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    <title><![CDATA[elDiario.es - Laura Roth]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/laura_roth/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Laura Roth]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Propuestas para sacarnos de encima la política machirula]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/propuestas-sacarnos-encima-politica-machirula_129_2724263.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a36f1d98-8a21-4275-89ce-0e3bc092529e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Numerosas mujeres portan pancartas y banderas con proclamas feministas durante la manifestación convocada por el Sindicato de Estudiantes y su plataforma feminista (Libres y Combativas) para secundar la huelga del 8M, en la Puerta del Sol de Madrid."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si algo resulta evidente es que no hemos llegado aún al punto en que las mujeres puedan tener un rol realmente central en la política en estos niveles porque sigue habiendo un techo de cristal bien gordo</p><p class="subtitle">Resulta imprescindible tejer relaciones que nos empoderen a todas y así hacer que la política se base en formas diferentes de las que utiliza el sistema patriarcal</p><p class="subtitle">Históricamente, siempre que ha habido un conflicto de valores, han perdido los valores feministas, que se han visto minimizados o excusados</p></div><p class="article-text">
        La imagen del debate electoral de las elecciones generales de hace unas semanas hablaba por s&iacute; sola: cuatro t&iacute;os explicando por qu&eacute; ellos eran la mejor opci&oacute;n a la hora de gobernar el Estado espa&ntilde;ol. Si algo resulta evidente es que no hemos llegado a&uacute;n al punto en que las mujeres puedan tener un rol realmente central en la pol&iacute;tica en estos niveles porque sigue habiendo un techo de cristal bien gordo. Y esto es as&iacute; a pesar de que hay muchas personas que se preguntan si, por ejemplo, Arrimadas, Montero, D&iacute;az o S&aacute;enz de Santamar&iacute;a no habr&iacute;an sido mejores candidatas. La cuesti&oacute;n es que ellas no estaban en ese debate.
    </p><p class="article-text">
        Pero la feminizaci&oacute;n o &ldquo;feministizaci&oacute;n&rdquo; de la pol&iacute;tica no va de techos de cristal, sino mucho m&aacute;s all&aacute;. Va de cambiar las formas de hacer pol&iacute;tica para construir poder de otra manera y no simplemente llegando algunas mujeres a posiciones de visibilidad o &eacute;xito de forma individual. Como le dec&iacute;a Irantzu Varela a este ideal de mujer feminista liberal promulgado, por ejemplo, por Ciudadanos, &ldquo;<a href="https://www.youtube.com/watch?v=J2CSu8U7sYI" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">si nos alegramos por ti, cari!</a>&rdquo;. Pero agregaba con raz&oacute;n que el empoderamiento es necesariamente un proceso colectivo porque estas mujeres &ldquo;exitosas&rdquo; lo son gracias a sus privilegios. Como reclama Nancy Fraser, necesitamos un feminismo del 99%. Es por eso que resulta imprescindible tejer relaciones que nos empoderen a todas y as&iacute; hacer que la pol&iacute;tica se base en formas diferentes de las que utiliza el sistema patriarcal, donde quien tiene poder es quien puede imponerse sobre el resto. Si eso no pasa, si la red que se teje no es gruesa y transversal, las que de un modo u otro llegan al &ldquo;&eacute;xito&rdquo; se encuentran con una din&aacute;mica patriarcal que las fagocita, como una fuerte marea contra la que pueden luchar un tiempo, pero que al final las arrastra.
    </p><p class="article-text">
        Las preguntas que surgen  inmediatamente son: &iquest;c&oacute;mo construir una pol&iacute;tica y unas formas pol&iacute;ticas basadas en las relaciones y en el empoderamiento colectivo y no en la imposici&oacute;n y la competici&oacute;n? &iquest;C&oacute;mo sostenerlas desde el realismo y pragmatismo, sin parecer ilusas? &iquest;C&oacute;mo mantener estas pr&aacute;cticas ante una inercia tan fuerte impuesta por toda una historia de pol&iacute;tica patriarcal? Probablemente haya diversas respuestas posibles y diversas piezas a encajar para que este proyecto sea posible. Sin embargo, una cosa resulta clara: si en alg&uacute;n lugar resulta a&uacute;n m&aacute;s complejo hacerlo es en la pol&iacute;tica estatal. Porque no ha ido por este camino nunca que se ha feminizado la pol&iacute;tica, ni puede hacerse, por falta de proximidad. Los partidos pol&iacute;ticos, como las instituciones estatales, funcionan de manera burocr&aacute;tica y jer&aacute;rquica. Y manda quien tiene el cargo de m&aacute;s arriba. No es posible que a altos niveles el poder se base en relaciones cuando &eacute;stas solamente se pueden construir a trav&eacute;s de la interacci&oacute;n cercana.
    </p><p class="article-text">
        En 2015 nuevas plataformas ciudadanas municipalistas irrumpieron en la escena pol&iacute;tica local en muchas ciudades a lo largo y ancho del Estado proponiendo, justamente, construir poder de otra manera, desde abajo, de forma democr&aacute;tica y feminista. En un par de semanas vuelve a haber elecciones municipales y la pregunta vuelve a surgir &iquest;Es posible que la pol&iacute;tica local sea un espacio donde hacer bajo formas diferentes? &iquest;Es posible construir poder de forma colectiva, basado en la pr&aacute;ctica de la relaci&oacute;n y reconocimiento  y no en las maneras patriarcales tradicionales?
    </p><p class="article-text">
        Hacer un balance de lo que se ha hecho desde el municipalismo de las ciudades del cambio en estos cuatro a&ntilde;os no es tarea f&aacute;cil. Saber si se ha avanzado en este sentido es una de las preguntas que el feminismo se plantea hoy en d&iacute;a. Las cr&iacute;ticas son m&uacute;ltiples y fundadas en muchas ocasiones. En la gran mayor&iacute;a de los casos las personas que forman parte de las organizaciones pol&iacute;ticas municipalistas y aquellas que han entrado a los ayuntamientos han tenido que aprender haciendo, puesto que no ten&iacute;an ninguna experiencia previa en la pol&iacute;tica institucional. Y han cometido errores, como era esperable. Pero igual es esta la raz&oacute;n por la cual tambi&eacute;n los aciertos han sido innumerables y pol&iacute;ticas que antes parec&iacute;an impensables, o muy dif&iacute;ciles de implementar, se han hecho realidad. As&iacute; lo muestra el mapa <a href="http://ciudadesdelcambio.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ciudadesdelcambio.org</a> y tambi&eacute;n lo relata el libro <em>Ciudades democr&aacute;ticas. La revuelta municipalista en el ciclo post-15M</em> (Icaria Editorial).
    </p><p class="article-text">
        Una de las dimensiones m&aacute;s interesantes de este proceso de cambio municipalista ha sido, precisamente, el de la feminizaci&oacute;n o feministizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica:<strong> hacer que la pol&iacute;tica se vuelva m&aacute;s feminista</strong>. O intentarlo al menos. Por ejemplo, cuando las nuevas organizaciones municipalistas deciden tener coordinadoras colectivas en lugar de una sola persona ocupando la secretar&iacute;a general, lo hacen con este objetivo en mente. O cuando construyen sus programas de manera abierta, o  se financian a trav&eacute;s de aportaciones de la ciudadan&iacute;a (y no de bancos). As&iacute;, est&aacute;n abri&eacute;ndose a las personas normales y corrientes, para que sean &eacute;stas quienes las sostengan.
    </p><p class="article-text">
        Pero la feminizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica va todav&iacute;a m&aacute;s all&aacute;, cuando en lugar de tener un relato que busque confrontar y excluir, hablan del bien com&uacute;n, del 99%, construyendo poder de forma feminista. Contribuyen a crear un imaginario donde no hay un enemigo a derrotar (la forma masculina de entender el poder), se alejan de la &ldquo;cultura del zasca&rdquo;, sit&uacute;an las vidas y los cuidados en el centro, y se&ntilde;alan una realidad alternativa a construir juntas. Lo mismo sucede cuando reconocen y valoran los liderazgos femeninos, como el de Ada Colau. O ponen en valor a l&iacute;deres hombres, como Xulio Ferreiro, que no se muestran como machos infalibles, sino como personas que pueden equivocarse y dependen de otras para actuar.
    </p><p class="article-text">
        A la interna, las organizaciones municipalistas tambi&eacute;n han hecho un enorme esfuerzo por cambiar din&aacute;micas y formas de hacer. Un ejemplo muy interesante es el del dec&aacute;logo de pr&aacute;cticas feministas para las asambleas, de Marea Atl&aacute;ntica, que incluye cosas como las siguientes: no seas el primero en hablar, cuando intervengas refuerza la intervenci&oacute;n principal, nunca intentes explicar lo que una compa&ntilde;era ha querido decir, modera el tono de tu voz, etc. La diagnosis de g&eacute;nero interna que hizo Barcelona en Com&uacute; tambi&eacute;n refleja este proyecto. En ella se analizaron cr&iacute;ticamente las pr&aacute;cticas de participaci&oacute;n, la distribuci&oacute;n de roles, las formas de liderazgo, o la dif&iacute;cil sostenibilidad del activismo,  entre otros temas. Y se ha hecho un plan de acci&oacute;n con propuestas concretas para mejorar en todas estas dimensiones.
    </p><p class="article-text">
        Como explicamos en el cap&iacute;tulo sobre feminizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica del libro <em>Ciudades democr&aacute;ticas</em>, el desaf&iacute;o principal para las organizaciones municipalistas, como para tantos otros espacios que intentan feminizar la pol&iacute;tica y la sociedad, sigue siendo el de priorizar el feminismo cuando &eacute;ste entra en conflicto con otros valores como por ejemplo la eficiencia o el &eacute;xito electoral. Hist&oacute;ricamente, siempre que ha habido un conflicto de valores, han perdido los valores feministas, que se han visto minimizados o excusados. El riesgo de asumir una posici&oacute;n pretendidamente neutral frente a un conflicto de valores de este tipo hace que, en la pr&aacute;ctica, el feminismo siempre quede relegado.
    </p><p class="article-text">
        Es por esta raz&oacute;n que la tarea pendiente sigue siendo la de tomar medidas que aseguren que en caso de conflicto los valores y pr&aacute;cticas feministas no deban ceder, por la propia supervivencia y sostenibilidad de todas las personas que se han sumado a este asalto a las instituciones. M&aacute;s all&aacute; de la necesaria formaci&oacute;n continua, una buena manera de garantizar esto es creando estructuras, reglas y sanciones que cambien los incentivos y garanticen que siempre que sea posible se haga pol&iacute;tica de forma feminista. Y que cada organizaci&oacute;n pol&iacute;tica tome muy en serio este objetivo, poniendo para ello recursos humanos y econ&oacute;micos. Por supuesto, como paso previo ser&aacute; necesario quitar el poder de decisi&oacute;n de personas individuales, pas&aacute;ndolo a grupos, basando las decisiones en reglas preestablecidas y contar con la voluntad pol&iacute;tica necesaria para establecer estos procedimientos.
    </p><p class="article-text">
        Veremos en qu&eacute; medida el municipalismo logra en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os seguir avanzando en esta direcci&oacute;n. Por dif&iacute;cil que sea, si no comenzamos por aqu&iacute; a feminizar la pol&iacute;tica y a construir poder pol&iacute;tico colectivamente, es dif&iacute;cil que esto suceda a otros niveles. Y la pol&iacute;tica seguir&aacute; estando definida por t&iacute;os o mujeres privilegiadas que se sumar&aacute;n a la misma l&oacute;gica patriarcal.
    </p><p class="article-text">
        <em>El libro 'Ciudades democr&aacute;ticas. La revuelta municipalista en el ciclo post-15M', editado por Laura Roth, Arnau Monterde y Antonio Calleja-L&oacute;pez se puede encontrar online en http://ciudadesdemocraticas.tecnopolitica.net/, adem&aacute;s de en librer&iacute;as.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Roth, Laia Rosich Solé]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/propuestas-sacarnos-encima-politica-machirula_129_2724263.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 May 2019 21:08:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Propuestas para sacarnos de encima la política machirula]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Inés Arrimadas,Irene Montero,Ada Colau,Xulio Ferreiro,Feminismo,Elecciones 26M 2019]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sin miedo a feminizar la política: ¿por qué necesitamos el municipalismo?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/miedo-feminizar-politica-necesitamos-municipalismo_129_3368092.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/50e55310-7f3e-4d4a-9427-84d39f0042ff_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sin miedo a feminizar la política: ¿por qué necesitamos el municipalismo?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La feminización de la política tiene como objetivo romper con las lógicas masculinas que tienden a premiar estilos que no están tan extendidos o no son tan populares entre las mujeres, como la competición, la generalización y la jerarquía</p></div><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, el municipalismo ha ido cobrando cada vez m&aacute;s legitimidad como estrategia para desafiar el sistema econ&oacute;mico y pol&iacute;tico actual y dar respuestas a la gente que reclama una democracia real. Las plataformas ciudadanas que ganaron las elecciones locales del 2015 en el Estado espa&ntilde;ol en particular, pero tambi&eacute;n experiencias como Ciudad Futura en Argentina, los <em>Indy Towns</em> en el Reino Unido, o el confederalismo democr&aacute;tico en Kurdist&aacute;n, con todos sus desaciertos y l&iacute;mites, han mostrado al mundo el potencial transformador del &aacute;mbito local frente a otros tipos de apuestas pol&iacute;ticas. El encuentro internacional municipalista &lsquo;Ciudades sin miedo&rsquo; en Barcelona el 9 al 11 de junio ser&aacute; prueba de c&oacute;mo est&aacute; creciendo este movimiento global.
    </p><p class="article-text">
        Desde nuestro punto de vista, el municipalismo se define por varios elementos relacionados entre s&iacute;. En primer lugar, la construcci&oacute;n de una plataforma pol&iacute;tica singular que refleje las diversas sensibilidades del tejido pol&iacute;tico local y que responda a los temas y circunstancias locales. Segundo, la elaboraci&oacute;n abierta y participativa de propuestas program&aacute;ticas &ldquo;desde abajo&rdquo;, contando con la inteligencia colectiva de la poblaci&oacute;n. Tercero, una estructura organizativa relativamente horizontal (por ejemplo, basada en asambleas de barrio) que oriente las acciones de los/as representantes electos. Cuarto, el impulso de la tensi&oacute;n creativa entre el &lsquo;dentro y fuera&rsquo; de las instituciones locales.
    </p><p class="article-text">
        El municipalismo entiende que la capacidad de acci&oacute;n institucional depende de una sociedad organizada fuerte en la calle, que empuje desde la ciudadan&iacute;a y los movimientos sociales. Por eso, defiende tanto la &lsquo;presi&oacute;n desde fuera&rsquo;, como la apertura de mecanismos de decisi&oacute;n realmente democr&aacute;ticos en las instituciones locales. Y por &uacute;ltimo, la exigencia de que los gobiernos locales no sean simplemente el &uacute;ltimo escal&oacute;n inferior de la administraci&oacute;n estatal, sino espacios de autogobierno. As&iacute; entendido, el municipalismo se practica no solamente en las ciudades grandes, sino tambi&eacute;n en unidades m&aacute;s peque&ntilde;as, que pueden ser tanto distritos o barrios, como municipios m&aacute;s peque&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Defendemos el municipalismo como estrategia por diversas razones. Por su capacidad de mostrar que hay alternativas al <em>statu quo</em> a trav&eacute;s de peque&ntilde;as victorias. Porque muchas de las cosas que no nos gustan del sistema neoliberal actual se encarnan a nivel local, en particular en las ciudades (como por ejemplo en la especulaci&oacute;n con la vivienda, la contaminaci&oacute;n, la privatizaci&oacute;n de los bienes comunes o la corrupci&oacute;n pol&iacute;tica). Y por la capacidad de los espacios de proximidad para dar pie a una democracia participativa que va m&aacute;s all&aacute; de votar una vez cada cuatro a&ntilde;os. Aqu&iacute;, sin embargo, proponemos un argumento a favor del municipalismo que es diferente y complementario: que tiene un potencial feminizador del que carece la acci&oacute;n pol&iacute;tica en niveles superiores, como el estatal o transnacional.
    </p><h3 class="article-text">El potencial transformador de las maneras de hacer</h3><p class="article-text">
        Dijimos en un&nbsp;<a href="http://www.eldiario.es/tribunaabierta/feminizacion-politica-populismo-izquierdas_6_597100285.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">art&iacute;culo anterior</a> que entendemos por feminizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica, no solamente la presencia de m&aacute;s mujeres en espacios de decisi&oacute;n y la puesta en marcha de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que hagan avanzar la igualdad de g&eacute;nero, sino tambi&eacute;n cambiar las formas de hacer pol&iacute;tica. La feminizaci&oacute;n en este tercer sentido tiene como objetivo romper con las l&oacute;gicas masculinas que tienden a premiar estilos que no est&aacute;n tan extendidos o no son tan populares entre las mujeres, como la competici&oacute;n, la generalizaci&oacute;n, la urgencia, la jerarqu&iacute;a, la homogeneidad, etc. Por el contrario, se busca poner de relieve la importancia de lo peque&ntilde;o, lo relacional, la igualdad, lo com&uacute;n, la cooperaci&oacute;n, la diversidad, rompiendo con la divisi&oacute;n artificial entre lo privado y lo p&uacute;blico. Es de esta manera que se cambian las din&aacute;micas subyacentes al sistema y donde se desarrollan las alternativas emancipadoras.
    </p><p class="article-text">
        Las razones por las que defendemos este enfoque acerca de la feminizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica no se basan en una lectura esencialista de los roles de g&eacute;nero, puesto que estos son, a su vez, producto del patriarcado. Creemos que introducir valores y pr&aacute;cticas &lsquo;femeninas&rsquo; o antipatriarcales es necesario en parte porque el predominio de los estilos &lsquo;masculinos&rsquo; lo que hace es desplazar en la pr&aacute;ctica a las mujeres del centro de la arena pol&iacute;tica por no estar ellas socializadas para usarlos. En este sentido, cambiar las formas de la pol&iacute;tica implica atacar la ra&iacute;z de patriarcado: enfocar directamente en las pr&aacute;cticas donde se reproducen los roles de g&eacute;nero. Es m&aacute;s, dado que nuestro objetivo es profundizar nuestra democracia y empoderar a las personas, promover las maneras de hacer &lsquo;femeninas&rsquo; &ndash;colaborativas, dialogantes, horizontales&ndash; servir&aacute;n para incluir a otros tipos de grupos desaventajados.
    </p><p class="article-text">
        Si pensamos en los movimientos municipalistas contempor&aacute;neos que m&aacute;s admiramos, observamos que les es natural una manera particular y &lsquo;femenina&rsquo; de abordar la acci&oacute;n pol&iacute;tica. &Eacute;sta consiste en una voluntad de transformaci&oacute;n radical y a la vez una orientaci&oacute;n hacia la acci&oacute;n concreta. En este sentido, el municipalismo huye tanto de la lucha sin escr&uacute;pulos por el poder como del purismo paralizante, dos fen&oacute;menos masculinos muy vistos en la izquierda tradicional.
    </p><p class="article-text">
        La din&aacute;mica que impregna las maneras de hacer y organizarse del municipalismo, por tanto, es la de aprender sobre la marcha, haciendo camino, aunque sin perder el rumbo. Es una din&aacute;mica estrechamente vinculada a la naturaleza de muchas problem&aacute;ticas locales, como pueden ser el acceso a la vivienda, el agua o la luz, el transporte, o la gesti&oacute;n de residuos, los cuales exigen respuestas inmediatas y complejas en lugar de debates te&oacute;ricos como los que caracterizan a las izquierdas tradicionales.
    </p><h3 class="article-text">Diversidad y confluencia: el proceso de construcci&oacute;n femenino</h3><p class="article-text">
        Uno de los l&iacute;mites de los proyectos pol&iacute;ticos estatales es su fobia a la diversidad de opiniones a la interna, su tendencia de querer &lsquo;bajar l&iacute;nea&rsquo;, imponiendo un discurso &uacute;nico, controlado desde un comit&eacute; central. Esta din&aacute;mica masculina, fruto de una necesidad de presentar una propuesta coherente y evitar caer en contradicciones, no llega a satisfacer ni aprovechar la diversidad social y pol&iacute;tica de ning&uacute;n territorio extenso. A la larga, el centralismo y la b&uacute;squeda de la homogeneidad ven limitada su capacidad de sumar apoyos porque no existe una &uacute;nica propuesta pol&iacute;tica que sea &oacute;ptima para un pa&iacute;s o Estado entero. De all&iacute; la frecuente &lsquo;fragmentaci&oacute;n&rsquo; de las izquierdas a nivel estatal.
    </p><p class="article-text">
        En cambio, el municipalismo hace de la diversidad un activo: permite la articulaci&oacute;n diferenciada de propuestas pol&iacute;ticas afines seg&uacute;n el contexto local. Por ejemplo, la composici&oacute;n de cada plataforma municipalista en el Estado espa&ntilde;ol es distinta y hasta tienen nombres variados. La capacidad de gestionar la pluralidad pol&iacute;tica y sumar a nivel local, donde la gente se conoce y tiene objetivos comunes, es mucho m&aacute;s grande, aunque siga siendo dif&iacute;cil. La articulaci&oacute;n a trav&eacute;s de confluencias y no coaliciones de partidos &nbsp;incorpora la diversidad con naturalidad y permite la convivencia de una pluralidad de visiones y trayectorias. Cada plataforma municipalista del Estado tambi&eacute;n tiene sus propias prioridades pol&iacute;ticas, como por ejemplo la de defender el derecho a la vivienda frente el lobby de la industria tur&iacute;stica en Barcelona.
    </p><h3 class="article-text">Horizontalidad y liderazgos: la organizaci&oacute;n femenina</h3><p class="article-text">
        Por mucho que una organizaci&oacute;n pol&iacute;tica regional o estatal tenga la voluntad de dar poder de decisi&oacute;n a sus bases, lo tiene mucho m&aacute;s dif&iacute;cil que cualquier plataforma municipalista. La proximidad de la escala peque&ntilde;a permite que las asambleas o grupos de un movimiento municipalista puedan tener incidencia directa en las decisiones de la organizaci&oacute;n y sus representantes electos.
    </p><p class="article-text">
        Lo hemos visto en Barcelona en Com&uacute;, una plataforma que cuenta con m&aacute;s de 1.700 activistas que se organizan en asambleas de barrio y tem&aacute;ticas o comisiones que trabajan de manera bastante aut&oacute;noma. Aqu&iacute; la transmisi&oacute;n de informaci&oacute;n abajo-arriba y arriba-abajo sigue siendo un gran desaf&iacute;o, pero mejorar el di&aacute;logo entre las 1.700 activistas, los &oacute;rganos de coordinaci&oacute;n de la plataforma y las cien personas dentro de la instituci&oacute;n parece un reto alcanzable. Dicho de otra manera, si a esta escala no se puede conseguir poner en marcha mecanismos de decisi&oacute;n que empoderen a las bases en un contexto donde a su vez es posible interactuar cara a cara, no se podr&aacute; hacer en ninguna m&aacute;s grande.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n podemos observar que los movimientos municipalistas son pioneros en el cuestionamiento de los liderazgos unipersonales. Los referentes en este sentido son los movimientos kurdos, que tienen cargos de liderazgo compartidos hasta en las alcald&iacute;as, evitando as&iacute; que los poderes ejecutivos se concentren en manos de hombres. Aunque en el Estado espa&ntilde;ol este mecanismo no ha llegado a las instituciones (&iexcl;a&uacute;n!), a nivel de la organizaci&oacute;n Barcelona en Com&uacute;, por ejemplo, se ha acabado con la figura del presidente o el secretario general que siguen vigentes en los partidos estatales y se construido una direcci&oacute;n ejecutiva de 8 personas y una coordinadora general de 40 (con una representaci&oacute;n m&iacute;nima de un 50% de mujeres).
    </p><h3 class="article-text">El &lsquo;nosotros&rsquo; local y el bien com&uacute;n: el discurso femenino</h3><p class="article-text">
        Todo proyecto pol&iacute;tico necesita apelar a un &lsquo;nosotros&rsquo; para que la gente se identifique con ello. Cuando el proyecto se presenta a nivel estatal, ya sea de derechas o de izquierdas, suele acabar usando &ldquo;la patria&rdquo; como recurso aglutinador, sea cual sea la noci&oacute;n de la misma que acabe adoptando. Esto es problem&aacute;tico porque compra el marco discursivo del Estado-naci&oacute;n, que tiene or&iacute;genes patriarcales, coloniales y capitalistas que deber&iacute;amos estar cuestionando y no reforzando. Las identidades que se basan en esta l&oacute;gica, en el peor de los casos llegan a ser machistas, xen&oacute;fobas y clasistas y en el mejor de los casos se vac&iacute;an tanto de contenidos que no llegan a representar realmente a nadie.
    </p><p class="article-text">
        A d&iacute;a de hoy, con el auge de la extrema derecha autoritaria alrededor del mundo, es m&aacute;s necesario que nunca buscar marcos alternativos que nos permitan articular un discurso potente e inclusivo y que rompa el juego del nacionalismo ofreciendo seguridades de otro tipo en tiempos de incertidumbre. El municipalismo nos ofrece esta posibilidad; casi todos los discursos municipalistas reconocen un &lsquo;nosotros&rsquo; local que se basa en la residencia y las preocupaciones comunes y no en la ciudadan&iacute;a legal ni en una identidad &eacute;tnica.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de huir de identidades patriarcales, los discursos municipalistas suelen ser menos agresivos y confrontativos que los de los partidos estatales. Por ejemplo, mientras a nivel estatal Podemos carga contra la casta y la trama, las plataformas municipalistas tienen un discurso que habla de promover el &lsquo;bien com&uacute;n&rsquo;. Asimismo, los discursos municipalistas tienden a evitar la abstracci&oacute;n te&oacute;rica en favor de enfocarse en objetivos concretos, apelando a la dimensi&oacute;n pr&aacute;ctica de los problemas. A modo de ejemplo, mientras nuevos partidos de izquierda nacionales hablan en t&eacute;rminos gramscianos de &lsquo;hegemon&iacute;a&rsquo;, las plataformas municipalistas prefieren tratar temas concretos como la calidad del aire, los usos del espacio p&uacute;blico o el precio del alquiler, poniendo el &eacute;nfasis en c&oacute;mo afectan la vida de las personas.
    </p><h3 class="article-text">M&aacute;s all&aacute; del municipalismo</h3><p class="article-text">
        Evidentemente, el municipalismo no es un fin en s&iacute; mismo, sino un medio para conseguir otros objetivos irrenunciables como los que hemos explorado aqu&iacute;: luchar por la justicia de g&eacute;nero, aprovechar la pluralidad y la diversidad, impulsar estructuras democr&aacute;ticas y liderazgos compartidos o frenar a la extrema derecha. El municipalismo no tiene por qu&eacute; renunciar a trabajar en las escalas nacionales, estatales o transnacionales.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, un municipalismo comprometido deber&iacute;a plantearse necesariamente este tipo de responsabilidad, como ya lo est&aacute;n haciendo las plataformas que se unen para defender la acogida de refugiados, las remunicipalizaciones, o la lucha contra la contaminaci&oacute;n ambiental frente al gobierno central. Este tipo de colaboraci&oacute;n en red es una buena manera de empezar, ya que permite la articulaci&oacute;n desde el nivel local, incorporando las nuevas maneras de hacer.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, los proyectos pol&iacute;ticos a nivel estatal o europeo se tendr&iacute;an que construir sobre bases s&oacute;lidas y arraigadas en los territorios. Es all&iacute;, y s&oacute;lo all&iacute;, donde se pueden feminizar las pr&aacute;cticas a partir de lo micro, lo personal, lo local. La historia muestra que sin esta dimensi&oacute;n ninguna victoria de la izquierda en estos niveles superiores al local ha logrado feminizar la pol&iacute;tica, que sigue estando dominada por hombres que imponen sus maneras de hacer. Por ello creemos que el municipalismo debe ser el fundamento de cualquier estrategia multinivel y no al rev&eacute;s. Quien intente empezar a construir la casa por el tejado acabar&aacute; sin casa, sin barrio, sin personas. Y sin personas no hay revoluci&oacute;n posible.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Roth, Kate Shea Baird]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/miedo-feminizar-politica-necesitamos-municipalismo_129_3368092.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 30 May 2017 19:06:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sin miedo a feminizar la política: ¿por qué necesitamos el municipalismo?]]></media:title>
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