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    <title><![CDATA[elDiario.es - Cristina Carrasco]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/cristina_carrasco/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Cristina Carrasco]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Economía feminista: entre la realidad y el deseo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/economia-feminista-realidad-deseo_1_2969448.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/37951aa1-6886-40d7-9b26-66c763e72f84_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Una mujer pidiendo igualdad en la manifestación del Día Internacional de la Mujer"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Frente a un sistema depredador de la vida, la economía feminista sostiene una propuesta rupturista: el objetivo último de un sistema económico debiera ser una vida digna, decente, buena</p><p class="subtitle">Existe un expolio del trabajo doméstico y de cuidados por parte del sistema económico que constituye una parte importante de la plusvalía y, por tanto, del proceso de acumulación</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>An&aacute;lisis&nbsp;publicado en '2034: El reto de imaginar el futuro', n&uacute;mero 17 de la revista de eldiario.es.&nbsp;<a href="http://www.eldiario.es/hazte_socio/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Hazte socio y te enviaremos a casa nuestras revistas monogr&aacute;ficas</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Mi primera reacci&oacute;n cuando se me plante&oacute; escribir sobre &ldquo;c&oacute;mo ser&iacute;a un futuro a 20/25 a&ntilde;os si la econom&iacute;a diera un giro feminista&rdquo;, fue decir: creo que seguir&iacute;amos en una situaci&oacute;n muy semejante a la actual porque es casi impensable que la econom&iacute;a pueda dar un giro feminista. De hecho, aunque con antecedentes m&aacute;s tempranos, las mujeres que estudiamos, investigamos y actuamos en el marco de la llamada econom&iacute;a feminista, llevamos un recorrido de tres o cuatro d&eacute;cadas y la econom&iacute;a oficial dominante poco o nada nos ha escuchado.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, cavilando con m&aacute;s tranquilidad, pens&eacute; que tal vez algo ha cambiado en estas &uacute;ltimas d&eacute;cadas. Hemos creado di&aacute;logos con las econom&iacute;as cr&iacute;ticas reformulando la idea de d&oacute;nde est&aacute; el conflicto con el capital, identificando los nexos entre expolio de vida humana y no humana. Hemos actuado a trav&eacute;s de movimientos sociales, en particular, del movimiento feminista y/o de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, consiguiendo rupturas que pueden ir abriendo camino hacia un cambio real. Hemos logrado trasmitir las ideas de la econom&iacute;a feminista que han sido acogidas por muchas mujeres y algunos hombres como posible alternativa pol&iacute;tica-ideol&oacute;gica a la econom&iacute;a neoliberal.
    </p><p class="article-text">
        La primera idea de la econom&iacute;a feminista en la historia reciente, que marca un punto de inflexi&oacute;n en el debate te&oacute;rico y la pr&aacute;ctica pol&iacute;tica, tiene lugar en los a&ntilde;os sesenta-setenta y tiene que ver con la conceptualizaci&oacute;n del trabajo dom&eacute;stico, su relaci&oacute;n con la reproducci&oacute;n de la fuerza de trabajo y el beneficio capitalista; lleg&aacute;ndose a establecer por primera vez que la supervivencia del sistema econ&oacute;mico capitalista depende del trabajo que se realiza en los hogares sin el cual el sistema no podr&iacute;a subsistir, ya que no dispondr&iacute;a de la fuerza de trabajo necesaria para realizar el trabajo asalariado. Dicho de otra manera, existe un expolio del trabajo dom&eacute;stico y de cuidados por parte del sistema econ&oacute;mico que constituye una parte importante de la plusval&iacute;a y del proceso de acumulaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s adelante &mdash;y teniendo en cuenta que la econom&iacute;a feminista siempre ha sido permeable a otras disciplinas (antropolog&iacute;a, psicolog&iacute;a, sociolog&iacute;a, etc.)&mdash; se va abandonando la cl&aacute;sica racionalidad de la econom&iacute;a, para incorporar en el estudio del trabajo dom&eacute;stico aspectos m&aacute;s emocionales o subjetivos, lo que lleva a visibilizar la importancia de lo que hoy se denomina &ldquo;el cuidado&rdquo;. Una experiencia feminizada dedicada al cuidado biol&oacute;gico, emocional y psicol&oacute;gico de las personas a lo largo de todo el ciclo vital, lo que representa para las mujeres una enorme cantidad de trabajo, tiempo y energ&iacute;as. Cuidados necesarios que dan cuenta de nuestra vulnerabilidad y, en consecuencia, de la innegable interdependencia de todas las personas, mujeres y hombres.
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        Despojadas del velo mercantil de la tradici&oacute;n econ&oacute;mica, que no permite ver m&aacute;s all&aacute; del mercado, ampliamos la mirada para incluir como categor&iacute;as econ&oacute;micas el trabajo dom&eacute;stico y de cuidados. Pero, lo relevante no era solo la inclusi&oacute;n de estos trabajos &mdash;que tambi&eacute;n&mdash; sino poner de manifiesto que existe una contradicci&oacute;n social fundamental entre la reproducci&oacute;n y calidad de vida de las personas y el beneficio privado y la acumulaci&oacute;n de capital.
    </p><p class="article-text">
        Este &uacute;ltimo ha sido el objetivo primero del sistema capitalista y de la econom&iacute;a que le da soporte, despreciando y explotando las vidas humanas y expoliando la naturaleza. Una econom&iacute;a profundamente patriarcal que esconde en manos de las mujeres la responsabilidad de cuidar la vida que est&aacute; siendo atacada. Frente a este sistema depredador de la vida, la econom&iacute;a feminista sostiene una propuesta rupturista: el objetivo &uacute;ltimo de un sistema econ&oacute;mico debiera ser una vida digna, decente, buena, donde todas las necesidades est&eacute;n resueltas, para todas las personas del planeta &mdash;actual y futuro&mdash; manteniendo el respeto y cuidado necesario para con la naturaleza.
    </p><p class="article-text">
        Todo lo anterior lo conceptualizamos en una palabra, la de sostenibilidad de la vida &mdash;humana y no humana&mdash; que va m&aacute;s all&aacute; de la sostenibilidad ecol&oacute;gica. Implica, por una parte, la capacidad de una sociedad de reproducirse, lo cual significa considerar todos los distintos trabajos, el medio natural, la reproducci&oacute;n biol&oacute;gica y la transformaci&oacute;n en personas relacionales con capacidad de interactuar en el mundo m&aacute;s amplio. Pero esta reproducci&oacute;n no puede darse de cualquier manera, sino que debe estar necesariamente acompa&ntilde;ada por el objetivo social y econ&oacute;mico de una buena vida para toda la poblaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Somos conscientes de que dif&iacute;cilmente el objetivo planteado pueda lograrse a medio-largo plazo, ya que significa una ruptura total con el sistema actual. Pero s&iacute;, como dije anteriormente, algo ha cambiado y, por tanto, puede seguir cambiando. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entonces, &iquest;Qu&eacute; podr&iacute;a lograrse en 25 a&ntilde;os si la econom&iacute;a escuchara a la econom&iacute;a feminista?
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, es de suponer que eso representar&iacute;a un cambio importante de valores, apostando por las vidas de las personas. Ello significar&iacute;a otorgar a los cuidados un lugar central al tiempo de desfeminizarlos, reflexionando democr&aacute;ticamente entre mujeres, hombres y distintos sectores sociales &mdash;p&uacute;blicos o comunitarios&mdash; las distintas formas posibles de garantizar una vida de calidad para toda la poblaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Se discutir&iacute;a de forma seria y colectiva, con el fin de transformarlo en pr&aacute;ctica, sobre: a) La producci&oacute;n: c&oacute;mo producir, qu&eacute; producir y bajo qu&eacute; relaciones producir, b) El consumo: los bienes y servicios orientados a satisfacer las necesidades humanas, c) Los mercados: primero, qu&eacute; tipo de mercados, a continuaci&oacute;n qu&eacute; bienes o servicios no se pueden dejar en manos de un mercado (agua, energ&iacute;a,&hellip;) estudiando las posibilidades de gesti&oacute;n p&uacute;blica o comunal, d) Los tiempos: c&oacute;mo reorganizar y gestionar los tiempos de las personas, sin que sean los tiempos de producci&oacute;n extra-dom&eacute;stica los que determinen el resto de tiempos de vida. Todo ello bajo el principio de respeto al medio ambiente y considerando en cada situaci&oacute;n el entorno, el territorio y sus posibilidades.
    </p><p class="article-text">
        En las facultades de econom&iacute;a se dejar&iacute;a de ense&ntilde;ar la econom&iacute;a neocl&aacute;sica como la &uacute;nica posible, criticando todos sus principios, su ideologizaci&oacute;n y las pol&iacute;ticas que se derivan de ella. Asimismo, se incorporar&iacute;a a la ense&ntilde;anza de la econom&iacute;a, la econom&iacute;a feminista como otras econom&iacute;as heterodoxas cr&iacute;ticas a la dominante y los di&aacute;logos entre ellas a fin de construir una nueva econom&iacute;a que diera cuenta de las necesidades de las personas. Para lo cual ser&iacute;a interesante fomentar espacios cr&iacute;ticos y aut&oacute;nomos de pensamiento y propuestas m&aacute;s all&aacute; de las fronteras de la academia.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, posiblemente esto da cuenta de un deseo m&aacute;s que de una posibilidad real. Veinticinco a&ntilde;os es un tiempo corto para que el sistema econ&oacute;mico dominante y la econom&iacute;a que lo interpreta tiendan a un cambio importante. Ello solo podr&iacute;a suceder si el sistema se viera afectado por una crisis de proporciones hoy inimaginables e incalculables, como resultado de estallidos financieros, b&eacute;licos, ecol&oacute;gicos, de agotamiento de recursos b&aacute;sicos para la vida, etc., o la aparici&oacute;n de un &ldquo;cisne negro&rdquo;, situaciones todas ellas posibles dentro de un plazo de 25 a&ntilde;os.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Carrasco]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/economia-feminista-realidad-deseo_1_2969448.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Jan 2018 21:10:10 +0000]]></pubDate>
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