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    <title><![CDATA[elDiario.es - Maria Truñó]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/maria_truno/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Maria Truñó]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La ciudad jugable]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ciudad-jugable_129_10266226.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b04d7747-1c1b-40c4-8a4d-e94210164bc3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La ciudad jugable"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Todos estos espacios públicos lúdicos transformados y ganados son terapéuticos en el sentido de que nos curan de males sociales que padecemos colectivamente como la hiperindividualidad, la hiperaceleración, el pantallismo, la soledad o la sobreprotección de la infancia</p></div><p class="article-text">
        Siempre ha habido ni&ntilde;as y ni&ntilde;os en las ciudades, pero no siempre han sido ni son part&iacute;cipes de sus espacios p&uacute;blicos. El concepto de infancia como etapa de la vida con necesidades y derechos propios y que pide especial cuidado comunitario, de formaci&oacute;n y de juego es relativamente reciente. Y que se piensen espacios urbanos para la infancia, lo es m&aacute;s a&uacute;n. Hoy la infancia no ha encontrado espacios para ejercer su derecho a la ciudad a&uacute;n en muchos lugares y esto queda demostrado en su escasa presencia en espacios p&uacute;blicos. 
    </p><p class="article-text">
        Hist&oacute;ricamente, no se hab&iacute;an consolidado ni universalizado lugares para el juego infantil en las ciudades cuando la irrupci&oacute;n del veh&iacute;culo a motor privado ya los estaba borrando. La fragilidad de la infancia era un obst&aacute;culo a la velocidad. La infancia fue borrada de las calles y las plazas para dejar paso a los veh&iacute;culos, a la velocidad. As&iacute; lo narra el reciente <a href="https://youtu.be/8YpPonRiRhs" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">documental </a><a href="https://youtu.be/8YpPonRiRhs" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Kinder City</em></a> dirigido por Pau Faus, con el protagonismo y reivindicaciones de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as de tres ciudades. 
    </p><p class="article-text">
        Por ello recuperar la ciudad para la infancia haci&eacute;ndola espacio seguro, de juego y paseo compartido es fundamental. La idea de la <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/politica-ciudadjugable_132_2098653.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ciudad jugable</a> no es una novedad. De hecho, no es una idea o una simple visi&oacute;n idealista, sino una realidad creciente que se ha ido madurando y materializando como pol&iacute;tica p&uacute;blica urbana a la hora de transformar la ciudad. Transformar para humanizar sus espacios, sus posibilidades de sostener vidas pensando, por fin, en la infancia. Porque cuidando desde lo peque&ntilde;o, logramos ciudades mejores para toda la ciudadan&iacute;a. Avanzar hacia una ciudad jugable nos acerca a una ciudad m&aacute;s justa y m&aacute;s democr&aacute;tica en el sentido de Jane Jacobs cuando dec&iacute;a que &ldquo;las ciudades tienen la capacidad de dar algo a cada uno s&oacute;lo porque y s&oacute;lo cuando son creadas para todos y cada uno&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En Barcelona, desde el inicio de los trabajos para el <a href="https://bcnroc.ajuntament.barcelona.cat/jspui/bitstream/11703/122992/1/PlaJOC_resum_web-IIAB_cast-1.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Plan de juego en el espacio p&uacute;blico con horizonte 2030</em></a> han pasado seis a&ntilde;os donde el criterio de jugabilidad ha ido ganando peso en la mayor&iacute;a de proyectos urbanos. Las <a href="https://www.barcelona.cat/pla-superilla-barcelona/es/ciudad-jugable" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">oportunidades de juego al aire libre</a> han ido mejorando: m&aacute;s divertidas, m&aacute;s inclusivas y con retos diversos y nuevos (enormes toboganes, camas el&aacute;sticas, elementos altos para escalar&hellip;). Hay nuevas miradas tanto en las renovaciones de espacios existentes como en las super&aacute;reas de juego singulares que han aparecido (y seguir&aacute;n apareciendo) a lo largo de la ciudad desde la primera en el parque de la Pegaso en Sant Andreu a la reci&eacute;n estrenada en Can Batll&oacute; en Sants.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iexcl;No queremos un tobog&aacute;n, queremos la ciudad entera!&rdquo;, reclama Francesco Tonucci y su personaje Frato. Para eso la ciudad jugable trata de recuperar el gusto por jugar, de ganar m&aacute;s y mejores posibilidades de juego espont&aacute;neo en la calle, en las plazas y parques, en la salida de las escuelas... Para que la ciudad entera sea un lugar m&aacute;s amable y saludable donde crecer y convivir, con ojos de urbanismo feminista que ponen atenci&oacute;n en las diversas necesidades de la vida cotidiana, y entre ellas, jugar. 
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; Barcelona ha dado un paso de gigante en estos a&ntilde;os recuperando m&aacute;s de 100 hect&aacute;reas a lo largo de la ciudad de espacio p&uacute;blico habitable para las personas peque&ntilde;as y grandes (la misma superficie que 100 campos de futbol). Lo ha hecho iniciando y combinando actuaciones estrat&eacute;gicas para hacer m&aacute;s habitable la ciudad con <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/barcelona/superisla-barcelona-convivencia-vecinos-vehiculos_1_3842668.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>superilles</em></a>, ejes verdes y sus nuevas &ldquo;plazas sin nombre&rdquo; en los cruces (de manera permanente) o con el Obrim carrers (de manera temporal, pero peri&oacute;dica). 
    </p><p class="article-text">
        La acupuntura de transformaci&oacute;n urbana tambi&eacute;n va generando espacios de plaza en los entornos escolares: &nbsp;ya van m&aacute;s de 200 y a seguir. Sabemos del <a href="https://ajuntament.barcelona.cat/ecologiaurbana/es/que-hacemos-y-porque/urbanismo-para-los-barrios/protegemos-escuelas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Protegim les escoles</em></a>, a la luz de la <a href="https://www.aspb.cat/es/noticies/evaluacion-protegemos-escuelas-muestra-beneficios-comunidad-educativa/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">evaluaci&oacute;n</a> de la Ag&egrave;ncia de Salut P&uacute;blica de Barcelona, que en los entornos donde se han hecho pacificaciones significativas, se ha ganado no solo espacio, sino tambi&eacute;n tiempo para jugar: las familias se quedan m&aacute;s y se da mayor interacci&oacute;n social y juego (se duplican las personas que siguen ah&iacute; un cuarto de hora despu&eacute;s de la salida de la escuela). 
    </p><p class="article-text">
        Dentro de las escuelas, pero entendido como lugar p&uacute;blico al aire libre y abierto al barrio, patio a patio, con el <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/patios-escolares-aire-libre-educacion-juego_129_8132629.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Transformem els patis</em></a> tambi&eacute;n se mejoran los espacios de encuentro y juego m&aacute;s naturalizados, coeducativos y comunitarios. Este programa ya ha dado frutos en una de cada tres escuelas p&uacute;blicas y la mitad son refugios clim&aacute;ticos y sus impactos son positivos en la salud, bienestar y din&aacute;micas sociales (evaluaciones de ASPB, Institut Inf&agrave;ncia e ISglobal). Adem&aacute;s, hoy uno de cada cuatro patios de <em>bressol</em>, escuelas e institutos p&uacute;blicos abren sus puertas m&aacute;s all&aacute; del tiempo escolar. Y encontramos propuestas para compartir tiempo de juego en cincuenta lugares de la ciudad con el <em>Juguem a les places</em> durante el buen tiempo o el nuevo espai de <em>Joc 0-99 </em>para todas las edades todo el a&ntilde;o en la Clarina de&nbsp;Gl&ograve;ries.
    </p><p class="article-text">
        Todos estos espacios p&uacute;blicos l&uacute;dicos transformados y ganados son terap&eacute;uticos en el sentido de que nos curan de males sociales que padecemos colectivamente como la hiperindividualidad, la hiperaceleraci&oacute;n, el pantallismo, la soledad o la sobreprotecci&oacute;n de la infancia. Ah&iacute; se arrebata autonom&iacute;a a los adultos, se rompen aislamientos, se desacelera, se disfruta el tiempo para actividades no productivas ni consumistas y se conectan a las antiguas redes sociales, las humanas, de los vecinos y vecinas. En palabras de Jane Jacobs, &ldquo;los contactos de las personas en la calle, aunque parezcan poca cosa, aleatorios y sin mayor sentido, son el peque&ntilde;o cambio a partir del cual puede crecer la vida p&uacute;blica de una ciudad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, estamos ante unos &ldquo;palacios del pueblo&rdquo;, que dir&iacute;a Eric Klinenberg, porque tambi&eacute;n los parques y espacios de juego (no s&oacute;lo equipamientos como las bibliotecas) son palacios sin paredes para la gente. El juego como fin y como excusa para la vida comunitaria en espacios que se convierten en &ldquo;infraestructura social&rdquo;, esos lugares urbanos vitales para cultivar la vida p&uacute;blica que se alimenta de las interacciones diarias y donde nos entrelazamos generando visiones compartidas del mundo, creando v&iacute;nculos para convivir y posibilidades de apoyo mutuo (tambi&eacute;n) para sobrevivir.
    </p><p class="article-text">
        Y es en estos h&aacute;bitats donde la ciudad jugable gana terreno, cuando aparecen nuestras mariposas. Cuenta Jan Gehl que del mismo modo que la presencia de mariposas volando son una especie indicadora de la calidad del aire, los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as jugando en la calle son un buen indicador de la calidad de la vida comunitaria en la ciudad. Y a&ntilde;ade que una buena ciudad es como una buena fiesta, nadie quiere irse pronto. Con palacios para la gente y ambientes para las mariposas revoltosas, sigamos apostando por pol&iacute;ticas urbanas que se toman en serio el juego como derecho y como ant&iacute;doto para mejorar y celebrar la vida comunitaria en nuestras ciudades rehumanizadas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Maria Truñó, Zaida Muxí]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ciudad-jugable_129_10266226.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 05 Jun 2023 04:00:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Ciudades,Urbanismo,Barcelona,Juegos,Arquitectura,Catalunya]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Patios escolares: aire libre, educación, juego y algo más]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/patios-escolares-aire-libre-educacion-juego_129_8132629.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b04d7747-1c1b-40c4-8a4d-e94210164bc3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Patios escolares: aire libre, educación, juego y algo más"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La escuela es un equipamiento educativo y también aspiramos a que, cuando no hay clases, sea un equipamiento público de barrio, abierto a usos comunitarios diversos</p></div><p class="article-text">
        Dentro de la peque&ntilde;a ciudad que es cada escuela, el patio es su plaza. En este espacio exterior de juego libre y compartido por excelencia, los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as, desde que entran con 3 a&ntilde;os y salen con 12, pasan m&aacute;s de 3.000 horas (o m&aacute;s de 4 meses enteros) jugando, conviviendo y aprendiendo. Como espacios educativos que son, es necesario (re)pensar los patios escolares para que sean m&aacute;s naturalizados, coeducativos y comunitarios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A ra&iacute;z de la pandemia, los patios, as&iacute; como el aire libre, el espacio p&uacute;blico y la naturaleza urbana, han sido buscados y puestos en valor como nunca antes. De hecho, bien podr&iacute;amos considerarlos un bien com&uacute;n (y escaso) de nuestras ciudades. La pandemia ha acelerado esta apuesta por (re)pensar los patios y nos ha recordado que, lejos de ser una moda, es una necesidad, para toda la infancia, pero en especial para la que vive en viviendas m&aacute;s precarias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero, en realidad, no es algo nuevo y desde hace un tiempo en varias escuelas y ciudades estamos impulsando la reflexi&oacute;n desde la innovaci&oacute;n educativa, materializando proyectos y recursos p&uacute;blicos a la estrategia de transformar los patios. Barcelona comparti&oacute; proyecto europeo de convertir colegios en refugios clim&aacute;ticos con Par&iacute;s, donde lo llamaron &ldquo;patios oasis&rdquo;; o Madrid, donde est&aacute;n trabajando en sus &ldquo;patios silvestres&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay distintos motivos compartidos para este empe&ntilde;o de mejora de los patios. El primero, para aprovechar mejor todo su potencial pedag&oacute;gico vincul&aacute;ndolos con los proyectos educativos de los centros. Es muy importante que el entorno favorezca el bienestar f&iacute;sico y emocional (y, con ello, las ganas de aprender), as&iacute; como la diversidad de posibilidades de juego, la coeducaci&oacute;n y la gesti&oacute;n positiva de conflictos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El patio escolar es un espacio de vida donde la infancia experimenta y aprende a convivir con todas las diversidades. En este sentido, no s&oacute;lo toca preguntarnos c&oacute;mo es, c&oacute;mo tenemos el patio (la dimensi&oacute;n espacial), sino tambi&eacute;n y muy importante, qu&eacute; queremos que pase ah&iacute; (la dimensi&oacute;n relacional): qu&eacute; din&aacute;micas m&aacute;s o menos conflictivas o inclusivas, qu&eacute; juegos m&aacute;s o menos diversos o futbolc&eacute;ntricos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A parte de los motivos pedag&oacute;gicos y de coeducaci&oacute;n, vivimos una emergencia clim&aacute;tica que nos exige tomar decisiones valientes para tratar de reducirla y mitigar sus impactos. Urge hacer de los equipamientos, de las calles y de las ciudades entornos m&aacute;s sostenibles y resilientes incorporando vegetaci&oacute;n y m&aacute;s suelo natural y permeable, generando sombras y confort t&eacute;rmico. Con ello proteger la salud del planeta y de la ciudadan&iacute;a, en especial, de los m&aacute;s peque&ntilde;os. Entre otros, as&iacute; lo recomienda la Sociedad Catalana de Pediatr&iacute;a cuando plantea la necesidad de &ldquo;reverdecer&rdquo; los patios escolares y hacer m&aacute;s actividad en contacto con la naturaleza para el desarrollo saludable de la infancia. Y nos lo dec&iacute;a la gran maestra Rosa Sensat: &ldquo;la mejor escuela es la sombra de un &aacute;rbol.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Patio a patio, avanzamos en este reto de la agenda urbana de ciudades habitables que, aunque pueda parecer de peque&ntilde;a escala, tiene calado: son pasos adelante hacia la ciudad m&aacute;s sostenible, verde y resiliente que lucha contra el cambio clim&aacute;tico reduciendo el gris y aumentando el verde tambi&eacute;n en los patios. Y, a la vez, hacia la ciudad jugable que combate el sendentarismo, el pantallismo y la obesidad infantil con juego y actividad f&iacute;sica y deportiva, y que Barcelona impulsa con su propio Plan de juego en el espacio p&uacute;blico con horizonte 2030. Un plan pionero que parte del reconocimiento del juego como derecho de la infancia y adolescencia.
    </p><p class="article-text">
        Cualquier cambio de paradigma genera tensiones. Es en este sentido es l&oacute;gico que entidades del mundo del deporte hayan alertado de lo que perciben como el riesgo de perder oportunidades de actividad f&iacute;sica y deportiva de ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes. No se trata de marginar o minusvalorar la pr&aacute;ctica deportiva. Nuestras ciudades son densas y muchas tienen d&eacute;ficits en instalaciones deportivas. Por ello, muchos equipamientos educativos se usan tambi&eacute;n para actividades deportivas extraescolares, conscientes de la importancia y beneficios para la salud integral y la educaci&oacute;n en sentido amplio del juego y la actividad f&iacute;sica-deportiva en edad escolar. De hecho, permite aprender competencias y habilidades muy valiosas sin darse cuenta de ello (trabajo en equipo, cooperaci&oacute;n, gesti&oacute;n del riesgo, de las frustraciones y &eacute;xitos, autoconocimiento y autoestima&hellip;). &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para ello, en los procesos de cocreaci&oacute;n de los proyectos de transformaci&oacute;n contamos necesariamente con las visiones tanto de la comunidad educativa (infancia, profesorado y familias) como de entidades educativas y deportivas que usan los patios por las tardes o fines de semana. Hay que garantizar la pista polideportiva en las escuelas, de la misma manera que hay que problematizar una excesiva superficie de cemento en los patios. En las cr&iacute;ticas sobre si pierden metros de pista, lo que me parece realmente relevante, el bien a proteger, no son los metros cuadrados, sino las actividades deportivas en edad escolar que ah&iacute; se dan. Por lo tanto, si la transformaci&oacute;n condiciona cierta actividad (sobre todo competiciones federadas) no se puede dar por buena hasta asegurar pista alternativa en el barrio para realizarla. Para buscar soluciones, en alg&uacute;n caso, cabe pasar de la escuela al barrio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La escuela es un equipamiento educativo y tambi&eacute;n aspiramos a que, todas y cada una de ellas, cuando no hay clases, sean un equipamiento p&uacute;blico de barrio, abierto a usos comunitarios diversos, desde actividades de tiempo libre, deportivas y vecinales organizadas, hasta patios abiertos donde encontrarse para el juego libre y compartido, como un parque m&aacute;s del barrio con una visi&oacute;n de ciudad educadora.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Toca escuchar muchas voces, visiones e intereses para mejorar los patios cocreando y buscando el imprescindible equilibrio entre tres miradas: la pedag&oacute;gica-coeducativa, la de la actividad f&iacute;sica y deportiva, y la de la emergencia clim&aacute;tica y transici&oacute;n ecol&oacute;gica. Como en otras pol&iacute;ticas p&uacute;blicas locales, en esta contamos con criterios globales de ciudad y a la vez soluciones situadas, siempre combinando el t&aacute;ndem vital en la infancia: naturaleza + juego/deporte.&nbsp;As&iacute;, patio a patio, con las escuelas en el coraz&oacute;n de los barrios, con m&aacute;s oportunidades de juego, actividad f&iacute;sica y educaci&oacute;n al aire libre, cuidamos que nuestros ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes aprendan, convivan y crezcan en entornos m&aacute;s estimulantes, saludables y en contacto con la naturaleza urbana. &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Maria Truñó]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/patios-escolares-aire-libre-educacion-juego_129_8132629.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Jul 2021 04:00:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Patios escolares: aire libre, educación, juego y algo más]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hacia una política de ciudad jugable]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/politica-ciudadjugable_132_2098653.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c36273c4-5f84-4761-8111-288b73682d16_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hacia una política de ciudad jugable"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El juego en la infancia es un asunto más estratégico de lo que pueda parecer y, por ello, merece ser materia de política local</p></div><p class="article-text">
        Cada cual tiene sus memorias de juego de cuando era peque&ntilde;o y no hay que tener un hijo o una hija para saber de la necesidad vital y del placer de jugar durante la infancia. En la jornada <a href="/content/edit/institutinfancia.cat/es/noticias/accedeix-tots-continguts-jornada-dret-dels-infants-ciutat/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El derecho de los ni&ntilde;os a la ciudad</em></a><em>,</em> el pedagogo Francesco Tonucci nos recordaba que, de hecho, para jugar se necesita muy poco: un tiempo, un espacio, compa&ntilde;eros de juego y pocos y buenos juguetes. Es aparentemente sencillo, pero en un entorno urbano m&aacute;s bien inh&oacute;spito, poco sensible a las necesidades de la infancia, con injusticia espacial por el dominio del coche, y conflictos de usos en un espacio p&uacute;blico escaso, la realidad es que el tiempo y las oportunidades para jugar al aire libre con otros ni&ntilde;os y ni&ntilde;as se han hecho peque&ntilde;as tanto en Barcelona como en la mayor&iacute;a de ciudades.
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, la ciudad reduce los espacios pensados para jugar a &aacute;reas delimitadas y est&aacute; poco preparada para el juego fortuito que se da fuera de ellas, aunque todas sabemos que los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as juegan en todas partes y los adolescentes buscan permanentemente &ndash;y a menudo, con poco &eacute;xito&ndash; lugares donde estar, relacionarse y jugar seg&uacute;n sus intereses. Para los m&aacute;s peque&ntilde;os, el espacio es escaso, pero en el caso de los m&aacute;s mayores es pr&aacute;cticamente inexistente. Cuando radiografiamos las &aacute;reas de juego infantil vemos que son excesivamente estandarizadas, poco diversas y conectadas con la naturaleza, y dise&ntilde;adas pensando prioritariamente en la seguridad, el mantenimiento y la tranquilidad de los adultos, y no tanto en las posibilidades de juego que ofrecen.
    </p><p class="article-text">
        El hecho de que las ciudades, de manera planificada, no acompa&ntilde;en ni estimulen lo suficiente el juego libre y creativo de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as no es una buena noticia. En primer lugar, porque durante la infancia jugar no es un tema menor, sino que, de lo importante que es, se reconoci&oacute; como un derecho humano en la Convenci&oacute;n sobre los derechos del ni&ntilde;o (art.31), con la misma relevancia para un buen desarrollo como la vivienda, la salud o la educaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Es por eso que crecer con d&eacute;ficit de juego tiene impactos negativos en el desarrollo saludable de ni&ntilde;as y ni&ntilde;os. Y, en segundo lugar, porque tal como dice el urbanista Jan Gehl, los ni&ntilde;os jugando en la calle son un buen indicador de la calidad de la vida comunitaria en la ciudad, del mismo modo que la presencia de mariposas volando son una especie indicadora de la calidad del aire.
    </p><p class="article-text">
        Pero la cosa se complica en una sociedad con aversi&oacute;n al riesgo donde tendemos a la sobreprotecci&oacute;n de nuestros peque&ntilde;os y donde incluso el Comit&eacute; de los derechos del ni&ntilde;o de Naciones Unidas habla de &ldquo;contar con tiempo y con un espacio accesible para jugar sin control ni gesti&oacute;n de los adultos&rdquo; como uno de los factores clave para que los ni&ntilde;os ejerzan su derecho al juego. Porque sabemos que para crecer hay que relacionarse, asumir retos, afrontar frustraciones, tomar decisiones, gestionar el riesgo... Y todo esto se hace de manera espont&aacute;nea y creativa mientras se juega con libertad.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de que el modelo urbano condiciona enormemente c&oacute;mo se vive la ciudad, no es lo mismo la ciudad f&iacute;sica que la ciudad vivida, que la ciudad jugada. Una buena planificaci&oacute;n y un buen dise&ntilde;o urbano es una condici&oacute;n necesaria, pero no suficiente. El reto pasa tambi&eacute;n por sistematizar f&oacute;rmulas concretas y diversas para que las personas &ndash;todas, y empezando por las peque&ntilde;as&ndash; hagan m&aacute;s actividad l&uacute;dica al aire libre, as&iacute; como reforzar los v&iacute;nculos y las pr&aacute;cticas de convivencia comunitaria que se da alrededor del juego.
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://institutinfancia.cat/es/proyectos/bienestar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">En el programa 'Parlen els nens i nenes', </a>a partir de una reciente encuesta a 4.000 ni&ntilde;os de 10 a 12 a&ntilde;os de Barcelona, hemos sabido que la mitad no est&aacute;n suficientemente satisfechos con los espacios para jugar y divertirse en su barrio, y que 4 de cada 10 no juega ni pasa suficiente tiempo al aire libre (responden nunca, casi nunca o 1 o 2 d&iacute;as a la semana). 
    </p><p class="article-text">
        Para dar una respuesta profunda a estos retos de ciudad jugable, a la hora de repensar el modelo urbano habr&aacute; que incorporar esta capa de jugabilidad como una de las necesidades clave de la vida cotidiana. Toca intervenir urban&iacute;sticamente, pero tambi&eacute;n socialmente. Porque no va s&oacute;lo de espacios, sino tambi&eacute;n de gente. De gente diversa en edades, g&eacute;nero, or&iacute;genes y diversidad funcional que, ya sea jugando o acompa&ntilde;ando el juego de aquellos quienes cuidan, vive estos espacios en momentos y de maneras diferentes. &iquest;C&oacute;mo los habitar&aacute;n y utilizar&aacute;n? &iquest;Como lugares de paso? &iquest;Como una extensi&oacute;n de su casa donde encontrarse, estar, charlar, jugar...? &iquest;Se apropiar&aacute;n de los espacios en positivo al sent&iacute;rselos propios como lugares vitales significativos? &iquest;O en negativo y excluir&aacute;n otros perfiles y usos sociales? Reivindicamos el papel del juego en la calle y su potencial para crear comunidades m&aacute;s felices, saludables e inclusivas.
    </p><p class="article-text">
        Pensar en los espacios l&uacute;dicos al aire libre como un recurso comunitario m&aacute;s puede ayudarnos a extraerle todo su potencial. Para ello habr&aacute; que avanzar con los dos pies: el de la infraestructura y el de los usos. Respecto al primero, hablamos de invertir en una infraestructura l&uacute;dica de calidad, vers&aacute;til y estimulante para el juego y tambi&eacute;n para lo que pasa alrededor del juego; con acupuntura de microintervenciones urbanas que mejoren los entornos como lugares de encuentro social, cuidando tanto los elementos de juego como el alumbrado, bancos, mesas de picnic, fuentes de agua, wc&hellip; Hablamos tambi&eacute;n de que la infraestructura l&uacute;dica se fusione mejor con la infraestructura verde urbana para lograr naturalizar y tambi&eacute;n pacificar los entornos de juego para que sean &ldquo;suficientemente libres de contaminaci&oacute;n y tr&aacute;fico para que los ni&ntilde;os puedan circular libremente y de manera segura&rdquo; &ndash;como recomienda Naciones Unidas.
    </p><p class="article-text">
        En relaci&oacute;n al segundo, a los usos, a las pr&aacute;cticas, nos referimos a explorar y reforzar t&aacute;cticas que estimulen el juego y que tengan sentido en el tejido social y territorial de cada barrio, incluyendo medidas positivas para mitigar posibles molestias de la actividad l&uacute;dica, pero lejos de prohibirla sin m&aacute;s. El a&ntilde;orado periodista Carles Capdevila <a href="https://www.ara.cat/opinio/Prohibit-jugar-diu-parc-infantil_0_1559844067.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">insist&iacute;a en art&iacute;culos y debates</a>: &iquest;c&oacute;mo puede ser que prohibamos jugar en los parques? &iquest;Qu&eacute; sentido tiene? &ldquo;Hace falta que busquemos alternativas porque las ciudades sean m&aacute;s a la medida de los ni&ntilde;os, o sea, a la medida de las personas&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Como dec&iacute;amos, el juego es esencial y un derecho de la infancia, pero la actividad l&uacute;dica diversa al aire libre beneficia la salud y el bienestar f&iacute;sico, mental y social de los 0 a los 99 a&ntilde;os. Claramente, necesitamos movernos m&aacute;s, salir m&aacute;s al aire libre, estar en contacto con el verde urbano y permitirnos m&aacute;s tiempo para jugar y encontrarnos. En el marco de la Estrategia Barcelona da mucho juego, estamos acompa&ntilde;ando un cambio para avanzar hacia una pol&iacute;tica de ciudad jugable que mejore, diversifique y ampl&iacute;e las oportunidades y pr&aacute;cticas de juego partiendo de una idea sencilla: el juego es un asunto m&aacute;s estrat&eacute;gico de lo que pueda parecer y, por ello, merece ser materia de pol&iacute;tica local.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Maria Truñó, Emma Cortés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/politica-ciudadjugable_132_2098653.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 27 May 2018 19:31:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Hacia una política de ciudad jugable]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Política de rendes: on queda la infància?]]></title>
      <link><![CDATA[http://diarieducacio.cat/politica-rendes-queda-infancia/]]></link>
      <description><![CDATA[]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Maria Truñó]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[http://diarieducacio.cat/politica-rendes-queda-infancia/]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 May 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Política de rendes: on queda la infància?]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Infancia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Política de rentas: ¿dónde queda la infancia?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/politica-rentas-queda-infancia_132_3400758.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9a02dd55-3c85-4225-a177-3bd776d16e4e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Política de rentas: ¿dónde queda la infancia?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No hemos llegado a desarrollar una política de infancia que dé amplios apoyos públicos, entre otros, con una política de rentas que pondere adecuadamente el tener menores de edad a cargo</p><p class="subtitle">Este es un artículo de El Diari de l'Educació</p></div><p class="article-text">
        Hace tiempo que lo sabemos y se habla: las desigualdades sociales crecen y lo hacen especialmente en la etapa vital estrat&eacute;gica de la infancia. Alrededor de 3 de cada 10 ni&ntilde;os y adolescentes viven situaciones de pobreza o exclusi&oacute;n social y esto es una vulneraci&oacute;n de su derecho a un nivel de vida adecuado, un derecho humano reconocido en la Convenci&oacute;n sobre los Derechos del Ni&ntilde;o, que hipoteca su presente y su futuro. Esta situaci&oacute;n, que nos sit&uacute;a a la cola de Europa en bienestar infantil, ya hace a&ntilde;os que se arrastra con unas cifras que no mejoran significativamente y que son muy similares en Espa&ntilde;a, en Catalunya y Barcelona.
    </p><p class="article-text">
        No s&oacute;lo sabemos que las desigualdades crecen, tambi&eacute;n hace demasiado tiempo que tenemos evidencias sobre el impacto de los factores sociales en la salud y en las trayectorias educativas de los ni&ntilde;os y adolescentes. Pero no s&oacute;lo eso, sino que cada vez tenemos m&aacute;s datos sobre la estrecha correlaci&oacute;n entre la inversi&oacute;n en protecci&oacute;n social de la infancia y la reducci&oacute;n de las tasas de pobreza entre los ciudadanos m&aacute;s peque&ntilde;os y como &eacute;sta ha sido una clave en aquellos pa&iacute;ses que han protegido su infancia de los estragos de la crisis. Sabemos que aqu&iacute; tenemos el ascensor social estropeado y que a quien le toque nacer en una familia de bajos ingresos y poca formaci&oacute;n, es altamente probable que deje en herencia a sus futuros hijos o hijas un entorno empobrecido y un horizonte de pocas oportunidades. Como corrobora el reciente <a href="http://institutinfancia.cat/biblioteca/informe-oportunitats-educatives-barcelona-2016/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe</a> del Instituto Infancia y Adolescencia, aunque no estamos consiguiendo compensar las desigualdades sociales de partida mediante una educaci&oacute;n orientada a la equidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hay un d&eacute;ficit hist&oacute;rico en protecci&oacute;n social de la infancia</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n sabemos que las principales causas de fondo de la pobreza que afecta a la infancia y la adolescencia son tres: la precariedad laboral de sus padres y madres, el excesivo coste de la vivienda (con especial incidencia en la ciudad de Barcelona, donde m&aacute;s del 40% de las familias con ni&ntilde;os gastan m&aacute;s en vivienda de lo que las Naciones Unidas consideran asequible), as&iacute; como el d&eacute;ficit hist&oacute;rico de gasto p&uacute;blico por ni&ntilde;o y de pol&iacute;ticas de protecci&oacute;n social a sus familias: mientras la UE-28 dedica el 2,4% de su PIB, Espa&ntilde;a s&oacute;lo un 1,3% y Catalunya 0,8%.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de todas las evidencias del alto retorno social de la inversi&oacute;n en la infancia como intervenci&oacute;n temprana, esta sigue siendo baja en comparaci&oacute;n al entorno europeo y, por si fuera poco, es poco eficaz y no consigue reducir significativamente las tasas de pobreza en la poblaci&oacute;n de 0-17, lo que aqu&iacute; s&iacute; se logra con el colectivo de personas mayores (a trav&eacute;s de las pensiones) y en otros pa&iacute;ses donde la cuant&iacute;a y la cobertura de estas prestaciones es mucho m&aacute;s generosa y potente. De hecho, en 21 de los 28 pa&iacute;ses europeos existen prestaciones universales por hijo a cargo.
    </p><p class="article-text">
        Pero aqu&iacute;, en el sur de Europa, en el imaginario colectivo sigue dominando la idea de que los ni&ntilde;os y adolescentes son cosa de cada casa y que las familias hacen, privadamente y buenamente, lo que pueden para criar a sus hijos e hijas. Es cierto que las familias son las primeras responsables de cuidar a los ni&ntilde;os, pero las administraciones tienen la obligaci&oacute;n de apoyarlos cuando est&aacute; en entredicho su derecho a un nivel de vida adecuado (art.27 de la Convenci&oacute;n). Es decir: cuando los ingresos no les llegan, las familias necesitan apoyos econ&oacute;micos para poder hacer su papel de familias y cuidar a los ni&ntilde;os y adolescentes.
    </p><p class="article-text">
        Hacer frente a las pobrezas en la infancia con estrategias que funcionen y que transformen las condiciones materiales y relacionales es, obviamente, complejo y pide m&uacute;ltiples actuaciones de pol&iacute;tica p&uacute;blica. Pero lo cierto es que no hemos llegado a desarrollar una pol&iacute;tica de infancia que d&eacute; amplios apoyos p&uacute;blicos, entre otros, con una pol&iacute;tica de rentas que pondere adecuadamente el tener menores de edad a cargo, y que asegure recursos suficientes para los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as puedan crecer y vivir de manera saludable y digna.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Las ciudades tienen un papel en la garant&iacute;a de rentas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ante el escenario de unas administraciones superiores (tanto la Seguridad Social como la Generalitat) que no hacen bien el trabajo que les tocar&iacute;a en la pol&iacute;tica de rentas para hacer frente a las desigualdades y el empobrecimiento de la infancia, pueden hacer alguna que las ciudades? De entrada y competencialmente hablando se podr&iacute;a responder que no, pero, por suerte, Barcelona se empe&ntilde;a con medidas que, sean o no de su competencia, s&iacute; son de su incumbencia. Estas actuaciones deben ir m&aacute;s all&aacute; de los retos de seguir trabajando para que los servicios educativos, de salud y sociales sean efectivamente asequibles, de calidad y orientados a la equidad ya mejorar la vida de los ni&ntilde;os y adolescentes de la ciudad. Se trata tambi&eacute;n de que las pol&iacute;ticas de vivienda, de empleo, de movilidad y, tambi&eacute;n, las pol&iacute;ticas de rentas y ayudas se piensen en clave de infancia.
    </p><p class="article-text">
        Durante los largos trabajos de la comisi&oacute;n en el Parlament de Catalunya sobre la ILP por la Renta Garantizada de Ciudadan&iacute;a se puso de manifiesto un consenso: que la implementaci&oacute;n progresiva de esta esperada renta comenzar&aacute; priorizando las familias con menores de edad a cargo. Y as&iacute; lo han reclamado repetidamente, en varias versiones de prestaciones econ&oacute;micas y desde hace a&ntilde;os desde el S&iacute;ndic de Greuges (el Defensor del Pueblo en Catalunya) hasta muchas entidades sociales en Espa&ntilde;a y Catalunya (UNICEF, Mesa del Tercer Sector Social, PINCAT, FEDAIA ...), algunas en el marco de campa&ntilde;as europeas para hacer realidad la recomendaci&oacute;n de la Comisi&oacute;n Europea, <a href="https://translate.googleusercontent.com/translate_c?depth=1&amp;hl=ca&amp;ie=UTF8&amp;prev=_t&amp;rurl=translate.google.es&amp;sl=ca&amp;sp=nmt4&amp;tl=es&amp;u=http://www.lamoncloa.gob.es/espana/eh15/politicasocial/Documents/Recomendacion_de_la_Comision_Europea.pdf&amp;usg=ALkJrhj2G-6Uk1x0IloDxGoKZPB-3wOFdQ" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Invertir en infancia: romper el ciclo de desigualdades</a>. Esta demanda tambi&eacute;n llega a la ciudad de Barcelona de la mano de las entidades y del <a href="https://translate.googleusercontent.com/translate_c?depth=1&amp;hl=ca&amp;ie=UTF8&amp;prev=_t&amp;rurl=translate.google.es&amp;sl=ca&amp;sp=nmt4&amp;tl=es&amp;u=http://w110.bcn.cat/ConsellMunicipalDeBenestarSocial/Continguts/CMBS%2520Bases%2520per%2520definir%2520estrategies%2520per%2520prevenir%2520crisi.pdf&amp;usg=ALkJrhhYQ-Wkut0NQOQsCEDOFg2fD648aQ" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Consejo Municipal de Bienestar Social</a> que plantea como una medida estrella, en el marco de las conclusiones de una comisi&oacute;n sobre el impacto de la crisis en la infancia: &ldquo;Establecer una renta municipal de suficiencia para los ni&ntilde;os hasta los 17 a&ntilde;os en situaci&oacute;n de vulnerabilidad socioecon&oacute;mica donde el titular es el ciudadano menor de edad.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        En este escenario, finalmente, la primera versi&oacute;n de esta ayuda de 100 euros mensuales por ni&ntilde;o en situaci&oacute;n de pobreza econ&oacute;mica vio la luz en 2015 con el nombre de Fondo de ayudas 0-16. El verano del mismo a&ntilde;o ya se ampl&iacute;a el Fondo que, desde entonces, ha ido madurando y mejorando significativamente la orientaci&oacute;n, el alcance y su implementaci&oacute;n y, actualmente, incluye dos mejoras que no son menores: se trata de una convocatoria abierta a todo el que cumpla los criterios de vulnerabilidad econ&oacute;mica y las ayudas no est&aacute;n condicionados a la disponibilidad de presupuesto. Con estos cambios se estima que llegar&aacute; a m&aacute;s de 20.000 ciudadanos de los 0 a los 16 a&ntilde;os de entornos empobrecidos, el doble de hace dos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La renta 0-16 y la importancia de las pol&iacute;ticas del mientras tanto</strong>
    </p><p class="article-text">
        Como todas las ciudades, Barcelona topa con la realidad de una caja de herramientas limitada para transformar estructuras que empobrecen y para revertir problem&aacute;ticas cotidianas de exclusi&oacute;n fabricadas lejos de la pol&iacute;tica local. La buena noticia es que la ciudad se plantea actuaciones no s&oacute;lo para mitigar sus efectos, sino tambi&eacute;n (y forzando el gui&oacute;n) para activar una pol&iacute;tica del mientras tanto. Y lo hace teniendo en cuenta, en primer lugar, la infancia o, dicho en t&eacute;rminos jur&iacute;dicos de derechos humanos, considerando primordialmente el inter&eacute;s superior del ni&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Se podr&iacute;a argumentar que la ciudad se pone donde no le piden (pero vemos que s&iacute; le ped&iacute;an), y que no tiene competencias en rentas (cierto, s&oacute;lo tiene por ayudas de emergencia social). Pero el caso es que s&iacute; tiene capacidades y voluntades para activarse en el mientras tanto: mientras las prestaciones estatales sean de las m&aacute;s exiguas de la Uni&oacute;n Europea y mientras Catalunya no implemente una renta garantizada de ciudadan&iacute;a que priorice y pondere el tener ni&ntilde;os y adolescentes a cargo.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n hay quien no lo ve m&aacute;s all&aacute; de una ayuda asistencial m&aacute;s dentro de una constelaci&oacute;n desordenada de ayudas y lo puede parecer (y, seg&uacute;n como lo puede ser), sin captar que tiene el potencial de convertirse en una fase inicial de una pol&iacute;tica de rentas m&aacute;s amplia y coherente. Y tambi&eacute;n que tiene el valor de fundamentarse en dos premisas clave: una, se necesitan apoyos econ&oacute;micos para que las familias m&aacute;s empobrecidas salgan adelante y los ni&ntilde;os no queden al margen; y dos, las familias tienen capacidades para gestionar estos recursos con autonom&iacute;a y en favor del bienestar de sus hijos e hijas. No es f&aacute;cil huir de la fiscalizaci&oacute;n y de la sospecha, y reforzar la importancia de que las familias puedan gestionar y tomar decisiones sobre la vida cotidiana es una condici&oacute;n imprescindible para que puedan hacer de familias y se sientan fuertes y empoderadas para cuidar de los m&aacute;s peque&ntilde;os y j&oacute;venes .
    </p><p class="article-text">
        &iquest;En qu&eacute; medida logra disminuir la demanda al banco de alimentos y normalizar los circuitos para acceder a la comida? &iquest;Han cambiado ciertas preocupaciones y temas de conversaci&oacute;n de las familias, tal como observan algunas entidades? &iquest;Los padres o madres identifican mejoras relevantes en el d&iacute;a a d&iacute;a de los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as? &iquest;Qu&eacute; percepciones y relato est&aacute;n construyendo los chicos y chicas en torno a la renta 0-16? Estos y otros interrogantes habr&aacute; que analizarlos, seguir introduciendo mejoras escuchando profesionales, familias y los ni&ntilde;os, y seguir generando evidencias sobre los impactos de una pol&iacute;tica de rentas con mirada de infancia. En todo caso, es una actuaci&oacute;n orientada a situar los ni&ntilde;os y su bienestar en un lugar importante en las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas locales y, por tanto, supone una apuesta por sus derechos, &eacute;tica, inteligente y socialmente estrat&eacute;gica.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Maria Truñó]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/politica-rentas-queda-infancia_132_3400758.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 May 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
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