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    <title><![CDATA[elDiario.es - Tobias Jones]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/tobias_jones/]]></link>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El pacto con el diablo del turismo necesita un repaso]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/pacto-turismo-diablo-necesita-repaso_1_4143408.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4eac8969-fad8-4752-ba2b-876995b0184b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Cinque Terre, Italia/ Flickr"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Italia ha impuesto límites de visitantes en sus puntos de interés turístico más valiosos para protegerlos del impacto humano</p><p class="subtitle">Estas iniciativas nacen de un intento de contener el único interés comercial del intercambio cultural que se da en la actualidad</p></div><p class="article-text">
        Italia es el destino tur&iacute;stico por antonomasia, un museo al aire libre para peregrinos, habituales del <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Grand_Tour" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Grand Tour</em></a>, amantes de la gastronom&iacute;a, perezosos de playa y cazadores de iglesias. El pa&iacute;s -el quinto m&aacute;s visitado del mundo, con casi 47 millones de turistas que generan unos 32.000 millones de euros al a&ntilde;o- es diligente a la hora de promocionar el turismo. Se necesita ser valiente para cerrar un grifo como este. Pero en algunas zonas desbordadas del pa&iacute;s est&aacute; ocurriendo.
    </p><p class="article-text">
        Las autoridades italianas han declarado esta semana que van a limitar el n&uacute;mero de visitantes al <em>Cinque Terre</em>, un territorio compuesto por cinco pueblos de pescadores en Liguria. La cantidad de turistas va a ser reducida a un mill&oacute;n y medio (un mill&oacute;n menos que el pasado a&ntilde;o) porque estas diminutas localidades son incapaces de asumir la afluencia. El anuncio llega despu&eacute;s de que el a&ntilde;o pasado se prohibiera a un enorme crucero acceder a la Laguna de Venecia. 
    </p><p class="article-text">
        Este movimiento va contra la tendencia habitual, ya que la mayor&iacute;a de destinos tur&iacute;sticos persigue conseguir todos los visitantes que les sea posible. Y esto convierte al turismo en agente de un pacto con el diablo: cuantos m&aacute;s visitantes atraes, m&aacute;s dinero produces, pero pierdes el toque inocente, tradicional, aut&eacute;ntico y virgen que alimenta la imaginaci&oacute;n del turista. 
    </p><p class="article-text">
        Siempre se ha defendido que el turismo &ldquo;abre la mente&rdquo;. Creemos que relacionarnos con comunidades ex&oacute;ticas en lugares poco comunes nos desproveer&aacute; de cualquier resquicio provinciano. Pero en una &eacute;poca de turismo en masa, la interacci&oacute;n con esas comunidades y lugares ha perdido su raz&oacute;n de ser. Nuestro intercambio se ha convertido en un acto meramente comercial.
    </p><p class="article-text">
        Recuerdo c&oacute;mo hace a&ntilde;os ped&iacute;a indicaciones en un viaje organizado por Jamaica. Un se&ntilde;or me se&ntilde;al&oacute; la direcci&oacute;n correcta y, justo cuando pensaba que hab&iacute;amos roto alg&uacute;n tipo de barrera cultural o racial, me pidi&oacute; un d&oacute;lar en un gesto ligeramente amenazador. El turismo se ha convertido en el equivalente al sexo de una noche, con cada una de las partes cogiendo lo que quieren: los turistas consiguen su <em>selfie</em> frente a alg&uacute;n edificio emblem&aacute;tico y los locales vac&iacute;an los bolsillos de los extranjeros todo lo que puedan.
    </p><p class="article-text">
        El espectador, por supuesto, siempre causa un efecto en lo que observa, y nuestros viajes pueden destrozar los sitios a los que vamos. La atracci&oacute;n tur&iacute;stica m&aacute;s cercana a donde vivo es Gastonbury Tor en Somerset. Una encantadora y peque&ntilde;a colina con vistas que se extienden sobre el condado m&aacute;s hermoso de Inglaterra. Sin embargo, tanta gente caminaba por ella que ahora el camino es de hormig&oacute;n y un cartel colgado de la valla nos advierte que no podemos desviarnos. No es exactamente un paseo por la naturaleza.
    </p><p class="article-text">
        Es por eso que muchos destinos tur&iacute;sticos se muestran displicentes con aquellos que los visitan. Cada pa&iacute;s tiene un t&eacute;rmino parecido al <em>grockle</em> del West Country (el suroeste ingl&eacute;s) o el <em>guiri</em> espa&ntilde;ol para referirse con desprecio a esos fastidiosos y torpes turistas. El ejemplo reciente m&aacute;s sangrante lo protagoniza la enrevesada historia de la pareja que fue a las Maldivas para renovar sus votos matrimoniales. El hotel les cobr&oacute; 1.050 euros por una ceremonia oficiada por el personal del hotel en la que les insultaban con maldad en dhivehi, el idioma local. Esta terrible historia simboliza un extra&ntilde;o mundo de occidentales anhelando tierras paradis&iacute;acas y virginales; y locales que les estafan y desprecian.
    </p><p class="article-text">
        Algunos pa&iacute;ses se han enfrentado al dilema con la innovaci&oacute;n. Bhutan no limita su n&uacute;mero de turistas, pero les fuerza por medio de viajes organizados a gastarse 220 euros por una noche en temporada alta (180 como m&iacute;nimo), que aparentemente van destinados a la educaci&oacute;n, sanidad y dem&aacute;s. Otros lugares, como Venecia, tienen enormes diferencias en los precios de las atracciones tur&iacute;sticas dependiendo de si eres residente o no. Pero estas medidas solo sirven para destacar que las relaciones contigo son, ante todo, comerciales. Otros destinos (como Costa Rica o las Gal&aacute;pagos) animan a los turistas a contribuir como fil&aacute;ntropos ecol&oacute;gicos o testigos de las sostenibilidad. Pero el ecoturismo es una descarada contradicci&oacute;n en s&iacute; mismo.
    </p><p class="article-text">
        Una parte del problema reside en que nuestro escapismo a menudo subraya la inmensa desigualdad de nuestro planeta. Es totalmente comprensible (en especial si eres del norte de Europa) que persigas el sol y las playas de arena. Pero despu&eacute;s tenemos que ver esas desgarradoras im&aacute;genes de refugiados ahog&aacute;ndose en las orillas de Lampedusa mientras los europeos se ponen crema solar. Nosotros representamos a esos europeos privilegiados, tanto si aparecemos en la foto como si no.
    </p><p class="article-text">
        Vamos a continuar viajando como locos porque somos n&oacute;madas por instinto. La curiosidad es una buena virtud, y abre tanto las mentes y el coraz&oacute;n como la cartera. Nadie quiere que se acabe. Si la industria tur&iacute;stica desapareciese ma&ntilde;ana, la econom&iacute;a sufrir&iacute;a las consecuencias a escala global. No en vano, el turismo representa casi la tercera parte del sector servicios del mundo.
    </p><p class="article-text">
        Pero quiz&aacute; deber&iacute;amos observar el asunto desde la otra perspectiva. Si queremos tener el derecho a ir a cualquier parte, debemos permitir que otras personas cuenten con ese derecho tambi&eacute;n. No puede ser que solo permitamos a los ricos viajar, comprar propiedades y echar ra&iacute;ces. Si invertimos nuestro dinero en sus pa&iacute;ses, nuestro deber es permitir a su vez que los extranjeros se ganen la vida en el nuestro. Porque hasta que no haya un sentimiento de igualdad hacia este movimiento humano alrededor del globo, hasta que el turismo no imprima una sensaci&oacute;n de convivencia con otras culturas, continuar&aacute; siendo como el sexo de una noche.
    </p><p class="article-text">
        Traducci&oacute;n de <a href="http://www.eldiario.es/autores/monica_zas_marcos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">M&oacute;nica Zas</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tobias Jones]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/pacto-turismo-diablo-necesita-repaso_1_4143408.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 21 Feb 2016 18:36:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Turismo,Globalización,Italia,Economía]]></media:keywords>
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