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    <title><![CDATA[elDiario.es - Luis González Reyes]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/luis_gonzalez_reyes/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Luis González Reyes]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El gas y la solidaridad mal entendida de la UE]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/gas-solidaridad-mal-entendida-ue_129_9221606.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fcc3bb13-7f46-4d33-a6a6-1caaf22e1b29_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El gas y la solidaridad mal entendida de la UE"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">“Winter is coming”, pero nunca es tarde para actuar. En ese hacer, la solidaridad y la reducción del consumo son fundamentales. Pero más allá del invierno de 2022, el problema es la crisis ecológica y social a la que nos enfrentamos</p><p class="subtitle">La UE pacta reducir el gas un 15% ante los cortes de Rusia, con excepciones para países como España</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Winter is coming&rdquo; y la Uni&oacute;n Europea, ante la crisis del gas ruso y las dificultades crecientes de extracci&oacute;n y distribuci&oacute;n internacional, prepara un <a href="https://ec.europa.eu/commission/presscorner/detail/en/statement_22_4725" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">plan para reducir la demanda de gas un 15% apelando a la solidaridad entre pa&iacute;ses miembros</a>. Sin embargo, Estados como el espa&ntilde;ol y el portugu&eacute;s, por su falta de interconexi&oacute;n con el resto de pa&iacute;ses europeos, entre otros factores, solo tendr&iacute;an que reducir su consumo un 7%. A simple vista dar&iacute;a la impresi&oacute;n de que la UE por fin se toma en serio las demandas ecologistas, aunque sea por la presi&oacute;n de la guerra: reducci&oacute;n y solidaridad. Pero un an&aacute;lisis pormenorizado de la propuesta revela todo lo contrario: una iniciativa de mantenimiento del modelo f&oacute;sil que beneficia a los pa&iacute;ses m&aacute;s enriquecidos de la UE y un viraje del discurso que incorpora la perspectiva de la econom&iacute;a de guerra.
    </p><p class="article-text">
        La necesidad de reducir el uso del gas es incuestionable desde antes de las restricciones generadas por la guerra en Ucrania. Por un lado, por el inevitable declive en la accesibilidad de los combustibles f&oacute;siles; desde 2019 la extracci&oacute;n de gas a nivel mundial est&aacute; en receso. Pero, sobre todo, el gas se debe abandonar completamente junto al resto de combustibles f&oacute;siles para 2040 en la UE porque es la &uacute;nica manera de tener alguna opci&oacute;n de que la emergencia clim&aacute;tica pueda mitigarse a tiempo. Adem&aacute;s, reducir el consumo de gas es la v&iacute;a para conseguir un modelo energ&eacute;tico m&aacute;s descentralizado, democr&aacute;tico y menos dependiente del exterior. Un modelo para salir de la perspectiva belicista y construir una econom&iacute;a para la paz, que realmente ponga la vida digna en el centro. Desde ah&iacute; es positiva la reducci&oacute;n de la demanda de gas, aunque deber&iacute;a ser m&aacute;s ambiciosa que el 15%, incluido en el Estado espa&ntilde;ol, y deber&iacute;a incorporar otros combustibles f&oacute;siles, principalmente en el sector del transporte y en el de la generaci&oacute;n de electricidad (no vaya a ser que la UE est&eacute; pensando en sustituir ciclos combinados de gas por centrales t&eacute;rmicas de carb&oacute;n).
    </p><p class="article-text">
        Pero lo que realmente no cuadra es el concepto de &ldquo;solidaridad&rdquo; que maneja este acuerdo, una &ldquo;solidaridad&rdquo; obligada e impuesta, que se parece al concepto de servidumbre. La solidaridad, horizontal por definici&oacute;n, solo se puede entender en t&eacute;rminos de reparto de todos los recursos y de depuraci&oacute;n de las responsabilidades. Sin embargo, lo que busca el acuerdo es asegurar el consumo de los pa&iacute;ses m&aacute;s enriquecidos de la UE, como Alemania o Pa&iacute;ses Bajos, cuyas emisiones per c&aacute;pita de gases de efecto invernadero son de las m&aacute;s altas de la UE y del mundo &ndash;y m&aacute;s lo ser&iacute;an si se contaran las emisiones hist&oacute;ricas o las ligadas al consumo en lugar de a la producci&oacute;n anual, que es como se suele medir&ndash;.
    </p><p class="article-text">
        Resulta poco cre&iacute;ble que apelen a la solidaridad quienes no hace mucho se la negaron a los Estados del sur de la Uni&oacute;n Europea (recordemos aquel acr&oacute;nimo que nos dedicaron: PIGS), exigiendo fuertes ajustes estructurales porque eran &ldquo;vagos y despilfarradores&rdquo; frente a la &ldquo;frugalidad&rdquo; de los pa&iacute;ses n&oacute;rdicos. Este es el momento de demostrar esta frugalidad en los pa&iacute;ses de la UE que m&aacute;s se han enriquecido y que m&aacute;s emisiones de gases de efecto invernadero han generado. Son quienes deben hacer los mayores esfuerzos de cambio, de reducci&oacute;n del consumo, de transformaci&oacute;n de sus sociedades.
    </p><p class="article-text">
        Por eso tampoco cabe pedir que el Estado espa&ntilde;ol se convierta en el <em>hub </em>del gas de la UE por cuestiones de &ldquo;solidaridad&rdquo;. No es el momento clim&aacute;tico de incrementar las importaciones de Gas Natural Licuado (GNL), m&aacute;s caro y perjudicial para el clima, para hacer funcionar las regasificadoras a plena potencia y justificar la apertura de aquella considerada en el 2012 por el CNE no necesaria para el suministro estatal. No es el momento de resucitar el MidCat en base a futuribles como el hidr&oacute;geno &ldquo;verde'', ni de construir nuevos gasoductos de coste multimillonario entre pa&iacute;ses. Tampoco es solidario convertir una parte importante del territorio peninsular, pasando por encima de la agricultura y la conservaci&oacute;n de los ecosistemas, en un captador de energ&iacute;as renovables para generar hidr&oacute;geno &rdquo;verde&ldquo; que sostenga el consumo energ&eacute;tico de los pa&iacute;ses &rdquo;frugales&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, coincidimos con la UE y los Gobiernos alem&aacute;n o espa&ntilde;ol en que necesitamos solidaridad, y mucha. Una solidaridad, en primer lugar, entre clases sociales, con aquellas personas que sufren pobreza energ&eacute;tica. Es urgente asegurar que todo el mundo tenga sus requerimientos b&aacute;sicos energ&eacute;ticos cubiertos; recordemos que ya hay gente que cada invierno sufre las consecuencias del fr&iacute;o. Estamos sufriendo una grave emergencia clim&aacute;tica, con terribles repercusiones ambientales y sociales. Repercusiones muy desiguales seg&uacute;n el nivel de renta. No hay m&aacute;s que ver qui&eacute;nes est&aacute;n sufriendo m&aacute;s las sucesivas olas de calor: aquellas personas que no tienen aire acondicionado ni piscina, quienes tienen que trabajar bajo un sol abrasador (parad&oacute;jicamente, aquellas cuyos niveles de consumo producen menos emisiones de gases de efecto invernadero).
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n una solidaridad entre Estados, pero con una mirada larga, que abarque al conjunto del planeta. Desde este marco, no se puede olvidar que los pa&iacute;ses de la UE est&aacute;n entre los principales emisores hist&oacute;ricos, per c&aacute;pita y actuales del planeta.&nbsp;Los mismos pa&iacute;ses que, insolidariamente (inhumanamente), cierran sus fronteras a quienes huyen de hambre, pobreza o sequ&iacute;as. Desde esta perspectiva, la UE, toda la UE, tiene que hacer una dr&aacute;stica dieta f&oacute;sil.
    </p><p class="article-text">
        No olvidemos tampoco que la mayor parte del consumo de gas es atribuible a los sectores industriales, quienes siguen mostrando enormes resistencias al cambio necesario. Aqu&iacute; se pueden nombrar algunas de las grandes multinacionales espa&ntilde;olas, a las que pedimos que se sumen a la ola de solidaridad que emana de la UE y se aprieten el cintur&oacute;n en cuanto al consumo de gas y otros combustibles f&oacute;siles que ya escasean. Eso s&iacute;, sin trasladar sus repercusiones a la poblaci&oacute;n m&aacute;s vulnerabilizada.
    </p><p class="article-text">
        La emergencia clim&aacute;tica no es un hallazgo del &uacute;ltimo lustro. El pico de los combustibles f&oacute;siles tampoco nos pilla por sorpresa, y va mucho m&aacute;s all&aacute; de una consecuencia coyuntural de la guerra en Ucrania. La necesidad de reducci&oacute;n del consumo de energ&iacute;a f&oacute;sil no ha aparecido en 2022, lleva tiempo siendo demandada. Tampoco es nueva la enorme dependencia de la UE de la compra de crudo a pa&iacute;ses que vulneran derechos humanos, hoy es Rusia, pero ayer lo fueron Arabia Saud&iacute;, Azerbaijan, Argelia y una larga lista. El movimiento ecologista lo lleva se&ntilde;alando d&eacute;cadas, exigiendo adem&aacute;s justicia clim&aacute;tica, por la cual son aquellos pa&iacute;ses m&aacute;s enriquecidos, que m&aacute;s cambio clim&aacute;tico han provocado, a quienes corresponde realizar los mayores esfuerzos: que obliguen a sus grandes empresas a poner los derechos ambientales de las personas y el resto de seres vivos por encima de sus beneficios. Sin embargo, COP del Clima tras COP del Clima, los acuerdos de reducci&oacute;n siguen estando muy lejos de lo que indica la ciencia, sin olvidar que en muchos casos su aplicaci&oacute;n ha sido un gran fracaso.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Winter is coming&rdquo;, s&iacute;, pero nunca es tarde para actuar. En ese hacer, la solidaridad y la reducci&oacute;n del consumo son fundamentales. Pero m&aacute;s all&aacute; del invierno de 2022, el problema es la crisis ecol&oacute;gica y social a la que nos enfrentamos. Una crisis que, adem&aacute;s, sufren mucho m&aacute;s fuera de Europa. Por eso lo solidario &ndash;y efectivo&ndash; es cambiar definitivamente el modelo de producci&oacute;n y consumo. Y que el mayor esfuerzo lo realicen quienes m&aacute;s responsabilidad han tenido en la creaci&oacute;n de este problema. De otra manera, se seguir&aacute;n poniendo parches (poco solidarios) que se abrir&aacute;n en la siguiente crisis coyuntural dejando un margen de maniobra menor (o inexistente).
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marina Gros, Luis Rico, Javier Andaluz, Luis González Reyes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/gas-solidaridad-mal-entendida-ue_129_9221606.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 03 Aug 2022 20:14:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El gas y la solidaridad mal entendida de la UE]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gas,Energía,UE - Unión Europea]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Y si discutimos sobre la tecnología?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/si-discutimos-tecnologia_132_8174616.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e43fc713-bd02-4502-8e62-c6d523f6004a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Y si discutimos sobre la tecnología?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hemos depositado todos los huevos para una vida digna en la cesta tecnológica, en el ya inventaremos justo lo que necesitamos, en el momento en que haga falta y tendremos los recursos necesarios. La tecnología la concebimos como omnipotente.</p></div><p class="article-text">
        Entre los elementos m&aacute;s incuestionables de nuestro orden pol&iacute;tico, econ&oacute;mico y cultural se encuentra la tecnolog&iacute;a. En el tu&eacute;tano de nuestra sociedad est&aacute; que &ldquo;la tecnolog&iacute;a es lo que nos hace humanos&rdquo;, que &ldquo;no se puede luchar contra el progreso&rdquo;, que &ldquo;las tecnolog&iacute;as son neutrales&rdquo; y que &ldquo;la tecnolog&iacute;a nos puede sacar de la crisis civilizatoria en la que estamos&rdquo;. Cuanto m&aacute;s incuestionable es un aspecto en una sociedad, m&aacute;s necesario es trabajarlo, pues muestra los puntos ciegos colectivos. Unos puntos ciegos que, en la vigente situaci&oacute;n de emergencia civilizatoria, pueden acarrear consecuencias fatales.
    </p><p class="article-text">
        Hemos depositado como sociedad casi todos los huevos para alcanzar o sostener una vida digna en la cesta tecnol&oacute;gica, en el ya inventaremos justo lo que necesitamos, justo en el momento en que haga falta y adem&aacute;s contaremos con los recursos necesarios (monetarios, energ&eacute;ticos, materiales, etc.) para que se expanda por todo el globo r&aacute;pidamente. Es decir, la tecnolog&iacute;a la concebimos casi como omnipotente. De este modo, la tecnolog&iacute;a podr&aacute; enfrentar el calentamiento global, el decrecimiento en la disponibilidad de los combustibles f&oacute;siles o&hellip; lo que haga falta. Enunciado as&iacute;, el pensamiento no solo parece simpl&oacute;n, sino poco cient&iacute;fico, m&aacute;s propio de un pensamiento m&aacute;gico. Obviamente, nadie lo argumenta como lo acabo de se&ntilde;alar porque, en realidad, no existe debate, solo algunos clich&eacute;s repetidos de manera mec&aacute;nica. La tecnolog&iacute;a est&aacute; fuera del escrutinio social porque entra en el campo de la fe y de lo asumido como incuestionable.
    </p><p class="article-text">
        Pero &iquest;qu&eacute; pasar&iacute;a si la tecnolog&iacute;a no nos pudiese sacar de este atolladero? &iquest;Y si la tecnolog&iacute;a tuviese l&iacute;mites y no tuviese un desarrollo imparable? &iquest;Y si distase mucho de ser neutral y en realidad fuese un potente conformador socioambiental o, mejor dicho, destructor socioambiental? Estas son preguntas, desde mi punto de vista, centrales.
    </p><p class="article-text">
        Adri&aacute;n Almaz&aacute;n desmonta en <em>T&eacute;cnica y tecnolog&iacute;a</em> los cuatro grandes pilares de la fe tecnol&oacute;gica: que es un atributo central de la humanidad, que tiene un progreso imparable, que es neutral y que nos sacar&aacute; de los problemas que tenemos. Creo que es un libro excelente para alimentar ese no-debate social sobre la tecnolog&iacute;a que tanto necesitamos.
    </p><p class="article-text">
        Destaco una de las ideas fuerza del texto. Una distinci&oacute;n central de toda la argumentaci&oacute;n de Almaz&aacute;n es la existente entre t&eacute;cnica y tecnolog&iacute;a. La t&eacute;cnica ser&iacute;a transhist&oacute;rica, pero tambi&eacute;n estar&iacute;a presente en otros seres vivos. Se puede entender como &ldquo;un atributo general de toda sociedad humana que se vincula con la capacidad de fabricaci&oacute;n o utilizaci&oacute;n de un determinado tipo de objetos, los objetos t&eacute;cnicos, y que es inseparable de los saberes asociados a dicha fabricaci&oacute;n o uso&rdquo;. En cambio, &ldquo;la tecnolog&iacute;a es &uacute;nicamente una fase [de la historia de la t&eacute;cnica], en concreto la que comenz&oacute; con la Modernidad capitalista de Occidente y continu&oacute; con la eclosi&oacute;n de la sociedad industrial y su extensi&oacute;n a todo el globo&rdquo;. Es una forma particular de t&eacute;cnica propia de las sociedades capitalistas.
    </p><p class="article-text">
        Bajo este paradigma, t&eacute;cnica y tecnolog&iacute;a no existen fuera de la sociedad sino que son un constructo de ella y, a la vez, la conforman. Por eso se puede (y se debe) diferenciar t&eacute;cnica y tecnolog&iacute;a. Mientras la tecnolog&iacute;a emerge del capitalismo y est&aacute; al servicio de la reproducci&oacute;n del capital, la t&eacute;cnica no necesariamente. De aqu&iacute; sale una conclusi&oacute;n con implicaciones pol&iacute;ticas importantes: la tecnolog&iacute;a no sirve para trascender el capitalismo y afrontar sus impactos socioambientales porque no solo no es neutral, sino que est&aacute; al servicio de &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        Me gustar&iacute;a sumar dos reflexiones que se podr&iacute;an entender como a&ntilde;adidos al libro, una especie de adenda. La primera parte de la propia definici&oacute;n de t&eacute;cnica. &iquest;Qu&eacute; pasar&iacute;a si la cambi&aacute;semos?, &iquest;si en lugar de focalizarla en los objetos t&eacute;cnicos y circunscribirla a los animales, como hace el autor, la centr&aacute;semos en la utilidad de la t&eacute;cnica? Si hici&eacute;semos esto, la t&eacute;cnica se podr&iacute;a definir como la capacidad de transformar el entorno o adaptarse a &eacute;l para los fines propios.
    </p><p class="article-text">
        Bajo su definici&oacute;n, Almaz&aacute;n defiende que la t&eacute;cnica no es capacidad &uacute;nica del ser humano, pero probablemente se podr&iacute;a decir que es en nuestra especie en la que alcanza su m&aacute;xima expresi&oacute;n. Pero si la definici&oacute;n se focaliza en los usos y no en los objetivos&hellip; ya no se podr&iacute;a afirmar ni siquiera eso. La transformaci&oacute;n que ha imprimido el conjunto de la vida al planeta Tierra para expandirse, a trav&eacute;s de m&uacute;ltiples t&eacute;cnicas, es cualitativa y cuantitativamente superior a la que ha realizado el ser humano y, adem&aacute;s, ha generado los mecanismos necesarios para que se sostenga en el tiempo. Un ejemplo es que la composici&oacute;n de la atm&oacute;sfera en gran parte es fruto de la vida y est&aacute; &ldquo;a su servicio&rdquo; (presencia de ox&iacute;geno, capa de ozono, efecto invernadero controlado, etc.). Otro ser&iacute;a la regulaci&oacute;n de la salinidad y el pH de los oc&eacute;anos para que est&eacute;n en el nivel &oacute;ptimo para el desarrollo de la vida.
    </p><p class="article-text">
        Descendiendo a lo micro, un &aacute;rbol, como t&eacute;cnica de la vida, es desde muchos par&aacute;metros netamente superior a un panel solar: se autorrepara, funciona y se crea a temperatura ambiente y con materiales disponibles en el entorno, sus residuos no suponen ning&uacute;n problema al entorno (todo lo contrario), no contamina, sino que generan nutrientes (carbono, agua, etc.) para el resto de seres vivos con los que cohabitan, se reproduce solo y aprovecha un porcentaje mayor de la radiaci&oacute;n solar (entre transpiraci&oacute;n y fotos&iacute;ntesis) que un panel fotovoltaico en su propio beneficio y en el del resto del ecosistema. Para quien quiera indagar en esta v&iacute;a, <em>El Origen de Gaia</em> de Carlos De Castro es una buena base.
    </p><p class="article-text">
        Una visi&oacute;n de este tipo sobre la t&eacute;cnica tiene traducciones pol&iacute;ticas muy relevantes. Ya no es solo que dependamos de los ecosistemas, sino que adem&aacute;s las capacidades t&eacute;cnicas del conjunto organizado de seres vivos son cualitativa y cuantitativamente superiores a las humanas. Por ello, es l&oacute;gico que necesitemos adaptar e integrar nuestra t&eacute;cnica a c&oacute;mo funcionan los flujos materiales y energ&eacute;ticos en la trama de la vida. El mejor desarrollo t&eacute;cnico al que podemos aspirar es aprovechar el que ha desarrollado el conjunto de la vida y, por lo tanto, no solo tenemos que imitarla (algo que siempre ser&aacute; imperfecto), sino sobre todo integrarnos en ella de manera arm&oacute;nica.
    </p><p class="article-text">
        La segunda adenda que quer&iacute;a sumar al texto de Almaz&aacute;n es en el apartado en el que refuta, de manera brillante, que la tecnolog&iacute;a (no hablamos ya de la t&eacute;cnica) nos va a salvar de la crisis civilizatoria en la que nos encontramos. Para ello, voy a realizar una segunda definici&oacute;n de t&eacute;cnica. La t&eacute;cnica ser&iacute;a la condensaci&oacute;n de materia, energ&iacute;a y conocimientos para adaptar o adaptarse al entorno con el fin de satisfacer necesidades y deseos de quien la usa. Es decir, que la t&eacute;cnica no es solamente raciocinio &ldquo;inmaterial&rdquo;, sino que tiene una base material y energ&eacute;tica determinante. Este aspecto, que muchas veces se olvida al plantear el desarrollo imparable y pr&aacute;cticamente omnipotente de la tecnolog&iacute;a, es central.
    </p><p class="article-text">
        Pero la tecnolog&iacute;a, a diferencia de la t&eacute;cnica, no solo tiene una insoslayable base f&iacute;sica en general, sino una base f&iacute;sica muy espec&iacute;fica. El desarrollo tecnol&oacute;gico requiere de fuentes energ&eacute;ticas densas que funcionen en <em>stock</em> (que est&eacute;n siempre disponibles, no como las renovables). Esto lo explica bien Andreas Malm en <em>Capital f&oacute;sil</em>. Tambi&eacute;n necesita un amplio abanico de materiales, muchos de ellos escasos (o, mejor dicho, cada vez m&aacute;s escasos) sobre la corteza terrestre. Como actualmente estamos atravesando el pico de m&aacute;xima disponibilidad f&oacute;sil y material, plantear el desarrollo imparable y con amplias capacidades de la tecnolog&iacute;a tiene un componente religioso m&aacute;s que cient&iacute;fico. Es m&aacute;s, su simple mantenimiento est&aacute; comprometido.
    </p><p class="article-text">
        Se podr&iacute;a argumentar que, igual que existi&oacute; tecnolog&iacute;a antes de la tecnolog&iacute;a f&oacute;sil, puede existir despu&eacute;s. Es decir, que igual que hubo un importante desarrollo de los molinos hidr&aacute;ulicos para la reproducci&oacute;n del capital, esto podr&iacute;a volver a ocurrir y el capitalismo tendr&iacute;a proyecci&oacute;n de futuro. En teor&iacute;a tal vez podr&iacute;a ser as&iacute;, en la pr&aacute;ctica no est&aacute; tan claro. El capitalismo no es un sistema que, por ahora, haya demostrado su reversibilidad. Es un sistema que requiere del crecimiento sostenido y, para este crecimiento, las tecnolog&iacute;as f&oacute;siles son indispensables. Es cierto que ha tenido fuertes crisis, pero un cambio de una matriz energ&eacute;tica densa, de disponibilidad continua, en grandes cantidades y muy vers&aacute;til a otras de caracter&iacute;sticas antag&oacute;nicas es harina de otro costal. Implica un cortocircuito de la reproducci&oacute;n del capital que no sabemos si terminar&aacute; en muerte o en una &ldquo;mera&rdquo; parada cardiorespiratoria. Como poco, el fin de los recursos f&oacute;siles y minerales abundantes implicar&aacute; un capitalismo de mucha menos penetraci&oacute;n territorial y vital. O dicho de otro modo, el fin de esta tecnolog&iacute;a supondr&aacute; a la fuerza la aparici&oacute;n de otros &oacute;rdenes sociales. Una expresi&oacute;n clara de la no neutralidad de la t&eacute;cnica y la tecnolog&iacute;a, que en su libro Almaz&aacute;n describe con mucho detalle.
    </p><p class="article-text">
        Nuevamente, esto tiene implicaciones pol&iacute;ticas importantes. La principal es la necesidad de abandonar la tecnolog&iacute;a (que no la t&eacute;cnica) no solo por sus impactos socioambientales, sino tambi&eacute;n porque es mejor que lo hagamos antes de que ella &ldquo;abandone&rdquo; a la humanidad conforme la crisis energ&eacute;tica y material siga profundiz&aacute;ndose. Cuanto m&aacute;s tardemos en iniciar ese camino y m&aacute;s avancemos en el desarrollo tecnol&oacute;gico pivotando la satisfacci&oacute;n de nuestras necesidades sobre &eacute;l&hellip; en peor situaci&oacute;n nos encontraremos para afrontar cambios que se antojan inevitables.
    </p><p class="article-text">
        En conclusi&oacute;n, necesitamos un debate profundo sobre la t&eacute;cnica y la tecnolog&iacute;a que sit&uacute;e ambos elementos en el foco de la cr&iacute;tica y los saque del &aacute;mbito de la fe. Creo que el libro de Almaz&aacute;n es una estupenda contribuci&oacute;n, que es mejor leer antes de abordar este art&iacute;culo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis González Reyes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/si-discutimos-tecnologia_132_8174616.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 27 Jul 2021 20:32:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Tecnología,Medio ambiente,Recursos naturales,Transición ecológica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Más sostenibilidad igual a reducción de la jornada laboral]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/sostenibilidad-igual-reduccion-jornada-laboral_129_7889381.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dff65d2e-40fb-4aa0-8cb8-88e69d47dfe1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Más sostenibilidad igual a reducción de la jornada laboral"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La persona trabajadora, cuando firma su contrato de trabajo, se compromete a poner parte de su tiempo a disposición de la empresa, tiempo que le es descontado del resto de sus facetas vitales</p></div><p class="article-text">
        El tiempo de trabajo constituye uno de los elementos fundamentales del objeto del contrato de trabajo. Dicho elemento no solo determina, en buena medida, la retribuci&oacute;n a recibir por el trabajo realizado, sino que se relaciona con aspectos tan importantes como la salud de la persona trabajadora, su derecho al descanso y a conciliar su trabajo con su vida personal y familiar. La persona trabajadora, cuando firma su contrato de trabajo, se compromete a poner parte de su tiempo a disposici&oacute;n de la empresa, tiempo que le es descontado del resto de sus facetas vitales.
    </p><p class="article-text">
        El movimiento obrero, en cuanto se hubo organizado m&iacute;nimamente, plante&oacute; como una de sus primeras reivindicaciones, junto al incremento de sus salarios, una reducci&oacute;n de sus extenuantes jornadas de trabajo. Por ello, las primeras normas de contenido laboral vinieron, precisamente, a reducir dicha jornada, espoleadas por unas reivindicaciones obreras que fijaron como horizonte la consecuci&oacute;n de la jornada de ocho horas de trabajo diario. Por recordar lo acaecido en nuestro ordenamiento jur&iacute;dico, hace dos a&ntilde;os se conmemor&oacute; el primer centenario de la huelga de La Canadiense que culmin&oacute; con la aprobaci&oacute;n del&nbsp;Real Decreto de 3 de abril de 1919 que generalizaba la jornada de 8 horas ya aplicada en ciertos sectores productivos. Culminaba as&iacute; una larga lucha, fuertemente feminizada, por conquistar una mayor soberan&iacute;a sobre nuestras propias vidas.
    </p><p class="article-text">
        Desde ese momento, esta referencia temporal se comienza a generalizar como m&iacute;nimo infranqueable por estar relacionada con aspectos irrenunciables para tener vidas dignas. Adem&aacute;s, las reivindicaciones obreras iban dirigidas a que dicha regulaci&oacute;n tuviera una consideraci&oacute;n imperativa y general, no dej&aacute;ndose al arbitrio de la negociaci&oacute;n en las empresas. Ese car&aacute;cter imperativo se ver&aacute; reforzado por la aprobaci&oacute;n del Convenio n&ordm; 1 de la OIT (1919) en el que se consagraba esa misma duraci&oacute;n m&aacute;xima de la jornada diaria.
    </p><p class="article-text">
        El paso de estos m&aacute;s cien a&ntilde;os convierte la referencia de las ocho horas diarias de trabajo en un patrimonio de las personas trabajadoras que dif&iacute;cilmente podr&aacute; revertirse. Sin embargo, no todo son luces en esta descripci&oacute;n de la historia de la regulaci&oacute;n del tiempo de trabajo. En primer lugar, hemos de resaltar que, tras m&aacute;s de cien a&ntilde;os y con una modificaci&oacute;n significativa de las tecnolog&iacute;as aplicadas a los procesos productivos, con el consiguiente incremento exponencial de las plusval&iacute;as obtenidas por la empresa, no se ha conseguido reducir dicho a&ntilde;ejo l&iacute;mite temporal. Salvo supuestos muy concretos en el derecho comparado que no han fructificado, esas ocho horas de trabajo como regla general de la jornada m&aacute;xima siguen inamovibles. En cambio, la gesti&oacute;n del tiempo de trabajo ha sido objeto, en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, de una ofensiva flexibilizadora que, sin alterar sus l&iacute;mites cuantitativos, ha supuesto una alteraci&oacute;n significativa de los caracteres tradicionales de las jornadas de trabajo y de la capacidad de las y los trabajadores para disponer de su propio tiempo con cierta antelaci&oacute;n. Asimismo, el incremento de la flexibilidad en favor del empresariado no se ha traducido en un incremento de una flexibilidad en favor de las y los trabajadores, calific&aacute;ndose ambas, incluso, como incompatibles entre s&iacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las enormes facultades de gesti&oacute;n empresarial del tiempo de trabajo en la empresa han llevado, a su vez, a un incremento constante de la jornada de trabajo de manera ilegal. La distribuci&oacute;n irregular de la jornada ordinaria hace muy dif&iacute;cil controlar los abusos empresariales en este contexto, resultando insuficientes medidas como el registro obligatorio de las horas de trabajo implementado en el &uacute;ltimo lustro.
    </p><p class="article-text">
        Solo por estas razones (necesidad de dedicar menos tiempo al empleo para tener vidas dignas, aumento de la productividad del trabajo, incremento encubierto de las jornadas laborales gracias a las nuevas tecnolog&iacute;as) es necesaria una reducci&oacute;n de la jornada laboral sin merma salarial. Pero hay, al menos, una raz&oacute;n m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        En el estudio&nbsp;<a href="https://www.ecologistasenaccion.org/132893/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Escenarios de trabajo en la transici&oacute;n ecosocial 2020-2030</em></a>, Ecologistas en Acci&oacute;n identificaba qu&eacute; pol&iacute;ticas hac&iacute;a falta llevar a cabo en Espa&ntilde;a para afrontar la emergencia clim&aacute;tica y qu&eacute; impacto tendr&iacute;an en el mundo del trabajo (tanto el asalariado como el no asalariado). Una de las principales conclusiones del estudio es que las &uacute;nicas pol&iacute;ticas que permiten que Espa&ntilde;a realice las reducciones de emisiones necesarias se basan en la triada reprimarizaci&oacute;n de la econom&iacute;a (m&aacute;s agroecolog&iacute;a y menos industria y servicios), localizaci&oacute;n (m&aacute;s autonom&iacute;a y diversidad productiva) y decrecimiento (reducci&oacute;n de la actividad econ&oacute;mica). La consecuencia de estas pol&iacute;ticas ser&iacute;a una p&eacute;rdida importante de puestos de trabajo. Seg&uacute;n el estudio de unos dos millones, si mantenemos la actual distribuci&oacute;n del mercado laboral. El estudio es un modelo y, como tal, los datos deben tomarse como algo cualititativo m&aacute;s que cuantitativo. En todo caso, parece bastante intuitivo que avanzar por una v&iacute;a de decrecimiento de la econom&iacute;a va a llevar aparejada una destrucci&oacute;n de empleos.
    </p><p class="article-text">
        Indudablemente, esta p&eacute;rdida de empleos ser&iacute;a un drama. Nuestro territorio est&aacute; atravesado de fuertes desigualdades, un paro estructural, los servicios p&uacute;blicos han perdido calidad y universalidad, las redes de apoyo mutuo social est&aacute;n debilitadas, amplias capas sociales est&aacute;n en situaciones de pobreza o cercanas y, por si esto fuese poco, no tenemos independencia econ&oacute;mica, es decir, que solo podemos satisfacer nuestras necesidades comprando bienes y servicios en el mercado, para lo que necesitamos tener un empleo.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;No llevamos adelante entonces estas transformaciones? El problema es que no hacerlo ser&iacute;a a&uacute;n peor. La distorsi&oacute;n que est&aacute; produciendo ya la emergencia clim&aacute;tica a la econom&iacute;a espa&ntilde;ola est&aacute; siendo may&uacute;scula (recu&eacute;rdese simplemente el paso de Gloria o de Filomena por la Pen&iacute;nsula ib&eacute;rica, que el verano dura ya 5 semanas m&aacute;s o que el caudal disponible por los r&iacute;os peninsulares ha descendido alrededor de un 20%, con todo lo que ello conlleva, por ejemplo para sostener el turismo, pero para continuar en nuestra seguridad alimentaria). Pero en realidad todav&iacute;a tenemos un cambio clim&aacute;tico &ldquo;suave&rdquo;. Si se activan los bucles de realimentaci&oacute;n positiva, la distorsi&oacute;n clim&aacute;tica ser&iacute;a may&uacute;scula y, en esos escenarios, el sostenimiento de una econom&iacute;a como la espa&ntilde;ola, con sus empleos, ser&iacute;a literalmente imposible.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, el decrecimiento en realidad no es una opci&oacute;n que podemos tomar o no tomar. El capitalismo necesita crecer constantemente para no entrar en crisis y, para que esto sea posible, debe consumir cantidades crecientes de materia y energ&iacute;a. Esto es imposible de sostener en el tiempo en un planeta finito como el nuestro. Es m&aacute;s, todo parece apuntar a que este momento de choque tel&uacute;rico est&aacute; empezando a producirse ya. La disyuntiva no es si decrecer o no, sino c&oacute;mo decrecer.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Tenemos que elegir entonces entre perder empleos o un decrecimiento m&aacute;s o menos ordenado? En realidad, nunca tenemos solo dos opciones. En este caso, tampoco. En el mismo informe se modela qu&eacute; suceder&iacute;a si, en lugar de una jornada laboral de 8 horas, la tuvi&eacute;semos de 6. Si esto sucediese, en lugar de destruirse empleo, se crear&iacute;a y, adem&aacute;s, de manera importante (alrededor de 1,3 millones de nuevos puestos de trabajo). Este escenario no solo se plantea como una medida de reparto del empleo, sino tambi&eacute;n como un paso hacia la desalarizaci&oacute;n de nuestras vidas. Es decir, ganar tiempo para poder dedicarlo a satisfacer nuestras necesidades sin tener que vender nuestra fuerza de trabajo, algo que es imprescindible para superar el capitalismo ecocida.
    </p><p class="article-text">
        De esta manera, luchar por la reducci&oacute;n de la jornada laboral sin reducci&oacute;n salarial es una reivindicaci&oacute;n que tiene sentido vital, sindical y ecologista. Aunemos fuerzas hacia esta meta. No es un objetivo f&aacute;cil, como tampoco lo fueron las 8 horas, pero es uno de los claves en este tiempo de desaf&iacute;os sist&eacute;micos que vivimos.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Escribano, Luis González Reyes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/sostenibilidad-igual-reduccion-jornada-laboral_129_7889381.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 May 2021 09:43:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Más sostenibilidad igual a reducción de la jornada laboral]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Trabajo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué implica una economía circular?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/implica-economia-circular_132_3175642.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c89cc703-7948-45b1-bf28-b1a0d4ff4abc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué implica una economía circular?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las sociedades humanas son incapaces de cerrar los ciclos en solitario (realmente cualquier ser vivo). Requieren trabajar en interrelación con el resto de los ecosistemas</p><p class="subtitle">El paradigma de la economía circular no es un parque industrial cerrado sobre sí mismo en el que los residuos de unas plantas se usan como fuentes de otras, lo que indudablemente es un avance, sino un espacio de producción abierto e integrado con su ecosistema</p></div><p class="article-text">
        En 2017, la Comisi&oacute;n Europea ha puesto en marcha un <a href="https://ec.europa.eu/commission/priorities/jobs-growth-and-investment/towards-circular-economy_es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">paquete de medidas</a> para hacer que la econom&iacute;a de sus Estados miembro sea circular y Espa&ntilde;a se ha sumado con un <a href="http://www.mapama.gob.es/directo/PactoEconomiaCircular.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pacto por la Econom&iacute;a Circular</a>, presentado el pasado 18 de septiembre. Esta iniciativa tiene un fundamento propagand&iacute;stico, enmarcado en los hist&oacute;ricos esfuerzos de la <a href="http://www.ecologistasenaccion.org/spip.php?article12438" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">UE por pintarse de verde</a>. Pero tambi&eacute;n parte de una necesidad, no en vano la UE es fuertemente dependiente de la importaci&oacute;n de distintos elementos para intentar sostener su privilegiada posici&oacute;n en el orden global (ver figura 1).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Pero, m&aacute;s all&aacute; de los intereses de la Comisi&oacute;n Europea o del Gobierno espa&ntilde;ol, que las econom&iacute;as funcionen realmente de forma circular es un <a href="http://www.ecologistasenaccion.org/article29055.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">imperativo de nuestro tiempo</a>, pues nuestras principales fuentes materiales (distintos tipos de minerales) y energ&eacute;ticas (combustibles f&oacute;siles) est&aacute;n empezando a ser cada vez m&aacute;s dif&iacute;ciles de obtener, adem&aacute;s de causando fort&iacute;simas desestabilizaciones ecosist&eacute;micas (cambio clim&aacute;tico, p&eacute;rdida de biodiversidad).
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;es posible realmente la econom&iacute;a circular en el capitalismo imperante en la UE? Para ello, se deber&iacute;an poder sustituir los elementos menos abundantes y/o m&aacute;s dif&iacute;ciles de reciclar por otros con iguales prestaciones que pudiesen ser reusados indefinidamente. Esto no es un problema menor, sino probablemente irresoluble dentro del sistema actual. Valga como ejemplo el caso de un ordenador personal (instrumento central en de la econom&iacute;a contempor&aacute;nea) que requiere de casi todos los elementos de la tabla peri&oacute;dica para su funcionamiento (figura 2).
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        De manera m&aacute;s profunda, una econom&iacute;a circular es incompatible con en el capitalismo. Si se observan los flujos materiales de la econom&iacute;a mundial (figura 3) aparecen dos usos fundamentales: el energ&eacute;tico y el de construcci&oacute;n. Ambos hacen que la econom&iacute;a sea marcadamente lineal.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        El sistema energ&eacute;tico se basa en combustibles f&oacute;siles que, una vez quemados, se convierten en distintas sustancias (CO principalmente) cuya conversi&oacute;n de nuevo en recursos energ&eacute;ticos como los de partida (petr&oacute;leo, carb&oacute;n, gas) requerir&iacute;a millones de a&ntilde;os, algo a todas luces imposible para el turbo-capitalismo. Adem&aacute;s, como existe una <a href="http://peakoilbarrel.com/the-energy-transition/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">correlaci&oacute;n lineal</a> entre el consumo energ&eacute;tico y el crecimiento econ&oacute;mico, este primero no puede cejar. Y, por si todo esto fuese poco problema, <a href="http://crashoil.blogspot.com.es/2014/08/renovables-y-capitalismo.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no hay posibilidad de un capitalismo globalizado e hipertecnificado basado en renovables</a>.
    </p><p class="article-text">
        El segundo gran sumidero es la construcci&oacute;n. La edificaci&oacute;n de viviendas y todo tipo de infraestructuras cumple tambi&eacute;n un papel determinante en el capitalismo contempor&aacute;neo e hist&oacute;rico. Es uno de los <a href="http://www.akal.com/libros/El-enigma-del-capital/9788446035442" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">principales nichos</a> de reproducci&oacute;n del capital. Sin &eacute;l, simplemente, ser&iacute;a imposible sostener las tasas de beneficios que requiere nuestro sistema socioecon&oacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        El peque&ntilde;o porcentaje de los flujos materiales que se reciclan en la econom&iacute;a mundial podr&iacute;a aumentar ciertamente y es deseable que as&iacute; ocurra, pero si queremos que esto sea realmente sustancial, si queremos una econom&iacute;a verdaderamente circular, es imprescindible trascender el capitalismo hacia otro sistema econ&oacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo ser&iacute;a una econom&iacute;a realmente circular? Como su propio nombre indica, la esencia de la econom&iacute;a circular es el cierre de los ciclos de la materia. Conseguirlo implica varios requerimientos de base.
    </p><p class="article-text">
        El primero es que las sociedades humanas son incapaces de cerrar los ciclos en solitario (realmente cualquier ser vivo). Requieren trabajar en interrelaci&oacute;n con el resto de los ecosistemas. Al igual de la econom&iacute;a humana necesita tomar recursos de los biomas, tambi&eacute;n necesita verter a ellos residuos para su reciclaje. Esto supone que el paradigma de la econom&iacute;a circular no es un parque industrial cerrado sobre s&iacute; mismo en el que los residuos de unas plantas se usan como fuentes de otras, lo que indudablemente es un avance, sino un espacio de producci&oacute;n abierto e integrado con su ecosistema.
    </p><p class="article-text">
        Para que sea posible que los ecosistemas cierren los ciclos hacen falta, al menos, dos caracter&iacute;sticas de esos residuos. Una es que deben ser totalmente biodegradables, lo que implica que la econom&iacute;a debe dejar de fabricar cientos de miles de productos t&oacute;xicos y/o no biodegradables (en plazos ecosist&eacute;micos razonables). La otra es que su ritmo de producci&oacute;n debe ser lento, acoplado con las capacidades de reciclar de los ecosistemas. Por ejemplo, aunque una granja industrial de cerdos produce residuos biodegradables (purines), lo hace a tal velocidad que generan un desequilibrio en los ecosistemas impidiendo el cierre de ciclos. Que se produzcan residuos a velocidades ecosist&eacute;micas implica necesariamente que se consuman recursos a esas mismas velocidades. Dicho de otra forma, una econom&iacute;a circular es necesariamente una econom&iacute;a que utiliza pocos recursos, genera residuos que se integran en el medio y hace todo esto de forma lenta, acopl&aacute;ndose a los ritmos circadianos, estacionales, vitales y geol&oacute;gicos.
    </p><p class="article-text">
        La segunda clave para el cierre de ciclos es que esto solo es posible con un aporte externo de energ&iacute;a continuado. Como resulta evidente, en nuestro planeta este aporte proviene del Sol. Los combustibles f&oacute;siles no solo no se est&aacute;n usando para cerrar los ciclos, sino que est&aacute;n desestabilizando uno b&aacute;sico para la vida, el del carbono.
    </p><p class="article-text">
        En la medida que las energ&iacute;as que provienen del Sol permiten transportar un volumen peque&ntilde;o de mercanc&iacute;as a largas distancias (esta ha sido la norma a lo largo de la historia de la humanidad hasta la Revoluci&oacute;n Industrial y <a href="http://www.ecologistasenaccion.org/article29055.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no hay avances tecnol&oacute;gicos no dependientes de los combustibles f&oacute;siles que puedan evitar</a><a href="http://www.ecologistasenaccion.org/article29055.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">lo</a> en el futuro), una econom&iacute;a que cierre los ciclos tiene que estructurarse alrededor de los circuitos cortos. En realidad, este es un imperativo que hunde tambi&eacute;n sus ra&iacute;ces en las necesidades de una econom&iacute;a circular. Los ecosistemas han desarrollado una inmensa diversidad para adaptarse al m&aacute;ximo a distintas condiciones, lo que les ha permitido cerrar los ciclos. Esta diversidad se puede ver desestabilizada con la introducci&oacute;n de especies lejanas (como es el caso de las especies invasoras) y de materiales extra&ntilde;os (como ser&iacute;an altas concentraciones de metales pesados).
    </p><p class="article-text">
        Si la econom&iacute;a tiene que ser local, tambi&eacute;n tendr&aacute; que ser diversa. Solo as&iacute; podr&aacute; satisfacer las m&uacute;ltiples necesidades de las personas. El &eacute;xito de dichas econom&iacute;as estar&aacute; en que sus integrantes no est&eacute;n hiperespecializados/as y en una fuerte cooperaci&oacute;n de las distintas unidades productivas para conseguir la satisfacci&oacute;n universal de las necesidades. El capitalismo ha demostrado que una sociedad de mercado no es una forma adecuada de organizar esta cooperaci&oacute;n en pro de la autosuficiencia con criterios de justicia social. Las econom&iacute;as solidarias, feministas o ecol&oacute;gicas tienen propuestas y pr&aacute;cticas m&aacute;s interesantes.
    </p><p class="article-text">
        Estos no son cambios menores, sino que implican la necesidad de organizar el conjunto de la econom&iacute;a no hacia el crecimiento, sino hacia el cierre de ciclos para poder as&iacute; perdurar en el tiempo y satisfacer las necesidades de todos sus integrantes. Es decir, que el grueso de su actividad y energ&iacute;a se centre en esa actividad. Medidas como el &ldquo;<a href="http://www.ecologistasenaccion.org/article1188.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">puerta a puerta</a>&rdquo; o el &ldquo;<a href="http://www.retorna.org/es/elsddr/propuesta.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sistema de dep&oacute;sito, devoluci&oacute;n y retorno</a>&rdquo; son solo una muestra muy menor de todos los cambios que implica una econom&iacute;a dise&ntilde;ada para reciclar. Ser&iacute;an necesarias muchas otras medidas, c&oacute;mo la primac&iacute;a de los derechos de uso sobre las propiedades privadas (de veh&iacute;culos, herramientas, electrodom&eacute;sticos, casas, etc.), lo que permitir&iacute;a un cierre de ciclos mucho m&aacute;s sencillo, pues ser&iacute;a m&aacute;s f&aacute;cil organizar e incentivar la reutilizaci&oacute;n y la reparaci&oacute;n. Una reconversi&oacute;n de tal calibre requerir&iacute;a de una intensa labor investigadora sobre c&oacute;mo funcionan los ecosistemas y c&oacute;mo integrarse en ellos. Pero, en realidad no habr&iacute;a que reinventar la rueda, sino redescubrirla y mejorarla, al menos con un enfoque de clase y de g&eacute;nero, pues la econom&iacute;a circular es la norma de la mayor&iacute;a de las sociedades agrarias presentes y, sobre todo, lo fue de las pasadas. En ellas est&aacute;n muchas de las claves pr&aacute;cticas de c&oacute;mo hacerlo y no en los documentos de la UE y del Gobierno espa&ntilde;ol.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis González Reyes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/implica-economia-circular_132_3175642.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 25 Sep 2017 18:47:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Qué implica una economía circular?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Crecer sin contaminar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/crecer-contaminar_132_3214018.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5a5de55b-bd57-438b-bbec-b93fc54d1165_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Crecer sin contaminar"></p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Un <a href="http://www.nature.com/nclimate/journal/vaop/ncurrent/full/nclimate3352.html?foxtrotcallback=true" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">art&iacute;culo cient&iacute;fico</a>&nbsp;de este verano afirma que la probabilidad de no incrementar en 2&ordm;C en 2100 la temperatura del planeta respecto al periodo preindustrial (los objetivos de Par&iacute;s de cambio clim&aacute;tico) es de solo un 5%.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Un <a href="http://www.nature.com/nclimate/journal/vaop/ncurrent/full/nclimate3352.html?foxtrotcallback=true" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">art&iacute;culo cient&iacute;fico</a> aparecido este verano afirma que la probabilidad de no incrementar en 2&ordm;C en 2100 la temperatura del planeta respecto al periodo preindustrial (cumplir con los objetivos de Par&iacute;s de cambio clim&aacute;tico de 2015) es de solo un 5%. Es un argumento m&aacute;s que desmonta el &uacute;ltimo (y ef&iacute;mero) triunfo dial&eacute;ctico del capitalismo: haber convencido a unas cuantas esferas de la sociedad, algunos grupos ecologistas incluidos, de que se puede crecer sin contaminar.
    </p><p class="article-text">
        Esta afirmaci&oacute;n parte de una foto fija de corto recorrido mostrada en la figura 1. En ella, se observa c&oacute;mo las emisiones de CO2 se han estancado desde 2014. Esto, mientras el PIB mundial creci&oacute; a un <a href="http://datos.bancomundial.org/indicador/NY.GDP.MKTP.KD.ZG" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ritmo </a><a href="http://datos.bancomundial.org/indicador/NY.GDP.MKTP.KD.ZG" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">del 2,6</a><a href="http://datos.bancomundial.org/indicador/NY.GDP.MKTP.KD.ZG" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">%</a> en el periodo 2012-2016<a href="//#sdfootnote1sym" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">1</a>. Ser&iacute;a por fin la materializaci&oacute;n del tan teorizado desacoplamiento entre crecimiento e impactos reivindicado como posible por las voces m&aacute;s tecno-optimistas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        <strong>Figura 1:</strong> Emisiones de CO2 por el uso de combustibles f&oacute;siles y de la producci&oacute;n de cemento. Fuente: <a href="http://edgar.jrc.ec.europa.eu/news_docs/jrc-2016-trends-in-global-co2-emissions-2016-report-103425.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Trends in Global CO</a><a href="http://edgar.jrc.ec.europa.eu/news_docs/jrc-2016-trends-in-global-co2-emissions-2016-report-103425.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">2</a><a href="http://edgar.jrc.ec.europa.eu/news_docs/jrc-2016-trends-in-global-co2-emissions-2016-report-103425.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Emissions</a>.
    </p><p class="article-text">
        Esta imagen tiene un efecto tranquilizador muy preocupante. En primer lugar, puede desviar el foco de aquello que deber&iacute;amos mirar: lo que realmente importa, a la hora de la verdad, es la concentraci&oacute;n de CO2 en la atm&oacute;sfera mostrada en la figura 2, que no ha parado de aumentar.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        <strong>Figura 2:</strong> Concentraci&oacute;n de CO2 en la atm&oacute;sfera. Fuente: <a href="https://www.co2.earth/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">CO</a><a href="https://www.co2.earth/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">2</a><a href="https://www.co2.earth/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Earth</a>.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, se da por sentado que esta estabilizaci&oacute;n es el pico definitivo de las emisiones, que por fin se ha conseguido lo m&aacute;s dif&iacute;cil, y que a partir de ahora la ca&iacute;da vendr&aacute; pr&aacute;cticamente sola. Pero el recorrido de la figura 1 es tan peque&ntilde;o, que cualquier voz sensata habr&iacute;a reclamado m&aacute;s tiempo para comprobar si estamos frente a una fluctuaci&oacute;n coyuntural o frente a un cambio de tendencia antes de lanzar las campanas al vuelo. De hecho, el PIB mundial solo ha crecido entre 2012 y 2016 si se corrige con la inflaci&oacute;n, lo que indica que, como poco, el desacoplamiento es dudoso.
    </p><p class="article-text">
        Un dato que alimenta la idea de que estamos comenzando a bajar el tobog&aacute;n es que mientras que la reducci&oacute;n en la intensidad de carbono de la econom&iacute;a global (las emisiones de CO2 por unidad de PIB con la inflaci&oacute;n corregida) fue solo de 1,3% en el per&iacute;odo 2000-2014, en 2015 fue de <a href="https://www.pwc.co.uk/services/sustainability-climate-change/insights/low-carbon-economy-index.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">2,8%</a>. Es decir, para producir la misma cantidad de &ldquo;riqueza&rdquo; (d&oacute;lares) se emite ahora menos CO2 que antes. Sin embargo, es preciso colocar esta mejora en contexto para poder evaluar la viabilidad real de desvincular de manera significativa las emisiones del crecimiento. Seg&uacute;n <a href="http://www.pdf.pwc.co.uk/low-carbon-economy-index-2016.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Price Water Coopers</a>, si queremos cumplir con los objetivos de Par&iacute;s, el ritmo de bajada de la intensidad de carbono necesita alcanzar el 6,5% anual (un ritmo sin precedentes en la historia). Y eso es en un mundo profundamente injusto y desigual, porque las reducciones en la intensidad de carbono necesarias en un mundo en el que haya igualdad distributiva en el acceso a los recursos (los pa&iacute;ses empobrecidos se sit&uacute;en al nivel de la media europea en 2050 y los enriquecidos sigan creciendo a un ritmo moderado del 2%) ser&iacute;an mucho mayores: La intensidad de carbono per c&aacute;pita mundial no deber&iacute;a ser mayor de 6 gramos de carbono por cada d&oacute;lar generado ese a&ntilde;o. Los niveles hace apenas unos a&ntilde;os eran de 768 gramos de CO2 por cada d&oacute;lar<a href="//#sdfootnote2sym" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">2</a>, con lo cual en realidad necesitar&iacute;amos reducciones del 11% anual, lo que nos da idea de que quiz&aacute;s se est&eacute; cantando victoria de forma prematura.
    </p><p class="article-text">
        En tercer lugar, hay varios elementos ocultos en la figura 1 que conviene se&ntilde;alar. A saber:
    </p><p class="article-text">
        <strong>No est&aacute; todo el CO2.</strong> La gr&aacute;fica se refiere al CO2 procedente del uso de combustibles f&oacute;siles y de la producci&oacute;n de cemento, que en efecto es el grueso de las emisiones de CO2. Sin embargo, no est&aacute;n las derivadas de los cambios de uso del suelo. Ni tampoco est&aacute;n las de la aviaci&oacute;n y el comercio mar&iacute;timo internacional, que juntas representan un importante porcentaje (del orden del <a href="http://www.europarl.europa.eu/thinktank/es/document.html?reference=IPOL_STU(2015)569964" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">4</a>-<a href="https://www.transportenvironment.org/road-paris-climate-deal-must-include-aviation-and-shipping" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">9</a>%) del que nadie se hace cargo, como si no existieran. El transporte internacional podr&iacute;a llegar a ser responsable del 39% de las emisiones totales mundiales en 2050 si siguen sin regularse, de acuerdo a un <a href="http://www.europarl.europa.eu/thinktank/es/document.html?reference=IPOL_STU(2015)569964" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> publicado por el Parlamento Europeo. Tambi&eacute;n faltan las derivadas de las operaciones militares, que son cuantiosas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>China y el carb&oacute;n.</strong> Si China no hubiera experimentado una acusada reducci&oacute;n en el uso del carb&oacute;n a partir de 2014, probablemente no se hubiera producido la foto global de la figura 1, ya que la bajada porcentual de emisiones de otros actores globales como EEUU o la UE ha sido much&iacute;simo m&aacute;s modesta (ver figura 3). Las emisiones de China crecieron a un ritmo de un 6,7% anual durante la d&eacute;cada anterior a 2014, en que el consumo del carb&oacute;n aument&oacute; vertiginosamente. A partir de ese a&ntilde;o, el consumo se estabiliz&oacute; y las emisiones crecieron mucho menos, subieron las renovables (principalmente la hidr&aacute;ulica) y aument&oacute; porcentualmente el uso del petr&oacute;leo y tambi&eacute;n del gas natural, que pas&oacute; de proporcionar el 13% de la energ&iacute;a primaria al 24%. Pero la raz&oacute;n principal para este menor uso del carb&oacute;n es simplemente que se dej&oacute; de consumir energ&iacute;a al ritmo que se ven&iacute;a haciendo, ya que el rampante crecimiento econ&oacute;mico que China experiment&oacute; en la d&eacute;cada de los 2000 (a raz&oacute;n de m&aacute;s del 10% anual) se debilit&oacute; (7,3% en 2014, <a href="http://datos.bancomundial.org/indicador/NY.GDP.MKTP.KD.ZG?locations=CN" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">6,7%</a> en 2016). Lo cual implic&oacute; menos construcci&oacute;n de infraestructuras, menos producci&oacute;n de acero y cemento, y menos necesidad de quemar carb&oacute;n para producirlo. Tres cuartas partes de la bajada en el uso del carb&oacute;n <a href="http://www.vox.com/2016/3/6/11168914/china-peak-coal" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se han debido</a> al cese parcial en la construcci&oacute;n. Pero las plantas de carb&oacute;n siguen ah&iacute;, solo que ahora funcionan a una menor capacidad. Ya no se construyen 2-3 centrales t&eacute;rmicas a la semana como en la d&eacute;cada de los 2000, pero tampoco se desmantelan. Y de hecho hay m&aacute;s de 200 nuevas plantas que podr&iacute;an ser autorizadas, con lo cual la idea de un cambio de tendencia en el modelo energ&eacute;tico puede que no encuentre un respaldo s&oacute;lido. Por &uacute;ltimo, hay que apuntar a la falta de fiabilidad de las estad&iacute;sticas chinas, que siempre generan suspicacias e incertidumbres.
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                </figure><p class="article-text">
        <strong> Figura 3:</strong> Cambio en las emisiones de CO2 de distintos pa&iacute;ses o bloques de pa&iacute;ses (RoW es resto del mundo). Fuente: <a href="https://jacksonlab.stanford.edu/sites/default/files/nclimate2892.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Reaching Peak Emissions</a>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mejorar es relativamente f&aacute;cil, si la situaci&oacute;n de partida es p&eacute;sima</strong>. Cuando se esgrime la figura 1 como la evidencia de que se ha alcanzado el pico de emisiones, se da por hecho en seguida que est&aacute; operando un cambio global de paradigma en el modelo energ&eacute;tico y que el desarrollo imparable de las renovables es motor indudable del pico. Las renovables en efecto han experimentado un fuerte desarrollo. En 2016, crecieron un <a href="http://www.ren21.net/wp-content/uploads/2017/06/GSR2017_Highlights_FINAL.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">9%</a> y fueron responsables del 54% de la nueva capacidad de generaci&oacute;n el&eacute;ctrica ese a&ntilde;o. Pero es importante ser conscientes de que las renovables representaban apenas el 18% del suministro el&eacute;ctrico en 2010. Obtener cifras de fuerte aumento a poco que suba la inversi&oacute;n puede conducir a una percepci&oacute;n distorsionada, si la situaci&oacute;n de partida es manifiestamente mejorable. La otra cara de la moneda es que los combustibles f&oacute;siles tambi&eacute;n aumentan. Un verdadero cambio de paradigma deber&iacute;a mostrar que mientras las renovables aumentan, los combustibles f&oacute;siles retroceden. Sin embargo, <a href="http://fs-unep-centre.org/sites/default/files/publications/globaltrendsinrenewableenergyinvestment2017.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una quinta parte</a> de la nueva capacidad el&eacute;ctrica en 2016 la aport&oacute; el carb&oacute;n y casi otro tanto el gas. Adem&aacute;s, la electricidad solo genera una parte de las emisiones procedentes de la energ&iacute;a. Seg&uacute;n la Agencia Internacional de la Energ&iacute;a (<a href="https://www.iea.org/newsroom/news/2016/november/world-energy-outlook-2016.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">AIE</a>), contabilizando como renovables la gran hidr&aacute;ulica y la quema de biomasa y residuos, en 2015 las renovables fueron un 14,1% del consumo energ&eacute;tico mundial. Es decir, m&aacute;s de un 85% de la energ&iacute;a primaria proviene de fuentes altamente contaminantes. Datos de este mismo organismo estiman que en 2021 las renovables proporcionar&aacute;n apenas un 28% de la electricidad, un 10% del transporte, y un 4% de la calefacci&oacute;n. Este ritmo moderado de crecimiento previsto en renovables no parece casar con los requisitos de mejora en la intensidad de carbono expuestas anteriormente, necesarios para consolidar ese pretendido desacoplamiento entre crecimiento econ&oacute;mico y emisiones en consonancia con el Acuerdo de Par&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>No es CO2 todo lo que calienta el clima.</strong> Hay otros gases de efecto invernadero (GEI) que no entran en esta foto (metano, &oacute;xido nitroso, HCFCs...). Transformando su contribuci&oacute;n a equivalentes de CO2 (CO2eq), en 2016 est&aacute;bamos ya en <a href="https://www.esrl.noaa.gov/gmd/aggi/aggi.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">489 ppm</a>. Los CO2eq podr&iacute;an estar aumentando a raz&oacute;n de 4-5 ppm/a&ntilde;o y a este ritmo alcanzar&aacute;n las 500 ppm antes de 2020. El principal GEI, aparte del CO2, es el metano, que tiene un potencial de calentamiento 86 veces superior al CO2 durante los primeros 20 a&ntilde;os de vida. Estudios recientes muestran que en los &uacute;ltimos 5 a&ntilde;os el metano ha aumentado su concentraci&oacute;n en la atm&oacute;sfera veinte veces m&aacute;s r&aacute;pido que en la d&eacute;cada anterior. A&uacute;n <a href="http://www.smh.com.au/cqstatic/gt95n6/methanespike.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se discute</a> sobre las causas, pero el aumento podr&iacute;a deberse a una mayor explotaci&oacute;n del gas natural (en especial a ra&iacute;z del auge del <a href="http://www.eeb.cornell.edu/howarth/publications/f_EECT-61539-perspectives-on-air-emissions-of-methane-and-climatic-warmin_100815_27470.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fracking</a>) por las fugas de metano asociadas, que lejos de estar bien contabilizadas y controladas, estar&iacute;an <a href="http://www.elespanol.com/ciencia/ecologia/20161101/167603239_12.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">anulando</a> las ventajas clim&aacute;ticas del gas, menor emisor de CO2 en la combusti&oacute;n. Esto es crucial porque el mayor uso del gas natural, en sustituci&oacute;n de carb&oacute;n, est&aacute; siendo presentado precisamente como una de las razones por las que el CO2 ha disminuido en la figura 1, con lo cual nos estar&iacute;amos haciendo trampas al solitario.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Contabilidad enga&ntilde;osa.</strong> Las pol&iacute;ticas clim&aacute;ticas internacionales han servido recurrentemente para maquillar los datos al permitir que el grueso de la reducci&oacute;n de emisiones se realice en otros pa&iacute;ses (si es que se realizan). Sistemas como los cr&eacute;ditos de carbono, han permitido la contabilidad dudosa o incluso falsa. Hay pa&iacute;ses que han <a href="https://www.theguardian.com/environment/2015/jun/10/australia-overstating-greenhouse-gas-forecasts-making-climate-targets-easier" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hinchado</a> sus emisiones base para poder gozar de m&aacute;s margen, y otros que <a href="http://www.nzherald.co.nz/nz/news/article.cfm?c_id=1&amp;objectid=11624441" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">compran</a> cr&eacute;ditos fraudulentos que no representan reducciones reales de emisiones. As&iacute; mismo, se contabilizan como neutras en carbono pol&iacute;ticas que en absoluto lo son, como la quema de <a href="https://www.chathamhouse.org/expert/comment/wood-not-carbon-neutral-energy-source" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">biomasa</a> o los <a href="https://www.transportenvironment.org/sites/te/files/publications/2016_05_TE_EU_vegetable_oil_biodiesel_market_FINAL_0_0.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">biocombustibles</a>. Todos estos enga&ntilde;os distorsionan la figura 1, que podr&iacute;a no estar reflejando una situaci&oacute;n real.
    </p><p class="article-text">
        Concluyendo, todo parece indicar que realmente no se est&aacute; produciendo un desacoplamiento entre el PIB y las emisiones de CO2 y, mucho menos, del conjunto de gases de efecto invernadero. Esto tiene una implicaci&oacute;n fuerte y es que, una vez m&aacute;s, se muestra como el capitalismo, con su necesidad estructural de crecimiento, no es compatible con la lucha contra el cambio clim&aacute;tico. Ni siquiera lo es con el cumplimiento de algo tan pobre como lo discutido en Par&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        En &uacute;ltimo t&eacute;rmino, la inexistencia del desacomplamiento no ser&iacute;a una mala noticia, simplemente la constataci&oacute;n de la necesidad imperiosa de cambio de sistema. Lo que realmente podr&iacute;a ser una mala noticia es que ese desacoplamiento se estuviese produciendo a la vez que la concentraci&oacute;n de CO2 en la atm&oacute;sfera estuviese creciendo. Ser&iacute;a una p&eacute;sima noticia ya que podr&iacute;a indicar que el ser humano ya no ser&iacute;a quien est&aacute; dirigiendo el aumento de gases de efecto invernadero en la atm&oacute;sfera, sino que estar&iacute;a siendo el sistema-Tierra a trav&eacute;s de la activaci&oacute;n de una serie de <a href="https://ustednoselocree.com/2016/03/13/estado-de-alarma-climatica-se-han-superado-los-2c/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">bucles de realimentaci&oacute;n positivos</a> que nos lleven, independiente de lo que hagamos las sociedades humanas, a un equilibrio clim&aacute;tico 4-6&ordm;C superior al actual.
    </p><p class="article-text">
        ___
    </p><p class="article-text">
        <span id="sdfootnote1"></span><a href="//#sdfootnote1anc" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">1</a> Hay varias formas de calcular el PIB. El que usamos es del PIB en d&oacute;lares de EEUU a precios constantes del a&ntilde;o 2010. Es un calculo del PIB corregido por la inflaci&oacute;n. Si se calcula el <a href="http://datos.bancomundial.org/indicador/NY.GDP.MKTP.CD?view=chart" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">PIB mundial en d&oacute;lares a precios actuales</a> (sin corregir la inflaci&oacute;n) no se habr&iacute;a producido crecimiento en el periodo 2012-2016. Adem&aacute;s, existen serias dudas de que la contabilidad del PIB no est&eacute; falseada. Un ejemplo es como en los &uacute;ltimos a&ntilde;os se ha introducido en Espa&ntilde;a la prostituci&oacute;n y el tr&aacute;fico de drogas en el PIB, lo que ha contribuido que este indicador crezca desde 2008. En cualquier caso, en este art&iacute;culo partimos de la base de que se ha producido un crecimiento del PIB, aunque es muy posible que no sea real.
    </p><p class="article-text">
        <span id="sdfootnote2"></span><a href="//#sdfootnote2anc" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">2</a> Ver Jackson, T. (2009): Prosperidad sin Crecimiento.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Samuel Martín-Sosa Rodríguez, Luis González Reyes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/crecer-contaminar_132_3214018.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 12 Sep 2017 18:30:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Crecer sin contaminar]]></media:title>
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      <title><![CDATA[¿Qué implica que la economía sostenible genere más empleo que la sucia?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/implica-economia-sostenible-genere-empleo_132_3650585.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0c0ae091-f6a7-4c97-88a5-8fd92c1de373_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué implica que la economía sostenible genere más empleo que la sucia?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La economía sostenible genera más puestos de trabajo que la sucia, pero solo convive bien con el capitalismo si es minoritaria. La sostenibilidad real requiere otro sistema económico, el defendido por la economía ecológica, feminista y solidaria</p></div><p class="article-text">
        Desde <a href="http://alterecosoc.org/?lang=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el ecologismo y el sindicalismo</a> (al menos desde algunos sindicalismos) repetimos de forma insistente que una econom&iacute;a sostenible genera m&aacute;s empleo que la sucia. Esto es as&iacute; para la agroecolog&iacute;a frente a la agroindustria, el reciclaje frente a la incineraci&oacute;n o el vertido, las energ&iacute;as renovables frente a las f&oacute;siles y nucleares, o el transporte p&uacute;blico frente al privado. Sin embargo, es interesante profundizar un poco m&aacute;s en las implicaciones de este hecho.
    </p><p class="article-text">
        Una primera reflexi&oacute;n ser&iacute;a entender por qu&eacute; ocurre esto. En el caso del reciclaje y de la agroecolog&iacute;a, un elemento central de la creaci&oacute;n de m&aacute;s puestos de trabajo es que intentan cerrar los ciclos de la materia. Cerrar los ciclos es una actividad costosa que, para poder conseguirse, debe consumir una importante cantidad de esfuerzo (recuperaci&oacute;n de materiales, recogida selectiva, reutilizaci&oacute;n, compostaje, etc.). Una forma de conseguirlo es a trav&eacute;s de trabajo humano.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de las renovables, el mayor n&uacute;mero de empleos se debe, entre otras razones, a su menor tasa de retorno energ&eacute;tico (TRE) y menor factor de carga que las fuentes f&oacute;siles. Se conoce como TRE al cociente entre la energ&iacute;a conseguida y la empleada en conseguirla. Cuanto m&aacute;s peque&ntilde;a es la TRE, menos energ&iacute;a neta queda en la sociedad. Por ejemplo, la solar fotovolt&aacute;ica tiene una TRE especialmente baja en comparaci&oacute;n con la de los combustibles f&oacute;siles. Una de las razones, aunque no la principal, de esa baja TRE es que necesita m&aacute;s energ&iacute;a humana invertida para generar la electricidad que las centrales f&oacute;siles. Esto es, crea m&aacute;s puestos de trabajo.
    </p><p class="article-text">
        El factor de carga es el tiempo que una central est&aacute; produciendo energ&iacute;a de manera efectiva. Es obvio que el factor de carga de las renovables, como consecuencia de la irregularidad solar o e&oacute;lica, ser&aacute; menor que el de una central t&eacute;rmica que est&eacute; a pleno rendimiento. Esto implica que es necesario m&aacute;s personal para sostener la misma producci&oacute;n, aunque solo sea porque esa producci&oacute;n se alarga en el tiempo y es menos predecible.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, centr&eacute;monos en el transporte. El transporte p&uacute;blico genera m&aacute;s empleo porque se tiene que remunerar algo que en la contraparte sucia hace de forma gratuita el/la trabajador/a (conducir el veh&iacute;culo). Por eso, potenciar el transporte p&uacute;blico para sustituir verdaderamente al transporte privado supone muchos puestos de trabajo.
    </p><p class="article-text">
        Las causas de esta mayor generaci&oacute;n de empleo nos pueden llevar a las consecuencias. Si hay que poner trabajo en algo que da pocos r&eacute;ditos econ&oacute;micos (reciclaje), que tiene unas menores rentabilidades energ&eacute;ticas (renovables) o que implica remunerar algo que ya se hab&iacute;a conseguido desviar hacia el mundo privado (transporte), eso implica una mayor dificultad para sostener la tasa de beneficios global (algo que, por otra parte, <a href="https://thenextrecession.files.wordpress.com/2015/11/revisiting-a-world-rate-of-profit-june-2015.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ya est&aacute; ocurriendo</a>). Y la b&uacute;squeda de la mayor tasa de ganancias posible, como sabemos, est&aacute; en el centro del funcionamiento del capitalismo.
    </p><p class="article-text">
        Para conseguir sostener sus beneficios, cada capitalista tiene que aumentar constantemente su productividad. Para ello, hist&oacute;ricamente ha sido central la sustituci&oacute;n de trabajo humano por m&aacute;quinas. As&iacute;, cambiar unas fuentes energ&eacute;ticas que requieren pocos empleos por otras que necesitan m&aacute;s, va en contra del funcionamiento &ldquo;natural&rdquo; del capitalismo.
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que esto es m&aacute;s complejo, pues la econom&iacute;a keynesiana argumentar&iacute;a que m&aacute;s empleos significar&iacute;an m&aacute;s capacidad de consumo de la poblaci&oacute;n y, con ello, un mayor crecimiento de la econom&iacute;a y de la tasa de beneficios. Pero el keynesianismo es imposible en los momentos actuales: tuvo su ventana hist&oacute;rica en un momento de recursos materiales y energ&eacute;ticos abundantes que <a href="http://www.ecologistasenaccion.es/article29055.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ya termin&oacute; </a><a href="http://www.ecologistasenaccion.es/article29055.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">y no volver&aacute; nunca</a>. Adem&aacute;s, el incremento del consumo tiene poco que ver con la sostenibilidad. No podemos olvidar que <a href="http://www.eldiario.es/ultima-llamada/Plan_B_para_Europa-Decrecimiento_6_487211280.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no existe la &ldquo;econom&iacute;a desmaterializada&rdquo;</a> y cualquier econom&iacute;a que persiga el incremento continuado del consumo (aunque sea de servicios) es imposible que sea sostenible en un planeta de recursos finitos.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, todo parece indicar que la econom&iacute;a sostenible puede existir en el capitalismo mientras signifique un porcentaje relativamente peque&ntilde;o de la actividad. No podemos hacer una mera extrapolaci&oacute;n lineal de cu&aacute;nto empleo generar&iacute;a una sociedad sostenible porque, probablemente, no pueda ser asumido por el sistema econ&oacute;mico actual. Por esta raz&oacute;n, y por muchas m&aacute;s, un mundo sostenible tendr&aacute; que ser un mundo no capitalista.
    </p><p class="article-text">
        Algunas evidencias apoyan estas reflexiones. En el caso del transporte, la construcci&oacute;n de las ciudades alrededor del coche puede deberse a su mayor contribuci&oacute;n al crecimiento frente a un modelo de transporte p&uacute;blico. No se puede entender de otra manera la insistencia en un sistema de transporte sucio, que pone en riesgo la salud de las personas y que incrementa el cambio clim&aacute;tico. Lo econ&oacute;mico por encima de lo social y ambiental. Lo mismo se puede decir de la apuesta hist&oacute;rica por los vertederos y la incineraci&oacute;n, en lugar de la recuperaci&oacute;n y el reciclaje.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de las renovables, como <a href="http://www.eis.uva.es/energiasostenible/?p=2933" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">explica</a><a href="http://www.eis.uva.es/energiasostenible/?p=2933" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Carlos de Castro</a> y se muestra en el gr&aacute;fico realizado por &eacute;l mismo en su blog, una vez se atraviesa un umbral de potencia solar fotovoltaica instalada en distintos pa&iacute;ses el ritmo de construcci&oacute;n decrece.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Lo mismo parece estar sucediendo con la e&oacute;lica. Desde la l&oacute;gica de econom&iacute;a de escala, esto no es lo esperable, ya que al aumentar la demanda cada vez deber&iacute;a ser m&aacute;s rentable la construcci&oacute;n de placas y, con ello, hacer la energ&iacute;a solar fotovoltaica cada vez m&aacute;s competitiva. Las placas efectivamente han bajado en precios y aumentando sus prestaciones, pero todo apunta a que esto est&aacute; siendo &ldquo;compensado&rdquo; por otros factores que van m&aacute;s all&aacute; de los pol&iacute;ticos (no nos dejemos cegar por el caso espa&ntilde;ol, pues esto parece ser una tendencia mundial). Uno de ellos puede ser el del empleo se&ntilde;alado en este art&iacute;culo o, m&aacute;s en general, la incompatibilidad de un sector energ&eacute;tico renovable mayoritario con el capitalismo actual.
    </p><p class="article-text">
        En conclusi&oacute;n, la econom&iacute;a sostenible genera m&aacute;s puestos de trabajo que la sucia, pero solo convive bien con el capitalismo si es minoritaria. La sostenibilidad real requiere otro sistema econ&oacute;mico, el defendido por la econom&iacute;a ecol&oacute;gica, feminista y solidaria.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis González Reyes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/implica-economia-sostenible-genere-empleo_132_3650585.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 16 Jan 2017 19:26:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Qué implica que la economía sostenible genere más empleo que la sucia?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ecología,Economía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Apuntes políticos y ambientales para explicar el Brexit]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/apuntes-politicos-ambientales-explicar-brexit_132_3928671.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4324d15e-92d5-48f3-b269-b210d84de630_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Apuntes políticos y ambientales para explicar el Brexit"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No hay precedentes de ninguna población que se haya marchado de un proyecto que consideraba que le beneficiase. El pueblo británico no es una excepción: la UE no le sirve porque le impone políticas neoliberales que le lesionan</p><p class="subtitle">En la medida que las políticas impuestas para "salir de la crisis" han sido regresivas desde el punto de vista social, este ha sido otro de los motivos del descontento popular</p></div><p class="article-text">
        La victoria en el refer&eacute;ndum brit&aacute;nico del no a la UE se enmarca en un contexto en el que en varios territorios centrales est&aacute;n aumentando de forma importante las posturas nacionalistas de derecha y ultraderecha. Este es el caso de Quebec, Catalu&ntilde;a, Escocia o el propio Reino Unido, pero tambi&eacute;n de Francia, Austria, Alemania u Holanda. Lejos de ser una coyuntura, son movimientos que responden al momento hist&oacute;rico actual y deben leerse conjuntamente (aunque obviamente tienen sus especificidades). Suponen grandes riesgos de regresi&oacute;n democr&aacute;tica y social, no por el hecho del proceso independentista, sino de quien lo lidera. Compartimos algunas ideas sobre las causas del auge del nacionalismo insolidario brit&aacute;nico expresado en el Brexit, que pueden ser extrapolables a otros territorios.
    </p><p class="article-text">
        No hay precedentes de ninguna poblaci&oacute;n que se haya marchado de un proyecto que consideraba que le beneficiase. El pueblo brit&aacute;nico no es una excepci&oacute;n: la UE no le sirve porque le impone pol&iacute;ticas neoliberales que le lesionan. Tambi&eacute;n porque es un proyecto que tiene cada vez menos espacio en el marco internacional, es decir, que sirve cada vez menos para mantener las posiciones de privilegio a escala mundial de las que han disfrutado las clases medias y altas brit&aacute;nicas. Ambos aspectos, han servido de trampol&iacute;n a las posiciones nacionalistas de derechas que han protagonizado la campa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        La UE fue ideada por los poderes econ&oacute;micos y pol&iacute;ticos dominantes, y est&aacute; detr&aacute;s de muchas de las pol&iacute;ticas que han generado tremendos problemas econ&oacute;micos, sociales y ambientales: la privatizaci&oacute;n de servicios p&uacute;blicos, la liberalizaci&oacute;n del movimiento de capitales, el aumento del poder del sistema financiero, las burbujas inmobiliarias, los rescates bancarios, las deudas ilegitimas, el desmantelamiento de sectores productivos y de la agricultura familiar, el desempleo y la precarizaci&oacute;n estructurales, la liberalizaci&oacute;n del sector energ&eacute;tico dando lugar oligopolios y a la pobreza energ&eacute;tica, etc.
    </p><p class="article-text">
        Los Gobiernos brit&aacute;nicos han participado activamente en esta construcci&oacute;n de la UE neoliberal a trav&eacute;s del Consejo y de la Comisi&oacute;n Europea, como se detrae del papel de Leon Brittan y Peter Mandelson. Adem&aacute;s, el centro financiero de la City londinense ha sido clave en los procesos de liberalizaci&oacute;n de los servicios y mercados financieros. Por lo tanto, son corresponsables de esta situaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pero no solo ha sido la UE quien a aplicado estas pol&iacute;ticas en Reino Unido, sino que, tanto el partido laborista como el tory, han impuesto interna (y externamente) estas medidas regresivas desde el Gobierno de Margaret Thatcher. Por lo tanto, tambi&eacute;n hay causas pol&iacute;ticas end&oacute;genas.
    </p><p class="article-text">
        Estas pol&iacute;ticas han provocado el hartazgo de la gran parte de la poblaci&oacute;n, pues han causado: desempleo, pobreza, desigualdades, exclusi&oacute;n social, precariedad, recortes sociales, privatizaciones, corrupci&oacute;n, despilfarro, mala calidad ambiental, etc. Ha sido la clase humilde y trabajadora la que ha sufrido estas consecuencias, tanto dentro como fuera de la UE, frente al enriquecimiento astron&oacute;mico de las fortunas financieras en La City. Es en estas circunstancias donde el populismo de ultraderecha encuentra el caldo de cultivo para crecer, promulgando el patriotismo y el odio hacia lo diferente.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de las razones pol&iacute;ticas, tambi&eacute;n las hay ambientales. Una diferencia fundamental entre unas y otras es que, mientras las pol&iacute;ticas dependen de la correlaci&oacute;n de fuerzas sociales, las ambientales no son negociables: existen l&iacute;mites f&iacute;sicos al desarrollo de este modelo econ&oacute;mico y social que estamos alcanzando.
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, el Reino Unido dej&oacute; de ser exportador neto de petr&oacute;leo y gas alrededor de 2005 fruto del agotamiento de sus yacimientos. Esto ha agudizado la crisis en el pa&iacute;s brit&aacute;nico, pues los combustibles f&oacute;siles son un elemento totalmente central del crecimiento econ&oacute;mico. En la medida que las pol&iacute;ticas impuestas para &ldquo;salir de la crisis&rdquo; han sido regresivas desde el punto de vista social, este ha sido otro de los motivos del descontento popular.
    </p><p class="article-text">
        En realidad, la situaci&oacute;n energ&eacute;tica brit&aacute;nica es similar a la que se est&aacute; produciendo a nivel global. Desde 2005, se ha atravesado el pico del petr&oacute;leo convencional y, posiblemente, en 2015 fue el pico de todos los l&iacute;quidos combustibles. Este es uno de los elementos centrales (pero no &uacute;nico) que explican la Gran Recesi&oacute;n actual. Esta crisis, lejos de ser coyuntural y solventable mediante medidas keynesianas o neoliberales, es estructural e insalvable: no volver&aacute; el crecimiento sostenido porque no hay base material para &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los efectos de esta Gran Recesi&oacute;n es que la globalizaci&oacute;n econ&oacute;mica se est&aacute; cortocircuitando y la reactivaci&oacute;n no va a volver m&aacute;s que coyunturalmente. De hecho, en 2015 fue el a&ntilde;o en el que menos intercambios de mercanc&iacute;as a nivel mundial se realizaron desde que se inici&oacute; la Gran Recesi&oacute;n en 2007/2008. En un contexto de este tipo, las pol&iacute;ticas nacionalistas insolidarias, que son las que est&aacute;n liderando los movimientos independentistas, cobran m&aacute;s sentido.
    </p><p class="article-text">
        Aunque hay m&aacute;s elementos que deber&iacute;an considerarse, el Brexit ha de entenderse dentro de este contexto de pol&iacute;ticas neoliberales y crisis ambiental. Confirma que estaban en lo correcto organizaciones como Ecologistas en Acci&oacute;n, que llevan a&ntilde;os denunciado a la UE. Por ello, frente a las voces que reclaman que &ldquo;Europa es la soluci&oacute;n&rdquo;, creemos que la UE es realmente parte del problema. Sin ir m&aacute;s lejos, las elites europeas muestran su rostro &ldquo;humanitario&rdquo; al centrar su preocupaci&oacute;n por el Brexit en la ca&iacute;da de los mercados financieros, mientras miles de refugiados/as mueren o viven en condiciones infrahumanas. Estas personas son v&iacute;ctimas de la crisis final del capitalismo global y las razones de su desplazamiento tienen mucho que ver con las crisis energ&eacute;tica y clim&aacute;tica gestionadas con pol&iacute;ticas insolidarias. Sin miradas globales y complejas, estamos abocadas/os a reduccionismos xen&oacute;fobos.
    </p><p class="article-text">
        El refer&eacute;ndum brit&aacute;nico muestra que del territorio europeo requiere una transformaci&oacute;n cultural y pol&iacute;tica que atienda a las desigualdades sociales y la degradaci&oacute;n ambiental. Frente a la agenda de la derecha que ha marcado el Brexit, tenemos que construir un nuevo internacionalismo basado en valores feministas, democr&aacute;ticos, solidarios, y de justicia social y ambiental. Herramientas como el Plan B pueden ayudar a conseguirlo, siempre y cuando integren de manera profunda los l&iacute;mites del planeta. Es imprescindible desmarcarse y oponerse a los argumentos xen&oacute;fobos e insolidarios que ha esgrimido el nacionalismo ingl&eacute;s a favor de la salida del Reino Unido de la UE, pero resulta necesario entender el sufrimiento humano que est&aacute; en su base social.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis González Reyes, Luis Rico, Tom Kucharz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/apuntes-politicos-ambientales-explicar-brexit_132_3928671.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Jun 2016 09:13:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Apuntes políticos y ambientales para explicar el Brexit]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Brexit]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Necesitamos un Plan B al crecimiento]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/plan-b-para-europa-decrecimiento_132_4142110.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Este fin de semana se han celebrado en Madrid las jornadas por el Plan B para Europa. Uno de los hilos conductores de varias de las participaciones ha sido el de la búsqueda del crecimiento. En tales participaciones se desconocía que el sistema económico depende de la biosfera y que la naturaleza no es un recurso, sino la matriz donde actuamos.</p></div><p class="article-text">
        La b&uacute;squeda del crecimiento est&aacute; en el trasfondo del primer lema de las jornadas (&ldquo;contra la austeridad&rdquo;). El lema se refiere al desigual reparto de la riqueza y hubiera sido mejor usar una f&oacute;rmula de ese tipo, ya que la austeridad no solo es necesaria, sino que, en los tiempos en los que estamos, con recursos cada vez m&aacute;s dif&iacute;ciles de conseguir, es inevitable. Por supuesto, me refiero a la austeridad justa, con reparto de la riqueza.
    </p><p class="article-text">
        En las jornadas pudimos o&iacute;r a Kostas Lapavistas, profesor universitario de econom&iacute;a y referente de la izquierda griega y europea, decir que el petr&oacute;leo ya no es un problema para Europa porque est&aacute; barato. Es preocupante que una persona de su categor&iacute;a no exprese la importancia central del petr&oacute;leo para el funcionamiento de la econom&iacute;a, ni sea capaz de analizar el precio del petr&oacute;leo con una mirada m&aacute;s amplia.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, Nacho &Aacute;lvarez, una de las cabezas econ&oacute;micas de Podemos, nos hizo una apolog&iacute;a del crecimiento, y puso el ejemplo de c&oacute;mo Argentina lo consigui&oacute; gracias a una expansi&oacute;n monetaria y un precio alto de la soja (entre otros factores). Sin embargo, obvi&oacute; dar un paso fundamental m&aacute;s en el an&aacute;lisis. La soja crece en Argentina en monocultivos transg&eacute;nicos dependientes de abonos y pesticidas de s&iacute;ntesis (por cierto, todo ello gracias al petr&oacute;leo) y es un modelo que no tiene mucho recorrido por delante, fruto del agotamiento del suelo, de los acu&iacute;feros y del petr&oacute;leo barato. No podemos entender el crecimiento sin entender la base material sobre la que se sostiene (lo que no quiere decir que sea el &uacute;nico requisito).
    </p><p class="article-text">
        <strong>Se acab&oacute; el tiempo de los recursos f&aacute;cilmente disponibles</strong>
    </p><p class="article-text">
        Actualmente, estamos viviendo la Gran Recesi&oacute;n econ&oacute;mica y la crisis terminal de hegemon&iacute;a estadounidense. Tambi&eacute;n el momento de la historia de la humanidad en la que las desigualdades en el reparto de la riqueza y el poder est&aacute;n siendo mayores. Pero los elementos que est&aacute;n marcando un punto de total quiebra hist&oacute;rica son el fin de la energ&iacute;a abundante, vers&aacute;til y barata; la dificultad creciente de acceso a muchos materiales; el cambio clim&aacute;tico; la quiebra de las bases de la reproducci&oacute;n social causada por la crisis de los cuidados (dejar desatendidos elementos b&aacute;sicos para el sost&eacute;n de la vida como la alimentaci&oacute;n saludable, la higiene o el apoyo emocional), y la p&eacute;rdida masiva de biodiversidad.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; estamos viviendo el final de la energ&iacute;a abundante, vers&aacute;til y barata? B&aacute;sicamente, porque los combustibles f&oacute;siles m&aacute;s f&aacute;ciles de extraer y de mejores prestaciones se est&aacute;n agotando. Estamos viviendo ya el principio del descenso en la capacidad de extracci&oacute;n de petr&oacute;leo &ldquo;bueno&rdquo; (petr&oacute;leo convencional) y, en breve, del petr&oacute;leo en su totalidad. Los que van quedando son los crudos no convencionales: los m&aacute;s caros, dif&iacute;ciles y de peor calidad (los que se extraen mediante <em>fracking</em>, las arenas bituminosas, los de aguas ultraprofundas o del &aacute;rtico). Y lo mismo le ocurrir&aacute; en los pr&oacute;ximos lustros al gas, al carb&oacute;n y al uranio.
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;no hay <em>mix</em> energ&eacute;tico alternativo equivalente a los combustibles f&oacute;siles? Que el petr&oacute;leo, acompa&ntilde;ado por el gas y el carb&oacute;n, sea la fuente energ&eacute;tica b&aacute;sica no es casualidad. El petr&oacute;leo se caracteriza (en algunos casos se caracterizaba) por: tener una disponibilidad independiente de los ritmos naturales; ser almacenable de forma sencilla; ser f&aacute;cilmente transportable; tener una alta densidad energ&eacute;tica; estar disponible en grandes cantidades; ser muy vers&aacute;til en sus usos (combustibles de distintas categor&iacute;as y multitud de productos no energ&eacute;ticos); tener una alta rentabilidad energ&eacute;tica (con poca energ&iacute;a invertida se consigue una gran cantidad de energ&iacute;a); y ser barato. Una fuente que quiera sustituir al petr&oacute;leo deber&iacute;a cumplir todos esos requisitos, pero tambi&eacute;n tener un reducido impacto ambiental para ser factible en un entorno fuertemente degradado. Ni las renovables, ni la nuclear, ni los hidrocarburos no convencionales, ni la combinaci&oacute;n de todas ellas, es capaz de sustituir a los f&oacute;siles.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El mito del crecimiento</strong>
    </p><p class="article-text">
        En un contexto de recursos limitados, la propuesta de volver al crecimiento se sostiene sobre varios mitos.
    </p><p class="article-text">
        El primero es el de la eficiencia. Propone que el aumento de la eficiencia es parte de la soluci&oacute;n (o incluso la soluci&oacute;n) a los problemas energ&eacute;ticos y materiales, y que, por lo tanto, puede sostener una fase expansiva de crecimiento. Sin embargo, tiene l&iacute;mites insuperables e incluso efectos secundarios adversos.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, una parte de las supuestas mejoras en la eficiencia en las regiones centrales no son tales, sino deslocalizaciones de los procesos m&aacute;s consumidores de materia y energ&iacute;a a las zonas perif&eacute;ricas. Por ejemplo, el grueso de la industria pesada ya no est&aacute; en Europa, sino en lugares como China o India.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, las medidas basadas en la eficiencia tienen poco recorrido si se persigue el sostenimiento del crecimiento exponencial. Hace falta una reducci&oacute;n del uso de energ&iacute;a y materiales del orden del 90% en las regiones centrales para entrar dentro de los l&iacute;mites de la sostenibilidad. Para alcanzar esta meta con medidas de ecoeficiencia ser&iacute;a necesario que los materiales y la energ&iacute;a imprescindibles por unidad del PIB disminuyesen 10 veces. Pero si la econom&iacute;a sigue creciendo al 2%, ser&iacute;a necesario que lo hiciesen 27 veces, y si crece al 3%, 45. De modo que, obviamente, no es posible continuar la mejora de la eficiencia indefinidamente.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, la eficiencia no siempre conlleva una reducci&oacute;n en el consumo de materia y energ&iacute;a. Por ejemplo, a pesar de la mejora en las emisiones de CO2 de los veh&iacute;culos en la UE (Volkswagen y Reanault mediante), la reducci&oacute;n de emisiones por kil&oacute;metro recorrido se ha visto desbordada por el impresionante aumento del parque automovil&iacute;stico y de los kil&oacute;metros recorridos en coche. El resultado es un incremento del consumo global de petr&oacute;leo por parte de los veh&iacute;culos europeos. Esto es lo que llamamos &ldquo;efecto rebote&rdquo;. La eficiencia sin reducci&oacute;n no sirve. Este ejemplo dista de ser una excepci&oacute;n, ya que cuando los aparatos son m&aacute;s eficientes salen m&aacute;s baratos al bolsillo y a la conciencia (parece que se contamina menos), con lo que se incrementa su uso. Y a esto hay que a&ntilde;adir la construcci&oacute;n de nuevas infraestructuras que, en ocasiones, lleva acoplada la mejora tecnol&oacute;gica.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, no hay que considerar solo el efecto rebote directo, sino tambi&eacute;n el indirecto. Este consiste en que los ahorros se desv&iacute;an a otros sectores donde se incrementa el consumo. El fundamento &uacute;ltimo del &ldquo;efecto rebote&rdquo; es que el aumento de la eficiencia libera recursos que permiten aumentar la producci&oacute;n y el consumo. En realidad, es una consecuencia intr&iacute;nseca del capitalismo y de su necesidad de crecimiento continuo.
    </p><p class="article-text">
        El segundo mito es el de la desmaterializaci&oacute;n, es decir, la afirmaci&oacute;n de que la econom&iacute;a capitalista puede seguir creciendo reduciendo su consumo de energ&iacute;a y materiales. Sin embargo, el consumo energ&eacute;tico y material desde la Revoluci&oacute;n Industrial tiene forma de curva exponencial, como la tiene el PIB. Y, en todos los periodos en los que ha bajado el consumo de materia se han debido a una recesi&oacute;n econ&oacute;mica. Adem&aacute;s, la correlaci&oacute;n entre el PIB y el consumo energ&eacute;tico mundial a lo largo del tiempo es casi lineal.
    </p><p class="article-text">
        El centro la la propuesta de la desmaterializaci&oacute;n est&aacute; en una econom&iacute;a basada en los servicios. Pero este tipo de actividad no es menos consumidora de materia y energ&iacute;a: una cantidad equivalente de riqueza monetaria procedente del sector servicios privado, incluido hoteles, comercios y transporte, demanda casi la misma intensidad energ&eacute;tica que el sector industrial, y adem&aacute;s requiere de este para existir.
    </p><p class="article-text">
        En realidad, la desmaterializaci&oacute;n es f&iacute;sicamente imposible. No es factible el reciclaje de todo, en primer lugar por la Segunda Ley de la Termodin&aacute;mica, que marca que la utilizaci&oacute;n de energ&iacute;a implica inexorablemente su degradaci&oacute;n. Muchos elementos b&aacute;sicos se dispersan en su uso: desde el f&oacute;sforo utilizado en la fertilizaci&oacute;n, hasta los &oacute;xidos de zinc presentes en los neum&aacute;ticos que se van esparciendo por las carreteras con el desgaste. Solo podr&iacute;an ser reciclables si fuesen biodegradables y ese trabajo lo hiciesen los ecosistemas con tiempo y energ&iacute;a solar, y aun as&iacute; este proceso no ser&iacute;a 100% eficiente. La falsedad del mito de la desmaterializaci&oacute;n lo ejemplifica el aparato por antonomasia de la sociedad virtual, el ordenador, que tiene detr&aacute;s altos requerimientos materiales y energ&eacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        En realidad, estos dos mitos son hijos del mito de la ciencia y la tecnolog&iacute;a, que reza que nuestro intelecto podr&aacute; superar cualquier obst&aacute;culo. Pero el sistema tecno-cient&iacute;fico tiene l&iacute;mites. El primero es que ya se ha inventado lo que era &ldquo;f&aacute;cil&rdquo; de inventar, los descubrimientos actuales requieren de inversiones temporales, materiales, energ&eacute;ticas, econ&oacute;micas y humanas cada vez mayores. Contra lo que podr&iacute;a parecer, el ritmo de innovaciones reales es cada vez menor. Un segundo problema es que la tecnolog&iacute;a la podemos definir como conocimiento, materia y energ&iacute;a condensados, y los tres factores son limitados. Adem&aacute;s, lo que se espera no es que haya un avance en gen&eacute;rico, sino que se descubra justo lo que haga falta en el momento preciso y que se pueda implantar de forma inmediata a nivel mundial. Esto est&aacute; mucho m&aacute;s cerca del t&eacute;rmino &ldquo;milagro&rdquo; que de la palabra &ldquo;descubrimiento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Necesitamos un Plan B al crecimiento</strong>
    </p><p class="article-text">
        Por todo ello, necesitamos un Plan B para Europa que luche contra el desigual reparto de la riqueza, que busque una democracia real (incompatible con la UE) y que entienda que esto no se puede conseguir con m&aacute;s crecimiento, sino con un nuevo modelo socioecon&oacute;mico que no necesite crecer.
    </p><p class="article-text">
        Afortunadamente, aunque en menor medida, esto tambi&eacute;n estuvo presente en las jornadas del Plan B. As&iacute;, escuchamos a personas como Marga Mediavilla, Florent Marcellesi, Yayo Herrero o incluso Amaral abogar por un Plan B para las personas y para el entorno, entendiendo que no son elementos desligados. Un Plan B al crecimiento.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis González Reyes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/plan-b-para-europa-decrecimiento_132_4142110.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 22 Feb 2016 19:57:47 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Necesitamos un Plan B al crecimiento]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Plan B]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué le pasa y qué nos pasa con el precio del petróleo?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/pasa-precio-petroleo_129_4215412.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/63a39d4b-c62b-4d57-9367-c11ec0f56abb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué le pasa y qué nos pasa con el precio del petróleo?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Para explicar la evolución del precio del petróleo hay que recurrir a múltiples elementos que hacen que la dinámica sea compleja y para nada obvia</p></div><h3 class="article-text">&iquest;Est&aacute; barato el petr&oacute;leo?</h3><p class="article-text">
        Si respondemos a esta pregunta mirando a las cotizaciones del petr&oacute;leo actuales (rondando los 30 d&oacute;lares del barril), la respuesta ser&iacute;a m&aacute;s bien positiva. Pero si abrimos la escala temporal la respuesta no es tan clara.
    </p><p class="article-text">
        Entre 1900 y 2005, si descontamos las dos crisis petroleras de los a&ntilde;os setenta, que se produjeron por decisiones pol&iacute;ticas, el precio del petr&oacute;leo ha tenido dos caracter&iacute;sticas: ha sido barato (se ha movido aproximadamente entre 20 y 30 d&oacute;lares el barril a precios actuales, es decir, con la inflaci&oacute;n corregida) y estable (sin fluctuaciones apreciables descontando esas dos crisis petroleras).
    </p><p class="article-text">
        Pero, desde 2005 el petroleo ha oscilado fuertemente y se ha movido en precios notablemente mayores. Entre 2005 y 2008 subi&oacute; hasta alcanzar unos 140 d&oacute;lares/barril. Despu&eacute;s se desplom&oacute; llegando a unos 45 d&oacute;lares/barril en 2009. Hasta 2011 volvi&oacute; a subir. Entre 2011 y 2014 oscil&oacute; entre 100 y 120 d&oacute;lares/barril. Finalmente, baj&oacute; hasta la situaci&oacute;n actual.
    </p><h3 class="article-text">&iquest;Qu&eacute; explica el cambio en el patr&oacute;n de comportamiento del precio del petr&oacute;leo y la situaci&oacute;n actual?</h3><p class="article-text">
        Para explicar la evoluci&oacute;n del precio del petr&oacute;leo hay que recurrir a m&uacute;ltiples elementos que hacen que la din&aacute;mica sea compleja y para nada obvia. Entre ellos, nos vamos a centrar en los geol&oacute;gicos y financieros, por considerarlos los m&aacute;s importantes actualmente, lo que no excluye que existan otros.
    </p><p class="article-text">
        El cambio de patr&oacute;n en el precio del petr&oacute;leo se produjo en 2005 y en 2005 se alcanz&oacute; la capacidad m&aacute;xima de extracci&oacute;n del petr&oacute;leo convencional. El pico del petr&oacute;leo convencional.
    </p><p class="article-text">
        El petr&oacute;leo convencional es el que es m&aacute;s f&aacute;cil extraer y tiene mejores prestaciones. Supone la inmensa mayor&iacute;a del petr&oacute;leo extra&iacute;do a nivel hist&oacute;rico y, todav&iacute;a hoy, es el 85% del explotado. El no convencional es el que est&aacute; en aguas ultra-profundas, en el &aacute;rtico, el embebido en rocas poco porosas que hay que romper mediante t&eacute;cnicas como la fractura hidr&aacute;ulica (fracking), las arenas bituminosas de Canad&aacute; o el petr&oacute;leo extra-pesado de Venezuela. Para que la explotaci&oacute;n de los no convencionales sea rentable, el precio del petr&oacute;leo debe estar en torno a los 80-100 d&oacute;lares/barril, pues su coste de extracci&oacute;n es alto.
    </p><p class="article-text">
        El pico de una sustancia no renovable es el momento a partir del cual empieza a descender la capacidad de extraerla. En la explotaci&oacute;n de un recurso minero la primera fase tiene forma de curva ascendente. Es una etapa en la que cada vez se puede extraer m&aacute;s cantidad. En esta fase se encuentran los yacimientos m&aacute;s accesibles y grandes y, con la experiencia acumulada, se explotan otros de forma sencilla. Pero, inevitablemente, llega un momento en el que la extracci&oacute;n empieza a declinar. Este momento coincide, 'grosso modo', con la mitad de las reservas. El punto de inflexi&oacute;n es el 'pico de la sustancia'. Durante la segunda mitad de la curva de extracci&oacute;n, el recurso podr&aacute; conseguirse en cantidades decrecientes, ser&aacute; de peor calidad (puesto que primero se explotan los mejores) y m&aacute;s dif&iacute;cil de conseguir (ya que al principio se eligen los emplazamientos de m&aacute;s f&aacute;cil extracci&oacute;n y de mayor tama&ntilde;o, y adem&aacute;s, la segunda mitad de las reservas de un recurso siempre son m&aacute;s dif&iacute;ciles de sacar que las primeras). Tambi&eacute;n requieren del uso de t&eacute;cnicas m&aacute;s contaminantes y, por lo tanto, de m&aacute;s medidas paliativas. De este modo, una vez sobrepasado el pico del recurso, lo que resta es una extracci&oacute;n decreciente, de peor calidad y m&aacute;s dif&iacute;cil t&eacute;cnica y energ&eacute;ticamente. Todo ello implica una tensi&oacute;n hacia al aumento del precio del petr&oacute;leo, salvo importantes reducciones en la demanda, hasta chocar con el techo de precio asumible econ&oacute;micamente (lo que abordaremos m&aacute;s adelante).
    </p><p class="article-text">
        El pico del petr&oacute;leo tambi&eacute;n implica una menor capacidad de controlar el flujo puesto en el mercado y, por lo tanto, una mayor facilidad para especular con &eacute;l y con ello exagerar m&aacute;s las fluctuaciones de precios. Esta posibilidad especulativa se ha visto incrementada mucho fruto de las pol&iacute;ticas de fuerte desregulaci&oacute;n de los mercados financieros, la mayor&iacute;a de las cuales sigue vigente despu&eacute;s de la crisis financiera que se inici&oacute; en 2007. Es decir, que el escenario pospico es de precios fluctuantes y alcanzando cotas m&aacute;s altas. Es lo que vivimos desde 2005.
    </p><p class="article-text">
        El 'bajo' precio del petr&oacute;leo a d&iacute;a de hoy responde, al menos, a tres factores. Por un lado, la oferta de l&iacute;quidos combustibles que se engloban en la categor&iacute;a de petr&oacute;leo ha aumentando (el pico todav&iacute;a es solo de petr&oacute;leo convencional). Esto se ha debido, sobre todo, al incremento de la fractura hidr&aacute;ulica en EEUU y a la extracci&oacute;n de arenas bituminosas en Canad&aacute;. Si medimos este aumento en energ&iacute;a neta que se proporciona a la sociedad (que es lo que deber&iacute;a importarnos) el incremento no es tal, ya que son petr&oacute;leos que requieren mucha m&aacute;s energ&iacute;a para su extracci&oacute;n y refino que los convencionales. Pero, como el &uacute;nico indicador que manejan los mercados es el del volumen, da la impresi&oacute;n de un incremento de la oferta. En todo caso, desde 2015 la extracci&oacute;n de petr&oacute;leo de EEUU se est&aacute; desplomando por la retirada masiva de inversiones en empresas de fracking.
    </p><p class="article-text">
        Para explicar este aumento de la oferta es necesario responder a c&oacute;mo es posible que los precios del petr&oacute;leo est&eacute;n por debajo del coste de extracci&oacute;n en muchos lugares del mundo y esta siga produci&eacute;ndose. En lo que concierne a las empresas privadas, esto es especialmente patente en las de fracking. La clave no est&aacute; en el campo productivo, sino en el financiero. El negocio no estaba en la venta del petr&oacute;leo, sino de los activos financieros. A estas empresas les ha compensando sostener estos d&eacute;ficits porque han podido apuntarse un aumento de sus reservas de hidrocarburos y aumentar de forma sostenida la extracci&oacute;n. Esto les ha hecho subir en bolsa y cosechar importantes beneficios financieros. Desde 2010, el sector se convirti&oacute; en un fuerte atractor de inversiones, lo que empuj&oacute; a&uacute;n m&aacute;s sus acciones, gener&aacute;ndose una burbuja especulativa. A pesar de las p&eacute;rdidas en el apartado productivo, la perforaci&oacute;n de pozos continu&oacute; para sostener el flujo de petr&oacute;leo y, con &eacute;l, el precio de las acciones. Esta burbuja empez&oacute; a estallar en 2015.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de las empresas p&uacute;blicas, hay varios factores que explican el sostenimiento de la extracci&oacute;n a precios ruinosos. Probablemente, los m&aacute;s importantes sean el intento de mantener la cuota de mercado y de no rebajar a&uacute;n m&aacute;s los ingresos a corto plazo, pues la situaci&oacute;n econ&oacute;mica y social es complicada para muchos (Venezuela, Rusia, Brasil, Arabia Saud&iacute;).
    </p><p class="article-text">
        El segundo factor es la demanda. La Gran Recesi&oacute;n, que comenz&oacute; en el 2007-2008, persiste. Entre los estados emergentes, Brasil y Rusia est&aacute;n en una fuerte crisis y China est&aacute; reduciendo de forma muy importante su crecimiento (probablemente bastante m&aacute;s de lo que muestran las cifras oficiales). La UE y Jap&oacute;n no han conseguido salir del letargo econ&oacute;mico. EEUU es el que tiene un comportamiento algo m&aacute;s din&aacute;mico, pero sin cifras realmente importantes. Un indicador claro de que nos encontramos en un escenario de crisis es que el comercio internacional est&aacute; en niveles menores incluso de los alcanzados en 2008 (en el estallido de la Gran Recesi&oacute;n). Por lo tanto, un aumento de la oferta (aparente) y un descenso de la demanda implican una presi&oacute;n a la baja sobre los precios.
    </p><p class="article-text">
        El tercer factor es la especulaci&oacute;n. El petr&oacute;leo, como el resto de materias primas, se negocia en los mercados financieros. En bolsas como las de Chicago y en transacciones privadas en los mercados OTC. La OPEP no pone los precios del petr&oacute;leo, sino que intenta regularlos colocando m&aacute;s o menos crudo en el mercado. Como con cualquier otro activo financiero, con los derivados el petr&oacute;leo se puede obtener beneficio cuando su valor sube (eso parece obvio), pero tambi&eacute;n cuando su valor baja. Un mecanismo habitual para este segundo caso es el 'alquiler', por ejemplo de futuros de petr&oacute;leo, a un precio relativamente alto. Despu&eacute;s, se ponen en venta esos futuros y se recompran m&aacute;s baratos obteniendo con ello un beneficio. En muchos mercados financieros esta operaci&oacute;n se puede hacer incluso, por incre&iacute;ble que parezca, sin tener los activos (se dice que se van a vender, se provoca una baja del precio por un aumento de la oferta y se compran despu&eacute;s m&aacute;s baratos). Es decir, que el 'desequilibrio' entre oferta y demanda se ve incrementado por la especulaci&oacute;n.
    </p><h3 class="article-text">&iquest;Cu&aacute;l puede ser la evoluci&oacute;n futura del precio del petr&oacute;leo?</h3><p class="article-text">
        Probablemente, el precio del petr&oacute;leo siga fluctuando de forma fuerte en el futuro marcando el ritmo del recrudecimiento de la Gran Recesi&oacute;n en las subidas y permitiendo leves (y ficticias como veremos) recuperaciones en las bajadas. Esto suceder&aacute; durante unos cuantos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        La siguiente fase podr&aacute; ser la de un precio elevado y estable. Suceder&aacute; cuando exista una escasez de crudo manifiesta y sostenida, a no ser que el desplome econ&oacute;mico haya sido tan may&uacute;sculo que la demanda sea muy peque&ntilde;a. O, dicho de otro modo, esto suceder&aacute; cuando el petr&oacute;leo deje de ser el motor energ&eacute;tico de la econom&iacute;a y se parezca m&aacute;s a un art&iacute;culo de lujo.
    </p><h3 class="article-text">&iquest;Qu&eacute; implicaciones tiene un precio del petr&oacute;leo alto?</h3><p class="article-text">
        El crecimiento es indispensable para el funcionamiento del capitalismo. Entre los factores para que exista el crecimiento, la disponibilidad abundante de energ&iacute;a barata es central. Por eso, la energ&iacute;a &uacute;til usada directa o indirectamente para generar un producto o servicio y el PIB tienen una correlaci&oacute;n casi lineal. Y, hablar de energ&iacute;a actualmente es hablar de los combustibles f&oacute;siles (suponen alrededor del 90% de la energ&iacute;a comercializada en el mundo). Entre ellos, el papel del petr&oacute;leo es absolutamente central, sobre todo en sectores tan estrat&eacute;gicos como el transporte, la industria petroqu&iacute;mica y la explotaci&oacute;n de otras fuentes energ&eacute;ticas renovables y no renovables.
    </p><p class="article-text">
        La correlaci&oacute;n entre energ&iacute;a y crecimiento se debe a varios factores que se derivan de que, simplemente, no hay actividad econ&oacute;mica sin energ&iacute;a:
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li>La disponibilidad energ&eacute;tica es un elemento central del aumento de la productividad, al permitir que una persona genere m&aacute;s bienes por hora gracias el uso de m&aacute;quinas.</li>
                                    <li>La subida del precio del petr&oacute;leo implica que los costes de las materias primas, los productos manufacturados y el trasporte aumenten. Para intentar controlar la inflaci&oacute;n, los bancos centrales suelen aumentar el precio del dinero, lo que tiende a limitar el crecimiento por falta de cr&eacute;dito.</li>
                                    <li>Este crecimiento de los precios, as&iacute; como la bajada en la productividad, retrae el consumo en un escenario de crisis (paro, reducci&oacute;n salarial), lo que incentiva m&aacute;s la recesi&oacute;n.</li>
                                    <li>La relaci&oacute;n entre el precio de la energ&iacute;a y el crecimiento tambi&eacute;n estriba en que los costes de extracci&oacute;n de los combustibles f&oacute;siles han estado notablemente por debajo de su valor econ&oacute;mico, lo que ha permitido una etapa de crecimiento irrepetible.</li>
                                    <li>Con un alto precio de la energ&iacute;a, que es un gasto imposible de soslayar, simplemente queda menos dinero para desarrollar otras partes de la econom&iacute;a. La demanda total cae y la capacidad de inversi&oacute;n tambi&eacute;n. Adem&aacute;s, este incremento de la factura energ&eacute;tica no producir&aacute; m&aacute;s energ&iacute;a y materiales.</li>
                                    <li>En la medida que un territorio sea un importador de energ&iacute;a, esto tambi&eacute;n supondr&aacute; un empeoramiento de la balanza comercial y una mayor dificultad para encontrar financiaci&oacute;n.</li>
                                    <li>Sin energ&iacute;a barata no hay transporte global, lo que reduce las posibilidades de una econom&iacute;a de escala y una alta especializaci&oacute;n, que son elementos centrales del crecimiento.</li>
                                    <li>La energ&iacute;a abundante y barata es la que genera confianza en todo el sistema y permite la creaci&oacute;n de dinero y deudas con la expectativa de que podr&aacute;n ser recuperadas en el futuro.</li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        De este modo, hay un precio del petr&oacute;leo a partir del cual se dispara la recesi&oacute;n en el capitalismo fosilista. Para EEUU, el umbral parece estar con un barril de petr&oacute;leo a 120-130 d&oacute;lares/barril. En todo caso, la cifra no es est&aacute;tica y depende de la estructura productiva del pa&iacute;s y del grado de complejidad (a m&aacute;s complejidad, m&aacute;s barato tiene que ser el petr&oacute;leo). Por ejemplo, fruto de la deslocalizaci&oacute;n de la industria m&aacute;s consumidora de energ&iacute;a a las regiones emergentes, el umbral en las centrales ha subido y el de las receptoras de esta industria bajado (se pueden permitir una menor factura energ&eacute;tica antes de entrar en crisis).
    </p><h3 class="article-text">&iquest;Y bajo?</h3><p class="article-text">
        Entonces, si la energ&iacute;a barata es un requisito b&aacute;sico para el crecimiento, un barril a 30 d&oacute;lares deber&iacute;a ser una buena noticia. Pues no. Hubiera sido una buena noticia en 2001 (y por supuesto antes), cuando las compa&ntilde;&iacute;as petroleras requer&iacute;an un barril a 9 d&oacute;lares para cubrir costes, no en 2016, cuando ese guarismo puede alcanzar incluso los 120 d&oacute;lares. Esto se debe a que los costes de extracci&oacute;n han aumentado mucho fruto de haber pasado el pico del petr&oacute;leo convencional. En Arabia Saud&iacute; rondan los 25 d&oacute;lares/barril, los 30 d&oacute;lares/barril en Iran e Irak, 60 d&oacute;lares/barril en Venezuela, 70 d&oacute;lares/barril en M&eacute;xico y China, 90-100 d&oacute;lares/barril en EEUU y 120 d&oacute;lares/barril en Canad&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, la rentabilidad de las inversiones es decreciente: en 1998-2005 la industria petrolera gast&oacute; 1.500 millones de d&oacute;lares en exploraci&oacute;n y extracci&oacute;n, consiguiendo 8,6 Mb/d adicionales. En 2005-2013, el gasto fue de 4.000 millones de d&oacute;lares y la ganancia de 4 Mb/d.
    </p><p class="article-text">
        A esto se suma que cada vez es m&aacute;s dif&iacute;cil conseguir inversiones por factores como:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>La viabilidad de las compa&ntilde;&iacute;as depende m&aacute;s de su atractivo especulativo que productivo (del valor de sus acciones). De este modo, las empresas desv&iacute;an las inversiones a actividades como la recompra de sus acciones para sostener el valor, en lugar de a la construcci&oacute;n de nuevas plantas, el mantenimiento de la infraestructura o el desarrollo de nuevos campos. Esto, lejos de ser una coyuntura pasajera, es un imperativo del mercado.</li>
                                    <li>En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, los impuestos sobre la actividad petrolera han crecido considerablemente en la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses extractores y no es probable que esto cambie conforme avanzan sus problemas fiscales.</li>
                                    <li>Los costes tambi&eacute;n aumentan por el incremento de accidentes fruto del cambio clim&aacute;tico y de la menor accesibilidad de los recursos.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Todo esto se plasma en una desinversi&oacute;n. Acoplada a la ca&iacute;da del precio del petr&oacute;leo entre 2008 y 2009, disminuy&oacute; la inversi&oacute;n en explotaci&oacute;n hasta un 20%. Ahora est&aacute; sucediendo lo mismo: la inversi&oacute;n en exploraci&oacute;n y desarrollo de nuevos yacimientos se redujo un 15% en 2014 con respecto a 2013, y un 20% en 2015 con respecto al a&ntilde;o anterior. Esto se traduce en que, a nivel mundial, han descendido las cabezas perforadas en un 50% desde que se inici&oacute; el descenso de precios actual.
    </p><p class="article-text">
        A estos problemas se a&ntilde;ade que el sector petrolero est&aacute; fuertemente endeudado (unos 500.000 millones de d&oacute;lares en 2015), lo que no solo dificulta enormemente llevar a cabo nuevas inversiones, sino que est&aacute; llevando a la quiebra a numerosas empresas del sector, empezando por las centradas en la explotaci&oacute;n del petr&oacute;leo de roca poco porosa mediante fracking y las arenas bituminosas. 81 empresas de servicios y yacimientos petrol&iacute;feros se declararon en quiebra en 2015.
    </p><p class="article-text">
        Esta situaci&oacute;n afecta tambi&eacute;n a las compa&ntilde;&iacute;as estatales. Muchas de ellas arrojan p&eacute;rdidas significativas (Pemex, Statoil, Petrobras). Adem&aacute;s, como la econom&iacute;a de sus pa&iacute;ses matrices depende en gran medida del crudo (90% de los ingresos estatales en Arabia Saud&iacute;) y han aumentado mucho sus gastos, el precio m&iacute;nimo para cuadrar las cuentas estatales es alto. En el caso de Arabia Saud&iacute;, este precio m&iacute;nimo ronda los 100 d&oacute;lares/barril, en Venezuela se sit&uacute;a en 120-150 d&oacute;lares/barril. Ante esta situaci&oacute;n, algunos sectores est&aacute;n apostando por abrirse a la inversi&oacute;n extranjera y a las tecnolog&iacute;as de las compa&ntilde;&iacute;as privadas (M&eacute;xico, Venezuela, Brasil, Argentina, Bahr&eacute;in, Libia, Ir&aacute;n, Noruega e incluso Arabia Saud&iacute;) para sostener el ritmo de extracci&oacute;n. Pero, las grandes multinacionales del petr&oacute;leo, las inversoras naturales, est&aacute;n realizando el movimiento contrario.
    </p><p class="article-text">
        Por si esto fuese poco, reactivar la extracci&oacute;n no es algo sencillo y que se lleve a cabo autom&aacute;ticamente conforme suben los precios. Primero por la degradaci&oacute;n de la infraestructura, segundo por los altos costes econ&oacute;micos y temporales requeridos (que necesitan a su vez una estabilidad en los precios) y tercero porque ser&aacute; m&aacute;s dif&iacute;cil que los/as inversores/as vuelvan a confiar en la rentabilidad del petr&oacute;leo tras un desplome.
    </p><p class="article-text">
        De este modo, la mezcla entre desinversi&oacute;n y quiebra de empresas que deja el escenario de bajos precios del petr&oacute;leo augura un futuro con una cantidad de petr&oacute;leo disponible que bajar&aacute; m&aacute;s r&aacute;pido que la disponibilidad geol&oacute;gica. Este an&aacute;lisis probablemente es el que est&eacute; detr&aacute;s de las recientes ca&iacute;das de los mercados financieros con a la bajada del precio del petr&oacute;leo. Antes de 2005, los mercados hubieran subido con un descenso en los precios del crudo.
    </p><h3 class="article-text">&iquest;No pueden hacer nada los Gobiernos?</h3><p class="article-text">
        Es verdad que los Estados y las econom&iacute;as, sobre todo centrales, tienen cierto aguante. Poseen una (relativa) capacidad de pagar altos precios del crudo durante un tiempo, como muestra que, tras el pico de precios que desat&oacute;, con otros factores, la Gran Recesi&oacute;n, la econom&iacute;a se recuper&oacute; ligeramente, a pesar de que los precios se mantuvieron altos hasta 2014. Esto se consigui&oacute; gracias a una inyecci&oacute;n masiva de dinero en el sistema mediante la &ldquo;relajaci&oacute;n cuantitativa&rdquo;, que ha sostenido la capacidad de compra de la poblaci&oacute;n, los Estados y, sobre todo, las empresas (adem&aacute;s de hinchar la burbuja del fracking). Pero esta es una pol&iacute;tica que no es sostenible en el tiempo. Por una parte, porque no parece muy razonable bajar los tipos de inter&eacute;s por debajo de 0, que es donde b&aacute;sicamente est&aacute;n. Por otra, porque el dinero ficticio creado necesita espacios donde invertir para que pueda reactivar la econom&iacute;a, lo que cada vez es m&aacute;s dif&iacute;cil. Y, lo que es m&aacute;s importante, no se pueden imprimir barriles de petr&oacute;leo y, sin energ&iacute;a barata, la econom&iacute;a financiera no podr&aacute; sostener todo el entramado.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n se puede argumentar que ya se han vivido situaciones de carencia de combustibles, como durante la II Guerra Mundial o en las crisis energ&eacute;ticas de los setenta, y que en ning&uacute;n caso las econom&iacute;as llegaron a colapsar. Pero, en las crisis de los setenta el desajuste entre oferta y demanda fue del 5-7% y solo dur&oacute; unos pocos meses. El escenario en el que estamos es de una alta volatilidad, con picos que podr&aacute;n ser superiores a los 150 d&oacute;lares/barril y un desfase entre oferta y demanda creciente, que podr&aacute; llegar al 70-90%.
    </p><p class="article-text">
        Todo ello genera un escenario en el que no habr&aacute; posibilidad de escapar al colapso de la econom&iacute;a fosilista.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis González Reyes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/pasa-precio-petroleo_129_4215412.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 Jan 2016 18:10:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Qué le pasa y qué nos pasa con el precio del petróleo?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Siria y la crisis ambiental]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/crisis-de-refugiados-siria-crisis-ambiental_132_2470250.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Nos equivocaríamos si pensásemos que lo que está ocurriendo en Siria nos es ajeno. ¿Qué pasará conforme avance el cambio climático y disminuya la disponibilidad de agua, como predicen los modelos climáticos? ¿Y cuando, además, sea cada vez más difícil obtener energía como consecuencia del agotamiento progresivo (o no tan progresivo) de los recursos fósiles?</p></div><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n siria tiene detr&aacute;s m&uacute;ltiples desencadenantes. Las razones &uacute;ltimas son de orden sociopol&iacute;tico, pues la organizaci&oacute;n social y el reparto de los recursos en un territorio termina estando marcado por el tipo de estructura social que impere. Sin embargo, una misma organizaci&oacute;n social se puede ver tensionada por cambios en el entorno f&iacute;sico en el que se desenvuelva, lo que puede desencadenar una crisis.
    </p><p class="article-text">
        Este ser&iacute;a el caso de Siria. As&iacute;, la terrible sequ&iacute;a que sufri&oacute; el pa&iacute;s y la ca&iacute;da en la capacidad extractora de petr&oacute;leo han sido factores que han precipitado la inestabilidad social y que sentaron las bases de la guerra. Estos hechos, en un contexto de fuerte represi&oacute;n y desigual reparto de la riqueza, son parte de las causas de la actual crisis de refugiados/as que no podemos obviar.
    </p><p class="article-text">
        En los a&ntilde;os previos al conflicto, concretamente entre 2006 y 2011, el 60% del territorio sirio sufri&oacute; una de las mayores sequ&iacute;as que han azotado la regi&oacute;n desde el inicio de la agricultura. A esto se sum&oacute; que el r&eacute;gimen sirio estuvo incentivando el cultivo de algod&oacute;n y trigo en regad&iacute;o, lo que agot&oacute; los acu&iacute;feros del subsuelo y las reservas en superficie. Este &uacute;ltimo proceso fue especialmente intenso entre 2002 y 2008.
    </p><p class="article-text">
        Una de las consecuencias de la sequ&iacute;a fue que, en el noroeste del pa&iacute;s, alrededor del 75% del campesinado perdi&oacute; sus cosechas y el 85% del ganado falleci&oacute; afectando alrededor de 1&rsquo;3 millones de personas. De este modo, la sequ&iacute;a fue un factor clave en el desplazamiento de poblaci&oacute;n desde el campo hacia las ciudades, donde crecieron los n&uacute;cleos de poblaci&oacute;n empobrecida. Se calcula que este &eacute;xodo fue de unas 800.000 personas desde 2010.
    </p><p class="article-text">
        Aunque no se puede afirmar con total seguridad que esta sequ&iacute;a estuviese causada por el calentamiento global, este tipo de fen&oacute;menos son justo los que predicen los modelos manejados por el IPCC (Intergovernmental Panel on Climate Change) para esta zona del Mediterr&aacute;neo.
    </p><p class="article-text">
        A esta situaci&oacute;n se le sum&oacute; que Siria pas&oacute; en 2012 de ser un pa&iacute;s exportador de petr&oacute;leo a ser un pa&iacute;s importador como consecuencia de haber traspasado su pico petrolero (su capacidad m&aacute;xima de extracci&oacute;n). Esto implic&oacute;, adem&aacute;s, una importante ca&iacute;da en su consumo. Se fortaleci&oacute; as&iacute; la crisis econ&oacute;mica y se merm&oacute; la capacidad agr&iacute;cola, fuertemente petro-dependiente.
    </p><p class="article-text">
        De este modo, el empobrecimiento y el desarraigo, sumados a la falta de libertades, se hicieron insostenibles conforme la crisis ambiental, que acrecent&oacute; la econ&oacute;mica, se fue exacerbando. A esto se sumaron los intereses de potencias extranjeras (en los que tiene mucho que ver las rutas de oleoductos entre Asia y Europa). Todo esto devino en la guerra civil actual y la crisis humanitaria de refugiados/as.
    </p><p class="article-text">
        Nos equivocar&iacute;amos si pens&aacute;semos que lo que est&aacute; ocurriendo en Siria nos es ajeno. &iquest;C&oacute;mo podr&aacute; derivar la situaci&oacute;n espa&ntilde;ola? Aqu&iacute; las desigualdades y el empobrecimiento se han incrementando de forma importante durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os, tambi&eacute;n los nacionalismos de todo tipo. &iquest;Qu&eacute; pasar&aacute; conforme avance el cambio clim&aacute;tico y disminuya la disponibilidad de agua, como predicen los modelos clim&aacute;ticos? &iquest;Y cuando, adem&aacute;s, sea cada vez m&aacute;s dif&iacute;cil obtener energ&iacute;a como consecuencia del agotamiento progresivo (o no tan progresivo) de los recursos f&oacute;siles?
    </p><p class="article-text">
        De este modo, desde la perspectiva siria y desde la nuestra es imprescindible frenar el cambio clim&aacute;tico (ojo a la cumbre de Par&iacute;s de diciembre), el decrecimiento ordenado y justo en el consumo energ&eacute;tico, y el cambio de la matriz hacia las renovables. Tambi&eacute;n dar refugio a quienes huyen de la guerra, la miseria y el deterioro ambiental.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis González Reyes, Serlinda Vigara]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/crisis-de-refugiados-siria-crisis-ambiental_132_2470250.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 22 Sep 2015 17:01:58 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Siria y la crisis ambiental]]></media:title>
    </item>
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