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    <title><![CDATA[elDiario.es - Gaspar Llamazares]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/gaspar_llamazares/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Gaspar Llamazares]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Más solidaridad, más cohesión y más cooperación: reformar la financiación autonómica para gobernar mejor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/solidaridad-cohesion-cooperacion-reformar-financiacion-autonomica-gobernar-mejor_129_12943369.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/297473f9-a5f5-48f6-88b6-83a2d48f076a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Más solidaridad, más cohesión y más cooperación: reformar la financiación autonómica para gobernar mejor"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Reformar la financiación autonómica no resolverá por sí sola todos los problemas territoriales, pero es una condición necesaria para garantizar gobernabilidad, igualdad real y un proyecto común creíble</p></div><p class="article-text">
        El actual sistema de financiaci&oacute;n de las comunidades aut&oacute;nomas de r&eacute;gimen com&uacute;n, aprobado mediante la Ley 22/2009, de 18 de diciembre, entr&oacute; en vigor en 2009 y, aunque su aplicaci&oacute;n plena se despleg&oacute; progresivamente en los a&ntilde;os posteriores, no ha sido objeto de revisi&oacute;n ni actualizaci&oacute;n desde entonces, a pesar de que la propia normativa preve&iacute;a su revisi&oacute;n cada cinco a&ntilde;os. Este sistema, que afecta a todas las comunidades aut&oacute;nomas salvo Pa&iacute;s Vasco y Navarra, regidas por el Concierto y el Convenio Econ&oacute;mico respectivamente, se encuentra hoy claramente obsoleto y prorrogado de facto, al no responder adecuadamente a los cambios demogr&aacute;ficos, econ&oacute;micos y sociales producidos en los &uacute;ltimos quince a&ntilde;os. Su mantenimiento sin reforma ha generado crecientes desequilibrios territoriales, tensiones fiscales y problemas de suficiencia financiera, convirti&eacute;ndose en uno de los principales focos de debate pol&iacute;tico e institucional en Espa&ntilde;a y evidenciando la urgente necesidad de una reforma integral que garantice equidad, suficiencia y corresponsabilidad fiscal entre territorios. 
    </p><p class="article-text">
        Vuelve a ocupar el centro del debate pol&iacute;tico el sistema de financiaci&oacute;n de las comunidades aut&oacute;nomas, y conviene empezar subrayando una obviedad que no siempre se dice: que hoy estemos discutiendo sobre financiaci&oacute;n, equidad fiscal y gobernabilidad es, en s&iacute; mismo, un avance democr&aacute;tico. Especialmente si se compara con el clima pol&iacute;tico polarizado de 2017, cuando la conversaci&oacute;n p&uacute;blica estaba secuestrada por la confrontaci&oacute;n identitaria, la unilateralidad y el riesgo real de ruptura territorial del Estado. Debatir sobre c&oacute;mo se reparten los recursos, c&oacute;mo se garantiza la igualdad de servicios p&uacute;blicos y c&oacute;mo se refuerza la cohesi&oacute;n social es, sin duda, una discusi&oacute;n m&aacute;s sana y productiva para el conjunto del pa&iacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, este debate vuelve a estar atravesado por dos pulsiones que lo empobrecen gravemente: el cinismo y la histeria. El cinismo aparece cuando se afirma, con solemnidad impostada, que cualquier reforma del sistema de financiaci&oacute;n solo puede plantearse en marcos estrictamente multilaterales, como si la historia reciente del Estado auton&oacute;mico no demostrara exactamente lo contrario. Ninguna reforma relevante del sistema de financiaci&oacute;n se ha gestado sin impulsos bilaterales previos, ni con gobiernos del PSOE ni del PP. Ocurri&oacute; con los grandes acuerdos de los a&ntilde;os noventa y con el modelo aprobado durante el primer gobierno de Jos&eacute; Mar&iacute;a Aznar, cuando el objetivo prioritario era consolidar una mayor&iacute;a parlamentaria estable y a eso se le llamaba, sin ning&uacute;n rubor, &ldquo;gobernabilidad&rdquo;. Lo que ayer se entend&iacute;a como pragmatismo pol&iacute;tico hoy se presenta interesadamente como claudicaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        La histeria, por su parte, adopta varias formas. La m&aacute;s ruidosa es la del anticatalanismo expl&iacute;cito o latente, que reaparece de manera casi autom&aacute;tica cada vez que Catalu&ntilde;a entra en una negociaci&oacute;n relevante con el Estado. Se construye as&iacute; un relato de privilegios inexistentes, agravio comparativo y deslealtad permanente que ignora deliberadamente los datos b&aacute;sicos del sistema y alimenta una confrontaci&oacute;n emocional que apenas oculta objetivos partidistas. Esta histeria identitaria no solo distorsiona el debate, sino que bloquea cualquier posibilidad de acuerdo racional y duradero. 
    </p><p class="article-text">
        A esta se suma una segunda forma de histeria, aparentemente m&aacute;s t&eacute;cnica pero igual de enga&ntilde;osa: la de denunciar una supuesta ruptura de la igualdad territorial cuando las propuestas que se est&aacute;n discutiendo se basan, una vez m&aacute;s, en el criterio de poblaci&oacute;n ajustada y en el aumento de la participaci&oacute;n de las comunidades aut&oacute;nomas en los grandes impuestos del Estado, como el IRPF o el IVA. Es dif&iacute;cil sostener que se est&eacute; hablando de privilegios fiscales cuando lo que se plantea es reforzar la corresponsabilidad tributaria y mejorar la suficiencia financiera de los servicios p&uacute;blicos fundamentales, especialmente sanidad, educaci&oacute;n y dependencia. 
    </p><p class="article-text">
        En este contexto resulta llamativo el uso recurrente del fantasma del &ldquo;concierto econ&oacute;mico para Catalu&ntilde;a&rdquo;. Se invoca como amenaza inminente algo que no est&aacute; en ning&uacute;n texto, no figura en ning&uacute;n proyecto normativo y, sencillamente, no se le espera. El concierto econ&oacute;mico es un r&eacute;gimen singular, con ra&iacute;ces hist&oacute;ricas muy concretas, que afecta hoy al Pa&iacute;s Vasco y Navarra y que no forma parte del debate real sobre la financiaci&oacute;n auton&oacute;mica. 
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                Financiación                            </span>
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        Agitar este espantajo sirve &uacute;nicamente para desinformar, generar miedo y desplazar el foco de la discusi&oacute;n sobre los verdaderos problemas del sistema de financiaci&oacute;n auton&oacute;mica. Lo que s&iacute; puede y debe ser objeto de debate es un elemento novedoso en Espa&ntilde;a, pero perfectamente conocido y aplicado en otros Estados descentralizados como Alemania: la introducci&oacute;n de una ordinalidad corregida. No se trata de que quien m&aacute;s aporta reciba m&aacute;s en t&eacute;rminos absolutos, sino de garantizar que ninguna comunidad vea deteriorada su posici&oacute;n relativa hasta niveles que queden claramente por debajo de la media tras el proceso de redistribuci&oacute;n. Es decir, preservar un suelo razonable de retorno para las comunidades con mayor capacidad fiscal, sin renunciar en ning&uacute;n caso a la solidaridad interterritorial. Esta idea, con distintos matices, ha sido defendida en programas electorales de diversas formaciones pol&iacute;ticas, y no solo en Catalu&ntilde;a, lo que demuestra que no responde a un capricho coyuntural, sino a un debate pol&iacute;tico maduro y transversal. 
    </p><p class="article-text">
        Resulta igualmente significativo lo que no aparece con fuerza en la discusi&oacute;n p&uacute;blica: la necesidad de avanzar en una cierta armonizaci&oacute;n fiscal. La competencia fiscal a la baja entre comunidades, especialmente en los impuestos patrimoniales, ha generado din&aacute;micas de dumping que erosionan la capacidad redistributiva del Estado y penalizan a los territorios que apuestan por mantener servicios p&uacute;blicos fuertes. Esta cuesti&oacute;n es inc&oacute;moda para muchos, pero indispensable si se quiere un sistema justo, sostenible y coherente con los principios de igualdad y solidaridad que proclama la Constituci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        No deber&iacute;a mezclarse, en ning&uacute;n caso, el leg&iacute;timo debate sobre el sistema de financiaci&oacute;n auton&oacute;mica con el ansia de parte de la oposici&oacute;n &mdash;y sorprendentemente tambi&eacute;n de alg&uacute;n presidente auton&oacute;mico socialista&mdash; por dar por acabada una legislatura antes de tiempo. Vincular la reforma de la financiaci&oacute;n a estrategias de desgaste pol&iacute;tico o a c&aacute;lculos electorales de corto plazo es profundamente irresponsable. El sistema actual est&aacute; caducado, genera desigualdades crecientes y castiga tanto a las comunidades infrafinanciadas como a aquellas que sienten que su esfuerzo fiscal no se ve razonablemente reconocido. Reformarlo no es una concesi&oacute;n coyuntural, sino una obligaci&oacute;n estructural del Estado. 
    </p><p class="article-text">
        Desde una perspectiva progresista y solidaria, la reforma del sistema de financiaci&oacute;n auton&oacute;mica debe entenderse como una herramienta para fortalecer la cohesi&oacute;n territorial, mejorar la calidad de los servicios p&uacute;blicos y reforzar la legitimidad democr&aacute;tica del Estado auton&oacute;mico. No se trata de enfrentar territorios, sino de construir un marco de reglas m&aacute;s justo, transparente y estable, capaz de adaptarse a los cambios demogr&aacute;ficos, econ&oacute;micos y sociales del pa&iacute;s. En ese sentido, resulta imprescindible introducir mejoras que reconozcan con mayor precisi&oacute;n las realidades territoriales diferenciales: la fragmentaci&oacute;n y la insularidad de comunidades como Baleares y Canarias, los sobrecostes derivados de la condici&oacute;n ultraperif&eacute;rica de Canarias, as&iacute; como los desaf&iacute;os estructurales de la despoblaci&oacute;n y el envejecimiento en amplias zonas del interior y del medio rural. Atender adecuadamente estas singularidades no significa privilegiar a unos territorios sobre otros, sino garantizar que todos dispongan de los recursos necesarios para prestar servicios p&uacute;blicos equivalentes en condiciones comparables. La solidaridad no puede basarse en agravios permanentes ni en discursos morales vac&iacute;os, sino en mecanismos objetivos, revisables y equitativos. 
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a necesita menos ruido y m&aacute;s pol&iacute;tica; menos histeria y m&aacute;s datos; menos cinismo y m&aacute;s voluntad de acuerdo. Reformar la financiaci&oacute;n auton&oacute;mica no resolver&aacute; por s&iacute; sola todos los problemas territoriales, pero es una condici&oacute;n necesaria para garantizar gobernabilidad, igualdad real y un proyecto com&uacute;n cre&iacute;ble. Y precisamente por eso, hacerlo bien &mdash;desde el di&aacute;logo, la corresponsabiilidad y la justicia fiscal&mdash; es una tarea inaplazable.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gaspar Llamazares, José Manuel Corrales]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/solidaridad-cohesion-cooperacion-reformar-financiacion-autonomica-gobernar-mejor_129_12943369.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 29 Jan 2026 05:01:58 +0000]]></pubDate>
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    </item>
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      <title><![CDATA[El pensamiento mágico en la derecha española]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/pensamiento-magico-derecha-espanola_129_10306093.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a4b7421b-2698-4b29-beec-4a1f2ac1d89b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El pensamiento mágico en la derecha española"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El pensamiento mágico consiste en la pretensión de llegar a una conclusión basándose en causas sobrenaturales y sin base científica</p><p class="subtitle">La Confederación del Guadalquivir, al Parlamento andaluz: ampliar regadíos en Doñana es “incompatible con la ley</p></div><p class="article-text">
        El pensamiento m&aacute;gico se ha incorporado con mayor protagonismo a la pol&iacute;tica como consecuencia de la reciente cadena de acontecimientos catastr&oacute;ficos, como han sido desde la crisis financiera a la pandemia, la guerra y la emergencia clim&aacute;tica, pero sobre todo por la impotencia de la pol&iacute;tica para conciliar la econom&iacute;a con la salud y las condiciones sociales de la mayor&iacute;a y con los conocimientos cient&iacute;ficos, cuanto menos en paliar sus consecuencias y mucho menos para prevenirlas.
    </p><p class="article-text">
        Ante la incertidumbre, el riesgo y la emergencia derivadas del actual estado de crisis, la pol&iacute;tica se ha visto desbordada, y como consecuencia impugnada y m&aacute;s recientemente sustituida por el recurso f&aacute;cil del populismo. Una alternativa a la pol&iacute;tica en democracia que se crece en los momentos de crisis. En este caso con un relato populista basado en el pensamiento m&aacute;gico, que o bien niega la gravedad de los datos y los hechos de la realidad o que simplemente los oculta mediante una cortina de humo de bulos y teor&iacute;as de la conspiraci&oacute;n, y sobre todo, que cuando se impone la necesidad de adoptar medidas restrictivas o de cambio cultural al objeto de paliarlas o prevenirlas, las rechaza por falsas o exageradas. En &uacute;ltima instancia recurre a la descalificaci&oacute;n de los t&eacute;cnicos, los profesionales y de la ciencia, as&iacute; como de la legislaci&oacute;n y de los organismos e instituciones estatales e internacionales que las promueven y respaldan. Esto es en definitiva lo que ha predominado como reacci&oacute;n populista a la cadena de cat&aacute;strofes de los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Y todo a pesar de que la gesti&oacute;n de dicha cadena de crisis por parte del gobierno de coalici&oacute;n, si bien con las limitaciones l&oacute;gicas de su car&aacute;cter novedoso y de la incertidumbre, ha sido m&aacute;s que correcta y en algunos casos extraordinaria como ocurri&oacute; con la vacunaci&oacute;n, los ERTEs, los fondos europeos y la excepci&oacute;n ib&eacute;rica en la actual crisis energ&eacute;tica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, este mismo relato se ha prolongado en los casos concretos m&aacute;s recientes con la pretensi&oacute;n de anteponer el mercado de la alimentaci&oacute;n a la salud y al medio ambiente, como con pretensiones como la regularizaci&oacute;n de regad&iacute;os ilegales en Do&ntilde;ana y la flexibilizaci&oacute;n de la legislaci&oacute;n sobre la tuberculosis bovina en Castilla y Le&oacute;n, nada menos que por parte de sus respectivos gobiernos de la derecha al rebufo de la ultraderecha. Por eso, no es de extra&ntilde;ar la atribuci&oacute;n por parte del nacional populismo a los compromisos del milenio y a la agenda 2030 de la ONU de las m&aacute;s oscuras intenciones al servicio del llamado contubernio globalista.
    </p><p class="article-text">
        Un modelo de pensamiento que tampoco es nuevo en pol&iacute;tica, en particular en la pol&iacute;tica econ&oacute;mica neoliberal donde, m&aacute;s all&aacute; de sus pretensiones cient&iacute;ficas, sobre todo en la etapa m&aacute;s reciente de financiarizaci&oacute;n de la econom&iacute;a, cada vez est&aacute; m&aacute;s presente la &uacute;ltima ratio de los designios inescrutables del dios del mercado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El pensamiento m&aacute;gico tambi&eacute;n se ha ido extendiendo como una mancha de aceite al conjunto de la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola, tanto en relaci&oacute;n a las causas que animaron la moci&oacute;n de censura que derrib&oacute; al gobierno de Mariano Rajoy, como en particular sobre las intenciones del gobierno de coalici&oacute;n as&iacute; como de la mayor&iacute;a parlamentaria de investidura y m&aacute;s en concreto por parte de los estigmatizados comunistas, as&iacute; como de los nacionalistas y de los independentistas.
    </p><p class="article-text">
        No en vano se han ido acu&ntilde;ando los t&eacute;rminos peyorativos que los simbolizan como son el gobierno socialcomunista, la disyuntiva de Espa&ntilde;a o S&aacute;nchez y m&aacute;s recientemente con el objetivo de la derogaci&oacute;n del sanchismo, t&eacute;rminos que remiten en &uacute;ltima instancia al guerracivilismo de la dictadura y a la crisis pol&iacute;tica de pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina, que en nada tienen que ver con la situaci&oacute;n actual de la democracia espa&ntilde;ola.
    </p><p class="article-text">
        Este relato tambi&eacute;n pretende traer a la actualidad pol&iacute;tica, a medio camino entre el pensamiento simb&oacute;lico y el racional, una suerte de realismo m&aacute;gico sobre la actualidad de la presencia de los herederos del terrorismo de ETA y de la declaraci&oacute;n de independencia de Catalu&ntilde;a,&nbsp;precisamente en el momento en que tanto la una como la otra no solo pertenecen al pasado, sino que se encuentran bajo m&iacute;nimos en cuando a sus condiciones de posibilidad.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado y parad&oacute;jicamente, al tiempo que se niega la dimensi&oacute;n y las consecuencias de las cat&aacute;strofes reales se trata de construir un relato catastr&oacute;fico ficticio en oposici&oacute;n a la favorable realidad econ&oacute;mica y pol&iacute;tica, que tan pronto intenta retorcer los datos del crecimiento econ&oacute;mico y de empleo como si se tratase m&aacute;s que de una recesi&oacute;n al borde de la ruina, agitando con ello la incertidumbre y el malestar provocados por las restricciones en salud p&uacute;blica y medio ambiente y el incremento de los precios en segmentos de la poblaci&oacute;n, cuando los organismos nacionales e internacionales respaldan la gesti&oacute;n econ&oacute;mica y en especial el plan de protecci&oacute;n de los colectivos vulnerables por parte del gobierno como un ejemplo a seguir en materias como la reforma laboral o la viabilidad de las pensiones. Incluso han llegado a denominar al propio gobierno de coalici&oacute;n como una verdadera dictadura, en contra de los baremos de las organizaciones internacionales de derechos humanos que la sit&uacute;an entre las democracias de mayor calidad, agitando incluso el espectro del peligro de fraude electoral, y todo por un pu&ntilde;ado de irregularidades en un sistema electoral de los m&aacute;s seguros de nuestro entorno democr&aacute;tico. Y lo hacen los mismos que compararon la magnitud del golpe contra el Capitolio para detener un resultado adverso con las concentraciones de 'rodea el Congreso' en Espa&ntilde;a. En las fechas m&aacute;s recientes deformando hasta el extremo la imagen del presidente S&aacute;nchez hasta calificarlo como un tirano sin escr&uacute;pulos. Todo ello entre la realidad deformada del callej&oacute;n del gato de Valle Incl&aacute;n, el realismo m&aacute;gico de la novela latinoamericana y la realidad alternativa del populismo de Donald Trump.
    </p><p class="article-text">
        La conclusi&oacute;n de tal elaboraci&oacute;n delirante por parte de la derecha es en definitiva la caracterizaci&oacute;n del gobierno como la m&aacute;s acabada representaci&oacute;n del mal. De un mal que atraer&iacute;a por s&iacute; mismo a las cat&aacute;strofes. En palabras de la portavoz de Ciudadanos In&eacute;s Arrimadas, recientemente dimitida, un gobierno y un presidente &ldquo;gafes&rdquo; que es necesario derribar cuanto antes, para que con ello desaparezca la mala suerte que, al parecer, solo afectar&iacute;a a nuestro pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que hasta ahora, tanto la r&eacute;plica consistente en la dulcificaci&oacute;n de una realidad contradictoria, como la de la deformaci&oacute;n de la imagen del oponente no han hecho otra cosa que engordar el monstruo de esta estrategia populista de la oposici&oacute;n. Quiz&aacute; sea tiempo de recurrir al realismo pol&iacute;tico y para ello de defender la continuidad y la profundizaci&oacute;n de los proyectos de reforma econ&oacute;mica y social y de ampliaci&oacute;n de derechos pol&iacute;ticos desarrollados por el gobierno de coalici&oacute;n en esta legislatura.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Reconociendo tambi&eacute;n los errores propios que van desde el exceso de confianza en la mayor&iacute;a de investidura, en concreto a la dependiente de la pol&iacute;tica catalana, al funcionamiento compartimentalizado de la coalici&oacute;n de gobierno y hasta algunos saltos en el vac&iacute;o como la <a href="https://www.eldiario.es/politica/sanchez-pacta-marruecos-evitar-ofende-parte-polemicas-sahara-ceuta-melilla_1_9918488.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">renuncia al refer&eacute;ndum del S&aacute;hara</a>, a cambio de compromisos et&eacute;reos de Marruecos, o la <a href="https://www.eldiario.es/politica/claves-reformas-si-si-analizadas-penalistas-consentimiento-penas-proporcionalidad_1_10121608.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reforma del C&oacute;digo Penal </a>tanto en la ley de 'solo s&iacute; es s&iacute;' como de la malversaci&oacute;n de fondos p&uacute;blicos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gaspar Llamazares]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/pensamiento-magico-derecha-espanola_129_10306093.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 19 Jun 2023 04:01:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El pensamiento mágico en la derecha española]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Partidos Políticos,Crisis,Pedro Sánchez,Política,UE - Unión Europea]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La atención primaria en la era de los códigos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/atencion-primaria-codigos_129_10064829.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b75096af-f676-4e18-9e1c-3e0704941dc7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La atención primaria en la era de los códigos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La cuestión de fondo del problema sanitario es la abrumadora orientación (casi monográfica) de la asistencia sanitaria pública y privada a la curación de la enfermedad. Como consecuencia de ello se ha producido la deriva tecnológica, farmacológica y hospitalaria del conjunto de la asistencia sanitaria moderna</p><p class="subtitle">Las organizaciones sociales convocan otra manifestación el domingo en Madrid contra el “deterioro” de la sanidad pese al fin de la huelga</p></div><p class="article-text">
        Ahora que se van firmando acuerdos entre la representaci&oacute;n de los profesionales sanitarios y los gobiernos de distintas CCAA, ya hay quien asegura que son solo parches y que no se solucionan los problemas de fondo limitando las agendas, aumentando el tiempo de atenci&oacute;n y mejorando las retribuciones. Es verdad que son imprescindibles adem&aacute;s cambios de fondo, aunque por algo hab&iacute;a que empezar para contener la hemorragia.
    </p><p class="article-text">
        Los problemas de la sanidad p&uacute;blica y en especial de la atenci&oacute;n primaria no son nuevos sino que son muy anteriores a la pandemia, aunque como consecuencia de ella se pusieran en evidencia e inmediatamente despu&eacute;s se hayan agravado, y no solo en Espa&ntilde;a sino en la mayor parte de los sistemas sanitarios p&uacute;blicos ya que los privados no tienen tales pretensiones.
    </p><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n de fondo es la abrumadora orientaci&oacute;n (casi monogr&aacute;fica) de la asistencia sanitaria p&uacute;blica y privada a la curaci&oacute;n de la enfermedad. Como consecuencia de ello se ha producido la deriva tecnol&oacute;gica, farmacol&oacute;gica y hospitalaria del conjunto de la asistencia sanitaria moderna, reforzada durante el siglo XXI con el paso de la medicina de las m&aacute;quinas y a la medicina digital y luego de los c&oacute;digos en los t&eacute;rminos acu&ntilde;ados por Jacques Attali. En la actualidad vivimos un nuevo salto hacia la medicina gen&oacute;mica, la de la inteligencia artificial y los robots. Un profundo cambio de modelo de atenci&oacute;n con enormes repercusiones tanto en el propio sistema sanitario como en la econom&iacute;a, la sociedad y la cultura sanitaria. Precisamente por eso hay que reconocer en primer lugar que es muy dif&iacute;cil de reconducir la sanidad p&uacute;blica y sobre todo hacerlo a corto plazo.
    </p><p class="article-text">
        Esta revoluci&oacute;n digital del modelo de atenci&oacute;n m&eacute;dica se ha impuesto al modelo m&eacute;dico humanista e incluso al m&aacute;s reciente modelo de las m&aacute;quinas en el &aacute;mbito sanitario, en la propia formaci&oacute;n m&eacute;dica y entre la ciudadan&iacute;a. En primer lugar en las expectativas de &eacute;xito los estudiantes y de sus familias, que se han visto reforzadas por el car&aacute;cter elitista y selectivo de las notas para el acceso a las carreras sanitarias, dentro de un ambiente que reproduce el de las carreras t&eacute;cnicas y de las oposiciones a los altos funcionarios del Estado.
    </p><p class="article-text">
        De igual modo en el de la formaci&oacute;n especializada mayoritariamente hospitalaria y tecnol&oacute;gica, que afecta incluso a la formaci&oacute;n pr&aacute;ctica y a las guardias de las especialidades comunitarias y marca sus aspiraciones de futuro. En el plano ciudadano son los influencers y el couching los que han cambiado la propia noci&oacute;n de lo que son la salud y la educaci&oacute;n sanitaria, que estaban muy unidas a los equipos de atenci&oacute;n comunitaria hasta hace bien poco.
    </p><p class="article-text">
        Sobre todo lo anterior influye tambi&eacute;n el envejecimiento de la poblaci&oacute;n y el consiguiente cambio del patr&oacute;n de salud y enfermedad desde las patolog&iacute;as infecciosas y agudas de antes a las enfermedades cr&oacute;nicas y degenerativas de ahora. Y por consiguiente el retroceso de la noci&oacute;n de curaci&oacute;n en favor de los tratamientos durante buena parte de la vida y la creciente demanda de cuidados. Todo esto se ha visto potenciado a&uacute;n m&aacute;s con el modelo de consumo propio de la sociedad contempor&aacute;nea, adem&aacute;s en plena transici&oacute;n digital, que conlleva el incremento imparable de la demanda individualista, la exposici&oacute;n y la exigencia de satisfacciones o soluciones radicales e inmediatas, y la pandemia de la soledad.
    </p><p class="article-text">
        Este incremento de la demanda sanitaria ha condicionado la saturaci&oacute;n de la atenci&oacute;n primaria como puerta de entrada y como agencia de casos, desarticulando la atenci&oacute;n programada, el trabajo en equipo y su orientaci&oacute;n comunitaria, provocando tambi&eacute;n como consecuencia el colapso de las urgencias hospitalarias y las crecientes listas de espera, tanto de pruebas complementarias, de especialidades, como quir&uacute;rgicas.
    </p><p class="article-text">
        La mercantilizaci&oacute;n, la digitalizaci&oacute;n y la robotizaci&oacute;n han inducido tambi&eacute;n el agotamiento del modelo de gesti&oacute;n publica y su insuficiencia presupuestaria, facilitando el interesado recurso a su desarticulaci&oacute;n, a la atomizaci&oacute;n de la gesti&oacute;n por &aacute;reas y por dispositivos, as&iacute; como a su privatizaci&oacute;n con la excusa de su inviabilidad.
    </p><p class="article-text">
        Esta potente inercia reparadora, hospitalaria y tecnol&oacute;gica explica la debilidad de la salud p&uacute;blica y de la salud comunitaria en &aacute;mbitos que les son tan esenciales como la atenci&oacute;n primaria, la salud mental o la tan olvidada salud laboral.
    </p><p class="article-text">
        En resumen, el conjunto de formaci&oacute;n m&eacute;dica y sanitaria est&aacute; hace tiempo orientado a la reparaci&oacute;n y la especializaci&oacute;n, incluidas la medicina de familia y la psiquiatr&iacute;a, que tambi&eacute;n tienen su principal sede en el &aacute;mbito hospitalario.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, no son de extra&ntilde;ar los problemas surgidos en la planificaci&oacute;n de recursos humanos y en particular en relaci&oacute;n a las especialidades con menores recursos tecnol&oacute;gicos como ocurre con la medicina de familia, la salud p&uacute;blica o la psiquiatr&iacute;a, no solo en el n&uacute;mero de plazas ofertadas sino tambi&eacute;n en relaci&oacute;n a la menor adherencia al ejercicio en la comunidad por parte de los egresados.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, lo que ha hecho la crisis de la pandemia de la covid19 es mostramos estas debilidades, es cierto que tambi&eacute;n junto a las evidentes fortalezas de nuestro sistema sanitario como su car&aacute;cter universal y su accesibilidad. Por otra parte, la salud p&uacute;blica y los trabajadores en sectores esenciales se han mostrado imprescindibles. De forma contradictoria ha reforzado la epidemiolog&iacute;a de los aislamientos y las cuarentenas de la &eacute;poca anal&oacute;gica, junto a la medicina de las m&aacute;quinas de los respiradores, las UCI y la de los c&oacute;digos de la gen&oacute;mica en las nuevas vacunas de la &eacute;poca digital.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n se ha mostrado &uacute;til la experiencia tanto de la direcci&oacute;n y reorganizaci&oacute;n para el objetivo concreto de la respuesta a la pandemia, junto a la flexibilidad y la autonom&iacute;a organizativa de algunos dispositivos de atenci&oacute;n.&nbsp; Sin embargo, no ha ocurrido lo mismo con la atenci&oacute;n personal propia de la atenci&oacute;n comunitaria en la medicina de familia y la psiquiatr&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Otra consecuencia no menor ha sido tambi&eacute;n el agobio primero y ahora el cansancio de los profesionales, que se ha sumado a la desmotivaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Con ello, la atenci&oacute;n primaria se encuentra ante la encrucijada de volver a una mera atenci&oacute;n ambulatoria con el a&ntilde;adido de la telemedicina, de convertirse en la consulta externa deslocalizada del hospital o la de avanzar en su refundaci&oacute;n como atenci&oacute;n humana, integral y comunitaria.
    </p><p class="article-text">
        Se trata, por lo tanto, del dif&iacute;cil proceso de reorientar el sistema sanitario y en especial el &aacute;mbito comunitario, como tambi&eacute;n la formaci&oacute;n m&eacute;dica y de enfermer&iacute;a hacia la salud p&uacute;blica y la atenci&oacute;n primaria. Priorizando la educaci&oacute;n sanitaria para hacer frente al modelo de demanda de la sociedad de consumo.
    </p><p class="article-text">
        Debemos ser conscientes de que durante un tiempo tendremos un presupuesto y un n&uacute;mero de profesionales limitados (sobre todo en algunas especialidades como la medicina y la enfermer&iacute;a de familia), con los que sin embargo tendremos que hacer frente a la crisis durante un tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Por eso hay que seguir planificando e incrementando el n&uacute;mero de los graduados en ciencias de la salud y en particular en estas especialidades que sufren las principales carencias.
    </p><p class="article-text">
        Se trata tambi&eacute;n de desarrollar de forma m&aacute;s equilibrada la educaci&oacute;n m&eacute;dica, anteponiendo la formaci&oacute;n comunitaria a la mera cobertura de las carencias en las urgencias hospitalarias.
    </p><p class="article-text">
        En particular es preciso mejorar las condiciones laborales y de conciliaci&oacute;n de estos profesionales, favoreciendo contrataciones dignas, el desempe&ntilde;o de las mismas y la carrera profesional.
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, el desarrollo de la autonom&iacute;a y la flexibilidad de los centros sanitarios y al tiempo con la simplificaci&oacute;n las actuales estructuras de direcci&oacute;n. Tambi&eacute;n es urgente reforzar el car&aacute;cter singular de las direcciones de salud comunitaria que integre entre otras la salud p&uacute;blica, la atenci&oacute;n primaria y la salud mental.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, la respuesta a la lista de espera excesiva solo ser&aacute; posible desde la integraci&oacute;n de los recursos propios y la labor de agencia de la atenci&oacute;n primaria. Porque la medicina comunitaria y la medicina tecnol&oacute;gica son vasos comunicantes y sus actividades pueden ser complementarias, siempre y cuando el hospital no absorba a la atenci&oacute;n primaria ni la tecnolog&iacute;a y la inteligencia artificial no terminen sustituyendo a la medicina.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gaspar Llamazares]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/atencion-primaria-codigos_129_10064829.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Mar 2023 04:01:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La atención primaria en la era de los códigos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Atención primaria,Sanidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De la atención primaria a la asistencia 'low cost' en Madrid]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/atencion-primaria-asistencia-low-cost-madrid-sanidad-medicos-ayuso_129_9972452.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/acbc248d-2446-42ab-816e-e06d0e4c6aa7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De la atención primaria a la asistencia &#039;low cost&#039; en Madrid"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El consejero de Sanidad de Ayuso apuesta por lo que denomina el modelo de atención primaria adoptado en las reformas de los gobiernos conservadores del Servicio Nacional de Salud Británico, con el protagonismo de la atención de enfermería y ahora con el añadido de la atención telemática y el práctico abandono de la prevención y la promoción de salud</p></div><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de meses de calificar las movilizaciones sanitarias como una estrategia de oposici&oacute;n con motivaciones pol&iacute;ticas, el <a href="https://www.eldiario.es/politica/ultima-hora-actualidad-politica-directo_6_9961185_1097638.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">consejero de sanidad de la Comunidad de Madrid</a> ha levantado el velo de su modelo oculto para la atenci&oacute;n primaria en el marco de un acto de partido del PP del distrito de Salamanca.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Frente al actual modelo que considera que es de origen cubano y poco menos que pasado de moda, aunque tenga su base en la cumbre de Alma Ata, el consejero apuesta por lo que denomina el modelo de atenci&oacute;n primaria adoptado en las reformas de los gobiernos conservadores del Servicio Nacional de Salud Brit&aacute;nico (NHS), con el protagonismo casi exclusivo de la atenci&oacute;n de enfermer&iacute;a y ahora con el a&ntilde;adido de la atenci&oacute;n telem&aacute;tica y el pr&aacute;ctico abandono de la prevenci&oacute;n y la promoci&oacute;n de salud. Por otra parte, sin que le adorne el don de la oportunidad, ya que despu&eacute;s de sucesivas privatizaciones y de la reciente pandemia de la covid19 el NHS ha entrado en una profunda crisis que afecta no solo a los resultados de la atenci&oacute;n primaria, si no tambi&eacute;n a las urgencias hospitalarias y al conjunto del sistema. No es precisamente el ejemplo a seguir.
    </p><p class="article-text">
        Entre tanto, la atenci&oacute;n primaria madrile&ntilde;a contin&uacute;a en pie de guerra despu&eacute;s de tres meses de huelga y de dos movilizaciones de una magnitud sin precedentes, ante las que el gobierno madrile&ntilde;o no solo mantiene el bloqueo de la negociaci&oacute;n sino que a&ntilde;ade la sistem&aacute;tica descalificaci&oacute;n de la importancia de las mismas y de su intencionalidad como meramente pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Lo que no explican es por qu&eacute; mientras que en el resto de las CCAA, en que seg&uacute;n ellos se han producido problemas y demandas similares en la atenci&oacute;n primaria, primero se ha negociado y en su mayor&iacute;a finalmente se ha llegado r&aacute;pidamente a un acuerdo, basado en ajustes de horarios y retribuciones y mediante la reorganizaci&oacute;n de los centros, y por qu&eacute; sin embargo desde su gobierno se ha optado por el bloqueo de la negociaci&oacute;n sino es para agotar la resistencia de los huelguistas y doblar el pulso a la representaci&oacute;n sindical.
    </p><p class="article-text">
        Por eso recientemente se ha llegado incluso a la persecuci&oacute;n de la actividad informativa sobre las razones del conflicto en los centros sanitarios tach&aacute;ndola de porquer&iacute;a. Seg&uacute;n la propia presidenta Ayuso una actividad inaceptable en la sanidad que resulta urgente evitar para que se mantenga el decoro.
    </p><p class="article-text">
        Un largo proceso que comenz&oacute; con el desmantelamiento de las urgencias extrahospitalarias en la pandemia y su posterior reapertura parcial, con unos equipos demediados en los que era de aplicaci&oacute;n el protocolo de atenci&oacute;n en ausencia de personal m&eacute;dico, que entonces les sirvi&oacute; de excusa para su atribuci&oacute;n en exclusiva al personal de enfermer&iacute;a. El documento recog&iacute;a que la enfermer&iacute;a era la garante de &ldquo;mantener la continuidad de los centros de salud&rdquo;. As&iacute;, en el caso de que no haya un m&eacute;dico en el consultorio o en el centro de salud correspondiente, ser&iacute;an los profesionales de enfermer&iacute;a los que lo evaluar&iacute;an y decidir&iacute;an si era necesario recurrir o no a un m&eacute;dico para atender al paciente. Ahora, lo que parec&iacute;a un remedio temporal a la situaci&oacute;n concreta de la urgencia extrahospitalaria, parece haberse convertido en el modelo <em>low cost</em> de una atenci&oacute;n primaria precaria de la Comunidad de Madrid.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, el contra modelo de la Consejer&iacute;a madrile&ntilde;a es que los denominados puntos de atenci&oacute;n, no contar&iacute;an en el futuro con personal m&eacute;dico, de tal manera que salvo en el caso de los triajes, los cuidados y las curas nadie asumir&iacute;a la responsabilidad, &eacute;tica, civil ni en su caso penal, de valorar, diagnosticar, estabilizar, prescribir una receta o en su caso dar de baja al paciente.
    </p><p class="article-text">
        Los profesionales de la medicina quedar&iacute;an, como ocurre en el NHS, a modo de consultores para el caso de que fueran requeridos por la primera l&iacute;nea constituida por personal de enfermer&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Esta ser&iacute;a entonces la alternativa del gobierno de la CAM al actual modelo de atenci&oacute;n primaria nacido hace casi cuatro d&eacute;cadas del decreto de atenci&oacute;n primaria de 1984 y luego incorporado a la ley general de sanidad de 1986 basado en la medicina de familia y en la labor del equipo pluridisciplinar de atenci&oacute;n comunitaria integral, en la l&iacute;nea establecida en la cumbre de Alma Ata por la OMS.
    </p><p class="article-text">
        El mencionado Real Decreto de Estructuras B&aacute;sicas de Salud establece la constituci&oacute;n de la Unidad funcional mediante el equipo de Atenci&oacute;n Primaria, el &aacute;mbito geogr&aacute;fico de actuaci&oacute;n en la zona b&aacute;sica de salud dentro de la estructura f&iacute;sica del centro de salud.
    </p><p class="article-text">
        Es por eso que no solo las organizaciones m&eacute;dicas han asegurado que no se puede entender un modelo de centros de salud sin profesionales de la medicina, sino que la propia enfermer&iacute;a se ha pronunciado en contra de las palabras del Consejero Escudero, aunque como es l&oacute;gico defienda un modelo sanitario de equipo en el que se le otorguen a la enfermer&iacute;a un &ldquo;papel m&aacute;s importante&rdquo; y con m&aacute;s competencias, al considerar al actual modelo de m&eacute;dicocentrista.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, la direcci&oacute;n nacional del PP atribuye la situaci&oacute;n actual a la escasez de m&eacute;dicos y la responsabilidad de la misma al gobierno central, a pesar de que desde hace m&aacute;s de dos d&eacute;cadas la competencia sanitaria sea de las CCAA y de que el actual gobierno de coalici&oacute;n haya incrementado sustancialmente el n&uacute;mero de especialistas en formaci&oacute;n y en particular de los m&eacute;dicos de familia a lo largo de la legislatura, a diferencia de los recortes realizados en los per&iacute;odos con gobiernos conservadores.
    </p><p class="article-text">
        Un doble juego que no puede ocultar que para el sector ultraliberal del PP como para la ultraderecha la Comunidad de Madrid es el laboratorio donde se juega el futuro del actual modelo de atenci&oacute;n primaria de calidad, de la sanidad p&uacute;blica y del futuro del sindicalismo en el sector sanitario.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gaspar Llamazares]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/atencion-primaria-asistencia-low-cost-madrid-sanidad-medicos-ayuso_129_9972452.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Feb 2023 05:02:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De la atención primaria a la asistencia 'low cost' en Madrid]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sanidad,Consejería de Sanidad,Comunidad de Madrid,Isabel Díaz Ayuso]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[A vueltas con el Pacto de Estado por la sanidad pública]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/vueltas-pacto-sanidad-publica_129_9916791.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8dc11026-c0cf-47ca-a12d-bf6cb8a49395_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="A vueltas con el Pacto de Estado por la sanidad pública"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La extraordinaria respuesta de profesionales y del sistema sanitario público a la pandemia es una experiencia de resiliencia e innovación que debería servir de base para cualquier acuerdo así como para la necesaria reforma del sistema sanitario. Un sistema tocado pero no hundido.</p><p class="subtitle">Poco futuro y mucha ansiedad: por qué los médicos de familia jóvenes abandonan un trabajo que aman
</p></div><p class="article-text">
        Con motivo de las actuales movilizaciones de los profesionales en defensa de la atenci&oacute;n primaria, aparte de las distintas negociaciones en el &aacute;mbito de las CCAA y de algunas medidas del Gobierno central dentro de sus estrictas competencias, muchos analistas parecen coincidir de nuevo, adem&aacute;s de en el trazo grueso del diagn&oacute;stico sobre la sanidad p&uacute;blica, en la necesidad de un pacto de Estado en favor del futuro de la sanidad p&uacute;blica en la l&iacute;nea del Pacto de Toledo sobre las pensiones.
    </p><p class="article-text">
        No es la primera vez que se reconocen las carencias de nuestro sistema sanitario y la necesidad de un acuerdo que lo actualice, despu&eacute;s de casi 40 a&ntilde;os, en el que participen, dentro de un sistema sanitario descentralizado, al menos el Gobierno central y las CCAA, sino tambi&eacute;n los grupos parlamentarios de la Cortes Generales e incluso las organizaciones civiles relacionadas con el sector salud.
    </p><p class="article-text">
        Aunque tambi&eacute;n es necesario recordar que el mencionado pacto de Estado se ha explorado, y no solo en el pasado, sino m&aacute;s recientemente. Al menos en mi experiencia como presidente de la comisi&oacute;n de Sanidad del Congreso de los Diputados y miembro de la subcomisi&oacute;n para el estudio de los problemas del sistema sanitario, result&oacute; entonces poco menos que inviable, sobre todo por el car&aacute;cter antag&oacute;nico del modelo sanitario propugnado en los &uacute;ltimos tiempos por la derecha. Un pacto que fue bloqueado finalmente por la derecha con argumentos conocidos: por una parte, con la impugnaci&oacute;n de la atenci&oacute;n primaria y, por otra, con la defensa cerrada de las concesiones y del modelo de gesti&oacute;n privada, desde un modelo alternativo opuesto al que contempla la ley general de sanidad de mediados de los ochenta del siglo pasado, que ha ido consolidando tanto ideol&oacute;gicamente y como con un no menos potente entramado de relaciones e intereses desde entonces, en particular en el periodo de hegemon&iacute;a neoliberal. Bloqueado, asimismo, por la desconfianza de los gobiernos nacionalistas en que el pacto se pudiera utilizar para una nueva armonizaci&oacute;n auton&oacute;mica y, con ello, para una injerencia en la competencia sanitaria que no solo consideran exclusiva sino incluso excluyente con respecto al ministerio de Sanidad. Una desconfianza confirmada con posterioridad como consecuencia de la polarizaci&oacute;n pol&iacute;tica y territorial de la actual d&eacute;cada populista. Todo ello ha sido particularmente visible en las resistencias al estado de alarma y a los acuerdos de coordinaci&oacute;n a lo largo de las sucesivas olas de la pandemia.
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, la pregunta fundamental es si la necesidad acuciante de reformas que fortalezcan el sistema p&uacute;blico es una prioridad tambi&eacute;n para el conjunto de las administraciones y fuerzas pol&iacute;ticas y sociales, o si, por el contrario, se trata para una parte relevante de ellos de una oportunidad para profundizar en su reorientaci&oacute;n hacia un modelo mixto, no solo de gesti&oacute;n sino tambi&eacute;n de subordinaci&oacute;n al sector privado, denominado eufem&iacute;sticamente de colaboraci&oacute;n p&uacute;blico privada, pero que trata la salud como una oportunidad de negocio m&aacute;s que como un derecho universal. Algo que se ha visto de forma pl&aacute;stica a la par que dram&aacute;tica a lo largo de la pandemia, con el desbordamiento de la sanidad p&uacute;blica aprovechado para el incremento de las p&oacute;lizas de la sanidad privada.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, si a pesar de la gravedad de la pandemia no hemos sido capaces de ponernos de acuerdo en su gesti&oacute;n, primero en el Congreso de los Diputados y ni siquiera en el Tribunal Constitucional, con un grado satisfactorio de cooperaci&oacute;n -aunque lastrado por un clima de desconfianza- entre las CCAA y el  Gobierno central, dif&iacute;cilmente se puede pensar que se den hoy las condiciones para un di&aacute;logo, y mucho menos para un acuerdo, sobre todo en el actual clima de obstrucci&oacute;n y deslegitimaci&oacute;n del Gobierno central. Una estrategia en la que se utiliza no solo a los grupos parlamentarios, sino adem&aacute;s los gobiernos auton&oacute;micos e incluso a instituciones te&oacute;ricamente neutrales como la propia c&uacute;pula de la justicia.
    </p><p class="article-text">
        En todo caso, de lo que no cabe ninguna duda es de la extraordinaria respuesta tanto de los profesionales sanitarios como del sistema sanitario p&uacute;blico, muy por encima de sus recursos y de sus posibilidades, a los duros retos de la pandemia, en comparaci&oacute;n con otros modelos sanitarios, bien sean privados o mixtos. Una experiencia de resiliencia e innovaci&oacute;n en condiciones de emergencia, que deber&iacute;a servir de base para cualquier acuerdo as&iacute; como para la necesaria reforma del sistema sanitario. Un sistema tocado pero no hundido, cosa que justifica su modernizaci&oacute;n pero en ning&uacute;n caso permite su desmantelamiento.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco cabe duda de la crisis y de las dificultades del sistema sanitario p&uacute;blico en su conjunto como consecuencia del test de estr&eacute;s de la pandemia en Espa&ntilde;a y a nivel global, y que se hoy refleja en nuestro pa&iacute;s especialmente en la debilidad de la salud p&uacute;blica y en la crisis de la atenci&oacute;n primaria y de la salud mental, con consecuencias tambi&eacute;n en el conjunto del sistema en unas listas de espera insostenibles. Asimismo, con carencias -que aunque menos visibles no son menos importantes, debido a la orientaci&oacute;n reparadora, farmacol&oacute;gica y tecnol&oacute;gica del sistema y su car&aacute;cter <em>hospitaloc&eacute;ntrico</em>- en materias tan centrales como la planificaci&oacute;n sanitaria, la gesti&oacute;n p&uacute;blica, la promoci&oacute;n de salud, la prevenci&oacute;n o la vigilancia epidemiol&oacute;gica.
    </p><p class="article-text">
        Una crisis que sin embargo se remonta a la &uacute;ltima d&eacute;cada del siglo veinte y la primera del actual con la p&eacute;rdida del impulso integral y comunitario inicial del modelo p&uacute;blico, y m&aacute;s tarde, con la distorsi&oacute;n de los vientos neoliberales de la estabilizaci&oacute;n presupuestaria y las primeras experiencias de nuevos modelos de gesti&oacute;n. Laa mayor&iacute;a de ellos importados y de extracci&oacute;n privada, plasmados finalmente en la ley 15\97, desde la que hemos ido al rebufo de las sucesivas reformas liberalizadoras del Sistema Nacional de Salud Brit&aacute;nico, que con el colapso que sufre en la actualidad tampoco se han demostrado precisamente exitosas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es por todo esto que en el actual contexto quiz&aacute; cabr&iacute;a plantearse, no tanto el objetivo manido pacto de Estado sobre el conjunto del Sistema Naxional de Salud, hoy por hoy imposible, sino la posibilidad de algunas reformas concretas pactadas en el Congreso y en particular en el seno del Consejo Interterritorial de Salud. Reformas que fortalezcan y modernicen los pilares del sistema sanitario p&uacute;blico en la l&iacute;nea de la ley general de sanidad, para su inmediato desarrollo desde el gobierno central y en particular en las CCAA gobernadas por formaciones pol&iacute;ticas que comparten estos presupuestos.
    </p><p class="article-text">
        Una de estas, hasta ahora incomprensiblemente aplazada, es la puesta en marcha definitiva de la Agencia de Salud P&uacute;blica. Otras podr&iacute;an ser tambi&eacute;n las medidas urgentes de relanzamiento tanto de la atenci&oacute;n primaria como de la salud mental, as&iacute; como el avance en algunas de las principales prioridades como son la planificaci&oacute;n sanitaria, los modelos de gesti&oacute;n publica, de formaci&oacute;n y especializaci&oacute;n y de consolidaci&oacute;n del empleo sanitario, junto a la de coordinaci&oacute;n de las agencias de evaluaci&oacute;n de la calidad del sistema en el sentido del modelo NICE. Seguramente no tienen tanto predicamento como el pacto de Estado, pero s&iacute; son alcanzables con la voluntad pol&iacute;tica de la mayor&iacute;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gaspar Llamazares]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/vueltas-pacto-sanidad-publica_129_9916791.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Feb 2023 12:10:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[A vueltas con el Pacto de Estado por la sanidad pública]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sanidad,Sanidad pública,Salud,Pactos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El proceso de escucha y la reconstrucción de las izquierdas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/proceso-escucha-reconstruccion-izquierdas_129_9057161.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8e6c3a6b-fbcc-491c-b336-5acc5563cb7f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El proceso de escucha y la reconstrucción de las izquierdas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los partidos del bipartidismo, y en particular la derecha, se han instalado en un lugar hegemónico que les permite articular el nuevo bifrentismo en clave continuista y la ultraderecha se ha convertido en el partido antipolítico y antidemocrático del nuevo populismo</p></div><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">&quot;A la naturaleza se la gobierna obedeciéndola&quot; 



</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Bacon</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La vicepresidenta del Gobierno y ministra de trabajo y econom&iacute;a social, Yolanda D&iacute;az, ha anunciado que iniciar&aacute; pr&oacute;ximamente su proceso de escucha, algo que se ha venido anunciando y luego aplazando por diversas razones tanto externas como internas a lo largo de los &uacute;ltimos meses. Una cuesti&oacute;n de c&aacute;lculo, seguramente, pero un retraso que tambi&eacute;n puede deberse a la dificultad de la tarea y a las resistencias internas, entre otras razones.
    </p><p class="article-text">
        Se asegura que el encuentro con los ciudadanos ser&aacute; la primera parte del proyecto de suma, para dejar para un momento posterior, ya en el a&ntilde;o 2023, la articulaci&oacute;n de las fuerzas pol&iacute;ticas hoy existentes a la izquierda del PSOE.
    </p><p class="article-text">
        Una iniciativa que resultar&iacute;a m&aacute;s imperiosa a&uacute;n por la actual din&aacute;mica de decadencia electoral de la f&oacute;rmula Podemos en sucesivas elecciones auton&oacute;micas, primero en el contexto de la pandemia, y ahora incluso en el tramo de salida por la experiencia m&aacute;s reciente de la divisi&oacute;n con Adelante Andaluc&iacute;a y el l&iacute;o posterior en la elaboraci&oacute;n de la candidatura de 'Por Andaluc&iacute;a'. Como consecuencia, todo indica que su resultado profundizar&aacute; en la crisis de representaci&oacute;n de la izquierda, en el mantenimiento del gobierno conservador en Andaluc&iacute;a y en una mayor debilidad dentro del gobierno de coalici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El argumento de fondo para postergar el encuentro de los partidos al de los ciudadanos es el desprestigio de la pol&iacute;tica y de la imagen de los partidos en las encuestas, y por tanto, de la necesidad de un proyecto y plataforma alternativos que genere una nueva ilusi&oacute;n en la izquierda. Un desprestigio que ha ido en paralelo al de todas las organizaciones e instituciones mediadoras en la sociedad, m&aacute;s que l&iacute;quida, gaseosa, de consumo digital. De hecho, desde estos sectores se da pr&aacute;cticamente por amortizada la forma partido. La pregunta es si el desahucio se extiende al resto de las organizaciones e instituciones democr&aacute;ticas que sufren hace a&ntilde;os la misma crisis derivada del malestar social y la desconfianza en la pol&iacute;tica. Recientemente lo hemos podido constatar en la crisis de representaci&oacute;n de los transportistas.
    </p><p class="article-text">
        El problema es que esta reconsideraci&oacute;n del sistema ya se ensay&oacute; recientemente con Podemos y Ciudadanos, que si bien pudieron capitalizar electoralmente la indignaci&oacute;n del 15M, no han apuntado siquiera una organizaci&oacute;n ni una pol&iacute;tica alternativa. Ni el modelo de movimiento social ni los mecanismos de democracia directa como alternativas a la democracia representativa han fructificado. Muy al contrario se han degradado a tanta o mayor velocidad que lo que aspiraban a sustituir, de manera que la &uacute;nica alternativa ha terminado siendo la deriva autocr&aacute;tica representada por los partidos de extrema derecha, los gobiernos de las llamadas 'demoduras' y los reg&iacute;menes iliberales. Sin embargo, ni la frustraci&oacute;n provocada por las carencias derivadas de la gesti&oacute;n en el gobierno as&iacute; como de sus menguados resultados electorales, han provocado hasta ahora una m&iacute;nima autocr&iacute;tica como un indicador de la voluntad de rectificaci&oacute;n del proyecto.
    </p><p class="article-text">
        La &uacute;nica explicaci&oacute;n conocida p&uacute;blicamente, tanto interna como externamente, ha sido la del acoso del estado profundo en contra del proyecto, que sumado al continuismo del PSOE han dado como resultado la desmovilizaci&oacute;n de las izquierdas y el consiguiente avance de la sensaci&oacute;n de agravio social, cultural y territorial. Sin embargo, la identidad populista y el liderazgo carism&aacute;tico no se cuestionan. Por el contrario, se aprovecha el ejemplo franc&eacute;s para revitalizar la idea del sorpaso y de la hegemon&iacute;a del proyecto antagonista frente a la insatisfacci&oacute;n de las reformas. Tampoco se analiza que el desprestigio de la pol&iacute;tica y de los partidos no afecta hoy por igual a la derecha que a la izquierda ni a todos los partidos pol&iacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, la pol&iacute;tica y los partidos espa&ntilde;oles actuales son la pol&iacute;tica y los partidos del tiempo del populismo. Una mezcla en distinto grado de los restos del partido anal&oacute;gico electoral y del partido personalista digital. Los &uacute;ltimos cambios en la direcci&oacute;n de la derecha y su estrategia en Andaluc&iacute;a as&iacute; lo atestiguan.
    </p><p class="article-text">
        De una lado los partidos del bipartidismo, y en particular la derecha, se han instalado en un lugar hegem&oacute;nico que les permite articular el nuevo bifrentismo en clave continuista, y por otro la ultraderecha se ha convertido en el partido antipol&iacute;tico y antidemocr&aacute;tico del nuevo populismo, inestable pero funcional para la construcci&oacute;n de mayor&iacute;as de gobierno. Vox representa una caricatura que lleva al extremo la deformaci&oacute;n del modelo populista: una direcci&oacute;n militar, unos mensajes tan simples como falsos, la polarizaci&oacute;n pol&iacute;tica y odio al diferente y unos candidatos ungidos por designaci&oacute;n del jefe.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, entre los principales errores de Podemos est&aacute;n su proyecto adanista de negaci&oacute;n del legado de la izquierda, la estrategia populista que hoy monopoliza la ultraderecha y el modelo de partido personalista. Por el contrario, sus aciertos se han producido solo cuando la realidad ha impuesto una vuelta a los or&iacute;genes de la izquierda interrumpida consistente en el compromiso con la democracia representativa, la alianza de las diferentes izquierdas, la participaci&oacute;n en el Gobierno y la pol&iacute;tica de reformas, fruto del reconocimiento de los l&iacute;mites de la realidad, del reconocimiento mutuo, del di&aacute;logo pol&iacute;tico y de la concertaci&oacute;n social. Es decir, cuando el pensamiento democr&aacute;tico ha sustituido al populista demostrando que aunque estaba postergado no est&aacute; erradicado.
    </p><p class="article-text">
        El peligro es pues volver a la primac&iacute;a del liderazgo medi&aacute;tico, del movimiento y el populismo sobre el proyecto pol&iacute;tico y la organizaci&oacute;n de las ideas de la izquierda. Huir del concepto de partido no ayuda sino que esteriliza la capacidad de transformaci&oacute;n de la izquierda en democracia. La alternativa al partido es hoy por hoy inexistente, no as&iacute; las diferentes alternativas dentro de la forma partido.
    </p><p class="article-text">
        Eso no significa darle la primac&iacute;a a los viejos partidos del populismo, sino unir el proceso de escucha a la regeneraci&oacute;n democr&aacute;tica, la apertura, la renovaci&oacute;n program&aacute;tica y reorientaci&oacute;n conceptual de los partidos existentes. En definitiva, la reconstrucci&oacute;n de la izquierda pol&iacute;tica se trata de una urgencia impostergable. Por otra parte, si las mejores pr&aacute;cticas resulta que han sido las reformas realizadas desde el gobierno, se trata tambi&eacute;n de continuar y reforzar el di&aacute;logo, con el acuerdo y la gesti&oacute;n positiva de las diferencias, abandonando la confrontaci&oacute;n p&uacute;blica y la inseguridad que trasmite la gesti&oacute;n de la coalici&oacute;n de gobierno y de la mayor&iacute;a parlamentaria actual. La discrepancia no puede significar estridencia ni inestabilidad.
    </p><p class="article-text">
        Se trata de estabilizar una din&aacute;mica centr&iacute;peta y no centr&iacute;fuga de todos los actores del sistema pol&iacute;tico que tiene que parecerse naturalmente a la sociedad a la que representan que es plural y no tiende, salvo en &eacute;pocas de dominio de la desigualdad, a la divisi&oacute;n frentista. Los polos de la democracia, imprescindibles para la salud y el cambio democr&aacute;tico, tienen que orientarse hacia la centralidad para hacer viable la conquista de avances sociales, como por ejemplo se ha producido en la pandemia y en reforma laboral. Por otra parte, de llevarse adelante el premioso calendario previsto, significar&iacute;a dejar de lado las pr&oacute;ximas elecciones auton&oacute;micas y municipales, la verdadera base de la escucha y de cualquier proyecto pol&iacute;tico con arraigo entre la ciudadan&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, las elecciones auton&oacute;micas y municipales de mayo van a ser, se quiera o no, la precampa&ntilde;a e incluso la campa&ntilde;a electoral de las elecciones generales. Un nuevo fracaso, aunque se considerara algo ajeno, se traducir&iacute;a en des&aacute;nimo y puede ser letal para el avance del proceso de escucha. M&aacute;s vale implicarse.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, a la naturaleza se la gobierna obedeci&eacute;ndola, no ignor&aacute;ndola.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gaspar Llamazares]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/proceso-escucha-reconstruccion-izquierdas_129_9057161.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Jun 2022 04:00:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El proceso de escucha y la reconstrucción de las izquierdas]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El aborto libre y la vida buena]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/aborto-libre-vida-buena_129_9016675.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/348ebe34-9faa-4f13-a588-6f4b4cfcac04_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El aborto libre y la vida buena"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El dogma sobre la vida y sobre la vida buena propia entendidas como patrón generalizable al conjunto de la sociedad, y en consecuencia la no aceptación de la pluralidad de creencias y convicciones, de modelos de relaciones, de familias y de situaciones sociales, es lo que lleva a la presidenta de la Comunidad de Madrid y a la derecha a negar la libertad de las mujeres para optar por el embarazo o el aborto</p><p class="subtitle">Violencia obstétrica, el término al que se resisten los médicos que acabó cayéndose de la reforma del aborto</p></div><p class="article-text">
        Recientemente, la&nbsp;presidenta de la Comunidad de Madrid, a prop&oacute;sito de la nueva ley de aborto, ha dicho que no conoce a ninguna mujer arrepentida de haber tenido un hijo y s&iacute; lo ha visto en mujeres que en su momento interrumpieron su embarazo.
    </p><p class="article-text">
        La frase expresa con claridad meridiana algunos de los prejuicios naturales, sociales, ideol&oacute;gicos y culturales que est&aacute;n en el trasfondo del veto de las derechas al reconocimiento del aborto como un derecho, m&aacute;s all&aacute; de su natural apego a la doctrina de la iglesia cat&oacute;lica.
    </p><p class="article-text">
        Desde luego, la frase no se basa en ning&uacute;n estudio sociol&oacute;gico existente que demuestre que hay m&aacute;s arrepentidas de no haber continuado con el embarazo que de tener un hijo, que en todo caso habr&iacute;a que evaluar controlando m&uacute;ltiples variables al cabo de los a&ntilde;os, con la consiguiente inconsistencia de los resultados, sino que simplemente trata de contraponer la aparente naturalidad del curso del embarazo, como algo poco menos que inevitable y no sujeto por ello a ning&uacute;n tipo de remordimiento, a la posibilidad de su interrupci&oacute;n como algo evitable y por tanto como una anomal&iacute;a objeto de valoraci&oacute;n, m&aacute;s bien de remordimiento que de alivio.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el problema es que la complejidad del car&aacute;cter natural y social de la vida humana ha supuesto a lo largo de la historia que un tercio de los embarazos se interrumpan de forma natural, como consecuencia de abortos espont&aacute;neos y, por otra parte, que las distintas culturas y condiciones sociales hayan recurrido a lo largo de la historia al aborto provocado. Y asimismo que en ambos casos el avance de la ciencia, del desarrollo social y pol&iacute;tico y de los movimientos feministas hayan contribuido a reducir los abortos espont&aacute;neos involuntarios, tanto como a garantizar la vida de las mujeres que han venido optando por el aborto voluntario. Una indudable aportaci&oacute;n a la vida que niega la acusaci&oacute;n a las feministas y a las fuerzas progresistas de defender la pol&iacute;tica de la muerte, arrog&aacute;ndose la injusta denominaci&oacute;n de Provida.
    </p><p class="article-text">
        Otro de los prejuicios tiene que ver con la idea clasista de que lo que una experimenta es la norma y que lo que no ocurre en tu entorno m&aacute;s cercano no existe, cuando es evidente que no ha supuesto en las distintas etapas de la historia ni supone hoy lo mismo un hijo o la alternativa de un aborto para una familia acomodada, a la que se refiere D&iacute;az Ayuso como patr&oacute;n de conducta, que para una mujer con otras creencias, viviendo diversos modelos de relaci&oacute;n, en situaci&oacute;n m&aacute;s o menos precaria y con un proyecto de vida en marcha o por construir, coincidente tambi&eacute;n con otras realidades.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como tampoco lo es el sentimiento de arrepentimiento o de alivio ante el resultado de una decisi&oacute;n, como el aborto, que afecta a las distintas creencias, sean o no religiosas, a la situaci&oacute;n econ&oacute;mica y a las condiciones sociales o al proyecto de vida de unas o de otras mujeres.
    </p><p class="article-text">
        En el fondo de estos prejuicios de clase como tambi&eacute;n de los morales late el rechazo a un concepto de vida diferente, tanto en las creencias sobre la vida humana as&iacute; como de los derechos de la mujer sobre su propio cuerpo en relaci&oacute;n con el no nacido, como tambi&eacute;n el dogma de lo que deber&iacute;an de ser las condiciones de vida deseables y de lo que es o tendr&iacute;a que ser el concepto de una 'vida buena'.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, el dogma sobre la vida y sobre la vida buena propia entendidas como patr&oacute;n generalizable al conjunto de la sociedad, y en consecuencia la no aceptaci&oacute;n de la pluralidad de creencias y convicciones, de modelos de relaciones, de familias y de situaciones sociales, es lo que lleva a la presidenta de la Comunidad de Madrid y a la derecha a negar la libertad de las mujeres para optar por el embarazo o el aborto y la posibilidad de que se haga con tranquilidad y sin traumas.
    </p><p class="article-text">
        Por eso no pueden entender que la decisi&oacute;n de las mujeres de interrumpir el embarazo no cambie, por mucho que los gobiernos conservadores se empe&ntilde;en en poner en marcha todo tipo de consejos y medidas de apoyo y adopci&oacute;n paternalistas, cuando no de obst&aacute;culos, presiones y prohibiciones para disuadir a las mujeres de la decisi&oacute;n libre de interrumpir su embarazo. El problema es que cuando del dogma se llega a las prohibiciones y al c&oacute;digo penal se provocan los mismos abortos clandestinos, pero con m&aacute;s sufrimiento y muertes innecesarias.
    </p><p class="article-text">
        Esta misma concepci&oacute;n dogm&aacute;tica de la 'vida buena' es la que ha impedido hasta la reciente aprobaci&oacute;n de la ley de eutanasia, el reconocimiento del derecho a disponer de la propia vida, provocando tambi&eacute;n aqu&iacute; un sufrimiento innecesario. Estos casos s&iacute; que deber&iacute;an provocar el arrepentimiento. Porque en la decisi&oacute;n libre radica la posibilidad de acertar tanto como de equivocarse, y en consecuencia de la satisfacci&oacute;n, el alivio o por contra el arrepentimiento por la misma.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gaspar Llamazares]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/aborto-libre-vida-buena_129_9016675.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 May 2022 04:01:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El aborto libre y la vida buena]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Aborto,Derecho al aborto]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El fin del antiguo orden internacional]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/antiguo-orden-internacional_129_8977023.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2d2a2621-4a87-48bf-945a-913b2fc31663_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El fin del antiguo orden internacional"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si nos preguntásemos qué es lo más importante en las primeras décadas del siglo XXI, la respuesta tendría que mencionar que en el tránsito de una sociedad industrial y de servicios a una digital y robotizada, un virus ha hecho que los pilares de seguridad del mundo sólido se hayan venido abajo</p></div><p class="article-text">
        Hace unas d&eacute;cadas fuimos testigos del hundimiento del mundo comunista. Como describe Tony Judt en Postguerra, la desaparici&oacute;n de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica fue algo sin parang&oacute;n en la historia contempor&aacute;nea. No fue una guerra contra otro pa&iacute;s, ni una cat&aacute;strofe natural: un enorme estado industrial, que se hab&iacute;a constituido en la madre patria del socialismo real como alternativa al capitalismo, se limit&oacute; a derrumbarse. Y con ello, tambi&eacute;n se terminaban la bipolaridad Este-Oeste, o eso parec&iacute;a, y la Guerra Fr&iacute;a, si es que se puede decir con lo que hoy estamos viviendo, que esta se termin&oacute; alguna vez.
    </p><p class="article-text">
        Si la implosi&oacute;n de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica no fue como consecuencia de una guerra, s&iacute; hubo guerras entre los otros grandes acontecimientos pol&iacute;ticos de esa &eacute;poca: la guerra del golfo p&eacute;rsico, la guerra de la Federaci&oacute;n Yugoslava, la guerra de Siria y ahora la guerra de Ucrania, entre otras.
    </p><p class="article-text">
        Esos grandes hechos, su dimensi&oacute;n planetaria, junto con la llegada de la pandemia desde la lejana China y la din&aacute;mica que se construy&oacute; alrededor de la tecnolog&iacute;a saltando por encima de los Estados-naci&oacute;n, anunciaban la compleja transici&oacute;n hacia un nuevo orden internacional, en torno a la llamada globalizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En efecto, hemos vivido en estos a&ntilde;os dos grandes crisis, la financiera de 2008 y la sanitaria de la covid-19, adem&aacute;s de cambios estructurales provocados no solo por las revoluciones pol&iacute;ticas, sino tambi&eacute;n por la revoluci&oacute;n digital, que han acelerado la globalizaci&oacute;n, y ahora lo que parece ser una desaceleraci&oacute;n de la misma, que algunos denominan ya desglobalizaci&oacute;n. La revoluci&oacute;n digital ha transformado la sociedad, las empresas, la sanidad, la econom&iacute;a, la ense&ntilde;anza y toda la aldea global. 
    </p><p class="article-text">
        De hecho, la revoluci&oacute;n tecnol&oacute;gica, con sus ramas colaterales de la inteligencia artificial y la automatizaci&oacute;n, traer&aacute;n, lo est&aacute;n haciendo ya, grandes cambios que afectar&aacute;n a millones de trabajadores. 
    </p><p class="article-text">
        Si pretendemos comparar el mundo anal&oacute;gico con el digital, en cualquiera de esos &aacute;mbitos, nos daremos cuenta de que estamos comparando mundos completamente diferentes. Entre la globalizaci&oacute;n y las nuevas fuerzas que pugnan en sentido contrario, van quedando perdedores, en un mundo que es muy complejo y, por tanto, es muy dif&iacute;cil hacer an&aacute;lisis que perduren. Entre un mundo que se derrumba y otro que no acaba de nacer, vivimos en una &eacute;poca de incertidumbre, y en ese r&iacute;o revuelto... aparecen los viejos monstruos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A diferencia de los grandes referentes del movimiento conservador, Margaret Thatcher y Ronald Reagan, los líderes de la nueva derecha desprecian los derechos humanos y la legalidad de los tratados internacionales.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El auge del populismo ultra con la construcci&oacute;n de muros frente a las minor&iacute;as y el reforzamiento de las fronteras nacionales corren a la par con esa misma l&iacute;nea de desprecio de la democracia. A diferencia de los grandes referentes del movimiento conservador, Margaret Thatcher y Ronald Reagan, los l&iacute;deres de la nueva derecha desprecian los derechos humanos y la legalidad de los tratados internacionales. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, aunque durante la pasada crisis de la Covid-19 sus ideas negacionistas salieron derrotadas y en la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses que gobiernan tuvieron que acabar reconociendo la magnitud de la pandemia y aceptando a rega&ntilde;adientes la necesidad de su control, su fuerza no hace m&aacute;s que crecer y son una amenaza para el futuro y para la salud del planeta.
    </p><p class="article-text">
        En resumen: si nos pregunt&aacute;semos qu&eacute; es lo m&aacute;s importante que est&aacute; ocurriendo en las primeras d&eacute;cadas del siglo XXI, la respuesta seguramente tendr&iacute;a que mencionar que en el tr&aacute;nsito de una sociedad industrial y de servicios a una sociedad digital y robotizada, un virus ha hecho que nuestra seguridad de hombre anal&oacute;gico y los pilares de seguridad del mundo s&oacute;lido que conoc&iacute;amos se hayan venido abajo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Creíamos que un fantasma recorría nuestras democracias: el fantasma de la tecnología; pero ahora vemos que el verdadero fantasma es el desconcierto acerca de qué hacer con ella.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Cre&iacute;amos que un fantasma recorr&iacute;a nuestras democracias: el fantasma de la tecnolog&iacute;a; pero ahora vemos que el verdadero fantasma es el desconcierto acerca de qu&eacute; hacer con ella. En un repaso a la bibliograf&iacute;a especializada destacan muchos libros y art&iacute;culos que entienden que la digitalizaci&oacute;n desmesurada y el desarrollo sin control de la inteligencia artificial, que son cada vez m&aacute;s dominantes en&nbsp;la vida cotidiana, son incompatibles con valores muy importantes propios de las democracias.
    </p><p class="article-text">
        El sistema hacia el que nos desviamos est&aacute; configurando un escenario en conflicto con dichos valores: la falta de respeto a la privacidad en el tratamiento de los datos personales y la entronizaci&oacute;n de los propios datos como fuente de valor; las empresas digitales y la uberizaci&oacute;n del trabajo, la&nbsp;tendencia a la deshumanizaci&oacute;n en las relaciones en determinados servicios p&uacute;blicos hasta ahora personales, entre ellos el educativo y el sanitario; el desprecio por los perdedores de la globalizaci&oacute;n y el abandono de sus actividades y territorios; y la&nbsp;automatizaci&oacute;n disruptiva que pone en peligro millones de puestos de trabajo.
    </p><p class="article-text">
        Desde m&uacute;ltiples y variadas instancias se asegura con insistencia que los nuevos productos liberar&aacute;n a las personas de tantas y tantas tareas, que se har&aacute;n cargo de las cuentas como el mejor contable, que escribir&aacute;n cualquier texto como el mejor de los novelistas, que observar&aacute;n el cuerpo humano por dentro y que har&aacute;n diagn&oacute;sticos de gran precisi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Paralelamente, distintas voces desde las universidades, la sociedad, el mundo de la pol&iacute;tica y el periodismo han hecho hincapi&eacute; durante estos &uacute;ltimos a&ntilde;os en que la irrupci&oacute;n de las nuevas herramientas tecnol&oacute;gicas representan una manera de interpretar el respeto a las relaciones humanas contraria a sociabilidad que nos ha hecho humanos y a los est&aacute;ndares democr&aacute;ticos. Es un punto de vista que, a la vista de las experiencias que vamos teniendo, no parece muy alejado de la realidad.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Después de un tiempo de desorden unipolar, impuesto por los Estados Unidos, ha reaparecido la vieja polarización comercial y tecnológica, está vez con la nueva potencia China y su alianza con Rusia.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tampoco el nuevo orden internacional se acerca siquiera al sue&ntilde;o de un mundo multipolar capaz de autogobernarse mediante el derecho internacional. Muy por el contrario, despu&eacute;s de un tiempo de desorden unipolar, impuesto por los Estados Unidos, ha reaparecido la vieja polarizaci&oacute;n comercial y tecnol&oacute;gica, est&aacute; vez con la nueva potencia China y su alianza con Rusia. Una Rusia que aspira a reconstruir su antiguo espacio, con la fuerza de las armas de una antigua potencia nuclear.
    </p><p class="article-text">
        Pero volviendo al principio, a las &uacute;ltimas crisis, como si la covid no hubiera existido, la pregunta que nos hubi&eacute;ramos hecho a nosotros mismos, en una conversaci&oacute;n que hubi&eacute;ramos tenido, ser&iacute;a &eacute;sta: &ldquo;Lo ve&iacute;amos as&iacute; desde hace tiempo? La deriva tecnol&oacute;gica y geopol&iacute;tica estaban anunciadas?&rdquo;. En estos a&ntilde;os ha habido innumerables muestras en favor de tal cosa. Tal vez, de haberlo sabido, analizado y actuado en consecuencia, las relaciones humanas todav&iacute;a hoy pudieran ser humanizadas y frenadas las amenazas a las democracias, empezando por poner l&iacute;mites a los abusos de las grandes potencias, los populismos y las autocracias.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gaspar Llamazares, Miguel Souto Bayarri]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/antiguo-orden-internacional_129_8977023.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 May 2022 04:01:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El fin del antiguo orden internacional]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tecnología,Rusia,Estados Unidos,Globalización,Geopolítica,Democracia,Digitalización]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Entre la vida y la televida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/vida-televida_129_8863383.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0c1414e6-4cb0-4d20-8226-3ff1b5e6459d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Entre la vida y la televida"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La banca, la educación y la atención sanitaria comunitaria son algunos de los ejemplos más paradigmáticos de la transformación analógico-digital que sufren los ciudadanos, y que están sentando las bases de una brecha tan profunda que en realidad es un verdadero déficit social y democrático</p></div><p class="article-text">
        Con frecuencia se recurre a la condici&oacute;n anal&oacute;gica para definir situaciones de caracter&iacute;sticas caducas, de algo pasado de moda, y a menudo el imaginario colectivo asocia dicha condici&oacute;n a la idea de algo propio de otro tiempo. La actitud de la banca en Espa&ntilde;a, iniciada tras la crisis financiera y acelerada por la pandemia, encaja como pocas otras cosas en esa conceptualizaci&oacute;n, con el abandono de sus servicios tradicionales en favor de la actividad exclusivamente comercial, el cierre de sucursales y la supresi&oacute;n de empleos, con la entronizaci&oacute;n de las apps y con el abandono de la Espa&ntilde;a rural y de los barrios, y, como consecuencia, con las consiguientes colas de personas, muchas de ellas jubiladas, a las puertas de las cada vez m&aacute;s escasas entidades bancarias.
    </p><p class="article-text">
        En este mismo sentido, un estudio reciente realizado en el Pa&iacute;s Vasco sobre el retraso en los conocimientos de los alumnos durante el periodo de confinamiento en la pandemia, muestra la brecha de la docencia telem&aacute;tica con respecto a la ense&ntilde;anza presencial y a su vez entre la ense&ntilde;anza p&uacute;blica y la ense&ntilde;anza concertada, en favor de esta &uacute;ltima.
    </p><p class="article-text">
        La atenci&oacute;n primaria, con su car&aacute;cter inseparable de ciencia y de relaci&oacute;n humana, tambi&eacute;n se hab&iacute;a visto desplazada en los &uacute;ltimos a&ntilde;os por la atenci&oacute;n tecnol&oacute;gica hospitalaria y se ha precipitado ahora, como consecuencia de la pandemia, hacia la telemedicina, lo que ha acentuado la crisis de su modelo de atenci&oacute;n comunitario y con ello el malestar de los ciudadanos. Un malestar que se ha vivido de forma especial en el &aacute;mbito de la salud mental.
    </p><p class="article-text">
        De modo que, seg&uacute;n lo que se ha escrito en estos &uacute;ltimos tiempos, la banca, la educaci&oacute;n y la atenci&oacute;n sanitaria comunitaria son algunos de los ejemplos m&aacute;s paradigm&aacute;ticos de la transformaci&oacute;n anal&oacute;gico-digital que sufren los ciudadanos, y que est&aacute;n sentando las bases de una brecha tan profunda que en realidad es un verdadero d&eacute;ficit social y democr&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        La digitalizaci&oacute;n ha sabido jugar muy bien sus bazas. A ello hay que a&ntilde;adir que el coronavirus ha sido un gran catalizador de la transici&oacute;n y de la transformaci&oacute;n digital. A todo esto se suma que los equilibrios que permit&iacute;an a las democracias del mundo mantener su posici&oacute;n respecto al estado social se han alterado con la cat&aacute;strofe que ha significado la pandemia. Esto se puede percibir en particular en distintas parcelas de la vida como la sanidad, la educaci&oacute;n o la administraci&oacute;n p&uacute;blica y con un balance contradictorio a veces positivo y muchas veces, negativo.
    </p><p class="article-text">
        Dada la trascendencia de la digitalizaci&oacute;n, para el mundo, parece importante recordar tambi&eacute;n que los pa&iacute;ses europeos y sus democr&aacute;ticos estados naci&oacute;n han perdido influencia geopol&iacute;tica en favor del ciberespacio. Adem&aacute;s, estos pa&iacute;ses se encontraban durante la revoluci&oacute;n digital gobernados en el marco de la legislaci&oacute;n de la UE que, a pesar de desarrollar una normativa muy avanzada en el terreno de los valores &eacute;ticos y democr&aacute;ticos, y en la regulaci&oacute;n del ciberespacio, como por ejemplo en materia de protecci&oacute;n de datos, sin embargo sigue arrastrando un importante d&eacute;ficit previo, fundamentalmente derivado del alejamiento de sus instituciones con respecto a los ciudadanos.
    </p><p class="article-text">
        Por eso este contexto hist&oacute;rico, as&iacute; como determinadas cuestiones derivadas del fen&oacute;meno digitalizador, pueden resultar preocupantes para quienes creemos en la democracia. Y aqu&iacute;, entendemos por democracia, como Hanna Arendt, la participaci&oacute;n activa de las personas en las decisiones sobre los asuntos p&uacute;blicos; esto es, algo m&aacute;s que la mera protecci&oacute;n de ciertos derechos individuales fundamentales. No se puede olvidar que estamos en plena guerra (y no solo de ideas) contra la forma de vida y valores de las sociedades democr&aacute;ticas y nos encaminamos hacia un nuevo escenario bipolar o multipolar en el que una parte muy grande de la poblaci&oacute;n mundial est&aacute; gobernada por autocracias.
    </p><p class="article-text">
        Un aspecto menos aireado hasta ahora en los an&aacute;lisis que se han hecho de la digitalizaci&oacute;n sin control ha sido el de la transformaci&oacute;n que est&aacute; produciendo en nuestras vidas en los diferentes &aacute;mbitos. Y demuestra que la gran ofensiva contra los valores basados en el acercamiento de las administraciones a los administrados no procede solo de los bancos, que tambi&eacute;n, sino de la administraci&oacute;n p&uacute;blica, de alguno de los bastiones m&aacute;s importantes del estado social como el servicio sanitario p&uacute;blico e, incluso, de algunas universidades y centros educativos, con su obsesi&oacute;n por la atenci&oacute;n telem&aacute;tica y sus telerreuniones, en las que la participaci&oacute;n, la relaci&oacute;n humana terap&eacute;utica, la ense&ntilde;anza en valores, el control democr&aacute;tico y el debate son m&aacute;s dif&iacute;ciles y por lo tanto la tarea de los servicios y de sus &oacute;rganos de direcci&oacute;n, hu&eacute;rfanos de relaci&oacute;n personal y de oposici&oacute;n presencial, m&aacute;s f&aacute;cil y al tiempo menos diversa y enriquecedora.
    </p><p class="article-text">
        De c&oacute;mo resolvamos la salida de estas &uacute;ltimas crisis depende en gran medida nuestro futuro. La magistrada Natalia Velilla destaca en uno de sus art&iacute;culos que formamos parte de la primera generaci&oacute;n que se encuentra el enorme cambio que ha supuesto la sociedad de la informaci&oacute;n. Los cambios se suceden tan r&aacute;pidamente que los restos de las relaciones presenciales parecen un recuerdo de un tiempo protagonizado por otros valores democr&aacute;ticos, poco menos que anticuados, unos valores que respetaban una cultura basada en las relaciones humanas. Eso no implica que tengamos que renunciar a los avances que han venido de la mano de las tecnolog&iacute;as, pero nuestro presente, y el futuro, no pueden estar dominados por una relaci&oacute;n dependiente con la tecnolog&iacute;a para la que por otra parte a&uacute;n no estamos preparados. No basta pues con la receta de la educaci&oacute;n digital ante los problemas que se plantean y ante los que se avecinan. Porque no es solo que se haya desarrollado hasta la hipertrofia todo lo que es m&aacute;s propio de la <em>televida</em> que de la relaci&oacute;n humana y que, parad&oacute;jicamente, se haya perdido tambi&eacute;n la oportunidad de dedicar una m&aacute;xima atenci&oacute;n hacia otras m&uacute;ltiples posibilidades de la digitalizaci&oacute;n, como por ejemplo en la atenci&oacute;n a personas dependientes (y no dependientes). No es solo eso. En ese r&iacute;o revuelto pescan las autocracias.
    </p><p class="article-text">
        La falta de relaciones humanas podr&iacute;a llegar a impedir, lo est&aacute; haciendo ya, que las personalidades individuales confluyan en comunidades, de modo que no ser&aacute; posible, por tanto, que de estas resulten interacciones m&aacute;s amplias de unos pueblos con otros. En definitiva, hay una cuesti&oacute;n que nos concierne especialmente y a todos: es preciso que entendamos que sin relaciones no es posible un mundo humano; ser&aacute; posible un mundo cibern&eacute;tico, pero no humano.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gaspar Llamazares, Miguel Souto Bayarri]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/vida-televida_129_8863383.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Mar 2022 22:26:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Entre la vida y la televida]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Internet,Ordenadores]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Crisis del cogobierno, con coalición al fondo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/crisis-cogobierno-coalicion-fondo_129_8453393.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/283f42e9-e4d5-4452-92a5-33a8ed9ac5f0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Crisis del cogobierno, con coalición al fondo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Da la impresión que son el PSOE y la CEOE los aparentes ganadores de una batalla, en todo caso pírrica, dentro del gobierno de coalición, ya que el deterioro ha sido de los dos y del Gobierno en su conjunto</p></div><p class="article-text">
        Parece que al final, la m&aacute;s grave crisis sufrida por el gobierno de coalici&oacute;n se ha cerrado con una soluci&oacute;n que ha sido denominada como metodol&oacute;gica. Sin embargo, todo apunta a que el recurso del m&eacute;todo tampoco va a ser suficiente. Las espadas siguen en alto entre los contendientes tambi&eacute;n en cuanto a los contenidos, entre la derogaci&oacute;n de la reforma laboral del PP propugnada por la vicepresidenta y ministra de trabajo de UP y la reforma equilibrada de dicha contrarreforma, defendida ahora por la vicepresidenta y ministra de econom&iacute;a del PSOE, as&iacute; como entre los avances de la negociaci&oacute;n con los agentes sociales y los llamados solo preliminares por la ministra de econom&iacute;a. Prueba de ello es que, aparte del m&eacute;todo en que se mantiene el liderazgo del Ministerio de Trabajo en la negociaci&oacute;n de la concertaci&oacute;n social, se suma ahora la participaci&oacute;n en la misma del Ministerio de Econom&iacute;a y del de Inclusi&oacute;n, y por si todo eso no fuera suficiente, es el propio presidente del Gobierno quien con su presencia en una pr&oacute;xima reuni&oacute;n previa a la de la concertaci&oacute;n toma cartas en el asunto. En todo caso, algo m&aacute;s que metodolog&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Una soluci&oacute;n que ha satisfecho a los dos partidos de la coalici&oacute;n de gobierno, que parecen haber enterrado el hacha de guerra, pero que ha dejado una sensaci&oacute;n amarga de mayor desconfianza entre los socios de gobierno, en los sindicatos y entre los votantes de UP y en la izquierda en general, pero que sobre todo ha terminado rebajando el papel y el perfil de la ministra de Trabajo dentro del Gobierno. En definitiva, da la impresi&oacute;n que son el PSOE y la CEOE los aparentes ganadores de una batalla, en todo caso p&iacute;rrica, dentro del gobierno de coalici&oacute;n, ya que el deterioro ha sido de los dos y del Gobierno en su conjunto. Adem&aacute;s, se explicita la alianza entre el PSOE y la CEOE que ha logrado limitar la influencia de UGT y CCOO en el Gobierno. Con ello el Gobierno se reequilibra pol&iacute;ticamente hacia el centro, como ya hab&iacute;a anunciado el sentido del congreso socialista m&aacute;s all&aacute; de sus manifestaciones m&aacute;s epid&eacute;rmicas y efectistas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que las discrepancias entre los socios de gobierno no son nuevas ni tampoco lo es que &eacute;stas trascienden ruidosamente a la opini&oacute;n p&uacute;blica, lo novedoso es que estas &uacute;ltimas hayan provocado un cambio tan importante en el funcionamiento habitual del gobierno de coalici&oacute;n, que adem&aacute;s ha supuesto la implicaci&oacute;n del propio Presidente, decant&aacute;ndose del lado de su partido y por extensi&oacute;n de la vicepresidenta de Econom&iacute;a, y ante todo que estos cambios vayan a proyectar sus efectos a los contenidos de la reforma laboral a negociar y a la propia din&aacute;mica de la concertaci&oacute;n social, dotando de mayor fuerza negociadora a la CEOE y por tanto de mayor capacidad de influencia en el resultado que al final se va a remitir a la Uni&oacute;n Europea dentro de los compromisos para la recepci&oacute;n de los fondos de recuperaci&oacute;n. Nada m&aacute;s y&nbsp; nada menos.
    </p><p class="article-text">
        En paralelo, la paradoja de la condena m&iacute;nima sustituida por multa y la pena m&aacute;xima de inhabilitaci&oacute;n aplicada al diputado Alberto Rodr&iacute;guez de Unidas Podemos no ha hecho m&aacute;s que a&ntilde;adir m&aacute;s le&ntilde;a al fuego en la crisis de relaci&oacute;n de los dos grupos de apoyo al Gobierno, tambi&eacute;n en el Congreso de los Diputados y precisamente en el momento m&aacute;s delicado de una negociaci&oacute;n presupuestaria con los socios parlamentarios que ya de por s&iacute; se presentaba dif&iacute;cil.
    </p><p class="article-text">
        El problema que ha emergido con esta crisis es que el origen del gobierno de coalici&oacute;n, in&eacute;dito en la democracia espa&ntilde;ola, despu&eacute;s de la ruptura, la convocatoria de nuevas elecciones y el fracaso del sorpaso, estuvo basado en la aceptaci&oacute;n a rega&ntilde;adientes por parte del PSOE de la incorporaci&oacute;n de UP al Gobierno y m&aacute;s en un clima de animosidad que de confianza, as&iacute; como en un programa negociado de forma apresurada y centrado b&aacute;sicamente en la deconstrucci&oacute;n de la pol&iacute;tica de recortes y austeridad de los &uacute;ltimos gobiernos del PP, pero sobre todo en el forcejeo sobre el n&uacute;mero y los nombres a incorporar al frente de las carteras ministeriales y de las vicepresidencias, de la parte del partido mayoritario al socio de gobierno.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, se opt&oacute; por un gobierno compartido o cogobierno de ministerios monocolor, y no por un gobierno mixto o de coalici&oacute;n, lo que hubiera requerido adem&aacute;s de experiencia previa, una base de confianza mutua, un mayor detalle del programa de gobierno y sobre todo compartir las responsabilidades en cada ministerio o al menos contemplar la participaci&oacute;n de los dos partidos en los puestos clave de los ministerios m&aacute;s estrat&eacute;gicos para el desarrollo de las prioridades del proyecto progresista. Por ejemplo en el Ministerio de Trabajo, en el de Hacienda, Transici&oacute;n Ecol&oacute;gica, Justicia, Sanidad o Interior. Muy al contrario, Unidas Podemos se incorpora a la periferia de un gobierno que se estructura con el &aacute;nimo de hacer impermeables para la izquierda las principales &aacute;reas que pueden incidir en el poder. La &uacute;nica excepci&oacute;n, y a medias, hab&iacute;a sido hasta ahora el Ministerio de Trabajo.
    </p><p class="article-text">
        La propia organizaci&oacute;n ministerial se hace pensando en la hip&oacute;tesis de la salida de UP del Gobierno cuya permanencia, desde el primer d&iacute;a, se entiende como algo provisional. Es por eso, que los ministerios han funcionado desde entonces como compartimentos estancos de cada socio, un funcionamiento aut&oacute;nomo y cada uno con la l&oacute;gica propia de cada partido, y por tanto con frecuentes desacuerdos p&uacute;blicos y con una dificultad a&ntilde;adida para conseguir acuerdos, logrados 'in extremis' y gestados a tirones como consecuencia de la dificultad de aproximaci&oacute;n desde posiciones previas casi cerradas, lo que ha estado en el origen de una din&aacute;mica compleja y de crisis c&iacute;clicas. Es la consecuencia de un pacto de gobierno surgido de la suma de debilidades electorales tras unas elecciones provocadas por la l&oacute;gica populista y el menosprecio de la potencialidad del pacto parlamentario. Una l&oacute;gica en la que a&uacute;n resonaban los ecos del sorpaso, junto al clima populista de simplificaci&oacute;n, sobreactuaci&oacute;n y pulsos entre los partidos.
    </p><p class="article-text">
        Buen ejemplo de ello han sido el accidentado proceso vivido por el proyecto de Ley de Vivienda, hasta su reciente aprobaci&oacute;n, o tambi&eacute;n el de la ley de Garant&iacute;as de la&nbsp;libertad sexual desde la otra parte del Gobierno. El antecedente m&aacute;s cercano en el ministerio de Trabajo ha sido la subida del salario m&iacute;nimo, que se sald&oacute; finalmente con la aparente derrota de la vicepresidenta Calvi&ntilde;o y los frecuentes roces con el ministerio de Inclusi&oacute;n y Seguridad Social y en particular con las declaraciones del ministro Escriv&aacute;, primero en relaci&oacute;n a los los per&iacute;odos de cotizaci&oacute;n y m&aacute;s recientemente sobre el retraso en la edad de jubilaci&oacute;n como alternativa para compensar el efecto del baby boom en las arcas de la seguridad social. Ambos temas provocaron, adem&aacute;s de malestar, divisiones en el seno de la concertaci&oacute;n social.
    </p><p class="article-text">
        Los m&aacute;s recientes determinantes pol&iacute;ticos de la crisis en el seno de la coalici&oacute;n han sido la dimisi&oacute;n del vicepresidente Iglesias y el consiguiente cambio de interlocutor por la parte de UP en la persona de Yolanda D&iacute;az, unido a la remodelaci&oacute;n en el Gobierno de los ministros del PSOE y de los principales responsables en el gabinete de Moncloa, todo ello ya hab&iacute;a modificado el equilibrio de fuerzas inicial en detrimento de Unidas Podemos. Porque no es lo mismo ser un referente ideol&oacute;gico externo que estar en la cocina del Gobierno y de la Presidencia en Moncloa.
    </p><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n y fundamentalmente han sido los congresos de los partidos del gobierno, primero el de Podemos que vuelve a la estrategia del sorpaso, pero sin Pablo Iglesias y con Yolanda D&iacute;az en capilla, debido a la incipiente germinaci&oacute;n en su seno de divergencias estrat&eacute;gicas que pueden ser dif&iacute;ciles de gestionar. En este sentido, son muy reveladoras las distintas intensidades de las reacciones a las dos crisis comentadas, la parlamentaria con el Supremo y la &uacute;ltima de la Reforma Laboral, que han mostrado dos mentalidades que a&uacute;n conviven en Unidas Podemos. No ha habido la misma reacci&oacute;n ni en las formas ni en la t&aacute;ctica al responder a dos paradigmas distintos. Esta variable puede tener consecuencias durante el pr&oacute;ximo a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        De otra parte, el congreso del PSOE, una vez reconciliado consigo mismo y bajo la &eacute;gida indiscutida de S&aacute;nchez, se ha reafirmado en el espacio socialdem&oacute;crata, incluso como referencia europea.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n la imagen p&uacute;blica de los futuros candidatos en las encuestas, en particular la de la vicepresidenta D&iacute;az con respecto a la del presidente S&aacute;nchez, pueden haber influido en la ruidosa gesti&oacute;n de la crisis.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, el modelo de cogobierno y su funcionamiento compulsivo es el que ha entrado en crisis, al que ahora se le da una soluci&oacute;n como si se tratase de una coalici&oacute;n, pero exclusivamente para el ministerio de Trabajo y su reforma laboral, cuando el Gobierno en su conjunto sigue siendo un gobierno compartido. Una salida extra&ntilde;a al modelo pactado, pero tambi&eacute;n parcial y asim&eacute;trica que no garantiza la soluci&oacute;n al problema de fondo del contenido final de la derogaci&oacute;n o la reforma parcial de la contrarreforma laboral impuesta por el gobierno del PP, y que de generalizarse acentuar&aacute; la desconfianza y la injerencia entre los ministerios de uno y otro partido, si se sigue eludiendo la cada vez m&aacute;s necesaria reconsideraci&oacute;n del cogobierno.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gaspar Llamazares]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/crisis-cogobierno-coalicion-fondo_129_8453393.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 03 Nov 2021 05:00:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Crisis del cogobierno, con coalición al fondo]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El héroe y la 'voluntad de Estado' frente al centenario del PCE]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/heroe-voluntad-frente-centenario-pce_129_8347625.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cac1544b-b4b3-46e4-a240-54505492e29c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El héroe y la &#039;voluntad de Estado&#039; frente al centenario del PCE"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Pablo Iglesias quiere seguir siendo el ideólogo de Unidas Podemos y de las izquierdas radicales, que desde fuera del Gobierno nos devela la estrategia a seguir y las resistencias, más que obvias, del Estado profundo, para que sean otros los que gestionen la realidad y sus contradicciones</p></div><p class="article-text">
        El relato populista se diferencia de la historia e incluso de la memoria hist&oacute;rica, entendida como historia de los derrotados y olvidados de Walter Benjam&iacute;n, no solo en su expl&iacute;cito enfoque de parte y en su car&aacute;cter de auto justificaci&oacute;n, sino sobre todo en su voluntad pol&iacute;tica movilizadora.
    </p><p class="article-text">
        De eso ha tratado el relato del exvicepresidente del Gobierno Pablo Iglesias. Una narraci&oacute;n al modo trampantojo en la que conecta leninismo y populismo, destinada a halagar los o&iacute;dos de sus coet&aacute;neos ya maduros de las juventudes comunistas, que en los a&ntilde;os noventa retomaron el leninismo y la revoluci&oacute;n a destiempo y que hoy se encuentran entre la nostalgia del pasado, el orgullo de la presencia in&eacute;dita en el Gobierno de coalici&oacute;n y la insatisfacci&oacute;n por los por ahora magros resultados del tan denostado reformismo.
    </p><p class="article-text">
        Dentro del relato en que se reserva el papel de h&eacute;roe griego, destaca la voluntad de Estado como hilo argumental del centenario del PCE, desde la Revoluci&oacute;n de Octubre hasta el actual Gobierno de coalici&oacute;n progresista, que desvela la resistencia de las fuerzas oscuras y que culmina con su inmolaci&oacute;n en aras de la continuidad del proyecto. No aclara si para situarse en un nuevo papel de ide&oacute;logo y constructor de relatos o por el contrario para por el momento salir del foco y quiz&aacute; volver luego con m&aacute;s fuerza.
    </p><p class="article-text">
        El n&uacute;cleo del argumento es la continuidad de la voluntad de Estado de los comunistas, como eufemismo de la revoluci&oacute;n y la toma del poder desde Lenin y el movimiento comunista, hasta la indignaci&oacute;n liderada por Pablo Iglesias y la presencia de comunistas en el Gobierno de coalici&oacute;n con Podemos, pasando por el Frente Popular en la &uacute;ltima fase de la Segunda Rep&uacute;blica espa&ntilde;ola.
    </p><p class="article-text">
        Una voluntad de Estado al modo de trasunto de la nietzscheano de la voluntad de poder, reflejado primero en la toma revolucionaria del poder y ahora en la toma del poder por asalto, luego en el sorpasso del PSOE en la izquierda, finalmente frustrado, cuyo &uacute;ltimo significado se reduce ahora a la participaci&oacute;n en el Gobierno de coalici&oacute;n. Voluntad de Estado devenida con el aterrizaje en la realidad en mera voluntad de gobierno.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, en su narraci&oacute;n la Segunda Rep&uacute;blica, la larga y dura resistencia antifranquista y finalmente el pacto por la libertad, no le interesan, tampoco una Transici&oacute;n que ve parcial y agridulce, por decirlo suavemente.
    </p><p class="article-text">
        En el relato elude conscientemente lo m&aacute;s importante y que significa el cambio de paradigma y la identidad singular del PCE dentro de los partidos comunistas: la propuesta de Reconciliaci&oacute;n Nacional de 1956 construida en la lucha clandestina y en las c&aacute;rceles de la lucha antifranquista, as&iacute; como la toma de conciencia frente al fascismo y por extensi&oacute;n contra cualquier forma de totalitarismo, incluido el de los reg&iacute;menes comunistas realmente existentes, con la culminaci&oacute;n l&oacute;gica de un giro copernicano desde la revoluci&oacute;n a la reforma, del asalto al poder a la defensa de la democracia parlamentaria y en definitiva con la nueva estrategia eurocomunista, no solo como v&iacute;a democr&aacute;tica al socialismo, sino como la esencia de un socialismo que solo puede ser democr&aacute;tico. Pablo Iglesias, sin embargo, lo ignora y oculta con ello buena parte de nuestra historia y la verdadera identidad del PCE y del PCE dentro de IU. El problema es que ese PCE y esa IU no sirven para un proyecto populista.
    </p><p class="article-text">
        De nuevo, como viene siendo&nbsp;tradicional desde el propio origen de Podemos, el orador tambi&eacute;n minusvalora&nbsp;y tergiversa la Transici&oacute;n Democr&aacute;tica con el discurso de su car&aacute;cter parcial y gatopardiano (cambiar todo para que todo permanezca) y como consecuencia su decadencia, poco menos que inevitable, en la democracia del bipartidismo imperfecto en una alianza continuista con los nacionalistas, incluyendo a los sindicatos de clase CCOO y UGT como parte del mencionado bloque de poder.
    </p><p class="article-text">
        El t&oacute;pico discurso izquierdista de la traici&oacute;n y la izquierda sumisa de la Transici&oacute;n, en que el PCE se har&iacute;a el harakiri comprometi&eacute;ndose con el juego democr&aacute;tico con el l&iacute;mite infranqueable del veto a su presencia en el Gobierno del Estado. Una traici&oacute;n a la voluntad de Estado. En definitiva, se trata de un rechazo a la complejidad que necesita la idea de voluntad de Poder-Estado que solo germina en la simplificaci&oacute;n. La democracia es rechazada como idea compleja. La contradicci&oacute;n llega cuando se invita a los sindicatos UGT y CCOO a la fiesta del PCE y se cierra filas con ellos para defender las conquistas, siempre parciales e insuficientes, de todo Gobierno de coalici&oacute;n e incluso de todo Gobierno democr&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco es una casualidad que ignore el proyecto estrat&eacute;gico de Izquierda Unida y su aportaci&oacute;n a la democracia espa&ntilde;ola, fundamentalmente en los gobiernos auton&oacute;micos y locales y en la colaboraci&oacute;n o la oposici&oacute;n a los sucesivos gobiernos. Lucha y gobierno que forma parte indisociable, primero del proyecto del PCE y luego del de IU y que Julio Anguita desarrolla con su experiencia municipal como la voluntad de gobierno. Algo muy diferente de la voluntad de Estado.&nbsp;IU supuso una segunda inmersi&oacute;n democr&aacute;tica del PCE despu&eacute;s de la primera producida por el eurocomunismo.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido su situaci&oacute;n en Espa&ntilde;a quiz&aacute;s tiene m&aacute;s que ver con la incapacidad de IU de aprovechar la posibilidad de apertura hacia sectores amplios de la izquierda y el alejamiento de CCOO y UGT, algo que deber&iacute;amos meditar por qu&eacute; se produjo. IU renunci&oacute; a agotar la l&oacute;gica de su propia fundaci&oacute;n y el lenguaje dicot&oacute;mico y maniqueo que hoy Iglesias despliega en la fiesta del PCE, he de reconocer que empez&oacute; a ser dominante en aquella, mi querida IU.
    </p><p class="article-text">
        Como consecuencia de lo anterior, Pablo Iglesias se presenta a s&iacute; mismo como el hacedor que rompe con la subordinaci&oacute;n y pone fin a la exclusi&oacute;n de los comunistas en el Gobierno Estado, cuando por el contrario el problema ha sido general en Europa en el contexto de la guerra fr&iacute;a y como consecuencia adem&aacute;s del escaso apoyo electoral y de la existencia del recambio de los nacionalistas para que hayamos podido entrar a formar parte de gobiernos de coalici&oacute;n como el actual. Asimismo se presenta como el mu&ntilde;idor de la nueva alianza alternativa con EH Bildu y ERC, frente al intento de recomponer el reformismo con el centro de Ciudadanos, sin por supuesto pararse a analizarlo en funci&oacute;n de sus costes y resultados. &iquest;Cu&aacute;l es la voluntad de Estado de estas dos fuerzas pol&iacute;ticas? Desde luego, y muy leg&iacute;timamente, no la de un Estado com&uacute;n para toda Espa&ntilde;a. Luego una alianza ideol&oacute;gica con estas dos izquierdas alberga una contradicci&oacute;n que no se quiere explicitar. Lo que no impide alianzas cooperativas y pol&iacute;ticas que son parte indispensable de la democracia. Es el mito izquierdista que Pablo Iglesias quiere fomentar utilizando simb&oacute;licamente a estas dos fuerzas pol&iacute;ticas para acendrar su est&eacute;tica revolucionaria. M&aacute;s munici&oacute;n populista que necesita un sistema pol&iacute;tico sin fuerza centr&iacute;peta y moderadora.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco analiza la complejidad de las fuerzas oscuras del Estado profundo, sino que se atribuye el haberlo sacado a la luz gracias a su presencia en el Gobierno y su alianza con los partidos independentistas, sin tener en cuenta su existencia anterior y sobre todo su fortalecimiento como consecuencia de la polarizaci&oacute;n que supone el populismo, m&aacute;s all&aacute; de los d&eacute;ficits de la transici&oacute;n, ahora monopolizado por la ultraderecha. Por eso la izquierda debe anteponer la voluntad democr&aacute;tica a la voluntad de Poder-Estado pues esta &uacute;ltima no alberga el concepto de pluralidad.
    </p><p class="article-text">
        Al final de su intervenci&oacute;n, explica su salida de la vicepresidencia del Gobierno como sacrificio necesario a consecuencia de la reacci&oacute;n del Estado profundo a su pol&iacute;tica de alianzas con el independentismo como alternativa al continuismo, sin aclarar la contradicci&oacute;n que supone su reivindicaci&oacute;n de la voluntad de Estado y ni siquiera la m&aacute;s reformista voluntad de gobierno, con su ef&iacute;mera presencia e inesperada salida del Gobierno para la batalla perdida de Madrid. Algo muy poco leninista y muy poco responsable, por otra parte.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, Pablo Iglesias se presenta ante ustedes y quiere seguir siendo el ide&oacute;logo de Unidas Podemos y de las izquierdas radicales, que desde fuera del Gobierno nos devela la estrategia a seguir y las resistencias, m&aacute;s que obvias, del Estado profundo, para que sean otros los que gestionen la realidad y sus contradicciones. Porque los resultados de la voluntad de gobierno y de la gesti&oacute;n concreta ser&aacute;n siempre insatisfactorios. Cosa de mujeres y hombres, m&aacute;s que de h&eacute;roes y dioses.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gaspar Llamazares]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/heroe-voluntad-frente-centenario-pce_129_8347625.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Sep 2021 04:00:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El héroe y la 'voluntad de Estado' frente al centenario del PCE]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Pablo Iglesias,PCE - Partido Comunista de España,Unidas Podemos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Reivindicación de la nueva ley de memoria democrática]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/reivindicacion-nueva-ley-memoria-democratica_129_8161446.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d7c61e3f-6cd2-4795-9c6f-82e9d5b669f0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Reivindicación de la nueva ley de memoria democrática"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo más preocupante junto al desprecio por la memoria de las víctimas y a raíz de la confirmación del nuevo gobierno de coalición progresista, es que la derecha española se haya sumado en las últimas fechas al discurso ultraderechista de criminalización de fuerzas políticas de la izquierda y del nacionalismo e independentismo</p></div><p class="article-text">
        Estamos ante un proyecto de ley que intenta cubrir las carencias de la denominada popularmente ley de memoria hist&oacute;rica: la nulidad de los juicios de los tribunales franquistas, ya que entonces solo pudimos llegar a la nulidad de las sentencias, la responsabilidad p&uacute;blica de las exhumaciones que se qued&oacute; en mero apoyo presupuestario, junto a la resignificaci&oacute;n del Valle de los Ca&iacute;dos y la ilegalizaci&oacute;n de las organizaciones de apolog&iacute;a del franquismo como la fundaci&oacute;n Francisco Franco, entre otras.
    </p><p class="article-text">
        Tengo que recordar, c&oacute;mo diputado y portavoz entonces, en primer lugar, que estas medidas y algunas m&aacute;s formaron parte ya entonces de los debates y las enmiendas de los grupos parlamentarios y en particular del de Izquierda Unida e Iniciativa per Catalu&ntilde;a en la tramitaci&oacute;n parlamentaria de la llamada coloquialmente ley de memoria hist&oacute;rica, pero cuyo encabezamiento fue tambi&eacute;n un dechado de eufemismos, que junto a las flaquezas del texto, se debieron al intento in&uacute;til del gobierno de evitar una confrontaci&oacute;n que estaba servida por parte de la derecha, pero no solo por parte de la derecha.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n entonces, una parte de la izquierda cuestion&oacute; las t&iacute;midas medidas e incluso la necesidad de la propia ley, defendiendo desde las tribunas y los principales editoriales que la reparaci&oacute;n fundamental ya hab&iacute;a tenido lugar y que los flecos se pod&iacute;an arreglar f&aacute;cilmente con otros instrumentos normativos menos contundentes, como los decretos y las &oacute;rdenes ministeriales, mientras otra parte de la izquierda que finalmente se desmarc&oacute; del apoyo a la ley de memoria, lo hizo en base a una posici&oacute;n de principios, poco menos que irreductibles, por ejemplo con respecto a la derogaci&oacute;n de la ley de amnist&iacute;a, cuando sab&iacute;an que era contraproducente, en lugar de mantenerse e influir en mejorarla.
    </p><p class="article-text">
        De todas formas, se trataba de la primera ley de memoria y reparaci&oacute;n de las v&iacute;ctimas de la dictadura, cuando una parte de ellas todav&iacute;a estaban con vida, y pensamos que se merec&iacute;an el reconocimiento y la reparaci&oacute;n, aunque fuera parcial y con evidentes insuficiencias, y que con su experiencia pol&iacute;tica entender&iacute;an que era un primer paso importante, al que seguir&iacute;an legislaciones de CCAA y acciones de las administraciones locales, como as&iacute; ha&nbsp;sido, y que junto a la presi&oacute;n del movimiento memorialista y de las organizaciones internacionales de derechos humanos, facilitar&iacute;a el camino a avances posteriores, como es esta nueva ley. Por eso me extra&ntilde;a que haya periodistas que reprochen la tardanza de esta nueva ley olvidando el calvario de la anterior y por eso mismo quiero expresar hoy mi apoyo a la ley de memoria democr&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Se presenta este nuevo proyecto en un contexto a&uacute;n m&aacute;s polarizado si cabe, en un clima populista y sobre todo despu&eacute;s de la s&uacute;bita irrupcion de la extrema derecha en Espa&ntilde;a con una representaci&oacute;n parlamentaria sin precedentes desde la dictadura, que ha pasado de condicionar agendas y gobiernos auton&oacute;micos a impulsar la radicalizaci&oacute;n del conjunto de las derechas y muy en particular del partido popular. Lo ha hecho a lo largo de la pandemia y lo hace en cada uno de los debates pol&iacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        No hay m&aacute;s que ver lo ocurrido recientemente con motivo de la celebraci&oacute;n del tercer aniversario de la elecci&oacute;n de Pablo Casado al frente del Partido Popular, en que uno de sus invitados, a la saz&oacute;n exministro en la transici&oacute;n y promotor de Vox, lleg&oacute; a negar el propio golpe de estado franquista y acus&oacute; del desencadenamiento de la guerra civil a la Segunda Rep&uacute;blica, recuperando con ello la propaganda de la dictadura franquista. Tampoco se trata de una mera coincidencia, la frase equidistante del portavoz popular en el reciente debate en el pleno del Congreso de los diputados sobre los indultos a los condenados por el Proc&eacute;s, en que asimilaba la legitimidad de la Rep&uacute;blica a la de los golpistas con el aserto de que &ldquo;la Guerra Civil fue un enfrentamiento entre quienes quer&iacute;an la democracia sin ley y quienes quer&iacute;an la ley sin democracia.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        El partido popular no solo no ha rectificado el mencionado falso relato franquista, sino que se ha remitido a la proposici&oacute;n no de ley de condena de la dictadura de los a&ntilde;os noventa como muestra de sus convicciones democr&aacute;ticas, y al tiempo ha anunciado que en caso de que finalmente se produzca la aprobaci&oacute;n de la nueva ley de memoria democr&aacute;tica, en el momento que lleguen al gobierno la derogar&aacute;n sustituy&eacute;ndola por una ley de concordia. Un ejercicio m&aacute;s de cinismo pol&iacute;tico de la derecha espa&ntilde;ola con respecto tanto a la memoria como a la concordia.
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que desde la aprobaci&oacute;n de la ley de memoria hist&oacute;rica, el partido popular, en vez de aprovechar la oportunidad para un relato compartido de los dem&oacute;cratas sobre la guerra civil y la dictadura que diera continuidad al pacto de la Transici&oacute;n, se ha dedicado a menospreciar la memoria de las v&iacute;ctimas, descalific&aacute;ndola como una obsesi&oacute;n de la izquierda por recrearse en el pasado y por reabrir heridas y por otra parte a enfrentar la reconciliaci&oacute;n de la Transici&oacute;n democr&aacute;tica con el periodo agitado de la Segunda Rep&uacute;blica, volviendo a la estigmatizaci&oacute;n del periodo republicano del franquismo, olvidando que sus defensores y luego luchadores antifranquistas fueron tambi&eacute;n los que m&aacute;s generosa y decididamente apostaron por la reconciliaci&oacute;n y la democracia.
    </p><p class="article-text">
        No contentos con avivar la llama del guerracivilismo del que acusan a los defensores de la memoria, el partido popular ha aprovechado todos sus resortes institucionales para boicotear la aplicaci&oacute;n de la ley, por parte de las administraciones locales y auton&oacute;micas primero, obstaculizando la retirada de s&iacute;mbolos de enaltecimiento de la dictadura y el cambio de denominaci&oacute;n de las calles, luego desde las instituciones donde ten&iacute;a representaci&oacute;n, y finalmente desde el gobierno central y la judicatura, paralizando de hecho cualquier apoyo pol&iacute;tico y presupuestario a las exhumaciones y alentando la causa contra el juez Garz&oacute;n para cerrar el paso a la memoria, la justicia, al resarcimiento de las v&iacute;ctimas del franquismo y al esp&iacute;ritu de la no repetici&oacute;n promovidas por las Naciones Unidas.
    </p><p class="article-text">
        Ya, con los acuerdos de gobierno en las CCAA, el PP ha dado cabida a una actitud de rebeld&iacute;a frente a la ley existente como el mantenimiento del los residuos del callejero de la dictadura, la retirada de placas de recuerdo a las v&iacute;ctimas, junto a la humillaci&oacute;n a la memoria de las Trece Rosas y el m&aacute;s descarado sectarismo frente a cargos institucionales de la Rep&uacute;blica como Largo Caballero en el Ayuntamiento de Madrid o los obst&aacute;culos de todo tipo al traslado de los restos del dictador del mausoleo del Valle de los Ca&iacute;dos, sin un solo gesto hacia los que lo construyeron con trabajo esclavo ni a los familiares que sufrieron la exhumaci&oacute;n y el traslado forzosos de sus seres queridos de toda Espa&ntilde;a hasta Cuelgamuros. Todos ellos ejemplos lacerantes de c&oacute;mo entiende la concordia la derecha espa&ntilde;ola.
    </p><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s preocupante junto al desprecio por la memoria de las v&iacute;ctimas y a ra&iacute;z de la confirmaci&oacute;n del nuevo gobierno de coalici&oacute;n progresista, es que la derecha espa&ntilde;ola se haya sumado en las &uacute;ltimas fechas al discurso ultraderechista de criminalizaci&oacute;n de fuerzas pol&iacute;ticas de la izquierda y del nacionalismo e independentismo. Si durante las &uacute;ltimas dos d&eacute;cadas, la derecha ha tratado de patrimonializar la Constituci&oacute;n, impidiendo con ello no solo su reforma sino tambi&eacute;n una interpretaci&oacute;n m&aacute;s abierta, ahora ha pasado de cuestionar el car&aacute;cter democr&aacute;tico de otras fuerzas pol&iacute;ticas, deslegitimando al gobierno de coalici&oacute;n y m&aacute;s recientemente a criminalizar a sus adversarios, dentro de lo peor de la estrategia populista.
    </p><p class="article-text">
        Nunca, desde el final de la dictadura, se hab&iacute;a esgrimido con tanto odio y desprecio el t&eacute;rmino comunista, uno de los partidos que tiene un compromiso acreditado con la transici&oacute;n&nbsp;y con la democracia. Mucho me temo que el mismo odio y desprecio hacia la memoria de las v&iacute;ctimas y de los luchadores y luchadoras antifranquistas. Espero que esta vez sepamos actuar unidos.
    </p><p class="article-text">
        Si antes no nos uni&oacute; el amor, que ahora al menos lo haga el espanto.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gaspar Llamazares]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/reivindicacion-nueva-ley-memoria-democratica_129_8161446.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 03 Aug 2021 20:01:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Reivindicación de la nueva ley de memoria democrática]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Memoria Histórica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ayuso o la alegría del consumo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ayuso-alegria-consumo_129_7894714.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c02c595c-035d-43dc-b776-896fc1f749be_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ayuso o la alegría del consumo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La identidad de Isabel Díaz Ayuso no se ha construido en torno a una gestión, sino sobre la mera imagen y relato alternativo frente al gobierno central</p></div><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La última área que se ha abierto a la explotación en el mercado del consumo no es la del amor, sino la del narcisismo

</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Zygmunt Bauman</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Aunque estas elecciones madrile&ntilde;as se hacen a mitad de legislatura y con la excusa de una moci&oacute;n de censura con Ciudadanos, lo cierto es que todas las elecciones auton&oacute;micas realizadas hasta ahora en el contexto de la pandemia han reforzado al gobierno de turno. Quiz&aacute; por aquello de que, en tiempo de desolaci&oacute;n, nunca hacer mudanza.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, ha existido desde el principio de la crisis una preferencia por lo local y una atribuci&oacute;n de mayor responsabilidad al Estado, independientemente del reparto de competencias y de la calidad de su gesti&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El hecho diferencial dentro del gobierno madrile&ntilde;o ha sido la bicefalia y la disputa p&uacute;blica permanente entre la presidencia del PP y la vicepresidencia de Ciudadanos, que en los &uacute;ltimos tiempos se zanj&oacute;, primero, con el sistem&aacute;tico y humillante ninguneo y, finalmente, con la exclusi&oacute;n de los consejeros de ciudadanos en la antesala de la convocatoria electoral.
    </p><p class="article-text">
        Pero, si hay algo que ha caracterizado a la presidencia saliente de la Sra. Ayuso en la Comunidad de Madrid es la conversi&oacute;n del gobierno madrile&ntilde;o en una plataforma pol&iacute;tica y personal para la oposici&oacute;n al gobierno central de la coalici&oacute;n de izquierdas. Se ha construido una identidad propia alternativa a las identidades de los gobiernos nacionalistas que, como ella misma no se cansa de repetir, se la ha echado a la espalda Madrid y trasciende a un partido concreto como el Partido Popular. Aspira a hacer de Madrid el laboratorio para refundar la derecha. La operaci&oacute;n pretende reconectarse con el aznarismo m&aacute;s antidemocr&aacute;tico, el que tuvo su paroxismo en los atentados del 11M y reconvertirlo en un populismo conservador radical de car&aacute;cter trumpista. Y a eso ha venido Miguel &Aacute;ngel Rodr&iacute;guez.
    </p><p class="article-text">
        Una identidad sin ninguna restricci&oacute;n propia del sistema democr&aacute;tico y&nbsp;basada en el rechazo, la fobia y el trato de enemigo, tanto en lo ideol&oacute;gico como fundamentalmente en lo personal y en lo emocional, al gobierno de la coalici&oacute;n de izquierdas, y asimismo n&iacute;tidamente diferenciada de la estrategia y los equilibrios de centroderecha del PP de Casado, con el objetivo de monopolizar la representaci&oacute;n y la imagen misma del conjunto de las derechas madrile&ntilde;as en primer tiempo y espa&ntilde;olas en segundo lugar. Un movimiento m&aacute;s parecido al reagrupamiento de Marine Le Pen que a la agrupaci&oacute;n de De Gaulle. Sin duda un Casado al que ya dan por amortizado ser&aacute; su pr&oacute;xima v&iacute;ctima.
    </p><p class="article-text">
        Una identidad que no se ha construido en torno a una gesti&oacute;n, sino sobre la mera imagen y relato alternativos frente al gobierno central, particularmente en la gesti&oacute;n de la pandemia, y para la que no ha dudado en utilizar los golpes de efecto, muchos de ellos contradictorios, dejando en un segundo plano los contenidos. El relato alegre de la libertad de movimientos y del consumo, frente a la dura realidad del confinamiento y las restricciones por razones de salud p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        Un relato inicialmente compartido por la mayor parte de los gobiernos auton&oacute;micos en el primer estado de alarma, pero que luego todos se vieron obligados a abandonarlo para equilibrarlo con sus competencias de gesti&oacute;n sanitaria a lo largo de la pandemia, y que sin embargo el gobierno de Madrid mantuvo y ampli&oacute; para hacerse eco de los requerimientos de sectores econ&oacute;micos y pol&iacute;ticos, situ&aacute;ndose con ello a medio camino entre el negacionismo de la pandemia y la &uacute;nica prioridad de la econom&iacute;a del consumo.
    </p><p class="article-text">
        Una estrategia que no le ha impedido sin embargo verse beneficiado por las medidas de salud p&uacute;blica articuladas por el gobierno y las CCAA (junto a la prudencia y la responsabilidad de los madrile&ntilde;os mayores y de los vulnerables), y al mismo tiempo sin perder ninguna ocasi&oacute;n de diferenciarse de ellas como principal abanderada del rechazo de las restricciones, la apertura de la hosteler&iacute;a y la libertad de consumo en una apuesta m&aacute;s o menos expl&iacute;cita por la llamada &ldquo;inmunidad de reba&ntilde;o&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero, sobre todo, esto le ha permitido en los momentos m&aacute;s duros de la pandemia, situarse fuera del foco de las consecuencias de la deficiente gesti&oacute;n sanitaria en &aacute;reas como la salud p&uacute;blica y la atenci&oacute;n primaria, y de los servicios sociales en el Waterloo de las residencias de mayores, y por tanto de sus correspondientes responsabilidades, que o bien ha eludido o ha atribuido a la mala fe o la incompetencia del gobierno central.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, incluso en plena campa&ntilde;a electoral, en que la Comunidad de Madrid se sit&uacute;a entre las de mayor incidencia de COVID-19, as&iacute; como de saturaci&oacute;n hospitalaria y de UCI en esta cuarta ola, los dram&aacute;ticos efectos de la pandemia y la gesti&oacute;n sanitaria aparecen tan solo como un ruido de fondo con respecto a la prioridad del relato de la libertad y la alegr&iacute;a del consumo.
    </p><p class="article-text">
        Si acaso, la &uacute;nica pol&iacute;tica sanitaria que se asume son los contratos privados y las grandes construcciones como el Zendal. En conclusi&oacute;n, la negaci&oacute;n de la realidad social, de la pandemia, la salud p&uacute;blica, de sus restricciones y sus consecuencias. La alegr&iacute;a y el negocio antes que el derecho a la salud.
    </p><p class="article-text">
        Todo ello conecta hoy con una campa&ntilde;a dirigida al orgullo y la alegr&iacute;a de saberse madrile&ntilde;os. De considerarse distintos y libres para no preocuparse m&aacute;s que de uno mismo en la sociedad de consumo de los triunfadores y de los que aspiran a serlo. En definitiva, el relato de la apariencia de normalidad frente a la realidad de la pandemia que se deja a la imagen triste y negativa de las cr&iacute;ticas de la izquierda en la oposici&oacute;n, con el t&oacute;pico de siempre de que est&aacute;n contra Madrid. Todo muy del gusto de las &eacute;lites econ&oacute;micas m&aacute;s poderosas para las que la protecci&oacute;n de la salud es una pol&iacute;tica obsoleta de intervenci&oacute;n en un mercado que no puede parar de generarles beneficio. &Eacute;lites que se expresan, por ejemplo, a trav&eacute;s de Esperanza Aguirre, propagandista ac&eacute;rrima de una presidenta sin complejos de ning&uacute;n tipo, pues el rid&iacute;culo puede ser un potente activo pol&iacute;tico en este clima populista.
    </p><p class="article-text">
        Un rechazo que se extiende a la pol&iacute;tica del gobierno central (socialcomunista) y tambi&eacute;n a su propia imagen, a veces de impotencia y de tristeza, desarbolado como todos los gobiernos del mundo por los embates de la pandemia y de la crisis. Y con ello el rechazo de lo p&uacute;blico y de lo progre.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, la prioridad del individualismo frente a lo p&uacute;blico. La de la libertad banal de 'tomarse una cerveza' al final de un d&iacute;a de perros sin derechos laborales, la de 'cambiar de pareja y no volver a encontrarlo nunca m&aacute;s' sin consecuencias. La primac&iacute;a obsesiva de la econom&iacute;a, las terrazas y el consumo digital y el olvido de los derechos y los servicios educativos, sanitarios y sociales como competencias esenciales del estado auton&oacute;mico. En resumen, el menosprecio de los perdedores del sistema econ&oacute;mico, de los vulnerables y el abandono de la vejez.
    </p><p class="article-text">
        Se trata del populismo de una pol&iacute;tica para narcisos. La pol&iacute;tica de las emociones. Del miedo, la caricatura y la deshumanizaci&oacute;n del adversario, convertido en fobia, del espejismo y de una ilusi&oacute;n de normalidad. Precisamente ahora, cuando el final de esta larga pandemia parece casi al alcance de la mano gracias a la vacunaci&oacute;n de los m&aacute;s vulnerables, de nuevo la presidenta Ayuso se sube a la ola de la recuperaci&oacute;n para intentar convertirse en su representante en esta campa&ntilde;a, aunque no haya hecho mucho por contribuir a ella, incluso con declaraciones y gestos contrarios a las carencias de la contrataci&oacute;n conjunta de la Uni&oacute;n Europea y favorables a la compra unilateral de la vacuna rusa o de la vacunaci&oacute;n a demanda, unos gestos que la sit&uacute;an con Orban en el mismo terreno de la ultraderecha.
    </p><p class="article-text">
        Eso s&iacute;, sin mencionar siquiera que el problema de la llegada de las vacunas est&aacute; en el incumplimiento de los compromisos de las &eacute;lites multimillonarias que dirigen las farmac&eacute;uticas y no en la UE y mucho menos en sus estados miembros o en las CCAA, no sea que sus alianzas entre el capitalismo multinacional y el capitalismo rentista, tan favorecidos por sus medidas de rebajas impositivas y de especulaci&oacute;n del suelo, se tambaleen.
    </p><p class="article-text">
        Libertad y alegr&iacute;a s&iacute;, pero nada de libertinaje, que para Sade es una idea muy seria e interesante.
    </p><p class="article-text">
        La campa&ntilde;a de Madrid no es, pues, sobre comunismo o libertad, ya que el comunismo ni siquiera es un actor pol&iacute;tico que realmente est&eacute; presente. Tampoco es Democracia frente a fascismo, pues la extrema derecha ya ha devorado este concepto, aunque est&eacute; en su c&oacute;digo gen&eacute;tico. Estas elecciones son sobre populismo o democracia, que es la disyuntiva fundamental de nuestra sociedad y de nuestro tiempo. Y como esto no ha sido todav&iacute;a interiorizado por los partidos, Ayuso, hoy por hoy, si no la paran los votos, es simult&aacute;neamente el rostro y el sino de los tiempos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gaspar Llamazares]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ayuso-alegria-consumo_129_7894714.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 04 May 2021 04:00:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ayuso o la alegría del consumo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Isabel Díaz Ayuso,Elecciones Madrid 2021,Madrid,Comunidad de Madrid]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La sindemia, la desigualdad y sus vacunas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/sindemia-desigualdad-vacunas_129_7804201.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6bd55ec1-8637-4b08-b4a5-4995b63e62bb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La sindemia, la desigualdad y sus vacunas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En consecuencia, las olas de la pandemia en Europa y América se han ensañado en los barrios, los sectores, las clases desfavorecidas y con las mujeres. A todo ello se suma que los riesgos y las enfermedades que agravan la pandemia también se concentran entre las mismas clases sociales</p></div><p class="article-text">
        La frase hecha de que el virus era igual para todos, ha resultado un mensaje vac&iacute;o. Por el contrario, ha afectado a los m&aacute;s fr&aacute;giles desde el comienzo y lo ha hecho en cada uno de los pasos del proceso. Tampoco ha servido como reclamo para favorecer una respuesta unitaria, ya que los m&aacute;s privilegiados no se han sentido comprometidos.
    </p><p class="article-text">
        El t&eacute;rmino sindemia hace referencia a la coincidencia y sinergia entre varias epidemias, en este caso la Covid-19, con las enfermedades cr&oacute;nico degenerativas y ambas junto a los determinantes sociales, en particular el de la desigualdad.
    </p><p class="article-text">
        La desigualdad en los determinantes sociales, junto al reparto asim&eacute;trico de los riesgos y ahora tambi&eacute;n, al final de la pandemia, en el acceso a la vacunaci&oacute;n. Unas diferencias en el acceso a las vacunas, que reproducen, cuando no ampl&iacute;an, las brechas sociales territoriales y de g&eacute;nero preexistentes, al tiempo que las experimentadas en el acceso a productos y tecnolog&iacute;as sanitarias, como consecuencia del colapso de la cadena de suministros, al comienzo de la pandemia.
    </p><p class="article-text">
        Porque finalmente, los beneficios de las compa&ntilde;&iacute;as farmac&eacute;uticas y la defensa de las patentes y la propiedad intelectual han prevalecido sobre la necesaria consideraci&oacute;n de las vacunas como bienes comunes dentro del derecho universal a la salud, como hab&iacute;an pedido un buen n&uacute;mero de pa&iacute;ses y de organismos en el marco de de la UNESCO.
    </p><p class="article-text">
        El programa Covax de solidaridad en vacunas de la OMS se ha quedado corto en relaci&oacute;n a la mayor potencialidad de la liberaci&oacute;n o suspensi&oacute;n de las patentes, dejando de nuevo inermes a los pa&iacute;ses empobrecidos y tambi&eacute;n en los barrios deprimidos de los m&aacute;s desarrollados. Por otra parte, la geoestrategia vacunal, ha servido m&aacute;s para sumar la l&oacute;gica del poder pol&iacute;tico de las grandes potencias a los mencionados intereses econ&oacute;micos, que para garantizar la accesibilidad global. As&iacute;, el mercado actual de las vacunas obliga a los pueblos, los barrios y los sectores m&aacute;s discriminados a luchar frente a estos &uacute;ltimos brotes de la pandemia, pr&aacute;cticamente con las manos atadas a la espalda, al decir de algunas universidades hasta 2024.
    </p><p class="article-text">
        Incluso en los pa&iacute;ses m&aacute;s desarrollados, dotados con sistemas universales de salud, las estrategias de vacunaci&oacute;n, si bien anteponen la vulnerabilidad en t&eacute;rminos de salud, no est&aacute; ocurriendo sin embargo lo mismo con los sectores sociales donde la marginaci&oacute;n y exclusi&oacute;n social son la norma, sectores que tambi&eacute;n corren el riesgo de quedarse al margen de la vacunaci&oacute;n. El problema a&ntilde;adido es que, en la medida que se aplaza el logro de una inmunidad para la inmensa mayor&iacute;a, se mantiene la posibilidad de nuevas variantes y con ello la virulencia de la pandemia.
    </p><p class="article-text">
        Antes de la pandemia, la desigualdad en el mundo hab&iacute;a llegado ya a l&iacute;mites obscenos, entre el uno por ciento de privilegiados y la mayor&iacute;a pobre de la humanidad. El 1% m&aacute;s rico lo era cada vez m&aacute;s rico y ya pose&iacute;a el doble de recursos de los que carec&iacute;an casi siete mil millones de personas. Sin embargo, en los pa&iacute;ses desarrollados, los impuestos segu&iacute;an siendo cada vez menos progresivos que d&eacute;cadas atr&aacute;s. El lema de no dejar a nadie atr&aacute;s, aunque era el principio fundamental de la Agenda 2030, no se estaba cumpliendo en absoluto.
    </p><p class="article-text">
        Una desigualdad que afecta tambi&eacute;n al modelo de enfermar, tanto en la incidencia de las enfermedades infecciosas de los pa&iacute;ses empobrecidos como en los determinantes sociales, los factores de riesgo y las enfermedades cr&oacute;nico degenerativas, los trastornos mentales y el estr&eacute;s, que tambi&eacute;n afectan en mayor medida a las clases y las razas m&aacute;s desfavorecidas y discriminadas.
    </p><p class="article-text">
        Se puede afirmar pues, sin riesgo a equivocarse, que no solo la riqueza sino tambi&eacute;n la salud, la enfermedad y la mortalidad van por barrios. Como se ha dicho el c&oacute;digo postal influye m&aacute;s en la salud que la propia gen&eacute;tica. Son los determinantes sociales, de g&eacute;nero y ambientales los que influyen en la diferencia de hasta una d&eacute;cada en esperanza de vida en favor de las clases sociales y los barrios m&aacute;s ricos, con respecto a los de renta m&aacute;s baja.
    </p><p class="article-text">
        Algo parecido ha ocurrido con la desigualdad en la transmisi&oacute;n, la incidencia y la mortalidad de la pandemia. La Covid-19 tambi&eacute;n se distribuye de forma desigual por clases, barrios y g&eacute;neros.
    </p><p class="article-text">
        En Europa y Am&eacute;rica, as&iacute; como en ciudades de Asia y &Aacute;frica, la transmisi&oacute;n de la pandemia ha tenido mucho que ver con la movilidad, el empleo, la demograf&iacute;a y la densidad de poblaci&oacute;n. Eso explica su particular impacto de la Covid-19 en el sector informal y en los trabajos m&aacute;s duros como los mataderos, los temporeros y los cuidados, realizados en su mayor&iacute;a por mujeres, as&iacute; como en los barrios m&aacute;s densamente poblados, en los centros de mayores y en las regiones con una composici&oacute;n demogr&aacute;fica m&aacute;s envejecida.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, recientes estudios confirman que el 20% m&aacute;s pobre de los habitantes de algunas grandes ciudades (como Nueva York, Filadelfia o Barcelona) est&aacute;n teniendo entre 1,5 y 3 veces m&aacute;s riesgo de contagio, hospitalizaci&oacute;n y mortalidad que el resto.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco el confinamiento ha sido para todos igual. Sobre todo para los del llamado en t&eacute;rminos b&eacute;licos el frente de batalla, con respecto a los encargados de la log&iacute;stica y la retaguardia. As&iacute;, los trabajadores de los sectores productivos y los servicios esenciales, sin la alternativa del teletrabajo y una vivienda espaciosa o la residencia en una urbanizaci&oacute;n, se han visto obligados al trabajo presencial, al uso del transporte p&uacute;blico y a las consiguientes aglomeraciones y tambi&eacute;n a un menor espacio vital en sus barrios y viviendas, y con ello a un mayor riesgo de contagio, sufriendo en consecuencia una mayor incidencia de la pandemia. En particular, las mujeres con trabajos temporales y en la econom&iacute;a informal, quienes en muchos casos se vieron obligadas a abandonarlos o combinarlos para dedicarse a los cuidados en el hogar y con ello a una mayor dependencia y vulnerabilidad.
    </p><p class="article-text">
        En consecuencia, las olas de la pandemia en Europa y Am&eacute;rica se han ensa&ntilde;ado en los barrios, los sectores, las clases desfavorecidas y con las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        A todo ello se suma que los riesgos y las enfermedades que agravan la pandemia tambi&eacute;n se concentran entre las mismas clases sociales. As&iacute;, la obesidad, la hipertensi&oacute;n, la diabetes y las enfermedades pulmonares cr&oacute;nicas y las cardiovasculares, junto a situaciones de vulnerabilidad, como en particular la vejez, han sido los antecedentes que han aumentado significativamente el riesgo de hospitalizaci&oacute;n, y luego el ingreso en las UCIS y los fallecimientos. Lo que no es tan sabido es que estas patolog&iacute;as est&aacute;n tambi&eacute;n condicionadas socialmente por el nivel de recursos econ&oacute;micos, la alimentaci&oacute;n, el medio social, la educaci&oacute;n y la cultura en detrimento, una vez m&aacute;s, de los sectores m&aacute;s desfavorecidos. Adem&aacute;s, en muchos pa&iacute;ses donde no existe derecho a la asistencia sanitaria p&uacute;blica, el diagn&oacute;stico de covid19 a partir de una edad avanzada ha sido sin&oacute;nimo de enfermedad mortal.
    </p><p class="article-text">
        Por todo ello, seg&uacute;n el CIS, en este a&ntilde;o de pandemia, el peor a&ntilde;o para la econom&iacute;a y para el empleo desde la Guerra Civil, las clases altas han incrementado su volumen en Espa&ntilde;a, pasando de suponer el tres y medio a m&aacute;s del seis por ciento en pr&aacute;cticamente en un a&ntilde;o, mientras que la clase trabajadora se ha desplomado a menos de la mitad, pasando de significar el veinte al diez por ciento de la poblaci&oacute;n activa. Es la expresi&oacute;n de las brechas que han consolidado y ampliado la pandemia, tanto en lo econ&oacute;mico, social y laboral como en lo educativo y en lo tecnol&oacute;gico.
    </p><p class="article-text">
        Hacer posible el objetivo del milenio de 'no dejar nadie atr&aacute;s' significa paliar el incremento de la desigualdad en los sectores m&aacute;s desfavorecidos como consecuencia de la pandemia: de las complicaciones de las medidas de confinamiento y la protecci&oacute;n colectiva, del efecto desigual del aislamiento domiciliario y de las medidas de distancia social, que tampoco afectan a todos por igual. Para ello es necesario intensificar las medidas sociales como el ingreso m&iacute;nimo vital o los ERTE, pero tambi&eacute;n poner ya en marcha otras en el &aacute;mbito de la salud, como la superaci&oacute;n de la debilidad de la salud p&uacute;blica, de la atenci&oacute;n primaria y de los apoyos a las residencias de mayores y a la educaci&oacute;n destinadas a compensar al menos las brechas mencionadas. Y, sobre todo, se trata de avanzar en una gobernanza global en materia de salud p&uacute;blica y en el acceso a los bienes comunes como son sin lugar a dudas las vacunas.
    </p><p class="article-text">
        Para que, aunque no haya sido para todos igual, al menos los recursos finalmente se redistribuyan en favor de los m&aacute;s afectados.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gaspar Llamazares]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/sindemia-desigualdad-vacunas_129_7804201.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Apr 2021 04:00:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La sindemia, la desigualdad y sus vacunas]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Objetivo: eliminar a Ciudadanos y doblegar a Más Madrid]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/objetivo-eliminar-ciudadanos-doblegar-madrid_129_7334622.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/000a94a8-e058-431c-8d28-d89fb28bee36_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Objetivo: eliminar a Ciudadanos y doblegar a Más Madrid"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Así como la pandemia se ha hecho con el tiempo de nuestras vidas, la pandemia populista se ha hecho con el tiempo político, hasta el punto de convertir el fin del Gobierno y los medios de las elecciones en un revoltijo confuso</p></div><p class="article-text">
        Madrid se configura como una batalla interna por la refundaci&oacute;n de la derecha trumpista, pero tambi&eacute;n en el populismo de izquierdas nacido de Podemos y, como consecuencia de ello, como un ensayo de primera vuelta de las pr&oacute;ximas elecciones generales.
    </p><p class="article-text">
        Porque as&iacute; como la pandemia se ha hecho con el tiempo de nuestras vidas, la pandemia populista se ha hecho con el tiempo pol&iacute;tico, hasta el punto de convertir el fin del Gobierno y los medios de las elecciones en un revoltijo confuso, en el que las convocatorias electorales sirven de estaciones intermedias para pulsar o dirimir las relaciones de fuerzas en el propio espacio pol&iacute;tico, tanto o m&aacute;s que frente al adversario. Una campa&ntilde;a electoral permanente en olas sucesivas y con diversas variantes, al modo de la evoluci&oacute;n actual de la pandemia.
    </p><p class="article-text">
        Buena muestra de ello han sido las recientes elecciones catalanas en las que se dirimi&oacute; la hegemon&iacute;a en el espacio independentista, con el resto de las fuerzas pol&iacute;ticas como invitados de piedra, aunque con la inesperada victoria del PSC.
    </p><p class="article-text">
        Si no fuese as&iacute;, ser&iacute;a dif&iacute;cil de entender el recurso al adelanto electoral en una comunidad del art&iacute;culo 143 como Madrid, en que la capacidad de disoluci&oacute;n tan solo permite una legislatura corta de apenas dos a&ntilde;os hasta la pr&oacute;xima convocatoria conjunta de elecciones auton&oacute;micas. En este sentido, gobernar, lejos de ser el fin &uacute;ltimo, se convierte as&iacute; en un objetivo secundario y lo hemos podido comprobar de forma ruidosa en esta primera mitad de legislatura de la Comunidad de Madrid.
    </p><p class="article-text">
        La gesti&oacute;n del gobierno y la precampa&ntilde;a del gobierno de coalici&oacute;n de las derechas madrile&ntilde;as ha consistido en la polarizaci&oacute;n sistem&aacute;tica, en contra de la gesti&oacute;n del gobierno S&aacute;nchez, asumiendo la presidenta Ayuso el discurso negacionista y la primac&iacute;a de la defensa, sobre todo ret&oacute;rica, de la apertura de la hosteler&iacute;a frente a las medidas de salud p&uacute;blica y con ello la confrontaci&oacute;n sobre todo con el gobierno central, pero tambi&eacute;n con la dubitativa estrategia centrista de su socio de Ciudadanos.
    </p><p class="article-text">
        Un acuerdo de gobierno dif&iacute;cil y una mayor&iacute;a de investidura a&uacute;n m&aacute;s conflictiva que se ha ido tensando en particular con Ciudadanos, en la medida que este adoptaba una orientaci&oacute;n centrista, y que ha terminado en un gobierno compartido,&nbsp;m&aacute;s que en un gobierno de coalici&oacute;n.&nbsp;Algo similar a lo que se corre el riesgo de que ocurra en el gobierno central si no se rectifica la din&aacute;mica actual.
    </p><p class="article-text">
        El fiasco de Murcia ha sido finalmente la excusa para la disoluci&oacute;n del Parlamento y la convocatoria electoral, con el argumento preventivo frente a una hipot&eacute;tica moci&oacute;n de censura en ciernes que no se ha podido demostrar. Con ello, la derecha ha marcado la iniciativa.
    </p><p class="article-text">
        La campa&ntilde;a electoral, con la disyuntiva de socialismo o libertad, la derecha la ha dise&ntilde;ado, m&aacute;s que como la de unas elecciones auton&oacute;micas madrile&ntilde;as, ante todo como una oportunidad para cambiar de aliado en la derecha, como unas primarias propias en torno a la figura de Ayuso y a la vez como un ensayo de primera vuelta de elecciones generales, que en esta ocasi&oacute;n se disputan en el territorio favorable de Madrid.
    </p><p class="article-text">
        La decisi&oacute;n de Pablo Iglesias de presentarse como salvador, a parte de superar el 5% y mantener la presencia parlamentaria de Unidas Podemos, se propone, como en el caso de Ayuso, doblegar la competencia en su espacio de M&aacute;s Madrid con una propuesta, en apariencia unitaria, que en realidad es una OPA hostil a dicha organizaci&oacute;n como proyecto aut&oacute;nomo, para recuperar buena parte de su electorado. Una propuesta que M&aacute;s Madrid, nacida de la divisi&oacute;n interna de Podemos, no pod&iacute;a aceptar por su propia supervivencia, pero a la que el rechazo le costar&aacute; caro electoralmente. Pablo Iglesias trata de recomponer la fractura de la &uacute;nica forma que sabe: la absorci&oacute;n o la disoluci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        A su vez, su salida de la vicepresidencia del gobierno central para presentarse como candidato en Madrid es un refuerzo de la polarizaci&oacute;n identitaria por la que apuesta la derecha. Unas elecciones en clave nacional que arrastran al resto de los partidos.
    </p><p class="article-text">
        Porque la candidatura de Pablo Iglesias es un refuerzo de la l&oacute;gica de elecciones generales en Madrid, donde solo caben los partidos de la polarizaci&oacute;n populista de la derecha en el gobierno de Madrid de un lado y de la izquierda en el gobierno de Espa&ntilde;a de otro, los dem&aacute;s, como Ciudadanos, tienen muy dif&iacute;cil la entrada en el Parlamento o, al compartir el espacio electoral de Unidas Podemos, corren el riesgo de perder una buena parte de su electorado, como ocurre con M&aacute;s Madrid. El PSOE, aunque repite candidato, es muy dif&iacute;cil que repita la mayor&iacute;a electoral.
    </p><p class="article-text">
        Porque estas elecciones ni para Ayuso ni para Vox van de la gesti&oacute;n de Madrid, de la que ni siquiera tienen intenci&oacute;n de dar cuentas. Como tampoco versan sobre la valoraci&oacute;n del trabajo de oposici&oacute;n de PSOE o de M&aacute;s Madrid. Estas elecciones son, ante todo, unas elecciones identitarias en clave populista frente al gobierno socialcomunista del Estado para refundar la alternativa de la nueva alianza de la derecha trumpista del PP de Madrid y de Vox.
    </p><p class="article-text">
        Se trata de desbrozar el espacio del centro derecha de la presencia inc&oacute;moda de Ciudadanos. Un partido que es una contradicci&oacute;n insoluble en s&iacute; mismo. Una vez perdida la tr&iacute;ada populista de un l&iacute;der, un relato y un pueblo, con la salida de Rivera y el desplome electoral de las recientes elecciones catalanas, la huida hacia adelante de Murcia ha puesto en evidencia la imposibilidad de su reubicaci&oacute;n en un centro inexistente, incluso dentro de sus propias filas cada vez m&aacute;s escoradas hacia la derecha, en un contexto de extrema polarizaci&oacute;n. No hay centro posible en el seno de alianzas de gobierno respaldadas por la extrema derecha en el &aacute;mbito auton&oacute;mico y municipal, que pueda ser siquiera compatible con t&iacute;midos gestos a la izquierda como los apoyos a las pr&oacute;rrogas del estado de alarma y finalmente con el intento de moci&oacute;n de censura de Murcia. Mucho menos para incorporarse con decisi&oacute;n a la mayor&iacute;a presupuestaria y presentar la moci&oacute;n de censura en el coraz&oacute;n de la derecha en Madrid.
    </p><p class="article-text">
        La derecha trata pues de polarizar el debate en clave nacional, agitando la amenaza frente al estigma del socialcomunismo. De movilizar al&nbsp;electorado frente al enemigo de la patria y de la libertad econ&oacute;mica, agitando gigantes donde solo hay molinos de viento.
    </p><p class="article-text">
        Todo ello desde la previsi&oacute;n de una alta abstenci&oacute;n, en particular en los barrios populares, que la convocatoria el martes cuatro de mayo, en un d&iacute;a adem&aacute;s laborable, no favorece la recuperaci&oacute;n de la participaci&oacute;n electoral y menos a&uacute;n de la izquierda.
    </p><p class="article-text">
        El centro quedar&iacute;a as&iacute; anulado por la polarizaci&oacute;n, y la izquierda en retroceso y peleando en la reducci&oacute;n mutua de espacios.
    </p><p class="article-text">
        El objetivo final es pues una victoria de la derecha por mayor&iacute;a relativa del PP y la mayor&iacute;a absoluta con Vox y con ello la derrota de los partidos de la mayor&iacute;a de la izquierda en el gobierno de Espa&ntilde;a. Quiz&aacute; con la excepci&oacute;n de la victoria p&iacute;rrica de Unidas Podemos sobre M&aacute;s Madrid, que como todas las victorias p&iacute;rricas, anuncia tambi&eacute;n pr&oacute;ximas derrotas.
    </p><p class="article-text">
        La pandemia populista contin&uacute;a y la vacuna no avanza.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gaspar Llamazares]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/objetivo-eliminar-ciudadanos-doblegar-madrid_129_7334622.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 26 Mar 2021 05:00:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Objetivo: eliminar a Ciudadanos y doblegar a Más Madrid]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La evaluación y el ariete contra la salud pública]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/evaluacion-ariete-salud-publica_129_7299359.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c4faa1ca-9c3e-4826-aca1-e7d712fd6fef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La evaluación y el ariete contra la salud pública"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En la debilidad del sistema sanitario y los servicios públicos ante el vendaval de la pandemia, más de uno ha visto la oportunidad de aprovechar el malestar social y profesional para cuestionar el estado de bienestar. No es una evaluación, es una opinión injusta</p></div><p class="article-text">
        Empiezo por valorar cualquier aportaci&oacute;n cr&iacute;tica a la gesti&oacute;n de la pandemia, convencido como estoy de que es m&aacute;s lo que ignoramos despu&eacute;s de un a&ntilde;o que lo que sabemos, y, por tanto, de la necesidad de aprender para ahora y tambi&eacute;n para prepararnos mejor de cara a futuras y probables pandemias letales.
    </p><p class="article-text">
        Tales valoraciones, m&aacute;s o menos cr&iacute;ticas, de la gesti&oacute;n de la pandemia se han llevado a cabo pr&aacute;cticamente desde su inicio, tanto externas como internas. As&iacute;, se han creado comisiones parlamentarias para la evaluaci&oacute;n de la gesti&oacute;n pol&iacute;tica y los consiguientes dict&aacute;menes y recomendaciones, desde distintos &aacute;mbitos profesionales y de sociedades cient&iacute;ficas se han realizado art&iacute;culos e informes sobre distintos aspectos de la pandemia y en los medios de comunicaci&oacute;n especializados y generalistas se ha dado cabida a todos los puntos de vista en funci&oacute;n de la orientaci&oacute;n de cada medio. Evaluaciones parciales no faltan, si de lo que se trata es de hacerse una composici&oacute;n de lugar.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, sigo considerando que la pol&iacute;tica informada es la que tiene la legitimidad democr&aacute;tica para decidir y que el control de las decisiones y de la gesti&oacute;n pol&iacute;tica de esta grave pandemia le corresponde a los &oacute;rganos legislativos y en primer lugar al Congreso de los diputados, as&iacute; como a las asambleas legislativas de las CCAA. De hecho, primero el Congreso y ahora los parlamentos auton&oacute;micos han venido emitiendo sendos dict&aacute;menes de sus comisiones respectivas sobre la pandemia.
    </p><p class="article-text">
        De otro lado, la evaluaci&oacute;n o auditor&iacute;a desde el punto de vista t&eacute;cnico debe contar inexcusablemente, adem&aacute;s de con expertos externos, con la presencia de los funcionarios de salud p&uacute;blica, sanidad, servicios sociales, as&iacute; como con sus gestores y responsables pol&iacute;ticos. As&iacute; lo ha hecho la OMS en su proceso de evaluaci&oacute;n sobre esta pandemia que encabezan dos expresidentas de gobierno y que cuenta con un tercio de sus miembros de conocida experiencia pol&iacute;tica y de gesti&oacute;n. Un comit&eacute; que ya ha evacuado un informe preliminar del que he hecho referencia en un art&iacute;culo anterior.
    </p><p class="article-text">
        No me cabe duda de que contar con un &oacute;rgano de ese tipo y de una composici&oacute;n similar, desde el primer momento de la pandemia, nos hubiera permitido sentar las bases de un sistema de an&aacute;lisis y reflexi&oacute;n continuada sobre la respuesta a lo largo de su evoluci&oacute;n, algo que quiz&aacute; hubiera contribuido a matizar la extrema polarizaci&oacute;n entre oposici&oacute;n, gobierno y CCAA, y tambi&eacute;n algunas aristas de la pol&eacute;mica artificial entre t&eacute;cnica y pol&iacute;tica ante la opini&oacute;n p&uacute;blica. Es por eso que la evaluaci&oacute;n de conjunto de la pandemia debiera contar en su momento con una composici&oacute;n mixta de estas caracter&iacute;sticas.
    </p><p class="article-text">
        Otra cosa es el momento adecuado para la realizaci&oacute;n, no ya de una valoraci&oacute;n sino de una evaluaci&oacute;n de conjunto propiamente dicha y la composici&oacute;n mixta m&aacute;s concreta del correspondiente comit&eacute; pluridisciplinar donde se valoren las fortalezas, pero sobre todo de debilidades y se den cuenta de las lecciones aprendidas a todos los niveles, en relaci&oacute;n a esta pandemia.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, para el grupo promotor de una evaluaci&oacute;n, denominada t&eacute;cnica y neutral, se trata desde un principio de excluir cualquier contaminaci&oacute;n pol&iacute;tica para, al parecer, dotarlo de mayor credibilidad, con base en el prejuicio de la parcialidad de que se acusa sistem&aacute;ticamente a los funcionarios y gestores p&uacute;blicos, en contraposici&oacute;n a los expertos independientes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por eso ni los t&eacute;cnicos de salud p&uacute;blica del sistema de salud ni los gestores pol&iacute;ticos se consideraban necesarios para entrar a formar parte de la mencionada evaluaci&oacute;n, que se solicit&oacute;, en m&aacute;s de una ocasi&oacute;n, al gobierno y luego se exigi&oacute; de forma cr&iacute;tica y p&uacute;blica en la revista cient&iacute;fica The Lancet, por parte del mencionado grupo de expertos. En diciembre el consejo interterritorial del SNS acord&oacute; dicha evaluaci&oacute;n, pero se ha dado los pr&oacute;ximos meses para abordar su metodolog&iacute;a y puesta en marcha, quiz&aacute; como muestra de desapego hacia el tono y el contenido final de la propuesta.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; por ello y a modo de respuesta, en los &uacute;ltimos d&iacute;as se ha publicado en El Confidencial, por parte de este mismo grupo promotor, los resultados de un primer cuestionario dirigido a m&aacute;s de ciento setenta profesionales cualificados, que coincide a grandes rasgos con alg&uacute;n cuestionario previo a profesionales y tambi&eacute;n con otras encuestas de opini&oacute;n p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        Al final, lo que se hab&iacute;a anunciado p&uacute;blicamente como una evaluaci&oacute;n de la gesti&oacute;n de la pandemia, se trata sin embargo de un cuestionario m&aacute;s, eso s&iacute; con un mayor n&uacute;mero de preguntas y de encuestados y dirigido a profesionales cualificados de distintos &aacute;mbitos relacionados con la sanidad y las ciencias sociales.
    </p><p class="article-text">
        En concreto,&nbsp;coincide con la encuesta realizada por The Economist entre los profesionales sanitarios espa&ntilde;oles, y que ya al final de la primera ola eran de los m&aacute;s cr&iacute;ticos con la gesti&oacute;n t&eacute;cnica y pol&iacute;tica, en especial del gobierno central, coincidente con el ambiente general de crispaci&oacute;n pol&iacute;tica entre la opini&oacute;n p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        De este &uacute;ltimo cuestionario llama la atenci&oacute;n en primer lugar el sesgo de los profesionales a quien va dirigida, pero sobre todo el alineamiento del selecto grupo de los m&aacute;s motivados, que son los que finalmente han respondido al cuestionario. Se deduce que los m&aacute;s cr&iacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        Como era de esperar, los funcionarios t&eacute;cnicos de salud p&uacute;blica, los gestores sanitarios y los pol&iacute;ticos de los gobiernos, previamente estigmatizados por su supuesta parcialidad y excluidos de la futura evaluaci&oacute;n t&eacute;cnica, han recibido las peores notas y se han convertido as&iacute; en los se&ntilde;alados como culpables de los errores en la pandemia, refutando con ello la finalidad propositiva.
    </p><p class="article-text">
        Y eso se nota en sus conclusiones, a medio camino entre la cr&iacute;tica demoledora a los t&eacute;cnicos y las direcciones de salud p&uacute;blica, en materia de datos y alertas, y la descalificaci&oacute;n pol&iacute;tica a todos los gobiernos central, auton&oacute;micos y local, independientemente de sus recursos y competencias.
    </p><p class="article-text">
        Al margen de la reiteraci&oacute;n de las opiniones cr&iacute;ticas, conocidas a trav&eacute;s de su art&iacute;culo en The Lancet sobre la gesti&oacute;n de la pandemia, como los errores del gobierno y la mala coordinaci&oacute;n con las CCAA, por otra parte seguro que mejorables, lo m&aacute;s escandaloso es la descalificaci&oacute;n con una nota de las m&aacute;s bajas de la encuesta que se atribuye a la salud p&uacute;blica, en relaci&oacute;n al resto de la respuesta sanitaria, incluso en relaci&oacute;n a la valoraci&oacute;n de la gesti&oacute;n residencial, reconocida como manifiestamente mejorable.
    </p><p class="article-text">
        Una descalificaci&oacute;n a todas luces injusta, y no solo por la ingente y callada labor de la salud p&uacute;blica espa&ntilde;ola, antes y especialmente durante la pandemia, sino porque &eacute;sta se ha venido realizando en una situaci&oacute;n de marginaci&oacute;n durante d&eacute;cadas en un sistema sanitario casi exclusivamente reparador, asistencial y cada vez m&aacute;s hospitalario, del activo boicot pol&iacute;tico a la ley de salud p&uacute;blica y su desarrollo reglamentario y de las carencias&nbsp;cr&oacute;nicas, tanto de personal como su situaci&oacute;n de penuria presupuestaria.
    </p><p class="article-text">
        El cuestionario parte de nuevo de los datos descontextualizados de la alta incidencia y mortalidad en Espa&ntilde;a, para a continuaci&oacute;n lanzarse sin soluci&oacute;n de continuidad a puntuar en una escala de cero a diez el mal funcionamiento del conjunto de los sectores implicados frente a la pandemia.
    </p><p class="article-text">
        La premisa de los malos datos condiciona la conclusi&oacute;n lapidaria del mal funcionamiento de casi todo en Espa&ntilde;a, desde la descalificaci&oacute;n injusta de la salud p&uacute;blica y en menor medida de la atenci&oacute;n primaria, que aprueba por los pelos, y de la que solo se salvan, como era de esperar los hospitales. Sorprende tambi&eacute;n la equiparaci&oacute;n en la cr&iacute;tica a la gesti&oacute;n de las residencias de mayores. Algo, hoy por hoy, incomprensible.
    </p><p class="article-text">
        Como era previsible, el cuestionario se ensa&ntilde;a con la deficiente gesti&oacute;n pol&iacute;tica de los gobiernos, y en particular del gobierno central y con la ya t&oacute;pica descoordinaci&oacute;n entre la Administraci&oacute;n central y las CCAA. Llama de todas formas la atenci&oacute;n, que al igual que en las encuestas de opini&oacute;n p&uacute;blica, salga peor parado el gobierno central que las CCAA, que sobre todo a partir de la desescalada y el tercer estado de alarma, han tenido todo el protagonismo en la gesti&oacute;n descentralizada. Dar&iacute;a la impresi&oacute;n de que a m&aacute;s competencias menos responsabilidad, o lo que es peor, que m&aacute;s que la valoraci&oacute;n t&eacute;cnica nos encontramos ante una valoraci&oacute;n fundamentalmente pol&iacute;tica por parte de los mencionados expertos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El colof&oacute;n es una valoraci&oacute;n final de las medidas econ&oacute;micas y sociales&nbsp;tan superficial como sesgada, cuando se concluye lapidariamente que las medidas frente a la pandemia han carecido de un enfoque de equidad, poniendo el ejemplo de la brecha digital entre los estudiantes. Nada se dice, sin embargo, de la puesta en marcha de la puesta en marcha de un fondo espec&iacute;fico para la adaptaci&oacute;n tecnol&oacute;gica ni de la decisi&oacute;n a partir de la primera ola de mantener abiertas las escuelas ha sido precisamente por razones de equidad, en particular en los primeros tramos de edad.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco se valora el esfuerzo por sostener el empleo y el tejido econ&oacute;mico mediante los ERTEs, los cr&eacute;ditos ICO y la importancia del poder adquisitivo de las pensionrs y de la puesta en marcha del ingreso m&iacute;nimo vital, que aunque con evidentes problemas de gesti&oacute;n, es un nuevo paso en la configuraci&oacute;n de un estado de bienestar digno de tal nombre en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Se equivoca de plano quien piense que de esta valoraci&oacute;n demoledora sobre la salud p&uacute;blica, la pol&iacute;tica sanitaria, y cr&iacute;tica sobre la asistencia sanitaria a la pandemia es casual. No es tampoco neutral ni pretende extraer lecci&oacute;n alguna para su mejora. En la debilidad del sistema sanitario y los servicios p&uacute;blicos ante el vendaval de la pandemia, m&aacute;s de uno ha visto la oportunidad de aprovechar el malestar social y profesional para cuestionar la salud p&uacute;blica y en ella la sanidad p&uacute;blica y el estado de bienestar.&nbsp;No es una evaluaci&oacute;n, es una opini&oacute;n injusta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gaspar Llamazares]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/evaluacion-ariete-salud-publica_129_7299359.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 15 Mar 2021 05:01:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La evaluación y el ariete contra la salud pública]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sanidad,Salud pública]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Fobia del 8 de Marzo al año de la pandemia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/fobia-8-marzo-ano-pandemia_129_7245909.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/420d3559-c8be-4c5a-b26a-bc4f67a7f90d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Fobia del 8 de Marzo al año de la pandemia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Con esta visión retrospectiva hay quienes parecen no haber aprendido nada de la evolución del conocimiento e insisten en su pandemia de profetas e inquisidores</p></div><p class="article-text">
        Fobia social: &ldquo;Rechazo a situaciones sociales en las que el sujeto se expone a la valoraci&oacute;n negativa de su imagen&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A medida que se acerca el primer aniversario de la declaraci&oacute;n de pandemia por la OMS, arrecia la nostalgia de los inquisidores que al parecer se han quedado paralizados, como una estatua de sal, en la fecha de la movilizaci&oacute;n feminista del 8 de marzo.
    </p><p class="article-text">
        De tanto mirar atr&aacute;s, no se han querido enterar de que desde entonces las cosas han cambiado y no solo por el saldo tr&aacute;gico de la enfermedad que ya supera los dos millones y medio de fallecidos en el mundo y cerca de setenta mil en Espa&ntilde;a. Tanto en relaci&oacute;n al inicio y la evoluci&oacute;n en brotes de la pandemia, en el conocimiento acumulado sobre la misma y en su relaci&oacute;n compleja con las decisiones pol&iacute;ticas, ya que no es lo mismo la evoluci&oacute;n del saber sobre el virus, de su transmisibilidad y letalidad en humanos, de los factores determinantes socioambientales de todo tipo, de las posibilidades reales de mitigaci&oacute;n o erradicaci&oacute;n, as&iacute; como de las capacidades de respuesta econ&oacute;mica, social y sanitaria.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, a diferencia de los primeros momentos, sabemos que la zoonosis es contagiosa entre humanos y que, a diferencia de otros virus, lo es tanto en el periodo sintom&aacute;tico como en el asintom&aacute;tico, que su transmisibilidad es superior a la de la gripe pero inferior a la del sarampi&oacute;n, que se transmite por got&iacute;culas y por aerosoles, que el ambiente m&aacute;s favorable son los interiores con mala ventilaci&oacute;n donde no cuidamos la distancia de seguridad, hablamos alto&nbsp;y nos quitamos la mascarilla como ocurre en la hosteler&iacute;a, los gimnasios o los lugares de culto, y que su letalidad aumenta con la edad, ceb&aacute;ndose en particular en los mayores de 80 a&ntilde;os, y tambi&eacute;n con factores de riesgo como la hipertensi&oacute;n, la diabetes, la obesidad... Al igual que sabemos que algunos f&aacute;rmacos conocidos reducen la mortalidad y que la mayor parte de las vacunas se han desarrollado en un tiempo r&eacute;cord sin precedentes y que las autorizadas por los organismos oficiales de evaluaci&oacute;n del medicamento cuentan un alt&iacute;simo grado de eficacia y seguridad.
    </p><p class="article-text">
        Hemos aprendido tambi&eacute;n que no existen gestiones ejemplares al igual que tampoco ha habido tantas vidas ejemplares. Que la gesti&oacute;n sanitaria tiene luces y sombras, sobre todo en los pa&iacute;ses que, como Espa&ntilde;a, han marginado tradicionalmente la especialidad de salud p&uacute;blica y epidemiolog&iacute;a. Y que si a ello le sumamos los recortes recientes en la sanidad p&uacute;blica y en particular en la atenci&oacute;n primaria, la sociosanitaria, los d&eacute;ficits de equipamientos y las carencias en investigaci&oacute;n, nuestra fragilidad ante el vendaval de la pandemia estaba m&aacute;s que cantada. Pero sobre todo que las gestiones han dejado de ser ejemplares en la medida que sufr&iacute;an los sucesivos brotes de la pandemia, primero en los pa&iacute;ses frugales y luego tambi&eacute;n en Portugal y Grecia, y que finalmente tales ejemplos se han quedado recluidos en el sudeste asi&aacute;tico y en &Aacute;frica, sobre todo por factores geogr&aacute;ficos, ambientales, sociodemogr&aacute;ficos y de movilidad, m&aacute;s que por sus diferencias en el abordaje sanitario, en el modelo de administraci&oacute;n o en el color pol&iacute;tico de sus respectivos gobiernos.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de todo lo ocurrido, ha habido incluso quien, adelant&aacute;ndose a los acontecimientos, ha propuesto cambiar la fecha hist&oacute;rica del d&iacute;a de la mujer del d&iacute;a 8 de marzo, por el d&iacute;a de homenaje a los fallecidos en la pandemia, demostrando con ello la amnesia sobre el a&ntilde;o vivido, pero sobre todo el sesgo ideol&oacute;gico y el prejuicio antifeminista de su memoria y la voluntad de seguir con la instrumentalizaci&oacute;n partidista de las v&iacute;ctimas de la pandemia, como ya hicieron en su momento con las del terrorismo.
    </p><p class="article-text">
        Y lo promueven los mismos que entonces acusaron al Gobierno de haber retrasado el confinamiento por razones ideol&oacute;gicas ligadas a la celebraci&oacute;n de las manifestaciones del 8. Inasequibles al desaliento, vuelven otra vez con el mantra del retraso culpable en relaci&oacute;n a la declaraci&oacute;n de pandemia de la OMS del 11 de marzo, cuando el decreto de estado de alarma se aprob&oacute; casi a continuaci&oacute;n el d&iacute;a 14 de marzo, y adem&aacute;s en paralelo con la mayor parte de Europa.
    </p><p class="article-text">
        Un fin de semana de marzo en que en Espa&ntilde;a se celebraron todo tipo de actividades sin ning&uacute;n l&iacute;mite y que tampoco cuestionaron como el propio congreso de Vox, la feria de arte ARCO, partidos de f&uacute;tbol internacionales incluso en la misma Italia, viajes, fines de semana, terraceo... para acabar obsesion&aacute;ndose en particular con las manifestaciones feministas al aire libre, que por otra parte se realizaron con casi absoluta normalidad en todo el mundo, incluida la propia Italia.
    </p><p class="article-text">
        Son los mismos que despu&eacute;s defendieron todo lo contrario, votando no y protestando insistentemente contra las pr&oacute;rrogas del estado de alarma y el confinamiento domiciliario, acusando al Gobierno de pretender en el fondo un golpe de estado autoritario, y arrastrando con ello al conjunto de la derecha a la teor&iacute;a de la conspiraci&oacute;n y a la estrategia de bloqueo.
    </p><p class="article-text">
        Vuelven tambi&eacute;n con la responsabilidad del Gobierno con respecto a la interrupci&oacute;n de la cadena de suministros sanitarios de EPI, test y respiradores, a sabiendas de que ha sido un problema generalizado, en Europa y en buena parte de los pa&iacute;ses desarrollados, que trasciende pues la gesti&oacute;n de un gobierno concreto y tiene que ver sobre todo con un modelo de globalizaci&oacute;n neoliberal. Un modelo econ&oacute;mico que precisamente ellos defend&iacute;an y todav&iacute;a defienden con ardor, que deslocaliza la producci&oacute;n industrial a pa&iacute;ses como India o China. Una situaci&oacute;n de colapso que imped&iacute;a en un principio su disponibilidad y que oblig&oacute; m&aacute;s tarde a seleccionar las EPI para los sanitarios de primera fila, as&iacute; como a restringir los test como medio auxiliar del diagn&oacute;stico y el seguimiento de contactos, as&iacute; como en casos poblacionales muy concretos y dentro de una estrategia epidemiol&oacute;gica.
    </p><p class="article-text">
        Los mismos que, m&aacute;s tarde, en el periodo de control y de gesti&oacute;n auton&oacute;mica de la pandemia, acusaron al gobierno de lavarse las manos, y en alg&uacute;n caso como Madrid, se sumaron primero al negacionismo y luego al obstruccionismo a toda medida restrictiva de la actividad econ&oacute;mica y en especial de la hosteler&iacute;a por razones de salud p&uacute;blica, porque consideraban que carec&iacute;an de base cient&iacute;fica y que con ellas solo se buscaba la ruina de la econom&iacute;a espa&ntilde;ola.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, que con esta visi&oacute;n retrospectiva de la pandemia parecen no haber aprendido nada de la evoluci&oacute;n del conocimiento, y de sus mediaciones con el saber hacer, con las estrategias de salud p&uacute;blica y finalmente con las decisiones pol&iacute;ticas desde el comienzo de la pandemia.
    </p><p class="article-text">
        Poco importa que hace tan solo unos d&iacute;as una mayor&iacute;a de ciudadanos haya vuelto a refrendar de nuevo con su voto mayoritario a aquellos que se vieron ante la responsabilidad pol&iacute;tica de gestionar la pandemia y con ello a descalificar a quienes solo la han utilizado como materia de confrontaci&oacute;n y desgaste desde la oposici&oacute;n, negando una colaboraci&oacute;n imprescindible.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco que el propio informe de evaluaci&oacute;n independiente encargado por la OMS, con la presencia de dirigentes pol&iacute;ticos y expertos, haga referencia a las dificultades burocr&aacute;ticas y financieras del propio organismo internacional en la declaraci&oacute;n de alerta y la respuesta r&aacute;pida que es preciso mejorar. Como tambi&eacute;n al cisne gris de la incredulidad y el consiguiente retraso generalizado de los estados, as&iacute; como la preocupaci&oacute;n de los gobiernos por hacer compatible la evidencia cient&iacute;fica con la sensibilidad social hacia las medidas y la capacidad de recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica en los distintos momentos de la pandemia.
    </p><p class="article-text">
        Todo esto forma parte de un morboso aniversario nost&aacute;lgico del 8 de marzo, m&aacute;s que sobre el a&ntilde;o de inicio de la pandemia. Pero lo que llama la atenci&oacute;n hasta el esc&aacute;ndalo es la inquisici&oacute;n retrospectiva que con los conocimientos y la realidad actual de la pandemia pretende buscar insistentemente la culpa y la criminalizaci&oacute;n de la gesti&oacute;n de la pandemia, para eludir cualquier colaboraci&oacute;n y compromiso.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, con pretensiones pseudocient&iacute;ficas en base a algo de tan poco rigor como es la especulaci&oacute;n sobre el ahorro de dolor y muerte que se hubiera producido de haberse anticipado unas semanas las medidas restrictivas ignorando el contexto de entonces, o mediante la aplicaci&oacute;n autom&aacute;tica de la evidencia cient&iacute;fica sin tener en cuenta mediaci&oacute;n social alguna, por ejemplo con la panacea de los confinamientos domiciliarios m&aacute;s estrictos, ignorando la experiencia m&aacute;s reciente de medidas menos traum&aacute;ticas y con menos efectos contraproducentes sobre los m&aacute;s vulnerables, que han llevado a la mayor&iacute;a de los gobiernos de nuestro entorno a descartarlas.
    </p><p class="article-text">
        Porque, mientras la pandemia est&aacute; en trance de retroceder mediante las medidas de contenci&oacute;n y las vacunas, al parecer, la otra pandemia de profetas e inquisidores no piensa descansar. La fobia al 8 de Marzo contin&uacute;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gaspar Llamazares]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/fobia-8-marzo-ano-pandemia_129_7245909.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 26 Feb 2021 05:00:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Fobia del 8 de Marzo al año de la pandemia]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Refutación de los rankings en la gestión de la pandemia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/refutacion-rankings-gestion-pandemia_129_7221639.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a7827c7e-988a-4851-9291-9a0559fc4efd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Refutación de los rankings en la gestión de la pandemia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Simplifican más que explican un problema complejo, y lo que es peor, nos distraen de la imprescindible colaboración y gobernanza frente al circo romano del reparto de culpas</p></div><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la teor&iacute;a de los ranking, tan en boga entre los medios de comunicaci&oacute;n con la asesor&iacute;a de expertos independientes, la buena o mala gesti&oacute;n p&uacute;blica de una pandemia depende de los resultados, en los exclusivos t&eacute;rminos de sus datos de incidencia y mortalidad. La posici&oacute;n retrasada de Espa&ntilde;a, justificar&iacute;a entonces la descalificaci&oacute;n de la gesti&oacute;n del CCAES, del Gobierno y de las CCAA.
    </p><p class="article-text">
        El modelo a seguir, seg&uacute;n esta teor&iacute;a, ser&iacute;a el del continente asi&aacute;tico, aunque se elude el caso equivalente de &Aacute;frica, cuya prevalencia y mortalidad est&aacute;n tambi&eacute;n por debajo de las de cualquier pa&iacute;s europeo, como ser&iacute;a el caso de Espa&ntilde;a. Y se evita, porque resulta parad&oacute;jico que en una parte de Asia se ha aplicado una estrategia de erradicaci&oacute;n del virus y sin embargo en el caso del continente africano se ha hecho lo que se ha podido, pr&aacute;cticamente lo contrario, con parecidos resultados. Aunque tampoco, en este caso, en el t&eacute;rmino medio de la estrategia de contenci&oacute;n y mitigaci&oacute;n desarrollada en Europa, los pa&iacute;ses occidentales y la mayor parte del mundo, se encontrar&iacute;a la virtud aristot&eacute;lica sino mas bien el vicio.
    </p><p class="article-text">
        Pero si tuviesen a bien revisar las bajas incidencias por continentes, quiz&aacute; caer&iacute;an en la cuenta de que &eacute;stas se dan independientemente del modelo de Estado, los colores pol&iacute;ticos, la capacidad de gesti&oacute;n y los sistemas sanitarios, y que los determinantes generales de la pandemia son tambi&eacute;n ambientales, geogr&aacute;ficos, demogr&aacute;ficos y sociales.
    </p><p class="article-text">
        Pero es que lo mismo ocurre si nos quitamos el velo de los prejuicios y analizamos lo que ocurre dentro de cada continente en sus distintos Estados o regiones, entre los que, salvo contadas excepciones, la incidencia acumulada y la mortalidad es muy similar, incluso a lo largo de la evoluci&oacute;n en el tiempo de la pandemia, todo ello con independencia de cu&aacute;les sean las distintas estrategias de mitigaci&oacute;n o de erradicaci&oacute;n frente al virus. As&iacute; ocurre entre los pa&iacute;ses considerados ejemplares como Nueva Zelanda, Corea del Sur, China o Australia con respecto a otros, que seg&uacute;n estos medios y sus expertos no lo ser&iacute;an tanto, por desarrollar estrategias, con mayor o menor grado de control y en distintos grados, de contenci&oacute;n y mitigaci&oacute;n como Filipinas, Tailandia o Mianmar, Laos y Vietnam.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, sin restarles ning&uacute;n m&eacute;rito a los pa&iacute;ses que por muchos sin considerados, todav&iacute;a a d&iacute;a de hoy, modelos ejemplares en la estrategia llamada de #cerocovid frente al virus, comparten otros factores tanto o m&aacute;s determinantes de sus resultados que la estrategia de eliminaci&oacute;n del virus, como son la experiencia previa de pandemias de coronavirus recientes, la consiguiente inmunidad cruzada con otros coronavirus, su situaci&oacute;n geogr&aacute;fica y meteorol&oacute;gica o sus costumbres sociales y usos culturales y pol&iacute;ticos relativos a la idea de autoridad, la disciplina social y el control digital.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, en cuanto a las principales medidas de erradicaci&oacute;n, ni las islas, los pa&iacute;ses m&aacute;s peque&ntilde;os ni los m&aacute;s grandes, de dimensiones casi continentales como China o Australia, como es el caso de los principales pa&iacute;ses incluidos entre los llamados ejemplares, sirven para hacer comparaciones con otras situaciones al ser tan dispares. Un hecho diferencial que resulta tambi&eacute;n relevante, en las islas porque cierran sus fronteras sin problemas y en los macro-estados porque pueden permitirse cierres o aislar una parte minoritaria (como el territorio de Wuhan) y mantenerla con la actividad del resto del pa&iacute;s, como ha ocurrido por ejemplo en China. La intensidad de las medidas tienen tambi&eacute;n condicionantes geogr&aacute;ficos innegables.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, deducir solo por sus resultados locales la buena o mala gesti&oacute;n y el liderazgo de una pandemia, que por definici&oacute;n es global y sujeta a determinantes complejos, tanto geogr&aacute;ficos, demogr&aacute;ficos, de densidad y movilidad de poblaci&oacute;n, as&iacute; como epidemiol&oacute;gicos, sanitarios, sociales y culturales, incluso gen&eacute;ticos es lo m&aacute;s alejado de la ciencia y lo m&aacute;s cercano a la mera manipulaci&oacute;n pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Como tambi&eacute;n la pretensi&oacute;n de que la gesti&oacute;n omnipotente de la pandemia, de cualquier pandemia, sea un marco adecuado y un indicador de la calidad del Estado, de la pol&iacute;tica y del liderazgo p&uacute;blico, sobre todo a un nivel local, cuando si acaso lo hubiera sido de gobernanza global, si hubi&eacute;semos tenido la voluntad pol&iacute;tica y nos hubi&eacute;semos dotado de los instrumentos y recursos necesarios, para prevenir y evitar la gravedad de la amenaza pand&eacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        No fue as&iacute; y esa fue la raz&oacute;n para que primero se desencadenara y m&aacute;s tarde no se parara la pandemia desde su inicio. Porque los precedentes y las alarmas exist&iacute;an, ya que la propia OMS junto al Banco Mundial hab&iacute;an puesto en marcha el grupo de expertos y los informes peri&oacute;dicos para detectar y reforzar las medidas de alerta y respuesta r&aacute;pida para las que m&aacute;s que probables cat&aacute;strofes biol&oacute;gicas.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, tampoco en este caso el ranking de preparaci&oacute;n de los pa&iacute;ses ha servido de gran cosa. De hecho estaba encabezado por los EEUU, buena parte de Europa y los pa&iacute;ses m&aacute;s desarrollados, quedando en un segundo plano o muy relegados los que hoy se consideran ejemplares, por incumplir criterios de prevenci&oacute;n, alerta, respuesta r&aacute;pida, sistema sanitario y pol&iacute;tico, con lo que de nuevo vuelven a aparecer otros determinantes en la transmisi&oacute;n de la pandemia.
    </p><p class="article-text">
        Porque la verdadera diferencia existente en cuanto a la gesti&oacute;n de la pandemia estriba en la oposici&oacute;n entre el negacionismo y el reconocimiento de la pandemia, y en consecuencia entre el dejar hacer de los primeros y la adopci&oacute;n de medidas de distanciamiento f&iacute;sico, clausura de actividades y restricci&oacute;n de movilidad de los &uacute;ltimos. Esto se ha demostrado de forma palmaria en el Brasil de Bolsonaro y los EEUU de Trump o incluso en una primera etapa de inmunidad de reba&ntilde;o de Suecia y Gran Breta&ntilde;a frente al resto de Europa y occidente. Lo cierto es que, por fortuna, en un primer balance de la pandemia, los partidarios del negacionismo, m&aacute;s o menos expl&iacute;cito, han perdido el pulso y debemos felicitarnos por ello.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el verdadero problema pol&iacute;tico del momento es el intento de hacer creer que la incidencia mayor o menor, significa tener peor o mejor gesti&oacute;n de la pandemia y que &eacute;sta depende solo de la agilidad y de la contundencia en las disposiciones de los gobiernos. La cin&eacute;tica de la pandemia, la poblaci&oacute;n, la movilidad, la cultura de relaciones y las desigualdades, incluso las&nbsp;gen&eacute;ticas, aunque no sean tan evidentes, tambi&eacute;n existen.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva que lo de los rankings no ha resultado ser muy ilustrativo.&nbsp;Simplifican m&aacute;s que explica un problema complejo, y lo que es peor nos distrae de la imprescindible colaboraci&oacute;n y gobernanza frente al circo romano de las culpas.
    </p><p class="article-text">
        Porque en cuanto a la salud p&uacute;blica, hac&iacute;a ya tiempo que los pa&iacute;ses desarrollados y quiz&aacute; en Espa&ntilde;a a&uacute;n m&aacute;s, hab&iacute;amos cifrado la sanidad en una asistencia de la que est&aacute;bamos leg&iacute;timamente orgullosos y no en la prevenci&oacute;n y la salud p&uacute;blica, y he aqu&iacute; una de nuestras fragilidades que sumar a los recortes y los determinantes sociales.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, aunque hay razones para la cr&iacute;tica y la rectificaci&oacute;n, no las hay para la sistem&aacute;tica descalificaci&oacute;n profesional y personal de los responsables de salud p&uacute;blica, en particular del doctor Sim&oacute;n, ni para convertir en un tercer grado sus ruedas de prensa, como oportunidad para entresacar un jugoso p&aacute;rrafo destinado jugar al rat&oacute;n y al gato con los datos y las valoraciones de la pandemia.
    </p><p class="article-text">
        Porque la estrategia desarrollada, con sus luces y sombras, no responde a un criterio personal. El CCAES y la direcciones de salud de las CCAA funcionan de com&uacute;n acuerdo, aunque a veces no lo parezca, y se coordinan con la OMS y el ECDC. Y porque parece mentira que a estas alturas de pandemia sea necesario repetir que la salud p&uacute;blica no es lo mismo que la sanidad p&uacute;blica. Precisamente la salud p&uacute;blica es la parte del sistema sanitario que se ocupa de la vigilancia, la prevenci&oacute;n y la promoci&oacute;n de la salud colectiva. La inteligencia del sistema sanitario y del sistema pol&iacute;tico en materia de salud.
    </p><p class="article-text">
        Por eso es especialmente incomprensible que en los &uacute;ltimos tiempos, una parte de las descalificaciones vengan desde representantes de unas especialidades cl&iacute;nicas, tan estimables por su sacrificio como distanciadas del enfoque poblacional de la salud p&uacute;blica y la epidemiolog&iacute;a. Hasta tal punto ha llegado la cacer&iacute;a, que hasta un se&ntilde;or juez se permite tratar a los salubristas despectivamente de 'm&eacute;dicos de cabecera que tienen un cursillo' (algo que mi padre lo fue toda su vida y bien orgulloso que estoy de ello).
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, no se corresponde con la realidad la imagen distorsionada de que los gobiernos y los pol&iacute;ticos espa&ntilde;oles son unos irresponsables que lo abren todo mientras que los europeos mantienen los confinamientos. No estamos viviendo nada de eso en general en las CCAA, que a d&iacute;a de hoy permanecen pr&aacute;cticamente cerradas o con fuertes restricciones, como tampoco es cierto que desde el consejo interterritorial se diera barra libre en Navidades, cuando la mayor&iacute;a de las CCAA no han hecho otra cosa que mantener las restricciones dentro de lo posible, sin negar la realidad de unas fiestas familiares. Como, por otra parte, tambi&eacute;n ocurri&oacute; en buena parte de Europa.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, resulta preocupante que, por alg&uacute;n caso sonado, se generalice una imagen injusta de relajaci&oacute;n a todas las CCAA, que en general cumplen, que al final las pueda llevar a la resignaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Lo esencial es si estamos dispuestos a evitar en el futuro estas amenazas, reduciendo la urbanizaci&oacute;n y deforestaci&oacute;n de las selvas, los modelos intensivos de alimentaci&oacute;n, la hiper movilidad tur&iacute;stica, las macro-urbes e invirtiendo mucho m&aacute;s en salud p&uacute;blica, gobernanza global y preparaci&oacute;n frente a cat&aacute;strofes pand&eacute;micas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gaspar Llamazares]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/refutacion-rankings-gestion-pandemia_129_7221639.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Feb 2021 05:00:18 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Entre panaceas y picaresca en la tercera ola]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/panaceas-picaresca-tercera-ola_129_7175669.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2bfc053e-c157-470b-975d-d6ea962af7f7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Entre panaceas y picaresca en la tercera ola"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Continúa el mantra del confinamiento domiciliario inminente, que se viene anunciando como el cuento de Pedro y el lobo ante cada rebrote de la pandemia, desde el día siguiente a la desescalada, para luego acusar al gobierno de inacción</p></div><p class="article-text">
        Estamos en lo peor de la tercera ola y de sus consecuencias en casos, en ingresos hospitalarios, en ocupaci&oacute;n de las UCI y en fallecimientos. Sin embargo, las inmovilizaciones y los cierres empiezan a surtir efecto. A pesar de ello, el mantra del confinamiento contin&uacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Pero no es cierto, ni en el plan de respuesta para la segunda ola ni en las medidas acordadas (en exclusiva para las fiestas navide&ntilde;as). Hubo barra libre, al contrario de lo que piensan, otra vez a posteriori, quienes&nbsp;se empe&ntilde;an en buscar culpables en la pol&iacute;tica y los gobiernos para explicar las causas de la tercera ola de una sindemia compleja que hoy afecta a toda Europa y al hemisferio occidental.
    </p><p class="article-text">
        S&oacute;lo se acord&oacute; una modificaci&oacute;n m&iacute;nima y realista de los aforos en el hogar, exclusivamente en las fechas m&aacute;s se&ntilde;aladas de la Navidad, para limitar los efectos del incremento previsible de la movilidad familiar. El inicio del repunte de contagios es, sin embargo, anterior y est&aacute; relacionado con el incremento de la movilidad vinculada a las compras del black friday y al puente de la Constituci&oacute;n, a pesar del mantenimiento del cierre perimetral en la mayor&iacute;a de las comunidades aut&oacute;nomas. A ello se suma el descenso de temperatura en la estaci&oacute;n invernal y, aunque en mucha menor medida por ahora, a la introducci&oacute;n de la nueva variante inglesa de la pandemia.
    </p><p class="article-text">
        Lo de &ldquo;salvar la Navidad&rdquo; no fue pues cosa del Gobierno, ni en general de los gobiernos de las CCAA. Lo plantearon en particular algunos que luego no lo votaron, por excesivamente restrictivo, o que luego se desmarcaron con la excusa de la ambig&uuml;edad del t&eacute;rmino 'allegados', que luego suprimieron en sus protocolos, sin que se hayan visto ning&uacute;n efecto significativo en los contactos ni en la incidencia de la pandemia.
    </p><p class="article-text">
        Ahora estamos en la tercera ola de una pandemia global. El estado de alarma y los indicadores aprobados permiten la gesti&oacute;n de las CCAA y la coordinaci&oacute;n del Ministerio de Sanidad, dentro de una estrategia com&uacute;n de mitigaci&oacute;n, en tanto se administran las vacunas en Europa y a nivel internacional, ya que una hipot&eacute;tica erradicaci&oacute;n del SARS-COV-2, en caso de esta sea posible, pasa primero por la inmunidad de grupo, aunque esta necesariamente ser&aacute; global o la erradicaci&oacute;n no ser&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Es decir, en general, las restricciones en las CCAA son similares a las europeas, salvo alguna excepci&oacute;n conocida. Se trata en definitiva, de bajar la movilidad al m&iacute;nimo y de evitar la transmisi&oacute;n y los brotes en locales cerrados donde no se respeta la etiqueta respiratoria para a continuaci&oacute;n recuperar el rastreo y el aislamiento de contactos.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, contin&uacute;a el mantra del confinamiento domiciliario inminente, que se viene anunciando como el cuento de Pedro y el lobo ante cada rebrote de la pandemia, desde el d&iacute;a siguiente a la desescalada, para luego acusar al gobierno de inacci&oacute;n, aunque buena parte de los gobiernos auton&oacute;micos que lo hacen como parte de la estrategia de oposici&oacute;n pol&iacute;tica, no utilicen el amplio abanico de medidas de control o de mitigaci&oacute;n de con las que el decreto les dota.
    </p><p class="article-text">
        El problema es denominar confinamiento domiciliario a lo que hace tiempo que no lo es para el trabajo, el estudio, el paseo o el ejercicio. Un confinamiento estricto ya no lo hace nadie, por sus complicaciones, y el que se puede hacer, lo est&aacute;n desarrollando en general las CCAA espa&ntilde;olas como los pa&iacute;ses europeos en las distintas fases de la enfermedad.
    </p><p class="article-text">
        Eso significa que algo hemos aprendido todos de la primera ola para seleccionar los lugares cerrados que es donde se producen la mayor parte de los contagios para no recurrir a volver atr&aacute;s al confinamiento estricto, sin antes valorar las consecuencias. Ya no se cree que con car&aacute;cter general cerrar escuelas o enclaustrar tenga un mejor resultado a corto plazo y s&iacute; importantes complicaciones a futuro.
    </p><p class="article-text">
        Hay que ver tambi&eacute;n los efectos psicol&oacute;gicos, familiares y sociales de un confinamiento domiciliario que por definici&oacute;n nunca es corto. Los que lo propugnaban para una o dos semanas ya hablan de m&aacute;s de un mes. En el fondo late la anticuada pretensi&oacute;n de la erradicaci&oacute;n del virus frente a la contenci&oacute;n y mitigaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, la evoluci&oacute;n de la pandemia no es uniforme entre continentes y ni siquiera entre regiones de un mismo pa&iacute;s. Tampoco lo fueron otras pandemias.
    </p><p class="article-text">
        Es lo malo de considerar que la lucha contra una pandemia letal es una carrera de gesti&oacute;n entre gobiernos, sin tener en cuenta la evoluci&oacute;n de la enfermedad y los condicionantes y determinantes econ&oacute;micos, sociales y sanitarios.
    </p><p class="article-text">
        Retrospectivamente todos los pa&iacute;ses europeos nos lo podr&iacute;amos aplicar el cuento en momentos diferentes de la pandemia, con lo que ya s&oacute;lo queda remitirse al ejemplo asi&aacute;tico, aunque no tengamos demasiadas coincidencias en geograf&iacute;a, ni en densidad de poblaci&oacute;n ni en movilidad ni en socializaci&oacute;n ni en determinantes sociales, pol&iacute;ticos ni sanitarios ni en experiencias recientes de pandemias respiratorias. Y es que tampoco acabamos de asumir que no solo la transmisi&oacute;n de las pandemias es multicausal.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a la gesti&oacute;n en Espa&ntilde;a, el gobierno central ya fue cuestionado frontalmente como autoridad sanitaria ante la emergencia de la primera ola por parte de la oposici&oacute;n conservadora y sin haber podido contar tampoco con el apoyo de los independentistas, algo que se agrav&oacute; m&aacute;s tarde al final del estado de alarma y en las accidentadas fases de desescalada.
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces, la respuesta institucional se atiene al reparto de competencias escrupuloso en condiciones de normalidad. El gobierno elabora los planes, las estrategias y decreta el estado de alarma como marco legal que garantiza la gesti&oacute;n sanitaria y de salud p&uacute;blica a las CCAA, la coordinaci&oacute;n del ministerio de sanidad y el ejercicio compartido de la autoridad sanitaria.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, quiz&aacute; hayamos perdido la oportunidad de que la pandemia para desarrollar un mayor grado de cooperaci&oacute;n y cogobernanza de la salud p&uacute;blica, por diversas razones, pero b&aacute;sicamente por la polarizaci&oacute;n pol&iacute;tica y el escaso desarrollo, entre otras de la ley de salud publica. No han faltado leyes, ha sobrado cainismo.
    </p><p class="article-text">
        La pol&iacute;tica tiene la dif&iacute;cil papeleta de convertir las evidencias en medidas posibles. Por eso el gobierno conf&iacute;a en que las restricciones y las medidas de salud p&uacute;blica servir&aacute;n para contener el virus, hasta tanto progrese la vacunaci&oacute;n. La experiencia de la bala de plata del confinamiento solo es &uacute;til como alternativa in extremis.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a est&aacute; entre los pa&iacute;ses que m&aacute;s porcentaje de las vacunas de las recibidas han administrado a sus ciudadanos y en particular a los colectivos m&aacute;s vulnerables.
    </p><p class="article-text">
        La conclusi&oacute;n de la estrategia elaborada por los cient&iacute;ficos y expertos en bio&eacute;tica as&iacute; como el acuerdo del consejo Interterritorial es priorizar primero a los m&aacute;s vulnerables, discapacitados, trabajadores de residencias de mayores y sanitarios, a continuaci&oacute;n a los ancianos, trabajadores esenciales y finalmente el resto de los colectivos.
    </p><p class="article-text">
        Las vacunas administradas al margen de los grupos establecidos en la estrategia de vacunaci&oacute;n, aunque sean la excepci&oacute;n a la norma, est&aacute;n siendo una verg&uuml;enza, tanto si es fruto de la improvisaci&oacute;n como, lo que es a&uacute;n peor, si ha sido un privilegio. Pero el problema fundamental est&aacute; ahora en el cumplimiento de los compromisos de producci&oacute;n y distribuci&oacute;n por parte de las compa&ntilde;&iacute;as farmac&eacute;uticas, no solo a Europa sino tambi&eacute;n <a href="https://www.eldiario.es/internacional/expertos-temen-cuarto-poblacion-mundial-no-reciba-vacuna-covid-2022_1_6510275.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a los pa&iacute;ses empobrecidos incluidos en el Plan Covax</a>.
    </p><p class="article-text">
        En resumen, hay razones para la cr&iacute;tica pero no para el catastrofismo. Partimos del escaso reconocimiento y medios con que ha contado nuestra salud p&uacute;blica, de los efectos de los recortes sociales y sanitarios, como tambi&eacute;n de las dificultades para la gesti&oacute;n pol&iacute;tica de algo tan inesperado, complejo y cambiante como es una pandemia.
    </p><p class="article-text">
        Salvo algunos organismos de salud p&uacute;blica, llevamos d&eacute;cadas subestimando el peligro de un virus de las caracter&iacute;sticas de la COVID-19 y aplazando una respuesta global. El problema fundamental hasta ayer eran las enfermedades cr&oacute;nicas. Ahora nos hemos dado cuenta de que ambas se multiplican entre s&iacute; en una sindemia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gaspar Llamazares]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/panaceas-picaresca-tercera-ola_129_7175669.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 Jan 2021 05:01:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Entre panaceas y picaresca en la tercera ola]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El derecho a morir y la muerte tecnológica]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/derecho-morir-muerte-tecnologica_129_6630491.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6874d9e1-3873-4324-9b4c-f7771e568195_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El derecho a morir y la muerte tecnológica"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La muerte de nuestro tiempo, independientemente de la legislación de la eutanasia, hace ya tiempo que ha trascendido la decisión divina e incluso la evolución natural de la enfermedad para convertirse en un esfuerzo institucional</p></div><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El debate de la eutanasia será mi última contribución a un nuevo derecho que creo que fructificará y beneficiará a millones de españoles</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Luis Montes Mieza</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        He esperado un tiempo prudencial para leer los argumentos contrarios a la ley de muerte digna y con especial atenci&oacute;n a los de la Iglesia y las posiciones de derechas, que son por otra parte sustancialmente iguales, pr&aacute;cticamente desde los inicios de la mencionada reivindicaci&oacute;n en el siglo pasado.
    </p><p class="article-text">
        Dejo a un lado las teor&iacute;as conspirativas de la extrema derecha, ante las cuales, en tantas otras cosas, como la m&aacute;s reciente de la gesti&oacute;n de la pandemia, de nada sirven los argumentos. De nuevo esgrimen como prejuicio un supuesto proyecto eug&eacute;nesico criminal de la izquierda, y su reedici&oacute;n pragm&aacute;tica para reducir el presupuesto de pensiones o de atenci&oacute;n a los dependientes y el a&uacute;n m&aacute;s delirante de facilitarle a los hijos, de natural descastados, el deshacerse de sus padres. C&oacute;mo tienen que estar el interior de esas cabezas para que piensen eso, no solo de los dem&aacute;s sino tambi&eacute;n de los suyos.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, y a pesar de mi renovado inter&eacute;s, tengo que admitir que me han decepcionado las argumentaciones por t&oacute;picas y reiterativas de unos y otros sectores pol&iacute;ticos y religiosos conservadores, basadas casi obsesivamente en oponer el desarrollo de los cuidados paliativos a la necesidad de regular el derecho a la eutanasia, cuando resulta evidente que se trata de dos cuestiones bien distintas y si acaso desde el punto de vista sanitario complementarias y no sustitutivas.
    </p><p class="article-text">
        Los cuidados paliativos se remiten a garantizar el tr&aacute;nsito sin dolor y en las condiciones m&aacute;s humanas posible a la muerte ineluctable. La eutanasia, por el contrario, supone el derecho y la ayuda para una muerte voluntaria 'por causa de padecimiento grave, cr&oacute;nico e imposibilitante o enfermedad grave e incurable, causantes de un sufrimiento intolerable', como expresa la mencionada ley.
    </p><p class="article-text">
        Todo esto, adem&aacute;s, cuando los mismos que hoy reniegan del derecho a la eutanasia, tampoco han perdido la ocasi&oacute;n de extender el prejuicio y la condena a los cuidados paliativos y a quienes los pusieron en marcha acus&aacute;ndoles de realizar una eutanasia encubierta. Ese fue el caso escandaloso del doctor Luis Montes, jefe de urgencias del Severo Ochoa de Legan&eacute;s, al cual se calumni&oacute;, se lo destituy&oacute; de su cargo y se denunci&oacute; ante los tribunales que finalmente rechazaron las falsas denuncias. Entonces, el &uacute;nico objetivo era agitar el miedo y se&ntilde;alar a un chivo expiatorio con el que distraer la atenci&oacute;n y ocultar la gesti&oacute;n privatizadora de la sanidad madrile&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        En el fondo, estas posiciones son las mismas que condenaron en su tiempo como aberrante el suicidio y que a&uacute;n hoy rechazan la decisi&oacute;n libre y voluntaria de poner fin a la propia vida, considerando &eacute;sta exclusivamente como fruto de un dolor insoportable, de la depresi&oacute;n o de la locura. Unas causas, seg&uacute;n ellos, controlables mediante los procedimientos m&eacute;dicos, y entre otros con el desarrollo de la psiquiatr&iacute;a o de unos cuidados paliativos, poco menos que omnipotentes, negando la voluntad consciente y l&uacute;cida de poner fin a la propia vida as&iacute; como los l&iacute;mites de la medicina.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, despu&eacute;s de las iniciativas europeas de los a&ntilde;os noventa, en Espa&ntilde;a no se elabora una estrategia de cuidados paliativos hasta el a&ntilde;o 2007 a la que ha seguido una evaluaci&oacute;n para el periodo 2010-2014. A ra&iacute;z de ella se han ido aprobando leyes auton&oacute;micas desde Andaluc&iacute;a y Arag&oacute;n, luego en Baleares y Canarias, hasta la m&aacute;s reciente de Asturias, la mayor&iacute;a de ellas parad&oacute;jicamente a impulso sobre todo de los casos de m&aacute;s impacto medi&aacute;tico conocidos como el de Ram&oacute;n Sanpedro, Jos&eacute; Antonio Arrabal, Mar&iacute;a Jos&eacute; Carrasco o Maribel Tellaetxe que sin embargo reivindicaban la despenalizaci&oacute;n de la eutanasia y el suicidio asistido. As&iacute;, los cuidados paliativos han experimentado una evoluci&oacute;n lenta en relaci&oacute;n a nuestro entorno y diferenciada entre las CCAA. Principalmente&nbsp;porque no ha estado entre las prioridades pol&iacute;ticas de aquellos que hoy t&aacute;cticamente la instrumentalizan para contraponerla de forma sistem&aacute;tica a la reivindicaci&oacute;n de la regulaci&oacute;n de la eutanasia y que sin duda requerir&iacute;a un enfoque m&aacute;s sist&eacute;mico y un mayor grado de prioridad pol&iacute;tica y disponibilidad presupuestaria.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, la experiencia de los pa&iacute;ses donde se ha regulado la eutanasia es sin embargo la contraria a esta pretendida contraposici&oacute;n. En todos ellos es compatible dicha regulaci&oacute;n con el m&aacute;s alto nivel de desarrollo de los cuidados paliativos. Lo uno no niega lo otro, sino que si acaso es complementario.
    </p><p class="article-text">
        Entrando ya de lleno en la materia de la necesidad de regulaci&oacute;n del suicidio asistido y la eutanasia, el argumento es que &eacute;sta ser&iacute;a innecesaria en el caso de un mayor desarrollo de los cuidados paliativos y que aquella adem&aacute;s traer&iacute;a como consecuencia graves inconvenientes como la llamada pendiente deslizante de una utilizaci&oacute;n abusiva por parte de ciudadanos y sanitarios.
    </p><p class="article-text">
        Este razonamiento obvia que incluso en una situaci&oacute;n ideal de desarrollo de los cuidados paliativos, &eacute;stos no dar&iacute;an respuesta alguna a aquellos que desean tener la capacidad de decidir voluntariamente y sin interferencias morales sobre el momento de su muerte.
    </p><p class="article-text">
        El otro argumento tiene que ver con una supuesta pendiente deslizante que llevar&iacute;a a utilizar la ley m&aacute;s all&aacute; de su objetivo inicial, todo a pesar del garantismo sanitario y judicial que supone el pormenorizado contenido de la norma. Para ello se esgrimen casos y cifras de los pa&iacute;ses en que est&aacute; legalizada, cosa que lejos de avalar refuta la supuesta escalada en la demanda donde la eutanasia lleva d&eacute;cadas o a&ntilde;os regulada y donde se mantiene como alternativa muy minoritaria y estable.
    </p><p class="article-text">
        Me interesaba tambi&eacute;n el enfoque sin duda complejo de los sectores de la iglesia progresista, esperando que &eacute;sta no se limitar&iacute;a a la consabida doctrina. Sin embargo, he visto reproducidos los mismos argumentos, si acaso con alguna referencia cr&iacute;tica a la p&eacute;rdida de valor de la vida humana y en particular del papel social de los ancianos, y al tab&uacute; sobre la muerte, cosa que puedo compartir, pero que obvia lo fundamental: la muerte tecnol&oacute;gica y la necesidad de reconocer la capacidad de decisi&oacute;n al individuo, que es la principal causa del avance de la legislaci&oacute;n sobre la eutanasia en fechas recientes en pa&iacute;ses de tradici&oacute;n cat&oacute;lica como Espa&ntilde;a o Portugal.
    </p><p class="article-text">
        Porque la muerte tecnol&oacute;gica de nuestro tiempo, independientemente de la legislaci&oacute;n de la eutanasia, hace ya tiempo que ha trascendido la decisi&oacute;n divina e incluso la evoluci&oacute;n natural de la enfermedad para convertirse en un esfuerzo institucional frente a la muerte del cual hace tiempo que no participaban los sujetos y sus familias, sino los sanitarios, la tecnolog&iacute;a hospitalaria y el &aacute;mbito legal y jur&iacute;dico. Ha sido como consecuencia de estas decisiones externas, por lo que han avanzado los derechos del paciente y se han incorporado paulatinamente cuestiones como las voluntades anticipadas, el testamento vital, los cuidados paliativos y el derecho a una muerte digna.
    </p><p class="article-text">
        Por eso me ha llamado la atenci&oacute;n la atribuci&oacute;n al individualismo liberal del derecho a decidir sobre el morir por una suerte de sobreactuaci&oacute;n identitaria de la izquierda, que al parecer no tendr&iacute;amos otras causas materiales de las que ocuparnos. Otra falsa dicotom&iacute;a entre libertad e igualdad.
    </p><p class="article-text">
        Deduzco de ello que por contra se considera social tanto la intervenci&oacute;n sanitaria como jur&iacute;dico-legal cuanto la exclusi&oacute;n del sujeto y el mantenimiento de la consideraci&oacute;n penal actual de la ayuda a morir, dentro de lo que alguien ha denominado el principio de la mentira. Los datos de opini&oacute;n p&uacute;blica contradicen tales aseveraciones tanto entre los ciudadanos en general como en particular entre los sanitarios y los juristas, mayoritariamente favorables a la regulaci&oacute;n legal de la eutanasia y el suicidio asistido y preocupados solo minoritariamente por la objeci&oacute;n de conciencia, demandada por el colegio de m&eacute;dicos y contemplada desde un principio en la ley.
    </p><p class="article-text">
        Por suerte, en esta ocasi&oacute;n, han desaparecido las excusas que desde el centro izquierda han apelado durante m&aacute;s de dos d&eacute;cadas a la inmadurez del debate social para negarle su apoyo.
    </p><p class="article-text">
        Pero sobre todo me ha escandalizado la utilizaci&oacute;n del rastro de muerte y dolor provocados por la pandemia de la COVID-19 para negar la oportunidad de una ley de muerte voluntaria. No es un algo nuevo, pero no esperaba tanto morbo insano como argumento.
    </p><p class="article-text">
        Porque habr&iacute;a que remontarse muy atr&aacute;s en el tiempo, al menos un cuarto de siglo, para ver las primeras iniciativas que han pretendido primero la despenalizaci&oacute;n y luego el reconocimiento del derecho a una muerte digna en Espa&ntilde;a. Tampoco se trata de una ley menor y merec&iacute;a la pena tomarse su tiempo en el proceso legislativo que se inici&oacute; mucho antes del inicio de la pandemia. La acusaci&oacute;n de oportunismo, como la de inoportunidad no tiene ning&uacute;n sentido. Porque como bien dice el pre&aacute;mbulo de la ley ya en vigor: &ldquo;no existe un deber constitucional de imponer o tutelar la vida a toda costa y en contra de la voluntad&rdquo; de la persona, por lo que el Estado &ldquo;est&aacute; obligado a proveer un r&eacute;gimen jur&iacute;dico que establezca las garant&iacute;as necesarias y de seguridad jur&iacute;dica&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Que as&iacute; sea.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gaspar Llamazares]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/derecho-morir-muerte-tecnologica_129_6630491.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 04 Jan 2021 21:24:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El derecho a morir y la muerte tecnológica]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Eutanasia]]></media:keywords>
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