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    <title><![CDATA[elDiario.es - Daniel Sorando]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/daniel_sorando/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Daniel Sorando]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[El 'banco de mamá y papá': el apoyo familiar es cada vez más importante para el acceso de los jóvenes a la vivienda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/banco-mama-papa-apoyo-familiar-vez-importante-acceso-jovenes-vivienda-revista-vivienda_129_11696478.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0375ce30-9576-436d-aa34-c24b7a2579bf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1134y523.jpg" width="1200" height="675" alt="El &#039;banco de mamá y papá&#039;: el apoyo familiar es cada vez más importante para el acceso de los jóvenes a la vivienda"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La concentración del patrimonio inmobiliario en las manos de algunos hogares maduros no sólo les está enriqueciendo, sino que ha hecho que las generaciones más jóvenes dependan de ellos</p><p class="subtitle">Si todavía no eres socia/o, aquí puedes suscribirte y recibir en tu casa en los próximos días nuestra revista 'Vivienda: errores de un fracaso anunciado' en la que exponemos algunas de las alternativas y soluciones que ya funcionan en otros países</p></div><p class="article-text">
        En muchos aspectos, no en todos, adolecer es cosa de adolescentes. Imaginas tu futuro y piensas en lo que todav&iacute;a no est&aacute; en tu mano: un trabajo, una pareja, a veces una familia y, siempre, en la independencia y la autonom&iacute;a que se atisban en las noches de verano. Pero completar ese camino no es una tarea individual, sino que precisa de toda una serie de soportes colectivos en declive: un mercado de trabajo seguro y pol&iacute;ticas de bienestar (familiares, educativas, de vivienda) robustas. En ausencia de tales pelda&ntilde;os, la transici&oacute;n hacia la vida adulta es un Everest inalcanzable, aunque te levantes a las cinco de la ma&ntilde;ana y hagas cien &ldquo;burpees&rdquo;, salvo que puedas recurrir al banco de mam&aacute; y pap&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        En ausencia de soportes, el acceso a una vivienda en propiedad se ha convertido, al mismo tiempo, en el recurso y el desaf&iacute;o m&aacute;s importante en nuestras sociedades. Para muchos hogares, tener una casa en propiedad es el medio central de acumulaci&oacute;n y reproducci&oacute;n de la riqueza; as&iacute; como un seguro privado frente a riesgos tales como el desempleo o la pobreza, particularmente durante la vejez, cuando disminuyen los ingresos. 
    </p><p class="article-text">
        Como consecuencia, la inversi&oacute;n continuada en vivienda ha encarecido su precio de manera extraordinaria. Esto es as&iacute; de manera destacada donde escasea la vivienda en alquiler social, mal end&eacute;mico en Espa&ntilde;a, donde apenas supone un 3,3% de viviendas. En ausencia de esta alternativa, y en un contexto donde se a&ntilde;aden las restricciones en el mercado hipotecario, los nuevos hogares son arrojados hacia un mercado del alquiler privado que resulta, de este modo, muy tensionado. Los n&uacute;meros son elocuentes: la propiedad de la vivienda no ha dejado de caer desde el comienzo de siglo, muy notablemente en el caso de los m&aacute;s j&oacute;venes (del 58% al 29%, desde 2007 hasta 2023, seg&uacute;n la Encuesta de Condiciones de Vida), al tiempo que los precios del alquiler se han disparado.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Un nuevo contrato generacional</strong></h2><p class="article-text">
        En este escenario, el apoyo familiar es cada vez m&aacute;s importante para las personas j&oacute;venes, especialmente a trav&eacute;s de las ayudas recibidas para acceder a una vivienda. Una primera estrategia consiste en las transferencias de riqueza, bien para permitir la compra de una vivienda, bien mediante la transferencia de una propiedad inmobiliaria. En Reino Unido, el 59% de compradores de vivienda con menos de 35 a&ntilde;os recibieron ayuda econ&oacute;mica de familiares o amigos en 2018. Otra estrategia es compartir la vivienda entre distintas generaciones. De esta forma se reducen o eliminan los costes ligados a la vivienda mientras dura la corresidencia, en un fen&oacute;meno que suele estar ligado al retraso en la edad de emancipaci&oacute;n. En ocasiones, la posibilidad de alargar la emancipaci&oacute;n permite evitar el mercado del alquiler y, as&iacute;, acumular ahorros para el acceso directo a una propiedad.
    </p><p class="article-text">
        El aumento de la importancia de la familia para acceder a una vivienda tiene importantes consecuencias. En primer lugar, constituye un nuevo modelo de relaciones de transmisi&oacute;n de recursos entre generaciones: pierden peso los intercambios p&uacute;blicamente mediados (a trav&eacute;s de las pensiones y pol&iacute;ticas sociales) a favor de su organizaci&oacute;n privada en el interior de las familias (mediante la vivienda). En este contexto, la dependencia del apoyo familiar permite a los mayores disciplinar las formas de vida de las personas j&oacute;venes. Como consecuencia, el contrato generacional se renegocia en torno al grado de autonom&iacute;a que conservan quienes reciben el apoyo. Si antes los cuidados a los mayores generaban la expectativa de una herencia, &iquest;cu&aacute;l es el intercambio cuando las herencias se dan en vida?
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A partir de 2040 se hará efectiva la herencia de la generación del baby boom. Pero será muy desigual: el 10% más rico posee el 56,6% de la riqueza</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La segunda consecuencia es la reproducci&oacute;n de las desigualdades tanto entre generaciones como en cada una de ellas. Por un lado, se observa una profunda din&aacute;mica de desigualdad por la cual una generaci&oacute;n inquilina (joven) se empobrece al enriquecer a una generaci&oacute;n casera (mayor): &ldquo;Con una media de edad diez a&ntilde;os superior a la de los inquilinos, su renta mediana por hogar es de 76.504 euros, frente a (&hellip;) los 27.984 euros de los hogares inquilinos&rdquo; (Future Policy Lab, 2023:14). Si la generaci&oacute;n inquilina encuentra grandes dificultades para acceder a la propiedad en el presente, la generaci&oacute;n casera tuvo importantes facilidades para lograrlo en el pasado. Su acceso a varias propiedades es indisociable de un contexto hist&oacute;rico muy particular. Los hogares del baby boom fueron beneficiarios de pol&iacute;ticas de vivienda (mediante el acceso diferido y subsidiado a la misma, primero; mediante la deducci&oacute;n fiscal por la compra de vivienda habitual, despu&eacute;s), as&iacute; como de un mercado hipotecario en expansi&oacute;n y de la espiral ascendente de precios ligada a la mercantilizaci&oacute;n de la vivienda. 
    </p><p class="article-text">
        Como resultado, estos hogares pudieron acceder a la propiedad en el comienzo de su trayectoria residencial, pagando sus hipotecas y concentrando mucho patrimonio inmobiliario. Esta combinaci&oacute;n de circunstancias se ha mostrado muy eficaz a partir de la crisis abierta en 2008. Algunos de estos hogares ampliaron su patrimonio mediante la adquisici&oacute;n de las viviendas devaluadas por el estallido de la burbuja, favorecidos por una d&eacute;cada de bajos tipos de inter&eacute;s y mayoritariamente ajenos a las restricciones laborales y del cr&eacute;dito que han excluido a las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes. Junto con importantes actores financieros internacionales, estos hogares han acumulado activos inmobiliarios capaces de generar, en algunos casos, rentas del alquiler. Y esta posici&oacute;n rentista ha tenido condiciones pol&iacute;ticas favorables. Como resultado, en Espa&ntilde;a el porcentaje de arrendadores ha aumentado del 2% en 2002 a casi el 7% en 2020, mientras que el de inquilinos ha pasado del 13% al 20%.
    </p><p class="article-text">
        La concentraci&oacute;n del patrimonio inmobiliario en las manos de algunos hogares maduros no solo les est&aacute; enriqueciendo, sino que, al mismo tiempo, ha hecho que las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes dependan de ellos. Las diferencias en el patrimonio acumulado en la edad joven de ambas generaciones son elocuentes, y est&aacute;n en la base de recurrentes apelaciones al conflicto generacional. Las personas entre 30 y 40 a&ntilde;os acumulan en torno a 30.000 euros de riqueza, mientras que, a la misma edad, sus padres ya ten&iacute;an por encima de 100.000 euros, descontadas las deudas hipotecarias a las que ahora pocos j&oacute;venes pueden acceder: m&aacute;s del 50% de hogares menores de 35 a&ntilde;os ten&iacute;an deuda asociada a la vivienda principal en 2002, mientras que en 2022 esta cifra apenas supera el 20%, seg&uacute;n el Banco de Espa&ntilde;a.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Una m&aacute;quina de producir desigualdad</strong></h2><p class="article-text">
        En este contexto, las madres y los padres que pueden hacerlo ayudan a sus hijos/as mediante los recursos que han obtenido a trav&eacute;s del mismo proceso que les excluye del acceso aut&oacute;nomo a una vivienda. Por tanto, lo que se observa son intensas estrategias de apoyo intergeneracional, y no de conflicto. Pero no todos los componentes de una y otra generaci&oacute;n han tenido una experiencia homog&eacute;nea. De manera crucial, algunas clases sociales del baby boom pueden legar riqueza inmobiliaria a sus descendientes (el banco de mam&aacute; y pap&aacute;), mientras que otras no. De este modo, las desigualdades intergeneracionales ampl&iacute;an las desigualdades intrageneracionales. Por un lado, las clases medias y altas del baby boom fueron favorecidas para adquirir una riqueza inmobiliaria que les blinda frente a los riesgos del presente. Por el otro lado, estas mismas clases ofrecen apoyo y transfieren riqueza a sus descendientes para salvarles del mercado del alquiler, al cual quedan condenadas quienes no cuentan con dicho apoyo. Los datos son claros: m&aacute;s del 50% de los beneficios de las rentas del alquiler van a parar al 20% m&aacute;s rico de la poblaci&oacute;n; al tiempo que el 20% m&aacute;s pobre de los inquilinos dedica un 45% de sus ingresos a pagar el alquiler. No es tanto una guerra generacional como entre clases.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los inquilinos con hijos (muchos inmigrantes) no pueden emplear su vivienda como recurso para su descendencia ni avalar sus hipotecas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Aunque el acceso a la propiedad se extendi&oacute; socialmente en la generaci&oacute;n del baby boom, las clases medias-altas se beneficiaron m&aacute;s del incremento de precios, frente a las clases populares, que obtuvieron menores ganancias y han sido m&aacute;s vulnerables a la volatilidad econ&oacute;mica, as&iacute; como a los riesgos hipotecarios (y, con ellos, a los desahucios). Asimismo, no pocas familias de clases populares fueron excluidas de la propiedad inmobiliaria. En tales casos, los inquilinos con descendencia no pueden emplear su vivienda como recurso para sus hijos/as, ni avalar sus hipotecas. En esta situaci&oacute;n se encuentra la mayor parte de hogares con origen inmigrante. Por el contrario, los productos hipotecarios y financieros permiten a los propietarios extraer riqueza de sus casas y transmitirla a trav&eacute;s de regalos o de herencias adelantadas a sus descendientes. Aqu&iacute; est&aacute; la raz&oacute;n de tantas pol&iacute;ticas de exenci&oacute;n fiscal en las donaciones, patrimonio y sucesiones, aut&eacute;ntica clave de b&oacute;veda de la producci&oacute;n pol&iacute;tica de la desigualdad social en Espa&ntilde;a, con Madrid a la cabeza. En torno a 2040 se prev&eacute; que comience la gran sucesi&oacute;n: la herencia del patrimonio de la generaci&oacute;n del baby boom. Pero ser&aacute; muy desigual: el 10% m&aacute;s rico concentra el 56,6% de la riqueza del pa&iacute;s. Adem&aacute;s, un estudio reciente en Barcelona revela que siete de cada 10 inquilinos no esperan heredar ninguna vivienda en el futuro4. En conjunto, las herencias y/o regalos son 60 veces superiores entre el 20% m&aacute;s rico de los hogares que entre el 20% m&aacute;s pobre.
    </p><p class="article-text">
        En suma, la situaci&oacute;n inmobiliaria de las generaciones maduras se consolida como una dimensi&oacute;n central de reproducci&oacute;n de la desigualdad. Como resultado, las transiciones hacia la vida adulta se enfrentan a la bifurcaci&oacute;n entre quienes gozan de soportes inmobiliarios frente a quienes no, con consecuencias en decisiones tales como la emancipaci&oacute;n, la p/maternidad o la formaci&oacute;n de parejas, todos ellos &aacute;mbitos donde los privilegios tambi&eacute;n se heredan a trav&eacute;s del linaje inmobiliario-familiar. En todos los casos, la libertad requiere de soportes materiales. Este conjunto de din&aacute;micas sociales advierte de las consecuencias de la apuesta por la propiedad, que en la pr&aacute;ctica funciona como un medio de disciplinamiento social y de dominaci&oacute;n econ&oacute;mica. Tras la erosi&oacute;n del mito de la meritocracia, es el turno de la falsa promesa de la propiedad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Sorando]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/banco-mama-papa-apoyo-familiar-vez-importante-acceso-jovenes-vivienda-revista-vivienda_129_11696478.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 03 Oct 2024 19:53:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El 'banco de mamá y papá': el apoyo familiar es cada vez más importante para el acceso de los jóvenes a la vivienda]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Vivienda,Jóvenes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Qué es y por qué ocurre la 'gentrificación']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/alternativaseconomicas/ocurre-gentrificacion_132_1955049.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/73f62e70-4ca2-4549-82aa-cdaa081596a3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Qué es y por qué ocurre la &#039;gentrificación&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las clases medias se empobrecen y son desplazadas por personas de estatus económico superior, mientras la demanda inmobiliaria se internacionaliza</p><p class="subtitle">Ya no es un fenómeno local, sino que se imbrica con flujos globales, con un papel destacado de los fondos de inversión, y es cada vez menos un proceso espontáneo</p><p class="subtitle">La gentrificación no se ciñe a los centros urbanos, sino que también afecta a ciertas periferias accesibles con transporte público y con valores arquitectónicos patrimoniales</p></div><p class="article-text">
        Ocurre con la llamada Creedence Clearwater Revival. Si un nombre tan complicado acaba teniendo &eacute;xito, es que lo que hay detr&aacute;s tiene miga. Y lo mismo sucede con la <em>gentrificaci&oacute;n</em>, un concepto impronunciable que ha saltado en Espa&ntilde;a desde la literatura acad&eacute;mica a cualquier debate sobre la ciudad, desde medios de comunicaci&oacute;n hasta movimientos sociales, como ya ocurr&iacute;a en el &aacute;mbito anglosaj&oacute;n. En breve, la gentrificaci&oacute;n es el cambio que se produce en la poblaci&oacute;n de los usuarios de un territorio tal que los nuevos usuarios son de un estado socioecon&oacute;mico superior al de los previos, los cuales son desplazados de sus barrios en ese proceso.
    </p><p class="article-text">
        En 2016, cuando editamos <a href="https://www.catarata.org/libro/first-we-take-manhattan_44548/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">First We Take Manhattan (Catarata)</a>, describimos el proceso cl&aacute;sico de la gentrificaci&oacute;n a trav&eacute;s de cuatro fases que se enlazan entre s&iacute; &mdash;abandono, estigmatizaci&oacute;n, regeneraci&oacute;n y mercantilizaci&oacute;n&mdash; y que habitualmente se desarrollan en los centros urbanos. No obstante, este fen&oacute;meno presenta una notable diversidad contextual que exige ser matizado en cada ciudad, como han se&ntilde;alado autores como L. Lees y T. Maloutas.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, tras el estallido de la crisis financiera y su posterior recomposici&oacute;n, el proceso se ha vuelto m&aacute;s complejo hasta cumplir el modelo de gentrificaci&oacute;n por olas descrito por N. Smith. Como resultado, este proceso ya no se ci&ntilde;e a los centros urbanos sino que tambi&eacute;n afecta a ciertas periferias &mdash;accesibles con transporte p&uacute;blico, con valores arquitect&oacute;nicos patrimoniales, pr&oacute;ximas a grandes inversiones urbanas, etc&eacute;tera&mdash;; ya no es un dispositivo inmobiliario local, sino que se imbrica con flujos globales, con un papel destacado de los fondos de inversi&oacute;n, y es cada vez menos un proceso espont&aacute;neo.
    </p><p class="article-text">
        El mecanismo b&aacute;sico que genera la gentrificaci&oacute;n &mdash;que es el diferencial de renta o <em>rent gap</em> en un territorio que permite comprar barato y, con una cierta inversi&oacute;n, vender caro&mdash; es cada vez m&aacute;s complejo. Si las clases medias locales se empobrecen, la demanda se internacionaliza, especialmente cuando un determinado mercado local &mdash;como el espa&ntilde;ol tras la crisis&mdash; resulta barato en el contexto internacional. En t&eacute;rminos de T. Slater, exist&iacute;a un diferencial de renta global. Adem&aacute;s, dicho <em>rent gap</em> ha sido incentivado artificialmente mediante, por ejemplo, la privilegiada regulaci&oacute;n fiscal de las sociedades SOCIMI (sociedades an&oacute;nimas cotizadas cuya actividad principal es la adquisici&oacute;n, promoci&oacute;n y rehabilitaci&oacute;n de activos de naturaleza urbana para su arrendamiento) y la reforma de la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Subida de precios</strong>
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, lleg&oacute; AirBnB. La irrupci&oacute;n de las plataformas P2P de alojamiento tur&iacute;stico ha generado nuevas oportunidades especulativas para parte del parque inmobiliario espa&ntilde;ol, deriv&aacute;ndolo &mdash;en el segmento de menor superficie y m&aacute;s barato&mdash; hacia esta nueva forma de explotaci&oacute;n que ha contribuido parcialmente al alza de precios de la vivienda, sobre todo de alquiler. Se han popularizado as&iacute; dos nuevos palabros: <em>turismofobia</em> y <em>turistizaci&oacute;n</em>, proceso que se enlaza con la gentrificaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No obstante, el proceso de turistizaci&oacute;n es m&aacute;s nocivo en sus efectos porque sustituye a una poblaci&oacute;n local por una&nbsp;<em>no poblaci&oacute;n</em>, y adem&aacute;s afecta muchos m&aacute;s r&aacute;pido. Esto ha hecho que algunos responsables pol&iacute;ticos &mdash;Jorge Garc&iacute;a Casta&ntilde;o en Madrid y Gala Pin en Barcelona&mdash; hablen ya de una &ldquo;gentrificaci&oacute;n 4.0&rdquo; que amenaza con generar espacios urbanos tematizados, desprovistos de las m&iacute;nimas cualidades b&aacute;sicas para el residente estable: comercio y dotaciones de proximidad, precios accesibles para la vivienda e, incluso, unas condiciones m&iacute;nimas para el descanso. La situaci&oacute;n es especialmente grave en zonas tur&iacute;sticas, donde diferentes profesionales &mdash;desde enfermeros hasta controladores a&eacute;reos&mdash; tienen dificultades para alojarse cerca de su lugar de trabajo.
    </p><p class="article-text">
        Ante esta crisis urbana, se impone afrontar el problema y regularlo. Para ello, ciudades como &Aacute;msterdam, Barcelona, Londres, Madrid y Par&iacute;s han comenzado a trabajar en red para enfrentarse a estos desaf&iacute;os globales. No obstante, en Espa&ntilde;a es necesario corregir una anomal&iacute;a en perspectiva europea: el &iacute;nfimo porcentaje de vivienda social en nuestras ciudades. Es necesario regular las SOCIMI y proteger a los inquilinos, pero es urgente a&ntilde;adir la vivienda a nuestro sistema de bienestar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        [Este art&iacute;culo forma parte del dossier <em>Turismo sostenible</em>, publicado en el n&uacute;mero de verano de la revista <a href="http://alternativaseconomicas.coop/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alternativas Econ&oacute;micas.</a> Ay&uacute;danos a sostener este proyecto de periodismo independiente con<a href="http://alternativaseconomicas.coop/suscripciones" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> una suscripci&oacute;n</a>]
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://alternativaseconomicas.coop/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Álvaro Ardura, Daniel Sorando]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/alternativaseconomicas/ocurre-gentrificacion_132_1955049.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 03 Sep 2018 18:52:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Vivienda,Urbanismo,Globalización]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las ciudades del futuro: de los prodigios al nuevo colonialismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/ciudades-futuro-prodigios-nuevo-colonialismo_1_2971614.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0df1aa96-0715-451a-8576-7245c75e5e1f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las ciudades del futuro: de los prodigios al nuevo colonialismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si los centros urbanos son empleados como activos financieros, su potencia como espacios públicos se desvanece y pueden terminar generando ciudades monstruosas</p><p class="subtitle">De no avanzar hacia sistemas de reparto del empleo y democratización de la economía, amplias capas de la población se verán condenadas a un insostenible ostracismo social y político</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>An&aacute;lisis&nbsp;publicado en '2034: El reto de imaginar el futuro', n&uacute;mero 17 de la revista de eldiario.es.&nbsp;<a href="http://www.eldiario.es/hazte_socio/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Hazte socio y te enviaremos a casa nuestras revistas monogr&aacute;ficas</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Cuando imaginamos las ciudades del futuro es inevitable pensar en los escenarios que las pel&iacute;culas de ciencia ficci&oacute;n han fijado en nuestra imaginaci&oacute;n. As&iacute;, al mismo tiempo que fantaseamos con veh&iacute;culos voladores y rascacielos interminables, nos estremecemos con los sistemas de control de Minority Report o la llovizna gris e interminable de Blade Runner.
    </p><p class="article-text">
        La mayor parte de nuestras proyecciones de la ciudad del futuro giran alrededor de una innovaci&oacute;n tecnol&oacute;gica que no cesa de asombrarnos e inquietarnos. Sin embargo, la mayor parte de los conflictos urbanos de los pr&oacute;ximos 25 a&ntilde;os no depender&aacute;n tanto de estas invenciones como de la relaci&oacute;n de fuerzas sociales entre los grupos que las utilicen. Como canta Jorge Drexler, el ser humano hace la m&aacute;quina y es lo que hace con ella. Frente al fetichismo de la tecnolog&iacute;a que alimenta la pasividad de optimistas y pesimistas, la realidad urbana de hoy en d&iacute;a exige reflexionar sobre su devenir y adoptar estrategias para defender un Derecho a la Ciudad que seguimos esperando desde la primavera del Par&iacute;s de 1968.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si el siglo XIX se defini&oacute; por los imperios y el siglo XX por los Estados-naci&oacute;n, el XXI es el de las ciudades del mundo&rdquo;. Con esta divisa, los alcaldes de Par&iacute;s y de Londres reivindicaban recientemente la importancia clave de las ciudades globales donde confluyen los principales flujos de personas, mercanc&iacute;as e informaci&oacute;n. Saskia Sassen ha descrito estas nuevas ciudades de los prodigios pero tambi&eacute;n alerta de sus contradicciones internas. Conectadas a la nube global de las finanzas, Raquel Rolnik denuncia que sus territorios son el lugar de un nuevo colonialismo que no s&oacute;lo extrae rentas a costa de las condiciones de vida de sus poblaciones sino que, adem&aacute;s, las disciplina pol&iacute;ticamente por medio de la deuda y la gesti&oacute;n de la informaci&oacute;n que generan. Los efectos de estas din&aacute;micas son de sobra conocidos: la privatizaci&oacute;n de los servicios p&uacute;blicos, la p&eacute;rdida de poder de la fuerza de trabajo, la construcci&oacute;n de ciudades social y medioambientalmente insostenibles y la especulaci&oacute;n inmobiliaria que expulsa a vecinos y vecinas de sus barrios. Tal es el escenario urbano en el a&ntilde;o 2017 pero, &iquest;qu&eacute; ciudades habitaremos en 2042, dentro de 25 a&ntilde;os?
    </p><p class="article-text">
        Para comenzar, las proyecciones de poblaci&oacute;n se&ntilde;alan que en Espa&ntilde;a ser&aacute; precisamente entonces cuando se produzca el pico de llegada a la jubilaci&oacute;n de las generaciones del <em>baby-boom</em>. Si en 2017 el 19,0% de los residentes en Espa&ntilde;a es mayor de 65 a&ntilde;os, en 2042 esta cifra alcanzar&aacute; el 32,3%. La intensidad de este envejecimiento se debe a una baj&iacute;sima tasa de fecundidad, consecuencia de la precariedad existencial de la juventud. A su vez, la combinaci&oacute;n de una ocupaci&oacute;n laboral d&eacute;bil con un alto porcentaje de personas dependientes comporta grandes incertidumbres. Sin embargo, la historia reciente muestra que los aumentos en la productividad han sido capaces de contrarrestar este riesgo.
    </p><p class="article-text">
        En un escenario de creciente robotizaci&oacute;n, la amenaza consiste en que los beneficios de la innovaci&oacute;n tecnol&oacute;gica no sean distribuidos, sino privatizados por unas &eacute;lites cada vez m&aacute;s excluyentes que acaparan los recursos naturales y sociales del planeta. En un contexto de agotamiento de los recursos naturales y aumento de la poblaci&oacute;n con necesidades de cuidados, el mantenimiento de los niveles de vida de estas &eacute;lites s&oacute;lo podr&aacute; lograrse en base a agresivas din&aacute;micas de expulsi&oacute;n. No obstante, estas mismas tendencias albergan contradicciones en su expresi&oacute;n urbana que pueden hacer estallar el modelo y exigen un cambio integral en nuestro modo de vivir.
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        Las grandes ciudades globales generan enormes necesidades de cuidados. Al respecto, la ley de la selva urban&iacute;stica ha producido territorios donde la vida cotidiana es cada vez m&aacute;s insostenible. Al mismo tiempo que estas ciudades han atra&iacute;do a profesionales y turistas que revalorizan sus centros urbanos, las poblaciones que les prestan servicios (desde el cuidado de su familia hasta la seguridad de los edificios donde trabajan) son expulsadas a barrios cada vez m&aacute;s lejanos donde poder pagar la renta del alquiler (cada vez m&aacute;s importante) o la letra de la hipoteca (cada vez m&aacute;s inaccesible). Cuando los centros urbanos son empleados como activos financieros, su potencia como espacios p&uacute;blicos se desvanece y pueden terminar generando ciudades monstruosas, como ocurre cuando el turismo cesa o las vecinas se van de los centros hist&oacute;ricos.
    </p><p class="article-text">
        A diario, el resultado es un desplazamiento masivo de trabajadoras desde las periferias geogr&aacute;ficas y sociales hacia los barrios donde se concentran los empleos, alimentando modelos de movilidad urbana que envenenan nuestro aire y nuestra capacidad de construir ciudades en com&uacute;n. En algunos lugares como Palma de Mallorca, este tipo de ciudad impide que las profesionales de la sanidad y la educaci&oacute;n puedan residir en la ciudad. De seguir este modelo, dentro de 25 a&ntilde;os podr&iacute;amos habitar ciudades donde la atenci&oacute;n de las necesidades de sus habitantes no pueda ser cubierta. En esta ciudad, muchos grupos sociales apenas coincidir&iacute;an cotidianamente en los mismos territorios, generando graves problemas de reconocimiento pol&iacute;tico y social. En ciudades escindidas la cohesi&oacute;n social ser&aacute; una quimera. En 2011, Madrid ya era la ciudad m&aacute;s segregada entre las principales capitales europeas y esta tendencia no podr&aacute; revertirse en ausencia de un gran acuerdo a favor de pol&iacute;ticas de vivienda a la altura del reto.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, m&aacute;s all&aacute; de las trabajadoras de las profesiones creativas &nbsp;y los servicios personales que demandan las ciudades globales, un creciente sector de poblaci&oacute;n ha comenzado a ser prescindible para el modelo econ&oacute;mico. De no avanzar hacia sistemas de reparto del empleo y democratizaci&oacute;n de la econom&iacute;a, amplias capas de la poblaci&oacute;n se ver&aacute;n condenadas a un insostenible ostracismo social y pol&iacute;tico. En estos casos, la invisibilizaci&oacute;n de la pobreza en ciudades h&iacute;per-segregadas limitar&iacute;a las opciones de acci&oacute;n pol&iacute;tica colectiva. Y en ausencia de reconocimiento y canales de expresi&oacute;n, la juventud sin futuro siempre encuentra nuevos medios de impugnaci&oacute;n cuya orientaci&oacute;n pol&iacute;tica est&aacute; abierta.
    </p><p class="article-text">
        Siguiendo las tesis de Nancy Fraser, frente a la individualizaci&oacute;n a la que conduce la mercantilizaci&oacute;n de la vida, y cuya expresi&oacute;n m&aacute;s acabada son las urbanizaciones cerradas de los ganadores en este modelo, es precisa una alianza social entre el resto de grupos urbanos. Esto es, entre quienes necesitan protecci&oacute;n social (las habitantes de las comunidades empobrecidas y olvidadas) y esas clases medias precarizadas, pero con alta formaci&oacute;n, que exigen principalmente la emancipaci&oacute;n de las minor&iacute;as tradicionalmente oprimidas (la comunidad LGTBI, las inmigrantes o las mujeres). Esta alianza permitir&iacute;a fortalecer los barrios da&ntilde;ados de nuestras ciudades sin generar identidades cerradas a la diversidad. Los retos a los que nos enfrentamos son formidables y requerir&aacute;n respuestas equivalentes. Para ello, no podemos aplazar la construcci&oacute;n de esa alianza entre comunidades urbanas precarizadas y abandonadas, as&iacute; como la cesi&oacute;n de m&aacute;s competencias y recursos a unas ciudades que avanzan hacia la lluvia de ceniza pero albergan semillas de esperanza.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Sorando]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/ciudades-futuro-prodigios-nuevo-colonialismo_1_2971614.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Jan 2018 20:49:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Blade Runner,Jorge Drexler]]></media:keywords>
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