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    <title><![CDATA[elDiario.es - Giles Tremlett]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/giles_tremlett/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Giles Tremlett]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El milagro de la barcelonesa Nada Itrab, secuestrada siete meses en Bolivia: "Cualquier otra niña habría muerto"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/milagro-barcelonesa-itrab-secuestrada-nueve-meses-bolivia-nina-habria-muerto_1_13040722.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b07c6dbe-f818-4e8a-b423-18f355111409_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nada Itrab, en el momento de su liberación tras pasar siete meses secuestrada."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuando tenía nueve años, un vecino de su familia en L'Hospitalet la llevó al país andino y terminó secuestrándola. Siete meses después la encontraron en la selva tropical. No fue el final de su calvario.</p></div><p class="article-text">
        El 27 de agosto de 2013, una ni&ntilde;a alta y alegre de nueve a&ntilde;os, pelo largo y bien peinado, se subi&oacute; a un autob&uacute;s nocturno en Barcelona. Nada Itrab era una ni&ntilde;a inteligente y observadora, que en el colegio sol&iacute;a ser la primera de la clase. Llevaba un cuaderno para anotar las cosas que descubrir&iacute;a en el viaje, y una c&aacute;mara digital que le hab&iacute;an regalado. Un modelo barato, de color lila, que a ella le parec&iacute;a un tesoro. No estaba acostumbrada a los lujos.
    </p><p class="article-text">
        En ocho horas, Nada estar&iacute;a en el aeropuerto de Barajas, en Madrid, desde donde se subir&iacute;a por primera vez a un avi&oacute;n con destino a Santa Cruz de la Sierra, la ciudad m&aacute;s grande de Bolivia. El viaje era una aventura para ella, como algo sacado de los libros de cuentos que le&iacute;a en la biblioteca de La Florida, su barrio en L'Hospitalet de Llobregat. Hija de inmigrantes marroqu&iacute;es sin papeles de residencia, Nada viv&iacute;a desde los cuatro a&ntilde;os en esta ciudad al sur de Barcelona.
    </p><p class="article-text">
        Con Nada solo viajaba otra persona: Grover Morales, un vecino con un aire como de sant&oacute;n. En el barrio donde &eacute;l y la familia de Nada viv&iacute;an, Morales se esforzaba por saludar a todo el mundo, independientemente de su raza o su religi&oacute;n. Le gustaba leer libros religiosos. La Biblia, s&iacute;, pero tambi&eacute;n la Tor&aacute; y el Cor&aacute;n. Con una edad en torno a los 35 a&ntilde;os y ciudadano de Bolivia, Morales preparaba comida para la familia de Nada, a la que le hab&iacute;a instalado una ba&ntilde;era con sus propias manos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Morales hab&iacute;a dicho que se trataba de un viaje familiar y tambi&eacute;n de negocios: en su pa&iacute;s recoger&iacute;a unas joyas para venderlas. Llevar&iacute;a a Nada como premio a sus excelentes resultados escolares y en una semana estar&iacute;an de vuelta. Los padres de Nada firmaron un documento notarial autoriz&aacute;ndola para viajar con &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        Nada estaba emocionada. Cuando unas semanas despu&eacute;s regresara para el nuevo a&ntilde;o escolar, no tendr&iacute;a que volver a fingir que su familia hab&iacute;a pasado el verano en la playa y no malviviendo en casa con sus escasos recursos. Tendr&iacute;a una historia de verdad que contar. Pero tambi&eacute;n estaba nerviosa porque sab&iacute;a cosas de Morales que los dem&aacute;s no sab&iacute;an.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el cibercaf&eacute; donde Nada y su familia acced&iacute;an a Internet, hab&iacute;a encontrado un v&iacute;deo en el que se ve&iacute;a a Morales entrando en trance en su lugar de culto. El pelo azot&aacute;ndole la cara mientras se excitaba hasta alcanzar un frenes&iacute; ext&aacute;tico. Eso le daba miedo. A sus nueve a&ntilde;os, tampoco entend&iacute;a las cosas extra&ntilde;as e inquietantes que de vez en cuando hac&iacute;a Morales cuando sus padres los dejaban solos. &iquest;Por qu&eacute; terminaba algunos juegos violentos tumb&aacute;ndose, completamente vestido, sobre ella? Pero sus padres hab&iacute;an dado el visto bueno al viaje. Seguramente no pasar&iacute;a nada malo.
    </p><p class="article-text">
        Las im&aacute;genes de las c&aacute;maras de seguridad en el aeropuerto de Barajas capturan el momento en que Nada y Morales, vestido con una camisa blanca, hacen cola para subir al avi&oacute;n. La imagen de esta ni&ntilde;a brillante esperando en el aeropuerto con su vestido de lunares es conmovedora. Lo mejor que se puede decir de lo que sucedi&oacute; despu&eacute;s es que sobrevivi&oacute;. Solo eso es un triunfo. Un tributo a Nada y a las pocas personas que acudieron en su ayuda.
    </p><p class="article-text">
        Nada tiene ahora 21 a&ntilde;os y es una aplicada y esmerada estudiante de Derecho en la Universidad de Barcelona. Al crecer, se dio cuenta de que muy pocas personas se interesaban por lo que le hab&iacute;a sucedido tras subir a ese avi&oacute;n. Solo en los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha comenzado a descubrir todos los detalles de una experiencia terrible de siete meses que se esforz&oacute; mucho por olvidar, un proceso de redescubrimiento que ha decidido llevar a cabo en p&uacute;blico. En cierto modo, las horas que en estos &uacute;ltimos meses hemos pasado conversando tambi&eacute;n forman parte de su recuperaci&oacute;n y reflejan la ambici&oacute;n de Nada de enfrentarse al estigma y luchar contra el tr&aacute;fico mundial de ni&ntilde;os. &ldquo;No quiero ser solo la chica que fue secuestrada&rdquo;, me dijo.
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                    alt="Nada, en una entrevista en el programa &#039;El suplement&#039; de Catalunya Ràdio."
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                Nada, en una entrevista en el programa &#039;El suplement&#039; de Catalunya Ràdio.                            </span>
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        Mirando fijamente a la c&aacute;mara, el pelo revuelto por el viaje, Nada esboz&oacute; una sonrisa cansada en el mostrador de inmigraci&oacute;n del aeropuerto de Santa Cruz. En el autob&uacute;s del aeropuerto a la ciudad, se qued&oacute; mirando por la ventana. Hab&iacute;a ni&ntilde;os de su edad vendiendo mercanc&iacute;as en la carretera y Santa Cruz parec&iacute;a m&aacute;s sucio, destartalado y ruidoso que el barrio de L&rsquo;Hospitalet, sin&oacute;nimo de pobreza, delincuencia, drogas y desesperaci&oacute;n, donde Nada y sus padres viv&iacute;an.
    </p><p class="article-text">
        Esperando un segundo autob&uacute;s que los llevara de Santa Cruz a Cochabamba, la ciudad natal de Morales, discutieron sobre su pasaporte. Morales lo hab&iacute;a guardado y ahora dec&iacute;a que se hab&iacute;a perdido, ech&aacute;ndole la culpa a ella. Tendr&iacute;an que quedarse m&aacute;s tiempo hasta que &eacute;l le consiguiera uno nuevo, le dijo. Fue entonces cuando Nada se dio cuenta de que la hab&iacute;an enga&ntilde;ado. Llor&oacute; desconsolada llamando a su madre y golpeando la ventana del autob&uacute;s.
    </p><h2 class="article-text">El cuchitril de Cochabamba</h2><p class="article-text">
        Morales hab&iacute;a afirmado ser rico, pero la casa de su madre en las afueras de Cochabamba era un cuchitril. Hablaban quechua, una lengua ind&iacute;gena que Nada no entend&iacute;a. Morales y Nada se mudaron a Cochabamba, a un destartalado edificio de ladrillo y dos plantas que pertenec&iacute;a a su hermano Fidel, en un camino de tierra. En la planta baja viv&iacute;a una mujer llamada Cristina, que hab&iacute;a alquilado la vivienda para ella y sus dos hijas.
    </p><p class="article-text">
        En dos ocasiones Morales llam&oacute; brevemente a los padres de Nada. En una de las conversaciones, Nada pudo decirle a su madre, que escuchaba presa del p&aacute;nico, que hab&iacute;a perdido su pasaporte. En la otra, les hizo una petici&oacute;n urgente: &iquest;podr&iacute;a decirle a su profesora que ten&iacute;a varicela? De esa manera, la escuela no le dar&iacute;a de baja.
    </p><p class="article-text">
        Una noche so&ntilde;&oacute; que Morales estaba encima de ella. Cuando despert&oacute;, encontr&oacute; las manos de &eacute;l sobre sus muslos. Grit&oacute; y corri&oacute; hacia la ventana, con la esperanza de que alguien escuchara sus gritos de auxilio. Aunque era alta para su edad, m&aacute;s o menos de la misma estatura que Morales, &eacute;l era m&aacute;s fuerte y la pudo arrastrar hacia atr&aacute;s. &ldquo;La peor noche de mi vida&rdquo;, dijo. En las semanas siguientes, Nada saltaba a la comba con las hijas de Cristina de d&iacute;a, y les ped&iacute;a prestada su Barbie. Por la noche, segu&iacute;an los abusos.
    </p><p class="article-text">
        Morales nunca la perd&iacute;a de vista ni se alejaba de Nada. As&iacute; fue como ella escuch&oacute;, una o dos semanas despu&eacute;s, que un polic&iacute;a boliviano llamaba por tel&eacute;fono a Morales para exigirle que se entregara a las autoridades y la devolviera a ella. Nada no lo sab&iacute;a, pero sus padres hab&iacute;an denunciado su desaparici&oacute;n desencadenando una persecuci&oacute;n policial en dos continentes. Aquella llamada empeor&oacute; su vida. Morales sac&oacute; la tarjeta SIM del tel&eacute;fono y rompi&oacute; el aparato. Incluso una ni&ntilde;a de nueve a&ntilde;os pod&iacute;a comprender qu&eacute; estaba pasando. Morales era un fugitivo de la justicia y Nada era su prisionera.
    </p><p class="article-text">
        A la ma&ntilde;ana siguiente, Morales orden&oacute; a Nada que cogiera algunas de sus cosas y, poco despu&eacute;s, subi&oacute; con ella a un autob&uacute;s de larga distancia. Se comportaba como si fueran Bonnie y Clyde, dos fugitivos que disfrutaban huyendo juntos. Tambi&eacute;n le dijo que a partir de ahora se llamar&iacute;a Evelyn y se har&iacute;a pasar por su sobrina. La oblig&oacute; a cubrirse la cabeza con un pa&ntilde;uelo y a llevar vestidos largos.
    </p><p class="article-text">
        Nada me cuenta estas historias como si las viera desde la distancia, como una espectadora desconcertada. &ldquo;Uso la parte l&oacute;gica de mi mente para reprimir el lado emocional&rdquo;, dijo. &ldquo;Puedo contar todo esto con tanta frialdad porque no lo siento&rdquo;. Durante nuestras conversaciones, su tono solo cambi&oacute; una vez, cuando describi&oacute; c&oacute;mo se hab&iacute;a dado cuenta de repente, el d&iacute;a en que Morales le cambi&oacute; de nombre, de que no ten&iacute;a ning&uacute;n poder, de que ya no era ella misma. Derram&oacute; algunas l&aacute;grimas. Pero r&aacute;pidamente se recompuso y se disculp&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Tras m&aacute;s de seis horas de carretera hacia el noreste, el autob&uacute;s dej&oacute; a Nada y Morales cerca de un pueblo llamado Entre R&iacute;os. Desde all&iacute;, hicieron autostop hasta un asentamiento rural conocido como Villa Uni&oacute;n. Morales utiliz&oacute; su habilidad para ganarse la confianza de los desconocidos entablando conversaci&oacute;n con ellos. En dos d&iacute;as, convenci&oacute; a un granjero, Santos Rodr&iacute;guez, para que los contratara y se mudaron a su casa, con su esposa y sus dos hijas.
    </p><p class="article-text">
        A la ma&ntilde;ana siguiente, le dieron un machete a Nada. En vez de en su colegio en L'Hospitalet, estaba trabajando de sol a sol, limpiando campos, desbrozando cultivos de pi&ntilde;a, y talando el bosque que invad&iacute;a la tierra. Lavaba la ropa en un arroyo. Cuando Morales pensaba que no trabajaba lo suficiente, la golpeaba con un cintur&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Morales le dijo a Nada que estaban ganando dinero para pagar el pasaporte. Ella siempre se hab&iacute;a aplicado en los estudios y ahora hac&iacute;a lo mismo con el trabajo en el campo. &ldquo;Pensaba que era mi &uacute;nica salida&rdquo;, me dijo. Aprendi&oacute; a pescar en el arroyo, a hacer fuego frotando palos, y a lidiar con las serpientes. Si eran peque&ntilde;as, hab&iacute;a que pisarles la cabeza, agarrarles la cola y lanzarlas lejos. Si eran grandes, llamaba a Morales o a los otros trabajadores de la finca, que las cortaban con machetes. Adem&aacute;s de la fuerza y de la experiencia, los hombres ten&iacute;an una ventaja adicional: botas. A Nada, Morales solo le hab&iacute;a comprado unas sandalias de goma.
    </p><p class="article-text">
        Los s&aacute;bados, Morales la llevaba a un lugar de culto que pertenec&iacute;a a una pol&eacute;mica religi&oacute;n mesi&aacute;nica andina llamada Asociaci&oacute;n Evang&eacute;lica de la Misi&oacute;n Israelita del Nuevo Pacto Universal (Aeminpu). Fundada por un antiguo zapatero peruano, esta creencia radicalmente conservadora toma prestado de varias religiones, tiene una fijaci&oacute;n con los Diez Mandamientos, y ve se&ntilde;ales del apocalipsis por todos lados.
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                    alt="Nada sufrió violaciones y abusos durante los meses que estuvo secuestrada en la selva."
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            <span class="title">
                Nada sufrió violaciones y abusos durante los meses que estuvo secuestrada en la selva.                            </span>
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        Un s&aacute;bado, Morales se arregl&oacute; con cuidado. Nada recuerda haber visto una ceremonia en la que Morales estaba de pie en el escenario mientras un hombre con una t&uacute;nica blanca quemaba incienso. Se recitaban palabras en quechua y los hombres lo abrazaban. Morales parec&iacute;a feliz. Nada le pregunt&oacute; qu&eacute; hab&iacute;a pasado. &ldquo;Ahora eres mi esposa&rdquo;, le dijo.
    </p><p class="article-text">
        Se volvi&oacute; mezquino, celoso y m&aacute;s violento. Por la noche, la violaba. Una tarde, mientras ella se lavaba en el r&iacute;o, le puso la cabeza bajo el agua y la mantuvo all&iacute;. Lo repiti&oacute; tres veces. Otro d&iacute;a, ella se atrevi&oacute; a cuestionar su fe en Dios y &eacute;l, enfurecido, le golpe&oacute; en el pie derecho con el machete, abri&eacute;ndole un agujero hasta la planta. Le echaron gasolina sobre la herida. Todav&iacute;a tiene la cicatriz.
    </p><p class="article-text">
        Por las tardes, Morales la obligaba a repetir en voz alta los Diez Mandamientos. Por las ma&ntilde;anas, ten&iacute;a que contarle sus sue&ntilde;os, para que &eacute;l los interpretase. En su tiempo libre, Nada dibujaba p&aacute;jaros, plantas y flores en su cuaderno. Los etiquetaba en tres idiomas: espa&ntilde;ol, catal&aacute;n e ingl&eacute;s. Era como un trabajo escolar, y eso la hac&iacute;a sentir mejor. Se aferraba a su optimismo. Todo esto terminar&iacute;a alg&uacute;n d&iacute;a y ella podr&iacute;a volver a su familia y a su colegio.
    </p><p class="article-text">
        A finales de diciembre de 2013, despu&eacute;s de cuatro meses de calvario, Nada y Morales regresaron a Cochabamba a la casa de Fidel. Mientras Nada escuchaba a los vecinos celebrar borrachos el A&ntilde;o Nuevo y los calendarios pasaban a 2014, el teniente de la Guardia Civil Jos&eacute; Miguel Hidalgo esperaba ansioso un permiso para volar de Espa&ntilde;a a Bolivia. A sus 45 a&ntilde;os, Hidalgo era el detective jefe de la brigada de homicidios, extorsiones y secuestros de la Unidad Central Operativa (UCO), con sede en Madrid.
    </p><p class="article-text">
        El caso de Nada lleg&oacute; al escritorio de Hidalgo despu&eacute;s de que sus padres acudieran a los Mossos d&rsquo;Esquadra en la madrugada del 5 de septiembre, intentando explicar entre l&aacute;grimas lo sucedido. Como era una investigaci&oacute;n internacional, se ten&iacute;a que hacer en colaboraci&oacute;n con una fuerza policial nacional como la Guardia Civil. Las fuerzas del orden catalanas localizaron a Fidel, hermano de Morales y propietario de la casa en Cochabamba, que ahora tambi&eacute;n viv&iacute;a en la zona de Barcelona. Se ordenaron escuchas en los tel&eacute;fonos de los padres de Nada y en los de su hermano.
    </p><p class="article-text">
        Los padres de Nada dijeron que hab&iacute;an confiado en Morales. Cre&iacute;an que &eacute;l quer&iacute;a adornarla con joyas para introducirlas de contrabando en Espa&ntilde;a, pero parec&iacute;an confundidos. Incluso hoy, Nada no est&aacute; segura de si Morales los enga&ntilde;&oacute;, o si ellos la vendieron efectivamente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tal vez las dos cosas sean posibles. Eran inmigrantes sin papeles que viv&iacute;an en los m&aacute;rgenes de la sociedad espa&ntilde;ola. Su madre limpiaba casas. Su padre beb&iacute;a, se enfurec&iacute;a y maltrataba a su esposa. Ten&iacute;a trabajos ocasionales que le pagaban en efectivo. Ocupaban ilegalmente un piso embargado, sin agua corriente, y enganchados a la red para la electricidad. El agua la recog&iacute;an de un grifo p&uacute;blico en el cementerio al otro lado de la calle. Nada sol&iacute;a ir hasta all&iacute; con su madre empujando un carrito de la compra para llenar botellas de pl&aacute;stico.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Fue como en las pel&iacute;culas&rdquo;</h2><p class="article-text">
        A medida que investigaba el caso, Hidalgo se preocupaba cada vez m&aacute;s por Nada. Descubri&oacute; que Morales hab&iacute;a huido a Espa&ntilde;a en 2005 con documentos falsos para evitar un juicio en Bolivia por la violaci&oacute;n a dos hermanastras, de 11 y 14 a&ntilde;os. Para empeorar las cosas, Hidalgo y un colega tuvieron que esperar cuatro meses al permiso para viajar, debido a la lentitud de la burocracia y a las tensas relaciones entre el gobierno de derecha de Mariano Rajoy y el gobierno de izquierda de Evo Morales.
    </p><p class="article-text">
        El 28 de enero, Hidalgo y un colega finalmente llegaron a Bolivia. Dos d&iacute;as despu&eacute;s, la polic&iacute;a allan&oacute; la casa de Fidel en Cochabamba. Los recibi&oacute; Cristina, la vecina, quien les dijo que Morales y Nada se hab&iacute;an ido un d&iacute;a antes. &ldquo;Fue como en las pel&iacute;culas&rdquo;, me dijo Hidalgo durante un encuentro reciente en la sede madrile&ntilde;a de la Guardia Civil. &ldquo;Te acercas tanto y, de repente, desaparecen&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En Cochabamba, Nada hab&iacute;a visto a Morales comprar m&aacute;s herramientas agr&iacute;colas y se dio cuenta de que estaban a punto de mudarse de nuevo. A ella le compr&oacute; una guitarra y un libro de m&uacute;sica para que aprendiera canciones religiosas de Aeminpu. Ella le ten&iacute;a miedo a Morales, as&iacute; que se puso a estudiar con diligencia. En una semana, ya sab&iacute;a rasguear y cantar, pero Nada odiaba esa guitarra. Cuando se marcharon, en la ma&ntilde;ana del 29 de enero de 2014, &eacute;l la oblig&oacute; a que llevara la guitarra. Las cosas m&aacute;s valiosas, como unos pendientes que le hab&iacute;a regalado su madre, quedaron atr&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Mientras Hidalgo se dirig&iacute;a a la casa de Fidel en Cochabamba, Morales y Nada comenzaban un viaje hacia lo profundo de la selva tropical en autob&uacute;s, taxi y a pie. En el interior del bosque, los &aacute;rboles eran tan altos y densos que estaba oscuro hasta de d&iacute;a. Hab&iacute;a serpientes, monos, hormigas gigantes y jaguares al acecho. Les llev&oacute; casi una hora vadear un r&iacute;o con el agua a la altura del pecho. Hasta que por fin encontraron a un hombre alto vestido de negro y con botas. Nada not&oacute; que Morales se mostraba deferente con &eacute;l y la trataba bien en su presencia.
    </p><p class="article-text">
        El hombre los llev&oacute; a su destino final, un pueblo dedicado al cultivo de coca en lo alto del verde y escarpado Parque Nacional Carrasco. Nada se sorprendi&oacute; al encontrarse en lo que consideraba una prisi&oacute;n deslumbrantemente hermosa, con la tierra elev&aacute;ndose hacia los Andes y las nubes aferr&aacute;ndose al espeso bosque. Casas de madera salpicadas por un prado verde al que atravesaba un arroyo cristalino. Caballos pastando y &aacute;rboles cargados de fruta. De no ser por los hombres armados y las verdes plantas de coca que se extend&iacute;an en hileras largas y ordenadas, el pueblo tambi&eacute;n parec&iacute;a lejano en el tiempo. &ldquo;Como algo del siglo XII&rdquo;, dijo Nada.
    </p><p class="article-text">
        Nada se puso a trabajar a tiempo completo en las plantaciones, recogiendo hojas de coca a cambio de un jornal diario. A ella le tocaba recibir el sueldo de manos de los agricultores para los que trabajaban. En secreto guardaba peque&ntilde;as sumas con la idea de comprarse un billete de regreso a casa. Aunque de vez en cuando se ve&iacute;an aviones y helic&oacute;pteros sobrevolando el lugar, por lo general eran para transportar la coca&iacute;na. La polic&iacute;a ten&iacute;a miedo de ir a esa zona y rara vez lo hac&iacute;a. No hab&iacute;a escapatoria.
    </p><p class="article-text">
        El 13 de febrero de 2014, Hidalgo y su colega regresaron a Espa&ntilde;a frustrados. Por solo 24 horas hab&iacute;an perdido a Nada y ahora volv&iacute;a a estar desaparecida. &ldquo;La triste realidad es que ya llevaba seis meses en manos de un maltratador&rdquo;, record&oacute; el agente. En las semanas siguientes sus colegas bolivianos siguieron algunas pistas que no llevaron a buen fin. En el barrio de La Florida, mientras tanto, pocas personas estaban al tanto de su secuestro. La historia no hab&iacute;a salido en los medios.
    </p><p class="article-text">
        Tres semanas m&aacute;s tarde, el 2 de marzo, Morales llam&oacute; por tel&eacute;fono a Cristina. La polic&iacute;a hab&iacute;a pinchado el tel&eacute;fono y pudo escuchar. La mayor parte de la conversaci&oacute;n era en quechua. Hasta que de repente se escuch&oacute; a una ni&ntilde;a que hablaba en espa&ntilde;ol. Era Nada, pregunt&aacute;ndole a Cristina por el ma&iacute;z que hab&iacute;a plantado en su jard&iacute;n. Pareci&oacute; molesta cuando Cristina le dijo que ya se lo hab&iacute;an comido.
    </p><p class="article-text">
        Al menos, la llamada sirvi&oacute; para demostrar que Nada segu&iacute;a viva. Gracias al tel&eacute;fono de Cristina supieron que Morales hab&iacute;a usado un tel&eacute;fono p&uacute;blico alimentado por energ&iacute;a solar desde lo m&aacute;s profundo de la regi&oacute;n de Yungas de Totora, con la carretera m&aacute;s cercana a 18 horas de caminata. El 4 de marzo sali&oacute; hacia all&iacute; una divisi&oacute;n de polic&iacute;a boliviana. Se hab&iacute;an preparado para acampar de noche y cruzar tres grandes r&iacute;os, pero el puente de madera sobre el &uacute;ltimo de ellos hab&iacute;a sido arrastrado por la corriente. A la ma&ntilde;ana siguiente regresaron con dificultad a su destacamento. Ese d&iacute;a Nada cumpli&oacute; los 10 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        El 7 de marzo Hidalgo regres&oacute; a Cochabamba. Sus colegas bolivianos le explicaron que la &uacute;nica forma de llegar hasta Nada era en helic&oacute;ptero y que los narcos locales disparaban contra cualquier aeronave que sobrevolara sus campos. Tendr&iacute;an que llegar a un acuerdo. En un restaurante de Cochabamba, Hidalgo se sent&oacute; a almorzar con &Aacute;ngel Le&oacute;n, un l&iacute;der local con ascendencia sobre los cultivadores de coca (algunos de ellos la cultivan legalmente, aunque haya otros que la producen para el tr&aacute;fico de coca&iacute;na). &ldquo;Se lo tom&oacute; como una cuesti&oacute;n de honor&rdquo;, dijo Hidalgo, que tambi&eacute;n compr&oacute; 500 kilos de az&uacute;car a los campesinos como parte del trato. Le&oacute;n accedi&oacute;: dar&iacute;a a sus hombres la orden de capturar a Morales y resguardar a Nada. La polic&iacute;a podr&iacute;a entonces llegar en helic&oacute;ptero, subirlos a bordo y marcharse inmediatamente.
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                    alt="Nada, a su llegada al aeropuerto de El Prat, en Barcelona, tras ser liberada."
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                Nada, a su llegada al aeropuerto de El Prat, en Barcelona, tras ser liberada.                            </span>
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        Esa noche, Nada y Morales estaban en su caba&ntilde;a cuando oyeron a unos hombres vadeando el r&iacute;o. Con aspecto amenazador, un grupo de agricultores armados con rifles apareci&oacute; en la penumbra de su puerta. Aterrorizada, Nada se escondi&oacute; en un rinc&oacute;n. Morales parec&iacute;a a&uacute;n m&aacute;s asustado que ella.
    </p><p class="article-text">
        Los hombres ataron las manos de Morales, lo encerraron en una caja de madera, y le dijeron a Nada que fuera con ellos. Ella cogi&oacute; su c&aacute;mara, su cuaderno y su dinero. Acunando su arma mientras la vigilaba, un agricultor la llev&oacute; a su caba&ntilde;a con su familia. Nada segu&iacute;a aterrorizada.
    </p><p class="article-text">
        A la ma&ntilde;ana siguiente, una unidad del ej&eacute;rcito boliviano proporcion&oacute; dos helic&oacute;pteros para que Hidalgo y una patrulla policial boliviana rescatara a Nada. Despegaron a las 11 de la ma&ntilde;ana, volando por encima del espeso bosque. Veinticinco minutos m&aacute;s tarde, Hidalgo divis&oacute; un claro con casas. Un polic&iacute;a boliviano se&ntilde;al&oacute; a una ni&ntilde;a de pie en el campo con un pa&ntilde;uelo azul brillante en la cabeza. Para que la operaci&oacute;n funcionara, Hidalgo sab&iacute;a que ten&iacute;an que ser r&aacute;pidos. &ldquo;Entrar y salir, sin apagar los motores&rdquo;, le hab&iacute;an dicho los pilotos de la base a&eacute;rea de Chimore.
    </p><p class="article-text">
        En tierra, Nada no entend&iacute;a lo que estaba pasando. El pueblo estaba en estado de tensi&oacute;n, los hombres en las puertas de sus caba&ntilde;as. El ruido del primer helic&oacute;ptero se hizo cada vez m&aacute;s fuerte, hasta que aterriz&oacute; en el campo y una polic&iacute;a con uniforme azul corri&oacute; hacia ella. &ldquo;&iquest;Eres Nada?&rdquo;. Hab&iacute;an pasado meses desde la &uacute;ltima vez que la llamaron as&iacute;. Apenas tuvo tiempo de responder cuando otro helic&oacute;ptero aterriz&oacute;. De all&iacute; salt&oacute; un hombre alto que le hizo la misma pregunta. Era Hidalgo.
    </p><p class="article-text">
        Hidalgo se dio cuenta de que la voz de Nada ten&iacute;a un marcado acento boliviano y que su piel estaba llena de picaduras de mosquitos. Ella empez&oacute; a llorar. Unos minutos m&aacute;s tarde despegaron. Nada miraba hacia abajo, hipnotizada por la exuberante selva tropical vista desde arriba.
    </p><p class="article-text">
        Los siguientes diez d&iacute;as en Cochabamba, a donde la trasladaron en avi&oacute;n, fueron un torbellino: le dieron ropa nueva y una cama dentro de un hogar infantil estatal; la llevaron de visita a lugares de inter&eacute;s; le hicieron revisiones m&eacute;dicas; y fue entrevistada por la polic&iacute;a y los fiscales.
    </p><p class="article-text">
        En el hogar compart&iacute;a dormitorio con un grupo de chicas adolescentes que todos los d&iacute;as le cepillaban y peinaban su largo cabello oscuro. No se hizo ning&uacute;n intento por ponerla en contacto con sus padres, investigados por la fiscal&iacute;a por supuestamente poner en peligro la vida de su hija a cambio de una parte de las joyas de Morales.
    </p><p class="article-text">
        Tras consultar a su esposa, Hidalgo le compr&oacute; una colorida mochila Monster High. Ella estaba encantada. Le impresion&oacute; la resistencia y la inteligencia de la ni&ntilde;a. Una de sus principales preocupaciones era si tendr&iacute;a que repetir el curso. &ldquo;Era muy inteligente, despierta y captaba las cosas muy r&aacute;pido&rdquo;, me dijo. Tambi&eacute;n le traduc&iacute;a palabras b&aacute;sicas en quechua. Para ella, Hidalgo parec&iacute;a el tipo de padre que solo hab&iacute;a visto en las pel&iacute;culas: protector y cari&ntilde;oso. Durante el vuelo de regreso a Espa&ntilde;a, Hidalgo se dio cuenta de que ella se hab&iacute;a guardado en el bolsillo el panecillo que &eacute;l no se hab&iacute;a comido. Segu&iacute;a en modo supervivencia.
    </p><p class="article-text">
        El 17 de marzo de 2014, siete meses despu&eacute;s de abandonar Espa&ntilde;a, Nada Itrab, de 10 a&ntilde;os, baj&oacute; de un avi&oacute;n en el aeropuerto de Barcelona arrastrando su mochila nueva y agarrada de la mano de Hidalgo. Durante unos breves minutos, le permitieron ver a sus padres, pero no a solas. &ldquo;Nunca hab&iacute;a visto llorar a mi padre&rdquo;, me cont&oacute;. Luego se los llevaron. Nada estaba ahora bajo la tutela de la Generalitat, que hab&iacute;a decidido separarla de sus padres. Ni volver&iacute;a a casa ni ver&iacute;a a sus amigos del colegio, porque la iban a internar en instituciones lejos de L'Hospitalet. Su calvario estaba lejos de terminar.
    </p><p class="article-text">
        Se publicaron reportajes sobre su regreso en la tele y los peri&oacute;dicos, donde se hab&iacute;an enterado de la existencia de Nada tras su rescate en la selva. La polic&iacute;a dio una rueda de prensa dando pocos detalles sobre lo sucedido, solo para decir que la ni&ntilde;a se encontraba bien. En octubre hubo otra noticia, por los 17 a&ntilde;os de prisi&oacute;n con los que condenaron a Morales por tr&aacute;fico de menores y abuso sexual. Y dos a&ntilde;os m&aacute;s tarde hubo otra, por los dos a&ntilde;os de prisi&oacute;n (suspendidos) contra sus padres por &ldquo;abandonar&rdquo; a su hija. Pero eso fue todo. La historia parec&iacute;a haber terminado.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Qu&eacute; le habr&iacute;a pasado a Nada?</h2><p class="article-text">
        A finales de 2022, la veterana periodista catalana Neus Sala hizo una de sus habituales visitas a la sede de la Guardia Civil en Madrid. All&iacute; habl&oacute; con Hidalgo, al que conoc&iacute;a desde hac&iacute;a m&aacute;s de treinta a&ntilde;os. Hidalgo es ahora comandante de la Guardia Civil y ayuda a dirigir a los 700 agentes de la UCO desde una amplia oficina en Madrid (cuando lo visit&eacute; el a&ntilde;o pasado, hab&iacute;a una foto de Nada en la estanter&iacute;a). Tras estar al frente en varios de los casos m&aacute;s famosos de asesinatos y secuestros, Hidalgo record&oacute; en aquella conversaci&oacute;n con Sala el rescate de Nada. Uno de los momentos m&aacute;s destacados de su carrera, dijo. &iquest;Qu&eacute; le habr&iacute;a pasado a Nada, que ahora tendr&iacute;a 18 a&ntilde;os? Sala estaba decidida a averiguarlo.
    </p><p class="article-text">
        Fue f&aacute;cil de encontrar. Los portales web de noticias locales hab&iacute;an informado de que una chica con el nombre de Nada Itrab hab&iacute;a ganado recientemente un premio de 500 euros al mejor ensayo de &uacute;ltimo curso de secundaria en L'Hospitalet. Curiosamente, no se dec&iacute;a que era la misma chica secuestrada una d&eacute;cada antes. Nada, que ahora estudiaba empresariales en una universidad local, tambi&eacute;n se anunciaba en Internet como profesora para clases particulares. Sala le escribi&oacute; dici&eacute;ndole que conoc&iacute;a bien a Hidalgo y que los dos quer&iacute;an saber c&oacute;mo estaba. &iquest;Podr&iacute;an verse? La reacci&oacute;n instintiva de Nada fue decir &ldquo;no&rdquo;. No quer&iacute;a remover su pasado, y menos a&uacute;n con una periodista. Lo de Bolivia era un secreto lejano y vergonzoso, algo que hab&iacute;a borrado deliberadamente de su memoria. Pero la menci&oacute;n de Hidalgo le intrig&oacute;. Pas&oacute; un mes antes de que aceptara reunirse.
    </p><p class="article-text">
        Por casualidad, Sala tambi&eacute;n hab&iacute;a crecido en L'Hospitalet. De hecho, despu&eacute;s descubrieron que las dos hab&iacute;an vivido de ni&ntilde;as en el mismo bloque de apartamentos, frente a la estaci&oacute;n de metro Can Vidalet. Quedaron en verse en esa misma estaci&oacute;n el mediod&iacute;a del 27 de noviembre de 2022.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sala esperaba bajo el sol invernal con Pist&oacute;n, su peque&ntilde;o perro negro. Cuando lleg&oacute; Nada, Sala se qued&oacute; impresionada con su elegancia digna y tranquila: llevaba un abrigo azul, estaba impecablemente maquillada y ten&iacute;a su espesa melena negra trenzada en una coleta que le llegaba por debajo de la cintura. En realidad, Nada estaba muy nerviosa ante la idea de revivir un trauma profundamente enterrado. Pero eran sentimientos que hab&iacute;a aprendido a ocultar.
    </p><p class="article-text">
        Nada le cont&oacute; la historia de su vida desde su regreso a Espa&ntilde;a y Sala la escuch&oacute; horrorizada. Hasta que cumpli&oacute; 14 a&ntilde;os, las autoridades catalanas la tuvieron internada en dos hogares infantiles a las afueras de Barcelona (en los primeros tiempos, Hidalgo la iba a ver de vez en cuando). Luego la devolvieron con sus padres a la casa ocupada, pese a haber sido hallados culpables por lo de Bolivia. Cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s, Nada segu&iacute;a viviendo con ellos.
    </p><p class="article-text">
        Regresar a La Florida fue una experiencia horrible. Aunque estaba desesperada por alejarse de las monjas que dirig&iacute;an el &uacute;ltimo hogar infantil, viv&iacute;a atemorizada por el temperamento de su padre. Para evitar coincidir con &eacute;l se acostaba temprano y sin comer, con un cuchillo escondido debajo de la almohada. En el instituto local Rubi&oacute; i Ors, los profesores la ve&iacute;an al l&iacute;mite, con problemas en casa y tratando de sacar las mejores notas. Sufr&iacute;a graves ataques de ansiedad.
    </p><p class="article-text">
        El hambre, la escasez, los abusos, el caos dom&eacute;stico y la ansiedad la sumieron en una profunda depresi&oacute;n. A los 15 a&ntilde;os se escap&oacute; de casa durante una semana, durmiendo en azoteas y escaleras de bloques de pisos. A los 16, pens&oacute; en suicidarse y estuvo aproximadamente una hora pase&aacute;ndose por la peque&ntilde;a sala de estar con un cuchillo en la mano. En su mente, imagin&oacute; una peque&ntilde;a luz que le permiti&oacute; soltar el cuchillo. &ldquo;Representaba la esperanza para el futuro&rdquo;, dijo.
    </p><p class="article-text">
        Una vez m&aacute;s, su salvaci&oacute;n fue el colegio. Alba Solsona, la profesora de geograf&iacute;a e historia que supervis&oacute; su ensayo premiado sobre Palestina (un tema que les apasionaba a ambas), me dijo que Nada siempre hab&iacute;a destacado por su curiosidad, competitividad y motivaci&oacute;n. Era m&aacute;s seria que otros adolescentes y, empe&ntilde;ada como estaba en sacar buenas notas, le costaba hacer amigos. A los profesores les dijeron que proced&iacute;a de un entorno extremadamente vulnerable, sin m&aacute;s detalles. En casa, le&iacute;a constantemente. En clase, argumentaba con solidez. &ldquo;Como profesora, te obligaba a dar lo mejor de ti misma&rdquo;, dijo Solsona.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A medida que se iban conociendo mejor, trabajando en el proyecto de investigaci&oacute;n, Solsona le suger&iacute;a de vez en cuando que en la vida hab&iacute;a cosas m&aacute;s importantes que sacar buenas notas. Pero Nada ten&iacute;a claro que esa era su v&iacute;a de escape de La Florida.
    </p><p class="article-text">
        Tras la estaci&oacute;n de metro de Can Vidalet, Nada y Sala continuaron la conversaci&oacute;n bajo el sol invernal frente a un plato de patatas con alioli en la terraza de Juanito&rsquo;s, un bar de la zona. Para Nada, aquel encuentro fue revelador. Desde su regreso apenas hab&iacute;a hablado de Bolivia. Una experiencia que hab&iacute;a llegado a ver m&aacute;s como unas vacaciones que salieron mal que como un secuestro por parte de un ped&oacute;filo abusador. La verdad comenz&oacute; a tomar forma mientras hablaba con Sala. &ldquo;Cu&eacute;ntame mi historia&rdquo;, le suplic&oacute; a Sala.
    </p><p class="article-text">
        Sala tem&iacute;a provocar otro trauma. &ldquo;No soy psic&oacute;loga&rdquo;, me dijo. Pero le relat&oacute; a Nada un esbozo de lo que hab&iacute;a sido su secuestro, esclavizaci&oacute;n y rescate posterior. Sala, que hab&iacute;a dedicado su carrera a informar sobre historias desgarradoras de todo el mundo, qued&oacute; impresionada por la compostura y resistencia de la mujer frente a ella. &ldquo;Una superviviente&rdquo;, me dijo Sala, indignada al saber que el gobierno catal&aacute;n nunca hab&iacute;a formalizado la residencia de Nada. Como inmigrante marroqu&iacute; sin papeles, no ten&iacute;a permiso de trabajo y tampoco pod&iacute;a solicitar becas para estudiar. Pero Nada llevaba en Espa&ntilde;a desde los cuatro a&ntilde;os y, como v&iacute;ctima de trata, reun&iacute;a autom&aacute;ticamente los requisitos para obtener la residencia permanente.
    </p><h2 class="article-text">Explicar toda la historia</h2><p class="article-text">
        Nada no supo bien c&oacute;mo responder cuando Sala se ofreci&oacute; a ayudarla, empezando por asegurarse de que le conced&iacute;an el permiso de residencia. Un mes despu&eacute;s de su primer encuentro, a finales de diciembre de 2022, acudi&oacute; a la casa de la periodista en Barcelona con una petici&oacute;n sorprendente. Nada le habl&oacute; a Sala de hero&iacute;nas cuyas vidas hab&iacute;a estudiado y cuyos libros hab&iacute;a le&iacute;do. J&oacute;venes como Malala Yousafzai, la paquistan&iacute; a la que en 2012 un islamista radical dispar&oacute; en la cabeza por su activismo en defensa de la educaci&oacute;n femenina. O la yazid&iacute; Nadia Murad, esclavizada en Irak por el ISIS a sus 21 a&ntilde;os. Eran mujeres que hab&iacute;an utilizado su sufrimiento para hacer activismo y Nada quer&iacute;a hacer lo mismo. &ldquo;Quiero que mi historia d&eacute; visibilidad a los ni&ntilde;os maltratados y esclavizados&rdquo;, le dijo.
    </p><p class="article-text">
        Durante los meses siguientes, tramaron juntas un plan. Nada aprender&iacute;a a contar su historia en p&uacute;blico y las dos trabajar&iacute;an en un libro y en un documental. Con ayuda de Sala, a Nada le concedieron el permiso de residencia. Tambi&eacute;n cambi&oacute; de carrera universitaria para estudiar Derecho y Relaciones Internacionales, una formaci&oacute;n necesaria para dedicar su vida a la defensa de los derechos humanos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero incluso mientras segu&iacute;a avanzando, unas pesadillas terribles la atormentaban: hombres violentos que la persegu&iacute;an por bosques o paisajes urbanos amenazantes. Sala le busc&oacute; un psic&oacute;logo y la llev&oacute; a un centro de terapia con animales dirigido por un amigo, donde Nada pasaba tiempo con caballos. Un d&iacute;a, el propietario del centro le pidi&oacute; a Nada que hablara con un grupo de ejecutivos que hab&iacute;an llegado para un curso. Por primera vez, cont&oacute; su historia a unos desconocidos. Se qued&oacute; perpleja al verlos llorar.
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                Agentes de la UCO de la Guardia Civil que participaron en el rescate, junto a soldados del ejército boliviano.                            </span>
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        Sala dej&oacute; de pensar en Nada como la protagonista de una historia que cubrir&iacute;a como periodista. Como me dijo, hab&iacute;a empezado a pensar en ella como en &ldquo;una segunda hija&rdquo;. La relaci&oacute;n tambi&eacute;n satisfac&iacute;a una necesidad emocional de Sala, que ahora tiene 56 a&ntilde;os y lleva tres d&eacute;cadas informando sobre v&iacute;ctimas de cat&aacute;strofes y delitos. Un proyecto que lo consume todo, emocionalmente agotador y, hasta ahora, econ&oacute;micamente dif&iacute;cil. &ldquo;He contado muchas historias de dificultades y he visto morir a chicas j&oacute;venes&rdquo;, me dijo Sala. &ldquo;Si puedo ayudar a salir adelante a una sola de ellas, el esfuerzo habr&aacute; valido la pena&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de todo, Nada segu&iacute;a viviendo con su familia en La Florida. Continuaban los aterradores ataques de ira de su padre y los desalojos de los apartamentos que ocupaban ilegalmente, pero Nada quer&iacute;a apoyar a su madre y estar presente para sus dos hermanos menores. Sala estaba convencida de que su familia era, de hecho, el mayor peligro para el futuro de Nada.
    </p><p class="article-text">
        Hab&iacute;a otro motivo para no abandonar el hogar. Nada hab&iacute;a descubierto la religi&oacute;n en el colegio. A los 16 a&ntilde;os, hab&iacute;a visto v&iacute;deos en TikTok de personas recitando el Cor&aacute;n, y eso hab&iacute;a calmado sus miedos. Aunque sus padres no eran religiosos, ella comenz&oacute; a leer el Cor&aacute;n y los dichos y hechos de Mahoma. Encontr&oacute; lecciones sobre el perd&oacute;n, la paz, y el amor. El truco, dijo, era &ldquo;responder al mal con bondad&rdquo;. En su mente, eso significaba perdonar a sus padres e incluso a Morales. Curiosamente, su encuentro con &eacute;l no la hab&iacute;a alejado de la religi&oacute;n. &ldquo;Mi primer contacto con Dios fue cuando le pregunt&eacute; c&oacute;mo alguien como &eacute;l pod&iacute;a afirmar que cre&iacute;a en Dios, y ese fue el d&iacute;a en que me apu&ntilde;al&oacute; en el pie&rdquo;, dijo.
    </p><p class="article-text">
        A principios de 2024 supo de una organizaci&oacute;n refugio para mujeres que ofrec&iacute;a un peque&ntilde;o estudio en una ciudad de las afueras de Barcelona. Pero a Nada le preocupaba que eso fuera en contra de sus deberes isl&aacute;micos con su familia. Un d&iacute;a de ese verano, despu&eacute;s de visitar un museo de arte contempor&aacute;neo en Barcelona, entr&oacute; a la bas&iacute;lica de Santa Mar&iacute;a del Mar. Cerca del altar del imponente edificio g&oacute;tico del siglo XIV, hab&iacute;a un sacerdote cat&oacute;lico de pie invitando a la gente a confesarse. Nada decidi&oacute; pedirle ayuda. &iquest;Tal vez &eacute;l podr&iacute;a aconsejarla?
    </p><p class="article-text">
        En el confesionario, una vez m&aacute;s, descubri&oacute; el poder de su historia. Mientras hablaba, el sacerdote lloraba con grandes sollozos. &ldquo;Nunca hab&iacute;a visto a nadie llorar as&iacute;&rdquo;, dijo ella. &ldquo;Estaba sufriendo de verdad&rdquo;. Cuando el sacerdote se recuper&oacute;, aconsej&oacute; a Nada que se marchara. &ldquo;Tienes que escapar y empezar una vida nueva&rdquo;. En noviembre de 2024, cuando la polic&iacute;a se present&oacute; en la casa ocupada donde viv&iacute;a con su familia para desalojarlos, Nada acept&oacute; por fin la oferta del estudio. Al mudarse se sinti&oacute; libre y feliz. Por primera vez experimentaba la paz dom&eacute;stica, y solo ella ten&iacute;a la llave.
    </p><p class="article-text">
        No todo avanzaba igual de bien. El plan urdido con Sala parec&iacute;a estar estanc&aacute;ndose. Nadie quer&iacute;a su documental, o al menos no con la seriedad de enfoque que ellas quer&iacute;an darle. Las editoriales se encog&iacute;an de hombros ante su propuesta de libro. &ldquo;Si hubiera sido blanca y no marroqu&iacute;, las cosas habr&iacute;an sido diferentes&rdquo;, dijo Sala. Para ese momento, Nada ya hab&iacute;a invertido mucho en el proyecto. Con el apoyo de Sala, se hab&iacute;a pasado a Derecho y Relaciones Internacionales, una carrera que encajaba con sus nuevos objetivos y era m&aacute;s satisfactoria, pero tambi&eacute;n m&aacute;s arriesgada en t&eacute;rminos de empleo. &iquest;Y si el plan no funcionaba? Sin una red de seguridad familiar, un fracaso pod&iacute;a significar terminar en una casa ocupada en La Florida.
    </p><p class="article-text">
        Como los antiguos contactos de Sala en los medios no parec&iacute;an interesados, Nada acudi&oacute; directamente a Uri Sabat, uno de los youtubers m&aacute;s populares de Espa&ntilde;a. Sala se enfad&oacute; mucho cuando se enter&oacute;: Nada hab&iacute;a estropeado la posibilidad de ofrecer su historia personal en exclusiva, y eso pod&iacute;a perjudicar el plan de un documental, o de un contrato editorial, que le permitiera terminar sus estudios y ser independiente. No se hablaron durante un mes.
    </p><p class="article-text">
        Una vez que limaron sus diferencias, Sala llev&oacute; a Nada a programas matutinos de mucha audiencia en la televisi&oacute;n. A principios de septiembre de 2025, en su primera aparici&oacute;n, Nada cont&oacute; su historia en Antena 3. Explic&oacute; que hab&iacute;a perdonado a Morales (que para entonces ya hab&iacute;a fallecido en prisi&oacute;n). &ldquo;Cuando perdonas, no lo haces porque la otra persona lo merezca&rdquo;, explic&oacute;. &ldquo;Lo hago porque mi coraz&oacute;n merece vivir libre de rencor&rdquo;. El p&uacute;blico del estudio aplaudi&oacute; con entusiasmo.
    </p><h2 class="article-text">Un caso &ldquo;especial&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Como estaban en Madrid, Sala llev&oacute; a Nada a ver a Hidalgo en la UCO. Todos en la oficina parec&iacute;an encantados con su visita. Nada descubri&oacute; que su caso era legendario. En una vitrina hab&iacute;a expuestos varios de los objetos que se hab&iacute;an recuperado con ella, como un Cor&aacute;n de bolsillo y un cuaderno que llevaba Morales. &ldquo;Desde el principio fue un caso especial&rdquo;, me dijo Hidalgo. &ldquo;Cualquier otra ni&ntilde;a habr&iacute;a muerto, pero ella es un camale&oacute;n, capaz de adaptarse a cualquier cosa&rdquo;. Volver a verla fue muy emocionante para Hidalgo. &ldquo;Era la misma Nada, tan r&aacute;pida y brillante&rdquo;, dijo. Con un nudo en la garganta, Nada se aguantaba el llanto. &ldquo;Pude ver lo mucho que mi vida hab&iacute;a significado para ellos&rdquo;, dijo. Hidalgo la invit&oacute; a regresar y le pidi&oacute; ayuda para formar a los agentes que se ocupan de v&iacute;ctimas de trata.
    </p><p class="article-text">
        El 14 de septiembre de 2025, el peri&oacute;dico <em>La Vanguardia</em> public&oacute; una noticia sobre su reencuentro y cont&oacute; la doble tragedia de Nada. Primero el secuestro; luego, el abandono de las autoridades catalanas. Aquel art&iacute;culo reaviv&oacute; el proyecto. De repente, los editores y los productores de televisi&oacute;n quer&iacute;an hablar con ellas.
    </p><p class="article-text">
        Unos d&iacute;as m&aacute;s tarde comenzaron mis viajes frecuentes a Barcelona, desde mi casa en Madrid, para reunirme con Nada. Sent&iacute;a curiosidad por conocer su historia, sus ambiciones y su relaci&oacute;n con Sala. Habl&aacute;bamos durante horas, sentados frente a la peque&ntilde;a mesa del comedor de la casa de Sala, una vivienda de dos plantas en un callej&oacute;n privado cerca de los extravagantes dise&ntilde;os de Gaud&iacute; en el Parque G&uuml;ell. Las conversaciones sol&iacute;an ser a tres bandas, con Sala presente. Nada se sent&iacute;a all&iacute; como en casa, meti&eacute;ndose por su cuenta en la cocina para prepararse un chocolate caliente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El v&iacute;nculo entre las dos se hab&iacute;a fortalecido con los altibajos del proyecto, tambi&eacute;n con los desacuerdos. Sala era franca y cari&ntilde;osa, se preocupaba por la alimentaci&oacute;n de Nada o la reprend&iacute;a por vestirse demasiado elegante para sus apariciones en televisi&oacute;n. &ldquo;&iexcl;No puedes aparecer con ese aspecto de Angelina Jolie!&rdquo;. Nada se encog&iacute;a de hombros. Siempre llegaba con una ropa y maquillaje impecables. Su tranquila y sincera elocuencia ocultaba una energ&iacute;a inquieta. Para empezar, jugaba con cualquier cosa que hubiera sobre la mesa, incluida mi grabadora.
    </p><p class="article-text">
        Nuestras conversaciones se convirtieron en algo parecido a una caja que se va abriendo lentamente. Nada estaba excavando en su propio pasado, leyendo documentos policiales y judiciales que le dieran m&aacute;s detalles sobre lo que le hab&iacute;a ocurrido, prepar&aacute;ndose para demandar por negligencia al gobierno catal&aacute;n por 300.000 euros (desde su trabajo como becaria en un bufete de Barcelona), y ayud&aacute;ndose de psic&oacute;logos para desenterrar sus recuerdos. Nada estaba llenando vac&iacute;os enormes de su vida a la vez que trataba de comprenderlos. Le costaba especialmente comprender a sus padres, de quienes no quer&iacute;a hablar.
    </p><p class="article-text">
        En cierto modo, las cosas iban demasiado r&aacute;pido. Durante ese tiempo, el canal estadounidense en espa&ntilde;ol Univision emiti&oacute; un reportaje sobre ella y Nada volvi&oacute; a aparecer en otros programas de televisi&oacute;n, donde su presencia refinada y su tono moderado contrastaban con el horror de su historia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para entonces, recib&iacute;a unos tres correos electr&oacute;nicos a la semana de ni&ntilde;as y mujeres j&oacute;venes de todo el mundo que hab&iacute;an sido maltratadas, algunas por la secta Aeminpu. Nada les respond&iacute;a, o manten&iacute;a videoconferencias con ellas, aunque poco m&aacute;s pod&iacute;a hacer que escucharlas y expresar su simpat&iacute;a. Tambi&eacute;n estudiaba para obtener su t&iacute;tulo de Derecho, escrib&iacute;a su libro con Sala, hac&iacute;a pr&aacute;cticas en el bufete de abogados y preparaba su demanda contra el gobierno catal&aacute;n. Hasta que en diciembre, agotada, empez&oacute; a perder mechones de pelo. Aunque ella hab&iacute;a decidido aguantar, su cuerpo la estaba traicionando.
    </p><p class="article-text">
        En una soleada ma&ntilde;ana de invierno, Nada, Sala, el perro Pist&oacute;n y yo nos subimos a la furgoneta gris Toyota Proace de Sala para ir a La Florida y pasear por el cementerio donde Nada llenaba las botellas de agua. Era la primera vez que Nada ven&iacute;a con Sala, cuyo padre est&aacute; enterrado all&iacute;. Cuando se encontraban las dos, Nada siempre ped&iacute;a mantenerse alejadas del barrio de sus padres. Estaban enfadados con ella por sus apariciones en televisi&oacute;n y a Nada le preocupaba encontrarse con su padre. La actitud se suaviz&oacute; despu&eacute;s de enero, cuando utiliz&oacute; el anticipo del libro para comprarle muebles a la familia. &ldquo;Ahora se dan cuenta de que inevitablemente contar&eacute; mi historia y han cambiado&rdquo;, dijo.
    </p><p class="article-text">
        Visitamos la manzana deteriorada donde Morales hab&iacute;a sido su vecino y pasamos por delante del apartamento con ventanas rotas en el que vive su familia ahora. Mientras camin&aacute;bamos, Nada declar&oacute; que La Florida tambi&eacute;n ser&iacute;a una de sus causas. &ldquo;Estoy orgullosa de este lugar&rdquo;, dijo. Recordaba la delincuencia, las drogas y las peleas. Recordaba el a&ntilde;o en que unos j&oacute;venes incendiaron el &aacute;rbol de Navidad de la plaza principal. Pero tambi&eacute;n recordaba que era un lugar de vecinos, lleno de vida.
    </p><p class="article-text">
        Mientras nos alej&aacute;bamos de La Florida, Nada me dijo que su sue&ntilde;o era hablar ante la ONU sobre la necesidad de luchar contra el tr&aacute;fico de ni&ntilde;os. Esta determinaci&oacute;n tiene un coste. La &uacute;ltima vez que nos vimos, a finales de enero, estaba pasando por una terapia agotadora y muy intensa para superar su disociaci&oacute;n con lo sucedido. Parte del dolor que llevaba m&aacute;s de una d&eacute;cada reprimiendo estaba empezando a aflorar. Era como quitarse una m&aacute;scara, dijo, y daba mucho miedo. &ldquo;Me considero fuerte&rdquo;, me dijo. &ldquo;As&iacute; que, si yo estoy sufriendo, imag&iacute;nate c&oacute;mo debe ser para alguien que no tiene las cosas que yo tengo ahora&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La forma en que Nada afronta la situaci&oacute;n es volc&aacute;ndose a&uacute;n m&aacute;s en la lucha. En un mensaje reciente de WhatsApp, me dijo que hab&iacute;a preparado una carta para la conocida abogada por los derechos humanos Amal Clooney, que ha representado a la Nobel de la Paz Nadia Murad (Malala Yousafzai, otra hero&iacute;na de Nada, tambi&eacute;n es Nobel de la Paz). &ldquo;Quiero pedirle consejo&rdquo;, me dijo Nada. Iba a enviarla una vez que se publicara este art&iacute;culo. Conoci&eacute;ndola, estoy seguro de que un d&iacute;a despu&eacute;s ya estar&iacute;a en camino.
    </p><p class="article-text">
        <em>Traducido por Francisco de Z&aacute;rate.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Giles Tremlett]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/milagro-barcelonesa-itrab-secuestrada-nueve-meses-bolivia-nina-habria-muerto_1_13040722.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Mar 2026 22:16:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El milagro de la barcelonesa Nada Itrab, secuestrada siete meses en Bolivia: "Cualquier otra niña habría muerto"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Bolivia,Secuestros,Violaciones,L'Hospitalet de Llobregat,Barcelona]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Franquismo, una historia de mentiras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/franquismo-historia-mentiras_129_12777160.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2aa74274-6a7a-4231-8d3f-1f2a0aaad787_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Franquismo, una historia de mentiras"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La España que emergió de la transición no se entiende sin estudiar a Franco. Ni se entienden los partidos políticos españoles, ni los nacionalismos, ni el Estado de las Autonomías, ni la monarquía, ni muchas otras estructuras del Estado. Han pasado 50 años. Ya se le puede estudiar</p><p class="subtitle">El PP y la larga sombra de Franco</p></div><p class="article-text">
        Han pasado cincuenta a&ntilde;os desde que el dictador Francisco Franco, despu&eacute;s de tan larga y esperp&eacute;ntica agon&iacute;a, muri&oacute; en una cama del Hospital de la Paz de Madrid. La hora oficial de su muerte fue a las 05.25 del d&iacute;a 20 de noviembre de 1975. Como en tantas otras cosas, el dictador muri&oacute; con una mentira.
    </p><p class="article-text">
        Franco hab&iacute;a dejado de respirar por lo menos tres horas antes. Hay quien cree que muri&oacute; en la noche del d&iacute;a 19. El m&eacute;dico que le embalsam&oacute;, el doctor Antonio Piga, luego dir&iacute;a que a la una de la madrugada su equipo ya estaba trabajando con el cad&aacute;ver fr&iacute;o.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No nos debemos sorprender por la mentirijilla final sobre la hora de su muerte. Los dictadores y sus secuaces son expertos en manipular verdades. El franquismo se hab&iacute;a construido sobre una gran mentira: que los &ldquo;rebeldes&rdquo; de 1936 fueron los que defendieron la Rep&uacute;blica y no los que se levantaron en armas contra un gobierno elegido en las urnas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ese control de lo que hoy d&iacute;a llamar&iacute;amos &ldquo;el relato&rdquo; fue una de las claves del &eacute;xito del r&eacute;gimen de Franco. No es por nada que una ley de guerra como la Ley de Prensa de 1938 no se cambi&oacute; hasta el a&ntilde;o 1966. Aquella ley de estilo totalitario estaba &ldquo;inspirada en Goebbels&rdquo;, seg&uacute;n el concu&ntilde;ado de Franco, Ram&oacute;n Serrano Su&ntilde;er, arquitecto del primer franquismo.
    </p><p class="article-text">
        Gracias a esta ley, la &ldquo;realidad&rdquo; percibida por los espa&ntilde;oles durante tres d&eacute;cadas pudo ser manipulada de manera f&eacute;rrea. En esa realidad inventada, Espa&ntilde;a era un pa&iacute;s apacible donde no pasaba nada. Se silenciaban desde accidentes y desastres naturales hasta las detenciones y fusilamientos de dirigentes catalanistas o de la izquierda. Incluso las algaradas entre el p&uacute;blico en las corridas de toros o una pelea en el campo de f&uacute;tbol pod&iacute;an ser tachadas por el l&aacute;piz del censor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De las hambrunas de los a&ntilde;os 40, desde luego, no se dijo nada. Para saber la verdad, hab&iacute;a que leer la correspondencia de los diplom&aacute;ticos extranjeros. &ldquo;En varias partes de Espa&ntilde;a hay una hambruna total&rdquo;, escrib&iacute;a el embajador de su aliado Adolf Hitler el 14 de noviembre de 1940. Los muertos de hambre yac&iacute;an en las calles de Madrid, Sevilla o M&aacute;laga y el &ldquo;glorioso&rdquo; franquismo era todo fachada, se quejaba.
    </p><p class="article-text">
        Lo sab&iacute;a Franco, ya que en su gira triunfal por los pueblos de M&aacute;laga a Ja&eacute;n en 1940 la gente hambrienta se acercaba a su coche. &ldquo;Se&ntilde;or Franco, por Dios, un pedazo de pan, que tenemos hambre,&rdquo; le dec&iacute;an, seg&uacute;n su primo y ayudante de campo, Francisco Franco Salgado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y es que el resultado de la pol&iacute;tica de autarqu&iacute;a y de autoaislamiento de Espa&ntilde;a impuesta por el ultranacionalista Franco fue el aumento brutal de la pobreza y las terribles hambrunas de los a&ntilde;os 1940-41 y 1945-46 tan bien descritas en 'La Hambruna Espa&ntilde;ola'&nbsp;del historiador Miguel &Aacute;ngel del Arco Blanco.
    </p><p class="article-text">
        La Ley de Prensa fue una ley &ldquo;fascistizada&rdquo;, como gusta decir a los historiadores. Sin embargo, y a pesar de los esfuerzos de la Falange, el franquismo no lleg&oacute; nunca a ser una ideolog&iacute;a pol&iacute;tica. Su prop&oacute;sito esencial era otro: conseguir la obediencia de los espa&ntilde;oles y su apat&iacute;a pol&iacute;tica a trav&eacute;s de un sistema de control social y del relato<strong>.</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ese doble sistema de control se impondr&iacute;a en primer lugar en el espacio p&uacute;blico. Los 20.000 fusilamientos de la posguerra y la aplicaci&oacute;n de una legislaci&oacute;n vengativa y retroactiva meti&oacute; tal miedo en los espa&ntilde;oles que apenas hab&iacute;a quien, fuera de los <em>maquis</em>, se atrev&iacute;a a levantar la voz. Fue lo que el historiador Paul Preston llamar&iacute;a una temprana &ldquo;inversi&oacute;n en terror&rdquo;. La propaganda y el r&iacute;gido sistema educativo bastar&iacute;a para mantener ese control hasta la muerte del dictador, con la tortura, los estados excepci&oacute;n y las penas de muerte en los turbulentos a&ntilde;os finales.
    </p><p class="article-text">
        El sistema de control social llegar&iacute;a asimismo al espacio privado, donde m&aacute;s lo sintieron las mujeres. Con la prohibici&oacute;n del divorcio y del matrimonio civil y con la estricta interpretaci&oacute;n judicial de la patria potestad u el adulterio, las espa&ntilde;olas fueron obligadas a volver a tiempos muy previos a la Rep&uacute;blica, a ser casi propiedad de maridos o padres.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La falta de ideolog&iacute;a no es un plus, aunque s&iacute; dot&oacute; al r&eacute;gimen de adaptabilidad y capacidad de supervivencia. Huelga decir que no sirvi&oacute; de consuelo ni a los fusilados ni a los purgados.
    </p><p class="article-text">
        La falta de ideolog&iacute;a tampoco exime al dictador de su&nbsp;responsabilidad personal, ya que este proyecto social era un fiel reflejo de c&oacute;mo Franco mismo deseaba que fuesen los hombres espa&ntilde;oles y, m&aacute;s todav&iacute;a, las mujeres espa&ntilde;olas. El &ldquo;hombre viril&rdquo; franquista, estudiado con tanto acierto por Zira Box en&nbsp;'La Naci&oacute;n Viril', tambi&eacute;n fue moldeado por la visi&oacute;n de Franco y de sus compa&ntilde;eros africanistas -aquellos militares colonialistas convencidos de tener una superioridad moral basada en su fetichismo casi <em>samurai</em> de la muerte gloriosa por la patria-.
    </p><p class="article-text">
        Franco dec&iacute;a que solo responder&iacute;a ante Dios y la historia. Pues cincuenta a&ntilde;os son suficientes como para poder emitir un juicio final.
    </p><p class="article-text">
        Hay grandes biograf&iacute;as del dictador, desde el&nbsp;<em>magnum opus</em>&nbsp;de Paul Preston hasta el m&aacute;s reciente de Juli&aacute;n Casanova y otras obras de historiadores espa&ntilde;oles. Yo mismo he publicado este a&ntilde;o un ensayo biogr&aacute;fico desde la perspectiva algo distante del hispanismo ingl&eacute;s. Incluso en los peri&oacute;dicos de derechas del Reino Unido y EEUU, las rese&ntilde;as de 'Franco: El dictador que molde&oacute; un pa&iacute;s' (Editorial Debate) destacan tanto la crueldad y frialdad de Franco como su capacidad para mantenerse en el poder tant&iacute;simos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        En el copista de Madrid donde imprim&iacute;a los primeros borradores de aquel libro, el due&ntilde;o no dejaba de insistir en que su padre dec&iacute;a haber vivido bien bajo el franquismo. Su padre, claramente, solo recordaba aquel <em>boom</em> econ&oacute;mico que convirti&oacute; a Espa&ntilde;a en una econom&iacute;a tigre durante los a&ntilde;os 60.
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que para muchos espa&ntilde;oles el pasar durante esos a&ntilde;os de la pobreza a la luz el&eacute;ctrica, la nevera, el televisor y el coche era dar pasos enormes. Pero la verdad es que, por decisi&oacute;n de Franco, Espa&ntilde;a lleg&oacute; tarde y mal a lo que ya era un <em>boom</em> suroccidental europeo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El resultado global fue que tanto Italia como Portugal, las naciones al este y al oeste, aventajaron a la Espa&ntilde;a franquista en crecimiento econ&oacute;mico entre 1936 y 1975. El &ldquo;gran &eacute;xito econ&oacute;mico de Franco&rdquo;, por lo tanto, queda como otro mito m&aacute;s. Ese &eacute;xito habr&iacute;a llegado antes y habr&iacute;a sido mayor sin el dictador.
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos meses, mientras he estado promocionando la edici&oacute;n espa&ntilde;ola de 'Franco: El dictador que molde&oacute; un pa&iacute;s', me he dado cuenta de que sigue habiendo un gran desconocimiento de qui&eacute;n ha sido -nos guste o no- la figura m&aacute;s importante de los &uacute;ltimos dos siglos de la historia de Espa&ntilde;a. Incluso estudiantes universitarios me han explicado que en el bachillerato segu&iacute;an sin ense&ntilde;arles a fondo lo que fueron la guerra civil y el franquismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La verdad es que la Espa&ntilde;a que emergi&oacute; de la transici&oacute;n no se entiende sin estudiar a Franco. Ni se entienden los partidos pol&iacute;ticos espa&ntilde;oles, ni se entienden los nacionalismos, ni se entiende el Estado de las Autonom&iacute;as, ni se entiende la monarqu&iacute;a, ni se entienden muchas otras estructuras del Estado. Han pasado 50 a&ntilde;os. Ya se le puede estudiar. Y se debe.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Giles Tremlett]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/franquismo-historia-mentiras_129_12777160.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 Nov 2025 21:12:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Franquismo, una historia de mentiras]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Franquismo,Memoria Histórica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tres niños abandonados en Barcelona, dos padres desaparecidos y un misterio de 40 años]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/tres-ninos-abandonados-barcelona-padres-desaparecidos-misterio-40-anos_1_10096197.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a307b34d-14ea-43e9-83ed-2a6e674d5baf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tres niños abandonados en Barcelona, dos padres desaparecidos y un misterio de 40 años"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A los hermanos Elvira, Ricard y Ramón los abandonaron en una estación de tren cuando el mayor tenía cinco años y la más pequeña dos. Cuando Elvira creció y se puso a buscar a sus padres, descubrió una historia familiar más extraordinaria de lo que podía haber imaginado</p><p class="subtitle">Nueve años tras la pista de Malén Ortiz: el rastro que se perdió en 500 metros y 20 minutos
</p></div><p class="article-text">
        El 22 de abril de 1984, tres hermanos vestidos con ropa de marca fueron trasladados en un Mercedes-Benz blanco hasta la Estaci&oacute; de Fran&ccedil;a, en Barcelona. Junto a Elvira, que entonces ten&iacute;a 2 a&ntilde;os y el pelo rubio ondulado, viajaban sus hermanos Ricard y Ram&oacute;n, de 4 y 5 a&ntilde;os. El coche lo conduc&iacute;a Denis, un amigo franc&eacute;s del padre de los ni&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Denis aparc&oacute; cerca de la estaci&oacute;n ferroviaria de estilo modernista y los acompa&ntilde;&oacute; hasta el vest&iacute;bulo, parecido a un hangar con dos c&uacute;pulas de cristal y un brillante suelo de m&aacute;rmol de formas geom&eacute;tricas. Una vez all&iacute;, dijo a los ni&ntilde;os que iba a comprar caramelos y les pidi&oacute; que esperaran.
    </p><p class="article-text">
        Los hermanos esperaron, pero Denis no regres&oacute;. Al cabo de un rato, Elvira comenz&oacute; a llorar y un empleado de la estaci&oacute;n pregunt&oacute; qu&eacute; ocurr&iacute;a. Ram&oacute;n, que hablaba espa&ntilde;ol y franc&eacute;s, se lo explic&oacute;. Vino la polic&iacute;a, pero cuando les preguntaron el nombre de sus padres, los ni&ntilde;os no sab&iacute;an responder. Tampoco pod&iacute;an decir sus apellidos ni d&oacute;nde viv&iacute;an. Solo, que hab&iacute;an vivido en Par&iacute;s hasta hac&iacute;a poco tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Por lo general, los ni&ntilde;os de cinco a&ntilde;os s&iacute; saben esas cosas tan elementales, pero la polic&iacute;a no se preocup&oacute; demasiado. A los ni&ntilde;os no los suelen abandonar sin una explicaci&oacute;n, y menos en grupos de tres. Las autoridades esperaban que alguien, un pariente, un amigo o un profesor del colegio, denunciara pronto su desaparici&oacute;n y el misterio quedara resuelto. No alertaron a la prensa ni pidieron ayuda a la poblaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La polic&iacute;a los llev&oacute; a la Casa de la Maternidad de Barcelona esa noche y tres d&iacute;as despu&eacute;s los traslad&oacute; a un centro de acogida para ni&ntilde;os vulnerables en el centro de la ciudad. Las comunicaciones internacionales eran lentas en los a&ntilde;os ochenta, cuando los faxes, los telegramas y el correo postal eran los medios de comunicaci&oacute;n habituales, pero la polic&iacute;a de Francia y de toda Europa ya hab&iacute;a sido informada de los tres ni&ntilde;os aparecidos en Barcelona.
    </p><p class="article-text">
        Los d&iacute;as se hicieron semanas y nadie ven&iacute;a a buscarlos. Los ni&ntilde;os se portaban bien, pero el personal de la residencia se hab&iacute;a dado cuenta de que se quedaban sin habla o se marchaban cuando la conversaci&oacute;n giraba en torno a sus padres o al pasado. Seg&uacute;n uno de los informes, el personal decidi&oacute; no insistir en lo que consideraban &ldquo;un bloqueo psicol&oacute;gico&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hab&iacute;an pasado unas semanas cuando una psicopedagoga llamada Marisa Manera vio en mayo la foto de Elvira y sus hermanos en una pizarra de una oficina de los servicios sociales de Barcelona. &ldquo;Buscamos informaci&oacute;n sobre estos tres ni&ntilde;os&rdquo;, dec&iacute;a la nota que acompa&ntilde;aba la imagen. Tambi&eacute;n hab&iacute;a una tarjeta de visita con el n&uacute;mero de la residencia.
    </p><p class="article-text">
        Marisa y su marido, un profesor llamado Llu&iacute;s Moral, hab&iacute;an acogido a ni&ntilde;os en otras ocasiones y ofrecieron su casa como un hogar transitorio para los tres hermanos. Los ni&ntilde;os se mudaron a finales de junio.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los niños no sabían el nombre de su padre, pero sí recordaban sus coches espectaculares. &quot;¡Mira, el coche de papá!&quot;, dijo en aquellas vacaciones Elvira, al ver un Mercedes blanco</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ese verano, los cinco se fueron de acampada a los arenales del Delta del Ebro, a unos 120 kil&oacute;metros al sur de Barcelona. Los ni&ntilde;os no sab&iacute;an el nombre de su padre, pero s&iacute; recordaban sus coches espectaculares: un Porsche negro, un Jaguar gris-verde y otro Mercedes-Benz blanco. &ldquo;&iexcl;Mira, el coche de pap&aacute;!&rdquo;, dijo en aquellas vacaciones Elvira, de dos a&ntilde;os, al ver un Mercedes blanco. Como si hubieran llegado sus padres.
    </p><p class="article-text">
        Los meses se convirtieron en a&ntilde;os y en 1986 Llu&iacute;s y Marisa adoptaron formalmente a Elvira y a sus dos hermanos d&aacute;ndoles los apellidos Moral Manera. &ldquo;Ten&iacute;an la familia de tres hijos que siempre hab&iacute;an querido&rdquo;, explica Elvira, que ahora es una mujer delgada de 41 a&ntilde;os y ojos oscuros, con el pelo te&ntilde;ido de blanco y un tatuaje de flechas sobre un nudillo.
    </p><p class="article-text">
        Una suerte compartida que permiti&oacute; a los tres ni&ntilde;os disfrutar de una infancia feliz y llena de amor. &ldquo;Nos toc&oacute; la loter&iacute;a&rdquo;, dice Elvira. Los hermanos crecieron muy unidos en su piso de clase media con vistas a un can&oacute;dromo de Barcelona.
    </p><p class="article-text">
        Al crecer, Elvira se preguntaba en ocasiones por qu&eacute; sus padres biol&oacute;gicos los hab&iacute;an abandonado, pero no era algo que le pesara. Su adopci&oacute;n nunca hab&iacute;a sido un tema tab&uacute;. De vez en cuando, Elvira imaginaba a sus padres biol&oacute;gicos llamando al timbre y salud&aacute;ndola con un desenfadado &ldquo;&iexcl;<em>Bonjour</em>!&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A veces, al regresar de las noches de fiesta de la adolescencia y la juventud, Elvira ped&iacute;a a sus hermanos que volvieran a hablarle de su vida anterior. Los pocos recuerdos que ten&iacute;an eran de Par&iacute;s y de la campi&ntilde;a francesa, o de viajes a B&eacute;lgica y a la nieve de Suiza. Viajes por carretera en el coche de su padre, un revoltijo de lugares y la imagen de una abuela vestida de negro que les obligaba a beber leche cuando se quedaban con ella. A Elvira le gustaba escuchar hablar de su primera infancia, pero no ten&iacute;a ning&uacute;n deseo de buscar a sus padres biol&oacute;gicos.
    </p><p class="article-text">
        De adulta, aprendi&oacute; el lenguaje de signos y empez&oacute; a dar clase a ni&ntilde;os con dificultades auditivas. Llu&iacute;s, que muri&oacute; antes de que Elvira cumpliera 18 a&ntilde;os, tambi&eacute;n hab&iacute;a sido profesor para ni&ntilde;os con necesidades especiales. Elvira estaba entonces convencida de que, en lo que se refiere al car&aacute;cter, la educaci&oacute;n era mucho m&aacute;s importante que la gen&eacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        En 2014 Elvira tuvo el primer hijo con su pareja, Marco, un dise&ntilde;ador de gafas italiano afincado en Barcelona. A medida que su cuerpo cambiaba con el embarazo, Elvira hab&iacute;a empezado a preocuparse por lo poco que sab&iacute;a de su familia biol&oacute;gica. &iquest;Y si sus padres ten&iacute;an alguna enfermedad hereditaria?
    </p><p class="article-text">
        La curiosidad aument&oacute; tras el nacimiento y todav&iacute;a m&aacute;s en 2017, cuando lleg&oacute; el segundo. Ese fue tambi&eacute;n el a&ntilde;o en que Elvira y Marco se casaron y compraron un piso a pocos minutos de donde ella se hab&iacute;a criado con Ram&oacute;n y Ricard. Elvira daba el pecho a su hijo pregunt&aacute;ndose si su madre lo habr&iacute;a hecho igual con ella y qu&eacute; otros rituales habr&iacute;an compartido durante la breve temporada en que hab&iacute;an estado juntas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A medida que sus hijos fueron creciendo, Elvira comprendió que algo no cuadraba. &quot;¿Qué niño de cinco años no puede decir el nombre de sus padres?&quot;, se preguntaba.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Sus hijos eran tan valiosos para Elvira que en su imaginaci&oacute;n solo un acontecimiento desgarrador podr&iacute;a provocar el abandono materno. A medida que sus hijos fueron creciendo comprendi&oacute; que algo no cuadraba. &ldquo;&iquest;Qu&eacute; ni&ntilde;o de cinco a&ntilde;os no puede decir el nombre de sus padres?&rdquo;, se preguntaba.
    </p><p class="article-text">
        En diciembre de 2020, Elvira se regal&oacute; por Navidad una prueba de ADN de la empresa MyHeritage. Confiaba en que en la extensa base de datos de la compa&ntilde;&iacute;a encontrar&iacute;a alg&uacute;n pariente consangu&iacute;neo. Para su sorpresa, en Francia solo hab&iacute;a un peque&ntilde;o n&uacute;mero de coincidencias. Y en el sur de Espa&ntilde;a, muchas m&aacute;s. &ldquo;Fue un 'shock', est&aacute;bamos convencidos de que &eacute;ramos franceses&rdquo;, sostiene.
    </p><p class="article-text">
        Pero los resultados no eran determinantes. En el mejor de los casos, solo hab&iacute;a un 1% o un 2% de ADN compartido con las otras muestras de la base de datos. Elvira se puso en contacto con algunas de esas personas pero la ignoraban o no ten&iacute;an informaci&oacute;n que darle. &ldquo;Ya est&aacute;, nunca los encontraremos&rdquo;, se dijo.
    </p><p class="article-text">
        Pero no estaba dispuesta a rendirse. La b&uacute;squeda acababa de empezar.
    </p><p class="article-text">
        Elvira comunic&oacute; a sus hermanos y a su madre adoptiva que hab&iacute;a empezado a buscar a su familia biol&oacute;gica y dos d&iacute;as despu&eacute;s, Marisa cit&oacute; en su piso a Elvira y a Ram&oacute;n para un encuentro familiar (Ricard no estaba en Barcelona). Ten&iacute;a algo que mostrarles: unos recortes descoloridos de peri&oacute;dico que hab&iacute;a guardado, fechado en julio de 1984, poco despu&eacute;s de que los ni&ntilde;os se mudaran a la casa.
    </p><p class="article-text">
        Los art&iacute;culos trataban de un franc&eacute;s llamado Raymond Vaccarizzi. Era un capo de la mafia de Lyon que a principios de los ochenta se hab&iacute;a trasladado a la localidad costera espa&ntilde;ola de L' Escala (a unos 135 kil&oacute;metros al norte de Barcelona), despu&eacute;s de que se recrudeciera la guerra entre bandas y la polic&iacute;a francesa comenzara a cerrar el cerco.
    </p><p class="article-text">
        Famoso por su violencia, Vaccarizzi dirig&iacute;a una red de prostituci&oacute;n y extorsiones a cambio de protecci&oacute;n. A finales de 1983 hab&iacute;a sido detenido por asesinato y <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/antigua-carcel-modelo-revive-rodaje-semana-tours-agotan-cientos-entradas-minutos_1_9980905.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">encerrado en la c&aacute;rcel Modelo de Barcelona</a>. Construida en el siglo XIX a base de piedra y ladrillo, la prisi&oacute;n hab&iacute;a quedado encajonada en el Eixample de Barcelona. En la galer&iacute;a superior de una de sus alas, los reclusos manten&iacute;an conversaciones a gritos con sus amigos y familiares en la calle.
    </p><p class="article-text">
        El 14 de julio de 1984, Vaccarizzi hab&iacute;a concertado una conversaci&oacute;n desde la galer&iacute;a con su esposa, una antigua prostituta francesa llamada Antoinette. Mientras gritaba a trav&eacute;s de las rejas, un hombre con un rifle le apunt&oacute; desde el tejado del edificio de viviendas de seis plantas que hab&iacute;a al otro lado de la calle. Dos disparos a gran velocidad impactaron en la cabeza de Vaccarizzi.
    </p><p class="article-text">
        Fue un golpe espectacular y muy profesional, del que se habl&oacute; mucho en la prensa local. Hubo rumores de que el francotirador se hab&iacute;a vestido de cura, de que hab&iacute;a utilizado un arma para matar elefantes, o de que hab&iacute;a entrenado con una unidad de &eacute;lite del ej&eacute;rcito franc&eacute;s. Nadie llor&oacute; la muerte de Vaccarizzi. Apodado &ldquo;El Diablo&rdquo;, era responsable de palizas atroces y de haber asesinado a tres de sus rivales. Tras su muerte, su esposa desapareci&oacute; de Espa&ntilde;a. A su hijo adolescente, abandonado en L'Escala, lo acogi&oacute; una familia mafiosa rival.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Algunas de las historias que contaban los niños, de coches veloces y viajes repentinos, hacían pensar en posibles delitos de sus padres</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Marisa explic&oacute; a Elvira y a Ram&oacute;n por qu&eacute; hab&iacute;a guardado los recortes todos esos a&ntilde;os. Vaccarizzi era franc&eacute;s y compart&iacute;a con Ram&oacute;n el nombre (o su versi&oacute;n en franc&eacute;s). Algunas de las historias que contaban los ni&ntilde;os, de coches veloces y viajes repentinos, hac&iacute;an pensar en posibles delitos de sus padres. &ldquo;Nuestra teor&iacute;a era que podr&iacute;ais ser sus hijos&rdquo;, les dijo. &ldquo;Aquello me dej&oacute; alucinada&rdquo;, dice Elvira sobre la primera vez que vio los recortes de Vaccarizzi. &ldquo;Pero todo parec&iacute;a posible&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Marisa es hoy una mujer de 74 a&ntilde;os, peque&ntilde;a, pulcra y con el pelo corto y de tonos rojizos. Cuando la visit&eacute; en el piso donde cri&oacute; a los ni&ntilde;os, sus tres nietos estaban all&iacute; pasando la tarde. Me cont&oacute; que hasta les hab&iacute;a preocupado que los g&aacute;nsters pudieran estar siguiendo a los ni&ntilde;os en secreto.
    </p><p class="article-text">
        Ram&oacute;n tiene 44 a&ntilde;os y vive con su pareja y su hija peque&ntilde;a cerca de la casa de Elvira. Cuando supo sobre la teor&iacute;a de Vaccarizzi no la crey&oacute;. En el claro recuerdo que conservaba de su padre, la imagen era de un hombre de pelo blanco y &ldquo;aire de triunfador&rdquo;. De hecho, de ni&ntilde;o Ram&oacute;n hab&iacute;a sorprendido un d&iacute;a a sus familiares al decir &ldquo;se parece a nuestro padre&rdquo; cuando en la televisi&oacute;n sali&oacute; un hombre con el cabello plagado de canas. 
    </p><p class="article-text">
        Vaccarizzi, de pelo oscuro, no se parec&iacute;a a ese recuerdo. En el momento en que Marisa cuenta sus sospechas, hab&iacute;an pasado 38 a&ntilde;os desde que los ni&ntilde;os vieron a su padre por &uacute;ltima vez, pero todos aceptaron la argumentaci&oacute;n de Ram&oacute;n, puesto que sus recuerdos eran la principal fuente de pistas de Elvira.
    </p><p class="article-text">
        Aparte de los recortes y de lo que pod&iacute;a rememorar su hermano, lo &uacute;nico que Elvira ten&iacute;a eran los breves documentos oficiales en los que hab&iacute;a quedado registrado el abandono. Los m&eacute;dicos y cuidadores la describ&iacute;an como una ni&ntilde;a de dos a&ntilde;os normal y sana cuya &uacute;nica rareza era el deseo de dormir atravesada en la cama.
    </p><p class="article-text">
        Los documentos crearon m&aacute;s confusi&oacute;n sobre sus or&iacute;genes, &iquest;estaban en Francia o en Espa&ntilde;a? El nombre de Ricard aparec&iacute;a primero como Richard (en franc&eacute;s), en documentos posteriores como Ricardo (en castellano) y finalmente como Ricard (en catal&aacute;n). Seg&uacute;n los documentos oficiales, los ni&ntilde;os y su padre hab&iacute;an vivido con Denis, su mujer e hijos antes del abandono. Hac&iacute;a tiempo que no ve&iacute;an a su madre. Seg&uacute;n los cuidadores, el padre les hab&iacute;a dicho que su madre &ldquo;ya no los quer&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los hermanos estaban de acuerdo en que Vaccarizzi no era su padre, pero la intuici&oacute;n de Marisa de que sus padres biol&oacute;gicos pod&iacute;an estar relacionados con el mundo criminal parec&iacute;a veros&iacute;mil y encajaba con otros recuerdos de los ni&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Cuando visit&eacute; a Ram&oacute;n en un peque&ntilde;o &aacute;tico de Barcelona, me habl&oacute; de un recuerdo con una pistola. La hab&iacute;a encontrado en una casa en la que estaban qued&aacute;ndose. &Eacute;l y Ricard hab&iacute;an empezado a jugar con ella en una escalera exterior. Ram&oacute;n apunt&oacute; a su hermano, se dio la vuelta y apret&oacute; el gatillo. La pistola retrocedi&oacute; al disparar una bala de verdad. Ram&oacute;n recordaba con memoria fotogr&aacute;fica la forma de la escalera, el blanco de la pared exterior y el jard&iacute;n de debajo. &ldquo;Mi padre estaba furioso&rdquo;, dijo.
    </p><p class="article-text">
        Otro de sus recuerdos es el de ir con su padre a un restaurante de playa. El padre sali&oacute; del coche sin apagar el motor y entr&oacute; al restaurante. Unos minutos despu&eacute;s regres&oacute; sangrando y con la cara muy golpeada. &ldquo;Recuerdo la tensi&oacute;n en el coche cuando volvi&oacute; y arranc&oacute;&rdquo;, explic&oacute; Ram&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Aunque Ricard tiene menos recuerdos, tambi&eacute;n son muy precisos. Su padre aparcando el Porsche negro sobre un acantilado vertiginoso; un apartamento parisino forrado de madera con vistas a la Torre Eiffel; o visitando a su padre en la habitaci&oacute;n de un hospital. Parec&iacute;an escenas sacadas de una pel&iacute;cula de g&aacute;ngsteres del cine negro franc&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Elvira empez&oacute; a ponerse nerviosa con la implicaci&oacute;n de sus padres en actividades ilegales que suger&iacute;an los recuerdos de sus hermanos. &iquest;C&oacute;mo te acercas a un mundo tan alejado de tu estable y c&oacute;moda existencia de clase media?
    </p><p class="article-text">
        A pesar de sus temores, Elvira habl&oacute; con Ram&oacute;n sobre la hipnosis como mecanismo para rebuscar en la memoria. Pero los psic&oacute;logos con los que habl&oacute; le dijeron que esta t&eacute;cnica pod&iacute;a producir recuerdos falsos o incluso terminar con los verdaderos. Elvira se sent&iacute;a en un callej&oacute;n sin salida, una sensaci&oacute;n que volver&iacute;a a repetirse en los siguientes meses de b&uacute;squeda.
    </p><p class="article-text">
        En marzo de 2021, un amigo le puso en contacto con la emisora de radio RAC1, donde grab&oacute; una entrevista para 'Isl&agrave;ndia', un programa que se emit&iacute;a al final de la tarde. Despu&eacute;s le dio verg&uuml;enza y se arrepinti&oacute;. &iquest;A qui&eacute;n le iba a interesar su historia? &iquest;De verdad quer&iacute;a que lo supiera gente a la que no conoc&iacute;a? Pidi&oacute; al programa que retirara el segmento, pero la tranquilizaron y le enviaron una copia digital. &ldquo;Ni siquiera fui capaz de escucharlo&rdquo;, reconoce. Tampoco encendi&oacute; la radio a las 19h del 21 de marzo de 2021, cuando comenz&oacute; la emisi&oacute;n.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Elvira no estaba enfadada con sus padres biológicos. Antes que eso, se sentía triste por ellos y quería descubrir la misteriosa tragedia que, sospechaba, había provocado que abandonaran a sus hijos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esa tarde se pudo escuchar la voz de Elvira contando su historia sin rodeos. Explicaba las siniestras teor&iacute;as sobre el posible pasado criminal de su padre y ped&iacute;a ayuda. Aunque Ram&oacute;n tambi&eacute;n se hab&iacute;a implicado, Elvira se sent&iacute;a sola y perdida. &ldquo;No s&eacute; qu&eacute; hacer&rdquo;, dijo en antena. Elvira insist&iacute;a en que no estaba enfadada con sus padres biol&oacute;gicos. Al contrario, se sent&iacute;a triste por ellos y quer&iacute;a descubrir la misteriosa tragedia que, sospechaba, hab&iacute;a provocado que abandonaran a sus hijos.
    </p><p class="article-text">
        Pero Elvira no sab&iacute;a que en Catalunya los oyentes de 'Isl&agrave;ndia' se contaban en m&aacute;s de 150.000. Mientras la entrevista a&uacute;n se estaba emitiendo, su tel&eacute;fono empez&oacute; a sonar sin parar. Personas de su pasado, compa&ntilde;eros de trabajo y de todas partes envi&aacute;ndole mensajes de asombro o pregunt&aacute;ndole por qu&eacute; nunca hab&iacute;a contado esa historia. Otros le ofrec&iacute;an ayuda.
    </p><p class="article-text">
        Elvira se sinti&oacute; abrumada y expuesta. A Marisa, que tambi&eacute;n recibi&oacute; un alud de llamadas de amigos que escuchaban la radio, le dio una subida de tensi&oacute;n por la que tuvo que acudir al m&eacute;dico de urgencias.
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                Los padres de Elvira (derecha), junto a una pareja. La familia cree que el hombre podría ser Denis                            </span>
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        Muchos barceloneses conocen la Estaci&oacute; de Fran&ccedil;a en la que abandonaron a Elvira y a sus hermanos. Conmovidos por la imagen de los tres ni&ntilde;os solos en el amplio vest&iacute;bulo, muchos oyentes quisieron ayudar. En las semanas posteriores a la emisi&oacute;n, la b&uacute;squeda privada de Elvira se hizo colectiva, con voluntarios creando una <a href="https://www.facebook.com/profile.php?id=100074001589074" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">p&aacute;gina de Facebook en espa&ntilde;ol y en franc&eacute;s</a> en la que recalaban detectives y genealogistas aficionados.
    </p><p class="article-text">
        Las pistas llov&iacute;an. La gente se acercaba a Elvira con teor&iacute;as descabelladas y pistas falsas. Como la de un exfuncionario de prisiones franc&eacute;s que dec&iacute;a haber estado bebiendo champ&aacute;n con su padre en un bar durante un traslado entre c&aacute;rceles parisinas. Pero la historia de Elvira era ya tan dram&aacute;tica que hasta las teor&iacute;as m&aacute;s rocambolescas parec&iacute;an posibles. Una y otra vez crec&iacute;an sus esperanzas para luego volver a desvanecerse.
    </p><p class="article-text">
        Fue un periodo fren&eacute;tico y complicado para Elvira. Como no era f&aacute;cil saber qui&eacute;n era de fiar y qui&eacute;n no, decidi&oacute; confiar en Montse del R&iacute;o, una nueva amiga que hab&iacute;a escuchado su historia en la radio. De 51 a&ntilde;os, Montse era una crimin&oacute;loga y m&eacute;dica forense que ten&iacute;a experiencia ayudando de manera voluntaria a los que buscaban a familiares v&iacute;ctimas de los escuadrones de la muerte de la Guerra Civil.
    </p><p class="article-text">
        La historia de Elvira le toc&oacute; la fibra sensible a Montse, que se convirti&oacute; en una aliada y asesora incansable, viajando con ella para interrogar a familiares y tranquiliz&aacute;ndola cuando se sent&iacute;a frustrada o decepcionada. &ldquo;Siempre me dice que este es un viaje largo&rdquo;, explica Elvira. 
    </p><p class="article-text">
        Otra voluntaria fue Carmen Pastor, de 54 a&ntilde;os, aficionada a la investigaci&oacute;n y francoparlante. Su primer avance lleg&oacute; en mayo de 2021, dos meses despu&eacute;s de la emisi&oacute;n del programa de radio. El caso de Elvira, su primera investigaci&oacute;n de personas desaparecidas, lleg&oacute; a consumirle hasta 14 horas al d&iacute;a (despu&eacute;s de eso ha hecho m&aacute;s investigaciones).
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Con los resultados del ADN que le entregó Elvira, una criminóloga amateur voluntaria fue investigando tenazmente a todas las personas con coincidencias de ADN y a sus familiares</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Con los resultados del ADN que le entreg&oacute; Elvira, Carmen fue investigando tenazmente a todas las personas con coincidencias de ADN y a sus familiares. Finalmente, una pariente lejana de una mujer que compart&iacute;a tatarabuelos con Elvira y cuyo ADN coincid&iacute;a en un 1,4% con ella, le confes&oacute; a Carmen que la historia de los tres ni&ntilde;os desaparecidos le sonaba conocida. 
    </p><p class="article-text">
        El 15 de mayo, Carmen llam&oacute; a Elvira para darle noticias. Era temprano y Elvira estaba en una casa de campo celebrando el 40 cumplea&ntilde;os de un amigo. &ldquo;Creo que hemos encontrado a tu familia&rdquo;, recuerda Elvira que le dijo Carmen. Tambi&eacute;n, que estaba esperando una &uacute;ltima llamada de confirmaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Elvira recuerda ese d&iacute;a como uno de los m&aacute;s tensos de su vida. &ldquo;Estoy en 'shock'&rdquo;, le escribi&oacute; a Carmen en un mensaje. &ldquo;&iquest;Y si son ellos?&rdquo;. Carmen se pas&oacute; el d&iacute;a concretando detalles. &ldquo;Fue un d&iacute;a de infarto para m&iacute;, emocionalmente tenso, lleno de nervios&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Por la tarde, Carmen ya ten&iacute;a toda la informaci&oacute;n que necesitaba. &ldquo;Acabo de hablar con tu prima segunda, me ha contado que hubo tres ni&ntilde;os desaparecidos y que el mayor se llamaba Ram&oacute;n&rdquo;, recuerda Elvira que le dijo Carmen por tel&eacute;fono.
    </p><p class="article-text">
        Si la pista era correcta, su padre tambi&eacute;n se llamaba Ram&oacute;n y su madre Rosario. Eran espa&ntilde;oles, de Sevilla y de Puerta Segura (Ja&eacute;n), respectivamente, aunque Rosario resid&iacute;a en Madrid. A Elvira le cost&oacute; creerse del todo esa parte. Siempre hab&iacute;a pensado que sus padres eran franceses.
    </p><p class="article-text">
        Esa noche Elvira recibi&oacute; una llamada de Lorena, una posible prima segunda. Si era verdad que ella y Elvira eran parientes, dijo Lorena, hab&iacute;a muchos m&aacute;s primos, t&iacute;as y t&iacute;os que quer&iacute;an conocerla. &iquest;Podr&iacute;a hacer una videollamada con algunos de ellos?
    </p><p class="article-text">
        Elvira se ech&oacute; a llorar. Llam&oacute; a Ram&oacute;n y le dijo que preparara una videollamada. No pudo ponerse en contacto con Ricard, que evita los tel&eacute;fonos m&oacute;viles y vive de manera algo apartada en una poblaci&oacute;n rural de Catalunya.
    </p><p class="article-text">
        Ya hab&iacute;a ca&iacute;do la noche cuando Elvira vio en la pantalla de su tel&eacute;fono a Mari, una posible prima hermana, sentada junto a Felisa, madre de Mari y posible t&iacute;a materna de Elvira. Estaban a unos 610 kil&oacute;metros de distancia, en un barrio obrero de Madrid, y eran mercheros, un grupo que tradicionalmente se ganaba la vida vendiendo quincalla de manera ambulante. 
    </p><p class="article-text">
        Fue una conversaci&oacute;n vertiginosa. Elvira luchaba por encontrar algo a lo que agarrarse y Mari le pon&iacute;a fotos y m&aacute;s fotos delante de la c&aacute;mara. Pronto Elvira se vio a s&iacute; misma de beb&eacute; y a sus hermanos cuando eran ni&ntilde;os peque&ntilde;os. Luego le mostraron la foto de una anciana. &ldquo;&iexcl;Es la se&ntilde;ora de la leche!&rdquo;, dijo Ram&oacute;n. Era su abuela In&eacute;s, fallecida en 2013.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s llamativos eran el hombre y la mujer que, en otras fotos, los empujaban en cochecitos, los abrazaban, los lanzaban al aire jugando, les daban de comer y se sentaban con ellos en balcones, playas, parques y coches. Incluso sal&iacute;a el Jaguar gris-verde de sus recuerdos.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Por primera vez desde que era pequeña, Elvira veía a sus padres. Se llamaban Ramón Martos Sánchez y Rosario Cuetos Cruz. Tenían 34 y 35 años cuando abandonaron a los niños.

</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por primera vez desde que era peque&ntilde;a, Elvira ve&iacute;a a sus padres. Se llamaban Ram&oacute;n Martos S&aacute;nchez y Rosario Cuetos Cruz. Ram&oacute;n era un hombre elegante de sonrisa grande y espesa cabellera de pelo canoso peinado hacia atr&aacute;s. Rosario era una mujer llamativa, morena, de pelo largo con raya en medio y rasgos marcados uniformemente esculpidos. Ten&iacute;an 34 y 35 a&ntilde;os cuando abandonaron a los ni&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        En la llamada hubo l&aacute;grimas, alegr&iacute;a y calidez. Elvira y Ram&oacute;n acordaron viajar a Madrid con Ricard el siguiente fin de semana para conocer a su nueva familia. Hab&iacute;an resuelto la primera parte del misterio: saber qui&eacute;nes eran sus padres biol&oacute;gicos. La siguiente pregunta era evidente: &iquest;d&oacute;nde estaban ahora?
    </p><p class="article-text">
        Elvira confiaba en que sus nuevos parientes lo supieran. Pero ellos tampoco ten&iacute;an ni idea. Nadie sab&iacute;a nada de sus padres desde 1983.
    </p><p class="article-text">
        Al d&iacute;a siguiente de la videollamada con Madrid, Elvira habl&oacute; por primera vez con los familiares de su padre en Sevilla. Su padre hab&iacute;a sido uno entre siete hermanos. Solo segu&iacute;a viva Luisa, la anciana t&iacute;a de Elvira, que estaba ya muy enferma. Muri&oacute; dos d&iacute;as despu&eacute;s de saber que hab&iacute;an encontrado a sus sobrinos y Elvira no tuvo tiempo de conocerla. &ldquo;Era la matriarca, podr&iacute;a habernos contado muchas cosas&rdquo;, se lamenta.
    </p><p class="article-text">
        El siguiente fin de semana, los tres hermanos fueron a conocer a la familia de su madre en Madrid. Tras aquella visita y las conversaciones con la familia de Sevilla, Elvira pudo encajar algunas de las piezas del puzle de su pasado. Su padre y uno de sus t&iacute;os se hab&iacute;an hecho ladrones (se encontraron m&aacute;s tarde en un peri&oacute;dico fotos de los dos hermanos tras ser detenidos en 1973).
    </p><p class="article-text">
        En 1978, su padre y Rosario hab&iacute;an huido a Francia tras un tiroteo con la polic&iacute;a. Al principio, se alojaron en casa de unos parientes de &eacute;l en Par&iacute;s, pero terminaron mud&aacute;ndose a su propia casa despu&eacute;s de que Rosario discutiera con ellos. Nadie recordaba la direcci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Los nuevos parientes de Elvira recordaban a Ram&oacute;n, su padre, como una persona inteligente, encantadora y amante de la diversi&oacute;n. Su extrovertida familia sevillana dice que creci&oacute; en el mismo ambiente que el del &ldquo;cine quinqui&rdquo;, donde se retrataba a j&oacute;venes delincuentes de los a&ntilde;os setenta que se rebelaban contra la pobreza y terminaban muertos, encarcelados o enganchados a la hero&iacute;na. 
    </p><p class="article-text">
        En Francia, el padre de Elvira subi&oacute; un escal&oacute;n en el mundo del crimen, dedic&aacute;ndose aparentemente al tr&aacute;fico de dinero falso, de joyas y de otros art&iacute;culos de alto valor y riesgo.
    </p><p class="article-text">
        A principios de los a&ntilde;os ochenta hubo varios atracos de banco espectaculares en Par&iacute;s, y no parec&iacute;a imposible que el padre de Elvira hubiera participado en alguno de ellos. Sus hermanos recordaban una caja llena de piedras preciosas, un bote de monedas y al padre presumiendo de que la casa era como la F&aacute;brica de Moneda y Timbre.
    </p><p class="article-text">
        Al principio, Ram&oacute;n y Rosario trataron de tener hijos sin &eacute;xito. Un adivino dijo a Rosario que no se preocupara, que los beb&eacute;s vendr&iacute;an y lo har&iacute;an a toda velocidad. En Francia, dio a luz tres veces en tres a&ntilde;os y medio.
    </p><p class="article-text">
        Los parientes no dudan en afirmar que Rosario am&oacute; intensamente a Ram&oacute;n, a Ricard y a Elvira. Ella y su marido manten&iacute;an contacto constante con sus familiares en Espa&ntilde;a, a trav&eacute;s de cartas, postales, fotos y llamadas telef&oacute;nicas, y de vez en cuando enviaban a los ni&ntilde;os a Madrid para que se quedaran con la abuela In&eacute;s.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En mayo de 1983 cesó la comunicación con las dos partes de la familia, casi un año antes del abandono de los niños. De vez en cuando, una mujer francesa llamaba a Madrid por teléfono gritando &quot;Rosario&quot; y &quot;Ramón&quot;
</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pero en mayo de 1983 ces&oacute; la comunicaci&oacute;n con las dos partes de la familia, casi un a&ntilde;o antes del abandono de los ni&ntilde;os. De vez en cuando, una mujer francesa llamaba a Madrid por tel&eacute;fono gritando &ldquo;Rosario&rdquo; y &ldquo;Ram&oacute;n&rdquo;, pero nadie hablaba franc&eacute;s y las llamadas dejaron de recibirse.
    </p><p class="article-text">
        Las familias pensaron en denunciar la desaparici&oacute;n, pero no confiaban en la polic&iacute;a. &iquest;Y si Ram&oacute;n, Rosario, y sus hijos estaban huyendo de la ley? La familia de Madrid consult&oacute; a otro adivino, que dijo que los ni&ntilde;os estaban bien, pero que los padres estaban en &ldquo;un lugar oscuro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hace poco tom&eacute; un caf&eacute; en Madrid con Felisa, la nueva t&iacute;a de Elvira. Estaba encantada de haber encontrado a sus sobrinos, pero intrigada por lo que pod&iacute;a haber pasado con su hermana. Rosario sol&iacute;a llamarla desde tel&eacute;fonos p&uacute;blicos franceses. En la &uacute;ltima conversaci&oacute;n que hab&iacute;an mantenido, en mayo de 1983, Rosario le hab&iacute;a contado que Ram&oacute;n padre estaba muy enfermo.
    </p><p class="article-text">
        El dato coincid&iacute;a con los informes que otros familiares hab&iacute;an dado a Elvira sobre la temporada que su padre habr&iacute;a pasado en una cl&iacute;nica para tuberculosos cerca de Par&iacute;s. A Felisa le preocup&oacute; durante mucho tiempo la posibilidad de la muerte de Ram&oacute;n y de que eso hubiera desencadenado una tragedia para Rosario y sus hijos. &ldquo;Pens&eacute; que tal vez Rosario hab&iacute;a perdido la cabeza&rdquo;, dice Felisa.
    </p><p class="article-text">
        Durante d&eacute;cadas, Elvira se hab&iacute;a sentido c&oacute;moda como hija adoptada. Pero una parte de ella siempre se hac&iacute;a preguntas. &ldquo;&iquest;Era mayor o menor de lo que yo cre&iacute;a? Incluso algo tan tonto como saber cu&aacute;l es mi verdadero signo del zodiaco&rdquo;, dice. Sin certificado de nacimiento, la edad de los ni&ntilde;os hubo que estimarla y se eligi&oacute; el d&iacute;a del santo m&aacute;s cercano para registrar una fecha: el 25 de enero de 1982, por Santa Elvira.
    </p><p class="article-text">
        Pero ahora que ya se sab&iacute;a el nombre de los padres, voluntarios franceses -especializados en genealog&iacute;a- encontraron el certificado de nacimiento de Elvira en Francia. Hab&iacute;a nacido el 29 de diciembre de 1981 en Par&iacute;s. Elvira estaba encantada, entre otras cosas porque los hermanos ten&iacute;an el plan de ir juntos a un tatuador para hacerse una Torre Eiffel. Si hubieran nacido en otro lugar, habr&iacute;a sido un error terrible. &ldquo;Les dije que no se preocuparan, que somos de Par&iacute;s&rdquo;, dijo. La Torre Eiffel se grab&oacute; por triplicado.
    </p><p class="article-text">
        Poco despu&eacute;s llegaron los otros dos certificados de nacimiento. Se confirmaba que los tres hab&iacute;an nacido en Par&iacute;s, aunque en domicilios diferentes. Ricard tuvo que a&ntilde;adir siete meses a su edad estimada; y Ram&oacute;n, 12 semanas. &ldquo;Descubrir la fecha real me hizo llorar&rdquo;, me dijo Ram&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Elvira sabe que, casi con toda certeza, Mar&iacute;a y Llu&iacute;s les dieron una vida mejor de lo que pod&iacute;a haber esperado de sus padres biol&oacute;gicos. &ldquo;Si hubiera estado con ellos, habr&iacute;a crecido de otra manera, desarrollando otra personalidad y otros valores&rdquo;, dice. Rosario ten&iacute;a un lado oscuro y duro. Alguien le dijo que rara vez se re&iacute;a. &ldquo;Creo que tuvo una vida dura, agravada por el hecho de estar siempre huyendo o al acecho&rdquo;, dice Elvira.
    </p><p class="article-text">
        Ella no se imagina a Rosario como una de esas esposas de delincuentes que no salen de casa y se distancian de las actividades criminales de sus maridos. Cuando Elvira se imagina encontr&aacute;ndose a sus padres, se ve pregunt&aacute;ndole cosas a su madre. &ldquo;Todav&iacute;a me gustar&iacute;a preguntarle: '&iquest;C&oacute;mo fue para ti mi nacimiento?'&rdquo;, explica. &ldquo;Otras personas saben esas cosas&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Su padre parecía sociable y bien dispuesto, pero también tenía su lado oscuro. Su propio hermano lo había repudiado por pegarle a Rosario y además era un mujeriego</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Su padre parec&iacute;a sociable y bien dispuesto, pero tambi&eacute;n ten&iacute;a su lado oscuro. Su propio hermano lo hab&iacute;a repudiado por pegarle a Rosario y adem&aacute;s era un mujeriego. Ram&oacute;n, el hermano de Elvira, recuerda haber jugado con Ricard a un juego para ver qui&eacute;n era el m&aacute;s valiente de los dos. Delante de una habitaci&oacute;n en la que su padre se hab&iacute;a metido con varias mujeres, se retaban uno al otro a ver qui&eacute;n se atrev&iacute;a a tocar en la puerta.
    </p><p class="article-text">
        Los padres biol&oacute;gicos de Elvira no son f&aacute;ciles de admirar seg&uacute;n los c&oacute;digos con los que la educaron. &ldquo;Para m&iacute;, mi madre es la persona que me ha criado&rdquo;, dice. &ldquo;Pero tambi&eacute;n hay algo m&aacute;s importante, algo gen&eacute;tico, un v&iacute;nculo de sangre como el que tengo con mis hermanos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Elvira segu&iacute;a queriendo averiguar por qu&eacute; los hab&iacute;an abandonado a ella y a sus hermanos. Las fotos mostraban a una familia unida y feliz. &iquest;Qu&eacute; hab&iacute;a salido mal? Esperaba que la raz&oacute;n fuera que sus padres los estaban protegiendo de un peligro mayor.
    </p><p class="article-text">
        Antes de desaparecer, su padre le dijo a una sobrina que estaba a punto de hacer un gran atraco o un gran negocio. &iquest;Se hab&iacute;a pasado de ambicioso? &iquest;O Rosario y &eacute;l se hab&iacute;an reconciliado, hab&iacute;an visto el peligro y hab&iacute;an huido lejos?
    </p><p class="article-text">
        Otras hip&oacute;tesis eran m&aacute;s angustiosas. Como que Ram&oacute;n hubiera matado a Rosario. O que una banda rival hubiera asesinado a los dos. O que hubieran muerto por un accidente durante un trabajo y despu&eacute;s los hubieran enterrado en secreto. Hab&iacute;a muchas maneras en que su padre pod&iacute;a haberse metido en problemas con aquella inteligente e imaginativa cabeza siempre pensando en la pr&oacute;xima jugada.
    </p><p class="article-text">
        Par&iacute;s era el &uacute;ltimo lugar donde Elvira sab&iacute;a que hab&iacute;an vivido sus padres y parec&iacute;a el lugar l&oacute;gico para seguir la b&uacute;squeda. En marzo de 2022, Marco y ella pasaron all&iacute; un fin de semana. Yo tambi&eacute;n fui. 
    </p><p class="article-text">
        La primera vez que nos hab&iacute;amos visto hab&iacute;a sido unos d&iacute;as antes en Barcelona. Elvira me hab&iacute;a contado entonces que unos ancianos propietarios de un bar espa&ntilde;ol en Par&iacute;s dec&iacute;an haber reconocido a su padre en unas fotos que les hab&iacute;an llevado unos voluntarios franceses.
    </p><p class="article-text">
        Cuando nos encontramos en Par&iacute;s, Elvira estaba entusiasmada. Hab&iacute;a hablado con los propietarios del bar y le hab&iacute;an confirmado que reconoc&iacute;an a su padre. Pero al d&iacute;a siguiente yo habl&eacute; con los dos y sal&iacute; de all&iacute; convencido de que sus recuerdos eran falsos o poco fiables. &ldquo;Puede que ayer viera al padre por la calle&rdquo;, me dijo encogi&eacute;ndose de hombros Arturo S&aacute;nchez, de 71 a&ntilde;os, mientras habl&aacute;bamos en los sillones de mimbre de una cafeter&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Entend&iacute; la maldici&oacute;n de Elvira: la gente est&aacute; desesperada por ayudar aunque no tenga nada que ofrecer. Ella llevaba por todos lados una foto tomada poco despu&eacute;s de que los abandonaran. La inocencia de los tres ni&ntilde;os mirando fijamente a la c&aacute;mara derrite el coraz&oacute;n. Su sed de respuestas y su ansiedad por lo que esas respuestas pod&iacute;an revelar hac&iacute;an que mucha gente quisiera darles esperanzas.
    </p><p class="article-text">
        Elvira y Marco tuvieron que volar de vuelta a Barcelona sin tiempo para visitar la direcci&oacute;n en el norte de Par&iacute;s que figuraba como su domicilio en la partida de nacimiento. Fui hasta all&iacute; con una foto de 1982 en la que se ve&iacute;a a Rosario con Elvira de pie en un callej&oacute;n. Rosario llevaba pantalones de campana y un pa&ntilde;uelo en la cabeza.
    </p><p class="article-text">
        Los vecinos me indicaron un callej&oacute;n donde ahora las casitas coquetas tienen c&aacute;maras de seguridad. Ram&oacute;n recordaba haber jugado frente a una fuente de muro de la que manaba agua, a la vuelta de la esquina de donde viv&iacute;an. Un hombre que barr&iacute;a su jard&iacute;n al final de un callej&oacute;n se&ntilde;al&oacute; la casa de enfrente. &ldquo;Ten&iacute;an una fuente de muro en el jard&iacute;n&rdquo;, dijo. &ldquo;Pero lo han reconstruido y la fuente ha desaparecido&rdquo;. El hallazgo parec&iacute;a confirmar la memoria fotogr&aacute;fica de Ram&oacute;n. Estaba exactamente donde &eacute;l la recordaba.
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                    alt="En mayo de 1982, cuando la familia pasó un tiempo en Middelkerke (Bélgica). En la fotografía se ve a Ramón padre (derecha) junto a un hombre desconocido"
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                En mayo de 1982, cuando la familia pasó un tiempo en Middelkerke (Bélgica). En la fotografía se ve a Ramón padre (derecha) junto a un hombre desconocido                            </span>
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        A falta de otras pistas, Elvira y Ram&oacute;n no dejaban de pensar que el pueblo costero catal&aacute;n de L'Escala pod&iacute;a formar parte de su historia. Aunque Vaccarizzi no tuviera relaci&oacute;n con ellos, en ese pueblo se hab&iacute;an escondido g&aacute;ngsteres franceses como &eacute;l. &iquest;Hab&iacute;a trabajado su padre con las bandas? &iquest;Viv&iacute;a all&iacute; Denis cuando los llev&oacute; a Barcelona y los abandon&oacute;?
    </p><p class="article-text">
        No ten&iacute;an m&aacute;s pistas sobre Denis, pero Ram&oacute;n lo recuerda como muy amigo de su padre y sospecha que es el hombre cubierto de cadenas y pulseras de oro que aparece frente a Ram&oacute;n padre en una fotograf&iacute;a tomada en Westende (B&eacute;lgica). Ram&oacute;n tambi&eacute;n pensaba que L'Escala encajaba en el recuerdo de un lugar soleado junto al Mediterr&aacute;neo donde en su infancia hab&iacute;a ocurrido el incidente de la pistola.
    </p><p class="article-text">
        Jordi Jacas, propietario de un hotel de L'Escala, me gui&oacute; por la ciudad a mediados de septiembre se&ntilde;al&aacute;ndome a antiguos contrabandistas, sicarios y chicas de compa&ntilde;&iacute;a entre los fr&aacute;giles hombres y mujeres de pelo blanco que en las terrazas tomaban el aperitivo o un caf&eacute; a &uacute;ltima hora de la ma&ntilde;ana.
    </p><p class="article-text">
        Habl&eacute; o pas&eacute; mensajes a cuatro ex g&aacute;ngsteres, suscitando llamadas a viejos colegas que ahora viv&iacute;an en Lyon, donde se han trasladado muchos g&aacute;ngsteres franceses. Nadie sab&iacute;a, nadie recordaba o nadie quer&iacute;a decir si hab&iacute;a conocido a Denis o al padre de Elvira. Algunos reaccionaron con indignaci&oacute;n, sobre todo cuando pensaban que alguien los pod&iacute;a estar acusando de haber hecho da&ntilde;o a tres ni&ntilde;os peque&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Tres semanas m&aacute;s tarde volv&iacute; a L'Escala con Elvira y con Ram&oacute;n para encontrarnos con la hija de un antiguo jefe de la mafia francesa. Quer&iacute;an saber si su historia le resultaba familiar.
    </p><p class="article-text">
        No le sonaba pero la mujer sinti&oacute; una empat&iacute;a enorme por Elvira y sus hermanos. &ldquo;S&eacute; lo que es crecer en ese tipo de familia&rdquo;, dijo. Presa del p&aacute;nico, en una ocasi&oacute;n su padre la hab&iacute;a enviado a toda prisa lejos de L'Escala, junto a su hermano, tras escuchar el rumor de que una banda rival planeaba secuestrarlos.
    </p><p class="article-text">
        Antes de marcharnos, Ram&oacute;n volvi&oacute; a insistir en que el lugar le resultaba familiar. &ldquo;Son las casas&rdquo;, dijo, se&ntilde;alando los bonitos chalets de dos plantas.
    </p><p class="article-text">
        A finales de octubre, llev&eacute; a Elvira desde Sevilla, donde hab&iacute;a estado viendo a su nueva familia, hasta Tarifa. En el punto m&aacute;s meridional de la Pen&iacute;nsula Ib&eacute;rica vive Manola (90), t&iacute;a abuela de Elvira por parte de padre, junto a una de sus nietas adultas y a un perrito. El cortijo reconvertido donde viven tienen vistas al estrecho de Gibraltar y a la costa de Marruecos, a solo doce kil&oacute;metros.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La primera reunión entre Elvira y su tía abuela fue un encuentro conmovedor. Manola lloraba al exclamar lo mucho que se parecía Elvira a una de las hermanas fallecidas de Ramón</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La primera reuni&oacute;n entre Elvira y su t&iacute;a abuela fue un encuentro conmovedor. Manola lloraba al exclamar lo mucho que se parec&iacute;a Elvira a una de las hermanas fallecidas de Ram&oacute;n, contando historias del car&aacute;cter vivaz de su padre y de c&oacute;mo una vez se hab&iacute;a escapado de una celda de la polic&iacute;a. A veces, t&iacute;a abuela y sobrina nieta se cog&iacute;an de la mano y la conversaci&oacute;n se interrump&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A m&iacute;, tu madre lleg&oacute; a pegarme&rdquo;, dijo Manola de repente. Elvira hab&iacute;a o&iacute;do hablar del mal genio de Rosario. Una parte de la familia de su padre le consideraba mala mujer.
    </p><p class="article-text">
        Cuando m&aacute;s tarde le pregunt&eacute; si le preocupaba que sus padres biol&oacute;gicos fueran malos, Elvira se mostr&oacute; protectora. &ldquo;Me lo he preguntado, pero luego miro las fotos de mi padre jugando con nosotros y pienso: un verdadero hijo de puta no hace eso, revolcarse en la hierba con los ni&ntilde;os&rdquo;. Elvira cree que la gente buena puede acabar haciendo cosas malas por muchas razones. &ldquo;Puedes ser un carterista y una persona maravillosa al mismo tiempo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La b&uacute;squeda ha cambiado a Elvira. Las inseguridades iniciales han dado paso a la firme determinaci&oacute;n de seguir indagando. &ldquo;Esto me ha ense&ntilde;ado a tener paciencia&rdquo;, apunta. &ldquo;No se me suele dar bien lo de esperar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A veces tambi&eacute;n se pregunta si se ha dejado llevar demasiado por su b&uacute;squeda. &ldquo;Tengo trabajo, una familia, amigos; no puedes olvidarte de todo eso y dedicarte solo a buscar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Dice que uno de sus hijos empez&oacute; a preocuparse por el abandono cuando escuch&oacute; las historias sobre la infancia de su madre. &ldquo;Yo le digo que eso es algo &uacute;nico que me ocurri&oacute; a m&iacute; y que no le va a pasar a &eacute;l&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Durante la cena en Sevilla, el mismo d&iacute;a del encuentro con Manola, me result&oacute; llamativo lo bien que Elvira hab&iacute;a encajado en esa rama de su nueva familia ampliada. All&iacute; estaban junto a sus hijos Rosa-Mari y Ana, dos primas segundas de la misma edad que Elvira que trabajan como maestra y trabajadora social respectivamente. Tambi&eacute;n estaba la prima hermana de Elvira, Manoli, que es bailaora de flamenco y tiene 55 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Elvira se hab&iacute;a llevado a sus hijos a veranear con ellos a Sevilla. Se ha hecho muy amiga de Rosa-Mari, de Ana y de Manoli, y ahora las cuatro charlan de vez en cuando por videollamada. Hace poco, Elvira me dijo que se le hab&iacute;a roto el coraz&oacute;n al enterarse de que Manoli pensaba irse a Jap&oacute;n, donde el flamenco es muy popular, para ense&ntilde;ar a bailar.
    </p><p class="article-text">
        La facilidad y conexi&oacute;n que experiment&oacute; Elvira al pasar tiempo con su familia en Sevilla le hicieron pensar que la sangre importaba m&aacute;s de lo que hab&iacute;a pensado en la forma de ser. &iquest;Por qu&eacute; siempre le hab&iacute;a gustado el flamenco, algo tan ajeno a sus amigos y familiares de Catalunya? &iquest;Por qu&eacute; a Ram&oacute;n le encantaba cualquier tipo de baile en el que se hiciera percusi&oacute;n con los pies, ya fuera claqu&eacute; o el estruendoso taconeo del flamenco? &ldquo;A tu padre le encantaba el flamenco, siempre lo pon&iacute;a en la radio del coche&rdquo;, le hab&iacute;a explicado la t&iacute;a Felisa.
    </p><p class="article-text">
        Aunque le costara entender el ceceante acento andaluz, Elvira se sent&iacute;a a gusto en Sevilla con la extrovertida, charlatana y cari&ntilde;osa familia de su padre biol&oacute;gico. Nada de esto cambi&oacute; su estrecha relaci&oacute;n con su familia en Catalunya, pero sus nuevos parientes y el descubrimiento de sus ra&iacute;ces biol&oacute;gicas llenaron un espacio vac&iacute;o que no sab&iacute;a que exist&iacute;a. &ldquo;Me siento m&aacute;s completa&rdquo;, asegura.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Elvira sigue deseando saber qué fue de sus padres biológicos. Ramón padre y Rosario tendrían ahora unos 70 años. Si vivieran, seguro que buscarían a sus hijos en Internet</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Elvira sigue deseando saber qu&eacute; fue de sus padres biol&oacute;gicos. Ram&oacute;n padre y Rosario tendr&iacute;an ahora unos 70 a&ntilde;os. Si vivieran, seguro que buscar&iacute;an a sus hijos en Internet. La menor de las hermanas sabe que el hecho de que nunca se hayan puesto en contacto con ella significa que probablemente est&eacute;n muertos, tal vez asesinados por mafiosos expertos en hacer desaparecer a la gente. Pero eso no le impide fantasear con que est&aacute;n en alg&uacute;n lugar.
    </p><p class="article-text">
        Cuando Elvira era peque&ntilde;a y preguntaba a Marisa por sus padres biol&oacute;gicos, la respuesta siempre era algo as&iacute;: &ldquo;Tienes suerte: dos madres, dos padres y dos familias, en Par&iacute;s y en Barcelona&rdquo;. Si alguna vez aparec&iacute;an sus padres biol&oacute;gicos, dec&iacute;a Marisa, todos se llevar&iacute;an bien.
    </p><p class="article-text">
        Era una buena manera de calmar a una ni&ntilde;a inquieta, pero tambi&eacute;n termin&oacute; siendo una frase bastante cercana a la realidad. Elvira se lleva muy bien con su familia biol&oacute;gica. Sus horizontes se han ampliado despu&eacute;s de viajar para pasar tiempo con ellos. Y como su padre tuvo seis hermanos; y su madre ocho, hay primos a los que a&uacute;n no conoce. Aunque no le sobra el dinero para hacer viajes. &ldquo;Quiz&aacute;s tenga que hacerlo poco a poco mientras los ni&ntilde;os crecen y lanzarme de lleno despu&eacute;s&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Algunas l&iacute;neas de investigaci&oacute;n siguen abiertas. Hasta ahora no ha conseguido el expediente policial de su abandono y del pasado delictivo de su padre, pero seg&uacute;n Montse del R&iacute;o probablemente pronto podr&aacute; acceder a los documentos.
    </p><p class="article-text">
        A Elvira le sigue alegrando el &eacute;xito que ha tenido su b&uacute;squeda gracias al <em>crowdsourcing </em>y a los voluntarios dispuestos a ayudar. En su vida, la amabilidad de los desconocidos ha jugado siempre un papel crucial, empezando con sus padres de adopci&oacute;n. Los dos &uacute;ltimos a&ntilde;os han reafirmado su fe en una bondad en la que sigue confiando para terminar de resolver el enigma de lo que les ocurri&oacute; a sus padres.
    </p><p class="article-text">
        La &uacute;ltima vez que vi a Elvira fue en el piso de Marisa a principios de marzo. Ella y Ram&oacute;n estaban preparando una nueva visita a L'Escala para hablar con m&aacute;s personas que vivieron la &eacute;poca de los g&aacute;ngsteres. &ldquo;Nunca se sabe cu&aacute;ndo va a caer algo&rdquo;, dice Elvira. &ldquo;Ha pasado antes y puede volver a pasar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.theguardian.com/world/2023/mar/28/three-abandoned-children-two-missing-parents-40-year-mystery-elvira-moral-barcelona" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Traducci&oacute;n</a> de Francisco de Z&aacute;rate.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Si alg&uacute;n lector cree reconocer a las personas sin identificar en las fotograf&iacute;as que acompa&ntilde;an a este reportaje o cree poder aportar una pista &uacute;til, puede ponerse en contacto con Elvira Moral a trav&eacute;s de este mail ramonricardelvira84@gmail.com</strong></em> <em><strong> o de esta </strong></em><a href="https://www.facebook.com/profile.php?id=100074001589074" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em><strong>p&aacute;gina de Facebook</strong></em></a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Giles Tremlett]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/tres-ninos-abandonados-barcelona-padres-desaparecidos-misterio-40-anos_1_10096197.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 04 Apr 2023 20:47:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tres niños abandonados en Barcelona, dos padres desaparecidos y un misterio de 40 años]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Desaparecidos,Infancia,Mafia,Francia,Barcelona]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El asalto al Capitolio recuerda al 23F en España. Puede tener un efecto parecido]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/espanoles-vivieron-23f-imagenes-asalto-capitolio-les-resultan-familiares_129_6743317.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4cedeb9e-ce24-4a7e-839b-80b09a653da5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El asalto al Capitolio recuerda al 23F en España. Puede tener un efecto parecido"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En España, el intento de golpe de Estado marcó el final del franquismo. ¿El asalto al Capitolio hará lo mismo con el trumpismo?</p><p class="subtitle">El asalto al Capitolio, desde dentro: tiros, disfraces y amenazas contra la prensa</p></div><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n era muy tensa, la seguridad era d&eacute;bil y se estaba produciendo un amargo traspaso de poder cuando un grupo de violentos intrusos oblig&oacute; a los representantes de los ciudadanos a interrumpir su debate y a agacharse.
    </p><p class="article-text">
        Las futuras generaciones de estadounidenses identificar&aacute;n esta descripci&oacute;n con <a href="https://www.eldiario.es/internacional/vicepresidente-pence-no-cede-presiones-trump-asegura-no-intentara-bloquear-certificacion-resultados_1_6732221.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el asalto al Capitolio, situado en Washington DC, el pasado 6 de enero</a>. Sin embargo, para los espa&ntilde;oles encaja en otro momento hist&oacute;rico: el asalto al Congreso de los Diputados, en Madrid, del 23 de febrero de 1981.
    </p><p class="article-text">
        Los golpistas espa&ntilde;oles, seguidores reaccionarios del dictador Francisco Franco, que hab&iacute;a fallecido seis a&ntilde;os antes, tambi&eacute;n estaban liderados por hombres con sombreros absurdos, aunque en este caso el teniente coronel Antonio Tejero llevaba el tricornio de charol de la Guardia Civil espa&ntilde;ola en lugar de un par de cuernos de b&uacute;falo.
    </p><p class="article-text">
        Las mayor&iacute;a de las comparaciones terminan aqu&iacute;. Tejero entr&oacute; en el Congreso blandiendo un arma de verdad. Iba acompa&ntilde;ado por 200 soldados y guardias civiles. Algunos de ellos salpicaron el techo de la c&aacute;mara con disparos de ametralladora.
    </p><p class="article-text">
        Este fue un verdadero intento de golpe de Estado, no un tsunami humano formado por seguidores de un te&oacute;rico de la conspiraci&oacute;n eg&oacute;latra que se disfrazaron para la ocasi&oacute;n. En Espa&ntilde;a, los tanques salieron a las calles de Valencia para apoyar el golpe. Algunas personas comenzaron a empacar para el exilio. Otras, recordando las t&eacute;cnicas empleadas por Franco durante la dictadura, se preocuparon por los pelotones de fusilamiento.
    </p><p class="article-text">
        Las reacciones en el Congreso de los Diputados tambi&eacute;n fueron distintas. El presidente saliente, Adolfo Su&aacute;rez, y el vicepresidente primero del Gobierno para Asuntos de la Defensa, el general Manuel Guti&eacute;rrez Mellado, se negaron a cumplir la orden de &ldquo;todos al suelo&rdquo;. Este &uacute;ltimo orden&oacute; con contundencia a los asaltantes armados que desistieran. No obedecieron.
    </p><p class="article-text">
        El l&iacute;der comunista Santiago Carrillo fue el &uacute;nico diputado que permaneci&oacute; en su asiento, con una posici&oacute;n corporal encorvada y relajada, y fumando sin parar. &ldquo;Viejo, desobediente y fumando&rdquo;. As&iacute; lo describe el escritor Javier Cercas en su obra maestra de no ficci&oacute;n <em>Anatom&iacute;a de un instante. </em>&ldquo;Comprende que si sobrevive al tiroteo los golpistas lo pasar&aacute;n por las armas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, no fue necesario urgir al jefe de Estado a hacer un discurso televisivo condenando el asalto. Fue una iniciativa del propio rey Juan Carlos. Se puso su uniforme de Jefe de las fuerzas armadas y reprendi&oacute; las &ldquo;acciones o actitudes de personas que pretendan interrumpir por la fuerza el proceso democr&aacute;tico (...) votada por el pueblo espa&ntilde;ol&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No dijo, como Donald Trump, &ldquo;os queremos, sois muy especiales&rdquo;. Sin embargo, no es descartable que, sin querer, el rey Juan Carlos tambi&eacute;n alentara los conspiradores de antemano, ya que muchos estaban convencidos de que estaba de su lado. &ldquo;&iexcl;En nombre del Rey!&rdquo;, gritaron algunos durante el asalto.
    </p><p class="article-text">
        Los que irrumpieron en el Congreso de los Diputados pensaron que una junta militar estaba preparada para tomar el control, liderada por una misteriosa figura conocida como Elefante Blanco (probablemente el ya fallecido ex secretario general de la Casa Real, el general Alfonso Armada).
    </p><p class="article-text">
        Cuando los hombres armados irrumpieron en el edificio (sin apagar la c&aacute;mara de televisi&oacute;n que grab&oacute; todo lo que pas&oacute;) hab&iacute;a razones de peso para pensar que muchas personas morir&iacute;an, pero al final nadie result&oacute; herido. No se revel&oacute; la identidad del Elefante Blanco y, despu&eacute;s de 18 horas reteniendo a los diputados como rehenes, los golpistas se rindieron. El golpe de Estado hab&iacute;a fracasado.
    </p><p class="article-text">
        En una ocasi&oacute;n conoc&iacute; a un m&uacute;sico que contaba que, durante su servicio militar, hab&iacute;a participado en el golpe. Recuerda que lo metieron en un cami&oacute;n y lo soltaron fuera del edificio del parlamento, pero se escabull&oacute; para comprar cigarros mientras su unidad esperaba &oacute;rdenes. Cuando regres&oacute;, se hab&iacute;an ido. Un polic&iacute;a le dijo que hab&iacute;an entrado en el edificio del parlamento, as&iacute; que corri&oacute; y se uni&oacute; a ellos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para los espa&ntilde;oles, las escenas transmitidas en directo desde Washington el mi&eacute;rcoles tienen un espeluznante componente de <em>d&eacute;j&agrave; vu</em>, entre otras cosas porque mezclaban el peligro real con la farsa.
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        La buena noticia, sin embargo, es que el intento de golpe de Estado de Espa&ntilde;a fue un final, no un principio. Cuando fracas&oacute;, los espa&ntilde;oles se dieron cuenta de que ya no ten&iacute;an que temer a un Ej&eacute;rcito que hab&iacute;a sido la columna vertebral del r&eacute;gimen de Franco. La democracia y sus instituciones demostraron su solidez, al igual que en Estados Unidos. Los asaltantes fueron a la c&aacute;rcel, aunque sus oscuros apoyos no fueron identificados ni castigados.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, m&aacute;s all&aacute; de unos pocos sobresaltos en la d&eacute;cada de los ochenta, Espa&ntilde;a apenas ha sido testigo de m&aacute;s agitaci&oacute;n militar; hasta el mes pasado. En una carta &ldquo;patri&oacute;tica&rdquo; con fecha de 6 de diciembre, 34 generales y almirantes de edad avanzada, y cientos de militares de otros rangos, afirmaron que el gobierno de coalici&oacute;n liderado por el socialista Pedro S&aacute;nchez (junto con Unidas Podemos) intentaba imponer un gobierno de corte comunista. 
    </p><p class="article-text">
        La publicaci&oacute;n de la carta, que tambi&eacute;n fue firmada por un golpista de 1981, el excomandante Ricardo Pardo, y uno de los nietos de Franco, se produjo tras la revelaci&oacute;n de una charla a trav&eacute;s de un grupo de WhatsApp <a href="https://www.eldiario.es/politica/altos-mandos-ejercito-retirados-vierten-amenazas-chat-no-queda-remedio-empezar-fusilar-26-millones-hijos-puta_1_6476484.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">entre altos mandos retirados en el que uno de los participantes escribi&oacute;</a> que &ldquo;no queda m&aacute;s remedio que empezar a ejecutar a 26 millones de hijos de puta&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Algunos militares espa&ntilde;oles reaccionarios y de cierta edad pueden sentirse envalentonados por un fen&oacute;meno global de normalizaci&oacute;n de la ret&oacute;rica antidemocr&aacute;tica de extrema derecha. Sin embargo, sus amenazas son solo palabras. Un a&ntilde;o despu&eacute;s del fallido golpe de 1981, los espa&ntilde;oles votaron a su primer gobierno de izquierdas desde los a&ntilde;os 30. El presidente socialista Felipe Gonz&aacute;lez permaneci&oacute; en el poder durante 14 a&ntilde;os, durante los cuales lider&oacute; una transformaci&oacute;n profunda y s&oacute;lida del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        El trauma no tiene por qu&eacute; eternizarse. De hecho, un episodio como este puede ser purificador y clarificador. En Espa&ntilde;a marc&oacute; los l&iacute;mites de la violencia y el final definitivo de la putrefacta era del franquismo.
    </p><p class="article-text">
        Con el paso del tiempo, puede que los hechos de Washington se perciban de forma parecida.
    </p><p class="article-text">
        --
    </p><p class="article-text">
        <em>Giles Tremlett es corresponsal en Espa&ntilde;a. Es el autor del libro&nbsp;'Ghosts of Spain' (Fantasmas de Espa&ntilde;a), y de biograf&iacute;as de Catalina de Arag&oacute;n y de Isabel de Castilla.</em>
    </p><p class="article-text">
        Traducido por Emma Reverter
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Giles Tremlett]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/espanoles-vivieron-23f-imagenes-asalto-capitolio-les-resultan-familiares_129_6743317.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 11 Jan 2021 21:17:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El asalto al Capitolio recuerda al 23F en España. Puede tener un efecto parecido]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Donald Trump,Congreso de los Diputados,Golpe de Estado 23F,Estados Unidos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El discutido legado de las Brigadas Internacionales antifascistas de la Guerra Civil]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/discutido-legado-brigadas-internacionales-antifascistas-guerra-civil_130_6466292.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ec29f96e-6512-406d-96f6-3e724a11cfbc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El discutido legado de las Brigadas Internacionales antifascistas de la Guerra Civil"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Muchos de de los voluntarios que se alistaron en las Brigadas Internacionales jugaron un papel clave en la lucha contra los nazis. En algunos casos se convirtieron después en poderosos servidores de regímenes brutales</p></div><p class="article-text">
        Virgilio Fern&aacute;ndez del Real envi&oacute; su &uacute;ltimo testamento el 28 de noviembre de 2019 a trav&eacute;s de WhatsApp. Yo vi ese mensaje, en formato video, en el que aparec&iacute;a sentado en la cama de su casa de &eacute;poca colonial, en Guanajuato (M&eacute;xico). Sus ojos rojos asomaban por encima de una exuberante barba blanca. Una gran bandera tricolor representando la breve democracia republicana espa&ntilde;ola de los a&ntilde;os 30 estaba desplegada a sus espaldas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mi cumplea&ntilde;os es el 26 de diciembre y ese d&iacute;a voy a cumplir 101 a&ntilde;os&rdquo;, dec&iacute;a en espa&ntilde;ol con el aliento entrecortado, aunque claramente pensaba que no iba a llegar a ese d&iacute;a. &ldquo;Todav&iacute;a tengo fuerzas para gritar: &iexcl;Viva la Rep&uacute;blica Espa&ntilde;ola!&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Nueve d&iacute;as antes de ese cumplea&ntilde;os que nunca lleg&oacute;, su viuda, Estela, nos envi&oacute; otro mensaje: &ldquo;Hace 15 minutos Virgilio emprendi&oacute; su viaje a la casa del Padre y trascendi&oacute; as&iacute; hacia el infinito. Ya no sufre m&aacute;s&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        18 meses antes, los dos hab&iacute;an estado alojados en mi apartamento de Madrid, lo que le permiti&oacute; a Virgilio recuperarse&nbsp;despu&eacute;s de haber estado dos semanas en el hospital al haber ca&iacute;do enfermo durante una visita a Espa&ntilde;a. Mi cocina se convirti&oacute; en una especie de altar, de santuario donde los visitantes pasaban ansiosos por agradecer a Virgilio su servicio en el ej&eacute;rcito de voluntarios de las Brigadas Internacionales. Aquella unidad compuesta por 35.000 extranjeros, de lo que hoy son 80 pa&iacute;ses diferentes, hab&iacute;a luchado contra el fascismo en la Guerra Civil espa&ntilde;ola y fue disuelta en 1938, un a&ntilde;o antes de que la ef&iacute;mera y democr&aacute;tica Rep&uacute;blica finalmente se extinguiera.&nbsp;M&aacute;s de 50 a&ntilde;os despu&eacute;s, el eco de sus acciones todav&iacute;a resonaba.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La Rep&uacute;blica es una referencia emocional de la izquierda espa&ntilde;ola, pero los admiradores de estos voluntarios se extienden por todo el mundo.&nbsp;Hay grupos dedicados a su memoria en Estados Unidos, Gran Breta&ntilde;a y media decena de pa&iacute;ses europeos. Simplemente con mencionar a los brigadistas se despiertan repentinas muestras de entusiasmo, como descubr&iacute; cuando comenc&eacute; a investigar el grupo. Un periodista espa&ntilde;ol se baj&oacute; la camisa para revelar el tri&aacute;ngulo de las Brigadas tatuado en su hombro, un alem&aacute;n en California me cant&oacute; sus canciones y el escritor de una revista neoliberal escocesa hablaba con nostalgia de un t&iacute;o de Glasgow que se ofreci&oacute; voluntario para luchar por Espa&ntilde;a. David Simon, creador de The Wire, <a href="https://www.theguardian.com/tv-and-radio/2018/apr/10/david-simon-plans-series-based-on-spanish-civil-war" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">planea ahora una serie dram&aacute;tica sobre las Brigadas Internacionales</a>.
    </p><p class="article-text">
        En otros lugares, la opini&oacute;n es radicalmente opuesta. En Polonia, las calles dedicadas al batall&oacute;n Dabrowski de las Brigadas Internacionales han sido rebautizadas por el Instituto de la Memoria Nacional, que supervisa una controvertida ley de 'descomunizaci&oacute;n' aprobada en 2017 por el partido ultraconservador Ley y Justicia. Los brigadistas &ldquo;hab&iacute;an servido al estalinismo&rdquo;, dicen sus cr&iacute;ticos polacos. Y no est&aacute;n del todo equivocados.
    </p><p class="article-text">
        Hubo veteranos de las Brigadas Internacionales que despu&eacute;s se covirtieron en primeros ministros, o sus equivalentes, en tiempos del Tel&oacute;n de Acero en pa&iacute;ses como Alemania Oriental, Hungr&iacute;a y Albania. Entre los exbrigadistas hubo decenas de ministros, generales, jefes de polic&iacute;a y embajadores en todos los reg&iacute;menes comunistas de Europa. Llegaron a integrar una &eacute;lite poderosa, aunque en su mayor&iacute;a fueran originariamente de clase trabajadora. En Alemania Oriental, antiguos voluntarios de las Brigadas Internacionales fundaron y dirigieron la Stasi (Ministerio para la Seguridad del Estado). Su trabajo, en parte, consisti&oacute; en reprimir la libertad. No sorprende, entonces, que algunos de sus compatriotas ahora los desprecien.
    </p><p class="article-text">
        La historia no es ni limpia ni ordenada, especialmente cuando se trata de guerras pasadas. Se suele decir que la primera v&iacute;ctima de toda guerra es la verdad, pero en realidad esto es solo un matiz. La guerra nos enfrenta a tener que tomar decisiones crueles. Matar o morir. Lo uno o lo otro. La verdad es m&aacute;s compleja que eso, y as&iacute; lo muestra la historia de las Brigadas Internacionales y su vida despu&eacute;s de la muerte.
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                Cartel de homenaje a las brigadas internacionales en 1930                            </span>
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        A principios de octubre de 1936, cuando ten&iacute;a 21 a&ntilde;os y hab&iacute;a completado sus estudios de grado de Filolog&iacute;a Cl&aacute;sica en la Universidad de Cambridge, Bernard Knox meti&oacute; una vieja pistola en su bolso y pas&oacute; por el control fronterizo de Dover rumbo a Espa&ntilde;a. La pistola pertenec&iacute;a a Francis Cornford, un profesor de Griego de Cambridge, el cual la hab&iacute;a utilizado por &uacute;ltima vez durante la Primera Guerra Mundial como oficial del ej&eacute;rcito brit&aacute;nico.
    </p><p class="article-text">
        Cornford le hab&iacute;a dado la pistola a su hijo, John, un poeta de 20 a&ntilde;os y amigo de Knox que viajaba con &eacute;l. Pero era Knox quien llevaba el arma porque en el pasaporte de Cornford figuraba que &eacute;l ya hab&iacute;a estado en Espa&ntilde;a y la polic&iacute;a sospechaba de todos los visitantes que llegaban al pa&iacute;s donde, en julio, Francisco Franco y sus generales hab&iacute;an iniciado una guerra civil. Gran Breta&ntilde;a promov&iacute;a la no intervenci&oacute;n, un alivio para Hitler y Mussolini, cuyas tropas luchaban de manera descarada a favor de Franco, quien quer&iacute;a impedir la participaci&oacute;n de voluntarios brit&aacute;nicos.
    </p><p class="article-text">
        En los primeros d&iacute;as de la Guerra Civil, antes de su regreso a Gran Breta&ntilde;a para lograr el reclutamiento de voluntarios, Cornford se hab&iacute;a unido a una de las milicias que surgieron cuando, en respuesta al golpe, dentro de la Rep&uacute;blica espa&ntilde;ola estall&oacute; una contrarrevoluci&oacute;n. Socialistas, anarquistas, comunistas y regionalistas en Catalu&ntilde;a y en otros lugares tomaron el control de las calles.
    </p><p class="article-text">
        Abundaban las milicias, y las mujeres tambi&eacute;n vest&iacute;an con uniformes y portaban armas. &ldquo;Las mujeres est&aacute;n bien&rdquo;, escribi&oacute; Felicia Browne, una artista brit&aacute;nica que particip&oacute; en una divisi&oacute;n como miliciana y que muri&oacute; en combate en el frente de Arag&oacute;n. Eran d&iacute;as embriagadores. Otro combatiente tambi&eacute;n alistado voluntariamente, George Orwell, describi&oacute; las calles de Barcelona pintarrajeadas con esl&oacute;ganes revolucionarios como &ldquo;conmovedoras y abrumadoras&rdquo; en su libro en Homenaje a Catalu&ntilde;a.
    </p><h3 class="article-text">Balas enemigas contra libros de filosof&iacute;a</h3><p class="article-text">
        Mientras reclutaba voluntarios, Cornford describ&iacute;a el conflicto de manera semejante a la imagen que por entonces ten&iacute;a la gente de la Revoluci&oacute;n Mexicana que termin&oacute; en 1920. Como si se tratara de una guerra revolucionaria polvorienta y perezosa, algo muy distinto a la sofisticada carnicer&iacute;a provocada por una destrucci&oacute;n cient&iacute;fica, en la que pronto se convirti&oacute; la guerra de Espa&ntilde;a. Su grupo no ten&iacute;a idea sobre a qu&eacute; unidad se unir&iacute;an.
    </p><p class="article-text">
        Cuando llegaron al pa&iacute;s, las Brigadas Internacionales apenas se hab&iacute;an formado. La Internacional Comunista, o Comintern, organizaci&oacute;n con sede en Mosc&uacute; que abogaba por el comunismo mundial, hizo las gestiones. La llegada de estos y de otros voluntarios espont&aacute;neos sirvi&oacute; de impulso. Otro que fue reclutado por decisi&oacute;n propia fue el sobrino rebelde de Winston Churchill, Esmond Romilly, quien antes hab&iacute;a recorrido Francia en bicicleta aliment&aacute;ndose de caf&eacute; y co&ntilde;ac. Este se ofreci&oacute; como voluntario y se declar&oacute; miembro de &ldquo;esa gran clase de trabajadores no cualificados pero con acento de colegio privado&rdquo;. Hab&iacute;a llegado desde Marsella en un barco donde franceses, alemanes, polacos, italianos, yugoslavos, belgas, flamencos y rusos se turnaban cada dos horas para hacer guardia.
    </p><p class="article-text">
        Unas semanas despu&eacute;s, mal armados y pr&aacute;cticamente sin entrenamiento, los primeros voluntarios se encontraron defendiendo Madrid contra la experimentada y feroz fuerza colonial de Franco, el Ej&eacute;rcito de &Aacute;frica. El grupo de Cornford operaba con una ametralladora desde la Facultad de Filosof&iacute;a del reci&eacute;n estrenado campus de la Ciudad Universitaria. Construyeron barricadas con tomos gruesos sobre la filosof&iacute;a alemana de principios del siglo XIX y la metaf&iacute;sica india. Las balas enemigas se rindieron antes de llegar a la p&aacute;gina 350, y ellos cre&iacute;an en viejas historias de soldados salvados de la muerte por llevar una Biblia en los bolsillos de la chaqueta. &ldquo;Creo que mat&eacute; a un fascista&rdquo;, escribi&oacute; con entusiasmo Cornford, un expacifista, a su novia, Margot Heinemann, el 8 de diciembre. &ldquo;Quince o diecis&eacute;is de ellos hu&iacute;an de un bombardeo ... Si es cierto, es una casualidad.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s del traslado del ej&eacute;rcito colonial de Franco desde el norte de &Aacute;frica a Sevilla en aviones alemanes en una operaci&oacute;n que Hitler personalmente (inspirado en una secci&oacute;n de la &oacute;pera Sigfrido de Wagner) denomin&oacute; &lsquo;Operaci&oacute;n Fuego M&aacute;gico&rsquo;, las tropas re beldes se dirigieron f&aacute;cilmente hacia Madrid. Fueron frenados en Ciudad Universitaria y las Brigadas Internacionales fueron aclamadas como h&eacute;roes en Espa&ntilde;a y en otros lugares.
    </p><p class="article-text">
        Su disciplina era un ejemplo para el ca&oacute;tico ej&eacute;rcito republicano, donde algunos voluntarios pensaron que el idealismo pod&iacute;a reemplazar la formaci&oacute;n y pagaron con sus vidas el error. Los j&oacute;venes fot&oacute;grafos de guerra Robert Capa y Gerda Taro tomaron fotos de las Brigadas y Ernest Hemingway y el New York Times, entre otros periodistas y medios, las elogiaron. Los corresponsales de guerra de casi todas las nacionalidades tuvieron la suerte de poder encontrar fuentes de primera l&iacute;nea entre brigadistas que hablaban su idioma.
    </p><p class="article-text">
        Cada semana llegaban centenares de reclutas nuevos provenientes de lugares lejanos como China, Chile y Abisinia, o la mayor&iacute;a, que proced&iacute;a de Europa o Am&eacute;rica. Muchos de ellos eran exiliados pol&iacute;ticos o econ&oacute;micos. Y al menos uno de cada diez eran jud&iacute;os que se rebelaban contra su posici&oacute;n como v&iacute;ctimas elegidas del fascismo.
    </p><p class="article-text">
        El historiador y veterano estadounidense Albert Prago llam&oacute; a las Brigadas Internacionales &ldquo;el veh&iacute;culo a trav&eacute;s del cual los jud&iacute;os pod&iacute;an ofrecer la primera resistencia armada organizada al fascismo europeo&rdquo;. De hecho, casi todos los brigadistas se ve&iacute;an a s&iacute; mismos librando una guerra global para detener el fascismo, en la que Espa&ntilde;a era solo una batalla. Con Hitler y Mussolini del otro lado, eso parec&iacute;a obvio &ndash;aunque no fuera as&iacute; para los pol&iacute;ticos en Londres, Par&iacute;s o Washington&ndash;.
    </p><p class="article-text">
        A fines de 1936, muchos de los primeros brigadistas hab&iacute;an muerto o hab&iacute;an resultado gravemente heridos. Cornford fue asesinado en Lopera, en Andaluc&iacute;a, al d&iacute;a siguiente de cumplir los 21 a&ntilde;os. Knox result&oacute; gravemente herido en otro incidente, en el cual cay&oacute; al suelo y una fuente de sangre le brotaba de su hombro. Estaba convencido de que se estaba muriendo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estaba consumido por la rabia, rabia furiosa y violenta. &iquest;Por qu&eacute; yo?&rdquo; record&oacute; m&aacute;s tarde. &ldquo;Ten&iacute;a solo 21 a&ntilde;os y apenas hab&iacute;a comenzado a vivir mi vida&rdquo;. Los batallones de voluntarios brit&aacute;nicos y estadounidenses, unos 700 hombres, no se formaron hasta 1937 y ese febrero lucharon por primera vez en el Jarama, a m&aacute;s de 30 kil&oacute;metros de Madrid. Tambi&eacute;n se alistaron cerca de 700 mujeres, pero la Rep&uacute;blica envi&oacute; a las milicianas fuera de la l&iacute;nea del frente, y la mayor&iacute;a de ellas sirvieron como doctoras, enfermeras, traductoras y administradoras.
    </p><p class="article-text">
        Los brigadistas fueron tropas de choque que, generalmente, pero no siempre, luchaban con valent&iacute;a. A veces consegu&iacute;an dar la vuelta a las batallas. Otras veces, fueron derrotados. Los capturados fueron en su mayor&iacute;a fusilados. Y los presos que sobrevivieron, enviados a un monasterio medieval convertido en c&aacute;rcel en San Pedro de Carde&ntilde;a, cerca de Burgos, eran obligados a hacer el saludo fascista.
    </p><p class="article-text">
        Un psic&oacute;logo militar formado en Alemania, el teniente coronel Antonio Vallejo-N&aacute;jera, realiz&oacute; pruebas experimentales dise&ntilde;adas para demostrar que los marxistas (&eacute;l asumi&oacute; err&oacute;neamente que todo brigadista era comunista) eran psic&oacute;patas o cong&eacute;nitamente d&eacute;biles. En un art&iacute;culo acad&eacute;mico presumi&oacute; de que este era realmente el caso, pero se mostr&oacute; sorprendido de que incluso en la carcel &ldquo;la inmensa mayor&iacute;a se mantienen firmemente en sus ideas&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Desertores y represi&oacute;n</h3><p class="article-text">
        No todo fue heroicidad. Un n&uacute;mero considerable de voluntarios de la Brigada Internacional desertaron. Algunos fueron fusilados por sus propios comandantes por hacerlo. Tras hacerse con la ciudad de Quinto, sus oficiales superiores les ordenaron disparar a todos los oficiales, sargentos y cabos enemigos. Las v&iacute;ctimas eran &ldquo;ni&ntilde;os como nosotros&rdquo;, record&oacute; el voluntario canadiense Peter Frye despu&eacute;s de ser asignado a un pelot&oacute;n de fusilamiento. El comandante franc&eacute;s de la brigada (y alto cargo de la Comintern), Andr&eacute; Marty, y su personal de seguridad, por regla general trataban a las mujeres como sospechosas de ser esp&iacute;as. En un caso, Marion Merriman, esposa de un oficial estadounidense de alto rango, fue violada por un oficial eslavo no identificado. Ella guard&oacute; silencio al respecto, para evitar la rebeli&oacute;n del batall&oacute;n estadounidense Abraham Lincoln en su defensa. &ldquo;Esta debe ser mi carga secreta. No se lo puedo decir a nadie, nunca&rdquo; recuerda haberse dicho a s&iacute; misma, seg&uacute;n registr&oacute; en un libro de memorias dedicado a su esposo, Robert Hale Merriman, quien muri&oacute; asesinado.
    </p><p class="article-text">
        Cuando los &uacute;ltimos brigadistas abandonaron Espa&ntilde;a, 7.000 de ellos ya hab&iacute;an muerto. Hab&iacute;an perdido su guerra. Franco declar&oacute; la victoria el 1 de abril de 1939 (gobern&oacute; como dictador hasta 1975). Para entonces, la mayor&iacute;a de los brigadistas hab&iacute;a regresado a casa o se hab&iacute;a fundido con el resto del ej&eacute;rcito republicano.
    </p><p class="article-text">
        Para entonces, la mayor&iacute;a de las tropas hab&iacute;a vuelto a casa o hab&iacute;an sido encerrados por francia junto a otros exiliados republicanos en grandes campos. Francia se enfrentaba una de las mayores crisis de refugiados de Europa desde la Primera Guerra Mundial. Aquellos que no eran bienvenidos en sus propios pa&iacute;ses, como los alemanes, italianos, polacos y otros, o aquellos que fueron considerados &lsquo;peligrosos&rsquo; por las autoridades colaboracionistas del r&eacute;gimen pro-nazi de Vichy, pasaron varios a&ntilde;os prisioneros en los campos franceses.
    </p><p class="article-text">
        Los que regresaron a su pa&iacute;s fueron vigilados de cerca por la polic&iacute;a. El MI5 brit&aacute;nico ten&iacute;a archivos sobre muchos de ellos, al igual que la polic&iacute;a holandesa. Las autoridades los describieron como peligrosos, imprudentes o equivocados. Pero esto no dur&oacute; mucho.
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                Voluntarios polacos jurando lealtad a la República.                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text">La luc ha contra los nazis</h3><p class="article-text">
        Hitler invadi&oacute; Polonia exactamente cinco meses despu&eacute;s de que Franco declarara la victoria. De manera repentina, en septiembre de 1939 casi todos estuvieron de acuerdo en que el fascismo deb&iacute;a combatirse con armas.
    </p><p class="article-text">
        El 21 de agosto de 1941, un veterano de la Brigada Internacional Francesa, Pierre Georges, y dos colegas m&aacute;s se reunieron en la estaci&oacute;n de metro Barb&egrave;s-Rochechouart en Par&iacute;s. Los tres llevaban pistolas. Pierre se hab&iacute;a unido a las Brigadas Internacionales a los 17 a&ntilde;os, result&oacute; herido a los 19, fue encarcelado en la Francia ocupada, hab&iacute;a escapado y ahora, a los 22, estaba entrenando a j&oacute;venes comunistas para asesinar a los alemanes del ej&eacute;rcito de ocupaci&oacute;n de Hitler.
    </p><p class="article-text">
        Georges, m&aacute;s conocido como coronel Fabien, salt&oacute; a un vag&oacute;n de primera clase, dispar&oacute; contra un suboficial naval llamado Alfons Moser y sali&oacute; corriendo antes de que partiera el tren. Unas semanas m&aacute;s tarde, un veterano italiano, Spartaco Guisco, ayud&oacute; a matar al teniente coronel Karl Hotz, gobernador militar de Nantes. Hitler respondi&oacute; con ejecuciones en masa, incluidas varias a los brigadistas que hab&iacute;an sido encerrados como medida preventiva.
    </p><p class="article-text">
        Charles de Gaulle, l&iacute;der de las Fuerzas Francesas Libres, estaba horrorizado. El grupo de Fabien hab&iacute;a ignorado sus &oacute;rdenes. &ldquo;Ordeno a los que est&aacute;n en el territorio ocupado que no maten a los alemanes&rdquo;, hab&iacute;a dicho por temor a las represalias masivas que pronto se produjeron. Pero la resistencia hab&iacute;a pasado a un nuevo nivel de acci&oacute;n directa y De Gaulle tuvo que cambiar de opini&oacute;n. Tiempo despu&eacute;s, Fabien muri&oacute; en un accidente en la guerra y ahora una estaci&oacute;n del metro de Par&iacute;s lleva su nombre.
    </p><p class="article-text">
        Fabien fue uno de los cientos de exbrigadistas, incluidas mujeres, que se unieron a la resistencia francesa. M&aacute;s de 100 murieron. El 19 de agosto de 1944, otro brigadista, Henri Rol-Tanguy, orden&oacute; a las Fuerzas Francesas del Interior (FFI) levantarse contra las tropas alemanas en Par&iacute;s. Una semana despu&eacute;s, el general Dietrich von Choltitz entreg&oacute; formalmente la capital a Rol-Tanguy y al general Philippe Leclerc.
    </p><p class="article-text">
        Cuando estall&oacute; la Segunda Guerra Mundial, fue natural que los brigadistas se alistaran. Hab&iacute;an luchado contra el fascismo durante tres a&ntilde;os, pero la tarea no hab&iacute;a terminado. En Gran Breta&ntilde;a y en Estados Unidos, inicialmente fueron vistos con desconfianza, sobre todo debido al pacto de no agresi&oacute;n nazi-sovi&eacute;tico (el Pacto Molotov-Ribbentrop) de 1939, por el cual Hitler y Stalin se dividieron Polonia.
    </p><p class="article-text">
        El excomandante del batall&oacute;n brit&aacute;nico de las Brigadas Internacionales Tom Wintringham se acerc&oacute; al Gobierno con intenci&oacute;n de formar un ej&eacute;rcito de resistencia nacional en suelo brit&aacute;nico. Fue rechazado y, en cambio, fund&oacute; una academia privada de &lsquo;guerra no caballerosa&rsquo; en la casa se&ntilde;orial de Osterley Park, donde los veteranos de las Brigadas y sus simpatizantes ense&ntilde;aron a la gente a fabricar bombas de gasolina, emboscar tanques y atacar como guerrillas (el pintor surrealista Roland Penrose ense&ntilde;&oacute; el arte del camuflaje).
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, muy pronto qued&oacute; claro que los brigadistas tra&iacute;an un bagaje de experiencias extremadamente &uacute;til para la guerra y formaban una red &uacute;nica en toda la Europa ocupada. Knox hab&iacute;a emigrado a los Estados Unidos y fue reclutado por la Oficina de Servicios Estrat&eacute;gicos (OSS) &ndash;precursora de la CIA&ndash; del general Bill &lsquo;el Salvaje&rsquo; Donovan, que dirig&iacute;a las operaciones de guerrilla. Enviado a Italia para comunicarse con los partisanos, se vincul&oacute; con el comandante local despu&eacute;s de advertir que era un exbrigadista italiano&nbsp;y que los dos hab&iacute;an luchado juntos en Madrid.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A partir de entonces, las relaciones con los guerrilleros no fueron un problema&rdquo;, dijo Knox. De hecho, varios ej&eacute;rcitos partisanos italianos fueron dirigidos por antiguos brigadistas, al igual que los cuatro ej&eacute;rcitos comunistas de Tito en Yugoslavia. El exbrigadista Aldo Lampredi fue uno de los tres combatientes que ejecutaron a Mussolini y a su amante Claretta Petacci en 1945. Los &uacute;ltimos disparos fatales fueron los de la pistola Beretta de Lampredi.
    </p><p class="article-text">
        Un compa&ntilde;ero de brigada, Randolfo Pacciardi, se convirti&oacute; en el ministro de Defensa de la posguerra de Italia. Incluso los brigadistas alemanes lucharon contra Hitler, con los escritores Erich Weinert y Willi Bredel gritabando mensajes de propaganda contra las tropas nazis atrapadas por la nieve desde las ruinas de Estalingrado. Dado que su objetivo era la derrota del fascismo, los brigadistas finalmente pudieron saborear la victoria en 1945.
    </p><h3 class="article-text">Los brigadistas entran en los gobiernos</h3><p class="article-text">
        El 13 de noviembre de 1989, Erich Mielke se present&oacute; an te el Parlamento de Alemania Oriental para responder a las preguntas sobre su papel como director del Ministerium f&uuml;r Staatssicherheit, el Ministerio de Seguridad Estatal, com&uacute;nmente conocido como la Stasi, Mielke ten&iacute;a 82 a&ntilde;os, era veterano de las Brigadas Internacionales y hab&iacute;a dirigido la polic&iacute;a secreta durante tres d&eacute;cadas. Era conocido como el &ldquo;maestro del miedo&rdquo;, tras convertir Alemania del Este en lo que la escritora Anna Funder llam&oacute; &ldquo;el Estado de vigilancia m&aacute;s perfecto de todos los tiempos&rdquo; en su libro Stasiland.
    </p><p class="article-text">
        El Muro de Berl&iacute;n hab&iacute;a ca&iacute;do cuatro a&ntilde;o antes y el Parlamento ya no consideraba que su labor era ratificarlo todo. Mielke no se hab&iacute;a dado cuenta. Enfrent&aacute;ndose a un interrogatorio inusualmente duro, levant&oacute; sus brazos y declar&oacute;: &ldquo;&iexcl;Amo a toda la humanidad! Realmente la amo&rdquo;. La asamblea rompi&oacute; a carcajadas. Cinco d&iacute;as despu&eacute;s, dimiti&oacute;. En 1993 fue encarcelado por los asesinatos en 1931 de dos polic&iacute;as de la Rep&uacute;blica de Weimar.
    </p><p class="article-text">
        Los brigadistas desempe&ntilde;aron un papel notable en Alemania Oriental despu&eacute;s de 1945, ya que estaban entre las pocas personas en las que los sovi&eacute;ticos confiaban. Heinrich Rau encabez&oacute; la comisi&oacute;n econ&oacute;mica alemana, su primer gobierno de facto. En un momento, los tres ministerios que ten&iacute;an a su cargo fuerzas armadas o de seguridad (Defensa, Interior y Seguridad del Estado) estaban dirigidos por brigadistas. Estas figuras tambi&eacute;n proporcionaron una narrativa de la heroica oposici&oacute;n alemana a Hitler, que Alemania Oriental tambi&eacute;n trat&oacute; de reivindicar.
    </p><p class="article-text">
        Casi lo mismo sucedi&oacute; en las restantes naciones donde los sovi&eacute;ticos o los partisanos comunistas tomaron el control despu&eacute;s de la Segunda Guerra Mundial. Ferenc M&uuml;nnich se convirti&oacute; en primer ministro de Hungr&iacute;a y el francotirador Mehmet Shehu, que antes manejaba una ametralladora, fue su hom&oacute;logo en Albania durante 27 a&ntilde;os. Karlo Lukanov se convirti&oacute; en viceprimer ministro de Bulgaria. De hecho, la lista de ministros, miembros del Politbur&oacute;, generales, jefes de polic&iacute;a y embajadores que hab&iacute;an sido brigadistas asciende a tres d&iacute;gitos.
    </p><p class="article-text">
        Muchos hab&iacute;an sido comunistas de alto rango ya antes de la Guerra Civil espa&ntilde;ola, donde los militantes, exiliados de sus propios pa&iacute;ses, hab&iacute;an acudido en masa, buscando un significado para su existencia. &ldquo;Necesit&aacute;bamos a Espa&ntilde;a m&aacute;s de lo que la Rep&uacute;blica nos necesitaba&rdquo;, brome&oacute; un exiliado italiano.
    </p><p class="article-text">
        En el mundo paranoico del estalinismo, su especializaci&oacute;n militar en la defensa y la seguridad tambi&eacute;n significaba represi&oacute;n. Orwell ya lo hab&iacute;a observado en Espa&ntilde;a, despu&eacute;s de que la milicia marxista por la que luch&oacute; fuese prohibida y de que las paredes de Barcelona se cubrieran repentinamente con &ldquo;posters de propaganda que gritaban que yo y todos los que eran como yo &eacute;ramos esp&iacute;as fascistas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esa experiencia le inspir&oacute; para&nbsp;sus novelas <em>Rebeli&oacute;n en la Granja</em> y<em> 1984</em>. Sin embargo, la mayor&iacute;a de los brigadistas comunistas no sab&iacute;an nada sobre los horrores del estalinismo y se ve&iacute;an a s&iacute; mismos como soldados en una amplia coalici&oacute;n antifascista. &ldquo;Stalin todav&iacute;a era un santo&rdquo;, explic&oacute; uno de ellos m&aacute;s tarde. La mayor&iacute;a finalmente se desenga&ntilde;&oacute;. Algunos, como Mielke, nunca lo hicieron.
    </p><h3 class="article-text">V&iacute;ctimas de las purgas estalinistas</h3><p class="article-text">
        Un buen n&uacute;mero de los brigadistas cayeron en las purgas estalinistas, precisamente por haber luchado en Espa&ntilde;a y haber estado as&iacute; en contacto con el exterior. Los brigadistas protagonizaban procesos y juicios p&uacute;blicos de condena desde Praga hasta Budapest, donde se los invitaba a hacer p&uacute;blica su autocr&iacute;tica. &ldquo;Yo era un enemigo traicionero dentro del Partido Comunista. Soy justamente objeto de desprecio y merezco el m&aacute;ximo y el m&aacute;s duro castigo&rdquo;, enton&oacute; el veterano checo Otto &Scaron;ling antes de ser ahorcado tras el tristemente c&eacute;lebre juicio de Sl&aacute;nsk&yacute;.
    </p><p class="article-text">
        El ministro de Asuntos Exteriores de Hungr&iacute;a, L&aacute;szl&oacute; Rajk, fue ejecutado en 1949 tras un juicio en el que 16 de los 97 acusados eran veteranos de la guerra de Espa&ntilde;a. Un n&uacute;mero altamente sospechoso de los purgados, jud&iacute;os. En Polonia, muchos perdieron sus empleos y se exiliaron despu&eacute;s de una ola de antisemitismo socialista que en 1967 sigui&oacute; a la victoria de Israel en la Guerra de los Seis D&iacute;as.
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                Brigada en los 60                            </span>
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        Esta persecuci&oacute;n se reflej&oacute;, en menor medida, en Estados Unidos. El guionista y exbrigadista Alvah Bessie fue uno de los Diez de Hollywood encarcelados en 1950 por negarse a testificar ante el Comit&eacute; de Actividades Antiamericanas de la C&aacute;mara de Representantes (HUAC)
    </p><p class="article-text">
        La caza de brujas comunista fue parcial y simb&oacute;licamente compensada por Ernest Hemingway. El escritor y admirador devoto de las Brigadas Internacionales convirti&oacute; al ficticio brigadista estadounidense Robert Jordan en el h&eacute;roe de <em>Por qui&eacute;n doblan las campanas</em>. Sin embargo, gan&oacute; la narrativa de la Guerra Fr&iacute;a principalmente porque las Brigadas tambi&eacute;n produjeron varios esp&iacute;as prosovi&eacute;ticos prominentes. El m&aacute;s famoso fue Morris Cohen, quien ayud&oacute; a robar planos de armas nucleares del laboratorio de Los &Aacute;lamos en Nuevo M&eacute;xico.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Soy comunista desde los 14 a&ntilde;os&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Cuando termin&oacute; la Guerra Fr&iacute;a, la historia entr&oacute; en una nueva fase. El comunismo sovi&eacute;tico ya no era un peligro. El fascismo, un recuerdo lejano. El terrorismo interno de izquierdas en las democracias occidentales &ndash;de la Facci&oacute;n del Ej&eacute;rcito Rojo (grupo Baader-Meinhoff) en Alemania o los anarquistas y Brigadas Rojas en Italia&ndash;, comenz&oacute; a disminuir, mientras crec&iacute;a el terrorismo de derechas.
    </p><p class="article-text">
        El 18 de julio de 2011, miembros de la Liga Juvenil de los Trabajadores del Partido Laborista de Noruega que asist&iacute;an a un campamento de verano en la isla de Ut&oslash;ya descubrieron una placa que recordaba a cuatro j&oacute;venes socialdem&oacute;cratas que hab&iacute;an muerto en la lucha de las Brigadas Internacionales.
    </p><p class="article-text">
        La placa llevaba inscrita un poema de Nordahl Grieg, escritor c&eacute;lebre, que hab&iacute;a visitado a las Brigadas en el frente. Cuatro d&iacute;as despu&eacute;s de este episodio, el militante de extrema derecha Anders Breivik lleg&oacute; a la isla, armado y haci&eacute;ndose pasar por polic&iacute;a. Asesin&oacute; a 69 de esos j&oacute;venes, eliminando a adolescentes que intentaron escapar de la peor masacre vivida en el pa&iacute;s n&oacute;rdico desde la Segunda Guerra Mundial. Fue un tr&aacute;gico recordatorio de que, incluso en las democracias m&aacute;s avanzadas, las ideolog&iacute;as basadas en la violencia y la tiran&iacute;a se niegan a desaparecer.
    </p><p class="article-text">
        Para las familias de los veteranos de las Brigadas, el hecho de que lucharan contra un tipo de tiran&iacute;a mientras algunos de entre ellos terminaron sirviendo a otra, les complica la memoria. En Hungr&iacute;a, la sobrina del escritor y comandante de Brigada Paul Luk&aacute;cs (tambi&eacute;n conocido como B&eacute;la Frankl y como M&aacute;t&eacute; Zalka) busc&oacute; defender a su adorado t&iacute;o. Cuando ella y su hija me contactaron, destacaron que, antes de morir en acci&oacute;n en Espa&ntilde;a, Luk&aacute;cs hab&iacute;a sufrido pesadillas. La familia destruy&oacute; su diario porque conten&iacute;a apuntes peligrosamente antiestalinistas.
    </p><p class="article-text">
        Como varios oficiales de las Brigadas Internacionales que no eran de origen ruso, pero que se hab&iacute;an unido al Ej&eacute;rcito Rojo y se hab&iacute;an establecido en Mosc&uacute;, de haber sobrevivido podr&iacute;a haber acabado v&iacute;ctima de una purga, y fusilado. En Hungr&iacute;a sufri&oacute; tanto el r&eacute;gimen fascista como el comunista, y esto lo coloca convenientemente en el &ldquo;lado correcto de la historia&rdquo; dos veces.
    </p><p class="article-text">
        El Instituto de la Memoria Nacional de Polonia me dijo que ve&iacute;a a los brigadistas como &ldquo;instrumentos de la pol&iacute;tica imperialista de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica&rdquo; y que algunos &ldquo;participaron en la introducci&oacute;n forzada y brutal del comunismo en Polonia&rdquo;. Para los comunistas de fuera del bloque sovi&eacute;tico, la contradicci&oacute;n es menos intensa. En su video testamento, Virgilio Fern&aacute;ndez del Real (para entonces uno de los tres &uacute;ltimos brigadistas que se supiera que estaban vivos) hab&iacute;a anunciado con orgullo que &ldquo;soy comunista desde los 14 a&ntilde;os&rdquo;, antes de agregar que &ldquo;no somos rufianes&rdquo;. Para aquellos brigadistas que no eran comunistas, o que simplemente se ve&iacute;an a s&iacute; mismos como antifascistas, las cosas les parec&iacute;an a&uacute;n m&aacute;s simples. Hab&iacute;an cumplido con su deber, incluso si otros los despreciaban por asociarse con comunistas.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de una ilustre carrera militar detr&aacute;s de la l&iacute;nea de fuego durante la Segunda Guerra Mundial, por la que gan&oacute; la medalla Croix de Guerre de Francia, Bernard Knox se postul&oacute; para estudiar un doctorado en Filolog&iacute;a Cl&aacute;sica en la Universidad de Yale (m&aacute;s tarde dirigi&oacute; el Centro de Estudios Hel&eacute;nicos en la de Harvard). En la entrevista de admisi&oacute;n, un profesor le dijo que su paso por Espa&ntilde;a lo convert&iacute;a en un &ldquo;antifascista prematuro&rdquo;. Knox se qued&oacute; estupefacto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me preguntaba c&oacute;mo alguien puede ser un antifascista prematuro?&rdquo;, recordaba. &ldquo;&iquest;Podr&iacute;a haber algo como un ant&iacute;doto prematuro para un veneno? &iquest;Un antis&eacute;ptico prematuro? &iquest;Una antitoxina prematura? &iquest;Un antirracista prematuro? Si no fueras prematuro, &iquest;qu&eacute; tipo de antifascista eras?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>Gile Tremplett es el autor del libro 'Las Brigadas Internacionales: fascismo, libertad y la Guerra Civil espa&ntilde;ola'</em>
    </p><p class="article-text">
        Traducido por Alfredo Grieco y Bavio
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Giles Tremlett]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/discutido-legado-brigadas-internacionales-antifascistas-guerra-civil_130_6466292.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Nov 2020 20:49:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El discutido legado de las Brigadas Internacionales antifascistas de la Guerra Civil]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Guerra Civil Española,Brigadas Internacionales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El exilio no detendrá el proceso]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/exilio-no-detendra-proceso_129_6147982.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1fd0f2e4-faa0-4257-b33d-4af3553bf74d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El exilio no detendrá el proceso"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo que resulta más preocupante que los supuestos pecados privados de un monarca, que están por demostrarse ante los tribunales, es hasta donde ha llegado la clase dominante en España para protegerle</p></div><p class="article-text">
        Durante el &uacute;ltimo siglo y medio, la seguridad laboral no ha formado parte del acervo de la monarqu&iacute;a espa&ntilde;ola. El lunes, cuando el Rey Em&eacute;rito, Juan Carlos anunci&oacute; que hac&iacute;a las maletas y part&iacute;a hacia alguna forma de exilio, estaba sum&aacute;ndose a una tradici&oacute;n familiar. 
    </p><p class="article-text">
        Nadie m&aacute;s consciente de la realidad que el propio Juan Carlos, de 82 a&ntilde;os, nacido &eacute;l mismo en el exilio y de escasos recursos econ&oacute;micos para los est&aacute;ndares de la realeza despu&eacute;s de que su abuelo Alfonso XIII abandonase el pa&iacute;s debido a una revuelta popular en 1931 [tras unas elecciones municipales].&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Fue necesario el General Francisco Franco, que lleg&oacute; al poder con la ayuda de Hitler y Mussolini despu&eacute;s de convertir un golpe de estado fallido en la guerra civil de 1936, para la restauraci&oacute;n mon&aacute;rquica. Pero eso s&oacute;lo lleg&oacute; a suceder despu&eacute;s de que un Franco vengativo ejerciera como gobernante absoluto al tiempo que terminaba con los dem&oacute;cratas y hac&iacute;a uso generoso de la sentencia de muerte durante casi cuatro d&eacute;cadas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para asegurar la restauraci&oacute;n, Juan Carlos tuvo primero que aguantar a Franco, aceptar que hab&iacute;a que saltarse al heredero leg&iacute;timo a la corona (su propio padre, Don Juan) y esperar pacientemente la muerte del dictador. Cuando eso sucedi&oacute;, en 1975, Juan Carlos recibi&oacute; los poderes de un dictador y rechaz&oacute; criticar a quien hab&iacute;a sido su predecesor como Jefe del Estado.
    </p><p class="article-text">
        Lo relevante es que renunci&oacute; a esos poderes y dirigi&oacute; a Espa&ntilde;a hacia la democracia. Eso le garantiz&oacute; un lugar en los libros de historia para siempre. La Constituci&oacute;n de 1978 sigue en vigor y Espa&ntilde;a ha prosperado como nunca antes. 
    </p><p class="article-text">
        Su salida al exilio sucede mientras se investiga un supuesto esquema de comisiones y fraude en torno a un pago de 100 millones de d&oacute;lares recibidos del Rey de Arabia Saud&iacute; al tiempo que pone de relieve algunas debilidades de origen del proceso de transici&oacute;n a la democracia. Dada la fragilidad de la monarqu&iacute;a y asumiendo el miedo a otro golpe de estado militar (que demostr&oacute; ser cierto cuando el Teniente Coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero asalt&oacute; el Congreso en 1981) se canalizaron ingentes esfuerzos por proteger al Rey del esc&aacute;ndalo, la p&eacute;rdida de popularidad o cualquier investigaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Desafortunadamente, esa energ&iacute;a no siempre naci&oacute; de &eacute;l. Acept&oacute; de buena gana una popularidad genuina mientras viv&iacute;a una existencia de lujo con numerosas amantes que generaba preguntas recurrentes sobre el origen del dinero con el que pagaba el estilo de vida de la familia real. No concordaban con su aparente falta de activos y el hecho de que las tierras, palacios y colecciones de la familia son, en realidad, propiedad del estado. Pero la prensa no incidi&oacute;. Particip&oacute; de un pacto no escrito que dej&oacute; al Rey en paz. 
    </p><p class="article-text">
        Teniendo en cuenta que el Rey de Espa&ntilde;a es inviolable ante la acusaci&oacute;n penal, no cab&iacute;a cuesti&oacute;n alguna sobre una supuestas vulneraciones de la ley y teniendo en cuenta que no fue sometido a escrutinio, no sorprende que &eacute;l no se percatara de que si alguna vez los espa&ntilde;oles llegaban a conocer algunas de sus actividades, muchos las desaprobar&iacute;an. 
    </p><p class="article-text">
        Poco a poco comenz&oacute; a no importarle. La primera pifia fue su evacuaci&oacute;n de regreso a Espa&ntilde;a debido a un accidente durante un viaje secreto (y caro) para cazar elefantes en Botsuana en 2012 mientras el pa&iacute;s peleaba por sobrevivir a la crisis financiera. De alg&uacute;n modo, eso impuls&oacute; su abdicaci&oacute;n en 2014. La segunda, que aparecieron en Suiza grandes sumas de dinero recibido como regalo de Arabia Saud&iacute; y otros pagadores. Algunas de esas cuentas acabaron cerradas por los propios bancos. Esto es lo que ahora lo ha llevado al exilio.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo que resulta m&aacute;s preocupante que los supuestos pecados privados de un monarca, que est&aacute;n por demostrarse ante los tribunales, es hasta donde ha llegado la clase dominante en Espa&ntilde;a para protegerle. Es posible que algunos de sus m&aacute;s fervientes amigos y asesores se acercaran a &eacute;l debido a la opacidad de sus cuentas. Otros, aparentemente, creen que proteger al individuo significa proteger a la monarqu&iacute;a; Y ha sucedido justo lo contrario. 
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s esos antiguos amigos y colaboradores, los que con tanta facilidad atacaban a quienes acusaran de algo al entonces Rey s&oacute;lo estaban protegi&eacute;ndose a s&iacute; mismos. En cualquier caso, ahora se deshacen de &eacute;l para proteger a su hijo, el Rey actual, Felipe VI.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El Centro de Investigaciones Sociol&oacute;gicas, una instituci&oacute;n p&uacute;blica que realiza estudios de opini&oacute;n, dej&oacute; de preguntar por la popularidad del monarca hace cinco a&ntilde;os, cuando comenz&oacute; a caer a cifras negativas. Ahora esas preguntas las hacen la prensa y la encuestadora del gobierno regional catal&aacute;n, dirigido por los separatistas. Los n&uacute;meros siguen mostrando, en general, desaprobaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si hay algo que los espa&ntilde;oles se merecen es transparencia. Su Constituci&oacute;n permite que se deshagan de la monarqu&iacute;a en el poco probable supuesto de una mayor&iacute;a relevante as&iacute; lo desee. 
    </p><p class="article-text">
        Pero por ahora no pueden. No al menos mientras el poder establecido siga creyendo que las debilidades de la monarqu&iacute;a deben seguir ocultas en lugar de expuestas ante la opini&oacute;n p&uacute;blica de modo que puedan seguir trabaj&aacute;ndolas, mejor&aacute;ndolas cuando sea posible. 
    </p><p class="article-text">
        Ahora, al menos, los tribunales de otros pa&iacute;ses ya pueden hacer su trabajo. Las cuentas de Juan Carlos ya se investigan tanto en Espa&ntilde;a como en Suiza. El exilio no detendr&aacute; esos procesos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Giles Tremlett]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/exilio-no-detendra-proceso_129_6147982.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 04 Aug 2020 20:31:48 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El cubo de hielo (o la peripecia de un periodista inglés para escribir sobre Catalunya)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/cubo-hielo_129_3072643.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a674c8a4-3a85-4caa-bb5b-265c8796acc1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El cubo de hielo (o la peripecia de un periodista inglés para escribir sobre Catalunya)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si molestas a los independentistas, eres rehén de “la prensa de Madrid”. Si enfadas a los españolistas, eres un tonto cuya visión está manchada por la leyenda negra o anclada en el franquismo</p></div><p class="article-text">
        Al lado de mi escritorio hay un cubo imaginario lleno de hielo, en el que de vez en cuando meto la cabeza. Est&aacute; all&iacute; por si tengo que escribir sobre Catalunya,&nbsp;cosa que se me pide d&iacute;a tras d&iacute;a, ya que los contrincantes parecen esforzarse por perpetrar sus barbaridades y esperpentos a diario. &iquest;Soy el &uacute;nico que siente fatiga y desolaci&oacute;n?
    </p><p class="article-text">
        A diario, tambi&eacute;n, llegan los insultos y los&nbsp;<em>trolls</em>&nbsp;de un lado y de otro. Si molestas a los independentistas, eres reh&eacute;n de &ldquo;la prensa de Madrid&rdquo; y sientes un odio profundo hacia los catalanes. Y si enfadas a los espa&ntilde;olistas, eres un tonto cuya visi&oacute;n de Espa&ntilde;a est&aacute; manchada por la leyenda negra o anclada en el franquismo. Guardo el siguiente mensaje de Twitter &ndash;el cual me lleg&oacute; en plena vor&aacute;gine del 1-O&ndash; porque es tan gen&eacute;rico que sigo sin saber de qu&eacute; lado viene: &ldquo;Vergonzosa vuestra l&iacute;nea editorial. Al final han conseguido lo que quer&iacute;an. La violencia que les acompa&ntilde;ar&aacute; siempre (sic)&rdquo; (Se refiere a The Guardian, diario en el que ejerc&iacute; durante muchos a&ntilde;os de corresponsal y en&nbsp;el&nbsp;que ahora escribo an&aacute;lisis y reportajes largos como&nbsp;<em>Contributing Editor</em>).
    </p><p class="article-text">
        No&nbsp;es nada nuevo que te insulten en Twitter y en las redes sociales. Tambi&eacute;n hay gente cort&eacute;s que intenta convencerte de buena manera u otros que te pillan en errores de verdad, con lo cual solo queda corregir y agradecer. La gran sorpresa es que los insultos ya no llegan solo de Espa&ntilde;a, o de espa&ntilde;oles. El tremendo &eacute;xito del independentismo ha sido conseguir que el tema catal&aacute;n entre en la conversaci&oacute;n pol&iacute;tica internacional (lo cual no tiene nada que ver con el tan prometido y ausente &ldquo;apoyo&rdquo; de la UE a su causa). El m&eacute;rito verdadero es de Rajoy, porque sin los palos y porrazos del 1-O, este tema no habr&iacute;a merecido mas que unos cuantos p&aacute;rrafos en la secci&oacute;n de internacional.
    </p><p class="article-text">
        La gente est&aacute; igual de exaltada tanto fuera de Espa&ntilde;a como dentro. Algunos me preguntan &ndash;&iquest;con iron&iacute;a?&ndash;&nbsp;si es hora de organizar unas Brigadas Internacionales para Catalunya. Otros responden al art&iacute;culo 155 con un &ldquo;<em>game on!&rdquo;,</em><a href="https://elpais.com/cultura/2017/10/10/babelia/1507657374_425961.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&nbsp;</a>o tienen una estelada con cruz gamada Nazi en su cuenta. Lo &uacute;nico cierto es que todo esto hunde aquel invento patoso y de consumo interno,&nbsp;la mal llamada Marca Espa&ntilde;a. Algunos independentistas se alegrar&aacute;n de ello, creyendo que han demostrado que son un pueblo tan reprimido como Palestina. No saben que tambi&eacute;n corren el&nbsp;riesgo de quedar en el imaginario europeo tan antip&aacute;ticos como algunos nacionalistas flamencos. Han despertado una potente maquinaria anti-independentista en Europa que, a partir de ahora, trabajar&aacute; a destajo en su contra.
    </p><p class="article-text">
        En la esfera intelectual, el rifirafe empieza a tener tintes patri&oacute;ticos, o de defensa de la naci&oacute;n a los ataques que vienen de fuera. En El Pa&iacute;s, Antonio Mu&ntilde;oz Molina acusa a Jon Lee Anderson&ndash;el laureado periodista de The New Yorker y buen conocedor de Espa&ntilde;a&ndash; de mentir <a href="https://elpais.com/cultura/2017/10/10/babelia/1507657374_425961.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;a conciencia, sin ning&uacute;n escr&uacute;pulo, sabiendo que miente, con perfecta deliberaci&oacute;n&rdquo;</a>, por a&ntilde;adir el adjetivo &ldquo;paramilitar&rdquo; a la Guardia Civil. (Me temo que a Mu&ntilde;oz Molina sus amigos anglosajones le aconsejaron mal en este asunto, ya que s&iacute; se permite el uso de la palabra en ingl&eacute;s como sin&oacute;nimo de cuerpo militarizado &ndash;y as&iacute; lo hac&iacute;a, hasta hace poco, la edici&oacute;n de El Pa&iacute;s en ingl&eacute;s). En&nbsp;<a href="https://www.newyorker.com/news/daily-comment/the-deepening-crisis-in-spain-over-catalonia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The New Yorker</a>, Anderson lamenta la incapacidad de los pol&iacute;ticos espa&ntilde;oles de escuchar puntos de vista contrarios o de llegar a acuerdos. <a href="http://www.publico.es/sociedad/francoland-jon-lee-anderson.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">En P&uacute;blico</a>, el mismo periodista habla de la&nbsp;&ldquo;<strong>inseguridad de los espa&ntilde;oles sobre lo que son y sobre su propia unidad</strong>&rdquo; y&nbsp;a&ntilde;ade que, a Mu&ntilde;oz Molina, &ldquo;le dir&iacute;a lo mismo que &eacute;l escribe sobre mi persona:&nbsp;<strong>es obvio que &eacute;l miente y que lo hace deliberadamente</strong>&rdquo;. En La Vanguardia, John Carlin&nbsp;constata &ldquo;lo primitiva que sigue siendo la joven democracia espa&ntilde;ola&rdquo; y ve &ldquo;algo oscuro en el alma pol&iacute;tica de este pa&iacute;s&rdquo;. En El Pa&iacute;s, Jos&eacute; Ignacio Torreblanca responde con un neologismo -<a href="https://elpais.com/elpais/2017/11/01/opinion/1509540815_830256.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;anglocondescendencia&rdquo;</a>- al hombre al que quitaron su columna en el mismo peri&oacute;dico despues de escribir en The Times que el Rey&nbsp;cavaba&nbsp;<a href="https://www.thetimes.co.uk/article/catalan-independence-arrogance-of-madrid-explains-this-chaos-vmh7nnxsx" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;trincheras&rdquo; en Catalunya.</a>
    </p><p class="article-text">
        Dado que nacimos en el etnocentrismo, de lo cual nos vamos despojando (o no) con el tiempo, todos estamos condicionados por prejuicios culturales cuando hablamos de otros pa&iacute;ses -seamos paletos de pueblo, o literatos c&eacute;lebres-. En Espa&ntilde;a perviven muchos t&oacute;picos nada halagadores sobre los brit&aacute;nicos (fr&iacute;os y flem&aacute;ticos) y los estadounidenses (idiotas). Sobre africanos o musulmanes, a menudo reina la ignorancia mas absoluta. No voy a negar que en el mundo anglosaj&oacute;n existe cierto romanticismo orientalista por la Espa&ntilde;a de Hemingway (toros y machismo) o, y no solo en la izquierda, por aquella gloriosa causa que fue la defensa de la Rep&uacute;blica espa&ntilde;ola en la que muchos anglosajones y otros extranjeros murieron como voluntarios. A lo mejor servidor tiene alguna responsabilidad en esto. Hace una d&eacute;cada escrib&iacute; un libro,&nbsp;<a href="https://www.tirant.com/editorial/libro/espana-ante-sus-fantasmas-giles-tremlett-9788432312731" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Espa&ntilde;a Ante Sus Fantasmas,</a> traducido a varios idiomas y que se estudia en algunas universidades del mundo anglosaj&oacute;n. En &eacute;l cuento la sorpresa que me supuso descubrir que en Espa&ntilde;a no se hab&iacute;an rescatado todav&iacute;a los cuerpos de la represi&oacute;n durante la Guerra Civil de las fosas comunes -e intento viajar por el dif&iacute;cil y espinoso camino de la memoria hist&oacute;rica-. En el libro hablo de much&iacute;simas cosas m&aacute;s, desde Camar&oacute;n de la Isla y Pedro Almodovar hasta la movida madrile&ntilde;a, los clubes de carretera, las fiestas populares o el consumo de cocaina. Todos son, de alg&uacute;n modo, t&oacute;picos espa&ntilde;oles. Sin embargo, todos dicen algo sobre Espa&ntilde;a, y los abordo desde una perspectiva abiertamente anglosajona. Es la visi&oacute;n de un&nbsp;<em>outsider</em>.
    </p><p class="article-text">
        La visi&oacute;n del otro nos sirve. Muchas veces el (o, todavia mas, la)&nbsp;<em>outsider</em>&nbsp;es capaz de asombrarse ante algo que nos parece totalmente normal o de ver las cosas que, por nuestros propios prejuicios, nos resistimos a ver. Por eso, en el cuento del conde Lucanor sobre el rey y los p&iacute;caros es &ldquo;un negro&rdquo; el &uacute;nico capaz de decirle al monarca &ldquo;que&nbsp;yo soy ciego o vos vais desnudo&rdquo;. El periodista Enric Gonz&aacute;lez escribi&oacute; un libro encantador sobre su estancia en Inglaterra como corresponsal de El Pa&iacute;s,&nbsp;<em>Historias de Londres</em>. En&nbsp;<em>Inglesi,&nbsp;</em>Beppe Severgnini traz&oacute; un retrato muy certero -y, a la vez, muy italiano- de la Inglaterra de Margaret Thatcher, y Joris Luyendijk nos acaba de destripar, en la revista Prospect, una visi&oacute;n holandesa de mi pa&iacute;s en tiempos del Brexit intitulado&nbsp;<a href="https://www.prospectmagazine.co.uk/magazine/how-i-learnt-to-loathe-england" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;C&oacute;mo llegu&eacute; a odiar al Reino Unido&rdquo;</a>&nbsp;-lo cual, como pueden imaginar, es much&iacute;simo mas duro que cualquier cosa escrita sobre Espa&ntilde;a en el &uacute;ltimo mes y medio (menos, claro, lo escrito por los propios espa&ntilde;oles). En las palabras de unos y otros se pueden detectar filias y fobias propias de sus culturas y pa&iacute;ses -y es importante tener esto en cuenta cuando los leemos-. Pero para entender mejor cualquier tema, siempre es bueno mirarlo desde perspectivas multiples, sean condesciendientes o no.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Giles Tremlett]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/cubo-hielo_129_3072643.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 12 Nov 2017 17:54:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El cubo de hielo (o la peripecia de un periodista inglés para escribir sobre Catalunya)]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[España,Cataluña,Antonio Muñoz Molina]]></media:keywords>
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