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    <title><![CDATA[elDiario.es - Kate Shea Baird]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/kate_shea_baird/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Kate Shea Baird]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El municipalismo en los tiempos de la COVID]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/municipalismo-tiempos-covid_129_6064103.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/64966686-7831-484e-8580-ad7bf1abf99e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El municipalismo en los tiempos de la COVID"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En la pandemia se ha reforzado la hipótesis municipalista en sí: si alejadas nos debilitamos, nuestro poder debe de radicar en la proximidad</p></div><p class="article-text">
        En el 2016, el catedr&aacute;tico y actual teniente de alcalde del Ayuntamiento de Barcelona, Joan Subirats, public&oacute; 'El Poder de lo Pr&oacute;ximo', un libro sobre las virtudes de la pol&iacute;tica municipal. Con este t&iacute;tulo, resum&iacute;a en una frase la premisa b&aacute;sica del municipalismo: que la escala local permite relaciones de proximidad que tienen una potencia transformadora &uacute;nica. En resumidas cuentas, el municipalismo aprovecha la posibilidad de encontrarnos cara a cara para colectivizar los problemas individuales, decidir juntas sobre las cuestiones que nos afectan y as&iacute; repartir cada vez m&aacute;s el poder.
    </p><p class="article-text">
        En el actual contexto, era de esperar que las medidas que se implementaban para cortar la cadena de transmisi&oacute;n de la COVID-19 &ndash;el confinamiento, la cuarentena, el distanciamiento f&iacute;sico, los l&iacute;mites de aforo&ndash; pusieran en jaque al municipalismo. Es m&aacute;s, a mi parecer, los &uacute;ltimos meses de pandemia nos sirven como una especie de &ldquo;grupo de control&rdquo; para el experimento municipalista aqu&iacute; en Barcelona. &iquest;Qu&eacute; mejor para comprender el municipalismo que observar qu&eacute; pasa cuando carece de la proximidad que lo define?
    </p><h3 class="article-text">La vida vuelve al centro</h3><p class="article-text">
        Una primera observaci&oacute;n, en positivo, es que la pandemia ha puesto la vida cotidiana en el centro de la agenda pol&iacute;tica como nunca antes. La salud p&uacute;blica y los cuidados han estado en primer plano, pero tambi&eacute;n han generado debate social, e incluso conflicto, temas como la vejez, la desigualdad habitacional, el luto y los ritos funerarios, la seguridad alimentaria, la educaci&oacute;n, la cultura, la movilidad, la salud mental o la conciliaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Estas son preocupaciones municipalistas (y feministas) de primer orden, ya que el municipalismo parte de la idea de poner en valor lo personal y lo comunitario. Y es que la pandemia no solo ha politizado los ciclos de vida y las relaciones sociales, sino que tambi&eacute;n les ha dotado de &eacute;pica, de h&eacute;roes y villanos, de decisiones de vida o muerte. Estamos constatando que la pol&iacute;tica de lo cotidiano &ndash;la pol&iacute;tica municipalista&ndash; es la base de nuestro bienestar individual y colectivo.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, es cierto que hemos carecido de espacios para colectivizar las dificultades vividas y tambi&eacute;n para elaborar demandas colectivas. En la pr&aacute;ctica, el confinamiento puso fin a casi todas las reuniones, asambleas y manifestaciones pol&iacute;ticas en Espa&ntilde;a y esto supuso un freno importante a la movilizaci&oacute;n. Prueba de ello es cu&aacute;nto tiempo se tard&oacute; en cuestionar p&uacute;blicamente la severidad del confinamiento de la infancia.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n nos tiene que preocupar el hecho de que la politizaci&oacute;n de la vida cotidiana vino acompa&ntilde;ado de un aumento del ejercicio del poder del Estado, que lleg&oacute; a tocar los &aacute;mbitos de la vida m&aacute;s &iacute;ntimos. La cesi&oacute;n de libertades y las medidas de vigilancia y control vinculadas al Estado de Alarma van en contra de la voluntad emancipadora del municipalismo. Hay que evitar que estas se perpet&uacute;en en el tiempo y que se introduzcan herramientas nuevas, como el llamado 'pasaporte v&iacute;rico', que vulneran derechos.
    </p><h3 class="article-text">Centralizaci&oacute;n y telemunicipalismo</h3><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo ha afectado la COVID-19 a la voluntad confederal y democratizadora del municipalismo? En Espa&ntilde;a, como en otros lugares, la respuesta institucional a la pandemia ha conllevado una centralizaci&oacute;n del poder. Al mismo tiempo, los ayuntamientos han visto sus ya escasos recursos llevados al l&iacute;mite por la crisis sanitaria y social. En efecto, ayuntamientos de todo el Estado exigen acabar con las leyes de austeridad que limitan su capacidad financiera.
    </p><p class="article-text">
        El nivel municipal no ha sido inmune a estas din&aacute;micas de centralizaci&oacute;n. En Barcelona, la imposibilidad de realizar reuniones presenciales hizo saltar por los aires los diversos mecanismos de participaci&oacute;n que estaban en marcha antes de la pandemia: se suspendieron los consejos de distrito y barrio, y se congel&oacute; el primer presupuesto participativo de la historia de la ciudad, entre otros procesos. Tampoco se han podido celebrar encuentros informales como los denominados 'Encuentros con la Alcaldesa', asambleas quincenales abiertas que juntan a la alcaldesa con los vecinos de los distintos barrios de la ciudad. La participaci&oacute;n presencial, de momento, se encuentra en animaci&oacute;n suspendida.
    </p><p class="article-text">
        El Ayuntamiento s&iacute; ha buscado adaptarse al nuevo contexto, aprovechando su plataforma de participaci&oacute;n digital, 'Decidim'. Han nacido iniciativas digitales como 'la Alcaldessa respon als infants', donde Ada Colau contesta preguntas de los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as de la ciudad v&iacute;a video; 'El Regidor Respon', un formato donde los concejales del Gobierno contestan preguntas en directo; o 'Barcelona des de Casa', un espacio donde los vecinos pueden debatir y compartir recursos en l&iacute;nea. No obstante, estas soluciones 'telemunicipalistas' no sustituyen los procesos de participaci&oacute;n presenciales, ni mucho menos los mecanismos de toma de decisi&oacute;n vinculantes.
    </p><h3 class="article-text">Ning&uacute;n pie en la calle</h3><p class="article-text">
        &iquest;Y el municipalismo por fuera de la instituci&oacute;n? La ciudadan&iacute;a organizada de Barcelona respondi&oacute; a la pandemia de manera r&aacute;pida y eficaz. Ejemplo de ello son los vendedores ambulantes que se pusieron a coser mascarillas, el colectivo 'maker' que emple&oacute; sus impresoras 3D para fabricar EPI para hospitales o las cajas de solidaridad que se crearon para las trabajadoras sexuales, los vecinos sin papeles y las iniciativas de la econom&iacute;a social y solidaria. De la misma manera, los espacios autogestionados se han convertido en centros de recogida y reparto de alimentos y se han creado nuevos grupos de apoyo mutuo para ofrecer apoyo emocional y pr&aacute;ctico entre vecinos.
    </p><p class="article-text">
        No es que los movimientos sociales se hayan limitado a atender a las necesidades pr&aacute;cticas e inmediatas. Al contrario, muchos colectivos han seguido reuni&eacute;ndose en l&iacute;nea o incluso celebrado asambleas con distanciamiento f&iacute;sico. Este trabajo ha dado un nuevo impulso a reivindicaciones pol&iacute;ticas como la renta b&aacute;sica universal, la moratoria de los desahucios y los alquileres o la regularizaci&oacute;n de las personas sin papeles, entre otras.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, hay que reconocer que estos esfuerzos han tenido un impacto limitado en el terreno pol&iacute;tico. La suspensi&oacute;n de toda movilizaci&oacute;n en la calle durante tres meses, que coincidi&oacute; con el 1 de mayo entre otras citas relevantes, no fue una cosa menor. Y es que los encuentros masivos en el espacio p&uacute;blico tienen la funci&oacute;n important&iacute;sima de superar el aislamiento individual, forjar identidades colectivas y explicar las reivindicaciones pol&iacute;ticas a la ciudadan&iacute;a. Estos procesos son esenciales para crecer y fortalecer a cualquier movimiento para que pueda provocar cambios profundos. Por eso las reivindicaciones pol&iacute;ticas citadas se habr&aacute;n visto perjudicadas por el confinamiento. El caso de la agenda clim&aacute;tica es especialmente ilustrador: el movimiento ecologista llevaba un a&ntilde;o preparando grandes movilizaciones esta primavera que no se han podido realizar y su mensaje ha vuelto a desaparecer de la agenda medi&aacute;tica.
    </p><h3 class="article-text">La debilidad de lo lejano</h3><p class="article-text">
        Ser&iacute;a un error romantizar el asamblearismo. Hasta sus m&aacute;s firmes defensores reconocen que las asambleas pueden ser arduas o disfuncionales, que tienden a reproducir las jerarqu&iacute;as sociales y que excluyen a los que no tienen tiempo o medios para asistir. De hecho, el confinamiento ha permitido a muchas organizaciones ampliar la participaci&oacute;n gracias a la no presencialidad. Por ejemplo, hay inquilinos que han podido asistir a las reuniones del Sindicat de Llogaters por primera vez gracias a las asambleas virtuales.
    </p><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n nos equivocar&iacute;amos si neg&aacute;ramos las funciones propias de las asambleas presenciales. El pensador municipalista Murray Bookchin reivindicaba la capacidad de la pol&iacute;tica cara a cara, sin mediaci&oacute;n, de 'humanizar la humanidad' y generar formas de organizaci&oacute;n social emancipatorias. En 'Una Pol&iacute;tica para el Siglo XXI', defend&iacute;a que las asambleas 'electr&oacute;nicas' se pudieran celebrar, pero 'solo cuando sea inevitable y durante el tiempo que sea necesario'. Y la COVID-19 le ha dado la raz&oacute;n: una videoconferencia no puede sustituir la comunicaci&oacute;n multicapa de un encuentro f&iacute;sico, ni las interacciones sociales y la construcci&oacute;n de comunidad que se produce dentro y alrededor de estos espacios.
    </p><p class="article-text">
        Seguramente el municipalismo saldr&aacute; perjudicado de la pandemia. En conjunto esta no ha sido una experiencia de descentralizaci&oacute;n, democratizaci&oacute;n, ni empoderamiento ciudadano. Pero s&iacute; que se ha reforzado la hip&oacute;tesis municipalista en s&iacute;: si alejadas nos debilitamos, nuestro poder debe de radicar en la proximidad. Recordarlo ser&aacute; fundamental para hacer frente a los enormes retos que ahora nos esperan.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Kate Shea Baird]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/municipalismo-tiempos-covid_129_6064103.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 22 Jun 2020 21:01:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El municipalismo en los tiempos de la COVID]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Municipalismo,Gobierno municipal,Coronavirus]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Perspectivas municipalistas para el 2020]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/perspectivas-municipalistas_129_1075993.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/26a7f272-da5f-42f9-b246-45c8ff8b318a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Perspectivas municipalistas para el 2020"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El 2019 fue el annus horribilis para el municipalismo en España: dejaron de confluir varias candidaturas locales y, en los comicios de mayo, cayeron gobiernos importantes en Madrid, A Coruña o Zaragoza, entre otros.</p><p class="subtitle">Lo que es cierto es que la hipótesis municipalista ha estado cada vez más presente en los espacios de movimientos y partidos de izquierdas durante el último lustro, y parece que ha llegado para quedarse</p></div><p class="article-text">
        El 2019 fue el annus horribilis para el municipalismo en Espa&ntilde;a: dejaron de confluir varias candidaturas locales y, en los comicios de mayo, cayeron gobiernos importantes en Madrid, A Coru&ntilde;a o Zaragoza, entre otros. Sin embargo, no todo son malas noticias para las defensoras del municipalismo como herramienta de transformaci&oacute;n pol&iacute;tica y social. La irrupci&oacute;n de las Ciudades del Cambio en el 2015 fue un salto de la calle a las instituciones con pocos precedentes en nuestros tiempos y, como tal, ha dejado estela a nivel internacional. A lo largo de los &uacute;ltimos a&ntilde;os, han ganado candidaturas que se identifican como hermanas en Jackson (Misisipi, EEUU), Valpara&iacute;so (Chile), o &Aacute;msterdam (Pa&iacute;ses Bajos) y 2020 promete traer una ampliaci&oacute;n todav&iacute;a mayor de este incipiente espacio pol&iacute;tico global.
    </p><h3 class="article-text">Elecciones municipales en Francia</h3><p class="article-text">
        El primer hito en el calendario ser&aacute;n las elecciones locales que se celebrar&aacute;n en Francia en marzo. El municipalismo se lleva trabajando en el pa&iacute;s vecino desde la primavera del 2016, cuando surgi&oacute; el movimiento de las plazas, 'Nuit Debout'. Este movimiento, que fue apoyado presencial y digitalmente por activistas del 15M, identificaba el municipalismo como posible horizonte desde su nacimiento. No es de sorprender, ya que Francia tiene una importante tradici&oacute;n municipalista, tanto en la capital (la Comuna de Par&iacute;s se ha recuperado para alimentar el imaginario municipalista), como en los pueblos m&aacute;s peque&ntilde;os (como Saillans, referente de pr&aacute;cticas de democracia participativa).
    </p><p class="article-text">
        Las elecciones presidenciales del 2017 solo sirvieron para reforzar la hip&oacute;tesis municipalista. En primer lugar, pusieron de manifiesto la dificultad de asaltar los cielos del Estado desde la izquierda con una candidatura l&iacute;quida y sin base territorial como France Insoumise. En segundo lugar, la llegada de Marine Le Pen a la segunda vuelta y la imposici&oacute;n de Macron como mal menor hicieron m&aacute;s evidente que nunca la necesidad de articular una alternativa tanto a la extrema derecha como al neoliberalismo.
    </p><p class="article-text">
        Es en este contexto que, de cara a las municipales, se est&aacute;n configurando <a href="https://www.actioncommune.fr/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">unas 150 'listas participativas</a>' alrededor del territorio. En Marsella, donde el actual alcalde, Jean-Claude Gaudin, no se presentar&aacute; por primera vez desde 1995, se han juntado 10 organizaciones pol&iacute;ticas y sociales para crear la candidatura &ldquo;<a href="http://printempsmarseillais.fr/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Le Printemps marseillais</a>&rdquo;. En Toulouse se fund&oacute; &ldquo;L'archipel citoyen&rdquo; en el verano del 2017, una candidatura con fuerte car&aacute;cter ciudadanista y participativa. En pueblos m&aacute;s peque&ntilde;os como Commercy o Quimper, activistas de los chalecos amarillos tambi&eacute;n apuestan por el municipalismo, generando as&iacute; una propuesta ecologista que no rehuye de las reivindicaciones sociales.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, cabe destacar el caso de Grenoble, donde el alcalde Eric Piolle busca ampliar todav&iacute;a m&aacute;s la confluencia que le llev&oacute; a la alcald&iacute;a en el 2014, sumando todos los partidos de la izquierda. Esta vez Piolle es el favorito en las encuestas y se presentar&aacute; y bajo la marca &ldquo;<a href="https://www.grenobleencommun.fr/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Grenoble en Commun</a>&rdquo;, poniendo en valor as&iacute; sus v&iacute;nculos con el municipalismo catal&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Si estas listas consiguieran representaci&oacute;n institucional en un centenar de municipios y se ganaran dos o tres alcald&iacute;as importantes, se abrir&iacute;a una brecha de esperanza en la pol&iacute;tica francesa y, por lo tanto, europea.
    </p><h3 class="article-text">El Reino Unido post-Corbyn</h3><p class="article-text">
        Al igual que Francia, el Reino Unido tiene posibilidades de abrir otro ciclo de construcci&oacute;n municipalista. El fracaso electoral de Labour en las elecciones generales de diciembre y la dimisi&oacute;n de Corbyn, est&aacute;n provocado una reflexi&oacute;n estrat&eacute;gica de fondo entre militantes y activistas de la izquierda brit&aacute;nica. Aunque una parte importante de esta reflexi&oacute;n gira en torno a qu&eacute; perfil tendr&iacute;a que substituir a Corbyn como l&iacute;der del partido laborista y con qu&eacute; programa, tambi&eacute;n genera debate el potencial radical de lo que all&iacute; llaman &ldquo;el socialismo municipal&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los motivos son diversos: en primer lugar, el contexto de polarizaci&oacute;n nacional otorga un inter&eacute;s especial al &aacute;mbito local como espacio donde sumar y unir a personas con opiniones diversas sobre el Brexit. De la misma manera, el municipalismo permite crear proyectos y candidaturas diferenciadas seg&uacute;n contextos locales diversos, otra ventaja importante en un Estado que tiene fuertes desigualdades territoriales y donde las reivindicaciones de las cuatro naciones que lo integran ganan, cada vez, m&aacute;s centralidad pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Si bien es cierto que la falta de competencias de los gobiernos locales y los recortes que han sufrido durante la crisis siguen generando reparos a la hora de valorar el municipalismo en el Reino Unido, los logros del gobierno laborista de Preston, una ciudad postindustrial del norte de Inglaterra, han servido para apaciguar algunas cr&iacute;ticas. El &ldquo;modelo Preston&rdquo; de contrataci&oacute;n p&uacute;blica se ha convertido en referente de c&oacute;mo aprovechar el presupuesto de las instituciones locales para democratizar la econom&iacute;a y mejorar el bienestar de la ciudadan&iacute;a, al mismo tiempo que se cita cada vez m&aacute;s como experiencia a replicar.
    </p><p class="article-text">
        Como el debate todav&iacute;a est&aacute; en una fase inicial es dif&iacute;cil que se construyan candidaturas municipalistas para las elecciones locales del 7 de mayo. Pero s&iacute; es posible que el 2020 sea el a&ntilde;o que el movimiento Corbynista busque encauzar sus energ&iacute;as y aprendizajes en la pol&iacute;tica local.
    </p><h3 class="article-text">Brasil contra Bolsonaro</h3><p class="article-text">
        El municipalismo ya ejerce de oposici&oacute;n a las pol&iacute;ticas de especulaci&oacute;n, violencia y ecocidio de Bolsonaro en Brasil. En las elecciones municipales del 2016 salieron elegidas varias candidatas con or&iacute;genes en las luchas vecinales, feministas, ind&iacute;genas y antirracistas, como Aurea Carolina en Belo Horizonte, Marielle Franco y Tal&iacute;ria Petrone en R&iacute;o de Janeiro o Marquito en Florian&oacute;polis. El asesinato pol&iacute;tico de Marielle Franco en marzo del 2018 puso en evidencia el nivel de riesgo que asume quien se atreva a defender los derechos humanos y plantarle cara a los abusos del Estado en Brasil. A la vez, fue la constataci&oacute;n de que el salto institucional de las comunidades marginadas que representaba se percibe como una amenaza real por parte de los poderes actuales.
    </p><p class="article-text">
        En Brasil, pues, las comunidades m&aacute;s perjudicadas por el gobierno brasile&ntilde;o se est&aacute;n organizando con urgencia con vistas de las elecciones municipales de octubre. Su objetivo es &ldquo;hackear&rdquo; el sistema, no solo para aumentar la presencia de mujeres y personas negras, LGTBI e ind&iacute;genas en las instituciones, sino tambi&eacute;n para transformarlas a trav&eacute;s de mecanismos de democracia participativa y directa.
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://www.ocupapolitica.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La red Ocupa Pol&iacute;tica</a> est&aacute; jugando un papel significativo en este proceso. Fundada en el 2017, se dedica a promover la 'ocupaci&oacute;n' de la pol&iacute;tica institucional por activistas y movimientos y, as&iacute;, la transformaci&oacute;n del mismo sistema pol&iacute;tico. Ha ayudado a 16 candidatas a ganar representaci&oacute;n hasta la fecha y est&aacute; cada vez m&aacute;s articulada con procesos parecidos en otros pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina, Europa y EE.UU. En Brasil hay much&iacute;sima conciencia de la interdependencia de los procesos municipalistas y la coyuntura global.
    </p><h3 class="article-text">De aquellas semillas, estos brotes</h3><p class="article-text">
        Como ser&iacute;a de esperar, el municipalismo no gana adeptos de manera autom&aacute;tica ni acr&iacute;tica alrededor del mundo. Se acoge con m&aacute;s entusiasmo en los pa&iacute;ses que tienen alguna tradici&oacute;n hist&oacute;rica del municipalismo radical y, en cualquier caso, se valora en relaci&oacute;n a las estrategias alternativas planteadas, principalmente, las de rechazar toda pol&iacute;tica institucional o de centrar los esfuerzos en ganar el poder del Estado. Asimismo, la propuesta provoca debates apasionados: sobre si el municipalismo es una verdadera herramienta de transformaci&oacute;n o m&aacute;s bien estrategia 'defensiva' ante la derechizaci&oacute;n de los gobiernos estatales; sobre la falta de competencias y financiaci&oacute;n de las administraciones locales en muchos pa&iacute;ses; sobre el riesgo de dejar atr&aacute;s las ciudades peque&ntilde;as o los territorios rurales con un municipalismo exclusivamente urbanita.
    </p><p class="article-text">
        Lo que es cierto es que la hip&oacute;tesis municipalista ha estado cada vez m&aacute;s presente en los espacios de movimientos y partidos de izquierdas durante el &uacute;ltimo lustro, y parece que ha llegado para quedarse. Las semillas que se sembraron en aquella primavera del 2015 en centenares de pueblos y ciudades de Espa&ntilde;a han ido echando ra&iacute;ces m&aacute;s all&aacute; de nuestras fronteras, y este 2020 seguir&aacute;n brotando nuevas experiencias de movilizaci&oacute;n popular, democracia directa y transformaci&oacute;n desde la proximidad de la vida cotidiana.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Kate Shea Baird]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/perspectivas-municipalistas_129_1075993.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Jan 2020 22:00:58 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por un populismo verde]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/populismo-verde_129_1352584.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cce88c02-6273-42bb-b1e6-533fb475f04b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Por un populismo verde"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Existen las condiciones para romper el techo de cristal que siempre ha hecho de tapón de la agenda verde en las urnas: la percepción de que el medioambiente es un tema minoritario, una especie de hobby cuqui para la clase media alta</p><p class="subtitle">Es cada vez más evidente que quien sufrirá las consecuencias de la crisis climática será la gente con menos recursos y las élites tendrán más capacidad de protegerse</p></div><p class="article-text">
        Ante la amenaza existencial de la crisis clim&aacute;tica, las calles vuelven a hervir. Vivimos una nueva ola de movilizaciones globales que buscan ganar <em>momentum</em> este oto&ntilde;o con la huelga mundial por el clima del 27 de septiembre y la realizaci&oacute;n de acciones de desobediencia civil en diversas capitales europeas para el 7 de octubre.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, en el &aacute;mbito institucional, las reacciones tardan. De hecho, para los partidos pol&iacute;ticos, quiz&aacute; el verdadero 'cambio clim&aacute;tico' sea que, por primera vez, el desenlace de la crisis ecol&oacute;gica entrar&aacute; dentro del plazo de los pr&oacute;ximos comicios. Seg&uacute;n las estimaciones m&aacute;s conservadoras, nos quedan 11 a&ntilde;os para evitar que el da&ntilde;o causado por el calentamiento global sea irreversible. Esta l&iacute;nea temporal representa dos ciclos electorales, cosa que ya se empieza a notar. Actualmente la pol&iacute;tica medioambiental es de los temas m&aacute;s pol&eacute;micos en las primarias presidenciales del partido dem&oacute;crata en EEUU y, del mismo modo, ya no hay referente de la izquierda internacional (Klein, Ocasio, Corbyn, Varoufakis) sin su correspondiente<a href="http://www.sinpermiso.info/textos/el-nuevo-acuerdo-verde-y-el-cambio-en-eeuu" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Green New Deal.</a>
    </p><p class="article-text">
        Pero hay que reconocer que esta nueva ola verde ha pillado a gran parte de la izquierda a contrapi&eacute;. Los partidos verdes europeos de 'toda la vida' no acaban de explotar su trayectoria para hacerse valer en este nuevo contexto. Es como si les costara creerse que su agenda, por fin, se ha hecho <em>mainstream</em>. Asimismo, la izquierda 'cl&aacute;sica' a menudo se muestra insegura o hasta inc&oacute;moda en reconocer la nueva centralidad del ecologismo. No es f&aacute;cil hacer evolucionar los discursos e imaginarios establecidos. Para colmo, la generaci&oacute;n joven que ha puesto el tema en la agenda p&uacute;blica con tanto &eacute;xito est&aacute; muy infrarrepresentada entre las bases de los partidos, por no hablar de los cargos de responsabilidad de los mismos. Este hecho inevitablemente dificulta cualquier 'transici&oacute;n ecol&oacute;gica' de la izquierda institucional.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, los partidos de la izquierda no est&aacute;n mal posicionados. Hoy d&iacute;a existen las condiciones para romper el techo de cristal que siempre ha hecho de tap&oacute;n de la agenda verde en las urnas: la percepci&oacute;n de que el medioambiente es un tema minoritario, una especie de hobby cuqui para la clase media alta. Es cada vez m&aacute;s evidente que quien estar&aacute; en primera linea de la crisis clim&aacute;tica, sufriendo sus consecuencias, ser&aacute; la gente con menos recursos y que, en cambio, ser&aacute;n las &eacute;lites quienes tendr&aacute;n m&aacute;s capacidad de protegerse de ella.
    </p><p class="article-text">
        Pero esta realidad, aunque en principio favorece a la izquierda, no hace inevitable su victoria en esta recta final de la crisis. No se vencer&aacute; a la l&oacute;gica del crecimiento sin l&iacute;mites por tener la raz&oacute;n. Despu&eacute;s de todo, dicen que es m&aacute;s f&aacute;cil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo. Y es que si la izquierda (ya sea verde o roja) no es capaz de asumir plenamente, y ya, su papel en la lucha clim&aacute;tica con un programa que ataque a la ra&iacute;z del problema y &mdash;y esto es importante&mdash; un relato que se entienda, los partidos socioliberales no tardar&aacute;n en hacer <em>greenwashing</em> y incorporar el ecologismo en su discurso de manera puramente cosm&eacute;tica. Es m&aacute;s, hay un peligro real de que sea la extrema derecha quien aprovecha pol&iacute;ticamente la crisis clim&aacute;tica, a trav&eacute;s de una estrategia <a href="https://www.ecologistasenaccion.org/29042/ecofascismo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ecofascista </a>que propone el apartheid o el genocidio como respuesta a la escasez de recursos naturales.
    </p><p class="article-text">
        Por lo tanto, hay partido en el terreno electoral y es imprescindible ganarlo. El actual proceso de reconfiguraci&oacute;n de la izquierda en Espa&ntilde;a le proporciona una oportunidad para salir reforzada en este sentido. Ante este escenario, considero que los siguientes principios pueden ser &uacute;tiles para construir un proyecto verde ganador:
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. Narrar un ecologismo del 99%.</strong> La activista por el clima Mary Anna&iuml;se Heglar acierta <a href="https://www.inverse.com/amp/article/58632-mary-annaise-heglar" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cuando dice que &ldquo;no sabemos hablar del cambio clim&aacute;tico&rdquo;</a>. Se&ntilde;ala que cometemos un error cuando lo tratamos como un asunto fr&iacute;o y t&eacute;cnico cuando es, al contrario, profundamente emocional y humano. Como bien apunta Heglar, si nos faltan las palabras para expresarlo, hay que inventarlas. Hasta que no lo hagamos, no podremos contrarrestar la mentira que las pol&iacute;ticas ambientales no mejoran, o incluso que perjudican, los intereses de la gente trabajadora. Ante este meme, hay que se&ntilde;alar que es el negacionismo el proyecto de las &eacute;lites. De igual forma, toca hacer propuestas en positivo para mostrar que el horizonte no es simplemente sobrevivir, sino poder vivir mejor. La justicia clim&aacute;tica se tiene que vincular con la social en cada momento, con medidas que ofrezcan empleo, cuidados y servicios p&uacute;blicos de mayor calidad a la vez que abordan la crisis clim&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. Desbordar la base social de siempre.</strong> Los partidos verdes en Europa tienden a tener un electorado urbanita, de clase media alta y blanca. Es imprescindible desbordar esta base y reconocer la diversidad como activo. En particular, hay que construir puentes entre la poblaci&oacute;n urbana y la rural; no nos sirven discursos que otorgan todo el protagonismo a las ciudades globales, invisibilizando el papel del campo. Ni tampoco los que romantizan el mundo rural o ignoran los desaf&iacute;os espec&iacute;ficos a los que se enfrentan sus habitantes. Y, sobre todo, hay que reconocer el liderazgo que ya est&aacute;n ejerciendo personas racializadas, del sur global, de comunidades ind&iacute;genas y migrantes en este campo. Se trata de tejer alianzas nuevas y de potenciar liderazgos diversos con el objetivo de construir una mayor&iacute;a social con capacidad ganadora.
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. Negarse a contraponer derechos.</strong> Una vez que asumamos la gravedad de la emergencia clim&aacute;tica, existir&aacute; el riesgo de acabar pensando que todos los dem&aacute;s temas son menores o que pueden esperar. &iquest;Qu&eacute; m&aacute;s da el precio del alquiler si todo el pa&iacute;s deja de ser habitable? Se puede llegar a esta conclusi&oacute;n de manera m&aacute;s o menos sincera, pero ser&iacute;a un error grave en cuanto a la construcci&oacute;n de alianzas de la que hablamos en el punto anterior. Tal y como escribe Naomi Klein en <em>Esto lo Cambia Todo</em>, &ldquo;la crisis medioambiental, si se concibe con la suficiente amplitud, no anula (ni nos distrae de) las causas pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas que m&aacute;s nos apremian a actuar; al contrario, las refuerza con una carga adicional de urgencia existencial&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>4. Incorporar y aprender de la experiencia.</strong> No es cierto que Espa&ntilde;a no tenga tradici&oacute;n de partidos verdes. Si bien es cierto que jam&aacute;s han tenido la fuerza de sus hom&oacute;logos en otros pa&iacute;ses europeos, existen partidos de larga trayectoria, a menudo con un fuerte arraigo territorial, como el Partit Verd en Valencia, ICV en Catalunya o Equo a nivel estatal. Estas organizaciones albergan un gran conocimiento y tienen identificadas desde hace tiempo muchas de las medidas program&aacute;ticas que ahora nos hacen tanta falta. De la misma manera, las experiencias de las Ciudades del Cambio desde 2015 deben ser una fuente importante de aprendizaje. Muchos de estos gobiernos han conseguido cambiar el modelo de energ&iacute;a o transporte en sus municipios, lidiando con todos los retos pr&aacute;cticos, pol&iacute;ticos y comunicativos que esto implica. Estas experiencias tan recientes de gesti&oacute;n no se pueden desperdiciar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>5. Articular la emergencia clim&aacute;tica con la radicalidad democr&aacute;tica.</strong> No basta con construir mayor&iacute;as populares si estas no tienen capacidad de acci&oacute;n real. Hay un v&iacute;nculo hist&oacute;rico profundo entre el ecologismo, el asamblearismo y el municipalismo que hay que <a href="https://ctxt.es/es/20170726/Politica/14146/Politica-Estados-Unidos-Bernie-Sanders-municipalismo.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">recuperar y extender</a>. Y las asambleas tambi&eacute;n pueden ser un mecanismo &uacute;til en la pol&iacute;tica estatal. Muchos pol&iacute;ticos son susceptibles a las presiones de los lobbies culpables de la crisis y, aunque no lo sean, se encuentran amordazados por el filtro comunicativo de los grandes medios de comunicaci&oacute;n. Por eso tiene sentido que las instituciones cedan la toma de decisiones en este &aacute;mbito y que la pongan en manos de la ciudadan&iacute;a. Esta es una de las principales demandas de Extinction Rebellion en el Reino Unido: la constituci&oacute;n de una <a href="https://elpais.com/sociedad/2019/08/27/actualidad/1566899172_164145.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">asamblea ciudadana vinculante</a>, elegida por sorteo como un jurado, para sopesar los hechos y decidir qu&eacute; medidas tomar.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, lo que planteo es la construcci&oacute;n de un nuevo populismo verde por la izquierda. Un ecologismo del 99%, capaz de interpelar y movilizar. Un espacio amplio y plural, que refleje la diversidad de la misma sociedad. Que sume conocimientos en defensa de la vida. Que tome las riendas de la emergencia clim&aacute;tica a trav&eacute;s de mecanismos de democracia directa. Afortunadamente, este espacio ya se est&aacute; construyendo por fuera de las instituciones. Hay que prepararse para llevarlo dentro.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Kate Shea Baird]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/populismo-verde_129_1352584.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Sep 2019 20:54:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por un populismo verde]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ecologismo,Medio ambiente]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ante las fake news: más 'face' news]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/fake-news-face_129_1776204.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6389810f-ba3d-4fed-bc1e-c80980003cb9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En los últimos tiempos los bots, las empresas de big data y los grandes poderes económicos y políticos se han ido apropiando de las redes</p><p class="subtitle">Ahora las visualizaciones se venden al mayor postor y cada persona recibe un mensaje distinto, microsegmentado según su perfil individual</p></div><p class="article-text">
        Las redes sociales son cada vez menos nuestras. De los seres humanos, quiero decir. En el punto &aacute;lgido del desborde democr&aacute;tico en las plazas entre los a&ntilde;os 2010 y 2013, Twitter y Facebook se convirtieron en una suerte de &aacute;gora p&uacute;blica y herramienta de movilizaci&oacute;n ciudadana en Barcelona, Madrid, Nueva York, Estambul y m&aacute;s all&aacute;. Como nunca antes, las mayor&iacute;as sociales fuimos capaces de saltarnos los medios tradicionales y marcar la agenda pol&iacute;tica de manera descentralizada.
    </p><p class="article-text">
        Pero en los &uacute;ltimos tiempos los <em>bots</em>, las empresas de <em>big data</em> y los grandes poderes econ&oacute;micos y pol&iacute;ticos se han ido apropiando de las redes. Si antes el algoritmo de Facebook funcionaba, hasta cierto punto, en base a la democracia del clic, primando los contenidos que generaban m&aacute;s &ldquo;me gusta&rdquo; y &ldquo;compartidos&rdquo;, ahora las visualizaciones se venden al mayor postor y cada persona recibe un mensaje distinto, microsegmentado seg&uacute;n su perfil individual.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los primeros avisos sobre el uso de estas pr&aacute;cticas nefastas vino de M&eacute;xico. Ya en el 2012, el periodista Alberto Escorcia detect&oacute; el uso masivo de <em>bots</em> en las elecciones presidenciales. En aquella campa&ntilde;a, los <em>bots</em> se emplearon para difundir noticias falsas y generar <em>trending topics</em> artificiales en apoyo al candidato Enrique Pe&ntilde;a Nieto e incluso para amenazar de muerte a activistas.
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces estas t&eacute;cnicas se han hecho con las campa&ntilde;as electorales en casi todo pa&iacute;s democr&aacute;tico. Las campa&ntilde;as virales de <em>fake news</em>, la compra de bases de datos masivos y la microsegmentaci&oacute;n de usuarios fueron clave en las victorias de Trump y Bolsonaro y, m&aacute;s recientemente, de la irrupci&oacute;n de Vox en Andaluc&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La diagnosis est&aacute; clara. Pero, &iquest;qu&eacute; hacemos? &iquest;Luchamos por retomar las redes? &iquest;Nos retiramos de ellas? Solo puede haber una respuesta ante la deshumanizaci&oacute;n de las redes: volvernos a mirar y hablar. Salir de casa y hablar con el vecino. Activarnos como miles de cuerpos en red, contar nuestras vivencias personales, difundir verdades inc&oacute;modas, desmentir bulos y, sobre todo, escucharnos los unos a los otros. No es casual que l&iacute;deres pol&iacute;ticos como Ada Colau en Barcelona o Xulio Ferreiro en Coru&ntilde;a hayan iniciado encuentros quincenales con los vecinos, fuera del circuito institucional tradicional, a trav&eacute;s de los cuales pueden seguir en contacto con el pulso de la calle.
    </p><p class="article-text">
        Es as&iacute; como se est&aacute;n consiguiendo logros importantes los movimientos de base en otros pa&iacute;ses. Lo hemos visto en EEUU en la victoria de candidatos rupturistas como la de Alexandria Ocasio-Cortes o en las exitosas campa&ntilde;as por el sueldo m&iacute;nimo de 15 d&oacute;lares en varias ciudades. O en el trabajo de movimientos asamblearias como Ciudad Futura en Rosario, Argentina, o la People&rsquo;s Assembly de Jackson, en Misisipi, que basan sus procesos de empoderamiento comunitario en la organizaci&oacute;n presencial a nivel territorial. De manera similar, la capacidad de Jeremy Corbyn de resistir numerosos intentos de destronarlo como l&iacute;der laborista ha sido gracias, en gran parte, a priorizar en su agenda reuniones y m&iacute;tines masivos en los que puede explicarse directamente a la ciudadan&iacute;a, sin filtros.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; la herramienta de comunicaci&oacute;n directa por excelencia son las campa&ntilde;as de puerta a puerta. A diferencia de otros m&eacute;todos que requieren que la gente haga el paso de aproximarse a los espacios de participaci&oacute;n y debate, el puerta a puerta se basa en el principio del acercamiento activo. Se da el paso valiente de ir a buscar al vecino all&iacute; mismo d&oacute;nde est&aacute; e invitarlo a conversar sobre sus preocupaciones y prioridades.
    </p><p class="article-text">
        Es un proceso que requiere de una gran inversi&oacute;n de tiempo y energ&iacute;a, es cierto. Pero funciona. Nos permite romper con la soledad que ha generado esta sociedad y econom&iacute;a neoliberales y volver a tejer comunidad, puerta por puerta, barrio por barrio. En las puertas nos damos cuenta de que nuestros problemas no son individuales sino comunes y que, por lo tanto, requieren de soluciones colectivas.
    </p><p class="article-text">
        Eso no significa que tengamos que abandonar la esfera digital por completo, pero s&iacute; ser conscientes de sus l&iacute;mites y esforzarnos por superarlos. Despu&eacute;s de todo, las redes sociales solo podr&aacute;n ser realmente &ldquo;sociales&rdquo; si son el reflejo de una sociedad integrada y movilizada, capaz de ponerlas al servicio de las reivindicaciones colectivas.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que, ante el auge de las <em>fake news</em>, apostemos por el cara a cara y el boca a oreja. Apostemos por ganar la batalla de la informaci&oacute;n con las <em>face news</em>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Kate Shea Baird]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/fake-news-face_129_1776204.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 Dec 2018 20:09:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ante las fake news: más 'face' news]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fake News,Twitter,Facebook]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La feminización de la política: Tiros certeros y piedras sobre el tejado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/feminizacion-politica-tiros-certeros-piedras_129_1835243.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/83f5ca14-c999-42d8-bf38-b01f0ffe3c3d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La feminización de la política: Tiros certeros y piedras sobre el tejado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Solo podremos cuestionar y cambiar los valores y prácticas de la política patriarcal si lo hacemos de manera sistemática y colectiva</p><p class="subtitle">No basta con la suma de voluntades individuales; hay que crear estructuras que posibiliten estos cambios</p></div><p class="article-text">
        Hace tiempo que sigo con inter&eacute;s el debate sobre la feminizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica en los medios y en el entorno feminista. Son muchas las organizaciones, entre ellas la m&iacute;a, Barcelona En Com&uacute;, que est&aacute;n procurando ponerla en pr&aacute;ctica con el fin de prefigurar los cambios que queremos impulsar en las instituciones p&uacute;blicas y m&aacute;s all&aacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero confieso que &uacute;ltimamente el concepto me genera cierta ambivalencia. Tengo dudas respecto a c&oacute;mo se emplea en algunas ocasiones, c&oacute;mo lo he llegado a utilizar yo misma y sobre las consecuencias que puede conllevar. Escribo, entonces, desde la autocr&iacute;tica, pero tambi&eacute;n desde la voluntad de aportar al debate en positivo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como pasa a menudo en la vida, los elementos m&aacute;s potentes de la propuesta de feminizar la pol&iacute;tica -en este caso su transversalidad y su relevancia al momento pol&iacute;tico actual- se vuelven a la vez las fuentes de su mayor debilidad. La feminizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica se ha puesto de moda y de all&iacute; la tendencia de usarla, ambigua como es, como comod&iacute;n para referirse al <em>bien </em>en casi cualquier situaci&oacute;n. &iexcl;Feminicemos la pol&iacute;tica! comprando un pastel, sonri&eacute;ndonos, llegando puntual a la asamblea y todo lo contrario&hellip;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si queremos que la feminizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica sea una herramienta &uacute;til, no podemos permitirnos que se convierta en significante vac&iacute;o o sin&oacute;nimo de &lsquo;todo lo que a m&iacute; me gusta&rsquo;. Seguramente esta deriva se debe al hecho de que la feminizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica se ha debatido mucho desde la teor&iacute;a, donde todo suena bien, y menos desde la pr&aacute;ctica, donde las cosas empiezan a complicarse. Pero para que la feminizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica sea m&aacute;s que un eslogan hay que delimitar y concretarla. En este sentido querr&iacute;a aportar dos reflexiones al debate, arraigadas en la experiencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La primera es que la feminizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica no deber&iacute;a convertirse en un discurso psicol&oacute;gico. Es decir, poco nos sirve que se acabe usando como arma para apuntar a comportamientos individuales. Si la idea de la feminizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica parte de una cr&iacute;tica estructural (que en la pol&iacute;tica se han privilegiado los valores, competencias y pr&aacute;cticas asociados con las formas de masculinidad dominantes), el abordaje tambi&eacute;n tiene que ser estructural. Solo podremos cuestionar y cambiar los valores y pr&aacute;cticas de la pol&iacute;tica patriarcal si lo hacemos de manera sistem&aacute;tica y colectiva. No basta con la suma de voluntades individuales; hay que crear estructuras que posibiliten estos cambios. Por ejemplo, podemos construir organizaciones que apuesten por los liderazgos colectivos o crear procesos democr&aacute;ticos que fomenten la cooperaci&oacute;n en vez de la competici&oacute;n. En el &aacute;mbito de los cuidados, podemos garantizar que haya espacios de cuidados y programas de actividades para los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as. Y cabe recordar que medidas como &eacute;stas requieren de recursos, es decir, tiempo y dinero. Si no se priorizan y no se invierte en ellas, no se realizar&aacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; el tema de los cuidados es especialmente sensible. El feminismo siempre ha entendido los cuidados como las tareas que son necesarias para sostener la vida. Tareas casi siempre infravaloradas, invisibilizadas y realizadas por mujeres: dar de comer a los ni&ntilde;os, ir a recoger la receta por la pareja que est&aacute; enferma o ayudar al abuelo a vestirse. Pero la idea de la feminizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica suele incluir dentro de &ldquo;los cuidados&rdquo; la dimensi&oacute;n afectiva e interpersonal de la pol&iacute;tica. Se dice, y con raz&oacute;n, que esta dimensi&oacute;n siempre ha sido marginada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No obstante, esta concepci&oacute;n m&aacute;s amplia de los cuidados solo ser&aacute; adecuada si se mantiene una mirada estructural. Las mujeres hemos luchado durante siglos para librarnos del cargo de tener que ser siempre dulces y entendedoras, y hay un riesgo importante que la feminizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica degenere en un discurso que supone un doble castigo para las mujeres que no cumplan con este rol femenino tradicional. Es decir, no es constructivo limitarse a exigir que la gente sea m&aacute;s simp&aacute;tica o tenga m&aacute;s empat&iacute;a, pero s&iacute; lo es reflexionar sobre la gesti&oacute;n del poder o el conflicto y dotarnos de herramientas para protegernos colectivamente. En este sentido son imprescindibles los recursos y protocolos para tratar los fen&oacute;menos de acoso, as&iacute; como formaciones y herramientas para apoyar a las personas en las tareas cotidianas de la pol&iacute;tica que nos puedan generar malestar emocional o incluso llevarnos al agotamiento, como son la exposici&oacute;n p&uacute;blica, las negociaciones o la gesti&oacute;n de la sobrecarga de trabajo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La segunda reflexi&oacute;n que me gustar&iacute;a hacer concierne el papel de las masculinidades, poco discutido. A veces percibo en el discurso de la feminizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica un desprecio por lo masculino que creo que ser&iacute;a importante cuestionar. &iquest;Hay valores y pr&aacute;cticas socializadas como masculinas que queremos erradicar de la pol&iacute;tica? Por supuesto. &iquest;Se ha sobrevalorado lo masculino a coste de lo femenino? Tambi&eacute;n. Pero, como dice mi madre, no dejemos al beb&eacute; junto al agua de la ba&ntilde;era. Despu&eacute;s de todo, si estamos en contra del sistema binario de g&eacute;nero, es porque obvia la complejidad de nuestras vidas. Feminizar la pol&iacute;tica tendr&iacute;a que ser un proceso de desconstrucci&oacute;n de g&eacute;nero y reequilibrio de valores, no de limpieza y expulsi&oacute;n. Se trata de cuestionar y revisar nuestras pr&aacute;cticas con perspectiva de g&eacute;nero con el fin de reconstruirlas de acuerdo con nuestros valores y objetivos actuales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde esta perspectiva, habr&aacute; pr&aacute;cticas &lsquo;masculinas&rsquo; que queremos eliminar, las que habr&aacute; que revalorizar y mantener, e incluso las que nos convendr&aacute; celebrar. Por ejemplo, seguramente estaremos de acuerdo en deshacernos del uso de la fuerza, la intimidaci&oacute;n y la violencia en la pol&iacute;tica. Probablemente apostaremos por dar menos peso a las opiniones de acad&eacute;micos iluminados y basar nuestros debates en la inteligencia colectiva; en el intercambio de ideas entre todas en pie de igualdad. Pero sospecho que habr&aacute; pr&aacute;cticas y capacidades que, aunque hayan sido sobrevaloradas, no queremos descartar por completo. Se me ocurre la creatividad individual (la inteligencia colectiva no sirve para el dise&ntilde;o gr&aacute;fico) o el carisma personal (hay que contar con perfiles con capacidades comunicativas para poder hacer llegar nuestras ideas y rebatir las de nuestros adversarios). Y hablando de adversarios, &eacute;stos no nos faltan, desde otros partidos pol&iacute;ticos hasta los grandes poderes econ&oacute;micos. Y aqu&iacute; s&iacute; que se nos exige ser fuertes y valientes. Reivindiqu&eacute;moslo en positivo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, feminizar la pol&iacute;tica, o despatriarcalizarla, es un proceso lleno de tensiones y sin reglas claras todav&iacute;a. Y ser&aacute; a trav&eacute;s del intercambio de experiencias concretas, y sin miedo de compartir los l&iacute;mites y contradicciones, que podremos avanzar juntas por el camino.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Kate Shea Baird]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/feminizacion-politica-tiros-certeros-piedras_129_1835243.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 18 Nov 2018 21:22:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La feminización de la política: Tiros certeros y piedras sobre el tejado]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De las pequeñas victorias a las alternativas globales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/pequenas-victorias-alternativas-globales_132_3305203.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/28f421dd-5cc9-4f80-a5df-fee0731a46ae_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De las pequeñas victorias a las alternativas globales"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En un mundo atrapado entre la crisis neoliberal y el autoritarismo, un movimiento municipalista revigorizado está demostrando ser una herramienta poderosa para construir alternativas emancipatorias desde abajo</p></div><p class="article-text">
        Entre el 9 y el 11 de junio, alcaldes, concejales y activistas de m&aacute;s de 40 pa&iacute;ses se dieron cita en Barcelona para el encuentro municipalista internacional &ldquo;Ciudades Sin Miedo&rdquo; (<em>Fearless Cities</em>). El evento reuni&oacute;, por primera vez, a una red de plataformas municipalistas que se ha estado expandiendo por todo el mundo, con un perfil relativamente bajo, durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        El movimiento municipalista est&aacute; compuesto por un ecosistema de organizaciones que trabajan a escala local tanto en plano electoral como m&aacute;s all&aacute; de &eacute;l. Se trata de un movimiento definido tanto por sus objetivos como por su forma de hacer pol&iacute;tica, y su insistencia en la necesidad de hacer las cosas de otra forma le otorga una potencia &uacute;nica en el contexto actual.
    </p><p class="article-text">
        El municipalismo trabaja en la escala local. En una &eacute;poca caracterizada por discursos xen&oacute;fobos que excluyen a la gente en funci&oacute;n de criterios nacionales o &eacute;tnicos, el municipalismo construye formas de identidad colectiva y de ciudadan&iacute;a alternativas basadas en la residencia y la participaci&oacute;n. El municipalismo es pragm&aacute;tico y se basa en objetivos espec&iacute;ficos: en un sistema neoliberal que nos dice que &ldquo;no hay alternativa&rdquo;, el municipalismo demuestra que las cosas se pueden hacer de otra manera mediante victorias peque&ntilde;as pero concretas, como remunicipalizar servicios p&uacute;blicos o proporcionar esquemas de identificaci&oacute;n para inmigrantes indocumentados. El municipalismo nos permite reclamar la autonom&iacute;a individual y colectiva, en respuesta a las demandas ciudadanas de una democracia real, el municipalismo abre formas de participaci&oacute;n que van m&aacute;s all&aacute; de votar cada tantos a&ntilde;os.
    </p><h3 class="article-text">El mapa municipalista global hoy</h3><p class="article-text">
        El movimiento municipalista ha logrado avances significativos en ciertas partes del mundo. Tal vez la experiencia contempor&aacute;nea m&aacute;s profunda del municipalismo se encuentre en los movimientos kurdos de Medio Oriente. Contra el m&aacute;s hostil contexto de conflicto y represi&oacute;n, los kurdos est&aacute;n construyendo modelos asamblearios feministas de democracia sin Estado. El ejemplo m&aacute;s notable es la regi&oacute;n autogobernada de <em>Rojava</em> en el norte de Siria.
    </p><p class="article-text">
        El municipalismo tambi&eacute;n florece en el sur de Europa. En Espa&ntilde;a, los gobiernos de las principales ciudades, incluidas Barcelona y Madrid, est&aacute;n conformados por plataformas ciudadanas. Estas siguieron los pasos de los municipalistas de las &ldquo;Candidaturas de Unidad Popular&rdquo; (CUP), que lograron una representaci&oacute;n significativa en las elecciones catalanas locales de 2007 a 2011.
    </p><p class="article-text">
        Las &lsquo;ciudades del cambio&rsquo; del Estado espa&ntilde;ol est&aacute;n revirtiendo medidas de austeridad, remunicipalizando servicios b&aacute;sicos e integrando una perspectiva expl&iacute;citamente feminista en las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. Al actuar como red, estos municipios tambi&eacute;n juegan un rol significativo en el cuestionamiento de las pol&iacute;ticas del gobierno central en materias como migraci&oacute;n y vivienda. En Italia, <em>Cambiamo Messina dal Basso</em> ha sido un ejemplo temprano de lo que se conoce como &ldquo;neomunicipalismo&rdquo; y accedi&oacute; a la alcald&iacute;a de esa ciudad siciliana en 2013. En N&aacute;poles, una coalici&oacute;n municipalista ha desarrollado formas innovadoras de democratizar los comunes urbanos y se opuso a los planes de desarrollo urbano del gobierno central bajo el liderazgo del alcalde Luigi Demagistris. Distintas plataformas ciudadanas han obtenido bancas en Bolonia y Pisa, mientras que en otras ciudades como Padua o Verona hay plataformas que se presentar&aacute;n a las elecciones locales del 11 de junio.
    </p><p class="article-text">
        En otros lugares, el municipalismo se est&aacute; explorando como estrategia para el futuro en respuesta a los fracasos y los l&iacute;mites de las pol&iacute;ticas nacionales. En Francia, por ejemplo, los activistas del movimiento <em>Nuit Debout</em> que ocuparon las plazas en 2016 est&aacute;n pensando en replicar el camino municipalista tomado por los indignados, su contraparte espa&ntilde;ola, en las elecciones locales de 2020. La alianza ciudadana-verde-izquierdista RCGE que gobierna Grenoble con el alcalde Eric Piolle y <em>Autrement pour Saillans</em> en la peque&ntilde;a ciudad de Saillans pueden servir como potenciales fuentes de inspiraci&oacute;n m&aacute;s cercanas. Luego de una elecci&oacute;n presidencial en la que las opciones eran un candidato neoliberal y otro de extrema derecha, ha llegado la hora de que Francia demuestre que existen alternativas a nivel local.
    </p><p class="article-text">
        Del mismo modo, en los EEUU, el triunfo de Trump provoc&oacute; entre quienes apoyaron a Bernie Sanders una serie de reflexiones relacionadas con el potencial de los pueblos y ciudades como espacios de resistencia y transformaci&oacute;n. El mismo Sanders ha dicho que el pr&oacute;ximo paso del movimiento debe ser organizarse localmente y presentar candidatos en elecciones municipales. El <em>Working Families Party</em>, que ha apoyado a Sanders en 2016, est&aacute; trabajando activamente para utilizar la energ&iacute;a de su movimiento en las primarias locales y estatales. En los EEUU y en Francia existen casos aislados de plataformas municipalistas (<em>Richmond for All </em>en California y la <em>People&rsquo;s Assembly</em> en Jackson, Mississippi) que podr&iacute;an servir de modelos para un movimiento m&aacute;s amplio.
    </p><p class="article-text">
        En Hong Kong, el consejo municipal se ha convertido en un sitio clave del conflicto entre el movimiento a favor de la democracia y el gobierno chino: los concejales electos de los partidos <em>Demosisto</em> y <em>Youngspiration</em> deben enfrentarse con la represi&oacute;n y la persecuci&oacute;n estatal por su rol en las protestas a favor de la democracia dentro y fuera del recinto del concejo.
    </p><p class="article-text">
        En Polonia, otro pa&iacute;s gobernado por la derecha autoritaria, un movimiento municipalista se ha estado gestando desde hace unos a&ntilde;os. En 2011 se fund&oacute; el Congreso de Movimientos Urbanos, que logr&oacute; reunir a diversas organizaciones que trabajan a nivel local. Varias plataformas ciudadanas del Congreso se presentaron a elecciones locales en 2014, obteniendo bancas en seis concejos municipales y en consejos de distrito de Varsovia y ganando adem&aacute;s la alcald&iacute;a de Gorzow Wielkopolski. Las elecciones municipales de 2019 encontrar&aacute;n a este movimiento realizando m&aacute;s avances en alianzas con secciones del partido nacional Razem.
    </p><p class="article-text">
        En Latinoam&eacute;rica, los movimientos municipalistas tambi&eacute;n generan destellos de esperanza sobre un fondo de estancamiento nacional o de crisis. En 2016, &Aacute;urea Carolina de Freitas de la plataforma ciudadana<em> Cidade que Queremos</em> fue la candidata m&aacute;s votada para el concejo municipal de Belo Horizonte, en Brasil, mientras que Jorge Sharp, un exmilitante estudiantil apoyado por una plataforma ciudadana, gan&oacute; la alcald&iacute;a de la segunda ciudad de Chile, Valpara&iacute;so. En Rosario, Argentina, <em>Ciudad Futura</em> se ha pasado los &uacute;ltimos diez a&ntilde;os creando instituciones no estatales por fuera del concejo municipal y poco m&aacute;s de un a&ntilde;o utilizando a sus tres concejales para empujar el cambio desde su interior.
    </p><h3 class="article-text">&iquest;Un nuevo espacio pol&iacute;tico?</h3><p class="article-text">
        Hasta el momento, las conexiones internacionales entre estos movimientos han estado limitadas mayormente a intercambios bilaterales vinculados a la organizaci&oacute;n de estrategias o debates pol&iacute;ticos, pero la posibilidad de articular un espacio pol&iacute;tico nuevo entre experiencias tan diversas resulta tentadora. La respuesta a la invitaci&oacute;n de Barcelona en Com&uacute; al encuentro Ciudades sin miedo (con m&aacute;s de 600 participantes de m&aacute;s de 180 ciudades registrados) parece indicar que la conciencia latente de una identidad municipalista com&uacute;n y el anhelo de profundizar la colaboraci&oacute;n global ya est&aacute;n presentes.
    </p><p class="article-text">
        Esto &uacute;ltimo es importante porque la consolidaci&oacute;n y la expansi&oacute;n del municipalismo a nivel global podr&iacute;an determinar la capacidad de una plataforma individual para cumplir con sus objetivos en el largo plazo. A fin de cuentas, una de las m&aacute;s grandes limitaciones con las que lidia el municipalismo es su incapacidad para responder ante poderes e intereses que atraviesan fronteras: la especulaci&oacute;n trasnacional sobre los mercados de tierras y viviendas urbanas, la amenaza que suponen las multinacionales para las econom&iacute;as locales y la sostenibilidad ambiental y los desplazamientos y las migraciones forzosas. &Uacute;nicamente una respuesta fuerte e interconectada podr&aacute; contrarrestar al poder corporativo y a los gobiernos centralizados en estas &aacute;reas.
    </p><p class="article-text">
        Definir un plan para el internacionalismo del siglo XXI ser&aacute; una tarea para los mismos movimientos municipalistas. Un internacionalismo que supere las estructuras burocr&aacute;ticas formales y que saque provecho de las l&iacute;neas de trabajo que constituyen la definici&oacute;n misma de municipalismo: un movimiento concreto y basado en objetivos, feminista y colaborativo, radical, pero pragm&aacute;tico. S&oacute;lo de esta forma, mediante infinitos actos de valent&iacute;a, y a trav&eacute;s de la fe en los efectos acumulativos de miles de peque&ntilde;as victorias podremos construir una alternativa global para un mundo en crisis.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Kate Shea Baird]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/pequenas-victorias-alternativas-globales_132_3305203.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 29 Jun 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De las pequeñas victorias a las alternativas globales]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Municipalismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sin miedo a feminizar la política: ¿por qué necesitamos el municipalismo?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/miedo-feminizar-politica-necesitamos-municipalismo_129_3368092.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/50e55310-7f3e-4d4a-9427-84d39f0042ff_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sin miedo a feminizar la política: ¿por qué necesitamos el municipalismo?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La feminización de la política tiene como objetivo romper con las lógicas masculinas que tienden a premiar estilos que no están tan extendidos o no son tan populares entre las mujeres, como la competición, la generalización y la jerarquía</p></div><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, el municipalismo ha ido cobrando cada vez m&aacute;s legitimidad como estrategia para desafiar el sistema econ&oacute;mico y pol&iacute;tico actual y dar respuestas a la gente que reclama una democracia real. Las plataformas ciudadanas que ganaron las elecciones locales del 2015 en el Estado espa&ntilde;ol en particular, pero tambi&eacute;n experiencias como Ciudad Futura en Argentina, los <em>Indy Towns</em> en el Reino Unido, o el confederalismo democr&aacute;tico en Kurdist&aacute;n, con todos sus desaciertos y l&iacute;mites, han mostrado al mundo el potencial transformador del &aacute;mbito local frente a otros tipos de apuestas pol&iacute;ticas. El encuentro internacional municipalista &lsquo;Ciudades sin miedo&rsquo; en Barcelona el 9 al 11 de junio ser&aacute; prueba de c&oacute;mo est&aacute; creciendo este movimiento global.
    </p><p class="article-text">
        Desde nuestro punto de vista, el municipalismo se define por varios elementos relacionados entre s&iacute;. En primer lugar, la construcci&oacute;n de una plataforma pol&iacute;tica singular que refleje las diversas sensibilidades del tejido pol&iacute;tico local y que responda a los temas y circunstancias locales. Segundo, la elaboraci&oacute;n abierta y participativa de propuestas program&aacute;ticas &ldquo;desde abajo&rdquo;, contando con la inteligencia colectiva de la poblaci&oacute;n. Tercero, una estructura organizativa relativamente horizontal (por ejemplo, basada en asambleas de barrio) que oriente las acciones de los/as representantes electos. Cuarto, el impulso de la tensi&oacute;n creativa entre el &lsquo;dentro y fuera&rsquo; de las instituciones locales.
    </p><p class="article-text">
        El municipalismo entiende que la capacidad de acci&oacute;n institucional depende de una sociedad organizada fuerte en la calle, que empuje desde la ciudadan&iacute;a y los movimientos sociales. Por eso, defiende tanto la &lsquo;presi&oacute;n desde fuera&rsquo;, como la apertura de mecanismos de decisi&oacute;n realmente democr&aacute;ticos en las instituciones locales. Y por &uacute;ltimo, la exigencia de que los gobiernos locales no sean simplemente el &uacute;ltimo escal&oacute;n inferior de la administraci&oacute;n estatal, sino espacios de autogobierno. As&iacute; entendido, el municipalismo se practica no solamente en las ciudades grandes, sino tambi&eacute;n en unidades m&aacute;s peque&ntilde;as, que pueden ser tanto distritos o barrios, como municipios m&aacute;s peque&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Defendemos el municipalismo como estrategia por diversas razones. Por su capacidad de mostrar que hay alternativas al <em>statu quo</em> a trav&eacute;s de peque&ntilde;as victorias. Porque muchas de las cosas que no nos gustan del sistema neoliberal actual se encarnan a nivel local, en particular en las ciudades (como por ejemplo en la especulaci&oacute;n con la vivienda, la contaminaci&oacute;n, la privatizaci&oacute;n de los bienes comunes o la corrupci&oacute;n pol&iacute;tica). Y por la capacidad de los espacios de proximidad para dar pie a una democracia participativa que va m&aacute;s all&aacute; de votar una vez cada cuatro a&ntilde;os. Aqu&iacute;, sin embargo, proponemos un argumento a favor del municipalismo que es diferente y complementario: que tiene un potencial feminizador del que carece la acci&oacute;n pol&iacute;tica en niveles superiores, como el estatal o transnacional.
    </p><h3 class="article-text">El potencial transformador de las maneras de hacer</h3><p class="article-text">
        Dijimos en un&nbsp;<a href="http://www.eldiario.es/tribunaabierta/feminizacion-politica-populismo-izquierdas_6_597100285.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">art&iacute;culo anterior</a> que entendemos por feminizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica, no solamente la presencia de m&aacute;s mujeres en espacios de decisi&oacute;n y la puesta en marcha de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que hagan avanzar la igualdad de g&eacute;nero, sino tambi&eacute;n cambiar las formas de hacer pol&iacute;tica. La feminizaci&oacute;n en este tercer sentido tiene como objetivo romper con las l&oacute;gicas masculinas que tienden a premiar estilos que no est&aacute;n tan extendidos o no son tan populares entre las mujeres, como la competici&oacute;n, la generalizaci&oacute;n, la urgencia, la jerarqu&iacute;a, la homogeneidad, etc. Por el contrario, se busca poner de relieve la importancia de lo peque&ntilde;o, lo relacional, la igualdad, lo com&uacute;n, la cooperaci&oacute;n, la diversidad, rompiendo con la divisi&oacute;n artificial entre lo privado y lo p&uacute;blico. Es de esta manera que se cambian las din&aacute;micas subyacentes al sistema y donde se desarrollan las alternativas emancipadoras.
    </p><p class="article-text">
        Las razones por las que defendemos este enfoque acerca de la feminizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica no se basan en una lectura esencialista de los roles de g&eacute;nero, puesto que estos son, a su vez, producto del patriarcado. Creemos que introducir valores y pr&aacute;cticas &lsquo;femeninas&rsquo; o antipatriarcales es necesario en parte porque el predominio de los estilos &lsquo;masculinos&rsquo; lo que hace es desplazar en la pr&aacute;ctica a las mujeres del centro de la arena pol&iacute;tica por no estar ellas socializadas para usarlos. En este sentido, cambiar las formas de la pol&iacute;tica implica atacar la ra&iacute;z de patriarcado: enfocar directamente en las pr&aacute;cticas donde se reproducen los roles de g&eacute;nero. Es m&aacute;s, dado que nuestro objetivo es profundizar nuestra democracia y empoderar a las personas, promover las maneras de hacer &lsquo;femeninas&rsquo; &ndash;colaborativas, dialogantes, horizontales&ndash; servir&aacute;n para incluir a otros tipos de grupos desaventajados.
    </p><p class="article-text">
        Si pensamos en los movimientos municipalistas contempor&aacute;neos que m&aacute;s admiramos, observamos que les es natural una manera particular y &lsquo;femenina&rsquo; de abordar la acci&oacute;n pol&iacute;tica. &Eacute;sta consiste en una voluntad de transformaci&oacute;n radical y a la vez una orientaci&oacute;n hacia la acci&oacute;n concreta. En este sentido, el municipalismo huye tanto de la lucha sin escr&uacute;pulos por el poder como del purismo paralizante, dos fen&oacute;menos masculinos muy vistos en la izquierda tradicional.
    </p><p class="article-text">
        La din&aacute;mica que impregna las maneras de hacer y organizarse del municipalismo, por tanto, es la de aprender sobre la marcha, haciendo camino, aunque sin perder el rumbo. Es una din&aacute;mica estrechamente vinculada a la naturaleza de muchas problem&aacute;ticas locales, como pueden ser el acceso a la vivienda, el agua o la luz, el transporte, o la gesti&oacute;n de residuos, los cuales exigen respuestas inmediatas y complejas en lugar de debates te&oacute;ricos como los que caracterizan a las izquierdas tradicionales.
    </p><h3 class="article-text">Diversidad y confluencia: el proceso de construcci&oacute;n femenino</h3><p class="article-text">
        Uno de los l&iacute;mites de los proyectos pol&iacute;ticos estatales es su fobia a la diversidad de opiniones a la interna, su tendencia de querer &lsquo;bajar l&iacute;nea&rsquo;, imponiendo un discurso &uacute;nico, controlado desde un comit&eacute; central. Esta din&aacute;mica masculina, fruto de una necesidad de presentar una propuesta coherente y evitar caer en contradicciones, no llega a satisfacer ni aprovechar la diversidad social y pol&iacute;tica de ning&uacute;n territorio extenso. A la larga, el centralismo y la b&uacute;squeda de la homogeneidad ven limitada su capacidad de sumar apoyos porque no existe una &uacute;nica propuesta pol&iacute;tica que sea &oacute;ptima para un pa&iacute;s o Estado entero. De all&iacute; la frecuente &lsquo;fragmentaci&oacute;n&rsquo; de las izquierdas a nivel estatal.
    </p><p class="article-text">
        En cambio, el municipalismo hace de la diversidad un activo: permite la articulaci&oacute;n diferenciada de propuestas pol&iacute;ticas afines seg&uacute;n el contexto local. Por ejemplo, la composici&oacute;n de cada plataforma municipalista en el Estado espa&ntilde;ol es distinta y hasta tienen nombres variados. La capacidad de gestionar la pluralidad pol&iacute;tica y sumar a nivel local, donde la gente se conoce y tiene objetivos comunes, es mucho m&aacute;s grande, aunque siga siendo dif&iacute;cil. La articulaci&oacute;n a trav&eacute;s de confluencias y no coaliciones de partidos &nbsp;incorpora la diversidad con naturalidad y permite la convivencia de una pluralidad de visiones y trayectorias. Cada plataforma municipalista del Estado tambi&eacute;n tiene sus propias prioridades pol&iacute;ticas, como por ejemplo la de defender el derecho a la vivienda frente el lobby de la industria tur&iacute;stica en Barcelona.
    </p><h3 class="article-text">Horizontalidad y liderazgos: la organizaci&oacute;n femenina</h3><p class="article-text">
        Por mucho que una organizaci&oacute;n pol&iacute;tica regional o estatal tenga la voluntad de dar poder de decisi&oacute;n a sus bases, lo tiene mucho m&aacute;s dif&iacute;cil que cualquier plataforma municipalista. La proximidad de la escala peque&ntilde;a permite que las asambleas o grupos de un movimiento municipalista puedan tener incidencia directa en las decisiones de la organizaci&oacute;n y sus representantes electos.
    </p><p class="article-text">
        Lo hemos visto en Barcelona en Com&uacute;, una plataforma que cuenta con m&aacute;s de 1.700 activistas que se organizan en asambleas de barrio y tem&aacute;ticas o comisiones que trabajan de manera bastante aut&oacute;noma. Aqu&iacute; la transmisi&oacute;n de informaci&oacute;n abajo-arriba y arriba-abajo sigue siendo un gran desaf&iacute;o, pero mejorar el di&aacute;logo entre las 1.700 activistas, los &oacute;rganos de coordinaci&oacute;n de la plataforma y las cien personas dentro de la instituci&oacute;n parece un reto alcanzable. Dicho de otra manera, si a esta escala no se puede conseguir poner en marcha mecanismos de decisi&oacute;n que empoderen a las bases en un contexto donde a su vez es posible interactuar cara a cara, no se podr&aacute; hacer en ninguna m&aacute;s grande.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n podemos observar que los movimientos municipalistas son pioneros en el cuestionamiento de los liderazgos unipersonales. Los referentes en este sentido son los movimientos kurdos, que tienen cargos de liderazgo compartidos hasta en las alcald&iacute;as, evitando as&iacute; que los poderes ejecutivos se concentren en manos de hombres. Aunque en el Estado espa&ntilde;ol este mecanismo no ha llegado a las instituciones (&iexcl;a&uacute;n!), a nivel de la organizaci&oacute;n Barcelona en Com&uacute;, por ejemplo, se ha acabado con la figura del presidente o el secretario general que siguen vigentes en los partidos estatales y se construido una direcci&oacute;n ejecutiva de 8 personas y una coordinadora general de 40 (con una representaci&oacute;n m&iacute;nima de un 50% de mujeres).
    </p><h3 class="article-text">El &lsquo;nosotros&rsquo; local y el bien com&uacute;n: el discurso femenino</h3><p class="article-text">
        Todo proyecto pol&iacute;tico necesita apelar a un &lsquo;nosotros&rsquo; para que la gente se identifique con ello. Cuando el proyecto se presenta a nivel estatal, ya sea de derechas o de izquierdas, suele acabar usando &ldquo;la patria&rdquo; como recurso aglutinador, sea cual sea la noci&oacute;n de la misma que acabe adoptando. Esto es problem&aacute;tico porque compra el marco discursivo del Estado-naci&oacute;n, que tiene or&iacute;genes patriarcales, coloniales y capitalistas que deber&iacute;amos estar cuestionando y no reforzando. Las identidades que se basan en esta l&oacute;gica, en el peor de los casos llegan a ser machistas, xen&oacute;fobas y clasistas y en el mejor de los casos se vac&iacute;an tanto de contenidos que no llegan a representar realmente a nadie.
    </p><p class="article-text">
        A d&iacute;a de hoy, con el auge de la extrema derecha autoritaria alrededor del mundo, es m&aacute;s necesario que nunca buscar marcos alternativos que nos permitan articular un discurso potente e inclusivo y que rompa el juego del nacionalismo ofreciendo seguridades de otro tipo en tiempos de incertidumbre. El municipalismo nos ofrece esta posibilidad; casi todos los discursos municipalistas reconocen un &lsquo;nosotros&rsquo; local que se basa en la residencia y las preocupaciones comunes y no en la ciudadan&iacute;a legal ni en una identidad &eacute;tnica.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de huir de identidades patriarcales, los discursos municipalistas suelen ser menos agresivos y confrontativos que los de los partidos estatales. Por ejemplo, mientras a nivel estatal Podemos carga contra la casta y la trama, las plataformas municipalistas tienen un discurso que habla de promover el &lsquo;bien com&uacute;n&rsquo;. Asimismo, los discursos municipalistas tienden a evitar la abstracci&oacute;n te&oacute;rica en favor de enfocarse en objetivos concretos, apelando a la dimensi&oacute;n pr&aacute;ctica de los problemas. A modo de ejemplo, mientras nuevos partidos de izquierda nacionales hablan en t&eacute;rminos gramscianos de &lsquo;hegemon&iacute;a&rsquo;, las plataformas municipalistas prefieren tratar temas concretos como la calidad del aire, los usos del espacio p&uacute;blico o el precio del alquiler, poniendo el &eacute;nfasis en c&oacute;mo afectan la vida de las personas.
    </p><h3 class="article-text">M&aacute;s all&aacute; del municipalismo</h3><p class="article-text">
        Evidentemente, el municipalismo no es un fin en s&iacute; mismo, sino un medio para conseguir otros objetivos irrenunciables como los que hemos explorado aqu&iacute;: luchar por la justicia de g&eacute;nero, aprovechar la pluralidad y la diversidad, impulsar estructuras democr&aacute;ticas y liderazgos compartidos o frenar a la extrema derecha. El municipalismo no tiene por qu&eacute; renunciar a trabajar en las escalas nacionales, estatales o transnacionales.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, un municipalismo comprometido deber&iacute;a plantearse necesariamente este tipo de responsabilidad, como ya lo est&aacute;n haciendo las plataformas que se unen para defender la acogida de refugiados, las remunicipalizaciones, o la lucha contra la contaminaci&oacute;n ambiental frente al gobierno central. Este tipo de colaboraci&oacute;n en red es una buena manera de empezar, ya que permite la articulaci&oacute;n desde el nivel local, incorporando las nuevas maneras de hacer.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, los proyectos pol&iacute;ticos a nivel estatal o europeo se tendr&iacute;an que construir sobre bases s&oacute;lidas y arraigadas en los territorios. Es all&iacute;, y s&oacute;lo all&iacute;, donde se pueden feminizar las pr&aacute;cticas a partir de lo micro, lo personal, lo local. La historia muestra que sin esta dimensi&oacute;n ninguna victoria de la izquierda en estos niveles superiores al local ha logrado feminizar la pol&iacute;tica, que sigue estando dominada por hombres que imponen sus maneras de hacer. Por ello creemos que el municipalismo debe ser el fundamento de cualquier estrategia multinivel y no al rev&eacute;s. Quien intente empezar a construir la casa por el tejado acabar&aacute; sin casa, sin barrio, sin personas. Y sin personas no hay revoluci&oacute;n posible.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Roth, Kate Shea Baird]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/miedo-feminizar-politica-necesitamos-municipalismo_129_3368092.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 30 May 2017 19:06:21 +0000]]></pubDate>
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