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    <title><![CDATA[elDiario.es - Laura García Portela]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/laura_garcia_portela/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Laura García Portela]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La COP27 y el Fondo de Pérdidas y Daños]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/cop27-fondo-perdidas-danos_132_9812349.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/428b7fa7-1454-4bb6-82c2-372ea7a1713a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La COP27 y el Fondo de Pérdidas y Daños"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un principio de responsabilidad histórica debería guíar la distribución de responsabilidades para la contribución al fondo de pérdidas y daños. Este se financiaría de acuerdo a las emisiones de cada país. Al mismo tiempo, conseguiría lograr lo que los países más vulnerables siempre han demandado: que se reconozca que estas pérdidas y daños no son resultado de un evento fortuito, sino más bien el resultado negativo de acciones que tienen responsables.</p></div><p class="article-text">
        La COP 27 finaliz&oacute; el pasado mes de noviembre con grandes lagunas para afrontar la lucha contra el cambio clim&aacute;tico. Los pa&iacute;ses no llegaron a un acuerdo para poner fin al uso de combustibles f&oacute;siles, lo cual hace cada vez m&aacute;s dif&iacute;cil alcanzar los objetivos clim&aacute;ticos. Sin embargo, s&iacute; hubo un acuerdo hist&oacute;rico para el desarrollo de un <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/pasado-cop27-debiles-exigen-dinero-guerra-pesa-clima_1_9728500.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fondo de &acute;p&eacute;rdidas y da&ntilde;os&acute;</a>. El acuerdo solo menciona la creaci&oacute;n de este fondo, pero no qui&eacute;n y c&oacute;mo lo financiar&aacute;, cuesti&oacute;n que queda pendiente para la pr&oacute;xima COP y de la que se ocupar&aacute; un grupo de trabajo hasta entonces. La pregunta que queda abierta entonces es: &iquest;c&oacute;mo deben distribuirse las responsabilidades de compensar a las y los afectados por el cambio clim&aacute;tico? Los pa&iacute;ses m&aacute;s vulnerables han apelado repetidamente a un principio de responsabilidad hist&oacute;rica. Esto es, han reclamado que los pa&iacute;ses m&aacute;s contaminantes deben asumir responsabilidades por el da&ntilde;o que han causado. Aqu&iacute; expongo algunos de los obst&aacute;culos y alternativas para defender la aplicaci&oacute;n del principio de responsabilidad hist&oacute;rica.
    </p><p class="article-text">
        La literatura sobre justicia clim&aacute;tica ha recibido este principio con escepticismo, apoyando as&iacute; las resistencias de los pa&iacute;ses m&aacute;s contaminantes a asumir sus responsabilidades hist&oacute;ricas. En primer lugar, aplicar la noci&oacute;n de responsabilidad y, m&aacute;s en concreto, de responsabilidad moral, resulta dif&iacute;cil por dos razones. Primero, se ha argumentado que los pa&iacute;ses contaminantes no son moralmente responsables de las emisiones emitidas antes de 1990, a&ntilde;o en el que se public&oacute; el primer informe del IPCC. Esto es as&iacute; porque hasta la publicaci&oacute;n de ese informe no exist&iacute;a suficiente consenso cient&iacute;fico como para que se fuera consciente de los efectos negativos de las emisiones de efecto invernadero. Pero &iquest;qu&eacute; hay de las emisiones despu&eacute;s de 1990, aproximadamente la mitad de las emisiones totales? Tambi&eacute;n aqu&iacute; existen algunas complicaciones. Aparte del conocimiento disponible, las atribuciones de responsabilidad moral dependen tambi&eacute;n de las alternativas disponibles que uno tenga. Sin embargo, nada m&aacute;s conocer los efectos negativos de las emisiones de efecto invernadero, hubiera sido econ&oacute;mica y socialmente muy dif&iacute;cil transitar hacia sociedades de bajas emisiones de manera r&aacute;pida. De acuerdo con este razonamiento, no ser&iacute;a hasta hace relativamente poco cuando los pa&iacute;ses pueden ser considerados moralmente responsables por no haber hecho esta transici&oacute;n antes. Por tanto, un principio de responsabilidad hist&oacute;rica parece tener poco alcance para la recaudaci&oacute;n de fondos para compensar por los da&ntilde;os y p&eacute;rdidas generadas por el cambio clim&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
         Uno podr&iacute;a pensar que esta forma de entender la responsabilidad moral por los da&ntilde;os hist&oacute;ricamente generados es demasiado estrecha y no termina de captar las intuiciones ampliamente compartidas acerca de qui&eacute;nes y por qu&eacute; deber&iacute;an compensar por los da&ntilde;os clim&aacute;ticos. Pero &iquest;c&oacute;mo justificar esta intuici&oacute;n? La clave est&aacute; en entender la responsabilidad no como derivada de haber incumplido, a sabiendas o por negligencia, ciertas normas morales, sino como el deber de un agente de responder a ciertas razones morales. El ejemplo cl&aacute;sico es el del padre que promete a sus hijos llevarles a la playa, pero le sobreviene una emergencia que tiene que atender y no puede cumplir su promesa. Las razones que el padre ten&iacute;a para llevarles a la playa (hacerles pasar un buen rato, por ejemplo) quedan insatisfechas. Estas razones, de acuerdo con este argumento, dar&iacute;an lugar al deber de compensar a sus hijos, bien llev&aacute;ndoles a la playa en otro momento, bien de otra manera. Esto es as&iacute; incluso si el padre hizo bien en atender esa emergencia, o incluso si no pudo llevarles a la playa por otros motivos de fuerza mayor. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo se aplicar&iacute;a esto al caso del cambio clim&aacute;tico? En este caso, existen razones morales de car&aacute;cter universal para no emitir cantidades elevadas de gases de efecto invernadero. Esas razones se sustentan en la capacidad de estos gases de infringir derechos humanos como el derecho a la vida, a la salud y a la subsistencia. Dado que los derechos humanos son universales, esas razones tambi&eacute;n lo son. Esto es, las razones que uno tiene para no llevar a cabo acciones que infrinjan los derechos humanos de otros individuos se encuentran siempre vigentes, con independencia del conocimiento que uno tenga sobre los efectos de las propias acciones sobre los derechos humanos de otros, o con independencia de las alternativas que uno tenga a la hora de actuar. Estas razones dan lugar a diferentes deberes morales en diferentes momentos. 
    </p><p class="article-text">
        La existencia de derechos humanos fundamenta el deber no emitir grandes cantidades de gases de efecto invernadero. Sin embargo, cuando esto ya se ha producido (como es el caso) y los gases de efecto invernadero han dado lugar a p&eacute;rdidas y da&ntilde;os en forma de violaci&oacute;n de los derechos humanos de otros debido al cambio clim&aacute;tico, esas razones iniciales dar&iacute;an ahora lugar al deber de compensar por aquellas p&eacute;rdidas y da&ntilde;os. Esto es as&iacute; con independencia de las circunstancias iniciales, es decir, con independencia de que no pudiera haber sabido de los efectos negativos de esos gases de efecto invernadero o, incluso, de las alternativas que uno tuviera. Ser hist&oacute;ricamente responsable significa, nada m&aacute;s y nada menos, responder a las razones que le impel&iacute;an a uno a no actuar como actu&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Este argumento podr&iacute;a sustentar un principio de responsabilidad hist&oacute;rica en el que basar la distribuci&oacute;n de responsabilidades para la contribuci&oacute;n al fondo de p&eacute;rdidas y da&ntilde;os. De acuerdo con este principio, la responsabilidad se distribuir&iacute;a de acuerdo a las emisiones de cada pa&iacute;s. Al mismo tiempo, conseguir&iacute;a lograr lo que los pa&iacute;ses m&aacute;s vulnerables siempre han demandado: que se reconozca que estas p&eacute;rdidas y da&ntilde;os no son resultado de un evento fortuito, sino m&aacute;s bien el resultado negativo de acciones que tienen responsables.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura García Portela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/cop27-fondo-perdidas-danos_132_9812349.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 23 Dec 2022 05:01:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La COP27 y el Fondo de Pérdidas y Daños]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Algunas claves para desmontar argumentos ‘negacionistas’ contra la litigación climática contra los estados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/desmontar-argumentos-negacionistas-litigacion-climatica_132_1943500.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a9e58e4e-de2b-4d8a-a86a-8df477556d2f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Algunas claves para desmontar argumentos ‘negacionistas’ contra la litigación climática contra los estados"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La estrategia para rehuir estas responsabilidades consiste en afirmar la imposibilidad de conectar las emisiones contaminantes con fenómenos climáticos extremos concretos</p></div><p class="article-text">
        Hubo un tiempo en que a los negacionistas del cambio clim&aacute;tico &ndash; aquellos que afirman que el cambio clim&aacute;tico no es una realidad o que no es un fen&oacute;meno causado por el ser humano &ndash; se les llamaba simplemente esc&eacute;pticos. La diferencia entre un negacionista y un esc&eacute;ptico es que el negacionista niega lo que est&aacute; cient&iacute;ficamente probado y el esc&eacute;ptico promueve el examen detallado de afirmaciones que sean controvertidas. Los numerosos informes del Panel Intergubernamental contra el Cambio Clim&aacute;tico (IPCC) muestran que el cambio clim&aacute;tico antropog&eacute;nico &ndash;esto es, el hecho de que el cambio clim&aacute;tico haya sido causado por la actividad contaminante del ser humano&ndash; ha quedado sobradamente probado desde un punto de vista cient&iacute;fico. No solo existen abrumadoras pruebas que demuestran esta realidad, sino tambi&eacute;n un amplio y s&oacute;lido consenso cient&iacute;fico.
    </p><p class="article-text">
        Al no poder negar lo evidente, las estratagemas para eludir responsabilidades morales y pol&iacute;ticas por el cambio clim&aacute;tico se han ido afinando. Una de estas estrategias consiste en evadir responsabilidades por las emisiones contaminantes que podr&iacute;an dar lugar a demandas judiciales contra ciertos estados o empresas con altos niveles de contaminaci&oacute;n. Algunos de los casos judiciales pueden encontrarse <a href="https://www.dw.com/en/four-climate-change-lawsuits-to-watch-in-2018/a-42066735" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>. La estrategia para rehuir estas responsabilidades consiste en afirmar la imposibilidad de conectar las emisiones contaminantes con fen&oacute;menos clim&aacute;ticos extremos concretos. O, dicho de otro modo, se argumenta que es imposible conectar las emisiones contaminantes (de este u otro agente) con un fen&oacute;meno extremo en este tiempo y lugar. Esto resulta problem&aacute;tico porque estos fen&oacute;menos extremos, como huracanes, lluvias torrenciales, sequ&iacute;as, olas de calor, etc., son los fen&oacute;menos derivados del cambio clim&aacute;tico que m&aacute;s da&ntilde;o causan. Por tanto, si se&ntilde;alar una conexi&oacute;n entre estos da&ntilde;os y emisiones no fuese posible, ser&iacute;a dif&iacute;cil atribuir responsabilidades causales &ndash; y morales y pol&iacute;ticas -- por los fen&oacute;menos clim&aacute;ticos m&aacute;s destructivos. Mi prop&oacute;sito aqu&iacute; es abordar algunas de las afirmaciones que soportan esta estrategia a medio camino entre el escepticismo y el negacionismo. En particular, aqu&iacute; trato de mostrar que, dados los avances de la ciencia de la atribuci&oacute;n clim&aacute;tica, dicha estrategia es cada vez m&aacute;s dif&iacute;cil de sostener cuando las demandas afectan a los estados.
    </p><p class="article-text">
        Primero, se afirma que para atribuir los da&ntilde;os generados por los eventos clim&aacute;ticos extremos a las emisiones contaminantes se necesita demostrar que, si no hubiera sido por esas emisiones, esos eventos no se habr&iacute;an producido. Esto es problem&aacute;tico porque los fen&oacute;menos atmosf&eacute;ricos extremos existen desde mucho antes de que el ser humano empezase a emitir cantidades ingentes de gases contaminantes a la atm&oacute;sfera. Tal condici&oacute;n radica en una confusi&oacute;n acerca del tipo de causas que se necesitan para establecer una conexi&oacute;n relevante que de soporte a demandas legales. Es de notar que esta afirmaci&oacute;n se sustenta sobre la falsa presuposici&oacute;n de que lo que se necesita es demostrar que esas emisiones son una causa suficiente para dar lugar a fen&oacute;menos clim&aacute;ticos extremos. Sin embargo, este tipo de causalidad ser&iacute;a relevante exclusivamente en casos de prevenci&oacute;n de fen&oacute;menos clim&aacute;ticos extremos, porque lo que queremos es prevenir las causas que, con un alto nivel de seguridad, generar&aacute;n efectos da&ntilde;inos. Sin embargo, para el caso de la atribuci&oacute;n a posteriori, cuando el da&ntilde;o ya se ha materializado, lo &uacute;nico que necesitamos es demostrar que las emisiones han sido una causa necesaria. Es decir, lo que se necesita demostrar es que, en este caso particular, las emisiones contaminantes han contribuido a dar lugar al evento en cuesti&oacute;n, con independencia de que en otras ocasiones el evento pueda ser generado por causas naturales o con independencia de la intervenci&oacute;n de otras causas. De este modo, la pregunta es si se puede demostrar que las emisiones contaminantes de los actores en cuesti&oacute;n hayan actuado de esta manera.
    </p><p class="article-text">
        Segundo, siguiendo el punto anterior, algunos han negado que sea posible determinar que las emisiones contaminantes hayan sido las causas necesarias de determinados fen&oacute;menos clim&aacute;ticos extremos. Esta negaci&oacute;n se basa en la imposibilidad de demostrar qu&eacute; porcentaje de los eventos clim&aacute;ticos han sido generados por la acci&oacute;n contaminante de determinados agentes. Aunque sabemos que las emisiones de gases de efecto invernadero generan un porcentaje determinado del calentamiento global total, la ciencia de atribuci&oacute;n para los fen&oacute;menos clim&aacute;ticos extremos no funciona de la misma manera. Es decir, es imposible asignar un porcentaje determinado del fen&oacute;meno a las emisiones de un determinado agente porque, como Myles Allen ha se&ntilde;alado, estos fen&oacute;menos son &ldquo;&uacute;nicos, auto-reforzados e indivisibles&rdquo;. Lo que s&iacute; es factible, de acuerdo con la naturaleza de estos eventos, es determinar con cu&aacute;nta probabilidad las emisiones contaminantes han elevado el riesgo de que el evento sucediera. En general, si la contaminaci&oacute;n dobla el riesgo de que el evento suceda (en comparaci&oacute;n con una atm&oacute;sfera inalterada por esa contaminaci&oacute;n) se puede decir que el evento ha sido causado por esas emisiones. Considerando este umbral, por ejemplo, puede decirse con un nivel de certeza cient&iacute;fica suficiente que la ola de calor de 2003 en Europa, o la del 2013/2014 en Argentina, fueron causadas por las emisiones de gases de efecto invernadero vertidas por el ser humano a la atm&oacute;sfera. Lo mismo sucede con las inundaciones de 2003 en el Sur de Inglaterra.
    </p><p class="article-text">
        El tercer argumento para sortear demandas legales es negar la posibilidad de atribuir esos eventos extremos a las emisiones de determinados agentes. Es decir, este reto esc&eacute;ptico-negacionista consistir&iacute;a en poner en cuesti&oacute;n que las emisiones de este o aquel agente (sea este un estado o una empresa) han generado o contribuido a generar un evento atmosf&eacute;rico en particular. Aunque el caso de las empresas a&uacute;n no est&aacute; suficientemente avanzado, los desarrollos para la atribuci&oacute;n de responsabilidades estatales avanzan. Un <a href="https://www.annualreviews.org/doi/10.1146/annurev-environ-102016-060847" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> publicado en 2017 muestra una metodolog&iacute;a desarrollada para atribuir con un nivel de certeza suficiente la contribuci&oacute;n de cada estado a la ola de calor en Argentina en 2013/2014. Por ejemplo, la contribuci&oacute;n hist&oacute;rica de la UE increment&oacute; el riesgo de la ola de calor entre un 31 y un 37%, la contribuci&oacute;n de EEUU entre un 28 y un 34%, la de China entre un 18 y un 21% y la de India entre un 10 y un 11%.
    </p><p class="article-text">
        Los avances en la ciencia de atribuci&oacute;n no solo van haciendo cada vez m&aacute;s posibles, justificadas y exactas las demandas legales contra agentes colectivos, sino que, adem&aacute;s, van desplazando a aquellos que niegan su viabilidad de la categor&iacute;a de esc&eacute;pticos a la de negacionistas. Que este tr&aacute;nsito sea posible es solo una cuesti&oacute;n de tiempo, del que, probablemente, depender&aacute; el futuro de los litigios clim&aacute;ticos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura García Portela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/desmontar-argumentos-negacionistas-litigacion-climatica_132_1943500.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 10 Sep 2018 18:42:52 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[COP23: tres argumentos para insistir en las demandas de compensación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/cop23-argumentos-insistir-demandas-compensacion_132_3067189.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/42d03cbf-181c-47d3-9dbb-455b07f2bdb0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="COP23: tres argumentos para insistir en las demandas de compensación"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es de esperar que en la 23º Conferencia de las Partes que se desarrolla estos días en la ciudad alemana de Bonn, los países más afectados por el cambio climático vuelvan a tratar de convencer a la comunidad internacional de la necesidad de incluir mecanismos de compensación y asunción de responsabilidades en los acuerdos climáticos</p></div><p class="article-text">
        La negativa de los pa&iacute;ses m&aacute;s contaminantes del planeta y, en concreto, de los Estados Unidos, a aceptar cualquier tipo de compensaci&oacute;n a los pa&iacute;ses m&aacute;s afectados por el cambio clim&aacute;tico qued&oacute; reflejada en la decisi&oacute;n 1/CP.21 del Acuerdo de Par&iacute;s, donde se excluyen especialmente las palabras &ldquo;compensaci&oacute;n&rdquo; y &ldquo;responsabilidad&rdquo;. Es de esperar que en <a href="https://www.theguardian.com/environment/2017/nov/05/the-cop23-climate-change-summit-in-bonn-and-why-it-matters" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la 23&ordm; Conferencia de las Partes</a> que se desarrolla estos d&iacute;as en la ciudad alemana de Bonn, presidida por el Primer Ministro de las Islas Fiji, los pa&iacute;ses m&aacute;s afectados por el cambio clim&aacute;tico y, en especial, los estados de las islas del Pac&iacute;fico, vuelvan a tratar de convencer a la comunidad internacional de la necesidad de incluir mecanismos de compensaci&oacute;n y asunci&oacute;n de responsabilidades en los acuerdos clim&aacute;ticos. 
    </p><p class="article-text">
        En oposici&oacute;n a estas demandas, buena parte de la comunidad pol&iacute;tica y acad&eacute;mica ha concluido que la manifiesta y absoluta falta de voluntad pol&iacute;tica para asumir las consecuencias de las responsabilidades hist&oacute;ricas de los pa&iacute;ses m&aacute;s contaminantes debe ser tomada como punto de partida para cualquier propuesta en materia de justicia clim&aacute;tica. La inviabilidad pol&iacute;tica de un marco compensatorio les lleva, por tanto, a no enfrentar esta premisa y a buscar otros mecanismos con los que lograr impulsar pol&iacute;ticas clim&aacute;ticas en favor de los m&aacute;s vulnerables. 
    </p><p class="article-text">
        Este lenguaje de la &ldquo;viabilidad pol&iacute;tica&rdquo; suele venir acompa&ntilde;ado de consideraciones acerca de la efectividad de las opciones alternativas a la compensaci&oacute;n, como las demandas de justicia distributiva, argumentos humanitarios o referencias a la protecci&oacute;n de los derechos humanos. Adem&aacute;s de ser m&aacute;s efectivos, se argumenta, este tipo de marcos te&oacute;ricos permitir&iacute;an abordar los efectos negativos del cambio clim&aacute;tico atribuibles a las variaciones naturales y a factores socio-econ&oacute;micos. Por tanto, se nos dice, los argumentos basados en el estado en que se encuentras las v&iacute;ctimas, y no tanto en la responsabilidad de los malhechores, resultar m&aacute;s atractivos para solventar los efectos negativos del cambio clim&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; me gustar&iacute;a apuntar tres objeciones a este tipo de argumentos. En primer lugar, las llamadas a la viabilidad pol&iacute;tica caen en una suerte de cortoplacismo potencialmente peligroso desde un punto de vista pol&iacute;tico. Es necesario, desde luego, apelar a la viabilidad pol&iacute;tica en casos extremos, como &uacute;ltimo recurso, para ayudar a las v&iacute;ctimas a recuperarse de los efectos negativos del cambio clim&aacute;tico. Ahora bien, debemos tener cuidado al poner la viabilidad pol&iacute;tica como primer punto de nuestro argumento. Primero, porque podemos dejarnos por el camino importantes cuestiones morales del presente, poniendo as&iacute; una soluci&oacute;n imperfecta por delante de otras mejores. Segundo, porque esto nos llevar&iacute;a a sacrificar la fuerza moral de nuestras posibles demandas morales en el futuro. Adoptar el argumento de la viabilidad pol&iacute;tica podr&iacute;a f&aacute;cilmente alimentar la perniciosa pr&aacute;ctica de aceptar como normal la falta de voluntad de los pa&iacute;ses m&aacute;s contaminantes de asumir sus responsabilidades. Esto sugiere que la utilidad de apelar a la viabilidad pol&iacute;tica debe ser contrarrestada con las ventajas de reclamar la asunci&oacute;n de responsabilidades. La pr&aacute;ctica de reclamar responsabilidades, por el contrario, permitir&iacute;a a los potenciales contaminadores ser m&aacute;s cautos en el uso de fuentes de energ&iacute;a contaminantes, de manera que as&iacute; podr&iacute;an reducirse los cortes del futuro. Argumentar en favor de lo que es moralmente requerido no solo es lo que debemos hacer, sino que adem&aacute;s podr&iacute;a resultar tambi&eacute;n la opci&oacute;n m&aacute;s &uacute;tilmente beneficiosa en el largo plazo. 
    </p><p class="article-text">
        La segunda objeci&oacute;n se basa en lo que perdemos, &eacute;ticamente hablando, si nos dejamos llevar exclusivamente por esta apelaci&oacute;n a la viabilidad pol&iacute;tica. Como se&ntilde;al&eacute; unas l&iacute;neas m&aacute;s arriba, renunciar a hablar de compensaci&oacute;n implica abandonar la asunci&oacute;n de responsabilidades hist&oacute;ricas por parte de los mayores contaminantes. Y esto mina la posibilidad de conseguir el reconocimiento de la injusticia hist&oacute;rica ejercida contra los m&aacute;s vulnerables. Esta opci&oacute;n, lejos de representar una ganancia en t&eacute;rminos absolutos, atenta contra el sentido del auto-respeto de las v&iacute;ctimas, dado su dependencia del respeto de los dem&aacute;s actores. Si la comunidad internacional se niega a reconocer que los da&ntilde;os sufridos por las v&iacute;ctimas del cambio clim&aacute;tico no son fruto de la mala suerte o de desastres naturales, sino la consecuencia de las acciones injustas de unos individuos y pueblos sobre otros, estar&iacute;a faltando al respeto a las v&iacute;ctimas. Y esto podr&iacute;a minar o perjudicar la capacidad de las v&iacute;ctimas para superar los efectos negativos de los desastres causados por el cambio clim&aacute;tico <a href="http://loss-and-damage.net/download/7213.pdf+" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tanto a nivel f&iacute;sico como psicol&oacute;gico</a>. Dejar a un lado las demandas de reconocimiento vinculadas a un marco compensatorio podr&iacute;a llevarnos a soluciones r&aacute;pidas, pero imperfectas e insuficientes. 
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, uno podr&iacute;a plantear que, efectivamente, nos hallamos en un escenario de urgencia donde necesitamos soluciones r&aacute;pidas, aunque sean imperfectas. La respuesta a esto podr&iacute;a ser tan sencilla como: &iquest;y por qu&eacute; debemos elegir? Podemos perfectamente defender la necesidad de un marco compensatorio al mismo tiempo que desarrollamos argumentos que refuercen la necesidad de actuar con urgencia y puedan provocar una respuesta pol&iacute;tica m&aacute;s r&aacute;pida. Es importante, no obstante, no dejar de recordar las razones que tenemos para defender lo que parece moralmente apropiado.
    </p><p class="article-text">
        Tenemos la responsabilidad de abrir espacios de contestaci&oacute;n pol&iacute;tica que permitan acabar con la pr&aacute;ctica hegem&oacute;nica de eludir responsabilidades por injusticias hist&oacute;ricas que, no obstante, permanecen en el presente. Sucumbir a los deseos de los pa&iacute;ses m&aacute;s contaminantes parece apuntar en la direcci&oacute;n opuesta. Esta es, a mi juicio, una de las muchas tareas pendientes despu&eacute;s de Par&iacute;s. Queda esperar que la Presidencia de las Fiji en el COP 23 pueda, al menos, impulsar esta empresa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura García Portela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/cop23-argumentos-insistir-demandas-compensacion_132_3067189.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 13 Nov 2017 19:28:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[COP23: tres argumentos para insistir en las demandas de compensación]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cambio climático,Crisis climática]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué hay de moralmente pernicioso en el cambio climático?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/moralmente-pernicioso-violacion-injusticia-multidimensional_132_3489028.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0b5c347f-a8b3-48d5-b9a5-395c0e36ee81_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué hay de moralmente pernicioso en el cambio climático?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo que muestra la injusticia global, intergeneracional y ecológica es una profunda falta de voluntad a la hora de poner sobre la mesa los intereses de otros seres humanos, de las generaciones futuras y de otras especies sobre el planeta</p></div><p class="article-text">
        Si los cada vez m&aacute;s firmes y numerosos informes cient&iacute;ficos est&aacute;n en lo cierto, la humanidad est&aacute; causando en la actualidad un giro dr&aacute;stico en el clima global. De no corregir urgentemente esta tendencia, los cambios que generamos nos llevar&aacute;n a cumplir el anhelado sue&ntilde;o de vivir en otro planeta. La mala noticia es que este sue&ntilde;o se parecer&aacute; m&aacute;s a una pesadilla. En lugar de haber alcanzado un m&aacute;s all&aacute; donde todos los seres humanos pudieran vivir en condiciones ideales, habremos conseguido hacer de nuestro mundo ese otro planeta. La diferencia es que esto ser&aacute; a fuerza de que no todos podamos sobrevivir y que, los pocos que queden, lo hagan en condiciones lamentables.
    </p><p class="article-text">
        La tendencia pol&iacute;tica, sin embargo, sigue siendo desoladora. Las posibilidades de frenar este desastre se ven de nuevo fuertemente mermadas con el anuncio de la <a href="http://www.eldiario.es/sociedad/Donald-Trumpo-climatico-EE-UU_0_627137639.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">destrucci&oacute;n de los compromisos</a> adquiridos por los Estados Unidos para la reducci&oacute;n de emisiones contaminantes. Ahora que Donald Trump comienza a cumplir sus amenazas en materia de pol&iacute;tica clim&aacute;tica, conviene no perder de vista lo que hay de moralmente pernicioso en seguir contribuyendo desenfrenadamente al cambio clim&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de que al nuevo presidente de la principal potencia responsable de las emisiones de efecto invernadero, <a href="http://www.eldiario.es/sociedad/Barack-Obama-EE-UU-calentamiento_0_457754478.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como reconoci&oacute; su predecesor en el cargo</a>, el cambio clim&aacute;tico le parezca <a href="https://twitter.com/realDonaldTrump/status/408977616926830592?ref_src=twsrc%5Etfw&amp;ref_url=http%3A%2F%2Fwww.vox.com%2Fscience-and-health%2F2017%2F3%2F28%2F15097628%2Fsean-spicer-climate-change-hoax-trump" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;un cuento chino&rdquo;</a>, el consenso cient&iacute;fico en torno a su causa antropog&eacute;nica y sus devastadores efectos no para de crecer. Seg&uacute;n el <a href="http://www.ipcc.ch/home_languages_main_spanish.shtml" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Panel Intergubernamental sobre Cambio Clim&aacute;tico (IPCC)</a>, asistimos a un aumento desenfrenado de las temperaturas que tiene efectos, en muchas ocasiones irreversibles, sobre los sistemas naturales y humanos. El aumento de la temperatura provoca el derretimiento de glaciares y capas de hielo, as&iacute; como la expansi&oacute;n t&eacute;rmica de los oc&eacute;anos, generando un aumento considerable del nivel medio de las <a href="http://www.nationalgeographic.es/el-oceano/cuestiones-criticas-sobre-el-problema-del-aumento-del-nivel-del-agua/cuestiones-criticas-sobre-el-problema-del-aumento-del-nivel-del-agua" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aguas marinas</a>. Las consecuencias son devastadoras para los h&aacute;bitats de numerosas especies vegetales y animales, as&iacute; como para la <a href="https://www.theguardian.com/environment/climate-consensus-97-per-cent/2015/dec/17/haitians-are-noticing-climate-change-impacts-on-extreme-weather-and-agriculture" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">producci&oacute;n agr&iacute;cola</a> y para la vida de los habitantes de <a href="https://www.theguardian.com/environment/2016/may/10/five-pacific-islands-lost-rising-seas-climate-change" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">peque&ntilde;as islas</a> y aquellos <a href="https://www.theguardian.com/environment/2003/dec/11/weather.climatechange" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">asentados en las zonas polares &aacute;rticas</a>.
    </p><p class="article-text">
        Junto con ello, el aumento dr&aacute;stico de las temperaturas genera importantes olas de calor y la expansi&oacute;n de <a href="https://www.nytimes.com/2016/02/21/world/americas/in-zika-epidemic-a-warning-on-climate-change.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">numerosas enfermedades tropicales</a>, lo que acaba con la vida de innumerables personas. Todas estas consecuencias afectan con mayor virulencia a los habitantes de <a href="http://internacional.elpais.com/internacional/2015/11/30/actualidad/1448884190_280706.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pa&iacute;ses pobres</a> y a los m&aacute;s pobres en los pa&iacute;ses desarrollados, dada su vulnerabilidad y su escasez de recursos adaptativos. 
    </p><p class="article-text">
        Hasta aqu&iacute; la exposici&oacute;n de los hechos que, sin embargo, no hablan por s&iacute; solos. La justificaci&oacute;n del rechazo a las pol&iacute;ticas regresivas en materia clim&aacute;tica exige precisar qu&eacute; hay de moralmente negativo en el cambio clim&aacute;tico. La pregunta filos&oacute;fica no proporciona un a&ntilde;adido a la respuesta t&eacute;cnica sino, antes bien, su condici&oacute;n de posibilidad. &iquest;Qu&eacute; hay, pues, de moralmente negativo en el cambio clim&aacute;tico?
    </p><p class="article-text">
        Es probable que nuestra primera intuici&oacute;n quede enmarcada en el discurso de los derechos humanos. Parece intuitivamente cierto que las consecuencias del cambio clim&aacute;tico anteriormente apuntadas violan, al menos, el derecho a la vida, a la salud y a la m&iacute;nima subsistencia. Adem&aacute;s, el cambio clim&aacute;tico genera una serie de incertidumbres y riesgos que hace a los m&aacute;s pobres vulnerables al estr&eacute;s de saber que sus vidas se encuentran sistem&aacute;ticamente amenazadas. Ambos elementos constituyen razones de peso para evaluar negativamente nuestra conducta. 
    </p><p class="article-text">
        El cambio clim&aacute;tico es moralmente pernicioso, en segundo lugar, porque representa un escenario injusto a niveles globales, intergeneracionales, interespec&iacute;ficos y ecol&oacute;gicos. A nivel global, comporta una doble asimetr&iacute;a: mientras que los individuos y pa&iacute;ses m&aacute;s pobres son los que menos emisiones contaminantes han generado, son, sin embargo, los m&aacute;s vulnerables a sus impactos. Parece justificado concluir que la inacci&oacute;n de los pa&iacute;ses m&aacute;s desarrollados, responsables hist&oacute;ricos y actuales de la inmensa mayor&iacute;a de emisiones contaminantes, representa un caso claro de injusticia global. 
    </p><p class="article-text">
        Pero, adem&aacute;s, esta injusticia tiene una dimensi&oacute;n temporal, puesto que los efectos a largo plazo har&aacute;n que las peores consecuencias sean sufridas por las generaciones futuras, indefensas ante los abusos del presente. Por su parte, la injusticia interespec&iacute;fica y ecol&oacute;gica se manifiesta en los efectos que el cambio clim&aacute;tico tiene para las vidas de los animales no humanos y los ecosistemas en general justifican.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; por su fuerza intuitiva, estas son las razones m&aacute;s aducidas entre quienes no se cansan de denunciar las dimensiones moralmente negativas del <a href="http://www.eldiario.es/theguardian/Antropoceno-cientificos-anuncian-oficialmente-geologica_0_554345136.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Antropoceno</a>: unas razones que ponen el foco de atenci&oacute;n en las v&iacute;ctimas, que ven y ver&aacute;n sus derechos elementales violados, que sufren y sufrir&aacute;n injusticias. Para quienes tienen una fuerte sensibilidad hacia el da&ntilde;o sufrido por otros, estas razones parecen normativamente suficientes. Pero nuestro fracaso institucional y pol&iacute;tico no parece decir lo mismo. En este contexto, la filosof&iacute;a sigue teniendo el compromiso de analizar qu&eacute; otras razones podr&iacute;an resultar efectivas para convencer a los &ldquo;agn&oacute;sticos&rdquo; del problema moral que el cambio clim&aacute;tico representa. 
    </p><p class="article-text">
        Sin menoscabo de lo anterior, creo que un giro de 180 &ordm;C hacia nosotros mismos permite captar otra dimensi&oacute;n moral del problema. Uno podr&iacute;a pensar, no sin raz&oacute;n, que, dadas las dimensiones y la inmediatez de los efectos del cambio clim&aacute;tico, podr&iacute;amos apelar a la propia supervivencia o a la de nuestros seres queridos. Podr&iacute;amos as&iacute; rechazar nuestra conducta desde la l&oacute;gica del auto-inter&eacute;s. Sin embargo, esto seguir&iacute;a consistiendo en afrontar el problema desde la perspectiva de las v&iacute;ctimas (en este caso, nosotros o los nuestros). Y no es este el giro que quisiera aqu&iacute; realizar. 
    </p><p class="article-text">
        Lo que aqu&iacute; quiero destacar es, sin embargo, que podemos dibujar una imagen m&aacute;s completa a&uacute;n del problema moral si en lugar de situar el foco de atenci&oacute;n en las v&iacute;ctimas lo situamos en los agentes. Lo que hay de moralmente pernicioso en el cambio clim&aacute;tico es, tambi&eacute;n y de manera fundamental, la forma en que queda dibujada la identidad de los habitantes de los pa&iacute;ses desarrollados y m&aacute;s contaminantes como agentes morales, a trav&eacute;s de nuestra contribuci&oacute;n e inacci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; dice de nosotros la existencia, perpetuaci&oacute;n y agravamiento del cambio clim&aacute;tico? Que parecemos lo que Stephen Gardiner ha llamado <a href="http://mitpress.universitypressscholarship.com/view/10.7551/mitpress/9780262017534.001.0001/upso-9780262017534-chapter-13" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;la escoria de la Tierra&rdquo;</a>. &iquest;En qu&eacute; se traduce esto? En primer lugar, en que somos extremadamente imprudentes. Ya no es solo que estemos imponiendo riesgos sobre los m&aacute;s vulnerables, sino que lo estamos haciendo de una manera seriamente injustificada, irreflexiva y gratuita. Contamos con los suficientes conocimientos cient&iacute;ficos y medios t&eacute;cnicos para conocer las dimensiones del problema e iniciar una transici&oacute;n que eventualmente evite las tales consecuencias. Nos agarramos a interpretaciones exageradas y desacertadas en relaci&oacute;n a la incertidumbre cient&iacute;fica de los da&ntilde;os que genera el cambio clim&aacute;tico, mientras invertimos en generar un arsenal de geoingenier&iacute;a destinado a modificar lo m&aacute;s b&aacute;sico de los sistemas f&iacute;sicos de nuestro planeta, cuyos efectos son altamente inciertos y potencialmente devastadores. Si nos preguntamos qu&eacute; clase de individuos har&iacute;a esto, no podemos por m&aacute;s que concluir que la forma en la que estamos afrontando el cambio clim&aacute;tico nos deja en evidencia como individuos absurdamente imprudentes. 
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, esta forma de actuar deja nuestra insensibilidad moral al descubierto. Lo que muestra la injusticia global, intergeneracional y ecol&oacute;gica es una profunda falta de voluntad a la hora de poner sobre la mesa los intereses de otros seres humanos, de las generaciones futuras y de otras especies sobre el planeta. Demostramos ser seres profundamente ciegos a la presencia de los otros alrededor del mundo, a lo largo del tiempo y m&aacute;s all&aacute; de nuestra especie. 
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, tanto nuestra inacci&oacute;n pol&iacute;tica e institucional como el estilo de vida asociado al calentamiento global reflejan la adopci&oacute;n de valores superficiales. Estaremos en lo cierto cuando pensamos que la clase pol&iacute;tica est&aacute; m&aacute;s preocupada por aferrarse al sill&oacute;n que por el cambio clim&aacute;tico. Pero no es menos cierto que muchos ciudadanos est&aacute;n m&aacute;s preocupados el &uacute;ltimo <em>reality show</em> que por salvar el planeta, por trabajar m&aacute;s para ganar m&aacute;s y consumir m&aacute;s, o por los caballos que tendr&aacute; su pr&oacute;ximo coche. Uno podr&iacute;a pensar que los asuntos &eacute;ticos simplemente ni nos preocupan ni nos conciernen. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, creo que ser&iacute;amos insinceros si no nos reconoci&eacute;ramos que, incluso para nosotros, el da&ntilde;o y la amenaza a la que sometemos al planeta tienen una importancia moral mayor que las cuestiones superficiales de las que nos preocupamos cotidianamente. (Pre)ocupados por y con cuestiones que nosotros mismos somos capaces de reconocer como relativamente insignificantes no hacemos sino demostrar una autoforjada superficialidad.
    </p><p class="article-text">
        Lo que de moralmente pernicioso hay en el cambio clim&aacute;tico no es solo el profundo da&ntilde;o y el riesgo al que sometemos a los m&aacute;s vulnerables, la violaci&oacute;n sistem&aacute;tica de derechos humanos o una injusticia que se manifiesta a niveles globales, intergeneracionales e interespec&iacute;ficos. Es tambi&eacute;n la forma en la que dibujamos nuestra identidad como agentes (in)morales, por imprudentes, insensibles y profundamente superficiales. 
    </p><p class="article-text">
        Resulta dif&iacute;cil imaginar que alguien que se mire a semejante espejo pueda pensar, sin autoenga&ntilde;arse, que es as&iacute; como desea ver reflejada su identidad. Ya que mirar al mundo parece ser insuficiente, quiz&aacute; la repulsi&oacute;n hacia lo que el cambio clim&aacute;tico dice de nuestra identidad como agentes morales pueda ayudarnos a &ldquo;convencer a los que faltan&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura García Portela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/moralmente-pernicioso-violacion-injusticia-multidimensional_132_3489028.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 10 Apr 2017 18:56:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Cambio climático,Calentamiento global]]></media:keywords>
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