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    <title><![CDATA[elDiario.es - Ricardo Miralles]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/ricardo_miralles/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Ricardo Miralles]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Sin equidad y justicia no hay futuro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/solow-en-el-parnaso/equidad-justicia-futuro_132_3049640.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f57a240a-cc9c-49e4-9436-3480b7f617ac_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Una imagen de la manifestación."></p><p class="article-text">
        Si la pol&iacute;tica es arte de lo posible, en principio, esta disciplina se complementa perfectamente con la de la econom&iacute;a, cuyo objeto es estudiar la correcta distribuci&oacute;n de los recursos escasos para satisfacer las necesidades del ser humano.
    </p><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de los ciudadanos, sin ser pol&iacute;ticos ni economistas, sabemos valorar muy bien el esfuerzo necesario para <strong>asignar recursos escasos (limitados) a necesidades crecientes (ilimitadas)</strong>, y tambi&eacute;n somos muy conscientes de las bonanzas al aproximarnos a dicho objetivo. Lo hacemos, consciente o inconscientemente, todos los d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Por ello, a la vista de los distintos informes de expertos &ndash;economistas, en su mayor&iacute;a- entendemos que ha llegado el momento para que la pol&iacute;tica aplique todo su arte y logre consensuar un nuevo modelo de financiaci&oacute;n econ&oacute;mica que, con los recursos escasos de todos, satisfaga las necesidades b&aacute;sicas de todos, y de forma equitativa.
    </p><h3 class="article-text">Veamos cu&aacute;l es el problema, as&iacute; como su alcance.</h3><p class="article-text">
        Con el modelo actual, nuestra Comunitat recibe unos 1.250 millones de euros anuales menos de lo que le corresponder&iacute;a si percibiera la financiaci&oacute;n media que reciben el resto de las Comunidades de R&eacute;gimen Com&uacute;n; unos 252 euros menos por habitante y a&ntilde;o. Esto supone que entre 2002 y 2016 (&uacute;ltimos 2 periodos del sistema), entre infrafinanciaci&oacute;n e intereses acumulados, nuestra Comunitat ha soportado una discriminaci&oacute;n financiera equivalente a 19.000 millones de euros; una cantidad superior a todo el presupuesto consolidado de la Generalitat para este a&ntilde;o 2017, que asciende a 18.916 millones de euros.
    </p><p class="article-text">
        El problema de la infrafinanciaci&oacute;n no se limita al periodo 2002-2016, sino que es una constante desde el inicio de los sistemas de financiaci&oacute;n auton&oacute;mica en la d&eacute;cada de los ochenta del siglo pasado. Desde entonces, la sistem&aacute;tica aplicaci&oacute;n del statu quo en las sucesivas reformas ha impedido resolver este desajuste, convirtiendo el desequilibrio financiero p&uacute;blico en un grav&iacute;simo problema de cr&oacute;nica infrafinanciaci&oacute;n, financiado, a su vez, con un incremento insostenible de nuestro endeudamiento auton&oacute;mico. Y esta deuda es de todos los valencianos, no nos enga&ntilde;emos.
    </p><p class="article-text">
        Por si esto no fuera suficiente, la cr&oacute;nica discriminaci&oacute;n no se limita a la infrafinanciaci&oacute;n por la v&iacute;a del sistema, sino que, adem&aacute;s, <strong>pese a aportar un 9,5 % al PIB nacional, nuestra Comunitat tan s&oacute;lo recibe, de media, un 6 % de las inversiones</strong> territorializables con cargo a los Presupuestos Generales del Estado.
    </p><p class="article-text">
        Todos los an&aacute;lisis rigurosos demuestran que nuestra Comunitat soporta y se enfrenta de forma sistem&aacute;tica a esta inequidad que, adem&aacute;s de injusta y nociva, es absolutamente ins&oacute;lita: somos la &uacute;nica comunidad aut&oacute;noma que teniendo una renta per c&aacute;pita inferior a la media nacional, es contribuyente neto a la solidaridad interterritorial dentro del Estado espa&ntilde;ol.
    </p><p class="article-text">
        La transcendencia de este perjuicio econ&oacute;mico, financiero y patrimonial adquiere mayor relevancia si se tiene en cuenta que el 80 % del esfuerzo financiero de los presupuestos de la Generalitat va destinado a cubrir tres servicios p&uacute;blicos fundamentales: sanidad, educaci&oacute;n y asistencia social. Es decir, del total de los ingresos no financieros de nuestros presupuestos auton&oacute;micos (no confundir con los presupuestos totales), la Generalitat dedica el 80 % de ellos a sostener parte de los pilares fundamentales de nuestro Estado de bienestar; 6 puntos m&aacute;s que la media nacional.
    </p><p class="article-text">
        Alguien podr&iacute;a pensar que este mayor esfuerzo podr&iacute;a deberse a que nuestra Comunitat es menos eficiente en el gasto que el resto de las CC.AA. Sin embargo, el an&aacute;lisis muestra que nuestra Comunitat destina menos recursos a la prestaci&oacute;n de los servicios p&uacute;blicos b&aacute;sicos que la media nacional. Seg&uacute;n los &uacute;ltimos datos homog&eacute;neos disponibles (correspondientes a 2015), nuestra Comunitat dedic&oacute; a la financiaci&oacute;n de los servicios p&uacute;blicos b&aacute;sicos 2.326 euros per c&aacute;pita, frente a los 2.366 de media de las CC.AA. de R&eacute;gimen Com&uacute;n, y los 3.144 de las dos CC.AA. de R&eacute;gimen Foral. Quiz&aacute; sea un juicio de valor, pero me temo que esta diferencia no s&oacute;lo se debe a una mejor gesti&oacute;n, sino tambi&eacute;n a una merma en los niveles de calidad&hellip; Y esto, admit&aacute;moslo, nos convierte en ciudadanos de segunda.
    </p><p class="article-text">
        Al margen de esta valoraci&oacute;n cualitativa, lo que evidencia la realidad es que no s&oacute;lo recibimos menos financiaci&oacute;n y realizamos un mayor esfuerzo financiero, sino que, adem&aacute;s, somos m&aacute;s eficientes -o austeros- en la gesti&oacute;n de estos tres servicios p&uacute;blicos fundamentales. Por tanto, el problema financiero no proviene -ni debe resolverse- por la v&iacute;a de los gastos, sino por la v&iacute;a de los ingresos.
    </p><p class="article-text">
        Pero a&uacute;n hay m&aacute;s: somos <strong>la segunda comunidad con m&aacute;s deuda p&uacute;blica de todo el pa&iacute;s</strong>, tanto en t&eacute;rminos absolutos como en t&eacute;rminos per c&aacute;pita y, pese a las desinformaciones interesadas, gran parte de esa deuda se debe, precisamente, a la cr&oacute;nica infrafinanciaci&oacute;n del sistema. Seg&uacute;n los &uacute;ltimos datos, nuestra deuda p&uacute;blica asciende a cerca de 45.000 millones de euros. Salimos a 9.114 euros por valenciano. El lastre de esta deuda es tan abultando en relaci&oacute;n nuestras posibilidades, que en los presupuestos de 2017 m&aacute;s del 20 % de los gastos totales est&aacute;n destinados al servicio de la deuda.
    </p><p class="article-text">
        A la vista de estos datos, no es de extra&ntilde;ar que algunos economistas opinemos que <strong>esta situaci&oacute;n es simplemente insostenible</strong> y que por ello reivindiquemos la compensaci&oacute;n de aquella parte de la deuda acumulada que tiene su origen en la infrafinanciaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Con todo, la cr&oacute;nica infrafinanciaci&oacute;n no s&oacute;lo ha provocado un mayor ajuste en los gastos destinados a prestar los servicios p&uacute;blicos fundamentales, sino que, adem&aacute;s, el abultado servicio de la deuda encorseta sobremanera las posibilidades presupuestarias para dotar otras partidas destinadas a impulsar el progreso econ&oacute;mico y social de nuestra econom&iacute;a y nuestra sociedad. No hay margen para plantear y gestionar seriamente pol&iacute;ticas econ&oacute;micas de oferta y de demanda. Y, sin embargo, buena falta nos hace.
    </p><p class="article-text">
        Porque, frente a la imagen del Levante feliz, nuevamente los datos nos muestran una realidad bien distinta. <strong>Nuestro PIB per c&aacute;pita es 2.674 euros inferior a la media nacional</strong> y 10.404 euros inferior a la media de la zona euro. Estos datos sit&uacute;an nuestro PIB per c&aacute;pita en el 88,8 % de la media de Espa&ntilde;a y en el 67,2 % de la media de la zona euro. <strong>Nuestra renta anual neta media por persona se sit&uacute;a 1.443 euros por debajo de la media nacional</strong>, es decir, es 13,5 puntos inferior a la media nacional. Adem&aacute;s, nuestra tasa de riesgo de pobreza se sit&uacute;a en el 24,4 %; casi 2 puntos por encima de la media nacional, y la tasa de paro todav&iacute;a se sit&uacute;a 9,5 puntos por encima de la que ten&iacute;amos al inicio de la crisis y 1,12 puntos por encima de la media nacional.
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; claro que estas ratios no son &uacute;nicamente atribuibles a la cr&oacute;nica infrafinanciaci&oacute;n de los distintos sistemas de financiaci&oacute;n auton&oacute;mica, pero qu&eacute; duda cabe de que, de haber contado durante las &uacute;ltimas tres d&eacute;cadas con unos recursos, como m&iacute;nimo, iguales a la media nacional, el mero <strong>efecto multiplicador del gasto p&uacute;blico</strong>, as&iacute; como la decidida apuesta de las distintas pol&iacute;ticas econ&oacute;micas de oferta y demanda, habr&iacute;an contribuido a estrechar estas brechas.
    </p><p class="article-text">
        Hoy por hoy, mientras otros enclaves econ&oacute;micos, dentro y fuera de nuestro pa&iacute;s, est&aacute;n impulsando un cambio de modelo productivo y est&aacute;n apostando por la innovaci&oacute;n, la digitalizaci&oacute;n, la internacionalizaci&oacute;n, la formaci&oacute;n y el talento, nuestras magras y endeudadas arcas p&uacute;blicas cuentan con escas&iacute;simos recursos para aplicar instrumentos de pol&iacute;tica econ&oacute;mica en estas materias.
    </p><p class="article-text">
        Por ello, la cr&oacute;nica infrafinanciaci&oacute;n no s&oacute;lo ha situado a nuestra Comunitat -a sus ciudadanos, trabajadores y empresarios- en desventaja comparativa en el pasado y en el presente, sino que, adem&aacute;s, el retraso en la implantaci&oacute;n de un nuevo sistema que cambie el signo de su resultado, lastrar&aacute; el futuro de esta y las futuras generaciones con menores oportunidades y m&aacute;s carga por la deuda p&uacute;blica.
    </p><h3 class="article-text">Entonces, &iquest;d&oacute;nde est&aacute; la soluci&oacute;n?</h3><p class="article-text">
        Gran parte de la soluci&oacute;n est&aacute; en que el nuevo sistema debe basarse en criterios econ&oacute;micos, y en que en su aplicaci&oacute;n debe primar el principio de equidad, entendida como igualdad de provisi&oacute;n de los servicios p&uacute;blicos fundamentales en todas las CC.AA. En este sentido, los ciudadanos de esta Comunitat debemos aspirar no s&oacute;lo a recibir una financiaci&oacute;n equivalente a la media por habitante, sino a que el nuevo modelo garantice la cobertura, de forma homog&eacute;nea, de las necesidades en los servicios p&uacute;blicos fundamentales en todo el territorio nacional. De lo contrario, los valencianos seguiremos en inferioridad de condiciones con el respecto a otros muchos ciudadanos en el Estado espa&ntilde;ol.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a la deuda p&uacute;blica, <strong>el nuevo sistema debe incluir para nuestra Comunitat compensaciones que permitan amortizar la deuda derivada de la infrafinanciaci&oacute;n</strong>. Si no lo conseguimos, nuestras cuentas seguir&aacute;n siendo financieramente inviables. Hubo fastos y derroches, pero no reivindicamos la condonaci&oacute;n de la deuda generada por aquella mala gesti&oacute;n p&uacute;blica. Por tanto, planteamientos de riesgo moral en este apartado y con esta Comunitat son simplemente falaces e intolerables.
    </p><p class="article-text">
        En paralelo, debemos lograr que en los sucesivos Presupuestos Generales del Estado se incluyan inversiones territorializables m&aacute;s acordes con nuestra aportaci&oacute;n a la riqueza nacional. La rentabilidad p&uacute;blica y social de las inversiones en nuestra Comunitat est&aacute; m&aacute;s que demostrada y aporta unas externalidades positivas de las que disfruta el conjunto de la econom&iacute;a del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, desde la pol&iacute;tica econ&oacute;mica regional, con m&aacute;s holgura de recursos, deber&aacute;n activarse <strong>pol&iacute;ticas econ&oacute;micas de oferta</strong> -sectoriales y horizontales- que permitan implementar un <strong>nuevo modelo productivo</strong> capaz de lograr un <strong>crecimiento sostenido y sostenible</strong> para acabar con el exceso de paro y asegurar la estabilidad y el futuro del <strong>Estado de bienestar</strong>. Para ello es necesario superar nuestros bajos niveles de productividad y competitividad, y lograr que el tejido productivo genere y aporte el valor a&ntilde;adido a la altura de las exigencias de los mercados globalizados y que sea capaz de retribuir dignamente a los todos los participantes en el proceso de producci&oacute;n (trabajadores y empresarios, esencialmente). Solow estar&iacute;a muy de acuerdo con este planteamiento.
    </p><p class="article-text">
        Por ello, <strong>desde la absoluta lealtad al Estado central</strong> y a nuestro sistema democr&aacute;tico, la sociedad civil valenciana -trabajadores y empresarios, junto a sus familias-, concitados por un inter&eacute;s tan general como leg&iacute;timo,<strong> reivindicamos el pasado s&aacute;bado un nuevo sistema de financiaci&oacute;n auton&oacute;mico </strong><a href="http://www.eldiario.es/cv/manifestacion-financiacion_autonomica-Valencia_0_709379399.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reivindicamos el pasado s&aacute;bado un nuevo sistema de financiaci&oacute;n auton&oacute;mico</a>que ofrezca a todas y cada una de las CC.AA. unos recursos proporcionales a sus necesidades reales y acabe con la actual discriminaci&oacute;n que estamos sufriendo en esta Comunitat desde hace m&aacute;s de 30 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Los diagn&oacute;sticos coinciden, las necesidades lo demuestran y la firme voluntad de la sociedad civil lo reivindica. Por tanto, para llegar al acuerdo del nuevo sistema de financiaci&oacute;n, tan s&oacute;lo hace falta que la pol&iacute;tica despliegue todo su arte milenario y lo haga posible.
    </p><p class="article-text">
        <strong>*Ricardo Miralles, director de econom&iacute;a y an&aacute;lisis de la Confederaci&oacute;n Empresarial de la Comunitat Valenciana</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ricardo Miralles]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/solow-en-el-parnaso/equidad-justicia-futuro_132_3049640.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Nov 2017 09:36:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sin equidad y justicia no hay futuro]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Financiación autonómica,Comunidad Valenciana]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En estos momentos de emergencia: POLÍTICA con mayúsculas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/solow-en-el-parnaso/momentos-emergencia-politica-mayusculas_132_1220357.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Lamentablemente sigue creciendo la brecha entre las necesidades sanitarias, socio-laborales y econ&oacute;micas y las respuestas acertadas que se est&aacute;n dando desde la pol&iacute;tica. Con ello, fruto de la improvisaci&oacute;n reactiva, no dejamos de descender a lo largo de otro maldito c&iacute;rculo vicioso, que en el corto empeora la situaci&oacute;n y en el largo agrava sus consecuencias.
    </p><p class="article-text">
        En estos momentos de emergencia, con unos recursos y un instrumental como nunca antes los hab&iacute;a dispuesto la humanidad, sorprende la lentitud y la falta de coordinaci&oacute;n y cooperaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas implementadas por las distintas administraciones.
    </p><p class="article-text">
        En estos momentos de emergencia tambi&eacute;n emerge lo mejor y lo peor de la humanidad. Por fortuna, prevalecen los h&eacute;roes sobre los villanos y lo meritoso sobre la mediocridad. As&iacute; lo reconocen y agradecen los aplausos de las ocho de la tarde en pueblos y ciudades. Son las mejores instant&aacute;neas del presente.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, dependiendo del acierto de la pol&iacute;tica, de sus medidas y de su nivel de apoyo, en estos momentos de emergencia tambi&eacute;n nos estamos jugando el rumbo de nuestro futuro.
    </p><p class="article-text">
        La Uni&oacute;n Europea, si de verdad quiere dejar de ser un mero proyecto de &aacute;mbitos aislados y convertirse en la aut&eacute;ntica Europa de sus ciudadanos, debe demostrarlo ahora. La falta de unidad en cuanto a los <em>eurobonos</em> y el retraso en la implementaci&oacute;n de un gran plan de choque a la altura del desastre es m&aacute;s que un s&iacute;ntoma de la latente desuni&oacute;n, y puede ser la causa del principio del fin. Otros enclaves econ&oacute;micos -al Este y al Oeste- se alegrar&iacute;an de que la cuna de la civilizaci&oacute;n occidental, de la democracia y del Estado de Bienestar sucumbiera a este ataque y dejara, para siempre, el tablero geoestrat&eacute;gico en manos de otros intereses. Llegado a este momento de la historia econ&oacute;mica, las alternativas al modelo europeo continental son tan conocidas como indeseables.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n Espa&ntilde;a debe actuar con mayor agilidad, criterio y contundencia. Tambi&eacute;n aqu&iacute; debe prevalecer el inter&eacute;s general, no partidista, y la colaboraci&oacute;n y la cooperaci&oacute;n entre territorios y administraciones. La historia ha demostrado que la uni&oacute;n despliega en nuestro pa&iacute;s un mundo de sinergias y &eacute;xitos encomiables. La desuni&oacute;n, sin embargo, nos debilita y nos encauza hacia niveles de insignificancia y p&eacute;rdida de oportunidades.
    </p><p class="article-text">
        En estos momentos de emergencia, los ciudadanos, en calidad de trabajadores, empresarios, pensionistas y estudiantes, no s&oacute;lo vamos a ser sujetos pasivos de las decisiones de los pol&iacute;ticos y las instituciones, sino que sabremos valorar sus aciertos y sus errores. Los ciudadanos hemos cedido soberan&iacute;a, libertades y recursos (todo el sistema se sostiene con nuestros impuestos) para que los gestores p&uacute;blicos nos protejan, nos faciliten la vida y aseguren nuestro futuro y el de nuestros descendientes.
    </p><p class="article-text">
        Cuando esto acabe -que acabar&aacute;-, los ciudadanos seremos m&aacute;s consciente de las verdaderas prioridades personales y p&uacute;blicas. La autocr&iacute;tica se extender&aacute; a todos y cada uno de nosotros, y los grados de exigencias hacia la pol&iacute;tica y las instituciones ser&aacute;n m&aacute;s elevados.
    </p><p class="article-text">
        Por todo ello, y porque la raz&oacute;n y el coraz&oacute;n se resisten a caer en el desafecto hacia la pol&iacute;tica y las instituciones, es imperativo que se reinstaure la POLITICA con may&uacute;sculas.
    </p><p class="article-text">
        Una pol&iacute;tica fiscal, temporalmente desencorsetada de objetivos de d&eacute;ficit y deuda, que haga frente al doble shock de oferta y demanda y prepare a los agentes econ&oacute;micos para su pronta recuperaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Una pol&iacute;tica tributaria que rebaje temporalmente la presi&oacute;n fiscal y provea en el medio y largo plazo de los recursos necesarios para sostener el Estado de Bienestar. Ya no caben pa&iacute;ses fiscales en este peque&ntilde;o planeta; y el recorrido de la progresividad no debe cebarse en las clases medias.
    </p><p class="article-text">
        Una pol&iacute;tica monetaria amplia y profunda, que ofrezca de inmediato liquidez a empresas y aut&oacute;nomos, evite el colapso en la cadena de pagos y, con ello, la insolvencia y destrucci&oacute;n de parte del tejido productivo. La mayor parte de la financiaci&oacute;n para dotar un gran Plan UE puede y debe cubrirse con la emisi&oacute;n de <em>eurobonos</em>, en los que el riesgo debe mutualizarse entre los pa&iacute;ses miembros.
    </p><p class="article-text">
        Una pol&iacute;tica comercial que proteja y difunda los m&aacute;s altos est&aacute;ndares sanitarios, laborales, medioambientales y t&eacute;cnicos.
    </p><p class="article-text">
        Y una pol&iacute;tica industrial que, a trav&eacute;s de la innovaci&oacute;n, la digitalizaci&oacute;n y la robotizaci&oacute;n, resit&uacute;e sus ramas productivas en los niveles de competitividad m&aacute;s altos del planeta y sea catalizador de un modelo econ&oacute;mico m&aacute;s inteligente y sostenible.
    </p><p class="article-text">
        Estas son s&oacute;lo algunas de las pol&iacute;ticas de car&aacute;cter econ&oacute;mico que deben conformar la gran pol&iacute;tica que necesitamos y merecemos los ciudadanos espa&ntilde;oles y europeos. Hay otras, como la educativa, la de I+D+i, la social, la medioambiental, la de defensa&hellip; Pero insisto, todas ellas coordinadas y coherentes con una gran POLITICA que, para ser eficaz, deben contar con el criterio, las herramientas y los recursos la altura de esta nueva y cr&iacute;tica realidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>*Ricardo Miralles, t&eacute;cnico</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ricardo Miralles]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/solow-en-el-parnaso/momentos-emergencia-politica-mayusculas_132_1220357.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 31 Mar 2020 10:25:16 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[En estos momentos de emergencia: POLÍTICA con mayúsculas]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En estos momentos de emergencia: POLÍTICA con mayúsculas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/momentos-emergencia-politica-mayusculas_132_1223994.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Lamentablemente sigue creciendo la brecha entre las necesidades sanitarias, socio-laborales y econ&oacute;micas y las respuestas acertadas que se est&aacute;n dando desde la pol&iacute;tica. Con ello, fruto de la improvisaci&oacute;n reactiva, no dejamos de descender a lo largo de otro maldito c&iacute;rculo vicioso, que en el corto empeora la situaci&oacute;n y en el largo agrava sus consecuencias.
    </p><p class="article-text">
        En estos momentos de emergencia, con unos recursos y un instrumental como nunca antes los hab&iacute;a dispuesto la humanidad, sorprende la lentitud y la falta de coordinaci&oacute;n y cooperaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas implementadas por las distintas administraciones.
    </p><p class="article-text">
        En estos momentos de emergencia tambi&eacute;n emerge lo mejor y lo peor de la humanidad. Por fortuna, prevalecen los h&eacute;roes sobre los villanos y lo meritoso sobre la mediocridad. As&iacute; lo reconocen y agradecen los aplausos de las ocho de la tarde en pueblos y ciudades. Son las mejores instant&aacute;neas del presente.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, dependiendo del acierto de la pol&iacute;tica, de sus medidas y de su nivel de apoyo, en estos momentos de emergencia tambi&eacute;n nos estamos jugando el rumbo de nuestro futuro.
    </p><p class="article-text">
        La Uni&oacute;n Europea, si de verdad quiere dejar de ser un mero proyecto de &aacute;mbitos aislados y convertirse en la aut&eacute;ntica Europa de sus ciudadanos, debe demostrarlo ahora. La falta de unidad en cuanto a los <em>eurobonos</em> y el retraso en la implementaci&oacute;n de un gran plan de choque a la altura del desastre es m&aacute;s que un s&iacute;ntoma de la latente desuni&oacute;n, y puede ser la causa del principio del fin. Otros enclaves econ&oacute;micos -al Este y al Oeste- se alegrar&iacute;an de que la cuna de la civilizaci&oacute;n occidental, de la democracia y del Estado de Bienestar sucumbiera a este ataque y dejara, para siempre, el tablero geoestrat&eacute;gico en manos de otros intereses. Llegado a este momento de la historia econ&oacute;mica, las alternativas al modelo europeo continental son tan conocidas como indeseables.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n Espa&ntilde;a debe actuar con mayor agilidad, criterio y contundencia. Tambi&eacute;n aqu&iacute; debe prevalecer el inter&eacute;s general, no partidista, y la colaboraci&oacute;n y la cooperaci&oacute;n entre territorios y administraciones. La historia ha demostrado que la uni&oacute;n despliega en nuestro pa&iacute;s un mundo de sinergias y &eacute;xitos encomiables. La desuni&oacute;n, sin embargo, nos debilita y nos encauza hacia niveles de insignificancia y p&eacute;rdida de oportunidades.
    </p><p class="article-text">
        En estos momentos de emergencia, los ciudadanos, en calidad de trabajadores, empresarios, pensionistas y estudiantes, no s&oacute;lo vamos a ser sujetos pasivos de las decisiones de los pol&iacute;ticos y las instituciones, sino que sabremos valorar sus aciertos y sus errores. Los ciudadanos hemos cedido soberan&iacute;a, libertades y recursos (todo el sistema se sostiene con nuestros impuestos) para que los gestores p&uacute;blicos nos protejan, nos faciliten la vida y aseguren nuestro futuro y el de nuestros descendientes.
    </p><p class="article-text">
        Cuando esto acabe -que acabar&aacute;-, los ciudadanos seremos m&aacute;s consciente de las verdaderas prioridades personales y p&uacute;blicas. La autocr&iacute;tica se extender&aacute; a todos y cada uno de nosotros, y los grados de exigencias hacia la pol&iacute;tica y las instituciones ser&aacute;n m&aacute;s elevados.
    </p><p class="article-text">
        Por todo ello, y porque la raz&oacute;n y el coraz&oacute;n se resisten a caer en el desafecto hacia la pol&iacute;tica y las instituciones, es imperativo que se reinstaure la POLITICA con may&uacute;sculas.
    </p><p class="article-text">
        Una pol&iacute;tica fiscal, temporalmente desencorsetada de objetivos de d&eacute;ficit y deuda, que haga frente al doble shock de oferta y demanda y prepare a los agentes econ&oacute;micos para su pronta recuperaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Una pol&iacute;tica tributaria que rebaje temporalmente la presi&oacute;n fiscal y provea en el medio y largo plazo de los recursos necesarios para sostener el Estado de Bienestar. Ya no caben pa&iacute;ses fiscales en este peque&ntilde;o planeta; y el recorrido de la progresividad no debe cebarse en las clases medias.
    </p><p class="article-text">
        Una pol&iacute;tica monetaria amplia y profunda, que ofrezca de inmediato liquidez a empresas y aut&oacute;nomos, evite el colapso en la cadena de pagos y, con ello, la insolvencia y destrucci&oacute;n de parte del tejido productivo. La mayor parte de la financiaci&oacute;n para dotar un gran Plan UE puede y debe cubrirse con la emisi&oacute;n de <em>eurobonos</em>, en los que el riesgo debe mutualizarse entre los pa&iacute;ses miembros.
    </p><p class="article-text">
        Una pol&iacute;tica comercial que proteja y difunda los m&aacute;s altos est&aacute;ndares sanitarios, laborales, medioambientales y t&eacute;cnicos.
    </p><p class="article-text">
        Y una pol&iacute;tica industrial que, a trav&eacute;s de la innovaci&oacute;n, la digitalizaci&oacute;n y la robotizaci&oacute;n, resit&uacute;e sus ramas productivas en los niveles de competitividad m&aacute;s altos del planeta y sea catalizador de un modelo econ&oacute;mico m&aacute;s inteligente y sostenible.
    </p><p class="article-text">
        Estas son s&oacute;lo algunas de las pol&iacute;ticas de car&aacute;cter econ&oacute;mico que deben conformar la gran pol&iacute;tica que necesitamos y merecemos los ciudadanos espa&ntilde;oles y europeos. Hay otras, como la educativa, la de I+D+i, la social, la medioambiental, la de defensa&hellip; Pero insisto, todas ellas coordinadas y coherentes con una gran POLITICA que, para ser eficaz, deben contar con el criterio, las herramientas y los recursos la altura de esta nueva y cr&iacute;tica realidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>*Ricardo Miralles, t&eacute;cnico</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ricardo Miralles]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/momentos-emergencia-politica-mayusculas_132_1223994.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 30 Mar 2020 12:17:47 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[En estos momentos de emergencia: POLÍTICA con mayúsculas]]></media:title>
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