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    <title><![CDATA[elDiario.es - Jesús Barcos]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/jesus_barcos/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Jesús Barcos]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Frente a los discursos del odio, el rigor de palabra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/frente-discursos-odio-rigor-palabra_1_3594350.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/000901ba-2e85-4ca4-91d4-d63467f3338c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En el seno de la sociedad de la posverdad, en la que la deriva del fascismo va calando y hasta imponiéndose, la palabra es más poderosa que nunca: nombrar a las cosas por su nombre hoy puede ser revolucionario</p></div><p class="article-text">
        Los discursos del odio comienzan a instaurarse en las instituciones. La llegada al poder de Trump ha desenmascarado sin pudor la construcci&oacute;n de una legalidad al servicio de la persecuci&oacute;n y criminalizaci&oacute;n del otro. No es que otros dirigentes pol&iacute;ticos no lo hubieran hecho de alguna manera antes &ndash;la construcci&oacute;n de muros y vallas, la expulsi&oacute;n de personas en nuestras fronteras o las detenciones arbitrarias son norma en muchos de nuestros pa&iacute;ses&ndash;. Lo que ha hecho Trump es inaugurar un nuevo ciclo mundial en el que un relato ultra pretende erigirse.
    </p><p class="article-text">
        Ciertos medios de comunicaci&oacute;n no son ajenos a ello. Asistimos a una enorme profusi&oacute;n de noticias e informaciones tendenciosas que explican el mundo desde &oacute;pticas tan simplistas como peligrosas. De la simplificaci&oacute;n del mundo a la exclusi&oacute;n y criminalizaci&oacute;n de los otros hay un paso; una l&iacute;nea muy fina que lleva a lo que Hannah Arendt denominaba la &ldquo;banalizaci&oacute;n del mal&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En la &eacute;poca de la posverdad &ndash;o de las mentiras vendidas como verdades&ndash;  se confunde la ficci&oacute;n con la realidad; se moldean informaciones con el fin de justificar lo injustificable. Y as&iacute; el diablo nace en lo cotidiano. Las falsas interpretaciones van calando, cual lluvia fina que empapa hasta los huesos, engordando a la bestia de la xenofobia y el racismo sin que apenas se perciba. Y, como quien no quiere la cosa, terminamos banalizando hasta lo m&aacute;s terrible e inhumano.
    </p><p class="article-text">
        Se banaliza tambi&eacute;n cuando se otorgan premios a quienes, de una u otra forma, alientan, disculpan o alimentan actitudes xen&oacute;fobas. Recientemente, la Agencia Efe y la Agencia de Cooperaci&oacute;n para el Desarrollo <a href="http://www.eldiario.es/sociedad/Arturo-Perez-Reverte-refugiados-invasiones_0_605439751.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">han galardonado a Arturo P&eacute;rez Reverte</a> por un texto en el que <a href="http://www.xlsemanal.com/firmas/20150913/godos-emperador-valente-8841.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">habla a la poblaci&oacute;n refugiada como &ldquo;la vanguardia de los modernos b&aacute;rbaros &ndash;en el sentido hist&oacute;rico de la palabra&rdquo;</a>.  Hay art&iacute;culos que no merecen ning&uacute;n reconocimiento por muy bien escritos que est&eacute;n. Mucho menos si ese galard&oacute;n proviene de una Agencia p&uacute;blica que trabaja por el Desarrollo, en un contexto como el actual, en el que los discursos del odio aumentan preocupantemente.
    </p><p class="article-text">
        P&eacute;rez-Reverte, que public&oacute; el art&iacute;culo hace m&aacute;s de un a&ntilde;o, ech&oacute; mano de su oficio para envolver narrativamente un pensamiento apocal&iacute;ptico cuando no agresivo, como su idea del vigor. El acad&eacute;mico ca&iacute;a en el determinismo, y mostraba una visi&oacute;n idealizada de Europa, con sesgo elitista y tintes demag&oacute;gicos. Al hacerlo, comet&iacute;a indirectamente un error que &eacute;l mismo hab&iacute;a criticado hace una d&eacute;cada: &ldquo;Juzgar el pasado con ojos del presente&rdquo;, y obviaba la influencia de Estados Unidos en el devenir cultural de nuestro continente.
    </p><p class="article-text">
        Como tantos otros, P&eacute;rez-Reverte desenfocaba el marco. No se trata de una cuesti&oacute;n de compasi&oacute;n ante las personas que buscan refugio, alteridad que P&eacute;rez-Reverte encuentra adem&aacute;s excesiva.  Ni de reconocimiento a que quienes huyen est&aacute;n en &ldquo;su derecho&rdquo; de hacerlo, como s&iacute; admite el articulista. Es algo m&aacute;s profundo, y por ello universal. Les ampara, nos ampara, el derecho al refugio.  En primera persona del plural.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;No hay forma de parar la Historia&rdquo;</h3><p class="article-text">
        P&eacute;rez-Reverte se acog&iacute;a a la existencia de un bienestar limitado que tocar&iacute;a distribuir. Lo que no denunciaba es que ya est&aacute; mal repartido, ni hac&iacute;a menci&oacute;n alguna al neocolonialismo existente y heredado, aunque s&iacute; a la idea de imperio, cuyas din&aacute;micas hist&oacute;ricas, por cierto, han tendido a la expansi&oacute;n y apropiaci&oacute;n de riquezas ajenas. En cambio acertaba al afirmar que &ldquo;no hay forma de parar la Historia&rdquo;. Porque esa historia es tambi&eacute;n la del avance de los derechos humanos, que exigimos y construimos a diario desde muchos rincones del planeta. Una cultura democr&aacute;tica que, lejos de llevarnos a la decadencia, nos conecta con lo mejor de nuestra Historia, al poner coto a espirales endiabladas de ego&iacute;smo, odio y brutalidad. Un camino constante que requiere m&aacute;s que mansedumbre mucho valor y perseverancia.
    </p><p class="article-text">
        Dec&iacute;a Camus que hay &eacute;pocas en la que cualquier indiferencia es criminal. Esta es una de ellas. En el seno de la sociedad de la posverdad, en la que la deriva del fascismo va calando y hasta imponi&eacute;ndose, la palabra es m&aacute;s poderosa que nunca. Nombrar a las cosas por su nombre hoy puede ser revolucionario. Las personas que huyen de la guerra y la miseria lo hacen porque no tienen otra opci&oacute;n. El viaje que emprenden, casi a ciegas, <a href="http://www.eldiario.es/desalambre/Ceuta-contarlo-ahora_0_230277170.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;empieza el d&iacute;a que no pueden ejercer ning&uacute;n control sobre sus condiciones de vida porque alguien est&aacute; tomando las decisiones en su nombre&rdquo;</a>. Contar su historia parcial y tendenciosamente nos hace c&oacute;mplices con las medidas que, en lugar de garantizar sus derechos, los criminalizan. Contar su historia desde su inicio es determinante para comprender y, por tanto, actuar desde el humanismo.
    </p><p class="article-text">
        Si queremos derrumbar leyes que violan derechos humanos, hemos de apostar por discursos que desenmascaren a las narrativas dominantes y acabar con los reconocimientos p&uacute;blicos de quienes azuzan el miedo y el odio a las otras personas. Dec&iacute;a Einstein &ndash;refugiado jud&iacute;o en Estados Unidos&ndash;, que &ldquo;el mundo es un lugar peligroso, no por causa de quienes hacen el mal, sino por quienes que no hacen nada por evitarlo&rdquo;. Teng&aacute;moslo presente.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Yolanda Polo, Jesús Barcos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/frente-discursos-odio-rigor-palabra_1_3594350.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Feb 2017 19:51:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Posverdad,Donald Trump,Arturo Pérez-Reverte,Refugiados,Derechos Humanos]]></media:keywords>
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