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    <title><![CDATA[elDiario.es - Thomas Frank]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/thomas_frank/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Thomas Frank]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[¿Se decidirán los progresistas de EEUU a intentar recuperar el apoyo de la clase trabajadora?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/progresistas-clase-trabajadora_129_1997269.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a6e45b37-e6f9-43a3-8078-7d560d97a1b6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Se decidirán los progresistas de EEUU a intentar recuperar el apoyo de la clase trabajadora?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La crisis financiera debería haber fulminado a los republicanos pero no ha sido así. Volvemos a estar en el punto de partida. La crisis fue una oportunidad perdida</p></div><p class="article-text">
        El otro d&iacute;a me percat&eacute;, para mi sorpresa, que Brett Kavanaugh, candidato a magistrado del Tribunal Supremo de Estados Unidos, tiene pr&aacute;cticamente la misma edad que yo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Siempre me he burlado de aquellos miembros de mi generaci&oacute;n que apostaron con todo el cinismo por el movimiento conservador. Sin embargo, ahora que voy a dejar de escribir por un tiempo, pienso que tal vez jugaron bien sus cartas.
    </p><p class="article-text">
        Me inici&eacute; en el periodismo cuando la presidencia de Ronald Reagan llegaba a su fin. En aquel momento, ten&iacute;a la sensaci&oacute;n de que el auge de la derecha era la evoluci&oacute;n natural de los tiempos que me tocaba vivir y pens&eacute; que ten&iacute;a que centrar mis energ&iacute;as en comprender este fen&oacute;meno.
    </p><p class="article-text">
        Lo que m&aacute;s me fascin&oacute; fue lo parad&oacute;jico de la situaci&oacute;n. Los republicanos de la &eacute;poca consiguieron dar la vuelta a la hist&oacute;rica imagen del partido de los privilegiados, y se empezaron a presentar como gente campechana&nbsp;en las comunidades que hab&iacute;an quedado&nbsp;olvidadas tras la Gran Depresi&oacute;n. No obstante, lo cierto es que el republicanismo no iba a ser m&aacute;s &uacute;til a estas comunidades de lo que fue en 1932. Y miren lo que el conservadurismo hizo con la gente com&uacute;n y corriente cuando estos les permitieron entrar en sus vidas.
    </p><p class="article-text">
        El entendimiento de la perversidad del populismo de derechas me llev&oacute; a otro misterio: el fracaso continuado de los progresistas para derrotarlos, incluso cuando la capacidad destructiva y las rarezas de los conservadores fueron evidentes para todos.
    </p><p class="article-text">
        La cabeza me da vueltas cuando pienso que el populismo de derechas goza de muy buena salud en 2018; de hecho, ahora es incluso peor que en 1988. Tambi&eacute;n cuando llego a la conclusi&oacute;n de que el periodismo, los programas de televisi&oacute;n y todos los libros que lamentan el declive de la clase media no han servido para nada.
    </p><p class="article-text">
        En 2008 tuvimos una oportunidad de oro para revertir la situaci&oacute;n, tras una crisis catastr&oacute;fica provocada por las medidas desreguladoras (del sistema financiero) que hizo que los multimillonarios imploraran la ayuda del gobierno y cuyo da&ntilde;o colateral fue la ruina de la clase media de Estados Unidos. Ese era el contexto perfecto para que los progresistas reivindicaran el legado de Roosevelt y gobernaran para los ciudadanos de a pie al tiempo que luchaban contra las poderosas corporaciones y demostraban que el Estado puede construir una sociedad justa y humana. Sin embargo, no lo hicieron.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Conozco todas y cada una de sus excusas: los republicanos fueron muy listos, no votaron a favor de las propuestas de Obama, etc&eacute;tera. Sin embargo, analizado con perspectiva, el motivo principal fue que los dem&oacute;cratas no quisieron tomar las decisiones correctas. En vez de hacer lo que era necesario en ese momento, los dem&oacute;cratas optaron por ayudar a los bancos a volver a levantarse y apoyarlos mientras crec&iacute;a la brecha de desigualdad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Rega&ntilde;aron a sus votantes por querer demasiado y, en vez de apoyarlos, se centraron en Silicon Valley y en las grandes farmac&eacute;uticas. La labor de escuchar a los indignados no les interesaba. Se la dejaron a los demagogos del Tea Party y a Donald Trump.
    </p><p class="article-text">
        Es un error que vamos a pagar muy caro.
    </p><p class="article-text">
        La crisis financiera deber&iacute;a haber fulminado a los republicanos pero no ha sido as&iacute;. Han vuelto a resurgir las guerras culturales, las luchas en torno a las banderas y la man&iacute;a persecutoria de la derecha populista, que encuentra un altavoz en las cadenas de televisi&oacute;n. Volvemos a estar en el punto de partida. La crisis fue una oportunidad perdida.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de su astucia, a los republicanos no enga&ntilde;an a nadie. Su modo de proceder es simple: har&aacute;n lo que sea, dir&aacute;n lo que sea, profesar&aacute;n la fe que sea para conseguir recortes fiscales, la desregulaci&oacute;n del sistema y un poco de ayuda para mantener a raya a los trabajadores. Todo lo dem&aacute;s, no es sagrado. Las leyes, las normas, las tradiciones, el d&eacute;ficit, la Biblia, la Constituci&oacute;n, lo que sea. No les importa, y en esto han demostrado ser totalmente predecibles.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En cambio, los dem&oacute;cratas siguen siendo un misterio. Los vemos vacilar en momentos cruciales, traicionar a los movimientos que los apoyan, e incluso tratar de reprimir a los l&iacute;deres e ideas que generan cualquier tipo de energ&iacute;a populista. No s&oacute;lo parecen no estar interesados en cumplir con su deber hacia la clase media, sino que a veces sospechamos que ni siquiera quieren ganar (De hecho, esto es m&aacute;s que una simple sospecha.&nbsp;<a href="https://www.theguardian.com/politics/2015/jul/22/tony-blairs-speech-on-the-future-of-the-labour-party-in-full" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">No fue otro que Tony Blair quien dijo:</a> &ldquo;No me gustar&iacute;a ganar con un programa de izquierdas tradicional. Incluso si pensara que apostar por ese camino me llevar&iacute;a a la victoria, no lo har&iacute;a).
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, nos recuerdan constantemente que este partido, con todos sus defectos, es la &uacute;nica arma que tenemos para luchar contra el partido de Trump.
    </p><p class="article-text">
        A&nbsp;medida que los errores del presidente adquieren proporciones &eacute;picas y aumenta la alarma, la necesidad de que soplen aires dem&oacute;cratas este oto&ntilde;o se hace cada vez m&aacute;s urgente.
    </p><p class="article-text">
        No nos equivoquemos: tiene que ocurrir. Este noviembre, los dem&oacute;cratas deber&iacute;an hacerse con una de las c&aacute;maras del Congreso y&nbsp;comenzar a hacer&nbsp;a Trump responsable de sus actos. Fracasar en esta misi&oacute;n clave no es una opci&oacute;n, ya que si sucede, ya no tendr&iacute;a sentido que siguiera existiendo el Partido Dem&oacute;crata, ni siquiera en la versi&oacute;n m&aacute;s diluida que conocemos en la actualidad.
    </p><p class="article-text">
        Estoy a punto de tomarme una excedencia y lo que realmente me preocupa es el panorama general. Trump puede ser un pat&aacute;n pero lo cierto es que las tensiones t&oacute;xicas del populismo de derechas que &eacute;l ha alimentado no van a desaparecer. El trumpismo es el futuro del Partido Republicano. Les hizo ganar en Ohio, Pennsylvania, Michigan y Iowa. Ha llegado a convertir a Wisconsin en&nbsp;un&nbsp;Estado en el que cualquiera puede ganar. En manos de un pol&iacute;tico de verdad, el trumpismo tendr&iacute;a el potencial de llegar&nbsp;a&uacute;n m&aacute;s lejos.
    </p><p class="article-text">
        Para ganar a la derecha har&aacute; falta una estrategia que haga m&aacute;s que esperar a que un imb&eacute;cil meta la pata en el Despacho Oval. Tiene que haber un plan para desafiarlo activamente y revertir la situaci&oacute;n, para que sea posible volver a atraer a aquellos votantes de clase trabajadora que durante d&eacute;cadas han ido dando la espalda al Partido Dem&oacute;crata. Se ha acabado el tiempo para la feliz fantas&iacute;a de un centrismo de &ldquo;despacho&rdquo; basado en la competencia profesional de sus miembros.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a m&iacute;, me voy a tomar un tiempo para escribir unos cuantos libros. Volver&eacute; dentro de unos a&ntilde;os y ya veremos qu&eacute; ha pasado durante este tiempo.
    </p><p class="article-text">
        <em>Thomas Frank es historiador estadounidense. Entre sus libros destacan 'What's the Matter With Kansas?'. El &uacute;ltimo es 'Listen, Liberal: or, What Ever Happened to the Party of the People?'.</em>
    </p><p class="article-text">
        Traducido por Emma Reverter
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Thomas Frank]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/progresistas-clase-trabajadora_129_1997269.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Aug 2018 17:20:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Estados Unidos,Donald Trump]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las empresas se quejan de que les falta personal pero no se les ocurre subir los salarios]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/aumentos-salariales-problema_129_2028425.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/85a55e6e-9dc8-405f-b716-6ac6467957f8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las empresas se quejan de que les falta personal pero no se les ocurre subir los salarios"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los empresarios estadounidenses están dispuesto a culpar a cualquiera y a hacer lo que haga falta para no tener que pagar más a los trabajadores</p><p class="subtitle">La economía de Estados Unidos se ha ido recuperando desde 2009 y los salarios apenas han subido</p></div><p class="article-text">
        En las &uacute;ltimas semanas algunos medios de comunicaci&oacute;n de Estados Unidos se han preocupado por lo que en circunstancias normales se considerar&iacute;a una buena noticia: la buena marcha de la econom&iacute;a del pa&iacute;s, que ha tra&iacute;do consigo niveles de desempleo bajos y, en algunos sitios, incluso <a href="https://www.cnbc.com/2018/07/05/the-us-labor-shortage-is-reaching-a-critical-point.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">falta de mano de obra</a>.
    </p><p class="article-text">
        Los propietarios y los gerentes de las empresas se lamentan de que les cuesta encontrar personal para los&nbsp;puestos con bajos salarios. En declaraciones a The Baltimore Sun, una asociaci&oacute;n empresarial se&ntilde;ala que &ldquo;ya nadie quiere hacer trabajo manual&rdquo;. As&iacute; que este tipo de trabajo simplemente se&nbsp;queda sin hacer.
    </p><p class="article-text">
        Los responsables de las empresas enumeran todo lo que han hecho para solucionarlo: los anuncios que han publicado, los visados para trabajadores de otros pa&iacute;ses que han tramitado, o&nbsp;<a href="https://www.wcbi.com/labor-shortage-in-the-golden-triangle/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">c&oacute;mo van a las escuelas</a> para convencer a los estudiantes de las ventajas de aprender a trabajar en una obra o a conducir un cami&oacute;n.&nbsp;The Wall Street Journal se ha hecho eco de&nbsp;<a href="https://www.wsj.com/articles/perks-for-plumbers-hawaiian-vacations-craft-beer-and-a-lot-of-zen-1527087328" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los incre&iacute;bles beneficios</a> que las compa&ntilde;&iacute;as de&nbsp;fontaner&iacute;a&nbsp;ofrecen a los reci&eacute;n contratados: espacios tranquilos, excursiones en moto acu&aacute;tica, clases de cer&aacute;mica, desayuno gratis, cerveza gratis.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, ninguna de estas iniciativas funciona. La culpa de la escasez de mano de obra parece estar repartida por todo el pa&iacute;s. Se dice que <a href="https://www.marketwatch.com/story/how-the-opioid-epidemic-is-exacerbating-a-us-labor-market-shortage-2018-06-28" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los opi&aacute;ceos son el problema</a>. Tambi&eacute;n se culpa&nbsp;a los subsidios sociales, <a href="https://www.bloomberg.com/view/articles/2018-06-24/trucking-industry-stalls-on-regulations-lack-of-parking" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la falta de estacionamiento</a>, una tasa de natalidad a la baja, as&iacute; como al encarcelamiento masivo y, sobre todo, las&nbsp;<a href="https://www.dallasnews.com/news/immigration/2018/05/17/even-trump-tightens-immigration-us-labor-shortage-becoming-crisis" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pol&iacute;ticas sobre inmigraci&oacute;n</a> de Trump. En realidad, nadie est&aacute; seguro de conocer la causa del problema.
    </p><p class="article-text">
        La escasez de mano de obra&nbsp;contin&uacute;a&nbsp;de forma&nbsp;preocupante e incontrolada, y los periodistas intentan convertirla en una especie de pesadilla. Hay una&nbsp;<a href="https://www.independent.co.uk/news/world/americas/trump-crabbing-maryland-immigration-visas-restrictions-a8341736.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;crisis del cangrejo&rdquo;</a> en la regi&oacute;n de la Bah&iacute;a de Chesapeake. Nadie recoge <a href="http://www.toledoblade.com/business/2018/06/23/Labor-shortages-cost-small-area-farms.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las fresas en Ohio</a>. Una panader&iacute;a muy popular de las afueras de Denver <a href="https://denver.eater.com/2018/6/14/17461726/grateful-bread-closing-restaurant-labor-shortage-denver" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ha tenido que cerrar</a>. Se ha cancelado la apertura de una comunidad de residencias para jubilados en Tucson, Arizona. Los gerentes quieren que el gobierno les proporcione la mano de obra barata a la que est&aacute;n acostumbrados.
    </p><p class="article-text">
        La soluci&oacute;n de manual para este problema de escasez de mano de obra &ndash;que es simplemente pagar m&aacute;s a los trabajadores&ndash; se menciona de pasada o no se menciona. El sector empresarial es tan reacio a considerar esta soluci&oacute;n obvia que Neel Kashkari, el presidente&nbsp;de la&nbsp;Reserva Federal de Minneapolis,&nbsp;<a href="http://uk.businessinsider.com/fed-official-businesses-should-raise-wages-before-complaining-of-worker-shortage-2017-8?r=US&amp;IR=T" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se lo reproch&oacute;&nbsp;el a&ntilde;o pasado</a>: &ldquo;Si no suben los sueldos,&nbsp;me parece que est&aacute;n&nbsp;lloriqueando&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que cuando se reconoce la necesidad de ofrecer mejores salarios, el lloriqueo <a href="https://twitter.com/CNBC/status/1014933008816791553" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no hace m&aacute;s que empeorar</a>. Sirva de ejemplo <a href="https://www.washingtonpost.com/gdpr-consent/?destination=%2fbusiness%2feconomy%2famericas-severe-trucker-shortage-could-undermine-the-prosperous-economy%2f2018%2f06%2f28%2f61c19e12-7595-11e8-b4b7-308400242c2e_story.html%3futm_term%3d.4b541cfefdfb&amp;utm_term=.dc38f83ccbee" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el ataque de p&aacute;nico&nbsp;de The Washington Post en su portada:</a>&nbsp;&ldquo;La escasez de camioneros representa una amenaza para la econom&iacute;a&rdquo;. En este caso, el problema de los camiones inactivos por falta de conductores se ve agravado por la posibilidad, a&uacute;n m&aacute;s aterradora, de que cuando estos conductores finalmente aparezcan puedan estar en condiciones de negociar mejores salarios. Es una perspectiva &ldquo;peligrosa&rdquo; porque podr&iacute;a hacer subir los precios &ldquo;tan r&aacute;pidamente que el pa&iacute;s se enfrente a una inflaci&oacute;n descontrolada, lo que f&aacute;cilmente puede conducir a una recesi&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El economista de izquierdas Dean Baker no tard&oacute; en se&ntilde;alar que <a href="http://cepr.net/blogs/beat-the-press/the-washington-post-really-really-hates-markets-when-it-means-higher-pay-for-ordinary-workers" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se trata de una afirmaci&oacute;n absurda y exagerada</a>. Incluso en el supuesto de que los camioneros consiguieran un aumento salarial, s&oacute;lo representar&iacute;a una peque&ntilde;a fracci&oacute;n del PIB de Estados Unidos. &iquest;Y saben qu&eacute;? Ni siquiera estar&iacute;amos delante de unos beneficios imprevistos ya que, aunque se ajustaran por la inflaci&oacute;n, los salarios de los camioneros todav&iacute;a est&aacute;n muy por debajo de lo que deber&iacute;an. A pesar de que se trata de una afirmaci&oacute;n absurda, s&iacute; sirve para entender el p&aacute;nico ante esta falta de mano de obra: los m&aacute;s pudientes del pa&iacute;s est&aacute;n horrorizados ante la posibilidad de que la clase trabajadora pueda negociar sus condiciones.
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que la realidad econ&oacute;mica es diferente. Todav&iacute;a no hemos llegado a este punto. Si estudian las cifras de la Oficina de Estad&iacute;sticas Laborales&nbsp;<a href="https://www.bls.gov/ces/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sobre los salarios</a> de los trabajadores que no trabajan como supervisores&nbsp;en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, ver&aacute;n que el crecimiento ha sido inusitadamente lento. Por lo general, las econom&iacute;as en&nbsp;expansi&oacute;n elevan los salarios con bastante rapidez. La econom&iacute;a de Estados Unidos se ha ido recuperando desde 2009 y los salarios apenas han subido.
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n es todav&iacute;a m&aacute;s perversa en el otro lado del Atl&aacute;ntico. Seg&uacute;n un art&iacute;culo publicado en el Financial Times en 2017, el Reino Unido es &ldquo;la &uacute;nica econom&iacute;a grande y avanzada en la que&nbsp;<a href="https://www.reddit.com/r/ukpolitics/comments/5xajlm/how_wages_fell_in_the_uk_while_the_economy_grew/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los salarios se contrajeron</a> mientras la econom&iacute;a se expand&iacute;a&rdquo;. Un logro asombroso, si lo pensamos. Y el <em>think tank</em> Resolution Foundation ha afirmado que, en lo relativo al crecimiento salarial, esta d&eacute;cada &ldquo;ser&aacute;&nbsp;<a href="https://www.independent.co.uk/news/uk/politics/britain-set-for-worst-pay-growth-decade-since-the-napoleonic-wars-warns-budget-analysis-a7619811.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la peor desde las guerras napole&oacute;nicas&rdquo;.</a>
    </p><p class="article-text">
        Ni toda la cerveza gratis en el mundo podr&aacute; parar lo que se avecina.
    </p><h3 class="article-text">A la caza de los sindicatos</h3><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo se ha podido producir esta situaci&oacute;n en una era tan moderna e ilustrada? Bueno, para empezar, piensen en todo ese lloriqueo del sector empresarial estadounidense, que parece estar dispuesto a culpar a cualquiera y a hacer lo que haga falta para no tener que pagar m&aacute;s a los trabajadores.
    </p><p class="article-text">
        Todas las innovaciones en la gesti&oacute;n de la mano de obra parecen haber sido dise&ntilde;adas con este asombroso objetivo en mente. Todas las grandes iniciativas pol&iacute;ticas bipartidistas, desde el libre comercio hasta la reforma de la asistencia social, apuntan en la misma direcci&oacute;n. Cuando los republicanos est&aacute;n al mando, empieza la temporada para ir de caza y atacar a las organizaciones de la clase obrera. Y&nbsp;ya te puedes&nbsp;olvidar del aumento del salario m&iacute;nimo, al margen de qui&eacute;n est&eacute; en la Casa Blanca.
    </p><p class="article-text">
        Obviamente, en el Reino Unido est&aacute; pasando lo mismo. Ya sea la guerra de Thatcher contra los sindicatos o la &ldquo;tercera v&iacute;a&rdquo; del Nuevo Laborismo, Gran Breta&ntilde;a ha seguido de cerca el modelo estadounidense. Las decisiones pol&iacute;ticas en ambos pa&iacute;ses han tenido resultados altamente predecibles, y ahora tenemos que vivir con las consecuencias. Los buenos tiempos ya no son tan buenos para la gente com&uacute;n, s&oacute;lo para la gente que tiene poder: los due&ntilde;os de empresas, bienes inmobiliarios y acciones. Excepto en los mercados laborales m&aacute;s restringidos, los trabajadores no tienen poder para exigir lo que les corresponde por justicia.
    </p><p class="article-text">
        Si me preguntan, esto es lo que nos deber&iacute;a provocar un ataque de p&aacute;nico: no la posibilidad de que los trabajadores prosperen sino el hecho de que todav&iacute;a no lo hayan hecho.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Josh Bivens, del Instituto de Pol&iacute;tica Econ&oacute;mica de Washington, las estad&iacute;sticas nos permiten hacer un seguimiento de la lenta disminuci&oacute;n del poder de negociaci&oacute;n de los trabajadores estadounidenses&nbsp;en la historia m&aacute;s reciente.
    </p><p class="article-text">
        A medida que pasan los a&ntilde;os, se requieren niveles cada vez m&aacute;s bajos de desempleo para activar el crecimiento salarial que anta&ntilde;o era la se&ntilde;al de que est&aacute;bamos ante un momento pr&oacute;spero.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La lucha de d&eacute;cadas de los empleadores para eliminar cualquier fuente de influencia econ&oacute;mica de la que disfrutan los trabajadores parece haber funcionado&rdquo;, afirma. &ldquo;Estos trabajadores ahora solo obtienen un aumento salarial cuando el mercado laboral est&aacute; al rojo vivo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y esto es lo que ha venido pasando en los &uacute;ltimos cuarenta a&ntilde;os, un enorme proyecto de ingenier&iacute;a social al que han contribuido los presidentes m&aacute;s recientes. Comparado con esta enorme transformaci&oacute;n, todas las guerras culturales, las luchas por las banderas y los&nbsp;tuits se desvanecen en la insignificancia m&aacute;s absoluta.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, hay un detalle esperanzador: si la econom&iacute;a de Estados Unidos sigue mejorando, sin lugar a dudas los salarios subir&aacute;n. Ni toda la cerveza gratis en el mundo podr&aacute; parar lo que se avecina.
    </p><p class="article-text">
        Esta situaci&oacute;n no me da miedo. Que a los trabajadores les vaya bien no es una amenaza. Aunque si necesitas un ba&ntilde;o de terror cuando empiezas el d&iacute;a, aqu&iacute; va: cuando finalmente el crecimiento sea s&oacute;lido, Donald Trump dir&aacute; que es m&eacute;rito suyo. Y existe la posibilidad de que los estadounidenses le den la raz&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Traducido por Emma Reverter
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Thomas Frank]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/aumentos-salariales-problema_129_2028425.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 14 Jul 2018 17:28:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las empresas se quejan de que les falta personal pero no se les ocurre subir los salarios]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Estados Unidos,Salarios,Desigualdad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Están listos los demócratas para terminar su amistad con Facebook y Silicon Valley?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/democratas-terminar-facebook-silicon-valley_129_2142306.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/73d3d0b3-29b0-4a6b-b03e-55925de153c1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Están listos los demócratas para terminar su amistad con Facebook y Silicon Valley?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hasta no hace tanto, Barack Obama seguía tragándose el cuento de Mark Zuckerberg sobre unir al mundo</p></div><p class="article-text">
        Hace unas semanas, el fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, vino a Washington para absorber la ira del Congreso de EEUU, enfadado por la manera en que su empresa permiti&oacute; a la consultora pol&iacute;tica Cambridge Analytica recoger los datos personales de millones de confiados usuarios de Facebook.
    </p><p class="article-text">
        Algunos congresistas entendieron que la indignaci&oacute;n debe ser a&uacute;n mayor porque el principal objetivo de la compa&ntilde;&iacute;a de Zuckerberg es espiarnos. Entendieron que nos rastrea mientras navegamos por Internet. Que controla las noticias que ven los usuarios. Que a fuerza de adquisiciones se queda con sus competidores y opera pr&aacute;cticamente como un monopolio. Que esta corporaci&oacute;n pan&oacute;ptica (yo mismo uso sus servicios a diario) tiene m&aacute;s poder, pol&iacute;tico y cultural del que ninguna empresa privada deber&iacute;a tener. <a href="https://www.theguardian.com/commentisfree/2018/apr/11/mark-zuckerbergs-facebook-hearing-sham" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Como dijo Zephyr Teachout</a>, Facebook es &ldquo;un peligro para la democracia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una vez comprendido esto, algunos miembros del Congreso fueron&nbsp;bastante duros con Zuckerberg. Verlo retorcerse bajo el escrutinio de Washington me record&oacute; otra conversaci&oacute;n muy diferente en el verano de 2016 entre el joven multimillonario y un&nbsp;cargo&nbsp;electo, cuando imperaba una idea m&aacute;s luminosa de Facebook entre la clase ilustrada estadounidense.
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        El escenario era la Cumbre Empresarial Global que todos los a&ntilde;os celebra el Departamento de Estado de EEUU. El&nbsp;cargo electo&nbsp;era el presidente Barack Obama y el objetivo del encuentro, al parecer, hacer&nbsp;<a href="https://www.c-span.org/video/?411533-1/president-obama-speaks-global-entrepreneurship-california" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">publicidad </a>a Facebook como un maravilloso facilitador de relaciones humanas b&aacute;sicas.
    </p><p class="article-text">
        Sentado en un panel junto a empresarios de todo el mundo, el presidente de Estados Unidos regal&oacute; a su amigo Zuckerberg una f&aacute;cil pregunta sobre c&oacute;mo Facebook hab&iacute;a &ldquo;creado esta plataforma para el emprendimiento en todo el mundo&rdquo;. El&nbsp;consejero delegado&nbsp;de Facebook, vestido con su humilde disfraz de vaqueros, camiseta y zapatillas, se esforz&oacute; por informar a todo el mundo de que lo animaban ideales de alto nivel. &ldquo;Cuando estaba comenzando&rdquo;, murmur&oacute;, &ldquo;me preocupaba profundamente poder dar una voz a todos, y dar a la gente las herramientas necesarias para compartir todo lo que les importaba, y unir a la comunidad...&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ning&uacute;n maleducado senador intervino&nbsp;para interrumpir&nbsp;el mensaje de propaganda. Como si lo hubiera hecho por su fe en la bondad humana, Zuckerberg sigui&oacute; describiendo sus esfuerzos para conectar a todo el mundo a trav&eacute;s de Internet. &ldquo;Es esta profunda creencia de que est&aacute;s tratando de hacer un cambio, que est&aacute;s tratando de conectar a la gente en el mundo, y realmente creo que si haces algo bueno y ayudas a la gente, entonces en alg&uacute;n momento alguna parte de ese bien regresa a ti. Puede que no sepas de antemano lo que va a ser, pero en el trabajo que hemos desarrollado ese ha sido mi principio rector&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        De acuerdo, as&iacute; es como funciona. Las gigantescas inversiones corporativas en verdad son actos de generosidad. Los l&iacute;deres empresariales&nbsp;de buen coraz&oacute;n, cuando las hacen, est&aacute;n pensando que ser&aacute;n recompensados con el karma. Ese es el &ldquo;principio rector&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lectores, esto lo que se escuch&oacute; decir al presidente cuando Zuckerberg termin&oacute; esa ego&iacute;sta homil&iacute;a: &ldquo;Estupendo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No menciono todo esto para sugerir que Obama participase en una maniobra de lavado de cara de las grandes corporaciones, sino para recordar a los&nbsp;progresistas y dem&oacute;cratas que, hasta hace muy poco, as&iacute; &eacute;ramos los progresistas. Nos tragamos el cuento. Nos cre&iacute;mos el bombo publicitario. Pensamos que Facebook no era un &ldquo;peligro para la democracia&rdquo;. Facebook era la democracia.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Se acuerdan? La campa&ntilde;a de 2008 que llev&oacute; a Obama a la Casa Blanca <a href="https://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/15205430903021525?journalCode=hmcs20" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fue descrita </a>por los iluminados como &ldquo;las elecciones de Facebook&rdquo;. Vimos a un gestor de redes sociales, h&aacute;bilmente ayudado por un <a href="https://www.fastcompany.com/1207594/how-chris-hughes-helped-launch-facebook-and-barack-obama-campaign" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cofundador de Facebook</a>, llevar a Obama a ganar la presidencia&nbsp;<a href="https://www.nytimes.com/2008/07/07/technology/07hughes.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">organizando comunidades</a>, &iexcl;organiz&aacute;ndolas en Internet! Combinar el idealismo de la uni&oacute;n y&nbsp;<a href="https://bits.blogs.nytimes.com/2008/11/07/how-obamas-internet-campaign-changed-politics/?mtrref=www.google.com" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la impresionante visi&oacute;n de futuro</a>&nbsp;fue demasiado para los tozudos y ego&iacute;stas republicanos.
    </p><p class="article-text">
        All&aacute; donde iba Internet, tambi&eacute;n iban los mercados, el esp&iacute;ritu empresarial y la liberaci&oacute;n. Esa era la tesis del Departamento de Estado de Obama, dirigido por Hillary Clinton. Ella fue la que dijo que la nueva misi&oacute;n del Departamento de Estado era llevar la &ldquo;libertad a Internet&rdquo; (introdujo el concepto en un <a href="https://2009-2017.state.gov/secretary/20092013clinton/rm/2010/01/135519.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">discurso pronunciado</a>, ir&oacute;nicamente, en un museo de periodismo). Ten&iacute;a la intenci&oacute;n de superar la censura estatal y luchar contra los tiranos del mundo <a href="https://www.wired.com/2011/02/clinton-pledges-25-million-for-net-freedom-fighters/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">usando el &ldquo;enfoque del capital riesgo&rdquo;</a>.
    </p><p class="article-text">
        Fui bombardeado de manera inolvidable con el tecno-optimismo&nbsp;progresista durante un&nbsp;acto de la Fundaci&oacute;n Clinton&nbsp;en marzo de 2015 en el que una oradora <a href="https://www.wired.com/2011/02/clinton-pledges-25-million-for-net-freedom-fighters/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aclamaba </a>a las redes sociales como aliadas y liberadoras de la poblaci&oacute;n femenina del planeta. Piensen en la forma en que&nbsp;<a href="https://theintercept.com/2016/04/22/googles-remarkably-close-relationship-with-the-obama-white-house-in-two-charts/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Obama se rode&oacute;</a> de gente trasplantada de Silicon Valley en los &uacute;ltimos a&ntilde;os de su Administraci&oacute;n; o en la campa&ntilde;a de Clinton de 2016, <a href="https://theintercept.com/2016/04/22/googles-remarkably-close-relationship-with-the-obama-white-house-in-two-charts/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dirigida por un algoritmo,</a>&nbsp;o en la rumoreada <a href="http://link.axios.com/view/58718b5d1e5603b30e8b466f53nzw.k01/3ce9d4a1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">intenci&oacute;n </a>de Clinton de convertir a la n&uacute;mero dos de Facebook, Sheryl Sandberg, en su&nbsp;secretaria del Tesoro.
    </p><p class="article-text">
        Pero entonces todo se dio la vuelta. En lugar de derrocar reg&iacute;menes desagradables de Oriente Medio, Internet sirvi&oacute; para tumbar a los camaradas del Partido Dem&oacute;crata. Result&oacute; que hasta un canalla obtuso como Donald Trump era capaz de tuitear. Unos correos electr&oacute;nicos equivocados causaron innumerables dolores de cabeza. Los malvados trolls rusos publicaron art&iacute;culos delirantes en Facebook. Y para terminar, Cambridge Analytica,&nbsp;recogiendo los datos personales de las personas... Qu&eacute; ingrato result&oacute; ser Internet.
    </p><p class="article-text">
        El Partido Dem&oacute;crata est&aacute; hoy en una encrucijada. Espero que la terrible experiencia de 2016 les haga pensar dos veces antes de renovar su fe en la Primera Iglesia de Silicon Valley. Tal vez, al fin, ya est&eacute;n listos para pensar un poco m&aacute;s qu&eacute; significa la palabra democracia. Para defendernos, por fin, a nosotros, los vigilados.
    </p><p class="article-text">
        Traducido por Francisco de Z&aacute;rate
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Thomas Frank]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/democratas-terminar-facebook-silicon-valley_129_2142306.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 03 May 2018 17:54:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[The Guardian,Facebook,Donald Trump,Estados Unidos,Barack Obama,Mark Zuckerberg]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El enemigo de Trump no es tu amigo: por qué no debemos defender a Amazon]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/enemigo-trump-debemos-defender-amazon_129_2177190.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7cb77463-2f09-472c-8773-ee264873b823_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El enemigo de Trump no es tu amigo: por qué no debemos defender a Amazon"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Por qué debemos elegir entre el peor presidente de nuestras vidas y una de las corporaciones más codiciosas del país?</p></div><p class="article-text">
        El presidente Trump retom&oacute; la semana pasada su campa&ntilde;a de <a href="https://www.theguardian.com/us-news/2017/aug/16/trump-amazon-taxes-tweet" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ataques v&iacute;a Twitter contra la empresa de comercio electr&oacute;nico Amazon</a>, a la que acusa de pagar muy pocos impuestos y tener un acuerdo demasiado beneficioso con el servicio de Correos de Estados Unidos, que entrega muchos de sus paquetes. De paso, tambi&eacute;n afirm&oacute; que la empresa utiliza al <em>Washington Post</em>, medio que es propiedad del&nbsp;consejero delegado&nbsp;de Amazon, Jeff Bezos, para presionar a favor de los intereses de Amazon. El precio de las acciones de Amazon&nbsp;cay&oacute; a ra&iacute;z de estos ataques (aunque luego recuper&oacute; parte del valor perdido).
    </p><p class="article-text">
        Al amenazar a una empresa en particular a causa de una disputa personal con el&nbsp;consejero delegado&nbsp;&ndash;aparentemente para lograr mejor cobertura medi&aacute;tica de un peri&oacute;dico que&nbsp;propiedad de Bezos&ndash;,&nbsp;<a href="https://www.theguardian.com/us-news/donaldtrump" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Donald Trump</a> est&aacute; violando claramente las reglas b&aacute;sicas de un gobierno democr&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n es importante recordar que el enemigo de mi enemigo no es necesariamente mi amigo. Hace ya a&ntilde;os que Amazon es foco de cr&iacute;ticas: cualquiera que lea <em>the Guardian</em> o el <em>New York Times</em> conoce las alarmantes pr&aacute;cticas laborales de la empresa y sus ambiciones econ&oacute;micas imperiales.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, algunos cr&iacute;ticos del presidente interpretaron sus tuits como una se&ntilde;al para alinearse detr&aacute;s de Amazon y su&nbsp;consejero delegado. Hicieron bromas sobre los celos que tendr&aacute; Trump de los miles de millones que tiene Bezos. Fantasearon con que Bezos podr&iacute;a ingeni&aacute;rselas para humillar al presidente comprando m&aacute;s medios de comunicaci&oacute;n. Se burlaron de la estupidez de Trump por el tema de Correos. Se rieron de su incapacidad para comprender las empresas modernas de internet.
    </p><p class="article-text">
        Dada la oportunidad de recordar a la poblaci&oacute;n sobre la tendencia instintiva del progresismo estadounidense a defender a los oligarcas de internet como Bezos de los ataques de aquellos que consideran <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Ludismo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">luditas </a>desorientados, el Equipo Progresista&nbsp;se apunt&oacute; sin dudarlo.
    </p><p class="article-text">
        Y de paso, nos recordaron por qu&eacute; el progresismo moderno sigue generando &ndash;y perdiendo ante&ndash; enemigos tan horrorosos como Trump. Pong&aacute;moslo de esta forma: s&iacute;, Trump odia a Amazon y a su&nbsp;consejero delegado&nbsp;y a su peri&oacute;dico, el <em>Washington Post</em>. Pero la hostilidad fanfarrona de Trump no convierte a Amazon en una empresa admirable. Ni convierte al <em>Washington Post</em> en un templo&nbsp;de la objetividad, ajeno a la cultura del tr&aacute;fico de influencias que marca el capital.
    </p><p class="article-text">
        Cojamos el tema del contrato de Amazon con Correos, algo que ha causado pedantes risotadas en aquellos que se lo saben todo. &iquest;Sab&eacute;is qu&eacute;? La queja del presidente sobre este tema es bastante leg&iacute;tima. Si bien ser&iacute;a t&eacute;cnicamente correcto afirmar que Correos de Estados Unidos obtiene &ldquo;beneficios&rdquo; con su actual acuerdo con Amazon, tambi&eacute;n ser&iacute;a correcto decir que podr&iacute;a estar ganando mucho m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Si te importan un poco los empleados de Correos, quiz&aacute;s t&uacute; tambi&eacute;n deber&iacute;as demostrar un poco de preocupaci&oacute;n, en lugar de desestimar la cuesti&oacute;n como otra idiotez del caudillo mal peinado.
    </p><p class="article-text">
        Mejor&nbsp;pensemos en&nbsp;la cuesti&oacute;n&nbsp;del avasallador e impune poder de mercado de Amazon, que ha sido analizado tanto por periodistas como por acad&eacute;micos de forma extensa, y que a&uacute;n as&iacute; muchos analistas han olvidado instant&aacute;neamente en cuanto Trump comenz&oacute; a criticar a Bezos. &ldquo;Amazon es el representante destacado de una nueva era dorada del monopolio,&rdquo; <a href="https://newrepublic.com/article/119769/amazons-monopoly-must-be-broken-radical-plan-tech-giant" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">explic&oacute; en 2014 el periodista del Atlantic Franklin Foer</a>, y lo que dijo en ese momento es a&uacute;n m&aacute;s cierto en la actualidad.
    </p><p class="article-text">
        En otra &eacute;poca, los dem&oacute;cratas sol&iacute;an enfrentarse al poder econ&oacute;mico concentrado y desp&oacute;tico. Era lo que les defin&iacute;a como especie. Luchaban contra los monopolios del petr&oacute;leo, de la alimentaci&oacute;n y del transporte que se aprovechaban de los productores con una mano y de los consumidores con la otra. Pero ahora Trump, con sus formas torpes y autoritarias, est&aacute; intentando borrar ese legado.
    </p><p class="article-text">
        S&eacute; que estoy planteando algo confuso, as&iacute; que voy a dejarlo m&aacute;s claro: no me gusta Amazon y tampoco me gusta Donald Trump. Aplaudir&iacute;a con entusiasmo a un presidente que intentara poner en pr&aacute;ctica leyes antimonopolio, pero eso no es lo que quiere hacer Trump. Lo que nos ofrecen es elegir entre el peor presidente de nuestras vidas y una de las corporaciones m&aacute;s codiciosas del pa&iacute;s. Y nosotros nos damos prisa por alinearnos detr&aacute;s de uno o el otro.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, este planteamiento es una representaci&oacute;n perfecta del tipo de elecciones espantosas que se nos presentan actualmente a los estadounidenses, as&iacute; como de las enormes dosis de autoenga&ntilde;o que debemos tragar para elegir. Es todo lo que est&aacute; mal con la pol&iacute;tica, y abarca desde las cuestiones&nbsp;pol&iacute;ticas m&aacute;s generales hasta las que ata&ntilde;en a un lector individual.
    </p><p class="article-text">
        A m&iacute; me sonaron las alarmas en 2014 cuando el entonces aspirante a monopolista Bezos lleg&oacute; a un acuerdo con el grupo de <a href="https://www.theguardian.com/technology/2014/may/23/amazon-escalates-battle-hachette-publishing" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">comunicaciones Hachette</a>, justo despu&eacute;s de adquirir el medio m&aacute;s importante de Washington, pero tras leer los tuiteos intimidatorios de Trump contra Amazon, quiero que el intr&eacute;pido plut&oacute;crata de Seattle me caiga bien.
    </p><p class="article-text">
        A la vez, detesto lo que este presidente est&aacute; haciendo con Estados Unidos, pero despu&eacute;s de mirar la CNN o leer las p&aacute;ginas de opini&oacute;n del <em>Washington Post</em>, a veces tambi&eacute;n quiero que me caiga un poco bien Trump. As&iacute; es como me afecta este tipo de periodismo tan abiertamente parcial.
    </p><p class="article-text">
        Y as&iacute; estamos, en la democracia m&aacute;s grande del mundo. Tenemos a los multimillonarios republicanos, con su intolerancia y su guerra contra todo lo p&uacute;blico, y tenemos a los multimillonarios dem&oacute;cratas, con su ideolog&iacute;a distra&iacute;da en temas globales y tecnol&oacute;gicos. Para la gente com&uacute;n, reunida en todo su esplendor, la pregunta del momento es: &iquest;a qui&eacute;n odias m&aacute;s?
    </p><p class="article-text">
        <em>Thomas Frank es un analista pol&iacute;tico e historiador estadounidense, autor de 'Escuchad, progresistas: o &iquest;Qu&eacute; le sucedi&oacute; al partido del pueblo?</em>
    </p><p class="article-text">
        Traducido por Luc&iacute;a Balducci
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Thomas Frank]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/enemigo-trump-debemos-defender-amazon_129_2177190.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 13 Apr 2018 17:27:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El enemigo de Trump no es tu amigo: por qué no debemos defender a Amazon]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[The Guardian,Estados Unidos,Donald Trump,Amazon]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El escándalo de memes rusos en Facebook perjudica tanto a progresistas como a la derecha]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/escandalo-facebook-perjudica-progresistas-derecha_129_2979329.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a526be8a-ea3e-4d53-9b51-4d1520936231_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El escándalo de memes rusos en Facebook perjudica tanto a progresistas como a la derecha"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si bien la fábrica de trolls de San Petersburgo ha manchado la imagen de los republicanos, también ha destruido las fantasías de los demócratas en relación a las redes sociales</p></div><p class="article-text">
        Diciembre es el mes de la revisi&oacute;n de las noticias m&aacute;s interesantes del a&ntilde;o, y una de mis preferidas es la historia de los anuncios&nbsp;<a href="http://www.eldiario.es/temas/rusia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">rusos</a> en Facebook, que lleg&oacute; a los titulares hace unos meses.
    </p><p class="article-text">
        Los anuncios en cuesti&oacute;n eran memes publicados en 2016 en cuentas de Facebook con nombres de apariencia estadounidense, hechos por un ej&eacute;rcito de trolls en San Petersburgo, Rusia. Circularon miles de estos memes y al parecer tambi&eacute;n intentaron viralizarlos en Instagram y Twitter. Entre las tres redes sociales, <a href="http://www.eldiario.es/politica/Facebook-millones-estadounidenses-publicaciones-Rusia_0_703079730.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">alcanzaron a m&aacute;s de 100 millones de personas</a>.
    </p><p class="article-text">
        Estos memes&nbsp;<a href="https://www.theguardian.com/us-news/2017/oct/14/russia-us-politics-social-media-facebook" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fueron noticia</a> durante un tiempo porque mostraban c&oacute;mo fue la interferencia rusa en las elecciones estadounidenses de 2016, con ejemplos claros y a todo color. Con el tiempo, la noticia desapareci&oacute; de los medios de comunicaci&oacute;n, en parte porque fue desbancada por otras noticias, pero tambi&eacute;n &ndash;en mi opini&oacute;n&ndash; porque la historia incomodaba a ambos lados de nuestro atrofiado debate pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Mirad un momento algunos de los memes que formaron parte de esta operaci&oacute;n de <em>bandera falsa</em>, que fueron publicados en p&aacute;ginas de Facebook con nombres como &ldquo;Ser patriota&rdquo;, &ldquo;Fronteras seguras&rdquo; o &ldquo;Ej&eacute;rcito de Jes&uacute;s&rdquo;. No se parecen en nada a la elaborada y cient&iacute;ficamente probada publicidad pol&iacute;tica que escandalizaba a la generaci&oacute;n de nuestros padres. Esto era publicidad de bajo presupuesto: fea y est&uacute;pida, declaraciones intimidatorias escritas con colores fuertes sobre&nbsp;fotos de recurso. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los memes estaban mal escritos, llenos de&nbsp;faltas de ortograf&iacute;a, y la gram&aacute;tica era penosa. Su interpretaci&oacute;n de la historia estadounidenses era horrorosa.&nbsp;<a href="https://public.tableau.com/profile/d1gi#!/vizhome/FB4/TotalReachbyPage" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Y sobre ellos se cern&iacute;a</a> el temor paranoico de que los poderosos estaban planeando destruir nuestra realidad de las formas m&aacute;s estrafalarias: entregando nuestro pa&iacute;s a los inmigrantes sin papeles, castigando a los trabajadores, tomando medidas severas contra los patriotas y los cristianos, poniendo en pr&aacute;ctica la sharia (ley isl&aacute;mica) en nuestro pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Es decir, estos memes rusos en Facebook dec&iacute;an exactamente lo que la derecha estadounidense ha susurrado durante d&eacute;cadas. Los detalles han ido cambiando a lo largo de los a&ntilde;os, pero el p&aacute;nico que evocan es exactamente el mismo que el que provoc&oacute; la derecha cuando descubri&oacute; que pod&iacute;a juntar dinero generando miedo respecto&nbsp;a la entrega del Canal de Panam&aacute; o&nbsp;las conspiraciones comunistas en Nicaragua. &nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mi meme preferido, sin dudas,&nbsp;<a href="https://democrats-intelligence.house.gov/uploadedfiles/6053177352305.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">es el que muestra a Jes&uacute;s echando un pulso</a> con el diablo para definir las elecciones (para dejarlo m&aacute;s claro, el meme pone &ldquo;Hillary es el diablo&rdquo;). El meme pide a la gente que &ldquo;ayude a ganar a Jes&uacute;s&rdquo; d&aacute;ndole un &ldquo;me gusta&rdquo;. Es un golpe bajo barato,&nbsp;piadoso y blasfemo a la vez. En otras palabras, es perfecto.
    </p><p class="article-text">
        Durante 70 a&ntilde;os, los conservadores criticaron a los dem&oacute;cratas y a los&nbsp;progresistas&nbsp;por ser muy blandos con el comunismo,&nbsp;cuando no directamente agentes de los poderes enemigos. &iquest;Qu&eacute; pasa hoy? Parece que los fervientes defensores de la rectitud estadounidense han sido&nbsp;reclutados y enga&ntilde;ados por propagandistas rusos.
    </p><p class="article-text">
        Los trolls de San Petersburgo han imitado la ideolog&iacute;a republicana en cada detalle paranoide: el sure&ntilde;o orgulloso e insolente, el coleccionista de armas de fuego, el francotirador con coraz&oacute;n de oro, el intolerante defensor de la polic&iacute;a local. Esto da a entender (o quiz&aacute;s es lo que quer&iacute;an dar a entender) que ahora son los superpatriotas los &ldquo;verdaderos estadounidenses&rdquo; de derecha los que tienen que vivir bajo la sospecha de ser juguetes de una potencia extranjera.
    </p><p class="article-text">
        Es alucinante. Y aun as&iacute;, los progresistas &ndash;que aprovechan cualquier cosa que pueda perjudicar a la derecha&ndash; no se interesaron por esto. &iquest;Por qu&eacute;?
    </p><p class="article-text">
        Una explicaci&oacute;n es que los trolls rusos tambi&eacute;n intentaron imitar el pensamiento de activistas&nbsp;progresistas&nbsp;como los grupos de derechos civiles o LGBT. Es a&uacute;n m&aacute;s inc&oacute;modo ver c&oacute;mo la noticia de los memes rusos en Facebook golpe&oacute; el coraz&oacute;n de la ideolog&iacute;a dem&oacute;crata. Para muchos dem&oacute;cratas, las redes sociales como Facebook y Twitter s&oacute;lo pueden ser comprendidas de una forma: como mecanismo de liberaci&oacute;n de la humanidad.&nbsp;Dan poder a los d&eacute;biles. Facilitan la democracia, como en la Primavera &Aacute;rabe. Ayudan a difundir los valores estadounidenses por el mundo.
    </p><p class="article-text">
        No debemos criticar a las redes sociales por este episodio,&nbsp;<a href="https://www.nytimes.com/2017/11/02/opinion/silicon-valley-democracy-russia.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dec&iacute;a una columna</a> de opini&oacute;n en el progresista <em>New York Times</em> poco despu&eacute;s de que saliera a la luz lo de los memes rusos, porque &ldquo;Facebook y Twitter son s&oacute;lo un espejo que nos refleja a nosotros mismos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es el mismo argumento que han utilizado durante d&eacute;cadas los defensores de las industrias culturales: que los discursos comerciales son b&aacute;sicamente el <em>vox populi</em> por otros medios, que los que hacen pel&iacute;culas, publicidad y algoritmos no tienen la culpa de nada, que si no nos gusta lo que nos muestran, es porque nos muestran a nosotros mismos.
    </p><p class="article-text">
        Un hermoso&nbsp;serm&oacute;n de inocencia empresarial. Lamentablemente, la verdad va en direcci&oacute;n contraria. Las redes sociales no son &aacute;rbitros neutrales que trabajan desinteresadamente por satisfacer las necesidades de la sociedad. Como ahora resulta demasiado obvio, las plataformas de redes sociales son monopolios que nos manipulan de muchas formas distintas, seleccionan qu&eacute; noticias vemos, nos dirigen hacia lo que quieren que consumamos.
    </p><p class="article-text">
        Las entidades corporativas que est&aacute;n detr&aacute;s de estos mecanismos tienen un enorme poder en Washington, donde &ndash;adem&aacute;s&ndash;&nbsp;<a href="http://www.googletransparencyproject.org/articles/googles-support-hillary-clinton" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">llenan de dinero las campa&ntilde;as electorales dem&oacute;cratas</a> y mantienen las&nbsp;<a href="https://www.politico.com/story/2017/08/02/zuckerberg-hires-former-clinton-pollster-joel-benenson-241265" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">puertas giratorias</a> andando para aquellos en los que conf&iacute;an. Los que no se someten, <a href="https://www.nytimes.com/2017/08/30/us/politics/eric-schmidt-google-new-america.html?_r=0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sufren las consecuencias</a>.
    </p><p class="article-text">
        La presencia de propaganda pol&iacute;tica oculta en las redes sociales deja en evidencia lo que estos monopolios han hecho posible. Y por eso&nbsp;doy a los memes rusos en Facebook el premio de noticia importante que ha pasado desapercibida en 2017. Ten&iacute;a el potencial&nbsp;de destruir las fantas&iacute;as de libertad de ambos lados a la vez.
    </p><p class="article-text">
        Traducido por Luc&iacute;a Balducci
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Thomas Frank]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/escandalo-facebook-perjudica-progresistas-derecha_129_2979329.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 28 Dec 2017 18:57:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El escándalo de memes rusos en Facebook perjudica tanto a progresistas como a la derecha]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Rusia,Estados Unidos,The Guardian]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Harvey Weinstein y el laberinto de espejos progresista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/harvey-weinstein-laberinto-espejos-progresista_129_3112995.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7edeebbb-8407-4ea3-825c-8973a6d9a6d2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Harvey Weinstein y el laberinto de espejos progresista"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Harvey Weinstein parecía estar muy integrado en ese mundo progresista que suele mezclar un sentimiento de que la verdad está de su parte con su consciencia de ser miembros de la clase adinerada</p></div><p class="article-text">
        Analicemos por un momento la peculiar mentalidad de <a href="https://www.theguardian.com/film/harvey-weinstein" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Harvey Weinstein</a>, el productor de Hollywood ca&iacute;do en desgracia. Weinstein ocupa portadas porque muchas mujeres lo acusan de acoso sexual e incluso de violaci&oacute;n. Sin embargo, hasta no hace mucho era famoso por una faceta completamente diferente: la de generoso mecenas de causas y pol&iacute;ticos progresistas. 
    </p><p class="article-text">
        El hombre que podr&iacute;a haber cometido acciones tan condenables apoy&oacute; incondicionalmente a Barack Obama y a Hillary Clinton. Critic&oacute; con dureza el racismo, el machismo y la censura. Organiz&oacute; lujosas fiestas para recaudar dinero para la lucha contra el SIDA. 
    </p><p class="article-text">
        En 2004, apoy&oacute; a un grupo de mujeres llamado &ldquo;madres contra Bush&rdquo;. Tras el atentado terrorista contra la revista francesa Charlie Hebdo, defendi&oacute; la libertad de prensa. En declaraciones a <em>Variety</em>,&nbsp;<a href="http://variety.com/2015/film/columns/harvey-weinstein-guest-column-paris-attacks-a-fight-between-good-versus-evil-1201400212/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Weinstein afirm&oacute;</a> que &ldquo;nadie puede acabar con el don de los grandes artistas de mostrarnos el mundo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Llamarlo hip&oacute;crita es afirmar lo evidente. A este supuesto defensor de las mujeres ahora se lo acusa de acoso sexual a gran escala. El supuesto defensor de la libertad de prensa era un maestro del arte de manipular a los medios y se rumorea que en una ocasi&oacute;n lleg&oacute; a atacar a un periodista que le hizo <a href="https://www.thecut.com/2017/10/why-the-weinstein-sexual-harassment-allegations-came-out-now.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">preguntas que no le gustaron</a>. 
    </p><p class="article-text">
        Tal vez su progresismo siempre fue fingido. Lo que es seguro es que su comportamiento no ha sido coherente o s&oacute;lido. Por ejemplo, nunca le gust&oacute; Bernie Sanders. Y en la noche electoral de noviembre de 2008, Weinstein celebr&oacute; la victoria de Barack Obama con un mensaje peculiar: &ldquo;esto har&aacute; subir los mercados burs&aacute;tiles del mundo entero&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El progresismo de este magnate de Hollywood tambi&eacute;n ten&iacute;a mucho de militarista. Al presentar la pel&iacute;cula <em>C&oacute;digo Ger&oacute;nimo: La caza de Bin Laden</em>, pura propaganda de guerra, declar&oacute; a la CNN: &ldquo;Colin Powell es el genio militar de nuestro tiempo y apoya al presidente Obama. Los militares lo adoran. He hecho esta pel&iacute;cula. S&eacute; c&oacute;mo son los militares. Respetan a este hombre por todo lo que ha hecho. Ha matado a m&aacute;s terroristas en poco tiempo que George Bush en ocho a&ntilde;os. Es el verdadero halc&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En el mundo de Weinstein, la pol&iacute;tica a menudo iba acompa&ntilde;ada de una ostentaci&oacute;n de productos de lujo. Martha&rsquo;s Vineyard, la Riviera o los Hamptons se convirtieron en los lugares id&oacute;neos para dedicar un brindis al candidato o para recaudar dinero para una buena causa. Como muestra, esta breve&nbsp;<a href="http://www.rogerebert.com/festivals-and-awards/elizabeth-taylor-helps-host-surreal-aids-benefit" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">descripci&oacute;n de Roger Ebert</a> de un acto organizado por Weinstein para recaudar dinero para la investigaci&oacute;n sobre el SIDA, organizado en Canes en 2008: 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tras la subasta y el desfile de moda, los invitados cenaron y participaron en una subasta p&uacute;blica dise&ntilde;ada por el jefe de Miramax Harvey Weinstein, que este a&ntilde;o no solo ha ofrecido entre los bienes o servicios subastados un masaje de Heidi Klum, sino que adem&aacute;s hizo que los actores [Kenneth] Branagh y [James] Caan se quitaran sus camisas para que la modelo pudiera demostrar sus habilidades. Alguien pag&oacute; 33.000 d&oacute;lares por el masaje. El director James Gray no dud&oacute; en afirmar que Karl Marx ha muerto&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        En todas las fiestas hay depravados, nos recuerda Donald Trump con frecuencia, pero lo cierto es que el caso de Harvey Weinstein es poco com&uacute;n. Se declar&oacute; devoto de unas creencias que luego dinamit&oacute; sistem&aacute;ticamente.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo se explica su identificaci&oacute;n con causas progresistas? Tal vez tiene que ver con compartir intimidad con el poder, el placer de ser amigo de Bill Clinton. 
    </p><p class="article-text">
        O tal vez sea una forma de absoluci&oacute;n moral, de la misma forma que las listas de &ldquo;empresas con consciencia&rdquo; siempre est&aacute; integrada por corporaciones como Walmart, Goldman Sachs o Exxon-Mobil. En el mundo de los ricos, el progresismo pol&iacute;tico sirve para contrarrestar tu comportamiento rapaz en otras &aacute;reas de tu vida. No es una coincidencia que en su primera declaraci&oacute;n tras las acusaciones, prometi&oacute; luchar contra la Asociaci&oacute;n Nacional del Rifle y crear becas para mujeres. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, tal vez se trata de algo m&aacute;s profundo. La mayor&iacute;a de personas de izquierdas creen que resisten a la autoridad. Sin embargo, para muchos de sus l&iacute;deres, el progresismo de nuestros d&iacute;as no es m&aacute;s que una forma de ejercer el poder de clases. M&aacute;s concretamente, el poder de lo que a algunos les gusta llamar &ldquo;la clase creativa&rdquo; y que en realidad son ejecutivos adinerados de sitios como Wall Street, Silicon Valley y Hollywood. 
    </p><p class="article-text">
        El hecho de idolatrar a personas &ldquo;tan especiales&rdquo; ha permitido a los dem&oacute;cratas recaudar tanto dinero como los republicanos y ha hecho que el partido sea popular en los barrios m&aacute;s ricos de Estados Unidos. 
    </p><p class="article-text">
        No deber&iacute;a sorprendernos que esta corriente del progresismo haya atra&iacute;do a hip&oacute;critas como Harvey Weinstein, con su capacidad superlativa para recaudar dinero para el partido y su reverencia por &ldquo;los grandes artistas&rdquo;. Recuerden que Weinstein es el hombre que public&oacute; un escrito <a href="https://www.annistonstar.com/opinion/of-polanski-rationalization-and-prophets/article_98cee9b9-9b2a-5db4-b1a2-bb48964db547.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pidiendo clemencia para Roman Polanski</a>, en parte con el argumento de que el director era &ldquo;un gran artista&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Harvey Weinstein parec&iacute;a estar muy integrado en este mundo progresista. Se trata de un grupo que suele mezclar un sentimiento de que la verdad est&aacute; de su parte con su consciencia de que son miembros de la clase adinerada. Lo que explica algunas de las afirmaciones hechas en Martha's Vineyard y los Hamptons. Esta izquierda considerada que entre los famosos del mundo del espect&aacute;culo y las personas normales y corrientes es de intimidad y confianza. 
    </p><p class="article-text">
        Innumerables personas que deber&iacute;an haber estado al corriente de las acciones de Weinstein se declaran sorprendidas ante las acusaciones. Sin embargo, lo cierto es que su ceguera es todav&iacute;a m&aacute;s grave. Est&aacute;n perdidas en un laberinto de espejos de moralidad, con l&aacute;grimas de admiraci&oacute;n en los ojos hacia su virtud y buen gusto.
    </p><p class="article-text">
        Traducido por Emma Reverter
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Thomas Frank]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/harvey-weinstein-laberinto-espejos-progresista_129_3112995.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Oct 2017 16:48:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Harvey Weinstein y el laberinto de espejos progresista]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[The Guardian,Harvey Weinstein,Estados Unidos,Acoso sexual,Machismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La guerra de los medios contra Trump está destinada al fracaso, ¿no lo ven?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/guerra-medios-trump-destinada-fracaso_129_3260186.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d29c3341-059e-4345-8665-4ccd339bd25e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La guerra de los medios contra Trump está destinada al fracaso, ¿no lo ven?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los medios de comunicación quieren ganar la guerra contra Trump urgentemente, pero su objetivo debería ser algo más que restablecer las viejas reglas de lo legítimo</p></div><p class="article-text">
        Esta es la peor &eacute;poca para los medios de comunicaci&oacute;n estadounidenses, pero tambi&eacute;n la mejor. Tal y como nos recuerda la triste historia del otrora gigante <em>Chicago Tribune</em>, hace a&ntilde;os que la industria de la prensa viene muri&eacute;ndose lentamente. Pero para el pu&ntilde;ado de empresas period&iacute;sticas bien financiadas que a&uacute;n sigue en pie, la era Trump ha terminado convirti&eacute;ndose en una <a href="https://www.nytimes.com/2017/06/18/business/media/a-newsroom-and-a-lifeline-univisions-urgent-sense-of-purpose.html?_r=0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;&eacute;poca dorada&rdquo;</a>, un per&iacute;odo de grandes prop&oacute;sitos y de defensa de la moral.
    </p><p class="article-text">
        Entre los respetables miembros de la prensa en la costa este hay una incre&iacute;ble unanimidad en el desprecio al presidente. Est&aacute;n obsesionados con dejar constancia de su mal gusto, con encontrar errores en sus est&uacute;pidos tuits y con terminar con Trump y con sus socios por el esc&aacute;ndalo ruso de ac&aacute; o de m&aacute;s all&aacute;. Son m&aacute;s inteligentes que el simpl&oacute;n multimillonario. Las exclusivas que destapan son devastadoras. Las p&aacute;ginas de opini&oacute;n parecen discursos de recaudaci&oacute;n de fondos del Partido Dem&oacute;crata. El tema de todas las secciones, todo el tiempo, es Trump. Han cargado con todo contra &eacute;l en tantas ocasiones que ahora el p&uacute;blico bosteza cada vez que comienzan los primeros tiros.
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://www.alternet.org/right-wing/trump-simply-worst-human-being-we-can-imagine-14-experts-weigh?akid=15845.2581685.47WFWS&amp;rd=1&amp;src=newsletter1079457&amp;t=4" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Un art&iacute;culo del sitio Alternet </a>que le&iacute; hace poco estaba hecho s&oacute;lo con frases maliciosas sobre Trump, algunas con valor literario y de alto vuelo, otras viles y crueles, y todas muy divertidas. La mayor&iacute;a extra&iacute;das de los medios masivos. Mientras escribo este art&iacute;culo, cuatro de los cinco art&iacute;culos m&aacute;s le&iacute;dos en la p&aacute;gina web de <em>the Washington Post</em> son sobre Trump. De hecho, si la memoria no me falla, hace al menos un a&ntilde;o que Trump encabeza esta particular estad&iacute;stica.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y por qu&eacute; no iba a ser as&iacute;? Est&aacute; claro que Trump se lo merece. Es a todas luces incompetente y carece de los saberes b&aacute;sicos sobre el funcionamiento del Gobierno. Sus opiniones son repugnantes. Sus asesores, unos idiotas. Parece coquetear con fuerzas muy peligrosas. Y gracias a la ca&iacute;da del Partido Dem&oacute;crata, no hay un control institucional fuerte para limitar el poder del presidente. La prensa tiene que dar un paso al frente.
    </p><p class="article-text">
        Pero hay algo equivocado en todo este razonamiento.
    </p><p class="article-text">
        Activadas por los medios de comunicaci&oacute;n, las alarmas acerca de Trump llevan sonando estridentemente desde hace m&aacute;s de un a&ntilde;o. Fue en enero de 2016 cuando el peri&oacute;dico en Internet <em>The Huffington Post</em> empez&oacute; a incluir en cada uno de sus art&iacute;culos sobre Trump la acusaci&oacute;n de que el multimillonario era &ldquo;un mentiroso compulsivo, un xen&oacute;fobo recalcitrante, un racista, un <em>birther</em> (un movimiento que sosten&iacute;a que Obama no hab&iacute;a nacido en EEUU) y un bravuc&oacute;n&rdquo;. Fue en agosto de 2016 cuando el peri&oacute;dico <a href="https://www.nytimes.com/2016/08/08/business/balance-fairness-and-a-proudly-provocative-presidential-candidate.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">the New York Times public&oacute; un ensayo en el que daba por buena la percepci&oacute;n generalizada de los periodistas</a> que ve&iacute;an a Trump como una mutaci&oacute;n pol&iacute;tica (una desviaci&oacute;n inaceptable del bipartidismo) que deb&iacute;a ser expurgada de las principales corrientes pol&iacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        No ha funcionado. Cuando lo castigan y denuncian, cuando cacarean y lo ridiculizan, Trump parece disfrutar. Como un reflejo, el presidente devuelve contra la propia prensa esa incre&iacute;ble efusi&oacute;n de desaprobaci&oacute;n. Volvi&oacute; a cobrar importancia aquella vieja cr&iacute;tica contra los medios por su &ldquo;sesgo progresista&rdquo;, una creencia antigua que formaba parte de las paranoias republicanas en los d&iacute;as de Richard Nixon (el h&eacute;roe de Trump). Trump y compa&ntilde;&iacute;a usan ahora esa teor&iacute;a para explicarlo todo. Los medios avanzan hacia su era dorada mientras su reputaci&oacute;n cae cada vez m&aacute;s bajo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        &iquest;C&oacute;mo se explica esta paradoja tan evidente? S&iacute;, es cierto que ahora mismo Trump no tiene buena imagen, pero sigue siendo m&aacute;s popular de lo que deber&iacute;a (entre otras cosas incre&iacute;bles, se dice que tiene hoy <a href="https://www.theguardian.com/commentisfree/2017/jul/19/hillary-clinton-donald-trump-unpopular-polling" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mejor imagen que Hillary Clinton</a>). &iquest;C&oacute;mo puede ser que nuestros l&iacute;deres de opini&oacute;n crean algo con tanta unanimidad, tan categ&oacute;ricamente y, sin embargo, tengan tan poco &eacute;xito a la hora de persuadir a sus antiguos seguidores de opini&oacute;n?
    </p><p class="article-text">
        Parte de la explicaci&oacute;n es la situaci&oacute;n estructural de los medios de comunicaci&oacute;n. A medida que mueren los peri&oacute;dicos, su lugar en la conciencia estadounidense es reemplazado por redes sociales formales e informales. Gracias a Facebook y a Twitter, hoy solo leemos aquellas cosas que confirman lo que ya pensamos. Tal vez hubo una &eacute;poca en la que el peri&oacute;dico <em>the Washington Post</em> pod&iacute;a derrocar a un presidente sin ayuda de nadie, pero esos d&iacute;as quedaron atr&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Pero hay una segunda raz&oacute;n a&uacute;n m&aacute;s fundamental. Lo cierto es que el un&aacute;nime sentimiento en contra de Trump de los respetables miembros de la prensa es solo una muestra m&aacute;s de una homogeneidad mayor. Resulta que la prensa que a&uacute;n sobrevive en Estados Unidos ve con unanimidad todo tipo de cosas. Sus opiniones sobre el comercio, por ejemplo. O sobre lo que ellos llaman &ldquo;populismo&rdquo;. O sobre lo que ellos llaman &ldquo;bipartidismo&rdquo;. O sobre todo lo que tenga que ver con el deterioro del sector industrial (triste, pero inevitable) y con el auge de las profesiones &ldquo;creativas&rdquo; de oficina (las m&aacute;s inteligentes, tan loables).
    </p><p class="article-text">
        Esa es una de las claves detr&aacute;s de todos los gigantescos errores del periodismo en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas: la burbuja de las puntocom, en&eacute;rgicamente celebrada por la prensa econ&oacute;mica; la guerra de Irak, en la que fueron c&oacute;mplices los gur&uacute;s m&aacute;s importantes del periodismo; la ausencia total de visi&oacute;n para percibir la epidemia de falta de &eacute;tica que permiti&oacute; la crisis financiera de 2008; y el ascenso de Donald Trump, que (a pesar de la morbosa fascinaci&oacute;n que sienten por &eacute;l los medios) tom&oacute; por sorpresa a casi todos.
    </p><p class="article-text">
        Todo lo que hacen los periodistas, lo hacen con mentalidad de reba&ntilde;o, incluso cuando se trata de tirarse de cabeza por un acantilado. Todav&iacute;a no pueden reprimir su admiraci&oacute;n por los banqueros. Hace solo una semana, por ejemplo, en las p&aacute;ginas de negocios de <em>the New York Times</em> se maravillaban de que a un alto cargo de Goldman Sachs (&ldquo;posiblemente, el banco de inversiones m&aacute;s poderoso del mundo&rdquo;) le gustase trabajar como DJ en su tiempo libre.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Tienen una debilidad inagotable por las acreditaciones, especialmente en temas de pol&iacute;tica exterior. El viernes 14, <a href="https://www.washingtonpost.com/world/national-security/lessons-in-disaster-a-top-clinton-adviser-searches-for-meaning-in-a-shocking-loss/2017/06/30/6ca81022-5453-11e7-b38e-35fd8e0c288f_story.html?utm_term=.54ad3cd85fb1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">the Washington Post public&oacute; un perfil del exasesor de pol&iacute;tica exterior de Hillary Clinton</a>, al que encontraron dando una charla en su alma mater, la Universidad de Yale. El peri&oacute;dico cont&oacute; c&oacute;mo el exasesor &ldquo;repasaba una lista de sus primeros mentores&rdquo;, entre ellos, figuras prominentes de Brookings, del Departamento de Estado y del Council of Foreign Relations (CFR). Luego lleg&oacute; el inevitable tema de la derrota de Clinton, un asunto tan agridulce que casi pod&iacute;an sentirse las l&aacute;grimas en los rostros de los lectores a medida que se les hac&iacute;a recordar, una vez m&aacute;s, la ingratitud del pa&iacute;s que rechaz&oacute; al equipo de lumbreras de Clinton para elegir a un buf&oacute;n como Trump.
    </p><p class="article-text">
        Se pueden encontrar decenas de ejemplos similares, si no miles. El respeto de los medios de comunicaci&oacute;n estadounidenses por los directores ejecutivos de las empresas tecnol&oacute;gicas y los expertos en pol&iacute;tica exterior es el negativo fotogr&aacute;fico del apabullante desd&eacute;n que muestran por el Tonto Donald.
    </p><p class="article-text">
        Estas cosas no pasan porque los periodistas que quedan sean progresistas. Pasan porque muchos de ellos forman parte de la misma clase, privilegiada y ensalzada. Como profesionales, creen en las mismas cosas en las que creen tantos otros grupos de profesionales: en la existencia de una opini&oacute;n general, en el &ldquo;realismo&rdquo;, en las acreditaciones, en la sabidur&iacute;a de sus colegas de profesi&oacute;n y, (por supuesto), en la estupidez de la plebe. Esa es la clave para entender muchos de sus prejuicios y por qu&eacute; no son conscientes de la imagen que proyectan hacia el resto de los estadounidenses.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;De qu&eacute; estoy hablando? <a href="http://www.politico.com/playbook" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tomemos como ejemplo el caso de Playbook, </a>el famoso bolet&iacute;n por correo electr&oacute;nico del sitio <em>Politico.com</em>, le&iacute;do religiosamente cada ma&ntilde;ana por incontables miembros del cuerpo de prensa de Washington (entre los que me incluyo). Aproximadamente dos tercios de sus publicaciones son res&uacute;menes &uacute;tiles de las noticias del d&iacute;a. Pero el resto es una especie de revista People para los periodistas de Washington, en la que se invita al lector a celebrar los cumplea&ntilde;os de los principales periodistas (y pol&iacute;ticos); a felicitar por sus frases ingeniosas a los principales periodistas (y pol&iacute;ticos); a enterarse de qu&eacute; importante periodista (o pol&iacute;tico) fue visto en qu&eacute; fiesta; y a saber por adelantado qu&eacute; importante periodista (o pol&iacute;tico) estar&aacute; en qu&eacute; programa del domingo.
    </p><p class="article-text">
        <em>Playbook</em> no es &uacute;nico en su g&eacute;nero. Antes de P<em>olitico.com</em>, lo hac&iacute;an <em>ABC News</em> y <em>The Note</em>, un bolet&iacute;n informativo por correo electr&oacute;nico similar que tambi&eacute;n homenajeaba a los que llamaba la Banda de los 500, los felices y fiesteros due&ntilde;os de la informaci&oacute;n privilegiada de la comunidad pol&iacute;tica y period&iacute;stica que supuestamente hac&iacute;an enfadar a Washington.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto que estas cosas parecen inocentes y divertidas. Pero estos cuadros de honor en los que se celebra la amistad entre periodistas y pol&iacute;ticos tienen un prop&oacute;sito no escrito: el de definir los l&iacute;mites de lo aceptable.
    </p><p class="article-text">
        Como la lista de invitados en la fiesta de Lally Weymouth en Los Hamptons (lujuriosamente descrita en Playbook hace poco), solo un peque&ntilde;o grupo de personas, publicaciones e ideas es aceptado. El resto, no.
    </p><p class="article-text">
        Se trata de definir lo leg&iacute;timo, por supuesto, y la prensa respetable a&uacute;n en pie est&aacute; completamente fascinada con eso. Es lo que define por completo su guerra contra Trump, por ejemplo. Saben qu&eacute; apariencia debe tener un pol&iacute;tico, c&oacute;mo debe actuar y c&oacute;mo debe sonar. Saben que Trump no se ajusta a esas reglas y reaccionan ante &eacute;l como si fuera un objeto extra&ntilde;o metido bruscamente dentro de su refinado mundo, como un Rodney Dangerfield (un comediante conocido por sus chistes procaces) que contaminara con su presencia su sofisticado club de campo.
    </p><p class="article-text">
        Mi creencia es que los medios de comunicaci&oacute;n necesitan ganar la guerra contra Trump urgentemente. Pero van a seguir fracasando mientras insistan en ver esa guerra como una cruzada por restablecer las viejas reglas de lo leg&iacute;timo. Hasta el d&iacute;a en que lo entiendan, el mundo seguir&aacute; ardiendo mientras la gente chic sigue hacia adelante con su fiesta.
    </p><p class="article-text">
        Traducido por Francisco de Z&aacute;rate
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Thomas Frank]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/guerra-medios-trump-destinada-fracaso_129_3260186.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 30 Jul 2017 17:25:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La guerra de los medios contra Trump está destinada al fracaso, ¿no lo ven?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[The Guardian,América,Estados Unidos,Donald Trump]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los demócratas no van a recuperar a sus votantes con su ideología de Davos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/ideologia-davos-democratas-medio-oeste_129_3421760.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/36ae68de-e4a7-4c07-996a-ea7278e47f81_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El partido ha perjudicado a millones de personas de su base electoral. Si cambian su ruta, están a tiempo de recuperar las pérdidas</p></div><p class="article-text">
        La tragedia de la elecci&oacute;n de 2016 tiene una conexi&oacute;n cercana, al menos para m&iacute;, con <a href="http://www.eldiario.es/internacional/Detroit-pesadilla-sueno-americano_0_575692867.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la tragedia mayor del cintur&oacute;n industrial en el Medio Oeste</a>. Fue en la arruinada ciudad industrial de Cleveland donde el Partido Republicano se recompuso en su convenci&oacute;n de julio. Fue en distritos electorales desindustrializados y destrozados por la&nbsp;adicci&oacute;n a drogas y alcohol en Ohio, Pensilvania, Michigan y Wisconsin donde en noviembre los votantes se pasaron al otro bando y entregaron el Despacho Oval a Donald Trump.
    </p><p class="article-text">
        Yo tambi&eacute;n soy del Medio Oeste y me gusta creer que comparto los valores y las perspectivas de esa parte del pa&iacute;s. He pasado muchos de los &uacute;ltimos 15&nbsp;a&ntilde;os tratando de comprender el viraje gradual de mi regi&oacute;n hacia la derecha. En las &uacute;ltimas tres semanas he conducido alrededor del desindustrializado Medio Oeste y he visitado 13&nbsp;ciudades para hablar de la atracci&oacute;n que ejerce Donald Trump y de los males que afligen al Partido Dem&oacute;crata. Me he reunido con l&iacute;deres sindicales y con pol&iacute;ticos progresistas, con gente corriente&nbsp;y con militantes&nbsp;los sindicatos, con ancianos y con <em>millennials,</em>&nbsp;con sabios y con cascarrabias.
    </p><p class="article-text">
        Pas&eacute; boquiabierto con mi coche frente a complejos industriales abandonados y plantas de tratamiento de aguas de estilo g&oacute;tico. Visit&eacute; ricas ciudades universitarias y reliquias tambaleantes de la pasada prosperidad del siglo XX. Com&iacute; solomillo de cerdo en Iowa, entrecot en Indiana y una &ldquo;comida r&aacute;pida italiana e informal&rdquo; (como la llam&oacute; un amigo) en una zona bohemia de Chicago. Vi innumerables aviones de guerra&nbsp;montados sobre pedestales y en el sal&oacute;n de actos de un sindicato en Indianapolis respir&eacute; ese maravilloso aroma de cerveza industrial mezclado con d&eacute;cadas de humo de cigarrillo, la dulce fragancia de mi juventud.
    </p><p class="article-text">
        Y lo que tengo que decir es que el Medio Oeste no es un lugar ex&oacute;tico. No es una regi&oacute;n sumida en la ignorancia con gente imposible de comprender y extra&ntilde;as necesidades. No est&aacute; retrocediendo, no es descorazonadamente supersticiosa y no tiene ning&uacute;n problema con aprender. Es el Estados Unidos firme, familiar y com&uacute;n y los dem&oacute;cratas no tienen excusas por no haber visto la ola de furia que desde el coraz&oacute;n del pa&iacute;s se los llev&oacute; por delante en noviembre.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco tienen excusa para sorprenderse por el desastre econ&oacute;mico que ha ca&iacute;do sobre las ciudades y estados que ellos sol&iacute;an representar. La ruina que uno ve cada d&iacute;a mientras recorre esta parte del pa&iacute;s es el fruto, absolutamente predecible, del giro neoliberal que dio el Partido Dem&oacute;crata.
    </p><p class="article-text">
        Cada vez que nuestros l&iacute;deres progresistas firmaban alg&uacute;n nefasto acuerdo comercial pensando que la clase trabajadora &ldquo;no ten&iacute;a otro partido al que ir&rdquo;, hac&iacute;an un poco m&aacute;s probable lo que ocurri&oacute; en noviembre.
    </p><p class="article-text">
        Cada vez que nuestros l&iacute;deres liberales desregulaban el negocio de los bancos y luego dec&iacute;an a la clase trabajadora que su deficiente educaci&oacute;n era responsable de su mala suerte y que la &uacute;nica soluci&oacute;n era endeudarse hasta las cejas para estudiar y elegir bien el t&iacute;tulo universitario... Cada vez que lo hac&iacute;an volv&iacute;an el desastre un poco m&aacute;s inevitable.
    </p><h3 class="article-text">La reinvenci&oacute;n dem&oacute;crata del Medio Oeste</h3><p class="article-text">
        Ahora, el remedio no puede ser pretender un redescubrimiento de los ex&oacute;ticos estados del Medio Oeste y reci&eacute;n convertidos en republicanos,<a href="https://www.nytimes.com/2017/04/22/public-editor/seeking-more-voices-even-if-some-dont-want-to-hear-them.html?_r=0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&nbsp;al estilo del peri&oacute;dico the New York Times</a>. Tampoco escuchar a las buenas personas de Ohio, Wisconsin, y Michigan (aunque maldecir a esa mala gente por la estupidez de su voto sea una idea a&uacute;n m&aacute;s rid&iacute;cula).
    </p><p class="article-text">
        Lo que necesitamos del Partido Dem&oacute;crata y de sus &oacute;rganos de difusi&oacute;n es un cambio de rumbo. No alcanza con escuchar lo que dice la gente y sentir su dolor. Lo que necesita el partido es un cambio, entender que la iluminada ideolog&iacute;a de Davos que adoptaron durante a&ntilde;os ha provocado un da&ntilde;o real y concreto en millones de personas de su antigua base electoral. La pr&oacute;xima vez, los dem&oacute;cratas van a tener que ofrecer otra cosa. Y lo van a tener que cumplir.
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                </figure><p class="article-text">
        Por el momento no lo est&aacute;n haciendo. Solo hay que escuchar esa idea, verdad revelada para los progresistas de EEUU, de que la sorpresa de las elecciones de noviembre fue el vandalismo pol&iacute;tico <a href="http://www.eldiario.es/internacional/Clinton-Derechos-mujeres-pendiente-XXI_0_639386873.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">achacable a una ruptura en las reglas del juego por parte de los rusos o del director del FBI</a>; esa idea de que lo que ocurri&oacute; no tiene m&aacute;s significado hist&oacute;rico del que podr&iacute;a tener un hurto en una tienda.
    </p><p class="article-text">
        En mi viaje encontr&eacute; poca gente que se cre&iacute;a eso. Cada vez que alguien hablaba sobre la forma en que los rusos manipularon la elecci&oacute;n en favor de Trump, todos entend&iacute;an en seguida que se estaba repitiendo el discurso de la burbuja de Washington. Ahora bien, cuando se hablaba sobre los a&ntilde;os de traici&oacute;n de los dem&oacute;cratas a la clase trabajadora, en las emisoras de radio se encend&iacute;an r&aacute;pidamente las luces de la cabina por las llamadas entusiastas de los oyentes. No hay m&aacute;s que recordar a la gente las diferentes maneras en que los dem&oacute;cratas reorientaron su partido en torno a los trabajadores <em>de cuello blanco,</em> ricos y refinados, para escuchar un coro de 's&iacute;es' enfadados. O sobre c&oacute;mo los dem&oacute;cratas se pusieron al servicio de la llamada &ldquo;clase creativa&rdquo;; Un murmullo de asentimiento recorrer&aacute; la habitaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Los miembros de los sindicatos que encontr&eacute; viajando por el Medio Oeste ten&iacute;an sentimientos contradictorios sobre Donald Trump.
    </p><p class="article-text">
        Todos entienden que es un canalla evidente y temen que su Administraci&oacute;n signifique una derrota hist&oacute;rica para el movimiento de los trabajadores (con una posible sentencia&nbsp;del Tribunal Suprema contra los sindicatos en el sector p&uacute;blico, por ejemplo). En el sal&oacute;n de actos de los obreros metal&uacute;rgicos que representa a los trabajadores de Carrier en Indianapolis, un lugar donde uno esperar&iacute;a ver a Trump venerado, me encontr&eacute; con una representaci&oacute;n del presidente multimillonario en un folleto: ten&iacute;a su famoso tup&eacute; en llamas y le&nbsp;llamaban &ldquo;estafador mentiroso y parlanch&iacute;n vol&aacute;til y enemigo de la clase trabajadora&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero Trump al menos fingi&oacute; ser amigo de la clase trabajadora y&nbsp;<a href="http://www.eldiario.es/theguardian/millones-americanos-corrientes-Donald-Trump_0_492401514.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fueron los trabajadores de esta parte de Estados Unidos los que se giraron&nbsp;contra los dem&oacute;cratas</a> y ayudaron a traerlo a la Casa Blanca.
    </p><h3 class="article-text">La frustraci&oacute;n es incontenible</h3><p class="article-text">
        Seg&uacute;n dicen algunos, eso deber&iacute;a convertir a la clase trabajadora en el objetivo n&uacute;mero uno para los dem&oacute;cratas que buscan seducir a gente capaz de cambiar su voto. Pero no est&aacute; ocurriendo as&iacute;, por supuesto. Hasta ahora, los cuadros del partido progresista parecen mucho menos interesados en seducir a esos votantes que en rega&ntilde;arlos, insultarlos por sus toscos gustos y por el odio hacia la humanidad que supuestamente albergan en sus ignorantes corazones.
    </p><p class="article-text">
        Pero no se trata de ignorancia. Mucha de la gente del Medio Oeste con la que me encontr&eacute; compart&iacute;a una perspectiva profundamente sombr&iacute;a: dicen que la vida se esfum&oacute; de la regi&oacute;n. Claramente temen que ya no sea sostenible una civilizaci&oacute;n que se hab&iacute;a basado en fabricar cosas.
    </p><p class="article-text">
        Me hablan de ancianos que caen v&iacute;ctimas del s&iacute;ndrome del canal de televisi&oacute;n Fox News y de j&oacute;venes que crecen sin esperanza. Pr&aacute;cticamente todas las personas con las que habl&eacute; sienten que el Partido Dem&oacute;crata les ha abandonado. De una forma que no se puede describir con palabras, se sienten frustradas por la estupidez de los l&iacute;deres dem&oacute;cratas.
    </p><p class="article-text">
        Pero hay una cosa que nunca se puede olvidar sobre el Medio Oeste: el radicalismo acecha bajo la superficie. La regi&oacute;n siempre ha oscilado entre la alegr&iacute;a y la ira, entre la adoraci&oacute;n al mundo de los negocios del peri&oacute;dico Chicago Tribune y el socialismo del sindicalista Eugene Debes (1855-1926). Un amigo me lo record&oacute; una noche en Minneapolis, cuando me cont&oacute; la historia de una huelga de camioneros locales que en 1934 sumergi&oacute; brevemente a Minneapolis y a Saint Paul en algo similar a una guerra civil.
    </p><p class="article-text">
        No dudo de que la gente en esta parte de Estados Unidos responder&iacute;a con entusiasmo a un mensaje populista que se hiciese cargo de su insatisfacci&oacute;n. Solo hay que mirar <a href="http://www.motherjones.com/politics/2017/04/bernie-sanders-most-popular-politician-country-poll-says" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la creciente popularidad de Bernie Sanders</a>.
    </p><p class="article-text">
        Pero por la manera en que se han desarrollado las cosas hasta el momento, nuestro sistema parece dise&ntilde;ado para mantener fuera de lo posible las alternativas como la de Sanders. La opci&oacute;n que nos dan es entre el populismo falso de Trump y una pol&iacute;tica bienpensante y meritocr&aacute;tica. Entre una nomenclatura formada por los ganadores de la Nueva Econom&iacute;a y un partido hecho con empresarios de toda la vida, dispuestos a decir lo que sea para ser elegidos y, una vez logrado, a usar al Estado para recompensar a gente como ellos. La frustraci&oacute;n que hay por este estado de cosas, al menos lo que yo escuch&eacute; durante mi viaje por el Medio Oeste, es casi incontenible.
    </p><p class="article-text">
        Desde mi punto de vista, la prueba cr&iacute;tica para el sistema llegar&aacute; a finales de 2018. El gran hacedor y multimillonario del Despacho Oval ya ha demostrado ser un buf&oacute;n incompetente y nadie duda de que sus mayores errores a&uacute;n est&aacute;n por llegar. En noviembre de 2018, los vientos del cambio ya habr&aacute;n alcanzado una velocidad de hurac&aacute;n. A menos que la incompetencia de los dem&oacute;cratas sea a&uacute;n m&aacute;s profunda de lo que parece, el partido lograr&aacute; algo as&iacute; como un triunfo a mitad de legislatura.
    </p><p class="article-text">
        Pero cuando &ldquo;la resistencia&rdquo; llegue al poder en Washington tendr&aacute; que afrontar&nbsp;estas preguntas. &iquest;Se pondr&aacute; esta vez al servicio del 80% de la poblaci&oacute;n que esta econom&iacute;a dej&oacute; atr&aacute;s? &iquest;Se alzar&aacute; contra el poder del dinero? &iquest;O ser&aacute;n invitados otra vez para pronunciar discursos inspiradores mientras los refinados caballeros del banco JP Morgan siguen hipotecando al mundo?
    </p><p class="article-text">
        Traducido por Francisco de Z&aacute;rate
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Thomas Frank]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/ideologia-davos-democratas-medio-oeste_129_3421760.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 May 2017 17:20:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los demócratas no van a recuperar a sus votantes con su ideología de Davos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[The Guardian,Estados Unidos,Donald Trump]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo captó Steve Bannon el espíritu rebelde de los EEUU]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/steve-bannon-espiritu-rebelde-eeuu_129_3578364.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/da80421f-51dd-4945-968d-c5c774abb079_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cómo captó Steve Bannon el espíritu rebelde de los EEUU"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El consejero de Trump se aprovechó del avance demócrata con argumentos económicas. Pero su solución, una vuelta a las costumbres sociales anteriores a 1960, es un tanto extraña</p></div><p class="article-text">
        Nuestro presidente multimillonario cuelga un retrato de Andrew Jackson en la pared, se escupe en las palmas de las manos y coge un mazo para golpear la ley Dodd-Frank. El retrato es del mayor enemigo de los bancos en toda la historia de los EEUU; pero, en realidad, se va a desregular otra vez el sistema bancario. Y esa yuxtaposici&oacute;n descabellada simboliza casi todos los aspectos del populismo de derechas: hostilidad verbal contra las &eacute;lites combinada con generosos favores gubernamentales a esas mismas &eacute;lites.
    </p><p class="article-text">
        Stephen Bannon, consejero de Donald Trump, ofrece una combinaci&oacute;n a&uacute;n m&aacute;s llamativa. Bannon es un antiguo ejecutivo de Goldman Sachs, y tambi&eacute;n es el producto de lo que el&nbsp;<a href="http://www.hollywoodreporter.com/news/steve-bannon-trump-tower-interview-trumps-strategist-plots-new-political-movement-948747" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Hollywood Reporter</em></a> llama &ldquo;una familia de trabajadores y sindicalistas dem&oacute;cratas&rdquo; con un &ldquo;concepto recalcitrante de la clase social o un sentimiento de amargura o traici&oacute;n&rdquo;. Miembro fundador de la ofensiva y ultraconservadora web Breitbart, estuvo entre los arquitectos de la victoria electoral de Trump y se ha convertido en la mano derecha del poder. Pero no hay pr&aacute;cticamente nadie en Washington que entienda c&oacute;mo lo ha conseguido.
    </p><p class="article-text">
        Perm&iacute;tanme que les sugiera una explicaci&oacute;n parcial de su &eacute;xito: Bannon logr&oacute; unir las dos mitades separadas de la indignaci&oacute;n populista estadounidense, la cultural y la econ&oacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        Empecemos con la primera. En el a&ntilde;o 2014, durante una entrevista sobre la reciente crisis financiera, afirm&oacute;: &ldquo;El hecho de que nunca se haya pedido responsabilidades reales a los directivos de los bancos y los fondos de cobertura ha alimentado gran parte de la furia del movimiento Tea Party&rdquo;. Y es cierto. A m&iacute; tambi&eacute;n me indigna que no se pidieran explicaciones a los financieros por sus muchos y evidentes errores ni por los posibles fraudes que pudieran cometer. Pero, si nos fijamos en los detalles que subyacen bajo la acusaci&oacute;n de Bannon, el asunto se vuelve algo borroso: cuatro a&ntilde;os antes, Bannon hab&iacute;a escrito, dirigido y producido un documental sobre la crisis financiera del 2008 (<a href="https://www.youtube.com/watch?v=bsqu9gh6xhk" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Generation Zero</a>) que intentaba exculpar expl&iacute;citamente al neoliberalismo de aquel desastre colosal. &iquest;Se acuerdan de la reducci&oacute;n de normas bancarias que se llev&oacute; a cabo durante los mandatos de Bill Clinton y George Bush? &iquest;Se acuerdan de las desventuradas agencias regulatorias que acabaron llenas de antiguos directivos de bancos y ejecutivos de grupos de presi&oacute;n? Evidentemente, eso ya no importaba. Como dec&iacute;a uno de los muchos expertos del documental, &ldquo;la desregulaci&oacute;n no es el problema&rdquo;. Y la primera frase que aparece en la parte trasera del CD promocional es igualmente tajante: &ldquo;La crisis econ&oacute;mica actual no es un fracaso del capitalismo, sino un fracaso de la cultura&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;A qu&eacute; cultura se refiere Bannon? &iquest;A la cultura aventurera de los negociantes de Wall Street? &iquest;A la cultura corrupta de los tasadores inmobiliarios y las agencias de calificaci&oacute;n? &iquest;A la cultura de las hipotecas como medio para hacerse rico tan r&aacute;pidamente como fuera posible? No, no y no. Se refiere a la contracultura de la d&eacute;cada de 1960; a los pantalones de campana, los solos de bater&iacute;a y la marihuana. La desregulaci&oacute;n de los derivados no tiene nada que ver con los rescates y la crisis financiera. La culpa de todo la tienen esos chicos que se divert&iacute;an en Woodstock en 1969.
    </p><p class="article-text">
        No es una broma; es el argumento de Bannon, que ilustra una y otra vez en Generation Zero con grabaciones de hace 40 a&ntilde;os donde se mezclan hippies que bailan y hacen el tonto, mercados burs&aacute;tiles donde se cuentan billetes, dibujos animados antiguos, casas desocupadas y tiburones de aspecto verdaderamente terrible para volver otra vez a los hippies felices.
    </p><p class="article-text">
        Se podr&iacute;a afirmar que Generation Zero es la transici&oacute;n de las guerras culturales al trumpismo. El documental es un intento de unir las distintas hebras de la indignaci&oacute;n. Bannon nos est&aacute; diciendo que las guerras culturales y la crisis financiera comparten el mismo villano: los malos valores que contaminaron supuestamente nuestra sociedad en la d&eacute;cada de 1960. Las mismas fuerzas que convirtieron el cine y la m&uacute;sica pop en algo vulgar destrozaron despu&eacute;s la econom&iacute;a y nos dejaron sin sustento. Roger Kimball, de <a href="http://www.newcriterion.com/author.cfm?AuthorID=10" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>The New Criterion</em></a>, lo expresa as&iacute;: &ldquo;Muchas de las cosas que acabamos de ver son una dramatizaci&oacute;n en el mundo real de ideas que se ensayaron y se volvieron populares en los a&ntilde;os sesenta y setenta. Y, en mi opini&oacute;n, han funcionado como receta para el desastre en varios aspectos de lo m&aacute;s concretos. Piensen en la crisis financiera. Los irresponsables pr&eacute;stamos de los bancos y el irresponsable comportamiento de muchos fondos de alto riesgo no son m&aacute;s que una abdicaci&oacute;n de responsabilidad&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Bannon odia el movimiento surgido en 1960</h3><p class="article-text">
        En la l&oacute;gica de Bannon, la d&eacute;cada de 1960 empuj&oacute; a los estadounidenses a la irresponsabilidad y la autocomplacencia; y como ahora, cincuenta a&ntilde;os despu&eacute;s, sufrimos una epidemia de irresponsabilidad y autocomplacencia, no hay duda de la culpa recae en los ciudadanos de aquella d&eacute;cada distante. El pecado ya no es de las autoridades financieras del Gobierno de Bush, por ejemplo, sino de unos universitarios fumetas de los tiempos de la guerra de Vietnam.
    </p><p class="article-text">
        Desgraciadamente, el hecho de que algo tenga sentido moral no significa que sea cierto. Tomemos el fen&oacute;meno de los &ldquo;ingresos declarados&rdquo;, tambi&eacute;n conocidos como &ldquo;pr&eacute;stamos de mentirosos&rdquo;, el fraude que simboliza gran parte de lo que ha ido mal durante la &uacute;ltima d&eacute;cada. Peter Schweizer, autor de Clinton Cash y uno de los expertos que aparece en el documental, echa la culpa de todo el asunto a&hellip; Saul Alinsky, un escritor y agitador comunitario que falleci&oacute; en 1972. Desde su punto de vista, Alinsky &ldquo;aplaud&iacute;a a los activistas que ment&iacute;an a sabiendas, y de ah&iacute; se pasa a que los solicitantes de pr&eacute;stamos mintieran en sus solicitudes, las inmobiliarias mintieran a las aseguradoras con las hipotecas y las hipotecas se vendieran en Wall Street como si estuvieran completamente respaldadas. Una cadena de mentiras termina por socavar hasta el m&aacute;s eficaz de los sistemas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Schweizer tiene raz&oacute;n al decir que los cr&eacute;ditos basados en mentiras socavan el sistema. En el a&ntilde;o 2005, ya eran una parte gigantesca del mercado hipotecario. La historia de lo que pas&oacute; es verdaderamente fascinante, y se han escrito muchos libros al respecto, pero el cineasta Bannon no se interes&oacute; por ninguno; no se esforz&oacute; por saber qui&eacute;n conced&iacute;a esos cr&eacute;ditos, qu&eacute; tipo de casas quer&iacute;an comprar con ellos (&iquest;mansiones de nuevos ricos?), qui&eacute;n los convert&iacute;a en valores burs&aacute;tiles y c&oacute;mo es posible que las autoridades no hicieran nada por detener el proceso. Su documental lo pasa por alto y se limita a insinuar que el diab&oacute;lico Alinksy tuvo algo que ver. Pero eso no es historia: es una forma descarada de desplazar las responsabilidades.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, Generation Zero tiene bastantes argumentos v&aacute;lidos y algunos momentos buena. Es obvio que a su director le preocupan los trabajadores que se arruinaron por culpa de la recesi&oacute;n. Acusa correctamente al Partido Dem&oacute;crata de haberse acostado con Wall Street en los noventa (aunque resta importancia a las haza&ntilde;as amorosas de los republicanos) y comprende la connivencia del Gobierno con las altas finanzas; de hecho, una de sus fuentes describe acertadamente el sistema reflotado como &ldquo;socialismo para los ricos y capitalismo para todos los dem&aacute;s&rdquo;, en una frase digna de un viejo radical de los sesenta, Bernie Sanders.
    </p><p class="article-text">
        Generation Zero tiene una supuesta ense&ntilde;anza moral: que tenemos que madurar y ser responsables de nuestros actos; pero, cuando lo vi, me qued&eacute; sorprendido con lo profundamente irresponsable que es. Al margen de las viejas grabaciones de hippies y de una cita de la revista Time de 1969, Bannon ni siquiera intent&oacute; precisar qu&eacute; significaron o representaron &ldquo;los sesenta&rdquo;. No entrevist&oacute; a ninguno de los participantes m&aacute;s destacados de aquellas juergas. Salt&oacute; directamente a la crisis financiera, y el espectador se qued&oacute; sin saber qui&eacute;nes eran los hippies, si los deshonestos compradores de casas, los prestamistas chanchulleros o los inversores de Wall Street. &iquest;Con qu&eacute; tipo de hippies deb&iacute;amos acabar? No lo dijo.
    </p><h3 class="article-text">La historia desde el punto de vista de Bannon</h3><p class="article-text">
        Bannon s&oacute;lo dijo que hubo algo horrible llamado &ldquo;los sesenta&rdquo;, que cuatro d&eacute;cadas m&aacute;s tarde se produjo una terrible crisis financiera y que, como la primera es anterior a la segunda, fue causa de esta. Sin embargo, el documental no incluye pr&aacute;cticamente nada que explique esa afirmaci&oacute;n. En uno de sus momentos m&aacute;s t&iacute;picos, Bannon nos muestra al republicano&nbsp;<a href="https://www.theguardian.com/business/2008/sep/21/useconomy.henrypaulson" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Hank Paulson</a> (entonces secretario del Tesoro) mientras intenta detener desesperadamente la hemorragia monetaria de septiembre del a&ntilde;o 2008; y, justo despu&eacute;s, mete una grabaci&oacute;n de los Black Panthers durante una manifestaci&oacute;n de hace d&eacute;cadas. &iquest;Por qu&eacute;? &iquest;D&oacute;nde est&aacute; la conexi&oacute;n? &iquest;Insin&uacute;a que Paulson, un devoto de la iglesia de la Ciencia Cristiana, un abstemio que fue estrella del f&uacute;tbol universitario, est&aacute; secretamente relacionado con el radicalismo de los sesenta?
    </p><p class="article-text">
        Para empeorar las cosas, Generation Zero tambi&eacute;n tiene declaraciones de Dick Morris, un antiguo consejero presidencial que fue algo as&iacute; como el Steve Bannon de Bill Clinton. Y esto es lo que dice el indignado Morris sobra la amenaza de una hiperinflaci&oacute;n, que los derechistas del 2010 daban por pr&aacute;cticamente segura: &ldquo;La verdadera cat&aacute;strofe llegar&aacute; dentro de un a&ntilde;o, de a&ntilde;o y medio o de dos, cuando todo el dinero que la Reserva Federal est&aacute; imprimiendo salga de su escondite y provoque una inflaci&oacute;n explosiva&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La afirmaci&oacute;n m&aacute;s disparatada del documental es, al mismo tiempo, la m&aacute;s reveladora. Tras afirmar que la Historia tiene un patr&oacute;n c&iacute;clico que se repite constantemente, Generation Zero dice que crisis como la gran depresi&oacute;n y la II Guerra Mundial dieron paso a generaciones triunfantes y ambiciosas (piensen en el Levittown de alrededor de 1952) que cometieron el error de malcriar a sus hijos, quienes destrozaron la sociedad con su decadencia y narcisismo y provocaron que el ciclo se volviera a repetir. El v&iacute;deo promocional lo expresa as&iacute;: &ldquo;La Historia tiene cuatro fases. La crisis, la expansi&oacute;n, el despertar, el desenlace. La Historia se repite. Esta es la historia no contada del hundimiento financiero&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La teor&iacute;a de Bannon es, en una palabra, rid&iacute;cula; tan vaga, sentimental y f&aacute;cil de desmentir que el espectador se pregunta por qu&eacute; la incluir&iacute;a en el documental. Y entonces, lo comprendes. Incluy&oacute; esa imitaci&oacute;n de marxismo porque casi es la &uacute;nica forma de conseguir su objetivo: exculpar al capitalismo desregulado y culpar de la crisis financiera a las mismas fuerzas de las que se quejan desde hace a&ntilde;os los defensores de los valores familiares. Responsabilizar a los hippies de lo que hizo el archidesregulador Phil Gramm cuarenta a&ntilde;os despu&eacute;s y darle categor&iacute;a de teor&iacute;a hist&oacute;rica: la &ldquo;cuarta fase&rdquo;, o cualquier tonter&iacute;a por el estilo. Y huelga decir que los seguidores de Bannon se lo creen. Para ellos, tiene todo el sentido del mundo.
    </p><p class="article-text">
        Hay algo gracioso en esa apestosa mezcolanza de exageraciones y alucinaciones: que, en t&eacute;rminos m&aacute;s amplios, es cierta. Efectivamente, la contracultura tuvo algo que ver con el acelerado capitalismo moderno y con el giro a la derecha del Partido Dem&oacute;crata. Es un asunto sobre el que he escrito bastante, desde <a href="http://www.nytimes.com/books/97/11/30/reviews/971130.30mazorat.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The Conquest of Cool </a>hasta<a href="https://www.nytimes.com/2016/05/01/books/review/listen-liberal-and-the-limousine-liberal.html?_r=1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Listen, Liberal</a>.
    </p><p class="article-text">
        Es verdad que el Gobierno de Clinton se ali&oacute; con Wall Street, y que dicha alianza puso al Partido Dem&oacute;crata en una nueva y catastr&oacute;fica direcci&oacute;n. Es verdad que la Bolsa ayud&oacute; mucho a desindustrializar el pa&iacute;s, y que la desindustrializaci&oacute;n es sin duda terrible. Es verdad que los banqueros se salvaron en los a&ntilde;os 2008 y 2009 gracias a sus amigos del mundo de la pol&iacute;tica, en el acto m&aacute;s indignante de este est&uacute;pido siglo. Y tambi&eacute;n es verdad que el capitalismo moderno tiene una fuerte dosis de narcisismo, como demuestra el hombre para el que Bannon trabaja en la actualidad.
    </p><p class="article-text">
        Generation Zero reconoce la existencia de esos hechos indiscutibles, pero une los puntos con una enorme y serpenteante l&iacute;nea de confusi&oacute;n y evasi&oacute;n de responsabilidades. Es una fantas&iacute;a que s&oacute;lo busca exculpar a los culpables. Pero hay otra forma de juzgar la teor&iacute;a alternativa de Bannon y todos sus factores alternativos: usarla contra lo que dijo la &eacute;lite dem&oacute;crata por aquel entonces, es decir, casi nada.
    </p><p class="article-text">
        Los centristas del Partido Dem&oacute;crata no quieren hablar de su alianza con Wall Street. Es algo as&iacute; como un secreto vergonzante del que no se puede debatir con franqueza. Intenten preguntar a Obama, Geithner (ex secretario del Tesoro) o Holder (ex fiscal general) por qu&eacute; fueron tan generosos con los banqueros y por qu&eacute; se negaron a pedirles responsabilidades, y ya ver&aacute;n lo que dicen.
    </p><p class="article-text">
        Este es, en resumidas cuentas, el m&eacute;todo que utiliz&oacute; la derecha para captar el esp&iacute;ritu de rebeld&iacute;a en el periodo m&aacute;s flagrantemente populista de nuestra &eacute;poca. &iquest;Quieren recuperarlo, progresistas? Pues empiecen por comprender su propia Historia.
    </p><p class="article-text">
        Traducido por Jes&uacute;s G&oacute;mez
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Thomas Frank]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/steve-bannon-espiritu-rebelde-eeuu_129_3578364.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Feb 2017 18:58:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cómo captó Steve Bannon el espíritu rebelde de los EEUU]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[The Guardian,Estados Unidos,Steve Bannon]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La victoria de Trump vista desde el pueblo natal de Walt Disney]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/intolerancia-izquierda-trump-walt-disney_1_3607792.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/149b22bb-9e3d-416b-9494-732e4828a1f5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La victoria de Trump vista desde el pueblo natal de Walt Disney"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Licenciados en universidades de élite decidiendo hasta el último detalle de la agenda de Estados Unidos: esta es la opinión que tienen los habitantes de Marceline, Missouri, del orden establecido</p><p class="subtitle">El periodista Thomas Frank regresa a su Medio Oeste natal para investigar el apoyo a Trump a pesar de las reticencias de los lugareños</p></div><p class="article-text">
        A los estadounidenses de izquierdas nos gusta pensar que sabemos la respuesta de muchas preguntas; por ejemplo, por qu&eacute; los que viven fuera de las peque&ntilde;as burbujas progresistas han preferido votar a Donald Trump en vez de a Hillary Clinton.
    </p><p class="article-text">
        Creemos que los que viven en pueblos de pocos habitantes son republicanos. En el mejor de los casos son beatos, respetuosos y conservadores. En el peor, pretenciosos y santurrones, estrechos de miras y, sin embargo, capaces de tener un amplio abanico de prejuicios. Estamos convencidos de que los que viven en el interior del pa&iacute;s son diferentes. Todos los adultos son puritanos que van a la iglesia y est&aacute;n obsesionados por la pulcritud, mientras que todos los j&oacute;venes sue&ntilde;an con escaparse de all&iacute; y encontrar su verdadero camino. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, esta situaci&oacute;n se puede analizar desde una perspectiva distinta. Es la siguiente: los pueblos se mueren.
    </p><p class="article-text">
        Donald Trump no encarna los valores morales del interior de Estados Unidos. Es el t&iacute;pico tipo astuto de ciudad, un ricach&oacute;n bocazas que vive en un edificio de 58 plantas y al que siempre se ha identificado con el lujo y el exceso de la ciudad de Nueva York. Los habitantes de las zonas rurales est&aacute;n desesperados. Muchos de ellos votaron a Trump, a pesar de su vulgaridad y de sus modales de habitante de una gran ciudad, porque prometi&oacute; recuperar la grandeza de Estados Unidos.
    </p><p class="article-text">
        Las pel&iacute;culas sobre la Am&eacute;rica profunda no te ayudar&aacute;n a comprender la situaci&oacute;n. Tienes que verlo con tus propios ojos. Y lo que descubrir&aacute;s, si decides emprender esta aventura y viajar a la zona del Medio Oeste donde yo crec&iacute;, es la devastaci&oacute;n m&aacute;s absoluta, salvo que la localidad que visites tenga un hospital, una universidad o una c&aacute;rcel. 
    </p><p class="article-text">
        Salvo contadas excepciones, las tiendas de la calle principal estar&aacute;n vac&iacute;as o llenas de bolas de naftalina. Encontrar&aacute;s f&aacute;bricas fantasma y mucha desesperaci&oacute;n. Los sitios que fabricaban productos ahora est&aacute;n cerrados. El crecimiento demogr&aacute;fico es negativo. Ya no podr&aacute;s leer un peri&oacute;dico local o, si existe, tendr&aacute; cuatro p&aacute;ginas. Muchos lugare&ntilde;os son adictos a la metanfetamina. Ver&aacute;s casas centenarias que en &aacute;reas urbanas codiciadas ser&iacute;an palacios de millonarios. Y ver&aacute;s carteles de Trump. 
    </p><h3 class="article-text">Cuando las crisis empujaban a la izquierda</h3><p class="article-text">
        Missouri es uno de eso estados que nos viene a la mente al analizar esta situaci&oacute;n. Sus habitantes votaron a Trump masivamente. El exc&eacute;ntrico millonario de Nueva York gan&oacute; en todos los condados excepto los que tienen las principales ciudades del Estado y los campus universitarios. En algunas &aacute;reas rurales obtuvo el 80% de los votos.
    </p><p class="article-text">
        No siempre fue as&iacute;. Diez o veinte a&ntilde;os atr&aacute;s, Missouri era un Estado disputado por los dos partidos y que se pod&iacute;a decantar hacia un lado u otro en unas elecciones presidenciales. En los comicios de 2008, el voto qued&oacute; dividido en partes pr&aacute;cticamente iguales. Barack Obama consigui&oacute; bastantes votos en las &aacute;reas rurales. Si nos remontamos unos a&ntilde;os m&aacute;s atr&aacute;s, descubrimos que Missouri era un Estado dem&oacute;crata y la cuna de pol&iacute;ticos como Dick Gephardt, Stuart Symington y Harry Truman.
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        Incluso el famoso apodo de Missouri, conocido como 'the show-me state' (tienes que demostr&aacute;rmelo), tiene un origen partidista. Supuestamente debe su origen a un discurso de un congresista que pronunci&oacute; el siguiente mon&oacute;logo: &ldquo;Soy de un Estado que cultiva ma&iacute;z y algod&oacute;n, cardos y dem&oacute;cratas, y la elocuencia sin sustancia no me impresiona. Soy de Missouri. Tienes que demostr&aacute;rmelo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Estos son, a grandes rasgos, los hechos fundamentales. Si lo piensan, solo aumentan nuestras dudas. Anta&ntilde;o, ante una situaci&oacute;n dif&iacute;cil y desesperada, los ciudadanos apostaban por la izquierda. &iquest;Por qu&eacute; no ha sido as&iacute; en esta ocasi&oacute;n?
    </p><p class="article-text">
        Para comprenderlo, podemos echar un vistazo a uno de los pueblos que mejor representa al Estado: Marceline. Se trata de una localidad de 2.350 habitantes y es el pueblo natal de Walt Disney. La familia Disney lleg&oacute; a Marceline procedente de Chicago en 1906 y cuatro a&ntilde;os m&aacute;s tarde se mud&oacute; a Kansas City. El padre de Walt, un granjero y trabajador de la construcci&oacute;n, era socialista; una tendencia que, &ldquo;&eacute;rase una vez&rdquo;, era bastante com&uacute;n en el Medio Oeste.
    </p><p class="article-text">
        Muchos a&ntilde;os despu&eacute;s, tras hacerse famoso, <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Walt_Disney" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Walt Disney</a> dio un giro hacia la derecha y, cuando lo hizo, la peque&ntilde;a localidad donde hab&iacute;a crecido se convirti&oacute; en un s&iacute;mbolo para &eacute;l; en un ejemplo de todas las virtudes y bondades de la civilizaci&oacute;n estadounidense. Pas&oacute; a simbolizar todo lo que la sociedad estadounidense moderna hab&iacute;a perdido. El principal homenaje que Disney hizo a su pueblo fue esa utop&iacute;a llamada Disneylandia. Los visitantes acceden al parque tem&aacute;tico desde &ldquo;la calle mayor de Estados Unidos&rdquo;, y los bi&oacute;grafos de Disney coinciden en afirmar que, de alguna manera, Disney se inspir&oacute; en Marceline al dise&ntilde;ar las calles, los establecimientos e incluso las viejas locomotoras. 
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        Se podr&iacute;a afirmar que cuando Disney se propuso recuperar la grandeza de Estados Unidos utiliz&oacute; el pueblo como referencia. En la actualidad ser&iacute;a bastante improbable que alguien que quisiera levantar una cadena de parques tem&aacute;ticos ut&oacute;picos se inspirara en Linn, Missouri, el condado donde se encuentra Marceline. En la actualidad este pueblo ha ca&iacute;do <a href="http://www.eldiario.es/internacional/Detroit-pesadilla-sueno-americano_0_575692867.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en las garras de las mismas fuerzas econ&oacute;micas</a> crueles que han sacudido todo el condado, como se puede comprobar con un simple paseo por su centro.
    </p><p class="article-text">
        Al reflexionar sobre c&oacute;mo estas zonas se han ido convirtiendo gradualmente en feudos republicanos, podemos descartar un motivo: los habitantes de estos condados no votaron a Trump porque hayan hecho dinero y se hayan aburguesado sino m&aacute;s bien todo lo contrario. 
    </p><p class="article-text">
        Como me cont&oacute; el ganadero y exparlamentario del Estado Wes Shoemyer: &ldquo;Si vives en un condado de Missouri que no tiene una universidad o un hospital, has visto c&oacute;mo todo se desmoronaba. Hemos perdido nuestras minas de carb&oacute;n. Ten&iacute;amos f&aacute;bricas de ladrillos. Hemos perdido todas las fundiciones, todos los sindicatos&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Un voto inc&oacute;modo pero previsible</h3><p class="article-text">
        Rhonda Perry, una granjera de Missouri y directora de programas del Missouri Rural Crisis Center, una organizaci&oacute;n que defiende los intereses de los peque&ntilde;os agricultores, me explica que muchos votantes de las zonas rurales fueron acerc&aacute;ndose al multimillonario de Nueva York. Seg&uacute;n ella, no se debi&oacute; al entusiasmo que despert&oacute;; es m&aacute;s bien una opci&oacute;n inc&oacute;moda pero previsible. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estuvieron dispuestos a pasar por alto algunas de las declaraciones horribles que hizo porque hizo otras que conectan con su situaci&oacute;n&rdquo;, se&ntilde;ala. M&aacute;s concretamente, las cr&iacute;ticas de Trump a acuerdos comerciales como el Acuerdo de Asociaci&oacute;n Transpac&iacute;fico (TPP) y los <a href="http://www.eldiario.es/theguardian/millones-americanos-corrientes-Donald-Trump_0_492401514.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">efectos negativos que tienen sobre los trabajadores estadounidenses</a>. 
    </p><p class="article-text">
        Al principio esta afirmaci&oacute;n me sorprendi&oacute;. Evidentemente, sab&iacute;a que Trump estaba en contra de los tratados de libre comercio pero siempre pens&eacute; que los granjeros eran unos grandes defensores de los acuerdos comerciales, ya que Estados Unidos exporta grandes vol&uacute;menes de alimentos. Sin ir m&aacute;s lejos, los granjeros se opusieron al presidente Jimmy Carter cuando este decret&oacute; el embargo de las exportaciones de grano a Rusia. Adem&aacute;s, los lobistas de los agricultores siempre est&aacute;n presionando para que se permita exportar a Cuba.
    </p><p class="article-text">
         Sin embargo, las cosas han cambiado. Seg&uacute;n Perry, a los peque&ntilde;os agricultores los ahoga un grupo reducido pero poderos&iacute;simo de multinacionales de la alimentaci&oacute;n, y los tratados de libre comercio han fortalecido a estas empresas en detrimento de la agricultura familiar.
    </p><p class="article-text">
        Esta aterradora teor&iacute;a se confirm&oacute; hace algo m&aacute;s de un a&ntilde;o, cuando el organismo de apelaci&oacute;n de la Organizaci&oacute;n Mundial del Comercio termin&oacute; con una ley para los supermercados de Estados Unidos llamada &ldquo;etiquetado del pa&iacute;s de origen&rdquo; (COOL por sus siglas en ingl&eacute;s), que exig&iacute;a que en la etiqueta de la carne y de las verduras figurara el pa&iacute;s de origen de estos alimentos. A los granjeros estadounidenses les encantaba esta iniciativa, parec&iacute;a de sentido com&uacute;n. Sin previo aviso, una organizaci&oacute;n internacional oscura y partidaria de las grandes empresas la vet&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Cuando <a href="http://www.eldiario.es/internacional/Trump-firmara-renegociar-NAFTA-TPP_0_604740086.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Obama empez&oacute; a negociar su ansiado acuerdo TPP</a>, muchos de los agricultores que hab&iacute;an visto c&oacute;mo la OMC fulminaba la ley de etiquetado del pa&iacute;s de origen llegaron a la conclusi&oacute;n de que esa alianza representaba una nueva amenaza. El presidente sigui&oacute; insistiendo en la necesidad de aprobar ese acuerdo incluso despu&eacute;s de que la sucesora que &eacute;l mismo hab&iacute;a escogido, Hillary Clinton, tratara de convencer a sus votantes de que ella se opon&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Al estudiar el apoyo del Medio Oeste rural a Trump, Obama ha sido otro factor a tener en cuenta. Los habitantes de las ciudades ya no se acuerdan pero muchos peque&ntilde;os agricultores ultrajados lo votaron en 2008 porque pensaron que los iba a salvar.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><h3 class="article-text">La decepci&oacute;n con Obama</h3><p class="article-text">
        A diferencia de los otros pol&iacute;ticos de la capital, Obama parec&iacute;a comprender el problema cuando lleg&oacute; a la Casa Blanca. Prometi&oacute; hacer cumplir la legislaci&oacute;n antimonopolio a las grandes empresas de alimentaci&oacute;n y controlar las grandes operaciones de compra de ganado. 
    </p><p class="article-text">
        Rhonda Perry puntualiza que la agricultura era uno de los puntos del programa de su campa&ntilde;a: &ldquo;Parte de su programa electoral hablaba de frenar el poder de las grandes empresas y los monopolios que han creado. Hablaba de la necesidad de garantizar que los peque&ntilde;os agricultores operaran en los mercados de forma equitativa y compitieran en igualdad de condiciones. Nada de esto se cumpli&oacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En cambio, en esta &uacute;ltima campa&ntilde;a presidencial, la candidata dem&oacute;crata se present&oacute; como una aliada de las empresas mientras que el candidato republicano fingi&oacute; estar indignado con las despiadadas multinacionales.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los ciudadanos tienen la sensaci&oacute;n de que hemos perdido el control sobre las grandes empresas&rdquo;, indica Perry: &ldquo;Y est&aacute;n dispuestos a arriesgarse para frenarlas, incluso cuando desde muchos puntos de vista votar a Trump es una mala decisi&oacute;n&rdquo;. Le pregunt&eacute; si lo que quer&iacute;a decir es que votaron a Trump para recuperar el control sobre las empresas y me contest&oacute; que s&iacute;. &ldquo;La <em>corporatizaci&oacute;n</em> est&aacute; fuera de control y muchas personas votaron a Trump por este motivo&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">&iquest;Qu&eacute; tengo que perder?</h3><p class="article-text">
        No todos los estadounidenses del interior siguen esta l&oacute;gica pol&iacute;tica. Lo pude constatar en diciembre, durante un desayuno con los miembros del Lions Club de Macon, un pueblo situado en un condado al norte de Linn. El grupo se re&uacute;ne peri&oacute;dicamente en torno a unas mesas de cuadros rojos en la trastienda del Apple Basket Cafe. 
    </p><p class="article-text">
        Me contaron que esta habitaci&oacute;n sol&iacute;a albergar la imprenta del extinto peri&oacute;dico local. En una de las paredes se anuncian todos los otros clubes que suelen reunirse en el local: los Kiwanis, Optimist, Rotary; otra de las paredes cuelga una copia de una obra de Thomas Kinkade. Los miembros del club, hombres afables de mediana edad, empezaron la reuni&oacute;n con un juramento de lealtad y luego debatieron cu&aacute;l era el mejor plan para hacer lo que este tipo de asociaciones hacen: recaudar fondos para buenas causas.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s tarde hablaron de pol&iacute;tica. En general todos hab&iacute;an votado a Trump pero pocos lo apoyan incondicionalmente. Les preocupa qu&eacute; medidas impulsar&aacute; como presidente y no saben qu&eacute; pueden esperar de su mandato. Sin embargo, todos lo votaron a pesar de las reservas.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute;? Uno de los hombres me dijo que el motivo se pod&iacute;a resumir en una sola palabra: Hillary. Otro parafrase&oacute; la famosa propuesta de Trump a los votantes negros ya que tambi&eacute;n se identifica con ella: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; vas a perder si consigues propiciar el cambio?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n salieron a relucir los t&iacute;picos argumentos conservadores. Por ejemplo, el relativo a una Administraci&oacute;n que se entromete en la vida de los ciudadanos. Estos hombres conocen a granjeros que se quejan amargamente de la Agencia de Protecci&oacute;n del Medio Ambiente (EPA). &ldquo;No nos gusta que nos digan qu&eacute; tenemos que hacer y c&oacute;mo tenemos que hacerlo&rdquo;, dijo uno.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, no solo sacaron a relucir los t&iacute;picos lugares comunes republicanos. Tambi&eacute;n se quejaron de c&oacute;mo los grandes bancos evitaban ser englobados por la Corporaci&oacute;n Federal de Seguros de Dep&oacute;sitos. A lo largo de la conversaci&oacute;n usaron la expresi&oacute;n &ldquo;Goldman Sachs&rdquo; como una abreviatura verbal de riqueza e influencia. Asimismo, se quejaron de los multimillonarios que controlan la vida pol&iacute;tica del Estado. Era muy evidente que detestan <a href="http://www.eldiario.es/theguardian/idiotas-peligrosos-progresistas-comprender-estadounidenses_0_571843050.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">lo que ellos perciben como la altivez moral de los progresistas</a>. M&aacute;s de uno se present&oacute; como uno de los &ldquo;deplorables&rdquo; definidos por Hillary Clinton. 
    </p><h3 class="article-text">El derecho a ser un &ldquo;guarro repulsivo&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n era perceptible su resentimiento hacia los &ldquo;licenciados en las universidades de &eacute;lite del pa&iacute;s&rdquo; que se creen &ldquo;con el derecho de gestionar hasta el &uacute;ltimo detalle de la vida de los estadounidenses&rdquo;. El hombre que hizo esta afirmaci&oacute;n, un tipo que luc&iacute;a la gorra de los militares estadounidenses retirados, tambi&eacute;n me dijo que &ldquo;si quieres ser un guarro repulsivo, est&aacute;s en tu derecho&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Este &ldquo;derecho a ser aborrecible&rdquo; plantea una cuesti&oacute;n fascinante: para estos hombres los progresistas no son m&aacute;s que unos mojigatos bocazas, unos moralistas intolerantes que quieren que todo el pa&iacute;s siga sus reglas; es exactamente el mismo estereotipo de los progresistas cuando piensan en un conservador. 
    </p><p class="article-text">
        Todas las personas con las que habl&eacute; a lo largo de la ma&ntilde;ana parec&iacute;an dar por sentado que los progresistas se han apropiado de una moral que es injusta y que los sit&uacute;a en una posici&oacute;n de ventaja frente a los conservadores. Uno de los hombres se&ntilde;al&oacute; que los partidarios de Hillary fueron los que se expresaron con m&aacute;s contundencia y agresividad durante la campa&ntilde;a. &ldquo;Los conservadores no se atrev&iacute;an a opinar porque tem&iacute;an las cr&iacute;ticas de los progresistas&rdquo;, me dijo: &ldquo;Y Dios sabe que les hemos dado una lecci&oacute;n&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y un apunte curioso? Este mismo hombre explic&oacute; que en una ocasi&oacute;n, cuando era un ni&ntilde;o, pudo estrechar la mano de Harry Truman. A mediados de la d&eacute;cada de los cincuenta, su clase de primaria fue de excursi&oacute;n a Kansas City y el expresidente se reuni&oacute; con los alumnos. Le pregunt&eacute; qu&eacute; opinaba de un presidente dem&oacute;crata que, como &eacute;l ya sab&iacute;a, indign&oacute; a la derecha cuando decidi&oacute; prescindir de los servicios del general Douglas MacArthur. &ldquo;Uno de los mejores presidentes que hemos tenido&rdquo;, afirm&oacute;.
    </p><h3 class="article-text">El precio de la nostalgia</h3><p class="article-text">
        Mientras recorr&iacute;a estos pueblos del interior pens&eacute; que tal vez la nostalgia es un sentimiento inevitable. La grandeza del pasado, en contraste con la desolaci&oacute;n del presente, te sacude a cada paso que das. Los edificios s&oacute;lidos y bien construidos de la era de Benjamin Harrison se desmoronan. Tambi&eacute;n una enorme piscina construida durante el New Deal. Se respira esta misma nostalgia en el impresionante museo Disney de Marceline, que explica con todo lujo de detalles la relaci&oacute;n del cineasta con su pueblo natal (el pueblo fue tan amable y servicial que abri&oacute; el museo, que est&aacute; cerrado durante el invierno, especialmente para m&iacute;).
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n respir&eacute; esta nostalgia en la colecci&oacute;n de recuerdos de Harry Truman que llena el sal&oacute;n de la casa centenaria donde me aloj&eacute; durante mi visita. As&iacute; como en una tienda que descubr&iacute; durante mi viaje y que vende viejos equipos est&eacute;reo. El propietario estaba escuchando un disco de vinilo de <em>Stairway to Heaven</em> de <em>Led Zeppelin</em>, uno de los mejores ejemplos de nostalgia del rock cl&aacute;sico, en uno de esos bellos tocadiscos de la d&eacute;cada de los setenta. Me pregunt&oacute;, con un entusiasmo que no esperaba encontrar en ese entorno: &ldquo;&iquest;Has escuchado esto antes?&rdquo;.
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                </figure><p class="article-text">
        Tal vez al escribir este reportaje me he comportado como Walt Disney en la d&eacute;cada de los cincuenta. Como &eacute;l, he regresado a un paisaje familiar de mi infancia y he reflexionado sobre qu&eacute; le ha pasado a Estados Unidos y qu&eacute; le ha pasado a nuestra democracia.
    </p><p class="article-text">
        Tal vez la nostalgia es el problema. En Macon, conoc&iacute; a un dem&oacute;crata que me explic&oacute; que &ldquo;la gente quiere regresar a <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Mayberry" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mayberry&rdquo;. Hac&iacute;a referencia a la comunidad ficticia</a> del decorado del <em>Andy Griffith Show</em>; un programa que fue muy popular en la d&eacute;cada de los sesenta. Curiosamente, Mayberry se inspir&oacute; en un pueblo de Carolina del Norte, Mount Airy, que, como informaba <em>The Washington Post</em>, tambi&eacute;n se ha sumado a las filas de Trump. 
    </p><p class="article-text">
        Tal vez sea cierto, como creen muchos de mis amigos de izquierdas, que los habitantes de esta parte del pa&iacute;s sue&ntilde;an en secreto con regresar a esos tiempos en los que el Ku Klux Klan estaba en su mejor momento, o el guerrillero William Quantrill aterrorizaba a los habitantes de Kansas o Dred Scott [el primer esclavo estadounidense que demand&oacute; a sus amos] perd&iacute;a su batalla judicial. Podr&iacute;a ser que esto explique, en parte, el fen&oacute;meno Trump. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, me gustar&iacute;a hacer una propuesta distinta: la nostalgia no tiene por qu&eacute; ser reaccionaria. Querer que tu pueblo vuelva a florecer no va en contra del progresismo. Tampoco es reaccionario reconocer que tu pueblo no est&aacute; mejorando o que los progresistas de los a&ntilde;os cincuenta del siglo pasado lo hicieron mejor que los actuales.
    </p><p class="article-text">
        La nostalgia crece del siguiente modo (al menos para m&iacute;). Cuando viajo a esta parte del pa&iacute;s, siempre lo hago acompa&ntilde;ado de una gu&iacute;a WPA [una gu&iacute;a publicada por primera vez durante el New Deal por la principal agencia creada durante ese periodo]. Esta gu&iacute;a me permite encontrar los grandes logros arquitect&oacute;nicos de la era Roosevelt. Sol&iacute;a ir a los mismos restaurantes que le gustaban a Harry Truman (muchos de ellos han cerrado). Y ahora, constantemente, veo carteles de Trump, uno tras otro. Y me pregunto c&oacute;mo es posible que tantos partidarios de Truman hayan votado a un tipo con tics dictatoriales.
    </p><p class="article-text">
        Tal vez sue&ntilde;o en un Reino M&aacute;gico Progresista; un Medio Oeste no racista que vuelve a activarse, una zona rural con pueblos en los que los negocios florecen, tambi&eacute;n las tabernas, y son capaces de crear nuevos puestos de trabajo. 
    </p><p class="article-text">
        Sue&ntilde;o con un Estado en el que las grandes cadenas no han provocado el cierre de los peque&ntilde;os negocios. Sue&ntilde;o con una econom&iacute;a en la que los trabajadores pueden formar sindicatos y comprarse un coche nuevo cada dos a&ntilde;os y en la que los agricultores est&aacute;n protegidos por leyes y los empresarios no pueden hacer triqui&ntilde;uelas para reducir los salarios de los trabajadores y jugar con el destino de localidades desesperadas. 
    </p><p class="article-text">
        Tal vez es otra utop&iacute;a imposible. El sue&ntilde;o brillante pero imposible de regresar a Mayberry. Yo creo que no. 
    </p><p class="article-text">
        Traducido por Emma Reverter
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Thomas Frank]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/intolerancia-izquierda-trump-walt-disney_1_3607792.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Feb 2017 18:39:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La victoria de Trump vista desde el pueblo natal de Walt Disney]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[The Guardian,Estados Unidos,Donald Trump]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Si los demócratas hubiesen querido ganar la elección, habrían preparado a otro candidato]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/donald-trump-casa-blanca-liberales_129_3740596.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/acdcc543-e96e-4337-8d07-dd901e7514af_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Si los demócratas hubiesen querido ganar la elección, habrían preparado a otro candidato"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Hillary Clinton no era la candidata adecuada: una tecnócrata que ofrecía pequeños ajustes cuando lo que quería la gente era darle con un mazo a la maquinaria"</p><p class="subtitle">"Escoger a Clinton fue un signo de que los demócratas no hablaban en serio sobre el riesgo Trump, que el oportunismo del partido tenía prioridad sobre el bienestar del país, o las dos cosas"</p><p class="subtitle">"Los partidarios de Clinton en los medios de comunicación tampoco ayudaron demasiado. Fue extraño que una candidata tan poco popular contara con un respaldo tan robusto"</p></div><p class="article-text">
        Hace un mes intent&eacute; escribir una columna en la que propon&iacute;a apodos crueles para el ahora presidente electo Donald Trump. Despu&eacute;s de los hirientes sobrenombres con que &eacute;l se refer&iacute;a a los dem&aacute;s, me pareci&oacute; gracioso devolverle un poco de su propia medicina.
    </p><p class="article-text">
        No tuve &eacute;xito. Hay una oscuridad alrededor de Trump que anula ese tipo de humor: una estupidez tan desconcertante, una incompetencia tan inmensa que ning&uacute;n insulto puede adentrarse en sus profundidades.
    </p><p class="article-text">
        Trump ha protagonizado una de las campa&ntilde;as presidenciales m&aacute;s pat&eacute;ticas de la historia. No me refiero a su<a href="https://www.theguardian.com/us-news/2016/sep/02/donald-trump-atlantic-city-casinos-taj-mahal-plaza-bankruptcy" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> tan criticada forma de hacer negocios</a> ni a sus comentarios de mal gusto sobre las mujeres. Estoy hablando desde un punto de vista estrictamente t&eacute;cnico: este hombre dividi&oacute; a su propio partido. Su congreso republicano fue un desastre. No ten&iacute;a bases desde las que hablar. La lista de celebridades, especialistas y delegados que lo acompa&ntilde;aron durante la campa&ntilde;a era extremadamente peque&ntilde;a. Sin necesidad, Trump insult&oacute; a incontables grupos de personas: mujeres, latinos, musulmanes, personas discapacitadas, madres con beb&eacute;s que lloran, la familia de Bush, conservadores del estilo de George Will... Incluso se las ingeni&oacute; para perder el apoyo de Glenn Beck.
    </p><p class="article-text">
        Y ahora va a ser el presidente de los Estados Unidos. La mujer que nos pintaban como<a href="https://www.theguardian.com/us-news/2016/jan/04/bill-clinton-new-hampshire-campaign-trail-hillary" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> la candidata mejor calificada de todos los tiempos</a> perdi&oacute; contra el candidato peor calificado de todos los tiempos. La flor y nata de la sociedad se encolumn&oacute; detr&aacute;s de Hillary pero no alcanz&oacute;. Aquel hombre tan incompetente que hasta se hac&iacute;a dif&iacute;cil insultarlo ahora se sentar&aacute; en el despacho presidencial, desde donde emitir&aacute; sus veredictos de juez de concurso de belleza sobre los ilustres y sabios miembros del viejo orden.
    </p><h3 class="article-text">&iquest;Qu&eacute; hay de positivo?</h3><p class="article-text">
        &iquest;Hay un lado positivo en la victoria de Trump? Despu&eacute;s de todo, millones de personas de bien votaron por &eacute;l. Tal vez el nuevo presidente est&eacute; a la altura de esa gran estima que le tienen. Trump se ha comprometido a &ldquo;limpiar el pantano&rdquo; de la corrupci&oacute;n de Washington y, tal vez, realmente emprenda esa tarea. Adem&aacute;s, Trump ha prometido que renegociar&aacute; el Tratado de Libre Comercio de Am&eacute;rica del Norte (NAFTA, por sus siglas en ingl&eacute;s). Tal vez eso tambi&eacute;n ocurra. Tal vez consiga tantas victorias en nuestro nombre (como alguna vez lo predijo en un discurso de campa&ntilde;a) que vamos a hartarnos de tanto ganar.
    </p><p class="article-text">
        Pero no nos enga&ntilde;emos. No vamos a ganar nada. Lo que pas&oacute; el martes fue un desastre para el liberalismo y para el mundo. Todos vamos a tener razones para arrepentirnos de la llegada de Trump al trono presidencial en cuanto empiece a arreglar cuentas con sus antiguos rivales, a provocar peleas con otros pa&iacute;ses y a largar su escuadr&oacute;n especial de polic&iacute;as de deportaci&oacute;n sobre diferentes grupos de personas.
    </p><p class="article-text">
        Ahora debemos concentrarnos en la pregunta obvia: &iquest;Qu&eacute; es lo que sali&oacute; tan mal? &iquest;Qu&eacute; clase de insensatez se adue&ntilde;&oacute; de nuestros l&iacute;deres dem&oacute;cratas mientras se encaminaban a perder la que, seg&uacute;n nos dijeron, era la elecci&oacute;n presidencial m&aacute;s importante de nuestra vida?
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Empecemos por el principio. &iquest;Por qu&eacute;, de entre todos los candidatos, ten&iacute;a que ser Hillary Clinton? S&iacute;, tiene un curr&iacute;culum impresionante; s&iacute;, trabaj&oacute; muy duro en la campa&ntilde;a electoral. Pero precisamente Clinton no era la candidata indicada para esta coyuntura de rabia y populismo. Clinton era parte de Washington cuando el pa&iacute;s ped&iacute;a a gritos alguien ajeno a la pol&iacute;tica. Clinton era una tecn&oacute;crata que ofrec&iacute;a ajustes de precisi&oacute;n cuando lo que el pa&iacute;s quer&iacute;a era darle con un mazo a la m&aacute;quina.
    </p><p class="article-text">
        Hillary fue la candidata dem&oacute;crata porque era su turno y porque su victoria habr&iacute;a hecho subir un pelda&ntilde;o a todos los dem&oacute;cratas de Washington. Las posibilidades de ganar de Hillary siempre fueron un tema secundario, algo que se daba por descontado. Si ganar la elecci&oacute;n hubiera sido la principal preocupaci&oacute;n de los dem&oacute;cratas, hubiesen preparado a otros candidatos m&aacute;s adecuados. Estaba Joe Biden, con su discurso poderoso, claro y sincero; y estaba Bernie Sanders, una figura inspiradora y libre de esc&aacute;ndalos. Probablemente cualquiera de los dos hubiera derrotado a Trump, pero ninguno de ellos serv&iacute;a para los intereses del poder pol&iacute;tico de los dem&oacute;cratas.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que los l&iacute;deres dem&oacute;cratas convirtieron a Hillary en su candidata aun cuando sab&iacute;an de su estrecha relaci&oacute;n con los bancos, de su propensi&oacute;n a la guerra y de su punto d&eacute;bil en el tema del comercio exterior. Trump se dedic&oacute; a explotar al m&aacute;ximo cada una de esas aristas. Los l&iacute;deres dem&oacute;cratas eligieron a Hillary a pesar de que sab&iacute;an del servidor privado de correos electr&oacute;nicos. La eligieron a pesar de que los que sab&iacute;an algo sobre la<a href="http://www.eldiario.es/theguardian/Wikileaks-Clinton-intentaron-enriquecerse-fundacion_0_574293247.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Fundaci&oacute;n Clinton</a> sospechaban que la suya era una candidatura dudosa.
    </p><p class="article-text">
        Tratar de imponer a un candidato de esta &iacute;ndole, al mismo tiempo que se grita a los cuatro vientos que el republicano es un monstruo de la derecha, es invitar a la desconfianza. Si Trump es un fascista, como a menudo dicen los liberales, los dem&oacute;cratas deber&iacute;an haber puesto a su mejor jugador para tratar de detenerlo y no a una dem&oacute;crata de poca monta, elegida porque le tocaba. 
    </p><h3 class="article-text">Los dem&oacute;cratas no tomaron en serio a Trump</h3><p class="article-text">
        Escoger a Clinton fue un signo de que los dem&oacute;cratas no hablaban en serio sobre el riesgo Trump, que el oportunismo del partido ten&iacute;a prioridad sobre el bienestar del pa&iacute;s, o las dos cosas.
    </p><p class="article-text">
        Los partidarios de Clinton en los medios de comunicaci&oacute;n tampoco ayudaron demasiado. Siempre me pareci&oacute; extra&ntilde;o que una candidata tan poco popular contara con un respaldo tan robusto y un&aacute;nime en las editoriales y p&aacute;ginas de opini&oacute;n de los peri&oacute;dicos, pero fue el entusiasmo de los medios lo que realmente la perjudic&oacute;. Repitieron los mismos argumentos una y otra vez, hasta dos o tres veces por d&iacute;a, eliminando cualquier opini&oacute;n o matiz en contra. Leer el peri&oacute;dico era como sintonizar una radio con propaganda de la Guerra Fr&iacute;a. Esto era lo que escrib&iacute;an:
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2"><em>Hillary prácticamente no tiene fallos. Una líder sin igual de blanco inmaculado, una <a href="http://www.nytimes.com/2016/11/04/us/politics/hillary-clinton-lawyer.html?_r=1" target="_blank">súper abogada</a>, una gran <a href="http://www.nytimes.com/2015/12/28/us/politics/how-hillary-clinton-went-undercover-to-examine-race-in-education.html" target="_blank">benefactora de las mujeres</a> y los niños y una <a href="http://www.nytimes.com/2016/10/21/us/politics/hillary-clinton-women.html" target="_blank">guerrera </a>de la justicia social.</em><br/><br/><em>Los <a href="http://www.vox.com/policy-and-politics/2016/11/4/13500018/clinton-email-scandal-bullshit" target="_blank">escándalos </a>contra ella son todos mentira.</em><br/><br/><em>La <a href="http://www.nytimes.com/2016/11/05/opinion/donald-trumps-denial-of-economic-reality.html?ref=opinion" target="_blank">economía va bien</a>/ Estados Unidos <a href="http://www.nytimes.com/2016/10/26/opinion/donald-trump-alien-to-all-thats-great.html" target="_blank">sigue siendo grande</a>.</em><br/><br/><em>La clase trabajadora <a href="http://fivethirtyeight.com/features/the-mythology-of-trumps-working-class-support/" target="_blank">no apoya a Trump</a></em><br/><br/><em>Si alguno le da su apoyo, solo es porque son seres humanos deleznables. El<a href="http://www.vox.com/policy-and-politics/2016/10/15/13286498/donald-trump-voters-race-economic-anxiety" target="_blank"> racismo es la única razón posible</a> para alinearse detrás del republicano.</em><br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        &iquest;<a href="http://www.nytimes.com/2016/08/08/business/balance-fairness-and-a-proudly-provocative-presidential-candidate.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Por qu&eacute; fall&oacute; la cruzada period&iacute;stica</a>? El cuarto poder se uni&oacute; en un mismo frente con un consenso profesional in&eacute;dito. La prensa eligi&oacute; insultar al otro bando en vez de entender qu&eacute; lo mov&iacute;a. Transformaron las columnas de opini&oacute;n en un veh&iacute;culo para jactarse de los altos valores morales. Con semejante enfoque, &iquest;qu&eacute; pudo haber salido mal?
    </p><p class="article-text">
        Si hici&eacute;ramos esta misma pregunta en t&eacute;rminos m&aacute;s generales, estar&iacute;amos ante el mayor misterio de 2016. La clase profesional de Estados Unidos se pas&oacute; todo el a&ntilde;o marchando detr&aacute;s de una profesional s&uacute;per competente (que al final no result&oacute; tan competente) y acallando o insultando a cualquiera que no aceptara sus opiniones. Perdieron. Tal vez sea hora de pensar si no fueron esas escandalosas muestras de superioridad moral, proferidas desde una posici&oacute;n de elevado status social, las que ahuyentaron a la gente.
    </p><p class="article-text">
        Otro problema m&aacute;s grave a&uacute;n es la complacencia cr&oacute;nica que, durante a&ntilde;os, se ha comido al liberalismo estadounidense desde dentro, una arrogancia que les dice a los dem&oacute;cratas que no deben hacer nada diferente, que no deben dar nada a nadie excepto a sus amigos a bordo del avi&oacute;n de Google y a esas agradables personas de Goldman Sachs. 
    </p><p class="article-text">
        Al resto nos tratan como si no tuvi&eacute;ramos nada m&aacute;s que ir y votar con entusiasmo dici&eacute;ndonos que ellos son la&nbsp;<a href="http://www.nytimes.com/2016/10/16/magazine/hillary-clinton-campaign-final-weeks.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;&uacute;ltima l&iacute;nea de defensa&rdquo;</a> entre nosotros y el fin del mundo. Es el liberalismo de los ricos. Le ha fallado a la clase media. Basta ya de dem&oacute;cratas c&oacute;modos y de su c&oacute;modo sistema en Washington. Basta ya de Clintonismo y de su orgulloso aire de clase profesional virtuosa. &iexcl;Basta!
    </p><p class="article-text">
        <strong>Thomas Frank es el autor de Listen, Liberal (Escucha, liberal) </strong><a href="http://listenliberal.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Listen, Liberal </a><em>Escucha, liberal</em>
    </p><p class="article-text">
        Traducido por Francisco de Z&aacute;rate
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Thomas Frank]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/donald-trump-casa-blanca-liberales_129_3740596.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 13 Nov 2016 18:57:13 +0000]]></pubDate>
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