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    <title><![CDATA[elDiario.es - Alfons Cervera]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/alfons_cervera/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Alfons Cervera]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[50 años: memoria y homenaje a la resistencia antifranquista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/50-anos-memoria-homenaje-resistencia-antifranquista_129_12623452.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3f47534f-2c8a-470f-bb21-39bb9d5a1b14_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="50 años: memoria y homenaje a la resistencia antifranquista"></p><p class="article-text">
        El pr&oacute;ximo 27 de septiembre se cumplen 50 a&ntilde;os de los &uacute;ltimos fusilamientos del franquismo. Con ellos se cerr&oacute; la biograf&iacute;a de un dictador que naci&oacute; matando y muri&oacute; matando. Cuando el golpe de Estado de 1936, cuando la guerra, cuando la dictadura que vendr&iacute;a despu&eacute;s de la guerra y durar&iacute;a la friolera de casi cuarenta a&ntilde;os. Todav&iacute;a hoy est&aacute;n las cunetas y las fosas de los cementerios llenas de v&iacute;ctimas de esa dictadura, una de las m&aacute;s largas y feroces de la indignidad contempor&aacute;nea. 
    </p><p class="article-text">
        En 1975 Franco agonizaba. Lo manten&iacute;an artificialmente. Morir&iacute;a dos meses despu&eacute;s de firmar el enterado de cinco penas de muerte, pero el r&eacute;gimen que lo sustent&oacute; pugnaba por no perder sus privilegios, unos suculentos privilegios conseguidos sobre centenares de miles de cad&aacute;veres. Los &uacute;ltimos a&ntilde;os de la dictadura nunca fueron, en absoluto, una dictablanda, como se suele justificar cuando muchas veces se hace referencia a ese periodo del franquismo. Sigui&oacute;, como los casi cuarenta a&ntilde;os anteriores, una &eacute;poca de represi&oacute;n que nunca habr&iacute;a de cesar. Era el propio Estado el que ejerc&iacute;a el terrorismo y, como bot&oacute;n de muestra, tenemos los asesinatos de los cinco j&oacute;venes antifascistas que tuvieron lugar hace ahora cincuenta a&ntilde;os: el 27 de septiembre de 1975. 
    </p><p class="article-text">
        Se hace necesario el recuerdo, el reconocimiento de una resistencia en defensa de la legalidad republicana, una resistencia que iba m&aacute;s all&aacute; de la propia resistencia personal o partidista y se alargaba tambi&eacute;n a otras resistencias, a otras militancias, a otras maneras de enfrentarse al terror de la dictadura franquista. C&oacute;mo olvidar a la tan demasiado injustamente olvidada lucha guerrillera de car&aacute;cter antifascista en muchas grandes ciudades, en muchos pueblos, en los montes, o al m&aacute;s de medio mill&oacute;n de espa&ntilde;oles que tuvieron que exiliarse&hellip; Memoria y resistencia han de ir juntas en d&iacute;as como estos.
    </p><p class="article-text">
        Por eso consideramos que es un deber de la democracia rescatar la memoria de aquel tiempo. Ya cansa afirmar que a quienes esto escribimos no nos mueve ning&uacute;n sentimiento revanchista, que solo tratamos de que la historia sea conocida para entenderla con justicia. Y si consideramos acertadamente que en Gaza est&aacute; teniendo lugar un genocidio, no es exagerado calificar de la misma manera al franquismo, cuando decenas de miles de personas fueron ejecutadas siguiendo los dictados de Mola y los suyos en los primeros instantes del golpe: el &ldquo;exterminio&rdquo; de quienes piensen diferente. Y a eso bien que se aplicaron desde aquel mismo instante hasta ese 27 de septiembre de 1975.
    </p><p class="article-text">
        La represi&oacute;n franquista fue larga y durar&iacute;a m&aacute;s all&aacute; de los tiempos acotados por las fechas de calendarios complacientes. Se sucedieron los juicios sin garant&iacute;as de defensa que, como los de 1975, acabar&iacute;an en condenas a muerte, los estados de excepci&oacute;n, la tortura como pr&aacute;ctica habitual en las comisar&iacute;as y los cuarteles de la Guardia Civil, incluso los cr&iacute;menes perpetrados por la extrema derecha y la polic&iacute;a en una complicidad que desment&iacute;a la tranquilidad y ejemplaridad de la transici&oacute;n pol&iacute;tica a la democracia. Y el colmo: en los a&ntilde;os ochenta del pasado siglo ve&iacute;amos c&oacute;mo eran ascendidos en el escalaf&oacute;n y condecorados reconocidos torturadores franquistas. 
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                Cartel de Paula Bonet para el acto Memoria y Resistencia.                            </span>
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        Luchar contra la dictadura era un acto leg&iacute;timo de enorme valor, porque es legitima la lucha contra la tiran&iacute;a. Incluso, ya casi en su final, era mirar de cara a la muerte. Ninguna libertad ni garant&iacute;a democr&aacute;tica proteg&iacute;an a quienes se enfrentaban a ella. Sentenciados a la pena capital antes de ser &ldquo;juzgados&rdquo;, cinco j&oacute;venes antifranquistas, con poco m&aacute;s de veinte a&ntilde;os, lo sab&iacute;an. Y pese a ello, Xos&eacute; Humberto Baena Alonso, Jos&eacute; Luis S&aacute;nchez Bravo, Ram&oacute;n Garc&iacute;a Sanz, &Aacute;ngel Otaegi y Juan Paredes, <em>Txiki</em>, no cesaron en esa lucha. Xos&eacute; Humberto Baena comenzaba su carta de despedida con una serenidad escalofriante: &ldquo;Pap&aacute;, mam&aacute;: me ejecutar&aacute;n ma&ntilde;ana&hellip;&rdquo;; o pudo <em>Txiki</em> dedicar a sus hermanos peque&ntilde;os, en el reverso de una fotograf&iacute;a, las palabras del Che que figuran en su epitafio: &ldquo;Ma&ntilde;ana cuando yo muera, no me veng&aacute;is a llorar. Nunca estar&eacute; bajo tierra, soy viento de libertad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que algo ha cambiado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os: la promulgaci&oacute;n de la Ley de Memoria Democr&aacute;tica de 2022 propici&oacute; avances con respecto a la de Memoria Hist&oacute;rica de 2007 aunque, a nuestro parecer, sigue habiendo bastantes insuficiencias que sin descuidarnos en el tiempo hemos de seguir corrigiendo. Uno de los aspectos notables de la &uacute;ltima de las Leyes citadas es el reconocimiento del derecho &ldquo;a la reparaci&oacute;n moral y a la recuperaci&oacute;n de su memoria personal, familiar y colectiva&rdquo;. Al amparo de esa afirmaci&oacute;n, a fecha de hoy, algunos familiares de esos asesinados han recibido del Gobierno la nulidad del juicio, otros est&aacute;n a la espera.
    </p><p class="article-text">
        En un intento por impugnarla, las Corts Valencianes -con la mayor&iacute;a absoluta de PP y VOX- aprobaron en 2024 la llamada Ley de Concordia de la Comunitat Valenciana, una Norma en la que, como viene siendo habitual en la extrema derecha cuando se habla de la dictadura franquista, se equiparaba vergonzosamente a v&iacute;ctimas y verdugos. Afortunadamente, el Tribunal Constitucional ha admitido la demanda del Gobierno contra la citada ley, que no era sino una burla, una palada m&aacute;s de tierra sobre los miles de v&iacute;ctimas en la dictadura y en la propia transici&oacute;n a la democracia.
    </p><p class="article-text">
        Desde el Colectivo Al Alba pensamos, cincuenta a&ntilde;os despu&eacute;s, que conmemorar la fecha del 27 de septiembre de 1975 es recordar y rendir homenaje, en las figuras de los cinco j&oacute;venes asesinados, a todas aquellas personas, bastantes de ellas afortunadamente todav&iacute;a vivas, que -con las diferencias pol&iacute;ticas e ideol&oacute;gicas que entre unas y otras exist&iacute;an- lucharon con generosidad contra la dictadura y abrieron paso a las libertades en nuestro pa&iacute;s pagando a veces, por no decir siempre, un precio muy alto.
    </p><p class="article-text">
        Por todo ello, el colectivo Al Alba y Acci&oacute; Ciutadana contra la impunitat del franquisme, junto a personas independientes de marcado sentimiento antifascista, familiares y amigos de los j&oacute;venes asesinados, organizaciones sociales diversas en representaci&oacute;n de un amplio espectro de la sociedad civil, convocamos, el viernes 26 de septiembre de 2025, en la Universitat de Val&egrave;ncia, a un acto p&uacute;blico en memoria y reconocimiento de quienes lucharon por las libertades que tanto ha costado conseguir. Y que siguen luchando para impedir un retroceso en el logro de esas libertades, algo a lo que asistimos todos los d&iacute;as en la boca y las actuaciones de una derecha y una extrema derecha entre las que cada d&iacute;a que pasa cuesta m&aacute;s encontrar alguna diferencia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>*Colectivo Al Alba</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alfons Cervera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/50-anos-memoria-homenaje-resistencia-antifranquista_129_12623452.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 23 Sep 2025 19:16:38 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[El sueño despierto del futuro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/sueno-despierto-futuro_129_10636883.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/29195274-2125-4361-a4ea-cfabb91eb595_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El sueño despierto del futuro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor Alfons Cervera aprovecha el nuevo libro de Matías Escalera, 'Un sollozo del fin del mundo', para reivindicar las novelas utópicas, que ganen los buenos, que la ficción no mienta, que recoja el conflicto, que no sea cómplice del poder</p><p class="subtitle"> Cómo desactivar políticamente 'Tea rooms', la novela obrera y revolucionaria de Luisa Carnés</p></div><p class="article-text">
        Una declaraci&oacute;n que tiene que ver con los principios. De la moral, hablo. No suelo leer libros que pasen de las 250 p&aacute;ginas. Mejor si son algunas menos. Y si se quedan en un centenar, el gozo ya no sabr&aacute; de los l&iacute;mites. Por ejemplo: &iquest;han le&iacute;do <em>Los adioses</em>? En las cien p&aacute;ginas de Onetti est&aacute; todo, hasta lo que hay que saber de teor&iacute;a literaria. Por cierto, hay escritores famosos que para imitar a Faulkner son un papel de calco del autor uruguayo. Y dan risa. No me pidan nombres. Porque entonces desviar&iacute;a la intenci&oacute;n que mueve el texto que quiero escribir sobre una excelente novela de <a href="https://www.eldiario.es/autores/matias-escalera-cordero/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mat&iacute;as Escalera</a> titulada <a href="https://www.kaoticalibros.com/producto/un-sollozo-del-fin-del-mundo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Un sollozo del fin del mundo</em></a>. Digo excelente. A pesar de que tiene la friolera de 397 p&aacute;ginas, incluidos los agradecimientos y una brev&iacute;sima biograf&iacute;a del autor. Una pasada. No s&eacute; c&oacute;mo me met&iacute; en ese charco. Ser&aacute; porque me gusta meterme en los charcos &#8213;y no solo literarios&#8213; hasta el cuello. O hasta m&aacute;s arriba.
    </p><p class="article-text">
        Esto no es una rese&ntilde;a literaria. A&uacute;n menos una cr&iacute;tica literaria. Se me qued&oacute; grabada a fuego lento la cabreada iron&iacute;a de Valle-Incl&aacute;n sobre los que &eacute;l llamaba &ldquo;viejos e ignorantes doctores de Salamanca&rdquo;. Esto dec&iacute;a el creador de Max Estrella: &ldquo;Incapaces de comprender que la vida y el arte son una eterna renovaci&oacute;n, tienen por herej&iacute;a todo aquello que no hayan consagrado tres siglos de rutina&rdquo;. La rese&ntilde;a y la cr&iacute;tica literaria no son lo m&iacute;o. Lo m&iacute;o es leer un libro y luego, con lo que recuerdo o subrayo, escribir historias. Y la que escribo aqu&iacute; es sobre un libro que deslumbra a ratos y en otros momentos te noquea porque el mundo que cuenta huele a podredumbre de desag&uuml;e.
    </p><h3 class="article-text"><strong>De utop&iacute;as y distop&iacute;as</strong></h3><p class="article-text">
        Se dice en la solapa y en el pr&oacute;logo que se trata de una historia contada en clave de ciencia ficci&oacute;n. Aprend&iacute; las leyes de ese g&eacute;nero con las novelitas de quiosco que en los a&ntilde;os cuarenta y cincuenta del pasado siglo escribi&oacute; mi paisano Pascual Engu&iacute;danos, que se pon&iacute;a George H. White en sus novelas porque &#8213;con el nombre aut&eacute;ntico, como sus colegas de aquellos a&ntilde;os&#8213; nadie se hubiera cre&iacute;do que los platillos volantes y no s&eacute; cu&aacute;ntos espacios siderales exist&iacute;an realmente en un tiempo que era como <a href="https://www.eldiario.es/cultura/bienvenido-mr-berlanga_3_8553238.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el Villar del R&iacute;o que sacaba Berlanga en </a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/bienvenido-mr-berlanga_3_8553238.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Bienvenido Mr. Marshall</em></a><em>.</em> Luego vendr&iacute;an los cl&aacute;sicos. Entre sus nombres siempre me qued&eacute; con <a href="" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Philip K. Dick</a>. Tal vez porque romp&iacute;a el hilo de la narraci&oacute;n y porque seg&uacute;n me contaban escrib&iacute;a en estado de alucinaci&oacute;n. Yo qu&eacute; s&eacute;. Las drogas y eso. Dicen que de una de sus historias sali&oacute; <em>Blade Runner</em>. Algo de eso hay en <em>&iquest;Sue&ntilde;an los androides con ovejas el&eacute;ctricas?</em> Solo algo. Pero a m&iacute; la que me gusta de verdad es <em>Fluyan mis l&aacute;grimas, dijo el polic&iacute;a</em>. Lo digo porque tiene bastante que ver con la novela de <a href="http://matiasescalera.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mat&iacute;as Escalera</a>: &ldquo;Eso es lo que anhelo: un vac&iacute;o infinito. Sin voces humanas, sin olores humanos, sin mand&iacute;bulas humanas masticando chicle de pl&aacute;stico en nueve colores iridiscentes&rdquo;. El mundo que no nos gusta a mucha gente. Que lo despreciamos. Pero tambi&eacute;n un mundo donde hay un hueco por el que se cuelan tantas esperanzas. Un vac&iacute;o c&oacute;smico, como en las novelitas de George H. White, que busca alivio lejos de este tiempo, que se inventa otro con la cifra 2056, justo un siglo despu&eacute;s del nacimiento del autor. La ciencia ficci&oacute;n se queda corta a la hora de las fechas. En 1988 ya pon&iacute;a a volar los autos Philip K. Dick y miren si muchas de las previsiones de <em>1984</em> son ahora una realidad hasta entonces impensada. <a href="https://www.eldiario.es/rastreador/feijoo-dice-orwell-escribio-1984-ano-84-publicada-1949_132_9660628.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mira que decir Feij&oacute;o</a> que era &eacute;sa la fecha en que Orwell escribi&oacute; <a href="https://www.eldiario.es/cultura/george-orwell-1984-libro-atormenta-setenta-anos_1_9724892.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">su libro adivinatorio</a>. Lo suyo &#8213;digo de Feij&oacute;o&#8213; no era navegar en naves espaciales, sino a bordo de un narcotraficante amigo suyo. De ah&iacute;, seguramente el lapsus que provoc&oacute; m&aacute;s carcajadas que los gags de Charlot y los Hermanos Marx juntos. Porque la ciencia ficci&oacute;n, ll&aacute;mese especulativa, anunciatoria, o como queramos llamarla, es en realidad una manera de acercarnos a un futuro que es m&aacute;s pasado y presente que futuro. Bien que lo dice, en el breve y aclaratorio pr&oacute;logo, <a href="https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/alberto-garcia-teresa-critica-herramienta-disidencia_1_1956829.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alberto Garc&iacute;a Teresa</a>: &ldquo;Y con este caminar recorreremos juntos estas p&aacute;ginas que nos llevan, en un trayecto de ida y vuelta en el tiempo, hasta el cuestionamiento radical de nuestros d&iacute;as. Para que el fin sea otro fin. Para que el presente pueda ser la grieta por donde brote la utop&iacute;a&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ahora la palabra más utilizada no es utopía. Es distopía. Como si todo fuera el apocalipsis. La falta de esperanza. Para qué hacer nada si todo está destinado a la derrota</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ahora la palabra m&aacute;s utilizada no es utop&iacute;a. Es distop&iacute;a. Como si todo fuera el apocalipsis. La falta de esperanza. Para qu&eacute; hacer nada si todo est&aacute; destinado a la derrota. La novela de Mat&iacute;as Escalera no va de distop&iacute;as. El fin del mundo no nos coger&aacute; llorando l&aacute;grimas de cocodrilo. Daremos guerra antes de que los que siempre ganan tengan la victoria asegurada. A veces ganan los buenos. Estoy harto de que las guerras las ganen los de siempre. &iquest;Que recurro al manique&iacute;smo de buenos y malos? Y a m&iacute; qu&eacute;. &iquest;Que todos tenemos el lado bueno y el lado malo, como dicen los de la equidistancia que pasaba en la guerra que montaron en Espa&ntilde;a los fascistas despu&eacute;s del golpe de Estado en 1936? Pues vaya novedad. &iexcl;Ay, esos de la Tercera Espa&ntilde;a! &iquest;Qu&eacute; habremos hecho para merecerlos? En fin, que aunque incurra en un impopular manique&iacute;smo, lo tengo claro: los golpistas eran los malos y quienes defend&iacute;an la legitimidad republicana eran los buenos. El mundo en que vivimos no le gusta a Mat&iacute;as Escalera. Demasiado triunfo de los canallas. Demasiadas frustraciones cuando las revueltas han acabado como el rosario de la aurora: &ldquo;Tanto las cat&aacute;strofes como las revoluciones se quedan siempre a medio hacer y decepcionan a todos, tanto a los que las han temido, como a los que las han provocado&rdquo;. Y aqu&iacute; un p&aacute;rrafo que es para subrayar: &ldquo;Nadie ha aprendido jam&aacute;s nada de la guerra; las guerras aniquilan, conmueven e ilusionan a sus protagonistas, pero solo mientras se dan; una vez pasadas, tras la destrucci&oacute;n, la miseria y el sufrimiento provocados, y tras la enorme y repetida decepci&oacute;n de los asesinos y de sus v&iacute;ctimas, todos, al poco, las olvidan y todo vuelve a empezar de nuevo, hasta la pr&oacute;xima carnicer&iacute;a&rdquo;. Cuando escribo esto, bulle en plenitud la desproporcionada guerra de Israel y Palestina. &iquest;Qui&eacute;n se acuerda de la que enfrenta a Rusia y Ucrania? &iquest;O de tantas otras que siguen asolando medio planeta, aunque la mayor&iacute;a las convirtamos en invisibles porque al capital no le interesan y es el capital quien domina la escritura? El capital: qu&eacute; antiguo soy. No tengo remedio. Tampoco me importa.
    </p><p class="article-text">
        No es el capital el que domina la escritura de Mat&iacute;as Escalera.
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                Matías Escalera Cordero publica &#039;Un sollozo del fin del mundo&#039;                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>Una po&eacute;tica de la pol&iacute;tica</strong></h3><p class="article-text">
        &ldquo;Todo en este libro se resuelve en t&eacute;rminos de confrontaci&oacute;n y de contraste&rdquo;, escrib&iacute;a el propio autor en <em>El tiempo cifrado. Alumbramiento y transici&oacute;n</em>, publicado en 2014. En t&eacute;rminos de conflicto. Si no, no hay escritura. Si no, lo que hay es una indecente complicidad con el discurso amable del poder. Y en su &uacute;ltimo libro, en este del que escribo, hay, sobre todo eso, la distancia entre el oficio de escribir y la impostura. Porque <em>Un sollozo del fin del mundo</em> es una novela total. No le falta nada de lo que urge a la gran literatura. Ensayo. Poes&iacute;a. Relato period&iacute;stico. Activismo pol&iacute;tico. Un excelente retablo donde la memoria es casi la absoluta protagonista. La mujer abuela que transmite tiempo y conocimiento, que remueve el interior de quien hereda esa memoria. Y es, m&aacute;s que ciencia ficci&oacute;n, ficci&oacute;n a secas. Esa ficci&oacute;n que no miente, que tanta falta nos hace. Lo escrib&iacute; en alguna ocasi&oacute;n: hay quien utiliza la ficci&oacute;n para hincharse a contar mentiras. Quien miente con la excusa de que en la ficci&oacute;n todo cabe no tiene ni idea de lo que es la escritura decente. Porque hay que a&ntilde;adir aqu&iacute; otra cualidad fundamental. C&oacute;mo contar una historia. No vale solo la historia, vale, y a veces sobre todo, la dignidad de la escritura. Ah&iacute; una de las dificultades del autor a la hora de escribir esta novela: &ldquo;C&oacute;mo contar si no es con la ayuda de voces que se sumen a la m&iacute;a, a menudo, inciertas y desconocidas para m&iacute;&hellip;&rdquo;. C&oacute;mo contar una historia que no traicione a la propia escritura. Que no traicione los sitios de donde venimos, ni a quienes estuvieron antes que nosotros en esos sitios o en otros diferentes. Echar mano de otras voces, de otras escrituras. De una tradici&oacute;n que no sea una enga&ntilde;ifa. De esa novela pol&iacute;tica que tanto repel&uacute;s provoca en el mercado literario. Poner a la entrada de ese mercado el cartel hotelero de &ldquo;no molestar&rdquo;. Y frente a ese panorama desolador&hellip;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&hellip; ante la ausencia de pol&iacute;tica, se instal&oacute; un poder tecnocr&aacute;tico opaco y difuso, no electo, no sujeto a control ninguno, o solo de un modo muy figurado y superficial; y, cuando, con la desaparici&oacute;n de la pol&iacute;tica, lleg&oacute; la precarizaci&oacute;n y la final extinci&oacute;n del trabajo&rdquo;: parece un ensayo pol&iacute;tico de la m&aacute;s rabiosa actualidad y es una novela. Y la po&eacute;tica. Podr&iacute;amos decir: a la manera de&hellip; y surge sin titubeos un nombre: <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/cormac-mccarthy_1_10294429.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cormac McCarthy</a>. La dureza de lo narrado como si la l&iacute;rica no fuera una r&eacute;mora. El derrumbe de un mundo que, a pesar de las mil interpretaciones sobre Adorno y el Holocausto, s&iacute; que admite la escritura y en esa escritura tambi&eacute;n la que se abre a un cierto lirismo que acrecienta lo de la confrontaci&oacute;n y los contrastes a que antes hac&iacute;a referencia. Y al final, como no pod&iacute;a ser de otra manera, el enfrentamiento definitivo. Eso de las clases. Que si la lucha que las enfrenta ya no existe. Que si ahora todo es un mestizaje felizmente promiscuo de unos, de otros y de los de m&aacute;s all&aacute;. Que eso de ricos y pobres&hellip; Miren esto: &ldquo;Se nos devolvi&oacute; a la condici&oacute;n de esclavos, se nos arrebat&oacute; la posibilidad misma de vender nuestra propia fuerza de trabajo, pues ya no era nuestra&hellip; Volvimos a la condici&oacute;n de mercanc&iacute;a, en nuestra entera totalidad, no solo nuestra fuerza de trabajo era mercanc&iacute;a, nosotros mismos &eacute;ramos la mercanc&iacute;a de nuevo; como hab&iacute;a previsto Marx, &eacute;ramos igual que una vaca o un buey&rdquo;. Repito: no es un ensayo pol&iacute;tico. Solo es una novela. Solo una novela.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si no hay conflicto, no hay escritura. Si no, lo que hay es una indecente complicidad con el discurso amable del poder. Y en su último libro, en éste del que escribo, hay, sobre todo eso, la distancia entre el oficio de escribir y la impostura</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Insisto: no estamos frente a una distop&iacute;a, como ahora se estila. Ahora se escriben novelas pensando en las series de televisi&oacute;n. Y lo que mola son las distop&iacute;as. Poco a poco van surgiendo (detesto los gerundios, como el maestro Onetti al que imitan quienes quieren imitar tontamente a William Faulkner) los hilos de luz que nos saquen de esa oscuridad que cantaba Bob Dylan en <em>Not Dark Yet</em>, la canci&oacute;n que sale en <em>Un sollozo del fin del mundo</em>. Atajar esa oscuridad antes de que nos alcance definitivamente. Y escribe l&iacute;neas hermosas Mat&iacute;as Escalera hacia el final de la historia: &ldquo;Por eso debemos desprendernos de esa pulsi&oacute;n tan destructiva de poseer lo otro; es ese sentido de la propiedad lo que nos lleva a arruinar lo absolutamente hermoso y lo que m&aacute;s deseamos y amamos&rdquo;. Puentes tendidos al entendimiento de lo com&uacute;n contra la barbarie, contra el anuncio insistentemente interesado del apocalipsis. El pasado y el presente se juntan para construirnos en lo que somos. A saber qu&eacute; es eso del futuro. El r&aacute;bano delante del morro del burro para que se olvide, la pobre bestia, de lo costoso que es el camino que est&aacute; recorriendo. Por eso, la conclusi&oacute;n bell&iacute;sima en casi la &uacute;ltima p&aacute;gina: &ldquo;&iquest;No es acaso el presente un sue&ntilde;o despierto del futuro?&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text"><strong>La lectura: una condici&oacute;n de clase</strong></h3><p class="article-text">
        No suelo leer libros gordos. Es como si ahora la literatura se vendiera al peso. Si <a href="https://www.pieldezapa.com/46_cervera-alfons" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un libro como los m&iacute;os</a>, que tienen 120 p&aacute;ginas, y otro de 800 cuestan 20 euros, no hay color y tengo todas las de caer derrotado en la lona literaria del mercado. Pero bueno, siempre recordar <em>Los adioses</em> me sirve de consuelo. A pesar de su gordura &#8213;ya lo dije al principio&#8213; no me he saltado ninguna de las 397 p&aacute;ginas de <em>Un sollozo del fin del mundo</em>. Tambi&eacute;n ha influido, seguramente, esa invitaci&oacute;n a la lectura en general que nos hace el inmenso poeta Enrique Falc&oacute;n en su libro <em>Las &uacute;ltimas semanas</em>: &ldquo;Quien est&aacute; leyendo, quien ahora est&aacute; escuchando un poema, dedos y o&iacute;dos que son tocados por palabras, lo hace atravesado por las peripecias y circunstancias que, en el coraz&oacute;n de los mil actos, conforman su vida. Esa vida est&aacute; conectada, densamente vinculada, a las condiciones de mundo en que ese lector, esa lectora, vive, sufre y trabaja. Lee un informe de mundo, densamente informe, escrito para quienes lo habitan y est&aacute;n habilitados para quiz&aacute; transformarlo&rdquo;. Una escritura decente exige siempre &#8213;o eso me gustar&iacute;a&#8213; una lectura igualmente decente. Ah&iacute; he intentado encontrarme con el libro de Mat&iacute;as Escalera sobre el que acabo, no de hacer una rese&ntilde;a o una cr&iacute;tica literaria, sino de contar una historia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alfons Cervera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/sueno-despierto-futuro_129_10636883.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Oct 2023 20:27:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El sueño despierto del futuro]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Ciencia ficción,Novela,George Orwell]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sin decir adiós, con esperanza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/alfons-cervera-opinion_132_1420506.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/37fc0e8f-2110-40fd-aadb-2d96391a077c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Paco Micalot."></p><p class="article-text">
        Dec&iacute;a Max Aub que somos de donde cursamos el Bachillerato. Otros dicen que si encuentras un sitio donde te sientas a gusto, ser&aacute; &eacute;se el punto de partida hacia la vida en su vertiente m&aacute;s apote&oacute;sica. Tambi&eacute;n, digo yo, uno encuentra su sitio m&aacute;s definitivo cuando lo habita gente como Paco, a quien llamaron <em>Micalot</em> en Vilamarxant, su pueblo del Camp de T&uacute;ria. Y as&iacute; lo seguir&aacute;n llamando, aunque se haya ido a ninguna parte hace unos d&iacute;as, cuando estaba a punto de cumplir noventa a&ntilde;os. Son muchos a&ntilde;os, claro que s&iacute;. Pero esa certeza la relativizaba con su admirable sabidur&iacute;a Jos&eacute; Saramago: siempre se muere uno demasiado pronto. Tenga la edad que tenga. Noventa a&ntilde;os no son nada, como si se tratara de una ampliaci&oacute;n de aquellos veinte que cantaba Gardel en <em>Volver</em>, el tango memorable que &eacute;l mismo compuso con su colega Alfredo Le Pera.
    </p><p class="article-text">
        Cuando yo era un cr&iacute;o que no levantaba dos palmos del suelo, fui a vivir con mi familia a Vilamarxant. Alguna vez lo he contado en estas mismas p&aacute;ginas de <strong>eldiario.es</strong>. Como mis padres no pod&iacute;an quedarse quietos, nos fuimos despu&eacute;s a Ll&iacute;ria, y unos diez o doce a&ntilde;os m&aacute;s tarde regresamos a Vilamarxant. Las biograf&iacute;as son muchas veces un cruce de caminos sin se&ntilde;alizar. Habr&iacute;a de ser bastante despu&eacute;s de ese &uacute;ltimo regreso cuando conoc&iacute; a Paco. De eso hace ya m&aacute;s de cuarenta a&ntilde;os. Y cada uno de los d&iacute;as de esos a&ntilde;os no dej&eacute; de aprender algo a su lado. No fue f&aacute;cil aquel tiempo de la transici&oacute;n pol&iacute;tica a la democracia. En ning&uacute;n sitio. Quienes afirman que fue un tiempo de rosas, se quedan a la mitad del camino. La dictadura franquista estaba demasiado fresca todav&iacute;a. A&uacute;n hoy creo que sigue gozando de demasiada frescura. Entonces empec&eacute; a conocerlo de verdad. Era un tipo, como muchos otros en el pueblo, que respiraba como pod&iacute;a un necesario aire de libertad, de aquella libertad que pens&aacute;bamos cercana y tanto est&aacute; costando todav&iacute;a de conquistar con garant&iacute;as de que no nos la arrebaten de las manos. Me vienen a la memoria muchos de aquellos nombres. Muchos de ellos ya no est&aacute;n, pero otros siguen en la brecha, como en aquellos d&iacute;as ya lejanos llenos de esperanza democr&aacute;tica. Hasta hace muy poco, ah&iacute; segu&iacute;a Paco <em>Micalot</em>, como si no llevara a la espalda la friolera de una edad casi ya fuera de plazo.
    </p><p class="article-text">
        Porque &eacute;sa era, para m&iacute;, su virtud principal: su aguante sin l&iacute;mites en la trinchera del compromiso. Nunca lo vi cansado. Siempre daba &aacute;nimos, aunque supiera que la esperanza en una sociedad mejor nos la estaban robando poco a poco, y con absoluta impunidad, quienes mandan de verdad en la pol&iacute;tica y en todo: los due&ntilde;os del dinero. Miraba de reojo esa realidad obscena, dec&iacute;a alguna palabrota, pero acababa siempre con una media sonrisa de &aacute;nimo para que el nuestro no desapareciera del todo. Desde hac&iacute;a un par de a&ntilde;os, iba decayendo lentamente su salud de hierro. A veces estiraba la memoria porque se le estaba quedando demasiado quieta. Y eso lo cabreaba. Normal, c&oacute;mo no se iba a cabrear por eso alguien como &eacute;l, que ten&iacute;a m&aacute;s historia dentro que la m&aacute;s exhaustiva enciclopedia de la vida. Se le iba acortando la memoria y a ratos cambiaba de sitio los recuerdos. La realidad se le iba convirtiendo en algo ajeno. La m&uacute;sica en la banda del pueblo, las tertulias y partidas de truc en las tardes del Musical, las sesiones en la Associaci&oacute; Cultural 9 d&rsquo;Octubre, que &eacute;l ayud&oacute; a fundar tanto tiempo atr&aacute;s, como un joven m&aacute;s entre tanta juventud comprometida. Pero yo nunca cambi&eacute; esa realidad de ahora por la que vivimos juntos tantas veces en los tiempos dif&iacute;ciles. La esperanza en un mundo mejor que no nos avergonzara ten&iacute;a obligatoriamente que seguir a nuestro lado. Eso le gustaba, la seguridad de que alg&uacute;n d&iacute;a acabar&iacute;amos ganando, si no la guerra entera, s&iacute; alguna de esas peque&ntilde;as batallas que dignifican a quienes nunca se cansaron de plantarles cara a los amos de la tierra.
    </p><p class="article-text">
        Han sido m&aacute;s de cuarenta a&ntilde;os de amistad que no se acaban en esta despedida. Para nada se acaban esos a&ntilde;os. Hay gente a la que es imposible decir adi&oacute;s. Por una raz&oacute;n muy sencilla: nunca esa gente se va a ir de nuestra memoria. Eso, al fin y al cabo, es lo que escribo hoy de uno de mis amigos m&aacute;s admirablemente inolvidables.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alfons Cervera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/alfons-cervera-opinion_132_1420506.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 24 Jul 2019 11:34:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sin decir adiós, con esperanza]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alfons Cervera]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La República que nunca existió]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/republica-existio_132_1786405.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Suelo acudir -por m&aacute;s que agradezca la invitaci&oacute;n- poco o nada a los actos institucionales. No por nada especial: sencillamente es que me siento inc&oacute;modo, como si pensara que mi sitio est&aacute; en otra parte, como si los techos antiguos y de gran valor art&iacute;stico de los amplios salones se me fueran a caer encima mientras desde el atril salen palabras entusiastas y a ratos emocionadas que tambi&eacute;n desaparecer&aacute;n bajo los escombros imaginarios de mi personal e intransferible desasosiego. Pero bueno, algunas veces s&iacute; que acudo a esos actos institucionales. Aunque me pase un buen rato mirando previsoramente los artesonados y busque en el asiento que me acoge con respeto y durante un par de horas, como mucho, mi lugar en el mundo.
    </p><p class="article-text">
        El pasado jueves fue uno de esos d&iacute;as en que s&iacute; que asist&iacute; a un acto institucional que se celebraba en el Palau de la Generalitat. El motivo era para m&iacute; importante: hab&iacute;a pasado un a&ntilde;o desde la aprobaci&oacute;n de la Ley de Memoria Democr&aacute;tica y para la Convivencia de la Comunitat Valenciana y se trataba de reafirmar, institucionalmente y con presencia numerosa de la sociedad civil y familiares de v&iacute;ctimas del franquismo y del exterminio nazi, la necesidad de esa Ley. Las intervenciones, desde el atril, corrieron a cargo de la Consellera de Justicia, Gabriela Bravo, y del president del Consell, Ximo Puig. Y es aqu&iacute;, mientras primero la consellera y luego el president hablaban, cuando el techo empez&oacute; a moverse como una amenaza. La incomodidad hac&iacute;a mella en mi &aacute;nimo. Cuanta m&aacute;s atenci&oacute;n dedicaba a esas palabras, menos seguro me sent&iacute;a, m&aacute;s se me llenaba el alma de ese desasosiego que antes les comentaba.
    </p><p class="article-text">
        La Consellera Bravo hizo un largo y ajustado repaso al tiempo hist&oacute;rico (sobre todo moral) que de alguna manera se recoge en el articulado de la ley. Una ley que trata de dignificar a las v&iacute;ctimas de la guerra civil y de la dictadura. Repiti&oacute; much&iacute;simas veces lo de &ldquo;v&iacute;ctimas&rdquo;, lo de &ldquo;guerra civil&rdquo;, lo de &ldquo;dictadura&rdquo;. El techo hab&iacute;a empezado a ceder sobre mi cabeza y la amenaza de derrumbe ya era m&aacute;s que una simple amenaza. Porque la consellera hablaba de la guerra civil como si la guerra civil fuera una abstracci&oacute;n, un &aacute;rbol plantado en la historia terrible de nuestro pa&iacute;s como un abeto en el rinc&oacute;n m&aacute;s luminoso de la casa familiar, un da&ntilde;o irreparable a la raz&oacute;n convertido en ret&oacute;rica. Estas fueron, entre muchas otras, sus palabras m&aacute;s significativas: &ldquo;La mejor forma de seguir construyendo el futuro es conocer el pasado&rdquo;. Exactamente. Y no s&oacute;lo el futuro sino, y tal vez sobre todo, el presente. Lo que se le olvidaba a Gabriela Bravo es que ese pasado al que ella se refer&iacute;a no empieza con la guerra civil sino con dos citas hist&oacute;ricas fundamentales para entender mejor ese pasado y tambi&eacute;n lo que ahora nos pasa: la Segunda Rep&uacute;blica y el golpe de Estado fascista en julio de 1936.
    </p><p class="article-text">
        En ning&uacute;n momento de su intervenci&oacute;n salieron esas dos citas imprescindibles para rendir de verdad, y no s&oacute;lo ret&oacute;ricamente, un homenaje a las v&iacute;ctimas, unas v&iacute;ctimas, por cierto, que fueron separadas despu&eacute;s de la guerra en dos clases: las v&iacute;ctimas buenas, recordadas con todos los honores durante la dictadura franquista, y las v&iacute;ctimas malas, que fueron borradas del mapa por la maldad cruel&iacute;sima de esa misma dictadura. Pero hablar de eso ya me llevar&iacute;a a escribir un art&iacute;culo m&aacute;s largo que la propia Ley de Memoria Democr&aacute;tica cuyo aniversario est&aacute;bamos celebrando en el Palau de la Generalitat. Conforme avanzaba en la lectura de su texto, yo no dejaba de preguntarme precisamente eso: &iquest;saldr&aacute;n las palabras &ldquo;Rep&uacute;blica&rdquo; y &ldquo;golpe de Estado&rdquo; en alg&uacute;n momento de su intervenci&oacute;n? Pues no, no salieron en ning&uacute;n momento. Para Gabriela Bravo, en su defensa de la Ley de Memoria Democr&aacute;tica, no existieron ni la Segunda Rep&uacute;blica ni el golpe de Estado contra su absoluta legitimidad ganada en las urnas. Seg&uacute;n sus palabras, la guerra civil empez&oacute; porque s&iacute;, porque hay destinos que como en las tragedias griegas algunos pa&iacute;ses llevan escrito en la frente desde su nacimiento.
    </p><p class="article-text">
        Luego lleg&oacute; la intervenci&oacute;n del president Ximo Puig. Pr&aacute;cticamente toda esa intervenci&oacute;n la centr&oacute; en las v&iacute;ctimas valencianas de los campos nazis. Bastantes de esas v&iacute;ctimas -yo tuve la suerte y el orgullo de conocer a algunas-sobrevivieron y despu&eacute;s fueron contando su experiencia en muchos sitios para que la gente m&aacute;s joven conociera de primera mano las dimensiones del horror que hab&iacute;an padecido. Y aqu&iacute; s&iacute; que, en algunas ocasiones, Ximo Puig aludi&oacute; a &ldquo;los republicanos valencianos&rdquo; que sufrieron el horror en los campos nazis. Y fue entonces cuando el techo me aplast&oacute; definitivamente. Los &ldquo;republicanos&rdquo; existen cuando el espacio hist&oacute;rico y moral donde viven es el de los campos nazis. Pero no existen cuando ese mismo espacio es el de la guerra civil o el de la dictadura franquista. No s&eacute; si en los discursos se hab&iacute;an repartido, la consellera y el president, sus papeles. Pero parec&iacute;a evidente que s&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Y de verdad que no lo puedo entender. &iquest;Tanto le costaba a Gabriela Bravo meter la palabra &ldquo;Rep&uacute;blica&rdquo; en su intervenci&oacute;n? &iquest;Tanto le costaba decir -en s&oacute;lo tres segundos- que la guerra civil empieza con un golpe de Estado contra la legitimidad democr&aacute;tica de la Segunda Rep&uacute;blica? &iquest;De verdad cuesta tanto asumir -para alguna gente con mando en instituciones de gobierno progresistas- que la pol&iacute;tica, con sus m&aacute;s que leg&iacute;timos intereses p&uacute;blicos, nunca deber&iacute;a estar en contra de la historia? Las respuestas no me tocan a m&iacute;. A m&iacute; me tocan las preguntas. Lo que s&iacute; me atrevo a hacer es una afirmaci&oacute;n: el pasado al que se refer&iacute;a la consellera Bravo no empieza con la guerra civil sino en las horas de gozo que se vivieron en este pa&iacute;s el 14 de abril de 1931 con la proclamaci&oacute;n de la Segunda Rep&uacute;blica y siguieron -con sus luces y sus sombras, evidentemente- hasta que un golpe de Estado fascista, en julio de 1936, nos llev&oacute; a un desastre que todav&iacute;a hoy no hemos conseguido superar con una aut&eacute;ntica vocaci&oacute;n institucional de verdad, justicia y reparaci&oacute;n con las v&iacute;ctimas del franquismo.
    </p><p class="article-text">
        Y acabo con las palabras de Ximo Puig escritas en el folleto del homenaje: &ldquo;Els valencians que van acabar en els camps de concentraci&oacute; nazis van ser actius defensors dels millors valors de la Il.lustraci&oacute;: la llibertat, la igualtat i la fraternitat, que hui continuen absoloutament vigents&rdquo;. No dir&eacute; yo que no fueran esos valores los de la Ilustraci&oacute;n a la que se refiere el president en su escrito. Pero s&iacute; que digo que cuando hablamos de libertad, igualdad y fraternidad tambi&eacute;n estamos hablando de algo que, aunque a algunos les suene raro, se llama Rep&uacute;blica. &iquest;O no?   
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alfons Cervera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/republica-existio_132_1786405.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 15 Dec 2018 13:05:07 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La República que nunca existió]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Quién manda aquí?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/alfons-cervera-opinion_132_1810447.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Bueno, pues parece que aqu&iacute; mandan ellos. Digo que en Val&egrave;ncia manda la extrema derecha que responde al nombre de Espa&ntilde;a 2000 y otros grup&uacute;sculos parecidos, como la Pe&ntilde;a Yomus del Valencia CF. Revientan manifestaciones de la izquierda y no pasa nada. Acosan a la gente de izquierdas, como hicieron hace tiempo con la vicepresidenta del Consell M&oacute;nica Oltra y no pasa nada. Se manifiestan donde quieren porque les da igual tener la autorizaci&oacute;n de la Delegaci&oacute;n de Gobierno o no tenerla: aunque la verdad es que siempre disfrutan de esa autorizaci&oacute;n. Amenazaron por sus redes sociales y otros medios de comunicaci&oacute;n con que impedir&iacute;an al actor Dani Mateo y su grupo actuar en el Teatro Olympia y consiguieron que el Teatro Olympia anulara esa actuaci&oacute;n. Hace unos d&iacute;as volvieron a difundir sus amenazas contra el grupo Mongolia y su obra prevista en la Rambleta. Y la sala Rambleta -de titularidad p&uacute;blica y gesti&oacute;n privada- anulaba igualmente la actuaci&oacute;n de Mongolia.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qui&eacute;n manda en Val&egrave;ncia?, me pregunto. Pero es una pregunta ret&oacute;rica porque la respuesta est&aacute; muy clara: en Val&egrave;ncia manda la extrema derecha.
    </p><p class="article-text">
        Cuando digo que no pasa nada con las amenazas y las intervenciones fascistas me refiero simple y llanamente a eso: a que no pasa nada. &iquest;Qu&eacute; pas&oacute; con los que reventaron la manifestaci&oacute;n del 9 d&rsquo;Octubre de hace un a&ntilde;o? &iquest;Qu&eacute; pas&oacute; con los energ&uacute;menos que a las &oacute;rdenes de ese siniestro personaje que es su l&iacute;der Jos&eacute; Luis Roberto (con su empresa de Seguridad de fuerza de choque) se plantaron delante de la casa de M&oacute;nica Oltra con sus pancartas y sus c&aacute;nticos ultramontanos? &iquest;Qu&eacute; ha pasado con los que a cara descubierta convocaron a sus legiones falangistas delante del teatro Olympia? &iquest;Ha pasado algo cuando ha sido la Rambleta el objetivo de sus amenazas? Nadie lo sabe. Sabemos que de vez en cuando son citados por la Justicia algunos de esos fan&aacute;ticos. Pero no sabemos nada m&aacute;s. El tiempo pasa y las amenazas y quienes amenazan siguen ganando la calle.
    </p><p class="article-text">
        El &eacute;xito de la extrema derecha en Val&egrave;ncia es muy sencillo de explicar: esa extrema derecha disfruta de toda la impunidad del mundo.
    </p><p class="article-text">
        La democracia es para esos fascistas un juguete con el que juegan a su antojo. Lo malo es que la libertad de expresi&oacute;n s&iacute; que existe para esos individuos, pero no existe para Dani Mateo, para Mongolia y para toda esa gente que ejerce su trabajo en los escenarios o en la calle. A este paso no habr&aacute; manera de hacer nada que no le convenga a esa extrema derecha. Se consideran los amos, los putos amos, como dec&iacute;an en el programa de Wyoming hace mucho tiempo cuando hablaban de B&aacute;rcenas. Y me pregunto qu&eacute; hace la Delegaci&oacute;n de Gobierno y qu&eacute; hacen las polic&iacute;as que no dependen de la Delegaci&oacute;n de Gobierno. Hace unos d&iacute;as la Polic&iacute;a Local de Val&egrave;ncia mult&oacute; y requis&oacute; los instrumentos a Borja Catanesi, un m&uacute;sico callejero que intentaba tocar en la Plaza del Ayuntamiento. La polic&iacute;a y la concejala responsable de esa polic&iacute;a argumentaron para justificar esa intervenci&oacute;n que se cumpl&iacute;a la ley.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;He de imaginar que si la extrema derecha amenaza a la gente que le da la gana en los teatros y en la calle tambi&eacute;n est&aacute; cumpliendo la ley? &iquest;Qu&eacute; ley?, que me lo expliquen porque no lo entiendo.
    </p><p class="article-text">
        La extrema derecha tiene un objetivo: sembrar el miedo. Y lo hacen juntando los pitos que usan los &aacute;rbitros de f&uacute;tbol, los bates de b&eacute;isbol y los pu&ntilde;os americanos que les sirven para romper la convivencia democr&aacute;tica, la libertad de expresi&oacute;n, la cultura que no les gusta porque a ellos s&oacute;lo les gusta la letra del <em>Cara al sol</em> y la abigarrada parafernalia de brazos en alto y vivas a Franco y a esa Espa&ntilde;a que quisieran ver postrada bajo palio, como si su victoria de 1939 siguiera viva con la misma ferocidad de entonces. Como me dec&iacute;a, hace unos a&ntilde;os, un tipo no muy mayor en un pueblo de Castell&oacute;n despu&eacute;s de que yo diera una conferencia a la que me hab&iacute;an invitado: &ldquo;has podido decir lo que has dicho porque en la guerra no matamos bastantes&rdquo;. Y se qued&oacute; tan pancho.
    </p><p class="article-text">
        El paisaje es desolador. Me gustar&iacute;a ser optimista, pero c&oacute;mo ser optimista con la que est&aacute; cayendo. S&oacute;lo quiero que se acabe la impunidad de la extrema derecha, que no paguen el pato la libertad de expresi&oacute;n y la cultura democr&aacute;tica, que entre las leyes y la misma ciudadan&iacute;a consigamos que quienes se caguen de miedo sean los fascistas. La impunidad de la extrema derecha, se&ntilde;oras y se&ntilde;ores. &Eacute;sa es la cuesti&oacute;n. La extra&ntilde;a impunidad de esa extrema derecha para hacer lo que hace. &iquest;Hasta cu&aacute;ndo esa impunidad? &iquest;Hasta cu&aacute;ndo? A saber.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alfons Cervera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/alfons-cervera-opinion_132_1810447.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 30 Nov 2018 18:38:05 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Quién manda aquí?]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Gaspi]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/gaspi_132_1820054.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/74e660c7-63a1-4aef-8954-720620ca0893_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Gaspi"></p><p class="article-text">
        Llevaba la m&uacute;sica en las tripas, que es ese sitio inc&oacute;gnito donde alguien dice que se esconde el coraz&oacute;n. Era joven, demasiado joven para que la vida lo alcanzara por la espalda, que es la manera que tiene la vida, algunas veces, de convertirse en una pu&ntilde;etera emboscada. Cuando fui a vivir a Vilamarxant, Gaspi no hab&iacute;a nacido y lo conoc&iacute; cuando ya andaba bastante crecido en la m&uacute;sica y en la vida. Yo lo escuchaba como un disc&iacute;pulo nada aventajado. Desde que ten&iacute;a siete a&ntilde;os quise ser m&uacute;sico en Gestalgar. Si ahora tengo la nariz rota es porque a esa edad me ca&iacute; escaleras abajo en la casa de mi t&iacute;o Vicente Corach&aacute;n: busc&aacute;bamos el m&eacute;todo Eslava, tropec&eacute; no s&eacute; d&oacute;nde y a rodar por las escaleras como una pelota de trapo. Desde entonces he intentado aprender m&uacute;sica y a tocar la guitarra un mill&oacute;n de veces. Y a lo m&aacute;ximo que llegu&eacute;, incluso con un profe particular todo un a&ntilde;o, es a pulsar malamente unos pocos acordes de <em>Las cuatro y diez</em>, de Luis Eduardo Aute, y los mismos y con la misma torpeza de <em>House of the rising sun</em>, de los Animals.
    </p><p class="article-text">
        Por eso cuando hablaba con Gaspi, lo miraba, lo escuchaba embobado y la envidia cochina me corro&iacute;a las entra&ntilde;as. Durante un tiempo, con su grupo Strombor Brass Quintet, anduvo pensando en una adaptaci&oacute;n de mi novela <em>La risa del idiota</em>, nunca supe muy bien si para un musical tr&aacute;gico o una &oacute;pera atronada por el bombeo entusiasta de los trombones que m&aacute;gicamente manejaba el grupo. Luego, aparc&oacute; ese instrumento para dedicarse casi a tiempo completo a la direcci&oacute;n. Y digo casi a tiempo completo porque nunca abandon&oacute; lo que era para &eacute;l m&aacute;s importante: sus amigos, su familia, su pueblo de Vilamarxant, que ocup&oacute; una gran parte de sus m&uacute;ltiples y diferentes compromisos. Era un todoterreno en los territorios siempre complejos del afecto.
    </p><p class="article-text">
        Un buen tipo, como decimos que dec&iacute;a Machado de la buena gente.
    </p><p class="article-text">
        Un mal d&iacute;a le lleg&oacute; la enfermedad y lo atrajo hacia ese dolor que era el suyo, pero tambi&eacute;n el de tanta gente que lo quer&iacute;a como algo propio, como ese ser cercano al que te enganchas por si se te pega algo de lo mejor que tiene la condici&oacute;n humana. Sali&oacute; casi entero del primer envite y fue entonces cuando empezamos a trabajar juntos en un proyecto hermoso. Yo acababa de publicar <em>Todo lejos</em>, una novela basada en una historia que tuvo lugar en Vilamarxant en los a&ntilde;os setenta, y se nos ocurri&oacute; que la m&uacute;sica pod&iacute;a acompa&ntilde;ar nuestras presentaciones p&uacute;blicas porque la m&uacute;sica (en este caso, la pop de los a&ntilde;os sesenta) ocupaba amplio espacio en sus p&aacute;ginas. En un plispl&aacute;s se form&oacute; un revival del grupo local Los Taburos, que amenizaba las verbenas de aquellos a&ntilde;os en el pueblo.  Y ah&iacute; estuvo Gaspi, comandando el grupo, en aquella actuaci&oacute;n genial con Luis Eduardo Aute en la librer&iacute;a Sin Tarima de Madrid. Y desde all&iacute;, marchaba a dirigir la Orquesta Filarm&oacute;nica de Marsella, y despu&eacute;s -o a la vez seguramente- la de Quart, y m&aacute;s despu&eacute;s y al mismo tiempo otras agrupaciones musicales de la misma envergadura. Era un maestro en lo suyo, en ese oficio que, como dec&iacute;a la otra tarde Mar&iacute;a Jos&eacute;, su compa&ntilde;era de vida y de todo, es un oficio &ldquo;transmisor de emociones&rdquo; como pocos otros.
    </p><p class="article-text">
        Digo la otra tarde porque, hace unos d&iacute;as, la Orquesta Sinf&oacute;nica de la UCAM (Universidad Cat&oacute;lica de Murcia) ofreci&oacute; un concierto inolvidable en el Palau de la M&uacute;sica de Val&egrave;ncia, magistralmente dirigido por su amiga Pilar Va&ntilde;&oacute;. Se trataba de un homenaje a la memoria de Gaspar Sanchis, el amigo Gaspi para su gente, el nombre propio, suyo, en el mundo de la m&uacute;sica. Y tambi&eacute;n se trataba de otro reconocimiento: ahora a la Unidad de Hematolog&iacute;a del Hospital La fe, donde anduvo los &uacute;ltimos tramos de su vida. Todo el patio de butacas lleno de tanta gente agradecida, de tanta memoria agradecida, de tanto tiempo disfrutando de su bondad personal y de su m&uacute;sica. Tengo aqu&iacute; al lado mi &uacute;ltima novela: <em>La noche en que los Beatles llegaron a Barcelona</em>. Y la dedicatoria: &ldquo;Para Gaspi, que mezclaba como nadie la m&uacute;sica de Mozart y los acordes al &oacute;rgano de <em>House of the rising sun</em>. Todas estas p&aacute;ginas son para la noble, buena y sagrada memoria que nos dejas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        S&eacute; que le gustaba leer y sobre todo que le gustaba mucho Mario Benedetti. Por eso cierro estas l&iacute;neas llenas de gratitud con uno de sus versos que m&aacute;s quiero: &ldquo;Se aprende todo menos las ausencias&rdquo;. Ad&eacute;u, Gaspi. Hasta siempre. Para siempre.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alfons Cervera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/gaspi_132_1820054.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 25 Nov 2018 11:16:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Gaspi]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vilamarxant no es un pueblo para la barbarie]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/vilamarxant-pueblo-barbarie_132_1837871.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ede3a88e-a479-43d5-8a61-33264af73aec_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Pintadas en Vilamarxant"></p><p class="article-text">
        Yo ten&iacute;a ocho a&ntilde;os cuando llegamos a Vilamarxant. De eso hace mucho tiempo, tal vez demasiado tiempo. Mis padres hab&iacute;an comprado el horno de la repla&ccedil;a. La infancia siempre fue para m&iacute; y para mi hermano un espacio troceado, un rato en un sitio y otro rato en otro sitio distinto. En ese pueblo del Camp de T&uacute;ria aprend&iacute; la lengua que para m&iacute; era tan rara como la que hablaban los marcianos. La t&iacute;a &Agrave;ngela, que ten&iacute;a una tienda en la esquina, me dio la primera lecci&oacute;n de valenciano. Yo me cagaba en <em>d&eacute;u</em> cada vez que perd&iacute;a en alg&uacute;n juego y ella me aclar&oacute; que <em>deu</em> (diez) es una cosa y <em>d&eacute;u</em> (Dios) otra muy distinta. Eso me ayud&oacute;, de paso, a abrir las vocales, que para quienes vienen del castellano resulta casi imposible. Tambi&eacute;n aprend&iacute; que la amistad es algo que empieza pronto y no se acaba nunca. Bastantes de mis mejores amigos vienen de aquellos a&ntilde;os, cuando la vida a&uacute;n tardar&iacute;a mucho tiempo en ir en serio, como dec&iacute;a el poeta Gil de Biedma. La infancia eran los partidos de f&uacute;tbol en un campo metido en la monta&ntilde;a. Los domingos con mis &iacute;dolos Solor y los hermanos Moliner, con Tom&aacute;s llenando la porter&iacute;a como pod&iacute;a o lo dejaban, con Toni Blanes que iba para figura y se qued&oacute; en el camino porque se muri&oacute; muy joven, cuando empezaba a vivir en el f&uacute;tbol y en la vida, con Eusebio y Jos&eacute; Luis Faus poniendo m&aacute;s garra que clase en unas delanteras que se com&iacute;an las piedras como si fueran golosinas de bautizo. Y aquel seminarista que se llamaba Vila y cuando se pon&iacute;a a hacer f&uacute;tbol de verdad ni el Messi de ahora podr&iacute;a quit&aacute;rnoslo de la memoria. En Vilamarxant quise tener pronto dieciocho a&ntilde;os para no perderme las pel&iacute;culas prohibidas y una vez mi padre habl&oacute; con el t&iacute;o S&agrave;fer para que me dejara entrar con &eacute;l a ver <em>Con &eacute;l lleg&oacute; el esc&aacute;ndalo</em>, la pel&iacute;cula de Robert Mitchum que era como un peligro para las conciencias de entonces.
    </p><p class="article-text">
        Nos fuimos del pueblo al cabo de unos a&ntilde;os y regresamos cuando un grupo de j&oacute;venes nos daban un ejemplo de compromiso contra la dictadura franquista. Ser&iacute;an detenidos y desde entonces los tengo siempre en eso de la amistad insobornable, y que no me los toquen a la hora de rendir gratitud a quienes fueron detenidos por luchar contra la barbarie, contra esa barbarie que en este pa&iacute;s es como si no hubiera desaparecido nunca del todo. Desde ese regreso ya viv&iacute; muchos a&ntilde;os en ese pueblo, al que vuelvo menos de lo que me gustar&iacute;a. Los a&ntilde;os &uacute;ltimos del franquismo y primeros de la democracia intentamos seguir la brecha abierta por aquellos j&oacute;venes y descubrimos que la democracia tampoco iba a ser algo f&aacute;cil. Pero ah&iacute; anduvimos mucha gente, dej&aacute;ndonos la piel y lo que hiciera falta para que las cosas fueran poco a poco distintas y mejores que las de antes. &iexcl;Cu&aacute;nta de aquella gente guardo en la memoria! La infancia, la adolescencia, esa primera madurez que a lo mejor, al final, es algo que no acaba de llegar nunca en su entera plenitud.
    </p><p class="article-text">
        El tiempo ha ido pasando, pero lo que se sella a edad temprana, como aquella amistad que antes les contaba, es muy dif&iacute;cil que se vaya y menos para siempre. Por eso me entra una rabia y una tristeza infinitas cuando leo que de nuevo, en Vilamarxant, la barbarie ha hecho acto de presencia. Y digo de nuevo porque no es la primera vez que esa barbarie remueve las entra&ntilde;as de un pueblo que ser&iacute;a el m&aacute;s tranquilo del mundo si no fuera por esos desalmados que disfrutan enfangando la convivencia entre el vecindario. En Vilamarxant casi siempre gobernaron las derechas, y desde las elecciones de 2015 gobiernan en coalici&oacute;n el Partido Socialista, Comprom&iacute;s y dos ediles de Ciudadanos que fueron expulsados del partido por sumarse al equipo de gobierno. Ya a finales del a&ntilde;o pasado hubo ataques contra miembros de ese equipo de gobierno. Pintura en las fachadas de sus casas, decenas de ruedas pinchadas en sus coches, incluso alg&uacute;n motor de esos coches peligrosamente saboteado.
    </p><p class="article-text">
        La noticia &uacute;ltima es que otra vez la fachada de la vivienda del alcalde, Jes&uacute;s Montesinos, ha aparecido sucia de aceite de motor, como ya pas&oacute; otras veces en esa misma casa y en la del concejal Voro Golfe. No es ese el pueblo que he conocido desde que era un cr&iacute;o. Las diferencias pol&iacute;ticas e ideol&oacute;gicas -y s&eacute; de lo que hablo- nunca tuvieron esa manifestaci&oacute;n cerril y alejada de las ideas democr&aacute;ticas que siempre, a unos y otros, nos caracterizaron. El rechazo de todo el pueblo a ese vandalismo minoritario es un deber inaplazable. O deber&iacute;a de serlo.  Desde aqu&iacute; deseo que en Vilamarxant, que es como mi propio pueblo desde que desembarqu&eacute; all&iacute; cuando ten&iacute;a ocho a&ntilde;os, no tengan sitio esos tipos a quienes la democracia les viene grande, demasiado grande. Y mi solidaridad -c&oacute;mo no- con las personas -ahora el alcalde- que han sufrido impunemente esas agresiones.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alfons Cervera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/vilamarxant-pueblo-barbarie_132_1837871.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 14 Nov 2018 16:00:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Vilamarxant no es un pueblo para la barbarie]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El paredón de Llíria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/alfons-cervera-opinion_132_1860077.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Cuando se acab&oacute; la guerra empez&oacute; la carnicer&iacute;a. Las cunetas se llenaron de muertos. Los cementerios se llenaron de tumbas clandestinas. El exterminio de quienes &ldquo;no piensen como nosotros&rdquo; que predicaba el general golpista Emilio Mola se llevaba a cabo con una precisi&oacute;n de entom&oacute;logo. A&uacute;n hoy hemos de hablar de ciento cincuenta mil personas desaparecidas. A&uacute;n hoy, las derechas siguen pensando que si sus padres y abuelos ganaron la guerra por qu&eacute; no la van a seguir ganando sus hijos y sus nietos.
    </p><p class="article-text">
        Y muchas veces miro a mi alrededor y pienso que es verdad, que la siguen ganando.
    </p><p class="article-text">
        El cementerio de Paterna es conocido como la fosa de Espa&ntilde;a. Cientos de cuerpos amontonados que esperan ser devueltos a esa dignidad que les arrebat&oacute;, con una crueldad infinita, la dictadura franquista. Tambi&eacute;n en Alzira encontramos huellas de aquella barbarie. Ahora leo en el peri&oacute;dico local <em>La veu de Ll&iacute;ria</em> que en esta ciudad del Camp de T&uacute;ria existe una fosa donde puede haber 112 personas enterradas, asesinadas por el fascismo entre el 15 de abril de 1939 y el mismo mes de 1940.
    </p><p class="article-text">
        Todo empez&oacute; cuando el joven Sergio Garc&iacute;a lleg&oacute; al cementerio de Ll&iacute;ria en busca de su abuelo desaparecido. Ten&iacute;a noticias de que esa fosa exist&iacute;a. Limpi&oacute; las l&aacute;pidas del suelo. Escarb&oacute; en los nombres que aparec&iacute;an en esas l&aacute;pidas. Contact&oacute; con el ayuntamiento, con algunos historiadores, con gente que tambi&eacute;n buscaba a sus familiares perdidos en el oscuro galimat&iacute;as de la desmemoria colectiva. Y la fosa sali&oacute; a la luz. Est&aacute; localizada a la entrada del cementerio, justo a la izquierda. Los asesinatos -no s&eacute; por qu&eacute; se los llama &ldquo;fusilamientos&rdquo;- ten&iacute;an lugar en el muro de atr&aacute;s del propio cementerio. Hace unos d&iacute;as, se realiz&oacute; en ese lugar un acto de recuperaci&oacute;n memorialista con la presencia, junto a Sergio Garc&iacute;a y otros familiares de desaparecidos, del propio alcalde, Manolo Civera, del historiador Paco Rozal&eacute;n y el responsable del Grupo por la Recuperaci&oacute;n de la Memoria Hist&oacute;rica, Mat&iacute;as Alonso.
    </p><p class="article-text">
        Ahora se ha constituido una Asociaci&oacute;n con el fin de recabar m&aacute;s informaci&oacute;n y de que se sumen al colectivo de b&uacute;squeda otras personas que intentan saber d&oacute;nde fueron a parar sus familiares desaparecidos. Mientras tanto, aseguran, habr&iacute;a que levantar en ese lugar del cementerio &ldquo;un monolito que recuerde a estas personas que llevan setenta y nueve a&ntilde;os enterradas en la fosa com&uacute;n de Ll&iacute;ria para honrar su memoria&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El tercer pared&oacute;n valenciano est&aacute; en Ll&iacute;ria. La mayor&iacute;a de personas asesinadas parece que son de la propia comarca del Camp de T&uacute;ria que estaban presas en el convento del Remei. De all&iacute; las sacaban, las llevaban al cementerio y despu&eacute;s de los disparos las dejaban caer como a bichos muertos en el pozo de la indignidad y la verg&uuml;enza. Han pasado casi ochenta a&ntilde;os desde entonces y ya va siendo hora de que la memoria de la resistencia republicana sustituya al silencio y el olvido en que demasiadas veces ha seguido siendo enterrada.
    </p><p class="article-text">
        En Ll&iacute;ria se han dado los primeros pasos para recuperar esa memoria. Y a esos primeros pasos habr&aacute;n de seguir otros para que la necesidad de saber no caiga en el des&aacute;nimo. La verdad de aquel tiempo devastado ha de salir a flote de una vez por todas. Y es ah&iacute;, en ese punto de flotaci&oacute;n, donde nos hemos de encontrar cuanta m&aacute;s gente, mejor. Las personas desaparecidas por la violencia franquista bien que se lo merecen. Y tanto que se lo merecen. Y tanto.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alfons Cervera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/alfons-cervera-opinion_132_1860077.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 01 Nov 2018 11:10:59 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El paredón de Llíria]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Alfons Cervera]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Loles]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/loles_132_1893505.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Las calles de la ciudad de Val&egrave;ncia andaban de fiesta. Cada cual a su manera, se dispon&iacute;a a su celebraci&oacute;n particular. Lo de siempre cuando se acerca el 9 d&rsquo;Octubre. Banderas, canciones, aplausos, insultos, pitos como los que usaban antes los jefes en las estaciones de trenes. No s&eacute; si ahora a&uacute;n los usan, a lo mejor s&iacute;: pero yo no me entero. En esos d&iacute;as yo andaba (todav&iacute;a ando) a casi dos mil kil&oacute;metros de distancia. Escribir es casi siempre andar lejos de donde escribes. Pasar del tiempo detenido en Gestalgar al bullicio extranjero de las ciudades ilimitadas -como la luz que cantaban Vicent Andr&eacute;s Estell&eacute;s y Ovidi en uno de sus poemas que m&aacute;s quiero- es como atravesar un t&uacute;nel de luces y de sombras que van y vienen, que aparecen y desaparecen, que al final ya no sabes si eres de aqu&iacute;, de all&aacute; o de ninguna parte, que es lo contrario (o eso creo) de lo que cantaban los Beatles en una canci&oacute;n de cuando &eacute;ramos j&oacute;venes y cre&iacute;amos tener por delante m&aacute;s vidas que los gatos.
    </p><p class="article-text">
        En esas vidas and&aacute;bamos mucha gente. Los tiempos empezaban a ser otros, aunque para otra mucha gente los tiempos siguieran siendo los mismos de antes, tan llenos de oscuridad, tan vac&iacute;os de libertades sin adjetivos, para nosotros tan decididamente volcados en la esperanza. Fue cuando conoc&iacute; a Loles. Recuerdo perfectamente el d&iacute;a en que la encontramos Manolo Mir&oacute; y yo a la puerta del despacho laboralista que Quique, Javier y Aurora ten&iacute;an en la calle Cirilo Amor&oacute;s. En ese despacho nos pas&aacute;bamos d&iacute;as enteros porque los nuevos tiempos -como digo- estaban llenos tambi&eacute;n de andrajosos restos de los tiempos viejos. Uno de esos d&iacute;as lleg&oacute; Loles y se qued&oacute; con nosotros para siempre. Y desde entonces formamos Quique, Loles, Manolo y yo mismo una pandilla que siempre -pasara el tiempo que pasara sin vernos- se mantuvo como esas pandillas de duraci&oacute;n insobornable que sal&iacute;an en los tebeos de la infancia.
    </p><p class="article-text">
        Ahora hac&iacute;a tiempo que no nos ve&iacute;amos. La amistad grande es la que no necesita marcar con una crucecita las fechas de las citas en los calendarios. Por eso la pandilla segu&iacute;a como siempre, sin un minuto de baj&oacute;n o de desgana, con la misma fuerza de aquel primer encuentro que tuvo lugar hace cuarenta a&ntilde;os por lo menos. Luego, muy poco despu&eacute;s, Loles y Quique se pusieron a compartir sue&ntilde;os comunes (o como se llamara aquello que viv&iacute;amos m&aacute;s o menos a trompicones) y despu&eacute;s llegar&iacute;a Jordi, a quien acun&aacute;bamos de madrugada con las canciones entonces ya antiguas de Los Brincos y no s&eacute; si tambi&eacute;n de Los Mustang o Los S&iacute;rex, y las versiones de Llu&iacute;s Llach o Viglietti que a la guitarra cantaba el propio Quique con voz poderosa, como a lo Luciano Pavarotti. El tiempo de las cerezas. Los sue&ntilde;os que tuvieron su momento, como todo lo que nunca te resignas a que impunemente te lo roben quienes se dedican a robarlo todo, los sue&ntilde;os y lo que se les ponga por delante.
    </p><p class="article-text">
        Nunca esos chorizos de los sentimientos nos podr&aacute;n robar la sonrisa de Loles, la alegr&iacute;a aunque estuviera hecha polvo de Loles, la manera que ten&iacute;a Loles de evitarnos a todas horas el hundimiento del Titanic. Escribo esto a dos mil kil&oacute;metros de distancia. Lejos de la fiesta en las calles de Val&egrave;ncia, de ese facher&iacute;o que nos quiere seguir rompiendo lo que hemos ido construyendo, tambi&eacute;n a trompicones, durante tanto tiempo, un tiempo que sigue siendo una mezcla extra&ntilde;a de nuevos y viej&iacute;simos tiempos. Y tambi&eacute;n lejos de la tarde de hace unos d&iacute;as en que Loles nos dej&oacute; m&aacute;s solos que la una. Llorar es una manera de escribir una ausencia infinita. Eso hice, un rato antes o despu&eacute;s de hablar de mis novelas en los sitios franceses de tan lejos. En el hotel, aquella tarde, le&iacute;a los poemas de Anna Ajm&aacute;tova: vivir es acostumbrarse a vivir. La pandilla de los cuatro nos hab&iacute;amos acostumbrado a vivir con las risas de Loles, con su manera de contarle al mundo que ninguna rendici&oacute;n entraba en las cuentas de su vida, con la gracia incre&iacute;ble que ella ten&iacute;a para salvarnos de todos los naufragios.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alfons Cervera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/loles_132_1893505.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 11 Oct 2018 16:59:34 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Loles]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El pozo ciego de la Justicia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/igualdad-pacto-violencia-de-genero_132_3178201.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        No s&eacute; cu&aacute;ntas veces he escrito aqu&iacute; sobre la justicia. Muchas. Y siempre para decir m&aacute;s o menos lo mismo. La justicia en este pa&iacute;s es una estafa. Una de las estafas m&aacute;s gordas que sufre todos los d&iacute;as esta pobr&iacute;sima, titubeante, enfermiza democracia. Ya s&eacute; que Felipe Gonz&aacute;lez y Jos&eacute; Mar&iacute;a Aznar -que hace unos d&iacute;as ocuparon sitio importante en nuestras pesadillas- tambi&eacute;n son una estafa. Pero la justicia es lo m&aacute;s. Porque cuando hablamos de justicia no hablamos s&oacute;lo de esos dos personajes que parecen sacados de la serie televisiva <em>Walking Dead</em>. Cuando hablamos de justicia hablamos de un baluarte que cualquier democracia necesita para ser de verdad una democracia y no el m&aacute;s enga&ntilde;oso y peligroso de sus simulacros. Sin justicia, el desmoronamiento pol&iacute;tico y el desguace moral de un pa&iacute;s est&aacute;n cantados.
    </p><p class="article-text">
        Tendr&iacute;a que escribir aqu&iacute; lo que se escribe siempre para quedar bien, justo, educado y esas cosas. O sea: que no todos los miembros de la judicatura son iguales. Que jueces y fiscales los hay de todas clases, buenos y malos, progresistas y conservadores, amantes del pop y feligreses de lo gregoriano. Lo de siempre, vamos. Pues vale. Lo digo y me quito el muerto de encima: no todos los jueces y fiscales son iguales. Dicho queda. &iquest;Y ahora? Pues ahora a seguir escribiendo lo de siempre. Y lo de siempre es que si echas un vistazo al funcionamiento de la justicia no sabes si cortarte las venas o montar la revoluci&oacute;n francesa.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Todo se ha trocado ya;/ todo al rev&eacute;s est&aacute; vuelto&rdquo;, dec&iacute;a Quevedo en uno de sus poemas sat&iacute;ricos dedicado a los borrachos. Pues eso es lo que pasa cuando miramos cara a cara a la justicia: parecemos beodos que todo lo vemos al rev&eacute;s, cabeza abajo. En vez de confiar en la justicia y en sus m&aacute;s altos representantes, cierras los ojos y echas a correr para perderla de vista. O para que ella te pierda a ti de vista. Si hacemos una encuesta sobre si la justicia en Espa&ntilde;a es igual para todo el mundo, quienes contestaran que s&iacute; perder&iacute;an por goleada y adem&aacute;s se les preguntar&iacute;a que de qu&eacute; planeta extra&ntilde;o y lejan&iacute;simo acababan de aterrizar. Los dos de <em>Walking Dead</em> seguro que contestar&iacute;an que s&iacute;, pero ya sabemos que esa pareja hace tiempo que se mont&oacute; una realidad paralela, eso s&iacute;, con un nivel de vida en esa realidad paralela que es como la del rey de Marruecos o los jeques de Arabia Saud&iacute; pero sin chilabas ni turbantes que oculten sus verg&uuml;enzas. La justicia es buen&iacute;sima con unos y mal&iacute;sima con otros. A unos esa justicia los condena y persigue por decir palabrotas (sobre todo si esas palabrotas se refieren con poco cari&ntilde;o al rey, a la virgen y al mism&iacute;simo dios) y a otros los deja tranquilos a pesar de haber arruinado este pa&iacute;s desde sus cargos en los bancos y en la pol&iacute;tica. Otro ejemplo muy manoseado ya a estas alturas de la desconfianza: aunque los juristas m&aacute;s enterados digan que los presos independentistas catalanes no cometieron delito de sedici&oacute;n, esa justicia igual para todos, que deja libres a los chorizos amigos, sigue empe&ntilde;ada en mantener en la c&aacute;rcel a esos presos independentistas. Por a&ntilde;adir otro ejemplo de despilfarro moral de esa justicia injusta saco aqu&iacute; las palabras de Ignacio Escolar en uno de los art&iacute;culos que en este diario hablaba m&aacute;s o menos de eso: &ldquo;Raquel Ejerique y quien esto firma seguimos imputados por el delito de &lsquo;revelaci&oacute;n de secretos&rsquo;, por informar de todos los ama&ntilde;os cometidos en esa Universidad (la URJC). Cifuentes nos pide hasta cinco a&ntilde;os de prisi&oacute;n&rdquo;. Nada menos, cinco a&ntilde;os de c&aacute;rcel por informar decentemente de los nombres, apellidos y trapacer&iacute;as m&aacute;s que demostradas de unos desalmados. Y voy ahora a una de las &uacute;ltimas muestras de indignidad de esa justicia que deber&iacute;a ser igual para todos: la Fiscal&iacute;a del Tribunal Supremo se opone a investigar a Pablo Casado por su m&aacute;ster, y est&aacute; convencida, esa misma Fiscal&iacute;a, de que ese alto tribunal dar&aacute; carpetazo al asunto y aqu&iacute; paz y all&aacute; fiesta grande en las filas del PP.
    </p><p class="article-text">
        Menudo chollo tiene el PP con la justicia, menudo chollo.
    </p><p class="article-text">
        Y ya que estamos en ello, una pregunta tonta: &iquest;dar&aacute; carpetazo el Tribunal Supremo al caso del m&aacute;ster de Pablo Casado o lo imputar&aacute; por los posibles y documentados delitos que ve en ese caso la jueza Rodr&iacute;guez Medel? Yo apuesto por el carpetazo. Y seguro que ustedes tambi&eacute;n. Pero ojo con lo que decimos porque a lo mejor tambi&eacute;n es un delito desconfiar de la justicia. En un pa&iacute;s cuyo presente pol&iacute;tico lo est&aacute; manejando alegremente, desde las cloacas del Estado, un comisario acusado de pertenencia a una organizaci&oacute;n criminal, ya no puede sorprendernos nada.
    </p><p class="article-text">
        Pero bueno, de esa incre&iacute;ble operaci&oacute;n chantaje participada por el golpismo medi&aacute;tico, PP y Ciudadanos ya hablaremos otro d&iacute;a, y ahora vamos a acabar igual que empezamos. La justicia en este pa&iacute;s es una estafa, una de las m&aacute;s dolorosas estafas que sufre esta democracia. Es una estafa que viene -como tantas otras estafas de ahora mismo- de ese inmenso pozo ciego que fue la dictadura franquista. Muchos de esos jueces y fiscales -as&iacute; como quienes los defienden- vienen de esa cultura c&iacute;nica y clasista, de una manera ruidosamente injusta de considerar los derechos humanos, unos derechos que habr&iacute;an de ser insobornablemente iguales para todo el mundo. Y no lo son, claro que no lo son. Hay una justicia para gente VIP y otra justicia para la chusma, que somos ustedes y yo mismo en el lenguaje que le gusta usar al joven sustituto de Aznar en el PP.
    </p><p class="article-text">
        Y s&iacute;, ya s&eacute; que no todos los jueces y fiscales son lo mismo, claro que lo s&eacute; y ya lo dije antes. Pero a estas alturas creo que hemos de traspasar la frontera de lo evidente y construir una realidad que devuelva a la justicia una decencia que hoy por hoy tanto se echa de menos. Yo no soy nada optimista, qu&eacute; quieren ustedes que les diga. Si miro lo que pasa con la justicia ahora mismo, me entra la depresi&oacute;n. Y no me gustan las depresiones. Por eso -lo digo en serio- igual me apunto a lo de la revoluci&oacute;n francesa. Y a ver qu&eacute; pasa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alfons Cervera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/igualdad-pacto-violencia-de-genero_132_3178201.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 28 Sep 2018 11:06:37 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El pozo ciego de la Justicia]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Pactos,Violencia de género]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hilando vidas en Alcublas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/hilando-vidas-alcublas_1_2750190.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bc2404b4-d154-4641-935d-1a59dcdf1bdf_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Alcublas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se trata de “convertir el trabajo en expresión artística, hay que crear instalaciones que jueguen con las formas, los colores, hasta con la manera de exponer las piezas”</p></div><p class="article-text">
        Los pueblos de tierra adentro se buscan la vida como pueden. Y como pueden es mal. Hay una moda peligrosa: mirar esos pueblos desde la distancia que imponen los despachos en el centro de las ciudades. &iexcl;Qu&eacute; bien vivir en un peque&ntilde;o pueblo, sin m&oacute;vil, sin internet, sin reloj, sin equipaje alguno que te imponga el ritmo y las condiciones de la gran ciudad! &iquest;Cu&aacute;ntas veces han escuchado o le&iacute;do ustedes gaitas como &eacute;sa? M&aacute;s de un mill&oacute;n de veces. Ya sabemos que eso no se lo cree nadie, que es simple poes&iacute;a <em>neorural</em>, como un anuncio televisivo de quesos o chorizos grabado en la casona de la abuela, una casona que s&oacute;lo es un decorado construido en una nave industrial de la periferia urbana. Lo rural produce relatos cursis y rom&aacute;nticos mientras quienes vivimos en lo rural sabemos que esos relatos son mentira.
    </p><p class="article-text">
        Por eso los pueblos de tierra adentro nos buscamos la vida como podemos. Y muchas veces esa vida tiene que ver, m&aacute;s que con lo econ&oacute;mico (que tambi&eacute;n), con un objetivo insobornable: construir palmo a palmo el alma de nuestra tierra. Sabemos que venimos de un sitio com&uacute;n, aunque la Serran&iacute;a sea una de las comarcas m&aacute;s extensas del mapa valenciano, de muchos pueblos que en algunos casos son como uno solo. La belleza de los montes la rompen demasiadas veces, y con una impunidad que asusta, las excavadoras. Muchos caminos tienen el color oscuro de los desechos que encuentran acomodo, con la misma impunidad c&oacute;mplice de algunos ayuntamientos, en parajes que si no fuera por eso ser&iacute;an los m&aacute;s hermosos que podamos echarnos a la cara. En Alcublas, ese pueblo que conozco y quiero desde hace un mill&oacute;n de a&ntilde;os, el alma de sus gentes la construyen con sus propias vidas. Y no s&oacute;lo las vidas en general, sino las vidas de sus mujeres. De sus mujeres de antes y de las de ahora, como un homenaje a las que se fueron dejando huella de dignidad en las que vinieron luego. Hace ahora 25 a&ntilde;os de la creaci&oacute;n de la Asociaci&oacute;n de Mujeres de Alcublas, y de ah&iacute; nace el germen de la memoria que ahora se celebra. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        &iquest;Y c&oacute;mo construir esa memoria que, como toda memoria, es m&aacute;s presente que pasado? Pues cosiendo punto a punto la tela de un tiempo que es el tiempo de su cotidianeidad. Si los &uacute;tiles en que fueron educadas esas mujeres sirvieron para ser marginadas en los rincones m&aacute;s invisibles de las casas, se trata ahora de que esos &uacute;tiles sirvan para coser las vidas que hicieron grande la historia de un pueblo. Tejer, hacer ganchillo, coser&hellip; como hac&iacute;an antes en esa oscuridad dom&eacute;stica, pero ahora al aire libre, llenando las calles y las plazas de Alcublas con sus trabajos, con sus manos que no s&oacute;lo tejen o cosen sino que sirven &ldquo;para reivindicar, para gritar, para decir bien alto que las mujeres estamos aqu&iacute;&rdquo;. Y de paso, no s&oacute;lo las mujeres de este pueblo sino de todos los pueblos de la Serran&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Se trata de &ldquo;convertir el trabajo en expresi&oacute;n art&iacute;stica, hay que crear instalaciones que jueguen con las formas, los colores, hasta con la manera de exponer las piezas&rdquo;. Eso me cuenta Ascen Mart&iacute;nez, una de las mujeres que participa activamente en el proyecto <em>Hilando vidas</em>. Y a&ntilde;ade que el alma de ese noble entramado de voluntades admirables es Mar&iacute;a Jos&eacute; Cabanes, profesora de Bellas Artes, que dise&ntilde;a cada una de las instalaciones, coordina el trabajo y es la comisaria del proyecto. &ldquo;Se trata -aseguran desde la organizaci&oacute;n- de un proyecto transversal que pretende dar voz a todas las mujeres, homenajear a las que ya no est&aacute;n, resaltar la mirada y la fuerza creadora de las mujeres, su capacidad de mantener, de transmitir, de hilar vidas&rdquo;. Tambi&eacute;n hablan de arte reivindicativo, feminista, colaborativo, social, medioambiental, un arte &ldquo;que quiere extenderse por toda la comarca&rdquo; y cuya experiencia fue presentada el pasado d&iacute;a 21 de septiembre en el mismo pueblo de Alcublas, coincidiendo con el Encuentro de Mujeres de la Serran&iacute;a.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Construir nuestra propia historia sin esos colorantes y conservantes que imponen los fabricantes de nostalgias ed&eacute;nicas. De eso se trata. De eso van, precisamente, esas manos que cosen, que tejen, que son a la vez un grito alto y claro de sus mujeres para que una comarca lejana del centro y despoblada siga viviendo con la dignidad que ninguna excavadora de tierras y de almas podr&aacute; nunca arrebatarle.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alfons Cervera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/hilando-vidas-alcublas_1_2750190.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 24 Sep 2018 17:27:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Hilando vidas en Alcublas]]></media:title>
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      <title><![CDATA[La extrema derecha y el alcalde socialista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/extrema-derecha-alcalde-socialista_132_1927893.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Ah&iacute; est&aacute; la fotograf&iacute;a. Un acto de homenaje al l&iacute;der de la extrema derecha valenciana. Su nombre es de sobra conocido: Jos&eacute; Luis Roberto. Tiene un aut&eacute;ntico ej&eacute;rcito privado camuflado en una empresa de seguridad. La musculatura de sus centurias se ejercita en su propia red de gimnasios y todos a una se presentan donde haga falta para dejar claro que la democracia es un mal que hay que borrar del mapa como sea. Para esa tropa no hay l&iacute;mites a la hora de salir en manada para cargarse cualquier manifestaci&oacute;n p&uacute;blica que no defienda las soflamas fascistas que ellos defienden. El suyo, su partido, responde al nombre de Espa&ntilde;a 2000 y se alimenta del odio a todo lo que suena a dem&oacute;crata y de izquierdas. Llevan as&iacute; no s&eacute; cu&aacute;ntos a&ntilde;os. Campan a sus anchas por donde les da la gana, como si fueran ellos los due&ntilde;os de la calle.
    </p><p class="article-text">
        Su oficio es el del acoso a la democracia y a sus representantes org&aacute;nicos e institucionales. All&aacute; donde hay una manifestaci&oacute;n p&uacute;blica de los derechos democr&aacute;ticos se presentan ellos para reventar esa manifestaci&oacute;n. La sede de Comprom&iacute;s en Valencia, la ciudad de Paiporta y su alcaldesa Isabel Mart&iacute;n, la casa de la vicepresidenta M&oacute;nica Oltra, hace unos d&iacute;as el Aplec del Camp de T&uacute;ria, en B&eacute;tera: esos son algunos de los objetivos que nutren a esa tropa de cerebros tatuados con esv&aacute;sticas y algunos de ellos con el escudo del Valencia Club de F&uacute;tbol. La Pe&ntilde;a valencianista Yomus es un buen criadero de violentos callejeros contra la democracia. Tambi&eacute;n, en el caso de B&eacute;tera y Paiporta, los fascistas de Espa&ntilde;a 2000 gozaron de la complicidad del PP de esas localidades, o al menos de algunos de sus miembros m&aacute;s relevantes.
    </p><p class="article-text">
        Para el 9 d&rsquo;Octubre ya est&aacute;n calentando motores. Nada les detiene. Convocan sus manifestaciones por las redes sociales y les da igual solicitar permiso a la Delegaci&oacute;n de Gobierno que no solicitarlo. Las leyes no van con ellos. Hace un a&ntilde;o agredieron a quienes participaban en la manifestaci&oacute;n del 9 d&rsquo;Octubre por las calles de Valencia. Hubo identificaciones. Luego, hubo algunas detenciones. Luego, ya ni se sabe en qu&eacute; punto est&aacute;n esas detenciones y sus posibles juicios. De hecho, uno de aquellos detenidos (uno, que se sepa) sigue interviniendo tranquilamente en los &uacute;ltimos hechos protagonizados por la extrema derecha en diversos lugares de celebraci&oacute;n democr&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Llevamos a&ntilde;os pregunt&aacute;ndonos de d&oacute;nde le llega a la extrema derecha esa especie de extra&ntilde;a impunidad. El mismo Jos&eacute; Luis Roberto se r&iacute;e abiertamente en la cara de la democracia. Lo entrevistan en la tele y se r&iacute;e de la democracia. Convoca a sus huestes por las redes y sus soflamas son un aut&eacute;ntico atentado contra la democracia y una amenaza violenta a quienes legal y pac&iacute;ficamente se manifiestan en el ejercicio leg&iacute;timo de sus derechos democr&aacute;ticos. Sin embargo, por ah&iacute; anda ese individuo con sus amenazas, con su sarcasmo c&iacute;nico y violento a prueba de leyes y actuaciones policiales.
    </p><p class="article-text">
        El 9 d&rsquo;Octubre est&aacute; a la vuelta de la esquina. La gasolina del odio ya est&aacute; envasada para inflamar por las redes sociales de la extrema derecha las calles de Valencia. La Delegaci&oacute;n de Gobierno y las fuerzas policiales no s&eacute; qu&eacute; har&aacute;n. Tampoco s&eacute; lo que quiere decir el ministro Grande-Marlaska cuando afirma que reservar&aacute; espacios p&uacute;blicos para que cada cual celebre el Dia de la Comunitat Valenciana seg&uacute;n sus convicciones. Lo que s&eacute; es que Espa&ntilde;a 2000 y sus colectivos afines lo que quieren (seguramente lo que har&aacute;n) es violentar el espacio p&uacute;blico por el que transitar&aacute; la manifestaci&oacute;n c&iacute;vica de todos los a&ntilde;os en esa fecha tan se&ntilde;alada para la ciudadan&iacute;a valenciana. Ojal&aacute; me equivoque. Pero no s&eacute;&hellip;
    </p><p class="article-text">
        De momento vuelvo al principio y me quedo con la imagen descorazonadora que ilustra y da t&iacute;tulo a este art&iacute;culo. Es un homenaje de gratitud a Jos&eacute; Luis Roberto, seg&uacute;n &eacute;l mismo dice, en &ldquo;reconocimiento por mi contribuci&oacute;n a su seguridad en las fiestas de la urbanizaci&oacute;n El Plant&iacute;o&rdquo;. Ah&iacute; est&aacute; la risue&ntilde;a imagen de los protagonistas de ese homenaje. Lo gordo no es que ah&iacute; aparezca el l&iacute;der de la extrema derecha con su placa de homenaje o lo que sea. Lo gordo es que el primero de la derecha, justo a su lado, sea Juan Antonio Sagredo, alcalde socialista de Paterna.
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; el se&ntilde;or alcalde socialista, arropando con su abierta sonrisa a quien disfruta organizando acciones violentas contra la democracia y contra las personas, partidos y colectivos ciudadanos que la defienden. &iexcl;&iquest;Qu&eacute; bien, no, se&ntilde;or alcalde?! Ap&uacute;ntese un diez. O los puntos que usted quiera. O los que le deje apuntarse su compa&ntilde;ero de escenario. Al fin y al cabo, &eacute;l es el jefe, &iquest;no? Pues eso.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alfons Cervera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/extrema-derecha-alcalde-socialista_132_1927893.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 Sep 2018 09:30:03 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La extrema derecha y el alcalde socialista]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las mantas de la paciencia infinita]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/mantas-paciencia-infinita_132_1938138.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6166ce22-100c-4fba-9316-37a1b63714cf_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="El Ayuntamiento ha recibido 4.750 solicitudes de ayuda."></p><p class="article-text">
        Se acerca el invierno. Hace tiempo que la primavera y el oto&ntilde;o s&oacute;lo existen en los poemas rom&aacute;nticos y en el Corte Ingl&eacute;s. Pronto empezar&aacute;n los anuncios que hablar&aacute;n de lo imprescindible que es instalar en las viviendas los aparatos de climatizaci&oacute;n, las estufas, los calefactores para que el cuarto de ba&ntilde;o se caliente en diez minutos, mientras te tomas el primer caf&eacute; de la ma&ntilde;ana. &iexcl;Cierre su casa al fr&iacute;o del invierno! Eso dir&aacute;n los anuncios. A estas horas los due&ntilde;os de las compa&ntilde;&iacute;as el&eacute;ctricas lo que se est&aacute;n calentando son las manos, frot&aacute;ndolas con entusiasmo porque saben que el fr&iacute;o del invierno es para ellos un negocio redondo. Sobre todo, cuando ese negocio es de los que no est&aacute;n sujetos a control alguno. Se sientan unos tipos alrededor de una larga y lujosa mesa de caoba reluciente, se repantigan en los sillones con sus panchorras de millonarios, se miran aguant&aacute;ndose la risa y finalmente estallan a coro en una carcajada ruidosa, estratosf&eacute;rica.
    </p><p class="article-text">
        De qu&eacute; se r&iacute;en esos tipos. Qu&eacute; les hace tanta gracia. El invierno es lo que les hace tanta gracia. El fr&iacute;o del invierno. C&oacute;mo ese fr&iacute;o lo van a convertir ellos en millones de euros, en much&iacute;simos millones de euros. Son los tipos de las &ldquo;el&eacute;ctricas&rdquo;, que es como se llaman coloquialmente esas empresas que deciden sin que nadie les tosa a qu&eacute; precio hemos de pagar la electricidad en nuestras casas. &iexcl;Y qu&eacute; casualidad: cuando se acerca el invierno se dispara el precio de esa electricidad! No tienen ning&uacute;n problema para hacerlo, para disparar esos precios sin control de ninguna clase, aunque haya un organismo -o varios- que se encargan -o habr&iacute;an de encargarse- de ponerles freno a sus aumentos caprichosos. Ning&uacute;n problema tienen para esos aumentos. Ninguno. La sangre que bombea su coraz&oacute;n tiene el color del dinero, el sabor del dinero, el tacto aterciopelado del dinero, el sello inmisericorde y met&aacute;lico el dinero.
    </p><p class="article-text">
        Les importa un pito c&oacute;mo son los inviernos de much&iacute;sima gente que no puede pagar la electricidad en sus casas. Se r&iacute;en de esos inviernos. De la gente que los sufre. Ellos tienen los ri&ntilde;ones bien abrigados. Por eso se r&iacute;en. Porque saben que nadie los va a incordiar. Porque saben que pueden m&aacute;s que los gobiernos. Porque saben que los gobiernos no gobiernan, sino que gobiernan quienes no se presentan a las elecciones. O sea: ellos, gobiernan ellos, los de las &ldquo;el&eacute;ctricas&rdquo;, los que se sientan a una larga y brillante mesa de caoba para despatarrarse de la risa cuando piensan en los inviernos crudos de la pobreza energ&eacute;tica, en el rostro helado y dom&eacute;stico del abandono, en esa mierda pinchada en el palo de la desigualdad que es la vida de mucha gente en este pa&iacute;s, un pa&iacute;s que puede presumir sin ning&uacute;n pudor de ser el m&aacute;s socialmente desigual de toda Europa.
    </p><p class="article-text">
        En un par de meses empezar&aacute;n a dar la matraca con la Constituci&oacute;n. La Carta Magna de los derechos fundamentales celebra sus cuarenta a&ntilde;os de vida. De qu&eacute; derechos habla. De ninguno. Los m&aacute;s elementales no se cumplen, es como si no existieran. Los que hablan del derecho a vivir dignamente. Los que aseguran que ninguna persona puede morirse de fr&iacute;o porque no tiene una casa o que si tiene una casa no puede encender la estufa el&eacute;ctrica porque no puede pagar el recibo de la luz. Tanta Constituci&oacute;n y tanta gaita, para qu&eacute;. Para tener que soportar la mentira de que todos somos iguales. Para que se pitorreen los de las compa&ntilde;&iacute;as el&eacute;ctricas cuando ven en la televisi&oacute;n familias enteras enrolladas en las mantas a cuadros de la precariedad y la pobreza absolutas.
    </p><p class="article-text">
        Dice el dicho que la paciencia tiene un l&iacute;mite. Pero en este mundo adormecido creo que la paciencia es desgraciadamente ilimitada. En fin&hellip;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alfons Cervera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/mantas-paciencia-infinita_132_1938138.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 13 Sep 2018 09:59:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las mantas de la paciencia infinita]]></media:title>
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    <item>
      <title><![CDATA[Ley de la concordia o recordar a Franco con amor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/alfons-cervera-opinion_132_1949552.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Ya est&aacute;n aqu&iacute;, si es que alguna vez se fueron. Su territorio no ha cambiado, aunque se empe&ntilde;en en afirmar que ya no habitan la casa miserable del franquismo. Y tanto que la habitan. Nunca la abandonaron. No s&eacute; si el PP es un partido franquista. Yo creo que s&iacute;, pero me lo callo porque luego llegan los especialistas en el lenguaje de la historia y me echan a los perros para que se alimenten con mis pobres despojos una buena temporada. El caso es que entero o a medias ese partido siempre anduvo flirteando con la memoria de la dictadura. Nunca la negaron, al menos nunca la negaron del todo. Casi toda la boca a favor y un poquito de boca no del todo en contra. Pero en contra, en contra de verdad: nunca.
    </p><p class="article-text">
        En los tiempos gobernantes de Rodr&iacute;guez Zapatero fue aprobada la Ley de Memoria Hist&oacute;rica. Su t&iacute;tulo institucional es m&aacute;s largo, pero se la conoce popularmente con ese nombre. Era una ley que algo bueno ten&iacute;a (antes no hab&iacute;a nada), pero no se pasaba en altas pretensiones memorialistas y de justicia democr&aacute;tica. Era una ley que ofrec&iacute;a demasiadas complacencias a la derecha para que el PP la apoyara. Pero no. Como era de esperar, el PP no la apoy&oacute; y cuando lleg&oacute; al gobierno en 2011 no la derog&oacute;, pero la fue dejando en nada, como si no existiera. El obligado presupuesto a que obligaba su articulado lo zanj&oacute; a las bravas el propio Mariano Rajoy: ni un euro para su desarrollo. Seg&uacute;n Rajoy y su partido (y ahora Ciudadanos) cuando hablamos de memoria democr&aacute;tica hablamos de revancha, de reabrir heridas, de romper la convivencia entre los buenos espa&ntilde;oles, que para esos dos partidos s&oacute;lo son los espa&ntilde;oles que piensan como ellos. Hace unas semanas, Pedro S&aacute;nchez y su gobierno aprobaron y decidieron presentar en el Congreso, bajo la forma urgente del decreto ley, una revisi&oacute;n ampliada de aquella Ley de Memoria que aliviara algunas de las lagunas importantes que licuaban en exceso la normativa anterior. Esa revisi&oacute;n, con la decisi&oacute;n incluida de sacar al dictador de su tumba fara&oacute;nica en el Valle de los Ca&iacute;dos, ha devuelto al PP -ahora en la oposici&oacute;n y con la misma virulencia de siempre- a su vieja y eterna condici&oacute;n de habitante de la Casa del Padre.
    </p><p class="article-text">
        Y como homenaje a ese Padre, ya ha anunciado Pablo Casado una nueva ley de memoria que se llamar&aacute; Ley de la Concordia. Nada de revanchas como quiere la izquierda a la hora de contar el pasado. Nada de reabrir heridas que sangran en las carnes de todos los buenos espa&ntilde;oles. Nada de que haya en las cunetas m&aacute;s de cien mil v&iacute;ctimas del terrorismo franquista. La historia que cuenta la izquierda es mentira y lo que quiere esa izquierda es volver a la guerra civil. Por eso lo que le hace falta a Espa&ntilde;a es una ley que la junte toda en una sola pieza. Una Espa&ntilde;a sin verdugos ni v&iacute;ctimas. Una Espa&ntilde;a en que las cunetas llenas de huesos republicanos se cubran con el cemento del olvido y se conviertan, como con un maquillaje de Chanel, en autopistas por donde circulen los autos a mil por hora sin mirar a todas horas por el retrovisor. As&iacute; pues, prietas las filas del PP en ese grumo de franquismo sin maquillar que es la anunciada Ley de la Concordia.
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; c&oacute;mo no nos convencemos de que el PP nunca va a negar la dictadura. No s&eacute;, de verdad, por qu&eacute; nos cuesta tanto convencernos de esa vieja y turbia identidad que le llega a ese partido en el paquete de su herencia familiar. No s&eacute; cu&aacute;ndo nos vamos a convencer de que al PP le resulta no dif&iacute;cil sino imposible renunciar a la sangre pol&iacute;tica e ideol&oacute;gica de sus antepasados. La Ley de la Concordia que anuncia a bombo y platillo Pablo Casado es una vez m&aacute;s el abrazo del presente democr&aacute;tico con un pasado dictatorial que deber&iacute;a avergonzarnos.
    </p><p class="article-text">
        Nunca deshabit&oacute; el PP la Casa del Padre. Siempre vivi&oacute; en ella. Hoy mismo sigue viviendo en ese l&uacute;gubre caser&oacute;n de los horrores que es como una siniestra mancha de suciedad en los tiempos democr&aacute;ticos. Ya lo dijo hace unos a&ntilde;os, en un mitin, el propio Pablo Casado: &ldquo;Yo estoy convencido de que la inmensa mayor&iacute;a de j&oacute;venes son del Partido Popular y a&uacute;n no lo saben. Si es que en pleno siglo XXI no puede estar de moda ser de izquierdas, &iexcl;pero si son unos carcas! Est&aacute;n todo el d&iacute;a con la guerra del abuelo, con las fosas de no s&eacute; qui&eacute;n, con la Memoria Hist&oacute;rica&hellip;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las fosas de no s&eacute; qui&eacute;n, dice el actual l&iacute;der del PP. Pero claro, si digo que el PP es un partido franquista&hellip;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alfons Cervera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/alfons-cervera-opinion_132_1949552.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 05 Sep 2018 20:47:21 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Ley de la concordia o recordar a Franco con amor]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Alfons Cervera]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Alfonso Guerra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/alfonso-guerra_132_1960453.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Ah&iacute; lo tienen. Aqu&iacute; lo tenemos. Como uno de esos fantasmas del pasado que siempre vuelven, que nunca se acaban de ir del todo. El abuelo Claudio nos contaba en Gestalgar historias de muertos y desaparecidos como si fueran historias que &eacute;l se inventaba, aunque en realidad, sin que a lo mejor lo supiera, estaba contando lo que pasaba de verdad en aquel tiempo. Sal&iacute;an fantasmas en aquellos relatos que crepitaban como lucecitas a la lumbre del invierno en la casa junto al r&iacute;o. Los fantasmas de mi abuelo regresaban cuando mi hermano y yo nos &iacute;bamos a dormir cagados de miedo por las noches.
    </p><p class="article-text">
        Algo parecido me pasa, sesenta a&ntilde;os o m&aacute;s despu&eacute;s de aquellas noches, cuando abro un peri&oacute;dico y me veo a Alfonso Guerra como si fuera un espectro surgido de los tiempos remotos. Y m&aacute;s a&uacute;n me pasa lo de entonces cuando leo lo que dice. Cuando habla del independentismo catal&aacute;n y los estatutos de autonom&iacute;a, de una Constituci&oacute;n que es como ese plano del tesoro que al desplegarlo vemos que tiene m&aacute;s costurones que el pobre Frankenstein, de esa Patria inviolable que comparte con lo m&aacute;s rancio de la Espa&ntilde;a &uacute;nica y no todo lo libre que nos gustar&iacute;a a mucha gente. Es entonces cuando suena su voz de ultratumba. Lo peor es que a&uacute;n se cree que lo que dice va a misa, como cuando sus chistes sobre Adolfo Su&aacute;rez (y los de luego sobre Aznar y Rajoy, incluso sobre Rodr&iacute;guez Zapatero) se convert&iacute;an en aut&eacute;nticos <em>Trending Topic</em> de la &eacute;poca. Lleg&oacute; a las puertas de la democracia desde el Congreso socialista de Suresnes, con Felipe Gonz&aacute;lez y el clan andaluz de la tortilla, y empez&oacute; ah&iacute; su carrera de gracioso y socarr&oacute;n en las afueras del partido, mientras dentro impon&iacute;a un reglamento de ortodoxia org&aacute;nica que condenaba la disidencia a unas cruel&iacute;simas galeras que no hubiera envidiado el mism&iacute;simo e ilustre manco de Lepanto.
    </p><p class="article-text">
        De 1982 a 1991 fue vicepresidente del gobierno. Y sin perder tiempo, habr&iacute;a de ser de los primeros en apuntarse al carro de los nuevos ricos, a los chollos de las corruptelas que viajaban en avi&oacute;n para evitar atascos o para abrir alg&uacute;n despacho familiar a costa del erario p&uacute;blico. Ahora bien: lo suyo, lo de Alfonso Guerra, siempre aparec&iacute;a como envuelto en una lustrosa p&aacute;tina de intelectual a deshoras, de un despotismo ilustrado que se dejaba sentir en sus chascarrillos y en las invectivas a ratos ingeniosas contra sus enemigos pol&iacute;ticos, ya fueran, esos enemigos, de dentro o fuera de su propio partido. Un d&iacute;a desapareci&oacute; de la primera l&iacute;nea pol&iacute;tica, y hasta algunos llegaron a pensar que ese apartamiento era debido a sus diferencias &ldquo;de clase&rdquo; con su jefe y examigo Felipe Gonz&aacute;lez. Nada menos: diferencias de clase entre uno y otro. La &uacute;nica diferencia entre los dos era muy simple: a ver qui&eacute;n ten&iacute;a m&aacute;s poder dentro del partido. Y gan&oacute; el presidente del &ldquo;marxismo o yo&rdquo;. Luego tambi&eacute;n saldr&iacute;a Gonz&aacute;lez del principal escenario pol&iacute;tico y desde entonces empezaron a sonar por turnos las voces de dos ex socialistas que eran, en cada una de sus intervenciones p&uacute;blicas, como el D&uacute;o Din&aacute;mico de los inviernos de mi abuelo.
    </p><p class="article-text">
        En el proceso independentista catal&aacute;n se aline&oacute; con las tesis ultramontanas de Ciudadanos y ahora, hace unos d&iacute;as, abri&oacute; la boca para terciar en el conflicto de Cuelgamuros. Sacar a Franco o dejarlo donde y como est&aacute;. &Eacute;sa era, &eacute;sa es la cuesti&oacute;n. Y de nuevo surgi&oacute; del fr&iacute;o invernal, como la de uno de aquellos desaparecidos en los relatos de mi infancia, la voz grave de quien ya s&oacute;lo habita en un poema de B&eacute;cquer que habla de la soledad de los muertos. La voz de Alfonso Guerra tron&oacute; en medio del debate sobre la tumba del dictador en su mausoleo insultante, tr&aacute;gicamente fara&oacute;nico: &ldquo;Aqu&iacute; hay una serie de gente, por cierto, j&oacute;venes, que est&aacute;n todo el d&iacute;a boxeando con el fantasma de Franco&rdquo;. Hizo una pausa y continu&oacute; despu&eacute;s de tomar aire: &ldquo;Franco se muri&oacute;, est&aacute; enterrado y ojal&aacute; la piedra esa que tiene encima&hellip; ojal&aacute; que se hundiera la piedra. No me interesa nada&rdquo;. Dijo todo eso y se qued&oacute; tan ancho. Si no fuera tan cruel con la memoria de la dignidad republicana que duerme una eternidad de hielo en las cunetas y en las fosas comunes de los cementerios, lo que dice Alfonso Guerra ser&iacute;a como sus chistes <em>Trending Topic</em> de la Transici&oacute;n pol&iacute;tica a la democracia. Pero poco tienen de chiste esas palabras, muy poco. Nada.
    </p><p class="article-text">
        Y es que la desconexi&oacute;n de ese personaje con la realidad lo convierte en un retal triste y anacr&oacute;nico del pasado. Decir que s&oacute;lo son j&oacute;venes quienes reivindican la exhumaci&oacute;n de Franco del Valle de la Verg&uuml;enza, y la m&aacute;s justa a&uacute;n de las fosas republicanas, es no saber de lo que habla. Le importa un pito, al personaje, que much&iacute;sima de la gente que espera con alegr&iacute;a y angustia a la vez la apertura de las fosas tenga ya casi cien a&ntilde;os. Porque han pasado demasiados desde que esos familiares ah&iacute; amontonados de cualquier manera tendr&iacute;an que haber sido exhumados con dineros p&uacute;blicos. Por eso, cuando habla de la tumba de Franco, lo que est&aacute; escondiendo Alfonso Guerra es lo que ten&iacute;a que haber hecho y no hizo cuando su partido gobernaba y era &eacute;l mismo vicepresidente de ese gobierno.
    </p><p class="article-text">
        Pero ah&iacute; lo tienen ustedes. Aqu&iacute; lo tenemos. Ah&iacute; aparece, cuando menos se lo espera, ese Alfonso Guerra de toda la vida que nunca acaba de desaparecer del todo. Ese &ldquo;vano fantasma de una vieja raza&rdquo;, como escrib&iacute;a Antonio Machado en uno de sus poemas. Vano fantasma, s&iacute;. Un tipo que tantos a&ntilde;os despu&eacute;s, y tan ilustrado seg&uacute;n dicen y &eacute;l mismo se cree, sigue confundiendo la historia de la crueldad franquista con un chiste malo, de esos que sonrojan no tanto a quien los cuenta como a quienes los escuchan con la rabia cabezona y la infinita tristeza de una memoria tan injustamente devastada.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alfons Cervera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/alfonso-guerra_132_1960453.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Aug 2018 10:03:28 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Alfonso Guerra]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La fosa 112... y todas las demás]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/alfons-cervera-opinion_132_1968549.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        <em>No me conformo, no; me desespero como si fuera un hurac&aacute;n de lava.</em>
    </p><p class="article-text">
        Miguel Hern&aacute;ndez.
    </p><p class="article-text">
        La memoria democr&aacute;tica est&aacute; llena de huesos, de raras geometr&iacute;as de huesos dibujadas en la tierra, de ese dolor blanquinoso que se esconde en la carne ya inexistente de los huesos vergonzosamente enterrados desde hace ochenta a&ntilde;os por lo menos. La historia es el recuento riguroso de esa consternaci&oacute;n que nos ara&ntilde;a las tripas cuando abrimos las puertas al pasado. A su lado -nunca en contra- est&aacute; la memoria. Esa memoria que llamamos hist&oacute;rica y hemos de empezar a cambiarle el nombre para que no haya confusiones entre la memoria fascista y la de quienes se dejaron la vida luchando precisamente en defensa de la Segunda Rep&uacute;blica, contra el fascismo. Pronto se cumplir&aacute;n 43 a&ntilde;os de la muerte del dictador Franco Bahamonde. Muchos a&ntilde;os de esa muerte. Demasiados a&ntilde;os los que llevan los cad&aacute;veres republicanos escondidos en tumbas clandestinas, como si la derrota fuera una condena a perpetuidad a manos de esa victoria abrupta e injusta -ya en tiempos de democracia- que son el silencio y el olvido. Ya va siendo hora de que este pa&iacute;s se averg&uuml;ence de lo que no se hizo cuando tocaba y empiece a curar las heridas que no pueden reabrirse -como dice la derecha- sencillamente porque nunca se cerraron. El cementerio de Paterna es una fosa inabarcable que habla a gritos para que la dignidad de lo que encierra no se la sigan comiendo los tristes gusanos del oprobio.
    </p><p class="article-text">
        La pol&iacute;tica sigue siendo miedosa cuando hablamos del franquismo. Cuarenta a&ntilde;os de dictadura le cambiaron la cabeza a un pa&iacute;s que no ha sido capaz de construir su propia cultura democr&aacute;tica. El pensamiento hegem&oacute;nico cuando hablamos del pasado sigue siendo el que a golpes nos impuso aquella dictadura. En la Transici&oacute;n tal vez se hizo lo que se pudo hacer (dicen bastantes voces, algunas de ellas bastante autorizadas) pero se dejaron en el camino de aquellos a&ntilde;os muchas cuentas pendientes que ten&iacute;an que ver, algunas de ellas, con los valores republicanos. En las escuelas del franquismo s&oacute;lo se contaba su victoria y en las escuelas de la democracia siguen sin contarse la legitimidad de la Rep&uacute;blica y su derrota a manos del fascismo. El miedo se nos come, se nos sigue comiendo tantos a&ntilde;os despu&eacute;s de inaugurarse pomposamente nuestra democracia. Mejor no remover nada de lo de antes. Y mientras callamos ser&aacute;n otros, son otros, quienes levantan la voz de una falsa equidistancia no s&oacute;lo con el pasado y sus memorias sino con la historia. Miren, si no, c&oacute;mo coinciden Albert Ribera y Alfonso Guerra a la hora del recuento. &ldquo;No hay que boxear con los fantasmas del pasado&rdquo;, dice el l&iacute;der de Ciudadanos. Poco antes que &eacute;l, eso mismo m&aacute;s o menos hab&iacute;a dicho el que fuera durante tantos a&ntilde;os vicepresidente de un gobierno socialista y ya dej&oacute; claro, entonces, que las memorias de la Rep&uacute;blica y el franquismo eran sencilla y llanamente algo que ten&iacute;a que ver m&aacute;s con la arqueolog&iacute;a que con la propia historia. Cada vez que abrimos la boca para hablar de cumplir la Ley de Memoria (tan raqu&iacute;tica ella, tan insuficiente) se nos echa encima una marabunta de maldiciones que asusta. Y no pasa nada si esa Ley no se cumple. No pasa nada.
    </p><p class="article-text">
        Por eso es un gozo ver c&oacute;mo desde la Diputaci&oacute;n de Valencia y desde el &aacute;rea de Memoria que ah&iacute; dirige Rosa P&eacute;rez Garijo se est&aacute; destinando dinero y esfuerzo humano para reabrir las fosas de Paterna y de algunos otros sitios donde hayan sido o puedan ser localizadas. Ahora se anuncia la exhumaci&oacute;n de la fosa 112, que, seg&uacute;n las estimaciones de Miguel Mesquida, arque&oacute;logo encargado de la exhumaci&oacute;n, contendr&iacute;a los restos de m&aacute;s de cien ejecutados. Antes fueron bastantes las que fueron abiertas (creo que ocho o nueve) y ojal&aacute; pronto no quedara ninguna por abrir en Paterna y donde sea: ser el segundo pa&iacute;s del planeta con m&aacute;s desaparecidos (despu&eacute;s de Camboya) no creo que sea un curr&iacute;culum ejemplar para una democracia que se considera a s&iacute; misma -aunque yo lo dude- fuerte y definitivamente consolidada. Como canta mi querido y admirado amigo Pedro Guerra en <em>Huesos</em>, una canci&oacute;n imprescindible para no morirnos de asco en medio del olvido: &ldquo;Habr&aacute; que contar, / desenterrar, emparejar, / sacar el hueso al aire puro del vivir&rdquo;.&nbsp; Pues eso.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alfons Cervera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/alfons-cervera-opinion_132_1968549.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Aug 2018 09:57:40 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La fosa 112... y todas las demás]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Alfons Cervera]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Moción de censura contra el daño y el dolor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/mocion-censura-dano-dolor_132_2765490.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Los motivos eran muchos. Tantos a&ntilde;os sent&aacute;ndose en los sillones de una democracia en la que nunca creyeron. Lo dijeron Rajoy y Hernando en el Congreso muchas veces: o est&aacute;s con el PP o est&aacute;s fuera de la democracia. A ellos les da igual saber que la moci&oacute;n de censura contra el gobierno est&aacute; en la Constituci&oacute;n, en esa Constituci&oacute;n que tanto quieren. Pero a ellos les da igual la Constituci&oacute;n cuando no les conviene.
    </p><p class="article-text">
        El vocabulario de la crispaci&oacute;n es lo suyo. Agitar los fantasmas del miedo, meter el miedo en nuestros d&iacute;as cotidianos, como si nuestros d&iacute;as fueran lo mismo que las noches, esas noches en que en vez de so&ntilde;ar sue&ntilde;os hermosos so&ntilde;amos pesadillas. Ellos son esas pesadillas. Ellos han sido durante tantos a&ntilde;os esa negrura en que la raz&oacute;n -su raz&oacute;n, la suya- era s&oacute;lo la negrura goyesca de lo monstruoso.
    </p><p class="article-text">
        Y con ellos, sus medios de comunicaci&oacute;n. Sus radios, sus peri&oacute;dicos, sus televisiones. Que llega el coco, el flautista de Hamel&iacute;n que nos llevar&aacute; al abismo despu&eacute;s de que la moci&oacute;n de censura contra el mal gobierno del PP nos haya convertido en ratas. Para ellos -para la prensa de la carro&ntilde;a- no era un mal gobierno. Les daba de comer en restaurantes de cien estrellas Michel&iacute;n. Y a cambio ellos -esa prensa- convert&iacute;an la ruina econ&oacute;mica de un pa&iacute;s y la corrupci&oacute;n de un partido en bienestar colectivo y en un ejemplo a seguir por los partidos que no eran el PP. O Ciudadanos.
    </p><p class="article-text">
        Ahora esa prensa amenaza ya con el Apocalipsis. La moci&oacute;n de censura la han ganado los terroristas de ETA, los que desde Catalu&ntilde;a s&oacute;lo quieren romper la unidad y la grandeza de Espa&ntilde;a, los que hacen pol&iacute;tica aqu&iacute; pero a sueldo del gobierno de Venezuela. La moci&oacute;n de censura la han perdido los patriotas. Lo que no dicen -ni ellos ni su prensa- es que para ellos -para ellos y su prensa- la Patria s&oacute;lo era un negocio millonario, un saqueo permanente a las arcas p&uacute;blicas, el desprecio inhumano por el sufrimiento a que tanta gente condenaba la pobreza.
    </p><p class="article-text">
        La moci&oacute;n de censura ha sido eso: una moci&oacute;n contra el da&ntilde;o y el dolor que provocaron durante tantos a&ntilde;os las pol&iacute;ticas predatorias del PP y su gobierno. El ahogo que provocaba ese dolor, las dimensiones estratosf&eacute;ricas de un da&ntilde;o incalculable. &ldquo;El dolor necesita espacio&rdquo;, escrib&iacute;a Marguerite Duras en un libro inmenso titulado precisamente as&iacute;: <em>El dolor</em>. Un diario que ella escribi&oacute; mientras esperaba el regreso de su marido al que consideraron muerto en un campo nazi de exterminio. Y a&ntilde;ade, unas l&iacute;neas despu&eacute;s, que el dolor tambi&eacute;n necesita tiempo para ir extingui&eacute;ndose, que el dolor necesita al menos &ldquo;un minuto de aire respirable&rdquo;. Ese minuto para respirar en un espacio sin ataduras es al menos el que mucha gente acaba de vivir -acabamos de vivir- cuando el PP ha abandonado el Congreso con la cabeza rabiosamente gacha de la derrota a manos, sencilla y llanamente, de la democracia.
    </p><p class="article-text">
        Dicen que la edad nos hace m&aacute;s sabios. Yo creo que lo que nos hace es m&aacute;s cautelosos, menos abiertos a la euforia repentina, m&aacute;s de mirar hacia dentro y dejar pasar un rato antes de decir lo que pensamos. Por eso no me gustar&iacute;a que este art&iacute;culo fuera un volteo de campanas al aire de lo acontecido con la moci&oacute;n de censura en el Congreso. El desencanto ha sido una constante desde aquella famosa Transici&oacute;n en que at&aacute;bamos los perros con longanizas. Demasiadas veces en esta democracia ha revivido ese &ldquo;pulpo negro del desenga&ntilde;o&rdquo; que sacaba Alfonsina Storni en uno de sus poemas tristes. Lo que vendr&aacute; a partir de ahora est&aacute; claro: la amenaza del miedo a todas horas, las trabas medi&aacute;ticas a cualquier decisi&oacute;n del nuevo gobierno o de sus aliados, ese asedio permanente a que esos falsos patriotas de la pol&iacute;tica y sus medios de comunicaci&oacute;n van a seguir sometiendo a la mism&iacute;sima democracia. A esa tarea se van a dedicar, desde ya mismo y con todas sus fuerzas, el PP, Ciudadanos y sus hooligans de la prensa.
    </p><p class="article-text">
        Ojal&aacute; el PSOE de Pedro S&aacute;nchez pueda sortear los obst&aacute;culos internos de sus damas y barones, resistir las embestidas de la caverna y mirar hacia la izquierda para que alguna vez sea posible en este pa&iacute;s hacer pol&iacute;ticas que de verdad favorezcan a quienes menos tienen y les hagan pagar lo que les toca a quienes lo tienen todo. Ya digo que no voy a lanzar las campanas al vuelo. Pero me gustar&iacute;a que fuera as&iacute;. Claro que me gustar&iacute;a. &iquest;Y a ustedes no?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alfons Cervera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/mocion-censura-dano-dolor_132_2765490.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 Jun 2018 15:38:49 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Moción de censura contra el daño y el dolor]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Quién se acuerda de Zaplana?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/acuerda-zaplana_132_2102103.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        <em>Ya saben ustedes que Eduardo Zaplana ha sido detenido. La noticia sale en todas partes. La pregunta del mill&oacute;n es por qu&eacute; los medios de comunicaci&oacute;n que antes lo paseaban en andas ahora le escupen su desprecio. Lo mismo pas&oacute; con Alfonso Rus, que dominaba casi todos los medios con la pasta de la Diputaci&oacute;n y luego lo negaron m&aacute;s veces que San Pedro a su se&ntilde;or Jesucristo. Hasta hace dos o tres d&iacute;as, Zaplana era un tipo amortizado para la prensa. No interesaba a nadie. Ya s&eacute; que soy un asco de pretenciosidad si digo que a m&iacute; s&iacute;, que nunca le perd&iacute; la pista, que me negaba a aceptar su absoluci&oacute;n simplemente porque el dinero lo puede todo. Y ya ven ustedes: el dinero no lo puede todo. Casi todo, s&iacute;. Pero no todo. Por eso, el texto que sigue a partir de este punto y aparte no es nuevo. Sali&oacute; publicado en este mismo diario y con ese mismo t&iacute;tulo el 28 de septiembre de 2016. Alg&uacute;n d&iacute;a igual escribo lo que digo de Alfonso Rus y c&oacute;mo mandaba m&aacute;s que nadie en la prensa de la ciudad de Val&egrave;ncia. Ahora va lo de Zaplana. </em>
    </p><p class="article-text">
        De Eduardo Zaplana ya no se acuerda nadie. Y menos a&uacute;n en estos d&iacute;as en que todas las noticias hacen referencia al descuartizamiento de Pedro S&aacute;nchez cortado a pedacitos, sin compasi&oacute;n alguna, por la cuchiller&iacute;a infame de su propio partido. Para aliviar una miaja la presi&oacute;n sobre &eacute;se y otros asuntos que copan las primeras p&aacute;ginas de los medios de comunicaci&oacute;n, refresco algunos datos de su biograf&iacute;a -la de Zaplana, digo-, una biograf&iacute;a que &eacute;l mismo se ha escrito en forma de memorias y que ser&aacute; publicada el pr&oacute;ximo noviembre. Fue alcalde de Benidorm con la ayuda de una tr&aacute;nsfuga socialista en 1991. Poco a poco fue ascendiendo en el organigrama del PP. Lleg&oacute; a Presidente de la Generalitat, cargo que desempe&ntilde;&oacute; de 1995 a 2002. En esa fecha, Aznar lo nombr&oacute; Ministro de Trabajo y tambi&eacute;n ejerci&oacute; de portavoz de su gobierno. Cuando estallaron los trenes en Madrid el 11 de marzo de 2004, se convirti&oacute; en el principal portavoz de las mentiras inventadas por Aznar y su gobierno para adjudicar a ETA la masacre. Hace unos d&iacute;as, con motivo de la presentaci&oacute;n adelantada de sus memorias, a&uacute;n aseguraba en una cadena de radio que no estaba clara la autor&iacute;a de los atentados de Atocha y sus alrededores.
    </p><p class="article-text">
        Pero la imagen m&aacute;s difundida de Zaplana es de 1990, cuando estall&oacute; el caso Naseiro: el primer caso, al menos el primero conocido a bombo y platillo, de corrupci&oacute;n en el Partido Popular que tuvo de protagonista a uno de sus tesoreros. La polic&iacute;a graba una conversaci&oacute;n entre el entonces concejal del PP en el Ayuntamiento de Valencia, Salvador Palop, y su colega de partido Eduardo Zaplana. En realidad, la polic&iacute;a investigaba por cuesti&oacute;n de drogas al hermano de Palop. Pero pill&oacute; infraganti a Zaplana mostrando sus precoces aspiraciones en el mundo de la pol&iacute;tica. Las frases exactas fueron las siguientes: &ldquo;me tengo que hacer rico porque estoy arruinado, Voro&rdquo;. Y poco m&aacute;s tarde, en la misma conversaci&oacute;n, la que remataba aquellas aspiraciones: &ldquo;tengo que ganar mucho dinero para vivir. Ahora me tengo que comprar un coche. &iquest;Te gusta el Vectra 16 V&aacute;lvulas?&rdquo;. Y a&uacute;n m&aacute;s adelante, le cuenta a Palop que piensa hacer negocios en la Expo de Sevilla: &ldquo;Vamos a vender y a comprar, y a hacer de intermediarios&rdquo;.  Y a&uacute;n con m&aacute;s detalle explica lo que quiere decir, por si no hab&iacute;a quedado claro: &ldquo;T&uacute; haces de intermediario de la venta (de un solar de Benidorm), que yo no puedo, y t&uacute; pides la comisi&oacute;n a Javier S&aacute;nchez L&aacute;zaro, &iquest;eh? Y luego nos la repartimos bajo mano&rdquo;. El aludido S&aacute;nchez L&aacute;zaro hab&iacute;a sido senador del PP por Extremadura, andaba metido en negocios inmobiliarios y ya pag&oacute; comisiones al PP en su momento por recalificaciones de terrenos. Su nombre ha vuelto a salir ahora con motivo de los papeles de B&aacute;rcenas. Las grabaciones ordenadas por el juez Manglano de la conversaci&oacute;n entre Zaplana y Palop no fueron admitidas como prueba de un posible delito.
    </p><p class="article-text">
        La primera -al menos que se sepa- de la larga serie de irregularidades que cometer&iacute;a el luego famos&iacute;simo y millonario Eduardo Zaplana hab&iacute;a sido absuelta sin que al futuro alcalde de Benidorm se le moviera un pelo de su bien lucido <em>arribaespa&ntilde;a</em> engominado. Aquella conversaci&oacute;n no s&oacute;lo no provoc&oacute; ning&uacute;n quebranto a su carrera pol&iacute;tica sino que dio paso al ascenso fulgurante de un individuo que nunca retrocedi&oacute; ante nada ni ante nadie. Los casos de presunta corrupci&oacute;n (qu&eacute; rabia poner presunta cuando hay tantos indicios de posible delito) se sucedieron durante su mandato al frente de la Generalitat. Empezaron entonces los grandes eventos. A lo mejor tampoco se acuerdan ustedes de Terra M&iacute;tica. Fueron a&ntilde;os fant&aacute;sticos de burbuja inmobiliaria, una burbuja que ya llevaba tiempo infl&aacute;ndose y ascendiendo hasta las nubes como un globo de los de Julio Verne. Levantabas un palmo de arena en la playa y sal&iacute;a un rascacielos. La construcci&oacute;n empez&oacute; a pagar sus peajes. Algunos de los constructores implicados en el fraude de Terra M&iacute;tica ya acusaron a Zaplana del cobro de comisiones. Cuando contrat&oacute; a Julio Iglesias para representar lo valenciano en el mundo, hubo dos facturaciones: una p&uacute;blica y otra bajo mano. Las dos salieron a la luz. Pero no pas&oacute; nada. Medio IVEX (Instituto Valenciano de la Exportaci&oacute;n) tuvo que exiliarse y no s&eacute; si alguno de sus altos mandatarios sigue a&uacute;n en paradero desconocido. Pero nunca esas acusaciones y otras tantas parecidas encontraron refrendo por los tribunales de justicia. Cosas de esas tan raras que la Justicia nos depara cada d&iacute;a, sobre todo cuando se trata de defender los intereses de los poderosos.
    </p><p class="article-text">
        Otro espacio donde ejerci&oacute; un poder absoluto fue la RTVV. Hasta ordenaba en Canal 9 qu&eacute; lado de su cara ten&iacute;an que sacarle las c&aacute;maras porque del otro no se ve&iacute;a bastante guapo.
    </p><p class="article-text">
        El cinismo fue su imagen de marca. Se burlaba de todo, se sent&iacute;a en lo alto del pedestal de la pol&iacute;tica y pronto el Vectra 16 V&aacute;lvulas se le antoj&oacute; menos que uno de aquellos miserables Seiscientos de cuando &eacute;l era un cr&iacute;o. Tuvo todo el poder, y no s&oacute;lo en el mundo de la pol&iacute;tica sino tambi&eacute;n en casi todos los empresariales, financieros y medi&aacute;ticos. Era el &ldquo;puto amo&rdquo;, como dice Wyoming de Luis B&aacute;rcenas en su programa El Intermedio. Poco despu&eacute;s de que el PP se perdiera en los abismos aznaristas de la derrota, Zaplana abandon&oacute; la pol&iacute;tica. Pero no para irse a su casa sino para representar a Telef&oacute;nica en Europa. Nada menos. El dinero que gana en esa compa&ntilde;&iacute;a nadie lo sabe. Una pasta, seguro. Lo &uacute;ltimo que apareci&oacute; p&uacute;blicamente -hace unos d&iacute;as- fue que Decuria Consulting SL, una consultora que gestionan &eacute;l mismo y su hija, factur&oacute; desde su creaci&oacute;n en 2008 hasta 2015 la nada irrisoria cantidad de 2.166.799,15 euros. Y eso cuando la crisis desangraba este pa&iacute;s y lo dejaba m&aacute;s seco que las v&iacute;ctimas de Dr&aacute;cula.
    </p><p class="article-text">
        Aquella primeriza aspiraci&oacute;n a convertirse en un hombre rico ha superado con creces todas sus casi adolescentes previsiones.
    </p><p class="article-text">
        Sobre la corrupci&oacute;n que infecta las tripas del PP hay informes policiales que lo dejan bien claro: esa corrupci&oacute;n empez&oacute; con Eduardo Zaplana. No lo digo yo, lo dicen informes policiales, que quede claro. Y la continuaron Francisco Camps y pr&aacute;cticamente todo su partido hasta ahora mismo. Sin embargo, el tiempo ha sido clemente con un tipo que anduvo metido hasta el cuello en asuntos turbios y siempre se sali&oacute; de rositas, como si nunca hubiera roto un plato. Cuando se fue a Madrid para ser Ministro de Aznar nos sac&oacute; la risa: Ministro de Trabajo precisamente &eacute;l, que nunca hab&iacute;a pegado un palo al agua. Le sucedi&oacute; en la presidencia de la Generalitat durante un rato Jos&eacute; Luis Olivas y despu&eacute;s ya lleg&oacute; su eterno sucesor, un Francisco Camps a quien Zaplana llamaba, con un desprecio humillante, <em>Forrest Camps</em>.  Un sucesor, por cierto, que hizo bien los deberes encomendados por su maestro: hacer grande un PP a base de chanchullos que ahora est&aacute;n saliendo arracimados, como salen los rebollones en la tierra h&uacute;meda y esponjosa del oto&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        La memoria es olvidadiza. Lo que estamos viviendo hoy es tan tremendo que lo que pas&oacute; ayer es como si ya perteneciera al tiempo de los dinosaurios. Por eso es bueno -al menos de vez en cuando- echar mano de las hemerotecas y recordar un tiempo en que este pa&iacute;s empez&oacute; a asentarse como el para&iacute;so de la corrupci&oacute;n gracias a personajes como el hoy olvidado Eduardo Zaplana. Sin embargo ah&iacute; est&aacute; el hombre, saliendo a la palestra con unas memorias en que seguramente se mostrar&aacute; con la cabeza bien alta y d&aacute;ndonos lecciones de &eacute;tica y de sabidur&iacute;a pol&iacute;tica. Precisamente &eacute;l hablando de &eacute;tica. Precisamente &eacute;l. Precisamente.
    </p><p class="article-text">
        <em>Eso. Precisamente &eacute;l, que hoy est&aacute; finalmente durmiendo en la c&aacute;rcel. Ya s&eacute; que eso de que &ldquo;el que la hace la paga&rdquo; no es siempre cierto. Pero algunas veces s&iacute;. &Eacute;sta es una de esas veces. Ahora falta saber hasta d&oacute;nde llega la justicia. A ver hasta d&oacute;nde llega. A ver.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alfons Cervera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/acuerda-zaplana_132_2102103.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 24 May 2018 18:12:40 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Quién se acuerda de Zaplana?]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Salvadores de la patria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/salvadores-patria_132_2109559.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        En 1938 Jos&eacute; Herrera Petere, escritor republicano y comunista, public&oacute; la novela <em>Acero de Madrid</em>. La escribi&oacute; en las trincheras de la guerra civil y fue galardonada con el Premio Nacional de Literatura ese mismo a&ntilde;o. En esa novela, un propagandista de la Falange Espa&ntilde;ola de las JONS, &ldquo;cuya sola enunciaci&oacute;n -escribe el autor- es ya de por s&iacute; una palabrota de las m&aacute;s groseras&rdquo;, gritaba sus consignas por todas partes. Predicaba el propagandista faccioso la urgente salvaci&oacute;n de la Patria ante el &ldquo;marxismo asi&aacute;tico&rdquo;. Y esa lucha hab&iacute;a que hacerla &ldquo;con un estilo nuevo, con un estilo juvenil, renovador. La salvaci&oacute;n de Espa&ntilde;a tiene que ser ante todo un movimiento juvenil y un movimiento espa&ntilde;ol&rdquo;. Unas l&iacute;neas despu&eacute;s, segu&iacute;a con su encendida soflama: &ldquo;Yo os aseguro que la Falange es la &uacute;nica fuerza capaz de aplastar definitivamente el movimiento marxista espa&ntilde;ol&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; hago un inciso y los invito a ustedes a cambiar la palabra Falange por la palabra Ciudadanos.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute;, c&oacute;mo les ha quedado el cambio de una palabra por otra? &iquest;Ha cambiado mucho el significado de la frase o se ha quedado pr&aacute;cticamente igual, s&oacute;lo que con una diferencia de ochenta a&ntilde;os entre aquella Espa&ntilde;a que contaba Jos&eacute; Herrera Petere y la de ahora mismo?
    </p><p class="article-text">
        Hace m&aacute;s de cuarenta a&ntilde;os que lleg&oacute; la democracia. Una democracia fr&aacute;gil, llena de miedos a que pueda convertirse en una democracia con hegemon&iacute;a de la izquierda. Miedo en la izquierda y miedo en la derecha. Parece imposible hacer en este pa&iacute;s una pol&iacute;tica de izquierdas. Lo dices, dices s&oacute;lo que quieres hacer una pol&iacute;tica de izquierdas y te cortan el cuello. Aqu&iacute; s&oacute;lo te ponen una medalla -o te regalan un m&aacute;ster- si eres de derechas. Aqu&iacute; s&oacute;lo puedes llegar al gobierno si te pliegas a las exigencias de los que no se han presentado a las elecciones: los amos del dinero. Y el dinero ya se sabe lo que trae consigo: el estercolero de la corrupci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La pol&iacute;tica tiene ra&iacute;ces morales&rdquo;, escribe Ignacio S&aacute;nchez Cuenca en ese libro magn&iacute;fico que se titula <em>La superioridad moral de la izquierda</em>. Por eso, porque la pol&iacute;tica ha cortado de cuajo esas ra&iacute;ces morales, la distancia entre la gente de la calle y la pol&iacute;tica es cada d&iacute;a m&aacute;s grande, como dice en el bolero <em>La retirada</em> ese gran poeta de la borrachera que fue Jos&eacute; Alfredo Jim&eacute;nez. La desconexi&oacute;n social con el mundo de la pol&iacute;tica es preocupante. Cuando nos abstenemos de todo, cuando nos pasamos la vida viendo la tele, cuando nos parece que a nosotros nunca nos van a desahuciar o a despedirnos del trabajo que mantenemos sujeto con los alfileres de la precariedad, cuando pensamos que lo malo siempre les va a pasar a los otros, cuando pensamos todo eso y m&aacute;s cosas que no caben en este art&iacute;culo es que, aunque pensemos que somos de izquierdas, en realidad somos de derechas o estamos a punto de serlo. O a&uacute;n peor: cuando la gente se separa radicalmente de la pol&iacute;tica es que estamos apenas a un paso del fascismo.
    </p><p class="article-text">
        Ese es el paisaje de un pensamiento cr&iacute;tico devastado en el que entra a saco Ciudadanos. El PP est&aacute; amortizado para los amos del dinero. Los que mandan de verdad, los que gobiernan de verdad, ya han encontrado repuesto. Y las grandes empresas medi&aacute;ticas tambi&eacute;n. Los mundos olig&aacute;rquicos de la econom&iacute;a y de la prensa se juntan en esa vasta operaci&oacute;n de sustituci&oacute;n del PP por Ciudadanos y, al menos en las encuestas, la gente pasar&aacute; de la tele a las urnas con el &aacute;nimo cautivo, con el convencimiento de que Albert Rivera es ese salvador valiente que la Patria corrupta y degenerada necesita. Ah&iacute; estaban ellos, Rivera y Ciudadanos, gritando en el <em>proc&eacute;s</em> catal&aacute;n &ldquo;a por ellos&rdquo;, como si fueran los fascistas que hace m&aacute;s de ochenta a&ntilde;os empujaban a las huestes reaccionarias contra los avances de la II Rep&uacute;blica y despu&eacute;s en la guerra y la dictadura franquista. Ah&iacute; est&aacute;n ellos, Rivera y Ciudadanos, gritando que s&oacute;lo ellos pueden regenerar un pa&iacute;s en bancarrota econ&oacute;mica, pol&iacute;tica y moral, que s&oacute;lo ellos y nada m&aacute;s que ellos representan la soluci&oacute;n a todos nuestros problemas, sean cuales sean y vengan de donde vengan esos problemas. Ah&iacute; est&aacute;n ellos, Rivera y Ciudadanos, atornillando la Ley Mordaza, votando -ellos que van de incorruptos- al corrupto PP para gobernar en la Asamblea de Madrid, votando con el PP contra las exhumaciones de fosas republicanas y neg&aacute;ndose a las movilizaciones feministas del 8 de marzo. Ah&iacute; est&aacute;n ellos, Rivera y Ciudadanos, para con la ayuda del Ibex 35 desbancar en las pr&oacute;ximas elecciones -pas&aacute;ndolos por la extrema derecha- a sus padres pol&iacute;ticos e ideol&oacute;gicos. 
    </p><p class="article-text">
        Las ra&iacute;ces morales de la pol&iacute;tica han sido sustituidas por el dinero. El negocio del capitalismo necesita t&iacute;teres que lo gestionen en nombre de sus aut&eacute;nticos due&ntilde;os. Hasta ahora el t&iacute;tere que mejor hac&iacute;a esa faena sucia era el PP. A partir de ahora -si se confirmaran las encuestas- esos t&iacute;teres a sueldo del mundo financiero para salvar a la Patria, o sea sus negocios, ser&aacute;n Albert Rivera y Ciudadanos. &iquest;Lo dudan ustedes? Pues si lo dudan, repasen estas dos l&iacute;neas que recupero del primer p&aacute;rrafo de este art&iacute;culo: &ldquo;La salvaci&oacute;n de Espa&ntilde;a tiene que ser ante todo un movimiento juvenil y un movimiento espa&ntilde;ol&rdquo;. Ya he dicho que Herrera Petere se refer&iacute;a a la Falange cuando escribi&oacute; eso en 1938. Yo creo que, si tuvi&eacute;ramos que escribir hoy ese p&aacute;rrafo, podr&iacute;amos hacerlo de la siguiente manera: &ldquo;La salvaci&oacute;n de Espa&ntilde;a tiene que ser ante todo un movimiento juvenil y un movimiento espa&ntilde;ol. Y aqu&iacute; est&aacute; Ciudadanos para iniciar con hero&iacute;smo y entrega patri&oacute;tica esa operaci&oacute;n de salvamento&rdquo;. Si adem&aacute;s le a&ntilde;aden a Marta S&aacute;nchez cantando el himno de Espa&ntilde;a en la &uacute;ltima reuni&oacute;n de Ciudadanos, la fanfarria patri&oacute;tica de ese falangismo con apariencia de moderno la tenemos servida y bien servida. &iexcl;Qu&eacute; pa&iacute;s, dios, qu&eacute; pa&iacute;s!
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alfons Cervera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/salvadores-patria_132_2109559.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 21 May 2018 11:52:31 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Salvadores de la patria]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Caso Almería: un crimen de Estado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/caso-almeria-crimen_132_2118687.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        No s&eacute; cu&aacute;nta gente se acuerda de aquellos d&iacute;as de mayo. Est&aacute;bamos en 1981. La Transici&oacute;n hab&iacute;a acabado, si su fecha de caducidad la situamos despu&eacute;s del golpe de Estado del 23-F. Otra fecha del final de la Transici&oacute;n se sit&uacute;a -seg&uacute;n otras versiones de la historia- en el triunfo del PSOE en 1982. El d&iacute;a 7 de aquel mes de mayo, tres j&oacute;venes viajan desde Cantabria hacia Almer&iacute;a para asistir a la comuni&oacute;n del hermano de uno de ellos. Los tres j&oacute;venes eran Luis Montero, Juan Ma&ntilde;as y Luis Cobo. El ni&ntilde;o que tomaba la comuni&oacute;n se llamaba y se sigue llamando Francisco Ma&ntilde;as. Han pasado 37 a&ntilde;os desde entonces. Pero es como si hubieran pasado 37 siglos.
    </p><p class="article-text">
        El tiempo hist&oacute;rico en nuestro pa&iacute;s se cuenta con las medidas del silencio y el olvido. No con las de la historia. No con las de la memoria democr&aacute;tica. Y lo que es peor: cuando alguien intenta llenar esos huecos con la verdad, otra gente las llena vergonzosamente con mentiras. Treinta y siete a&ntilde;os despu&eacute;s de aquel 7 de mayo de 1981, d&iacute;a en que comienzan las circunstancias terribles de un viaje acabado tr&aacute;gicamente, la versi&oacute;n oficial de aquel crimen de Estado sigue llena de mentiras. Un crimen de Estado, s&iacute;. Un crimen de Estado que necesita ser reconocido democr&aacute;ticamente como verdad y como exigencia de justicia y de reparaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Esos d&iacute;as hubo un atentado terrorista en la cuenta de ETA. Los j&oacute;venes viajaban tranquilamente a la fiesta de una comuni&oacute;n en Pechina, el pueblo almeriense de Juan Ma&ntilde;as. Despu&eacute;s del festejo viajan a algunos lugares pr&oacute;ximos. El 9 de mayo son detenidos por la Guardia Civil en una tienda de Roquetes de Mar. Es ya de noche. El d&iacute;a siguiente aparecen en uno de los coches que hab&iacute;an alquilado para el viaje &ldquo;calcinados, desmembrados y con m&uacute;ltiples balazos&rdquo;. Unas horas tan s&oacute;lo de la detenci&oacute;n y aparecen as&iacute;, en un barranco, acusados de pertenecer a ETA y de haber querido fugarse cuando una caravana de coches policiales los transportaba a Madrid. La ley de fugas, tan famosa en el relato embustero de los cr&iacute;menes cometidos por la espalda. Se supo enseguida la verdad, pero esa verdad se ocult&oacute; y se sigue ocultando en las versiones oficiales de los asesinatos.
    </p><p class="article-text">
        Ahora el Parlamento de Cantabria ha rendido homenaje a esa verdad. Los nombres de aquellos j&oacute;venes han ocupado estos d&iacute;as el espacio parlamentario que ha rendido homenaje a su memoria. Hay en Cantabria un colectivo que no cesa en su lucha porque la historia deje de ser un territorio obsceno ocupado por el cinismo gobernante. Se llama precisamente Desmemoriados, como un apremio a salir de esa cueva oscura del olvido y el silencio, una cueva donde siguen presas las pol&iacute;ticas serias de memoria que tanta falta nos hacen para dejar de ser esa anomal&iacute;a hist&oacute;rica y moral que tanta verg&uuml;enza nos provoca. Somos el segundo pa&iacute;s del planeta con m&aacute;s desaparecidos. S&oacute;lo nos supera Camboya. &iexcl;Vaya orgullo, &iquest;no!
    </p><p class="article-text">
        Ha sido ese colectivo el que ha impulsado el acto celebrado en el Parlamento c&aacute;ntabro. Y su propuesta va m&aacute;s all&aacute; de esa celebraci&oacute;n instando al gobierno espa&ntilde;ol a &ldquo;iniciar los cambios legislativos necesarios y oportunos para que todas las v&iacute;ctimas de terrorismo, incluyendo las de violencia policial, grupos de ultraderecha y grupos parapoliciales, sean reparadas y reciban la consideraci&oacute;n y protecci&oacute;n que corresponde a esta condici&oacute;n&rdquo;. Leo mucho de lo que les acabo de contar en la edici&oacute;n c&aacute;ntabra de <em>eldiario.es</em> y me pongo contento. Recordar aquellos d&iacute;as -cuando ya tenemos algunos una cierta edad- es constatar qu&eacute; mierda de miedo y de oportunismo pol&iacute;tico y cobard&iacute;a se apoder&oacute; de este pa&iacute;s cuando las cosas hubieran podido empezar a cambiar -digo &ldquo;empezar a cambiar&rdquo;, s&oacute;lo digo eso-  en vez de a cerrar filas con el franquismo. Hace m&aacute;s de cuarenta a&ntilde;os que se muri&oacute; el dictador, llevamos ya m&aacute;s tiempo de democracia que del que dur&oacute; la dictadura: &iquest;y en qu&eacute; se nota eso cuando hablamos de memoria democr&aacute;tica? La voz hegem&oacute;nica cuando hablamos de esa memoria sigue siendo la del franquismo. La derecha defiende su memoria fascista. &iquest;Y la izquierda?: &iquest;qu&eacute; memoria defendemos la izquierda?
    </p><p class="article-text">
        Han pasado 37 a&ntilde;os desde aquel 10 de mayo de 1981. Los asesinatos cometidos ese d&iacute;a en nombre del Estado siguen sin otra versi&oacute;n oficial que la de entonces. Tres guardias civiles -de los once que formaban el operativo criminal- fueron condenados a penas de c&aacute;rcel de las que se libraron mucho antes de lo que les tocaba. Y punto final. Hasta hoy. Con todo el respeto a las v&iacute;ctimas de ETA, hay en este pa&iacute;s muchas otras v&iacute;ctimas sin ning&uacute;n reconocimiento oficial. Las republicanas, por ejemplo. Y esos tres j&oacute;venes que salieron un d&iacute;a felices y contentos de Santander y acabaron en un barranco de Almer&iacute;a convertidos en un revoltijo inmundo de huesos y cenizas. El acto celebrado en el Parlamento de Cantabria hace unos d&iacute;as ojal&aacute; sirviera de aliento para emprender iniciativas iguales o al menos parecidas. Es hora -aunque sea tard&iacute;a- de salir ya de esa extra&ntilde;a patria &ldquo;llena de vac&iacute;os&rdquo;, como escrib&iacute;a Mario Benedetti de la suya. En la parte que me toca, este art&iacute;culo y tantos otros de los que escribo est&aacute;n ya fuera de esa patria. Y cuento con ustedes para urdir m&aacute;s salidas en buena y noble compa&ntilde;&iacute;a. Ojal&aacute; sea as&iacute;. Ojal&aacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alfons Cervera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/caso-almeria-crimen_132_2118687.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 14 May 2018 10:32:18 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Caso Almería: un crimen de Estado]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Caso Almería,Alfons Cervera]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
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