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    <title><![CDATA[elDiario.es - Ricardo Robledo Hernández]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/ricardo_robledo_hernandez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Ricardo Robledo Hernández]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Costa y Tuñón de Lara en la mesilla de noche de los dirigentes de Podemos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/costa-tunon-lara-dirigentes-podemos_129_3468588.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e4ec6e65-d1d2-41b2-91a3-3387bc986475_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La capacidad transformadora que ha tenido Podemos, y que deseamos siga teniendo, quizá no llegue muy lejos con tópicos hace tiempo arrinconados por la historia social y económica contemporánea</p></div><p class="article-text">
        Resulta dif&iacute;cil comprender la historia del pensamiento econ&oacute;mico y pol&iacute;tico de Espa&ntilde;a si se desconoce &nbsp;a Joaqu&iacute;n Costa, y pocos niegan la influencia de Tu&ntilde;&oacute;n (y sus Coloquios) en la historiograf&iacute;a espa&ntilde;ola. Pero de ah&iacute; a ponerlos como lumbreras en este mundo incierto y sin muchas expectativas hay un trecho largo. Seg&uacute;n comenta&nbsp;<a href="http://www.eldiario.es/politica/Iglesias-intelectuales-siglo-XIX-XXI_0_627137498.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">eldiario.es&nbsp;(2 de abril)</a>&nbsp;Iglesias apela a los referentes intelectuales y simb&oacute;licos del siglo XIX para &ldquo;construir una identidad democr&aacute;tica en el siglo XXI&rdquo;. Gracias al historiador Tu&ntilde;&oacute;n se descubre qui&eacute;nes nos han gobernado hace 250 a&ntilde;os: una oligarqu&iacute;a que solo aparentemente cambia.
    </p><p class="article-text">
        Otro dirigente de Podemos, Manolo Monereo, cree que el regeneracionismo de J. Costa condensar&iacute;a &ldquo;la verdadera naturaleza del Estado espa&ntilde;ol&rdquo; (El Confidencial, 3 abril). La capacidad transformadora que ha tenido Podemos, y que deseamos siga teniendo, quiz&aacute; no llegue muy lejos con t&oacute;picos hace tiempo arrinconados por la historia social y econ&oacute;mica contempor&aacute;nea. La cr&iacute;tica debe verse desde esta perspectiva.
    </p><h3 class="article-text">El &ldquo;viejo bloque dominante&rdquo; del poder espa&ntilde;ol</h3><p class="article-text">
        Hay un clich&eacute; que cuesta desterrar en las explicaciones a largo plazo de la historia espa&ntilde;ola: la persistencia del Antiguo R&eacute;gimen. Su sombra es tan alargada que podr&iacute;an seguirse sus hilos desde el siglo XVIII hasta el franquismo. La vieja nobleza se aburguesar&iacute;a, seg&uacute;n Tu&ntilde;&oacute;n, pero &ldquo;el antiguo bloque del poder espa&ntilde;ol&rdquo; estar&iacute;a ah&iacute; en la Segunda Rep&uacute;blica llevando con su inmovilismo a una guerra civil (Twiter de Pablo Iglesias).
    </p><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n principal es calibrar la intensidad del cambio de la revoluci&oacute;n liberal del siglo XIX. La sociedad absolutista no ten&iacute;a por qu&eacute; identificarse necesariamente con el feudalismo ni todo el poder estaba en manos de los se&ntilde;ores a fines del siglo XVIII. En este entramado complejo se hab&iacute;an dado ya fen&oacute;menos de movilidad social que la guerra de la Independencia ampli&oacute; cuando surgieron nuevas oportunidades de ascenso para hidalgos, administradores o labradores. El vac&iacute;o de poder generado por la guerra y la acci&oacute;n de los movimientos m&aacute;s radicales del liberalismo aceleraron los cambios en la pir&aacute;mide social. Hab&iacute;a que pagar al invasor o defenderse de &eacute;l y se tuvo que recurrir a la venta de las tierras municipales. Una desamortizaci&oacute;n silenciosa estaba en marcha antes de que Mendiz&aacute;bal en 1836 asustara a los conservadores quienes con su doble moral acabar&iacute;an comprando tierras de la Iglesia. As&iacute; ganaban la tierra y el cielo. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No solo las elites salieron ganadoras del cambio liberal. Hasta en el n&uacute;cleo m&aacute;s duro del latifundismo en la baja Andaluc&iacute;a, cl&aacute;sico ejemplo con el que se sol&iacute;a argumentar el triunfo de los se&ntilde;ores y la expropiaci&oacute;n del campesinado, se extendi&oacute; por la v&iacute;a del reparto o de la legalizaci&oacute;n de roturaciones el n&uacute;mero de peque&ntilde;os y medianos propietarios. En la Andaluc&iacute;a oriental &nbsp;las medidas liberales hab&iacute;an logrado todo lo contrario de lo que en Inglaterra hab&iacute;an conseguido los famosos cercamientos de tierras <em>(Enclosures).</em> Solo si se tiene en cuenta esto se comprender&aacute; c&oacute;mo no era solo el &ldquo;viejo bloque dominante&rdquo; el que combat&iacute;a a la Rep&uacute;blica en 1936.
    </p><p class="article-text">
        En consecuencia frente a la idea de cierto fatalismo hist&oacute;rico, &nbsp;la fallida revoluci&oacute;n burguesa de Costa, se puede demostrar que hubo un proceso de redistribuci&oacute;n de la riqueza que se puede concretar en: a) la Iglesia perdi&oacute; su &nbsp;poder econ&oacute;mico (eran las manos muertas que a mediados del siglo XVIII controlaban en la Corona de Castilla un tercio del excedente agr&iacute;cola), b) disminuci&oacute;n (en conjunto) del excedente de la nobleza de origen feudal, y, c) supresi&oacute;n, pero s&oacute;lo a medias, tanto de las costumbres comunitarias como del patrimonio r&uacute;stico en poder de los pueblos que todav&iacute;a hoy controlan m&aacute;s de seis millones de hect&aacute;reas. Hubo tambi&eacute;n compensaciones que no se distribuyeron de forma igualitaria.
    </p><h3 class="article-text">Cambios pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos: el caciquismo y el atraso</h3><p class="article-text">
        Este planteamiento altera inevitablemente el marco pol&iacute;tico anclado en el t&oacute;pico del caciquismo de Costa. Los dirigentes de Podemos se sienten atra&iacute;dos por la vehemencia del discurso regeneracionista contra sepulcros que habr&iacute;a que cerrar con tres llaves. Hay otras voces representativas del siglo XIX como las de Alcal&aacute; Galiano para quien el liberalismo hab&iacute;a comenzado &ldquo;dando derechos pol&iacute;ticos a los que antes estaban debajo&rdquo;, de modo que el gobierno de los ricos &ldquo;bueno o malo, no ha llegado para nosotros (&hellip;). As&iacute; falt&oacute; toda superioridad moral&rdquo;. No todo se resume pues en un todopoderoso caciquismo.
    </p><p class="article-text">
        Una de las versiones m&aacute;s extendida de las tesis del retraso espa&ntilde;ol en clave sociopol&iacute;tica consiste en describir &nbsp;una sociedad rural desmovilizada y ap&aacute;tica debido al caciquismo, consecuencia inevitable de conceder derechos pol&iacute;ticos a una sociedad atrasada; as&iacute; se dar&iacute;a la paradoja de que los pol&iacute;ticos de la Restauraci&oacute;n aparecen como exculpados mientras que los atrasados rurales pasan de v&iacute;ctimas a culpables. Est&aacute; demostrado, sin embargo, que se ha otorgado una consideraci&oacute;n excesiva al marco pol&iacute;tico &nbsp;de la alternancia olvidando las dosis de compromiso y transacci&oacute;n a las que hubo que llegar con los poderes provinciales y locales, que no siempre eran correa de transmisi&oacute;n de las directrices de los candidatos cuneros.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n el marco econ&oacute;mico resulta afectado por el proceso del capitalismo agrario del XIX. Si alg&uacute;n t&oacute;pico ha desmontado la historia agraria desde hace varias d&eacute;cadas es la idea de &ldquo;atraso&rdquo;: los bajos rendimientos por hect&aacute;rea de la agricultura espa&ntilde;ola. Pero eran similares a pa&iacute;ses de sus mismas condiciones geogr&aacute;ficas. Adem&aacute;s, no era posible sin m&aacute;s trasladar el modelo de la revoluci&oacute;n agr&iacute;cola inglesa de la Europa h&uacute;meda a las tierras de la Iberia seca. Tampoco el mundo agrario estaba inm&oacute;vil t&eacute;cnicamente, dependiente del arado romano, como demuestra el dinamismo del movimiento asociativo que ayudaba a difundir abonos minerales y otras innovaciones por los pueblos m&aacute;s apartados de principios del siglo XX.
    </p><h3 class="article-text">&iquest;Sirve para algo la historia?</h3><p class="article-text">
        Habr&iacute;a que matizar tiempo y espacio y no creernos que Espa&ntilde;a viv&iacute;a en el mejor de los mundos posibles (que se hab&iacute;a &ldquo;modernizado&rdquo;). Conviene advertir tambi&eacute;n que J. Costa no es un pensador para echar a la basura, &iexcl;ni mucho menos! Pero es preocupante querer convertir <em>Oligarqu&iacute;a y Caciquismo</em> en libro de cabecera de un partido que se dice, y queremos sea, &nbsp;renovador y distinto.
    </p><p class="article-text">
        Hay errores que se pagan. El Partido Comunista de Espa&ntilde;a en su VIII Congreso de 1972 se lamentaba de la oligarqu&iacute;a latifundista y del &nbsp;atraso agrario cuando la agricultura espa&ntilde;ola si de algo padec&iacute;a ya era de un exceso de intensificaci&oacute;n, de abonos qu&iacute;micos. Un mal diagn&oacute;stico de la historia puede comprometer de nuevo las recetas pol&iacute;ticas. Creer que hay un bloque dominante que se perpet&uacute;a en el poder desde el siglo XIX no resiste la cr&iacute;tica hist&oacute;rica. Igualmente el regeneracionismo de Costa, que tiene graves l&iacute;mites para entender el mundo de entreguerras, se convierte en la venda que tapa los ojos para comprender el mundo del siglo XXI (en el que, por ejemplo, la agricultura, referente sistem&aacute;tico de Costa, se ha convertido en un sector marginal).
    </p><p class="article-text">
        Si en la actual direcci&oacute;n de Podemos han pasado a lugar discreto fil&oacute;sofos de primera fila, puede decirse que en historia se ha ignorado a autores m&aacute;s imaginativos que contemplen nuestro mundo con miradas m&aacute;s abiertas. Con esos referentes intelectuales como los que est&aacute;n en algunas mesillas de noche de l&iacute;deres pol&iacute;ticos de izquierda, &iquest;no se estar&aacute;n dando palos de ciego?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ricardo Robledo Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/costa-tunon-lara-dirigentes-podemos_129_3468588.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 09 Apr 2017 16:56:58 +0000]]></pubDate>
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