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    <title><![CDATA[elDiario.es - Unai Sordo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/unai_sordo/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Unai Sordo]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Cumplir la ley también es urgente, incluso para un Consejo con 500 años de historia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/cumplir-ley-urgente-consejo-500-anos-historia_129_13106449.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/57861065-a9f3-44a6-8de8-6a5d26b82cb4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1456y188.jpg" width="1200" height="675" alt="Cumplir la ley también es urgente, incluso para un Consejo con 500 años de historia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No es un problema técnico, sino de derechos. Siete años después seguimos discutiendo si puede desarrollarse reglamentariamente mientras millones de personas ven vulnerados sus derechos por el descontrol de la jornada laboral</p><p class="subtitle">El Consejo de Estado falla contra el registro de jornada de Trabajo que boicoteó Carlos Cuerpo con dos informes</p></div><p class="article-text">
        Hay dict&aacute;menes que iluminan y otros que, con solemnidad, oscurecen lo evidente. El reciente del Consejo de Estado sobre el registro de jornada pertenece a esta segunda categor&iacute;a: no por lo que dice, sino por lo que decide no ver.
    </p><p class="article-text">
        El registro horario no es una ocurrencia ni una excentricidad. Naci&oacute; en 2019 para responder a una realidad inquietante: millones de horas extraordinarias sin pagar ni cotizar. Su propia exposici&oacute;n de motivos lo advert&iacute;a con claridad: sin registro, las personas trabajadoras quedan indefensas y se facilitan jornadas por encima de los l&iacute;mites legales, con impacto en el salario, la conciliaci&oacute;n y las cotizaciones.
    </p><p class="article-text">
        No es un problema t&eacute;cnico, sino de derechos. Siete a&ntilde;os despu&eacute;s seguimos discutiendo si puede desarrollarse reglamentariamente mientras millones de personas ven vulnerados sus derechos por el descontrol de la jornada laboral. Resulta dif&iacute;cil no sorprenderse cuando, en nuestro ordenamiento jur&iacute;dico, las jornadas especiales se regulan por real decreto desde 1995, pero el registro &mdash;ya establecido por ley&mdash; parece resistirse a ese mismo desarrollo. Como si ordenar el tiempo de trabajo fuera aceptable, pero controlarlo efectivamente resultara sospechoso.
    </p><p class="article-text">
        La paradoja es evidente. El Consejo de Estado naci&oacute; en 1526, bajo Carlos V. Cinco siglos despu&eacute;s, en plena era de algoritmos e inteligencia artificial, parece que pasar del papel al registro digital exige poco menos que una reforma constitucional. Menos mal que su criterio no es vinculante, porque la recomendaci&oacute;n, al mismo tiempo que pone barreras a los avances tecnol&oacute;gicos , nos devuelve al siglo XVI
    </p><p class="article-text">
        Y ello pese a que el propio dictamen reconoce lo esencial: el descontrol de la jornada es un problema grave que afecta a la salud, la conciliaci&oacute;n y la competencia leal. Es decir, admite el diagn&oacute;stico, pero rechaza el tratamiento. Adem&aacute;s, desplaza el debate hacia lo caricaturesco: la protecci&oacute;n de datos. De pronto, el problema no es trabajar gratis, sino registrar ese trabajo. No se protege a quien lo sufre, sino &mdash;parece&mdash; a quien lo impone.
    </p><p class="article-text">
        El resultado es inquietante: la protecci&oacute;n de datos como escudo de la opacidad. Llevado al extremo, obligar&iacute;a a replantear incluso la actuaci&oacute;n de Hacienda: &iquest;tambi&eacute;n las facturas o los registros contables deber&iacute;an quedar fuera de control en nombre de la intimidad? El absurdo es evidente. Porque aqu&iacute; no se trata de datos: se trata de derechos.
    </p><p class="article-text">
        Los datos son tozudos. Cada semana se realizan millones de horas extraordinarias en Espa&ntilde;a, muchas sin retribuir. Solo en 2025, 2,49 millones de horas semanales no se pagaron, afectando a 441.000 personas y generando m&aacute;s de 3.200 millones de euros anuales no abonados, seg&uacute;n datos de la EPA. Traducido: A cientos de miles de personas trabajadores les roban m&aacute;s de cinco horas de su vida cada semana.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; no sea urgente. Depende de d&oacute;nde se mire. No lo es desde la c&oacute;moda distancia de un dictamen que pide &ldquo;sosiego y reflexi&oacute;n&rdquo;, pero s&iacute; para quien encadena jornadas ilegales, no puede conciliar o ve evaporarse su salario en horas invisibles.
    </p><p class="article-text">
        Por eso se visualiza&nbsp;en este dictamen una cierta alineaci&oacute;n con quienes llevan a&ntilde;os resisti&eacute;ndose a cumplir la ley. No se cuestiona un exceso regulatorio, sino que el control sea eficaz: que el registro sea, como exige el Derecho europeo, objetivo, fiable y accesible. Y eso, en la pr&aacute;ctica, significa que no pueda manipularse.
    </p><p class="article-text">
        Discutir si el registro debe ser digital, los plazos o las cargas para las pymes es leg&iacute;timo. Pero no puede servir de coartada para sostener un sistema que a&uacute;n permite prolongaciones de jornada no registradas ni pagadas. Entonces ya no hablamos de t&eacute;cnica jur&iacute;dica, sino de normalizar una ilegalidad.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, el dictamen trata con ligereza una cuesti&oacute;n clave: la salud laboral. Controlar el tiempo de trabajo no es solo salario, es prevenci&oacute;n. Jornadas excesivas y descansos insuficientes impactan directamente en la salud, algo que el propio Consejo de Estado reconoce.
    </p><p class="article-text">
        Negar la urgencia es negar la evidencia. Puede no serlo desde un despacho que reclama &ldquo;sosiego&rdquo;, pero s&iacute; para quienes acumulan cada semana horas no pagadas. La pregunta es sencilla: &iquest;cu&aacute;ntas m&aacute;s hacen falta para que sea urgente?
    </p><p class="article-text">
        El Gobierno debe decidir. Puede dejarse arrastrar por un dictamen no vinculante que debilita la reforma o garantizar que la ley se cumple y la competencia es leal.
    </p><p class="article-text">
        Eso exige aprobar el real decreto, con los ajustes t&eacute;cnicos necesarios, pero sin tocar su esencia: un registro objetivo, fiable, accesible y no manipulable que proteja las horas trabajadas, la retribuci&oacute;n y la salud.
    </p><p class="article-text">
        Si al Consejo de Estado no le parece urgente, es leg&iacute;timo. No responde ante los ciudadanos.
    </p><p class="article-text">
        El Gobierno, s&iacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Unai Sordo, Pepe Álvarez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/cumplir-ley-urgente-consejo-500-anos-historia_129_13106449.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Mar 2026 21:30:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cumplir la ley también es urgente, incluso para un Consejo con 500 años de historia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Jornada Laboral,Sindicatos,Trabajo,UGT - Unión General de Trabajadores,CCOO - Comisiones Obreras]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Algoritmos y derechos laborales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/algoritmos-derechos-laborales_129_12739812.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/379f5767-3fe1-46f7-874a-f63f092343aa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Algoritmos y derechos laborales"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una participación inexistente o limitada de la clase trabajadora en la transformación digital puede conllevar posiciones reactivas, a las que no debiera aspirar un empresariado medianamente moderno</p></div><p class="article-text">
        El siglo en el que vivimos registra una nueva ola de cambios tecnol&oacute;gicos basados en la digitalizaci&oacute;n, y que han cobrado especial intensidad a partir de los desarrollos de la Inteligencia Artificial. Toda transformaci&oacute;n tecnol&oacute;gica ha tenido hist&oacute;ricamente impactos sobre el empleo, a menudo conflictivos, si bien esta actual tiene al menos dos singularidades: la velocidad de los cambios y la multidimensionalidad de los efectos.
    </p><p class="article-text">
        No es casualidad que el acuerdo del di&aacute;logo social que m&aacute;s presi&oacute;n externa recibi&oacute; en la pasada legislatura fuera la llamada Ley <em>Rider</em>. En ella pact&aacute;bamos con CEOE y el Gobierno la presunci&oacute;n de laboralidad de las personas que trabajan en la econom&iacute;a de plataforma y se dedican al reparto y, muy relevante, el acceso de la Representaci&oacute;n Legal de las Personas Trabajadoras (RLPT) a la informaci&oacute;n sobre los algoritmos que se utilizan para la gesti&oacute;n de las plantillas. Un ejercicio de transparencia que permitiera conocer c&oacute;mo se determinan los sistemas de puntuaci&oacute;n, asignaci&oacute;n de pedidos, o toma de decisiones sobre ascensos y despidos, por citar algunos ejemplos.
    </p><p class="article-text">
        Esta norma era cualitativamente muy importante, y de hecho situaba a Espa&ntilde;a en la vanguardia europea sobre c&oacute;mo proceder a regular el enorme impacto disruptivo que la gesti&oacute;n algor&iacute;tmica del trabajo puede tener, y de hecho ya tiene. Porque esta es una cuesti&oacute;n que hay que dejar clara. Los desarrollos de la computaci&oacute;n, la IA, y el <em>big data</em> han impulsado el uso empresarial de algoritmos complejos que implantan sistemas automatizados de toma de decisiones sobre la organizaci&oacute;n del trabajo. De momento, de manera parcial y asim&eacute;trica, pero es de esperar que cada vez con mayor penetraci&oacute;n en distintos tipos de empresas, en espacios regulares de trabajo. Y no solo en las grandes empresas, o en las plataformas digitales laborales. Toda transformaci&oacute;n de esta dimensi&oacute;n plantea riesgos, oportunidades, y retos.
    </p><p class="article-text">
        En el plano laboral, estamos hablando de decisiones sobre c&oacute;mo se contrata, se despide, o se promociona; de c&oacute;mo se asignan tareas y ritmos de trabajo; de sistemas de control, supervisi&oacute;n y vigilancia; de evaluaci&oacute;n de clientes sobre el desempe&ntilde;o laboral y la reputaci&oacute;n digital de una persona trabajadora. Todo mediante una permanente recopilaci&oacute;n de datos de las personas trabajadoras, el procesamiento de estos, y finalmente la toma de decisiones sobre la organizaci&oacute;n del trabajo en funci&oacute;n de la producci&oacute;n de resultados por parte del algoritmo. En primer lugar, cabe cuestionar la patrimonializaci&oacute;n del dato y su recopilaci&oacute;n por parte del mundo empresarial. Se asume que la gesti&oacute;n algor&iacute;tmica se basa en el valor del dato, pero &iquest;ese dato no es patrimonio de la persona trabajadora? No se puede asumir la apropiaci&oacute;n unilateral y desvalorizada del dato por parte de la empresa, y los derechos de intervenci&oacute;n sindical en lo que tienen que ver con la informaci&oacute;n y participaci&oacute;n, deben disputar el valor del dato en beneficio de las personas trabajadoras.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, determinar los par&aacute;metros sobre los que van a actuar los algoritmos no es una cuesti&oacute;n neutra ni t&eacute;cnica. Primero, porque el uso de los datos presenta riesgos significativos respecto a la privacidad y la intimidad de las personas, y es necesaria una protecci&oacute;n legal de un derecho fundamental que, a su vez, debe trasladarse a la negociaci&oacute;n colectiva. 
    </p><p class="article-text">
        Segundo, porque los sistemas de inteligencia artificial pueden evaluar los rendimientos de las personas a trav&eacute;s de unas variables, ponderadas bajo determinados criterios, y con resultados automatizables. Y aqu&iacute; aparece un riesgo clave. Es decir, que la recopilaci&oacute;n de datos sobre los trabajadores, su procesamiento y la producci&oacute;n de resultados tras ese procesamiento, conlleve la decisi&oacute;n autom&aacute;tica sobre condiciones y organizaci&oacute;n del trabajo. Si se construyen herramientas utilizando datos de calidad y evitando sesgos, se pueden inducir incluso decisiones m&aacute;s transparentes y justas, menos discrecionales. Pero en sentido contrario, es m&aacute;s que probable que las variables se ponderen en funci&oacute;n de estrategias empresariales para la optimizaci&oacute;n de recursos, aumentos de la productividad, o evaluaci&oacute;n de rendimientos. Y esta es una cuesti&oacute;n fundamental. En nuestra opini&oacute;n, la tecnolog&iacute;a no puede tomar decisiones con efectos legales que &ldquo;pasen por encima&rdquo; de los derechos y las regulaciones laborales o que refuercen de manera opaca desigualdades o discriminaciones, directas o indirectas. 
    </p><p class="article-text">
        Por ilustrar con un ejemplo, una empresa puede querer vincular las decisiones sobre incentivos salariales, promociones, o sanciones, en funci&oacute;n de variables como pudieran ser el cumplimiento de objetivos fijados, la asistencia diaria al puesto de trabajo, o la evaluaci&oacute;n de los clientes. Las decisiones del algoritmo no pueden tener efectos legales autom&aacute;ticos (despidos, promociones, salarios), y deben ser revisadas porque pueden obedecer a razones que en modo alguno pueden tener consecuencias negativas para la persona trabajadora. Siguiendo con el ejemplo, si la no asistencia durante un tiempo al puesto de trabajo se debe a una baja por enfermedad, se estar&iacute;a discriminando a la persona que ha enfermado. 
    </p><p class="article-text">
        Las desigualdades de g&eacute;nero tambi&eacute;n pueden verse reforzadas si los criterios y algoritmos utilizados por la IA son fijados para reforzar el premio a la disponibilidad constante (incluso fuera del &aacute;mbito laboral), sabiendo que esto refuerza sesgos de g&eacute;nero por la pervivencia de la feminizaci&oacute;n de los cuidados dom&eacute;sticos, y, por tanto, la menor disponibilidad de tiempo que tienen las mujeres, o el mayor uso de los derechos de conciliaci&oacute;n a los que se siguen acogiendo. Automatizar decisiones de datos de bajas por reglas dolorosas, con la frialdad del dato, conllevar&iacute;a unas discriminaciones de g&eacute;nero que no pueden ni contemplarse.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, el riesgo de aumentar el desequilibrio de poder en las relaciones de trabajo, la mayor opacidad en la toma de decisiones ampar&aacute;ndose en la supuesta neutralidad del &ldquo;gran hermano&rdquo; digital, el reforzamiento de sesgos y discriminaciones, o los riesgos para la salud y la seguridad producto de la intensificaci&oacute;n automatizada de los ritmos de trabajo, deben combatirse.
    </p><p class="article-text">
        Para ello se necesita regulaci&oacute;n, y se necesita reforzar la capacidad aut&oacute;noma de los trabajadores para abordar estos contenidos en la negociaci&oacute;n colectiva, para lo que hay que fortalecer a las RLPT. La formaci&oacute;n y el conocimiento sobre estas materias no es un tema secundario, y apelan directamente a reforzar desde los sindicatos, pero tambi&eacute;n desde los poderes p&uacute;blicos, estos procesos de aprendizaje, para que las personas que ostentan una responsabilidad democr&aacute;tica y un mandato legal y constitucional puedan ejercerlo de manera efectiva, y no desde el voluntarismo. Espa&ntilde;a tiene una disonancia entre las responsabilidades a las que emplaza a la representaci&oacute;n sindical de la clase trabajadora y las herramientas que pone a su disposici&oacute;n para poder ejercerlas.
    </p><p class="article-text">
        Es necesario adecuar las leyes de protecci&oacute;n de datos a las realidades laborales, de la misma forma que toda norma contra la discriminaci&oacute;n y en favor de la igualdad efectiva vinculada a cualquier factor de desigualdad tiene que contemplar su aplicabilidad en el &aacute;mbito laboral y productivo, a la luz de la nueva realidad tecnol&oacute;gica. Si no, estas normas pueden quedarse como un brindis al sol. Porque aqu&iacute; subyace una cuesti&oacute;n clave. Las causas protegidas suponen una elecci&oacute;n moral, y finalmente pol&iacute;tica, sobre c&oacute;mo organizar una sociedad que en algunos casos, ha costado siglos implantar. Desvincular esta opci&oacute;n moral del &aacute;mbito de decisi&oacute;n de la Inteligencia Artificial, por atribuirla una supuesta neutralidad o inocuidad en su aplicaci&oacute;n, es una marcha atr&aacute;s en la extensi&oacute;n de derechos laborales, una verdadera distop&iacute;a tecnol&oacute;gica. 
    </p><p class="article-text">
        La obsesi&oacute;n anti-regulatoria que jalona las ideolog&iacute;as m&aacute;s asalvajadas del postneoliberalismo son extremadamente peligrosas, y pueden dejar sin efecto buena parte de toda la legislaci&oacute;n laboral y social, ampar&aacute;ndose en el fetiche digital. La norma tampoco lo va a poder todo, y es necesario que enmarque, impulse y empodere a las partes que luego est&aacute;n llamadas a su concreci&oacute;n en la negociaci&oacute;n colectiva. Nos referimos a disponer de los conocimientos, las herramientas, los derechos y deberes de informaci&oacute;n y consulta en todos los procesos de transformaci&oacute;n digital y en la implementaci&oacute;n de estos m&eacute;todos, con especial atenci&oacute;n a sus potenciales impactos sobre el empleo y las condiciones de trabajo.
    </p><p class="article-text">
        Una participaci&oacute;n inexistente o limitada de la clase trabajadora en la transformaci&oacute;n digital puede conllevar posiciones reactivas, a las que no debiera aspirar un empresariado medianamente moderno. Por el contrario, una gobernanza proactiva y sindicalizada sobre los cambios tecnol&oacute;gicos en las empresas es fundamental ante unos procesos que no son reversibles y con efectos multidimensionales en el &aacute;mbito laboral y en la propia configuraci&oacute;n social.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Unai Sordo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/algoritmos-derechos-laborales_129_12739812.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 04 Nov 2025 20:50:19 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La batalla ideológica en torno al (pleno) empleo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/batalla-ideologica-torno-pleno-empleo_129_12456582.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e6c369fb-4368-4a46-8c50-2c3e9c7f972b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La batalla ideológica en torno al (pleno) empleo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si hoy redujéramos un 30% el coste de alquileres o hipotecas a tipo mixto o variable, que lastran la economía de 6,3 millones de hogares, se liberaría una renta disponible de 25 mil millones en cinco años, que generaría casi medio millón de empleos adicionales</p></div><p class="article-text">
        Junio es un mes en el que habitualmente el desempleo baja en Espa&ntilde;a. Una estructura econ&oacute;mica con un relevante peso del turismo ligado al verano es la raz&oacute;n de la habitual creaci&oacute;n de empleo en esta &eacute;poca. Es el conocido efecto de la estacionalidad. Pero desde hace tiempo la evoluci&oacute;n del empleo en Espa&ntilde;a trasciende de los sesgos estacionales. 
    </p><p class="article-text">
        Para comprobar esta afirmaci&oacute;n basta con remitirse a los datos interanuales. De junio de 2024 a junio de 2025 hay 461.409 personas ocupadas m&aacute;s. Un incremento del 2,2%, habiendo sobrepasado durante algunos d&iacute;as del mes los 21.900.000 cotizantes a la Seguridad Social. Volvemos a batir el r&eacute;cord de personas trabajando.
    </p><p class="article-text">
        En ese mismo periodo hay 155.104 personas menos registradas en las oficinas del SEPE demandando un empleo. En total son algo m&aacute;s de 2.400.000 las que componen esa lista. Es el menor n&uacute;mero en 17 a&ntilde;os, pero es un porcentaje de desempleo registrado (ocurre lo mismo con los datos de la EPA) alto respecto a otros pa&iacute;ses.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a la generaci&oacute;n de empleo es muy superior a la disminuci&oacute;n del desempleo. Se da un incremento de la poblaci&oacute;n activa y de la poblaci&oacute;n ocupada. Una buena noticia en t&eacute;rminos de pa&iacute;s, pero que cada vez m&aacute;s empieza a mostrar una posibilidad aparentemente parad&oacute;jica que venimos se&ntilde;alando de un tiempo a esta parte.
    </p><p class="article-text">
        Si dejamos por un momento de lado la inestabilidad de la situaci&oacute;n geoestrat&eacute;gica mundial, y los riesgos de guerra comercial (con sus posibles efectos sobre la inflaci&oacute;n o sobre la ralentizaci&oacute;n econ&oacute;mica global), es bastante probable que los datos de empleo en Espa&ntilde;a sigan siendo positivos en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os. Depender&aacute; de algunas variables que por supuesto pueden torcerse, donde el negacionismo y el atrasismo pol&iacute;tico no son lo menos relevante. Pero si somos capaces de aprovechar el despliegue de las energ&iacute;as renovables como un factor de abaratamiento de costes energ&eacute;ticos y para la atracci&oacute;n de inversi&oacute;n productiva, podemos asistir a un proceso de reindustrializaci&oacute;n in&eacute;dito. Un proceso, adem&aacute;s, en el que el factor comparativo de nuestra econom&iacute;a no sea, por una vez, los bajos costes laborales sino un suministro fiable y competitivo de energ&iacute;a barata en una transici&oacute;n parcial hacia la electrificaci&oacute;n de la actividad. 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n estimaciones de analistas internacionales esta opci&oacute;n es factible. Hace poco la OCDE recomendaba trasladar a Espa&ntilde;a industria con uso intensivo de energ&iacute;a en sectores como el sider&uacute;rgico, el metal&uacute;rgico, el vidrio, la qu&iacute;mica b&aacute;sica, el papel o la cer&aacute;mica. La C&aacute;mara de Comercio de EEUU en Espa&ntilde;a apuntaba a la posibilidad de que nuestro pa&iacute;s doblara el peso del PIB industrial en nuestra econom&iacute;a, en el plazo de una d&eacute;cada. Aunque este escenario pueda parecer optimista, aunque no se cumpliera en esas proyecciones, una evoluci&oacute;n en este sentido de nuestro tejido productivo nos conducir&iacute;a en un corto per&iacute;odo de tiempo hacia esa situaci&oacute;n de pleno empleo apuntada.
    </p><p class="article-text">
        La aparente paradoja a la que me refer&iacute;a ser&iacute;a la posible compatibilidad de ese pleno empleo con la persistencia de un desempleo friccional alto respecto a otros pa&iacute;ses, y de car&aacute;cter persistente. El paro friccional es aquel que se produce por el desajuste entre oferta y demanda de trabajo, de manera que habiendo personas en desempleo no se incorporan a puestos de trabajo existentes. Se suele relacionar con causas puntuales (falta de informaci&oacute;n, ubicaci&oacute;n del puesto de trabajo, etc.) que se sincronizan en un lapso breve de tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el riesgo en Espa&ntilde;a es que ese paro friccional se cronifique y haya un relevante n&uacute;mero de puestos de trabajo que no se cubran en un pa&iacute;s que consolide unas tasas de paro muy bajas (en relaci&oacute;n con nuestras cifras hist&oacute;ricas de desempleo), pero m&aacute;s altas que las que se considerar&iacute;an aceptables en otros pa&iacute;ses europeos.
    </p><p class="article-text">
        En torno a esas &ldquo;vacantes laborales&rdquo; se va a establecer una fuerte pugna ideol&oacute;gica y narrativa, que de alguna manera ya est&aacute; en la palestra. Habr&aacute; una primera formulaci&oacute;n defendiendo que, si hay puestos de trabajo que existen y no se cubren pese a tener dos millones de desempleados (por poner una cantidad a modo de ejemplo), es porque hay desincentivos a trabajar. La existencia de supuestas &ldquo;paguitas&rdquo; por citar el m&aacute;s recurrente. Desde este marco conceptual, se tratar&aacute; de cuestionar el incipiente e insuficiente sistema de protecci&oacute;n de rentas de nuestro pa&iacute;s. Ingreso M&iacute;nimo Vital y prestaciones o subsidios de desempleo se se&ntilde;alar&aacute;n como onerosas prestaciones que provocan que la gente &ldquo;no quiera trabajar&rdquo;. Tambi&eacute;n se tratar&aacute; de utilizar los flujos migratorios, desarraigados y explotados, para favorecer una competencia salarial a la baja, fomentando un conflicto inter-clase.
    </p><p class="article-text">
        Es necesario levantar desde ya una narrativa ideol&oacute;gica alternativa. Porque en efecto, existen cuellos de botella que dificultan la sincron&iacute;a entre oferta y demanda de empleo en nuestro pa&iacute;s. Pero no son las paguitas ni los escasos recursos para contrarrestar la pobreza o la pobreza severa. Son m&aacute;s bien la ausencia de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas suficientes para garantizar un acceso asequible a la vivienda, as&iacute; como la falta de una red de cuidados de car&aacute;cter p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a es un pa&iacute;s de gran extensi&oacute;n. Entre A Coru&ntilde;a y Girona, o entre A Coru&ntilde;a y Almer&iacute;a hay m&aacute;s distancia que entre Par&iacute;s y Berl&iacute;n. Es una decisi&oacute;n econ&oacute;micamente racional no emprender un desplazamiento de varios cientos de kil&oacute;metros para trabajar por un salario que se va a dedicar en buena medida a sufragar el precio abusivo de un alquiler, y adem&aacute;s perder todo el c&iacute;rculo de cuidados familiares o relacionales. Cada vez m&aacute;s va a haber actividades, estacionales o no, que tengan problemas para encontrar trabajadores porque el contexto de trabajo es el que de verdad desincentiva la actividad, incluso aunque hablemos de salarios medios, no particularmente bajos.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a necesita impulsar pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que pal&iacute;en en el corto plazo y resuelvan en el medio plazo estos cuellos de botella. Una estrategia interinstitucional de pa&iacute;s para garantizar el acceso asequible a la vivienda. Si hoy reduj&eacute;ramos un 30% el coste de alquileres o hipotecas a tipo mixto o variable, que lastran la econom&iacute;a de 6,3 millones de hogares, se liberar&iacute;a una renta disponible de 25 mil millones en cinco a&ntilde;os, que generar&iacute;a casi medio mill&oacute;n de empleos adicionales.
    </p><p class="article-text">
        De igual manera una estrategia de cuidados que refuerce una red p&uacute;blica para proteger situaciones de dependencia es indispensable. Por reforzar los derechos de ciudadan&iacute;a y porque generar&iacute;a externalidades positivas para la econom&iacute;a productiva, del mismo modo que es impensable entender el desarrollo de las siete &uacute;ltimas d&eacute;cadas en las econom&iacute;as avanzadas, sin el papel jugado por los sistemas p&uacute;blicos de sanidad, educaci&oacute;n o infraestructuras de otro tipo, socializando esfuerzos que en modo alguno hubieran podido internalizar las empresas. En contra de lo que se suele afirmar las empresas no son las que generan empleo. El empleo se genera en las empresas (puede parecer igual, pero no es lo mismo), cuando concurren m&uacute;ltiples causas. Una demanda solvente para adquirir bienes y servicios que generan la actividad. Unas infraestructuras, f&iacute;sicas o digitales, como condici&oacute;n de posibilidad para la existencia de proyectos empresariales rentables. Una red de servicios que cubren contingencias, como la salud o la formaci&oacute;n, sin las que no hay desarrollo econ&oacute;mico viable, etc.
    </p><p class="article-text">
        Y por &uacute;ltimo es clave una pol&iacute;tica integral sobre la emigraci&oacute;n para promover condiciones de humanidad y seguridad en el proceso migratorio, as&iacute; como garantizar igualdad en derechos laborales, sociales y civiles, para las personas que van a venir a nuestro pa&iacute;s, y sin cuyo concurso ser&aacute; imposible cerrar la relaci&oacute;n negativa que entre la tasa de natalidad y la de reposici&oacute;n poblacional, lleva teniendo Espa&ntilde;a desde finales de los ochenta.
    </p><p class="article-text">
        Transformaci&oacute;n energ&eacute;tica, pleno empleo, acceso a la vivienda, red p&uacute;blica de cuidados, pol&iacute;tica migratoria, constituyen todo un reto para nuestro pa&iacute;s y un programa social de transformaci&oacute;n m&aacute;s necesario que nunca en t&eacute;rminos de civilizaci&oacute;n y ciudadan&iacute;a, de clase, y tambi&eacute;n de desarrollo econ&oacute;mico.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Unai Sordo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/batalla-ideologica-torno-pleno-empleo_129_12456582.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 11 Jul 2025 20:10:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La batalla ideológica en torno al (pleno) empleo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[CCOO - Comisiones Obreras]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ojo en camino y ojo en porvenir]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ojo-camino-ojo-porvenir_129_12263137.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b973a90b-654a-47f3-85a7-c52736a7922a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ojo en camino y ojo en porvenir"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este Primero de Mayo tenemos que proteger lo conquistado para ganar futuro. “Ojo en camino y ojo en porvenir”, que concluía la canción de Silvio Rodríguez, para defender y profundizar en los derechos laborales y sociales</p></div><p class="article-text">
        Escribi&oacute; Silvio Rodr&iacute;guez en su <em>F&aacute;bula de los tres hermanos</em> aquello de que &ldquo;ojo que no mira m&aacute;s all&aacute;, no ayuda al pie&rdquo;, para referirse al hermano mayor que solo miraba el paso siguiente que iba a dar, perdiendo cualquier perspectiva del entorno. Digo esto por la sorpresa que en algunos &aacute;mbitos ha creado que los sindicatos hayamos centrado buena parte de nuestro mensaje previo a este Primero de Mayo en se&ntilde;alar los riesgos que la irrupci&oacute;n de las nuevas extremas derechas acarrea para la clase trabajadora.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pensar que hoy en d&iacute;a existe una n&iacute;tida l&iacute;nea divisoria entre lo global y lo local, entre lo de all&iacute; y lo de aqu&iacute;, es no comprender (o no querer comprender) el momento que vivimos. Este Primero de Mayo debe ser un clamor reivindicando una respuesta europea fuerte ante el desaf&iacute;o civilizatorio que pone encima de la mesa la Administraci&oacute;n Trump.
    </p><p class="article-text">
        Estamos ante mucho m&aacute;s que una disputa arancelaria y comercial. Es cierto que una guerra arancelaria no conviene a nadie, pero si alguien la lanza (y m&aacute;s si ese alguien es la primera potencia econ&oacute;mica del mundo) no queda m&aacute;s remedio que asumir el desaf&iacute;o y responder. Para los sectores afectados puede tener consecuencias econ&oacute;micas y en el empleo, y por tanto hay que exigir medidas econ&oacute;micas que compensen esta situaci&oacute;n y protecci&oacute;n de esos empleos. Tambi&eacute;n es cierto que si esta pugna arancelaria escala, hay un riesgo de recesi&oacute;n econ&oacute;mica y de crecimiento de la inflaci&oacute;n. No son temas nada menores, pero la cuesti&oacute;n va m&aacute;s all&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Mediante el chantaje de encarecer las exportaciones que los pa&iacute;ses hacen a EEUU, se quiere condicionar la soberan&iacute;a pol&iacute;tica de la UE, cuestionar nuestro sistema fiscal y por tanto nuestro modelo social, as&iacute; como nuestra capacidad regulatoria en materias tan sensibles como la seguridad alimentaria. Las extremas derechas europeas, y singularmente la espa&ntilde;ola, simpatizan con esta idea porque supone romper la espina dorsal del modelo social propio de los Estados democr&aacute;ticos y sociales de derecho. Una v&iacute;a para cabalgar hacia modelos autoritarios en lo pol&iacute;tico, conservadores o reaccionarios en lo moral, y ultraliberales en lo econ&oacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        Pero la ofensiva trumpista ha servido tambi&eacute;n para consolidar una idea. Necesitamos reforzar nuestra autonom&iacute;a estrat&eacute;gica. Reducir la dependencia de los actores globales que se est&aacute;n disputando la hegemon&iacute;a mundial, en los elementos cr&iacute;ticos para la econom&iacute;a y, a la vez, diversificar las relaciones comerciales y econ&oacute;micas desde una posici&oacute;n de fuerza.
    </p><p class="article-text">
        Esta idea ya se hab&iacute;a abierto paso antes. Cuando en la pandemia comprobamos nuestras limitaciones para contar con productos sanitarios b&aacute;sicos, que hab&iacute;a que buscar entre un mar de piratas, intermediarios y sinverg&uuml;enzas; cuando tras la pandemia y la recuperaci&oacute;n del comercio mundial, la escasez de suministros, semiconductores, etc., provoc&oacute; la primera escalada de precios; cuando tras la invasi&oacute;n rusa de Ucrania, las posteriores represalias econ&oacute;micas y la voladura de los gaseoductos del Nord Stream 2, comprobamos lo temerario que es la enorme dependencia que tenemos de las energ&iacute;as f&oacute;siles que proceden de zonas inestables del mundo.
    </p><p class="article-text">
        Hoy vivimos un momento de &eacute;poca en el que la defensa de los derechos de la clase trabajadora pasa por fortalecer pol&iacute;ticas de autonom&iacute;a energ&eacute;tica, desplegando las renovables que a Espa&ntilde;a le pueden facilitar un proceso de reindustrializaci&oacute;n que nos lleve al pleno empleo; pol&iacute;ticas industriales donde los Estados no pueden limitarse al papel de <em>subsidiantes</em> de empresas privadas, sino que tienen que ser actores econ&oacute;micos que condicionen las decisiones de inversi&oacute;n privada en relaciones de reciprocidad entre lo p&uacute;blico y lo privado. El poder p&uacute;blico debe tomar posiciones en los sectores estrat&eacute;gicos, pese a lo que proteste el fracasado catecismo neoliberal.
    </p><p class="article-text">
        Hoy no hay manera de concurrir en esta pugna global desde los espacios de confort de los Estados naci&oacute;n. O se fortalece la posici&oacute;n pol&iacute;tica de la Uni&oacute;n Europea, o estamos condenados a ser palmeros de la pugna entre EEUU y China. Esto lo saben bien quienes pretenden fragmentar Europa, desde fuera pero tambi&eacute;n desde dentro con apelaciones a los viejos nacionalismos vinculados a los Estados-naci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n dec&iacute;a Silvio Rodr&iacute;guez que el segundo hermano solo iba atento al horizonte, y &ldquo;no pod&iacute;a ver la piedra, el hoyo que venc&iacute;a a su pie&rdquo;. Y claro, se estampaba en el suelo.
    </p><p class="article-text">
        Por eso en este Primero de Mayo tambi&eacute;n situamos la necesidad de recuperar una fuerte agenda social y laboral propia. Los buenos datos comparados en crecimiento econ&oacute;mico, o el r&eacute;cord absoluto en empleo, no deben ocultar otra realidad. La de millones de personas que trabajan en condiciones de incertidumbre, la precariedad, o salarios que apenas dan para cubrir el coste de la vida.
    </p><p class="article-text">
        Subir el SMI y reducir la brecha salarial, reducir la temporalidad a la mitad, intervenir el mercado laboral con recursos p&uacute;blicos para evitar la millonaria destrucci&oacute;n de empleos, recuperar equilibrios en la negociaci&oacute;n colectiva, han sido pol&iacute;ticas acertadas. Y adem&aacute;s han servido para romper mantras neoliberales. Lejos de la hecatombe que muchos pronosticaban, hoy el empleo crece, la productividad por hora trabajada aumenta, la retribuci&oacute;n media de los asalariados gana peso en el conjunto de la econom&iacute;a, y el saldo exterior de Espa&ntilde;a se comporta bien. Lo que dec&iacute;an que era imposible es posible, y supone la base del crecimiento econ&oacute;mico de nuestro pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Pero de qu&eacute; le sirve esto a quien ha visto su sueldo lastrado por el incremento de los precios en productos b&aacute;sicos? &iquest;A qui&eacute;n haya sufrido el encarecimiento de su hipoteca o sea incapaz de encontrar un alquiler asequible?
    </p><p class="article-text">
        Los datos de empleo de Espa&ntilde;a no pueden dar pie a la autocomplacencia sino a la exigencia. Rotos los dogmas neoliberales, hay que avanzar en un modelo laboral m&aacute;s justo. Reducir la jornada legal de trabajo dando respuesta parlamentaria al acuerdo que hemos acordado con el Gobierno, o cambiar el r&eacute;gimen de despido, son prioridades sindicales.
    </p><p class="article-text">
        Las mayor&iacute;as sociales buscan seguridad y certezas. Hoy los precios de la vivienda drenan las rentas salariales, impiden la emancipaci&oacute;n de j&oacute;venes, lastran las posibilidades laborales. Es necesaria una ofensiva institucional para reducir los precios de acceso a un bien b&aacute;sico como es poder tener un lugar donde vivir. Para ello se requiere contar con un gran parque de vivienda a precio accesible, fundamentalmente en r&eacute;gimen de alquiler. Movilizar vivienda vac&iacute;a; limitar en determinados supuestos las rentas del alquiler ofreciendo tambi&eacute;n programas de seguridad en el pago o el estado del inmueble a los propietarios; restringir el uso mercantil de la vivienda en los pisos tur&iacute;sticos y otras pr&aacute;cticas inflacionistas; promover la construcci&oacute;n de vivienda sostenible y con precios de acceso acorde a los salarios; establecer palancas financieras como el Fondo de Inversi&oacute;n para la Vivienda Asequible que propuso CCOO que financie 50 mil viviendas al a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Este Primero de Mayo tenemos que proteger lo conquistado para ganar futuro. &ldquo;Ojo en camino y ojo en porvenir&rdquo; que conclu&iacute;a la canci&oacute;n de Silvio, para defender y profundizar en los derechos laborales y sociales, reivindicar la dignidad de la clase trabajadora como motor del mundo, o la igualdad como sentido mismo del papel del Estado y del derecho. La convivencia y la paz ante quienes quieren volver al mundo cavernario, al canibalismo social y a la regresi&oacute;n de la democracia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Unai Sordo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ojo-camino-ojo-porvenir_129_12263137.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 01 May 2025 07:13:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ojo en camino y ojo en porvenir]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Miedos y agravios]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/miedos-agravios_129_11652255.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ad2f53e5-8d2a-4055-b958-5b601394485d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Miedos y agravios"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No es emigración sí o no. Es emigración cómo. Y aquí hay que apostar por las formas reguladas y garantistas de gestionar los flujos migratorios. Hablamos de personas, no de 'inputs' económicos, y por tanto hay que abordar el cómo vienen, cómo se regulariza sus situaciones y cómo se proveen de las necesidades humanas ligadas al empleo, la vivienda, o los derechos sociales</p></div><p class="article-text">
        Vivimos una &eacute;poca parad&oacute;jica. La sucesi&oacute;n de crisis diversas y situaciones in&eacute;ditas y traum&aacute;ticas en los &uacute;ltimos quince a&ntilde;os tiene pocos precedentes. La crisis financiera global fue abordada desde las pol&iacute;ticas de austeridad que deterioraron la vida material de millones de personas y las expectativas vitales de muchos m&aacute;s millones. En cambio, la pandemia, la guerra y la inflaci&oacute;n fueron respondidas bajo par&aacute;metros distintos, m&aacute;s intervencionistas en lo econ&oacute;mico, m&aacute;s destinados a proteger rentas, y con la creaci&oacute;n de fondos sufragados con deuda mutualizada en la UE para impulsar la actividad y promover las grandes transiciones estrat&eacute;gicas. Los resultados fueron mejores en t&eacute;rminos comparados. Espa&ntilde;a es un caso paradigm&aacute;tico en este terreno si atendemos a la recuperaci&oacute;n del empleo y la econom&iacute;a, como est&aacute;n poniendo de manifiesto las correcciones sobre evoluci&oacute;n del PIB del Instituto Nacional de Estad&iacute;stica.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, cuando la l&oacute;gica indicar&iacute;a que las pol&iacute;ticas de redistribuci&oacute;n, de progresividad fiscal, de intervenci&oacute;n p&uacute;blica en la econom&iacute;a, de refuerzo del papel protector de los servicios p&uacute;blicos y la fiscalidad suficiente para ello debieran salir fortalecidos en el imaginario colectivo, la paradoja est&aacute; en que la amenaza reaccionaria de la extrema derecha aparece como un riesgo civilizatorio m&aacute;s real que nunca. En Europa y fuera de Europa.
    </p><p class="article-text">
        En mi opini&oacute;n, y a grandes rasgos, esta paradoja se basa en que las crisis y mutaciones aceleradas en estos a&ntilde;os han incrementado exponencialmente la sensaci&oacute;n de inseguridad e incertidumbre entre las mayor&iacute;as sociales. Y la actual pugna pol&iacute;tica de fondo pivota sobre qu&eacute; propuestas de organizaci&oacute;n social ofrecen mejor cobijo a las personas expuestas a esa falta de certidumbres. La opci&oacute;n reaccionaria, con sus apelaciones a las viejas certezas y jerarqu&iacute;as, por m&aacute;s indeseables que sean, demuestra tener una oferta que seduce o puede llegar a seducir a amplias capas del electorado. El neofascismo se nutre de viejas pulsiones autoritarias, racistas, machistas, hom&oacute;fobas y clasistas, el id&iacute;lico falso &ldquo;mundo perdido&rdquo;, tamizadas por las esencias de la propuesta antropol&oacute;gica del neoliberalismo y su apelaci&oacute;n al individuo tirano, narciso y pretenciosamente autosuficiente.
    </p><p class="article-text">
        La pugna pol&iacute;tica de fondo tiene un campo de batalla clave en qui&eacute;n y c&oacute;mo sit&uacute;a los marcos de referencia sobre los que se dirimen las respuestas a &ldquo;los problemas&rdquo;. Lo que llaman batalla cultural ser&iacute;a en buena medida, la tensi&oacute;n entre qui&eacute;n decide desde qu&eacute; &aacute;ngulo se arroja luz al escenario, y por tanto configura el sentido de la obra.
    </p><p class="article-text">
        Lo estamos comprobando en Espa&ntilde;a al abordar las dos principales controversias sociopol&iacute;ticas del momento. Las migraciones y la financiaci&oacute;n auton&oacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        El marco de la migraci&oacute;n b&aacute;sicamente concebida como una cuesti&oacute;n problem&aacute;tica, relacionada ante todo con la (p&eacute;rdida de) seguridad, es un marco perdedor para la democracia y para cualquier idea progresista. La visi&oacute;n agon&iacute;stica del proceso migratorio, adem&aacute;s, es un sinsentido en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el Banco de Espa&ntilde;a, hasta el a&ntilde;o 2053 va a ser necesario el concurso de 24,6 millones de personas migrantes. Seg&uacute;n la ministra Elma Saiz, citando a la Comisi&oacute;n Europea, la Airef, o el FMI, Espa&ntilde;a necesitar&aacute; unos 250.000 trabajadores migrantes al a&ntilde;o &ndash;al a&ntilde;o, repito&ndash;, durante los pr&oacute;ximos 25 a&ntilde;os. Y no, como se suele decir, para sostener el estado de bienestar. Para sostener el pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a est&aacute; en la frontera sur del mayor foso de desigualdad del mundo, que son los 14 kil&oacute;metros que separan Gibraltar de &Aacute;frica, adem&aacute;s de la ubicaci&oacute;n de las ciudades aut&oacute;nomas de Ceuta y Melilla, m&aacute;s la situaci&oacute;n de las Islas Canarias en el itinerario de la ruta atl&aacute;ntica. Es puro enso&ntilde;amiento pensar que no va a haber flujos migratorios ante esa realidad. Espa&ntilde;a es una de las puertas de entrada (y no siempre el destino final) hacia el resto de Europa para las personas migrantes.
    </p><p class="article-text">
        Pero es m&aacute;s. Espa&ntilde;a y la UE hemos ligado nuestra suerte a la emigraci&oacute;n. Lo hicimos desde el momento en que, por la raz&oacute;n que sea y hay varias, decidimos tener menos hijos. O por decirlo con m&aacute;s precisi&oacute;n, por tener una tasa de natalidad por debajo de la tasa de fecundidad de reemplazo. En 2023, en Espa&ntilde;a han venido al mundo 1,19 hijos por mujer. La citada tasa de reemplazo requerir&iacute;a de 2,1 hijo por mujer. Esto lleva siendo as&iacute;, en mayor o menor grado, desde los a&ntilde;os ochenta. En 2023 han nacido 322 mil personas. Han fallecido 434 mil. Dicho de forma clara. Los millones de ni&ntilde;os que no han nacido en Espa&ntilde;a y en Europa en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, plantean el siguiente dilema: o emigraci&oacute;n o par&aacute;lisis y deterioro social. No es cre&iacute;ble pensar que un continente, el europeo, que presenta los mejores est&aacute;ndares de bienestar del mundo, est&eacute; condenado al envejecimiento sin reemplazo poblacional.
    </p><p class="article-text">
        No es emigraci&oacute;n s&iacute; o no. Es emigraci&oacute;n c&oacute;mo. Y aqu&iacute; hay que apostar por las formas reguladas y garantistas de gestionar los flujos migratorios. Hablamos de personas no de inputs econ&oacute;micos, y por tanto hay que abordar el c&oacute;mo vienen, c&oacute;mo se regulariza sus situaciones, y c&oacute;mo se proveen de las necesidades humanas ligadas al empleo, la vivienda, o los derechos sociales, que no dejan de ser los retos del conjunto de la poblaci&oacute;n. Las situaciones de irregularidad son caldo de cultivo a la explotaci&oacute;n, la exclusi&oacute;n, la vulnerabilidad, el dumping salarial y la competencia desleal entre empresas. Debemos evitar que las bolsas de irregularidad se reproduzcan peri&oacute;dicamente, provocando procesos de regularizaci&oacute;n extraordinaria como &uacute;nica v&iacute;a de soluci&oacute;n. Para ello es necesario reforzar los procesos de contrataci&oacute;n en origen, migraci&oacute;n circular y la mejora de los recursos y procedimientos de arraigo de las personas que vienen a nuestro pa&iacute;s (adem&aacute;s de, por supuesto, los que tienen derecho a la protecci&oacute;n internacional &ndash;asilo&ndash;). Es necesaria una dotaci&oacute;n suficiente de recursos humanos y materiales para la gesti&oacute;n de la migraci&oacute;n, de manera que se eviten retrasos que impidan o dilaten en el tiempo los procesos de regularizaci&oacute;n, lo que incrementa la vulnerabilidad y sufrimiento de las personas que la padecen. 
    </p><p class="article-text">
        Pero, m&aacute;s all&aacute; de todo esto, me interesa recalcar que hay que enfrentarse al marco conceptual que la extrema derecha y en buena parte la derecha, quieren situar, excitando expectativas y temores a un eventual e incierto futuro. Seg&uacute;n ese imaginario, la emigraci&oacute;n ser&iacute;a b&aacute;sicamente un problema de orden p&uacute;blico y que hay que abordar exclusivamente desde pol&iacute;ticas punitivas y policiales. Que un miembro del PP utilice una expresi&oacute;n con reminiscencias nazis como &ldquo;deportaciones masivas&rdquo; expresa gr&aacute;ficamente el grado de degeneraci&oacute;n de la conversaci&oacute;n p&uacute;blica que implica esta deriva. Los problemas de integraci&oacute;n o segmentaci&oacute;n social que pueden provocar movimientos masivos de poblaci&oacute;n cuando no son convenientemente abordados, requieren respuestas m&aacute;s complejas que las securitarias (no hay pol&iacute;tica de seguridad m&aacute;s eficaz que la que evita la pobreza y la exclusi&oacute;n social, y de forma singular el empleo con derechos), pero requieren respuestas. Ante todo, hay que evitar que estas situaciones contaminen y problematicen el conjunto de la cuesti&oacute;n migratoria, que en general en nuestro pa&iacute;s est&aacute; bien integrada y metabolizada.
    </p><p class="article-text">
        Salvando las distancias, lo que ocurre con la financiaci&oacute;n auton&oacute;mica tiene bastante que ver con lo citado. El agravio comparativo es el otro gran combustible que alimenta el motor reaccionario. Y conviene que el pacto que promovi&oacute; la investidura de Salvador Illa como president de la Generalitat no sea percibido como un agravio a cambio de una permanencia en el poder del actual gobierno. Para ello, una vez m&aacute;s, hay que cambiar el foco de luz sobre el escenario.
    </p><p class="article-text">
        El debate sobre la financiaci&oacute;n auton&oacute;mica es un debate multilateral y afecta a todas las comunidades aut&oacute;nomas y al gobierno, que debe liderarlo. Adem&aacute;s, es un debate que tiene que pivotar sobre la capacidad que decidimos otorgar a las administraciones subestatales (auton&oacute;micas en este caso) para hacer frente a las competencias que tienen atribuidas, desde la propia autonom&iacute;a fiscal, mediante un proceso de cesi&oacute;n de tributos, y bajo el principio de la corresponsabilidad fiscal.
    </p><p class="article-text">
        Esa capacidad tiene que ser compatible con que la Administraci&oacute;n General del Estado mantenga palancas fiscales de suficiente volumen como para hacer pol&iacute;ticas de redistribuci&oacute;n de renta, cohesi&oacute;n territorial, e inversi&oacute;n p&uacute;blica, con visi&oacute;n de pa&iacute;s. De un pa&iacute;s plural y diverso, pero tambi&eacute;n desigual y en el que denominamos comunidad aut&oacute;noma a realidades que poco tienen que ver unas con otras (por tama&ntilde;o, poblaci&oacute;n, composici&oacute;n de tejido productivo, etc.).
    </p><p class="article-text">
        Para abordar este debate sin esperar la soluci&oacute;n b&iacute;blica de la multiplicaci&oacute;n de los panes y los peces, hay que garantizar el tama&ntilde;o de la &ldquo;tarta a repartir&rdquo;. No es posible derivar m&aacute;s capacidad fiscal a las CCAA, garantizando la equiparaci&oacute;n de derechos en el acceso a servicios p&uacute;blicos sin provocar diferencias, si no se incrementa la suficiencia fiscal de Espa&ntilde;a. Conflicto vertical y no horizontal.
    </p><p class="article-text">
        Y por &uacute;ltimo hay que poner encima de la mesa si la capacidad fiscal de las CCAA es absoluta, o est&aacute; limitada porque decidimos que no puede haber dumping fiscal entre ellas. Es decir, que como se pide desde el movimiento sindical en el marco de la UE o incluso en el mundial, establecemos unas reglas de armonizaci&oacute;n fiscal para hacer compatibles los principios del autogobierno con evitar que se compita por rebajar m&aacute;s los impuestos al capital o a las rentas altas, para &ldquo;rob&aacute;rselos&rdquo; al vecino de al lado, al tiempo que se intenta compensar la disminuci&oacute;n irresponsable de recursos fiscales, con demandas de aumento de financiaci&oacute;n estatal.
    </p><p class="article-text">
        Si el debate se establece en la pugna de agravios, perder&aacute; la izquierda. Si el debate se establece desde al multilateralidad (que no excluye espacios asim&eacute;tricos o de bilateralidad porque no se trata de que todos los sistemas de financiaci&oacute;n sean id&eacute;nticos, sino que toda la ciudadan&iacute;a viva donde viva pueda acceder equitativamente a los bienes comunes), y se enmarca en los principios de corresponsabilidad fiscal (relaci&oacute;n entre las competencias de gasto y las herramientas de ingreso), la suficiencia de recursos, la solidaridad redistributiva, y la no competencia fiscal a la baja entre territorios, la cosa cambia.
    </p><p class="article-text">
        La primera prueba de lo que cambia la cosa, la tenemos en las declaraciones de Ayuso instando a las comunidades gobernadas por el PP a &ldquo;no dejarse sobornar por S&aacute;nchez&rdquo;. Traducido al castellano est&aacute; pidiendo a sus compa&ntilde;eros de partido que accedan a estrangular econ&oacute;micamente a sus CCAA con tal de sostener una estrategia de liderazgo en el mensaje de oposici&oacute;n que es la que le conviene a ella.
    </p><p class="article-text">
        Porque abordar el debate sobre la renovaci&oacute;n del modelo de financiaci&oacute;n auton&oacute;mica tienen un entrem&eacute;s necesario en c&oacute;mo se aborda el actual nivel de endeudamiento de las CCAA. Si partimos de que el endeudamiento de las CCAA es consecuencia en buena parte de su infrafinanciaci&oacute;n tras la crisis fiscal de hace una d&eacute;cada, a&ntilde;adiendo el incremento de gasto post-pand&eacute;mico, parece evidente que un proceso de quita o condonaci&oacute;n de la deuda auton&oacute;mica con el Estado, est&aacute; m&aacute;s que justificado e interesa a todas las CCAA, tambi&eacute;n a las del PP. Con una notable excepci&oacute;n: Madrid, que pese a su pertenencia al &aacute;mbito de r&eacute;gimen com&uacute;n, de facto, se constituye en una comunidad singular m&aacute;s, junto a las ya previstas en la Constituci&oacute;n, que comparte niveles de renta y capacidad estrat&eacute;gica de planificaci&oacute;n fiscal, como consecuencia de su extensi&oacute;n, poblaci&oacute;n y renta media, directamente influida por el efecto capitalidad. La situaci&oacute;n de ventaja en su base fiscal que otorga el efecto capitalidad le permiti&oacute; prescindir de los recursos del Fondo de Liquidez Auton&oacute;mica, y a la vez mantener una pol&iacute;tica fiscal agresiva de rebajas de impuestos a las rentas altas e improductivas, contraria a los intereses de otros territorios, que mayoritariamente hoy gobierna el PP.
    </p><p class="article-text">
        Disputar la perspectiva desde la que se abordan estos debates ser&aacute; una de las grandes batallas en este curso pol&iacute;tico. Cuesti&oacute;n de vital importancia porque cuando la conversaci&oacute;n p&uacute;blica cabalga entre los miedos y los agravios, la soluci&oacute;n nunca es c&oacute;mo acomodamos mejor la nave en la que navegamos, sino que surge la pugna de los n&aacute;ufragos en el bote salvavidas. Del &uacute;ltimo contra el pen&uacute;ltimo. Y ah&iacute; no gana la democracia, ni la civilizaci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Unai Sordo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/miedos-agravios_129_11652255.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 13 Sep 2024 20:03:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Miedos y agravios]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un buen acuerdo salarial, pero más que un acuerdo salarial]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/buen-acuerdo-salarial-acuerdo-salarial_129_10200606.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e69b56f8-0b34-476d-ad00-77eda52e7200_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un buen acuerdo salarial, pero más que un acuerdo salarial"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El año 2022 supuso el mayor incremento de precios vivido en las últimas décadas y conllevó un importante empobrecimiento de buena parte de las personas trabajadoras de nuestro país. Tocaba subir salarios y este acuerdo debe ser un punto de inflexión en este aspecto.</p><p class="subtitle">Claves del pacto de patronal y sindicatos: subida salarial, bajas laborales, jubilación parcial y desconexión digital
</p></div><p class="article-text">
        El V Acuerdo por el Empleo y la Negociaci&oacute;n Colectiva (AENC) ha sido suscrito por las organizaciones m&aacute;s representativas del mundo del trabajo, CCOO y UGT, y las organizaciones empresariales, CEOE y CEPYME.
    </p><p class="article-text">
        Este acuerdo consiste en una serie de compromisos mutuos que las partes nos comprometemos a llevar y acordar en las mesas de negociaci&oacute;n de los convenios colectivos. En este a&ntilde;o 2023 son m&aacute;s de 1.300 los convenios a renovar. Cuando este acuerdo general cristalice en la firma de todos o buena parte de los mismos, se habr&aacute; dado un gran paso en la recuperaci&oacute;n salarial que la clase trabajadora espa&ntilde;ola, y por extensi&oacute;n el propio pa&iacute;s, necesita.
    </p><p class="article-text">
        El acuerdo salarial es el que ha copado los titulares, pero el AENC es m&aacute;s que un acuerdo salarial. Es l&oacute;gico que despu&eacute;s de vivir el periodo de inflaci&oacute;n que a&uacute;n atravesamos, todo pivote en torno a la cuesti&oacute;n de los sueldos. El a&ntilde;o 2022 supuso el mayor incremento de precios vivido en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas y conllev&oacute; un importante empobrecimiento de buena parte de las personas trabajadoras de nuestro pa&iacute;s. Tocaba subir salarios y este acuerdo debe ser un punto de inflexi&oacute;n en este aspecto.
    </p><p class="article-text">
        El acuerdo es muy relevante. Conlleva el compromiso de trasladar a los convenios subidas de los sueldos del 4% para este a&ntilde;o, y de un 3% para cada uno de los dos a&ntilde;os siguientes. Adem&aacute;s incorpora una cl&aacute;usula de revisi&oacute;n salarial ligada a la evoluci&oacute;n de la inflaci&oacute;n de hasta un punto por a&ntilde;o. Este aspecto, el de las cl&aacute;usulas de revisi&oacute;n ligadas a la evoluci&oacute;n de los precios, era tajantemente rechazado por las organizaciones empresariales, pero finalmente se ha incorporado a los acuerdos. Respecto al a&ntilde;o 2022, no ha habido posibilidad de concretar una cifra acordada, por lo que habr&aacute; que resolver en los convenios las subidas salariales sin que haya renuncia alguna de los sindicatos en ese terreno.
    </p><p class="article-text">
        Si estos compromisos se plasman literalmente en los convenios colectivos, supondr&iacute;an una subida de los salarios desde ahora mismo hasta el a&ntilde;o 2025 (es decir, en el plazo de 20 meses) de entre el 10,3% y el 13,6%, en funci&oacute;n de la evoluci&oacute;n de la inflaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pero dec&iacute;amos que el AENC va bastante m&aacute;s all&aacute; de las referencias salariales. Cabe indicar que es un importante aval al proceso de reformas legislativas emprendidas en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, empezando por la reforma laboral. Se mandata a los negociadores de convenios a fijar los criterios que concretan las m&uacute;ltiples materias que las reformas derivan a la negociaci&oacute;n colectiva.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Quiero destacar la importancia de avanzar en el proceso de estabilizaci&oacute;n de la contrataci&oacute;n. Para CCOO el resultado hasta ahora obtenido tras la reforma laboral debe y puede reforzarse con la incorporaci&oacute;n a los convenios colectivos de compromisos sobre el empleo estable y los mecanismos que sustituyan el viejo recurso al despido por alternativas en la adecuaci&oacute;n del tiempo de trabajo (ERTE o mecanismos RED).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las cifras son contundentes. En el a&ntilde;o que va desde el &uacute;ltimo trimestre del a&ntilde;o 2021 al &uacute;ltimo del a&ntilde;o 2022, con un r&eacute;cord sin precedentes de cotizantes a la Seguridad Social, hay 1,6 millones de personas trabajadoras m&aacute;s con un contrato indefinido, y 1,2 menos con un contrato temporal. De esos contratos indefinidos, el 75% responden a contratos indefinidos ordinarios y &uacute;nicamente un 25% se explican por la sustituci&oacute;n de trabajos con contrato temporal por trabajos con contratos fijos-discontinuos. Pero es que esto &uacute;ltimo, lejos de ser inocuo o mucho menos un maquillaje estad&iacute;stico, es una buena noticia para la clase trabajadora empleada en sectores marcados por la estacionalidad. La permanencia media de las personas con un contrato fijo-discontinuo en una empresa multiplica por tres la que tienen las personas con contrato temporal. De 22 meses a casi 60.
    </p><p class="article-text">
        Por si estos datos facilitados por el Banco de Espa&ntilde;a fueran poco, el porcentaje de ingresos destinados al consumo de una persona con un contrato temporal es del 72,1%, mientras que quienes cuentan con un contrato indefinido dedican al consumo el 81% de cada euro que perciben. El proceso de conversi&oacute;n de contrataci&oacute;n temporal en indefinida es una de las explicaciones del mejor comportamiento de la econom&iacute;a espa&ntilde;ola respecto a las previsiones existentes. La negociaci&oacute;n colectiva tiene que profundizar en esta l&iacute;nea que otorga seguridades, garant&iacute;as y certezas a las personas trabajadoras.
    </p><p class="article-text">
        Este AENC debe desatascar la negociaci&oacute;n colectiva. Es fundamental para promover un mejor reparto de la riqueza que se produce y reducir desigualdades. Distintos acuerdos con sello sindical e impulsados por CCOO han protegido rentas de m&aacute;s de 10 millones de pensionistas, m&aacute;s de 2,3 millones de perceptoras/es del SMI, y en una u otra medida los empleados p&uacute;blicos, adem&aacute;s de una parte de la clase trabajadora m&aacute;s organizada cuyos incrementos salariales se situaron en 2022 en torno al 5%. Ahora toca mejorar los salarios de millones de personas, hogares y familias que han visto mermada su capacidad de compra por efecto de la inflaci&oacute;n y que en no pocos casos tiene serios problemas para llegar a fin de mes y afrontar el incremento del coste de la cesta de la compra o el de las hipotecas.
    </p><p class="article-text">
        El otro gran valor que creemos que tiene este AENC ser&aacute; el impulso a la modernizaci&oacute;n de los contenidos de los convenios colectivos en un momento de fuertes transformaciones productivas, y que por tanto afectan seriamente a las relaciones y derechos laborales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a tiene una magn&iacute;fica oportunidad de afrontar la transici&oacute;n digital y energ&eacute;tica, sin estar en la periferia de los cambios por venir. Y ello requiere de un impulso a las cualificaciones y competencias requeridas para los nuevos puestos de trabajo facilitando transiciones justas. La negociaci&oacute;n colectiva es un &aacute;mbito imprescindible para afrontar estos cambios y que no nos pasen por encima a las personas trabajadoras. Un convenio colectivo en el siglo XXI no se puede limitar a negociar salarios, jornadas, permisos y las cuestiones cl&aacute;sicas del trabajo en la empresa cl&aacute;sica. Debe abordar los riesgos y oportunidades de la digitalizaci&oacute;n aplicada a los procesos de producci&oacute;n o distribuci&oacute;n de bienes y servicios, al gobierno del tiempo de trabajo y su distribuci&oacute;n. Los algoritmos y la inteligencia artificial o el uso de los datos, son cualquier cosa menos neutra. El poder organizado de la clase trabajadora debe tratar de intervenir y condicionar todas estas cuestiones, que en otro caso ser&aacute;n utilizadas de forma unilateral por el empresariado en funci&oacute;n de sus intereses. El AENC pretende tambi&eacute;n situar estas cuestiones en las agendas negociadoras de los convenios colectivos.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de todas estos contenidos, el AENC cierra el c&iacute;rculo de una forma concertada y distinta de afrontar la secuencia de crisis que hemos sufrido tras la irrupci&oacute;n dram&aacute;tica de la pandemia en marzo de 2020. Hemos pasado de procesos de devaluaci&oacute;n interna, destrucci&oacute;n de una parte del tejido productivo, deterioro de los servicios p&uacute;blicos y minimizaci&oacute;n del papel del Estado, a un sostenimiento de millones de rentas, salvaguarda del empleo, potencial impulso a la modernizaci&oacute;n y transformaci&oacute;n del tejido productivo, y un renaciente protagonismo de lo p&uacute;blico que debe recuperar el papel de las pol&iacute;ticas sectoriales y del desarrollo industrial. No es ya Espa&ntilde;a, es la Uni&oacute;n Europea la que se enfrenta a un momento crucial.
    </p><p class="article-text">
        Para acometer todos estos procesos, la negociaci&oacute;n colectiva y la acci&oacute;n sindical son una instancia fundamental. Las brechas de desigualdad y empobrecimiento que siguen existiendo de forma dram&aacute;tica en nuestra sociedad deben ser corregidas. Y eso no depende en exclusiva de los salarios (tambi&eacute;n es necesaria la fiscalidad, el desarrollo de un Estado protector de nuevas necesidades sociales como los cuidados, adem&aacute;s de la sanidad, la educaci&oacute;n, la vejez, etc.), pero s&iacute; depende en gran parte de los salarios. Y este AENC puede y debe suponer un punto de inflexi&oacute;n en la recuperaci&oacute;n salarial.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Unai Sordo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/buen-acuerdo-salarial-acuerdo-salarial_129_10200606.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 12 May 2023 21:04:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un buen acuerdo salarial, pero más que un acuerdo salarial]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[CCOO - Comisiones Obreras,UGT - Unión General de Trabajadores,CEOE - Confederación Española de Organizaciones Empresariales,Sindicatos,Empresas,Negociación colectiva]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hay motivos para movilizarse]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/hay-motivos-movilizarse_129_10164404.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/aa8467f6-c220-4f66-8c89-4c8411dab45d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hay motivos para movilizarse"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Subir salarios, bajar precios, repartir beneficios. Es difícil hacer una síntesis más clara de las prioridades sindicales en este 1º de Mayo</p></div><p class="article-text">
        Subir salarios, bajar precios, repartir beneficios. Es dif&iacute;cil hacer una s&iacute;ntesis m&aacute;s clara de las prioridades sindicales en este 1&ordm; de Mayo
    </p><p class="article-text">
        Debemos contextualizar correctamente lo sucedido en el &uacute;ltimo a&ntilde;o y medio para hacer un diagn&oacute;stico correcto y prescribir las medidas id&oacute;neas para el inter&eacute;s general de Espa&ntilde;a. En opini&oacute;n de CCOO, estas medidas pasan por no empobrecer a la clase trabajadora, luchar contra la desigualdad, promover el crecimiento del empleo y favorecer la transformaci&oacute;n de nuestro modelo econ&oacute;mico aprovechando las oportunidades que los fondos de recuperaci&oacute;n europeos nos ofrecen.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A pesar de que Espa&ntilde;a ha conseguido reducir de forma importante la inflaci&oacute;n tras la <a href="https://www.eldiario.es/economia/bruselas-da-visto-bueno-excepcion-iberica-poner-tope-precio-gas-31-diciembre_1_10149046.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aplicaci&oacute;n de la llamada &ldquo;excepci&oacute;n ib&eacute;rica&rdquo;</a> y sus efectos sobre la contenci&oacute;n de precios energ&eacute;ticos, muchos de los productos b&aacute;sicos para los hogares siguen en niveles disparatados. A la vez, una buena parte de las personas trabajadoras de nuestro pa&iacute;s sufren una importante merma de sus salarios reales, porque los sueldos suben de media bastante menos que la inflaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La inflaci&oacute;n es una termita que erosiona el poder de compra de los salarios de una forma silenciosa pero constante. Por ello, corregir esta situaci&oacute;n es la gran prioridad sindical para este a&ntilde;o 2023. Baste este dato: la media de bases de cotizaci&oacute;n en el r&eacute;gimen general de la Seguridad Social ha sido en 2022 un 15,5% superior a la que hab&iacute;a en enero de 2018. Un dato que en otro contexto econ&oacute;mico hubiera sido una garant&iacute;a de incremento del poder de compra de los salarios, en este momento queda muy limitado por el efecto de los precios, que recordemos que solo en 2022 aumentaron de media por encima del 8% y en tasa interanual el 5,7%.
    </p><p class="article-text">
        Hay que entender las caracter&iacute;sticas de este proceso inflacionista. Espa&ntilde;a, como otros pa&iacute;ses, sufre una inflaci&oacute;n de costes provocada en un primer momento por los efectos de la reactivaci&oacute;n econ&oacute;mica tras la pandemia y sobre todo de la invasi&oacute;n rusa de Ucrania. Precios energ&eacute;ticos, de materias primas y de alimentos, que impactaron en todos los agentes econ&oacute;micos, incrementando costes de una forma intensa y r&aacute;pida. Ante este desaf&iacute;o global, las empresas espa&ntilde;olas reaccionaron imputando estos incrementos de costes a los precios al consumo. No de forma sim&eacute;trica, claro. Son sobre todo los agentes econ&oacute;micos con mayor poder de mercado y con capacidad para determinar precios al resto de actores sociales (empresariales, consumidores, etc.), los que han provocado ese crecimiento de los precios. Y lo han hecho adem&aacute;s para salvaguardar sus m&aacute;rgenes empresariales, como ponen de manifiesto los datos de la Agencia Tributaria, y como tambi&eacute;n apuntan instancias tan poco sospechosas como el Banco Central Europeo. En definitiva, se puede afirmar que el incremento de los costes se ha trasladado a las y los consumidores para salvar los beneficios empresariales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ante este escenario, los sindicatos queremos cerrar el c&iacute;rculo de distribuci&oacute;n de rentas a trav&eacute;s de la negociaci&oacute;n colectiva, tras una secuencia de acuerdos y &eacute;xitos importantes. Hoy en Espa&ntilde;a, y en un contexto de alta inflaci&oacute;n, m&aacute;s de 10 millones de pensionistas, m&aacute;s de dos millones de perceptores del salario m&iacute;nimo, tres millones de empleadas y empleados p&uacute;blicos, y la parte m&aacute;s organizada de la clase trabajadora, han visto protegidos sus ingresos reales. Los datos de convenios registrados en 2022 nos dicen que 2.734.119 personas (el 30% de las que ten&iacute;an su convenio renovado y vigente) han tenido incrementos salariales pr&aacute;cticamente del 5%.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte el Gobierno plante&oacute; la necesidad de avanzar en un pacto de rentas hace algo m&aacute;s de un a&ntilde;o. Aunque creemos que el Gobierno no supo liderar ese pacto, realmente la imposibilidad de avanzar por esa v&iacute;a fue responsabilidad principalmente de las organizaciones empresariales. Durante la pandemia la distribuci&oacute;n de los costes de la crisis se reparti&oacute; de forma m&aacute;s equitativa que nunca y los resultados fueron los mejores en t&eacute;rminos de empleo. En cambio tras la invasi&oacute;n de Ucrania se trataba de repartir el impacto del aumento de costes entre excedente empresarial, salarios y recursos p&uacute;blicos. Y CEOE se borr&oacute; de la ecuaci&oacute;n en un ejercicio de irresponsabilidad con su pa&iacute;s que hoy queremos volver a denunciar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Llegados a este punto, y teniendo en cuenta que el Gobierno ha ido tomando medidas en su competencia que han amortiguado una parte del impacto de la inflaci&oacute;n &mdash;en nuestra opini&oacute;n, de forma insuficiente y a veces poco eficaz, como demuestra el escaso efecto de la bajada del IVA&mdash; se antoja como una prioridad un acuerdo salarial que permita recuperar el poder de compra de millones de hogares en Espa&ntilde;a. No hacerlo as&iacute; puede abocar &mdash;as&iacute; lo vamos a intentar desde los sindicatos&mdash; a un escenario de creciente conflictividad laboral que trataremos que tome contundencia recurriendo a la movilizaci&oacute;n y la huelga.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, hemos solicitado al Gobierno que facilite un indicador p&uacute;blico para conocer los beneficios de las empresas de cada uno de los convenios colectivos sectoriales que se negocian. En caso de no llegar a un acuerdo salarial de car&aacute;cter general, instaremos al Gobierno a actuar desde la pol&iacute;tica fiscal para transferir el exceso de beneficios empresariales a la poblaci&oacute;n m&aacute;s necesitada en este contexto de inflaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En opini&oacute;n del sindicato, CEOE debiera hacer la lectura sobre el escenario que se puede abrir en un contexto de incertidumbre pol&iacute;tica en pleno ciclo electoral, con el despliegue de los recursos europeos y por tanto decisiones estrat&eacute;gicas de inversi&oacute;n privada y p&uacute;blica. &iquest;De verdad quiere afrontar una negociaci&oacute;n colectiva con m&aacute;s de mil convenios a negociar con una clase trabajadora que tenga p&eacute;rdidas de poder adquisitivo acumulado de m&aacute;s del 10%? Si este a&ntilde;o no hay AENC, el instrumento se puede dar por enterrado. Ahora y en el futuro. Dar por amortizada la legislatura a la espera de un cambio de ciclo pol&iacute;tico y situarse en los m&aacute;rgenes de la negociaci&oacute;n, esperando como un Don Tancredo que todo pase, no ha sido lo m&aacute;s acertado para sus intereses en pensiones o en el salario m&iacute;nimo interprofesional.
    </p><p class="article-text">
        En los pr&oacute;ximos a&ntilde;os Espa&ntilde;a tiene por delante un reto decisivo, puesto que por primera vez puede afrontar un momento de transiciones acumuladas &mdash;digital y energ&eacute;tica&mdash; en una posici&oacute;n no estrictamente perif&eacute;rica. Ser&iacute;a una irresponsabilidad afrontar ese escenario con un marco de di&aacute;logo social empantanado e impracticable por la avaricia de los peores proyectos empresariales, en un pa&iacute;s donde se incrementen las desigualdades y se siga apostando por los bajos salarios como f&oacute;rmula de competitividad y ganancia perversa de productividad. CEOE sabr&aacute; d&oacute;nde quiere ir, si bien instamos una vez m&aacute;s a la organizaci&oacute;n empresarial a retomar una negociaci&oacute;n posible para llegar a un acuerdo salarial que evite ese escenario.
    </p><p class="article-text">
        Hay que tener presente que una parte muy sustancial del pa&iacute;s sufre el rigor de los precios, la falta de empleo, el encarecimiento de las hipotecas, la imposibilidad de hacer frente al coste de un alquiler. Esa Espa&ntilde;a que ve reducido su nivel de vida en los &uacute;ltimos tiempos tiene motivos para movilizarse. Por los salarios. Por la contenci&oacute;n de los precios. Por la distribuci&oacute;n de los beneficios empresariales. Os esperamos este 1&ordm; de Mayo en m&aacute;s de 70 manifestaciones por toda Espa&ntilde;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Unai Sordo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/hay-motivos-movilizarse_129_10164404.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 30 Apr 2023 20:46:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Hay motivos para movilizarse]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[1 de Mayo,Trabajadores,Salarios,Inflación,Sindicatos,CCOO - Comisiones Obreras,CEOE - Confederación Española de Organizaciones Empresariales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Exigimos corresponsabilidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/exigimos-corresponsabilidad_129_9284833.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0e7b65fa-fc42-4ce3-8baa-fcdf0b733538_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Exigimos corresponsabilidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los salarios pactados en convenio colectivo suben al 2,56% (muchos vienen acordados desde antes del incremento de precios de otoño de 2021) mientras la inflación supera los dos dígitos desde hace algunos meses</p></div><p class="article-text">
        <em>&ldquo;El aumento de los precios de la energ&iacute;a tiene un efecto sobre la cesta de la compra de los hogares que se encarece y se suele denominar efecto de primera ronda. A &eacute;ste le pueden seguir efectos indirectos que incrementan la inflaci&oacute;n, como que las empresas no energ&eacute;ticas trasladen a precios finales el alza de sus mayores costes energ&eacute;ticos o que los trabajadores exijan mayores aumentos salariales para mantener su poder de compra. Esos efectos indirectos del alza de los precios de las energ&iacute;as sobre el &iacute;ndice general de precios son denominados efectos de segunda ronda. La tasa de inflaci&oacute;n general refleja los efectos de primera y segunda ronda, mientras que la tasa de inflaci&oacute;n subyacente es un indicador &uacute;til de los de segunda, al eliminar los efectos directos del aumento del precio de la energ&iacute;a y de los alimentos no elaborados&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        De esta forma pedag&oacute;gica se expresaba Ben Bernanke, entonces presidente de la Reserva Federal de EEUU, hace m&aacute;s de una d&eacute;cada. Desde esta premisa de un hombre no precisamente de izquierdas, podemos analizar la actual inflaci&oacute;n que sufre nuestro pa&iacute;s, y su relaci&oacute;n con los salarios y los excedentes empresariales.
    </p><p class="article-text">
        Empiezo por la conclusi&oacute;n. La inflaci&oacute;n actual que sufre Espa&ntilde;a no tiene nada que ver con los salarios. Son precisamente las y los trabajadores que vivimos de nuestros salario quienes la sufrimos. Tienen que ver con la imputaci&oacute;n de los incrementos de &ldquo;costes de la guerra&rdquo; a los precios finales con los que las empresas tratan de salvar sus m&aacute;rgenes y beneficios. Esta din&aacute;mica debe corregirse mejorando salarios a costa de beneficios empresariales y no de precios. En otro caso, nuestro pa&iacute;s ser&aacute; m&aacute;s pobre, m&aacute;s desigual y corre riesgo de instalarse en un escenario de crecimiento d&eacute;bil e inflaci&oacute;n alta. Para enfrentar esta situaci&oacute;n la negociaci&oacute;n colectiva, el salario m&iacute;nimo interprofesional, el control de precios y la pol&iacute;tica fiscal deben emplearse hasta donde haga falta.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a, como el resto de pa&iacute;ses de nuestro entorno, padece una inflaci&oacute;n sin precedente en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. En este momento la inflaci&oacute;n general se sit&uacute;a en un escandaloso 10,4% interanual. La subyacente en un alt&iacute;simo 6,4%.
    </p><p class="article-text">
        Este &uacute;ltimo dato nos da una pista muy relevante. Y es que las empresas est&aacute;n repercutiendo una buena parte de los costes que sufren a precios al consumo. Esos costes tienen que ver con los precios energ&eacute;ticos, de las materias primas y de los alimentos, todos estos factores relacionados con la guerra en Ucrania y las medidas sancionadoras que se han adoptado. Otros factores como los problemas en las cadenas de suministro, los precios de los microchips o los precios de los portes y los contenedores, tambi&eacute;n han tenido efectos inflacionistas (sin ir m&aacute;s lejos en la inflaci&oacute;n previa a la guerra), pero ahora tienen una menor relevancia respecto a las consecuencias del conflicto b&eacute;lico.
    </p><p class="article-text">
        Siendo esto as&iacute;, &iquest;por qu&eacute; tanto &eacute;nfasis en la alerta sobre los efectos inflacionarios de los salarios, cuando estos nada tienen que ver con el actual alza de precios? Como siempre, no es dif&iacute;cil intuir que quien plantea la prioridad de las preguntas, est&aacute; queriendo manejar la narrativa y el orden de importancia de las respuestas.
    </p><p class="article-text">
        El a&ntilde;o 2021 concluy&oacute; con una p&eacute;rdida de poder adquisitivo de los salarios negociados del 1,3%, producto del fuerte repunte de precios de los &uacute;ltimos cuatro meses del a&ntilde;o. En lo que vamos de 2022 el poder adquisitivo de los trabajadores/as cubiertos por la negociaci&oacute;n colectiva ha ca&iacute;do un 6,7%, y adem&aacute;s hay una parte importante de convenios colectivos cuya renovaci&oacute;n est&aacute; bloqueada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El riesgo en Espa&ntilde;a no es que los salarios impulsen una espiral inflacionista. El riesgo en Espa&ntilde;a es que una devaluaci&oacute;n salarial deprima la demanda interna, incremente la desigualdad y la pobreza, agrave la situaci&oacute;n econ&oacute;mica, y a la vez las empresas mantengan amplios m&aacute;rgenes y beneficios, as&iacute; como los repartos de dividendos sin bajar precios. En definitiva que se consolide una situaci&oacute;n de inflaci&oacute;n y crecimiento bajo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si alguien requiere de alg&uacute;n dato al respecto, aqu&iacute; va alguno. Los salarios pactados en convenio colectivo suben al 2,56% (muchos vienen acordados desde antes del incremento de precios de oto&ntilde;o de 2021) mientras la inflaci&oacute;n supera los dos d&iacute;gitos desde hace algunos meses.
    </p><p class="article-text">
        En estos &uacute;ltimos a&ntilde;os se ha producido un fuerte aumento de los m&aacute;rgenes de beneficio empresarial por unidad producida. Sobre todo en algunas ramas de actividad. Ese margen es lo que gana una empresa una vez descontados sus costes (energ&eacute;ticos, materias primas, salarios, etc.) por unidad producida (un litro de gasolina, una moto, un billete de viaje o un metro c&uacute;bico de gas).
    </p><p class="article-text">
        Pues bien, las empresas en nuestro pa&iacute;s acumulan importantes reservas desde 2016, a&ntilde;o que su nivel de endeudamiento se situ&oacute; por debajo del europeo. Desde entonces y hasta 2021 las empresas no financieras acumularon 211.000 millones en reservas, derivadas a la econom&iacute;a financiera, y por tanto sin repercutir en una mejora de la econom&iacute;a real.
    </p><p class="article-text">
        Los sectores energ&eacute;ticos han incrementado sus m&aacute;rgenes de beneficio por unidad producida en un 60% en el &uacute;ltimo a&ntilde;o (46,5% en la Eurozona). Tambi&eacute;n han visto ampliamente mejorados sus m&aacute;rgenes los sectores financieros y los manufactureros (estos &uacute;ltimos el 7,4% frente al 1,3% de la Eurozona seg&uacute;n datos de Eurostat). A nadie se le escapa el incremento de precios en los sectores de la hosteler&iacute;a hasta el 45,4% en el &uacute;ltimo a&ntilde;o seg&uacute;n el IPC.
    </p><p class="article-text">
        Es primordial evitar la espiral de precios, pero tambi&eacute;n el hundimiento del poder de compra de los hogares. Por eso la posici&oacute;n sindical en la mesa de negociaci&oacute;n salarial pasaba por incrementos asumibles al inicio de cada uno de los a&ntilde;os 2022-23-24, eso si acompa&ntilde;ados de una clausula de revisi&oacute;n salarial. Esta clausula operar&iacute;a al final de cada uno de los a&ntilde;os en un porcentaje, y al final de 2024 en otro porcentaje. De esta manera consegu&iacute;amos incrementos salariales paulatinos que evitasen incidir en una inflaci&oacute;n de segunda ronda, y mantener el poder de compra de los salarios a lo largo del ciclo econ&oacute;mico, teniendo en cuenta que en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os es previsible que baje la inflaci&oacute;n. Para que esta idea prospere tiene que haber una contenci&oacute;n de los beneficios y del reparto de dividendos. La negativa de CEOE es lo que ha motivado la estrategia de endurecimiento de la negociaci&oacute;n colectiva (incremento del 20% de las huelgas), y la pr&oacute;xima convocatoria de movilizaci&oacute;n sindical.
    </p><p class="article-text">
        El di&aacute;logo social tripartito y bipartito, ha dado importantes r&eacute;ditos a nuestro pa&iacute;s. Lo ocurrido en los &uacute;ltimos dos a&ntilde;os es prueba palpable de ello. Pero para que el di&aacute;logo social d&eacute; resultado es necesaria la corresponsabilidad. Esa que brill&oacute;&nbsp;con luz propia en la pandemia, pero que ahora brilla por su ausencia ante la actitud patronal. Desde CCOO emplazamos a CEOE y CEPYME a recuperar una negociaci&oacute;n fruct&iacute;fera que derive criterios sobre incrementos salariales a los cientos de convenios por negociar en nuestro pa&iacute;s. Tambi&eacute;n al Gobierno, a que utilice todas las herramientas a su disposici&oacute;n en materia fiscal y materia de precios, para garantizar un reparto equitativo de los costes de la inflaci&oacute;n. La clase trabajadora no puede volver a ser la pagana de una crisis de precios que ni remotamente ha provocado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Unai Sordo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/exigimos-corresponsabilidad_129_9284833.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 04 Sep 2022 19:46:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Exigimos corresponsabilidad]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[España y los bajos salarios]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/espana-bajos-salarios_129_9234404.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/29a625ff-4be1-45bf-a3d4-846a10ab0687_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“España y los bajos salarios”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En un país de salarios bajos, los efectos de una inflación disparatada como la que actualmente sufrimos justifican la insatisfacción de millones de personas trabajadoras con unos ingresos que apenas sirven para cubrir las necesidades vitales básicas</p><p class="subtitle">El sueldo es la principal fuente de insatisfacción de los españoles en el trabajo</p></div><p class="article-text">
        No se trata de recopilar con profusi&oacute;n datos para atestiguar que Espa&ntilde;a <a href="https://www.eldiario.es/economia/mileurismo-convierte-salario-minimo-espanoles_1_8732635.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tiene un problema de bajos salarios</a>. Los salarios medios (unos 26.800 euros anuales) o los salarios m&aacute;s frecuentes en nuestro pa&iacute;s (por debajo de los 19.000) dan cuenta de ello.
    </p><p class="article-text">
        Es verdad que estos resultados medios tienen oscilaciones en funci&oacute;n del sector y del tipo de empresa en la que se trabaja, y que existen variaciones territoriales, que habr&iacute;a que poner en relaci&oacute;n tambi&eacute;n con los distintos costes de la vida que se dan a lo largo y ancho de un territorio grande como el nuestro, en t&eacute;rminos comparados dentro de la UE. Pero es indiscutible que en un pa&iacute;s de salarios bajos, los efectos de una inflaci&oacute;n disparatada como la que actualmente sufrimos justifican la insatisfacci&oacute;n de millones de personas trabajadoras con unos ingresos que apenas sirven para cubrir las necesidades vitales b&aacute;sicas. Este problema salarial, a grandes rasgos, viene derivado de diferentes cuestiones.
    </p><p class="article-text">
        La primera es la composici&oacute;n de nuestro tejido productivo, con un paulatino deterioro de sectores que hist&oacute;ricamente contaban con mejores remuneraciones, por un lado, y el excesivo peso de otros sectores cuya productividad se fundamenta en un ajuste de costes donde el salarial es determinante para la rentabilidad empresarial (de un tejido de empresas de escasa dimensi&oacute;n, no lo olvidemos, en comparaci&oacute;n con un pa&iacute;s como Alemania).
    </p><p class="article-text">
        Esta din&aacute;mica no es ajena al proceso de descentralizaci&oacute;n productiva entendido como un m&eacute;todo empresarial para deshacerse de responsabilidades y costes. Es decir, trabajar en lo que se denomina un sector de servicios de bajo valor a&ntilde;adido y con bajos salarios es compatible con que esa actividad laboral est&eacute; inmersa en una cadena de valor que proporciona beneficios y rentabilidades altas a las empresas, solo que a veces la externalizaci&oacute;n de la actividad es una forma de &ldquo;apretar las tuercas&rdquo; de unas empresas a otras, y de estas a la clase trabajadora.
    </p><p class="article-text">
        Recientemente hemos conocido la voluntad de empresas de reparto como Glovo o Uber Eats de <a href="https://www.eldiario.es/economia/uber-eats-cumple-amenaza-volvera-modelo-autonomos-dias-aniversario-ley-rider_1_9232439.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">declararse en rebeld&iacute;a contra la legalidad vigente</a>. No hace tanto el alcalde de Madrid se amparaba en la subcontrataci&oacute;n de la actividad de la limpieza viaria de la capital para eximirse de cualquier responsabilidad sobre la muerte de trabajadores por golpes de calor (dicho sea de paso, apenas unas semanas antes del s&uacute;bito inter&eacute;s instalado en el PP por las temperaturas laborales, tras el decreto de ahorro energ&eacute;tico&hellip;). &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La segunda raz&oacute;n que explica los bajos salarios es la alta tasa de paro que sufre hist&oacute;ricamente Espa&ntilde;a. Un lastre para las reivindicaciones salariales, pues las empresas cuentan con la posibilidad de sustituir trabajadores con mejores salarios por otros con menores retribuciones con demasiada facilidad, y porque el riesgo del desempleo es un disciplinante reivindicativo importante.
    </p><p class="article-text">
        En tercer lugar, la apuesta competitiva del modelo econ&oacute;mico espa&ntilde;ol en el proceso de integraci&oacute;n europeo, y luego de integraci&oacute;n econ&oacute;mica mundial, fue la de los bajos salarios y la precarizaci&oacute;n de la contrataci&oacute;n, en un mal entendido concepto de flexibilidad externa. Nuestros desequilibrios productivos, con menor presencia de la deseable de sectores transformadores y exportadores, han generado una excesiva dependencia de sectores vol&aacute;tiles &ndash;ligados a burbujas de sobreendeudamiento&ndash; y sectores econ&oacute;micos m&aacute;s especializados en modificar precios y en capturar rentas que en transformar bienes y servicios generando valor a&ntilde;adido.
    </p><p class="article-text">
        La cuarta variable ser&iacute;a la dispar densidad sindical que existe en funci&oacute;n de empresas y sectores. Cualquiera de los problemas anteriormente citados cuenta con diferencias sustanciales en las condiciones salariales dependiendo del grado de organizaci&oacute;n de las y los trabajadores. Esta variable se suele obviar en todos los an&aacute;lisis y, sin embargo, es tan decisiva como el resto. En situaciones productivas similares, la distribuci&oacute;n de los salarios es m&aacute;s favorable para la clase trabajadora all&iacute; donde aparece sindicalmente organizada.
    </p><p class="article-text">
        Desde esta situaci&oacute;n descrita muy <em>grosso modo</em>, no es extra&ntilde;o que fen&oacute;menos como la &ldquo;gran dimisi&oacute;n&rdquo; que recientemente se daba en EEUU (millones de personas trabajadoras renuncian a sus puestos de trabajo por la insatisfacci&oacute;n con sus sueldos y dem&aacute;s condiciones de trabajo) no hayan tenido reflejo en Espa&ntilde;a, y que cuando se dan situaciones puntuales en las que surgen dificultades para encontrar &ldquo;mano de obra&rdquo; (el campo o la hosteler&iacute;a), se genere una alarma empresarial con amplio eco medi&aacute;tico. Casi siempre para poner el foco donde no se debe, porque la dificultad de encontrar quien cubra esos puestos tiene que ver con las condiciones que se ofertan, particularmente con los bajos salarios, las jornadas interminables y la nula expectativa vital sobre la continuidad de tales empleos.
    </p><p class="article-text">
        Pero estos ejemplos son limitados. En Espa&ntilde;a existe un deseo de parte significativa de las personas trabajadoras de <a href="https://www.eldiario.es/politica/cuatro-trabajadores-quiere-cambiar-empleo-proximo-ano_1_9216117.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cambiar de puesto de trabajo para obtener mejores salarios</a>, pero eso no quiere decir que tal deseo se suela materializar con facilidad. Creo haberle escuchado decir &ndash;con acierto&ndash; al presidente del CES, Ant&oacute;n Costas, que las malas empresas no pueden generar buenas condiciones laborales (o algo similar, si yerro en la cita pido disculpas por adelantado). Yo enfatizar&iacute;a que las malas condiciones de trabajo y de salario son un incentivo a las malas empresas y retroalimentan un c&iacute;rculo vicioso que lastra la calidad del empleo, pero tambi&eacute;n la productividad positiva (la productividad es como el colesterol, la hay buena y mala en funci&oacute;n de en qu&eacute; se base) y las condiciones de competencia leal entre las propias empresas.
    </p><p class="article-text">
        Por todo ello Espa&ntilde;a debe modificar el sistema de incentivos econ&oacute;micos. En parte lo hemos hecho a trav&eacute;s de una reforma laboral que debiera cambiar el patr&oacute;n de contrataci&oacute;n en Espa&ntilde;a, convirtiendo la estabilidad en el contrato en la norma, incluso ligada a la actividad estacional; tambi&eacute;n parcialmente a trav&eacute;s de una mejor regulaci&oacute;n de la subcontrataci&oacute;n, aunque solo en sus aspectos m&aacute;s extremos, como fue eliminar la prevalencia salarial del convenio de empresa &ndash;aut&eacute;ntica invitaci&oacute;n a la competencia desleal&ndash;; de forma inici&aacute;tica respecto a la econom&iacute;a de plataforma, que reconoce la presunci&oacute;n de la laboralidad de los <em>riders</em> pero que tiene que extenderse al conjunto de actividades, pues el fetiche digital de la plataforma como &ldquo;raz&oacute;n&rdquo; para cuestionar el trabajo dependiente es un caballo de Troya para el propio derecho laboral.
    </p><p class="article-text">
        Estabilizar la contrataci&oacute;n e internalizar responsabilidades en las cadenas de valor, despu&eacute;s de las d&eacute;cadas de org&iacute;a des-regulacionista, se antoja como necesario para promover una subida de los salarios e impulsar los mejores proyectos empresariales.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, la subida del SMI y el desarrollo de rentas de garant&iacute;a de ingresos deben servir para aquello que por desgracia no sirven, aunque determinado empresariado se queje de ello: para desincentivar trabajar en cualquier condici&oacute;n, bajo cualquier salario. No se trata de fomentar una sociedad que &ldquo;viva de paguitas&rdquo; (como c&iacute;nicamente suelen decir los que viven de <em>pagazas</em> &mdash;de ellos/as, familiares, conocidos y saludados&hellip;&mdash;), sino de una sociedad en que la actividad econ&oacute;mica no se base en la necesidad extrema de amplias capas de la poblaci&oacute;n, sino de proyectos productivos que se rentabilicen en base a mejores formas de trabajo, estabilidad en sus plantillas, inversi&oacute;n, investigaci&oacute;n y desarrollo aplicados, formaci&oacute;n permanente, etc.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Unai Sordo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/espana-bajos-salarios_129_9234404.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 09 Aug 2022 20:13:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[España y los bajos salarios]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Salarios,CCOO - Comisiones Obreras,Condiciones laborales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Saldar la deuda del amianto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/saldar-deuda-amianto_129_9020249.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1e960930-3e8d-4dbc-8966-dc893d4a0111_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Saldar la deuda del amianto"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las víctimas del amianto ya han padecido demasiadas injusticias y el terreno que hasta ahora han ido ganando en el ámbito judicial ha sido por su movilización y su lucha en los tribunales</p><p class="subtitle">OPINIÓN | Sin derecho a la vida no hay derecho al trabajo</p></div><p class="article-text">
        15 de marzo de 1977: militantes de unas a&uacute;n clandestinas Comisiones Obreras de la f&aacute;brica de Uralita de Sevilla desaf&iacute;an la represi&oacute;n de una moribunda dictadura con una rueda de prensa en la que denuncian los efectos letales del amianto con el que trabajan a diario. 14 de diciembre de 2001: el Bolet&iacute;n Oficial del Estado publica la Orden Ministerial que proh&iacute;be en Espa&ntilde;a el uso de cualquier variedad de amianto que se hace efectiva a partir de junio de 2002.
    </p><p class="article-text">
        Entre ambas fechas media un cuarto de siglo en el que los diferentes gobiernos de nuestro pa&iacute;s, al igual que ven&iacute;an haciendo los gobiernos franquistas, permitieron que la poblaci&oacute;n laboral y la poblaci&oacute;n en general se vieran expuestas a un cancer&iacute;geno agresivo aun a sabiendas del coste en salud y vidas que supon&iacute;a. Y todo ello para garantizar las ganancias de unas empresas que lucraron comerciando con este asesino silencioso.
    </p><p class="article-text">
        2 de mayo de 2022: en un Juzgado de lo Social de Ciudad Real se celebra el juicio contra la antigua Uralita por el fallecimiento por mesotelioma pleural de uno de los extrabajadores de su factor&iacute;a de Alc&aacute;zar de San Juan. La &uacute;nica causa posible del mesotelioma que le mat&oacute; son las fibras de amianto que inhal&oacute; mientras trabajaba. Sin embargo, el abogado de CCOO que presta sus servicios a la familia tiene dudas de la posibilidad de cobrar una posible indemnizaci&oacute;n porque la empresa sucesora de Uralita es una sociedad en liquidaci&oacute;n tras un concurso de acreedores.
    </p><p class="article-text">
        Soy vasco, de Bizkaia, un territorio con alta presencia industrial en el que el amianto formaba parte del paisaje. Y todav&iacute;a sigue haci&eacute;ndolo. En mis a&ntilde;os como secretario de CCOO de Euskadi tuve contacto directo con decenas de v&iacute;ctimas del amianto a las que el sindicato daba asesor&iacute;a y cobertura legal en sus reclamaciones. Viv&iacute; en primera persona el calvario al que se ven sometidas en un peregrinaje de solicitudes administrativas, litigios y recursos judiciales interpuestos por las empresas, las Mutuas e incluso el propio Instituto Nacional de Seguridad Social. A la l&oacute;gica incertidumbre se le une un retraso de a&ntilde;os que supone que la sentencia firme y la indemnizaci&oacute;n suela llegar tras la muerte de la persona afectada. Y eso cuando todav&iacute;a existe la empresa donde se produjo la exposici&oacute;n o se puede establecer la sucesi&oacute;n de empresas. Cuando la empresa ya no existe, cuando la exposici&oacute;n tiene un origen ambiental, o en los casos de las mujeres que lavaban la ropa de trabajo de sus maridos y terminaron enfermando, el resarcimiento por los da&ntilde;os est&aacute; seriamente comprometido.
    </p><p class="article-text">
        Para evitar esta injusticia social, Francia cre&oacute; hace dos d&eacute;cadas un fondo de compensaci&oacute;n a las v&iacute;ctimas del amianto, un organismo p&uacute;blico que indemniza a las personas enfermas y a las familias de las fallecidas, y que se financia por aportaciones en los presupuestos del Estado, por fondos de Seguridad Social y por las indemnizaciones obtenidas a trav&eacute;s de la subrogaci&oacute;n del derecho a litigar a favor del Fondo. A su imagen y semejanza se crearon fondos de compensaci&oacute;n en B&eacute;lgica y Pa&iacute;ses Bajos. El Parlamento Vasco (con votos de PNV, PSE-EE, EH Bildu y Elkarrekin Podemos) aprob&oacute; una proposici&oacute;n de Ley para su creaci&oacute;n, que actualmente se est&aacute; tramitando en el Congreso de los Diputados.
    </p><p class="article-text">
        Los sindicatos y las asociaciones de v&iacute;ctimas del amianto cre&iacute;amos que est&aacute;bamos cerca de que saliera adelante un Fondo que ven&iacute;amos reclamando desde hace muchos a&ntilde;os. Pero en la recta final de su tramitaci&oacute;n nos hemos encontrado con unas enmiendas del Grupo Parlamentario Socialista que vulneran el esp&iacute;ritu de la proposici&oacute;n de Ley del Parlamento Vasco. Ubican el fondo en el IMSERSO, en lugar del Ministerio de Inclusi&oacute;n, Seguridad Social y Migraciones y, sobre todo, impiden la financiaci&oacute;n con fondos de Seguridad Social. De salir aprobado el Fondo con un modelo insuficiente de financiaci&oacute;n como el que se propone en las enmiendas, nos ver&iacute;amos abocados a un instrumento inoperante que no podr&iacute;a cumplir con el objetivo de resarcir al conjunto de las v&iacute;ctimas.
    </p><p class="article-text">
        Las v&iacute;ctimas del amianto ya han padecido demasiadas injusticias y el terreno que hasta ahora han ido ganando en el &aacute;mbito judicial lo ha sido por su movilizaci&oacute;n y su lucha en los tribunales. Estas conquistas, fruto de una lucha de a&ntilde;os, sufrir&iacute;an un enorme retroceso de prosperar las enmiendas citadas. El Estado y la sociedad en su conjunto tenemos contra&iacute;da una deuda con unos compatriotas que jam&aacute;s deber&iacute;an haber enfermado. Ha llegado la hora de saldarla. No podemos fallarles y mucho menos el actual Gobierno.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Unai Sordo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/saldar-deuda-amianto_129_9020249.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 May 2022 20:40:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Saldar la deuda del amianto]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Amianto]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La reforma laboral no tiene marcha atrás]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/reforma-laboral-no-marcha_129_8436415.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1b7c20f0-f6f8-4716-85a8-da8d653f3310_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La reforma laboral no tiene marcha atrás"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una cosa es preferir el acuerdo tripartito y otra bien distinta otorgar derecho de veto a CEOE. Es más, incidir en que la reforma tiene que salir "sí o sí" con acuerdo tripartito es poner piedras en el camino, pues si las organizaciones empresariales se sienten con capacidad de bloqueo, bloquearán</p><p class="subtitle">Opinión - 'Es momento de un cambio real. Es momento de derogar', por Pepe Álvarez</p></div><p class="article-text">
        Se ha generado una enorme pol&eacute;mica en torno a la negociaci&oacute;n de la reforma laboral. La materia es de suma importancia y son muchos los intereses econ&oacute;micos relacionados con el modo en que se regulan las relaciones laborales. No olvidemos que la &uacute;ltima gran reforma laboral facilit&oacute; una intensa devaluaci&oacute;n salarial que se concret&oacute; en una p&eacute;rdida de capacidad de compra de los sueldos (sobre todo los m&aacute;s bajos), mientras se recuperaban los beneficios empresariales as&iacute; como los dividendos a los accionistas y bonistas de las empresas. La reforma laboral fue una causa del incremento de la desigualdad o del fen&oacute;meno del &ldquo;trabajador pobre&rdquo; que sufre nuestro pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Ser&iacute;a bueno bajar los decibelios de la pol&eacute;mica cuanto antes y centrarse en las cosas sustanciales: la necesidad de modificar la reforma laboral de 2012 y sustituirla por una legislaci&oacute;n laboral m&aacute;s equilibrada, justa y eficaz, que adem&aacute;s debe ser parte central del contrato social para el siglo XXI que necesita Espa&ntilde;a. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">CCOO tiene el m&aacute;ximo inter&eacute;s en que las posiciones de las partes negociadoras en los marcos de di&aacute;logo social sean coherentes y fiables. Desde este punto de vista, que la posici&oacute;n del Gobierno sea colegiada dentro del mismo (que no lo olvidemos, es de coalici&oacute;n por primera vez desde la II Rep&uacute;blica) no solo es deseable, sino que es decisiva para la buena marcha de las negociaciones y la hip&oacute;tesis de un acuerdo. Y no me refiero en exclusiva a cuestiones laborales, sino a otras como las pensiones o la formaci&oacute;n profesional.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Los &eacute;xitos que el marco del di&aacute;logo social ha acumulado en la gesti&oacute;n de la pandemia le hacen merecedor de la confianza para continuar por la senda de negociaci&oacute;n que ven&iacute;amos impulsando entre Gobierno, sindicatos y organizaciones empresariales. El di&aacute;logo social ha sido el contrapunto a la polarizaci&oacute;n pol&iacute;tica y valdr&iacute;a la pena ser cuidadosos y respetuosos con lo que ha funcionado y ha contribuido a salvaguardar m&aacute;s de tres millones de puestos de trabajo en la peor crisis econ&oacute;mica conocida en tiempos de paz.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">De igual manera, CCOO no tienen ning&uacute;n problema en reafirmar que ser&iacute;a deseable que la superaci&oacute;n de la reforma laboral del PP fuera producto de un acuerdo tripartito. Las reformas pactadas son m&aacute;s estables y duran m&aacute;s en el tiempo. Eso s&iacute;, sin olvidar que tal cosa no ocurri&oacute; en aquel a&ntilde;o 2012 donde en pleno &eacute;xtasis de las pol&iacute;ticas de austeridad, el Gobierno Rajoy impuls&oacute; unilateralmente una reforma muy lesiva para los derechos de la clase trabajadora. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Pero una cosa es preferir el acuerdo tripartito y otra bien distinta otorgar derecho de veto a CEOE. Es m&aacute;s, incidir en que la reforma tiene que salir </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>"s&iacute; o s&iacute;" </em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">con acuerdo tripartito es poner piedras en el camino del tal acuerdo, pues si las organizaciones empresariales se sienten con capacidad de bloqueo, bloquear&aacute;n. A fin de cuentas la reforma B&aacute;&ntilde;ez otorg&oacute; un enorme poder al empresariado (para contratar precario, despedir con libertad y modificar a la baja las condiciones de trabajo), poder del que tienen muy poco inter&eacute;s en desprenderse.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Pero m&aacute;s all&aacute; de estas consideraciones aqu&iacute; lo relevante es bajar de las musas al teatro y concretar exactamente de qu&eacute; hablamos. Para CCOO la negociaci&oacute;n de la reforma laboral entrar&iacute;a en una grave crisis si de pronto se cuestionasen las propuestas </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>"de parte" </em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">que en este caso el Gobierno ha llevado a la mesa. Es la tercera vez que negociamos esta reforma. La primera siendo ministra Magdalena Valerio, la segunda ocupando la cartera Yolanda D&iacute;az (antes de la pandemia), y la tercera en estos &uacute;ltimos meses.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">La negociaci&oacute;n en materias de negociaci&oacute;n colectiva est&aacute;n muy avanzadas. Hay que evitar que los convenios de empresa en nuestro pa&iacute;s puedan reducir los salarios de los convenios sectoriales. Esto es un foco de empobrecimiento, precarizaci&oacute;n del empleo y competencia desleal entre empresas del que este Gobierno no se puede hacer corresponsable. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">La reforma laboral no es una abstracci&oacute;n. Son los salarios de las camareras de piso, (o de la log&iacute;stica, o de la ayuda domiciliaria) obligadas -para acceder a un salario escaso- a cargas de trabajo que hacen que un porcentaje alt&iacute;simo de ellas est&eacute;n automedicadas. Como estas, existen otras medidas (ultraactividad, subcontrataci&oacute;n&hellip;) que ya tuvimos muy ultimadas en las anteriores negociaciones y que CCOO no va a admitir que sean revisadas porque entonces tambi&eacute;n nuestro sindicato revisar&iacute;a las suyas en esta y otras mesas de negociaci&oacute;n abiertas. M&aacute;s all&aacute; del ruido, tenemos confianza en que esta opci&oacute;n no se produzca y las negociaciones puedan seguir su marcha.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">En materia de contrataci&oacute;n la negociaci&oacute;n est&aacute; menos madura. Y hay m&aacute;rgenes para abordar c&oacute;mo reducir dr&aacute;sticamente las tasas de temporalidad que sufrimos (las m&aacute;s altas de Europa) y a la vez buscar una f&oacute;rmula alternativa a los despidos, donde la experiencia de los ERTE nos han ense&ntilde;ado que a trav&eacute;s de adaptaciones temporales de jornada (con el posible apoyo de recursos p&uacute;blicos) se pueden evitar que las empresas resuelvan los cambios de ciclo a trav&eacute;s de extinciones de contratos. </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Europeizar</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> en este sentido el modelo laboral espa&ntilde;ol ser&iacute;a una gran noticia para mejorar las condiciones de trabajo y vida de millones de personas, y a la vez, mejorar las pautas con las que las empresas mejoran su productividad. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">En el marco de la canalizaci&oacute;n de los fondos de recuperaci&oacute;n europeos para Espa&ntilde;a, de la tra&iacute;da y llevada transici&oacute;n ecol&oacute;gica, o en el proceso de aplicaci&oacute;n de nuevas tecnolog&iacute;as digitales a las formas de producir bienes y servicios, sobra un marco laboral pensado para la devaluaci&oacute;n interna de nuestro pa&iacute;s; un modelo laboral de &ldquo;usar y tirar&rdquo; dominado por la temporalidad, la rotaci&oacute;n laboral y los bajos salarios.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">As&iacute; lo entiende la Comisi&oacute;n Europea que, lejos de la condicionalidad de la anterior crisis, ha aceptado el componente sobre mercado laboral que envi&oacute; el Gobierno de Espa&ntilde;a, y que nos present&oacute; un amplio equipo ministerial liderado por la vicepresidenta primera Nadia Calvi&ntilde;o. En tal componente remitido a Bruselas no hay ning&uacute;n elemento contradictorio con lo que estamos negociando en materia laboral.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Adem&aacute;s de estas valoraciones conviene hacer un llamamiento a la calma y al tino pol&iacute;tico. Nuestro pa&iacute;s atraviesa un momento sumamente delicado con incertidumbres econ&oacute;micas globales, encarecimiento de los precios energ&eacute;ticos y problemas en las cadenas de suministros internacionales, en el que la estabilidad pol&iacute;tica es necesaria. Descartado cualquier escenario de colaboraci&oacute;n de una oposici&oacute;n de derecha y de extrema derecha que aboga abiertamente por el final de la legislatura y parece seguir cuestionando la legitimidad del Gobierno, hay que ser prudentes y continuar con la agenda social que requiere Espa&ntilde;a.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Desde CCOO, siempre previa puesta en com&uacute;n y desde la unidad de acci&oacute;n con la UGT, iremos escalando un proceso de movilizaci&oacute;n ante la posibilidad de que las reformas pendientes se bloqueen. Pero confiamos en que el sentido de la responsabilidad que debe imperar en el Gobierno propicie lo que llevamos a&ntilde;os persiguiendo desde las dos huelgas generales que le hicimos a la vigente reforma laboral.</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Unai Sordo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/reforma-laboral-no-marcha_129_8436415.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 Oct 2021 21:10:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La reforma laboral no tiene marcha atrás]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una cotización justa para todos los autónomos, sin excepciones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/cotizacion-justa-autonomos-excepciones_129_6431413.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/00509c58-2cb2-4e01-9569-3d34b577f918_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una cotización justa para todos los autónomos, sin excepciones"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No hay ninguna explicación técnica que impida incluir a los llamados autónomos societarios y los denominados colaboradores en la reforma, y sin embargo esta intención supone romper con los principios de igualdad, contributividad y solidaridad que deben regir la Seguridad Social</p></div><p class="article-text">
        Hace unas semanas, el ministro de Inclusi&oacute;n, Seguridad Social y Migraciones, Jos&eacute; Luis Escriv&aacute;, presentaba las l&iacute;neas generales de su propuesta para reformar el sistema de cotizaci&oacute;n de los trabajadores y trabajadoras aut&oacute;nomas, en un momento en que &ndash;inmersos ya en la segunda ola de la Covid-19 y en una grave crisis econ&oacute;mica&ndash; quiz&aacute;s m&aacute;s consciente es el conjunto de la sociedad de la importancia de contar con un Estado del Bienestar fuerte. Y es que, todav&iacute;a, muchos trabajadores y trabajadoras aut&oacute;nomas por cuenta propia permanecen en los m&aacute;rgenes de la protecci&oacute;n social y los derechos laborales, con merma de protecci&oacute;n social p&uacute;blica en todos los casos y un tratamiento injusto para este colectivo y para el conjunto de la Seguridad Social. Por eso, no se entender&iacute;a que el Gobierno se quedara a medias en este avance y, como prev&eacute; Escriv&aacute;, dejase fuera de la reforma a los llamados aut&oacute;nomos societarios y a los colaboradores, creando aut&oacute;nomos de primera y de segunda.
    </p><p class="article-text">
        El sistema actual de cotizaci&oacute;n de los trabajadores aut&oacute;nomos a la Seguridad Social se basa en las llamadas &ldquo;bases de cotizaci&oacute;n&rdquo; que permiten, a partir de una base m&iacute;nima fijada, elegir voluntariamente cu&aacute;nto pagan a la Seguridad Social. Esto significa que quien ingresa unos rendimientos netos superiores a los 60.000 euros puede elegir pagar la misma que quien dif&iacute;cilmente llega a unos ingresos equivalentes al Salario M&iacute;nimo Interprofesional (SMI). De hecho, en la pr&aacute;ctica, seg&uacute;n los datos de Seguridad Social, el 85% de los aut&oacute;nomos aporta al sistema por la base m&iacute;nima, y s&oacute;lo un 14% paga cuotas superiores. 
    </p><p class="article-text">
        Es una anomal&iacute;a en Europa que ha producido, por un lado, que quienes lo est&aacute;n pasando mal tengan que asumir, en cualquier circunstancia, una cuota m&iacute;nima mensual cercana a los 300 euros; y que los que ganan m&aacute;s simplemente no aporten lo suficiente. No solo es injusto, sino que adem&aacute;s ha determinado que la protecci&oacute;n sea precaria e insuficiente, como consecuencia de este sistema de cotizaci&oacute;n: los aut&oacute;nomos cobran pensiones de media un 41% inferiores a las de los asalariados, su acceso a las&nbsp;bajas por incapacidad temporal o permisos de maternidad y paternidad, es muy dif&iacute;cil por la p&eacute;rdida de renta que significa en muchos casos y, finalmente soportan una prestaci&oacute;n fallida por cese de actividad (salvo de forma transitoria durante la actual pandemia en que, por primera vez, han podido ser incluidos en el esfuerzo colectivo de la sociedad espa&ntilde;ola para preservar y salvar empleos, si bien muchos han cobrado, tambi&eacute;n aqu&iacute;, prestaciones extraordinarias de baja cuant&iacute;a porque &eacute;stas se calculan de acuerdo a la base cotizada).
    </p><p class="article-text">
        Por no hablar de la atracci&oacute;n que supone para muchas empresas un modelo de ejercicio de la actividad que no genera obligaciones ni laborales ni sociales, lo que favorece la proliferaci&oacute;n del falso trabajo aut&oacute;nomo.
    </p><p class="article-text">
        La reforma que prev&eacute; el Gobierno sale al encuentro, en su esp&iacute;ritu, de una reivindicaci&oacute;n hist&oacute;rica de CCOO, UATAE y de los trabajadores aut&oacute;nomos &ndash;la de la justicia y solidaridad contributivas&ndash; y de lo acordado en la Comisi&oacute;n Parlamentaria de Seguimiento y Evaluaci&oacute;n de los Acuerdos del Pacto de Toledo, donde de manera recurrente &ndash;la &uacute;ltima vez, en las Recomendaciones recientemente aprobadas&ndash; se ha venido incluyendo la recomendaci&oacute;n de caminar hacia la convergencia entre los diferentes reg&iacute;menes de la Seguridad Social y a la actualizaci&oacute;n de las bases y los per&iacute;odos de cotizaci&oacute;n. Se trata adem&aacute;s de un compromiso program&aacute;tico de investidura del actual gobierno de coalici&oacute;n y es coincidente con las conclusiones de la Comisi&oacute;n para la Reconstrucci&oacute;n Social y Econ&oacute;mica del Congreso de los Diputados.
    </p><p class="article-text">
        Las organizaciones a quienes representamos ya planteamos en 2018 una propuesta en t&eacute;rminos similares en la que lo m&aacute;s importante es que cada persona cotice al menos por sus ingresos reales, sean estos inferiores o superiores a la base m&iacute;nima actual de cotizaci&oacute;n, con f&oacute;rmulas que garanticen a la Seguridad Social los ingresos equivalentes a la existencia de la base m&iacute;nima de cotizaci&oacute;n, mejorando en el agregado sus ingresos totales, evitando comportamientos estrat&eacute;gicos y configurando una Seguridad Social con una cotizaci&oacute;n m&aacute;s justa y el resultado de un sistema m&aacute;s solvente para afrontar una mejora de las coberturas sociales de todas las personas con trabajo aut&oacute;nomo. 
    </p><p class="article-text">
        Es precisamente esta misma l&oacute;gica la que nos lleva a la sorpresa ante la intenci&oacute;n del ministro Escriv&aacute; de dejar fuera de la reforma a los llamados aut&oacute;nomos societarios &ndash;que desarrollan su actividad como socios de empresas mercantiles&ndash; y los denominados colaboradores &ndash;familiares directos de otra persona aut&oacute;noma titular con la que trabajan&ndash;. Entre estos &uacute;ltimos, hay muchas y muchos de los aut&oacute;nomos con menores ingresos, que deber&iacute;an poder beneficiarse tambi&eacute;n de una cuota m&aacute;s reducida, y, en cambio, entre los societarios, se concentran muchos de quienes tienen altos rendimientos netos, y por tanto, deber&iacute;an contribuir en mayor medida.
    </p><p class="article-text">
        No hay ninguna explicaci&oacute;n t&eacute;cnica &ndash;Hacienda tiene, l&oacute;gicamente, los datos de los ingresos declarados de todos los trabajadores aut&oacute;nomos&ndash; que impida incluirlos en la reforma, y sin embargo esta intenci&oacute;n supone romper con los principios de igualdad, contributividad y solidaridad que deben regir la Seguridad Social. Con esta inexplicable excepci&oacute;n, en fin, se apuntala la injusta situaci&oacute;n actual, se discrimina a determinados aut&oacute;nomos por su condici&oacute;n y se camina en la direcci&oacute;n opuesta a la de la convergencia de los reg&iacute;menes de la Seguridad Social, puesto que los aut&oacute;nomos pasar&aacute;n de hecho de tener un sistema a tener dos.
    </p><p class="article-text">
        El Gobierno se ha comprometido a negociar, con organizaciones sindicales y empresariales sobre el conjunto del sistema de Seguridad Social, en el marco del desarrollo normalizado del Pacto de Toledo, as&iacute; como con las organizaciones de aut&oacute;nomos, para que el nuevo sistema est&eacute; en condiciones de empezar a implementarse en enero de 2021, con un calendario de aplicaci&oacute;n progresiva que deber&iacute;a acabar suponiendo dilaciones innecesarias. 
    </p><p class="article-text">
        UATAE y CCOO esperamos que las expectativas creadas no se frustren por un empe&ntilde;o en mantener al margen de la justicia contributiva, en t&eacute;rminos fiscales y de Seguridad Social, a ning&uacute;n aut&oacute;nomo, respondiendo a presiones inaceptables. No dejemos a medias ni aplacemos para ma&ntilde;ana lo que deber&iacute;a ser una realidad desde hace mucho tiempo. El momento es ahora.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Unai Sordo, María José Landaburu]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/cotizacion-justa-autonomos-excepciones_129_6431413.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 16 Nov 2020 05:00:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una cotización justa para todos los autónomos, sin excepciones]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Seguridad Social,Autónomos,Derechos laborales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Es necesario apostar por la redistribución de la riqueza frente a la austeridad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/necesario-apostar-redistribucion-riqueza-austeridad_129_1282104.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/38f33777-0a19-475c-a922-67ee11aa1e5b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Es necesario apostar por la redistribución de la riqueza frente a la austeridad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La distribución de la renta es necesaria desde la lógica de la eficiencia económica, además del elemento dorsal de la reconstrucción de un contrato social que evite las diversas derivas reaccionarias que nos amenazan</p></div><h3 class="article-text">Ralentizaci&oacute;n y riesgo de recesi&oacute;n</h3><p class="article-text">
        Es conocido que las disputas arancelarias y comerciales entre EEUU y China, m&aacute;s las incertidumbres relacionadas con los efectos del Brexit, est&aacute;n ralentizando el comercio mundial. Las exportaciones vienen cayendo en el conjunto de pa&iacute;ses del G-20 desde el primer trimestre del a&ntilde;o, incluso en t&eacute;rminos nominales (sin descontar la variaci&oacute;n de precios). Ni m&aacute;s ni menos que un 3% al final del segundo trimestre de 2019.
    </p><p class="article-text">
        Este impacto afecta de forma m&aacute;s acusada en un primer momento a las econom&iacute;as m&aacute;s orientadas a la exportaci&oacute;n. En Europa, la alemana &ndash;las exportaciones representan un 47,4% de su PIB&ndash; o la holandesa &ndash;un 84%&ndash; est&aacute;n entrando en recesi&oacute;n t&eacute;cnica este trimestre. Si lo mismo sucediese en Italia &ndash;por razones distintas&ndash; y esta situaci&oacute;n se prolongase, acabar&iacute;a afectando al conjunto de la zona euro, tambi&eacute;n a Espa&ntilde;a, con un riesgo de que la actual ralentizaci&oacute;n se convierta en recesi&oacute;n, sobre todo si no se toman las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas adecuadas.
    </p><p class="article-text">
        Por ello, las &ldquo;recetas&rdquo; a aplicar ante esta hip&oacute;tesis deben ser sustancialmente distintas a las que se emplearon para enfrentar la crisis a partir de 2010, y cuyos efectos en t&eacute;rminos de desigualdad social y retraso en el crecimiento econ&oacute;mico a&uacute;n estamos padeciendo.
    </p><h3 class="article-text">Poco que ver con la situaci&oacute;n de 2010</h3><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n econ&oacute;mica de Espa&ntilde;a tiene poco que ver con aquella que llev&oacute; al volantazo de Rodr&iacute;guez Zapatero en 2010, &ndash;&ldquo;cueste lo que cueste, y me cueste lo que me cueste&rdquo;&ndash; cuando inaugur&oacute; el lustro del austericidio promovido desde los poderes centrales europeos.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a sufr&iacute;a entonces profundos desequilibrios que agravaron los efectos de la crisis financiera y la recesi&oacute;n internacional. Nuestro pa&iacute;s ten&iacute;a un d&eacute;ficit exterior que lleg&oacute; a situarse en el 9,4% del PIB, compensado con un enorme proceso de endeudamiento en gran parte ligado a la burbuja de precios inmobiliarios, lo que desequilibr&oacute; nuestra estructura productiva, afectando a entidades financieras, familias y empresas no financieras. El nivel de endeudamiento de todos los sectores privados de nuestra econom&iacute;a era alt&iacute;simo y financiaba una demanda interna y unos ingresos fiscales que se sosten&iacute;an sobre pies de barro.
    </p><p class="article-text">
        Pese a tener unos niveles de deuda p&uacute;blica baj&iacute;simos &ndash;en 2007 un 35,8% del PIB&ndash; y un super&aacute;vit en las cuentas p&uacute;blicas del 1,9%, el deterioro de la burbuja fue de tal calibre y la debilidad de nuestro sistema fiscal tan patente, que pasamos a un d&eacute;ficit p&uacute;blico del 11,3% en apenas dos a&ntilde;os y un incremento constante de la deuda p&uacute;blica hasta el entorno del 100% del PIB en la actualidad.
    </p><h3 class="article-text">Transferencia de renta y medidas estructurales</h3><p class="article-text">
        Ante esta situaci&oacute;n, se promovi&oacute; una devaluaci&oacute;n interna que supuso una ingente transferencia de recursos a las empresas y a las entidades financieras. Hoy el sector privado en Espa&ntilde;a ha reducido su nivel de endeudamiento consolidado en 579 mil millones de euros &ndash;del 204% al 134% del PIB&ndash;.
    </p><p class="article-text">
        El resto de desequilibrios tambi&eacute;n han sido reconducidos con un d&eacute;ficit p&uacute;blico algo por encima del 2% y un saldo exterior mucho m&aacute;s positivo, incluso en este momento de ralentizaci&oacute;n del comercio mundial.
    </p><p class="article-text">
        Pero todo este proceso de ajuste se ha hecho consolidando una serie de medidas y reformas que est&aacute;n provocando una desigualdad estructural en nuestro pa&iacute;s. La precarizaci&oacute;n del empleo, con las tasas de temporalidad m&aacute;s altas de Europa, o la gran dificultad que estamos teniendo para incrementar los salarios, son consecuencia de unas pol&iacute;ticas laborales y fiscales al servicio de la devaluaci&oacute;n interna del periodo 2010-14.
    </p><h3 class="article-text">Corregir el austericidio</h3><p class="article-text">
        Hoy este paquete de reformas &ndash;laboral, pensiones, desempleo&ndash; debe ser corregido por justicia social y eficacia econ&oacute;mica, ya que las consecuencias de operar con las mismas en un periodo en el que no necesitamos devaluaci&oacute;n, sino que nuestra demanda interna compense la ralentizaci&oacute;n global, son evidentes. No es que lo diga CCOO. Es que el propio Gobierno en el Plan Presupuestario enviado a Bruselas, prev&eacute; que la demanda interna aportar&aacute; el 71% del crecimiento de Espa&ntilde;a en 2019, y &iexcl;ojo! el 90% del crecimiento previsto para el a&ntilde;o 2020.
    </p><p class="article-text">
        Esa demanda interna se sostiene en gran medida con salarios, pensiones y protecci&oacute;n por desempleo. No olvidemos que en nuestro pa&iacute;s la principal fuente de ingresos del 87% de la poblaci&oacute;n depende de estas rentas.
    </p><p class="article-text">
        Es necesario reiterar que las reformas del austericidio siguen plenamente vigentes y que han dificultado la distribuci&oacute;n del crecimiento econ&oacute;mico. Mientras nuestro pa&iacute;s recuperaba en el inicio de 2017 el nivel de producci&oacute;n previo a la crisis, y las empresas aumentaron sus m&aacute;rgenes un 10% desde 2008 (las manufactureras un 22%), la masa salarial no ha empezado a incrementarse de una forma notable hasta el &uacute;ltimo trimestre de 2018.
    </p><p class="article-text">
        Mientras a las empresas no financieras, despu&eacute;s de pagar a proveedores, n&oacute;minas, impuestos, dividendos e invertir, les sobraban en el a&ntilde;o 2018 cerca de 27 mil millones de euros &ndash;destinados a la econom&iacute;a financiera&ndash;, los salarios, particularmente los m&aacute;s bajos, segu&iacute;an en un v&iacute;a crucis enfrentado con dificultades desde la negociaci&oacute;n colectiva y el alza del SMI hasta los 900 euros mensuales.
    </p><p class="article-text">
        Hay que canalizar estos excedentes a la econom&iacute;a real y, para ello, insistimos de forma particular, es necesaria la correcci&oacute;n de las reformas laborales concebidas como &ldquo;un instrumento al servicio de una concreta pol&iacute;tica econ&oacute;mica y social del Gobierno&rdquo;, como afirma la sentencia del Tribunal Constitucional que avala la constitucionalidad de tan regresiva norma. Tambi&eacute;n necesitamos un tratamiento distinto del Impuesto de Sociedades, cuyo tipo efectivo ha pasado del 22,7% de principios de siglo a poco m&aacute;s del 10,5% de los beneficios empresariales en la actualidad.
    </p><p class="article-text">
        Pero la correcci&oacute;n de las reformas de la austeridad &ndash;laboral, pensiones, desempleo&ndash; y las medidas fiscales que nos homologuen con el entorno europeo &ndash;recaudamos 7,4% de PIB menos, lo que equivaldr&iacute;a a m&aacute;s de 70 mil millones de euros adicionales al a&ntilde;o&ndash;, deben ir acompa&ntilde;adas de una pol&iacute;tica econ&oacute;mica europea de otro tenor.
    </p><h3 class="article-text">Europa debe formar parte de la soluci&oacute;n</h3><p class="article-text">
        Las pol&iacute;ticas de expansi&oacute;n monetaria, que se adoptaron con retraso en Europa (lo que explica en parte que sali&eacute;ramos con retraso de la crisis respecto a Estados Unidos), son necesarias pero no suficientes. Se requiere de pol&iacute;ticas fiscales, presupuestarias y de rentas, de dimensi&oacute;n comunitaria, y espec&iacute;ficamente en los pa&iacute;ses con m&aacute;s m&aacute;rgenes para hacerlo.
    </p><p class="article-text">
        La Confederaci&oacute;n Europea de Sindicatos impuls&oacute; en 2013 un Plan para la inversi&oacute;n, el crecimiento sostenible y el empleo de calidad, que recomendaba una inversi&oacute;n del 2% del PIB durante cada uno de los diez a&ntilde;os posteriores, a canalizar a trav&eacute;s del Banco Europeo de Inversiones, con el objetivo de generar 11 millones de empleos, y que debieran impulsar pol&iacute;ticas p&uacute;blicas en un momento en el que la digitalizaci&oacute;n o la descarbonizaci&oacute;n de la econom&iacute;a europea exigen recursos para promover transiciones justas.
    </p><p class="article-text">
        Y pa&iacute;ses como Alemania, con un enorme super&aacute;vit exterior del 7,4% de su PI, &ndash;producto en gran parte de la existencia de la Uni&oacute;n Econ&oacute;mica y Monetaria&ndash;, un super&aacute;vit p&uacute;blico del 1,7%, una deuda p&uacute;blica por debajo del 60% del PIB y cuya inversi&oacute;n p&uacute;blica neta fue solo del 5,4% del conjunto de la UE-28 &ndash;cuando su econom&iacute;a representa el 21%&ndash;, tienen que desarrollar una pol&iacute;tica mucho m&aacute;s expansiva que traccione el conjunto de la zona euro.
    </p><p class="article-text">
        Ser&iacute;a desastrosa una segunda vuelta de pol&iacute;ticas de ajuste en pleno proceso de transici&oacute;n productiva &ndash;digitalizaci&oacute;n, econom&iacute;a verde&ndash; con consecuencias en la transformaci&oacute;n del empleo; sin haber superado en t&eacute;rminos sociales las secuelas de la anterior crisis; en medio de un proceso de neoproteccionismo con derivas nacionalistas; y con un cuestionamiento de los sistemas de representaci&oacute;n y mediaci&oacute;n democr&aacute;tico en Europa. Podr&iacute;a tener efectos letales sobre la legitimaci&oacute;n del proyecto europeo, y ofrecer&iacute;a una nueva ventana de oportunidad a las opciones reaccionarias y xen&oacute;fobas.
    </p><p class="article-text">
        Es tarea sindical, desde luego de CCOO y dir&iacute;a que del conjunto de fuerzas progresistas, reforzar la idea de que la distribuci&oacute;n de la renta es necesaria desde la l&oacute;gica de la eficacia econ&oacute;mica, adem&aacute;s del elemento dorsal de la reconstrucci&oacute;n de un contrato social que evite las diversas derivas reaccionarias que nos amenazan.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Unai Sordo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/necesario-apostar-redistribucion-riqueza-austeridad_129_1282104.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 28 Oct 2019 21:23:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Es necesario apostar por la redistribución de la riqueza frente a la austeridad]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La dictadura de los relatos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/dictadura-relatos_129_1480796.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ac11018c-caaf-4695-8ef6-2153315dc663_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La dictadura de los relatos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Merecen el reproche de la ciudadanía y particularmente de la ciudadanía progresista de España, que se movilizó masivamente para impedir el ascenso al poder de unas derechas contaminadas</p><p class="subtitle">Se debe cambiar la cultura política según la cual negociar es un juego de tacticismo permanente con el objetivo de hacer insostenible la posición del "adversario"</p><p class="subtitle">Sería imposible explicar a nadie cabal que un juego de filtraciones, de disputa de espacios de gobierno a conquistar o a vetar o que la tentación de hacer pagar al otro el "pato" del descuerdo, nos haya llevado a esta situación</p></div><p class="article-text">
        La oportunidad de lograr un Gobierno con un programa progresista tras las elecciones del 28-A se ha malogrado. Veremos si temporalmente o nos vemos abocados a un escenario que, por rid&iacute;culo, parece irreal: una nueva llamada a las urnas.
    </p><p class="article-text">
        Sobrar&aacute;n an&aacute;lisis que sit&uacute;en responsables, busquen culpables de esta situaci&oacute;n. No es la intenci&oacute;n de esta reflexi&oacute;n. Sin duda los hay y merecen el reproche de la ciudadan&iacute;a y particularmente de la ciudadan&iacute;a progresista de Espa&ntilde;a, que se moviliz&oacute; masivamente para impedir el ascenso al poder de unas derechas contaminadas en sus discursos por la irrupci&oacute;n ultra de Vox.
    </p><p class="article-text">
        Hoy es esa ciudadan&iacute;a la que mira perpleja la incapacidad de los l&iacute;deres de las fuerzas progresistas de ponerse de acuerdo sobre una opci&oacute;n program&aacute;tica, una f&oacute;rmula de Gobierno y un juego de mayor&iacute;as parlamentarias para llevarla adelante. No conviene emplear demasiado tiempo en llorar por la leche derramada. Pero s&iacute; al menos hacer un par de observaciones. Se debe cambiar la cultura pol&iacute;tica seg&uacute;n la cual negociar es un juego de tacticismo permanente con el objetivo de hacer insostenible la posici&oacute;n del &ldquo;adversario&rdquo;, de manera que tenga que optar por darme la raz&oacute;n en las posiciones de m&aacute;ximos. Negociar es llegar a consensos que conllevan dejarse &ldquo;pelos en la gatera&rdquo;. No pelillos. A veces jirones de piel. Para asumir ese coste hay que tener clara la voluntad previa de que el acuerdo es preferible al desacuerdo. No de forma ret&oacute;rica. De forma real.
    </p><p class="article-text">
        Segundo, la dictadura de los relatos, la inmediatez y la p&eacute;rdida de perspectiva entre lo importante y lo menos importante, no necesariamente accesorio. El pasado martes, el Presidente del Frente Amplio de Uruguay me dec&iacute;a que toda la Europa progresista miraba a Espa&ntilde;a. El pa&iacute;s en el que una crisis de consecuencias sociales dram&aacute;ticas, no hab&iacute;a provocado una oleada reaccionaria, sino el 15-M; el pa&iacute;s en el que unas elecciones generales hab&iacute;an abierto una opci&oacute;n de Gobierno con un acuerdo en las izquierdas, en el contexto de los repliegues de Salvini, Trump, Lepen, Orban y otras opciones reaccionarias, o de la supuesta asepsia tecnocr&aacute;tica post-partido de Macron.
    </p><p class="article-text">
        Hoy ante la trascendente y sensata opci&oacute;n que la ciudadan&iacute;a espa&ntilde;ola hab&iacute;a otorgado a la pol&iacute;tica con may&uacute;sculas, ser&iacute;a imposible explicar a nadie cabal que un juego de filtraciones, de disputa de espacios de gobierno a conquistar o a vetar, que las inconcreciones program&aacute;ticas o que la tentaci&oacute;n de hacer pagar al otro el &ldquo;pato&rdquo; del descuerdo, nos haya llevado a esta situaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        CCOO defendi&oacute; desde la misma noche electoral un acuerdo pol&iacute;tico que deb&iacute;a tener dos objetivos. El primero, poner en marcha una bater&iacute;a de medidas para afrontar la desigualdad y la precariedad laboral &ndash;y por tanto vital&ndash; que afecta a muchos millones de personas en nuestro pa&iacute;s. Para ello era imprescindible corregir y derogar reformas efectuadas en el &ldquo;periodo especial del austericidio&rdquo;, que hab&iacute;a roto algunos de los equilibrios que determinan la distribuci&oacute;n de riqueza en nuestro pa&iacute;s. Habl&aacute;bamos de reforma laboral, de pensiones, fiscalidad y de desempleo fundamentalmente. Para ello el pacto de izquierdas era condici&oacute;n sine qua non.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar Espa&ntilde;a deb&iacute;a adoptar una agenda reformista de ampl&iacute;o per&iacute;metro para enfrentar los cambios que en la econom&iacute;a y la sociedad, est&aacute;n mutando ya nuestra forma de vivir, producir, distribuir, aprender, etc. Una agenda reformista que no se puede hacer solo desde la izquierda, pero que si echaba a andar desde par&aacute;metros progresistas, pod&iacute;a ser m&aacute;s inclusiva, m&aacute;s democr&aacute;tica, m&aacute;s social.
    </p><p class="article-text">
        Y reivindic&aacute;bamos el papel de CCOO, de los sindicatos, de los agentes sociales, de la sociedad civil, ante un reto que requiere de sofisticaci&oacute;n regulatoria y a la vez de recomposici&oacute;n de las legitimidades de representaci&oacute;n y deliberaci&oacute;n democr&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Esta visi&oacute;n de las cosas sigue vigente. Emplazamos, exigimos a los partidos en general, pero al PSOE y al Grupo Confederal de Unidas Podemos en particular, altura de miras. Testar bien lo que est&aacute; en juego. Los t&eacute;rminos de reconstrucci&oacute;n de un contrato social en Espa&ntilde;a, en medio de la complej&iacute;sima agenda reformista que aborde las transiciones de empleo, medioambientales, formativas, de protecci&oacute;n social. Y en un endiablado contexto internacional que reconfigura las relaciones geopol&iacute;ticas mundiales, con efectos en el comercio, en la propia configuraci&oacute;n de la Uni&oacute;n Europea, y de la correlaci&oacute;n de fuerzas en nuestro entorno, hoy escorado no ya a la derecha cl&aacute;sica, sino a nuevas expresiones antipol&iacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        Fijen un plan de acci&oacute;n, un programa compartido, realizable y ambicioso. Establezcan pautas relacionales en un Gobierno y entre partidos. H&aacute;ganlo y no defrauden. No es cuesti&oacute;n de trasladar una visi&oacute;n agon&iacute;stica, pero solo el tiempo dar&aacute; perspectiva para evaluar las consecuencias en caso contrario.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Unai Sordo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/dictadura-relatos_129_1480796.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 25 Jul 2019 19:05:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La dictadura de los relatos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[PSOE,Unidas Podemos,Investidura,Gobierno de coalición,Acuerdos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La lucha contra la desigualdad, prioridad del nuevo Gobierno]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/lucha-desigualdad-prioridad-nuevo-gobierno_129_1568803.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7b2ffa61-b05b-47a2-aa53-f25dd6dc850d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=" El secretario general de CCOO, Unai Sordo, presenta en rueda de prensa los actos y manifestaciones para el 1º de Mayo, Día Internacional de los Trabajadores 2019."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los sistemas de protección social, particularmente las prestaciones de desempleo, han dado una respuesta insuficiente a nuevas tipologías de paro de larga duración</p><p class="subtitle">La mayoría progresista puede impulsar políticas de izquierda para revertir los efectos de las reformas pensadas para la devaluación interna del país</p></div><p class="article-text">
        Este Primero de Mayo se celebra bajo los efectos de la resaca de los resultados electorales del 28 de abril, y los pronunciamientos al respecto. De todos esos pronunciamientos cabe poner en valor el m&aacute;s importante: el de la ciudadan&iacute;a espa&ntilde;ola. El rechazo expl&iacute;cito a la radicalizaci&oacute;n extrema de las derechas y el fortalecimiento de las propuestas pol&iacute;ticas progresistas.
    </p><p class="article-text">
        La crisis econ&oacute;mica y las pol&iacute;ticas de austeridad prescritas como recetas para recomponer los m&aacute;rgenes empresariales, han provocado un incremento de la desigualdad en Espa&ntilde;a. Desigualdad vinculada a una precarizaci&oacute;n de buena parte del empleo creado. Hoy solo el 46% de la poblaci&oacute;n activa trabaja por cuenta ajena, con jornada completa y con contrato indefinido. La tasa de paro es la segunda m&aacute;s alta de la UE, la de temporalidad la primera y la rotaci&oacute;n en la contrataci&oacute;n (la temporal, pero ojo, tambi&eacute;n la indefinida) se ha disparado.
    </p><p class="article-text">
        La precariedad laboral es hoy componente esencial de la incertidumbre vital que sufren millones de espa&ntilde;olas y espa&ntilde;oles, y que probablemente se ha convertido en una categor&iacute;a pol&iacute;tica, a&uacute;n no bien estudiada. Los sistemas de protecci&oacute;n social, particularmente las prestaciones de desempleo, han dado una respuesta insuficiente a nuevas tipolog&iacute;as de paro de larga duraci&oacute;n. El desarrollo muy parcial de las pol&iacute;ticas de atenci&oacute;n a la dependencia agrava los sesgos de g&eacute;nero y de brecha salarial. El gran estabilizador social que es el sistema de pensiones se est&aacute; viendo sometido a un temerario cuestionamiento sobre su viabilidad futura.
    </p><p class="article-text">
        La estrategia de polarizaci&oacute;n de la derecha tiene que ver con el intento de dar cobijo referencial reaccionario a esa ciudadan&iacute;a y a una parte muy importante de la clase trabajadora, atomizada, individualizada y sin excesivos referentes colectivos racionales. Han fracasado esta vez, quiz&aacute;s por el clasismo latente de nuestro particular tripartito, pero no est&aacute; escrito que la operaci&oacute;n vaya a ser siempre err&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Por eso Espa&ntilde;a necesita recomponer los nexos de un contrato social. La mayor&iacute;a progresista puede impulsar pol&iacute;ticas de izquierda para revertir los efectos de las reformas pensadas para la devaluaci&oacute;n interna del pa&iacute;s. Hablamos de reforma laboral, de pensiones, o medidas fiscales para reducir nuestra brecha fiscal con Europa. El nivel de corresponsabilidad fiscal respecto a la UE es castrador para las pol&iacute;ticas sociales y de desarrollo econ&oacute;mico (8 puntos menos de recaudaci&oacute;n en porcentaje de PIB).
    </p><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n hablamos de pol&iacute;ticas estrat&eacute;gicas sobre como afrontar los retos (algunos disruptivos) que tenemos, vinculados a la globalizaci&oacute;n econ&oacute;mica y nuestro papel subalterno en la distribuci&oacute;n de las cadenas de valor internacionales; el gobierno de las transiciones de empleo, ecol&oacute;gicas o productivas, con un impacto potencial sobre el empleo enorme y un riesgo de desarraigo de territorios; la adecuaci&oacute;n de nuestros servicios p&uacute;blicos y pol&iacute;ticas de empleo, en esa visi&oacute;n transicional, donde el trabajador no puede verse como un n&aacute;ufrago en un mar mutante sino arropado en un proceso de orientaci&oacute;n permanente.
    </p><p class="article-text">
        Hay debates estrat&eacute;gicos de pa&iacute;s sobre las pol&iacute;ticas industriales, formativas, energ&eacute;ticas&hellip; que trascienden de una legislatura y de un acuerdo de Gobierno y que deben abordarse sin sectarismos, desde par&aacute;metros progresistas construidos sobre lealtades mutuas y responsabilidades p&uacute;blicas. Construcci&oacute;n de hegemon&iacute;a, en definitiva.
    </p><p class="article-text">
        Desde CCOO este Primero de Mayo instamos a las fuerzas pol&iacute;ticas progresistas a asumir la profundidad del reto. Desde la corresponsabilidad, porque no demandamos &ldquo;desde fuera&rdquo;. El di&aacute;logo y la concertaci&oacute;n social debieran ser determinantes para esta tarea, y la CEOE tambi&eacute;n debe comprometerse a ello.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Unai Sordo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/lucha-desigualdad-prioridad-nuevo-gobierno_129_1568803.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 30 Apr 2019 19:47:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La lucha contra la desigualdad, prioridad del nuevo Gobierno]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[1 de Mayo,Precariedad laboral,Desempleo,CCOO - Comisiones Obreras]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cotización por ingresos reales, sí]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/cotizacion-ingresos-reales_129_1824913.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a3016486-82f4-4067-b06b-42e49069edec_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cotización por ingresos reales, sí"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una persona que ingresa más de 40.000 euros al mes puede elegir voluntariamente cotizar lo mismo que otra cuyos ingresos apenas le alcanzan para pagar su cuota</p><p class="subtitle">Mantener el actual sistema de cotización es prolongar esa situación que es perjudicial, además de injusta, para las personas con menos ingresos</p><p class="subtitle">Es un sistema que favorece especialmente a los autónomos con más renta. Por tanto, el debate es el siguiente: ¿vamos a transformar el sistema de cotización?</p></div><p class="article-text">
        La necesaria mejora de la protecci&oacute;n social del trabajo aut&oacute;nomo est&aacute; directamente relacionada con transformar un sistema de protecci&oacute;n que establece una base de cotizaci&oacute;n m&iacute;nima, incluso en periodos sin ingresos, a cambio de que quien los tiene sobrados pueda planificar eligiendo su contribuci&oacute;n a la Seguridad Social, con el resultado de que casi 9 de cada 10 personas cotizan al R&eacute;gimen Especial del Trabajo Aut&oacute;nomo (RETA) por la base m&iacute;nima, pese a que una buena parte tiene ingresos superiores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El RETA es una parte muy relevante de la Seguridad Social: hoy se integran en &eacute;l 3,2 millones, de los 18,9 millones de cotizantes totales. Abordarlo de manera parcial y separada del conjunto es una decisi&oacute;n tan relevante como err&oacute;nea. Requiere una visi&oacute;n global, para mejorar aportaciones y prestaciones, de forma coherente en el conjunto de la Seguridad Social. Esa es la apuesta que comparten CCOO y UATAE y que ambas organizaciones trasladamos al conjunto de la sociedad y, muy especialmente al Gobierno de Espa&ntilde;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Actualmente el RETA es un r&eacute;gimen deficitario, insolidario, y con una deficiente relaci&oacute;n de contributividad entre lo aportado y recibido, que da lugar a prestaciones m&aacute;s bajas y a lagunas de protecci&oacute;n evidentes (desempleo, incapacidad...).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una persona que ingresa m&aacute;s de 40.000&euro; al mes puede elegir voluntariamente cotizar lo mismo que otra cuyos ingresos apenas le alcanzan para pagar su cuota mensual. Mantener el actual sistema de cotizaci&oacute;n es prolongar esa situaci&oacute;n que es perjudicial, adem&aacute;s de injusta, para las personas con menos ingresos y para el conjunto de cotizantes y pensionistas. Es un sistema que favorece especialmente a los aut&oacute;nomos con m&aacute;s renta. Por tanto, el debate que debe plantearse es el siguiente: &iquest;vamos a transformar el sistema de cotizaci&oacute;n a uno por ingresos reales, s&iacute;, o no?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La uni&oacute;n de aut&oacute;nomos UATAE y CCOO decimos s&iacute;. Y no solo. Pensamos que es la mejor forma de completar y mejorar los derechos del colectivo de aut&oacute;nomos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con la actual informaci&oacute;n que nos ofrece la Agencia Tributaria, sin duda con un amplio margen de mejora para determinar los ingresos reales procedentes de actividades econ&oacute;micas, ya podemos concretar que hay cientos de miles de aut&oacute;nomos que se ven obligados a cotizar por una base m&iacute;nima superior a la del conjunto del sistema, para compensar el derecho a hacer lo mismo de m&aacute;s de 1 mill&oacute;n de aut&oacute;nomos cuyas rentas superan los 30.000&euro; mensuales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El resultado, en un sistema contributivo, es el acceso a pensiones m&aacute;s bajas para quien desarrolla su actividad en un trabajo aut&oacute;nomo, con pensiones medias muy inferiores a las de trabajadoras y trabajadores por cuenta ajena. Lo que no deja de ser parad&oacute;jico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La cotizaci&oacute;n por ingresos reales contribuir&iacute;a a corregir el actual d&eacute;ficit financiero del R&eacute;gimen Especial y del conjunto de la Seguridad Social, mejorando notablemente la protecci&oacute;n social actual y futura del colectivo, configurando una Seguridad Social del Siglo XXI para todos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Actualmente, los aut&oacute;nomos que enferman deben seguir trabajando porque no tienen ninguna prestaci&oacute;n, y las cifras indican que solo 2.000 personas que cesaron su actividad el a&ntilde;o pasado recibieron la prestaci&oacute;n por cese de actividad, el &ldquo;paro&rdquo; de los aut&oacute;nomos. Esta realidad, que pasa desapercibida para los que se oponen a esta reforma, debe ser tambi&eacute;n corregida y gestionada desde los servicios p&uacute;blicos de empleo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El &ldquo;sistema de m&iacute;nimos&rdquo; en que se ha convertido el R&eacute;gimen Especial solo interesa, una vez m&aacute;s, a aquellos aut&oacute;nomos que puedan permitirse seguros privados o que tienen una cantidad ingente de dinero acumulado cuando finalizan o disminuyen su actividad.
    </p><p class="article-text">
        La cotizaci&oacute;n por ingresos reales no solo es solvente t&eacute;cnicamente, sino necesaria socialmente. El r&eacute;gimen actual de aut&oacute;nomos es un sistema de m&iacute;nimos que precariza, que atrae el fraude de los falsos aut&oacute;nomos, que puede agravarse si se concretan algunas de las medidas anunciadas recientemente, y que no se corresponde con el Estado de Bienestar que necesitamos y defendemos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es necesario recuperar el camino marcado en el Pacto de Toledo, con amplio consenso pol&iacute;tico y acuerdo en el marco de Di&aacute;logo Social para homologar el r&eacute;gimen de aut&oacute;nomos con el R&eacute;gimen General.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, el compromiso de la reforma sobre el sistema de cotizaci&oacute;n de los aut&oacute;nomos no debe quedar eclipsado bajo otros debates, secundarios y de escaso recorrido. Se trata de decidir a qu&eacute; le damos prioridad; se trata de definir una hoja de ruta progresista y social en materia de empleo o dar &ldquo;carpetazo&rdquo; al problema como se lleva haciendo hasta ahora; de si mejoramos las condiciones del colectivo o continuamos posponiendo una reforma, tan urgente como necesaria, en el marco de actuaciones de calado que son posibles y necesita nuestro Sistema de Seguridad Social.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Unai Sordo, María José Landaburu]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/cotizacion-ingresos-reales_129_1824913.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 21 Nov 2018 20:30:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cotización por ingresos reales, sí]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Autónomos,Seguridad Social]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Trazando una nueva senda para Europa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/trazando-nueva-senda-europa_129_2128756.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b4c8d992-90b3-4620-9fec-9dcc043e61fe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Trazando una nueva senda para Europa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Llamamiento europeo para la participación de los trabajadores y trabajadoras en las empresas</p></div><p class="article-text">
        Algo se ha torcido en la Uni&oacute;n Europea. Cuatro ejemplos dan testimonio de esta disfunci&oacute;n. &iquest;C&oacute;mo justificar que se haya permitido el desarrollo de cientos de miles de empresas ficticias, cuando el objetivo de dichas empresas &ldquo;fantasma&rdquo; no es otro que el evadir impuestos y normas laborales? &iquest;C&oacute;mo explicar que las decisiones del Tribunal Europeo de Justicia autorizaran la restricci&oacute;n de derechos fundamentales de las/os trabajadoras/es para apoyar estrategias empresariales cuyo &uacute;nico objetivo era eludir la protecci&oacute;n de los empleados y las empleadas? &iquest;C&oacute;mo es posible que revelaciones recurrentes como las realizadas por los <em>Papeles&nbsp;&nbsp; de&nbsp;&nbsp; Panam&aacute; </em>y los <em>Papeles del Para&iacute;so </em>queden sin consecuencias, mostrando la incapacidad de la UE para evitar la elusi&oacute;n fiscal por parte de personas adineradas y de las grandes empresas? Finalmente, &iquest;c&oacute;mo podemos aceptar que, a pesar de grandes esc&aacute;ndalos como el colapso de la f&aacute;brica Rana Plaza en Bangladesh, muchas empresas sigan haciendo la vista gorda ante proveedores que ignoran los derechos sociales, ambientales y humanos m&aacute;s b&aacute;sicos?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La Comisi&oacute;n Europea ha promovido la teor&iacute;a de la &ldquo;primac&iacute;a accionarial&rdquo;, mientras la econom&iacute;a real y las/os trabajadoras/es eran olvidados en el proceso. Como resultado, los beneficios empresariales vienen creciendo a expensas de los salarios desde los a&ntilde;os noventa. Esto no tiene sentido. Las/os trabajadoras/es son parte integrante y central de las empresas: los accionistas aportan capital, pero las/os trabajadoras/es contribuyen con su tiempo, habilidades y vida. Por eso, es hora de revisar la situaci&oacute;n de las/os m&aacute;s de 140 millones de empleadas/os que trabajan en empresas en la UE. Las elecciones al Parlamento Europeo se celebrar&aacute;n dentro de un a&ntilde;o, y deseamos marcar el paso de cara al pr&oacute;ximo debate.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estamos firmemente convencidas/os de que es vital que las siguientes cinco reformas se lleven a cabo:&nbsp;
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Elegir la <strong>econom&iacute;a real</strong>. Deben imponerse fuertes restricciones a las empresas ficticias y a los traslados de sede social: debe autorizarse el registro a las empresas solo en el pa&iacute;s donde tengan actividades comerciales reales. Deber&iacute;an tambi&eacute;n establecerse normas para evitar que las empresas puedan eludir el pago de impuestos all&iacute; donde crean el valor real, incluyendo en particular un sistema de informaci&oacute;n p&uacute;blica pa&iacute;s por pa&iacute;s, una base impositiva armonizada y una pol&iacute;tica de &lsquo;tolerancia cero&rsquo; para todos los para&iacute;sos fiscales.&nbsp;</li>
                            </ul>
            </div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Crear una <strong>autoridad independiente sobre movilidad de las/os trabajadoras/es</strong>. Suficientemente dotada de personal y financiaci&oacute;n. Esta autoridad debe tener poderes efectivos, en particular para proponer y hacer cumplir las normas que protegen a las/os trabajadoras/es de la UE cuando se requiera coordinaci&oacute;n a nivel comunitario.&nbsp;</li>
                            </ul>
            </div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><strong>Fortalecer la participaci&oacute;n de las/os empleadas/os en las empresas</strong>. Las/os empleadas/os deber&iacute;an tener derecho a elegir representantes en los consejos de administraci&oacute;n de las empresas, como ya es el caso en 18 de los 28 Estados miembros y en el 44% de las empresas m&aacute;s grandes de la UE. Para los pa&iacute;ses que integrasen este nuevo derecho, esto deber&iacute;a hacerse de acuerdo con sus tradiciones y pr&aacute;cticas de relaciones industriales. En t&eacute;rminos generales, los derechos de los sindicatos y de los comit&eacute;s de empresa tambi&eacute;n deber&iacute;an mejorarse.&nbsp;</li>
                            </ul>
            </div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Crear un <strong>deber de vigilancia en relaci&oacute;n a (empresas) subcontratistas</strong>. Las nuevas reglas deben obligar a las grandes empresas a cuidar y responsabilizarse de toda su cadena de suministro a fin de evitar la violaci&oacute;n de derechos humanos y sociales b&aacute;sicos por parte de sus subcontratistas.&nbsp;</li>
                            </ul>
            </div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Crear un <strong>marco de informaci&oacute;n vinculante adaptado a los desaf&iacute;os del siglo XXI</strong>. Las normas contables no deber&iacute;an dejarse en manos de un organismo privado (el Consejo de Normas Internacionales de Contabilidad) principalmente interesado en el valor para el accionista; deben tener en cuenta la sostenibilidad. Deben seguir desarroll&aacute;ndose informes extra-financieros que proporcionen m&aacute;s transparencia en asuntos sociales y medioambientales, incluidas las cuestiones de igualdad de g&eacute;nero, que deben abordarse de manera mucho m&aacute;s en&eacute;rgica.&nbsp;</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Las reformas mencionadas no son exhaustivas, pero muestran la direcci&oacute;n que deber&iacute;an tomar las nuevas medidas: las/os trabajadoras/es de la UE no deben quedar fuera de la construcci&oacute;n de la UE por m&aacute;s tiempo. Estas vitales reformas -que sientan las bases de nuevos derechos, y obligaciones para las empresas- proporcionan una impronta para un nuevo modelo europeo a la vez capaz de aunar a Estados cuyos derechos est&aacute;n demasiado fragmentados, y de distinguirnos de los modelos anglosajones y del capitalismo asi&aacute;tico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este nuevo modelo europeo se basa en el legado de un humanismo que ha de convertirse en una fuerza en la globalizaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><h1 class="article-text">&iexcl;Ha llegado la hora del cambio!</h1>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Unai Sordo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/trazando-nueva-senda-europa_129_2128756.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 10 May 2018 19:02:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Trazando una nueva senda para Europa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[UE - Unión Europea,Derechos laborales]]></media:keywords>
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