblaciones y consecuentemente a aumentar sus capacidades productivas. Una comunidad pol&iacute;tica que no pueda recurrir a esos mecanismos de aceleraci&oacute;n e intensificaci&oacute;n y deba resignarse a las miserias de su presente es una comunidad imponente&hellip; o regida por la indiferencia de las clases medias.
    </p><p class="article-text">
        Como en la vida, cualquier cuerpo pol&iacute;tico tiene que asumir que no es un agente aut&oacute;nomo, sino m&aacute;s bien interdependiente y que el n&uacute;cleo de su democracia no est&aacute; solo en la elecci&oacute;n de sus sue&ntilde;os, sino tambi&eacute;n de sus servidumbres, siquiera sean transitorias. En tal sentido, las inversiones sobre la inversi&oacute;n / deuda, por los riesgos que ya no olvidaremos, deben contar con la mayor garant&iacute;a de democracia. A este reto los movimientos democr&aacute;ticos est&aacute;n respondiendo con dos mecanismos principales: la auditor&iacute;a de la deuda y los presupuestos participativos. Aparte de la prevenci&oacute;n de las infracciones en este campo, la pregunta fundamental que estas operaciones se hacen en distintos tiempos es &iquest;qu&eacute; sentido social tienen esas deudas / inversiones?
    </p><p class="article-text">
        Bien est&aacute;n los controles de legalidad y constitucionalidad por arriba pero la ubicuidad de la deuda requiere colmarla de controles, conforme a nuestras actuales capacidades cognitivas y pol&iacute;ticas, en las distintas capas y con la misma prolijidad con la que se generan. Si las decisiones que m&aacute;s nos comprometen ya no est&aacute;n solo en la ley, sino en esa miriada de ataduras de inversi&oacute;n / deuda, la democracia debe adoptar esa misma direcci&oacute;n de capilaridad.
    </p><p class="article-text">
        Ahora que muchos municipios y CC.AA. empezar&aacute;n auditor&iacute;as y presupuestos participativos de todo pelaje, conviene subrayar que la distinta genealog&iacute;a de estos movimientos ha hecho que ambos parezcan planetas distintos cuando no son sino fases del mismo proceso. No se trata de comit&eacute;s de expertas fiscalizadoras por un lado y de vecinas por otro decidiendo en qu&eacute; gastar las partidas superfluas. Tienen que ser procesos articulados, convenientemente asesorados t&eacute;cnicamente pero horizontales y desarrollados en un ecosistema en que la informaci&oacute;n fluya de manera transparente, accesible y comprensible. Aunque los proyectos ciudadanos institucionales se jueguen la prensa en la recogida de basuras o en los gestos simb&oacute;licos, se juegan el sentido en hacer viable ese ecosistema.
    </p><p class="article-text">
        <em>David Vila-Vi&ntilde;as&nbsp; @dabivv</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nociones Comunes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/nucleo-democracia-deuda_132_2538540.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 03 Aug 2015 20:41:14 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[En el núcleo de la democracia, la deuda]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El plan de Varoufakis y los límites de la revolución democrática]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/plan-varoufakis-limites-revolucion-democratica_132_2549625.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">A niveles muy diferentes, el gobierno de Tsipras y la cúpula de Podemos se enfrentan a sendas crisis de legitimidad entre parte de sus bases más activas. ¿Cómo construir mecanismos para evitar el aislamiento y ruptura entre la ciudadanía movilizada y los centros institucionales de toma de decisiones?</p></div><p class="article-text">
        Despu&eacute;s del dram&aacute;tico resultado de las negociaciones entre el gobierno Griego y el eurogrupo, el primer ministro Alexis Tsipras se enfrenta a una comprensible <a href="http://ctxt.es/es/20150715/politica/1844/Tsipras-nos-ha-enga%C3%B1ado-Tsipras-disturbios.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">crisis de legitimidad entre las propias filas de Syriza</a>. Despu&eacute;s de la gran victoria del rotundo OXI en el refer&eacute;ndum griego, millones de personas entre asustadas e ilusionadas descubr&iacute;amos que no hab&iacute;a un plan B frente la extorsi&oacute;n del Eurogrupo que pudiera materializar la voz del pueblo griego. Poco despu&eacute;s supimos, a trav&eacute;s de una entrevista del ahora exministro de finanzas Yanis Varoufakis, que s&iacute; hab&iacute;a un <a href="http://www.eldiario.es/economia/BCE-Yanis_Varufakis-Grecia-Grexit_0_408759865.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">plan alternativo</a> que planteaba tres medidas concretas para plantar cara al chantaje del Eurogrupo (la puesta en circulaci&oacute;n de pagar&eacute;s, el recorte del valor nominal de los bonos de Grecia de 2012, y la toma del control del Banco de Grecia). Sin embargo, el plan fue rechazado a favor de evitar el enfrentamiento directo con el Eurogrupo en una reuni&oacute;n de seis personas del n&uacute;cleo duro del gobierno, en la que 4 personas votaron en contra y s&oacute;lo dos (Varoufakis y otro ministro) a favor, provocando la dimisi&oacute;n de Varoufakis y la p&eacute;rdida de uno de los personajes m&aacute;s carism&aacute;ticos del nuevo gobierno griego
    </p><p class="article-text">
        En unas horas, una decisi&oacute;n de 4 personas resquebrajaba buena parte del enorme consenso construido alrededor del ejercicio de  valent&iacute;a democr&aacute;tica de validar la posici&oacute;n del gobierno a falta de un refer&eacute;ndum. Todo el efecto de agregaci&oacute;n, superaci&oacute;n de la campa&ntilde;a del miedo, etc., se vio resentido ante la incomprensi&oacute;n de la decisi&oacute;n final y la p&eacute;rdida de la confianza en la creencia de que &ldquo;Tsipras ten&iacute;a un plan&rdquo; para hacer frente a la Troika. Durante estos d&iacute;as, vemos como incluso una parte considerable de los diputados de Syriza han votado en contra del acuerdo defendido por Tsipras, amenazando una ruptura con consecuencias m&aacute;s profundas a largo plazo. Independientemente de si el plan de Varoufakis pudiera haber funcionado o no, la tensi&oacute;n entre la construcci&oacute;n de un proyecto de emancipaci&oacute;n colectiva y una decisi&oacute;n basada en un liderazgo hipercentralizado en la figura de Tsipras debilita el proyecto de construcci&oacute;n de un cuerpo democr&aacute;tico que construya una salida a la crisis desde abajo. De alguna forma, el cuerpo social que sostiene el proyecto pol&iacute;tico compartido se desgaja por la falta de mecanismos capaces de conectarlo al centro institucional de toma de decisiones. Desde la imposibilidad de abrir las negociaciones a una inteligencia colectiva m&aacute;s all&aacute; de la capacidad de Tsipras y su c&iacute;rculo cercano de sobrevivir a una sesi&oacute;n de 26 horas de negociaci&oacute;n y <a href="http://www.theguardian.com/business/live/2015/jul/12/greek-debt-crisis-eu-leaders-meeting-cancelled-no-deal-live#block-55a2aca5e4b07fc6a121fc4b" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tortura psicol&oacute;gica</a>, a la ausencia de mecanismos econ&oacute;micos y sociales para hacer frente al chantaje de la Troika.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s cerca y en una situaci&oacute;n mucho menos l&iacute;mite que la griega, durante las &uacute;ltimas semanas tambi&eacute;n hemos asistido a una considerable crisis de reputaci&oacute;n de los l&iacute;deres de Podemos ante el dise&ntilde;o y ejecuci&oacute;n de su proceso de primarias. Unas primarias &lsquo;expr&eacute;s&rsquo;, manteniendo las impopulares (al menos para una buena parte de las bases m&aacute;s activas y &lsquo;cr&iacute;ticas&rsquo;) e imponiendo una circunscripci&oacute;n estatal que cercena las posibilidades de listas alternativas constituidas a escala provincial o auton&oacute;mica, han provocado una <a href="http://www.europapress.es/nacional/noticia-crece-rebelion-interna-podemos-casi-37-diputados-rechazan-primarias-20150710114001.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">buena contestaci&oacute;n por parte de las bases y cargos de Podemos</a> (casi 8000 personas, un millar de cargos internos y un 37% del total de diputados auton&oacute;micos), unida al surgimiento de la plataforma Ahora en Com&uacute;n, que ha recabado m&aacute;s de 26.000 apoyos invitando a una confluencia para las elecciones generales. En contraste, las primarias de Podemos han tenido una participaci&oacute;n de algo menos de 60.000 personas, confirmando una tendencia descendiente desde las 112.000 que participaron en la votaci&oacute;n de sus estatutos en medio de un enorme debate p&uacute;blico a trav&eacute;s la herramienta Plaza Podemos. De alguna forma, la falta de mecanismos de para ejercer una influencia real desde el enorme agente social corporizado con el impulso de Podemos, hacen que la movilizaci&oacute;n languidezca. Si bien Podemos ha sido un ejemplo de la potencia de la participaci&oacute;n ciudadana directa en muchos aspectos (y la <a href="http://podemos.info/elaboracion-del-programa-de-las-elecciones-generales/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">propuesta de desarrollo de un programa colaborativo</a> para las generales podr&iacute;a ser un buen ejemplo de ello), en muchos aspectos fundamentales no est&aacute; poniendo en pr&aacute;ctica mecanismos que permitan canalizar la potencia y entusiasmo de una ciudadan&iacute;a en un proceso de revoluci&oacute;n democr&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo resolver el problema recurrente del aislamiento de las c&uacute;pulas y la desafecci&oacute;n progresiva de quienes son relegados a la periferia del &lsquo;n&uacute;cleo irradiador&rsquo;? Varoufakis, en un <a href="http://blogs.valvesoftware.com/economics/why-valve-or-what-do-we-need-corporations-for-and-how-does-valves-management-structure-fit-into-todays-corporate-world/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">art&iacute;culo basado en su experiencia en la empresa de desarrollo de videojuegos Valve</a>, propon&iacute;a que el problema del capitalismo no es (o no s&oacute;lo)  la existencia de mecanismos de mercado que se regulan de forma distribuida, sino que precisamente las empresas y corporaciones son inmunes a estos mecanismos de regulaci&oacute;n distribuida al configurarse como estructuras despiadadamente jer&aacute;rquicas. Frente a esto, Varoufakis defend&iacute;a el modelo de Valve &ndash; sin jefes formales, altamente distribuido y transparente y donde cada empleado decide libremente en qu&eacute; proyectos invierte su tiempo de trabajo &ndash; como una v&iacute;a hacia un escenario post-capitalista en el que el control y la imposici&oacute;n por formas distribuidas y transparente de trabajo y colaboraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        De la misma manera, aunque el afuera de las nuevas y viejas instituciones se configure de manera democr&aacute;tica (elecciones, primarias, refer&eacute;ndums), nos enfrentamos a l&iacute;mites evidentes a la hora de cambiar las formas de hacer pol&iacute;tica si los espacios centrales de decisi&oacute;n y producci&oacute;n de pol&iacute;ticas siguen blindados por estructuras jer&aacute;rquicas y su tendencia a la centralizaci&oacute;n de la informaci&oacute;n y las decisiones, as&iacute; como el aislamiento de las personas sobre las que se concentran las decisiones. M&aacute;s que nunca, es preciso seguir innovando para construir mecanismos y formas de funcionamiento que permitan funcionamientos democr&aacute;ticos y econ&oacute;micos m&aacute;s proclives a la descentralizaci&oacute;n, la transparencia y la colaboraci&oacute;n, a potenciar la inteligencia colectiva en lugar de limitarla.
    </p><p class="article-text">
        <em>Miguel Aguilera</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>@pinkorad</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nociones Comunes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/plan-varoufakis-limites-revolucion-democratica_132_2549625.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Jul 2015 22:25:22 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El plan de Varoufakis y los límites de la revolución democrática]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ciencia y tecnología en la ciudad democrática]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/ciencia-tecnologia-ciudad-democratica_132_2559901.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Sales de casa, te diriges al cajero y sacas efectivo. Subes al bus y picas tu tarjeta para registrar el viaje. Entras en una piscina y picas tu tarjeta de abonado, mientras envías un tuit desde tu movil geolocalizado</p></div><p class="article-text">
        La ciudad es sede de una producci&oacute;n masiva y constante de informaci&oacute;n: datos de movilidad, datos de consumo, datos acerca de formas de vidas. Alrededor de estos flujos constantes de informaci&oacute;n se organiza el gobierno y de ellos se extrae valor econ&oacute;mico. Todo ello a trav&eacute;s de un entramado tecnol&oacute;gico que opera como substrato y como interfaz a la vez. Poner la cuesti&oacute;n de la ciudad democr&aacute;tica es entonces poner la cuesti&oacute;n de la propiedad de los datos, del poder sobre la tecnolog&iacute;a y, por &uacute;ltimo, de la democratizaci&oacute;n de la ciencia. Esta cadena que va desde la ciudad democr&aacute;tica a la democratizaci&oacute;n de la ciencia resulta incomprensible si no asumimos un punto de vista, nada ortodoxo, que pone en relaci&oacute;n -bidireccional- pensamiento cient&iacute;fico y pr&aacute;ctica tecnol&oacute;gica con el tejido social y sus transformaciones.
    </p><p class="article-text">
        Dos cambios radicales se han dado conjuntamente en el campo de las ciencias y en el del tejido social. Desde el lado de la ciencia hemos pasado del estudio y el control de la materia inerte, hacia la materia viviente (biolog&iacute;a y biotecnolog&iacute;a) y la mente (neurociencia), mientras que en el campo social se da un cambio radical en el modo de producci&oacute;n de la riqueza, desde los bienes materiales a la llamada econom&iacute;a del conocimiento, que se acompa&ntilde;a con la desaparici&oacute;n de alguno sujetos sociales y la emergencia de otros.
    </p><p class="article-text">
        En ambos casos juegan un papel fundamental las disciplinas inform&aacute;ticas y las ciencias de sistemas complejos. Las primeras, a trav&eacute;s de la formalizaci&oacute;n del concepto de informaci&oacute;n y de la introducci&oacute;n del bit como unidad de medida, han permitido el desarrollo de algoritmos capaces de manipularla gracias a m&aacute;quinas que la procesan de manera cada vez m&aacute;s r&aacute;pida. Las segundas proporcionan modelos capaces de simular la circulaci&oacute;n de informaci&oacute;n dentro de un sistema para estudiar su organizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Todo esto mientras que el mundo de la producci&oacute;n cient&iacute;fica atraviesa tambi&eacute;n cambios profundos como todo sector de trabajo. Hasta hace unos a&ntilde;os la producci&oacute;n cient&iacute;fica era en gran mayor&iacute;a producci&oacute;n acad&eacute;mica. Por lo tanto se daba dentro de una instituci&oacute;n relativamente estable, organizada burocr&aacute;ticamente y que dialogaba con las instituciones del estado, tratando a la vez de mantener cierta autonom&iacute;a sobre sus programas cient&iacute;ficos. La financiarizaci&oacute;n de todo sector de producci&oacute;n no ha dejado de lado la producci&oacute;n cient&iacute;fica, produciendo por un lado la fuga de buena parte de la investigaci&oacute;n hacia el sector privado y por otro la precarizaci&oacute;n del trabajo de investigaci&oacute;n. En este escenario super-competitivo de recursos escasos el &uacute;nico par&aacute;metro de valoraci&oacute;n es el n&uacute;mero de publicaciones y patentes, lo cual hace que toda producci&oacute;n de ciencia se organize alrededor de un &uacute;nico par&aacute;metro de la valorizaci&oacute;n econ&oacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        En este cuadro, la tecnolog&iacute;a, en tanto ciencia socializada, opera como vector de organizaci&oacute;n de la sociedad, por un lado, y como vector de extracci&oacute;n de riqueza por el otro. Por lo tanto, la consigna quincemayista de democracia real ya no es practicable sin un poder tecnol&oacute;gico distribuido y una democratizaci&oacute;n de las pr&aacute;cticas cient&iacute;ficas. En este escenario los datos brutos son materia prima del ciclo de valorizaci&oacute;n de la informaci&oacute;n as&iacute; como fuente a partir de poder y gobierno , por lo que se encuentran sometidos a cercamientos. Es un ejemplo el hecho de que los datos relativos a los/as pasajeros/as del transporte p&uacute;blico en Zaragoza no est&aacute;n en la disponibilidad del Ayuntamiento, sino que la empresa gestora del transporte se reserva los derechos sobre ellos.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo puede una ciudadan&iacute;a decidir democr&aacute;ticamente acerca del transporte en su ciudad si ni los datos de desplazamiento de pasajeros son p&uacute;blicos? Y en esta valoraci&oacute;n entran muchos factores, ya que la vertebraci&oacute;n del transporte en una ciudad es unos de los responsables de la estratificaci&oacute;n socio-econ&oacute;mica de &eacute;sta a la vez que define el contexto de todo desarrollo social futuro.
    </p><p class="article-text">
        Pero la cuesti&oacute;n no acaba con la publicidad de los datos. Esta informaci&oacute;n bruta necesita ser mezclada con informaci&oacute;n de naturaleza distinta (por ejemplo la renta promedio por barrio, los datos de movilidad con transporte privado, los planes urban&iacute;sticos a futuro, etc.), necesita ser procesada a trav&eacute;s de modelos y simulaciones, los cuales producir&aacute;n otra informaci&oacute;n en t&eacute;rminos de previsi&oacute;n a futuro sobre la ciudad y sobre la base de esta &uacute;ltima se podr&aacute; tomar una decisi&oacute;n democr&aacute;tica informada.
    </p><p class="article-text">
        Este cambio de modelo productivo, junto al cambio de forma de gobierno, indica que la pol&iacute;tica cient&iacute;fica, prerrogativa del estado ayer, y sometida a las finanzas hoy, tiene que pasar al nivel municipal o de federaciones entre municipios. El impulso democratizador de las candidaturas ciudadanas que han logrado hacerse con la alcald&iacute;a de muchas ciudades deber&iacute;an impulsar una nueva relaci&oacute;n con las instituciones cient&iacute;ficas. Relaciones destinadas a conectar las demandas sociales con la programaci&oacute;n cient&iacute;fica y a desarrollar nuevas instituciones cient&iacute;ficas aut&oacute;nomas de base municipal.
    </p><p class="article-text">
        Hoy en d&iacute;a es el mercado y las finanzas quienes absorben la funci&oacute;n de conexi&oacute;n entre&nbsp; programaci&oacute;n cient&iacute;fica y demanda social, lo cual resulta en la reducci&oacute;n al mero factor econ&oacute;mico de esta relaci&oacute;n, multidimensional como tal por si misma mult&iacute;plice. lo cual provoca la reducci&oacute;n de esta relaci&oacute;n multidimensional al &uacute;nico factor econ&oacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        Por contra, una pol&iacute;tica cient&iacute;fica democr&aacute;tica tendr&iacute;a en la relaci&oacute;n entre gobierno municipal y universidad su eje central. As&iacute; como en la producci&oacute;n cient&iacute;fica financiarizada la universidad asume una funci&oacute;n de capitalista colectivo, impulsando la creaci&oacute;n de empresas tecnol&oacute;gicas a trav&eacute;s de patentes y bases de datos privativos, en la ciudad democr&aacute;tica, la universidad y una constelaci&oacute;n de laboratorios y centros de investigaci&oacute;n aut&oacute;nomos concurrir&iacute;an a la producci&oacute;n de una base com&uacute;n y abiertas de datos, proyectos, algoritmos y an&aacute;lisis que funcionar&iacute;an como materia prima para la econom&iacute;a social del conocimiento.
    </p><p class="article-text">
        <em> Emanuele Cozzo </em>
    </p><p class="article-text">
        <em>@ecozzo </em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nociones Comunes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/ciencia-tecnologia-ciudad-democratica_132_2559901.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Jul 2015 20:25:52 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Ciencia y tecnología en la ciudad democrática]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ciudades polinizadas: la producción del común]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/ciudades-polinizadas-produccion-comun_132_2573175.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">En nuestras ciudades, duramente golpeadas por la crisis y las políticas de austeridad, la forma de trabajar y producir riqueza se ha transformado y este hecho debe servir para diseñar las políticas que nos permitan construir una economía postcapitalista basada en el buen vivir</p></div><p class="article-text">
        Tal y como estaba previsto en los programas, el arranque de los dispositivos electorales ciudadanos que han alcanzado posiciones de gobierno est&aacute; siendo poner en marcha las medidas de emergencia que pal&iacute;en las urgentes necesidades sociales que han causado la crisis y las duras pol&iacute;ticas de austeridad.
    </p><p class="article-text">
        Pero igual de importante nos parece, para no quedarse atascado apagando un fuego que no deja de crecer, hacer frente a las causas econ&oacute;micas de la crisis que nos han tra&iacute;do hasta esta dram&aacute;tica situaci&oacute;n. Es decir, si desde fuera y dentro de las instituciones no nos ponemos pronto a producir e implementar pol&iacute;ticas p&uacute;blicas innovadoras y transformadoras que nos lleven a un nuevo modelo productivo, a una nueva econom&iacute;a sostenible construida democr&aacute;ticamente y fundamentada en los derechos sociales, la justicia social y el respeto al medioambiente, dif&iacute;cilmente podemos ver un camino de salida que escape a un deterioro cada vez mayor o como mucho una hipot&eacute;tica nueva generaci&oacute;n de burbujas inmobiliarias y financieras como in&uacute;tilmente intenta la deteriorada m&aacute;quina neoliberal.
    </p><p class="article-text">
        Parece conveniente por tanto para esta tarea, analizar las transformaciones que en esta &uacute;ltima &eacute;poca se han producido ya en las ciudades y comprobar en qu&eacute; medida pueden servirnos para orientar e impulsar estas pol&iacute;ticas innovadoras.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, es interesante prestar atenci&oacute;n a la ciudad desde el punto de vista de la productividad: intentar observar, como si vi&eacute;ramos la ciudad desde fuera, c&oacute;mo se trabaja, c&oacute;mo se produce riqueza y c&oacute;mo se distribuye. Uno de los cambios importantes que podemos constatar hoy es la dificultad de delimitar la actividad laboral a un espacio concreto como antes era la f&aacute;brica. Es m&aacute;s, tal y como varios autores y autoras han explicado ya en distintas ocasiones, las ciudades son la f&aacute;brica actual en la que se trabaja hasta el punto que ni siquiera podemos distinguir las actividades productivas de otras actividades que no lo fueran. Por tanto el trabajo y la producci&oacute;n de riqueza excede por completo el &aacute;mbito del intercambio mercantil en el que suelen quedar reducidos seg&uacute;n los c&oacute;digos que manejamos habitualmente.
    </p><p class="article-text">
        En las ciudades encontramos una producci&oacute;n difusa que no tiene como principal cometido la producci&oacute;n de mercanc&iacute;as sino que est&aacute; basada y utiliza aquello mismo que produce: conocimiento, lenguajes, c&oacute;digos, afectos, h&aacute;bitos, etc.
    </p><p class="article-text">
        A menudo los economistas o los soci&oacute;logos usan met&aacute;foras, incluso f&aacute;bulas para construir, explicar y transmitir modelos econ&oacute;micos de los que se pueden deducir tambi&eacute;n moralejas o valores sociales y que intervienen de forma definitiva en las elaboraciones te&oacute;ricas.
    </p><p class="article-text">
        Es el caso de Bernand Mandeville que en su obra de 1714 elabor&oacute; una f&aacute;bula con las abejas para demostrar que la avaricia, el inter&eacute;s individual, el ego&iacute;smo son las bases de una econom&iacute;a de mercado efectiva, y que una sociedad sin vicios se desmorona, apuntalando de esta forma la defensa moral de la econom&iacute;a liberal. Seg&uacute;n Mandeville, en una colmena, cada abeja mira por lo suyo y el resultado de todos esos trabajos individuales es un panal de rica miel. As&iacute;, la mano invisible que regula el mercado act&uacute;a cuando cada abeja mira por su inter&eacute;s y se olvida de las dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Pero resulta que esta f&aacute;bula de las abejas se puede invertir y el resultado es un modelo que puede explicar mejor esta forma difusa en la que la gente produce y se organiza hoy en las ciudades a la que nos hemos referido arriba.
    </p><p class="article-text">
        Las abejas producen miel en la colmena con el polen que recogen de las flores en el exterior. Pero mientras se trasladan de una flor a otra y a la colmena, las abejas recogen y dejan caer (trasladan) el polen de las mismas llevando a cabo la importante funci&oacute;n de polinizaci&oacute;n. De forma que si, como apunta Yann Moulier Boutang, en lugar de obcecarnos con la miel y la cera como productos de la actividad de la abeja en la colmena, prestamos atenci&oacute;n a la polinizaci&oacute;n y a su valor econ&oacute;mico, resulta que la polinizaci&oacute;n que las abejas llevan a cabo representa la tercera parte del PIB agr&iacute;cola mundial. En comparaci&oacute;n, la polinizaci&oacute;n de las abejas representa anualmente entre 790 y 5000 veces el valor comercial de la miel y la cera que producen. Y entonces la situaci&oacute;n de f&aacute;bula cambia por completo: ahora tenemos unas abejas que, lejos de pensar cada una en lo suyo, llevan a cabo una actividad de elevado valor basada en la cooperaci&oacute;n y en el apoyo mutuo, totalmente implicada en las necesidades de la flor de la que tambi&eacute;n se beneficia.
    </p><p class="article-text">
        De la misma forma, al igual que la f&aacute;bula se centraba la producci&oacute;n de miel y cera y no ve&iacute;a la producci&oacute;n de riqueza de la polinizaci&oacute;n, los discursos y an&aacute;lisis econ&oacute;micos actualmente vigentes que responden tambi&eacute;n al dise&ntilde;o institucional claramente desfasado, conciben la producci&oacute;n en la ciudad de forma restringida al &aacute;mbito del mercado laboral. Trabaja quien tiene un contrato y una n&oacute;mina, o como mucho quien cobra por una actividad aunque sea de forma irregular en la econom&iacute;a sumergida.
    </p><p class="article-text">
        La idea de polinizaci&oacute;n en la ciudad nos invita a pensar en una producci&oacute;n socializada, una producci&oacute;n del com&uacute;n en la que el polen, la sustancia que se acumula en los sujetos individuales y colectivos y que enriquece y permite que la ciudad florezca, es esa sustancia inmaterial propia de la actividad humana y compuesta de conocimiento, de lenguaje, de afectos, de c&oacute;digos, de im&aacute;genes, etc. Es la vida al completo en la ciudad la que se ha vuelto productiva y sujeta por tanto tambi&eacute;n a la explotaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Muchas son las consecuencias de este nuevo paradigma productivo que hay que tener en cuenta para llevar a cabo ese cambio en la matriz productiva hacia una Econom&iacute;a Social del Conocimiento: las nuevas formas de explotaci&oacute;n del capitalismo cognitivo, el paso de una renta individual a una renta colectiva (renta b&aacute;sica), los diferentes modelos de propiedad de la producci&oacute;n inmaterial, etc. Pero nos parece que esta perspectiva de las transformaciones acontecidas nos va a permitir orientar las pol&iacute;ticas y el trabajo institucional y de gobierno para salir del pozo de la crisis del neoliberalismo y del gobierno de la finanzas, avanzando hacia un modelo de econom&iacute;a democr&aacute;tica y ecol&oacute;gicamente sostenible.
    </p><p class="article-text">
        Guillermo Valenzuela - <a href="https://twitter.com/llermo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">@llermo</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nociones Comunes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/ciudades-polinizadas-produccion-comun_132_2573175.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 12 Jul 2015 20:01:34 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Ciudades polinizadas: la producción del común]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Smart City. Destapando la caja negra neoliberal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/smart-city-destapando-negra-neoliberal_132_2595900.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">El meme de Smart City es el nuevo mirlo blanco de un capitalismo que se basa cada vez más en la explotación de una intelectualidad común y difusa. Como, así enunciada, la cosa no tiene mucho recorrido, la etiqueta de Smart City parece más adecuada para revitalizar el viejo arte de poner a trabajar a la administración en la creación de oportunidades privadas de negocio</p></div><p class="article-text">
        El &eacute;xito de esta etiqueta se cifra en su capacidad de leer el cambio en la organizaci&oacute;n de la producci&oacute;n y la premisa de que la vida cotidiana de la ciudad, al margen de la ca&iacute;da de los circuitos formales del empleo, es una fuente enorme de creaci&oacute;n de riqueza social. El reto de la Smart City es c&oacute;mo convertir eso en valor para el mercado y, por torpe que est&eacute; siendo el mercado en asimilar este cambio, encuentra muchas v&iacute;as: los datos que producimos constantemente con nuestros movimientos y consumos son oro para el marketing, la complejidad de la vida social requiere y produce constantemente soluciones para los problemas m&aacute;s variados, la escalada de la autorganizaci&oacute;n de la cooperaci&oacute;n social a trav&eacute;s de las TIC permite&nbsp; hacer negocio donde antes solo hab&iacute;a reciprocidad, entre otras.
    </p><p class="article-text">
        Si a todo ello se le suman las industrias tecnol&oacute;gicas y de servicios personales anejos se obtiene un r&eacute;gimen de acumulaci&oacute;n que no le llega ni a la suela de los zapatos al glorioso modelo del ladrillo, pero que da para ir tirando y relanzar alguna burbuja financiera aqu&iacute; y all&aacute;, con suerte y recursos p&uacute;blicos mediante.
    </p><p class="article-text">
        Un problema a&ntilde;adido del r&eacute;gimen de la Smart City es su funcionamiento opaco, como caja negra, construido a partir de herramientas privativas cuyo c&oacute;digo la ciudadan&iacute;a no puede alterar ni conocer. Bajo este r&eacute;gimen de subsunci&oacute;n vertical de la inteligencia ciudadana hacia los gestores de las aplicaciones, la participaci&oacute;n no puede ser sino consumo o simulacro.
    </p><h3 class="article-text">&iquest;Qu&eacute; ser&iacute;a, en cambio, inteligente para una ciudad?</h3><p class="article-text">
        En primer lugar, potenciar esa inteligencia colectiva, fuente de riqueza. Y esto no pasa por la simple difusi&oacute;n de las &uacute;timas tecnolog&iacute;as e infraestructuras digitales, que ayudan, sino por el fortalecimiento de ese corpus de derechos vintage (vivienda, educaci&oacute;n, salud, seguridad, renta) que marca la diferencia en la capacidad productiva de una poblaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, aprovechar esa producci&oacute;n de riqueza y su utilidad social, al margen de que pase despu&eacute;s, o no, por una estructura de mercado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hackear la l&oacute;gica de la Smart City neoliberal como aparato de captura de la riqueza y la inteligencia colectivas que se producen en la metr&oacute;poli, y su encuadramiento exclusivo en t&eacute;rminos de mercado y negocio.
    </p><p class="article-text">
        Frente a la Smart City como caja negra neoliberal, frente al software privativo y opaco, negocio para multinacionales, es posible erigir un modelo centrado en la transparencia y el c&oacute;digo abierto, asequible y disponible para ser gestionado por empresas y cooperativas de proximidad asentadas en nuestro territorio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Eso implica integrar en la&nbsp; gesti&oacute;n municipal ese saber difuso y obligarnos a desarrollar&nbsp; dispositivos, no de captura de la inteligencia ajena, sino de&nbsp; proliferaci&oacute;n: difusi&oacute;n de informaci&oacute;n, canales de debate, mecanismos de participaci&oacute;n real. Es decir, explotar hasta sus &uacute;ltimas consecuencias el circuito virtuoso entre sociedad del conocimiento, uso intensivo de nuevas tecnolog&iacute;as y democracia.
    </p><p class="article-text">
        Una l&oacute;gica capaz de hablar de riqueza, pero m&aacute;s all&aacute; de los l&iacute;mites estrechos en los que el dinero es capaz de pensar la riqueza. Una l&oacute;gica que habla de oportunidades y nicho de negocio, y al mismo tiempo es capaz de pensar en Derechos de Ciudadan&iacute;a, Comunidad, retornos y externalidades positivas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es decir: aprovechar las posibilidades que los comunes del conocimiento tienen en el mercado dentro de una institucionalidad econ&oacute;mica justa, vinculada al&nbsp; territorio, al trabajo, a la econom&iacute;a social y a la sostenibilidad, en vez del trinque transnacional, felicista y new age.
    </p><p class="article-text">
        Avanzar en la definici&oacute;n del marco de la Commons City y de la econom&iacute;a social del conocimiento como presente de nuestra ciudad. Una apuesta por el material en bruto del que disponemos para construir el futuro: el enorme talento humano del que disfrutamos en la Zaragoza metr&oacute;poli del siglo XXI.
    </p><p class="article-text">
        Una&nbsp; econom&iacute;a colaborativa para ser competitivos como sociedad. Colaboraci&oacute;n&nbsp; entre ciudadanos y entre ciudades,&nbsp; rompiendo el marco de competici&oacute;n interterritorial entre ciudades en el que se ha venido desarrollando la&nbsp; gran ciudad como m&aacute;quina de crecimiento en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas.
    </p><p class="article-text">
        Es decir, pensar la ciudad inteligente como ciudad del com&uacute;n, como ciudad democr&aacute;tica y como ciudad de la econom&iacute;a social del conocimiento. Se trata de una&nbsp; larga apuesta por un marco productivo para nuestra ciudades, intensivo en conocimiento libre y talento humano, virtuoso en la relaci&oacute;n entre&nbsp;nuevas&nbsp;tecnolog&iacute;as y territorio, enraizado en el suelo y la comunidad&nbsp; sobre la que se asienta, capaz de producir valor de forma sostenible y devolver algo al ecosistema que lo hace posible.
    </p><p class="article-text">
        Ese es el reto que proponemos para Zaragoza, Ciudad Inteligente. Ser un prototipo de la Commons City del siglo XXI.
    </p><p class="article-text">
        <em>Ra&uacute;l Royo @xambre_</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>David Vila @dabivv</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nociones Comunes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/smart-city-destapando-negra-neoliberal_132_2595900.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 28 Jun 2015 20:14:10 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Smart City. Destapando la caja negra neoliberal]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Smart City,Zaragoza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Convergencia de la izquierda o confluencia ciudadana? Apuntes para saber qué es Zaragoza en Común]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/convergencia-confluencia-apuntes-zaragoza-comun_132_2636951.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">La idea de que Zaragoza en Común (ZeC en adelante) ha sido una candidatura de convergencia de la izquierda, cuya composición se deriva directamente de las siglas anteriores de sus militantes, no es nueva, aunque su mayor exponente fue Eloy Suarez en el debate electoral, con su famoso anuncio de agua mineral "usted es al 80% Izquierda Unida"</p></div><p class="article-text">
        Pero esa idea est&aacute; siendo aun m&aacute;s utilizada tras el &eacute;xito electoral de esta candidatura para esgrimir el argumento de que este &eacute;xito radica precisamente en que previamente se ha conseguido que los partidos de izquierda converjan en una &uacute;nica opci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, es dif&iacute;cil ver rasgos de una convergencia de la izquierda en la articulaci&oacute;n preelectoral de ZeC. Y, aunque estos han podido ser discursos muy relevantes para la motivaci&oacute;n inicial de muchos militantes, el primer periodo de crecimiento, el primer desborde interno, coincide en realidad con una serie de debates y tomas de decisi&oacute;n marcadas m&aacute;s por la b&uacute;squeda de un sentido com&uacute;n que por una componenda de los intereses de izquierda preexistentes o por una suma de cuotas o por una&nbsp; de negociaci&oacute;n y reparto de aliados. Los procesos de apertura iniciales (recuerden que ZeC hizo una apuesta a la ciudadan&iacute;a por la que si no consegu&iacute;a 5000 firmas ni se presentaba) y, sobre todo, la confecci&oacute;n de la lista electoral se&ntilde;alan bien esta formaci&oacute;n de un nuevo sentido com&uacute;n. Muchos candidatos son perfectamente reconocibles dentro de partidos pol&iacute;ticos preexistentes, pero otras tantas (el 1, la 2, las 6, 7 y 8, que no es poca cosa) son nuevos agentes, avalados no por los partidos sino por el conjunto de la ciudadan&iacute;a que particip&oacute; en las primarias. No por casualidad a este proyecto no se llama Zaragoza Converge o, por ejemplo, Zaragoza por la Unidad Popular, sino que se llama Zaragoza en Com&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La noci&oacute;n de com&uacute;n o comunes ha sido fundamental en la apuesta pol&iacute;tica de estas candidaturas municipalistas. Lo com&uacute;n es lo que es de todas y de todos (omnia sunt communia). Cuando se habla de lo com&uacute;n no se hace referencia a lo que no es de nadie, sino m&aacute;s bien a aquello que, siendo de todos, no es susceptible de apropiaci&oacute;n por nadie en particular. Hay que entender que la apuesta por lo com&uacute;n no es un gesto rom&aacute;ntico del postureo pol&iacute;tico, sino que se&ntilde;ala la condici&oacute;n que permite que todo el mundo, en su conjunto, pueda sentir el proyecto como propio y participar en &eacute;l.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">El demonio est&aacute; en los detalles</h3><p class="article-text">
        Aunque tendemos a utilizar los t&eacute;rminos &ldquo;convergencia&rdquo; y &ldquo;confluencia&rdquo; indistintamente, las ideas de convergencia y confluencia&nbsp; denotan procesos ligeramente diferentes: mientras que el primero apunta a trayectorias que se dirigen hacia un mismo punto o fin &uacute;ltimo, la segunda implica una tendencia a juntarse en un mismo momento y lugar. As&iacute;, el proceso ZeC no puede entenderse como un proceso de convergencia de la izquierda porque no ha existido un centro o fin &uacute;ltimo que articule el proceso. ZeC ha sido un proceso pol&iacute;tico distribuido y articulado sobre necesidades e iniciativas concretas. No ha tenido un centro sobre el cual converger y a partir del cual crecer. Ha tenido un candidato a alcalde, pero no una c&uacute;spide, ha tenido &oacute;rganos de debate, trabajo y decisi&oacute;n, pero no un comit&eacute; central, ha tenido una pluralidad de voces y cuentas oficiales en redes, pero no un portavoz central.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo actuar en com&uacute;n sin un polo de referencia (p.ej. la unidad de la izquierda) hacia el que converger? Desde el 15M llevamos ensayando modelos de acci&oacute;n colectiva confluyendo en lo concreto: componiendo sobre la marcha la diversidad, adaptando iniciativas pol&iacute;ticas a nuestro contexto local, creando redes de apoyo mutuo y pensamiento colectivo, etc. Las gu&iacute;as no son referencias absolutas, sino objetivos que conseguir aqu&iacute; y ahora (m&aacute;s participaci&oacute;n, m&aacute;s democracia, m&aacute;s derechos...). Lo que el &eacute;xito de las candidaturas municipalistas construidas desde abajo demuestra es que la pol&iacute;tica innovadora, la que est&aacute; rompiendo la losa de la vieja pol&iacute;tica, no funciona con el partido como sujeto. Lo interesante no es que grupos de personas pertenecientes a unas siglas u otras se pongan de acuerdo para ir juntas en un mismo sentido y hacer m&aacute;s fuerza. La nueva pol&iacute;tica est&aacute; funcionando m&aacute;s all&aacute; de este esquema tradicional, a trav&eacute;s de nuevas formas de construcci&oacute;n de fuerzas pol&iacute;ticas basadas en procesos radicalmente distintos de composici&oacute;n y de agregaci&oacute;n ciudadana de masas y de construcci&oacute;n de fuerzas pol&iacute;ticas. Por avanzar un poco este punto, nos parece que el nuevo modelo de confluencia ciudadana funciona como un modo de agregaci&oacute;n molecular basado principalmente en:
    </p><p class="article-text">
        1) La potencia de los encuentros entre singularidades. Desde el 15M los espacios pol&iacute;ticos que se van creando y construyendo son aut&eacute;nticos lugares de encuentro. Espacios pol&iacute;ticos a la vez que f&iacute;sicos en los que se facilita el encuentro entre personas y en los que lo importante es tanto lo que tienen en com&uacute;n como lo que las diferencia. Encuentros generalmente alegres, y que por lo tanto componen ese cuerpo colectivo que es m&aacute;s potente que lo que eran las individualidades previas al encuentro. Ese cuerpo colectivo formado y sostenido por esos encuentros es lo que actualmente llamamos organizaci&oacute;n pol&iacute;tica, que se construye por tanto no a partir de compartir un ideario o una ideolog&iacute;a sino en base a la fortaleza de esos encuentros que sin la creaci&oacute;n de estos espacios pol&iacute;ticos no podr&iacute;a tener lugar dada la dispersi&oacute;n y la enorme individualidad con la que se vive en la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        2) En el entendimiento y el afecto de las ideas, los puntos de vista, principios y objetivos que se comparten. La crisis, las pol&iacute;ticas de austeridad, el bloqueo pol&iacute;tico, la corrupci&oacute;n, por un lado, y el 15M y estos &uacute;ltimos a&ntilde;os de luchas y de resistencia contra la barbarie de las pol&iacute;ticas que han causado el drama social en el que vivimos, por otro, han producido una subjetividad pol&iacute;tica con un grado de madurez que es incapaz de convivir, de soportar la vida social y pol&iacute;tica tal y como nos viene impuesta.&nbsp; A esa subjetividad, a este modo de sentir y de pensar, le hac&iacute;a falta encontrar el modo de cristalizar, de tomar cuerpo colectivo, de convertirse en una fuerza pol&iacute;tica capaz de llevar a cabo un cambio. Por eso resulta tan emocionante descubrir que tanta gente compartimos un diagn&oacute;stico com&uacute;n sobre lo que est&aacute; pasando y sobre lo que hay que hacer para cambiarlo. Por eso resulta tan emocionante constatar la facilidad con la que entre extra&ntilde;os llegamos a estar de acuerdo en lo fundamental.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Bonus track</h3><p class="article-text">
        Durante estos d&iacute;as se repite el mensaje de que la lecci&oacute;n del 24M impone replicar el modelo de confluencia exitoso en muchas ciudades a lo auton&oacute;mico e, incluso, a nivel estatal con vistas a las pr&oacute;ximas generales.
    </p><p class="article-text">
        Aplicar aspectos virtuosos de la metodolog&iacute;a municipalista a proyectos pol&iacute;ticos a otra escala resulta, sin duda, interesante, siempre que no se haga pasar lo ocurrido por el aro de un plan previo que no existi&oacute;.&nbsp; En cualquier caso, su formulaci&oacute;n distribuida, abierta y no predise&ntilde;ada&nbsp; en torno a temas concretos no puede trasladarse autom&aacute;ticamente a otra escala. La idea de convergencia o unidad presupone la existencia de unas agendas a sumar o a negociar que pueden tener inter&eacute;s, pero que no responden a la manera en que se han construido las metodolog&iacute;as, los programas, las comisiones de trabajo, las candidaturas y las campa&ntilde;as de las candidaturas municipales. Por el contrario, la confluencia requiere un cuidado de los procesos, la construcci&oacute;n de espacios comunes de participaci&oacute;n, que son muy efectivos en las ciudades grandes, pero quiz&aacute; no tanto en municipios peque&ntilde;os o con distancias grandes de por medio.
    </p><p class="article-text">
        Si nos tomamos en serio las virtudes de los modelos de confluencia municipalista, replicarlos a nivel auton&oacute;mico o estatal no es algo que deba lanzarse a la ligera, sino que se trata de una tarea compleja para la que hace falta algo m&aacute;s que voluntad pol&iacute;tica. Hace falta reflexionar y avanzar en los nuevos modelos de agregaci&oacute;n, establecer mecanismos para definir estrategias y objetivos program&aacute;ticos comunes, elaborar listas abiertas efectivas y equilibradas territorialmente, y, sobre todo, construir un espacio organizativo&nbsp; que coordine escalas locales, regionales y estatal capaz de alcanzar con &eacute;xito los niveles de innovaci&oacute;n y potencia comunicativa requeridos.
    </p><p class="article-text">
        <em>Miguel Aguilera</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>David Vila</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Guillermo Valenzuela</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nociones Comunes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/convergencia-confluencia-apuntes-zaragoza-comun_132_2636951.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Jun 2015 19:00:41 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Convergencia de la izquierda o confluencia ciudadana? Apuntes para saber qué es Zaragoza en Común]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una aventura en común]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/aventura-comun_132_2648353.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Qué se hace en una jornada de reflexión, nos preguntamos el #23M. Nadie tenía una respuesta muy clara, así que nos fuimos al cine, armados de palomitas, a ver "Mad Max: Road Fury". Esta reflexión empieza donde termina Mad Max. Y no te preocupes, no habrá spoilers</p></div><p class="article-text">
        Es lo que no te cuentan las pel&iacute;culas de b&uacute;squeda y aventura, lo que Hollywood no nos explica: &iquest;Qu&eacute; pasa despu&eacute;s del trepidante asalto al poder? &iquest;Qu&eacute; sucede despu&eacute;s de que Imperator Furiosa sube por la plataforma?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; sucede cuando ganamos, cuando termina la &eacute;pica y comienza la vida, cuando hemos conquistado la Ciudadela y tenemos que sembrar los campos? Lo que empieza tiene lugar en un universo de ciclos m&aacute;s largos que durante la fase de asalto s&oacute;lo pueden apuntarse como sugerentes posibilidades: la maleta de la cuidadora de semillas, la apertura de las llaves de agua para devolver la gesti&oacute;n de la vida al com&uacute;n... Aprender juntos y juntas a contestar esa pregunta es la pr&oacute;xima historia que tenemos que vivir en com&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Sembrar y regar. La vida y las posibilidades del asalto para recuperarla se juegan en una cuidadosa coordinacion de ambas. Lo sembrado durante a&ntilde;os de movimientos ciudadanos desde el 15M es recogido por Podemos en las elecciones europeas, amplificando un torrente que se utiliza para regar lo sembrado por los movimientos municipalistas para ganar muchas de las grandes ciudades, bajo marcas ciudadanas construidas desde abajo recogiendo buena parte de la diversidad que no estaba recogida en Podemos.
    </p><p class="article-text">
        En Arag&oacute;n, como en otros territorios, se ha demostrado que esta fase de cambio empieza en lo municipal. La potente apuesta de Podemos Aragon con Pablo Echenique, que consigue los mejores resultados de Podemos a nivel auton&oacute;mico, se ha quedado a un punto de superar al PSOE, aunque castigada por el reparto electoral por provincias se queda como llave de gobierno.
    </p><p class="article-text">
        En Zaragoza capital arrasa Zaragoza en Com&uacute;n. Con Pedro Santisteve a la cabeza conseguimos 9 concejales: uno por cada mes de trabajo incensante en las calles, los barrios y las redes, de contagio de t&uacute; a t&uacute;, de persona a persona del &ldquo;s&iacute; se puede&rdquo;, del sentido de la oportunidad hist&oacute;rica combinada con la virtud de tejer, cuidar, armar un proceso capaz de implicar a cientos y emocionar a miles (m&aacute;s de 80.000 que, la verdad, son muchos miles).
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo conseguimos que se sigan realimentando los circuitos de riego y siembra? &iquest;C&oacute;mo pueden coordinarse la posici&oacute;n clave como llave en el gobierno auton&oacute;mico, el gobierno del ayuntamiento de Zaragoza y los m&uacute;ltiples movimientos ciudadanos que seguir&aacute;n en las calles?
    </p><p class="article-text">
        Esa es la pregunta que tenemos que aprender a contestar ahora. En ello nos lo jugamos todo. Las repuestas no son f&aacute;ciles y habr&aacute; que encontrarlas construyendo. Pero parece fundamental que para que sean satisfactorias conviene entender que es necesario cuidar y fomentar el potente ecosistema de ilusi&oacute;n y movilizaci&oacute;n ciudadana, su diversidad y su arraigo a m&uacute;ltiples niveles. Desde el 15M vemos c&oacute;mo las hip&oacute;tesis m&aacute;s potentes no son las que se encierran en &ldquo;hip&oacute;tesis ganadoras&rdquo;, sino las que abren el campo de lo pol&iacute;tico permiti&eacute;ndonos ir m&aacute;s all&aacute;, franqueando l&iacute;mites, generando m&aacute;s participaci&oacute;n, m&aacute;s derechos, m&aacute;s democracia. Los resultados del domingo mostraron, ademas, que todo ello no lima en absoluto la eficacia electoral.
    </p><p class="article-text">
        PD: En el barrio, los yonkis del banco esta ma&ntilde;ana hablaban de pactos pol&iacute;ticos. So&ntilde;&aacute;bamos con repolitizar la vida, que los de abajo recuper&aacute;ramos el poder y la ilusi&oacute;n de dirigir nuestra vida. 4 a&ntilde;os de lucha. Parece que lo estamos consiguiendo. Quiz&aacute; la verdadera aventura no haya hecho m&aacute;s que empezar.
    </p><p class="article-text">
        <em>Nociones Comunes Zaragoza son:</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Miguel Aguilera (C.C. Podemos Arag&oacute;n)</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Ra&uacute;l Royo (Comunicaci&oacute;n Zaragoza en Com&uacute;n)</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>David Vila (FLOK Society)</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Elena Giner (Zaragoza en Com&uacute;n)</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Pablo L&oacute;piz (Zaragoza en Com&uacute;n)</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Elena Pilcher (C.C. Podemos Arag&oacute;n)</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Guillermo Valenzuela (Podemos Arag&oacute;n)</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Emanuele Cozzo (Coordinadora Zaragoza en Com&uacute;n)</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Pato P&eacute;rez (Zaragoza en Com&uacute;n)</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nociones Comunes, Nociones Comunes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/aventura-comun_132_2648353.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 28 May 2015 20:11:09 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Una aventura en común]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Zaragoza en Común,15M,Podemos,Pedro Santisteve,Zaragoza]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
