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    <title><![CDATA[elDiario.es - Paula Álvarez]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/paula_alvarez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Paula Álvarez]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Crónica de un primer fin de semana en Europa: así malviven los migrantes en el Puerto de Barbate]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/cronica-europa-migrantes-puerto-barbate_1_1995763.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a37405fc-3ef6-409c-84b0-e26a20e7d07a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Crónica de un primer fin de semana en Europa: así malviven los migrantes en el Puerto de Barbate"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las organizaciones sociales critican el "colapso" y la falta de coordinación en la atención de personas que acaban de atravesar el Estrecho</p><p class="subtitle">"O se toman cartas en el asunto, o esto va a acabar siendo un desastre humanitario grave como Lampedusa o Grecia", dicen activistas</p></div><p class="article-text">
        Pernoctar en la cubierta de un barco amarrado a puerto tras una traves&iacute;a en pateras se est&aacute; convirtiendo en algo habitual en lo que llevamos de verano. A lo largo del pasado fin de semana, m&aacute;s de mil migrantes han llegado a las costas gaditanas. Los sindicatos policiales, la Guardia Civil, las organizaciones sociales y los ayuntamientos denuncian la situaci&oacute;n de colapso y desborde.
    </p><p class="article-text">
        La noche del viernes, casi un centenar de migrantes tuvieron que dormir en la cubierta del buque Concepci&oacute;n Arenal atracado en el puerto de Barbate. El viernes por la ma&ntilde;ana, la embarcaci&oacute;n de Salvamento Mar&iacute;timo rescataba a 167 personas de tres neum&aacute;ticas a motor cerca de las costas de Barbate y el cabo de Espartel. &ldquo;Los rescatamos a las 8 de la ma&ntilde;ana. Hac&iacute;a much&iacute;simo fr&iacute;o, podr&iacute;an haber muerto de hipotermia&rdquo;, se lamenta Saulo, el patr&oacute;n de la salvamar. &ldquo;Una patera se ha ido a pique, ha ido a rescatarla la Marina marroqu&iacute;, pero probablemente ya hayan muerto&rdquo;. &ldquo;Las &uacute;ltimas dos semanas han sido horribles&hellip; Yo nunca hab&iacute;a vivido esto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A las 4 de la tarde, aun no ha llegado la comida, solo los kits b&aacute;sicos con agua, leche y galletas de Cruz Roja y algo de leche para los ni&ntilde;os. Las mujeres con ni&ntilde;os est&aacute;n en en el interior del barco resguardadas del sol. Una de ellas llama al patr&oacute;n y le ense&ntilde;a un pa&ntilde;al. Ninguna de las personas del equipo de Salvamento habla franc&eacute;s as&iacute; que se comunican por gestos, y cada uno en su lengua. &ldquo;Se han acabado los pa&ntilde;ales&rdquo;, comenta Saulo, mientras llama por tel&eacute;fono a una de sus compa&ntilde;eras que est&aacute; en el pueblo para que los a&ntilde;ada a la lista de la compra. Uno de los chavales magreb&iacute;es le hace se&ntilde;as indicando que quiere orinar. &ldquo;Al mar&rdquo;, responde Saulo. Los sanitarios del buque no tienen capacidad para tanta gente, nos explica. Al d&iacute;a siguiente intentar&aacute;n alquilar los ba&ntilde;os del puerto pero la empresa que lo gestiona permanece cerrada todo el fin de semana.
    </p><p class="article-text">
        A lo largo del d&iacute;a desembarcan a las mujeres, a los ni&ntilde;os y a la mayor&iacute;a de los hombres de origen subsahariano y los trasladan a una nave de almacenamiento de la Almadraba de Barbate de unos mil metros cuadrados que la empresa ha cedido para que no se tengan que repetir las escenas de hacinamiento de los &uacute;ltimos d&iacute;as en los m&oacute;dulos del puerto, de tan solo 30 metros cuadrados. El resto, pasar&aacute; la noche en la cubierta de la salvamar.
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                </figure><h3 class="article-text">&ldquo;No hay colchonetas para todo el mundo y la comida se va a acabar&rdquo;</h3><p class="article-text">
        La nave de la almadraba, custodiada por la Guardia Civil, alojaba el viernes unas 100 personas y el s&aacute;bado otras 200. No pueden salir de ella, est&aacute;n retenidas a la espera de que la Polic&iacute;a Nacional indique d&oacute;nde trasladarlas para identificarlas y e iniciar el procedicmiento de devoluci&oacute;n. &ldquo;La situacion se ha colapsado porque hay 400 personas en el polideportivo del Saladillo en Algeciras preparadas para salir. La Polic&iacute;a Nacional est&aacute; tramitando alrededor de 400 o 500 expedientes diarios, pero no hay sitio en las ONG&rdquo;, explican desde el dispositivo de tierra de la Guardia Civil de Barbate.
    </p><p class="article-text">
        Varios activistas de la Asociaci&oacute;n Pro Derechos Humanos de Andaluc&iacute;a (APDHA), organizaci&oacute;n que se dedica a la observaci&oacute;n de derechos humanos, han acudido a la nave durante el fin de semana. Reparten kits de comida que ha tra&iacute;do la Polic&iacute;a Local, y hablan con los migrantes para saber si tienen necesidad de asistencia m&eacute;dica o de cualquier otra &iacute;ndole. &ldquo;No somos una organizaci&oacute;n de ayuda humanitaria, pero no hay nadie que est&eacute; haciendo esta labor. No hay nadie m&aacute;s, o estamos nosotros o la Guardia Civil. La Cruz Roja est&aacute; para la primera atenci&oacute;n b&aacute;sica, nada m&aacute;s. Faltan medios, no hay colchonetas para todo el mundo y la comida se va a acabar. O se toman cartas en el asunto o esto va a acabar siendo un desastre humanitario como Lampedusa o Grecia&rdquo;, sentencia la organizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Las mujeres de la APDHA se quejan de la falta de previsi&oacute;n para la atenci&oacute;n a las mujeres. &ldquo;No hay cosas especificas para las mujeres. Las mujeres tienen necesidades espec&iacute;ficas. Pa&ntilde;os higienicos, compresas, tampax&hellip;&rdquo;. Hablamos con algunas de ellas y nos preguntan si les van a facilitar cepillos de dientes, pero los kits de higiene no llegan. &ldquo;Nos han hecho quitarnos toda la ropa, hasta los sujetadores, y los han tirado a la basura, estamos muy inc&oacute;modas&rdquo;, cuenta un grupo de mujeres de Guinea Conakry y Costa de Marfil.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Enfoque de orden p&uacute;blico&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Entre las personas migrantes se respira incertidumbre. Nadie les ha explicado por qu&eacute; est&aacute;n all&iacute;, cu&aacute;nto tiempo van a estar y d&oacute;nde van a ir despu&eacute;s. Nadie les ha le&iacute;do sus derechos porque hasta que no los trasladen a las comisar&iacute;as o al polideportivo de Algeciras gestionado por la Polic&iacute;a Nacional no se inicia el precedimiento de la Ley de Extranjer&iacute;a. No hay traductores que puedan comunicarse con ellos, s&oacute;lo algunas voluntarias que hablan franc&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        La Guardia Civil y personal de la agencia Frontex les piden a las activistas y voluntarias que expliquen a las personas migrantes que les van a requisar sus pertenencias de valor &ndash;el dinero, los m&oacute;viles- y que despu&eacute;s se las devolver&aacute;n. Explican que es una medida de prevenci&oacute;n para evitar conflictos por robo. Pero la APDHA manifiesta su desaprobaci&oacute;n con este tipo de actuaciones y con el enfoque general de la cuesti&oacute;n migratoria por parte del Gobierno. &ldquo;El enfoque es incorrecto, es un enfoque de orden p&uacute;blico. Las tratan como personas peligrosas. Deber&iacute;a ser una cuesti&oacute;n humanitaria&rdquo;, manifiesta Mar&iacute;a Jes&uacute;s, de la APDHA.
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        Hablamos con varias personas migrantes y nos confirman que no han podido hablar con sus familias. Es una necesidad vital poder comunicarse con ellas para tranquilizarlas, para contarles que han cruzado el Estrecho y han logrado llegar a Espa&ntilde;a con vida. Pero la mayor&iacute;a no ha podido hacer llegar este mensaje a sus madres, padres, hermanos y hermanas. Unas cuentan que su m&oacute;vil se hundi&oacute; en el mar durante la traves&iacute;a, otras que se les acab&oacute; la bater&iacute;a, que no ten&iacute;an cr&eacute;dito o que se quedaron sin cobertura al llegar a la costa espa&ntilde;ola. Vemos como un hombre habla con su familia por tel&eacute;fono al lado de un agente de la Guardia Civil. &ldquo;El ayuntamiento nos ha facilitado un tel&eacute;fono para que puedan hablar con sus familiares&rdquo;, aclara. Hablamos con varias mujeres y les comunicamos que van a poder hablar con sus familias. Pero la ilusi&oacute;n se desvanece minutos despu&eacute;s cuando el agente de la Guardia Civil nos informa de que el ayuntamiento ha indicado que el tel&eacute;fono s&oacute;lo puede usarse para hacer llamadas dentro del Estado espa&ntilde;ol. &ldquo;No pueden llamar al extranjero&rdquo;, sentencia.
    </p><h3 class="article-text">Menores desamparados</h3><p class="article-text">
        El s&aacute;bado llega al puerto una peque&ntilde;a embarcaci&oacute;n de Salvamento Mar&iacute;timo con varias personas migrantes a bordo que han sido rescatadas esa misma ma&ntilde;ana. Junto a ella est&aacute; el Concepci&oacute;n Arenal, en el que han pasado la noche casi un centenar de personas. 20 hombres de Bangladesh, dos subsaharianos y 67 chavales magreb&iacute;es. &ldquo;La mayor&iacute;a de los magreb&iacute;es son menores&rdquo;, comenta el patr&oacute;n. Han dormido al raso cubiertos por una lona de pl&aacute;stico que les ha protegido a duras penas del reletente de la noche. &ldquo;La Polic&iacute;a Local trajo bocadillos de queso y la Cruz Roja kits de comida. Se les cambi&oacute; la ropa y se ducharon con una manguera en la cubierta, estaban llenos de salitre. Pusimos la lona por la noche y repartimos mantas. Est&aacute;n teniedo que hacer sus necesidades en bolsas de pl&aacute;stico. El sistema est&aacute; totalmente colapsado&rdquo;, lamenta Saulo.
    </p><p class="article-text">
        En la nave, un ni&ntilde;o de unos seis a&ntilde;os llora desconsoladamente. &ldquo;Su madre se ha quedado en el barco y el pobre no para de llorar&rdquo;, relata una de las voluntarias. El ni&ntilde;o, ven&iacute;a en una patera con su hermano mayor y la madre viajaba en otra. Los tres fueron rescatados en la misma embarcaci&oacute;n pero las dificultades de comunicaci&oacute;n con la tripulaci&oacute;n de Salvamento Mar&iacute;timo y la Guardia Civil por la ausencia de traductores est&aacute;n provocando este tipo de escenas. Las voluntarias que hablan franc&eacute;s se dirigen al barco para encontrar a la madre y traerla a la nave para encontrarse con su hijo. Tambi&eacute;n hay decenas de menores no acompa&ntilde;ados que llevan ya dos d&iacute;as detenidos. &ldquo;Los menores no acompa&ntilde;ados que hay aqu&iacute; deber&iacute;an estar acogidos ya por la Junta&rdquo;, denuncian desde la APDHA.
    </p><h3 class="article-text">Varios migrantes escapan</h3><p class="article-text">
        Muchas de las personas migrantes que est&aacute;n en la cubierta de la salvamar o en la nave est&aacute;n desesperadas. La mayor&iacute;a llevan ya dos d&iacute;as retenidas sin que nadie les explique si los van a liberar, a deportar, si pueden pedir asilo o c&oacute;mo deben hacerlo. Los marroqu&iacute;es saben que los van a mandar de vuelta a Marruecos, as&iacute; que muchos de ellos tratan de escapar. Tres saltaron de la embarcaci&oacute;n al mar. &ldquo;Creo que les ha cogido la Guardia Civil&rdquo;, aclara el patr&oacute;n de Salvamento Mar&iacute;timo.
    </p><p class="article-text">
        En la nave, el domingo por la tarde, unos 60 huyeron por la puerta trasera. A media tarde, la Guardia Civil ya hab&iacute;a encontrado a unos 25. &ldquo;Han salido corriendo por la puerta de atr&aacute;s y algunos se han ido hacia la playa. Gente del pueblo les ha cogido y les ha dicho 'ni&ntilde;o, toma esta camiseta y m&eacute;tete aqu&iacute; debajo de la sombrilla que no te vean'. Esto s&oacute;lo pasa en este pueblo&rdquo;, relata riendo una de las activistas de la APDHA.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La situaci&oacute;n est&aacute; muy tensa hoy&rdquo;, afirma una de las voluntarias de la asociaci&oacute;n Vejer sin Fronteras. Durante la ma&ntilde;ana, varias personas voluntarias han estado hablando con los familiares que estaban en la puerta, haciendo de intermediarios con los migrantes retenidos. Hasta ese momento, las voluntarias entraban y sal&iacute;an de la nave, hablaban con los migrantes sin problema y no hab&iacute;a tareas bien definidas. Pero al percatarse la Guardia Civil, los ha echado de la nave y ha ordenado que se formen peque&ntilde;os grupos de cinco personas para que accedan al interior por turnos con tareas concretas, como el reparto de comida o la traducci&oacute;n. &ldquo;Ahora no podemos ni hablar con ellos&rdquo;, se queja la voluntaria de Vejer sin fronteras.
    </p><p class="article-text">
        Tras el anuncio del Gobierno de que el 1 de agosto se abre el Centro de Recepci&oacute;n de Inmigrantes de San Roque (C&aacute;diz) para reforzar la atenci&oacute;n a los migrantes que llegan a las costas espa&ntilde;olas, las organizaciones sociales permanecer&aacute;n alerta para que no se sigan vulnerando los derechos de las miles de personas que continuar&aacute;n llegando a las costas andaluzas en los pr&oacute;ximos meses.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paula Álvarez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/cronica-europa-migrantes-puerto-barbate_1_1995763.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 31 Jul 2018 17:21:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Crónica de un primer fin de semana en Europa: así malviven los migrantes en el Puerto de Barbate]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Andalucía,Frontera Sur,Migraciones,Pateras]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Historias de migraciones en la frontera sur: "¿Por qué los mandan de vuelta? Van a volver a venir"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/informacion-mandar-vuelta-marruecos-atrapados_1_2019874.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/75116407-d724-4d96-9339-02cccd336850_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Historias de migraciones en la frontera sur: &quot;¿Por qué los mandan de vuelta? Van a volver a venir&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Residentes en España de origen marroquí buscan a sus familiares por comisarías, puertos, CIEs y polideportivos sin obtener información</p><p class="subtitle">El polideportivo de Algeciras se ha convertido en los últimos días en "un gran calabozo" para identificar a las personas migrantes que cruzan el Estrecho</p></div><p class="article-text">
        Son las cuatro de la tarde de un caluroso lunes de julio. <strong>Fatima</strong> y<strong> Sukeina</strong> (nombres ficticios) est&aacute;n sentadas a las puertas del polideportivo Andr&eacute;s Mateo del algecire&ntilde;o barrio del Saladillo. Llegaron a las 9 de la ma&ntilde;ana y no se han movido de aqu&iacute;, ni siquiera para comer. Llevan desde el s&aacute;bado en un periplo interminable entre Barbate y Algeciras, de los puertos a las comisar&iacute;as, del CIE al polideportivo en busca de su hermano <strong>Ahmed</strong> (nombre ficticio) que fue rescatado en aguas del Estrecho el pasado s&aacute;bado mientras intentaba arribar a las costas gaditanas a bordo de una patera.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ahmed</strong>, es una de las m&aacute;s de 600 personas que han sido rescatadas por Salvamento Mar&iacute;timo a lo largo del fin de semana pasado en las costas de la provincia de C&aacute;diz. Las comisar&iacute;as de la comarca del Campo de Gibraltar y de los municipios aleda&ntilde;os est&aacute;n desbordadas por lo que el ayuntamiento de Algeciras decidi&oacute; habilitar desde el s&aacute;bado este polideportivo como Centro Temporal de Identificaci&oacute;n de Inmigrantes de la Polic&iacute;a Nacional.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Un gran calabozo&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Durante toda la tarde van llegando varios medios que intentan, con gran dificultad, obtener algo de informaci&oacute;n. Nadie puede entrar ni salir, s&oacute;lo polic&iacute;as, Protecci&oacute;n Civil, abogados y abogadas de oficio e int&eacute;rpretes. &ldquo;Como ves, funciona como un gran calabozo&rdquo;, afirma <strong>Andr&eacute;s de la Pe&ntilde;a</strong>, delegado de la Asociaci&oacute;n Pro Derechos Humanos de Andaluc&iacute;a en el Campo de Gibraltar. &ldquo;Este pabell&oacute;n no es como el de Jerez que est&aacute; gestionado por Cruz Roja, donde los inmigrantes entran y salen sin ning&uacute;n tipo de problema&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El polideportivo Kiko Narv&aacute;ez de Jerez ha sido habilitado en varias ocasiones en las &uacute;ltimas semanas como centro de acogida temporal de Cruz Roja para atender a los migrantes que ya han sido identificados en las dependencias policiales y no han recibido orden de expulsi&oacute;n. Sin embargo, el pabell&oacute;n de Algeciras, al igual que el de Motril, se est&aacute; utilizando como una gran comisar&iacute;a, en el que, <a href="https://www.apdha.org/apdha-granada-detencion-dudosa-legalidad-migrantes-polideportivo-motril-bebes-en-cate/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">seg&uacute;n ha denunciado la APDHA de Granada</a>, se est&aacute;n vulnerando derechos fundamentales como &ldquo;el derecho al respeto a la vida, la integridad f&iacute;sica y a la salud&rdquo;, al privar de libertad a estas personas utilizando instalaciones que no est&aacute;n legalmente destinadas a tal fin.
    </p><p class="article-text">
        El domingo por la ma&ntilde;ana, un d&iacute;a despu&eacute;s de la apertura del pabell&oacute;n del Saladillo, <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/cadiz/Quince-dias-sociedad-civil-Estrecho_0_789521923.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el grupo de voluntariado que apoy&oacute; a las personas migrantes</a> que llegaban al polideportivo de Tarifa unos d&iacute;as antes, se organizaba para hacer lo mismo en el de Algeciras. Pero su ayuda dur&oacute; poco, y no por falta de compromiso y solidaridad. Seg&uacute;n cuentan algunas de las personas que llevaron ropa, comida y hasta alg&uacute;n microondas, hubo cierta tensi&oacute;n con los cuerpos de seguridad cuando se iban a repartir las colchonetas, que eran bastante escasas, y sobre las 8 de la tarde acabaron ech&aacute;ndolos a todos.
    </p><h3 class="article-text">Familias sin respuestas</h3><p class="article-text">
        A las puertas del pabell&oacute;n de Algeciras no hay ninguna persona que atienda a las familias y a los medios, s&oacute;lo los agentes que est&aacute;n en la puerta, que facilitan informaci&oacute;n muy escasa y difusa. &ldquo;La polic&iacute;a me ha dicho que tienen ducha, comida, ropa, m&eacute;dico, abogados. Que est&aacute;n bien. Pero no me dicen si mi hermano est&aacute; ah&iacute; dentro o est&aacute; en otro sitio&rdquo;, se queja <strong>Sukeina</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Ambas hermanas nos cuentan que a lo largo de la ma&ntilde;ana han pasado por aqu&iacute; muchas personas buscando a sus familiares y han acabado y&eacute;ndose, probablemente a buscar mejor suerte en otro lugar en el que la informaci&oacute;n sea algo m&aacute;s transparente. Pero ellas se resisten a abandonar el lugar hasta que averig&uuml;en si su hermano se encuentra entre las m&aacute;s de 300 personas que fueron trasladadas a este polideportivo la noche del s&aacute;bado desde el puerto de Barbate. &ldquo;Lo vimos montarse en el autob&uacute;s en Barbate, &eacute;l tambi&eacute;n nos vio, pero no sabemos a d&oacute;nde se lo han llevado&rdquo;.
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        El pasado viernes, medio centenar de personas pasaron la noche en el puerto de Barbate. Algunas tuvieron que dormir en un m&oacute;dulo en el suelo y otras a la intemperie en la cubierta de una embarcaci&oacute;n de Salvamento Mar&iacute;timo, hecho &ldquo;ins&oacute;lito&rdquo; e &ldquo;indignante&rdquo; que ha sido tambi&eacute;n <a href="https://www.apdha.org/barbate-concentracion-acogida-digna-y-vias-legales-seguras/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">denunciado por la APDHA</a> que convoc&oacute; una manifestaci&oacute;n para exigir &ldquo;la dotaci&oacute;n inmediata de medios para la acogida digna por parte del Gobierno central&rdquo; y el establecimiento de v&iacute;as legales y seguras para las personas que deciden migrar a Europa.
    </p><p class="article-text">
        A lo largo del d&iacute;a del s&aacute;bado, las embarcaciones de Salvamento Mar&iacute;timo y de la Guardia Civil rescataban a mas de 200 migrantes en el Estrecho. En alguna de aquellas pateras iba el hermano de Fatima y Sukeina. Horas m&aacute;s tarde, fue trasladado a Algeciras junto con muchos otros migrantes que desembarcaron en el puerto de Barbate.
    </p><h3 class="article-text">Redes de solidaridad</h3><p class="article-text">
        En la tarde del lunes continuaron llegando algunos familiares procedentes de diferentes puntos del Estado. <strong>Omar</strong> ha venido desde Barcelona buscando a su cu&ntilde;ada. Es de Larache y lleg&oacute; a Espa&ntilde;a a bordo de una embarcaci&oacute;n de goma a motor hace 18 a&ntilde;os. &ldquo;Entr&eacute; como mercanc&iacute;a de carne humana&rdquo;, comenta riendo. Su historia es uno de los miles de relatos de migrantes que han atravesado las aguas del Estrecho de Gibraltar para intentar mejorar sus condiciones de vida. Un relato que muestra las redes de solidaridad entre las personas que deciden migrar arriesgando su vida al cruzar la inmensa fosa com&uacute;n que es el mar Mediterr&aacute;neo.
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         La patera de Omar desembarc&oacute; en alguna playa de la costa gaditana, de all&iacute;, cuenta, se lanzaron hacia el interior sin rumbo fijo hasta que se toparon con la peque&ntilde;a localidad de Benalup-Casas Viejas, a unos 30 kil&oacute;metros de la costa. Al llegar, contact&oacute; con un paisano de su pueblo que se traslad&oacute; hasta Casas Viejas desde Tarragona para ayudarle a iniciar una nueva vida en Espa&ntilde;a, junto con su hermana y su madre que resid&iacute;an desde hace a&ntilde;os en Catalunya. 18 a&ntilde;os despu&eacute;s, la historia se repite en la familia de Omar y esta vez es &eacute;l el que atraviesa el territorio de norte a sur para encontrar a su cu&ntilde;ada y acompa&ntilde;arla en su nuevo viaje. Pero la tarea no parece nada f&aacute;cil y se va encontrando con un muro tras otro. &ldquo;He estado en C&aacute;diz, en Barbate, y ahora aqu&iacute; en Algeciras, y nadie me dice nada.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Busselham,</strong> un joven marroqu&iacute; de Larache que ha venido en autob&uacute;s desde Almer&iacute;a buscando a su hermano <strong>Aziz</strong>, de 32 a&ntilde;os, se une al grupo. Ha pasado por Barbate y por la comisar&iacute;a y el CIE de Algeciras. Aziz le llam&oacute; desde el m&oacute;vil de una de las personas que viajaban con &eacute;l el s&aacute;bado a las 10 de la noche desde Barbate. &ldquo;Me dijo que no sabe a d&oacute;nde lo llevan. `Tranquilo, no tengas miedo&acute;, le dije&rdquo;. Busselham, al igual que su hermano, tambi&eacute;n lleg&oacute; a Espa&ntilde;a en patera, hace ya 13 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Unas horas m&aacute;s tarde, otra familia de origen marroqu&iacute; se presenta en el pabell&oacute;n Andr&eacute;s Mateo. <strong>Aisha</strong> y <strong>Karim</strong> vienen desde Tarragona buscando a <strong>Mohammed</strong>, el hermano de Aisha, de tan solo 17 a&ntilde;os. Han recorrido m&aacute;s de 1000 kil&oacute;metros doce d&iacute;as despu&eacute;s de que Aisha diera a luz a su beb&eacute;, que tambi&eacute;n les acompa&ntilde;a en este intenso y largo viaje. Aisha lleg&oacute; hace tres meses a Espa&ntilde;a y no habla espa&ntilde;ol ni franc&eacute;s, nos comunicamos a duras penas por gestos. Karim, sin embargo, naci&oacute; en Catalunya. &ldquo;Mis padres llegaron en 1985, con su pasaporte. Antes s&oacute;lo se lo daban a los que ten&iacute;an dinero. Hoy se lo dan a todo el mundo pero no te sirve para nada&rdquo;. Andr&eacute;s de la APDHA, sentado junto a &eacute;l, recuerda, &ldquo;la primera patera con v&iacute;ctimas de la que hay constancia fue hace 30 a&ntilde;os.&rdquo;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Sucedi&oacute; el 1 de noviembre de 1988 en la playa de Los Lances, en la localidad gaditana de Tarifa. En la patera viajaban 23 marroqu&iacute;es. S&oacute;lo cinco de ellos sobrevivieron. El mar fue devolviendo poco a poco los cuerpos de las otras 18 personas que murieron ahogadas. 30 a&ntilde;os despu&eacute;s, miles de personas siguen intentando, a&ntilde;o tras a&ntilde;o, atravesar el Mediterr&aacute;neo a bordo de embarcaciones de todo tipo repletas de gente de diferentes partes del mundo.
    </p><p class="article-text">
        Muchas de ellas mueren en la traves&iacute;a ahogadas por la ferocidad del mar, por la violencia de los cuerpos de seguridad como ocurri&oacute; en la playa del Tarajal hace 4 a&ntilde;os o como ocurre en las <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/Open-Arms-recupera-abandonados-patrulleras_0_793721031.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aguas cercanas a la costa de Libia</a>; otras son &ldquo;rescatadas&rdquo; por la Marina marroqu&iacute;, y abandonadas en el pa&iacute;s, sin recursos ni ayuda de ning&uacute;n tipo, o <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/Libia-noche-violaban-delante-matar_0_789171121.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">torturadas, explotadas y violadas en Libia</a>; algunas consiguen llegar pero son expulsadas a sus pa&iacute;ses de origen o explotadas sexual o laboralmente en Europa; y unas pocas logran establecerse en este norte depredador sobreviviendo, la mayor&iacute;a, con trabajos precarios, pero que les permiten mejorar sus condiciones de vida y las de sus familias.
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                </figure><h3 class="article-text">El acuerdo con Marruecos</h3><p class="article-text">
        El grupo est&aacute; abatido y desorientado. Han empezado a llegar autobuses de diferentes organizaciones para trasladar a muchas de las personas que est&aacute;n retenidas en el pabell&oacute;n a diferentes centros de acogida. Alrededor de una veintena de mujeres con algunos beb&eacute;s se montan en un minib&uacute;s destino a Sevilla.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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         Un grupo numeroso de hombres va llenando un autob&uacute;s que se dirige a Granada. Otros viajan a C&aacute;diz y Jerez. Pero entre todas estas personas no hay ninguna magreb&iacute;. Todas son de origen subsahariano. Dor furgonetas de la Polic&iacute;a de Fronteras entran en el recinto del pabell&oacute;n. A ellas se suben varios j&oacute;venes de origen magreb&iacute;. Sukeina, Fatima, Omar, Aisha, Karim y Busselham buscan entre ellos a sus familiares, pero no est&aacute;n. Andr&eacute;s, ya hace un rato que les explic&oacute; lo que suele ocurrir con las personas de origen marroqu&iacute;, &ldquo;a la mayor&iacute;a los devuelven a Marruecos. Por el acuerdo entre Marruecos y Espa&ntilde;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El grupo manifiesta su indignaci&oacute;n ante esta realidad: &ldquo;la gente est&aacute; sufriendo, pagan 1000 o 2000 euros por una patera y luego los devuelven. En un minuto pueden morir 30 o 40 personas&rdquo;, lamenta Busselham. &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; los mandan de vuelta? Van a volver a venir&rdquo;, sentencia F&aacute;tima. &ldquo;Mi hermano viene a buscar una vida mejor, no a hacer nada malo&rdquo;, argumenta Sukeina. &ldquo;Nos tienen que dar algo de informaci&oacute;n, si lo van a mandar de vuelta a Marruecos que lo digan. Estamos aqu&iacute; atrapados&rdquo; se queja Omar. Finalmente Karim toma la iniciativa y decide ir a la comisar&iacute;a de la Polic&iacute;a Nacional. El resto del grupo, cansado de tantas horas de angustiosa espera y desinformaci&oacute;n, coge el coche y sigue a Aisha y a Karim que ya conocen el camino.
    </p><h3 class="article-text">El desenlace</h3><p class="article-text">
        Son casi las 10 de la noche. Omar, Karim, Aisha y Busselham llegan primero. En la comisar&iacute;a tampoco les dicen nada. Pero gracias a su insistencia en la b&uacute;squeda, consiguen hablar con una abogada de oficio que ven salir del edificio de la Polic&iacute;a Nacional y que ha estado en el proceso de identificaci&oacute;n de las personas migrantes que est&aacute;n detenidas en el interior. Le piden por favor que compruebe si est&aacute;n all&iacute; sus familiares. Los tres est&aacute;n dentro. Si la Polic&iacute;a los retiene m&aacute;s de 72 horas estar&iacute;an incumpliendo la ley y se ver&iacute;an obligados a ponerlos en libertad. La abogada les da su  tarjeta y les ofrece asistencia jur&iacute;dica. Cuando llegan F&aacute;tima y Sukeina, la abogada ya se ha marchado y no pueden comprobar si su hermano tambi&eacute;n se encuentra entre las personas detenidas.
    </p><p class="article-text">
        Al d&iacute;a siguiente, se plantan de nuevo en la puerta de la comisar&iacute;a del barrio del Rincocillo. Pasadas las dos de la tarde, tras una intensa espera bajo un sol ardiente, empiezan a salir poco a poco unas 30 o 40 personas. Est&aacute;n libres, y entre ellas se encuentran la cu&ntilde;ada de Omar, el hermano de Aisha, el de Busselham, y el de Fatima y Sukeina. &ldquo;Por la ma&ntilde;ana buscamos a la abogada y nos dijo, mira no es seguro que los devuelvan, como ha pasado el tiempo de las 72 horas, puede que se quede aqu&iacute; en Espa&ntilde;a&rdquo; cuenta Fatima emocionada. &ldquo;La gente estaba en la puerta llorando y todas las familias corriendo&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paula Álvarez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/informacion-mandar-vuelta-marruecos-atrapados_1_2019874.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 Jul 2018 19:22:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Historias de migraciones en la frontera sur: "¿Por qué los mandan de vuelta? Van a volver a venir"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Migraciones,Pateras,Inmigración,Algeciras]]></media:keywords>
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