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    <title><![CDATA[elDiario.es - Javier Armentia]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/javier_armentia/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Javier Armentia]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Cuando la oscuridad permite ver lo invisible: lo que la ciencia ha aprendido durante los eclipses solares]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/oscuridad-permite-ver-invisible-ciencia-aprendido-durante-eclipses-solares_1_13430227.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3f6674a0-3829-4563-843f-7ffb78ebc8a6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando la oscuridad permite ver lo invisible: lo que la ciencia ha aprendido durante los eclipses solares"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada eclipse ha sido una oportunidad para poner a prueba teorías, descubrir nuevos fenómenos y, a veces, para equivocarse con grandeza
</p><p class="subtitle">MAPA | Dónde ver el eclipse solar del 12 de agosto: recorrido y visibilidad en cada municipio, minuto a minuto
</p></div><p class="article-text">
        Los <a href="https://www.eldiario.es/temas/eclipse/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">eclipses totales de Sol</a> han sido desde siempre uno de los espect&aacute;culos naturales m&aacute;s <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/consejos-cazador-eclipses-gente-grita-queda-aliento-llora-involuntariamente_1_12940151.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sobrecogedores</a> para la humanidad. Pero m&aacute;s all&aacute; de su impacto emocional, han funcionado como aut&eacute;nticos laboratorios celestes: momentos &uacute;nicos en los que la naturaleza revela secretos que de otra forma habr&iacute;an tardado d&eacute;cadas o siglos en descubrirse. 
    </p><p class="article-text">
        La Luna, al interponerse entre la Tierra y el Sol, regala algo parad&oacute;jico: la oscuridad que permite ver lo invisible, que habitualmente queda perdido en el cielo iluminado por el Sol. La corona solar, millones de veces m&aacute;s d&eacute;bil que la superficie del astro, solo se muestra durante esos breves minutos, aunque desde 1931 y gracias al astr&oacute;nomo franc&eacute;s <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Bernard_Lyot" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Bernard Lyot</a>, que era director del observatorio de Pic de Midi, la astronom&iacute;a dispone de coron&oacute;grafos, un sistema con el que se oculta la luz de la fotosfera y permite ver con detalle la corona. 
    </p><p class="article-text">
        Cada eclipse ha sido una oportunidad para poner a prueba teor&iacute;as, descubrir nuevos fen&oacute;menos y, a veces, para equivocarse con grandeza. La ciencia ha ido tambi&eacute;n estudiando c&oacute;mo las estrellas cercanas al disco solar, normalmente ahogadas por su luz, se hacen visibles para comprobar si la gravedad dobla su trayectoria; y los elementos que componen las capas m&aacute;s externas del Sol emiten sus firmas espectrales sin competencia permiti&eacute;ndonos conocer su composici&oacute;n a distancia. 
    </p><p class="article-text">
        Esta es una selecci&oacute;n de algunas de esas historias, un aperitivo para el eclipse total que se podr&aacute; observar desde Espa&ntilde;a el pr&oacute;ximo 12 de agosto de 2026.
    </p><h2 class="article-text">El legado de Maunder y el nombre de la corona solar</h2><p class="article-text">
        La historia de la corona solar, ese halo que aparece durante la fase de totalidad del eclipse solar, est&aacute; tejida con descubrimientos que van m&aacute;s all&aacute; de la propia astronom&iacute;a. Durante siglos, su origen fue un completo misterio: algunos astr&oacute;nomos, como Halley en 1715, cre&iacute;an que se trataba de la atm&oacute;sfera de la Luna, mientras otros la atribu&iacute;an a efectos &oacute;pticos de difracci&oacute;n o reflejos en la superficie lunar. No fue hasta 1724 cuando el astr&oacute;nomo <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Jacques_Philippe_Maraldi" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Giacomo F. Maraldi</a> reconoci&oacute; que aquel halo pertenec&iacute;a al Sol y no a la Luna. En 1809 el espa&ntilde;ol <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Joaqu%C3%ADn_Ferrer_y_Cafranga" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jos&eacute; Joaqu&iacute;n de Ferrer</a> acu&ntilde;&oacute; el t&eacute;rmino &ldquo;corona&rdquo; para describirla. Pero a&uacute;n persist&iacute;a la confusi&oacute;n: su luz era tan tenue que solo era visible durante los breves minutos de un eclipse total, lo que alimentaba todo tipo de especulaciones sobre su naturaleza. El estudio de su comportamiento durante los eclipses abri&oacute; una ventana a la comprensi&oacute;n de la actividad solar.
    </p><p class="article-text">
        En este campo, la figura de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Annie_Scott_Dill_Maunder" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Annie Scott Dill Maunder</a> resulta fundamental. La astr&oacute;noma irlandesa no solo particip&oacute; en expediciones a eclipses en lugares como Laponia o India, sino que demostr&oacute; c&oacute;mo las manchas solares migran desde latitudes altas hacia el ecuador a lo largo del ciclo de once a&ntilde;os, creando el c&eacute;lebre &ldquo;diagrama de mariposa&rdquo;. Sin embargo, durante mucho tiempo este trabajo se atribuy&oacute; casi exclusivamente a su marido, <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Edward_Maunder" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Edward Walter Maunder</a>, siendo un claro ejemplo del <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Efecto_Matilda" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">efecto Matilda</a>, t&eacute;rmino acu&ntilde;ado por la historiadora <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Margaret_W._Rossiter" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Margaret W. Rossiter </a>en 1993 para describir la sistem&aacute;tica invisibilizaci&oacute;n de las cient&iacute;ficas.
    </p><h2 class="article-text">El eclipse que descubri&oacute;, posiblemente, el Helio</h2><p class="article-text">
        Una de las historias cient&iacute;ficas que siempre se narran en torno a los eclipses es que el Helio, el gas noble con el que inflamos los globos y jugamos a hacer muy agudo el tono de nuestra voz, se descubri&oacute; primero en la corona solar durante un eclipse total, antes de identificarse en nuestro planeta. La historia oficial suele atribuir esta haza&ntilde;a al astr&oacute;nomo franc&eacute;s <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Pierre_Janssen" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pierre Janssen</a> desde Guntur, en el sureste de la India, mientras que el f&iacute;sico brit&aacute;nico <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Norman_Lockyer" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Norman Lockyer</a> hizo sus espectros solares desde su laboratorio en Londres. Hab&iacute;a desarrollado un espectroscopio muy sensible que le permiti&oacute; observar lo mismo: una misteriosa l&iacute;nea amarilla en el espectro solar que no correspond&iacute;a con ning&uacute;n elemento conocido. 
    </p><p class="article-text">
        La historia popular cuenta que bautizaron ese nuevo elemento como Helio y sus cartas llegaron el mismo d&iacute;a a Par&iacute;s. Sin embargo, la realidad documentada es muy distinta. Janssen no mencion&oacute; ninguna l&iacute;nea desconocida en sus informes desde la India. Lo que realmente descubri&oacute; fue una t&eacute;cnica para observar las protuberancias solares sin necesidad de un eclipse, un avance instrumental decisivo. Lockyer, por su parte, s&iacute; investig&oacute; una l&iacute;nea amarilla an&oacute;mala meses despu&eacute;s del eclipse, pero nunca la confirm&oacute; formalmente como un nuevo elemento; de hecho, prefiri&oacute; llamarla simplemente 'D3' por su cercan&iacute;a al sodio. Fue William Thomson (<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/William_Thomson" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lord Kelvin</a>) quien populariz&oacute; el nombre 'Helio' en 1871.
    </p><p class="article-text">
        La figura m&aacute;s olvidada es <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Norman_Pogson" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Norman Pogson</a>, un astr&oacute;nomo brit&aacute;nico en la India que s&iacute; detect&oacute; la anomal&iacute;a de la l&iacute;nea amarilla durante el eclipse, pero su informe nunca se public&oacute;. No fue hasta 1895 cuando <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/William_Ramsay" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">William Ramsay</a> aisl&oacute; el Helio en la Tierra, confirmando tres d&eacute;cadas despu&eacute;s lo que Pogson ya hab&iacute;a intuido.
    </p><h2 class="article-text">Otro elemento imposible en la corona solar</h2><p class="article-text">
        En la segunda mitad del siglo XIX, el poder de la ciencia estaba en auge, como hab&iacute;a mostrado el descubrimiento del Helio. Adem&aacute;s, las f&oacute;rmulas matem&aacute;ticas de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Friedrich_Bessel" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Friedrich Bessel</a> hubieran conseguido resolver el complejo c&aacute;lculo de los eclipses con una precisi&oacute;n completa. A ello se sumaba tener mejores y m&aacute;s sensibles y robustos instrumentos, con las t&eacute;cnicas fotogr&aacute;ficas como aliadas. Todo ello hizo que los eclipses se popularizaran y las expediciones cient&iacute;ficas a los eclipses se multiplicaron. La ciencia reinaba y popularizaba los eclipses que, seg&uacute;n se dec&iacute;a, hab&iacute;an pasado de asustar a la humanidad para comprenderse y mostrar nuevos conocimientos.
    </p><p class="article-text">
        Pero la historia de la espectroscopia solar tiene un episodio tan fascinante como el del Helio y con un desenlace incluso m&aacute;s extremo. Durante el eclipse total del 7 de agosto de 1869, dos astr&oacute;nomos estadounidenses, <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Charles_Augustus_Young" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Charles Augustus Young</a> y <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/William_Harkness" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">William Harkness</a>, observaron de forma independiente una misteriosa l&iacute;nea de emisi&oacute;n de color verde brillante en el espectro de la corona solar. Como no coincid&iacute;a con ning&uacute;n elemento conocido en la Tierra, se bautiz&oacute; al elemento correspondiente como Coronio. Un elemento desconocido con propiedades tambi&eacute;n desconocidas.
    </p><p class="article-text">
        El enigma se mantuvo intacto durante m&aacute;s de medio siglo, aunque quedaba claro que el Coronio no ten&iacute;a hueco en la tabla peri&oacute;dica de los elementos que hab&iacute;a publicado Mendel&eacute;yev en 1869. De hecho no fue hasta finales de la d&eacute;cada de 1930 cuando el f&iacute;sico sueco <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Bengt_Edl%C3%A9n" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Bengt Edl&eacute;n</a> y el astr&oacute;nomo alem&aacute;n <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Walter_Grotrian" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Walter Grotrian</a> desentra&ntilde;aron el misterio: demostraron que la l&iacute;nea verde no era un nuevo elemento, sino la firma de &aacute;tomos de Hierro que hab&iacute;an perdido 13 de sus 26 electrones &mdash;un estado conocido como Fe XIV&mdash;.  Para que el hierro alcance semejante nivel de ionizaci&oacute;n, se requieren temperaturas de alrededor de un mill&oacute;n de grados Celsius, cientos de veces m&aacute;s caliente que la superficie solar. 
    </p><p class="article-text">
        Este hallazgo no solo desterr&oacute; al Coronio, sino que plante&oacute; una nueva pregunta que sigue abierta hoy: &iquest;c&oacute;mo se calienta la corona del Sol hasta temperaturas tan extremas? El problema del calentamiento coronal se ha convertido en uno de los grandes desaf&iacute;os de la astrof&iacute;sica moderna, por la compleja interacci&oacute;n entre el plasma de la parte exterior de la atm&oacute;sfera solar y los campos magn&eacute;ticos y el movimiento general convectivo, algo que est&aacute; ligado a la estructura atmosf&eacute;rica, el efecto dinamo y la actividad solar.
    </p><h2 class="article-text">El eclipse que confirm&oacute; a Einstein</h2><p class="article-text">
        No resulta sorprendente que durante el siglo XX la ciencia de los eclipses se centrara en las nuevas grandes teor&iacute;as de la f&iacute;sica. Poco despu&eacute;s de que en 1915 Albert Einstein publicara su teor&iacute;a de la relatividad general surgi&oacute; una posible comprobaci&oacute;n de que sus conceptos de curvatura del espacio-tiempo funcionaban como se hab&iacute;a descrito. Fue <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Arthur_Stanley_Eddington" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Arthur Eddington</a>, astrof&iacute;sico brit&aacute;nico y ferviente pacifista, quien lider&oacute; la expedici&oacute;n que marcar&iacute;a un antes y un despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        El 29 de mayo de 1919, con una Europa a&uacute;n conmocionada por la Gran Guerra, dos equipos viajaron a Sobral (Brasil) y a la isla de Pr&iacute;ncipe (&Aacute;frica occidental) para fotografiar las estrellas cercanas al Sol durante el eclipse total. La idea era sencilla, pero ambiciosa: si la luz de esas estrellas se desviaba al pasar cerca del Sol, tal como predec&iacute;a Einstein, sus posiciones aparentes cambiar&iacute;an respecto a las mediciones nocturnas habituales. La diferencia esperada era de 1,75 segundos de arco, el doble de lo que pronosticaba la gravedad newtoniana.
    </p><p class="article-text">
        Eddington proces&oacute; las placas fotogr&aacute;ficas y anunci&oacute; que las mediciones confirmaban la predicci&oacute;n relativista. La noticia dio la vuelta al mundo, convirtiendo a Einstein en un icono popular y consagrando la relatividad general como la nueva piedra angular de la f&iacute;sica. Sin embargo, d&eacute;cadas despu&eacute;s, los historiadores reanalizaron los datos de 1919 porque eran m&aacute;s ambiguos de lo que se dijo: las placas de Sobral mostraban desviaciones dispares y algunos cr&iacute;ticos acusaron a Eddington de haber maquillado mediciones inc&oacute;modas. 
    </p><p class="article-text">
        Pese a las dudas metodol&oacute;gicas diversos experimentos posteriores con radiointerferometr&iacute;a y sat&eacute;lites han corroborado el efecto relativista con una precisi&oacute;n abrumadora. El eclipse de 1919 no fue una prueba definitiva en su momento, pero s&iacute; un golpe de efecto brillante que cambi&oacute; la historia de la ciencia.
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, esta observaci&oacute;n de las estrellas en posiciones cercanas al Sol y la Luna en un eclipse, sigue siendo un acicate para proyectos colaborativos de observaci&oacute;n. El pr&oacute;ximo 12 de agosto se har&aacute;n ensayos para <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/sensores-camaras-globos-sonda-experimentos-cientificos-durante-eclipse-solar-puedes-participar_1_13427311.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">repetir el experimento de Eddington </a>desde varios lugares de observaci&oacute;n en el siguiente eclipse total, el del 2 de agosto de 2027. No es que se dude de Einstein, es simplemente esa pasi&oacute;n tan necesaria de la ciencia de intentar refutar todas las teor&iacute;as, algo que a veces conduce a ciencia fallida.
    </p><h2 class="article-text">El p&eacute;ndulo que desafi&oacute; a Einstein </h2><p class="article-text">
        En 1954, el economista y f&iacute;sico franc&eacute;s <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Maurice_Allais" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Maurice Allais</a> document&oacute; un fen&oacute;meno an&oacute;malo durante un eclipse solar: el plano de oscilaci&oacute;n de un p&eacute;ndulo de Foucault se desvi&oacute; de forma abrupta y an&oacute;mala. Este fen&oacute;meno, conocido como <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Efecto_Allais" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">efecto Allais</a>, parec&iacute;a sugerir alteraciones de la gravedad durante los eclipses, algo que desafiaba la ciencia conocida. Por supuesto, el fen&oacute;meno tuvo m&aacute;s popularidad fuera de los entornos cient&iacute;ficos que dentro, entre otras razones, porque supondr&iacute;a que las teor&iacute;as de la gravedad fallaban cuando la Luna pasaba por delante del Sol.
    </p><p class="article-text">
        Allais confirm&oacute; sus resultados en otro eclipse de 1959, que se replicaron con otras mediciones de la Universidad de Columbia brit&aacute;nica usando p&eacute;ndulos de torsi&oacute;n para ver ese salto de la fuerza gravitatoria. Se fue intentando medir en otras campa&ntilde;as con eclipses posteriores, hasta que durante el eclipse europeo de 1999 se realiz&oacute; una campa&ntilde;a global coordinada por la NASA que no obtuvo resultados concluyentes, aunque sus resultados finales nunca se publicaron oficialmente. 
    </p><p class="article-text">
        A d&iacute;a de hoy, la comunidad cient&iacute;fica no ha podido confirmar la existencia del efecto Allais, pero gran parte de los experimentos con p&eacute;ndulos y grav&iacute;metros de alta precisi&oacute;n no han logrado reproducir las anomal&iacute;as. Se admite que lo m&aacute;s probable es que los resultados originales se debieron a errores experimentales no controlados, como variaciones atmosf&eacute;ricas o de temperatura durante el eclipse. Aunque no refutado formalmente, el fen&oacute;meno se ha desvanecido en el olvido cient&iacute;fico, considerado m&aacute;s una curiosidad hist&oacute;rica que una anomal&iacute;a gravitatoria real.
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=xa4f62w" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Armentia]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Aug 2026 20:13:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,Eclipse,Astrofísica,Historia,Química,Física]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Stephen Hawking: un buscador de universos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/stephen-hawking-buscador-universos_129_2220898.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/04fd0423-b150-4ecc-b423-a9f35f7e020a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hacía falta una generación de mentes privilegiadas para llegar a comprender si podremos alcanzar la unificación de la física de esos grandes reinos que interactúan precisamente en los lugares más incómodos, en las singularidades donde se rompe la apacible vida de las teorías matemáticas</p><p class="subtitle">Stephen Hawking ha sido una de esas mentes, sin duda la más conocida, pero sin duda también una de las más poderosas</p></div><p class="article-text">
        Centr&eacute;monos en la ciencia. A Stephen Hawking le habr&iacute;a encantado porque siempre luch&oacute; por que la ciencia y la raz&oacute;n fueran las herramientas con las que enfrentar la comprensi&oacute;n del mundo, para cambiarlo. Su tesis doctoral, que el a&ntilde;o pasado la biblioteca de la Universidad de Cambridge <a href="https://cudl.lib.cam.ac.uk/view/MS-PHD-05437/1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">puso en abierto a trav&eacute;s de Internet</a>, colaps&aacute;ndose los servidores, abr&iacute;a l&iacute;neas de investigaci&oacute;n en f&iacute;sica te&oacute;rica y la cosmolog&iacute;a que son caracter&iacute;sticas de la labor de este astrof&iacute;sico a lo largo de m&aacute;s de medio siglo: el poder de las teor&iacute;as de la f&iacute;sica para poder explicar los conceptos m&aacute;s conspicuos del Universo.
    </p><p class="article-text">
        Este mi&eacute;rcoles, en que la muerte del profesor Hawking ha llegado en plena celebraci&oacute;n del &ldquo;d&iacute;a de pi&rdquo; (todos los 14 de marzo), coment&aacute;bamos la grandeza de un personaje de la ciencia que trasciende su ciencia con algunos expertos que est&aacute;n en Bilbao en un evento matem&aacute;tico y f&iacute;sico sobre este n&uacute;mero tan redondo (chiste f&aacute;cil) y Enrique F. Borja, f&iacute;sico de la Universidad de C&oacute;rdoba y autor del <a href="https://cuentos-cuanticos.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">blog Cuentos cu&aacute;nticos </a>nos recordaba c&oacute;mo desde sus primeros trabajos de investigaci&oacute;n Hawking supo recuperar una teor&iacute;a que, en cierto modo, dorm&iacute;a en el olvido, ante la grandeza y la efervescencia que hab&iacute;a en los a&ntilde;os 60 en torno a la mec&aacute;nica cu&aacute;ntica. La relatividad general de Einstein hab&iacute;a quedado relegada al mundo de la f&iacute;sica te&oacute;rica de poco atractivo, porque no pod&iacute;a mezclarse bien con esa f&iacute;sica de lo m&aacute;s peque&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Entonces llegaron las <em>Propiedades de los universos en expansi&oacute;n</em>, que es el t&iacute;tulo de su tesis doctoral y que suena novela de ciencia ficci&oacute;n. Pero ah&iacute; se planteaba que la gravitaci&oacute;n y el espacio-tiempo, es decir, el legado de Einstein, era la herramienta para entender c&oacute;mo la nov&iacute;sima f&iacute;sica pod&iacute;a llegar a explicar los lugares y tiempos m&aacute;s extremos que se hab&iacute;an imaginado: los agujeros negros y el propio origen del Universo. Y es que la f&iacute;sica te&oacute;rica, las teor&iacute;as de la mec&aacute;nica cu&aacute;ntica para explicar las interacciones &iacute;ntimas de la materia y la energ&iacute;a y por otro lado la relatividad general, es decir, la teor&iacute;a de la gravitaci&oacute;n que ata&ntilde;e al espacio y al tiempo, son herramientas poderosas, pero incompletas para acometer tal tarea. Hac&iacute;a falta una generaci&oacute;n de mentes privilegiadas para llegar a comprender si podremos alcanzar la unificaci&oacute;n de la f&iacute;sica de esos grandes reinos que interact&uacute;an precisamente en los lugares m&aacute;s inc&oacute;modos, en las singularidades donde se rompe la apacible vida de las teor&iacute;as matem&aacute;ticas. Y Stephen Hawking ha sido una de esas mentes, sin duda la m&aacute;s conocida, pero sin duda tambi&eacute;n una de las m&aacute;s poderosas.
    </p><p class="article-text">
        La f&iacute;sica de hoy no es una tarea de un cient&iacute;fico solitario, tampoco de un cient&iacute;fico loco. Incluso la f&iacute;sica te&oacute;rica, la de papel y l&aacute;piz, se convirti&oacute; ya desde finales de los setenta, en un debate que necesitaba no solamente ideas geniales y rompedoras, sino much&iacute;simo c&aacute;lculo, gentes entrenadas en comprender los entresijos de una matem&aacute;tica compleja y de so&ntilde;ar con las implicaciones de las f&oacute;rmulas, c&oacute;mo se trasladaban y permit&iacute;an entender el mundo real (si es que podemos llamar &ldquo;mundo real&rdquo; a los agujeros negros o a la gran explosi&oacute;n, el Big bang). Stephen Hawking marca bien ese nuevo paradigma de la f&iacute;sica te&oacute;rica que tambi&eacute;n exige el intercambio de ideas, hasta viajar mucho y participar en los debates, formar nuevos investigadores, se parte de esos cen&aacute;culos del pensamiento y que se convirtieron, en el caso del astrof&iacute;sico ingl&eacute;s, en crear una peque&ntilde;a corte de mentes privilegiadas, una manera de sobrepasar las limitaciones f&iacute;sicas y de comunicaci&oacute;n a que la largu&iacute;sima enfermedad degenerativa le iba condenando.
    </p><p class="article-text">
        La historia de la ciencia de Hawking es tambi&eacute;n un camino de superaci&oacute;n de dificultades, sin llegar a la conclusi&oacute;n final de poder crear esa Teor&iacute;a del Todo que unifique las intuiciones m&aacute;s poderosas que el ser humano fue construyendo a lo largo del siglo XX, pero desgranando consecuencias y escenarios que simplemente nadie antes hab&iacute;a podido imaginar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y durante ese trayecto, de grandes intuiciones y a veces callejones sin salida, el f&iacute;sico Hawking supo adem&aacute;s que todo este edificio deb&iacute;a ser mostrado al p&uacute;blico. Que la labor de los cient&iacute;ficos, tambi&eacute;n de los te&oacute;ricos m&aacute;s abstractos, es una labor que debe ser participada por el mundo. Que aspira a cambiarlo de hecho. Por eso se acerc&oacute; al mundo de la comunicaci&oacute;n de la ciencia, se convirti&oacute; en escritor, conferenciante y personaje que opinaba no s&oacute;lo de singularidades c&oacute;smicas, sino de todo. De filosof&iacute;a, de la sociedad, del absurdo de pensar que el mundo cambia, pero nosotros solamente viajamos por &eacute;l. Y de c&oacute;mo la ciencia es la herramienta para ese viaje, que no ser&aacute; placentero y que posiblemente nos lleve a tener que abandonar este mundo sin dioses que avalen la veracidad de nada.
    </p><p class="article-text">
        La f&iacute;sica te&oacute;rica ha ca&iacute;do varias veces este &uacute;ltimo siglo en la tentaci&oacute;n de creerse trascendente. Lo m&aacute;s curioso es que uno de los que m&aacute;s pod&iacute;an haberse enga&ntilde;ado de esta manera nunca cedi&oacute; a la tentaci&oacute;n de jugar a esto, pues su compromiso por buscar m&aacute;s ciencia y no espiritualidad barata ha sido uno de sus m&aacute;s constantes trabajos. Y as&iacute;, este ateo tan poco complaciente, lleg&oacute; a negar los dioses que no sabr&iacute;an c&oacute;mo controlar un Universo tan rico y complejo como el que se hab&iacute;a propuesto entender. Sigamos as&iacute; sus pasos, quiz&aacute; a lo largo de este siglo consigamos su meta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Armentia]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 14 Mar 2018 20:04:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Stephen Hawking: un buscador de universos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Espacio,Ciencia,Obituario]]></media:keywords>
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