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    <title><![CDATA[elDiario.es - Sergio de Otto]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/sergio_de_otto/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Sergio de Otto]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Energía: Los ciudadanos seremos productores, gestores y “usuarios”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/energia-ciudadanos-productores-gestores-usuarios_1_2916469.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c4ab0413-1bc3-41ea-86df-2498eaa2ea0f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Toda la demanda se cubrirá con electricidad generada con energías limpias</p><p class="subtitle">El cambio se aceleró a principios de la década de los veinte cuando los efectos devastadores del cambio climático lograron derrumbar la feroz resistencia de los intereses de las grandes corporaciones</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Art&iacute;culo publicado en '2034: El reto de imaginar el futuro', n&uacute;mero 17 de la revista de eldiario.es. <a href="http://www.eldiario.es/hazte_socio/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Hazte socio y te enviaremos a casa nuestras revistas monogr&aacute;ficas</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Hoy toca revisar en cinco minutos los datos de mis &ldquo;usos energ&eacute;ticos&rdquo; y digo bien datos y no costes. Lo hago porque desde hace algunos a&ntilde;os soy, como todos los ciudadanos, productor, gestor y &ldquo;usuario&rdquo; de la energ&iacute;a. Todav&iacute;a me acuerdo de cuando hace veinte a&ntilde;os consum&iacute;a ciegamente la energ&iacute;a que me ofrec&iacute;an las grandes corporaciones energ&eacute;ticas, ya fuera con el suministro el&eacute;ctrico del que solo ten&iacute;a noticia una vez al mes a trav&eacute;s de una factura ininteligible, con la calefacci&oacute;n de una contaminante caldera comunitaria de gasoil o con el irrenunciable vasallaje del paso por la gasolinera para llenar el dep&oacute;sito de un coche que solo usaba el 3% de las horas del a&ntilde;o pero que se llevaba m&aacute;s del 20% de mis ingresos entre cuotas, seguros, combustible, garaje o multas. Hoy el transporte p&uacute;blico, que incluye tanto el colectivo (autobuses, metro o tren) como el individual (veh&iacute;culos de todo tipo a disposici&oacute;n de los ciudadanos para determinados usos) satisface plenamente mis necesidades de desplazamiento en una ciudad que hemos recuperado para los peatones revitalizando la dimensi&oacute;n humana de los barrios. No soy propietario de nada, pero s&iacute; tengo a mi disposici&oacute;n una flota variada, por supuesto el&eacute;ctrica, que gracias a los sofisticados programas que tienen ya una larga experiencia est&aacute;n siempre a mi servicio con relativa proximidad.
    </p><p class="article-text">
        El programa que gestiona el funcionamiento de los electrodom&eacute;sticos, gracias a la introducci&oacute;n de unos escasos par&aacute;metros sobre nuestras necesidades, logra mantener el consumo en unos niveles rid&iacute;culos, &iacute;nfimos respecto a los que recuerdo en casa de mis padres. La revoluci&oacute;n en eficiencia energ&eacute;tica es el gran salto que ha dado la humanidad en estos a&ntilde;os treinta del Siglo XXI. No solo hemos abandonado consumos absurdos y totalmente innecesarios, a los que nos incitaba el sistema entonces vigente, sino que todos los elementos que nos rodean y acompa&ntilde;an est&aacute;n concebidos prioritariamente para un uso m&iacute;nimo de energ&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, compruebo que la instalaci&oacute;n de generaci&oacute;n el&eacute;ctrica de mi comunidad export&oacute; el mes pasado a la comunidad vecina 2.500 kWh, eso, l&oacute;gicamente, despu&eacute;s de abastecernos a todos los vecinos, &aacute;reas comunes y a la piscina comunitaria. A diferencia de nosotros, ellos no llevaron a cabo hace dos a&ntilde;os la segunda reforma de la envolvente del edificio con los nuevos materiales que a&iacute;slan tanto del calor como del fr&iacute;o y que han reducido el consumo en climatizaci&oacute;n en un 18%, reducci&oacute;n que se suma a la que logramos a finales de la d&eacute;cada de los veinte con aquel ambicioso Plan Europeo de Rehabilitaci&oacute;n Energ&eacute;tica de los Edificios y que supuso reducir el uso de la energ&iacute;a cerca de un 35% gracias a los materiales y t&eacute;cnicas aplicadas, pero tambi&eacute;n a la formaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n en la forma de servirse de la energ&iacute;a. Un plan, el de rehabilitaci&oacute;n, que, junto con la supresi&oacute;n, en un plazo muy corto de a&ntilde;os, de los veh&iacute;culos de combusti&oacute;n, se hicieron imprescindibles para la luchar contra las altas temperaturas que acompa&ntilde;aron a otros inequ&iacute;vocos s&iacute;ntomas del cambio clim&aacute;tico, tan dram&aacute;ticos como espectaculares.
    </p><p class="article-text">
        Nuestro edificio es de consumo nulo de energ&iacute;a procedente del exterior, &iexcl;bueno! salvo de la que nos env&iacute;a el sol y la que aprovechamos del subsuelo con la geotermia, al igual que la f&aacute;brica de motos el&eacute;ctricas en la que trabajo. La &uacute;ltima generaci&oacute;n de placas fotovoltaicas, con una eficiencia que no pod&iacute;amos ni imaginar hace 15 a&ntilde;os, que ocupan la totalidad del tejado y la fachada sur, junto a una peque&ntilde;a instalaci&oacute;n e&oacute;lica (sin palas) que aprovecha vientos desde velocidades muy bajas hasta los de un temporal y los grandes avances en almacenamiento nos han permitido desconectarnos de la red, como la mayor parte de las zonas residenciales y casi toda la industria y servicios.
    </p><p class="article-text">
        La red ha quedado para abastecer a determinadas industrias muy intensivas en uso de la energ&iacute;a, ciertas infraestructuras y como refuerzo de algunas zonas que han tardado m&aacute;s en lograr la autosuficiencia energ&eacute;tica que ser&aacute; obligatoria en 2040.
    </p><p class="article-text">
        Esa red se abastece ahora fundamentalmente en nuestro pa&iacute;s de los parques e&oacute;licos que se instalaron en los a&ntilde;os veinte, las grandes plantas fotovoltaicas de esa misma &eacute;poca y las m&aacute;s recientes instalaciones que han duplicado su eficiencia. Tambi&eacute;n aportan su producci&oacute;n las hoy eficaces instalaciones que en la costa (fundamentalmente aprovechando los diques de los puertos) obtienen la electricidad de las mareas y las olas. Otras tecnolog&iacute;as renovables tienen un papel complementario a estas fuentes formando un mix cien por cien renovable que ha permitido que la dependencia energ&eacute;tica sea un concepto caduco.
    </p><p class="article-text">
        Toda la demanda energ&eacute;tica se satisface en Europa ya exclusivamente con electricidad generada con fuentes de energ&iacute;a renovable. Lo que a principios de siglo se consider&oacute; un objetivo para 2050, objetivo recibido con gran escepticismo por buena parte de la sociedad y descalificado por el lobby energ&eacute;tico, se aceler&oacute; a partir de principios de la d&eacute;cada de los veinte cuando los efectos devastadores del cambio clim&aacute;tico lograron derrumbar la feroz resistencia de los intereses de esas grandes corporaciones y los gobiernos no tuvieron m&aacute;s remedio que abandonar el seguidismo de sus intereses para responder a lo que se convirti&oacute; en un clamor popular. En Espa&ntilde;a el cierre de las t&eacute;rmicas de carb&oacute;n y de las nucleares fue llevado a cabo sin ning&uacute;n problema pese a los apocal&iacute;pticos mensajes del sector convencional y sus fans. Lo que s&iacute; nos queda hoy, y que se ha convertido en uno de los principales gastos energ&eacute;ticos, es el tratamiento y custodia de los residuos radiactivos. La anunciada energ&iacute;a de fusi&oacute;n, en la que se invirtieron miles y miles de millones de euros, se abandon&oacute; hace a&ntilde;os; antes de anunciar un en&eacute;simo plazo de veinte a&ntilde;os para hacerla realidad los gobiernos se rindieron a la evidencia de que las renovables pod&iacute;an satisfacer las necesidades de toda la humanidad.
    </p><p class="article-text">
        China, Estados Unidos (que en un lejano 2017 amag&oacute; con abandonar la lucha contra el cambio clim&aacute;tico) o India (ahora el pa&iacute;s m&aacute;s poblado de la tierra) as&iacute; como Latinoam&eacute;rica siguen la senda europea y est&aacute;n en camino de abandonar completamente los combustibles f&oacute;siles. Solo &Aacute;frica, que ha vivido una muy convulsa e irregular etapa de desarrollo, condicionada tanto por el calentamiento global como por la inestabilidad pol&iacute;tica, y algunos pa&iacute;ses asi&aacute;ticos siguen sin abordar esa revoluci&oacute;n energ&eacute;tica que les alinee con el resto de escenarios mundiales.
    </p><p class="article-text">
        Nosotros, los europeos, fuimos l&iacute;deres en esta senda no por tener al alcance la tecnolog&iacute;a, que estaba ah&iacute; desde hace d&eacute;cadas, o m&aacute;s medios econ&oacute;micos; no, la clave fue que en un determinado momento los ciudadanos se empoderaron de la energ&iacute;a y rompieron con las grandes corporaciones energ&eacute;ticas (reducidas hoy a empresas de servicios unas, desaparecidas otras) y no permitieron a los pol&iacute;ticos ser complacientes con ellas como hab&iacute;a venido sucediendo hasta entonces.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sergio de Otto]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/energia-ciudadanos-productores-gestores-usuarios_1_2916469.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Jan 2018 19:45:51 +0000]]></pubDate>
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