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    <title><![CDATA[elDiario.es - María José Carmona]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/maria_jose_carmona/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - María José Carmona]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA["Los mexicanos en EEUU somos mucho más que indocumentados o mariachis"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/mexicanos-eeuu-indocumentados-mariachis_128_2248843.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a7ecc4f8-cf1f-4f8d-95a9-40e7b67a21b7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Los mexicanos en EEUU somos mucho más que indocumentados o mariachis&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La periodista Fey Berman ha publicado el libro</p><p class="subtitle">Mexamérica</p><p class="subtitle">sobre la realidad de la comunidad mexico-americana con el que trata de derribar la xenofobia y los estereotipos que pesan sobre este colectivo en Estados Unidos</p><p class="subtitle">"Es difícil saber si la xenofobia ha crecido desde la llegada de Trump, pero, antes no era tan aceptada: la diferencia es que ahora hay un portavoz"</p><p class="subtitle">Este lunes vence el plazo que Trump dio al Congreso para legislar sobre los 'dreamers' después de eliminar el programa que les protegía de la deportación</p></div><p class="article-text">
        Hace m&aacute;s de medio siglo exist&iacute;an unos letreros en varios parques p&uacute;blicos de Colorado donde se advert&iacute;a: &ldquo;Prohibida la entrada a mexicanos, ind&iacute;genas y perros&rdquo;. La xenofobia, o m&aacute;s a&uacute;n, la &ldquo;mexicanofobia&rdquo;,&nbsp;<a href="http://www.eldiario.es/desalambre/Entrevista-Enrique-Morones_0_626787463.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no empez&oacute; con Donald Trump.</a>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La historia de los mexicanos en Estados Unidos es&nbsp;<a href="http://www.redalyc.org/pdf/325/32513412.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la de un grupo social tradicionalmente discriminado</a> por su color de piel, por su ropa, su lengua y su pa&iacute;s de origen. Pese a todo, hoy constituyen la mayor minor&iacute;a de este pa&iacute;s.&nbsp;<a href="https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/250390/Anuario_Migracion_y_Remesas_2017.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">35,7 millones de personas</a> que forman parte indisoluble de la sociedad estadounidense, de los cuales 24 millones ya nacieron aqu&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Se trata de una comunidad creciente y diversa, y, sin embargo, medios como CNN o Fox News, critica&nbsp;la periodista mexicana Fey Berman,&nbsp;les siguen representado como una caricatura a medio camino entre la t&iacute;pica imagen de &ldquo;espaldas mojadas&rdquo;&nbsp;&ndash;migrantes que cruzan la frontera&ndash; y las estampas folcl&oacute;ricas de los mariachis.
    </p><p class="article-text">
        Cansada de esta simplificaci&oacute;n, Berman se propuso acabar con el perpetuo estereotipo. Con su nuevo libro <a href="http://feyberman.com/es/libros/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Mexam&eacute;rica</em></a>, busca visibilizar a esta comunidad que se crio hablando espa&ntilde;ol al ritmo del 'American Way of Life'.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando se habla de mexicanos en EEUU siempre se habla de indocumentados, pero estos solo representan el 16% del total de los inmigrantes&rdquo;, insiste Berman en el texto.&nbsp;La autora, que lleva m&aacute;s de 30 a&ntilde;os viviendo en Nueva York, define 'mexam&eacute;rica' como una nueva identidad fruto de la fusi&oacute;n de ambos mundos, que hoy supone el 10% de la fuerza laboral del pa&iacute;s, pero que tambi&eacute;n ha hecho &ldquo;enormes&nbsp;aportaciones&rdquo; a las ciencias, las artes y el mundo acad&eacute;mico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora, esta comunidad sufre las consecuencias del discurso xen&oacute;fobo del gobierno. El presidente no amenaza con carteles en los parques, pero <a href="http://www.eldiario.es/desalambre/Trump-forzara-Mexico-fronterizo-EEUU_0_605440448.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">s&iacute; con la promesa de un muro de 1.600 kil&oacute;metros</a>. A mediados de este mes,&nbsp;Trump visitar&aacute;&nbsp;los prototipos que orden&oacute; construir cerca de San Diego, seg&uacute;n&nbsp;informa <em>The Washington Post</em>. Esta semana, un grupo de 'dreamers'&nbsp;[j&oacute;venes llegados a EEUU cuando eran ni&ntilde;os] han recorrido&nbsp;a pie cientos de&nbsp;kil&oacute;metros para&nbsp;reclamar una soluci&oacute;n que regularice su situaci&oacute;n: este lunes&nbsp;vence el plazo que Trump dio al Congreso para elaborar una ley que lo permita, despu&eacute;s de eliminar el programa que les proteg&iacute;a de la deportaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En un momento en el que el Gobierno norteamericano legitima la violencia verbal contra este colectivo, en el que el mismo Trump los define como delincuentes y violadores, en el que los <a href="https://elpais.com/internacional/2017/11/13/estados_unidos/1510598646_373966.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cr&iacute;menes de odio contra la comunidad latina han aumentado un 23%</a>, este libro se presenta como una cura contra la ignorancia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mexam&eacute;rica se propone reivindicar lo mexicano en un momento en el que, probablemente, es uno de los colectivos m&aacute;s atacados por el propio presidente. &iquest;Qu&eacute; significa ser de origen mexicano en la tierra de Donald Trump?</strong><em>Mexam&eacute;rica </em>
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         Hoy el pa&iacute;s est&aacute; dividido entre dos posturas: quienes piensan que EEUU se enriquece con la inmigraci&oacute;n y esa otra gente partidaria del 'Make America White Again'. La llegada de Trump ha sido un golpe muy duro para los mexamericanos, pero en realidad el asunto de la xenofobia en Estados Unidos, la idea de que los mexicanos se roban los empleos o son criminales, es algo que se ha ido cuajando durante mucho tiempo. De hecho, yo escrib&iacute; el libro antes de que Trump subiera al poder.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En &eacute;l cuenta la historia de Sebastien de la Cruz, un chico de 11 a&ntilde;os al que le ofrecieron cantar el himno nacional durante una final de la NBA y que fue atacado con insultos y comentarios racistas por&nbsp;su origen mexicano. La xenofobia siempre ha existido pero, &iquest;c&oacute;mo ha evolucionado&nbsp;en este &uacute;ltimo a&ntilde;o?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es dif&iacute;cil saber si la xenofobia ha crecido, pero desde luego antes no era tan aceptada. La diferencia es que ahora hay un portavoz.&nbsp;Cuando Trump sali&oacute; de candidato, mi mam&aacute;, que fue refugiada jud&iacute;a, me dijo &ldquo;esto es una repetici&oacute;n, este tipo es como Hitler&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        He notado, por ejemplo, cambios en Nueva York, que siempre <a href="http://www.eldiario.es/desalambre/Ciudades-santuario-Trump_0_605789576.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ha sido una sociedad que ha abrazado a los inmigrantes. </a>En una entrevista, un 'dreamer' me cont&oacute; que se estaban haciendo redadas en Staten Island. Antes las hab&iacute;a en Arizona, en Texas, pero no en Nueva York. La situaci&oacute;n actual de los indocumentados es muy preocupante.
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        <strong>Su&nbsp;libro es un intento por acabar con los estereotipos. Retrata personajes e historias de superaci&oacute;n que nada tienen que ver con la imagen t&oacute;pica del migrante mexicano &iquest;Por qu&eacute; decidi&oacute; buscar estas otras historias?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando llegu&eacute; a Nueva York escrib&iacute;a sobre danza, pero un d&iacute;a me toc&oacute; hacer un art&iacute;culo sobre un compositor mexicano. Entonces, empec&eacute; a pensar que este era un asunto del que se habla muy poco, pocos saben la cantidad de individuos mexicanos que hay en este pa&iacute;s. No solo deportistas y cantantes, o jardineros y limpiadores de ventanas. Somos mucho m&aacute;s que indocumentados o mariachis.
    </p><p class="article-text">
        En el libro insisto en presentar personajes que est&aacute;n fuera de ese estereotipo: cient&iacute;ficos, diplom&aacute;ticos, acad&eacute;micos o artistas de los que nunca se habla. Una de las historias m&aacute;s representativas es la del doctor Alfredo Qui&ntilde;ones, quien lleg&oacute; desde M&eacute;xico como indocumentado y hoy es uno de los neurocirujanos m&aacute;s respetados de EEUU.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Defiende&nbsp;que los mexamericanos no son simplemente mexicanos en Estados Unidos, que es una cultura distinta, que el pasar muchos a&ntilde;os en otro pa&iacute;s &ldquo;te colorea la nacionalidad&rdquo;. &iquest;C&oacute;mo se aprecia esa fusi&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Vivir tantos a&ntilde;os en un pa&iacute;s y adaptarse a &eacute;l te hace distinto. Por eso, el libro busca iluminar esa periferia que est&aacute; alrededor de la cultura mexicana y norteamericana.
    </p><p class="article-text">
        Un ejemplo es el famoso 'spanglish', que es una mezcla de las jergas que traemos de Latinoam&eacute;rica empapada con palabras del ingl&eacute;s. Ac&aacute; tambi&eacute;n se ha inventado el 'jazz jarocho'. Se hacen corridos, un g&eacute;nero musical muy mexicano, pero tratan sobre el ataque terrorista a las Torres Gemelas o la guerra de Vietnam.
    </p><p class="article-text">
        Hay obras art&iacute;sticas como la del pintor Martin Ram&iacute;rez, que hibridan lo mexicano y lo gringo. En sus cuadros es dif&iacute;cil saber si sus vaqueros son 'cowboys' o rancheros mexicanos. Otro ejemplo es el del caricaturista mexicano Felipe Galindo, capaz de retratar a un torero toreando taxis en Nueva York, o una serenata a los pies del Empire State. Todas esas im&aacute;genes nuevas son Mexam&eacute;rica.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;En qu&eacute; medida est&aacute;n afectando los mensajes de odio de Trump a la autoestima de la comunidad mexicana en EEUU?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sin duda, afectan mucho. Entre los mexamericanos, especialmente los de segunda y tercera generaci&oacute;n, conviven dos visiones: los que se siguen sintiendo mexicanos y se sienten orgullosos de su pasado y los que reniegan. Hay j&oacute;venes de origen mexicano que no quieren hablar espa&ntilde;ol, que no quieren ser reconocidos. Hay estudios que muestran c&oacute;mo en los censos cada vez menos personas se autodefinen como mexicanas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; riesgos puede tener ese desapego en el futuro?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ahora mismo la relaci&oacute;n de los mexamericanos con las familias en M&eacute;xico sigue siendo bastante potente, por m&aacute;s que mister Trump quiera negarlo. Hay una poblaci&oacute;n enorme de este lado, con mucha transnacionalidad. Gente que tiene un pie de un lado y de otro de la frontera. Pero tambi&eacute;n es cierto que todos esos lazos de parentesco se ir&aacute;n debilitando con el tiempo. En el futuro todo depender&aacute; de c&oacute;mo sientan los mexamericanos esa parte de origen mexicano, si est&aacute;n orgullosos de ella o, por miedo al rechazo, prefieren enterrarla.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María José Carmona]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/mexicanos-eeuu-indocumentados-mariachis_128_2248843.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 02 Mar 2018 20:02:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Los mexicanos en EEUU somos mucho más que indocumentados o mariachis"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[México,Estados Unidos,Donald Trump,Racismo,Xenofobia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los obstáculos con los que se chocan los refugiados para alquilar un piso en España]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/obstaculos-refugiados-alquilar-piso-espana_1_3452013.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a8b7f36c-721f-4ef0-80bb-006de7c1b993_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Propietarios e inmobiliarias imponen requisitos imposibles para un solicitante de asilo, a las que se añade la discriminación de algunos arrendadores</p><p class="subtitle">Las ONG proporcionan a los solicitantes de asilo un documento en el que se acredita que estos reciben una ayuda económica para el pago del alquiler, pero para los propietarios e inmobiliarias no es suficiente</p><p class="subtitle">"Algunas veces hasta les cuelgan el teléfono cuando notan un acento distinto o les convencen de que el piso ya ha sido alquilado", alertan en CEAR</p></div><p class="article-text">
        Samira no es demasiado exigente. Busca un piso de alquiler sencillo, de dos habitaciones, en un barrio cualquiera de M&aacute;laga. Pero no hay forma. Desde hace tres meses repasa a diario las p&aacute;ginas de anuncios, apunta n&uacute;meros de tel&eacute;fono, llama, pero la respuesta se repite como en el d&iacute;a de la marmota. No hay sitio para ella, ni para su marido, ni para sus hijas de tres y seis a&ntilde;os. Su situaci&oacute;n, tal cual, ya ser&iacute;a un problema para cualquier familia, pero resulta que Samira es refugiada y no tiene ning&uacute;n otro sitio a d&oacute;nde ir.
    </p><p class="article-text">
        Es otra zancadilla a la que se enfrentan las personas que buscan asilo en Espa&ntilde;a. Despu&eacute;s de superar todo tipo de obst&aacute;culos para llegar hasta aqu&iacute;, ahora se chocan con las trabas del mercado inmobiliario. Faltan viviendas, son demasiado caras y los requisitos son directamente imposibles de cumplir. &ldquo;Me piden contrato de trabajo, n&oacute;minas, aval. No se dan cuenta de que somos refugiados. No podemos demostrar todo eso&rdquo;, explica Samira. Ella y su familia llegaron a M&aacute;laga en 2015 despu&eacute;s de abandonar a la fuerza su casa en Siria.
    </p><p class="article-text">
        El proceso de recepci&oacute;n de solicitantes de asilo <a href="http://www.eldiario.es/desalambre/Gobierno-respondio-refugiados-echandoles-europeas_0_394411740.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se divide en tres fases</a>. En la primera &ndash;que dura unos seis meses- se les ayuda a cubrir sus necesidades b&aacute;sicas, se ofrecen clases de espa&ntilde;ol y se proporciona alojamiento, bien en un centro de acogida o en un piso tutelado por una ONG. La segunda fase, de otros seis meses, corresponde a la integraci&oacute;n. Los solicitantes reciben una autorizaci&oacute;n para trabajar y deben alquilar una vivienda propia donde empezar de nuevo. A cambio reciben una ayuda para el pago de la renta que oscila entre 380 euros por persona y 700 para unidades familiares. La tercera y &uacute;ltima fase es la de autonom&iacute;a, donde ya solo perciben alg&uacute;n apoyo econ&oacute;mico puntual.
    </p><p class="article-text">
        Se supone que una persona refugiada deber&iacute;a poder integrarse en la sociedad espa&ntilde;ola en un plazo m&aacute;ximo de 18 a 24 meses. Pero no es tan f&aacute;cil, el proceso se estanca al pasar de la fase una a la dos. Justo en el momento en el que estas familias deben enfrentarse a un mercado del alquiler exigente y precario que no tiene en cuenta su situaci&oacute;n desigual y vulnerable.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nos preocupan mucho las dificultades que est&aacute;n encontrando estas personas para conseguir alojamiento cuando salen de los centros de acogida. La mayor&iacute;a no puede demostrar una solvencia econ&oacute;mica a medio o largo plazo, por eso el mercado los rechaza&rdquo;, aseguran desde el Comit&eacute; Espa&ntilde;ol de Ayuda al Refugiado (CEAR).
    </p><p class="article-text">
        Las ONG como CEAR proporcionan a los solicitantes de asilo un documento en el que se acredita que estos reciben una ayuda econ&oacute;mica para el pago del alquiler, sin embargo para los propietarios y agencias inmobiliarias (que hoy gestionan el 50% de los arrendamientos) no es suficiente.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Se trata de un documento oficial, pero los propietarios no se f&iacute;an. Casi siempre tenemos que llamar nosotros a los caseros y a las agencias inmobiliarias para convencerles y ni por esas. Muchas veces tenemos que prorrogar la estancia de estas personas en los centros de acogida porque no hay vivienda disponible&rdquo;, advierten tambi&eacute;n desde la organizaci&oacute;n ACCEM.
    </p><p class="article-text">
        Es el caso de Samira y su familia que hoy contin&uacute;an viviendo con otras treinta personas en el convento de Santa Eufemia en Antequera, a pesar de que hace dos meses ten&iacute;an que haberse marchado. &ldquo;Tuvimos que quedarnos m&aacute;s tiempo porque no encontr&aacute;bamos nada. Aqu&iacute; nos tratan muy bien, pero necesitamos alquilar ya una casa, sobre todo por mis hijas. Necesitan una estabilidad&rdquo;. Ahora Samira acaba de pedir una segunda pr&oacute;rroga de otros dos meses. Y esta ya es la &uacute;ltima, si no consiguen una vivienda en 60 d&iacute;as no tendr&aacute;n ninguna opci&oacute;n.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Cuelgan el tel&eacute;fono cuando notan un acento distinto&rdquo;</h3><p class="article-text">
        No solo es cuesti&oacute;n de solvencia econ&oacute;mica. Muchas veces quienes rechazan alquilar su vivienda a personas refugiadas lo hacen por prejuicios, denuncian algunas organizaciones. &ldquo;Hay situaciones claras de discriminaci&oacute;n racial o xen&oacute;foba. Algunos propietarios piensan que la gente extranjera no paga bien, que van a meter a muchas personas en casa. Algunas veces hasta les cuelgan el tel&eacute;fono cuando notan un acento distinto o les convencen de que el piso ya ha sido alquilado&rdquo;, alertan en CEAR.
    </p><p class="article-text">
        Desde la asociaci&oacute;n Provivienda, en Madrid, tambi&eacute;n aseguran vivir situaciones similares. &ldquo;Encontramos muchos prejuicios y miedo a lo desconocido. La situaci&oacute;n de los refugiados nos despierta empat&iacute;a pero luego, a la hora de la acci&oacute;n, es m&aacute;s dif&iacute;cil que la gente reaccione&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El problema es que la vivienda no solo es un techo, para estas personas tener un lugar al que llamar hogar es el paso imprescindible para normalizar sus vidas. Por eso, como critican desde ACCEM, &ldquo;todas estas dificultades para conseguir un alquiler perjudican su integraci&oacute;n y autonom&iacute;a. Les genera mucha ansiedad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las ONG insisten en la importancia de que las personas refugiadas tengan un espacio de pertenencia, de unidad familiar, de intimidad, para abandonar de una vez por todas la situaci&oacute;n de tr&aacute;nsito. &ldquo;La vivienda es el paso previo para el acceso al resto de medios integradores. Es complicado buscar trabajo si no tienes d&oacute;nde ir a dormir. En el caso de que haya menores, es un derecho b&aacute;sico para su protecci&oacute;n. Muchas de estas personas, si no consiguen casa ni trabajo, pueden acabar en situaci&oacute;n de calle&rdquo;, apuntan en CEAR.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Es un tema de responsabilidad p&uacute;blica&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Este problema de acceso a la vivienda ya fue denunciado por la Defensora del Pueblo en el informe de octubre de 2016 sobre <a href="https://www.defensordelpueblo.es/jornada-refugiados/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Acogida e Integraci&oacute;n de refugiados en Espa&ntilde;a&rdquo;</a>. Entonces se advert&iacute;a sobre las &ldquo;reticencias de los arrendadores en el mercado libre&rdquo;. Este mismo documento tambi&eacute;n criticaba la falta de coordinaci&oacute;n entre el Gobierno (administraci&oacute;n competente en materia de asilo) y las administraciones auton&oacute;micas y locales. Seg&uacute;n la Defensora del Pueblo, esto ha provocado &ldquo;una infrautilizaci&oacute;n de los recursos de vivienda&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es un tema de responsabilidad p&uacute;blica&rdquo;, defienden en CEAR, &ldquo;deber&iacute;an ser las administraciones quienes busquen soluciones para evitar todos los problemas que se est&aacute;n dando en el mercado privado, evitar la discriminaci&oacute;n y el dif&iacute;cil acceso de las personas refugiadas al alquiler&rdquo;. Las organizaciones piden que se hagan campa&ntilde;as para sensibilizar a los propietarios e inmobiliarias, pero tambi&eacute;n que se ponga m&aacute;s vivienda p&uacute;blica a disposici&oacute;n de estos colectivos.
    </p><p class="article-text">
        Ante la lentitud de respuesta del Gobierno, algunos ayuntamientos han puesto en marcha sus propias iniciativas. Es el caso de Barcelona, donde se ha creado el primer programa municipal de acogida, <a href="http://ciutatrefugi.barcelona/es/noticia/el-programa-nausica-de-acogida-de-refugiados-presentado-a-la-comisizen-europea" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Nausica</a>. El plan proporciona vivienda y apoyo social para los casos m&aacute;s extremos. Eso s&iacute;, vuelve a ser una soluci&oacute;n temporal. Unos seis meses.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay un problema de fondo y es la necesidad de que los poderes p&uacute;blicos garanticen de una vez y para todos los colectivos vulnerables, el derecho a una vivienda digna y estable&rdquo;, reivindican las responsables de Provivienda.
    </p><p class="article-text">
        A&nbsp;pesar de la queja un&aacute;nime de las organizaciones sociales, la patronal de la gesti&oacute;n inmobiliaria asegura no saber nada de este asunto.
    </p><h3 class="article-text">&iquest;C&oacute;mo ofrecer&nbsp;una habitaci&oacute;n a un refugiado?</h3><p class="article-text">
        A Mar&iacute;a no le import&oacute; que Dima fuera una persona refugiada, tampoco le preocup&oacute; que hubiera venido de Ucrania, ni mucho menos se fij&oacute; en si ten&iacute;a trabajo estable o ahorros en el banco. Mar&iacute;a simplemente le alquil&oacute; a Dima la habitaci&oacute;n que ten&iacute;a libre en casa, sin plantearse nada m&aacute;s. Ahora estos compa&ntilde;eros de piso acaban de cumplir su primer mes de convivencia.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No es nada del otro mundo, es convivir. La gente no debe tener estereotipos ni miedo. Al final todos somos parecidos&rdquo;, cuenta Mar&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Ambos se conocieron gracias a la plataforma ciudadana <a href="http://refugiados-bienvenidos.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Refugiados Bienvenidos&rdquo;</a> creada para poner en contacto a personas que quieren alquilar una habitaci&oacute;n con solicitantes de asilo que necesitan una.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No es simplemente una soluci&oacute;n de vivienda, tiene que haber ganas de intercambio, de compartir. En general es una experiencia muy enriquecedora para las dos partes&rdquo;, explica Pablo Suarez, uno de los promotores de este proyecto cuya idea original naci&oacute; en Alemania.
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        El sistema funciona a trav&eacute;s de un formulario online en el que cada parte, propietarios e inquilinos, especifican sus datos y necesidades. Luego los miembros de la plataforma se entrevistan con los solicitantes para encontrarle la vivienda m&aacute;s id&oacute;nea a su perfil.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Son los responsables de atenci&oacute;n social los que se ponen en contacto con el casero para facilitar el encuentro. Siempre hay un intermediario que llamamos v&iacute;nculo local&rdquo;, explica Suarez. Esa persona seguir&aacute; de cerca la convivencia, les acompa&ntilde;ar&aacute; en todo el proceso y les ayudar&aacute; a solventar posibles diferencias interculturales.
    </p><p class="article-text">
        Cada propietario establece el precio del alquiler que considere oportuno aunque siempre se trata de buscar una renta social. La estancia m&iacute;nima es de tres meses. Desde su creaci&oacute;n a finales de 2015 han facilitado quince convivencias de las que siete siguen hoy en activo.
    </p><p class="article-text">
        La de Mar&iacute;a (44 a&ntilde;os) y Dima (29) es una de las m&aacute;s recientes. &ldquo;Quer&iacute;a convivir con espa&ntilde;oles para aprender mejor el idioma. Lo necesito porque me gustar&iacute;a trabajar en hosteler&iacute;a&rdquo;, comenta Dima que, adem&aacute;s, ahora tambi&eacute;n aprovecha para practicar ingl&eacute;s con la hija menor de Mar&iacute;a. &ldquo;Cuando viv&iacute;a en el centro de acogida siempre pensaba en problemas. Aqu&iacute; me puedo relajar, me siento m&aacute;s tranquilo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Desde Refugiados Bienvenidos hacen ahora un llamamiento, necesitan m&aacute;s caseros comprometidos. &ldquo;Cuando empezamos en septiembre de 2015 tuvimos unos 700 registros en la web durante ese mes, ahora apenas llegamos a 60&rdquo;, indica Pablo Suarez. No es casualidad, el 2 de septiembre de 2015 fue el d&iacute;a que se public&oacute; la foto de Aylan Kurdi. La avalancha solidaria de entonces fue lo que ellos denominan el &ldquo;efecto rescate&rdquo;. Lo dif&iacute;cil es mantener ese mismo esp&iacute;ritu despu&eacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María José Carmona]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/obstaculos-refugiados-alquilar-piso-espana_1_3452013.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 23 Apr 2017 17:49:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los obstáculos con los que se chocan los refugiados para alquilar un piso en España]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Refugiados,Vivienda,Asilo,Inmigración]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Radiografía de la ciberislamofobia en España: "Es una amenaza real a la convivencia"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/radiografia-ciber-islamofobia-amenaza-real_1_3474707.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2fe2ae7d-6f9d-4afb-8002-8029245becce_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Radiografía de la ciberislamofobia en España: &quot;Es una amenaza real a la convivencia&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los expertos Carmen Aguilera Carnerero y Abdul Halik Azeez han analizado un millar de comentarios en Twitter dirigidos contra la población musulmana</p><p class="subtitle">En Alemania, el Gobierno acaba de aprobar un proyecto de ley para endurecer las sanciones a Facebook o Twitter si no eliminan estos comentarios en menos de 24 horas</p><p class="subtitle">"Algunos hablarán de censura pero están defendiendo a cualquiera de nosotros que pueda ser objeto de vejaciones por el hecho de pertenecer a un grupo social, étnico o religioso", dice Aguilera</p></div><p class="article-text">
        Todo empieza por una etiqueta t&oacute;xica: #nosinvaden, #EslaYihad, #NoalaMezquita. Despu&eacute;s, le siguen enlaces a noticias sin contrastar, insultos denigrantes o acusaciones deliberadamente falsas. Es la radiograf&iacute;a del tuit islam&oacute;fobo espa&ntilde;ol. En Alemania, el Gobierno acaba de aprobar un proyecto de ley para endurecer las sanciones a empresas como Facebook o Twitter si no eliminan este tipo de comentarios en menos de 24 horas. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo es el fen&oacute;meno de las ciberislamofobia? Los investigadores Carmen Aguilera Carnerero y Abdul Halik Azeez llevan estudi&aacute;ndolo desde 2013. &ldquo;La ciberislamofobia no es un fen&oacute;meno latente, es una amenaza real&rdquo;, ha explicado Aguilera durante el congreso sobre diversidad cultural organizado en Granada por la C&aacute;tedra de Estudios sobre Civilizaci&oacute;n Isl&aacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        En el caso espa&ntilde;ol, Aguilera y Azeez han analizado un millar de comentarios en Twitter dirigidos contra la poblaci&oacute;n musulmana. &ldquo;Casi todos fueron publicados por cuentas particulares, muchas de ellas luc&iacute;an en su foto de perfil im&aacute;genes de la bandera franquista. El hashtag m&aacute;s tuiteado fue <a href="https://twitter.com/search?q=%23stopislamizaci%C3%B3n&amp;src=typd&amp;lang=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">#stopislamizaci&oacute;n</a>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Su investigaci&oacute;n destaca el uso de noticias sobre delitos cometidos por personas musulmanas para generalizar, tratando de expandir la falsa idea de que se trata del comportamiento t&iacute;pico de toda la comunidad isl&aacute;mica. Tambi&eacute;n advierte sobre el cariz pol&iacute;tico y tendencioso de este tipo de mensajes que, muchas veces, pretenden identificar a los partidos pol&iacute;ticos de izquierdas como 'proisl&aacute;micos'.
    </p><p class="article-text">
        En la lista de tuits no solo hay insultos o expresiones ofensivas, tambi&eacute;n hay amenazas. Las palabras no son inocuas. &ldquo;Sobre todo, despu&eacute;s de un atentado, la reacci&oacute;n es muy violenta. El bombardeo de esos mensajes puede mover a gente exaltada a pasar a la acci&oacute;n&rdquo;, insiste la experta, recordando los ataques a mezquitas ocurridos tras los atentados de Berl&iacute;n y Bruselas. 
    </p><p class="article-text">
        Durante 2015, la <a href="https://plataformaciudadanacontralaislamofobia.files.wordpress.com/2016/04/informe-islamofobia-en-espac3b1a-2015-pcci-informe-anual-20164.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Plataforma Ciudadana contra la Islamofobia</a> recogi&oacute; un total de 278 denuncias por incidentes islam&oacute;fobos. El mayor porcentaje de casos -un 21,8%- fue por ataques en Internet. 
    </p><p class="article-text">
        Estos discursos de odio est&aacute;n tipificados como delito en el C&oacute;digo Penal y son castigados con una pena de prisi&oacute;n de uno a cuatro a&ntilde;os y multa de seis a doce meses. Sin embargo, como explica Aguilera, &ldquo;la justicia interviene, pero tarda mucho. Existe una gran necesidad de m&aacute;s control sobre la propagaci&oacute;n <em>on line</em> de la intolerancia&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En ese sentido, la investigadora se muestra a favor de medidas como la de Alemania. &ldquo;La violencia verbal es raz&oacute;n m&aacute;s que suficiente para actuar desde la ley. Algunos hablar&aacute;n de censura pero en realidad solo est&aacute;n defendiendo a cualquiera de nosotros que pueda ser objeto de vejaciones, por el simple hecho de pertenecer a un grupo social, &eacute;tnico o religioso&rdquo;, sostiene Aguilera.
    </p><p class="article-text">
        Hoy la ciberislamofobia afecta a los <a href="http://ucide.org/sites/default/files/revistas/estademograf16.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">1,9 millones de musulmanes</a> que viven en Espa&ntilde;a, de los cuales el 42% son espa&ntilde;oles.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;No son vistos como ciudadanos iguales&rdquo; </h3><p class="article-text">
        El an&aacute;lisis sobre los mensajes de odio en Twitter se incluye dentro del <a href="http://www.islamophobiaeurope.com/wp-content/uploads/2017/03/EIR_2016.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Informe 2016</a> sobre Islamofobia en Europa, que incorpora las experiencias recogidas en 27 pa&iacute;ses. El documento se refiere a este fen&oacute;meno como una &ldquo;amenaza real a la convivencia y los valores democr&aacute;ticos de la Uni&oacute;n Europea&rdquo;, que afecta cada d&iacute;a a la poblaci&oacute;n musulmana en la escuela, el lugar de trabajo, el transporte o en la propia calle. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No son vistos como ciudadanos iguales, se tiende a la deshumanizaci&oacute;n&rdquo;, alerta este informe que saca los colores a Europa. &ldquo;La oposici&oacute;n a la poblaci&oacute;n musulmana no solo se limita a la Administraci&oacute;n de Donald Trump&rdquo;, puntualiza. 
    </p><p class="article-text">
        El concepto islamofobia existe desde 1996, aunque algunos expertos prefieren no utilizarlo. Es el caso del soci&oacute;logo italiano Stefano Allievi. &ldquo;Una fobia implica miedo y yo creo que se trata m&aacute;s bien de una cuesti&oacute;n de rechazo&rdquo;. Para este especialista en el estudio de las religiones, el discurso anti-islam se ha convertido en algo &ldquo;<em>mainstream</em>&rdquo;. Esto es el resultado de lo que &eacute;l denomina &ldquo;las identidades reactivas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Son los que redescubren ser cristianos a ra&iacute;z de la presencia musulmana, pero en realidad no creen. Con la globalizaci&oacute;n se han desdibujado las identidades, por eso la gente necesita volver a identificarse frente al otro. Es el retorno del discurso nosotros-ellos&rdquo;, asegura Allievi.
    </p><p class="article-text">
        Los medios de comunicaci&oacute;n y las declaraciones de los responsables pol&iacute;ticos tambi&eacute;n tienen una influencia clara en estas corrientes de opini&oacute;n. Ocurre, por ejemplo, en Dinamarca donde el propio Gobierno aviva sin tapujos el rechazo a lo musulm&aacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El Gobierno dan&eacute;s considera la diversidad como un riesgo y por eso identifica el islam como lo contrario a los valores daneses. Esto solo consigue alimentar estereotipos y polarizar a la sociedad&rdquo;, advierte la antrop&oacute;loga danesa Tina Gudrun.
    </p><h3 class="article-text">Estrategias contra el odio</h3><p class="article-text">
        Frente al fen&oacute;meno de la ciberislamofobia, organizaciones sociales e instituciones han puesto en marcha distintas estrategias. Por ejemplo, en la web de Es Racismo se puede consultar una <a href="http://esracismo.com/2016/03/22/guia-rapida-para-combatir-la-islamofobia-en-twitter/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">gu&iacute;a</a> contra la islamofobia en Twitter. En ella, se recomienda por ejemplo la creaci&oacute;n de etiquetas alternativas como #StopIslamofobia. Tambi&eacute;n proponen apoyar cuentas o comentarios a favor de la tolerancia, pero sobre todo animan a denunciar los tuits islam&oacute;fobos ante la propia red social. 
    </p><p class="article-text">
        El Consejo de Europa tambi&eacute;n mantiene una campa&ntilde;a contra el &ldquo;Hate Speech online&rdquo; (discurso de odio en Internet) dirigida especialmente a los usuarios m&aacute;s j&oacute;venes. En Espa&ntilde;a est&aacute; coordinada por el Instituto de la Juventud (INJUVE) a trav&eacute;s de la cuenta <a href="https://twitter.com/NoHateSpain" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">@NoHateSpain</a>. 
    </p><p class="article-text">
        Existe otro proyecto europeo, llamado <a href="http://www.sisumma.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sisumma</a>, con el que se busca formar a j&oacute;venes ciberactivistas para que aprendan a identificar estos mensajes en las redes y desarticularlos. &ldquo;Les ense&ntilde;amos a crear nuevas narrativas positivas que desmonten todos estos mitos virales de Internet. Creemos que hacen falta m&aacute;s discursos positivos&rdquo;, explica Javier Ruip&eacute;rez, coordinador del programa en Espa&ntilde;a. 
    </p><p class="article-text">
        Todas las iniciativas coinciden en un mismo diagn&oacute;stico: la educaci&oacute;n es hoy el elemento clave contra el odio. Como defiende la investigadora Carmen Aguilera, &ldquo;hay una mayor&iacute;a de ciudadanos cuyo rechazo del islam se debe a la mera ignorancia de los principios de la religi&oacute;n y al miedo derivado de la falta de conocimiento&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María José Carmona]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/radiografia-ciber-islamofobia-amenaza-real_1_3474707.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Apr 2017 17:53:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Islamofobia,Alemania,España,Delitos de odio]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La revolución de las princesas negras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/revolucion-princesas-negras_1_3666416.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2eaf34a8-cd91-47ec-81cb-d2f913b2c382_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La revolución de las princesas negras"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">'El viaje de Ilombe' reivindica la presencia de más colores en la literatura infantil y juvenil</p><p class="subtitle">"Apenas hay personajes negros en los cuentos y cuando aparecen suelen ser estereotipados, como si fuésemos una caricatura", denuncia Alejandra Salmerón, su autora</p><p class="subtitle">"Si no nos muestran imágenes que nos representen como somos, pensamos que lo bonito es lo otro", dice Lydia Mba</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;El mundo entero se hab&iacute;a puesto de acuerdo en que una mu&ntilde;eca de piel rosada, cabello amarillo y ojos azules era lo que toda ni&ntilde;a consideraba un tesoro&rdquo;. Lo escribi&oacute; en 1970 la autora estadounidense Tony Morrison. Su primera novela, Ojos azules, retrataba la historia de una ni&ntilde;a negra cuyo sue&ntilde;o era tener los ojos del color de las mu&ntilde;ecas. De las blancas, por supuesto. Ya entonces, Morrison &ndash;que a&ntilde;os m&aacute;s tarde se convertir&iacute;a en la primera mujer negra que recib&iacute;a un premio Nobel de Literatura- denunciaba c&oacute;mo la falta de referentes acaba por socavar la autoestima de ni&ntilde;as y ni&ntilde;os negros.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las personas afro <a href="http://www.eldiario.es/desalambre/VIDEO-Racismos-cotidianos-negra-guapa_0_475602880.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no nos sentimos representadas, nos vemos diferentes</a>. Apenas hay personajes negros en los cuentos y cuando aparecen suelen ser estereotipados, como si fu&eacute;semos una caricatura&rdquo;, denuncia Alejandra Salmer&oacute;n Ntutumu. Ella es murciana pero sus ra&iacute;ces llegan hasta Guinea Ecuatorial, donde naci&oacute; su madre. Desde peque&ntilde;a, Alejandra se dio cuenta de que aquellas princesas y hero&iacute;nas de sus libros ten&iacute;an poco que ver con la imagen que a ella le devolv&iacute;a el espejo. Las ni&ntilde;as de piel morena y cabello afro nunca com&iacute;an perdices.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Fue entonces cuando recurr&iacute; a mi madre para que me contara otras historias, aquellas que se narraban de viva voz en Guinea Ecuatorial, y empec&eacute; a descubrir paisajes y personajes diferentes&rdquo;. Hoy la Alejandra adulta ha decidido adoptar aquella famosa frase de Tony Morrison: &ldquo;Si hay un libro que deseas leer, pero a&uacute;n no se ha escrito, entonces debes escribirlo t&uacute;&rdquo;. Junto a la ilustradora, tambi&eacute;n afrodescendiente, Lydia Mba, ha puesto en marcha <a href="http://potopoto.es/nosotros/el-cuento-de-potopoto/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">'PotoPoto', un proyecto editorial</a> que busca recuperar los cuentos olvidados de la comunidad afrodescendiente.
    </p><p class="article-text">
        La palabra Potopoto es un guineanismo que se utiliza para nombrar el fango o barrizal que se crea tras una fuerte lluvia. Como ellas mismas explican &ldquo;los libros de nuestras ni&ntilde;os y ni&ntilde;as son demasiado blancos, tenemos que ensuciarlos con potopoto&rdquo;.
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        Su primer afrocuento se llama 'El viaje de Ilombe' y narra las aventuras de una ni&ntilde;a que va en busca de su madre a trav&eacute;s de la selva. Todos los elementos de la historia &ndash; la ropa, la comida, las plantas, los animales&ndash; toman como referencia la cultura y tradiciones de las distintas etnias de Guinea Ecuatorial. Tambi&eacute;n las ilustraciones. &ldquo;Los rostros de los personajes se inspiran en la forma de las m&aacute;scaras tradicionales guineanas, por eso son alargados, angulosos y con mucho color&rdquo;, cuenta Lydia Mba.
    </p><p class="article-text">
        El mercado editorial no siempre es flexible a lo diferente, por eso Alejandra y Lydia han decidido autoeditarse. Ahora acaban de iniciar <a href="https://www.verkami.com/users/446227" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una campa&ntilde;a de crowdfunding </a>en la plataforma Verkami con el objetivo de recaudar 5.500 euros para llevar a su hero&iacute;na Ilombe hasta las librer&iacute;as. &ldquo;Queremos romper estereotipos y visibilizar a la comunidad afrodescendiente&rdquo;, insiste Alejandra.
    </p><h3 class="article-text">En busca de libros diversos</h3><p class="article-text">
        Hoy las estanter&iacute;as de libros infantiles y juveniles siguen demasiado alejadas de la realidad. Menos del 10% de los cuentos que se publican cada a&ntilde;o son culturalmente diversos. Por este motivo, dos novelistas norteamericanas, Ellen Oh y Lamar Giles, crearon en 2014 el movimiento 'We Need Diverse Books' (Necesitamos libros diversos) para llamar la atenci&oacute;n sobre la falta de personajes con distintos colores, acentos, sexos y capacidades.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, lleva la iniciativa la librer&iacute;a Olacacia. El proyecto parti&oacute; de un grupo de madres que buscaba libros diferentes para sus hijos. De ah&iacute; naci&oacute; un blog donde empezaron a compartir y recomendar otro tipo de t&iacute;tulos. &ldquo;Nos dimos cuenta de que algunos eran muy dif&iacute;ciles de conseguir, por eso creamos nuestra propia tienda online&rdquo;, explica Laura del Villar, una de las socias. Hoy ya cuentan con una tienda f&iacute;sica cerca del Paseo de las Acacias en Madrid, hasta donde llegan familias de toda Espa&ntilde;a buscando cuentos sobre acoso escolar, familias homoparentales, racismo y xenofobia o veganismo.
    </p><p class="article-text">
        Recientemente acaban de crear tambi&eacute;n su propia editorial, La Locomotora, para empezar a editar ellas mismas esos libros que a&uacute;n faltan. La &uacute;nica premisa es que tengan contenido social basado en el respeto a los derechos humanos, la tolerancia y el cuidado del medio ambiente.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Vivir de esto es complicado. Al final no son libros tan rentables y tenemos que competir con grandes centros comerciales. Conf&iacute;o en que, con el tiempo, habr&aacute; un inter&eacute;s colectivo por este tipo de literatura porque la diferencia existe en la vida real. Adem&aacute;s, los ni&ntilde;os que leen este tipo de cuentos son mucho m&aacute;s abiertos, su mentalidad es m&aacute;s rica&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><h3 class="article-text">&ldquo;Mam&aacute;, soy azul&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Un d&iacute;a, cuando Daniel Madjody a&uacute;n era peque&ntilde;o, se acerc&oacute; a su madre y le dijo &ldquo;Mam&aacute;, yo no soy blanco ni negro, soy azul&rdquo;. Era su forma de expresar que se sent&iacute;a diferente. &ldquo;Yo sab&iacute;a que no era igual que mis compa&ntilde;eros. Era el &uacute;nico negro del colegio. La diferencia es bonita cuando creces, pero a esas edades quieres ser como todo el mundo&rdquo;, explica ahora este profesor de padre guineano y madre espa&ntilde;ola. &ldquo;Por supuesto que <a href="http://www.eldiario.es/desalambre/discriminacion-racial_0_368513796.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">te afecta a la autoestima</a>&rdquo;, concluye.
    </p><p class="article-text">
        An&eacute;cdotas como la de Daniel son frecuentes. Alejandra cuenta c&oacute;mo, por ejemplo, una amiga suya tambi&eacute;n afrodescendiente quiso interpretar el papel de Blancanieves en una obra de teatro escolar. La maestra se lo impidi&oacute; porque, seg&uacute;n ella, su piel no encajaba con el papel. Al final tuvo que interpretar a la bruja mala.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si no nos muestran im&aacute;genes que nos representen como somos, pensamos que lo bonito es lo otro&rdquo;, reconoce Lydia Mba. &ldquo;Es lo que ocurre con el cabello afro. Muchas ni&ntilde;as y mujeres se alisan el pelo por verg&uuml;enza, piensan que tener un pelo as&iacute; es feo y lo identifican con un bajo nivel social&rdquo;. Frente estos estereotipos nacen proyectos como Potopoto, cuya lucha por representar la diversidad abarca todos los aspectos, ya que sus cuentos tambi&eacute;n ser&aacute;n accesibles para ni&ntilde;os con discapacidad visual.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La sociedad tiene que aceptar que la mezcla existe. Falta generar herramientas para que se haga visible y tenemos que empezar por los ni&ntilde;os. Ellos no son intolerantes ni racistas&rdquo;, defiende Alejandra. Su deseo es, poco a poco, expandirse, crear nuevos afrocuentos e inspirar a otros autores afrodescendientes a seguir sus pasos. En definitiva, empezar a mostrar que el mundo es m&aacute;s diverso y que esa diversidad nos enriquece.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María José Carmona]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/revolucion-princesas-negras_1_3666416.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 27 Dec 2016 20:35:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La revolución de las princesas negras]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Racismo,Cultura,Literatura,Infancia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El reportero de la BBC que se convirtió en refugiado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/reportero-bbc-afganistan-refugiado_1_3703970.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/325f9d65-3d3d-4f42-97e0-305aa54639cd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El reportero de la BBC que se convirtió en refugiado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Huyó de Afganistán tras las amenazas recibidas por ser un periodista crítico y hoy vive en un campo de refugiados de Austria</p><p class="subtitle">Tardó 31 días en llegar de Kabul a Lesbos: "Viajé de Afganistán a Pakistán a pie. De ahí fui a Irán, hasta llegar a Turquía"</p></div><p class="article-text">
        Arash no necesita palabras para explicar por qu&eacute; abandon&oacute; su vida. Simplemente saca el m&oacute;vil y muestra la foto de un agujero de bala en la luna delantera de su coche. Justo a la altura de su cabeza. &ldquo;Afganist&aacute;n no es un pa&iacute;s seguro para los periodistas&rdquo;, responde al fin el reportero.
    </p><p class="article-text">
        Con solo 26 a&ntilde;os, Arash Popal ha rozado el &eacute;xito profesional con el que sue&ntilde;an j&oacute;venes periodistas de cualquier parte del mundo. Pocos a&ntilde;os despu&eacute;s de terminar la universidad se convirti&oacute; en un respetado <a href="http://www.bbc.com/persian/afghanistan/2015/07/150721_l47_vid_af_corruption" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">corresponsal para la BBC</a>. &ldquo;Pude entrevistar a las principales personalidades de mi pa&iacute;s&rdquo;, cuenta orgulloso. Ahora, <a href="http://www.bbc.com/persian/afghanistan/2015/05/150525_l47_vid_afghan_blind_students" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los recuerdos de entonces</a> le parecen de otra vida.
    </p><p class="article-text">
        Hace casi un a&ntilde;o que Arash no pisa una redacci&oacute;n. Hoy el periodista vive en un campo de refugiados en los alrededores de Salzburgo (Austria) aferrado a la esperanza de que no le manden de vuelta a Afganist&aacute;n.
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        El camino hasta aqu&iacute; fue el mismo de tantos. &ldquo;Un infierno&rdquo;, relata. Tard&oacute; 31 d&iacute;as en llegar desde Kabul a Lesbos. Atraves&oacute; cinco pa&iacute;ses, la mayor parte del camino a pie. &ldquo;Viaj&eacute; de Afganist&aacute;n a Pakist&aacute;n a pie. De all&iacute; me march&eacute; a Ir&aacute;n, casi todo el tiempo tambi&eacute;n caminando, hasta llegar a Turqu&iacute;a. Fue muy peligroso. A cada momento los traficantes nos golpeaban y nos robaban el dinero&rdquo;, explica. 
    </p><p class="article-text">
        La &uacute;ltima parte del trayecto fue en barca hasta alcanzar la costa griega. En total pag&oacute; cerca de 4.000 d&oacute;lares por un viaje lleno de penalidades. &ldquo;No ten&iacute;a d&oacute;nde dormir, casi siempre lo hac&iacute;a en el suelo. Pas&eacute; mucho fr&iacute;o. Solo com&iacute;a pan y agua. Muchas veces ve&iacute;a la muerte delante de mis ojos, no ten&iacute;a esperanzas de llegar con vida a Europa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A mediados de febrero, Arash tom&oacute; el ferry nocturno que conecta Lesbos y Atenas y por primera vez se sinti&oacute; a salvo. Tuvo suerte, consigui&oacute; salir de Grecia antes de que los muros de Idomeni, en la frontera con Macedonia, se cerraran en marzo para aquellos que llegaban pidiendo auxilio. Poco despu&eacute;s consigui&oacute; llegar a Alemania pero la polic&iacute;a germana le detuvo. &ldquo;Me enviaron a Austria donde pas&eacute; mi primera noche en un calabozo. Al d&iacute;a siguiente me llevaron hasta un campo de refugiados&rdquo;. Desde entonces sigue aqu&iacute; a la espera de que se resuelva su petici&oacute;n de asilo. Y lo hace con los dedos cruzados.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Eurostat, el 47% de las solicitudes de asilo presentadas por ciudadanos afganos son rechazadas, cuando en 2015 ese porcentaje apenas llegaba al 28%. A principios de octubre, la Uni&oacute;n Europea firm&oacute; un acuerdo con Afganist&aacute;n para facilitar la deportaci&oacute;n de aquellos cuya petici&oacute;n de protecci&oacute;n internacional fuera negada.
    </p><p class="article-text">
        A&uacute;n no se ha concretado una cifra oficial, pero seg&uacute;n un informaci&oacute;n filtrada en marzo por la organizaci&oacute;n StateWacht, la UE estar&iacute;a pensando en expulsar a unos 80.000 afganos. 
    </p><h3 class="article-text">Ola de violencia contra periodistas</h3><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Volver? Nunca&rdquo;, insiste Arash. El reportero a&uacute;n tiene demasiado presente aquellos a&ntilde;os de amenazas y miedos que tuvo que soportar. &ldquo;La vida de periodista es muy dif&iacute;cil, muchos son secuestrados y asesinados por los talibanes, pero tambi&eacute;n son amenazados y golpeados por las fuerzas del Gobierno&rdquo;, explica. &Eacute;l mismo sufri&oacute; acoso por ambas partes por ser un periodista cr&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        A ra&iacute;z de un reportaje sobre la corrupci&oacute;n en el sistema de justicia, varios altos mandos le dejaron claro que si volv&iacute;a a hacer algo as&iacute; ir&iacute;a a la c&aacute;rcel. A estas presiones por parte del poder se sumaron las del entorno de una banda de secuestradores. &ldquo;Entrevist&eacute; en prisi&oacute;n a su l&iacute;der y, al poco tiempo, el Gobierno orden&oacute; que fuese ahorcado. Su familia me culp&oacute; a m&iacute;. Tras su muerte, mi vida se hizo imposible. Todos los d&iacute;as recib&iacute;a amenazas de su entorno&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Afganist&aacute;n ocupa el puesto 120, entre 180 pa&iacute;ses, en la Clasificaci&oacute;n Mundial de Libertad de Prensa de Reporteros Sin Fronteras. La organizaci&oacute;n ha denunciado recientemente una ola de violencia tanto por parte del Gobierno como de los talibanes contra la prensa. Diez periodistas han sido asesinados en Afganist&aacute;n este a&ntilde;o, uno de ellos extranjero.
    </p><h3 class="article-text">Refugiados de segunda</h3><p class="article-text">
        Los afganos constituyen el segundo grupo m&aacute;s numeroso de demandantes de asilo en Europa, despu&eacute;s de los sirios. En 2015, m&aacute;s de 190.000 afganos solicitaron protecci&oacute;n en los pa&iacute;ses de la UE. En 2016, se han recibido otras 153.000 peticiones. Sin embargo, ellos saben bien que son refugiados de segunda.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En teor&iacute;a todos los que huimos de nuestros pa&iacute;ses deber&iacute;amos ser tratados igual, ya seamos sirios, iraqu&iacute;es o afganos. Por eso el acuerdo para deportarnos a nosotros es muy injusto. Aqu&iacute; en el campo de refugiados todos los afganos estamos muy preocupados y rezamos para que no se lleve a la pr&aacute;ctica&rdquo;, reconoce Arash.
    </p><p class="article-text">
        La UE lo justifica con el mismo argumento que ya utiliz&oacute; para firmar sus acuerdos de devoluci&oacute;n con Turqu&iacute;a, que supuestamente Afganist&aacute;n &ldquo;es un pa&iacute;s seguro&rdquo; y que la mayor parte de los afganos no huye por miedo sino por necesidad econ&oacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el Gobierno afgano, m&aacute;s del 50% de sus 384 distritos sufren violencia a causa de los combates entre el Ej&eacute;rcito y las milicias insurgentes. Entre ellos est&aacute;n los talibanes, que controlan entre el 25% y el 30% del pa&iacute;s, pero tambi&eacute;n el Estado Isl&aacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        El &uacute;ltimo informe de la UNAMA, la misi&oacute;n de Naciones Unidas para Afganist&aacute;n, &ldquo;el conflicto sigue matando y mutilando a miles de civiles, destruyendo el hogar de decenas de miles de personas, restringiendo su libertad de circulaci&oacute;n y su acceso a la educaci&oacute;n, salud y otros servicios&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En 2015 se documentaron 11.000 v&iacute;ctimas civiles. En los primeros seis meses de 2016 se registraron otras 5.000. Unos 3,7 millones de afganos han abandonado sus casas y viven hoy en campamentos de desplazados internos. 
    </p><h3 class="article-text">Ni criminales, ni pobres</h3><p class="article-text">
        Arash Popal ten&iacute;a una buena vida en Afganist&aacute;n. Era de clase media, fue a una buena universidad, viv&iacute;a con sus padres, que trabajaban para la Administraci&oacute;n. Ni era criminal, ni pobre, ni le faltaba educaci&oacute;n, como suelen describir los discursos de los nuevos grupos xen&oacute;fobos europeos.
    </p><p class="article-text">
        Por eso quiere escribir un libro sobre su vida y su viaje para demostrar que estamos equivocados, que cualquiera podr&iacute;a verse en su lugar. &ldquo;Viv&iacute;amos felices. Lo que m&aacute;s recuerdo es c&oacute;mo cada noche cen&aacute;bamos juntos y habl&aacute;bamos sobre c&oacute;mo hab&iacute;a ido el d&iacute;a. De verdad, yo ten&iacute;a una vida muy feliz&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ahora este antiguo reportero de la BBC espera la resoluci&oacute;n de su solicitud de asilo. Mientras, estudia alem&aacute;n y ya se ha inscrito para empezar a ir a la universidad en un nuevo pa&iacute;s, Austria, que cada vez se muestra m&aacute;s reacio a personas como &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s del muro que est&aacute; construyendo en la frontera con Italia, el Gobierno austriaco empezar&aacute; a aplicar una nueva pol&iacute;tica de restricciones dirigida espec&iacute;ficamente contra la poblaci&oacute;n afgana. A partir de ahora, la ley les obligar&aacute; a esperar tres a&ntilde;os en lugar de uno antes de que puedan traer a sus familias a Europa a trav&eacute;s de la reunificaci&oacute;n familiar.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo solo quiero que acepten mi documentaci&oacute;n para empezar una vida normal&rdquo;, pide Arash. &ldquo;Para volver a ser periodista&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María José Carmona]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/reportero-bbc-afganistan-refugiado_1_3703970.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 06 Dec 2016 18:41:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El reportero de la BBC que se convirtió en refugiado]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Afganistán,Periodismo,Refugiados,Libertad de prensa,Austria]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Haití: “Después de seis años del terremoto, esto solo es el principio”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/haiti-despues-anos-terremoto-principio_1_4245230.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/caf8c437-cca5-41a7-91a8-ba02591f3081_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Haití: “Después de seis años del terremoto, esto solo es el principio”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">60.800 haitianos continúan viviendo en campos de desplazados como Camp Cano, la mayoría en las proximidades de la capital</p><p class="subtitle">Camp Cano, uno de los campos de desplazados que se crearon en Haití tras el terremoto de 2010, sigue abierto y casi se ha convertido en un barrio más aunque con innumerables carencias</p><p class="subtitle">"No tenemos luz ni agua corriente. Tampoco hay hospitales, ni parques, ni escuelas", dice Jonás Edeis, presidente del comité de vecinos</p></div><p class="article-text">
        La temperatura supera los 30 grados, la humedad no baja del 60%. Son las 12 del mediod&iacute;a y el sol achicharra los tejados de lat&oacute;n. Desde el cielo, los destellos de luz asemejan el baile de peque&ntilde;as luci&eacute;rnagas, pero en la tierra la estampa se presta mucho menos a la imaginaci&oacute;n. Centenares de chozas improvisadas, construidas de chapa y madera, se extienden con ansia a lo largo de la colina, casi la devoran. Todas ellas, unas 450 caba&ntilde;as, forman Camp Cano, uno de los campos de desplazados que se crearon en Hait&iacute; tras el terremoto de 2010 y que hoy sigue abierto.
    </p><p class="article-text">
        Seis a&ntilde;os despu&eacute;s del se&iacute;smo, este asentamiento asomado a la bah&iacute;a de Puerto Pr&iacute;ncipe casi se ha convertido en un barrio m&aacute;s, pero con todas las carencias imaginables. &ldquo;No tenemos luz ni agua corriente. Tampoco hay hospitales, ni parques, ni escuelas&rdquo;, se queja Jon&aacute;s Edeis, presidente del comit&eacute; de vecinos. La necesidad les hizo unirse para hacer llegar sus demandas al Gobierno haitiano y la lista no tiene fin.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No hay alumbrado, recogida de basuras, ni red de saneamiento&rdquo;, insiste. El hacinamiento y la falta de higiene son palpables. Tan solo disponen de catorce letrinas para las m&aacute;s de cuatrocientas familias que viven all&iacute;. &ldquo;Al menos tenemos un techo y el lugar es tranquilo. Lo malo es cuando llueve. Las casas y las calles se llenan de agua&rdquo;, explica Theava Viasama, una de las habitantes.
    </p><p class="article-text">
        Las &ldquo;calles&rdquo; son los estrechos caminos de tierra que discurren de forma ca&oacute;tica sorteando las caba&ntilde;as. Aqu&iacute; no hay normas, las infraviviendas se levantan unas junto a otras sin respetar la distancia m&iacute;nima de seguridad en un terreno potencialmente peligroso. Cualquier movimiento de tierra podr&iacute;a hacerles revivir las pesadillas de un pasado no demasiado lejano.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Actualmente 60.800 haitianos contin&uacute;an viviendo en campos de desplazados como Camp Cano, la mayor&iacute;a en las proximidades de la capital. No obstante, el paisaje de hoy es muy distinto al de los d&iacute;as posteriores al se&iacute;smo. Durante estos seis a&ntilde;os, se ha reducido en un 96% el n&uacute;mero de asentamientos. De los 1.500 que se levantaron para dar cobijo al mill&oacute;n y medio de personas desplazadas, ahora solo quedan 45.
    </p><p class="article-text">
        Como afirma Soro Moussa, jefe de proyecto en Hait&iacute; de la Organizaci&oacute;n Internacional de las Migraciones (OIM), &ldquo;el cierre de los campamentos ha sido el gran &eacute;xito de la reconstrucci&oacute;n de Hait&iacute;&rdquo;. Organizaciones haitianas matizan, sin embargo, esa visi&oacute;n optimista. Aunque las carpas y tiendas de campa&ntilde;a ya no inunden las plazas p&uacute;blicas de Puerto Pr&iacute;ncipe, los verdaderos problemas de fondo &mdash;no hay que olvidar que Hait&iacute; ya era el pa&iacute;s m&aacute;s pobre del continente americano antes del terremoto&mdash; siguen existiendo.
    </p><p class="article-text">
        Basta con pasear por barrios como Martissant, al sur de Puerto Pr&iacute;ncipe. La mayor&iacute;a de sus habitantes trabajan en la calle, vendiendo lo que pueden. Desde gallinas a productos de limpieza o platos de arroz. Es la &uacute;nica v&iacute;a para subsistir en un pa&iacute;s donde el 80% de la poblaci&oacute;n vive de la econom&iacute;a informal. Vendedores ambulantes extienden sus mercanc&iacute;as sobre el asfalto esquivando las bocanadas de humo de decenas de tubos de escape que cada d&iacute;a colapsan las calles. Junto a ellos, el hedor de las basuras y aguas sucias se hace insoportable. La falta de saneamiento convierte cada rinc&oacute;n en un foco de infecciones y explica la r&aacute;pida expansi&oacute;n de epidemias como el c&oacute;lera.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        &ldquo;Las enfermedades est&aacute;n directamente vinculadas con sus condiciones de vida. La mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n no tiene acceso a agua corriente ni red de saneamiento, no tienen d&oacute;nde tirar la basura y suele haber desechos humanos en la calle. La extrema pobreza es el problema&rdquo;, se&ntilde;ala Azaad Alocco, jefe de misi&oacute;n de M&eacute;dicos Sin Fronteras en Hait&iacute; y responsable del &uacute;nico centro de salud 100% gratuito del barrio de Martissant.
    </p><p class="article-text">
        Hacen falta infraestructuras y servicios sociales, insisten las ONG locales. &ldquo;Despu&eacute;s de seis a&ntilde;os de reconstrucci&oacute;n, esto solo es el principio. Sin agua corriente, salud o electricidad solo se est&aacute; construyendo un problema mayor. La verdadera reconstrucci&oacute;n debe empezar por resolver la inequidad social y econ&oacute;mica&rdquo;, defiende Antonal Mortime, portavoz de la Plataforma de Organizaciones Haitianas por los Derechos Humanos.
    </p><p class="article-text">
        Hoy Hait&iacute; se encuentra entre los 25 pa&iacute;ses menos desarrollados del mundo, m&aacute;s de la mitad de la poblaci&oacute;n vive en situaci&oacute;n de pobreza y los niveles de desigualdad se sit&uacute;an entre los m&aacute;s altos. Seg&uacute;n Naciones Unidas, en los dos pr&oacute;ximos a&ntilde;os har&aacute;n falta 400 millones de d&oacute;lares para atender problemas como la inseguridad alimentaria, las dificultades de acceso a la educaci&oacute;n y el empleo o la prevenci&oacute;n del c&oacute;lera. Valores que no miden los sism&oacute;grafos pero que, igualmente, ponen en peligro el futuro del pa&iacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María José Carmona, Paloma García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/haiti-despues-anos-terremoto-principio_1_4245230.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 12 Jan 2016 19:52:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Haití: “Después de seis años del terremoto, esto solo es el principio”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Haití,Terremotos,Ayudas]]></media:keywords>
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