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    <title><![CDATA[elDiario.es - Patricia Merino Murga]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/patricia_merino_murga/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Patricia Merino Murga]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[¿Todos iguales frente al coronavirus?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/iguales-frente-coronavirus_129_2270183.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fbbd015e-a1c3-4430-8022-2ea72af7d940_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Todos iguales frente al coronavirus?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El uso enfático del 'todos' en la lucha contra el coronavirus crea la necesaria ilusión de unidad para combatirlo, pero esta crisis no nos hace más iguales sino todo lo contrario</p></div><p class="article-text">
        La excepcionalidad de lo que estamos viviendo no debe hacernos perder la perspectiva. Esta pandemia ten&iacute;a precedentes (&Eacute;bola, gripe aviar, SIDA&hellip;) y expertas en salud llevan a&ntilde;os avisando del peligro que suponen las mutaciones v&iacute;ricas y de otros organismos en un mundo globalizado. Los graves desequilibrios ecol&oacute;gicos, sociales, econ&oacute;micos, bioqu&iacute;micos, ps&iacute;quicos y pol&iacute;ticos que hace d&eacute;cadas asedian nuestro h&aacute;bitat hacen de esta crisis algo no tan sorprendente e imprevisible.
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n econ&oacute;mica post-corona va a ser dif&iacute;cil, eso lo sabemos todas. Sin embargo, hay quienes llevados por los brotes de solidaridad y buenos sentimientos que esta crisis ha generado, ven indicios de un cambio de paradigma. La idea de que un trauma social pueda ser un punto de inflexi&oacute;n y cambiar el rumbo del capitalismo es recurrente, y se ha dado en crisis anteriores. Desafortunadamente lo que los an&aacute;lisis de Naomi Klein nos han ense&ntilde;ado respecto a c&oacute;mo el capitalismo encaja este tipo de desastres es justo lo contrario. Lo m&aacute;s plausible ser&iacute;a que la crisis actual sirva para dar a&uacute;n una vuelta de tuerca m&aacute;s a la disciplina productivista y por lo tanto, a la desigualdad, la vigilancia y el refinamiento de la explotaci&oacute;n patriarcapitalista.
    </p><p class="article-text">
        Es precisamente por este plausible efecto que las lecturas ingenuas del post-corona me parecen preocupantes, tanto las lecturas 'm&iacute;stico-ecologistas' que conf&iacute;an en un despertar de las conciencias y en el poder de la naturaleza, como otras lecturas menos m&iacute;sticas pero igualmente conformistas. La lectura populista-igualitaria dice &ldquo;Estamos todos juntos en esta crisis. Unidas vamos a superarla, y de aqu&iacute; surgir&aacute; una solidaridad social reactivada, una sociedad m&aacute;s cooperativa que en el futuro, y  mediante la recuperaci&oacute;n de lo p&uacute;blico, nos conducir&aacute; hacia un capitalismo m&aacute;s humano&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La idea de que &ldquo;Estamos todos juntos para superar esta crisis&rdquo; es descaradamente falsa: Unas pasan el confinamiento en casa con jard&iacute;n, y otras en habit&aacute;culos de 30 m2; unos mueren hacinados en residencias, y otros son atendidos en pisos blindados; unos tienen los medios telem&aacute;ticos para que sus hijas e hijos sigan el curso, y otros no; unas viven con la amenaza de la miseria que se les echa encima y otras tienen seguridad de por vida. El uso enf&aacute;tico de la palabra 'todos' en la lucha contra el coronavirus crea la necesaria ilusi&oacute;n de unidad para combatirlo, pero lo cierto es que esta crisis no nos hace m&aacute;s iguales sino todo lo contrario, las diferencias se han agudizado.
    </p><p class="article-text">
        Y si en esta crisis no somos iguales en el eje de clase, tampoco lo somos en los ejes de sexo y de edad. Muchas de las profesiones que est&aacute;n hoy en primera l&iacute;nea frente al virus son oficios muy feminizados: enfermeras, cajeras de supermercado, cuidadoras en residencias, limpiadoras de hospitales y edificios abiertos al p&uacute;blico... La crisis del coronavirus supone una desesperada demanda de cuidados dentro y fuera de los hogares; y cuidar a&uacute;n es mayoritariamente cosa de mujeres. Ojala esta brutal puesta en evidencia del car&aacute;cter vital de los cuidados sirviera para darles un mayor reconocimiento pol&iacute;tico, pero nada invita a pensar que vaya a ser as&iacute;. La realidad es que la desesperada demanda de cuidados por parte del sistema lo que de momento est&aacute; produciendo es que se pisoteen los derechos de las trabajadoras en Sanidad. La Direcci&oacute;n General de Recursos Humanos y Relaciones Laborales del Servicio madrile&ntilde;o de Salud ha emitido el pasado 12 de marzo una resoluci&oacute;n en la que establece reg&iacute;menes excepcionales para las excedencias, licencias y permisos parentales durante la crisis del coronavirus, de manera que &ldquo;las Gerencias, con car&aacute;cter general, denegar&aacute;n la concesi&oacute;n de cualquier permiso o licencia, as&iacute; como cualquier tipo de excedencia... cuando las circunstancias concretas que concurran en el centro imposibiliten el mantenimiento de la asistencia sanitaria a la poblaci&oacute;n con los recursos humanos disponibles&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La resoluci&oacute;n solo garantiza que se respeten las primeras 6 semanas obligatorias del permiso materno. Una vez m&aacute;s, como es propio de un sistema patriarcal, son los derechos de las madres y las criaturas los primeros que se consideran revocables. La necesidad de atenci&oacute;n y cuidados de las criaturas en sus primeros meses de vida no es menor que las de muchos de los enfermos que el sistema sanitario atiende, pero la Comunidad de Madrid ha considerado que la salud f&iacute;sica y ps&iacute;quica de beb&eacute;s y madres no es algo que deba proteger. Hay que calibrar bien lo que se est&aacute; imponiendo a madres y criaturas con esta resoluci&oacute;n, porque una separaci&oacute;n temprana y forzada puede ser muy perniciosa para ambas en t&eacute;rminos de salud, eso que la Constituci&oacute;n dice que debemos proteger en toda la ciudadan&iacute;a. En cuanto al confinamiento dentro de la caja negra que son las familias, en muchas ocasiones es un caldo de cultivo para violencias y abusos, y quienes m&aacute;s van a sufrir en este tipo de situaciones son ni&ntilde;as y ni&ntilde;os. En Espa&ntilde;a, la infancia es la &uacute;nica que de verdad no puede salir de casa en esta crisis. En la mayor&iacute;a de pa&iacute;ses europeos donde hay confinamiento, incluidas nuestras vecinas Portugal y Francia, est&aacute; permitido que los menores den un corto paseo. En Espa&ntilde;a, todos los adultos que quieren, salen: a sacar al perro, al estanco, a comprar (por cierto, hay m&aacute;s varones de lo habitual en el supermercado) o a llevar la compra a su madre.
    </p><p class="article-text">
        Como dice Nancy Fraser, la interpretaci&oacute;n de las necesidades es una operaci&oacute;n profundamente pol&iacute;tica. En la actual crisis se han tenido en cuenta las necesidades de los perros. Tambi&eacute;n el derecho del se&ntilde;or de 70 a&ntilde;os para ir al estanco a comprar sus puros o su tabaco, este es un derecho que no ha sido cuestionado por mucho que su salida sea de alto riesgo, ya que puede acabar en unos colapsados servicios de cuidados intensivos. Ni las fuerzas de seguridad ni los vecinos le van a interpelar en la calle. Sin embargo, en Espa&ntilde;a, una madre que vaya al supermercado con su hija se arriesga a ser insultada e incluso agredida por la Gestapo vecinal, como le ocurri&oacute; a una madre de La Coru&ntilde;a a quien le que tiraron huevos desde los balcones. Cuesta entender por qu&eacute; no existe una prohibici&oacute;n de salida para los mayores, que son quienes tienen el mayor riesgo (el 87% de los muertos tiene m&aacute;s de 70 a&ntilde;os) asignando al ejercito la tarea de garantizar su abastecimiento en su domicilios.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de Semana Santa miles de personas han vuelto a su trabajo: cogen el metro, pasan 8 horas en contacto con otras... La econom&iacute;a sufrir&iacute;a demasiado si contin&uacute;a el par&oacute;n. El gobierno reparte mascarillas en el metro. En el c&aacute;lculo de riesgos y necesidades de esta crisis, las necesidades de los menores han sido las m&aacute;s r&aacute;pidamente descartadas por los gestores espa&ntilde;oles encargados de interpretar qu&eacute; necesidades merece la pena atender y cu&aacute;les no: las criaturas ni votan, ni producen. En los paritorios de muchos hospitales muy r&aacute;pidamente se han clausurado los protocolos de atenci&oacute;n obst&eacute;trica respetuosa de un plumazo, en ocasiones forzando la separaci&oacute;n postparto de la criatura y la madre; y el Ministerio de Sanidad ha publicado unas recomendaciones con el revelador t&iacute;tulo de <em>Manejo de la mujer embarazada y el reci&eacute;n nacido con el COVID 19</em> en las que no se ha contado con la participaci&oacute;n de los colectivos de mujeres como pacientes.
    </p><p class="article-text">
        Nos gusta creer en ese 'todos', en la unidad y la solidaridad. El 'todos' como revulsivo del miedo siempre ha sido una muy &uacute;til herramienta populista en manos de los pol&iacute;ticos. Pero en un pa&iacute;s como Espa&ntilde;a con uno de los &iacute;ndices de desigualdad m&aacute;s altos de Europa ese 'todos' carece de significado. Har&iacute;amos bien en plantearnos el reto de hacer que s&iacute; lo tuviera; porque cuanta m&aacute;s gente haya para la que este virus y los que vengan en el futuro sean el menor de sus problemas, mayor ser&aacute; el riesgo y la inestabilidad (esta vez s&iacute;) para todas y todos.
    </p><p class="article-text">
        En la lucha contrarreloj contra la desigualdad, parece que el gobierno va a aprobar una muy necesaria renta de emergencia transitoria. Despu&eacute;s ser&aacute; necesario mejorar las rentas m&iacute;nimas vitales, ampliando su presupuesto y d&aacute;ndoles una mayor homogeneidad a nivel estatal. Pero m&aacute;s all&aacute; de los parches de urgencia, cuando esto termine tendremos que ser muy cuidadosos con el dise&ntilde;o de las pol&iacute;ticas de protecci&oacute;n social, porque de ello depender&aacute; la sociedad del futuro en gran medida. En el r&iacute;o revuelto del coronavirus los defensores de una Renta B&aacute;sica Universal para adultos han vuelto a reavivar la demanda de esta medida como ultrasoluci&oacute;n. Hay muchas maneras posibles de plantear una renta b&aacute;sica universal. Y la renta b&aacute;sica para adultos no es en absoluto la mejor pol&iacute;tica redistributiva posible. Una vez m&aacute;s se trata de una interpretaci&oacute;n androc&eacute;ntrica de las necesidades, supone olvidar de nuevo a la infancia y la dimensi&oacute;n reproductiva, y por lo tanto, reforzar la patriarcal precarizaci&oacute;n de la crianza, algo que analizo en Maternidad, Igualdad y Fraternidad con m&aacute;s profundidad. La Renta B&aacute;sica Universal que Espa&ntilde;a necesita es la renta universal para menores, una medida existente en la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses europeos desde hace d&eacute;cadas y que ser&iacute;a el modo m&aacute;s eficaz de luchar contra la pobreza infantil y la desigualdad, como ya han se&ntilde;alado numerosas entidades que han estudiado la cuesti&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Construir solidaridad social es un trabajo lento, esforzado y silencioso que se hace en tiempos de 'normalidad', cuando la vida discurre por sus cauces habituales. Para que las cosas cambien y nuestra vida en sociedad y en el planeta sea sostenible y digna para todas, no basta con arrebatos de fraternidad. Es preciso actuar pol&iacute;ticamente. Es preciso reflexionar sobre las graves disfunciones que nos han tra&iacute;do hasta aqu&iacute;: la privatizaci&oacute;n, precarizaci&oacute;n y el estrangulamiento de la sanidad p&uacute;blica; la globalizaci&oacute;n desenfrenada que nos obliga a traer algo tan b&aacute;sico y urgente como mascarillas desde China; la desigualdad rampante; el modelo econ&oacute;mico basado en el consumo desbocado; el androcentrismo en las pol&iacute;ticas;&hellip; todas ellas son din&aacute;micas que arrastramos desde hace d&eacute;cadas. Como ciudadanas con la responsabilidad de reconducir las pol&iacute;ticas y a los pol&iacute;ticos hacia otro lugar, debemos asumir el trabajo de denuncia de todos los desequilibrios que nos asolan; eso es lo &uacute;nico que podr&aacute; encaminarnos hacia otro horizonte, dif&iacute;cilmente podremos evitar nuevas pandemias, ni la desaceleraci&oacute;n econ&oacute;mica, pero al menos s&iacute; podr&iacute;amos evitar que todo ello nos aboque a escenarios futuros peores.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Patricia Merino Murga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/iguales-frente-coronavirus_129_2270183.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Apr 2020 20:40:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Todos iguales frente al coronavirus?]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[¿Son los permisos iguales e intransferibles la medida de conciliación que este país necesita?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/permisos-iguales-intransferibles-conciliacion-necesita_129_1253943.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6f403861-c975-48f3-a750-c0df0c8610e5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Son los permisos iguales e intransferibles la medida de conciliación que este país necesita?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El hecho político consumado es que los permisos iguales e intransferibles son una medida que asigna nuevos derechos y canaliza gasto público a los padres y no a las madres</p><p class="subtitle">A las feministas nos importa todo aquello que condiciona y coacciona las decisiones de las mujeres, como lo hacen las estructuras socioeconómicas que degradan la vivencia de sus maternidades deseadas</p></div><p class="article-text">
        El pacto S&aacute;nchez-Iglesias sanciona e impulsa la implementaci&oacute;n de los permisos iguales e intransferibles en Espa&ntilde;a con la ampliaci&oacute;n de los permisos paternos que a d&iacute;a de hoy son ya de 8 semanas. Aunque se habla de &ldquo;incremento&rdquo; y &ldquo;mejora&rdquo; de los permisos parentales, el hecho es que el &uacute;nico permiso que se ha incrementado es el paterno. Los datos del Ministerio de Trabajo nos dicen que <a href="https://www.europapress.es/epsocial/igualdad/noticia-ugt-exige-dignificar-trabajo-domestico-cuidados-pide-inversion-reducir-discriminacion-mujeres-20191007133956.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ya hay m&aacute;s hombres que cobran prestaci&oacute;n por paternidad (140.716 en 2019)</a>, que mujeres por maternidad (124.867 en 2019). Es m&aacute;s, las prestaciones por maternidad han disminuido un 2% respecto a 2018, mientras que las de paternidad han aumentado un 10,23%.
    </p><p class="article-text">
        El hecho pol&iacute;tico consumado es que los permisos iguales e intransferibles son una medida que asigna nuevos derechos y canaliza gasto p&uacute;blico a los padres y no a las madres. Pone en valor la paternidad y deja a las madres a la merced de las coacciones del mercado laboral; en vez de mitigar, agrava la invisibilidad, la precariedad y la banalizaci&oacute;n de la maternidad en el capitalismo tard&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        Muchas mujeres nos preguntamos &iquest;verdaderamente es esta la medida de conciliaci&oacute;n que este pa&iacute;s necesitaba? A las feministas, la natalidad no nos preocupa desde planteamientos nacionalistas y economicistas --hoy la mayor&iacute;a de las mujeres no traemos criaturas al mundo para sostener pensiones y hacer funcionar la rueda del capital-- pero s&iacute; nos importa todo aquello que condiciona y coacciona las decisiones de las mujeres, como lo hacen las estructuras socioecon&oacute;micas que degradan la vivencia de sus maternidades deseadas.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a dedica a la protecci&oacute;n social de maternidad y crianza la mitad de la media de la UE 28 (2,4% del PIB en la UE 28 y 1,3% en Espa&ntilde;a en 2016, &uacute;ltimos datos completos en Eurostat). Si desglosamos este gasto en Infancia/Familia seg&uacute;n los diferentes tipos de intervenci&oacute;n social que hay (beneficios fiscales, servicios y prestaciones monetarias) vemos que Espa&ntilde;a dedica a la funci&oacute;n Infancia/Familia en transferencias monetarias &iexcl;solo la tercera parte de la media de la UE 28! Las transferencias monetarias (por ejemplo las prestaciones universales por hije a cargo) son prestaciones fundamentales cuando hablamos de verdadera igualdad y de lucha contra la pobreza. Son un tipo de beneficio que contribuye a la redistribuci&oacute;n de las rentas el doble que los impuestos<a href="//#sdfootnote1sym" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">1</a>: si se recorta en transferencias sociales aumenta la desigualdad. Pues bien, Espa&ntilde;a, en transferencias sociales para la infancia, es el pa&iacute;s que menos invierte de toda la UE 28.
    </p><p class="article-text">
        Con este panorama no puede sorprender que siempre estemos a la cabeza de Europa en tasas de pobreza infantil, ni que Espa&ntilde;a sea de los pocos pa&iacute;ses europeos que carece de una prestaci&oacute;n universal de ayuda a la crianza; pero lo que resulta desesperante es que cuando por fin en nuestro pa&iacute;s se aprueba destinar una partida del presupuesto para Infancia/Familia a transferencias monetarias &iquest;a qui&eacute;n van destinadas? A los padres. La ampliaci&oacute;n de la remuneraci&oacute;n de los permisos paternos es adem&aacute;s una prestaci&oacute;n que solo reciben los y las asalariadas, en un pa&iacute;s donde los &iacute;ndices de paro e inactividad son muy altos y donde al menos un 30% de las criaturas nacen de madres sin empleo.
    </p><p class="article-text">
        Los permisos iguales e intransferibles no solo no contribuyen a la igualdad, sino que perseveran y acrecientan algo que es un rasgo t&iacute;pico de la protecci&oacute;n social en Espa&ntilde;a: su car&aacute;cter familiarista, antiredistributivo y regresivo.
    </p><p class="article-text">
        Siguiendo las l&oacute;gicas familiaristas, la protecci&oacute;n social siempre va a preferir canalizar recursos hacia los asalariados y los mayores, y tambi&eacute;n privilegiar&aacute; la asignaci&oacute;n de prestaciones de acuerdo con criterios que refuercen los lazos familiares entre adultos (matrimoniales y familia extensa); pero evitar&aacute; sistem&aacute;ticamente destinar beneficios a la infancia, y a la maternidad como algo propio de las mujeres. La vulnerabilidad socioecon&oacute;mica derivada de la crianza se rechaza en los sistemas familiaristas como criterio suficiente para la asignaci&oacute;n de beneficios sociales; algo que en los pa&iacute;ses n&oacute;rdicos es precisamente uno de los pilares de sus sistemas de bienestar.
    </p><p class="article-text">
        Para entender c&oacute;mo opera este reparto antiredistributivo y familiarista de los recursos sociales, pondr&eacute; un ejemplo de los muchos posibles: el Estado espa&ntilde;ol destina a la protecci&oacute;n de la infancia y la crianza el 1,3% del PIB y a la protecci&oacute;n de &ldquo;Supervivientes&rdquo;, es decir a pensiones de viudedad, el 2,3% del PIB (Eurostat, datos para 2016). Las pensiones de viudedad son un derecho derivado t&iacute;picamente familiarista, y son pensiones no sujetas a comprobaci&oacute;n de rentas, por lo que no son un beneficio redistributivo; eso no impide que el Estado espa&ntilde;ol destine a viudos y viudas casi el doble de presupuesto de lo que destina al bienestar de toda la infancia del pa&iacute;s. En la l&oacute;gica familiarista, el bienestar de las criaturas no es algo que ata&ntilde;e al Estado: no se piensa en t&eacute;rminos de corresponsabilidad del Estado en la crianza, sino que la crianza se considera un asunto privado que se resuelve en el interior de las familias (asumiendo que son siempre biparentales y que tienen dos empleos formales). La maternidad como algo que afecta a las mujeres de manera diferencial no existe. El Estado vela &uacute;nicamente por la igualdad laboral, y seg&uacute;n la visi&oacute;n neoliberal de la redistribuci&oacute;n, las gentes encontraran los recursos que necesitan en el mercado.
    </p><p class="article-text">
        Esta l&oacute;gica modela un sistema en el que madres y criaturas tienen siempre un riesgo de pobreza muy superior al resto de la poblaci&oacute;n, y esto podemos verlo en los datos que analizan la pobreza en el estado espa&ntilde;ol. Al analizar el riesgo de pobreza por tipo de hogar hay una constante a lo largo de los a&ntilde;os: los hogares donde s&iacute; hay menores tienen siempre m&aacute;s probabilidades de estar por encima de la media en riesgo de pobreza, y los hogares donde no hay menores van a estar por debajo. En Espa&ntilde;a la presencia de menores en el hogar es un factor determinante de la pobreza.
    </p><p class="article-text">
        El sistema familiarista, que es patriarcal, est&aacute; orientado hacia un objetivo primordial: preservar el rol fundamental de la familia y su cohesi&oacute;n. Para ello nada mejor que la precarizaci&oacute;n de la infancia, la crianza y la maternidad. Si la crianza es econ&oacute;micamente imposible fuera del marco de una familia biparental matrimonial, e incluso, sin el apoyo de la familia extensa, la reproducci&oacute;n del sistema familiarista esta asegurada. La precarizaci&oacute;n de la crianza garantiza que la sociedad va a recrear continuamente el sistema en un c&iacute;rculo (&iquest;solidario o vicioso?) que se retroalimenta: Ausencia de prestaciones del Estado para la crianza &ndash; Precariedad de madres y criaturas -- Necesidad de la Familia como fuente de recursos &ndash; Refuerzo de las cohesiones familiaristas (familia nuclear matrimonial y extensa) -- Est&iacute;mulo y legitimaci&oacute;n para la inhibici&oacute;n del Estado en la protecci&oacute;n de la crianza.
    </p><p class="article-text">
        Familiarismo y capitalismo coinciden en su visi&oacute;n de la maternidad y la crianza, y los permisos iguales e intransferibles son un buen ejemplo de esta sinergia: por un lado, la maternidad es abordada como una anomal&iacute;a, una disrupci&oacute;n en el mercado, y as&iacute;, se respeta el dogma capitalista que establece que solo a trav&eacute;s del mercado se pueden canalizar derechos y recursos. Al mismo tiempo, esta negativa a destinar recursos a la maternidad y a las criaturas se pliega al criterio familiarista y patriarcal que considera que la crianza es un asunto familiar privado y expropiado a las mujeres, y al reproducir la inhibici&oacute;n del Estado en la protecci&oacute;n de las criaturas, se satisfacen adem&aacute;s las exigencias neoliberales de austeridad en la protecci&oacute;n social, especialmente si ese gasto que no va destinado directamente a los &ldquo;trabajadores&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los permisos iguales e intransferibles has sido dise&ntilde;ados respetando criterios familiaristas y capitalistas. Por eso, cuando oigo a personas bienintencionadas decir que el permiso materno efectivamente debe ser ampliado, pero que es bueno que los pap&aacute;s tengan 4 meses intransferibles, me preocupa la falta de realismo pol&iacute;tico. En un contexto socioecon&oacute;mico que restringe el gasto social en general, y en un pa&iacute;s donde las l&oacute;gicas familiaristas est&aacute;n perfectamente incorporadas en la gesti&oacute;n del gasto social y en las mentes de pol&iacute;ticos y ciudadan&iacute;a, es muy muy improbable, por no decir inconcebible, que tras el esfuerzo presupuestario realizado para otorgar 4 meses intransferibles a los padres, vaya a existir la posibilidad de ampliar los permisos de las madres en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os, al menos con un nivel de remuneraci&oacute;n aceptable. Hasta lograr el apoyo y el reconocimiento social de la maternidad necesario para poder optar a cuidar de nuestras criaturas durante al menos un a&ntilde;o, las madres seguiremos luchando.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Patricia Merino Murga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/permisos-iguales-intransferibles-conciliacion-necesita_129_1253943.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 Nov 2019 22:40:14 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[Los permisos iguales e intransferibles como negación de la maternidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/permisos-iguales-intransferibles-negacion-maternidad_129_1858890.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8375407d-4701-4897-93ec-062949fd216f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los permisos iguales e intransferibles como negación de la maternidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El derecho del padre a cuidar de su bebé menor de un año no emana de la biología, es puramente cultural y social, y de hecho, tal y como se plantea en la proposición de ley se trata de un derecho muy innovador: es ingeniería social</p><p class="subtitle">Por eso, la base para defender este derecho en los padres es mucho más frágil y cuestionable que en las madres</p></div><p class="article-text">
        El periodo de enmiendas para la proposici&oacute;n de ley de los Permisos Iguales e Intransferibles (PII) se prolonga una y otra vez. Es comprensible. Los PII han sido dise&ntilde;ados para acabar ni m&aacute;s ni menos que con el machismo en el empleo, &nbsp;y para ello toman la crianza temprana de los beb&eacute;s -la fase m&aacute;s vulnerable de la vida de los seres humanos- como herramienta para la reeducaci&oacute;n social. Resulta realmente sorprendente que esta propuesta experimental haya logrado formar parte del discurso de lo pol&iacute;ticamente correcto y que la ciudadan&iacute;a la haya aceptado como requisito necesario para lograr la igualdad. El Parlamento, adem&aacute;s, parece dispuesto a aprobar tan osada propuesta sin estudios de opini&oacute;n ni informes de personas expertas.
    </p><p class="article-text">
        Para las mujeres que integramos la plataforma PETRA una ley que otorga nuevos derechos y privilegios a los padres y no atiende las demandas hist&oacute;ricas de las madres no es una ley feminista. Pensar en los permisos parentales en t&eacute;rminos de igualdad asumiendo que el derecho de madres y padres vienen del mismo lugar es un error. Este es un derecho que se deriva del nacimiento de una criatura del vientre de una mujer, y por lo tanto, no emanan del mismo lugar el derecho del padre y el de la madre. La maternidad biol&oacute;gica funda autom&aacute;ticamente maternidad social en todos los sistemas normativos y legales del mundo, es un derecho universal e incontestable, y la exterogestaci&oacute;n y la lactancia son por definici&oacute;n intransferibles. Sin embargo, el derecho del padre a cuidar de su beb&eacute; menor de un a&ntilde;o no emana de la biolog&iacute;a, es puramente cultural y social, y de hecho, tal y como se plantea en la proposici&oacute;n de ley se trata de un derecho muy innovador: es ingenier&iacute;a social. Por eso, la base para defender este derecho en los padres es mucho m&aacute;s fr&aacute;gil y cuestionable que en las madres. As&iacute; lo ha entendido el Tribunal Constitucional y el voto en contra de una mujer no significa nada. Todas conocemos ejemplos de sentencias crueles y mis&oacute;ginas hacia las madres redactadas tanto por jueces como por juezas.
    </p><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de las madres desean cuidar de su criatura m&aacute;s all&aacute; de las 16 semanas; y la ciencia nos dice que lo que el beb&eacute; necesita en su primer a&ntilde;o de vida es contacto continuado con su madre. Curiosamente la habitual fuerza probatoria de la ciencia se queda en suspenso en este punto: al parecer, cuando la ciencia habla de madres y beb&eacute;s se infecta del descr&eacute;dito y la sospecha sistem&aacute;tica con que una cultura mis&oacute;gina contempla a madres y criaturas. De modo que los PII se plantean como una medida cuyos objetivos son &uacute;nica y expl&iacute;citamente laborales e igualitarios; los deseos y necesidades de madres y criaturas quedan fuera de la ecuaci&oacute;n, lo que equivale a excluir a las madres como sujeto pol&iacute;tico protagonista de esta ley: se regular la maternidad sin contar con la opini&oacute;n privilegiada de las madres. En este planteamiento de los PII subyace un juicio paternalista que considera a las madres incapaces de defender sus verdaderos intereses, unos intereses que por supuesto residen en el mercado y no en la defensa del bienestar de su criatura. Este es un prejuicio que entronca con la m&aacute;s rancia tradici&oacute;n patriarcal y que asocia la maternidad con un estado &ldquo;alterado&rdquo; propenso a una dolencia t&iacute;pica de los 50 (la m&iacute;stica de la maternidad) y que inhabilita a las madres para el buen c&aacute;lculo racional.
    </p><p class="article-text">
        Octavio Salazar habla de c&oacute;mo nuestra &ldquo;condici&oacute;n femenina&rdquo; de madres es la que nos aboca a una ciudadan&iacute;a devaluada. Efectivamente, la divisi&oacute;n sexual del trabajo, la diferenciaci&oacute;n entre trabajos productivos y reproductivos, es lo que establece en nuestras sociedades un desigual acceso a recursos y privilegios. La maternidad, algo que es propio de las mujeres, y que, de hecho, es lo exclusivo de la &ldquo;condici&oacute;n femenina&rdquo; carece de valor social, esta fuera del &aacute;mbito de lo que se reconoce como aportaci&oacute;n a la sociedad. Los PII no cuestionan en absoluto este injusto estatus de la maternidad: lo acatan al 100%. Pretender que una ley que regula el periodo postparto y las primeras semanas de vida de las criaturas humanas sea la v&iacute;a para luchar contra una &ldquo;concepci&oacute;n biologicista de la mujer&rdquo; e identificar la maternidad como &ldquo;condici&oacute;n femenina&rdquo; negativa y lastrante en vez de se&ntilde;alar que es precisamente la falta de reconocimiento lo que lastra la experiencia es una operaci&oacute;n que refuerza la jerarqu&iacute;a patriarcal.
    </p><p class="article-text">
        El texto de la proposici&oacute;n de ley en su exposici&oacute;n de motivos, en algunos p&aacute;rrafos, llega a ser insultante para las madres que hemos gestado, parido y amamantado. Se afirma que&nbsp; &ldquo;las denominaciones de paternidad y maternidad hoy ya no son pertinentes&rdquo;, y las palabras &ldquo;madre&rdquo; y &ldquo;parto&rdquo; que en la ley anterior aparec&iacute;an profusamente, casi han desaparecido. Permanecen algunas menciones a la madre biol&oacute;gica, relegada a una especie de categor&iacute;a sat&eacute;lite dentro de una casu&iacute;stica en la que las criaturas tendr&iacute;an &ldquo;nacimientos&rdquo; (&iquest;abstractos?, &iquest;m&aacute;gicos?) y la reproducci&oacute;n humana habr&iacute;a pasado a ser un evento desligado de los cuerpos. Estos &ldquo;nacimientos&rdquo; que sustituyen a los &ldquo;partos&rdquo; nos transmiten la idea de que los bebes salen de una col. Una vez m&aacute;s la vieja y patriarcal negaci&oacute;n de la maternidad. Creo que precisamente ahora es importante recordar que TODOS los beb&eacute;s -tambi&eacute;n los &ldquo;nacidos&rdquo; por maternidad subrogada- nacen del &uacute;tero de una mujer y tras 9 meses de gestaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando se propone &ldquo;asegurar los derechos de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as al cuidado por parte de sus progenitores/as&rdquo; debemos recordar que esos &ldquo;ni&ntilde;os y ni&ntilde;as&rdquo; son en&nbsp; realidad neonatos y beb&eacute;s. &nbsp;Ese &ldquo;ni&ntilde;o&rdquo; acaba de salir del vientre de su madre y tiene unas necesidades muy concretas, diferentes de las que tendr&aacute; a los 2 a&ntilde;os, a los 5 o a los 14. Si esta ley de acuerdo con el art&iacute;culo 39 de nuestra Constituci&oacute;n, efectivamente respeta las normas internacionales que establecen como criterio b&aacute;sico y superior la protecci&oacute;n del bienestar y la salud de la infancia, entonces &ldquo;garantizar el disfrute de la paternidad y la maternidad a todas las personas que lo deseen&rdquo; no deber&iacute;a en ning&uacute;n caso interferir en la protecci&oacute;n del bienestar del beb&eacute;. Pues bien, la actual redacci&oacute;n de la ley no respeta las recomendaciones nacionales e internacionales en lo relativo salud perinatal. No permite los seis meses de lactancia materna exclusiva que seg&uacute;n la OMS y las Sociedades Cient&iacute;ficas es lo ideal para las criaturas. La Asociaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de Pediatras de Atenci&oacute;n Primaria ya se ha pronunciado: apoya permisos maternos de 6 meses as&iacute; como la transferibilidad de las licencias parentales, un cambio de criterio que &ldquo;podr&iacute;a suponer beneficios sanitarios y en el bienestar de las familias&rdquo;. La Asociaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de Psicolog&iacute;a Perinatal tambi&eacute;n se ha manifestado en contra de la proposici&oacute;n de ley, y se&ntilde;ala que &ldquo;La amplia investigaci&oacute;n cl&iacute;nica neonatal que tenemos hoy a nuestro alcance concluye que los beb&eacute;s est&aacute;n programados biofisiol&oacute;gicamente para establecer con la madre un v&iacute;nculo afectivo privilegiado, fundamental para la construcci&oacute;n de futuros v&iacute;nculos emocionales saludables y seguros&rdquo;. &nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el texto de la proposici&oacute;n de ley, se descarta la posibilidad de alargar los permisos de las madres para facilitar esos seis meses de lactancia argumentando: &ldquo;hacerlo antes de haber equiparado el permiso del/la otro/a&nbsp; progenitor supondr&iacute;a condicionar todo el sistema a uno solo de los m&uacute;ltiples derechos de la infancia a costa de vulnerar muchos otros (como son los derechos de la atenci&oacute;n por parte de cada uno/a de sus progenitores, a la armon&iacute;a familiar y a la pobreza)&rdquo;. Los PII no van a mitigar la pobreza -esto lo dejo para otro art&iacute;culo-, la armon&iacute;a familiar dif&iacute;cilmente se favorece rompiendo el v&iacute;nculo primal, e ignoro si recibir &ldquo;atenci&oacute;n de cada uno de sus progenitores&rdquo; es un derecho internacional de la infancia, pero de lo que no cabe duda es que millones de criaturas crecen felices y saludables con la atenci&oacute;n de uno solo de sus dos progenitores, casi siempre la madre. El texto tambi&eacute;n propone modos de subsanar los dos meses de lactancia exclusiva que la ley no cubre: que durante esos dos meses &ldquo;el otro progenitor&rdquo; lleve a la criatura al puesto de trabajo de la madre, o bien que la madre se saque la leche en el retrete de su puesto de trabajo. Es obvio que quienes redactaron la ley poco o nada saben sobre crianza humana, pero adem&aacute;s muestran muy poca empat&iacute;a por las madres: usar el sacaleches es f&iacute;sica y ps&iacute;quicamente dolorosa, y es indigno de una sociedad avanzada y respetuosa con las mujeres presentarlo como un avance y una operaci&oacute;n banal.
    </p><p class="article-text">
        El punto m&aacute;s reiterado en la exposici&oacute;n de motivos&nbsp; y verdadero protagonista de esta ley son los derechos de los padres.&nbsp; Se habla del &ldquo;gran desequilibrio y la &rdquo;importante privaci&oacute;n&ldquo; que supone para las criaturas no contar con el cuidado de su padre. Hay que dejar claro que para una criatura, en sus 12 primeros meses de vida, no tener la presencia f&iacute;sica continua e intensa de su padre durante la mayor parte del tiempo no es una privaci&oacute;n importante. S&iacute; que lo es de su madre. Hay abundante evidencia cient&iacute;fica al respecto para quien de verdad quiera saber. Los padres van a ser muy necesarios durante los 17 a&ntilde;os posteriores a la exterogestaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Los PII se han dise&ntilde;ado tomando como referente una mujer que prioriza su vida laboral y que percibe su maternidad como una carga, quiz&aacute; una mujer que fue madre sin saber muy bien por qu&eacute;. Este perfil no se corresponde con el de la gran mayor&iacute;a de las mujeres que hoy son madres de menores. Adem&aacute;s, se asume que el marco social de la crianza es una familia biparental con dos asalariados fijos con empleos decentes y posiblemente una empleada dom&eacute;stica o abuelos disponibles. Puede que &eacute;sta sea la aspiraci&oacute;n de la mayor&iacute;a de los espa&ntilde;oles, pero desde luego no es su realidad.
    </p><p class="article-text">
        Supuestamente esta es una medida feminista. Y aqu&iacute; deber&iacute;amos de reflexionar sobre cu&aacute;les son los objetivos del feminismo.&nbsp; Nadie discute que el mercado laboral espa&ntilde;ol, debido a sus astron&oacute;micos &iacute;ndices de paro y precariedad es terriblemente competitivo, en realidad deber&iacute;amos decir coactivo,&nbsp; y que ejerce una enorme presi&oacute;n sobre las mujeres para que no sean madres. El verdadero retrato de la mujer espa&ntilde;ola en edad f&eacute;rtil hoy es una mujer que postpone una y otra vez su maternidad. Y que cuando por fin decide -a veces contra todo c&aacute;lculo laboral-racional- ser madre, lo hace con un deseo libre y consciente. Hoy las mujeres espa&ntilde;olas somos madre exactamente 1,3 veces en la vida. No parece sensato que algo libremente deseado y que ocurre quiz&aacute; una sola vez en la vida pueda abordarse pol&iacute;ticamente como algo a minorar, externalizar y trivializar, porque adem&aacute;s ese no es el deseo de las madres.
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que un feminismo inclusivo y comprometido con una verdadera igualdad&nbsp; tiene ahora un problema, porque esta ley que en realidad defiende privilegios para los varones ha tenido, como es l&oacute;gico en una normatividad patriarcal, una entusiasta acogida en el sistema. Lo que esta ley pretende a nivel simb&oacute;lico-institucional es la abolici&oacute;n de la maternidad, su desaparici&oacute;n como hecho que diferencia y altera las vidas sociolaborales de las mujeres, &nbsp;su definitiva reducci&oacute;n a un parto eficaz y una r&aacute;pida recuperaci&oacute;n de la &ldquo;independencia&rdquo; forzando la separaci&oacute;n temprana de la madre y el beb&eacute; para evitar rid&iacute;culos apegos esencialistas. Puede que esto fuera el sue&ntilde;o de Simone de Beauvoir o de Shulamith Firestone, pero posiblemente no sea el futuro de feminismo. Llevo tiempo sosteniendo que la negaci&oacute;n y banalizaci&oacute;n de la maternidad es un grave error te&oacute;rico, moral y pol&iacute;tico del feminismo actual, un error que ser&aacute; necesario subsanar en las pr&oacute;ximas d&eacute;cadas si el feminismo no quiere acabar siendo un movimiento minoritario en defensa de los intereses de un grupo reducido de mujeres.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Patricia Merino Murga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/permisos-iguales-intransferibles-negacion-maternidad_129_1858890.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 03 Nov 2018 19:22:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los permisos iguales e intransferibles como negación de la maternidad]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Maternidad y políticas: confusiones, falsedades y mandatos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/maternidad-politicas-confusiones-falsedades-mandatos_129_2061754.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b5204833-22ab-4f82-bc6d-bc1d52961c88_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un ejemplo de esta confusión son los Permisos Iguales e Intransferibles (PII), una política cuya lógica interna recoge la idea de la maternidad como maldición y la del empleo como bendición</p><p class="subtitle">Su diseño considera la maternidad un hándicap, una minusvalía de cara al mundo que se manifiesta en la deficiente posición de las mujeres en el mercado laboral</p></div><p class="article-text">
        Hasta hace relativamente poco el tema de la maternidad en pol&iacute;tica era inexistente. Como mucho se hablaba de conciliaci&oacute;n obviando en todo momento la complejidad, la intensidad y las dificultades del proceso bio-psico-social que supone una gestaci&oacute;n, un parto, una lactancia y una crianza. La cuesti&oacute;n de la maternidad se ha abordado desde un paradigma que la concibe como maldici&oacute;n biol&oacute;gica y patriarcal, un malentendido que viene confundiendo al feminismo desde Simone de Beauvoir, y que creo ya es hora de aclarar: la maldici&oacute;n que pesa sobre la maternidad es hoy puramente cultural y socioecon&oacute;mica, no es inherente a la maternidad en s&iacute;, que de hecho, es una experiencia deseada por muchas mujeres. Son las instituciones que articulan las relaciones econ&oacute;micas y los derechos de ciudadan&iacute;a, modeladas por una normatividad patriarcal, las que deval&uacute;an y precarizan la maternidad; unas relaciones que hoy en d&iacute;a se articulan en torno a la moderna oposici&oacute;n entre trabajo remunerado en el mercado, y trabajo dom&eacute;stico y de cuidados gratuito o devaluado. Por eso, en este tardocapitalismo, limitar la lucha por la emancipaci&oacute;n a una hipot&eacute;tica futura participaci&oacute;n plena e intensiva de todas y todos en el mercado laboral &ndash;que es el enfoque de la conciliaci&oacute;n de todos los partidos, incluido el PSOE-- es un error. Las mujeres solo vamos a ser reconocidas como iguales cuando la maternidad sea reconocida como una aportaci&oacute;n imprescindible, fundacional y extremadamente valiosa para la sociedad. Y a medida que este reconocimiento se d&eacute;, los cuidados en general se ver&aacute;n tambi&eacute;n revalorizados.
    </p><p class="article-text">
        El feminismo hegem&oacute;nico (cuya posici&oacute;n analizo en <a href="http://www.claveintelectual.com/hacia-donde-va-la-cuarta-ola-del-feminismo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">este art&iacute;culo</a>) habla de maternidades esencialistas, pero hoy es tambi&eacute;n necesario hablar de c&oacute;mo la esencializaci&oacute;n de lo laboral-formal afecta a nuestras vidas y a las ideolog&iacute;as. Un ejemplo de esta confusi&oacute;n y esencializaci&oacute;n son los Permisos Iguales e Intransferibles (PII), una pol&iacute;tica cuya l&oacute;gica interna recoge la idea de la maternidad como maldici&oacute;n y la del empleo como bendici&oacute;n. Su dise&ntilde;o considera la maternidad un h&aacute;ndicap, una minusval&iacute;a de cara al mundo que se manifiesta en la deficiente posici&oacute;n de las mujeres en el mercado laboral. Desde esta l&oacute;gica, las mujeres necesitan ser liberadas de esa maldici&oacute;n, y la liberaci&oacute;n propuesta por los PII se concreta en igualar a los hombres en el perjuicio, imponi&eacute;ndoles el mismo h&aacute;ndicap. Es ir&oacute;nico que la maternidad, una potencia femenina de la que los hombres carecen, se contemple en este tipo de pol&iacute;ticas como una minusval&iacute;a. Ir&oacute;nico y revelador porque este modo de representarla recuerda demasiado a viejas, muy viejas teor&iacute;as y construcciones en las que la maternidad es sistem&aacute;ticamente devaluada y la paternidad magnificada: la minoraci&oacute;n y apropiaci&oacute;n paterna de la capacidad femenina de procrear ha sido una preocupaci&oacute;n central de la mayor&iacute;a de los sistemas normativos producidos por los patriarcados desde el albor de las civilizaciones. Pero adem&aacute;s, esa misma l&oacute;gica que deval&uacute;a la maternidad y esencializa lo laboral, es incapaz de hacer una cr&iacute;tica cabal de la actual organizaci&oacute;n del trabajo y del modo en que nuestras sociedades articulan el acceso a los derechos y a los recursos. Los PII no pueden ser &ldquo;menos capitalistas&rdquo;, puesto que son una pol&iacute;tica que consagra el empleo como &uacute;nica forma de trabajo a la que conceder valor social, una operaci&oacute;n ideol&oacute;gica que es fundacional en el capitalismo.
    </p><p class="article-text">
        Una de las falsedades m&aacute;s recurrentes a las que lectores y oyentes nos vemos sometidos en lo relativo a los PII es que nos acercar&iacute;an a sistemas ya implantados en otros pa&iacute;ses europeos m&aacute;s avanzados. Nada m&aacute;s lejano a la realidad. Las licencias parentales remuneradas en Europa alcanzan en Suecia los 16 meses, en Noruega, Finlandia y Alemania los 14 meses, en Dinamarca los 12 y en Reino Unido los 9. Y en todos estos pa&iacute;ses la mayor parte de la licencia es TRANSFERIBLE; de modo que las madres suecas pueden disponer, si as&iacute; lo desean, de 13 meses remunerados de crianza; las noruegas, finlandesas, danesas, alemanas, austriacas, eslovacas y checas de 12 meses; las francesas de 10 y las brit&aacute;nicas de 9.
    </p><p class="article-text">
        La implementaci&oacute;n de unos PII como los contemplados en la proposici&oacute;n de ley que Podemos present&oacute; al Parlamento o bien en su versi&oacute;n descafeinada del PSOE otorgar&iacute;an efectivamente a los varones espa&ntilde;oles el privilegio de tener los permisos paternos intransferibles y remunerados al 100% m&aacute;s largos de Europa: 4 meses frente a los 3 de Suecia e Islandia; y los 2 de Noruega, Finlandia y Alemania; mientras que las madres espa&ntilde;olas, que con los PII no ver&iacute;an ampliada su baja en un solo d&iacute;a, seguir&iacute;an siendo junto con las maltesas, las madres europeas con menos tiempo disponible de licencia remunerada. Incluso en Islandia, una isla con una poblaci&oacute;n como la de C&oacute;rdoba, y palad&iacute;n de la igualdad entendida como igualitarismo tienen 6 meses, 3 de ellos transferibles.
    </p><p class="article-text">
        Es importante tener en cuenta que cuando en Suecia y Noruega se implementaron cuotas paternas intransferibles all&aacute; en los 90, las familias ya dispon&iacute;an desde hac&iacute;a mucho tiempo de 12 meses de licencia remunerada completamente transferible. Aun hoy las mam&aacute;s suecas siguen consumiendo al menos el 75 % de la licencia. Mar&iacute;a Pazos <a href="https://ctxt.es/es/20180523/Politica/19705/Entrevista-Maria-Pazos-economia-feminismo-estructura-patriarcal.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">afirmaba en una entrevista</a> que este &ldquo;fallo&rdquo; en la igualdad de los suecos se debe a un error cometido en 1974, cuando al aprobar medidas de tipo individualizador, los permisos se hicieron, sin embargo, transferibles. Lo que se pretende para Espa&ntilde;a con los PII es evitar este error, ya que al parecer las suecas, a pesar de tener el Parlamento m&aacute;s igualitario de Europa, no han sido capaces de salir de esa &ldquo;trampa&rdquo; desde 1974. El hecho es que no existe tal trampa. Lo que existe es la realidad biol&oacute;gica de la maternidad.
    </p><p class="article-text">
        Otro truco habitual de quienes abogan por estos permisos es presentar los PII como si fueran una demanda social acuciante. En la entrevista antes mencionada, Mar&iacute;a Pazos afirma que en Espa&ntilde;a &ldquo;la sociedad no tolera&rdquo; el hecho de que el permiso de paternidad sea m&aacute;s corto que el de maternidad. Esto no se ajusta a la realidad. La demanda de PII es la de un peque&ntilde;o grupo de activistas y acad&eacute;micxs. La mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n ni siquiera ha comprendido bien de qu&eacute; se trata. Y lo m&aacute;s alarmante es que ni siquiera se ha hecho un estudio serio y honesto de lo que las madres opinan al respecto y sobre cu&aacute;l ser&iacute;a el modelo de licencias parentales que ellas preferir&iacute;an. La opini&oacute;n de las madres no se sabe y no interesa, algo que no es en absoluto casual: los gestores del discurso y la opini&oacute;n saben perfectamente cu&aacute;l ser&iacute;a el resultado de dar voz a las madres que est&aacute;n criando, ser&iacute;a un clamor a favor de la ampliaci&oacute;n de la baja materna. Las madres siguen siendo para el poder seres alienados que deben ser paternalistamente guiados en su propia liberaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Quienes efectivamente no toleran que los permisos de maternidad sean m&aacute;s largos que los paternidad son algunos padres que ya han aprovechado la actual coyuntura pol&iacute;tico-legal &ndash;casi siempre favorable a ellos en un patriarcado-- para llevar al Tribunal Constitucional un recurso exigiendo la pronta implantaci&oacute;n de estos permisos, salt&aacute;ndose estudios previos como los realizados en otros pa&iacute;ses y una reflexi&oacute;n seria que contemple lo ocurrido en pa&iacute;ses con m&aacute;s experiencia en el asunto: en Noruega por ejemplo, se decidi&oacute; en 2014 reducir la cuota paterna intransferible de 14 a 10 semanas aumentando el periodo transferible debido al escaso uso que los padres hac&iacute;an de ella; y en Dinamarca la cuota paterna fue erradicada en 2002 despu&eacute;s de una corta existencia.
    </p><p class="article-text">
        Hay quien est&aacute; convencido de que Espa&ntilde;a es uno de los pa&iacute;ses m&aacute;s avanzados del mundo en pol&iacute;ticas de g&eacute;nero: un faro en el camino hacia la igualdad. Lo cierto es que si la igualdad tiene algo que ver con las condiciones sociales de las mujeres de un pa&iacute;s &ndash;muchas de ellas madres-- y con c&oacute;mo un Estado vela por su dignidad, me temo que estamos muy lejos de esa fantasiosa posici&oacute;n. Hace tiempo que bajo la etiqueta &ldquo;feministas&rdquo; o &ldquo;igualitarios&rdquo; se vienen reivindicando e implementando normas y beneficios que han ampliado los derechos de los padres y de los colectivos LGTBI, pero que en poco o nada han mejorado la situaci&oacute;n general de las mujeres como mitad de la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola que somos.
    </p><p class="article-text">
        Los PII no pueden poner coto al capitalismo y mucho menos desmontar el patriarcado; no nos orientan hacia un sistema m&aacute;s justo, m&aacute;s sensible y m&aacute;s sostenible, sino todo lo contrario: avanzan por la senda de las exigencias del capital. Su dise&ntilde;o participa de una l&oacute;gica hiperconstructivista negadora del dualismo sexual y del v&iacute;nculo primal madre-criatura que hoy tambi&eacute;n sirve de base argumental para pr&aacute;cticas como la imposici&oacute;n de custodias compartidas, la normalizaci&oacute;n de la apropiaci&oacute;n tecnol&oacute;gica de la reproducci&oacute;n, y la maternidad subrogada.
    </p><p class="article-text">
        Basta de confundir a la gente. No hay nada igual a los PII propuestos fuera de nuestras fronteras, y la situaci&oacute;n de la gran mayor&iacute;a de las mujeres espa&ntilde;olas no iba a mejorar con su implementaci&oacute;n. Una licencia transferible de al menos 6 meses, sin embargo, s&iacute; que introducir&iacute;a un avance en igualdad, ya que har&iacute;a posible que muchas mujeres no privilegiadas que no pueden hoy permitirse excedencias para prolongar su baja, dispusieran de m&aacute;s meses remunerados, y as&iacute; el criar en dignidad dejar&iacute;a de ser el privilegio de algunxs para pasar a ser un derecho de todxs.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Patricia Merino Murga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/maternidad-politicas-confusiones-falsedades-mandatos_129_2061754.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 20 Jun 2018 18:41:44 +0000]]></pubDate>
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