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    <title><![CDATA[elDiario.es - Víctor M. Ramírez]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/victor_m_ramirez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Víctor M. Ramírez]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Los mitos y realidades de Tefía, la prisión de vagos y maleantes de Fuerteventura durante el franquismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/sociedad/realidades-tefia-maleantes-fuerteventura-franquismo_1_1188947.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2fe4ce8c-5b96-4953-ab9a-d54705252150_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Colonia Agrícola Penitenciaria de Tefía."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sobre la Colonia Agricola de Tefía se han creado una serie de ideas erróneas, basadas en interpretaciones equivocadas, datos exagerados y alguna invención que, en aras de la verdad histórica, hay que aclarar</p></div><p class="article-text">
        En el a&ntilde;o 1953 se crea, con sede en Las Palmas de Gran Canaria, el Juzgado Especial de Vagos y Maleantes del Archipi&eacute;lago Canario con el objetivo de juzgar y aplicar las medidas de seguridad previstas en la Ley de Vagos y Maleantes a aquellas personas consideradas peligrosas sociales en virtud de la misma. Esta ley, aprobada en el a&ntilde;o 1933, ten&iacute;a como objetivo rehabilitar a personas cuyas conductas tuvieran inclinaciones delictivas. No obstante, la norma se aplic&oacute; con frecuencia como instrumento de represi&oacute;n y control social y pol&iacute;tico, uso este &uacute;ltimo que el r&eacute;gimen franquista dio a la ley sin complejos hasta su derogaci&oacute;n y su sustituci&oacute;n por la Ley de Peligrosidad Social de 1970. En el a&ntilde;o 1954, se cre&oacute; la Colonia Agr&iacute;cola Penitenciaria de Tef&iacute;a, con el fin de aplicar el oportuno tratamiento de vagos y maleantes, seg&uacute;n la propia Orden de constituci&oacute;n. La Colonia estuvo ubicada en las instalaciones, en ese momento abandonadas, del antiguo aeropuerto de Fuerteventura, en el pueblo de Tef&iacute;a, ubicado en el centro de la isla majorera, a 20 kil&oacute;metros de Puerto del Rosario.
    </p><p class="article-text">
        Sobre la Colonia Agricola de Tef&iacute;a se han creado una serie de ideas err&oacute;neas, basadas en interpretaciones equivocadas, datos exagerados y alguna invenci&oacute;n que, en aras de la verdad hist&oacute;rica, hay que aclarar, hecho que me propongo con este art&iacute;culo.
    </p><p class="article-text">
        Si Tef&iacute;a se ha hecho conocida ha sido gracias a la difusi&oacute;n que de su existencia realiz&oacute; el escritor Miguel &Aacute;ngel Sosa y su novela Viaje al centro de la Infamia, en la que narra con escalofriante crudeza las experiencias de algunos presos de ese centro. El libro estuvo inspirado por los testimonios de dos homosexuales, Juan Curbelo y Octavio Garc&iacute;a, que contaron a Sosa la dura experiencia de haber estado recluidos en la colonia en los a&ntilde;os 50 por haber sido considerados peligrosos sociales por su disidencia sexual. Aunque Sosa explic&oacute; en su momento, de manera clara, muchos de los errores que ahora intentamos disipar, algunos mitos creados en los &uacute;ltimos a&ntilde;os alrededor de la Colonia se han ido reproduciendo de diversa manera en textos period&iacute;sticos, obras art&iacute;sticas e incluso en m&aacute;s de una obra acad&eacute;mica. Vamos a intentar desenredar algunos de esos mitos.
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        <strong>Tef&iacute;a &iquest;un centro para recluir homosexuales?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Uno de los principales errores que se cometen al hablar de la Colonia de Tef&iacute;a es considerar que el centro se cre&oacute; para recluir en &eacute;l exclusivamente a homosexuales. En Tef&iacute;a fueron internados no solo homosexuales sino tambi&eacute;n condenados por otras categor&iacute;as de las previstas en la Ley de Vagos y Maleantes. Esta conclusi&oacute;n es obvia a partir de varias premisas, la primera es la fecha de la aprobaci&oacute;n de la Orden que crea la Colonia Agr&iacute;cola, 30 de enero de 1954, ya que la homosexualidad no era una categor&iacute;a de peligrosidad social en ese momento, ya que la reforma de la Ley de Vagos para incluirla como tal fue de 15 de julio de ese mismo a&ntilde;o y, por tanto, posteriormente a la creaci&oacute;n de la Colonia. Asimismo, la Orden de 30 de enero indica expresamente que se instituye una Colonia Agr&iacute;cola para el tratamiento de Vagos y Maleantes, en <em>Tef&iacute;a</em>, sin indicar expresamente una categor&iacute;a espec&iacute;fica, mucho menos la de homosexuales en tanto, en esa fecha, ni siquiera exist&iacute;a. Una &uacute;ltima prueba que ratifica lo anteriormente dicho es el estudio de los expedientes de vagos y maleantes que hemos analizado y que obran en el Archivo Hist&oacute;rico Provincial Joaqu&iacute;n Blanco de Las Palmas de Gran Canaria. En dichos expedientes encontramos diversas categor&iacute;as de peligrosos sociales, as&iacute; como, presos comunes e incluso, seg&uacute;n algunos testimonios, presos pol&iacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Fueron tan duras las condiciones de reclusi&oacute;n como cuentan?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En este punto nos debemos atener a los testimonios de quienes estuvieron presos en la Colonia, Juan Curbelo y Octavio Garc&iacute;a. La crudeza de sus recuerdos y la v&iacute;vida memoria que manten&iacute;an de su experiencia no nos permite dudar lo m&aacute;s m&iacute;nimo de su veracidad. Los presos de Tef&iacute;a estuvieron sometidos a duros trabajos forzados, a un riguroso r&eacute;gimen disciplinario por el que cualquier m&iacute;nima infracci&oacute;n era objeto de una duras sanciones, entre las que se inclu&iacute;an terribles palizas. Asimismo, la escasa alimentaci&oacute;n que se les suministraba les hac&iacute;a pasar un hambre atroz, hasta el punto de buscar comida en las basuras o, incluso, de prostituirse con alg&uacute;n funcionario a cambio de comida, como cuenta Juan Curbelo. Sin embargo, seg&uacute;n expone Octavio Garcia, este duro r&eacute;gimen no se mantuvo durante toda la existencia de la Colonia. Octavio recuerda c&oacute;mo, tiempo despu&eacute;s de finalizar su encierro se encontr&oacute; con alg&uacute;n otro preso que estuvo en Tef&iacute;a con posterioridad a &eacute;l. As&iacute; lo expon&iacute;a:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo cuento lo m&iacute;o, mi &eacute;poca. Despu&eacute;s los chicos cuando nombraron a este director nuevo (&hellip;) Don Prudencio, que era buena persona, era humano, Dios lo bendiga (&hellip;). Ese se&ntilde;or dicen que abri&oacute; el economato, quit&oacute; todos los castigos, todos los castigos los quit&oacute;. Las comidas, hac&iacute;an las perolas de comida, el que quer&iacute;a dos platos le daban dos platos, el que quer&iacute;a tres, tres, daba el pan. Lo que era nuestro, de los presos. Ya yo hab&iacute;a salido, afortunadamente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Octavio, el cambio del director de la Colonia hizo que la nueva direcci&oacute;n suavizara el r&eacute;gimen disciplinario de manera importante. En todo caso, el tipo de trabajo a los que forzaron a los recluidos, el nivel de maltrato, el hambre y, en general, las duras condiciones del encierro fueron muy espec&iacute;ficas del centro majorero y, seg&uacute;n los testimonios, no tuvieron tan r&iacute;gido car&aacute;cter en el resto de centros de reclusi&oacute;n canarios, sin quitar por ello importancia al hecho de ser condenados simplemente por su homosexualidad.
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        <strong>&iquest;Colonia Agr&iacute;cola o Campo de Concentraci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En numerosas ocasiones se habla de la Colonia Agr&iacute;cola como un campo de concentraci&oacute;n, a menudo compar&aacute;ndola con los centros de reclusi&oacute;n del nazismo. Si nos atenemos estrictamente al concepto de Campo de Concentraci&oacute;n como aquel establecimiento instalaci&oacute;n en la que son recluidas personas por pertenecer a un determinado colectivo (grupo &eacute;tnico, religioso, pol&iacute;tico, sexual, etc.) y no por haber cometido alg&uacute;n crimen o delito, dif&iacute;cilmente podemos aplicar este concepto a la Colonia Agr&iacute;cola. En sentido estricto, las colonias agr&iacute;colas eran uno de los tipos de instalaciones previstas en la Ley de Vagos y Maleantes de 1933 que, junto con los establecimientos de trabajo y otro tipo de centros, estaban destinadas a la rehabilitaci&oacute;n de los peligrosos sociales mediante el aprendizaje de tareas agr&iacute;colas, en el primer caso, o de diversos artes y oficios en el segundo, seg&uacute;n establec&iacute;a el Reglamento de la ley. A la confusi&oacute;n tambi&eacute;n ayuda el hecho de que tambi&eacute;n desde el r&eacute;gimen franquista fuera usual utilizar la expresi&oacute;n &ldquo;campo de concentraci&oacute;n&rdquo; al referirse a la instalaci&oacute;n de Tef&iacute;a, tanto en art&iacute;culos de prensa como en documentos oficiales que constan en los expedientes de vagos y maleantes.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, en la pr&aacute;ctica, la colonia de Tef&iacute;a se convirti&oacute; en un aut&eacute;ntico campo de trabajos forzados y la dura experiencia de Octavio Garc&iacute;a y de Juan Curbelo les llev&oacute; a comparar el centro con los campos de concentraci&oacute;n nazis. Aquello era un campo de concentraci&oacute;n. Ponlo as&iacute;, contaba  Curbelo en una de las entrevistas a la prensa. Asimismo, Octavio confesaba a Miguel &Aacute;ngel Sosa en sus conversaciones:  He visto hacer de todo, lo m&aacute;s horrendo que te puedas imaginar...: hambre, palos patadas, vejaciones... El mismo trato que recibieron los judios en los campos de concentraci&oacute;n... Solo faltaban las c&aacute;maras de gas. Solo eso. Sigo sin conseguir quitarme de la cabeza todo aquel horror...
    </p><p class="article-text">
        Sin lugar a dudas, la dureza de las condiciones en que vivieron los presos durante los primeros a&ntilde;os de funcionamiento del centro de Fuerteventura soportan de manera clara esa comparaci&oacute;n con los campos de concentraci&oacute;n del nazismo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;ntos homosexuales fueron recluidos en Tef&iacute;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En algunos textos se habla de decenas o de cientos de homosexuales los que cumplieron medidas de seguridad en la Colonia Agr&iacute;cola. Sin embargo, estas cifras son notablemente exageradas. La colonia estuvo abierta entre los a&ntilde;os 1953 y 1966. Es dif&iacute;cil de concretar el n&uacute;mero exacto de presos que cumplieron medidas de seguridad o condenas en la colonia majorera. Habr&iacute;a que analizar todos y cada uno de los expedientes de vagos y maleantes de ese periodo para determinarlo claramente, cosa que a&uacute;n no se ha realizado. Por otro lado, las estad&iacute;sticas de las Memorias de la Direcci&oacute;n General de Prisiones no recogen todos los a&ntilde;os el n&uacute;mero exacto de reclusos de Tef&iacute;a, pues en algunas de ellas este dato no aparece.
    </p><p class="article-text">
        Pero de las cifras de altas de presos en el centro y de las medias anuales que se recogen en dichas memorias, podemos deducir que, durante los a&ntilde;os de funcionamiento, la colonia agr&iacute;cola acogi&oacute; entre 300 y 350 presos. Sin embargo, solo 20 de ellos lo fueron por su disidencia sexual, seg&uacute;n los expedientes de vagos y maleantes analizados, un n&uacute;mero notablemente inferior al resto de reclusos. Obviamente, el n&uacute;mero de expedientes abiertos por homosexualidad durante la vigencia de la ley fue superior. Durante la investigaci&oacute;n en el Archivo Hist&oacute;rico, se revisaron un total de 1096 expedientes pertenecientes a los legajos comprendidos entre los a&ntilde;os 1954 y 1970. De ellos 192 expedientes fueron abiertos en virtud de la presunta homosexualidad del procesado, de los cuales 68 fueron considerados peligrosos sociales por su homosexualidad y condenados a las correspondientes medidas de seguridad y 120 fueron absueltos. En cuatro expedientes no se lleg&oacute; a la sentencia por diferentes motivos.
    </p><p class="article-text">
        Por lo tanto, en Tef&iacute;a fueron recluidos algo menos del treinta por ciento de los condenados por el juzgado especial del archipi&eacute;lago canario por su homosexualidad, y un porcentaje mucho menor del total condenado en la colonia agr&iacute;cola. El resto fue recluido en las prisiones de Tenerife, La Palma y Gran Canaria.
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        <strong>&iquest;Fue la colonia dirigida por un sacerdote?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En sus declaraciones, Octavio Garc&iacute;a se refiere al director de la colonia como un ex-carmelita descalzo llamado Prudencio de la Casa de Dios, al que atribuye las terribles condiciones durante el tiempo en el que estuvo recluido. Esto ha llevado a considerar que la colonia estuvo dirigida por un sacerdote, hecho del todo incierto. Es posible, si nos atenemos a las declaraciones de Octavio, que efectivamente esta persona fuera un ex-carmelita y, por tanto, en el momento de ejercer las funciones de direcci&oacute;n estuviera fuera del &aacute;mbito religioso. Hemos intentado confirmar este dato a trav&eacute;s de los archivos de la Orden de los Carmelitas Descalzos en Italia desde donde, mediante correo electr&oacute;nico, se nos aconsej&oacute; que nos pusi&eacute;ramos en contacto con la Provincia Ib&eacute;rica, ya que ellos conservan los cat&aacute;logos con todos los datos de los frailes de la Provincia. Tras remitir sendas solicitudes de informaci&oacute;n a dicho contacto, a trav&eacute;s de la p&aacute;gina web y de correo electr&oacute;nico, nunca recibimos respuesta.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, s&iacute; podemos acreditar que Prudencio de la Casa de Dios, antes de incorporarse al cuerpo de funcionarios de prisiones, fue militar de graduaci&oacute;n. As&iacute;, en el Bolet&iacute;n Oficial del Estado de 24 de junio de 1937 se publica su ascenso a Alf&eacute;rez, destinado en agosto de ese a&ntilde;o al Regimiento de Infanter&iacute;a de Toledo. En julio de 1938 es ascendido a Teniente. Tras la guerra civil, en el a&ntilde;o 1940, es nombrado con car&aacute;cter provisional oficial del Cuerpo de Prisiones. 
    </p><p class="article-text">
        Del an&aacute;lisis de los expedientes de vagos y maleantes podemos deducir que Prudencio de la Casa estuvo destinado en Tef&iacute;a al menos entre los a&ntilde;os 1955 y 1959. En enero de este &uacute;ltimo a&ntilde;o es nombrado administrador de la Central del Puerto de Santa Mar&iacute;a. Durante su destino en Tef&iacute;a ocup&oacute; los cargos de administrador, entre los a&ntilde;os 1955 y 1957 y, a partir de julio de este &uacute;ltimo a&ntilde;o, el de director de la colonia hasta el a&ntilde;o 1959. Asimismo, la casualidad hizo que otro Prudencio &ndash;Prudencio Lafuente&ndash;, fuera director durante los tres primeros a&ntilde;os de funcionamiento de dicha instalaci&oacute;n - probablemente de febrero de 1954 a julio de 1957&ndash;. 
    </p><p class="article-text">
        Todos estos datos nos vienen a aportar la siguiente informaci&oacute;n. La primera que Prudencio de la Casa de Dios no era sacerdote cuando realizaba sus funciones en Tef&iacute;a, sino Oficial de Cuerpo de Prisiones. Y por otro lado, nos pone en duda sobre qui&eacute;n pudo ser el responsable de la dureza del r&eacute;gimen de Tef&iacute;a durante la reclusi&oacute;n de Octavio Garc&iacute;a en este centro (entre marzo de 1956 y abril de 1957) y de Juan Curbelo (septiembre de 1955 y mayo de 1958), puesto que durante el encierro del primero, Juan de la Casa  fue administrador y s&oacute;lo durante los &uacute;ltimos diez meses de la reclusi&oacute;n de Curbelo actu&oacute; como director. 
    </p><p class="article-text">
        Nos encontramos aqu&iacute;, por tanto, con cierta incongruencia entre el relato de los testimonios, espec&iacute;ficamente el de Octavio Garc&iacute;a, que da a entender que durante su reclusi&oacute;n, entre los meses de marzo de 1956 y abril de 1957, la direcci&oacute;n de Tef&iacute;a estaba en manos de Prudencio de la Casa cuando de los expedientes se infiere que durante ese tiempo el director del centro fue Prudencio Lafuente, y el primero ejerc&iacute;a las funciones de administrador.
    </p><p class="article-text">
        Octavio Garc&iacute;a ofreci&oacute; su testimonio cuando hab&iacute;an transcurrido m&aacute;s de cincuenta a&ntilde;os de los hechos por lo que es posible que hubiera confundido nombres o cargos. De esta manera podemos plantear dos hip&oacute;tesis, la primera que la personalidad y el poder de Prudencio de la Casa de Dios, aun siendo administrador, fueran lo suficientemente destacables como para imponer tan riguroso sistema en la colonia y marcar tan negativamente el recuerdo de los reclusos. Y la segunda, que quien realmente impuso una disciplina tan severa fuera Prudencio Lafuente, por entonces director, y este r&eacute;gimen fuera suavizado por Prudencio de la Casa al sustituirlo en el a&ntilde;o 1957, cuando Octavio ya hab&iacute;a sido liberado. El fallecimiento de los testigos hace imposible confirmar alguna de las hip&oacute;tesis.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Condenados sin juicio?</strong>
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de su reclusi&oacute;n en Tef&iacute;a u otra prisi&oacute;n, es habitual, y as&iacute; lo manifiestan muchas de las personas procesadas, creer que la aplicaci&oacute;n de la Ley de Vagos y Maleantes se realizaba sin juicio, es decir, sin la aplicaci&oacute;n del procedimiento judicial previsto en la legislaci&oacute;n correspondiente. En este sentido hay que anotar que tanto la Ley de 1931, en su T&iacute;tulo II, como su Reglamento de desarrollo, regulaban el procedimiento judicial destinado a indagar y hacer constar el estado peligroso de vagos y maleantes, seg&uacute;n el art&iacute;culo 78 de la norma reglamentaria. Durante la tramitaci&oacute;n de dicho procedimiento, el encauzado ten&iacute;a legalmente derecho a proponer pruebas en su descargo y a designar Procurador que lo represente y Letrado que lo defienda o pedir al Juez que nombre uno de oficio, seg&uacute;n el art&iacute;culo 13 de la ley.
    </p><p class="article-text">
        Del examen de los expedientes del juzgado canario se observa que, efectivamente, los procesos est&aacute;n documentados, incluyendo en ellos tanto las declaraciones que se toman a los inculpados como su firma en las diligencias en las que se les informa de su derecho a designar abogado y procurador. Asimismo se les permit&iacute;a designar representaci&oacute;n procesal y presentar escritos de alegaciones y proponer pruebas documental y testifical en su descargo. Una vez dictada sentencia, era posible interponer el correspondiente recurso ante la Audiencia Provincial.  No obstante, el hecho de que no existiera juicio oral, sino que el expediente se tramitar fundamentalmente por escrito, produjo la sensaci&oacute;n generalizada de que no se les hab&iacute;a realizado juicio alguno.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, encontramos un n&uacute;mero notable de procesados que no hicieron uso de tales posibilidades de defensa &ndash; elecci&oacute;n de abogado o solicitud de uno de oficio, presentaci&oacute;n de alegaciones o prueba &ndash; y en otros expedientes no se garantizaron plenamente de los derechos procesales. Sin extendernos en exceso, en estos expedientes podemos encontrar que la reforma de la Ley de Vagos y Maleantes de 1954 se aplic&oacute; en los primeros expedientes de manera retroactiva, a personas que fueron detenidas antes de su entrada en vigor, e incluso antes de que la misma ley estuviera vigente. Tambi&eacute;n existen expedientes en los que no se concedi&oacute; abogado de oficio a algunos procesados que lo solicitaron.
    </p><p class="article-text">
        A todo lo anterior debemos a&ntilde;adir los abusos sexuales y malos tratos en las instalaciones policiales y las torturas con los que, en ocasiones, se intentaba extraer informaci&oacute;n de los procesados durante su estancia en comisar&iacute;a o la polic&iacute;a armada. La conjunci&oacute;n de estas circunstancias nos ofrece un panorama en el que, a pesar de la tramitaci&oacute;n del procedimiento judicial, de estos es f&aacute;cil deducir en muchos casos la vulneraci&oacute;n de los derechos de los inculpados, una situaci&oacute;n de notable inseguridad jur&iacute;dica y la ausencia del respeto a los m&aacute;s elementales derechos humanos.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de mitos y exageraciones, la realidad de Tef&iacute;a nos remite a un momento de extrema represi&oacute;n hacia quienes osaban retar al sistema cis-heterosexista del nacional-catolicismo franquista. La Colonia Agr&iacute;cola de Tef&iacute;a se ha convertido en un necesario s&iacute;mbolo de esta represi&oacute;n, un espacio que se debe convertir en lugar de encuentro, reflexi&oacute;n y memoria que permita que generaciones futuras conozcan la historia de una comunidad secularmente marginada y cuyas vidas merecen el adecuado reconocimiento.
    </p><p class="article-text">
        <em>(V&iacute;ctor M. Ram&iacute;rez P&eacute;rez es activista LGTB e investigador de la memoria hist&oacute;rica de la comunidad del colectivo en Canarias. Acaba de publicar el libro Peligrosas y revolucionarias. Las disidencias sexuales en Canarias durante el franquismo y la transici&oacute;n, editado por Tamaimos</em>)
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Víctor M. Ramírez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/sociedad/realidades-tefia-maleantes-fuerteventura-franquismo_1_1188947.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 15 Dec 2019 17:10:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los mitos y realidades de Tefía, la prisión de vagos y maleantes de Fuerteventura durante el franquismo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Franquismo,LGTBI]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ni peligrosas ni delincuentes: el proceso de legalización de la disidencia sexual y de género en la España de la transición]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/sociedad/peligrosas-delincuentes-legalizacion-disidencia-espana_1_1791040.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/55228d41-db35-4f05-b492-2d82fe13edb5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Pancarta en un mitin del Colectivo Canario de Hombres y Mujeres Homosexuales en 1979"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Durante los años de la transición el movimiento LGTB tuvo que hacer frente a las leyes que se aplicaron a lo largo de la dictadura para reprimir a la disidencia sexual y que continuaron vigentes a la muerte del dictador</p><p class="subtitle">La reforma de la ley de peligrosidad social en el año 1978, que eliminó la homosexualidad de las categorías de peligrosos sociales, significó el inicio del proceso</p><p class="subtitle">Existían dos tipos de penas: la penal, con su consecuente condena, y la de defensa social, con sus medidas rehabilitadoras como presunto instrumento de inserción social</p></div><p class="article-text">
        Se cumplen este mes 40 a&ntilde;os de la aprobaci&oacute;n de la Constituci&oacute;n Espa&ntilde;ola y tambi&eacute;n de la reforma (1) de la Ley de Peligrosidad y Rehabilitaci&oacute;n Social que elimin&oacute; a <em>los que realizaran actos de homosexualidad</em>, en t&eacute;rminos de la ley, del cat&aacute;logo de peligrosos sociales. Es, por tanto, un momento id&oacute;neo para analizar el proceso que permiti&oacute; a las disidencias sexuales y de g&eacute;nero ser legalizadas durante el proceso transicional, tras otros cuarenta a&ntilde;os de represi&oacute;n franquista.
    </p><p class="article-text">
        Habitualmente se identifica esta legalizaci&oacute;n con un momento determinado, como fue la citada reforma de la ley de peligrosidad social. No obstante, la legalizaci&oacute;n de la disidencia sexual fue un proceso m&aacute;s complejo y largo en el tiempo que no concluye, sino que m&aacute;s bien comienza, con la mencionada reforma.
    </p><p class="article-text">
        Durante los a&ntilde;os de la transici&oacute;n el movimiento LGTB tuvo que hacer frente a las leyes que se aplicaron a lo largo de la dictadura para reprimir a la disidencia sexual y que continuaron vigentes a la muerte del dictador. Estas normas fueron fundamentalmente dos: la primera, el C&oacute;digo Penal, que si bien no contemplaba expresamente la homosexualidad en su articulado, se consideraba incluida en el art&iacute;culo 431 de dicho texto que regulaba el delito de <em>esc&aacute;ndalo p&uacute;blico. </em>Esta figura delictiva consideraba penalizable aquellas acciones que <em>&ldquo;de cualquier modo ofendiere el pudor o las buenas costumbres con hechos de grave esc&aacute;ndalo o trascendencia&rdquo;.</em> La moral nacional-cat&oacute;lica del r&eacute;gimen franquista consideraba moralmente repugnantes los actos de homosexualidad por lo que dichas pr&aacute;cticas, aunque hubieran sido cometidas en privado, eran tenidas por delictivas en virtud de este art&iacute;culo y sus autores eran juzgados y condenados si los hechos trascend&iacute;an al conocimiento p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        Las otras leyes utilizadas para la represi&oacute;n de la homosexualidad fueron las aprobadas en virtud de la doctrina de la <em>defensa social</em>. En desarrollo de este principio, en el a&ntilde;o 1933, durante la II Rep&uacute;blica, se aprob&oacute; la <a href="https://www.eldiario.es/canariasahora/premium_en_abierto/Homosexuales-vagos-maleantes-peligrosos_0_516549100.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ley de Vagos y Maleantes que no recog&iacute;a en su texto ninguna referencia expresa a la disidencia sexual, pero que en el a&ntilde;o 1954 fue reformada por el r&eacute;gimen franquista para incluir a la homosexualidad en su art&iacute;culo segundo</a>. No se trataba de una ley penal, desde el punto de vista de que no tipificaba delitos y sus correspondientes penas, sino que categorizaba una serie de situaciones subjetivas como de &ldquo;peligrosidad social&rdquo;. La ley determinaba que, dado el estado de determinados sujetos, estos tendr&iacute;an gran probabilidad de cometer un &ldquo;da&ntilde;o social&rdquo;, concepto m&aacute;s amplio que el puramente delictivo. Seg&uacute;n el pre&aacute;mbulo de la propia ley de 1970, esta se aprobaba por la &ldquo;necesidad de defender a las sociedad contra determinadas conductas individuales, que sin ser, en general, estrictamente delictivas, entra&ntilde;an un riesgo para la comunidad&rdquo;. Por poner un ejemplo clarificador, el alcoholismo no era considerado <em>per se </em>un delito, no obstante los ebrios habituales eran considerados peligrosos sociales por los indeseables efectos que su adicci&oacute;n pod&iacute;an traer a su entorno familiar, social, laboral, etc. De este concepto de peligrosidad se deriva la necesidad de rehabilitar al peligroso mediante una serie de medidas previstas en la ley con el objetivo de &ldquo;rescatar y reeducar al hombre para la m&aacute;s plena vida social&rdquo;, seg&uacute;n el pre&aacute;mbulo de la misma. A partir de la reforma del a&ntilde;o 1954 las personas homosexuales deber&iacute;an ser objeto de esta reeducaci&oacute;n o de &ldquo;curaci&oacute;n&rdquo; de su &ldquo;perversi&oacute;n sexual&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Por tanto, estas dos normas incid&iacute;an en la disidencia sexual desde dos perspectivas diferentes: la penal, con su consecuente condena, y la de defensa social, con sus medidas rehabilitadoras como presunto instrumento de inserci&oacute;n social. No pretendo con esto suavizar el efecto que las leyes de peligrosidad produc&iacute;an en las disidencias sexuales &ndash; y en el resto de supuestos previstos en la ley &ndash;. M&aacute;s al contrario, la realidad nos pone de manifiesto que estas leyes fueron, en la pr&aacute;ctica, utilizadas como un medio de represi&oacute;n m&aacute;s, como un instrumento que criminalizaba a la disidencia sexual desde una perspectiva m&aacute;s amplia que la puramente penal. Estas leyes se unieron al c&oacute;digo penal configurando un doble sistema de control de la disidencia sexual que multiplicaba sus efectos, a&ntilde;adiendo a la condena penal un aparente sistema de rehabilitaci&oacute;n que, en la pr&aacute;ctica, era una segunda condena durante la cual, adem&aacute;s, no eran aplicables los posibles beneficios penitenciarios que s&iacute; lo eran a los delincuentes condenados (2). Esta doble criminalizaci&oacute;n, que pone de manifiesto la perversa utilizaci&oacute;n de leyes rehabilitadoras con fines puramente represivos, profundiza precisamente la ignominia del sistema represivo de la dictadura.
    </p><p class="article-text">
        Se evidencia, por tanto, el hecho de que las leyes de peligrosidad social no fueron las &uacute;nicas que reprimieron a los homosexuales a lo largo del franquismo y que la derogaci&oacute;n de la ley de peligrosidad social en el a&ntilde;o 1978 no signific&oacute; la legalizaci&oacute;n de la homosexualidad durante la transici&oacute;n. Dicha derogaci&oacute;n implic&oacute; la eliminaci&oacute;n de la consideraci&oacute;n de la disidencia sexual como un peligro social, pero no de su car&aacute;cter delictivo, ya que el delito de esc&aacute;ndalo p&uacute;blico, como veremos, continu&oacute; aplic&aacute;ndose durante pr&aacute;cticamente una d&eacute;cada m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        En este punto hay que a&ntilde;adir un t&eacute;rmino m&aacute;s a la ecuaci&oacute;n: la aparici&oacute;n de los movimientos de liberaci&oacute;n homosexual en el panorama de los movimientos sociales de la &eacute;poca. La publicaci&oacute;n del proyecto de ley peligrosidad social en el a&ntilde;o 1970 promovi&oacute; la aparici&oacute;n de un nuevo sujeto pol&iacute;tico, si bien en la clandestinidad, en la Espa&ntilde;a franquista. Ante la inclusi&oacute;n de la homosexualidad en dicho texto, un grupo de activistas catalanes iniciaron un proceso de movilizaci&oacute;n para, desde las catacumbas del activismo y con la ayuda de colectivos franceses, intentar evitar dicha menci&oacute;n la nueva ley. Este movimiento clandestino emergi&oacute; durante los primeros a&ntilde;os de la transici&oacute;n, visibilizando una lucha en la que la derogaci&oacute;n de la Ley de Peligrosidad y Rehabilitaci&oacute;n Social y el delito de esc&aacute;ndalo p&uacute;blico eran objetivos fundamentales. El Front d'Aliberament Gay de Catalunya (FAGC), fue la asociaci&oacute;n de referencia durante esos a&ntilde;os y la legalizaci&oacute;n de la misma se convirti&oacute; en un inesperado campo de batalla durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os de la d&eacute;cada de los 70.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/canariasahora/premium_en_abierto/transicion-pioneros-movimiento-LGTB-Canarias_0_531597022.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El FAGC inici&oacute; su proceso de legalizaci&oacute;n en el mes de diciembre de 1978, reci&eacute;n aprobada la Constituci&oacute;n</a>. Este acto supon&iacute;a un reto al nuevo r&eacute;gimen constitucional que, sin embargo, respondi&oacute; inicialmente con la inercia de la homofobia dictatorial: el Ministerio del Interior, en enero del a&ntilde;o siguiente, deneg&oacute; la legalizaci&oacute;n alegando la incompatibilidad de los fines de la asociaci&oacute;n con el art&iacute;culo 431 del C&oacute;digo Penal, el mencionado delito de esc&aacute;ndalo p&uacute;blico. El mantenimiento de una interpretaci&oacute;n profundamente hom&oacute;foba de dicho art&iacute;culo por el reci&eacute;n estrenado sistema constitucional pon&iacute;a en evidencia el hecho de que la legalizaci&oacute;n de la homosexualidad no era a&uacute;n un hecho consumado, a pesar de la modificaci&oacute;n de la ley de peligrosidad social, y de que el nuevo sistema no consideraba a las disidencias sexuales como dignas de ser sujetos del conjunto de derechos y libertades recogidos en la nueva y flamante Constituci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Ante tales hechos el FAGC interpuso el correspondiente recurso y con el apoyo de una importante campa&ntilde;a que implic&oacute; a colectivos, un numeroso grupo de corporaciones locales catalanas y de la International Gay Asociation (IGA) (3), por fin, el 16 de junio de 1980, el Gobierno de Adolfo Su&aacute;rez admiti&oacute; su legalizaci&oacute;n, d&aacute;ndose un segundo paso en este proceso.
    </p><p class="article-text">
        Otro acontecimiento a tener en cuenta, en relaci&oacute;n con la legalizaci&oacute;n de la disidencia de g&eacute;nero, se refiere a los avances que durante los a&ntilde;os transicionales afectaron a los derechos de las personas transexuales. Una modificaci&oacute;n del C&oacute;digo Penal, del a&ntilde;o 19834, eximi&oacute; de responsabilidad penal, entre otros supuestos, a la &ldquo;cirug&iacute;a transexual realizada por facultativos&rdquo;, hasta ese momento penalizadas al ser consideradas un delito de lesiones por causar la esterilidad. Este nuevo avance despenalizador propici&oacute; que las personas transexuales comenzaran a acudir a los tribunales a solicitar el reconocimiento del &ldquo;cambio de sexo&rdquo; con respecto al cambio la inscripci&oacute;n registral del nombre y del sexo, iniciativa que culmin&oacute; con una Sentencia del Tribunal Supremo del a&ntilde;o 1987 que reconoc&iacute;a por primera vez el derecho de una mujer transexual al cambio de nombre. Con todos los cuestionamientos que pueda hacerse la sentencia &ndash; que se refer&iacute;a a la afectada como &ldquo;una ficci&oacute;n de hembra&rdquo; que, en cualquier caso deber&iacute;a ser protegida por el Derecho &ndash;, tanto la modificaci&oacute;n de la norma penal de 1983 como la sentencia de 1987 supusieron un importante avance de los derechos de las personas trans, que sin embargo no obtendr&iacute;an una ley que regulara estas cuestiones hasta dos d&eacute;cadas m&aacute;s tarde (5).
    </p><p class="article-text">
        Como se ha indicado, la utilizaci&oacute;n del delito de esc&aacute;ndalo p&uacute;blico como argumento para negar legalidad a las organizaciones homosexuales de la &eacute;poca es una muestra de que la consideraci&oacute;n de las personas disidentes de las normas imperantes sobre el sexo/g&eacute;nero no se consideraban dignas de ser sujetos de los m&aacute;s esenciales derechos fundamentales. Pod&iacute;an ser legalizadas sus organizaciones, pero sobre sus componentes pend&iacute;a aun sobre sus cabezas la espada de Damocles del art&iacute;culo 431 del C&oacute;digo Penal. Art&iacute;culo que, aunque de manera quiz&aacute;s menos frecuente que en otras &eacute;pocas, a&uacute;n se aplicaba para reprimir las pr&aacute;cticas homosexuales.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, por ejemplo, una sentencia del Tribunal Supremo del a&ntilde;o 1980(6) aborda el caso de dos j&oacute;venes de 25 y 32 a&ntilde;os de edad que, a las dos de la madrugada hab&iacute;an aparcado un coche en un camino para mantener pr&aacute;cticas sexuales, donde fueron sorprendidos por la Guardia Civil. En el juicio de primera instancia se conden&oacute; a ambos procesados por el delito esc&aacute;ndalo p&uacute;blico, sentencia posteriormente confirmada por el Tribunal Supremo. Hubo que esperar al a&ntilde;o 1988 en el que, una modificaci&oacute;n parcial del C&oacute;digo Penal (7) derog&oacute; dicho delito. Este hecho que culmin&oacute;, ahora s&iacute;, el proceso de legalizaci&oacute;n de las disidencias sexuales y de g&eacute;nero en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Se puede concluir, por tanto, que la legalizaci&oacute;n de la disidencia sexual en Espa&ntilde;a fue un proceso progresivo que dur&oacute; pr&aacute;cticamente una d&eacute;cada. Su desarrollo se encontr&oacute; con las reticencias de un sistema democr&aacute;tico reci&eacute;n inaugurado que manten&iacute;a a&uacute;n muchos de los tics LGTB-f&oacute;bicos del r&eacute;gimen dictatorial. La comunidad LGTB no fue un sujeto al que se tuvo en cuenta durante los a&ntilde;os transicionales de tal manera que el proceso de legalizaci&oacute;n tuvo que ser impulsado por los colectivos, incluso desde una posici&oacute;n de ilegalidad. La reforma de la ley de peligrosidad social en el a&ntilde;o 1978, que elimin&oacute; la homosexualidad de las categor&iacute;as de peligrosos sociales, signific&oacute; el inicio del proceso. Tras este paso, la legalizaci&oacute;n de los colectivos a partir del a&ntilde;o 1980 permiti&oacute; que estos continuaran con su tarea reivindicativa desde posiciones m&aacute;s fuertes y seguras. Pero a la legalizaci&oacute;n colectiva no sigui&oacute; pareja la consideraci&oacute;n de los derechos individuales. Las persona trans tuvieron que esperar a la reforma del c&oacute;digo penal de 1983 y a una sentencia del Tribunal Supremo de 1987 para ver reconocido, aunque de manera precaria y a trav&eacute;s de complejos y humillantes procedimientos judiciales, su derecho al reconocimiento de su identidad en el &aacute;mbito registral. Por fin, la derogaci&oacute;n del delito de esc&aacute;ndalo p&uacute;blico en 1988 permiti&oacute; a la comunidad LGTB sentirse aliviada ante la eliminaci&oacute;n de la posibilidad de ser sorprendidos <em>in fraganti</em> en un acto sexual y ser procesados por tal delito. Esta &uacute;ltima reforma lleg&oacute;, adem&aacute;s, en un momento crucial para la comunidad LGTB, en el que el SIDA hac&iacute;a sus estragos. La epidemia del VIH tuvo nefastas y trascendentales consecuencias para la disidencia sexual y de g&eacute;nero, a la que plantear&iacute;a nuevos retos y perspectivas que se habr&iacute;an de abordar en los a&ntilde;os y d&eacute;cadas siguientes. Esta vez, s&iacute;, desde la legalidad, aunque no desde una verdadera igualdad legal y social, objetivo a&uacute;n pendiente de alcanzar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Víctor M. Ramírez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/sociedad/peligrosas-delincuentes-legalizacion-disidencia-espana_1_1791040.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 15 Dec 2018 14:19:06 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[El orgullo de la transición: los pioneros del movimiento LGTB en Canarias]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/premium-en-abierto/transicion-pioneros-movimiento-lgtb-canarias_1_3926845.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f6a7f011-3129-47a2-b105-c267d5e0750a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Manifestación de la Federación Anarquista de Gran Canaria (FAGC) en Barcelona en junio de 1977. "></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">De vagos y maleantes a peligrosos sociales. Así tipificaba la Dictadura de Franco al movimiento LGTB. Su efecto inmediato fue la activación de las reivindicaciones de los homosexuales en la década de los setenta</p><p class="subtitle">El movimiento fue visible en lo grupal, pero invisible a nivel individual</p><p class="subtitle">La principal reivindicación del movimiento fue la abolición de la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social</p><p class="subtitle">El ideario de la organización era muy cercano a planteamientos de izquierda revolucionaria</p><p class="subtitle">Las relaciones de las disidencias sexuales con la izquierda no fueron totalmente pacíficas</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <em>A la memoria de las v&iacute;ctimas de la masacre de Orlando, 12 de junio de 2016</em>
    </p><h3 class="article-text">De la peligrosidad al activismo social</h3><p class="article-text">
        En el a&ntilde;o 1970, las Cortes franquistas aprobaron la Ley sobre Peligrosidad y Rehabilitaci&oacute;n Social(1). La ley ven&iacute;a a sustituir a la Ley de vagos y maleantes y ten&iacute;a como objetivo, seg&uacute;n su exposici&oacute;n de motivos, &ldquo;<em>defender a las sociedad contra determinadas conductas individuales, que sin ser, en general, estrictamente delictivas, entra&ntilde;an un riesgo para la comunidad</em>&rdquo;. Entre los supuestos del estado peligroso previstos en el art&iacute;culo segundo se encontraban &ldquo;<em>los vagos habituales, los rufianes y proxenetas, los que realicen actos de homosexualidad o los que habitualmente ejerzan la prostituci&oacute;n</em>&rdquo;. La ley ten&iacute;a asimismo el ambicioso prop&oacute;sito, seg&uacute;n su declaraci&oacute;n de intenciones, &ldquo;<em>de servir por los medios m&aacute;s eficaces a la plena reintegraci&oacute;n de los hombres y de las mujeres que, voluntariamente o no hayan podido quedar marginados de una vida ordenada y normal</em>&rdquo;. Espec&iacute;ficamente para los homosexuales la ley establec&iacute;a el internamiento en un &ldquo;<em>establecimiento de reeducaci&oacute;n</em>&rdquo; por &nbsp;tiempo no inferior a cuatro meses ni superior a tres a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Pero m&aacute;s all&aacute; de esos objetivos, la ley tuvo unos efectos inesperados e indudablemente indeseados para el r&eacute;gimen: la activaci&oacute;n de un movimiento de reivindicaci&oacute;n homosexual(2) inexistente hasta esa fecha en la historia de Espa&ntilde;a.
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                </figure><p class="article-text">
        La publicaci&oacute;n del proyecto de ley, que inclu&iacute;a la homosexualidad, sin m&aacute;s matices, entre los supuestos previstos, despert&oacute; la conciencia en un grupo de activistas catalanes que, liderados por Armand de Fluvi&agrave; y Francesc Francino, decidieron tomar la iniciativa. De manera clandestina y con la colaboraci&oacute;n de la asociaci&oacute;n de homosexuales francesa Arcadie comenzaron una campa&ntilde;a para evitar que la homosexualidad fuera incluida en la nueva ley. Si bien sus objetivos no fueron plenamente cumplidos &ndash; la ley se aprob&oacute;, como hemos visto, considerando peligrosos sociales a &ldquo;<em>los que realicen actos de homosexualidad</em>&rdquo; -, sus actividades marcar&iacute;an el inicio del primer proceso de organizaci&oacute;n de la disidencia sexual en Espa&ntilde;a, que comenzar&iacute;a con la creaci&oacute;n de la Agrupaci&oacute;n Homosexual para la Igualdad Social (AGHOIS).
    </p><p class="article-text">
        A partir de &eacute;sta organizaci&oacute;n se inici&oacute; la labor del entonces denominado movimiento de liberaci&oacute;n de gays y lesbianas que desde Catalu&ntilde;a se extendi&oacute; por todo el pa&iacute;s, cre&aacute;ndose organizaciones en Valencia, Mallorca, Madrid, M&aacute;laga, Zaragoza, Santiago de Compostela, Bilbao, etc. En 1972 se constituy&oacute; el Movimiento Espa&ntilde;ol de Liberaci&oacute;n Homosexual (MELH) con el objetivo de concienciar a los homosexuales en la reivindicaci&oacute;n de sus derechos y conseguir por parte de la sociedad su aceptaci&oacute;n y reconocimiento.
    </p><p class="article-text">
        A finales de 1975, con la finalidad de reforzar el perfil ideol&oacute;gico de AGHOIS, se constituy&oacute; el Front d&rsquo;Alliberament Gai de Catalunya (FAGC), de notable influencia en los movimientos homosexuales de la transici&oacute;n en todo el Estado.
    </p><p class="article-text">
        Tras la muerte de Franco, ni el Real Decreto Ley de julio de 1976(3) sobre amnist&iacute;a, ni la Ley de Amnist&iacute;a de 1977(4) afectaron a los presos homosexuales, al no ser considerados presos pol&iacute;ticos. Por tanto, ni los homosexuales, ni el resto de presos internados en aplicaci&oacute;n de la ley de peligrosidad social, fueron excarcelados y tuvieron que seguir cumpliendo condena. En este contexto, es obvio que las principales reivindicaciones de los colectivos fueran la derogaci&oacute;n de la Ley de peligrosidad y rehabilitaci&oacute;n social y la amnist&iacute;a para los disidentes sexuales que cumpl&iacute;an condena.
    </p><h3 class="article-text">Primeras referencias al activismo en Canarias: Homosexuales Unidos Canarios</h3><p class="article-text">
        En el mes de mayo de 1977, varios grupos homosexuales de diversas partes del pa&iacute;s presentaron en Madrid un comunicado de prensa en el que denunciaban el hecho de que &ldquo;<em>los homosexuales siguen siendo reprimidos; nuestra actual sociedad espa&ntilde;ola sigue priv&aacute;ndoles de sus m&aacute;s elementales derechos como personas y como ciudadanos; siguen vigentes leyes injustas y vejatorias (&hellip;)</em>&rdquo; y, entre otras reivindicaciones exig&iacute;an la &ldquo;<em>inmediata derogaci&oacute;n de la Ley de Peligrosidad y Rehabilitaci&oacute;n Social y la disoluci&oacute;n de los tribunales que las aplican</em>
    </p><p class="article-text">
        Este manifiesto estaba firmado por asociaciones de Madrid, Pa&iacute;s Vasco, Baleares, Valencia, Andaluc&iacute;a y Arag&oacute;n, sin que constara la firma de ninguna organizaci&oacute;n canaria. No obstante, ese mismo a&ntilde;o, en el n&uacute;mero 22 de la revista <em>Ozono</em> (Madrid, julio de 1977), encontramos el antecedente m&aacute;s antiguo que hemos podido encontrar del movimiento homosexual en las Islas(5). En dicha publicaci&oacute;n, el denominado colectivo Homosexuales Unidos Canarios (HUCA), en un documento denominado <em>Plataforma Reivindicativa</em> se define como una &ldquo;<em>organizaci&oacute;n independiente, natural y elemental</em>&rdquo;, que no se encuentra adscrita a ning&uacute;n grupo pol&iacute;tico y cuyo objetivo principal es &ldquo;<em>la feliz realizaci&oacute;n personal de cualquier ser humano</em>&rdquo;.
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        En el documento reivindican como &ldquo;<em>urgente y necesario conseguir de todos los estamentos sociales la inmediata supresi&oacute;n de cualquier discriminaci&oacute;n para la realizaci&oacute;n personal</em>&rdquo; y, entre otras cuestiones, demandan el respeto total y absoluto por la inviolabilidad del domicilio, el derecho de intimidad, la supresi&oacute;n cualquier tipo de censura en espect&aacute;culos y publicaciones y la libertad de toda persona de usar y utilizar su cuerpo, con las limitaciones m&iacute;nimas, siempre que no medie abuso, enga&ntilde;o o violencia.
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                </figure><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n exig&iacute;an acabar con el gueto homosexual, condenaban la prostituci&oacute;n masculina o femenina y expresaban la necesidad de impartir una educaci&oacute;n sexual adecuada y objetiva, as&iacute; como la exigencia a todos los medios de comunicaci&oacute;n social de un tratamiento objetivo claro y eficaz sobre cualquier tema relacionado con la homosexualidad.
    </p><p class="article-text">
        Solicitaban la derogaci&oacute;n inmediata de la Ley de Peligrosidad y Rehabilitaci&oacute;n Social, la implantaci&oacute;n de los dieciocho a&ntilde;os como edad m&iacute;nima para la mayor&iacute;a de edad y la normalizaci&oacute;n en el consentimiento de relaciones sexuales a partir de los catorce a&ntilde;os, salvo a deficientes mentales o funcionales. Por &uacute;ltimo, manifestaban su &ldquo;<em>confianza en que todos los grupos pol&iacute;ticos que integran el Estado incluyan en sus programas unas posiciones concretas y bien definidas acerca de la Homosexualidad</em>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El art&iacute;culo no daba detalles acerca de qui&eacute;nes compon&iacute;an el colectivo, ni en qu&eacute; isla o islas estaba implantado, ni posteriores acciones del mismo. Esta plataforma reivindicativa muestra un ideario muy cercano a las asociaciones de la &eacute;poca, en las que, como hemos visto, la derogaci&oacute;n de la ley de peligrosidad social era un objetivo fundamental.
    </p><p class="article-text">
        El <em>Diario de Avisos</em>, de la provincia de Santa Cruz de Tenerife, 26 de agosto de 1977, hac&iacute;a referencia a dicho manifiesto y publicaba la tabla de reivindicaciones en una secci&oacute;n denominada <em>El Frasquito de perfume</em>. A pesar de que en uno de los puntos se ped&iacute;a a los medios de comunicaci&oacute;n social un tratamiento &ldquo;<em>objetivo, claro y eficaz</em>&rdquo; al abordar el tema de la homosexualidad, el art&iacute;culo finalizaba con algunos comentarios presuntamente jocosos en los que, aparte del juego de palabras con el nombre del colectivo, de dudoso gusto, ironizaba sobre la existencia de dicha asociaci&oacute;n. En el texto del peri&oacute;dico se lee:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&rsquo;Las llamadas &rdquo;locas&ldquo; se han unido y han lanzado su declaraci&oacute;n de principios. (&hellip;) La declaraci&oacute;n de la HUCA &ndash; ojo, HUCA, &iquest;eh?, no confundir &ndash; es una aut&eacute;ntica perla cultivada. No sabemos si estas asociaciones tambi&eacute;n tienen que pasar por un registro, aunque creemos que no. Pero los mariquitas &ndash; bueno, los homosexuales -, se han constituido en asamblea y piden la supresi&oacute;n de la Ley de Peligrosidad Social que les afecta. En fin, aqu&iacute; est&aacute; la noticia. Y yo con estos pelos&rsquo;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Como se puede observar, un art&iacute;culo lleno de <em>fina iron&iacute;a</em>, en el que lo que se cuestiona es la existencia de grupos activistas homosexuales y no la vigencia de una ley que pr&aacute;cticamente criminalizaba la homosexualidad y que, como veremos a continuaci&oacute;n, permit&iacute;a su detenci&oacute;n y encarcelamiento.
    </p><h3 class="article-text">Siguen las detenciones de homosexuales en Las Palmas</h3><p class="article-text">
        Con este t&iacute;tulo, el <em>Diario de Las Palmas</em> de 30 de septiembre de 1977 hac&iacute;a referencia a la detenci&oacute;n de &ldquo;<em>un buen n&uacute;mero de homosexuales</em>&rdquo; por miembros afectos a la Brigada Criminal de Las Palmas. &ldquo;<em>La inclusi&oacute;n de estos &uacute;ltimos en el grupo de maleantes &ndash; expone el periodista -, vuelve a poner de actualidad un tema ingrato y no siempre esclarecido, el de la homosexualidad, presente aqu&iacute; en Las Palmas, como en cualquier rinc&oacute;n del pa&iacute;s (&hellip;)</em>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A continuaci&oacute;n, El periodista se realiza la siguiente pregunta:
    </p><p class="article-text">
        <em>&iquest;Son los j&oacute;venes &ldquo;gay&rdquo; todav&iacute;a considerados como elementos indeseables y viciosos y en consecuencia se les castiga taxativamente con todo el peso de la ley, o por el contrario el problema del homosexual est&aacute; ya siendo considerado como un fen&oacute;meno encuadrado en una problem&aacute;tica social?</em>
    </p><p class="article-text">
        El cuestionamiento del periodista es significativo, en tanto empieza a plantear la realidad homosexual como algo m&aacute;s que un asunto de mero orden p&uacute;blico o de moral social. El encuadramiento dentro de la <em>problem&aacute;tica social</em>, m&aacute;s all&aacute; de lo cuestionable de la expresi&oacute;n, no deja de ser un avance en cuanto a la percepci&oacute;n del fen&oacute;meno de las disidencias sexuales no tanto como un elemento perturbador del orden social y moral sino como una realidad a tener en cuenta desde perspectivas m&aacute;s amplias. De hecho, en el art&iacute;culo encontramos tambi&eacute;n una referencia al movimiento homosexual local, no sin detalles que remarcan el estereotipo:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<em>Pero las cosas cambian y sin llegar a extremos notorios y excesivamente p&uacute;blicos (&hellip;), el gay abandona la clandestinidad y ha decidido mostrar su rostro maquillado y un programa en el que (&hellip;) se advierten planteamientos sujetos a corrientes de izquierda, &aacute;cratas, ya desde el comienzo de sus reivindicaciones</em>&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;<em>Consideraciones psicol&oacute;gicas aparte</em> &ndash; contin&uacute;a el art&iacute;culo -, <em>el movimiento &rdquo;gay&ldquo; est&aacute; aqu&iacute; y ahora presente se quiera o no y sus gestiones han recibido el consenso y a&uacute;n el apoyo de partidos pol&iacute;ticos en la oposici&oacute;n. Luchan por desterrar la imagen de &rdquo;perversi&oacute;n&ldquo; y en definitiva romper las barreras aislacionistas (con las) que la sociedad siempre ha levantado en su entorno</em>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de todo, no puede evitar caer en el t&oacute;pico hom&oacute;fobo de la vinculaci&oacute;n entre homosexualidad y delincuencia y presenta una perspectiva que a&uacute;na la patologizaci&oacute;n y la clasificaci&oacute;n moral:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<em>Lamentablemente, junto al hecho de la homosexualidad como fen&oacute;meno sociol&oacute;gico &ndash; sobre el que no es necesario pronunciarse aqu&iacute; y ahora -, lo cierto es que con mucha frecuencia el homosexual vive en el mundo del hampa, al borde de la delincuencia y su &rdquo;vicio&ldquo; le lleva en muchos casos a engrosar ese mundo</em>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El art&iacute;culo no hace referencia espec&iacute;fica a un colectivo determinado, pero s&iacute; a una estructura organizada, de car&aacute;cter reivindicativo &ndash; programa, dice el periodista -, en el que se advierten &ldquo;<em>planteamientos de izquierda, &aacute;crata</em>&rdquo;. Tampoco a l&iacute;deres o lideresas concretos: <em>las cosas cambian (&hellip;) sin llegar a extremos notorios y excesivamente p&uacute;blicos</em>, dice el art&iacute;culo -. Nos encontramos con un fen&oacute;meno que es caracter&iacute;stico de la &eacute;poca y que podr&iacute;amos calificar como de visibilidad colectiva e invisibilidad individual.
    </p><p class="article-text">
        El activismo de la transici&oacute;n se encuentra en una situaci&oacute;n complicada a nivel legal y social. Si durante el franquismo el incipiente movimiento homosexual se mov&iacute;a en la m&aacute;s absoluta clandestinidad, durante la transici&oacute;n estos movimientos tardaron en ser reconocidos legalmente. As&iacute;, el FAGC intent&oacute; su legalizaci&oacute;n desde el a&ntilde;o 1978, pero el Ministerio del Interior rechaz&oacute; la reiteradamente la solicitud aludiendo a los art&iacute;culos del c&oacute;digo penal que regulaban el delito de esc&aacute;ndalo p&uacute;blico. El 15 de julio de 1980(6), tras una campa&ntilde;a de presi&oacute;n social y los correspondientes recursos, el FAGC es finalmente legalizado.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, la discriminaci&oacute;n social era importante. La presi&oacute;n en los &aacute;mbitos familiar y laboral era dif&iacute;cil de superar y la visibilidad individual, el poner rostro con nombre y apellidos al movimiento, pod&iacute;a traer todav&iacute;a consecuencias indeseadas. De ah&iacute; que el movimiento fuera visible en lo grupal, pero sus l&iacute;deres invisibles a nivel individual. Fue en 1978, en un programa de la televisi&oacute;n p&uacute;blica espa&ntilde;ola, cuando el pionero Armand de Fluvi&agrave; y Jordi Petit(7), dirigente del FAGC e hist&oacute;rico l&iacute;der del movimiento homosexual nacional e internacional, dieron por primera vez la cara como representantes del movimiento homosexual. Pero esa circunstancia fue excepcional, habr&iacute;a que esperar al a&ntilde;o 1983 para que Petit volviera a la televisi&oacute;n(8), y no se produjo en Canarias ni pr&aacute;cticamente en el resto del pa&iacute;s. En la investigaci&oacute;n de hemeroteca no hemos encontrado un solo nombre de activista canario y las im&aacute;genes que aparecen en los art&iacute;culos son completamente an&oacute;nimas.
    </p><p class="article-text">
        Pero lo cierto es que, como bien indicaba el art&iacute;culo, el movimiento homosexual en Canarias comenzaba a organizarse y a visibilizarse y, al a&ntilde;o siguiente, saltan a las p&aacute;ginas de la prensa local las primeras manifestaciones p&uacute;blicas en las Islas.
    </p><h3 class="article-text">Accidentada concentraci&oacute;n gay en Santa Cruz</h3><p class="article-text">
        Tras la muerte del dictador en el a&ntilde;o 1975 los colectivos homosexuales, que se hab&iacute;an organizado en la clandestinidad ante la amenaza de las leyes represoras, iniciaron un proceso de visibilizaci&oacute;n necesario para poner de manifiesto sus exigencias de cambios legales y sociales. As&iacute;, el 26 de junio de 1977 y convocada por el FAGC &ndash; organizaci&oacute;n a&uacute;n ilegal -, m&aacute;s de 5.000 personas se manifestaron por las ramblas de Barcelona al grito de esl&oacute;ganes como &ldquo;<em>Amnist&iacute;a sexual</em>&rdquo; y &ldquo;<em>No somos peligrosos</em>&rdquo;, en clara referencia a los encarcelados en aplicaci&oacute;n de la ley de peligrosidad social.
    </p><p class="article-text">
        De la convocatoria dio cuenta <em>El Eco de Canarias</em> en su edici&oacute;n del 22 de junio de ese a&ntilde;o al t&iacute;tulo de: &ldquo;<em>150.000 de toda Espa&ntilde;a. Manifestaci&oacute;n de homosexuales en Barcelona el Domingo</em>&rdquo;. En el art&iacute;culo se destaca que &ldquo;<em>se exhibir&aacute;n pancartas alusivas a la discriminaci&oacute;n social de los homosexuales y a la exigencia de que sean eliminadas todas las penas y prevenciones que les afectan de la vigente Ley de Peligrosidad Social.De momento</em>
    </p><p class="article-text">
         &ndash; concluye el art&iacute;culo -, <em>la manifestaci&oacute;n no cuenta con autorizaci&oacute;n gubernativa</em>&ldquo;. Y efectivamente, la manifestaci&oacute;n de Barcelona tuvo un final violento, con violentas cargas policiales y detenciones de manifestantes.
    </p><p class="article-text">
        La primera referencia en prensa de una acci&oacute;n p&uacute;blica del movimiento homosexual en Canarias la encontramos en el <em>Diario de Avisos</em> de 27 de junio de 1978. Con el t&iacute;tulo &ldquo;<em>Accidentada concentraci&oacute;n gay en Santa Cruz</em>&rdquo;. La concentraci&oacute;n, desarrollada en el Parque Garc&iacute;a Sanabria, fue celebrada el 25 de junio y convocada por el denominado Partido Democr&aacute;tico de Homosexuales de la Regi&oacute;n Canaria. Al acto acudieron unos doscientos homosexuales, seg&uacute;n estimaciones del periodista, y algunos grupos pol&iacute;ticos no especificados en el art&iacute;culo que apoyaban sus reivindicaciones. Durante el acto se port&oacute; una pancarta en la que se le&iacute;a &ldquo;<em>No a la Ley de Peligrosidad Social. 25 de junio, d&iacute;a del orgullo Gay</em>&rdquo;, lema fundamental de todas las acciones de la &eacute;poca.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el peri&oacute;dico, la concentraci&oacute;n no estaba autorizada de manera oficial aunque s&iacute; de manera verbal. Durante su desarrollo, un comisario de polic&iacute;a les exhorto a disolverse y, ante la negativa de los concentrados, solicit&oacute; refuerzos y fue retirada la pancarta. Tras lo que el periodista califica de &ldquo;<em>lamentables incidentes</em>&rdquo;, que no describe, se inici&oacute; una manifestaci&oacute;n improvisada y pac&iacute;fica por las Ramblas del General Franco hacia el centro de la ciudad. Durante el trayecto se corearon consignas del tipo &ldquo;<em>Libertad Sexual</em>&rdquo;, &ldquo;<em>No a la Ley de Peligrosidad Social</em>&rdquo; y &ldquo;<em>Su&aacute;rez escucha, los gays est&aacute;n en lucha</em>&rdquo;. En el art&iacute;culo se destaca la agresi&oacute;n sufrida por el presidente de la organizaci&oacute;n convocante por parte de un miembro de la Polic&iacute;a Armada, fuerza que se retir&oacute; tras las muestras de censura del p&uacute;blico que contempl&oacute; la agresi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        No es fortuito que la primera manifestaci&oacute;n en Canarias se desarrollase en Tenerife, sede de la Universidad de La Laguna, entonces &uacute;nico centro universitario de las Islas. Al igual que en muchas otras universidades del pa&iacute;s, aunque con menor relevancia que en otras, La Laguna hab&iacute;a sido un espacio proclive a la actividad de los movimientos pol&iacute;ticos clandestinos, ya desde mediados de los sesenta, por parte de estudiantes de las juventudes socialista, comunista y dem&oacute;crata cristianas(9). De hecho, seg&uacute;n el profesor Hern&aacute;ndez Bravo de Laguna, &ldquo;<em>la Universidad de La Laguna se transform&oacute; en el principal reducto antifranquista de la isla de Tenerife</em>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, la transici&oacute;n propici&oacute; la emergencia de numerosas organizaciones sociales vinculadas al &aacute;mbito feminista, estudiantil, el movimiento vecinal, el ecologista y el antimilitarista. En este ambiente, prol&iacute;fico desde el punto de vista pol&iacute;tico y de amplia movilizaci&oacute;n social, no era de extra&ntilde;ar que los estudiantes homosexuales de la universidad decidieran iniciar un proceso organizativo, emulando as&iacute; a los colectivos que ya visiblemente hab&iacute;an puesto en marcha su activismo en el resto del estado. Sin duda, las noticias de la manifestaci&oacute;n del a&ntilde;o anterior en Barcelona, que tuvo repercusi&oacute;n en la prensa local(10), debieron ser incentivo para la convocatoria tinerfe&ntilde;a. Y, por otro lado, la notable presencia de estudiantes de Gran Canaria en la universidad, permitir&iacute;a trasladar tambi&eacute;n a esta isla las siguientes convocatorias del incipiente movimiento homosexual canario.
    </p><h3 class="article-text">La derogaci&oacute;n de la LPS: un clamor social</h3><p class="article-text">
        La derogaci&oacute;n de la ley de peligrosidad social no fue una reivindicaci&oacute;n exclusiva de los movimientos homosexuales. La ley no s&oacute;lo permit&iacute;a reprimir las disidencias sexuales sino que su ambigua interpretaci&oacute;n y su arbitraria aplicaci&oacute;n era utilizada en ocasiones para la represi&oacute;n pol&iacute;tica. Asimismo, la ausencia de medidas <em>rehabilitadoras</em>, el hecho de que la mayor&iacute;a de los peligrosos sociales acabaran siendo recluidos en c&aacute;rceles junto con presos comunes, a pesar de que presuntamente las medidas se aplicaban a situaciones pre-delictuales, y la consecuente inseguridad jur&iacute;dica y limitaci&oacute;n de derechos que todo ello implicaba favoreci&oacute; que desde diversos sectores sociales se exigiera su derogaci&oacute;n inmediata. Todo ello en el marco de construcci&oacute;n de un sistema democr&aacute;tico que iniciaba su andadura con pasos indecisos en medio de un ambiente pol&iacute;tico y social ciertamente conflictivo.
    </p><p class="article-text">
        Como muestra del contexto de beligerancia social, el 18 de julio de 1977 se produjo un mot&iacute;n en la c&aacute;rcel de Carabanchel de Madrid. Las lamentables condiciones de los presos heredadas del r&eacute;gimen dictatorial influyeron en la creaci&oacute;n de la denominada Coordinadora de Presos Espa&ntilde;oles en Lucha (COPEL), a trav&eacute;s de la que se reivindicaban una amnist&iacute;a o indulto general, la abolici&oacute;n de torturas y tratamientos que violasen los derechos humanos, una alimentaci&oacute;n decente, una sanidad efectiva y, entre otras numerosas cuestiones, la supresi&oacute;n de la ley de peligrosidad social.
    </p><p class="article-text">
        El mot&iacute;n de Carabanchel se extendi&oacute; a doce prisiones del pa&iacute;s, entre ellas la de Barranco Seco, en Gran Canaria, hecho que tuvo amplia repercusi&oacute;n en los medios locales. <em>El Eco de Canarias</em> del 21 de julio titulaba el mot&iacute;n con el texto <em>Mot&iacute;n en la c&aacute;rcel de Las Palmas. Piden amnist&iacute;a total, trabajo y libertad</em>. En el art&iacute;culo se expon&iacute;an las reivindicaciones que, desde las ventanas, expon&iacute;an los presos, entre los que se encontraban tambi&eacute;n disidentes sexuales. As&iacute;, con el texto: &ldquo;<em>los homosexuales se quejaban de la Ley de Peligrosidad Social</em>&rdquo;, el periodista reflejaba las reivindicaciones de este colectivo, dando muestras de la presencia de presos homosexuales en el centro penitenciario en aplicaci&oacute;n de la mencionada norma.
    </p><p class="article-text">
        Pero adem&aacute;s de los colectivos y los presos, la derogaci&oacute;n de la norma represora era exigida por partidos pol&iacute;ticos, sus organizaciones y por entidades ciudadanas, como la Asociaci&oacute;n Canarias Solidaria de Tenerife (<em>El Eco de Canarias</em>, 18/07/1977) y las Juventudes Socialistas Canarias (<em>El Eco de Canarias</em>, 19/11/1977). Tambi&eacute;n los partidos m&aacute;s importantes a nivel nacional, entre los que se nombra a Uni&oacute;n de Centro Democr&aacute;tico (UCD), Partido Socialista Obrero Espa&ntilde;ol, Partido Comunista de Espa&ntilde;a y Alianza Popular, &ldquo;<em>en mayor o menor proporci&oacute;n, ponen en tela de juicio la actual Ley de Peligrosidad Social</em>&rdquo;, seg&uacute;n un art&iacute;culo de <em>El Eco de Canarias</em> del 20 de enero de 1978, en el que el representante de UCD expone &ldquo;<em>que ni la homosexualidad ni la prostituci&oacute;n deben ser objeto de reproche penal alguno</em>&rdquo;.
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        Desde los juristas especializados en cuestiones criminol&oacute;gicas tambi&eacute;n se muestra una postura favorable a la derogaci&oacute;n de la ley, seg&uacute;n una encuesta publicada en <em>El Eco de Canarias</em> (12/08/1977). &ldquo;<em>Es una ley represiva, que juzga conductas y personalidades y no hechos concretos, lo que conlleva una tremenda inseguridad</em>&rdquo;, declara el jurista Hern&aacute;ndez Rodero en el art&iacute;culo.
    </p><p class="article-text">
        E igualmente otros sectores afectados expusieron p&uacute;blicamente sus reivindicaciones derogatorias en la calle, como fue el caso de la manifestaci&oacute;n de prostitutas y otros marginados que recorri&oacute; las calles de Bilbao en apoyo a la COPEL y en exigencia de que fuera abolida la citada ley (<em>El Eco de Canarias</em>, 13/11/1977).
    </p><p class="article-text">
        La presi&oacute;n social y la conciencia del gobierno de UCD de que al menos algunos aspectos de la ley no eran compatibles con la Constituci&oacute;n recientemente aprobada, permitieron que en enero de 1979 se derogaran varios de los art&iacute;culos, entre ellos el referente a los actos de homosexualidad. Aun as&iacute;, la homosexualidad seguir&iacute;a siendo perseguida durante varios a&ntilde;os m&aacute;s mediante figuras como la del esc&aacute;ndalo p&uacute;blico del art&iacute;culo 431 de C&oacute;digo Penal, siempre al albur de que un juez considerara esa conducta como ofensiva &ldquo;<em>al pudor o las buenas costumbres</em>&rdquo;, seg&uacute;n rezaba dicho art&iacute;culo.
    </p><h3 class="article-text">Germen del movimiento en Gran Canaria</h3><p class="article-text">
        Ya en 1976 se hab&iacute;a intentado crear un colectivo en la isla de Gran Canaria, seg&uacute;n declaraciones realizadas al <em>Diario de Las Palmas</em> de 21 de julio de 1978 por una de las personas que protagonizaron la iniciativa. Tras una rese&ntilde;a a la existencia del movimiento en Espa&ntilde;a, el art&iacute;culo expone las declaraciones del activista sobre la iniciativa de organizaci&oacute;n. De ellas destaca algunos datos que no dejan de ser interesantes. En palabras del an&oacute;nimo activista, &ldquo;<em>la gesti&oacute;n cay&oacute; en manos de los travestis, los que se inyectan, ya sabes</em>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de la confusi&oacute;n de t&eacute;rminos y el car&aacute;cter transf&oacute;bico de la expresi&oacute;n, de sus declaraciones se deduce que fueron mujeres transexuales las promotoras fundamentales del proyecto asociativo. Sin embargo, la iniciativa no prosper&oacute; debido a que la mayor&iacute;a de las promotoras obtuvieron trabajo en el mundo del espect&aacute;culo: &ldquo;<em>como justo por esa &eacute;poca empez&oacute; la fiebre de los espect&aacute;culos nocturnos de homosexuales, todos los integrantes de la junta gestora, que a&uacute;n estaba en embri&oacute;n, se contrataron y olvidaron el seguir luchando por nuestras reivindicaciones</em>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado sorprende que, seg&uacute;n afirma el activista, en ese momento exist&iacute;an dos grupos en Las Palmas &ldquo;<em>uno, el que forman los Guerrilleros de la Gran Generaci&oacute;n Gay de tendencia ultraderechista, y otro que es el FULIGEC uno de cuyos representantes mantiene un contacto directo con los movimientos de liberaci&oacute;n de la Pen&iacute;nsula</em>&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        La referencia a un colectivo gay de tendencia ultraderechista es realmente ins&oacute;lita y pr&aacute;cticamente &uacute;nica en el movimiento homosexual de la &eacute;poca en el pa&iacute;s. No obstante, no existen m&aacute;s referencias period&iacute;sticas a dicho colectivo y no parece que deba ser resaltado m&aacute;s que como una an&eacute;cdota m&aacute;s bien pintoresca.
    </p><p class="article-text">
        Con respecto al FULIGEC, siglas cuyo significado no se especifica en el art&iacute;culo, tampoco existen referencias posteriores. No obstante, dos de sus representantes, un hombre gay y una mujer lesbiana y hermanos entre s&iacute;, realizan unas escuetas declaraciones desde el anonimato: &ldquo;<em>Sabemos lo que queremos y luchamos por rescatar a esta sociedad hip&oacute;crita los derechos que nos corresponden. Hacemos una labor de mentalizaci&oacute;n, &iquest;comprendes? Hay que educarse primero. Por eso vamos de sala en sala, de club en club. Hablamos, hablamos mucho. Tenemos que empezar, pero con base. Nada m&aacute;s</em>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No parece que el FULIGEC tuviera tampoco mucho recorrido en su actividad de concienciaci&oacute;n, pero nuevos protagonistas iban a aparecer y visibilizar al incipiente movimiento canario de la &eacute;poca.
    </p><h3 class="article-text">Fiesta mitin en el L&oacute;pez Socas</h3><p class="article-text">
        El 21 de junio de 1979 <em>El Eco de Canarias</em> anunciaba la convocatoria de una fiesta mitin que se celebrar&aacute; en el centro polideportivo L&oacute;pez Socas, convocada por &ldquo;<em>el reci&eacute;n creado Colectivo Canario de Hombres y Mujeres Homosexuales</em>&rdquo;, en lo que ser&iacute;a el primer acto p&uacute;blico de la organizaci&oacute;n. El evento se organiza en solidaridad &ldquo;<em>con la convocatoria de la Coordinadora de Frentes de Liberaci&oacute;n Homosexual del Estado Espa&ntilde;ol</em>&rdquo; y en &eacute;l participaron conjuntos de rock, como Teclados Fritos, as&iacute; como agrupaciones folkl&oacute;ricas. Asimismo, se expusieron libros y posters realizados por miembros de la asociaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Las principales reivindicaciones de la convocatoria destacadas en el art&iacute;culo fueron la abolici&oacute;n de las leyes y normas que reprimen la sexualidad; la abolici&oacute;n de la Ley de Peligrosidad y Rehabilitaci&oacute;n Social y la supresi&oacute;n de los art&iacute;culos 431 y 432 del C&oacute;digo Penal; la amnist&iacute;a para los homosexuales y por el derecho a la legalizaci&oacute;n de los movimientos homosexuales.
    </p><p class="article-text">
        Si bien a principios de ese a&ntilde;o, como hemos visto, la ley de peligrosidad social hab&iacute;a sido modificada para eliminar a los homosexuales de su articulado, los colectivos sociales continuaban exigiendo su derogaci&oacute;n definitiva, dado su car&aacute;cter represor de conductas pre-delictuales y la infausta memoria de su utilizaci&oacute;n como mecanismo de represi&oacute;n ideol&oacute;gica durante el franquismo. Por otro lado, a pesar de tal modificaci&oacute;n, los art&iacute;culos del c&oacute;digo penal referentes a los abusos deshonestos y al esc&aacute;ndalo p&uacute;blico se siguieron utilizando para condenar las relaciones homosexuales hasta entrados los a&ntilde;os 80. Asimismo, la reivindicaci&oacute;n de la amnist&iacute;a para los homosexuales indica claramente la existencia, a&uacute;n en esa &eacute;poca, de disidentes sexuales encarcelados por su orientaci&oacute;n sexual, probablemente en aplicaci&oacute;n de los mencionados art&iacute;culos del c&oacute;digo penal.
    </p><p class="article-text">
        El Colectivo Canario de Hombres y Mujeres Homosexuales, convocante de la fiesta mitin del L&oacute;pez Socas, desarroll&oacute; una notable actividad p&uacute;blica a finales de los a&ntilde;os 70 y principios de los 80, de manera coordinada, en las islas de Gran Canaria y Tenerife. En Gran Canaria se encontraban en un local de la calle Buenos Aires que, desde 1977, compart&iacute;an con otros movimientos sociales, como la Coordinadora Feminista.
    </p><p class="article-text">
        Documentos internos del colectivo destacan, entre otros actos relevantes organizados en Gran Canaria, la celebraci&oacute;n del Orgullo en el L&oacute;pez Socas en los a&ntilde;os 1979 y 1980, la participaci&oacute;n en la fiesta-mitin de UGT, la intervenci&oacute;n en el Congreso Clausura del Sindicato Obrero Canario (SOC), la impartici&oacute;n de charlas en centros educativos (Isabel de Espa&ntilde;a, Tom&aacute;s Morales y P&eacute;rez Gald&oacute;s), en la escuela de asistentes sociales y en la Universidad Laboral. Tambi&eacute;n participaron en actos de colectivos feministas y en la manifestaci&oacute;n del 1 de Mayo.
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                </figure><p class="article-text">
        En la isla de Tenerife se reun&iacute;an en el local de la CNT y en el Colegio Mayor de San Fernando. Seg&uacute;n dicho documento en esta isla participaron en actos de propaganda-agitaci&oacute;n en la Universidad de La Laguna, en la clausura del congreso del PUCC-MIRAC. Asimismo, participaron en entrevistas en los peri&oacute;dicos y realizaron intervenciones en programas de radio. Destacan igualmente la celebraci&oacute;n del mitin del <em>D&iacute;a del Orgullo Gay en la antigua Recova</em> y la<em>Primera salida publica de travestis</em> en Tenerife, en el Parque Garc&iacute;a Sanabria, aunque sin que quede claro que se refiera a la primera concentraci&oacute;n a la que nos hemos referido previamente.La influencia del FAGC era notable en el movimiento canario. Las referencias al mismo son diversas en los documentos del colectivo, que ponen de manifiesto que manten&iacute;an relaciones con el Front D&rsquo;Aliberament. Como veremos, algunos de los textos estudiados por la asociaci&oacute;n canaria proceden de la catalana y entre los documentos que constan en su archivo se encuentran pegatinas, algunos ejemplares del bolet&iacute;n mensual que editaba el FAGC con el t&iacute;tulo<em>Debat gai</em>, una publicaci&oacute;n de 45 p&aacute;ginas con el <em>manifest</em> del colectivo y un folleto titulado <em>Somos gais. Cambiemos la vida</em>, publicado en catal&aacute;n y castellano, en el que el Front expone sus objetivos y anima a la participaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        A nivel interno un texto explicativo de la organizaci&oacute;n canaria, sin datar, indica que durante los momentos iniciales del colectivo se realizaban estudios elaborados por &ldquo;<em>los miembros con mayor formaci&oacute;n te&oacute;rica, aquellos procedente de la izquierda, quienes preparaban los materiales y documentos a tal fin</em>&rdquo;. Los temas que se abordaban &ldquo;<em>estaban relacionados con la opresi&oacute;n de los homosexuales, con el machismo, etc. y los textos extra&iacute;an de publicaciones realizadas por las organizaciones existentes en el Estado sobre todo el FAGC y de revistas como El Viejo Topo</em>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El historiador Miguel &Aacute;ngel Sosa, que milit&oacute; en la asociaci&oacute;n, ha explicado que &ldquo;<em>el colectivo era una especie de hueco o de parcela donde homosexuales, hombres y mujeres, nos ve&iacute;amos con cierta frecuencia para normalizar la situaci&oacute;n de muchos, que ya m&aacute;s o menos la ten&iacute;amos clara y de algunos otros que la viv&iacute;an con cierta dificultad</em>&rdquo;(11).
    </p><p class="article-text">
        En este proceso de debate y reflexi&oacute;n interna, el colectivo se divid&iacute;a en grupos de trabajo dentro de los cuales se desarrollaban las discusiones y comentarios relativos a los temas objeto de estudio. Al respecto se dispuso de un plan de estudio y formaci&oacute;n en el que se analizaban textos como &ldquo;<em>La tortura infligida diariamente a los homosexuales&rsquo;&rdquo; (FAGC), an&aacute;lisis utilizado para &ldquo;&rsquo;debatir a fondo la problem&aacute;tica homosexual en Canarias, en especial la cadena diaria de la opresi&oacute;n</em>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Desde la perspectiva ideol&oacute;gica, el colectivo se defin&iacute;a de <em>tendencia revolucionaria</em> que, seg&uacute;n expusieron sus integrantes a los periodistas en el art&iacute;culo de junio de 1979, &ldquo;<em>es la que agrupa a los homosexuales que mantienen que no se puede aislar su liberaci&oacute;n de la del resto de los grupos oprimidos y explotados, ni&ntilde;os, mujeres y clase trabajadora</em>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Con el probable fin de sentar sus bases ideol&oacute;gicas, elaboraron lo que denominaron un primer documento interno del colectivo, titulado &ldquo;<em>Por un Movimiento Homosexual en Canarias</em>&rdquo;. En este texto, igualmente sin fecha pero que probablemente haya sido realizado en 1979, se desarrolla el ideario de la organizaci&oacute;n, muy cercano a planteamientos de izquierda revolucionaria, como era habitual en las asociaciones de la &eacute;poca del resto del Estado(12), que buscaron sus espacios en terrenos de la izquierda o la extrema izquierda. La lucha del colectivo se vincula &ldquo;<em>con la que se libra contra las estructuras de una sociedad burguesa &ndash; y su discurso sexual reaccionario fundamentado en el machismo y el heterosexismo &ndash; y capitalista, del que se critica la explotaci&oacute;n capitalista de la sexualidad (&hellip;) y la miseria sexual que origina-</em>&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Planteamientos de izquierda revolucionaria</h3><p class="article-text">
        En el manifiesto se analiza la realidad de la espec&iacute;fica &ldquo;<em>opresi&oacute;n de los homosexuales canarios</em>&rdquo; y sus diferencias en relaci&oacute;n con la represi&oacute;n vivida en otras nacionalidades del Estado Espa&ntilde;ol. Asimismo, se aborda la vivencia de la homosexualidad y el nivel de conciencia seg&uacute;n el origen social de la persona, distinguiendo entre aquellos homosexuales cuyo origen est&aacute; en el lumpen-proletariado, la burgues&iacute;a media o peque&ntilde;a burgues&iacute;a y la c&uacute;spide de la jerarqu&iacute;a de las clases o clases explotadoras.
    </p><p class="article-text">
        Algunos de los contenidos de este documento, como su car&aacute;cter claramente cr&iacute;tico con el sistema capitalista, su visi&oacute;n del turismo y los locales espec&iacute;ficos para homosexuales y los distintos &aacute;mbitos sociales de represi&oacute;n, se reflejan en la entrevista publicada en el Diario de Las Palmas el 12 de abril de 1980 con el t&iacute;tulo &ldquo;<em>El poder gay se organiza en Las Palmas</em>&rdquo;. En este art&iacute;culo, previo a una charla que el colectivo impartir&iacute;a en el Partido Comunista de Canarias, la agrupaci&oacute;n de Las Palmas del colectivo explica al periodista que &ldquo;<em>la explotaci&oacute;n de la figura del homosexual por parte de esta sociedad capitalista es continua, no tienes m&aacute;s que ver las revistas y clubs, que proliferan sobre todo en zonas tur&iacute;sticas. No significa esto la liberaci&oacute;n del homosexual, m&aacute;s bien se pone como un se&ntilde;uelo de cara al turista</em>&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Asimismo denunciaban las situaciones de represi&oacute;n en diferentes &aacute;mbitos como el familiar y el laboral y destacaban el papel del homosexual como en la sociedad como la de un revolucionario: &ldquo;<em>al tomar conciencia de sus reivindicaciones, se enfrenta a esa explotaci&oacute;n, a esa moral hip&oacute;crita y burguesa y se convierte en un elemento que puede echar por tierra los cimientos de esas estructuras. Esa es una de las causas por las que el homosexual es perseguido con sa&ntilde;a en pa&iacute;ses donde la democracia pura y aut&eacute;ntica no ha aparecido a&uacute;n.</em>&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Como hemos mencionado, la ideolog&iacute;a radical de izquierdas del colectivo era caracter&iacute;stica de los movimientos de la &eacute;poca al igual que la doble militancia, que tambi&eacute;n se dio en el colectivo canario. Miguel &Aacute;ngel Sosa ha declarado que muchos de sus militantes ven&iacute;an de la pertenencia a partidos de izquierda, en incluso manten&iacute;an el algunos casos doble militancia. Pero esta afinidad ideol&oacute;gica no exclu&iacute;a ciertas fricciones.
    </p><h3 class="article-text">Los conflictos con las izquierdas</h3><p class="article-text">
        Si ciertamente, tal y como afirma Berdoza Camacho (2012), la b&uacute;squeda del espacio propio de los homosexuales en el posfranquismo, tras la dura persecuci&oacute;n durante la dictadura, &ldquo;<em>no pod&iacute;a encontrarse en el terreno de la derecha, sino en el plano diametralmente opuesto: el de la izquierda y la extrema izquierda</em>&rdquo;, no es menos cierto que las relaciones de las disidencias sexuales con esta izquierda no fueron totalmente pac&iacute;ficas.
    </p><p class="article-text">
        Ejemplo de esta situaci&oacute;n, en ocasiones realmente tensa, lo encontramos en un art&iacute;culo publicado por Juan Goytisolo en la revista <em>Triunfo</em> de septiembre de 1979(13). En este texto, titulado &ldquo;<em>Demos la vuelta de una vez, como un calcet&iacute;n, a su miserable discurso</em>&rdquo;, el escritor expon&iacute;a con iron&iacute;a no exenta de cierto tono airado, la imaginaria situaci&oacute;n en la que los heterosexuales, &ldquo;<em>marginados y arrinconados por espacio de siglos (&hellip;) reclaman hoy, al abrigo de las normas de tolerancia (&hellip;) el derecho a vivir su espec&iacute;fica forma de sexualidad a la luz del d&iacute;a</em>&rdquo;. En el art&iacute;culo denunciaba las hip&oacute;critas actitudes en diferentes momentos hist&oacute;ricos y culturales hacia la homosexualidad, pero utilizando circunstancias similares aplicables a la heterosexualidad, sin dejar atr&aacute;s la situaci&oacute;n en los pa&iacute;ses socialistas.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido el autor ironiza con el hecho de que &ldquo;<em>frente a quienes creen ver en ella</em> &ndash; la heterosexualidad -, <em>un simple producto de explotaci&oacute;n precapitalista o burguesas y, en cuanto tal, condenado a desaparecer en las futuras sociedades igualitarias, la experiencia acredita que (&hellip;) sigue manifest&aacute;ndose y dando que hacer en el &aacute;mbito de los pa&iacute;ses bajo un r&eacute;gimen de dictadura del proletariado.</em>&rdquo; Asimismo expresa que &ldquo;<em>los pa&iacute;ses socialistas han intentado erradicarla sin &eacute;xito mediante el env&iacute;o de los interesados a granjas colectivas, campos de reeducaci&oacute;n y asilos psiqui&aacute;tricos</em>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El art&iacute;culo se complementa con un fald&oacute;n en el que, ya sin iron&iacute;a, algunos destacados dirigentes de izquierda responden a dos cuestiones que se les plantea: &iquest;qu&eacute; opini&oacute;n te merece la homosexualidad? y &iquest;est&aacute;s de acuerdo con la creaci&oacute;n de frentes que luchan en defensa de los derechos de los homosexuales? Las respuestas no dejan lugar a dudas sobre las contradicciones de unos pol&iacute;ticos que empezaban a moverse sobre terrenos que poco hab&iacute;an explorado. Como muestra la de dos destacados dirigentes, Manuel Guedan de la Organizaci&oacute;n Revolucionaria de Trabajadores y el muy conocido Enrique Tierno Galv&aacute;n, entonces l&iacute;der del Partido Socialista Popular.
    </p><p class="article-text">
        El primero respond&iacute;a de la siguiente manera a las cuestiones planteadas:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<em>Es una alteraci&oacute;n de la sexualidad. No es una forma normal de entender las relaciones sexuales, no es un modo natural y puede verse en un tipo de deformaci&oacute;n educativa, psicol&oacute;gica o f&iacute;sica (&hellip;). No creo que haya que reprimir la homosexualidad de una forma policiaca o f&iacute;sica. Hay que buscar la f&oacute;rmula de solucionar estos problemas que son una enfermedad con origen en causas distintas y que pueden requerir tratamientos de diversos tipos.</em>&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, Tierno Galv&aacute;n contestaba con las siguientes palabras:
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        &ldquo;<em>Es un problema respecto del cual hay que tener mucha comprensi&oacute;n. Se trata de personas que han desviado los instintos bien por raz&oacute;n biol&oacute;gica, por raz&oacute;n social o, en muchos casos, porque no han tenido un tratamiento psiqui&aacute;trico a tiempo. (&hellip;) La homosexualidad debe ser corregida porque realmente no responde a los principios de una sociedad estable tal y como se entiende. Por lo menos, desde el punto de vista socialista revolucionario se comprende que la pareja hombre-mujer es la determinada para lleva a cabo el protagonismo hist&oacute;rico y que este tipo de emparejamiento nace de razones que est&aacute;n construidas sobre los instintos m&aacute;s que sobre la racionalidad.</em>&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Estas visiones manifestaban una visi&oacute;n patologizante y asocial de las disidencias sexuales, no muy distantes de las de la propia dictadura franquista. No es de extra&ntilde;ar, por tanto, que los propios colectivos homosexuales fueran cr&iacute;ticos con la hom&oacute;foba intolerancia que destilaban en ocasiones los partidos con los que se identificaban. As&iacute;, en el documento &ldquo;<em>Por un movimiento homosexual canario</em>&rdquo;, el Colectivo Canario de Hombres y Mujeres Homosexuales, al analizar la realidad de la opresi&oacute;n de los homosexuales canarios durante la dictadura, inclu&iacute;a como elemento fundamental &ldquo;<em>la nula respuesta de los partidos pol&iacute;ticos y de las organizaciones obreras y populares a la opresi&oacute;n espec&iacute;fica de los/las homosexuales tanto a nivel de sus programas ideol&oacute;gicos y pol&iacute;ticos como a nivel de su pr&aacute;ctica interna y externa</em>&rdquo;. Asimismo, pone en evidencia el hecho de que &ldquo;<em>la falocracia y el puritanismo de todos los partidos pol&iacute;ticos y de la mayor&iacute;a de las organizaciones obreras y populares relega al olvido la opresi&oacute;n homosexual y la lucha contra el poder que la burgues&iacute;a hegem&oacute;nicamente ejerce sobre los cuerpos y el placer</em>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, no deja de ser cierto el apoyo que las actividades organizadas por el colectivo ten&iacute;a entre los partidos de izquierda, que se muestra no s&oacute;lo con la charla en la sede del Partido Comunista de Canarias a la que antes nos referimos, sino en el amplio apoyo en convocatorias como el mitin del L&oacute;pez Socas de junio de 1979 o la jornada en el Palais Royal de Tenerife de 1980, que fueron apoyadas por organizaciones como CNT, SOC, UGT, Unidad Socialista, Uni&oacute;n Juventudes Maoistas, ORT, STEP, CC.OO., PCE, PCC, PSOE-PSC, PUCC-MIRAC y LCR, entre otras.
    </p><h3 class="article-text">El declive de los 80</h3><p class="article-text">
        Tras el auge activista de la d&eacute;cada anterior, los a&ntilde;os ochenta fueron testigos del declive del movimiento gay-l&eacute;sbico en todo el Estado. Muchos de los colectivos creados en la vor&aacute;gine activista de la transici&oacute;n desaparecieron. La consecuci&oacute;n del principal objetivo de esos primeros a&ntilde;os, como fue la eliminaci&oacute;n de la referencia a los homosexuales de la ley de peligrosidad social, junto a la necesidad de disfrutar una libertad desconocida por muchas generaciones de personas lgtb, facilitaron la desmovilizaci&oacute;n y el decaimiento del activismo.
    </p><p class="article-text">
        En Canarias, el a&ntilde;o 1980 signific&oacute; un punto &aacute;lgido pero tambi&eacute;n pr&aacute;cticamente final del movimiento de la transici&oacute;n. El mes de junio de ese a&ntilde;o, el movimiento canario organiz&oacute; dos actos p&uacute;blicos en celebraci&oacute;n del d&iacute;a del orgullo gay. El de Gran Canaria fue convocado por el Colectivo de Homosexuales Canarios y el Colectivo Canario de Liberaci&oacute;n de la Mujer Lesbiana, seg&uacute;n noticia de <em>El Eco de Canarias</em> del 24 de junio, y se celebr&oacute; el 27 de junio, en el polideportivo L&oacute;pez Socas, seg&uacute;n el diario <em>La Provincia</em> del 28 de ese mes.
    </p><p class="article-text">
        En Tenerife el acto tuvo lugar en el Palais Royal, convocado por el Colectivo Canario de Hombres y Mujeres Homosexuales. Seg&uacute;n el <em>Diario de Avisos</em> del 25 de junio, que anunciaba la convocatoria, la fiesta-mitin ten&iacute;a &ldquo;<em>como principal objetivo la legalizaci&oacute;n de los movimientos homosexuales en Espa&ntilde;a, as&iacute; como la desaparici&oacute;n de todas las leyes represivas en materia sexual</em>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El mismo diario, en su edici&oacute;n del 29 de junio, public&oacute; que al acto tinerfe&ntilde;o acudieron unas 300 personas y la convocatoria fue apoyada por varios partidos de izquierda y organizaciones sindicales. Entre los partidos, el PUCC-MIRAC, realiz&oacute; un comunicado, que destaca el citado art&iacute;culo, en el que &ldquo;<em>manifiesta su apoyo decidido y consciente al joven movimiento homosexual canario. S&oacute;lo con la lucha decidida y revolucionaria de las mujeres y hombres de nuestro pueblo ir&aacute;n minando las bases sobre las que se asienta la secular opresi&oacute;n de las y los homosexuales, en el camino de una sociedad sin clases donde se d&eacute; el marco que posibilite la total liberaci&oacute;n sexual de los individuos (&hellip;).</em>&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Tras estas convocatorias, el colectivo canario pr&aacute;cticamente desaparece de los medios de comunicaci&oacute;n. Tampoco hay referencias posteriores a ese a&ntilde;o en la documentaci&oacute;n de la organizaci&oacute;n y, seg&uacute;n Miguel &Aacute;ngel Sosa, el colectivo fue desapareciendo sin causas aparentes. Siguiendo la misma senda del activismo del resto del Estado, el movimiento perdi&oacute; fuerzas tras la consecuci&oacute;n de los primeros objetivos legales y cierta paz social entre el poder pol&iacute;tico y la comunidad, que viv&iacute;a sus primeros a&ntilde;os de libertad en los locales de ambiente que proliferaron en la &eacute;poca. Habr&iacute;a que esperar al a&ntilde;o 1994 para que con la aparici&oacute;n del Colectivo Gam&aacute; de Gran Canaria y, en los a&ntilde;os siguientes, Algarab&iacute;a de Tenerife y Altihay de Fuerteventura, el movimiento lgtb canario se reactivara e iniciara una nueva, m&aacute;s larga y fruct&iacute;fera etapa.
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      <dc:creator><![CDATA[Víctor M. Ramírez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/premium-en-abierto/transicion-pioneros-movimiento-lgtb-canarias_1_3926845.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 28 Jun 2016 10:46:59 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[Los homosexuales durante el franquismo: vagos, maleantes y peligrosos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/premium-en-abierto/homosexuales-vagos-maleantes-peligrosos_1_3991002.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6ecfa3cf-cfbf-4e25-8ad0-27848d7b66b2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="La homosexualidad se tipificó durante el régimen de Franco, incluyéndose en la ley de vagos y maleantes."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La homosexualidad y la bisexualidad, tanto masculina como femenina, así como cualquier ruptura con el binarismo de género, se consideraban en el franquismo no sólo pecaminosas sino además delito y enfermedad. Y se legisló contra ello</p><p class="subtitle">La influencia del turismo una de las causas a las que el régimen atribuye tal tsunami homosexual. Obviamente Canarias no fue ajena a esta influencia extrajera</p><p class="subtitle">Numerosos testimonios de los represaliados indican que, el afeminamiento o ‘la pluma’, era suficiente para ser detenido y pasar varios días en un calabozo de la comisaría</p></div><h3 class="article-text">Homosexuales: vagos y maleantes</h3><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Tras la cruenta guerra civil espa&ntilde;ola, el r&eacute;gimen de Francisco Franco dedic&oacute; todos los medios a su alcance para crear una estructura pol&iacute;tica y social que le permitiera consolidar su poder y controlar, de manera totalitaria, una sociedad ya de por s&iacute; moralmente devastada por la violencia generada durante el conflicto armado. Con el ej&eacute;rcito y las fuerzas del orden p&uacute;blico ejerciendo un f&eacute;rreo control coercitivo, orientado fundamentalmente a eliminar cualquier resquicio de indisciplina pol&iacute;tica, el control moral del nuevo estado fue encomendado a la Iglesia Cat&oacute;lica, instituci&oacute;n cuya percepci&oacute;n del pecado y la virtud impregn&oacute; la sociedad durante los siguientes cuarenta a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        En el concepto de sociedad franquista, la consideraci&oacute;n de la superioridad del hombre y, por tanto, de la virilidad como valor ejemplar y supremo y el estatus de la mujer a su servicio, como mero instrumento para la perpetuaci&oacute;n de la raza, fueron las consignas oficiales del r&eacute;gimen y de su religi&oacute;n oficial. Este contexto ideol&oacute;gico puramente patriarcal exclu&iacute;a cualquier disidencia sexual y de g&eacute;nero. La homosexualidad y la bisexualidad, tanto masculina como femenina, as&iacute; como cualquier ruptura con el binarismo de g&eacute;nero, se consideraban no s&oacute;lo pecaminosas sino adem&aacute;s delito y enfermedad. De esta manera, todas las instituciones del sistema fueron puestas al servicio de esta ideolog&iacute;a machista y profundamente lgtb-f&oacute;bica. Quienes no se atuvieran a esa ideolog&iacute;a tendr&iacute;an que sufrir terribles consecuencias en su dignidad y derechos esenciales.
    </p><p class="article-text">
        Si bien durante los primeros a&ntilde;os de la dictadura la homosexualidad no pareci&oacute; ser una preocupaci&oacute;n prioritaria del r&eacute;gimen, ocupado como estaba de aniquilar cualquier disidencia ideol&oacute;gica, no es menos cierto que ya se utilizaba la figura del esc&aacute;ndalo p&uacute;blico, recogida en el art&iacute;culo 431 del C&oacute;digo Penal, para condenar las pr&aacute;cticas homosexuales.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, no considerando suficiente este instrumento, en el a&ntilde;o 1954 se modifica la Ley de Vagos y Maleantes de 1933 para incluir, entre otros supuestos, a los homosexuales al entenderse que<em> ofenden la sana moral de nuestro pa&iacute;s por el agravio que acusan al acervo de buenas costumbres, fielmente mantenido en la sociedad espa&ntilde;ola</em>, seg&uacute;n reza la exposici&oacute;n inicial de la reforma. Las medidas adoptadas en esta Ley, seg&uacute;n la misma<em>, no son propiamente penas, sino medidas de seguridad con finalidad preventiva, cuya finalidad es proteger y reformar.</em>
    </p><p class="article-text">
        Con este fin protector de la sociedad y reformador del <em>maleante, a los homosexuales se les condenaba al internamiento en un establecimiento de trabajo o Colonia Agr&iacute;cola (&hellip;), en Instituciones especiales y, en todo caso, con absoluta separaci&oacute;n de los dem&aacute;s.</em> Este internamiento no pod&iacute;a ser superior a tres a&ntilde;os. Asimismo se les prohib&iacute;a residir en determinado lugar o territorio, que sol&iacute;a coincidir con el de su residencia habitual, y a estar sometido a la vigilancia de los Delegados.
    </p><h3 class="article-text">Una colonia penitenciaria en Canarias </h3><p class="article-text">
        El 29 de agosto de 1947, en un buque procedente de Tenerife, arriba a Gran Canaria acompa&ntilde;ado de su esposa e hijas don Francisco Aylagas Alonso, entonces Director General de Prisiones. El d&iacute;a siguiente el diario Falange (1) publica una entrevista con el personaje que, al ser preguntado por el motivo de su viaje, explica que uno de los principales asuntos que le trae a las islas es &ldquo;<em>adquirir unos magn&iacute;ficos terrenos, dotados de agua y otros buenos elementos, con el fin de fundar una colonia agr&iacute;cola penitenciaria modelo, que tendr&aacute; talleres para el trabajo, centros de experimentaci&oacute;n y explotaci&oacute;n agr&iacute;colas, etc., etc. Y es que&rdquo; &ndash; prosigue el pol&iacute;tico &ndash; &ldquo;en Espa&ntilde;a no se confina a los delincuentes con el &uacute;nico prop&oacute;sito de alejarlos del contacto con la sociedad, sino que, interpretando el sentido humano y cristiano que define sobre todo a nuestro r&eacute;gimen se les recupera y devuelve a la convivencia nacional dignificados por el trabajo</em>&rdquo;.
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        La creaci&oacute;n de una colonia agr&iacute;cola en Canarias, con el fin de rehabilitar en ella a condenados por la Ley de Vagos y Maleantes, no era nueva. Ya en 1934, en el diario republicano de <em>TenerifeHoy</em>, en un art&iacute;culo titulado <em>&iquest;Canarias, colonia penal?</em>, el periodista denunciaba el proyecto de establecer &ldquo;<em>campos de concentraci&oacute;n para vagos y maleantes&rdquo; en las islas de Lanzarote y El Hierro. El autor mostraba su f&eacute;rrea oposici&oacute;n a la propuesta aludiendo a las duras condiciones econ&oacute;micas de las islas, que obligaban a la emigraci&oacute;n por falta de trabajo, al secular olvido de las infraestructuras imprescindibles, como las v&iacute;as de comunicaci&oacute;n, la necesidad de &ldquo;alumbramientos de caudales de agua o la construcci&oacute;n de embalses</em>&rdquo;, y al posible da&ntilde;o que tal instalaci&oacute;n podr&iacute;a ocasionar a la industria tur&iacute;stica, que hab&iacute;a atra&iacute;do &ldquo;<em>hacia nuestras islas grandes contingentes de viajeros</em>&rdquo;. Pero los planes de crear en las islas tal establecimiento no fructificaron ni en 1934 ni en 1947.
    </p><p class="article-text">
        En el a&ntilde;o 1953 regresa a las islas un nuevo Director General de Prisiones, don Jos&eacute; Mar&iacute;a Herrero de Tejada. De este viaje da cuenta el diario Falange de 17 de julio de ese a&ntilde;o. Tras visitar Lanzarote y Fuerteventura el Director General explica al diario que su visita tiene como objetivo estudiar &ldquo;<em>sobre el terreno diversos aspectos fundamentales para el emplazamiento de una colonia agr&iacute;cola penitenciaria</em>&rdquo;, sin querer concretar el emplazamiento definitivo, aunque realiza una alusi&oacute;n espec&iacute;fica a Tef&iacute;a, &ldquo;<em>donde existe un campo de aviaci&oacute;n que actualmente no se utiliza</em>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        S&iacute; se extiende el Director de prisiones en explicar los beneficios para la isla de tal instalaci&oacute;n, ya que &ldquo;<em>al amparo de los establecimientos penales se derrama siempre mucho dinero, de lo que se beneficia el comercio, la industria, etc</em>&rdquo;. Explica igualmente que dadas las &ldquo;<em>peculiaridades de la isla de Fuerteventura, con tan amplias zonas improductivas, los beneficios ser&aacute;n mayores si tenemos en cuenta que se aprovechar&aacute;n muchos brazos de los que all&iacute; han de redimirse para transformar zonas actualmente improductivas</em>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El proyecto se concreta por fin mediante la Orden del Ministerio de Justicia de 15 de enero de 1954, por la que &ldquo;<em>se instituye una Colonia Agr&iacute;cola para el tratamiento de Vagos y Maleantes, en &rdquo;Tef&iacute;a&ldquo;, de la Isla de Fuerteventura</em>&rdquo; (BOE n&uacute;m. 30, de 30 de enero de 1954). La colonia se ubicar&aacute; en &ldquo;las instalaciones cedidas a este fin por el Ministerio del Aire&rdquo;, confirm&aacute;ndose su ubicaci&oacute;n en el antiguo aeropuerto de la isla. La Orden establece asimismo que se deber&aacute;n dictar las &oacute;rdenes complementarias para su funcionamiento y &ldquo;<em>se seleccionar&aacute; libremente el personal que consideren necesario para su destino a dicha Colonia</em>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tras la Orden de 30 de enero 1954, la creaci&oacute;n de la colonia no se hizo esperar y el 11 de febrero de ese mismo a&ntilde;o, seg&uacute;n un art&iacute;culo publicado en el diario Falange el 3 de marzo de 1954, marcharon al centro de reclusi&oacute;n &ldquo;<em>seis funcionaros del Cuerpo de Prisiones, y el 18 del mismo mes han sido destinados a dicho Campo doce presos reincidentes para auxiliar en los trabajos de instalaci&oacute;n de dicho establecimiento penitenciario</em>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Con la habilitaci&oacute;n de la nueva colonia se conclu&iacute;a un proceso de creaci&oacute;n de &oacute;rganos judiciales e instalaciones destinadas a la reclusi&oacute;n que iban a facilitar en las islas la aplicaci&oacute;n efectiva de la Ley de Vagos y Maleantes y que se hab&iacute;a iniciado en 1953, con la creaci&oacute;n de un Juzgado Especial para la aplicaci&oacute;n de dicha ley. Con esta infraestructura b&aacute;sica se iba a poner en marcha el mecanismo judicial y penal imprescindible para reprimir, mediante su internamiento y un duro r&eacute;gimen de trabajo, a todos aquellos &ldquo;par&aacute;sitos y sujetos indeseables que torpemente da&ntilde;an la convivencia humana&rdquo;, seg&uacute;n el citado art&iacute;culo de Falange, entre los que se encontraban vagos habituales; rufianes y proxenetas; mendigos profesionales; ebrios y toxic&oacute;manos habituales y &ldquo;<em>dem&aacute;s personas que con su irregular o anormal conducta fueren merecedores de esta saludable y en&eacute;rgica sanci&oacute;n social</em>&rdquo;, en palabras del Presidente de la Audiencia Territorial citadas en el art&iacute;culo. Los homosexuales, sin embargo, no estar&iacute;an contemplados en la ley hasta la reforma de julio de 1954.
    </p><p class="article-text">
        Es por tanto, en el antiguo Aeropuerto de Tef&iacute;a que, lejos de ser aquellos &ldquo;<em>magn&iacute;ficos terrenos, dotados de agua y otros buenos elementos&rdquo; de los que hablaba el Director General de Prisiones en 1947, era m&aacute;s bien un desierto pedregoso, donde el gobierno decide finalmente instalar la colonia agr&iacute;cola. All&iacute;, varias decenas de hombres redimieron, mediante trabajos forzados y unas duras condiciones de vida, seg&uacute;n el &ldquo;sentido humano y cristiano</em>&rdquo; que defin&iacute;a al r&eacute;gimen, su condici&oacute;n de vagos y maleantes durante los a&ntilde;os siguientes, incluyendo varias decenas de homosexuales.
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                </figure><h3 class="article-text">Tef&iacute;a: el infierno de Octavio</h3><p class="article-text">
        La exploraci&oacute;n cl&iacute;nica evidencia encontrarnos ante un amanerado con movimientos y gestos feminoides as&iacute; como su manera de hablar. Psiquismo deformado por su propia perversi&oacute;n; no tendencia al delito; estado f&iacute;sico normal. En el reconocimiento correspondiente con su dilataci&oacute;n esfinteriana y casi desaparici&oacute;n de pliegues nos permite formular el diagn&oacute;stico de pederasta pasivo. Es apto para toda clase de actividades&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esta descripci&oacute;n fue incluida por el historiador y escritor Miguel &Aacute;ngel Sosa Mach&iacute;n en el art&iacute;culo Invertidos, publicado en el Dominical del diario <em>La Provincia</em> el 29 de junio de 2003. El informe forense est&aacute; incluido en el expediente incoado a Octavio Garc&iacute;a en aplicaci&oacute;n de la Ley de Vagos y Maleantes. Detenido simplemente por ser maric&oacute;n, como &eacute;l mismo ha explicado en innumerables ocasiones desde que el historiador sac&oacute; a la luz su historia, su terror&iacute;fico testimonio es ejemplo del trato dado a los presos de Tef&iacute;a y que de manera escalofriante plasm&oacute; Sosa Mach&iacute;n en su imprescindible novela <em>Viaje al Centro de la Infamia.</em>
    </p><p class="article-text">
        Octavio Garc&iacute;a naci&oacute; en 1931 en Las Palmas de Gran Canaria, en el seno de una familia humilde. Estudi&oacute; en el internado de San Antonio, en el barrio de Vegueta de la capital grancanaria y posteriormente continu&oacute; sus estudios b&aacute;sicos en Los Salesianos. De educaci&oacute;n y convicciones cat&oacute;licas, nunca podr&iacute;a imaginar que sus conocimientos de religi&oacute;n le permitir&iacute;an aliviar el calvario que habr&iacute;a de pasar a&ntilde;os m&aacute;s tarde en Tef&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        En 1953, con 22 a&ntilde;os, fue detenido tras una denuncia y, sin juicio alguno, como &eacute;l afirma, se le aplic&oacute; la Ley de Vagos y Maleantes. En su testimonio suele repetir con profundo dolor los motivos de su condena: por ser homosexual, corruptor de menores y por esc&aacute;ndalo en la v&iacute;a p&uacute;blica. &ldquo;<em>&iexcl;Corruptor de menores y esc&aacute;ndalo en la v&iacute;a p&uacute;blica! &iexcl;No he sido ladr&oacute;n, ni maleante, ni mala persona!&rdquo;, repite indignado. &ldquo;El &uacute;nico motivo para ser detenido era ser maric&oacute;n</em>&rdquo;, explica enfatizando el insulto, la palabra que lo ha definido durante toda su vida, la &uacute;nica con la que, al final, se siente identificado.
    </p><p class="article-text">
        Tras varios meses de condena en la c&aacute;rcel de Barranco Seco de Gran Canaria, es trasladado en el corre&iacute;llo &ndash; buque que realizaba los transportes mar&iacute;timos entre islas &ndash;, a Fuerteventura. La reciente apertura de la colonia de Tef&iacute;a, le convirti&oacute; en uno de los primeros presos que cumpli&oacute; condena en ella. Iban siete presos, esposados, escoltados por la Guardia Civil, a la vista de todo el mundo, &ldquo;como si fu&eacute;ramos los peores delincuentes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tef&iacute;a era un campo inh&oacute;spito, s&oacute;lo tierra y miseria&rdquo;, recuerda. &ldquo;La colonia estaba vac&iacute;a, hab&iacute;a que llenarla. &iexcl;qu&eacute; deprimente cuando llegamos all&iacute;, todos en fila, con un sol, un viento&hellip;!&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Al llegar le despojaron de su ropa y le ofrecieron un &ldquo;<em>mono canelo de tela picona</em>&rdquo; y unas botas que no eran de su n&uacute;mero y tuvo que intercambiar con otros presos para poder tener un calzado adecuado.
    </p><p class="article-text">
        El centro era dirigido con mano de hierro por un excarmelita que instaur&oacute; un aut&eacute;ntico r&eacute;gimen de terror, peor que un campo de concentraci&oacute;n, en palabras de Octavio Garc&iacute;a. Su trabajo all&iacute; consist&iacute;a en acarrear agua de un pozo, ya que el centro carec&iacute;a de agua corriente, picar piedra de una cantera de piedra de cal y levantar gavias y muros, todo ello bajo el sol inclemente de la isla y la rigurosa vigilancia de los funcionarios. Cualquier m&iacute;nimo motivo era suficiente para recibir una paliza. &ldquo;<em>He visto all&iacute; las palizas m&aacute;s atroces a los pobres presos</em>&rdquo;, testimonia Octavio. Los insultos y humillaciones eran constantes.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Estando preso, cuenta Octavio, &ldquo;una hermana m&iacute;a (&hellip;) dio a luz y me mandaron un telegrama que dice: Pinito tuvo una ni&ntilde;a. Y cuando me llamaron al centro para leerme el telegrama (&hellip;) me dicen: enhorabuena le felicito, su mujer tuvo una ni&ntilde;a, despu&eacute;s yo le dije: no es mi mujer, es mi hermana. Y me hincharon a palos por haberle contestado mal&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Junto al duro trabajo y a las arbitrarias palizas, otra de las pesadillas del centro era la escasa alimentaci&oacute;n, que les hac&iacute;a pasar un hambre atroz y constante: &ldquo;<em>lo peor era la comida, batatas enraizadas, arroz con gorgojos, un pan peque&ntilde;o para todo el d&iacute;a. (&hellip;) Vi hombres all&iacute; que entraban con 87 kilos y se quedaban en 45</em>&rdquo;.En una ocasi&oacute;n apareci&oacute; por el centro un sacerdote para una ceremonia cat&oacute;lica. Muchos presos no ten&iacute;an educaci&oacute;n religiosa y, al realizar el cura algunas preguntas, a Octavio se le ocurri&oacute; responder. Lo hizo acertadamente y al d&iacute;a siguiente lo llamaron y lo nombraron maestro de religi&oacute;n. Esa fue su salvaci&oacute;n. A partir de ah&iacute; no trabaj&oacute; m&aacute;s en la cantera, ni carg&oacute; m&aacute;s agua, estaba bien mirado y considerado.
    </p><p class="article-text">
        Pero el paso por la prisi&oacute;n lo dej&oacute; marcado de por vida. Tras su salida y luego de algunos trabajos, se fue de Canarias y s&oacute;lo hasta hace unos a&ntilde;os fue capaz de contar su historia. En el a&ntilde;o 2009 el Gobierno espa&ntilde;ol aprob&oacute; la concesi&oacute;n de indemnizaciones a las personas homosexuales o transexuales que hubieran sido encarceladas durante el franquismo. Octavio Garc&iacute;a recibi&oacute; 12.000 euros por sus diecis&eacute;is meses de cautiverio. La Colonia Agr&iacute;cola Penitenciaria de Tef&iacute;a cerr&oacute; por Orden del Ministerio de Justicia de 21 de julio de 1966, &ldquo;en atenci&oacute;n al reducido n&uacute;mero de penados sancionados por el Tribunal de Vagos y Maleantes, en la que actualmente existen siete reclusos, los cuales pasar&aacute;n a la Prisi&oacute;n de Santa Cruz de La Palma&rdquo;, seg&uacute;n informaba El Eco de Canarias de 26 de agosto de 1966.
    </p><h3 class="article-text">La Palma: la reclusi&oacute;n de Manuel Alfonso </h3><p class="article-text">
        Manuel Alfonso naci&oacute; en 1946, en el barrio de Guanarteme de Las Palmas de Gran Canaria, junto a la playa de Las Canteras. Su padre trabajaba en la Compa&ntilde;&iacute;a Transmediterr&aacute;nea. Su madre se dedic&oacute; a las tareas de hogar hasta que se separ&oacute; de su padre y comenz&oacute; a trabajar en las factor&iacute;as de pescado ubicadas en el mismo barrio en el que resid&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Desde su infancia estuvo marcado por sus ademanes femeninos que lo convirtieron en v&iacute;ctima de habituales insultos por parte de sus compa&ntilde;eros, que, como &eacute;l mismo cuenta, habitualmente le gritaban: &ldquo;<em>&iexcl;maric&oacute;n, que eres un maric&oacute;n!</em>&rdquo; Manuel, en ocasiones, respond&iacute;a a los insultos de manera agresiva, porque, como explica &ldquo;me daba mucho coraje que me llamaran maric&oacute;n. Aunque yo sab&iacute;a que lo era&rdquo;.
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                </figure><p class="article-text">
        La primera vez que estuvo en comisar&iacute;a ten&iacute;a 15 a&ntilde;os, porque la polic&iacute;a se equivoc&oacute; con su edad y le pusieron dos a&ntilde;os m&aacute;s. Con esa edad estuvo una semana en la prisi&oacute;n de Barranco Seco. Las detenciones e idas y venidas a la comisar&iacute;a eran frecuentes, por el mero hecho de exponerse en las calles:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<em>Nos pon&iacute;amos en una esquina dos, tres o cuatro a hablar de nuestras cosas (&hellip;) en ese momento est&aacute;bamos descuidados, como era de noche, a oscuras (&hellip;) paraban justo delante de nosotros, est&aacute;bamos tranquilos y descuidados, paraban y venga, carnet de identidad y palante para la comisar&iacute;a, y en comisar&iacute;a una semana, tres d&iacute;as a la c&aacute;rcel, diez d&iacute;as, quince d&iacute;as, y as&iacute; pero un mont&oacute;n de entradas y salidas que tuve yo y, bueno, como yo, montones de amigos de la &eacute;poca aquella</em>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<em>El periodo m&aacute;s largo que tengo &ndash; explica Manuel &ndash; fue el que me pegu&eacute;, cuando la polic&iacute;a se cans&oacute; de cogerme una y otra vez&hellip; hab&iacute;a un juez (&hellip;) de vagos y maleantes al que si eras pudiente y le llevabas un buen anillo de oro o un sobre con dinero, diez o quince mil pesetas, ese se&ntilde;or te quitaba la ley de vagos y maleantes y no ibas a prisi&oacute;n. Aunque fueras el chorizo m&aacute;s grande del mundo o el maric&oacute;n m&aacute;s grande del mundo. Pero a las personas humildes como mi madre que no ten&iacute;a dos o tres mil pesetas en un sobre para darle, no te digo dos o tres mil sino diez o quince mil pesetas, si no ten&iacute;as para darle te enviaba a prisi&oacute;n. Y mi madre llorando, &iexcl;Ay, no me metas a mi hijo tanto tiempo all&aacute; arriba!</em>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En la prisi&oacute;n eran habituales los abusos de los funcionarios, tambi&eacute;n los sexuales. Manuel cuenta que &ldquo;<em>en la prisi&oacute;n de Barranco Seco por la noche iba alg&uacute;n funcionario abr&iacute;a la puerta y si hab&iacute;a alg&uacute;n mariconcillo joven como yo que le gustaba, lo sacaban afuera y con la excusa de &rdquo;hacerles el cuarto&ldquo;, ten&iacute;an que mantener relaciones sexuales con &eacute;l. Me ocurri&oacute; a m&iacute; en la prisi&oacute;n de all&iacute;</em>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En su expediente constan cuatro detenciones e ingresos en prisi&oacute;n en el a&ntilde;o 1963, con 17 a&ntilde;os, por delito de conducta atentatoria contra la moral. En 1964 es detenido y finalmente declarado en estado peligroso por su condici&oacute;n Homosexual, seg&uacute;n consta en el Expediente n&ordm; 62/63 del Juzgado Especial de Vagos y Maleantes del Archipi&eacute;lago Canario. Tras esta declaraci&oacute;n es recluido en la prisi&oacute;n de Gran Canaria, luego trasladado a la de Tenerife y, posteriormente a La Palma. Como expresa con humor: &ldquo;<em>yo hice una &rdquo;turn&eacute;</em>&ldquo;, como la que va de gira&rdquo;. Entre esas tres prisiones cumpli&oacute; un a&ntilde;o de condena.
    </p><p class="article-text">
        En la prisi&oacute;n de La Palma los homosexuales estaban separados del resto de reclusos, seg&uacute;n obligaba la ley. Esto implicaba estar la mayor parte del tiempo encerrados en una celda: &ldquo;<em>est&aacute;bamos en la celda 22 horas encerrados al d&iacute;a. La celda constaba de un ba&ntilde;o peque&ntilde;ito, un lavabo en una esquina y tres literas. All&iacute; cumpl&iacute;amos seis personas. (&hellip;). Cuando sub&iacute;an los machos del patio sal&iacute;amos los maricones</em>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hab&iacute;a que taponar los ba&ntilde;os para que no salieran las ratas de la letrina. &ldquo;Nosotros limpi&aacute;bamos la celda, lav&aacute;bamos la ropa y la tend&iacute;amos en la misma celda (&hellip;). Donde mismo hac&iacute;amos las necesidades, lav&aacute;bamos la ropa y com&iacute;amos. (&hellip;)&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las ocupaciones en la prisi&oacute;n eran fundamentalmente de limpieza: lavar ropa de otros presos, limpiar cristales, incluso desde el exterior de la prisi&oacute;n&hellip; &ldquo;<em>nos ten&iacute;an entretenidos</em>&rdquo;, explica. Hab&iacute;a un funcionario mayor que les hac&iacute;an limpiar los pasillos de la prisi&oacute;n con ceniza, con cepillos de mano, de rodillas en el suelo. &ldquo;<em>Dec&iacute;a que la ceniza purificaba</em>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El r&eacute;gimen carcelario no ten&iacute;a la dureza de Tef&iacute;a, pero el temor a las agresiones era constante: &ldquo;<em>en muy pocas ocasiones llegaban a pegarte, aunque a veces se le iba la mano y te pegaban un cachet&oacute;n o te daban un par de porrazos buenos. Cuando hablabas con un funcionario ten&iacute;as que poner las manos a la espalda y si dec&iacute;as una palabra que no les gustaba jalaba con la mano y cachet&oacute;n que te pego</em>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, para un joven de apenas 18 a&ntilde;os, la experiencia carcelaria, la separaci&oacute;n de su familia y la sensaci&oacute;n de aislamiento y estigma que significaba el estar separados de los dem&aacute;s presos eran situaciones dif&iacute;ciles de afrontar: &ldquo;<em>en aquella &eacute;poca, como era joven, llor&eacute; mucho, lo pas&eacute; muy mal, pero siempre con la ilusi&oacute;n de que iba a salir. Mi madre fue a verme a Tenerife (&hellip;) despu&eacute;s tambi&eacute;n fue a verme a La Palma, aprovechando que mi padre trabajaba en el barco y se quedaba en &eacute;l por la noches. (&hellip;) Las cartas de mi madre me daban fuerzas para luchar y seguir adelante. Yo dec&iacute;a que ya llegar&iacute;a mi tiempo de salir a la calle</em>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        De la prisi&oacute;n de La Palma sali&oacute; en 1965. En 1966 fue trasladado a la comisar&iacute;a de Polic&iacute;a &ldquo;<em>por haber sido detenido en la v&iacute;a p&uacute;blica por llevar a cabo actos de ostentaci&oacute;n Homosexual</em>&rdquo;. Fue condenado a una multa de cinco mil pesetas e ingres&oacute; para cumplir 30 d&iacute;as de prisi&oacute;n. Por sus diferentes pasos por prisi&oacute;n fue indemnizado con una cuant&iacute;a de 8.000 euros.
    </p><p class="article-text">
        Como a todos los que sufrieron la represi&oacute;n del r&eacute;gimen, su experiencia le marc&oacute; profundamente: &ldquo;<em>yo no puedo olvidar que una persona me diera un porrazo sin yo hacerle da&ntilde;o. Que yo estuviera en una esquina con dos amigos, hablando, y que llegaran unos se&ntilde;ores vestidos con un uniforme, representando a la ley de Espa&ntilde;a y que esos se&ntilde;ores me maltrataran y me pegaran. (&hellip;) Yo no lo entend&iacute;a y no lo entender&eacute; as&iacute; viva cien a&ntilde;os</em>&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><h3 class="article-text">Patologizaci&oacute;n y momentos de cambio</h3><p class="article-text">
        Si, como dec&iacute;amos al comienzo de este art&iacute;culo, la Iglesia fue un pilar ideol&oacute;gico y referente moral del franquismo, una segunda instituci&oacute;n social vino a reafirmar, con el aval de la ciencia &ndash; o pseudo-ciencia al servicio del r&eacute;gimen -, el tratamiento represivo de las disidencias sexuales: la instituci&oacute;n m&eacute;dica y, especialmente, la psiquiatr&iacute;a. La condici&oacute;n patol&oacute;gica de la homosexualidad fue asumida por la psiquiatr&iacute;a oficial del r&eacute;gimen franquista, disciplina m&eacute;dica que se apoy&oacute; en tal condici&oacute;n para adaptarse sin remordimientos a las exigencias morales del nacional-catolicismo.
    </p><p class="article-text">
        Esta visi&oacute;n patologizante de las disidencias sexuales se pone en evidencia en art&iacute;culos como el publicado en el diario Falange, editado en Las Palmas de Gran Canaria, el 4 de junio de 1956, en el que el Dr. Laforet comenta el libro titulado Sodomitas, de Mauricio Carlavilla, un panfleto agresivamente hom&oacute;fobo publicado ese a&ntilde;o. En su comentario, titulado Un grito de alarma, el doctor Laforet califica de &ldquo;<em>valent&iacute;a viril</em>&rdquo; el hecho de &ldquo;<em>atacar al crimen nefando dondequiera que se encuentre y a quienquiera que lo pueda defender</em>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<em>Ya era hora</em>&rdquo;, expone el doctor, &ldquo;<em>de que se hablase claro y decididamente sobre un contagio ps&iacute;quico tan pernicioso</em>&rdquo;, con el fin de evitar que &ldquo;<em>entre en la morada de la mente de los adolescentes ese aliado del demonio que es el pederasta. (&hellip;) El sodomita es un monstruo peligroso por su proselitismo y porque odia, rencoroso, todo lo que va mostrando a cada paso la inicuidad (sic) de sus cr&iacute;menes contra la naturaleza y contra Dios. (&hellip;) La sodom&iacute;a&rdquo;, ultima el galeno, &ldquo;no tiene ni puede tener justificaci&oacute;n cient&iacute;fica, como no la tiene la lujuria del heterosexual</em>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Con una mezcolanza de ideas pseudo-cient&iacute;ficas y prejuicios religiosos el autor muestra una imagen demonizada y ps&iacute;quicamente perversa de la homosexualidad. Su publicaci&oacute;n en el &uacute;nico diario de la &eacute;poca, controlado por el r&eacute;gimen, facilita la difusi&oacute;n del estigma, con la consecuente influencia en las actitudes f&oacute;bicas de una sociedad ya vigilada hasta en sus m&aacute;s profundos pensamientos. Tambi&eacute;n la instituci&oacute;n m&eacute;dica, como vemos, fue un instrumento &uacute;til para profundizar en el trato humillante a las disidencias sexuales durante el franquismo.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, y a pesar de la modificaci&oacute;n de la ley en 1954, la homosexualidad no pareci&oacute; ser una especial preocupaci&oacute;n del r&eacute;gimen durante las primeras d&eacute;cadas de vigencia. Las memorias de la Fiscal&iacute;a General del Estado de 1959 lo expresan de la siguiente manera:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El balance del a&ntilde;o judicial de 1957 (&hellip;) nos ofrece saldo positivo y un panorama satisfactorio y alentador en esenciales aspectos: el &iacute;ndice de criminalidad dolosa cl&aacute;sica (&hellip;), acusa una tendencia, m&aacute;s que estacionaria, regresiva, en relaci&oacute;n con el incremento demogr&aacute;fico; sin que parezcan motivos de preocupaci&oacute;n problemas candentes en otros pa&iacute;ses, tales como actividades terroristas, delincuencia juvenil y extensi&oacute;n y alarde de pr&aacute;cticas homosexuales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero algo estaba cambiando sustancialmente en la sociedad espa&ntilde;ola. La sustituci&oacute;n de la desastrosa pol&iacute;tica aut&aacute;rquica de las primeras d&eacute;cadas, cuyos frutos hab&iacute;an sido hambre y miseria para el pueblo, por una pol&iacute;tica m&aacute;s aperturista, m&aacute;s las ayudas internacionales que Franco obtuvo gracias al apoyo incondicional a Estados Unidos, propiciaron un cambio socio econ&oacute;mico que traer&iacute;a abundantes divisas y el inicio de una &eacute;poca caracterizada por el denominado desarrollismo econ&oacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        La mejora de la econom&iacute;a se reflej&oacute; en un notable proceso de industrializaci&oacute;n y la subsiguiente aparici&oacute;n de fen&oacute;menos como el &eacute;xodo rural a las ciudades. La llegada del turismo y cierta apertura de los medios de comunicaci&oacute;n, no obstante su cercana vigilancia por las autoridades, colaboraron en el proceso. Estos ingredientes facilitaron un incipiente cambio de mentalidad en la sociedad que comenz&oacute; a resquebrajar, aunque fuera de manera superficial, la s&oacute;lida estructura ideol&oacute;gica y moral impuesta durante las primeras d&eacute;cadas de la dictadura.
    </p><h3 class="article-text">La influencia del turismo</h3><p class="article-text">
        La industria tur&iacute;stica fue un elemento clave en el desarrollo de la econom&iacute;a de las Islas Canarias a partir de los a&ntilde;os 60. El clima insular atrajo a un turismo masivo de sol y playa que se tradujo en un &ldquo;boom&rdquo; econ&oacute;mico que implic&oacute;, adem&aacute;s, un importante cambio sociol&oacute;gico en el archipi&eacute;lago. La tradicional poblaci&oacute;n rural comenz&oacute; a trasformar su econom&iacute;a y sus costumbres; el desarrollo de los n&uacute;cleos urbanos costeros con atracci&oacute;n tur&iacute;stica atrajo a la poblaci&oacute;n del interior; los sectores de la construcci&oacute;n y de servicios sustituyeron r&aacute;pidamente a la agricultura y se impusieron como los principales motores de las econom&iacute;as insulares, especialmente en las islas mayores.
    </p><p class="article-text">
        El turismo europeo, con mentalidades m&aacute;s abiertas y de amplia cultura democr&aacute;tica, no s&oacute;lo influy&oacute; en el aspecto puramente econ&oacute;mico sino tambi&eacute;n impuls&oacute; un cambio de mentalidad de la sociedad. &ldquo;<em>El espect&aacute;culo de libertad que inund&oacute; las playas y discotecas espa&ntilde;olas, las nuevas pautas de actuaci&oacute;n social, moral y cultural y, en suma, el acercamiento a las formas de vida de las sociedades educadas bajo sistemas democr&aacute;ticos provocaron una aut&eacute;ntica revoluci&oacute;n en las mentalidades, sobre todo entre los sectores m&aacute;s j&oacute;venes (2)</em>&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Estas nuevas ideas y formas de vida que empezaron a afectar a la sociedad no eran en absoluto del agrado del r&eacute;gimen. Los cambios de mentalidad comenzaron a influir en las actitudes de la ciudadan&iacute;a, especialmente en el &aacute;mbito urbano, en el que el anonimato y cierta libertad social permitieron una mayor visibilizaci&oacute;n de las disidencias sexuales, a&uacute;n a pesar de su persecuci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Esta visibilidad dio al r&eacute;gimen la sensaci&oacute;n de un aumento de la homosexualidad que los informes de la Fiscal&iacute;a del Tribunal Supremo pusieron de manifiesto. As&iacute;, el fiscal de Barcelona, en el informe del a&ntilde;o 1962 manifiesta cierta alarma ante la &ldquo;<em>creciente ola de homosexualismo&rdquo; que el &ldquo;dique de la Ley de Vagos parece insuficiente para contener&rdquo;, por lo que &ldquo;considera preciso tipificar como delito tan nefando vicio, hijo muchas veces de la vida f&aacute;cil y licensiosa (sic)</em>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La sensaci&oacute;n de la existencia de una ola de homosexualismo, se expone a lo largo de diferentes informes con expresiones como &ldquo;<em>aumento constante del homosexualismo</em>&rdquo; o &ldquo;<em>el aumento de los delitos de esc&aacute;ndalo p&uacute;blico, principalmente el homosexualismo</em>&rdquo;, seg&uacute;n manifiesta la Fiscal&iacute;a de Tenerife en su informe del a&ntilde;o 1967.
    </p><p class="article-text">
        Es precisamente la influencia del turismo una de las causas a las que el r&eacute;gimen atribuye tal tsunami homosexual. Obviamente Canarias no fue ajena a esta influencia extrajera. El Fiscal de Las Palmas, en el informe del a&ntilde;o 1971, consideraba que contribuye &ldquo;al aumento de pr&aacute;cticas homosexuales (&hellip;) una clase especial y degenerada de turistas extranjeros. El fen&oacute;meno deriva en aumento de la delincuencia contra la propiedad al inducir a los j&oacute;venes que se dedican a dichas pr&aacute;cticas a hacerse pago por sus propios medios de los &rdquo;servicios&ldquo; prestados y a desvalijar a veces a los &rdquo;<em>clientes</em>&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<em>La proliferaci&oacute;n de estas conductas en algunos lugares muy determinados y perfectamente conocidos, que van alcanzando ya renombre internacional y que son frecuentados especialmente por gran n&uacute;mero de extranjeros habituales, exigir&iacute;a medidas extraordinarias de represi&oacute;n</em>&rdquo;, concluye al respecto el informe de la Fiscal&iacute;a General del Estado de ese a&ntilde;o. Sin nombrarlos la Fiscal&iacute;a pone de manifiesto un fen&oacute;meno que, a pesar de sus intentos de represi&oacute;n, ser&iacute;a imparable y, efectivamente, dar&iacute;a renombre internacional a algunas zonas del pa&iacute;s, entre ellas Canarias: las mecas del turismo homosexual, de las que Sitges y Torremolinos fueron precursoras.
    </p><p class="article-text">
        El diario El Eco de Canarias reflejaba este fen&oacute;meno en un art&iacute;culo titulado El subproducto del turismo, publicado el 17 de marzo de 1972. El autor llamaba la atenci&oacute;n sobre determinados establecimientos, cuya ubicaci&oacute;n no especifica (3) y, seg&uacute;n cuenta, &ldquo;<em>cuya finalidad, y tal vez negocio, es la corrupci&oacute;n de la gente joven</em>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<em>La se&ntilde;al de alarma &ndash; narra el periodista &ndash;, se ha dado con el cierre nada menos que de cuatro establecimientos que se identificaban &rdquo;Para homosexuales&ldquo; e incluso se hac&iacute;an publicidad en este sentido en los pa&iacute;ses de origen de los posteriores visitantes</em>&rdquo;.  Estos hechos ponen de manifiesto, a su juicio, &ldquo;la tragedia que sobre nuestra juventud se est&aacute; echando como una de las m&aacute;s vergonzosas plagas de la humanidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tras vincular tales hechos con el tr&aacute;fico de drogas y la trata de blancas, el periodista termina su art&iacute;culo clamando por una<em> &ldquo;investigaci&oacute;n hasta las &rdquo;ra&iacute;ces&ldquo; en todo lo que huela a esta nueva (?) invasi&oacute;n social organizada que afecta e infecta a nuestra querida y, hasta hace bien poco, c&aacute;ndida isla</em>&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        La connivencia de la prensa con la ideolog&iacute;a profundamente lgtb-f&oacute;bica del r&eacute;gimen, a trav&eacute;s del control institucional y la censura, convert&iacute;a a los medios de comunicaci&oacute;n en portavoces de la moral nacional-cat&oacute;lica oficial. La difusi&oacute;n de la ideolog&iacute;a lgtb-f&oacute;bica por parte de los medios facilit&oacute; y expandi&oacute; la estigmatizaci&oacute;n de las disidencias sexuales y su consecuente rechazo social. La publicaci&oacute;n de art&iacute;culos como los citados difund&iacute;a con facilidad la imagen perversa del homosexual. A la condena penal se a&ntilde;ad&iacute;a la propaganda injuriosa realizada a trav&eacute;s de los medios, directamente controlados por el r&eacute;gimen. Sin duda, la represi&oacute;n era ejercida por el sistema a trav&eacute;s de todos los medios a su alcance.
    </p><h3 class="article-text">Afeminados y peligrosos</h3><p class="article-text">
        Mientras otros pa&iacute;ses europeos hab&iacute;an despenalizado las relaciones homosexuales en la d&eacute;cada de los sesenta, en Espa&ntilde;a el r&eacute;gimen de Franco decidi&oacute; actualizar la Ley de Vagos y Maleantes y, en 1970, fue aprobada la Ley de Peligrosidad y Rehabilitaci&oacute;n Social. El art&iacute;culo segundo de la ley establec&iacute;a que &ldquo;<em>ser&aacute;n declarados en estado peligroso y se les aplicar&aacute;n las correspondientes medidas de seguridad, quienes: [&hellip;] b) se aprecie en ellos una peligrosidad social&rdquo;. Entre los &ldquo;supuestos de estado peligroso se encontraba el de aquellos que realicen actos de homosexualidad</em>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esta nueva ley, a diferencia de la de vagos y maleantes, exig&iacute;a expresamente la comisi&oacute;n de &ldquo;<em>actos de homosexualidad</em>&rdquo; y, por tanto, la realizaci&oacute;n de pr&aacute;cticas sexuales de car&aacute;cter homosexual y no la mera condici&oacute;n de homosexual. Siendo esto un &ldquo;<em>avance&rdquo;</em>, pong&aacute;moslo entre comillas, la realidad de la pr&aacute;ctica de la ley fue muy diferente. Numerosos testimonios de los represaliados indican que la mera expresi&oacute;n de la ruptura de los c&oacute;digos de g&eacute;nero, es decir, el afeminamiento o la pluma, era suficiente para ser detenido y pasar varios d&iacute;as en un calabozo de la comisar&iacute;a. Y si esto ocurr&iacute;a en varias ocasiones era muy probable que el juez acabara aplicando la ley y condenando al reo al internamiento en un centro de reeducaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, es significativa la percepci&oacute;n social de la necesidad de reprimir incluso por la v&iacute;a penal el afeminamiento, especialmente el masculino, ya que la mujer estaba pr&aacute;cticamente ausente del debate represivo desde el punto de vista legal (4). La columna titulada Mirador, publicada en El Eco de Canarias de 4 de noviembre de 1969, alud&iacute;a al inicio del proceso de aprobaci&oacute;n de la Ley de Peligrosidad social. &ldquo;<em>Dentro de la nueva Ley parece que se trata de incluir como factor grave de peligrosidad social el afeminamiento en la indumentaria masculina (&hellip;), ciertas bandas, pandillas y todos aquellos persistentes en contrarias a la normal convivencia social. En suma, continuaba el art&iacute;culo, ese &rdquo;narcisismo&ldquo; imperante en la juventud, favorecida por el afeminamiento en el uso de indumentarias y el sentido hedonista y materialista de la vida, los ebrios, la prostituci&oacute;n, etc</em>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<em>Y todo esto que hoy bulle en la mente de selectas clases rectoras parece deducirse del establecimiento diferencial entre hechos delictivos y conductas antisociales. (&hellip;) La peligrosidad que se deriva de la conducta de muchos j&oacute;venes necesita adecuados remedios y a ello tienen las modificaciones (&hellip;), restablecer las buenas costumbres en la juventud</em>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Si bien el texto final de la ley no fue tan restrictivo como para considerar peligroso el afeminamiento en la indumentaria masculina, no deja de llamar la atenci&oacute;n que al articulista le resultara normal, y hasta conveniente, el condenar a un centro de reeducaci&oacute;n a una persona exclusivamente por la posible ambig&uuml;edad de su vestimenta. Este hecho da una medida clara del r&iacute;gido sistema de roles de g&eacute;nero impuesto por el r&eacute;gimen que fue asumido con naturalidad por la sociedad de la &eacute;poca.
    </p><p class="article-text">
        La tramitaci&oacute;n de la Ley de Peligrosidad Social tuvo amplia repercusi&oacute;n en la prensa del r&eacute;gimen. Ya en la portada de El Eco de Canarias del 11 de octubre de 1969 el titular m&aacute;s destacado rezaba: El Consejo de Ministros ha pasado a las Cortes el proyecto Ley de Peligrosidad Social. Reforma la de vagos y maleantes. En el interior, el art&iacute;culo resaltaba que la nueva ley no consist&iacute;a en &ldquo;<em>un nuevo ordenamiento de los estados peligrosos, sino meramente en edici&oacute;n actualizada de la ley de 4 de agosto de 1933</em>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el art&iacute;culo &ldquo;<em>se aspira a sustituir el t&iacute;tulo de &rdquo;Vagos y Maleantes</em>&ldquo; (&hellip;) por el m&aacute;s cabal, menos vejatorio y m&aacute;s concretamente comprensivo de las diversas conductas que interesan, de &rdquo;<em>Peligrosidad Social</em>&ldquo;. Asimismo aspiraba la ley a &rdquo;<em>dotar al sistema de efectividad (&hellip;) evitando que las medidas de seguridad se conviertan en corrientes penas privativas de libertad y que se frustren el prop&oacute;sito ellas</em>&ldquo;, para lo cual &rdquo;se crean los establecimientos especiales precisos, de custodia, trabajo, colonias agr&iacute;colas, reeducaci&oacute;n, preservaci&oacute;n y templanza (&hellip;)&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de las intenciones de la ley, la realidad es que en Canarias, al igual que en el resto del Estado, no se ejecutaron en absoluto las previsiones de la ley en cuanto a infraestructuras destinadas a aplicar las medidas de seguridad. La arbitrariedad en su aplicaci&oacute;n fue tan habitual como en la Ley de Vagos y Maleantes. Algunos estudios determinan que, a nivel nacional, fueron m&aacute;s de cinco mil los disidentes sexuales que fueron v&iacute;ctimas de la represi&oacute;n por esta ley, aunque su n&uacute;mero real no est&aacute; a&uacute;n contabilizado.
    </p><p class="article-text">
        La muerte del dictador en 1975 y la aprobaci&oacute;n, en diciembre de 1978, de la Constituci&oacute;n espa&ntilde;ola permitieron la reforma de la Ley de Peligrosidad y Rehabilitaci&oacute;n Social, por ser incompatible con los principios democr&aacute;ticos. Esta ley se modific&oacute; en 1978, mediante una reforma legal en la que se eliminaron varios art&iacute;culos de la misma, entre ellos los que hac&iacute;an referencia a los actos de homosexualidad.
    </p><h3 class="article-text">Conclusiones</h3><p class="article-text">
        La represi&oacute;n de las disidencias sexuales durante el franquismo se fragu&oacute; mediante la conjunci&oacute;n de normas penales, discursos pseudo-cient&iacute;ficos patologizantes, castradores sermones nacional-cat&oacute;licos y la propaganda estigmatizadora de los medios de comunicaci&oacute;n, controlados por el r&eacute;gimen.
    </p><p class="article-text">
        En Canarias, durante los primeros a&ntilde;os de la d&eacute;cada de los 50, se cre&oacute; el sistema judicial y penitenciario que iba a garantizar la efectiva aplicaci&oacute;n de la Ley de Vagos y Maleantes en el territorio y que, con la modificaci&oacute;n de la misma en 1954, en la que se incluy&oacute; a los homosexuales, permitir&iacute;a una represi&oacute;n no menos intensa que en otros territorios del estado.
    </p><p class="article-text">
        La Colonia Agr&iacute;cola Penitenciaria de Tef&iacute;a se ha convertido en un triste s&iacute;mbolo de esa represi&oacute;n, por la inhumanidad de su r&eacute;gimen carcelario. Los valientes testimonios de algunos de los presos canarios, tanto de Tef&iacute;a como de otras c&aacute;rceles como la de Santa Cruz de La Palma, nos han permitido conocer de primera voz la dureza de la represi&oacute;n de las disidencias sexuales y las injusticias de un sistema represor y arbitrario.
    </p><p class="article-text">
        Junto con la represi&oacute;n legal, la prensa local controlada por el r&eacute;gimen contribuy&oacute; a la estigmatizaci&oacute;n de las disidencias sexuales, propagando una imagen patol&oacute;gica, retorcida y perversa y fomentando el rechazo social a las diferencias sexuales y de g&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        Los cambios econ&oacute;micos y sociales producidos en Canarias durante los a&ntilde;os 60, especialmente los originados por el auge del turismo, contribuyeron tambi&eacute;n a los cambios de mentalidad en la sociedad de las islas. Una sociedad m&aacute;s urbana y cosmopolita permiti&oacute; una mayor visibilizaci&oacute;n de la diversidad sexual y de g&eacute;nero. Este fen&oacute;meno produjo un aut&eacute;ntico p&aacute;nico homosexual en las autoridades que desemboc&oacute; en la aprobaci&oacute;n de la Ley de Peligrosidad y Rehabilitaci&oacute;n Social de 1970, que inclu&iacute;a las pr&aacute;cticas homosexuales como causa de peligrosidad social. No obstante, la evoluci&oacute;n social era imparable a pesar de la crudeza en la represi&oacute;n social y pol&iacute;tica durante los estertores de la dictadura.
    </p><p class="article-text">
        En el estudio de la represi&oacute;n de las disidencias sexuales en Canarias durante el franquismo no se ha profundizado lo suficientemente. M&aacute;s all&aacute; de algunos art&iacute;culos period&iacute;sticos y la obra de Miguel &Aacute;ngel Sosa, pr&aacute;cticamente no hay trabajos sobre el tema. Se hace necesario ahondar en esta parte de nuestra memoria hist&oacute;rica. Quienes sufrieron la represi&oacute;n merecen recuerdo y reconocimiento. Y las futuras generaciones tienen el derecho de conocer nuestra historia, que es parte de nuestro patrimonio como comunidad lgtb y como sociedad. Sirva este art&iacute;culo de homenaje y recuerdo a las personas represaliadas y tambi&eacute;n de incentivo para seguir dando luz a esta oscura &eacute;poca de nuestra historia.
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li>El diario Falange fue editado en Las Palmas de Gran Canaria entre los a&ntilde;os 1936 y 1963. Fue un &oacute;rgano de Falange Espa&ntilde;ola Tradicionalista y de las J.O.N.S. como medio de comunicaci&oacute;n directo del r&eacute;gimen franquista. En 1963 cambi&oacute; su cabecera por la de <em>El Eco de Canarias</em> (1963-1976), que continu&oacute; con la condici&oacute;n de <em>Prensa del Movimiento</em>. (Fuente: Jable, archivo de prensa digital de Canarias).</li>
                                    <li>S&aacute;nchez S&aacute;nchez, Esther M. (2001).</li>
                                    <li>Fernando Olmeda (2004), hace referencia a algunos locales frecuentados por homosexuales en Las Palmas de Gran Canaria, ubicados en los alrededores del Parque de Santa Catalina y la playa de Las Canteras, en su ensayo <em>El L&aacute;tigo y la Pluma</em>.</li>
                                    <li>De hecho, hasta la fecha s&oacute;lo se tiene constancia de dos mujeres a las que se aplicara, por su lesbianismo, la legislaci&oacute;n de peligrosidad social.</li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        <strong> </strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div style=" margin: 0 auto; display:table;"><a href="http://premium.canariasahora.es/suscripcion-premium/">
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</div>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Víctor M. Ramírez]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 17 May 2016 10:01:05 +0000]]></pubDate>
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