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    <title><![CDATA[elDiario.es - Koldo Saez de Bikuña Salinas]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/koldo_saez_de_bikuna_salinas/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Koldo Saez de Bikuña Salinas]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Un negocio redondo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/negocio-redondo_129_2096515.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/819b6f1c-c311-4747-9714-9fc4e1f94343_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un negocio redondo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El negocio de la publicación científica está controlado por cinco editoriales multinacionales: el 53% de todos los artículos publicados en 2013 se hicieron bajo el nombre de estas marcas</p><p class="subtitle">Se trata de un negocio redondo: costes marginales nulos y una demanda constante. Ante un escenario tan propicio, parece lógico que obtengan unos márgenes de beneficios entre el 18 y el 23%. El grupo Elsevier obtuvo unos beneficios netos récord en 2017: casi 2000 millones US$</p><p class="subtitle">Gran parte de ese monto son pérdidas netas de dinero público que podría dedicarse a la investigación en vez de a repartir dividendos entre unos pocos accionistas. A mejorar, por ejemplo, las condiciones de un sector (también) precarizado y que es clave para el desarrollo económico y el bienestar social.</p></div><p class="article-text">
        Durante mi corta carrera como investigador, uno de mis principales dilemas &eacute;ticos ha estado siempre relacionado con la publicaci&oacute;n de mi trabajo. Cuando se empieza en este oficio, descubrir el modelo de negocio de las editoriales cient&iacute;ficas le cae a uno como una jarra de agua fr&iacute;a: &iquest;pero c&oacute;mo, que esto funciona as&iacute; y nadie hace nada? Al principio pregunt&eacute; y repregunt&eacute; (investigu&eacute;, de hecho, en paralelo a mi doctorado, por curiosidad), por si hab&iacute;a algo que se me escapaba, alg&uacute;n hecho relevante que se me pasase desapercibido, algo que pudiera dar sentido a aquello. Pero no. Era as&iacute;. Es as&iacute;. Tan crudo y obsceno como la realidad misma. Si me permiten unos minutos se lo intento explicar, porque creo que este asunto tiene relevancia e inter&eacute;s p&uacute;blico (ya que, entre otras cosas, sus cuartos van en ello).
    </p><p class="article-text">
        Empecemos por el principio.
    </p><h3 class="article-text">La evoluci&oacute;n de la publicaci&oacute;n cient&iacute;fica 1</h3><p class="article-text">
        <a href="//#sdfootnote1sym" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">1</a>En 2015 la publicaci&oacute;n cient&iacute;fica cumpli&oacute; su 350 aniversario. En 1665 las revistas <em>Journal des S&ccedil;avans</em> francesa y la conocida <em>Philosophical Transactions</em> de la Royal Society londinense fueron las primeras publicaciones del g&eacute;nero a las que, con el tiempo, seguir&iacute;an muchas otras. &Eacute;stas fueron fundadas por sociedades cient&iacute;ficas o por secciones de prensa de prestigiosas universidades con el prop&oacute;sito de facilitar la construcci&oacute;n del conocimiento cient&iacute;fico. Cambiaron dr&aacute;sticamente la forma de comunicaci&oacute;n acad&eacute;mica (previamente por correspondencia postal, libretos y reuniones) y acelerando la diseminaci&oacute;n de nuevos resultados. Gracias a ellas se estructur&oacute; y sistematiz&oacute; notablemente la forma de producir y almacenar la ingente cantidad de conocimiento cient&iacute;fico que se gener&oacute; en la modernidad. Con el nacimiento de estas revistas tambi&eacute;n se estableci&oacute; la regla b&aacute;sica, a&uacute;n hoy vigente, que caracteriza a una publicaci&oacute;n cient&iacute;fica: la revisi&oacute;n del trabajo (m&eacute;todos, datos y resultados) por otros colegas (an&oacute;nimos e independientes) antes de su publicaci&oacute;n final. Hoy en d&iacute;a se conoce como revisi&oacute;n por pares (o <em>peer-review</em> en ingl&eacute;s).
    </p><p class="article-text">
        Las primeras editoriales comerciales aparecieron mucho m&aacute;s tarde, con el auge de la industrializaci&oacute;n y el asentamiento de las reglas de mercado, las cuales ayudaron a introducir mejoras de productividad. A&uacute;n as&iacute;, hasta la Segunda Guerra Mundial la mayor&iacute;a de revistas especializadas eran a&uacute;n publicadas por sociedades cient&iacute;ficas<a href="//#sdfootnote2sym" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">2</a>. Durante el siglo XX las editoriales comerciales se acabaron consolidando como el medio principal de difusi&oacute;n cient&iacute;fico.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, la publicaci&oacute;n de art&iacute;culos cient&iacute;ficos en revistas especializadas se ha ido concentrando progresivamente desde hace 50 a&ntilde;os, sobre todo a partir de la d&eacute;cada de 1990 que se inici&oacute; la transici&oacute;n a la publicaci&oacute;n digital online. Esta din&aacute;mica de concentraci&oacute;n no es ajena a otros mercados; es de hecho, una caracter&iacute;stica esencial del capitalismo (y uno de sus grandes problemas: la tendencia a la creaci&oacute;n de monopolios). A d&iacute;a de hoy, el negocio de la publicaci&oacute;n cient&iacute;fica est&aacute; pr&aacute;cticamente controlado por cinco editoriales multinacionales: grupo Elsevier (RELX), Wiley-Blackwell, Springer, Taylor &amp; Francis y Sage Publications. La concentraci&oacute;n de este sector es tal que casi la mitad (47%) de todos los art&iacute;culos publicados en 2013 se hicieron bajo las marcas de las tres primeras empresas mencionadas (v&eacute;ase gr&aacute;fico).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><h3 class="article-text">El expolio</h3><p class="article-text">
        En sus or&iacute;genes, y hasta fechas muy recientes, la publicaci&oacute;n de art&iacute;culos cient&iacute;ficos requer&iacute;a de una cantidad de trabajo de edici&oacute;n para nada desde&ntilde;able: precisaban maquetaci&oacute;n, correcci&oacute;n y finalmente impresi&oacute;n y distribuci&oacute;n de cada copia vendida o solicitada. Los costes asociados a la impresi&oacute;n y distribuci&oacute;n de copias (de papel) eran tambi&eacute;n importantes. Con el advenimiento de la era digital, y gracias a internet y a las nuevas tecnolog&iacute;as de la informaci&oacute;n, estos trabajos se facilitan enormemente y los costes asociados se tornan insignificantes.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los cambios m&aacute;s significativos al respecto, sobre todo en lo que respecta al coste real de cada art&iacute;culo, son los costes marginales; o sea, el coste de producci&oacute;n de una copia adicional. Resulta evidente que, en esta era digital, a efectos pr&aacute;cticos no exista coste marginal asociado a una copia digital adicional: es simplemente la transmisi&oacute;n de unos pocos bits de informaci&oacute;n. El valor a&ntilde;adido de las editoriales al proceso de publicaci&oacute;n se ha vuelto por tanto &iacute;nfimo, quedando su rol a d&iacute;a de hoy muy en entredicho.
    </p><p class="article-text">
        Las editoriales cient&iacute;ficas son adem&aacute;s una <em>rara avis</em> de su especie. Tienen la peculiaridad de ser las &uacute;nicas compa&ntilde;&iacute;as que no pagan a sus proveedores por la materia prima con la que comercian. Los autores dise&ntilde;an, llevan a cabo los estudios y escriben &iacute;ntegramente los art&iacute;culos publicados. Sin embargo, los derechos intelectuales de propiedad de los mismos son, &iexcl;tach&aacute;n!, m&aacute;gicamente cedidos a las editoriales y de forma gratuita. Por si fuera poco, tampoco gastan mucho en el control de calidad de su producto (el proceso de revisi&oacute;n por pares o <em>peer-review</em>), pues es realizado por otros colegas an&oacute;nimos &ldquo;por amor al arte&rdquo; como ya hemos mencionado. Este proceso es as&iacute; por el c&oacute;digo &eacute;tico estricto de la investigaci&oacute;n, ya que de lo contrario se entrar&iacute;a f&aacute;cilmente en conflictos de intereses. Dicho de otra forma, para asegurar la imparcialidad de los &ldquo;jueces&rdquo; que dirimen en la idoneidad de las publicaciones.
    </p><p class="article-text">
        D&eacute;jenme que les muestre unos datos esclarecedores, y para que se hagan una idea de los m&aacute;rgenes de beneficio que manejan estas empresas. Se estima que los costes fijos derivados de los salarios de personal, mantenimiento de servidores, etc. sean en torno a los 20-40$ por p&aacute;gina <a href="//#sdfootnote3sym" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">3</a><a href="//#sdfootnote4sym" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">4</a>. Dense cuenta que este ser&iacute;a el coste total, independientemente de la cantidad de veces o personas que lean el art&iacute;culo (recuerden: costes marginales nulos). Esto deja en evidencia las tarifas desorbitadas que estas mismas multinacionales exigen sin verg&uuml;enza ni pudor a los investigadores que desean publicar en formato abierto (Open Access) y cuya cifra suele rondar los <a href="https://www.elsevier.com/about/our-business/policies/pricing" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">3000$ por art&iacute;culo</a> (aunque puede ir desde los 1000$ hasta los 5200$).
    </p><p class="article-text">
        Las populares revistas Nature y Science, frecuentemente citadas tanto por cient&iacute;ficos como por periodistas en todo el mundo, no son una excepci&oacute;n; para publicar en Nature Communications, por ejemplo, los autores Europeos deben reembolsar 3850 &euro; en concepto de &ldquo;<a href="https://www.nature.com/ncomms/about/article-processing-charges" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cargo por procesamiento de art&iacute;culo</a>&rdquo;. Claro est&aacute; que, cuanto m&aacute;s le&iacute;da y conocida sea la revista en cuesti&oacute;n, m&aacute;s cara la suscripci&oacute;n o acceso y m&aacute;s caro tambi&eacute;n publicar en Open Access. Uno de los factores que hacen que la publicaci&oacute;n sea m&aacute;s cara es <a href="https://publishingsupport.iopscience.iop.org/questions/article-publication-charge-pricing-and-the-costs-of-open-access-publishing/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la relaci&oacute;n entre art&iacute;culos recibidos y art&iacute;culos finalmente publicados</a>. Sin embargo, en el caso de las editoriales con &aacute;nimo de lucro, la diferencia entre coste real del art&iacute;culo publicado en formato abierto y precio final va obviamente destinado a compensar &ldquo;p&eacute;rdidas&rdquo; o, mejor dicho, engrosar sus ping&uuml;es beneficios. Esto demuestra cu&aacute;n c&iacute;nico es el autobombo de estas editoriales, cuando alardean de su compromiso con la divulgaci&oacute;n cient&iacute;fica y sus &ldquo;<a href="https://www.springer.com/gp/open-access/springer-open-choice" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">amables pol&iacute;ticas Open Access</a>&rdquo;. Lo que ocurre en realidad es que casi nadie se puede permitir el lujo de publicar en formato abierto. O sea, que la mayor&iacute;a de investigadores no pueden publicar los resultados de su trabajo p&uacute;blicamente financiado en un formato de acceso p&uacute;blico y universal. Un trabajo realizado con dinero p&uacute;blico para beneficio privado (&iquest;les suena?). Resulta cuanto menos parad&oacute;jico. D&eacute;jenme que insista: un trabajo que se financia con el dinero de todos para que el progreso cient&iacute;fico redunde en un mayor bienestar p&uacute;blico; un trabajo cuyos derechos intelectuales (de propiedad, publicaci&oacute;n y reproducci&oacute;n) se ceden de forma gratuita y exclusiva a estas editoriales para su lucro y explotaci&oacute;n privados. &iexcl;No me negar&aacute;n que no es el negocio del siglo! Es, sin duda, un negocio redondo.
    </p><p class="article-text">
        Ante un escenario tan propicio, no sorprende que <a href="https://www.huffingtonpost.com/jason-schmitt/academic-journals-the-mos_1_b_6368204.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la tecnolog&iacute;a obsoleta m&aacute;s rentable del mundo</a> obtenga unos m&aacute;rgenes de beneficio neto entre el 18 y el 23%, <a href="https://www.forbes.com/sites/liyanchen/2014/05/13/best-of-the-biggest-how-profitable-are-the-worlds-largest-companies/#1ef953f83a5e" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">parecidos a los de la farmac&eacute;utica GlaxoSmithKline o el holding bancario HSBC</a>. Hablamos de cantidades nada despreciables: la editorial Elsevier (grupo RELX) obtuvo unos beneficios netos de casi <a href="http://www.relx.com/investors/key-financial-data" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">2000 millones US$ en el a&ntilde;o 2017</a>. Esto la coloca a la altura de gigantes mundiales como <a href="https://www.forbes.com/global2000/list/3/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Monsanto, Repsol o Amazon</a>. Pong&aacute;monos ahora de la otra parte de la ecuaci&oacute;n. Las bibliotecas universitarias (p&uacute;blicas en su mayor&iacute;a) <a href="http://www.stm-assoc.org/2012_12_11_STM_Report_2012.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">contribuyen hasta un 75% de las subscripciones</a>, o sea de los ingresos de las susodichas editoriales. Se podr&iacute;a afirmar por tanto que sus beneficios son p&eacute;rdidas netas de dinero p&uacute;blico que podr&iacute;a dedicarse, por ejemplo, a la investigaci&oacute;n: a dar m&aacute;s y mejores sueldos, m&aacute;s becas, a equipar m&aacute;s y mejor laboratorios y oficinas, etc. A mejorar, en general, las condiciones de alumnos, becarios, investigadores y profesores de las universidades y centros de investigaci&oacute;n que, no se nos olvide, son un sector clave para el desarrollo y bienestar de toda la sociedad.
    </p><p class="article-text">
        El gobierno de los EEUU y la Comisi&oacute;n Europea ya se percataron de este problemilla y hace no mucho cambiaron la regulaci&oacute;n relativa a la financiaci&oacute;n para investigaci&oacute;n: ahora toda investigaci&oacute;n financiada p&uacute;blicamente tiene que ser de acceso abierto. Aunque muy bienvenida, esta y la iniciativa de <a href="https://ec.europa.eu/research/openscience/index.cfm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">European Open Science Cloud</a> no acaba de resolver el problema ya que la mayor&iacute;a de las universidades y centros de investigaci&oacute;n seguir&aacute;n publicando a trav&eacute;s de las mencionadas editoriales y pagando, por tanto, doblemente por ello. Primero, en concepto de suscripciones (necesarias para acceder a las publicaciones) y segundo, para publicar en acceso abierto en esas mismas editoriales.
    </p><h3 class="article-text">El otro problema</h3><p class="article-text">
        Pero no se confundan: no es s&oacute;lo una cuesti&oacute;n econ&oacute;mica ni moral. El segundo gran problema es que este modelo de negocio atenta directamente contra los intereses de la ciencia en s&iacute; y de su progreso (si lo recuerdan, el objetivo fundacional de las revistas cient&iacute;ficas). Y si atenta contra la ciencia, atenta contra el inter&eacute;s p&uacute;blico &ndash; de nuevo. Me explico.
    </p><p class="article-text">
        Atenta contra la ciencia porque, <a href="https://link.springer.com/article/10.1007%2Fs11192-015-1547-0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">lejos de facilitar la diseminaci&oacute;n de nuevos resultados y estudios, la dificultan</a>: son de hecho, su principal obst&aacute;culo. No cabe duda que, vistas las tarifas exigidas y los contratos abusivos de suscripciones<a href="//#sdfootnote5sym" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">5</a> hay cada d&iacute;a m&aacute;s bibliotecas sin posibilidad de acceso a una gran cantidad publicaciones, dadas sus limitaciones presupuestarias (en muchos casos agravados por la crisis). O si un investigador se queda temporalmente en paro (o si quisiera trabajar sin estar asociado directamente a una universidad, por los motivos que fueran), perder&iacute;a el acceso a las nuevas publicaciones, haciendo casi imposible el desarrollo de su labor &ndash; problema este sufrido en primera persona. Tengan en cuenta que esto ya es una preocupaci&oacute;n presupuestaria en las universidades de Europa y Estados Unidos&hellip; &iexcl;de los pobres investigadores de pa&iacute;ses con menos recursos ya ni les cuento!
    </p><p class="article-text">
        Nuevamente, y para que no se me acuse de criticar sin mostrar los datos, les doy unos n&uacute;meros al respecto. Se han consultado los presupuestos de 2017/2018 de algunas universidades p&uacute;blicas espa&ntilde;olas para estimar la partida anual dedicada al pago de suscripciones y el acceso general a publicaciones cient&iacute;ficas. En el caso de la Universidad Complutense de Madrid, este monto asciende a 3,8 millones de euros; en la Universitat Aut&ograve;noma de Barcelona la cantidad es de 2,8 millones de euros y en la Universidad del Pa&iacute;s Vasco (EHU), de 4 millones de euros. En el caso de Dinamarca, <a href="http://www.deff.dk/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el consorcio de bibliotecas de las 8 universidades p&uacute;blicas que existen</a> se gast&oacute; el a&ntilde;o pasado m&aacute;s de 20 millones de euros.
    </p><h3 class="article-text">Legalidad vs. legitimidad, o c&oacute;mo salir del bucle</h3><p class="article-text">
        Los ingentes beneficios que obtienen de la explotaci&oacute;n de derechos de propiedad intelectual ser&aacute;n perfectamente legales, pero son tambi&eacute;n de una muy dudosa legitimidad: saquean las arcas p&uacute;blicas a&ntilde;adiendo un &iacute;nfimo valor y atentan contra el inter&eacute;s p&uacute;blico y universal que persigue el desarrollo de la ciencia. La ra&iacute;z del problema est&aacute; en que estas editoriales tienen la sart&eacute;n por el mango. Todos los investigadores somos v&iacute;ctimas del dichoso &ldquo;<em>impact factor</em>&rdquo;: s&oacute;lo las publicaciones en las revistas con mayor impacto cuentan. Y, adivine qu&eacute;, estas pertenecen en su mayor&iacute;a a las 5 empresas mentadas. La soluci&oacute;n pasar&iacute;a por convertir este sector en un tipo de econom&iacute;a social: toda editorial cient&iacute;fica deber&iacute;a ser sin &aacute;nimo de lucro. Ya existen algunas con un cierto &eacute;xito (PLOS one) y otras muchas peque&ntilde;as iniciativas <a href="https://doaj.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Open Access</a>, pero por desgracia <a href="https://www.theguardian.com/higher-education-network/blog/2014/jan/29/boycott-academic-journals-early-career-researchers" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nadie que se quiera dedicar a la investigaci&oacute;n puede permitirse boicotear a las grandes editoriales</a>.
    </p><p class="article-text">
        Ninguna entidad o instituci&oacute;n cedi&oacute; jam&aacute;s en la historia su posici&oacute;n de privilegio motu proprio. Por desgracia, la presi&oacute;n social para que esto cambie es pr&aacute;cticamente inexistente, pues es un problema que apenas se conoce (&iexcl;Incluso en el mundo de la investigaci&oacute;n es un problema que es minoritariamente percibido como tal!). Adem&aacute;s, vista la que est&aacute; cayendo, dif&iacute;cilmente ocupar&aacute; una posici&oacute;n de prioridad en ninguna agenda pol&iacute;tica. Se podr&iacute;a empezar por modificar el deficiente <a href="https://www.eldiario.es/cienciacritica/perversion-sistema-academico-metrica-ciencia_6_745135496.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sistema de evaluaci&oacute;n de investigadores actual basado en m&eacute;tricas simplistas</a>. Quiz&aacute; as&iacute;, un d&iacute;a no muy lejano, un trabajo hecho con dinero p&uacute;blico deje de publicarse de forma privada... Ojal&aacute; un d&iacute;a, &ldquo;publicar&rdquo; en ciencia deje de ser un ox&iacute;moron en s&iacute; mismo.
    </p><p class="article-text">
        <span id="sdfootnote1"></span>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2"><bbtanchor id="sdfootnote2"/>2 Kaufman P. (1998). Structure and crisis: Markets and market segmentation in scholarly publishing. In: Hawkins BL, Battin P, editors. The Mirage of Continuity: Reconfiguring Academic Information Re- sources for the 21st Century. Washington D.C.: CLIR and AAU; 1998. pp. 178–192<br/><br/><br/><br/><bbtanchor id="sdfootnote3"/>3 Rowland F. The peer-review process. Learned Publishing. 2002; 15(4): 247–258.<br/><br/><br/><br/><bbtanchor id="sdfootnote4"/>4 Tenopir C, King DW. Towards Electronic Journals: Realities for Scientists, Librarians, and Publishers. Washington, D. C.: Special Libraries Association; 2000<br/><br/><br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        <span id="sdfootnote5"></span>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2">5 Bergstrom TC, Courant PN, McAfee RP, Williams MA. Evaluating big deal journal bundles. Proceedings of the National Academy of Sciences. 2014; 111(26): 9425–9439. doi: 10.1073/pnas.1403006111 PMID: 24979785<br/><br/></blockquote>
    </figure><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2">1 Todos los datos y afirmaciones no referenciados aquí se han obtenido del siguiente artículo científico publicado en formato abierto: Larivière V, Haustein S, Mongeon P (2015) The Oligopoly of Academic Publishers in the Digital Era. PLoS ONE 10(6): e0127502. doi:10.1371/ journal.pone.0127502<br/><br/></blockquote>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Koldo Saez de Bikuña Salinas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/negocio-redondo_129_2096515.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 31 May 2018 18:34:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un negocio redondo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/819b6f1c-c311-4747-9714-9fc4e1f94343_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Precariedad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Estructurando el debate sobre transgénicos: mitos, peligros y oportunidades]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/estructurando-debate-transgenicos-peligros-oportunidades_129_3431622.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c46ae977-3fa8-4b24-b702-43ba126e3dc1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Estructurando el debate sobre transgénicos: mitos, peligros y oportunidades"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Abogamos por una gestión inteligente de los transgénicos: un desarrollo público y para el interés público, de uso extensivo y racional tiene, como toda nueva tecnología, unos beneficios potenciales que sobrepasan a los peligros derivados</p></div><p class="article-text">
        El Parlamento Europeo debat&iacute;a hace unos d&iacute;as la autorizaci&oacute;n de dos nuevos tipos de ma&iacute;z transg&eacute;nico, mientras la opini&oacute;n p&uacute;blica sigue tan enfrentada como confundida. En Julio del a&ntilde;o pasado, <a href="http://www.greenpeace.org/espana/es/news/2016/Julio/Respuesta-de-Greenpeace-ante-la-carta-de-los-premios-Nobel-sobre-los-transgenicos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Greenpeace</a> respond&iacute;a duramente a la <a href="http://supportprecisionagriculture.org/nobel-laureate-gmo-letter_rjr.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">carta firmada por 109 Premios Nobel</a> en favor de los transg&eacute;nicos. A esta le sigui&oacute; un intenso <a href="http://www.eldiario.es/ultima-llamada/Transgenicos-Greenpeace-Nobel_6_533756656.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">debate</a> con varias <a href="http://www.eldiario.es/tribunaabierta/Criminales-criticar-transgenicos_6_534456554.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">r&eacute;plicas</a>, <a href="http://www.eldiario.es/ultima-llamada/Greenpeace-transgenicos_6_534456550.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cr&iacute;ticas</a> y diversas <a href="http://www.eldiario.es/tribunaabierta/Frankenstein-arroz-dorado_6_534456584.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">opiniones</a>. Como trataremos de explicar en este breve art&iacute;culo, en este debate se entremezclan varios aspectos de los transg&eacute;nicos que, a nuestro modo de ver, conviene analizar por separado. Creemos pues que estructurar el an&aacute;lisis de este controvertido tema (por lo general airado y de respuesta visceral) en sub-debates puede contribuir a aclarar malentendidos y a centrar el foco de debate en torno a las cuestiones clave.
    </p><p class="article-text">
        Queremos a su vez que este art&iacute;culo ayude a las personas no versadas en ciencia a formar sus propias opiniones con mayor rigor. En este sentido, intentaremos minimizar los tecnicismos, explicando aquellos cuyo uso sea necesario. Vayan pues por delante unas peque&ntilde;as explicaciones y ciertas nociones relacionadas.
    </p><h3 class="article-text">Sobre la (in)definici&oacute;n de los transg&eacute;nicos</h3><p class="article-text">
        Seg&uacute;n <a href="https://www.fda.gov/NewsEvents/Testimony/ucm115032.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la normativa estadounidense</a>, un transg&eacute;nico es un organismo gen&eacute;ticamente modificado (OGM, o GMO en su versi&oacute;n inglesa). Esto incluye la selecci&oacute;n artificial e hibridaci&oacute;n (cruces forzados entre especies) que el ser humano lleva implementando desde el Neol&iacute;tico (con el desarrollo de la agricultura) a escala planetaria para domesticar y adaptar plantas y animales a los diferentes entornos, necesidades y gustos. Ejemplo de ello son los injertos de &aacute;rboles frutales, los cruces entre especies animales como las mulas o la conservaci&oacute;n selectiva de mutantes espont&aacute;neos.  Y es que llevamos m&aacute;s de 5000 a&ntilde;os modificando plantas, animales y ecosistemas enteros hasta hacerlos casi irreconocibles, por lo que muchos alimentos que consideramos &ldquo;naturales&rdquo;, en realidad dejaron de serlo hace mucho tiempo. Las zanahorias, por ejemplo, son de color naranja s&oacute;lo desde el s. XVII porque los agricultores holandeses quisieron homenajear a su Casa Real.
    </p><p class="article-text">
        Cuando se cambia un gen de un organismo a otro se hace en base a un conocimiento previo sobre la funci&oacute;n de ese gen, la cual depende del gen en s&iacute; mismo y de su contexto bioqu&iacute;mico. Al introducir el gen de un organismo A en un organismo B, su contexto bioqu&iacute;mico ser&aacute; diferente, por lo que es posible que genere algunos efectos imprevistos. No obstante, estos efectos no tienen por qu&eacute; ser autom&aacute;ticamente nocivos. De hecho, hoy en d&iacute;a los OGM se desarrollan modificando una parte espec&iacute;fica del genoma resultando en unos cambios gen&eacute;ticos muy controlados (otras t&eacute;cnicas como la mutag&eacute;nesis pueden involucrar cambios en varios genes, por lo que la posibilidad de efectos imprevistos aumenta).
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, <strong>la definici&oacute;n estricta de OGM se antoja un tanto arbitraria</strong>, dada la continua selecci&oacute;n, hibridaci&oacute;n y modificaci&oacute;n de organismos que llevamos haciendo desde milenios. Parte del problema con la regulaci&oacute;n de los OGM procede del hecho de que es intr&iacute;nsecamente complejo categorizar las enormes posibilidades que la biolog&iacute;a ofrece en un conjunto discreto de normativas. Esto se debe a la gran variedad de t&eacute;cnicas que existen hoy en d&iacute;a para alterar los genes de un organismo(1). En este sentido, un estudio demostr&oacute; imposible intentar legislar el etiquetado de productos a nivel de contenido gen&eacute;tico (% de GMO, Weighardt, 2006), tal y como pretende hacerlo la normativa de la UE. Y es imposible porque cualquier regulaci&oacute;n que incluya a todas las t&eacute;cnicas existentes en el mismo caj&oacute;n de sastre con la etiqueta &ldquo;GMO&rdquo; ser&aacute; forzosamente simplista e imprecisa.
    </p><p class="article-text">
        Tal y como refleja la carta de los 109 Premios Nobel a la que nos hemos referido, <strong>en la comunidad cient&iacute;fica existe un amplio consenso</strong> (y una frustraci&oacute;n palpable) <strong>respecto a este hecho</strong>, al igual que ocurre con el Cambio Clim&aacute;tico (Funk &amp; Rainie, 2015). &iquest;Entonces, cu&aacute;l es el origen del disenso social?  &iquest;D&oacute;nde est&aacute; el problema?
    </p><h3 class="article-text">Los impactos de los OGM</h3><p class="article-text">
        Como hemos anticipado, creemos conveniente estructurar el an&aacute;lisis para aclarar malentendidos y establecer prioridades en el debate en torno a los OGM.
    </p><h4 class="article-text">Salud</h4><p class="article-text">
        Normalmente, las nuevas prote&iacute;nas que se generan a partir del nuevo gen transferido pertenecen a rutas metab&oacute;licas conocidas, as&iacute; que los efectos son normalmente los deseados. <strong>No se generan nuevos t&oacute;xicos, ni los alimentos son venenosos, ni los genes del organismo de origen se asimilan en nuestro organismo</strong>. Hasta donde sabemos (quiz&aacute; haya casos aislados), un transg&eacute;nico es igual de sano (o t&oacute;xico) que el natural. Por ejemplo, el gluten del trigo ser&aacute; siempre t&oacute;xico (o al&eacute;rgeno) para un cel&iacute;aco, sea este de origen &ldquo;natural&rdquo; o transg&eacute;nico.
    </p><p class="article-text">
        Del mismo modo ocurre con la lisina (una prote&iacute;na esencial presente en los cacahuetes) que se introdujo en un arroz transg&eacute;nico para suplir carencias nutricionales. La lisina posee un gran potencial al&eacute;rgeno, y se demostr&oacute;, obviamente, que el arroz resultante pod&iacute;a generar alergias. No obstante, a esta conclusi&oacute;n se lleg&oacute; mediante experimentaci&oacute;n con ratones, y dados los exigentes controles de sanidad a los que son sometidos los GMOs. Este arroz nunca lleg&oacute; a ser consumido por (ni a perjudicar a) ning&uacute;n ser humano, a pesar de ser este ejemplo com&uacute;nmente citado como argumento para demostrar que los GMOs producen alergias).
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, la principal cr&iacute;tica a los GMOs parece proceder del popular mantra &ldquo;lo natural es m&aacute;s sano&rdquo;, un afirmaci&oacute;n que no se sostiene en much&iacute;simos casos y que se conoce como &ldquo;falacia naturalista&rdquo; (Saborido, 2013).
    </p><h4 class="article-text">Ecolog&iacute;a</h4><p class="article-text">
        A veces, un OGM puede ser un &ldquo;superorganismo&rdquo; que aguanta plagas, heladas, crece casi sin agua o con un exceso de ella. Por ello, puede tener una ventaja selectiva salvaje sobre sus hom&oacute;logos &ldquo;normales&rdquo;, desplaz&aacute;ndolos de sus ecosistemas. A este respecto, cabe decir que muchas plantas que cultivamos no hibridar&aacute;n f&aacute;cilmente con especies silvestres: algunas (como los pl&aacute;tanos) son mutantes triploides (est&eacute;riles) que necesitan reproducci&oacute;n asistida; otras poseen un polen tan pesado que no lo arrastra ni el viento, impidiendo que fecunde parcelas adyacentes.
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, existen soluciones para evitar la &ldquo;contaminaci&oacute;n&rdquo; de OGM en el entorno &ldquo;natural&rdquo;: invernaderos, genes de efecto letal, etc. Si aun as&iacute; un GMO se naturaliza, tampoco tiene porqu&eacute; ser un drama. Pr&aacute;cticamente todos los ecosistemas est&aacute;n alterados y, como sistemas din&aacute;micos que son, se reorganizan y llegan a nuevos puntos de equilibrio. Esto lleva pasando desde el C&aacute;mbrico y no requiere en absoluto de la mano del hombre (muchos ecosistemas &ldquo;naturales&rdquo; se hallan sujetos a cambios ca&oacute;ticos, impredecibles y a veces catastr&oacute;ficos en sus poblaciones). Adem&aacute;s, hay otros factores antropog&eacute;nicos con un potencial transformador mucho mayor e inmediato en la din&aacute;mica ecol&oacute;gica, como <a href="http://www.eldiario.es/sociedad/Parque-Nacional-Daimiel-toneladas-invasores_0_630287690.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la introducci&oacute;n de especies ex&oacute;ticas</a> o la deforestaci&oacute;n para la agricultura intensiva.
    </p><h4 class="article-text">Sociedad y Econom&iacute;a</h4><p class="article-text">
        Los OGM son imprescindibles en investigaci&oacute;n (Moody, 2014) y en medicina, pues son la base de la terapia g&eacute;nica. Los beneficios que reportan en esas &aacute;reas est&aacute;n fuera de toda duda. Ahora, estos bien podr&iacute;an ser desarrollados por organismos p&uacute;blicos y comercializados en t&eacute;rminos m&aacute;s beneficiosos para la sociedad (p.ej. sin patentes de semillas).  Por ejemplo, en zonas del sudeste asi&aacute;tico donde se perd&iacute;an al a&ntilde;o 20 millones de hect&aacute;reas de arrozal por las inundaciones, se desarroll&oacute; el <em>swarna-sub1</em>: un arroz OMG con financiaci&oacute;n p&uacute;blica que aguantaba y crec&iacute;a sumergido. Este se vendi&oacute; a los agricultores a un precio razonable, mientras que el arroz &ldquo;normal&rdquo; se sigue cultivando en zonas con menor riesgo de inundaci&oacute;n (Singh et al. 2013).
    </p><p class="article-text">
        Las variedades comerciales de OMG m&aacute;s conocidas pertenecen sin embargo a las multinacionales Monsanto y Syngenta, las cuales ejercen un da&ntilde;ino <a href="http://www.eldiario.es/theguardian/alimentario-grandes-empresas-acaparen-semillas_0_564493892.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">oligopolio de las semillas</a>. En este sentido los OMG son un elemento m&aacute;s de la econom&iacute;a de libre mercado. Otras maneras menos demonizadas que tienen las empresas para engrosar su margen de beneficio econ&oacute;mico incluyen: refrigeradores, transatl&aacute;nticos gigantes, tractores con seguimiento GPS, sistemas de riego, invernaderos, fertilizantes e insecticidas. Monsanto es s&oacute;lo una compa&ntilde;&iacute;a m&aacute;s que intenta maximizar beneficios y no es s&oacute;lo Monsanto: los monopolios son (desgraciadamente) parte de la din&aacute;mica del sistema capitalista en el que vivimos.
    </p><p class="article-text">
        Deteng&aacute;monos por un momento en el reciente caso del sofosbuvir, el infame medicamento que podr&iacute;a curar a todos los enfermos de la mortal Hepatitis C. La multinacional farmacol&oacute;gica Gilead, en posici&oacute;n de monopolio, no lo regala y los estados, por mucho que se empe&ntilde;en, poco pueden regatear. &iquest;Significa eso que el sofosbuvir, por estar patentado y existir monopolio, es malo? Efectivamente, los lectores se habr&aacute;n dado cuenta de que una cosa es el producto en s&iacute; y otra el sistema de patentes y reglas econ&oacute;micas contingentes que rigen su compra-venta. Nuevamente, m&aacute;s all&aacute; de la opini&oacute;n personal de cada uno, eso tiene ante todo un nombre: capitalismo. Lo mismo ocurre con los transg&eacute;nicos: aunque estos puedan ayudar a paliar el hambre o ciertas deficiencias vitam&iacute;nicas, Monsanto y Syngenta no los van a regalar.
    </p><h4 class="article-text">Sobre el Principio de Precauci&oacute;n</h4><p class="article-text">
        El principio de precauci&oacute;n es v&aacute;lido siempre y cuando exista una base emp&iacute;rica m&iacute;nima en la que se puedan apoyar posibles restricciones o medidas. Este es el punto en el que muchos activistas y organizaciones como Greenpeace caen: asumen que la liberaci&oacute;n de transg&eacute;nicos al medio derivar&aacute; transformaciones catastr&oacute;ficas porque s&oacute;lo las transformaciones &ldquo;naturales&rdquo; son inocuas (la mentada falacia naturalista). Pero como hemos comentado,  las transformaciones ecosist&eacute;micas espont&aacute;neas son una constante en el medio natural y la liberaci&oacute;n de un OGM es una m&aacute;s entre esas transformaciones antropog&eacute;nicas que, en caso de que ocurra, no ha de ser perjudicial por defecto.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de los OMG, <strong>no existen riesgos demostrados que conciernan a la salud p&uacute;blica ni a la biodiversidad del planeta</strong>, a pesar de la cantidad de estudios que se han hecho. Los riesgos a los que siempre se apelan derivan del sistema econ&oacute;mico y de las reglas por las que este se rige.
    </p><p class="article-text">
        Por esto insistimos en que la cuesti&oacute;n fundamental es socio-econ&oacute;mica. Repetimos que, dada la ausencia absoluta de evidencias que demuestren lo contrario, el disenso cient&iacute;fico es marginal &ndash;al igual que ocurre con los negacionistas del Cambio Clim&aacute;tico&ndash; y por tanto el debate p&uacute;blico deber&iacute;a centrarse en estos aspectos que conciernen exclusivamente a la <em>res p&uacute;blica</em>. Quiz&aacute; deber&iacute;amos cuestionar el sistema de patentes o la forma y financiaci&oacute;n de nuestros programas I + D; sin duda el sistema global de producci&oacute;n agr&iacute;cola intensiva, pues es &eacute;ste y el derivado oligopolio de las semillas, el que afecta directamente a la soberan&iacute;a alimentaria de los pueblos.
    </p><p class="article-text">
        No hay duda de que todos los pueblos de la Tierra deber&iacute;an tener acceso a una alimentaci&oacute;n sana y variada y por ello abogamos, tambi&eacute;n nosotros, por una vuelta a los cultivos locales, de temporada y a una reducci&oacute;n dr&aacute;stica de la ingesta c&aacute;rnica por cuestiones de sostenibilidad. Desgraciadamente, a&uacute;n hay gente que quiere tomates (y mangos y fresas) en diciembre y en un mundo capitalista globalizado no faltar&aacute; quien los venda y los importe de donde sea mientras haya quien los compre. Ahora esto tiene poco que ver con que los tomates importados sean menos sanos por ser transg&eacute;nicos. El consumidor puede realizar una presi&oacute;n efectiva cada vez que compra, dando su &ldquo;voto&rdquo; al producto local y de temporada, en grupos de consumo, adquiriendo la fruta m&aacute;s fresca y sabrosa (aunque quiz&aacute; m&aacute;s fea) con una disponibilidad fluctuante y sujeta a contingencias meteorol&oacute;gicas.
    </p><p class="article-text">
        Urge pues centrar el debate pol&iacute;tico de los OMG en lo que concierne a la opini&oacute;n y al debate p&uacute;blico. Convendr&iacute;a hacerlo en paralelo al debate de c&oacute;mo implementar los cambios necesarios en nuestras dietas y en los incentivos y subvenciones del sistema actual de producci&oacute;n agr&iacute;cola intensiva frente a otras alternativas como la agroecolog&iacute;a, la agroforester&iacute;a o la permacultura.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, abogamos por una gesti&oacute;n inteligente de los transg&eacute;nicos. Un desarrollo p&uacute;blico y para el inter&eacute;s p&uacute;blico, de uso extensivo y racional tiene, como toda nueva tecnolog&iacute;a, <a href="http://www.eldiario.es/tribunaabierta/Frankenstein-arroz-dorado_6_534456584.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">unos beneficios potenciales que sobrepasan a los peligros derivados</a>.
    </p><p class="article-text">
        Nadie parece oponerse a los injertos, a pesar de ser, estrictamente hablando, OGM, ni a las bacterias transg&eacute;nicas que convenientemente usamos para producir econ&oacute;micamente alcohol o insulina en cantidades industriales (Goeddel et al. 1979). Como dijo Bertrand Russel, dejemos de lado nuestros prejuicios y centr&eacute;monos en los hechos. Centr&eacute;monos en discutir de una forma serena el c&oacute;mo nuestra sociedad, y el mundo en general, puede aprovecharse (en el buen sentido de la palabra) de las muchas potencialidades de los OGM y de c&oacute;mo se pueden minimizar (o eliminar en el mejor de los casos) los riesgos socio-econ&oacute;micos que conllevan.
    </p><p class="article-text">
        <strong>(1)</strong> Hay varios procedimientos: la t&eacute;cnica tradicional de ADN recombinante (insertar un fragmento de ADN de un organismo en otro m&aacute;s o menos emparentado); la clonaci&oacute;n; la t&eacute;cnica de edici&oacute;n g&eacute;nica Crispr-Cas9 que permite activar o desactivar genes espec&iacute;ficos sin tener que recurrir a un segundo organismo; la creaci&oacute;n <em>ad hoc</em> o a la carta de nuevos genomas sint&eacute;ticos; la mutag&eacute;nesis inducida mediante sustancias qu&iacute;micas o por radiaci&oacute;n; la modificaci&oacute;n epigen&eacute;tica, etc ... Cada t&eacute;cnica es inherentemente diferente, y cada una acarrea sus propias ventajas e inconvenientes que, por motivos de espacio, no podemos explicar aqu&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        __
    </p><p class="article-text">
        <strong>Referencias</strong>:
    </p><p class="article-text">
        Funk, C., &amp; Rainie, L. (2015). Public and scientists&rsquo; views on science and society. Pew Research Center, 29.
    </p><p class="article-text">
        Goeddel, D. V., Kleid, D. G., Bolivar, F., Heyneker, H. L., Yansura, D. G., Crea, R., ... &amp; Riggs, A. D. (1979). Expression in Escherichia coli of chemically synthesized genes for human insulin. Proceedings of the National Academy of Sciences, 76(1), 106-110.
    </p><p class="article-text">
        Moody, S. A. (Ed.). (2014). Principles of developmental genetics. Academic Press.
    </p><p class="article-text">
        Saborido, C. (2013) La falacia naturalista. Investigaci&oacute;n y Ciencia. 446
    </p><p class="article-text">
        Singh, U. S., Dar, M. H., Singh, S., Zaidi, N. W., Bari, M. A., Mackill, D. J., ... &amp; Singh, R. K. (2013). Field performance, dissemination, impact and tracking of submergence tolerant (Sub1) rice varieties in South Asia. SABRAO Journal of Breeding &amp; Genetics, 45(1).
    </p><p class="article-text">
        Weighardt, F. (2006). European GMO labeling thresholds impractical and unscientific. Nature biotechnology, 24(1), 23-25.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Koldo Saez de Bikuña Salinas, Miguel Brun Usan]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/estructurando-debate-transgenicos-peligros-oportunidades_129_3431622.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 26 Apr 2017 18:40:22 +0000]]></pubDate>
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