<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Aleix Oriol]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/aleix_oriol/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Aleix Oriol]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/515770/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Una escuela creada por refugiados afganos alivia su larga espera en Indonesia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/refugiados-afganos-indonesia_1_3217929.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3ba39a77-c6ec-4c18-9ac9-2cd79b71fd52_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una escuela creada por refugiados afganos alivia su larga espera en Indonesia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">5.000 refugiados afganos de la etnia hazara viven Cisarua (Indonesia) en un limbo legal a la espera de ser reubicados en otro país</p><p class="subtitle">Un refugiado hazara decidió montar un colegio en la localidad para apoyar a los adultos y niños mientras esperan que sus solicitudes se resuelvan</p><p class="subtitle">Indonesia no está adherida a la Convención de Ginebra de 1951, por lo que los refugiados solo pueden solicitar el reasentamiento con Acnur, un proceso que puede demorarse varios años</p></div><p class="article-text">
        Despunta la ma&ntilde;ana en la tranquila localidad de Cisarua, ubicada en una regi&oacute;n monta&ntilde;osa conocida como Puncak, unos 70 kil&oacute;metros al sur de Yakarta (Indonesia). La familia Sulthani prepara un sencillo pero copioso desayuno a base de huevos, yogur casero y<em> naan</em> (pan afgano) reci&eacute;n horneado.
    </p><p class="article-text">
        Sentados en el comedor de la casa que alquilaron hace dos a&ntilde;os y ocho meses, cuentan su historia mientras comparten una taza de t&eacute;. Los Sulthani, junto con sus dos hijos de cinco y nueve a&ntilde;os, decidieron huir de Afganist&aacute;n debido al clima de inseguridad permanente que se vive en el pa&iacute;s centroasi&aacute;tico. Son afganos hazara, una minor&iacute;a &eacute;tnica chi&iacute; que forma cerca del 20% de la poblaci&oacute;n total del pa&iacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Discriminados durante siglos por la mayor&iacute;a past&uacute;n, los hazara se consideran extranjeros en su propio pa&iacute;s. Aunque la Constituci&oacute;n de 2004 reconoce su condici&oacute;n de ciudadanos con plenos derechos, en la actualidad todav&iacute;a se sienten excluidos y perseguidos por los talibanes y otros grupos sun&iacute;es radicales como el Estado Isl&aacute;mico. 
    </p><p class="article-text">
        Sus rasgos asi&aacute;ticos y su dialecto del persa, distinto al past&uacute;n, les convierten en un blanco f&aacute;cil para estos grupos armados que perpetran atentados contra civiles hazara tanto en territorio afgano como paquistan&iacute;. Ante esta situaci&oacute;n de violencia permanente y la falta de v&iacute;as legales y seguras, muchas familias han optado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os por huir recurriendo a los servicios de los traficantes de personas en direcci&oacute;n a Europa, Estados Unidos o Australia. 
    </p><h3 class="article-text">Sin m&aacute;s ayuda que los ahorros &ldquo;de toda una vida&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Miles de ellos siguen esperando una nueva vida en Cisarua, donde han logrado poner en marcha su propia escuela. Es el caso de los Sulthani. Cuentan que pagaron 6.000 d&oacute;lares por cada adulto y 3.000 por cada menor de la familia para poder salir de Afganist&aacute;n. Eran, dicen, los ahorros &ldquo;de toda una vida&rdquo; de duro trabajo. Los contrabandistas, tal y como relata la familia afgana, se encargan de comprar los billetes de avi&oacute;n, falsificar los pasaportes y &ldquo;sobornar&rdquo; a los agentes de inmigraci&oacute;n de los pa&iacute;ses donde los refugiados deber&aacute;n hacer escala.
    </p><p class="article-text">
        La familia vol&oacute; primero a India, luego a Singapur y finalmente a Yakarta, donde a su llegada, aseguran, les esperaba un individuo que &ldquo;se salt&oacute;&rdquo; los tr&aacute;mites de inmigraci&oacute;n y les confisc&oacute; el pasaporte. Una vez dentro del pa&iacute;s, indocumentados y sin permiso para permanecer legalmente en Indonesia, los refugiados dependen de sus propios medios para sobrevivir.
    </p><p class="article-text">
        Los Sulthani se desplazaron hasta Cisarua pocos d&iacute;as despu&eacute;s de su llegada, cuando un familiar les inform&oacute; de que hab&iacute;a otros hazara en dicha localidad. Muchos de los solicitantes de protecci&oacute;n internacional que llegan a Indonesia reciben la ayuda econ&oacute;mica de familiares que ya se encuentran reubicados en otros pa&iacute;ses, principalmente Australia. Con dichas ayudas y, en algunos casos con los ahorros de toda una vida, pueden costearse el alquiler y la comida para toda la familia. 
    </p><h3 class="article-text">Atrapados en un limbo legal</h3><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, tras el endurecimiento de las leyes migratorias en Australia, la ruta asi&aacute;tica se ha convertido en una opci&oacute;n muy arriesgada para los solicitantes de asilo que intentan acceder al pa&iacute;s de forma irregular. Todos los barcos con migrantes indocumentados son interceptados por la Marina australiana, que tiene instrucciones de trasladar a todos los pasajeros a centros de detenci&oacute;n como los de las islas de Nauru, al noreste de Australia, y Manus, en Pap&uacute;a Nueva Guinea.
    </p><p class="article-text">
        La precarias e inhumanas condiciones de los refugiados y migrantes en dichos centros <a href="http://www.eldiario.es/theguardian/Nauru-informes-filtrados-refugiados-Australia_0_546645516.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">han sido denunciadas en numerosas ocasiones </a>por grupos de defensa de los derechos humanos, que exigen su cierre inmediato. Seg&uacute;n informaciones recientes, <a href="http://www.eldiario.es/desalambre/Papua-australiano-detencion-migrantes-Manus_0_622237958.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el centro de Manus cerrar&aacute;</a> sus puertas a finales de 2017.
    </p><p class="article-text">
        Ante la dificultad de la actual situaci&oacute;n, muchos refugiados se ven obligados a permanecer en Indonesia, donde no tienen opci&oacute;n de solicitar un permiso de residencia ni de realizar ning&uacute;n tipo de trabajo remunerado. Indonesia no est&aacute; adherida a la Convenci&oacute;n sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951, por lo que ning&uacute;n ciudadano extranjero que se encuentre en su territorio puede solicitar el estatus de refugiado.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8abf79be-8f9d-4a9a-abde-f9677b485424_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8abf79be-8f9d-4a9a-abde-f9677b485424_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8abf79be-8f9d-4a9a-abde-f9677b485424_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8abf79be-8f9d-4a9a-abde-f9677b485424_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8abf79be-8f9d-4a9a-abde-f9677b485424_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8abf79be-8f9d-4a9a-abde-f9677b485424_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/8abf79be-8f9d-4a9a-abde-f9677b485424_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        As&iacute;, la &uacute;nica opci&oacute;n que les queda a estas personas es solicitar su carn&eacute; de refugiadas en la oficina de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), que act&uacute;a de forma independiente &ndash;al margen del Gobierno indonesio&ndash;, y se encarga de tramitar las solicitudes de reasentamiento de los refugiados que deciden emprender el lento y farragoso proceso legal que les permite abandonar finalmente Indonesia. Tambi&eacute;n colabora en el proceso la Organizaci&oacute;n Internacional para la Migraciones (OIM).
    </p><p class="article-text">
        Los matrimonios con hijos que ya cuentan con familiares en su pa&iacute;s de destino deseado son los primeros de la lista durante el proceso de solicitud de reasentamiento a trav&eacute;s de ACNUR y la OIM. Los hombres solteros y j&oacute;venes lo tienen mucho m&aacute;s complicado, pues su solicitud puede tardar a&ntilde;os en tramitarse.
    </p><p class="article-text">
        A mediados de agosto, la agencia Efe informaba de que <a href="http://www.eldiario.es/politica/larga-espera-calles-Yakarta-solicitantes_0_677532301.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">d</a><a href="http://www.eldiario.es/politica/larga-espera-calles-Yakarta-solicitantes_0_677532301.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ecenas de solicitantes de asilo estaban acampados en la calle </a>en precarias condiciones cerca de la oficina del ACNUR en Yakarta. Un total de 14.000 personas, seg&uacute;n la agencia, esperan para ser reconocidas como refugiadas en Indonesia. Para muchos de ellos, la larga espera se convierte en un peso dif&iacute;cil de sobrellevar. El tedio y el des&aacute;nimo hacen mella a medida que pasan los meses y los a&ntilde;os.
    </p><h3 class="article-text">Un refugiado crea una escuela para mitigar la espera</h3><p class="article-text">
        Fue este sentimiento de frustraci&oacute;n el que llev&oacute; a Muzafar Ali, un refugiado hazara, a emprender una iniciativa que cambiar&iacute;a las vidas de los cerca de 5.000 solicitantes de asilo que viven en Cisarua. &ldquo;No tenemos estatus legal, no podemos trabajar, pero eso no significa que no podamos socializar, que no podamos estudiar o que no podamos educar&rdquo;, asegura Ali en <a href="http://www.australiaplus.com/international/explore-and-experience/the-right-to-education:-refugees-running-their-own-school-in-in/8624922" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">declaraciones a la web </a><em>Australiaplus</em>.
    </p><p class="article-text">
        Con la ayuda de otros refugiados y de un grupo de activistas australianos, Ali fund&oacute; el <a href="http://cisarualearning.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cisarua Refugee Learning Center</a> (CRLC) en 2014. El objetivo, comentan, estaba claro: crear un espacio donde tanto ni&ntilde;os como adultos pudieran aprender y sentirse &uacute;tiles, dejando de lado por unas horas el tedio y la desesperanza habituales. Las familias hazara se involucraron r&aacute;pidamente en el proyecto, dise&ntilde;ando entre todos el calendario escolar y participando de todas las actividades que se realizaban en el centro.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4905c252-29c1-4836-b821-fef89f6fc915_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4905c252-29c1-4836-b821-fef89f6fc915_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4905c252-29c1-4836-b821-fef89f6fc915_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4905c252-29c1-4836-b821-fef89f6fc915_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4905c252-29c1-4836-b821-fef89f6fc915_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4905c252-29c1-4836-b821-fef89f6fc915_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/4905c252-29c1-4836-b821-fef89f6fc915_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Con la finalidad de recaudar fondos para sufragar los gastos del colegio, se cre&oacute; Cisarua Learning Inc., una organizaci&oacute;n australiana sin &aacute;nimo de lucro que lleva a cabo campa&ntilde;as de concienciaci&oacute;n y recauda los fondos para el proyecto en Cisarua. El centro cuenta actualmente con 122 alumnos de entre 5 y 17 a&ntilde;os que cursan asignaturas como ciencias, lengua inglesa o matem&aacute;ticas. Tambi&eacute;n se organizan actividades extraescolares como excursiones, eventos deportivos, etc. El colegio tambi&eacute;n ofrece clases de ingl&eacute;s b&aacute;sico para adultos, incluidas 59 mujeres que nunca antes hab&iacute;an tenido acceso a ning&uacute;n tipo de educaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Estimulados por el &eacute;xito de la iniciativa, otros refugiados han seguido el ejemplo y han puesto en funcionamiento otras escuelas en la zona de Cisarua, que cuenta ya con cuatro centros educativos para menores y adultos hazara. A pesar de la precaria situaci&oacute;n en la que se encuentran, los miles de refugiados hazara que viven en Cisarua han decidido no sucumbir al des&aacute;nimo y mantener la esperanza hasta el d&iacute;a en que reciban la llamada que, finalmente, les permita abandonar Indonesia y poner rumbo a su destino so&ntilde;ado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aleix Oriol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/refugiados-afganos-indonesia_1_3217929.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 30 Aug 2017 18:26:34 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/3ba39a77-c6ec-4c18-9ac9-2cd79b71fd52_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="58194" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/3ba39a77-c6ec-4c18-9ac9-2cd79b71fd52_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="58194" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Una escuela creada por refugiados afganos alivia su larga espera en Indonesia]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/3ba39a77-c6ec-4c18-9ac9-2cd79b71fd52_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Indonesia,Talibanes,Afganistán]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
