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    <title><![CDATA[elDiario.es - Víctor Sampedro]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/victor_sampedro/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Víctor Sampedro]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Pseudocracia: la democracia del fango o Trump en el 11M y Valencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/pseudocracia-democracia-fango-trump-11m-valencia_129_11799565.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f81200d2-d8f5-4a78-b2fc-a97d5c0d7898_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pseudocracia: la democracia del fango o Trump en el 11M y Valencia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Involuntaria e inconscientemente, generamos la mentira pública. Participamos en la pre- y postproducción. Se diseña, testa y mejora su eficacia con los datos que entregamos a las plataformas digitales. Pero el político falsario necesita titulares y pantallas televisivas para recabar votos y tener impacto institucional</p></div><p class="article-text">
        La victoria de Trump confirma que ya estamos instalados ah&iacute;, en la <em>pseudocracia</em>. Es el r&eacute;gimen que gobierna quien m&aacute;s y mejor miente, porque nos convierte en viralizadores de su mentira (<em>pseudo</em>, en griego). Damos entidad a sus infundios. Incluso si respondemos con indignaci&oacute;n, sarcasmo o ira. Tambi&eacute;n as&iacute; esparcimos el lodo que nos ciega. Nos zafamos con cerdos y gorrinas. Nos cubrimos de heces. Ellos y ellas, felices.
    </p><p class="article-text">
        Desmintiendo al aut&oacute;crata falsario le conferimos consistencia, alimentamos su imagen p&uacute;blica. La mentira es inasequible a evidencias y razones. La mentira tiene que ver con la intenci&oacute;n, no con el contenido del mensaje. No existen las noticias falsas (<em>fake news</em>): ser&iacute;a una contradicci&oacute;n en t&eacute;rminos, un ox&iacute;moron. Una noticia es m&aacute;s o menos veraz, pero nunca falsa. Y la desinformaci&oacute;n no es consecuencia directa de Internet. <a href="https://victorsampedro.com/procesos/dietetica-digital/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La Red</a>, eso s&iacute;, la ha abaratado y masificado.
    </p><p class="article-text">
        La <em>pseudoinformaci&oacute;n</em><strong> </strong>(mejor que desinformaci&oacute;n) es propaganda fraudulenta, notas y declaraciones oficiales no contrastadas de las fuentes con poder y publicidad corporativa encubierta, que los pseudoperiodistas disfrazan de informaci&oacute;n. Se ha mercantilizado (es un negocio) y estatalizado en las guerras h&iacute;bridas. Las (inexistentes) armas de destrucci&oacute;n masiva, que &ldquo;justificaron&rdquo; la Guerra de Irak a finales del pasado siglo, aportan un ejemplo cl&aacute;sico.
    </p><p class="article-text">
        Involuntaria e inconscientemente, generamos la mentira p&uacute;blica. Participamos en la pre- y postproducci&oacute;n. Se dise&ntilde;a, testa y mejora su eficacia con los datos que entregamos a las plataformas digitales. Pero el pol&iacute;tico falsario necesita titulares y pantallas televisivas para recabar votos y tener impacto institucional. As&iacute; que los <em>pseudomedios</em> (subvencionados o financiados bajo cuerda y/o con impuestos) generan una capa de <em>pseudoinformaci&oacute;n</em>. Se considera que refleja la conversaci&oacute;n interpersonal y p&uacute;blica en las mal llamadas redes sociales. Pero se trata de publicidad automatizada con IA e hipersegmentada, destinada a sectores espec&iacute;ficos de la poblaci&oacute;n. Cuanto m&aacute;s se polaricen, m&aacute;s f&aacute;cil resultar&aacute; manipularlos afectiva y emocionalmente.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/espacio-publico-digital-y-dinamicas-polarizadoras/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El ruido y la furia trumpistas</a> son propaganda y relaciones p&uacute;blicas falaces: no reconocen su intenci&oacute;n ni a sus promotores. Est&aacute; prohibida en el mercado de bienes y servicios. Quedan claras las prioridades del sistema pseudoinformativo. Porque en el terreno pol&iacute;tico, campa a sus anchas. Galopa en tres pasos. El trumpismo, primero, impone la <em>agenda</em> de los temas a debatir. Luego, los <em>enmarca</em> para eludir responsabilidades pol&iacute;ticas e imput&aacute;rsela al adversario. Su prop&oacute;sito es hacer de las necesidades sociales un negocio privado, porque su agenda se limita a medrar y lucrarse. As&iacute; que acaba asent&aacute;ndose en un <em>relato</em> sobre &ldquo;realidades alternativas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A lo mejor se entiende con un ejemplo. La DANA de Levante puede agendarse consider&aacute;ndola una &ldquo;una gota fr&iacute;a&rdquo; o consecuencia de la &ldquo;crisis clim&aacute;tica&rdquo;. Con la primera opci&oacute;n, las &ldquo;noticias&rdquo; adoptar&aacute;n marcos simplistas propios de una campa&ntilde;a de imagen de la Corona, la Generalitat o el Gobierno central. Es pseudoinformaci&oacute;n deficitaria y sesgada, antepone la misi&oacute;n de recauchutar la monarqu&iacute;a o forzar la dimisi&oacute;n de Maz&oacute;n o S&aacute;nchez a la realidad. Mutila, desvirt&uacute;a o virtualiza (inventa) hechos y declaraciones para secuestrar nuestra atenci&oacute;n, bloquear el razonamiento y, en &uacute;ltima instancia, deshumanizarnos: una semana hemos tardado en saber el n&uacute;mero de v&iacute;ctimas posibles por la DANA. Las muertes se digieren, las tragamos mejor, a cuenta gotas. En la gota fr&iacute;a espa&ntilde;ola y la gota malaya, el incesante goteo de muertes en Ucrania, Gaza&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Pero el dolor social no es cortoplacista, ni transitorio ni partidista. D&eacute;jense de posverdades. Hablemos de pseudocracia, sin considerar imb&eacute;cil a la ciudadan&iacute;a. La verdad cotidiana y palmaria, la que experimentamos en carne propia, es que &ldquo;todos&rdquo;, desde el Rey a la casta pol&iacute;tica, van a hacerse la foto. Y que los publicistas disfrazados de periodistas est&aacute;n para salvar ciertas cabezas cortando las del enemigo. A falta de guillotinas, el pueblo devuelve lo que antes le arrojaron: fango. Nadie lo gestiona mejor que Trump y los &eacute;mulos patrios que le precedieron.
    </p><p class="article-text">
        Este a&ntilde;o es el XX aniversario del <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-voces-del-11-m/390041" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>atentado yihadista del 11M</strong></a><strong>.</strong> En marzo la FAES lanz&oacute;, otra vez, el peor bulo de nuestra historia reciente. Repet&iacute;a el eslogan con el que Aznar instrumentaliz&oacute; el dolor de los afectados. Quiso presentar al PP como adalid de una Constituci&oacute;n (que no vot&oacute;) y del combate a ETA, que nada tuvo que ver con la masacre. Lo sab&iacute;an entonces y ahora. Pero el comunicado oficial del <em>shit tank</em> del PP de este a&ntilde;o se titulaba &ldquo;Con las v&iacute;ctimas, con la Constituci&oacute;n y por la derrota del terrorismo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es el relato trumpista que justifica el todo vale para derrocar al &ldquo;perro S&aacute;nchez&rdquo;. Era el lema de la manifestaci&oacute;n oficial que Aznar convoc&oacute; (unilateralmente) el 12 de marzo de 2004. Culpaba insidiosa e indirectamente a ETA, usando a las v&iacute;ctimas del yihadismo para blindar la Constituci&oacute;n, apropi&aacute;rsela y defenderla en pie de guerra. El gobierno de Aznar arriesg&oacute; (de nuevo) nuestras vidas en sus guerras b&eacute;licas y electorales. &Eacute;ramos la retaguardia de la maldita guerra de Irak en la que nos hab&iacute;a metido. Y de la guerra cultural desatada por un espa&ntilde;olismo autoritario e involucionista, ahora m&aacute;s presente que nunca. En 2004, millones de madrile&ntilde;os y madrile&ntilde;as se manifestaron, dos d&iacute;as antes de votar, bajo aquella pancarta. No sab&iacute;an, como la Moncloa, que un comando de yihadistas segu&iacute;a suelto. M&aacute;s tarde, intentar&iacute;an volar el AVE y se inmolar&iacute;an antes de ser detenidos.
    </p><p class="article-text">
        Las verdades absolutas e intemporales son materia prima del trumpismo. Aqu&iacute;, ya saben: Dios, Patria y Rey. En la ultraderecha voxista o popular, bolsonarista o estadounidense, la Raza est&aacute; llamada a ser Grande, Una y Libre de nuevo. Hacer un <em>fact cheking</em>, verificar la peudoinformaci&oacute;n, la propaganda destilada de esas &ldquo;Verdades&rdquo;, resulta rid&iacute;culo. Adem&aacute;s, alimenta a quienes se llenan la boca con ellas. Retir&eacute;mosles la atenci&oacute;n y la palabra. No contraprogramemos con m&aacute;s espect&aacute;culo.
    </p><p class="article-text">
        Agendemos, por ejemplo, la DANA como crisis clim&aacute;tica. Y pong&aacute;mosle marco, enfoc&aacute;ndola desde la evidencia cient&iacute;fica. Como sienten los voluntarios, todos somos responsables. Pero no en igual medida. La ciudadan&iacute;a que paga impuestos ve recortados los servicios p&uacute;blicos, por presi&oacute;n de quienes m&aacute;s contaminan y degradan el territorio. En este caso, las corporaciones del ladrillo y el turismo que han controlado las agendas electorales y de gobierno, devastando el litoral mediterr&aacute;neo. Allanaron el terreno a la DANA. Impiden adoptar medidas contra el calentamiento global.
    </p><p class="article-text">
        Mejor que el marco precise la pol&iacute;tica p&uacute;blica a aplicar en los territorios afectados, ahora y en el futuro. <a href="https://www.elsaltodiario.com/valencia/hacer-proximas-danas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Aqu&iacute;</a>, un excelente resumen de quienes saben del asunto. Y, por &uacute;ltimo, reescribamos un relato que a&uacute;ne a viejos y j&oacute;venes, derechas e izquierdas, indepes y espa&ntilde;olistas, ecologistas todos. Servir&iacute;a el <a href="https://victorsampedro.com/articulos/Nunca%20Mais.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em><strong>Nunca M&aacute;is</strong></em></a>. Junto al SMS del <a href="https://victorsampedro.com/libros-victorsampedro/13m-multitudes-on-line/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em><strong>P&aacute;salo</strong></em></a> del 11M, <a href="https://www.elsaltodiario.com/15m/victor-sampedro-consensos-demandas-15m-siguen-presentes-triste-es-no-se-enteran-ni-supuestos-representantes-partidarios" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dio lugar al 15M</a>. La lucha contra la degradaci&oacute;n y la devastaci&oacute;n del planeta arranca a las puertas de casa. Limpiemos el fango de la riada y las pantallas. Despu&eacute;s, los despachos. Mai M&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <em>V&iacute;ctor Sampedro es catedr&aacute;tico de Comunicaci&oacute;n Pol&iacute;tica en la URJC y autor de </em><a href="https://www.akal.com/libro/teorias-de-la-comunicacion-y-el-poder_52464/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Teor&iacute;as de la Comunicaci&oacute;n y el Poder. Opini&oacute;n p&uacute;blica y pseudocracia&nbsp;(2023,Akal</em></a><a href="https://www.akal.com/libro/teorias-de-la-comunicacion-y-el-poder_52464/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>)</em></a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Víctor Sampedro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/pseudocracia-democracia-fango-trump-11m-valencia_129_11799565.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 Nov 2024 21:24:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pseudocracia: la democracia del fango o Trump en el 11M y Valencia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[11M,DANA,Donald Trump]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un poquito de compasión]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/poquito-compasion_129_11476230.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b715915e-6a5b-4757-98aa-6e063f92abf9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un poquito de compasión"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se han desperdiciado los seis millones de votos que, en conjunto, llegaron a recabar las siglas de este espacio en 2015. Ahora ya no hay fuerza para asaltar los cielos. Ni suelo firme para tomar impulso</p></div><p class="article-text">
        Hagamos caso a Aznar. Tras la derrota electoral de las izquierdas-m&aacute;s-all&aacute;-del-PSOE, no seamos &ldquo;espectadores de nuestra propia ruina&rdquo;. Hace diez a&ntilde;os, Pablo Iglesias entr&oacute; en Bruselas. Ahora, P&eacute;rez Alvise. E Irene Montero hereda el papel del primero compitiendo con la candidata que Yolanda D&iacute;az elegi&oacute; a dedo.
    </p><p class="article-text">
        El combate a &ldquo;la casta&rdquo; se ha saldado con el avance de la antipol&iacute;tica que se atreve a criticar a la monarqu&iacute;a. Mientras que los cargos de lo que iba a ser &ldquo;la nueva pol&iacute;tica&rdquo; se transmiten consangu&iacute;neamente, seg&uacute;n familias ideol&oacute;gicas y/o conyugales.
    </p><p class="article-text">
        La plebe asiste a una interminable trifulca de camarillas de palacio. Se creen propietarias de las siglas por haberlas registrado en el Ministerio de Interior. Ajustan cuentas entre s&iacute;, olvidando (con contadas excepciones) rendirlas ante quienes les han votado.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Solo queda, entonces, empantallarse ante una versi&oacute;n cutre y casera de <em>Succession</em>? Pero la pol&iacute;tica no es solo <em>storytelling</em>. A no ser que se reduzca a un cuento &eacute;pico y fr&iacute;volo. Mientras unos siguen emitiendo <em>Juego de Tronos</em> como si fuese la novedad de la temporada, otros contraprograman con los <em>Mundos de Yupi</em>.
    </p><p class="article-text">
        Las series dram&aacute;ticas y los programas infantiles, aplicados a la pol&iacute;tica, exacerban o enmascaran leg&iacute;timas discrepancias. Lo peor es que los cuentistas se crean su propio relato. Si contin&uacute;an solt&aacute;ndoselo a un p&uacute;blico descre&iacute;do y menguante, se arriesgan a provocar penita o, peor aun, verg&uuml;enza ajena.
    </p><p class="article-text">
        La autocr&iacute;tica invocada por las izquierdas desunidas les sirve para (auto)flagelarse. Victimiz&aacute;ndose, disimulan la pr&oacute;xima purga. Y, despu&eacute;s, la encubren con llamadas a la generosidad.
    </p><p class="article-text">
        Los <em>mea culpa</em> ayudan a cortar cabezas, para mantener los mismos <em>talking heads</em> (bustos parlantes). La generosidad se traduce en menosprecio de los logros ajenos y en cuentas infladas de sus haza&ntilde;as. Practican una autofagia disfrazada de altruismo. La disimulan con juegos de rol, de tronos y princesas.
    </p><p class="article-text">
        Un poquito de compasi&oacute;n, por favor. Si no entre ustedes, por lo menos con los espectadores. Enrojecen. S&iacute;, pero de verg&uuml;enza ajena. Insoportable, si la sienten propia. E imposible no sentirla ante tanta llamada a rebajar los &aacute;nimos y a desinflamar conflictos.
    </p><p class="article-text">
        Templan gaitas mientras las (ultra)derechas celebran la comuni&oacute;n (com&uacute;n uni&oacute;n). Ellas s&iacute; se retroalimentan. Comparten pitanza de electores y cargos. Simulan diferencias, pero se trasvasan votos y cogobiernan avanzando una agenda com&uacute;n de involuci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Un poco de compasi&oacute;n, cargos electos. Compad&eacute;zcanse de la plebe espectadora. Y muestren que padecen juntos. &Uacute;nanse, al menos, para reprobar los ataques y agravios que todos ustedes han recibido. Han sufrido (y sufrir&aacute;n) la misma guerra sucia y desinformaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        No compitan en agravios. Ni pierdan tiempo lami&eacute;ndose las heridas. Las que pudieran ser mortales proceden de guerras internas. Las peleas fratricidas entre &ldquo;republicanos&rdquo; podr&iacute;an rematar, de nuevo, la faena del guerracivilismo. Los fachas muestran una vigencia e imagen p&uacute;blicas envidiables. Si antes pintaron la II Rep&uacute;blica como una dictadura comunista, ahora lo aplican al &ldquo;sanchismo&rdquo; y a sus aliados &ldquo;golpistas&rdquo; y &ldquo;terroristas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Se han desperdiciado los seis millones de votos que, en conjunto, llegaron a recabar las siglas de este espacio en 2015. Ahora ya no hay fuerza para asaltar los cielos. Ni suelo firme para tomar impulso.
    </p><p class="article-text">
        Apenas cabe gestionar &ndash;aqu&iacute; y ahora&ndash; lo que resta al alcance de las manos; es decir, mancomunadamente. No tiene sentido envidiar el Frente Popular franc&eacute;s sin reconocer que aqu&iacute; gobierne y lo mucho que se ha hecho. Para recobrar protagonismo, lo primero ser&iacute;a reconocerlo en plural (sin patrimonialismos ni vetos) reivindicando la tarea conjunta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La compasi&oacute;n positiva y proactiva, las pasiones alegres a compartir renacer&aacute;n sin inquisidores flagelantes ni mercadotecnia rosa. Que cese el &ldquo;fuego amigo&rdquo;, para recobrar un fondo m&iacute;nimo de amistad y confianza. Reconozcan y denuncien juntos los costes que todos ustedes han pagado. Incluidos los excolegas, las exparejas y los excorreligionarios.
    </p><p class="article-text">
        Hagan pi&ntilde;a frente a la reacci&oacute;n. Y pasen, de inmediato, a celebrar lo alcanzado. Para seguir protagonizando e impulsando las medidas m&aacute;s atrevidas e innovadoras. Reivindiquen ciertas conquistas y asuman en conjunto otras de igual envergadura.
    </p><p class="article-text">
        Av&eacute;nganse sin venganzas ni terapias colectivas. La salida no es psicol&oacute;gica, de soluciones individuales. Esto no va (nunca debi&oacute; haber ido) de conservar puestos org&aacute;nicos y cargos. Propongan al electorado medidas ambiciosas y pragm&aacute;ticas. Es decir, a favor de la mayor&iacute;as sociales; pero sensatas, concretas y viables.
    </p><p class="article-text">
        Se trata de aunar dos corrientes que, m&aacute;s all&aacute; de las siglas, est&aacute;n presentes en cualquier organizaci&oacute;n o movimiento. Cuando los partidos verdes de los 90, se hablaba de <em>realos</em> (realistas) y <em>fundis</em> (fundamentalistas). Los primeros acometen reformas incrementales y los segundos reclaman cambios estructurales. Unos gestionan y otros presionan. Ambos ganan si se asumen como necesarios y suman fuerzas, dentro y fuera de las instituciones.
    </p><p class="article-text">
        El electorado respaldar&aacute; la coexistencia de las dos versiones de liderazgos y militantes. En la (ultra)derechas cohabitan sin problemas. El PP subvencion&oacute; y aval&oacute; p&uacute;blicamente a Alvise, que fue propagandista de UPyD, Ciudadanos, Vox y Hazte O&iacute;r. Habitan una casa com&uacute;n donde la coyunda asegura una prole nutrida y hermanada. Gestionan el bien p&uacute;blico y los comunes como propiedades de la Familia. La sagrada familia de la gente de bien que deviene mafia.
    </p><p class="article-text">
        Esta denuncia puede que est&eacute; calando. Pero las tribus de la (ultra)derecha sacar&iacute;an pecho palomo. Reivindicar&iacute;an, sin complejos ni codazos, una gesti&oacute;n de gobierno como la de las izquierdas; que no aprenden ni de Femen.
    </p><p class="article-text">
        El problema de fondo no es que falten medios econ&oacute;micos y de comunicaci&oacute;n. La cuesti&oacute;n es que este espacio no se lo cree. Ni siquiera a s&iacute; mismo. Se reclaman federalistas sin una organizaci&oacute;n que lo sea y quiz&aacute;s haya tantos nacionalistas espa&ntilde;oles como en el PSOE caoba. Esto necesitar&iacute;a desarrollarse con m&aacute;s calma, baste un apunte.
    </p><p class="article-text">
        No se tratar&iacute;a tanto de federar territorios, que tambi&eacute;n. Antes y ante todo, cabe federar competencias. Implica desterrar la competencia cainita y reemplazarla por un reconocimiento rec&iacute;proco y multilateral de competencias y recursos. Sin anteponer la filiaci&oacute;n al terru&ntilde;o. Ni las siglas o el/la l&iacute;der(esa).
    </p><p class="article-text">
        La compasi&oacute;n (compartir derrotas y victorias) abre paso a una competencia virtuosa. Basada en logros incuestionables. Como lo es la gesti&oacute;n del ministerio de Trabajo, comandado por Yolanda D&iacute;az y su equipo de CCOO. Pero el aval parlamentario se lo dio la coalici&oacute;n de gobierno &ldquo;progresista&rdquo; que Pablo Iglesias defendi&oacute; en p&uacute;blico y articul&oacute; en privado.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s hab&iacute;a otras v&iacute;as y plazos, pero la alianza con las periferias soberanistas &ldquo;en la gobernanza del Estado&rdquo; ha permitido medidas laborales, que antes era imposible de pactar con el PNV y Converg&egrave;ncia. Lo mismo puede argumentarse del legado de Irene Montero en el ministerio de Igualdad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La ministra <em>realo</em> y la m&aacute;s <em>fundi</em> imprimieron giros en materia laboral y de g&eacute;nero estructurales y pioneros en el siglo XXI. Lo fueron, entre otras, &ldquo;la ley de los <em>raiders</em>&rdquo; y la &ldquo;del s&iacute; es s&iacute;&rdquo;. Pero no se reclaman como logros complementarios. Ni se reconoce el apoyo y la implantaci&oacute;n de esas (y otras) pol&iacute;ticas progresistas por partidos de &aacute;mbito m&aacute;s auton&oacute;mico o espec&iacute;fico, como los ecologistas.
    </p><p class="article-text">
        La (ultra)derecha grita que le gusta la fruta. As&iacute; tapa los frutos de las izquierdas en lo material y lo simb&oacute;lico; la econom&iacute;a, la batalla cultural y la del territorio. La pugna se libr&oacute; en las instituciones. Pero tambi&eacute;n en la calle. No lo olviden, lo digo por la Ley Mordaza.
    </p><p class="article-text">
        El balance que presento puede sonar grandilocuente. Las conquistas parecer&aacute;n nimias a quien a&uacute;n pretenda asaltar los cielos sin reconocer que nos ha dejado por los suelos. Pero algunos avances representan mucho para quien hace diez a&ntilde;os no levantaba cabeza ante el patr&oacute;n o el agresor. Esa es la l&iacute;nea a seguir, con una agenda igual de ambiciosa.
    </p><p class="article-text">
        Un poquito de compasi&oacute;n, que (si se federan) Podemos Sumar en la direcci&oacute;n de una Izquierda Unida o un Frente Popular. Quiten las may&uacute;sculas, p&oacute;nganse a ello. Y abran juego; dejen paso a nuevos jugadores. Hagan caso a Aznar: &ldquo;Quien pueda hacer, que haga&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Víctor Sampedro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/poquito-compasion_129_11476230.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 25 Jun 2024 20:26:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un poquito de compasión]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sumar,Podemos,Izquierda]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Afectados del 11M. ¿Qué han hecho para merecer esto? Pásalo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/afectados-11m-han-hecho-merecer-pasalo_129_10984690.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/328eeec2-27e6-42aa-b8d4-7a87f119fe35_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Afectados del 11M. ¿Qué han hecho para merecer esto? Pásalo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este 11 de marzo, XX aniversario de los atentados de 2004, cae en lunes. Ni el Gobierno central, ni el autonómico, ni el municipal han tenido a bien considerarlo un día de luto oficial. Y eso que los asesinados por la yihad aquel día representan a una de cada dos víctimas mortales del terrorismo en Madrid </p></div><p class="article-text">
        Este 11 de marzo, XX aniversario de los atentados de 2004, cae en lunes. Ni el Gobierno central, ni el auton&oacute;mico, ni el municipal han tenido a bien considerarlo un d&iacute;a de luto oficial. Y eso que los asesinados por la yihad aquel d&iacute;a representan a una de cada dos v&iacute;ctimas mortales del terrorismo en Madrid y a una de cada cuatro o cinco, en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Hace poco, la Comunidad de Madrid estableci&oacute; tres jornadas de duelo por el deceso natural de una monarca brit&aacute;nica. El cosmopolitismo de la capital del Reino resulta ser <em>cosmopaletismo</em> falto de empat&iacute;a con la gente m&aacute;s pr&oacute;xima. Y que, ante el dolor social, se muestra prepotente e indolente; sin atisbo de compasi&oacute;n. Invoca a quienes sufren el terrorismo, us&aacute;ndolos electoralmente, pero desentendi&eacute;ndose de su suerte. As&iacute; se lo han reprochado <a href="https://www.eldiario.es/politica/consuelo-ordonez-gobierno-ayuso-peor-tratado-victimas-eta_1_10951578.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no pocas v&iacute;ctimas de ETA</a>, que los conspiranoicos del XXI reclaman como propias cuestionando la autor&iacute;a yihadista del 11M.
    </p><p class="article-text">
        Este 11 de marzo, a las 10:30, la Asociaci&oacute;n 11-M Afectados del Terrorismo celebrar&aacute;, de nuevo, una suerte de vigilia laica que arranca en la estaci&oacute;n de Atocha. Recuerda la que miles de ciudadanos oficiaron en ese mismo lugar en la madrugada de la jornada electoral de 2004, posterior a los atentados.
    </p><p class="article-text">
        Antes de votar, aquella multitud hab&iacute;a exigido saber qui&eacute;n hab&iacute;a asesinado a casi 200 conciudadanos. Se autoconvoc&oacute;<strong> </strong>con el SMS del &ldquo;P&aacute;salo&rdquo;, el 13 de marzo ante la sede del Partido Popular. Y, despu&eacute;s, march&oacute; hacia el lugar del crimen. Mientras coreaba &ldquo;Vuestras guerras, nuestros muertos&rdquo;, se dirigi&oacute; primero a la Puerta del Sol y, despu&eacute;s, a Atocha. <a href="https://www.youtube.com/watch?v=ZKcYhDqNdUw&amp;list=PLphzzdVYgXWQmraMYtkuImdpAvlx9j1e7&amp;index=3" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Hay im&aacute;genes de aquello</a> (adem&aacute;s, gratuitas), pero ninguna cadena televisiva las ha emitido.
    </p><p class="article-text">
        Hace 19 a&ntilde;os que los afectados del 11M sostienen lo mismo: que eran trabajadores, estudiantes y migrantes; que no murieron por Espa&ntilde;a, ni &ldquo;por la Constituci&oacute;n, ni por la derrota del terrorismo&rdquo;. Eso rezaba la pancarta de la manifestaci&oacute;n oficial que convoc&oacute; Moncloa de forma unilateral el d&iacute;a 12, con una evidente intenci&oacute;n electoralista.
    </p><p class="article-text">
        Loa afectados del 11M tampoco entregaron sus vidas por la &ldquo;civilizaci&oacute;n&rdquo; occidental o la Cristiandad. Los mataron por estar desprotegidos antes, durante y despu&eacute;s de una guerra ilegal e ileg&iacute;tima como la de Irak. Existe una conexi&oacute;n innegable entre la participaci&oacute;n espa&ntilde;ola en aquel delirio b&eacute;lico y la r&eacute;plica del 11S que el 11M supuso. Justo un a&ntilde;o antes, en marzo de 2003, hab&iacute;a comenzado la invasi&oacute;n de Irak. En octubre, Al Qaeda orden&oacute; atentar en Espa&ntilde;a, antes de conocer la fecha de las Elecciones Generales de 2004. La masacre, por tanto, carec&iacute;a de intenci&oacute;n electoral. Y no habr&iacute;a sucedido sin el c&uacute;mulo de errores garrafales que impidieron prevenirla. Aquellos fallos de seguridad fueron tan graves que se encubrieron emponzo&ntilde;ando un debate p&uacute;blico que ya ven&iacute;a envenenado. Las v&iacute;ctimas del yihadismo que as&iacute; lo denunciaron siguen, desde entonces, revictimizadas.
    </p><p class="article-text">
        Los responsables de haber evitado el 11-M lanzaron tres mentiras de enorme calado y un bulo atroz. Primero, Jos&eacute; Mar&iacute;a Aznar minti&oacute; al alim&oacute;n con George W. Bush y Tony Blair para que las Naciones Unidas asumiesen la existencia de unas ficticias armas de destrucci&oacute;n masiva en poder de Sadam Husein. El mismo 11 de marzo, el Gobierno espa&ntilde;ol minti&oacute; de nuevo a la ONU, logrando que el Consejo de Seguridad condenase a ETA por los atentados en Madrid. Y, por &uacute;ltimo, el Gobierno de Jos&eacute; Mar&iacute;a Aznar mantuvo ante los espa&ntilde;oles la posibilidad de una autor&iacute;a etarra.
    </p><p class="article-text">
        Ning&uacute;n conspiranoico ha realizado una m&iacute;nima rendici&oacute;n de cuentas. Tampoco desagravio alguno. Ni una sola disculpa. Menos a&uacute;n, un desmentido. Los m&aacute;s conspicuos reinciden hasta hoy en d&iacute;a. Sostienen el bulo m&aacute;s persistente jam&aacute;s lanzado contra un gobierno democr&aacute;tico: que gan&oacute; las urnas atentando contra el electorado.
    </p><p class="article-text">
        La Asociaci&oacute;n de Afectados del 11-M rechaz&oacute; en el anterior aniversario la petici&oacute;n de otras asociaciones oficialistas (respaldadas por PP, Vox y Ciudadanos) para que no prescribiese la causa del 11M. Recordemos que recibi&oacute; sentencia firme de la Audiencia Nacional y que el Tribunal Supremo la ratific&oacute; hace 17 a&ntilde;os. Desde entonces, no ha prosperado ning&uacute;n intento de reabrir el caso.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, en 2023 los conspiranoicos a&uacute;n exig&iacute;an conocer el &ldquo;autor intelectual&rdquo;<strong>:</strong> una quimera que les sirve para criminalizar a sus adversarios pol&iacute;ticos. Tambi&eacute;n ped&iacute;an desclasificar unos supuestos &ldquo;documentos secretos&rdquo;<strong>.</strong> La no prescripci&oacute;n afectar&iacute;a tambi&eacute;n al asesinato de Miguel &Aacute;ngel Blanco, del que tampoco existen dudas por resolver. Se trataba, una vez m&aacute;s, de fundir a la yihad y ETA para confundir a la opini&oacute;n p&uacute;blica. As&iacute; &ldquo;los etarras&rdquo;, disueltos hace m&aacute;s de una d&eacute;cada, son combatidos en una guerra &ldquo;eterna&rdquo; que les concede una omnipresencia a todas luces desmesurada.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; hicieron los afectados del 11M para merecer una revictimizaci&oacute;n que se traduce en indiferencia o acoso medi&aacute;tico y pol&iacute;tico; agresiones verbales y f&iacute;sicas, amenazas a su integridad&hellip; Pues para empezar, eran muchos, pobres y an&oacute;nimos. Arrastraban la mala suerte, derivada de su clase social o su condici&oacute;n de migrantes y expatriados.
    </p><p class="article-text">
        Esa mala suerte devino en una mala muerte. Las v&iacute;ctimas ni siquiera merec&iacute;an una identidad p&uacute;blica que denunciase a sus verdugos. Los afectados d&iacute;scolos fueron revictimizados en guerras electorales que, si cabe, se han recrudecido. Se convirtieron en bocas a tapar, objetivos a batir y v&iacute;ctimas colaterales que deb&iacute;an ocultarse. Fueron, adem&aacute;s, estigmatizados por su coherencia y compromiso democr&aacute;tico. Su mera presencia denuncia la impotencia y la dejaci&oacute;n de funciones de tantos otros, que a&uacute;n conservan much&iacute;simo poder.
    </p><p class="article-text">
        Los miembros de la Asociaci&oacute;n 11-M expresaron un pacifismo internacionalista insobornable. Desde el primer momento, denunciaron la guerra de Irak como detonante de los atentados y mostraron su solidaridad con las poblaciones &aacute;rabes afectadas. Rehuyeron la islamofobia y, de paso, desenmascararon el racismo de quienes negaban &ldquo;a los moritos de Lavapi&eacute;s&rdquo; la autor&iacute;a del 11M.
    </p><p class="article-text">
        Los afectados del 11M mantienen un apartidismo radical, que no est&aacute; en venta. Pero entienden las causas pol&iacute;ticas, econ&oacute;micas, ideol&oacute;gicas y sociales de los distintos terrorismos. Precisamente, para combatirlos desde la ra&iacute;z. No solo con represi&oacute;n, c&aacute;rcel y censura. Adem&aacute;s, reconocen el derecho a la participaci&oacute;n pol&iacute;tica de los exterroristas, tras abandonar las armas y cumplir condena.
    </p><p class="article-text">
        La Asociaci&oacute;n del 11-M ha defendido el estado de Derecho<strong>.</strong> Al contrario que los conspiranoicos, acat&oacute; unas sentencias bastante ben&eacute;volas por la ausencia de precedentes y de una legislaci&oacute;n que contemplase el yihadismo. Defendi&oacute; y premi&oacute; a los polic&iacute;as que aportaron pruebas concluyentes, a los peritos que las avalaron en el sumario, a la fiscal y a los jueces y magistrados que dictaron sentencia. Todos ellos fueron hostigados por pseudoperiodistas mercenarios, al servicio de pol&iacute;ticos mendaces. Y viceversa. Hoy son y gritan sus embustes m&aacute;s que nunca.
    </p><p class="article-text">
        En lugar de acaparar favores y privilegios, los afectados del 11M han exigido el reconocimiento de la condici&oacute;n de v&iacute;ctima a las parejas de hecho y al margen de figurar en el padr&oacute;n municipal. No aceptan las exclusiones basadas en credos, uniones matrimoniales y pasaportes. Son gentes laicas, como la Constituci&oacute;n espa&ntilde;ola. No obedecen a otra ideolog&iacute;a que la Carta de los Derechos Humanos.
    </p><p class="article-text">
        Este 11 de marzo a las 10:30 los y las afectadas del 11-M realizar&aacute;n un <em>v&iacute;a crucis </em>particular, sin palios ni sacerdotes. Ser&aacute;n silenciados por los medios e ignorados por los representantes p&uacute;blicos. Pero ellos y ellas partir&aacute;n de Atocha y se trasladar&aacute;n a la calle T&eacute;llez, que carec&iacute;a de monumento hasta el a&ntilde;o pasado, hasta que lo reclamaron con determinaci&oacute;n. Por la tarde, este ritual de memoria democr&aacute;tica se repetir&aacute; en las &ldquo;estaciones&rdquo; de Santa Eugenia y aqu&iacute; en el Pozo. Donde cayeron muertos, malheridos y mutilados m&aacute;s viajeros como nosotros.
    </p><p class="article-text">
        Recordad: &ldquo;Todos &iacute;bamos en esos trenes&rdquo;. Son nuestros muertos. Todos nosotros, los afectados. Imaginad que este 11 de marzo, 20 a&ntilde;os despu&eacute;s,&nbsp;volvemos a Atocha. Y que el mensaje de convocatoria dice algo as&iacute; como: &ldquo;Lo llaman el XX aniversario, &iquest;y los afectados del 11-M est&aacute;n solos? Este lunes 11 a las 10:30 en Atocha. Sin partidos y en silencio. Acude a abrazarlos. &iexcl;P&aacute;salo!&rdquo;. &iquest;Quieren compartir esto en sus redes?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Víctor Sampedro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/afectados-11m-han-hecho-merecer-pasalo_129_10984690.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 Mar 2024 21:33:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Afectados del 11M. ¿Qué han hecho para merecer esto? Pásalo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Yihadismo,11M,ETA]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Desobediencia civil y el 1-O]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/desobediencia-civil_129_1627749.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/20fade21-85d2-4b70-b82c-84c7ced5a045_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Desobediencia civil y el 1-O"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los votos insumisos del 1-O no fueron la expresión de un pueblo racializado o de un territorio abanderado con hambre de más súbditos y territorio</p><p class="subtitle">Los sufragios del 1-O, cualquiera que fuese su signo, no expresan esencias patrias. Son el resultado del aprendizaje histórico de la ciudadanía y del tejido social catalán: capaces de plantar cara al poder y hablarle sin miedo a que se la partan. "No tinc por"</p></div><p class="article-text">
        Dos millones de desobedientes civiles acudieron al refer&eacute;ndum del 1 de octubre en Catalu&ntilde;a; incluidos los casi 200.000 votantes del NO, los 50.000 en blanco y los 20.000 nulos. Las cifras han sido redondeadas sin favorecer ninguna opci&oacute;n. Lo importante en democracia no es el porcentaje, sino lo que los votos expresan. Y el significado de haber ido a votar el 1-O, cualquiera que fuese la papeleta, resulta inequ&iacute;voco.
    </p><p class="article-text">
        Casi la mitad del censo electoral catal&aacute;n desobedeci&oacute; a las instancias m&aacute;ximas del Estado Espa&ntilde;ol: pusieron urnas, papeletas y cuerpos para hacerse o&iacute;r. Rebasaron a las fuerzas de orden p&uacute;blico, desafiando el miedo a los tribunales y a los antidisturbios. Lo hicieron de forma pac&iacute;fica, p&uacute;blica y manifiesta, sin m&aacute;scaras. Aguantaron las porras y no huyeron de los tribunales. Hablamos de los votantes insumisos, no de quienes se arrogan representarles. Y decimos se lo arrogan, porque la desobediencia civil la practican los gobernados y no los gobernantes, estos &uacute;ltimos hacen y reforman leyes: tiempo han tenido (y tienen) de aprobar un marco legal que adem&aacute;s sean considerado leg&iacute;timo y justo por la ciudadan&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La asunci&oacute;n de la desobediencia civil por parte de los pol&iacute;ticos profesionales procesados por el <em>proc&eacute;s</em> es un ox&iacute;moron, algo imposible en los t&eacute;rminos que se formula. Pero, adem&aacute;s, en el caso catal&aacute;n niega la realidad: casi todos los procesados que ocupaban un cargo han declarado que no ten&iacute;an intenci&oacute;n firme ni plan establecido para declarar la independencia. Invocar la desobediencia civil desde un puesto institucional es un intento de arrogarse (otra vez) la voz de la ciudadan&iacute;a, m&aacute;s golpeada y en algunos casos procesada como quienes se sientan en el banquillo o esperan hacerlo.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; decir y hacer en este contexto? El ritmo y calado de los acontecimientos impide establecer conexiones hist&oacute;ricas. Indispensables para posicionarse con perspectiva. El manique&iacute;smo y el sectarismo campan en los medios que construyen dos <em>realities</em> enfrentados que se proyectan desde MAD-ESP y BCN-CAT.  Mantienen y rentabilizan una tensi&oacute;n que solo genera m&aacute;s de lo mismo: l&iacute;deres <em>celebrities</em> (solo gesticulan, hacen gestos) y <em>fans</em> en las redes. Los primeros manufacturan mentiras o propaganda, que viene a ser lo mismo. Y los segundos la repiten en sus c&aacute;maras de eco digitales, para autoconsumo y escarnio del adversario.
    </p><p class="article-text">
        Pero si todo era/es mentira y pura puesta en escena, &iquest;por qu&eacute; encerrar a la gente en prisi&oacute;n? Si desde el arranque del <em>proc&eacute;s</em> MAD-ESP hubiera abordado el 1-O como un gesto sin demasiada trascendencia, algo a lo que (vista su magnitud) luego habr&iacute;a que encontrarle alg&uacute;n encaje pol&iacute;tico, la situaci&oacute;n ser&iacute;a otra. Desde luego, no tendr&iacute;amos por delante una campa&ntilde;a electoral ag&oacute;nica, centrada en el tema catal&aacute;n pero sin el protagonismo que la sociedad civil catalana se merece. Y tampoco la espa&ntilde;ola.
    </p><p class="article-text">
        Si se cumplen los peores augurios electorales para el 28 de abril, el Aznarato de Jos&eacute; Mar&iacute;a y la FAES, con su triple oferta electoral, se convertir&aacute; en el Triunvirato de Casado. Y las mordazas de ahora ser&aacute;n bozales. Recuerden cuando entre 2000-4 se consideraba no ya una traici&oacute;n negociar o pedir la negociaci&oacute;n con ETA . &ldquo;Terrorismo&rdquo; era tambi&eacute;n no condenarla como una rendici&oacute;n palmaria y cobarde.
    </p><p class="article-text">
        En lugar de obsesionarse con las &ldquo;fake news&rdquo; de Vox, repasen la peor mentira falsa y la m&aacute;s larga de nuestra historia reciente: la teor&iacute;a de la conspiraci&oacute;n del 11M. En ella participaron todos los que se hicieron la foto de Col&oacute;n en medio de codazos. Tras las pr&oacute;ximas elecciones generales, ganen o pierdan (y ser&aacute; por muy poco), seguir&aacute;n en la misma l&iacute;nea. Intentar&aacute;n marcar la l&iacute;nea, la agenda, desde el Gobierno o la oposici&oacute;n, desde las instituciones o desde la calle. Peones negros tienen de sobra y adem&aacute;s controlan el tablero del ajedrez.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s haya llegado el momento de retomar la voz o asumir que renunciamos a ella. La desobediencia civil de la mitad del censo electoral catal&aacute;n y el deseo de votar de tres cuartas partes del mismo (sin porras ni c&aacute;rcel, claro) son las &uacute;nicas verdades que nos quedan. No las percibimos, porque hemos olvidado nuestras victorias. Y no sabemos ligar nuestras vidas privadas a una esfera p&uacute;blica colonizada por mercaderes de <em>clicks</em> y votos.
    </p><p class="article-text">
        Comparto una escena del 1 de octubre en un colegio &ldquo;electoral&rdquo; pr&oacute;ximo a la Sagrada Familia. Un profesor universitario y un diputado de los Comunes hacen cola para &ldquo;votar&rdquo;. Se conocen de cuando fueron insumisos a la mili. Sonr&iacute;en, ninguno se declara independentista catal&aacute;n. Pero est&aacute;n felices, comentan: &ldquo;qu&eacute; alegr&iacute;a haberle partido el espinazo al ej&eacute;rcito franquista y ahora al Estado que lo pari&oacute;&rdquo;. Creen en la desobediencia civil, no celebraron la victoria del s&iacute;. Seg&uacute;n ellos, lo importante era responder al &ldquo;A por ellos&rdquo; (de Piol&iacute;n) con el &ldquo;A por ellas&rdquo; (las urnas). Por principios democr&aacute;ticos y punto. Y porque cuando un cuerpo vota, ese sufragio no se puede ignorar ni manipular.
    </p><p class="article-text">
        Los votos insumisos del 1-O no fueron la expresi&oacute;n de un pueblo racializado o de un territorio abanderado con hambre de m&aacute;s s&uacute;bditos y territorio. Los sufragios del 1-O, cualquiera que fuese su signo, no expresan esencias patrias. Son el resultado del aprendizaje hist&oacute;rico de la ciudadan&iacute;a y del tejido social catal&aacute;n: capaces de plantar cara al poder y hablarle sin miedo a que se la partan. &ldquo;No tinc por&rdquo;. Decirle esto al yihadismo, tras el atentado de Las Ramblas, presupone mucho coraje. Y el coraje es contagioso.
    </p><h3 class="article-text">Insumisi&oacute;n y auto-inculpaciones</h3><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n no es si el 1-O hubo muchos o suficientes votos (est&aacute; claro que no) para reconocer la independencia de Catalu&ntilde;a. La realidad es que fueron much&iacute;simos y no tienen miedo. Lo peor que hicimos a partir del 2-O fue ponernos a pelear por los resultados de un refer&eacute;ndum de independencia que nunca tuvo lugar. Esto implic&oacute; darle voz a quien (con contadas excepciones) se la quitaba a la ciudadan&iacute;a catalana: unos con mordazas y otros con traducciones (traiciones) ininteligibles de anteriores promesas y proclamas. Quiz&aacute;s sea hora de recobrar la voz y la dignidad de las calles. Y la memoria.
    </p><p class="article-text">
        8 de febrero de 2019, Jordi Cuixart escribe desde la c&aacute;rcel de Soto del Real una misiva a Pepe Beunza, el primer insumiso espa&ntilde;ol en 1971. &iquest;Qu&eacute; a&ntilde;o? S&iacute;, antes de la muerte de Franco el antimilitarismo ya le hac&iacute;a pupa entre sus filas. Jordi Cuixart escribe palabras semejantes a las de Beunza frente al tribunal militar: &ldquo;hemos perdido el miedo y no puede haber ninguna sentencia que nos haga renunciar al ejercicio de la desobediencia civil para hacer efectivos los derechos que pisotean las leyes injustas.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n un informe de la Guardia Civil y en manos del juez Llarena, Beunza forma parte (con gentes de la cala&ntilde;a de Marina Garc&eacute;s, Rub&eacute;n Wagensberg o Antonio Ba&ntilde;os) de la &ldquo;c&uacute;pula&rdquo; de los Comit&eacute;s de Defensa de la Rep&uacute;blica (CDR). A pesar de recurrir a estrategias no violentas, varios miembros han sido acusados de delitos de terrorismo y rebeli&oacute;n. Igual que los insumisos, relacionados sistem&aacute;ticamente con ETA y la kale borroka. Pepe Beunza se auto-inculp&oacute; en solidaridad con los Jordis, junto con otros 28 individuos en Madrid, incluido el que escribe. Un gesto as&iacute; no es propio de quienes se ponen pasamonta&ntilde;as para no dar la cara.
    </p><p class="article-text">
        En febrero de 1989 arranc&oacute; la insumisi&oacute;n antimilitarista en Espa&ntilde;a. S&iacute;, han pasado 30 a&ntilde;os de aquella excepcionalidad hist&oacute;rica. Se trata del &uacute;nico movimiento de desobediencia civil que acab&oacute; con el ej&eacute;rcito de recluta obligatoria en tiempos de paz. Dejamos claro que no est&aacute;bamos dispuestos a socializarnos durante un a&ntilde;o en los valores castrenses. Rematamos con el servicio militar en 12 a&ntilde;os. La mili fue derribada por j&oacute;venes que arriesgaron penas de c&aacute;rcel, inhabilitaci&oacute;n para cargos y funciones p&uacute;blicas, prohibici&oacute;n del carnet de conducir y pasaporte. En 2002 el Gobierno de Aznar concedi&oacute; la amnist&iacute;a a los cerca de 4000 insumisos que a&uacute;n estaban procesados y comenz&oacute; el Ej&eacute;rcito profesional. Tiene cierta gracia que la expresi&oacute;n m&aacute;s desacomplejada del nacionalismo espa&ntilde;ol hasta aquel momento renunciase a socializar a los varones en los colores y valores de la bandera. No le dimos otra opci&oacute;n. Y eso que derribar la mili parec&iacute;a entonces m&aacute;s dif&iacute;cil que convocar ahora un refer&eacute;ndum sobre la independencia o el encaje de Catalu&ntilde;a en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        El &eacute;xito de la insumisi&oacute;n se debi&oacute; a una explosi&oacute;n desobediente, en palabras y actos. El mensaje anti-mili no qued&oacute; recluido en los tribunales y las c&aacute;rceles. Con cada insumiso se auto-inculpaban otras personas, pidi&eacute;ndole al juez que les impusiese igual condena. Argumentaban haberles persuadido y ayudado a tomar aquella decisi&oacute;n. Afirmaban que habr&iacute;an actuado de igual forma de haber estado en su lugar. Y juraron que estar&iacute;an dispuestos a hacerlo de nuevo. No siempre era admitida a tr&aacute;mite, pero la auto-inculpaci&oacute;n de allegados y figuras p&uacute;blicas le permit&iacute;an a la desobediencia civil mostrar su potencia. Y su radical diferencia con el terrorismo.
    </p><p class="article-text">
        ETA llamaba entonces a &ldquo;socializar el dolor de los nuestros en el tejido social&rdquo;. Es decir, aplicar la tortura del acoso, el chantaje y el asesinato a guardias civiles, polic&iacute;as y pol&iacute;ticos &ldquo;colonialistas&rdquo; . Una espiral enloquecida de violencia y sinraz&oacute;n. La que la desobediencia civil no violenta ha pretendido siempre parar. Y esto no para, dice KaseO, porque nadie lo para.
    </p><p class="article-text">
        La insumisi&oacute;n socializaba la autodeterminaci&oacute;n individual y la alegr&iacute;a de no reconocerse s&uacute;bdito ni conscripto. Grupos muy dispares participaron en la estrategia, desde argumentaciones y est&eacute;ticas diferentes y opuestas. La estrategia triunf&oacute; cuando la insumisi&oacute;n y las auto-inculpaciones se socializaron transversalmente, rebasando los foros estancos, los personalismos y liderazgos. La clave fue que ning&uacute;n insumiso, ni ning&uacute;n grupo de apoyo, se arrog&oacute; m&aacute;s representatividad o legitimidad. Justo lo contrario de lo que viene ocurriendo entre pol&iacute;ticos y ciudadanos desde el 1-O.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/politica/profesores-escritores-Supremo-autoinculparse-Jordis_0_881562634.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Una campa&ntilde;a de auto-inculpaci&oacute;n ciudadana</a> representa un instrumento de participaci&oacute;n democr&aacute;tica y expresi&oacute;n p&uacute;blica insobornable. Recapitulando: se trata de que individual o colectivamente nos auto-denunciemos de los mismos delitos que quienes est&aacute;n procesados y con quien(es) nos sintamos m&aacute;s identificados y sin dictar directrices desde arriba. Esto ampl&iacute;a la base social de respuesta a la represi&oacute;n e impide rentabilizarla esp&uacute;reamente. Y, no menos importante, rompe las barreras de realidad que las pantallas de los realities han construido entre MAD-ESP y BCN-CAT.
    </p><p class="article-text">
        A menos de 8 a&ntilde;os del 15M ya no queda representaci&oacute;n electoral alguna de dicha movilizaci&oacute;n. Nadie puede arrogarse su portavoc&iacute;a. Los partidos cl&aacute;sicos desoyeron y los nuevos instrumentalizaron las plazas. Unos dilapidaron en tiempo r&eacute;cord la energ&iacute;a social y la alegr&iacute;a colectiva que brot&oacute; de ellas. Otros las transforman ahora en prepotencia y miedo. Es hora de decir de nuevo, como en 1989, 2011 y 2017: &ldquo;No tenemos miedo&rdquo;, &ldquo;No tinc por&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Víctor Sampedro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/desobediencia-civil_129_1627749.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 26 Mar 2019 21:51:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Desobediencia civil y el 1-O]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Referéndum 1-O,Juicio del Procés]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ayunos, dietas y otras rebeldías digitales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/ayunos-dietas-rebeldias-digitales_129_1768944.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/722636fb-7d95-4faa-9754-ab68efb3e37c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ayunos, dietas y otras rebeldías digitales"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nosotros aceptamos "comunicarnos" renunciando a la privacidad, el ámbito que confiere libertad y autonomía</p><p class="subtitle">La gente libre (la que pelea por serlo) se distinguirá por sus ayunos, dietas y otras rebeldías digitales, frente a quienes serán aplastados por el sobrepeso de su huella digital</p><p class="subtitle">Este artículo se publicó en el número 20 de la revista de eldiario.es 'Internet, el futuro y la libertad'</p></div><p class="article-text">
        En 2018 constatamos que los amos de nuestras comunicaciones (y nuestros datos) <em>piden perd&oacute;n, pero nunca permiso</em>. Marc Zuckerberg dijo mucho &ldquo;sorry&rdquo; cuando compareci&oacute; ante el Congreso de EEUU y el Parlamento de la UE. Parec&iacute;a un adolescente al que le hab&iacute;amos dado las llaves de casa.
    </p><p class="article-text">
        Entr&oacute; hasta el dormitorio, llev&aacute;ndose todo lo que quiso: a discreci&oacute;n y sin permiso. Y luego lo vendi&oacute; al mejor postor. A pesar de sus 33 a&ntilde;os y el destrozo provocado, solo pidi&oacute; perd&oacute;n. Hizo vagas promesas y no acept&oacute; ning&uacute;n compromiso. Se fue sin rendir cuentas. Sin aceptar hacerlo en el futuro.
    </p><p class="article-text">
        El mito de la democracia digital se vino abajo cuando supimos lo de <a href="https://www.eldiario.es/temas/cambridge_analytica/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cambridge Analytica</a>&nbsp;[CA] y las elecciones estadounidenses de 2016. El due&ntilde;o de Facebook (y de Whatsapp e Instagram... de los datos de, al menos, uno de cada tres o cuatro habitantes del planeta) reconoci&oacute; un desastre en t&eacute;rminos democr&aacute;ticos. Facebook hab&iacute;a permitido la injerencia de Putin en la campa&ntilde;a y a Trump usar las malas artes de CA. Emple&oacute; los datos de casi 90 millones de usuarios norteamericanos (en un censo de 137 millones) sin su consentimiento.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Objetivo</strong>: enmudecer y desactivar votantes de Hillary Clinton en estados clave para alcanzar la Presidencia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Resultado</strong>: la soberan&iacute;a nacional vulnerada y la popular manipulada. Las redes y el info-entretenimiento pol&iacute;tico con formato de reality se retroalimentaron. Y propulsaron a un candidato del que lo m&iacute;nimo que podemos decir es que no est&aacute; preparado para ocupar el cargo.
    </p><p class="article-text">
        Nadie (excepto el joven Marc Z.) sabe el peso que tuvo CA en el triunfo de Trump. Pero qued&oacute; claro que las redes (mal llamadas sociales) son plataformas de vigilancia, experimentaci&oacute;n y propaganda al servicio del mejor postor. Nosotros aceptamos &ldquo;comunicarnos&rdquo; renunciando a la privacidad. El &aacute;mbito que confiere libertad y autonom&iacute;a. El derecho a estar solos o con quien decidamos.
    </p><p class="article-text">
        Ojal&aacute; fu&eacute;semos el producto de este negocio, como dicen algunos. Porque nos arrogar&iacute;amos el glamour de un iPhone X (de eso va mucho trap). Pero somos esclavos que no queremos comprar la libertad. La intercambiamos por una marca digital.
    </p><p class="article-text">
        Nuestro ocio: tiempo de trabajo no remunerado que la industria de datos monetiza. Usamos servicios &ldquo;gratuitos&rdquo; que nos ponen a minar datos. Y luego nos meten en la cadena de montaje de perfiles digitales, encaden&aacute;ndonos.
    </p><p class="article-text">
        Ayudamos a formatear propaganda personalizada al detalle. Picamos datos y las redes criban perfiles psicol&oacute;gicos y biogr&aacute;ficos, revelados al usar cualquier dispositivo. Y, tras exponer nuestras debilidades y tejer redes de confianza, nos convierten en objetivos y canales publicitarios. Vulnerables a una propaganda que se disfraza de informaci&oacute;n veraz y que viralizamos como di&aacute;logo social espont&aacute;neo.
    </p><p class="article-text">
        Somos propagandistas de la basura que fabrican. Y que los rebeldes ya no tragan. Hu&iacute;dos de la mina y la cadena. Sin ponerse de perfil.
    </p><p class="article-text">
        En 2018 los (pos)millenials entendieron por qu&eacute; las redes les incitan a tener &ldquo;un mill&oacute;n de amigos... y as&iacute; con ellos poder cantar&rdquo; la alegre monserga digital. Haciendo coros en plan Roberto Carlos, al dictado de los monopolios de Google (buscadores), Apple y Microsoft (equipos y programas), Facebook (redes) y Amazon (distribuci&oacute;n).
    </p><p class="article-text">
        <em>Nadie necesita el n&uacute;mero de &ldquo;contactos&rdquo; que fomentan. No aportan nada. No generan nada. Son como comida basura. &iquest;Sab&eacute;is c&oacute;mo elaboraron esa comida? Determinaron cient&iacute;ficamente la cantidad de sal y grasa que tienen que incluir para que sigamos comiendo. No tienes hambre, no necesitas la comida, no te ayuda en nada, pero sigues comiendo calor&iacute;as falsas.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Todo lo que pasa debe ser conocido.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Compartir es cuidar de los dem&aacute;s.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>La privacidad, un robo.</em>
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/tecnologia/sueno-pesadilla-pasado-redes-sociales_0_816118535.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Eran estribillos muy populares hasta 2018</a>. Se entonaban cada vez que pon&iacute;amos las manos en un teclado o el dedo en la pantalla. Pero, finalmente, reconocimos que no pod&iacute;amos conocerlo todo. Ni soportar m&aacute;s el perverso s&iacute;ntoma de habernos perdido algo. El hambre de reconocimiento y refuerzo positivo, por falta de autoestima, no se aliviaban comparti&eacute;ndolo todo. Expoliaban y degradaban los verdaderos tiempos y espacios sociales. Nos hac&iacute;an transparentes al poder. Y a este, opaco e irresponsable.
    </p><p class="article-text">
        <em>&iquest;Sabes cuando acabas una bolsa de patatas y te odias a ti misma? Sabes que no has hecho nada bueno para ti. Es lo mismo, y lo sabes, despu&eacute;s de cada atrac&oacute;n digital. Te sientes in&uacute;til y vac&iacute;a y empeque&ntilde;ecida.</em>
    </p><p class="article-text">
        Empantallados 24/7 se hartaron de las descargas de dopamina del Deep Face: la cara oculta del interfaz. Iconos y alarmas dise&ntilde;ados para generar la hormona de la que van puestos los adolescentes, el neurotransmisor que la coca&iacute;na y la anfetamina ayudan a liberar.
    </p><p class="article-text">
        La gente libre (la que pelea por serlo) se distinguir&aacute; por sus ayunos, dietas y otras rebeld&iacute;as digitales. Frente a quienes ser&aacute;n aplastados por el sobrepeso de su huella digital. Estar&aacute;n inmovilizados por el rastro que dejaron, por desconocimiento e inconsciencia.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No me importa que me esp&iacute;en&rdquo;, dicen. Creen que las empresas les ofrecer&aacute;n lo que desean, no lo que m&aacute;s beneficio genera. Aprovechando su ignorancia y carencias, creando falsas necesidades, desatendiendo las b&aacute;sicas, satisfaci&eacute;ndolas con ficciones y adicciones.
    </p><p class="article-text">
        A unos les espiaron porque se imaginaban consumidores soberanos bajo una c&uacute;pula de vigilancia. Otros escogieron ser refugiados y heremitas. Les llamaban as&iacute; en el instituto porque rechazaban el Tri&aacute;ngulo de las Bermudas que abduce a los adolescentes: comida basura, centro comercial y pantallas.
    </p><p class="article-text">
        Los rebeldes digitales reinventan la contracultura y, por tanto, frecuentan el subsuelo, los desiertos y los bosques. Se alimentan de lo que est&aacute; germinando. Son frugales, recolectan frutos salvajes. Ponen a dieta al Gran Hermano Estado y al Hermanastro Mercado. Generan herramientas y redes digitales descentralizadas (sin control jer&aacute;rquico), abiertas (controladas por los usuarios) y libres (de usar, compartir y reprogramar).
    </p><p class="article-text">
        La rebeld&iacute;a del siglo XXI reside en hackear, reprogramar cuerpos, m&aacute;quinas y algoritmos. Recombinar el c&oacute;digo gen&eacute;tico y digital expresando nuevos afectos, cuid&aacute;ndonos y combatiendo los bonapartes digitales que pretenden dirigir el manicomio.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Víctor Sampedro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/ayunos-dietas-rebeldias-digitales_129_1768944.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 01 Jan 2019 20:44:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ayunos, dietas y otras rebeldías digitales]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Redes sociales,Facebook,Mark Zuckerberg,Internet]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Másters que los Cifus* nunca harán]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/masters-cifus-haran_129_2149650.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2b5c2ebb-2ae7-4bce-8f2d-edfb38cbdb10_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Másters que los Cifus* nunca harán"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">*Cifu</p><p class="subtitle">: dícese de quien acredita con documentos falsos una titulación nunca cursada (tomado de la Wikipedia callejera)</p></div><p class="article-text">
        Los y las <em>cifus</em> no se matriculan all&iacute; donde los certificados acad&eacute;micos siguen procesos reglados y transparentes; es decir, con exigencias y baremos id&eacute;nticos para todo el alumnado. Alumnado que rinde cuenta de su trabajo, exponi&eacute;ndolo en p&uacute;blico. Porque p&uacute;blicos son los recursos, los funcionarios y las instalaciones que le han ayudado a realizarlo.
    </p><p class="article-text">
        La inmensa mayor&iacute;a de los posgrados de la universidad p&uacute;blica sigue este modelo. Y garantiza que funciona como escalera de ascensi&oacute;n social para las clases populares. Esta funci&oacute;n resume la raz&oacute;n de ser de la universidad y de todo el sistema educativo p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        Puede que por la falta de recursos, en algunos casos, se prioricen la obtenci&oacute;n de matr&iacute;culas para que la titulaci&oacute;n sobreviva. Y esto a veces conlleva la laxitud con los plazos, la asistencia presencial o las convalidaciones de asignaturas. La precariedad econ&oacute;mica y la falta de becas son las razones &uacute;ltimas de estas excepcionalidades.
    </p><p class="article-text">
        Nada de lo anterior se aplica al mastergate de Cristina Cifuentes. Desvela un negociado que expide titulaciones, sin otra exigencia que pagar la matr&iacute;cula para aquellos que tienen dinero de sobras para hacerlo. Aqu&iacute; los de arriba trepan y se instalan en la escalera universitaria que los de abajo sostienen con esfuerzo, tiempo y dinero.
    </p><p class="article-text">
        Estas anomal&iacute;as no pueden desacreditar toda la universidad p&uacute;blica. Ni los posgrados que mantienen la dignidad de la instituci&oacute;n y el valor de sus titulaciones. Todo ello a pesar de los recortes presupuestarios y unas exigencias normativas que conllevan una gesti&oacute;n burocr&aacute;tica descomunal. Es motivo de satisfacci&oacute;n, poder reconocernos con humildad como servidores p&uacute;blicos, obligados a la transparencia y la rendici&oacute;n de cuentas con aquellos que nos sostienen. Es lo que aqu&iacute; hacemos hoy, alumnos y profesores de la mano.
    </p><p class="article-text">
        Les hablo pues de lo nuestro, que es lo suyo. No es auto-publicidad, sino reivindicaci&oacute;n de la calidad que compartimos con tantas otras titulaciones. El <a href="http://www.cccd.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">M&aacute;ster en Comunicaci&oacute;n, Cultura y Ciudadan&iacute;a Digitales</a> (<strong>CCCD</strong>) es un posgrado de la Universidad Rey Juan Carlos. Presumimos de ser <strong>el &uacute;nico M&aacute;ster oficial abierto en el mundo</strong>. Eso quiere decir que cualquiera puede acudir a nuestras clases, hasta llenar el aforo. Somos p&uacute;blicos y renegamos de la mercantilizaci&oacute;n y la privatizaci&oacute;n de saberes.
    </p><p class="article-text">
        En <a href="http://www.cccd.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">www.cccd.es</a> nos tienen a su disposici&oacute;n, tambi&eacute;n pueden descargarse los Trabajos Finales de M&aacute;ster (TFM). &iexcl;Faltar&iacute;a m&aacute;s! Y pueden acceder a los videos, audios, bibliograf&iacute;as y muchos otros materiales de nuestros seminarios. Socializamos habilidades y conocimientos.
    </p><p class="article-text">
        Fundamos el CCCD hace seis a&ntilde;os. Lo dirig&iacute; los cuatro primeros, gracias a la ayuda de Manuel S&aacute;nchez Duarte. Y estoy en deuda con las compa&ntilde;eras que ahora lo coordinan. Los desvelos, cuidados y noches en blanco que exige un programa de este tipo nunca han tenido el debido reconocimiento.
    </p><p class="article-text">
        Tardamos dos a&ntilde;os en tramitar la aprobaci&oacute;n oficial de la titulaci&oacute;n. No nos entend&iacute;an: &eacute;ramos un grupo interdisciplinar, sin caudillo ni mandarines acad&eacute;micos. Solo nuestros <em>curricula vitae</em> desatascaron la cerraz&oacute;n y desconocimiento de quienes nos evaluaban. Finalmente, implantamos los estudios de Internet que desde hac&iacute;a a&ntilde;os se impart&iacute;an en el extranjero. Y nos abrimos a la sociedad.
    </p><p class="article-text">
        Cada curso hemos reunido alrededor de una veintena de docentes. Proceden de tres universidades p&uacute;blicas madrile&ntilde;as (UCM, UNAM y URJC) y una privada (IE University). Abarcan una docena larga de especialidades que van de la ingenier&iacute;a a la filosof&iacute;a, de la ciencia pol&iacute;tica al periodismo, del derecho a la antropolog&iacute;a, de la sociolog&iacute;a a los estudios de g&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        Nuestro alumnado, nacional e internacional, no entra pagando. Para matricularse debe presentar un proyecto que denominamos prototipo. Para eso estamos: para convertir en realidad los sue&ntilde;os intelectuales y los perfiles profesionales de quienes requieren nuestro servicio. Casi nunca hemos sobrepasado la decena de matriculas. Hubo un tiempo en que cobr&aacute;bamos seg&uacute;n su n&uacute;mero, es decir, casi nada. Pero hacemos aquello en lo que creen nuestros alumnos. Creemos en ellas y ellos. Sus TFM nos motivan a seguir adelante con esta plataforma de docencia, investigaci&oacute;n e intervenci&oacute;n social.
    </p><p class="article-text">
        Nuestro M&aacute;ster, por todo lo dicho, es suyo. De los TFM salieron, entre otras muchas iniciativas, <a href="http://ccdemocraticas.net/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una asociaci&oacute;n que vela por la calidad y la cultura democr&aacute;tica de las organizaciones</a>, <a href="http://journals.sagepub.com/doi/full/10.1177/0267323118763907" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">art&iacute;culos indexados en revistas internacionales</a> y que forman parte de tesis doctorales en curso&hellip;. y hasta un <a href="https://vimeo.com/153488549" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">documental sobre punk y movilizaciones juveniles</a>, que ha sido premiado y ser&aacute; emitido por Televisi&oacute;n Espa&ntilde;ola. Desde el arranque incorporamos en debates o la docencia a <a href="http://cccd.es/wp/category/periodismo-y-medios-digitales/periodismo-y-medios-digitales-2016/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">periodistas muy reconocidos</a> y <a href="http://cccd.es/wp/de-wikileaks-a-los-papeles-de-panama-pasando-por-los-de-bankia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reporteras aguerridas</a>, trabajadores de algunos medios que luego destapar&iacute;an el <em>Cifu mastergate</em>. El pr&oacute;ximo curso tutorizar&aacute;n m&aacute;s proyectos de innovaci&oacute;n period&iacute;stica y audiovisual.
    </p><p class="article-text">
        No es vano ni banal que impartamos bastantes seminarios en el <a href="https://www.medialab-prado.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">MediaLab Prado</a>, un laboratorio de innovaci&oacute;n y tecnolog&iacute;a ciudadana, dependiente del Ayuntamiento de Madrid. La alianza (no siempre f&aacute;cil) entre la universidad y un centro municipal ha reafirmado nuestra vocaci&oacute;n p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        Este es nuestro orgullo y raz&oacute;n de ser. Como el de much&iacute;simos otros posgrados de la universidad espa&ntilde;ola, que existen y sobreviven gracias a esfuerzos personales y colectivos, nunca recompensados en su justa medida y poco valorados por su m&eacute;rito.
    </p><p class="article-text">
        En la universidad p&uacute;blica somos multitud quienes mantenemos posgrados de calidad porque amamos y creemos en lo que hacemos. Hemos obviado la miseria con la que pagaban las tareas de implantaci&oacute;n y coordinaci&oacute;n de estas titulaciones. Siendo voluntarias, suponen un ejercicio de auto-explotaci&oacute;n. Como a tantos otros compa&ntilde;eros no nos ha importado que nuestros art&iacute;culos y proyectos de investigaci&oacute;n fuesen aplazados o quedasen sepultados por la burocracia y las labores administrativas. Ni que nuestra actividad apenas computase en la carga docente o para la promoci&oacute;n acad&eacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        Somos la p&uacute;blica y, aunque quienes nos desgobiernan nos piensan como empresas paralelas y academias privadas, nos tienen enfrente. No es autobombo. Ni una declaraci&oacute;n de intenciones. Estamos del lado de la ciudadan&iacute;a que sostiene el pa&iacute;s. Para servirle sin distingos ni prebendas. Para rendir cuentas y exig&iacute;rselas a quienes exhiben un t&iacute;tulo. No basta con haberlo pagado. Esta no es una universidad para Cifus.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Víctor Sampedro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/masters-cifus-haran_129_2149650.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Apr 2018 20:04:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Másters que los Cifus* nunca harán]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[El Máster de Cifuentes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[M de Marea]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/marea_129_2582791.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">En Galicia la M (con mayúsculas) ya no pertenece a Don Manuel Fraga</p><p class="subtitle">Cuando el dinosaurio se fue a dormir el sueño eterno, surgieron las mareas municipalistas que le han ganado la batalla en la evolución del ecosistema político</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Galicia, que fue <a href="http://www.eldiario.es/galicia/Galicia-laboratorio-electoral-Podemos_0_312169520.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">el laboratorio electoral de Podemos</a>, lo es tambi&eacute;n de las plataformas de uni&oacute;n popular</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        En Galicia la M (con may&uacute;sculas) ya no pertenece a Don Manuel Fraga. Cuando el dinosaurio se fue a dormir el sue&ntilde;o eterno, surgieron las Mareas Municipalistas. Le han ganado la batalla en la evoluci&oacute;n del ecosistema pol&iacute;tico. Galicia, que fue <a href="http://www.eldiario.es/galicia/Galicia-laboratorio-electoral-Podemos_0_312169520.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el laboratorio electoral de Podemos</a>, lo es tambi&eacute;n de las plataformas de uni&oacute;n popular. &Eacute;stas se gestaron en tres fases, que proporcionan otros tantos elementos con los que debieran contar quienes apuestan por esta f&oacute;rmula desde la izquierda social y transformadora.
    </p><p class="article-text">
        <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Una lectura desapasionada y en detalle</a> de los resultados electorales del 24 de marzo da la raz&oacute;n a los dos modelos en liza. O m&aacute;s, en concreto, a una lista de confluencia que no renuncie al nombre de Podemos, pero con alg&uacute;n a&ntilde;adido o expresi&oacute;n que reconozca la existencia e importancia de sus compa&ntilde;eros de viaje. El partido de P. Iglesias cataliz&oacute; voto all&aacute; donde no hab&iacute;a suficiente tejido social movilizado, ni representantes de la sociedad civil capaces de catalizar el voto indignado con la fuerza de los l&iacute;deres de Podemos. Quienes defienden de &ldquo;confluencia y desbordamiento de Podemos&rdquo;, seg&uacute;n el modelo de A. Colau o M. Carmena, debieran considerar si cuentan con, al menos, tres factores que han propiciado su &eacute;xito.
    </p><p class="article-text">
        Uno, dos y tres. Primero, un ciclo de movilizaci&oacute;n social prolongado, cuya cristalizaci&oacute;n institucional se demora en el tiempo y sufre vaivenes. Segundo, el fracaso previo de coaliciones de gobierno entre partidos de viejo cu&ntilde;o. Y, tercero, el realineamiento de los liderazgos pol&iacute;ticos y culturales, en sinton&iacute;a con los sectores de la opini&oacute;n p&uacute;blica m&aacute;s renovadores. La receta se resume en tres M con nombre propio. Nunca <strong>M</strong>&aacute;is, Xos&eacute; <strong>M</strong>anuel Beiras y <strong>M</strong>anuel Rivas. M&aacute;s all&aacute; de personalismos, representan la evoluci&oacute;n imprescindible del campo social, pol&iacute;tico y cultural para que esa dichosa &ldquo;uni&oacute;n popular&rdquo; no sea una quimera y la candidatura que la represente, un artefacto electoral fallido. Las tres M resumen la labor de zapa del legado de don Manuel, realizada por el &ldquo;viejo topo&rdquo; que ha arrebatado el poder a sus herederos.
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://propolis-colmena.blogspot.com/2013/11/nunca-mais-nuestra-guerra-nuestra-marea.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La Marea Humana</a> formada tras el Prestige, para &ldquo;limpiar las playas y los despachos&rdquo;, se ha prolongado en el tiempo. A lo largo de diez a&ntilde;os resurgi&oacute; en m&uacute;ltiples contextos, se&ntilde;alizando la obslolescencia institucional, la autonom&iacute;a de la sociedad civil y su capacidad de auto-organizarse. Los miles de voluntarios que acudieron a Galicia denunciaban la democracia del chapapote y anticipaban el No a la Guerra. Ah&iacute; empezaron a militar &ndash; sin partidos y con medios propios generados en la Red - muchos de quienes hoy protagonizan la nueva pol&iacute;tica y el nuevo periodismo. Entonces apenas contaban con veinte a&ntilde;os. Hoy son los treinta&ntilde;eros que saltaron &ldquo;da praza ao Pazo&rdquo; el 24M.
    </p><p class="article-text">
        Podemos tiene su base sociol&oacute;gica en el 15-M, hace apenas cuatro a&ntilde;os. Quienes le exigen renunciar a su marca en favor de una candidatura de uni&oacute;n popular a nivel estatal deben preguntarse por la calidad y las urdimbres del tejido social que quieren representar. Las diferencias son notables a lo largo de la geograf&iacute;a espa&ntilde;ola. Y el <strong>tempo do orballo</strong> &ndash; el del calabobos o xirimiri, lento, pero imparable - es un buen ant&iacute;doto contra &ldquo;el s&iacute;ndrome de Dos Hermanas&rdquo;. El que aquej&oacute; a Podemos cuando sus l&iacute;deres calificaron como derrota lo que, en realidad, fue un aut&eacute;ntico &eacute;xito: ser la tercera fuerza pol&iacute;tica m&aacute;s votada en el feudo andaluz del PSOE. La incultura pol&iacute;tica de la urgencia se&ntilde;al&oacute; el resultado como un fracaso. S&oacute;lo justificaban esa valoraci&oacute;n las expectativas desmesuradas y el derrotismo fruto de la impaciencia.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n el PP obtuvo mayor&iacute;a absoluta tras el Prestige, pero en aquellas elecciones <a href="http://fundacionbetiko.org/wp-content/uploads/2012/11/Nunca-m%C3%A1is.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el voto de izquierda super&oacute; al de la derecha</a>. No ocurr&iacute;a desde 1936. El realineamiento del voto se materializ&oacute; en el gobierno bipartito del PSOE y BNG. Que luego ser&iacute;a sancionado por la falta de cooperaci&oacute;n y la competencia desleal de los presuntos socios, que replicaron los vicios de la vieja pol&iacute;tica, al servicio de las organizaciones partidarias antes que del cuerpo social. El PSdeG apenas se replante&oacute; nada en el plano program&aacute;tico u organizativo. El BNG quiso emular a los partidos hegem&oacute;nicos de los nacionalismos catal&aacute;n y vasco. Tras esa decepci&oacute;n vino otra mayor&iacute;a parlamentaria del PP. Es decir, otra lecci&oacute;n clave: adem&aacute;s de lenta, la traducci&oacute;n institucional del cambio social experimenta avances y retrocesos, flujos y reflujos... s&iacute;, como la marea.
    </p><p class="article-text">
        Se representa al gallego en una escalera, sin saber si sube o si baja. Es el estereotipo de una mirada r&aacute;pida y cortoplacista. Otra m&aacute;s demorada le mostrar&iacute;a subiendo dos pelda&ntilde;os arriba y bajando otro. Algo propio de quien se sabe d&eacute;bil y ante un poder que le quiere inm&oacute;vil. Subir&aacute; cuando vea a otros se&ntilde;alizando y haciendo factible la ascensi&oacute;n. Los pol&iacute;ticos y tertulianos que reprochan a la ciudadan&iacute;a no haber finiquitado el bipartidismo en las urnas debieran considerar cu&aacute;ntos notables, con visibilidad p&uacute;blica, han desertado de las filas del PPSOE. &iquest;Cu&aacute;ntos han roto amarras con sus tradiciones ideol&oacute;gicas, con los aparatos de partido y comunicaci&oacute;n a los que serv&iacute;an? &iexcl;Qu&eacute; f&aacute;cil les resulta exigir al electorado una ruptura que ellos son incapaces de protagonizar! &iexcl;Cu&aacute;nta similitud con la militancia y la comandancia ortodoxas que, inconscientes de sus contradicciones, desprecian las de la gente com&uacute;n!
    </p><p class="article-text">
        Los voluntarios de mono blanco ocupan ahora los muncipios m&aacute;s relevantes de la provincia de A Coru&ntilde;a. Pero Xos&eacute; Manuel Beiras ya hab&iacute;a dado a mediados de los 90 del siglo pasado el giro hacia la nueva pol&iacute;tica. Visitaba los foros altermundistas y constataba la pujanza de nuevos imaginarios y artefactos pol&iacute;ticos que rebasaban los l&iacute;mites de la izquierda cl&aacute;sica. Luego rompi&oacute; (con) el BNG. Una estrategia que, por ejemplo, Anguita ha sido todav&iacute;a incapaz de formular, menos a&uacute;n de impulsar respecto a la IU reh&eacute;n del PCE.
    </p><p class="article-text">
        Fue en Galicia donde Pablo Iglesias comenz&oacute; a hacer campa&ntilde;as electorales para AGE. Alternativa Galega de Esquerdas, con X.M. Beiras a la cabeza, rompi&oacute; el tab&uacute; nacionalista. Quienes abandonaron la secta identitaria, romper&iacute;an luego el techo electoral del BNG, con alianzas antes consideradas anti-natura. El pacto electoral con IU daba primac&iacute;a al tema social sobre el nacional. Todo un anatema para quienes consideran la pol&iacute;tica un asunto identitario. Todo un ejemplo de c&oacute;mo rebasar al PP y al PSOE que hab&iacute;an hecho del &ldquo;galleguismo&rdquo; un ejercicio de &ldquo;enxebrismo&rdquo; (el transunto galaico del casticismo). Mientras, el BNG se iba quedando solo, algo l&oacute;gico en quien pretende arrogarse la exclusividad monol&iacute;tica del nacionalismo... o de la izquierda &ldquo;verdadera&rdquo;. No es cuesti&oacute;n (s&oacute;lo) de etiquetas y vocabulario. Una candidatura de unidad requiere nuevos aprendizajes, rupturas con el pasado y la reformulaci&oacute;n de un presente pre&ntilde;ado de futuro. Eso s&iacute; que es desbordar y no surfear lo que, al final, se revela una moda y un simple modismo.
    </p><p class="article-text">
        Manuel Rivas aport&oacute; la tercera <strong>M</strong>. El escritor gallego con mayor reconocimiento y capital simb&oacute;lico, tambi&eacute;n respald&oacute; las mareas. Al igual que Beiras, no asumi&oacute; protagonismo y rechaz&oacute; figurar en la primera l&iacute;nea de las listas y en los m&iacute;tines. Rivas representa la intelectualidad que, con la <em>Burla Negra </em>(la facci&oacute;n cultural de <em>Nunca M&aacute;is</em>) aprendi&oacute; a vivir a la contra, renunci&oacute; a la dependencia institucional, y la reemplaz&oacute; por un sost&eacute;n social y comunitario. La disposici&oacute;n al di&aacute;logo &ndash; antes que al mon&oacute;logo &ndash; representa al nuevo intelectual. Se sabe apenas un nodo m&aacute;s de una red y que &ndash; antes que el enfrentamiento, consciente de su labor catalizadora &ndash; se muestra conciliador y amable. Sin fronteras pero con ra&iacute;ces, como el emigrante gallego: sensible tanto a lo local como a lo global. En comparaci&oacute;n nada odiosa sino palmaria, ni uno solo de los (muchos) comentaristas madrile&ntilde;os de <em>El Pa&iacute;s</em> se sent&oacute; a hablar en p&uacute;blico con M. Carmena, como hizo Rivas con Ada Colau en la campa&ntilde;a de la Marea Atl&aacute;ntica. Menos a&uacute;n puso en peligro su columna y renunci&oacute; a ella.
    </p><p class="article-text">
        Les pido un ejercicio de imaginaci&oacute;n. Piensen qu&eacute; habr&iacute;a ocurrido si dos hist&oacute;ricos de la pol&iacute;tica y la cultura irredentas y con igual reconocimiento p&uacute;blico hubiesen apoyado la candidatura municipalista madrile&ntilde;a. La Marea Atl&aacute;ntica de A Coru&ntilde;a triunf&oacute; en una ciudad donde la L de su nombre era objeto constante de disputa falaz: sus habitantes hablan, simplemente, de Coru&ntilde;a. La nueva ortograf&iacute;a y gram&aacute;tica pol&iacute;ticas usan c&oacute;digo abierto y libre. Esto explica el uso del gallego que hicieron las mareas en campa&ntilde;a: una se&ntilde;a de identidades plurales y amables, nunca un ariete, un muro numantino o una marca partidista.
    </p><p class="article-text">
        La unidad popular vendr&aacute; de la mano de las evoluciones y los giros del tejido social, los partidos y los referentes intelectuales. La vieja pol&iacute;tica concibe las candidaturas unitarias incompatibles con el logo de Podemos. Un partido cuyo objetivo de alcanzar la mayor&iacute;a electoral en solitario resulta improbable; al menos, a corto plazo. Pero sin el cual no ser&aacute; posible adelantar electoralmente al PSOE o andarle a la zaga, muy de cerca, hasta el pr&oacute;ximo embate en las urnas. La discusi&oacute;n sobre la f&oacute;rmula electoral se basa todav&iacute;a din&aacute;micas de exclusi&oacute;n o cooptaci&oacute;n. No confiere suficiente importancia a las sinergias que pudieran emerger en una coalici&oacute;n de las diferencias. Y las diferencias reales no est&aacute;n en las siglas, sino en las trayectorias individuales y colectivas, que o son convergentes o no. Y ah&iacute;, en el realismo para constatarlo, radica, creo yo, la verdadera cuesti&oacute;n. &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Víctor Sampedro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/marea_129_2582791.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Jul 2015 19:03:16 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[M de Marea]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Mareas Gallegas,Galicia,Podemos,Xosé Manuel Beiras,Manuel Fraga]]></media:keywords>
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