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    <title><![CDATA[elDiario.es - Naomi Klein]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/naomi_klein/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Naomi Klein]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Necesitamos un éxodo del sionismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/necesitamos-exodo-sionismo_129_11319694.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/86dc6e2b-3161-432f-8d6a-b269623ee69d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Necesitamos un éxodo del sionismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No necesitamos ni queremos el falso ídolo del sionismo. Queremos liberarnos de un proyecto que comete genocidio en nuestro nombre</p><p class="subtitle">Israel lucha en cuatro frentes con “enemigos” externos, pero la derrota de Netanyahu podría venir desde dentro</p></div><p class="article-text">
        He estado pensando en Mois&eacute;s y en la rabia que sinti&oacute; al bajar del monte y encontrar a los israelitas adorando un becerro de oro. A la ecofeminista que hay en m&iacute; siempre le incomod&oacute; esa historia: &iquest;qu&eacute; clase de Dios siente celos de los animales? &iquest;Qu&eacute; clase de Dios quiere acaparar para s&iacute; todo lo sagrado que hay en la Tierra?
    </p><p class="article-text">
        Pero hay una interpretaci&oacute;n menos literal de la historia. Es una historia de falsos &iacute;dolos, de la tendencia humana a adorar lo profano y brillante, a fijarnos en lo peque&ntilde;o y material en lugar de en lo grande y trascendente.
    </p><p class="article-text">
        En este hist&oacute;rico y revolucionario S&eacute;der en la Calle [comida ritual de la Pascua hebrea], lo que esta noche quiero decirles es que una vez m&aacute;s son demasiados los que adoran a un falso &iacute;dolo que los tiene embelesados, embriagados y envilecidos. <a href="https://www.eldiario.es/internacional/israel-estrategia-entrevista-pappe_128_2241488.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ese falso &iacute;dolo se llama sionismo</a>.
    </p><p class="article-text">
        Es un falso &iacute;dolo que usa lo m&aacute;s profundo de nuestros relatos b&iacute;blicos sobre justicia y emancipaci&oacute;n de la esclavitud &mdash;la propia historia de la Pascua&mdash;, para transformarlos en brutales armas de robo colonial de tierras, en hojas de ruta para el genocidio y la limpieza &eacute;tnica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es un falso &iacute;dolo que ha cogido <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/el-blog-de-apdha/largo-brazo-sionismo_132_1493011.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la trascendental idea de la tierra prometida</a> &mdash;una met&aacute;fora de la liberaci&oacute;n humana que a trav&eacute;s de m&uacute;ltiples religiones ha llegado a todos los rincones del planeta&mdash;, y se ha atrevido a convertirla en el contrato de compraventa de un etnoestado militarista.
    </p><p class="article-text">
        La interpretaci&oacute;n que el sionismo pol&iacute;tico hace de la liberaci&oacute;n es en s&iacute; misma profana. Desde un primer momento <a href="https://www.eldiario.es/internacional/temor-segunda-nakba-gaza_129_10601794.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">exigi&oacute; con la Nakba la expulsi&oacute;n de los palestinos</a> de sus hogares y tierras ancestrales. Desde un primer momento, estuvo en conflicto con el sue&ntilde;o de la liberaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Estamos en S&eacute;der y vale la pena recordar que tambi&eacute;n hay que incluir el sue&ntilde;o de liberaci&oacute;n y de autodeterminaci&oacute;n del pueblo egipcio.
    </p><p class="article-text">
        El falso &iacute;dolo del sionismo entiende que para la seguridad de Israel hacen falta una dictadura en Egipto y estados vasallos. Desde un primer momento ha fabricado un desagradable tipo de libertad en el que <a href="https://www.eldiario.es/unrwa/privados-educacion-ninos-gaza-aprenden-sobrevivir_132_10961962.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los ni&ntilde;os palestinos no son vistos como seres humanos</a>, sino como amenaza demogr&aacute;fica. De la misma manera que en el Libro del &Eacute;xodo el fara&oacute;n tem&iacute;a por la creciente poblaci&oacute;n de israelitas y ordenaba por ese motivo dar muerte a sus hijos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El sionismo es un falso ídolo que ha traicionado todos los valores del judaísmo, incluido el que concedemos al cuestionamiento, una práctica que forma parte del Séder con las cuatro preguntas que el niño más pequeño debe formular</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El sionismo nos ha tra&iacute;do hasta este momento de cat&aacute;strofe y es hora de que lo digamos claramente: este es el lugar al que nos viene llevando desde siempre.
    </p><p class="article-text">
        Es un falso &iacute;dolo que ha llevado a demasiados de los nuestros por un camino profundamente inmoral y que ahora les hace justificar la vulneraci&oacute;n de mandamientos fundamentales: no matar&aacute;s; no robar&aacute;s; no codiciar&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Es un falso &iacute;dolo que equipara la libertad jud&iacute;a con bombas de racimo que matan y mutilan a ni&ntilde;os palestinos.
    </p><p class="article-text">
        El sionismo es un falso &iacute;dolo que ha traicionado todos los valores del juda&iacute;smo, incluido el que concedemos al cuestionamiento, una pr&aacute;ctica que forma parte del S&eacute;der con las cuatro preguntas que el ni&ntilde;o m&aacute;s peque&ntilde;o debe formular.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El sionismo es un falso &iacute;dolo que ha traicionado el amor que como pueblo profesamos por la palabra escrita y por la educaci&oacute;n, justificando el bombardeo de todas las universidades de Gaza; la destrucci&oacute;n de innumerables colegios, imprentas y archivos; el asesinato de cientos de acad&eacute;micos, periodistas y poetas. <a href="https://www.eldiario.es/internacional/escuelas-cerradas-destruidas-compromete-guerra-educacion-futuro-ninos-gaza_1_10799599.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La muerte de los medios de educaci&oacute;n</a>, lo que los palestinos llaman <em>escolasticidio</em>.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, en esta ciudad de Nueva York, las universidades llaman a la polic&iacute;a y se atrincheran contra l<a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/decenas-detenidos-yale-universidad-nueva-york-durante-protestas-estudiantiles-propalestinas_1_11311041.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a grave amenaza que representan sus propios estudiantes</a> por atreverse a hacer preguntas b&aacute;sicas, como esta: &iquest;c&oacute;mo pod&eacute;is afirmar que cre&eacute;is en algo, y menos en nosotros, mientras permit&iacute;s, invert&iacute;s y colabor&aacute;is con este genocidio?
    </p><p class="article-text">
        Durante demasiado tiempo se ha permitido que el falso &iacute;dolo del sionismo crezca sin control. As&iacute; que esta noche decimos: esto se acaba aqu&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Nuestro juda&iacute;smo no cabe dentro de un etnoestado porque nuestro juda&iacute;smo es internacionalista por naturaleza.
    </p><p class="article-text">
        Nuestro juda&iacute;smo no puede ser protegido por el ej&eacute;rcito desenfrenado de ese Estado, porque lo &uacute;nico que hace ese ej&eacute;rcito es sembrar el dolor y cosechar el odio, incluso contra nosotros como jud&iacute;os.
    </p><p class="article-text">
        Nuestro juda&iacute;smo no se siente amenazado por las voces que, en solidaridad con Palestina, alzan gentes de todas las razas, etnias, generaciones, identidades de g&eacute;nero y capacidades f&iacute;sicas. Nuestro juda&iacute;smo forma parte de esas voces y sabe que en ese coro residen nuestra seguridad y nuestra liberaci&oacute;n colectiva.
    </p><p class="article-text">
        Nuestro juda&iacute;smo es el juda&iacute;smo del S&eacute;der de Pascua: la ceremonia de compartir comida y vino en un encuentro con seres queridos y extra&ntilde;os por igual. Un ritual intr&iacute;nsecamente port&aacute;til, lo suficientemente ligero como para llevarlo a la espalda, sin otra necesidad que la de estar con los dem&aacute;s. Un ritual sin muros, sin templo y sin rabino en el que todos cumplen un papel, tambi&eacute;n y especialmente el ni&ntilde;o m&aacute;s peque&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        El S&eacute;der es una invenci&oacute;n caracter&iacute;stica de la di&aacute;spora, hecha para el duelo colectivo y la contemplaci&oacute;n, para el cuestionamiento y el recuerdo, para revitalizar el esp&iacute;ritu revolucionario.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que mirad a vuestro alrededor. Este de aqu&iacute; es nuestro juda&iacute;smo. Cueste lo que cueste, rezamos en el altar de la solidaridad y de la ayuda mutua mientras suben las aguas, arden los bosques y nada es seguro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ni necesitamos ni queremos el falso &iacute;dolo del sionismo. Queremos liberarnos de un proyecto que comete genocidio en nuestro nombre. Liberarnos de una ideolog&iacute;a sin m&aacute;s plan de paz que cerrar tratos con las teocracias asesinas de los petroestados vecinos mientras vende al mundo tecnolog&iacute;as para cometer asesinatos con robots.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nuestra intenci&oacute;n es liberar al juda&iacute;smo de un etnoestado que quiere a los jud&iacute;os en un estado permanente de miedo, que quiere que nuestros hijos sientan miedo y hacernos creer que el mundo est&aacute; en contra de nosotros para que as&iacute; corramos a refugiarnos en su fortaleza bajo su c&uacute;pula de hierro. O para que sigan fluyendo las armas y las donaciones, al menos.
    </p><p class="article-text">
        Ese es el falso &iacute;dolo. Y no es solo Netanyahu. Es el mundo que &eacute;l cre&oacute; y que a su vez lo cre&oacute; a &eacute;l. Es el sionismo.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Naomi Klein </strong></em><em>es columnista y colaboradora de The Guardian US. Es profesora de justicia clim&aacute;tica y codirectora del Centro para la Justicia Clim&aacute;tica de la University of British Columbia. Su &uacute;ltimo libro, Doppelganger. Un viaje al mundo del espejo, se public&oacute; en septiembre.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Esta es una transcripci&oacute;n de un discurso pronunciado en el S&eacute;der de emergencia celebrado la semana pasada en las calles de Nueva York.</em>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        Traducci&oacute;n de Francisco de Z&aacute;rate
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Naomi Klein]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/necesitamos-exodo-sionismo_129_11319694.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 May 2024 19:46:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Necesitamos un éxodo del sionismo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gaza,Franja de Gaza,Israel,Conflicto Palestina-Israel]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[VÍDEO | Naomi Klein: "La crisis del clima llegó en el peor momento, el del fanatismo por el libre mercado"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/naomi-klein-green-new-deal_1_1324818.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Diálogo entre Amy Goodman y la periodista, escritora y activista canadiense Naomi Klein con motivo de su nuevo libro</p><p class="subtitle">On Fire: The (Burning) Case for a Green New Deal</p><p class="subtitle">[En llamas: el (candente) argumento a favor de un 'Green New Deal'], Klein plantea una transfomación radical y sistémica para hacer frente a la crisis climática</p><p class="subtitle">"Se trata de luchar contra la pobreza, el racismo, contra todas las manifestaciones de desigualdad y marginación a la vez que disminuimos drásticamente las emisiones"</p></div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        En medio de los crecientes desastres clim&aacute;ticos en todo el planeta, desde los voraces <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/Incendios-Amazonas-tragedia-ve_0_935456501.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">incendios en el Amazonas</a> hasta el destructivo paso del <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/huracan-Dorian-Bahamas-millones-dolares_0_940705962.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hurac&aacute;n Dorian</a> por Bahamas, hablamos con la reconocida periodista, escritora y activista Naomi Klein.
    </p><p class="article-text">
        En su nuevo libro <em>On Fire: The (Burning) Case for a Green New Deal</em> [En llamas: el (candente) argumento a favor de un 'Green New Deal'], Klein analiza sin miramientos el surgimiento del ecofascismo en momentos que los pa&iacute;ses occidentales refuerzan sus fronteras y la supremac&iacute;a blanca aumenta en todo el mundo como respuesta a la crisis clim&aacute;tica. Pero adem&aacute;s plantea otro camino que la humanidad puede recorrer para hacer frente al desaf&iacute;o del calentamiento global por medio de una transformaci&oacute;n radical y sist&eacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Sabemos que si disminuimos nuestras emisiones a tiempo se requerir&aacute;n transformaciones en nuestro modo de vida en la ciudades, nuestro modo de desplazarnos, nuestro modo de cultivar nuestros alimentos y de obtener la energ&iacute;a que utilizamos&rdquo;, dice Klein. &ldquo;En esencia, lo que plantea el 'Green New Deal' es que si vamos a hacer todo esto, &iquest;por qu&eacute; no solucionar a la vez todas estas crisis sist&eacute;micas de car&aacute;cter social y econ&oacute;mico? Porque vivimos en una era en la que se solapan m&uacute;ltiples crisis&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Amy Goodman:</strong> el t&iacute;tulo del libro es <em>On Fire: The (Burning) Case for a Green New Deal</em>. Se est&aacute; hablando mucho de esto. Desde luego los candidatos a las elecciones a lo largo del espectro pol&iacute;tico hablan de ello, ya sea a favor o en contra. &iquest;Qu&eacute; significa para usted el 'Green New Deal'? &iquest;A qu&eacute; tipo de crisis nos estamos enfrentando?
    </p><p class="article-text">
        <strong>Naomi Klein:</strong> Es cierto que el 'Green New Deal' se ha convertido en una especie de eslogan que ha sido tergiversado m&aacute;s por la cadena de noticias Fox de lo que ha sido descrito de forma correcta por los llamados medios de comunicaci&oacute;n progresistas. As&iacute; que hay mucha confusi&oacute;n sobre qu&eacute; quiere decir. B&aacute;sicamente, es una estrategia transformadora para abordar la crisis clim&aacute;tica de una forma acorde con la magnitud de la crisis. Un acercamiento que afirma que los pasos que tomemos deben estar basados en la ciencia. Los cient&iacute;ficos nos est&aacute;n diciendo que necesitamos reducir a la mitad las emisiones globales en tan solo 11 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        [El 'Green New Deal'] no es una pol&iacute;tica aislada enfocada en las emisiones de carbono, como un impuesto, o una fijaci&oacute;n de l&iacute;mites m&aacute;ximos e intercambio de los derechos de emisi&oacute;n. Su objetivo es transformar la econom&iacute;a, hacerla m&aacute;s equitativa. Se trata de luchar contra la pobreza, contra el racismo, contra todas las manifestaciones de desigualdad y marginaci&oacute;n a la vez que disminuimos dr&aacute;sticamente las emisiones. Porque sabemos que si disminuimos nuestras emisiones a tiempo se requerir&aacute;n transformaciones en nuestro modo de vida en la ciudades, nuestro modo de desplazarnos, nuestro modo de cultivar nuestros alimentos y de obtener la energ&iacute;a que utilizamos. En esencia, lo que plantea el 'Green New Deal' es que, si vamos a hacer todo esto, &iquest;por qu&eacute; no solucionar a la vez todas estas crisis sist&eacute;micas de car&aacute;cter social y econ&oacute;mico? Porque vivimos en una era en la que se solapan m&uacute;ltiples crisis.
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>Juan Gonz&aacute;lez:</strong> una de las cosas que usted se&ntilde;ala es que&hellip; en primer lugar, los cr&iacute;ticos est&aacute;n diciendo que el 'Green New Deal' es demencialmente ambicioso y que tiene un coste prohibitivo para la econom&iacute;a estadounidense y para la de otros pa&iacute;ses. Pero usted indica que en el pasado hubo momentos en los que el Gobierno de Estados Unidos emple&oacute; grandes cantidades de dinero y de efectivos para afrontar problemas. Usted menciona el 'New Deal' original del presidente Franklin D. Roosevelt y el Plan Marshall luego de la Segunda Guerra Mundial. Se trat&oacute; de dos intentos de lo que algunos llamar&iacute;an capitalistas ilustrados de afrontar el hecho de que algunos pa&iacute;ses &ndash;Europa, tras la Segunda Guerra Mundial, y EEUU&ndash; se encaminaban hacia una posible revoluci&oacute;n&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Naomi Klein:</strong> Exacto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Juan Gonz&aacute;lez:</strong> &hellip;y tuvieron que responder a los movimientos populares llevando a cabo inversiones y cambios dr&aacute;sticos. H&aacute;blenos m&aacute;s sobre eso.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Naomi Klein:</strong> Por supuesto. Llevo m&aacute;s de una d&eacute;cada escribiendo acerca de la crisis clim&aacute;tica e intentado comprender por qu&eacute;, a pesar de todas las advertencias cient&iacute;ficas, a pesar de que, en efecto, resulta costoso afrontar la crisis &ndash;aunque sabemos que la inacci&oacute;n no solo resulta costosa sino que tiene unas consecuencias humanas devastadoras&ndash;, por qu&eacute; hemos estado hablando y hablando&hellip; por qu&eacute; nuestros Gobiernos han estado hablando durante m&aacute;s de 30 a&ntilde;os de reducir las emisiones y, sin embargo, las emisiones han aumentado un 40% a nivel mundial.
    </p><p class="article-text">
        Una raz&oacute;n es que, como especie, esta crisis nos lleg&oacute; en el peor momento posible de la evoluci&oacute;n humana en que una crisis colectiva de esta naturaleza podr&iacute;a llegarnos, esto es, a finales de la d&eacute;cada de 1980, el punto culminante del fanatismo por el libre mercado, justo cuando se derrumba el muro de Berl&iacute;n, justo cuando se declara el fin de la historia, justo cuando Margaret Thatcher dice que no hay alternativa posible a este sistema, que el concepto de sociedad no existe. Esto fue un gran problema porque, por un lado, nos han estado diciendo que en realidad no somos capaces de hacer nada colectivamente, as&iacute; que debemos reducir la acci&oacute;n colectiva, recortar programas gubernamentales ya existentes, que hay que privatizarlo todo, cuando lo que estamos enfrentando es una crisis que necesita de una acci&oacute;n y una inversi&oacute;n colectivas sin precedentes. Sin embargo, lo que estamos haciendo es entreg&aacute;ndoles las herramientas a empresas privadas con fines de lucro, ya se trate del agua, la electricidad o el transporte.
    </p><p class="article-text">
        El valor real de llamarle el 'Green New Deal' y evocar una &eacute;poca anterior, es que nos recuerda que, de hecho, s&iacute; es posible solucionar crisis colectivas. Hay tanto derrotismo y ret&oacute;rica apocal&iacute;ptica que realmente&hellip; apelar a la naturaleza humana&hellip; sin duda, Jonathan Franzen es el m&aacute;s destacado y reciente ejemplo, pero escuchamos este argumento constantemente: la humanidad no puede lograr algo de esa magnitud; los humanos son incapaces de hacer algo m&aacute;s all&aacute; de satisfacer sus propios instintos m&aacute;s elementales e inmediatos. Las personas escuchan esto. Escuchan que esto es todo lo que somos. Y se sienten desalentadas.
    </p><p class="article-text">
        Y creo que es importante recordarnos a nosotros mismos que ante la Gran Depresi&oacute;n, ante la crisis econ&oacute;mica m&aacute;s grave que este pa&iacute;s ha enfrentado, hubo una gran acci&oacute;n colectiva, ya fueran los miembros del Cuerpo Civil de Conservaci&oacute;n plantando 2.300 millones de &aacute;rboles, estableciendo cientos de campamentos a lo largo del pa&iacute;s, reduciendo la erosi&oacute;n del suelo, creando 800 nuevos parques estatales, o ya fueran los cientos de miles de piezas de arte creados durante ese primer 'New Deal', o, como dijo Juan, el Plan Marshall, que nos recuerda otro momento de acci&oacute;n colectiva.
    </p><p class="article-text">
        No solo fueron las buenas intenciones las que motivaron a los gobiernos a crear estos programas. Fueron las vicisitudes del conflicto social, las huelgas, el activismo y el alza del socialismo. Estas pol&iacute;ticas se entendieron como un compromiso. Es necesario que recordemos esta historia, porque nos recuerda que aquello que llamamos naturaleza humana, que se evoca para decirnos que estamos destinados al fracaso, no es algo inamovible. Los seres humanos somos muchas cosas. Hemos sido diferentes en el pasado, y podemos ser diferentes otra vez.
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>Amy Goodman:</strong> Naomi Klein, usted usa la expresi&oacute;n &ldquo;barbarismo clim&aacute;tico&rdquo;. Explique a qu&eacute; se refiere.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Naomi Klein:</strong> utilizo esa frase para describir el hecho de que a menudo hablamos de algunos Gobiernos, como el de Trump, y los describimos como Gobiernos que niegan el cambio clim&aacute;tico. No creo que nieguen que el cambio clim&aacute;tico sea real. Donald Trump ha tenido que adaptar la construcci&oacute;n de sus campos de golf debido al aumento del nivel del mar. Ellos saben que est&aacute; sucediendo, pero piensan que van a estar bien. Piensan que sus familias estar&aacute;n bien. Piensan que los pa&iacute;ses m&aacute;s ricos estar&aacute;n bien. Son Gobiernos que se est&aacute;n adaptando al cambio clim&aacute;tico. No lo est&aacute;n haciendo como la ONU quisiera que lo hicieran: reduciendo las emisiones, construyendo rompeolas, o lo que fuere. Est&aacute;n construyendo muros fronterizos. Se est&aacute;n adaptando a trav&eacute;s del desencadenamiento de una ideolog&iacute;a supremacista blanca y de la creaci&oacute;n de la justificaci&oacute;n intelectual que permita que millones de personas mueran. Eso es lo que quiero decir con &ldquo;barbarismo clim&aacute;tico&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ya estamos viendo como se est&aacute; dejando morir a miles de personas en el Mediterr&aacute;neo. Estamos viendo a personas abandonadas en centros de detenci&oacute;n para migrantes que se parecen mucho a campos de concentraci&oacute;n, ya sea en campos fuera del propio pa&iacute;s como hace el Gobierno australiano o ya sea en campos de detenci&oacute;n en Libia como hace la Uni&oacute;n Europea, y ahora el Gobierno de Trump estableciendo sus propios campos de detenci&oacute;n. Creo que esto deber&iacute;a entenderse como una especie de adaptaci&oacute;n al cambio clim&aacute;tico. Esa es la propuesta de esos Gobiernos para lidiar con un mundo en el que millones de personas se est&aacute;n viendo forzadas a abandonar sus pa&iacute;ses de origen. Acabamos de enterarnos, justo ayer, a trav&eacute;s del Centro de Monitoreo del Desplazamiento Interno, que durante los primeros seis meses de 2019 siete millones de personas tuvieron que desplazarse debido a inundaciones, sequ&iacute;as y otros desastres, muchos de ellos vinculados a la crisis clim&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Juan Gonz&aacute;lez:</strong> hablando de algunos de estos desastres, uno de los ensayos m&aacute;s impactantes del libro &ndash;que para aclarar, se trata de una recopilaci&oacute;n de ensayos que usted ha escrito a lo largo de 10 a&ntilde;os en materia de cambio clim&aacute;tico&ndash; se titula <em>La temporada de humo</em>. Habla de cuando en 2017 usted viaj&oacute; al hogar de su familia en British Columbia para sus habituales vacaciones de verano y se vio sorprendida por los cambios que estaban ocurriendo a su alrededor como resultado de los incendios forestales que envolv&iacute;an el oeste de EEUU y Canad&aacute;. &iquest;Ser&iacute;a posible que nos hablara m&aacute;s sobre eso?
    </p><p class="article-text">
        <strong>Naomi Klein:</strong> s&iacute;. Ese ensayo es un intento de plasmar lo implacable de algunas de las formas en que la crisis clim&aacute;tica se est&aacute; materializando porque, obviamente, son los graves desastres como las tormentas sin precedentes los que captan nuestra atenci&oacute;n, como debe ser. Pero parte de la raz&oacute;n por la que estamos viendo un cambio en encuestas al respecto de la crisis clim&aacute;tica&hellip; y estamos viendo un cambio en Estados Unidos, donde no solo cada vez m&aacute;s personas est&aacute;n entendiendo que s&iacute;, el cambio clim&aacute;tico es real, y s&iacute;, los humanos son los responsables, sino que la gente est&aacute; situando al cambio clim&aacute;tico como su primera o segunda preocupaci&oacute;n. Hay una verdadera sensaci&oacute;n de urgencia, y la raz&oacute;n principal de que eso ocurra es sencillamente que las vidas de muchas personas se est&aacute;n viendo afectadas por tormentas, inundaciones y sequ&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Pero el humo afecta a much&iacute;sima gente. Incluso si no est&aacute;s tan cerca del incendio forestal como para tener que abandonar el lugar. Durante los pasados veranos toda la regi&oacute;n del Pac&iacute;fico Noroeste &ndash;y del que escribo fue en 2017, pero tambi&eacute;n ocurri&oacute; en 2018&ndash; ha estado envuelta en humo durante m&aacute;s de un mes. Y se han visto los efectos en la salud respiratoria, adem&aacute;s de generar una intensa sensaci&oacute;n de inquietud, que es lo que intentaba plasmar en el ensayo, causada por el extra&ntilde;o aspecto del sol y la luna y esos peque&ntilde;os puntos rojos o anaranjados en el cielo y, por supuesto, hemos visto las desigualdades que siempre acompa&ntilde;an estos eventos. As&iacute; que los migrantes que recolectaban frutas, por ejemplo, al otro lado de la frontera, en el estado de Washington, ten&iacute;an que recoger frutas en estas espantosas condiciones. Condiciones que ya desde un inicio no son buenas. Y a medida que los trabajadores se desplomaban durante su jornada laboral, los enviaban de vuelta a sus hogares como si fueran bienes defectuosos. As&iacute; que parte de lo que estoy explorando en ese ensayo es, por supuesto, lo que la ONU ahora llama &ldquo;apartheid clim&aacute;tico&rdquo;, en el que vemos estos impactos extremadamente desiguales.
    </p><p class="article-text">
        Traducido por Ile&aacute;n P&eacute;rez
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Amy Goodman, Naomi Klein]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/naomi-klein-green-new-deal_1_1324818.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 08 Oct 2019 19:19:28 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[VÍDEO | Naomi Klein: "La crisis del clima llegó en el peor momento, el del fanatismo por el libre mercado"]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Naomi Klein]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una nueva doctrina del shock: en un mundo en crisis, todavía puede vencer la moralidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/doctrina-crisis-todavia-vencer-moralidad_129_3163874.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f9bb7d97-d71c-42c1-bb58-abc79f6215f7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una nueva doctrina del shock: en un mundo en crisis, todavía puede vencer la moralidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Jeremy Corbyn, Bernie Sanders y Podemos en España han demostrado que puede tener éxito una estrategia audaz y decente. Esta verdad debe empoderar a la izquierda</p><p class="subtitle">En todo el mundo, la izquierda tiene el imperativo moral de ganar. Hay mucho en juego y queda muy poco tiempo como para conformarnos con menos.</p></div><p class="article-text">
        Vivimos tiempos aterradores. Desde jefes de Estado que <a href="https://www.theguardian.com/commentisfree/2017/aug/09/trump-brink-nuclear-war-stop" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tuitean amenazas nucleares</a>, a regiones enteras arrasadas por desastres naturales, pasando por&nbsp;<a href="https://www.theguardian.com/world/2017/jun/03/mediterranean-refugees-migrants-deaths" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">miles de migrantes</a> que se ahogan en las costas de Europa y por&nbsp;<a href="https://www.theguardian.com/commentisfree/2017/sep/24/germany-elections-afd-europe-immigration-merkel-radical-right" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">partidos abiertamente racistas</a> que avanzan electoralmente: pareciera que hay muchas razones para ser pesimistas sobre nuestro futuro.
    </p><p class="article-text">
        Por poner un ejemplo, el Caribe y el sur de Estados Unidos se encuentran&nbsp;<a href="https://www.theguardian.com/commentisfree/2017/sep/11/threat-climate-change-hurricane-harvey-irma-droughts" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en medio de una temporada de huracanes sin precedentes</a> y son golpeados por tormenta tras tormenta. Puerto Rico &ndash;arrasado por Irma y luego por Mar&iacute;a&ndash;&nbsp;<a href="https://www.theguardian.com/world/2017/sep/22/puerto-rico-hurricane-maria-dam" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no tiene electricidad</a> y la situaci&oacute;n podr&iacute;a extenderse durante meses. Adem&aacute;s, sus sistemas de agua corriente y de comunicaci&oacute;n se han visto muy afectados. Sin embargo, igual que sucedi&oacute; tras el <a href="https://www.theguardian.com/us-news/ng-interactive/2015/aug/17/hurricane-katrina-timeline" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hurac&aacute;n Katrina</a>, el gobierno brilla por su ausencia. Donald Trump est&aacute; demasiado ocupado intentando que echen a los atletas que se atreven a hacer visible la violencia racial. Todav&iacute;a no se ha anunciado ning&uacute;n <a href="https://www.nbcnews.com/news/us-news/hurricane-maria-puerto-ricans-plead-more-federal-aid-devastated-island-n804671" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">paquete de ayudas federales a Puerto Rico</a>. Y los buitres ya sobrevuelan la isla: la prensa sugiere que la &uacute;nica forma que tiene Puerto Rico de&nbsp;<a href="https://www.nytimes.com/2016/02/02/business/dealbook/puerto-rico-power-authoritys-debt-is-rooted-in-free-electricity.html?_r=0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">volver a tener electricidad</a> es vendiendo las empresas de servicio el&eacute;ctrico. 
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;ste es el fen&oacute;meno que yo llamo <a href="https://www.theguardian.com/books/2007/sep/15/politics" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Doctrina del Shock</a>: el aprovechamiento de crisis desgarradoras para introducir pol&iacute;ticas que destruyen los recursos p&uacute;blicos y enriquecen a&uacute;n m&aacute;s a una peque&ntilde;a &eacute;lite. Hemos visto este c&iacute;rculo repetirse una y otra vez: despu&eacute;s de la crisis financiera del 2008 y ahora en el Reino Unido, donde los conservadores planean aprovechar el Brexit para lograr que se aprueben desastrosos acuerdos corporativos sin debate alguno. 
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            </figure><p class="article-text">
        Vivimos en una &eacute;poca en la que es imposible separar una crisis de las otras. Todas son parte de un mismo proceso en el que se refuerzan y se profundizan, igual que una bestia de muchas cabezas que se arrastra por el suelo. Podr&iacute;amos pensar de la misma manera sobre el actual presidente de Estados Unidos. Es dif&iacute;cil definirlo con pocas palabras. &iquest;Hab&eacute;is visto esa cosa horrible que est&aacute; tapando las cloacas de Londres, el llamado &ldquo;fatberg&rdquo;? Trump es el equivalente pol&iacute;tico de eso. Una mezcla de todo lo que es nocivo en la cultura, la econom&iacute;a y la pol&iacute;tica, todo junto en una masa auto-adhesiva. Y ahora nos damos cuenta de que es muy dif&iacute;cil deshacernos de ella.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, los momentos de crisis no tiene por qu&eacute; seguir siempre el camino de la Doctrina del Shock: no tienen por qu&eacute; convertirse en oportunidades para que los m&aacute;s ricos acumulen a&uacute;n m&aacute;s. Tambi&eacute;n pueden ser momentos en los que encontremos lo mejor de nosotros mismos. 
    </p><p class="article-text">
        Todos vimos qu&eacute; pas&oacute; despu&eacute;s del incendio de la torre Grenfell. Cuando los responsables hicieron mutis por el foro, <a href="https://www.theguardian.com/voluntary-sector-network/2017/jun/26/grenfell-tower-fire-residents-donations-support-community-foundations" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la comunidad se uni&oacute;</a>, se cuid&oacute; entre s&iacute;, organizaron donaciones y protegieron tanto a los supervivientes como a los fallecidos. Y esto contin&uacute;a, a 100 d&iacute;as del incendio, cuando &ndash;escandalosamente&ndash; <a href="https://www.theguardian.com/uk-news/2017/sep/13/the-grenfell-residents-still-living-in-hotels-this-is-no-normal-life" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">s&oacute;lo unos pocos supervivientes han sido realojados</a>. 
    </p><p class="article-text">
        Y esto no s&oacute;lo sucede a nivel de las bases: tenemos muchos y enorgullecedores antecedentes de crisis que provocaron transformaciones progresistas en toda la sociedad. Pensemos en los triunfos de los trabajadores para lograr viviendas sociales tras la Primera Guerra Mundial, o la instauraci&oacute;n de la Sanidad P&uacute;blica tras la <a href="https://www.theguardian.com/commentisfree/2011/oct/07/nhs-uk-uncut-protest" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Segunda Guerra Mundial</a>. Esto deber&iacute;a recordarnos que los momentos de profundas crisis no tienen por qu&eacute; derribarnos: tambi&eacute;n pueden ser un empuj&oacute;n para avanzar. 
    </p><h3 class="article-text">Tenemos que imaginar un mundo mejor</h3><p class="article-text">
        Pero estos triunfos transformadores nunca llegan con s&oacute;lo resistir o decirle &ldquo;No&rdquo; a la &uacute;ltima atrocidad. Para ganar en un momento de crisis, tambi&eacute;n necesitamos un audaz y vanguardista &ldquo;S&iacute;&rdquo;: un proyecto sobre c&oacute;mo reconstruir y responder a las causas subyacentes. Y ese proyecto debe ser convincente, cre&iacute;ble y, sobre todo, cautivante. Tenemos que ayudar a que la poblaci&oacute;n, recelosa y agotada, se pueda imaginar en un mundo mejor.
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos meses, <a href="https://www.theguardian.com/politics/2017/sep/22/the-inside-story-of-labours-election-shock-jeremy-corbyn" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el Partido Laborista nos ha demostrado que existe otro camino</a>. Un camino que habla el idioma de la decencia y la justicia, que nombra a los verdaderos responsables de este desastre, aunque sean muy poderosos. Un camino que no le teme a algunas ideas que nos hab&iacute;an dicho que hab&iacute;an desaparecido, como la distribuci&oacute;n de la riqueza y la nacionalizaci&oacute;n de los servicios p&uacute;blicos elementales. Gracias a la valent&iacute;a del laborismo, ahora sabemos que &eacute;sta no es s&oacute;lo una estrategia moral. Es una estrategia ganadora. Moviliza a las bases y activa a sectores de la poblaci&oacute;n que hac&iacute;a a&ntilde;os que hab&iacute;an dejado de participar en elecciones.
    </p><p class="article-text">
        Las &uacute;ltimas elecciones tambi&eacute;n demostraron otra cosa: que los partidos pol&iacute;ticos no tienen que tenerle miedo a la creatividad y a la independencia de los movimientos sociales, y los movimientos sociales tienen mucho por ganar al involucrarse en la pol&iacute;tica partidaria. Esto es muy importante, porque los partidos pol&iacute;ticos tienden a ser bastante controladores, y los movimientos sociales de base cuidan mucho su independencia. Pero&nbsp;<a href="https://www.theguardian.com/commentisfree/2017/jun/22/momentum-labour-power-socialist-values-derby-noth" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la relaci&oacute;n entre el laborismo y Momentum</a> demuestra que es posible combinar lo mejor de ambos mundos y generar una fuerza m&aacute;s potente y m&aacute;s veloz que lo que podr&iacute;an lograr los partidos o movimientos por separado. 
    </p><p class="article-text">
        Lo que sucedi&oacute; aqu&iacute; en Reino Unido es parte de un fen&oacute;meno global. Lo vimos durante <a href="https://www.theguardian.com/commentisfree/2016/apr/18/bernie-sanders-movement-larger-than-election" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la hist&oacute;rica campa&ntilde;a de Bernie Sanders en las primarias estadounidenses</a>, alimentada por una Generaci&oacute;n Y que sabe que la pol&iacute;tica de centro no le ofrece ning&uacute;n futuro. Vimos algo parecido en Espa&ntilde;a, con el todav&iacute;a joven partido Podemos, que se construy&oacute; desde el primer d&iacute;a con el poder de los movimientos de masas. Estas campa&ntilde;as electorales ganaron fuerza r&aacute;pidamente y estuvieron cerca de llegar al poder, m&aacute;s cerca que cualquier otro programa pol&iacute;tico realmente transformador en Europa o Am&eacute;rica del Norte que yo haya visto. Pero no fue suficiente. As&iacute; que en este per&iacute;odo entre elecciones, tenemos que pensar en c&oacute;mo asegurarnos totalmente de que, la pr&oacute;xima vez, todos nuestros movimientos lleguen a la meta.
    </p><p class="article-text">
        En nuestros pa&iacute;ses, podemos y debemos hacer m&aacute;s por hacer visible la relaci&oacute;n entre la injusticia econ&oacute;mica, la injusticia racial y la injusticia de g&eacute;nero. Debemos hacer visible la conexi&oacute;n entre la macroeconom&iacute;a &ndash;que trata a las personas como un recurso descartable&ndash; y la econom&iacute;a medioambiental en la que la industria de extracci&oacute;n trata a los recursos naturales tambi&eacute;n como si fueran de usar y tirar. 
    </p><p class="article-text">
        Debemos mostrar que se puede pasar de esta econom&iacute;a de usar y tirar a una sociedad basada en los principios del cuidado: cuidado del planeta y de nosotros mismos. Una sociedad donde se respete y se valore el trabajo de los cuidadores y de los que protegen a la tierra y el agua. Un mundo donde no se permita que nadie ni ning&uacute;n sitio sea descartado, ya sea mediante viviendas sociales que son trampas mortales o por huracanes que arrasan islas enteras. 
    </p><p class="article-text">
        Luchar contra el cambio clim&aacute;tico es una oportunidad &uacute;nica para construir una econom&iacute;a m&aacute;s justa y m&aacute;s democr&aacute;tica. Podemos y debemos dise&ntilde;ar un sistema en el que aquellos que contaminan paguen gran parte del costo de dejar los combustibles f&oacute;siles. Y, en pa&iacute;ses ricos como el Reino Unido y Estados Unidos, necesitamos leyes migratorias y financiaci&oacute;n internacional que reflejen cu&aacute;nto le debemos al sur del mundo, dado el papel que tuvimos hist&oacute;ricamente en desestabilizar las econom&iacute;as y el medio ambiente de los pa&iacute;ses m&aacute;s pobres, y dada la enorme riqueza que obtuvimos de estos pa&iacute;ses a trav&eacute;s de la esclavitud de sus ciudadanos.
    </p><p class="article-text">
        Cuanto m&aacute;s ambicioso, coherente y hol&iacute;stico sea el Partido Laborista en pintar un cuadro del mundo transformado, m&aacute;s cre&iacute;ble ser&aacute; un gobierno laborista. 
    </p><p class="article-text">
        En todo el mundo, la izquierda tiene el imperativo moral de ganar. Hay mucho en juego y queda muy poco tiempo como para conformarnos con menos.
    </p><p class="article-text">
        <em>Este texto es parte del discurso pronunciado por Naomi Klein en el congreso del Partido Laborista</em>
    </p><p class="article-text">
        Traducido por Luc&iacute;a Balducci
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Naomi Klein]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/doctrina-crisis-todavia-vencer-moralidad_129_3163874.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 08 Oct 2017 17:52:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una nueva doctrina del shock: en un mundo en crisis, todavía puede vencer la moralidad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[The Guardian,Naomi Klein,Estados Unidos,Puerto Rico,Europa,Reino Unido]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El abrazo de los demócratas al neoliberalismo fue lo que sentenció el futuro de EEUU]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/elite-davos-sello-futuro-unidos_129_3741878.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d3c2be6e-716f-4183-a493-32add47e1035_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El abrazo de los demócratas al neoliberalismo fue lo que sentenció el futuro de EEUU"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La gente ha perdido la sensación de seguridad, de estatus e incluso de identidad</p><p class="subtitle">Este resultado es el grito ensordecedor de un país desesperado por cambios radicales</p></div><p class="article-text">
        Probablemente culpar&aacute;n a <a href="https://www.theguardian.com/us-news/2016/nov/06/fbi-director-james-comey-clinton-emails-trump" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">James Comey</a> y al FBI. Culpar&aacute;n al <a href="https://www.theguardian.com/us-news/2016/nov/03/donald-trump-voter-suppression-campaign-north-carolina-florida" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">registro de voto</a> y al racismo. Culpar&aacute;n a <a href="https://www.theguardian.com/us-news/video/2016/jun/11/bernie-sanders-voters-interview-hillary-clinton-video" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Bernie or Bust</a> y a la misoginia. Culpar&aacute;n a los terceros partidos y a los candidatos independientes. Culpar&aacute;n a los medios masivos por darle una plataforma, a las redes sociales por ser un meg&aacute;fono y a Wikileaks por airear los trapos sucios.
    </p><p class="article-text">
        Pero todo esto olvida al mayor responsable de la pesadilla en la que ahora nos encontramos: el neoliberalismo. Esta visi&oacute;n del mundo &ndash;completamente encarnada por Hillary Clinton y su maquinaria&ndash; no es rival para el extremista estilo Trump. La decisi&oacute;n de competir el uno contra el otro es lo que sell&oacute; nuestro destino. Aunque no aprendamos nada m&aacute;s, &iquest;podemos por favor aprender algo de este error?
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; est&aacute; lo que necesitamos entender: hay un infierno lleno de gente que est&aacute; sufriendo. Bajo las pol&iacute;ticas neoliberales de desregularizaci&oacute;n, privatizaci&oacute;n, austeridad y acuerdos corporativos, su nivel de vida ha ca&iacute;do en picado. Han perdido sus trabajos. Han perdido sus pensiones. Han perdido gran parte de la red de protecci&oacute;n que sol&iacute;an utilizar para hacer que esas p&eacute;rdidas fueran menos aterradoras. Ven un futuro para sus hijos incluso peor que su precario presente.
    </p><p class="article-text">
        Al mismo tiempo, han presenciando el ascenso de la clase de Davos, una red hiperconectada de millonarios procedentes del sector bancario y tecnol&oacute;gico, l&iacute;deres electos que est&aacute;n terriblemente c&oacute;modos con esos intereses y estrellas de Hollywood que hacen que todo parezca insufriblemente glamuroso. Los que sufren no est&aacute;n invitados a formar parte del &eacute;xito, y saben de coraz&oacute;n que este aumento de riqueza y de poder est&aacute;, de alguna manera, directamente conectado con el crecimiento de su deuda y de su indefensi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Para la gente que ve&iacute;a la seguridad y el estatus como un derecho de nacimiento &ndash;esto significa para la mayor&iacute;a de hombres blancos&ndash; esta p&eacute;rdida es inaguantable.
    </p><h3 class="article-text">Donald Trump apela a vuestro dolor</h3><p class="article-text">
        Donald Trump se dirige directamente a este dolor. La campa&ntilde;a del Brexit habl&oacute; directamente sobre este dolor. Lo mismo ocurre con el ascenso de los partidos de extrema derecha en Europa. Responden con nacionalismo nost&aacute;lgico y enfado a alejadas burocracias econ&oacute;micas &ndash;ya sea Washington, el Tratado de Libre Comercio de Am&eacute;rica del Norte, la Organizaci&oacute;n Mundial del Comercio o la Uni&oacute;n Europea. Y, por supuesto, responden atacando a los inmigrantes y a las personas negras, vilipendiando a los musulmanes y degradando a las mujeres. La &eacute;lite neoliberal no tiene nada que ofrecer ante este dolor porque el neoliberalismo fue el creador de la clase de Davos. Gente como Hillary y Bill Clinton son el brindis de la fiesta de Davos. En realidad, ellos organizaban la fiesta.
    </p><p class="article-text">
        El mensaje de Trump fue: &ldquo;Todo es un infierno&rdquo;. Y la respuesta de Clinton fue: &ldquo;Todo est&aacute; bien&rdquo;. Pero no est&aacute; bien, nada m&aacute;s lejos de la realidad.
    </p><p class="article-text">
        Las respuestas neofascistas a la rampante inseguridad y desigualdad no van a desaparecer. Pero lo que sabemos de los a&ntilde;os 30 es que lo que hace falta para combatir contra el fascismo en una verdadera izquierda. Se podr&iacute;a arrancar una buena parte del apoyo a Trump si hubiera un aut&eacute;ntico programa de redistribuci&oacute;n sobre la mesa. Una agenda para enfrentarse a la clase multimillonaria con algo m&aacute;s que ret&oacute;rica. Un plan para usar el dinero hacia un nuevo acuerdo ecol&oacute;gico.
    </p><p class="article-text">
        Un plan como este podr&iacute;a crear una ola de puestos de trabajo bien remunerados, aportando los recursos tan necesarios y las oportunidades para las comunidades negras. Tambi&eacute;n har&iacute;a hincapi&eacute; en que los contaminadores deben pagar por la formaci&oacute;n de sus trabajadores e incluirlos en el futuro.
    </p><p class="article-text">
        Se podr&iacute;an modelar pol&iacute;ticas que luchen contra el fascismo institucionalizado, la desigualdad econ&oacute;mica y el cambio clim&aacute;tico al mismo tiempo. Se podr&iacute;an combatir los malos acuerdos comerciales y la violencia policial, y honrar a los ind&iacute;genas reconoci&eacute;ndolos como los protectores originales de la tierra, el agua y el aire.
    </p><p class="article-text">
        La gente tiene derecho a estar enfadada, y una agenda de izquierda, poderosa e interseccional, puede dirigir este cabreo adonde corresponde mientras se lucha por soluciones globales que har&aacute;n que una sociedad deshilachada se una.
    </p><p class="article-text">
        Una coalici&oacute;n como esta es posible. En Canad&aacute; hemos empezado a improvisarla bajo la bandera de una agenda popular llamada <a href="https://leapmanifesto.org/en/the-leap-manifesto/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The Leap Manifiesto</a>, apoyada por m&aacute;s de 220 organizaciones desde Greenpeace Canad&aacute; hasta el movimiento Black Lives Matter Toronto, y algunos de los sindicatos m&aacute;s importantes.
    </p><p class="article-text">
        La incre&iacute;ble campa&ntilde;a de Bernie Sanders fue un largo camino hacia la construcci&oacute;n de este tipo de coalici&oacute;n y demostr&oacute; que el apetito por un socialismo democr&aacute;tico sigue ah&iacute;. Pero hubo un error en la campa&ntilde;a a la hora de conectar con los votantes negros y latinos m&aacute;s mayores, que componen el sector demogr&aacute;fico m&aacute;s maltratado por nuestro actual modelo econ&oacute;mico. Este fracaso hizo imposible que la campa&ntilde;a alcanzase su m&aacute;ximo potencial. Estos errores pueden ser corregidos y una valiente y transformadora coalici&oacute;n est&aacute; ah&iacute; para llevarlo a cabo.
    </p><p class="article-text">
        Esta es la tarea pendiente. El Partido Dem&oacute;crata necesita ser definitivamente desvinculado de los neoliberales favorables a las corporaciones o merece ser abandonado. Desde Elizabeth Warren hasta Nina Turner, pasando por los antiguos alumnos de Ocupa Wall Street que tomaron las riendas de la<strong> </strong>campa&ntilde;a de Bernie &ndash;una aut&eacute;ntica supernova&ndash;, en mi vida hab&iacute;a visto un terreno m&aacute;s sembrado de l&iacute;deres progresistas inspiradores de una coalici&oacute;n. Todos somos l&iacute;deres, como dicen muchos en el movimiento Black Lives Matter.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que dejemos a un lado esta sacudida lo m&aacute;s r&aacute;pido que podamos y construyamos el tipo de movimiento radical que tenga una aut&eacute;ntica respuesta al odio y al miedo representado por los Trumps de este mundo. Dejemos a un lado todo lo que nos separa y empecemos ahora mismo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Traducido por Cristina Armunia Berges</strong>
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/796985452276383744?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div class="no-adv-socios" style="background-color: #ffef36; font-weight: bold; padding: 5px; text-align: center; font-family:'Roboto Slab',serif; border-radius:3px"><p style="text-align: center">Necesitamos tu apoyo para seguir haciendo un medio independiente y libre de presiones. </p><p style="text-align: center"><a href="https://seguro.eldiario.es/socios/alta.html" target="_blank" style="background-color:#005695;color:#fff; padding:7px 14px; text-transform: uppercase;line-height:27px" title="Hazte socio de eldiario.es y apoya el periodismo independiente">HAZTE SOCIO DE eldiario.es AQUÍ</a></p>
<!--<p style="text-align: center"><a href="tel:913688862" style="color:#000">o llámanos al 91 368 88 62</a></p>--></div>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Naomi Klein]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/elite-davos-sello-futuro-unidos_129_3741878.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 10 Nov 2016 20:38:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El abrazo de los demócratas al neoliberalismo fue lo que sentenció el futuro de EEUU]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[The Guardian,Estados Unidos,Hillary Clinton,Donald Trump,Bernie Sanders]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ya no nos queda tiempo para luchar contra el cambio climático y se lo debemos, en parte, a Hillary Clinton]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/tiempo-climatico-debemos-hillary-clinton_1_4061274.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/161cef1d-8189-4dfd-8b04-6b455f588ab4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Clinton se equivoca al creer que puede poner a las empresas de combustibles fósiles de su lado. La situación no se puede resolver convenciendo a los megamillonarios para que hagan lo correcto.</p></div><p class="article-text">
        En la carrera presidencial de EEUU ya no quedan demasiadas certezas, pero hay algo de lo que podemos estar absolutamente seguros: a los partidarios de Clinton no les gusta nada hablar acerca del dinero de las empresas de hidrocarburos. La semana pasada, cuando una joven activista de Greenpeace cuestion&oacute; a Hillary Clinton por aceptar donaciones de empresas de combustibles f&oacute;siles, la candidata acus&oacute; a Bernie Sanders de hacer una campa&ntilde;a &ldquo;mentirosa&rdquo; de la que dijo estar &ldquo;harta&rdquo;. Mientras el intercambio verbal se volv&iacute;a viral en Internet, una sucesi&oacute;n de partidarios de peso de Clinton se apresuraban a decir que all&iacute; no hab&iacute;a pasado nada y que todos deber&iacute;amos olvidarnos del tema.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la senadora por California Barbara Boxer, la sugerencia de que ese dinero puede afectar a las pol&iacute;ticas de Clinton es &ldquo;infundada y deber&iacute;a terminar&rdquo;. &ldquo;Completamente falsas&rdquo;, &ldquo;inapropiadas&rdquo; y &ldquo;sin sustento&rdquo;, dijo el alcalde de Nueva York, Bill de Blasio. Paul Krugman fue m&aacute;s lejos. En su columna del peri&oacute;dico <em>The New York Times </em>lanz&oacute; unas &ldquo;pautas generales del buen y mal comportamiento&rdquo; para el ala Sanders. &iquest;Y qu&eacute; eligi&oacute; como primera norma? Terminar con las &ldquo;insinuaciones, sin evidencia alguna, de que Clinton es corrupta&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Mucha artiller&iacute;a pesada para acallar un tema sin importancia. &iquest;En qu&eacute; quedamos? &iquest;Es un tema importante o no? Primero, algunos datos. La campa&ntilde;a de Clinton, incluido su Super Pac (s&uacute;per comit&eacute; de acci&oacute;n pol&iacute;tica), ha recibido una gran cantidad de dinero proveniente de empleados y lobistas registrados de empresas de hidrocarburos. De ah&iacute; viene la tan mencionada cifra de 4,5 millones de d&oacute;lares que calcul&oacute; Greenpeace, en la que se incluyen las contribuciones de los lobistas.
    </p><p class="article-text">
        Pero eso no es todo. Adem&aacute;s, hay una gran cantidad de dinero proveniente de otras fuentes que no se tom&oacute; en cuenta en esos c&aacute;lculos. Por ejemplo, uno de los financiadores m&aacute;s conocidos y activos de la campa&ntilde;a de Clinton es Warren Buffet. Aunque es due&ntilde;o de una gran variedad de recursos, Buffet est&aacute; metido hasta el cuello en la industria del carb&oacute;n: desde el transporte del mineral hasta la gesti&oacute;n de las centrales de carb&oacute;n m&aacute;s contaminantes del pa&iacute;s.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2"><h4 style="padding-left: 30px;">"El verdadero problema no es el dinero que las corporaciones aportan a la campaña de Clinton, sino su ideología totalmente a favor de las corporaciones"</h4></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, est&aacute; todo el dinero que las empresas de hidrocarburos han inyectado directamente en la fundaci&oacute;n Clinton. Exxon, Shell, ConocoPhillips y Chevron han hecho contribuciones a la fundaci&oacute;n en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Hace poco, una investigaci&oacute;n del <em>International Business Times</em> revel&oacute; que por lo menos dos de esas petroleras formaron parte de una campa&ntilde;a para presionar al Departamento de Estado, cuando Clinton era la principal responsable, por el tema de las<a href="http://www.eldiario.es/sociedad/petroleo-barato-esconde-ventajas-ambiente_0_477352884.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> arenas bituminosas</a> de Alberta (Canad&aacute;), una variedad de petr&oacute;leo mucho m&aacute;s contaminante. Cient&iacute;ficos pioneros del clima, como James Hansen, han explicado que si no impedimos que ese CO2 llegue a la atm&oacute;sfera, desencadenaremos niveles catastr&oacute;ficos de calentamiento.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Tuvieron estas donaciones algo que ver con el resultado de la investigaci&oacute;n? La conclusi&oacute;n del informe fue que Clinton, como secretaria de Estado, aprobaba el proyecto Alberta Clipper, un controvertido oleoducto para transportar enormes cantidades de arenas bituminosas desde Alberta hasta Wisconsin. &ldquo;Seg&uacute;n el registro federal de lobismo al que tuvo acceso el IBT&rdquo;, escriben David Sirota y Ned Resnikoff, &ldquo;tanto Chevron como ConocoPhillips ejercieron presi&oacute;n en el Departamento de Estado espec&iacute;ficamente con respecto al tema de las 'arenas petrol&iacute;feras' en los meses previos a obtener la aprobaci&oacute;n del departamento; lo mismo hizo una asociaci&oacute;n comercial financiada por ExxonMobil&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Lograron estas donaciones que Hillary Clinton estuviera m&aacute;s dispuesta a pensar que, a pesar de las muchas advertencias de los cient&iacute;ficos, esos oleoductos de arenas bituminosas no eran tan malos para el medio ambiente como parec&iacute;an concluir los primeros estudios del Departamento de Estado sobre el oleoducto Keystone XL? No hay ninguna prueba o, como les gusta decir a los defensores de Clinton, no se encontr&oacute; el arma homicida. Como tampoco hay ninguna prueba de que el dinero que recibi&oacute; su campa&ntilde;a de los lobistas del gas natural y de los inversores en la industria del fracking haya moldeado la (peligrosa) forma de pensar que hoy tiene Clinton, para la que este sistema se puede usar de forma segura.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Es importante reconocer que la plataforma de campa&ntilde;a de Clinton incluye algunas pol&iacute;ticas clim&aacute;ticas muy buenas que seguramente no le hacen ninguna gracia a los que contribuyen en su campa&ntilde;a. Esa es la raz&oacute;n por la que el sector de hidrocarburos aporta m&aacute;s dinero a los republicanos, que niegan completamente el cambio clim&aacute;tico. Aun as&iacute;, todo este caos de la financiaci&oacute;n huele muy mal, y parece empeorar d&iacute;a a d&iacute;a. Est&aacute; muy bien que el ala Sanders no se atenga a las &ldquo;pautas generales del buen y mal comportamiento&rdquo; dictadas por Krugman y no deje de hablar de dinero, en un a&ntilde;o en el que el cambio clim&aacute;tico ha contribuido a tener las temperaturas m&aacute;s altas de las que se tiene registro. Las elecciones primarias a&uacute;n no han terminado. Antes de tomar una decisi&oacute;n con la que todos deberemos vivir por un largo tiempo, los votantes del Partido Dem&oacute;crata necesitan y merecen saber todo lo que puedan.
    </p><p class="article-text">
        Eva Resnick-Day, la activista de Greenpeace de 26 a&ntilde;os que la semana pasada hizo decir a Clinton que estaba &ldquo;harta&rdquo;, tiene una perspectiva coherente y conmovedora de lo sumamente trascendental que es esta elecci&oacute;n y de todo lo que hay en juego. En respuesta a las declaraciones de Clinton de que los j&oacute;venes &ldquo;no hacen sus propias investigaciones&rdquo;, Resnick-Day explica en Democracy Now!: &ldquo;Al ser un movimiento de j&oacute;venes, hemos hecho nuestra propia investigaci&oacute;n, y es por eso que el futuro nos aterra. Los cient&iacute;ficos est&aacute;n diciendo que tenemos la mitad del tiempo que pens&aacute;bamos que ten&iacute;amos para enfrentar el cambio clim&aacute;tico antes de pasar el punto de no retorno&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Por eso los j&oacute;venes (las personas que van a tener que heredar y enfrentar este problema) est&aacute;n muy preocupados. Lo que suceda en los pr&oacute;ximos cuatro u ocho a&ntilde;os podr&iacute;a determinar el futuro de nuestro planeta y el de la raza humana. Por eso estamos presentes, haciendo las preguntas dif&iacute;ciles a todos los candidatos: para asegurarnos de que quien est&eacute; en el poder no siga haciendo las cosas como se ven&iacute;an haciendo, sino que tome una posici&oacute;n firme para enfrentar el cambio clim&aacute;tico de manera significativa y profunda por el futuro de nuestro planeta&rdquo;, asegura.
    </p><p class="article-text">
        Las palabras de Resnick-Day son la mejor explicaci&oacute;n de por qu&eacute; esta elecci&oacute;n presidencial no es una m&aacute;s en el ciclo electoral y de por qu&eacute; la red de relaciones empresariales de Clinton es muy alarmante, con o sin &ldquo;arma homicida&rdquo;. Independientemente de quien gane en noviembre, el pr&oacute;ximo presidente asumir&aacute; el cargo con la espalda contra la pared en lo que respecta al cambio clim&aacute;tico.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        En pocas palabras, nos hemos quedado sin tiempo. Los cambios est&aacute;n sucediendo m&aacute;s r&aacute;pido de lo que los modelos cient&iacute;ficos hab&iacute;an anticipado. Los hielos se derriten m&aacute;s r&aacute;pido. Los oc&eacute;anos crecen m&aacute;s r&aacute;pido. Y eso significa que los gobiernos deber&aacute;n actuar m&aacute;s r&aacute;pido. Los &uacute;ltimos datos contrastados de cient&iacute;ficos nos informan que si queremos tener la posibilidad de proteger a las ciudades costeras en este siglo (entre ellas, Nueva York, el lugar en donde Bernie y Hillary est&aacute;n peleando actualmente), debemos dejar de utilizar los combustibles f&oacute;siles a una velocidad casi inhumana.
    </p><h3 class="article-text">El Mundo Clinton</h3><p class="article-text">
        Un reciente estudio de la Universidad de Oxford publicado en la revista <em>Applied Energy</em>, llega a la conclusi&oacute;n de que, para que la humanidad tenga el 50% de probabilidades de alcanzar los objetivos de las temperaturas acordadas en Par&iacute;s, las nuevas centrales el&eacute;ctricas deben dejar de emitir carbono a la atm&oacute;sfera a partir del a&ntilde;o que viene.
    </p><p class="article-text">
        Eso es dif&iacute;cil. Muy dif&iacute;cil. Como m&iacute;nimo, se necesita la voluntad de enfrentarse cara a cara con las dos industrias m&aacute;s poderosas del planeta: las empresas de hidrocarburos y los bancos que las financian. Hillary Clinton est&aacute; totalmente incapacitada para esta tarea monumental.
    </p><p class="article-text">
        Aunque Clinton es muy buena combatiendo a los republicanos, enfrentarse a corporaciones poderosas va completamente en contra de su cosmovisi&oacute;n, de todo lo que ha construido y de todo lo que representa. En otras palabras, el verdadero problema no es el dinero que las corporaciones aportan a la campa&ntilde;a de Clinton, sino su ideolog&iacute;a totalmente a favor de las corporaciones. Una ideolog&iacute;a en la que aceptar dinero de lobistas y desorbitantes sumas de bancos a cambio de discursos es algo tan natural que a la candidata de verdad le cuesta entender por qu&eacute; es algo digno de hacerse p&uacute;blico.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2"><h4 style="padding-left: 30px;">En el Mundo Clinton, la relación es siempre ganar-ganar-ganar: los gobiernos parecen eficaces, las corporaciones parecen honestas, y las celebridades parecen serias. Y la última victoria: los Clinton se vuelven cada vez más poderosos.</h4></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        Para entender esta cosmovisi&oacute;n no se necesita m&aacute;s que ver la fundaci&oacute;n en la que trabaja Hillary Clinton con el nombre de su familia. La misi&oacute;n de la fundaci&oacute;n se puede condensar as&iacute;: hay tanta riqueza del sector privado fluyendo alrededor de nuestro planeta (en gran parte, gracias al frenes&iacute; desregulador y privatizador desatado por Bill Clinton durante su presidencia) que, cualquier problema de la Tierra, no importa cu&aacute;n grande, puede solucionarse convenciendo a los megamillonarios para que hagan lo correcto con su dinero suelto. Como es natural, las personas encargadas de convencer a los megamillonarios para que hagan estas buenas acciones son los Clinton, dioses de la intermediaci&oacute;n y de las relaciones p&uacute;blicas, ayudados por un s&eacute;quito de celebridades de primer nivel.
    </p><p class="article-text">
        El problema del Mundo Clinton es estructural. Es la manera en que estas relaciones profundamente enredadas (aceitadas por el intercambio de dinero, favores, posici&oacute;n social y notoriedad medi&aacute;tica) le dan forma a lo que, en primer lugar, se propone como pol&iacute;tica. Por ejemplo, bajo la supervisi&oacute;n de Clinton, las empresas farmac&eacute;uticas trabajan a la par de su fundaci&oacute;n para bajar los precios en &Aacute;frica (evitando convenientemente la verdadera soluci&oacute;n: cambiar el sistema de patentes que les permite cobrar precios monstruosos a los pobres).
    </p><p class="article-text">
        La multinacional Dow Chemical Company financia proyectos de abastecimiento de agua en la India (pero no debemos mencionar la conexi&oacute;n entre la multinacional y el desastre humanitario que a&uacute;n hoy persiste en Bhopal, del que Dow todav&iacute;a se niega a hacerse responsable). Por &uacute;ltimo, fue en una asamblea anual de la Iniciativa Global Clinton donde el magnate de la aviaci&oacute;n Richard Branson hizo la ostentosa promesa de invertir miles de millones de d&oacute;lares para resolver el cambio clim&aacute;tico (casi una d&eacute;cada despu&eacute;s, mientras Virgin Airlines se sigue expandiendo, seguimos esperando).
    </p><p class="article-text">
        En el Mundo Clinton, la relaci&oacute;n es siempre ganar-ganar-ganar: los gobiernos parecen eficaces, las corporaciones parecen honestas, y las celebridades parecen serias. Y la &uacute;ltima victoria: los Clinton se vuelven cada vez m&aacute;s poderosos.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2"><h4 style="padding-left: 30px;">"Nos dijeron que la reducción de emisiones tenía que ser una situación en la que "todos ganaran" y en "sintonía con los mercados"</h4></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        En el centro de todo est&aacute; la creencia can&oacute;nica de que el cambio no viene de la mano de confrontar a los ricos y poderosos, sino de asociarnos con ellos. Si lo vemos desde la l&oacute;gica de lo que Thomas Frank recientemente llam&oacute; &ldquo;el mundo del dinero&rdquo;, todas las decisiones controvertidas que tom&oacute; Hillary Clinton tienen sentido. &iquest;Por qu&eacute; no aceptar dinero de los lobistas de los combustibles f&oacute;siles? &iquest;Por qu&eacute; no aceptar cobrar cientos de miles de d&oacute;lares a cambio de discursos en Goldman Sachs? No hay conflictos de intereses; es una asociaci&oacute;n beneficiosa para todos y forma parte del infinito tiovivo del toma y daca entre pol&iacute;ticos y corporaciones.
    </p><p class="article-text">
        Los libros est&aacute;n llenos de los fracasos del filantrocapitalismo que propone Clinton. Cuando se habla del cambio clim&aacute;tico, todos tenemos las pruebas necesarias para saber que este modelo es un desastre a escala mundial. Esa l&oacute;gica permiti&oacute; que el mundo tenga mercados de carbono infestados de fraude y dudosas compensaciones en las emisiones de carbono, en lugar de una regulaci&oacute;n m&aacute;s dura para los que contaminan: nos dijeron que la reducci&oacute;n de emisiones ten&iacute;a que ser una situaci&oacute;n en la que &ldquo;todos ganaran&rdquo; y en &ldquo;sinton&iacute;a con los mercados&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Si el pr&oacute;ximo presidente pierde m&aacute;s tiempo con estas estrategias, se nos acaba el tiempo, as&iacute; de simple. Si queremos tener alguna esperanza de evitar la cat&aacute;strofe, las medidas que se tomen deben ser de una velocidad y alcance sin precedentes. Si se dise&ntilde;a de manera adecuada, la transici&oacute;n a una econom&iacute;a post-carbono puede generar una gran cantidad de situaciones en las que &ldquo;todos ganen&rdquo;. No solo significar&iacute;a un futuro m&aacute;s seguro, sino un gran n&uacute;mero de trabajos bien remunerados; un transporte p&uacute;blico mejorado y econ&oacute;mico; ciudades m&aacute;s habitables; as&iacute; como tambi&eacute;n justicia racial y ambiental para las comunidades que se encuentran en la primera l&iacute;nea de la extracci&oacute;n de contaminantes.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2"><h4 style="padding-left: 30px;">"Sanders y sus partidarios entienden algo fundamental: no todos van a salir ganando. Para que algo de esto ocurra, las empresas de hidrocarburos, que por décadas han hecho una cantidad obscena de dinero, van a tener que empezar a perder"</h4></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        Precisamente, la campa&ntilde;a de Bernie Sanders est&aacute; construida alrededor de esta l&oacute;gica: no la de darle caricias a los ricos esperando un poco de nobleza por su parte, sino la l&oacute;gica de que el ciudadano com&uacute;n se organice y los desaf&iacute;e, obteniendo regulaciones m&aacute;s severas, y la de obtener como resultado un sistema m&aacute;s justo.
    </p><p class="article-text">
        Sanders y sus partidarios entienden algo fundamental: no todos van a salir ganando. Para que algo de esto ocurra, las empresas de hidrocarburos, que por d&eacute;cadas han hecho una cantidad obscena de dinero, van a tener que empezar a perder. Y perder mucho m&aacute;s que la reducci&oacute;n de los impuestos y subsidios que Clinton prometi&oacute; recortar. Tendr&aacute;n que perder tambi&eacute;n las nuevas concesiones mineras y petroleras que tanto desean; se les tendr&aacute;n que denegar los permisos para los conductos y terminales de exportaci&oacute;n que tanto quieren construir. Tendr&aacute;n que dejar donde est&aacute;n billones de d&oacute;lares en reservas de combustibles f&oacute;siles.
    </p><p class="article-text">
        Al mismo tiempo, si los paneles solares se multiplican sobre los techos de las casas, las grandes empresas de servicios el&eacute;ctricos perder&aacute;n una parte importante de sus ganancias: sus antiguos consumidores entrar&aacute;n en el negocio de la producci&oacute;n de energ&iacute;a. Esto crear&iacute;a oportunidades para una econom&iacute;a m&aacute;s equitativa y, en &uacute;ltima instancia, para bajar las facturas de los servicios p&uacute;blicos. Pero, una vez m&aacute;s, algunos intereses poderosos tendr&aacute;n que perder (ese es el motivo por el que la central de carb&oacute;n de Warren Buffett en Nevada le ha declarado la guerra a la energ&iacute;a solar).
    </p><p class="article-text">
        Un presidente dispuesto a infligir esta clase de p&eacute;rdidas a las empresas de combustibles f&oacute;siles y a sus aliados tiene que ser mucho m&aacute;s que alguien que no participa en actos de corrupci&oacute;n. Tiene que estar a la altura de la batalla del siglo, completamente seguro de qu&eacute; lado tiene que ganar. Mirando las elecciones primarias dem&oacute;cratas, no hay duda de cu&aacute;l de los dos da la talla en este momento hist&oacute;rico. &iquest;Las buenas noticias? Acaba de ganar en Wisconsin. Y, adem&aacute;s, no sigue las pautas de buen comportamiento de nadie.
    </p><p class="article-text">
        <em>Una versi&oacute;n de este art&iacute;culo se public&oacute; primero en&nbsp;The Nation</em><a href="http://www.thenation.com/article/the-problem-with-hillary-clinton-isnt-just-her-corporate-cash-its-her-corporate-worldview/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The Nation</a>
    </p><p class="article-text">
        Traducci&oacute;n de Francisco de Z&aacute;rate
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Naomi Klein]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/tiempo-climatico-debemos-hillary-clinton_1_4061274.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 11 Apr 2016 18:58:59 +0000]]></pubDate>
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