<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Carolina Morán]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/carolina_moran/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Carolina Morán]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/516299/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[La calidad del vino sí depende de la geografía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/ecologica/calidad-vino-si-depende-geografia_132_6196600.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b850ff7f-f34e-44a8-8b12-35a46c26f157_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La calidad del vino sí depende de la geografía"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Varios son los factores que hacen que la calidad de la uva sea perfecta, pero uno de ellos la hace diferente según su ubicación: la altitud</p></div><p class="article-text">
        Castilla-La Mancha es tierra, por excelencia, de buenos productos y mejor materia prima. Miel de la Alcarria, queso manchego, ajo morado de Las Pedro&ntilde;eras... pero, sobre todo, buen vino, y es que muchas son las variedades de uva y denominaciones de origen que podemos encontrar en nuestra regi&oacute;n, que hacen que los vinos de Castilla-La Mancha sean uno de los mejores valorados del mundo.
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Que comience la vendimia!
    </p><p class="article-text">
        Arranca la temporada de vendimia en Castilla-La Mancha y, seg&uacute;n <a href="https://vinosdecastillalamancha.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Vinos de Castilla-La Mancha</a>, la calidad de la cosecha podr&iacute;a ser, a priori, buena. Una previsi&oacute;n para esta temporada 2020 donde los estados fenol&oacute;gicos apuntan a que el a&ntilde;o est&aacute; siendo bueno y hace que el optimismo se apodere de esta nueva campa&ntilde;a, la cual puede ser superior al 2019, ya que se prev&eacute; un incremento de hasta el 16% de la producci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Y es que, para conseguir un buen vino, muchos son los factores geogr&aacute;ficos que pueden ser cruciales a la hora de desarrollarse la cosecha: el suelo, la vid, pero, sobre todo, el clima. Un equilibrio entre temperatura, humedad, precipitaciones y viento que, unido a la ubicaci&oacute;n geogr&aacute;fica, pueden hacer que la uva posea un color blanco o morado, una piel m&aacute;s o menos gruesa, una pepita m&aacute;s o menos amarga y un dulzor m&aacute;s o menos acentuado. Una influencia geogr&aacute;fica que da lugar a diferentes variedades de uva y, por ende, a las diferentes denominaciones de origen de la regi&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">La geograf&iacute;a tambi&eacute;n marca el sabor del vino</h2><p class="article-text">
        Lo que m&aacute;s define a un buen vino es su calidad. La calidad de su sabor, de su textura, de su grado justo de alcohol. La calidad de la uva que lo ha creado, y es que para que la uva sea de buena calidad, la geograf&iacute;a juega un papel esencial en el proceso. Cuando hablamos de geograf&iacute;a, hablamos de altitud.
    </p><p class="article-text">
        La altitud es uno de los factores m&aacute;s importantes en el desarrollo de la vid, pues a mayor altitud, menor temperatura, y es que cada 100 metros de altura, la temperatura desciende 1 &ordm;C, lo que hace que el clima sea m&aacute;s fresco y, en consecuencia, los vinos sean m&aacute;s frescos y fluidos, adem&aacute;s de m&aacute;s &aacute;cidos y longevos. Las temperaturas cuanto m&aacute;s bajas, m&aacute;s lenta hace que sea la maduraci&oacute;n de las uvas, mientras que las c&aacute;lidas noches estivales permiten un mejor equilibrio entre el az&uacute;car y la acidez de la uva.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/93449b9f-78a8-4c2a-b803-367b3b548ae5_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/93449b9f-78a8-4c2a-b803-367b3b548ae5_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/93449b9f-78a8-4c2a-b803-367b3b548ae5_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/93449b9f-78a8-4c2a-b803-367b3b548ae5_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/93449b9f-78a8-4c2a-b803-367b3b548ae5_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/93449b9f-78a8-4c2a-b803-367b3b548ae5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/93449b9f-78a8-4c2a-b803-367b3b548ae5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        La altura conlleva, por tanto, las variaciones de temperatura correspondientes para asegurar una maduraci&oacute;n correcta -pero constante- de la vid, la cual necesita todo vino de calidad. Adem&aacute;s de que, a mayor altitud, mayor incidencia del viento, lo que mejora el estado de salud de la vi&ntilde;a, dificultando el desarrollo de hongos y bacterias que provoquen enfermedades a la cosecha.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, otro factor que permite que la uva conserve una correcta acidez hasta su entrada en bodega es la amplitud t&eacute;rmica, es decir, la diferencia de temperatura entre el d&iacute;a y la noche. Donde a mayor amplitud t&eacute;rmica, las uvas obtienen una mayor calidad, ya que la uva madura m&aacute;s lentamente sin degradar su grado de acidez. La luz solar es otro factor de notable importancia, ya que condiciona el grosor del hollejo -la delgada piel que recubre la pulpa y el pepita-, donde se concentran los aromas y el color de las uvas.
    </p><h2 class="article-text">Se busca terreno para trasplantar vi&ntilde;edos. Raz&oacute;n: Cambio clim&aacute;tico</h2><p class="article-text">
        El cambio clim&aacute;tico tambi&eacute;n ha dejado su huella en este sentido, y es que desde hace un tiempo el mapa de la producci&oacute;n vitivin&iacute;cola en Espa&ntilde;a est&aacute; cambiando, ya que muchas bodegas han visto c&oacute;mo han tenido que buscar vi&ntilde;as en mayores alturas, con el fin de buscar las mismas condiciones clim&aacute;ticas que, lamentablemente, han visto c&oacute;mo iban cambiando. Un <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0048969718349192" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> desarrollado por investigadores de la Universidad Polit&eacute;cnica de Madrid ya lo coment&oacute;, apuntando a que la producci&oacute;n de vino de la Pen&iacute;nsula Ib&eacute;rica ser&aacute; una de las m&aacute;s afectadas por el cambio clim&aacute;tico a nivel mundial.
    </p><p class="article-text">
        La graduaci&oacute;n alcoh&oacute;lica tambi&eacute;n se est&aacute; viendo afectada, pues debido al incremento de las temperaturas, la maduraci&oacute;n de la uva est&aacute; cambiando y la graduaci&oacute;n est&aacute; subiendo progresivamente, alterando con ello los sabores de muchos vinos. As&iacute; como el crecimiento y desarrollo de las vi&ntilde;as que, por el cambio de patr&oacute;n de las precipitaciones, muchas est&aacute;n perdiendo calidad y no llegan al &oacute;ptimo de maduraci&oacute;n y caracter&iacute;sticas propias de las cosechas, de las que muchas denominaciones de origen dependen.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carolina Morán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/ecologica/calidad-vino-si-depende-geografia_132_6196600.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 05 Sep 2020 23:57:28 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/b850ff7f-f34e-44a8-8b12-35a46c26f157_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="359443" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/b850ff7f-f34e-44a8-8b12-35a46c26f157_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="359443" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La calidad del vino sí depende de la geografía]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b850ff7f-f34e-44a8-8b12-35a46c26f157_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Vendimia,Geografía,Cambio climático,Vinos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las noches de Castilla-La Mancha se preparan para recibir a las Perseidas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/ecologica/noches-castilla-mancha-preparan-recibir-perseidas_132_6146891.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8efcbae4-08fe-435b-b04b-8663ed301f5d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las noches de Castilla-La Mancha se preparan para recibir a las Perseidas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desde el 17 de julio hasta el 24 de agosto, la lluvia de meteoros más característica del verano vuelve a lucir en nuestros cielos</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Aunque no ser&aacute; perfecto, 2020 ser&aacute; un buen a&ntilde;o para observar las Perseidas, pues suceder&aacute;n cuando la Luna est&eacute; en fase menguante&rdquo;. As&iacute; de optimistas se han mostrado desde el <a href="https://astronomia.ign.es/eclipses-y-perseidas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Instituto Geogr&aacute;fico Nacional</a> al hablar de las Perseidas de este a&ntilde;o, y es que, desde el 17 de julio hasta el 24 de agosto, esta lluvia de estrellas -m&aacute;s conocida como las L&aacute;grimas de San Lorenzo- se podr&aacute; observar en todo el hemisferio norte, siendo la noche de m&aacute;xima actividad el 12 de agosto.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; son las Perseidas? Descubierto en 1862 por Lewis Swift y Horace Parnell Tuttle, el cometa 109P/Swift-Tuttle es el responsable de que cada verano nuestros cielos se colmen de estas famosas estrellas fugaces.
    </p><p class="article-text">
        La Tierra, al cruzar su &oacute;rbita, recoge de su estela millones de diminutas part&iacute;culas y restos que formaban parte de la cola del cometa y penetran en nuestra atm&oacute;sfera atraves&aacute;ndola a gran velocidad y provocando la calcinaci&oacute;n y &ldquo;quema&rdquo; completa del material generando ese brillo tan caracter&iacute;stico y fugaz. No se trata, por tanto, de estrellas, sino de part&iacute;culas de material s&oacute;lido incandescentes.
    </p><p class="article-text">
        Una lluvia de meteoros -com&uacute;nmente llamada &ldquo;estrellas fugaces&rdquo;- que pueden llegar a alcanzar una tasa de actividad de hasta 200 meteoros por hora y superar, en algunos casos, los 50 kil&oacute;metros por segundo. Tampoco es correcto llamarlos meteoritos, puesto que no llegan a impactar contra nuestro planeta.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Cu&aacute;l es el mejor lugar para ver las Perseidas en Castilla-La Mancha?</h2><p class="article-text">
        El mejor lugar de observaci&oacute;n es aquel donde el cielo est&eacute; m&aacute;s oscuro, sin nubes y sin obst&aacute;culos a la vista, como edificios altos, &aacute;rboles, monta&ntilde;as o elementos que bloqueen el campo de visi&oacute;n, y en Castilla-La Mancha existen maravillosos lugares donde poder disfrutar de este espect&aacute;culo nocturno.
    </p><p class="article-text">
        Entre ellos destacan los <a href="http://www.astroturismoclm.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Parques Astron&oacute;micos</a> de la Serran&iacute;a de Cuenca y el Valle de Alcudia y Sierra Madrona, donde encontramos hasta 27 municipios con certificaci&oacute;n Starlight, denominados como &ldquo;Destino Tur&iacute;stico Starlight&rdquo;. Destinos examinados por expertos y avalados por la UNESCO, la Organizaci&oacute;n Mundial del Turismo (UNWTO) y la Uni&oacute;n Astron&oacute;mica Internacional (IAU), que acreditan una excelente calidad de cielo. Representan un ejemplo de protecci&oacute;n y conservaci&oacute;n e incorporan la observaci&oacute;n del firmamento como parte de su patrimonio natural, paisaj&iacute;stico, cultural o cient&iacute;fico y fomentan, a su vez, el &ldquo;Turismo de las Estrellas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Espacios que disponen de cielos oscuros poco afectados por la contaminaci&oacute;n lum&iacute;nica, con condiciones atmosf&eacute;ricas que permiten alcanzar en la observaci&oacute;n del firmamento un alto grado de nitidez, con una transparencia adecuada en la atm&oacute;sfera y un porcentaje adecuado de noches despejadas a lo largo del a&ntilde;o. Adem&aacute;s de un alto valor paisaj&iacute;stico, pues el Parque Astron&oacute;mico de la Serran&iacute;a Conquense est&aacute; dentro del Parque Natural de la Serran&iacute;a de Cuenca, protegido bajo la figura de Sitio Natural de Inter&eacute;s Nacional y forma parte de la Red Natura 2000.
    </p><p class="article-text">
        Municipios como Tragacete, Las Majadas, Cuenca, U&ntilde;a, Hu&eacute;lamo, Vega del Codorno, Sotorribas (Collados, Pajares, Ribagorda, Ribatajada, Ribatajadilla, Sotos, Torrecilla y Villaseca, Zarzuela), Villalba de la Sierra, Poyatos, Arcos de la Sierra, Portilla, Fuertescusa, Fresneda Sierra, Castillejo-Sierra, Mariana, Beamud y Valdemeca en la Serran&iacute;a de Cuenca; y Almod&oacute;var del Campo, Fuencaliente, Mestanza, Cabezarrubias del Puerto, Hinojosa de Calatrava, Brazatortas, Solana del Pino y San Lorenzo de Calatrava en el Parque Natural del Valle de Alcudia y Sierra Madrona.
    </p><h2 class="article-text">Adem&aacute;s de las Perseidas, &iquest;qu&eacute; m&aacute;s puedo ver en el cielo este verano?</h2><p class="article-text">
        En general, el verano es la mejor &eacute;poca para observar el cielo nocturno, pero es entre julio y agosto cuando m&aacute;s y mejor se pueden contemplar los astros. La V&iacute;a L&aacute;ctea es la que mejor se contempla, pues es en esta &eacute;poca cuando se aprecia su parte m&aacute;s brillante, ya que la Tierra est&aacute; orientada hacia el centro de la galaxia. Aunque, &iquest;sab&iacute;as que m&aacute;s del 80% de la poblaci&oacute;n mundial vive bajo cielos contaminados por luces artificiales y <a href="https://www.eldiario.es/tecnologia/humanidad-via-lactea-contaminacion-luminica_1_3953898.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una tercera parte no puede ver la V&iacute;a L&aacute;ctea por la noche debido al brillo que proyectan</a>? Un detallado <a href="https://advances.sciencemag.org/content/2/6/e1600377" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">atlas mundial de la contaminaci&oacute;n lum&iacute;nica</a> mostr&oacute; este problema.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, J&uacute;piter y Saturno se han convertido en los grandes protagonistas este verano, pues ha sido en julio cuando ambos planetas han estado en oposici&oacute;n con la Tierra y el Sol. Una oposici&oacute;n que ha permitido que los tres astros estuvieran alineados y, tanto J&uacute;piter como Saturno, m&aacute;s pr&oacute;ximos a nuestro planeta, han mostrado su m&aacute;ximo brillo y tama&ntilde;o en el cielo.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carolina Morán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/ecologica/noches-castilla-mancha-preparan-recibir-perseidas_132_6146891.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 04 Aug 2020 12:00:03 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/8efcbae4-08fe-435b-b04b-8663ed301f5d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="310176" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/8efcbae4-08fe-435b-b04b-8663ed301f5d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="310176" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Las noches de Castilla-La Mancha se preparan para recibir a las Perseidas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/8efcbae4-08fe-435b-b04b-8663ed301f5d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ecología,Naturaleza,Cometas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Puede el verano hacer que se reduzca la transmisión de COVID-19?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/ecologica/puede-verano-reduzca-transmision-covid-19_132_6079325.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8f7001fe-485d-4503-b072-2f056d022e8a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Puede el verano hacer que se reduzca la transmisión de COVID-19?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aire libre, temperaturas más altas, pero también más expuestos. Aunque todavía no está claro del todo, la propagación del coronavirus durante la época estival puede ser diferente respecto a los meses pasados</p></div><p class="article-text">
        Con cierta contundencia -y timidez- muchos expertos han estado durante toda la pandemia augurando una posible correlaci&oacute;n entre la propagaci&oacute;n y expansi&oacute;n de la COVID y el aumento de las temperaturas. Algunos comentaron la posibilidad de que su propagaci&oacute;n se redujera con la llegada del calor, pues, tras varias semanas donde el n&uacute;mero de afectados cada vez era m&aacute;s bajo y las temperaturas iban progresivamente aumentando, se lleg&oacute; a plantear de manera formal que, llegado el verano, el virus podr&iacute;a quedar aletargado.
    </p><p class="article-text">
        Otros en cambio han echado la vista atr&aacute;s y, tras la experiencia vivida con la gripe A en 2009, han buscado diferencias y similitudes y han intentado equipararlo con respecto al coronavirus actual para poder arrojar un poco de luz en cuanto a su posible comportamiento durante este verano, el cual acabamos pr&aacute;cticamente de inaugurar. A finales de junio de aquel entonces, el porcentaje de muestras positivas -un indicador de la intensidad de la circulaci&oacute;n viral- se situ&oacute; en valores superiores al 25% y, llegado el oto&ntilde;o, las tasas de detecci&oacute;n viral se registraban por encima del 40%. Hecho que demuestra que la tasa global de incidencia de gripe aument&oacute; progresivamente durante el verano de 2009, y que da pistas de c&oacute;mo podr&iacute;a comportarse la COVID en esta ocasi&oacute;n.
    </p><h3 class="article-text">No se ha acabado la pandemia</h3><p class="article-text">
        &ldquo;No se ha acabado la pandemia. El coronavirus ha venido para quedarse&rdquo;. As&iacute; de claro ha sido un grupo de cient&iacute;ficos del Consejo Superior de Investigaciones Cient&iacute;ficas (CSIC) en un seminario digital emitido en su canal de YouTube el pasado 24 de junio. Un webinar desarrollado bajo el t&iacute;tulo &ldquo;El verano lleg&oacute;, &iquest;se termina la pandemia?&rdquo; donde se plantearon de manera directa si, con el aumento de las temperaturas, este virus puede reducir su intensidad.
    </p><p class="article-text">
        Una de las conclusiones m&aacute;s repetidas fue la siguiente: puede pensarse que las condiciones clim&aacute;ticas del verano ayuden a reducir la intensidad de la pandemia y que el virus tenga cierta estacionalidad, pero este virus es muy infeccioso y sigue provocando peque&ntilde;os brotes aunque estemos en verano. Se apela a la responsabilidad. El verano favorece que cambiemos nuestros h&aacute;bitos, pasemos m&aacute;s tiempo fuera de casa y la transmisi&oacute;n sea m&aacute;s dif&iacute;cil si estamos al aire libre.
    </p><p class="article-text">
        Hemos aprendido a llevar la mascarilla y a lavarnos las manos frecuentemente, por lo que se apunta a que habr&aacute; menos transmisiones, pero el virus es el mismo, contin&uacute;a presente y ha venido para quedarse, posiblemente a&ntilde;os. En oto&ntilde;o, los h&aacute;bitos volver&aacute;n a cambiar, estaremos m&aacute;s en casa o en la oficina y el virus va a estar esperando, pues se ha comprobado que, si hay ciertas aglomeraciones en espacios cerrados, los contagios se disparan.  
    </p><h3 class="article-text">Otras voces ya lo comentaron</h3><p class="article-text">
        La radiaci&oacute;n solar tambi&eacute;n influye en el n&uacute;mero de casos que se diagnostican, pues un reciente estudio de investigadores del Hospital Cl&iacute;nic y el Instituto de Investigaciones Biom&eacute;dicas Agust&iacute; Pi i Sunyer ha comprobado que una alta radiaci&oacute;n est&aacute; asociada con una menor incidencia del coronavirus y, para ello, han analizado los factores climatol&oacute;gicos y demogr&aacute;ficos asociados a la expansi&oacute;n de la enfermedad en diferentes regiones del planeta. Determinaron que hubo un mayor n&uacute;mero de contagios en lugares con una baja radiaci&oacute;n solar y una alta densidad poblacional y es que, aunque la radiaci&oacute;n ultravioleta no es suficiente por s&iacute; sola para frenar el virus, el efecto protector de la radiaci&oacute;n solar era de una magnitud similar al aumento asociado a la densidad poblacional, y el aumento de la radiaci&oacute;n que se producir&aacute; en estas semanas puede ayudar a disminuir su progresi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, y desde una perspectiva biogeogr&aacute;fica, una reciente investigaci&oacute;n de la Universidad de Alicante ha revisado la literatura cient&iacute;fica publicada hasta el momento sobre el efecto del tiempo atmosf&eacute;rico y el clima sobre la distribuci&oacute;n del nuevo coronavirus SARS-CoV-2. En &eacute;l se ha concluido que existe una dependencia espacial y temporal en la distribuci&oacute;n global del pat&oacute;geno, que el ser humano ha sido el vector fundamental de su propagaci&oacute;n y que la distribuci&oacute;n global est&aacute; condicionada por el mapa de la movilidad de la poblaci&oacute;n y la conectividad geogr&aacute;fica, pero que se acepta que los factores ambientales guardan un papel protagonista en dicha propagaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Se apunta, por tanto, que las condiciones id&oacute;neas para el COVID se relacionan con un ambiente fresco y seco, en el contexto de un clima mesot&eacute;rmico y que ello podr&iacute;a imprimir una componente estacional a la pandemia. Aunque insisten en que dicho virus se encuentra en una fase de propagaci&oacute;n activa y resulta claramente precipitado -por no decir incorrecto- asumir la hip&oacute;tesis de que su distribuci&oacute;n actual est&aacute; en pseudoequilibrio con el clima.
    </p><h3 class="article-text">Referencias</h3><p class="article-text">
        <a href="http://revista.isciii.es/public/journals/1/pdf_49.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gripe A 2009</a>
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.youtube.com/watch?v=EhLs8aMPrR0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>YouTube</strong></a>
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://academic.oup.com/cid/article/doi/10.1093/cid/ciaa575/5840498" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Estudio radiaci&oacute;n solar</strong></a>
    </p><p class="article-text">
        <a href="/content/edit/%20https:/rua.ua.es/dspace/bitstream/10045/106962/6/Investigaciones_Geograficas_73_02.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Investigaci&oacute;n geogr&aacute;fica</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carolina Morán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/ecologica/puede-verano-reduzca-transmision-covid-19_132_6079325.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Jul 2020 06:32:31 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/8f7001fe-485d-4503-b072-2f056d022e8a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="811008" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/8f7001fe-485d-4503-b072-2f056d022e8a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="811008" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Puede el verano hacer que se reduzca la transmisión de COVID-19?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/8f7001fe-485d-4503-b072-2f056d022e8a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Covid-19,Coronavirus,Pandemia,Castilla-La Mancha,Ecología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El otoño y sus cambios: meteorología, personas, fauna y paisaje]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/ecologica/otono-cambios-meteorologia-personas-paisaje_132_1896036.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/12fe7678-1d63-45f7-94fd-393ad4f4bfa8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El otoño y sus cambios: meteorología, personas, fauna y paisaje"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hablamos de la berrea de los ciervos, las migraciones de aves, los cambios de ánimo en los humanos, el clima variado y un paisaje en transformación</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Colaboradores del <a href="https://www.eldiario.es/clm/ecologica/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Blog ECOl&oacute;gica</a> se unen en este reportaje especial sobre la estaci&oacute;n m&aacute;s particular, diversa y variada del a&ntilde;o</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Las hojas sobre el suelo, el petricor (olor a tierra mojada) y los paseos con chaqueta bajo el cielo nublado. Esto es lo que evoca esta estaci&oacute;n a la gran mayor&iacute;a de las personas, y lo cierto es que se trata de una transici&oacute;n entre el verano y el invierno caracterizada, sobre todo, por los cambios de tiempo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las horas de sol son cada vez menores y el anticicl&oacute;n se retira bastantes m&aacute;s veces que en verano dejando las borrascas pasar sobre nosotros. Podr&iacute;amos decir que esto es lo normal, aunque en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, incluso en 2018, el oto&ntilde;o es m&aacute;s bien una prolongaci&oacute;n del verano, que contin&uacute;a con la tendencia de cielos despejados y temperaturas por encima de los 30&ordm;C como estamos viviendo. Adem&aacute;s no olvidemos el cambio de hora -que se producir&aacute; la madrugada del 27 al 28 de octubre, cuando a las 3.00 de la ma&ntilde;ana ser&aacute;n las 2.00- y que a todos nos meter&aacute; en el horario de invierno, con sus consecuencias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Debido a los cambios de tiempo, y tambi&eacute;n a amplitudes t&eacute;rmicas mayores en las que el cuerpo est&aacute; sometido al fr&iacute;o de las ma&ntilde;anas y al calor de las tardes, es tambi&eacute;n cuando se produce el mayor n&uacute;mero de resfriados, una realidad con la que tienen que batallar especialmente los m&aacute;s peque&ntilde;os que est&aacute;n en edad escolar, as&iacute; como los m&aacute;s mayores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entre los cambios m&aacute;s significativos que afectan al ser humano durante esta estaci&oacute;n de transici&oacute;n est&aacute; tambi&eacute;n el llamado Trastorno Afectivo Estacional (TAE), m&aacute;s conocido como astenia oto&ntilde;al. Sutiles alteraciones en nuestro estado de &aacute;nimo, energ&iacute;a y calidad de nuestro descanso que, influidos por la disminuci&oacute;n de horas de luz y el descenso t&eacute;rmico, hacen que nuestros niveles de serotonina est&eacute;n disminuyendo de forma progresiva. Llegando a alcanzar en ciertos casos breves depresiones, por la asimilaci&oacute;n del fin del verano y la vuelta a la rutina.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Astronom&iacute;a y fauna</h3><p class="article-text">
        &Eacute;poca de cambios&nbsp;pero tambi&eacute;n de novedades astron&oacute;micas que llenan de riqueza a esta estaci&oacute;n. Aparece la Luna de la Cosecha, una de las lunas llenas m&aacute;s curiosas del a&ntilde;o, pues tan intensa es su luz que antiguamente la aprovechaban los agricultores para recolectar las &uacute;ltimas cosechas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, aumenta el n&uacute;mero de auroras boreales, dejando unas noches espectaculares en las zonas del norte. Tambi&eacute;n hay lluvias de estrellas: las primeras ser&aacute; las Drac&oacute;nidas, y se disfrutar&aacute;n entre el 6 y 10 de octubre, donde la noche del 8 se alcanzar&aacute; una mayor intensidad. Las Le&oacute;nidas se dejar&aacute;n ver entre el 15 y el 21 de noviembre, m&aacute;s intensas durante las noches del 17 y 18; y las Gem&iacute;nidas ocurrir&aacute;n entre el 7 y el 17 de diciembre, disfrutando de su m&aacute;ximo apogeo las noches del 13 y 14.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todos estos cambios meteorol&oacute;gicos y clim&aacute;ticos provocan tambi&eacute;n cambios para muchas especies animales. Para algunas de ellas, incluso, se trata de la estaci&oacute;n m&aacute;s importante de a&ntilde;o, ya que los animales que hibernan experimentan durante el oto&ntilde;o una actividad fren&eacute;tica: hay que acumular grasa y energ&iacute;a para poder afrontar los largos meses de inactividad invernal durante los cuales no se ingiere ning&uacute;n alimento. En la Cordillera Cant&aacute;brica el oso pardo, que ha pasado todo el verano aliment&aacute;ndose de frutos carnosos como las cerezas o los escaramujos, ahora en oto&ntilde;o var&iacute;a claramente su alimentaci&oacute;n, decant&aacute;ndose por los frutos secos que da el bosque: bellotas, hayucos y avellanas en su mayor&iacute;a. Tambi&eacute;n podr&aacute; consumir frutos carnosos de maduraci&oacute;n m&aacute;s tard&iacute;a como las manzanas.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/15f3e8b7-cc6a-4e92-81fc-e0852f8bdec2_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/15f3e8b7-cc6a-4e92-81fc-e0852f8bdec2_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/15f3e8b7-cc6a-4e92-81fc-e0852f8bdec2_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/15f3e8b7-cc6a-4e92-81fc-e0852f8bdec2_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/15f3e8b7-cc6a-4e92-81fc-e0852f8bdec2_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/15f3e8b7-cc6a-4e92-81fc-e0852f8bdec2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/15f3e8b7-cc6a-4e92-81fc-e0852f8bdec2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Al igual que para el ser humano -pues se ha demostrado que es la &eacute;poca en la que aumentan los niveles de testosterona y aumenta el n&uacute;mero de compromisos-, para otras especies, el oto&ntilde;o es el tiempo del cortejo, de formar parejas o harenes y &ldquo;encargar&rdquo; la descendencia para que nazca ya en primavera, tras el duro invierno. Es el tiempo de la &ldquo;berrea&rdquo;: en septiembre/octubre, los ronquidos de los machos del ciervo rojo llenan hasta tal punto los campos, que se ha convertido en un verdadero s&iacute;mbolo del oto&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Los machos se retan entre s&iacute; y luchan para poder acaparar el mayor n&uacute;mero posible de hembras a las que cubrir. Se ha convertido incluso en un importante recurso tur&iacute;stico que atrae cada vez a m&aacute;s visitantes. En ese sentido, los campos de Castilla-La Mancha son privilegiados, pues en Parques Nacionales como Caba&ntilde;eros puede admirarse a la perfecci&oacute;n este magn&iacute;fico y sobrecogedor espect&aacute;culo natural.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No s&oacute;lo el ciervo entra en celo en oto&ntilde;o. Una especie emparentada con &eacute;l, el gamo, que ha sido introducida en la Pen&iacute;nsula Ib&eacute;rica con fines cineg&eacute;ticos desde tiempos antiguos, entra en celo un poco m&aacute;s tarde, en el mes de octubre. El cortejo del gamo se denomina &ldquo;la ronca&rdquo;, para distinguirlo de la berrea de los ciervos. La estructura es la misma: los machos luchan entre s&iacute; para reunir su har&eacute;n de hembras, pero el ronquido del macho del gamo es distinto del que emite el ciervo, y por eso se denominan de forma diferente. Castilla-La Mancha, una vez m&aacute;s, es un buen lugar para contemplar la ronca del gamo.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Las aves y sus formaciones a&eacute;reas</h3><p class="article-text">
        No podemos olvidar las migraciones oto&ntilde;ales de las aves que pasan el verano en el norte de Europa, y que al llegar su crudo invierno vienen a distintas zonas de la Pen&iacute;nsula donde el invierno es m&aacute;s bonancible, y donde existen humedales y comida en abundancia. &iquest;Qui&eacute;n no ha sentido que el oto&ntilde;o ha llegado al contemplar las perfectas formaciones a&eacute;reas de las grandes grullas comunes? Entre septiembre y noviembre llegan escalonadamente a Extremadura, Andaluc&iacute;a, Arag&oacute;n y Castilla &ndash; La Mancha donde, de nuevo, se convierten en una atracci&oacute;n tur&iacute;stica que lleva visitantes e ingresos a nuestro mundo rural.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La flora tambi&eacute;n cambia durante esta estaci&oacute;n: los &aacute;rboles de hoja caduca comienzan a perder su cobertura, dotando de una variedad crom&aacute;tica singular al paisaje. Las tonalidades amarillas, rojizas y ocres comienzan a dominar todo aquello que vemos, especialmente en los valles, ya que ah&iacute; suelen concentrarse la mayor parte de la vegetaci&oacute;n que pierde la hoja.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2837ea22-01a9-4201-a531-b0feb71f1381_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2837ea22-01a9-4201-a531-b0feb71f1381_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2837ea22-01a9-4201-a531-b0feb71f1381_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2837ea22-01a9-4201-a531-b0feb71f1381_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2837ea22-01a9-4201-a531-b0feb71f1381_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2837ea22-01a9-4201-a531-b0feb71f1381_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/2837ea22-01a9-4201-a531-b0feb71f1381_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Un buen caso es el barranco del R&iacute;o Dulce, cerca de Sig&uuml;enza, en Guadalajara. Si se acude a Pelegrina, punto de partida de rutas para recorrer este magn&iacute;fico espacio natural protegido, se podr&aacute; ver un profundo valle dominado por la vegetaci&oacute;n rip&iacute;cola, t&eacute;rmino usado para la vegetaci&oacute;n de ribera, destacando el chopo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el mejor ejemplo del reflejo del oto&ntilde;o en el paisaje se encuentra m&aacute;s al oeste en la provincia de Guadalajara. En el coraz&oacute;n de la Sierra de Ayll&oacute;n, en el t&eacute;rmino municipal de Cantalojas, se localiza uno de los hayedos m&aacute;s meridionales de Europa: el Hayedo de Tejera Negra. Este espacio protegido se distribuye en zonas altas, de hasta 1.900 metros, en una zona que presenta unas condiciones clim&aacute;ticas, fr&iacute;as y h&uacute;medas, adecuadas para la supervivencia de una especie tan norte&ntilde;a como es el haya. En oto&ntilde;o, el haya cambia radicalmente el paisaje, ya que las tonalidades amarillentas y ocre ti&ntilde;en sus hojas, dando lugar a un espect&aacute;culo visual &uacute;nico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los productos de temporada y el olor a le&ntilde;a de nuestros pueblos, ponen el sabor a esta estaci&oacute;n del a&ntilde;o en la que cambia todo el escenario.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eugenio Fernández, Jonathan Gómez Cantero, Carolina Morán, Roberto Granda Maestre]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/ecologica/otono-cambios-meteorologia-personas-paisaje_132_1896036.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 09 Oct 2018 16:54:56 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/12fe7678-1d63-45f7-94fd-393ad4f4bfa8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="106557" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/12fe7678-1d63-45f7-94fd-393ad4f4bfa8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="106557" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El otoño y sus cambios: meteorología, personas, fauna y paisaje]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/12fe7678-1d63-45f7-94fd-393ad4f4bfa8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Blogs,Ecologismo,Temperaturas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Abran paso: llegan las autopistas salvajes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/ecologica/abran-paso-llegan-autopistas-salvajes_132_2049974.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d7258db9-5cd2-465b-a873-c5e0663c0215_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Abran paso: llegan las autopistas salvajes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">WWF España ha desarrollado 12 corredores ecológicos prioritarios para la conectividad de espacios naturales de la Red Natura 2000</p><p class="subtitle">Castilla-La Mancha acoge cinco de ellos, pero con algunas zonas críticas a tener en cuenta</p></div><p class="article-text">
        Antiguamente exist&iacute;a la f&aacute;bula de que una ardilla pod&iacute;a recorrer la Pen&iacute;nsula Ib&eacute;rica desde el Pa&iacute;s Vasco hasta C&aacute;diz, de &aacute;rbol en &aacute;rbol, sin pisar el suelo. Hoy en d&iacute;a, lamentablemente, esto es impensable. Los espacios naturales del territorio espa&ntilde;ol son cada vez m&aacute;s escasos. La p&eacute;rdida de biodiversidad y de especies, la masiva construcci&oacute;n de suelo y el aumento de la poblaci&oacute;n y la red de carreteras hacen que nuestro medio est&eacute; cada vez menos interconectado de forma natural, y m&aacute;s de forma artificial.
    </p><p class="article-text">
        De todo el territorio, solo el 27% -casi la tercera parte- de los espacios naturales est&aacute;n protegidos. El problema, aparte de la poca cantidad, es que entre s&iacute; est&aacute;n aislados, sin conexi&oacute;n natural de las especies. Por ello, WWF Espa&ntilde;a, la asociaci&oacute;n para la defensa de la naturaleza, ha desarrollado un informe en el que plantea la construcci&oacute;n de <a href="https://www.eldiario.es/clm/agricultura-intensiva-trazado-carreteras-convierten_0_754175016.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las llamadas &ldquo;autopistas salvajes&rdquo;</a>. Son 12 corredores ecol&oacute;gicos prioritarios cuya idea se fundamenta en la conectividad de espacios naturales y la movilidad de la fauna y la flora ib&eacute;rica de todo el territorio mediante <a href="https://www.wwf.es/nuestro_trabajo_/especies_y_habitats/conectividad_y_adaptacion_al_cambio_climatico/evento_autopistas_salvajes/informe__autopistas_salvajes_/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el trazado de conexiones de la Red Natura 2000</a>.
    </p><h3 class="article-text">El cambio clim&aacute;tico, una vez m&aacute;s, entre los principales culpables</h3><p class="article-text">
        Nuestro territorio, dada su posici&oacute;n geogr&aacute;fica, goza de numerosos beneficios clim&aacute;ticos, pero debido a los fuertes procesos de transformaci&oacute;n del paisaje y a los efectos del calentamiento global, muchas especies se est&aacute;n enfrentando a la destrucci&oacute;n de su h&aacute;bitat, a la reubicaci&oacute;n en nuevas zonas y a ser considerados como &ldquo;exiliados clim&aacute;ticos&rdquo;. Entre los temidos efectos nos encontramos el aumento paulatino de las temperaturas, la falta de precipitaciones -y, por consiguiente, la sequ&iacute;a de ciertos puntos-, la deforestaci&oacute;n o la agricultura intensiva.
    </p><p class="article-text">
        Todo ello hace que, dentro de los 12 corredores planteados por WWF, se hayan detectado hasta 17 zonas cr&iacute;ticas para la conectividad en Espa&ntilde;a. Peque&ntilde;os tramos de los corredores -el 10% del total- que transitan por un entorno degradado, son muy fr&aacute;giles y estrechos, poseen un alto riesgo de transformaci&oacute;n o eliminaci&oacute;n, y que son considerados como &ldquo;cuellos de botella&rdquo; para la conectividad, al estar rodeados de un medio con elevada resistencia al movimiento de especies. La preocupaci&oacute;n residir&iacute;a, por tanto, en el deterioro que causar&iacute;a en la calidad y funcionalidad del conjunto del corredor.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/91e84561-b87c-4e74-b4da-67a65830a251_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/91e84561-b87c-4e74-b4da-67a65830a251_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/91e84561-b87c-4e74-b4da-67a65830a251_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/91e84561-b87c-4e74-b4da-67a65830a251_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/91e84561-b87c-4e74-b4da-67a65830a251_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/91e84561-b87c-4e74-b4da-67a65830a251_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/91e84561-b87c-4e74-b4da-67a65830a251_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><h3 class="article-text">La conservaci&oacute;n de la biodiversidad en el punto de mira</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Un territorio con parches de vegetaci&oacute;n cada vez m&aacute;s peque&ntilde;os y aislados&rdquo;. As&iacute; es c&oacute;mo la asociaci&oacute;n define la situaci&oacute;n actual de la biodiversidad de nuestra pen&iacute;nsula, y es que la masiva construcci&oacute;n de infraestructuras de transporte y viviendas ha provocado la fragmentaci&oacute;n del territorio y la p&eacute;rdida de h&aacute;bitats, pero, sobre todo, el impacto directo e irrevocable sobre los mam&iacute;feros, dificultando su movilidad y dispersi&oacute;n, como es el caso del lince ib&eacute;rico, el gato mont&eacute;s, el corzo o el ciervo. &ldquo;Los atropellos en carretera se han convertido en la primera causa de mortalidad del lince, con 121 atropellos en los &uacute;ltimos 10 a&ntilde;os&rdquo;, seg&uacute;n WWF. Estimando, ante ello, una presencia de carreteras al 97,7% en todo el pa&iacute;s y una reducci&oacute;n de hasta el 50% en el n&uacute;mero de especies animales (ah&iacute; es nada).
    </p><p class="article-text">
        Es por ello que la declaraci&oacute;n de &aacute;reas protegidas de la Red Natura 2000 haya supuesto un freno en el proceso de destrucci&oacute;n de la biodiversidad y un aliciente en la conservaci&oacute;n de h&aacute;bitats y especies, pues permite que estos mam&iacute;feros puedan desplazarse f&aacute;cil y libremente a trav&eacute;s del territorio, sin estar expuestos al tr&aacute;fico de las carreteras ni al paso del hombre en sus v&iacute;as cotidianas.
    </p><p class="article-text">
        Estos mam&iacute;feros, por tanto, est&aacute;n asociados en la mayor&iacute;a de los casos a h&aacute;bitats forestales, de diferente estructura, cobertura y grado de desarrollo, desde matorrales a bosques densos. Tales mam&iacute;feros forestales est&aacute;n, a su vez, expuestos a cambios en las cubiertas y usos del suelo, tienen una amplia capacidad de dispersi&oacute;n y distribuci&oacute;n sobre el territorio y, sobre todo, son muy buenos indicadores de conectividad para el conjunto de especies y procesos ecol&oacute;gicos, ya que, por poner un ejemplo, son agentes dispersantes de otras especies, como las semillas.
    </p><p class="article-text">
        Con todo ello, los corredores prioritarios establecidos por la asociaci&oacute;n siguen un cierto patr&oacute;n de comportamiento donde, por regla general, no suelen atravesar zonas agr&iacute;colas debido a su concentraci&oacute;n en &aacute;reas forestales -aunque existen ciertos corredores m&aacute;s fr&aacute;giles que tienden a atravesar algunos paisajes con intenso uso agr&iacute;cola y donde s&iacute; existen ciertos movimientos de especies-. Por otro lado, tienden a ubicarse a lo largo de los m&aacute;rgenes de los r&iacute;os y riberas, abarcando hasta un 1,28% de la superficie total. De toda la Red Natura 2000, se ha calculado que el 56,7% est&aacute; frecuentado por estos corredores y, como dato curioso, se expanden m&aacute;s all&aacute; de nuestras fronteras, ocupando territorio portugu&eacute;s y franc&eacute;s en algunos de los tramos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2c40cc95-3948-4db1-b3b6-11ca0bc37460_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2c40cc95-3948-4db1-b3b6-11ca0bc37460_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2c40cc95-3948-4db1-b3b6-11ca0bc37460_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2c40cc95-3948-4db1-b3b6-11ca0bc37460_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2c40cc95-3948-4db1-b3b6-11ca0bc37460_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2c40cc95-3948-4db1-b3b6-11ca0bc37460_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/2c40cc95-3948-4db1-b3b6-11ca0bc37460_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><h3 class="article-text">Las autopistas salvajes de Castilla-La Mancha</h3><p class="article-text">
        Castilla-La Mancha, dentro del trazado general de los corredores prioritarios para la conectividad de la Red Natura 2000, acoge 5 de los 12 totales establecidos por WWF Espa&ntilde;a. Entre ellos encontramos el Corredor del Sistema Central, conectando desde el norte de Guadalajara con el extremo suroeste de Toledo; el Corredor del Sistema Ib&eacute;rico, que conecta desde el norte de Guadalajara con el extremo sureste de Cuenca; el Corredor de La Mancha, trazando pr&aacute;cticamente todo el centro de la comunidad; el Corredor de Sierra Morena y Montes de Toledo, atravesando todo el borde comarcal oeste y sur de Ciudad Real; y el Corredor de las Sierras B&eacute;ticas, ocupando toda la mitad sur de Albacete.
    </p><p class="article-text">
        Estos tramos est&aacute;n interconectados con las comunidades aut&oacute;nomas lim&iacute;trofes y permiten una conexi&oacute;n total e integrada con todo el territorio, pues las especies animales no entienden de fronteras auton&oacute;micas, nacionales e internacionales.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, se hablaba de un tr&aacute;nsito mayoritario por las masas forestales del territorio espa&ntilde;ol, pero en el caso de nuestra comunidad, a su vez -y de manera desafortunada-, registramos 5 de las 17 zonas cr&iacute;ticas de los corredores ecol&oacute;gicos. Se trata, especialmente, de zonas de uso forestal desarbolado, como el pastizal y zonas sin vegetaci&oacute;n; localizadas en la Sierra de Guadalajara, en tramos del r&iacute;o Alberche, el r&iacute;o Ti&eacute;tar y el r&iacute;o Tajo -medio y alto-; en la Mancha oriental y, en su mayor medida, la zona de Albacete, Almansa y Hell&iacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carolina Morán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/ecologica/abran-paso-llegan-autopistas-salvajes_132_2049974.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 26 Jun 2018 17:02:43 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d7258db9-5cd2-465b-a873-c5e0663c0215_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="92749" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d7258db9-5cd2-465b-a873-c5e0663c0215_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="92749" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Abran paso: llegan las autopistas salvajes]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d7258db9-5cd2-465b-a873-c5e0663c0215_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Blogs,Espacios protegidos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Luces y sombras de la sal: buena para las alergias, mala para el medio ambiente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/ecologica/luces-saludables-sombras-ambientales-sal_132_2102188.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8e77fd88-b70e-4489-80e3-d0d8047fdc9b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Luces y sombras de la sal: buena para las alergias, mala para el medio ambiente"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es considerada un factor de riesgo ambiental, pero la haloterpaia también es una gran aliada para determinadas enfermedades</p></div><p class="article-text">
        Avanza la primavera y, aunque se ha retrasado casi un mes su aparici&oacute;n, cada vez es m&aacute;s intenso el nivel de polen y las esporas de polvo que flotan en el aire y que provocan ciertas reacciones al&eacute;rgicas. Son molestias respiratorias que hacen que la poblaci&oacute;n busque nuevos m&eacute;todos para tratar de sobrellevarlas, pues adem&aacute;s del uso de las mascarillas y gafas de sol que recomiendan los especialistas, existen opciones naturales que pueden ayudar a los al&eacute;rgicos a poder llevar con tranquilidad esta primavera.
    </p><p class="article-text">
        Y es que, seg&uacute;n &Aacute;ngel Moral, presidente del Comit&eacute; de Aerobiolog&iacute;a de la SEAIC (Sociedad Espa&ntilde;ola de Alergolog&iacute;a e Inmunolog&iacute;a Cl&iacute;nica), a pesar de que Toledo destaca por ser una de las provincias con los niveles m&aacute;s altos de toda la pen&iacute;nsula, las gram&iacute;neas de este a&ntilde;o no han alcanzado los granos por metro cuadrado que normalmente afectan a los al&eacute;rgicos, aunque muchos de ellos ya lleven (demasiado) tiempo not&aacute;ndolos.
    </p><h3 class="article-text">La haloterapia como tratamiento para nuestra salud</h3><p class="article-text">
        Los tratamientos con sal, a pesar de que est&aacute;n datados desde 1843, son uno de esos que pueden suponer un aut&eacute;ntico &ldquo;respiro&rdquo; para los al&eacute;rgicos. Este tratamiento natural consiste en recrear el microclima de las minas de sal subterr&aacute;neas para respirar un ambiente saturado por micropart&iacute;culas. La idea es cubrir (en una sala especial, conocida como 'saltroom') las paredes, el suelo y el techo con sal de roca mediante un halogenerador que expulsa part&iacute;culas de sal concentradas (muy diminutas) y que se mezclan con el aire de la sala, la cual posee, adem&aacute;s, unas condiciones &oacute;ptimas de humedad (entre el 40-60%) y de temperatura (entre 18-24&ordm; C). Una vez listo, las sesiones recomendadas var&iacute;an entre 40 y 60 minutos de tiempo y, &uacute;nicamente, tienes que sentarte a respirar con naturalidad.
    </p><p class="article-text">
        El objetivo, por tanto, es proporcionar beneficios sustanciales a los pacientes con enfermedades respiratorias tales como el asma, la bronquiolitis (especialmente en los beb&eacute;s y ni&ntilde;os peque&ntilde;os), la sinusitis o diversas alergias; adem&aacute;s de enfermedades del o&iacute;do, como la otitis; de la piel, como la dermatitis at&oacute;pica, la psoriasis o los eccemas; o del sistema nervioso, como el estr&eacute;s o el agotamiento. Por otra parte, un nuevo aspecto que puede contribuir con ciertas mejoras es cuando se incluyen los tratamientos con sal dentro del entrenamiento deportivo, pues induce una clara ventaja en la capacitaci&oacute;n pulmonar y respiratoria, dejando las v&iacute;as libres de mucosas.
    </p><p class="article-text">
        Es por ello que la clave del &eacute;xito resida en que las part&iacute;culas salinas poseen tres propiedades fundamentales: son antiinflamatorias, antis&eacute;pticas y antibacterianas, y hace que los microorganismos no se reproduzcan tan r&aacute;pidamente en un medio salado. Por tanto, y en el caso de las alteraciones respiratorias, estas part&iacute;culas permiten la reducci&oacute;n de la inflamaci&oacute;n de las mucosas, (inhibiendo, as&iacute;, el crecimiento bacteriano), la regeneraci&oacute;n de la flora y el incremento, por ende, de la protecci&oacute;n frente a las infecciones. En el caso de la piel, &eacute;sta se desinflama y se limpia mediante la acci&oacute;n exfoliante; y, en relaci&oacute;n a los signos de fatiga o de estr&eacute;s, las c&eacute;lulas son reequilibradas mediante la carga de iones negativos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/14f5abd0-3c6c-4c6a-8c07-d389ed0dc919_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/14f5abd0-3c6c-4c6a-8c07-d389ed0dc919_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/14f5abd0-3c6c-4c6a-8c07-d389ed0dc919_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/14f5abd0-3c6c-4c6a-8c07-d389ed0dc919_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/14f5abd0-3c6c-4c6a-8c07-d389ed0dc919_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/14f5abd0-3c6c-4c6a-8c07-d389ed0dc919_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/14f5abd0-3c6c-4c6a-8c07-d389ed0dc919_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Castilla-La Mancha, por su parte, est&aacute; de enhorabuena, pues tambi&eacute;n se ha sumado a los tratamientos con sal y acoge desde hace un tiempo, en Toledo, uno de los centros m&aacute;s importantes del sector: Saltium. Y es en &eacute;l donde se ha popularizado la demanda, especialmente, dentro del grupo de los beb&eacute;s y los ni&ntilde;os peque&ntilde;os con problemas respiratorios asociados a la bronquiolitis.
    </p><h3 class="article-text">La sal en jaque con el medio ambiente</h3><p class="article-text">
        Pero la sal tambi&eacute;n tiene sus sombras. M&aacute;s de 300.000 muertes al a&ntilde;o son las registradas en China por la contaminaci&oacute;n del aire del pa&iacute;s, y es que diversos estudios epidemiol&oacute;gicos demuestran que la contaminaci&oacute;n dentro y fuera del &aacute;rea asfaltada y edificada de los n&uacute;cleos urbanos afecta a la salud respiratoria, adem&aacute;s de provocar un progresivo aumento de las dolencias derivadas del asma y las enfermedades al&eacute;rgicas. Es por ello que se plantee, como primera opci&oacute;n de respuesta, la de reducir los principales factores de riesgo para este tipo de enfermedades, como es el caso del humo de tabaco acumulado, los gases que emiten los combustibles o la (propia) contaminaci&oacute;n del aire.
    </p><p class="article-text">
        Contaminaci&oacute;n, por tanto, en relaci&oacute;n con el cambio clim&aacute;tico, pues existen diversos aspectos clim&aacute;ticos que est&aacute;n vi&eacute;ndose alterados debidos a los dram&aacute;ticos efectos que se est&aacute;n generando por el calentamiento global, y con ellos, consecuencias potencialmente importantes para la salud humana. Aumento de p&oacute;lenes y, por consiguiente, alergias m&aacute;s intensas debidas a los agentes contaminantes del aire, que ponen, a la salud humana en el punto de mira.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/863c9887-224f-45bd-b9c6-1a9b19502c4e_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/863c9887-224f-45bd-b9c6-1a9b19502c4e_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/863c9887-224f-45bd-b9c6-1a9b19502c4e_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/863c9887-224f-45bd-b9c6-1a9b19502c4e_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/863c9887-224f-45bd-b9c6-1a9b19502c4e_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/863c9887-224f-45bd-b9c6-1a9b19502c4e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/863c9887-224f-45bd-b9c6-1a9b19502c4e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de ello, la temperatura del planeta es otra de las graves consecuencias que estamos experimentando, y, para ello, se plantean ciertas soluciones para su reducci&oacute;n mediante el uso de elementos naturales, como es el caso de la sal. &ldquo;Pulverizar y espolvorear sal en la atm&oacute;sfera&rdquo; es la propuesta de Robert Nelson, cient&iacute;fico del Planetary Science Institute of Pasadena (EEUU), que lo plantea como soluci&oacute;n para reducir la temperatura a escala planetaria. Una soluci&oacute;n paliativa y no de largo plazo es la que el pasado mes de abril, durante la Conferencia de Ciencia Lunar y Planetaria, present&oacute; el cient&iacute;fico como instrumento de lucha contra el cambio clim&aacute;tico. La idea reside, por tanto, en pulverizar y espolvorear la sal en la troposfera superior, con el fin de que se reflejen los rayos del Sol y se fomente, as&iacute;, la capacidad de enfriamiento de la Tierra.
    </p><p class="article-text">
        En el lado opuesto encontramos a Matthew Watson, vulcan&oacute;logo de la Universidad de Bristol (UK), el cual considera que, para que se obtengan mejores resultados, es preferible espolvorearla en la estratosfera. Aunque la propuesta termin&oacute; siendo descartada pues, con esta opci&oacute;n, se generar&iacute;a otro problema: la posible destrucci&oacute;n de la capa de ozono debido al cloro que contiene la sal. De ah&iacute; que, R. Nelson, insista en que su propuesta no supondr&iacute;a un problema si se espolvorea en la troposfera superior (por encima de las nubes, evitando su destrucci&oacute;n) y por debajo de la estratosfera (lejos del ozono).
    </p><p class="article-text">
        Luces y sombras, por tanto, sobre esta opci&oacute;n de geoingenier&iacute;a, la cual ha creado cierto debate y donde muchos cient&iacute;ficos del clima consideran que se necesitan m&aacute;s estudios que demuestren la viabilidad y analicen todas las consecuencias y beneficios posibles; ya que, en este caso concreto de paliar el cambio clim&aacute;tico con la sal, es una opci&oacute;n bastante delicada pues, por un lado, el cloro que contiene es un componente que podr&iacute;a agotar la capa de ozono a largo plazo y, por otro, tampoco est&aacute; realmente claro cu&aacute;l ser&iacute;a la cantidad necesaria a espolvorear. Adem&aacute;s de no saber exactamente c&oacute;mo reaccionar&iacute;a con los dem&aacute;s elementos de la atm&oacute;sfera.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/352d9677-61a7-480a-9d9a-e3661dcc3866_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/352d9677-61a7-480a-9d9a-e3661dcc3866_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/352d9677-61a7-480a-9d9a-e3661dcc3866_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/352d9677-61a7-480a-9d9a-e3661dcc3866_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/352d9677-61a7-480a-9d9a-e3661dcc3866_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/352d9677-61a7-480a-9d9a-e3661dcc3866_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/352d9677-61a7-480a-9d9a-e3661dcc3866_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Otro aspecto que hay que tener vigilado muy de cerca es el de la contaminaci&oacute;n que se produce por esparcir sal sobre las carreteras, pues esta acci&oacute;n tiene como objetivo evitar la formaci&oacute;n de placas de hielo y acumulaci&oacute;n de nieve pero, que como efecto colateral (y de forma muy silenciosa) da&ntilde;a gravemente el medio ambiente debido a que el deshielo (mezclado con la sal, por supuesto) se infiltra en el suelo afectando a la flora y la fauna m&aacute;s sensibles.
    </p><p class="article-text">
        Esta pr&aacute;ctica, tan necesaria para las carreteras y su circulaci&oacute;n por ellas durante la &eacute;poca invernal (e incluso las vividas en las &uacute;ltimas semanas en muchas de nuestras calzadas) y, a la vez, tan contaminante para nuestro medio, supone otra nueva encrucijada. La sal disuelta en el agua, al infiltrarse en la superficie, genera cambios en las propiedades qu&iacute;micas de los suelos de cultivo, altera el pH del agua (pues se desliza hasta los acu&iacute;feros) y da&ntilde;a a plantas (las cuales absorben esta humedad infiltrada) y animales (ya que algunos de ellos se sienten atra&iacute;dos y terminan lamiendo la superficie de las carreteras, aumentando as&iacute;, por cierto, el riesgo de accidentes por atropello).
    </p><p class="article-text">
        Por ello, se plantea la posibilidad de recurrir a las plantas hal&oacute;fitas (aquellas capaces de vivir en condiciones con gran presencia de salinidad), las cuales podr&iacute;an suponer una interesante arma para paliar muchos de los problemas derivados del cambio clim&aacute;tico. Como es posible que, a la larga, aumente el nivel del mar y haya una intensa sequ&iacute;a en ciertas zonas, el cultivo de este tipo de plantas supondr&iacute;a el &ldquo;fin&rdquo; de la deforestaci&oacute;n en dichas &aacute;reas y, por consiguiente, se reducir&iacute;a la emisi&oacute;n de gases de efecto invernadero (con todo lo que ello supone).
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carolina Morán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/ecologica/luces-saludables-sombras-ambientales-sal_132_2102188.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 26 May 2018 17:15:57 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/8e77fd88-b70e-4489-80e3-d0d8047fdc9b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="210364" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/8e77fd88-b70e-4489-80e3-d0d8047fdc9b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="210364" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Luces y sombras de la sal: buena para las alergias, mala para el medio ambiente]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/8e77fd88-b70e-4489-80e3-d0d8047fdc9b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Blogs,Medio ambiente]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las abejas tienen, por fin, una segunda oportunidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/ecologica/abejas-fin-segunda-oportunidad_132_2131964.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0f6d3e3e-0ff0-4565-b769-695f4f5f0126_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las abejas tienen, por fin, una segunda oportunidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Unión Europea prohíbe el uso de los tres neonicotinoides más peligrosos para esta especie</p><p class="subtitle">El Gobierno de Castilla-La Mancha ha facilitado ayudas públicas para mejorar las condiciones de producción y comercialización de la miel</p></div><p class="article-text">
        La Uni&oacute;n Europea lo acaba de hacer: &iexcl;ha prohibido el uso de los tres plaguicidas m&aacute;s peligrosos para las abejas! Y es que desde hac&iacute;a casi dos d&eacute;cadas, numerosas asociaciones, apicultores y dem&aacute;s personalidades estaban reclamando la prohibici&oacute;n de los neonicotinoides, los plaguicidas que estaban acabando con la vida de estos polinizadores. Ha sido gracias a una petici&oacute;n de Greenpeace apoyada por casi 470.000 firmas.
    </p><p class="article-text">
        Desde el pasado 27 de abril,&nbsp;<a href="https://ec.europa.eu/food/plant/pesticides/approval_active_substances/approval_renewal/neonicotinoids" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los neonicotinoides m&aacute;s da&ntilde;inos para las abejas</a> (el imidacloprid y el clotiadinida, fabricados por Bayer, y el tiametoxam, de Syngenta) est&aacute;n restringidos en Europa gracias al voto de 16 de los 23 pa&iacute;ses miembros, con el objetivo de proteger a las abejas y a otros polinizadores, los cuales tienen un papel fundamental en el mantenimiento de la biodiversidad y en la producci&oacute;n de nuestros alimentos.
    </p><p class="article-text">
        Tal prohibici&oacute;n pasar&aacute; a ser efectiva en el plazo de seis meses, y presenta un requisito que ha levantado ciertas ampollas: &uacute;nicamente se impedir&aacute; su uso al aire libre, mientras que en invernaderos cerrados s&iacute; se permitir&aacute; su utilizaci&oacute;n, con la condici&oacute;n (eso s&iacute;) de que las semillas y las plantas no salgan de &eacute;l. Una acci&oacute;n muy cuestionada, pues ciertas teor&iacute;as plantean que los pesticidas pueden, igualmente, filtrarse a trav&eacute;s del riego y el subsuelo, contaminar los cursos de agua y amenazar, de nuevo, a las abejas y dem&aacute;s especies.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e289c294-6f06-44a6-bdc0-cc10a53e9ba4_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e289c294-6f06-44a6-bdc0-cc10a53e9ba4_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e289c294-6f06-44a6-bdc0-cc10a53e9ba4_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e289c294-6f06-44a6-bdc0-cc10a53e9ba4_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e289c294-6f06-44a6-bdc0-cc10a53e9ba4_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e289c294-6f06-44a6-bdc0-cc10a53e9ba4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e289c294-6f06-44a6-bdc0-cc10a53e9ba4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Aunque el problema no acaba aqu&iacute;. Todav&iacute;a hay permitidos muchos m&aacute;s plaguicidas que son igual de peligrosos para estos polinizadores, la producci&oacute;n de alimentos y los ecosistemas. La lucha reside en intentar que los gobiernos los proh&iacute;ban todos, se rompa la dependencia a estas sustancias t&oacute;xicas en la agricultura y se desarrollen actividades completamente ecol&oacute;gicas que no afecten ni a especies, ni a ecosistemas, ni a nuestro propio plato. Pues, como Greenpeace se&ntilde;ala, dos terceras partes del polen recolectado por las abejas est&aacute; contaminado por diferentes insecticidas. La buena noticia es que el pr&oacute;ximo 17 de mayo est&aacute; prevista la resoluci&oacute;n de un proceso en el Tribunal Superior de Justicia Europeo de Estrasburgo, donde se plantear&aacute;n nuevas restricciones en el uso de plaguicidas, elevando el rango de la prohibici&oacute;n de los mismos.
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;qu&eacute; son exactamente los neonicotinoides? Es un tipo de insecticida de composici&oacute;n qu&iacute;mica parecida a la nicotina, que act&uacute;a como defensa natural de las plantas contra los insectos, afectando de manera directa al sistema nervioso central de las abejas y caus&aacute;ndoles desorientaci&oacute;n, par&aacute;lisis e incluso la muerte. La forma de utilizaci&oacute;n es aplic&aacute;ndolo sobre las semillas y pulverizando sobre las hojas. Las plantas, por tanto, al crecer, absorben en su interior tales sustancias e, inevitablemente, hace que est&eacute;n presentes sobre el polen y el n&eacute;ctar (las partes favoritas de las abejas, por cierto). Numerosos estudios han vinculado estos pesticidas con el declive de las poblaciones de abejas, pues muchas de ellas se sienten m&aacute;s atra&iacute;das por aquellas plantas &ldquo;adulteradas&rdquo;, recogen su &nbsp;polen y n&eacute;ctar (contaminados, por supuesto) y lo transportan hasta su colmena, infectando al resto&hellip;
    </p><h3 class="article-text">Las 'celestinas' de nuestras flores</h3><p class="article-text">
        Estos insectos polinizadores, por tanto, son considerados uno de los motores fundamentales dentro de nuestro medio natural, pues son las encargadas de ir depositando los p&oacute;lenes en distintas flores, promoviendo as&iacute; la polinizaci&oacute;n y fecundaci&oacute;n de las plantas, y permitiendo el funcionamiento y desarrollo de nuestros campos. Adem&aacute;s de ayudar a conservar la biodiversidad, las abejas tambi&eacute;n son clave en la producci&oacute;n de alimentos, pues, seg&uacute;n datos de Greenpeace, m&aacute;s del 70% de los cultivos agr&iacute;colas y cerca del 90% de las plantas con flor dependen en mayor o menor medida de los polinizadores.
    </p><p class="article-text">
        El problema de las abejas es que, desde hace demasiado tiempo, han estado contra las cuerdas, pues las amenazas siempre las han acechado. Nuevas especies invasoras, los efectos del cambio clim&aacute;tico, los insecticidas y plaguicidas utilizados en la agricultura, virus y dem&aacute;s enfermedades han debilitado a las abejas, a su producci&oacute;n y a sus colonias.
    </p><p class="article-text">
        La presencia de diversas aves es una de ellas, y la raz&oacute;n reside en que cada vez hay una menor presencia en nuestros campos de peque&ntilde;os insectos, que son la base de alimentaci&oacute;n de muchas especies, como es el caso del abejaruco. Este p&aacute;jaro, por tanto, recurre a nuestras colonias de abejas para poder alimentarse, haciendo un da&ntilde;o terrible a toda la colmena (pues &eacute;stas, ante el peligro acechando, no salen a alimentarse e hidratarse) y &ldquo;obligan&rdquo; al abejaruco a atacarlas directamente en su hogar. Ante estos ataques, una medida de protecci&oacute;n podr&iacute;a ser la de instalar mallas que impidan su acceso.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bcadb5df-1e98-4a38-8495-b51a0247ece3_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bcadb5df-1e98-4a38-8495-b51a0247ece3_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bcadb5df-1e98-4a38-8495-b51a0247ece3_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bcadb5df-1e98-4a38-8495-b51a0247ece3_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bcadb5df-1e98-4a38-8495-b51a0247ece3_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bcadb5df-1e98-4a38-8495-b51a0247ece3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/bcadb5df-1e98-4a38-8495-b51a0247ece3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        El &aacute;caro varroa es considerada otra de las principales causas de muerte y desaparici&oacute;n de las abejas, pues este par&aacute;sito invade las larvas de la colmena y provoca deformaciones en las alas y un menor tama&ntilde;o de su abdomen, provocando que poco a poco mueran. La avispa asi&aacute;tica es tambi&eacute;n un enemigo declarado, pues se alimentan de ellas para extraer la prote&iacute;na que, a su vez, alimentar&aacute; a sus larvas.
    </p><p class="article-text">
        Las consecuencias del cambio clim&aacute;tico son otras de las causas de su desaparici&oacute;n, y es que el aumento de las temperaturas, las precipitaciones tan irregulares y, por consiguiente, la sequ&iacute;a que est&aacute;n experimentando nuestros campos, provocan en nuestras abejas un debilitamiento en su desarrollo y nutrici&oacute;n debido a la mala floraci&oacute;n y la disminuci&oacute;n de polen con el que se alimentan. Y es que seg&uacute;n los apicultores, el mayor problema reside en la falta de polen, pues ellas lo utilizan para criar y su falta se est&aacute; notando. Una soluci&oacute;n que plantean para ello es la &ldquo;alimentaci&oacute;n suplementaria&rdquo; que consiste en suministrarlas jarabes y az&uacute;cares para suplir esta carencia, poder alimentar a sus enjambres y obtener una (igual) o mayor producci&oacute;n de miel.
    </p><p class="article-text">
        Otro fen&oacute;meno que lleva tiempo afectando a las colmenas, y el cual causa verdaderos quebraderos de cabeza a los apicultores, es el llamado &ldquo;S&iacute;ndrome del Colapso de las Colonias&rdquo; (Colony, Collapse Disorder &ndash; CCD), y es que su rasgo m&aacute;s caracter&iacute;stico es que las colonias de abejas simplemente desaparecen. En algunas ocasiones, &uacute;nicamente est&aacute;n presentes la abeja reina y las cr&iacute;as y, en otras, es ella la que abandona la colmena, lo que se traduce en una p&eacute;rdida masiva de las colmenas de los apicultores, pues de un d&iacute;a para otro ha desaparecido todo el enjambre. Las causas, una vez m&aacute;s, son realmente debatidas.
    </p><p class="article-text">
        Es por ello que, esta medida reci&eacute;n aprobada, supone una peque&ntilde;a esperanza para estos simp&aacute;ticos insectos que han evolucionado, a lo largo del tiempo, a diferentes cambios clim&aacute;ticos naturales de la Tierra; superado varias extinciones masivas y adaptado a las adversidades que se les han ido presentando. Y es que, aunque sea dif&iacute;cil de cuantificar, se estima que 2 de cada 5 abejas (en torno al 37% en Europa) han desaparecido. Y la tendencia, de no solucionarse pronto, ser&aacute; peor.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/70917803-afef-4b86-8da6-b78c32d12b51_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/70917803-afef-4b86-8da6-b78c32d12b51_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/70917803-afef-4b86-8da6-b78c32d12b51_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/70917803-afef-4b86-8da6-b78c32d12b51_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/70917803-afef-4b86-8da6-b78c32d12b51_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/70917803-afef-4b86-8da6-b78c32d12b51_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/70917803-afef-4b86-8da6-b78c32d12b51_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><h3 class="article-text">Castilla-La Mancha, tierra de abejas y miel</h3><p class="article-text">
        Para Castilla-La Mancha esta prohibici&oacute;n, por parte de Europa, ha supuesto un aut&eacute;ntico respiro, pues son casi 200.000 las colmenas que estaban vi&eacute;ndose afectadas por los efectos nocivos que estaban teniendo sobre sus abejas. La mayor parte de ellas est&aacute;n localizadas en Guadalajara y Cuenca, y es all&iacute; donde se encuentra el Centro de Investigaci&oacute;n Ap&iacute;cola y Agroambiental (CIAPA) de Marchamalo (Guadalajara), dependiente del Instituto Regional de Investigaci&oacute;n y Desarrollo Agroalimentario y Forestal de Castilla-La Mancha (IRIAF), el cual constituye uno de los centros pioneros orientados a la apicultura, tanto en lo que se refiere a investigaci&oacute;n, como a la prestaci&oacute;n de servicios para el conocimiento de las patolog&iacute;as de las abejas, an&aacute;lisis de productos ap&iacute;colas, control de calidad, y manejo ap&iacute;cola de nuestra regi&oacute;n y toda la geograf&iacute;a espa&ntilde;ola.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, tal Centro est&aacute; vinculado a la Denominaci&oacute;n de Origen Protegida &ldquo;Miel de La Alcarria&rdquo;, la cual tambi&eacute;n est&aacute; viendo alterada su producci&oacute;n de miel y dem&aacute;s derivados (jalea real, polen, prop&oacute;leos y cera), donde estiman que casi un 40% de las colmenas se han visto reducidas en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Como dato curioso, esta denominaci&oacute;n ha obtenido la certificaci&oacute;n de producci&oacute;n ecol&oacute;gica, pues cumple los requisitos establecidos por el Reglamento Comunitario 834/2007 sobre producci&oacute;n y etiquetado de los productos ecol&oacute;gicos.
    </p><p class="article-text">
        El Gobierno de Castilla-La Mancha, por su parte, apoya a los m&aacute;s de 2.000 apicultores de la regi&oacute;n y ha facilitado ayudas p&uacute;blicas destinadas a&nbsp;<a href="https://www.jccm.es/tramitesygestiones/ayudas-para-mejorar-las-condiciones-de-produccion-y-comercializacion-de-la-miel" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mejorar las condiciones de producci&oacute;n y comercializaci&oacute;n de la miel</a> en la comunidad, que permiten mejorar la biodiversidad de nuestro medio ambiente, adem&aacute;s de proteger a las abejas y su producci&oacute;n. Y es que la apicultura es fundamental para el equilibrio ecol&oacute;gico, la conservaci&oacute;n y la diversidad de las plantas, las cuales dependen directamente de la polinizaci&oacute;n, y la preservaci&oacute;n de los cultivos.
    </p><p class="article-text">
        En cifras, del total de explotaciones de la pen&iacute;nsula, Castilla-La Mancha representa m&aacute;s de 2.000 toneladas de producci&oacute;n de miel, casi el 8% con respecto a la producci&oacute;n nacional.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carolina Morán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/ecologica/abejas-fin-segunda-oportunidad_132_2131964.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 07 May 2018 17:40:59 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/0f6d3e3e-0ff0-4565-b769-695f4f5f0126_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="145212" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/0f6d3e3e-0ff0-4565-b769-695f4f5f0126_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="145212" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Las abejas tienen, por fin, una segunda oportunidad]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/0f6d3e3e-0ff0-4565-b769-695f4f5f0126_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Abejas,Miel,Fertilizantes,UE - Unión Europea,Blogs]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Llueve y suben los embalses, pero la sequía no ha terminado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/ecologica/llueve-suben-embalses-sequia-terminado_132_2235325.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b3ae3e79-f2bc-4857-a2e3-cfcc456a77a8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Llueve y suben los embalses, pero la sequía no ha terminado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aunque todavía hay quien se empeña en llamarlo “mal tiempo”, se trata del mejor tiempo posible</p><p class="subtitle">Los embalses han empezado a subir levemente y han experimentado una subida del 2,42% de media en Castilla-La Mancha</p></div><p class="article-text">
        Han llegado las buenas noticias que ya se avisaba que se producir&iacute;an con el paso de varios frentes durante la semana pasada debido a varias borrascas, entre ellas &lsquo;Emma&rsquo;, que nos dej&oacute; sin embargo importantes da&ntilde;os como los <a href="https://www.eldiario.es/clm/IMAGENES-molinos-Consuegra-volveran-gigantes_0_746125450.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sufridos por los hist&oacute;ricos Molinos de Consuegra</a> y lluvias generalizadas y constantes en Castilla-La Mancha.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/be9ba1ef-8392-4833-9404-0a3d16947e60_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/be9ba1ef-8392-4833-9404-0a3d16947e60_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/be9ba1ef-8392-4833-9404-0a3d16947e60_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/be9ba1ef-8392-4833-9404-0a3d16947e60_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/be9ba1ef-8392-4833-9404-0a3d16947e60_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/be9ba1ef-8392-4833-9404-0a3d16947e60_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/be9ba1ef-8392-4833-9404-0a3d16947e60_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><h3 class="article-text">Que nadie culpe al &ldquo;hombre del tiempo&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Hace unas semanas <a href="http://www.cmmedia.es/noticias/castilla-la-mancha/vuelve-la-lluvia-a-castilla-la-mancha/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los mapas de previsi&oacute;n del tiempo ya lo anunciaban</a>: lluvia, lluvia y m&aacute;s lluvia. Algunos modelos de previsi&oacute;n meteorol&oacute;gica ya pintaban una situaci&oacute;n de precipitaciones abundantes y generalizadas que nos iban a dejar en algunos puntos m&aacute;s de cien litros por metro cuadrado, y no s&oacute;lo se han cumplido, sino que se han llegado a superar con creces.
    </p><p class="article-text">
        Esta es una de esas veces en la que &ldquo;los hombres y mujeres del tiempo&rdquo; nos sentimos muy contentos, porque, aunque todav&iacute;a hay quien se empe&ntilde;a en llamarlo &ldquo;mal tiempo&rdquo;, se trata del mejor tiempo posible, y por otro lado era el que m&aacute;s necesit&aacute;bamos que llegara. Pocos castellano-manchegos habr&aacute; que en los &uacute;ltimos d&iacute;as no hayan disfrutado de los cielos encapotados y los chaparrones que nos han vuelto a encharcar los campos. Y la cosa no acaba aqu&iacute;, porque los pr&oacute;ximos d&iacute;as seguir&aacute; lloviendo, especialmente a partir del jueves, con un fin de semana que promete ser de paraguas y chubasquero.
    </p><h3 class="article-text">Los embalses ya empiezan a subir   </h3><p class="article-text">
        Nadie puede negar la necesidad imperiosa de lluvia que ven&iacute;amos arrastrando con una sequ&iacute;a que se estaba volviendo d&iacute;a a d&iacute;a m&aacute;s dura. Por suerte los embalses han empezado a subir levemente y han experimentado una subida del 3,38% de media en Espa&ntilde;a y del 2,42% en Castilla-La Mancha.
    </p><p class="article-text">
        La provincia m&aacute;s beneficiada ha sido Toledo que ha visto aumentar sus reservas en un 8,43%, cuya capacidad actual es del 52,11%. La que menos ha notado esta subida ha sido Cuenca, donde las reservas s&oacute;lo han subido un 1,4% y su capacidad actual es de 29,28%. A mitad de camino se han quedado Ciudad Real, donde han subido un 3,92%, Albacete con un aumento del 1,93% y Guadalajara con un 1,74%.
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://www.cmmedia.es/noticias/castilla-la-mancha/aumentan-un-7-las-reservas-de-agua-del-embalse-de-el-torcon" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El embalse del Torc&oacute;n</a>, en la provincia de Toledo, que ya estaba rozando su escasez absoluta, ha subido un 14,29%, lo que supone un aut&eacute;ntico alivio para todos los municipios que beben sus aguas y que desde hac&iacute;a meses ven&iacute;an teniendo restricciones. Esta semana, se pone fin a todas esas medidas extraordinarias. En municipios cercanos como San Pablo de los Montes o Navahermosa, se han recogido desde el martes 27 de febrero 194,1 litros por metro cuadrado y 151,2 respectivamente, seg&uacute;n los datos provisionales que aparecen en la web de la Agencia Estatal de Meteorolog&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://www.cmmedia.es/noticias/castilla-la-mancha/el-embalse-de-belena-se-recupera-de-la-situacion-de-sequia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El embalse de Bele&ntilde;a</a>, en Guadalajara, ha subido un 20,75%, pero en la misma provincia Entrepe&ntilde;as y Buend&iacute;a a&uacute;n no llegan al 11% de media, pues s&oacute;lo han tenido un aumento de entre el 0,61% y un 1,56%.
    </p><h3 class="article-text">Suelos encharcados y nacimientos de r&iacute;os rebosantes de agua</h3><p class="article-text">
        Los suelos juegan un papel principal en estas cuestiones. Hace unas semanas pese a que tuvimos lluvias, los embalses no llegaron a notar la m&aacute;s m&iacute;nima subida, debido a que los suelos estaban muy secos. Estas &uacute;ltimas precipitaciones que han sido mucho m&aacute;s cuantiosas y que han alcanzado los 184 litros en Castillo de Bayuela (Toledo), seg&uacute;n los datos provisionales de AEMET, han favorecido que los suelos absorbieran agua pero que adem&aacute;s llegaran a rebosarla, <a href="http://www.cmmedia.es/noticias/castilla-la-mancha/el-agua-brota-del-campo-por-las-tormentas-de-esta-semana/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tal y como os cont&aacute;bamos en este v&iacute;deo de Castilla-La Mancha Media</a>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4c1a0058-bf4c-4ec9-9507-5f5112a1b9dc_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4c1a0058-bf4c-4ec9-9507-5f5112a1b9dc_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4c1a0058-bf4c-4ec9-9507-5f5112a1b9dc_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4c1a0058-bf4c-4ec9-9507-5f5112a1b9dc_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4c1a0058-bf4c-4ec9-9507-5f5112a1b9dc_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4c1a0058-bf4c-4ec9-9507-5f5112a1b9dc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/4c1a0058-bf4c-4ec9-9507-5f5112a1b9dc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Las nevadas tambi&eacute;n han tenido un papel importante, especialmente en las cabeceras de los principales r&iacute;os. Se acumularon hasta 40 cent&iacute;metros de nieve en cotas altas, lo que unido a la gran carga de precipitaciones, han hecho revivir determinados enclaves de inter&eacute;s, dejando im&aacute;genes impresionantes, como el Nacimiento del r&iacute;o Mundo (Albacete) donde se acumulado hasta 112 litros; y el r&iacute;o Cuervo (Cuenca) donde han rozado los 124 litros seg&uacute;n la web de AEMET.
    </p><p class="article-text">
        Aunque estas noticias son s&iacute;ntoma de alegr&iacute;a, la sequ&iacute;a no ha terminado, y los embalses a&uacute;n est&aacute;n por debajo de su media para esta misma &eacute;poca del a&ntilde;o. No sabemos c&oacute;mo vendr&aacute; la primavera, pero si fuera como la del a&ntilde;o pasado, ver&iacute;amos c&oacute;mo las reservas volver&iacute;an a bajar r&aacute;pidamente, por lo que es importante que sigamos ahorrando agua, y disfrutando, con sentido com&uacute;n, de los d&iacute;as de lluvia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jonathan Gómez Cantero, Carolina Morán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/ecologica/llueve-suben-embalses-sequia-terminado_132_2235325.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 06 Mar 2018 18:29:46 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/b3ae3e79-f2bc-4857-a2e3-cfcc456a77a8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="65781" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/b3ae3e79-f2bc-4857-a2e3-cfcc456a77a8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="65781" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Llueve y suben los embalses, pero la sequía no ha terminado]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b3ae3e79-f2bc-4857-a2e3-cfcc456a77a8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Precipitaciones,Ecología,Agua,Sequía]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
