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    <title><![CDATA[elDiario.es - Fernando Encinar]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/fernando_encinar/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Fernando Encinar]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Vivienda: Grandes ciudades, pisos pequeños]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/vivienda-grandes-ciudades-pisos-pequenos_1_2976374.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fba1e56f-2a59-4e1c-9629-836877928213_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ya se está produciendo un movimiento migratorio hacia Barcelona, Madrid o Valencia</p><p class="subtitle">A medida que estas urbes crezcan, sus centros se volverán más exclusivos y caros</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>An&aacute;lisis publicado en '2034: El reto de imaginar el futuro', n&uacute;mero 17 de la revista de eldiario.es. <a href="http://www.eldiario.es/hazte_socio/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Hazte socio y te enviaremos a casa nuestras revistas monogr&aacute;ficas</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        A comienzos del siglo XX las casas se anunciaban poniendo un pa&ntilde;uelo blanco en el balc&oacute;n o la ventana, para indicar que esa vivienda estaba en alquiler, en una &eacute;poca, hasta los a&ntilde;os 50, en que la mayor&iacute;a de los espa&ntilde;oles que viv&iacute;an en las ciudades alquilaban. Posteriormente los clasificados en peri&oacute;dicos, farolas, panader&iacute;as o sem&aacute;foros cambiaron la b&uacute;squeda y tambi&eacute;n cambi&oacute; el ADN de los espa&ntilde;oles hacia la propiedad, sobre todo a partir de la aprobaci&oacute;n de la Ley de Arrendamientos Urbanos en 1964, una legislaci&oacute;n que aboc&oacute; a toda una sociedad hacia la propiedad. Pero a partir de 2000, los espa&ntilde;oles aprendieron a usar internet para comprar, vender o alquilar una casa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Soy consciente de la profunda transformaci&oacute;n del mercado que supuso la llegada de internet y lo que supone a d&iacute;a de hoy la tecnolog&iacute;a para el sector. Pero si a mediados de los 90 me hubieran pedido mi previsi&oacute;n a 25 a&ntilde;os vista del mercado inmobiliario en nuestro pa&iacute;s es casi seguro que jam&aacute;s hubiese vaticinado la que se nos vino encima durante la &uacute;ltima d&eacute;cada. Nada nos hac&iacute;a pensar que hoy m&aacute;s de 26 millones de personas usar&iacute;an internet para buscar casa, ni que vivir&iacute;amos una burbuja que nos llev&oacute;, al final, a la crisis econ&oacute;mica, financiera e inmobiliaria m&aacute;s dura e intensa de la historia espa&ntilde;ola (salvando la Guerra Civil, obviamente). Pensar hoy en la forma en la que habitaremos en el futuro es m&aacute;s que complicado pero las actuales tendencias y lo reci&eacute;n vivido nos pueden ayudar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Alquilar es tirar el dinero, el mantra repetido hasta la extenuaci&oacute;n sobre el que se levant&oacute; la burbuja, desapareci&oacute; tras su desplome y es deseable que no vuelva jam&aacute;s. Estamos desterrando la antigua necesidad de convertirnos en propietarios y el alquiler y sus precios empiezan a ocupar l&iacute;neas y minutos en los medios. El motivo principal lo encontramos en un cambio de paradigma en el sector que ha convertido el alquiler en la principal opci&oacute;n de vivienda para un amplio porcentaje de espa&ntilde;oles.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este ratio de inquilinos vs. propietarios subir&aacute; en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os, pero sin variaciones dram&aacute;ticas. En Espa&ntilde;a nos dirigimos a un modelo alem&aacute;n, donde la poblaci&oacute;n que vive de alquiler oscila entre un 30/ 40% dependiendo de la ciudad. No creo que en 20 a&ntilde;os seamos un pa&iacute;s de inquilinos, y el hecho de que seamos uno de los estados con la natalidad m&aacute;s baja del mundo tiene bastante que ver. En muchas de las parejas que en el medio plazo construir&aacute;n nuevos hogares, uno de los miembros ser&aacute; hijo o hija &uacute;nica con padres que habitualmente tendr&aacute;n patrimonio inmobiliario (una, dos o hasta tres casas), as&iacute; que no tendr&aacute;n necesidad de comprar, simplemente esperar&aacute;n a heredar. Aunque el aumento de la esperanza de vida de los padres animar&aacute; a estas parejas a alquilar antes de convertirse en propietarios por ley de vida. Quedan atr&aacute;s las familias con 2, 3 o 4 hijos en las que ninguno de ellos pod&iacute;a esperar acceder a la casa familiar. Bienvenidos los millenials que, sin buscarlo, acabar&aacute;n poseyendo una casa... o m&aacute;s.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Centros exclusivos y periferias crecientes</h3><p class="article-text">
        La demograf&iacute;a, la inmigraci&oacute;n y el modelo productivo incidir&aacute;n directamente en la fisionom&iacute;a de las ciudades tal y como las conocemos hoy. Ya se est&aacute; produciendo un movimiento migratorio hacia Barcelona, Madrid, Valencia o M&aacute;laga, debido fundamentalmente a la falta de futuro laboral en los lugares de origen y a la capacidad de atraer talento de las grandes capitales. La despoblaci&oacute;n de Espa&ntilde;a est&aacute;, poco a poco, comenzando a producirse. Madrid o Barcelona crecer&aacute;n a niveles de las grandes metr&oacute;polis europeas como Londres, San Petersburgo o Par&iacute;s, aglutinando a la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola. Madrid, por ejemplo, podr&iacute;a llegar a tener un tercio de los ciudadanos de Espa&ntilde;a, y los otros dos tercios podr&iacute;an repartirse entre un pu&ntilde;ado de otras ciudades y puntos estrat&eacute;gicos de la costa.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A medida que las urbes crezcan, sus centros se volver&aacute;n cada vez m&aacute;s exclusivos y caros, con precios demasiado altos para la mayor parte de los ciudadanos. En ellos solo podr&aacute;n comprar las familias con econom&iacute;as m&aacute;s saneadas, extranjeros pudientes o grandes patrimonios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y mientras esto suceda en el centro, las periferias de las ciudades tendr&aacute;n una alta densidad poblacional. Se edificar&aacute;n de forma conc&eacute;ntrica como ya ha sucedido &nbsp;en Londres o Par&iacute;s, desbordando los l&iacute;mites administrativos de las capitales para llegar a municipios cercanos. En todo este desarrollo ser&aacute; clave planear una eficiente estructura urban&iacute;stica, que permita el desarrollo de infraestructuras para todos. Aunque a corto y medio plazo me temo que los gobernantes municipales est&aacute;n m&aacute;s por la labor de impedir el desarrollo urban&iacute;stico, y eso podr&iacute;a provocar un aumento bestial de precios en las capitales, aumento del desarrollo urban&iacute;stico en municipios lim&iacute;trofes e incluso la aparici&oacute;n de microfavelas: espacios donde la poblaci&oacute;n, ante la falta de vivienda asequible, empiece a construir vecindarios sin planificaci&oacute;n urban&iacute;stica previa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Vamos hacia casas m&aacute;s peque&ntilde;as, sobre todo en el centro. Las viviendas m&aacute;s grandes se dividir&aacute;n en unidades m&aacute;s reducidas, pero m&aacute;s funcionales, limpias, respetuosas con el medio ambiente, sostenibles y apenas consumir&aacute;n recursos energ&eacute;ticos ya que seremos autogeneradores de nuestra propia electricidad. La dom&oacute;tica nos permitir&aacute; controlar todos los suministros, electrodom&eacute;sticos y equipos del hogar a trav&eacute;s de dispositivos <em>wearables.</em> Los espacios ser&aacute;n multiusos y adaptables a cada actividad y momento del d&iacute;a. Desaparecer&aacute;n las cocinas tal como las conocemos y ser&aacute;n poco m&aacute;s que un armario; los espacios comunes (el sal&oacute;n o el comedor) ser&aacute;n mayores y m&aacute;s cuidados, m&aacute;s bonitos. No habr&aacute; televisores pero tendremos pantallas ultragigantes que no solo nos ofrecer&aacute;n contenidos completamente a la carta sino que se convertir&aacute;n en el n&uacute;cleo y el coraz&oacute;n del hogar inteligente.&nbsp;Almacenaremos menos, y consumiremos m&aacute;s servicios en casa que nos traer&aacute;n desde fuera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desaparecer&aacute;n los garajes tal como los conocemos. Una parte de la poblaci&oacute;n directamente no tendr&aacute; coches y los que los posean los almacenaran en parkings a las afueras y podr&aacute;n programar cu&aacute;ndo los necesiten para que los recojan y los trasladen sin tener que conducirlos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desaparecer&aacute;n la mayor&iacute;a de las tiendas. Internet ser&aacute; la fruter&iacute;a, la carnicer&iacute;a, el restaurante, la lavander&iacute;a... La mayor&iacute;a de los locales comerciales desaparecer&aacute;n de las ciudades y los comercios a pie de calle mutar&aacute;n -dependiendo del tama&ntilde;o- en micro comunidades de vecinos: en aquellos locales grandes o muy grandes podr&iacute;an construirse micro-promociones de viviendas, de 6-8-10 casas.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;nto hay de real en todo esto? &iquest;Cu&aacute;ntas de estas previsiones se habr&aacute;n convertido en una realidad? Ni idea. Bajo mi punto de vista la mayor&iacute;a pero lamentablemente dentro de 30 a&ntilde;os no podr&eacute; demostrarlo. Ni siquiera esta revista que est&aacute;s leyendo existir&aacute;. Habr&aacute; desaparecido. As&iacute; que comamos y bebamos que ma&ntilde;ana moriremos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fernando Encinar]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 29 Dec 2017 19:26:27 +0000]]></pubDate>
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