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    <title><![CDATA[elDiario.es - Ruth Rubio]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/ruth_rubio/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Ruth Rubio]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Violencia reproductiva en los países nórdicos: ¿la hora de la justicia?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/violencia-reproductiva-paises-nordicos-hora-justicia_129_11278556.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/595e9f5a-881c-44c8-8d2b-3074740436ee_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Violencia reproductiva en los países nórdicos: ¿la hora de la justicia?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las violencias reproductivas que experimentaron las mujeres groenlandesas deben verse como parte de un legado más amplio de control eugenésico de la población, racista y sexista</p></div><p class="article-text">
        Hace unos d&iacute;as, este peri&oacute;dico daba una <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/denuncia-143-mujeres-dinamarca-colocarles-anticonceptivos-fuerza-no-esperar_1_10989720.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:#f7f7fa;">noticia</span></a> que no est&aacute; de m&aacute;s contextualizar. Desde octubre de 2023, un grupo de lo que empez&oacute; siendo 67 y ahora son casi 150 mujeres groenlandesas, actualmente entre 70 y 80 a&ntilde;os, han presentado reclamaciones de indemnizaci&oacute;n por importe de 300.000 coronas danesas cada una (alrededor de unos 40.200 euros) al Estado dan&eacute;s. A todas ellas les fueron implantados dispositivos intrauterinos sin su consentimiento. Se trata de una forma de violencia reproductiva sistem&aacute;tica y con rasgos coloniales pues, aunque el dominio colonial dan&eacute;s de Groenlandia termin&oacute; oficialmente en 1953, Groenlandia -que a fecha de hoy todav&iacute;a no es completamente independiente de Dinamarca-, solo obtuvo el control de su propio sistema de salud en 1992. Las violencias reproductivas fueron parte de una campa&ntilde;a danesa que empez&oacute; en los a&ntilde;os sesenta y que tuvo como finalidad el control de la natalidad de las mujeres ind&iacute;genas.
    </p><p class="article-text">
        En realidad, parece que estamos solo al inicio de lo que puede ser un movimiento de m&aacute;s amplio calado de lucha contra este tipo de injusticia hist&oacute;rica. En 2022, <a href="https://www.dr.dk/lyd/p1/spiralkampagnen-3510654808000" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la emisora danesa DR inform&oacute;</a> que entre 1966 y 1970 se colocaron nada menos que 4.500 dispositivos intrauterinos en mujeres y ni&ntilde;as de hasta 13 a&ntilde;os sin que mediara de forma inequ&iacute;voca su consentimiento. Y no se trata, dicho sea de paso, de la &uacute;nica forma de opresi&oacute;n colonial danesa objeto de disputa que est&aacute; viendo la luz recientemente. En 2022 el gobierno dan&eacute;s se disculp&oacute; p&uacute;blicamente ante las v&iacute;ctimas por su pol&iacute;tica de separar por la fuerza a los ni&ntilde;os groenlandeses de sus familias para &ldquo;educarlos&rdquo; y &ldquo;socializarlos&rdquo; debidamente en Dinamarca.
    </p><p class="article-text">
        De momento, el Gobierno dan&eacute;s ha respondido a las &uacute;ltimas reclamaciones de las mujeres groenlandesas remiti&eacute;ndose a una <a href="https://www.theguardian.com/world/2024/mar/04/greenlandic-women-sue-danish-state-for-contraceptive-violation-coil" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaci&oacute;n independiente</a> en curso para mapear y analizar el alcance de estos casos en el per&iacute;odo que va de 1960 a 1991. La investigaci&oacute;n se inici&oacute; en 2022 y se espera que sus conclusiones se hagan p&uacute;blicas el a&ntilde;o que viene.
    </p><p class="article-text">
        En todo caso, las violencias reproductivas que experimentaron las mujeres groenlandesas deben verse como parte de un legado m&aacute;s amplio de control eugen&eacute;sico de la poblaci&oacute;n, racista y sexista, que se ceb&oacute; no s&oacute;lo en las mujeres de ciertas etnias, sino tambi&eacute;n en muchas mujeres marginadas y en mujeres que se consideraban &ldquo;desviadas&rdquo;, &ldquo;irresponsables&rdquo;, &ldquo;inmorales&rdquo; o, sencillamente, demasiado &ldquo;costosas&rdquo; para la sociedad.
    </p><p class="article-text">
        Este tipo de leyes y pr&aacute;cticas de control han existido en muchos pa&iacute;ses, incluidos todos los pa&iacute;ses n&oacute;rdicos (en particular <a href="https://muse.jhu.edu/book/40871" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Dinamarca, Suecia, Noruega y Finlandia; hay datos limitados sobre Islandia</a>). Ejemplos paradigm&aacute;ticos son, por ejemplo, las antiguas leyes de esterilizaci&oacute;n, que se adoptaron a partir de mediados de los a&ntilde;os 1930 y fueron enmendadas o abolidas solo en los a&ntilde;os 1970. Leyes dirigidas especialmente a mujeres pobres, de clase trabajadora, pertenecientes a colectivos marginados y minor&iacute;as &eacute;tnicas, o, simplemente a aquellas que, de forma gen&eacute;rica, respond&iacute;an al apelativo de &ldquo;d&eacute;biles mentales&rdquo;, una referencia que inclu&iacute;a a mujeres con discapacidad, pero tambi&eacute;n a madres con sobrecarga o a mujeres consideradas demasiado &ldquo;promiscuas.&rdquo; En todo caso, n&oacute;tese, siempre eran las mujeres las destinatarias, ya que se las consideraba m&aacute;s responsables que los hombres de la maternidad y la crianza de los hijos.
    </p><p class="article-text">
        En 1999, despu&eacute;s de una investigaci&oacute;n de las pr&aacute;cticas hist&oacute;ricas de esterilizaci&oacute;n involuntaria en <a href="https://www.riksdagen.se/sv/dokument-och-lagar/dokument/statens-offentliga-utredningar/sou-1999-2-_gnb32/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Suecia</a>, el Estado sueco emiti&oacute; una disculpa p&uacute;blica a las v&iacute;ctimas y estableci&oacute; un plan de compensaci&oacute;n para facilitar su acceso a una indemnizaci&oacute;n. <a href="https://www.riksdagen.se/sv/dokument-och-lagar/dokument/svensk-forfattningssamling/lag-1999332-om-ersattning-till-steriliserade-i_sfs-1999-332/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La ley de compensaci&oacute;n</a> detallaba las situaciones en las que hab&iacute;a que entender que las esterilizaciones no se hab&iacute;an realizado voluntariamente: por ejemplo, si la persona en cuesti&oacute;n no hab&iacute;a firmado su formulario de esterilizaci&oacute;n, si era menor de edad o carec&iacute;a de capacidad jur&iacute;dica, si estaba internada en alguna instituci&oacute;n, si el la esterilizaci&oacute;n fue motivada por un diagn&oacute;stico de enfermedad mental, deficiencia mental o epilepsia, si la esterilizaci&oacute;n hab&iacute;a sido la consecuencia de un requisito que la exigiera para casarse, acceder a un aborto o recibir prestaciones sociales, o si se pod&iacute;a considerar que la persona en cuesti&oacute;n hab&iacute;a aceptado la esterilizaci&oacute;n bajo coerci&oacute;n o a resultas de una negligencia.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la ley sueca, las v&iacute;ctimas pueden solicitar una indemnizaci&oacute;n por escrito y como el estado ya contaba con registros centralizados, basta con que un comit&eacute; de compensaciones revise los expedientes m&eacute;dicos de las solicitantes para evaluar si se dan las condiciones que exige la ley. Con ello se trata de establecer un procedimiento que facilite el acceso a la indemnizaci&oacute;n de las v&iacute;ctimas y evite la victimizaci&oacute;n secundaria y la (re)traumatizaci&oacute;n que probablemente acompa&ntilde;ar&iacute;an a procesos dirimidos ante tribunales de justicia. La suma de la indemnizaci&oacute;n se fij&oacute; en un importe ligeramente superior a la suma media de indemnizaci&oacute;n que se reconoce a las v&iacute;ctimas de violaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;l ser&aacute; el resultado de las demandas que ahora presentan las mujeres groenlandesas ante los tribunales? &iquest;Y cu&aacute;l ser&aacute; el resultado de la investigaci&oacute;n danesa en curso? Si el Estado dan&eacute;s opta por reparar a las v&iacute;ctimas, &iquest;lo har&aacute; s&oacute;lo para las v&iacute;ctimas que est&aacute;n acudiendo a los tribunales, o establecer&aacute; un programa administrativo de reparaciones para todas las v&iacute;ctimas de las que tenga constancia? Lo sabremos en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os, pero una lecci&oacute;n que aprender del precedente sueco es que si el Estado dan&eacute;s quiere verdaderamente reconciliarse con su pasado de opresi&oacute;n colonial tal vez sea prudente que opte por un mecanismo que garantice a las v&iacute;ctimas el f&aacute;cil acceso a las medidas de reparaci&oacute;n que acabe por contemplar.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ruth Rubio, Daniela Alaattinoğlu]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/violencia-reproductiva-paises-nordicos-hora-justicia_129_11278556.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 11 Apr 2024 20:50:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Violencia reproductiva en los países nórdicos: ¿la hora de la justicia?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lecciones del referéndum irlandés]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/lecciones-referendum-irlandes_129_10999063.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8058241f-e936-40bc-8947-a33ec415128b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lecciones del referéndum irlandés"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿A qué se debe el bajo grado de participación y, sobre todo, el abrumador fracaso? ¿Y qué lecciones cabe derivar para otros países que contemplen la necesidad de reformar sus textos constitucionales en clave igualitaria?</p></div><p class="article-text">
        El pueblo irland&eacute;s se pronunci&oacute; este finde semana y lo hizo de forma rotunda, como el propio primer ministro, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=Me_nn8Gzccw" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:#f7f7fa;">Leo Varadkar, no ha tenido m&aacute;s remedio que reconocer</span></a>, asumiendo en primera persona la derrota del <em>s&iacute;</em> en sendos refer&eacute;ndums. Eran dos las propuestas de reforma constitucional que planteaba el Gobierno. La conocida como la &ldquo;reforma de la familia&rdquo; y la &ldquo;reforma del cuidado.&rdquo; La primera enmienda fue rechazada por un 67% del voto; la segunda cay&oacute; derrotada de forma aun m&aacute;s contundente: un 74%.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con respecto a la reforma de la familia, de lo que se trataba era de conservar la protecci&oacute;n legal que la Constituci&oacute;n Irlandesa prev&eacute; para la familia &ndash;aunque con una noci&oacute;n de familia vinculada de forma expl&iacute;cita a la del matrimonio&ndash;, pero tratando de modernizar el concepto de familia de forma que pudieran quedar incluidas tambi&eacute;n las basadas en &ldquo;otras relaciones estables&rdquo; (&ldquo;<em>marriage or other durable relationships&rdquo;</em>), como las formadas por parejas hecho, las familias monoparentales o las familias extensas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A su vez, con la reforma de la cl&aacute;usula del cuidado se trataba de dejar atr&aacute;s un texto que se explica s&oacute;lo teniendo en cuenta que la Constituci&oacute;n irlandesa data de 1937 y que fue redactada bajo la influencia de la moral y la jerarqu&iacute;a cat&oacute;licas. El controvertido precepto (art&iacute;culo 41.2) de la carta magna irlandesa &ndash;probablemente una de las expresiones constitucionales m&aacute;s expl&iacute;citas que quedan en el mundo occidental del antiguo modelo de familia de sustento masculino y cuidado femenino&ndash; establece que &ldquo;el Estado reconoce que, mediante su vida dentro del hogar, la mujer brinda al Estado un apoyo sin el cual el bien com&uacute;n no puede realizarse&rdquo; y, por lo tanto, &ldquo;se esforzar&aacute; por garantizar que las madres no se vean obligadas por necesidad econ&oacute;mica a trabajar en detrimento de sus deberes en el hogar&rdquo;. El nuevo precepto hubiera reemplazado &ldquo;mujer&rdquo; por &ldquo;miembros de una familia&rdquo; y reconocido que el &ldquo;Estado debe esforzarse por apoyar&rdquo; (<em>strive to support</em>) esa provisi&oacute;n de cuidados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tomadas en su conjunto, est&aacute; claro que lo que se trataba era de culminar la transici&oacute;n de Irlanda hacia un modelo de Estado liberal y secular sustituyendo el orden de g&eacute;nero sobre el que el antiguo texto se asienta por uno m&aacute;s igualitario capaz de reconocer que las relaciones de cuidado no son el patrimonio exclusivo de las familias matrimoniales y, sobre todo, que las mujeres no tienen &ldquo;deberes naturales&rdquo; que las confinen al hogar y a los cuidados en detrimento de otras dimensiones de su desarrollo personal y ciudadano en la esfera p&uacute;blica. En este sentido hubiera sido la culminaci&oacute;n del camino ya emprendido con otros dos refer&eacute;ndums en el pa&iacute;s que contaron una participaci&oacute;n ciudadana mucho mayor y que resultaron exitosos: el del a&ntilde;o 2015, que abri&oacute; las puertas al matrimonio del mismo sexo y el del a&ntilde;o 2018 que hizo lo propio con el aborto. No por nada se escogi&oacute; el 8 de marzo como fecha de celebraci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; ha pasado entonces? &iquest;A qu&eacute; se debe el bajo grado de participaci&oacute;n y, sobre todo, el abrumador fracaso? &iquest;Y qu&eacute; lecciones cabe derivar para otros pa&iacute;ses que contemplen la necesidad de reformar sus textos constitucionales en clave igualitaria? No parece que haya a&uacute;n un diagn&oacute;stico compartido, pero s&iacute; al menos algunas primeras lecciones que podemos extraer. Por lo que hace a la enmienda de la familia, parece que es la sensaci&oacute;n de inseguridad jur&iacute;dica a la que la reforma podr&iacute;a abocar lo que ha primado en su rechazo. Frente a la claridad de lo que es un matrimonio, la incertidumbre de la que es &ldquo;una relaci&oacute;n estable&rdquo; ha incomodado a una ciudadan&iacute;a a la que inquietaban las posibles repercusiones que la reforma pudiera tener en relaciones jur&iacute;dicas en temas como la herencia, el derecho de inmigraci&oacute;n o la materia fiscal. Recordatorio este de la centralidad que ha ocupado y sigue ocupando la instituci&oacute;n matrimonial en nuestros ordenamientos jur&iacute;dicos y de la necesidad, pero tambi&eacute;n de la dificultad, de avanzar en la senda de disolver tal centralidad. Al menos, sin antes emprender un proceso de pedagog&iacute;a ciudadana que explique de qu&eacute; forma exacta y a qu&eacute; efectos la instituci&oacute;n secular va a ser reemplazada para dar adecuado reconocimiento a las formas plurales de familias y de cuidados en los que actualmente descansa efectivamente la interdependencia humana.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por lo que hace a la reforma del cuidado parece que, en este caso, la propuesta del Gobierno se qued&oacute; claramente corta. Una convenci&oacute;n ciudadana hab&iacute;a debatido con anterioridad la conveniencia de reformar el art&iacute;culo 41.2 y, mientras que hubo claro consenso acerca de la necesidad de abandonar el trasnochado precepto, lo hubo menos acerca de la conveniencia de simplemente eliminarlo. &iquest;Por qu&eacute; no aprovechar la reforma para reconocer la centralidad de los cuidados en nuestros Estados y econom&iacute;as al mismo tiempo que se daba con una formulaci&oacute;n que, superando estereotipos de g&eacute;nero, conminara al Estado a asumir el coste real de la reproducci&oacute;n social, en vez de descargar la responsabilidad sobre la mitad femenina de la ciudadan&iacute;a? Y si de esto &uacute;ltimo se trataba, parece que la nueva f&oacute;rmula sometida a consulta result&oacute; insuficiente. No bastaba con reemplazar mujer por familia, buscando una neutralidad de g&eacute;nero. Era necesario &ldquo;desfamaliarizar&rdquo; el cuidado en t&eacute;rminos mucho m&aacute;s contundentes. Y exactamente eso es lo que, entre otros, los colectivos feministas y los de defensa de las personas con diversidad funcional le han recordado con su <em>no</em> al Taoiseach irland&eacute;s. Es decir, que de meterse, hay que hacerlo bien, y hacerlo bien requiere, hoy en d&iacute;a, ir mucho m&aacute;s all&aacute; que dar con f&oacute;rmulas neutras o vagas para reemplazar los expl&iacute;citos y denostados esquemas patriarcales. Toca abordar la <a href="https://elpais.com/opinion/2023-03-08/la-tercera-transicion-la-economia-de-los-cuidados-y-la-igualdad-de-genero.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dimensi&oacute;n estructural de la econom&iacute;a de los cuidado</a>.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ruth Rubio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/lecciones-referendum-irlandes_129_10999063.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 Mar 2024 05:00:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lecciones del referéndum irlandés]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Referéndum,Irlanda,familia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Francia hace historia al blindar en la Constitución el derecho al aborto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/francia-historia-blindar-constitucion-derecho-aborto_129_10980293.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/98d01a38-e224-4471-beb3-9b054ebd4fd5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Francia hace historia al blindar en la Constitución el derecho al aborto"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo realmente importante es el valor simbólico de haber introducido en la Constitución el mensaje de que, sin la posibilidad de decidir, no solo sobre sus cuerpos sino, de forma más amplia, sobre su destino, cualquier proclamación de la libertad y de la igualdad resulta una ficción para las mujeres</p><p class="subtitle">El desafío de Nicole Muchnik que despenalizó el aborto en Francia</p></div><p class="article-text">
        Con 780 votos a favor y 72 en contra ya es una realidad. Francia se convierte en el primer pa&iacute;s en el mundo en constitucionalizar el derecho de las mujeres a la interrupci&oacute;n voluntaria del embarazo. El 4 de marzo de 2024 ser&aacute; recordado como un hito en la historia constitucional de las mujeres en Francia y en el resto del mundo. No lo ignoraban los miembros las dos c&aacute;maras del Parlamento franc&eacute;s reunidas en Congreso (sesi&oacute;n conjunta extraordinaria), en el palacio de Versalles, para una reforma constitucional que requer&iacute;a un consenso de al menos tres quintos que se ha visto ampliamente superado. El nuevo art&iacute;culo 34 de la Constituci&oacute;n francesa prev&eacute; que &ldquo;La ley determina las condiciones en las cuales se ejerce la libertad garantizada a la mujer de recurrir a la interrupci&oacute;n voluntaria del embarazo&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        El discurso emotivo del primer ministro, Gabriel Attal, para una ocasi&oacute;n que tambi&eacute;n &eacute;l sab&iacute;a hist&oacute;rica fue interrumpido durante y seguido despu&eacute;s de largas ovaciones en el hemiciclo. Un discurso que no ahorr&oacute; palabras a la hora de recordar con una viveza inusual el sufrimiento que en la vida y en los cuerpos de las mujeres ha supuesto el aborto clandestino en el pa&iacute;s. Un discurso que ha sido tambi&eacute;n un homenaje a las muchas mujeres que han librado, tanto en el pasado como el presente, la lucha por la autonom&iacute;a reproductiva de las mujeres. Mujeres como Simone Veil cuyos familiares estaban presentes y cuyo nombre porta la actual ley francesa en la materia que, desde 1975 y con sucesivas reformas, reconoce hoy a las mujeres el aborto libre y gratuito en las 14 primeras semanas de embarazo; mujeres como Gis&egrave;le Halimi, abogada feminista, a cuya memoria Macron vincul&oacute; la iniciativa de reforma; o como Sarah Durocher, ic&oacute;nica activista con m&aacute;s de 20 a&ntilde;os de lucha por los derechos sexuales y reproductivos en Francia que sigui&oacute; el debate desde las gradas m&aacute;s altas del hemiciclo siendo tambi&eacute;n destinataria de una de las ovaciones. Un discurso que el joven primer ministro supo tambi&eacute;n h&aacute;bilmente vincular a la lucha hist&oacute;rica de las mujeres en Francia por su plena ciudadan&iacute;a e igualdad de derechos, con nombres como los de la revolucionaria Olympe de Gouges, quien cometi&oacute; la osad&iacute;a de creer que la revoluci&oacute;n y la tabla de derechos que le seguir&iacute;a ser&iacute;an tambi&eacute;n para las mujeres. O Simone de Beauvoir a quien cit&oacute; para recordar que, en momentos de involuci&oacute;n democr&aacute;tica, los derechos de las mujeres son el canario de la mina: los primeros en tambalearse.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y es que eso es exactamente lo que est&aacute; sucediendo, record&oacute; Attal. Lo que est&aacute; sucediendo en pa&iacute;ses como EEUU donde la sentencia <em>Dobbs</em> de la Corte Suprema de junio de 2022 se llev&oacute; por delante a <em>Roe v Wade</em> -sentencia de 1973 que reconoci&oacute; el derecho fundamental al aborto- y los 50 a&ntilde;os de jurisprudencia que le siguieron. O en pa&iacute;ses como Polonia y Hungr&iacute;a donde tambi&eacute;n las mujeres han visto recortada su libertad reproductiva de la mano de gobiernos de extrema derecha ondeando la bandera de la naci&oacute;n y la familia tradicional. En este contexto que nos recuerda que, cuando se trata de los derechos de las mujeres, no es posible bajar la guardia, la reforma constitucional se pretende como un blindaje o una garant&iacute;a de no regresi&oacute;n y un ant&iacute;doto contra el discurso de los nost&aacute;lgicos que miran al pasado olvidando las l&aacute;grimas y la sangre que supuso para las mujeres carecer de este derecho.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como en todo hay letra chica. Algunas de mis colegas francesas ven la gesta de Macron como un lavado de cara de un gobierno nada progresista en muchos sentidos. Y para los que estamos en el gremio del derecho constitucional no se nos escapa que en realidad la interrupci&oacute;n voluntaria del embarazo no se ha fundamentalizado como un derecho subjetivo. Ni que el art&iacute;culo, inserto en la secci&oacute;n que se refiere a las competencias del poder legislativo, ni siquiera conmina a este a reconocer el derecho de las mujeres a abortar en determinadas condiciones. Sino tan solo a especificar las condiciones bajo las cuales las mujeres han de poder disfrutar de una &ldquo;libertad garantizada&rdquo; para interrumpir voluntariamente su embarazo. Es lo que se pudo lograr en t&eacute;rminos de consenso despu&eacute;s de que un Senado conservador rebajara la pretensi&oacute;n de garantizar el derecho que hab&iacute;a aprobado la Asamblea Nacional.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No se sabe bien qu&eacute; implicaciones, m&aacute;s all&aacute; del juego de palabras, puede tener en realidad la diferencia, en un pa&iacute;s donde el aborto ya est&aacute; reconocido legalmente con cobertura p&uacute;blica y donde tampoco hay un movimiento pol&iacute;tico importante que abandere la necesidad de recortarlo pues en Francia el consenso en la materia es amplio. De llegar a haberlo, corresponder&aacute; al Consejo Constitucional decidir qu&eacute; ampara esa prerrogativa legislativa que obliga (no solo permite) a reconocer una libertad que se quiere garantizada. Pero hoy no es el d&iacute;a para entrar en esas disquisiciones que tal vez solo lleguen a tener un alcance te&oacute;rico. Porque lo realmente importante es el valor simb&oacute;lico de haber introducido en la Constituci&oacute;n el mensaje de que, sin la posibilidad de decidir, no solo sobre sus cuerpos sino, de forma m&aacute;s amplia, sobre su destino, cualquier proclamaci&oacute;n de la libertad y de la igualdad entre los ciudadanos de ambos sexos resulta una ficci&oacute;n para las mujeres. Y tambi&eacute;n, como tampoco olvid&oacute; recalcar Attal en su discurso, que la reforma ha sido aprobada por un Congreso presidido por una mujer, con el mayor n&uacute;mero de representantes femeninos que ha tenido el pa&iacute;s en su parlamento y bajo un gobierno paritario en una Francia en la que &ldquo;el feminismo es universalismo&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ruth Rubio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/francia-historia-blindar-constitucion-derecho-aborto_129_10980293.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 04 Mar 2024 21:36:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Francia hace historia al blindar en la Constitución el derecho al aborto]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Aborto,Francia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Está en juego el derecho al aborto si gana la derecha?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/juego-derecho-aborto-si-gana-derecha_129_10388390.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e4eda6ee-5544-451c-a77c-1ccf43832f06_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Está en juego el derecho al aborto si gana la derecha?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se auguran malas perspectivas constitucionales a un Vox que quiera devolvernos al sistema de indicaciones o incluso a un PP y un Vox que, de la mano, pretendan someter a la mujer a cualquier forma de coacción que merme sus derechos de autonomía reproductiva</p></div><p class="article-text">
        &iquest;De verdad est&aacute; en juego? &iquest;O ser&aacute; este uno de tantos temas en los que, como el matrimonio homosexual, la izquierda es la que aporta avances en el campo de los derechos que luego la derecha, cuando llega al poder, no se atreve a tocar o a alterar de forma fundamental porque, de hacerlo, sabe que se deja atr&aacute;s a la mayor&iacute;a social que se le vuelve en contra, adem&aacute;s de generar divisiones internas en el propio partido?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por lo que hace al aborto, el PP debiera desde luego haber aprendido la lecci&oacute;n pues un intento de dar seriamente marcha atr&aacute;s en la materia ya se cobr&oacute; la cabeza de su entonces ministro Gallard&oacute;n. Y, de hecho, parece que lo que est&aacute; planteando ahora son modificaciones relativamente menores, aunque no intrascendentes, al actual marco legal, como es, nos dicen, garantizar de forma efectiva el derecho a la objeci&oacute;n de conciencia de los profesionales que no quieran intervenir en el procedimiento. O revertir nuevamente la edad legal para abortar, de forma que, en vez de a los 16 -la edad de consentimiento de la generalidad de tratamientos m&eacute;dicos-, las mujeres menores de 18 tengan que contar con la autorizaci&oacute;n de los progenitores o, en su ausencia, probablemente, de un juez.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y Vox? Vox es otra cosa. Y lo es porque, a pesar de su rancio espa&ntilde;olismo en las formas, comparte agenda con todo un movimiento reaccionario de car&aacute;cter no espa&ntilde;ol sino transnacional. Un movimiento que ha hecho de combatir lo que identifican como &ldquo;ideolog&iacute;a de g&eacute;nero&rdquo; uno de sus principales campos en la batalla cultural. A modo de copia/pega, vemos a un populismo de ultraderecha tras otro cebarse con lo mismo: los derechos reproductivos de la mujer, s&iacute;, pero tambi&eacute;n los derechos de los colectivos LGTBI, la educaci&oacute;n sexo-afectiva, en igualdad o con perspectiva de g&eacute;nero, y el derecho de la mujer a una vida libre de violencia machista, que, para quien no lo tenga claro, no es m&aacute;s que ese plus estad&iacute;stico de probabilidad y de realidad de violencia que se lleva cada mujer, solo por el hecho de nacer mujer, frente al var&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Y aun as&iacute;, afortunadamente, contamos con la reciente sentencia de un Tribunal Constitucional con legitimidad subsanada y de mayor&iacute;a progresista. Se trata de la sentencia 44/2023 del 9 de mayo pasado que dirime la constitucionalidad de la LO 2/2010 de salud sexual y reproductiva y de interrupci&oacute;n voluntaria del embarazo -cuando adem&aacute;s ya se hab&iacute;a aprobado su reforma por la LO 1/2023, recurrida por Vox, que la modifica en sentido de una mayor liberalizaci&oacute;n que la sentencia claramente ampara tambi&eacute;n-. Pues bien, esta sentencia de mayo que confirma la constitucionalidad de la actual ley ha marcado adem&aacute;s los l&iacute;mites dentro de los cuales se tendr&aacute; que mover el futuro legislador, sea este de izquierda o de derechas.
    </p><p class="article-text">
        La sentencia, recordemos, responde al recurso que frente a varios de sus preceptos plantearon en su d&iacute;a 60 diputados del PP, que b&aacute;sicamente pretend&iacute;an que Espa&ntilde;a continuara dentro de la arquitectura constitucional que marc&oacute; la Sentencia 53/1985. En esta no se trataba de enjuiciar un sistema de plazos como es el actual -que permite a cada mujer hasta la semana decimocuarta del embarazo decidir si quiere o no continuar con su embarazo, plazo que luego se ampl&iacute;a cuando median causas terap&eacute;uticas o embriop&aacute;ticas-, sino el sistema de indicaciones (&eacute;ticas, terap&eacute;uticas y embriop&aacute;ticas) que la ley enjuiciada introduc&iacute;a en nuestro represivo sistema para eximir de castigo penal a la mujer que abortara solo en esos supuestos, sin reconocer v&iacute;a alguna al aborto libre y en conciencia. En aquella sentencia, en un ejercicio de lo que nuestro malogrado magistrado Tom&aacute;s y Valiente tildaba de &ldquo;jurisprudencia de valores&rdquo;, nuestro Tribunal de varones (&iexcl;solo una mujer frente a once varones!) borraba pr&aacute;cticamente a la mujer como sujeto de derechos, ignorando la transcendental importancia que tiene para ella la maternidad libremente escogida. Y antepon&iacute;a le necesidad de proteger al nasciturus a pesar de que no le reconociera, por no ser persona, la titularidad del derecho a la vida del art. 15 de nuestra Constituci&oacute;n. Con todo, esa vida humana en evoluci&oacute;n constituir&iacute;a un bien jur&iacute;dico que habr&iacute;a que proteger. Los supuestos de exenci&oacute;n de responsabilidad penal se salvaron, con matices, en la STC 53/1985, porque todos supon&iacute;an una carga o riesgo adicional para la madre, pero del deber de maternidad de toda embarazada se naturalizaba sin m&aacute;s, entre l&iacute;neas.
    </p><p class="article-text">
        Aunque a diferencia de lo que sugiere el valiente voto particular de la magistrada Balaguer, el voto de la mayor&iacute;a en la sentencia de mayo, si bien no da al traste con el precedente de forma total (cosa que, de forma razonada, le es permitido al Tribunal Constitucional) y sigue defendiendo la obligaci&oacute;n constitucional de protecci&oacute;n gradual del nasciturus -que describe no como cuerpo de la mujer, sino como &ldquo;alojado&rdquo; en &eacute;l-, s&iacute; se aparta radicalmente de &eacute;l en el sentido de que, ahora s&iacute;, reconoce de forma plena la subjetividad jur&iacute;dica de la mujer en el &aacute;mbito reproductivo, como punto de partida, y su derecho a la interrupci&oacute;n voluntaria del embarazo.
    </p><p class="article-text">
        Nuestro tribunal, ni m&aacute;s ni menos, reconoce el derecho fundamental de toda mujer a interrumpir un embarazo no deseado en la etapa temprana del mismo. Y aunque su razonamiento no parte de lo que hubiera debido ser el natural punto de partida -que querer relaciones sexuales no es lo mismo que querer ser madre, y que la biolog&iacute;a de la mujer la castiga a ella cuando, con negligencia o sin ella, esas relaciones conducen a un embarazo no deseado-, la sentencia tampoco parte, como hac&iacute;a el precedente, de la consideraci&oacute;n aislada de la vida prenatal como bien jur&iacute;dico, sino que reconoce que &ldquo;el embarazo y su continuaci&oacute;n o interrupci&oacute;n afectan en primer t&eacute;rmino al cuerpo de la mujer embarazada, a su proyecto de vida, y forma de estar en el mundo y de establecer todo tipo de relaciones en &eacute;l (personales, laborales, educativas, culturales y de ocio&rdquo;). 
    </p><p class="article-text">
        Por ello, en base al respeto de la dignidad y el libre desarrollo de la personalidad de la mujer (art&iacute;culo 10.1 CE) y de su derecho fundamental a la integridad f&iacute;sica y moral (art. 15), la sentencia reconoce que la mujer no puede ser instrumentalizada, que su autonom&iacute;a en la definici&oacute;n de su proyecto vital debe ser respetada, as&iacute; como su intimidad en decisiones tan personales, y que no se puede, en definitiva, obligar a una mujer a acarrear con las consecuencias f&iacute;sicas y riesgos psicol&oacute;gicos de un embarazo y parto, por no hablar de los de un aborto clandestino. Y reconoce tambi&eacute;n nuestro tribunal que, de una lectura del principio de igualdad del art&iacute;culo 14 a la luz del mandato de igualdad real o material del art&iacute;culo 9.2 se deriva, una vez que se tiene en cuenta el impacto diferencial de la regulaci&oacute;n del aborto sobre las mujeres, el deber que tienen los poderes p&uacute;blicos de garantizar su efectiva vigencia, en t&eacute;rminos de acceso real a la prestaci&oacute;n, extremo, este &uacute;ltimo que ha quedado reforzado por la condena y obligaci&oacute;n de indemnizaci&oacute;n por v&iacute;a de amparo al Servicio Murciano de Salud, por derivar a una mujer a un centro sanitario privado de Madrid para poder all&iacute; interrumpir su embarazo. Es decir, no estamos pues hablando &uacute;nicamente de una libertad en sentido negativo, sino de un derecho prestacional que tiene que ser atendido con eficacia.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y d&oacute;nde queda el nasciturus? El nasciturus, en esto hay unanimidad entre los magistrados de la sentencia de mayo (cinco de los cuales dictan votos particulares), sigue sin ser sujeto de derechos (solo las personas lo son), pero para la mayor&iacute;a sigue representando un valor, el de la vida humana como devenir, que merece protecci&oacute;n gradual sobre todo en atenci&oacute;n al hecho de que en alg&uacute;n momento de su desarrollo es capaz (desde luego m&aacute;s en teor&iacute;a que en la realidad) de vida independiente fuera del seno materno. Y ese valor de respeto a la vida humana en formaci&oacute;n obliga a no trivializar el aborto. Pero como prohibirlo penalmente en la etapa temprana del embarazo ni sirve -las mujeres desde tiempos inmemoriales han hecho prevalecer su derecho natural a decidir sobre sus cuerpos-, ni es respetuoso con su autonom&iacute;a y libre desarrollo de la personalidad, habr&iacute;a que entender que en esa temprana etapa las medidas de promoci&oacute;n de una sexualidad libre y segura y de planificaci&oacute;n familiar, as&iacute; como las medidas de apoyo a la maternidad, ser&iacute;an la mejor forma de crear las condiciones para que las mujeres no se vieran ante el siempre desagradable trance de tener que abortar. A&uacute;n no he conocido a una sola que lo haya disfrutado.
    </p><p class="article-text">
        Siendo as&iacute;, parece que el sistema de plazos no es, dentro de nuestro ordenamiento constitucional, una opci&oacute;n del legislador, sino la &uacute;nica que podr&iacute;a, en realidad, representar el necesario equilibrio y ponderaci&oacute;n entre todos los derechos y bienes constitucionales en juego. Y que, contrariamente a lo que pretendieron los votos particulares del sector conservador, el umbral m&iacute;nimo de protecci&oacute;n debida al nasciturus no lo marcan medidas que traten de disuadir, y mucho menos coaccionar, a la mujer, pues tales exigencias ser&iacute;an contrarias a sus derechos fundamentales. Con ello, se auguran malas perspectivas constitucionales a un Vox que quiera devolvernos al sistema de indicaciones o incluso a un PP y un Vox que, de la mano, pretendan someter a la mujer a cualquier forma de coacci&oacute;n que merme sus derechos de autonom&iacute;a reproductiva. Y como de derechos estamos hablando, nos recuerda nuestro alto tribunal, cualquier derecho a la objeci&oacute;n de conciencia que se reconozca deber&aacute;, en tanto que excepci&oacute;n al deber legal necesario para dar satisfacci&oacute;n a un derecho igualmente legal, interpretarse de forma muy restrictiva porque lo contrario ser&iacute;a poner en riesgo la garant&iacute;a del derecho.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En este marco es en el que tendr&aacute; que moverse una derecha que quiera limitar el derecho al aborto de las mujeres. Esto, o esperar, a tener nuevamente una mayor&iacute;a conservadora en el TC para resucitar el esquema mental de la madre sin escr&uacute;pulos, amenaza existencial frente a ese tercero vulnerable que en ella est&aacute; alojado y al que hay que proteger a toda costa de sus letales intenciones, esquema que trashuma en el voto de la magistrada Espejel (ya ven, la presencia de mujeres no es garant&iacute;a de feminismo). Malas madres que se rebelan contra su deber natural de desear por encima de todo, en cualquier momento y a costa de cualquier cosa, ser madre. Malas madres.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ruth Rubio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/juego-derecho-aborto-si-gana-derecha_129_10388390.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 18 Jul 2023 20:14:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Está en juego el derecho al aborto si gana la derecha?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La crisis del hombre moderno: tarea pendiente también de la izquierda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/crisis-hombre-moderno-tarea-pendiente-izquierda_129_10324908.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/24de5aa2-9eeb-42b5-9bfc-cae42d74ee12_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La crisis del hombre moderno: ¿tarea pendiente también de la izquierda?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No se trata de plantear falsas equidistancias. Las mujeres siguen estando mayormente discriminadas y sufren las violaciones más graves y frecuentes de derechos humanos. Pero no encontrar ningún espacio para articular los problemas que afectan de forma específica a los varones les perjudica y aliena y tampoco ayuda a las mujeres que con ellos se relacionan</p><p class="subtitle"></p></div><p class="article-text">
        No es infrecuente acusar a los hombres de izquierda, y yo desde luego lo he hecho a menudo, de hipocres&iacute;a. Esa hipocres&iacute;a que hace que se les llene la boca de valores como la igualdad y la solidaridad y que, sin embargo, traicionan cuando, en la esfera p&uacute;blica, no priorizan debidamente -o incluso, llegado el momento, directamente traicionan- la agenda de la igualdad de g&eacute;nero. Y sobre todo, esa hipocres&iacute;a que hace que, en la esfera privada, sigan reproduciendo esquemas y roles de g&eacute;nero que son de todo menos igualitarios o solidarios.
    </p><p class="article-text">
        La lectura reciente de <em>Of Boys and Men: Why the Modern Male is Struggling, why it Matters and What to do About it</em>, de Richard V. Reeves (Swift Press, 2022) ha sembrado en m&iacute; la duda acerca de si tal vez no sea esa falta de solidaridad y compromiso con la igualdad la &uacute;nica causa por la que la izquierda pueda estar perdiendo parte del voto masculino como expresi&oacute;n de un &ldquo;si la izquierda se centra demasiado en la agenda feminista en vez de la lucha de clases, la abandonamos&rdquo;. La duda de si, tambi&eacute;n desde el feminismo y el progresismo, hombres y mujeres debemos plantearnos de forma m&aacute;s compleja la crisis del hombre moderno. 
    </p><p class="article-text">
        El hombre moderno est&aacute; en crisis, nos dice Rees, que centra su libro en datos de EEUU -aunque algunos se refieren tambi&eacute;n al Reino Unido y a Europa- y en los hombres que se declaran heterosexuales y cisg&eacute;nero, que, seg&uacute;n los datos que cita el autor, siguen representando aproximadamente el 95% de la totalidad. La diferencia entre el porcentaje de hombres y mujeres que consiguen hoy un diploma universitario (100 mujeres por cada 74 hombres) representa una diferencia mayor que la que en los a&ntilde;os setenta se daba en sentido inverso. Aunque la diferencia salarial entre hombres y mujeres sigue perjudicando a estas &uacute;ltimas, el nivel de ingreso de la mayor&iacute;a de los hombres es m&aacute;s bajo ahora de lo que era en los a&ntilde;os setenta, mientras que el de ellas, sin ser a&uacute;n igual, no ha dejado de crecer. Uno de cada cinco padres no vive con sus hijos. Tres de cada cuatro muertes por suicidio o sobredosis son de hombres. Estos son solo algunos de los datos.
    </p><p class="article-text">
        En t&eacute;rminos de causas profundas, explica Rees que, mientras que el rol de la mujer se ha ampliado y ahora incluye el de ganadora de sustento familiar que compagina con el de cuidadora, el de los padres no se ha expandido en igual medida. Tanto a nivel cultural como de pol&iacute;ticas, seguimos anclados en un modelo obsoleto de paternidad que ya no acompa&ntilde;a a la realidad econ&oacute;mica de la independencia de la mujer. Ello se traduce en que los hombres est&aacute;n dejando de poder cumplir sus roles tradicionales sin poder desarrollar otros.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, el feminismo ha puesto demasiado &eacute;nfasis en superar la falacia naturalista seg&uacute;n la cual todo lo natural es bueno y es la naturaleza, m&aacute;s que la sociedad o la cultura, lo que determina los roles de g&eacute;nero. Este exceso de &eacute;nfasis est&aacute; impidiendo que se d&eacute; un debido reconocimiento de las diferencias que s&iacute; existen entre los sexos y que no est&aacute;n determinadas por la cultura sino por la biolog&iacute;a y la evoluci&oacute;n. Entre ellas, la mayor proclividad del hombre a la agresividad vinculada a los niveles de testosterona, su menor aversi&oacute;n al riesgo o su mayor proclividad sexual, rasgos estos dos &uacute;ltimos que el autor vincula a la mayor competitividad procreativa entre los machos en todas las especies. Al final, nos recuerda el autor, el comportamiento humano es el resultado de una combinaci&oacute;n entre lo determinado por la naturaleza y nuestros instintos moldeados por la biolog&iacute;a, la cultura y nuestra agencia individual. Todo cuenta.
    </p><p class="article-text">
        El n&uacute;cleo del libro, y lo que me ha dejado pensativa, es la denuncia de la situaci&oacute;n de <em>impasse</em> pol&iacute;tico ante la crisis de la masculinidad. Seg&uacute;n Rees, el sector progresista se niega a aceptar que pueda haber desigualdades de g&eacute;nero que afecten y perjudiquen a ambos sexos, y no solo a las mujeres, y suele atribuir demasiado f&aacute;cilmente todos los problemas que afectan al sexo masculino a la llamada masculinidad t&oacute;xica. Los conservadores parecen m&aacute;s sensibles a los problemas que afectan de forma especial a ni&ntilde;os y hombres pero solo para justificar la necesidad de volver la mirada atr&aacute;s y recuperar obsoletos roles de g&eacute;nero. La izquierda les dice a los hombres &ldquo;s&eacute; m&aacute;s como tu hermana&rdquo; mientras que la derecha les dice &ldquo;s&eacute; m&aacute;s como tu padre&rdquo;, y al final ninguno de estos consejos sirve realmente porque lo que hace falta es una visi&oacute;n positiva de la masculinidad (que vaya m&aacute;s all&aacute; de la solidaridad con el feminismo) pero que sea compatible con la igualdad de g&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        En concreto, seg&uacute;n este autor, la izquierda vendr&iacute;a cometiendo cuatro errores. Primero, la tendencia a patologizar los rasgos naturales de la identidad masculina, recurriendo f&aacute;cilmente a la etiqueta de masculinidad t&oacute;xica. El segundo, el diagn&oacute;stico individualista: mientras que el sector progresista ve los problemas que ata&ntilde;en a las mujeres como problemas de naturaleza estructural, los que afectan a los hombres se suelen ver m&aacute;s como el resultado de fracasos individuales. El tercer error ser&iacute;a negar todo rasgo biol&oacute;gico propio de cada sexo desde el axioma de que todas las diferencias sexuales tienen que ser exclusivamente el resultado de procesos de socializaci&oacute;n, por miedo a caer en el esencialismo. Por &uacute;ltimo, defender que la desigualdad de g&eacute;nero solo puede ir en un sentido es decir, que solo puede perjudicar a las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        Necesitamos urgentemente que la izquierda desarrolle pol&iacute;ticas que aborden tambi&eacute;n los problemas de ellos y una agenda de la masculinidad en positivo. Es preocupante que el t&eacute;rmino masculinidad se use cada vez m&aacute;s de forma exclusivamente negativa, como masculinidad t&oacute;xica. Y la tarea es urgente porque los estudios nos dicen que la identidad de g&eacute;nero importa. El 43% de los hombres dicen que su sexo es extremadamente importante para su identidad y el 46% afirma que es muy importante o bastante importante que los otros los perciban como masculinos. El problema adem&aacute;s es que, como efectivamente hay problemas reales que competen a muchos ni&ntilde;os y hombres y est&aacute;n necesitados de soluci&oacute;n, si el sector progresista los ignora, la derecha encuentra ah&iacute; su nicho de actuaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Sabemos, en efecto, que gran parte del sector conservador y casi por definici&oacute;n la extrema derecha airea los agravios de los hombres, tanto los que tienen fundamento como los que no, con fines pol&iacute;ticos y que lo hacen para generar rabia y descontento, esas emociones, que no razones, que engordan sus filas. Sabemos tambi&eacute;n, nos dice Rees, que lo que no hacen estos sectores es aportar soluciones adecuadas. Porque si la izquierda comete errores, la derecha desde luego tambi&eacute;n. Errores como otorgarle una importancia esta vez excesiva al factor biol&oacute;gico a la hora de explicar las diferencias entre ambos sexos. Y sobre todo el error de volver la mirada hacia el pasado en vez de hacia el futuro a la hora de plantear soluciones, apelando para ello al constructo de la familia tradicional y a teor&iacute;as conspiranoicas que ocultan la realidad de que detr&aacute;s de la crisis de masculinidad hay cambios estructurales en la econom&iacute;a y en la cultura, y no una intenci&oacute;n deliberada de someter al hombre o un &aacute;nimo de revanchismo.
    </p><p class="article-text">
        La incapacidad de superar este <em>impasse</em> pol&iacute;tico a la hora de abordar seriamente la cuesti&oacute;n, hace que muchos hombres perdidos acaben encontrando refugio en la manosfera donde los debates sobre algunos de los problemas reales que afectan a ni&ntilde;os y hombres, como los relacionados con ciertas din&aacute;micas escolares, el sobrediagn&oacute;stico de hiperactividad y d&eacute;ficit de atenci&oacute;n en los ni&ntilde;os o las tasas de suicidio, conviven con corrientes de pensamientos y propuestas netamente mis&oacute;ginas. Y en este mar de confusi&oacute;n y desorientaci&oacute;n se ceban populismos anti-g&eacute;nero en el mundo entero al son de din&aacute;micas centr&iacute;fugas de guerras culturales. Cuanto m&aacute;s la derecha se va a un extremo, m&aacute;s la izquierda se va al otro. Cuanto m&aacute;s la izquierda desecha la relevancia de la biolog&iacute;a, m&aacute;s insiste la derecha en ella. Cuanto m&aacute;s se centra la izquierda en reducir el diagn&oacute;stico a la masculinidad patol&oacute;gica, m&aacute;s se ceba la derecha en patologizar el feminismo. Que no haya dudas. No se trata de plantear falsas equidistancias. En t&eacute;rminos estructurales las mujeres siguen estando mayormente discriminadas y estad&iacute;sticamente sufren las violaciones m&aacute;s graves y frecuentes de derechos humanos. Pero no encontrar ning&uacute;n espacio para articular los problemas que afectan de forma espec&iacute;fica a los varones les perjudica y aliena y tampoco ayuda a las mujeres que con ellos se relacionan, solo a quienes para manipular se nutren de su frustraci&oacute;n. Plantearlo como un juego de suma cero no parece ser la soluci&oacute;n.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ruth Rubio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/crisis-hombre-moderno-tarea-pendiente-izquierda_129_10324908.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 04 Jul 2023 20:39:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La crisis del hombre moderno: tarea pendiente también de la izquierda]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[A propósito del adiós de Jacinda Ardern]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/proposito-adios-jacinda-ardern_129_9912058.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/87a89c14-3d74-4ae7-8fe6-5a0b25c3d49a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="A propósito del adiós de Jacinda Ardern"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Déjeme, Señora Cabilda de Aty Kwakumuke, que le cuente de la primera ministra de Nueva Zelanda y ojalá que ella también tenga un día el privilegio que he tenido yo de conocerla a Vd</p></div><p class="article-text">
        Hace unos d&iacute;as anunci&oacute; su retirada la primera ministra neozelandesa, la se&ntilde;ora Jacinda Ardern, quien no se presentar&aacute; para la reelecci&oacute;n en las pr&oacute;ximas elecciones de octubre. Desde la Sierra Nevada de Santa Marta,  Colombia, reflexiono y se me antoja, en medio de mis conversaciones con mujeres ind&iacute;genas l&iacute;deres del pueblo Wiwa y Arhuaco, que el adi&oacute;s de Ardern contiene todos los elementos que explican por qu&eacute; ha sido una l&iacute;der excepcional y por qu&eacute; el mundo entero le debe las gracias.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ya no tengo suficiente energ&iacute;a para desarrollar el cargo como es debido&rdquo;, as&iacute; de simple y ah&iacute; va todo. Es as&iacute; como anuncia su partida haciendo referencia al cansancio asociado al ejercicio responsable del poder. El deseo de priorizar su vida personal y cuidar a quienes la han sostenido hasta ahora. Nada m&aacute;s y nada menos. Una retirada sin esc&aacute;ndalos, sin corrupci&oacute;n, sin p&eacute;rdida de confianza por parte del pueblo que gobierna o de su partido pol&iacute;tico, m&aacute;s all&aacute; del natural desgaste pol&iacute;tico despu&eacute;s de a&ntilde;os en el cargo. &iexcl;Qu&eacute; refrescante adi&oacute;s! Ardern se va pero pasar&aacute; a la historia del pa&iacute;s, no s&oacute;lo por su inusual condici&oacute;n de joven primera ministra y madre primeriza, sino por su buen gobierno, su buen manejo de la pandemia y su buena gesti&oacute;n durante los atentados terroristas de Christchurch y la erupci&oacute;n del volc&aacute;n Whakaari.
    </p><p class="article-text">
        Parte de lo que hace que su mensaje, pronunciado desde el coraz&oacute;n, y sus emocionadas palabras calen hondo es que rezuman coherencia con la forma que ha tenido de gobernar. Sin cultivar la ficci&oacute;n de la escisi&oacute;n entre la esfera p&uacute;blica y la esfera privada. Es la misma Ardern que se llev&oacute; a su hija reci&eacute;n nacida a la Asamblea General de la ONU; la misma que en ch&aacute;ndal se conectaba en redes sociales, despu&eacute;s de acostarla, para hablar con sus conciudadanos durante la pandemia. Con todo, su mensaje a muchos nos produce tambi&eacute;n una cierta tristeza, no solo por la p&eacute;rdida de una buena gobernante, sino porque sospechamos que detr&aacute;s de la decisi&oacute;n se esconde la dificultad de afrontar los prejuicios de g&eacute;nero que sabemos que ha sufrido y, sobre todo, de compatibilizar la responsabilidad del cuidado (propio y ajeno) con el ejercicio del liderazgo pol&iacute;tico. La dificultad en este mundo de esferas separadas que obliga a las mujeres a vivir en esa esquizofrenia que produce el tener que demostrar permanentemente que s&iacute; se puede ser a la vez mujer, madre y autoridad en un espacio p&uacute;blico construido sobre la ficci&oacute;n de la autonom&iacute;a en vez de sobre la realidad de la interdependencia. Se ve que se puede, con mucha dificultad, y solo por un tiempo. Nada nuevo bajo el sol: la resistencia al liderazgo femenino, los estereotipos de g&eacute;nero y los problemas de conciliaci&oacute;n familiar est&aacute;n en la base de la infrarrepresentaci&oacute;n de las mujeres en el poder (<em>Through the Labyrinth: The Truth About How Women Become Leaders</em> de Alice Eagly y Linda Carli, Harvard University Press, 2007).
    </p><p class="article-text">
        Si la ciudadan&iacute;a neozelandesa y mundial tienen motivos para agradecerle su gesti&oacute;n, las mujeres y masculinidades no hegem&oacute;nicas tenemos que agradecerle adem&aacute;s su ejemplar forma de liderazgo. Porque invita a una reflexi&oacute;n profunda acerca de c&oacute;mo concebimos la funci&oacute;n de l&iacute;der y valoramos las habilidades y disposiciones necesarias. Su testimonio nos habla de esp&iacute;ritu de servicio p&uacute;blico, de dedicaci&oacute;n intensa y capacidad de renuncia, desde la empat&iacute;a, la humildad, la escucha, el reconocimiento del esfuerzo colectivo y aportando no solo conocimientos t&eacute;cnicos sino experiencias vitales que hayan permitido desarrollar nuestra capacidad para conectar con el otro entre las que la primera ministra cuenta con la de haber trabajado en un comedor comunitario. Empat&iacute;a es rebajar el sueldo propio y del equipo de gobierno cuando el pa&iacute;s atraviesa dificultades econ&oacute;micas. Empat&iacute;a es cubrirse la cabeza con un hiyab y abrazar en p&uacute;blico a los familiares de las v&iacute;ctimas de un atendado islam&oacute;fobo. Sobre todo, cuando estos gestos, lejos de ser meras formas, vienen acompa&ntilde;ados de una agenda pol&iacute;tica que prioriza el cuidado en todas sus formas. Desde la sostenibilidad ambiental, los derechos de los menores y de las mujeres, al control de armas y la promoci&oacute;n de la paz.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La utop&iacute;a est&aacute; servida: &iquest;y si todos los gobernantes del mundo, hombres y mujeres, tuvieran una forma de entender el liderazgo pol&iacute;tico similar a la de Ardern en vez de ser, muchos de ellos, personas con un alto grado de asertividad, pero tambi&eacute;n, seg&uacute;n nos dice la ciencia, de narcisismo y de psicopat&iacute;a, pues es este el perfil que muchas veces identificamos como persona carism&aacute;tica y escogemos para liderar? (Chamorro Premuzic, <em>Why do so many incompentent men become leaders?, </em>Harvard Business Review Press<em>, 2019</em>)? &iquest;Tendr&iacute;amos entonces personas menos adictas a un poder concebido en clave de conquista, estatus y recursos para seguir acumulando m&aacute;s?&nbsp; &iquest;Se buscar&iacute;an formas de que el servicio p&uacute;blico y la responsabilidad en el cuidado fuesen m&aacute;s compatibles? Y, en &uacute;ltimo t&eacute;rmino, &iquest;ver&iacute;amos a m&aacute;s l&iacute;deres retirarse de su cargo con la candidez y la humildad que supone el reconocer, no una derrota, no una incapacidad, sino simplemente el natural agotamiento humano, la posibilidad de que otras personas menos exhaustas puedan cumplir mejor con la responsabilidad que implica gobernar?&nbsp;
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                Digneri Angelica Izquierdo, Cabilda de Aty Kwakumuke                            </span>
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        No, Se&ntilde;ora Digneri Ang&eacute;lica Izquierdo, Cabilda de Aty Kwakumuke. No me extra&ntilde;a lo que me cuenta. No me extra&ntilde;a que, para serlo, Vd. haya tenido que consultar primero y contar con el apoyo de su familia; que haya tenido que superar esa cultura que le dice que cuando las gallinas cantan hay que cortarles la cabeza para recordarles que no son gallos; que haya tenido que exhibir su linaje y sus saberes, por ser hija de mamo (l&iacute;der espiritual), para ganarse el respeto de los otros l&iacute;deres varones; que haya tenido que alegar la extraordinaria fuerza de las madres solas cuando al convertirse en una los hombres de la comunidad le dec&iacute;an que no pod&iacute;a sostenerse una silla sin todas sus pata. Ni que desde su&nbsp;buen gobierno, y en di&aacute;logo con toda la comunidad, sienta que est&aacute; gan&aacute;ndose el respeto por lo que ha supuesto crear una Casa de Gobierno que funde justicia ordinaria y justicia propia para abordar, desde el deseo de armon&iacute;a comunitaria, mejores formas de responder a la violencia, en di&aacute;logo con la madre tierra y priorizando las necesidades de los m&aacute;s vulnerables. D&eacute;jeme, Se&ntilde;ora Cabilda, que le cuente m&aacute;s de la primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, y ojal&aacute; que ella tambi&eacute;n tenga un d&iacute;a el privilegio que he tenido yo de conocerla y que Vd. tambi&eacute;n le pueda contar.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ruth Rubio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/proposito-adios-jacinda-ardern_129_9912058.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 31 Jan 2023 21:44:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[A propósito del adiós de Jacinda Ardern]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Importaba que fuera Balaguer]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/importaba-fuera-balaguer_129_9858590.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dab32abf-9f41-4791-8c9f-a6210dbf3e33_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Importaba que fuera Balaguer"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nada impide que bajo la presidencia de Conde-Pumpido se avance en la priorización de la equidad de género en la labor interpretativa del TC. Pero se ha perdido una ocasión única para dar un giro a nuestro histórico "tribunal de varones"</p></div><p class="article-text">
        Cuando en su d&iacute;a tuve la ocasi&oacute;n de entrevistar a la ic&oacute;nica jueza Ginsburg, no pude resistirme a la pregunta: &iquest;qu&eacute; diferencia pod&iacute;a hacer a fin de cuenta que hubiera mujeres entre los nueve magistrados de la Corte Suprema de los Estados Unidos? Me ahorr&eacute; la pregunta de cu&aacute;l ser&iacute;a, a su juicio, el n&uacute;mero ideal, porque sab&iacute;a que en otras ocasiones la hab&iacute;a respondido en tono provocador: &ldquo;&iexcl;Nueve!&rdquo;, hab&iacute;a dicho la jueza, entiendo que con la intenci&oacute;n de asombrar y de al mismo tiempo provocar reflexi&oacute;n en torno al asombro. &iquest;Por qu&eacute; durante tanto tiempo -la Corte empez&oacute; a funcionar en 1790- no hubo ni una sola mujer (la primera, la jueza O'Connor, ser&iacute;a nombrada por Reagan en 1981) sin que se hubiera puesto por ello su legitimidad en juego?
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            </figure><p class="article-text">
        En su respuesta, llena de an&eacute;cdotas, la menuda jueza se refer&iacute;a a varias razones y an&eacute;cdotas. Desde lo fr&aacute;gil y peque&ntilde;a que se sent&iacute;a, sola entre ocho varones grandullones, despu&eacute;s de que la &uacute;nica otra jueza en la Corte, la citada O'Connor, se retirara y antes de que se unieran las juezas Kagan y Sotomayor, hasta la satisfacci&oacute;n que le produc&iacute;a que los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as que visitaban la Corte se pudieran ver &ldquo;reflejados&rdquo; en ella. Desde la importancia que el acceso de las mujeres tuvo para adecuar reglas tan triviales como las pertinentes al uso de los ba&ntilde;os p&uacute;blicos hasta las reglas de etiqueta del tribunal (n&oacute;tese, <a href="https://eur03.safelinks.protection.outlook.com/?url=https%3A%2F%2Fwww.womennow.es%2Fes%2Fnoticia%2Fsonia-sotomayor-jueza-tribunal-supremo-manterrupting-hombres-interrumpen-mujeres%2F&amp;data=05%7C01%7CRuth.Rubio%40eui.eu%7Cc7973ed504464533cede08daf3fdb100%7Cd3f434ee643c409f94aa6db2f23545ce%7C0%7C1%7C638090568171742977%7CUnknown%7CTWFpbGZsb3d8eyJWIjoiMC4wLjAwMDAiLCJQIjoiV2luMzIiLCJBTiI6Ik1haWwiLCJXVCI6Mn0%3D%7C0%7C%7C%7C&amp;sdata=uvvNMFWyruax%2B%2FwcMT9HPU8sBsLGTMVNVLcWSLJzVMw%3D&amp;reserved=0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a&uacute;n hoy Sotomayor sigue en cruzada personal contra el &ldquo;manterrupting&rdquo; que experimenta</a> tratando que sus compa&ntilde;eros varones dejen de interrumpir a las mujeres en la Corte cuando hablan).
    </p><p class="article-text">
         La jueza se refer&iacute;a tambi&eacute;n a c&oacute;mo, en algunos casos, su experiencia de vida, como mujer y como abogada feminista litigante, hab&iacute;a contribuido de forma innegable a su forma de entender los hechos y las normas en juego, logrando a veces convencer a sus colegas varones para que adoptasen una perspectiva distinta.
    </p><p class="article-text">
        Mientras escribo estas l&iacute;neas acaba de anunciarse que se ha dirimido qui&eacute;n habr&aacute; de ocupar la presidencia del Tribunal Constitucional espa&ntilde;ol. La disputa estaba entre dos magistrados del sector progresista, el magistrado Conde-Pumpido, que ha sido finalmente elegido, y la magistrada Balaguer. De haber logrado la presidencia Balaguer, el Tribunal Constitucional espa&ntilde;ol habr&iacute;a logrado su segunda mujer presidenta (la primera, Mar&iacute;a Emilia Casas Baamonde, ocup&oacute; el cargo de 2004 al 2011; la primera magistrada del Tribunal fue nombrada para el primer mandato en 1981, pero el segundo nombramiento femenino no ocurri&oacute; sino hasta 1998 y hasta la fecha &eacute;ste nunca ha tenido m&aacute;s de tres mujeres). Habr&iacute;a sido por tanto la primera vez que la presidencia femenina coincidiera con una composici&oacute;n casi plenamente paritaria del Tribunal (con cinco magistradas frente a siete varones) y la primera vez que la persona a cargo de la presidencia priorizara de forma tan articulada la relevancia de la perspectiva de g&eacute;nero a la hora de interpretar la Constituci&oacute;n, tanto en su vida acad&eacute;mica precedente como en su labor judicial, como puede comprobar cualquiera que lea algunos de sus votos disidentes en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Balaguer no solo no ocultaba este hecho, sino que precisamente insisti&oacute; en &eacute;l para no renunciar a la candidatura frente a quienes la exhortaban a que lo hiciera en aras de la unidad del ala progresista por ser ella la candidata que contaba con los apoyos de los magistrados del ala conservadora, ala que alud&iacute;a a su car&aacute;cter conciliador y emp&aacute;tico en su defensa.
    </p><p class="article-text">
        En todo caso, el relato se presta bien a una lectura de g&eacute;nero. Vaya por delante que no he tenido el gusto de conocer personalmente a ninguno de los candidatos en contienda. Pero no deja de resultar significativo que el ala progresista le pidiera que se apartase a quien precisamente preconizaba como elemento central de su mandato la importancia de priorizar el principio de la igualdad y la perspectiva de g&eacute;nero en vertiente sustantiva en la hermen&eacute;utica constitucional. Quienes sepan de la lucha por la conquista del sufragio femenino no se sorprender&aacute;n de ver que las mujeres no siempre se unen para priorizar su causa, o a la izquierda pidiendo a la mujer que se sacrifique por una causa mayor y, por otro lado, a la derecha apoyando a la mujer por razones estrat&eacute;gicas, aduciendo adem&aacute;s razones relativas a su supuesto talante, que ignoro si sean ciertas o no en el caso concreto. Lo que s&iacute; se sabe es que los estudios de psicolog&iacute;a social y de la empresa avalan el mejor liderazgo de las mujeres por su mayor capacidad de escucha, empat&iacute;a y trabajo en equipo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En todo caso, lo cierto es que, como nos recordaba la jueza Ginsburg, tanto la composici&oacute;n cuasi-paritaria del Tribunal Espa&ntilde;ol como su presidencia femenina y feminista importan. E importan m&aacute;s all&aacute; de que la justicia se pretenda con los ojos vendados. Importan, si es que los estudios de liderazgo est&aacute;n en lo cierto, y Balaguer promet&iacute;a un Tribunal m&aacute;s transparente y dialogante con la sociedad y los medios de comunicaci&oacute;n. Importan, si es que queremos que el Tribunal no solo act&uacute;e de forma correcta sino que disfrute de esa legitimidad social que flaquea cuando su composici&oacute;n es demasiado homog&eacute;nea, no solo, pero tambi&eacute;n, en t&eacute;rminos de g&eacute;nero. E importan, porque la justicia que dicte el Tribunal ser&iacute;a presumiblemente algo distinta, y, en la medida en que la presidencia importe (voto de calidad, rol de asignaci&oacute;n de las ponencias&hellip;), podr&iacute;a contribuir a marcar esa diferencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mi alumnado de primero de constitucional se resiste a la idea cuando de entrada le hago la pregunta que le hice a la jueza Ginsburg. Luchan por entender c&oacute;mo puede importar el g&eacute;nero si la justicia debe ser imparcial. Es solo cuando avanzamos en el curso y se familiarizan con algunas de las sentencias, por citar solo algunas hist&oacute;ricas, que ha dictado el tribunal, cuando ven de forma pr&aacute;ctica que s&iacute; hace diferencia. Sentencias dictadas por tribunales de varones (con una o ninguna mujer entre los 12), como la STC 53/1982 sobre el aborto, en la que la posici&oacute;n jur&iacute;dico-constitucional de la mujer embarazada apenas merece reflexi&oacute;n en el voto de la mayor&iacute;a. O la 126/1997 de los t&iacute;tulos nobiliarios, en la que el Tribunal Constitucional le corrige la plana al Tribunal Supremo para afirmar que el orden de prelaci&oacute;n que favorece al var&oacute;n en la sucesi&oacute;n a los t&iacute;tulos nobiliarios no discrimina contra la mujer (&iexcl;el remedio vendr&iacute;a a&ntilde;os despu&eacute;s de mano de legislador!). O aun aquella (la STC 117/1994) en la que el Tribunal deniega el amparo a Ana Obreg&oacute;n (a fin de cuenta se trata solo &ldquo;de burdas alabanzas a tus cualidades f&iacute;sicas&rdquo;, mujer, &iquest;qu&eacute; pretendes? &iexcl;Si ya se ha visto lo que se ten&iacute;a que ver!&hellip;) cuando &eacute;sta pretende revocar el consentimiento para que no se publiquen en la revista <em>Play Boy</em> im&aacute;genes acompa&ntilde;adas de comentarios que la recurrente considera degradantes, siendo que su consentimiento inicial para la publicaci&oacute;n de las im&aacute;genes se hab&iacute;a limitado a una revista de car&aacute;cter bien distinto.
    </p><p class="article-text">
        Sus se&ntilde;or&iacute;as: importa porque los hechos son siempre interpretables, tambi&eacute;n cuando deben ser subsumidos en normas jur&iacute;dicas que, por lo dem&aacute;s, y m&aacute;s a&uacute;n las de naturaleza constitucional, contienen conceptos vagos o indeterminados. Importa, porque los derechos non son absolutos y, adem&aacute;s, pueden entrar en colisi&oacute;n entre s&iacute;, de modo que para decidir si pueden ser leg&iacute;timamente limitados o cu&aacute;l debe prevalecer hay que emitir juicios acerca de la importancia relativa de cada uno de los intereses p&uacute;blicos en liza. Importa porque existen distintas teor&iacute;as acerca de la interpretaci&oacute;n constitucional, y unas ponen mayor &eacute;nfasis en una interpretaci&oacute;n evolutiva y teleol&oacute;gica que se hace eco de los avances en materias de igualdad que reclama la sociedad en su conjunto.
    </p><p class="article-text">
        Importa porque desafortunadamente hubo padres, y no madres, de la Constituci&oacute;n Espa&ntilde;ola mayoritaria o exclusivamente (seg&uacute;n si por tales entendemos los ponentes que redactaron el texto o todos los que ocuparon esca&ntilde;os en unas Cortes constituyentes en las que mujeres representaron el 5,5% de los miembros del Congreso de los Diputados y el 2,5% del Senado). Y en este sentido, es solo a trav&eacute;s de la reforma constitucional (eternamente postergada pese a su urgente necesidad, v&eacute;ase Itziar G&oacute;mez Fern&aacute;ndez,
    </p><p class="article-text">
        <em>Una Constituyente feminista: &iquest;C&oacute;mo reformar la Constituci&oacute;n con Perspectiva de G&eacute;nero</em>?) y de la interpretaci&oacute;n constitucional como cabe sumar las voces de &ldquo;madres constituyentes&rdquo;. Importa, en fin, porque hay ya mucha ciencia que avala que esos mismos rasgos que hacen que las mujeres ejerzan su liderazgo de forma distinta determinan que, con frecuencia, tambi&eacute;n juzguen de manera ligeramente distinta, haciendo menos uso de la abstracci&oacute;n y el formalismo, contextualizando mejor la problem&aacute;tica y siendo m&aacute;s sensible a los riesgos de interpretaciones hegem&oacute;nicas que repliquen los patrones de dominaci&oacute;n que se esconden en el derecho y en la sociedad, legado del sistema patriarcal y sus ancestrales privilegios.
    </p><p class="article-text">
        La suerte est&aacute; echada y no ha salido elegida Balaguer. Aun as&iacute; hizo bien en resistir y dar la batalla porque sin dar la lucha nunca llegar&aacute; el momento de la mujer en el poder, ni el de la priorizaci&oacute;n de la equidad de g&eacute;nero en la labor interpretativa. Por supuesto, nada impide que bajo una presidencia de Conde-Pumpido se avance en este sentido, y seguramente la elecci&oacute;n de Montalb&aacute;n a la vicepresidencia sea un gui&ntilde;o en esa direcci&oacute;n. Pero que a nadie se le escape que se ha perdido una ocasi&oacute;n &uacute;nica: se alinearon los astros y a nuestro hist&oacute;rico &ldquo;tribunal de varones&rdquo; se le prest&oacute; la ocasi&oacute;n de plantearse de forma m&aacute;s radical su modus operandi.Esa ocasi&oacute;n se ha perdido. Pero m&aacute;s que nunca el punto de mira est&aacute; puesto en que, con presidente, o presidenta, el Alto Tribunal lo haga de forma decidida.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ruth Rubio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/importaba-fuera-balaguer_129_9858590.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 Jan 2023 21:46:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Importaba que fuera Balaguer]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nueva York y la Inseguridad de los Desposeídos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/nueva-york-inseguridad-desposeidos_132_9189664.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c15bbeff-3040-4164-ab90-2369eb39a403_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nueva York y la Inseguridad de los Desposeídos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si tuviera que destacar una de las sensaciones que se incluyen dentro de esta categoría, me quedaría, desafortunadamente, con la sensación de inseguridad. Por supuesto parte de esa sensación no se debe a las circunstancias específicas de la ciudad</p><p class="subtitle">Violencia contra la población asio-americana en Nueva York</p></div><p class="article-text">
        Pasan los d&iacute;as y las semanas desde que finalizara mi estancia como profesora invitada de la <a href="https://www.nyu.edu/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Universidad de Nueva York</a> y regresara a Sevilla y por ello me he encontrado con frecuencia resumiendo a amigos y compa&ntilde;eros c&oacute;mo ha sido la experiencia y c&oacute;mo me he encontrado all&iacute;. En los meses pasados he tenido la ocasi&oacute;n de compartir con mis lectoras algunos de los episodios de esta fascinante aventura, pero me doy cuenta de que al final lo que queda, lo que penetra, son esas sensaciones del ambiente, esas que acabaron haci&eacute;ndose parte de la cotidianidad y que, como el aire que respiras, vas normalizando y solo cuando cambias de aire cobran su verdadera dimensi&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Si tuviera que destacar una de las sensaciones que se incluyen dentro de esta categor&iacute;a, me quedar&iacute;a, desafortunadamente, con la sensaci&oacute;n de inseguridad. Por supuesto parte de esa sensaci&oacute;n no se debe a las circunstancias espec&iacute;ficas de la ciudad. La pandemia, los estragos del cambio clim&aacute;tico y la volatilidad del sistema econ&oacute;mico y pol&iacute;tico hacen que la inseguridad se haya tornado en una condici&oacute;n casi ontol&oacute;gica del ser en las democracias avanzadas. Pero a eso, desde luego, habr&iacute;a que a&ntilde;adirle el <em>made in New York</em>. 
    </p><p class="article-text">
        No exagero si digo que pr&aacute;cticamente todas las semanas ah&iacute; estaba el correo en la bandeja de entrada &ldquo;NYU safety alert&rdquo; y luego la descripci&oacute;n del incidente en el campus, en pleno barrio del Village, por lo general alg&uacute;n tipo de robo, magreo o empuj&oacute;n, y del individuo agresor: &ldquo;male presenting, dark complexioned, 5'8&rdquo;, 170 pounds, wearing a navy hoodie and dark washed jeans&ldquo; dec&iacute;a uno de los mensajes enviados a la comunidad universitaria en cifrado, eso s&iacute;, siempre pol&iacute;ticamente correcto. Y as&iacute;, hasta el siguiente correo anunciando un nuevo incidente que tardar&iacute;a en llegar solo unos d&iacute;as, me sorprend&iacute;a a m&iacute; misma buscando entre los viandantes con los que me cruzaba a alguno que encajara en el perfil descrito, y esquivando el lugar preciso de los hechos. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text"> ¿Prejuicios raciales? ¿Aporofobia? ¿Yo que he hecho de mi profesión el ayudar a combatirlos? ¿Pero cómo ignorar los correos electrónicos y las noticias de la prensa? </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esquivar de forma permanente es tambi&eacute;n lo que hac&iacute;a en mis largos paseos por Manhattan, esos paseos acompa&ntilde;ados de ese otro elemento que tambi&eacute;n se hizo parte del aire que respiraba: el omnipresente olor a marihuana cuyo consumo fue legalizado el a&ntilde;o pasado. Esquivar una y otra vez a esas personas, tiradas por la calle, sin techo, a veces con sus pertenencias apiladas en alguna esquina; a esas personas reclinadas en los vagones del metro, adormiladas, o con la mirada perdida, ocupando varios asientos, o entregadas a impenetrables soliloquios a veces apenas un murmullo, a veces en tono estridente y mesi&aacute;nico. A esas personas que con mucha frecuencia, aunque no siempre, eran &ldquo;male presenting, dark complexioned&rdquo;. Me mortificaba hacerlo, verme cambiando una y otra vez de acera o del lado del vag&oacute;n. &iquest;Prejuicios raciales? &iquest;Aporofobia? &iquest;Yo que he hecho de mi profesi&oacute;n el ayudar a combatirlos? &iquest;Pero c&oacute;mo ignorar los correos electr&oacute;nicos y las noticias de la prensa? &iquest;C&oacute;mo ignorar la posibilidad de que precisamente fueran personas justamente as&iacute; las que de buenas a primera se decidieran a arrojar a alguien sobre las v&iacute;as, como, durante mi estancia all&iacute;, <a href="https://www.washingtonpost.com/nation/2022/06/08/man-arrested-nyc-subway-attack/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sucedi&oacute;&nbsp;en m&aacute;s de una ocasi&oacute;n</a>, o sacaran una pistola y se pusieran a disparar a bocajarro, <a href="https://www.nytimes.com/live/2022/04/12/nyregion/brooklyn-subway-shooting" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como tambi&eacute;n ocurri&oacute;?</a><a href="https://www.nytimes.com/live/2022/04/12/nyregion/brooklyn-subway-shooting" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:white;"> </span></a>
    </p><p class="article-text">
        Durante todos estos meses he seguido con atenci&oacute;n el problema de las personas sin techo en la ciudad y los problemas de escasez de vivienda p&uacute;blica, desempleo, enfermedad mental e inseguridad de los refugios para las personas sin techo que los hacen poco deseables, problemas que se encuentran en la ra&iacute;z del problema. Estos no han hecho sino agravarse con una pandemia que ha mermado de sobremanera el n&uacute;mero de camas disponibles en hospitales p&uacute;blicos que durante meses han visto entrar por una puerta y salir por otra y a distancia de pocos d&iacute;as a las mismas personas con los mismos problemas cr&oacute;nicos de salud mental tras una intervenci&oacute;n de emergencia, un mero apa&ntilde;o para estabilizarlos. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Pienso que con demasiada frecuencia las políticas de limpiado de zonas mediante la creación de lugares en los que se concentran geográficamente las realidades que no queremos ver sirven para eximirnos de la invitación a la toma de conciencia social </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Durante estos meses he contemplado tambi&eacute;n la creciente frustraci&oacute;n del alcalde de la ciudad, Eric Adams, ante el incesante aumento de la violencia criminal. El que antes de ser elegido alcalde fuera durante dos d&eacute;cadas oficial de polic&iacute;a, y el que durante su campa&ntilde;a electoral prometiera abordar la crisis de seguridad de la ciudad, adoptando un concepto amplio y profundo de seguridad, es decir, invirtiendo en educaci&oacute;n, en empleo y en salud. No parece haber faltado del todo a su promesa, y en su desempe&ntilde;o del cargo Adams est&aacute; apostando por medidas para abordar la <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">escasez de vivienda</a>, de <a href="https://www1.nyc.gov/office-of-the-mayor/news/081-22/new-york-city-mayor-eric-adams-record-100-000-summer-youth-employment-opportunities#/0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">empleo</a> y de servicios de<a href="https://www1.nyc.gov/office-of-the-mayor/news/087-22/mayor-adams-releases-subway-safety-plan-says-safe-subway-prerequisite-new-york-city-s#/0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&nbsp;salud mental</a>. Y, sin embargo, tambi&eacute;n ha recurrido a aumentar el presupuesto y el control policial, lo que no ha quedado exento de cr&iacute;ticas por sus reverberaciones con las pol&eacute;micas pol&iacute;ticas de seguridad a trav&eacute;s de <a href="https://www.nytimes.com/2022/04/29/opinion/eric-adams-new-york-crime.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">medidas de justicia penal</a> adoptadas en los 90. &nbsp;Pol&iacute;ticas <a href="https://www1.nyc.gov/office-of-the-mayor/news/087-22/mayor-adams-releases-subway-safety-plan-says-safe-subway-prerequisite-new-york-city-s#/0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">para &ldquo;limpiar&rdquo; la ciudad y el metro</a> y as&iacute; impedir lo que ya es una realidad palpable: el hecho de que cada vez sean menos las personas que acuden a ciertas zonas o usan el transporte p&uacute;blico y cada vez m&aacute;s las que se refugian en el teletrabajo, mermando as&iacute; la econom&iacute;a del peque&ntilde;o comercio nutrida hasta hace bien poco de miles empleados y estudiantes.
    </p><p class="article-text">
        Por lo que a m&iacute; respecta, no logro resolver los dilemas que las distintas opciones encierran. Por un lado, constato que no es agradable vivir en permanente sensaci&oacute;n de alarma, cuando la realidad de la pobreza y la marginalidad visibles se asocian a la posibilidad de riesgo y me cuesta por ello condenar sin m&aacute;s a quienes vi <a href="https://www.nytimes.com/2022/04/28/nyregion/chinatown-shelter-protests.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">manifest&aacute;ndose en su barrio de Chinatown</a> para evitar que en &eacute;l se construyera uno de los tres nuevos centros de refugio proyectados para la ciudad por miedo a que aumentara la criminalidad o a que se espantara el flujo de personas y turistas. 
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, pienso que con demasiada frecuencia las pol&iacute;ticas de limpiado de zonas mediante la creaci&oacute;n de lugares a los que se traslada y en los que se concentran geogr&aacute;ficamente las realidades que no queremos ver sirven para eximirnos de esa llamada de atenci&oacute;n e invitaci&oacute;n a la toma de conciencia social que de otra forma supone el convivir visiblemente y en interacci&oacute;n diaria con la pobreza, la exclusi&oacute;n social y la marginalidad que genera el sistema de forma estructural. Pero lo que m&aacute;s miedo me da es la posibilidad, ligada al propio instinto de supervivencia, de que nos acabemos acostumbrando y normalizando esa realidad, como si de una parte inevitable del escenario se tratara, y de que por ello, al final, esa realidad sea incapaz de despertar nuestra conciencia moral. 
    </p><p class="article-text">
        Pasear con los bolsillos llenos de billetes de un d&oacute;lar y obligarme al contacto visual fue mi t&aacute;ctica de supervivencia moral, mi forma de obligarme a ver, en vez de apartar la mirada, y de atender a quienes buscaban interacci&oacute;n a trav&eacute;s de la mendicidad, pero ni aun as&iacute; logr&eacute; superar el instinto de esquivar a quienes ya ni eso buscaban y yac&iacute;an inermes, evadidos, silenciados o enredados en indescifrables mon&oacute;logos por las esquinas de los bloques de apartamentos y los vagones del metro. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ruth Rubio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/nueva-york-inseguridad-desposeidos_132_9189664.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 21 Jul 2022 18:32:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Nueva York y la Inseguridad de los Desposeídos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Nueva York,Sin techo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La muerte de Roe v. Wade: ¡agárrense, que vienen curvas!]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/muerte-roe-v-wade-agarrense-vienen-curvas_132_9138016.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/69bf517c-a845-4cc3-9e2b-11d69b2506de_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La muerte de Roe v. Wade: ¡agárrense, que vienen curvas!"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Para explicar la dimensión sísmica de lo ocurrido basta con tener presente que es, sin lugar a duda, una de las sentencias más famosas de toda la historia del constitucionalismo americano</p><p class="subtitle">Qué supone la sentencia del Supremo de EEUU que deroga el derecho nacional al aborto</p></div><p class="article-text">
        Por mucho que ya en diciembre de 2021 la audiencia del caso&nbsp;me permitiera <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/claves-debate-constitucional-materia-aborto-ii-experiencia-estadounidense_132_8586652.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">vaticinar los peores presagios</a>, y por mucho que el filtraje del borrador de la sentencia confirmara los tristes augurios y me condujera, como a miles de ciudadanas, a <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/gritar-derecho-constitucional-abortar-necesidad-vital-we-won-t-go-back_132_8967082.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tomar las calles de la Gran Manzana</a>, la sentencia <em>Dobbs contra&nbsp;Jackson Women&acute;s Health Organization</em>&nbsp;que anula el derecho al aborto en EEUU me ha sentado como una patada en el est&oacute;mago.
    </p><p class="article-text">
        Ya de regreso a Sevilla, deambulo por la ciudad, parque de Mar&iacute;a Luisa en vez de Quinta Avenida, y se me pone un nudo en la garganta al pasar por la puerta del Rectorado y recordar c&oacute;mo en 1992 un entusiasmado Javier P&eacute;rez Royo, por entonces rector de la Universidad de Sevilla, me prest&oacute; siendo yo a&uacute;n estudiante un libro que acababa de leer y que narraba la historia del caso <em>Roe v. Wade</em>&nbsp;(1973), el precedente que reconoci&oacute; el derecho a abortar y que acaba de ser anulado. Para explicar la dimensi&oacute;n s&iacute;smica de lo ocurrido basta con tener presente que <em>Roe v. Wade</em>&nbsp;es, sin lugar a duda, una de las sentencias m&aacute;s famosas de toda la historia del constitucionalismo americano. Una de las pocas que, junto a <em>Brown v. Board of Education</em>&nbsp;(1954) que aboli&oacute; la segregaci&oacute;n racial, pr&aacute;cticamente todo ciudadano y ciudadana americana es capaz de identificar. En definitiva, un elemento esencial de la cultura constitucional popular.
    </p><p class="article-text">
        Pues bien, <em>Roe v Wade</em>&nbsp;ha muerto, a manos de la Corte que, sin duda, ser&aacute; recordada como la Corte de Trump por el hecho de que el mandatario lograra nombrar, tramposamente, a nada menos que a tres jueces conservadores de los seis que ahora tienen la mayor&iacute;a. No he podido unirme al cortejo de las miles de mujeres volcadas en las m&uacute;ltiples manifestaciones, ni al de los miles de ciudadanos que, en el m&iacute;tico desfile neoyorquino del Orgullo, lamentaban, solo un par de d&iacute;as despu&eacute;s, el ataque a la autonom&iacute;a reproductiva de las mujeres al tiempo que expresaban su preocupaci&oacute;n, a mi juicio fundada, de que el salto al vac&iacute;o que propicie la nueva Corte se lleve tambi&eacute;n por delante otros derechos sexuales y reproductivos. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Más allá de gestos de carácter simbólico, lo cierto es que Biden y los demócratas carecen de una mayoría suficiente que les permita aprobar una ley federal que permita otorgar a nivel legislativo y nacional lo que se acaba de perder a nivel constitucional</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En Estados Unidos, los efectos inmediatos no se har&aacute;n esperar y no har&aacute;n sino reforzar de forma n&iacute;tida la polarizaci&oacute;n y divisi&oacute;n del pa&iacute;s. M&aacute;s all&aacute; de gestos de car&aacute;cter simb&oacute;lico, lo cierto es que Biden y los dem&oacute;cratas carecen de una mayor&iacute;a suficiente que les permita aprobar una ley federal que permita otorgar a nivel legislativo y nacional lo que se acaba de perder a nivel constitucional. De ah&iacute; que la ciudadan&iacute;a estar&aacute; a lo que decidan las mayor&iacute;as pol&iacute;ticas de cada Estado. Se espera que la mitad de ellos proh&iacute;ban o restrinjan sobremanera el derecho al aborto (de hecho 13 ya tienen leyes aprobadas en ese sentido, leyes que estaban &uacute;nicamente a la espera de la muerte de <em>Roe v. Wade </em>para entrar en vigor<em>)</em>&nbsp;mientras que en los Estados dem&oacute;cratas el acceso al procedimiento no se vea pr&aacute;cticamente afectado pues las leyes estatales suplir&aacute;n el derogado derecho constitucional. En t&eacute;rminos reales, estamos hablando de que pagar&aacute;n con sus vidas, con su salud, con sus proyectos de vida truncados, las que siempre pagan cuando las soluciones pasan por el acceso a la informaci&oacute;n, a la educaci&oacute;n, a los servicios de salud o por desplazamientos costosos, en caso de que todo lo dem&aacute;s falle. Estamos hablando de la poblaci&oacute;n de mujeres negras, de las ind&iacute;genas, inmigrantes, j&oacute;venes y, en general, de las ciudadanas con menos recursos.
    </p><p class="article-text">
        En el resto del mundo tambi&eacute;n habr&aacute; consecuencias. En Espa&ntilde;a, solo dos d&iacute;as despu&eacute;s, miles de personas <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/derecha-ultracatolica-protesta-madrid-ley-aborto-basta_1_9119174.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se manifestaban en contra de la ley del aborto</a> en la plaza de Col&oacute;n de Madrid, en el acto final de la concentraci&oacute;n organizada por varios colectivos ultracat&oacute;licos. El mensaje era claro: la muerte del derecho al aborto en un pa&iacute;s como EEUU, donde llevaba casi 50 a&ntilde;os constitucionalmente consagrado, solo pod&iacute;a quer&iacute;a decir una cosa: que a la hora de atacar los derechos de las mujeres ninguna causa est&aacute; total y definitivamente perdida. Basta insistir. Esperar. Montar inteligentes estrategias. Recaudar fondos para desarrollarlas. Y entrar a matar en el momento oportuno. Tal vez por eso mismo, en otras &aacute;reas geogr&aacute;ficas la reacci&oacute;n haya sido justamente la contraria. La prensa recoge en estos d&iacute;as c&oacute;mo Macron pero tambi&eacute;n Melenchon <a href="https://gaceta.es/europa/el-gobierno-de-macron-apoya-dar-rango-constitucional-al-derecho-al-aborto-20220626-0800/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">plantean en Francia la necesidad de constitucionalizar en derecho al aborto</a> para protegerlo de posibles mayor&iacute;as parlamentarias contrarias al mismo. 
    </p><p class="article-text">
        A medio y largo plazo las repercusiones pueden ser mucho m&aacute;s amplias. Y ello por la t&eacute;cnica interpretativa y el razonamiento que sigue la Corte Suprema estadounidense en <em>Dobbs</em>, el llamado <em>originalism </em>(teor&iacute;a de la interpretaci&oacute;n que conmina a interpretar los preceptos constitucionales a la luz del significado que quisieron darle sus creadores o, en todo caso, que pueda derivarse del contexto del momento hist&oacute;rico de su adopci&oacute;n). Un originalismo que se contrapone a las teor&iacute;as que defienden la necesidad de interpretar la Constituci&oacute;n como un organismo vivo o siguiendo un criterio teleol&oacute;gico, es decir, adaptando los principios y normas que contiene y los valores que los inspiran a las exigencias de cada momento, en funci&oacute;n de los avances sociales. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El problema es también que el juez se retrotrae a un momento histórico como contexto interpretativo relevante en el que las mujeres carecían del derecho al sufragio, a la propiedad, y podían ser impunemente violadas dentro del matrimonio</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Si decantarse por una u otra forma de interpretaci&oacute;n constitucional puede tener consecuencias en todos los sistemas constitucionales. En EEUU, con un texto constitucional de fines del XVIII, las consecuencias pueden ser catastr&oacute;ficas para ciertos segmentos de la poblaci&oacute;n. En <em>Dobbs</em>&nbsp;por ejemplo, el juez Alito encargado del voto de la mayor&iacute;a, a la hora de desechar la lectura de la decimocuarta enmienda ratificada en 1868 para lidiar con los efectos de la abolici&oacute;n de la esclavitud en la que se hab&iacute;a asentado <em>Roe v. Wade</em>&nbsp;(al afirmar que el concepto de libertad al que la enmienda se refiere deb&iacute;a abarcar impl&iacute;citamente el derecho a la intimidad y, como expresi&oacute;n del mismo, el derecho a abortar hasta el momento de viabilidad del feto), se refiere al hecho de que la decimocuarta enmienda fue adoptada en un momento en el que una campa&ntilde;a en contra del aborto recorr&iacute;a todo el pa&iacute;s y muchas leyes estatales de hecho lo prohib&iacute;an. De ah&iacute;, argumenta Alito, que no quepa siquiera argumentar que tal derecho al aborto, aunque no explicitado, pueda entenderse avalado por &ldquo;la historia y las tradiciones&rdquo; del pa&iacute;s, que es el est&aacute;ndar que propone para decidir qu&eacute; derechos no explicitados han de incorporarse al acervo constitucional.&nbsp;El problema es que, como <a href="https://www.washingtonpost.com/outlook/2022/06/25/trump-court-limited-womens-rights-using-19th-century-standards/?pwapi_token=eyJ0eXAiOiJKV1QiLCJhbGciOiJIUzI1NiJ9.eyJzdWJpZCI6IjM0NzE1MjEiLCJyZWFzb24iOiJnaWZ0IiwibmJmIjoxNjU2MTgzMDA0LCJpc3MiOiJzdWJzY3JpcHRpb25zIiwiZXhwIjoxNjU3MzkyNjA0LCJpYXQiOjE2NTYxODMwMDQsImp0aSI6IjM2ZGFhOGEyLTQxZjMtNDg0ZC1iZjc4LTcxYzUwZWU0ZTMxOCIsInVybCI6Imh0dHBzOi8vd3d3Lndhc2hpbmd0b25wb3N0LmNvbS9vdXRsb29rLzIwMjIvMDYvMjUvdHJ1bXAtY291cnQtbGltaXRlZC13b21lbnMtcmlnaHRzLXVzaW5nLTE5dGgtY2VudHVyeS1zdGFuZGFyZHMvIn0.2vHF2mt4X9Sl6JcN9EmwVBVq-8-6GU6dmjWHuZsyK7c" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">afirma la profesora de Yale Reva Siegel, en </a><a href="https://www.washingtonpost.com/outlook/2022/06/25/trump-court-limited-womens-rights-using-19th-century-standards/?pwapi_token=eyJ0eXAiOiJKV1QiLCJhbGciOiJIUzI1NiJ9.eyJzdWJpZCI6IjM0NzE1MjEiLCJyZWFzb24iOiJnaWZ0IiwibmJmIjoxNjU2MTgzMDA0LCJpc3MiOiJzdWJzY3JpcHRpb25zIiwiZXhwIjoxNjU3MzkyNjA0LCJpYXQiOjE2NTYxODMwMDQsImp0aSI6IjM2ZGFhOGEyLTQxZjMtNDg0ZC1iZjc4LTcxYzUwZWU0ZTMxOCIsInVybCI6Imh0dHBzOi8vd3d3Lndhc2hpbmd0b25wb3N0LmNvbS9vdXRsb29rLzIwMjIvMDYvMjUvdHJ1bXAtY291cnQtbGltaXRlZC13b21lbnMtcmlnaHRzLXVzaW5nLTE5dGgtY2VudHVyeS1zdGFuZGFyZHMvIn0.2vHF2mt4X9Sl6JcN9EmwVBVq-8-6GU6dmjWHuZsyK7c" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>The Washington Post</em></a>, las leyes de las que habla Alito eran leyes que respond&iacute;an al deseo de imponerle a las mujeres obligaciones de maternidad, entre otras, para proteger el car&aacute;cter etno-religioso de la naci&oacute;n. El problema es tambi&eacute;n que el juez se retrotrae a un momento hist&oacute;rico como contexto interpretativo relevante en el que las mujeres carec&iacute;an del derecho al sufragio, a la propiedad, y pod&iacute;an ser impunemente violadas dentro del matrimonio. La pregunta est&aacute; servida: &iquest;por qu&eacute; ha de ser determinante, a la hora de interpretar hoy el alcance de un precepto constitucional, un orden y una concepci&oacute;n del mundo que simplemente negaba el derecho a la igual ciudadan&iacute;a de las mujeres tal y como marcaba un contexto jur&iacute;dico conformado por normas que solo los varones blancos ten&iacute;an el privilegio de definir?
    </p><p class="article-text">
        Lo que vale para las mujeres vale para muchos otros ciudadanos, minor&iacute;as raciales o sexuales, que tampoco contaron con el estatus de igual ciudadan&iacute;a en el momento fundacional de adopci&oacute;n del texto constitucional o de sus diversas enmiendas. Es cierto que, de entre los jueces conservadores, solo uno, el juez Clarence Thomas, tiene la osad&iacute;a de llevar el argumento a sus &uacute;ltimas consecuencias en su voto concurrente. Los dem&aacute;s tratan de contener las reacciones afirmando que la sentencia se limita al derecho al aborto. Pero si cae Roe, porque fue mal precedente y porque la decimocuarta enmienda no pod&iacute;a interpretarse como se hizo para reconocer el derecho al aborto, &iquest;por qu&eacute; no habr&iacute;an de caer otros derechos que tambi&eacute;n ha reconocido la Corte Suprema a lo largo de su andadura como impl&iacute;citamente asentados en los principios de igualdad y de libertad a los que la enmienda se refiere, como son el derecho a tener relaciones con personas del mismo sexo, a usar anticonceptivos o a contraer matrimonio con personas de distinta raza o igual sexo? A fin de cuentas ninguno de estos derechos estaban en la mente del legislador de 1868 ni pueden reclamarse como inherentes a la &ldquo;historia y tradiciones&rdquo; del pa&iacute;s.&nbsp;El voto particular de los tres jueces del sector progresista (Breyer, Sotomayor y Kagan) advierte de lo que est&aacute; por venir. No se enga&ntilde;en, se&ntilde;oras y se&ntilde;ores, no ser&aacute; la autonom&iacute;a reproductiva de las mujeres lo &uacute;nico que se inmole en el altar de la familia tradicional americana en el que reza la mayor&iacute;a conservadora de la Corte. &iexcl;Ag&aacute;rrense, que vienen curvas! 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ruth Rubio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/muerte-roe-v-wade-agarrense-vienen-curvas_132_9138016.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 Jul 2022 19:40:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La muerte de Roe v. Wade: ¡agárrense, que vienen curvas!]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Derecho al aborto,Estados Unidos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Empire State se viste de morado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/empire-state-viste-morado_132_9028081.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2c93d1f8-6f50-4010-b7c2-fab3ed177c75_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Empire State se viste de morado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En esta ceremonia de graduación de la Universidad de Nueva York, se sintetizan bien algunos de los mejores y de los peores elementos de la cultura estadounidense y de su sistema educativo. De ahí la ambivalencia, mezcla de fascinación y horror, con la que lo viví todo</p><p class="subtitle">Andanzas de una catedrática sevillana en la Universidad de Nueva York: el reto de enseñar teoría crítica en EEUU hoy</p></div><p class="article-text">
        El martes 16 de este mes de mayo, el Empire State se visti&oacute; de morado. Por lo que se ve, lo hace una vez al a&ntilde;o, por estas fechas, para celebrar la graduaci&oacute;n de los egresados de la <a href="https://www.nyu.edu/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Universidad de Nueva York</a> aunque, por culpa de la pandemia, llevaba desde mayo del 2019 sin hacerlo. En realidad, todo el Village se viste de morado, el color de NYU. Y as&iacute; llevo d&iacute;as contemplando a estudiantes ataviados con sus birretes y t&uacute;nicas fotografi&aacute;ndose en Washington Square Park o frente a los m&uacute;ltiples edificios propiedad de esta opulenta universidad, muchos de ellos del brazo de familiares venidos desde cualquier parte del mundo solo para la ocasi&oacute;n y con un claro predominio, entre los extranjeros, de estudiantes asi&aacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        De las 34 ceremonias de graduaci&oacute;n organizadas en 11 lugares distintos de la ciudad, y con la colaboraci&oacute;n de un ej&eacute;rcito de 450 voluntarios para celebrar este rito de paso de 54.000 estudiantes (juntando, eso s&iacute;, las promociones de 2020, 21 y 22), la que trascendi&oacute; a la prensa espa&ntilde;ola fue la ceremonia del mi&eacute;rcoles 17 de mayo. No me extra&ntilde;a. Era la graduaci&oacute;n m&aacute;s masiva por ser la de los estudiantes de <em>college</em>, y ten&iacute;a lugar en el Yankee Stadium. Adem&aacute;s, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cantante-taylor-swift-recibe-doctorado-honoris-causa-nueva-york_1_9005582.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se le conced&iacute;a un doctorado honoris causa, entre otros, a Taylor Swift</a>, en palabras de Andrew Hamilton, el presidente de NYU, por su talento, su arte, su lucha contra la discriminaci&oacute;n y su labor en defensa de todas las artes. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">¡Usen el Derecho! Para garantizar las sanciones, para proteger a los refugiados, para perseguir los crímenes de guerra, transformar instituciones internacionales obsoletas… </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;&iexcl;Hay que ver c&oacute;mo son estos yankees!&rdquo; fue el comentario de mi pareja que encontr&eacute; al despertar en el whatsapp en reacci&oacute;n a lo que en prensa hab&iacute;a le&iacute;do sobre lo de la ceremonia de graduaci&oacute;n y lo de Taylor Swift. Y lo clav&oacute;. Porque realmente, en esta ceremonia, se sintetizan bien algunos de los mejores y de los peores elementos de su cultura y de su sistema educativo. De ah&iacute; la ambivalencia, mezcla de fascinaci&oacute;n y horror, con la que lo viv&iacute; todo.
    </p><p class="article-text">
        No fue esa ceremonia, sin embargo, a la que asist&iacute; yo, sino a una oficiada por el decano de la Escuela de Derecho, Trevor Morrison, nada menos que en el <a href="https://www.msg.com/hulu-theater-at-msg" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Hulu Theater del Madison Square Garden</a>, al d&iacute;a siguiente. Perderme, no quer&iacute;a perd&eacute;rmelo, as&iacute; que all&iacute; estaba yo en el cortejo de profesores, con mi toga y mi birrete, todos descendiendo ceremoniosamente tras la banda de gaiteros por el pasillo central de ese enorme teatro, bajo los focos y ante la mirada respetuosa de cientos y cientos de personas, entre estudiantes de Derecho y familiares, con paso sereno y sobrio. Y ah&iacute; estaba yo tambi&eacute;n, sobre el escenario emocion&aacute;ndome con las distintas alocuciones. La del decano Morrison, aleccionando al estudiantado a que, en alg&uacute;n momento de su recorrido profesional, se dedicara al sector p&uacute;blico y pusiera sus conocimientos adquiridos al servicio del bien general. La del invitado para dar el discurso de honor, el profesor Adam Bodnar, antiguo defensor del pueblo polaco y conocido defensor de derechos humanos, instruy&eacute;ndonos sobre las m&uacute;ltiples formas en las que los conocimientos jur&iacute;dicos resultan sumamente &uacute;tiles en el contexto de las varias crisis que nos rodean: la clim&aacute;tica, la de la amenaza a los derechos de las minor&iacute;as, la de la invasi&oacute;n de Ucrania. &iexcl;Usen el Derecho! Para garantizar las sanciones, para proteger a los refugiados, para perseguir los cr&iacute;menes de guerra, transformar instituciones internacionales obsoletas&hellip; Una oda a la responsabilidad, a la solidaridad, y a la valent&iacute;a.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay cosas que se transmiten por el estómago, y el corazón, y la piel, y no solo por la mente, y eso pasa por emocionar y por inspirar. Y porque la educación siempre y necesariamente lo es en valores y no solo en contenidos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Siempre me han gustado los rituales y las ceremonias. Su dimensi&oacute;n espiritual. Su invitaci&oacute;n a trascender. Y pienso que en estos tiempos de postverdad y de campa&ntilde;as de desinformaci&oacute;n, en los que cuentan m&aacute;s el n&uacute;mero de likes y seguidores que las horas de estudio o las publicaciones, los rituales acad&eacute;micos -algunos de viej&iacute;sima data- tal vez tengan m&aacute;s sentido que nunca. El estudio, el conocimiento, el esfuerzo, la reflexi&oacute;n pausada, el esp&iacute;ritu cr&iacute;tico, todo lo que debe fomentar la mejor academia merece ser ritualmente celebrado, y, la verdad, &ldquo;los yankees&rdquo; lo saben hacer mejor que nadie. 
    </p><p class="article-text">
        Porque hay cosas que se transmiten por el est&oacute;mago, y el coraz&oacute;n, y la piel, y no solo por la mente, y eso pasa por emocionar y por inspirar. Y porque la educaci&oacute;n siempre y necesariamente lo es en valores y no solo en contenidos. As&iacute; que felicito al Presidente Hamilton por incluir, adem&aacute;s de acad&eacute;micas y l&iacute;deres de transformaci&oacute;n social, a la se&ntilde;ora Swift entre los premiados, pues, en un lenguaje cercano y directo habl&oacute; de cosas y transmiti&oacute; mensajes que tambi&eacute;n se llevar&aacute;n los egresados de NYU como parte de su periplo formativo. La importancia de encontrar una pasi&oacute;n y perseguirla con entusiasmo, el saber aprender de los errores, el valor de la perseverancia y el esfuerzo, la necesidad de saber convivir con el p&aacute;nico y a la vez la enorme excitaci&oacute;n inherentes a la libertad del ser humano, la importancia de saber respirar y tambi&eacute;n la de aprender a desprenderse de cosas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cada año de estudios le cuesta a esos alumnos de Derecho unos 110.000 dólares con alojamiento; (...); que el salario del presidente Hamilton es de unos dos millones de dólares año; que muchos estudiantes se endeudan para poder acceder a los estudios</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Y sin embargo, mientras -acabados ya los discursos asist&iacute;a yo en el Teatro del Madison Square Garden al desfile de los cientos de estudiantes que, de dos en dos acced&iacute;an al escenario, al o&iacute;r sus nombres, para que los profesores, por turno, les fu&eacute;semos colocando el pa&ntilde;ol&oacute;n que completaba su atuendo-  no pod&iacute;a dejar de contemplar, tal vez presa a ratos del tedio, el desfile de sandalias de muchas de las estudiantes. Sandalias de muchos cientos de d&oacute;lares: Jimmy Choo, Bottega Veneta, Valentino&hellip;. Y entretenida en lo que por un momento se convirti&oacute; en un mini-desfile de moda, no pod&iacute;a dejar de pensar en algunos de los hechos y de las cifras que durante mi estancia aqu&iacute; he aprendido: que cada a&ntilde;o de estudios le cuesta a esos alumnos de Derecho unos 110.000 d&oacute;lares si se incluye alojamiento; que en su mandato de nueve a&ntilde;os el decano Morrison ha batido r&eacute;cord en su campa&ntilde;a de recaudaci&oacute;n de fondos consiguiendo m&aacute;s de 540 millones de d&oacute;lares del sector privado y antiguos alumnos para la Escuela de Derecho; que el salario del presidente Hamilton es de unos dos millones de d&oacute;lares al a&ntilde;o; que muchos estudiantes se endeudan por a&ntilde;os para poder acceder a estos estudios, de forma que, al concluir, no pueden en realidad permitirse lo de dedicarse a sectores poco lucrativos sino que tienen, por el contrario, que buscar la oferta m&aacute;s ventajosa, siempre en el sector privado, para ir poco a poco saldando deudas; y hasta que se ha estado popularizando en los &uacute;ltimos a&ntilde;os la moda de buscar, app mediante, a &ldquo;sugar daddies&rdquo; o &ldquo;sugar mommas&rdquo;, como estrategia de financiaci&oacute;n de los estudios, es decir, una forma de prostituci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        El que en el contexto universitario este despliegue de opulencia, que es tambi&eacute;n la ceremonia de graduaci&oacute;n de las universidades de &eacute;lite de este pa&iacute;s, se pueda dar sin rubor y acompa&ntilde;ado de discursos que apelan a lo m&aacute;s noble del sentimiento humano, como la justicia y al valor del esfuerzo individual y la perseverancia, es solo el reflejo de la profunda convicci&oacute;n de que existe una igualdad de oportunidades como punto de partida, y que, cualquiera, tambi&eacute;n una Taylor Swift, sin padrinos, ni pedigr&iacute; puede llegar a donde se lo proponga. <em>The American Dream</em>. &iexcl;Qu&eacute; pena que las cifras y los hechos que acabo de mencionar parezcan hablar de otra cosa, y que tambi&eacute;n lo hagan las personas sin techo del Village que pasan sus d&iacute;as (y muchos tambi&eacute;n sus noches) en Washington Square y sus calles aleda&ntilde;as, a solo unos metros del lujoso &aacute;tico en el que habita la familia Hamilton, sin que aparentemente les importe ni mucho ni poco que en esos d&iacute;as el barrio se vista de morado.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ruth Rubio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/empire-state-viste-morado_132_9028081.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 May 2022 18:29:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Empire State se viste de morado]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Universidad,Educación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Gritar por el derecho constitucional a abortar, una necesidad vital: "We won't go back!"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/gritar-derecho-constitucional-abortar-necesidad-vital-we-won-t-go-back_132_8967082.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/446cdab3-6efd-4811-8495-dd2ac40aab8b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Gritar por el derecho constitucional a abortar, una necesidad vital: &quot;We won&#039;t go back!&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Gritando algunas de las leyendas al coro de las masas de Nueva York, se me figuraba que en algún lado andaba el espíritu de Virginia Wolf contemplándonos y deplorando que, al cabo de tanto tiempo, el hombre aún siga empeñado en marcarle su destino a la mujer y que la mujer siga, una y otra vez, teniendo que dar las mismas batallas</p><p class="subtitle">Claves del debate constitucional en materia de aborto (II): la experiencia estadounidense</p></div><p class="article-text">
        En estos meses neoyorquinos en los que el bicho tiene alterados los patrones de socializaci&oacute;n de la ciudad, ya de por s&iacute; complicados, me he aficionado a las audionovelas. Y fue as&iacute; c&oacute;mo ven&iacute;a yo el lunes descendiendo por la quinta avenida, desde la maravillosa sede de la <a href="https://www.nypl.org/locations/schwarzman" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">biblioteca p&uacute;blica de Nueva York</a> en la 42,&nbsp;escuchando <em>A room of one&acute;s own </em>de <a href="https://www.eldiario.es/red/antes-de/virginia-woolf-eterna-huida-mujer-libre_1_7197459.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Virginia Woolf</a>, justo despu&eacute;s de haberme detenido a contemplar el bast&oacute;n que us&oacute; la escritora y que apareci&oacute; flotando el d&iacute;a de su suicidio, en 1941, en el r&iacute;o Ouse, y algunos trozos del manuscrito de su famosa novela <em>Mrs Dalloway</em>, entre la colecci&oacute;n de objetos, aut&eacute;nticos tesoros, que la biblioteca exhibe estos meses en su exposici&oacute;n <em>Treasures.</em>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Manifestación en Nueva York tras conocerse la filtración de la resolución del Tribunal Supremo"
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                Manifestación en Nueva York tras conocerse la filtración de la resolución del Tribunal Supremo                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        En su ensayo publicado en 1929, que funde las conferencias que la autora dictara en sendas universidades brit&aacute;nicas y que reflexionan sobre la mujer y la escritura, Woolf deplora, con una modernidad que a m&iacute; me resultaba hiriente, las dificultades que hab&iacute;an tenido, a lo largo de la historia, las personas de mi sexo para explorar sus talentos literarios y para encontrar en la literatura un registro de voz propio. Dificultades asociadas a la falta de recursos y autonom&iacute;a econ&oacute;mica; a la falta de un espacio de intimidad desde el que escribir; a la escasa posibilidad de acumular experiencias vitales que luego plasmar en papel; a la imposibilidad de retratarse, sino a trav&eacute;s de la mirada del hombre; a la ausencia de modelos femeninos que emular, y por supuesto, a la imposibilidad de librarse de la maternidad normativa que desde siempre ha obligado a la mujer a entenderse a s&iacute; misma por encima de todo como esposa&nbsp;y madre, impidi&eacute;ndole decidir si &eacute;ste, u otro, deb&iacute;a ser su destino principal, o incluso, de c&oacute;mo, a qu&eacute; ritmo, y en qu&eacute; dosis compaginar los distintos destinos que para si tuviera. Deplora tambi&eacute;n la autora, y esto me dej&oacute; bastante inquieta, el que el odio y la rabia de la mujer por la injusticia en sus carnes, privara, a muchas de las pocas que se hab&iacute;an atrevido a pesar de todo a vincular sus destinos a la pluma, de una voz serena, sin prejuicio, y sobre todo de una paleta amplia de tem&aacute;ticas que permitiera a su obra trascender su propio drama personal y abarcar la rica gama del conocimiento y de la psique humana.
    </p><p class="article-text">
        Con estos pensamientos andaba yo cuando me acost&eacute; el lunes solo para despertar el martes con un n&uacute;mero inusual de whatsapps en mi m&oacute;vil. Europa va por delante, as&iacute; que amanecer a la ristra de mensajes (comentaba el otro d&iacute;a con un compatriota con quien comparto barrio aqu&iacute;) no es inusual. Pero esa ma&ntilde;ana&hellip; Lina, Dorothy, Stefano&hellip; y muchos m&aacute;s&hellip; &iexcl;no era normal! Eran mensajes de preocupaci&oacute;n de quienes saben a qu&eacute; dedico mis investigaciones acad&eacute;micas y en cierto sentido, mi vida; mensajes de quienes dedican la suya a la misma o similar empresa. La prensa ya se hab&iacute;a hecho eco y Europa hablaba de ello. <a href="https://www.eldiario.es/internacional/dice-borrador-supremo-eeuu-derecho-aborto-supondria-mujeres-pais_1_8962243.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Se hab&iacute;a filtrado a trav&eacute;s del peri&oacute;dico Politico</a> el borrador de la sentencia que, de la pluma del juez Alito, habr&iacute;a de apuntillar el precedente Roe v Wade, esa sentencia que casi cincuenta a&ntilde;os atr&aacute;s, en 1973, reconociera que el derecho a la intimidad abarca la libertad de las mujeres de decidir antes del momento de viabilidad del feto, si quieren o no, ser madres o prefieren interrumpir su embarazo.
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                Las cabezas de los jueces que van a derogar la sentencia de Row                            </span>
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        &ldquo;&iquest;Tendremos que hacer algo, no?&rdquo;, me dec&iacute;a Stephanie en uno de los mensajes refiri&eacute;ndose, supongo, a escribir algo al respecto. &ldquo;&iexcl;Por supuesto!&rdquo;, respond&iacute;a yo. &ldquo;Yo de momento buscar un lugar para ir a gritar a la calle, preferiblemente en compa&ntilde;&iacute;a&rdquo;. Yo llevaba tiempo escribiendo,<a href="https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/claves-debate-constitucional-aborto-i_132_8564720.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> tambi&eacute;n en las p&aacute;ginas de este peri&oacute;dico</a>, acerca del asunto, vaticinando lo peor. Aquel era el d&iacute;a de gritar, no de escribir. Y la convocatoria, seg&uacute;n supe poco despu&eacute;s, ser&iacute;a a las 5 de la tarde en Foley Square, en el bajo Manhattan.
    </p><p class="article-text">
        Hacia all&iacute; me dirig&iacute; y all&iacute; grit&eacute; a mis anchas pues, para mi sorpresa, en medio de la multitud, un grupo de manifestantes ocurrentes (una disfrazada de vagina dirig&iacute;a la operaci&oacute;n) hab&iacute;an decidido ubicar un &ldquo;puesto principal de gritos&rdquo; para que, quienes quisieran, pudieran aliviar sus pulmones ante las im&aacute;genes de los cinco jueces que parecen haber dictado la sentencia de muerte de Roe, ante pancartas que mostraban sus cabezas en enorme tama&ntilde;o. Cinco jueces, cuatro hombres y solo una mujer, tres de ellos nombrados por Trump, sin escatimar trampas; dos de ellos con alegaciones serias o demostrado historial de abuso sexual&hellip; cuatro hombres que nunca se ver&iacute;an en la tesitura de un embarazo no deseado estaban a punto de darle un manotazo fatal a la que, junto a Brown vs. Board of Education (la sentencia que aboli&oacute; la segregaci&oacute;n racial) tal vez sea la m&aacute;s famosa de la historia de la Corte Suprema y de condicionar con ello el destino de millones de mujeres en el pa&iacute;s. Desde luego, razones hab&iacute;a para gritar.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay quienes piensan justo lo contrario: que la filtración servirá fundamentalmente para amortiguar el golpe final de forma que cuando llegue la esperada sentencia, en unas semanas, la ciudadanía la asuma con mayor resignación</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        De momento, gran parte del nerviosismo pol&iacute;tico reflejado en prensa parece deberse a la filtraci&oacute;n en s&iacute;, pues constituye un hecho in&eacute;dito en la historia de la Corte. Hay quienes opinan que la filtraci&oacute;n busca un clamor popular que fuerce una postura m&aacute;s moderada que la que se expresa en el texto filtrado y haga que el presidente del Tribunal, el juez Robertson, tambi&eacute;n conservador pero de tendencia m&aacute;s moderada, logre convencer a alguno de los cinco colegas para que, sin necesidad de dar al traste con el precedente, se logre una argumentaci&oacute;n que, con todo, salve, la constitucionalidad de la ley cuestionada: la Ley de Mississipi que limita el derecho a abortar a las primeras 15 semanas de embarazo, salvo por motivos m&eacute;dicos (&iexcl;y sin excepci&oacute;n referida al embarazo producto de una violaci&oacute;n!), rebajando pues el plazo de las 23 semanas en que aproximadamente se ubica la viabilidad del feto fuera del seno materno. Hay quienes piensan justo lo contrario: que para dar muestra de independencia y de fortaleza la postura conservadora no tendr&aacute; ahora m&aacute;s remedio que unirse en torno a las tesis que ya han visto la luz del d&iacute;a y que, en realidad, la filtraci&oacute;n servir&aacute; fundamentalmente para amortiguar el golpe final de forma que cuando llegue la esperada sentencia, en unas semanas, la ciudadan&iacute;a la asuma con mayor resignaci&oacute;n. El presidente de la Corte desde luego sabe que, sea como fuere, un incidente as&iacute; aumenta el desprestigio de una instituci&oacute;n que ya est&aacute; en sus m&iacute;nimos de popularidad y promete una investigaci&oacute;n a fondo para desvelar al infractor. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">De caer Roe, cada Estado se vería libre para regular en la materia; se calcula que 25 Estados anularían totalmente o endurecerían seriamente la posibilidad de abortar</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pero nuestros gritos en Foley Square, en Manhattan, el martes por la tarde, as&iacute; como los de las muchas manifestaciones que se dieron en otras partes del pa&iacute;s ese d&iacute;a, iban sobre todo a la sustancia. Y yo dir&iacute;a que las pancartas, las proclamas, los c&aacute;nticos y los discursos que all&iacute; dieron activistas y miembros de la administraci&oacute;n local iban en dos direcciones. Por un lado, estaba el temor de lo que efectivamente puede significar la sentencia. De caer Roe, cada Estado se ver&iacute;a libre para regular en la materia; se calcula que 25 Estados anular&iacute;an totalmente o endurecer&iacute;an seriamente la posibilidad de abortar; y se agravar&iacute;a el escenario ya actual, en virtud del cual el peso de las restricciones cae de forma indefectible sobre la poblaci&oacute;n m&aacute;s vulnerable, la poblaci&oacute;n pobre, las inmigrantes ilegales, las adolescentes, las negras que son quienes tienen m&aacute;s dificultad para trasladarse a los pocos centros que quedan abiertos en los Estados conservadores&nbsp;y que tendr&iacute;an que recorrer distancias a&uacute;n mayores, una vez cerrados estos, hasta llegar a los Estados contiguos para poder abortar. Por eso, algunas de las pancartas rezaban &ldquo;El aborto es un tema de justicia social&rdquo; o &ldquo;La justicia reproductiva es una guerra de clases&rdquo; y muchas voces desde el estrado de los discursos animaban a la ciudad y al Estado dem&oacute;crata de Nueva York a solidarizarse con las hermanas del sur y del centro del pa&iacute;s, ofreciendo un puerto seguro a quienes lo necesitaran y animando a donar y a alimentar las filas de voluntariado entre los asistentes. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, muchas de las pancartas y voces no parec&iacute;an tan destinadas a los efectos pr&aacute;cticos de la posible sentencia, tal vez porque la medicaci&oacute;n antiabortiva que ahora existe pero no exist&iacute;a en los tiempos de Roe, abre la v&iacute;a de un tr&aacute;fico ilegal pero dif&iacute;cilmente controlable a las mujeres que desde cualquier lugar de la geograf&iacute;a quieran abortar de forma segura en sus casas, haciendo de las perchas de las que se val&iacute;an sus madres y abuelas en abortos caseros clandestinos y peligrosos, y que algunos manifestantes recordaban en sus pancartas con expresiones de rechazo y gotas de sangre, un s&iacute;mbolo de dif&iacute;cil r&eacute;plica en el presente. Tal vez porque la realidad del pa&iacute;s ya se caracteriza por una enorme disparidad regional en t&eacute;rminos de acceso al aborto gracias a leyes que no lo han anulado pero que progresivamente lo han ido haciendo de m&aacute;s dif&iacute;cil acceso.
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            </figure><p class="article-text">
        Muchas de las pancartas y de los gritos se refer&iacute;an al registro simb&oacute;lico y alud&iacute;an a la autonom&iacute;a y a la libertad de las mujeres. &ldquo;Mi cuerpo, mi decisi&oacute;n&rdquo;; &ldquo;Soy una persona, no un &uacute;tero&rdquo;; &ldquo;Saca tus manos de mi cuerpo&rdquo;; &ldquo;Saca tu rosario de mis ovarios&rdquo;; &ldquo;Si hubiera querido un hijo del gobierno, me hubiera follado a un senador&rdquo;; &ldquo;&iexcl;Respeta la decisi&oacute;n de las mujeres!, &iquest;qu&eacute; tan jodidamente complicado es eso de entender?&rdquo;; &ldquo;La decisi&oacute;n m&aacute;s dif&iacute;cil que tiene que tomar una mujer no te corresponde a &rdquo;ti&ldquo;; &rdquo;Desear sexo no es desear un embarazo; desear un embarazo no es igual a desear llevarlo a cabo bajo cualquier circunstancia&ldquo;&hellip; pero tambi&eacute;n &rdquo;Yo tendr&eacute; menos derechos que mi madre&ldquo;; &rdquo;Yo sobreviv&iacute; un aborto ilegal en Birmingham, Alabama, en 1969&ldquo;; &rdquo;Solo la lucha ha servido para conquistar los derechos de la mujer&ldquo;; &rdquo;Mujeres, &iexcl;alzaos!&ldquo;; &rdquo;&iexcl;Para atr&aacute;s, nunca!&ldquo;.&nbsp;Y leyendo y gritando algunas de las leyendas al coro de las masas, se me figuraba que en alg&uacute;n lado andaba, sobrevolando la escena, el esp&iacute;ritu de Virginia Wolf contempl&aacute;ndonos y deplorando que, al cabo de tanto tiempo, el hombre a&uacute;n siga empe&ntilde;ado en marcarle su destino a la mujer y que la mujer siga, una y otra vez, teniendo que dar las mismas batallas, sin poder descansar jam&aacute;s sobre el manto mullido de las conquistas tejidas con sangre por sus antecesoras para poder ampliar la paleta de sus inquietudes a todos los rincones del saber, del arte y de la ciencia. Ah&iacute; estaba yo, gritando en vez de avanzar en mis investigaciones. Porque lo segundo, ese d&iacute;a, me parec&iacute;a un lujo que, o pod&iacute;a esperar, o era irrelevante; lo primero, una necesidad vital.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ruth Rubio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/gritar-derecho-constitucional-abortar-necesidad-vital-we-won-t-go-back_132_8967082.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 May 2022 21:12:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Gritar por el derecho constitucional a abortar, una necesidad vital: "We won't go back!"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Aborto,Derecho al aborto,Mujer]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Violencia contra la población asio-americana en Nueva York]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/violencia-poblacion-asio-americana-nueva-york_132_8896876.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5ce7eb10-18ff-46d6-83aa-b216b86335b9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Violencia contra la población asio-americana en Nueva York"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La profesora invitada Julie Suk, después de la clase y de nuestro almuerzo en uno de los restaurantitos del Village regresaría en taxi. Tenía miedo. De infectarse sí (son tiempos de pandemia) pero también de ser agredida. Lleva meses, me confesó, sin usar transporte público. Teme por ella. Teme por sus hijos</p><p class="subtitle">La primera mujer negra en la Corte Suprema de EEUU</p></div><p class="article-text">
        Pens&eacute; que tal vez exageraba. Pero no. Solo hac&iacute;a falta atar cabos. La profesora invitada de la <a href="https://hmong.es/wiki/Fordham_University_School_of_Law" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Escuela de Derecho de Fordham</a>, Julie Suk, que hab&iacute;a aceptado amablemente aquel d&iacute;a mi invitaci&oacute;n a presentar su pr&oacute;ximo libro en<a href="https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/andanzas-catedratica-sevillana-universidad-nueva-york-reto-ensenar-teoria-critica-eeuu-hoy_132_8674130.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> el curso sobre G&eacute;nero y Derecho Constitucional </a>que imparto este semestre en la<a href="https://www.nyu.edu/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Universidad de Nueva York</a>, no volver&iacute;a a casa en metro. Despu&eacute;s de la clase y de nuestro almuerzo en uno de los restaurantitos del Village regresar&iacute;a en taxi. Ten&iacute;a miedo. De infectarse s&iacute; (son tiempos de pandemia) pero tambi&eacute;n de ser agredida. Lleva meses, me confes&oacute;, sin usar transporte p&uacute;blico. Teme por ella. Teme por sus hijos.
    </p><p class="article-text">
        Curiosamente, el libro del que nos habl&oacute; <em>After Misogyny: Law and Feminism in the Twenty First Century</em>, abordar&aacute;, seg&uacute;n nos explic&oacute; en clase, los l&iacute;mites de la concepci&oacute;n formal de la igualdad; esa que cree que por tener ahora un sistema jur&iacute;dico donde las discriminaciones abiertas y directas contra las mujeres han sido borradas, el patriarcado es un problema del pasado. Esa que exige especial intenci&oacute;n para apreciar discriminaci&oacute;n, sin hacerse eco de la evidencia de que no hace falta intenci&oacute;n espec&iacute;fica para simplemente permitir que las estructuras que condonan la explotaci&oacute;n del trabajo reproductivo y de cuidados de las mujeres sigan perfectamente en pie, subordin&aacute;ndolas, someti&eacute;ndolas, domin&aacute;ndolas, colectivamente. 
    </p><p class="article-text">
        Ya no basta con levantar el dedo acusatorio frente a los que odian a las mujeres, o a los pretenden que las mujeres sigan estando jur&iacute;dicamente subordinadas a los hombres. Pues ni lo uno ni lo otro permite visibilizar la responsabilidad de los muchos, que son todos, que siguen benefici&aacute;ndose de forma paras&iacute;tica de la explotaci&oacute;n del trabajo de las mujeres, no reconocido ni remunerado, m&aacute;s all&aacute; de cualquier &aacute;nimo o intenci&oacute;n individual. Este, avanzaba Suk, era el nuevo rostro de la misoginia en las democracias liberales avanzadas. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Durante el almuerzo la profesora Suk había compartido conmigo su determinación de abandonar Nueva York. El clima, decía, se había vuelto insufriblemente hostil</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Bast&oacute;, sin embargo, el almuerzo que sigui&oacute; a su clase para recordarme que la violencia y la misoginia de viejo corte -es decir, de los que odian- (y no solo de los que se aprovechan paras&iacute;ticamente, de determinados grupos o colectivos, a los que esencializan con manidos estereotipos) sigue tambi&eacute;n viva, sin que el derecho haya logrado vencer la impunidad con la que a menudo se perpetra. Durante el almuerzo la profesora Suk hab&iacute;a compartido conmigo su determinaci&oacute;n de abandonar Nueva York. El clima, dec&iacute;a, se hab&iacute;a vuelto insufriblemente hostil para quienes, como ella, emigrada a EEUU desde Corea del Sur en su tierna infancia junto a su hermana y sus padres, la poblaci&oacute;n identifica de forma gen&eacute;rica como &ldquo;asi&aacute;tica&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Leo esta semana que van a procesar a un hombre al que la polic&iacute;a arrest&oacute; en Manhattan el mes pasado despu&eacute;s de que en un solo d&iacute;a, y en solo tres horas, acosara y embistiera a pu&ntilde;etazos y codazos a siete mujeres asi&aacute;ticas, entre los 19 y los 57 a&ntilde;os de edad, sin m&aacute;s raz&oacute;n aparente, siendo el &uacute;ltimo de los ataques el ocurrido justamente en mi vecindario, entre la octava y Broadway, junto a la Universidad de Nueva York. 
    </p><p class="article-text">
        No se trata de incidentes aislados. Se van sumando y crean el clima de hostilidad y nutren el terror de las potenciales v&iacute;ctimas. Al mismo tiempo en Nueva York (en donde residen alrededor de 1,2 millones de personas de origen asi&aacute;tico, lo que equivale al 14% de la poblaci&oacute;n y <a href="https://www.csusb.edu/sites/default/files/FACT%20SHEET-%20Anti-Asian%20Hate%202020%203.2.21.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la ciudad en la que m&aacute;s ha aumentado la violencia contra esta poblaci&oacute;n</a>), crece el descontento porque este tipo de conducta sea raramente tildada de delito de odio, aunque en las leyes aparezcan las oportunas tipificaciones, en parte por la dificultad de probar el &aacute;nimo racial (no ayuda, desde luego, que a diferencia de lo que sucede con la esv&aacute;stica nazi, el odio contra la comunidad asi&aacute;tica no haya hasta ahora desarrollado una simbolog&iacute;a espec&iacute;fica). Pero para la poblaci&oacute;n que vive bajo sus amenazas, el fen&oacute;meno tiene un perfil racial neto aunque el derecho no cuente con instrumentos adecuados para reflejarlo.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Desde luego, Trump, lo del &quot;virus chino&quot; como el enemigo de la humanidad, el chistecito del &quot;Kung Flu&quot;, ese que tan bien te encajaba en la agenda de &quot;America first&quot; te lo podrías haber ahorrado</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En febrero del 2021 un hombre fue apu&ntilde;alado por la espalda por un extra&ntilde;o en el barrio chino de la ciudad. Ya entonces el incidente se interpret&oacute; como un ejemplo m&aacute;s de la violencia racial que, desde los inicios de la pandemia, no ha dejado de aumentar (la plataforma <a href="https://stopaapihate.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Stop Asian American Pacific Islander -AAPI- Hate</em></a><a href="https://stopaapihate.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a>da la cifra de <a href="https://time.com/5938482/asian-american-attacks/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">2.800 actos de violencia y odio contra asio-americanos desde el inicio de la pandemia</a>). Muchos l&iacute;deres de la comunidad asio-americana de la ciudad pusieron entonces el grito en el cielo porque el incidente fuera tipificado como intento de asesinato pero no como delito de odio.&nbsp;Una frustraci&oacute;n que se elevar&iacute;a a nivel nacional cuando solo un mes despu&eacute;s, en marzo del 2021, Robert Aaron Long, un hombre blanco, asesin&oacute; a tiros a seis mujeres de origen asi&aacute;tico en una cadena de spas en Atlanta suscitando debates en torno al tipo de estereotipos no solo racistas sino tambi&eacute;n sexistas (&iquest;mujeres d&eacute;biles, promiscuas, sometidas?) que estar&iacute;a incitando este tipo de ataques. 
    </p><p class="article-text">
        Al decantarse por la opci&oacute;n del taxi, probablemente mi profesora invitada tambi&eacute;n tuviera en su subconsciente la muerte mucho m&aacute;s reciente de Michelle Go, empujada a las v&iacute;as del metro en la zona de Time Square, en enero de este a&ntilde;o, muestra de que el odio y la vulnerabilidad no se limitan a mujeres asociadas a determinadas profesiones.&nbsp;Desde luego, Trump, lo del &ldquo;virus chino&rdquo; como el enemigo de la humanidad, el chistecito del &ldquo;Kung Flu&rdquo;, ese que tan bien <a href="https://www.nytimes.com/2020/03/18/us/politics/china-virus.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">te encajaba en la agenda de &ldquo;America first&rdquo;</a> te lo podr&iacute;as haber ahorrado.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Veremos en qué queda la cosa cuando a fines de junio se aprueben las esperadas directivas con nuevos estándares destinados a tribunales de justicia, policía y fiscales en su labor de persecución de los delitos de odio</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En todo caso, el debate est&aacute; servido porque frente a quienes defienden la necesidad de que se rebajen los est&aacute;ndares de evidencia y se persigan m&aacute;s los delitos de odio racial, y se aumenten las penas y las medidas de control policial, se alzan las voces de quienes entienden que seguramente al final este tipo de pol&iacute;ticas acabe ceb&aacute;ndose de forma desproporcionada en otras comunidades, como la latina o la negra, que tienen menos posibilidades de defensa y m&aacute;s posibilidades de ser tildadas de violentas que la comunidad blanca, con lo que se aumentar&iacute;an las tensiones raciales entre distintas comunidades. 
    </p><p class="article-text">
        Veremos en qu&eacute; queda la cosa cuando a fines de junio se aprueben las esperadas directivas con nuevos est&aacute;ndares destinados a tribunales de justicia, polic&iacute;a y fiscales en su labor de persecuci&oacute;n de los delitos de odio. Nada que ignore las causas que subyacen al bajo grado de denuncia de tales delitos lograr&aacute; atajar el problema de ra&iacute;z. Entre estas figuran los obst&aacute;culos de tipo ling&uuml;&iacute;stico a la hora de denunciar, el miedo a que la denuncia acabe en un control sobre la legalidad del estatus migratorio del denunciante, el miedo a la represalia o, simplemente, el convencimiento de que meter en la c&aacute;rcel a alguien de tu vecindario no resuelve un problema que m&aacute;s bien debiera abordarse desde programas educativos y enfoques comunitarios de tipo restaurativo que verdaderamente prioricen las necesidades de las v&iacute;ctimas y reflejen las dimensiones estructurales y colectivas de los prejuicios raciales. Rara vez estas causas profundas son las que se abordan desde el derecho punitivo que con frecuencia acaba convirti&eacute;ndose en un acto expresivo de valor meramente simb&oacute;lico que, en el mejor de los casos, calma conciencias y, en el peor, alimenta el cinismo. Mientras, quienes se lo pueden permitir, siguen prefiriendo el taxi. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ruth Rubio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/violencia-poblacion-asio-americana-nueva-york_132_8896876.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 07 Apr 2022 18:43:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Violencia contra la población asio-americana en Nueva York]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Delitos de odio,Asia,Racismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La primera mujer negra en la Corte Suprema de EEUU]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/primera-mujer-negra-corte-suprema-eeuu_132_8859889.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/28ce1595-6063-48b9-9409-458377b4688c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La primera mujer negra en la Corte Suprema de EEUU"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La jueza Ketanji Brown Jackson, en estos momentos jueza federal de apelación en Washington DC, podría convertise más pronto que tarde en la primera mujer negra del Tribunal Supremo de los EEUU- ¡La primera en sus 232 años de vida!</p><p class="subtitle">Andanzas de una catedrática sevillana en la Universidad de Nueva York: el reto de enseñar teoría crítica en EEUU hoy</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/internacional/biden-designara-jueza-afromericana-ketanji-brown-jackson-supremo-eeuu_1_8783083.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">De ser confirmada despu&eacute;s de superar el tr&aacute;mite de esta semana ante el comit&eacute; judicial del senado</a>, la jueza Ketanji Brown Jackson, en estos momentos jueza federal de apelaci&oacute;n en Washington DC, se convertir&aacute; en la primera mujer negra del Tribunal Supremo de los EEUU- &iexcl;La primera en sus 232 a&ntilde;os de vida! Ese tribunal, que poco a poco ha ido incorporando algunas de las formas de diversidad del pa&iacute;s: con Louis Brandeis, el primer juez jud&iacute;o nombrado en 1918; Thurgood Marhsall, el primer juez negro, y uno de los dos &uacute;nicos que ha tenido la corte hasta ahora, en 1967; O'Connor, la primera mujer de las solo cinco hasta la fecha, en 1981 y Sonia Sotomayor, la primera hispana, en 2009. Con el nombramiento ahora de una jueza negra (y digo &ldquo;negra&rdquo;, porque la expresi&oacute;n &ldquo;de color&rdquo; parece sugerir que los blancos somos incoloros) Biden estar&iacute;a dando cumplimiento a su promesa electoral. No se trata adem&aacute;s de un gesto aislado: la presidencia de Biden ser&aacute; tambi&eacute;n recordada por ser la que por vez primera ha conducido a una mujer negra a la vicepresidencia del pa&iacute;s y por las muchas juristas negras a las que ha llevado a los tribunales de apelaci&oacute;n federales del pa&iacute;s (la mitad de sus 16 nombramientos hasta la fecha). 
    </p><p class="article-text">
        La historia que desea que el pueblo americano lea en su nombramiento la resum&iacute;a la propia Jackson en su breve discurso ante el senado el primer d&iacute;a de las audiencias a inicios de esta semana: la de una ni&ntilde;a que, bendecida por la gracia de Dios, y afortunada por haber nacido en la gran naci&oacute;n que son los EEUU, tuvo la suerte de criarse en una familia y con unos padres que habr&iacute;an podido ya disfrutar de los frutos del movimiento de derechos civiles de los a&ntilde;os 60 y 70 para convertirse en esa clase media negra trampol&iacute;n -ambos fueron los primeros en recibir formaci&oacute;n universitaria en sus respectivas familias para ocupar cargos docentes y de gesti&oacute;n en la ense&ntilde;anza p&uacute;blica- que permitir&iacute;a a su hija aspirar al sue&ntilde;o americano: llegar hasta donde su talento y su tes&oacute;n la condujeran. (Y no le habr&iacute;a de faltar ni lo uno ni lo otro a una Jackson quien, despu&eacute;s de educarse en un instituto p&uacute;blico, accedi&oacute; a la prestigiosa y elitista <a href="https://www.harvard.edu/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Universidad de Harvard</a>, donde se formaron tambi&eacute;n muchos de los actuales jueces de la Corte, para iniciar, tras graduarse, un largo y exitoso recorrido profesional que incluy&oacute; el ejercicio de la abogac&iacute;a en un bufete y su experiencia como jueza de distrito y federal -ambas experiencias que comparte con algunos de los actuales miembros de la Corte- pero tambi&eacute;n como abogada de oficio, experiencia que sin embargo no han tenido ninguno de los otros jueces). 
    </p><p class="article-text">
        Madre de dos hijas presentes en el momento de su discurso (y ante las que se disculp&oacute; por no haber sabido siempre compaginar bien carrera y maternidad, &iexcl;la eterna culpa de las madres profesionales!), y esposa de un cirujano al que declar&oacute; su amor p&uacute;blicamente mientras este, visiblemente emocionado, hac&iacute;a esfuerzos por contener las l&aacute;grimas (&iexcl;llore, hombre, que los hombres tambi&eacute;n lloran!), la jueza apelaba sin duda al patriotismo de su audiencia al mencionar tambi&eacute;n a su hermano polic&iacute;a que, tras el atentado de las torres gemelas, se alist&oacute; como voluntario en el ej&eacute;rcito americano. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las futuras generaciones ya están ahí y se encuentran en el escaso 2% que se estima que representan de entre todos los juristas del país las juristas negras</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &iquest;Lo que promet&iacute;a aportar al desempe&ntilde;o de su cargo?: neutralidad, independencia, respeto al precedente y compromiso con la transparencia en una visi&oacute;n de la ley -tomada prestada del juez Breyer al que cit&oacute; literalmente, al que reemplazar&iacute;a en la Corte y para el que sirvi&oacute; como letrada en los albores de su carrera- como instrumento para alcanzar la convivencia armoniosa de personas diversas y con intereses diversos. Y en todo esto, ella no representar&iacute;a m&aacute;s que la continuaci&oacute;n de los esfuerzos de otras mujeres que la precedieron e inspiraron, rompiendo barreras, franqueando puertas. En particular, Jackson reconoc&iacute;a que su principal fuente de inspiraci&oacute;n hab&iacute;a sido <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Constance Baker Motley</a>, la primera jueza negra llevada por el presidente Johnson a un tribunal federal del pa&iacute;s, despu&eacute;s de una larga carrera de litigio en defensa de los derechos de los afroamericanos. Tambi&eacute;n Jackson esperaba servir de inspiraci&oacute;n para las futuras generaciones.
    </p><p class="article-text">
        Esas futuras generaciones ya est&aacute;n ah&iacute; y se encuentran en el escaso 2% que se estima que representan de entre todos los juristas del pa&iacute;s las juristas negras; y, m&aacute;s a&uacute;n, en las 30.000 seguidoras de la cuenta de Instagram &ldquo;Black Girls Do Law&rdquo; en la que las estudiantes negras buscan apoyo online para sortear los obst&aacute;culos que encuentran en el camino. Una de esas estudiantes sigue <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/andanzas-catedratica-sevillana-universidad-nueva-york-reto-ensenar-teoria-critica-eeuu-hoy_132_8674130.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mi curso</a> este a&ntilde;o en la<a href="https://www.nyu.edu/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Universidad de Nueva York</a>. Solo una en mi clase y no muchas en el resto de la facultad de derecho, a pesar de que, como muchas de las universidades del pa&iacute;s, la Universidad de Nueva York act&uacute;a de forma proactiva para atraer a minor&iacute;as y colectivos discriminados aunque, para hacerlo, y por imperativo constitucional, tenga, como el resto de universidades, que justificarlo en nombre de la diversidad de perspectivas que aportan a la experiencia educativa de todos, m&aacute;s que a razones de justicia y a la necesidad de medidas correctoras que permitan, en este caso, superar los efectos de un pasado como el de la esclavitud y la segregaci&oacute;n racial, y de un presente en el que, como recuerda el vigoroso movimiento de &nbsp;&ldquo;Black Lives Matter&rdquo; la discriminaci&oacute;n racial estructural sigue estando al orden del d&iacute;a e impidiendo que la poblaci&oacute;n negra compita en igualdad de condiciones. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div style="max-width:854px"><div style="position:relative;height:0;padding-bottom:56.25%"><iframe src="https://embed.ted.com/talks/lang/en/kimberle_crenshaw_the_urgency_of_intersectionality" width="854" height="480" style="position:absolute;left:0;top:0;width:100%;height:100%" frameborder="0" scrolling="no" allowfullscreen></iframe></div></div>
    </figure><p class="article-text">
        Mi alumna afroamericana est&aacute; embarazada. Tal vez tambi&eacute;n por eso le afectara de forma especial el v&iacute;deo que decid&iacute; mostrar en clase hace unos d&iacute;as, cuando, para abordar el concepto de discriminaci&oacute;n interseccional, me val&iacute; de un Ted Talk de la creadora del t&eacute;rmino, la profesora Kimberle&eacute; Crenshaw. Si lo que hab&iacute;a le&iacute;do recientemente acerca de la importancia de que el docente toque las emociones y no solo las mentes del alumnado si queremos que recuerden nuestras ense&ntilde;anzas era cierto, ese v&iacute;deo, me dije, lo garantizar&iacute;a. En &eacute;l, para ejemplificar su teor&iacute;a de la llamada discriminaci&oacute;n interseccional -una teor&iacute;a que explica c&oacute;mo el derecho antidiscriminatorio articulado en torno a la prohibici&oacute;n de la discriminaci&oacute;n en base a ciertos factores, como la raza o el sexo, acaba siendo insuficiente para captar las formas espec&iacute;ficas de discriminaci&oacute;n de quienes se ven afectados por ambos factores a la vez- Crenshaw invitaba al p&uacute;blico a levantarse al inicio de la charla y le conminaba a que se fuera sentando a medida que dejara de reconocer a quienes correspond&iacute;an una serie de nombres que ella se dispon&iacute;a a pronunciar en voz alta. El p&uacute;blico permanec&iacute;a mayormente de pie tras pronunciar los primeros nombres, pero pronto empezaba a tomar asiento, quedando, al final del ejercicio, solo dos o tres personas alzadas. Los primeros nombres, revelar&iacute;a al concluir el experimento, eran los de hombres negros fallecidos en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, v&iacute;ctimas de brutalidad policial. Los segundos, los que casi nadie lograba identificar, eran los de mujeres negras v&iacute;ctimas del mismo tipo de violencia. La pregunta del mill&oacute;n era por qu&eacute; el ciudadano o la ciudadana media pod&iacute;a reconocer muchos de los nombres de var&oacute;n pero casi ninguno de los de las mujeres. El v&iacute;deo conclu&iacute;a poniendo rostro a muchas de esas mujeres, explicando las condiciones en las que hab&iacute;an sido asesinadas, e invitando al p&uacute;blico a pronunciar sus nombres en voz alta, mientras aparec&iacute;an en una gran pantalla junto a sus im&aacute;genes, como forma, ahora s&iacute;, de aprender a reconocerlas. Yo invit&eacute; a mis alumnos a hacer lo propio y me sum&eacute; al ejercicio. Una de las mujeres asesinadas lo hab&iacute;a sido de un disparo en un coche en el que tambi&eacute;n iba su hija peque&ntilde;a a pocos metros de la Casa Blanca y fue eso, seg&uacute;n nos dijo, lo que m&aacute;s afect&oacute; a mi alumna. Ni siquiera la maternidad le granjear&iacute;a inmunidad.
    </p><p class="article-text">
        La pregunta que yo formulaba aquel d&iacute;a en clase, aprovechando el anuncio del nombramiento de la jueza Jackson por parte de Biden, era qu&eacute; diferencia podr&iacute;a hacer, m&aacute;s all&aacute; de inspirar a las futuras generaciones y de aumentar la legitimidad social de un tribunal cada vez m&aacute;s diverso, el nombramiento de la primera mujer negra a la Corte Suprema de los EEUU. Y la verdad es que las intuiciones de mi alumnado parecen haberse confirmado incluso antes de que la jueza haya tomado posesi&oacute;n, cosa que se espera que suceda si la mayor&iacute;a dem&oacute;crata en el senado (para esta ratificaci&oacute;n no hace falta mayor&iacute;a cualificada) act&uacute;a sin sorpresas o incluso si algunos de los republicanos vuelven a apoyarla como ya hicieran en algunas de las confirmaciones previas por las que ha pasado de forma reciente.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La jueza Jackson se encontrará con frecuencia en la minoría, firmando votos disidentes en compañía de las otras dos juezas que nombró Obama, Kagan y Sotomayor. Para que parte de la población del país no pierda fe en la justicia ni en la institución</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Nadie se enga&ntilde;a ni puede pedirle peras al olmo: la composici&oacute;n de la Corte, una vez reemplazado el juez Bryer por una Jackson ambos de nombramiento dem&oacute;crata, no se ver&aacute; alterada: seis conservadores, frente a tres dem&oacute;cratas significa que, en t&eacute;rminos num&eacute;ricos, seguiremos teniendo durante d&eacute;cadas una corte con la composici&oacute;n m&aacute;s escorada hacia posicionamientos conservadores que haya tenido la Corte Suprema en el &uacute;ltimo siglo. La jueza Jackson, con toda seguridad, se encontrar&aacute; con frecuencia en la minor&iacute;a, firmando votos disidentes en compa&ntilde;&iacute;a de las otras dos juezas que nombr&oacute; Obama, la jueza Kagan y Sotomayor. Para que parte de la poblaci&oacute;n del pa&iacute;s no pierda fe en la justicia ni en la instituci&oacute;n, para que, tal vez, alguno de sus compa&ntilde;eros, con el paso del tiempo, maticen sus posturas, y con la esperanza, qui&eacute;n sabe, de que algunos de esos votos minoritarios de hoy sean reivindicados en un futuro pr&oacute;ximo y se conviertan en la visi&oacute;n mayoritaria de un tribunal que sepa apartarse de su doctrina, como ha sucedido en otras ocasiones en el pasado.
    </p><p class="article-text">
        Y sin embargo pocos de mis alumnos y alumnas parec&iacute;an dudar de que la experiencia de vida de Jackson tendr&iacute;a un impacto en su forma de administrar justicia. Y de que, en esa experiencia de vida, su condici&oacute;n de mujer negra ser&iacute;an factores relevantes. Por supuesto no los &uacute;nicos. Estos d&iacute;as no he podido dejar de pensar que mis alumnos llevaban raz&oacute;n. Lo he hecho mientras escuchaba las intervenciones de muchos de los senadores republicanos. En alusi&oacute;n a su experiencia como abogada de oficio en general, y, en particular, en alusi&oacute;n a una sentencia (que supuestamente habr&iacute;a carecido de la severidad necesaria) y que pronunci&oacute; en un&nbsp;asunto de consumo de pornograf&iacute;a infantil por un adolescente de 18 a&ntilde;os, homosexual, en el seno de una familia religiosa, estos senadores parec&iacute;an sugerir una predisposici&oacute;n de la jueza a ser demasiado &ldquo;blanda con los criminales,&rdquo; tal vez ensayando ya el c&aacute;ntico de guerra de &ldquo;ley y orden&rdquo; que el partido ensalzar&aacute; en las elecciones venideras. 
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/agencias/jueza-biden-supremo-defiende-derechos-presos-guantanamo_1_8852905.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La jueza se defend&iacute;a alegando que hizo lo que estim&oacute; oportuno en atenci&oacute;n a las circunstancias espec&iacute;ficas del caso</a> y que, al hacerlo, no se apart&oacute; de lo que otros jueces hab&iacute;an dictaminado en casos similares. Ignoro los particulares del asunto. Pero, as&iacute;, de entrada, no me parece implausible que una mujer como Jackson, madre de dos hijas de edades no muy diferentes a la del acusado, con conexiones familiares con las fuerzas de seguridad y el mundo del derecho, pero tambi&eacute;n sobrina de alguien que acab&oacute; en la c&aacute;rcel con una sentencia a cadena perpetua por tr&aacute;fico de coca&iacute;na, con la experiencia profesional de defender a personas indigentes, y con la preocupaci&oacute;n que acompa&ntilde;a a todo ciudadano negro de EEUU por la forma en que el pa&iacute;s abusa, y adem&aacute;s de forma selectiva, de la privaci&oacute;n de libertad, como muestran sus desorbitadas tasas de encarcelamiento y la sobre-representaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n carcelaria negra y pobre, se lo hubiera pensado bien antes de imponer una condena excesivamente larga de privaci&oacute;n de libertad a un joven que declaraba su arrepentimiento y del que no se conoc&iacute;a ning&uacute;n otro comportamiento delictivo o antisocial, as&iacute; este no fuera negro. Solo que a mi vista, como seguramente a la de mis alumnos, eso la har&iacute;a mejor, no peor jueza, y a un tribunal que incluya mujeres con estas experiencias de vida y profesionales, m&aacute;s y no menos ecu&aacute;nime. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ruth Rubio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/primera-mujer-negra-corte-suprema-eeuu_132_8859889.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 24 Mar 2022 19:16:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La primera mujer negra en la Corte Suprema de EEUU]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tribunales,Estados Unidos,Justicia,Mujer]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El discurso del Estado de la Unión del Presidente Biden]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/discurso-union-presidente-biden_132_8801152.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c767b7bc-df2c-4d46-918c-1abf71ede0ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El discurso del Estado de la Unión del Presidente Biden"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La decisión de cerrar el espacio aéreo a los rusos, perseguir a los oligarcas y sus bienes de lujo, y liberar crudo para mitigar la previsible crisis energética fueron las medidas concretas que el presidente avanzó en un tono desafiante</p></div><p class="article-text">
        El Capitolio estaba expectante mientras un congreso vestido de los colores de Ucrania, reproducidos en banderines, pines y prendas de vestir, recib&iacute;a al presidente y a su gabinete en un ambiente especialmente emotivo. Por primera vez desde la irrupci&oacute;n de la pandemia, escaseaban las mascarillas y, entre abrazos y apretones de mano, rostros descubiertos y sonrientes celebraban de forma visible la sensaci&oacute;n de una vuelta a la normalidad post-covid.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una vuelta a la normalidad solo relativa. Se trataba del primer discurso del estado de la Uni&oacute;n, y el presidente dedic&oacute; casi una tercera parte del mismo a la nueva excepcionalidad: la invasi&oacute;n rusa de Ucrania. Como hiciera en su discurso de investidura, Biden habl&oacute; desde el coraz&oacute;n. Y pas&oacute; de la rabia severa, en la primera parte de su discurso, a la s&uacute;plica ben&eacute;vola en la segunda. En su estilo directo y a veces campechano, cercano siempre, y con un verbo no siempre fluido, su elocuci&oacute;n provoc&oacute; repetidas ovaciones que, de forma m&aacute;s bien ins&oacute;lita en los tiempos que corren, hermanaron a dem&oacute;cratas y republicanos, en un rechazo rotundo a la agresi&oacute;n b&eacute;lica, una expresi&oacute;n de admiraci&oacute;n hacia la valent&iacute;a del pueblo ucranio, y un desprecio absoluto a la figura de Putin y a su camarilla de oligarcas. Sentada junto a la primera dama, la embajadora de Ucrania en EEUU, con los ojos empa&ntilde;ados de l&aacute;grimas, recib&iacute;a el aplauso de sus se&ntilde;or&iacute;as que por momentos no parec&iacute;a tener fin. La decisi&oacute;n de cerrar el espacio a&eacute;reo a los rusos, perseguir a los oligarcas y sus bienes de lujo, y liberar crudo para mitigar la previsible crisis energ&eacute;tica fueron las medidas concretas que el presidente avanz&oacute; en un tono desafiante que sin duda encontrar&iacute;an reconfortante quienes durante este a&ntilde;o han venido acusando al presidente de ser demasiado mayor para el cargo que desempe&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La libertad vencer&aacute; sobre la tiran&iacute;a&rdquo; &hellip; &ldquo;Putin nunca lograr&aacute; conquistar los corazones del pueblo ucranio,&rdquo; afirmaba Biden. Pero &eacute;l deb&iacute;a tratar de seguir conquistando el de sus ciudadanos, que, pese a la recuperaci&oacute;n de la econom&iacute;a y de los puestos de trabajo, le castigan con un &iacute;ndice de impopularidad que ronda el 40%, en gran parte a causa de la creciente inflaci&oacute;n. Para hacerlo, hizo un repaso sobre lo que considera algunas de sus m&aacute;s notables victorias hasta la fecha como el plan de medidas de est&iacute;mulo adoptado para combatir los efectos econ&oacute;micos de la pandemia o su ley de infraestructuras que, prometi&oacute;, se desarrollar&iacute;a con empresas y productos enteramente nacionales y que habr&iacute;an de conducir al pa&iacute;s a una d&eacute;cada de inversiones en retos ambientales, internet de alta velocidad, autopistas y puentes, todo lo necesario para modernizar al pa&iacute;s y seguir compitiendo con China en el terreno econ&oacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        Biden aprovech&oacute; tambi&eacute;n para recordar lo mucho que estaba a&uacute;n pendiente en su agenda, saludando y agradeciendo de forma expl&iacute;cita a algunos de sus invitados en el hemiciclo como forma de ponerle rostro humano a algunos de los problemas m&aacute;s acuciantes. Defender el sistema electoral; rebajar los costes de los medicamentos, la energ&iacute;a, el cuidado infantil y el de pacientes de larga duraci&oacute;n; reforzar el sistema de universidades p&uacute;blicas y a los sindicatos; aumentar los recursos y la formaci&oacute;n destinados a las fuerzas del orden; aumentar los controles del uso de armas; abordar los problemas asociados al control de fronteras y al flujo de personas (como los del tr&aacute;fico de estupefacientes y de seres humanos); defender la la salud reproductiva y la vida libre de violencia de las mujeres y los derechos de los colectivos LGBTI; combatir la epidemia de opioides por la que atraviesa el pa&iacute;s; abordar los d&eacute;ficits en salud mental incluidos los provocados en los j&oacute;venes por las malas pr&aacute;cticas de las redes sociales as&iacute; como, en alusi&oacute;n directa a su difunto hijo, mejorar la atenci&oacute;n a los veteranos de guerra y promover la investigaci&oacute;n y el tratamiento del c&aacute;ncer.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para lograr muchas de estas medidas, y para seguir combatiendo la pandemia, Biden necesita el apoyo de ambas c&aacute;maras. Y al reclamarlo de forma expl&iacute;cita trat&oacute; de apelar a un sentido com&uacute;n, en un tono a medio camino entre la s&uacute;plica y el entusiasmo posibilista que se pretende contagiar. &ldquo;El estado de la Uni&oacute;n est&aacute; fuerte porque Vds. los americanos, son fuertes.&rdquo; En su tono, la profunda convicci&oacute;n de que las causas que propon&iacute;a (y que dec&iacute;a poder defender, en su mayor parte, sin que las familias con ingresos menores a 400.000 d&oacute;lares anuales pagaran ni un solo d&oacute;lar adicional en impuestos), eran casi de sentido com&uacute;n, y que s&oacute;lo el miedo, la falta de confianza, la falta de fe en las posibilidades de lo colectivo y de la unidad nacional, mucho m&aacute;s que la disparidad de ideol&oacute;gicas, estar&iacute;an saboteando. Cuesti&oacute;n, como la de resistir la agresi&oacute;n de Rusia, casi de sentido com&uacute;n, cuando lo que se defienden son los valores de la libertad, la democracia y las exigencias m&aacute;s b&aacute;sicas de una justicia expresada en m&iacute;nimos de decencia. Aunque por todo ello haya que pagar un precio.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ruth Rubio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/discurso-union-presidente-biden_132_8801152.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 03 Mar 2022 20:41:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El discurso del Estado de la Unión del Presidente Biden]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las múltiples aristas de la crisis de la democracia americana: conversación maternofilial]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/multiples-aristas-crisis-democracia-americana-conversacion-maternofilial_132_8736665.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dbba3256-49af-4c65-9489-81c619034fb8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las múltiples aristas de la crisis de la democracia americana: conversación maternofilial"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El problema de la democracia americana tiene raíces profundas y es la suma de una cantidad de elementos que solo cuando se juntan, como las teselas de un mosaico, permiten atisbar el verdadero rostro de la bestia</p></div><p class="article-text">
        Conservo su foto de pel&oacute;n de apenas un a&ntilde;o, sentado en su cochecito en Washington Square Park y con una pegatina de <em>Run Against Bush</em>, pegada en un body verde de mangas cortas, a punto de unirnos, su padre y yo, a la manifestaci&oacute;n que, rumbo arriba y por la quinta avenida, se movilizar&iacute;a (en vano, como sabemos) en contra de la reelecci&oacute;n de George W. Bush. Ese George W. Bush que ya por entonces hab&iacute;a cometido algunos de los m&aacute;s graves atropellos de su mandato como fue la invasi&oacute;n de Iraq en b&uacute;squeda de las supuestas armas de destrucci&oacute;n masiva. De esas aguas, estos lodos. Tal vez por eso, aquel s&aacute;bado, mientras hac&iacute;a el camino inverso descendiendo por la quinta, del brazo de ese mismo hijo -ahora de 18 a&ntilde;os, e instalado desde los 16 en Nueva York con su padre-, yo sintiera tanta nostalgia. La nostalgia de verlo a &eacute;l &ldquo;tan mayor&rdquo; pero tambi&eacute;n la de pensar que hasta ese Bush contra el que entonces nos manifest&aacute;bamos y que entonces nos parec&iacute;a la m&aacute;xima expresi&oacute;n de incompetencia pol&iacute;tica, ahora nos resulta una figura pr&aacute;cticamente inofensiva en comparaci&oacute;n con el tipo de personajes, presidentes incluidos, que mueven los hilos en el partido republicano desde que este se escorara bajo los influjos de su ala m&aacute;s radical y del Tea Party movement, a partir de 2009.
    </p><p class="article-text">
        Supongo que el tema de la conversaci&oacute;n me ayud&oacute; a recuperar el recuerdo de ese momento pol&iacute;tico en particular, pues hablamos de pol&iacute;tica. Hab&iacute;amos estado por la ma&ntilde;ana patinando en el Wallman Rink de Central Park. Mis habilidades hab&iacute;an mermado desde que, a&ntilde;os atr&aacute;s, me lanzara a ese mismo hielo musical con fondo de rascacielos (&iquest;otro motivo de nostalgia?) y la cosa hab&iacute;a acabado con un importante porrazo de una ca&iacute;da. Al finalizar, el brazo me dol&iacute;a pero era consciente de que recluirnos en casa era acabar pantalleando en vez de conversando. Adem&aacute;s, a pesar de los bajo cero, era uno de esos d&iacute;as soleados de este duro invierno en los que los restos de nieve en las calles reflejan una luz entre m&aacute;gica y cegadora. As&iacute; que opt&eacute; por sobornarlo: regresar&iacute;amos a casa paseando. Entre la 59, a la salida del parque, y la tienda m&aacute;s cercana de Krispy Kremes y, por ende, de los donuts m&aacute;s asquerosamente deliciosos de la ciudad, unas 26 calles, y entre los donuts y nuestro apartamento en el Village unas 36 m&aacute;s. Total, de Central Park hasta el Village andando, una hora larga de conversaci&oacute;n maternofilial bajo cero.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Desde que llegué a la ciudad a inicios de año y, por tanto, cumpliéndose un año desde el asalto al Capitolio, los medios no hablan de otra cosa y proliferan artículos de opinión acerca de la crisis de la democracia americana</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Una hora larga que dio para mucho porque el tema a debate que escogimos fue el estado de la democracia en EEUU, no solo porque el ejercicio temprano de su derecho a la manifestaci&oacute;n parece haber infundido en mi hijo un inter&eacute;s por la cosa p&uacute;blica que afortunadamente lo sigue acompa&ntilde;ando, sino porque ese era el tema de la redacci&oacute;n que ten&iacute;a que escribir para su instituto esa semana. Lo cierto es que tampoco me sorprendi&oacute; que lo planteara. Desde que llegu&eacute; a la ciudad a inicios de a&ntilde;o y, por tanto, cumpli&eacute;ndose un a&ntilde;o desde el asalto al Capitolio, los medios no hablan de otra cosa y proliferan art&iacute;culos de opini&oacute;n acerca de la crisis de la democracia americana o incluso la posibilidad de una nueva guerra civil.
    </p><p class="article-text">
        Tal vez lo que s&iacute; me sorprendiera un poco m&aacute;s fue la capacidad de mi hijo de ir desengranando con la misma velocidad y precisi&oacute;n con la que se com&iacute;a los donuts (bueno, yo ayud&eacute; con el que tiene relleno de mermelada de frambuesa) las m&uacute;ltiples caras de la crisis por la que pasa la democracia en este pa&iacute;s. Es complicado no interrumpir en exceso, sobre todo cuando adem&aacute;s de madre eres constitucionalista, para aclarar, profundizar, o matizar. Pero en esta opt&eacute; por la escucha y demor&eacute; mis comentarios hasta que &eacute;l hubo acabado su diagn&oacute;stico global. Me alegr&eacute; de haberlo hecho, no solo porque me permiti&oacute; constatar el grado de conciencia que tiene un adolescente en este pa&iacute;s (o al menos los que, como &eacute;l, se cr&iacute;an en contextos educativos privilegiados) acerca del momento cr&iacute;tico por el que atraviesa la democracia, sino tambi&eacute;n porque me ayud&oacute; a reafirmar mi impresi&oacute;n de que, m&aacute;s all&aacute; de lo estridente y a la vez aterrador que nos pudiera resultar el episodio del asalto al Capitolio, el problema de la democracia americana tiene ra&iacute;ces profundas y es la suma de una cantidad de elementos que solo cuando se juntan, como las teselas de un mosaico, permiten atisbar el verdadero rostro de la bestia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Escuch&aacute;ndolo, resultaba f&aacute;cil entender que una parte central de la imagen resultante se debe al sistema electoral americano, en estos momentos blanco de ataque de los conservadores (m&aacute;s del 40% de los votantes republicanos siguen convencidos de que Biden rob&oacute; unas elecciones que seg&uacute;n alegan fueron fraudulentas). Son, efectivamente muchos los Estados de mayor&iacute;a republicana que est&aacute;n emprendiendo iniciativas para restringir el derecho al voto y ampliar sus poderes de control del recuento electoral con la clara intenci&oacute;n de politizar le proceso. Se pretende, por ejemplo, limitar la posibilidad del voto anticipado o por correo (que en las &uacute;ltimas elecciones claramente favoreci&oacute; la participaci&oacute;n beneficiando al partido dem&oacute;crata y a muchos sectores vulnerables de la poblaci&oacute;n). Y aunque los dem&oacute;cratas est&aacute;n tratando de aprobar legislaci&oacute;n federal que frene a nivel nacional este tipo de intentos, no han sido a&uacute;n capaces de lograr superar la barrera de un senado donde las fuerzas est&aacute;n distribuidas al 50% entre los dos partidos y este tipo de legislaci&oacute;n exigir&iacute;a el apoyo del 60% de los senadores. A esto se une la ingenier&iacute;a electoral del &ldquo;gerrymandering&rdquo; t&eacute;cnica que, en pocas palabras, consiste en, partiendo del dato de las zonas que concentran una mayor&iacute;a poblacional dem&oacute;crata o republicana dentro de cada Estado, trazar las l&iacute;neas de demarcaci&oacute;n de los distritos electorales de forma que los votos del partido que se quiera perdedor queden diluidos, cosa que facilita un sistema electoral de tipo bipartidista y mayoritario y que, por poner un ejemplo, condujo a que en Pennsylvania, en las elecciones de 2012, los republicanos ganaran solo el 49% de los votos pero acabaran consiguiendo 13 de los 18 esca&ntilde;os para el congreso. Y aunque es cierto que ambos partidos han abusado de la t&eacute;cnica cuando se han encontrado con mayor&iacute;as estatales en el momento en el que se abre la oportunidad de adaptar el censo electoral -cada diez a&ntilde;os-, el republicano lo ha hecho mucho m&aacute;s que el dem&oacute;crata en la &uacute;ltima d&eacute;cada, simplemente porque ha contado con mayor&iacute;as que lo hac&iacute;an posible en un n&uacute;mero mucho mayor de Estados. A&ntilde;adamos a la mezcla la cuesti&oacute;n de la financiaci&oacute;n de los partidos y las campa&ntilde;as electorales que no descansa en un sistema de financiaci&oacute;n p&uacute;blica y en el que no hay l&iacute;mites legales a lo que puede aportar el sector privado por lo que las grandes fortunas y lobbies de los sectores empresariales m&aacute;s potentes acaban edulcorando de sobremanera el principio b&aacute;sico de la democracia: una persona, un voto, haciendo del sistema uno que, al final, acaba pareci&eacute;ndose m&aacute;s al de una plutocracia.
    </p><p class="article-text">
        Mi hijo sab&iacute;a tambi&eacute;n que la composici&oacute;n del Tribunal Supremo tambi&eacute;n jugaba alg&uacute;n rol, pero fui yo quien le ayud&oacute; a tomar conciencia de hasta qu&eacute; punto, especialmente en estos momentos. En un pa&iacute;s, como EEUU, donde el Tribunal Supremo est&aacute; pensado como instituci&oacute;n contra-mayoritaria que permite poner freno a lo que las mayor&iacute;as pol&iacute;ticas de cada momento decidan cuando de lo que se trata es de proteger a las minor&iacute;as y sus derechos fundamentales, se podr&iacute;a esperar mejor defensa de los valores igualitarios en los que se asienta la democracia. Pero lo cierto es que la jurisprudencia de este tribunal (que cuenta en la actualidad con 6 miembros nombrados por presidentes republicanos y 3 por presidentes dem&oacute;cratas, pero ya desde hace unos a&ntilde;os con mayor&iacute;a conservadora) no ha sido proclive en los &uacute;ltimos a&ntilde;os a limitar las competencias de los Estados, ni las libertades de los empresarios para priorizar la igualdad pol&iacute;tica de la ciudadan&iacute;a americana. Si tenemos en cuenta que 3 de los 6 republicanos fueron designados por Trump (nunca otro presidente en la historia del pa&iacute;s logr&oacute; nombrar a m&aacute;s jueces en un menor lapso de tiempo) y que este los escogi&oacute; deliberadamente j&oacute;venes y le a&ntilde;adimos el dato de que los jueces del Tribunal Supremo no tienen edad de jubilaci&oacute;n obligatoria, no es dif&iacute;cil imaginar un escenario en el que dicho Tribunal&nbsp;favorezca (en las pr&oacute;ximas d&eacute;cadas!) la visi&oacute;n de un Estado poco intervencionista y que d&eacute; amplio margen de actuaci&oacute;n a los poderes privados, en una concepci&oacute;n estrecha y formalista de la igualdad. Que una de sus juezas del ala progresista, la jueza Sotomayor, comentara ayer en una conferencia inaugural en la Universidad de Nueva York que una de sus mayores esperanzas para que esto no sea as&iacute; reside en la capacidad que tenemos todas las personas de cambiar de opini&oacute;n a lo largo de nuestra vida y de cuestionarnos en lo m&aacute;s profundo nos da la medida real del reto que tenemos por delante sobre todo porque mientras ella lo dec&iacute;a yo imaginaba la posibilidad de que cada uno de los jueces de la mayor&iacute;a conservadora albergara la misma idea con respecto a las convicciones de los jueces progresistas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Una sociedad en la que la brecha racial se suma a la social, y en la que ambas tienen el rostro de las incontables personas sin techo que vamos dejando atrás, calle tras calle, en nuestro largo paseo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Con todo, en su relato, mi hijo no se limitaba a se&ntilde;alar, con un lenguaje que yo le ayudar&iacute;a a hacer m&aacute;s t&eacute;cnico, estas peculiaridades y riesgos de manipulaci&oacute;n del sistema electoral americano o a deplorar la actual composici&oacute;n del Tribunal Supremo y el riesgo de su politizaci&oacute;n. Parte del malestar de la democracia americana, afirmaba con toda la raz&oacute;n, estaba en el grado de polarizaci&oacute;n de la sociedad. Una sociedad, dec&iacute;a con acierto, en la que los opositores se convierten en enemigos y en la que las partes del pa&iacute;s de un color pol&iacute;tico han dejado de compartir un lenguaje con el que razonar con las partes del pa&iacute;s del otro color pol&iacute;tico. Una sociedad en la que la posibilidad de llegar a acuerdos bipartidistas se encuentra en uno de sus m&iacute;nimos hist&oacute;ricos resultando, las m&aacute;s de las veces, en un bloqueo legislativo est&eacute;ril. Una sociedad en la que, como muchas otras sociedades, las redes sociales se han convertido ya en el principal medio de informaci&oacute;n y, sobre todo, tambi&eacute;n de desinformaci&oacute;n de una ciudadan&iacute;a que ya no se habla m&aacute;s que con sus semejantes, y cuando lo hace, lo hace m&aacute;s a trav&eacute;s de las emociones que de las razones. En la que las redes y los medios de comunicaci&oacute;n en general luchan por captar los disputados segundos de atenci&oacute;n del usuario y saben que la mejor estrategia para hacerlo es precisamente fomentando lo extremo, lo radical, lo pol&eacute;mico, lo escandaloso. Una sociedad dividida tambi&eacute;n por cuestiones identitarias, en la que una parte exige rectificaci&oacute;n y reparaci&oacute;n por una cantidad de deudas hist&oacute;ricas a&uacute;n por saldar, como atestigua la fuerza del movimiento Black Lives Matter, y otra se siente cada vez m&aacute;s amenazada no solo por la p&eacute;rdida de poder adquisitivo sino por una merma en t&eacute;rminos de representaci&oacute;n poblacional que amenaza con convertirla en minor&iacute;a en un futuro pr&oacute;ximo. Una sociedad en la que la brecha racial se suma a la social, y en la que ambas tienen el rostro de las incontables personas sin techo que vamos dejando atr&aacute;s, calle tras calle, en nuestro largo paseo.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ruth Rubio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/multiples-aristas-crisis-democracia-americana-conversacion-maternofilial_132_8736665.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 10 Feb 2022 19:23:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las múltiples aristas de la crisis de la democracia americana: conversación maternofilial]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Democracia,Estados Unidos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Andanzas de una catedrática sevillana en la Universidad de Nueva York: el reto de enseñar teoría crítica en EEUU hoy]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/andanzas-catedratica-sevillana-universidad-nueva-york-reto-ensenar-teoria-critica-eeuu-hoy_132_8674130.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c8e54886-98b4-4fb0-8643-55c91ed42e94_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Andanzas de una catedrática sevillana en la Universidad de Nueva York: el reto de enseñar teoría crítica en EEUU hoy"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ruth Rubio, catedrática de Derecho Constitucional de la Universidad de Sevilla, narra su particular experiencia como docente en la Universidad de Nueva York, y lo hará en una serie de artículos que empiezan con este</p></div><p class="article-text">
        Todo debiera haber sido mucho m&aacute;s f&aacute;cil esta vez y en muchos sentidos lo fue. Entonces, en el 2006, el a&ntilde;o que cerr&oacute; mi periplo acad&eacute;mico estadounidense anterior, -uno vinculado a un matrimonio que luego resultar&iacute;a fallido y que ya entonces hac&iacute;a aguas- yo estaba a&uacute;n en mis treinta y pico, era madre primeriza de un ni&ntilde;o de dos a&ntilde;os que me costaba criar sin familia ni tejido social en esta ciudad de edificios imponentes y almas solitarias y, sobre todo, ten&iacute;a mucha menos experiencia docente y vital y muchas menos publicaciones y conocimientos que avalaran mis saberes ante mi &aacute;vido estudiantado. Ayer, la mujer que recibi&oacute; a los 22 alumnos inscritos en el curso de G&eacute;nero y Derecho Constitucional Comparado (que me ha invitado a dictar en el cuatrimestre de primavera la escuela de derecho de la Universidad de Nueva York en el marco de su programa de profesorado global)  era una mujer mucho m&aacute;s segura y por lo tanto m&aacute;s libre, tanto en lo personal como en lo profesional. Suelen ir de la mano. En lo personal: en mi cincuentena, divorciada de un marido que se qued&oacute; a vivir en Nueva York neg&aacute;ndose, a la hora de la verdad, a cumplir su parte del pacto de alternancia en la localizaci&oacute;n geogr&aacute;fica del n&uacute;cleo familiar y, sobre todo, una mujer con dos hijos bastante criados ya y en sab&aacute;tico no solo acad&eacute;mico de mi c&aacute;tedra en Sevilla sino de maternidad (concepto que he acu&ntilde;ado para referirme al hecho de que, por primera vez, y durante unos meses, ser&eacute; yo la progenitora de solo fines de semanas y vacaciones). Pero sobre todo, en lo profesional: una acad&eacute;mica con mucha m&aacute;s experiencia a mis espaldas, dentro y fuera de Espa&ntilde;a, y una larga lista de publicaciones y estudios que incluyen una monograf&iacute;a, reci&eacute;n salida del horno y en fase de imprenta, sobre la que basar&eacute; el curso.
    </p><p class="article-text">
        Parte de la ventaja de la edad biol&oacute;gica y de la era digital es que le permite a una, en la sesi&oacute;n introductoria de un curso como la que se plante&oacute; ayer, omitir la auto presentaci&oacute;n y m&aacute;s bien empezar preguntando al alumnado qu&eacute; es lo que saben ya de una y, sobre todo, y esto es lo m&aacute;s interesante, c&oacute;mo creen que lo que saben de mi persona y recorrido vital y acad&eacute;mico puede afectar el enfoque sobre la materia que vamos a abordar en el curso. Entre otras cosas, el ejercicio sirve para afrontar de manera directa una de las premisas epistemol&oacute;gicas centrales de mis cursos: que la neta distinci&oacute;n entre el sujeto y el objeto de estudio no es m&aacute;s que te&oacute;rica. Que el sujeto, su experiencia vital, su realidad corp&oacute;rea, su bagaje cultural, su identidad, su educaci&oacute;n y sus referentes tienen necesariamente un impacto tanto sobre su elecci&oacute;n del objeto como del m&eacute;todo de estudio.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">¿Qué más le puede pedir a la vida una docente que quiere enseñar derecho comparado que el propio alumnado represente un conjunto tan amplio de tradiciones culturales y jurídicas como para abastecer los ejemplos de cada una de las clases?</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En esta ocasi&oacute;n el ejercicio result&oacute; especialmente gratificante y tuvo sus an&eacute;cdotas. M&aacute;s all&aacute; de lo aprendido por la breve rese&ntilde;a biogr&aacute;fica que ofrece la Universidad para permitir al alumnado navegar en el mar de ofertas donde solo algunos cursos son obligatorios y hay un sinf&iacute;n de optativas, algunos me reconocieron por alguna intervenci&oacute;n registrada en youtube. Otros me hab&iacute;an escuchado en alguna conferencia en sus universidades de origen, como la estudiante turca que levant&oacute; la mano para decirme que ella estaba all&iacute;, entre el p&uacute;blico, en diciembre del 2014, cuando en medio de una conferencia en la Facultad de Derecho de Ko&ccedil; en Estambul, me atrev&iacute; a criticar al presidente Erdogan por, d&iacute;as antes, haber conminado&nbsp;a las mujeres turcas a demostrar su compromiso ciudadano aumentando su n&uacute;mero de hijos como forma de contribuir a atajar el problema de la natalidad en Turqu&iacute;a. Pero lo que result&oacute; realmente gratificante para un curso como el m&iacute;o fue observar la diversidad del alumnado, una diversidad que se nutre de la propia diversidad poblacional de EEUU pero tambi&eacute;n de los extranjeros que vienen a cursar estudios aqu&iacute; atra&iacute;dos por la excelencia de las universidades de &eacute;lite de este pa&iacute;s, en su mayor&iacute;a, cierto es, privadas. Y as&iacute;, ayer, en la clase, entre otros, hab&iacute;a una surcoreana, dos chinas, una mexicana, dos turcos, una americana de ascendencia rumana, dos australianas, un alem&aacute;n, un indio, y entre los estadounidenses, una estudiante afroamericana. &iquest;Qu&eacute; m&aacute;s le puede pedir a la vida una docente que quiere ense&ntilde;ar derecho comparado que el propio alumnado represente un conjunto tan amplio de tradiciones culturales y jur&iacute;dicas como para abastecer los ejemplos de cada una de las clases?
    </p><p class="article-text">
        Y sin embargo mentir&iacute;a si no reconociera que, a pesar de todo, sent&iacute; una dificultad o, cuanto menos, un reto que no experiment&eacute; en 2006 ni en los a&ntilde;os anteriores en mi docencia sobre g&eacute;nero y multiculturalismo en Princeton, Columbia o en la misma Universidad de Nueva York. Por supuesto, tanto en aquel momento como en el actual, he sabido siempre que puedo contar con una certeza: el curso es optativo por lo que es poco probable que se inscriban estudiantes con &aacute;nimo de sabotaje, estudiantes que, por ejemplo, cuestionen la naturaleza cient&iacute;fica de los estudios de g&eacute;nero. Esa certeza no es balad&iacute; porque en EEUU, como en otros muchos pa&iacute;ses, los estudios de g&eacute;nero y, sobre todo los de raza, se han convertido en blanco de ataque y en materia partidista. Solo el a&ntilde;o pasado se aprobaron ocho leyes en Estados de mayor&iacute;a republicana que tratan de regular la forma en que los profesores pueden abordar temas como el racismo o el sexismo en las escuelas. Se trata de legislaci&oacute;n que, en cierto sentido, responde a la llamada de conciencia del movimiento de <em>Black Lives Matter</em>, en auge desde el asesinato de George Floyd y que, de forma general, trata de desincentivar que a la hora de discutir conceptos como los de poder y opresi&oacute;n, trata de desincentivar que los docentes se refieran a categor&iacute;as de g&eacute;nero y raciales. La acusaci&oacute;n principal que se vierte contra este tipo de oferta curricular es que resulta divisiva para la ciudadan&iacute;a y que se presta al puro adoctrinamiento ideol&oacute;gico. Puro adoctrinamiento cuando de lo que en realidad se trata es de crear un ambiente inclusivo en el aula y de poner de manifiesto la falsa neutralidad de los contenidos curriculares tradicionales, incorporando contenidos que hagan m&aacute;s justicia a la importancia de hechos y contribuciones que, por afectar o provenir de colectivos discriminados hasta el momento, no han pasado el corte de lo que se considera digno de estudio y de reflexi&oacute;n colectiva.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Profesoras de otras universidades de élite de EEUU me han confesado que han dejado de impartir derecho antidiscriminatorio por miedo a la reacción del estudiantado &quot;progre&quot;, más que a la crítica conservadora a la que ya estaban acostumbradas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En todo caso, cualquiera que haya visto la serie <em>The Chair</em> de Netflix sospechar&aacute; con raz&oacute;n que el motivo de mi inquietud en este caso era otro. La serie cuenta las desventuras de una directora de departamento de origen asi&aacute;tico en un departamento de ingl&eacute;s de una universidad de Nueva Inglaterra. La protagonista se encuentra atrapada en medio de dos batallas. En una, trata de luchar por que una joven profesora afroamericana consiga la titularidad a pesar de la escasa colaboraci&oacute;n que muestran algunos de los miembros m&aacute;s vetustos (y blancos) del departamento. En la otra, sin embargo, trata de evitar un procedimiento disciplinario de graves consecuencias iniciado a instancia de los alumnos contra un profesor de edad media y blanco que es filmado haciendo el saludo nazi en una clase sobre el fascismo (en una imagen que luego se descontextualiza y hace viral). Mi temor efectivamente conectaba con la segunda batalla, con la posibilidad de cr&iacute;tica interna, sobre todo, si es formulada en tono agresivo. Es decir, mi temor proven&iacute;a de que parte del alumnado estimara que mis contenidos o mis m&eacute;todos, por cuanto fueran bien intencionados,&nbsp;pudieran ser insuficientemente inclusivos o no responder debidamente a las exigencias de un enfoque feminista interseccional; de que cualquiera de mis afirmaciones, al referirme a la categor&iacute;a sexo-g&eacute;nero pudiera estimarse como una generalizaci&oacute;n ofensiva o, peor a&uacute;n, como una contribuci&oacute;n a la consolidaci&oacute;n de viejos estereotipos; de que mi discurso se viera solo como el de &ldquo;una mujer blanca de clase privilegiada&rdquo;. Y mi temor no se nutr&iacute;a &uacute;nicamente de la c&oacute;mica y por momentos hiperb&oacute;lica serie de Netflix, sino de mis conversaciones con colegas americanas, profesoras de otras universidades de &eacute;lite del pa&iacute;s, que me han confesado que han dejado en los &uacute;ltimos tiempos de impartir derecho antidiscriminatorio por miedo a la reacci&oacute;n del estudiantado &ldquo;progre&rdquo;, m&aacute;s que a la cr&iacute;tica conservadora a la que ya estaban acostumbradas y, sobre todo, que les dol&iacute;a mucho menos.
    </p><p class="article-text">
        Por eso tuve cuidado de dejar primero que me descubrieran ellos a m&iacute; comentando mi punto de partida, en todos los sentidos, antes de invitarles a que se presentaran ellos e hicieran lo propio. Una vez que hab&iacute;amos mencionado mi recorrido vital, mi identidad nacional y de g&eacute;nero, mi condici&oacute;n de mujer blanca de clase media y mi experiencia de maternidad en solitario, &iquest;qu&eacute; pod&iacute;an y quer&iacute;an ellos compartir con el resto de la clase acerca de qui&eacute;nes eran, qu&eacute; era importante para cada una en t&eacute;rminos de identidad, con qu&eacute; formaci&oacute;n y experiencias acud&iacute;an y qu&eacute; esperaban sacar del curso? Uno a uno, fui pidiendo que me corrigieran hasta aprender a pronunciar bien sus nombres; una a una fui tratando de reconocer la importancia de lo que cada una pod&iacute;a contribuir a trav&eacute;s de sus tradiciones jur&iacute;dicas mencionando, as&iacute; fuera de pasada, debates constitucionales relevantes en muchos de sus pa&iacute;ses de procedencia; con franqueza le reconoc&iacute; a la alumna con diversidad funcional y a la alumna afroamericana que ni el tema de la diversidad funcional ni el de la opresi&oacute;n racial en EEUU iban a ocupar un lugar tan central en el curso como tal vez ellas esperaran.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El afán de respeto, el deseo de no ofender, no puede silenciarnos a los que, en principio, dedicamos esfuerzos y energías a explorar los entresijos de las distintas formas de opresión</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de esta deliberada apertura, al concluir la clase, fue cuando de forma m&aacute;s expl&iacute;cita sintetic&eacute; mi posici&oacute;n te&oacute;rica. El af&aacute;n de respeto, el deseo de no ofender, no puede silenciarnos a los que, en principio, dedicamos esfuerzos y energ&iacute;as a explorar los entresijos de las distintas formas de opresi&oacute;n. Nos debemos respeto en las formas de expresi&oacute;n, s&iacute;, pero tambi&eacute;n una presunci&oacute;n de buena fe que se alimente de humildad. La humildad de saber que nadie tiene la capacidad de ponerse en los zapatos de todo el mundo y mucho menos de todo el mundo a la vez; que todo somos parciales y tenemos sesgos y a lo m&aacute;ximo a lo que podemos aspirar es a tomar conciencia de ellos para ir remedi&aacute;ndolos; que nadie puede hablar desde la perfecta imparcialidad y neutralidad, y que pretender hacerlo a trav&eacute;s del recurso a la abstracci&oacute;n universalista con frecuencia sirve m&aacute;s para disfrazar verdades parciales que para dar con la verdad total; m&aacute;s para silenciar, que para animar un coro de voces. Y que, por lo tanto, la b&uacute;squeda de ese ideal dial&oacute;gico deliberativo y plural debe servir para mantener la agenda siempre abierta, el reto siempre vivo, la actitud siempre receptiva, as&iacute; sea para ir avanzando hacia algo que sabemos que nunca podremos lograr del todo y cuya b&uacute;squeda, no por ello, deja de tener sentido. El silencio no es opci&oacute;n nunca, pero sobre todo cuando el enemigo externo est&aacute; fuerte y unido y las alianzas de resistencia resultan m&aacute;s necesarias que nunca. No s&eacute; si logr&eacute; convencerlos, pero si lo hice, a mi entender, esta ser&aacute; la lecci&oacute;n m&aacute;s importante que saque de todo lo poco o mucho que logre ense&ntilde;arles en estos meses. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ruth Rubio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/andanzas-catedratica-sevillana-universidad-nueva-york-reto-ensenar-teoria-critica-eeuu-hoy_132_8674130.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 Jan 2022 19:17:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Universidad,Derechos fundamentales,Sevilla,Andalucía,Universidad de Sevilla]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Claves del debate constitucional en materia de aborto (III): la experiencia europea]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/claves-debate-constitucional-materia-aborto-iii-experiencia-europea_132_8604441.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/371548e4-7343-4941-a817-6bd001c21f4d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Claves del debate constitucional en materia de aborto (III): la experiencia europea"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A diferencia de en EEUU, en Europa las primeras sentencias son producto de una disputa constitucional que inician, no quienes intentan acelerar, por vía constitucional, el reconocimiento de la autonomía reproductiva de la mujer sino, por regla general, quienes intentan frenar la tendencia liberalizadora y mantener el modelo dominante que en aquel entonces era la criminalización del aborto, con solo algunas excepciones</p><p class="subtitle">Claves del debate constitucional en materia de aborto (II): la experiencia estadounidense</p></div><p class="article-text">
        A mediados de los setenta, se enfrentan los intentos de liberalizaci&oacute;n del aborto y las fuerzas reaccionarias que tratan de contenerlos y, por primera vez en la historia, el conflicto se residencia en sede constitucional, tanto en EEUU como en varios pa&iacute;ses de Europa. Austria, Francia, Italia y Alemania se alternan como escenario de la contienda constitucional en un breve lapso de tiempo. Sin embargo, a diferencia de en Estados Unidos, en Europa las primeras sentencias son producto de una disputa constitucional que inician, no quienes intentan acelerar, por v&iacute;a constitucional, el reconocimiento de la autonom&iacute;a reproductiva de la mujer sino, por regla general, quienes intentan frenar la tendencia liberalizadora y mantener el modelo dominante que en aquel entonces era la criminalizaci&oacute;n del aborto, con solo algunas excepciones, en el mejor de los casos. Es cierto que en algunos pa&iacute;ses, como Austria o Francia, los Tribunales Constitucionales no se prestaron a otorgarle rango constitucional al nonato, y por ende, a interferir con los avances legislativos. A fin de cuentas, sus textos constitucionales no mencionaban nada al respecto siendo as&iacute; que las primeras menciones constitucionales sobre la necesaria protecci&oacute;n de la vida humana desde la concepci&oacute;n en pa&iacute;ses de profunda tradici&oacute;n cat&oacute;lica no aparecen hasta los a&ntilde;os ochenta (por ejemplo, Irlanda, reforma constitucional de 1983, Filipinas, Constituci&oacute;n de 1987).&nbsp;No obstante, hubo pa&iacute;ses, como Alemania, referente europeo en dogm&aacute;tica constitucional, en que los Tribunales Constitucionales suplieron con creativas interpretaciones el silencio constituyente.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La arquitectura constitucional del precedente alemán dibujaba a las embarazadas que contemplaban abortar como madres egoístas y a sus fetos como seres indefensos a los que era legítimo proteger por medios bien punitivos (la amenaza de sanción penal)</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En concreto, una hist&oacute;rica sentencia de 1975 del Tribunal Constitucional Federal de Alemania fue la responsable de tumbar una ley que, apart&aacute;ndose del sistema de indicaciones, despenalizaba el aborto durante las primeras doce semanas de embarazo tras ofrecer asesoramiento a la mujer acerca de la asistencia p&uacute;blica y privada disponible, en caso de que decidiera continuar con su embarazo. Un maridaje entre el derecho a la vida y el principio de dignidad fue lo que permiti&oacute; al tribunal alem&aacute;n elevar la vida humana a la categor&iacute;a de valor supremo del ordenamiento. Vergonzosamente postergada en esta arquitectura constitucional quedaba la mujer embarazada a quien apenas hac&iacute;a referencia el alto tribunal de varones en su sentencia. Ciertamente -reconoc&iacute;a el tribunal- la autonom&iacute;a de las mujeres pod&iacute;a verse afectada por el embarazo, el parto y la crianza de los hijos pero cualquier limitaci&oacute;n en ese sentido palidec&iacute;a frente al da&ntilde;o que se causaba al feto abortado raz&oacute;n por la cual su protecci&oacute;n deb&iacute;a considerarse una prioridad durante todo el embarazo sin que una soluci&oacute;n temporal o un an&aacute;lisis de proporcionalidad permitiera dar con soluciones intermedias. En definitiva, dec&iacute;a el tribunal teut&oacute;n, que las embarazadas no deb&iacute;an dejarse llevar por la b&uacute;squeda de la comodidad o del hedonismo sino atender el deber constitucional de llevar su embarazo a t&eacute;rmino sin poder rechazar lo que el Tribunal llamaba &ldquo;los deberes maternos naturales y los sacrificios inherentes&rdquo;. Solo en circunstancias verdaderamente excepcionales cab&iacute;a exonerar a la mujer embarazada de su deber natural de maternidad, circunstancias como las que se reflejan t&iacute;picamente en las excepciones de un modelo de indicaciones, es decir para proteger la vida o la salud de la mujer, en caso de que el feto tuvieran graves malformaciones, cuando el embarazo fuese consecuencia de una violaci&oacute;n o, incluso, cuando la mujer claramente careciese de medios por sus circunstancias socio-econ&oacute;micas. 
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Pero, ojo! A&uacute;n en estas circunstancias de necesidad y por tanto de exoneraci&oacute;n de responsabilidad penal, que no de licitud abortiva, era imperativo que el sistema jur&iacute;dico condenase el aborto como un il&iacute;cito y por ello antes de abortar se esperaba que las mujeres pasaran por un procedimiento de asesoramiento de tipo disuasorio que les recordara su deber y las animara a continuar con su embarazo. En definitiva, la arquitectura constitucional del precedente alem&aacute;n dibujaba a las embarazadas que contemplaban abortar como madres ego&iacute;stas y a sus fetos como seres indefensos a los que era leg&iacute;timo y hasta necesario proteger por medios bien punitivos (la amenaza de sanci&oacute;n penal) o, en todo caso, disuasivos (asesoramiento disuasorio). Para acatar la sentencia Alemania se qued&oacute; pues anclada en el modelo de indicaciones, aunque ligeramente ampliado por el supuesto social. Y al final nadie qued&oacute; satisfecho. Los antiabortistas vieron con disgusto el elevado n&uacute;mero de abortos que, con cobertura p&uacute;blica, se segu&iacute;an realizando por la indicaci&oacute;n social. Las activistas consideraron que la regulaci&oacute;n segu&iacute;a siendo demasiado onerosa, ineficaz e innecesariamente restrictiva de la decisi&oacute;n de las mujeres en la etapa temprana del embarazo.
    </p><p class="article-text">
        Si para el resto del mundo, el caso <em>Roe contra Wade</em> de la Corte Suprema de EEUU, resuelto solo dos a&ntilde;os antes, hab&iacute;a ofrecido la posibilidad interpretativa de anclar la autonom&iacute;a reproductiva de las mujeres en la constituci&oacute;n, la decisi&oacute;n alemana de 1975 ejemplificaba la manera de anclar constitucionalmente la protecci&oacute;n constitucional del concebido. No obstante, de la misma manera que en 1992 el Tribunal Supremo de EEUU ajust&oacute; su doctrina con <em>Planned Parenthood vs Casey</em> en sentido restrictivo, sobre la misma fecha, en 1993, el Tribunal Constitucional Federal tuvo ocasi&oacute;n de perfeccionar la suya con una nueva sentencia que, sin alterar las bases conceptuales de su precedente, acababa otorgando mayor importancia a la autonom&iacute;a de la mujer. En realidad, no quedaban muchas alternativas plausibles. El contexto era el de la reunificaci&oacute;n del pa&iacute;s y se part&iacute;a de la realidad de que en Alemania Oriental (a diferencia de Alemania Occidental) las mujeres s&iacute; pod&iacute;an abortar libremente en la primera etapa del embarazo. Era hora de volver a intentar el salto hacia la soluci&oacute;n de plazos y lo que ahora propon&iacute;a el legislador era despenalizar el aborto en las primeras doce semanas, despu&eacute;s de un proceso de asesoramiento (no expl&iacute;citamente disuasorio) y, eso s&iacute;, tras un per&iacute;odo de reflexi&oacute;n de tres d&iacute;as. En cambio, y en concordancia con la tradici&oacute;n constitucional europea del Estado social, tan distinto al modelo liberal estadounidense, la nueva legislaci&oacute;n planteaba pol&iacute;ticas p&uacute;blicas para prevenir embarazos no deseados y mejorar el entorno social de las mujeres y familias con hijos incluyendo un voluminoso paquete de medidas educativas, de control de la natalidad y de asistencia estatal en materia de planificaci&oacute;n familiar.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Con el tiempo, el sistema de plazos que permite abortar a la mujer en ejercicio de su libre autonomía se ha ido convirtiendo en la norma general en Europa</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Una vez m&aacute;s, la ley fue impugnada. En su sentencia, el alto tribunal no se opon&iacute;a al abandono de medios represivos y avalaba la adopci&oacute;n de un modelo de plazos, sobre todo ante la evidencia, ya ampliamente constatada, de que prohibir el aborto a lo &uacute;nico a lo que conduc&iacute;a era a abortos inseguros, no a un descenso del n&uacute;mero de abortos. Sin embargo, el Tribunal no se mostraba proclive a abandonar el mecanismo de la disuasi&oacute;n y en ese extremo enmendaba la plana al legislador. Las medidas preventivas y asistenciales de la maternidad eran ciertamente bienvenidas y necesarias, porque la protecci&oacute;n del derecho a la vida deb&iacute;a interpretarse a la luz del deber de amparar a la familia y la maternidad que tambi&eacute;n consagraba el texto constitucional alem&aacute;n sin que la responsabilidad de proteger la vida pueda recaer enteramente sobre las mujeres, condicionando de forma indebida su desarrollo personal o profesional. Pero tales medidas, por necesarias que fueran, no constitu&iacute;an suficiente protecci&oacute;n constitucional del feto. Se impon&iacute;a, cuanto menos, un procedimiento de asesoramiento previo a la mujer que de forma expl&iacute;cita tratara de convencerla de que no abandonase sus deberes naturales de maternidad y que adem&aacute;s permitiera contrarrestar el peso que en su decisi&oacute;n hubiera podido tener la influencia de quienes, como marido o familiares, las hubieran podido desanimar y apartar de la opci&oacute;n de la maternidad. De mujer ego&iacute;sta o caprichosa en busca de su comodidad la nueva sentencia del tribunal alem&aacute;n parec&iacute;a abrazar la imagen de la mujer deseosa de maternidad pero vulnerable y condicionada por los dem&aacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        El impacto de las decisiones alemanas sobre el aborto en otros pa&iacute;ses del entorno fue ciertamente notable, sobre todo en los que compart&iacute;an tradici&oacute;n cat&oacute;lica y de justicia constitucional. Y aunque al final la construcci&oacute;n doctrinal adoptada permiti&oacute; la adopci&oacute;n de un sistema que combinaba la soluci&oacute;n peri&oacute;dica con un procedimiento de asesoramiento disuasivo y medidas asistenciales, en varios pa&iacute;ses que no contemplaban a&uacute;n el sistema de plazos sirvi&oacute; para validar el sistema de indicaciones. As&iacute;, a mediados de la d&eacute;cada de 1980, nos encontramos con que los tribunales constitucionales, tanto de Portugal (sentencias del 84 y 85) como de Espa&ntilde;a (sentencia 53/85 de 1985), usaron versiones de esta doctrina para defender el sistema de causales legalmente introducido que, como el de nuestra la Ley Org&aacute;nica de reforma del art. 417 bis del C&oacute;digo Penal, exoneraba de responsabilidad penal en los supuestos de los entonces conocidos como abortos &eacute;ticos, eugen&eacute;sicos y m&eacute;dicos, frente a las fuerzas conservadoras que insist&iacute;an en la criminalizaci&oacute;n incondicional. En su construcci&oacute;n, ambos tribunales partieron, como lo hiciera el alem&aacute;n y a diferencia del estadounidense, de la tutela debida al <em>nasciturus</em> y no a la mujer, y aunque no lo consideraron titular de derechos en sentido estricto, s&iacute; estimaron que encarnaba un valor constitucional digno de protecci&oacute;n constitucional. En cualquier caso importa resaltar que los tribunales en aquel momento se limitaron a afirmar la validez de las excepciones al castigo penal como regla general pero no que este sistema, el de indicaciones, fuese el &uacute;nico constitucionalmente v&aacute;lido.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, con el tiempo, el sistema de plazos que permite abortar a la mujer en ejercicio de su libre autonom&iacute;a se ha ido convirtiendo en la norma general en Europa. Tambi&eacute;n en nuestro pa&iacute;s donde desde 2010 est&aacute; en vigor la LO 2/2010 de salud sexual y reproductiva y de la interrupci&oacute;n voluntaria del embarazo que permite que la mujer decida libremente en las 14 primeras semanas. Sin embargo, como era de esperar, en aquellos pa&iacute;ses que bebieron de forma temprana de la doctrina alemana no ha dejado de suscitarse la duda de si, en esas primeras semanas de embarazo en las que se otorga a la mujer la decisi&oacute;n de si continuar o no con el mismo, se dejaba en situaci&oacute;n de total desprotecci&oacute;n la vida del nasciturus y se incurr&iacute;a por ello en clamorosa inconstitucionalidad. Portugal ya ha respondido a la pregunta y en Espa&ntilde;a puede que lo haga en los pr&oacute;ximos meses. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ni el feto es persona titular de derechos ni la Constitución española, recordaba Tomás y Valiente, incluía la vida como valor y mucho menos como valor supremo del ordenamiento jurídico en un orden constitucional que sí incluía la libertad o la igualdad </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &nbsp;Al hacerlo, es poco probable que nuestro Tribunal valide el actual sistema peri&oacute;dico apart&aacute;ndose totalmente de su jurisprudencia anterior. Hacerlo requerir&iacute;a reconocer abiertamente que aquella jurisprudencia fue err&oacute;nea y reconocer tal vez que llevaba raz&oacute;n el &nbsp;magistrado Tom&aacute;s y Valiente en su voto particular cuando criticaba el actuar de sus compa&ntilde;eros que tildaba de jurisprudencia de valores. Ni el feto es persona titular de derechos ni la Constituci&oacute;n espa&ntilde;ola, recordaba Tom&aacute;s y Valiente, inclu&iacute;a la vida como valor y mucho menos como valor supremo del ordenamiento jur&iacute;dico en un orden constitucional que s&iacute; inclu&iacute;a otros que, como la libertad y la igualdad (art&iacute;culo 1.1CE) guardaban clara conexi&oacute;n con la autonom&iacute;a reproductiva de la mujer que la sentencia postergaba. Pero tambi&eacute;n parece poco probable que nuestro Tribunal quiera conducir a Espa&ntilde;a a una posici&oacute;n de excepcionalidad dentro del contexto europeo forzando el retorno a un sistema de causales que ponga el &eacute;nfasis en el castigo penal. Recordemos que ni siquiera el tribunal alem&aacute;n lo hizo en 1993 cuando articul&oacute; el umbral m&iacute;nimo de protecci&oacute;n debida al feto en un sistema que combinara prevenci&oacute;n, asistencia y disuasi&oacute;n. Pensemos tambi&eacute;n en que si a pesar de sus amplias mayor&iacute;as y de dos legislaturas del Partido Popular no se ha modificado, en esencia, la legislaci&oacute;n espa&ntilde;ola, debe ser porque hacerlo no responde al sentido general de la ciudan&iacute;a en su conjunto, y no solo de un sector de la misma. Lo m&aacute;s probable pues es que el Tribunal tenga que hilar fino si no quiere arriesgar la mera ulterior de su legitimidad social. Y al hacerlo puede querer volver su mirada hacia al vecino luso que ya se vio en la misma encrucijada: &iquest;C&oacute;mo compatibilizar un sistema de plazos que contempla la ley con la protecci&oacute;n debida a la vida concebida y no nacida?
    </p><p class="article-text">
        En Portugal en el 2010, el Tribunal Constitucional valid&oacute; la ley cuestionada que, siguiendo el sistema de plazos permit&iacute;a a la mujer abortar libremente en las 10 primeras semanas de embarazo. Al hacerlo, el voto de la mayor&iacute;a desechaba la tesis del tribunal alem&aacute;n en funci&oacute;n de la cual el umbral m&iacute;nimo de protecci&oacute;n inclu&iacute;a el intento de disuasi&oacute;n, es decir obligar a la mujer a pasar por un procedimiento de asesoramiento cuyo objetivo central fuese el de disuadirla de su intenci&oacute;n abortiva, obligaci&oacute;n que la ley portuguesa no contemplaba. Al igual que la ley portuguesa, la ley espa&ntilde;ola sobre la que habr&aacute; de recaer pronta sentencia, descansa en un sistema de tipo preventivo y asistencial, pues lo que prev&eacute; es un sistema de asesoramiento no disuasorio que, entre otras, informe a la mujer de &ldquo;las ayudas p&uacute;blica disponibles para las mujeres embarazadas, la cobertura sanitaria durante el embarazo y parto&rdquo; (art&iacute;culo 17, 2.a) y&nbsp;de &ldquo;los derechos laborales vinculados al embarazo y a la maternidad; las prestaciones y ayudas p&uacute;blicas para el cuidado y atenci&oacute;n de los hijos e hijas; los beneficios fiscales y dem&aacute;s informaci&oacute;n relevante sobre incentivos y ayudas al nacimientoy lo a la maternidad&rdquo; (art&iacute;culo 17, 2.b), dejando que sea esta quien, en el plazo de 3 d&iacute;as, tome libremente la decisi&oacute;n. Comparte por ello la filosof&iacute;a de base en virtud de la cual es necesaria una ponderaci&oacute;n entre la protecci&oacute;n objetiva debida al <em>nasciturus</em> y los derechos de las mujeres y de que, en la etapa temprana del embarazo, la forma de tutela constitucional de la vida humana concebida m&aacute;s compatible con los derechos y libertades de la mujer no es la que trata de minimizar las posibilidades de que se aborten todos y cada uno de los fetos concebidos sino la que trata de evitar tanto la trivializaci&oacute;n social del aborto (como m&eacute;todo anticonceptivo) como la que impide que, por falta de medidas, las mujeres que de otras formas la considerar&iacute;an, desechen la opci&oacute;n de la maternidad. Es decir, la que se expresa a trav&eacute;s de una adecuada educaci&oacute;n sexual que logre minimizar el n&uacute;mero de embarazos no deseados, ponga recursos y pol&iacute;ticas que hagan de la reproducci&oacute;n algo accesible y le otorgue a la mujer la informaci&oacute;n necesaria sobre recursos existentes para que, como mujer adulta y ser aut&oacute;nomo, pueda tomar una decisi&oacute;n verdaderamente libre. Lo que tal vez tenga que decidir nuestro tribunal es si, como estim&oacute; su hom&oacute;logo portugu&eacute;s, esa forma de entender el respeto que merece toda vida humana desde el momento de su concepci&oacute;n es suficiente, o si, por el contrario, debe el Estado empe&ntilde;arse en evitar (disuadiendo ya que prohibiendo parece no funcionar) a cada mujer embarazada que est&eacute; considerando la opci&oacute;n de abortar.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La pregunta que seguramente tanto Vds. como yo nos estemos haciendo a estas alturas es si está bien que todas estas cuestiones las decidan un pequeño grupo de jueces que en muchos países, como el nuestro, siguen además siendo mayoritariamente varones</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El voto de la mayor&iacute;a del Tribunal portugu&eacute;s entendi&oacute; que un procedimiento de asesoramiento de tipo disuasorio no solo no era necesario sino que era contrario a la autonom&iacute;a de la mujer y hasta una forma de insulto que la infantilizaba y colocaba en una situaci&oacute;n de vulnerabilidad emocional y psicol&oacute;gica. A esto podr&iacute;amos a&ntilde;adir que aunque, como vemos, la tradici&oacute;n europea, a diferencia de la estadounidense, ha venido poniendo el &eacute;nfasis en que no sea solo la mujer sino el Estado en su conjunto el que ponga los medios para que las mujeres contemplen la opci&oacute;n de la maternidad sin sacrificar el resto de sus derechos y libertades, esto, a fecha de hoy, no deja de ser una quimera que las estad&iacute;sticas de umbrales de pobreza de las familias monomarentales o de discriminaci&oacute;n laboral por embarazo, por mencionar solo dos, desmienten. Ser&iacute;a por ello obsceno cualquier intento no ya coercitivo sino disuasorio que se pretendiera en este contexto.
    </p><p class="article-text">
        En todo caso, lo que este breve repaso de los debates y las arquitecturas constitucionales sobre el aborto a ambos lados del charco nos indica es que en este &aacute;mbito del derecho la dogm&aacute;tica jurisprudencial ha sido m&aacute;s decisiva que los parcos textos constitucionales y que&nbsp;la hermen&eacute;utica constitucional ha sido a menudo moldeada por consideraciones relacionadas con el valor de la vida humana, la comprensi&oacute;n de la relaci&oacute;n entre la mujer embarazada y el feto que es su cuerpo, el papel de la maternidad en la vida de una mujer y el entendimiento acerca de sobre qui&eacute;n han de recaer los costos de la reproducci&oacute;n humana y en qu&eacute; medida deben ser asumido colectivamente. 
    </p><p class="article-text">
        La pregunta que seguramente tanto Vds. como yo nos estemos haciendo a estas alturas es si est&aacute; bien que todas estas cuestiones las decidan un peque&ntilde;o grupo de jueces que en muchos pa&iacute;ses, como el nuestro, siguen adem&aacute;s siendo mayoritariamente varones.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ruth Rubio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/claves-debate-constitucional-materia-aborto-iii-experiencia-europea_132_8604441.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Dec 2021 18:39:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Claves del debate constitucional en materia de aborto (III): la experiencia europea]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Aborto,Derecho al aborto,Europa,Alemania,Constitución]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Claves del debate constitucional en materia de aborto (II): la experiencia estadounidense]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/claves-debate-constitucional-materia-aborto-ii-experiencia-estadounidense_132_8586652.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a356fdb7-99ec-4b98-9f7c-57479416ea75_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Claves del debate constitucional en materia de aborto (II): la experiencia estadounidense"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En el imaginario público, no solo de EEUU sino del mundo entero, Roe v. Wade se convirtió en la primera articulación del derecho constitucional a abortar de las mujeres</p><p class="subtitle">Claves del debate constitucional sobre el aborto (I)</p></div><p class="article-text">
        En Estados Unidos, las disputas de los a&ntilde;os 70 en torno a la liberalizaci&oacute;n del aborto condujeron a reformas legislativas en los distintos Estados pero la evoluci&oacute;n a distintas velocidades a nivel estatal se vio fuertemente condicionadas por Roe contra Wade, el caso hist&oacute;rico que en 1973 llev&oacute; a la Corte Suprema de Estados Unidos a afirmar por primera vez la autonom&iacute;a reproductiva de la mujer embarazada como merecedora de tutela constitucional, deduci&eacute;ndola de un texto constitucional que nada dec&iacute;a sobre la materia. La sentencia anulaba una ley de Texas que tipificaba el aborto como delito siempre que no fuera necesario para salvar la vida de la madre. La interpretaci&oacute;n novedosa la Corte Suprema amparaba el derecho al aborto en el derecho a la intimidad, un derecho que tampoco recog&iacute;a de forma expl&iacute;cita la constituci&oacute;n estadounidense pero que unos a&ntilde;os antes, en 1965, la Corte hab&iacute;a entendido como impl&iacute;citamente reconocido y del que se hab&iacute;a valido para anular una ley que criminalizaba el uso de m&eacute;todos anticonceptivos dentro del matrimonio (caso Griswold contra Connecticut).
    </p><p class="article-text">
        En el imaginario p&uacute;blico, no solo de EEUU sino del mundo entero, Roe v. Wade se convirti&oacute; en la primera articulaci&oacute;n del derecho constitucional a abortar de las mujeres. La sentencia afirmaba el derecho a interrumpir el embarazo sin ning&uacute;n tipo de injerencia estatal durante el primer trimestre, permitiendo a los poderes p&uacute;blicos regular el aborto a fin de proteger la salud y la vida de la mujer embarazada despu&eacute;s del primer trimestre, y limitarlo o incluso prohibirlo despu&eacute;s del punto de viabilidad fetal (entendido como el momento a partir del cual el feto tendr&iacute;a posibilidades de subsistencia fuera del seno materno y cifrado com&uacute;nmente en torno a la semana 24 de embarazo). Dos d&eacute;cadas despu&eacute;s de Roe, en 1992, en Planned Parenthood contra Casey, la Corte salvaba el n&uacute;cleo duro de lo decidido en Roe (es decir, el derecho de la mujer a interrumpir su embarazo antes del momento de viabilidad fetal), pero se apartaba del r&iacute;gido esquema trimestral en una sentencia que narrativamente reafirmaba la autonom&iacute;a reproductiva de las mujeres reconociendo, al mismo tiempo, la posible validez de limitaciones en aras tanto de la salud de la mujer como de la vida del feto, siempre que tales limitaciones no obstaculizaran indebidamente la decisi&oacute;n aut&oacute;noma de la embarazada. Como cabe imaginar, en adelante, la batalla se librar&iacute;a en torno a la definici&oacute;n de lo que cabe calificar de &ldquo;obst&aacute;culo o carga indebida&rdquo; (undue burden), una definici&oacute;n que pasar&iacute;a a dar bastante juego legislativo y batalla constitucional.
    </p><p class="article-text">
        Si bien en la historia del constitucionalismo Roe y Casey encarnan intentos exitosos de introducir la agenda de los derechos reproductivos en un marco constitucional que, como el estadounidense y como el de muchos pa&iacute;ses del mundo, la omite por completo, fueron muchos los que criticaron los l&iacute;mites de su arquitectura constitucional y, en concreto, su capacidad de generar una agenda m&aacute;s amplia de justicia reproductiva, en sinton&iacute;a con las demandas del movimiento de mujeres de la &eacute;poca que pon&iacute;a &eacute;nfasis no solo en el derecho a abortar sin injerencia, sino en la importancia de la prestaci&oacute;n del servicio y de la asistencia a la maternidad. A fin de cuentas, conceptualizar el aborto como cuesti&oacute;n de autonom&iacute;a reproductiva vinculada al derecho a la intimidad personal exim&iacute;a al Estado de crear las condiciones de acceso para las mujeres con menos recursos entre las que las mujeres negras se encontraban adem&aacute;s sobre representadas. Ciertamente era poco probable que la agenda conservadora de la Nueva Derecha en los ochenta condujera a un reconocimiento m&aacute;s amplio de la necesidad de distribuir socialmente los costes de la reproducci&oacute;n humana. Y si quedaban dudas al respecto, estas se despejaron en 1980 fecha en la que la Corte Suprema de los Estados Unidos valid&oacute;, como opci&oacute;n constitucionalmente leg&iacute;tima (caso Harris contra McRae), prohibir la financiaci&oacute;n del aborto con fondos federales. Las pol&iacute;ticas estatales en los Estados progresistas y la beneficiencia en los m&aacute;s conservadores podr&iacute;an suplir las carencias hasta cierto punto, pero el derecho constitucional al aborto reconocido en Roe, como garant&iacute;a de m&iacute;nimos, no equival&iacute;a en realidad sino un privilegio de las mujeres m&aacute;s acomodadas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A pesar de su limitado alcance la carga simb&oacute;lica de Roe era incuestionable. Por ello, su rechazo acabar&iacute;a convirti&eacute;ndose en aut&eacute;ntica se&ntilde;al de identidad del partido republicano, igualada solo por la del derecho a portar armas y el empe&ntilde;o en el desmantelamiento del Estado del bienestar. Y si, en los a&ntilde;os setenta y principios de los ochenta, muchos de los detractores concentraron sus energ&iacute;as en la aprobaci&oacute;n de una reforma constitucional que sancionara de forma expl&iacute;cita el valor de la vida humana desde su concepci&oacute;n (reforma que nunca vio la luz), desde principios del nuevo siglo una estrategia m&aacute;s incremental fue ganando fuerza. Se trataba de ir erosionando gradualmente el derecho por medio de una regulaci&oacute;n cada vez m&aacute;s restrictiva cuya narrativa central dejar&iacute;a adem&aacute;s de ser exclusivamente la protecci&oacute;n del feto para referirse a la necesidad de tutelar a las mujeres y protegerlas frente a los supuestos da&ntilde;os que les acarrear&iacute;a la decisi&oacute;n de abortar y frente a &ldquo;la codicia&rdquo; de los proveedores de los servicios. Se trataba, en definitiva, de vaciar el derecho al aborto sin necesidad de que el Tribunal Supremo lo revocase abiertamente.
    </p><p class="article-text">
        La tendencia hacia el endurecimiento de las restricciones al aborto se aceler&oacute; dr&aacute;sticamente a ra&iacute;z de las elecciones de 2010 que llevaron al poder al Tea Party y a muchos candidatos conservadores cuya prioridad era acabar con el aborto. Solo en 2011, los Estados conservadores aprobaron m&aacute;s leyes restrictivas en materia de aborto que en cualquier otro a&ntilde;o de la historia de Estados Unidos. Detr&aacute;s de este frenes&iacute; legislativo anti-aborto se encontraba con frecuencia la mano de Americans United for Life (AUL), un influyente grupo pro-vida, fundado en 1971 en reacci&oacute;n a la liberalizaci&oacute;n de las leyes de aborto a nivel estatal que en la actualidad est&aacute; tambi&eacute;n implicado en luchas antiabortistas en el resto del mundo. Entre sus t&aacute;cticas m&aacute;s usuales se encuentra la redacci&oacute;n de leyes prototipo que, bajo la excusa de proteger a las mujeres, regulan la actividad de los proveedores de aborto imponi&eacute;ndoles cargas mucho m&aacute;s severas que las enfrentan los proveedores de servicios de atenci&oacute;n m&eacute;dica de riesgo comparable. Este tipo de regulaci&oacute;n cada vez m&aacute;s frecuente en Estados conservadores ha forzado el cierre de muchas cl&iacute;nicas que han dejado se ser econ&oacute;micamente viables y obliga a las mujeres que a fecha de hoy siguen teniendo un derecho constitucional a hacerlo bien a renunciar al mismo, bien a desplazarse hasta lugares muy lejanos para poder hacerlo con la natural consecuencia de que muchas no lo hacen. En la actualidad hay estudios que demuestran que cerrar una cl&iacute;nica cercana y obligar a las mujeres a desplazarse 400 kil&oacute;metros o m&aacute;s para acceder a otra rebaja en un 40% la posibilidad de que esta acabe abortando.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hasta ahora, la Corte Suprema hab&iacute;a validado algunas de estas restricciones pero siempre protegiendo el n&uacute;cleo del precedente de Roe y Casey: la libertad de abortar hasta el momento de viabilidad del feto. Es el reciente giro conservador de la misma &mdash;tras el nombramiento de Neil Gorsuch, Brett Kavanaugh y Amy Coney Barrett por Trump&mdash; el que le ha dado a AUL y a otros actores pro-vida la esperanza de que se aparte una vez por todas de su precedente. De ah&iacute; el renovado &iacute;mpetu legislativo en muchos Estados conservadores, como Misisipi o Texas, Estados que no han dudado en aprobar leyes que saben claramente inconstitucionales a fecha de hoy, pero que buscan servir de ocasi&oacute;n para que Tribunal Supremo se aparte de su doctrina. Si la de Misisipi, de la que probablemente depende el futuro de la &uacute;ltima cl&iacute;nica abortiva del Estado, proh&iacute;be la mayor&iacute;a de los abortos despu&eacute;s de las quince semanas de embarazo (sin atender al plazo marcado por la viabilidad del feto ni introducir excepciones para el supuesto de que el embarazo sea producto de una violaci&oacute;n), la de Texas va m&aacute;s all&aacute; y pone el umbral en el momento en el que la actividad card&iacute;aca es m&eacute;dicamente detectable, lo que viene a ser a las seis semanas de embarazo, es decir, mucho antes de muchas mujeres se den cuenta de que est&aacute;n embarazadas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de la audiencia del pasado 1 de diciembre en torno a la ley de Misisipi en el caso Hobbs Dobbs contra&nbsp;Jackson Women&acute;s Health Organization (audiencia que permite, por regla general, anticipar el posicionamiento de los distintos jueces de la Corte) los peri&oacute;dicos del mundo entero se llenaron de titulares augurando el desmoronamiento de Roe en junio del 2022 cuando la Corte dicte finalmente sentencia. El debate desde entonces se ha centrado en predecir si la Corte &ldquo;desconstitucionalizar&aacute;&rdquo; el derecho a abortar (alegando que Roe fue un mal precedente por sac&aacute;rselo de la chistera) permitiendo as&iacute; que los Estados m&aacute;s conservadores proh&iacute;ban por completo o limiten de forma extraordinariamente severa el plazo para abortar (lo que podr&iacute;a suceder hasta en 22 Estados en los que a fecha de hoy se calcula que se realizan el 33% de los abortos) o si mantendr&aacute; el derecho pero sacrificando el est&aacute;ndar de la viabilidad del feto permitiendo que los Estados limiten los plazos con respecto a las 23 semanas que marca el umbral de la viabilidad con lo que los efectos (teniendo en cuenta que en realidad solo el 4% de los abortos se realizan en la actualidad m&aacute;s all&aacute; de las 15 primeras semanas) ser&iacute;an bastante menores. Las consecuencias, en cualquier caso, se har&aacute;n sentir una vez m&aacute;s, en las vidas de las mujeres con menos recursos, puesto que las que cuentan con mayores recursos podr&aacute;n siempre desplazarse para abortar en las pocas cl&iacute;nicas que sobrevivan o en las de Estados colindantes con legislaciones m&aacute;s permisivas, por lejos que est&eacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para aquellas que tienen menos recursos (hay estudios que muestran que la mitad de las mujeres que abortaron en 2014 estaban por debajo del umbral de pobreza y que un cuarto m&aacute;s estaba cerca del mismo, siendo la mitad de ellas madres solas) quedar&aacute;, como siempre, la v&iacute;a del aborto clandestino en condiciones insalubres que tantas vidas de mujeres se ha cobrado a lo largo de la historia de humanidad y a la que &uacute;nicamente la posibilidad, cada vez m&aacute;s real, de obtener p&iacute;ldoras abortivas que se consiguen en la red, le resta algo de dramatismo. Sin embargo, lo que nos dicen las cifras es que muchas de esas mujeres (hay estudios que calculan que hasta el 50%) acabar&aacute;n sencillamente renunciando a la posibilidad de abortar lo cual demuestra que abortar no es solo una opci&oacute;n que dependa del acceso a condiciones que lo hagan m&eacute;dicamente posible sino de contextos de interpretaci&oacute;n que doten de significado a la acci&oacute;n misma. Por ello es previsible que, m&aacute;s all&aacute; de los obst&aacute;culos que plantea la distancia (en t&eacute;rminos de costes asociados al desplazamiento o a tener que desatender las obligaciones laborales o de cuidados) o el acceso a la medicaci&oacute;n necesaria, muchas mujeres renuncien a abortar en aquellos Estados en los que abortar pase de ser un derecho constitucional (por limitado que fuera en la realidad) a ser un delito. Se trata, a fin de cuenta, de los mismos Estados en los que las tasas de seguro m&eacute;dico entre la poblaci&oacute;n son bajas, las necesidades anticonceptivas de las mujeres sin recursos est&aacute;n mal satisfechas y los servicios de planificaci&oacute;n familiar y los programas de educaci&oacute;n sexual han venido cada vez m&aacute;s poniendo el &eacute;nfasis en la abstinencia como &uacute;nico m&eacute;todo anticonceptivo estigmatizando, de esta forma, las relaciones sexuales fuera del matrimonio o no reproductivas. Si por un momento nos detenemos a pensar que precisamente todo lo contrario es lo que har&iacute;a falta para reducir de forma significativa el n&uacute;mero de abortos (no hay mejor forma de hacerlo que reduciendo el n&uacute;mero de embarazos no deseados) no tardaremos en entender que lo que est&aacute; en juego en la guerra antiabortiva no es solo la obsesi&oacute;n de corte m&aacute;s o menos religiosa por salvar fetos sino el empe&ntilde;o por mantener un orden de g&eacute;nero patriarcal que insiste en la maternidad como forma de realizaci&oacute;n &uacute;nica o primordial de la mujer. La mujer que quiera desafiarlo pero que, en un contexto as&iacute;, sienta que al hacerlo est&aacute; evadiendo la ley, en vez de ejercitando un derecho fundamental, debe contar no solo con los medios materiales sino con recursos psicol&oacute;gicos que le impidan internalizar el oprobio social que expresa la letra de la ley. Como es previsible que muchas de ellas carezcan de tales recursos por m&uacute;ltiples razones, lo que saldr&aacute; reforzado es el orden patriarcal represor y como son muchos los puntos de la geograf&iacute;a en los que su sombra atisba lo que suceda en EEUU y con Roe nos afecta a todas.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ruth Rubio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/claves-debate-constitucional-materia-aborto-ii-experiencia-estadounidense_132_8586652.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Dec 2021 19:39:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Claves del debate constitucional en materia de aborto (II): la experiencia estadounidense]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Claves del debate constitucional sobre el aborto (I)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/claves-debate-constitucional-aborto-i_132_8564720.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f2f2e5df-5858-4808-a73f-32da5d230bef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Claves del debate constitucional sobre el aborto (I)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los varones que a lo largo de la historia del constitucionalismo y a lo ancho del planeta se han encargado mayoritaria, cuando no exclusivamente, de redactar constituciones no han tenido que plantearse nunca qué conllevaría para ellos tener que vivir, sin desearlo, un embarazo, parto o maternidad</p><p class="subtitle">El futuro del aborto en Estados Unidos llega al Supremo en un caso decisivo</p></div><p class="article-text">
        Empiezo con este una breve serie de art&iacute;culos y lo hago con el coraz&oacute;n encogido. Encogido como lo deben tener muchas de las mujeres -se calcula unos 40 millones entre los 15 y los 40 a&ntilde;os de edad f&eacute;rtil- que en Estados Unidos vislumbran hoy como una posibilidad real perder o ver dr&aacute;sticamente alterado un derecho constitucional del que llevan disfrutando ellas y sus conciudadanas durante casi cinco d&eacute;cadas. Todo depender&aacute; de si en los pr&oacute;ximos meses al menos cinco de los nueve jueces que actualmente componen el Tribunal Supremo de los EEUU (7 varones, 3 mujeres, 3 de ellos nombrados por Trump) as&iacute; lo deciden al resolver el caso <em>Dobbs contra Jackson Women&acute;s Health Organization</em> cuya audiencia tuvo lugar la semana pasada.
    </p><p class="article-text">
        La congoja lo es tambi&eacute;n porque sospecho que el asunto puede trascender del &aacute;mbito estadounidense y afectar el debate constitucional en otros muchos pa&iacute;ses que, como el nuestro, tambi&eacute;n tienen juicios pendientes en la materia o los tendr&aacute;n pronto, y tambi&eacute;n acabar&aacute;n confiando la definici&oacute;n de los l&iacute;mites de la autonom&iacute;a reproductiva de sus ciudadanas a un pu&ntilde;ado de magistrados constitucionales, la mayor&iacute;a de ellos, varones. Dado el potencial alcance de un debate constitucional que, como vemos, en muchos pa&iacute;ses puede suplantar la voluntad del legislador y consideraciones de oportunidad pol&iacute;tica, me parece oportuna la labor de pedagog&iacute;a ciudadana en una materia, por lo dem&aacute;s, compleja. Compleja, porque lo cierto y verdad, y de esto hay que partir, es que los varones que a lo largo de la historia del constitucionalismo y a lo ancho del planeta se han encargado mayoritaria, cuando no exclusivamente, de redactar constituciones no han tenido que plantearse nunca qu&eacute; conllevar&iacute;a para ellos tener que vivir, sin desearlo, un embarazo, parto o maternidad; maternidad no deseada que, en t&eacute;rminos de obligaciones de cuidado y crianza, todos sabemos que nunca ha sido estad&iacute;sticamente equivalente a la paternidad no deseada. Tal vez por eso mismo los &ldquo;padres del constitucionalismo&rdquo; no hayan estimado que la libertad reproductiva mereciera anclaje constitucional firme y sigamos hoy avanzando entre tinieblas. 
    </p><p class="article-text">
        De hecho, la vulnerabilidad de <em>Roe v. Wade</em>, el precedente que en EEUU reconociera en 1973 a las ciudadanas americanas un derecho constitucional a abortar libremente hasta el momento de viabilidad del feto (cifrado en torno a la semana 24 del embarazo) y que, a pesar de ser sin duda una de las sentencias m&aacute;s conocidas de la historia constitucional de EEUU tiene ahora visos de sucumbir bajo la nueva doctrina que siente el tribunal en <em>Dobbs contra Jackson </em>(que decidir&aacute; sobre la constitucionalidad de una ley de Misisipi que proh&iacute;be pr&aacute;cticamente todos los abortos m&aacute;s all&aacute; de las primeras 15 semanas de embarazo), reside precisamente en que se trata de un derecho jurisprudencialmente construido. Se part&iacute;a de una Constituci&oacute;n que, como la americana de 1787, est&aacute; a&uacute;n vigente, y que, como la mayor&iacute;a de las constituciones del mundo a&uacute;n hoy, no reconocen tal derecho, ni de forma expl&iacute;cita, ni de forma gen&eacute;rica al abrigo de alguna f&oacute;rmula m&aacute;s amplia como pudiera ser una que reconociera la autonom&iacute;a reproductiva de la mujer.
    </p><p class="article-text">
        Poner <em>Roe contra Wade</em> en su contexto hist&oacute;rico para facilitar la comprensi&oacute;n de su alcance entonces -y del significado que tendr&iacute;a su abolici&oacute;n ahora- nos remonta a la d&eacute;cada de 1960 que, de la mano de los pa&iacute;ses n&oacute;rdicos, marc&oacute; la tendencia liberalizadora en materia de aborto tanto en Europa como en Am&eacute;rica del Norte, tendencia que encontr&oacute; expresi&oacute;n en debates y reformas legislativas. La inmensa mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses que a la saz&oacute;n introdujeron reformas legales lo hicieron para reconocer o ampliar el sistema de excepciones penales, es decir, las condiciones bajo las cuales el aborto, hasta entonces mayormente criminalizado, deb&iacute;a considerarse legal, o cuanto menos, no punible. Fue as&iacute; c&oacute;mo empezaron a hacerse sentir en el mundo del derecho consideraciones como la necesidad de proteger la vida o la salud de la mujer embarazada en todo caso; la de permitir que esta interrumpiera la gestaci&oacute;n de un feto con graves malformaciones; o la de no obligar a una mujer a continuar con un embarazo resultado de una violaci&oacute;n o a afrontar una maternidad sin disponer de los medios suficientes para atender a las necesidades b&aacute;sicas de su crianza. Esta v&iacute;a de la prohibici&oacute;n en principio, salvo contadas excepciones, normalizaba el deber de la mujer embarazada de seguir adelante con su embarazo, reconociendo, no obstante, que bajo circunstancias excepcionales, este deber deb&iacute;a ceder frente a otros derechos e intereses de la mujer gestante. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las feministas de la época de los 70n abogaban por un cambio categórico y por la derogación total de la prohibición penal, apoyándose en la noción de la autonomía y la libertad individual, retando así normas y prejuicios en torno a la maternidad</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La progresiva liberalizaci&oacute;n del aborto (tema unificador del movimiento feminista en Europa occidental y Norteam&eacute;rica a principios de la d&eacute;cada de 1970) ven&iacute;a acompa&ntilde;ada de importantes cambios en la opini&oacute;n p&uacute;blica y en la prensa. Entre los factores determinantes cabe destacar el gran n&uacute;mero de abortos ilegales y su alta tasa de mortandad asociada, con una incidencia especialmente acusada entre las mujeres pobres que no pod&iacute;an viajar al extranjero para abortar en pa&iacute;ses donde el procedimiento era legal sino que ten&iacute;an que hacerlo a trav&eacute;s de una red clandestina de m&eacute;dicos. Otros problemas parec&iacute;an apuntar en la misma direcci&oacute;n. Entre ellos, los problemas de salud de las mujeres que hab&iacute;an estado expuestas a drogas o enfermedades potencialmente da&ntilde;inas para el feto (como la talidomida o el sarampi&oacute;n), la inquietud por la superpoblaci&oacute;n en la tierra y las inquietudes profesionales de m&eacute;dicos que contemplaban con preocupaci&oacute;n la aplicaci&oacute;n err&aacute;tica de la legislaci&oacute;n penal en materia de aborto. 
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, mientras que en varios sectores se avanzaba la necesidad de proceder de manera incremental (agregando excepciones a la norma general de la penalizaci&oacute;n del aborto), las feministas de la &eacute;poca abogaban por un cambio categ&oacute;rico y por la derogaci&oacute;n total de la prohibici&oacute;n penal, apoy&aacute;ndose en la noci&oacute;n de la autonom&iacute;a y la libertad individual, retando as&iacute; normas y prejuicios en torno a la maternidad. Lo articulaba con claridad Betty Friedan, presidenta de la Organizaci&oacute;n Nacional de Mujeres, en la Primera Conferencia Nacional sobre el Aborto en febrero de 1969:
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;No hay libertad, no hay igualdad, no hay plena dignidad humana y personalidad posible para las mujeres hasta que hagamos valer y exijamos el control sobre nuestro propio cuerpo, sobre nuestro propio proceso reproductivo [&hellip;] Las mujeres son las que [&hellip;] por tanto deben decidir, y lo que estamos haciendo, me parece, es darnos cuenta de que hay ciertos derechos que nunca han sido definidos como derechos, que son fundamentales para la igualdad de las mujeres, y que no estaban definidos en la Constituci&oacute;n de este ni ning&uacute;n otro pa&iacute;s, cuando la Constituci&oacute;n fue redactada solo por hombres. El derecho de la mujer a controlar su proceso reproductivo debe establecerse como un derecho civil humano b&aacute;sico y valioso que el Estado no puede negar ni coartar [&hellip;] La verdadera revoluci&oacute;n sexual es la salida de la mujer de la pasividad, de la cosificaci&oacute;n [...] hacia la autodeterminaci&oacute;n plena, a la dignidad plena...&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        Muchas fueron las feministas de la &eacute;poca en Europa y Am&eacute;rica del Norte que compartieron las tesis de Friedan y en distintos puntos de la geograf&iacute;a decidieron poner en marcha una estrategia de &ldquo;me too&rdquo;, para romper con la hipocres&iacute;a imperante y reconocer a trav&eacute;s de los medios de comunicaci&oacute;n que ellas tambi&eacute;n hab&iacute;an abortado. Esta estrategia llev&oacute; a 343 mujeres en Francia a firmar un manifiesto escrito por Simone de Beauvoir en <em>Le Nouvel Observateur</em> en abril de 1971. Dos meses despu&eacute;s, Aktion 218<em>,</em> una organizaci&oacute;n de mujeres de Alemania occidental (que lleva el nombre de la Secci&oacute;n del C&oacute;digo Penal que penalizaba el aborto), publicaba historias de aborto y los nombres de 374 mujeres alemanas que hab&iacute;an abortado en <em>Der Stern</em>. El 4 de agosto de 1971 fue el momento en el que las italianas que orquestaron su propia campa&ntilde;a de autoincriminaci&oacute;n en <em>Liberazione Notizie </em>mientras que en Estados Unidos una publicaci&oacute;n en la edici&oacute;n de primavera de 1972 de la revista <em>Ms</em> emulaba la acci&oacute;n de protesta.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las demandas feministas en materia de justicia reproductiva incluyeron desde el principio también mejor protección para las mujeres que deseaban tener hijos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Aunque muchas de las que daban la cara ten&iacute;an las espaldas cubiertas y eran mujeres de alto perfil, lo cierto es que tanto en Europa como en los Estados Unidos preocupaba el impacto de clase y racial de la criminalizaci&oacute;n del aborto. En los Estados Unidos, Frances Beal, una destacada feminista afroamericana, hac&iacute;a llamamiento a la necesidad de ampliar la discusi&oacute;n sobre los da&ntilde;os reproductivos al referirse al &ldquo;doble peligro&rdquo; de las mujeres de las comunidades negras y puertorrique&ntilde;as, recordando c&oacute;mo las mujeres de color, adem&aacute;s de ser expuestas a abortos inseguros, sufr&iacute;an la presiones del movimiento eugen&eacute;sico que amparaba la pr&aacute;ctica de ofrecer prestaciones sociales a cambio de aceptar la esterilizaci&oacute;n. En todo caso conviene recordar que, aunque el debate sobre el aborto domin&oacute; gran parte del escenario, las demandas feministas en materia de justicia reproductiva incluyeron desde el principio tambi&eacute;n mejor protecci&oacute;n para las mujeres que deseaban tener hijos. La estabilidad en el empleo de las mujeres embarazadas o la asistencia estatal en las tareas de cuidado ocupaban un lugar central entre los reclamos feministas de la &eacute;poca. 
    </p><p class="article-text">
        A medida que el movimiento en pos de la liberalizaci&oacute;n del aborto gan&oacute; fuerza, tanto en Europa como Am&eacute;rica del Norte, la resistencia empez&oacute; a articular estrategias de contra-movilizaci&oacute;n. En todas partes fue el sector cat&oacute;lico conservador el que encabez&oacute; la lucha, gradualmente desplazando la argumentaci&oacute;n teol&oacute;gica por un lenguaje moderno de los derechos humanos que servir&iacute;a para defender el derecho a la vida del feto (descrito, en general, en calidad de &ldquo;ser humano inocente&rdquo;). Desde estos sectores religiosos no se dud&oacute; en invocar el nazismo en Alemania occidental y el tejido moral de la naci&oacute;n en Estados Unidos, para vincular el debate del aborto a la noci&oacute;n abstracta de la dignidad humana y al Estado de derecho. Y fue en este contexto altamente polarizado en el que en varios pa&iacute;ses en los que el consenso pol&iacute;tico parec&iacute;a de dif&iacute;cil alcance se solicit&oacute; por primera vez a varios cortes y tribunales constitucionales del mundo que intervinieran, principalmente, para frenar los intentos de liberalizaci&oacute;n. Es as&iacute; como nacen las primeras sentencias que abordan el aborto en t&eacute;rminos constitucionales tanto en Am&eacute;rica del Norte y en Europa. Como veremos, la arquitectura constitucional de partida no ser&iacute;a, sin embargo, la misma en ambos lados del Atl&aacute;ntico.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ruth Rubio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/claves-debate-constitucional-aborto-i_132_8564720.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Dec 2021 20:06:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Claves del debate constitucional sobre el aborto (I)]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Aborto,Derecho al aborto,Constitución,Estados Unidos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Por qué tantos hombres incompetentes acaban siendo líderes? (y qué hacer para remediarlo)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/hombres-incompetentes-acaban-lideres-remediarlo_132_8421177.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/15637a5e-c859-4411-bc28-d8dfb23335a9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Por qué tantos hombres incompetentes acaban siendo líderes? (y qué hacer para remediarlo)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">De acuerdo con datos que proporciona Chamorro-Premuzic, el 75% de las personas abandonan sus empleos por culpa de sus jefes, y según encuestas recientes, el 65% de los americanos preferirían un cambio de jefe a una subida de salario</p></div><p class="article-text">
        El t&iacute;tulo del libro (<em>Why do so many incompentent men become leaders? (and how to fix it), </em>Harvard Business Review Press<em>, 2019</em>) ciertamente me llam&oacute; la atenci&oacute;n, como tambi&eacute;n lo hizo el hecho de que la autor&iacute;a no proviniese de un nombre m&aacute;s o menos conocido del campo de los estudios feministas y de g&eacute;nero sino de un autor, var&oacute;n, Tom&aacute;s Chamorro-Premuzic, quien por lo que luego indagu&eacute;, result&oacute; ser una autoridad internacional en perfiles psicol&oacute;gicos, gesti&oacute;n de talento y desarrollo de liderazgo, profesor de psicolog&iacute;a empresarial en <a href="https://www.ucl.ac.uk/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">University College London</a> y de la <a href="https://www.columbia.edu/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Columbia University</a>. Su tesis principal, que quiero compartir hoy con mis lectores, tambi&eacute;n me sorprendi&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Acostumbrada a mis lecturas sobre liderazgo de mujeres, esperaba que el &eacute;nfasis estuviera en los obst&aacute;culos que las mujeres encontramos a la hora de ascender y de romper techos de cristal en todos los &aacute;mbitos profesionales y en todas las esferas de poder. En realidad ten&iacute;a a&uacute;n en mente la lectura reciente de otro libro algo ya m&aacute;s antiguo (<em>Through the Labyrinth: The Truth About How Women Become Leaders</em> de Alice Eagly y Linda Carli, Harvard University Press, 2007) en el que las autoras explican c&oacute;mo la resistencia al liderazgo femenino, los estereotipos de g&eacute;nero y los problemas de conciliaci&oacute;n familiar est&aacute;n en la base de la infrarrepresentaci&oacute;n de las mujeres, antes de proponer toda una panoplia de medidas para abordar lo que, apart&aacute;ndose de la met&aacute;fora del techo de cristal (que sugiere un &uacute;nico y gran obst&aacute;culo solo al final del recorrido) ellas describen como el laberinto en el que nos encontramos las mujeres. Un laberinto de muros que se cruzan y que van minando las posibilidades de llegar a una meta final que muchas veces ni siquiera se logra vislumbrar con claridad. Medidas, propon&iacute;an las autoras, como la necesidad de cambiar los sistemas de evaluaci&oacute;n poniendo el &eacute;nfasis en el trabajo por objetivos y no por tiempos; la transparencia en los criterios de evaluaci&oacute;n; el uso de m&eacute;todos transparentes y abiertos de contrataci&oacute;n y ascenso; la necesidad de mentoras;&nbsp;garantizar que haya siempre una masa cr&iacute;tica de mujeres en niveles ejecutivos; dar oportunidades de trabajos exigentes a mujeres con buenas capacidades aunque sin tanta experiencia para que precisamente la puedan desarrollar, y, por supuesto, una pol&iacute;tica de recursos humanos que sea respetuosa con las exigencias familiares y contemple f&oacute;rmulas flexibles y adaptativas de trabajo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los rasgos de personalidad que hacen que seleccionemos a determinadas personas para desempeñar roles de mando son los mismos que permiten predecir que no van a desempeñarse bien cuando los ejerzan como jefes</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pero no es ah&iacute; donde Chamorro-Premuzic nos quiere llevar. Su pregunta, en definitiva, no es por qu&eacute; no est&aacute;n presentes en los roles de liderazgo m&aacute;s de las muchas mujeres competentes que podr&iacute;an estarlo, sino por qu&eacute; est&aacute;n presentes tantos hombres que no lo son, como demuestra el hecho de que, de acuerdo con datos que tambi&eacute;n nos proporciona, el 75% de las personas abandonen sus empleos por culpa de sus jefes, o de que, seg&uacute;n encuestas recientes, el 65% de los americanos preferir&iacute;an un cambio de jefe a una subida de salario. Su tesis central: los rasgos de personalidad que hacen que seleccionemos a determinadas personas para desempe&ntilde;ar roles de mando son los mismos que permiten predecir que no van a desempe&ntilde;arse bien cuando los ejerzan como jefes. &iquest;Y de qu&eacute; rasgos y perfiles se trata? Pues se tratar&iacute;a de personas que tienen un alt&iacute;simo grado de confianza en s&iacute; mismos, de ensimismamiento, de narcisismo y, tambi&eacute;n, con frecuencia, su dosis de psicopat&iacute;a. Este es precisamente el perfil que muchas veces identificamos como persona carism&aacute;tica y escogemos para desempe&ntilde;ar puestos directivos. Y tambi&eacute;n el de las personas que luego desempe&ntilde;an mal como jefes.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto estos rasgos no son exclusivos de los varones. El libro cita por ejemplo experimentos que demuestran que todas las personas tenemos un grado de confianza en nuestras habilidades y capacidades que excede la realidad y que solo el 10% de las personas no se equivoca cuando se les pide que adivinen su cociente intelectual y luego se contrasta la respuesta con la que se obtiene a trav&eacute;s de tests de medici&oacute;n. Pero s&iacute; hay sesgo de g&eacute;nero porque s&iacute; se trata de rasgos que tienen m&aacute;s hombres que mujeres y que por lo tanto han servido para conformar estereotipos de g&eacute;nero de forma que las mujeres, o los tienen en alguna menor medida, o los tienen que domar si quieren ser exitosas. En otras palabras, el var&oacute;n puede mostrar sin tapujo alguno su seguridad en s&iacute; mismo (aunque sea objetivamente desproporcionada) y ello se percibir&aacute; como reflejo de su nivel de competencia, aunque no sea cierto. La mujer que aspira a cargos de mando tiene que ser segura pero adem&aacute;s demostrar mucho m&aacute;s su nivel real de competencia y su empat&iacute;a y generosidad para con los dem&aacute;s, porque de otra forma ser&aacute; castigada por la osad&iacute;a de su seguridad o rechazada por su insuficiente feminidad o su excesiva masculinizaci&oacute;n.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Con demasiada frecuencia quienes deciden lanzarse a conquistar cargos de poder parecen entender que de lo que se trata es de lograr un premio, un reconocimiento, una oportunidad para seguir ascendiendo y consolidando estatus</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El problema no es solo que esto conduzca a que haya menos mujeres l&iacute;deres, sino a que los hombres que hay no logran desempe&ntilde;ar bien sus funciones. Tomemos el perfil narcisista. En apariencia personas con complejo de superioridad, en la realidad, personas con una autoestima alta pero fr&aacute;gil, necesitadas de refuerzo constante y altamente egoc&eacute;ntricas. Las escogemos porque venden bien sus ideas y porque se estudian a s&iacute; mismos al detalle para saber c&oacute;mo gustar. Pero en realidad los narcisistas no son buenos l&iacute;deres porque tienen muchas m&aacute;s probabilidades de incurrir en conductas impropias en el trabajo (fraude, acoso&hellip;), porque aunque puedan ser visionarios no logran ejecutar luego los grandes planes, porque no responden bien a la cr&iacute;tica y porque tienen poca capacidad de autocontrol. 
    </p><p class="article-text">
        El problema de base entonces parece residir en que la sociedad, las empresas y todas las organizaciones e instituciones necesitan una reflexi&oacute;n mucho m&aacute;s profunda de en qu&eacute; consiste el liderazgo y para qu&eacute; debe servir la clase dirigente. Con demasiada frecuencia quienes deciden lanzarse a conquistar cargos de poder parecen entender que de lo que se trata es de lograr un premio, un reconocimiento, una oportunidad para seguir ascendiendo y consolidando estatus en vez de verse a s&iacute; mismos como un recurso al servicio de la empresa, de la sociedad o de la organizaci&oacute;n, que solo se justifica si efectivamente beneficia al colectivo, cosa que dif&iacute;cilmente podr&aacute; hacer si no sabe gestionar bien el equipo humano que trabaja a su servicio y mejorar en el camino.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es para esta gesti&oacute;n adecuada para lo que har&iacute;a falta primar a personas, no solo con conocimiento y experiencia en un campo, que tambi&eacute;n, ni con conexiones y contactos que pueden ciertamente ser &uacute;tiles, sino tambi&eacute;n a personas con alto grado de inteligencia emocional, que sean capaces de desempe&ntilde;ar un liderazgo transformador que ser&iacute;a el que permitir&iacute;a hacer de una visi&oacute;n un plan de acci&oacute;n concreto y ejecutable. Personas que sirvan de modelo e inspiraci&oacute;n; que tengan la capacidad de delegar, de reforzar, de estimular y de formar a quienes trabajan en el equipo. Personas con alto grado de empat&iacute;a y autocontrol que les permitan navegar los obst&aacute;culos que inevitablemente surgen de la interacci&oacute;n humana, sin agresividad, con resiliencia y efectividad. Personas capaces de cuestionarse a s&iacute; mismas y de recibir la cr&iacute;tica como oportunidad de crecimiento. Y ahora s&iacute;, pregunt&eacute;monos: &iquest;cu&aacute;ntos tenemos un jefe as&iacute;? &iquest;Y c&oacute;mo cambiar&iacute;a nuestro desempe&ntilde;o y nuestra calidad de vida de tenerlo?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ruth Rubio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/hombres-incompetentes-acaban-lideres-remediarlo_132_8421177.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 23 Oct 2021 18:10:11 +0000]]></pubDate>
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