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    <title><![CDATA[elDiario.es - Adrián Almazán]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/adrian_almazan/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Adrián Almazán]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Luchar contra la "doctrina del shock" digital: por una paralización de los planes 5G]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/luchar-doctrina-shock-digital-paralizacion-planes-5g_132_6111664.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e0970abb-afd3-49bc-ab1e-8c18aec5f3d7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Luchar contra la &quot;doctrina del shock&quot; digital: por una paralización de los planes 5G"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Digitalización y transición ecosocial son proyectos de naturaleza antagónica bajo las relaciones socioeconómicas realmente existentes</p></div><p class="article-text">
        Desde hace ya meses, la ensayista y pensadora <a href="https://contrainformacion.es/naomi-klein-y-la-distopia-de-alta-tecnologia-que-nos-espera-tras-el-coronavirus/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Naomi Klein</a> nos advierte de que la crisis en la que casi todos los pa&iacute;ses del mundo han quedado sumidos tras la pandemia mundial de la COVID-19 se est&aacute; convirtiendo en la excusa perfecta para la construcci&oacute;n de (en sus palabras) &ldquo;una distop&iacute;a de alta tecnolog&iacute;a&rdquo;. Klein observa que <span class="highlight" style="--color:#ffffff;">Silicon Valley ya ten&iacute;a toda clase de planes antes del coronavirus en que imaginaba sustituir muchas, demasiadas, de nuestras experiencias corporales insertando tecnolog&iacute;a en medio del proceso; y </span><a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/naomi-klein-virus-obliga-pensar-relaciones-e-interdependencias-capitalismo-ensena-no-pensar_128_6101074.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">nos llama a resistir contra el </span></a><a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/naomi-klein-virus-obliga-pensar-relaciones-e-interdependencias-capitalismo-ensena-no-pensar_128_6101074.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><em>Screen New Deal</em></span></a><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><em>. </em></span>Pues de nuevo las &eacute;lites utilizan el dolor social y la confusi&oacute;n para llevar a t&eacute;rmino de manera antidemocr&aacute;tica su particular proyecto de mundo. Si en los setenta el alzamiento de las dictaduras militares latinoamericanas se convirti&oacute; en el pistoletazo de salida de un neoliberalismo que posteriormente ha infectado al planeta con su l&oacute;gica desquiciada, hoy las grandes multinacionales del capitalismo tecnol&oacute;gico, con la inestimable cooperaci&oacute;n de gobiernos de todo el globo, nos pretenden hacer creer que nuestra &uacute;nica alternativa es abrazar el proyecto de digitalizaci&oacute;n total del mundo. TINA (<em>There Is No Alternative</em>), el lema de Margaret Thatcher, actualizado.
    </p><p class="article-text">
        En el Estado de Nueva York el CEO de Google Eric Schmidt encabeza ya una comisi&oacute;n para imaginar una nueva normalidad que, desde su punto de vista, tendr&aacute; que ser la de un <em>Screen New Deal </em>que permita a Estados Unidos imponerse en el conflicto geopol&iacute;tico que le est&aacute; enfrentando a China en &aacute;mbitos como el control de la infraestructura 5G. La l&oacute;gica, pese a que ahora se escude en la necesidad de luchar contra la crisis sanitaria, es clara: lejos de denunciar lo que <a href="https://www.pikaramagazine.com/2020/04/muchas-empresas-van-aprovechar-este-momento-vulnerar-nuestra-privacidad/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Marta Peirano</a> no ha dudado en calificar como la primera tecnodicatura del mundo, debemos emularla &ndash;forzando al m&aacute;ximo lo socialmente aceptado&ndash; para no quedar atr&aacute;s en los beneficios que se derivan de la nueva econom&iacute;a del dato del capitalismo digital. La IV Revoluci&oacute;n Industrial, y su proyecto estrella, el Internet de las Cosas, aspira a que no pueda existir interacci&oacute;n social que no venga mediada por una interfaz digital conectada y, por tanto, se convierta en fuente de cada vez m&aacute;s datos sobre todo lo que hacemos. Estos datos seguir&aacute;n alimentando algoritmos de inteligencia artificial que, como demuestran <a href="https://www.fuhem.es/2017/07/19/inteligencia-artificial-al-servicio-de-la-propaganda-politica/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">esc&aacute;ndalos como el de Cambridge Analytica</a> o la cr&iacute;tica al <em>solucionismo tecnol&oacute;gico</em> de <a href="https://elpais.com/elpais/2015/12/17/eps/1450358550_362012.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Morozov</a>, est&aacute;n adquiriendo un poder creciente sobre nuestra vida personal y pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        En Europa, esta <a href="https://ctxt.es/es/20200501/Firmas/32143/riechmann-yayo-herrero-digitalizacion-coronavirus-teletrabajo-brecha-digital-covid-trazado-contactos.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">doctrina del shock digital</a> est&aacute; tomando sobre todo forma en los planes de recuperaci&oacute;n frente a la crisis de la covid-19, y en particular en el fondo <a href="https://ec.europa.eu/info/live-work-travel-eu/health/coronavirus-response/recovery-plan-europe_es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Next Generation EU</a> mediante el que la Uni&oacute;n Europea planea poner 750.000 millones de euros a disposici&oacute;n de sus estados miembros. Pese a que &eacute;ste se ha presentado como una oportunidad &uacute;nica para poner en marcha un <a href="https://ec.europa.eu/info/strategy/priorities-2019-2024/european-green-deal_es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Nuevo Pacto Verde Europeo</a>, <em>de facto</em> actuar&aacute; como un acelerador del proceso de digitalizaci&oacute;n total de la econom&iacute;a, las instituciones y las relaciones en Europa. Su naturaleza de plan estrat&eacute;gico integrado obligar&aacute; a todo Estado que quiera acceder a los fondos que ofrece a abrazar una econom&iacute;a digital en la que se apueste por &ldquo;las tecnolog&iacute;as como la inteligencia artificial, la ciberseguridad, los datos y la infraestructura de computaci&oacute;n en nube, las redes 5G y 6G, los superordenadores y los ordenadores cu&aacute;nticos, y las tecnolog&iacute;as de cadena de bloques&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En el hecho de que en el plan convivan la apuesta por la digitalizaci&oacute;n con la voluntad de una transformaci&oacute;n ecol&oacute;gica del territorio europeo parte de una convicci&oacute;n falsa: que la informatizaci&oacute;n del mundo puede ser herramienta y catalizador de una transici&oacute;n ecol&oacute;gica en el continente. La realidad es que, por el contrario, digitalizaci&oacute;n y transici&oacute;n ecosocial son proyectos de naturaleza antag&oacute;nica bajo las relaciones socioecon&oacute;micas realmente existentes. Por un lado, porque la extensi&oacute;n de internet y las TIC est&aacute; suponiendo un aumento exponencial del consumo de <a href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/costes-y-restricciones-ecologicas-al-capitalismo-digital/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">energ&iacute;a y materiales cr&iacute;ticos</a>, especialmente minerales escasos como las tierras raras o el colt&aacute;n. Internet no es una nube inmaterial, y <a href="https://antonioaretxabala.blogspot.com/2020/07/una-reflexion-mas-en-torno-al-5g-y-los.html?m=1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la econom&iacute;a digital no est&aacute; desacoplada de los impactos ecol&oacute;gicos</a>. El acceso a la Red de Redes solo es posible gracias a la existencia de un entramado de servidores (ordenadores conectados las 24 horas del d&iacute;a y sujetos a exigentes demandas de refrigeraci&oacute;n, concentrados en pocos lugares del mundo y en su mayor&iacute;a propiedad de las grandes empresas tecnol&oacute;gicas) que se extiende cada vez m&aacute;s, a la par que todos nuestros dispositivos necesitan utilizar materiales y energ&iacute;as para construirse, distribuirse y eventualmente desecharse. La fase digital del capitalismo industrial est&aacute; suponiendo una <a href="https://antonioaretxabala.blogspot.com/2020/07/nueva-economia-verde-en-un-mundo.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">impresionante profundizaci&oacute;n del extractivismo</a>, un <a href="https://www.theguardian.com/technology/2019/sep/17/tech-climate-change-luddites-data" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aumento de las emisiones de efecto invernadero</a> &ndash;si Internet fuera un pa&iacute;s ser&iacute;a el sexto m&aacute;s emisor del mundo y consumir&iacute;a tanta energ&iacute;a como Rusia&ndash; y una destrucci&oacute;n ecol&oacute;gica ampliada.
    </p><p class="article-text">
        Al fin y al cabo, una de sus virtudes m&aacute;s celebradas de la digitalizaci&oacute;n del capitalismo es su capacidad para acelerar el crecimiento. Desde la automatizaci&oacute;n de los intercambios financieros, hoy en gran medida en manos de las inteligencias artificiales, hasta el tipo de consumo compulsivo caracter&iacute;stico de los portales digitales, la Cuarta Revoluci&oacute;n Industrial parece ser el &uacute;nico modo de mantener a flote unas din&aacute;micas de acumulaci&oacute;n que llevan d&eacute;cadas funcionando a trompicones. M&aacute;s all&aacute; de que el crecimiento que este proceso abandera est&eacute; suponiendo un deterioro de las condiciones laborales y vitales de millones de personas que cada vez m&aacute;s se ven sujetos a la precarizaci&oacute;n extrema de nuevos modelos de negocio como Deliveroo o Uber, no debemos olvidar que la idea de un <a href="https://eeb.org/library/decoupling-debunked/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">desacoplamiento entre crecimiento e impacto ecol&oacute;gico</a> es ilusoria. <a href="https://www.theguardian.com/technology/2019/sep/17/tech-climate-change-luddites-data" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Para descarbonizar necesitamos desdigitalizar y descomputadorizar</a>, como argumenta Ben Tarnoff en un art&iacute;culo muy s&oacute;lido.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, cuando la confluencia de una crisis clim&aacute;tica cada vez m&aacute;s acelerada, una p&eacute;rdida masiva de biodiversidad y un agotamiento cada vez m&aacute;s r&aacute;pido de combustibles f&oacute;siles y minerales escasos dibuja un claro escenario de colapso ecosocial, lo que hace falta es <a href="https://www.eldiario.es/ultima-llamada/parado-seco-ahora-cambiar-direccion_6_1009709045.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">frenar, parar y repensar</a> casi todo. No necesitamos un crecimiento supuestamente &ldquo;verde&rdquo; e &ldquo;inteligente&rdquo;, sino decrecer con criterios de justicia, igualdad, autonom&iacute;a y aut&eacute;ntica sustentabilidad. Y la crisis actual, en vez de estar aprovech&aacute;ndose para desarrollar ese proceso de reflexi&oacute;n colectiva, est&aacute; suponiendo la excusa perfecta para dar carta blanca (todav&iacute;a m&aacute;s si cabe) a desregulaciones masivas que, de nuevo, no dudar&aacute;n en seguir ampliando la destrucci&oacute;n ecol&oacute;gica si con ello pueden mantener a flote algunos a&ntilde;os m&aacute;s la suicida trampa del crecimiento capitalista.
    </p><p class="article-text">
        Lo alarmante es que esta huida hacia adelante tecnol&oacute;gica, cuyo s&iacute;mbolo y piedra angular es el 5G, no solo promete generar efectos sociales y pol&iacute;ticos del todo indeseables, sino que se lleva a cabo desoyendo las advertencias de cientos de cient&iacute;ficos y m&eacute;dicos que, uni&eacute;ndose a organismos como la <a href="https://www.eea.europa.eu/publications/late-lessons-2/late-lessons-2-full-report" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Agencia Europea de Medio Ambiente</a>, est&aacute;n solicitando la aplicaci&oacute;n del principio de precauci&oacute;n ante el despliegue del 5G, alertando de sus riesgos tanto para la <a href="http://www.5gappeal.eu/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">salud humana</a> como para <a href="https://ec.europa.eu/health/sites/health/files/scientific_committees/scheer/docs/scheer_s_002.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la vida en general</a>. Pese a que una arrolladora maquinaria de propaganda sigue insistiendo en que las radiaciones no ionizantes no pueden generar efectos biol&oacute;gicos, la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica ha desmentido esto hace tiempo. A lo largo de los &uacute;ltimos veinte a&ntilde;os, se ha vuelto extremadamente fuerte la evidencia de que <a href="https://onlinelibrary.wiley.com/doi/abs/10.1002/bem.22267" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los CEM (Campos Electro-Magn&eacute;ticos) d&eacute;biles puede modificar los procesos biol&oacute;gicos en todo el rango de frecuencias</a>, desde ondas est&aacute;ticas a milim&eacute;tricas, advierten Frank Barnes y Ben Greenebaum. En un art&iacute;culo titulado &ldquo;Planetary electromagnetic pollution: it is time to assess its impact&rdquo;, publicado en <em>The Lancet</em> en diciembre de 2018, cient&iacute;ficos del grupo de investigaci&oacute;n australiano ORSAA constatan que, de 2266 estudios sobre CEM, <a href="https://www.thelancet.com/journals/lanplh/article/PIIS2542-5196(18)30221-3/fulltext" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no menos del 68% encontr&oacute; &ldquo;significativos efectos biol&oacute;gicos o efectos para la salud</a>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lejos de atender estas advertencias, de las que sin embargo aseguradoras de todo el mundo toman buena nota neg&aacute;ndose ya a dar cobertura al despliegue actual de esta tecnolog&iacute;a inal&aacute;mbrica, nuestras sociedades e instituciones se desentienden de las mismas gritando fuerte &iexcl;<em>fake news!</em> y asocian con mala fe la oposici&oacute;n al 5G con otras reivindicaciones &ldquo;magufas&rdquo; (antivacunas por ejemplo) para desacreditarlas. Y no se presta atenci&oacute;n al enorme asunto de la &ldquo;captura&rdquo; de los cuerpos reguladores por parte de los <em>vested interests</em> (ati&eacute;ndase al <a href="https://www.saferemr.com/2018/07/icnirps-exposure-guidelines-for-radio.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reciente informe de dos eurodiputados, Klaus Buchner y Mich&egrave;le Rivasi</a>, desde Bruselas).
    </p><p class="article-text">
        Especialmente preocupante en ese sentido son las conclusiones del Consejo de la Uni&oacute;n Europea celebrado el <a href="https://data.consilium.europa.eu/doc/document/ST-8711-2020-INIT/es/pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">9 de junio de 2020</a>. En el art&iacute;culo 36 de las mismas, y ampar&aacute;ndose en la necesidad (que compartimos) de acabar con las teor&iacute;as que vinculan la extensi&oacute;n del 5G con la pandemia de la Covid-19, tachan de <em>a priori </em>como falsa cualquier posici&oacute;n que defienda que dichas &ldquo;redes suponen una amenaza para la salud&rdquo;. Con ello no s&oacute;lo desoyen la evidencia cient&iacute;fica, sino que dan v&iacute;a libre a la profundizaci&oacute;n de pr&aacute;cticas de censura sobre los grupos opositores al 5G que plataformas como Facebook o Youtube llevan ya desplegando desde hace meses.
    </p><p class="article-text">
        Por ello, creemos que hoy resulta m&aacute;s importante que nunca sumarse a las plataformas y movimientos sociales que, apelando al <a href="https://www.traficantes.net/libros/el-principio-de-precauci%C3%B3n" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">principio de precauci&oacute;n</a>, dicen no a la extensi&oacute;n del 5G y al mundo sin contacto de la Cuarta Revoluci&oacute;n Industrial. La paralizaci&oacute;n de esta tecnolog&iacute;a, y el desmantelamiento parcial de otras ya instaladas (algoritmos de inteligencia artificial, tecnolog&iacute;as inal&aacute;mbricas, etc.) es crucial si queremos hacer en serio un balance de costes y beneficios y, quiz&aacute; m&aacute;s importante a&uacute;n, contar con el tiempo suficiente para poder decidir de manera democr&aacute;tica el rumbo de nuestras sociedades. El proyecto de digitalizaci&oacute;n del mundo tiene como meta alcanzar hasta el &uacute;ltimo rinc&oacute;n del suelo y el cielo, que no tardar&aacute; en verse inundado por miles de sat&eacute;lites privados que garanticen la instalaci&oacute;n del nuevo Internet de las Cosas. Sin embargo, &iquest;no es acaso una locura jugarnos todo a la carta de unas tecnolog&iacute;as con requerimientos de energ&iacute;a y materiales que exceden lo que el planeta Tierra da de s&iacute;? &iquest;No estaremos fragilizando a&uacute;n m&aacute;s nuestras posibilidades de reorientar nuestras sociedades en una senda ecol&oacute;gicamente consciente y que ponga la vida en el centro si abrazamos de manera acr&iacute;tica la instalaci&oacute;n de un mundo sin contacto?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Adrián Almazán, Jorge Riechmann]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/luchar-doctrina-shock-digital-paralizacion-planes-5g_132_6111664.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Jul 2020 20:22:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Medio ambiente,5G,Digitalización,Coltán,Crisis climática]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hemos parado en seco: ahora hay que cambiar de dirección]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/parado-seco-ahora-cambiar-direccion_132_1001533.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dfb54737-15da-4fb0-90bc-153256b7e388_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hemos parado en seco: ahora hay que cambiar de dirección"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El coronavirus pasará y después de él la crisis será probablemente permanente. Será entonces cuando resulte más importante que nunca apelar a la cooperación pese a la competencia, apelar a la generosidad y solidaridad pese al egoísmo, apelar al amor pese a los odios y rabias</p></div><p class="article-text">
        La normalidad se ha quebrado. De un modo brusco y para muchas personas inesperado, nos vemos obligados y obligadas a permanecer en casa. El Estado ha tomado el control de algunas empresas y las camas de hospital se extienden a hoteles y recintos feriales. Militares y polic&iacute;as regulan nuestros movimientos. Los actos m&aacute;s cotidianos quedan proscritos en lo que algunas personas, como el presidente Macron, ya han bautizado como un &ldquo;<a href="https://ctxt.es/es/20200302/Firmas/31465/catastrofe-coronavirus-guerra-cuidados-ciudadanos-ejercito-alba-rico-yayo-herrero.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estado de guerra</a>&rdquo;. Menos transportes en coche, espacios p&uacute;blicos vac&iacute;os, consumo bajo m&iacute;nimos &ndash;s&oacute;lo las tiendas de alimentaci&oacute;n y farmacias permanecen abiertas&ndash;, etc. Nos esperan al menos otros quince d&iacute;as m&aacute;s de excepci&oacute;n (<a href="http://crashoil.blogspot.com/2020/03/la-balanza.html?m=1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">y probablemente bastantes</a><a href="http://crashoil.blogspot.com/2020/03/la-balanza.html?m=1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> semanas o meses</a><a href="http://crashoil.blogspot.com/2020/03/la-balanza.html?m=1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> m&aacute;s</a>), en los que lo &uacute;nico que sobrevivir&aacute; de nuestra vida cotidiana ser&aacute; el uso de internet. Estos d&iacute;as son, y ser&aacute;n, tambi&eacute;n de angustia por nuestros seres queridos m&aacute;s fr&aacute;giles y vulnerables. Y no solamente por quienes son susceptibles de enfermar y morir, sino tambi&eacute;n por quienes durante y tras esta crisis se encontrar&aacute;n sin empleo, sin casa o en unas casas donde el confinamiento deviene en hacinamiento, con dificultades para llegar a fin de mes, con m&aacute;s precariedad a&uacute;n de la que ya ten&iacute;an y/o incapaces de cubrir las tareas de cuidados que ten&iacute;an impuestas, que adem&aacute;s son m&aacute;s imprescindibles que nunca. Una vez m&aacute;s, la crisis recae sobre todo en la poblaci&oacute;n que peor estaba.
    </p><p class="article-text">
        Por obra y gracia de un microbio, un ser min&uacute;sculo (ni siquiera un ser vivo propiamente) como el coronavirus SARS-cov-2, hemos hecho lo que no fuimos capaces de hacer a lo largo de estos decenios &uacute;ltimos. Momento de parar, nos dec&iacute;a el artista C&eacute;sar Manrique en 1985. Parar en seco, remachaba el novelista y poeta William Ospina en 2017, pues &ldquo;un planeta que durante milenios ha sido el escenario m&aacute;s propicio para la vida podr&iacute;a transfigurarse ante nuestros ojos en una morada inh&oacute;spita&rdquo;. Hemos parado en seco, pero no lo hemos hecho como defendemos desde el ecologismo, con justicia social y democracia, sino generando situaciones que, si no actuamos con la misma contundencia que necesitamos contra la pandemia, pueden ser devastadoras para enormes sectores de la poblaci&oacute;n. <a href="https://forotransiciones.org/reflexiones-ecosociales-en-torno-a-la-crisis-del-coronavirus/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Quiz&aacute; podamos aprovechar esta pausa forzada para una reflexi&oacute;n que transcienda lo inmediato</a>.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de la valoraci&oacute;n que podamos realizar sobre el papel que los medios de comunicaci&oacute;n han jugado en crear este <a href="https://ctxt.es/es/20200302/Politica/31295/coronavirus-epidemia-crisis-capitalismo-recesion-joan-benach.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estado de excepci&oacute;n</a> sobre los peligros de sacar el ej&eacute;rcito a la calle y hacerlos responsables de la gesti&oacute;n civil, sobre las consecuencias del repliegue en hogar es sin tener a veces suficientemente en cuenta las relaciones que se dan dentro de ellos o de la regulaci&oacute;n de la vida cotidiana a golpe de decreto-ley, el coronavirus dejar&aacute; tras de s&iacute; una ense&ntilde;anza para toda una generaci&oacute;n: la &ldquo;normalidad&rdquo; no es algo inamovible, puede cambiar a peor&hellip; pero tambi&eacute;n a mejor.
    </p><p class="article-text">
        En un Estado sobredesarrollado y desigual como el nuestro y tras dos generaciones sin guerras y sin grandes convulsiones m&aacute;s all&aacute; de la crisis de 2008, sentimos por primera vez en toda su extensi&oacute;n la fragilidad de un orden global que, vivido desde dentro, hab&iacute;amos percibido como pr&aacute;cticamente invulnerable (que no justo, sostenible, razonable o deseable).
    </p><p class="article-text">
        Debemos adem&aacute;s ser conscientes de que, lejos de tratarse de un episodio excepcional, esta pandemia ser&aacute; la primera de muchas de las grandes convulsiones y crisis que est&aacute;n por llegar. Como exponen con claridad algunos art&iacute;culos como el de <a href="https://medium.com/insurge-intelligence/coronavirus-synchronous-failure-and-the-global-phase-shift-3f00d4552940" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Nafeez Ahmed</a> o <a href="https://artilleriainmanente.noblogs.org/?p=1334" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">voces desde China</a>, en la base de esta pandemia se encuentra la extensi&oacute;n incontrolada y exponencial del modo de vida capitalista industrial a todo el mundo. Los masivos cambios en los usos del suelo, entre los que destacan la deforestaci&oacute;n y la urbanizaci&oacute;n, han supuesto la fragmentaci&oacute;n de h&aacute;bitats y la creaci&oacute;n de espacios favorables para la propagaci&oacute;n de los vectores transmisores de enfermedades, en particular mosquitos. Las enfermedades transmitidas de animales a seres humanos, como el coronavirus, est&aacute;n &iacute;ntimamente ligadas a la deforestaci&oacute;n masiva, la alteraci&oacute;n de ecosistemas, la masificaci&oacute;n de la ganader&iacute;a industrial, y, en general, una <a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5904276/pdf/fmicb-09-00702.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">destrucci&oacute;n ecol&oacute;gica de tipo sist&eacute;mico</a>.
    </p><p class="article-text">
        Pero no es &uacute;nicamente que los vectores biol&oacute;gicos aumenten, sino que el enorme nivel de interconexi&oacute;n de nuestras sociedades las hace especialmente vulnerables a este tipo de fen&oacute;menos. Muchas de las rutas de propagaci&oacute;n del virus han coincidido precisamente con las rutas de transporte a&eacute;reo facilitadas por el turismo y la actividad mercantil. En los &uacute;ltimos d&iacute;as hemos sido quiz&aacute; m&aacute;s conscientes que nunca de hasta qu&eacute; punto las cosas que consumimos proceden de lugares lejanos, sobre todo de China. La globalizaci&oacute;n neoliberal, con su dependencia del transporte a larga distancia, hace que apenas existan lugares a salvo de un fallo sist&eacute;mico con efectos a su vez globales. Hemos entrado en la era de lo imprevisible y la inseguridad continua. Sobre todo si tenemos en mente el peso determinante de la econom&iacute;a financiera sobre el resto de la econom&iacute;a y, por lo tanto, sobre la vida social en todo el mundo. Es muy probable que esta pandemia haya disparado el inicio de una nueva recesi&oacute;n que ya ven&iacute;a fragu&aacute;ndose y que, como en 2008, <a href="https://www.elsaltodiario.com/coronavirus/luis-gonzalez-reyes-lecciones-coronavirus-especie-humana" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">haga tambalearse al mundo</a>.
    </p><p class="article-text">
        La extensi&oacute;n del capitalismo industrial no s&oacute;lo devasta el territorio, sino que transforma el clima. Tras casi dos a&ntilde;os de movilizaciones masivas y mundiales por el clima, 2020 sigue tray&eacute;ndonos <a href="https://elpais.com/sociedad/2020-03-10/la-onu-advierte-de-que-los-impactos-del-cambio-climatico-se-estan-incrementando.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">p&eacute;simas noticias</a>. Las temperaturas no dejan de aumentar, la concentraci&oacute;n de gases de efecto invernadero en la atm&oacute;sfera sigue creciendo y los efectos de la crisis clim&aacute;tica se agravan. Pese a la dificultad de obtener datos en la situaci&oacute;n actual, se calcula que el coronavirus ha matado ya a m&aacute;s de 15.000 personas en todo el mundo. Una cifra que no deja de aumentar y que esconde el verdadero drama social de las muertes de miles de personas que ni siquiera pueden dar el &uacute;ltimo adi&oacute;s a sus seres queridos. La frustraci&oacute;n es a&uacute;n mayor si se tiene en cuenta que algunas de ellas podr&iacute;an haber sido evitadas de contar con unos servicios sanitarios p&uacute;blicos fuertemente debilitados por las pol&iacute;ticas neoliberales.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, en los &uacute;ltimos 19 a&ntilde;os, el clima extremo generado por el cambio clim&aacute;tico, ya ha causado <a href="https://www.climatica.lamarea.com/el-clima-extremo-ha-provocado-500-000-muertes-en-19-anos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">500.000 muertes</a>. Y la previsi&oacute;n es que entre 2030 y 2050 se producir&aacute;n 250.000 muertes adicionales al a&ntilde;o solo por la incidencia del cambio clim&aacute;tico en la <a href="https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/climate-change-and-health" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">malnutrici&oacute;n, la malaria, </a><a href="https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/climate-change-and-health" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">as&iacute; como las muertes por</a><a href="https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/climate-change-and-health" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> diarreas y olas de calor</a>. Ser&iacute;a un error pensar que esas cifras hablan de otros lejanos. Muchas de esas personas, como hoy, podr&iacute;an ser nuestros seres queridos. O incluso nosotras y nosotros mismos. Uno de los fen&oacute;menos que precisamente se est&aacute; viendo ampliado y reforzado por la emergencia clim&aacute;tica son las <a href="https://www.biorxiv.org/content/10.1101/2020.01.24.918755v1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pandemias</a>. Todos los fallecimientos que tengan detr&aacute;s causas humanas son inaceptables, independientemente de su n&uacute;mero. Todos causan dolor. Pero a la hora de actuar no podemos dejar de lado a los que ya est&aacute;n afectando a m&aacute;s personas.
    </p><p class="article-text">
        Y la crisis clim&aacute;tica no es nuestro &uacute;nico problema. Para no entrar en crisis, el capitalismo requiere de un crecimiento econ&oacute;mico exponencial sostenido. Un crecimiento que es absolutamente dependiente del petr&oacute;leo, pero tambi&eacute;n del carb&oacute;n, el gas natural, el uranio, el litio, el colt&aacute;n, las tierras raras... Ahora bien, todos estos recursos son finitos. Muchos de ellos ya est&aacute;n dando s&iacute;ntomas claros de entrar en una fase de declive en su disponibilidad. Adem&aacute;s, estos recursos, tras ser extra&iacute;dos y utilizados, desgarran cada d&iacute;a m&aacute;s la delicada e imprescindible trama de la vida. Nuestra situaci&oacute;n es muy dif&iacute;cil: la crisis capitalistas conllevan un enorme sufrimiento social y exacerban la desigualdad, pero el funcionamiento normal y &ldquo;saludable&rdquo; del sistema es sociocida y ecocida.
    </p><p class="article-text">
        Necesitamos valorar los impactos para la vida (desde luego tambi&eacute;n la humana) de ese ecocidio. Un planeta donde la temperatura aumentara &ldquo;s&oacute;lo&rdquo; 3 o 4 grados sobre la temperatura pre-industrial, ser&iacute;a <a href="https://www.earth-syst-dynam.net/8/577/2017/esd-8-577-2017.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un planeta con unos ecosistemas totalmente </a><a href="https://www.earth-syst-dynam.net/8/577/2017/esd-8-577-2017.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">devastados</a>. Donde el fr&aacute;gil equilibrio de la vida, tan arduamente trenzado durante milenios, no se podr&iacute;a mantener. Ser&iacute;a una distorsi&oacute;n equivalente a la de un meteorito catastr&oacute;fico como el que presumiblemente termin&oacute; con los dinosaurios. En un planeta as&iacute;, los seres humanos tendr&iacute;amos grandes problemas para sostener la producci&oacute;n agr&iacute;cola y obtener suficiente agua potable. No podr&iacute;amos vivir. La cuesti&oacute;n no estar&iacute;a s&oacute;lo en preservar nuestro orden social, sino nuestra propia existencia.
    </p><p class="article-text">
        Durante mucho tiempo se habl&oacute; de que los efectos de la degradaci&oacute;n ecol&oacute;gica no eran globalmente palpables. Pero hoy vemos que son altamente destructivos para muchas de las especies animales y vegetales que pueblan el planeta y para el conjunto de sus habitantes. El coronavirus es prueba de ello, pero tambi&eacute;n la borrasca Gloria o el <a href="https://blogs.publico.es/ecologismo-de-emergencia/2019/03/22/caminando-hacia-el-colapso-hidrico/?doing_wp_cron=1584597683.0876250267028808593750" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">descenso de los recursos h&iacute;dricos disponibles en nuestro Estado en un 20% en los &uacute;ltimos 25 a&ntilde;os</a>. Adem&aacute;s, la mezcla entre crisis sist&eacute;mica y orden socioecon&oacute;mico desigual impulsa que estos impactos recaigan sobre las poblaciones m&aacute;s empobrecidas del planeta. Una muestra son las diferentes guerras por los recursos que azotan &Aacute;frica, Asia o Am&eacute;rica Latina, lugares en los que los impactos de nuevas epidemias, del cambio clim&aacute;tico y otros problemas sanitarios y ambientales se llevan ya la vida de decenas de miles de personas cada a&ntilde;o. El precio de nuestra &ldquo;normalidad&rdquo; es un &ldquo;estado de guerra&rdquo; permanente contra la naturaleza y contra las clases populares de todo el mundo.
    </p><p class="article-text">
        Hay quienes piensan que es imposible pensar en la transformaci&oacute;n profunda de la actual din&aacute;mica pol&iacute;tica, econ&oacute;mica y social. &iquest;C&oacute;mo poner en cuesti&oacute;n el dogma del crecimiento? &iquest;C&oacute;mo impulsar transformaciones en nuestros modos de vida, en nuestra forma de consumir, producir, disfrutar o desplazarnos? Sin embargo, hoy vemos que la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n entiende que su responsabilidad, m&aacute;s all&aacute; de las medidas imprescindibles que deben desplegar los Estados e instituciones internacionales, es precisamente transformar de ra&iacute;z su vida cotidiana. Y asumimos ese esfuerzo precisamente para proteger a quienes son m&aacute;s d&eacute;biles y vulnerables, para proteger la vida y la salud. No deja de ser parad&oacute;jico que la poblaci&oacute;n infantil y juvenil, que tiene poco riesgo en esta pandemia, est&eacute; encerrada en sus casas en solidaridad con la poblaci&oacute;n adulta, mientras que esa poblaci&oacute;n adulta no muestra el mismo comportamiento solidario legando un planeta devastado a quienes ahora empiezan su andadura en &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        Estamos viviendo d&iacute;as en los que la solidaridad se extiende. La centralidad de la atenci&oacute;n y el cuidado a las personas m&aacute;s fr&aacute;giles nos hace m&aacute;s conscientes de nuestra propia fragilidad y de que sin cuidados la vida humana no puede existir. Cuidados que tienen que ser colectivos y repartirse entre todas las personas. Vecinos y vecinas tratan de apoyarse mutuamente para sufrir en la menor medida posible los impactos econ&oacute;micos de esta pandemia. Cooperativas y grupos de consumo siguen funcionando para garantizar el suministro de alimentos y la supervivencia de aquellas personas comprometidas con una producci&oacute;n que a la vez garantiza el sostenimiento de la naturaleza. La patente fragilidad de los sistemas en los que descansan nuestros actos m&aacute;s cotidianos hace que conceptos como resiliencia, soberan&iacute;a energ&eacute;tica y alimentaria o relocalizaci&oacute;n productiva adquieran una nueva actualidad. Adem&aacute;s, la fuerza de la situaci&oacute;n actual est&aacute; haciendo que, con fallas e imperfecciones, lo p&uacute;blico se acerque a lo com&uacute;n. La situaci&oacute;n est&aacute; forzando a muchos Estados a poner parte de sus recursos, todav&iacute;a una parte insuficiente, al servicio de quienes sufren y sufrir&aacute;n los peores golpes de la crisis econ&oacute;mica y sist&eacute;mica que est&aacute; en ciernes. Hoy, muchas personas se est&aacute;n comprometiendo con la justicia social para hacer que, de verdad, m&aacute;s all&aacute; de un eslogan, nadie se quede atr&aacute;s, y de ese modo garantizar que los cuidados no se cubran a base de la explotaci&oacute;n injusta de las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        Una vez pase una pandemia, que puede ser larga y dif&iacute;cil, las medidas econ&oacute;micas, ecol&oacute;gicas, sanitarias y sociales destinadas al bien com&uacute;n deber&aacute;n seguir ampli&aacute;ndose y sosteni&eacute;ndose, todo lo cual requerir&aacute; sin duda de una defensa y acci&oacute;n contundente. Las oligarqu&iacute;as empresariales y pol&iacute;ticas tendr&aacute;n que ser forzadas a poner al servicio del com&uacute;n sus recursos. Habr&aacute; que cerrar con contundencia la puerta de una reinauguraci&oacute;n del austericidio o de salidas xen&oacute;fobas y neofascistas, opciones que muchos sectores sociales no dudar&aacute;n en presentar como las alternativas a seguir.
    </p><p class="article-text">
        Pero esta centralidad de la vida, la salud y los cuidados, este compromiso con el entorno ecol&oacute;gico, la justicia social y con la defensa de las personas m&aacute;s vulnerables, no puede convertirse en un argumento que legitime la idea de que la salida a la previsible crisis econ&oacute;mica sea la vuelta a la &ldquo;normalidad&rdquo;. La normalidad de unos Estados del bienestar petrodependientes, sostenidos de manera insostenible por la desigualdad sist&eacute;mica Norte-Sur. La normalidad de unos Estados olig&aacute;rquicos, de un planeta hostigado, de unas vidas alienadas y dependientes del mercado. Esa normalidad nos conduce al abismo. Necesitamos, por tanto, crear una nueva &ldquo;normalidad&rdquo;, un nuevo modo de vivir que se preocupe por la gente, por sus hijos e hijas, por su futuro &ndash;en todas las partes del planeta, no solo en los estrechos m&aacute;rgenes de nuestro territorio&ndash;, a la vez que por el conjunto de la vida. Que se preocupe de una biosfera (Gaia) que nos acoge. Estamos conectados a una red vital compleja y hermosa. Una Gaia que genera las condiciones necesarias para que la misma vida florezca. Verla como enemiga separada de nosotros es vernos a nosotros mismos como enemigos. Necesitamos un modo de vida que asuma en toda su profundidad que, m&aacute;s all&aacute; de nuestras m&uacute;ltiples limitaciones, como seres y como sociedades, somos (y seremos) seres interdependientes y ecodependientes. Esto no es un deseo lanzado al a&iacute;re, sino que se apoya en m&uacute;ltiples iniciativas que ya est&aacute;n en marcha y que abarcan cada vez a m&aacute;s sectores y a m&aacute;s porcentaje de la poblaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Es urgente cambiar de direcci&oacute;n cuanto antes para evitar que la nueva normalidad de las d&eacute;cadas por venir sean situaciones mucho peores que las actuales. Al fin y al cabo, hoy estamos dentro de casa pero seguimos teniendo agua, energ&iacute;a, alimentos&hellip; &iquest;Qu&eacute; ocurrir&iacute;a ante una crisis de acceso al petr&oacute;leo, ese l&iacute;quido negro, que sustenta casi toda la econom&iacute;a? &iquest;O al gas natural? &iquest;Qu&eacute; efectos tendr&iacute;a un cambio clim&aacute;tico desbocado que pusiera en riesgo la agricultura y la ganader&iacute;a a nivel mundial? Un decrecimiento material radical (pero selectivo para los m&aacute;s necesitados del mundo que nada o poco tienen) es un horizonte que no podremos evitar en el futuro cercano. Por eso, el debate m&aacute;s importante se refiere a c&oacute;mo hacer que su aplicaci&oacute;n refuerce la lucha por la justicia social y la construcci&oacute;n de sociedades realmente democr&aacute;ticas. Quiz&aacute; deber&iacute;amos ver en esta cuarentena impuesta, adem&aacute;s de las dificultades cotidianas y el enorme sufrimiento social que est&aacute; conllevando, la ocasi&oacute;n &ndash;quiz&aacute;s &uacute;nica- para realizar una reflexi&oacute;n radical: es el momento de parar, de parar en seco, y de reorientar la deriva que nos lleva hacia un colapso catastr&oacute;fico para las mayor&iacute;as sociales. Tenemos la fuerza de valorar de nuevo lo com&uacute;n. Tenemos la fuerza de nuestra empat&iacute;a hacia el dolor y las necesidades de los desamparados, d&eacute;biles y fr&aacute;giles. El coronavirus pasar&aacute; y despu&eacute;s de &eacute;l la crisis ser&aacute; probablemente permanente. Ser&aacute; entonces cuando resulte m&aacute;s importante que nunca apelar a la cooperaci&oacute;n pese a la competencia, apelar a la generosidad y solidaridad pese al ego&iacute;smo, apelar al amor pese a los odios y rabias sin control. Hemos parado. Ahora hay que cambiar de direcci&oacute;n hacia sociedades realmente sostenibles, justas y democr&aacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        Texto elaborado por: Adri&aacute;n Almaz&aacute;n, Joseba Azkarraga Etxagibel, Joan Benach, Eva Botella, &Oacute;scar Carpintero, Manuel Casal Lodeiro, Carlos de Castro, Xo&aacute;n Dold&aacute;n, Lu&iacute;s Gonz&aacute;lez Reyes, Giorgos Kallis, Alberto Matar&aacute;n, Margarita Mediavilla, Amaia P&eacute;rez Orozco, Jorge Riechmann, Carmen Velayos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Adrián Almazán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/parado-seco-ahora-cambiar-direccion_132_1001533.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Mar 2020 20:13:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Hemos parado en seco: ahora hay que cambiar de dirección]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Coronavirus]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Coronavirus y colapso ecosocial: enseñanzas y riesgos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/coronavirus-colapso-ecosocialensenanzas-riesgos_132_1001884.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/02649485-7520-4e35-80d2-2b90fa0acf2c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Coronavirus y colapso ecosocial: enseñanzas y riesgos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La pregunta inevitable es: ¿entenderemos realmente este breve escenario de colapso como una advertencia?</p></div><p class="article-text">
        El colapso era, entre otras cosas, esto. No solamente escasez de energ&iacute;a &ndash;reflejada, por ejemplo, en la inestabilidad del precio del petr&oacute;leo&ndash;, desestabilizaci&oacute;n clim&aacute;tica &ndash;con mayor incidencia de fen&oacute;menos clim&aacute;ticos extremos como el Gloria&ndash;, erosi&oacute;n del suelo f&eacute;rtil, dificultades de acceso al agua dulce o p&eacute;rdida de biodiversidad. Como nos recuerda <a href="https://medium.com/insurge-intelligence/coronavirus-synchronous-failure-and-the-global-phase-shift-3f00d4552940" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ahmed Nafeez</a>, era bien sabido que la intensificaci&oacute;n de la globalizaci&oacute;n de la industria combinada con los cambios de uso de suelo masivos y las transformaciones clim&aacute;ticas pod&iacute;an generar pandemias globales fruto del trasvase de enfermedades animales entre s&iacute; y de &eacute;stos a los humanos. Es decir, el coronavirus es s&oacute;lo uno de los probables casos de pandemia global que se vendr&aacute;n a sumar las perspectivas de colapso en este siglo XXI. Desastres que, lejos de ser naturales, se convertir&aacute;n en manifestaciones de la capacidad social de respuesta a un estado de emergencia que ha llegado para quedarse.
    </p><p class="article-text">
        La primera prueba de fuego no ha arrojado respuestas muy esperanzadoras. En China hemos visto c&oacute;mo la din&aacute;mica autoritaria de un gobierno sin m&aacute;scaras no solamente se ha extendido, sino que ha ganado una legitimidad sin precedentes. Las draconianas medidas de aislamiento, seguimiento, intervenci&oacute;n estatal y control de la poblaci&oacute;n han supuesto una definitiva vuelta de tuerca al r&eacute;gimen de control cibern&eacute;tico. Una nueva cultura represiva que lleva d&eacute;cadas incub&aacute;ndose y que eclosion&oacute; en la represi&oacute;n de las movilizaciones en Hong Kong. Este autorismo, sin embargo, se presenta en los medios de comunicaci&oacute;n como paradigma de la efectividad, como &uacute;nica respuesta eficiente ante escenarios de emergencia. Un elogio que viene de la mano de una cr&iacute;tica impl&iacute;cita a la Uni&oacute;n Europea por su &ldquo;desorganizaci&oacute;n&rdquo;, su falta de &ldquo;coordinaci&oacute;n&rdquo;, la &ldquo;suavidad&rdquo; de sus medidas y la lentitud de sus procedimientos de toma de decisiones. Tanto es as&iacute;, que Italia no ha tardado en tomar nota de las medidas chinas para trasladarlas a su propio territorio. El Estado Espa&ntilde;ol, como estamos viendo, no tardar&aacute; en seguir la misma senda. Para dar confianza y demostrar que la &ldquo;democracia&rdquo; tambi&eacute;n puede ser efectiva, &iquest;qu&eacute; mejor que erosionarla?
    </p><p class="article-text">
        Todo parece indicar que para gran parte de la poblaci&oacute;n la moraleja de esta emergencia planetaria es la ineficiencia de una democracia inerme. La deseabilidad de centros de decisi&oacute;n centralizados, jeraquizados y capaces de imponer autoritariamente patrones de comportamiento social e individual. Los l&iacute;mites de la democracia liberal no dibujan la posibilidad de una organizaci&oacute;n pol&iacute;tica aut&oacute;noma. La emergencia no se convierte en caldo de cultivo de una apuesta por la democracia directa. Lo que el miedo, parcialmente creado desde los medios de comunicaci&oacute;n, impone es el deseo de una vuelta de tuerca a nuestra dependencia ya casi total del mercado y el Estado. Deseo que, como se constataba en el discurso de ayer de Pedro S&aacute;nchez, el Estado no desaprovecha al presentarse como &uacute;nico ente protector y como aglutinador leg&iacute;timo de los sentires de la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pese a ello, no dejan de existir experiencias que apuntan en otras direcciones. Por ejemplo, mi propia experiencia personal. En el peque&ntilde;o pueblo de la sierra madrile&ntilde;a en el que vivo desde hace casi un a&ntilde;o, estos d&iacute;as han venido atrevesados por la solidaridad. Varias parejas sin hijos ni personas a su cargo se ofrec&iacute;an voluntarias para participar en los cuidados de los dependientes. Los productores de nuestro grupo de consumo nos escrib&iacute;an tranquilizadores. Ya que los huertos y animales no entienden de emergencia v&iacute;rica, la semana pr&oacute;xima nuestra cesta de productos agroecol&oacute;gicos llegar&aacute;, como siempre, al local de nuestra cooperativa. Hasta mi vecino Luis, que lleva ya casi un mes trabajando en su huerta de verano, recog&iacute;a ayer de manera apresurada los restos de su huerta de invierno para ofrecerlos a quien lo necesitara.
    </p><p class="article-text">
        Una segunda herencia que nos dejar&aacute;n estos d&iacute;as extra&ntilde;os es la estupefacci&oacute;n. No puede resultar m&aacute;s que parad&oacute;jico comparar las medidas que se despliegan ante la emergencia v&iacute;rica y la (falta de) respuesta ante una emergencia clim&aacute;tica ya oficialmente declarada. Lejos de ponderar la gravedad de una desestabilizaci&oacute;n clim&aacute;tica que sin duda arrojar&iacute;a tasas de mortalidad infinitamente mayores que las del coronavirus (<a href="https://ctxt.es/es/20200302/Politica/31295/coronavirus-epidemia-crisis-capitalismo-recesion-joan-benach.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">relativamente moderadas, aunque especialmente elevadas en poblaci&oacute;n fr&aacute;gil</a>), nuestra sociedades siguen dejando que el cortoplacismo gu&iacute;e su curso de acci&oacute;n. Cortoplacismo que una din&aacute;mica pol&iacute;tica basada cada vez m&aacute;s en las imposiciones medi&aacute;ticas y las pol&iacute;ticas de imagen, y cada vez menos en la reflexi&oacute;n sosegada y la planificaci&oacute;n democr&aacute;tica a medio y largo plazo, no deja de alimentar.
    </p><p class="article-text">
        La lucha contundente, con todos los medios, sin cuartel contra el coronavirus la impone m&aacute;s su omnipresencia medi&aacute;tica y el riesgo de erosi&oacute;n personal del ejecutivo &ndash;baja jugada por una derecha que instrumentaliza la emergencia de manera partidista&ndash; que un riesgo social real. &iquest;C&oacute;mo si no entender la abismal diferencia de acci&oacute;n frente a la pandemia y frente al ecocidio? Parece ser que la lucha ecol&oacute;gica todav&iacute;a no da los votos suficientes para convertirla en prioridad de Estado.
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;los dar&aacute; alg&uacute;n d&iacute;a? Al fin y al cabo, lo que abre un abismo entre el coronavirus y la crisis ecosocial es la temporalidad. Mientras que la lucha contra el colapso implicar&iacute;a una reformulaci&oacute;n permanente de nuestro modo de vida, nuestro modo de producci&oacute;n, nuestro transporte, nuestra alimentaci&oacute;n, etc.; el coronavirus se interpreta como una amenaza puntual, situada, finita. Sin embargo, como se&ntilde;alaba bien <a href="https://ctxt.es/es/20200302/Firmas/31282/coronavirus-contagio-apologia-miedo-santiago-alba-rico-covid19-enfermedad.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Santiago Alba Rico</a>, un sistema econ&oacute;mico en permanente riesgo y que se dirig&iacute;a ya hacia un colapso durante este a&ntilde;o 2020 no va a ser capaz de recuperarse de esta crisis, que de nuevo saca a relucir la interdependencia y fragilidad del orden econ&oacute;mico neoliberal.
    </p><p class="article-text">
        Durante los &uacute;ltimos d&iacute;as muchos se&ntilde;alaban que la bajada de exportaciones chinas de la &uacute;ltima semana se demostraba imposible de compensar con una industria local depauperada por la <a href="https://www.eldiario.es/economia/propia-medicina-fabricas-Espana-produccion_0_1004050296.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">deslocalizaci&oacute;n productiva</a>. Durante ya m&aacute;s de cuatro d&eacute;cadas hemos construido una econom&iacute;a en la que el sostenimiento de nuestra vida se encuentra &iacute;ntimamente ligado a las producciones externas y, sobre todo, a la posibilidad de un transporte y una log&iacute;stica siempre engrasados, infalibles. Las escaseces de suministro en alimentos o vestido no son m&aacute;s que un preludio de lo que vendr&aacute; cuando el precio de los combustibles f&oacute;siles se dispare respondiendo a un declive que, desde hace ya m&aacute;s de diez a&ntilde;os, se ha demostrado imparable. Por tanto, la excepcionalidad que supondr&aacute; el escenario post-coronavirus se convertir&aacute; en nueva normalidad, como ya lo hizo la excepcionalidad del mundo post-crisis 2008.
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, la pregunta inevitable es: &iquest;entenderemos realmente este breve escenario de colapso como una advertencia? &iquest;O lo tomaremos como una excusa para reforzar la incuestionabilidad de lo existente, para alimentar la xenofobia, para dinamitar los ya debilitados lazos sociales que son condici&oacute;n indispensable para una respuesta justa y democr&aacute;tica a la inevitable escasez futura? &iquest;Cu&aacute;l ser&aacute; la nueva respuesta a una crisis que ya se anuncia y que promete ser <a href="https://www.eldiario.es/economia/BCE-impacto-economico-coronavirus-medidas_0_1004749655.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">al menos tan devastadora como fue la del 2008</a>?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Adrián Almazán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/coronavirus-colapso-ecosocialensenanzas-riesgos_132_1001884.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 16 Mar 2020 23:10:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Coronavirus y colapso ecosocial: enseñanzas y riesgos]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué hacemos con el mundo rural? Desindustrializar y desmercantilizar el campo ante la emergencia climática]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/hacemos-desindustrializar-desmercantilizar-emergencia-climatica_132_1003205.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d029c90c-a532-4db1-a396-c590ff5d4b4c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué hacemos con el mundo rural? Desindustrializar y desmercantilizar el campo ante la emergencia climática"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una economía circula tendrá que emular los modos de producción campesinos, su sabiduría a la hora de cerrar ciclos y subsistir haciendo uso de recursos cercanos</p></div><p class="article-text">
        Cada vez parece m&aacute;s dif&iacute;cil negar la evidencia de que atravesamos una crisis clim&aacute;tica sin parang&oacute;n en la historia de nuestra especie. Desde los movimientos sociales, pasando por los medios de comunicaci&oacute;n e incluso los &oacute;rganos de gobierno, todos coinciden en la necesidad de atender a una emergencia clim&aacute;tica que ha venido para quedarse a no ser que tomemos medidas contundentes. Sin embargo, estas declaraciones de emergencia tienen al menos dos puntos flacos.
    </p><p class="article-text">
        El primero, no entender con la profundidad necesaria que lo nuestro es una crisis clim&aacute;tica, s&iacute;, pero es mucho m&aacute;s. Lo nuestro es una crisis de civilizaci&oacute;n: crisis energ&eacute;tica (los combustibles f&oacute;siles han entrado en un declive lento pero imparable), una crisis de Gaia (la destrucci&oacute;n del tejido de la vida avanza un ritmo desmesurado, poniendo en tela de juicio la estabilidad ecosist&eacute;mica), una crisis de desigualdad (la brecha entre los m&aacute;s ricos y los m&aacute;s pobres no deja de crecer), una crisis de imaginaci&oacute;n (parece imposible pensar m&aacute;s all&aacute; del dogma y la letan&iacute;a del desarrollo econ&oacute;mico y la industrializaci&oacute;n), una crisis pol&iacute;tica (nuestras instituciones han demostrado su d&eacute;ficit de democracia, su naturaleza olig&aacute;rquica), etc.
    </p><p class="article-text">
        El segundo gran problema es la alarmante ausencia de respuestas concretas ante esa supuesta emergencia. En un reciente trabajo de Ecologistas en Acci&oacute;n, el informe &ldquo;<a href="https://www.ecologistasenaccion.org/132893/informe-escenarios-de-trabajo-en-la-transicion-ecosocial-2020-2030/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Escenarios de trabajo en la transici&oacute;n ecosocial 2020-2030</a>&rdquo;, se advierte que para alcanzar las reducciones recomendadas por la ONU para no superar el l&iacute;mite ya inseguro de los 1,5&deg; (para Espa&ntilde;a, y atendiendo a criterios de justicia ecol&oacute;gica, en torno una reducci&oacute;n del 68% en 2030 y una descarbonizaci&oacute;n total en 2050) es imprescindible realizar transformaciones dr&aacute;sticas en todos y cada uno de los sectores productivos de nuestro pa&iacute;s. Desde el transporte, pasando por la construcci&oacute;n y acabando con el turismo. Todo tiene que cambiar en la senda de los horizontes de decrecimiento que gran parte del movimiento ecologista lleva d&eacute;cadas defendiendo.
    </p><p class="article-text">
        Y uno de los sectores m&aacute;s sensibles, y cuyas transformaciones son m&aacute;s urgentes, es precisamente el agr&iacute;cola y ganadero. En el mismo informe anterior se puede observar que el sector de la alimentaci&oacute;n (ganader&iacute;a, agricultura, pesca, etc.) es el cuarto m&aacute;s emisor de toda nuestra econom&iacute;a (eso haciendo lo que nadie hace, contabiliza las emisiones asociadas a las labores de cuidados, sin ellas subir&iacute;a hasta el tercer puesto). La sobremaquinizaci&oacute;n de la agricultura o el abuso de pesticidas y fertilizantes qu&iacute;micos ha convertido una actividad que de manera natural deber&iacute;a ser una fuente de energ&iacute;a (un proceso de metabolizaci&oacute;n de la energ&iacute;a solar para obtener alimento) en un sumidero, dependiente por tanto del suministro barato de combustibles f&oacute;siles y de las actuales cadenas de transporte. Y es que, si a las emisiones asociadas de forma directa a la producci&oacute;n de alimentos se le a&ntilde;aden aquellas necesarias para su transporte, distribuci&oacute;n y desecho, la conclusi&oacute;n no admite r&eacute;plica: comer hoy implica poner en jaque la estabilidad clim&aacute;tica de nuestro planeta.
    </p><p class="article-text">
        Pero la agricultura y la ganader&iacute;as industriales no son &uacute;nicamente insostenibles por sus emisiones de gases de efecto invernadero. Si atendemos a las advertencias del <a href="https://www.stockholmresilience.org/research/planetary-boundaries.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">equipo de </a><a href="https://www.stockholmresilience.org/research/planetary-boundaries.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Rockstr&ouml;m</a><a href="https://www.stockholmresilience.org/research/planetary-boundaries.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> en Estocolmo</a>, la sociedad capitalista industrial actual est&aacute; sobrepasando a un ritmo exponencial muchos de los l&iacute;mites naturales de nuestro planeta. El clim&aacute;tico, sin duda, pero en mucha mayor medida el l&iacute;mite de reposici&oacute;n natural de nuestros suelos, ligado a los ciclos del f&oacute;sforo y del nitr&oacute;geno. De hecho, la &uacute;nica extralimitaci&oacute;n mayor que esta es la asociada a la p&eacute;rdida de biodiversidad, cuya magnitud y gravedad supera las escalas de medici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El nacimiento de la agricultura de monocultivo y la ganader&iacute;a industriales rompi&oacute; la simbiosis entre agricultura y ganader&iacute;a extensiva que durante siglos hab&iacute;a garantizado la reposici&oacute;n de la fertilidad de los suelos sin necesidad de concurrencia de insumos exteriores. La producci&oacute;n industrial de alimentos lleva casi un siglo poniendo al l&iacute;mite a unos suelos que, para mantenerse f&eacute;rtiles ante las nuevas exigencias productivas, primero tuvieron que recurrir al guano, y despu&eacute;s a los fertilizantes de s&iacute;ntesis. Todo ello mientras la ganader&iacute;a industrial o la deficiente gesti&oacute;n de los residuos de nuestra sociedad convert&iacute;a lo que podr&iacute;a haber sido abono en t&oacute;xicos. S&oacute;lo hace falta ver al nivel de contaminaci&oacute;n de las aguas generado por los purines de las macrogranjas de cerdos que inundan nuestro territorio en una din&aacute;mica extractivista que aprovecha el vaciamiento de nuestros pueblos para extraer beneficios.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, la ganader&iacute;a y agricultura industriales devastan nuestro territorio ya que al saturar los suelos de qu&iacute;micos contaminan las aguas y aceleran su erosi&oacute;n y desertificaci&oacute;n (de media se calcula que Espa&ntilde;a pierde tres toneladas de suelo f&eacute;rtil por hect&aacute;rea al a&ntilde;o). Suelos tan saturados de qu&iacute;micos que son ya incapaces de regenerarse de manera espont&aacute;nea . Pero la industrializaci&oacute;n del campo no nos ha conducido s&oacute;lo hacia la insostenibilidad, sino que ha producido un aut&eacute;ntico maremoto socio-econ&oacute;mico, un genocidio antropol&oacute;gico implacable.
    </p><p class="article-text">
        La mal llamada modernizaci&oacute;n del mundo rural, en Espa&ntilde;a y en el resto del mundo, tuvo como condici&oacute;n de posibilidad la culminaci&oacute;n de los procesos de disoluci&oacute;n comunitaria y mercantilizaci&oacute;n de la producci&oacute;n de alimentos que llevaban en marcha desde hac&iacute;a al menos un siglo. La tradicional agricultura de subsistencia, dirigida al sostenimiento de la vida y no a la producci&oacute;n de beneficios, desapareci&oacute; al expropiarse los bienes comunes que la sustentaban y generarse monopolios que hicieron de la producci&oacute;n de alimentos uno de los sectores capitalistas m&aacute;s rentables del mundo entero. Y con ella, desapareci&oacute; todo un mundo, el campesino, que hasta entonces hab&iacute;a supuesto un otro epistemol&oacute;gico, simb&oacute;lico, econ&oacute;mico e imaginario. Un tipo antropol&oacute;gico bien distinto al del hombre moderno.
    </p><p class="article-text">
        La particularidad del proceso de mercantilizaci&oacute;n de la agricultura y la ganader&iacute;a es que su automatizaci&oacute;n se ha encontrado con muchas dificultades hist&oacute;ricas. La resistencia de los propios campesinos ante la destrucci&oacute;n de su modo de vida se uni&oacute; a la dificultad intr&iacute;nseca de mecanizar procesos que, por naturaleza, constitu&iacute;an un ejemplo muy acabado de simbiosis con las din&aacute;micas de la vida. Quiz&aacute; uno de los legados m&aacute;s exquisitos y hermosos de aqu&eacute;l Neol&iacute;tico del que Mumford nos hablaba en &ldquo;El pent&aacute;gono del poder&rdquo;. Ese proceso de co-evoluci&oacute;n de las sociedades humanas y el resto de Gaia que permitieron la constituci&oacute;n de las sociedades campesinas e ind&iacute;genas.
    </p><p class="article-text">
        Y con el tractor llegaron los cr&eacute;ditos bancarios, el salario, la especializaci&oacute;n productiva. Y una vez disuelta la comunidad y en pos del acrentamiento de las ganancias, lleg&oacute; la burocracia: impuestos, medici&oacute;n, concentraci&oacute;n parcelaria&hellip; Hoy el campo se enfrenta cada vez m&aacute;s a la constituci&oacute;n de monopolios que convierten a los agricultores en simples empleados o arrendatarios de grandes multinacionales que suministran las semillas, los insumos qu&iacute;micos y que amenazan cada d&iacute;a m&aacute;s a cada agricultor con su pronta sustituci&oacute;n por un robot que automatizar&aacute; sus tareas. Todo ello mientras el Estado informatiza y monitoriza cada uno de sus movimientos en pos de la trazabilidad, la higiene y la eficiencia.
    </p><p class="article-text">
        Los paisajes hist&oacute;ricos se erosionan para adaptarlos al ritmo de las nuevas m&aacute;quinas, los olivares centenarios se arrancan de ra&iacute;z para dejar paso a las espalderas robotizadas, los agricultores renuevan una y otra vez hipotecas que, para poder mantener su competitividad en el mercado mundial de los alimentos (acoplado inevitablemente al de los combustibles f&oacute;siles), invierten en modernizar compulsivamente sus explotaciones, que ya m&aacute;s que granjas o campos de cultivo se han convertido en verdaderas f&aacute;bricas de alimentos.
    </p><p class="article-text">
        Y es precisamente ese modelo el que no se pone en cuesti&oacute;n en las recientes movilizaciones de los trabajadores fabriles del campo que se han sucedido esta &uacute;ltima semana. Cuando organizaciones como la UPA, Asaja y COAG centran sus reivindicaciones en los bajos precios en origen y en las agresivas ofertas de los supermercados, callan frente a la insostenibilidad e indeseabilidad de un modelo industrial que les ha convertido en esclavos de las imposiciones del Estado y de las grandes multinacionales agr&iacute;colas. Cuando el ministro de agricultura, Luis Planas, declara que que ni la Constituci&oacute;n ni la UE le permiten intervenir y regular las normas de competencia, deja claro que la agricultura es una pieza m&aacute;s dentro del macabro juego del mercado.
    </p><p class="article-text">
        Y mientras tanto, el discurso sobre la Espa&ntilde;a Vaciada no entiende que el mundo rural hoy no necesita reindustrializarse, como defend&iacute;a la ministra Ribera en sus recientes visitas a Zamora y Le&oacute;n en sendos actos sobre la despoblaci&oacute;n. Nuestro mundo rural nunca ha estado tan industrializado como hoy. Tampoco es de recibo centrar el debate en la supuesta incidencia de la subida del salario m&iacute;nimo en el empleo agrario, que pese a ni siquiera encontrarse entre las reivindicaciones de la UPA ha supuesto el centro del intento de capitalizaci&oacute;n de este conflicto por parte de la extrema derecha de Vox.
    </p><p class="article-text">
        Hacer las paces con Gaia hoy, y evitar en el camino la desestabilizaci&oacute;n total de nuestro sistema clim&aacute;tico, pasa por reconstruir un metabolismo rural. Una econom&iacute;a verdaderamente circular tendr&aacute; que emular los modos de producci&oacute;n campesinos, su sabidur&iacute;a a la hora de cerrar los ciclos y subsistir perdurablemente haciendo uso de los recursos cercanos. Eso, entre otras muchas cosas, implica volver a apostar por una producci&oacute;n de alimentos necesariamente agroecol&oacute;gica y desindustrializada. Una producci&oacute;n de alimentos que llene nuestros pueblos de cooperativas dedicadas a la agricultura de policultivo y a la ganader&iacute;a extensivo. Una reconstrucci&oacute;n de nuestro territorio que lo defienda ante el extractivismo, que lo proteja de toda din&aacute;mica industrializadora, y adem&aacute;s permita reconstruir vidas <a href="https://culturayciudadania.culturaydeporte.gob.es/dam/jcr:00f203cd-34a7-45d5-be1d-b32176ba0235/adrian-almazan.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aut&oacute;nomas en lo pol&iacute;tico, lo individual y lo material</a> desde las que resistir a las sombras que los convulsos tiempos de colapso ecosist&eacute;mico arrojan ya hoy.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Adrián Almazán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/hacemos-desindustrializar-desmercantilizar-emergencia-climatica_132_1003205.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 12 Feb 2020 21:40:39 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La candidatura del reactor IFMIF-Dones en Granada y las promesas de la fusión nuclear]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/candidatura-reactor-ifmif-dones-granada-promesas_132_2132017.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/62b1b3f9-631a-4be9-81fc-f9451227d43e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La candidatura del reactor IFMIF-Dones en Granada y las promesas de la fusión nuclear"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La utopía de la fusión ofrece la imagen de que es posible una solución al agotamiento de los recursos fósiles y al cambio climático sin tener que transformar los actuales patrones de transporte, consumo, construcción...</p></div><p class="article-text">
        La <a href="http://www.elindependientedegranada.es/economia/candidatura-europea-granada-ifmif-dones-refuerza-frente-japon" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">candidatura de Granada</a> como sede del acelerador de part&iacute;culas IFMIF-DONES, con el apoyo pr&aacute;cticamente un&aacute;nime de la comunidad <a href="http://www.europapress.es/andalucia/noticia-estudian-crear-nuevo-organo-capte-fondos-acelerador-ifmif-dones-investigaciones-relacionadas-granada-20180311111627.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cient&iacute;fica</a>, empresarial e <a href="http://www.lavanguardia.com/local/sevilla/20180424/442951369288/el-gobierno-traslada-su-apuesta-por-la-candidatura-de-granada-para-acelerador.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">institucional</a>, ha puesto de actualidad en el contexto espa&ntilde;ol la apuesta por la fusi&oacute;n nuclear como fuente energ&eacute;tica de futuro.
    </p><p class="article-text">
        Resulta llamativo observar c&oacute;mo un proyecto de una envergadura y complejidad tal no ha generado pr&aacute;cticamente debate, oscilando las reacciones entre el apoyo entusiasta y la indiferencia. Algo en cualquier caso comprensible en una provincia como Granada, con una tasa de paro superior al 25 %; cualquier iniciativa que prometa inversiones millonarias y puestos de trabajo ser&aacute; recibida sin cuestionamiento ni an&aacute;lisis.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, la propia complejidad t&eacute;cnica del proyecto lo sustrae del debate p&uacute;blico. &iquest;C&oacute;mo posicionarse cr&iacute;ticamente ante procedimientos que son comprendidos en profundidad a duras penas por una decena de especialistas en todo el mundo? &iquest;C&oacute;mo valorar los riesgos o la prioridad de dispositivos de <a href="https://www.ciencia-explicada.com/2013/10/iter-los-retos-de-ingenieria-de-meter-el-sol-en-una-caja-parte-1.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tama&ntilde;a complejidad</a>? Como en tantas otras realidades t&eacute;cnicas contempor&aacute;neas, se abre un abismo entre aquello que como sociedades podemos construir y lo que como individuos podemos comprender y valorar pol&iacute;ticamente.
    </p><p class="article-text">
        No menos importante para entender la falta de reacci&oacute;n es el consenso que se ha instalado, incluso en parte del movimiento ecologista, en torno a las bondades de la fusi&oacute;n. &Eacute;sta se presenta como una fuente energ&eacute;tica limpia e inagotable que, a diferencia de la desprestigiada energ&iacute;a nuclear de fisi&oacute;n de los reactores actualmente en marcha, no generar&iacute;a residuos radioactivos. Es m&aacute;s, tampoco se enfrentar&iacute;a a problemas de abastecimiento al utilizar como combustible un is&oacute;topo de hidr&oacute;geno presente en el agua de mar: el deuterio. Sin necesidad de entrar en todos los detalles de su complejidad t&eacute;cnica, un acercamiento al proceso de fusi&oacute;n nuclear permite poner en cuesti&oacute;n ambas ideas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El proceso de fusi&oacute;n nuclear</strong>
    </p><p class="article-text">
        La reacci&oacute;n de fusi&oacute;n consiste en la <a href="https://www.xataka.com/energia/fusion-nuclear-asi-funciona-la-tecnologia-que-aspira-a-resolver-nuestras-necesidades-energeticas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">uni&oacute;n de dos is&oacute;topos del hidr&oacute;geno</a>, el deuterio y el tritio. &Eacute;sta da lugar a un n&uacute;cleo de Helio y a la vez emite una gran cantidad de energ&iacute;a. La idea ser&iacute;a aprovecharla para calentar agua, impulsando as&iacute; una turbina que generar&iacute;a electricidad.
    </p><p class="article-text">
        La simple producci&oacute;n de esta reacci&oacute;n, muy similar a la que se da continuamente en el Sol, requiere unas condiciones muy particulares, que se complican aun m&aacute;s si se pretende controlar todo el proceso y aprovecharlo con fines energ&eacute;ticos. En concreto necesita una enorme cantidad de calor para vencer la repulsi&oacute;n electromagn&eacute;tica de los distintos &aacute;tomos, adem&aacute;s del uso de materiales que soporten las enormes temperaturas generadas.
    </p><p class="article-text">
        La fusi&oacute;n nuclear, eterna promesa de la sociedad industrial, sigue estando lejos ser una fuente de energ&iacute;a estable, rentable y segura. En su camino se interponen una serie de obst&aacute;culos t&eacute;cnicos que proyectos internacionales como el <a href="https://www.iter.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ITER</a>, en construcci&oacute;n en el sur de Francia, o el <a href="https://ifmifdonesspain.wordpress.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">IFMIF-Dones</a> pretenden solventar mediante la investigaci&oacute;n de diferentes partes del proceso. El objetivo concreto de este &uacute;ltimo ser&iacute;a poner a prueba materiales capaces de resistir el lanzamiento de neutrones de alta energ&iacute;a sobre un flujo de litio en estado l&iacute;quido a elevadas temperaturas, proceso vital para la reacci&oacute;n de fusi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En caso de que los resultados fueran satisfactorios, y en un periodo m&iacute;nimo de varias d&eacute;cadas, los proyectos converger&iacute;an permitiendo la construcci&oacute;n un prototipo que permitiera evaluar el proceso completo. Solo en caso de que &eacute;ste resultara tambi&eacute;n operativo se proceder&iacute;a a un uso comercial.
    </p><p class="article-text">
        Aunque ha requerido arduas negociaciones, este conjunto de proyectos cuentan hoy con el apoyo de la <a href="https://ec.europa.eu/spain/barcelona/news/fusion-energy-lag%C3%A8ncia-europea-que-treballa-pel-projecte-iter-des-de-barcelona-compeix-10-anys_es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Uni&oacute;n Europea, EEUU, Jap&oacute;n, Rusia, China, Corea del Sur e India</a>. La cooperaci&oacute;n de los diferentes bloques dominantes, tanto hegem&oacute;nicos como emergentes, en el impulso de la fusi&oacute;n se remonta a los &uacute;ltimos a&ntilde;os de la guerra fr&iacute;a. Ya en 1985 Ronald Reagan y Mijail Gorbachov <a href="https://www.iter.org/proj/iterhistory" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">acordaron en Ginebra</a> potenciar esta fuente energ&eacute;tica apoyando la construcci&oacute;n del reactor ITER.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La cara oscura de la fusi&oacute;n nuclear</strong>
    </p><p class="article-text">
        Uno de los argumentos clave de los defensores de la fusi&oacute;n nuclear es que no genera residuos radioactivos. Si bien es cierto que los elementos derivados de la reacci&oacute;n no contienen carga radioactiva, uno de los is&oacute;topos utilizados en la misma, el tritio, s&iacute; es radioactivo, y los materiales de revestimiento estructural deben ser tratados como desechos radioactivos. De hecho se estima que el desmantelamiento definitivo del reactor ITER, una vez agotada su vida activa, generar&aacute; de <a href="https://www.ecologistasenaccion.org/?p=2412" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">30.000 a 40.000 toneladas de residuos radioactivos</a>.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto al car&aacute;cter inagotable de esta fuente energ&eacute;tica, se trata de un espejismo. En el caso de una hipot&eacute;tica explotaci&oacute;n comercial de la fusi&oacute;n nuclear, un mineral finito como el litio pasar&iacute;a a ser el <a href="https://eimem.uniovi.es/c/document_library/get_file?uuid=5a44ca73-5a29-4f83-8ad5-f9f0e55edb5b&amp;groupId=517164" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">recurso estrat&eacute;gico</a>, y por tanto factor limitante para su desarrollo. A partir de &eacute;ste se obtiene el tritio, imprescindible en la reacci&oacute;n. Adem&aacute;s, como se se&ntilde;alaba antes uno de los dos componentes fundamentales del futuro reactor IFMIF-DONES ser&iacute;a una <a href="http://www.madrimasd.org/informacionidi/analisis/reportajes/reportajes.asp?id=50229" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pared de litio l&iacute;quido</a>.
    </p><p class="article-text">
        Es esperable que en las pr&oacute;ximas d&eacute;cadas la demanda de litio se dispare debido a su papel fundamental en la <a href="https://www.hibridosyelectricos.com/articulo/sector/gran-dilema-coche-electrico-litio-baterias/20180305095258017995.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fabricaci&oacute;n de bater&iacute;as para veh&iacute;culos el&eacute;ctricos</a>, lo que ya de por s&iacute; supondr&aacute; una <a href="http://ctxt.es/es/20180314/Politica/18346/litio-baterias-coches-electricos-indigenas-mineria.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">presi&oacute;n enorme sobre las reservas existentes</a>. Seg&uacute;n la investigadora Alicia Valero el pico del litio (el momento a partir del cual su extracci&oacute;n ser&iacute;a cada vez m&aacute;s costosa y dif&iacute;cil) se alcanzar&aacute; <a href="https://www.comillas.edu/images/catedraBP/Presentacion%20Alicia%20Valero.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a mediados de este siglo</a>. Es decir, incluso en el caso de que el proceso de fusi&oacute;n terminara por demostrarse viable, su desarrollo comercial comenzar&iacute;a en un escenario de declive de la disponibilidad de uno de sus elementos clave.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, las enormes dimensiones de los proyectos asociados a la fusi&oacute;n (reactor experimental ITER, el IFMIF-DONES, <a href="https://www.euro-fusion.org/jet/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">JETs</a>, el <a href="https://community.dur.ac.uk/superconductivity.durham/The%20roadmap%20to%20magnetic%20confinement.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">PROTO</a> y el futuro reactor <a href="http://fusionforenergy.europa.eu/understandingfusion/demo.aspx" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">DEMO</a>...), ponen en entredicho su propia condici&oacute;n de fuente de energ&iacute;a. Sin una contabilidad rigurosa de la energ&iacute;a asociada a las varias d&eacute;cadas de desarrollo de &eacute;stos no es posible descartar a priori que la fusi&oacute;n terminara por convertirse en un sumidero energ&eacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        A todo ello se suman las terribles condiciones de centralizaci&oacute;n y gesti&oacute;n asociadas a un complejo tecnocient&iacute;fico de producci&oacute;n nuclear de este tipo. Al igual que sucede con la energ&iacute;a de fisi&oacute;n, no parece posible separar realidades como los reactores nucleares de sociedades basadas en <a href="https://www.todoporhacer.org/chernoblues-de-la-servidumbre-voluntaria-a-la-necesidad-de-servidumbre-seguido-de-la-sociedad-nuclear/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estados centralizados</a> y que descansen sobre instituciones de producci&oacute;n, difusi&oacute;n y control del conocimiento de igual modo especializadas y jer&aacute;rquicas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los plazos infinitos</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los plazos que manejan los proyectos de energ&iacute;a de fusi&oacute;n entran en contradicci&oacute;n con las urgencias impuestas por el cambio clim&aacute;tico y el agotamiento de los recursos energ&eacute;ticos actuales. Mientras que las subidas de temperatura previstas en caso de mantenerse el nivel actual de emisiones de carbono han comenzado a <a href="http://www.elmundo.es/ciencia/2015/03/10/54fdf5bde2704ef1508b457c.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hacerse patentes</a> y el pico de los combustibles f&oacute;siles <a href="http://crashoil.blogspot.com.es/2012/11/espuela-del-weo-2012-la-aie-reconoce-el.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ya se ha superado</a>, la explotaci&oacute;n comercial de la fusi&oacute;n nuclear se nos promete <a href="https://blogs.20minutos.es/la-energia-como-derecho/2016/10/31/la-fusion-nuclear-es-la-energia-del-futuro-y-siempre-lo-sera/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">para finales de este siglo</a>.
    </p><p class="article-text">
        Pero si es importante hablar de los diferentes proyectos encaminados a la obtenci&oacute;n de energ&iacute;a de fusi&oacute;n nuclear es adem&aacute;s por su funci&oacute;n ideol&oacute;gica. Como se&ntilde;alaba el fallecido Antonio Estevan, la fusi&oacute;n nuclear es un &ldquo;<a href="http://polired.upm.es/index.php/boletincfs/article/view/2683/0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mito &uacute;til para la supervivencia del modelo</a>&rdquo;. La utop&iacute;a de la fusi&oacute;n ofrece la imagen de que es posible una soluci&oacute;n al agotamiento de los recursos f&oacute;siles y al cambio clim&aacute;tico sin tener que transformar los actuales patrones de transporte, consumo, construcci&oacute;n&hellip; simplemente cambiando una fuente de energ&iacute;a por otra e intensificando la electrificaci&oacute;n como vector energ&eacute;tico (de forma similar, dicho sea de paso, a los discursos que defienden la implementaci&oacute;n de <a href="http://crashoil.blogspot.com.es/2017/02/apuntes-sobre-coches-electricos.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fuentes renovables</a> manteniendo la actual demanda energ&eacute;tica).
    </p><p class="article-text">
        Es un esquema de pensamiento similar al de la <a href="http://www.ecologiapolitica.info/?p=1267" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">geoingenier&iacute;a</a><a href="http://www.ecologiapolitica.info/?p=1267" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> en el terreno del cambio clim&aacute;tico</a>, o los cultivos <a href="http://www.observatorio-omg.org/blog/%C2%BFson-los-transg%C3%A9nicos-la-soluci%C3%B3n-para-el-hambre-en-el-mundo-una-perspectiva-acad%C3%A9mica" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">transg&eacute;nicos frente a la desnutrici&oacute;n</a>: megaproyectos tecnol&oacute;gicos de enorme complejidad y consecuencias inciertas planteados como soluci&oacute;n a problemas sociales y pol&iacute;ticos derivados de las propias din&aacute;micas del desarrollo industrial y capitalista.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Helios Escalante, Adrián Almazán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/candidatura-reactor-ifmif-dones-granada-promesas_132_2132017.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 14 May 2018 19:22:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La candidatura del reactor IFMIF-Dones en Granada y las promesas de la fusión nuclear]]></media:title>
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